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introducción

al latín
L. R. Palmer

Ariel

La presente obra es una de las más sugestivas y pedagógicas
historias del latín e imagen ideal del manual universitario de la
disciplina. È1 própósito del autor, profesor de filología compara­
da en la Universidad de O xfod, ha sido «compendiar para los
estudiantes de lenguas clásicas, para los colegas que trabajan
otros campos de estudio y para todos a quienes puedan interesar,
los resultados alcanzados por la investigación en torno a la histo­
ria de la lengua latina desde la Edad del Bronce hasta la caída
del Imperio Romano. N o se ha dado por supuesto conocimiento
alguno previo de los principios y m étodos de la filología compa­
rada, reservándose, tales cuestiones al examen de los varios pro­
blemas a los que afectan. Mi intención ha sido exponer la com­
munis opinio en los casos en que existe, y, en caso contrario,
plantear con la m ayor claridad posible los datos y los diversos
puntos de vista que se han form ulado; con todo, no he sido
siempre capaz de ö tu ltar el hecho de que tengo opiniones pro­
pias». Para m antener el volumen del libro y su coste dentro de
unos límites razonables, ha sido necesaria una estricta selección
de temas, y, en este sentido, el autor, manteniendo la clásica
división, de fonética, morfología y sintaxis, ha preparado una
síntesis de gramática histórico-com parada particularmente ágil y
eficaz. La obra se completa con una antología de textos latinos
arcaicos y con exhaustivos índices de materias y palabras.

Letras e Ideas

L. R. P a l m e r

INTRODUCCIÓN
AL LATÍN

EDITORIAL ARIEL, S. A.
BARCELONA

T ítu lo original:
The L atin language

P resentación, traducción y notas de
J u a n J osé M o r á l e jo y J o s é L u is M o r a l e jo

1.a edición 1974: E ditorial Planeta, S. A.
1.a edición en E ditorial A riel
(Col. Letras e Ideas):
octubre 1984
2 .a edición: m arzo 1988

© F aber & Faber, Londres

D erechos exclusivos de edición en castellano
reservados para todo el m undo
y propiedad de la traducción:
© 1984 y 1988: E ditorial Ariel, S. A.
Córcega, 270 - 08008 Barcelona

ISBN: 84-344-8378-5

D epósito legal·. B. 6.629 - 1988

Im preso en España

N in g u n a parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, puede ser reproducida,
alm acenada o tran sm itid a en m anera alguna ni p o r n in g ú n m edio, ya sea eléctrico, quím ico,
m ecánico, ó p tico , de grabación o de fotocopia, sin perm iso previo del editor.

NOTA A LA 2.* EDICIÓN

Aunque en las Notas de los Traductores y en la Bibliografía se han
introducido algunas modificaciones puntuales — especialmente en lo que
se refiere a obras que han tenido ulteriores ediciones actualizadas— , se
ha dejado para mejor ocasión la revisión de uno y otro apartado a la luz
de la abundante bibliografía reciente.

PRESENTACIÓN

El libro The Latin language h a sido la m á s p ersonal contribua
ción de L. R. P alm er, p ro feso r de filología co m p arad a en la U niver­
sidad de O xford, a la colección “The G reat Languages” por él d iri­
gida y editada en Londres p o r P ab er & Faber. Recordem os q u e en
la m ism a serie publicó W. J. E ntw istle su volum en dedicado a las
actuales lenguas hispánicas.
La idea p rim era de esta trad u cció n —que aparece por circu n s­
tancias varias con m ás re tra so del razonable—· descansaba so b re la
im presión especialm ente g rata que la p rim e ra p a rte d e la o b ra nos
hab ía causado. Nos p arecía u n a de las m ás sugestivas y pedagógicas
histo rias del latín jam ás escritas, e im agen ideal del m anual u n iv er­
sitario de la disciplina. Al térm in o de su tra b a jo perm anece esa idea
en la m ente de los trad u cto res, que, p o r o tra parte, no niegan la
excesiva concisión y convencionalidad de los capítulos que P alm er
consagra a la g ram ática del la tín p ro p iam en te dicha.
Nos hem os tropezado a lo largo del tra b a jo con no pocas dificul­
tades. La m ayoría de ellas derivaban de u n c a rá c ter d e la o b ra que
el lector ad v ertirá desde sus p rim eras páginas: se tra ta , en grado
extrem o, de u n libro inglés escrito p a ra ingleses. E ste m arcado eso-
terism o, que lingüísticam ente se acercaba a m enudo a los confines
del slang, nos ha obligado en no pocos p asajes a traducciones de
ca rá c ter am plio, preferibles siem pre a literalism os que exigen una
cadena interm inable de escolios y aclaraciones. P o r lo que se refiere
a los sím iles e ilustraciones, que, com o es n atu ral, to m a el a u to r de
su lengua m aterna, hem os adoptado u n a p raxis ecléctica, realizando
la correspondiente traslación al castellano en los casos en que p a re ­
cía necesario y posible. P a ra la trad u cció n de la term inología hem os
p rocurado ten er m uy en cu en ta la establecida ya p o r estudiosos es­
pañoles. En cuanto a las ab rev iatu ras de c a rá c te r técnico, tam bién
hem os procurado ceñirnos a la ya considerable tradición de los es­
tu d io s lingüísticos escritos en castellano; no creem os haber, em plea-

8 INTRODUCCIÓN AL LATÍN

do ninguna desconocida p a ra las perso n as relacionadas con el m u n ­
do de la filología.
El profesor Antonio P rieto, codirector de la colección que acoge
esta versión española, quería que los trad u cto res añ adieran a este
texto algo de su p ropia cosecha. A unque vendim iando a m anos lle­
nas en ajena viña, lo han in tentado en las N o t a s de l o s t r a d u c t o r e s
que lo acom pañan, y que situam os al final del texto (pp. 337 y s s .),
dada la extensión de algunas de ellas. Tales anotaciones no están
proyectadas ni elaboradas según u n criterio uniform e. Responden,
en gran m edida, a las p articu lares aficiones o experiencias de sus
autores dentro del cam po de los estudios clásicos, y, desde luego,
a la idea de d ejar constancia del m ucho y b uen tra b a jo realizado
por investigadores españoles en estas parcelas del saber.
Parecidas tendencias nos h an guiado en la tarea de actualizar y
com plem entar la B ib l i o g r a f í a —m uy su m aria— aducida p o r P al­
m er. Tampoco n u e stra contribución preten d e, n i m ucho m enos, ex-
haustividad alguna. Nos h a parecido ú til m an ten er el A p é n d ic e de
t e x t o s l a t i n o s a r c a ic o s que incluye la edición inglesa del libro;
puede, en efecto, a h o rra r eventuales peregrinaciones a los re p e rto ­
rios usuales.
Y pasem os al capítulo de g ratitudes. N ada tiene d e simbólico, y
se corresponde en gran m edida con el de las dificultades re g istra ­
das a lo largo del tra b a jo de esta versión.
P ara el esclarecim iento de ciertos p u n to s oscuros h a sido fu n d a­
m ental la inform ación y el consejo p re sta d o p o r los profesores
J. C. W hite, P ujáis y Lorenzo, de la U niversidad C om plutense de
M adrid, y p o r la señorita J. Benton, de la U niversidad V anderbilt
en M adrid.
El profesor M ariner, de la U niversidad C om plutense, ha tenido
la am abilidad de leer el original de las N o t a s de l o s t r a d u c t o r e s , y
de m ejorarlas con su crítica y orientación.
Q uerem os d ejar tam bién constancia del apoyo y buena acogida
p restados por E ditorial P laneta y, concretam ente, p o r el profesor
Prieto.
Reconocidas estas deudas, sólo nos queda reivindicar p a ra no­
sotros, de m odo exclusivo y solidario, la responsabilidad de esta ver­
sión.

Juan J o sé M orale jo
1 J o sé L u is M orale jo

para los colegas que trabajan otros cam pos de estudio y para todos a quienes puedan interesar. Así. No he logrado concillarm e la aprobación de todos m is amables c ríti­ cos con relación al em pleo del signo v para la u consonantica. W. reservándose tales cues­ tiones al exam en de los varios problem as a los que afectan. W arm ington que a repertorios m enos accesibles. en caso contrario. Elcoclc. . al Prof. y. S. con todo. J. pero se trata de una distinción ú til desde el pun to de vista. H. Para m antener el volum en del libro y su coste dentro de unos lím ites razonables ha sido necesaria una estricta selección de tem as. a Mr. PREFACIO En este libro. uno m ás en una serie que no está dirigida en p rin ­ cipio a los especialistas. A. Las cantidades vocálicas sólo se han notado en los casos en que resultaban relevantes para el problem a en cuestión. M. los resultados alcanzados por la investigación en torno a la historia de la lengua latina desde la Edad del Bronce hasta la caída del Im perio Romano. No se ha dado por supuesto conocim iento alguno previo de los p rin ­ cipios y m étodos de la filología comparada. M i in ­ tención ha sido exponer la com m unis opinio en los casos en que existe. Debo estar particularm ente agradecido a Mr. no he sido siem pre capaz de ocultar el hecho de que tengo opi­ niones propias. he intentado com pendiar para los estudian­ tes de lenguas clásicas. al Prof. he preferido referirm e a los Rem ains of Old L atín de E. Me he beneficiado del saber y consejo de m uchos amigos y colegas inm ediatos. Las circunstancias han dado lugar a ciertas infracciones de la ortodoxia. que espero harán m ás cóm odo el em pleo del libro. que ha tenido que estructurarse com o u n com entario co m ­ pendioso de las gram áticas escolares de serie. filológico>y no he tenido reparo en seguir el ejem plo del m anual de Leum ann- H ofm ann. Jones. Crow. D. E sta exigencia ha sido especialm ente im periosa en él capitulo de sintaxis. p or lo que mira a los textos latinos arcaicos. H andforth. plantear con la m ayor claridad posible los datos y los diversos p u n to s de vista que se han form ulado. D.

E. L. El dejar constancia detallada de m is deudas no resultaba practicable en una obra de esta naturaleza. S. A. W. que han leído parcial o totalm ente las pruebas. Debo adem ás un reconocim iento al estam ento de los estudiosos en general. PALMER . y de m anera general m e veo obligado a aplicar al autor de esta obra las fam osas palabras de Livio: si in ta n ta scrip to ru m tu rb a m ea fam a in obscuro sit. C. Wells y al Prof. He intentado rem ediar u n poco la laguna en la bibliografía. F. R. y que han corregido num erosos defectos de fondo y de form a. pero ésta tiene la finalidad específica de ayudar a dar con el cam ino a quienes deseen proseguir sus estudios en este campo. nobilitate ac m agnitudine eorum qui no­ m ini officient m eo consoler. Como relación de m is dependencias resulta del todo in su fi­ ciente. Maguiness.10 INTRODUCCIÓN AL LATIN al Prof. a Mr. W ood­ cock.

PRIMERA PARTE Esbozo de una historia de la lengua latina .

a q u ib u s c u m p a u lo t a r d iu s e s s e t a d m in is tr a tu m . 4. tiene que acercarse con hum ildad a te- em presa de ra stre a r. Su actual descendiente. en el que el gran político y estilista Julio César d es­ cribe el prim er asalto del pod er arm ado de R om a a n u e stra isla. n a c t u s id o n e a m a d n a v ig a n d u m t e m p e s t a ­ t e m I I I f e r e v ig ilia s o lv it e q u ite s q u e in u lte r io r e m p o r t u m p r o g r e d i e t n a v is c o n s c e n d e r e e t s e se q u i iu s s it . 23. R ecibe el nom bre de latín p o rq u e en u n principio es sim plem en­ te uno de los dialectos hablados p o r los latinos. ip s e h o r a d ie i c ir c ite r I I I I c u m p r im is n a v i­ b u s B r ita n n ia m a t tig it a t q u e ib i in o m n ib u s c o llib u s e x p o s it a s h o s ­ tiu m c o p ia s a r m a ta s co x isp e x it.) E ste pasaje. y allí T ácito certificó en él u n h ab lar de tal dignidad. ha representad o p a ra m uchas generaciones de ingleses el prim er golpe e im pacto de la au téntica lengua latina. bien que anim ado p o r el pensam iento de que estudia en el país de Carataco. El histo riad o r de la lengua latin a te n d rá que ocuparse en p rim e r . Un b ritán ico letrado y p a ­ trio ta que se en co n trara e n tre los expectantes guerreros sobre las colinas del K ent se h u b iera preg u n tad o con asom bro lógico qué clase de gente eran aquellos invasores y de dónde venían. u n grupo de trib u s em parentad as que ocupaban el te rrito rio del Lacio. y en el que R om a m an ten ía u n a posición p redom inante (véase capítulo I I I ) . Menos de cien años después u n rey b ritán ico fue llevado a la capital d e los invasores. C a p ít u l o p r im e r o EL LATIN Y LAS DEMAS LENGUAS INDOEUROPEAS H is c o n s t it u t is r e b u s. aunque sea de m odo esquem ático. 1-2. D e b e llo g a llic o . una retó rica ta n acabada y u n latín ta n im pecable como p ara ganarle estim ación y u n cautiverio honorable. En la ciudad de sus vence­ dores pudo h ab er leído en Livio el orgulloso relato de los orígenes legendarios de R om a y de su ascenso a la grandeza del Im perio. (C é sa r . la h isto ria de la lengua que aquellos rom anos d ieron a u n a tan gran p arte del m undo occidental.

14 INTRODUCCIÓN AL LATÍN lugar de las sucesivas form as de la lengua ta l com o se nos aparece en u n a serie de textos que —p a ra lo que nos interesa— alcanzan desde la caída del Im perio h a sta los m ás antiguos docum entos con­ servados. Si dos —o m ás— grupos de h om bres em plean signos fónicos idénticos o sem ejantes. hand. debem os te n e r p o r m uy poco prob ab le que esta sim ilitud se deba al azar o a invención independiente. que el estudio histórico de los m onum entos de la lengua latin a se nos acaba en u n pun to m uy alejado incluso de la legendaria fundación de la ciudad en el 753 a. m orfoló­ gicos. E ste adiestram iento. p o r ejem plo. C. el m étodo com parativo. es decir. el “aprender a h a b la r”. Hay que añad ir inm ediatam ente que la lengua latina con­ cebida así tiene poca h isto ria : ciertos cam bios fonéticos. viene exigido p o r u n hecho que es de im portancia fu n d a­ m ental p a ra la ciencia del lenguaje: no existe conexión n a tu ra l o necesaria e n tre los signos fónicos y los significados que com portan. Hand. signos com o Mann. o bien que am bos descienden de un an ­ tepasado com ún. El c ará c ter a rb itra rio de la atrib u ció n de significados a los signos fónicos tiene u n a im p o rtan te consecuencia teórica. C. m enor es el grado de probabilidad de que el parecido sea accidental.. P ero hay u n a casi absoluta ausencia de textos anterio ­ res al s. grass. etc. aparecen casi con el m ism o significado que en inglés man.. Gras. En alem án. En P lauto. Las lenguas son en esencia sistem as de signos vocales que los seres hum anos em plean p a ra com unicarse unos con otros. Esas ex­ presiones o com plejos fónicos producidos p o r el hab lante provocan en el oyente ciertas respuestas. Dado. p o rq u e la com prensión de u n a lengua requiere u n largo y trab ajo so adiestram iento en el uso de ese sistem a concreto de signos. toda sem ejanza significativa debe llevarnos a la conclusión de que los dos sistem as e stá n unidos históricam ente. la lengua de los rom anos aparece en u n a form a que difiere m uy poco del la tín de la E dad de Oro. pues.. Las sem ejanzas de vocabulario y e stru c tu ra gram atical son tales que so­ . cuyas com edias nos obsequian con el p rim e r volum en considerable de latinidad. se hace preciso re c u rrir a o tro m étodo. y la hipótesis de creación independiente es infinitam ente m enos p robable que la de u n a conexión histórica. Cuanto m ás a rb itra ria es la conexión en tre sonido y significado y m ayor la trascendencia de las sem ejanzas en tre los sistem as com parados. a esto lo llam am os com prensión. etc. acerca del cual se im ponen unas p alab ras previas. sintácticos y sem ánticos que han sido fiel y diligentem ente registrados. a afirm ar o bien que uno ha nacido del otro. P ero no cualquier oyente puede com prender. m a. En el caso de siste­ m as de signos ta n a rb itra rio s y com plejos com o las lenguas. No hay u n a docum entación que tenga p a ra el h istoriador del la tín la significación que tiene el B eow ulf p a ra el estudioso del in ­ glés.

E strecham ente relacionada con la osea e s tá la lengua llam ada um bra. Osci. El oseo fue la lengua principal de la Italia cen tral h a sta su som etim iento p o r los rom anos. P ero la lengua h ablada p o r las trib u s sam nitas con las que m ás ta rd e R om a en tró en conflicto evolucio­ nó h a sta ser m ás o m enos igual a la de los oscos. Campania. El hecho de que las inscripciones m u estren pocas variantes dialec­ tales a pesar de lo am plio del área en que se utilizó sugiere q u e en este oseo oficial tenem os u n a lengua com ún regularizada. Los DIALECTOS ITÁLICOS: OSCO-UMBRO E ntre las inscripciones de la antigua Ita lia se encuentran las es­ crita s en la llam ada lengua osea. La m ayoría m u e stra n el alfabeto oseo. A hora nos proponem os aplicar este m étodo com ­ parativo a d escubrir posibles p arien tes de la lengua latina. C. estas nueve tablas de bronce —dos de las cuales se han p e r ­ . D escubiertas en 1444 en G ubbio (antigua Ig u v iu m ). Livio en su relato de la gu erra c o n tra los sam nitas (10. al igual que los fra n ­ ceses u san el no m b re trib a l Alem anni p a ra designar la lengua que los ingleses llam am os G erm an: p o r ejem plo. La lengua osea fue intro d u ci­ d a tam bién en Messana cuando ésta fue to m ad a p o r los “m am erti- no s”. Las inscripciones escritas en oseo se en cuentran en aquellas p a r ­ tes de Italia que estuvieron ocupadas p o r trib u s sam nitas : Sam nium . 20. e s tá n redactadas en varios alfabetos. la Tabula Bantina. con la esperanza de que ello nos cap acitará p a ra seguir su historia re ­ m ontando la época del m ás antiguo testim onio escrito existente. e stá escrita en alfa­ beto latino. u n a plancha de bronce enco n trad a en B antia en 1793 y que contiene reglam entos m unicipales. Las in s­ cripciones. fue el n o m ­ b re que los rom anos dieron a los h ab itan tes d e C am pania que los griegos llam aron O t ukoí . que cub ren u n período d e unos cinco siglos desde las m ás antiguas leyendas de m onedas h a sta los graffiti de Pom peya escritos después del p rim e r terrem o to en el año 63. y se m antuvo en uso en docum entos oficiales h a sta la G u erra Social de 90-89 a. m ien tras que en inscripciones de Italia m eridional se utiliza u n alfabeto griego. Lucania y B ru ttiu m . en U m ­ bría. Apulia. Su único docum ento extenso son las fam osas Tabulae Igu- vinae. antiguo *Opsci. los m ercenarios cam panos reclutados p o r Agatocles. P ero el texto m ás extenso. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 15 lam ente pueden explicarse postulando u n com ún antepasado del que am bos derivan. derivado del griego calcidico a trav és del etrusco. 8) escribe : “gnaros Oscae lin­ guae exploratum q u id ag atu r m ittit”. Así llegaron los rom anos a designar este grupo de dialectos con el nom bre d e la trib u en que lo en co n traro n p o r vez prim era.

los hablantes tienden a dignificar su p ro p ia variedad de habla con el nom bre de “lengua”. E sas form as locales e indivi­ duales de expresión so n consideradas solam ente com o subvariantes del sistem a usado en to d a el área. noruegos. Los llam ados “dialectos itálicos” indudablem ente m u estran m u ­ chas sem ejanzas con el latín. A dem ás de p o r estas tablas. Allí donde el sentido de so lidaridad lingüís­ tica es roto p o r la organización en estados políticam ente separados. El térm ino “dialecto” im plica así a la vez diferencia y sem ejanza. Al oseo y al um bro podem os añ ad ir algún pequeño testim onio d e los dialectos de trib u s m enores de Ita lia central que h a n sido algunas veces agrupados có­ m odam ente b ajo la denom inación de “sabélicos”. pero es difícil p recisar el grado exacto de parentesco. conocido solam ente p o r u n a co rta inscripción de la ciudad de Veli­ trae. parece ocupar u n a posición interm ed ia en tre oseo y um bro. El lím ite . D entro de u n sistem a dado pue­ den presen tarse variantes locales y personales. E ste factor de inteligibilidad puede ser utilizado p a ra alcanzar una definición aproxim ada de dialecto. aunque p o r la p ru eb a de la inteligibilidad to d as ellas podían ser consideradas como dialectos de la lengua “escandinava” . E scritos p a rte en alfabeto latino y p a rte en el um bro nativo —derivado com o el oseo de u n alfabeto griego occi­ dental a través del etrusco—. U na lengua es u n sistem a de signos vocales usado p o r u n a com uni­ dad dada de seres hum anos. de solidaridad. C ualquier p erso n a que hace u n uso inteligible de este sistem a se convierte ipso facto. Así. en m iem bro de e sta com unidad lingüística. la lengua u m b ra nos es conocida p o r o tra s pocas y m agras inscripciones. al m enos por el tiem po en que lo usa. p ero en la m edida en que la inteligibilidad no se vea seriam en te afectada se entiende que tales variantes no im plican la desaparición de la calidad de m iem bro de la com unidad lingüística. Queda p o r añadir que la inteligibilidad constituye solam ente un m edio to s­ co aunque eficaz de distinguir en tre lengua y dialecto. Se incluyen aquí los dialectos de los Paeligni. la “itá ­ lica”.16 INTRODUCCIÓN AL LATÍN dido después de su descubrim iento— contienen las actas de una fra tría religiosa sem ejante a la ro m an a d e los Arvales Fratres (véanse pp. sentido de exclusividad y. los textos se alinean desde aproxi­ m adam ente el 400 al 90 a. todos los cuales se asem ejan estrecham ente al oseo. los M arrucini y los Vestini. C. 72 s. o como dos lenguas separadas. suecos y daneses son absolu­ tam ente capaces de conversar en tre ellos usando cada uno su “len­ gua”. É sta es en g ran m edida una discusión sobre térm inos que carecen de precisión científica alguna. sin em ­ bargo.). pero hay testim onios de que los u m bros en alguna época ocuparon un área que se extendía h a sta la costa occidental. El dialecto de los Volsci. Los estudiosos no h an decidido si se los debe consi­ d e ra r como dialectos diferentes de u n a y la m ism a lengua.

hortus = o. = indoeuropeo(s) o in d oeu rop ea(s). 4. que el latín 1. Las consonantes labiovelares (véanse pp. y com param os u n texto u m b ro con su trad u cció n latina. 5. m e ­ dia = u. Si ah o ra aplicam os esta p ru eb a al latín y los dialectos itálicos. m ien tras que “dialecto” p lan tea el problem a d e la relación : dialecto = v ariante de x. tefe. M orfología En la p rim era y segunda declinaciones el o sco-um bro tiene las desinencias originarias de nom . La diferencia real en tre los dos térm in o s es que “lengua” es u n té r ­ m ino absoluto.: p u s v e r e s T r e p la n e s t r e f s i f k u m ia f f e it u T r e b e lu v i e u k r ip e r F is iu . 1 (véanse pp. scriptae = o. scriftas. en u n a serie de dialectos hablados so b re u n área dada pueden ser m utuam en te inteligibles los geográficam ente contiguos. actud. o. a t r u . La síncopa de vocales breves en sílabas m ediales (véase p.) reciben tr a ­ tam iento diferente : así. -ös (véase p. v i ú . p.: I Λ 7 ss . 3. ä final > ö en “itálico” : via = o. m ien tras que p a ra el griego sólo del diez al quince por ciento de las p alab ras que aparecen en las Leyes gorti- tin ias cretenses no se en cuentran en ático. ej. A estas diferencias de vocabulario decisivas debem os añad ir divergencias significativas de fonética y m orfología. Se h a calculado que de u n sesenta a u n se­ te n ta p o r ciento de las p alab ras contenidas en las T ablas Iguvinas son extrañ as al latín. m ientras que no superan esta p ru eb a los que ocupan las posiciones extrem as. o. k t y p t del latín aparecen en o sco-um bro como h t y ft: Oc­ tavius. a la p rim e ra ojeada re su lta rá evidente que las dos lenguas son m u ­ tu am en te ininteligibles. 227 s. 228 s. Uhtavius. 243). a t r ä = u. Las oclusivas asp irad as ides . . P or o tra p a rte. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 17 puede variar con el tem po del habla y de u n a frase a otra. 213) es m ás pronunciada que en latín : agito = o. húrz. -äs.) aparecen en la tín como b y d en posición m edial. al latín quis y vivus corresponde el oseo con pis y bivus. méfiai. id e(s). Fonética 1. pl. en “itálico ” como f: tibí. 2. t u ta p e r I k u v in a = p o s t p o r t a m T r e b u la n a m t r i s s u e s g r a v id a s f a c ito T r e b o l u v i o p r o a r c e F is ia p r o c i v i t a t e I g u v in a .

es indudable que deberíam os recono­ cerlos como lenguas separadas. En el gen. (3) r y I > or. p o r ejem plo. El fut. el postulado de u n a “u n id ad itálica” exclusiva a p a r­ tir de la cual se h ab rían desarro llad o el latín y el osco-um bro ven­ d ría exigido p o r el establecim iento de sem ejanzas sorprendentes. A hora bien: (1) rep resen ta u n desarrollo co m partido p o r todas las lenguas ides. El grado d e ininteligibilidad es m u ­ cho mayor. ej. En apariencia. (7) se h a dado en germ ánico y céltico. ( 8) es tam b ién u n rasgo del céltico. deivast = iurabit. y estudiosos com o A. y (9) . ( 6) s intervocálica se sonoriza. m ien tras que el osco-um bro tiene -eis en am bas declina­ ciones. pres. dh. Pero. queda el te s ­ tim onio fonético com o base poco segura p a ra u n a hipótesis de p a ­ . (2) eu > ou. ferest = feret. perf. pasan a fricativas sordas. Meillet. En los tem as en consonante el oseo p re se n ta la declinación originaria -ës. (4) ψ y i} > em.t > ss. (7) t. que con­ sidera al latín y al o sco-um bro com o dialectos diferentes del “itá ­ lico”. Al valorar estos testim onios debem os reco rd ar u n a vez m á s el principio fundam ental de la lingüística co m p arad a: que p a ra es­ tablecer u n parentesco se necesita la existencia de sem ejanzas d e ta l naturaleza que excluyan la posibilidad de desarrollo independiente.y en consonante el latín tiene -I e -Is respecti­ vamente.18 INTRODUCCIÓN AL LATIN ha sustituido p o r las form as pronom inales -di (-ae) y -oi (-Ï). el uso de los térm in o s “dialecto” y “len­ gua” es asunto de precisión. 245 s.) En am bos grupos: (1) ide.). ( 6) es un fenóm eno m uy co rrien te sin significación p a ra la cuestión del parentesco.t se convierte en -d. s se convierte en a. El inf. basan sus conclusiones so b re ciertas sem ejanzas im p o rta n ­ tes que hem os de exam inar ahora. u. ol. act. benust = venerit. -bo característico del latín es desconocido del osco-um bro. ezum . sg. del itálico term in a en -o m : o. gh. erom = esse. que ha form ado su tiem po de fu tu ro a p a rtir de u n a antigua form ación de subjuntivo: p. ( 8) p alab ras del tipo silábico p—g» > qv— qu (p. como hem os dicho. (5) h a ocurrido sep arad am en te en griego helenístico. p re se n ta el fo rm an te -u s: u. Tam bién la conjugación del verbo p re se n ta divergencias de consideración. (5) las asp iradas sonoras bh. El fut. que el latín ha sustituido p o r -ës (véanse pp. ej. en. 211 s. excepto el sá n s­ crito. U na vez elim inados esto s rasgos. de los tem as en -o . A la vista de estas grandes diferencias e n tre el latín p o r u n lado y el osco-um bro p o r el otro. *penque > quinque). Fonética (véanse pp. que el que hay e n tre italiano y español. que estas lenguas com parten con exclusión de o tra s lenguas em pa­ rentadas de m anera m ás distante.

El cam bio r. l > or. En este m is­ m o sentido se creó u n sistem a de pasiva característico (véanse pp. o. p. nos encontram os con que los tipos de conjugación son los m ism os en am bos grupos: es decir. y la fusión de los m odos originarios su b j. que los verbos se organizan en las c u a tro conjugaciones que nos son fa m i­ liares p o r las g ram áticas latinas. p o r ­ que es infrecuente que u n a lengua im p o rte de o tra m ecanism os de declinación y conjugación. ides. o. castud. sino tam bién en véneto y m esápico. tan to en latín com o en osco- u m b ro el abl. lat. La form ación del dat. lat. am - p ru fid ( = im p ro b e ). etc. 264 s. lat. de los pronom bres personales es tam bién sorp ren d en tem en te sim ilar en am bos grupos: lat. Tales sem ejanzas pueden. ind. De m ayor im po rtan cia son las sem ejanzas de m orfología. ej. “tienen en com ún m uchos rasgos im p o rtan tes y d istin ­ tiv o s”. prai- dad. en las form as de subjuntivo del latín y del osco-um bro. m ehe. mihei. u. ser p ro d u cto de la contigüidad m ás que del parentesco y no ten er entonces fuerza lógica p a ra la cuestión de u n a u n id ad itálica. Sem ejanzas d e ta l alcance en la reorganización de los sistem as nom inal y verbal ponen al latín en relación m ás estrecha con los •dialectos itálicos que con cualesquiera otras lenguas ides. p o r ej. es tam bién idéntica: fo ret = o. arc. La m ism a desinencia tam b ién aparece en los adverbios que por su fo r­ m a son antiguos instru m en tales en -ë. occi­ d ental (véase infra) que en el desarrollo de u n itálico com ún uni- . loucarid. y opt. quedó lim itado a los tem as en -o - (“segunda declinación”). del tipo re p re ­ sentado p o r el lat. M. y del perf.d ) . Jones h a argum entado que los hechos encajan m ejo r “d en tro de u n esquem a de relaciones del ide. el o. tibei. Sapir ha señalado que cierto núm ero de lenguas indias no em parentadas de la costa del Pacífico. lat. fu síd (*fu . Adem ás. toutad. sibei. fue extendido a o tro s tipos. Así. Pues bien. facilum ed. are. en A m érica del Norte. En la an terio r enum eración el cam bio de eu a ou se d a no sólo en latín y osco-um bro. u. P asando ah o ra al sistem a verbal. am abam (véase p. slaagid ( = fin e ) . p o r tan to .. porque se h a observado con frecuencia que lenguas en p roxim idad geográfica m u e stra n sem ejanzas d e e stru ctu ra fonética y fonológica aunque no estén em parentadas.) a p a rtir de elem entos presen tes en el m ás antiguo ide. que en ide. aunque en u n artículo reciente D. fufans = erant sugie­ re que el osco-um bro había creado u n im perf. o. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 19 rentesco. Se observan tam b ién sem ejanzas en la form ación del supino (u. tefe. anzeriatu = observatum ) y del gerundivo (sacrandae = o. desde C alifornia hasta el su r de Alaska. en -d. lat. sífel. en u n único “p erfecto”. are. lat. ol es tam b ién u n rasgo del véneto y del ilirio. sakrannas). sakarater. La form ación del im perf. subj. sg. 270). F inalm ente podem os m encionar la fu ­ sión del aor.: así sacratur = o. o.s ë .

se entendían m utu am en te todavía m enos que los del la tín y osco-um ­ b ro docum entados h istóricam ente? Los conceptos d e “intercam bio lingüístico”. sin em bargo. La escuela italian a de lingüistas apoya esta hipótesis con va­ riaciones secundarias de énfasis. el reflejo lingüístico de contactos en tre los dos grupos en u n período co m parativam ente reciente en Ita lia m is­ m a. m antiene que las sem ejanzas e n tre latín y o sco-um bro son un fe ­ nóm eno de convergencia. pero que las peculiaridades estru ctu rales fundam entales. A todo ello pue­ de o b jetarse que la contigüidad geográfica y los contactos sociales y culturales e n tre pueblos que h ablan lenguas diferentes pueden desem bocar en sem ejanzas del sistem a fonológico y en intercam bio de préstam o s de p alabras.20 INTRODUCCIÓN AL LATÍN fo rm e”. m odo y form ación de los casos. discutida. cuando los p ro to - latinos se h ab ían establecido ya en el Latium . Las evoluciones lin­ güísticas deben ser reconducidas en ú ltim a instancia a actos de h a ­ bla. y que las m uy im p o rtan tes diferencias son p ro d u cto del desarrollo in d e­ pendiente tra s la ru p tu ra de e sta com unidad lingüística. “esquem as m entales com unes”. no son fácilm ente transferibles. La in terp retació n de esta relación m ás estrecha en té r ­ m inos históricos es. y h áb ito s sociales tales com o los testim oniados en los subjuntivos y sim ilares son tra n sfe ri­ bles de u n grupo de seres hum anos a o tro solam ente bajo condi­ ciones tales de intim id ad lingüística que co m p o rten u n a “com unidad lingüística”. y llevar consigo la p alab ra osea popina. en e sta hipótesis de convergencia. Así. u n supino o u n im perfecto de su b ­ juntivo en tre hablantes que. pero ¿bajo qué condiciones de habla podem os im aginarnos el intercam bio de u n gerundivo. Del siglo v m en ade­ lan te —fundación de R om a y presencia de u n a trib u sabina sobre u n a de las colinas— se establecieron relaciones que desem bocaron en u n intercam bio de elem entos lingüísticos e n tre los p ro to latin o s y los osco-um bros. es e sta etap a de aproxim ación progresiva la que debería ser llam ada “período itálico”. P ero u n p ro feso r alem án. U na in stitución osea com o el “figón” puede llegar a ser algo arraigado en la vida rom ana. tales com o los tipos de tiem po. que son esencialm ente h áb ito s sociales. A. Devoto sostiene que esto no debe entenderse en u n sentido genealógico que im plique la id entidad en época an terio r de los d os sistem as lingüísticos. “convergencia” y sim i­ . La hipótesis m ás sim ple que p o d ría d ar cuenta de los hechos o b ­ servados es suponer que en algún m om ento en el p asado existió una com unidad “itálica” en cuyo seno se d esarro llaro n los rasgos com u­ nes que hem os observado en el latín y los dialectos itálicos. Walde. Devoto sostiene que las diver­ gencias e n tre latín y osco-um bro son antiguas y que las sem ejanzas se desarro llaro n en fecha relativam ente tard ía. en u n tra b a jo sobre la relación e n tre itálico y céltico que tendrem os ocasión de d iscu tir m ás adelante.

47 s. en el este. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 21 lares. esto es. Las sem ejanzas m ás estrechas reunidas bajo el rótulo de “itálico”. podem os de­ cir en pocas p alab ras que el m étodo com parativo lia determ inado que el latín pertenece a u n grupo de lenguas que se extiende desde la India. estam os de acuerdo en q u e se d esarrollaro n sobre suelo italiano. que es conocido como indoeuropeo. a los antepasados lingüísticos de los h ab lan tes del latín y de los del osco- um bro. parecen. L a TEORÍA ÍTALO-CÉLTICA Y LA “ CIVILIZACIÓN DEL NOROESTE” Llevando ah o ra n u e stra atención m ucho m ás lejos. haber tenido fam iliaridad con el cobre y su laboreo. Como hipótesis m í­ n im a p o d ría b a sta r con suponer que u n grupo de invasores osco- um bros se fusionó con los protola.). Todo lo que hem os sugerido es que el concepto de convergencia exige traducción a los hechos del h abla real y a los condicionam ien tos de la sociedad hum ana que éstos im plican. practicaro n u n a agricultura . con los que opera Devoto. en el oeste. Las leyendas sobre los orígenes de Rom a — T ito Tacio y el ra p to de las m u jeres sabinas— parecen im plicar algunos hechos históricos com o los que hem os postulado (los elem entos sa­ binos en latín se rá n discutidos en pp. E sta suposición de una lengua m adre m ás o m enos uniform e p a ra d ar cu en ta de las sem ejanzas detecta ­ das en el grupo de lenguas em parentadas debe im plicar además la existencia en u n a época dada d e u n grupo de hablantes de la m is­ m a: el pueblo indoeuropeo. En estas lenguas se h a n detectado sem ejanzas de estructura y de vocabulario fundam ental ta n notables que excluyen toda otra explicación que la de que descienden de u n antepasado com ún. p o rq u e excluye u n a com unidad “itálica ” existente antes de la invasión de la península apenina por los a n te ­ pasados de los dos grupos de tribus. P o r o tra parte. P ero e sta necesidad no im plica u n a “unidad itálica” que ab arque a todos los p ro to latin o s y protoitálicos. Así. e stá n dem asiado alejados de los hechos del hab la real. y el testim onio de los dialectos no rom anos del Lacio ap u n ta en la m ism a dirección (véase capítulo II I ) . el análisis del fondo de palab ras com unes h a perm itido a los estudiosos tra z a r una im a­ gen de algunos rasgos de su civilización. Los hechos lingüísticos exigen la suposición en una época y en u n lugar de u n a fo rm a de sociedad que abarque a rep resen tan tes de am bos grupos itálicos m ayores. h a sta las lenguas céltica y germ ánica. y que fue este in je rto de un a población ex trañ a en el tronco latino el que p ro d u jo las se m e­ janzas entre latín y o sco-um bro que h an sido punto de p a rtid a de esta discusión.tinos. Q ueda p o r d ecir que e sta conclusión concuerda en lo principal con la de Devoto.

22 INTRODUCCIÓN AL LATÍN

al m enos prim itiva, y dom esticaron algunos anim ales, como la vaca
y la oveja; ad o raro n a u n dios del cielo lum inoso y tuvieron una
sociedad organizada p atriarcalm ente. Sin em bargo, no hem os de
im aginarlos com o u n a com unidad política estrecham ente coheren­
te con u n a lengua uniform e; m ás p robablem ente fueron un agre­
gado indefinido de trib u s sem inóm adas, asentadas p o r algún tiem po
p a ra cultivar el suelo y puestas de nuevo en m ovim iento cuando el
suelo quedaba agotado p o r sus prim itivos m étodos de cultivo, y
que tal vez se reunían de cuando en cuando p a ra celebrar los ritos
religiosos com unes. U na “sociedad” tal m o stra ría inevitablem ente
diferencias dialectales. Además, d u ran te el largo período de m igra­
ciones que con el tiem po los llevaron a los m uy disem inados asen­
tam ientos en que aparecen en tiem pos históricos, algunas trib u s
p ueden h ab er establecido relaciones m ás estrechas por períodos
lim itados, o bien con m iem bros de diferentes trib u s pueden haberse
form ado b andas de nóm adas. P o r ello hem os de c o n tar con la p o ­
sibilidad de que en tre la época originaria ide. y la aparición de los
p ueblos separados en sus h á b ita ts históricos m ed iaran o tras “u n i­
d ad es” de d uración e intensidad variables. E stas com unidades p o ­
d ría n haberse reflejado en la lengua, y el com etido del lingüista es
tra ta r de d etectar p o r m edio del análisis tales afinidades dialecta­
les m ás estrechas d entro del grupo m ás grande. Tal análisis ha
revelado cierto núm ero de peculiaridades que “itálico” y céltico
com parten con exclusión de las o tra s lenguas em parentadas. E nu­
m erarem os los hechos antes de d iscu tir su significación, p o rq u e su
in terp retació n es todavía m uy disputada.

Fonética

1. Las labiovelares ides . 2 (q*, gr«, g*h) m u estran igual trata m ie n ­
to en itálico y céltico, convirtiéndose en labiales en b ritán ico y osco-
u m b ro , y en velares en latín y gaélico (por ejem plo el interrogativo
ide. qHs, etc., aparece en irl. com o cia, en lat. com o quis, en gal.
com o pwy, en o. como p is). Se h a sugerido que estos hechos son
reflejos de u n pasado parentesco dialectal en u n grupo italo-céltico;
que en un a época p reh istó rica los antepasados lingüísticos de celtas
e itálicos vivieron en estrecha proxim idad, y que, así agrupados, el
pueblo p reb ritán ico com partió con los presabélicos este cam bio
q n > p. M ás ta rd e el grupo entero se dividiría y “re -h a ría ”, p a ra
fo rm a r el p reb ritán ico y el pregaélico el céltico com ún, y el “p re -
latin o ” y el presabélico el itálico com ún, siguiendo cam inos sepa­
2. V éan se pp. 227 s. Las len gu as célticas difieren solam en te en el tr a ta ­
m ien to de qv.

ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 23

rados desde entonces en adelante céltico e itálico. E sta hipótesis
queda invalidada p o r u n sim ple hecho: en to d as las lenguas celtas
la p - ide. originaria h a desaparecido (p. ej. irl. én “p ája ro ” , gal.
edn < *pet~n, cf. lat. penna, etc.) : esto significa que el cam bio
ç» > p en b rit. debe de h ab er tenido lugar después del período co­
m ún céltico y p o r ello o currido independientem ente del cam bio si­
m ilar en osco-um bro. En cualquier caso, un cam bio sim ilar se ha
dado en eólico, en el que las labiovelares tam bién aparecen com o
labiales (p. ej. *penque > πέμπε). P or tan to , el fenóm eno no es p ru e ­
b a concluyente de parentesco m ás estrecho.
2. M ás peculiar, y consecuentem ente de m ayor significación
com o p ru eb a de relación, es el cam bio ocurrido en palabras cuya
p rim e ra sílaba com ienza con u n a labial y la segunda con una labio-
velar: en esas p alab ras la asim ilación se ha dado ta n to en itálico
como en céltico , 3 p— qv > q»—q«: p. ej. ide. *penque “cinco” > ital.-
célt. *q'-‘enque, airl. cóic, agal. pim p, lat. quinque, o.-u. *pom pe (cf.
púm periais “quincuriis”) .

Morfología

1. El gen. sg. de los tem as en -o - acaba en -i: irl. maqi “del
h ijo ”, galo Segomari, lat. dom ini. A unque en sán scrito (véanse
pp. 243 s.) se h an encontrado huellas de un caso adverbial e n ~l,
ello no dism inuye la significación de este fenóm eno. Su incorpo­
ración a la declinación regular en sustitución del gen. originario en
-osyo es u n a innovación com ún a céltico y latín (el osco-um bro ha
hecho la sustitución con -eis p rocedente de los tem as en -i- d e la
te rc e ra declinación), pero com p artid a tam b ién p o r el véneto y el
m esápico, dialecto ilirio (véanse pp. 49 s .).
2. Las form as im personales del verbo en osco-um bro y céltico
está n caracterizadas p o r -r: p. ej. u. ferar “llévese”, gal. gweler “ve”,
irl. herir “lleva”. E sta - r es tam bién m arca del deponente y de la
pasiva en am bos grupos: p. ej. lat. sequor, sequitur, irl. sechur,
sechithir. Se han encontrado estas desinencias -r en o tras lenguas
ides., p o r ejem plo tocario, h e tita y frigio, y el testim onio de dichas
lenguas sugiere que la desinencia - r aparecía originariam ente sólo en
el sg. y en la 3.a p. pl. del presente. T am bién aquí encontram os un
significativo desarrollo com ún de u n rasgo heredado.
3. Los verbos del tip o am a-re, m ané-re en latín form an su
fu tu ro con u n elem ento -b - (amabo, m onebo), derivado de la raíz
ide. bhu “ser” (véase p. 271) ; la form ación es en realidad un tie m ­

3. Véase p. 226.

24 INTRODUCCIÓN AL LATIN

po perifrástico con el significado de “he de a m a r”, etc. El m ism o
tipo se en cu en tra en céltico, p. ej. irl. léicfea “d e ja ré” . Aun cuando
es difícil red u cir las form as atestiguadas a u n único prototipo, p a ­
rece ineludible concluir que el germ en del fu tu ro en -b - existía en
los dialectos de los que se derivaron la tín e irlandés. Innovación no­
table, es testim onio significativo de u n a relación estrecha o tro ra de
itálico y céltico.
4. En ide. el subjuntivo [ N o t a 1 ] 4 se form ó a p a rtir de varios
tem as tem porales p o r adición o alargam iento de la vocal tem ática
e/o : p. ej. en griego hom érico ind. ΐμεν subj. ΐομεν, o ind. λύομεν
sutaj. λύωμεν. Pero en céltico el m odo subjuntivo es independiente
del tem a tem poral y se form a añadiendo -ä o -s a la raíz: p. ej. irl.
bera (her “llevar” ), tiasu (tiag “ir ”) . Los m ism os tipos aparecen en
itálico (véase p. 277) : p. ej. lat. are. advenat con el subjuntivo fo r­
m ado sob re la raíz ven- y no sobre el tem a d e p resente veni-, y
faxo, capso con -s - añadida a las raíces fa c- y cap-, d istin tas de los
tem as de p resen te fací- y capí-. Este rasgo m orfológico, que se en ­
cu en tra solam ente en itálico y céltico en tre las lenguas ides., podría
re su lta r p ru e b a concluyente de p arentesco íntim o. P ero el hecho
de que el subjuntivo sea independiente de los tem as tem porales y
pueda incluso form arse de u n a raíz diferente (p. ej. fuarn como
subj. de sum ) concuerda con los rasgos m ás arcaicos del sistem a
verbal ide., en el que no hab ía conjugación p ropiam ente hablando,
sino que cada tiem po existía independientem ente de los otros. Es
posible p o r ello que los subjuntivos en ä sean arcaísm os, elim ina­
dos en las o tras lenguas ides. y conservados solam ente en itálico
y céltico. Si adoptam os este p u n to de vista, estos subjuntivos tienen
m enor fuerza p ro b ato ria de parentesco, porque, como se apuntó
m ás arriba, los arcaísm os pueden sobrevivir independientem ente en
las diversas lenguas.
5. En la com paración de adjetivos, itálico y céltico m u estran
tam bién concordancias que los vinculan estrecham ente. En ide . 5 el
com parativo se form aba ( 1 ) añadiendo el sufijo -ios a la raíz, p. ej.
ser. nava- “nuevo”, náv-yas “m ás nuevo”; ( 2 ) con el sufijo -tero,
que tenía función “de c o n tra ste ” o “separativa”, así en laevus :
dexter, m agister: m inister, etc. T anto el latín com o el irlandés han
desarrollado y regularizado el p rim e r procedim iento (p. ej. lat. se­
nior, irl. siniu). Tam bién en el superlativo podem os distinguir dos

4. La in d icación N o ta , seguida de un núm ero y en tre corchetes, rem ite a
las N o t a s d e l o s t r a d u c t o r e s (pp. 337 ss.). (N. d e los t.)
5, Es probable que el indoeuropeo n o poseyera un verdadero “com p arativo”,
sin o que los derivados en -io s, -is δη, tu vieran u n valor m uy aproxim ado al del
in g lés biggish, sizish , que tien en fu n ción “rela tiv a ” en cu an to opuestos al s ig ­
nificado “a b solu to” del llam ad o p ositivo (véanse pp. 253 s.).

ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 25

tipos: (1) sufijo -t°m o (lat. u ltim us, in tim u s), cuya función origina­
ria fue quizá señalar el “p u n to extrem o de u n continuo espacial” 6,
y (2) el tipo en -is -to (ing. sw eetest, gr. ηδιστος), que com o los n ú ­
m eros ordinales (p. ej. ing. first, al. zwanzigste, gr. -πρώτος, etc.)
indicaba el m iem bro que culm ina o com pleta una totalidad. Este
segundo tipo no se en cuentra en italo-céltico, que sin em bargo tie ­
ne, adem ás del tipo ( 1 ), u n a fo rm a com pleja en -s°mo, que no se da
en ninguna o tra p a rte : lat. m axim us, o. nessim as (= p ro xim a e), airL
nessam , gal. nesaf.

Vocabulario

El análisis del vocabulario revela que hay tam bién cierto n ú ­
m ero de p alab ras exclusivas del itálico y del céltico. P o r ejemplo,,
los verbos cano y loquor tienen co rrespondientes exactos en irl.:
canim y -tluchur. E n tre los térm in o s de agricultura, la raíz que en­
contram os en lat. m etere “segar” aparece en o tro lado con este sig­
nificado solam ente en céltico, p. ej. gal. m edi; asim ism o seges “m ies”
corresponde al gal. heu “se m b ra r” . P a ra las p a rte s del cuerpo p o ­
dem os a n o ta r las ecuaciones cülus = irl. cúl, dorsum = irl. druim ,
pectus = irl. hucht, tülus = irl. sál. P odem os añadir los nom bres
pulvis = gal. ulw, haréna = irl. ganem, terra = irl. tir, avunculus =
gal. ew ythr, saeculum = gal. hoedl; y los adjetivos vastus = irl. fota,
tru x = irl. trú, grossus = irl. bras, m itis = irl. m óith, vätes “b ardo,
vate”, aunque relacionado con p alab ras germ ánicas com o aing. wóp
“canto, poem a”, en cuentra correspondencia exacta en irl. fá ith “p o e ­
ta ” . E ste acervo de testim onios p o d ría parecer capaz d e establecer
u n argum ento fu erte y suficiente en favor de la existencia en un
tiem po de u n a com unidad que ab a rc a ra a los antepasados lingüís­
ticos de los pueblos latino (itálico) y celta. P ero antes de ad m itir
tal cosa hem os de ad v ertir que hay elem entos (1) com unes a cél­
tico y germ ánico, ( 2 ) com unes a itálico y germ ánico, (3) com unes a
los tres, y (4) que las p alab ras pertenecientes a este últim o grupo
se en cuentran con frecuencia tam b ién en balto-eslavo. ■Esto ha
llevado a los teóricos a h ab lar de u n grupo “occidental” de lenguas
indoeuropeas que incluye céltico, germ ánico, itálico y balto-eslavo,.
pero excluye el griego. O rdenem os estos testim onios antes de p r o ­
ceder a valorarlos.

