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Modificaciones en la forma de habitar el espacio urbano

“Escapando de todo orden prefijado por el código del deber- ser- urbano, los payasos
hacen reir y aun pensar, la estatuas recuperan la insólita dimensión de la quietud, los
adivinadores proponen pactos atávicos en los que el que consulta creería y el
consultado no engañaría, los lanzallamas no representan una amenaza y los
1
malabaristas juegan a hacer geometrías de colores, momentáneos arco iris en el aire” .

En esta presentación en el Instituto de la Especialidad Humana plantearé el tema de mi tesis


doctoral “Resignificación del patrimonio cultural y modificaciones de las formas de habitar la
Recoleta” desde una mirada a las modificaciones del patrimonio material, así como a los sitios de
valor simbólico. Revisaré las modificaciones que se realizaron en la Plaza Alvear, la interacción
entre sujetos y objetos que genera la construcción social, sin dejar de lado la historia del sitio, para
intentar construir una historia del habitar del mismo. La dificultad para estudiar las formas del
habitar urbano surge muchas veces de visiones fragmentadas que no tienen en cuenta las formas
de vida, los aspectos creativos y simbólicos, así como los puntos de vista de los sectores que la
habitan, su historia, costumbres, mitos y leyendas.
Al decir de Roberto Doberti: “denominamos ´práctica social´ a las organizaciones de
actividades que una comunidad convalida, reconoce y ejercita -es decir, a un conjunto o grupo
institucionalizado de actividades […]” 2 .
En nuestra sociedad se ejercitan una gran variedad de prácticas sociales y este carácter
social, cultural, y cambiante hace que las mismas pasen generalmente desapercibidas en la vida
cotidiana y se instalen naturalmente en la vida comunitaria.
Plantearé un abordaje metodológico, desde un ángulo poco previsible: a partir de la historia
oral y de los diarios y revistas de difusión masiva que han tomado el tema de cómo se realiza ese
habitar en las décadas del 60 al 90, reflexionando sobre sus diferentes usos y costumbres.

Su historia

Sin extendernos ampliamente en su historia diremos que el sitio tiene una gran carga
simbólica. Su historia se remonta al siglo XVIII cuando se construyó la Iglesia de Nuestra Señora
del Pilar. Por mucho tiempo, el Norte de la ciudad fue una zona alejada del centro de la misma,
subdividida en chacras y quintas.

1
BELLOC, Bárbara, Tribus porteñas .Conejillos de indias y blancos ratones :un breviario de zoología urbana. Buenos Aires, Perfil
Libros ,1998, p 90.
2
DOBERTI, Roberto, Lineamientos para una teoría del habitar. Folios, CEHCAU FADU, UBA,1992 , p27

1
Esta construcción fue premonitoria del posterior desarrollo que tendrá el lugar, ya que el
conjunto religioso da nombre al sitio que así llega a nuestros días.
De Lafuente Machain en su obra “El barrio de Recoleta” señala: “ tomó el nombre del
Convento de los Recoletos Descalzos, levantado en una chacra llamada “Los Ombúes”,que
recibió el vecino fundador y primer alcalde, Rodrigo Ortiz de Zárate, en el reparto de tierras hecho
por el general Juan de Garay en 1583” 3 .
La plaza, ubicada frente a la iglesia del Pilar, era parte de la propiedad de don Facundo de
Prieto y Pulido, poseedor de dos manzanas que fueron cedidas al Convento. Según las crónicas
del momento, allí se realizaban desfiles de tropas, no obstante, durante muchos años, siguió
siendo un territorio rústico, refugio de animales y depósito de basura.
A partir de 1816, por iniciativa del padre Fray Francisco Castañeda, se comenzaron las obras
de mejoramiento de la Plaza.
En ella se llevaban a cabo las romerías de la Virgen del Pilar y de San Pedro Alcántara. El
auge de estos festejos fue en aumento a partir de la secularización del Convento de los padres
Recoletos. Las crónicas de la época relatan que dichos festejos comenzaban el 12 de octubre y
que había en la Plaza unos pocos juegos, hamacas, payasos, bandas militares y puestos para
comer y beber. Por la noche se bailaba con música de guitarra, cantos y castañeteo de dedos 4 .
Antes de finalizar el siglo, se prohibieron las romerías, debido a los desórdenes que en ellas
se ocasionaban y a la impunidad, que se derivaba de las aglomeraciones que impedían ejercer la
vigilancia.
Con las modificaciones en el uso del espacio público, llevadas a cabo con la creación del
Cementerio del Norte, con la Iglesia del Pilar que pasó a ser parroquia a partir de 1830, el barrio
sufrió rápidas transformaciones. Sin pasar por fases intermedias de viviendas modestas, a
mediados del siglo XVIII, lo que ya era una zona de quintas usadas por sus ocupantes para el
veraneo, cincuenta años después, sería escenario de lujosas residencias.

