Globalización y lenguas internacionales: identidades, discursos y políticas lingüísticas

El caso del inglés, el español y el esperanto

Germán Canale
Universidad de la república FacUltad de HUmanidades y ciencias de la edUcación comisión sectorial de investigación cientíFica

ISBN: 978-9974-0-0635-5

La publicación de este libro fue realizada en el marco del Programa de Apoyo a Publicaciones 2009 de la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) de la Universidad de la República. Comité de Referato para el Programa de Publicaciones de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación: Ana Frega, Juan Introini, Luis Behares, Juan Fló, Renzo Pi y Mónica Sans.

A la memoria de Nery Catena de Canale

“La historia de las lenguas perfectas es la historia de una utopía, y de una serie de fracasos. Pero nadie ha dicho que la historia de una serie de fracasos resulte fracasada. Aunque fuera la historia de la invencible obstinación por perseguir un sueño imposible, seguiría siendo interesante conocer los orígenes de este sueño y los motivos por los que se ha mantenido vivo a lo largo de los siglos.” (U. Eco, La búsqueda de la lengua perfecta)

ÍNDICE

Presentación Introducción 1. Aspectos teóricos 1.1. Concepto de globalización 1.1.1. Origen del término 1.1.2. La paradoja de la globalización 1.1.3. La globalización cultural 1.2. Planificación y políticas lingüísticas 1.2.1. La formación del discurso de planificación y política lingüísticas 1.2.2. Caracterización de los conceptos de planificación y política lingüísticas 1.2.3. Planificación del corpus, planificación del estatus y agentes planificadores 1.2.4. Ideología lingüística y poder: representaciones y actitudes lingüísticas 1.2.5. Relación entre políticas e ideologías lingüísticas

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1.2.6. Propaganda y publicidad lingüísticas 1.3. El nacionalismo lingüístico y la globalización como generadores de representaciones lingüísticas 1.3.1. La movilidad del capital lingüístico 1.3.2. La tradición homogeneizadora 1.3.3. Confusio linguarum en el Génesis 1.3.4. De una identidad lingüística nacional a una identidad lingüística global 1.4. Imperialismo lingüístico 1.4.1. Conceptos de imperialismo lingüístico 1.4.2. Imperialismo lingüístico y globalización 1.4.3. Tipos de argumentos en los discursos imperialistas 1.5. Las lenguas internacionales 1.5.1. Los conceptos de lingua franca, lengua global, lengua internacional y lengua de comunicación amplia 1.5.2. La necesidad de una lengua internacional 1.5.3. Clasificación de las propuestas de lenguas internacionales 2. Objetivos y metodología 2.1. Objetivos 2.2. Metodología

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3. El inglés, el español y el esperanto como lenguas internacionales 3.1. El inglés como lengua internacional 3.1.1. Antecedentes históricos 3.1.2. La función de la complaint tradition en la estandarización del inglés 3.1.3. El inglés como lengua global 3.1.4. La construcción de la identidad desde la enseñanza de inglés como lengua extranjera y su relación con el colonialismo 3.1.5. El inglés como lengua internacional y sus consecuencias en la práctica de EFL 3.2. El español como lengua internacional 3.2.1. Hacia la estandarización del español 3.2.2. El español en América 3.2.3. El confusio linguarum autóctono 3.2.4. El español en la actualidad 3.2.5. La otra cara de la moneda: el español como lengua minoritaria

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3.3. El esperanto como lengua internacional 3.3.1. Breve reseña histórica 3.3.2. Argumentos actuales para la promoción del esperanto 3.3.3. Los anti-esperantistas

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4. Argumentos de promoción de lenguas internacionales: Análisis del corpus 4.1. El inglés 4.1.1. Cuantificación de los hablantes 4.1.2. Utilidad del inglés 4.1.3. Defensa de la lengua, purismo y nacionalismo lingüísticos 4.1.4. Diversidad y derechos lingüísticos 4.1.5. Estatus internacional actual del inglés 4.1.6. Desterritorialización 4.2. El español 4.2.1. Cuantificación de los hablantes 4.2.2. Unidad lingüística del español 4.2.3. Defensa de la lengua, purismo y nacionalismo lingüísticos 4.2.4. Cualidades intrínsecas del español 4.2.5. Poder tecnológico del español 4.2.6. Desterritorialización 4.3. El esperanto 4.3.1. Cuantificación de los hablantes 4.3.2. Neutralidad del esperanto y promoción de la diversidad 4.3.3. Características intrínsecas del esperanto 4.3.4. Conformación de una cultural global y diversidad lingüística 4.3.5. Bagaje cultural del esperanto 5. Consideraciones finales Bibliografía Anexo I: Descripción del corpus – 12 –

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Presentación

El presente estudio se enmarca en el proyecto “Diversidad lingüística y globalización: Políticas lingüísticas y discursos sobre la lengua”, financiado por el Fondo Clemente Estable (DICyT, MEC, Uruguay) para el período 2007-2009. En la primera parte del libro elaboro una discusión teórica acerca de la globalización y sus consecuencias en la ecología lingüística, prestando especial atención a los conceptos de identidad, imperialismo y representaciones lingüísticas. Luego, estudio las características más sobresalientes de las variedades lingüísticas que, en su rol de lenguas internacionales y en consonancia con los discursos de globalización, adquieren mayor funcionalidad y visibilidad en el plano mundial, afectando la vitalidad de otras variedades. Finalmente, analizo discursos de promoción de tres lenguas que, por razones bien diferentes, aspiran a consagrarse como “lengua globales”: el inglés, el español y el esperanto. Pretendo con ello develar en qué medida los argumentos esgrimidos para la promoción de las lenguas que acompañan el discurso de globalización son generales o particulares de cada variedad. Quisiera expresar mi agradecimiento a la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) de la Universidad de la República, por financiar la publicación de este libro, y al Comité de Referato de la Facultad de Hu-

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manidades y Ciencias de la Educación, por haber seleccionado este trabajo y recomendar su publicación. Finalmente, agradezco a Graciela Barrios, sin cuya tutoría el presente estudio no hubiera sido posible, y a quienes generosamente leyeron diferentes versiones del mismo, ofreciéndome muy valiosas sugerencias.

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Introducción

El proceso de globalización se ha consagrado como uno de los centros de atención de los estudios en ciencias sociales, tras la aparición de nuevos órdenes económicos y políticos transnacionales que apuntan, principalmente, a la mundialización de los capitales. La progresiva consolidación de este fenómeno, desconocido hasta ese entonces en la historia de las sociedades, queda evidenciada en un vocabulario propio que designa nuevas posibilidades y realidades, fundadas en la mundialización, la tecnologización y la reproducción de recursos y discursos. Lejos de representar una realidad objetiva balanceada, la globalización incrementó las asimetrías sociales, económicas y políticas. Ese hecho no es ajeno a la lengua, en tanto ésta cumple una función primordial en la identificación sociocultural de los individuos con los grupos, comunidades y naciones de las que forman parte. Los efectos de la globalización han sido estudiados desde diferentes perspectivas en las ciencias sociales. La antropología social se ha dedicado sobre todo a estudiar la “desterritorialización” cultural que la globalización implica, prestando especial atención a los procesos socioculturales asociados a la descentralización del poder secundada por la consolidación de espacios supranacionales. La discusión socio- y psico-antropológica ha girado en torno a la redefinición de las identidades culturales. Estos estudios son complementados por otros de corte cultural y crítico-cultural que, tanto desde la teoría literaria
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como desde el estudio de las políticas sociales, retoman cuestiones como el post-colonialismo, el multilingüismo y el multiculturalismo, los movimientos indigenistas, los movimientos regionalistas, los movimientos migratorio-culturales, el feminismo, etc. En términos lingüísticos, algunos investigadores especulan en base a una orientación histórico-discursiva de las lenguas internacionales/universales, mientras que otros destacan la relación entre imperialismo lingüístico y globalización, o entre globalización y mercado lingüístico. Finalmente, también se ha abordado la globalización desde la perspectiva de la “otredad” lingüística y, en particular, desde las implicancias que el fenómeno tiene en la enseñanza y la promoción de lenguas. La sociolingüística se ha interesado especialmente en estudiar las características de aquellas lenguas promovidas por los discursos de la globalización. Varias denominaciones hacen referencia a la trans-nacionalización de las lenguas, en diferentes sentidos y para diferentes propósitos: “lingua franca” (Crystal 1980), “language of wider communication” (Fishman 1971), “global language” (Crystal 2003) e “international language” (Samarin 1968 apud Peñalosa 1981, Phillipson 2006). A pesar de las diferencias entre estos términos, todos ellos evidencian un factor común: la imposición, simbólica u objetiva, de una variedad en un terreno funcional que ocupaba otra variedad. En esta misma dirección, la mayoría de los autores concuerda en que el proceso de globalización lingüística implica una tensión constante entre ideologías lingüísticas nacionalistas, localistas y globalistas, y señalan que dicho proceso implica la puesta en práctica de mecanismos discursivos de poder por parte de las instituciones hegemónicas, cuyos discursos se reproducen en los usuarios comunes de la lengua. La globalización supone un constante intercambio (no necesariamente simétrico) desde el punto de vista sociocultural, político y, principalmente, económico. Este fluido pasaje de capitales coincide con la aparición de nuevos discursos y consignas, como “respeto por la diversidad” o “unidad en la
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diversidad”. En este sentido, la globalización parece haber afectado rápidamente las prácticas sociales y la percepción que de ellas se tiene, formulando así la necesidad de consolidar un marco teórico que pueda aprehender estos fenómenos en toda su complejidad. A su vez, la aparición de los discursos de la globalización pone en evidencia un hecho que la sociolingüística ha rebatido arduamente: el mito de la naturalidad y la anterioridad de la homogeneidad lingüística y la necesidad de recuperarla. ¿Representa la globalización lingüística un retorno a la homogeneidad, i.e. al uso de “la lengua original”? De ser así, ¿no se neutralizarían los discursos públicos de respeto por la diversidad?, y en definitiva, ¿no se contradicen los discursos de respeto por la diversidad lingüística con la hegemonía de algunas lenguas que son favorecidas por el proceso de globalización? En este estudio abordaré en detalle estas cuestiones. Para ello elaboraré una revisión teórica sobre la globalización y sobre varios aspectos relacionados a la ecología de las lenguas, que el proceso de globalización evidentemente afecta. Para cumplir con este cometido he seleccionado tres lenguas con gran presencia en los discursos de globalización: el inglés, el español y el esperanto. El inglés y el español comparten el hecho de ser lenguas imperialistas desde las épocas de conquista y colonización. La primera es en la actualidad la lengua internacional indiscutible, y la lengua franca por excelencia, estatus al que el español aspira, confiando en que, por ejemplo, su enseñanza a extranjeros a través de instituciones creadas con este objetivo, como por ejemplo el Instituto Cervantes, contribuirá a este cometido. El esperanto, por otra parte, es la única lengua artificial que se postula en la actualidad como candidata a lengua internacional y que cuenta con un discurso a favor de su internacionalización con gran difusión a nivel mundial. A diferencia de las dos variedades anteriores, las características propias de su artificialidad hacen que esta lengua se postule fuertemente como lengua de la globalización, a pesar de su menor estatus y vitalidad lingüística, esgrimiendo argumentos muy fuertes en contra de la hegemonía el inglés.
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1. aspectos teóricos
“Globalization, as defined by rich people like us, is a very nice thing…you are talking about the Internet, you are talking about cell phones, you are talking about computers. This doesn’t affect two- thirds of the people of the world” (Jimmy Carter).

1.1 ConCepto de globalizaCión
1.1.1. origen del término Hacia los sesenta se empieza a hacer notorio un gran interés por definir y analizar la condición global de ciertas prácticas económicas y políticas. Este acontecimiento tuvo su origen sobre todo en la conformación de empresas multinacionales, que comenzaron a utilizar términos como “primer mundo” (en oposición a “tercer mundo”), “Norte” (en oposición a “Sur”), “desarrollo” (en oposición a “subdesarrollo” o “en vías de desarrollo”) y “centro” (en oposición a “periferia”). En este contexto transnacional se comienza a utilizar el término “globalización” para dar cuenta de la unificación u homogeneización de capitales que esaba sucediendo tanto en el ámbito intelectual como en el comercial (Rosas Mantecón 1993). Más recientemente, el término “globalización” se ha utilizado para denominar un fenómeno de constante flujo de capitales (tanto económicos como culturales) y, más allá de algunas diferencias connotativas, varios autores parecen estar de acuerdo en denominar específicamente “globalización” a un determinado período dentro de la fase capitalista, la llamada etapa post-fordista (Bayardo y Lacarrieu 1997). En esta dirección son abundantes las referencias que se han utilizado para aludir a esta condición global o globalizante de la(s) sociedad(es) actual(es): “primera revolución mundial”, “tercera ola”, “sociedad informática”, “aldea global” y “movilidad de los objetos”, entre otras (Ianni 1996). Es
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desde esta posición que se llama la atención sobre una reciente aceleración en el proceso de globalización, atribuida a avances tecnológicos en áreas como las telecomunicaciones y la micro-tecnología. Sería ingenuo pensar que la globalización implica un flujo totalmente simétrico de estos capitales porque, como señala Rosas Mantecón (1993), la globalización está fundamentalmente presente en el plano supranacional en organizaciones que representan nuevos centros de poder, por oposición a la tradicional hegemonía de los Estados nacionales. Además, tal como ha sido señalado por varios autores, es necesario diferenciar los procesos que forman parte de la globalización como fenómeno históricamente objetivo (i.e. la localización de los procesos esencialmente económicos y políticos que resultan en la masificación de movimientos de capitales y personas) y las cuestiones ideológicas de la globalización como fenómeno discursivo (i.e. las dimensiones de las representaciones y las reproducciones discursivas propias de este proceso)1. Tampoco es una tarea sencilla diferenciar categóricamente ambas dimensiones, la objetiva y la discursiva, en tanto es propio de las representaciones tener algún tipo de influencia sobre la realidad social, afectando las categorías mentales de percepción o la propia realidad objetiva (Bourdieu 2001).

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Sobre esta cuestión, ver Beck (1998).

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1.1.2 la paradoja de la globalización Un hecho peculiar de la globalización, que ha interesado particularmente a los expertos en economía, antropología, política y lingüística, es que tiene dos efectos aparentemente contrarios: por un lado, el constante flujo de capitales económicos y culturales apunta como fin último a la homogeneización; por otro lado -como reacción a lo anterior- parecen afianzarse y redefinirse los localismos o regionalismos que evidencian la heterogeneidad2. Es en este sentido que Hall (1991 apud Rosas Mantecón 1993) considera que en realidad la globalización es un proceso que nunca se podría completar. Este hecho se derivaría de la lógica propia de la globalización: esta última solo puede mantenerse a partir de un sincretismo entre homogeneidad y heterogeneidad. Más adelante estudiaré cómo este hecho tiene un comportamiento similar en el terreno de las identidades: la globalización funciona como amenaza y como afianzamiento de las identidades locales y regionales. Esta aparente contradicción se ha analizado en repetidas instancias desde la perspectiva del poder y de las asimetrías resultantes. En este sentido, señala Margulis (1997:39): “Se tiende a pensar en lo global como lo equilibrado aunque si se hace un análisis más cercano esto no es cierto. Se tornan notorias las contradicciones, desigualdades y asimetrías: la direccionalidad e intensidad de las transacciones permiten apreciar polaridades espaciales y económicas, que concentran el poder de decisión en el plano económico, político e informativo”.

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Algunos autores consideran el refuerzo del localismo y el regionalismo no como una consecuencia sino como un fenómeno constitutivo del proceso de globalización (Bayardo y Lacarrieu 1997).

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1.1.3 la globalización cUltUral En su dimensión cultural, la globalización cuenta con cuatro características fundamenales. La primera refiere a un cambio en la distancia entre tiempo y espacio. Mientras que en épocas anteriores los acontecimientos temporales estaban íntimamente vinculados con un espacio determinado, desde finales del siglo XX esta condición no es necesaria. Es muestra de ello la oposición entre la lógica temporal-espacial de las regionalidades o localidades y la lógica moderna de las grandes ciudades. La supresión de las coordenadas tiempoespacio tiene lugar en las (nuevas) formas de flujo de capitales que implican un espacio virtual (por ejemplo, la informática) y se reflejan en la lógica y el lenguaje de la tecnología. A esta nueva concepción de tiempo y espacio se agrega, según Bayardo y Lacarrieu (1997), la constitución de nuevos centros de poder, hecho éste que hace imposible encontrar un único foco propulsor de la globalización3. En términos económicos, se entiende que en los procesos de globalización los capitales deben en una primera instancia sobrepasar las distancias nacionales y continentales. Para ello existe una anulación del espacio por medio de la supresión en el tiempo. Se trata de una mínima utilización del tiempo, que se observa, por ejemplo, en lo que se ha denominado la segunda abstracción del capital4. Este fenómeno permite una mayor fluidez y una más rápida propagación de los capitales globales (Ianni 1996).

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Otros autores prefieren hablar del propio mercado de la globalización como centro de poder (ver Freidman 1998 apud Cutler, en línea). Se entiende generalmente como una primera instancia de abstracción del capital el uso de papel moneda en representación del oro, y una segunda instancia de abstracción de capital el uso de capital ya no encontrado en las coordenadas espacio-temporales sino virtualizado en las transacciones cibernéticas, entre otras formas.

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La segunda característica es la llamada desterritorialización (Rosas Mantecón 1993). Con esta denominación se da cuenta de un fenómeno peculiar de la globalización: las corrientes de capitales más importantes no ocurren necesariamente en un terreno nacional, sino en un sistema mayor, a causa de las corrientes migratorias, las instituciones supranacionales, etc. Esta característica afecta directamente a los Estados nacionales en tanto constructos homogéneos discursivamente sustentables y, de manera más indirecta, a las identidades lingüísticas nacionales que en función de ellos se consolidaron. Los procesos de desterritorialización se han convertido en un lugar común de la globalización económica, ocupando además un lugar privilegiado en los discursos de promoción de las lenguas internacionales, tal como se ha señalado anteriormente (Canale 2007a, 2009). Otra característica de la globalización es el nacimiento de una nueva “cultura global”, o al menos de un discurso público al respecto, resultado de una homogeneización cultural y creadora de nuevas identidades transnacionales que (discursivamente) sustituyen las identidades nacionales. En esta misma dirección, razonar la lógica identitaria de la globalización en términos opuestos del tipo “local vs global” parece ser una sobresimplificación de la cuestión. Existen, evidentemente, puntos en los cuales se co-implican, en tanto ambas identidades son relacionales y no necesariamente excluyentes (Margulis 1997). La cuarta y última característica de la globalización está estrechamente relacionada con las identidades. En términos generales, la identidad se concibe en términos de valor negativo, es decir, se construye por oposición a otras. Comenta Margulis (1997:46): “Toda cultura supone un “nosotros”, es la base de identidades sociales. Estas se fundan en los códigos compartidos, o sea en formas simbólicas que permiten clasificar, categorizar, nominar y diferenciar. La identidad social opera por la diferencia, todo “nosotros” supone un “otros”, en función de rasgos, percepciones
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y sensibilidades compartidas y una memoria colectiva común, que se hacen más notables frente a otros grupos diferentes, con los cuales la comunicación encuentra obstáculos (...). Por ende, el “otro” es condición normal de la convivencia social y base de toda identidad colectiva, pero varía la distancia que nos separa del “otro”, el grado de “otredad”, de extrañeza, también la carga afectiva y la actitud apreciativa con que nos relacionamos con la “otredad social” en general, y con determinados “otros” en particular”. En este sentido, resulta interesante destacar que es difícil concebir la identidad global desde su caracterización por la negativa. En otras palabras, una identidad nacional, regional o local puede construirse por oposición a otras identidades nacionales, regionales o locales. Sin embargo, una identidad global, en principio, no parece implicar un juego de oposiciones, ya que discursivamente abarca todo el universo simbólico de costumbres, normas, tradiciones, etc. Desde esta perspectiva, parece evidente que la identidad global carece de denotación precisa por ser excesivamente abarcativa. Todas estas características de la globalización no sólo afectan en cierta medida las prácticas sociales y el sustento discursivo de las identidades nacionales, sino que además obligan a las ciencias sociales a redefinir sus objetivos y a repensar sus objetos de estudio. Los cambios sociales que implica la globalización predisponen, según algunos autores, el diseño de una metodología particular y la construcción de un objeto de estudio propio. Comenta Ianni (1996:162): “Sí, la sociedad global es el nuevo objeto de estudio de las ciencias sociales. Al lado de la sociedad nacional, vista como un todo y también en sus partes, las ciencias sociales comienzan a asomarse a la sociedad global, asumida como un todo y también en sus partes. Son dos objetos presentes: uno de ellos conocido, codificado, interpretado, mientras que el otro está aún por conocerse, explicarse.”