6. V éase p. 254.

26 INTRODUCCIÓN AL LATÍN

Céltico y germ ánico

airl. oeth = gót. aips (ing. oath), airl. orbe = gót. arbi (al. Erbe),
gal. rhydd = gót. freís (ing. fr e e ), airl. rü n “secreto” = gót. runa,
airl. luaide = aing. lead (ing. lead), etc. A éstos hem os de añ adir un
am plio núm ero de p réstam o s que se h an hecho estos dos grupos
d e lenguas, como gót. reiks de la p alab ra célt. ñ x .

Itálico y germ ánico

Se h a n aducido los testim onios siguientes:
1. La evolución t- t > -s-s; p ero tam b ién se en cu en tra en céltico
(véase in fra).
2. La sonorización de fricativas so rd as intervocálicas (p. ej. lat.
aedes de u n a raíz ide. *aidh- que aparece tam b ién en gr. αΐθω) se
d a en los dos grupos; p ero es u n a evolución fonética que fácilm ente
p u d o tener lugar de m an era independiente, y que esto fue así lo
sugiere el hecho de que en itálico el cam bio esté lim itado al latín.
P o r consiguiente, de e sta sem ejanza n o puede e x traerse conclusión
alguna sob re parentesco.
3. El aoristo y el perfecto ides. se h a n unido p ara fo rm ar u n
único tiem po p re té rito (véanse pp. 272 s .) .
4. En am bos grupos (y en céltico) el p arad ig m a del verbo “se r”
está form ado p o r dos raíces, es- y b h u -: lat. est, fu it, ing. is, be, etc.,
irl. is, biuu, etc.
5. El perf. növi se co rresponde p o r su form ación con el aing.
cneow. P ero esta -u aparece en germ ánico tam b ién en el près, cnä-
wan, y el origen del perf. en -u - en latín es cuestión ta n ard u a (véan­
se pp. 273 s.) que e sta ecuación es u n a base dem asiado insegura
p a ra la construcción de teo rías sob re parentesco.
6 . Las form as de perfecto con vocal radical alargada del tipo
de sëdim us se encu en tran tam bién en germ ánico, cf. gót. sëtum .
Debe advertirse, sin em bargo, que en gótico la vocal larga se lim ita
a l plural, de m odo que las form as de singular sëdi, etc., del latín
po drían ser consideradas igualaciones analógicas (véanse pp. 272 s.) .
7. El dem ostrativo lat. is, ea, id = gót. is, ija, ita.
8. A todo esto podem os añadir n u m erosas correspondencias en
el vocabulario. P o r ejem plo, m uchas ecuaciones de verbos está n
lim itadas a itálico y germ ánico: dücere = gót. tiuhan (ing. tug);
cläm äre = a a a . 7 hlamön; tacëre = gót. pahan; silëre = gót. ana-silan.

7. A ntiguo alto alem án.

ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 27

Adem ás, am bos grupos co m p arten en exclusiva térm inos de agricul­
tu ra como far = anor. barr (ing. b a rley), sulcus “surco” = aing. sulh
“a ra d o ”; y adem ás haedus = gót. gaits (ing. g o a t), u lm u s = ing. elm,
annus = gót. apns, “año”.

Vocabulario occidental

Se ha señalado con frecuencia que céltico, itálico, germ ánico —y
a veces balto-eslavo— tienen en com ún p alab ras que no aparecen
en griego, arm enio e in do-iranio. E stas p alab ras son ta n num erosas
y p a rte tan fu ndam ental del vocabulario que las coincidencias, así
se argum enta, no pueden deberse al azar, sino que reflejan un p e río ­
do com ún de civilización, llam ado “la civilización del N oroeste” .
E n tre estas p alab ras en contram os los adjetivos p a ra “verdadero”
(vérus, irl. fir, aaa. w ar = aesl. vëra “fe, confianza”), “ciego” (cae-
cus), “liso” (glaber)·, los n om bres de vegetales corilus “avellano”,
flös “flor”, salix “sauce”, ulm us, irl. lem “olm o” ; los térm inos zooló­
gicos porcus “lechón, cebón” (no “cerdo dom éstico” p o r oposición
a sus “cerdo salvaje, jab alí”, com o se h a dicho a m enudo), m erula
“m irlo ”, n a trix “culeb ra de agua”, piscis “pez” ; térm inos de agricul­
tu ra (objetos y tra b a jo s) : granum , faba, sero “sem b rar” , scabo “ra s­
c a r”, seco “co rtar, segar”, sü go “chupar, m am ar”, m olo “m o ler”
(ide. com ún en el sentido de “m achacar, a p la sta r”), lira “su rc o ”;
térm inos sociológicos: civis, hostis, hom o (que contiene la raíz
*ghem /ghom especializada p a ra significar “ser h u m ano”, com o en
gót. guma, irl. duine, lit. z m u ö ), vas “fianza, g aran tía”; palab ras
varias : verb u m “p a la b ra ” (gót. y a p ru s .), nidus, en el significado
especializado de “nido”, m are, vinco, ferio, cüdo “golpear, fo rja r”,
em o “tom ar, co m p ra r”.
Los hechos, seleccionados y dispuestos así, parecerían sostener
firm em ente las conclusiones que en ellos suelen basarse: q u e los
pueblos que m ás ta rd e h ab laro n las lenguas itálicas después de la
ru p tu ra de la com unidad indoeuropea se asen taro n o perm anecie­
ro n en E uropa y p o r algún tiem po co m p artiero n u n a civilización
com ún con los antepasados lingüísticos de los celtas, germ anos y
balto-eslavos. Pero existen o tro s hechos que p o d rían haeernos d u ­
dar. E n tre esas p alab ras occidentales encontram os, p o r ejem plo, la
m uy im p o rtan te teu tá “pueblo” (o. to u to = lat. civitas, u. tota, irl.
tuath, gót. piuda “nación”) ; y esta p a la b ra falta en latín. Otro tan to
ocurre con la p alab ra occidental p a ra “casa” ejem plificada en irl.
treb, lit. trobà, ing. thorp, que aparece en itálico en o. trííbúrn, u.
trem nu, pero e stá ausente del latín, porque es m uy dudoso que
trabs “viga” esté relacionada con estas palabras. P o r otfo lado,

28 INTRODUCCIÓN AL LATIN

en dom us el latín h a conservado u n n o m b re ide. general q u e no se
encu en tra en céltico, germ ánico o báltico. Tales ejem plos subrayan
lo peligroso que es el b asar conclusiones sobre parentesco en se­
m ejanzas o diferencias d e vocabulario. En cada lengua la d e sap a ri­
ción de p alab ras depende de u n a variedad de facto res cuya in te ra c ­
ción es ta n com pleja que la ausencia de u n a p a la b ra co n creta o
p alab ras en u n a lengua puede m uy bien ser accidental. P o r ejem plo,
ignis “fuego” tiene parien tes en scr. agnís y tam b ién en balto-eslavo;
p ero la p a la b ra falta en o sco-um bro, donde, sin em bargo, u. pir e n ­
c u e n tra sus p arien tes en gr. ττϋρ, ing. fire, y tam b ién en h etita, a r ­
m enio y tocario. Tam bién en este caso el la tín h a perdido u n a a n ti­
gua p a lab ra ide. y roto así u n vínculo incluso con su s m ás próxim os
parien tes e n tre los dialectos itálicos. Igu al sucede con la p alab ra
p a r a “agua”, que el latín designa con aqua, y que tiene parientes
solam ente en germ ánico (gót. ahwa “río ”) y posiblem ente en céltico.
Solam ente en u n sentido d istin to de “ola” conserva el la tín en la
p a la b ra unda la antigua p alab ra ide. am pliam ente atestiguada en to ­
das partes, p. ej. u. utur, ing. water, gr. ϋδωρ, etc. De las dos p ala­
b ra s ides. p a ra “hom bre, v arón” ( 1 ) *uiro, ( 2) *ner, el latín no ha
conservado la segunda (excepto en los n om bres p ropios sabinos
Ñero , 8 N erio), que, sin em bargo, está re p resen tad a en o. níír,
u. n erf (acus. pl.). airl. nert, gr. άνήρ, scr. nár-, etc. Estos ejem plos
p o d ría n m ultiplicarse, pero lo dicho será suficiente p a ra ilu stra r el
pelig ro de los argum entos ex silentio en m ateria de vocabulario.
C ada p alab ra tiene su p ro p ia histo ria, y el tip o de sem ejanzas en tre
lenguas cam bia de u n a p a la b ra a o tra. Así, terra se encu en tra en
céltico e itálico, pero el germ ánico earth tiene u n parien te en gr.
ερ«ς y célfc. ert. S ería fácil, en realidad, com poner u n a lista de p a ­
lab ras latinas que el griego co m p arte co n exclusión de u n a u o tra
lengua del llam ado “grupo occidental”, p o r ejem plo, en tre las p a r­
tes del cuerpo cutis tiene correspondencias en gr. κύτος, en g erm á­
nico (ing. hide) y en báltico (aprus. keu to ); inguen “ingle” tiene
correspondencia exacta en gr. άδήν, con p arien tes tam b ién en ger­
m ánico (anor. 0 k k r); nefrundinés, asim ism o, tien e parien tes sola­
m en te en gr. νεφρός y germ ánico (al. Niere) ; con pellis podem os
igualar πέλλα y aisl. e ing. fell; pénis se relaciona con el gr. πέος y
scr. pásas; p a ra pUgnus “p u ñ o ” se citan gr. πύξ, πυγμή; iecur, una
p ala b ra de u n tipo m orfológico m uy antiguo, se en cu en tra en griego
(fjmxp), litu an o (jä k n o s) e indo-iranio, pero falta en las lenguas oc­
cidentales céltica y germ ánica; germ ánico y báltico carecen asim ism o
de la p alab ra p a ra “hueso”, lat. os, gr. όστέον, scr. dsthi, het. hastäi,
■etc. Algunos térm in o s agrícolas y zoológicos revelan u n p atró n com ún:

8. S egú n S u eton io, T iberiu s, I, 2, N ero — f o rtis ac stren u u s.

aderbás. cléofan. srüpü “p o d ad era” y let. re u n ir”. se en cu en tra ausente del germ ánico y del balto-eslavo. la p alab ra p a ra “huevo”. άρκτος. ώΓεον (y en ira n io ). o tro verbo técnico sem ejante.in terio r (p. sirpis. D entro del vocabulario sociológico podem os ad v ertir que la p a ­ lab ra viens puede invocar p arientes en germ ánico (p. gal. en los que h a sido reem plazada p o r nuevas p alabras. art. weihs “pueblo”). gr. zülüva. gláns tiene congéneres en griego (βάλανος). foal y con el arm . pullus está relacionado con gr. fi. renuevo”. gr. lego “coger. com o les o curre con la p alab ra p a ra “herm ana del esposo”. fich. arm . en aesl. vlsl “pueblo”) .) y en albanés se citan parientes. pero los m iem bros im p o rtan tes del grupo occi­ dental carecen de dicha palab ra. ursus.(jagnç). puede refo rzar la cautela en to rn o a los argum enta ex silentio en m ateria de vocabulario : em p aren tad a con gr. nu. Finalm ente. em parentado con gr. γαλόω ς y esl. abúlg. άμνός (am bos < *ágenos). καρπός. que tam bién tiene u n pariente en gr. glubo “yo pelo”. ορπηξ “brote. aaa. term inus “m o­ jó n ”. aesl. Podem os añadir a éstos los verbos carpo “coger. a rra n c a r”. τέρμα. oen) y las eslavas ö.que aparece solam ente en dór. del que solam ente en griego (λέγω. k ljü fa ). vësàs. balto-eslavo y arm enio (kalin). ruso zólva). jçtry. είνάτερες. uan. arm . de las que escogemos ing. y en balto-eslavo (p. klioban. etc. al. Im p o rta señalar. ovum. anor. serm n “sem entera” y adem ás con lit. ul. sarpo “p o d a r” tiene u n a raíz serp que aparece en gr. glös. la p alab ra p a ra “oso”. Fiôç y ser. tiene su co rrespon­ dencia exacta en gr. quizá p o r r a ­ zones de tabú. Ei < *aiya). con las p alab ras germ ánicas rep resen ta­ d as p o r ing. alit. tiene u n elem ento -u . El griego es tam bién m iem bro del grupo que tiene parientes de n urus “n u e ra ” (ser. y vallus “estaca”.o â . snücha. visám. rksas. έκόρεσα.o ri­ ginaria (irl. ia n itñ ces “esposas de h erm an o s” está igualm en­ te rep resen tad a en gr. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 29 agnus encuentra u n co rrespondiente exacto solam ente en gr. en este grupo podem os incluir los nom bres ier men. snusá. y con pala­ b ras balto-eslavas. snur. ner. cleave (aing. presuponiendo las form as célticas una o . Γάλλοι) . m ien tras germ ánico y eslavó no p resen tan huellas d e esa -u . el gr. ser. T am bién creo puede ser incluido con razón aquí como u n térm ino de labores agrícolas: em p aren ta­ do con crësco. jéntè. κόρος “saciar”. γλύφος y en p alab ras germ ánicas tales como ing. kerpû. ήλος (eól. ej. harvest. con p alab ras germ ánicas. gr. FoIkoç. se lo h a relacionado con arm . aaa. ej. ju n to con ser. a rj y airl. em parentado con gr. ser. del que se aduce u n único pariente. com o lit. abúlg. yätar-. en . νυός). serem “yo p ro creo”. ej. m ientras que en céltico no existe salvo en préstam os latinos com o irl. seriù “alim en tar” y gr. arm . gót. “saciedad”. virus “zum o venenoso de una p la n ta ” está em parentado con airl. πώλος.

ρίγος. que líber “libre” tiene su única correspondencia exacta en gr. δεΐπνον. arm . . L aroch e. “votis”). así 9. ex-ul. P o r o tra p a rte . el céltico no form a p a rte del grupo que p re sen ta térm in o s religiosos que se corresponden con el lat. έλθειν y en airl. E. y la raíz se en cu en tra en el galo R o-S m erta . ta fn “anim al d estinado al sacri­ ficio”). nem us “bosque sagrado” se asem eja m ás estrecha­ m ente en fo rm a y en significado a gr. Sipanti “él hace u n a libación”. irl. E n tre los verbos. a la que perten ecen véd. y posiblem ente gr. aunque puede ra stre a rse u n a conexión m ás d ista n te con el lit. 259: “L e celto - germ an iq ue n e m e to . de la raíz *tem “c o rta r”. señ a la que el estu d io de la on om ástica proporciona d atos a favor de la existen cia de un tem a en -s e n céltico.. λείβω.. νέμος. libare en cu en tra parien tes inm ediatos sólo en el im p o rtan te grupo gr. lletl “d e rra m a r”. balto-eslavo e indo- iranio. galo νεμητον9. P o r ejem ­ plo. aunque el ca rá cter re ­ ligioso de la p alab ra e stá señalado m á s fu ertem en te en los re p re ­ sen tan tes célticos. φαμα). que pro b ab lem en te hacía referen cia en otro tiem ­ po a la cerem onia religiosa que acom pañaba a la prom esa. la antigüedad de esta p a la b ra pued e juzgarse por el hecho de que tam b ién aparece en het. Ire se en cu en tra en griego. ango = gr. m ereo está em parentado con gr. spondeo “hacer u n a p ro m esa solem ne”. nom bre de una diosa. la raíz el “ir ” aparece en am b-ul-are. la p a la b ra puede se r recon- ducida a la fo rm a radical *uog*h. μείρομοα. fa m a (tam bién itálico) tiene correspondencia exacta solam ente en gr. te m p lu m “el espacio delim itado p o r el au gur” no tiene p arien te m ás íntim o que gr. vö tu m : com o pue­ de verse p o r el u. τέμενος “recinto sagrado”. liuti “gente” (al. tawn. ελεύθερος. en gr.” S in em bargo. fugäre tienen parien tes en griego y lituano. daps “com ida sacrificial” . fugiß. Podem os red o n d ear la p ru eb a con u n variado grupo de palabras en que coinciden latín y griego con exclusión de u n a o m ás lenguas del grupo occidental. H isto ire de la racin e N EM en grec an cien . p. μέρος. σπένδω “hacer u n a libación” . αγχω . vu fetes (lat. O tro térm in o del vocabulario religioso es voveo. L eu te). lod “yo fu i” . p ero no en germ ánico n i en céltico. etc. el único parien te seguro de fñ g u s es el gr. el tem a d e p resente eo. etc. φήμη (dór. εύχομαι “yo suplico”.un groupe en ap p aren ­ ce h o m o g èn e. es la fo r­ m a causativ o -iterativ a de la raíz que aparece en gr. aunque es posible u n a relación m ás rem o ta con aaa. El latín tam b ién co m p arte con el griego —a veces en régim en de exclusividad— im p o rtan tes térm in o s religiosos y rituales. etc. el grupo incluye al germ ánico (aisl. nem ed “san tu ario ”. realización d e u n a pro m esa” y adem ás gr. lituano e indo-iranio.form e en fa ce du g rec-la tin n e m e s. lubeo. en griego. h ech o que subraya los rasgos de la a rgu m en tación ex silen tio. vâghât “sacrificio. λοιβή. lat.30 INTRODUCCIÓN AL LATIN conexión con esto.

m ientras que en indoeuropeo el acento era absolutam ente libre. m ien tras que laevus se corresponde exactam ente con gr. los p arientes m ás p ró ­ xim os de periculum . que se corresponde exactam ente con gr. jara “peligro”. κοίλος ( * k o F i X o ç ) y con irl. αλλομαι. Las coincidencias greco-latinas se deben probablem en­ te a la conservación independiente de elem entos del m ás antiguo vocabulario ide. tam b ién p a ra scaevus proporciona el griego con σ κ ά ρ ο ς el único paralelo perfecto. mar-lc “p a r tir ” (una víctim a) . existente en griego. lëvis “suave” se iguala con gr. da. n u estra intención ha sido puram ente destructiva. el p arien te m ás próxim o del lat. salio tam poco tiene correspondencia exacta m ás que en gr. Es p re­ ciso in sistir en que. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 31 com o en el het. si bien en gótico y en avéstico hallam os derivados.. cavus suele ponerse en ecuación con gr. ϊημι. aunque tam b ién el germ ánico p resen ta derivados como aaa. al o b ra r así. paucus. lëvü. para iacio sólo encontram os u n p arien te en gr. etc. N uestra posición es que tales tesis pueden no ser m ás que rebuscados argum enta ex silentio que se apoyan en la pérdida fo r­ tu ita p o r el griego de m uchas de esas· p alab ras “occidentales” des­ pués de la en trad a en la península balcánica de los pueblos greco- parlantes. Como co ntraargum ento hem os aducido un núm ero im p o rtan te de p alab ras que el griego com parte con el latín con ex­ clusión de algunas o todas las dem ás lenguas occidentales. Podem os te rm in a r la lista con el p ro n o m b re am bo. δεξιτερός hallam os el sufijo que indica “un m iem bro de u n p a r en c o n tra ste ” unido a la raíz que significa “de­ rech o ” y que aparece en dexter. fawai “poco” . παυρος y en gót. contiene la raíz *pau que encontram os en gr. XaiFôç y aesl. ’ A f in id a d e s ít a l o . . falta en céltico y en germ ánico. ?)κα. En am bas lenguas el acento de p alab ra no puede ir m á s allá de la tercera sílaba a co n tar desde la final —la antepenúltim a—. βραχύς. αμφω. El testim onio p resentado en los p á rra fo s precedentes tiene como finalidad im pugnar las tesis de la particip ació n del la tín en u n a ci­ vilización del n oroeste de E uropa de la que h ab ría que excluir al griego. balto- eslavo. πείρα. peritus < (ex) perior se en cu en tran en gr. arm enio e indo-iranio. cma ( *Icouio ) . el im p o rtan te verbo dö. No im plican necesariam ente u n parentesco especial en tre griego y latín que lleve a p o stu lar u n a unidad “italo-greca” prehistórica. al igual que paulius y pauper. P asando a los adjetivos. sólo en gr. λείος.g r e c a s Una unidad de esta clase ha sido defendida por cierto núm ero de estudiosos que llam an la atención sobre las sem ejanzas siguientes: 1. brems es el gr.

y esta desinencia fue llevada a los nom bres fem eninos correspondientes (regin-arum. etc. 244). -ons. pero en el prim ero probablem ente desapareció la -re- produciendo la desigualdad -äs. datód. δότω(δ)— .desapareció con alargam iento compensatorio de la vocal precedente. [ N o t a 2. sin embargo. sin em bargo. que era en -äs (p. aun adm itiendo que esté verdaderam ente com probado —es hipotético p a ra el itálico prim itivo—. ej. form a que todavía m antenían indo- iranio. el nom. u n fenómeno corriente. is-tarum .). germ ánico y osco-um bro. bh > ph). la form a correspondiente del dem ostrativo fem enino era *täsöm (cf. Estas form as servían p a ra cualquier persona y núm ero. asimismo.32 INTRODUCCIÓN AL LATIN Ahora bien. etc. que caracterizaba a los d em o stra­ tivos (véase p. de los tem as en -o .] 2.y los en -o. Tam bién en el verbo encontram os un ejem plo de desarrollo in ­ dependiente que produce una coincidencia engañosa. este fenóm eno. cret. tan to el latín como el griego la sustituyeron p o r -oi. las condiciones varían de u n a a o tra lengua. aparecía como -ä -n s y -o-ns. gr. El “im perativo fu tu ro ” se form aba por adición del ablativo del dem ostrativo -töd al tem a del imperativo —p. pasó a ser idéntica con la de τιμάς. ej. E ste contagio p o r contac­ to de los nom bres por los dem ostrativos que los preceden es. ya que en el latín p reh istó rico h abía u n fuerte acento de intensidad sobre la p rim era sílaba de la p alab ra (véanse pp. pl. θεδ(σ) ω ν). En am bas lenguas las oclusivas sonoras aspiradas se hacen sordas (p. En ide. o. y en todo caso el sistem a de acentuación del latín clásico es u n fenóm eno re ­ lativam ente reciente. en latín y en la m ayoría de los dialectos griegos (ad­ viértase. 212 s. Volve­ m os a encontrarlo en la desinencia del gen. al igual que en griego postclásico las aspiradas sordas se hacen fricativas. de m odo que la desinencia de vi-äs. T anto el latín como el griego restablecieron la sim etría reintroduciendo -ans en la p rim era decli­ nación. pl. luego. En indoeuropeo la desinencia era öm < ä-öm . 3 . τονς έλευθερονς.. pero tan to el griego como .te rm i­ n ab a originariam ente en -ös.). τά(σ)ων). y la coincidencia de latín y griego descansa probablem ente sobre desarrollos independientes. Ahora bien. Sin em bargo.en el ac. es tan com ún en fonética que p o d ría haberse producido independientem ente. Dignos de mayor crédito son ciertos rasgos com unes en el terreno de la morfología. llegando a ser así φέρω y /ero (< *bherö) m ás o m enos idénticos en su pronunciación. ej. de los tem as en -a^. lat. En am bas lenguas. pl. etc. Así. el nom. En cam bio. originario de los tem as en -a-. fue reem plazado por -ai según el -oi de la segunda declinación. gr. pl. aasas = arae) . En am bas lenguas encontram os u n a interacción sem ejante entre los nom bres en -ä. -n .

). vaccinium . sin lugar a dudas. F enóm enos m a r g in a l e s En los p á rra fo s inm ediatam ente p recedentes hem os venido con­ siderando algunas características com partidas con u n a o m ás len­ guas occidentales. hay que atrib u irlo a los hechos accidentales que nos h an p roporcionado u n a cantid ad apreciable de textos francam ente antiguos tan to p a ra el latín como p a ra el griego. no pueden. los estudiosos h an detectado en itálico y céltico o tro s rasgos que son com partidos p o r lenguas del otro extrem o del m undo ide.a p. que d ata n del siglo v d. C. 276). y que faltan en cam bio en las lenguas in~ 10. C. La in flu en cia directa del griego sobre el la tin será tratad a en el p ró ­ xim o capítulo. debidas en b u en a m edida a desarrollos paralelos y a p réstam o s independientes de lenguas m e­ d ite rrán eas desconocidas . El testim o n io m á s an tig u o para el gaélico so n las in scrip cion es ogám icas. ap arte de éstos. de m odo que feru n to se asem eja estrecham ente a φερόντω (véase p. ervum . El galo o céltico co n tin en ta l n os es conocido solam en te por algu n as breves inscrip cion es y por palabras citad as por au tores la tin o s y griegos. y su prim er te x to im p ortan te e s la trad ucción gótica de la B ib lia por U lfilas. E n cu an to al báltico. 4. los d ocu m entos m á s an tigu os —la traducción d el catecism o de Lutero— d a ta n so­ la m en te del sig lo XVI. E stas iso­ glosas no tienen. 40) p o r p réstam o s culturales de la civilización m edi­ te rrá n e a con la que u n a y o tra e n tra ro n en contacto (véanse pp. 11. pl. etc. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 33 el latín han creado form as p a ra la 3. p o r supuesto. sobre cornus. relación alguna con la cuestión de u n a unidad preh istó rica italo-greca. p o r des­ contado.. porrum . Pero. Si su n ú ­ m ero parece relativam ente am plio. pero adem ás en tre am bas lenguas se h an originado “isoglo­ sas” (véase p. C. Si tuviéram os textos de fecha sim ilar p a ra el céltico y el germ ánico . De las sem ejanzas de los vocabularios heredados hem os tr a ­ tado ya... obispo del siglo iv d. d esarrollando así rasgos com u­ nes. 11 el esquem a de relaciones p resen taría. 10 Las coincidencias en tre latín y griego debidas a la conservación de elem entos antiguos de la lengua m ad re ide. grupo de dialectos del que cabe razonablem ente suponer que h ab ría quedado en estrech a proxim idad geográfica des­ pués de la ru p tu ra de la unid ad ide. 64 ss. malva. utilizarse com o p ru e b a de u n parentesco p a rticu lar en el período que siguió a la desm em bración de la unidad ide. P a ra resu m ir podem os decir que las diferencias entre griego y latín pesan m ás que las sem ejanzas. un aspecto m uy diferente.. El germ án ico h a ce su prim era ap arición en las in scrip ­ cion es rú n icas del siglo i n d. .

que carece de la característica -n t que observam os en dicunt.. En o tra s p alab ras : tenem os que in tro d u cir u n a clasifi­ cación nueva. dixerant. adem ás. docuit. que aparece. deben haberlas elim inado en época prehistórica. p rakw ä = *precaví. sin em bargo. dicebant. sola­ m en te en lenguas periféricas.. T am bién en h e tita el p re té rito m u e stra a veces u n a -s. en to cario y védico se h an observado hechos sim ilares. El tipo corriente de perfecto [N o ta 3] en -v-. com o indo-iranio. El latín p resen ta u n a fo rm a d e te rc e ra p erso n a del plu ral del perfecto de indicativo. 275).34 INTRODUCCIÓN AL LATIN term edias. en ta n to que en in d o-iranio el p e r­ fecto y el optativo tien en su te rc e ra p erso n a de p lu ral ca ra c teri­ zada tam bién p o r -r (para detalles véase p. ger­ m ánico. dixis­ tis. cnaw “él h a nacido” . El latín conserva o tra s dos peculiaridades del perfecto que p u e­ den rem o n tarse al período m ás arcaico del indoeuropeo. se considera com o desarrollado a p a rtir de form as como ηδυϊ. -a re). etc. P ues bien. así com o en el arm .aparecía originariam ente sólo en la p r i­ m era y te rc e ra perso n as del singular: así toe. E ste elem ento -is-. *plé “llen ar”). desinencias sem ejantes con . que en sán scrito la desinencia -u aparece sólo en p erfectos reduplicados com o papräu “yo he llenado” (ide. como am ávit. m ien tras que en latín ningún p erfecto en -v . 2. etc. p ero n o an te las que em piezan p o r vocal.aparece caracterizado tam b ién p o r re ­ duplicación (véanse pp. dixerunt. T am bién en este caso se rá lo m e jo r en u m erar los he­ chos antes de pro ced er a d iscu tir su significación y las conclusiones que legítim am ente p uedan ex traerse de ellos.ante las desinencias q u e com ienzan con -t. ap a­ rece tam b ién en todos los dem ás tiem pos y m odos del perfecto . que tiene u n a característica -υ .) . donde aparece la desinencia -n unida a la característica Tam bién en este caso se h a llegado a la con­ clusión de que se tra ta de u n tipo antiguo del que sólo quedan re s­ to s en lenguas “m arginales” . Tales desinencias no se en cu en tran en las “lenguas cen trales” como el griego. m ien tras que el h e tita p re se n ta form as de p re té rito en -u n p a ra la p rim e ra p erso n a del singular. tipo dix-ëre. h etita.[N o ta 4] que ap a re ­ ce precediendo a las desinencias de segunda perso n a: dixisti. Lo notable es q u e esta -v . 3. tocario. la de caracteres “periférico s” com o opuesta a la de “cen trales” .r se en cu entran en h e tita (-ir) y en to cario (-ar. p o r consiguiente. D ebem os advertir. jajñau “él h a conocido”. a r­ m enio y quizá céltico. que. La o tra peculiaridad flexional del p erfecto latino que presen ­ ta paralelo en o tra s lenguas es el elem ento -is. sin em bargo. báltico o eslavo. habiendo form ado con él el la tín su tipo m ás característico de perfecto.que aparece tam bién en scr. L a conclusión es que tam b ién aquí h a conservado el latín u n rasgo arcaico del sistem a de conjugación ide. 1. 273 s .

d ix isse ).” Además. fem. Sin em bargo. asi como. el latín tie­ ne una única fo rm a com ún. F r i e d r i c h . (para o tro s rasgos com unes del griego y el indo-iranio. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 35 latino (dixero. véase p. rajan-. rígain. la m ás reciente g ram ática digna d e ver­ dadero c ré d ito 12 afirm a: “El h etita distingue dos géneros. p. La p a la b ra rëx “rey ” aparece en céltico. el genus com m une (m asculino-fem enino. ing. H e th itisc h e s E lem en ta rb u ch . Muchos p o ­ nen en ecuación flä m en “sacerdote” con ser. que com prende los antiguos m asculino y fem enino. Con todo.(véase p. P a ra el hetita. tales com o el aum ento y la p artíc u la prohibitiva. 14.ä . 41). ej. brahmán. r&jñi. galo D u m n o -ñ x (tam bién com o préstam o céltico en germ ánico. o tro s derivan la palabra latina de * b h lä d -(s)m e n y citan com o parien tes el gót. Los estudiosos h an preten d id o d etectar tam bién en el voca­ bulario latino elem entos m arginales sem ejantes. ej. que ha sustituido a dixëre (para detalles véanse pp. u n a de las len­ guas llam adas “centrales” . blötan “a d o ra r” y 12. p articipio de presente sán scrito de es “se r”. D ado que tam poco el he- tita hace distinción e n tre m asculino y fem enino y lo m ism o ocurre en arm enio. género perso n al).del latín p resen ta dificultades.). esto sólo se puede defender olvidando o re ­ chazando la explicación altern ativ a de que en este caso el desarrollo form al del latín h a b o rrad o u n a distinción de género originariam ente indoeuropea. Se h a detectado todavía o tro rasgo “periférico” en el hecho de que m ien tras o tras lenguas ide. R esulta difícil conciliar este tipo d e he­ chos con el postulado de la separación m ás antigua del indo-iranio —como lengua periférica— del cuerpo principal de la lengua m adre ide. se h a concluido que el indo­ europeo no com pletó el proceso de distinción form al de género en tales palab ras h a sta después de la separación de las gentes que fue­ ro n los antepasados lingüísticos de los hablantes d e lenguas p eri­ féricas. bishop-ric). . I. y el genus n eu tru m . 274 s. solam ente en indo-iranio: ser. y m uchos es­ tudiosos hacen rem o n tar estas form aciones del p erfecto latino a un originario aoristo en -s . 275). rí. tienen u n a form a específica de fem enino p a ra los p articip io s de p resen te y de perfecto. p. p. si bien la . indirectam ente en la nueva desinencia de la tercera p ersona del p lu ral dïxërunt. J. o tra lengua “periférica” . ■4. en este caso se olvida el testim onio de o tras lenguas periféricas: por ejem plo. irl. dixeram .* e s n tis ) del griego. com partidos sola­ m ente con el céltico y las lenguas del extrem o o riental del m undo ide. fem. ferëns. en el occidente y. ej. form aciones de fem enino com o sati. 5. llevan en sí to d as las señales de una verdade­ ra antigüedad. la fo rm a correspondiente m ás cercana que encontram os en ’έ ασσα « . ade­ m ás. En p articu lar se h a p restad o atención a p alab ras de las esferas de la religión y el derecho.

indicaba en o tro tiem po el pod er m ágico de u n objeto. 269) : “ad religionem fas. o bien con la raíz *legh “yacer. al igual que el del nom bre correspondiente fidës. estas palabras in d o -iranias tien en m ejo r conexión con la raíz reg “estirar. naturalm ente. derecho” (aing. excluyen la posibilidad de que se tr a ­ te de innovaciones com unes de esas lenguas. d eja sin explicar el desarrollo sem ántico.). enderezar. térm ino que de­ signa las disposiciones p articu lares cuyo con ju n to constituye el iüs. como en el de ius. com puesto que vuelve a aparecer en el avést.. rájani (locativo) “bajo la ley” y el avést. zrazdä “creer”. A la fo r­ m a originaria reconstru ib le *yevos o *yovos se le d a el significado prim itivo de “fórm u la religiosa que tiene fuerza de ley”. y ius turare “pronunciar la fórm u la sag rad a”. A hora bien. De m ayor pro babilidad goza la ecuación de o tra p a la b ra religioso-legal. y öh “ ¡salve!” y avést. por tanto. una presunción. Las sem ejanzas sólo pueden explicarse suponiendo que las lenguas en cuestión han con­ . razan. com puesto de u n no m b re radical *kred y el verbo *dhë “poner. y se p o d ría sugerir con no m enos p robabili­ dad que *kred en u n p rim e r m om ento significara algo así como “p ren d a” depositada en m anos de o tra persona. “propiedad”. O tro térm ino legal que m u e stra u n a distribución “m arginal” sem ejante es res. yaoz-dadäiti “purifica”. law “ley. E ncontram os una correspondencia exacta en el véd. ten d er”. de m odo que Servio com enta a propósito de Virgilio (Georg. argu m en tan los defensores de esta teoría. Catón. Quienes defienden la teo ría “m arginal” igualan lëx con el véd. reg ir”. El nom bre *kred. que. T am bién se h a puesto en relación iüs con scr. En latín el significado originario de “p ro p ied ad ” aparece todavía cla­ ro en expresiones como res familiaris. el em pleo es profano y m aterial. rám (acu s. srád- dadháti. con el scr. y lëx se relaciona o bien con el verbo lego “coger. que aparece en el ing. ad hom ines iu ra p ertin en t”.36 INTRODUCCIÓN AL LATIN el anor. quizá sobre la base del do u t des. u n a acción que puede apli­ carse tam bién a las transacciones con los dioses. hacer”.“ley religiosa”. creando y sim bo­ lizando así la relación de fe y confianza. I. sin em bargo. aconseja vilicus credat nem ini “que el casero no p reste a n adie”. blöt “ofrenda. P o r ello iüdex significa “el que p ro n u n cia la fórm ula sag rad a”. D ecir que el sig­ nificado religioso que aparece en in d o -iran io es el originario es. operación de la que resultaría el sentim iento de fe o confianza. El térm in o h a sido secularizado. que significa “riqueza” . P alab ra de la m ism a esfera es lëx “ley”. lagu). Parece evidente que tales concordancias e n tre lenguas situadas en polos opuestos del m undo ide. víctim a”. y la expresión verbal com puesta *kred -d h é significaría p o r consiguiente “poner poder mágico d en tro de u n a p erso n a o cosa”. escoger”. Tam bién en galés medio rai tiene el significado de “riqueza”. crëdo. p o r ejem plo. en latín. P ero en este caso.

ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 37 servado rasgos antiguos de la lengua m adre. p o r tanto. Que ta l conservación se deba a la posición “m arginal” de estas lenguas es una tesis m ás du d o sa y que im plica u n a cuestión de m etodología digna de discu­ sión. nos encontram os con que desde su base caen fuera. S on tales m apas los que han llevado a los lingüistas a fo rm u lar el principio de que las áreas m arginales tienden a ser arcaicas. Pues bien: ¿dónde estaba el estado organizado? ¿Dónde estaba la lengua unifo rm ad a basada en la solidaridad de u n a clase dominante?· ¿D ón­ . Pero lo fundam ental en geografía lingüística es que un áre a lingüística dada es el cam po donde actú an fuerzas lingüísticas sociales. m ientras que la antigua palabra. etc. P ero hem os de tener p resen te que en la m ayoría de los países en que se han llevado a cabo estudios de geografía lingüística del tipo referido encontram os u n cúm ulo de com unidades locales organizadas en u n estado n a ­ cional en el que los dialectos está n expuestos al influjo de u n a len­ gua uniform ad a que p e n e tra en to d as p artes. Si ahora volvemos a las interrelaciones de las lenguas indoeuropeas. Si su com unidad e stá ais­ lada. existían en regiones geográficam ente m uy distantes. Se ha con­ servado. cél­ tico. vemos que la form a está n d a r francesa ju m e n t se extiende sobre la m ayor p a rte de la F rancia cen tral y septentrional. Así. Es esencial com prender q u e el im pacto de la lengua unifo rm ad a so b re el hablante de un dialecto produce u n fenóm eno de bilingüism o: el que habla dialecto en tien ­ de. la lengua uniform ada. cavalla. el hablante en cuestión tiene m enos contacto con los de la lengua uniform ada y está p o r ello m enos expuesto a innovaciones procedentes de esa fuente. indo-iranio. m arginal ¿respecto de cuál? En el segundo milenio antes de C risto. equa. pueden op erar (a) d onde hay inteligibilidad m utua. ocupa u n a región com pacta en el sur. irrad iándose desde u n centro cu ltu ral y adm inistrativo.. de los principios de la geografía dia­ lectal. p o r lo m enos. que operan p o rq u e el h abla es u n proceso m im ético. naturalm ente. T am bién es verdad. sobre todo p o rq u e se h a hecho u n uso acrítico del principio d e marginalitá. se en cuentra sólo en el Macizo C entral y en unos pocos lugares aislados de los Pirineos y los Alpes. hetita. p o r ejem plo el de los térm inos galorrom ánicos p a ra designar a la “yegua”. ¿Con referencia a qué centro de innovación puede ser lla­ m ado el sán scrito á rea m arginal o á re a central? Podem os preg u n ­ ta r: central ¿respecto de cuál?. especialm ente p o r la escuela italiana de la “neo- lingüistica” . En u n m ap a dialectal. y (b) donde la contigüidad geográfica y los m edios de com unicación aseguran el necesario contacto en tre hab lan te y oyente. El principio en cuestión procede de los estudios de geo­ grafía dialectal. en áreas m arginales y aisladas. griego. latín. que se ve privado de la influencia p ro te c to ra y conservadora de la lengua uniform ada. fo rm a in tru sa proceden­ te de Italia.

inno­ vadora. bret. h e tita e indo-iranio. Queda p o r añadir que el céltico. aqua (2) gót. w ete- nas. el bilingüism o en co ntinua expansión. udnas. al igual que en el caso anterior. gr. (1) ig n is lit. o. w atins. tan. T am bién se dice que ignis es m ás antiguo que pur porque el segundo se en cu en tra en u n área central. gal.) Según esta teoría. ser. h e t. p a la b ra que se h a p u esto en relación con avést. ( 1 ) aqua se h a dicho que es m ás arcaico que (2 ) ϋδωρ p orque el segundo se en cu en tra en el áre a central. en la p eriferia occidental extrem a. e tc . b a lto -e s l. w a to . tafnah “calor”. dw fr. la t. Pero la concordancia de germ ánico. que aparece tam bién en el topónim o germ ánico U erno-dubrum “agua de aliso”. a h v a . dobur.-u. Una vez m ás el céltico — ¡m arginal y arcaico !— sigue u n cam ino propio : irl. dem u estra p o r encim a de toda d u d a razonable que esta palabra pertenece al m ás antiguo fondo indoeuropeo. La cuestión no precisa m ás discusión. (1) g ó t. o. in d o -ir a n . gal. w a tin s (g en . (u n d a ) u tu r Οδωρ m a ta r u d n a íj. el latín es m ás m arginal que el um bro. ten “fuego”. tán. in d o -ira n . con la siguiente distribución: germ . ju n to con el m uy arcaico tipo de declinación docum entado en gót. según se m u e stra en el cuadro siguiente: g erm . dour. gr. que es el único que hace posible la cadena in in terru m p id a de procesos m im éticos subyacentes a la difusión de determ inadas form as lingüísticas a p a rtir de u n centro de innovación? Algunos ejem plos escogidos de en tre las palab ras ya estudiadas d e ja rá bien claro lo inadm isible que re su lta la aplicación de los conceptos de la geografía dialectal a u n a serie to talm en te dis­ tin ta de hechos lingüísticos. u g rñ s a g n ih (2) jir e p ir ■πυρ E sta vez el germ ánico es m enos “m arginal” que el latín. het. y. el contacto de hom bre con hom bre. es decir. bret. el u m b ro fo rm a grupo con el griego p a ra com partir u n a p alab ra cuya presencia en to cario (puw ar “fue­ go”) dem uestra que pertenece al fondo m ás antiguo. innovadora. . es decir.-u.38 INTRODUCCIÓN AL LATÍN de la carrera política ab ierta al hom bre que poseía el don de la palabra? ¿Dónde. luego. la t. h a in ­ troducido en su lugar u n a p alab ra nueva: irl.

y a qué p a la b ra reem plazó? Si reem plazó a rëx en el se­ gundo m ilenio antes de C risto. tendríam o s prim eram ente que red u cir el m aterial disponible. que reconstruir prim ero el céltico de hacia el 2000 a. T endríam os. y. en la realidad. m arginalidad y sim i­ lares—. En p a rtic u la r deben tra ta rs e con la m ayor pre­ caución las concordancias y discordancias de vocabulario e n tre las lenguas ides. Los m étodos y principios de la geografía lingüística son aplica­ bles en sentido estricto solam ente a m aterial sincrónico reunido d e n tro de u n sistem a de dialectos dotado de estrecha coherencia. ates­ tiguado en fechas m uy divergentes y bajo diferentes circunstancias. léx y sim ilares tengam os elem entos de u n vo­ cabulario arcaico conservado solam ente p o r grupos desgajados en época tem p ran a de la m asa principal de la nación ide. Las lenguas renuevan fácilm ente. derivados com o son en buena m edida del estudio del com ­ p o rtam ien to de dialectos en estados organizados centralm ente y en los que u n con ju n to dado de fuerzas sociales gobierna la difusión im itativa de los d atos lingüísticos. p o r lo fragm entario del m aterial disponible. después de que los griegos e n tra ran . E n tretan to puede dud arse de que en el caso de rëx. Tanto es así que sólo p a ra u n a p equeña p a rte del léxico de las lenguas ides. y u n a vez q ue quedara aclarada satisfactoriam ente la cuestión de la significa­ ción de las estadísticas. su vocabulario heredado. de las cuales hem os discutido ya algunas. Ya hem os apuntado lo difíciles y dis­ cutibles que serían tales reconstrucciones. a u n a base sincrónica. p o r ejem plo: ¿en qué fecha apareció en griego la palabra extraña βασιλεύς. C. a saber. serla posible una interpretación m ás con­ vincente de los hechos de vocabulario. las interrelaciones de lenguas m utu am en te ininteligibles disem inadas p o r inm ensas extensiones geográficas. m uy pocas p alab ras están rep resen tad as en todas las ram as de la fam ilia ide. P a ra p erm itir la aplicación de tales principios a los dialectos ide. De este m odo se obten d rían estadísticas de las diferentes interrelaciones. Los casos d e supervivencia de palabras p a r­ ticulares p o d rían reg istrarse p o r m edio de fichas perforadas que p o d rían entonces ser clasificadas p o r u n a m áquina com putadora — ¡aunque el diám etro de las perforaciones ten d ría que ser variable p a ra rep resen tar los diferentes grados de credibilidad de la etim o­ logía!—. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 39 Q uedará ahora claro que los conceptos fundam entales de la “lin­ güistica de las áre a s” ■ —centro de innovación. y desapare­ cido en la p a rte “cen tral” del dom inio. no tienen validez si se los aplica a u n a serie to talm en te d iferen te de hechos lingüísticos. p o r ejem plo. p o r m últiples inci­ dentes lingüísticos e históricos. Tenem os que preguntarnos. y situarlo en la posición geográfica que ocupaba p o r esa fecha. se h an establecido conexiones etim ológicas razonablem ente seguras. y h acer lo m ism o con todos los dem ás-grandes grupos ide.

Sobre el m apa lingüístico que señala las v arian­ tes dialectales de u n rasgo lingüístico dado se tra za u n a línea que une las localidades que presen tan u n rasgo com ún. La m ism a crítica puede aplicarse a o tros inten tos de determ i­ n ar las afinidades dialectales del latín. scr. La p érdida de réx en griego pudo m uy bien ser un sim ple accidente de vocabulario acaecido en época ta rd ía y no m ás significativo que la supervivencia de los no m enos im p o r­ tantes térm inos religiosos σπένδω. aStuoni. aaa. la innovación no tiene nada que ver con la posición “cen­ tra l” del griego entre las lenguas ide. así com o en algunas variedades del inglés americano m oderno. Ac­ tuam os así porque la contigüidad geográfica y los hechos conocidos de la historia política y social nos au torizan a concluir que los fe­ nóm enos separados están enlazados p o r cadenas de procesos m i- méticos. la isoglosa. p o r ejem plo que ciertos grupos de lenguas ide. El térm ino “isoglosa”. que aparece en indo-iranio. ahtau. co rre ­ d o r” en germ ánico occidental (la p alab ra antigua sobrevive en aing. eoh. λείβω. por u n derivado *hrossan “el saltador. hay que d es­ . no se encuentra en céltico. y se la considera como una “isoglosa” im portante p ara dividir en grupos los dialectos ide. gót. E sta tendencia. albanés y germ ánico. es em ­ pleado habitualm ente por los lingüistas p a ra indicar u n rasgo com ún com partido p o r cierto núm ero de lenguas o dialectos.40 INTRODUCCIÓN AL LATÍN en Grecia. aíhwa. Se h a señalado. *októ(u) “ocho”. p o r tanto. Pero el aplicar el térm ino “isoglosa” a sem ejanzas d etectadas en lenguas am pliam ente dispersas y m utuam ente ininteligibles p reten d e ignorar uno de los escalones de la argum entación. de tal naturaleza que tenemos que d ar u n a resp u esta afirm ativa a la pregunta que el com paratista debe fo rm u lar constantem ente : ¿puede tra ta rse de algo accidental? Siendo esto así. La línea. itálico y griego. Tam bién en este caso será conveniente considerar las im plicaciones del térm ino antes de aplicarlo sin sentido crítico a u n cuerpo de m aterial to ta l­ m ente diferente. ehu). El proceso es. balto-eslavo. que ha vuelto a producirse en época m ás reciente en algunos dialectos del inglés (strop y strap son dobletes dialectales). Es u n cambio fonético relativam ente secundario. gót. etc. lit. etc. a sab er: que las sem e­ janzas en cuestión sean de tal categoría que excluyan la posibilidad de desarrollo independiente y exijan la suposición de u n a com unica­ ción e im itación lingüísticas en algún período de la historia. es u n a expresión de tal conexión. (véase su p ra). tom ado a los geógrafos lingüísticos.. Es u n hecho to talm en te p a ra ­ lelo con el de la sustitución de los nom bres del “agua” y el “fuego” en el “m arginal” céltico y la sustitución del nom b re antiguo del “caballo” equus. tienden a confundir o y a: ide. astäu. τέμενος. U na breve reconsideración del cambio o > a es suficiente p a ra hacer saltar el engaño que subyace al empleo del térm ino “isoglosa” en este caso.