Las plazas y sus modificaciones en el habitar

En la década del 40, Florencio Escardó reflexionaba acerca de las plazas de Buenos Aires y
sostenía que esta ciudad tenía muchas plazas, pero consideraba que las mismas no eran un
escenario de actividades:
“Las plazas están ahí aisladas por cuatro calles, aburridas de sus propios monumentos; la
gente las orilla pero no las penetra ni las posee, apenas las cruza si un sendero diagonal

3 DE LA FUENTE MACHAIN, Ricardo, El Barrio de la Recoleta en Cuadernos de Buenos Aires No.2 , Municipalidad de la ciudad de
Buenos Aires. Buenos Aires ,1973
4 Autor anónimo. Cinco años en Buenos aires, 1820-1825, citado por DE LA FUENTE MACHAIN, op. cit, p.18

2
permite acortar el camino. Es inútil que la iniciativa oficial haya querido hacer bailes, ferias,
nacimientos o misas en tal o cual sitio, apenas concluido el acto todo se desvanece” 5 .

Posteriormente con referencia a las plazas y las actividades que en ella se realizarían dos
décadas después, Mónica Rotman, en su tesis doctoral, “Articulaciones entre el campo cultural y
la estructura económica: Un análisis del proceso de transformación material y simbólico de las
artesanías urbanas,” sostiene que:
[…] las ferias artesanales se encuentran imbricadas en el tejido urbano. Surgieron a fines de
los 60 como un fenómeno de corte ciudadano y tal condición se mantiene hasta la actualidad.
Ocupan en su totalidad espacios públicos, abiertos y al aire libre […].los puestos [artesanales]
poseen un carácter no permanente, consisten en una estructura precaria que se arman y se
desarman diariamente en los fines de semana 6 .

Es interesante confrontar ambas miradas, para entender las modificaciones urbanas en las
formas de habitar que se producen en estos espacios públicos.
Es por lo tanto, en la década del 60, que se realiza una apropiación de las mismas por parte
de los artistas callejeros y de los artesanos. Allí conviven en una amplia gama de actividades al
aire libre, lo comunitario, lo comercial y lo artístico.
Las ferias artesanales, ubicadas en plazas y parques son ámbitos públicos y abiertos
cargados de significación en las que se materializa una compleja trama que combina historia,
tradición e interés económico.
La feria artesanal, conocida como Feria de Plaza Francia, se encuentra ubicada en la zona
de la Recoleta, entre Avenidas del Libertador y.Alvear, con una cuña que se extiende hasta
Quintana y se interna hasta el final de la calle Junin 7 .
Tiene carácter estacionario. Esta condición se relaciona con el funcionamiento de los fines de
semana y por el armado y desarmado de los puestos que se realizan cada día. La disposición y
organización de los mismos está pensada para que se realice de esta manera. La estructura,
pensada para facilitar la realización de dicha tarea, tiene un diseño muy simple con armazones
de caños y tablones de madera.
Las ferias artesanales se constituyen como un modelo de expendio semanal de productos
artesanales. Han logrado mantener su vigencia en el paisaje urbano, a pesar de los distintos
avatares, y los varios intentos de erradicación de las mismas.