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“El hombre actúa como si fuera creador y dueño del lenguaje; sin embargo, el lenguaje sigue siendo su dueño” (Construir, habitar, pensar, Martin Heidegger).

1.2. planiFicación y políticas lingüísticas
1.2.1. la Formación del discUrso de planiFicación y política lingüísticas La sociolingüística, a diferencia de los paradigmas formales en lingüística, estudia la lengua en tanto constructo socio-cultural. Desde esta perspectiva, resulta evidente que si una lengua natural adquiere existencia en el seno de una comunidad de hablantes-oyentes reales, entonces estos últimos tienen –hasta cierto punto- algún poder sobre ella, en tanto son los mismos usuarios de la lengua quienes conforman las sociedades. Aunque la visión más intutiva considera la lengua como un mero vehículo de comunicación, naturalizando su construcción histórico-cultural, los hombres y las instituciones generalmente ejercen cambios conscientes sobre la “natural” evolución del lenguaje. Una rápida mirada a la historia de las diferentes lenguas que conocemos nos haría reflexionar positivamente al respecto: el hombre siempre ha intervenido sobre la lengua, modificándola de diferentes maneras según sus propósitos. En esta corriente de pensamiento, la lengua no es meramente un vehículo de comunicación sino que también responde a intereses sociales, económicos y políticos, generando y reproduciendo ideologías. Las decisiones estatales de promover el uso de una lengua en cierto territorio o de premiar o estigmatizar ciertas formas lingüísticas no han sido en el pasado –ni lo son en el presente- azarosas. Esto se observa claramente en diferentes actos individuales y grupales que se han llevado a cabo a lo largo de la historia de la humanidad: desde la creación de alfabetos, ideogramas y gramáticas, hasta la enseñanza de una u otra variedad como lengua estándar. Todos estos casos implican un ejercicio de poder y de cambios sobre una lengua. Pero el
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hecho de que el hombre haya ejercido desde siempre tales cambios (planificados) no significa que el mecanismo por medio del cual éstos se planifican y ejecutan haya gozado de visibilidad científica o de reflexión teórica por parte de quienes lo llevaban a cabo. No fue sino hasta mediados del siglo XX que emergió el campo de la planificación y la política lingüística, que estudiaría en detalle esta cuestión. Comenta Calvet (1997:5): “La intervención humana en la lengua o en las situaciones lingüísticas no es algo nuevo: desde siempre los individuos han intentado legislar, fijar el uso correcto o intervenir en la forma de la lengua: desde siempre, también, el poder político ha privilegiado tal o cual lengua (...). Pero la política lingüística, determinación de las grandes oposiciones en materia de relaciones entre las lenguas y la sociedad, y su puesta en práctica, la planificación lingüística, son conceptos recientes que recubren solo en parte estas prácticas antiguas”. Vale recordar que existen dos tipos de cambios en lo que a la lengua como sistema refiere: los cambios in vivo, que ocurren por las transformaciones e interacciones entre los hablantes, y los cambios in vitro, resultantes de procesos de planificación lingüística (Calvet 1997). En el segundo tipo de cambio los aspectos políticos y económicos son particularmente evidentes, aunque la motivación social de los usos y cambios lingüísticos es un hecho más que comprobado en sociolingüística (Labov 1972, Fishman 1982, entre otros). A partir de la segunda mitad del siglo XX, con la creación de las disciplinas de planificación y políticas lingüísticas, la conciencia sobre los cambios planificados es mucho mayor, en tanto existe una teoría y una reflexión al respecto. Esto queda evidenciado en el alcance público que tiene en la actualidad el sintagma “política lingüística”, formando parte de los tópicos de la agenda política internacional, pero también, en cierta medida, del público en general.
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En esta misma dirección, y como se discutirá más adelante, las políticas lingüísticas formuladas en el marco de los discursos de globalización retoman varios puntos de la anterior planificación lingüística de los Estados nacionales, reinventándolos y reformulándolos a la luz de nuevas necesidades y requisitos discursivos. 1.2.2 caracterización de los conceptos de planiFicación y política
lingüísticas

Una vez consolidado este campo de estudio, los investigadores comenzaron a emplear distintos términos para referirse a los actos conscientes de cambio sobre las lenguas. Calvet (1997) asegura que el término language planning aparece por primera vez en la obra de Haugen para referirse a la normalización de la escritura en Noruega. Otros autores utilizan términos que -grosso modo- mantienen una significación similar: (language planning, normalización lingüística, aménagement linguistique)5. Los conceptos de planificación y política lingüísticas se basan, según Calvet, en el entendido de que las lenguas cambian y que, además, el hombre puede planificar cambios sobre ellas. Aunque muchas veces se utilicen ambos términos indistintamente, puede considerarse que cuando se habla de políticas lingüísticas se alude sobre todo a aspectos ideológicos, mientras que la planificación lingüística refiere a los procedimientos e implementaciones necesarias para llevar a la práctica una política (Barrios 1996). Mientras la política lingüística tiene que ver con la concepción que se tiene de una lengua, la planificación lingüística es el mecanismo por medio del cual se hace un cambio in vitro sobre la misma (Calvet 1997).

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Sobre el alcance de estos términos y algunas diferencias connotativas, ver Barrios (1996).

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1.2.3 planiFicación del corpUs, planiFicación del estatUs y agentes
planiFicadores

Calvet (1997) ilustra el proceso de planificación lingüística en un esquema sencillo: dada una situación lingüística originaria 1 no deseada, se planifica un número de pasos a seguir para llegar a otro estado o situación 2, ya que todo motor de cambio sobre la lengua se basa en el descontento con una situación lingüística inicial y en el deseo de alcanzar un estado mejor. Hay dos tipos de planificaciones con relación a la lengua: la planificación del corpus y la planificación del estatus (Kloss 1966 apud Calvet 1997)6. La primera se refiere a un cambio en la estructura de la lengua. Por ejemplo, si X e Y son dos variantes de una lengua, se elige una como la forma estándar o correcta, y se estigmatiza el uso de la otra. Pero además puede haber otros objetivos, como por ejemplo la ampliación del léxico de la lengua con fines específicos. La planificación del estatus, por su parte, es un cambio deliberado en las funciones que la lengua cumple en la sociedad. Pensemos por ejemplo en una sociedad diglósica con una lengua B de uso familiar o informal frente a una lengua A de uso oficial, cuya variedad estándar es enseñada en la Escuela. Como resultado de una planificación lingüística adecuada, la lengua B puede pasar a cumplir las funciones de la lengua A (y por ende ascender en su estatus). La planificación lingüística es llevada a cabo por agentes planificadores. Barrios (1996) señala dos tipos de agentes: por un lado los macro-agentes planificadores, tales como el Estado, la Escuela o las Academias, que realizan una planificación lingüística abierta y visible (a través de la legislación lingüística, la enseñanza de lenguas, o la elaboración de gramáticas y diccionarios). Por otro lado, los micro-agentes planificadores, es decir, los usuarios

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También se incluye el concepto de planificación de la adquisición (Cooper 2003).

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de la lengua, que pueden secundar la planificación lingüística desde el hogar, transmitiendo determinada lengua o variedad de lengua a sus hijos. 1.2.4 ideología lingüística y poder: representaciones y actitUdes
lingüísticas

A pesar de la concepción tradicional de la lengua como tesoro comunitario7 al que todos los hablantes tienen igual capacidad de acceso, la sociolingüística ha puesto de manifiesto el hecho de que el uso de una variedad lingüística conlleva actitudes y representaciones particulares, que derivan de las ideologías y de las diferencias que desde ellas se sutentan. El estudio de esta cuestión resulta esencial para abordar las políticas lingüísticas, en tanto éstas también moldean las representaciones de los usuarios y sus consecuentes actitudes. Desde la segunda mitad del siglo XX el concepto de ideología se ha convertido en uno de los ejes centrales de las ciencias sociales. A pesar de ello, el propio término conlleva grandes dificultades en tanto ha sido utilizado con acepciones muy diversas. En su origen, De Tracy propuso el término para referirse al estudio de las ideas y del pensamiento humano. La ideología como disciplina se establecía, pues, como una posible rama de la biología (Eagleton 1997). Posteriormente, la raigambre marxista consagró el término en el marco de la lucha de clases, apuntando a describir el comportamiento de las clases sociales en torno a su relación con el capital8. Desde entonces, el término adquirió una connotación negativa que, a grandes rasgos, ha mantenido hasta la actualidad.

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Bourdieu (2001) considera que esta visión de la lengua funciona como una especie de fantasía de “comunismo lingüístico”. Mucho se ha discutido sobre las diferentes acepciones del concpeto de idología en la obra de Marx. Sin embargo, escapa a los objetivos de este estudio analizarlas en detalle.

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Una definición operativa del término, al menos para el marco teórico de este trabajo, es la propuesta por Fairclough (2003:9), para quien la ideología implica “representations of aspects of the world which can be shown to contribute to establishing, maintaining and changing social relations of power, domination and exploitation”. Esta definición permite entender la estrecha relación que existe entre las representaciones sociales y las ideologías en general, y entre las ideologías lingüísticas y las representaciones sociolingüísticas en particular. En este trabajo haré especial hincapié en las ideologías nacionalistas, regionalistas y globalistas, entendiendo que forman parte de un complejo representacional de la sociedad y de los eventos socioculturales que ésta comprende. Por otro lado, el concepto de representación social refiere al hecho de que los seres humanos tenemos maneras de conocer los objetos que no pasan estrictamente por la experiencia empírica. La representación social, tal como la define Jodelet (1993:473): “(...) concierne a la manera como nosotros, sujetos sociales, aprehendemos los acontecimientos de la vida diaria, las características de nuestro medio ambiente, la información que en él circulan, a las personas de nuestro entorno próximo o lejano”. Se construye así una especie de conocimiento social compartido9 para organizar la compleja realidad, categorizando, formando estereotipos, logrando una re-presentación, es decir, un mecanismo por medio del cual el

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Al margen de este estudio, es pertinente aclarar que muchas veces se distingue entre representaciones que tienen un carácter social, y otras que son estrictamente individuales. A su vez, se distingue entre aquellas representaciones individuales que podrían de algún modo llegar a ser sociales y aquellas que no. Para una clasificación y presentación de la cuestión, ver Navaja de Arnoux y Bein (1999) y Raiter et al. (2002).

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objeto se nos vuelve a hacer presente en nuestro pensamiento, pero de forma ordenada, clasificada y parcial. Las representaciones sociales engloban las representaciones lingüísticas, es decir, las ideas socialmente compartidas acerca de una lengua10. En este sentido, los conceptos de representación y actitud lingüística mantienen una estrecha relación, pero deben ser diferenciados. Mientras la representación lingüística echa mano de los esquemas mentales o conceptuales por medio de los que los usuarios caracterizan y conciben las lenguas, las actitudes lingüísticas refieren a los componentes afectivos y a las valoraciones que se elaboran sobre las lenguas (Di Tulio 2004). En tiempos de globalización, las representaciones más comunes caracterizan las lenguas internacionales como tesoros universales y como instrumentos indispensables para el éxito y la prosperidad en el plano internacional, mientras que los discursos nacionalistas tradicionales sustentaban representaciones de las lenguas como tesoros nacionales y referentes del orgullo patrio. Las actitudes lingüísticas, por su parte, echan mano de las valoraciones de los usuarios sobre la lengua pero también sobre los fenómenos lingüísticos. El ejemplo más evidente es el caso de las actitudes puristas frente al uso del lenguaje, que responden a la ideología de la lengua estándar. Para el hablante existen formas “correctas” de hablar que corresponden a formas supuestamente naturales (o propias de la lengua) y formas “incorrectas” que corresponden a deformaciones (o anomalías resultantes del uso del lenguaje). En este respecto, Milroy y Milroy (1987:13) comentan: “(...) although the formal structures of language and dialects are not appropriate phenomena for value judgement, speakers of languages do attach values to particular words, grammatical structures and speech sounds. There is
10 Bein (2006) define las representaciones sociolingüísticas como constructos ideológicos que se interponen en la práctica lingüística real y la conciencia social que se puede tener de esa práctica.

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apparently a yawning gap between what linguists profess to think about language and what ordinary people assume in their daily use and observation of language”. Esta actitud se encuentra vinculada al mecanismo de prescripción que acompaña y sustenta los procesos de estandarización, en los que se selecciona una variedad como correcta, variedad culta a ser enseñada y promovida por el sistema educativo. La lengua estándar y su ideología11 se transforman en el marco de referencia de los usos lingüísticos (Garvin y Mathiot 1974), consolidándose como variedad sociolingüísticamente no marcada. Se crean así representaciones y actitudes negativas con respecto a las variedades consideradas inferiores (o sub-estándares). Como explican Milroy y Milroy (1987:1), los hablantes consideran que las formas estandarizadas “are imposed from ‘above’ by ‘society’, not by ad hoc agreement amongst the guests themselves”. En las sociedades modernas se codifican las prácticas lingüísticas y esta codificación ocupa el lugar que antes pertenecía a los habitus lingüísticos. Según Bourdieu (1996), cuanto más codificada se encuentra una sociedad, menos probabilidades hay de aparición de los habitus, que se reducen a contextos anómalos o de gran riesgo. Desde esta perspectiva, las conductas lingüísticas se regulan a partir de la emergencia de un estándar: “(...) fijada y codificada por los gramáticos y profesores, encargados también de inculcar su dominio, la lengua es un código, entendido no solo como cifra que permite establecer equivalencias entre sonidos y sentidos, sino también como sistema de normas que regulan las prácticas lingüísticas” (Bourdieu 2001:19).

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Una visión panorámica de la ideología propia de la lengua estándar en tiempos de globalización se encuentra en Canale (2007b, 2009).

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La lengua codificada legitima un bagaje cultural y patrimonial que Bourdieu llama capital lingüístico, que toma como referencia las obras literarias, los diccionarios, las gramáticas, las descripciones lingüísticas formales, y que es promovido por los ya mencionados agentes planificadores, como el Estado y la Escuela. Este capital representa la dicotomía dominador-dominado (situándose el hablante de un lado o de otro, dependiendo de su relación con dicho capital), y refuerza la división social de grupos en pugna por la posesión del mismo. El comportamiento de las clases en torno al capital económico se reproduce, de esta manera, en lo relativo al capital lingüístico. Esta división se refuerza socialmente en características como el sexo, la etnia o la religión. Pero se trata en sí misma de una división mucho más sutil y poderosa, marcada por las prácticas lingüísticas. El capital lingüístico es poseído solamente por aquellos que tienen acceso al estándar, equiparándo la dicotomía dominador-dominado con una nueva dicotomía: la de habla correcta-habla incorrecta. Bourdieu (2001:25) señala que: “Lo propio de la dominación consiste precisamente en que, por parte de quien la sufre, implica una actitud que desafía la alternativa corriente de libertad –coerción: las “elecciones” de habitus”. Con la posesión del capital simbólico se ejerce una intimidación lingüística sobre los hablantes de las variedades sub-estándares, que pueden verse usurpados de sus libertades de acción por no tener acceso a una conducta regularizada y codificada. La ideología del estándar crea, pues, representaciones lingüísticas negativas hacia los hablantes que no tienen acceso al capital lingüístico que la codificación lingüística de las sociedades modernas implica. Esta concepción del habitus lingüístico se aplica principalmente a los confines nacionales, pero, por extensión, se lo puede concebir en un marco más amplio, como es por ejemplo el proceso de globalización lingüística. En
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este sentido, las sociedades modernas adjudican gran prestigio a dos tipos de estándares: por un lado, la variedad estándar de la lengua materna, que hace que un hablante sea legitimado como competente en su comunidad y, por otro, el estándar de una lengua extranjera de estatus internacional, que le otorga al individuo una capacitación instrumental básica para vivir en consonancia con los requisitos de la globalización. 1.2.5 relación entre políticas e ideologías lingüísticas Los cambios relativos a la lengua están generalmente sujetos a condiciones extra-lingüísticas de distinta índole: política, económica o sociocultural. La planificación lingüística necesita por lo menos dos elementos para poder asegurar su éxito: una planificación adecuada a las necesidades y propósitos y las condiciones necesarias para que el cambio sea aceptado y promovido por la propia comunidad. Para que el cambio propuesto sea aceptado y percibido como un factor positivo y deseable los macro-agentes de planificación deben crear y promover ciertas representaciones lingüísticas que serán luego reforzadas por los micro-agentes en contextos familiares (Barrios 1996). Este hecho es de vital importancia ya que son los discursos creados por los macro-agentes los que, posteriormente, los micro-agentes pueden reproducir y de los cuales pueden eventualmente apropiarse. Esta idea se torna más clara con el ejemplo de un Estado bilingüe cuyo objetivo es que una de las lenguas sea utilizada para las funciones estatales y formales, y la otra se vea restringida a contextos informales-familiares. El primer paso de este macro-agente planificador probablemente sea enseñar la lengua que desea promover en la Escuela. Pero para eso debe antes convencer a los usuarios de la lengua (potenciales micro-agentes planificadores) de que

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este cambio acarrea ventajas para ellos, para la sociedad en la que habitan y hasta para la lengua en cuestión. 1.2.6 propaganda y pUblicidad lingüísticas Los mecanismos de creación y reproducción de representaciones lingüísticas se observan claramente en la propaganda y publicidad de lenguas. Bein (2006) utiliza el primer término para referirse al mecanismo por medio del cual se difunden ciertas ideologías acerca de la lengua. Luego, a través de la publicidad lingüística se trata de “vender” una determinada lengua, como se haría por medio del marketing con cualquier otro producto. La propaganda de lenguas12 (y por extensión la propaganda de cualquier otra cosa) apunta a resaltar los elementos positivos del producto (por ejemplo, las ventajas de aprender una lengua, según las necesidades actuales). La publicidad, por su parte, muchas veces se sirve de elementos heterogéneos, no directamente relacionados con el producto a vender, pero que en última instancia pueden hacer que el potencial comprador desee el producto. Esto sucede porque son las características del elemento heterogéneo, y no las del producto en sí, las que hacen que el potencial comprador desee adquirirlo. Como señala Bein, un caso típico de publicidad lingüística es la promoción de las lenguas extranjeras por parte de las instituciones que las enseñan. Usualmente estas instituciones se valen de elementos heterogéneos (adolescentes de diferentes étnias, chicas bonitas, ambientes juveniles) para hacer creer que el aprendizaje es algo fácil, moderno, rápido, divertido y accesible para cualquiera. En la propaganda lingüística, por otro lado, se puede apelar a argumentos religiosos, étnicos o identitarios en general. Se puede considerar que en cierta medida la propaganda lingüística ayuda a reafirmar en los hablantes las ideologías que subyacen en los discursos cotidianos, y que apoyan una variedad lingüística o una lengua en detrimento de otras.
12 O de variedades de lenguas, como ocurre en las campañas puristas (Barrios y Pugliese 2004).

