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LA LITERATURA 

HISPANOAMERICANA 

Araceli González Roldán.


Rocío Ramírez Páez.
Rocío Díaz Caballero.
Carmen Jesús Pérez Pérez.

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ÍNDICE
1. LA LITERATURA HISPANOAMERICANA.
a. Etapas.
b. Autores destacados.
c. Siglo XX.
2. NARRATIVA.
a. Novela Regionalista-realista.
b. La renovación narrativa.
c. El boom de la novela hispanoamericana.
d. El post boom.

3. TEATRO.
4. ENSAYO.

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LA LITERATURA HISPANOAMERICANA
La literatura hispanoamericana incluye la de todos los países americanos que tienen el
español como lengua materna. Al hablar de literatura hispanoamericana debemos situarnos en
el siglo XX; es decir, es en esta fecha cuando adquiere voz propia al acabar totalmente su
dependencia con el imperio colonial español. Debemos también tener en cuenta que el
término “literatura hispanoamericana” engloba a un gran número de países con notables
diferencias geográficas, culturales y socioeconómicas; todo esto originará una notable
diversidad de obras y estilos. Es la lengua en común, el español, lo que permite unirlos a
todos y hablar de una literatura hispanoamericana con rasgos y trayectoria similar.
Las realidades hispanoamericanas que marcan su literatura son:
→ ​El mestizaje racial y cultural. La cultura americana es una mezcla de lo
indígena, de lo español y de lo europeo.
→ ​La naturaleza. La presencia de una naturaleza grandiosa, excesiva y poderosa que
se impone al hombre.
→ ​La injusticia social, los problemas económicos y la inestabilidad política que
van a influir en los temas de las obras y en la implicación en estos problemas de los
escritores.

Etapas
La literatura hispanoamericana comienza, realmente, cuando Colón llega a América
en 1492. Pasará por varias etapas hasta llegar al siglo XX donde alcanzará su madurez y
esplendor y conquistará al resto del mundo. Esas etapas coinciden en gran parte con las
etapas de la literatura en España.

Colonialismo
La literatura de este momento destaca especialmente por sus obras didácticas y por las
crónicas. Por ejemplo:
- Bernal Díaz del Castillo, conquistador e historiador español que escribió “Verdadera
historia de la conquista de la Nueva España” en 1632.
-Garcilaso de la Vega, historiador peruano que narró la historia de los incas.
-El dominico Fray Bartolomé de las Casas, misionero e historiador.

El Barroco llega a Hispanoamérica donde triunfan las obras de Calderón de la Barca y


de Luis de Góngora. En el siglo XVII, la monja mexicana JUANA INÉS DE LA CRUZ
escribió prosa, obras de teatro y poemas. En el siglo XVIII llega el Neoclasicismo y las ideas
de la Ilustración.

La independencia
Abundan en esta etapa las obras patrióticas; literatura y política están muy
relacionadas; gran preocupación por la situación social y una profunda crítica moral;
desarrollo del costumbrismo. En 1816 aparece la primera novela escrita en Hispanoamérica
“Periquillo Sarmiento”, del mejicano Joaquín Fernández De Lizardi.

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La consolidación
Llega el Romanticismo en la década de 1830 y se abandonan las formas neoclásicas.
Se continúa con el costumbrismo, que ayuda a la penetración del Realismo que seguiría al
Romanticismo.
​Autores destacados
1. El ensayo es cultivado por notables periodistas, que muestran gran interés por la
política y la educación. Entre estos podemos destacar a Juan Montalvo y a Eugenio María de
Hostos.
2. En poesía, podemos señalar a Gertrudis Gómez de Avellaneda y Juan Zorrilla de
San Martín.
3. Entre los novelistas encontramos a Alberto Blest con su obra “Durante la
reconquista” (1897), la mejor novela histórica. Jorge Isaac con “María” (1867), cuento
considerado obra maestra del Romanticismo en Hispanoamérica, y Juan León Mera.

Y así se llega al Modernismo, en la década de 1880. Es un movimiento de profunda


renovación cultural y literaria. Defiende “la estética” como principal función de la literatura,
frente a “la utilidad”. Se nota la influencia de tendencias europeas como el parnasianismo y el
simbolismo. Muchos modernistas fueron poetas, aunque también se creó un nuevo estilo de
prosa (que llegó a influir notablemente en el estilo de los escritores españoles). En esta
tendencia destacan: Juan Martí, Julián del Casal, Manuel Gutiérrez Nájera, José Asunción
Silva y Rubén Darío, que será su mejor representante y con él culminará esta tendencia
literaria que dará paso al siglo XX, con obras como “A Margarita Debayle” y “Sonatina”.