5 ESCARDÖ, Florencio. Geografía de Buenos Aires, Buenos Aires, Losada, 1945,p 54


6 ROTMAN, Mónica Articulaciones entre el campo cultural y la estructura económica: Un análisis del proceso de transformación
material y simbólico de las artesanías urbanas. Sin editar, 1994
7 Generalmente se habla de Feria de Plaza Francia, pero en realidad la Feria se extiende sobre la Plaza Intendente Alvear cruzando
Av. Libertador hasta el sector verde que rodea el Museo Nacional de Bellas Artes

3
La historia de la feria artesanal de Plaza Francia, como espacio con características propias
para la exhibición y venta de objetos artesanales, se consolida en los años 70. Su historia
empieza a gestarse una década atrás, en los 60, por influencia del hippismo y el flower power,
donde lo artesanal cobra relevancia como expresión de una toma de posición existencial, de una
forma de vida que plantea “una vuelta de vida a la naturaleza”. Los artesanos se ubican en la
Plaza, frente al actual edificio de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.
Por la importancia que fue adquiriendo este ámbito, como elemento innovador dentro del
paisaje de la ciudad, generó la atención de las autoridades de turno.
En el año 1972, próximas ya las elecciones nacionales, comenzaron a instalarse en Plaza
Francia artesanos y revendedores de artículos diversos, por fuera de la organización ferial, es
decir, sin sujeción a los controles y reglamentos municipales.
Los periódicos de la época, tanto La Opinión, como Clarín, contribuyeron a una mayor difusión
de la Feria y el ciudadano la incorporó como una propuesta de ocio en Buenos Aires.
En ese año, la Feria comenzó a depender del Museo de la Ciudad de Buenos Aires. En los
años 1971-72 se publicitó en medios gráficos y televisivos, y se puso de “moda”. La cantidad de
visitantes fue aumentando progresivamente y se convirtió en un éxito de público.
Con referencia a los asistentes a la Feria, esta disminuyó la presencia de los compradores,
de alto poder adquisitivo, de manera inversamente proporcional a la popularización del fenómeno.
Desde el año 1976, las ferias sufren una serie de traslados forzosos, hasta la reinstauración
democrática a fines de 1983. Las distintas resoluciones del gobierno de facto, que se produce en
la Argentina de 1976 a 1983, dispusieron diversos traslados de las ferias. Eso se constituyó en un
elemento desmovilizador de las mismas.
Con el comienzo de la democracia, la situación de las ferias se revierte y alcanza un mínimo
de organización. El nuevo gobierno propone una concepción diferente, con referencia a los
espacios públicos, al considerar que estos deberían estar abiertos a los habitantes de la ciudad.
El 12 de junio de 1984 se sanciona el decreto 3394 que autoriza la instalación de ferias
artesanales en varias plazas de Buenos Aires, entre ellas las de Plaza Francia. Esta decisión
permitió que los feriantes pudieran mantener su espacio propio. Dicha Feria tiene un entorno de
múltiples actividades que se suman en su periferia: artistas callejeros, magos, cantantes,
tarotistas.
Vista desde afuera, la Plaza es desorden, barullo, abigarramiento y heterogeneidad, trabajo y
no poco de fiesta.