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-“Well, Friday, and what does your nation do with the men they take? Do they carry them away and eat them, as these did?” -“Yes, my nation eat mans up too, eat all up. ” (The Life and Adventures of Robinson Crusoe, William Dafoe).

1.3. el nacionalismo lingüístico y la globalización como
generadores de representaciones lingüísticas

1.3.1 la movilidad del capital lingüístico El uso social de las lenguas acarrea consecuencias en términos de poder. La posesión de capital lingüístico implica un mecanismo de separación de grupos en base a la dicotomía dominante-dominado, al igual que la posesión de cualquier otro tipo de capital. También se ha observado que el hombre es capaz de efectuar cambios sobre las lenguas por medio de planificaciones lingüísticas que responden a factores extra-lingüísticos (sociales, culturales, políticos y económicos). Como es de esperar, el capital lingüístico, tesoro de la comunidad culta, se conforma y consolida de acuerdo con los intereses (extra-lingüísticos) de los macro-agentes de la planificación. Es así como reiteradamente somos testigos de diferentes tipos de acciones político-lingüísticas que legitiman o desacreditan determinados grupos: lenguas minoritarias que se estandarizan, lenguas estandarizadas que se dialectalizan, lenguas estándares que mueren y lenguas vernaculares que toman su lugar, lenguas locales que llegan al estatus de lenguas oficiales o hasta nacionales, y –a escala mundiallenguas que se imponen sobre otras, en el terreno funcional de las denominadas lenguas internacionales.

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Todos estos fenómenos, comunes en la historia de las lenguas naturales, forman parte de la ecología de las lenguas (Bastardas 1996), que se ve afectada por factores políticos, sociales e históricos. En la medida en que el capital lingüístico cumple también un rol importante en las relaciones de poder, es de vital interés para la sociolingüística el estudio del ejercicio de poder que desde la lengua se sustenta, y que establece diferencias categóricas, generando situaciones de imperialismo lingüístico, privación de derechos lingüísticos y apropiación lingüística. 1.3.2 la tradición Homogeneizadora El capital lingüístico se crea cuando la lengua es estandarizada, mecanismo por medio del cual se erradican los habitus lingüísticos como posibles formas de actuar en situaciones de interacción dentro de una sociedad altamente codificada. La lengua estándar se define y sustenta en gramáticas, léxicos, literatura y otros instrumentos con los que operan los guardianes de la lengua (Milroy y Milroy 1987) para alcanzar la homogeneidad y la propiedad de estabilidad flexible (Garvin y Mathiot 1974). Con el término “estabilidad flexible” se hace referencia al hecho de que la lengua estándar puede variar para estar a tono con la evolución lingüística, pero manteniendo cierta estabilidad que se logra por medio de la codificación y que se refleja en la práctica ortológica y ortográfica. De lo contrario, la variedad estándar no podría ser un marco de referencia para los hablantes, dado que no se sabría cuáles son las formas promovidas por la gramática y cuáles no. De esta forma, las variedades estándares muestran una tendencia a la fijación y a la homogeneización mayor que las variedades sub-estándares.

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1.3.3 Confusio linguarum en el génesis Diversos autores han argumentado que el origen sociocultural de la homogeneización lingüística está representado en la Biblia, a través del mito de la Torre de Babel, que presenta el plurilingüismo como un castigo divino. Según se relata en la Biblia: “Todo el mundo tenía un mismo idioma y usaba las mismas expresiones. Al entenderse la humanidad, desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Sinear y allí se establecieron. (...) Yaveh bajó para ver la ciudad y la Torre que los hombres estaban levantando y dijo: ‘Veo que todos forman un mismo pueblo y hablan una misma lengua, siendo este el principio de su obra. Ahora nada les impedirá conseguir todo lo que se propongan. Pues bien, bajemos y una vez allí confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos a los otros’ (...) Por eso se llamó Babel, porque allí Yaveh confundió el lenguaje de todos los hablantes de la tierra” (Génesis 11, vers. 1-8). De esta lectura del Génesis 11 surge la idea de que hasta el momento del castigo divino todos los hombres hablaban una única lengua. Pero, como señala Eco (1995), esto no coincide con lo que se expresa en el Génesis 10, donde se explica que antes de la construcción de la Torre de Babel tanto los hijos de Jafet, como los de Cam y los de Sem se diferenciaban por las regiones de donde venían y por sus lenguas: “Estos son los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet (...) Estos se desparramaron y poblaron las islas de las naciones y sus diversas regiones, cada cual según su propia lengua, familia y nación” (Génesis 10, vers. 1-5). El autor considera que la mayor fuerza teatral y hasta trágica del Génesis 11 ha llevado a los teóricos a reproducir el ejemplo del confusio linguarum
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de la Torre de Babel como paradigma mítico del origen del multilingüismo, haciendo hincapié en la diferencia entre lo natural y normal (el período que va desde la creación hasta el castigo de Yaveh tras la construcción de la Torre de Babel) y lo anómalo (la pluralidad de lenguas resultante del castigo divino que se mantendría hasta nuestros días y que sería irreversible). Por el contrario, la lectura del Génesis 10 interpreta la existencia de diferentes lenguas como un proceso natural, y no como un castigo, ubicando el multilingüismo en el terreno de lo propio. Es interesante observar cómo se fuerza la lectura bíblica para dar preponderancia a argumentos que sustentan la homogeneización lingüística, estigmatizando la variación. El castigo divino de la Torre de Babel representa la necesidad del hombre de considerar lo homogéneo como el estado original, relacionándolo con lo bueno y armónico: la homogeneidad lingüística es concebida como un requisito para el entendimiento entre los hombres, por lo que se postula su correspondencia con los estadios primarios de la creación. Según este razonamiento, dado que el multilingüismo existe a causa del hombre, una vez concebido el pecado se necesita un castigo lingüístico que recuerde el estado original de armonía. Esta misma idea se ha repetido en la historia de las lenguas: desde el desprestigio popular de los dialectos con respecto a las variedades estándares hasta las políticas lingüísticas homogeneizadoras, propia de los procesos fundacionales de los Estados nacionales. El desprestigio de la heterogeneidad no es solamente una curiosidad histórica. Por el contrario, la valoración de la homogeneidad como elemento propio del lenguaje responde a la concepción epistemológica de la teoría lingüística formal, que ha desplazado la heterogeneidad y la variación lingüística del interés de las ciencias del lenguaje. En este sentido, la visión histórica del monolingüismo y la homogeneidad como principios rectores del lenguaje se reproduce y legitima en el discurso de los paradigmas formales en lingüística, a partir de la formulación de modelos que desplazan
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la variación. No se trata solamente de una decisión o una postura teórica frente al análisis del lenguaje, sino también de una posición política frente a la propia disciplina: “Formalization (…) seems to overshadow the dogged work of making sense of real communities and lives. I find in this a political as well as a scientific liability” (Hymes 1970: 7). En esta misma dirección, Rajagopalan (2003:27) asegura que: “O que torna o conceito clássico da língua cada vez mais difícil de sustentar é que ele abriga nâo só a idéia de auto-suficiência, mas também faz vistas grossas âs heterogeneidades que marcam todas as comunidades de fala. Isto é, as diferenças sâo tratadas como fenómenos contingentes a ser estudados num segundo momento”. Los paradigmas formales argumentan que la variación no es central en su teoría, dado que su objetivo es analizar “algunos aspectos del estudio de la mente, y en particular a los que se prestan a la investigación mediante la construcción de teorías explicativas abstractas” (Chomsky 1980:20). Para el generativismo, por ejemplo, la variación es un elemento secundario y periférico que no contiene especial interés lingüístico. Desde la perspectiva sociolingüística, sin embargo, se consideran insuficientes tanto la concepción de De Saussure (2003:37, 1ra. ed. 1916) de la lengua como “una totalidad en sí y principio de clasificación”, como la discutida aseveración de Chomsky (1970:5) de que “lo que concierne primariamente a la teoría lingüística es un hablante-oyente ideal, en una comunidad lingüística del todo homogénea”.13
13 Las propuestas formalistas en lingüística han sido largamente criticadas -desde diferentes perspectivas- por autores tales como Labov (1972) en relación con el concepto de variación, Habermas (1977) en relación con el concepto de acción comunicativa y Bourdieu (2001), en relación con el concepto de habitus, entre otros.

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El centro de atención es, para el enfoque social del lenguaje, la lengua en sus diversas manifestaciones y dimensiones, abarcando tanto los fenómenos culturales como los ideológicos, sociales y discursivos; atendiendo a los eventos, las prácticas y las estructuras sociales (Fairclough 2003). La visión crítica del lenguaje propone no solamente que la variación, la heterogeneidad y la diversidad son elementos propios del sistema lingüístico y deben ser estudiados como tales, sino que, además, excluirlos del estudio representa una decisión teórica, política e ideológicamente sesgada, en tanto se provee una visión errónea de la realidad.14 1.3.4 de Una identidad lingüística nacional a Una identidad lingüística
global

La globalización ha traído aparejado cierto (re)conocimiento –al menos discursivo- de otras variedades lingüísticas. Desde la creación de los llamados Estados nacionales15, consolidando una postura nacionalista, se plantea la fórmula “un Estado, una nación, una lengua”, que genera representaciones de Estados monolingües. Así, Fishman (1982) ha argumentado que una de las tareas del nacionalismo es producir lenguas estándares que puedan usurpar el lugar que ocupaban las variedades regionales. Concomitantemente, esta planificación del nacionalismo lingüístico implica un uso social consciente de la lengua nacional, frente a los usos menos conscientes de las lenguas vernaculares regionales. Es en este sentido que se puede equiparar la homogeneización lingüística que plantea la postura del nacionalismo lingüístico con dos de las funcio14 15 Ver, al respecto, Fairclough (1989). Esto no quiere decir que en períodos anteriores a la creación de los Estados nacionales no hubiera actitudes lingüísticas que evidenciaran gran valoración de la lengua propia en detrimento de otras. Para ello, basta recordar, como hacen Peñalosa (1981) y Eco (1995), el hecho de que en la Antigüedad los griegos llamaban “bárbaros” (bàrbaroi, literalmente “los que balbucean”) a quienes no hablaban su misma lengua.

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nes de la lengua estándar, la función unificadora y la función separatista (Garvin y Mathiot 1974). Por un lado, la función unificadora sirve para hacer de los hablantes de una lengua una comunidad lingüística, logrando un sentimiento de identificación con el grupo. La función separatista es correlato de la anterior, dado que si el hablante se siente parte de un grupo, es porque diferencia su grupo de otros. La lengua estándar sirve entonces para unificar a quienes pertenecen a un cierto grupo y separarlos de otros, logrando que los usuarios diferencien su lengua de otras lenguas de las cuales no se sienten partícipes. Es por ello que se reconoce una conexión fuerte entre lengua e identidad ya que, como menciona Fasold (1996:28) “una lengua no es sólo un instrumento para la historia de una nacionalidad, sino que forma parte de la propia historia”. En oposición al nacionalismo, ha surgido recientemente una “cultura de globalización” (Barrios 2006b), donde la dicotomía ellos-nosotros se torna difusa e insuficiente. Esta cultura promociona la existencia de una identidad lingüística deslindada de los discursos nacionalistas, resultado de la consolidación de la cultura global. ¿Pero qué implica estríctamente una identidad global en términos lingüísticos? Según Rassool (2000:59): “‘World’ languages embody a potent form of hegemonic cultural capital rep‘World’ resenting ‘that of which we all must have’ in order to be successful global ‘citizens’. Representing the language of the economically and politically powerful, they now have the potential to redefine linguistic aspirations as well as to refract the cultural of larger groups of people across the world”. Esta reflexión echa luz sobre fenómenos propios de las políticas lingüísticas, a saber, por qué muchas de las políticas actuales muestran una posición más condescendiente hacia el multilingüismo, cuando en tiempos anteriores los Estados pretendían cubrir la variación con un manto de homogeneidad.
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Algunos autores han teorizado acerca de un posible contra-efecto de la globalización, a través de la reivindicación de culturas e identidades propias, de valores y costumbres regionales o locales que no son equiparables a la identidad nacional. Rajagopalan (2003:60) comenta: “(…) ao mesmo tempo em que se fala em intereses globais, as naçôes estâo procurando cada vez mais ciudar dos intereses regionais”. Un claro ejemplo de ello es el MERCOSUR, cuyas acciones, aunque están orientadas principalmente a fines político-económicos, acarrean consecuencias en el plano de la lengua. El Tratado del MERCOSUR plantea una clara propuesta político-lingüística que apoya el uso y enseñanza del español y el portugués como lenguas oficiales. Esta es una manera de planificar una identidad regional, a diferencia de la identidad nacional tradicionalmente propuesta por el Estado uruguayo. El proceso de globalización, en conclusión, parece contraponer tres tipos de identidades diferentes: la nacional, la regional16 y la global17. Aunque en la literatura específica no haya consenso total, se puden delimitar algunos fenómenos que generalmente se adjudican a la consolidación de la identidad global: 1- El debilitamiento de las identidades nacionales, que a largo plazo puede llevar a un fundamentalismo por parte de quienes las defienden. Como comenta Rosas Mantecón (1993:82):

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Puede entenderse la identidad regional en dos sentidos, como sinónimo de “local” (dentro de los confines de los estados nacionales), o como “bloque regional” (asociación de países dentro de un continente). Por un análisis de la relación entre estas tres identidades ver Canale (2006a).

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“Las identidades culturales nacionales se atrincheran a través de un exclusivismo defensivo y surgen entonces regresiones a una forma de identidad con agresivos tintes racistas y fundamentalistas”. 2- La aceptación parcial por parte de las minorías de las características culturales de lenguas más poderosas, causando un efecto de desidentificación. Con respecto a esta segunda característica, algunos autores acuerdan en la utilización del término “tribalización” para notar que muchas veces las minorías (que constituyen las identidades locales) luchan contra la desidentificación, tratando de fortalecer su cultura local frente a la eminente cultura de globalización. Comenta Hamelink (2000:62/3): “Today’s process of globalization has the characteristics of a religious movement. At its core is a set of normative doctrines that needs to be propagated as widely as possible through persuasive techniques and formats and with the assistance of professional missionaries (…). In response to the global spread of modernity and its icons, ethnic identities are often re-defined in very aggressive ways. There is worldwide a trend towards entrenchment into forms of tribalism (such as nationalism or religious fundamentalism). This tribalism not only rejects the values of modernity, it also promotes the primacy of the values of collective belonging, racial and ethnical identity, national chauvinism, and religious and moralistic revival”. En estos términos, el proceso de globalización conduce no solamente a la re-identificación local, sino que además conlleva una tribalización identitaria, que reclama la necesidad de mantener la lengua y la cultura de la tribu.

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“Es propio del poder que necesite un extraordinario esfuerzo de ideologización para legitimarse (...) La fuente máxima de las ideologías procede del esfuerzo de legitimación del poder” (La ciudad letrada, Ángel Rama).

1.4. imperialismo lingüístico
1.4.1 concepto de imperialismo lingüístico El concepto de imperialismo se vincula generalmente con acciones y actitudes en los planos económico y político, pero más recientemente se ha analizado cómo la expansión política y económica conduce a otras manifestaciones también imperialistas. Una sencilla definición del término señala que “‘imperialism’ can be understood to mean the domination or the attempted domination of one nation by another” (Peñalosa 1981:168). Galtung (1980 apud Phillipson 1992) elabora una taxonomía de los diferentes planos en que el imperialismo puede darse, entre ellos: imperialismo económico, político, militar, comunicativo, social y cultural. No se menciona aquí el imperialismo estrictamente lingüístico. Es Phillipson (1992) quien se encarga de definir este último concepto. El autor ubica el imperialismo lingüístico dentro del imperialismo cultural, aunque también reconoce que sería conveniente pensar en el imperialismo lingüístico como un componente esencial de los otros tipos de imperialismo. Esto se da por una razón fundamental: la lengua es el medio primario para comunicar ideas y pensamientos, además de ser un referente identitario y cultural privilegiado y un medio de transmisión y reafirmación ideológica. Peñalosa (1981) propone una división más clara entre imperialismo lingüístico y las otras clases de imperialismo, argumentando que, aunque muchas veces varios tipos de imperialismo se superponen en un acto de dominación, también existen actos aislados de dominación a partir de un solo tipo de imperialismo. El autor pone un ejemplo de dominación económico– 44 –

tecnológica que no es acompañada por dominación lingüística: la industria automovilística japonesa se ha expandido por todo el mundo en los últimos años y aún así la lengua utilizada para dichas transacciones y en la cual se crea todo el vocabulario específico del tema es el inglés. En este sentido, no ha habido por parte de Japón un intento particularmente explícito (al menos hasta el momento) de acompañar lo anterior con políticas lingüísticas imperialistas.18 En esta misma dirección, comenta Hamel (2003:3): “(…) linguistic imperialism and, for that matter, language empire(s), establish a clear hierarchy between the languages involved, where the language of the dominant class, group or ethnia will be in a position of control. Whether massive language spread of the dominant language occurs or not depends on a number of historical and circumstantial factors. Sometimes, such as in colonial systems based on segregation, control operates much more effectively without sharing the dominant language with subordinate peoples and groups”. El mero hecho de que una lengua se muestre en una jerarquía superior a otra -y ejerza control sobre ella- no significa que necesariamente la lengua dominante tenga que expandirse por todo el territorio que ocupaba la lengua ahora sometida. Por el contrario, la expansión depende de factores históricos y sociales de la lengua dominante y de la lengua dominada.

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No obstante ello, el mero hecho de que se interprete la nación japonesa como poderosa económicamente aumenta de por sí el atractivo de su lengua. Esto se observa, por ejemplo, en el interés actual en el aumento de cursos de japonés y en el mayor interés por la cultura (cine, literatura, entre otras).

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1.4.2. imperialismo lingüístico y globalización Es posible que metodológicamente se pueda trazar una línea que divida las acciones propiamente imperialistas de las acciones específicas de la globalización. Sin embargo, la división teórica entre imperialismo lingüístico y globalización lingüística se torna difusa en la actualidad, propiciado esto por el hecho de que ambos conceptos denotan fenómenos con consecuencias sociopolíticas –tanto a nivel nacional como mundial- a veces coincidentes. Hamel (2003) presenta dos posiciones diferentes en lo que a la vinculación entre los conceptos de imperialismo y globalización lingüística respecta. Según el autor, algunos consideran que la existencia de lenguas internacionales (apoyada en el contacto cultural y lingüístico que la globalización implica) presupone cierto imperialismo lingüístico, ya que se utiliza la lengua dominante para la transmisión de valores, hábitos y representaciones lingüísticas. En este sentido, Crystal (2003:7) comenta que “there is the closest of links between language dominance and economic, technological and cultural power”. Más adelante afirma que “a language has traditionally become international for one chief reason: the power of its people” (ibid. 9). Por lo que parece pertinente afirmar que efectivamente la condición imperialista de una lengua y su estatus global están estrechamente vinculados. Sin embargo, hay teóricos que consideran que esto no es necesariamente cierto, y que el uso de lenguas internacionales no implica una amenaza a la cultura de la lengua dominada. Estos autores argumentan que es posible transmitir una lengua sin que se filtre ningún aspecto cultural o ideológico de la lengua dominante.19 Smith (1987 apud Hamel 2003), por ejemplo, plantea la hipótesis de la desnativización de las lenguas internacionales, argumentando que aquellos hablantes cuyas lenguas gozan de un estatus in19 Esta discusión retoma una pregunta central para la lingüística aplicada a la enseñanza de lenguas, a saber, ¿es posible enseñar una lengua sin transmitir las prácticas, valores e ideologías que ésta sustenta?

