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EL MUNDO

HUASTECO Y TOTONACO

AGRADECIMIENTOS:
ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN
MUSEO DE ANTROPOLOGÍA DE JALAPA
MUSEO NACIONAL DE ANTRPOLOGIA
MUSEO REGIONAL DE ANTROPOLOGÍA

GRUPO FINANCIERO
INVERLAT
PRODUCCIÓN:
EDITORIAL JILGUERO, S.A. DE C.V./ MEXICO DESCONOCIDO

ASESORES INSTITUCIONALES
ANTONIO DE NORIEGA Y ALEJANDRO RECAMIER

COORDINADOR EDITORIAL
JAIME BALL

EDICIÓN Y DISEÑO
BESTRIZ QUINTANAR HINIJOSA

COLABORACIÓN ESPECIAL
INSTITRUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA

ASISTENTE DE FOTOGRAFIA
RAFAEL AVILA GUZMÁN

ILUSTRACIONES
MAGDALENA JUÁREZ

IMPRESIÓN
TOPPAN PRINTING CO.

IMPRESO EN JAPÓN /PRINTED IN JAPAN

PRIMERA EDICION: 1993


DR. EDITORIAL JILGUERO. S.A. DE .C.V.
MEXICO, DF..
ISBN 968-6520-11-1
EL MUNDO
HUASTECO Y TOTONACO

MARÍA TERESA FRANCO Y GONZÁLEZ SALAS


Coordinadora

Gerardo Bustos Trejo


Felipe Solís
Jorge Gómez Poncet
Annamária Lammel
Jesús Ruvalcaba Mercado
María del Carmen Solanes
Enrique Vela

Fotografía
Rafael Doniz

GRUPO FINANCIERO
INVERLAT

En muchas de las civilizaciones del mundo encontramos elementos que


se manifiestan permanentemente con una constancia que sólo se explica a
través del tiempo.
La mexicana es una de ellas, producto de la síntesis entre dos culturas
ricas y singulares; los mexicanos somos herederos, de igual manera y en
proporciones similares, de lo español y lo indígena; de los dioses prehispánicos
y del catolicismo español. En ambas culturas, los vestigios arquitectónicos
miran hacia arriba buscando tocar el cielo gracias a sus firmes cimientos en
este mundo.
Asentados en lo que hoy son los estados de Veracruz, San Luis Potosí,
Hidalgo, Tamaulipas y parte de Puebla, los totonacos desarrollaron una cultura
de tal intensidad que permanece viva en nuestros días.
Quizá la explicación de ello está en la sonrisa, elemento permanente y
perdurable que nos habla del equilibrio interno de un pueblo que supo
armonizar la vida y la muerte, como lo muestra la ofrenda de caritas sonrientes
a Mictlantecuhtli, dios del inframundo, hallada en la zona arqueológica de El
Zapotal.
Equilibrio cósmico que encontramos en el reconocimiento al dios del
trueno, Tajín, dios del huracán que llama a la lluvia, a la vida, al igual que
Tláloc, Chaac o Cocijo, en una pirámide cuya arquitectura nos recuerda la
armonía con el universo y el rigor astronómico de su diseño por sus 365 nichos.
La presente edición es un reconocimiento a la grandeza de esa
civilización que ha sabido permanecer y seguir presente en el México de hoy.
El mundo huasteco y totonaco es un esfuerzo más del Grupo Financiero
Inverlat por contribuir al conocimiento y difusión de la riqueza cultural de
nuestra vasta geografía nacional.
AGUSTÍN F. LEGORRETA
INDICE

INTRODUCCIÓN
María Teresa Franco y González Salas
13
EL PAISAJE
Gerardo Bustos Trejo
23
POR TIERRA DE LOS HUASTECOS
Felipe Solís
43
PUEBLOS Y CULTURAS EN ELTOTONACAPAN
Felipe Solís
65
LA COSTA DEL GOLFO, UMBRAL DE LA HISTORIA MEXICANA
Jorge Gómez Poncet
87
HUASTECOS Y TOTONACOS DE HOY
Annamária Lammel /Jesús Ruvalcaba Mercado
123
ZONAS ARQUEOLÓGICAS
María del Carmen Solanes / Enrique Vela
149

MONUMENTOS HISTÓRICOS
María del Carmen Solanes / Enrique Vela
167
PRONTUARIO
187
BIBLIOGRAFÍA
197
Edificio de los nichos. El tajín, Veracruz
[13] INTRODUCCIÓN
María Teresa Franco y González Salas

El reconocimiento de la pluralidad como sustento de lo real, y en cierta


medida de los Estados nacionales, tiene hoy en el mundo expresiones que en
algunos lugares han alcanzado características dramáticas.
En nuestro país son importantes los esfuerzos que se realizan para abrir
paso a las manifestaciones culturales que tienen como soporte esencial lo que
fue y lo que ha sido su desarrollo histórico.
Es por eso que El mundo huasteco y totonaco constituye, desde el punto
de vista conceptual, una vindicación más allá de lo previsto, convertida en un
testimonio valioso que no sólo pone al alcance del lector una visión global de
ese mundo, sino que intenta ayudar a la comprensión de lo que deberá ser su
futuro.
Solamente a través del estudio que ha llevado largos años a unos y a
otros es posible adentrarse desde el punto de vista histórico, arqueológico y
etnográfico para intentar una aproximación de lo que ha sido y es hoy el mundo
de los huastecos y totonacos.
Durante la época prehispánica, desde el periodo Formativo hasta el
Clásico, las evidencias en el plano material hacen posible distinguir la
inteligencia y la sensibilidad de dos pueblos que sobrevivieron a las
circunstancias que les tenía reservado su destino.
Las manifestaciones artísticas de aquella época se distinguen por su
extraordinaria calidad en la escultura, la arquitectura y la cerámica,
representaciones que son valiosas por la forma de su expresión plástica y que
tienen, además, una vinculación estrecha de lo que fue y es hasta nuestros
días una concepción distinta del mundo.
El Adolescente Huasteco, la Cihuatetéotl y la Pirámide de los Nichos en
El Tajín son sólo algunas de las obras maestras del mundo antiguo en la región
del Golfo.
A partir de los testimonios históricos es posible afirmar que huastecos y
totonacos, pueblos de gran vitalidad y tradición orgánica, se sobreponen al
dominio de los mexicas y van al encuentro de los señores del arcabuz y la
pólvora en una epopeya de la que saldrán mal librados y sometidos a los
designios de la cruz y la encomienda que hizo de la cruzada cristiana su mejor
aliado para alimentar de fuerza de trabajo los campos de caña, las casas de
tabaco y los obrajes.
Durante el largo periodo colonial, huastecos y totonacos vieron
modificado [14] su entorno cotidiano, en el que la religión, vinculada a sus
prácticas sociales, estaba en el centro de una cosmovisión rica en
manifestaciones de las que todavía conservan muestras inconfundibles.
El binomio hombre-naturaleza en el que se apoyaban las prácticas
productivas de los habitantes de la Costa del Golfo perdió su equilibrio cuando
por la fuerza se les despojó de la tierra o se les empujó más allá de los límites
de lo que era su propio territorio, provocando así su contracción y dispersión. A
pesar de esto, huastecos y totonacos, aun en comunidades aisladas, han
mantenido buena parte de sus tradiciones, y en aquellos lugares en los que
conservan parte de su antigua fuerza pueden apreciarse los rasgos distintivos
que les dan a ambos pueblos personalidad e identidad propia.
Durante la colonia y aun mucho después, se construyó lo que podríamos
caracterizar como una cultura basada en la resistencia, que adquirió diferentes
formas, desde la rebelión abierta hasta el mantenimiento de sus prácticas
rituales cotidianas en abierto desafío al avasallamiento que significó para ellos
el río de hábitos y costumbres que llegaron de Occidente.
Huastecos y totonacos hicieron de su presente un recurso cotidiano para
ganarle la partida a la historia y es así que se inscriben con fuerza en las
luchas por la independencia, primero, y contra los invasores extranjeros,
después.
Cascada de Micos, San Luis Potosí.
[15]

Tlacotlalpan Veracruz
[16]

Asomada hacia el futuro


[17]

Xilitla, San Luis Potosí


[18]
[19]

¿Lo ves?
Durante la segunda mitad del siglo XIX, con enorme esfuerzo,
mantuvieron su identidad comunitaria ante el proceso de cambio de estructuras
que introdujo la doctrina liberal.
El aire renovador de la revolución mexicana de este siglo los pondrá de
nuevo en el camino de la lucha por la tierra, que en el fondo no es otra cosa
que el reclamo del espacio necesario para mantener viva su concepción del
mundo, expresada, de manera singular, en lo que son sus patrones y
tradiciones culturales.
Los huastecos y totonacos de hoy no pueden ser vistos con el lente
decimonónico o desde una perspectiva etnocentrista de Occidente. El estudio
de su realidad, de sus condiciones de vida y de sus tradiciones se inscribe en
el derecho que tienen a reconocer su pasado y su presente que les permita en
condiciones de igualdad ejercer su cotidianidad dentro del gran mosaico de
grupos que forman hoy la nación mexicana.
Patrocinadores y autores nos hemos preocupado por presentar esta
obra consciente de que contribuirá al conocimiento del pasado y presente de
dos pueblos cuya presencia resume la historia de una extensa y rica región de
nuestro país.
El lector podrá ir también a la búsqueda de las imágenes, atrapadas de
manera magistral por la lente de la cámara de Rafael Doniz, y recuperar no
sólo el mensaje estético, sino también la confianza de que las culturas de
nuestro país tienen como mejor aliado de su presente la solidaridad de su
porvenir.
[20-21]
Playa del Golfo de México
[22]

Atardecer en la laguna de Tamiahua, Veracruz


[23] EL PAISAJE
Gerardo Bustos Trejo

Los elementos del medio físico y el ser humano, agrupado en


sociedades, se encuentran en estrecha relación. El hombre modifica dichos
elementos y éstos, a su vez, influyen en su organismo a través de los
mecanismos de adaptación o bien en las actividades que realiza como
miembro de una agrupación humana.
Así, el conocimiento del entorno físico en el que se desarrolló y se sigue
desarrollando una cultura puede permitimos entender mejor la interrelación que
existe entre el medio físico y la sociedad humana que lo habita, lo aprovecha y
lo modifica.

EL MEDIO FÍSICO DE LA HUASTECA


La región denominada como la Huasteca ocupa la parte septentrional de
la región mesoamericana conocida como Costa del Golfo, y comprende parte
de los estados de Veracruz, San Luis Potosí, Hidalgo, Tamaulipas y una
pequeña porción de Puebla. Limita al norte con el río Soto la Marina, al sur con
el río Cazones, al oriente con el Golfo de México y al occidente con la Sierra
Madre Oriental.
Desde el punto de vista cartográfico, habría que destacar que esta área
está comprendida, de manera aproximada, entre los paralelos 20º y 24º de
latitud norte y los meridianos 97º y 100º de longitud oeste, puntos referidos al
Ecuador y al meridiano de Greenwich, respectivamente. Es decir,
prácticamente toda la zona se encuentra incluida en la región intertropical, esto
es, entre los trópicos de Capricornio y Cáncer, lo cual nos indicaría, en
principio, algunos rasgos físicos característicos de la región, como los valores
de temperatura y de precipitación; éstos, como veremos más adelante, no
tienen un comportamiento homogéneo en toda el área.
RELIEVE
"Sobre todo, la región está clasificada como planicie costera; sin
embargo, existen áreas de una topografía muy accidentada con relieves
locales altos, especialmente en la porción sudoeste cerca de los espolones de

[24] Cascada de Tamuín

la Sierra Madre Oriental. En términos de altitud, toda la región se encuentra por


debajo de los 500 metros, que a esta latitud se ubica enteramente en tierra
caliente" (Harnapp, 1972: 11).
Los dos principales elementos fisiográficos que configuran el relieve de
la Huasteca son la Sierra Madre Oriental y la llanura costera del Golfo de
México. La Sierra Madre Oriental se originó por plegamiento, aunque en
algunos puntos, principalmente en la parte media, tiene edificios volcánicos. Se
ha visto que se inicia en el sur del estado de Texas, continúa en la Sierra del
Burro, ya dentro de nuestro país, y termina "en el Cofre de Perote, punto de
contacto con la Cordillera Neovolcánica. Tiene una longitud de 1,350 Km. y una
anchura media de 150 Km. Las cimas conservan, en lo general, una altitud de
2,200 m y alcanzan como máximo 3,000 m" (Tamayo, 1975: 43).
A pesar del nombre genérico de Sierra Madre Oriental, cabe destacar
que este sistema montañoso recibe diversos nombres de carácter local, dentro
de los distintos estados de la República Mexicana por los que se extiende. Uno
de esos nombres es el de Sierra de Micos, en San Luis Potosí, lugar en el que
se encuentra una serie de cascadas de excepcional belleza.
Por la altitud que tiene, la Sierra Madre Oriental actúa como pantalla
meteorológica, en la que chocan las masas de aire provenientes del mar; se
elevan, forman nubes y precipitan en la vertiente del Golfo de México,
permitiendo la presencia en la cordillera de una vegetación de bosque.
La llanura costera del Golfo de México, cuya altura va de 0 a 200 metros
sobre el nivel del mar, es la continuación de las que se encuentran al este de
los Apalaches en Estados Unidos, y, de acuerdo con Jorge A. Vivó, atraviesa
Tamaulipas, Veracruz y Tabasco, se prolonga en la península de Yucatán y,
por último, continúa en la región occidental y central de Cuba.
Las rocas que conforman la llanura son sedimentarias; su edad
disminuye desde las estribaciones de la Sierra Madre Oriental al litoral, es
decir, las más cercanas a la costa son más recientes.
La anchura de la llanura es casi constante, aunque existen ciertos
puntos en los que la Sierra Madre Oriental se acerca más a la costa, como
sucede en la porción en la que hace contacto con el Eje Volcánico Transversal,
como señalamos anteriormente, a la altura del Cofre de Perote. Por otra parte,
este elemento fisiográfico está cortado por una gran cantidad de corrientes
hidrográficas, las cuales desembocan en el Golfo de México; muchas de ellas
drenan la región de la Huasteca abasteciendo de agua a la población.
El litoral del Golfo de México presenta varias lagunas, como la laguna
Madre en el norte de Tamaulipas. En la región de la Huasteca destaca la
laguna de Tamiahua, que tiene 96 Km. de largo por 22 Km. en su parte de
mayor anchura. En su interior tiene siete islas habitables y otras más chicas. La
mayor de ellas, Juana Ramírez, tiene 18 Km. de largo y está alimentada por
esteros y arroyos.
[25]

Sierra de Nicolás Pérez. San Luis Potosí

CLIMA
Cuando nos referimos a la ubicación de la Huasteca, señalamos que
localización a través de paralelos y meridianos en una carta geográfica
permitiría inferir algunas de sus características, entre ellas, que pertenecen a la
zona intertropical de convergencia o, dicho de otro modo, a la zona tórrida. Sin
embargo, existen diversos factores que modifican los climas una región. Uno
de ellos es la altitud, que hace que en regiones intertropicales encontremos
climas templados, fríos y en ocasiones polares. [26]

Remanso en las cascadas de Micos. S.L.P

[28]
La ausencia del campo

Así, y de acuerdo con la clasificación climática de Köppen, que


estableció una relación entre dos elementos del clima, la temperatura y la
precipitación, a esta región le corresponden básicamente dos tipos climáticos:
un clima tropical lluvioso con precipitación en verano, sobre todo en la parte
correspondiente a la llanura costera, y otro templado con lluvias en verano en
la parte correspondiente a la Sierra Madre Oriental. Esto no quiere decir que
ésos sean los únicos tipos climáticos que existen en la región, pues algunas
zonas de la Sierra Madre Oriental pueden presentar un tipo de clima tropical, y
en la llanura costera del Golfo que comprende la región de la Huasteca
podemos encontrar tipo climático templado con lluvias escasas todo el año. Por
ello, y de acuerdo con la regionalización climática de Vivó, en la Huasteca
encontraríamos los siguientes tipos de clima (agregamos las letras mayúsculas
y minúsculas que los identifican dentro de la clasificación mencionada de
Köppen): tropical lluvioso con lluvias en verano (Aw) en la llanura costera de la
Huasteca correspondiente a Veracruz, y templado con lluvias escasas todo el
año (Cxn) en la correspondiente a Tamaulipas. Tropical lluvioso con intensas
lluvias en verano (Am) en el declive de la Sierra Madre Oriental, y templado con
lluvias todo el año (Cf) en las partes altas de la misma.

[29] HIDROGRAFÍA
La región de la Huasteca está drenada por diversas corrientes, las
cuales, en general, tienen su nacimiento en la Sierra Madre Oriental, excepto el
sistema Moctezuma-Pánuco, cuya cuenca es de una gran extensión y cuyo
curso se inicia en la ciudad de México.
Para los interesados en localizar en una carta hidrográfica las principales
corrientes de la Huasteca, hemos optado por señalar, siguiendo los valores de
Tamayo, la extensión de las cuencas de las mismas, es decir, la superficie de
terreno que ocupan las corrientes principales y todos sus afluentes.
Toponímicos indígenas con elementos vegetales lienzo de Tuxpan
Bello paraje en la husteca hidalguense
[30]

Río bobos Veracruz

Además de los ríos ya mencionados que limitan a la zona, el Soto la


Marina y el Cazones, destacan por su importancia las siguientes corrientes,
mencionadas de norte a sur: el río Tamesí, el mencionado sistema Moctezuma-
Pánuco y el Tuxpan. Otras corrientes más cortas corresponden al Carrizal y al
Berberena. Vale la pena destacar que todos estos ríos tienen su
desembocadura en forma de barra, la más común en todo el litoral del Golfo de
México.
El área que cubre la cuenca del río Soto la Marina es de 22,600 km2, y
durante su recorrido recibe diversos nombres. Al sur se encuentra la que
corresponde al río Tamesí, esta corriente se origina en la Sierra Madre Oriental
y su cuenca tiene una extensión de 17,690 km2 ; durante su recorrido se le une
gran cantidad de afluentes y atraviesa la laguna de Chairel para finalmente
unirse al río Pánuco. Por esta razón, se ha discutido mucho sobre si este río y
el Pánuco forman una sola cuenca; sin embargo, Tamayo considera que se
deben estudiar por separado debido a los diferentes regímenes hidrológicos
que presentan ambas corrientes.
Junto con la cuenca del río Balsas, la cuenca del sistema Moctezuma-
Pánuco tiene una gran importancia desde el punto de vista de la agricultura.
Esta cuenca cubre una extensión de 66,300 km2, casi la mitad de la que
corresponde al Balsas. Como ya habíamos señalado, este río tiene su origen
en la ciudad de México, en donde el agua fluye por canales artificiales que
permiten la salida de las aguas de la Cuenca del valle de México [31] y recorre
una enorme distancia hasta desembocar en el Golfo de México. Durante su
recorrido, esta corriente recibe las aportaciones de diversos afluentes y se
denomina Moctezuma en la Huasteca; pero, además, "en la cuenca del río
Moctezuma desaguan también las antiguas cuencas lacustres de la meseta de
México, en donde existían los lagos de Texcoco, Zumpango, Xaltocan, Chalco
y Xochimilco, de los cuales el único que subsiste en la actualidad es el último"
(Vivó, 1948: 95-96).
En el curso bajo de esta corriente, después de recibir las aguas del
Tamuín, el río adquiere el nombre de Pánuco, como se le conoce hasta su
desembocadura. Cabe destacar también que este río es navegable en su curso
bajo: "a pesar de la presencia de una desembocadura en forma de barra,
barcos de gran calado pueden remontar el río tan lejos como al puerto de
Tampico, 12 Km. corriente arriba" (Tamayo y West, 1964: 9 l). La cuenca del
río Tuxpan se encuentra al sur de la anterior y tiene una extensión de 5,440
km2; esta corriente está considerada como una de las más importantes de una
región en la cual existen varios ríos que "corren desde el declive este de la
Sierra Madre Oriental, a través de las llanuras de Veracruz, hasta el Golfo de
México" (Vivo, 1948: 96). Es decir, es un río cuyo recorrido se realiza
básicamente sobre la llanura costera del Golfo, lo que hace que se presenten
meandros, o sea, desviaciones sin causa aparente del curso de las corrientes
fluviales.
En seguida, y siempre con dirección hacia el sur, nos encontramos con
la cuenca del río Cazones, que tiene una superficie de 2,760 km2. Como
[32] Flora veracruzana o medida de tiempo.
[32]
[33]

Hasta el fin
[34]

Espejo del espejo

en los casos anteriores, recibe diversos nombres durante su recorrido y


Tamayo señala que tal vez el nombre de Cazones se deba a que en su
desembocadura se realiza la pesca de esta especie piscícola.

BIOGEOGRAFÍA
De acuerdo con los tipos climáticos mencionados para la Huasteca y con
el trabajo de Vivo, podríamos señalar los siguientes tipos de vegetación: en la
parte correspondiente a la llanura costera de Veracruz, herbácea de sabana;
en la de Tamaulipas, también herbácea con la presencia de algunas xerófitas.
El declive de la Sierra Madre Oriental se caracteriza por un bosque tropical y en
sus partes altas se presenta bosque de coníferas. Por otra parte, no debemos
olvidar la vegetación costera, que se distribuye a todo lo largo del litoral del
Golfo de México; ésta sirve en muchas ocasiones de alimentación y refugio a
las especies marinas de sus aguas.
En cuanto a la fauna, hay que destacar que, a diferencia de la
vegetación, tiene movilidad; sin embargo, existen animales que son
característicos de las regiones zoogeográficas, relacionadas también con
diversos nichos ecológicos.
En la región de la Huasteca se encuentran localizadas varias especies
animales, de insectos, peces, reptiles, aves y mamíferos. Entre las aves se
puede destacar una gran variedad de loros y pericos, así como otras que
anidan en tierra, como codornices y perdices.
Los reptiles más representativos incluyen cocodrilos y lagartos, que
habitan la gran cantidad de cuerpos acuáticos que caracterizan a la región, y
también víboras y serpientes.
Los mamíferos presentes en la Huasteca corresponden a micos,
diversos felinos (tigrillo y onzas), venados, tlacuaches, armadillos, ardillas,
ratón de campo, etcétera.

EL PAISAJE VERACRUZANO
Los indígenas totonacos y sus ancestros arqueológicos se asentaron en
el corazón de la región costeña del Golfo de México, ocupando la porción
geográfica que conocemos como el centro de Veracruz.
El estado de Veracruz está comprendido entre los paralelos 17º7' y
22º28' de latitud norte, y entre los meridianos 0º29'y 5º32' de longitud, dentro
de la zona intertropical. Observando detenidamente su conformación, semeja
a una faja de tierra larga y angosta cuya orientación es noroeste-sudeste,
debido a que se ubica siguiendo los contornos de la Costa del Golfo de México.
Su extensión total es de 71,954 km2, incluyendo sus islas. El territorio
veracruzano se encuentra situado en la zona media oriental de la República
Mexicana y en términos fisiográficos podemos
[35]

Glifos Toponímicos indígenas con animales lienzo de tuxpan


Tuxpan

[36] definirlo como un plano inclinado que va de la Sierra Madre Oriental Golfo
de México. Los primeros europeos que penetraron por el territorio veracruzano
fueron el grupo de aventureros españoles comandados por Hernán Cortés. Si
seguimos el relato de una de las cartas de relación de este capitán podremos
apreciar a través de sus ojos cómo les fue surgiendo el paisaje la entidad.
Cerca de la costa afloran algunos arrecifes -considerados islas-, llevan el
nombre que les dieran los españoles: isla Verde, isla de Sacrificio -cuyo
nombre deriva de que allí encontraran muestras recientes de las ofrendas que
los totonacos daban a sus deidades-, e isla de San Juan Ulúa, donde
desembarcaron tanto el contingente de Juan de Grijalva como el de Cortés y
en el que posteriormente las autoridades virreinales construyeran un fuerte
cuyo propósito era proteger al puerto de Veracruz los ataques piratas.
La costa veracruzana se caracteriza por la abundancia de médanos
cambian su conformación constantemente. Cuando los conquistado
emprenden su marcha rumbo al Altiplano Central mexicano se encuentran,
primero, con la llanura costera abundante en ríos con vegetación tropical y de
ahí emprenden la penosa subida a la región montañosa embarcada por la
presencia de la Sierra Madre Oriental, región de eterno verdor porque contra
ella chocan los vientos alisios procedentes del Golfo
Barra de palmas Veracruz
Filo bobos, Veracruz una flor en la ribera

[37] de México que descargan su humedad en esta porción de nuestro país.


Finalmente, los europeos arribaron a la altiplanicie que los condujo, por la
región de Perote, hasta las tierras tlaxcaltecas. El ambiente, de una gran
sequedad y aridez, les recordó a los aventureros sus lejanos terruños, por lo
que no debe extrañarnos que a todo el territorio recién conquistado se le diera
posteriormente el nombre de Nueva España.
Como mencionamos, el Totonacapan se puede ubicar esencialmente en
la porción central del estado de Veracruz, región que comprendería del río
Cazones hacia el septentrión y el río Papaloapan por el sur; y ya que nos
referimos a la hidrografía del territorio hemos de decir que el primero [38] de
estos ríos nace en la región poblana, se enriquece con los ríos Totolapa y
Acuapempan y desemboca en la Barra de Cazones en el Golfo de México.
Otros ríos son: el Tecolutla, que se forma de la unión del Necaxa y el
Tequantepec; el Nautla, que nace en uno de los flancos del Cofre de Perote y
tiene como afluentes el Altotonga, el San Pedro, El Quilate y otros más.
Entre otros ríos de importancia están el Misantla, que nace en la Sierra
de Chincoquiaco y vierte sus aguas en el Golfo por la Barra de Palmas; el
Actopan, que nace también en el Cofre de Perote y desemboca en la Barra de
Chachalacas; el de La Antigua, originario de la Sierra Madre y que desemboca
en la barra que lleva su nombre; el Jamapa, muy conocido porque desagua en
la Costa del Golfo en la Barra de Boca del Río, cercana al puerto jarocho; el
Blanco, que brota de las Cumbres de Acultzingo conformando primero la
laguna de Tlalixcoyan y después la de Alvarado, desembocando en la barra de
este nombre; y finalmente, el Papaloapan, que proviene de la región
oaxaqueña, penetra a Veracruz y en confluencia con el Tonto conforma la
laguna de Tequiapan, que se comunica a su vez con la de Alvarado y llega al
mar en aquella porción del estado de Veracruz rica en pesquería.
La Sierra Madre Oriental define la margen izquierda del estado de
Veracruz y le da ese carácter montañoso a la entidad. Sus cumbres más
notables son: el Citlaltépetl o Pico de Orizaba, con 5,700 metros de altitud, la
elevación más alta de nuestro país y con nieves perpetuas, y el Cofre de
Perote, cuya altura es de 4,282 metros.