Actividades en la plaza

4
La Feria de la plaza, por las múltiples actividades que se suman en su entorno, se plantea como
un lugar muy atractivo para el turismo, concentra un alto porcentaje de visitantes, además de los
habitantes de otros barrios de Buenos Aires.
Cada fin de semana, la Plaza se vuelve un gran espacio de esparcimiento abierto. Ofrece,
además de una manera de comprar, un ámbito de sociabilidad.
Las actividades y espectáculos artísticos proponen un recorrido donde se encuentran jóvenes con
sus destrezas: estatuas que cambian de pose, un fakir que toca la flauta, mientras otros cantan o
bailan.
Esta fiesta pública está acompañada por una hilera de mesas bajas, debajo de los árboles de la
Plaza, que ofrecen las respuestas mágicas de los adivinadores en muchas variantes: lectores de
manos, runas, barajas, tarot de Marsella.
Alicia, lectora de manos de Plaza Francia explica:
“Desde que el mundo es mundo la gente quiere conocer el futuro…y no solamente el futuro,
algo de sus vidas, secretos…Lo que pasa es que consultar un arte adivinatorio no está bien
visto ahora, parece superficial, ahora que todo es tan científico entre comillas” 8 .
Siguiendo el recorrido, se encuentran los artistas callejeros que nos remiten al Circo Chacovachi,
el payaso recuerda su inicio en la Recoleta 9 .
[…] “entonces vine acá [a plaza Francia], una zona reconcheta 10 , desde el Parque Centenario.
Al principio yo no gustaba mucho, por mi estilo, que no llega a ser agresivo pero, bueno es
duro, y la cosa se fue transformando tanto, que ahora la gente del barrio no vienen, es más
popular” 11 .
Este relato del artista nos muestra las modificaciones en la forma de habitar, como fue cambiando
el sitio, y la movilidad de las clases sociales que asisten a la Feria.
En su libro “Imaginarios Urbanos,” García Canclini sostiene que la ciudad debe ser pensada
como el lugar para habitar y para ser imaginado. Las ciudades además de estar construidas por
casas y parques, calles, autopistas y señales de transito., se configuran también con imágenes.
Las novelas, canciones y películas, los relatos de la prensa y de la televisión aportan a configurar
el sentido de la vida urbana.
Si analizamos las representaciones que se realizan en Plaza Francia, ¿de qué manera podría
calificarse lo que hacen payasos, mimos, adivinadores, interpretes de runas y de cartas,
malabaristas, estatuas vivientes, retratistas vocacionales, y tantos otros ejemplares sueltos por la
plaza de esta especie artística extravagante y multiforme?

8 BELLOC, Bárbara ,op.cit, p 122.


9 El payaso Chacovachi es uno de los precursores de la movida de los malabares, el circo y los espectáculos callejeros en la
Argentina . Su espectáculo en Plaza Francia durante quince años fue inspirador, y abrió el camino a la llegada de sucesivas
generaciones de artistas callejeros
10 Concheto/a: f./m. Persona que tiene los hábitos de la clase alta, perteneciendo o no a ella. También el derivado colectivo
conchetaje. y cheto/a, que ellos remiten en efecto a concheto.
11 BELLOC, Bárbara ,op.cit, p 119.

5
Podríamos responder esta interrogante con las palabras de Canclini […]”La ciudad se vuelve
densa al cargarse de fantasías heterogéneas. La urbe programada para funcionar, diseñada en
cuadrícula, se desborda y se multiplica en ficciones individuales y colectivas” 12 .

“El gomero” de la Plaza: un símbolo

Las obras de construcción de la playa de estacionamiento subterránea, ubicada debajo de la


Plaza Intendente Alvear, conmovió la opinión pública y generó una discusión sobre la amenaza
que podría significar para el centenario gomero de la Recoleta.
Si nos aproximamos a la perspectiva que propone Kevin Lynch, para quien: “las imágenes
ambientales son el resultado de un proceso bilateral entre el observador y su medio ambiente” y
donde los mojones son un punto de referencia, el mismo autor nos dice: “Algunos mojones son
fundamentalmente locales, entre ellos figuran los letreros, frentes de tiendas, árboles. Se tratan de
claves de identidad e incluso de estructuras usadas frecuentemente y parece que se confía cada
vez más en ellas a medida que el trayecto se hace más familiar”
El gomero - plantado en el Cementerio de la Recoleta en 1826 y trasplantado, en 1834, a la
plaza frente al mismo, entre las calles Ortiz, Junín y avenida Quintana – mantiene las claves de
identidad del sitio. Su copa se estima tiene diez y siete metros de alto y cuarenta y siete de
diámetro.
Al revisar las publicaciones de la época observamos el valor simbólico de “el gomero.”
Martina Estrada, vecina del lugar, decía con referencia a la posible agresión al gomero
“nuestro problema es moral. Desconocemos nuestro pasado, nuestra historia. Es como si no
tuviésemos raíces. De lo contrario no nos atreveríamos a tocar las raíces de este árbol al que
todos queremos como un bien invalorable” 13 .
Como vemos, la controversia entre la nueva obra y el gomero, que es considerado por los
vecinos patrimonio de la ciudad, queda planteada. […] “Este gomero es parte de nuestro
patrimonio. Para muchos un punto de referencia […] tal vez hoy como nunca un símbolo” 14 .
Además de la mirada simbólica y patrimonial, el debate requirió de miradas técnicas y
políticas.
El Diario La Nación publicó un artículo titulado: Opinan expertos “El techo de la playa puede
afectarlo,” 15 Julián Cámara Hernández expresó acera del gomero- ejemplar histórico, biológico y
estético- […] “No se consultó con los especialistas, como era lo indicado. […] puedo señalar que el
techo de cemento u hormigón de la playa puede afectar gravemente la salud del árbol” -