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ternacional tienden a perder el poder sobre su variedad materna, a favor del uso global de la misma.20 1.4.3. tipos de argUmentos en los discUrsos imperialistas En su obra clásica acerca del imperialismo de la lengua inglesa, Phillipson (1992) propone una útil clasificación de los diferentes tipos de argumentos que se utilizan para acreditar el uso y la expansión del inglés. Aunque el autor se restringe al caso de esta lengua, su clasificación puede aplicarse al análisis de los discursos imperialistas de otras variedades lingüísticas. Es posible así comprender cómo las diferentes lenguas son “vendidas” (siguiendo la terminología del autor) a partir de discursos que exaltan algunas de sus supuestas características. Siguiendo esta clasificación podemos señalar tres grandes tipos de discursos para exaltar la hegemonía de una lengua: a) los que apelan a las capacidades de la lengua (cualidades intrínsecas de la lengua), b) los que apelan a los recursos de la lengua (cualidades extrínsecas de la lengua) y c) los que exaltan los usos de la lengua (cualidades funcionales de la lengua). Los argumentos que apelan a las capacidades intrínsecas de una lengua señalan aquellas características (supuestamente) inherentes a la lengua que la hacen mejor que otras. Generalmente estas características no son realmente inherentes a la lengua en tanto sistema, sino que guardan relación con su historia y desarrollo político-económico. Cuando se utiliza este tipo de argumento se destacan determinadas cualidades que se supone otras lenguas no poseen. Es así que muchas veces se plantea el inglés como una lengua “útil” o ”práctica”, o el francés como una lengua “culta” y “racional” (Phillipson 1992). A este respecto, comenta Bourdieu (2001:31):
20 Sobre la desnativización (en un sentido similar, pero no idéntico) se volverá más adelante en el análisis del inglés como lengua internacional (ver 3.1.5).

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“Por eso, quienes quieran defender un capital lingüístico amenazado (...) están condenados a una lucha total: solo se puede salvar el valor de la competencia a condición de salvar el mercado, es decir, el conjunto de las condiciones políticas y sociales de producción de los productores-consumidores. Los defensores (...) suelen actuar como si la lengua de su preferencia tuviera algún valor independiente del mercado, es decir, por sus virtudes intrínsecas, como las cualidades ‘lógicas’”. Los argumentos que exaltan las características extrínsecas de la lengua apuntan tanto a sus recursos materiales como inmateriales. Se entiende por “recursos materiales” la literatura, diccionarios, libros, televisión, radio, profesores y eruditos, etc., y por “recursos inmateriales” el conocimiento que se puede adquirir a través de la lengua. Por último, los argumentos que apelan a las características funcionales de la lengua se encargan de exaltar la posición de una lengua en comparación con otras, destacando las ventajas con que cuenta. Este tipo de discurso se encarga de “vender” la lengua explicando sus beneficios funcionales, ya sea mejor comunicación, mejor estatus en la sociedad, mejores posibilidades laborales, etc. Como se puede observar, el imperialismo lingüístico se encuentra estrechamente vinculado con la relación lenguaje / poder. Una teoría del imperialismo lingüístico necesariamente parte de la desigualdad de condiciones y posibilidades de imposición de diferentes lenguas en un momento y espacio dados, considerando los procesos históricos y políticos que permiten su desarrollo y posterior imposicón sobre otras.

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“Todo el mundo tenía un mismo idioma y usaba las mismas expresiones. Al entenderse la humanidad, desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Sinear, y se establecieron” (Génesis 11).

1.5. las lengUas internacionales
1.5.1 los conceptos de lingUa Franca, lengUa global, lengUa
internacional y lengUa de comUnicación amplia

El proceso de globalización pone sobre el tapete la aspiración de una homogeneización cultural y lingüística. Al hacer referencia a la necesidad de una lengua en común que acompañe tal proceso, se utilizan términos como lingua franca, lengua internacional y lengua global. Originalmente se utilizó la expresión lingua franca (o lengua franca) para denominar una especie de pidgin que surgió con fines puramente comunicativos. Como correlato de las invasiones árabes en África del Norte, emerge en el territorio una situación de multilingüismo con hablantes de italiano, griego, español, árabe y francés. Surge entonces una nueva lengua que en un principio tenía las cualidades estructurales de un pidgin, pero que llegó a afianzarse a través de textos literarios. Comenta Pei (1968:77): “The name lingua franca has been interpreted to mean “free tongue”, in the sense that it had common currency throughout the area, or “Frankish tongue” since it was the Moslem habit to describe all Christian infidels as Franks. The language itself, however, was far from Frankish. Using basic Italian grammar, it drew for its vocabulary upon all the Mediterranean languages, particularly Arabic, and grew more and more popular, to the point where brief literary works were composed in it”. El concepto de lingua franca también se utiliza frecuentemente con el significado de lengua auxiliar o común, independientemente de su origen histórico:
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“A term used in sociolinguistics, and often in everyday speech, to refer to an auxiliary language used to enable routine communication to take place between groups of people who speak different native languages” (Crystal 1980:2003). Por extensión, el término pasa entonces a denominar toda lengua que cumpla propósitos comunicativos puntuales entre pueblos de diferentes lenguas. Por otro lado, el término global language designa, según Crystal (2003:2), toda lengua capaz de “develop a special role that is recognized in every country”. Este cometido se puede llevar a cabo por dos medios diferentes, aunque no necesariamente excluyentes: elevando el estatus oficial de la lengua en territorios en los que la funcionalidad mayor la tenía otra variedad, o promoviendo el aprendizaje de tal lengua para lograr que se enseñe como lengua extranjera en los contextos educativos formales. La definición del autor se apoya en lo que Samarin (1968 apud Peñalosa 1981) llama international language21; un tipo particular de lingua franca que se caracteriza por su capacidad de ser “actually or virtually internationally (used)” (ibid., 100). Finalmente, el concepto de language of wider communication es utilizado por Fishman (1971) en relación con la realidad lingüística de nuevas naciones independientes, en su mayoría africanas. Una vez consolidadas como tales, los organismos estatales notaron que las lenguas regionales no estaban equipadas para cumplir con las funciones de lengua nacional y/u oficial. La solución en muchos casos fue utilizar lenguas de otros territorios, incluyendo las de los antiguos colonizadores. Estas lenguas ya estaban estandarizadas y tenían estatus de lengua nacional y/u oficial en otras naciones, por lo que su adopción fue percibida como la solución más viable. La antigua lengua de los colonizadores pasó en muchos casos a ser utilizada en los ámbitos institucionales de las nuevas naciones, convirtiéndose en una “lengua de comunicación amplia”.
21 Término también utilizado por Phillipson (2006).

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En este estudio se adoptará preferentemente la expresión “lengua internacional”, según lo define Samarin más arriba, aunque se respetará el uso de otras expresiones si son las adoptadas por los autores citados. Para entender el funcionamiento de una lengua internacional es importante atender a las posibles razones por las cuales se podría promover una lengua como tal. En este sentido, Crystal (2003:5) señala: “(...) there is great variation in the reasons for choosing a particular language (…) they include historical tradition, political expediency, and the desire for commercial, cultural or technological contact.” Parece obvio el hecho de que solamente aquellas lenguas que gocen de cierto prestigio y que estén estandarizadas puedan postularse como posibles lenguas internacionales. Además, una lengua internacional debe sustentarse en un poder económico, cultural y político suficiente como para imponerse a nivel mundial sobre otras lenguas con las cuales compite. A pesar de lo recién expuesto, también es cierto que las lenguas de mayor prestigio y estatus internacional pueden acarrear más fácilmente representaciones y actitudes negativas en los usuarios extranjeros. En este sentido, es de vital importancia el rol que desempeñan los agentes planificadores como generadores de representaciones positivas hacia la lengua que deseen imponer. 1.5.2 la necesidad de Una lengUa internacional Las reflexiones sobre la posibilidad de una única lengua internacional se remontan a la antigüedad, pero es recién en el siglo XVII que aparecen estudios y consideraciones sistemáticas sobre el tema. Pei (1968:90) argumenta que “(...) the main concern of the seventeenth century was not so much with a language of international use as with a common language of thought and philosophy”. La necesidad de una lengua internacional en el siglo XVII
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no se planteaba por razones de índole funcional (comunicación en las transacciones entre pueblos, por ejemplo) sino para disponer de una lengua que condujera al pensamiento racional de los ciudadanos. Posteriormente, y tras las revoluciones de varias naciones europeas, se planteó la necesidad de buscar una lengua internacional que sirviera a la comunicación mundial, en el entendido de que los problemas sociales y culturales emergían, en cierto modo, por las diferencias lingüísticas existentes. Este pensamiento retoma algunas consideraciones de la mítica construcción de la Torre de Babel, adjudicándole un rol negativo al multilingüismo. En la actualidad, la postulación de las lenguas internacionales ha perdido las connotaciones de “lengua lógica” o de “lengua original”, adquiriendo un sentido mucho más pragmático: el de “lengua neutral”. Los discursos sobre la necesidad de una lengua internacional única vienen acompañados por el discurso de neutralidad. En el marco de la globalización se considera que los requisitos para la emergencia de una lengua única de amplio uso ya están dados, hecho éste que responde sobre todo a los deseos de ciertos autores y no necesariamente a la evidencia empírica. A su vez, se entiende que el uso global de una lengua debe promover una cultura global y que por ello la lengua candidata no debe estar sesgada política o ideológicamente, ya que esto implicaría una violación de los derechos lingüísticos y culturales de los usuarios. Por ello, las propuestas actuales de utilización de una lengua internacional única apuntan a la neutralización de sus peculiaridades. Como ya he observado anteriormente (Canale 2008), entiendo que el discurso actual de neutralización se presenta en tres planos: los niveles de análisis de la lengua (en que se habla, principalmemente, de la neutralización léxica, pero también de la neutralización fonológica y morfosintáctica), la historia social de las lenguas (en que se apunta a borrar las acciones imperialistas propias de algunas variedades) y las connotaciones negativas que la lengua puede generar en la actualidad en algunas comunidades, más allá de sus connotaciones sociohistóricas.
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1.5.3 clasiFicación de las propUestas de lengUas internacionales Las propuestas planteadas a lo largo de la historia con relación a la postulación de lenguas internacionales se pueden dividir en cinco categorías, según plantea Pei (1968): a) el uso de una lengua natural (intacta), b) el uso de más de una lengua natural, c) el uso de una lengua natural modificada, d) la mezcla de dos o más lenguas naturales, y finalmente e) la construcción de una lengua. a) Uso de una lengua natural intacta: La primera propuesta de utilización de lenguas naturales (sin modificación alguna) es la más ligada a la postura nacionalista en tanto –la mayoría de las veces- resalta la mejor adecuación de la lengua propia frente a las otras. Como comenta Pei (1968:96): “The first of our classifications, natural, national tongues used for international purposes without modification, is (...) the poorest in the element of human ingenuity and naiveté. It is simple, natural and childish to say: “By all means let there be a single language used by everybody; and by all means, let that language be the one I happen to know and speak”. This is on a par with saying ‘Let’s all get together and do something; and let’s do it my way’” El nacionalismo elabora representaciones lingüísticas positivas hacia la lengua propia y, por extensión, negativas hacia otras lenguas. Así se postula, por ejemplo, el uso del inglés como lengua internacional por ser “the world’s most spoken tongue” y por su “industrial and commercial weight” (ibid., 99). Para otras lenguas se utilizan argumentos diferentes: para el caso del francés se dice que “has been the tongue of culture and diplomacy” (ibid.) y para el caso del italiano se resalta su “sonority and ease of pronunciation” (ibid.). A favor del español se señala su “relative grammatical ease” (ibid.), etc.

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b) Uso de más de una lengua natural: Este tipo de propuesta se observa claramente en las ideas de Comenio, que se preocupaba por los “defectos” de las lenguas naturales (Eco 1995). Comenio postuló el uso de las lenguas líderes de Europa (ruso, francés e inglés en aquel entonces) como lenguas internacionales. Se mostraba en contra de la universalización de una sola lengua internacional, y proponía el uso de lenguas zonales (zonal languages), por lo cual cada una de las lenguas líderes se utilizaría en una región. Esa postura resulta similar a la que más adelante tomaría Stalin para el caso de la antigua URSS, y opuesta a la tradición latinizante que pretendía que el latín sirviera de lengua internacional a nivel mundial. c) Uso de una lengua natural modificada: La tercera opción consiste en modificar una lengua ya existente, para facilitar su aprendizaje. Son ejemplos de esto muchas de las reformas ortográficas o fonéticas que algunas lenguas han experimentado para ser más accesibles a los hablantes extranjeros o incluso nativos. Para el caso del inglés, han florecido propuestas de este tipo desde la décadas del setenta. La más novedosa y polémica ha sido sin duda la obra de Jenkins (2000), que propone, a largo plazo, una reforma fonético-fonológica del inglés como lengua internacional para hablantes extranjeros con el fin de “democratizar” esta variedad (ver 3.1.5). Este tipo de planificación no solo se ha ejercido sobre lenguas modernas, sino también sobre las clásicas. El helenista Gustave d-Eichthal, por ejemplo, promovió en el siglo XIX la utilización del griego clásico como lengua internacional. Sus propuestas fueron continuadas por otros estudiosos alemanes, que también promovían el griego clásico como lengua internacional, pero no con el objetivo de que fuera una lengua de comunicación amplia entre gentes y pueblos sino como lengua de la razón y de los estudiosos, concepción que los acerca más a las propuestas del siglo XVII.

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d) Mezcla de dos o más lenguas naturales: La cuarta posibilidad consiste en apelar a una mezcla de diferentes lenguas. Esta opción tiene por cometido facilitar el aprendizaje de la lengua sin comprometerse políticamente con una en particular. De todos modos, no es la propuesta más popular, dado que tradicionalmente la mezcla de lenguas siempre ha conllevado representaciones negativas en los hablantes. e) Construcción de una lengua artificial: Como el nombre lo indica, este tipo de lengua goza de un estatus diferente a las demás. Las lenguas artificiales no cuentan con dos de los rasgos planteados por Stewart (1974) en su tipología de lenguas: historicidad y hablantes nativos.22 Pei propone dos tipos de lenguas artificiales: las creadas a priori y las creadas a posteriori. Las lenguas artificiales creadas a priori son aquellas que no tienen conexiones fuertes con ninguna lengua natural. El propósito de las mismas es vincular la lengua con el pensamiento racional, como proponían los filósofos racionalistas del siglo XVII. La base de este tipo de propuesta es una gramática copiada de otras ya existentes, con una regularidad total en sus formas y un léxico al cual se pueda acceder por medio de una lectura composicional, sin excepción alguna, hecho éste que también lo asemeja a la búsqueda de lenguas perfectas, a diferencia de las lenguas naturales. Las lenguas artificiales creadas a posteriori se construyen por medio de analogías con lenguas ya existentes, aunque pueden incluir modificaciones de esas lenguas. Muchas de las modificaciones pueden hacerse a partir de una lengua natural, y consisten en regularizar la gramática, el léxico, la morfología o hasta la fonología. Pei menciona un hecho curioso: aunque las lenguas artificiales a priori se vienen elaborando desde el siglo XVII
22 Esta última condición de las lenguas artificiales será discutida más en detalle para el caso del esperanto (ver 3.3).

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y las lenguas naturales se usan internacionalmente desde el principio de las civilizaciones, las lenguas artificiales creadas a posteriori recién aparecen en el siglo XIX. Entre las propuestas de este tipo puede mencionarse la pantos-dimou-glossa creada en 1858 por De Rudelle, que combinó nueve lenguas diferentes: griego, latín, inglés, alemán, francés, español, italiano, ruso y portugués. Otro ejemplo es el esperanto, acerca del cual hablaremos en detalle más adelante (ver 3.3).

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2. objetivos y metodología
2.1 objetivos
El objetivo general de este trabajo consiste en estudiar la relación entre globalización e imperialismo lingüístico a partir de la construcción de representaciones del inglés, el español y el esperanto como lenguas internacionales. Para cumplir con lo anterior, se proponen los siguientes objetivos específicos: a- Discutir el estatus de las lenguas mencionadas en términos de lenguas internacionales y de imperialismo lingüístico. b- Analizar y comparar los argumentos utilizados en la promoción de estas variedades como lenguas internacionales, a partir del análisis de corpus documental.

2.2. metodología
La metodología de este trabajo se basó en el relevamiento y análisis bibliográfico y documental. El relevamiento bibliográfico se dirigió a los aspectos teóricos del tema tratado, y a la presentación del estatus del inglés, el español y el esperanto como lenguas internacionales, atendiendo particularmente a algunos aspectos de la historia de las mismas. El relevamiento documental se dirigió a la conformación de un corpus de 38 documentos, correspondientes al período 2000-2006. El corpus consta tanto de discursos institucionales o hegemónicos, como de comentarios u opiniones de usuarios comunes de la lengua. Se trata de artículos periodísti-

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cos, cartas de lectores, informes, discursos y foros, todos ellos extraídos de Internet.23 Para el análisis e interpretación de los datos tuve en cuenta que los documentos considerados pueden incluir argumentos a favor o en contra de las lenguas estudiadas, y que pueden proceder de hablantes nativos o no nativos de las lenguas a las que hacen referencia. En algunos casos consideré argumentos que remitían a temas no específicamente lingüísticos, en tanto contribuían al tema central del trabajo. Como en un mismo documento puede haber referencia a más de una de las lenguas consideradas para este estudio, tomé como criterio de clasificación inicial las lenguas que se mencionan en el título del documento o, en su defecto, la lengua con mayor número de menciones a lo largo del documento. Para el caso del inglés, entonces, se presentan los documentos numerados del 1 al 13, para el español aquellos del 14 al 27, y para el esperanto, del 28 al 38 (ver anexo I). A continuación, presento una reseña sociohistórica de las lenguas en cuestión, para enmarcar posteriormente la interpretación del corpus seleccionado en la situación sociolingüística de estas variedades.

23

En el anexo I se adjunta información pertinente al corpus recogido.

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3. el inglés, el español y el esperanto como lengUas
internacionales

El estatus y la funcionalidad lingüística de una variedad se presentan, en sincronía, como una realidad dada y muchas veces naturalizada. Sin embargo, la indagación sobre los procesos históricos, políticos y sociales de la lengua echa mano sobre los fenómenos extralingüísticos que permiten a una variedad su imposición sobre otras. En este sentido, la historia socio-política de una lengua no implica exclusivamente la descripción del desarollo socio-histórico de una variedad lingüística, sino más bien la descripción de las relaciones que ésta mantuvo y/o mantiene con otras lenguas y comunidades lingüísticas. En este apartado se señalan algunos aspectos relativos a la internacionalización del inglés, el español y el esperanto. En el entendido de que las ideologías, representaciones y actitudes lingüísticas se conforman históricamente y en relación a un juego de tensiones entre lenguas, haré hincapié en los procesos históricos y sociales de la consolidación de tales variedades en el plano mundial.

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“English became more than a language: it was the language, and all the others had to bow before it in deference” (Decolonising the Mind, Ngugi wa Thiong’o).

3.1 el

inglés como lengUa internacional

Desde cualquier perspectiva que se mire –política, económica, educativa, científica, tecnológica- la situación hegemónica del inglés como lengua internacional en la actualidad es innegable. Dicha lengua no siempre gozó de tal estatus, que es el resultado de una trayectoria histórica de varios siglos. Recién en la época del llamado “inglés moderno”24 se puede observar los comienzos de su proceso de internacionalización. A continuación, se esbozarán algunos puntos esenciales de este proceso. 3.1.1. antecedentes Históricos En un trabajo ya clásico sobre globalización del inglés, Crystal (2003) analiza dos razones por las cuales esta variedad se ha establecido como lengua global: una geo-histórica y otra sociocultural. En relación con la primera, Crystal se remonta a siglos anteriores para rastrear los primeros pasos del inglés hacia su internacionalización. Se centra sobre todo en el proceso por el cual la lengua inglesa fue transplantada del Reino Unido a Norteamérica. Señala que la colonización de América del Norte (siglo XVI) y la continuación de las exploraciones en el siglo XIX favorecieron un uso oficial del inglés en estos territorios.