Tecolutla Veracruz
Isla de pájaros. Tamíahua Veracruz

[39] La mayor parte del estado de Veracruz cuenta con un clima cálido
muy húmedo, que se extiende por toda la faja costera. También tenemos aquel
que se ha clasificado como muy húmedo y semi-cálido, que comprende las
Sierras Altas de la vertiente marítima de la Sierra Madre Oriental, y el muy
húmedo y templado, e inclusive frío, en las inmediaciones del Pico de Orizaba y
el Cofre de Perote.
La región entre el río Cazones y el Papaloapan pertenece a la zona
neotropical, llamada Provincia Veracrucense, que se extiende por la planicie
costera del Golfo de México comprendiendo el estado de Veracruz casi en su
totalidad, con elevada temperatura la mayor parte del año y abundantes lluvias
en verano e invierno. Los suelos son fértiles y profundos, la vegetación
dominante es bosque húmedo alternando con algunas pequeñas zonas áridas.
En el centro de Veracruz abunda la vegetación herbácea y de entre la gran
variedad de árboles y especies vegetales de menor tamaño tenemos: hule,
copal, caoba, cedro, zapote bobo, cacao, mamey, etcétera.
Son muy comunes en esta región los llamados "nortes", que consisten
en corrientes de condiciones térmicas variables que en el invierno son
sumamente fríos. Otro fenómeno natural muy importante en la zona costera es
el ciclón, llamado por los indígenas antillanos "huracán" y por los totonacos
"tajín", que con su violencia puede producir los desastres de mayor impacto en
la naturaleza.

Palma sola Veracruz


[40-41] planicie del golfo
[42]

Diosa de la fertilidad. Museo de Antropología de Jalapa


[43] POR TIERRA DE LOS HUASTECOS
Felipe Solís

Los hablantes de la lengua huasteca conformaron, desde tiempos


tempranos, una tradición cultural significativa que los diferenció de los demás
pueblos que habitaron el México prehispánico. Escogieron como hábitat la
porción septentrional de la vasta región denominada Costa del Golfo. Ésta es
perfectamente demarcable si tomamos como límites, hacia el sur, el río
Cazones -Veracruz- y, por el norte, el río Soto la Marina -Tamaulipas-; hacia el
este limita con el Golfo de México y por el oeste llegó a ocupar importantes
porciones de los actuales estados de San Luis Potosí, Querétaro e Hidalgo.
Si emprendemos un recorrido por aquel rincón de México nos
encontramos con cuatro grandes zonas ecológicas: la costa, la planicie
costera, la llanura y la montaña, cada una de ellas con sus propias
características de vegetación y clima. No obstante esta diferencia geográfica,
apreciamos que los huastecos se adecuaron perfectamente a cada uno de los
ambientes, obteniendo del medio natural todos los recursos para su
subsistencia. En las cuatro regiones dejaron testimonios, evidenciados
fundamentalmente por los abundantes montículos artificiales cuyo nombre
popular en la región es el de "cues".
Según los estudiosos dedicados a la lingüística, hace varios miles de
años que se habría conformado el llamado tronco lingüístico protomaya, del
cual derivarían todas las lenguas mayas y el huasteco. Este tema ha propiciado
numerosas discusiones y planteamientos hipotéticos, ya que se pretende
explicar cuándo y de qué manera ocurrió esta derivación o desprendimiento de
los huastecos de sus parientes lingüísticos que hoy habitan desde la península
yucateca hasta las tierras-chiapanecas y centroamericanas. Algunos
consideran que quienes se establecieron primero en su actual hábitat fueron
los huastecos, seguidos, más tarde, por los mayas, y que el puente de unión
entre ambos fue destruido algunos siglos más tarde por las cuñas lingüísticas y
culturales de los nahuas y, principalmente, de los totonacos, quienes también
poblaron la costa de Veracruz.
Como todos los demás pueblos mesoamericanos, los huastecos
desarrollaron su cultura basándose en una economía mixta cuya esencia era la
agricultura intensiva sustentada en el maíz y en otros vegetales, como el frijol y
la calabaza. Fue precisamente en la Sierra de Tamaulipas donde el arqueólogo
Richard Mac. Neish encontró en unas cuevas testimonios

[44]

Cuextecatlixocayan, donde llora el huasteco, Códice Boturini


[44,45]

Talud de un basamento piramidal. El consuelo. Tamuín S.L.P.


[46]

Vasija antropomorfa femenina, cultura huasteca. Museo nacional de


Antropología

[47] de la evolución en la domesticación y cultivo del maíz, lo cual nos indica


que fue posiblemente en la región huasteca donde los antiguos indios tuvieron
por primera vez el maíz tal y como hoy lo conocemos.
De acuerdo con los estudios arqueológicos que se han ido desarrollando
en el territorio del que hoy nos ocupamos, sabemos que los primeros
agricultores, posiblemente de filiación otomí, se establecieron en las márgenes
del río Pánuco con una tradición cultural fechada hacia 2500 a.c. A partir, tal
vez, de 1500 a.c., llegaron los huastecos, quienes edificaban sencillas
habitaciones de lodo y bajareque. También fabricaban numerosos recipientes
de arcilla cocida, los cuales fueron agrupados por tradiciones cerámicas; los
correspondientes a este periodo temprano recibieron el título de fase Pavón.
Esta agrupa recipientes con un bario de color rojo blanco que presentan una
decoración incisa y cuyas formas corresponde a ollas de cuerpos esféricos o
también a ollas con cuerpos en forma de molduras o gajos que recuerdan de
inmediato la forma de las calabazas.
Además de estas ollas que conforman la vajilla llamada "progreso
metálica", tenemos también la vajilla "progreso blanca", en donde las formas
más importantes son platos de fondo plano y cuya decoración consiste en un
punzonado a base de círculos hechos, al parecer, utilizando carrizos.
Los estudios arqueológicos nos hablan de fases cerámicas; estos
momentos tempranos de la cultura de los huastecos se han podido determinar
precisamente por el estudio de los fragmentos de los recipientes. Así, se
considera que las fases "Pavón" y "Ponce" corresponden al Formativo o

Olla con diseños geométricos, cultura huasteca. Museo regional de


ciudad valles
[48-49] GRAFICA

[50] Preclásico medio de otras regiones mesoamericanas, mientras que "Chila"


y "Aguilar" se ubican al inicio del Formativo superior.
Durante esta tradición alfarera del Formativo, los artesanos huastecos
fabricaron numerosas figurillas que se integran a la gran tradición
mesoamericana pero que se distinguen porque tienen los ojos elípticos
hendidos de forma poco realista, las cabezas con la frente muy plana indicando
la deformación craneana que se practicaba desde tiempos tempranos y, en la
mayoría de las ocasiones, los brazos y piernas pequeños o apenas insinuados
en el conjunto.
También de finales de la época preclásica tenemos testimonios del inicio
de la arquitectura monumental en Tancanhuitz, San Luis Potosí, donde se ha
descubierto una gran plataforma sobre la que se levantaron edificios de planta
circular con cuerpos escalonados y muros inclinados; toda la construcción está
hecha con piedra y, de acuerdo con los estudiosos de la arquitectura
prehispánica, su aspecto nos recuerda a algunos edificios del Altiplano Central
mexicano, como la pirámide de Cuicuilco.
Otros sitios de la región huasteca, como Tamtoc y Temposoque (San
Luis Potosí), El Ébano, Mata del Muerto y otros más en el estado de
Tamaulipas, muestran también evidencias de este inicio de la arquitectura
permanente. La constante en todos ellos son las estructuras de planta circular
que con el tiempo representan una de las características que definen a los
huastecos.
Para Román Piña Chán, la verdadera tradición huasteca se inicia
propiamente hacia el año 200 antes de nuestra era. Por aquel entonces los
hablantes de esta lengua ya habían poblado gran parte de Tamaulipas, San
Luis Potosí, Querétaro y Veracruz, y aunque nunca conformaron una entidad
política mayor, su lengua y sus tradiciones culturales les dieron una cohesión
de gran envergadura a la que se enfrentaron primero los nahuas y luego los
españoles y de la cual han derivado las supervivencias étnicas
contemporáneas.
Los arqueólogos plantean que la cultura huasteca prehispánica se divide
en seis periodos o fases que se pueden detectar mediante las variaciones que
sufrió la cerámica que utilizó dicho pueblo. Los horizontes culturales que
corresponden a esta evolución son: el Preclásico superior 0 a 300 d.C., el
Clásico, fechado del 300 al 900 d. C., y el Posclásico, que comprende del 900
al 1521. Como esta evolución cerámica se determinó

Escultura simbólica. Museo Regional de Ciudad Valles

Secuencia de topónimos y ambiente geográfico. Lienzo de Tuxpan

[51] con claridad en la región del Pánuco, a dichas fases se les denomina con
el nombre del río.
Durante la época formativa o Preclásico tardío (100 a 300 d. C.) es
cuando se inicia el desenvolvimiento de la cultura huasteca, asentada sobre las
tradiciones cerámicas más tempranas, y es entonces cuando los alfareros
elaboran la cerámica llamada "Prisco negra", que comprende platos de silueta
compuesta, cajetes sencillos y con acanaladuras, así como platos trípodes y
vasijas decoradas con la técnica llamada de pintura al fresco. Tenemos
también la cerámica "Pánuco gris", cuyas formas corresponden a vasijas con
vertederas y ollas decoradas con la técnica de impresión de textiles; junto a
éstas hay unas notables cucharas con pasta de color blanco y cuyo rasgo
significativo lo constituyen largos mangos o agarraderas.
Continúa en este momento la tradición de las figurillas elaboradas con
técnicas muy delicadas, de las cuales tenemos tanto piezas de cuerpos
aplanados, cuya decoración se lograba utilizando pintura roja o negra de
chapopote, como figuritas esbeltas hechas de barro cremoso, con la cintura
estrecha, las piernas abultadas, deformación craneana y una elegante
desnudez.
Durante el apogeo de la época clásica existieron numerosos centros
ceremoniales. Tal parece que el éxito de las actividades agrícolas y
comerciales, así como el dominio que dichas capitales indígenas ejercieron en
sus territorios aledaños, nos permite apreciar el crecimiento en extensión y
tamaño de los edificios. Así, las estructuras se construyeron siguiendo un
patrón circular o rectangular con esquinas redondeadas, las cuales van
revestidas de estuco; en ocasiones se hace presente una comisa inclinada
hacia afuera.
Estos centros ceremoniales, de los cuales Tamtzan, en Tamaulipas, es
uno de los ejemplos mejor definidos, se construyeron en tomo a una gran
pieza, alrededor de la cual se levantan los montículos y plataformas revestidas
de piedra. En Huaxcamá, San Luis Potosí, además de la combinación de
basamentos piramidales de planta circular y rectangular, nos encontramos con
la presencia de revestimientos de estuco e incluso restos de pinturas al fresco.
Durante esta época clásica surge en la región huasteca la tradición
escultórica que conforma un estilo que continuará hasta la época posclásica.
En él utilizaban especialmente la suave roca arenisca o caliza. De todo el
conjunto que debieron tallar se han conservado muchos ejemplares, y es
mediante el análisis y estudio de ellos que podemos entender el gusto de
aquella época y los patrones artísticos que definían la ideología de dicha
cultura.
Hay numerosas imágenes en las que reconocemos figuras humanas,
hombres y mujeres con sus característicos ropajes y tocados que iban
asociados al culto de las diversas deidades-, vemos hombres desnudos que
lucen orgullosos el pene erecto, clara evidencia del culto fálico tan difundido en
este pueblo y que los distinguía de los demás grupos mesoamericanos. Como
se ha descubierto en algunos sitios excavados por los
Lapida de Huílozintla. Sacerdote disfrazado de Quetzalcóatl
autosacrificandose frente a una deidad serpentina. Museo Nacional de
Antropología
[52]

Plato policromo en el se aprecia el diseño del disco solar y el rostro de


Tonatiuh. Síntesis del conocimiento calendárico mesoamericano. Museo
Nacional de Antropología

arqueólogos en años recientes, estas esculturas se ubicaban al frente de los


basamentos o encima de los mismos.
La época posclásica en la región huasteca se define fundamentalmente
por la presencia de elementos procedentes del centro del país, a los que se ha
identificado como pertenecientes a la llamada cultura tolteca, la cual proyectó
su influencia en diversas áreas de Mesoamérica, entre otras cosa mediante
figurillas de arcilla muy aplanadas que representan imágenes de guerreros y
deidades.
En su propia evolución, los huastecos fueron cambiando las diversa
tradiciones cerámicas que les eran características y el llamado Pánuco 1 se
nos presenta como un complejo alfarero muy uniforme en el que está
presentes los tipos Zaquil negro y Zaquil rojo. La fecha que se ha dado para
esta fase es del 700 al 1 000 d. C., y se considera que es entonces cuando
hubo semejanzas evidentes con las cerámicas de El Tajín. No obstante la
supuesta presencia tolteca, es indudable que casi todas las expresiones
culturales de lo huastecos expresadas en cerámica son fundamentalmente
desarrollos locales. Correspondiente a esta fase IV -de acuerdo con el
arqueólogo Wilfrid Du Solier, su descubridor- es el sitio de El Consuelo en
Tamuín, donde elemento más destacado lo constituye un extraordinario mural
pintado en un curioso altar. Este sitio se ubica a las orillas del río del mismo
nombre y su extensión ocupa varios kilómetros, en los que sus constructores -
tal vez huastecas nahuatizados o migrantes nahuas- ubicaron multitud de
montículos alrededor de plazas. La zona que se excavó corresponde a una
[53]

Lapida de tepetzintla, imagen de Tlahuizcalpantecutli, deidad asociada al


planeta Venus. Museo Nacional de Antropología
[54]

Ollas en las que se aprecian rostros humanos. Museo Regional de


Ciudad Valles

parte de la plataforma sur del conjunto, donde los arqueólogos delimitaron una
plataforma o basamento de poca altura con su fachada dirigida hacia el oriente;
de las escalinatas de esta estructura se desprendía otra plataforma alargada y
angosta que unía a esta primera estructura con un altar en forma de cono
truncado.
Como mencionamos antes, lo extraordinario del mural es que cubre y
decora este elemento alargado y el altar cónico. Du Solier fechó el
descubrimiento en un periodo que comprende del siglo IX al X d.C.; en cuanto
al mural, fue trabajado sobre un aplanado de estuco y en él se identificaron
doce personajes en procesión delineados mediante el uso del rojo y el negro
sobre el fondo natural del aplanado. Se considera que algunas imágenes de
deidades y guerreros del mural muestran elementos iconográficos que los
relacionan con Quetzalcóatl, Tlazolteotl, Xolotl y otras deidades
mesoamericanas. Debido a que no se conservó ningún manuscrito pictográfico
de este pueblo, este impresionante mural podemos considerarlo, sin duda,
como la muestra mejor acabada de lo que debió haber sido el arte de los
pintores indígenas.
La fase cerámica que corresponde a Pánuco V se ha fechado entre los
años 1000 y 1250 d.C. En ella tenemos los tipos denominados flores rojo sobre
café amarillento y los molcajetes tipo las flores, además de las vajillas Pánuco
lila o púrpura sobre café. También está el llamado Tancol policromo; las formas
más comunes consisten en cajetes o recipientes que presentan la decoración
exterior. Al igual que nos hemos referido a las

Sacerdote ataviado con orejeras de Quetzalcóatl Museo Nacional de


ntropología
expresiones cerámicas que han definido las fases anteriores, debemos indicar
al lector que en este complejo universo de la cerámica utilizada por los pueblos
del pasado hay expresiones locales en las que cambia la moda en las técnicas
decorativas o se introducen nuevas formas que son a su vez expresiones de
cambios en la ideología y en el ritual.
La época final de la cultura huasteca autóctono se denomina Pánuco IV
y es indudablemente contemporánea de la cultura azteca o mexica. Es
entonces cuando los huastecos definen de manera más profunda su
producción alfarera. La vajilla fundamental del momento se caracteriza porque
la decoración se logra aplicando el color negro sobre la pasta blanca, siendo
esta tradición artística el antecedente de la moderna cerámica huasteca;
además, tenemos otra vajilla que fue muy popular en ese tiempo, llamada
Tancol café sobre amarillo.
Los conquistadores españoles solicitaron a los indígenas vencidos en
Tenochtitlán informes acerca de los otros pueblos para así facilitar su dominio;
de los huastecos se les dijo que vivían en un lugar de mucho calor y donde
había abundancia de comida y fruta, además de variedades de algodón y
árboles con flores. Por todo ello, los aztecas explicaron a los europeos que a
Huastecapan se le llamaba también Tonacatlalpan, lugar de comida o
basamentos, y Suchitlalpan, tierra de flores.
En los mitos que se recogieron inmediatamente después de la conquista
europea se relataba que los huastecos habían tomado su nombre de un héroe
llamado Cuextecatl, del cual se dice que los condujo a la región que hoy
habitan. A los huastecos se les denominaba también toueyomes, que significa
nuestro pariente o prójimo, también se les conocía como pantecas o
panotecas, porque vivían en la provincia de Pánuco, llamada también Panotlan
o lugar de vado.
En estos relatos mitológicos hay un acontecimiento que puede
iluminarnos acerca de por qué los mexicas consideraban a los huastecos
parientes lejanos, pero también de la razón de que los despreciaran por sus
peculiares costumbres. Se dice que los primeros pobladores de esta tierra
llegaron a la región del Pánuco mediante embarcaciones con las que cruzaron
el mar; desde aquella zona costeña habrían caminado siguiendo la ruta que
marcaba la existencia de la Sierra Nevada y los volcanes, llegando hasta un
lugar llamado Tamoanchan (probablemente se le puede

[56]

Pirámide del castillo de Teayo, Veracruz, sitio azteca de la región


costera que conserva su templo original
[57]

Lápida de Quetzalcóatl a la deidad con sus ornamentos y tocados


característicos, procedente del castillo de Teayo, Veracruz, Museo Nacional de
Antropología

identificar con el área comprendida entre Xochicalco y Teotihuacán). En


Tamoanchan estos pueblos ancestrales inventaron el calendario y la escritura y
conocieron los adelantos de antiguas civilizaciones, pero el líder de los
huastecos, por su inclinación a la embriaguez, bebió licor en exceso y perdió el
juicio, desnudándose en público, acto reprobable que le significó el ser
expulsado del gran conjunto de pobladores, por lo que hubieron de retornar de
donde habían venido teniendo que habitar el Pánuco y su región. Curiosa
explicación de por qué la cultura huasteca tenía una gran incidencia en el culto
fálico y en general en toda la sexualidad humana, así como una gran tendencia
hacia la embriaguez, elementos repudiados por los otros pueblos y en especial
por los mexicas. De cualquier manera, los propios mexicas realizaban, en una
de sus veinte fiestas anuales, una ceremonia pública en la cual desfilaban
individuos portando enormes falos "a la manera huasteca"; así, admiración y
repudio se confundían en los sentimientos que inspiraban aquellos pobladores
costeños.
Poseemos abundante información de los huastecos de la época tardía
gracias a los datos que los cronistas obtuvieron de los propios indígenas, así
como a la riqueza que nos brindan los hallazgos arqueológicos del momento.
Este pueblo se integraba en numerosos señoríos independientes localizados
por todo el territorio. Dichos señoríos estaban constantemente en guerra y
formaban alianzas o confederaciones para defenderse de los peligros externos,
especialmente del ataque de los mexicas y sus aliados y posteriormente de los
españoles.
Como hemos mencionado con anterioridad, cada uno de estos señoríos
se integraba en una ciudad importante que a manera de capital dominaba a las
poblaciones vecinas que tributaban en bienes y servicios. En la localidad había
una o varias plazas de considerable extensión en torno a la cual se levantaban
los basamentos piramidales y plataformas -la mayoría de ellos de planta
circular o con esquinas redondeadas-, donde se hallaban los templos de los
dioses y las casas de los principales. Estas construcciones se decoraban con
aplanados de estuco y en el máximo de lujo con pinturas murales. En general,
hoy en día no se conservan más que los restos de los basamentos y los muros,
ya que las techumbres de los edificios eran simples estructuras de madera
cubiertas de hojas de palma o algún otro vegetal.
Los huastecos, como los otros pueblos mesoamericanos, eran de
estatura más bien baja y se distinguían de los demás grupos porque se
deformaban el cráneo, limaban y aserraban sus dientes, se pintaban y
escarificaban el cuerpo con diseños particulares y perforaban el septum de -la
nariz para colgarse complicadas narigueras. Los españoles nos han dejado
curiosas descripciones de este pueblo, el cual destacaba por su valentía en la
batalla, el gusto por los ornamentos de distintos materiales, por lucir
complicados tocados de plumas multicolores y porque sin ningún empacho se
mostraban desnudos en público.
Y ya que hablamos de sus ornamentos, fueron los huastecos quienes
trabajaron con gran elegancia y calidad la joyería elaborada con conchas y
caracoles, de los que hemos conservado numerosos anillos, cuentas,
brazaletes y pectorales, realizados en

[58-59]
Adolescente de tamuín, obra maestra de la cultura huasteca, que
muestra a un hombre joven cuya figura resulta excepcionalmente estilizada. En
la vista posterior se observa un paisaje sobre la espalda. Se le asocia con el
culto al maíz. Museo Nacional de Antropología
[60]

Vasija antropomorfa. Museo Regional de Ciudad Valles

[61] la sección más grande de un caracol marino; ahí podemos apreciar la


sofisticada técnica y delicada maestría mediante la cual recrearon complicadas
escenas rituales que, incisas o casadas, hoy día evocan misteriosas
ceremonias y lejanos actos rituales.
Se dice que fue en la Huasteca donde surgieron los cultos a
Quetzalcóatl y a Tlazoltéotl, y si esto no fue así, lo cierto es que de aquella
región costeña hemos recibido como un legado un vasto contingente de
imágenes labradas en piedra en donde reconocemos a una figura femenina
que lleva los senos al descubierto y las manos adheridas al vientre, indicando,
sin duda, la condición fértil de la mujer y la directa asociación entre la
fecundación humana y la que ocurre en la tierra después que ha sido
convenientemente trabajada y bañada con la lluvia.
Tenemos también imágenes de Quetzalcóatl, pero éstas parecen ser
más bien producto de la influencia de los pueblos del Altiplano. En la región
huasteca lo más notable es, sin lugar a dudas, la estela que fue encontrada
durante las excavaciones de los años sesenta de este siglo en el sitio del
Castillo de Teayo, que, como explicaremos más adelante, fue una colonia
mexica en la región.
Si del mundo huasteco prehispánico sólo tuviéramos un objeto artístico y
con él hubiéramos de entender a aquel pueblo, éste sería, sin lugar a dudas, el
llamado Adolescente de Tamuín, que es obra maestra del arte escultórico y
una de las obras maestras del arte universal. El hombre joven, de esbelto
cuerpo, crea, ante nuestros ojos, el efecto de alargar su figura; su desnudez
dibuja un punto central que define la línea simétrica biaxial de la composición;
como muchas otras figuras huastecas, el individuo tiene el cráneo deformado,
en el que se acentúa la línea horizontal aplanando pesadamente toda la frente;
en contraste, el escultor labró en algunas secciones de su cuerpo diseños en
relieve a manera de escarificación o tatuaje, los cuales tienen, además de una
función simbólica todavía no descifrada definitivamente, la intención de
proporcionar un equilibrio visual ante la descarnada desnudez del personaje.
La fertilidad y riqueza de su territorio despertó siempre la codicia de
pueblos lejanos, quienes, como los mixtecas y sus socios de Tlacopan y
Texcoco, cayeron sobre el mundo huasteco con un propósito de dominio y
tribulación. Largas y sangrientas fueron las guerras de conquista y, como un
acto sistemático en ocasión de la muerte de un tlatoani de Tenochtitlán, ocurría
un levantamiento huasteco, lo cual repercutía en una nueva campaña
conquistadora por parte de los mexicas. Es por ello que el pueblo de
Huitzilopochtli estableció colonias militares en territorio huasteco con el
propósito de evitar levantamientos y propiciar el avance cultural de elementos
procedentes del Altiplano Central. Una de estas colonias es el Castillo de
Teayo, ubicado al norte del territorio veracruzano, donde todavía hoy subsiste
la imponente pirámide escalonada que conserva su templo original y en torno a
la cual, a través del tiempo, se fueron depositando las diversas esculturas y
relieves que se encontraron en las cercanías y que son un testimonio vivo de
un mundo pretérito, el mundo de los huastecos que sucumbió en el siglo XVI
ante el avance del dominio europeo.