La gutural aparece in alterad a en lat. aesl. P o r ejem plo. hastö (am bos < ide. h e tita y tocario. lit. lat. arm . Quizá de m ayor im portancia com o criterio de interrelación sea el cam bio provocado p o r la yuxtaposición de dos oclusivas dentales en palabras como *vid-tos. porque el ind. en las lenguas particulares. in d o -ir an. μή. süto. sa ttá difiere del íntim am en te em parentado irán.t . έκατόν (gót. hu nd ha quedado oscurecido p o r la acción d e la ley de G rim m ). céltico y germ ánico. w id -la n ). el. en tan to que irán. E ste resultado -s s . pero de modo independiente. centum . que com prende el céltico. Podem os resu m ir ah o ra las conclusiones sugeridas por el p re ­ cedente exam en de los d atos p o r lo que m ira a las afinidades del latín. El fenóm eno del que esta p alab ra sirve como ejem ­ plo típico suele em plearse p a ra dividir las lenguas indoeuropeas en dos grandes grupos: el grupo centum . satam . çatam. cet. gr. cf. que en u n a serie de lenguas aparecen com o fricativas. y sería m ás p ru d en te evitar en absoluto el em pleo del térm in o “isoglosa” con ■sus im plicaciones de “conexión p o r cadenas d e procesos m im éticos”.h ab ría dado -ts t-. ind. Esto no resu lta irrazo ­ nable. wissan (< ide. arm . arm enio e indo-iranio. el em pleo del aum ento p a ra caracterizar tiem pos pasados se encuentra en griego. irl. (F) ιστός. Se ha supuesto que en ide. arm enio e indo-iranio (ε-φερε. . tam poco este fenóm eno puede ser co n tem ­ plado com o u n a “isoglosa” que im plique “conexión p o r cadenas de procesos m im éticos” y. *sed-to-. en con­ tra ste con el gr. p resen tan todos ellos una fricativa sorda.se encuenta en itáli­ co. griego. in te ­ grado por albanés. Es este últim o hecho el que debilita la signiñcación del fenóm eno. eslavo e iranio. si es verdad.t . y. y ello sugiere que el desarrollo es relativ a­ m ente reciente en iranio e independiente del cam bio sim ilar regis­ tra d o en griego y en eslavo. á^bharat). e-ber. mä. com o índice de relación dialectal. El ejem plo que se suele citar habitualm en te es el n o m b re del núm ero “cien”. Siñitas. Es legítim o preg u n tarse si el hecho tiene una im portancia tan cardinal. itálico. en consecuencia. grupo que tam bién coincide en su uso de la p artícu la prohibitiva rae: gr. Poco queda del “dogm a” de que el latín desciende de uno de los dialectos centum que form ó grupo con el germ ánico.céltico y .s í.en griego. M ás firm em ente establecida e stá la isoglosa relativa al tr a ta ­ m iento de las oclusivas guturales indoeuropeas. donde el tratam ien to latino vïsus ( < víssus) recuerda el del germ . dado que esta división e stá cruzada p o r o tra s isoglosas. com binación fonética que se habría sim pli­ ficado según u n núm ero lim itado de posibilidades. sessu s). prim itivo . y el grupo saísm . mi. ind. germ ánico. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 41 p o ja r al paso de o a a de la im p o rtan cia que se le h ab ía dado en la discusión de las relaciones dialectales indoeuropeas. balto-eslavo.

La ú ltim a ed ición [ N o t a 5] de la E squ isse de M eillet (1948) todavía con tien e la afirm ación de que “le vieil ita lo -celtiq u e et l ’italiq u e con stitu en t des p aliers en tre l ’in d o-eu rop éen com m un et le la tin ” (p. P o r últim o. 14 13. e incluso ahí no está totalm ente libre de la sospecha de ser u n a falsa diosa . así com o a denunciar la conversión de esos p u n to s de coincidencia lingüística observados en hipótesis acerca de com unidades p reh istó ricas o “naciones”. Hem os im pug­ nado pocos de los hechos de sem ejanza co m ú n m en te aceptados. Lo com plicados que pueden ser los hechos históricos que d ejan su huella en la lengua podem os percibirlo a través del ejem plo del in ­ glés. y form ó m ás ta r ­ de con los “dialectos itálicos” u n “itálico com ún”. la hipótesis m í­ nim a exigida p a ra explicar las sem ejanzas observadas en tre los dos grupos es ¡a fusión de u n grupo h ab lan te del “itálico ” con los p ro ­ tolatinos. los rasgos com u­ nes del latín y el “itálico” no im plican necesariam ente que existiera en u n tiem po u n “itálico com ún” del que surg ieran p o r diferencia­ ción latín y osco-um bro. variables de u n detalle a otro. h e­ mos afirm ado que la m arginalitá es u n a Sondergöttin que no puede exigir culto fuera del cam po de sus funciones peculiares en la geo­ grafía lingüística de los estados con organización central. que desde cierto p u n to de vista es la lengua de los “n o rm an ­ dos afrancesados re-germ anizados” . Como se h a indicado ya. Lo que sí nos hem os arriesgado a p o stu lar es el relativo peso de tales hechos en el cálculo de las “interrelaciones”. que m u estra p u n to s de sem ejanza. 127). 13 Lo que hem os establecido es que el latín es una lengua indoeuropea con u n com plejo esquem a de relaciones. No postulam os una u n idad germ ano-rom ánica p a ra explicar las considerables sem ejanzas que existen en tre el inglés y el francés. y con el balto-eslavo. del que salió el latín por diferenciación . . con la m ayoría de las o tra s lenguas indo-europeas. 14. del grupo satam . en u n período de civilización com ún de la que no p articip ó el griego. P o r lo m ism o. en tró en una com unidad lingüística p reh istó rica con el céltico. E ste p u n to será discutido en la segun d a ed ición de m i A n in tro d u c tio n to m o d e m lin g u istics (Faber & F aber). Los datos no lingüísticos que sostienen este m ínim o de hipótesis serán exam inados en el capítulo siguiente.42 INTRODUCCIÓN AL LATÍN el “itálico”.

El latín es. El fondo léxico com ún a latinos. Ello im plica que los antepasados lin­ güísticos de estos tre s grupos vivieran en o tro tiem po en una p ro ­ xim idad geográfica m ás o m enos estrecha. occidental debió ten er lugar. Así los datos sugieren al co m p aratista que la lengua latin a fue llevada a Italia p o r invasores procedentes de la E uropa cen tral u occidental. tiene una individualidad ta n acusada que debe ser contem plado como u n a len­ gua ap a rte incluso con relación a sus m ás inm ediatos vecinos. El lingüista. P o r eso n u e stra ta re a inm ediata ha de ser la d e r a s ­ tre a r ta n lejos com o sea posible el curso y etapas de la ru ta que llevó a este pueblo indoeuropeo a sus asentam ientos de época h is­ tó rica en el Lacio y luego se p a ra r los varios ingredientes q u e se m ezclaron con los elem entos indoeuropeos heredados p ara fo rm ar esa am algam a que es el latín. en realidad. sin duda alguna. el resultado lingüístico de las m últiples experiencias h istóricas de esos p ro to latin o s en su nuevo am biente m editerrán eo . no puede d a r m ayor precisión al cuadro. los dialectos “itálico s” oseo y um bro. aun en los m á s antiguos. Es p o r ta n to al arqueólogo a quien hem os de dirigir p rim ariam en te n u e stra s p reguntas acerca de las etapas d e la . Pero u n m ovim ien­ to de pueblos de tal im po rtan cia h istó rica es susceptible de re fle jar­ se en los resto s de cu ltu ra m aterial que es com etido de la arqueolo­ gía el exam inar. celtas y germ anos que hem os exam inado en el capítulo a n terio r debe reflejar la participación en una com ún unid ad cultural. después de la e n tra d a de los “p ro to latin o s” en la península apeni- na. Tales sem ejanzas sugerían c ie rta s conclusiones acerca de los orígenes rem otos del latín en u n dialecto ide. E sta tran sfo rm ació n tan radical de u n dialecto ide. sin m ás ayudas. C a p ít u l o I I LOS PROTOLATINOS EN ITALIA En el capítulo p recedente nos hem os ocupado de los rasgos de la lengua latin a p a ra los que podem os d e te c ta r sem ejanzas en o tras lenguas ides. Pero el latín tal com o aparece en los textos.

H aw k es. el rito de incineración y el caballo.. invención que aparece p o r vez p rim e ra en E uropa en la cultura de Tószeg. que podem os desechar los asentam ientos neolíticos de Italia como posibles p reten d ien tes al títu lo de p ro to ­ latinos. obra de la que soy a m pliam en te deudor. dónela los hallam os al iniciarse la época histórica. pueden co nsiderarse m ás significativos en esta región que en cualquier o tra ” . nom b re local dado a los agregados de restos p ro ­ cedentes de esos asentam ientos— h a sido d escrita com o “u n a espe­ cie de vivienda lacu stre sin lago” .44 INTRODUCCIÓN AL LATÍN r u ta seguida p o r los p ro to latin o s hacia el su r. p. C. La terram ara — “tierra negra”. quienes se habrían fusionado con h ab itan tes de chozas y poblaciones lacus­ tres en torno al 1500 a. El proceso parece haber co­ m enzado con la infiltración de gentes lacustres llegadas de Suiza que. T he p re h isto ric fo u n d a tio n s o f E u rope. O tra p a rtic u la rid ad a la que tenem os que aludir ahora es que en la terram ara de Castellazzo di Fontanellato el poblado está dispuesto de m anera que las dos calles principales 1. 342. C. El ritu al fún eb re rep resen ta u n a divergencia con relación a la inhum ación p racticad a en la Ita lia neolítica. Algunos estudiosos atribuyen la s h ab itacion es sobre p ilo tes a u n a pob la­ ción indígena m editerránea. El uso del bronce fue introducido en Italia. y es en los poblados llam ados de terra- m ara hallados a am bos lados del Po donde m uchos estudiosos han buscado los orígenes de la indoeuropeización de Italia. C. en b u sca del Lacio. Esto significa. crearo n poblados edificados sobre pilotes en la región de los lagos del noro este de Italia. U na a u to rid a d h a decla­ rado recientem ente que “la cerám ica. este desarrollo n o fue de g ran significación 1 en la h isto ria de la península como conjunto. aes. practicantes del rito funerario de los “cam pos de u rn a s ”. 2. según m odelos m e­ diterrán eo s orientales. de H ungría occidental. Al m enos pode­ m os proporcionar al arqueólogo u n a precisión im p o rtan te: el nom ­ b re latino del “bronce”. ni siq uiera e n tre las lenguas occidentales m á s estrecham ente em p aren tad as con el latín. . fu era del pobla­ do. en ta n to que fe rru m “hierro” no tiene correspondencias. ante todo. C. factor fundam ental. 2 La peculiaridad de la cons­ trucción sobre pilotes se explica p o r la hipótesis de que las terre- mare sean obra de invasores procedentes de H ungría occidental. pro ce­ dente de culturas de la E u ro p a central. Los cadáveres eran quem ados y las cenizas puestas en u rn a s que e ra n luego deposi­ tad as en cem enterios alzados tam b ién sobre pilotes. es indoeuropeo com ún. en u n a fecha relativam ente tard ía. El poblado característico h a sido definido como trapezoidal p o r su fo rm a y cerrad o p o r u n te rrap lén y un foso. Sin em bargo. P. poco antes del año 2000 a. El uso del caballo está atestiguado p o r la p resencia de bocados perforados.

pues las d escubiertas m ás ta r ­ de presen tan variaciones ta n to de disposición com o de form a. el pueblo de las terre­ m are se puso en m arch a hacia el su r al final de la E dad del B ronce y posteriorm en te ocupó to d a Italia. con su fossa y su vallum y la intersección regular d e sus calles principales. y las secundarias. paralelas a ellas. Pero si esto fuese verdad. El Lacio y el solar de R om a estuvieron ocupados en tiem pos neolíticos sólo esporádicam ente. y que h a resultado caso único. E sta cu ltu ra d e la Edad del H ierro está estrecham ente relacionada con la de E tru ria y con la de la Italia septentrional llam ada de Vilanova. Tam bién los rom anos señalaban con u n surco los lím ites del tem plo —el em pleo de u n arado de bronce es índice de lo antiguo de la cerem onia—. así como en el p e­ queño foso que se en cu en tra a veces al pie del te rra p lé n que rodea el asentam iento. A dem ás es esta cu ltu ra “que h ab ita sobre p i­ lotes” la que parece d a r u n a explicación verosím il de un nom bre latino de sacerdote. serían. la terram ara “típica” con su sem ejanza al cam pa­ m ento legionario es u n a generalización de la p rim era que se descu­ brió. a través de las terrem are. y tam b ién se señalaban así los lím ites de la prop ia ciudad. Según la te o ría de Pigorini. A hora bien. El llam ado vallum no puede ser m ás que u n a solución local y ocasio­ nal del problem a de las inundaciones. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 45 se entrecru zan en ángulo recto. esperaríam os que apareciesen las terrem are características al su r del valle del P o en u n a serie cronológicam ente escalonada. pontifex. El p u en te sobre el foso que d a b a paso a un poblado de este tipo e ra u n lugar vulnerable que req uería u n a p ro ­ tección m ágica no m enos que la p u e rta de e n tra d a del tipo m ás usual de vivienda hum ana. Así fue com o la expresión “con stru cto r de p u entes”. E sta sedu cto ra hipótesis que p o d ría h acer rem o n tar a los p ro ­ tolatinos. los antep asa­ dos de las trib u s h ablantes de lenguas itálicas. el cardo y el decum anus. y los p rim ero s testim onios de u n asentam iento consi­ derable d atan de la E dad del H ierro. Todavía peo r . ab ierta a una serie de objeciones. de hecho. Se h an encontrado o tras analogías con p rácticas rom anas en el tem p lu m rodeado p o r una zanja apoyada en el costado este de la terramara. No ta rd a ro n los estudiosos en d arse cuen ta de las sorpren d en tes sem ejanzas que ello p resen tab a con la disposición de u n cam pam ento legionario rom ano. está. si es que realm ente lo estuvieron. a la c u ltu ra de los cam pos de u rn as de la E uropa central. p o r desgracia. se especializó p a ra designar al sacerdote que dirigía las cerem onias m ágicas que eran acom pañam iento esencial de la construcción del puente. Lo que resulta en ­ . O tra objeción se p resen ta si nos volvemos a la h isto ria arqueoló­ gica del Lacio. subdividen el poblado en secciones rectangulares. no existen en Ita lia terrem are fu e ra del valle del Po.

donde se ha atribuido a la influencia de los pueblos jin e tes traco-cim erios. El cuadro se rep ite en los poblados de los M ontes A lbanos. parsüla (asirio). d onde las tum bas de crem ación son incluso m ás antiguas que las del P o ro . pero no m ás al norte de Populonia. este sencillo cuadro se oscurece p o r el hecho de que en tal lugar se h an hallado tam bién tu m b a s en q u e el cuerpo aparece inhum ado. que p racticaban la incineración. que posiblem ente fueron a su vez to m a ­ das de alguna lengua asiática desconocida. E n tre los resultados de esta influencia oriental que se h a sugerido figurarían la intensifica­ ción de la cría del caballo. la aparición en Ita lia de u n pueblo aue p ra c tic a la inhum ación en contraría lugar en u n m ovim iento m ás am plio que recib iría su em puje del este. lo que concuerda con la leyenda de la fundación de R om a p o r pobladores procedentes de Alba Longa. en el su r h a sta Ca­ labria. Pero si igua­ lam os a los vilanovianos. y éste es tam b ién el rito fúnebre que sé en cu en tra en los m á s antiguos cem enterios de la E dad del H ierro h allados en el F o ro Rom ano. A hora bien. Al igual que sus predecesores de las terrem are quem aban a su s m uerto s. Que estas innovaciones fuero n relativam en­ te ta rd ía s parece indicarlo la prohibición ritu a l ro m ana del hierro y del uso del caballo. de la p rá c tic a d e la equitación y la introducción del hierro. E stas tum bas son de fecha m á s recien te. Volviendo a Italia pode­ m os ahora advertir en p rim er lugar que las tum bas de incineración (pozzi) se encuentran en la Italia septentrional y central. Se la ha hecho derivar de *bhersom o *fersom y puesto en relación con las palabras sem íticas barzel (hebreo-fenicio) parzlá (siríaco). ¿cuál era el pueblo que p racticab a la inhum ación v se unió a ellos tem p ran am en te en el te rrito rio del Lacio? Se h a seña­ lado que tam b ién en la G recia “geom étrica” se observa esta in ­ novación del rito de inhum ación. Así. m ientras que las de inhum ación (fo sse ). si bien parece que u n intervalo d e tiem po no largo h a b ría sep arad o la llegada de estos dos grupos d istintos al solar de R om a. Si ah o ra añadim os el . Sin em bargo. La relación con el oriente e stá tam bién ap u n ­ tad a p o r la etim ología m ás probable sugerida p a ra la p alabra latina ferrum . algunos de los cuales se h a b ría n asentado en la región de Bolonia 'm ien tras o tro s h a b ría n avanzado h a sta E tru ria y el Lacio. llegando h a sta los M ontes A lbanos. así como en el á re a danubiano- balcánica. no se h a aducido p rueba convincente d e ta l vinculación. y algunos estudiosos dignos de c ré ­ d ito c o n sid e ra n actualm ente a los vilanovianos com o bandas de in­ vasores re c ie n te s procedentes de los Sudetes y H ungría. 46 INTRODUCCIÓN AL LATÍN tonces vital p a r a la te o ría que hace p roceder a los latinos de los te rra m a ríc o la s es q u e los d ato s arqueológicos acrediten una relación e n tre las c u ltu ra s d e las terrem are de la E dad del B ronce y de Vi- lanova de la E d a d del H ierro. pero no en el sur. con los p ro to latin o s.

gh > h en la tín (véase p. 477).). Pasando a las consonantes aspiradas. ölla 3. feb ru u m (ibid. A éstas podem os añadir. au. ae co n tra sta n con los sabinos ο. fêd u s (haedus). pero cierto núm ero de dialectos del Lacio p resen tan f en lugar de h: fircus. Así. 28). forfex.netam ente rom ana: 3 bufa. re su lta difícil re sistir a la tentación de concluir que los h ablantes del osco-um bro rep resen tan u n a oleada algo m á s re ­ ciente de invasores. bifolco debe rem ontarse a una antigua fo rm a dialectal *bufulcus con la m ism a divergencia fo n é­ tica con respecto al rom ano p u ro bubulcus. ë. Así. Te­ nem os en p rim e r lugar el de los p ropios escritores rom anos de que curís (= hasta./. Ovidio.) El sabino se caracterizaba.pero p .. hem os podido reg istrar como sabinas p alabras como robus. lötus (form a opuesta a la n etam en te rom ana lautus). los resultados latinos ü. 3. 35) com o elem entos dialectales no latinos del vocabulario. 5. au y ai originarios. V éan se pp. dirus ( = malus. . coquina) y nefrundines (Festo. El origen dialectal de la ú ltim a p alab ra citada está indicado tam bién p o r su supervivencia solam ente en algunos dialectos d e la Ita lia m oderna. Aen. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 47 testim onio de la lingüística. 6 . popa. Así. V arrón.. que en latín pasó a -r . 342. El diferente tr a ta ­ m iento de los diptongos descubre o tra serie de p alabras de posible origen sabino. Igualm ente el ital.. caseus. fasëna = harëna). respectivam ente. p o r la conservación de -s- intervocálica. ide. 229 ss. cuya ausencia del n o rte de Italia ap u n ta a u n a invasión a trav és del A driático m ás que por la ru ta continental del norte. (La consideración de fel y fë n u m como restos sabinos descansa sobre etim ologías dudosas.m edial fren te a la -b . 235). L.(ausum = aurum . inhum antes. p alab ras que p resen tan u n a . bös « *g»öus) y botulus se revelan como in tru ­ sos dialectales que h an desplazado a los resultados esperados *vös. 229).en “itálico ”. fasëna (harëna). qu da en latín q u . 13) era n palab ras sabinas. büfó. Servio. p ero b en los d em ás dialectos itálicos (véan­ se pp. observam os que los dialectos osco- um b ro s rodean al grupo latino-falisco y lo separan d e la Ita lia del norte. 227 s. *votulus. rüfus. L. P o r ello hay al m enos u n a presunción de origen sabino p a ra palab ras latinas com o caesar. 9# d ab a v inicial en latín. Fasti. de ou. cascus ( = vetus. inferus. ide. 2. etc. poplna (rom . adem ás. P o r o tra p arte. Y puede o c u rrir m uy b ien que las leyendas acerca de la fusión de las trib u s latinas y sabinas en los prim eros años de la ciudad sean u n a supervivencia en la m em oria popular de los acontecim ientos que se reflejan en los testim onios arqueológicos. basándonos en c ri­ terios fonéticos. No falta testim onio de la contribución de los dialectos itálicos y del “sabino” en p articu lar a la form ación d e la lengua latina. 7. vafer. scröfa. röblgö. Según esto. d ato que señala a lupus.

C. o tro criterio fonético: la l. δαήρ. Las p alab ras catalogadas pueden h a ­ b e r entrad o en el latín en fechas m uy d istintas. De hecho. Q ueda p o r a ñ ad ir que p a ra la m ayor p a rte de los casos exam ina­ dos en el p á rra fo precedente no podem os alcanzar m ás que “una presunció n de origen sabino”. pero se p ro d u jo u n a aproxim ación com o consecuencia de su contigüidad y fusión en su asentam iento en el Lacio y en Rom a en particu lar. A pesar d e lo m enguado de los testim onios. Al igual que Sabellus (*Safno- los) y Sam n iu m (*Safniom ) contiene la raíz Saf.que sería de esp erar en latín. Estos grupos hablaban. p o r grupos de invasores que se habrían abierto cam ino desde la E uropa central p o r diferentes rutas. los pocos resto s conservados de este dialecto m u estran que llegó a e sta r tan influido p o r el latín desde fecha m uy tem p ran a que su m ism a clasificación con el grupo osco- u m bro es objeto de dudas. Adem ás.típicam ente ro m an a que ya hem os exam inado. se h an hecho intentos de ra s­ tre a r en latín no sólo u n a m oda “sabinizante”.es u n a am algam a de dos lenguas ide.en lugar de la d . en oleo fre n te a odor y solium fren te a sedëre. Este fenóm eno se ob­ serva tam bién en lingua p o r dingua. Podem os in te n ta r ahora establecer u n balance provisional. “herm ano del m arid o ”). P a ­ rece que la lengua indoeuropea que conocem os en época histórica como latín . . con asibilación no latina de -di- ejem plificada tam bién en basus = badius “castañ o -p ard o ”). se supone que ellos se llam aban a sí m ism os Safini. E sta ú ltim a p alab ra proporciona. tenem os un conocim iento lim itado de las peculiaridades del dialecto sabino que p uedan diferenciarlo del g ru ­ po osco-um bro. Sin em bargo. sino incluso una “reacción an tisab in a”.p ro p ia del osco-um bro en lugar de la g e ­ latina) y Clausus (por Claudius.48 in tro d u c c ió n a l la tín (= a ul(l)a ). m ien tras que la fo rm a de su nom ­ b re que nos es fam iliar p o r los autores latinos incluye la variante fonética -b . de m odo que las palabras exam inadas pueden igualm ente ser m uy b ien de origen latino rú s ti­ co (véase in fra). que tal es la clasificación correcta parece probable al exam inar nom bres sabinos como P o m ­ pilius (que p resen ta la p . levir (< *daivër. cf. sin duda. Ello no p asa de ser u n a sugestiva especu­ lación. lenguas m uy diferenciadas antes de en ­ tr a r separadam ente en Italia. El nom ­ b re Sabini resum e todo el problem a. y m uchas de las características que hem os em pleado com o criterios eran co m p arti­ das p o r los dialectos ru rales del Lacio. introducidas en el Lacio hacia el año 1000 a. Es esta com plicada serie de acontecim ientos que subyacen a las afinidades lingüísticas lo que los co m p aratistas han proyectado hacia u n p asado m ás o m enos rem oto como período del “itálico com ún” . adem ás. lacrima p o r dacruma.

con A pulum . 1942. lugares. W i e s n e r . C o lon izzazion i. h ab ién ­ dose atribu id o a ta l fuente m á s de la m itad de los nom bres de a n i­ m ales. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 49 Xl i r i o Hemos de com pletar ah o ra n u e stro cuadro con u n a breve rese­ ñ a de otros invasores indoeuropeos d e Italia y exam inar las co n tri­ buciones que h an hecho a la lengua latina. en el Nórico. A los Poediculi se los pone en conexión con ΠοΙδικον. 4 El p u n to m áxim o de esta “orientalización” se produce en la segunda m itad del siglo v in a. Así.< ta rv o “toro” . p o r ejemplo. Testim o­ nios sim ilares no faltan tam poco en Sicilia. ϋδωρ.5 cuyo p u erto es descrito por E strabón como sem ejante a la cornam enta d e u n ciervo. La c o n tra p a rtid a lingüística de este te s ti­ m onio arqueológico viene d ad a p o r los restos. C rotona fue fundada en territorio del que se decía que hab ía estado antes en posesión de los Iapyges. C. Adem ás. La base de las afinidades ilíricas de estos dialectos consiste en un am plio núm ero de nom bres de lugar y de p ersonas o tribus. A dem ás d e la que po d e­ m os definir como la invasión p ro to latin a de incineradores a través de la región septentrional y de la invasión u n poco m ás ta rd ía de osco-um bros inhum antes a través del A driático. 197 ss. en cuya onom ástica se h an detectado im p o rtan tes elem entos ilirios : p o r ejem plo A m antia y el hidrónim o Apsias (de gran sem ejanza con el ilir. de los dialectos que se clasifican como “ilirios” . p. y u n a form a de la p alab ra parece sobrevivir en el aibanés b ri-n i “cuerno” . 5. O tros nom bres de ciudades derivados por un sufijo sim ilar de nom bres de a n im a les son U lcisia (P an on ia) < ule “lob o” y T a rvisiu m (Treviso) . los ilirios parecen h aber alcanzado Lucania y el ager Bruttius. los arqueólogos reg istran la e n tra d a de u n tercer pueblo que m u e stra influencias orientales claras y cuya llegada tra jo consigo u n conocim iento de la equitación propiam ente dich a —como opuesta al empleo del ca­ ballo como anim al de tiro — y la intensificación de la cria caballar . pp. en Dacia. Tenem os com o ejem plos B ru n d isiu m . a los Iapyges se los eq u ip ara con los Iapydes de la Iliria septentrional. pues en H esiquio y en o tro s textos encontram os la glosa βρένδονΐλαφον.). apsus). Salapia y Salapitani se ponen en relación con los ilirios Selepitani y contienen las p alabras sal “sal” y ap “agua” . ríos. e tc . De ahí el nom bre d e la ciudad. 167. . localizados en la costa oriental de Italia. V éase B e r t o l d i . P artien d o de este foco d e Apulia y Calabria. D ie W e lt a ls G esch ich te. Es en las antiguas Apulia y C alabria donde encon­ tram o s la m á s densa aglom eración de tales nom bres ilirios. m ontes y trib u s d e la región. Se- 4. V III. a los Apuli. a los Calabri. O druntum (O tranto) contiene la p alab ra m esápica odra “agua” (cf. V éase J. donde. con la trib u iliria de los Γαλάβριοι.

Es objeto de cierta controversia si el ilirio fue u n a lengua cen tu m o satem . vulgar *gon- dula). parece no Τ εν εσ τ-ΐν ο ι h a b e r huellas ilirias en el Sam nio n i en Cam pania. los peucetios. si . 691: M essapus eq u u m d o m ito r). (En relación con esto podem os reco rd ar que se h a sostenido que las leyendas relativas a Eneas llegaron a Ita lia y a R om a p o r m ediación de los ilirios. Ulixes. p alab ra relacionada con la gondola veneciana. La confusa form a latin a del nom bre de Odiseo. m a n d a -). E n tre sus rasgos gram a­ ticales podem os señalar p a ra los n om bres el genitivo de singular en -ih i y el dativo de p lu ral en -bas (logetibas) . P a re­ ce verosím il que los ilirios actu a ra n com o interm ed iarios en la tra n s ­ m isión a Italia de ciertos elem entos léxicos y cu ltu rales griegos.) Igualm ente lancea “lanza d isp arad a con u n a co rrea” . que des­ ciende en ú ltim a instancia del véneto. y Iad est-in î en los B alcanes). el te s ti­ m onio lingüístico apoya el de los au to res antiguos sobre el origen ilirio d e algunas trib u s de la antigua Ita lia (por ejem plo los daunos. Lo apoya. puede tam bién en co n trar aquí su explicación. y höreia “b arq u illa de pesca” . p alab ra que está tam bién en el no m b re del dios m esapio M enzana. paró “pequeño barco” (procedente del m esapio a trav és del griego del su r de Ita lia π αρώ ν). τήθη). y se conservan los m odos subjuntivo y optativo. p o d ría h a b e r sido el n o m ­ bre ilirio p ara designar a u n a trib u griega con la que h ab rían tenido contacto en el n o rte del Epiro. P o r o tra p arte. los pelignos y los libu rn o s). θώραξ y lat. m esápicas). De este m odo tam b ién se puede establecer u n a relación etim ológica en tre gr. λόγχη. adem ás. y al que se sacrificaban caballos vivos (cf.. Aen. el hecho de que en ili­ rio las labiovelares d an labiales com o resultado. 7. palabra de origen céltico en ú ltim a instancia. deda “n o ­ driza” (cf· gr. el sistem a verbal p re ­ se n ta form as de voz m edia pero no aum ento. aunque la balanza de posibilidades parece incli­ n arse del lado de centum . P u n to s im p o rtan tes de fonética son el cam bio ide. son: blatea “p a n ta n o ” (ilir. Se h a localizado en latín u n pequeño grupo d e palab ras ilirias (es decir. se h a pensado. El paso de o a a sería explicable si la p alab ra hubiera pasado al latín a través del ilirio. adem ás Virgilio. no p uede e n tra r en ecuación directa con gr. com o en germ ánico. balta). o > a. a trav és del lat. lóríca. Así pues. de e n tre los que m uchos se encu en tran tam b ién en la región véneta (véase in fra ). y su sem ejanza difícilm ente po d ría ser accidental.(cf. la m ayoría de las cuales son epitafios que contienen so­ lam ente nom bres propios. El testim onio directo de la lengua “m esápica” o “yapigia” consiste en u nas doscientas in s­ cripciones. El m ism o nom bre de Graeci. y los resu ltados b y d de bh y dh. gandeia (con el sufijo ilirio -eia. La im p o rtan cia del caballo está atestiguada p o r el p réstam o m annus “caballejo” (ilir.50 INTRODUCCIÓN AL LATÍN gesta y Egesta contienen el característico sufijo ilirio en -e st. identificado con Jú p ite r.

del ilirio ((pohiios) y del latín (A p p io i). ha sido puesto en conexión con el ilirio caravantis (*kar- va n t. en posición intervocálica. aparece com o com ponente de n om bres de lugar en las área s ilíricas de Italia. tenem os que reco rd ar q u e de las regiones ilirias de la Italia oriental llegaron a R om a los poetas Ennio. Al igual que los tracios. donde los Venetulani (Plinio. m ien tras que en latín está n represen tad as p o r em. los vénetos. H. Las sonantes líquidas r y l. de hecho. 69) son los habitantes de *Venetulum . 3. Los estudios onom ásticos h an revelado huellas de los vénetos en una zona que alcanza h a sta L iguria (lada tin u s."rocoso”) . De m odo paralelo Carventum. . como T usculum es “lugar de los túseos (etru sco s)” .. Las b o tas altas que usaban se atribuyen tam bién a influencia tracia. cuya lengua y cu ltu ra m u estran estrechas sem e­ janzas con las de las trib u s ilirias que acabam os de estudiar. en tan to que Praeneste m u e stra el bien conocido sufijo -est-. y lo m ism o ocu­ rre con las sonantes nasales m . Las m onografías recientes concuer- dan en que el véneto p resen ta m uchos p u n to s de coincidencia con el latín. al que sacrificaban caballos blancos. sacrificaban a su diosa R eitia im ágenes de caballos. Las oclusivas asp irad as bh y d h se convierten en / en p o si­ ción inicial y en b. Crixia. La diferencia fonética e n tre lat. “p a n ­ ta n o ” . exactam ente com o en latín. Los nom bres p ropios son u n a base insegura p a ra el establecim iento d e parentescos lingüísticos. ren d ían culto al h éroe Diomedes. y se h a form ulado la hipótesis de que este p u e ­ blo llegara del nord este bajo la presió n de los traco-cim erios. V erkonzara). n (> am . en el tratam iento de la g u tu ra l asp irad a gh el véneto coincide con el ilirio. su sobrino Pacuvio y Ho­ racio. Las afinidades de la lengua véneta son objeto de cierta polémica. d. p re se n ta n los m ism os resu ltad o s en véneto. ψάλλοανα h a sido tam bién explicada p o stulando u n interm ediario m esápico. F inalm en­ te. Teniendo esto p resen te vale la pena señalar que lama. y. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 51 bien esta ú ltim a tiene m ayor probabilidad de conexión con lörum. F am o ­ sos en la c ría caballar. an. topónim o que significa “lugar de los vénetos” . en cam ­ bio. ilirio y latín· O or. P o r o tra p arte. el véneto im portó elem en­ tos de su onom ástica del céltico (p. en). Segesta) e incluso el Lacio. p alab ra atestiguada solam ente en Ennio y H oracio. VÉNETO En la cabecera del A driático encontram os testim onios de otro pueblo. N. ballaena y gr. ej. La incineración con su b si­ guiente enterram iento en u rn a s está atestiguado en esta cu ltu ra a p a rtir del siglo rx . respectivam ente.

En z o n a s-to se h a añ ad ido ia d esin en cia personal a u n a form a de p reté­ rito caracterizada por -s. puede entonces ser p arien te del germ. Libera. En el sistem a verbal encontram os u n ao ris­ to en -to (zonasto = donavit) que recu erd a al del indo-iranio y del griego (εδοτο ) . Si bien es cierto que los estudiosos e stá n de acuerdo en que esta lengua e ra indoeuropea —la fo rm a verbal esti excluye cualquier duda a este respecto—. sselboi sselboi = sibi ipsi. . Q ui­ zá lo m ás llam ativo es que en am bas lenguas el acusativo singular del prono m b re perso n al de p rim e ra p erso n a haya tom ado del no­ m inativo u n a consonante g u tu ral: así eyo. ilirio e indo-iranio. El pro n o m b re de iden tid ad tam bién p resen­ ta un estrecho parecido en am bas lenguas: vén. S íc u l o e " it á l ic o o c c id e n t a l ” El exam en del ilirio nos lleva ah o ra a la consideración de la len­ gua sicula. Buí'iow llam a m i a ten ció n sobre form as sim ilares del h etita : n a -iS -ta “él d irigió”. zonasto y υ/ιαχβθο. aaa. cf. ik. P ero o tra serie de “isoglosas” une al véneto con el germ ánico. 6 En el vocabulario es m ás so rp ren d ente la afinidad con el latín. u k. sus afinidades próxim as son objeto de cier- 6. in te rp re ta d o como “sana­ d o ra ”. itálico. Que los vénetos estuvieron en o tro tiem po en estrecha proxim idad geográfica de los germ anos parece sugerirlo la m ención de unos Venedi en la región del V ístula p o r autores antiguos. tiene u n epíteto ¿ahnate-i que. a m m u k ). céltico e ilirio. R eitia. der selb seibo. Así. Los tem as en -o tienen el genitivo de singular en ~í. En el nom bre p resen ta el véneto el dativo p lu ral en -φοβ. cuyos testim onios consisten en algunas inscripciones y un núm ero considerable de glosas. céltico e incluso balto-eslavo. que aparece ta m ­ b ién en céltico. El conflicto de testim onios aconseja entonces ad m itir p ro ­ visionalm ente el veredicto de u n a reciente au to rid ad que sostiene que el véneto es u n a ra m a independiente del indoeuropeo estrecha­ m ente relacionada con el latín y el ilirio y con p u n to s de contacto con germ ánico. ansu. encu en tra su única explicación etim ológica en el lat. el no m b re de la diosa Louzera corresponde al lat. m ien tras que la diosa antes m encionada. m eyp — gót. E l profesor T . Los verbos latinos donare y faxo está n exactam ente co nstruidos como vén. No conocem os gran cosa del sistem a m orfológico. T am bién en el vocabulario hay un p u n to im p o rtan te de sem ejanza: si a-hsu e stá co rrectam ente in te r­ p retado com o “H erm es”. característica co m p artida con latino - falisco. sanare. y el térm ino que significa “lib re” ha ad quirido en am bas lenguas el sentido especial de “h ijo s” (louzerotpos — lib eris). así com o n om bres personales y de lugar. m ik. (tam ­ bién het.52 INTRODUCCIÓN AL LATÍN ol).“divinidad”. -bos.

cuya in te r­ pretación es cuestión de co n jetu ra en la que los estudiosos discre­ p a n am pliam ente— sugieren u n a conexión p articu larm en te estrecha con el latín: άρβίννη “carn e” cf. M ás peso tiene el testim onio de u n a m ás estrech a afinidad del siculo con el itálico. lepas. dux. L . campus. (L. arvina. el propio n o m b re de Siculi tiene el m ism o form ante que o tro s gentilicios prim itivos de trib u s indoeuropeas de Italia (cf. A R o m a q u o d o rti S ic u li. fue relacionado p o r V arrón con el lat. . es claro que tal cul­ tu ra llegó de Sicilia a trav és de los estrechos. 141). dös. los sículos es­ tuvieron en u n tiem po asentados p o r to d a la p enínsula h asta la G a- lia Cisalpina. y quizá asentam iento en. deberíam os razonablem ente esp erar e n co n trar algunas hue­ llas de su paso por. Según algunos autores antiguos (V arrón y F av o rin o ). κάτινος cf. ej. D e v o to . catinus. dös “d on” cf. Pues bien. όγκία = uncia. gelu. Algunos de­ talles del testim onio lingüístico p arecen a p u n ta r en la m ism a direc­ ción. catillus. -n t. Sicilinum ). cf. Δουκέτιος. πατάνα. S to ria . Las conexiones con el ilirio que sugieren los testim o­ nios onom ásticos (p.en A grigentum . Plinio. 3. E sta afirm ación de que los sículos estuvieron en u n tiem po asenta­ dos en el Lacio está apoyada p o r el hecho de que los sicanos figura­ b an en tre las tre in ta trib u s que se reu n ían anualm ente para el cul­ to de Jú p ite r Latiaris en el M onte Albano. u t a n n a le s v e t e r e s n o s t r i d ic u n t. le p u s q u o d S ic u li q u id a m G r a e c i d ic u n t λ έ π ο ρ ιν . el necesario m ovim ien­ to de pueblos desde los Balcanes h a sta Sicilia a través de Ita lia se ve contradicho p o r el testim onio de la arqueología. De hecho algunos estu d io so s 7 h an tra ta d o d e establecer la existencia de u n grupo “itálico occidental” de dialectos que abar- 1. κάμπος “hipódrom o” cf. El siculo λέπορις. Así. Las glosas —p o r no e n tra r en las inscripciones. Un grupo sem ánticam ente bien definido es el form ado p o r las p alab ras referen tes a m onedas y pesos: μοΐτον = m u tu u m . λίτρα cf. 5. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 53 ta polémica. ej. cf. el territo rio in term e­ dio. 1 0 1 ). R u ­ tuli). un rey de los sículos. con un com en­ tario que tiene cierta relación con el p resen te problem a. pp. f o r t a s s e h in c illu c tu le r u n t e t h ic r e liq u e r u n t id n o m e n . pues si bien se han descubierto resto s sículos en el B ru ttiu m . Σεργέντιον) e stá n apo­ yadas p o r las referencias de H esiquio a la existencia de sículos en D alm acia (cf. Sin em bargo. libra (am bos procedentes de *liQra). lat. νοΰμμος = num m u s. γ έλ α (= πάχνη) cf.. si u n pueblo originario del Lacio h u b iera em igrado a Sicilia. y tal afirm ación está apoyada p o r la am plia difusión de ciertos nom bres personales y de lugar (p. 56 ss. patina. πατάνιον. aunque tiene origen ibérico.

los térm in o s com unes p a ra pesos . P o r consiguiente. y sin em bargo incluso en su caso los testim onios resultan equívocos. De m odo paralelo la p alabra m edi­ te rrá n e a teba “colina” se en cu en tra m ás ta rd e en la Cam pania sam n ita en la fo rm a tifa. Antes de la invasión de los sam nitas a m ediados del siglo v. y en oseo d a ría Louferno. la fo rm a su m com o el latín. en gr. De hecho se h a afirm ado que “la sem ejanza (entre sículo y latín) es dem asiado pronunciada. las bases sob re las que se h a erigido la h i­ pótesis del “itálico occidental” son de lo m ás endeble. enotrio y sí culo. p ero la m orfología de la form a re ­ construida. que explicado etim ológi­ cam ente com o “los ro jo s” vendría a revelar la m ism a p a rticu la ri­ dad fonética (d h > t) que el “ópico”. los n om bres Stabiae y Allibae aparecen en las form as S tafia y A llifae en el período sam nita. Las sem ejanzas y diferencias e n tre libra y λίτρα pueden. perm anece confusa. pero sin o tro apoyo que el no m b re de trib u R utuli. Algunos estudio­ sos consideran R u tu li ilirio y Λεύτερνοι egeo. en este caso de lugar..54 INTRODUCCIÓN AL LATÍN caria al latín. intercam bio y com ercio. que según p a re ­ ce conserva el antiguo diptongo eu. h a sta el p u n to que sería difícil rechazar la preten sió n de contem plar com o m eros p réstam os todas las palabras siculas que ta n fácilm ente p u eden ponerse en conexión con form as griegas o latin as”. y su in te r­ p retació n no h a estado al m argen de la polém ica. adem ás. Y no pueden b a sta r topó­ nim os preindoeuropeos com o Tebae p a ra hacer surgir nuevos dialectos itálicos. distinguiéndose así del “itálico” general en que pasó a ou. la com ún posesión de elem en­ to s de vocabulario. Nos encontram os aquí o tra vez con u n a ya conocida cuestión de m étodo. Igualm ente. Ager Teuranus. son incluidos tam b ién en este grupo “itálico occidental”. *aidhena. situados al n o rte de los ópicos. m ien tras que el oseo tien e sim. el topónim o Liternum. Los ausonios. de hecho. aidh. Es desde luego una hipótesis plausible el que el sículo Αΐτην signifique “m ontaña ardien­ te ” y contenga la raíz ide. Así. Así. especialm ente de los referen tes a realidades de cu ltu ra. P o r o tra p arte. El “ópico” p resen ta. el “ópico” se une al sículo al re p re se n ta r u n a antigua dh p o r í en c o n tra ste con el resultado latino d /b : Liternum . Λευτερνο-. U n im p o rtan te criterio fonético vuelve a alinear al “ópi­ co” con el latín fren te al oseo: en posición intervocálica p resen ta oclusivas sonoras donde el osco-um bro p resen ta fricativas sordas. explicarse p o r hipótesis varias de contactos culturales d irecto s o indirectos. de cuya lengua se afirm a que difería de la osea en puntos im ­ p o rtan tes. El sículo está relativam ente m ucho m ejo r docu­ m entado. C am pania estab a h ab itad a p o r los Opici. parece ser u n derivado de la raíz *leudh. no im plica necesariam ente relación genética. el único testim onio lingüístico aducido es tam bién u n nom bre. P o r lo que se refiere a los eno- trio s de Lucania. ausonio.

κό­ τινος. m eridional y Sicilia. en tan to que τετράς se explica como tra n s­ form ación de τετράς b ajo la influencia de quadrans) pueden ser sim ples reflejos de tem p ran as relaciones com erciales entre Boma. Cierto es q u e la p rim era tesis está apoyada p o r hechos com o el de que los p ropios etruscos creían ser lidios llegados p o r m ar a Italia. de m odo que n ad a queda sino el simple hecho de que el siculo era u n a lengua indoeuropea. con todo lo que significan en relación con las influencias italianas en la vida com er­ cial y financiera de G ran B retaña. Podem os recordar al respecto el em pleo en inglés de la ab reviatura Ib. T rasp asaría los lím ites de este libro el e n tra r en la discusión de los orígenes de los etruscos. para “libra de peso” y del signo £ p a ra “libra esterlin a”. según parece indicar. que la cronología de los testim onios arqueológicos indica la aparición en T oscana d u ra n te el siglo vin de u n a nueva civilización que gradualm ente se fue expandiendo de n o rte a su r y desde la co sta hacia el interio r. y en cualquier caso pue­ den igualm ente bien ser p réstam o s latinos. Se ha apuntado. C. latex y patina resultan prés­ tam os del griego al latín. P asando a o tras p alab ras citadas a m enu­ do como p ru eb a de la vinculación sículo-latina. p o r ejem plo. que bajo la dom inación etru sca de R om a h a b ría tenido lugar u n a sistem atiza­ ción de los pesos y m edidas. q u e sus . B aste con decir que las dos tesis principales m antenidas en la antigüedad al respecto. el uso de letras y abreviaturas latinas en las m onedas de la Ita lia central y m eridional. y ( 2 ) que eran autóctonos a p e sa r de d iferir de todos los dem ás pueblos de Ita lia en lengua y costum bres (Dionisio d e H alicarnaso). con influencia sobre los otro s esta­ dos de Ita lia como consecuencia del prestigio de la Rom a etrusca. sin llegar a Bolonia h a sta u n p a r de siglos después de su aparición prim era. άρβίννη es declarado “h iperlatino” . E trusco De m ucho m ayor im portancia p a ra el h isto riad o r del la tín que los pobladores del suelo italiano a que acabam os de referirnos fue un pueblo nuevo que hizo su aparición en Ita lia d u ra n te el siglo v m a. Tam poco el testim onio de las glosas sículas corre m ejo r su erte en m anos de los críticos de la teo ría “itálica occidental”. Italia. m ien tras que lat. U na crítica de tal efica­ cia puede aplicarse a tod o s los argum entos aducidos en favor del “itálico occidental”. p o r cierto. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 55 y m edidas (por ejem plo quincunx aparece com o “calco” en el grie­ go siciliota πεντώγκιον. κάρκαρον y κύβιτον no están d irectam ente atrib u id o s al siculo. préstam o latino. a saber: (1) que habían llegado de Lidia b a jo el m ando de T irreno (H erodo­ to ) . encuentran aún hoy defensores.

es difícil resistir a la conclusión de que tam bién la ciudad de Rom a. De u n in terés m ás inm ediato p a ra el tem a que nos ocupa es que estaban establecidos en F alerii ya en la segunda m itad del siglo vn.. H. E n tre ellos podem os citar en p a rtic u ­ la r los en -na. Velina. como Acenna y dem ás. M uchos nom bres gentilicios lati­ n o s en -a tienen u n origen sim ilar. religión y vida cultural superior. Piso y Varro. Acenna. y que. Sin embargo. CI. Cicero. m uchos paralelos etruscos nos cap a­ citan para extraer de la serie Rom aeus R om atius rum ate rumaQe el nom bre básico de fam ilia ruma. -inna. M astar- na. p o r ejem plo. H. Sora. nom en (gentile) y cognomen. como νβίχα del praenomen υβΐχβ. los etruscos Porsenna. C. -erna. Vei. etc. Corioli. la íntim a fusión a que se llegó en tre las a risto ­ cracias etrusca y rom ana se revela en la onom ástica personal.).58 INTRODUCCIÓN A L LATIN costum bres m atriarcales —evidentes. cf. . y que a continuación se hicieron dueños de una b u ena p arte del Lacio. siendo m uchos de los n o m ­ bres mismos de origen etrusco. en la de escribir los m atroním ícos sobre las lápidas sepulcrales— encuentran co­ rrespondencia en Lidia. S c ü l l a r d : “R om a nunca fu e en sen tid o real u n a ciudad etru s­ ca.) y que m uchos nom bres en -a son empleados como gentilicia. donde su dom inación duró u n siglo y medio. Lo que está fu era de duda es que hacia el últim o cuarto del siglo vx el im perio etrusco se ex­ ten d ía desde las colinas de las faldas de los Alpes h a sta Cam pania ■ —donde fracasaron en su intento de som eter a Cum as— y desde Córcega al Adriático. d e organización política. estando docum entada su presencia. Caecina. etc. p. pues los m ás im portantes funcionarios religiosos y políticos son designados con térm inos la­ tinos. Porsina. Si ahora recordam os el hecho de que m uchas localidades reciben su nom bre del de fam ilias (Tarquinii. 37). 8 aun en las esferas donde su influencia sobre las in stitu ­ ciones y usos rom anos es m ás visible. adem ás. como Vibenna. Falerii. la dom i­ nación etrusca dejó en la lengua latina u n a huella so rprendentem en­ te escasa . en tre ellos están los apodos fam i­ liares Cato. por ejem plo. Perperna. El etrusco em pleaba ese sufijo p a ra derivar cognomina y gentilicia de praenom ina. sim plem ente tuvo que soportar la d om inación de un pequeño núm ero de poderosas fam ilias” (A h isto ry of th e R o m a n w o rld 753-146 B. -enna. y qué la im portancia y la técnica de su a rte adivinatoria recuerdan las de Babilonia. p o r el topónim o Tusculum y el vicus Tuscus en la p ro p ia Roma. De decisiva im portancia en m ateria de planificación urbanística. Casca: Cascus. derive 8. O tro grupo im portante está representado p o r los nom bres en -o correspon­ dientes a form as etruscas en -u. cf. lat. En el lado rom ano el sistem a indoeuropeo de un nom bre com puesto único (tipo Hipparchus) fue sustituido p o r la costum bre etrusca de usar praenomen. incluida Rom a. cognomina y topónim os (Atella.