24

Por referencias a los tres grandes períodos históricos del inglés (Old English, Middle English, Modern English) ver: Emerson (1894), Baugh (1959) y Gimson (1962), entre otros.

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A esto se agrega la masa de colonizadores que llegaron al territorio norteamericano con el afán de practicar libremente su religión.25 Como resultado de esta colonización se formaron dos grupos con características lingüísticas particulares: al norte (actualmente New England) los colonizadores provenían en su mayoría de Lincolnshire, Essex, Londres y Kent, entre otras ciudades, mientras que al sur (Virginia) los colonizadores provenían de la parte oeste de Inglaterra: Somerset, Gloucestershire, etc. Pero la lengua inglesa no se extendió solamente en el territorio de lo que más tarde serían los EE.UU., sino que también llegó al actual territorio de Canadá (con sus primeras grandes olas migratorias en el siglo XVI), al Caribe (como resultado de la ruta del comercio triangular entre los tres continentes: Europa, América, África), a Nueva Zelanda y a Australia (gracias a los viajes de James Cook en el siglo XVIII), a África del Sur (cuya influencia sobre la zona de El Cabo comenzó con las invasiones napoleónicas) y a Asia del Sur (tras la formación del British East India Company, monopolio otorgado por Isabel I en el siglo XVII). La segunda razón que propone Crystal para entender la configuración del inglés como lengua global es de carácter sociocultural. Para consolidarse como tal el inglés tuvo que luchar contra otras lenguas que, en aquel entonces, gozaban de mayor estatus, como el latín y el francés. Durante los varios siglos en que se desarrolló su proceso de estandarización lingüística, el inglés fue objeto de varias críticas por su falta de vocabulario técnico, su gran inestabilidad gráfica y fonética y su escaso uso en los ámbitos públicos legales. Esta larga tradición, cumplida principalmente

25

Vale recordar que hacia 1620 llega al actual territorio norteamericano el primer grupo de puritanos (posteriormente denominados “Pilgrim Fathers”), que buscaba un territorio donde poder practicar su religión, tras las persecuciones que habían sufrido en territorio inglés. Además, se calcula que hacia 1640 más de 25.000 inmigrantes habrían llegado al territorio de la actual Norteamérica (Crystal 2003).

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por referentes de la lengua26, hacía hincapié en la necesidad de expandir el corpus y el estatus de la lengua a lo largo del territorio del Reino Unido. Son referencias importantes en este proceso la impresión de la primera gramática del inglés (Bref Grammar for English, 1586) de William Bullokar, la decisión de Enrique V de dejar de escribir el correo real en francés para comenzar a hacerlo en inglés, las grandes reformas ortográficas27, la aparición del primer Diccionario monolingüe de inglés de Robert Cawdrey (1604)28, los Diccionarios de Johnson (1755) y las Gramáticas de Lowth (1762) y Murray (1795), entre otros. En esta dirección, el siglo XVII propulsó las grandes polémicas sobre la necesidad de fijar la ortografía y la sintaxis de la lengua y la posibilidad de crear una Academia, siguiendo los pasos y objetivos de la Académie Française (1635), dado que la lengua francesa funcionaba en gran medida como referencia ineludible para la estandarización del inglés. Pero también se atribuye la actual condición hegemónica del inglés al desarrollo político (expansión del Imperio Británico) y a las recientes innovaciones tecnológicas. Estas últimas son de vital importancia, ya que han provocado una invasión cultural desde industrias tales como el cine, la música o el deporte, entre otras, apoyadas por una tecnología de avanzada que facilita su distribución en tiempo virtual (el ejemplo por antonomasia es Internet).

26

Las quejas y propuestas de codificación y expansión del vocabulario del inglés fueron, en diferentes períodos, llevadas a cabo tanto por referentes de la literatura como por científicos reconocidos del momento. Para una somera pero instructiva descripción de las mismas ver Gimson (1962), cap. 6. Ya se había elaborado uno hacia 1547, el Dictionary in Englyshe and Welshe de William Salesbury, pero, como su nombre indica, se trataba de un diccionario que comentaba algunos fenómenos fonéticos relativos al inglés y al galés, por medio de la transliteración (Gimson 1962).

27 28

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La expansión de la lengua inglesa fue rápida29 y no solo fue llevada a cabo por parte del Reino Unido, sino también por los EE.UU., tras su establecimiento como potencia internacional, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX. Esta expansión de la lengua inglesa ha llevado a una revisión del poder dentro de los países anglófonos: mientras que en siglos anteriores era Inglaterra quien representaba un baluarte imperialista (incluyendo la lengua), actualmente el desarrollo tecnológico y las acciones políticas ubican a los EE.UU. en esta función. Esta situación es sociolingüísticamente parangonable –aunque no exactamente idéntica- a la relación existente entre Portugal y Brasil en torno al portugués, y diferente a lo que ocurre en el caso de España y sus ex-colonias en Latinoamérica. 3.1.2. la FUnción de la Complaint tradition en la estandarización del
inglés

Milroy y Milroy (1987) hacen hincapié en la función que desempeñó la complaint tradition en la conformación y el posterior mantenimiento del inglés estándar. Dicha estandarización es el resultado de varios siglos de acciones que apuntaron a la uniformidad de la lengua, tras el trabajo de los gramáticos, filósofos y escritores que servían de guardianes de esta variedad. En el siglo XVI, las quejas sobre la lengua señalaban sobre todo la necesidad de expandir las funciones del inglés.30 También se mencionaba la necesidad de expandir su vocabulario (y por ende su funcionalidad), alegan29 De 1604 a 1959 (fechas que coinciden con la finalización del reinado de Isabel I y el comienzo del reinado de Isabel II, respectivamente) el inglés pasó de tener aproximadamente 6 millones de hablantes a tener aproximadamente 250 millones (Crystal 2003). En este sentido, se aprecia que la propia historia sociopolítica de la lengua ha revertido la situación: los discursos actuales de otras lenguas, en contra de la globalización lingüística del inglés, subrayan la multiplicidad de funciones que esta lengua cumple en la actualidad, invadiendo el lugar de otras.

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do que el inglés era de alguna manera pobre frente a otras lenguas de uso científico, académico y legal. Hacia el siglo XVIII las quejas se orientaban hacia el uso mismo de la lengua. Una vez que la estandarización del inglés se puso en marcha, la lengua monopolizó las funciones que antes cumplían el latín y el francés, pero ahora las quejas se focalizaban en los usos lingüísticos, más que en los ámbitos de funcionalidad. El siglo XIX aportó gran desarrollo léxico, resultado de las innovaciones tecnológicas, y continuó con la tradición de fijación ortográfica, que para algunos teóricos es un proceso todavía en marcha. 3.1.3. el inglés como lengUa global Según Crystal (2003), existen tres requisitos necesarios para que una variedad adquiera el estatus de lengua global. El primer requisito es que la lengua en cuestión sea utilizada en varios países como lengua materna. En este caso, el autor advierte que el inglés no es sólo la lengua materna de muchos hablantes en países como EE.UU., Australia, Canadá, Nueva Zelanda, o el Reino Unido, sino que además lo es en muchos países de África, Asia y algunos del Caribe. El segundo requisito es que la lengua sea utilizada como lengua oficial. Crystal no utiliza el término inglés “official” en un sentido legal31, sino de facto: “to be used as a medium of communication in such domains as government, the law courts, the media, and the educational system” (2003:3). En este sentido,
31 Es decir, como la(s) lengua(s) explícitamente declarada(s) oficial(es) en la legislación de un país. Es interesante señalar que, en este sentido estricto, el inglés no es lengua oficial de los EE.UU., situación que actualmente está siendo reconsiderada, ya que se pretende hacer una enmienda constitucional para “proteger” al inglés de otras lenguas que han ganado terreno en territorio norteamericano (ver http://ourworld.compuserve.com/homepages/jwcrawford/langleg.htm, visitado el 13 de setiembre de 2006). Para una discusión sobre el concepto de “oficialidad” con especial atención a las lenguas europeas, ver Ruiz Vieytez (2004).

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el autor argumenta que el inglés es lengua oficial en aproximadamente setenta naciones. El tercer requisito es que la variedad en cuestión funcione como lengua extranjera en varios países.32 Para el caso del inglés, este requisito ha sido ampliamente corroborado, y es reflejado por la creación del British Council (1934) y el posterior establecimiento de la denominada EFL33 profession (Phillipson 1992). El cumplimiento de estos requisitos es, además, avalado por el poder económico, tecnológico y cultural que sostiene el discurso de globalización de la lengua inglesa. 3.1.4. la constrUcción de la identidad desde la enseñanza de inglés
como lengUa extranjera y sU relación con el colonialismo

La enseñanza de lenguas otorga cierto prestigio a quienes las estudian. Como dice Rajagopalan (2003:65): “Quem domina uma língua estrangeira é admirado como pessoa culta e distinta.”34 Dado el prestigio social del inglés a nivel internacional, no resulta extraño el hecho de que su enseñanza esté tan extendida y se haya convertido en una verdadera industria. Pero como el inglés acarrea connotaciones políticas y culturales tanto positivas como negativas, mucho se ha discutido en lo que a la alteración de las identidades nacionales o regionales respecta. Algunos autores consideran que la enseñanza de inglés trasluce una clara relación de sometimiento a la lengua dominante (Phillipson 1992). Otros autores, como Pennycook (1998:19), hablan de una relación mucho más intrincada y compleja:
32 33 34 Para un análisis de cómo el inglés fue creciendo como lengua extranjera en el sistema educativo uruguayo, ver La Paz (2004). English as a Foreign Language (“inglés como lengua extranjera”). En los casos en que las lenguas no cuentan con cierto prestigio internacional, como ocurre por ejemplo con las lenguas indígenas, su enseñanza se justifica en el rasgo “exótico” o “diferente” de las mismas (Rajagopalan 2003).

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“(...) there are deep and indissoluble links between the practices, theories and contexts of ELT35 and the history of colonialism. Such connections, I want to suggest, run far deeper than drawing parallels between the current global expansion of English and the colonial expansion that preceded it. Rather, I want to argue that ELT theories and practices that emanate from the former colonial powers still carry the traces of those colonial histories both because of the long history of direct connection between ELT and colonialism and because such theories and practices derive from broader European cultures and ideologies that themselves are products of colonialism.” De hecho, la ELT estuvo presente en los momentos de colonización en que los dominados tuvieron que aculturarse y aprender la lengua de la cultura dominante; la lengua inglesa formó parte importante del White Man’s Burden, las “obligaciones” del colonizador; como dice Phillipson (1992:109): “Wherever the British have settled, they have taken their language with them”. En este sentido, las prácticas colonialistas conllevaron –en lo que a la lengua inglesa respecta- un proceso de re-identificación de la alteridad. Phillipson (1992:109) comenta el episodio de The Life and Adventures of Robinson Crusoe en que Robinson enseña la lengua inglesa a Friday como una de las primeras descripciones de la enseñanza del inglés: “The motivation for a shared language was obvious, the power relationship between the two people in Dafoe’s fantasy clear-cut, faithfully reflecting the racial structure of western society at the heyday of slavery.” Por su parte, Brantlinger (1990 apud Pennycook 1998) encuentra en este episodio el mecanismo de construcción identitaria de “la otredad” y la posterior apropiación de la misma (ejercido desde la relación asimétrica entre Crusoe y Friday).
35 ELT (English Language Teaching), sigla utilizada para designar la enseñanza de inglés como lengua extranjera.

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Si la ELT es, como asegura Pennycook, un producto del colonialismo, es menester pensar que de alguna forma el mecanismo de creación de la “otredad” desde las prácticas discursivas de enseñanza de inglés puede relacionarse con el problema identitario que ha surgido en la actualidad desde la concepción del inglés como lengua internacional, ya que fue el colonialismo quien dio al inglés gran parte de su estatus internacional. Este problema radica básicamente en la posible alteración identitaria por parte del estudiante de lengua extranjera, frente a una nueva identidad global vinculada con la lengua inglesa y con el sistema de creencias y valores propios de algunas de las comunidades referentes de esta variedad lingüística. A este respecto, Rajagopalan (2005:135) se plantea la siguiente pregunta: “(...) como atuar no campo do ensino de inglês como língua estrangeira sem que isso implique submissão a interesses alheios aos dos aprendizes, ou pior ainda, atuação em surdina em prol de interesses ocultos, potencialmente nocivos à soberania da nação e do povo?” El problema de la identidad y de la enseñanza de inglés en el mundo globalizado está vinculado con una reflexión crítica de la lingüística aplicada, ejercicio no siempre llevado a cabo por esta disciplina. Como aclara Pennycook (1998:19): “The history of the ties between ELT and colonialism has produced images of the Self and the Other, understandings of English and other languages and cultures that still play a major role in how English language teaching is constructed and practised: from the native/non-native speaker dichotomy to the image constructed around English as a global language and the assumptions about the learners’ cultures.”

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Se trata de un discurso en el que tradicionalmente se representa la identidad del “yo” como la del nativo y se identifica al hablante extranjero como “el otro”. Las consecuencias negativas de este discurso en la enseñanza del inglés como lengua extranjera han sido destacadas por varios autores, como se comentará a continuación. 3.1.5. el inglés como lengUa internacional y sUs consecUencias en la práctica de eFl La discusión acerca de la alteración de identidades en el proceso de enseñanza de inglés (y, en términos más generales, de cualquier lengua) y la escasa reflexión crítica de la lingüística aplicada tradicional han llevado a varios autores a rever ciertos conceptos axiomáticos. Actualmente se discute, por ejemplo, la relevancia de la postulación de un hablante-oyente nativo como centro de las teorías y metodologías de enseñanza de inglés como segunda lengua (y como modelo para el estudiante), dadas las dificultades teóricas para definir de manera precisa el propio concepto de hablante nativo (Davies 2004). En esta dirección, Jenkins (2000) propone, en consonancia con varias discusiones y propuestas que se vienen elaborando de manera más o menos sistemática hace alrededor de 40 años, una reformulación de los objetivos y del contenido de la enseñanza del componente fonológico del inglés. Tomando como referencia estudios de campo propios sobre la adquisición de la fonología del inglés como lengua extranjera, la autora propone que aquellas variedades (más o menos) estables de inglés de los hablantes extranjeros que lo hablan como segunda lengua o lengua extranjera deberían ser consideradas variedades igual de válidas que el R.P. (Recieved

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Pronunciation)36 o el G.A. (General American)37. Subyace en esto una tentativa de expansión del concepto “hablante oyente nativo”, o al menos un deseo de reconsideración del hablante nativo como modelo de lengua, que actúa indirectamente en consonancia con el concepto de derechos lingüísticos del hablante no-nativo (Ammon 2000). Esta propuesta también ha revalorizado la tradicional discusión sobre la trasmisión cultural y las ideologías implícitas en la enseñanza de inglés, en relación con el lugar privilegiado que esta lengua ocupa a nivel mundial y con su tradición imperialista/colonialista. Entre otras cosas, se hace referencia al culturism (Holliday 2005), y a las actitudes lingüísticas que impone el inglés como lengua franca38 (Jenkins 2007). Las propuestas que problematizan estas cuestiones sobre la enseñanza masiva de inglés en el mundo han tenido gran repercusión, pero junto con ellas ha habido otras corrientes que emergieron como reacción negativa.39 Más allá de las diferentes posiciones sobre esta discusión, es interesante señalar que el avance del inglés como lengua internacional ha acarreado consecuencias sociales de varias dimensiones y de gran alcance, llevando la discusión sobre el imperialismo lingüístico, la ideología dominante y la imposición cultural al plano de la teoría de la enseñanza de inglés como lengua extranjera.

36 37 38 39

Variedad tradicionalmente más prestigiosa de inglés británico, generalmente llamada “BBC English” o “Queen’s English”. Variedad tradicionalmente más prestigiosa de inglés norteamericano, generalmente llamada “CNN English”. Mantengo la denominación original de la autora, aunque en este sentido “linga franca” podría hacer referencia al concepto de lengua internacional. Ver, por ejemplo, Sobkowiak (en línea).

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“Hablo español con Dios, italiano con las mujeres, francés con los hombres y alemán con mi caballo” (Carlos V).

3.2. el español como lengUa internacional
Según varios datos estadísiticos y los propios discursos de los propulsores del español, esta variedad se afianza cada vez más como lengua internacional. A continuación veremos de qué manera la “lengua del imperio” se transforma en “la lengua de la globalización” para poder así competir en el terreno mundial con el inglés. 3.2.1. Hacia la estandarización del español El proceso de estandarización del español data del siglo XIII, y una de las personalidades más influyentes es Alfonso X, quien en su reinado promovió una de las variedades de Castilla (el castellano) para que fuera utilizada en los contextos cultos de Toledo. Esta promoción se apoyó en la extensión y desarrollo de su gramática y vocabulario (Stewart 1999). A este hecho histórico se suman otros que también apuntan a la promoción y homogeneización de esta variedad. Un hecho sobresaliente en este sentido es la elaboración de la Gramática de la Lengua Castellana (1492), primera gramática del español y primera gramática de lengua romance, a cargo de Antonio Nebrija. Esta gramática tenía dos propósitos muy claros: por un lado la normatividad, la fijación de las reglas gramaticales de la lengua española para su “correcto uso”, por otro, la “castellanización”, la enseñanza de la cultura y lengua castellanas a quienes la ignoraban. Como dice el propio Nebrija en su prólogo (1492)40:

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Disponible en http://www.angelfire.com/de/hispania, visitado el 17 de setiembre de 2006.

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“Cuando bien comigo pienso, mui esclarecida Reina, i pongo delante los ojos el antigüedad de todas las cosas que para nuestra recordación et memoria quedaron escriptas, una cosa hállo et sáco por conclusión mui cierta: que siempre la lengua fue compañera del imperio; et de tal manera lo siguió, que junta mente començaron, crecieron et florecieron, et después junta fue la caida de entrambos. (...) Ésta (la lengua) hasta nuestra edad anduvo suelta et fuera de regla, et a esta causa a recebido en pocos siglos muchas mudanças; por que si la queremos cotejar con la de oi a quinientos años, hallaremos tanta diferencia et diversidad cuanta puede ser maior entre dos lenguas (…) I cierto assí es que no sola mente los enemigos de nuestra fe, que tienen ia necessidad de saber el lenguaje castellano, mas los vizcainos, navarros, franceses, italianos, et todos los otros que tienen algún trato et conversación en España et necessidad de nuestra lengua, si no vienen desde niños a la deprender por uso, podrán la más aína saber por esta mi obra.” El castellano logró imponerse como estándar frente a otras variedades peninsulares que corrieron con menos suerte en España, como el gallego-portugués, el leonés-asturiano, el aragonés o el catalán. A esto contribuyó el hecho de que Toledo había sido la capital visigótica y que, luego de la invasión árabe, la reconquista del actual territorio español por parte de los católicos se llevara a cabo desde Castilla. Es por eso que el castellano aparece estrechamente relacionado con los ámbitos de poder político y económico. La promoción del castellano en detrimento de otras variedades peninsulares se vio reforzada, relegando a otras lenguas al estatus de minorías (el catalán, el vasco y el gallego). El castellano logró consolidarse en el territorio español gracias a su poder, que le permitió imponerse, tanto en términos políticos, como territoriales y religiosos (Hachén, en línea). Otro hito en el proceso de estandarización del castellano es la creación de la Real Academia Española (RAE) en 1713. Las Academias de la lengua son un referente poderoso de las variedades estándares. En el caso de las
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lenguas de estandarización pluricéntrica, la existencia de varias normas estándares puede ser acompañada con varias instituciones de la lengua que regulen en cooperación o de manera aislada las diferentes normas. En este sentido, el lugar protagónico de la RAE se vio reforzado por la creación de Academias e Instituciones en Latinoamérica que trabajarían en conjunto con ella. El objetivo estandarizador de la RAE se refleja claramente en su lema: “Limpia, fija y da esplendor” y en los materiales de referencia del estándar que ha creado, entre ellos los más clásicos son la Orthographía Española (publicada por primera vez en 1741), la Gramática de la Lengua Española (publicada por primera vez en 1771) y la elaboración del Diccionario de Autoridades (publicado por primera vez entre 1726 y 1739). Todos estos hechos llevaron a la consolidación del castellano como lengua nacional de España, que avanzó significativamente hacia la consolidación del esquema tradicional “una lengua, una nación, una cultura” (MarMolinero 2000), limitando la funcionalidad y visibilidad de la heterogeneidad lingüística del territorio. 3.2.2. el español en américa El español en América fue transplantado por las políticas del imperio español, que impuso la lengua desde su lugar de origen a territorios que contaban con otras variedades, en este caso indígenas, muchas de las cuales todavía co-existen con el español americano. La lengua española se expandió primero en los territorios considerados valiosos durante la primera parte de la Conquista (como México y Perú), y es recién en el siglo XVIII que se despierta el interés por regiones como el actual territorio uruguayo, cuando como riqueza comienza a valorarse también el ganado, además de los metales preciosos.