Pectoral tallado sobre un segmento de concha en el que se aparece una


escena ritual. Museo nacional de antropología
[62-63]

Plaza principal con una plataforma cuadrangular y escalinatas en dos de


sus lados, El Consuelo Tamuín. S.L.P.
[64]

Figura de barro con la imagen de la diosa de la fertilidad. Museo


nacional de antropología
[65] PUEBLOS Y CULTURAS EN EL TOTONACAPAN
Felipe Solís

En el México antiguo, la porción central de la Costa del Golfo, la que


corresponde al núcleo del actual estado de Veracruz, fue llamada el
Totonacapan, debido a que se transformó en el hábitat de los totonacos, grupo
que irrumpió en dicha región probablemente hacia los siglos VIII y IX de
nuestra era. Es muy común que los estudiosos -e incluso los profanos- definan
al centro de Veracruz como la tierra de los hablantes de dicha lengua,
olvidando que antes de que esta etnia poblara la zona existieron otros pueblos
y culturas -algunos de gran antigüedad-, con una personalidad propia y sobre
todo con expresiones artísticas que les son inconfundibles, de ahí que al
Totonacapan se le identifique con las grandes y realistas figuras modeladas en
arcilla cocida y con la elegante combinación de los nichos y las grecas en sus
edificios ceremoniales.
Esta diversidad de pueblos que habitaron la Costa del Golfo ocuparon
un territorio que va desde el río Papaloapan, hacia el sur, hasta el río Cazones,
por el norte, siendo su límite, por el poniente, la Sierra Madre Oriental. Tenían
siempre a la vista -y ello seguramente determinó su carácter- las costas
atlánticas.
Los datos arqueológicos nos informan que fue hacia el año 2000 a.C.
cuando surgieron las primeras aldeas, cuya economía mixta debió incluir entre
sus actividades básicas la agricultura. No debemos olvidar que, por su
proximidad con el mar, esta gente subsistía desde épocas anteriores gracias a
la intensiva recolección de moluscos, actividad que dejó sus huellas en los
grandes concheros de hoy en día, y también por su especialización en la
pesca. Sin embargo, ya para este segundo milenio, la domesticación de las
gramíneas básicas se había hecho extensiva por las diversas regiones
mesoamericanas y la Costa del Golfo no podía quedar exenta de este vital
conocimiento.
Se han descubierto evidencias de las casas habitación de aquellos
agricultores tempranos, chozas semisubterráneas hechas de materiales
perecederos. Todas las actividades se realizaban en el interior o en los
alrededores de estos cuartos, por lo que no es extraño encontrar recipientes de
piedra, numerosos artefactos líticos que nos muestran las diversas
adaptaciones de la tecnología según las necesidades y, por supuesto, una
abundancia de cerámica, especialmente fragmentos de recipientes y figurillas
modeladas delicadamente. Todo ello constituye

[66]

Vestíbulo del templo de las chimeneas y recinto circular dedicado al


culto del viento. Ehecatl-quetzalcóatl. Cempoala Veracruz
Plano de Cempoala

el registro cultural más temprano de las primeras aldeas en la Costa del Golfo.
Estos primeros grupos se asentaron preferentemente en las orillas de
los ríos, lo que les permitía aprovechar la constante humedad para sus
actividades agrícolas. Los arqueólogos que se han ocupado de esta época
aldeana han realizado descubrimientos importantes en algunas regiones muy
precisas, entre ellas, la cuenca del río Nautla, la zona semiárida que se
extiende de jalapa a Cotaxtla, la región de Orizaba y Córdoba, la cuenca de los
ríos Blanco y Papaloapan y en el área donde se asentó posteriormente la gran
ciudad de Cempoala.
Los sitios más tempranos que han trabajado los arqueólogos en
Veracruz son: el Trapiche y Chalahuite, el Viejón, el Limoncito y Tlalixcoyan. En
estas excavaciones, como lo indicamos anteriormente, el material más
abundante es la cerámica, en la que destacan vajillas que corresponden a tipos
monocromos así como cerámica con decoración grabada, incisa y estampada,
con diseños en los que se utilizaban conchas marinas y al cual se denomina
rocker-stamp. Algunos de los estudiosos de esta época temprana han
planteado la posibilidad de contactos o influencias centroamericanas y
sudamericanos, debido a que esta cerámica presenta grandes semejanzas con
la alfarería que se produjo en aquellas regiones americanas en tiempos un
poco anteriores.
Hacía 1500 a.C., surge en gran parte de la región central una tradición
con expresiones artísticas, a la que se ha definido como
[67]

Basamento piramidal conocido como el templo de las chimeneas, con su


muro alineado en la sección superior, Cempoala Veracruz

"cultura de Remojadas", porque fue precisamente este sitio -explorado por


Alfonso Medellín Zenil- el que brindó el mayor número de ejemplares y los de
mejor calidad. Esta cultura de Remojadas, que se reconoce por su estilo
artístico, se aprecia plenamente desarrollada y se ha considerado que debió
derivar del tronco común de la tradición costeña, de la cual surgieron también,
en su momento, los olmecas arqueológicos.
Ya que nos referimos a este pueblo que habitó el sur de Veracruz y el
occidente de Tabasco, y cuyos centros ceremoniales más importantes fueron
La Venta, San Lorenzo y Tres Zapotes, tenemos de él, como testimonio muy
tardío de su penetración hacia la región central veracruzana

[68]

Estela de aparicio, Veracruz, con la imagen de un juego de pelota


decapitado cuya sangre se transforma en siete serpientes. Museo nacional de
Antropología

la llamada "Estela de Alvarado", elemento escultórico que fue trabajado en una


columna basáltica prismática y donde reconocemos a un personaje ricamente
ataviado, acompañado de otro individuo subordinado y dos inscripciones
jeroglíficos, que nos dan como fecha los años 143 y 157 d.C., conmemorativos
posiblemente del nacimiento y la ascensión al poder del gobernante ahí
inscrito. Este avanzado complejo cultural que define no sólo el tiempo de los
olmecas sino también a sus herederos, quienes hacia el Protoclásico o época
posolmeca derivaron en la llamada cultura de Tres Zapotes, caracterizada por
el desarrollo de la tradición de las estelas con inscripciones calendáricas y
jeroglíficos, curiosamente no se desarrolló en el Totonacapan.
El periodo cronológico que los arqueólogos denominan Formativo o
Preclásico en su fase tardía, muestra a los pobladores del centro de Veracruz
con una espléndida cultura aldeana, identificada esencialmente por las
numerosas figuras de barro cocido que recrean la vida cotidiana y ceremonial
de aquellos tiempos. Los artistas nativos modelaban con gran creatividad las
imágenes de hombres y mujeres, y decoraban su cuerpo y rostro con diseños
logrados con pintura de chapopote. No sabemos si en la vida real la gente se
pintaba efectivamente con dicho betún, pero en sus esculturas de barro este
decorado es característico para el arte veracruzano.
Hacia el año 300 de nuestra era ocurren cambios en la costa de
Veracruz, iniciándose el periodo cultural que se denomina genericamente ente
como Clásico. Por aquel entonces, en el Altiplano Central mexicano destacaba
por su importancia y grandeza la gran urbe de Teotihuacán, que ejercía
dominio económico, político y cultural no sólo en el centro de nuestro país, sino
también en otras regiones de Mesoamérica a donde había penetrado y enviado
a sus comerciantes, guerreros y colonos, con los elementos culturales
distintivos de aquella famosa capital indígena.
La región central de Veracruz fue paso obligado en las rutas de los
mercaderes que recorrían el camino entre Teotihuacán y las ciudades mayas.
Por esa razón, el estilo artístico teotihuacano y los elementos iconográficos del
panteón de dicha urbe se encuentran con abundancia en la región; incluso
muchos de los estilos arquitectónicos que definieran al mundo clásico costeño
derivaron de alguna manera del complejo Talud y Tablero de la capital
teotihuacana.
En estos tiempos, el Totonacapan vio florecer numerosas aldeas y
centros ceremoniales que gozaban de una abundante producción agrícola y
que dejaron testimonios de su creatividad en las ricas ofrendas rituales que han
sido descubiertas en épocas recientes por los arqueólogos. De todas ellas, el
descubrimiento más espectacular se realizó en el sitio llamado El Zapotal,
ubicado en la parte meridional de la amplia región de la que nos ocupamos.
Este lugar fue probablemente un importante santuario dedicado a
Mictlantecuhtli, el señor de los muertos, y así la gran Ofrenda reconstruye de
alguna manera el concepto que aquellos costeños tenían del inframundo.

[69]

Escudo con flechas, símbolo de la guerra; topónimo que indica


corrientes de agua encontradas. Lienzo de Tuxpan
Mictlantecuhtli, señor del inframundo presidiendo la gran ofrenda
funeraria en El Zapotal, Veracruz. Museo Nacional de Jalapa.

Preside las ceremonias la imagen del señor esqueleto. A su figura le fue


dedicado un entierro masivo de enormes esculturas modeladas en arcilla,
muchas de tamaño natural, -en las que apreciamos mujeres con los senos al
descubierto y un rostro que nos recuerda el cuero de los despellejados
ritualmente; a estas imágenes se les ha llamado las cihuateteo, las mujeres
diosas, aquellas que habían muerto en el momento de dar a luz y por lo cual
habían adquirido la calidad de guerreras que sucumben en el campo de batalla
de la vida, en un intento por capturar al hijo como quien captura un prisionero.
Tenemos también otras figuras que nos recrean aquel pueblo con sus
vestimentas y ornamentos rituales, llevando cofres sagrados o cargando
felinos. En ellas distinguimos las vestimentas que lucían las elegantes de la
época, consistentes en enormes huipiles que llegaban hasta los pies.
Analizando los elementos iconográficos presentes en estas esculturas de
arcilla nos damos cuenta de que muchos de los dioses del panteón
mesoamericano ya eran venerados por los costeños en esta época clásica;
tenemos a Tláloc, la deidad de la lluvia, que se identifica por las anteojeras
que, a manera de máscara ritual, le cubren el rostro; al ya mencionado señor
de los muertos, del cual los costeños hicieron algunas representaciones de
gran estilización; está también presente Huehuetéotl, el viejo dios del fuego,
cuyo origen parece remontarse a la época de Cuicuilco (300 años a.C.) en el
centro de México.
[70] En otras localidades surgen estilos artísticos regionales con técnicas
decorativas o elementos simbólicos que les particularizan, como "El Faisán",
que se distingue porque a las mencionadas esculturas de arcilla se les
pintaban complicados diseños en el rostro y las vestimentas con un brillante
color rojo, lo que les da un especial atractivo visual.
Tal parece que en la Costa del Golfo de México existió una especial
insistencia en los cultos relacionados con el espectacular deporte ritual del
juego de la pelota, ya que se han descubierto varias canchas. Esta
espectacular ceremonia deportiva requería para su funcionamiento de una
especie de patio de forma alargada, al cual delimitaban dos estructuras que
Mictlantecuhtli, figura de barro. Museo de Antropología de Jalapa.

[71] corrían lateralmente a lo largo de la cancha y que remataban en sus


extremos con otros muros o estructuras que delimitaban estos espacios
llamados cabezales. Cuando se aprecian estas canchas en planta nos damos
cuenta de que adquieren una forma que nos recuerda una "I", o bien, si la
cortáramos a la mitad mediante una línea imaginaria, semejan una doble "T".
El culto al juego de pelota se dio principalmente en el centro de
Veracruz, mediante un conjunto escultórico de formato pequeño o mediano
trabajado en rocas duras y compactas de colores verdosos o grisáceos que se
conoce con el nombre de "Complejo de yugos, palmas y hachas". Estos
nombres -dados por los aficionados a la arqueología y el arte prehispánico en
tiempos pretéritos- poco pueden decirle seguramente al público en general,
pero hay que considerar que la denominación se refiere esencialmente a la
forma y funciones que se supone debieron tener en la celebración del tan
mencionado juego de pelota.
Antes que nada, hay que decir que en el desarrollo del juego los
participantes debían de proteger su cintura y los órganos internos con anchos
cinturones, hechos probablemente de madera y forrados con textiles de
algodón y cuero. Estos protectores son quizás el antecedente y patrón de las
esculturas llamadas yugos, en forma de herradura o algunos totalmente
cerrados. Los artistas aprovecharon su curiosa conformación para labrar en las
paredes exteriores y en los remates figuras fantásticas que recuerdan rostros
de felinos o batracios, aves nocturnas, como la lechuza, o perfiles humanos.
Las palmas deben su nombre a su conformación alargada y el remate
curvo que recuerdan las hojas de dicho árbol. Algunos autores consideran que
bien pudieron ser utilizadas como insignias heráldicas que identificaban a los
jugadores o a sus gremios y cofradías. Varias de estas esculturas se asemejan
al murciélago, otras nos describen escenas rituales en las que reconocemos
guerreros victoriosos, esqueletos cuya carne es devorada por animales
rapaces, o víctimas del sacrificio con el pecho abierto. Nos conmueven los
objetos con la decoración de manos y en especial la palma lisa, que bien
podría competir con las más sofisticadas muestras de la escultura
contemporánea.
Por lo que respecta a las llamadas hachas, lo que podemos decir de
ellas es que han sido consideradas como la estilización en piedra de las
cabezas que se obtenían mediante la decapitación, punto culminante en el
ritual del juego de pelota. En efecto, los objetos más conocidos nos remiten a
perfiles humanos de gran belleza, como la afamada hacha del hombre delfín
que pertenecía a la colección de Miguel Covarrubias; existen también perfiles
de animales mamíferos o aves, pero ignoramos su asociación directa con el
supuesto sacrificio.

[71]

Dios del viento, tableros, juegos de pelota, El Tajín, Veracruz

Palma ceremonial que remata en tres secciones a manera de hojas o


cuchillos simbólicos con los entrelaces en relieve y una cuerda con cuatro
manos que significan el sacrificio. Museo de Antropología de Jalapa
[72-73]

Vista panorámica de la ciudad arqueológica de El Tajín, Veracruz


[74]

Ciudad de El Tajín, Veracruz.

Complementa al complejo escultórico primario que hemos descrito la


presencia de otras enigmáticas piezas talladas también en piedra a las que se
ha llamado candados y rieles porque sus formas nos recuerdan estos
elementos de nuestro mundo y nuestro tiempo, pero cuya verdadera función y
nombre se escapan a nuestro entendimiento.
El máximo desarrollo cultural de esta región costeña central se dio en el
sitio de El Tajín, ubicado en las cercanías de la risueña población de Papantla.
Espectacular en verdad es la arquitectura y urbanismo de esta capital indígena,
la cual ha recibido importante y especializada atención en su excavación
arqueológica y estudio en tiempos recientes.
Aparentemente, su desarrollo comprendió una larga ocupación que va
desde el 400 al 1200 d.C., es decir, del Clásico al Posclásico temprano, en la
periodificación mesoamericana. Durante esta prolongada existencia sus
constructores aprovecharon la conformación del terreno -un suave lomerío-,
para edificar sus diversos edificios rituales o palaciegos siguiendo un plan
mediante el cual los erigían alrededor de espacios o plazas, configurando este
peculiar urbanismo en el que la ciudad se integra por una sucesión y
convivencia de plazas de mayor o menor significancia dentro del gran conjunto.
La diferencia de altura del terreno en El Tajín determinó dos áreas. En
primer término, el visitante que llega al sitio e inicia su recorrido se encuentra
con una serie de conjuntos arquitectónicos ubicados en la parte baja. El grupo
del arroyo y el grupo de la Pirámide de los Nichos son los

[75]

Edificio 5 con friso de grecas escalonadas en el parámetro superior.


Nichos en el remate del primer cuerpo. El tajín Veracruz
Plano de la zona arqueológica de El Tajín, Veracruz.

primeros conjuntos arquitectónicos que le salen al paso; este último debe su


nombre a la famosa estructura piramidal que se conoce desde el siglo XVIII y
que ha hecho famosa a la ciudad arqueológica. Se trata de un basamento de
cuerpos escalonados cuyos elementos característicos son la combinación de
un paramento conformado por nichos que se sustentan sobre un talud inclinado
y que rematan por una cornisa saliente. El espectador que contempla este
edificio recibe la más impactante y solemne impresión del perfecto equilibrio
que lograron aquellos ancestrales arquitectos nativos al lograr equilibrar la
grandeza y la gracia.
En las cercanías de la Pirámide de los Nichos se encuentran varias
canchas del juego de pelota, que en El Tajín se caracterizan porque los
paramentos verticales del interior de los patios están decorados con relieves
que describen los diversos momentos y parafernalia del deporte sagrado. En
las escenas reconocemos la decapitación de uno de los jugadores, el culto al
maguey y al pulque, las danzas y la transformación de las víctimas en animales
celestes como el águila. Los artistas enmarcaron cada una de las escenas con
un elemento decorativo que fue llamado desde hace tiempo "el entrelace
totonaco", que se distingue porque una especie de ganchos o volutas se van
entrelazando de manera sensual; a primera vista parecería como el movimiento
de las aguas, la superposición de las nubes o la violencia del viento y el
huracán.
Este diseño de volutas y ganchos está presente en numerosos objetos

[76]
Gran cascabel antropomorfo de cobre descubierto en el tajín. Museo de
Antropología de Jalapa

de la región costeña. Lo tenemos como banda decorativa en vasijas, enmarca


también las composiciones de los yugos, palmas y hachas y fue utilizado
magistralmente por los artesanos que labraban los caparachos de tortuga y las
cuentas de jade y concha. Indudablemente, el llamado entrelace totonaco
debió ser uno de los símbolos básicos del lenguaje de las formas que permitía
a los habitantes de aquella región reconocerse étnica y culturalmente. Su
presencia nos permite identificar la influencia de la gente costeña en otras
partes de Mesoamérica.
Los arqueólogos han llamado El Tajín Chico al sector elevado de la
ciudad prehispánica. Ahí se edificaron conjuntos palaciegos que presentan
elementos decorativos y arquitectónicos espectaculares. Están presentes, en
una combinación delicada y armoniosa, los nichos, las comisas y las grecas.
Nos damos cuenta también de que los constructores de esta ciudad llevaron su
ingenio y capacidad a límites insospechados para otros pueblos de
Mesoamérica. Descubrieron los beneficios del colado utilizando la cal que
obtenían moliendo y quemando las conchas marinas, y con este procedimiento
techaron algunas de sus habitaciones, dando lugar a edificaciones de hasta
dos niveles.
Uno de sus edificios se distingue porque se integraba con varias
columnas de grandes dimensiones, conformadas por rocas labradas que se
iban recortando y adecuando según los requerimientos del elemento
arquitectónico, las cuales dan al edificio su nombre. En la pared externa de
dichas columnas los escultores tallaron con relieves de gran calidad

Tablero 3 del juego de pelota en el que se representa a los jugadores


con sus atavíos en el centro de la cancha. En el friso interior una deidad de la
muerte emergiendo de una olla. El Tajín, Veracruz
[77]

Hacha ceremonial en la que se aprecia la cabeza de un personaje cuyo


tocado es un delfín. Museo Nacional de Antropología

estética escenas de la vida cortesana y ritual de El Tajín; ahí tenemos presente


a uno de los gobernantes de esta ciudad, cuyo nombre calendárico, " 13
Conejo", nos indica la existencia de una dinastía que dejó la impronta de su
vida y su obra en el México antiguo.
Si en otras regiones de Mesoamérica el mundo clásico termina hacia el
siglo x de nuestra era, en la Costa del Golfo también se aprecian cambios en el
territorio, no obstante que El Tajín seguía existiendo. Hacia el año 800 d.C. se
hacen presentes los totonacos, quienes se identificaban étnicamente por la
lengua que hablaban. Ellos también decían venir de aquel mítico Chicomoztoc
y también se enorgullecían de haber fundado

[78]

Vista posterior de la pirámide de los nichos, integrada por siete cuerpos


escalonados en la que se combinan taludes, paramentos con nichos y
cornisas. El Tajín, Veracruz
[79]

Uno de los edificios del conjunto conocido como el tajín chico, que se
distingue por su decoración modelada en estuco entretejido de rombos
[80]

Figurilla femenina sonriente. En su indumentaria pueden admirarse los


diseños geometricos a manera de grecas. Museo Nacional de Antropología de
Jalapa.
[81] Teotihuacán; a su paso por el territorio veracruzano fundaron lugares como
Xiuhtetelco, Macuilquila y Tlacuiloloztoc, y así fueron, en parte,
contemporáneos de El Tajín.
Los habitantes de El Tajín debieron de controlar un territorio más o
menos extenso que incluso comprendió porciones del actual estado de Puebla,
ya que ahí erigieron el sitio de Yohualichan, que es una versión local de aquel
complejo arquitectónico de taludes, nichos y comisas. Para la época posclásica
su final estaba próximo y con él se avecinaba el apogeo de los totonacos,
quienes iban a tomar posesión de todo el territorio central. Los sitios que han
excavado los arqueólogos muestran evidencia de estos nuevos tiempos.
En la Isla de Sacrificios, cercana al actual puerto de Veracruz, se
descubrieron vajillas cuya alfarería nos indica un gusto novedoso: en los
diseños de ganchos o volutas, de animales estilizados y figuras humanas
contrastan el color crema de la arcilla con una delicada pintura blanca que le da
una textura etérea a la cerámica. Estos totonacos continuaron con la vieja
tradición mesoamericana de tallar el alabastro, logrando recipientes rituales de
una belleza singular. Los encontramos con formas de conejos, monos,
armadillos y lagartos cuyos cuerpos translucen el paso de la luz; su color
lechoso debió hacer de ellos joyas preciadas que se obtenían mediante el
intercambio comercial.
Durante el periodo Posclásico, del siglo X al XVI, los totonacos fueron
vecinos y contrincantes tanto de los tepehuas, que habitaban en lugares
Vaso trípode tallado al alabastro procedente de Isla de Sacrificios,
Veracruz, Museo Nacional de Antropología

Figura de barro que representa a un hombre adulto sentado en un tronco


procedente de El Zapotal, Veracruz. Museo de Antropología de Jalapa
[82] cercanos, como de los beligerantes pobladores de los valles centrales de
México, los tezcocanos y los mexicas, contra quienes tuvieron que enfrentar
feroces batallas en una lucha infructuosa por mantener su independencia.
Para la época en que los europeos llegan a nuestro continente, los
siglos XV y XVI d.C. la abundancia de ríos y arroyos que le permitía generosas
cosechas e indudable riqueza. Las ruinas de esta capital indígena se
encuentran en las cercanías del puerto de Veracruz y, de hecho, su patrón
constructivo combina la tradición local de levantar las estructuras utilizando la
abundante piedra bola del lugar con las influencias venidas del valle de México;
siguiendo esta tradición, se amurallaban los recintos ceremoniales y sagrados y
se construían pirámides dobles a semejanza del Templo Mayor de
Tenochtitlán, en donde se daba culto a Tláloc y Huitzilopochtli.
Estos totonacos de tiempos tardíos se adecuaron de manera total al
panteón mesoamericano que dominaba en el centro del país. Asimismo,
daban culto a Xipetotec, el dios patrono de la orfebrería, y veneraban a
Ehecatl-Quetzalcóatl, a cuya imagen construyeron sus templos de planta
circular y techo cónico.
A ellos les tocó entrar en contacto con los conquistadores españoles,
que efectuaron viajes de reconocimiento y desembarco desde la isla de
Vista de uno de los conjuntos de tumbas que adoptan la forma de un
basamento piramidal con su templo, zona arqueológica de Quiahuiztlan,
Veracruz.

[83] Cuba. Primero Grijalva y luego Cortés, los capitanes que desembarcaron
en las cercanías de San Juan de Ulúa tuvieron tratos con los totonacos de
Quiahuiztlan y Cempoala, incluso el Marqués del Valle fundó la Villa Rica de la
Veracruz en sus cercanías. Sabemos también que don Hernando fue recibido
con beneplácito por el cacique gordo de Cempoala, quien lo alojó en el templo
mayor de su ciudad. El jerarca indígena buscaba la alianza con el español, con
el objetivo de librarse de la pesada dominación mexica que exigía tributos en
especie y jóvenes guerreros para los rituales de sacrificio en Tenochtitlán.
Pero la alianza entre los totonacos y los españoles fue efímera. Los
europeos aprovecharon la fuerza del numeroso contingente militar indígena en
la toma de México-Tenochtitlán aquel 13 de agosto de 1521; después de su
victoria, Cortés y los posteriores capitanes que llegaron a la Nueva España
olvidaron sus promesas con los nativos de la costa, quienes pronto fueron
integrados por la fuerza al dominio del rey de España en este territorio del
Nuevo Mundo.