Ennio: “certab an t. u rb e m R om am Rem oram ve vocarent”) . tam bién es posible que el nom bre del valle situado en tre las colinas Viminal y Esquilina. (cf. Vellenius. siendo. P a ra el m ons Palatinus tenem os la serie de nom bres etruscos Palla. Recordem os an te todo que la tra d i­ ción da a la habitatio R em i el no m b re de Rem ana. A parte de estos casos. Palanius. y con m otivos de credibilidad. A parte estos casos. Tities. Volcatius. 5. velus. el nom bre M. 55). velni. en tre ellas so n de n o ta r los té rm i­ nos de teatro y de o tras diversiones : cacula “sirviente de un m ilitar” . Velianius. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 57 su nom bre del de u n a antigua fam ilia etrusca. La im portancia de la contribución e tru sca a la organización po­ lítica de R om a está atestiguada p o r el hecho de que las tre s m ás antiguas centurias de equites llevan nom bres etruscos: Ram nes. y el lugar “ubi Rem us de u rb e condenda fu erat ausp icatu s” se llam aba Rem ora (cf. Sulla. vëlïtis. La lista que sigue e stá fundam entalm ente constitu id a p o r p alabras que indi­ can cosas sin gran im portancia. El origen etrusco del n o m b re del m o n s Velius es claro por el grupo vel. esté relacionado con los nom bres etruscos Zupre. Palinius. Aho­ ra bien. el segundo atribuido ya a los etruscos p o r au to res antiguos. Pupinia y Voltinia. celeres (para cuya form ación cf. Sullatius. Bullatius). adem ás. Bulla. acaba revelándose etrusco no m enos que el n o m b re de la ciudad a la que la historia negó su nom bre. C riterios m o r­ fológicos y sem ánticos sugieren tam bién que satelles “guardaespal­ das” es un p réstam o etrusco : la institución de la guardia de corps fue introducida en R om a p o r nobles etruscos. Remo. etc. el etrusco hizo un a contribución notablem ente escasa al vocabulario latino. Volca. velie. Volcanius. Así. Luceres) y trossuli. el antepasado epónim o de los rem ne etruscos. L. origen etrusco a los nom bres dados a los equites en la época m onárq u ica: flexu n tes (tam bién flexuntae). V arrón. Conviene su b ray ar que no hay paralelos lingüísti­ cos que pudieran apoyar la hipótesis de que R ém us se hu b iera fo r­ m ado a p a rtir de R om a p o r “falsa analogía”. L. p robable el origen etrusco de tres de las trib u s “rú stic as” : Lemonia. T am bién se ha atribuido. como Ταρχώνιον es la ciudad de los taryu o taryna. E sta conclusión re ­ cibe m ayor vigor del exam en del nom bre de uno de los m íticos fundadores de Rom a: R ém us. R em ona (gr. Caelius Tuscus). 'Ρεμώνιον) es el “asentam iento” de los *remu o rgmne. y Rem ora m u estra u n sufijo en -r frecuente en etrusco. supri. Es posible tam bién que al m enos tre s de las siete colinas de R om a recibieran sus nom bres de los de fam ilias etruscas. Luceres (“om nia haec vocabula T usca” . m u estran sim ilares características m o r­ fológicas : m iles. asociándola la tra d i­ ción con T arquinio el Soberbio en p articu lar.. Velenius. P ara el m ons Caelius tenem os el nom b re etrusco caile vipinas (cf. la Subura. Sullanius. O tros dos térm inos m i­ litares sin etim ología ide. Bullanius. m ilitis y vêles.

lanista “en tren ad o r de gladiadores”. Ten­ drem os ocasión en los capítulos siguientes de exam inar las suce­ sivas etapas. gr. soci-ennus. lat. “fé re tro ” . Q ueda añad ir que estos p réstam o s co ntenían elem entos form ales tales com o sufijos que fuero n ad aptados a su nuevo am ­ biente y añadidos tam b ién a p alab ras p u ra m e n te latinas. Serué). lupuce = m o rtu u s est [ ? ] ) . spurcus “im puro” y el nom bre Spurinna). 2. form a vulgar de d o rsu m ). A parte de estas contribuciones p rocedentes de su p ro p ia lengua. L. hister. V arrón. a p ru (n ) del gr. con u n ex­ tendido sufijo egeo-anatolio que vem os tam b ién en Picum nus. etr. Li­ vio. Λάρυμ- να. Estos casos será m ejo r exam inarlos en el m arco general de la contribución griega a la p rim itiv a civilización itálica. Ver­ tum nus. quod ita dicunt tibicines T usci”. laniéna “pu esto de carnicero”. A u tiu s ). caerim onia (posiblem ente de u n *caerimo. A estos ejem plos podem os añ adir los nom bres de divinidades Angerona (del etr. doss-ennus (p ersonaje de la farsa atelana. fala “an dam iaje”. Ά φρώ . rabula “abogado picapleitos” (etr. 7. 7. 1). pero p alab ra sabi­ n a según Servio) . en m antissa “co n trapeso”. p o r ejem plo. E ntre tales liíb rid o s etru sco -latin o s podem os m encionar lev-enna. genista “h in iesta”. decir” . Es curioso que el p rim er asentam iento. fo rm a abreviada de ’Αφροδίτη) y a u tu m n u s (del etr. ancaru “diosa de la m u e r­ te ”) y Libitina “diosa de los m u erto s” . rapli). L. “pico”) . etc. y dos derivados de nom bres de ese tipo: aprilis (etr. satura “serm o” < satir “hablar. fenestra (etr. etc. sübula (“subulo dictus. 35). *fnestra) . los no m bres etru sco s Serui. así com o en topónim os prehelénicos com o Αϊσυμνος. nom b re basado en dos- sus. γρυμέα. “p om pa fú n ebre”. P o r el m om ento vam os a ocuparnos del m ás arcaico su stra to de elem entos griegos en el latín. lepista “vaso p a ra b eb er”. fav-issa (favea + el conocido sufijo etrusco que vemos. histrio (“h iste r Tusco verbo ludio v o cabatur”. autu.. *cace. véase in fra) . ta l vez tu vieran razón los autores antiguos que la hacían derivar del n o m b re de la ciudad etru sc a de Caere) . (cf. *cacla) . cf. servus (cf. cepen “sacerdote” . p ala­ b ra que en su form ación recuerda a lucum o. fue el m ás alejado de la tie rra p atria : . G r ie g o Todo a lo largo de su h isto ria la civilización y la lengua de los rom anos estuvieron pro fu n d am en te influidas p o r los griegos. F u e en el siglo v in cuando los griegos com enzaron su colonización d e la Ita lia m eridional y Si­ cilia.58 INTRODUCCIÓN AL LATIN (etr. crum ina (cf. sin du d a precedido p o r relaciones com erciales. la influencia de los etruscos puede verse tam b ién en las tra n sfo rm a ­ ciones que hicieron experim entar a p réstam o s griegos en trados en el latín. cupencus “sacerdote de H ércules” (etr. spurius (cf.

149. sino tam b ién en la religión. el grupo jónico-ático se distingue de los otros dialectos griegos p o r el paso de δ a η (μάτηρ > μήτηρ). O tro índice m uy útil de c a rá c ­ te r cronológico es el proporcionado p o r el tratam ien to de la digam ­ m a (F. Zancle y Rhegion. E stos colonos llevaban consigo un dialecto del grupo jónico-ático. Esto q uiere d ecir que los préstam os que en latín presen ten ä (p. p o r su p a rte . en cam bio. el testim o ­ nio del a rte etrusco revela que m uchas figuras del panteón y la m i­ tología griegas resu ltab an fam iliares a los etruscos ya por el año 600 a. 220 ss. se h a afirm ado que “en ningún caso se pue­ de d em o strar que se haya p roducido u n contacto inm ediato entre R om a y G recia o u n a colonia griega ” . E n p articu lar. Este sonido desapareció en jónico-ático en u n a época an terio r a las p rim eras inscripciones. H isto ry of R o m a n religion . tenían m ucho que ofrecer a los re sta n te s pobladores de Italia. Según esto. Tarento. C. el m ito y la lengua. El tratam ien to de las vocales y diptongos in terio res en los p ré s­ tam os nos p roporciona m ás datos de tip o cronológico. p. en el siglo iv (aunque sobre este punto véanse pp. En consecuencia hay que asignar u n a fecha tem p ran a a la e n tra d a de p alabras como A chivl (< Ά χ α ρ ο ι) y oliva ( < éXocíFa). P ro n to siguieron o tras colonias calcidias. con su energía sin lím ites y sup erio r cultura. en ciertos dialectos dóricos resistió m ás tiem po. h ablantes todos ellos de dia­ lectos dóricos.). siendo Sibaris la p rim e ra colonia. En la costa o riental de Ita lia la colonización empezó p o r obra de las ciudades de la Acaya. p o r colonos procedentes de Calcis. como Naxos. ej. p o r cretenses y rodios. p o r tan to . ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 59 Cum as. pronunciada com o la w inglesa). en la costa n o rte del Pelopo- neso. p réstam o s como caviera 9. En p rim er lugar. m ácina < μάχανα) tienen que p ro ce­ der de los dialectos dóricos de Italia. fue fu ndada p o r co­ rintios. Siracusa. lo m ás tem prano. ciudad de Eubea. y su influen­ cia es paten te no sólo en las artes d e la civilización m aterial. según parece. fue el único esfuerzo colonial de E sp a r­ ta en estas zonas. expulsados de ella. E stas ciu­ dades griegas. y según la trad ició n los colonos eran elem entos p redorios de la población de Laconia. fu n d ad a hacia el 750 a. pero aun en ese gru­ po se perdió el sonido em pezando p o r la posición intervocálica. La aplicación de ciertos criterio s filológicos a las palabras d e re ­ ferencia nos capacitará p a ra esbozar —aunque sea ru d im en taria­ m ente— distinciones de cronología y dialectos. dado que ta ­ les sonidos se vieron som etidos en latín a u n proceso de d eb ilita­ m iento. seguida m ás tarde p o r C ro­ tona. P o r o tra p arte. 9 Fue. Gela. a trav és de interm ediario s no rom anos com o los elem entos de la cultu ra grie­ ga y sus correspondientes nom bres llegaron a los rom anos en esta época prim itiva. . C. A l t h e im .

ΰρχη. etc. En el caso de e sta p alab ra conviene adem ás fijarse en su esfera sem ántica. σπυρίδα. tan to la fonética com o la m o r­ fología indican que el gr. lana. y que el etrusco tran scrib ía a veces ä p o r ae se ve en Calaina (por Γαλδνα) y laena. E sta m ediación es denunciada p o r u n a in certid u m b re en la adaptación de las consonantes oclusivas. πρόσωττον. p ren d a de vestir. O tros ejem plos confirm atorios de este fenóm eno son Saeturnus. si es que es u n p réstam o del lat. T am bién la p alab ra scëna puede h ab er llegado por el m ism o cam ino. Aescula­ pius (Αίσκλαταός) (ejem plo de la sustitución inversa tenem os en era- . pues solem os en co n trarla escrita scaena. y es p ro ­ bable que persóna sea u n a p alab ra etru sca en la que se h a añadido el sufijo -öna a la p alab ra cpersu. pro b ab le deform ación etru sca del gr. que no p re ­ se n tan el fenóm eno indicado. com o en los p réstam o s directos del etrusco. com o en crëpîda (κρηπίδα). sporta es obvio que re p re se n ta gr. En el caso de g u ttu rn iu m o cu tu rn iu m “vas quo in sacrificiis vinum fu n d e b a tu r”.). O tro grupo sem ántico que podem os reseñ ar aquí es el constituido p o r p alabras referentes a las representaciones teatrales. balineum . Con éstas podem os com parar crëterra = κρητηρα. m ácina (μδχάνα). M em run < Μέμνων). T arentum (Τά- ραντα). p u esto que m uchos térm in o s referentes a cerám ica y u tillaje les llegaron a los rom anos de los etruscos. Así. talen tu m (τάλαντον). La p ru eb a de la m ediación etru sca e stá en la sustitu ció n de d p o r t y de u p o r o.60 INTRODUCCIÓN AL LATIN (καμάρα). Aquí. De m odo sim i­ la r se deriva grum a de γνώμα (cf. o tam b ién p o r alteraciones de la cantidad. con u n cam bio en la vocal in te rio r com parable al de alum nus < *alom nos). phalerae (φαλάρα). p o r ejem plo. tienen que h ab er en trad o en la lengua an tes de que los cam bios fonéticos indicados d ejaran de operarse. el ú n i­ co testim onio de la intervención e tru sc a es a m enudo circu n stan ­ cial. en am urca (άμόργα. En el caso de cisterna (κίστη) y lanterna (λαμπτήρ) nos en contram os con adición de u n sufijo etrusco bien conocido que denuncia el cam ino p o r el q u e estas p alab ras llegaron al latín. A grigentum ("Ακρα- γ α ς). C. y resu ltan por ello claram ente distinguibles de los p réstam o s de época p o sterio r com o cerasus (introducido p o r Lúculo en el 76 a. paten te.. H em os visto ya que hister e histrio derivan del etrusco. Podem os suponer tam bién que las p alab ras griegas cuya fo rm a latina denuncia influencia etru sca p e r­ tenecen al período de la dom inación e tru sc a sobre el Lacio. tru tin a (τρυτάνα). gubernare (κυβερνάν). κωθώνιον sufrió u n a p rim e ra distorsión p o r obra de hablantes etru sco s antes de llegar a Rom a. que volvem os a en co n trar en cotoneum < κυδώνιον. trium pus [ N o t a 6 ] de θρία μβος y catam itus de Γανυμήδης. balneum (βαλανεΐον). En e sta línea es tam bién p o ­ sible que ta n to urna com o urceus tengan u n a lejan a conexión con el gr.

sin em bargo. no tuvo lugar a través de los Alpes occidentales (así. ex­ cluye al griego com o lengua prestam ista. p artien d o de su asentam iento en to rn o al curso alto del R in y del Danubio. o tra vez con o p o r u. H icieron retroceder a etruscos y u m bros y enviaron expediciones de pillaje p o r toda la península. caso en el que el cam bio de p en m sería u n a contribución etrusca. con su stitu ció n de φ por m (la disi­ m ilación de m -m en f. καπηλός. en u n gr. En Italia se ap o deraron de la llanura sep­ tentrional com prendida en tre los A peninos y los Alpes. 33 ss. 2. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 61 pula por κραιπάλα). C é l t ic o El im perio etrusco. C. cuyo significado co rresponde exac­ tam ente al del gr. y fo r­ m ido: μορμώ). veam os u n índice lingüístico del papel representad o p o r E tru ria incluso en la form ación de las leyendas rom anas: el cognom en del Horacio defensor del puente. excepto en la región conocida como Galia Cisalpina. 5. dado que la p alab ra puede pertenecer al fondo m editerráneo. y aun en ella fuero n fácilm ente absorbidos p o r las poblaciones circundantes. Hay todavía o tra p alab ra la tin a que m u estra u n a si­ m ilar afinidad con el griego: se h a hecho derivar form a de μορφή p o r m edio de u n etr. puede explicar el . La diferencia de sufijo. La invasión céltica de Italia. P o r últim o. Una interesan te cuestión se ha suscitado en to rn o al posible origen de elementum. sin em bargo. paelex p o r παλλακή resu lta m ás com plicado. en direc­ ción a lo que m ás tard e se llam aría la Galia. y pudo o cu rrir m uy bien que tanto griego com o etrusco to m aran la p alab ra del vocabulario m editerrán eo autóctono.). No parecen haber establecido asentam ientos p erm a­ nentes en p a rte alguna de Italia. Lo m ism o puede o c u rrir con caupo.m tiene paralelo en form ica: μύρμηξ. Cocles “el tu e rto ”. (Polibio. unida a su ignorancia del a rte de escribir. *elepanta “letra de m arfil”. C. C. Los celtas. h abían atravesado el p ri­ m ero de dichos ríos en u n a fecha no an terio r al 900 a. 35. sino p o r el B rennero y p artien do del A lto Rin hacia fines del siglo v a. al m enos parcial. E sta inestabilidad lingüís­ tica. C. recibió su golpe de m u erte a m anos de u n nuevo grupo de inva­ sores indoeuropeos. Livio. donde los restos por ellos dejados se superponen a los de la civilización etru s­ ca. *m orm a. y en el que la su stitu ció n de a p o r au su ­ geriría m ediación etrusca. de m odo que el galo dejó de hablarse en Ita lia hacia el 150 a. no es m ás que la form a etru sq u izad a de Κύκλωψ. 4). habiéndola recibido del segundo el latín. de la que tene­ m os u n paralelo. llegando a saq u ear la propia Roma en el 390 a. en el prenestino M elerpanta por Βελλεροφόντης. debilitado en su cen tro por disensiones in ter­ nas.

hablantes de la variedad del céltico conocida com o céltico continen­ tal. los yacim ientos han proporcionado in s­ cripciones escritas en la lengua llam ada “lepóntica” . Vestido: birrus “capa con capucha”. etc. L e p ó n t ic o En el te rrito rio galo de la Ita lia septentrional. Se h a afirm ado adem ás que de unos seten ta n om bres propios conocidos. parm a “escudo ligero”. calzones” (palabra to m ad a p o r los celtas al germ ánico). que).. bulga “zu rró n ” (em ­ parentado con la p alab ra germ ánica de la que procede en inglés belly). ap o rtaro n al latín cierto núm ero de p alab ras procedentes de los siguientes principales cam pos sem ánticos : Equitación y m anejo de carros: benna “carro de dos ruedas con caja de m im bre”. cater­ va = legio aparece citado a m enudo com o p réstam o galo al latín (Isidoro. carrus “carro de cu atro ru ed as”. reda “coche de viaje”. la p alab ra se abrió cam ino en el germ ánico. form a el genitivo de singular de los tem as en -o . indoeuropea sin d uda alguna. A m t) de donde derivan fr. ambassade. sagus.en -i.). y sólo u n a en la G alia Cisalpina. se han descubierto huellas de u n pueblo m isterioso que p ra c ti­ caba el rito de inhum ación. sayo”. cerca de Bellinzo­ na. Milicia: cateia “(especie de) boom erang”. lan­ cea (véase su p ra ). palafrén) . gaesum “jab alin a”. p. y es del gót. sparus “venablo” . q». betulla “abedul”.62 INTRODUCCIÓN AL LATÍN hecho de que únicam ente tre s inscripciones escritas en galo se hayan encontrado en Italia. O tra sorprendente peculiaridad es que el nom inativo de singular de los tem as en -n - term in a en -u. covinnus “carro de g u erra con guadañas en las ru ed as”. pertenece al grupo cen tum y al igual que el galo hizo p asar ide. Or. E m parentada con el galés a m aeth “siervo”. E sta lengua. essedum “carro de g u erra”. Pferd y esp. m annus está atestigua­ do p o r Consencio como p réstam o galo. p ero puede ser p alab ra originariam ente latina perteneciente a la m ism a fam ilia que cassis y catena. p eto rritu m “c a rru a je de cu atro ru ed as”. pero es m ás probablem ente ilirio (véase supra. y Ernout-M eillet. bracae “bragas. al m enos cincuenta . 46). que se distingue inter alia p o r p re se n ta r p com o resultado de ide. Como el céltico y el latín. cisium “vehículo ligero de dos ru edas”. verëdus “caballo” (del h íb rid o b a jo latino para­ veredus derivan el al. 50. De p a rtic u la r in terés es am bactus “siervo”. sagum “túnica. 9. p alab ra em plea­ d a p o r Ennio. s. f a p (si es que la enclítica -pe es real­ m ente equivalente a lat. carpentum “coche de dos rued as cu b ierto ”. v. 3. Varios: alauda “alo n d ra”. Los galos. lo m ism o que en galo. andbahti ( = al.

llegando haáta la llanura del Po y por el su r h a sta E tru ria y. p. que en u n tiem po se extendieron p o r u n á re a m ucho m a­ yor de la E uropa occidental. etc. la p reten d id a conservación de p . es u n debatido problem a que debem os considerar brevem ente. Esto sugiere. P o r o tra p arte. C. la ciudad de Bormiae “fuen­ tes calientes”. que p o r el testim onio fonético no puede ser considerado ni itálico ni 10. . Neviasca. Ein época histórica aparecen com o u n típico pueblo “re ­ liquia”. E sta á rea se corresponde a grandes rasgos con la d istri­ bución de los topónim os form ados con el sufijo -se. incluso de los sículos se h a afir­ m ado que eran lígures em pujados a Sicilia p o r u m bros y pelasgos. -asea. Tam bién ten e­ m os noticias de lígures en Córcega.(por ejem plo los hidrónim os Vinelasca. Tulelasca. incluso hasta Rom a y el Lacio.. W hatm ough. habitando tie rra s p obres e inaccesibles. m uchos topónim os de la región p resen tan el sufijo -asco. en adelante) to d a esa p a rte de Italia h a b ía sido invadida p o r los galos. saliunca “vale­ rian a” son todas indoeuropeas. Eryx y Segesta. T anto en Sicilia com o en Liguria encontram os los topónim os E ntel­ la. 129. Líg u r E n tre los antiguos pueblos del M editerráneo occidental encon­ tram o s al de los lígures. La lengua de los lígures ha sido descrita como indoeuropea “p o r encim a de toda d u d a ” . P ero es seguro. todos los cuales son restos de un dialecto ide. a las que se habían visto confinados p o r la presió n de pueblos m ás poderosos. según algunos autores.inicial en pala “lauda fú n eb re” (?) y las diferencias en el sistem a de nom bres personales). O tros ponen m ayor énfasis en los caracteres no- célticos (por ejem plo.). p o r lo m enos. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 63 tienen correspondencia en galo. F o u n dation s. clasificando esta lengua como celto-lígur. pero p o r la época de estas inscripciones (siglo xx a. Si eran autóctonos o u n a trib u m ás de invasores ide. p o r el testim onio com binado de los au to res antiguos y de los topónim os. y en que m uchos de los topónim os tam bién lo son: p o r ejem plo el río Porco-bera “que lleva salm ones”. un su stra to lígur (véase in fra ). Mas esta diferencia en tre las dos concepciones parece ser de sim ple én­ fasis. el m onte Berigiema “que lleva nieve”. conejo”. de m odo que algunos estudiosos autorizados m antienen que el “lepóntico” debe considerarse como dialecto céltico.. 10 con base en que las p a­ labras lígures como asía. dado que am bas e stá n de acuerdo en a trib u ir las inscripcio­ nes lepónticas a u n pueblo céltico asentado en lo que originalm en­ te sería te rrito rio “líg u r”. λεβηρίς “gazapo.

Esto im ­ plicaría que el pueblo que hubiera puesto este nom bre h ab lara una lengua centum . to d a esta construcción cae p o r su base si. pues im plica u n a invasión. y que el ca­ rá c te r ide. se h u b iera superpuesto en u n m om en­ to dado a la población neolítica. se h a afirm ado con no m enor seguridad que el lígur es no-indoeuropeo (H. se supone que h ab ría em igrado desde África del n o rte a Ita lia a través de E spaña y Francia (O CD . por o tra parte. de algunos de los topónim os h a de explicarse p o r la h i­ pótesis de que u n pueblo ide. Que de hecho los lígures fueron los ocupantes prim itivos de su h á b ita t histórico parecen indicarlo las relaciones lingüísticas con el sículo que ya hem os exam inado. según hem os visto. Aquí nos encon­ tram os en seguida con u n a dificultad m etodológica. K ra h e ). y luego en qué fecha llegó el pueblo al que tenem os que a trib u ir las p alab ras y topónim os indoeuropeos adm itidos p o r am ­ bos bandos.64 INTRODUCCIÓN AL LATIN céltico. Esto nos hace volvernos a la hipótesis de que el lígur fu era hablado p o r los descendientes de los habitan tes neolíticos de la región. 11 “L igurians”) . La polém ica parece resolverse en u na discusión de definición y cronología. procedente de la zona de los lagos de Italia. Quienes defienden el c ará c­ ter indoeuropeo del lígur ad m itirían seguram ente que ello im plica una invasión y som etim iento de la población preexistente. Lo incierta que resu lta podem os verlo p o r u n ejem plo clave. se­ gún puede presum irse. E sta tesis de que el lígur sea una lengua indoeuropea choca con el testim onio de la arqueología. La in terp retació n de los^ topónim os p rehistóricos es en gran m edida u n dom inio de la co njetura. tenem os que analizar la p alab ra como Berig-iema. O xford C lassical D iction ary. Así las cosas. dado que tenem os poco o ningún conocim iento directo de las lenguas p re ­ ll. com o ha sugerido un estudioso digno de crédito. p ero quedando su pertenencia al grupo itálico ex­ cluida po r su tratam ien to de la oclusiva asp irad a (bh > b). El orónim o Berigiema m encio­ nado en la Sententia M inuciorum h a sido analizado. de la que no hay huellas en las cu ltu ras p reh istó ricas de la región. como Beri-giem a “que lleva nieve” (bher + *gheiem). La cuestión ah o ra es a quiénes hay que asignar el nom bre de “lí­ gures”. de la que. . E l SUSTRATO MEDITERRÁNEO Desde los lígures dirigim os ah o ra n u e stra atención a las c o n tri­ buciones lingüísticas debidas a los pueblos m ed iterráneos au tó cto ­ nos en cuya tie rra se establecieron los protolatinos. D ejarem os la cuestión de lado con u n as palabras de prudencia. A hora bien.

En esta categoría de nom bres b o tá n i­ cos podem os incluir m enta (gr. Un ejem plo b astan te elem ental lo ofrece la p alab ra que designa al m etal “plom o”. sin em bargo. Κόρινθος. .que se encuentra tam b ién en to p ó n im o s). P o r tan to . Nos encontram os ante u n parecido ge­ neral en la p a rte radical de la p alab ra. p lu m b u m h a sid o razon ab lem en te atribuido a l ibérico y puesto en re­ lación con el vascuence berun. tales palab ras trascienden las fro n teras lingüísticas. sin que podam os ig n o rar tam poco la posi­ bilidad del p réstam o de lenguas desconocidas con an terio rid ad a la invasión de Ita lia p o r los protolatinos. Es posible.q u e aparece en m uchos topónim os y nom bres de objetos de cu ltu ra (p. δαύχνα. o haberse tra n sfo r­ m ado la p alab ra latina p o r las incontables fuerzas innovadoras que actú an en to d a lengua. ficus (σΰκος. es inequívoco12. de la p alab ra vaccinium . pero las diferencias son tales que excluyen el p réstam o en cualq u iera de las dos direcciones. citrus (κέδρος). ej. U n a p alabra “colon ial” com o é s ta puede tom ar asp ectos d iferen tes en la s len gu as que la im portan. aunque vago. laurus (las varian tes griegas m u estran la señal de la procedencia foránea: δάφνη. p o r ejem plo. La palabra griega correspondiente es ύάκινθος. βόλιμος) son de p o r sí indicio de p réstam o cultural. lilium (λείριον). Si bien es indudable que estas p alab ras resu ltan en últim a in s­ tancia réductibles a u n a fuente m ed iterrán ea com ún. λάφνη). se descubre a m enudo p o r el hecho de que. μόλιβδος. no se las puede red u cir a u n a form a origi­ n aria com ún. alcanzar u n a aceptable certeza en algunas clases de palabras. Ade­ m ás. τυκον. p lu m b u m el pareci­ do. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 65 indoeuropeas de Italia. queda tam bién en claro que no hay justificación p a ra p o stu lar u n a uniform idad lingüística en la form a de u n a “lengua m e d iterrán ea” antes d e la 12. cupressus (κυπάρισσος con el sufijo egeo -σσο. μόλιβος. Se h a observado que las palab ras de su stra to que significan rasgos topográficos y anim ales y p lan tas indígenas son p articu larm en te resistentes en todas p artes. E sto es verdad. com o preindoeuropeas. Las v ariantes que p resen ta en las fo r­ m as dialectales griegas (μόλυβδος. vaccinium puede atrib u irse con u n grado claro de ce r­ teza al su strato m editerráneo. En los casos m ás favorables las palabras indígenas p resen tan tam bién rasgos m orfológicos peculia­ res que dejan fuera de toda d uda razonable su procedencia. No es suficiente m ira r a to d as las palabras latinas sin etim ología ide. Las corresponden­ cias en o tra s lenguas pueden hab erse perdido. a p esar de a p a re­ cer en form as sem ejantes. th u s). ni la de la creación in d e­ pendiente. En lat. arm . la p alab ra griega tiene el sufijo -ινθο. δαυκον. μίνθη). Adem ás. άσά- μινθος “b a ñ e ra ”) atrib u id o s a la población prehelénica del Egeo. viola (FÍov). y su carácter no ide.

intervocálica se haya m antenido al m argen del rotacism o norm al en las p alab ras latinas (véase p. en los dialectos germ ánicos: B eet/bed. K rah e pone esto en conexión con la s afirm aciones de los autores an tigu os (com o D ion isio de H alicarnaso.. M étodos sim ilares se h a n em pleado en los in ten tos de d ar m a­ yor precisión a la noción de las áreas dialectales m ed iterráneas. U n pueblo preindoeuropeo del M editerráneo oc­ cidental eran los “lígu res” (véase supra). Así se ha aislado un sufijo m editerráneo occidental . gava “arro y o ”. en Padus : P atavium : Bodincus o B ergom um : Pergam um . 23) acerca de la p resencia de “p ela sg o s” en va rias p artes de la Ita lia central y m eridional.partiendo de determ inativos de lugar com o Gaditanus. V arrón (£.s s .. balsa “p an tan o ” .). P ero la frecuente aparición en otros luga­ res de tales alternancias (por ejem plo. 14 O tro rasgo singular es que la -s . y los estudiosos h a n llegado a ais­ lar u n a serie com pleta referen te a p articu lares del terre n o que re ­ su ltan de u n a sem ejanza so rp ren d en te en su e stru c tu ra fonética. I. se deben d istin guir dos áreas lin gü ísticas preindoeuropeas en Italia. Según K r a h e (In d o g erm an isieru n g.it. T elm essos en S icilia ). . y es te n ta d o r reco rd ar aquí el n o m ­ b re del dios del vino Βάκχος. P anorm ita­ nus. É ste es u n o ri­ gen aceptable p a ra p alab ras latinas com o baca “baya”. L. Así. e n -νθ. 14. h a n sido tam iza­ dos en busca de p alab ras preide. En lat. -u rr. se han hecho deducciones acerca de la n atu raleza de las consonantes oclusivas m editerráneas. 87) nos dice “vinum in H ispania b aca”. Sufijos sardos en -arr-. 13 En el nom bre de la “ro sa” . alba “roca”.(K o k y n - th u s en el B ru ttiu m ). rosa la consonante in te rio r re su lta desconcertante e im plica u n a fuente interm ed ia en la que -d .. -err-. pp. Fρόδον y el irán. especialm ente los de las regiones alpinas. de aislar los caracteres de las lenguas m editerráneas. A sibilación de d tuvo lugar en oseo y m esapio. P o r lo que se refiere al vocabulario. Ita lia cen tral y m eridional. K rim issa en la Ita lia m eridional. ganda “escom bro”. p erten ecen al área eg eo -a n a to lia . po r ejem plo. las p alab ras relacionadas con la viti­ cultura suelen ser de origen m editerráneo. etc. D ing/thing/ting) debe im poner precaución a tales vuelos de la fantasía.. H a habido tentativas. 32 ss. y S ici­ lia. los dialectos m o ­ dernos. wrdi (persa gul) que aparece com o p réstam o en el arm . Se las ha com parado con p alabras etru scas com o lada “m u je r” y se ha sacado la conclusión de que las form aciones de este tipo eran predom inantes en las lenguas m editerráneas. etc. 231). partien d o de la alternancia de consonantes que aparece.se h u b iera asibilado . 7. sobre la b ase de los topónim os característicos en . p o r e je m ­ plo. vard.( T ylessos e n el B r u t­ tium .66 INTRODUCCIÓN AL LATIN llegada de las diversas trib u s in doeuropeas . etc. “uva” pues. especialm ente p o r p a rte d e estudiosos ita ­ lianos. com o hem os visto m ás arrib a. hay u n a aceptable sem ejanza en tre gr.se h an encontrado en “form as ligeram ente divergentes” en topónim os de Sicilia como 13. Así. Iliberritanus.

Sobre estos pueblos cayeron las varias trib u s de invaso­ res ilirios. Una vez que se m ezclaron en su nuevo em pla­ zam iento con u n pueblo del grupo osco-um bro. según vim os ya. suburra han sugerido la adscripción de las palabras la­ tin as arcaicas acerra “naveta p a ra incienso” y vacerra “pilar.) : d e n tr o d e l s is t e m a d e lo s t r e s n o m b r e s u n e t r u s c o p u e d e lle v a r n o m ­ b r e s la t in o s o u m b r o s o ilir io s . Λιπάρα. pp. Sobre esto ha escrito K rahe (Indo- germanisierung. podem os in ten tar aho­ ra el esbozo de los m ovim ientos m asivos de pueblos que llevaron a la indoeuropeización de la península apenina y com pendiar las m ú l­ tiples influencias que conform aron la h isto ria prim itiva de los la ti­ nos y su lengua en su nuevo asentam iento. a u n q u e r a r a m e n te . Los prim eros invasores hablantes de u n a lengua indoeuropea y procedentes de la E uropa cen tral fueron los antepasados de los sículos. P u e d e o c u r r ir ta m b ié n . ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 67 "Υκκαρα. u n ilir io u n n o m b r e o s e o o c é lt ic o o e t r u s c o . o b ie n u n la t in o p u e d e t e n e r un n o m b r e e t r u s c o o ilir io . e tc . P artien d o de los confusos y fragm entarios testim onios que he­ m os exam inado en las páginas precedentes. fue b ajo la tu tela etru sca com o los rom anos com en­ zaron el aprendizaje de las “artes y disciplinas” dé la Grecia que iba a d u ra r todo a lo largo de su h isto ria cultural. y tra s habérselos puesto en relación con el lat. . q u e a c a b ó a la p o s t r e p o r c o m p le ta r s e . p e r te n e z c a a u n a le n ­ g u a d is t in ta . p o ste ” a una fuente m ed iterrán ea occidental. quienes tal vez p ro d u jero n el em puje que arrojó a los p rotolatino s de su asentam iento en el valle del Po hacia su solar histórico en el Lacio. seguidos p o r los hablantes de los “dialectos itálicos”. n o m e n y c o g n o m e n . q u e c a d a u n o d e lo s t r e s n o m b r e s . Los segundos en llegar fueron los p rotolatinos. P o r últim o. H asta dónde llegó d u ran te el período de suprem acía etru sca este am algam am iento de pueblos en el cam ino conjunto h a ­ cia una nueva unidad puede adivinarse. 58 ss. tuvieron que so p o r­ ta r u n a nueva fuerza organizativa y civilizadora en fo rm a de d o m i­ nación etrusca. por el e s tu ­ dio de los nom bres de persona. p r a e n o m e n . ’Ίνδα ρα . E s to d e j a v e r m u y c la r a m e n te q u e e s ta b a c o m e n z a n d o u n p r o c e s o d e f u s ió n a la m a y o r e s c a la .

h a sta el siglo iv. U n desarrollo paralelo afectó a la -d h .a -b . C a p ít u l o III LOS DIALECTOS LATINOS Y LOS PRIMEROS TEXTOS Hemos exam inado h asta aquí los testim onios que se refieren a la preh isto ria de la lengua latin a y llegado a la conclusión provisio­ nal d e que los p rotolatinos eran u n a trib u indoeuropea con origen en la Europa cen tral que penetró en Ita lia hacia el final del segundo m ilenio antes de Cristo. Tenemos ejem ­ plificada aquí u n a peculiaridad fonética que distinguía al latín de R om a de los dialectos rurales y tam bién de los dem ás dialectos itá li­ cos. en tre las inscripciones encontradas en el te rrito rio de Falerii (Cività Castellana) hay una en la que se lee foied vino pipafo era carefo — hodie vinum bibam eras carebo. En el terreno político es­ to s diversos populi latinos se aliaron en térm inos de igualdad. La p ro p ia R om a tuvo origen en u n synoecism us de pueblos latinos incinerantes y sabinos inhum antes. Fue esta suprem acía política de R om a la que llevó gradualm ente al desplazam iento de los dialectos del Lacio p o r o b ra del latín de Roma. -d . Sin embargo. en que Rom a se impuso gradualm ente sobre sus herm anos m ás débiles. pues en él aparece qu como resultado de *q». el falisco e ra u n dialecto de tipo latino. C. si es que efiles está correctam ente interpretado como aedilis. P o r ejem plo. que el rom ano era en u n principio sim plem ente uno m ás de los num erosos patois latinos resu lta evidente p o r el testim onio de las p rim eras in scrip­ ciones en lengua latina. los latinos se asentaron form ando com unidades rurales dispersas o p opuli que se unieron en confederaciones de vinculación poco es­ tricta.falisca.entre vocales. A p esar de su coincidencia en este punto con el osco-um bro. que en osco-um bro se convirtió en p (véase su p ra). acabando p o r reducirlos en el 338 a la condición d e aliados som etidos..rústica. frente a la . esta­ do de cosas que se prolongó.en Rom a fre n ­ te a ./. . a saber.originaria. el paso de . Llegados al Lacio hacia el siglo x a. con excepción del período d e dom ina­ ción etrusca.bh./.

En todo caso el m ism o fenóm eno aparece tam b ién e n el dialecto latino de Preneste (P ale strin a ). 1. s ta (t). como en pretod = praetor. Pero el único ejem plo aducido es u n ka isio sio 2 que e stá abierto a la sospecha de ser u n a ditografía. 14: “ru stici etiam quoque viam veham appellant et vellam non villam ”) . Volvemos a en co n trar aquí el dativo en -oi y o tro perfecto reduplicado. pero foied = hodie. como otros dialectos rústicos. d iferia del rom ano. jaba. el fu tu ro en (carefo. De P ren este procede el m ás antiguo texto latino conocido. En la m orfología podem os destacar el dativo singular de la segunda declinación en -oi (zextoi). En un a fíbula que data del siglo vx a. C. el lat. y un sim ilar origen dialectal puede a trib u irse razonablem ente a hircus. com o en lo fe r ta 1 = liberta) . fefaced. P o r o tra p arte. m a te (r). cf. Fortuna. pipafo) y el perfecto reduplicado fifi- k e d = fin x it (?).).. firm u s fren te a ferm e puede ser form a dialectal. fileai) y en síla­ b a in te rio r ab ierta (Orcevia = Orcivius. están escritas en caracteres griegos las palab ras: Manios : m ed : vhe : vhaked : num asioi = M a­ nius m e fecit Num erio. eu > ou > ö (Poloces < Πολυδεύ­ 1. Cf. y la caída de consonantes fina­ les: cra(s). donde se han detectado o tra s influencias etruscas. zen a tu o (s). 220.. . 2. V arrón. 1939. en sílaba c e rra d a an te r. 220 s .) . m ien tras que hay m uchos ejem plos seguros del genitivo latino n o r­ m al en -i. prim ocenia). la desinencia secundaria de tercera p erso n a de singular -d (douiad = det). lo cual sugiere que en el falisco podem os ten er u n a lingua latina in bocca toscana. e pasó a i (M irqurios. ai y ë (E sculapio). R eaparece en las form as oseas fefaeust. R. T anto fefaced com o N um asioi p resen tan plenam ente conservadas sus vocales interiores.” ( V e t t e r e n “G lo tta ”. Mas es posible que en u n a época ta n te m p ra ­ n a tam poco el latín de R om a h u b iera experim entado su caracterís­ tico debilitam iento de vocales átonas (véanse pp. haba = lat. ou > ö. Así. Hemos reservado p a ra el final u n p unto interesante de fonética: la oscilación en tre / y ft en inicial de p alab ra: hileo y filea. En posición final -äi > à (dat. “yo soy el κώ θω ν de I . en lugar del heredado fëcit conservado en el latín de Rom a. Este fenóm eno se encuentra ta m b ién en sabino y en etrusco. stir cus en Lucania y tam bién oseo am iricatud = im m er ca to ). sin em bargo. véase p. R. eco qu to le v o te n o sio . fefakid. Otro rasgo del prenestin o es el paso d e i a e an te vocal (conea. Sobre esta palabra. cf. 163 ss. oi > δ (coraveron ~ curaverunt) . Se h a hablado m ucho de u n supuesto genitivo en -o sio de la segunda declinación. hecho que quizá puede explicarse p o r la posición geográfica de P ren este en la fro n te ra lingüística en tre latín y oseo. et > e (Hercole). E n el tratam ien to de los diptongos el prenestino. 2. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 69 O tros pun to s de fonética que distinguen al falisco del latin son su tratam ien to de los diptongos (ai > ë.

O tra p alab ra antigua conservada en latín rústico pero perdida en el dialecto de R om a es la p ren estin a tongitio. quas). em parentado con el inglés think. La violenta síncopa de vocales áto n as ejem plificada en form as como lubs p o r lu b ë(n )s. adem ás de las ya m encionadas incidental­ mente. T am bién en el vocabulario tenem os algún testim onio de que los dialectos ru rales diferían del de Boma. p o rq u e en m uchos casos los signos conso­ nánticos pueden tener valor silábico: b = be. quos Lanuvini appellant nebrundines. form ación que se encuentra tam bién en otros lugares. podem os m encionar los nom inativos de plural en -es de la segunda declinación (m a g istere(s)). 242. dedront p o r dederunt y cedre p o r caedere es sólo aparente. son dignas de mención. Tam bién el oseo p resen ta u n a p alab ra de esa raíz en tanginom “sententiam ” . El tratam iento dialectal de los diptongos se refleja en la declinación de los nom bres. en tan to que el latín rom ano em pleaba rênes. E ntre las p articularidades dialectales de la segunda declina­ ción. Tenem os aquí u n térm ino dia­ lectal para “riñones” em parentado con el alem án Niere. P o r ello arbiter puede ser p alab ra dialectal. ne- frundines. nebrundines. P raenestini nefrones”. como en arvorsum y arfuísse (cf. s se pierde en final de palabra (nationu = nationis). c a p u a y Falerii. sobre la p alab ra nefrendes escribe F esto : “su n t qui ne- frendes testículos dici p u ten t. P o r eso las form as en -o(s) pueden in te rp re ta rse com o de singular. au > ó (Plotía).y -b . pero se conserva ante consonantes n a ­ sales. posición en la que se perd ía en rom ano (losna ~ lüna < *louks- nä). el pretendido p lu ral en -ös aparece solam ente en nom bres gentilicios precedido de dos praenom ina y que indican hijos del m is­ m o padre. Sobre ella escribe Festo: “tongere nosse est. p o r ejem plo en los dativos de singular Locina y Diane (ambos < äi). Sobre el genitivo de singular en -aes (Aquiliaes) véase p. Así. Marte (é < ei). d — de y c = ce. AI igual que en falisco. nam P raen estin i tongitionem d i­ cunt notionem ”.respectivam ente. Las v ariantes fonéticas nefrones. Aparte de las prenestinas y faliscas./. com o T ibur. nom bre verbal del verbo tongeo. E ntre las cuestiones de fonética podem os m encionar el paso de d a r ante labial. En cuanto a m orfología. O tro fenóm eno general en latín no rom ano es el genitivo singular en -us (-os) ejemplificado en n a tio n u (s ) . En el verbo.70 INTRODUCCIÓN AL LATÍN κης) . las inscripciones latinas “a r ­ caicas” de o tras localidades p resen tan o tra s acusadas diferencias respecto al latín de Rom a. volseo arpatitu = affundito y m arso apur fin em ). etc. m ien tras el dativo de p lural aparece u n a vez en la fo rm a -as (< äis: devas Cor- ñiscas). En la prim era declinación el nom inativo de p lu ra l m antiene con frecuencia la antigua desinencia -äs (m atronas. Graeci νεφρούς. que p resen tan . Será conveniente u n resum en de las m ás im portantes. como desinencia m edia de la segunda p e r­ .

m ed. com o la de reglam entación referente a los privilegios del rex sacrörum . en que los textos se hacen m ás abundantes. parentatid de L uceria (A pulia). En fin. [ N o t a 8. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 71 sona de singular. 3 a juzgar p o r el Carmen Arvale incluido en las actas de los r i­ to s de los Fratres Arvales correspondientes al año 218 d. virco. texto (n. Ha recibido in terp retacio ­ nes varias. si bien los testim onios prim itivos añaden pocos d ato s positivos a n u e s­ tro conocim iento del prim itivo latín. No menos d e s­ co ncertante re su lta la inscripción escrita sobre u n a vasija de tre s com partim ientos en contrada en 1880 en el valle situado e n tre el Q uirinal y el Vim inal (n. m itat. cosm is.° 3 ) cuya evidente antigüedad e im portancia p a ra la h isto ria del latín h a excitado el ingenio de los estudiosos. qoi. sacros — sacer. 22. [N ota 7. E sto está exp resam ente atestigu ado por Polibio (3. 276.] . siet. De las p alab ras de la p a rte conservada del texto parece h aber acuerdo en que quoi = qui. sí p erm iten concluir que en tre los siglos v y i n a. ley de T arquinio Prisco com puesta en saturnios. pero el sentido del conjunto todavía se nos escapa. acerca de las cuales véase p. En el deda{nt) de CIL F 379 tenem os una fo r­ m a reduplicada de do com o en um bro. proiecitad. recei = regí.° 2). iouestod = iüstö. aparece frecuentem ente -us en lugar de la del latín clásico -is: spatiarus. C. En la p rim e ra línea es posible desci­ fra r las palab ras deiuos. que d ata del siglo v aproxim ada­ m ente. Es probable que los propios rom anos se vieran en la m ism a dificul­ tad. iouxm enta = iüm enta. Puede verse la influencia de! oseo en las form as de im perfecto fundatid. Nos encontram os an te u n texto ritu al con origen en un período m uy 3. pp.] La inscripción m ás antigua es la escrita sobre u n cipo m utilado encontrado en 1899 b ajo una p ied ra negra que e ra considerada com o indicadora de la tu m b a de Róm ulo. ley de T arquinio el Soberbio concerniente al botín de guerra. 6-7. está escrito verticalm ente en b ustrófedon un. etc. Las tres p rim eras p alab ras de la tercera línea d ue­ ños m ed feced significan evidentem ente B onus m e fecit. I. que algu n as p artes a duras p en as p u ed en elucidarse aun d e s­ p u és de u n cuidadoso estudio por la s personas m ás in te lig en tes” (véase T e n n e y P r a n k . Esto añade poco al conocim iento del latín que no h abíam os adquirido todavía p o r la reconstrucción. P ues hay u n a d iferen cia ta n grande en tre el d ialecto h ab lado por los rom anos de h oy y la len g u a a n tigu a. C. el latín cam bió tan d rásticam ente que los estudiosos ya no pueden com prender los textos de época anterior. Del latín de la p ro p ia R om a no tenem os m ás que algunos vis­ lum bres desesperantem ente insuficientes h asta fines del siglo n i. A n econ om ic su rvey o f a n c ie n t R o m e. En la segunda línea n ad a es seguro. Sobre este cipo. 3) al hablar del trata d o h ech o en tre R om a y C artago al añ o sigu ien te de la expulsión de los reyes: “M ás a d ela n te doy una traducción ta n precisa com o puedo.