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De la misma manera en que no toda España comparte las mismas características lingüísticas del español (basta pensar en las diferencias fónicas entre el Norte y Sur del territorio), el español de América tampoco se presenta como una unidad, aunque sí existen características generales. Los estudios del español americano han señalado que estas características lo acercan al español del Sur de España. En relación con este tema, una discusión fundamental en la historia del español es la del andalucismo, a partir de la cual surgen dos hipótesis. Por un lado se encuentra la hipótesis de Rufino Cuervo -también apoyada por Menéndez Pidal (1966 apud Garrido 1992) y las primeras versiones de Lapesa (1955)- que supone que el español traído a América pertenece a la variedad andaluza y que esto se refleja en las características que esta variedad peninsular comparte con el español de América, como por ejemplo el seseo. La hipótesis de Henríquez Ureña (1925), opuesta a la de Cuervo, argumenta que estos rasgos no eran característicos de Andalucía en la etapa de la Conquista. Señala, por ejemplo, que el seseo no ocurría en Andalucía en el siglo XV, ni a principios del siglo XVI. Agrega que la mayoría de los conquistadores que llegaron a territorio americano en los inicios de la Conquista no provenía de Andalucía, por lo que sería más conveniente pensar en un origen “poligenético” del español de América, en cuyo caso los rasgos americanos serían propios del desarrollo de la lengua en la región. No fue sino hasta la década del cincuenta que esta discusión parece cerrarse, gracias a los aportes de Boyd-Bowman (1956), quien –en base a datos relativos al número de andaluces que llegaron a América en los diferentes momentos de la conquista- contribuyó a invalidar la hipótesis de Henríquez Ureña.

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3.2.3. el Confusio linguarum aUtóctono Cuervo lamentaba la fragmentación del latín en diferentes romances y predecía que la misma suerte correría el español en América. Según este autor, existían algunas características sociopolíticas compartidas por el latín y el español, como el debilitamiento de las metrópolis, el debilitamiento de la lengua literaria a favor de la lengua vulgar, el mayor uso de vulgarismos y la existencia de normas locales, que debilitaban la unidad político-lingüística. Un posible caos lingüístico en América se presentaba en el siglo XIX como una amenza inmanente. En el Prólogo de la Gramática de la Lengua Castellana, obra paradigmática del español latinoamericano, Bello (1984:33, 1ra edición 1847) comenta: “Pero el mayor mal de todos (...) es la avenida de neologismos de construcción, que inunda y enturbia mucha parte de lo que se escribe en América, y estructura del idioma, tiende a convertirlo en una multitud de dialectos irregulares, licenciosos bárbaros; embriones de idiomas futuros, que durante una larga elaboración reproducirían en América lo que fue la Europa en el tenebroso período de la corrupción del latín.” Las consideraciones del autor reflejan la nueva América independentista que necesita una redefinición identitaria en dos planos: el histórico-social (búsqueda de una identidad y un pasado común para identificarse en tanto pueblo americano y deslindarse de Europa, aunque manteniendo cierta cercanía) y el lingüístico (la creación de una gramática de la lengua castellana desde América que mantiene el español como lengua “legítima”, pero que apoya a los americanos, en tanto reconoce que los usos españoles no deben ser necesariamente los americanos).

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El autor agrega: “No tengo la pretensión de escribir para los castellanos. Mis lecciones se dirigen a mis hermanos, los habitantes de Hispanoamérica. Juzgo importante la conservación de la lengua de nuestros padres en su posible pureza (...) como un vínculo de fraternidad entre las varias naciones de origen español derramadas sobre los dos continentes” (Bello 1984:32). En lo que al español en América respecta, es clave la etapa de creación de las Academias de la Lengua en la región, proceso que coexiste con el fenómeno de modernización de las ciudades latinoamericanas. Este paralelismo no es casual: en aquel entonces Latinoamérica estaba viviendo un período de constitución de lo que Rama (1984) ha denominado “la ciudad letrada”, es decir, la configuración de una “comunidad de escritura”, la creación de un discurso de poder basado en la tríada libro-escritura-lectura, y la formación de guardianes del discurso, junto con los nuevos títulos otorgados de abogado, escribano y maestra normal. En este sentido, la creación de las Academias emerge, por un lado, como una necesidad de las nuevas naciones independientes (mediante instituciones capaces de recolectar y organizar coherentemente el capital lingüístico de la nación), pero además como imitación de la matriz española, la RAE: “Todas las Academias hispanohablantes nacieron como ‘correspondientes de la Academia Española’” (Rama 1984:90). De todos modos, cabe señalar que la relación entre las Academias latinoamericanas y la RAE no siempre ha sido amistosa, sino que en cierta medida ha dependido de los intereses de turno. 3.2.4 el español en la actUalidad Al hablar de la historia socio-política del español, resulta ineludible hacer referencia a su estado actual. Numerosos estudios han hecho hincapié
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en la expansión masiva que esta variedad ha experimentado en las últimas décadas. A modo de ejemplo, comenta Stewart (1999:3): “At the end of the twentieth century Spanish is spoken by approaching 400 million people throughout the world, and as such is the fourth most widely spoken language, generally the sole one, in twenty-one countries. It is spoken not only as a mother tongue but as an important second language (…) and also as a vernacular language or ‘lingua franca’”. La expansión del español se manifestó en diferentes aspectos: número de hablantes nativos, número de hablantes de español como segunda lengua y como lengua extranjera, y relevante producción de literatura. Esta expansión hace que la lengua alcance mayor poder y reconocimiento mundial. La globalización ha llevado, también en el caso del español, a una revisión de la homogeneización lingüística, que afecta el tratamiento de las variedades de la lengua. Es así que en 1991 se creó el Instituto Cervantes con el objetivo de promover el español en el terreno internacional con un discurso que legitima la “unidad en la diversidad”. Ocurre una revisión de la imagen de la lengua dado que el proceso de globalización tiene un correlato de (re)conocimiento de las variedades lingüísticas, y un discurso público de respeto hacia las mismas. Se busca con esto crear una imagen más fraternal del español, más condescendiente hacia la diversidad. La lengua española pasa a ser el lugar de encuentro cultural entre diferentes variedades regionales, y al mismo tiempo la lengua de la “patria común” (Del Valle 2005). 3.2.5. la otra cara de la moneda: el español como lengUa minoritaria Aunque la lengua española goza actualmente de considerable estatus a nivel mundial, es también lengua minoritaria en algunos países como EE.UU. Las sostenidas olas migratorias han hecho que el español sea
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considerado una amenaza, hecho éste que ha desembocado en una especie de “hispanofobia”. El antagonismo y la discriminación hacia los inmigrantes hispanos en EE.UU. se refleja en algunas acciones político-lingüísticas del Estado norteamericano más generales, como el English-only movement41. Este movimiento surgió en la década del ochenta y se orientó al fortalecimiento funcional y jurídico del inglés en EE.UU. Una de las decisiones más importantes de este movimiento fue la supresión de algunos servicios bilingües, por ejemplo en el sistema educativo (Mar-Molinero 2000). Según Phillipson (2003), el English-only movement tuvo gran aceptación por parte de los ciudadanos norteamericanos, que ante el gran aumento de inmigrantes (la mayoría de ellos con escasa escolarización y mínimas expectativas laborales en sus respectivos países de origen) se sintieron usurpados de su territorio y posiblemente de su lengua, por lo que consideraron necesario que los inmigrantes aprendieran, como lo habían hecho en el pasado, la lengua de la sociedad receptora. Como contrapartida de lo anterior, en estos últimos años ha habido también una especie de revaloración de la cultura mediática hispana en los EE.UU. Este hecho se observa en el llamado Latin boom en lo referente a algunos aspectos culturales como la música y el cine, y en el creciente interés de la población estadounidense por el aprendizaje del español como lengua extranjera. Más allá de esta (relativamente acabada) valoración de la cultura “latina” (término referencial y connotativamente impreciso), sigue existiendo gran tensión entre ambas variedades en el territorio norteamericano. Un ejemplo reciente es la gran polémica desatada tras la elaboración de la primera versión española del himno nacional norteamericano creada,
41 Este movimiento no fue únicamente respuesta a la gran inmigración de hispanos, sino que más bien se presentó como mecanismo de defensa del inglés, en contraposición a las otras lenguas existentes en los EE.UU. (Phillipson 2003). De todos modos, las consecuencias del mismo afectaron fuertemente el futuro del español, por lo menos en dicha región.

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según declaraciones de su autor42, como símbolo de respeto y admiración de los inmigrantes hispanohablantes hacia EE.UU.43 Sin embargo, la traducción al español fue considerada por algunos norteamericanos como un atentado a la cultura estadounidense y a los valores promovidos por la nación. El entonces Presidente de los EE.UU., George W. Bush, comentó: “One of the things that’s very important is, when we debate this issue, that we do not lose our national soul (...) I think the national anthem ought to be sung in English, and I think people who want to be a citizen of this country ought to learn English and they ought to learn to sing the national anthem in English”44. Este tipo de actitud frente a la supuesta amenaza a la lengua y cultura norteamericanas no es novedosa, sino que se remonta, por ejemplo, al siglo XIX, cuando por cuestiones sociopolíticas diferentes olas migratorias de Puerto Rico, México, Cuba, entre otros países, comenzaron a instalarse en el sur de los EE. UU.45, convirtiéndose en objeto de crítica y estigmatización sociolingüística por parte de la sociedad receptora.

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Ver al respecto http://edition.cnn.com/2006/US/04/28/anthem.inspanish.ap/index.html, visitado el 15 de octubre de 2006. El álbum que contiene dicha versión también se agrega a la polémica, dado que se titula “Somos Americanos”. Parece muy obvio el juego de palabras con el término inglés “American” que, inequívocamente, refiere a lo que en español se denominaría “estadounidense” y no al término español “americano” (en sentido general). En: “Sing ‘Star-Spangled Banner’ in English” (The Associated Press) www.edition.cnn.com, visitado el 28 de mayo de 2006. Ver Lipski (en línea).

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“If everything is perfect, language is useless” (Cool Memories, Jean Baudrillard).

3.3. el esperanto como lengUa internacional
3.3.1. breve reseña Histórica El esperanto, lengua artificial que ha logrado un notable grado de adhesión y reconocimiento en algunos sectores, se clasifica -dentro de la tipología de promoción de lenguas internacionales seguida en este estudio (ver 1.5.3)- como una lengua artificial a posteriori, es decir, construida en base a lenguas naturales ya existentes. Su creador, Lazarus Zamenhof, vivió su niñez en una zona donde se hablaba ruso, polaco, lituano, alemán e yiddish, lo cual causaba situaciones de discriminación (étnica y política) y dificultades de comunicación (Pei 1968). Es así que en 1887, bajo el seudónimo de “Doktoro Esperanto”, que en esperanto significa “el doctor esperanzado” o “el doctor que tiene fe”, hizo públicas sus consideraciones acerca de la necesidad de una lengua universal. El objetivo era crear un sistema lingüístico que se utilizara a nivel mundial y que, sobre todo, promoviera la tolerancia y la paz. El esperanto nace con la ilusión de un retorno a la hermandad política, cultural y lingüística. La primera versión del esperanto contaba con raíces léxicas de origen latino y germánico, y una flexión lo suficientemente simple y regular como para ser aceptada como lengua “accesible” o “fácil de aprender”. A lo largo de su historia esta lengua ha sufrido altibajos. A veces promovido, a veces estigmatizado y hasta prohibido, el esperanto despertó sentimientos arraigados en sus adeptos. En sus comienzos estuvo estrechamente relacionado con algunos movimientos anarquistas y anarco-sindicalistas (Firth 1998), por lo que al deseo utópico de una lengua universal se le sumarían connotaciones político-económicas negativas, e incluso religiosas, ya que su creador era judío (Eco 1995). También estuvo ligado a otros movimientos políticos y religiosos.
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El primer lugar donde el esperanto tuvo gran aceptación fue en la antigua URSS. Fue la lengua a la cual se tradujeron documentos de la Bezbozhnihi Esperantisty, liga esperantista atea del momento. También fue la lengua utilizada en la correspondencia entre esta liga y otros movimientos comunistas externos, funcionando como código indescifrable para los individuos ajenos a tales movimentos (Kolarz 1961). Con el tiempo, la presencia del esperanto pasó a ser percibida como una amenaza a la cultura nacional, fue consecuentemente prohibido y en muchos lugares se clausuraron las asociaciones relacionadas con él. A modo de ejemplo, en 1922 se lo prohibió formalmente en Francia y en 1936 en Alemania. Tiempo después, el esperanto recuperó cierto reconocimiento mundial. En 1954 la UNESCO mencionó en su Asamblea General la importancia del esperanto como lengua internacional para intercambios culturales. En la actualidad, la lengua cuenta no sólo con el apoyo de organizaciones mundiales como la UNESCO, sino también con un gran número de instituciones, revistas y periódicos. Desde 2001, por ejemplo, Wikipedia cuenta con una edición en esperanto, denominada “esperantlinvua Vikipedio”. La lengua también cuenta con varios sitios en Internet para su enseñanza y promoción.46 Existe una suerte de Academia de Esperanto que funciona como referencia para su fijación, al igual que cualquier Academia de una lengua natural (Firth 1998). También existen diccionarios, gramáticas, obras literarias y obras clásicas traducidas al esperanto. A principios del siglo XX, por ejemplo, la Biblia ya había sido traducida a esta lengua.

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Ver www.esperanto.org, www.esperanto.net, www.uea.org, www.lernu.net, visitados el 15 de diciembre de 2006.

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Figura 1: Extracto de la Biblia en esperanto (tomado de Mc Coy 1938:267).
Vidi la regnon de Dio. 4 Nikodemo diris al li: Kiel povas homo naskigi, Kiainli estas maijuna ? cupovas eniri denove en la ventron de sia Patrino kaj naskiti? 5 Jesuo resPondis: Vere, vere, mi diras al vi: Se homo ne estas naskita. el akvo kaj La Spirito,ne povas eniri en la regnon de Dio. 6 Tio, kio naskiĝas kaj el la karno, estas karno; kaj tio, kio naskiĝas de la Spirito, estas spirito. 7 Ne miru, ke mi diris al vi: Vi devas esti denove naskitaj. 8 La vento blovas, kie ĝi volas, kaj ĝian voĉon vi aŭdas, sed vi ne scias, de kie ĝi venas kaj kien ĝi iras; tia estas ĉiu, kiu estas naskita de la Spirito.

3.3.2 argUmentos actUales para la promoción del esperanto Manteniendo el objetivo de promover la paz y la hermandad, los esperantistas actuales defienden el uso de esta variedad aludiendo a un número de factores –a veces contrarios y hasta contradictorios- que aspiran a convertir esta lengua en lengua internacional (ver figuras 2 y 3).

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Figura 2: Alusión al esperanto como lengua de la paz. Imagen extraída de http://www. vinetichette.it/images/AALuiEsperanto.jpg. Figura 3: Alusión al esperanto como lengua internacional. Imagen extraída de: http:// esperantonebraska.org/images/chemizoj/esperanto-chemizo-1.jpg.

Siguiendo la clasificación de tipos de argumentos de las lenguas imperialistas adaptados de Phillipson (ver 1.4.3), señalaremos algunos de los que se utilizan usualmente en defensa del esperanto. En lo que a sus cualidades intrínsecas concierne, el esperanto se presenta como una lengua neutral. Este argumento es en principio congruente con su condición de lengua artificial, que por su misma naturaleza no despierta sentimientos nacionalistas o identitarios en sus hablantes. El esperanto se presenta también como defensor de la diversidad lingüística; como comenta Culver (2004:1):
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“For the last couple of decades, “World Esperanto Association” has presented itself to a various international bodies as an advocate of language and language diversity.” A lo anterior se agrega una característica funcional: a diferencia de otras lenguas el esperanto no tiene (supuestamente) connotaciones políticas o sociales, por lo que se encuentra altamente equipada para fomentar la paz y el respeto. Actualmente los esperantistas subrayan las connotaciones negativas del inglés como lengua imperialista y aseguran que el esperanto como lengua internacional no tendría esos inconvenientes. Como ya observamos, es común que en discursos de este tipo se compare la lengua promovida con otras, destacando las supuestas características intrínsecas que hacen a una lengua más óptima que el resto. En esta dirección, los esperantistas aseguran que el inglés es la lengua colonialista y hegemónica por excelencia y presentan el esperanto como la lengua que asegura la paz, la igualdad y la armonía. 3.3.3 los anti-esperantistas El discurso que asegura que el esperanto promueve la paz y la diversidad lingüística no es necesariamente compartido. Por el contrario, ha habido muchas reacciones contra el esperanto, lideradas en su mayoría por exesperantistas que están en contra de expandir el uso de esta lengua. Los anti-esperantistas adjudican un doble discurso a los esperantistas. Según los primeros, aunque se habla de diversidad y respeto por el multilingüismo, los esperantistas tienen una conducta políticamente marcada. Comenta Culver (2004:2): “The Prague’s Manifesto, launched at the World Congress of Esperanto in Prague in 1996, strongly claims that Esperantists appreciate language diversity. The fourth point of the Manifesto is for ‘multilingualism’, the fifth for ‘language
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rights’ and the sixth for ‘language diversity’. (…) However, (…) from the very beginning the Esperanto movement has been reluctant to protect diversity. It is important to note that Zamenhof himself did not seem to accept the idea of language diversity, instead seeking to impose a single language on international discourse for, he thought, the sake of peace.” Según este autor, en los encuentros de esperantistas, o en situaciones de conversación cotidiana entre personas que hablan esperanto, se estigmatiza el uso de la lengua materna entre los participantes.47 Esto se ve reflejado en el término krokodilado, utilizado para denominar la situación en que dos personas que comparten la misma lengua materna y hablan esperanto deciden comunicarse utilizando la primera. Más allá de la discusión entre esperantistas y anti-esperantistas no parece conveniente considerar el esperanto como una lengua neutral, al menos en términos históricos, porque desde su creación estuvo vinculado con tendencias políticas particulares. Tampoco parece neutral en el sentido de “visión ideológicamente no sesgada del mundo”, en tanto se origina como reacción al multilingüismo y asume que la paz y el entendimiento se encuentran vinculados con el monolingüismo. Por otra parte, los mismos esperantistas que aseguran que el esperanto es neutral, no vacilan en cuantificar el número de hablantes nativos48 de esta

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Nótese que en el esperanto funcionan los mismos mecanismos de prescripción que en cualquier otra lengua estándar. Una gramática del esperanto advierte, por ejemplo: “Frase errónea: “Mi havas hundo” / Frase correcta: “Mi havas hundon” (www.lernu.net/elsxutajxoj/pdf/lingvajxoj_ es.pdf). Resulta forzado el término “hablante nativo” dado que se trata de una lengua artificial sin nación, pueblo, o territorio propios. De hecho, encuentro cierta resistencia a utilizar el término, pero en varios artículos se utiliza dicha denominación. Ver, por más información, Firth (1998), Franco (2006), entre otros.