Siglo XX

Poesía
En el terreno de la poesía, numerosos autores reflejaron en su obra las corrientes que
clamaban por una renovación radical del arte, tanto europeas —cubismo, expresionismo,
surrealismo— como españolas, entre la cuales se contaba el ultraísmo, denominación que
recibió un grupo de movimientos literarios de carácter experimental que se desarrollaron en
España a comienzos del siglo.
A finales del siglo XX y de la mano de Rubén Darío nace el Modernismo. En 1888
publica “Azul”, en 1896 “Prosas profanas” y en 1905 “Cantos de vida y esperanza”. El
influjo de este escritor llega a Europa y triunfa en España, donde lo cultivarán autores como
Juan Ramón Jiménez y Manuel Machado.
La muerte de Rubén Darío, en 1916 marca el final del Modernismo. La poesía
hispanoamericana toma entonces tres caminos diferentes y variados.
1. Por un lado una poesía intimista y humana caracterizada por un estilo sencillo (libre
de los artificios propios del modernismo) con temas sentimentales y emotivos y gusto por el
costumbrismo. Con autores como Gabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura en 1945,
Juana de Ibarbourou y Alfonsina Storni

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2. Por otro, la poesía de vanguardia. Alrededor de 1920, los movimientos
vanguardista europeos irrumpen con fuerza en Hispanoamérica. Con ellos llega la oposición a
todo, la ruptura con la realidad, el gusto por lo irracional y por un lenguaje ilógico e
incoherente. Y aparece Vicente Huidobro (1893-1948) y el creacionismo, un movimiento
vanguardista propio de los hispanoamericanos. Huidobro dice que el poeta no debe imitar la
realidad sino “crearla”, “hacer un poema como la naturaleza hace un árbol”. Con autores
como Jorge Luis Borges, César Vallejo y Cernuda, que fue Premio Nobel de Literatura en
1971.
3. Finalmente, la poesía afroamericana o “negra”, que aparece en 1930 en Las Antillas
y que se inspira en el folclore de la zona (combinando elementos africanos con elementos
españoles). Esta poesía consigue formas muy ágiles y rítmicas logradas con sorprendentes
aliteraciones, onomatopeyas y repeticiones. Con autores como Nicolás Guillén.

En la segunda mitad del siglo XX la poesía se ha desprendido de todo lo europeo y se


ha hecho más comprometida al criticar con dureza la trágica realidad social americana.
Podemos destacar a autores como Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura en 1990. , cuyos
poemas metafísicos y eróticos reflejan una clara influencia de la poesía surrealista francesa,
está considerado como uno de los más destacados escritores latinoamericanos de posguerra, y
ha cultivado también la crítica literaria y política.

​ ​Autor más destacado: Juan Zorrilla de San Martín


Fue un escritor uruguayo al que se considera máximo representante de la poesía
romántica uruguaya.
Sus primeros estudios los realizó con los jesuitas de Santa Fe y con los padres
bayoneses de su ciudad natal entre los años de 1865 y 1873. Continuó en Chile su formación
universitaria; aquí, en 1877, se licenció en Leyes y Ciencias Políticas, y al año siguiente, se
trasladó a Montevideo para ocupar el cargo de juez.
En 1880 consiguió una cátedra de Literatura en la universidad, de la que, sin embargo,
sería destituido; tuvo que sufrir además la persecución del Gobierno, encabezado por el
general Máximo Santos, a causa de sus ideas políticas y de sus campañas periodísticas, por lo
que emigró a Buenos Aires, ciudad en la que participó en los preparativos de la revolución
del Quebracho de 1886, muy bien descrita en su crónica por el escritor Javier de Viana.
Contrajo matrimonio con Elvira Blanco, que moriría en el año 1887, y había fundado
y dirigido el periódico católico ​El Bien Público ​(1878), en este periódico se criticaba la
política de Latorre. Entre 1887 y 1890 desempeñó el cargo de diputado; un año después sería
nombrado Ministro Plenipotenciario ante España y Portugal; más tarde, en 1894, pasó a París
y en 1897 a la Santa Sede.
Destituido en ese mismo año, se trasladó a Montevideo, donde volvió a hacerse cargo
de la dirección de ​El Bien Público ​y donde ocuparía una cátedra de Derecho Internacional.
Desde 1905 fue Delegado del Gobierno en el Departamento de Emisión del Banco de la
República. En el 1907 enviudó de su segunda esposa.