Figura de barro de exacerbado realismo, con la representación de un


niño que viste la piel de una víctima deshollada en el culto al dios xipe-totec.
Museo Nacional de Antropología
[84-85]

Extraordinaria panorámica de uno de los sitios arqueológicos del Río


Bobos, Veracruz
[86]

Iglesia de La Antigua, Veracruz


[87] COSTA DEL GOLFO, UMBRAL DE LA HISTORIA MEXICANA
Jorge Gómez Poncet

En 1518, procedente de Cuba, arribó a las costas veracruzanas una


expedición al mando de Juan de Grijalva, acompañado de los capitanes
Francisco de Montejo y Pedro de Alvarado. Entre la tropa venía Bernal Díaz del
Castillo, así como dos intérpretes indígenas. El contingente llegó primero al río
Coatzacoalcos, más tarde al Papaloapan, para arribar después a la región de
Chalchicueyecan (Costa Verde). El 24 de junio desembarcaron en unos islotes
a los que bautizaron con el nombre de San Juan de Ulúa y Sacrificios. Al
primero, Grijalva le nombró así porque arribaron el día que la Iglesia católica
dedica a San Juan Bautista y porque creyó escuchar el nombre de Ulúa,
deformación de Acolhuacan, señorío de Texcoco que ejercía alguna
dominación sobre esas costas. Al segundo islote le nombraron así porque ahí
se celebraban ciertos ritos propiciatorios entre la población aborigen. Ambos
nombres se conservan hasta la actualidad.
Al desembarcar, los expedicionarios cambiaron cuentas de vidrio y
espejos por oro entre la población nativa; continuaron con el reconocimiento
del territorio hasta el río Pánuco para regresar después a La Habana, donde
despertaron la ambición de Velázquez, el gobernador de la isla. Su llegada
abrió una puerta al exterior por la que entraron las más diversas influencias y
contactos con otros mundos diferentes al nuestro.
Los que regresaron a Cuba informaron de la existencia de reinos en
tierra firme donde los indígenas poseían grandes cantidades de oro. Velásquez
organizó la siguiente expedición al mando de un hombre tan ambicioso como
él, Hernán Cortés, quien sin autorización del gobernador partió de la isla a la
conquista de una nueva tierra.
Al llegar a costas mexicanos, Cortés siguió casi la misma ruta que sus
antecesores Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva. En Cozumel se le
incorporó Jerónimo de Aguilar, que vivía entre los mayas; él y Malintzin, a la
que recibe como regalo junto con otras mujeres después de la batalla de
Centla en Tabasco, hacen las veces de intérpretes en una cadena curiosa e
interesante: los parlamentos se hablan en náhuatl, se traducen al maya y de
ahí al español.
La expedición desembarcó en San Juan de Ulúa el 21 de abril de 1519.
Al día siguiente de su arribo, Cortés ordenó la construcción de varias chozas,
en cuya tarea ayudan los indios de Cotaxtla, quienes miran extrañados la

[88]

Desembarco de Cortés en las playas de Veracruz, Códice Florentino


presencia de esos hombres rubios y barbados que hablan una lengua jamás
oída; su asombro aumenta con la llegada de los caballos y sus jinetes, de los
cañones, las armas de fuego y las ceremonias cristianas; los imaginan seres
sobrehumanos que manejan el rayo, mientras que caballo y jinete son un solo
ser fantástico. Para dar cuenta de estos extranjeros al señor de Tenochtitlán,
los representantes mexicanos de la región ordenaron el dibujo de algunas
escenas y la entrega de basamentos como presente.
Preocupado por legalizar sus actos, Cortés idea una forma de escapar a
la acción de la justicia representada por Velázquez. Los expedicionarios se
organizan en Ayuntamiento y lo designan a él Capitán General y justicia Mayor,
con dependencia directa del rey. La fundación recibe el nombre de Villa Rica
de la Vera Cruz, por la abundancia de recursos y por haber llegado a ese lugar
un Viernes Santo.
Cortés ordenó a Montejo que explorara hacia el norte y envía a Alvarado
en dirección al sur; él mismo, con sus soldados, marchó rumbo a Quiahuixtlan,
donde se funda la segunda Villa Rica, ya que el sitio anterior no era adecuado
para instalar un puerto. Hizo alianza con los señores totonacos por medio de
promesas de ayuda para luchar en contra de los mexicas. En su visita a
Cempoala reiteró sus ofrecimientos y fue así que los totonacos le brindaron su
apoyo.
Cortés envió a España valiosos regalos. Algunos partidarios del
gobernador de Cuba deseaban volver y, para impedirlo, mandó retirar cuanto
era útil de las embarcaciones y las echó a pique
[89]

Espadaña de la iglesia en Huejutla de los Reyes, Hidalgo

[90] naves fueron incendiadas; con esta acción todos se ven obligados seguir,
a triunfar o morir en la empresa de conquista. Con cerca de cuatrocientos
españoles y varios miles de indígenas entre guerreros tamemes (cargadores de
los pertrechos de guerra), cruzó la sierra y se internó en el Altiplano; primero
batalló con los tlaxcaltecas, quienes no obstante su valor y arrojo fueron
derrotados y, después de vencer varia disputas en el interior de sus
comunidades, se le unieron. Finalmente llegó a Tenochtitlán al terminar el año
1519, donde Moctezuma Xocoyotzin lo recibió con grandes regalos.
Mientras tanto, en la región veracruzana tuvieron lugar otros
acontecimientos: los totonacos rechazan al gobernador mexica en Nautla
cuando

Muros y espadañas de la iglesia de Tantoyuca, Veracruz.


[91]

Los embajadores aztecas ofrecen a Cortés los presentes enviados por


Moctezuma y presencian disparos de arcabuz. Códice florentino

les exige la entrega del tributo; más aún, Escalante, el comisionado de los
españoles en la Villa Rica, muere en un enfrentamiento con los mexicas.
Cortés, al saber los acontecimientos, trata de mantener la promesa hecha a
sus aliados totonacos y tlaxcaltecas, da muerte a Cuauhpopoca, gobernador de
Nautla, y posteriormente ordena la aprehensión de Moctezuma.
Al enterarse del desembarco de Pánfilo de Narváez, quien llegó a
México comisionado por el gobernador de Cuba para someterlo, Cortés
sobornó a algunos de los soldados que venían con el propósito de castigarlo.
Aumentó así su ejército y sus elementos de guerra, con los que, ayudado por
los indígenas, venció a las fuerzas de Narváez en Cempoala.
Después de la refulgente victoria indígena sobre las fuerzas españolas
en Tenochtitlán, Cortés se refugia en Tlaxcala. Mientras, prepara el asedio a la
ciudad tenochca y retorna a México a la que toma a sangre y fuego el 13 de
agosto de 1521 después de un largo sitio, con la ayuda de muchos pueblos
indígenas ribereños de los lagos de Xochimilco, Chalco y Texcoco.
La lucha de los indígenas no cesó. Gonzalo de Sandoval marchó a
someter a Ahuilizapan y Cuauhtochco, que se habían rebelado en contra de los
españoles. Sandoval regresó a Pánuco y con ayuda de sus aliados en
Chachapala, cerca de Tempoal, sacrificó a varios cientos de nobles y caciques
de la Huasteca.
Después de la conquista de los señoríos del centro del país, se inició el
proceso de colonización. Los españoles, que en principio se avecindaron en las
costas veracruzanas, prefirieron establecerse en lugares donde había
población indígena o bien en sitios donde las condiciones geográficas eran
favorables.
Por otra parte, la población nativa disminuyó debido a la guerra, las
enfermedades (viruela, sarampión y peste) y por el sometimiento a trabajos
forzados, como consecuencia de la conquista. En muchos lugares se inició la
trata de negros para sustituir la mano de obra indígena.
Algunas familias españolas se avecindaron en Jalapa, entre las
comunidades indígenas de Jaltic, Techacapa y Tecuanapa, que después
adquirieron los nombres de El Calvario, San José y Santiago; el asentamiento
alcanza importancia por su situación ventajosa entre las ciudades de México y
Veracruz.
La población española no se estableció en forma simultánea en la región
costeña, sino que, poco a poco, las familias se avecindaron tanto en la región
huasteca como en Atzalan, Papantla, Huatusco, Tequila, Los Tuxtlas; para
1601 se fundó Orizaba con familias indígenas de los pueblos vecinos y, más
tarde, se trasladó ahí la cabecera de la región de Tequila. A partir de 1618, los
españoles llegaron a Córdoba con permiso del virrey, se reúnen en Amatlán de
los Reyes y ocupan las lomas de Huilango o de las Palomas, desde donde
crece la ciudad. Alvarado recibió a familias procedentes de las Islas Canarias,
mientras que otras llegaron a Tampico alto a finales del siglo XVIII.
Se procuró que la traza de las nuevas poblaciones fuera reticular, es
decir, en manzanas cuadrangulares separadas por calles; en el centro la
iglesia, enfrente una amplia plaza descubierta para efectuar procesiones

[92-93]

Fortaleza de San Juan de Ulúa, Veracruz.


[94]

Mapa de la región huasteca en los primeros tiempos del dominio español


Ortelius (1584)
religiosas y festejos profanos, a los lados las casas de las autoridades y los
establecimientos mercantiles; algunas viviendas de las familias acomodadas
mostraban construcciones con balcones y portales a la calle.
Con la colonización se inició un intercambio entre las formas y cultivos
allende y aquende el mar: los indígenas siguieron con el maíz, frijol, chile, yuca,
camote, calabaza, jitomate, vainilla, cacao, anonas, ciruela, guayaba, jícama,
tuna, algodón, ixtle y maguey, entre otros; poco a poco se aclimataron arroz,
melones, limas, limones, perejil, cilantro, pepinos, caña de azúcar, plátano,
mango y naranja.
Desde épocas muy tempranas, Cortés estableció el cultivo de la caña de
azúcar en Tuxtla, y un trapiche que aún se conoce como Ingenio del Marqués
en Tepeaca. Las nuevas especies de animales, como el ganado vacuno y el
porcino, se multiplicaron, y se inició la producción de azúcar, aguardiente,
harina, pan, velas, jabones y zapatos.
Con los conquistadores llegaron al territorio mexicano los sacerdotes
católicos -el padre Olmedo ofrece la primera misa, y en Chalchiuhuecan y
Cempoala tuvieron lugar los primeros bautizos indígenas. Más tarde, a lo largo
del primer siglo de la colonia, llegaron frailes de las diversas órdenes, así como
los sacerdotes pertenecientes al clero secular.
[95] Los nativos se sorprendieron al ver que el propio Cortés, capitanes y
encomenderos se humillaban ante los frailes de aspecto humilde. Los primeros
misioneros realizaron una formidable labor de aculturación: enseñaron la
lengua castellana, aprendieron las lenguas nativas, escribieron acerca de las
culturas indígenas e introdujeron el cultivo de nuevas plantas. Sin embargo,
junto a estos clérigos también llegaron otros que se preocupaban más por los
bienes terrenales que por los espirituales.
Fueron varios los misioneros franciscanos que recorrieron Pánuco y la
Huasteca, entre ellos fray Toribio de Benavente, fray Juan Estacio, fray
Buenaventura Fuenlabrada, fray Juan de Olmos.
Censo de población siglo xvl, agn, cat. 593
[96]

Vista de la parroquia, puerto de Veracruz


[97] Para finales de siglo, en Veracruz se levantaron muchas
construcciones, entre las que podemos destacar los templos de la Parroquia, el
de Nuestra Señora de la Consolación y diversos conventos, como Santo
Domingo, San Francisco, La Merced y la Compañía de Jesús; en Córdoba
tenemos el monasterio de San Antonio de Padua- en Orizaba, Santa Gertrudis,
La Concordia y el convento de Carmelitas; en Jalapa, el monasterio de los
franciscanos. En Tampico y en Ozuluama, en la misma centuria, se dedican
sus correspondientes edificios del culto católico. Veracruz perteneció
inicialmente al Obispado de Tlaxcala, más tarde se erige en Diócesis con su
propio obispo.
La vida en la sociedad colonial a lo largo de sus tres siglos de existencia
transcurrió entre un gran número de acontecimientos: destacaban las
festividades religiosas, el arribo de los virreyes, la exaltación de los nuevos
monarcas y las noticias de las rebeliones indígenas que de cuando en cuando
causaban intranquilidad en diversas regiones del territorio.
En el puerto de Veracruz levantaba gran alboroto el arribo de la flota con
un nuevo gobernante, al cual se le entregaban las llaves de la ciudad. En su
viaje a la capital del Virreinato, una escolta le conducía a Jalapa y, después de
pasar por Puebla, era recibido en la ciudad de México.
Otros acontecimientos que conmovían intensamente la vida de la ciudad
de Veracruz eran los ataques de los piratas; para repelerlos se ordenó la
construcción de las murallas y defensas del puerto, como la fortaleza de San
Juan de Ulúa. Estas medidas se complementaron con
Iglesia de la concordia, Orizaba, Veracruz

[98] la creación de la Armada de Barlovento para resistir los frecuentes intentos


de saqueo.
Los piratas incursionaron por el río Papaloapan hasta Tlacotlalpan; en
las décadas finales del siglo XVII, el holandés Mansfield saquea Tuxpan, y
Laurent Graff (Lorencillo) se distingue por sus ataques al puerto de Veracruz,
de donde se llevó riquezas y varios rehenes por los que exigía altos rescates.
Para distribuir los productos que llegaban de ultramar se establecieron
varias ferias en la Nueva España. Las más famosas fueron la de Acapulco, con
la llegada de naves procedentes de Filipinas, la de Saltillo y la de Jalapa,
Arquería de medio punto del Claustro de Xilitla, San Luis Potosí

[99] a la que acudían comerciantes de todo el país en busca de las preciadas


mercancías europeas y de las que llegaban de Tierra Adentro. A esta feria la
impulsaron los comerciantes del Consulado de Veracruz; a principios del siglo
XVIII se convirtió en la más importante.
Se realizan grandes reformas en todos los ámbitos de la vida colonial
debido a las disposiciones impuestas por los Borbones. Durante el siglo XVIII
ocurren cambios en las estructuras económico-sociales de la colonia; los
latifundios y haciendas de los españoles crecieron, provocando conflictos de
tierra con las comunidades indígenas vecinas en la Huasteca y la región
totonaca; algunos hechos se desarrollaron violentamente, por ejemplo, en
Rinconada y Cotaxtla. Para esta época destaca el cultivo de caña de azúcar,
que da lugar al surgimiento de nuevos trapiches de panela en Tantoyuca y
Tuxpango. Nuevos terrenos se dedican a la siembra de algodón, y su
producción desplazó la de otros lugares, mientras que la vainilla prosperó en
Misantla y Papantla.
Para facilitar la comunicación, se consolidan los caminos que unían al
puerto con Orizaba, Córdoba y Jalapa; nuevas rutas partirán desde ahí hacia
Huatusco y Coscomatepec; a finales de esta centuria el virrey Revillagigedo
mandó establecer el camino México, Puebla, Veracruz. En esta ruta se
construyen varios puentes, siendo uno de los más importantes el del Rey
(Nacional), diseñado por Manuel Tolsá.
A fines de la época colonial, Veracruz y La Habana ya eran los puertos
más importantes de Hispanoamerica septentrional. Las exportaciones de
Nueva España consistían en los artículos más apreciados por la Corona:
metales preciosos, grana o cochinilla, cacao y vainilla, mientras que se
importaban grandes cantidades de tela, ropa, vino, licor y mercurio. El puerto
fue, además, la entrada de las nuevas ideas que estaban transformando el
panorama europeo y que darían lugar a la lucha por la independencia.
Al saberse en territorio veracruzano del levantamiento en 1810 de don
Miguel Hidalgo y Costilla en el pueblo de Dolores, surgieron algunos grupos de
rebeldes que secundaron el llamado del Padre Hidalgo. Resulta curiosa la
acción del insurgente Bello, conocido como "Toro pinto", que operó un
cañoncito de madera forrado con piel construido por él mismo.
Para crear problemas a la economía de los realistas, los insurgentes
buscaron interrumpir el comercio entre el puerto y la capital del virreinato. En la
región de Orizaba sacerdotes como Mariano de la Fuente y Juan de
Moctezuma en Atzalan y Zongolica, sublevaron a los campesinos y feligreses.
La rebelión insurgente cundió por toda la costa de Barlovento a excepción de
Tampico y Tuxpan, que permanecieron en manos de los realistas.
El generalísimo don José María Morelos y Pavón, después de
deslumbrantes triunfos, ocupó a sangre y fuego Tehuacán y Orizaba para
adueñarse del estanco de tabaco. Uno de los más decididos acompañantes de
Morelos fue el joven Nicolás Bravo, designado en la campaña de Veracruz para
detener a las tropas españolas que desde el puerto iban a Jalapa y a México.

[100-101]

Fachada de la Iglesia de Santa Gertrudis, Orizaba, Veracruz

[102] En la región de Papantla, Mariano Olarte se distinguió por la lucha


insurgente que sostuvo con denuedo y energía en las montañas, junto con
Joaquín Aguilar, luchó por más de cuatro años, intentando tomar la villa varias
veces hasta que fueron rechazados definitivamente por los realistas. En 1814
el generalísimo Morelos envió a la Provincia de Veracruz a don Guadalupe
Victoria con el fin de apoyar la causa insurgente, y sus acciones llegaron a
tener relevancia en la zona entre Naolinco, Puente Nacional y Huatusco;
derrotado y perseguido en Palmillas y Zentla, se parapeto para resistir a los
realistas hasta que supo que Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide habían
firmado el Plan de iguala. En 1817, cuando la llama insurgente parecía
extinguirse, Francisco Javier Mina entra en escena.
Liberal español, hijo de un hacendado de mediana fortuna, rehusó
comandar un cuerpo destinado a la colonia por no estar conforme con la
política del monarca. Decidido a combatir al lado de los insurgentes,
desembarcó en Soto la Marina, desde donde dirigió una proclama. Combatió
en varios lugares, como Valle del Maíz, y sus triunfos fueron celebrados en
Jalapa. Para derrotarlo enviaron a Liñán hacia el Fuerte del Sombrero, de
donde escapó, para caer después traicionado en el Fuerte del Venadito.
Con el regreso al trono de Fernando VII, se restaura en 1820 la
constitución de Cádiz. En la capital de Nueva España, al enterarse de lo
sucedido, el alto clero y los poderosos fraguan un plan. Para ejecutarlo,
designan a Agustín de Iturbide, quien pacta con Vicente Guerrero el final de la
lucha; para ello se encuentran en Acatempan, y después en Iguala, donde
redactan el plan que consuma la Independencia.
En Veracruz, José Joaquín de Herrera y Antonio López de Santa Anna -
antiguos realistas- se adhirieron a los simpatizantes del Plan de Iguala,
posesionándose de diversas poblaciones. Cuando llegó al puerto, procedente
de España, Don Juan O'Donojú, Santa Anna lo escoltó hasta Córdoba donde
se les unió Iturbide. En esa ciudad se firmaron los acuerdos que reconocían la
Independencia de México. El tratado fue en lo esencial similar al Plan de
Iguala, pero dejaba abierta la puerta para la designación del gobernante. En el
territorio nacional aún les quedaban a los españoles la fortaleza de Perote, el
puerto de Veracruz y el castillo de San Juan de Ulúa, las primeras se rindieron
y sólo en el castillo de Ulúa flotaba la bandera española, que se arriaría en
1825.
En 1824 nacieron los Estados Unidos Mexicanos regidos por un sistema
federal, y el 31 de enero del mismo año se creó el estado de Veracruz, que en
aquel momento ocupó aproximadamente el mismo territorio que en la
actualidad: al norte el límite era el río Tamesí; por el sur, se extendía hasta
Huimanguillo. Por aquel entonces, Chicontepec pertenecía al Estado de
México, puesto que aún no se creaba el de Hidalgo, y Tuxpan era todavía
territorio poblano.
Diversos acontecimientos se suceden en esa época turbulenta: la fallida
intervención de Barradas, la rebelión contra Bustamante y la alternancia en el
gobierno de las formas de organización centralista o federal.

Fachada original de Tlacotlalpan, Veracruz

Portales, Tlacotlalpan, Veracruz


[103]

Colorida porcelana en Tlacotlalpan, Veracruz


[103]

Interior de la Catedral de Orizaba, Veracruz.


[104]

Bóveda y torres de la Catedral de Orizaba, Veracruz.

[106] En 1837 se suscitó un conflicto armado con Francia -cuando sus


tropas ocuparon Veracruz- que terminó dos años más tarde con un tratado de
paz. En 1845 ocurre un levantamiento de los indígenas de lxcatepec y los
pueblos de la sierra, quienes reclamaban sus tierras, con lo que la lucha
agraria adquirió el carácter de una guerra de castas.
A mediados de 1846 un hecho de grandes consecuencias llegó desde el
mar: la escuadra estadounidense bloqueó el puerto de Veracruz. A principios
del siguiente año, tras una heroica lucha, la ciudad capituló ante el invasor.
Muchos fueron los actos de arrojo de sus habitantes; uno que la población
recuerda fue el de Sebastián Holzinger, quien defendió el baluarte Santa
Bárbara y cayó entre los escombros envuelto en la bandera tricolor que salva
junto con los defensores de la ciudad. Después de ocupar la plaza, el ejército
estadounidense avanzó hacia el centro del país, y llegaron hasta Jalapa y
Perote, hostigados constantemente por la guerra de guerrillas. Las batallas
decisivas de la guerra se libraban en el norte del país.
Los estadounidenses ocuparon Puebla y poco después llegaron hasta
México, donde tuvieron lugar los actos heroicos de Churubusco, Molino del Rey
y Chapultepec. Toda resistencia fue inútil para detenerlos, los extranjeros se
apoderaron de la ciudad. El gobierno mexicano, al pactar la paz con los
yanquis, tuvo que entregarle al vecino país más de la mitad del territorio
nacional. En 1848, tras la firma de los convenios de Guadalupe-Hidalgo, se
retiraron los invasores.

Patio interior en la ciudad de Veracruz.


[107] En esta época, marcada por el caos, los indígenas, negros y
mulatos en la Huasteca asaltaron Ozuluama y exigieron los títulos de
propiedad de la tierra. La rebelión agraria cundió hasta Papantla.
Un largo periodo de disturbios y rebeliones llegó a su término en 1854,
cuando fue proclamado en el sur del territorio el Plan de Ayutla, en favor de las
instituciones republicanas. En Veracruz, el general Ignacio de la Llave, opositor
al santanismo, fue nombrado gobernador. Al triunfo de la revolución se
restableció el sistema federal.
El gran acontecimiento nacional fue la nueva Constitución de corte
liberal, promulgada el 5 de febrero de 1857, que dio lugar a nuevos
enfrentamientos entre los grupos antagónicos. Finalmente triunfó Juárez, quien
promulgó una serie de leyes trascendentales conocidas como las de Reforma,
que modificarían toda la estructura heredada de la época colonial.
Cuando Juárez estableció su gobierno en Veracruz, los conservadores
asediaron la ciudad, primero por tierra y luego en un ataque simultáneo por
tierra y mar, siendo vencidos en ambos casos.
Un nuevo conflicto de considerables proporciones amenazaba al país.
En octubre de 1861, Inglaterra, Francia y España firmaron en Londres una
convención para intervenir en México con motivo de la suspensión de pagos de
la deuda exterior. A finales de ese año llegaron a Veracruz los barcos
españoles, y para principios del año siguiente lo hicieron las naves francesas e
inglesas. Como medida contra la posible invasión, se trasladó la capital del
estado a Jalapa.
Patio del palacio municipal del puerto de veracruz
Fachada de la iglesia de Alvarado, Veracruz
[108] El país se prepara para la defensa, mientras los enviados
extranjeros entregan al presidente Juárez un pliego en que constan sus
demandas. Los conservadores se pusieron de parte de los invasores, y sus
enviados a Europa ofrecen el trono de México a un príncipe de aquellas tierras.
El gobierno de Juárez comisionó a Manuel Doblado para entablar pláticas con
los representantes de las tropas de ocupación; en La Soledad se convino que,
mientras duraran las negociaciones, las tropas podían llegar hasta Córdoba,
Orizaba y Tehuacán, o regresar en caso de que aquéllas fracasaran. Sin
embargo, pronto son descubiertas las verdaderas intenciones de los franceses.
Éstos declararon la guerra y se establecieron en Orizaba, desde donde
empezaron el avance sobre Puebla y México. Tras breves escaramuzas, el
ejército invasor avanzó hacia Puebla, donde fue rechazado por las fuerzas del
general Ignacio Zaragoza en la célebre batalla del 5 de mayo de 1862.
Los franceses marchan por segunda vez sobre Puebla, y la ciudad,
defendida por González Ortega, se rinde tras un largo sitio. Después

Tlapacoyan, Veracruz
[109]

Detalle de la fachada de la Iglesia de Tancanhuitz, S.L.P.


avanzaron sobre México, por lo que Juárez sale hacia el norte donde pudo
establecerse con su gobierno. El estado de Veracruz se debatía en una ola
sangrienta por los enfrentamientos entre la guerrilla veracruzana y la
contraguerrilla francesa en Sotavento, en Orizaba, Córdoba y Huatusco, y en
Barlovento hasta la Huasteca. A mediados de 1863, Ignacio de la Llave fue
asesinado cerca de Guanajuato. Al saberse tan deplorable acto fue declarado
Benemérito del estado y, como homenaje a la entidad federativo, se le llamó
Veracruz-Llave para perpetuar su memoria.
Mientras tanto, las guerrillas mexicanos no dejaron de hostilizar a las
fuerzas de ocupación. Por Sotavento, Juan de la Luz Enríquez combatió

Ex-capitanía del puerto de Alvarado, Veracruz.


[111] con denuedo; los invasores, después de ocupar Alvarado, entraron con
cañones hasta Tlacotalpan, sembrando a su paso el terror ante la resistencia
de los "chinacos" que luchaban por su tierra. Sin embargo, los mercenarios
fueron derrotados en Medidero por un puñado de soldados que pelearon más
con el corazón que con las armas. En la Huasteca, al saberse del avance de
los franceses, se aprestaron para la defensa, lo mismo en Ozuluama, Tantima,
Tamalín, Tampico Alto, que en pueblo Viejo, donde Desiderio Pavón hizo una
brillante defensa; los patriotas cercaron los puertos y lucharon denodadamente
hasta que los franceses se replegaron a sus guarniciones.

Quiosco de la plaza Zaragoza, Tlacotlalpan, Veracruz


Cuando el ejército franco-mexicano entró a la capital se expidió un
decreto para la formación de un gobierno, una junta de Notables y una
Regencia. Mientras tanto, en Europa, Maximiliano de Habsburgo aceptó ser
emperador de México. Napoleón III, emperador de los franceses, ofreció
ayudar tanto a los imperialistas como a Maximiliano.
En mayo de 1864 desembarcaron en Veracruz Maximiliano y Carlota. El
recibimiento transcurrió en medio de un despliegue de cohetes, arcos triunfales
e iluminación de las calles, y culminó con la entrega de las llaves de la ciudad.
En la Puerta de la Merced abordaron los carros del ferrocarril que los
conducirían hasta Loma Alta, de ahí en diligencia hasta Córdoba,

[112-113]

Edificio de la aduana. Tampico, Tamaulipas


[114]

Balconería con herrajes, Tampico, Tamaulipas

donde fueron recibidos con aclamaciones y fiestas religiosas. Mas tarde


arribaron a Puebla y a la ciudad de México; en ambos lugares los festejos
civiles y religiosos fueron realizados con mucha pompa.
Una vez que tuvo lugar la capitulación en Puebla, el batallón imperialista
de la Huasteca regresó a esa región con instrucciones de defender los puertos
de Tampico y Tuxpan, en donde actuaban los generales republicanos Pavón,
Mascareñas y Jáuregui, que se rindieron después de numerosos
enfrentamientos. A fines de 1864, en la Huasteca se inclinaron a favor del
Imperio el puerto de Tuxpan, Tampico, Pánuco y Tantoyuca; por el contrario
Huejutla se mantuvo como el foco de la resistencia republicana.
Más tarde, cuando la Huasteca volvió a insurreccionarse, Pavón ocupó
el puerto de Tuxpan, mientras que Ferrer, con sus patriotas de Papantla y
Tlapacoyan, persiguió a los franceses.
Con el fin de ganar prosélitos y simpatías, Maximiliano efectuó en los
meses de abril y mayo de 1865 un viaje por Veracruz y Puebla. En Jalapilla se
aplicó al estudio de las plantas y árboles de la región, y visitó

[115]

Torre de la Iglesia de Huehuetlan, S.L.P.

escuelas, prisiones y hospitales en Orizaba, Córdoba y Jalapa. A mediados de


1865, los republicanos recuperaron Pánuco y los importantes puertos del norte
del Golfo; más tarde se restableció la línea de defensa en el Papaloapan, y
finalmente las fuerzas mexicanos recuperaron Jalapa, Huatusco y Orizaba.
Al perder el apoyo de las tropas francesas que fueron retiradas del país
por instrucciones de Napoleón III, la situación se tomó difícil para Maximiliano,
quien pensó en abdicar; en 1867 al Imperio sólo le quedaban algunos
simpatizantes mexicanos en ciudades como Puebla, México, Veracruz, Mérida
y Querétaro.