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lengua49. Esto resulta incongruente con su posible neutralidad, en tanto una lengua con hablantes nativos es una variedad con fuertes funciones cognitivas y afectivas en sus usuarios. En el estudio de este tipo de lengua artificial, resulta particularmente interesante estudiar el concepto de comunidad, como población asociada a un territorio. Aunque el esperanto no cuente formalmente con un territorio político asociado, la concepción de nación se estimula desde la diáspora. Según Firth (1998:3): “Una de las tendencias en esperanto es el raumismo (llamado así por la cuidad finlandesa de Rauma, en donde tuvo lugar el congreso de TEJO 1980). El raumismo considera a los hablantes de esperanto como una especie de pueblo en la diáspora y se esfuerza por crear con el esperanto valores culturales”. Aunque el esperanto cuenta con una Academia que regula la evolución de la lengua y promueve una variedad estándar, se reconoce la existencia de variedades regionales o sub-estándares50. Las variedades del esperanto son estigmatizadas, por lo que no habría verdadero respeto por la diversidad ni siquiera dentro del círculo de los esperantistas. Culver (2004:4) sostiene que: “The Esperanto movement’s claim of equality in communication is ludicrous, as the movement has core of extremely fluent and normative speakers whose speech is challenging to new or “provincial” Esperantists.”
49 Las cifras de hablantes nativos de esperanto son dispares. Mientras algunos hablan de menos de un millón, otros llegan a asegurar la existencia de diez millones. Este hecho se debe en parte a la falta de un censo oficial en lo que a esta cuestión respecta, según lo informado por la Asociación de Esperantistas del Uruguay. La denominación “variedades regionales” es utilizada por los hablantes de esperanto para hacer referencia a quienes ellos (intuitivamente) consideran que mantienen el acento de su lengua materna, o quienes no dominan del todo las reglas de la lengua.

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Más adelante, en el análisis del corpus relativo al esperanto observaremos en detalle otros argumentos utilizados por los esperantistas para la promoción de esta variedad como lengua internacional. Analizaremos también los argumentos más utilizados para la imposición y reconocimiento de esta lengua, a saber, la existencia de hablantes nativos y el respeto por la diversidad.

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4. argUmentos de promoción de lengUas internacionales:
análisis del corpUs

A continuación se analizan los documentos del corpus recabado para el inglés, el español y el esperanto, siguiendo la metodología indicada en el apartado 2. A modo de facilitar la lectura, para cada fenómeno analizado presentaré algunas citas ilustrativas, sin necesariamente incluir todas. Las siguientes preguntas guiarán el análisis propuesto: • • • • • • • • • ¿Qué tipos de argumentos se esgrimen en relación con la postulación de lenguas internacionales? ¿Qué lugar (central/periférico) tienen los mismos en sus discursos? ¿Son estos argumentos generales o particulares de cada lengua? ¿Se retoman en estos argumentos las características propias de la globalización? ¿Cuáles son las características de las lenguas que se consideran beneficiosas para la comunidad? ¿Cómo conviven, en estos argumentos, los conceptos de diversidad lingüística, globalización e imperalismo lingüístico? ¿Cómo son recibidos por estos discursos los argumentos esgrimidos a favor de otras lenguas? ¿Hasta qué punto se aceptan/reconocen la realidad sociolingüística actual y las connotaciones sociohistóricas de las lenguas candidatas a lenguas internacionales? ¿Cómo se concibe particularmente el concepto de beneficio dentro de estos argumentos, es decir, a qué dimensión (política, comunicativa, laboral, tecnológica) hacen referencia los beneficios de la lengua?

Para poder contestarlas, analizaré primero los argumenos de cada lengua por separado y luego presentaré una conclusión final que retomará los puntos de contacto entre los argumentos de las diferentes lenguas.
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4.1 el inglés
4.1.1 cUantiFicación de los Hablantes Generalmente las cuantificaciones ocupan un lugar central en la publicidad y propaganda lingüísticas, en tanto es propio del sentido común considerar los porcentajes, cifras y estadísticas como verdades objetivas e irrefutables. Sin embargo, en los documentos analizados no se encuentran –como podría esperarse- referencias al gran número de hablantes nativos de inglés sino que, por el contrario, se hace hincapié en su número relativamente escaso: “(...) statistics show that no more than ten per cent of the world’s population speaks English as a native language. English is by no means a ‘universal’ tongue’” (1). “We cannot say English is “universal”, in fact there aren’t so many natives of English, there probably are more Chinese, Russian or Japanese speakers” (1). “I don’t know why you people are making such a fuss out of this! After all, if we compare English with other languages in the US, I know we outnumber English speakers!” (11). En el entendido de que la globalización del inglés aparece como una amenaza a la diversidad en el discurso público (tanto de instituciones como de usuarios comunes de la lengua), es evidente que no se apela al gran número de hablantes nativos en tanto algunas de sus naciones asociadas también son consideradas baluartes imperialistas. Por el contrario, los argumentos relativos al alto número de hablantes aparecen cuando se hace referencia al inglés como lengua extranjera:
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“There are more non-native than native speakers of English around the world” (1). “Everybody listens to you when you speak in English in any part of the world (...) because practically everyone speaks English” (7). “Lots of people speak English as a foreign language, but not so many people speak it as a mother tongue” (1). Estos comentarios generalmente apelan a las elecciones de los extranstos jeros por aprender la lengua. Se trata de un mecanismo sutil para subrayar los beneficios funcionales de hablar inglés, sin hacer énfasis en las sociedades asociadas a la lengua. 4.1.2 Utilidad del inglés En el corpus se encontraron diferentes tipos de argumentos que apuntan a la utilidad del inglés. El primero de ellos considera que el inglés es una lengua práctica: “Posiblemente el inglés sea más práctico que el castellano” (18). Este argumento aparece muchas veces ligado a la necesidad de que exista una lengua común para la comprensión entre diferentes pueblos, para mejorar la comunicación: “We all need a common language so that we can understand and relate to each other in business, culture and through government” (10).
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Para otros, el uso del inglés es esencial para el ascenso social: “For the younger generation it has become the passport to success and prosperity” (1). “There is a global consensus on the need for children to learn English in order to compete in today’s economy (…) Parents around the world know that their children need to learn English in order to succeed. English is the global language of business, communications, higher education, diplomacy, aviation, the Internet, science, popular music, entertainment and international travel” (2). Este hecho está ligado a la globalización del inglés, en tanto su uso empieza a ser percibido como una necesidad básica: “English has become part of life of many Indians (…) English is our bread and butter” (1). Los argumentos sobre la utilidad del inglés incluyen también los beneficios económicos que conlleva su uso: “Only eight foreign language songs have made the UK top five since charts started in 1952” (3). La practicidad del inglés se justifica en algunos casos por sus cualidades intrínsecas de mayor “plasticidad” que otras lenguas, hecho éste que evidencia las representaciones sociolingüísticas de muchos de sus hablantes nativos:

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“It (English) is a mix of wonderful words. The thing that sets English apart is that we speakers of English never hesitate to adopt a new word, which gives English the ability to express what no other language can” (1). 4.1.3. deFensa de la lengUa, pUrismo y nacionalismo lingüísticos La defensa de la lengua, el purismo y el nacionalismo lingüísticos están íntimamente relacionados. En el corpus estos tópicos aparecen tanto en hablantes nativos como en hablantes no nativos de inglés. Existen dos tipos de fenómenos propios de los discursos de purismo lingüístico: la lucha contra los neologismos y contra los extranjerismos. Algunos hablantes no-nativos de inglés reproducen discursos puristas en contra de dicha lengua, en lo que a extranjerismos respecta: “I began to realise the language was dying whilst I was learning it: ‘le hamburger’, ‘le joke’, ‘le fun’, ‘le businessman’, ‘le basketball’, le shopping’, ‘le camping’ (...) the French language is in a terrible state. Anyone who speaks English, technically speaks French” (1). A modo de ejemplo, un relator de fútbol alemán fue abucheado por utilizar terminología inglesa en sus relatos, hecho éste que es percibido como un atentado a los valores nacionales: “(He) is unpatriotic for using phrases such as ‘man of the match’ instead of the German word ‘Spieller des Tages’ and ‘own goal’ rather than ‘Eigentor’” (10). Como se desprende de los comentarios anteriores, la posición nacionalista ataca generalmente el uso de términos extranjeros por parte de usuarios de la lengua nacional, en tanto se asume que esta última cuenta con el
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material necesario para desarrollar todas las funciones comunicativas, sin necesidad de utilizar elementos de otras lenguas. Encontramos también referencias a consecuencias negativas de la globalización del inglés, pero esta vez desde la perspectiva de sus hablantes nativos. Para algunos, los eventuales beneficios de esta lengua en términos de globalización se traducen en un peligro de desnativización, que la volvería “inadecuada” para sus hablantes nativos: “English may lose all its depth and leave native speakers with an inadequate language” (1). Los argumentos nacionalistas evidencian el miedo a la desculturalización que las comunidades de habla inglesa podrían sufrir ante el uso global de su lengua. Frente a la creación de una versión española del Himno estadounidense, el ex Presidente de los EE.UU., George W. Bush, comenta: “One of the things that’s very important is, when we debate this issue, that we not lose our national souls (...) One of the great things about America is that we’ve been able to take people from all walks of life bound as one nation under God” (5). “I think people who want to be a citizen of this country ought to learn English and they ought to learn to sing the national anthem in English” (5). Esta actitud nacionalista se repite en otros argumentos, surgidos a raíz de la gran masa de inmigrantes que vive en los EE.UU.: “If our language is not learned, then neither will our culture” (1).

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“I don’t care what language people speak or want to speak. Let ‘em speak 10 languages, but if they choose to live here, LEARN the predominant language” (1). “’Please press 1 for English’ (…) drives me NUTS!!!!! I mean we have to select an option like that in our OWN COUNTRY!!!!!!” (1). “This is America. English has been and is the country’s language. If you can’t read or speak it or understand spoken English then get the hell out of here” (1). Este argumento resulta de especial interés en tanto adjudica al inglés una función histórica que –en realidad- cumplieron las lenguas originalmente nativas. Es decir, la fuerza nacionalista vincula la lengua inglesa con la nación estadounidense, desconociendo el hecho de que se trata de una lengua implantada. Además, la lengua sirve como excusa para develar actitudes negativas más generales, que atacan sobre todo el fenómeno de inmigración. Un anuncio a favor de la oficialización del inglés en los EE.UU. comenta acerca de la importancia de la cultura nacional: “Learning English is the first step in achieving the American Dream. It paves the way for success academically, professionally and socially. We want all immigrants to learn English and become Americans” (4). El requisito de hablar inglés dentro de los confines de la nación no es suficiente, sino que generalmente se extiende en algunos comentarios a hablarlo además correctamente. Es decir, el nacionalismo lingüístico no se ciñe a la promoción del inglés en relación con otras lenguas sino que también se extiende a posturas puristas entre las variedades nativas y no nativas de inglés:

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“I can’t stand going to the store and hearing in some strange accented way ‘May I be helping you?’. It sickens me that we have to learn their language (Spanish, German, French) instead of them learning ours. They moved here right?” (13). Algunos atacan la diversidad en general, y no solamente el multilingüismo, en actitudes altamente xenófobas e intolerantes: “The problems are in the stupid damn Human Rights…this stupid thing is giving a break to millions of morons” (13). “I hate accommodating illegals just so they can use our social system“ (13). Los discursos nacionalistas y xenófobos de hablantes nativos de inglés aparecen complementados por argumentos que aluden a los costos del multilingüismo. Así, por ejemplo, se justifica la necesidad de oficializar el inglés en los EE.UU., apelando al hecho de que mantener una sociedad bilingüe es más costoso para el gobierno: “Providing most essential services to immigrants in their native languages is expensive for American taxpayers and also keeps immigrants linguistically isolated (...) A multilingual government is not cheap” (12). Quienes apoyan este tipo de argumento prefieren que el gobierno invierta dinero en la enseñanza de la lengua a los inmigrantes y no en la promoción de sistemas multilingües que faciliten el uso de sus respectivas lenguas maternas:

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“Official English legislation should also be combined with provisions for more English classes for non-English speakers. This can be paid for with a fraction of the money saved by ending multilingual government” (12). También se considera negativo el multilingüismo promovido por algunas instituciones. En relación con la Unión Europea se comenta: “The language fragmentation within the enlarged EU has become grotesque. We’re talking about 20 different languages, whose existence is owed to nothing else but sheer history” (12). Como se desprende de estos argumentos, generalmente las actitudes fuertemente negativas hacia el uso de las lenguas extranjeras responden a actiudes despectivas más generales hacia la identidad del inmigrante, que se evidencian en consideraciones lingüísticas. En este sentido, la extrañeza de las lenguas migratorias sirve como excusa para una estigmatización mucho más fuerte y general. Algunos argumentos nacionalistas muestran una clara actitud negativa frente al uso del español en contextos en donde es lengua minoritaria. En uno de los artículos se presentan algunas consideraciones de la ex Ministra inglesa Margaret Thatcher con relación al uso del español en los Estados Unidos: “Se tendría que haber dicho a los hispanos: ‘el inglés es nuestra lengua y, si queréis venir aquí, vuestros hijos deberán aprender inglés en nuestras escuelas. No vamos a poner en peligro la unidad de los Estados Unidos sólo porque hay gente que no hable más que otra lengua’” (25).

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Más adelante se observa que esta actitud lingüística se basa en una actitud negativa previa en relación al multiculturalismo: “Yo quiero una sociedad con oportunidades para todos, sin tener en cuenta el color o la etnia, pero no deseo tener lo que llaman una sociedad multicultural, sino una sociedad que observa sus mejores valores heredados y sus principios” (25). 4.1.4. diversidad y derecHos lingüísticos Se encuentran dos tipos de argumentos en lo que a derechos lingüísticos respecta, según quienes opinan sean hablantes nativos o no nativos de inglés. Los hablantes no nativos de inglés interpretan y acusan al inglés de imperialista, y demandan respeto por los derechos lingüísticos de los hablantes de otras lenguas. En este caso se concibe el inglés como una lengua impuesta. Muchos de ellos consideran el multilingüismo una necesidad para el respeto de la diversidad. Un artículo cuenta la historia de un participante del programa televisivo Big Brother en Gales, a quien se le prohibió hablar en galés frente a las cámaras argumentando que: “It’s not English and could be considered to be talking in code” (7). Este hecho fue percibido como un atentado hacia el uso de la lengua materna y como un ataque a los derechos lingüísticos del participante, resultando en un arduo debate nacional y regional: “It’s nothing short of an insult to the people of Wales. Welsh and English have equal status in law and the housemates have every right to speak in either of Wales’ national languages”(7).

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También como correlato de una posición a favor del multilingüismo y del respeto por la diversidad, se ataca al inglés por su carácter imperialista: “If you are ashamed of the existence of other languages in Europe is your problem, but you don’t insult our cultural and linguistic variety. English as a global language is a product of capitalism and globalization” (13). En esta tensión entre monolingüismo y multilingüismo, algunos adhieren a un punto medio, es decir, un mundo bilingüe en el cual cada individuo mantiene su lengua materna y el inglés se convierte en su segunda lengua: “The key is that everybody must become bilingual and the world will become a much easier place for all of us” (13). Los hablantes nativos de inglés, por el contrario, sienten que su lengua está siendo usurpada y transformada por los extranjeros. De este modo, hay quienes apelan a los derechos de los nativos, en el entendido de que la lengua pertenece a la comunidad que la habla y por ende sólo debe cambiar con/ por ella. En este sentido, la globalización del inglés también se percibe como una clara desventaja sociolingüística: “The English language is the most in danger (...). As English becomes the lingua franca, it becomes primarily a tool for communication between people of different nationalities. Many people will rarely, if ever use it to talk to native speakers” (1).

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4.1.5. estatUs internacional actUal del inglés Algunas opiniones a favor de la globalización del inglés aluden al estatus ya alcanzado por esta lengua. El razonamiento es el siguiente: si el inglés ya goza de un estatus global, ¿por qué alterar la situación?: “I think English is better than others because English is spoken as second language in a lot of countries” (13). Generalmente este tipo de discurso responde a una visión ahistórica y apolítica de la ecología de las lenguas, en que no se les atribuyen connotaciones políticas o económicas negativas, suponiendo que todo cambio producido en éstas es de carácter in vivo. 4.1.6. desterritorialización El estado consolidado del inglés como lengua global y sus connotaciones político-históricas pone en duda el discurso de apertura a la diversidad que las lenguas internacionales esgrimen. Para poder venderse como lengua global, el inglés debe borrar de alguna manera las acciones que lo vinculan a intereses y culturas particulares. Apoyados por el innegable estatus global y por la masividad de su acceso en varios aspectos, muchos discursos llevan a cabo un mecanismo argumentativo de desterritorialización del inglés por el que erradican las connotaciones negativas que generalmente se le asocian: “English belongs to everybody. It doesn’t belong to some people or some nation. Nowadays we can say that English is part of the whole world, regardless of any territories” (1).

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“It’s not like English is part of this Nation. English is part of the universe. We all are part of English as English is all part of us” (1). “Learning English is not learning a particular culture because English is not associated to some nations. Instead, it is associated with the entire world” (3). En cierta medida, este argumento de desterritorialización del inglés es la contraparte positiva del argumento de desnativización, que lamentaba la pérdida cultural de la lengua para sus comunidades asociadas.

4.2. el español
Mientras los argumentos acerca de la globalización del inglés presuponen que esta lengua ya alcanzó un estatus mundial único, el español, sin embargo, se presenta todavía como candidato: “Estamos frente al desafío de poder hacer de nuestra lengua un instrumento de poder” (18). En esa aspiración, el posicionamiento en relación con el inglés parece casi inevitable: “(El español) se consolida como la segunda lengua internacional” (24). “El idioma anglosajón pierde terreno en Internet y, en cambio, el español lo gana a diario” (26). Para lograr su objetivo, el Estado español ha desarrollado desde 1991, a través del Instituto Cervantes, una política lingüística de difusión del es– 99 –

pañol en todo el mundo por medio de exámenes y certificados para extranjeros. Esas características ya no son mencionadas como un avance en el caso del inglés porque no se necesita insistir en aspectos que son ampliamente conocidos y están ampliamente consolidados. Por el contrario, los discursos del español evidencian gran conciencia sobre el estado actual y las posibilidades económicas futuras de la lengua. 4.2.1 cUantiFicación de los Hablantes Ya notamos que uno de los recursos más comunes para publicitar una lengua es apelar a su número de hablantes (principalmente nativos, pero también extranjeros). El ranking lingüístico se inerpreta de manera tal que cuantos más usuarios tenga una lengua, más se justifica su imposición sobre otras. Así, el español es: “La lengua ya hablada por 500 millones de personas” (16). “El idioma que utilizan unos 400 millones de personas” (18). “Más de 400 millones de personas hablan español en el mundo” (22). “Ya lo hablan 400 millones de personas en el mundo” (24). “Los 400 millones de personas que hablan español” (26). Podría interpretarse que la cuantificación implica una concepción un tanto biologicista de la lengua, según la cual la vitalidad de cualquier variedad lingüística estaría dada principalmente por el número de usuarios. Aunque es cierto que la vitalidad etnolingüística de una variedad depende

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en parte del número de hablantes, existen otros factores que también la afectan, como su funcionalidad en la comunidad y el poder asociado a ella. Considerando entonces que la mera cuantificación de hablantes no es suficiente, los argumentos apelan también a la presencia de la lengua en otros ámbitos (sobre todo el tecnológico) y a recursos numéricos comparativos: “El español es el quinto idioma en importancia de los utilizados en Internet (...) Esta vitalidad del idioma que ya hablan más de 400 millones de personas (...)” (24). “La cifra de sitios en Internet y de cursos para aprender en el hogar aumentan con rapidez” (22). El vasto mercado económico de enseñanza de español como lengua extranjera, ligado a su internacionalización, favorece aún más los argumentos de cuantificación, incluyendo instrumentos de los cuales se valen para enseñarlo. En uno de los artículos se menciona la creación de sedes del Instituto Cervantes para la enseñanza de español en Pekín con un equipamiento de: “30 aulas, una biblioteca y 20.000 volúmenes” (16). En relación con los Estados Unidos se comenta: “En todas partes (...) las clases de español están repletas” (16). “Unos 28 millones de personas (...) hablan español con cierto grado de fluidez” (22).

