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“Para volar se necesita encontrar resistencia”.

—Maya Lin—

Ellos son como dos llamas nacidas del mismo fuego, su esencia es la misma luz que la
vida tornó de distinto color a través del tiempo, del entorno. Ella, tiene una silueta
esbelta, delicada. Se mueve con tranquilidad y elegancia mientras recorre la pradera
marina. Sus extremidades parecen hojitas, y figuran como una corona de laureles sobre
su cabeza, que se prolonga hacia abajo como ricitos. Él, más robusto, posee una
estructura ósea acorazada. Está diseñado para la guerrera, por eso. Sus extremidades
también son como risos pero más pequeños, adornan su cabeza como una corona pero con
vista más agresiva. En su lugar están más desarrolladas las agujas, apuntaladas como
la espada de un caballero medieval que se presta a defender a su clan, a su doncella.
Y que necesitará cuando tenga críos. Él es fuerte pero no le gusta el mal trato, no lo
tolera ni tantito. La violencia solo es necesaria en el campo de batalla, en tiempos de
paz lo que se necesita es amor. Ella posee un amor profundo, que se avivará cuando este
cerca de él y defenderá con celo. El fuego de su corazón se enciende como una increíble
emoción que ella siente regarse por todo el cuerpo, y que el percibe en su sonrisa. Nadan
ambos despreocupados en el océano que cubre el arrecife, sin inmutarse por nada, hasta
que se encuentran mutuamente con los ojitos del otro.
A cierta distancia, ambos, ya saben de la existencia del otro. Encontrar a su amor, ese
es su don. Su radar, de caballitos de mar, se los dice. Cuando sus corazones laten emiten
ondas como un sónar, con la esencia de su color; las de ella son en rojo y cuando tocan
la piel de él las ondas se matizan en amarillo y regresan a ella, con el pasa lo mismo.
Cuando las ondas regresan sienten la energía del otro y reciben un coctel de emociones
distintas a las de ellos. Eso los pone nerviosos porque sus cuerpos se llenan con las
emociones de su par, pero también felices porque saben que sienten igual, se comprenden
de inmediato, el amor es una cosa del sentir, y ustedes están diseñados para eso. Para
encontrarse se guían instintivamente el uno al otro, pensándose, buscándose con los ojos
cerrados, sintiéndose, se acercaran al otro poco a poco.
Al encontrarse sus miradas, en sus corazones nacerá un ave fénix, es el mismo fuego
del que ambos están hechos y que los hará sentirse vivos. Cuanta más cercanía halla
entre los dos más intenso ardera el fuego en su plexo solar, en sus vientres. Ella lo
despertara a él con su magia, ambos sienten cada vez que se encuentran y se miran, como
se incrementa su energía, como la irradian cuando prosiguen su paseo por la pradera
marina, sobre los corales, y como los colores de su piel se hacen más brillantes. Él es
amarillo, pero siente que es rojo porque le gusta el rojo, ella es rojo pero siente que es
amarillo porque le gusta el amarillo. Por eso a él le gusta ella y a ella le gusta él.
Cada encuentro parece fugas. Apenas se apartan sus miradas sienten el intenso deseo de
unirse de nuevo.
Las estrellas suelen brillar en distintos tiempo, en distinto lugar. Encontrar a su
verdadero par, para la mayoría de los seres normales no es algo que pase. Por lo general
hay que conformarse con lo que hay, la vida la pasan aburrida y caótica. Que dos
estrellas se junten no es cosa de todos los días. Acostumbrados a la soledad, viven
colmados de gratificaciones de otros a quienes regalan algunos rayos de luz. Entre un
sol y otro sol, siempre hay distancia de por medio. Ellos, son la excepción y se les han
permitido encontrarse, a cierta distancia generan una gran atracción sobre el otro, que
los jala mutuamente entre si y los lleva a encontrarse. La unión es inminente, y es solo
cuestión de tiempo cuando entran en la órbita magnética del otro. Pero no por eso será
fácil.
Los primeros encuentros para él, son un shock. El mira algo en lo profundo tus ojos
que no sabe describir, que no ha mirado en otros ojos jamás. Algo de tal belleza que sus
pensamientos se detienen. Es como una ventana al infinito, nunca llega a conocer el
final de ese sentimiento que resguardas y por eso él no puede separar la vista de ti. Te
