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El agua fuente de vida, bienestar y desarrollo

El agua es un bien natural estratégico para el hombre, ya que permite la realización


de actividades económicas, sociales y culturales propias del desarrollo de la vida.
Es imprescindible para el progreso de las sociedades. También es vital para los
procesos naturales dentro de los ecosistemas, por lo que se debe hacer un buen
uso y aprovechamiento que permita no solo satisfacer necesidades sociales y
económicas, sino también que ayude a la conservación ecosistémica y garantice la
perdurabilidad en el tiempo de la biodiversidad.

El agua como recurso natural


El agua es uno de los cuatro elementos que el filósofo griego Aristóteles (siglo IV
A.C.) definió como elemento del universo junto con el aire, la tierra y el fuego. Es la
sustancia más abundante que existe en la Tierra y el principal componente de todos
los seres vivos: constituye más del 80% del cuerpo de la mayoría de los organismos
y participa en la mayor parte de los procesos metabólicos que estos realizan.
Además, interviene de manera fundamental en el proceso de fotosíntesis de las
plantas, es el hábitat de una gran variedad de seres vivos y constituye un factor
decisivo para la existencia humana en la regulación del clima, la formación de
paisajes y el desarrollo económico de las sociedades.

Renovabilidad: es la propiedad de los recursos (agua, hielo, bosques, fauna,


energía, etcétera) de regenerarse o volver a su estado original dentro del ciclo
normal de interacción de los procesos naturales. Esta propiedad debe producirse sin
intervención del hombre.

Sustentabilidad: se refiere a la relación entre las sociedades humanas y la


naturaleza. Es la capacidad que tiene una sociedad para hacer un uso consciente y
responsable de sus recursos sin agotarlos o exceder su capacidad de renovación.
También nos habla del uso de recursos sin comprometer el acceso a estos por parte
de generaciones futuras.

¿Cuánta agua hay en nuestro planeta?


El agua es indispensable para la vida del ser humano, es un elemento vital para los
pueblos y un factor determinante para el desarrollo económico. También es
insustituible para la generación de energía y las actividades agrarias, industriales,
turísticas, entre otras.

Nuestro planeta tiene mucha agua. ¿Por qué estamos entonces tan preocupados?,
¿por qué pensamos en una crisis o en guerras por el agua?.

La respuesta es más simple de lo que pensamos. Aunque más de 2/3 de la


superficie del planeta sea agua, en realidad solamente alrededor del 3% (varía entre
un 2,5 y un 2,7 o un 3% según el autor) existente es dulce: la que sostiene la vida
humana y la de los ecosistemas. Si analizamos el 3% de agua dulce disponible en el
planeta su distribución es la siguiente: 70% corresponde a hielos continentales en
forma de casquetes polares y glaciares, 29% se encuentra en forma subterránea,
mientras que el 1% es superficial fácilmente accesible.

Figura 1: Cantidad y distribución de agua en el planeta Tierra

Fuente: Adaptación basada en Paris Marta del Carmen, (2009).

Disponibilidad y accesibilidad de agua en el mundo


La disponibilidad y accesibilidad al agua es variable en todo el mundo y depende de
diversos factores. El crecimiento de la población mundial y la mayor cantidad de
actividades humanas desarrolladas atentan contra la preservación del recurso.

Disponibilidad de agua y población


Se calcula que en la Tierra hay unos 1.400 millones de km 3 de agua. Sin embargo,
solo una pequeña parte es dulce. El resto es salada y se encuentra en forma de
hielo o vapor o situada en lugares inaccesibles.

Además, el reparto heterogéneo de este recurso, debido fundamentalmente a las


diferencias en la distribución de las precipitaciones, hace que no todas las regiones
tengan la misma disponibilidad. Los países del Norte de Europa disponen una media
de agua en todos sus estados de 70.000 m3 por persona y año, lo que no quiere
decir que se consuma todo este volumen. Por otra parte en algunos países de la
península de Arabia no pueden satisfacer las necesidades básicas de agua para
beber o de higiene. En ciertos casos, la disponibilidad es limitada por la calidad del
agua, ya que su nivel de degradación la inutiliza para determinados usos.

Por otro lado, el crecimiento de la población mundial en los últimos años, el aumento
del consumo para usos no domésticos en las zonas urbanizadas y el incremento de
la superficie de cultivos de regadío, hacen que, en muchos lugares la cantidad de
agua existente se vea superada con creces por la demanda. En estos casos donde
el requerimiento de agua es superior a la disponibilidad del recurso, se habla de
escasez.

En el mapa siguiente se puede apreciar la disponibilidad de agua por países:

Mapa 1: Disponibilidad de agua en el mundo por país


Fuente: Adaptado de World Resources Institute Whashington DC, (2000).

El siguiente mapa resume regionalmente la disponibilidad global de agua versus la


población. También subraya las disparidades continentales y en particular la presión
ejercida sobre el continente asiático que alberga más de la mitad de la población
mundial.

Mapa 2: Relación entre disponibilidad de agua y población por


continente
Fuente: Adaptado de UNESCO, Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio, (2010).

El porcentaje de consumo de agua requerida por habitante aumenta debido a la


mejora de los niveles de vida y al crecimiento poblacional. Si se suman las
variaciones espaciales y temporales del agua disponible puede decirse que la
cantidad existente para todos los usos comienza a escasear y nos llevará a
una crisis hídrica. Por otro lado, los recursos de agua dulce se ven reducidos por la
contaminación. Unos dos millones de toneladas de desechos son arrojados
diariamente en aguas receptoras. Esto incluye residuos industriales y químicos,
vertidos humanos y desechos agrícolas.