[116]

Decoración interior de la cúpula de la Iglesia de Tlacotlalpan, Veracruz


Balconería de Tampico.

El emperador y sus generales Miramón y Mejía se rindieron finalmente al


general Mariano Escobedo. A los prisioneros se les juzgó y ejecutó en el Cerro
de las Campanas en junio de 1867. El presidente Juárez retornó a México
vencedor de la reacción y de la intervención, después de lo cual se dedicó a
restaurar las heridas de la guerra, y expidió dos decretos de gran
trascendencia; el de la comunicación interoceánica por el Istmo de
Tehuantepec y el referente al ferrocarril de Veracruz a México.
A la sazón, el gobernador de Veracruz, Francisco Hernández y
Hernández, mandó levantar el primer censo de población y fundó el Instituto
Veracruzano. Poco tiempo después se inauguró el Colegio Preparatorio de
Ciencias y Artes de Córdoba y la Biblioteca Pública de Veracruz en el extinto
convento de franciscanos.
Como respuesta a la última reelección de Juárez, ocurre el
levantamiento de la Noria, en el que destaca Porfirio Díaz por su inconformidad
ante la permanencia del viejo líder liberal. En Tampico se inició una rebelión
cuyo foco principal se localizó en Tantoyuca.
En julio de 1872 muere Juárez y los vientos políticos favorecen a Lerdo
de Tejada. Al fin de su gobierno y ante las manipulaciones para la reelección,
Díaz nuevamente abandera la rebelión. En Tuxtepec se proclama el Plan que
secundan en Oaxaca, en Acayucan y en Coscomatepec. Las fuerzas lerditas y
las porfiristas se enfrentan en Tecoac; el triunfo de Díaz abre el campo a una
nueva dictadura.

[117]

Patio del ex-convento de San Felipe Neri. Orizaba, Veracruz


[118] Luis Mier y Terán, amigo de Díaz, toma posesión del gobierno del
estado en Jalapa. En esta misma época, las colonias de franceses que, por la
gestión de Rafael Martínez de la Torre, se establecieron en Misantla y
Jalacingo, alcanzaron gran prosperidad, y en honor de aquél el nombre del
Zopilote cambió por San Rafael.
Un acontecimiento de la época porfiriana fue el acto de rebeldía en
1879, en el puerto de Tlacotalpan, del camionero "Liberal", a quien se une la
guarnición de Alvarado. El gobernador exagera la gravedad de los hechos y
pide instrucciones al presidente Díaz, quien le contesta: "Aprehendidos in
fraganti, mátalos en caliente". Aquél mandó detener a los insurrectos fusilando
a nueve de ellos sin formarles causa, lo cual produjo indignación en todo el
país. Ese mismo año ocurrieron sublevaciones en Perote y en Cosamaloapan.
Al calor de la paz porfiriana floreció lo que había sido la incipiente
industria de hilados y tejidos, y la producción de tabaco. A la par, en el

Faro Venustiano Carranza en el puerto de Veracruz


Portales en el puerto de Veracruz

[119]

Arquitectura decimonónica, Orizaba, Veracruz.


estado de Veracruz se establecieron instituciones que por aquellos años lo
colocaron en posición de vanguardia en lo referente a la enseñanza y a la
aplicación de técnicas pedagógicas, actividad que culminó con la inauguración
de la Escuela Normal de jalapa en 1886.
Para el año 1890 concluyeron las obras del Ferrocarril interoceánico que
comunica jalapa con Veracruz, Puebla y México; poco después se creó la
Fábrica de Hilados y Tejidos de Río Blanco. Las sublevaciones indígenas se
agudizaron en Papantla, y las fuerzas rurales sofocaron el levantamiento dando
muerte a miles de indígenas; en la región de Orizaba los obreros realizaron su
primera huelga, y otra cuando comenzó a funcionar la fábrica textil de Santa
Rosa.
Para 1905, los obreros de la fábrica de tabaco de Valle Nacional
reclamaron aumento de sueldo, viendo satisfechas sus demandas; mientras,
en Orizaba se organizó el Gran Círculo de Obreros Libres que apoyaron la
huelga iniciada en la región de Puebla-Tlaxcala por los obreros de la industria
textil. Los dueños de las fábricas precipitaron los acontecimientos; la resolución
dada por el presidente no satisfizo a los trabajadores de Santa Rosa, Nogales,
Río Blanco, Cerritos, Yute y Cocolapan, quienes al negarse a entrar a trabajar
suscitaron un motín; la multitud irrumpe en la tienda de raya, la saquea y
comete desmanes, que el ejército reprime encendiendo la llama de lo que sería
el movimiento armado de 1910.
La prolongada paz porfiriana es sacudida por los acontecimientos; las
fiestas del centenario de la Independencia preludian el fin del periodo. El país
se convulsiona con la proclamación del Plan de San Luis y el dictador entrega
el poder después de los sucesos de Ciudad Juárez. Cuando embarca para
Europa en el vapor "Ypiranga", sabe que no volverá jamás. El umbral de la
nación franquea el paso a una nueva etapa en el devenir nacional.
[120-121]

Cúpulas de la Iglesia de La Concordia, Orizaba, Veracruz


[122]

Volar cerca del cielo, rito calendarico prehispanico


[123] HUASTECOS Y TOTONACOS DE HOY
Annamária Lammel
Jesús Ruvalcaba Mercado

Al llegar a Papantla, uno puede sorprenderse al ver tantas personas


vestidas de blanco impecable, que caminan, compran y venden entre la gente
de la ciudad. Si es domingo por la noche, se puede ver el baile del volador,
impresionante danza de origen precolombino que hasta hoy día representan
los totonacos, nombre con el que se conoce a los habitantes originarios de esta
región. Se puede pensar que los totonacos quieren mostrar su diferencia al
mundo "exterior" por sus pantalones anchos y blancos, sus blusas blancas
bordadas con colores vivos, por su lengua que hablan con una rapidez
inimitable -la cual no está bien identificada pues hasta la fecha no se sabe con
certeza si pertenece a la macrofamilia lingüística maya-zoque o si forma un
grupo con el tepehua, otra lengua particular. Su manera de andar orgullosa, las
pequeñas figuras hechas de vainilla, las estatuas "antiguas" de barro que
venden, su lindísima música de flauta y tambores obligan a pensar que en los
alrededores de esta ciudad debe existir una cultura particular muy fuerte.
Hacia el noroeste, en Coyutla y en sus cercanías, puede tenerse el
sentimiento de estar frente a otra cultura: las mujeres y los hombres ya no se
visten de blanco puro, sino que ellas envuelven sus cinturas con una cinta roja,
como lo hacen las de otros pueblos indígenas de la sierra. Algunas usan faldas
que les llegan hasta los tobillos y todas llevan el quetchquémitl de la forma
como se ve en las representaciones prehispánicas. Los quetchquémitis son
verdaderas obras de arte en las que aparece representado el medio ambiente
subtropical de la región. El palo volador se encuentra delante de la iglesia
católica de Coyutla, y durante la semana del santo patrono del pueblo los
danzantes del palo volador se tiran desde lo alto todas las noches,
descendiendo en giros. Pero uno puede sentir aquí una atmósfera diferente a
la de Papantla. A simple vista no se puede estar seguro de si estos hombres y
mujeres vestidos de una manera diferente al estilo urbano, que hablan una
variante que suena como si fuera otra lengua, pertenecen o no al mismo grupo
que los de la región de Papantla. Y tal vez pueda sorprender el saber que ellos
también son totonacos.
Más al norte, después de abandonar el estado de Veracruz y entrar al de
Puebla, aparece otro grupo: los totonacos de la sierra. Aquí, los accidentes
geográficos de la Sierra Madre Oriental determinan el paisaje, que habitan
tanto totonacos, otomíes y nahuas, como numerosos grupos mestizos. La

“Igual que los abuelos, sabemos hacer vestidos”, Cuetzalan, Puebla.


[124] convivencia de estas poblaciones dejó su huella sobre este grupo
de totonacas pues el vestido de las mujeres se parece en parte al de las
otomíes; los quetchquémitls están tejidos de colores y no bordados como los
de alrededor de Coyutla. Pero el palo del volador, símbolo exterior de la cultura
totonaca, también está presente en estos pueblos.
Como se puede observar a partir de este recorrido, los totonacos se
dividen en por lo menos tres grupos: desde un enfoque lingüístico, se
distinguen el grupo norte de la sierra, que son los munískan o vaqawasti; el
grupo del sur de la sierra y el grupo jalapa-Misantla. Por sus expresiones
culturales, los grupos más importantes son: el de la costa hasta las
estribaciones de la sierra, el que se sitúa entre la zona costera y la sierra alta y
el de los Totonacas de la Sierra de Puebla. A pesar de estas diferencias,
existen en su cultura muchos rasgos que les unen y que les hacen identificarse
como "totonacos". Los totonacas actuales viven en una parte del antiguo
Totonacapan, y se distribuyen entre el norte de los estados de Puebla y
Veracruz. Fue alrededor de Cempoala en donde los conquistadores se
encontraron por primera vez con este grupo, encuentro que los totonacos no
guardan en su memoria como un hecho particular. Su número se estima en la
actualidad en unos 140,000 habitantes, pero al principio de la conquista eran
alrededor de 750,000.
Su medio ambiente les ofrece en las tres zonas un clima favorable para
la agricultura tropical. El maíz se cosecha en dos periodos: en el temporal
[125]

El tiempo pasa entre flores


[126]
[127] y en el tonalmil. Los alimentos básicos de su dieta, como en tantas
otras partes de México, son el maíz, el frijol y el chile. Además de estos
productos, en algunas zonas de la franja costeña aún se cultiva la vainilla,
producto tradicional de los tiempos precolombinos, la yuca, el camote, la
calabaza, y frutas como la papaya, el plátano y la naranja. Hasta los años
cuarenta, la vainilla tenía en algunas poblaciones más importancia que el
cultivo del maíz, pero a causa de los robos y problemas internos que por su
causa se suscitaban, los totonacos comenzaron a dejar de cultivarla. La caña
de azúcar tiene cierta importancia en la producción agrícola indígena y, en las
zonas donde la propiedad privada de la tierra lo permite, se cultiva el café. La
agricultura no requiere de riego, lo que puede ser la causa de que mantengan
su tecnología y formas de trabajo agrícolas, al mismo tiempo que algunos
rasgos de su indumentaria.
Practican el sistema de roza y quema, siembran con espeque y
escardan con machete y con azadón. Al mismo tiempo, en las tres zonas hay
diferencias muy importantes relacionadas con la tenencia de la tierra.
Aunque cada población es diferente ya de por sí, se puede decir que en
la zona del norte predomina la propiedad privada de la tierra y una gran parte
de los totonacas se ven obligados a sembrar en tierras arrendadas. Por ello,
por no ser propias, no les hacen mejoras permanentes ni invierten en cultivos
como el café o la naranja que son cosechas a largo plazo. En la zona
intermedia, muchas familias totonacas tienen parcelas pequeñas en las que
cultivan café. En la zona de la costa domina la forma ejidal, que en muchos
Bebida cotidiana, productor y comerciante de café.

Carita sonriente de Cuetzalan


[128] casos funciona bien y permite un cierto desarrollo de la comunidad
totonaca e, incluso, el enriquecimiento de algunos de sus miembros. La
ganadería extensiva forma parte, a veces significativa, de algunos totonacas
que pueden tener un número importante de reses. La pesca, la caza y la
recolección contribuyen a la alimentación de estas poblaciones.
Desde los tiempos precolombinos existía una migración del oeste hacia
el este en busca de nuevas tierras agrícolas. Después de la conquista, por
causa de la ganadería extensiva, los totonacos se vieron obligados a dejar sus
pueblos natales en busca de medios de subsistencia. Este movimiento se ve
claramente en la estructura de los mismos. En las zonas de la sierra los
pueblos son relativamente extensos y su número de habitantes alcanza a
veces los 3,000 o 4,000, mientras que en las comunidades de la costa rara vez
superan los 500 habitantes. Pareciera que en los pueblos de la sierra los
antiguos totonacas transmitieron una forma de vida "urbana": en los espacios
reducidos no hay lugar más que para la casa-cocina-habitación y para un
temazcal de uso cotidiano entre todos los grupos totonacas. En las poblaciones
secundarias y primarias de la costa hay alrededor de las casas grandes
espacios en donde se crían puercos, guajolotes y pollos en número
relativamente grande, y en donde los árboles frutales ofrecen sombra y belleza
natural. Estos pueblos están llenos de flores. Las casas, de forma rectangular,
están construidas en su mayoría con palma y zacate, o con madera. Para el
amarre utilizan el bejuco; el piso es de tierra apisonada. Pero tanto en la sierra
como en la costa se puede observar una organización circular de los
habitantes: alrededor de la plaza viven los "ricos", los que saben mantener su
relación con el medio ambiente sociopolítico, y en los "barrios" viven los más
pobres o pobres, que en parte toman en sus manos la comunicación con el
mundo de los espíritus, dueños y dioses, es decir, con el panteón religioso tan
rico de los totonacos.
Hoy en día se puede observar una mezcla de las formas antiguas y
modernas de gobierno. Prácticamente, cada población totonaca, al no tener la
posibilidad de desarrollar una relación con otras comunidades de la misma
cultura, tiene la responsabilidad en este nivel celular de mantener su identidad
cultural y lingüística. Así, cada pueblo funciona como si fuera un pequeño
estado: tiene sus responsables y su organización internos para cada tipo de
actividad, desde los comités del agua potable hasta el de padres de familia
para cuidar el buen funcionamiento de la escuela. Lo que quedó en realidad de
sus antiguas instituciones es la faena y el terreno comunal, que en ciertas
comunidades muy unidas funciona bien y contribuye a la riqueza de su
población.
Los totonacos, como casi todos los pueblos de México, quedaron
sometidos a los procesos de catolización a raíz de la conquista. Sin embargo,
hay que destacar que no tienen una religión sincrética sino que desarrollaron
su propia religión, que varía según las zonas pero que a la vez tiene y guarda
elementos comunes. En sus prácticas curativas, pero no sólo en ese ámbito, se
manifiesta en gran medida el contenido propio de su religión. En efecto,
aunque todo el mundo les llame curanderos, estos especialistas cumplen el
papel de chamanes, pues obtienen su sabiduría

El despertar y la vida transcurren rodeados de agua.


[129] a través de los sueños y enfermedades; además, pueden entrar en
contacto con las "Magtakaynas". Por ejemplo, en la zona de Coyutla, con la
ayuda de las doce madres que cuidan a cada individuo, pueden salir de la
tierra y viajar por el universo. Ellos y las "rezanderas", que murmuran sus
sermones paganos parecidos a las poesías nahuas (por ejemplo) para enviar
lejos a la lluvia destructora, son los "sacerdotes" espirituales y rituales en
muchas poblaciones. La Iglesia católica tuvo que aceptar sus ritos y dejar
entrar a los bailadores del -volador y del quetzal a las iglesias. ¿Cómo podría
alguien imaginar una escena parecida en Europa, bailar los danzantes dentro
de una catedral para asegurar el orden cósmico del

Al filo del agua


De blanco impecable, muestra de dignidad, Cuetzalan, puebla

[130] universo a través de un complejo simbolismo pagano de los cuatro


puntos cardinales? No; la religión de los totonacas no es sincrética ni
subordinada al catolicismo, sino que es algo aparte de igual valor.
Sus conocimientos históricos, transmitidos en lengua totonaca, guardan
su pasado desde los orígenes, a través de los tiempos de la preconquista,
cuando vivían sus reyes, hasta la llegada de los españoles y la revolución. Una
cosmovisión completa que explica el orden del universo y de la naturaleza, que
da reglas y tabúes para protegerlos, contribuye a que una gran parte de los
totonacos se sienta orgullosa de su cultura y que en algunas zonas, como por
ejemplo en la de Papantla, hasta los jóvenes se vistan al estilo totonaco.
En espera del porvenir
[131]

Desde antaño, el aprovechamiento de ríos lagunas y esteros ha sido


parte fundamental de la vida
[134-135]

Portadoras de la tradición y fortaleza de la vida comunitaria. Fiesta de


San Isidro. Tancanhuitz, S.L.P.

[134] Más al norte, uno puede encontrarse con los huasteco-mayas o


teenek, con quienes los totonacos conviven al norte de El Tajín. Si se les
pregunta cómo saludan, uno podrá escuchar, en sonidos cercanos al maya
peninsular, con el que está emparentado su lengua, la expresión: Jóton ti ulu
tam ca tzich, ¿Qué dice entonces tu corazón? o bien, otras que consideran el
bienestar ajeno.
Hoy en día, los teenek ocupan una pequeña franja del que fuera su
territorio histórico, Cuextecapan o Cuechtla, en el Golfo de México, que se
extiende por el norte de Veracruz y oriente de San Luis Potosí. Su número,
según las cifras oficiales, asciende a unos 120,000, aunque se podrían añadir
quizá entre 20 y 40 mil más distribuidos en una franja discontinua de pueblos,
congregaciones, rancherías y ejidos alrededor de tres núcleos principales: en
los municipios de la Sierra de Otontepec (Tancoco, Tantima, Chinampa de
Gorostiza), en algunas congregaciones de Tantoyuca y Tempoal, y, en San
Luis Potosí, en los municipios de Aquismón, Tancanhuitz, Ciudad Santos,
Huehuetlán, Tampamolón, Tancuayalab, Tanlajás y, en menor medida, en
Tamuín, Ciudad Valles y Ébano. Este territorio lo comparten con grupos nauas
que viven en situaciones parecidas en pueblos y rancherías. La población
teenek es en su mayoría rural, pero también se encuentran migrantes en
Tantoyuca, Tampico, Poza Rica, Jalapa, México, D. F. y ciudades del
extranjero.
En sus comunidades, la vida de los teenek gira en torno a la agricultura
de alimentos básicos, sobre todo de maíz y frijol bajo el sistema de roza,
Panoayan, lugar de vado, Huejutla de Reyes, Hidalgo

[135] tumba y quema, y de la fabricación de numerosas artesanías (en


especial las hechas a partir del zapupe, como morrales, bolsas, cordelería y
estropajos; de la palma real, como sombreros, petates, asientos, sopladores y
diversos objetos de cerámica), actividades que se complementan con el
comercio en pequeña escala, la cría de ganado vacuno, ejidal y particular, de
guajolotes, gallinas y puercos, por casi todas las familias, la producción de
algunas frutas y hortalizas, la recolección y la migración de los jóvenes -
hombres y mujeres- a las ciudades para trabajar en diversos oficios, en general
no especializados. En el trabajo agrícola, lo mismo que en el artesanal,
participan las mujeres y los niños. Entre los teenek, hombres y mujeres gozan
de un estatus casi igualitario, pues el trabajo de unos y otras se considera
complementario y no excluyente, como sucede entre los mestizos y otros
grupos indios del Golfo. Por lo mismo, las mujeres se llegan a hacer cargo de
las parcelas, desde su siembra hasta la elaboración y venta de los productos.
La vida de los huastecos se organiza en función de dos estaciones bien
definidas a lo largo del año, el temporal (de abril a octubre) y el tonalmil (de
noviembre a marzo), en las que además de las condiciones climáticas se
modifican también las tareas, los ritmos laborales y las celebraciones festivas
de la comunidad. En cuanto al ambiente, en el temporal aumentan las
precipitaciones y la temperatura, mientras que en el tonalmil predominan las
lluvias ligeras, los vientos del norte, se incremento la nubosidad y baja la
temperatura. En el aspecto agrícola cambian el ritmo de crecimiento

La creatividad de los huastecos y totonacos se expresa en el uso de la


palma: petates, sombreros, morrales, amarres, viviendas, medidas, envolturas,
alimento, forraje y más
[136]

Vivienda de la huasteca
Cargamos al santo, guardamos “el costumbre”

[137] y los cultivos que acompañan al maíz; en lo doméstico, las familias


reparan sus viviendas y se abastecen de combustible y de materias primas
para la fabricación de artesanías antes de las lluvias, y en cuanto a las
celebraciones colectivas, el tonalmil se asocia al tiempo en que se festeja a los
muertos, que junto con las fiestas del carnaval, las que se asocian al cultivo del
maíz durante la siembra y cosecha y las de los santos patronos, son las de
mayor relevancia en todas las comunidades de la Huasteca. En estas fiestas la
forma es católica, pero mucho de su contenido es prehispánico.
Tanto durante las tareas agrícolas principales como en fechas festivas
particulares, por ejemplo, en las mencionadas del periodo de muertos o el
carnaval, los teenek comparten con sus vecinos y allegados varias comidas
rituales que por lo regular se acompañan de alguna bebida alcohólica en
cantidad moderada. Las más importantes son el zacahuil (tamal gigante relleno
de varias carnes, hasta un puerco destazado y varios pollos) con un peso de
entre 40 y 100 kilos, el bolim (tamal que envuelve a un pollo entero), los
tamales comunes con diversos rellenos de carne de puerco o de res, de frijol o
ajonjolí, y el thaczil o pascal. Los dos primeros también se usan para propiciar
la reciprocidad entre los individuos y las deidades, o bien, principalmente el
segundo, en los casos en que se requiere recuperar la salud; la ofrenda se deja
en los cruces de los caminos o bien a la orilla de los ríos. El pascal es un
platillo especial, ritual, que se ofrece en ocasiones importantes, como las
bendiciones de casa y al término de las cosechas. Está hecho a base de carne
de guajolote en una salsa de ajonjolí, cuya preparación delicada está vetada a
las mujeres corajudas o en periodo menstrual. En tales casos, la carne queda
mal cocida o la salsa mal condimentada. Este platillo es típico de los huastecos
de alrededor de Tantoyuca.
A diferencia de otros grupos indígenas de la Huasteca, las
manifestaciones artísticas más significativas de los teenek son las danzas.
Junto con el esparcimiento, en ellas expresan su historia, su concepción sobre
la naturaleza, sus creencias cosmogónicas y buena parte de sus relaciones
sociales. Las más comunes son las danzas de la Malinche, los negritos, las
varas, el gavilán (típica de los teenek) y los espejos; algunos autores sostienen
que el palo volador es de origen huasteco, aunque ahora no lo representan. El
personaje central de la mitología teenek es el joven Quetzalcóatl, an ipa, que
representa el alma del maíz y cuya presencia permea la vida, el trabajo, los
ritos, la historia y la producción de los huastecos. Por ejemplo, los vientos del
norte que azotan con fuerza entre noviembre y febrero, con graves riesgos
agrícolas porque llegan a tirar las plantas del maíz, se explican por la lucha del
viento negro que quiere atrapar al ipa, en este caso el maíz tierno. También
persiste la leyenda del descubrimiento del maíz, en la que un joven teenek
amarra a una hormiga con una hebra de zapupe (cultivo característico de los
teenek); aquélla, ante la amenaza de que la partan por la mitad, no tiene más
remedio que descubrir el escondite donde los dioses habían dejado los granos,
de ahí la forma anatómica de la hormiga. Así como éste, otros muchos relatos
nos

A tambor batiente para despertar a los dioses


[138-139]

Dioses antiguos, santos de palo


[140]

Con el fervor profundo de sus ancestros, invocan un mejor mañana para


los hijos
[141] hablan del reino animal, del medio ambiente físico y social, de los
moradores o seres de las montañas que cuidan o castigan a los teenek según
cumplan con ellos o no.
Desde el punto de vista agrario, no todos los teenek son propietarios de
tierras, a las que, sin embargo, acceden por diversos mecanismos, como
contratos de arrendamiento, préstamo y herencia. Por lo general, cultivan
durante tres años seguidos una parcela (seis cosechas de maíz más tres de
frijol) a cambio de cercarla y dejarla sembrada con pasto. En las
congregaciones, el territorio demarcado se considera de propiedad comunal y,
en el interior, cada familia tiene demarcadas las parcelas que heredan de

El mayordomo carga sobre sus espaldas la medición entre lo humano y


lo divino
[142] manera familiar. Hay además tierras de uso común, así como
recursos a los que se tiene acceso sin ser sus propietarios.
En la vida social la fuerza de las mujeres se refleja en diversos aspectos
dentro de la existencia comunitaria. Son ellas quienes transmiten la lengua, son
las guardianas principales de la medicina tradicional y de muchas de las
costumbres que caracterizan a los teenek como un grupo cultural específico.
Las parteras comunitarias son personas muy respetadas y los curanderos
tradicionales pueden llegar a ser temidos; varios de ellos han logrado fama
extrarregional y son consultados por políticos y personas mestizas de fuera de
la región. En general, sólo las mujeres

Poeta y campesinos. El son huasteco, expresión de la música regional.