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Su obra, iniciada entre los años de 1874 y 1877 con la publicación de algunos versos
y leyendas en la revista La Estrella de Chile y con su primer libro poético Notas de un himno
(1877), tiene un hito en el extenso poema titulado ​Tabaré​, cuya composición le llevó casi
diez años. Éste fue publicado en París en el año 1888. Antes, con ​La Leyenda Patria (1879),
escrita para un concurso literario de exaltación patriótica, del que, sin embargo, fue excluida
por su excesiva extensión, había obtenido ya el reconocimiento como uno de los poetas
contemporáneos más destacados.
En ​Tabaré​, poema impregnado de un intenso lirismo y de un tono elegíaco, recrea en
la figura de su protagonista, el mestizo Tabaré (hijo de un cacique charrúa, raza que
supuestamente habría poblado Uruguay en el pasado lejano, y de la cautiva española
Magdalena), los rasgos más destacados del héroe romántico, en el que la soledad, el
sentimentalismo, la desdicha y la nobleza son sus rasgos predominantes.
Estuvo influido por Gustavo Adolfo Bécquer que deja sentir en la versificación del
poema, compuesto en su mayor parte por cuartetos de versos endecasílabos y heptasílabos.
La naturaleza, es otro de los componentes que realzan el contenido del texto, en el que el
tema indígena, las luchas entre indios y españoles, le aportan además ese carácter de epopeya
nacional.
Completan la producción literaria de Zorrilla de San Martín, que ya, a partir de
Tabaré​, sólo escribirá en prosa, las obras: Resonancias del camino (1894), ​Huerto cerrado
(1910), ​El sermón de la paz (1924) y ​El libro de Ruth (1928), además de La epopeya de
Artigas que, escrita por encargo del Gobierno, salió publicada en el año 1910. Este escrito es
una auténtica narración de los tiempos heroicos de Uruguay, en el que la figura de José
Gervasio Artigas, fundador de la nacionalidad uruguaya, adquiere el máximo valor y
admiración por parte de Zorrilla de San Martín.

NARRATIVA
Durante buena parte del siglo XX la narrativa hispanoamericana sigue las bases
tradicionales del Realismo y Naturalismo del siglo XIX. Pero, aunque más lentamente que la
poesía, irá encontrando una forma de expresión propia. Establecemos cuatro períodos:
1. Novela Regionalista-realista. Desde comienzos del XX hasta los años 40.
Características:
- Se sigue la técnica narrativa realista-naturalista del siglo anterior.
- Temas variados: indigenismo, costumbrismo, mundo rural, lucha hombre-naturaleza,
problemas políticos…
Las tres obras maestras de este período son:
“La Vorágine” (1924), del colombiano José Eustasio Rivera (1888-1928). Se
denuncia la explotación del caucho y se describe de forma sobrecogedora el llano colombiano
y la selva amazónica.

“Don Segundo Sombra” (1926), del argentino Ricardo Güiraldes (1886-1927). Una
serie de retratos costumbristas sobre la vida de los gauchos en medio de la pampa.

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“Doña Bárbara” (1929), del venezolano Rómulo Gallegos (1884-1969). Plantea la
lucha entre la barbarie y la civilización y se sitúa en los grandiosos y duros llanos
venezolanos.