Las poblaciones más pobres son las más afectadas, ya que un 50% de los
habitantes de los países en desarrollo se encuentra expuesto a fuentes de agua
contaminada. El cambio climático produce efectos sobre los recursos hídricos. Con
una tendencia perceptible hacia condiciones meteorológicas extremas más
frecuentes es probable que las inundaciones, sequías, avalanchas de lodo, tifones y
ciclones aumenten. Es posible que disminuyan los caudales de los ríos en períodos
de flujo escaso y que la calidad del agua empeore debido al aumento de las cargas
contaminantes y la temperatura.

Por otra parte, se avanza notablemente en la comprensión de la naturaleza del agua


y de su interacción con el entorno biótico y abiótico. Actualmente existen
proyecciones más precisas sobre los efectos del cambio climático en los recursos
hídricos. La comprensión de los procesos hidrológicos permitirá que en el transcurso
de los años se pueda contar con recursos hídricos suficientes para nuestras
necesidades y reducir los riesgos de situaciones extremas. Sin embargo, las
presiones sobre el sistema hidrológico continental aumentan al ritmo del crecimiento
demográfico y del desarrollo económico, lo que plantea retos frente a la progresiva
falta de agua y su contaminación.

Accesibilidad al agua potable


Para analizar el concepto de accesibilidad al recurso se debe tener en cuenta el
abastecimiento de agua potable en cantidad y calidad suficiente, además de la
cobertura de saneamiento para toda la población considerada. Estos elementos
básicos tienen estrecha vinculación con la disponibilidad de agua como fuente
natural y las obras de infraestructura que se llevan a cabo.
La accesibilidad al agua potable generalmente está asociada a la densidad
poblacional y al uso que los habitantes hacen de ella. Por lo tanto, para evaluar la
sostenibilidad del recurso natural resulta imprescindible analizar en forma integral el
contexto en que se encuentra, sus características urbanas o rurales, los aspectos
socio-económicos, los bienes y servicios que presta y su componente cultural, entre
otros.

Índice de Pobreza Hídrica (IPH)


El Índice de Pobreza Hídrica permite evaluar este recurso si tenemos en cuenta
factores físicos y socio-económicos relacionados con su disponibilidad.

Tabla 3: Componentes del Índice de Pobreza Hídrica

COMPONENTES DEFINICIÓN

Disponibilidad física del agua superficial y subterránea que tiene en cuenta la


Recursos
variabilidad y la calidad del recurso así como la cantidad total.

Nivel de acceso al agua para uso humano. No sólo la cantidad, sino la distancia a una
fuente de agua segura, la época de recolección doméstica del agua y otros factores
Acceso
significativos. El acceso hace referencia al uso de agua apta para el abastecimiento
humano, doméstico, agrícola e industrial.

Capacidad Eficacia de la capacidad de la población para manejar el agua.

Formas en las cuales el agua se utiliza para diversos propósitos. Incluye uso
Uso
doméstico, agrícola, ganadero e industrial.

Evaluación de la integridad ambiental que relaciona el agua con el uso del recurso
Ambiente
natural, productividad agrícola y degradación de tierras.

Fuente: Sullivan, et al. (2003 modificado).

Mapa 3: Índice de Pobreza del Agua (WPI) en escala mundial


Fuente: Adaptado de Lawrence, Meight & Sullivan, (2002).

El consumo de agua
El 70,8% de la superficie terrestre está ocupada por agua,
Se entiende por consumo doméstico de agua por habitante a la cantidad de agua que
dispone una persona para sus necesidades diarias de consumo, aseo, limpieza, riego,
etc. y se mide en litros por habitante y día (l/hab-dia).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la cantidad adecuada de
agua para consumo humano (beber, cocinar, higiene personal, limpieza del hogar)
es de 50 l/hab-día. A estas cantidades debe sumarse el aporte necesario para la
agricultura, la industria y, por supuesto, la conservación de los ecosistemas acuáticos,
fluviales y, en general, dependientes del agua dulce. Teniendo en cuenta estos
parámetros, se considera una cantidad mínima de 100 l/hab-día.
En la siguiente tabla se aprecia el consumo en diferentes zonas del planeta (datos 1.996).

CONSUMO
ÁREA GEOGRÁFICA
m3/hab.-año l/hab.-día

AMÉRICA DEL NORTE Y CENTRAL 1.874 5.134


EUROPA 1.290 3.534
OCEANÍA 887 2.430
ASIA 529 1.449
AMÉRICA DEL SUR 485 1.329
ÁFRICA 250 685
MEDIA MUNDIAL 657 1.800
ESPAÑA 1.201 3.290
En conclusión, no parece muy descabellado aseverar que, a pesar de que la cantidad de
agua disponible en el planeta es suficiente para cubrir las necesidades de la población,
su consumo excesivo e incorrecto en muchos países y su escasez en otros, podría
provocar la falta de recursos dentro de pocos años. Ante esta situación es necesario un
cambio en las tendencias actuales de consumo según la denominada “nueva cultura del
agua”, basada en el ahorro de agua, la optimización de su gestión, el respeto y
sensibilización hacia este recurso, su reparto equitativo y la valoración como activo
ecológico y social.