7. cf. de la que salió u n a p a rte ta n consi­ derable de la conjugación del verbo “ser” .° 4) h a recibido reciente in te r­ p retación de m anos de E. sino tam bién el p ro te cto r de las co­ sechas. Norden ha aducido p ru eb as de peso que indican que incluso un docum ento tan antiguo de la latinidad rom ana debe m ucho en contenido. si bien con algunas m odernizaciones superficiales (así. Tibulo. berber es una fo rm a re ­ duplicada de u n tem a dem ostrativo que aparece tam bién en la fórm ula augural ullaber arbos (V arrón. Es evi­ dente que en este docum ento tenem os u n texto latino de extrem a antigüedad. m anifestaciones de los poderes que protegen al pueblo. de los dioses suprem os: “Los Semones. L. estru ctu ra y form ulación a m odelos griegos.” P u n to s de interés lingüís­ tico son la interpretación de enos como ë (partícula aseverativa com o gr. (5) S a lu d . transm itido a través de generaciones sucesivas de fu n ­ cionarios religiosos. del m ism o grupo sem ántico podem os citar labes. fu tu ro em pleado como im perativo. p o r decirlo así. Norden. fiero M a rte.] El him no se cantaba en u n a cerem onia que tenía lugar en el lí­ m ite (lim en empleado en sentido m etafórico. Con ellas pasam os a una fuente de inform ación sobre la latinidad prim itiva aú n m ás tu rb ia: . L a r e s (tr e s v e c e s ) . 9). el retrúecano lue(m ) rue(m ) {rúes en lugar del posterior ruina. [N ota 9.72 INTRODUCCIÓN AL LATÍN rem o to que. advocapit es una form a apocopada de advocapite. Se im plora en p rim er lugar la ayuda de los Lares (que son los agri custodes. 1. quien lo traduce así: (1) S a lu d . p re sta rá n su colaboración. P ertenece a u n a a n ti­ quísim a cerem onia situada en el corazón de la religiosidad oficial romana. C. sins aparece p robablem ente p o r sinäs. (3) S a c ía t e . se había convertido en puro galim atías p a ra quienes lo recitaban. alternativam ente”. L. cf. strâgës. 8. agentes ejecutores. p o stlim inium ) del ager Rom anus. a y ú d a n o s. íj) m ás nös.. (6) tr iu m p e . Los Semones son un grupo de divinidades del que poco se sabe. Este texto (n. es requerido p a ra que ocupe su lugar sobre el “um bral” y p ro te ja a la tie rra de las cala­ m idades. tâbës). La influencia griega se deja ver tam bién en o tro docum ento fe- chable en el siglo v a. pleoris po r pleoses) y posibles corrupciones. fu es u n im perativo de la raíz *bhu. que no es sólo el fiero dios de la guerra. 1. M a rte. véase p. a y u d a d n o s . (4) lla m a d p o r tu r n o a t o d o s lo s S e m o n e s . 73). pero Norden sugiere que se tra ta de potencias divinas. (2) N o p e r m itá is q u e la p e s t e o la c a t á s t r o f e c a ig a n s o b r e e l p u e b lo . Luego M arte. Con todo. la casa y las instalaciones rurales.: las X II Tablas. alter- nei parece ser u n a form a de locativo em pleada adverbialm ente con el sentido de “por turno. s a lt a s o b r e e l u m b r a l y q u é d a te a h í en p ie .

El origen griego de este docum ento fundam ental del derecho rom ano explicaría p o r qué u n a p alab ra tan central del vocabulario legal como lat. 7. C. hace vero­ sím il que este origen legendario contenga u n núcleo de verdad. 106. aiun t san cta esse qui glossas scripserunt. desde luego “al final de la R epública no existía ningún texto au to rizado” 4. la crítica de K. Los propios rom anos creían que cuando los patricios fueron obligados p o r la presión de los plebeyos a consentir en redactar un código jurídico. didicim us si in ius vocat atque eius- m odi alias leges n o m in are”. C. L. poena es u n p réstam o griego (ποινή). P ara ejem plos véase el Apéndice..) : 4. L. Los rasgos lingüísticos arcaicos de los textos que los accidentes de la tradición nos han conservado serán exam inados en la segunda p a rte de este volum en. L atte. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 73 p a ra n u estro exam en de las X II T ablas no tenem os testim onio ep i­ gráfico de p rim era m ano. “Philologus”. especialm ente Cicerón y los ju ­ ristas.. La enorm e im portancia de las X II T ablas con relación al d esarrollo de la lengua literaria de los rom anos puede valorarse p o r la observación de Cicerón (De leg. XCVII. 1948. Quinte. E n tre los textos prim itivos conservados en los escritos de a u to ­ res rom anos posterio res hay o tro s cuya evidente antigüedad los hace p articu larm en te valiosos p a ra nuestro conocim iento del latín p r e ­ li terario. .. p o r ejem plo el de G ortina (C reta). J o l o w ic z . C. Id est falsum n a m . 143 ss. D am os u n texto de la form ula esencialm ente acorde con la re sta u ra ­ ción e in terp retació n de N orden (véase.. 2. 9) : “a parvis enim . se­ gún se ve p o r el com entario de V arrón: “quod addit tem pla u t sint tesca. 8.. E n tre ellos está la fórm u la augural conservada en V arrón. 4. L a significación del hecho de que un texto que los escolares rom anos se apren d ían de m em oria estuviera basado en m odelos griegos se rá estudiada m ás a fondo en nuestro capítulo acerca del desarrollo de la lengua literaria. Tales fórm ulas se habían hecho en g ran m edida in inteli­ gibles a los rom anos de siglos posterio res y fu ero n objeto de in te r ­ pretació n y controversia p o r p a rte de gram áticos y lexicógrafos. se h abía enviado u n a em b ajad a a A tenas p ara e s­ tu d ia r la legislación de Solón. y que después de su regreso los d e­ cem viri habían redactado el código. N uestro conocim iento del texto de las Tablas procede de citas o p aráfrasis de autores a p a rtir del siglo i a. H isto rica l in tro d u ctio n to R o m a n law . que h a b ría sido inscrito sobre diez tablas de bronce y fijado en la plaza del m ercado (450 a. pp. H ayan sido o no destru id as las tablas de bronce originales en el saqueo de R om a del 390 a.). Las sem ejanzas de contexto y form ulación con los prim itivos có d i­ gos legales griegos. sin em bargo. p.

Es la form a sepa­ rativa de in caracterizada por el sufijo -te r (véase p. etc. inter tiene aquí su m ás antiguo significado.. Las dos últim as líneas están m utiladas y oscuras. 18. in d icar” . utilizando la vista (conspicio). podía en origen ir con ablativo locativo. L. P hilol. ej. S oc.. a d erecha e izquierda. Los tre s n o m b res ab stracto s en -io p u e ­ den ser activos como obsidio o pasivos com o regio. en ta n to que tescum subraya que se tra ta de terreno sagrado. Para la sem ántica de la s palabras que d esig n a n a l “h ito ” véase m i T h e In dó-eu ropean origins o f G reek ju stic e (“T rans. Así. El augur está ocupado en señalar el tem p lu m d e n tro del que se h a n de observar las señales. confi­ cere).”.. condicio significaba en u n principio “la acción de señ alar” o bien “al terren o señalado”. dicto. te m p lu m tiene aquí el significado de “lím ite”. y V arrón. La fórm u la ta l como se nos aparece está incom pleta y sin d uda term in ab a con u n a invocación a la divinidad en la línea de la fórm ula citada p o r Livio. o tra p a la b ra r e ­ ferente al señalam iento de lin d e s 5 ( *pag "clavar”. etc. A nte él e stá u n a porción de suelo consi­ derada de c arácter so brenatural (cf. de m odo que en ciertos contextos condiciones es sinónim o de pax. cf. Virgilio parece h acerse eco de e sta fra se augurai en su lim ina laurusque (Aen. y p o r u n a operación m ental (cortu­ m io). 254). 10: “loca quaedam agrestia. 557 W. y proclam a que cada uno de ellos es te m p lu m tescum que. Accio. 9: “u ti tu (luppiter) signa nobis c e rta adclarassis in te r eos fines quos feci”. pueden significar el espacio com prendido e n tre ciertos lím ites trazados p o r el acto físico d e tra z a r líneas (conregio). ollaner y ollaber (para 5. Puntos lingüísticos de in terés. V arrón p arafraseó su sentido en los térm inos “dentro de ellos está n delim itadas las regiones en las que los ojos han de observar”.74 INTRODUCCIÓN AL LATIN te m p la te s c a q u e m (e a e ) ñ n e s ita s u n t o q u o a d e g o e a s t e lin g u a n u n c u p a u e r o o lla n e r a r b o s q u ir q u ir e s t q u a m m e s e n t io d ix is s e te m p lu m t e s c u m q u e m (e a ) f ( in is ) e s t o in s in is tr u m o lla b e r a r b o s q u ir q u ir e s t q u o d m e s e n t io d ix is s e te m p lu m t e s c u m q u e m (e a ) f ( in is ) e s t o <in> d e x t r a m in te r e a c o n r e g io n e c o n s p ic io n e c o r t u m io n e u tiq u e e a s r e c t is s im e s e n s i. 1. En la p rim era p a r ­ te de la form ula el augur escoge dos árboles. 7. aequae condiciones). conregio. * d eik/d ik que significa “señalar. Así. 1950). L. A parecía originariam ente en contextos referentes al a rre ­ glo de disputas territo riales (cf. Como in.: “quis tu es m o r­ talis qui in deserta et tesca te ap p o rtes loca”. päla “estaca'”).en com puestos verbales tiene valor perfectivo (p. Al m ism o grupo sem ántico pertenece condicio de la extendida raíz ide. El p re ­ fijo con. quod alicuius dei s u n t”) . son los dem ostrativos easte — istas. ap a rte el arcaísm o técnico te s- quom. 91). 3. .

mactare. 641: M a c te . sacadas de los libros de los pontifices y conservadas en su estado original p a la b ra p o r p alab ra” 6. opio de ops hacen verosím il que *macio se encuentre conectado de m odo sim ilar con u n nom bre *m ax cuyo dim inutivo sería macula “m ancha” . “consagrar” . aptare. m acte isto ferto esto. cür (véase p. Sin em bargo.»”. “d ar culto” . R elig io u s expérien ce of th e R o m a n people. 281). ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 75 -n er cf.» p ostea Iovi sic: «Iuppiter. cult. W ard F o w ler . a d fe c te g lo r ia . 9. 1. El significado de “rociar. y en tre las plegarias las m ás llam ativas p o r su fraseología son las dirigidas a Juppiter Dapalis y a Jan o al hacer la ofrenda de u n a strues. m actus con m agnus y se lo explicó como magis auctus. y 134. 3). lit. e ra sólo vagam ente com prendido incluso en la ép o ­ ca republicana y degeneró en u n a sim ple exclam ación de co ngratu­ lación: m acte virtu te “ ¡bravo!” . Un té rm i­ no técnico que re c u rre co nstantem ente en estas oraciones es la m isteriosa p alab ra macte. p. de u n fe rtu m o de vino. L a etim ología popular conectó m a c ­ te. a sp e rja r” que así se elucidaría p a ra macio. com o verbos aplicados a u n acto ritu a l concreto está confirm ado por los contextos en que estas p alab ras está n atestiguadas. la serie m actus. No p u ede dudarse de que tenem os aquí “antiguas plegarias rom anas in ­ discutiblem ente genuinas. 132. E t e s t s e r m o t r a c t u s a sacris: q u o tie n s e n im a u t t u s a u t v in u m s u p e r v ic t im a m fundebatur. there. E sta explicación goza todavía hoy de cierto predicam ento. a m m e n tu m d e apio sugiere u n verbo básico *macio. P o r ejem plo Servio escribe sobre Aen. osco-um bro ner = sinister y gr. kur. eiusdem rei ergo m acte vino inferio esto. di­ c e b a n t “m a c tu s e s t t a u r u s v in o v e l t u r e ”. sinistri. originariam ente “espolvorear h a- 6. 182. m a g is a u c te . mactare.. quirquir = u bicum que con u n a form ación adverbial con -r sim ilar a la del ing. el reduplicado berber visto m ás a rrib a ). p a ra -ber cf. m a gm entum p u esta en paralelo con aptus. quör. m a ctu s. . where. De los m uchos ejem plos disponibles de num erosas lenguas baste con m encionar uno latino: im m olare. El significado del térm ino. Los rito s descritos pertenecen al e stra to m ás antiguo de la religión rom ana. P or ejem plo “postea lañ o vinum d ato sic: «lañe p a te r u ti te stru e om m ovenda bonas preces precatus sum . sin duda de g ran antigüedad.. y lat. E n tre o tra s fórm ulas religiosas conservadas p o r autores p o ste ­ rio res podem os citar las plegarias incluidas en las instrucciones que C atón d a a los agricultores (De agr. considerándose m actus como participio de u n verbo *mago. νέρ-τεροι = inferi. O tros p ara le ­ los m orfológicos como lacio de lax. m acte vino inferio esto. No hay nad a de so rp ren d en te en la evolución sem ántica de una p a la ­ b ra que d enotaba originariam ente u n acto ritu a l especial hacia los sentidos m ás generales de “sacrificar” .

invocar bendicio­ nes. derivado de *bl 6 do “sangre”. O xford E nglish D iction ary. e r a a l p a r e c e r e l tip o d e id e a e x p r e s a d o p o r b lo e d s ia n e n l o s t ie m ­ p o s p r e c r is t ia n o s ) . y hacia el 335 los latinos se en co n trab an ya bajo con­ tro l romano. V arrón describe a u n cerdo que recibe tal tratam ien to com o m ola m actatus (Men. E x o d .. E ste proceso lingüístico fue.76 INTRODUCCIÓN AL LATÍN riñ a sobre la víctim a”. bless se rem o n ta al germ. la consolidación rom ana no se p ro d u jo p o r la vía d e la 7. C.. Es ahora el m om ento de p a sa r de estos escasos restos del latín arcaico a averiguar cóm o el latín de R om a fue reem plazando g ra­ dualm ente a los dem ás patois de Lacio. Significando en origen “ro ciar con sangre del sacrificio”. v. “b endecir”. etc. Las amenazas de los diversos enem igos provocaron la alianza con los latinos de 358-354. . p a r a h a c e r ­ lo s s a n t o s p a r a e l S e ñ o r e in v io la b le s p a r a e l Á n g e l E x te r m in a d o r . alabar a Dios. Ahora bien.) “rociado con h arin a (que co n sag ra)” . c o n sa g r a r p o r m e d io d e a lg ú n r ito sa c r ific a l q u e s e c e le b r a b a p a r a h a c e r u n a c o s a in v io la b le p o r e l u s o p r o f a n o d e l o s h o m b r e s y la in flu e n c ia p e r n ic io s a d e h o m b r e s o d e m o n io s (la a s p e r s ió n c o n s a n ­ g re d e l d in te l y la s j a m b a s d e la p u e r ta . sus ciudades qued aro n reducidas a la condición de municipia. 7 s. L a trad ició n sostiene que el Capitolio fue ocupado p o r los sabinos y T usculum por los ecuos. como todos. las observaciones del OED so b re el significado original del aing. reflejo y consecuencia de hechos políticos y sociales.) h a c e r “s a g r a d o ” o “s a n t o ” o o n sa n g r e . Bue. 2. bendecir a u n a divinidad”. Pero tal vez el paralelo m á s sorp ren d en te lo p roporciona la palab ra ing. A la v ista del u so d e m acte en rito s dirigidos a Jano. su territo rio . *blôdisôjan (véase OED. A la p o stre estalló el conflicto en tre R om a y sus aliados. Hay pues acuerdo general en que la aspersión cerem onial descrita como mactare era algo así como u n rito que tra n sfe ría a la víctim a de la esfera de lo profano a la de lo sagrado. Hacia mediados del siglo v a. X I I . A la vista de este peligro el pueblo de R om a y las d em ás com unidades latinas se vieron forzadas a una cooperación p o lítico-m ilitar en la que Roma fue asum iendo gradualm ente el papel p reponderante. bajo la supervisión de colonias rom anas. el pueblo sabélico de las m ontañas comenzó a descender a las llanuras.). Así. con los ecuos de T íbur y P re n e ste en 354-350 y con los faliscos en 343-339. que p u e­ de em plearse en algunos contextos p a ra tra d u c ir m aete y mactare. bloedsian son de p a rtic u la r in terés : S ig n ific a d o o r ig in a l (p r o b . benedicere con todas sus asociaciones de “venerar. 23. bless “co n sag rar”. evolucionó tan to su sentido que en la época d e la con­ versión inglesa fue escogido p a ra tra d u c ir el lat.

Típicas consecuencias d e este proceso son los dobletes dialec­ tales com o whole y hale. tiene que provenir de u n dialecto que asibilara la t ante i. Que la R om a prim itiva e ra esencialm ente u n a com unidad de ag ri­ cultores re su lta evidente p o r el testim onio de la religiosidad bflcial . A estas palabras p o ­ dem os añadir. en la m orfología. etc..r . De m odo sim ilar. form a dialectal correspon­ diente al rom . them . si bien es básicam ente el dialecto de las clases educadas y com erciantes de Londres. Del m ism o m odo el latín m etro p o litan o tom ó p alab ras y form as de las zonas rurales. fo x p ero vixen. P o r últim o. cödex. D u ran te este período vemos a fam i­ lias de origen no rom ano desem peñando papeles prom inentes en los asuntos de Roma. m arso M artses “M artiis”. L. rüber < * rudhros). La anexión del Lacio abrió el consulado a las fa­ m ilias nobles de las com unidades conquistadas. lom en­ tum. "o. etc. sk irt y shirt. plöstrarius. cf.intervocálica a . A tales dialectos tenem os tal vez que atrib u ir p alab ras latinas com o adasia (“ovis vetula recentis p a rtu s ”) . a ö en c ie r­ to s dialectos rurales. El diptongo ou evolucionó a ü en rom ano. el prim er d ictad o r plebeyo. Valesius. P o r ta n to röbus y röbigo ( < *reudh~) h a n de considerarse intru so s rú stico s en la m etrópoli. C iertos dialectos rurales se distinguían del rom ano por la ausencia del rotacism o. Se dice que dom os e ra u n a fo rm a rú stica del ge­ nitivo de singular de dom us em pleada p o r Augusto en lugar de dom üs (< *dom ous).. 224) sugiere que estas p alab ras vienen de d ia ­ lectos en que o pasó a u an te . fornax) y ursus (esperaría­ m os * or sus. El desarrollo dialectal au > ö señala com o rú sticas a p alabras como clödus. la form a fonética de fu rn u s (cf. lötium . surgió de la fusión de elem entos procedentes de m uchos dialectos d istin ­ tos. Fue sin duda este aflujo y absorción de elem entos no rom anos p o r el Estado ro ­ m ano el que tran sfo rm ó el dialecto de R om a en u n latín m etro p o ­ litano. vafer (tam bién vaber). si realm ente deriva de *qatia. e ra de origen volsco. ollula. etc. flóris).en sílaba cerrada. Bansae = Bantiae. ôpilio (en lugar del urbano u p i­ lio < *ovi-pilio). lötus. y nom bres propios com o Caesar. p o r el m ism o rasgo.(/Zôs. plôstellum (urbano plaustrum ). la desinencia de la tercera p ersona de singu­ la r -s. cöda. raid y road. rü fu s ( < *reudhos. algo asi com o el inglés están d ar.intervocálica fren te a b o d u rb an as denuncia com o in tru so s dialectales a las siguientes p alabras. scrofa.. que reem plazó a -th sólo a p a rtir de lös siglos x v i-xvii. En relación con el paso rústico de ae a ë podem os citar a Varrón. casa. É stas se revelan com o in tru sas por sus divergen­ cias fonéticas. que hacia p a sa r la -s . que. E n todo caso la -s- intervocálica no es rom ana. y Cayo Marcio R ú ­ tilo.r . L. com o lo son los p ro n o m b res they./. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 77 supresión. olla. la . their. 97 : “in Latino ru re edus qui in u rb e u t in m u ltis A addito haedus”. es de origen septentrional. sino de la absorción. véase p. caseus. 5.

fluxus. gozoso”.) Luego se empleó con un sentido m etafórico m oral. Una evolución sim ilar se observa en frugl.. “tum e ra t res in pecore. T am bién em o lu m en tu m es probablem en­ te en origen u n térm ino agrícola. p o r ejem plo “probae. adoris “una especie de grano.. “ager laetus”. m u estra u n a evolución sem ántica sim ilar : se em plea con ager. dativo de frux. M arouzeau ha señalado que la visión del m undo p ro p ia del lab ra ­ dor persiste en m uchas p alabras. etc. que refleja los intereses y conflictos propios de ios labradores.. 78 INTRODUCCIÓN AL LATIN rom ana. 1.. 1. “luxuriem segetum tenera depascit in herba” (Virg.. así com o a ani­ m ales (“glande sues laeti red eu n t”.. laxus). G.. Virg. vocabantur” . 61. luxus y luxuria parecen haberse referido en u n principio al crecim iento incontrolado y desordenado de la vegetación. Ceres.1. fëlix significa­ ba originariam ente “lo que produce m ieses” (los derivados en -le-. m etáforas y proverbios rom anos. G. vitis. derivado de alere. abono” . Virg. como se h a dicho. pero otros autores consideran luxus como derivado de un desiderativo que contenía la fo rm a alargada de la raíz que se ve en luo (cf. productivo”. el que designaba la cantidad de harin a procedente de m o ler (m olere) u n a cantidad dada de grano. que se em pleaba en expresiones del tipo esse frugi bonae “ser capaz de dar buen fru to ”. Maya. probus deriva de *pro-bhuos y significa­ ba “lo que crece en debida form a”. son especialm ente característicos del vocabulario rústico) y pasó luego a em plearse m etafóricam ente con el valor de “feliz. W.. En un sugestivo trab ajo J. Catón. (Sin em bargo. desplazado” (para el cambio de significado véase gr.. 520).. 112). 199 s. pecunia refleja la valoración de la riqueza en térm inos gana­ deros. E n la lengua de los augurios u n laetum augurium e ra el que presagiaba abundancia y prosperidad. que pasó a funcionar como adjetivo indecli­ nable.. así como del p rim itivo derecho rom ano. em pleada p ara referirse a tierras y m ieses (“quid faciat laetas sege­ tes” . rico. De ahí que el locuples sea el que tiene “su parcela (locus) llena” . según observó ya Cicerón. 2). y tam bién con referencia a diosas conectadas con la fe rti­ lidad. 2. propicio”. de ahí el significado de “alegre. T am bién pauper era . G. ex quo pecuniosi.... terra. Se aplicó luego la ex­ presión a personas con sentido m oral. almus. favorecido por los dioses.. fruges suapte n a tu ra enitent” (Accio. y en cierto m om ento bonae frugi se abrevió en frugi. -äc-. que. λελογισμένος “afeminado”). espelta” debe ser rechazada. es la adaptación de u n culto agríco­ la. De m odo paralelo. Se h a estable­ cido una plausible conexión de estas p alabras con el adjetivo luxus “dislocado. Venus.. Así. -üc-. etc. Trag. la conexión que se ha supuesto en tre el térm ino a r ­ caico adoria “gloria m ilitar en cuanto recom pensa” y ador. Agr. E ste sentido ta n concreto se ve claram ente en los derivados laetare “ab o n ar” y lae­ tam en “estiércol.) Tam bién laetus era una palabra ru ra l que significaba “lozano.

E stas unidades tam bién derivaban sus n o m ­ b res del vocabulario rústico... N. co rral o cercado donde se g u ar­ daban ganados. calcitronem ”. 16. aves. El m anipulus llevaba corno . ap. 83. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 79 un térm in o agrícola que se aplicaba ta n to p a ra anim ales como p a ra tie rra s con el significado de “poco productivo” .. cf. V arrón. díscolos. Gelio. etc. fënus “in te rés” fue derivado po r los antiguos de la m ism a raíz que fëlix. Un anim al cojo era pec- cus.. 12.. Se contem plaba al capital com o p ro d u cto r de fru to s: “fenus. ne peccet ad extrem um ridendus et ilia ducat”. 72. vincire. 479). qui p er eundem rivum aquam ducunt. según se ve p o r Digesto. Men.. F. 8·). P or o tra p arte. contum ax se aplica­ b a en principio a los anim ales indom ables. m anojo”. [ N o t a 10] (“cohortes su n t villarum in tra m aceriam sp a tia ”. aperos. 11). Una noción si­ m ilar subyace en calcitro (“equum m ordacem . a fetu quasi a fe tu ra quadam pecuniae p arien tis atque increscentis” (V arrón. stim ulare e instigare significan “espolear con el aguijón” . el centro de la vida pública. 1: “si in ter rivales. derivado de rivus “arroyo”. El forum . Tam bién cohors era u n térm ino r u ­ ra l que designaba en origen el patio. sit contentio de u s u .. m a ­ nipulus. form a d e ­ rivada de varus “patizam bo”. literalm ente “a p a rta rse del surco” (lira). que adquirió significación m etafórica en las disputas sobre derechos de aguas. 3). tiene u n n o m b re que designaba en un principio al vallado que rodeaba la granja. 1 . De las faenas a g rí­ colas provienen delirare. una p a rte del yugo. Hor. 18. El m undo de intereses del ganadero re su lta evidente en el térm ino subigere “p oner a la hem b ra b ajo el m acho” o “pon er al buey bajo el yugo” . U na cohorte co m ­ pren d ía tre s m anipuli.. Del a ta r a los anim ales proceden los térm inos im pedire y expedire. designaba técnicam ente los haces que el segador tom aba en su m ano y atab a luego ju n to s p o r m edio de algunos tallos entrelaza­ dos (m anipulos obligare. gr. i. de m odo que vino a signifi­ car técnicam ente u n a subdivisión de u n a legión. la plaza del m ercado rom ana. incohare es literalm ente “u n ir al cohum ”. y praevaricari. Ep. L iteralm ente “puñado.”. 7). selecta” (“exim ium inde dici coeptum quod in sacrificiis optim um pecus e grege exim ebatur”. En las faenas de labranza significaba “h acer un surco torcido” (“a ra to r p ra e v a rica tu r”. P. 43. El térm in o legal stipulari tiene su origen en la ro tu ra sim bólica de u n a p a ja (stipula) que se hacía al concluir u n contrato. En la lengua del derecho en contram os el térm ino rivalis. de donde “salirse del cam ino”. La p a la b ra fue luego aplicada p o r este pueblo de labradores-soldados a u n a p a rte del cam pam ento y después a la unidad acam pada en ella. 20. 1 . H. Plinio. e. de donde el derivado peccare (“solve senescentem m ature sanus equum . Non. 179) y pasó a em plearse en la lengua del foro p a ra referirse al a b o ­ gado que actú a en connivencia con la p a rte contraria. etc. τόκος..). “e sta r loco”. egregius y exim ius significan am bos “u n a res escogida del rebaño.

.u n pueblo indoeuropeo que tra s largo e rra r acabó por asentarse en el Lacio. La noción subyacente de “carga” se ve todavía en los ejem plos m ás antiguos: aerum nas ferre. las labores de la “c rib a” y la “p oda” (putare es en realidad u n derivado de p u tus “limpio. No fue sim ­ plem ente la aristo cracia dom inante la que se vio así increm entada. p u ro ”). gerere (Ennio). pues. 13. dado que el desarrollo de la in d u stria es relativam ente reciente y que la m ayoría del género hum ano se ha sustentado desde la época neolítica p o r m edio de la agricultura y actividades afines. Allí se mezcló con la lengua de un pueblo indoeuropeo distinto.80 INTRODUCCIÓN AL LATIN enseña u n haz de heno. atrayendo y reci­ biendo a inm igrantes.. d e­ rivados de tribulum . P ero la significación del hecho es pro b le­ m ática.(véase p. P o r lo m enos desde el siglo vi R om a se h ab ía convertido en “la m ás rica ciudad de Ita lia al n o rte de la M agna G recia”. Tal era. es inevitable que todas las lenguas sean em inen­ tem ente langues de paysans. E xpresio­ n es com o “recoger el heno m ien tras hay sol” (“aprovechar la op o r­ tu n id ad ”) salen fácilm ente de los labios del inglés m ás hecho a la vida de ciudad. Tam bién verbos com unes como cernere y putare e ra n té rm i­ nos agrícolas que designaban. Con el increm ento del poder de Rom a y su acceso a la suprem acía polí­ tica de Ita lia recibió y absorbió a em igrantes procedentes del Lacio y luego de to d a la península. T am bién prom ulgare es u n pintoresco térm ino ru ra l em ­ pleado originariam ente p a ra la operación de “sacar la leche de la u b re ”. respectivam ente.. u n a lengua llevada a Ita lia p o r . P. e n tre ellos a “u n num eroso grupo de artesanos. M arouzeau llam a tam b ién la atención sob re el g ran núm ero de ex­ presiones proverbiales latinas que se refieren a la vida del cam po en sus diversos aspectos. incluida M agna Grecia.. el calco sem ántico griego σπείρα “algo a lo que se d a vueltas. itaque aerum nae labores onerosos significant”. Adem ás. 22. La p alab ra es ta l vez de origen etrusco. trillo provisto de afilados dientes. que se a ta ”)· P o r últim o podem os m encionar el térm ino m ilitar agmen. y empezó su lenta m arch a hacia una posición de significación m undial bajo la tu to ría d e E tru ria y de Grecia. y así llegó la p alab ra a ser el nom bre de la unidad m ism a (cf. la lengua de la R om a prim itiva. F. Que tam bién aerum na debe haber tenido alguna vez u n significado m aterial es evidente p o r la observación de F esto sob re el dim inutivo a erum nu­ la : “aerum nulas P lau tu s re fe rt furcillas quibus religatas sarcinas viatores gerebant. 58). según sugiere el sufijo -u m n .. que era “algo que se llevaba hacia adelante: u n rebaño o m anada”. ya que lo m ism o o cu rre en cási to d as las lenguas. propagare es “p la n ta r u n esqueje o vástago” (pro­ pago). Una figura ta n d rá stic a com o podría o cu rrír- sele a un cam pesino es la ejem plificada p o r tribulare tribulatio.

33 s. El influjo de estos ele­ m entos nuevos no podía p o r m enos que d e ja r consecuencias lin­ güísticas. 2. En los b arrio s populares de la gran m etrópoli.. S. . N uestra ta re a ah o ra debe ser la d e in­ te n ta r form arnos u n juicio de esta lengua h ab lad a de los prim eros tiem pos de la República. R ecientem ente u n estudioso dig­ no de crédito h a defendido con razones de peso que la finalidad de las reform as servianas e ra la de aprovechar esta m asa de resi­ dentes no ciudadanos p a ra las necesidades m ilitares del E stado ro ­ m ano (H. 34: “n o n ten u is quidam e G raecia rivu lu s i n h a n c urbem sed ab u n dan tissim u s am n is illaru m d iscip lin aru m et a rtiu m ”. C i c e r ó n . J.).. 19. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 81 a rtista s y co n stru cto res griegos” 8. C icerón cita com o ejem plo a D em arato de C orinto (segunda m itad d el si­ glo v u a. XXXV. experim entó un desarrollo exuberante y desenfrenado. sin la disciplina de u n a n o rm a literaria. R. 1945. 8. Last. D e rep. Cf. la lengua. C.).

A prim era vista la abundancia de interjecciones apoya la opinión expresada: vae tergo m eo!. E ste análisis re ­ quiere un conjunto de criterios que nos capaciten p a ra señalar como “ c o l o q u i a l e s ” determ inados fenóm enos. exageración. co n ta­ m i n a c i o n e s . C a p it u l o IV EL LATÍN COLOQUIAL: PLAUTO Y TERENCIO E stá en la n aturaleza de las cosas el que. J. Vamos ahora a analizar esta tesis. etc. U na in ­ terjección puede incluso aparecer introduciendo u n a pregunta: “eho . A lo m ás que podem os a sp ira r es a e x traer rasgos coloquiales de los docum entos escritos accesibles a nosotros. La rapidez y espontaneidad de la conversación reduce el elem ento de reflexión. reflexiones secundarias y los cam bios de c o n s t r u c c i ó n que los g r a m á t i c o s catalogan com o anacolutos. exclam acio­ nes. H ofm ann h a aplicado estos criterios al estudio de la lengua de los com ediógrafos ro m a ­ nos y de las cartas de Cicerón y h a reafirm ado la opinión general de que tales docum entos reflejan el latín hablado de su tiem po. babae. La lengua h ablada se dife­ rencia de la escrita. m uchas de ellas proceden del griego : attatae. heu m e m ise ru m !. sino que el contenido significativo se com uni­ ca a saltos. B. etc. en la carencia de ap a­ ra to s de grabación fonográfica. energía. no pued a d arse conocim iento d irec­ to alguno de la form a hablada de cualquier lengua no co ntem porá­ nea. con paréntesis. elipsis y aposiopesis. eugepae. abreviación. Lo m ás im p o rtan te quizá es el hecho de que la con­ versación se desarrolla en u n contexto situacional ya dado que fre­ c u e n t e m e n t e hace innecesaria y red u n d an te la referencia lingüística p o r m e n o r i z a d a y explícita. hem !. Las frases no se organizan en e stru c tu ra s lógicas consis­ tentes po r sí m ism as. heus tu!. insistencia y co nstante interrupción. p o r sus elem entos deíc- ticos. El “to m a y daca” del diálogo aum enta la tensión emocional. p o r la m ayor intim id ad del contacto e n tre hablante y oyente. que se m anifiesta en interjecciones. an te todo.. De ahí que la lengua coloquial se carac- terice por su capacidad de alusión directa.

500). si te di am ant. hom inem o m n iu m m in im i pretii. 55). qui p ro tam co rru p ­ to dicis caussam filio. 822). así como en la constante insistencia so b re la atención del oyen­ te: tu. que m i propio esclavo se haya atrevido a hacer e sto !”). 192) . nullus aparece em pleado p o r non en expresiones del tip o “is nullus v enit” (A sin . “pallam illam quam tibi dudum dedit. agere tuam rem occasiost” (Poen. El lenguaje coloquial hace u n uso m ucho m ás libre de los pronom bres personales y dem ostrativos que el latín escrito.. A m enudo se d a a la negación u n a fo rm a m ás plena: así... m ihi eam redde”. “sed tu . 420 s. 1037). en ejem plos de la ten- dencia general a refo rzar las expresiones negativas: “neque ego hau com m ittam ” (Bacch.. 840). edepol senem D em aenetum lepidum fuisse nobis. 371). ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 83 an do rm it Sceledrus in tu s? ” {Mil.. “neque id h aud im m erito tu o ” (Men. Son frecuentes los acusa­ tivos exclam ativos: lepidum senem . com o “eam us. u t voles ut tibi lube- bit. “magis m aiores nugas” (Men..). “nec te aleato r nullus e st sapientior” (Rud. 659). hoc ser­ v u m m eu m facere esse au su m (“ ¡estoy perdido. 225 s. frater ubi ubi est. u n poco retorcidam ente. E ste em ­ pleo “pro stáctico ” del pro n o m b re personal de segunda persona lleva en ocasiones a claros d esajustes sintácticos : “tu. etc. tenem os casos a ú n m ás notables.) .. Ejem plos típicos son: “quia si illa inventa est quam ille am at. qua n tu m est h o m in u m o p tu m o ru m opium e. etc. 359). 408) . bono sub- p rom o et prom o cellam creditam . En relación con esto podem os m encionar los ruegos e im precaciones abreviadas com o ita m e Hercules (iuvet).. estos acusativos aparecen a m enu­ do unidos a interjecciones: en ecastor h om inem periurium . tu. ea pacisci m odo scis” (Pseud. así com o frases exclam ativas en general: “u t adsim ulabat S auream m ed esse quam facete!” (Asín. qui tib i quoi divitiae dom i m axum ae su n t.. que se ha tra ta d o de explicar. tun. el infinitivus indignantis del tipo perii. Plauto abunda. facetu m puerum .. 581). E ste is “anafórico” puede incluso referirse a la p ersona a quien se dirige el h ablante : “tu autem quae p ro cap ite argentum m ihi iam iam que sem per num eras. com o contam inación de eam us am bo in ius e i tu m ecum in ius. adem ás. is num m um n u llu m hab es?” (Ep. producto de la ansiedad del h ablante p o r rem achar lo que quiere decir. in ius” (Truc... hic. es p a rti­ cularm ente frecuente en los superlativos: p rim u m d u m om nium “an­ tes de to d o ”. recte valet” (Bacch. La tensión em ocional del habla pop u lar aparece tam bién clara en repeticiones del tipo abi abi aperite aperite...). p o r ne . Los com parativos dobles son en no m enor m edida rasgos del habla p o p u lar : “nihil invenies m agis hoc certo c e rtiu s” (Capt. “quid illum fe rre vis. Sceledre. Tai redundancia expresiva.. 644) . scelerum caput. 329 s. p erditissim us ego su m om n iu m in terra. “ini­ m iciorem nunc u tru m credam m agis” (Bacch. eadem ne e ra t haec disciplina tibi? (Bacch.

Es en el vocabulario donde el afán de im presionar. algo” en expresiones negativas: “ne quid significem quippiam m ulierculis” (Bud.son deascio. m in u tu s y grandis suenan m ejo r q u e parvus y m ag­ nus. 970) . si frugist. om nibus universis. m em oro. y es u n a a stu ta de p rim e ra”. 794. decet curam que adhibere u t p raeolat m ihi quod tu velis” (“m e conviene estar atento p a ra olerm e de antem ano lo que tú quieres”. lautus.. en el imperativo. y es en él donde re su lta m ás evidente el tono coloquial de Plauto. Mil. probe. El últim o de los ejem plos propuestos p resen ta u n recurso p re d i­ lecto del lenguaje popular: la sustitución de los verbos sim ples p o r com puestos. fa ­ bulor.. Capt. ru rsu m recipim us. benevo­ lens vivit... Tal vez el grupo m ás n u ­ m eroso de com puestos expresivos es el de los form ados con el p re ­ fijo con-... m ucho” : adm odum .. 269). derogito. R esulta m ás claro el sabor coloquial de expresiones como “verum . duo. convencer y dom inar al oyente produce m ás fuertes efectos. P alabras incoloras com o dico en cuentran sustitutos m ás evocadores com o narro. 1) . 24). idem unum . nimis. desubito. En realidad el pleonasmo es u n recu rso ta n connatural a la retórica pop u lar que podemos contentarnos con unos pocos ejem ­ plos tom ados al azar: am bo. Este prefijo sirve tam bién p ara d a r intensidad a o tra s p a rtes de la oración: derepente. p o b re de m í.. usque adm utilabit probe” (“pero si sabe su oficio lo esquilará h a sta desollarlo”. ín tim am ente relacionado con estos fenóm enos está el uso pleonástico de los pronom bres que significan “alguien. bene ceden paso a bellus. o.. “tu m igitur ego deruncinatus. puede servir como ejemplo típico. E n lugar d e m iser sum encontram os vivo miser. haud quisquam sustituye al m ás incoloro nem o. etc. M il.. subito. Mil. etc. im prudentis aliquis im m utaverit” (M il. protinam . commereo. 641). pulchre. m e veo desollado y descoyuntado”. 870). comperco. delacero. Una rica variedad de expresiones se pone al servicio de la n o ­ ción de “muy. “epityra e stu r insanum bene” (Mil.. commisceo. Nevio. Los usuales bonus... stre­ nue. deamo. de los que comedo. “nisi quid ego mei simile aliquid co n tra consilium p a ro ” (Vid.. par idem . Com. com m onstro. E jem plos con el prefijo de. deluc­ to. “fabula prim e proba”. deludifico. A bundan en Plauto pintorescos giros d e jerg a com o “m e.. 431). “sed ecqua ancillast illi? est prim e c a ta ” (“pero ¿tiene ella criada? Sí. 67). Capt.. repente. 90) . lepidus. p o r benevolens est. “ne dum quispiam . “ea dem oritur te” (“ella se m uere p o r ti”. Mil. exire foras. 896). 40). d eartu atu s sum m iser” (“entonces.84 INTRODUCCIÓN AL LATIN en “tu nullus adfueris” (Bacch. solide. com pre- ... “m ulierem nim i’ lepida form a ducit” (“se lleva u n a m u jer francam ente guapa”. oppido. continuo. dotados de mayor fuerza expresiva.. consilesco. cedo “ ¡desem bucha!”. otros son condeceo.. etc. cf. que acabó por desplazar al verbo sim ­ ple edo.

s e r m o . fugito. fodico. En el M iles gloriosus el to n o astuto e insi­ n u an te de Lurción cuando es som etido a in terro g ato rio por Pales- trió n re su lta evidente en el dim inutivo que em plea: “sed in cella e ra t paullum nim i’ loculi lubrici” (“u n lugarcillo u n poquito dem a­ siado resbaladizo”. 852). c o n s u e t u d in e s . frió y vello. Una m uliercula no es u n a m u je r pequeña. ya que algunos de los artículos que se ofrecen a la venta son “cavillationes adsentatiunculas ac peiiera- tiunculas p arasiticas” (w . m eus ocellus. confulgeo. o cor­ pusculum m alacum . condolesco. jocosidad. adlaudo. quaerito. m eu m corculum .. fam iliaridad y desprecio. u n catinus pequeño. negito. adaeque. proceso que se perpetu ó todo a lo largo de la h isto ria del latín h asta la época de las lenguas rom ánicas. La escena de la su b asta b urlesca del Stichus p roporciona algunos ejem plos del uso eufem ístico de los dim inutivos. Sin em bargo. ducto. naturalm ente. m o r e s . U n ejem plo francam ente exagerado es el que nos ofrece la ta n citada c a rta de am or del Pseudolus (64 ss. P lauto abunda en verbos como essito. Epid. m ea uxorcula. natu ralm ente. T am bién aparece este p reñ jo reforzando o tras p artes de la oración: apprim e. approbe. c o m p r e s s io n e s a r ta e a m a n tu m c o r p o r u m . concaleo. confodio. y se em ­ plea generalm ente con referencia a u n a cortesana. m initor. frico y vellico hacen las veces de fodio. con las connotaciones añadidas de “querido”.) : n u n c n o s t r i a m o r e s . Tales form aciones n o indican sim plem en­ te pequeñez com o en catillus. edepol papillam bellulam. sciscito. Mas es. loquitor. s u a v is a v ia tio . C uando Hegión en los Captivi dice: “ibo in tro atq u e intus subducam ratiunculam ” (v. en la len­ gua del am o r donde los dim inutivos en cu en tran u n em pleo m ás sim ­ p ático y profuso com o expresiones de cariño: m i animule. adm o­ deror. sino u n a m ujerzuela. dorm ito. Así. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 85 cor. i o e u ’. m elculum . mea melilla. el sabor de la expresión viene a ser como el d e la m oderna “u n a m iaja de cuen ta”. expresan to d a u n a serie de actitudes em ocionales: te r­ n u ra y esp íritu juguetón. belle belliatula. Los com puestos con ad. “pobrecillo” y sim ilares. 228 s.). 620). La fam iliaridad no sin m ezcla de desprecio es clara en “quis haec est m uliercula e t ille gravastellus q u i v enit?” (“ ¿quién es e sta m u ­ jerzuela y aquel vejete que allí viene?”. sino que. verculum . Tam bién la sufijación desem peña u n papel en la tarea de dar m ayor volum en y fuerza a los verbos sim ples. lu d u s . Mas lo específicam en­ te característico del hab la popu lar es la sustitución de los verbos sim ples p o r sus correspondientes form as frecuentativas. etc. adform ido. 192). son los dim inutivos la clase m á s im p o rtante de p ala­ b ra s con carga em ocional.son m enos frecuentes: adcredo. v. .