12 GARCÍA CANCLINI, Néstor; Imaginarios Urbanos, Buenos Aires, EUDEBA ,1997. p 109
13 Revista Para Ti del 26 de julio de 1982
14,¿Por qué una playa de estacionamiento?, Diario La Nación , Buenos Aires , 1982 pp 16,17
15 Diario La Nación, 17 de julio de 1982

6
esgrimiendo cuestiones técnicas, aclaró, “pues si está a poca distancia de las raíces, seguramente
va a acumular el agua de lluvia, circunstancia que no permitirá su correcta oxigenación” 16 .
En este debate se levantaron otras voces como la del ingeniero agrónomo, Mario Ferreri,
quien sobre el tema expuso […] “al estar la obra a un solo lado del árbol, este no resultará
afectado, porque se trabaja a ocho metros de distancia de la planta […] esto no dañará la salud
del gomero. A lo sumo disminuirá un poco su vegetación”.
El artículo sobre el tema, que editó la Revista Somos en su sección, “La Ciudad”, plantea el
tema desde una mirada política, sugiriendo que el destino del árbol y la construcción de la playa
reeditaba una antigua lucha política entre los habitantes de la ciudad y el intendente de la
Ciudad 17 . El ingeniero Emilio Hardoy, subsecretario de obras Públicas de la Municipalidad de la
Ciudad de Buenos Aires explicaba que el lugar ocupado por vehículos sería dedicado a paseo
peatonal, mejorando así la higiene del lugar y buscando una redistribución del tránsito.
Sin embargo, dada la magnitud económica de la obra, estimada en tres millones de dólares-
en enero de 1982- tuvo un importante cuestionamiento sobre el uso de los recursos. La discusión,
sobre el destino del gomero, ocultaba debates sobre la propuesta urbana del Municipio y los
fondos destinados a la playa de estacionamiento subterránea.
Un artículo publicado por la Revista Gente con un sugestivo título “A este gomero le están
moviendo el piso,” plantea la polémica entre la construcción de la playa de estacionamiento
subterránea y el futuro del gomero.
Otras voces como la de periodista Magdalena Ruiz Guiñazú se suman a la discusión “Porque
no tiene sentido como prioridad hacer una playa donde ya hay una .No creo que sea un tema
menor, porque en todo el mundo los árboles se cuidan tanto como los monumentos[…] la playa
subterránea no tiene sentido”.
“Reformas en la Recoleta ¿en este momento?” Con este título significativo comenzaba la nota
que hacía énfasis en el costo que debería afrontar el usuario de la playa de estacionamiento y la
situación económica que estaba afrontando el país, luego de la guerra de las Malvinas, “produce
sorpresa, sino estupor, el saber que se encara este tipo de obra en las circunstancias que el país
atraviesa luego de una costosa guerra, en medio de una recesión económica […] ¿se ha
consultado a los interesados?”.
El artículo, del Diario La Razón, “Peligra una reliquia” comienza señalando, “¡Cuidado con el
gomero de la Recoleta!” para luego repasar la historia del sitio y recordar que, “un resto valioso de
los jardines de la Recoleta se yergue aun en esos terrenos[…] Hubo épocas en que los árboles
valieron más que una hacienda. Fue en los comienzos, cuando su ubicación servía, además de
reparo, como orientación a los viajeros”.