mira sumamente segura de lo que quieres pero, ¿por qué? No han cruzado palabra
alguna y el difícilmente puede sentir cuando ya conoce a los otros, mucho menos así.
Diría entonces que es como si le conocieras de otra vida de no ser porque está seguro de
que es la primera vez que viene a esta vida y posiblemente la única, se confunde. Tu
magia ha despertado sin palabras, un sentimiento que en ambos queda latente bajo la
piel. Entonces hablan por primera vez. Les resulta complaciente, pero la unión no será
fácil. La experiencia le dice a él que eso no pasa, que no es real:
-¿Qué es esta magia?, ¿porque tú, porque yo, porque ahora?, ¿porque me jalas tan
poderosamente hacia ti?- Día tras día, embate tras embate pasa el tiempo. Y su mente
se confunde aún más, -¿qué rayos pasa?, ¿porque ella tiene ese don, ese poder sobre de
mí, si yo soy el rey sol, quien domina sobre todos, si yo soy el rey de los caballitos de
mar?- Suele preguntarse después de cada día que tus ojitos lo impactan, una sola
respuesta emerge de una pregunta no hecha; ya no estás solo. Seguida de una descarga
de endorfinas, que duele en el lóbulo occipital de su cerebro. Sentir no es voluntario,
sentir es la forma que encontró la vida para decirte que está pasando algo importante.
Como cuando estás diseñado para la guerra pero no puedes responder por que te
desarman sin soltar una sola bala, de forma bella, con amor.
Pero no solo existe confusión en el, ella también lo vivirá y se levantara un muro entre
ellos. El opta por dejar que ella se acerque en la medida que sus emociones le permitan,
a su ritmo, libre de expresarle su amor como ella desee, pero resulta otra cosa. El fuego
de su pecho arde intensamente y arremete contra él. Se crean tormentas marinas que el
ambiente reciente. Solo queda resistir. Separados por la distancia, entablan una guerra
desde sus trincheras lazando bombas que no los dañan entre sí. El opta por poner paz e
ir a vivir su vida, porque no siente ni el mínimo deseo de dañarla. Y después de todo
como la vida le ha enseñado, esto no es real. El amor no existe. Entonces el viento
cambia. Con las emociones a flor de piel buscaran hacer cosas que los acerquen entre sí.
Ella lo buscara constantemente, se polarizara para llevar los colores de el sobre su piel,
en su piel rosada se dibujaran flores amarillas que harán que el vuelva a dirigir su
mirada hacia ella, con su energía al máximo hará que los corales florezcan en los mismo
colores, las dudas comenzaran a desaparecer.
Esa pasión que el mira en ti nunca desaparece, no es el único sentimiento que existe aun
cuando buscas acercarte, pero si el único que muestras, el no entiende mucho, pero te
acepta tal como eres. Él no se permite ir de la misma forma, en cambio se frustra.
Cuando mira tus ojos, tú le permites ver un poco en el espejo de tu alma, pero no todo.
Así que se mantiene a la distancia mirándote y aprendiendo sobre ti, sería más fácil si
tú estuvieras cerca. Pero tú estas enfadada y él no tiene intención de alterarte más, no
se puede resolver ni crear nada si ambos no tienen la voluntad. Enfado tras enfado, pasan
los días hasta que un día te descuidas y baja la guardia. Entonces en tus ojos él puede
ver un sentimiento muy bello que duele cuando le ves con alguna chica cerca. Son mágicos,
dicen por ahí, los caballitos de mar. Lo curioso es que el solo te mira a ti, a las otras
ni las nota. Apenas tu apareces en su horizonte visual con tu caminar pausado, ellas
desaparecen de su realidad, pero tu estas celosa, sientes que te lo quitan, que él te
traiciona y arremetes también contra él. Las tormentas que creabas eran para desacerté
de tus rivales, que recienten un golpe de energía tan fuerte, que tu emana y las lastima.
Otras intentaran hacer lo mismo pero cuanto más cerca estas de él, más débiles y
asustadas están, las alejas cuando poderosa regresas a él como si fuese tu hogar.
Luego mira los celos que sientes, lo comprende todo, le cae el veinte, y entonces es como
si se abrieran las ventanas y la puerta de este hogar maravilloso, que te permiten mirar
al interior de un cofre que guarda los tesoros más valiosos y bellos de tu ser. Tus
sentimientos más profundos, que se sienten como una invitación a pasear en un jardín sin