86 INTRODUCCIÓN AL LATIN t e n e r is la b e llis m o lle s m o r s iu n c u la e . “sed taceam . nescit quid faciat au ro ” (“tiene ta n ta s riquezas que no sabe qué hacer con su o ro ”. quid tu? El discurso co n tin ú a luego en frases cortas desconectadas. prim ulo diluculo. sin m arcas explícitas de subordinación: nunc quid vis? id volo noscere.. Tales yuxtaposiciones son las que han dado origen al em pleo no clási­ co del indicativo en interrogaciones indirectas : “scio iam quid vis d i­ cere” (Mil. quid lubet. h a e d illu m m e tu o m d ic e s s e v e l v it e llu m ... pauxillisper. optum um e s t” (“me callaré. scin?. Epid. p a p illa r u m h o r r id u la r u m o p p r e s s iu n c u la e . ea v id etu r” (“pardiez que m e parece que es ella”. y especialm ente com parativos (plusculum . m aiusculus. Bacch.. etc.. “hercle opinor. “hoccine si miles sciat. c o t u r n ic e m . Bacch. ita su n t tu rp es. am ­ pliuscule. am burebat g u tturem ” (Mil. 463). 612). sino tam bién en los adjetivos (vetulus. “ibo. expresándose la apódosis p o r medio de una frase deíctica y uxtapuesta: “o p u ’ne e rit tibi ad­ vocato tristi.. nitidiuscule. credo ecastor Venerem ipsam e fano fugent” (“pues si vinieran estando . adverbios (pausillatim . “iam faxo hic e rit” (Mil.: d ic m e ig itu r tu o m p a s s e r c u lu m . Estas construcciones p aratácticas abundan en P lau ­ to (véase Sintaxis. tardiuscula). In ­ cluso encontram os el derivado verbal m issiculare (E pid. Se requiere la aten ­ ción del oyente p o r m edio de frases in tro d u cto rias como quid ais?. credo hercle has su sto llat aedis to ta s” (Mil. viden?. 663). dic mihi. visam ” (“iré y veré”. con el que podemos com parar pensiculo (Gelio y Apuleyo). 420).. cf. liquidiusculus.. eodem consilio quod intus m ed itati sum us gerim us re m ? ” (Mil.. Debe notarse que las form aciones de dim inutivo n o se encuentran solamente en los nom bres. “sed m e excepit : nihili facio quid illis faciat ceteris” (Mil. En el ejem plo que sigue la interroga­ ción equivale a u n a oración condicional. m inutulus. 235). 36).). 666 ss... 324). “n am n im i’ calebat... g a llin a m . iracundo? ecce m e!” (Mil. 59).. 168). El mismo estilo de p aro d ia aparece en Asinaria.. p r e h e n d e a u r ic u lis . 309) . p. 835) . es lo m ejor”. “adeam us appellem us” (Mil.. Mil. c o m p a r a la b e lla c u m la b e llis . Cualquier tip o de subordinación lógica puede estar implicado en tales yuxtaposiciones : consecutiva como en “ta n ­ tas divitias habet.). 333). n o s tr o r u m o r g io r u m . quid vis?. 417). — iu n c u la e .. a g n e llu m . etc.. “sed volo scire. La expresión coloquial está a m enudo in te rru m p id a por p a ré n ­ tesis: “nam vigilante Venere si veniant eae. Vamos a cerrar esta rá p id a ojeada a los caracteres coloquiales del latín plautino con la consideración de algunos fenóm enos que reflejan la rapidez y espontaneidad del diálogo.. 132). dicaculus.

qui Athenis fuerat. 382) o m odestia (opinor. 461) el hablante ha m ezcla­ do dos m odos de expresión: “no hay ni u n a diferencia de tre s días en tre sus edades” y “no se p o d ría d ecir cuál de los dos es el m ay o r”. desde luego. La espontaneidad del hab la conversacional. 127). am abo. Tam bién es un hecho fre­ cuente en el habla coloquial el que el h ablante com plete el esquem a de u n a frase y desarrolle luego u n a serie de ideas secundarias. qui hanc am a­ v era t” (“se la di (la carta) a u n m ercader p a ra que se la entregase a él. “dedi m ercatori quoidam qui ad illum deferat. etc. De m odo sim ilar “u t edorm iscam hanc crap u lam quam potavi p ra eter anim i quam libuit sen ten tiam ” (“p a ra poder d o rm ir e sta borrachera que cogí bebiendo co n tra m i voluntad”. que se había enam o­ ra d o de ésta”. el que estuvo en A tenas”.). ac (non quia adens praesens dico hoc) pernim ium in te re st” (Ad. al cuasi-prólogo de la com edia en cuestión (Acto II. a las ilogici- dades y dislocaciones sintácticas que los gram áticos llam an anaco­ lutos. Rud. sese illum am are. “m inis viginti tu illam em isti (quae res tib i v o rtat male) : argenti tan tu m d a b itu r” (Ad. 586) resulta ser una fusión de praeter anim i sententiam y praeter quam libuit. Mil. Te­ nem os este tipo de adiciones en “ait. credo. lleva..).. 322 s . al d e ja r poco tiem ­ po a la reflexión o corrección.) .. 925) .. advortite anim um ”. que serían capaces... 555). Mil. por C ástor. En el curso de la frase el hablante puede olvidar la construcción con la que h a com enzado y p a sa r a o tra distinta.. Demea. Mil. pero p u eden servir com o m u e stra de u n procedim iento típico de la exposición oral. m eum erum . Athenis qui fu it” (“dice que está enam o rad a de él. 392). de mi am o... P lauto. fenóm eno m uy com ún en el habla cotidiana.). El paréntesis plenam ente explicativo parece m ás raro en Plauto que en Terencio. de hacer escapar del tem plo a la m ism a Venus” Poen. el que hab ía estado en Atenas. Los dos ejem plos propuestos p erten e ­ cen. P o r ejem plo. Tales paréntesis son especialm ente frecuentes con expresiones de c o rte ­ sía (“sed. Escena 1. tan feas son. 191). en “triduom non in terest aetatis u te r m aior siet” (Bacch. como hem os visto.a).. creo. E stas adiciones de consideraciones su b ­ siguientes dan lugar a u n coloquialism o sintáctico especialm ente fre­ cuente: el acusativo proléptico. de quien tom a H ofm ann la m ayoría de sus ejem plos: “dictum hoc ín ter nos fuit (ex te adeo ortu m st) ne tu curares m eum neve ego tu o m ?” (Ad. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 87 Venus despierta. a m i amo.. F rases com o “viden tu hunc quam inim ico vultu in tu itu r? ” (Capt. U na lengua puede ofrecer varias alternativas p a ra la expre­ sión de un a significación dada. Un tipo especialm ente frecuente de anacoluto sin táctico es el ocasionado por . “dic m odo hom inem qui sit” (Bacch. P o r este cam ino aparece la contam inación. 131 ss.. 796 ss. “nim ium in ter vos. 557) llevan de m odo n atural a cons­ trucciones del tipo “qui noverit m e quis ego sum ” (M il.. m eum erum .

trapes- sita. Y lo logra aludiéndolo al prin ci­ pio de la frase. rodear (un cabo. pessulus (πάσ­ σαλος).). etc. quos quom nil re fe rt pudet.. Podem os a h o ra p asar re ­ vista a sus principales características. E n tre los térm inos n áuticos observam os prora. el que da la señal de p a ra r (παύσοα). 1114). certo scio. p o r architectus. machaera. cf.. De ahí derivan anacolutos del tip o denom inado nom inativus pen­ dens: “n am u n u m conclave. La p a la b ra contus (κόντος) n o aparece en P lauto. la ubertas serm onis Plautini que hizo fam oso al a u to r e n la antigüedad y llevó a opinar a V arrón que “in argum entis Caecilius poscit palm am . Según se ve. adulación y denuesto: en todos estos tem as se explaya P lau to con estruendosa alegría y agresiva vitalidad.. “quod apud nos fallaciarum sex situ m st. vicio y virtud.. A veces u n a oración su stan tiv a in tro d u cid a por quod se encuentra en la m ism a posición de n eu tralid ad sintáctica: “istuc quod das consilium m ihi. nauta. in serm onibus P lau tu s” (Sat. “p lerique hom ines.). cam psare “do­ blar. que . nauclerus. q u e podem os tra d u c ir p o r u n a expresión coloquial que comience p o r “en cuanto al consejo que m e d a s . p o r paedagogus. pues. in eo conclavi ego p erfodi p arietem ” {M il. in trig a y am or. logista. 399 B.). Men. concubinae quod d ed it m iles. exagoga “exportación” . En am bos ejem plos el te m a central de la o ra ­ ción pendens es recogido luego en la construcción: de ista re. etc. 1156 s. nautea. Conviene añadir aq u í algunas o tras palabras del léxico náutico no atestiguadas de hecho en P lauto : aplustra (pl. reli­ gión.88 INTRODUCCIÓN AL LATÍN el afá n del hablante p o r fijar desde el comienzo la atención sobre lo que en el m om ento le interesa.) ” (κάμψαι) y pausarius “p a tro n (de rem e­ ro s”) . carina (si es que realm ente procede de καρύϊνος). la educación y enseñanza.. u n inagotable flujo de p a ­ labras griegas siguió p restan d o su colaboración. Queda.. ubi pudendum est.. 166). lem bus. estoy seguro de que cualquier ciudad puede ser tom ada con engaño”.”. p a la b ra que se en­ cuentra en poesía a p a rtir de Ennio (= αφλαστον).. pero su existencia e stá garantizada p o r el verbo coloquial percontor. ballista. sym bolum . la m edici­ na. sylla­ ba. 140). a la que luego hace derivar hacia o tra construcción... etc. exanclare (άντλεΐν). stega “cu b ierta”. lujo y relajo. y parece razonable suponer que ésa e ra la lengua coloquial de su tiem po. syngraphus. oppidum quodvis videtur posse expugnari dolis” (“con lo que hay de tram p as en nosotros seis. Mil. Derecho. claro que a p rim era vista hay p ru eb as de peso p ara concluir provisionalm ente que las com edias de P lau to representan una lengua efectivam ente hablada. milicia. La p rim e ra im presión es la de la abrum adora fecundidad de su vocabulario. in ethesin T e­ rentius. la técnica. Los negocios y finanzas están representados en P lauto p o r danista. dolis. es decir. por glaucuma. te cum illa verba facere de ista re volo” (Mil. celox (κήλης transform ado p o r asociación con velox). ibi eos deserit p u d o r” (Epid.

fucus “rouge” . batioca (βοσιάκη). fr. Mil. 7. e u g a e ! e x o r n a tu 's b a s ilic e . t ia r a o r n a t u m le p id a c o n d e c o r a t s c h e m a . soigné. c u m a tile a u t p lu m a t ile . scom ber. De cum atile com enta Nonio: “cum atilis a u t m arinus aut caeru ­ leus. narita (νηρίιης). Tam bién los adornos y cosm éticos tom an sus nom bres del griego : spinter (σφιγκτήρ “b razalete”). “perfum e b a ra to ” (cf. quasi fluctuum similis. cyathus. T am bién en el dom inio de la zoología ap o rtó el griego m uchos t é r ­ m inos : “edepol haec quidem bellulast. c a lt u la m a u t c r o c o t u la m . ballaena. n u gatorio u nguento”) . lin te o lu m c a e s ic iu m . V arrón. cista. in d u s ia ta m . patagiarii. a graeco tractu m . L. P o r últim o podem os d a r ejem plos de los adjetivos y adverbios de b u e n tono equivalentes a nuestro s chic... patina. b a s ilic u m a u t e x o tic u m . culleus (κολεός). plaza. r ic a m . etc. P lauto p re ­ se n ta u n derivado en “neque fe n stra n isi c la tra ta ” (“ni ventana si no es en rejad a”. 379). balanus —un m arisco—. P a rtic u la r­ m ente num erosas son las p alab ras que designan a recipientes de vino y objetos del a ju a r dom éstico: am pulla. (E p id . concha. 229 s s . De p a rtic u la r interés es la p a la ­ b ra clatri “en rejad o ” (C atón). fluctus enim graece κύματα d icu n tu r”. etc. : : pithecium haec est prae illa et ■sp inturn iciu m ” (Mil. 508 ss. e a r in u m a u t c e r in u m . P ero es en la esfera del placer. y m acellum “m ercado d e ab asto s”.. scyphus. 989). 462 s s .: phyrgio. lagona (λάγυνος). molocinarii. cincinnus “bucle” y schoenus. t u n ic a m s p is s a m . diabathrarii. m uro­ batharii. t u m h a n c h o s p it a m a u te m c r e p id u la u t g r a p h ic e d e c e t! (P e r s. del que proceden esp. zonarii. su b p a r u m a u t su b n im iu m . etc. La influencia griega sob re la organización de la vida ciudadana es evidente en p réstam o s com o platea. L. gaulus. lujo.. que puede rem o n tarse a un dórico κλδθρα y es p ro bablem ente u n p réstam o m uy antiguo. d isi­ pación y libertin aje donde m á s especialm ente G recia prestó su co n ­ trib u ció n a la vida y la lengua de R om a. Que las m ujeres rom anas m irab an a las griegas com o las n u e stra s a las francesas en m ateria de m odas es evidente p o r p asajes com o: q u id is t a e q u a e v e s t e i q u o ta n n is n o m in a in v e n iu n t n o v a ? tu n ic a m r a lla m . place. e ingl. corcotarii. cantharus.) . ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 89 probablem en te tuvo en o tro tiem po el sentido de “sondear o p ro b a r con u n a v ara”. Podem os citar tam bién los n om bres de artesanos del lujo registrados en Aulularia. 64: “schoenicolae ab schoeno. thylacistae. p a ta g ia ta m . cadus.. O tros son cantherius. m arsuppium .. strophiarii.) .: e u g a e .

Bacch. choragium.. Sin em bargo.. “p astel de cebada” . au n siendo co rrecta la hipótesis de que esta p alabra es u n calco de έξεντερίζειν. E sto e s tá firm em ente apoyado por el hecho de que en las com edias de P lauto las p alab ras y expresio­ nes griegas aparecen p redom inantem ente en los p arlam entos p ro ­ nunciados p o r esclavos y p ersonajes de condición popular. y h a sta la p alab ra que significa “alegre” es griega: hilarus. congraeco. pergraecor. μαζα. Pudo m uy bien o cu rrir que los públicos rom anos e n c o n tra ran el griego irre ­ sistiblem ente cómico. in te­ ligente”. com issor (κω μάζω ). y h a sta qué p u n to los rom anos m irab an a los griegos com o a sus m aestros en el libertin aje puede verse en el sentido atrib u id o a las palabras graecor.. discus. pancratice) y en el del teatro (scaena. 743). Pero una influen­ cia m enos inocente del griego es la que se observa en sycophanta. Sin duda m uchos de ellos fueron recogidos p o r la plebe ro m an a en su e stre ­ cho contacto con los griegos que se h ab ían asentado en la urbe. 712). A hora bien. m oechus. άδικος es tu . 248). D ebe tenerse p o r cierto que la m ayo­ ría de los num erosos p réstam o s griegos que encontram os en el latín de esta época no fueron in troducidos p o r las clases cultas. Esto e stá im plícito en los juegos de p a ­ labras griegas en que P lauto se com place con frecuencia: “quis istic est? :: C harinus :: euge iam χάριν τούτω ποιώ” (Pseud. com o el francés en general o la p alab ra ale­ m ana que designa al nú m ero cinco se lo p arecen a los asiduos de los m usic-halls ingleses. “benene usque valuit? : : p an cratice atq u e athletice” (“ ¿se h a m antenido b ien de salud? : : com o u n cam peón de lucha libre. m assa (gr. ningún a u to r cómico em plearía u n a palabra to talm en te incom prensible p a ra su auditorio. en lugar de ¡bis! los rom anos g ritab an πάλιν). Bacch. y pasaron a fo rm ar p a rte integrante del h ab la cotidiana de los e stra ­ tos m ás b ajo s de la población. non δικαία.. graphicus servus “esclavo agudo. m oechisso. Así exenterare aparece cuatro veces en el Epidicus. 436 s s . pero en ningún o tro lugar n i en P lauto ni en Terencio. “quis igitur vocare? : : Diceae nom en est : : in iu ria ’s. a u n ­ que fuera superficialm ente. athletice. bardus (βραδύς). a los originales griegos que P lauto seguía. et m eo ero facis iniu riam ” (Mil.). p o r supuesto. bien ilu strad o en el p asaje siguien­ te: “au ru m . postulas. falsum nom en p o ssi­ dere. no puede d u d arse de la ca­ pacidad del auditorio rom ano p a ra com prender algo de griego. parasitus. blennus. Algunos de estos p réstam o s pueden deberse. O tro indicio en este sentido es el uso frecu en te del griego en térm inos y expresiones de jerga: m orus.. Philocom asium . logi (equivalente a fabulae).. quod dem scortis quodque in lu stris com edim con­ graecem ” (“dinero p a ra gastárm elo en cortesan as y en com ilonas y ju erg a s en lugares de m ala n o ta ”.90 INTRODUCCIÓN AL LATÍN La influencia griega se d e ja ver tam b ién en el cam po del d epor­ te (palaestra. atléticam ente”.

27. induxis. coup. Mil. podem os citar a Livio. 897). graecissare. etc. el cómico siciliano. el locativo de la q u in ta declinación aparece en la form a die (die crastini). en tró tam bién en el latín. En el verbo po d e­ m os d estacar los im perativos face. eampse. si bien su significado la­ tin o puede h ab er sido influido p o r u n a falsa asociación con daps. capso. co­ m issari (κωμάζειν). está n m odelados sobre préstam o s griegos en -ίζω. cyathissare. si dices la verdad”. el infinitivo con valor final. dixis. eum pse. P or lo que m ira a la m orfología. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 91 luego (LXX) “bulto. En la e stru c tu ra gram atical hay pocas diferencias entre la lengua de P lauto y el latín clásico. “b ofetada”. illisce. fr. relativo e indefinido). p ero p o r el verbo derivado percolopare de P etronio es evi­ dente que la lengua h ablada poseía u n a form a *colopus. p lau to p resen ta la form a tra n sc rita colaphus. golpe. las preposicio­ nes ex e in con nom bres de ciudades. el ablativo singular aliqui. adap tán d o se ζ al sistem a fonem á- tico latino en la form a -ss. así como el infinitivo pasivo en -ier (adducier). nom inativos de p lu ral como hisce. adaptación de άρπάγη.(cf. faxim. it. puede verse con qué independencia se de­ sarrolló en latín el sufijo.. 1065). si vera a u tu m as” (“te prop o rcio n aré etern o banquete. colpo. Los pronom bres p resen tan form as como ipsus. drachumissare. eapse. com o nom bre p ro ­ pio. etc. m asa”) aparece usado en una frase so rp re n ­ dentem ente m oderna: “arg en ti m ontes. destacan algunas divergencias con respecto a lo que será la n orm a clásica: encontram os un vocativo puere. 11: “quos androgynos vulgus u t pleraque faciliore ad duplicanda verba Graeco serm one ap p ellat”. Pertenecen a la tercera conjugación algunos verbos que luego p asan a la se­ .. el ge­ nitivo de singular de la c u a rta declinación es p o r lo regular del tipo senati. harpago. A través de pa tris­ sare “im itar al p a d re ” (si b ien es cierto que u n πατριάζω con este sentido está atestiguado p o r Pólux). designa en argot al “ro balotodo”. La p alab ra vulgar κόλαφος “golpe e n la cara” .. no m ontones”. Incluso u n sufijo verbal de uso m uy com ún en griego fue trasp lan tad o al latín y se hizo p ro ­ ductivo : malacissare. non m assas” (“m ontañas de dinero. Algunos de sus usos sintácticos fueron evitados en época p o sterio r: el acusativo con utor.. E n “aetern u m tibi dapinabo vic­ tu m . y no hace P lau to la distinción clásica en tre el ab la ti­ vo singular en -e p a ra p articipios y en -i p a ra adjetivos (m alevolen­ te). Capt. el perfecto tetuli. y com o una prueba m ás de la capacidad del b ajo pueblo de Rom a p ara recoger incluso las p alab ras griegas m ás curiosas. P o r últim o. qui (interrogativo. el indicativo en interrogativas indirectas. todos ellos provocarían de­ sazón pero no radical incom patibilidad en u n purista. Esta form a vulgar es el origen del esp. que e stá atestiguada desde E picarm o. su b ju n ­ tivos y optativos de aoristo [N ota 11] como faxo. dice. m assa < μ ά ζα ). dapino = δαπανάω. purpurissare.

P od ría considerarse esto com o u n a confirm ación de que P lauto utilizó en sus com edias la len­ gua hablada de su época. sis sciens ya visto).. que aun en la correspondencia de Cicerón aparece em pleada en pasajes de especial intensidad em ocional (“cu ra I. indupedio. Tales re s­ tricciones en los rasgos arcaicos pod rían ap u n tar a que la lengua de la com edia sea. que aparecen sólo al final de los senarios. Intuor. controrsia. audit. dicär.1 Algunos verbos deponentes clásicos aparecen en activa: arbitro. Or. 52. los infinitivos en -1er aparecen de m odo casi invariable en tal posición (unos 168 ejem ­ plos) o en final del hem istiquio (6). figier. al m enos en cierta m edida. el Senatus C onsultum de Bacchanalibus de 186 a.92 INTRODUCCIÓN AL LATÍN gunda: olere. M ás o m enos lo m ism o puede decirse de los su b ju n ­ tivos fuam y fuas y de los optativos duim y duis. sëd. m iseritu m est.[ N o t a 12] (la form a vert. p o r su parte. dicêt. aunculus. 161. gnoscier. Así. Quintiliano. En la pronunciación vor. I. 1. . la figura etymologica. 4.° 8) presen ta arvorsum . Los verbos im personales tienen u n p e r­ fecto pasivo: p u d itu m est.. las vocales largas en sílaba ñnal se m antenían tales: dicät. audiens sum . figuran solam ente al final de los m etros m ás largos. 22. 48. ha dem ostrado que hay. C. antehoc (Plauto no u sa antea). una clara diferencia en tre la lengua de los senarios y la de los m etros m ás largos. Ep. que tal tipo de pronunciación e ra m irado com o su b ru sticu m en sus tiem pos). Algunas d e estas divergencias con respecto a la norm a clásica pueden ejem plificarse p o r inscripciones de la m ism a época. tëd. interdius.todavía no h ab ía pasado a ver. en efecto. perta esu m e s t. H affter. Así. cf. puditum est ta m b ié n e n Ció. Se encuentran algunas form as p erifrásticas: carens fui. la -s final tra s vocal breve se p ronunciaba débilm ente y carecía de va­ lor prosódico (sabem os p o r Cicerón. ad Q. algo estilizado y a r ti­ ficial. y la construcción p erifrástica scientes esetis (cf. U na m ayor lib ertad se observa en los cantica. 25). P o r ejem plo. m ater. antidhac aparece un to ta l de nueve veces en P lauto y siem pre en final de verso.. esto desm entiría n u estra conclusión provisional de que es un reflejo de la lengua hablada de la época. interduim y creduis. n. E n tre los adverbios tam bién se d a n arcaísm os: antid hac. 2. fervere.se decía introducida p o r Esci- pión Africano. Pro Flaco. dinus.. pertaesum e n Ció. y la » intervocálica se elim inaba en p alabras com o obliscor. Podem os añad ir el prefijo verbal indo: indaudio. indo-tueri. oratör. etc. sis sciens. la -d final se pronunciaba todavía en m ëd. P ero la observación m ás atenta de los arcaísm os usados p o r P lauto debe detenernos: m uchos de ellos es­ tá n relegados al final del verso.en lugar de v o rt. 7. H. fr. en u n detenido estudio de una pequeña selección de fenóm enos. (Apéndice.

511). Las frases aliteradas eran. “u t celem p atrem . tu a flagítia au t dam na a u t desidiabula?” (Bacch. 1088). vos volo. 592. Estos ejem plos ilu stran adem ás o tro recurso estilís­ tico m uy socorrido: las asonancias de diversos tipos. u n rasgo de la m ás antigua latinidad... u n a v ariante del sencillo opportune advenis es “o p tu m a o p p o rtu n ita te am bo advenistis” (Merc.. . con la que podem os co m p arar “te expecto: oppido opportune te o btu listi m i obviam ” (Ter. De p rim a ria im p o rtan cia es el estilo hinchado o rim bom bante [ N o t a 13] que se logra p o r la sum a de varios recursos.. vos peto atq u e obsecro” (Cure. EI recurso coadyuva. iam ipse cautor captust. T am bién P lauto es rico en tales expresiones rim bom bantes. al proposito fundam ental de los m ultiples efectos cómicos p lau- tin o s y p o r ello aparece casi invariablem ente en los parlam entos de los principales caracteres cóm icos: el esclavo. 759). según puede verse p o r frases de c arácter proverbial (plaustrum per- culi “he hecho volcar el c a rro ”. “vos am o. 359). aparece con m ayor frecuencia en los m etro s largos que en los se n a ­ rios yám bicos. P a ra n u estro s fines actuales b a sta rá con u n o s pocos ejem plos ilustrativos.. 964). 1 4 8 ). 20. Igual d i­ ferencia de estilos en tre senarios y m etro s largos se da en Terencio. de alegría en “opsonabo opsonium ” (Stich. el p a rásito y figuras sim ilares. fatui fungi. de b u rla en “calidum p ra n d isti p randium ” (Poen. velim vom itum vom as” (Bud.. 21. 517). 3). Ep.. indicador de una especial em otividad. Los senarios difieren tam bién de los dem ás m etros en su em pleo d e o tro s recu rso s de estilo característico s de la literatu ra latin a prim itiva.. 458.. Com.2 “stu lti stolidi. 440)... 355). De ellos se h a b la rá a lo largo del capítulo siguien­ te. A ú n m á s re b u sc a d o r e s u lta e l “p ro d e u m p o p u la riu m o m n iu m a d u le s c e n ­ tiu m p o stu lo o b secro o ro p lo ro a tq u e im p lo ro fid em ” d e Cecilio. En cam bio. Ep. de pathos en “aequo m endicus atque ille opulentissim us censetur censu ad Acche- ru n te m m o rtu o s” (Trin. desde luego.. n a tu ra lm en ­ te. P o r ejem plo. “estoy p erd id o ”. 493 s.. buccones” (Bacch. en el septenario trocaico v. de denuesto en “pulm oneum .. Pistoclere. 15. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 93 u t valeas m eque am es am ore illo tuo singulari”. b a rd i blenni. Ad. El m ás ele­ m ental de ellos es la acum ulación de sinónim os: “spes opes auxilia- que a m e segregant sp ern u n tq u e se” (Capt. Y en los casos en que se reg istra en senarios se re ­ vela claram ente com o recurso estilístico estudiado. así com o p o r ejem plos provenientes de las 2. 563 encontram os u n a form a “h inchada” : “n um quid est quod ope­ ra m ea vobis opu’ s it? ”. 322). 375). aparece utilizada en u n a despedida la fórm ula con­ vencional “n um quid nos vis?”. En Phorm io. A d fam... La form u la de cortesía di dent quae velis se hincha p a ra d ar “di tibi om nes om nia o p tata o fferant” (Capt.)...

944). 114).. revocas. “com pellare et com plecti et co n trectare” (Mil. 439).) pol magi’ metuo ne defuerit mihi in monendo oratio. 824. —iunculae. exle­ cebra” (Bacch. sator sartorque scelerum et messor maxume? (Capt. timore torpeo. ñeque ut hunc adeam scio.. Es m uy corriente tam bién la aparición de tricola con aliteración (tipo v e n iv id i v id ) : “exitium .. (Capt. 616 s. (Bacch. “complicandis com ponendis” . E jem plos de estos fenóm enos pueden recogerse a m anos llenas de casi todas las páginas de Plauto.) nunc ego omnino occidi.) teneris labellis molles morsiunculae. “nec vola nec vestigium ”. 115). (Truc. siccae. 331). “im petritum inauguratum st”. 37 s. No son infrecuentes los efectos de rim a: ñeque ut hinc abeam.) Como ejem plo de la rebuscada estilización de los m etros largos y los cantica podem os citar: . 67 ss.. : : quid hoc est negoti? quid ego deliqui? :: rogas. “oleum et operam perdere”. sem isom nae” (Cure.94 INTRODUCCIÓN AL LATIN otras lenguas itálicas (véase el capítulo siguiente). (Pseud.) inicite huic manicas* mastigiae.. excidium . etc. numquam postilla possis prendere. 805 s. (Pseud. 659 ss.. su p erstitet” (Pers. : : pol quoque metuo lusciniolae ne defuerit cantio. : : omnes profecto liberi lubentius sumu’ quam servimus. nostrorum orgiorum.. papillarum horridularum oppressiunculae.. “screanti.. suppetat. “obliga obsigna”. P articu larm en te frecuentes son los p ares de palabras aliterados. “vivit valet”. sis fidelis.) nemo illum quaerit qui optumus et carissumust: illum conducunt potius qui vilissumust. a m enudo en asíndeton: “cibatus com m eatusque”. 116 ss. nunc ego inter sacrum saxumque sto. “lab itu r liq u itu r”..) La rebuscada estilización de la lengua de plauto se m anifiesta claram ente en la lectura de u n a página cualquiera elegida al azar: liber captivos avi’ ferae consimilis est: semel fugiendi si data est occasio satis est. (Capt... “vivus videns”. Com o ejem plo de tricolon que m uestra la “ley de los m iem bros crecientes” (véase el capítulo siguiente) podem os citar “fac fidele.. 1052). “retines. “se adplicant adglutinant”. cave fidem fluxam geras” (Capt. “supersit... “vic­ tu et vita”. rogitas” (Men.

mihi rem summam credidit cibariam. 308: “eho tu. La lengua de P lauto contiene indudablem en­ te num erosos elem entos coloquiales.) illic hinc abiit. quanta labes larido. quanta porcinariis. 622 ss. la construcción y el em pleo del verbo frecuentativo son coloquiales. 152). (Poen. el tu repetido. mi Olympio. Como ilustración final podem os aducir el diver­ tido p asaje de la escena in ic ia l3 de la Casina en que Olimpión in cre­ p a a Calino: quid facies? : : concludere in fenstram firmiter. logró el tono picante adecuado al género cómico. vin tu facinus facere lepidum et festivom ?”. (Capt. unde auscultare possis quom ego illam ausculer : quom mihi illa dicet “mi animule. 123 ss. e stá m uy lejos del habla cotidiana de la época de Aníbal. in o p io sas consili. M ilphio. C alando co n igual libertad en la lengua del derecho. de la religión y de la trag ed ia de su tiem po y. En Poen. q u a s t u s a p ie n te r d o c te e t c o rd a te e t ca te m ih i re d d id is ti o p ip a ra s o p e ra tu a . adem ás. d u b ias. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 95 haec est. los adjetivos lepidus y fe stiv u s ). 901 ss. La lengua de Plauto. estne ita ut tibi dixi? aspecta et contempla Epidice: usque ab unguiculo ad capillum summumst festivissuma. construcción fran ca­ m ente ra ra y arcaica.. (Ep. P o r ejem p lo : sa e p e ego re s m u lta s tib i m a n d a v i. S e ñ a la H a f f te r q u e e n la s esc e n a s in ic ia le s la le n g u a e s tá co n f re c u e n ­ c ia m á s e stiliz a d a q u e e n o tro s p a s a je s . p ero no constituyen sino uno de los m uchos ingredientes con los que P lauto modeló u n a lengua rebuscada y artificial en alto grado.) .. estne consimilis quasi quom signum pictum pulchre aspexeris? e tuis verbis meum futurum corium pulchrum praedicas. quem Apelles ac Zeuxis duo pingent pigmentis ulmeis.. quanta laniis lassitudo. el tono coloquial es inequívoco (obsérvese la exclam ación.) Vemos ahora cu án p ro fundam ente tenem os que modificar n u e s­ tra p rim era conclusión. iam ut ego collos praetruncabo tegoribus! quanta pernis pestis veniet. quanta sumini apsumedo. di immortales. la desinencia del infinitivo pasivo. 3.. arcaica.. E n la expresión lepida m em oratui (Bacch. y sin em bargo el verso contiene una figura etymologica. En “m agistron quem quam discipulum m in ita ­ rie r” (“ ¡que u n discípulo se atreva a ’ am enazar a su m a estro !” Bacch.. aun la de los senarios. quanta callo calamitas. sie m p re d e n tro de los se n a rio s y á m ­ bicos. eg en as. con los rasgos coloquiales que hem os registrado. A través de unos pocos ejem plos finales podem os o b ser­ var cu án inextricablem ente m ezcló lo coloquial y lo estilizado. 62) el adjetivo coloquial lepi­ dus aparece usado con el dativo de u n supino.

faxim y faxo sobreviven. etc. Nos queda p o r descubrir ahora el resultado de la aplica­ ción de los m ism os criterios y m étodos de análisis a la lengua de Terencio. altercare. la lengua h a realizado ciertos progresos hacia la n orm a clásica. Se ha consum a­ do el cam bio fonético ejemplificado -en votare > vetare. resum iendo. la vis cómica y el vigor de las bulliciosas y picarescas com edias de Plauto. en tanto que Plauto p resenta nueve ejem plos de -ris. etc. ap a­ rece sólo dos veces en Terencio. [N ota 14. mea festivitas. sine tuos oculos deosculer. Terencio es m ás arcaico que Plauto en un aspecto: en la segunda p ersona del singular pasiva usa norm alm ente las form as m ás breves en -re.o em plea m ás ra ­ ram ente. furcifer. A estas diferencias se les ha dado una interpretación social. el dativo de singular femenino solae. nos introducen en u n m undo lin­ güístico m ás tranquilo y reposado. cuya vida literaria com ienza unas dos generaciones después de Plauto. son empleadas p o r Terencio como recurso deliberadam ente arcaizante en pasajes con rem iniscencias de la len­ gua del derecho. Según algunos estudiosos co rrespon­ d en a diferencias de clase. meu’ festus dies. Plauto refleja el habla de los estrato s m ás b ajos de la población. algunas fo r­ m as activas como luctare.. reticencia y autocontrol caracterizan su estilo. 132 ss. quom mihi haec dicentur dicta. Los efectos de Terencio son m ás sutiles: reserva. siem. ciertas form as gram aticales que aparecen librem ente en P lauto: las form as m etaplásticas como fervere. que Cicerón prefiere en el presente de indicativo p ara evitar la confusión con el im perativo. face. meu’ pullus passer. P o r lo que se refiere a Plauto. como era de esperar. vortere > vertere (véase su p ra). que es norm al en Plauto. sine amabo ted amari. son m ás raras. mi lepus”. m ientras que Terencio em plea el lenguaje de la sociedad refinada: el círculo ilustrado de los Escipiones. E ntre las form as no clásicas de la len­ gua de Terencio podem os anotar. hisce (tam bién hi). hem os visto ya cu án lejos de la verdad está esta tesis. nunc ne tu te mihi respondere postules abeo intro. ipsus (tam bién ipse). nunca u sa dice o duce. ta n frecuentes en Plauto. En pronunciación y gram ática. .) Las com edias de Terencio. y. im perfectos del tipo insanibat. quasi mus in medio parieti vorsabere. Las form as de optativo en -ssim . duint. tum tu. (Cas. tetuli. voluptas mea.. ciertos arcaísm os confinados al final de las unidades m étricas (verso o hem istiquio) : -ier.96 INTRODUCCIÓN AL LATIN mea vita. p o r últim o. H an desaparecido la exuberancia. mea columba.] Terencio evita. taedet tui sermonis. attigo. olere. mea mellilla. pero en frases estereoti­ padas..

supliéndose p o r la p re ­ gunta precedente el verbo que lo apoya. age. ut fit. Se ha hecho ver p o r H affter.(véase s u p ra ). nova hic? : : compluria. m enos com puestos con ad-. con-. (Ibid. vah. y la m ayoría de los que él in tro d u jo fuero n luego in corpora­ dos a la lengua literaria.. 474. p o r ejem plo. etc. que Terencio p r e ­ fiere las interjecciones p rim arias como hem . Éste es ta n sólo un ejem plo de la realidad de que en T erencio hay u n m ás estrecho ensam blaje e n tre los parlam entos de las p artes dialogadas. st! abi. 8 1 6 . ne me istoc posthac nomine appellassis : : Quid.) quid istuc negotist? : : iamne operuit ostium? : : iam. De Antiphone audistin quae facta? : : o m n i a (Ibid. : : ita.. con el m ínim o de palabras.) una omnis nos aut scire aut nescire hoc volo : : ah! : : quid est? (Ibid.) Geta! : : hem! : : quid egisti! (Ibid. Hay m enos verbos frecuentativos. merlos dim inutivos.. 809. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 97 Que Terencio utilizó u n lenguaje m ás restringido y refinado r e ­ su lta evidente de la consideración de ciertas categorías de palabras que hem os señalado antes com o típicas del h abla coloquial. estne hic Stilpo? : : non : : negas? concede hinc a foribus paulum istorsum.) . los personajes se bastan.. 682. Sophrona.. ya que el sentido se com pleta p o r el contexto situacional... (Phorm. obsecro. T am bién en sus p asajes dialogados se e s­ fuerza Terencio p o r lograr u n a m ás estrech a aproxim ación al h abla n atural.) salve. 447 ss.. etc. El pasaje ilu stra. 609 ss. de. es quem semper te esse dictitasti? :: st! (Ibid. com o en el habla norm al. Son utilizados con m ayor econom ía y com o indicadores de c arácter los térm inos de denuesto o invectiva. Hegio : : ego? Cratinum c e n s e o si tibi videtur : : dic. Geta ! : : venire salvom volup est : : credo : : quid agitur? multa advenienti.) E sta últim a exclam ación en P lauto aparece invariablem ente seguida de u n im perativo : st! tace. o tra peculiaridad de la fidelidad de T erencio al uso coloquial : con m u ­ cho m ayor frecuencia que P lauto p erm ite Terencio que aparezc u n non aislado en u n a resp u esta negativa. sodes. Cratine : : mene vis? : : te.. y que con m á s frecuencia que en P lauto constituyen de p o r sí u n a expresión com pleta: ecquid spei porrost? : : nescio : : ah! (Phorm. 740 ss. a las se­ cundarias hercle. au. adem ás. non. La agilidad que así se logra puede apreciarse p o r unos pocos ejem plos : quid ago? d ic .) di obsecro vos.

: : imrao vero uxorem tu cedo : : in ius ambula. pues. atque adeo quid mea? “Y. el m ayor refinam iento y reticencia de Terencio puede considerarse com o característico del habla de la clase elevada. fabulae.. hic quandam noram quoius vir uxorem.). las respuestas afirm ativas adm odum . : : meumne? : : [intellexti :: occidi : : hem! (Ibid. obsecro? atque id. a Terencio de P lauto. en efecto. e ffu ttiretis “charlataneaseis” (746). podem os suponer... ogganniat “que (le) m achaque (los o íd o s)” (1030). Pero las diferencias en tre P lauto y Terencio pueden reflejar en igual m edida diferencias de técnica literaria. P o r supuesto.. si potes.) cedo. a hacer de cada locución u n a entid ad independiente. logi (492 s.. oppido (315 ss. refleja el uso de su tiem po.. quid id nostra? “ ¿qué nos im p o rta eso a n o so tro s?” (940). im p in ­ gam (439). P lauto tiende. dicam . non sum apud m e (204). (Ibid. de u n a sola comedia. cedo “dim e” (398).) P o r últim o. los sinónim os p a ra “ ¡tonterías!” hariolare. ade­ m ás. P o r ejem plo. todavía hace uso abundante de palabras y giros expresivos de ca­ rá c te r coloquial. re ­ cogemos conraditur (40). verbo expedí. dilapidat “echa a p erd er (nuestro d in e ro )” (897). (Ibid. :: hem :: quid est? Lemni habuit aliam. aunque m enos vulgar y vigoroso que Plauto. de que Terencio em plea u n notable cau­ dal coloquial que. deputare (246).. ibi continuo (101). : : nullu’ sum : : ex qua filiam suscepit.98 INTRODUCCIÓN AL LATIN P o r últim o: quaeso quid narras? : : quin tu mi argentum cedo.. facessat “ ¡que se largue!” (635). 935 ss. quid portas. : : faciam : : eloquere : : modo apud portum. quien hace de ella u n uso sorprendentem ente reducido. num q u id patri subolet? “¿Es que m i p ad re se huele algo?” (474). tennitur (330). Porque la lengua de Terencio. Terencio. T am ­ bién en este aspecto Terencio reproduce con m ayor fidelidad las condiciones del hab la real: si quis me quaeret rufu’.. aunque m enos pródiga y descom edida en su empleo de elementos ornam entales. 197 ss. u n a vez m ás. no es susceptible de prueba el que tal fu e ra el m odo co­ rrie n te de h ab lar en el “Círculo de los Escipiones”.. ¿qué m e im p o rta?” (389). sic. : : quid facies? : : egone? vos me indotatis modo patrocinari fortasse arbitramini: etiam dotatis soleo : : quid id nostra? : : nihil.). : : praestost. 51.. garris (210). : : enim vero si porrö esse odiosi pergitis. ..) Tam bién encontram os aquí ejemplificado el uso n a tu ra l de la in te­ rru p ció n que distingue. com m odum “ahora m ism o” (614).. No hay duda. desine. En cualquier caso. el Phorm io.

) En este pasaje advertim os. quod fors feret feremus aequo animo. 443 s. cuidadosam ente adornado con aliteración. “d eserta egens ignota” (751). 429 ss. asonancia y hom oioteleuton.) neque mi in conspectum prodit u t saltem sciam quid de ea re dicat quidve sit sententiae. (Ibid. 160 ss.) E ste últim o pasaje. (Ibid. : : quid narras? : : hoc quod audis : : o Geta! quid te futurumst? : : nescio hercle : : unum hoc scio. anáfo ra y quiasm o. la “con­ geries” del final con hom oioteleuton... B a sta rán unos breves ejem plos: at non cotidiana cura haec angeret animum : : audio. “retinere am are am ittere” (175). 276 s. 59 ss. al lado de la cuidada aliteración... ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 99 está m uy alejada del h ab la cotidiana. nam tua quidem hercle certo vita haec expetenda optandaque e s t. com o e ra de esperar. opus est sumptu ad nuptias. (Ibid. incluso de la m á s educada y culta. podem os com p ararlo con este otro: qui saepe propter invidiam adimunt diviti aut propter misericordiam addunt pauperi? (Ibid. 135 ss. (Ibid.) tum pluscula supellectile opus est. Antipho. una m ayor profusión de ornam entación estilística. 665 s. insciens: quoius tu fidem in pecunia perspexeris... “o ra t confitetur p u rg a t” (1035) p ueden serv ir com o ejem plos de . : : dum expecto quam mox veniat qui adimat hanc mihi consuetu- [dinem. : : aliis quia defit quod amant aegrest. El análisis de unos cuan to s p asajes lo h a rá evidente. verere verba ei credere? (Phorm. Los pasajes en versos largos m u estran .) quin quod est ferundum fers? tuis dignum factis feceris.) (A dviértanse el asíndeton y el hom oioteleuton de la prim era línea. La aliteración aparece incluso en p asajes yám bicos de colorido coloquial: abi sis.) persuasumst homini: factumst: ventumst: vincimur : duxit..) que contiene paralelism o de cláusulas. ut amici inter nos simus? (Ibid. tibi quia su p e r e s t d o le t : amore abundas.

E n Plauto. (Ibid. en tan to que Jach m ann h a exte­ riorizado la sospecha de que el correcto y p u ro h ab lar atribuido p o r Cicerón a Escipión y Lelio puede ser sim plem ente u n a inferencia a p a rtir de los usos lingüísticos de Terencio. qui solus lecto sermone. poneris. Aunque sus efectos son m ás sutiles. lenibus atque utinam scriptis adiuncta foret vis comica ut aequato virtus polleret honore . flentem. o dimidiate Menander. no puede hacer cosa m ejor que rep ro d u cir los testim onios antiguos atribuidos por Suetonio [Vita Ter.duint! : : ego te compluris advorsum ingenium meum mensis tuli pollicitantem et nil ferentem. item C. Terenti. u n crítico de o tra lengua.) a dos grandes m aestros del latín: Cicerón y César: Cicero in Limone hactenus laudat : “tu quoque. 519 ss. is nunc m e retin et” (188). Caesar: “tu quoque. aliteración y “m iem ­ b ro s crecientes” lo tenem os ejemplificado en “eius m e m iseret. m uy alejado de él en el tiem po y el es­ pacio. nunc contra omnia haec repperi qui det neque lacrumet: da locum melioribus. Sobre las excelencias del estilo de T e­ rencio y su éxito al cap tar los efectos de la Com edia Nueva griega.. con sus variados y sutiles efectos de carácter. ei nunc tim eo. conversum expressumque Latina voce Menandrum in medium nobis sedatis vocibus effers quiddam come loquens atque omnia dulcia dicens”. aun de la de cualquier círculo refinado. et merito. su a rte m ás recatado. tenem os la lengua de la com edia m usical o de la ópera bufa. en cambio. En realidad. tu in summis. Como ilustración final de o r­ nam entación estudiada y rebuscada podem os citar : di tibi omnes id quod es dignus . puri sermonis amator. El tricolon con anáfora. la lengua de Terencio está m uy lejos del h abla n atu ral.100 INTRODUCCIÓN AL LATIN tricolon en asíndeton. incluso se han planteado dudas a la afirm ación de la vita de que T erencio fue amigo íntim o de Escipión el Africano y de Lelio.) E stos ejem plos b astan p a ra m o stra r claram ente que Terencio em pleó los m ism os recursos estilísticos convencionales de la lengua literaria arcaica (véase el capítulo siguiente) que hem os observado en Plauto. quien —según suele ap u n ­ tarse— hab ría creado personalm ente esta latinidad u rb an a en un esfuerzo p o r d esarrollar un equivalente latino de la in sinuante y re ­ catada άστειότης de M enandro.

Terenti”. Q ue tam bién algunos de sus contem poráneos le censu raron esta fal­ ta de fuerza y vigor aparece claro en el prólogo del Phormio (4 s.) : qui ita dictitat. tenui esse oratione et scriptura levi. unum hoc maceror ac doleo tibi deesse. . quas antehac fecit fabulas. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 101 cum Graecis neve hac despectus parte laceres.

trajero n de sus cam pañas filó- . Pero el propio Vegecio.. tran sfo rm a y perfecciona en respuesta a las m últiples y siem pre cam biantes exigencias de la sociedad y del contorno en que se encuentra situada. Así. Las ciudades y estados helenísticos y helenizados fueron cayendo uno a uno ante u n poder cuya energía no residía en el núm ero ni en la fuerza corporal. hom bres des­ tinados a ser los señores de Italia y del m undo m editerráneo. De la significación de lo griego en el desarrollo de la prim itiva civilización rom ana m ucho se h a dicho ya en los capítulos precedentes. 1). a pesar del grado de riqueza y poder p o r ella alcanzado. se crea. P o e s ía La lengua. que así diagnosticaba las causas de la grandeza de Roma. [ N o t a 15. C. Al pasar ahora al estudio del desarrollo del latín literario esta influencia resu lta abrum adora. recios y disciplinados. la h isto ria de una cultura. ni en la riqueza o la astucia. Y no era m ás que la p u ra verdad: en la época del triunfo de R om a sobre las florecientes ciudades de la M agna G recia en la p ri­ m era m itad del siglo m a.] Del crisol de la historia hab ía surgido u n a nación de soldados-agricultores. ni m ás n i m enos. no había todavía una literatu ra nacional rom ana digna de tal nom bre. reconocía la suprem acía griega en las artes de la civilización: “G raecorum a r­ tib u s prudentiaque nos vinci nem o dubitavit” (De re militari. El conquistador ro ­ m ano se som etió al derrotado. sino en u n a disciplinada unidad y en la p ráctica del ius armorum. C a p ít u l o V EL DESARROLLO DE LA LENGUA LITERARIA A. los generales victoriosos. la h isto ria de u n a lengua es. instrum ento de comunicación del hom bre con sus sem ejantes. La revelación de los tesoros culturales acum u­ lados por el pueblo m ás dotado del orbe a lo largo de una d ilatada y fecunda h isto ria tuvo u n efecto abrum ador. Ansiosos de que Rom a pudiera parangonarse en cu ltu ra con los griegos. jun tam en te con estatuas y pinturas. I.

Esto es conse­ cuencia del form alism o de la lite ra tu ra griega. surgida en tre hablantes del dialecto eólico. ciencia y m edicina : p o r ello el jonio es la lengua aceptada de la p ro sa científica. la lírica coral se desarrolló e n tre los dorios. Mas el h isto riad o r de la lengua. En resum en. y el ateniense Tucídides p ro cu ra d ar a la lengua de su h is­ to ria cierto colorido jonio. quien en 168 a. la h isto ria de u n expolio. la épica hom érica fue el producto de una tradición poética que. tiene que d ar el debido énfasis al hecho de que todos los géneros literarios latinos. y así el dorio se convirtió en el dialecto propio de este género con independencia del dialecto nativo del escritor. El d ia­ lecto épico es u n p roducto artificial alejado del habla norm al de sus creadores. Así. Mas antes de entregarnos al estudio de los autores r o ­ m anos y su em ulación de los m odelos griegos tenem os que recordar . a m anos de bardos cuyo dialecto nativo e ra el jónico. Por esto el d ram a ateniense cam bia bruscam ente de dialecto cuando pasa del diálogo en yam bos a la lírica coral. y con el co rrer del tiem po había de estallar en u n a llam a que igualó en esplendor a la m ás brillan te de los griegos. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 103 sofos y profesores de retó rica p ara educar a sus hijos. P o r su p a rte . el m ayor m otivo de orgullo de un au to r era el ser el prim ero en poner m ano al pillaje. sino varios dialectos. F ueron los jonios los prim eros en escribir historia. Así. Y es que la lite ra tu ra rom ana es justam ente. al m enos en sus inicios. Ejem plo típico del celo filohelénico en el seno de la aristocracia rom ana es Emilio Paulo. debieron su fo rm a y m ucho de su contenido a la p r a ­ xis y la teo ría griegas. El estud ian te de lite ra tu ra griega descubre en seguida que tiene que aprend er no u n a lengua. El m ism o principio es v áli­ do en cierta m edida p a ra la prosa. tales eran las convenciones lingüísticas de la lite ra ­ tu ra griega. con la excepción de la sá tira (“satira to ta n o stra e st” es todo lo que puede proclam ar Q uintiliano). debem os volvernos ante todo a la lite­ ra tu ra griega p a ra alcanzar a com prender el progreso del latín li­ terario. aplastó a Perseo de M acedonia en P idna: como b o tín p o r su victoria no exigió sino la biblioteca del rey. Cierto que el fuego central del genio esencial rom ano ardió invariablem ente bajo esta m asa sup erp u esta de m aterial ajeno. Pero la convención dejó establecido de u n a vez p a ra siem pre que todo au to r épico h asta el final del m undo griego em ­ ple a ra ese dialecto. en la dicción poética de los poe­ m as hom éricos se halla integrado u n caudal de p alabras y giros de períodos cronológicam ente diversos y de d istintos dialectos. de la indiscutida con­ vención que establecía com o apro p iad a p a ra cada género una form a p articu lar de lengua. como p o r ejem plo el Corpus hipo- crático. en el tran scu rso del tiem po. aunque sea tam b ién u n am ante de Virgilio. había pasado. C. Así.

es decir. 198 s. C. Lo que es signifi­ cativo es que de los genitivos en -as citados p o r Prisciano (I. siquidem antiquissimi doctorum. 603 s. Así. dos del B ellum Poenicum de Nevio y uno de los Annales de Ennio. las “glos­ sae”. P risciano no cita ninguno com o procedente de las tragedias de estos poetas. En la época en que los rom anos iniciaron su aprendizaje literario. pues en o tros lugares u sa -ai. todos pertenecen al género épico. V. la frase diva M onetas filia (fr. Suppi.) ha dejado en claro que las convenciones de la poesía helenística con su distinción de géneros prevalecieron en ella. Los ro ­ m anos se toparo n con el m undo helenístico. gala la oscuridad y la alusión e ru ­ dita. F raenkel concluye: una y otra vez puede verse cómo Livio se esfuerza. dusm o (= d u m o ). que se inicia con la traducción de la Odisea en versos sa tu r­ nios p o r Livio Andrónico. El doctus poeta se m antiene ñrm e. el de los sucesores de A lejandro.). 30) “la M usa” contiene el genitivo arcaico en -as que en la tín clásico so­ brevivió sólo en pater fam ilias. qui idem et poetae et semigraeci erant (Li­ vium et Ennium dico. aut siquid ipsi Latine composuissent praelegebant. la lite ra tu ra griega había trasp u esto ya su cénit.) La sensibilidad griega con respecto a la lengua de los diversos géneros literarios se tra n sp a re n ta en la m ás antigua lite ra tu ra ro ­ m ana. y que tenían a. incansable en sus ten tativas p o r d esen terrar n u e­ vo m aterial p a ra su poesía. plurales de tercera persona del tipo nequinont.. u n nativo de T arento que fue llevado com o esclavo a R om a en 242 a. I. quos utraque lingua domi forisque docuisse adnotatum est) nihil amplius quam Graecos interpretabantur.104 INTRODUCCIÓN AL LATÍN otro hecho.. y allí adoptado p o r la gens Livia. valiéndose de formas altamente arcaicas. O tros rasgos extraños a la dicción trágica que pueden detectarse en los fragm entos de A ndrónico son filie (vocativo). ra ra s gem as arran cad as de antiguos aderezos. a p esar de e sta r fam iliarizado con ellas.. initium quoque eius (scii. S ubsisten pocos fragm entos de su obra.-E . y el adverbio quamde. dextrabus. En lo lingüístico siente debilidad por las antigüedades raras. y la poesía helenística era creación de círculos de poetas- estudiosos altam en te cultivados. pero u n agudo análisis de E. tre s proceden de la Odisea de Andrónico. Fue du ran te este período de la h isto ria de la lite ra tu ra griega cuando Rom a comenzó su aprendizaje en el a rte de escribir. como hace tam bién el arcaizante Senatus C onsultum de Bacchanalibus. F raenkel (R . (Suet. por conferir dignidad y carácter distan­ . E ra ya u n arcaísm o en tiem po de Andrónico. que em bellecían sus obras con p alab ras extrañas. fitu m est. hom ónem . Gram. grammaticae) mediocre extitit.. con u n excesivo interés p o r las técnicas literarias.