2. La renovación de la narrativa. De los años 40 a los 60. El nacimiento de la nueva


novela americana. Sus características más relevantes son:
- La temática rural va siendo sustituida por los problemas del mundo urbano, sociales
y existenciales.
-Denuncia del colonialismo y del capitalismo.
-Unión de realismo y fantasía (antecedente de lo que más tarde será el realismo
mágico).
-Influencia de la novela europea y norteamericana: Joyce, Kafka, Proust, Unamuno,
Hemingway…) que le da a los novelista hispanoamericanos una nueva manera de narrar: más
preocupación por el estilo, nuevas técnicas (como el uso del monólogo interior o la
simultaneidad de acciones), etc.
Entre las obras y autores más importantes podemos señalar:
- “Las lanzas coloradas” (1931), del venezolano Arturo Uslar Pietri (1906-2001).
- “La invención de Morel” (1940), del argentino Adolfo Bioy Casares (1914-1999).
- “El señor Presidente” (1946), del guatemalteco Miguel Ángel Asturias, Premio
Nobel de Literatura en 1967. Novela que denuncia el terror y la degradación humana que
provocan las dictaduras.
- Jorge Luis Borges (1889-1986), que pertenece a este grupo por sus libros de
cuentos: “Historia universal de la infamia” (1935), “Ficciones” (1944) y “El Aleph” (1949).
- Juan Rulfo (1918.1986), mejicano autor de dos obras que han servido para llamarlo
“el primer autor clásico de la literatura hispanoamericana”. Un libro de relatos “El llano en
llamas” (1953) y una novela corta, “Pedro Páramo” (1955). Con un estilo sobrio y una
magistral recreación del lenguaje popular nos muestra un mundo lleno de violencia, pobreza e
injusticia, muerte y venganza.
- “El reino de este mundo” (1949), del cubano Alejo Carpentier (1904-1980).
- “La vida breve” (1950), del uruguayo Juan Carlos Onetti (1909-1994).

3. El boom de la novela hispanoamericana.​ A partir de los años 60.


Fueron años de intensa actividad intelectual en Hispanoamérica; se populariza la
música hispanoamericana, la poesía y la pintura; se crea la canción protesta. La nueva novela
busca un nuevo lenguaje, nuevos temas, nuevas técnicas y nuevos enfoques y logra uno de
los fenómenos literarios más sorprendentes de nuestro tiempo. Todo esto coincide con un
notable interés por las editoriales españolas de activar el mercado hispanoamericano; se
publican muchas obras, se hacen entrevistas, los jóvenes autores participan en tertulias y
escriben artículos de prensa. Características:
- Total protagonismo de la ciudad, de lo urbano y sus condicionamientos sobre el
individuo. Si se toca el mundo rural, se hace desde otras perspectivas, por ejemplo se
cuestiona el ideal de identidad regional o nacional.

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- Se amplía el concepto de realidad y se le incorporan aspectos del subconsciente, lo
onírico y lo imaginario. Esta fusión de realismo y fantasía dará lugar a lo que ha llamado “el
realismo mágico”.
- Interés por la política y por la historia, de ahí que aparezcan varias novelas “sobre
dictadores”; por ejemplo, “Yo el supremo”, de Roa Bastos.
- Vanguardismo estético. Renovación del lenguaje y de las técnicas narrativas: riqueza
de léxico, rupturas sintácticas, varias voces narradoras, mezcla de estilos, saltos en el
tiempo…
- Variedad temática, aunque el existencialismo está muy presente. La soledad, la
incomunicación la sexualidad y la muerte.
- El cuento es un género muy desarrollado desde los años cuarenta. Muchas de las
innovaciones que presenta el boom habían sido anunciadas ya en relatos cortos. Destacamos
aquí a Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Isabel Allende y “Cuentos de Eva Luna” y Antonio
Skármeta.

Las novelas y autores más importantes de este período son:


- Gabriel García Márquez (1928-2014), colombiano. Premio Nobel de Literatura en
1983. Con “Cien años de soledad” (1967) se consagra universalmente. Crea un universo
inolvidable, el de Macondo, donde nos presenta varias generaciones de la familia Buendía;
aquí se funden las tradiciones, los sueños, las fantasías y las fábulas.
- Julio Cortázar (1914-1984), argentino. “Rayuela” (1963) en una novela abierta,
experimental, que tiene múltiples interpretaciones, de estructura y estilo extremadamente
complejos.
- Alejo Carpentier (1904-1980), cubano. “El siglo de las luces” (1962).
- Carlos Fuentes (1928- 2012), mejicano. “La muerte de Artemio Cruz” (1962).
- Augusto Roa Bastos (1918- 2005), paraguayo. “Hijo de hombre” (1959).
- Mario Vargas Llosa (1936), peruano. “La ciudad y los perros” (1963). Premio Nobel
de Literatura en 2010.