fin que comienza a florecer para mostrarte toda su belleza, y a medida que vas recorriendo
constantemente te muestra la variedad de formas que tiene, que te invita a conocer y a
aprender cómo cuidarlo, a participar con tus conocimientos para que crezca más y mejor
cada día, y que te ayude e inspire a hacer lo mismo.
Él, logra entender entonces parte de tu esencia femenina, y te mira con ternura, como se
le mira a la pequeña que en sus primeros años de vida ya se esfuerza por cuidar a quien
ama, por mostrarle al mundo la pureza, belleza y grandeza de su amor. Él no sabe
cómo, pero dentro de sí le has movido algo. Finalmente él, ha descifrando aquellas
emociones que aún no comprendía cuando tú le has permitido por milésimas de segundo
mirar dentro de ti, emociones que son propias de tu naturaleza femenina. No es cosa
fácil pero tampoco algo que le sea imposible, después de todo aun a la distancia se
conectan, se hablan con el cuerpo, con la mirada. El amor es el arte de comunicar
adecuadamente lo que uno siente, hacer que el otro lo sienta, es haberlo logrado. Y eso
se logra conociendo al otro, por tanto ya no hay necesidad de celos. Ahora que ha
encontrado la pieza q faltaba el buscara la manera de hacerte saber lo que siente por ti.
Cuando las estrellas se atraen se jalan mutuamente, al principio la gravedad de ambos
hace que se precipiten sobre el otro a velocidad máxima, si se encuentran así corren el
riesgo de chocar, pero en ocasiones como en esta, a medida que se acercan la gravedad de
ambos también los separa como si fueran dos imanes de polo igual, entonces giran sobre
el eje que existe entre ambos y se separan como cuando el sol catapulta a los cometas de
nuevo hacia el espacio. Luego, más lento y menos violento vuelve a atraerse. Se
sincronizan en sus movimientos hasta el momento del contacto final. De la unión se
desprenden energías de ambos, y nace un rayo cósmico que desaparece todos los obstáculos
que pudieran impedir unirse, una súper nova que dará origen a un nuevo ser más grande
y más fuerte, un nuevo caballito de mar.
Se miran a lo lejos y comienzan a acercarse poco a poco, frecuentando los lugares
favoritos del otro. Cambian de color, ella toma los colores de él y el los de ella. La
pradera y el arrecife sufre los cambios de energía y los corales donde han estado ellos
también se pintan con sus colores. Se nutren de ellos y el paisaje se mira más brillante,
con más luz. Les cuesta un poco acercarse, existe nerviosismo en ambas partes pero entre
más se acercan más suaves y armónicos son sus movimientos, el preludio de su amor
puede llevar mucho tiempo, deben ser pacientes e inteligentes los caballitos de mar, cuanto
más difícil más satisfacciones obtendrán. Comienzan a comprender al otro, a encontrar la
forma de acercarse, y comunicarse de verdad, trabajar en conjunto. Expresar las emociones
solo es difícil cuando aún no se ha hecho. Se les nota más felices, todos los caminos los
regresaran al hogar. Como si comenzaran a bailar, sus movimientos se acompasan, ella
se acerca cada vez más el para compartirle su energía, él la comprende mejor.
Cuando logran estar juntos sus movimientos son simétricos. Suben y bajan al unísono,
como en espejo, sin dejar de mirarse, sus extremidades como hojitas hacen contacto entre
sí. Cuando van hacia adelante lo hacen a la par como dos aves que atraviesan el cielo
azul. Y sus corazones laten aceleradamente. Las emociones recorren sus cuerpos como
lo hace su sangre, e invade cada célula de su cuerpo. En un abrupto estallido de pasión,
de amor y placer, el rompe la formación y da un giro, como si se tratara de una danza
erótica, que ella lee a la perfección y la ejecuta, se sincroniza con el creando un tornado
marino donde ellos se convierten en las corrientes ascendentes que los llevan cerca de la
superficie del agua. Después descienden lentamente como cuando los dientes del león bajan
a la tierra cuando el viento deja de soplar. Se vuelven a mirar. Nunca dejaran de sentir
lo que sienten por el otro.

A Fernanda, porque no me importa cuántos corazones rompa por proteger el tuyo

Caballitos de mar
(Basado en una historia real, la nuestra)

P/A: Raúl B. Mayo 2018

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