[143] conservan el vestuario que les es particular. Entre los hombres,
algunos usan el traje blanco de algodón, y otros, sobre todo los jóvenes, visten
al estilo occidental. El atuendo de las mujeres se compone de una blusa
bordada, falda colorida de algodón o percal y, en San Luis Potosí, del
quetchquémitl y un tocado de hilos de estambre de colores trenzado con su
pelo. Sin embargo, lo anterior no quiere decir que conformen un sector
conservador dentro de la comunidad, pues como pueden confirmarlo diversos
promotores del desarrollo rural, en el momento de impulsar proyectos para
mejorar o alivianar el trabajo doméstico son ellas las más interesadas, así
como las más tenaces en las tareas organizativas. Pero son ellas también
quienes se oponen con mayor firmeza cuando se les quieren imponer planes
de desarrollo que conducirán a la pérdida de su patrimonio, de sus ingresos o
de sus recursos.
Aunque los recursos naturales abundan en un medio subtropical como el
que habitan los teenek, su utilización está en función de las prácticas culturales
acumuladas a lo largo de sucesivas generaciones. La doctora Alcom reportó
alrededor de medio millar de plantas que conocen y usan para diversos fines
los teenek de San Luis Potosí (por ejemplo, se pueden encontrar numerosas
viviendas construidas con hojas de palma como techado, bejucos para los
amarres, horcones de maderas locales y paredes de estuco con sostenes de
bambú; todo ello se consigue en los alrededores). A su vez, un equipo de la
Escuela de Biología del Instituto Politécnico Nacional identificó las propiedades
alimenticias de casi una centena de especies que usan los teenek en su dieta.
Además, han sido señaladas las prácticas de explotación del medio por
diferentes comunidades con el fin de no competir por el mismo recurso ni
ponerlo en riesgo de extinción. En este sentido, es significativo que los
reductos de selva alta que aún quedan en la Huasteca se encuentren en
territorio de las comunidades teenek y nauas, mientras que la erosión y la
deforestación son notorias donde los mestizos introdujeron pastizales para la
ganadería o cultivos comerciales (caña de azúcar, cítricos, café).
Sin embargo, a pesar de la riqueza de su medio, no es posible dejar de
señalar las carencias más elementales de los teenek en términos de empleo,
salud, educación y esparcimiento, a pesar de que en los últimos años se han
canalizado recursos financieros tendientes a mejorar sus condiciones
materiales de vida; en este sentido, es imposible terminar en poco tiempo con
los rezagos históricos, sobre todo si no se hace partícipe a la comunidad en la
toma de las decisiones y control de los recursos. Entre las carencias más
graves de las comunidades teenek de Veracruz y San Luis Potosí se deben
contemplar la descapitalización como parte de la política económica que las
utiliza para transferir recursos hacia otros sectores de la sociedad nacional; la
erosión de su territorio, motivada por la siembra de monocultivos comerciales,
por la explotación forestal sin coto y por la expansión de la ganadería extensiva
que arrasa la vegetación en donde se instala; la desinformación sobre
cuestiones que les son vitales, como la elección de autoridades, el
otorgamiento de créditos, los programas de inversiones y la contaminación de
porciones considerables de sus tierras

[144]

Entre el zapupe y la palma, elegancia, orgullo y tradición


Lista para la fiesta. Mujer teenek vestida de gala.

agrícolas, así como de los ríos y arroyos que las cruzan a causa de las
explotaciones mineras de la sierra y de las descargas de aguas negras de los
centros urbanos.
La participación de los huastecos en la economía nacional ocurre a
través de la venta de piloncillo para la fabricación de tequila, de su trabajo
como jornaleros agrícolas o dentro de las plantaciones comerciales, en la
apertura y mantenimiento de potreros y ganado, por la producción de cítricos y
por la venta de numerosas artesanías con que surten tanto los mercados
regionales como los de algunas ciudades dentro y fuera de la Huasteca.
Asimismo, concurren a los mercados regionales con diversos productos
agrícolas, como maíz, frijol, ajonjolí, pipián, chile, flores, hortalizas y otros
productos elaborados, como tamales, zacahuil, chayotes cocidos, cal, atoles y
otros platillos que ayudan a complementar la economía familiar. En estas
actividades, la participación de la mujer es fundamental.
En cuanto a las formas de gobierno, la impartición de justicia y la
representación comunitaria al interior de las comunidades teenek, las
autoridades municipales designan, en principio, al agente municipal y al juez en
las congregaciones que caen dentro de su jurisdicción. Aunque con frecuencia
las municipales designan o interfieren en los nombramientos de las autoridades
agrarias de la comunidad, éstas deben contar al menos con el consenso y el
respeto a la rotación interna de la población; de otra manera,

[145]

Colores vivos en armonía con el paisaje


su gestión pasa sin contar con el respaldo y el apoyo de los pobladores.
Sin embargo, en el interior de las comunidades teenek funcionan otros cuerpos
de autoridad paralelos que cuidan de la convivencia armónica entre sus
habitantes o bien de sucesos especiales de acuerdo a sus tradiciones. Es el
caso de las comisiones para las escuelas, la iglesia, las fiestas, las danzas y
para trabajos específicos, como el mantenimiento de locales públicos y la
limpia de aguajes y caminos. Su cumplimiento se entiende como una carga,
como un servicio a la colectividad, y a través del mismo se adquiere prestigio y
respeto entre los coterráneos. Es cierto que es otra forma de entender la
democracia, pero con todo y sus limitaciones, hasta ahora no se les ha ofrecido
una alternativa mejor que a la vez les brinde protección social, que sea
respetuosa de sus derechos y no los margine de sus posibles beneficios en
tanto cumplan con la colectividad. Si todos cumplen, como en general sucede,
viven en armonía consigo mismos y con la naturaleza- entonces pueden
repetir, como es su costumbre: "todos estamos contentos".

[146-147]
[148]

Escalinata con alfardas, Quiahuiztlan, Veracruz


[149] ZONAS ARQUEOLÓGICAS
María del Carmen Solanes
Enrique Vela

Puebla

YOHUALINCHAN es una interesante zona arqueológica situada en las


estribaciones de la Sierra Norte de Puebla, que se distingue por su magnífica
arquitectura en el estilo de la gran metrópoli veracruzana de El Tajín. Las
grandes semejanzas que presentan las formas arquitectónicas, la decoración y
aun la disposición de los edificios de Yohualinchan con los de aquel lugar, han
llevado a suponer que éste era un sitio integrante del sistema regional
controlado por aquel centro urbano.
Es posible que los orígenes de Yohualinchan se remonten al 400 d. C. y
que su abandono haya ocurrido en el Posclásico tardío, una época en que
ocurre una fuerte presión del grupo mexica sobre la región. De hecho,
Yohualinchan es una palabra de origen náhuatl que significa "lugar de la
noche", y tal vez sólo sea una derivación del nombre original.
El centro cívico-ceremonial de la ciudad fue construido sobre una
meseta natural, la que fue objeto de nivelaciones que permitieran levantar los
edificios. Los más sobresalientes son: el Montículo 1, que muestra hileras de
grecas modeladas delicadamente; el Montículo 2, cuyas escaleras con alfardas
muy bien conservadas llevan a los restos de dos recintos ceremoniales; el
Montículo 3, en que aún es posible observar nichos similares a los de El Tajín;
el Montículo 4, que contaba, cuando menos, con tres recintos ceremoniales y
juego de pelota, y que se distingue de otros por sus grandes dimensiones que
lo convierten en uno de los más largos de Mesoamérica.
Plaza principal, Yohualichan.
(Fotografía Carlos Blanco)

San Luis Potosí

EL CONSUELO es una importante zona arqueológica localizada en la


Huasteca potosina. También se le conoce como Tamuín, palabra que en
lengua teenek significa "lugar donde el río hace remolino". Este sitio, de clara
filiación huasteca, aunque es posible que en algún momento recibiera
influencia tolteca, tuvo su auge en el Posclásico temprano (entre 900 y 1100
d.C.), si bien continuó habitado hasta la conquista española. Sin duda
[150]

Panorámica de la región de el consuelo, Tamuín

Tamuín fue uno de los principales centros de la región, como muestran los
varios edificios que contiene y las magníficas pinturas murales dispuestas
sobre uno de los altares circulares encontrados en lugar.
El que esta forma arquitectónica se encuentre generalmente asociada
Quetzalcóatl en su advocación de dios del viento, aunado a otros elementos,
ha llevado a suponer que ésa era la deidad principal del lugar. Las pinturas
murales muestran a varios personajes pintados de rojo sobre fondo blanco. Se
les representa ricamente ataviados y entre los elementos que portan se
encuentran pectorales que simbolizan al viento, por lo que se les ha
considerado sacerdotes del culto a Quetzalcóatl. Además de que contiene las
pinturas murales, en El Consuelo existen edificios, como la Gran Plataforma,
cuya fachada mide más de 120 metros de largo, y la Estructura Oeste, el
edificio principal de la zona y notable porque en su interior fue descubierta la
estatua conocida como el adolescente huasteco, sin duda una de las obras
maestras producidas por los artistas del México prehispánico.

Tamaulipas

LAS FLORES es una zona arqueológica que ha sido seriamente


afectada por el desarrollo de la ciudad de Tampico. De hecho, sólo se conserva
el edificio principal, que fue, sin duda, un importante asentamiento huasteco en
la época prehispánica. Las principales características de ese edificio se
conocen gracias a las exploraciones realizadas por el Instituto Nacional de
Antropología e Historia y el Museo Americano de Historia Natural de Nueva
York a principios de la década de los cuarenta. Es un montículo redondo con
una serie de estructuras superpuestas, es decir, construidas sucesivamente
una sobre otra en distintas épocas. Estas superposiciones, que seguramente
fueron el producto de necesidades religiosas y/o sociales, se encontraban
separadas por un núcleo de tierra y cubiertas con estuco de cal. En total, el
edificio muestra 11 escaleras superpuestas, casi todas limitadas por alfardas,
una palpable evidencia de la prolongada

Lienzo de Tuxpan
[151] ocupación del lugar. Cabe señalar que, en tanto que las primeras
estructuras sostuvieron un adoratorio redondo, la última contenía uno
cuadrangular con un pórtico de tres accesos.

Veracruz

Relieve con la imagen de Quetzalcóatl, Castillo de Teayo


Castillo de Teayo

CASTILLO DE TEAYO es un basamento prehispánico de grandes


dimensiones situado en el centro del poblado actual del mismo nombre. En lo
Lienzos de Tuxpan este lugar aparece representado con el glifo de Teayotlán.
Su nombre proviene, etimológicamente, del vocablo huasteco teayo o teayoc,
que quiere decir "en la tortuga de piedra".
En este sitio confluyen varias tradiciones culturales, primero la huasteca,
de los siglos X al XII, y la mexica, en el Posclásico tardío. De hecho, según los
especialistas, la arquitectura del único edificio que ahora se observa es de
filiación mexica, aunque el poblado también tuvo relaciones con los grupos
toltecas del Altiplano mexicano.
El edificio está compuesto por dos elementos arquitectónicos: el
basamento piramidal y el cuarto o habitación dedicada al templo, que se
encuentra en la parte superior de la pirámide. El recinto está situado sobre la
banqueta de nivelación, tiene forma rectangular, gruesos muros y está cubierto
por una techumbre de palma a cuatro aguas. Este templo representa uno de
los pocos ejemplos de habitaciones conservadas en el área huasteca. Tanto su
piso como los muros conservan el revestimiento de estuco y se observan
restos de pintura roja y negra.
La escalinata presenta ciertas peculiaridades, ya que se encuentra
remetida en el bloque cuadrangular que se desprende de la cara oeste de la
estructura, una característica que la distingue de las escalinatas propias de los
basamentos de otras regiones mesoamericanas. De hecho, este remetimiento
constituye una distinción o modalidad estilística en la arquitectura costeña.
A la llegada de los españoles, los habitantes de Teayo habían
emprendido la edificación de una nueva pirámide sobre la ya existente; sólo
faltaba colocar las escalinatas que habrían cubierto a la que ahora
observamos. Hasta hace poco, en los alrededores del Castillo de Teayo se
encontraban varias esculturas monolíticas de variados estilos y con diversas
representaciones, las que fueron trasladadas al museo local.

CEMPOALA fue uno de los asentamientos totonacas más importantes


durante el periodo Posclásico. Su nombre es una palabra derivada del náhuatl
que significa "lugar de veinte" o "veinte", probablemente una alusión a las
actividades comerciales que, según algunas fuentes, se llevaban a cabo cada
20 días en este lugar en la época prehispánica. Aunque los orígenes del sitio
se remontan al año 1200 d.C., es mejor conocido por los acontecimientos
ocurridos ahí tras el arribo de los españoles a la costa de Veracruz.
[152-153]

Vista panorámica de la zona arqueológica de Quiahuiztlan


(Fotografía: Carlos Blanco)
[254]

Cempoala.
Para ese entonces, Cempoala era un poblado de tal magnitud que su
vista motivó una emocionada descripción por parte del cronista Bernal Díaz del
Castillo, quien además de agradecer a Dios el haberlos conducido al lugar,
relata la confusión de algunos de sus compañeros al considerar como plata al
blanco encalado de los edificios de la ciudad. Este lugar fue el primer poblado
de importancia visitado por Cortés en tierras mexicanas, donde fue hospedado
por un señor al que llamó, por su extraordinaria corpulencia, el "Cacique
gordo". De este personaje recibió valiosa información sobre el descontento
contra los mexicas, la que a la postre sería fundamental para la elaboración de
su estrategia de conquista. En la parte del sitio que ahora se conoce como
Sistema Amurallado IV, Cortés enfrentó con éxito a las fuerzas de Pánfilo de
Narváez, consolidando de esta manera su liderazgo en la colonización del
territorio mexicano.
En su momento de auge, Cempoala albergó una población superior a los
30,000 habitantes y cubrió una extensión aproximada de 8 kilómetros
cuadrados. De este enorme conjunto de vestigios arqueológicos es poco lo que
se conserva y menos aún lo explorado. La mayoría de las investigaciones se
han centrado en el núcleo administrativo y ceremonial de la ciudad. Debido a la
cercanía del río Actopan y sus constantes subidas, las casas se construían
sobre plataformas para evitar las inundaciones, misma función que cumplirían
las murallas o diques que circundan los edificios mayores.
Entre los principales edificios de Cempoala se encuentran: El Pimiento,
una estructura compuesta de tres cuerpos, cuyo rasgo más notable es su
decoración exterior a base de representaciones de cráneos; El Palacio de
Moctezuma-, El Templo de la Cruz, que conserva algunas secciones de
murales al fresco con motivos celestes; Las Caritas, dos basamentos
sobrepuestos que en su parte superior contienen, en el recinto abierto, dos
fajas decorativas, la inferior con murales que aluden al Sol, la Luna y a Venus,
como estrella matutina, y la superior con gran cantidad de "caritas" o
calaveritas en barro.
El Sistema Amurallado IV es, sin duda, la parte más importante del sitio.
Consta de una gran muralla almenada que circunda un área de 75,000 metros
cuadrados y fue el centro rector y administrativo de Cempoala. Aquí se
encuentra el Templo Mayor, un edificio de grandes dimensiones, el Conjunto
de las Chimeneas y la Gran Pirámide, entre otros edificios.

CUYUXQUIHUI es uno de los lugares que surgieron tras el declive de El


Tajín como centro rector de la región del valle de Tecolutla. Su nombre es la
combinación de dos palabras totonacas: cuyu, "armadillo", y quihui, "árbol, palo
o madera", por lo que el significado sería "árbol de armadillo". Los altos muros
que corren de norte a sur hacen que esta ciudad, fundada hacia el año de 1250
d.C., semeje una fortaleza, tal vez una consecuencia de la inestabilidad
producida por la ausencia del gran centro hegemónico de El Tajín. En el año
1465 d.C. el lugar fue conquistado por los guerreros de Moctezuma
Ilhuicamina, lo que dio paso a una cultura híbrida de características huastecas,
totonacas y mexicas.
[155]

Zona arqueológica de Filo Bobos, Veracruz


[156] Para desplantar sus edificios, los habitantes de la ciudad realizaron
nivelaciones en las laderas de la explanada en que se ubica el sitio. A
continuación enumeramos las estructuras más destacadas. El Edificio 1, que es
un macizo piramidal de cuatro cuerpos y con un pequeño muro vertical; en él
se han encontrado restos de pintura azul y roja; los objetos encontrados aquí-
un cuchillo, cerámica fina y tabletas con el relieve de Quetzalcóatl- indican que
el edificio estuvo destinado a funciones rituales. El Edificio Sur, que es el más
antiguo del lugar. El Edificio III, en cuya cima se localizó un monolito de dos
metros de altura y que fue remodelado en tres ocasiones; la última, ocurrida en
1400 d.C., muestra influencia azteca. Los Edificios IV y V, también llamados
"dos unidos"; en la parte superior ambos tienen una pequeña plataforma en la
que seguramente se desplantaba una construcción ahora desaparecida. El
juego de pelota, con su cancha en forma de "I" y que mide 72 metros de largo
por 4 de ancho, construido sobre un accidente topográfico.

FILO BOBOS es uno de los nombres que recibe el río Bobos, gran
caudal de la Costa del Golfo de México. En esta región, notable por su riqueza
biológica, se localiza uno de los conjuntos de vestigios arqueológicos de mayor
magnitud que se conozcan en México. Aunque su exploración apenas
comienza, la ubicación del lugar, en un verdadero punto de cruce de culturas,
permite suponer que jugó un importante papel mediador entre distintas
culturas, tanto de su región como de la gran área mesoamericana.
Además, es evidente que en este lugar existió un buen grado de
desarrollo urbano, como lo manifiesta la ubicación de los vestigios
arqueológicos, dispuestos de acuerdo a una cuidadosa planificación en función
de la fisiografía y el emplazamiento natural. Muestra de esta tendencia a
aprovechar el medio es la infraestructura hidráulica, pozos, canales y
temazcales, presente en lugares como Tuzapan, El Tajín, Yohualinchan y el
Cuajilote. Además, todos estos sitios tienen una arquitectura similar e
inconfundible por sus túneles, ventanas, grecas y nichos.
LAS HIGUERAS es un sitio notable por su extraordinario acervo de
pintura mural. No sería exagerado señalar que prácticamente cada muro se
encontraba tapizado con expresiones pictóricas, entre las más bellas y
vigorosas de Mesoamérica. Gracias a las diecinueve capas de pintura de los
murales de Las Higueras, sabemos ahora sobre la larga evolución cultural de
los pueblos de la región en el Posclásico. En este lugar, los pintores
prehispánicos dejaron un conjunto de bellas imágenes que ilustran los
ceremoniales del Totonacapan en ese periodo. Además, en ellas se expresa,
de manera elocuente, la vida de los pueblos totonacos de la costa, y son
magnífica evidencia de su alto índice de conocimientos y de su desarrollo

Vista panorámica de Filo Bobos


[157]

Pintura mural, Las Higueras


Los murales se encontraron en el Edificio 1, en un recinto cruciforme
cuyos muros fueron decorados tanto en el exterior como en el interior; incluso
los pisos tuvieron decoración alusiva a la o las deidades a las que estuvo
dedicado el templo. Hoy en día, los fragmentos de los murales se exhiben en el
museo del lugar. A la entrada de éste se muestra el trozo en el que se pintó a
una sacerdotisa, como custodio de una peregrinación de personajes femeninos
jóvenes. Existe otro fragmento que muestra un personaje femenino que en una
de sus manos tiene una bandera con dos franjas en rojo; lleva un collar de
decapitados y su falda tiene una lista. En la parte inferior, de color verde, hay
otros dos personajes que ostentan un elaborado tocado que llega hasta el piso.
También se muestran figuras que portan tocados que semejan cisnes. El atavío
de estos señores se complementa con largas plumas rojas. Preside esta
procesión un jerarca con bastón, al que cubre un personaje con parasol.
Hay otras fracciones de abanderados, como la que es precedida por una
dama o paje que va acompañada por un danzante que alegra su peregrinar,
posiblemente para demostrar su gran jerarquía. Es proclamada por unos
personajes mediante grandes trompetas, similares a los corneteros de
Bonampak. Entre otros, éstos son algunos de los fragmentos de los murales
con los que alguna vez estuvieron tapizados los muros de esta ciudad
prehispánica
[158]

Pintura mural, Las Higueras


[159] QUAUHTOCHCO constituye el antecedente prehispánico de la
población de Huatusco, cuyo nombre es, en realidad, la corrupción española de
aquel vocablo. Este sitio arqueológico fue, durante su apogeo, una ciudad
fortificada de buen tamaño y contenía en el núcleo más de 35 edificios de
diversos tamaños, características y propósitos. Entre ellos destaca el Templo
Principal, llamado por los lugareños "El Fortín"; se trata de un edificio de
buenas dimensiones con un templo en la parte superior que presenta
características típicas del Altiplano Central.
Como otros varios lugares de la región, en su momento Quauhtochco
cayó ante los embates de los integrantes de la Triple Alianza. El templo que
corona a la Pirámide Central es testigo fiel de la conquista de la ciudad por
Texcoco, alrededor del año 1450 d.C.

QUIAHUIZTLAN es un lugar que se distingue por haber cumplido


múltiples funciones: a la vez que una ciudad de importancia, era una fortaleza y
un peculiar cementerio. Su nombre es de origen náhuatl y significa "lugar de la
lluvia". Tal vez surgió durante el periodo Epiclásico, entre los años 800 y 900 d.
C., cuando los habitantes de la región buscaron refugio en lugares
naturalmente protegidos ante la amenaza representada por grupos hostiles
provenientes del norte.
Quiahuiztlan se situó en un lugar alto y de difícil acceso, en el sitio en el
que siglos después se concertaría una alianza entre las fuerzas de Hernán
Cortés y los 30 pueblos totonacos, un hecho que, de cierta manera, facilitó la
conquista de los pueblos del Altiplano mexicano.
Entre los edificios más importantes de la ciudad se encuentran el Edificio
3, la Pirámide 1, con un adoratorio que muestra varias épocas constructivas, y
la Pirámide 2. Sin duda, el elemento más conocido de Quiahuiztlan lo
constituyen sus peculiares tumbas, en su mayoría agrupadas en la sección
conocida como Cementerio Central. Allí se han localizado 34 tumbas que
imitan pequeños templos o teocallis; bajo estas construcciones se han
encontrado restos humanos y ofrendas que confirman su carácter funerario.
Esas ofrendas son vasijas policromadas de excelente manufactura, adornadas
con motivos zoomorfos y geométricos, bellas evidencias de la sensibilidad
artística de los pueblos del Totonacapan en la época prehispánica. Algunas de
las tumbas presentan un pequeño orificio, tal vez dispuesto con el propósito de
permitir el paso del alma del muerto ahí sepultado. Otro importante conjunto de
tumbas de este tipo, en número de 23, se localiza en el llamado Cementerio
Oriente.

EL TAJÍN es una de las ciudades más importantes del México


prehispánico. Localizada en un exuberante ambiente tropical, es famosa por su
peculiar estilo arquitectónico, su bella e impresionante escultura y sus
numerosos juegos de pelota. Tajín es una palabra totonaca que significa
"trueno" y que hace alusión a una importante deidad de la región vinculada a la
lluvia y, por tanto, a la producción agrícola. Aunque es el nombre con que
siempre

Vista parcial de Quiahuiztlan


[160]

Dios de la muerte, juego de pelota, El Tajín

se ha conocido a la ciudad, resulta difícil afirmar que se trate de su designación


original y que la totonaca sea precisamente la filiación cultura de los habitantes
del lugar. De hecho, a pesar del nombre y de su localización en el corazón del
Totonacapan, algunos autores han sugerido que era habitada por huastecos.
El Tajín surgió alrededor del año 300 d.C. y se convirtió en un importante
centro político-administrativo de la región del Golfo de México. Si bien fue
contemporáneo de Teotihuacán, su época de mayor esplendor parece
corresponder al momento en que la gran urbe del Altiplano Central había
declinado. El Tajín fue un lugar importante hasta el año 11 00 d. C., cuando
finalmente decayó y fue abandonado. En su apogeo albergó a decenas de
miles de habitantes y contenía una multitud de edificios, como templos,
palacios, juegos de pelota, terrazas defensivas, Areas habitacionales,
acumuladas a lo largo de ocho siglos de esplendor.
Las exploraciones realizadas en el lugar permiten observar un numeroso
y variado conjunto de vestigios arqueológicos, aunque la totalidad de este
enorme asentamiento prehispánico está lejos de descubrirse. Los edificios
expuestos muestran que la ciudad poseía un estilo propio, caracterizado por el
hábil manejo de nichos dispuestos en variadas formas sobre las fachadas de
las estructuras. En el centro del sitio se levanta su monumento más conocido,
la Pirámide de los Nichos, una construcción que se distingue por mostrar una
decoración a base de nichos en cada uno de sus cuerpos. Aunque la función
de estos elementos aún se desconoce, su número (365) ha llevado a sugerir
que representan cuevas reverenciadas como moradas del dios de la tierra.
También se ha propuesto que este basamento se encontraba dedicado a los
dioses del viento y la lluvia, ejes de la vida religiosa de El Tajín.
Basamento piramidal, plaza del arroyo, El Tajín

[161] La gran cantidad de juegos de pelota encontrados en el lugar, por


lo menos diez, y tal vez el mayor número en ciudad mesoamericana alguna, es
claro indicio de la gran importancia que se concedía en El Tajín a este juego
ritual. Destacan, además, edificios como El Complejo de las Columnas, situado
en la plaza más alta y con acceso restringido. Allí se encuentra el edificio del
mismo nombre, en cuyas columnas está esculpida la vida de un personaje
conocido como 13 Conejo; el Edificio 1, con excelentes pinturas murales en las
que se representa a las principales deidades de El Tajín, y la Gran Greca, una
gran plataforma amurallada en forma de greca, única en Mesoamérica.
Diosa de la tierra, El Zapotal

EL ZAPOTAL es un gran asentamiento totonaca, cuyo auge parece


haber ocurrido a fines del periodo Clásico tardío y Posclásico temprano.
Aunque contiene un conjunto numeroso de edificios, sólo unos cuantos han
sido explorados. Además de un osario con una considerable cantidad de
objetos cerámicas, muchos de ellos de excelente manufactura, es mejor
conocido por una bella escultura en cerámica encontrada en los muros de uno
de los edificios. Esta extraordinaria pieza formaba parte integral de la
decoración de ese edificio y se encuentra elaborada en barro sin cocer, por lo
que hubo que realizar cuidadosos trabajos para restaurarla y mantenerla en su
posición original. Se trata de una bella imagen de Mictlantecuhtli, el dios de la
muerte, representado como un individuo descarnado.
[162]

RUTAS TURÍSTICAS (ZONAS ARQUEOLÓGICAS Y MONUMENTOS HISTÓRICOS)


PARA LLEGAR A DESDE A KM. POR LA
CARRETERA

RUTA A
1.- Guermes Cuidad victoria 25 Federal núm. 85
2.- Casas Ciudad victoria 59 A soto la marina
3.- Villa Hidalgo Ciudad victoria 77 Federal núm. 85
4.- Palmillas Ciudad victoria 84 Federal núm. 101

RUTA B
En la cid. de
5.- Las flores Tampico Tampico
Federal núm. 110
6.- Tamuín Tampico 113
Federal núm. 120
7.- Xilitla Tampico 225

RUTA C
8.- Tlanchinol Huejutla de reyes 51 Federal núm. 105
9.- Molango Huejutla de reyes 78 Federal núm. 105
10.- Tianquistengo Huejutla de reyes 117 Federal núm. 105
11.- Meztitlán Huejutla de reyes 171 Federal núm. 105
12.- Jacala Pachuca 193 Federal núm. 85

RUTA D
13.- Castillo de teayo Tuxpan 51 Federal núm. 130
14.- El tajín Papantla 12 Camino a ...
15.- Cuyuxquihui Poza rica 24 Camino a
El espinal
16 .- Yohualichan Cuetzalan 2 Camino a ...
17.- Tlapacoyan Martínez de la torre 21 Federal núm. 131
18.- Misantla Martínez de la torre 25 Camino a ...
19.- Las higueras Nautla 28 Federal núm. 180
RUTA E
20.- Perote Jalapa 53 Federal núm. 140
21.- Altotonga Perote 29 Federal núm. 131

RUTA F
22.- Cempoala Veracruz 35 Federal núm. 180
23.- Quiahuiztlan Veracruz 40 Federal núm. 180
24.- El zapotal Veracruz 90 Federal núm. 150
25.- Alvarado Veracruz 50 Federal núm. 180

RUTA G
26.- Fortín Córdoba 5 Federal núm. 150
27.- Quauhtochco Fortín 19 Camino a
coscomatepec
28.- Puente de metlac Fortín 14 Federal núm. 150
29.- Hacienda de las Fortín 6 Camino a ...
animas
[163]
[164-165]

Edificio C, El Tajín.
[166]

Templo de Xilitla.
[167] MONUMENTOS HISTÓRICOS
María del Carmen Solanes
Enrique Vela

Hidalgo

Ex-convento de Huejutla de Reyes

HUEJUTLA. Ex convento. Convento agustino del siglo XVI, con


modificaciones de épocas posteriores. Muestra una elegante portada con arco
de medio punto con espadaña; la bóveda es de cañón corrido. Tiene, además
una interesante pila bautismal de piedra labrada con elementos vegetales.
JACALA. Parroquia. Es una de las construcciones levantadas durante la
evangelización de la región, emprendida por los franciscanos en el siglo XVIII.
La edificación de la Parroquia se concluyó el año de 1748, y en 1770 pasó a la
jurisdicción del clero secular.