4. El post boom.​ De los setenta hasta ahora.


- Los escritores del boom siguieron escribiendo durante el siglo XX (algunos hasta el
XXI); unos mantuvieron su estilo y en otros se vio una evolución que supuso la búsqueda de
nuevas opciones literarias y el abandono, aunque siempre progresivo, de las técnicas que
habían triunfado durante el boom, como el realismo mágico. La sombra de estos grandes de
la literatura en español condiciona la obra de las nuevas generaciones (también en España),
que tienen opiniones diversas sobre el boom.
- En los años setenta aparecen autores que quieren abrir nuevos rumbos. En estos
autores se ve la presencia continua de los medios de comunicación; la novela se convierte en
un medio de comunicación más y el escritor es un comunicador que se dirige a un amplio
público. Técnicas usadas por la televisión, la radio o en cine se adaptan y aparecen en la
literatura.
Autores:

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- Manuel Puig (Argentina, 1932-1990) es uno de los que mejor representa la
transición del auge hacia el post boom, con “El beso de la mujer araña”.
- Isabel Allende, Chile, “La casa de los espíritus”.
- Laura Esquivel, México, “Como agua para chocolate”.
- Elena Poniatowska, México. Ganadora del Premio Cervantes en España en 2013.
- Antonio Skármenta, Chile, “El cartero de Neruda”.
En los años ochenta, se acaban los vanguardismos y se opta por una literatura más
realista y fácil de leer.

Autor más destacado: Gabriel Garcia Márquez


En la última década del siglo XIX, Rubén Darío dio a Hispanoamérica la
independencia literaria al inaugurar la primera corriente poética autóctona, el Modernismo.
Mediado el siglo XX, correspondió al colombiano Gabriel García Márquez situar la narrativa
hispanoamericana en la primera línea de la literatura mundial con la publicación de ​Cien años
de soledad ​(1967). Obra cumbre del llamado realismo mágico, la mítica fundación de
Macondo por los Buendía y el devenir de la aldea y de la estirpe de los fundadores hasta su
extinción constituye el núcleo de un relato maravillosamente mágico y poético, tanto por su
desbordada fantasía como por el subyugante estilo de su autor, dotado como pocos de un
prodigioso "don de contar".
El mundo de Macondo, parábola y reflejo de la tortuosa historia de la América
hispana, había sido esbozado previamente en una serie de novelas y colecciones de cuentos;
después de ​Cien años de soledad​, nuevas obras maestras jalonaron su trayectoria, reconocida
con la concesión del Nobel de Literatura en 1982: basta recordar títulos como ​El otoño del
patriarca (1975), ​Crónica de una muerte anunciada (1981) o ​El amor en los tiempos del
cólera​ (1985).
Como máximo representante del ​Boom de la literatura hispanoamericana de los años
60, García Márquez contribuyó decisivamente a la merecida proyección que finalmente
alcanzó la narrativa del continente: el fenómeno editorial del ​Boom supuso, en efecto, el
descubrimiento internacional de numerosos novelistas de altísimo nivel apenas conocidos
fuera de Gabriel García Márquez nació en Aracataca (Magdalena) el 6 de marzo de 1927.
Creció como niño único entre sus abuelos maternos y sus tías, pues sus padres, el telegrafista
Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez, se fueron a vivir, cuando el pequeño Gabriel
contaba sólo cinco años, a la población de Sucre, en la que don Gabriel Eligio abrió una
farmacia y Luisa Santiaga daría a luz a la mayoría de los once hijos del matrimonio.
Los abuelos de García Márquez eran dos personajes bien particulares y marcaron el
periplo literario del futuro Nobel: el coronel Nicolás Márquez, veterano de la guerra de los
Mil Días (1899-1902), le contaba a Gabriel infinidad de historias de su juventud y de las
guerras civiles del siglo XIX, lo llevaba al circo y al cine, y fue su cordón umbilical con la
historia y con la realidad. Doña Tranquilina Iguarán, su cegatona abuela, pasaba los días
contando fábulas y leyendas familiares, mientras organizaba la vida de los miembros de la
casa de acuerdo con los mensajes que recibía en sueños: ella fue la fuente de la visión