M uchas de las form as de la poesía prim itiva que p arecían arcaicas a los au to res del p e río ­ do clásico e ra n form as contem p o rán eas p a ra los poetas que las em plearon. visceratim . ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 105 t e a su épica. los poetas posterio res a Ennio p ueden u sa r u n a form a o u n a p ala b ra no qua arcaísm o. concorditer y co ntem ptim . resonunt. E n tre éstas e stá n diferencias de género como caelus (m.. La épica es diferente en grado. F inalm ente podem os m encionar form as com o fuas y superescit. A la lengua d e la épica romana le estuvo reservado desde el principio el privilegio d e una solemnidad más elevada incluso que la de la tragedia. tem as desiderativos en -ss.) o lapides (f. los im ­ perfectos de la c u a rta conjugación en -ibat. que “arcaísm o ” es u n térm in o relativo. ipsus. pero que resu ltab a arcaísm o en poesía ') y -ere en lugar de -ërunt. com o fodantes. horitur. etc. rarenter. fa c tu m ) . “p o é tic o ” y “ c o lo q u ia l” v é a se c a p itu lo VI. no en es­ pecie. distante n o sólo de la lengua c o tid ia n a . aequiter. p rocedentes de su s am plias calas en la lengua de la religión y en la del derecho. sino sim plem ente p o rq u e aparecía en Ennio. s in o ta m b ié n del estilo de los géneros poéticos menos augustos. P ero no e ra sólo p o r m edio de sonidos y form as com o se lograba el colorido apropiado. E sta cues­ tió n de los “ennianism os” nos ocup ará m ás adelante en el estudio de la lengua de Virgilio. iuxtim .com o en prohibessis. en los pro n o m b res y dem ostrativos. por n o men­ cionar los otros géneros poéticos. y el dativo-ablativo quis. que tod o s los géneros poéticos ro ­ m anos. sin em bargo.. Los géneros poéticos 1.. E n el sistem a verbal los fenó­ m enos m ás im p o rtan tes son los infinitivos pasivos en -ier. etc.). Debe advertirse. los perfectos en -ë ru n t (form a que p e rsis­ tía en la lengua coloquial. Al es­ tablecer tales inventarios debem os te n e r en cuenta. que fueron elim inadas en el proceso de norm alización que d iscu ti­ rem os m ás adelante. ej. Así. Todos s u s sucesores se adhirieron al mismo principio. . hacen uso d e arcaísm os com o in ­ grediente de su dicción. En su búsqueda de colorido arcaico los p oetas se sirvieron de fo rm as desusadas de la declinación y la conjugación. así com o de palab ras periclitadas. S o b re los té rm in o s “ a r c a ic o ” . tragedia e incluso sá tira . olli. Y no debem os olvidar la im itación de los p re ­ decesores que la antigua teo ría recom endaba al poeta. adverbios del tipo superbiter. El m aterial puede clasificarse ad e­ cuadam ente b ajo las rú b ric a s de m orfología y vocabulario. speres. naturalm ente. el genitivo singular en -di. genitivos p lurales en -u m (p. p articu larid ad es referen tes a la declinación como exer­ citi. o a la conjugación. H echas estas aclaraciones previas podem os reg istra r en tre los m ás im p o rtan tes arcaísm os m orfológicos de la p rim itiv a dicción poética latin a: en la declinación de los nom bres.

quae multis saeculis ante suam aetatem in epulis esse cantitata a singulis convivis de clarorum virorum laudibus in Originibus scriptum reliquit Cato. E n tre los m odos de expresión poco com unes h abía señalado él las “glossae” (palabras ex trañ as o raras) com o p articu larm en te indicadas p a ra el género épico. Haciendo u n a distinción fu ndam ental e n tre palab ras de uso corrien te (κύρια ονόματα) y las que resu ltab an extrañas al m is­ m o (τά ξενικά). castus. p o r­ que H om ero es la culm inación de u n a tradición p o ética de siglos que h ab ía preservado form as y p alab ras q u e ya no e ra n habituales en la lengua h ab lad a co ntem poránea del poeta. augustus. artus (= m e m ­ b ru m ). clueo. u m eo y u m o r y verbos arcaicos tales com o defit. com o hem os visto. polubrum . tales com o Camena. pocas huellas quedan de las fuentes en que los poetas arcaicos calaron buscando p alab ras de sab o r antiguo. libare. flam en. no m enos que las de la religion. fuen te de p alab ras inusitadas. 75. anguis (= serpens). F ue sin d uda esa poesía tradicional la que proveyó a A ndrónico y a sus sucesores de num erosas p alab ras características de la dicción poética. p rim ariam en te dom inio del ditiram bo. Esto fue. sagmen. H om ero im puso su au to rid a d sob re toda la poesía griega subsiguiente y proporcionó u n a can tera inagotable de m ateriales poéticos. y los adjetivos almus. “Avon”). libum . adem ás. vates. La prax is griega en este p u n to hab ía sido analizada y form ulada por A ristóteles. obscenus. u n a consecuencia de la h isto ria de la poesía épica. am nis (una a n ti­ gua p a lab ra “ítalo -céltica” relacionada con el ing. letu m (= m o rs). celsus. y d e la m etáfora. tellus (= terra). parentare. mactare. solerhnis. (Brutus. que elevan la dicción p o r encim a del lugar com ún (ταπεινόν). lituus.) Ennio se refiere tam b ién a sus predecesores que escribieron en m e­ tro saturnio. dirus (posiblem ente de origen sabino). que es u n c a rá c ter específicam ente distintivo del verso yám bico. aunque le p erm itía tam b ién hacer u so de palab ras com puestas. opi­ tulare. tu tu la ­ tus. De hecho la “glosa” fue u n rasgo específico de la épica griega en la fo r­ m a m ad u ra en que aparece en los poem as. num erosos térm in o s religiosos com o los verbos adolere. U n pa- . aerum na (posiblem ente de origen e tru sc o ). infit. en cualquier caso. eclutrum .106 INTRODUCCIÓN AL LATIN se distinguían tam bién p o r el vocabulario que se les perm itía. h ab ía establecido que el to n o su p erior de la expre­ sión literaria depende de u n uso m oderado de las tales ξενικά. El h is­ to ria d o r del la tín tiene que lam en tar no m enos que Cicerón la p é r­ dida de los antiguos carmina: atque utinam exstarent illa carmina. N inguna fuente de r i­ queza com parable se ofrecía a los pioneros de la lite ra tu ra rom ana. hom éricos. los nom bres nem us. tesca. epulo. claret. Las m ajestuosas fórm ulas del derecho fueron.

secundo eius origo Sa­ bina. echó m ano d e una p e rífra ­ sis p a ra tra d u c ir Μούσα i: “n o vem Iovis concordes filiae so ro re s” (B. Así. Co­ m entando el “Olli resp o n d it suavis sonus Egeriai” de Ennio escribe: “Olli” valet dictum “illi” ab “olla” et “ollo”.. alterum apparet in funeribus indictivis quo dicitur : “Ollus leto datus est.. fr. quod alterum comitiis cum recitatur a praecone dicitur “olla centuria” non “illa”. P. la p alab ra in d í­ gena p a ra designar a u n a “diosa de los m anantiales y las aguas” —aunque en últim o térm in o e ra de origen etrusco. p o r su p a rte .. del que se nos dice q u e los poetas lo u sa ro n p o r caelum. no tuvieron efecto algu­ no en la poesía subsiguiente. A propósito del vei’so veteres Casmenas cascam rem volo profarier.” Tenem os aquí u n a clara indicación de las fórm ulas legales y religio­ sas com o fuentes paralelas de la dicción poética. coma. 1 W . Tam bién las p alab ras dialectales fueron aceptadas en la dicción poética d e acuerdo con la te o ría y p rá c tic a griegas. V arrón (7. Sem ejante es su com entario a catus en el p asaje de Ennio iam cata signa ferae soni­ tu m dare voce parabant: “cata acuta: hoc enim verbo dicunt S abini”. quae usque radices in Oscam linguam egit” . incluso a M usa le fue negada la e n tra d a p o r Livio A ndrónico. La devoción de Ennio a sus m odelos griegos le llevó a com eter algunos e rro re s de p ru eb a que. sea u n doblete dialectal de cavum. En esto tam bién fuero n discípulos dóciles de los griegos. Como no podía ser m enos. que p u so en su lugar Camena. Nevio. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 107 saje de V arrón (L. pero su se n ti­ m iento de incom odidad en relación con tal proceder resulta eviden­ te en su em pleo de aer: “vento quem p erh ib en t G raium genus aera lingua” (A. el contingente m ayor en este p u n to lo proporcionó el griego. aunque la p oesía latin a elevada fue m ucho m á s reservada que la com edia y la lengua pop u lar en la adm isión de palab ras griegas. Ennio dio en trada a otras p alab ras griegas com o bradys. Es posible tam b ién que cohum .. si hem os de creer a M acrobio— . A ristóteles incluyó en tre las “glossae” ciertas distorsiones de p alabras. sus sucesores se m o straro n parcos en el uso del griego.). como en el de to d a clase de “glosas” foráneas. 7. e n tre ellas las form as apocopadas. En p a rte esta teo ría descansaba sobre u n defecto de com prensión . charta. Sólo Ennio tiene la osadía de p erm itir a las ex tra n je ­ ra s m usas p isar el suelo del Olimpo latino: “Musae quae pedibus m agnum p u lsatis O lym pum ” {A. lychnus. quienes sabían que el em pleo desm edido de este recurso estilístico acabarla p a ra n ­ do en βαρβαρίσμός.). 152 W . 28) com enta: “p rim u m cascum significat vetus. 1). 42) re su lta esclarecedor en este punto. L. O tras “glo­ sas” e x tra n je ras son m ed d ix y fa m u l (am bos oscos) am bactus (galo). sibyna (ilirio) y rum pia (tracio). sin em bargo.

1. 34 W . Esto puede decirse.. los num erosos epítetos ornam entales griegos en πολυ. fragosus. Ennio se atrevió a escribir cael por caelum (Spur.108 INTRODUCCIÓN AL LATÍN Homero había conservado u n a antigua fo rm a δώ.. Así. etc. 33).. No fue sólo en cuestiones generales de teo ría y convenciones literarias donde los griegos ejercieron su influencia en la form ación de la lengua literaria latina. Sobre la aparente au to rid ad de Hom ero.. La equiva- . labeosus (L ucr. de los adjetivos en -ösus. O tra aberración que conoció co rta vida fue el uso enniano d e la term inación casual épica en -oeo en M ettoeoque F ufetioeo (A. 1).. spum osus. El latín. Éste era tam bién u n rasgo arcaico de la dicción hom érica del que Ennio pudo hacerse legítimo eco eon su de m e hortatur.). 139 W . viimm mihi. S em ejante es su falso uso de la tm esis. 5. do p o r d o m u s (ibid. πολύτροπον. E uforión h ab ía aventurado ?)λ por ήλος.). p o r ejem plo.. sin embargo.y -όεις. El griego conservaba aún en pleno vigor su poder de crear p alab ras com puestas que u sa ­ ba librem ente en poesía. Μούσα. 13 W.. La últim a p alabra del original griego tipifica u n p roblem a que puso a p ru e b a los recursos del trad u cto r e im itador latino. En este p u n to advierte Q uintiliano (I. traducción de ανδρα μοι £ννεπε. Od. insece versutum (Od. En ocasiones un tipo derivacional indígena se m o strab a adecuado p a ra so stener la carga im puesta p o r el griego. Camena. que a los ojos de las generaciones posteriores parecía u n a fo rm a abreviada de δώμα. squam osus. 35) y gau p o r gaudium (ibid.. había perdido en gran m edida e sta posibilidad heredada. 1.) h a ­ cían violencia a la lengua. el versutus de A ndrónico rep resen ta u n m odo idio- m ático de trad u cir el com puesto griego πολύτροπος. P ero m o n stru o s como cere. Valgan como ejem plos frondosus (E nnio). Con todo. hay ciertos indicios de que e sta term inación casual puede h ab er existido en latín dialectal. Con tales m odelos a la vista. brum (“saxo cere-co m m in u it-b ru m ”.). E sto puede ejem plificarse con el verso con el que puede decirse que com enzó la lite ra tu ra latina. que p ro porcionaban equivalentes adecua­ dos para. em inentes abogados han defen­ dido la inocencia de Ennio con respecto a esta culpa. Spur. Como hemos visto ya. El hecho de que u n a p a rte ta n grande de la poesía arcaica latina sea no sólo im itación. 12) : “Ennius poetico iu re defen d itu r”. especialm ente epítetos ornam entales. piscosus. donde Andrónico ha traducido el arcaico εννεπε p o r u n a “glosa” equivalente sacada de no sabem os qué fuen te (difícilm ente p o d ría h aberse él anticipado a los hallazgos de la m oderna filología que ve en estas dos palabras u n a identidad etim ológica (< *en-seque)). sino incluso tr a ­ ducción literal del griego. significa que de m odo co n stan te el griego perm aneció al lado de su pupilo.. lacrimosus.

aunque quizá Livio puede reclam ar la p rio rid ad en e sta clase con el o dori­ sequus que se le atribuye. laniger. etc. horrisonus (Lucr.).). e tc . e tc . velivolans. (Ennio). que im i­ ta el sonido sin recoger el significado. e tc . En la poesía subsiguiente hay una cantidad abundante de tales com puestos con u n tem a verbal como segunda p a rte: altisonus (Ennio. Trag. flammifer.) .). biiugus ( L u c r . que aparece en u n fragm ento trágico de Nevio. P ero en conju n to los recursos del latín re su lta ­ ban inadecuados p a ra recoger la inm ensa variedad d e los co m ­ puestos griegos. frugiparus (L ucr. A ndrónico se h ab ía contentado con sim u m pecus. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 109 lencia de tales p alabras a com puestos está p u esta de relieve p o r la acuñación ciceroniana de squam iger y sp u m ifer frente a los dos ú lti­ m os ejem plos. squa­ m eus. bipes (N e v io . En las obras de Nevio encontram os o tro s tres p ro to tip o s que tuvieron g ran im portancia en la posterior creación de com puestos poéticos: 1. laetificus (Ennio. El propio A ndrónico. bilinguis ( E n n io ) . άγκυλοχείλης κυρταύχην). se vieron em pujados al em pleo d e un procedi­ m iento ajeno al genio de su lengua. conscientes de que los com puestos ornam entales eran u n rasgo esen­ cial del estilo épico. florifer. bicorpor: cf. frondifer: c f. se contenta con los sucedáneos m ás aproxim ados : así. frugifer.). largificus (L ucr.). El quinquertio de Andrónico p o r πένταθλος hab la nacido m uerto. etc.) (cf. P ero su creación arquitenens fue el pro to tip o de una clase destinada a ju g a r u n im p o rtan te papel en la dicción de la épica rom ana: suaviloquens. tyrsiger: c f. N ada en la épica puede rivalizar con el b ien conocido “Nerei rep an d iro stru m incurvicervi­ cum pecus” de Pacuvio (fr. 3. tripectorus ( L u c r . e t c . P a ra el silvicola d e Nevio h ab ía am plio precedente en p a ­ labras com o agricola. saetiger.) . χαλκήρει (δουρί) aparece sim plem ente com o celeris (hasta). trifax ( E n ­ n i o ) . Sim ilar a éste es el tipo ejem plificado p o r sua­ visonus. igual que encontró en aestifer u n equivalente del m é ­ tricam ente im posible aestuosus. aestifer. barbiger. e tc . armiger ( A c c io ). etc. altitonans. naviger. aestifer es aceptado p o r Lucrecio y Virgilio. p ero los poetas trágicos hicie­ ro n gala de la m á s desab rid a audacia. e tc . etc. cuando no consigue a tin a r plenam ente. las p alab ras com puestas estab an lim itadas a unos cuantos tipos bien definidos. velivolus (Ennio.). 2.). 352 W.). squamiger ( L u c r .. Al lado de squam osus. Pero los p oetas posteriores. En general. Virgilio acuñó o tro su stituto. om nipotens. m ontivagus (L ucr. sapientipo­ tens. . que puede adem ás servir p a ra tipificar o tro sufijo latino e sti­ m ulado p o r la presión del griego y especialm ente favorecido p o r los poetas del hexám etro a causa de su conveniente conform ación m é ­ tric a (véase in fra ).) . dulcifer.) .) . corniger ( L u c r . glandifer. ( L u c r .

cadentum . alipes (L ucr. La b ú sq u ed a de series dactilicas es tam b ién evidente en la preferencia d ad a a ciertos tipos de derivación: Lucrecio sustituyó m agnitudo y differentia p o r m axim itas y differitas.). Los com puestos fo r­ m ados p o r dos tem as nom inales com o dentefabres. E n tre los que e n co n tra­ ro n aceptación general podem os m encionar m agnanim us. pero que resu ltab a ya desusado en la época de P lauto.). εϋρροος como late fusa (Cic. en m uchos casos tuvieron que acep tar la d e rro ta y. induvolans. ca- prires (L ucr. m ollipes (Cic.110 INTRODUCCIÓN AL LATÍN A parte éstos. sonipes (Accio). si bien este uso tenía tam bién raíces en la sintaxis m ás arcaica. Sin em bargo. aun haciendo ju sticia a G re­ cia como n odriza de la lite ra tu ra rom ana. levisom nus.). p o r im perare. y en lugar del m etro indígena. indotuetur. la sim ple lectu ra de algunas líneas de su período de vigorosa adolescencia proclam a la . si bien los p oetas rom anos luch aro n pacientem ente con una lengua recalcitran te p a ra p ro d u cir los com puestos poéticos exigidos p o r las leyes del género. 10.). Así... y ello puede explicar la preferencia de los p oetas p o r este tipo de fo rm a­ ción. πολύμοχθος como m agni (form ica) laboris (H or. con u n prefijo indo que aparece en las X II T ablas. etc. son m ucho m ás raros. el satu rnio. levijes (Cic. intuetur. El la tín es p o b re en palab ras dactilicas. empleó p ara sus Annales u n m etro griego. En o tro s casos se echó m ano de recursos m orfológicos com o los genitivos plurales “arcaicos” parentum . otia y de dobletes fonéticos del tip o vincula fren te a vinclis. que e ra u n rasgo de la lengua arcaica (Ps. que resolvieron el p roblem a planteado p o r palabras com o im perare em pleando la form a frecuentativa: îm përltâre. om nim odus. A.). E sta im posición m étrica explica tam bién el uso de plu rales poéticos como gaudia. Los n eu tro s en -m e n dan en el p lu ral u n dáctilo m uy p ráctico (fragm ina). E n tre ellos cabe destacar los com puestos en -pes.). o bien los tr a ­ d u je ro n p o r m edio de p e rífrasis: τανύφυλλος aparece com o (cupres­ si sta n t) rectis foliis (Ennio). o el infinitivo de perfecto en lugar del de p resen te (continuisse p o r co n tin ere). m u lt­ angulus.-Servio. agrestum . El griego ejerció adem ás o tra influencia decisiva en la form a de la lengua lite ra ria latin a cuando Ennio rom pió con el h ábito de sus antecesores. 306: fragm ina: antique d ictu m ). el hexám etro. y Ennio echó m ano d e recu rso s varios p a ra evitar p alab ras de conform ación r ít­ m ica im practicable.). que vienen exigidas p o r este m etro. Así. Involans em pleó induperare.. grandaevus y prim aevus. E ste recurso pareció dem asiado extravagante a los poetas posteriores. etc. hay pocos tipos productivos. o b ien ignoraron los com puestos griegos. θεοπροπέων com o fi­ denti voce (Cic.

repente recessit nec sese dedit in conspectum corde cupitus quamquam multa manus ad caeli caerula templa tendebam lacrumans et blanda voce vocabam. De hecho. com o en el bien conocido O Tite tute Tati tibi tanta. vitam cernamus utrique. 194-5 W.. Los recursos de estilo son p alm ariam ente no-griegos. la an títesis y la isocolia (véase el apartado dedicado a la p ro sa ). la aparición de p ares de p alab ras aliterados de ca rá cter sim ilar en textos itálicos (por ejem plo. a juzgar por p ro ­ verbios com o m ense Malo malae n u b u n t y p o r carm ina religiosos com o “utiq u e tu fruges fru m en ta vineta virgultaque grandire bene- que evenire siris pasto res pecuaque salva servaseis” (véase in fra ). Quo vobis mentes rectae quae stare solebant ante hac dementes sese flexere viai? (A. Los p asajes siguientes se com entan p o r sí solos: nec mi aurum poseo nec mi pretium dederitis nec cauponantes bellum sed belligerantes ferro non auro. quidve ferat Fors . En ocasiones la aliteración es llevada h a sta el exceso. (A 44-7 W.. No es solam ente el vocabulario el que es predom inantem ente latino. la figura etymologica. E jem ­ plos de e sta clase abu n d an en Ennio: Haec ecfatus pater.). en la plegaria u m b ra: “iovie h o sta tu an h o statu tu rsitu tre m itu h o n d u h o ltu nin ctu nepitu sonitu savitu p rep lo tatu previlatu”) m u e stra que la aliteración y la asonan­ cia eran recursos endém icos e n tre los pueblos de la península. especialm ente a la aliteración.. la paronom asia (explebant.. Cam pani).) Vemos aquí ejem plificada esa afición al juego de p alabras (m entes- -dem entes) y a la asonancia. E sto aparece claro de m odo inm ediato si contrastam o s u n pasaje de Ennio con el correspondiente griego que trad u ce: ώ μοι πίμ δή τοι φρένες οΐχονθ’ ΐμς τό πάρος περ εκλε’ έπ’ άνθρώπους. 108 W. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 11] esencial latinidad de su lengua. replebant). tulisti! (A.. que p a ra lo sucesivo d ejaro n su im p ro n ta en la lengua poética de los rom anos.) Tam bién vem os plenam ente desarrollados en Ennio los recursos re ­ tóricos del hom oioteleuton (R om ani. tyranne. excepción hecha del pequeño p o r­ cen taje de “glossae” adm itidas en obsequio a las leyes de la poesía. vosne velit an me regnare era.. germana. que es­ ta b a profundam ente arraig ad a en el solar latino. p asaje en el que debe notarse. adem ás.

m ulta novis verbis p raesertim cum sit agendum p ro p te r eges­ tatem linguae e t reru m n ovitatem ”. (A. nada puede d a r u n a idea m ejo r del estilo enniano que un cuidadoso análisis lingüístico de Lucrecio. y a pesar de la distancia tem poral. A hora bien. el De rerum natura se nos aparece en gran m edida inm une al m ovim iento de refo rm a de los “urb an izad o res”. sanguis. I.. et hoc simul accipe dictum: quorum virtuti belli fortuna pepercit. indugredi. 186 ss. F a ­ nático racionalista que a rd ía en deseos de salvar a los esp íritus de la religión. Lucrecio está m á s cerca de En­ nio y P lauto que de los p u rista s augústeos. (A. belle. 136 s s . vi geritur res. En él hallam os en gran m edida las m ism as variaciones de género (finis m . Skutsch h a llegado a escrib ir: “Podem os decir que. ducite. sed maledictis miscent inter sese inimicitiam agitantes. conjugación (sonere). etc.) pellitur e medio sapientia. ej. sed magis ferro rem repetunt regnumque petunt. eorundem libertati me parcere certum est. Pero el p oeta latino tiene que som eterse a las leyes del género. ej. W. horridus miles amatur.. declina­ ción (sanguen. sin desdeñar ocasionalm ente el colo- quialism o (p. haud doctis dictis certantes. ej.112 INTRODUCCIÓN AL LATÍN virtute experiamur. disque supatis. esta in certid u m b re gram atical difícilm en­ te podríam os etiq u etarla como “arcaísm o”. Lucrecio usa los m ol­ des tradicionales : p. doque volentibus cum magnis dis. W. N aturalm ente tiene que crear fo r­ m as aptas p a ra el hexám etro (p. non ex iure manum consertum. 263 ss. que son características de la lite ra tu ra latina arcaica. Incluso en sus neologismos (y su tem a le obligaba a ab undantes innovaciones —“nec m e anim i fallit G-raiorum obscura re p e rta difficile in lu stra re L atinis versibus esse. spernitur orator bonus. sintaxis (p. dono. ej. disposta. Lucrecio no era u n poeta alejandrino afanosam ente em peñado en la b ú sq u ed a de efectos ver­ bales con que lograr los aplausos de los p reciosistas de salón. seque gregari). y f. vadunt solida vi. De lo que Virgilio debe a Ennio hablarem os m ás adelante. lepidus).” En su lengua.). aparte divergencias en la construcción de los períodos y diferencias de tem a. cuya obra de puriñcación y uniform ación se revela en los rígidos cánones g ra­ m aticales de los autores clásicos.). discrepitant. cum causal con indicativo). En la im precisión de su gram ática. L a influencia de Ennio sobre Lucrecio fue ta n grande que P. adverbios com o m oderatim y com puestos como falcifer. usó la lengua de su tiem po com o el in stru m en to m ás eficaz y claro de exposición. inopi. Tam bién en sus recu rso s de estilo Lucrecio se alinea .).) Pasajes como éstos revelan a Ennio com o el cread o r de la lengua de la épica rom ana.

la presencia de estos o rnam entos de género en u n p a­ saje que debe m ucho de sus m agníficas cualidades pictóricas a la inspiración griega no daña a su esencial latinidad. infinitivos en -ier. puede servir p a ra ilu stra r la afición de los p oetas a los verbos en -esco. verbo sim ple por el com ­ puesto. “officere atque obsta­ re ” (337). el adjetivo trem ibundus. “seiungi seque gregari” (452). Cuando su fuego se ab re paso a través del m aterial de la filo­ sofía n a tu ra l que sobre él se acum ula. scelerosa es u n a form ación arcaica en -osus (cf. 52). 40 W . quod contra saepius illa religio peperit scelerosa atque impia facta. “m o n stra ac p o rte n ta ” (590). “duplici gem inoque” (274). su contem poráneo: geniti­ vos en -äl y en -um . Como “glosas” podem os considerar las form as Iphianassai. que e stá atestiguado aquí p o r vez prim era. su­ p ra ) en lugar del m ás u su al sceleratus. . u n p asaje que ejem plifica tam bién el uso del epíteto ornam ental fijo. etc. “saepta e t clausa” (354).) en que Lucrecio recoge el exquisito pathos d e uno de los textos m ás conm ovedores de la poesía griega: el coro de Ifigenia del Agamenón. De la “congeries”. P ero es especialm ente en su uso de los recursos tra d i­ cionales de la dicción poética donde Lucrecio revela al p o eta de genio. ne forte rearis impia te rationis inire elementa viamque indugredi sceleris. El tem a m ism o hace inevitable la presencia de antiguos térm inos rituales : injula.. “speciem ac fo rm am ” (4. aun conform ándose a la convención y a lo que era peculiar del gé­ nero. Por últim o. 250-64. casta. Danaum. “levis exiguusque” (435). Lucrecio ofrece innum e­ rables ejem plos: “inane vacansque” (I. cláusulas equilibradas m arcadas p o r el hom oioteleuton y la anáfora. reveló lo que podía lograr u n poeta de genio.). El verbo virescunt. U na sim ple lista de estos elem entos de su dicción colocaría a Lucrecio al lado del dotado poeta am ateur que fue Cicerón. Hymenaeo. 80 ss. la an ás­ tro fe de propter. “seiunctum secretum que” (431). El análisis lo d añ a rá menos si lo hacem os antes de leerlo. Illud in his rebus vereor. felix fautusque. Sin em bargo. acum ulación de sinónim os que Ennio había llevado al absurdo con su “m aerentes flentes la- cru m antes com m iserantes” (Spur. el arcaísm o y la glosa b ri­ llan con u n a luz su p raterren al. A literación sostenida la tenem os en I. Puede servir para ejem plificar en to d as sus fases el progreso realizado por los rom a­ nos en el cam ino de creación de u n a lengua poética eficaz. m actatu. Fue en su em pleo de los arcaísm os y “glossae” donde Lucrecio. el “calco” prim a virorum . 334). podem os n o ta r u n grecism o sintáctico. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 113 con los poetas arcaicos. O tros arcaísm os son los genitivos en -ai. hostia. y e stá com binado en “con­ geries” con impía. m inistros. De e n tre sus m uchos pasajes de in­ superable valor poético tendrem os que conten tarn o s con considerar aquel (I.

La tragedia hizo tal vez u n uso m ás parco de tales recursos. la “congeries”. et hunc propter ferrum celare ministros. finalm ente. 17 W. (Ibid. los com puestos m ás audaces está n atestiguados en la tragedia (cf. sin em bargo. exitus ut classi felix faustusque daretur. y que se desarrolló u n a lengua estilizada u n ifo rm e de la poesía eleva­ da en oposición a las de la com edia y la prosa. A ntes de ocuparnos m ás grande m aestro del género hem os de p a sa r brevem ente revista a los esfuerzos realizados p a ra crear u n estilo apropiado p a ra la tragedia.114 INTRODUCCIÓN AL LATÍN Aulide quo pacto Trivial virginis aram Iphianassai turparunt sanguine foede ductores Danaum delecti. las p a ­ labras “poéticas” y com puestas distinguen a la lengua de la tragedia no m enos que a la de la épica.) laetus sum laudari me abs te. la acum ulación de sinónim os. 13 W. et maestum simul ante aras adstare parentem sensit. (Nevio. Los arcaísm os. prima virorum. muta metu terram genibus summisa petebat: nec miserae prodesse in tali tempore quibat quod patrio princeps donarat nomine regem: nam sublata virum manibus tremibundaque ad aras deductast. a laudato viro. nubendi tempore in ipso. pater. Con todo. trico la y. sed casta inceste. asonancia.) .. Aliteración (a m enudo con juego de p alab ras y figura etym o­ logica) : quin ut quisque est meritus praesens pretium pro factis ferat. B a sta rá n algunos ejem plos: 1. rasgo ta n típico d e los antiguos car­ m ina y fórm ulas legales de los rom anos. non ut sollemni more sacrorum perfecto posset claro comitari Hymenaeo. cui simul infula virgineos circumdata comptus ex utraque pari malarum parte profusast. asíndeton. En general puede decirse. pero lo fragm entario de la trad ició n d ra ­ m ática y épica arcaica hace im posible establecer estadísticas segu­ ras. que las diferencias lingüísticas y estilísticas en­ tre la épica y la tragedia son m eram ente graduales y no cualitativas. hostia concideret mactatu maesta parentis. Hemos visto ya que Andrónico y Nevio h ab ían dado en ­ tra d a en la épica a ciertos arcaísm os dem asiado alejados de la len­ gua ordin aria p a ra poder em plearse en la tragedia. Trag. Tam bién los trágicos proporcio nan rico m a te ­ rial ejemplificador de los recursos de estilo que abundan en la épica: aliteración. Hemos rastreado h a sta aquí algunas de las líneas principales de desarrollo de la lengua de la épica rom ana. aspectuque suo lacrimas effundere civis. tantum relligio potuit suadere malorum.. s u p ra ).

. Tricolon en asíndeton: Podem os com parar con Urit populatur vastat. La “escuela m od ern a”. 12 W. (Ibid. 32 W. silescunt venti.. Carm. De e sta nueva escue- . Trag.. (Ennio. conferunt concordiam.) constitit cognovit sensit. hinc manibus rapere raudus saxeum grande et grave. 82-3 W. (Pacuvio. ne horum dividae et discordiae dissipent et disturbent tantas et tam opimas civium divitias. (Ibid. (Nevio.) constitit credo Scamander. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 115 Salmacida spolia sine sudore et sanguine.) more antiquo audibo atque auris tibi contra utendas dabo. u n recurso favorito de Virgilio). trasplantó a R om a la polém ica de los antiguos y los m odernos que en un tiem po dividiera a los literato s de A lejandría cuando Calimaco rechazó el poem a épico largo. Trag. 424-5 W..) 2.) miseret lacrimarum luctuum orbitudinis.) id ego aecum ac ius fecisse expedibo atque eloquar. 54 W. (Nevio.) pacem inter se conciliant..) Tales son las características generales de la lengua poética pre- augústea.. 49 W. (Ennio. 197 W. u n a reacción se alzó c o n tra los h áb ito s e ideales arcaizantes profesados p o r la escuela enniana.) (En el últim o ejem plo n ótese el lugar p rom inente dado a los verbos. y p ro ­ clam ó que u n libro grande e ra u n μ έγα κακόν.. mollitur mare. arbores vento vacant.) cui manus materno sordet sparsa sanguine. Trag.. (Ennio. conlocat sese in locum celsum. El "estilo rim b o m b an te” : ne illa mei feri ingeni atque animi acrem acrimoniam. (Ibid. 22 W. la de los poetae novi.. (Ibid..) 3. 154 W.) . Trag.) ibid quid agat secum cogitat curat putat. 324 W. P ero antes de que Virgilio p u siera m ano a la tarea d e ele­ v ar la poesía ro m an a a su s m ás altas cim as.. 590-2 W. Interea loci flucti flacciscunt. (Accio. 349 W. (Accio.. Trag. tal com o lo p racticab a Apolonio Rodio. 372 W. (Accio.

Así. lengua y m e­ tro. antítesis de la elegancia m oderna y de la urbanitas. y se consagraron a géneros de m enor alcance que daban ocasión a los m ás exquisitos refinam ientos de form a. (64. en general. que cae fu e ra de la finalidad del p resente libro. p lum ipes y silvicultrix. 261-2. po strem am lit­ teram detrah eb an t. tetuli. Tam bién en el uso de com puestos Catulo es fiel a la p rá c tic a de sus predece­ sores. oppido. (Ibid.. Esto no era m ás que u n ejem plo de su aversion general p o r los arcaísm os que. quis. alid. Valerio Catón. hallam os. citarier. “sa tu r sup in u s” —nótese el asíndeton— . En el poem a Peleo y Tetis. 161: “eorum v erborum q uorum eaedem eran t postrem ae duae litterae quae su n t in optim us. Los novi p ro h ib iero n la anulación de -s final. si bien observa un m ayor discernim iento en el em pleo de la aliteración. ve­ ridicus etc. La obligada m im e­ sis de los predecesores vino a significar que m ucho de lo que p o d rían rechazar com o arcaísm o fue adm itido como trad ició n poética. Tam poco estos poetas querían oír hab lar de épica larga —Cicerón escribe acerca de E nnio : “O poe­ tam egregium ! quam quam ab his can to rib u s E uphorionis contem ­ n itu r”—.) O tros ejem plos (“frigoraque e t fam en”. reserva p a ra efectos especiales: Thesea cedentem celeri cum classe tuetur. nisi vocalis insequebatur. illa tem pestate = illo tem pore. 67.. que pertenece al género épico.) plangebant aliae proceris tympana palmis aut tereti tenuis tinnitus aere ciebant. face. Tam bién los o rnam entos de estilo son de tip o tradicional. Or. fue Catulo el m ás dotado representante. letifer. Fue en este últim o aspecto. qulcum . grates ago. recepso.. 10) son probable­ m ente pares de p alab ras establecidos ya de antiguo en la conversa­ ción ordinaria. nasse. 28. lavit. m iseritus. corniger. id en ­ tificados con la rusticitas.. que. P ero en los dem ás poem as acuña com puestos que van m ás allá de estos tipos bien establecidos y rivaliza con sus m odelos alejandrinos av enturándose a crear pinnipes. E ncontram os tam b ién u n recu rso de estilo digno de . caelicola. ita n on e ra t ea offen­ sio in versibus q u am nunc fugiunt poetae novi”). Hay un punto de p ro so d ia que m erece m ención p o r su in terés lingüístico. ubertim . 53. apisci. q u erían elim inar los novi de la lengua de la poesía. 32. auctare (en u n plegaria. lae tu s”.. 5. deposivit. p o r ejem plo. postilla. o p alab ras arcaicas com o autum ant. Troiu- genum.116 INTRODUCCIÓN AL LATIN la. 2). lib enter. tam poco Catulo rehúye arcaísm os m orfológicos como alis. am antum . donde sus reform as resu ltaro n m ás palpables. 31. 4. que la poesía an terio r había adm itido (Cic·. y raucisonus. cupiens = cupidus. pero este em peño estuvo en buena p a rte c o n tra rre stad o p o r las leyes que u n p o eta alejan d rin o profeso tenía que adm itir. capitaneada p o r el gram ático y crítico P.

(Ibid.). no se aleja dem asiado de las form as del h abla contem poránea. donde la disposición es diferente en las tre s líneas sucesivas : (1) abÁB. fum eus. nim bosus. en tales grupos de p alabras se adop­ ta u n orden altam ente artificial. coma. es el m o­ m en to de p asar a Virgilio. inserto). ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 117 p a rtic u lar m ención en vista de su im p o rtan cia en la praxis de Virgi­ lio: si en u n verso aparecen dos nom bres y uno de ellos ha d e ser calificado p o r u n adjetivo.) pero non flavo retinens subtilem vertice mitram. hebeto. pro ­ les. A dem ás. -ilis (arm entalis. en -bilis (enarrabilis. undosus. veam os u n ejem plo de la disposición quiástica: “ausi su n t vada salsa cita decurrere p u p p i” (64. en -alis. arbusta. P o r eso Virgilio. se veía obligado a rechazar u n a erudición q u e re su ltara opresiva y p edante y destru y era el efecto m oral y em ocional. frecuentativos (convecto. aun perm aneciendo fiel a la lengua de sus predecesores en la épica. 59. en el que los adjetivos se disponen en paralelo o fo rm an u n quiasm o : a lA B inrita ventosae linquens promissa procellae. El fondo virgiliano de p ala­ b ras “poéticas” básicas es el de sus predecesores (ales. Pero la exquisita sensibilidad de Virgilio no pudo ignorar lo que se h abía logrado a través de la investigación y experimenta­ ción de los novi. verbos incoativos en -esco (abolesco. aequor. nombres de agente en -tor. suesco). Las innovaciones de Virgilio están tam bién fun­ didas en el m olde tradicional: adjetivos en -eus (arboreus. etc. pugnator). en -osus (onerosus. glacia­ lis. libamen. mortales. (3) aAbB. A hora que hem os esbozado las líneas m aestras del desarrollo gradual del in stru m en to de expresión poética que los rom anos fo r­ ja ro n con m ateriales indígenas bajo la guia de los griegos. non contecta levi velatum pectus amictu non tereti strophio lactentis vincta papillas. La m ajestad de su tem a y las leyes del género p rescrib ían una lengua de colorido y ornam entación ennianos. dom ito. con su m arcada p referencia p o r los verbos sim ples (linquo. luc­ tam en). im m edicabilis. 63 ss. P o r o tra p arte. caelestes. sutilis). inardesco) . latrator. Por . flexilis.). almus. m o n to su s) . p a ra lograr u n equilibrio se dota al otro no m bre de u n epíteto. n eu tro s en -m e n (gestam en.. letum . -irix (fu n d a ­ tor. (2) abBA. (64. am nis. tem no. funereus). ineluctabilis). Finalm ente. pagó a sus predecesores el trib u to de la im itación. 6) = AabB. genetrix. crinalis. com o poeta cuidadoso en extremo. frondeus. ensis. P o eta rom ano form ado en la tradición alejandrina. crebresco. sido.

eo dicente deum domus alta silescit et tremefacta solo tellus. 108). con su cuidadosa notación de la es­ tru c tu ra lógica por medio de las partículas principio.. im itatio aparte. 6. como. están dictados p o r el tem a. ej. Algunos. que la form a fu a t aparece en Virgilio solam ente en u n discurso de Jú p ite r (A. Pero estos arcaísm os no están introducidos indiscrim inada­ m ente como tendentes a d ar u n vago colorido poético. Es digno de n otarse. 27). Q uedan tam bién elim inadas las “glossae” dialectales como cascus... el arcaísm o ollis (usado solam ente en esta fo rm a p o r Lucrecio). volantum pt>r avium. los arcaísm os de Virgilio aparecen usados con delicado y deliberado artificio. m oribundaque m em bra. que comienza con el m ajestuoso polisílabo quando­ quidem “com o quiera que” —nunca usado p o r Cicerón en sus dis­ cursos ni p o r César—. que es especialm ente frecuente en final de verso (p. d e form as verbales en -ier. O tros com parecen en evocaciones deliberadas de los predecesores. danunt. flucti. ni antiguas form as m etaplásticas como caelus. n a ­ turalm ente. Q uintiliano. no usa arcaísm os como duona. p o r ejem plo. “vitaeque volantum . lavere. ej.. fuat. nutribant. y de pone. escit. Como en el caso de L u­ crecio. hinc. 724 ss. disertim y contem ptim .. no em plea tam poco adverbios del tipo rarenter.. El parlam ento se abre con u n grandioso “dicolon ab u n d an s” : accipite ergo animis atque haec mea figite dicta. silet arduus aether. 8. la aliteración elaborada (p. de las p artícu las ast. ceu. premit placida aequora pontus. Ahora bien. que tal vez con­ sideraba com o “ex ultim is tenebris repetita” (cf. baeto. Las p alab ras del pater om nipotens están introducidas p o r el arcaísm o infit. perbito.. m aererítum ) o conveniencias (infinitivos en -ier en el quinto pie: aecingier artes) de orden m étrico. “m ens agitat m olem et m agno se c o r­ p o re m iscet”). La escena está caracterizada p o r u n a aliteración de intensidad enniana: . 118 INTRODUCCIÓN AL LATÍN ejem plo.. tum Zephyri posuere. El veredicto. endo. estaban im puestos p o r las exigencias (lenibat. ergo. 3. p o r ejem plo. en el p asaje de tono lucreciano Aen. si bien algunas de ellas fueron rechazadas m ás p o r “vulgares” que p o r arcaicas (véase capítulo VI). faxo. pasaje que será de in terés exam inar aquí. 10. de olle y quis. Es cierto que tenem os ejem plos de genitivo en -äl. m odis m iris. carcere caeco”). tiene una estru ctu ra b in aria equilibrada en ­ raizada en la lengua de la religión y el derecho: . sos. sanguen. Podem os n o ta r adem ás el pleonasmo revisant rursus y los n u m ero ­ sos ecos de la fraseología lucreciana (enniana) : globum lunae.

etcétera. Tros Rutulusne fuat. ast p o r Jun o (1. las rem iniscencias ennianas vada verrunt y vestigia pressit. quam quisque secat spem.) . ej. el grecism o sintáctico (es u n a “glosa)” iurare n u ­ m en. El arcaísm o fu a t encuentra. 46). ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 119 quandoquidem Ausonios coniungi foedere Teucris haud licitum. y finalm en­ te la expresión ductorem classis. En la últim a línea recordam os el dolo malo de las leges sacrae y el sinister de la lengua augural. 6. deum certissima proles. “calco” acuñado p o r Ennio com o p ráctico final de hexám etro en la línea de expresiones hom éricas como ολίγον τε φίλον τε. 6). Todo este p asaje (6. nec vestra capit discordia finem : quae cuique est fortuna hodie. 24). alma.. la asonancia inops inhum ataque. es particu larm en te rico en colorido arcaico: enim “en ver­ dad”. (6. y finalm ente la construcción no latina -que. que. pues. miserere. 317-36). como u n a antigua gem a en u na m o n tu ra m oderna de “glossae”. (334. potes namque omnia nec te nequiquam lucis Hecate praefecit Avernis. las expresiones patroním icas A nchi­ sa generate y Anchisa satus. nullo discrimine habebo. propias del estilo épico latino desde Li­ vio Andrónico. πόλεμοί τε μάχοα τε. Virgilio recu rre tam bién al arcaísm o cuando tiene que evocar la solem nidad de la plegaria (p. 39).) En este p asaje podem os n o ta r. que describe la llegada de Eneas a la Éstige.. adem ás. No p o d ría hallarse una ilustración m ejor de la afirm ación de Q uintiliano “verba a v etustate re p e tita . adferunt o ra ­ tioni m aiestatem aliquam ” (I.. M arouzeau h a llam ado la atención sobre u n a serie de casos en que tales arcaísm os dan color a la lengua h ablada p o r los dioses: quia- nam es usado p o r Jú p ite r (10.. m oerorum por Venus (10. 117-8. nequiquam ) : alma. Tam bién la Sibila habla en u n a lengua que no es de este m undo: olli sic breviter fata est longaeva sacerdos: Anchisa generate. la an ástro fe haec litora cir­ cum . fo rm a el espléndido verso Leucaspim et Lyciae ductorem classis Orontem. su lugar en un contexto m ayestático en que el p a d re de los dioses y los hom bres aparece sentado en el tro n o desde el que d icta su justicia. el locativo animi. -que. seu fatis Italum castra obsidione tenentur sive errore malo Troiae monitisque sinistris. precor. la significación arcaica de putans.

ag­ noscere. aemulus exceptum Triton. ex­ cluim os de la definición de “glosa” las p alab ras que pertenecen al fondo com ún de la dicción poética (letu m . la “glosa” queda reservada p a ra efectos especiales.) El resto del episodio d e M iseno servirá p a ra ejem plificar o tro recurso del a rte virgiliano. laetus.). festinant flentes aramque sepulcro congerere arboribus caeloque educere certant. advolvunt ingentis montibus ornos. vestigia figit. itur in antiquam silvam. en lugar del térm ino indi- . si credere dignumst. y como ta l lo em plea­ ron los predecesores de Virgilio al m odo de los griegos. am nis. La “glosa”. stabula alta ferarum: procumbunt piceae. (162 s. s i. haud mora. en que Virgilio h a p ro ­ digado todos los recursos de su m agia verbal: quo non praestantior alter aere ciere viros Martemque accendere cantu. ej. m u lta ín te r sese vario serm one se re b a n t”). optare. (164 s. podem os n o ­ ta r en el p asaje en cuestión los térm in o s augurales (o b )servare. fraxineaeque trabes cuneis et fissile robur scinditur. e tc . y las rebuscadas expresiones rituales de la escena fu neraria con sus “glossae” pyra. (171 ss. demens. cuyo uso excesivo h abría llevado al barbarism o (véase p.) sed tum forte cava dum personat aequora concha. Cicerón o Catulo.) Finalm ente. inter saxa virum spumosa immerserat unda. m arcan el clím ax de u n p asaje rico en colorido y fraseología ennia- nos (p. tum iussa Sibyllae. con su repetición de M isenum y la “glosa” Aeoliden. (176 ss. sonat icta securibus ilex. “caecosque volutat eventus anim o secum. como debe hacerse. e ra uno de los recursos tradicionales del género épico.120 INTRODUCCIÓN AL LATIN La m ism a base tiene la significación de u n detalle aparentem ente in ­ significante: el arcaico atque introduciendo u n p asaje que evoca el pathos del cadáver insepulto: atque illi Misenum in litore sicco ut venere vident indigna morte peremptum. T am bién Virgilio se a u to ­ lim ita en el em pleo de este recurso.) E stas líneas. Al igual que los arcaísm os. si bien L u­ crecio habla sido notablem ente m ás m oderado en el uso de este ornam ento que Ennio. según hem os visto. 107). et cantu vocat in certamina divos.

”. El poeta “arcaico” L ucre­ cio y el “n eotérico” Catulo h abían fracasado am bos en su intento de resolver este problem a. La adaptación del período artístico a la poesía del h exám etro no fue el m enor de los logros de Virgilio. 23 s.. excla­ m aciones. energía e intensidad (δεινότης) en la p ro ­ sa. Virgilio había aprendido de sus m aestro s de retó rica que la p ro sa de tensión em ocional elevada no exige largos períodos elaborados con las p a rte s subordinadas cuidadosam ente conectadas con la idea central. Sin em bargo. con su p re ­ sión de las p artícu las de conexión lógica. S ería vano in te n ta r u n a espectrografía d e la m úsica verbal de Virgilio con sus com plejas arm onías y sus cam biantes esquem as de asonancia. la n arració n que a b re el libro VI de la Eneida em pieza con dos períodos. Así. 222).. D urante el últim o siglo de la República. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 121 gena. es un p u n to en el que dejó m uy a trá s a sus predecesores. el ho- m oioteleuton. oraciones rá p id a s y breves m u tu am en te equilibradas. Aus Vergils Frühzeit. P ero en el estilo “asiánico” de la p ro sa patética. cad a uno d e los cuales consiste en tre s “cola” coordinados (véase el ap artad o si­ guiente) : sic fatur lacrimans. “N eue Jah rb . obvertunt pelago proras. classique im m ittit habenas. Cicerón. 1903. la anáfora.. A hora bien. u n com pleto aprendizaje de la retó rica griega había llegado a ser u n a p a rte no rm al de la educación de u n rom ano. la e stru c tu ra y ornam entación retóricas son un capítulo de gran im portancia en la poesía postaugústea y exigen al m enos u n a breve referencia. P reg u n tas retóricas. tum dente tenaci ancora fundabat navis et litora curvae praetexunt puppes. sus largos p eríodos (véase Skutsch. la sencillez de 2. . et tandem Euboicis Cumarum adlabitur oris. 65) carecían de arm o n ía y equilibrio internos y consistían en su m ayor p a rte en sim ples s a rta s de oraciones su b o r­ dinadas. tales e ra n los recursos p rescrito s para la consecución de fuerza. hipotaxis. el óptim o p rescrito p o r Cicerón (véase el a p artad o siguiente y cf. rogus. E sta sencillez es característica constante del estilo narrativo de Vir­ gilio. En e sta escuela ap rendieron los rom anos la técnica de la prosa artística y la construcción de períodos com plejos equilibrados (véase el a p a r­ tad o sig uien te). y cadus p o r situla. el quiasm o. p. K roll . En p rim e r lugar su período raram en te excede la longitud de cua­ tro hexám etros. y finalm ente la escansión griega de crateres. 2 Fue este estilo el que Virgilio in tro d u jo en la épica rom ana. con sim etría m arcad a p o r recursos com o la antítesis. Orator. V éase W. pp. sino p aratax is.