METZTITLÁN. Iglesia. Fue el centro de evangelización agustino de la


sierra alta durante la colonia. Aunque la iglesia se terminó de construir en 1537,
una inundación ocurrida dos años después obligó a cambiarla de sitio. La
nueva se terminó en 1550 y se le colocó bajo la advocación de los Santos
Reyes. De buenas proporciones y con varios elementos de interés, como su
portada de estilo renacentista, las esculturas en las intercolumnas y la ventana
del coro, contiene un buen número de retablos dorados de diversas épocas, así
como esculturas y pinturas de gran mérito. El retablo mayor, finalizado en 1697,
es obra del escultor indígena Salvador de Ocampo y puede considerársele una
de las obras maestras del siglo XVIII. Contiguo al templo se encuentra un
convento de buenas dimensiones que aún conserva restos de pinturas murales
del siglo XVI. Posee portada plateresca, archivolta con relieves de rosas
estilizadas y querubines.

MOLANGO. Ex-convento. Es el primer templo agustino edificado en la


sierra y está dedicado a Nuestra Señora de Loreto. Fue construido alrededor
de 1546 por fray Antonio de Roa, sobre los restos de un gran templo la época
prehispánica. Tiene un atrio de gran amplitud rodeado por un muro con
espadaña. Curiosamente, su fachada es una combinación de diversos estilos:
pilastras platerescas flanquean la puerta sobre la que se
[168]

Almenas, Xilitla.

observa un gran rosetón de estilo gótico, El techo del templo tiene armadura de
madera y en el interior hay un púlpito del siglo XVI, labrado en cantera.

TLANCHINOL. Ex-convento de San Agustín. Fue construido en el siglo


XVI por agustinos. Muestra el estilo característico de las edificaciones
emprendidas por esta orden. Tiene seis arcadas para campanas y una
espadaña de 10 metros construida sobre la barda del atrio.

ZACUALPAN. Templo de Jesús Nazareno. Fue construido por agustinos


en el siglo XVI, en el estilo propio del plan arquitectónico dispuesto por esta
orden para sus establecimientos. Muestra una interesante fachada ornada con
finos motivos vegetales.

ZACUALTIPAN. Casa de Piedra. Es una curiosa construcción del siglo


XV. Elaborada en dos grandes piedras esculpidas y ahuecadas con banco a
modo de muebles. Según las tradiciones, un soldado que huía de los indígenas
tras una batalla llegó a este lugar y con esmerada paciencia, construyó su casa
tallando la roca. Otra versión asegura que esta peculiar casa fue construida por
el minero Bernando Quesada, quien al no encontrar los minerales preciosos
que buscaba acondicionó el socavón para habitarlo. En la mayor de las piedras
es posible observar la figura en relieve de un soldado con casaca y tricornio.

PUEBLA

CUETZALAN. Iglesia de Guadalupe. Fue levantada en el siglo XIX.


Presenta un interesante estilo neogótico y una portada con arquería y torre
central. En el interior se encuentra un magnífico altar mayor con retablo
neogótico de madera.

SAN LUIS POTOSÍ

XILITLA. Convento franciscano. Es una construcción de dimensiones


modestas. Fue levantada en el siglo XVI por frailes agustinos, como base para
la evangelización de la Sierra Gorda. Inaugurado en 1557, mostraba
características de templo-fortaleza, no obstante lo cual fue quemado por los
indígenas 30 años después.

TAMAULIPAS

ALTAMIRA. Parroquia. También se le Conoce como Templo de Santiago


Apóstol. Se Comenzó a construir entre 1750-1752, bajo la advocación a
Santiago Apóstol y Nuestra Señora de las Caldas. Muestra una sobria fachada,
casi sin adornos
[169] ANTIGUO MORELOS. Parroquia. Su construcción concluyó en
1860, gracias a los donativos de los habitantes de la región. También es
conocida como Templo de San José. Muestra fachada sencilla y una torre de
dos cuerpos. Además contiene un retablo con la advocación de San José.

BOCA DE LOS ÁNGELES. Misión de Nuestra Señora de Guadalupe. Es


una de las dos misiones establecidas en el Nuevo Santander durante el siglo
XVIII, bajo el patrocinio de Santa María de Guadalupe y San José, con el
propósito de reducir a los indígenas que, resistiendo la colonización, se habían
refugiado en la sierra. Era una misión bastante austera, con espacios reducidos
y un sencillo templo. La Misión de la Santísima Virgen de Guadalupe de Boca
de los Ángeles se fundó el 26 de junio de 1791 en la entonces llamada Sierra
Vieja Tamaulipas. Ahora la nave del templo y el patio de esta antigua misión se
ocupan como cementerio de Boca de los Ángeles.

CASAS. Misión de San José Boca de Palmas. Ahora la nave del templo
y el atrio se utilizan como cementerio del Rancho de San José del Verde.
Inaugurada el 29 de junio de 1791, era de mejores proporciones que su
coetánea de Nuestra Señora de Guadalupe, aunque fue fundada con el mismo
propósito de servir de base para la pacificación de los habitantes indígenas de
la sierra. En esta misión pernoctó Francisco Javier Mina en 1817 cuando se
dirigía a Guanajuato.

CASAS. Parroquia de la Purísima Concepción. Fue construida en los


siglos XVIII y XIX. La población de Croix, antiguo nombre de Casas, se fundó
en 1770 y el templo comenzó a edificarse diez años después. Tiene planta de
una sola nave con presbiterio abasial y capilla lateral del lado del evangelio;
llama la atención su sencillez decorativa tanto en el interior como en el exterior.
CASAS. Templo de San Francisco de Asís. Originalmente era la capilla
de la hacienda del mismo nombre. Fue construida en el siglo XIX y se trata de
una pequeña construcción de un solo cuerpo sin decoración sobre la fachada.
A principios de siglo esta hacienda, de la que sólo quedan ruinas, era una de
las principales fincas ganaderas de la región.

CIUDAD VICTORIA. Parroquia de Nuestra Señora del Refugio. Catedral


de la Diócesis de Tamaulipas anteriormente, fue construida entre 1880 y 1896.
Más tarde fue modificada y todos los componentes de madera fueron
sustituidos por mármol. Muestra fachada de estilo neoclásico y la planta del
templo es basílica con pilastras de sillares de piedra.

[170]

Aduana Marítima de Tampico.


Interior de la Catedral de Tampico

GÜEMES. Hacienda el Carmen. Originalmente conocida como Hacienda


Carmen de Benítez, ahora alberga la Maquiladora de Naranja el Carmen. Es
una construcción del siglo XIX con modificaciones hechas en este siglo; la casa
principal, la tienda de raya y algunas pequeñas bodegas son utilizadas como
oficinas de la maquiladora.

GUEMES. Iglesia de San Francisco de Asís. Por un buen tiempo, este


edificio fue una iglesia modesta hecha de barro y madera. En 1771 comenzó la
construcción de la que ahora funciona como Parroquia, aunque tiene
modificaciones de los siglos XIX y XX. El templo es de una sola nave con
sacristía y capilla lateral del lado del evangelio. Tiene bautisterio añadido del
lado de la epístola y la fachada se encuentra decorada por una espadaña de
tres vanos.

PALMILLAS. Templo de la Misión de San Andrés. Es considerada la


primera misión fundada en el territorio del actual estado de Tamaulipas. Fue
levantada en 1627 por Juan Bautista de Mollinedo en el entonces llamado Real
de Palmillas. La iglesia, que fue terminada en 1677, contiene un féretro de
color blanco que muestra el cuerpo yacente de Cristo

PALMILLAS. Templo de Nuestra Señora de las Nieves. Perteneciente a


la orden de los franciscanos, fue iniciado por fray Juan Bautista de Mollinedo
en 1627 y terminado en 1777. Muestra una sobria fachada y el retablo principal
es en madera labrada, con cuatro cuerpos y con un cuadro al centro en el que
se representa a Nuestra Señora de las Nieves. Aún conserva un interesante
coro construido a base de madera. Se encuentran también pinturas de
caballete de la época de construcción del templo, así como esculturas y pilas
bautismales.

TAMPICO. Aduana Marítima. Fue construida en 1902 y aún conserva


muchos elementos originales, propios del estilo decorativo de la época, como
las tres puertas de acceso que son de madera, las columnas y las escaleras de
herrería de fierro colado.

TAMPICO. Catedral. También se le conoce como el Templo de la


Inmaculada Concepción. Es una construcción del siglo XIX con portada
neoclásica, fachada de cantera rosa, planta basilical en forma de cruz latina, y
cúpula gallonada o en gajos con linternilla. En el interior muestra una bella
decoración en oro y azul, retablos, pintura mural, escultura, pintura de
caballete, objetos litúrgicos y pilas bautismales. El lugar en que ahora se
encuentra no es el que le fue asignado originalmente, localizado en donde
actualmente se encuentra el Palacio Municipal. Aquella primera iglesia era

[171]

Catedral y plaza de Tampico


[172]

Cúpula y campanario de La Catedral de Tampico

de madera y fue sustituida por la actual, cuya construcción comenzó en 1831.


Fue Parroquia de Tampico hasta el año de 1922, cuando la sede episcopal fue
concedida a esta ciudad y se consagró como catedral en el año de 1931.
TAMPICO. Palacio Municipal. Es una gran estructura de concreto
armado de tres niveles, cuya construcción comenzó en 1928 y se terminó en
1942. Ostenta en los costados de la entrada principal dos medallones con los
bustos de Leona Vicario y Josefa Ortiz de Domínguez, y al centro el escudo de
Tampico en fierro colado, magníficamente elaborado.

VILLA DE HIDALGO. Ex-hacienda de la Mesa. Originalmente llamada


Hacienda de San José de la Mesa, era, a mediados del siglo XVIII, propiedad
de don Domingo de Unzaga, capitán de la Villa de Hoyos; después fue, durante
el siglo XIX, un ingenio propiedad del general Manuel González, presidente de
la República. Además del casco de la hacienda se conserva el acueducto y
restos de la casa de máquinas. Aquí se encuentra la capilla de la Hacienda de
la Mesa, ahora Capilla de San José, la que muestra ábside cubierto con una
cúpula rematada por un cupulín.

VILLA DE HIDALGO. Hacienda de Santa Engracia. Es un magnífico


testimonio de la prosperidad de la región durante la colonia. Siguió funcionando
durante el siglo XIX y ahora se ha convertido en hotel. Se fundó en 1667 como
hacienda de ganado lanar, de las que había veintiséis de este tipo en la región
a mediados del XVII. El edificio que ahora se conserva es del siglo XIX con
numerosas modificaciones y adaptaciones. También se conserva la capilla de
la hacienda del siglo XIX, la que contiene retablos y escultura de buena factura.

VILLA DE HIDALGO. Parroquia de Santo Domingo de Guzmán. Es una


de las mejores construcciones religiosas de la región. Fue edificada por don
Domingo de Unzaga, debido a la importancia que en la segunda mitad del siglo
XVIII tenía el lugar. Tiene planta en forma de cruz latina con bóveda de lunetos,
cúpula octagonal en el crucero y en las capillas laterales. En el interior
conserva su coro original de madera tallada.
VERACRUZ

ALTOTONGA. Iglesia de San Andrés. Es una curiosa construcción que


presenta arco de medio punto, ventana ojival al coro, frontones curvos, torre
exenta de tres cuerpos y una interesante portada de un cuerpo, en la que se
mezclan estilos arquitectónicos y decorativos propios de épocas y tendencias
distintas.

[173]

Ex-Capitanía del Puerto de Alvarado


Capilla de la Antigua

ALTOTONGA. Palacio Municipal. Fue construido en el siglo XIX y tiene


dos pisos. El de abajo muestra un amplio portal con arcos trilobulados y
columnas de fuste cuadriculado, en tanto que en la fachada del segundo se
observan ventanas con jambas y arcos ojivales y una espléndida balaustrada
corrida hecha de cantera.

ALVARADO. Ex-Capitanía del Puerto. Es un antiguo edificio colonial que


en su momento albergó la Capitanía del Puerto. A pesar de su cercanía al
puerto de Veracruz, Alvarado, asentado sobre un antiguo poblado totonaca, fue
en varias ocasiones el principal punto de comercio con el extranjero. En 1838 y
1846 fue habilitado como puerto internacional ante los bloqueos francés y
norteamericano a Veracruz.

AMATLÁN DE LOS REYES. Templo del Señor del Santuario. Es una


construcción del siglo XVII; muestra una sencilla portada de dos cuerpos con
pilastras y nichos, cúpula de gajos y una torre de tres cuerpos de factura
reciente.

ÁNIMAS. Hacienda de las Ánimas. Se localiza en las cercanías de Fortín


de las Flores. Fue, a mediados del siglo XIX, la residencia favorita de
Maximiliano y Carlota. Recibe su nombre de las numerosas consejas sobre
fantasmas y aparecidos que cuentan los habitantes de la región.

LA ANTIGUA. Capilla. También llamada la Iglesia de la Ermita, es


considerada el templo más antiguo de México. Es una construcción sencilla,
con atrio bardeado, levantada por orden de Hernán Cortés, quien la dedicó al
Santo Cristo del Buen Viaje. Allí se celebraron los primeros oficios del Viernes
Santo en Nueva España; fue agrandada y remozada en 1604 y las joyas que
adornaban el templo se llevaron a la parroquia de Veracruz donde actualmente
se guardan.

ATZALAN. Parroquia. Este templo, construido sobre una pirámide


prehispánica, seguramente fue levantado en el siglo XVI, ya que en la pila
bautismal ostenta una inscripción con la fecha 1569. Elegantemente dispuesto
en la característica planta de cruz latina, tiene dos capillas, dedicadas al Santo
Entierro y al Santísimo. Su alto y esbelto campanario se encuentra separado
del templo.

CÓRDOBA. Hotel Ceballos. Originalmente albergaba a las Casas


Consistoriales. Es notable por ser el lugar en el que se firmaron los tratados
entre el virrey Juan O'Donojú y Agustín de Iturbide, que pusieron fin a la guerra
de Independencia y propiciaron el surgimiento de la nación mexicana. En algún
momento se le conoció como Casa Ceballos.

[174-175]

Ciudad de Veracruz.
[176]

Nave de la Iglesia Parroquial, Córdoba

CÓRDOBA. Iglesia Parroquial. Se trata de una construcción de buenas


proporciones y forma arquitectónica de una delicada armonía. Fue edificada
hacia el año de 1688. Tiene dos naves, dos torres y una campana de gran
tamaño llamada la Santa María, Además, en su interior alberga un vasto
conjunto de objetos religiosos.

CÓRDOBA. Palacio Municipal. Buena parte de la arquitectura civil de


Veracruz, principalmente la dedicada a albergar los poderes políticos, fue
levantada a partir de la segunda mitad del siglo XIX. El Palacio Municipal de
Córdoba es un buen ejemplo de este tipo de construcciones. El elemento más
característico es el amplio portal adornado con arcos de medio punto.

CÓRDOBA. Templo de la Inmaculada Concepción. Es un magnífico


templo construido durante el siglo XVII, en uno de los momentos de mayor
auge de la ciudad. Debido a las modificaciones realizadas en los siglos
posteriores, presenta elementos de estilo distinto al original. Tiene portada de
dos cuerpos coronada por dos torres, planta de tres naves y capillas laterales
donde se encuentran retablos de estilo neoclásico, al igual que el ciprés
situado en la nave central.

CÓRDOBA. Templo de San Antonio. Construido en el siglo XVII,


muestra una equilibrada portada de dos cuerpos con remate y nichos con
diversas imágenes. La capilla adosada se encuentra dedicada a la Virgen de
Lourdes.

FORTÍN DE LAS FLORES. Fortín. Fue construido para guarnecer el


paso de Veracruz a México. Muestra las características propias de la
arquitectura militar de la Nueva España. En sus orígenes era conocido como
Fortín de Villegas, en honor del capitán que lo mandó construir, y ahora alberga
un hotel. En este lugar ocurrió la primera acción armada de la Intervención
Francesa el 19 de abril de 1862.

JALAPA. Catedral. Esta construcción, terminada en el año de 1733,


aunque fue objeto de diversas transformaciones hasta el siglo XIX, presenta
características interesantes. Constituye uno de los ejemplos más notables del
estilo neogótico, evidente sobre todo en su fachada, transformada en una
época posterior a su inauguración y que ahora presenta una apariencia de
pirámide trunca y torres con forma irregular. El interior es imponente, tanto por
sus dimensiones como por la cuidadosa disposición de los espacios y
elementos arquitectónicos. Tres grandes naves, sostenidas por haces de
columnas que rematan en olivas, conducen al fondo del ábside,
[177]

Catedral de Jalapa.
(Fotografía de Vicente guijosa)

Palacio de Gobierno, Jalapa


(Fotografía de Antonio Mercado)
donde se encuentra un magnífico altar de características góticas. Contiene,
además, un cuadro de Miguel Cabrera, un órgano tubular y una bella sillería en
el coro, entre otros elementos.

JALAPA. Escuela Normal. Es una de las instituciones educativas de


mayor tradición en el estado de Veracruz. Ahora ocupa el lugar en el que
estuvo el Colegio de San Ignacio, administrado por padres jesuitas y cuya
iglesia fue demolida para dar mayor amplitud al edificio. En la fachada ostenta
un pórtico de columnas toscanas y en el primero de los patios se encuentra la
efigie del maestro Enrique Rebsamen, primer director de esta escuela y uno de
los grandes educadores de México.

JALAPA. Iglesia del Calvario. Se localiza en el punto más alto de la


ciudad. Presenta planta de cruz latina y en su interior resguarda dos retablos
dorados que originalmente pertenecieron al Convento de San Francisco de
Xalapa. Además ostenta dos curiosas torres de apariencia desigual: en tanto
que una es bastante austera, la otra muestra una cúpula ricamente decorada.

JALAPA. Palacio de Gobierno. Se localiza en el sitio que antiguamente


ocuparon el Hospital de San Juan de Dios y la primera Parroquia de la ciudad.
Edificado gracias a las donaciones de Antonio María de Rivera, fue levantado
en 1855 y su estilo corresponde a las tendencias arquitectónicas de la época.
La primera de sus dos plantas muestra un sobrio portal con arcos sostenidos
por pilares y columnas dóricas exentas. En el interior se encuentran dos patios
rodeados por corredores con arcos y una bella fuente adornada con estípites y
un escudo, además de frescos de José Chávez Morado.

JALAPA. Palacio Municipal. Fue mandado construir por el gobernador


Enríquez hacia finales del siglo XIX. Muestra varios de los elementos propios
de la arquitectura civil de la época: portada de tres cuerpos y remate, así como
portería con arcos de medio punto y columnas dóricas.
JALAPA. Parroquia. También se le conoce como el divino Beaterio. Fue
construida en el año de 1641; muestra planta de una sola nave y en su fachada
un acceso con arco de medio punto decorado con motivos naturalistas.

JALAPA. Templo de San José. Es la parroquia más antigua de Jalapa.


Fue edificado en 1535 y modificado entre los años 1768 1770. De estilo

[178]

Fotografía 1 Cúpula de la Iglesia Concordia, Orizaba


Fotografía 2 Fachada de la Iglesia de la Concordia, Orizaba
colonial puro, contiene un bello retablo de madera color marfil y en su pila
bautismal recibieron el sacramento personajes como Francisco Díaz
Covarrubias, José María Roa Bárcena, Sebastián Lerdo de Tejada y Antonio
López de Santa Anna.

METLAC. Puente. Es una magnífica obra de ingeniería de 138 metros


de largo y 28 de altura construida sobre un profundo barranco, bajo el cual
corre el río que da nombre al puente. Además, constituye el motivo de uno de
los mejores cuadros del pintor José Ma. Velasco.

MISANTLA. Templo de la Asunción. Esta iglesia parroquias fue


construida en el siglo XVI, aunque ha sido objeto de modificaciones en los
siglos posteriores. Muestra una armónica portada de dos cuerpos con una torre
y una planta interior de tres naves con bóveda de cañón corrido. Resguarda
además un bello retablo.

NAUZONTLA. Templo de la Natividad de la Virgen. Fue edificado en el


siglo XVI y fuertemente modificado en siglos posteriores. Es de destacarse su
curiosa torre exenta inclinada.

ORIZABA. EX-convento de San José de Gracia. Una de las fundaciones


realizadas por los frailes franciscanos en la región. Fue construido en el siglo
XVI y entre sus varios elementos de interés propios de las edificaciones
conventuales de la época destaca una hermosa puerta, quizá del mismo siglo
XVI, que seguramente perteneció a la iglesia, ahora desaparecida, de la
Tercera Orden Franciscana.

ORIZABA. Iglesia de la Concordia. Es uno de los mejores ejemplos de


arquitectura religiosa de la ciudad de Orizaba. También se le conoce como
Templo de San Felipe y es una de las creaciones finiseculares más
representativas de la Nueva España. Ostenta una espléndida fachada barroca
y algunos elementos propios del estilo churrigueresco. Fue construida en el
siglo XVIII y muestra una portada de dos cuerpos con decoración en argamasa
y un medallón de ónix de la Virgen de Guadalupe. En el interior se localizan
dos retablos dorados con ocho estatuas en cada uno y un magnífico
confesionario tallado en madera, entre otros elementos.

ORIZABA. Iglesia de Santa Gertrudis. Es una construcción del siglo


XVIII, cuyo rasgo más sobresaliente es su espléndida fachada churrigueresca.
Muestra decoración con relieves fitomorfos en argamasa, mezcla de cal y

[179]

Iglesia de Santa Gertrudis, Orizaba.


Templo del Carmen, Orizaba.

arena sobre un núcleo de mampostería, y la portada consta de dos cuerpos y


un remate mixtilíneo,

ORIZABA. Iglesia de Santa María de los Siervos. Construcción del siglo


XIX, muestra una interesante fachada románica con remates piramidales y una
torre de dos cuerpos. En el interior resguarda un magnífico altar mayor con un
retablo que contiene columnas salomónicas y un interesante nicho en madera
dorada en estilo gótico.

ORIZABA. Iglesia y Hospital de San Juan de Dios. Se localizan en la


plaza del mismo nombre y se encuentran entre los primeros edificios
construidos en la ciudad de Orizaba. En 1618, gracias a la intervención de
Pedro Mejía y Sebastián Maldonado, se obtuvo el permiso del virrey para
fundar el hospital y la iglesia, obra que concluyó en 1644. La iglesia fue
destruida por un terremoto en el año de 1696 y la construcción de la nueva no
concluyó sino hasta 1763. Aquí se encuentran los restos de Catalina de
Erauzo, "la monja Alférez", un legendario personaje de la época colonial
mexicana.

ORIZABA. Palacio Municipal. Es una construcción notable por estar


totalmente conformada por acero, además de que su estructura fue diseñada y
elaborada en Bélgica. Transportada en partes, fue armada e inaugurada en
1894.

ORIZABA. Templo y Convento del Carmen. Fueron construidos en el


siglo XVIII, bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen. La barda atrial
se encuentra decorada con roleos y jarrones. En la portada del templo se
observan pilastras estípites, acompañadas por nichos y medallones en las
entrecalles, y ventana del coro trilobulada. Además tiene una interesante
portada lateral con dos cuerpos y pilastras también estípites flanqueando la
puerta.

PEROTE. Fortaleza de San Carlos. Se localiza al oeste del Cofre de


Perote y se empezó a construir el 25 de junio de 1770. Es una enorme
construcción con grandes paredes de piedra flanqueadas por bastiones,
cañoneras, bametas, almenas, torres y fosos. Tiene cuatro baluartes llamados
de San Carlos, San Antonio, Sanjulián y San José. En este lugar murió
Guadalupe Victoria, estuvo preso Santa Anna y fueron concentrados alemanes,
italianos y japoneses una vez que México entró en la Segunda Guerra Mundial;
ahora funciona como cárcel estatal.
[180]

Palacio Municipal de Orizaba.