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mágica, supersticiosa y sobrenatural de la realidad. Entre sus tías, la que más lo marcó fue
Francisca, quien tejió su propio sudario para dar fin a su vida.
Gabriel García Márquez aprendió a escribir a los cinco años, en el colegio Montessori
de Aracataca, con la joven y bella profesora Rosa Elena Fergusson, de quien se enamoró: fue
la primera mujer que lo perturbó. Cada vez que se le acercaba le daban ganas de besarla, y
sólo por el hecho de verla iba con gusto a la escuela. Rosa Elena le inculcó la puntualidad y el
hábito de escribir directamente en las cuartillas, sin borrador.
En 1947, presionado por sus padres, se trasladó a Bogotá para estudiar derecho en la
Universidad Nacional, donde tuvo como profesor a Alfonso López Michelsen y se hizo
amigo de Camilo Torres Restrepo​. La capital del país fue para García Márquez la ciudad del
mundo (y las conoció casi todas) que más lo impresionó, pues era una ciudad gris, fría, donde
todo el mundo se vestía con ropa muy abrigada y negra. Al igual que en Zipaquirá, García
Márquez se llegó a sentir como un extraño, en un país distinto al suyo.
A principios de los años cuarenta comenzó a gestarse en Barranquilla una especie de
asociación de amigos de la literatura que se llamó el Grupo de Barranquilla; su cabeza rectora
era don Ramón Vinyes. El "sabio catalán", dueño de una librería en la que se vendía lo mejor
de la literatura española, italiana, francesa e inglesa, orientaba al grupo en las lecturas,
analizaba autores, desmontaba obras y las volvía a armar, lo que permitía descubrir los trucos
de que se servían los novelistas. La otra cabeza era José Félix Fuenmayor, que proponía los
temas y enseñaba a los jóvenes escritores en ciernes (Álvaro Cepeda Samudio, Alfonso
Fuenmayor y Germán Vargas, entre otros) la manera de no caer en lo folclórico.
Gabriel García Márquez se vinculó a ese grupo. Al principio viajaba desde Cartagena
a Barranquilla cada vez que podía. Luego, gracias a una neumonía que le obligó a recluirse en
Sucre, cambió su trabajo en El Universal por una columna diaria en El Heraldo de
Barranquilla, que apareció a partir de enero de 1950 bajo el encabezado de "La jirafa" y
firmada por "Septimus".
En la época del Grupo de Barranquilla, García Márquez leyó a los grandes escritores
rusos, ingleses y norteamericanos, y perfeccionó su estilo directo de periodista, pero también,
analizó con cuidado el nuevo periodismo norteamericano.
En cuanto al periodismo y a la literatura, A principios de 1950, ya tenía muy
adelantada su primera novela, titulada entonces ​La casa​, acompañó a doña Luisa Santiaga al
pequeño, caliente y polvoriento Aracataca, con el fin de vender la vieja casa en donde se
había criado. Comprendió entonces que estaba escribiendo una novela falsa, pues su pueblo
no era siquiera una sombra de lo que había conocido en su niñez; a la obra en curso le cambió
el título por ​La hojarasca​, y el pueblo ya no fue Aracataca, sino Macondo, en honor a los
corpulentos árboles de la familia de las bombáceas, comunes en la región y semejantes a las
ceibas, que alcanzan una altura de entre treinta y cuarenta metros.
En febrero de 1954 García Márquez se integró en la redacción de El Espectador,
donde inicialmente se convirtió en el primer columnista de cine del periodismo colombiano, y
luego en brillante cronista y reportero. El año siguiente apareció en Bogotá el primer número
de la revista Mito, bajo la dirección de Jorge Gaitán Durán.

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La publicación duró sólo siete años, pero fueron suficientes, por la profunda influencia que
ejerció en la vida cultural colombiana, para considerar que Mito señala el momento de la
aparición de la modernidad en la historia intelectual del país, pues jugó un papel definitivo en
la sociedad y en la cultura colombianas: desde un principio se ubicó en la contemporaneidad
y en la cultura crítica. Gabriel García Márquez publicaría tres trabajos en la revista: un
capítulo de ​La hojarasca​, el ​Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo (1955) y la
novela breve ​El coronel no tiene quien le escriba (1958). En realidad, el escritor siempre ha
considerado que Mito fue trascendental; en alguna ocasión dijo a Pedro Gómez Valderrama:
"En Mito comenzaron las cosas".
En ese año de 1955, García Márquez ganó el primer premio en el concurso de la
Asociación de Escritores y Artistas; publicó ​La hojarasca y un extenso reportaje por
entregas, ​Relato de un náufrago​, el cual fue censurado por el régimen del general Gustavo
Rojas Pinilla​. La dirección de El Espectador decidió que Gabriel García Márquez saliera del
país rumbo a Ginebra, para cubrir la conferencia de los Cuatro Grandes, y luego a Roma,
donde aparentemente el papa Pío XII agonizaba. En la capital italiana asistió, por unas
semanas, al Centro Sperimentale di Cinema.
Después del Nobel, García Márquez se ratificó como figura rectora de la cultura
nacional, latinoamericana y mundial. Tres años después del Nobel publicó otra de sus
mejores novelas, ​El amor en los tiempos del cólera (1985). ​El general en su laberinto
(1989), los relatos breves reunidos en ​Doce cuentos peregrinos (1992) y la novela-reportaje
Noticia de un secuestro​ (1996),