16 Julián Camara Hernández, ingeniero agrónomo y profesor titular de botánica de la UBA


17 El gomero se dobla pero no se rompe,Revista Somos, Buenos Aires,23 de julio de 1982

7
Un café : La Biela

Los bares y cafés de Buenos Aires son el escenario cotidiano de nuestra dinámica cultural. El
café es el lugar de encuentro habitual.
Los cafés suelen ser verdaderos referentes barriales, forman parte del uso y costumbres del
pueblo porteño, son parte esencial de su historia cotidiana, parte ineludible del paisaje urbano, de
la poesía y de la literatura. Muchos escritores necesitan del café para poder realizar su labor. Con
su presencia y permanencia aportan situaciones entrañables. El edificio se vuelve contenedor de
circunstancias. El patrimonio cultural tangible e intangible está ahí presente. Según Horacio
Spinetto “El café porteño es heredero del madrileño y parisino. Se va a tomar un café, un aperitivo
o cualquier trago, pero además, también se van a realizar distintas actividades como leer el diario
sin ningún apuro, estudiar, a escuchar música en vivo” 18 .
Ir al café es un ritual que tienen los habitantes de Buenos Aires que los hace protagonista de
la ciudad.
La Recoleta también tiene su “bar notable”. En una zona donde apenas había comercios -la
carbonería de Telechea y un sastre en la esquina de Av. Quintana y Roberto M. Ortiz- se funda La
Biela en 1820 19 .
Con el paso del tiempo ha tenido varios cambios de nombre. En la década del 30, La pulpería
del Vasco Michelena, en el 40, El Aero Bar y desde 1942, La Biela.
En la década del 40, los clientes eran entusiastas del automovilismo deportivo. Los habitués lo
llamaban “la veredita” por la costumbre de los parroquianos-que llegaban con sus motos - a
sentarse en las mesas de la vereda. También fue sede del Club del Automóvil Sport.
Con el significativo título, “La Recoleta: un lugar diferente en la ciudad” publicado en el
Tiempo Argentino se cita a los habitués, con reconocidos apellidos de la alta sociedad porteña de
la época […] “ 20 .
El mismo artículo describe el lugar de la siguiente manera:
Es un lugar loco donde, la paz que reina a la mañana y parte de la tarde es reemplazada a
la noche por el bullicio con swing, con ruidos rítmicos, inquietantes, provenientes de esas
saltarinas motocicletas que pululan por la zona y la música que se escapa de las discotecas
vecinas[…] De ocho a doce gente como uno, matrimonios maduros, señoras con sus afganos

18
Horacio Spinetto es arquitecto e historiador, autor del libro Cafés de Buenos Aires
19
La Biela está reconocida entre los 38 bares que son parte del “patrimonio tangible e intangible” de la ciudad y que La Comisión de
Protección y Promoción de los Cafés, Bares, Billares y Confiterías Notables de la Ciudad de Buenos recoge en su libro, Cafés de
Buenos Aires,2003.

20 La Recoleta: un lugar diferente en la ciudad, Diario El Tiempo Argentino, Sección, La mujer y temas cotidianos, 14 de septiembre
de 1984