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4.2.2 Unidad lingüística del español En la actualidad existe una gran preocupación por parte de las instituciones oficiales del español por marcar la unidad existente entre España y Latinoamérica. Muchas de las opiniones y comentarios apuntan a este hecho a través de compensaciones simbólicas, es decir, un reconocimiento por parte de la metrópolis del estatus de Latinoamérica: “Los pueblos hispanoamericanos podemos afirmar estar separados por un idioma común (...) Pero ahora veo esa diferencia como una manifestación de fuerza, no de debilidad” (14). “En la última edición de la Ortografía (1999) aparecerían por primera vez como coautoras las veintiuna Academias que con la Española integran las Academias de la Lengua Española” (15). “España no es ya nada sin Hispanoamérica” (palabras del director de la RAE, Víctor García de la Concha) (18). Se apela así a la lengua como vínculo histórico-cultural entre naciones diferentes, argumento presente en el leit motiv de la internacionalización del español: “Unidad en la diversidad”. Sin embargo, este discurso no convence a todos, ya que algunos perciben la imposibilidad de mantener la diversidad lingüística en el contexto actual de globalización. En relación con España, un artículo periodístico que hace referencia a las opiniones del Partido Popular argumenta: “La globalización como homogeneización es la muerte (...) en especial en el momento en que la globalización se muestra incompatible con el mantenimiento de las identidades lingüísticas” (19).
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4.2.3 deFensa de la lengUa, pUrismo y nacionalismo lingüísticos Dentro de los argumentos de unidad lingüística que observamos para el caso del español algunos subrayan la importancia de la pureza en la lengua y la necesidad de luchar contra los extranjerismos: “(...) la esperanza de presentar con éxito la batalla frente a los extranjerismos innecesarios, empobrecedores de las posibilidades de la expresión” (14). “(…) ofrecer recomendaciones sobre los cambios continuos que experimenta el español, en especial, en este momento, en lo que atañe a los neologismos y los extranjerismos” (15). Hay casos en que también se manifiestan actitudes puristas frente al uso del español como lengua internacional: “La lengua es sinónimo de poder (...) En los actuales momentos se debe de cuidarla (...) su uso mundial la pone en peligro (...), (se debe cuidar) la calidad de nuestra lengua común y el orgullo de hablarla de la mejor manera posible” (14). Este argumento parece recurrente en las lenguas internacionales, dado que ya lo hemos destacado para el caso del inglés. La alerta ante el “peligro lingüístico” se explicita claramente: “(Necesitamos estar) conscientes de los peligros en los cuales navega la barca idiomática” (14). Es importante notar que, a diferencia del inglés, para el español no se encontraron argumentos en que hablantes extranjeros se quejaran de la
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invasión léxica que sus respectivas lenguas pudieran sufrir por causa de esta variedad. 4.2.4. cUalidades intrínsecas del español Algunos argumentos justifican la globalización del español en virtud de ciertas características que se consideran intrínsecas, como por ejemplo: “(…) la musicalidad de su pronunciación” (14). “El español es el idioma que con mayor elocuencia y belleza ofrece el repertorio más amplio del alma humana” (18). Dada la gran conciencia sobre las nuevas fronteras económicas del español, los argumentos que apuntan a las cualidades intrínsecas de esta lengua- evidenciando una postura más romántica de la cuestión- tienen una funcionalidad mucho más limitada. Por el contrario, los argumentos esgrimidos apuntan a beneficios económicos y sociales propios de la globalización. 4.2.5. poder tecnológico del español En repetidas oportunidades se relaciona la globalización del español con el poder tecnológico como medio principal para propulsar la lengua. Así, el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, comenta en relación a esta institución: “Ensanchamos las ventanas para escrutar también a diario mediante programas informáticos adecuados” (15).

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En el II Congreso de la Lengua Española se habla de la presentación de: “40 productos en los que la tecnología se ha adaptado para contribuir a la difusión de la lengua española” (17). “(…) cursos a distancia a través de Internet, que cuentan con un presupuesto de 800 millones” (17). En esta misma dirección se asegura que: La Internet (...) es un instrumento de poder y ahí tenemos que estar (18). De esta manera, se concibe la relación existente entre el imperialismo lingüístico y el poder tecnológico: “El español es el quinto idioma en importancia de los utilizados en Internet” (24). “El idioma anglosajón pierde terreno en Internet y, en cambio, el español lo gana a diario” (26). 4.2.6. desterritorialización Al igual que el inglés, la promoción del español acude a mecanismos discursivos de desterritorialización por medio de los que se presenta la lengua despojada de todo pasado imperialista/colonialista y de toda asociación cultural particular:

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“El español es una herramienta de comunicación universal (...) no necesariamente de España (18). “El español como una lengua de todos, no exclusivamente de los españoles”. Anteriormente (Canale 2007a) he señalado que los argumentos que aluden a la cuantificación de hablantes nativos –y extranjeros- y a la desterritorialización ocupan un lugar privilegiado en el discurso institucional de venta del español como lengua internacional. Esto se debe a que el primero de estos argumentos es uno de los más convincentes para la venta de la lengua, en tanto otorga la supuesta confiabilidad de los números. Además, la propia cuantificación hace pensar que la globalización de la lengua se da como un fenómeno natural, sin ninguna acción externa. El segundo, por otro lado, responde a los discursos de la globalización como fenómeno más general, en que todo tipo de bienes y capitales sobrepasa las barreras nacionales.

4.3 el esperanto
Resulta peculiar la concepción del esperanto como lengua internacional por el hecho de ser la única lengua artificial que se postula para tal fin. Aunque cuenta con más de un siglo de existencia, su estatus mundial difiere notablemente en comparación con el español y el inglés. 4.3.1 cUantiFicación de los Hablantes En muchas instancias aparecen cifras que apuntan a justificar la posible globalización del esperanto, por ejemplo:

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“En la actualidad se estiman entre dos y diez millones los hablantes de esperanto en todo el mundo” (28). “Estimates of the number of Esperantists in the world indicate about 1 million” (33). “(…) más de 10 millones de personas lo utilizan como herramienta de comunicación” (38). Algunos textos hacen referencia a los supuestos hablantes nativos de esta lengua: “Hundreds of people have learned it from birth as a first language” (33). Esta posición no es necesariamente compartida por todos: “(...) a language used virtually exclusively by non-native speakers” (29). La gran oscilación en las cifras y el debate sobre la existencia de hablantes nativos de la lengua evidencian los problemas en la caracterización de una lengua artificial como lengua que tiene hablantes nativos. 4.3.2 neUtralidad del esperanto y promoción de la diversidad Uno de los argumentos más frecuentes entre los esperantistas apela a una característica propia de las lenguas artificiales: la neutralidad, entendida como la ausencia de connotaciones socio-culturales y políticas:

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“El esperanto, como idioma internacional neutral, promueve la igualdad y democracia lingüística en las relaciones internacionales” (28). “(…) pelo seu carater de lingua neutral” (37). “It (Esperanto) is neutral, it is designed for that purpose” (33). Aquí se manifiesta una contradicción. Por un lado, se considera al esperanto como lengua neutral por no tener hablantes nativos ni una sociedad construida sobre bases histórico-geográficas: “Its correct usage (...) is not defined by how it’s spoken by native speakers in one place” (33). Por otro, se afirma que cuenta con hablantes nativos (ver 3.3.2), razón por la cual no puede ser una lengua neutral. En varias ocasiones se extrapolan el esperanto y el inglés, considerando esta última como lengua imperialista que ataca el equilibrio político-lingüístico y cultural mundial: “English is not neutral, but is rightly seen as a vehicle of US influence” (33). “(...) é necessario comprender que o inglês é uma língua NACIONAL que desempenha, como quebra-galho, o papel de língua comercial internacional” (36). “Nowadays the scientific world is (...) restricted to native speakers of English and those who have special talents and opportunities for learning English as a foreign language” (32).

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4.3.3. características intrínsecas del esperanto Generalmente los discursos hacen mención a la “regularidad paradigmática” del esperanto, entendiendo que los componentes de una lengua natural son siempre complejos en su estructura (desde el inventario de fonemas hasta la morfología y la sintaxis) y cuentan siempre con muchas irregularidades. De ahí surge el argumento que presenta el esperanto como una lengua fácil de aprender: “The principal linguistic secret of Esperanto’s success lies in its using slightly regularized set of word roots from natural languages” (29). “One of the reasons why Esperanto survived and flourished is its unique combination of conservatism and creativity (...) Esperanto has a very simple way of conjugating verbs (…) Esperanto lets its user combine small words (morphemes) to create new words as they like as long as the resulting words make sense” (32). 4.3.4. conFormación de Una cUltUra global y diversidad lingüística La conformación de una cultura global acarrea para muchos la necesidad de una correlativa lengua global; el esperanto se plantea como la solución más viable en tanto no atenta contra las demás, sino que sirve a los propósitos de la globalización: “Nâo e objetivo do Esperanto substituir as línguas nacionais, mas servir de segunda língua, comun a todos os povos, para tratar dos problemas mundiais e para os contatos pessoais. Na verdade, como o Esperanto nâo representa o imperialismo

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cultural, económico ou político de nenhuma naçao sobre as outras, ele atua como um fator de preservaçâo da cultura e da soberania dos povos” (37). Es éste uno de los discursos típicos de la globalización, también utilizado como argumento a favor del esperanto: “El esperanto (...) promueve la igualdad y democracia lingüística en las relaciones internacionales, evitando así la imposición cultural de la potencia de turno a través de su idioma” (28). “Esperanto speakers generally report more “equal” cross-linguistic contacts than those they have in the native language of one or another of the parties to an interaction” (29). “Esperanto is the language of a world-wide culture (…) Esperanto (...) has the potential to solve the problem of the language barrier” (32). Estos argumentos presuponen la consolidación de una cultural global, al plantear la necesidad de internacionalizar el esperanto para contar con una lengua común. Pero muchas de las consideraciones negativas que los esperantistas atribuyen a las lenguas naturales son, de hecho, también características potenciales del esperanto, si éste llegara a consolidarse como lengua internacional. 4.3.5. bagaje cUltUral del esperanto Finalmente, en algunos textos se hace referencia al capital cultural que acompaña la promoción del esperanto:

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“Esperanto is also a language in which a great body of world literature has appeared in translation” (32). “Esperanto has achieved a large following a considerable literature of original and translated works, novels, drama, poetry, songs and scientific papers” (33). Como ya ha sido señalado, la globalización de una lengua parece estar íntimamente ligada a la posesión de tres tipos de poder: económico, cultural y tecnológico, es decir, tres dimesiones donde se localizan generalmente los procesos más sobresalientes de la globalización. En el caso del esperanto, las menciones al bagaje cultural son mucho más frecuentes que los argumentos esgrimidos en torno al poder tecnológico y económico. Esto resulta lógico, en tanto los esperantistas hablan de un “beneficio cultural”, en el que la cultura transmitida conlleva valores morales positivos que, por definición, no pueden transmitir las lenguas naturales.

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5. consideraciones Finales
Este trabajo se ha orientado al cumplimiento de un objetivo general: el estudio de la relación entre el reciente proceso de globalización y la postulación de tres lenguas internacionales (el inglés, el español y el esperanto), dos de ellas además con características históricas fuertemente imperialistas. Para cumplir con dicho objetivo se hizo mención a aspectos históricos, sociales, económicos y políticos que sustentan la postulación de estas tres lenguas. El estudio de estos aspectos fue posteriormente complementado con un análisis de corpus documental referido a las lenguas mencionadas. A partir de lo anterior podemos concluir que el inglés goza de un estatus global hegemónico ratificado por los discursos que lo acompañan, mientras que el español todavía está en una etapa previa de expansión, en que la globalización es aún un objetivo a alcanzar (o, por lo menos, a consolidar). Esto se evidencia además en el hecho de que tanto el español como el esperanto se comparan con el inglés para mostrar su rápido ascenso en el ranking lingüístico mundial. En este sentido, el inglés es el referente por antonomasia para medir el grado de internacionalización de cualquier lengua. En lo relativo al corpus, en el caso del inglés predomina la información obtenida a través de foros, en los que se traslucen las representaciones de los usuarios comunes de la lengua. En el caso del español, por el contrario, predominan los discursos institucionales, lo que implica construcciones discursivas más cuidadas en comparación con las del inglés, pero también el reflejo de una política lingüística actual más visible del español en este período, que repercute en un mayor número de discursos hegemónicos. En los textos analizados confluyen argumentos de diferentes tipos. Cada documento no alude en general a una sola clase de argumento, sino que estos últimos, en la mayoría de los casos, se relacionan entre sí.
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La adquisición y consolidación del estatus internacional no se anuncia en el caso del inglés, sino que se da por hecho. Esto es congruente con el volumen de estudios académicos sobre el imperialismo del inglés; el español, en cambio, cuenta con trabajos mucho más recientes. La internacionalización del inglés se interpreta, además, como una amenaza a los derechos lingüísticos de otros pueblos, como si fuera la única lengua que atenta contra la ecología lingüística mundial. A la gran fuerza de este argumento se suma la polémica actual sobre la enseñanza del inglés como lengua internacional (ver 3.1.5), que pretende reformular la concepción del nativo como modelo de lengua y reafirmar los derechos lingüísticos de los hablantes no-nativos. Resulta extraño atribuir la condición de lengua internacional al esperanto. De hecho, si se considera el origen y los propósitos de su construcción, el esperanto aspira al rol de lengua franca, en tanto auxilia la comunicación entre personas con diferentes lenguas maternas. En este sentido, la internacionalización del esperanto es un ideal bastante acotado. En cuanto a los argumentos más frecuentes en la promoción de estas tres lenguas se destacan: • Instancias de cuantificación del número de hablantes (nativos / extranjeros). El recurso de cuantificación se utiliza generalmente como primer argumento a favor de la internacionalización de una lengua y se interpreta como uno de los más fuertes, al punto que hasta el esperanto lo adopta, a pesar de ser una lengua artificial. Vale destacar que, aunque en el caso del español y del esperanto se encontraron argumentos de cuantificación de hablantes nativos, en el caso del inglés sólo se encontraron alusiones al vasto número de hablantes de inglés como lengua extranjera. Los argumentos en contra de la globalización del inglés hacen hincapié, por el contra-

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rio, en el relativamente escaso número de hablantes nativos de esta lengua. • Alusiones a la diversidad, leit motiv de la globalización, ya sea para aprobar o descalificar la necesidad de una lengua internacional, así como actitudes negativas y positivas frente al plurilingüismo. Menciones a la existencia de una identidad global frente a la identidad nacional. En el caso del inglés y del español, las menciones a una identidad global tratan de atenuar las connotaciones negativas que tales lenguas puedan tener en términos nacionalistas / imperialistas. Para el caso del esperanto, las alusiones a una identidad global se utilizan para promoverlo como una lengua sin nación asociada y, por ende, neutral. Esto es congruente con la ideología de los esperantistas, que basándose en el raumismo se consideran una sociedad en la diáspora que busca adoptar valores culturales universales (ver 3.3.3.). Alusiones a los tipos de poder desde donde se sustenta la globalización con más fuerza: la tecnología, el comercio y la cultura. Esto corrobora que efectivamente existe una relación directa entre los capitales de una lengua y su posible internacionalización. Este argumento es más frecuentemente utilizado por el español que por el esperanto. En el caso del inglés, al ser la lengua internacional por excelencia, quizás no se explicite este argumento porque se lo toma por sentado. Además, los argumentos que promueven el inglés como lengua global no hacen generalmente mención al componente cultural, dado que esta lengua es interpretada en el plano internacional como una lengua de imposición política y económica, por lo que el aspecto cultural implica una fuerte amenaza identitaria.
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Argumentos puristas en defensa de la lengua. En el caso del inglés y del español se apela a la necesidad de “cuidar la lengua” que se globaliza. Pero a diferencia del inglés, no se encontraron para el español argumentos donde hablantes extranjeros se quejaran por la contaminación léxica que pudieran sufrir sus respectivas lenguas maternas. Todos los argumentos puristas apelan a los extranjerismos y no a los neologismos, lo que es congruente con la actitud negativa tradicional hacia el contacto y la mezcla de lenguas y con el hecho de que este tipo de defensa de la lengua nacional deriva del miedo de que otra variedad de mayor estatus se imponga sobre ella. Alusiones a las lenguas internacionales como lenguas desterritorializadas. Dado que tanto el inglés como el español cuentan con una larga tradición imperialista y colonialista, la promoción de estas variedades como lenguas globales utiliza un mecanismo discursivo por medio del que se quitan las connotaciones culturales e históricas particulares. Así tanto el español como el inglés prefieren muchas veces venderse como “lengua sin territorio asociado”, “lengua del mundo” o hasta “lengua de todos”. Este tipo de argumento es incompatible con otros que destacan las características intrínsecas que hacen de estas variedades candidatas óptimas para acompañar el proceso de globalización. En el caso del esperanto, dado que no tiene una nación asociada, se promueve fácilmente como la única lengua que no conlleva valores nacionales y que, por ende, promueve valores universales. Mención a las propiedades intrínsecas de la lengua. Este tipo de argumento trata de imponer la lengua por sus propiedades diferenciales positivas. En el caso del español se alude a su capacidad
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de “expresar las emociones”, mientras que en el caso del esperanto se apela a su neutralidad y al hecho de ser una lengua “pensada para el respeto y la paz”. Para el inglés, se encontraron sobre todo argumentos que evidencian sus beneficios en tres niveles (comunicativo, social y económico), fundamentados en el estatus internacional hegemónico ya alcanzado por esta lengua; sólo se encontró en este caso una mención a cualidades intrínsecas: la fácil adopción de nuevo vocabulario. En términos generales, los argumentos utilizados por las tres lenguas traslucen la tensión que los discursos de globalización crean entre la diversidad lingüística y los procesos de homogeneización. Esta tensión se hace evidente en la convivencia de argumentos que subrayan el respeto por el plurilingüismo y a la vez postulan una variedad como lengua internacional, mostrando claramente la lógica de la globalización, que implica la tensión mencionada y pone en evidencia el sincretismo del lema “Unidad en la diversidad”. No se pretende con este estudio haber sellado la discusión en torno a las consecuencias y presupuestos de la globalización en el plano lingüístico. La globalización lingüística no es más que una de las manifestaciones de la globalización como proceso socio-económico y mucho queda por recorrer para entender los mecanismos y fenómenos relativos a ella. En este respecto, el enfoque sociolingüístico es de suma importancia porque desde la lengua definimos, organizamos y aprehendemos las prácticas sociales (desde las más usuales y cotidianas, hasta las menos frecuentes y más inusuales) y porque existe una inexorable relación entre la lengua como constructo sociocultural, las prácticas y las estructuras sociales. Para finalizar vale destacar que, como se mencionó al inicio de este trabajo, la aprehensión de los esquemas propuestos por la globalización en torno al funcionamiento de las sociedades (en tanto elementos receptores
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de la lógica interna de este proceso) parece ser esencial en los estudios que pretendan dar cuenta de la realidad de la ecología lingüística actual. Dado que la globalización -como proceso histórico, pero sobre todo como fenómeno discursivo- forma parte de la realidad social actual, es evidente que la lengua juega un rol esencial en su establecimiento, en tanto ésta es uno de los referentes culturales e identitarios privilegiados por las comunidades.

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