​TEATRO
El teatro latinoamericano continuó su proceso de maduración en gran cantidad de
ciudades, en especial Ciudad de México y Buenos Aires, en las que se convirtió en un
importante vehículo cultural, y vivió un periodo de afianzamiento en otros países, como
Chile, Puerto Rico y Perú. En México pasó por una completa renovación experimental,
representada por el Teatro de Ulises (que comenzó en 1928) y el Teatro de orientación (en
1932), activados por Xavier Villaurrutia, Salvador Novo y Celestino Gorostiza, que
culminaría con la obra de Rodolfo Usigli y continuaría con la de un nuevo grupo de
dramaturgos, con Emilio Carballido a la cabeza. Por otro lado, entre los más destacados
autores de teatro argentinos se encuentra Conrado Nalé Roxlo.

Autor destacado: Salvador Novo


Escritor mexicano vinculado al grupo de Los Contemporáneos. Realizó sus primeros
estudios en Chihuahua y Torreón, para regresar a la capital donde, en 1921, se licenció en
Derecho por la Universidad Nacional de México.
Posteriormente, en la Facultad de Filosofía y Letras, hizo sus estudios de maestro en
lengua italiana. Concluidos éstos, consiguió obtener una plaza de ayudante y, más tarde, de
profesor en el Departamento de Idiomas Extranjeros de la Universidad Central, por su
dominio del francés y el inglés, lengua en la que llegó a escribir algunas de sus obras.

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El año 1925 constituyó un período determinante en la vida del poeta; nombrado jefe
del Departamento Editorial de la Secretaría de Educación Pública, aparece entonces su primer
volumen de versos, XX Poemas, en el que apuntan ya las pulsiones líricas y la inspiración
vanguardista que darán origen, en el año 1928, a la revista y la famosa generación poética de
los Contemporáneos y que informan también uno de sus libros más significativos y de mayor
resonancia internacional: ​Nuevo amor​, publicado en 1933 y traducido a varios idiomas
extranjeros. Ese mismo año se editó otra de sus obras, ​Espejo​.
Sin olvidar nunca su faceta docente, que se había concretado ya en textos como La
educación literaria de los adolescentes (1928), Novo comienza a cultivar también la
literatura en lengua inglesa y, en 1934, ven la luz pública los versos de sus ​Seamen Rhymes​,
cuya versión en lengua española se titulará​ Rimas del lobo de mar​.
Su ardiente defensa de la identidad y los valores mexicanos trascendió la actividad
artística y docente para concretarse en un compromiso político, que lo llevó a participar en la
fundación del Partido Popular Socialista, pero su cauce de expresión fue siempre
fundamentalmente literario y, en 1946, dio a la imprenta una de sus grandes obras en prosa,
Nueva grandeza mexicana, que le hizo merecedor del título de "cronista de la Ciudad de
México".
Aquel mismo año, su demostrado interés por el teatro, reflejado ya en su actividad de
crítico dramático y en obras como ​La señorita Remington (1924), le valió ser nombrado jefe
del Departamento de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes. Al abandonar sus
funciones en ese Departamento, consiguió abrir en Coyoacán (1953) el Teatro de la Capilla y
dirigió, más tarde, la Escuela de Arte Dramático. De su producción dramática merecen
mencionarse ​Don Quijote (1947), ​La culta dama (1951) y una nueva versión de la tragedia
griega ​Edipo rey​, que Novo contempla desde el punto de vista femenino en su ​Yocasta o casi
(1961). También al universo teatral, pero esta vez en su faceta de teórico y maestro, pertenece
el texto ​Actuación y dirección teatral​, publicado en 1959.

ENSAYO
Los ensayistas posteriores al modernismo han sido muy activos, han adoptado una
dirección nacionalista y más universal, y han ofrecido una gran variedad de puntos de vista
intelectuales. La generación del Centenario de la Independencia de 1910 tuvo representantes
como José Vasconcelos, conocido por su sueño utópico de una “raza cósmica” (​La raza
cósmica​, 1925), el erudito dominicano Pedro Henríquez Ureña, autor de ​Seis ensayos en
busca de nuestra expresión (1928), y Alfonso Reyes, supremo mexicano universal, humanista
completo y autor de ​Visión de Anáhuac (1917). Por otro lado, el ensayista colombiano
Germán Arciniegas sobresale como un cualificado intérprete de la historia en ​El continente de
siete colores (1965), y el argentino Eduardo Mallea, autor de Historia de una pasión
argentina​ (1935), destaca entre los novelistas de ese país.