8
o jóvenes estudiantes y habituales visitantes del cementerio cercano disfrutan el café con
leche en la veredita” 21 .
En la década del 60, comenzaron a llegar a la Recoleta los primeros hippies y la moda de tomar
el sol en las mesas de “la veredita” renovó el público que llegaba en motos desde otros barrios de
la ciudad. Frecuentaba la Biela un grupo muy heterogéneo: intelectuales que protagonizaron el
boom de la literatura latinoamericana de los años sesenta, los padres del movimiento pop, grupos
de músicos de la nueva ola, exponentes de la música culta, empresarios, sindicalistas,
terratenientes, señoras de alta alcurnia, gente del espectáculoy banqueros.
La lista de artistas que visitaban La Biela incluye, entre otras personalidades, a Adolfo Bioy
Casares, Silvina Ocampo, “Manucho” Mujica Láinez, Marta Minujin, Federico Kleim,”Landru”,Lito
Nebbia, Martha Mercader, Dalmiro Saenz, entre otros.
Según José María Peña, “muchos [cafés] han desaparecido o han perdido su clima especial
al modificarse su fisonomía, entre los que a pesar de haber sido remodelados, conservan su clima
y clientela habitual, está La Biela” 22 .
La cartelera de La Biela ubicada en su terraza exhibía publicidad de forma estética y sutil. La
idea era preservar de los imperativos del consumo, referidos al beber y al fumar, a esa zona de
Buenos Aires, pero también ha sido otra forma de mostrarnos las formas de habitar el sitio , en
especial en la propuesta del dibujante Julio Freire.
La empresa Iram Walker, para su whisky Old Smuggler, realizó en tres etapas, una serie de
exposiciones encargadas a diferentes artistas plásticos.
En primer lugar la empresa encargó Aniko Szabó el diseño de la misma, quien con imágenes
naives de Buenos Aires publicitaba el clásico whisky.
Otra exposición impactante fue la encargada a Renata Schussheim, la artista pintó las miradas
de Julio Cortázar, Marilyn Monroe, Carlos Gardel, John Lennon y Oscar ”Ringo” Bonavena.
El dibujante Julio Freire encaró su exposición representando a los mismos parroquianos de La
Biela. Ocho carteles, de tres metros de altura por siete de ancho, rodearon la esquina. La
propuesta fue trabajar cada cartel como si fuera una ventana. Los personajes de cada cartel por
su ropa, gestos y actitud cuentan toda una historia.
El mismo Freire los describe de la siguiente manera […] “(en la primer mesa están) ‘las chicas
de Dinastía’ .Son señoras que rondan los cuarenta, sin nada que hacer pero con mucho dinero.
Van allí a atisbar el ambiente. Dos de ellas chismorrean mientras una mira a la vereda”.
Los diferentes carteles describen situaciones cotidianas, los señores mayores y las señoritas
espléndidas; donde los temas de conversación van para un lado y la miradas para otro.

21 La Recoleta: un lugar diferente en la ciudad, Op.cit


22 José María Peña es arquitecto, historiador y director del Museo de la Ciudad de Buenos Aires. Dicho Museo realizó, en 1976, una
exposición sobre “Los cafés de Buenos Aires” que incluía mobiliario original de los mismos

9
Las horas claves, la mañana para el desayuno, y el atardecer para el whisky. Las parejas
jóvenes que van o vuelven del cine, los ejecutivos que planifican y discuten sus tareas, las
mujeres de las que no se puede intuir la edad usan las mesas como club social, parejas de
señores mayores con chicas jóvenes y los que llegan por primera vez.
La publicidad del whisky aparece de manera muy discreta, sólo en los vasos, la botella recién
aparece en el cartel de la ochava. Esta escena es la única que muestra un hecho exterior . El
protagonista allí es el clásico muchacho canchero, saluda a todos, no mira por donde camina y
casi se lleva por delante al mozo. Este hace equilibrio con la botella de whisky sobre la bandeja,
esquivando al parroquiano. La historia se continúa, da vuelta la esquina, y en el próximo cartel
aparece un señor canoso -recién salido de la oficina según su autor- que conversa animadamente
con una señorita, que denota en su cara aburrimiento.
La Plaza por las características señaladas en este trabajo se presenta como una densa red
simbólica y material, por su vitalidad en la actividad cultural, por elementos como “el gomero” y por
sitios míticos como el bar La Biela. Además, hay una Plaza de ficción, de leyendas, de vecinos
célebres, de poemas que constituye la literatura que la rodea.
Por su ubicación frente al cementerio, lejos está de ser un lugar lúgubre y tenebroso. Por alguna
razón, que no conocemos con certeza, alrededor de los muros del Cementerio se fue instalando
la diversión antes que el sosiego.

Arq. Lyliam Alburquerque


20 de mayo 2008

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