[181]

Templo de San Joaquín, Tlapacoyan

Baluarte de Santiago
San Juan de Ulúa.

TLAPACOYAN. Templo de San Joaquín. Es una construcción del siglo


XV que muestra fachada de dos cuerpos y remate, adornada con un arco
trilobulado y columnas salomónicas. En el interior resguarda un interesante
retablo de argamasa con esculturas en nichos.

VERACRUZ (CIUDAD). Baluarte de Santiago. Ante los recurrentes


ataques que sufría Veracruz en la época colonial, se levantaron varias
construcciones cuyo propósito era contribuir a la defensa de la ciudad. El
Baluarte Santiago, concluido en 1779, es parte de una muralla más amplia que
circundaba la ciudad y muestra las características propias de una construcción
defensiva, gruesos y altos muros y accesos restringidos, entre otras.

VERACRUZ (CIUDAD). Catedral. También conocida popularmente


como Parroquia, se localiza en la plaza principal del puerto. Fue construida
entre 1721 y 1734, año en el que fue consagrada el 13 de junio. También
dedicada a Nuestra Señora de la Asunción en 1723. Entre los numerosos
elementos de interés que contiene se encuentran los candeleros de Baccarat,
que supuestamente pertenecieron a Maximiliano. Éstos habían sido puestos a
la venta y fueron adquiridos por una familia de nombre Velasco, quien los donó
a la iglesia.

VERACRUZ (CIUDAD). Convento e Iglesia de San Francisco. En su


momento durante la época colonial, fue uno de los establecimientos religiosos
más importantes de la ciudad. Como dato curioso cabe señalar que una de sus
torres era ocupada como faro. Ahora el ex-convento alberga un hotel y en la
iglesia se encuentra un pequeño museo con colecciones arqueológicas e
históricas.

VERACRUZ (CIUDAD). Palacio Municipal. Este edificio, construido en


160 como Casa de Cabildos, ahora es la sede del ayuntamiento más antiguo
de México. Muestra portales en cada uno de sus dos pisos y una curiosa torre,
añadida tiempo después de la construcción del resto del edificio, desde la que
se supone se atisbaba a las embarcaciones que arribaban al puerto de
Veracruz.

VERACRUZ (CIUDAD). San Juan de Ulúa. El islote donde ahora se


localiza este fuerte contenía en la época prehispánica un santuario dedicado a
Tezcatlipoca. En el Virreinato se levantó esta imponente fortaleza con el
propósito de defender a Veracruz de las incursiones de los piratas.
Comenzada hacia 1582, la construcción albergaba en su interior una iglesia y
un hospital. Ya en el siglo XIX se convirtió en presidio de siniestra reputación;
muchos de los principales
[182]

Catedral de Veracruz.
personajes de la historia de México pasaron largas temporadas en sus
húmedas y estrechas crujías popularmente llamadas las "tinajas", entre ellos:
fray Servando Teresa de Mier, fray Melchor de Talamantes, Benito Juárez y
Jesús Arriaga "Chucho el roto". En 1915 fue sede provisional del gobierno de
Venustiano Carranza y ahora es un peculiar museo.
VERACRUZ (CIUDAD). Teatro Francisco J. Clavijero. Es uno de los
teatros más importantes del estado de Veracruz. Construido en el siglo XIX, ha
sido objeto de numerosas modificaciones arquitectónicas y ha recibido diversos
nombres: Coliseo Principal, Teatro Dehesa y Felipe Carrillo Puerto. A pesar de
estas alteraciones, aún conserva mucha de la elegancia original en sus
decorados interiores. En este lugar, mientras asistía a una función de ópera el
25 de diciembre de 1860, Benito Juárez recibió la noticia del triunfo liberal en la
Guerra de Reforma.

[182]

Palacio Municipal de Veracruz


[184-185]

Iglesia de Tlacotlalpan.
[186]
[187] PRONTUARIO

A
AGUILAR VARGAS, SILVESTRE (18831952). Político nacido en
Córdoba, Veracruz. Fue designado jefe político de esa ciudad por Ignacio
Madero en el año de 1911. En el puerto de Veracruz, fundó y dirigió el
periódico La Opinión.

AGUIRRE CENTA, RAFAEL (?- 1 936). Nació en Veracruz. Educador,


abogado y normalista. Dirigió al magisterio en varios países centroamericanos
y es autor de una historia de México.

AKTSINI'. Divinidad totonaca del agua, los truenos y los vientos (San
Juan). La conjunción del trueno y del viento produce la tempestad.

ALEMÁN VALDÉS, MIGUEL (1900-1983). Nació en Sayula, Veracruz.


Presidente de la República en 1945. Licenciado en Derecho, fue magistrado
del tribunal superior del estado, senador, gobernador y secretario de
Gobernación durante el periodo de Ávila Camacho.

ALMOLONGA, BATALLA DE (VERACRUZ) Librada por Vicente


Guerrero y Nicolás Bravo contra el brigadier iturbidista Gabriel de Armijo el 13
de septiembre de 1823.

ANTIGUA, LA (VERACRUZ). En la época prehispánica era conocida con


el nombre de Huitzilapan, "en el agua de los colibríes". En su momento albergó
al ayuntamiento de Veracruz (1525-1599) y fue el puerto más importante de la
Nueva España. En este lugar existen testimonios de aquella época como los
restos de su Parroquia y de varias casas, entre ellas la casona en que se
contrataba a los trabajadores negros, así como los enormes restos de una
antaño majestuosa ceiba donde según la tradición, Cortés amarró sus naves.

AQOWA. Hormiguillo.

ARTEAGA, DIEGO DE. Corregidor de Misantla en 1579.

AXAYÁCATL. Señor mexica que gobernó de 1469 a 1481 y que


conquistó Misantla; su retrato queda en el Códice Misantla.

B
BARCELATA, LORENZO (1902-1943).Compositor y músico nacido en
Tlalixcoyan, Veracruz. En la ciudad de México formó el Quinteto Tamaulipeco;
entre sus canciones más conocidas se encuentran "La iguana", el vals "María
Elena" y "Soy charro de Rancho Grande".

BARLOVENTO, ARMADA DE. Fue establecida en Veracruz en 1638.


Pasó a La Habana en 1748 con el propósito de resguardar el Golfo de México y
el Mar Caribe de las incursiones piratas. Estaba formada por dos galeones y
dos buques pequeños.

[188] BECERRA, LUCIANO (1830-1889). Nació en Tampico,


Tamaulipas. Ingresó al Colegio Militar y como alumno defendió el Castillo de
Chapultepec contra los norteamericanos en 1847. Además participó en la
batalla de Molino del Rey.

BETANCOURT, JUAN MANUEL (1860-1898). Nació en Veracruz.


Educador y colaborador de varias publicaciones. Fundó la Opinión del Pueblo,
la Gaceta Orizabeña y la Bandera Veracruzana.
C
CEMPOALXÓCHITL. Flor que es el principal adorno del altar y de los
ídolos; en ramo se sujeta en el puño durante las danzas, en corona sobre la
cabeza de los danzantes. Se utiliza también como instrumento de la limpia, se
le empapa en agua y alcohol para rociar a la persona que se va purificar.

COFRE DE PEROTE. Nauheampatépetl. Resto de un volcán situado en


la Sierra Madre Oriental al norte del Pico de Orizaba.

COMELAGATOAZTE. Huahua-volador.

COMERCIO. Los productos exportados por los totonacos por comercio o


tributo eran: algodón, chile, maíz, liquidambar, plumas y piedras preciosas,
petates, escudos, adornos de pluma, pieles, mosaicos de turquesa y
especialmente textiles, como mantas de colores.

COPAL. Proviene del árbol llamado sakiwi-pum; se utiliza en resina o


corteza. El humo del copal quemado en los incensarios para los totonacas
honran a los dioses al perfumarlos, elimina las impurezas.

COYOL. Planta muy solicitada para la decoración de los altares y muy


empleada en la danza. Tejida sirve para hacer las estrellas que se suspenden
sobre el altar.

CUETZALAN (PUEBLA). Lugar de unión para mercado de los grupos


nahuas y totonacas que habitan en región de la Sierra Oriental. La fiesta más
importante se realiza el 4 octubre, con danzas como la de los quetzales, los
negros y el palo volador.

CUNI. Zopilote o buitre.


CURANDERO. Su función es esencialmente religiosa; es aquel que
quema el copal o utiliza el refino; son también adivinos.

CH
CHACAL. En totonaco (maqasupi), camarón de agua dulce.

CHICHACHAPAL. Gran marmita, aún hoy es moldeada por algunas


mujeres.

CHICOMEÁCATL. Señor de Cempoal a la llegada de los españoles y


apodado por éstos como "el cacique gordo". Explicó al conquistador la
dictadura que ejercía sobre este señorío el emperador mexicano Moctezuma.

D
DÍAZ COVARRUBIAS, FRANCISCO (1 833~ 1889). Nació en Jalapa,
Veracruz. Ingeniero y topógrafo fue el encargado de levantar la carta
topográfica del valle de México. Además desarrolló nuevos métodos para
realizar mediciones astronómicas.

DÍAZ MIRÓN, SALVADOR (1853~1928). Nació en Veracruz. Fue


diputado al Congreso de la Unión y director del diario El Imparcial. Es
considerado uno los más grandes poetas del continente americano.

E
EKHOLM, GORDON F. (1909-?). Antropólogo del American Museum of
Natural History, Nueva York. Es [189] autor, entre otras obras, de Excavations
at Tampico and Panuco in the Huasteca, México 1944, y numerosos estudios
publicados en The American Anthropologist.
ESCLAVITUD. Se compraban esclavos y reducían a esta condición a los
autores de algún delito grave.

G
GARCÍA PAYÓN, JOSÉ (1896-1977). Arqueólogo, excavó en la
Huasteca en lugares como Oceoloapan, Misantla, Castillo de Teayo, Cempoala
y El Tajín, Veracruz desde 1939 hasta su muerte. Entre sus obras destacan,
Correlaciones arqueológicas del centro de Veracruz y Oaxaca, 1960, e
Interpretación cultural de la zona del Tajín, 1942.

H
HABITACIÓN. Las casas de los nobles se construían sobre terraplenes
artificiales, con escaleras, huertas anexas y agua conducida por canales. Las
paredes estaban encaladas, pintadas con almagre y bruñidas con guijarros,
hasta el punto de que un explorador de Cortés las confundió con muros de
plata.

HUASTECOS. Forman parte de la familia mayense.

HUIPIL 0 UIPILLI. Prenda femenina que es una especie de camisa sin


corte ni mangas, que se forma por la unión de uno a tres lienzos rectangulares.
Los lienzos se doblan transversalmente dejando una abertura para la cabeza y
los brazos.

I
ICHCAHUIPILLIS. Jubón eslotado de algodón para la guerra, que se
comerciaba en Misantla.
IXCUINAN (IXCUINAME). Complejo de cuatro divinidades femeninas de
origen huasteco. Tenían como rito propio un sacrificio que consistía en atar al
sacrificado en un armadillo de madera y lanzarle flechas, para que su sangre
cayera sobre la tierra imitando la lluvia. De carácter fálico, era un rito de
fecundidad, tanto de la tierra como del hombre.

J
JIMÉNEZ MORENO, WIGBERTO (1909-1985). Estudió en México y
Harvard Arqueólogo, etnólogo, profesor e México en la UNAM, la ENAH, el
Mexico City College y la Universidad Ibero americana. Enseñó antropología en
el extranjero en Texas, Minnesota, Illinois, Arizona y California. Es autor de
numerosas obras, entre ellas, La migración mexica, Mapa lingüístico de Norte y
Centroamérica, Tula y los toltecas, El enigma de los olmecas, etc.

JUN. Colibrí Chuparrosa.

K
KAJA. Tamborcillo utilizado en la ceremonia de los voladores; está
hecho con piel de venado, coatí o de mapache sobre un marco de cedro. Una
de las caras está marcada con una cruz doble, trazada antes de la danza con
sangre de un pollo.

KALININ. La residencia de los muertos

KITSISLUWA. Cinco-Serpiente, número mágico del maíz.

KUCU'. En totonaco, aguardiente, refino, alcohol de caña.


L
LAK-PATNA STÁKU. Estrella de las limpias, invocada en el curso de
ceremonias de purificación.

LANDEROS Y COS, FRANCISCO (1828-1900). Gobernador de


Veracruz, defendió

[190]
[191] el puerto de la invasión norteamericana en 1847. Oficial y
administrador de la aduana marítima de Veracruz, ocupó el gobierno del estado
el 18 de noviembre de 1872.

LANDERO BAUZA, JUAN JOSÉ (1802-1869). Militar veracruzano que


se adhirió al Plan de Iguala. Fue gobernador de la fortaleza de Ulúa.
Comandante de artillería, defendió la plaza de Veracruz contra los franceses en
1838, y en 1847 contra los norteamericanos.

LARA AGUIRRE, AGUSTÍN (1900-1979). Compositor y poeta. Nació en


Tlacotlalpan, Veracruz. A la edad de 15 años se enlistó en la guardia personal
de Francisco Villa. Entre 1920 y 1929 tocaba el piano en reuniones privadas y
cabarets, luego formó parte del primer grupo de artistas de la radiodifusora
XEW. Compuso cerca de 700 melodías, como "María bonita", "Lamento
jarocho", "Granada", "Aventurera", etcétera, e intervino en 30 películas.

LERDO DE TEJADA, SEBASTIÁN (1823-1889). Nació en Jalapa,


Veracruz. Fue rector del Colegio de San Ildefonso en la ciudad de México,
diputado y presidente del Congreso de la Unión, ministro de justicia y
presidente de la República en 1872.

LI-KATSIN. En totonaco sería el principio del conocimiento, de la


inteligencia, del espíritu; la cabeza.

LIKLIK. Gavilán chiquito.

LI-STÁKNA. En totonaco "eso que hace vivir y crecer el cuerpo".


M
MATKUYU. La Luna. Juega un papel importante; si no hubiera Luna no
habría mujeres. Interviene en la formación del feto para determinar el destino
del niño.

MAWAKITE. Serpiente pitón; se encuentra en las milpas, y es


considerada útil pues devora a los roedores.

MEADE SAÍNZ-TRÁPAGA, JOAQUÍN (1896-1971). Destacado


historiador y arqueólogo con numerosos estudios en la Huasteca. Durante más
de 30 años realizó investigaciones en el Archivo General de la Nación y realizó
varios viajes en los que localizó numerosos sitios arqueológicos, de los que
elaboró planos, fotos y dibujos. Realizó interpretaciones de la estatua conocida
como el Adolescente Huasteco y las pinturas murales de Tamuín. Entre sus
obras se encuentran- La Huasteca época antigua, Exploraciones en la
Huasteca potosina y La Huasteca tamaulipeca.

MEDELLÍN ZENIL, ALFONSO (19251986). Arqueólogo, director del


Instituto de Arqueología de la Universidad Veracruzana. Fue quien proyectó y
realizó el Museo de Antropología de Jalapa. Entre sus obras destacan:
Exploraciones en la isla de Sacrificios, 1955, Cerámica del Totonacapan,
Exploraciones arqueológicas en el centro de Veracruz, 1960, jalapa
prehispánica, 1975.

MIAZATZINTECUTLI. "El señor venadito", Personaje chichimeca que


conquistó Misantla.

MILAKAPUN. Ante ti, a tu salud.


MISANTLA. "Lugar de venados". Este pueblo tributaba cada año al
emperador mexicano Moctezuma 40 cargas de liquidambar para zahumerios.
Éste era uno de los productos más importantes del Totonacapan.

MONTIZÓN. El dios de la tierra.

MOQOT. Sonajas tejidas de coyol, también llamadas manzanas.

MUINA. O mohina, cólera provocada o sufrida.

MUTAYAT. Copete, parte del tocado cónico de los voladores, el que


parece simbolizar al Sol y sus rayos.

[192] N
NAHUAL. Es el "genio personal" que trae un individuo al nacer; puede
adoptar transitoriamente la forma de un "genio" ya sea animal, principalmente
un jaguar, o un trueno.

NATACAMALLI. Empanadas de gallina hechas con maíz.

NATAKAMPIN. "Lugar por debajo de la tierra", reino de los muertos, del


más allá.

NATSI' ITNI. El más humano de los dioses totonacas. Virgen y madre


del oriente, se le representa cubriendo a los niños con su rebozo, acunándolos,
haciéndolos jugar hasta que encarnan.

P
PALMILLA. Planta que sirve para adornar el altar; importante artículo de
comercio.
PAPANTLA (VERACRUZ). La región en que se encuentra este poblado
es la principal productora de vainilla del país. Se trata de un pueblo con hondas
raíces indígenas, habitado por totonacas que aún realizan ceremonias a la
usanza tradicional. En el atrio de la iglesia se realiza el día del corpus la
famosa ceremonia de los voladores, tan sólo el final de un ritual que comienza
días antes y que comprende varias ceremonias.

PAPATLA. Planta cuyas hojas sirven para cocer en ellas los tamales al
vapor. Se les extiende sobre la mesa o el suelo de las ofrendas como mantel.

PARTERA. En totonaca (laqcaqeni), la que lava la ropa de la parturienta


y el recién nacido. También llamada facultativa.

PASCAL. Plato reservado a los niños difuntos, consiste en pollo hervido


sazonado con pipián o ajonjolí molido.

PICAWA. Faisán gritón o cojolite, considerado pájaro sagrado.


Representa el sol al alba, a causa de su color rojo y sus hábitos matinales.

PISKAL. En totonaco, el fiscal. Es ante todo el guardián de la iglesia. Él


designa a las mujeres viudas o solteras que han de hacer el aseo en el templo;
como insignia de sus funciones, tiene una vara o bordón adornado.

PU- LAKAWA STÁKU. Estrella de los cristales. Patrona de los adivinos


que escrutan en sus cristales la causa de las enfermedades.

PUSAMAT. "20 costumbre", ceremonia dedicada a sanar un maleficio.


Entre los totonacos el número 20 tiene un valor mágico.
PUTISA. Del español botija, servía para el transporte de aceite de oliva
de España. Se utilizaba para llevar el alcohol en las ceremonias importantes;
hoy se ha reemplazado por la garrafa.

Q
QATIYAT. Carrizo.

QATIYAT CICINI. El Sol-Cañuto, cuyos rayos son comparados con


delgados canutillos.

QATIYAT STÁKU. Estrella de carrizo; patrona de los curanderos que


utilizan un tubo de carrizo para chupar y extraer la enfermedad del paciente.
QATLA WA' YA'. En totonaco, gran gavilán.

QOLUCISKU. Dios viejo, hombre viejo.

QOLUCIWIS. Pájaro chiquito.

QOTITI. El diablo.

QUEXQUEMITL. Una de las prendas de vestir más antiguas de esta


región; se ha observado en figuritas del periodo "Remojadas Superior".

[193] R
REFINO. Ofrenda líquida por excelencia. Los totonacas le llaman pulque
de caña, que corresponde a una bebida preparada con jugo de cana no
fermentado y mezclado con la sangre de los animales sacrificados. El refino se
utiliza como ofrenda, como elemento purificador, como medicamento, y agente
de ebriedad ritual.
ROA BÁRCENA, JOSÉ MARÍA (1827-1908). Nació en Jalapa, Veracruz.
Escritor, colaborador de varias revistas literarias y autor de obras como
Leyendas de México, Catecismo elemental de la Historia de México y
Recuerdos de la invasión norteamericana, entre otras.

S
SACIS KU KILIWATKAN. Señor de nuestros alimentos, señor de nuestra
carne.

SAHUMERIO. Resina de copal.

SAN JUAN BAUTISTA TUTUTLA. Fue fundado en el año 818 d. C. (1


calli- 2 tochtli), por un capitán totonaco llamado Tutul, "pájaro", y conquistado
en 1281 por los chichimecas

SANAT STAKU. La estrella de flor que vela en las ofrendas de flores


sobre el altar.

SANTA ANNA, ANTONiO LOPEZ DE (17941876). Nació en Jalapa.


Ingresó a la carrera de armas en 1810. Tuvo una agitada y brillante vida
política. Fue Presidente de la República en repetidas ocasiones y condujo al
ejército mexicano durante la intervención norteamericana.

SIMAWA. Mosca.

SLUL. Caimán, lagarto.

SMAJAN. Entre los totonacas, animal que trae la mala suerte, posible
tejón o tlacuache.
SONES. "Aires", son una frase o fragmento [193] musical formado de un
tema melódico, siempre muy simple y repetido cierto número de veces.

SOTO LA MARINA (TAMAULIPAS). Situado en las inmediaciones del río


del mismo nombre, este lugar fue el escenario de importantes acontecimientos
en la historia de México, principalmente en la primera mitad del siglo XIX. Aquí
desembarcó Francisco Javier Mina a su llegada de España, para participar
destacadamente en las filas insurgentes por la independencia de México.
Agustín de Iturbide fue apresado en este lugar de donde se le trasladó a Padilla
para ser fusilado.

STÁKU. Estrellas. Juegan un papel fundamental en el destino humano.


Más cercanas al hombre que los grandes dioses, le están vinculadas desde su
nacimiento. Cada hombre nace con una estrella que lo protegerá o castigará.

STIKU. En totonaco, los amos, dueños, patrones.

T
TALAKSIN. Figurillas o muñecos rituales totonacas, hechos con madera
y resina de copal, y fabricados exclusivamente por los curanderos. El muñeco
representa un personaje humano, con esqueleto, cabeza, miembros y corazón
(una esferita de copal).

TANCOLOTE. Cesta utilizada para levantar la cosecha del maíz, o para


depositar la ofrenda de muertos.

TANKOLUJ. Derivado de tancolote, ofrenda alimenticia hecha con


ocasión del día de muertos. Consiste en un pollito hervido con sus plumas en
un jarrito, con siete almendras en pipián y siete chilitos, siete gorditas de maíz
con siete espinas de nopal, siete carboncitos de la lumbre, hojas urticantes de
"mala mujer", tamales, tabaco, jilotes, etcétera.

TAQSJOYUL. Temazcal.

[194]
[195] TAQSJOYUT. Dios del fuego. En totonaco, hombre o mujer que
por la noche se transforman en el "dueño del fuego". Nadie los ha visto, sólo en
sueños, como viejísimos, negros y pequeños, o bajo la forma de un perro negro
con ojos brillantes.

TAWILATE. Se designa con este nombre a la gran fiesta del poblado


que se celebra antes de la siembra de temporal. Ceremonia colectiva dedicada
a la tierra y a los ídolos del poblado; tenía por finalidad lavar y nutrir con sangre
cada año los objetos sagrados del lugar, como ídolos, objetos católicos y varas
de mando. Pretendía así asegurar las cosechas, la llegada de las lluvias y la
protección contra las calamidades naturales. Podía durar de 4 a 15 días y, en
ocasiones, hasta un mes.

TEPACHE. Jugo de caña fermentado, al cual se le puede agregar


cáscaras de piña, entre otras. Juega, junto con el refino, un papel muy
importante en las ceremonias de purificación.

TEQSKÁWI. El sereno que envían las estrellas para refrescar a los


árboles y a las plantas.

TEZIUTLÁN (PUEBLA). Situada casi en los límites con Veracruz en una


región montañosa con fuerte presencia indígena de grupos nahuas y
totonacas. Es un importante centro de intercambio comercial de una amplia
región.

TLACOLULA, RELACIÓN. Menciona que los totonacos vinieron del mar


bajo el mando de cuatro principales y que fundaron cuatro pueblos.

TLAPEXTLE. Silla o trono de carrizo, adornado con papeles y velas.


TONALPOHUALLI. El calendario sagrado entre los pueblos del México
prehispánico constaba de 260 días, contados por la combinación de 20 signos
para los días y 13 meses.

TOPO. Botella de un quinto de litro más o menos; se utiliza para la


compra de refino.

TOQOMAQAT. Literalmente 7 ceremonia que consiste en expulsar


amigablemente el espíritu del día - su alma- ofreciéndole una última comida
servida fuera de la casa, cerca del cementerio haciéndole comprender que no
vuelva hasta la fiesta anual de los muertos.

U
UÑI. Los vientos, Son los compañeros de los truenos; se dice que a
veces son sus sirvientes a los que guardan en un gran cofre.

V
VESTIDO. Los nobles usaban manta, tilma, taparrabo y sandalias, a
diferencia de la gente común que usaría únicamente taparrabo y quizás manta.
La mujer noble enagua, faja, huipil y quexquemitl; la mujer del pueblo enagua y
faja, a veces cubrían el pecho con la pañoleta.

X
XAMBE. Harina de maíz verde.

XOLOTL. Caudillo chichimeca casa con Tomiyauh, señora de Tamiah de


Tampico y de los huasteca, lo que indica una alianza entre estos pueblos.
Z
ZÁCAPOAXTLA (PUEBLA). Este poblado, cuyo nombre significa "valle
campo de zacate para cortar", es situado en una región de abundan lluvia y
riqueza vegetal, y es mas conocido por la histórica intervención de soldados
provenientes de es lugar en la lucha contra la invasión francesa de 1862. Cabe
señalar que aquí aún se realizan ceremonias tradicionales con claros vínculos
con las formas prehispánicas, como el Mitoticuacalli.
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LA EDICIÓN DE EL MUNDO HUASTECO Y TOTONACO
ESTUVO A CARGO
DE JAIME BALI
Y BEATRIZ QUINTANAR HINOJOSA.
LA TIPOGRAFÍA FUE COMPUESTA
EN CARACTERES BERKELEY
EN LA IMPRENTA DE JUAN PABLOS, S.A.
Y LA ELABORACIÓN COMPUTARIZADA
DE PLANAS LA REALIZÓ
OPCIÓN TRÓNIX
EN LA CIUDAD DE MÉXICO.
ESTE LIBRO SE TERMINO DE IMPRIMIR
EN TOPPAN PRINTING CO. DE JAPÓN
EN OCTUBRE DE 1993.
LA EDICIÓN CONSTA DE 11 000
EJEMPLARES MÁS SOBRANTES PARA REPOSICIÓN.