Autor destacado: Alfonso Reyes


Ensayista, crítico, poeta y narrador mexicano relacionado con la mejor tradición
literaria occidental, desde la antigüedad grecolatina hasta las creaciones de Mallarmé y la

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estética simbolista. Ejerció un notable magisterio en la cultura de su tiempo, promovió la
fundación de sólidas instituciones dedicadas a la difusión del conocimiento y marcó la obra
de casi todos los escritores mexicanos posteriores a él, como​ Octavio Paz​ y​ Carlos Fuentes​.
Hijo de Bernardo Reyes, gobernador de Nuevo León y figura muy cercana a Porfirio
Díaz​, tuvo una infancia rica en lecturas y experiencias vitales. En la ciudad de México
perteneció al brillante grupo intelectual de la Escuela Nacional Preparatoria. Junto con Pedro
Henríquez Ureña​, Antonio Caso y José Vasconcelos fundó el Ateneo de la Juventud,
agrupación cultural que pretendía un México moderno y contemporáneo del mundo.
Siendo aún muy joven concluyó la carrera de leyes y partió a Europa, hondamente
afectado por el asesinato de su padre durante la etapa de la Revolución mexicana que marcó
el fin del gobierno democrático encabezado por Francisco I. Madero​. Como miembro del
servicio exterior mexicano se afincó en París en 1914, y allí publicó su volumen “Cuestiones
estéticas”.
A consecuencia de la Primera Guerra Mundial se trasladó a España, donde compartió
trabajos y experiencias con Juan Ramón Jiménez​, José Ortega y Gasset y Ramón Gómez de
la Serna​. En esa etapa perfeccionó su manejo de la lengua española, uno de los rasgos que
caracterizaron su estilo: riqueza de vocablos y giros expresivos, construcciones gramaticales
poco frecuentes, uso de arcaísmos y matices delicados del significado.

Con ​Visión de Anáhuac (1915) conjuró cualquier acusación de extranjerizante. Esa


obra se considera una de las visiones más lúcidas y poéticas del México prehispánico y es,
hasta la fecha, lectura obligada en los cursos de cultura mexicana. Promotor de una
"aristocracia del pensamiento", ofrecía un colorido sincretismo de la cultura occidental y la
raíz indígena, dominado por la tríada platónica: la verdad, la bondad y la belleza.
Para 1927 ya era embajador en Argentina, donde impulsó la obra del por entonces
joven Jorge Luis Borges​, quien puso a su consideración el manuscrito de El Aleph y le
profesó agradecida admiración el resto de su vida. Tras una estancia en Brasil, donde escribió
el volumen ​Romances del río de enero (1933), se afincó definitivamente en México en una
casa-biblioteca, hoy museo dedicado a él, que lleva el nombre de Capilla Alfonsina.
Durante los veinte años siguientes alcanzó el máximo impulso creativo, y su figura de
educador se consolidó plenamente. Autor de una obra poética celebrada por sus
contemporáneos y las generaciones posteriores, y de una obra de ficción escasa pero
interesante, obtuvo no obstante sus mayores logros en el campo del ensayo, donde abordó los
más variados temas: la teoría literaria, la historia de Grecia, la novela policíaca y las raíces
históricas de México. Entre éstos cabe destacar ​Cuestiones gongorinas (1927), ​Tránsito de
Amado Nervo (1937), ​La experiencia literaria (1942), ​El deslinde (1944) y ​Los trabajos y los
días​ (1946).
Relevante es también la ​Oración del 9 de febrero (1963), texto dedicado a la muerte
de su padre, que apareció póstumamente. Lo mismo escribió sobre el arte culinario
(​Memorias de cocina y bodega​, 1953) que operetas ligeras y humorísticas o poemas satíricos.
Entre sus obras de ficción son notables ​Árbol de pólvora​ (1953) y ​Los tres tesoros​ (1955).

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BIBLIOGRAFÍA
https://www.victoriamonera.com/literatura-hispanoamericana-caracteristicas-etapas-y-autores
/
http://www.ecured.cu/Literatura_hispanoamericana

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