(6..) quos dulcis vitae exsortis et ab ubere raptos abstulit atra dies et funere mersit acerbo. horrida bella et Thybrim multo spumantem sanguine. el tricolon “de m agnitud c re ­ ciente” : bella. (Ibid. Podem os n o tar. (Ibid. el ord en de palabras y la asonancia.. 428 s. hic labor est. 434-6. hoc opus. 683.. (Ibid.) sed revocare gradum superasque evadere ad auras.122 INTRODUCCIÓN AL LATÍN la e stru c tu ra sintáctica está com pensada p o r los elaborados artifi­ cios retóricos de la “concinnitas” (véase el ap artad o siguiente).) El κύκλος en cessas in vota precesque Tros. 47 s..) Com párese qui sibi letum insontes peperere manu lucemque perosi proiecere animas.. la antítesis. 105. (Ibid. Aenea. 51 s.) El tricolon con anáfora: ante fores subito non voltus.) C om párese socer arma Latinus habeto imperium sollemne socer. T am bién en Virgilio incluso las oraciones simples p resentan esa clase de estilización re ­ tórica. 86 s. (Ibid. (Ibid. non color unus.) . ait. (12. p o r ejem plo. 68). 128 s.) El “dicolon ab u ndans” en errantisque deos agitataque numina Troiae (6. y com párese omnia praecepi atque animo mecum ante peregi...) Tales estru ctu ras binarias equilibradas son p articu larm en te c ara c­ terísticas de n u estro autor: fataque fortunasque virum moresque manusque. 192 s. cessas? (Ibid. non comptae mansere comae.

ñeque te Phoebi cortina fefellit. La m ism a “isocolia” se m antiene y subraya cuidadosam ente a lo la r ­ go del pasaje: p. (Ibid. en los discursos donde encontram os los esq u e­ m as estru ctu rales m ás com plejos. donde las dos oraciones principales coordinadas.) nec minus interea Misenum in litore Teucri flebant et cineri ingrato suprema ferebant. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 123 nunc animis opus.. 350.) (Aeneas) maesto defixus lumina voltu ingreditur | linquens antrum | caecosque volutat eventus animo secum.) pars calidos latices et aëna undantia flammis expediunt corpusque lavant frigentis et unguunt.. (361. (12. nunc pectore firmo.) at regina.) paulatim adnabam terrae.. naturalm ente. (Ibid.) puede servir com o ejem plo. ej. 54 s. nec me deus aequore mersit. 212-3. dux Anchisiade. 467-9. A m enudo la si­ m e tría está. (6. (Ibid.. Los pasajes que siguen ejem plifican uno de los recursos favoritos de Virgilio: hom oioteleuton d e p alab ras colocadas en las posiciones inicial y final de verso : talibus Aeneas ardentem et torva tuentem lenibat dictis animum lacrimasque ciebat. dan escolta a la frase particip ial central. (6.: cui datus haerebam custos cursusque regebam. Em pieza con u n p a r coordinado de “cola” de igual longitud (“p ariso n ”). (6. Notam os de paso la disposición de adjetivos y n om bres (abBA) en: . illa solo fixos oculos aversa tenebat. excussa m agistro (por excusso m agistro) la co n s­ trucción e stá forzada p a ra m an ten er el paralelism o. 261.) Es.) it tristis ad aethera clamor bellantum iuvenum et duro sub Marte cadentum. et ardentem generum moritura tenebat. El discurso de P alinuro (6.. 218-9. su brayada p o r asonancias cuidadosam ente dispuestas. de catorce silabas cada una. iam tuta tenebam.) ferro invasisset praedamque ignara putasset. 409-10. 347 ss. Aenea. (35'8. 156-8). con el equilibrio m arcado p o r hom oio­ teleuton: . (12.) En spoliata arm is. nova pugnae conterrita sorte flebat.

conservan form as arcaicas de expresión. tran sm itid as de generación en generación. De este modo todo estudioso y todo copista se con­ virtió en un virgiliano. pasó a con­ vertirse en texto escolar.. Es n orm alm ente en 1a. final­ m ente. que tom a la form a de una “com m iseratio” que culm ina en dos ver­ sos de estudiada aliteración: da dextram misero et tecum me tolle per undas. han desarrollado form as p articu lares de expresión lingüística que.) Finalm ente.) En m anos de Virgilio el largo proceso de perfeccionam iento d e los recursos indígenas b ajo la supervisión de la técnica griega alcanzó su cima. Tales fórm ulas religiosas y legales que recogen el m os m aiorum . De ahí que .. la m ayor p arte de las sociedades hum anas. y la lengua latina quedó p o r ñ n m odelada com o poderoso y sensible in strum ento de poesía elevada. (355.124 INTRODUCCIÓN AL LATIN tris Notus hibernas immensa per aequora noctes. aunque difíciles de definir. se le hizo víctim a de la “explication des textes” . se le descuartizó p a ra sacar de él ejem plos de las reglas gram aticales. Al ra stre a r las líneas m aestras del d e sa rro ­ llo de la p ro sa literaria latina hem os de ten er en cu enta algunas consideraciones de im portancia.. y es el m om en­ to de ra stre a r el desarrollo paralelo de la p ro sa latin a artística. in litore ven ti) y u n epílogo. B. A p a rtir de ese m aterial b ru to .. esfera de la religión y en la del derecho donde se dan los p rim eros pasos que distinguen la expresión literaria form al de la lengua coloquial. se le analizó y. podem os decir que su influencia en la historia subsiguiente de la lengua lite ra ria fue in ­ m ensa. Sufriendo la suerte de los m ás grandes autores. Si bien no form a p a rte de n u e stra ta re a el ra s tre a r la influencia de Virgilio com o poeta y pensador —y la p oesía ro m an a no ib a a m antenerse largo tiem po en estas altu ras—. una “n a rra tio ” (nam que. (370 s. todo el d iscurso tiene una disposición ordenadam ente retó rica con u n breve “prooem ium ” (. como ha subrayado Norden. m ersit). Pero nos estam os anticipando. P ara o rien tar al hom bre en su conducta con respecto a los dioses y a sus sem ejantes se form ulan reglam entaciones. se le recitó. se le aprendió de m em oria. especialm ente tra s la in ­ vención de la escritura. sedibus ut saltem placidis in morte quiescam. La LENGUA DE LA PROSA LITERARIA La fuente esencial de toda lengua literaria es la lengua hablada en sus varias form as y m odalidades. podem os cla­ sificar como “literarias”.

sucintas. com o otros m uchos p u n to s de las X II Tablas. Con relación a las p rim eras etapas del desarrollo de la prosa la ­ tina estam os aú n p eo r inform ados que al respecto de la poesía. De acuerdo con ello. de la m ás sim ple e stru c tu ra : p. el dom inio de u n a cierta clase. ' que tiene que ser sobreentendido a p a rtir del contexto : “si (un d em an ­ dante) em plaza (a u n dem andado) an te el trib u n al. X I) sin alteraciones v erdaderam ente im p o rtan tes ha sido recientem ente reafirm ado de m odo irrebatible. Así. la in sis­ tencia en la “claridad” (σαφήνεια) com o principal virtud del discurso eficaz significa que las interrelaciones de las p artes d e un p e n sa ­ m iento com plejo deben h a lla r explícita expresión lingüística. A hora bien. la retó rica n atu ral que la expe­ riencia creciente y la au to crítica tra n sfo rm a rá n en u n cuerpo cohe­ ren te de doctrina. si in ius vocat ito. (el dem andado) h a de com parecer. E sta peculiaridad sintáctica. Q ue Lactancio conservó la lengua de Ennio (en los frags. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 125 una lengua literaria que se d esarrolle a p a rtir de ellas sea una m ez­ cla de lo coloquial y lo arcaico. V I-V III. de los que no es el m enos im p o rtan te el m odo de hablar. Tenem os. Lo m ás característico de este estilo es que no hay expresión explícita del sujeto del verbo. ni it. I. Sus principales ca­ racterísticas aparecen en el p asaje siguiente : . la u bicua influencia griega se rev e­ la incluso en los m ás prim itivos y aparen tem en te m ás rom anos docum entos de la lengua latin a (véase s u p ra ). la prosa literaria com ienza con traduc­ ciones del griego. vienen a d a r como resultado el desarrollo e im posición d e u n a lengua estándar. igitur era capito. en su m ayor p a rte consisten en ordenanzas d esn u ­ das. F inalm ente nos enfrentarem o s con o tro problem a constantem ente p lanteado: la cen ­ tralización del gobierno en los estados organizados. Al igual que la poesía. C onsiderarem os luego las form as de la expresión persuasiva e im presiva. En latín este prejuicio de clase está resum ido en la p alabra u rb a ­ nitas. como testim onio m ás antiguo conservado de la lite ra tu ra latin a en p ro sa tenem os los p asajes citados p o r Lactan- cio de la traducción enniana de la Ι ε ρ ά αναγραφή de Evémero. Si no com parece. la ingenua yuxtaposición de oraciones sim ples es gradualm ente d esarro llad a p a ra fo rm a r el período com plejo con cuidada subordinación de sus p artes constituyentes. los fragm entos de las X II T ablas citados p o r los au tores po sterio ­ res. tiene su correspondencia en las leyes griegas arcaicas. ej. IV. si bien algunos de sus recursos estilísticos estaban bien enraizados en el suelo itálico. p o r lo escaso de la docum entación conservada. III. Luego hágalo d eten er”. antestam ino. En p articu lar. En este p u n to los rom anos son especialm ente deudores de los griegos. el prestigio de que d isfru tan sus h ábitos sociales. (el dem andante) debe llam ar a u n testigo. desde luego.

ibi Titan. tum Satum o filius qui primus natus est. tum Iunonem Saturno in con­ spectum dedere atque lovem clam abscondunt dantque eum Vestae educandum celantes Saturnum. 16) : “hic tuus servus me pulsavit”. E.. 9) : Cn. postea dicit hic illi: “considerabo”. id eius rei causa fecit. concessit ei ut is regnaret.) P u n to s particularm ente notables en este p a sa je son la sencillez de su e stru c tu ra sintáctica. Las hallam os en igual m e­ dida en el ejem plo del serm o inliberalis citado p o r el au to r d e la Rhetorica ad H erennium (4. deinde posterius. s. con el com entario de que está en el tono propio de la conversación o r­ dinaria (10. 223) = Warmington. ad eundem modum tertio partu Ops parit geminos. G raco citado p o r Aulo Gelio. idcirco et quod vide­ bat matrem atque sorores suas operam dare uti Saturnus regnaret. uti ad suos gnatos regnum rediret. I. 1951. F ra e n k e l. . ne quid educaret. tum. pp. desprovista de ornato. L. ibi filiam Glaucam Saturno ostendunt.. Titan. 3.126 INTRODUCCIÓN AL LATIN exim Saturnus uxorem duxit Opem. 7. uti de regno ne concedat fratri. Iuppiter atque luiio. R. 35 ss. ibid. deinde posterius nati sunt gemini. Pluto Latine est Dis pater. Flavius. o el pasaje de un discurso de G. Si es probable que Ennio recoja fielm ente el estilo de los p a sa ­ jes correspondientes de Evém ero. pp. quien h a b ría afectado intencio- nalm ente el estilo de la prim itiva n a rra tiv a p o p u lär griega. scriptum faciebat. 50 ss. XLIX. III (Vahlen. eumque pro tribu aedilem curulem renuntiaverunt. hay que n o ta r tam bién que tales naïvetés son característica universal de la n arrativ a popular. eum necaverunt. isque in eo tempore aedili curuli apparebat quo tempore aediles subrogantur.. 418. at filium Plutonem celant atque abscondunt. “Eranos”. la naïveté de las conexiones de frase (exim . itaque pactus est cum Saturno. L a t jg h t o n . Plutonem et Glaucam. ibi Vesta mater eorum et sorores Ceres atque Ops suadent Saturno. uti si quid liberum virile secus ei natum esset. O. alii Orcum vocant. Véase E. etc. qui facie deterior esset quam Saturnus. p.. patre libertino natus. qui maior natu erat. post ille convicium fecit et magis magisque praesente multis cla­ mavit! Podem os com parar tam bién u n pasaje del analista C alpurnio pisón (citado por Gelio. ibi. item Neptunum clam Saturno Ops parit eumque clanculum abscondit. (Frag.) y el u so red u n d an te del p ronom bre anafórico i s 3. 5) : 3. 11. postulat ut ipse regnaret.

inde facito manipulos aequales tres conligatoque. E ntre sus arcaísm os podem os m encio­ n a r el pro n o m b re quis (abl. y a su receta p a ra escritores rem teñe verba sequentur. los dim inutivos pauculos hom ines. ju n to con el coloquialism o vide sis encontram os la form a siet que P lauto reserva p a ra final de verso. los adverbios derepente. . los infinitivos en -ier. 156. postea ubi occipiet fervere. las form as verbales imposivi. qui per id tempus magistratum non ceperat. nim is = “m uy”. Pero al em plear im poene es aú n m ás arcaizante que Plauto. él m ism o no estab a del to d o incontam inado de las a rte s de los aborrecidos grie­ gos.. 2.. véase el fragm ento del De su m p tu que term in a: “vide sis quo loco res publica siet u ti quod rei publicae bene fecissem . conspargere. p lu r. p ero que Catón usó arcaísm os com o u n recurso deliberado p a ra p ro p o rcionar dignidad y solem nidad a su estilo es evidente. ubi occipiet fervere. D ebem os c o n tar tam bién aquí los num erosos com puestos verbales. homo adulescens pro legato. pau­ lisper demittito ad modum dum quinque numeres. desubito. ei obviam bubulcus de plebe Venusina advenit. item tertium. depósito de arcaísm os. La base coloquial de su lengua es evidente en ejem plos c a ra c ­ terísticos com o nem o hom o. unde gratiam c a ­ piebam .. Pese a todo su fervor antihelénico y a su afirm a­ ción de que todos los que se dedicaban al estudio de la poesía y asistían a convivia no eran m á s que u n o s tim an tes (grassatores). que ya vim os que e ra n característicos de la lengua coloquial. quien u sa la fo rm a im pune.. 129) encontram os confodere. y en los n u ­ m erosos anacolutos de su sintaxis. en is e ibi superfluos. Postea conicito.. y finalm ente u n p asaje del m anual p ráctico de agricultura debido a C atón: alvom si voles deicere superiorem. eximito. nunc idem illud m em orare non audeo.. com bi­ bere. IIII. bene facere n o n im poene licere” . E n un p asaje de C atón (De agr. Nótense tam b ién los “hipercaracte- rizados” coaddo y dishiasco. ita in d u ctu m e st m ale facere im poene. contundi­ to. experirus.) N uestro estudio del progreso de la p ro sa a p a rtir de form as tan sim ples de expresión puede em pezar p o r Catón.). especialm ente los en con-. futa re = saepius fuisse. coaequare. (De <agr. fervere desistet. m e ­ diocriculum exercitum . item facito alterum manipulum. Es posible. n e invidiae siet. que se sitúa al final del período arcaico. postea ollam statuito cum aqua. paulisper demittito unum manipulum. Aquí. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 127 his annis paucis ex Asia missus est. sumito brassicae quae levissima erit P. com m inuere. que alg u ­ nas de éstas fu eran form as contem poráneas. desde luego. p o r citar sólo un ejem plo.. is in lectica ferebatur.

10 J. Q uintiliano. “honorem em ptitavere.). p o r qué ser pru eb a de u n a deuda de C atón con la lengua de la poesía. inde om nem classem ventus au ster lenis fert. com o hem os visto. adjetivos en -b u n - dus (“neque enim tuburchinabundum et lurch in ab undum iam in nobis quisquam ferat. 7 J. y optio­ natus en “m aiores seorsum atq u e divorsum p retiu m paravere bonis atque strenuis: decurionatus. arenter) y verbos frecuentativos en -tare. licet Cato sit au cto r”.128 INTRODUCCIÓN AL LATIN E ntre los recursos de estilo de C atón e stá n los que ya nos re su l­ ta n fam iliares tra s nuestro estudio de P lauto y de la lengua poética. -osus (disciplinosus. v id e r e m u lti m o r ta le s . 10 J. 9. -itare (em p tita re).). (21. optionatus. 42). pues. “aestate frigido. h astas donaticas aliosque honores” (39. ej. J. los ab s­ tractos en -tudo. proceden­ te del discurso con tra Q uinto Minucio. 6 J. J. E ncontram os en gran m edida los m ism os procedim ientos de form ación de p alab ras: p. y en frases tales como d um se intem pesta n o x praecipitat.. “cognobilior cognitio” (26. Tam bién fugella en la figura etym ologica “fugit.. Sin d u d a m uchas de estas palabras fueron resultado de los procedi­ m ientos analógicos norm ales.). eran endém icos en Italia. 3 J. ej. p a ra cuya consecución no dudó en acuñar palabras nuevas: p. victoriosus son atribuidos a C atón p o r Gelio. El estilo “rim bom bante” prim itivo q u ed ará suficientem ente ejem pli­ ficado po r un pasaje del discurso En defensa de los r odios : s c io s o le r e p le r is q u e h o m in ib u s r e b u s s e c u n d is a t q u e p r o lix is a tq u e p r o s p e r is a n im u m e x c e lle r e a tq u e s u p e r b ia m a tq u e f e r o c ia m a u g e s ­ c e r e a tq u e c r e s c e r e . fugella” (45. consiliosus. 12). m alefacta benefactis non red em p tita­ vere” (69. adverbios en -im y -te r (p. iu s s i t v e s t i­ m e n ta d e tr a h i a tq u e fla g ro c a e d i. 6. la influencia de Ennio es p articu larm en te clara en “deinde postquam Massiliam p raeterim u s. como en el duritudo de Catón. Tales recursos de estilo. tales coincidencias de lengua no tie­ nen.) es u n ejem plo del juego de p alabras frecuente en este estilo u n tanto prim itivo: cf. A éstos tenem os que añ ad ir 3a influencia de la poesía de Ennio en la prosa prim itiva. pedetem ptim . ej. hiem e form ido” (87.). q u is h o c im p e- . 8 s. a u is h a n c c o n t u m e lia m . en él se verá a qué cim as de pathos y fuerza logró llegar esta p ro sa arcaica: d ix it a d e c e m v ir is p a ru m b e n e sib i c ib a r ia c u r a ta e s s e . d e c e m v ir o s B r u t t ia m v e r b e r a ­ v e r e . 1.) Los tradicionales dicola aliterativos en asíndeton aparecen en el d is­ curso co n tra G alba: “m ulta m e d eh o rtata huc p ro d ire : anni aetas vox vires senectus”. Y no faltan ejem plos de aliteración (“a sp e rri­ m o atque arduissim o”) y de o tras fo rm as de asonancia como el ho- m oioteleuton. sub tela volantia y el m u lti m ortales del p asaje que sigue. 4 ss. m are velis florere videres” (34. Ahora bien. 4..).

L a “intelli­ gentsia” rom ana. sed adm odum im politam e t plan e ru d em ”. estim uló el esp íritu de superioridad y la conciencia de clase de la a risto c ra ­ cia dom inante. C. recte loquebantur. quis hanc servitutem ferre potest? nemo hoc rex ausus est facere: eane fleri bonis.. magna virtute prae­ ditos opinamini animi habuisse atque habituros. Fue esta curiosa am algam a la que en el curso del siglo siguiente se fue refinando p a ra dar lugar a la lengua de la p ro sa clásica. boni consulitis? ubi societas. vi­ bices. donde los efectos de la pu rg a fueron. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 129 rium.. donde el m ovim iento aticista había empezado hacia el 60 a. la persecución de la latinitas b ajo la b an dera de la urbanitas. la achaca a la in c o r­ poración de elem entos nuevos a la población de la ciudad: sed omnes tum fere. quo magis expurgandus est sermo. 294) : “orationes autem eius u t illis tem poribus valde laudo : significant enim form am quandam ingeni. quid illos bono genere natos. plagas. con­ fluxerunt enim et Athenas et in hanc urbem multi inquinate lo- quentes ex diversis locis.) La m ención del m ism o fenóm eno en Grecia. El proceso fue esencialm ente de selección y exclusión. quantum fletum factum audivi? servi iniurias nimis aegre ferunt. dum viverent? (41 J. sed hanc certe rem deteriorem vetustas fecit et Romae en in Graecia. qui nec extra urbem hanc vixerant ñeque eos aliqua barbaries domestica infuscaverat. con los lum ina de la retó rica griega y con las flores de la dicción poética contem poránea. al lam en tar la decadencia d e la latinidad p u ra a p a rtir de la época de Escipión. poderosos y saludables. que se m an ten ía en u n a posición de consciente . C. ubi fides maiorum? insignitas iniurias. p asajes com o éste los que Cicerón tenía en el pensam iento cuando escribía (B ru tu s.) Eran. verbera. em bellecida con cosm éti­ cos indígenas. Desde luego Cicerón. con la inm igración de gentes que hablaban u n latín dialectal o m al asim ilado. (Brutus. sin duda.. eos dolores atque carnificinas per dedecus atque maximam contumeliam inspectantibus popularibus suis atque multis m orta­ libus te facere ausum esse! set quantum luctum. Tal era la lengua de la p ro sa elevada latina hacia m ediados del siglo n a. quantum gemitum. suscita necesariam ente la sospecha de que la urbanitas es u n ejem plo m ás del dom inio de G recia sobre la vida y la teo ría literarias de Rom a. Sin d u d a el rá p id o crecim iento del p ro letariad o urb an o . 258. p o r cierto. bono genere gnatis. quid lacrimarum. El m odo en que esta actitu d excluyente y puntillosa se desarrolló en tre los rom anos es difícil de ra stre a r.: una m ezcla de la lengua coloquial con las form as arcaicas de los car­ m ina religiosos y de las fórm ulas legales.

et ea sic. (Orator.. De or. . 160. 40. confiesa que su quis­ quillosa obstinación acabó p o r ceder an te el uso popular: quin ego ipse. 44). idque sero. postremam litteram detrahebant. la aspiración de consonantes. Catón podía todavía p erm itirse em plear los genitivos illi. aliquando. quorum eaedem erant postremae duae litterae quae sunt in optimus. (Orator. convicio aurium cum extorta mihi veritas esset. las fo r­ m as fluctuantes de declinación. et casibus et temporibus et genere et numero conservemus ut ne quid perturbatum ac dis­ crepans aut praeposterum sit. p o r ejem plo de la -s final. H em os tenido ya ocasión de m encionar algunas de las vacilacio­ nes m orfológicas del latín arcaico.. eorum verborum. conjugación y form ación de palabras. 3. Brute.) En otros lugares da algunas orientaciones en m ateria de pronuncia­ ción. loquebar sic ut pulcros. 171. . la confusión de género. scientiam mihi reservavi. 3. Cartaginem dicerem. tan­ tum esse quendam scio. 161. id tu. Cetegos. lo provincial y lo ex tran jero (“neque solum ru sticam asp eritatem sed etiam p e re ­ grinam insolentiam fugere discam us”. Confiesa en u n pasaje la dificultad que exp erim enta p ara definir la urbanitas. inició un proceso de ξενηλασία lingüística: la elim inación de lo rústico. (De or.130 INTRODUCCIÓN AL LATIN superiorid ad sob re la bullente vida de la capital. sed haec m utari dediscique possunt. olim autem politius. nisi vocalis insequebatur. inquit. trium­ pos.) S erá conveniente seguir el desarrollo de la p u rg a p u rista y el s u r­ gir del canon clásico ateniéndonos a las rú b ricas indicadas. iam intelleges cum in Galliam veneris. solí. quod iam subrusticum videtur. con la debida atención al nú m ero y al género: ut Latine loquamur non solum videndum est ut et verba efferamus ea quae nemo iure reprehendat.) Pero es en el De oratore donde delinea los capítulos fundam entales de la p u ra latinidad: corrección léxica y m orfológica. allí. iste tandem urbanitatis color? nescio. quin etiam. cum scirem ita maiores locutos ut nusquam nisi in vocali aspiratione uterentur. audies tum quidem etiam verba quaedam non trita Romae. illud est maius. inquam. quod in voci­ bus nostrorum oratorum retinnit quiddam et resonat urbanius. De las m uchas declaraciones p ro g ram áticas podem os escoger u n a debida a Cice­ rón. sed etiam lingua et spiritus et vocis sonus est ipse moderandus. p articu larm en te en cuestiones de pronunciación: qui est. usum loquendi populo concessi. (Bru­ tus.) En otro p u n to .

a quien alababa Cicerón p o r su “L atine loquendi accu rata et sine m olestia diligens elegantia” (B ru tu s. nucerum . 1 J.. honora­ rium dabant (Catón. sin lugar a dudas. los p u ristas rom anos debieron de guiarse. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 131 nulli y los dativos fem eninos unae. Fue. illae. los arcaísm os y a rti- ficiosidades de dicción p o r la sencilla razón p ráctica de que re su lta ­ ban ineficaces. ad con acusativo en lugar del dativo: ad praetores. naverum ). sino tam bién quod y u t (p. O tras form as no clásicas son los locativos die proxim i y el excepcional genitivo p lu ral analógico bovërum (aparecen en o tro s lugares las form as regerum .) . En este p u n to César y Cicerón m u estran u n a curiosa divergencia. E ntre las form as verbales. clivum po r clivus. adem ás. rechazaron. eae. solui y ausi a p a re ­ cen en lugar de los “sem ideponentes” clásicos. el sim ple ablativo de tiem po es el único usado p o r Cicerón y César. puede alegarse como circunstancia atenuante que p o testu r fue usado p o r Ennio y Pacuvio. 1 J. No m enos im p o rtan te fue la influencia de la teo ría retó rica griega basada en la sana p ráctica que insistía en la claridad (σαφήνεια). quienes. El indicativo en las in terro g a­ tivas indirectas había sido desde siem pre algo usual. de con ablativo en lugar del genitivo (“si posset auctio fieri de artib u s tu is”. pues el prim ero evita el indicativo absolutam ente. ab con ablativo ap a­ rece tam b ién com o su stitu to del genitivo. en la logicidad y en la evitación de la am bigüedad como principales virtudes retóricas. sagus p o r sagum. etc. Tam bién clásica es la im presión de refinam iento que pued e producir el ab la­ tivo in stru m en tal en expresiones como m axim o clamore con el apo- . Hec. “n a rra t u t virgo ab se integra etiam nunc siet”. tenían a su disposición en la oratio obliqua no sólo el acusativo con infi­ nitivo. Tam bién en la sintaxis los p u ristas restringieron la m ucho m a ­ yor libertad de los escritores arcaicos. m ientras que el segundo presenta n ada m enos que cincuenta y cuatro ejem plos. Al igual que p a ra iussitur y possitur. p ara conse­ guir claridad p o r lo que los autores rom anos tam izaron los m ú lti­ ples recursos de la lengua preclásica en un esfuerzo p o r alcanzar el ideal del m o t ju ste p a ra cada noción y el de u n a construcción p a ra expresar cada relación sintáctica. la m itad de los cu a­ les aparecen en sus cartas. Encontram os. p o r el sano sentido com ún lin­ güístico.. 143). 60. p. Terencio. sin duda. lapiderum. Así. ej. En el uso de los casos podem os señalar la neutralización tem poral p o r p a rte de los autores clásicos de la tendencia a reem plazar sim ples casos p o r giros preposicionales. En todo este proceso de p oda y escardado. p o r ejem plo. en p rim e r lugar.. Los oradores y abogados del tipo de Craso. ej. en ta n to que sus fitu r y fiebantur a d uras penas pueden citarse sin repugnancia en u n libro que pueda caer en las m anos de u n joven estudiante. 145).) . en ta n to que los autores anteriores se habían perm itido em plear in tem pore. 64.

en el vocabulario donde la elegantia. B rute. . probablem ente sobre la base de que a esta conjunción le quedaba reservado el valor del ing. “com o si” = quasi quidem .. De m odo sim ilar. inquit Atticus. hab ía hecho u n a declaración de principios sim ilar: “u t tam quam scopulum sic fugias inauditum atq u e insolens verbum ”. eorum religioni cum servi­ ret orator. pp. 4).. K ro ll. 158).. Los au to ­ res de los textos religiosos y legales. sin em bargo. 1 ss. De m odo sim ilar. in tro ­ duciendo interrogativas indirectas. “G lo tta ”. V éase W. nullum verbum insolens. había escrito: quorum semper fuit prudens sincerumque iudicium. César. 10. que es frecuente en latín arcaico y lo fue tam bién sin duda en la lengua coloquial de la época clásica —aparece en las cartas de Cicerón—. 232). item que versutiloquas m alitias” (Or. “donde”. p o r ejem plo. la conjunción m ulti- funcional u t en Cicerón abandona los siguientes valores: “desde que”. tam poco em plea Cicerón un sim ple u t p a ra in tro d u cir exclamaciones in d ep en d ien tes. illum om nium fere oratorum Latine loqui elegantissim e” (Brutus. es evitado en la p rosa clásica. habían desarrollado fórm ulas como: 4. if.) U na p alab ra insolita y chocante del tipo indicado era. w hether. 1933. alabando el exquisito sentido de la lengua que Cé­ sa r poseía: “sed tam en. 25. sino que estaba basado en la lectura intensiva y el estudio diligente de obras incluso recónditas. El uso de si en el sentido del ing. X X II. “cóm o” (excepto en la exclam ación vides ut. Con tales p rin c i­ pios los autores clásicos pusieron m ano a la ta re a de clarificar el enm arañado desarrollo de su lengua literaria heredada. el uso de cum con un sim ple ablativo m odal (cum salute) se convierte en canónico sólo en la p ro sa clásica. de Caesare et ipse ita iudico. etc. la preposición af: “insuavissim a praepositio est af. o tam bién las p alab ras com puestas de factu ra no latina.132 INTRODUCCIÓN AL LATIN yo de cum . nihil ut pos- sent nisi incorruptum audire et elegans. u n a sensibilidad que no era m ero p roducto de una dom estica consuetudo. 164).4 Es. ala­ bando el buen gusto ateniense. la puntillo­ sa selectividad del clasicismo.. según Gelio (1.). Cicerón escribió. en sus denodados esfuerzos p o r abarcar toda posible m anifestación de la actividad divina y de la inventiva e iniquidad hum anas. (Orator. quae nunc ta n ­ tu m in accepti tabulis m anet ac ne his quidem om nium ” (Or. si bien la preposición aparece ya en au to res anteriores. nullum odiosum ponere aude­ bat. Cicerón. resu lta m ás evidente. que Cicerón rechaza: “asperitatem que fugiam us: habeo ego istam perterricrepam. Dos ejem plos m ás b asta rá n p a ra ilu stra r la tendencia general a elim inar los do­ bletes sintácticos.

) Tales acum ulaciones de sinónim os. Arcaísmo y vulgarism o fueron las Escila y C aribdis e n tre las que los pu ristas clásicos pasaro n en su penosa navegación. D iferencias de valor y factores de vulgarism o y u rb an id ad pueden d ar cuenta de m uchas de estas su ti­ lezas. debido a Hircio. probablem ente com o ex u ltim is tenebris repetita. todos excepto coniurare. pero. com o hem os visto. Todos ellos fueron rechazados p o r Virgilio com o inadecuados inclu­ so p a ra la arcaizante lengua de la poesía. cuyo nom b re técnico es “conge­ rie s”. 316). si m odo id consequi p o tu it. Tam bién m ues­ tr a C ésar u n a preferencia p o r priusquam fren te a antequam y por posteaquam fren te a postquam . al ser tantum ambiguo. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 133 n e v e p o s t h a c in te r s e d c o n io u r a s e n e v e c o m v o v is e n e v e c o n s p o n d is e n e v e c o n p r o m e s is e v e le t n e v e quisquam fid e m in te r s e d d e d is e v e le t. B rutus. habían llegado a ser. La evitación de arcaísm os tales com o topper. ¿P or qué César no em plea nunca quando o mox. (S e n a tu s C o n s u ltu r a d e B a c c h a n a lib u s . de los com pues­ tos verbales vistos m ás a rrib a que significaban “co n spirar”. com o sugiere M arouzeau en su exam en de estos hechos. aerumna. Una sim ilar sensibilidad fren te a los valores de u n a p alab ra pue­ de explicar p o r qué César prefiere non m odo. y en cam bio el segundo aparece cuatro veces en el libro V III del De bello gallico. y fueron m uy em pleadas incluso p o r Cicerón e n sus prim eras obras h a sta que M olón de Rodas puso diques a su juvenil redundancia (“is d edit operam . sus aplicaciones p rácticas d ieron resultados que provocan la perplejid ad del lector m oderno. De hecho la p ro sa clásica eliminó. la aversión de Cicerón —con po steriorid ad a los p rim ero s discursos— y César p o r doñee y su preferencia p o r d u m se debieron tal vez al hecho de que la prim era de dichas conjunciones resu ltab a dem asiado ru d a y novedosa y no estab a aún libre de la sospecha de vulgarism o. una característica del estilo elevado. A hora bien. 12 s. no incluido en el texto que exam inam os. si bien añadió conspirare. a utum o no p resen ta problem as. P o r o tra p arte. ut nim is redun d an tis nos e t su p ra fluentis iuvenili quadam dicendi im ­ pu n itate et licentia rep rim eret e t quasi e x tra rip a s diffluentis coerce­ re t”. oppido. Se ha señalado tam bién que quom odo y quam quam son evitados p o r César. al non ta n tu m favorecido p o r los que com pletaron su obra. y om ite casi del todo igitur en favor de quare e itaque? ¿Por qué su preferencia p o r tim eo fren te a vereor y m etuo? L a tendencia de u n a p alab ra a reaparecer com o p o r háb ito u n a vez activada puede . no debem os ignorar el facto r de la elección personal y de los m eros h áb ito s verbales. non solum. En gran m edida po­ d ría decirse lo m ism o de guia fren te al preferido quod. m ien tras que los principios teóricos concernientes a la elegantia rep resen tab an u n cuerpo de d o ctrina com ún.

Así/Rúes. y al hacerlo forjó el vocabulario fundam ental del pensam iento abstracto que se ha convertido en p a ­ trim onio com ún de los pueblos del Occidente europeo: p.. 94). procura ponerlo en mi libro tal como estaba al principio. essentia (ουσία). m ientras que sólo aparece una en todo el resto del corpus. Al hacerlo creó en gran m edida el vocabulario del pensam iento filosófico abstracto. A través de u n a prolongada experim entación en la traducción de té r ­ m inos griegos. Porque no detienen los remos (s«sí¿neBí). Cicerón introdujo en el latín m uchas p alabras nuevas cinctutis non exaudita Cethegis. El problem a planteado era cómo trad u cir las p alab ras επέχειν y εποχή en su sentido filosófico de “suspensión del juicio”. qua­ litas (ποιότης). A pesar de su insistencia teórica en la evitación de inauditum verbum . pues se trata de hacer girar la nave sobre sí misma. que yo había encontrado muy atrayente. por cierto. El término es típicamente náutico. pero pensaba que los remeros detenían los remos cuando se les ordenaba inhïbere.134 INTRODUCCIÓN AL LATÍN observarse en el empleo en César del raro giro e regione no m enos de siete veces en el libro V II de la Guerra de las Galias. ej. y bien potente. Una carta a Ático (13. que Cicerón aceptó p ara luego volverse a trá s : volvamos ahora a lo que nos ocupa. tu sugerencia de inhïbere. los escritores latinos no cesan nunca de lam entar la patrii serm onis egestas en com paración con el griego. quantitas (ποσότης). Lo más adecuado es seguir a Lucilio cuando es­ cribe : sustineas currum ut bonus saepe agitator equosque. V eremos m ás adelante u n ejem plo de su actividad en sus varias tentativas p o r h allar un equivalente latino del tecnicism o retórico griego περίοδος. 3) nos perm ite echar o tra apasionante ojea­ da al taller de Cicerón. Yo estaba enterado de ello. pero Atico le sugería inhibere. R ealm ente m ucho quedaba p o r hacer antes de que el latín pudiera funcionar como in s­ tru m en to adecuado p a ra las actividades intelectuales superiores. Díseío a Varrón por si también él lo ha cambiado. Cicerón se había decidido p o r sustinere (Ac. Esto está muy lejos de εποχή. . etc. cuando se dedicó a la tr a ­ ducción de obras filosóficas griegas. Mas de que esto no es así me enteré ayer cuando una nave se acercaba a mi villa. Y Carnéades siempre compara la guardia de un púgil (προβολή) y el frenar del cochero a la εποχή.sinp que reman de modo distinto. me parece ahora del todo ina­ decuada. Quizá la m ás grande contribución de Cicerón a la lengua latina lle­ gara con su forzado retiro de la política. naturalmente. En cambio la inhibitio de los re­ meros implica movimiento.. 21. 2.

En Catón y en los prim itivos analistas. Se tratab a. de la superación de las inconsecuencias de construcción. Éste es el empleo p redom inante en V arrón. eum. con cuidada y explícita subordinación de las varias partes co n sti­ tuyentes al pensam iento principal (la sustitución de la parataxis p o r la hipotaxis será exam inada en detalle en el capítulo X ). 9 ss. sólo cuando el participio está en nom inativo. saepeque postilla operam rei publicae fortem atque strenuam perhibuit illoque facto quod illos milites subduxit exerci­ tum servavit. y m ejor sería que fuera seguido en n u estra p untuación por u n a coma. si bien p resen ta ejem plos en que el participio e stá en acusativo y uno en que está en dativo. eumque inter mortuos defetigatum vulne­ ribus atque quod sanguen eius defluxerat cognovere. pero.que n osotros conocem os como participio de presente era ya característico de la lengua “com ún” indoeuropea. tamen vul­ nus capiti nullum evenit. eum sustulere. de todas las ilogicidades inherentes a la ligereza de la expresión coloquial que ya hem os exam inado m ás arrib a.) E n este pasaje el co nstante cam bio de sujeto exige la tediosa repe­ tición del anafórico is. (19.flexible . Terencio adm ite un com ple­ m ento directo. Nótese tam bién que el ita evenit in tro ­ du ctorio no tiene influencia alguna en las construcciones. de las “construcciones según el sentido” y faltas de concor­ dancia.. En u n segundo plano estaba la orga­ nización de las frases coordinadas inconexas en unidades m ayores. y en buena parte puede decirse lo m ism o del uso de Plauto. por ejem plo. de las “contam ina­ ciones”. con dos excepciones. en u n a palabra.·. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 135 Si bien la cuidadosa selección de las p alabras representó u n fac­ to r decisivo p a ra asegurar la claridad de expresión en que los p u ris­ ta s clásicos insistían com o p rim era exigencia. fue en su lograda construcción de períodos com plejos donde m o straro n m ayor v irtu o ­ sism o e hicieron m ayor contribución al desarrollo de la prosa eu ro ­ pea. la unid ad de sujeto no se podía lograr m ientras no se desa­ rro lla ra n las construcciones participiales concertada y absoluta. del nom inativus pendens. de los inevitables anacolutos. J. el p articipio de p resente no tiene la función específicam en­ te verbal de regir u n objeto en acusativo.. La pesadez e inseguridad de u n pe­ ríodo que ignoraba este recurso es evidente en el siguiente pasaje de las Origines de Catón: nam ita evenit. El m ás im p o rtan te descubrim iento en la búsqueda de la claridad y equili­ brio en el período com plejo fue el de que el sujeto debía m antenerse inm utado a lo largo de todo él. ante todo. En los textos latinos m ás antiguos se usa casi exclusivam ente en funciones nom inales. El adjetivo verbal en -raí. cum saucius multifariam ibi factus esset. Ahora bien. G radualm ente el uso se hizo m ás . isque convaluit.

222). si sic περίοδον appellari placet. té rm i­ nos que Cicerón trad u jo p o r m em bra e incisa (Or. ipsi prodeant. 222 s..) Es evidente que las condiciones de la disertación en público im ponen inter alia ciertas lim itaciones a la longitud de las p artes co n stitu ­ yentes de u n período : hay u n m áxim o de unidad expiratoria. A hora bien.136 INTRODUCCIÓN AL LATIN con variaciones de auto r a auto r —Salustio es notablem ente m ás libre que César·—.. dispertiebat orationem liben­ tiu s”. p o r producir im presión de inautenti- cidad. Según Ci­ cerón. pues de lo contrario resu ltaría ineficaz. ta n coheren­ tes y lúcidos que abundan en las páginas de Cicerón. Fue este nuevo recurso sintáctico el que hizo posible los períodos ta n com plejos y. 207) : ante los trib u ­ nales y en el foro debía usárselo sólo de modo restringido. En té rm i­ nos ideales el periodo complejo estaba form ado por cuatro m em bra.. B rutus. Hay que ten er siem pre presente que el estilo de la pro sa rom ana estaba basado en la lengua hablada y que evolucionó con la práctica de la oratoria. En la práctica norm al de los tribunales la m ayor p arte del discurso consistirá en períodos organizados en m em bra e incisa. cada uno de la extensión aproxim ada de u n hexám etro (Or. habría sido M arco Emilio Lépido el p rim er orad or latino que logró alcanzar la esbeltez de los griegos en el período artístico: hoc in oratore Latino primum mihi videtur et levitas apparuisse illa Graecorum et verborum comprensio et iam artifex. m e praesente.. 96. 162) : missos faciant patronos.. quae κώλα Graeci vocant.. el estilo de períodos largos resulta m ás adecuado al gé­ nero histórico y a la o rato ria epideíctica (Or. Tam bién en abla­ tivo absoluto aparecen pocos ejem plos del participio de presente en P lauto y Terencio. y hasta Salustio y C ésar no se usa librem ente la construcción. El período com plejo extenso exigía no solam ente una disposi­ ción lógica que facilitase la com prensión. stilus. ej. cur clandestinis consiliis nos oppugnant? cur de perfugis nostris copias comparant contra nos? . sciente). sin em bargo. Cicerón cita (Or. e t in m em bra quaedam . e ra t apud illum contractus et brevis. ut ita di­ cam.. Fueron sin duda consideraciones prácticas de tal índole las que habían lle­ vado en G recia al desarrollo de u n estilo en el que el período se fraccionaba en “m iem bros” (κώλα) y “porciones” (κόμματα).) u n ejem plo de este estilo tom ado de Craso (“quin etiam com prehensio et am bitus ille verborum . 211). ap arte aquellos en que tiene función adjetival (p. hasta que Cicerón con su gran virtuosism o u sa el participio transitivo en todos los casos posibles. (Brutus.

en p asajes dedicados a p ro b a r o re fu ta r. legimus. el tercero e s un κώλον o. o rem excogitatam . ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 137 Acerca de este p asaje com enta: “los dos prim eros elem entos so n de los que los griegos llam an κόμματα y noso tro s incisa. y cita como e je m ­ plo de su p ro p ia o b ra u n p asaje del Pro Milone. hausi­ mus. com o noso tro s decim os. Cornelio: “o callidos hom ines. iudices. suapte natura numerosa sunt. y c ita un ejem plo de su Pro C. 115) : “conferte hanc pacem cum illo bello. escribe Ci­ cerón. 164 ss. huius praetoris adventum cum illius imperatoris victoria. 225). ad quam non docti sed facti. etiamsi nihil est factum de industria. F inalm ente sigue la com prehensio (período) m á s breve posible. favorecido p o r Gorgias y sus sucesores. n o stru m fefellit ita vos esse factu ro s?” (Or. según él m ism o advierte. es decir. Luego nuevam ente u n m em b ru m : “testis dare volum us” . haec non scripta sed nata lex. luego con un incisum : “dixim us”..) acerca de su propia p ráctica. huius libidines cum illius continentia : ab illo qui cepit conditas.. sino consistente solam ente en «dos versos». con­ sistente en dos m em bra: “quem . sive opponun­ tur contraria. o ingenia m etuenda” (hasta aquí p o r m em bra) . 4. (Or. 2. C ontinua Cicerón señalando que G orgias h ab ía sido el prim ero en b u scar la concinnitas p o r m edio de tales recursos. sive paribus paria redduntur. 167. Tal estilo resu lta p articu larm en te eficaz. O tro recurso generador de concinnitas. es la antítesis.. 10: est enim. hizo Cicerón frecuente uso: nos etiam in hoc genere frequentes. T am bién d e ella. huius co­ hortem impuram cum illius exercitu invicto. Tam bién en este pun to podem os sacar provecho de la lectu ra del análisis del m aestro (Or. m em bra”.) Si bien la estu d iad a teo ría que subyace a la elaboración de una p ro sa latina arm ónicam ente equilibrada es u no de los muchos· dones . y finalm ente sigue un periodo. Los oradores antiguos em plearon com plejos recursos p a ra p o ­ n e r de relieve las p artes de u n parlam en to construido incisim y m em bratim . quaeso. no largo. m em b ru m . expressimus. ab hoc qui constitutas accepit captas dicetis Syracusas”. ut illa sunt in quarto Accusatio­ nis (= in Verrem. verum ex natura ipsa arripuimus. cuando da a u n período u n a “definición” de este tipo: et finiuntur aut compositione ipsa et quasi sua sponte aut quodam genere verborum in quibus ipsis concinnitas inest. quam non didici­ mus. quae sive casus habent in exitu similis. accepimus. non instituti sed imbuti sumus.

f. impetratum inauguratumst quovis admittunt aves picus et cornix ab laeva corvos parra ab dextera consiiadent. u n período rítm ica­ m ente equilibrado tiene m ayor impacto. p o r ejem plo..) escribe: “Cuando h a lla m o s e l p a ­ ralelism o com o rasgo regular de un texto sem ítico. si bien es claro que no d a cuenta com pleta n i siquiera de su p ropia praxis en cuanto al ritm o. 10. la fórm ula augural exam inada en el capítulo III). Y oung . 6 ss..138 INTRODUCCIÓN AL LATÍN de G recia a la R om a literaria. J. Es con ven ien te recordar aquí que el “p arallelism u s m em brorum ” se co n ­ sidera u n rasgo d istin tivo de la m ás an tigu a p oesía sem ítica.”. 231 ss. los recursos em pleados ten ían raigam ­ b re itá lic a .. im precacio­ nes y fórm ulas m ágicas los concepta verba asum ían n atu ralm en te u n a form a equilibrada en la que la longitud de las unidades estaba lim i­ ta d a por la exigencia de claridad. 1953. Al igual que el golpe dado por un púgil diestro. En nuestro examen del n u m erus podem os to m ar una vez m ás como guía a Cicerón. pp. ni detenerse p o r falta de caudal expiratorio. en P lauto. De los m uchos ejem plos de plegarias he escogido un o con­ servado p o r Livio. (“Jb.5 Tam bién en este pun to podem os ver la influencia de los carmina y de la lengua del derecho. Asín. Iuppiter Feretri haec tibi victor Romulus 8 sílabas rex regia arma fero 8 ” templumque his regionibus 9 ” quas modo animo metatus sum 10 ” dedico sedem opimis spoliis 11 ” quae regibus ducibusque hostium caesis 13 ’’ me auctorem sequentes posteri ferent 12 ” Es este estilo el que se rem eda. K lein as. Cicerón había establecido (Or.” . D. n os en con tram os a n te u n a com posición p oética. (cf. F orsch . El discurso —m antiene Cicerón (Or. 201) que en la collocatio verborum había que atender a tres cosas: com positio. concinnitas y num erus. 228)— no debe fluir sin p ausa (infinite) com o u n río. En las plegarias. tono m ayestático y pausas re sp i­ ratorias. Esto se d em u estra q u eb ran ­ tando el orden de las palabras en u n período de b u ena e stru ctu ra rítm ica: 5. El período construido lógicam ente con arm onía in tern a y equi­ librio de sus p artes constituyentes (concinnitas) recibió su perfec­ ción últim a cuando la disposición de las p alabras se hizo conform e a u n esquem a rítm ico. 259 ss. 1.

y cambiando un poco el orden de las palabras se la reduce a una forma bien encajada. Alma Mater.. y del do­ ble crético. con sus rasgos típ i­ cos de concinnitas y ritm o. (Or. como en este pasaje . cf. Barcelona. con sus varias resoluciones posibles. ^ y ap ropiada la p rim era p a ra los comienzos. la segunda. cámbialo un poco de modo que tengamos: “multi superarunt mercatores vënalicüque”.) El proem io. sencilla. 214). p o r supuesto. H abía que ten er presentes los usos propios del género: nam nec semper nec apud omnis nec contra omnis nec pro omni­ bus nec cum omnibus eodem modo . quibus omnis Africanos et Laelios multi venalicii mercatoresque superarunt”. y de u n a claridad que reco rd ara la de la conversación cotí- . (Cicerón. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 139 se estropeará todo.dicendum arbitror. una de las cadencias predilectas de la escuela asiánica. se convertirá en ajustado (aptura) lo que antes era flojo y suelto. Tovar.de mi discurso Pro Corne­ lio: ñeque me divitiae movent. apropiado para em plearse en cualquier ocasión. p o r ejem plo. Hay o tras cadencias agradables: el crético ( _ ^ _ ) y su equivalente al peón. la cláusula asiánica. cadencia fa­ vo rita de los antiguos.). A hora bien. el análisis m oderno ha dem os­ tra d o que e sta preferencia se inclinó en favor del crético m á s tro ­ queo ( —^ — / —v. 232 s. 123. Se tra ta del ditroqueo.. no era. una de las preferidas p o r Cicerón p a ra la cadencia de período.. “Yo no la rechazo de m odo absoluto pero prefiero o tra s” (Or.. y todo se habrá echado a perder. De hecho. Pues bien. en sus form as —v. en ta n to que el ditroqueo. El estilo artístico plenam ente desarrollado. perdió p a ra Cicerón p a rte de su atractivo a m edida que su a rte y experien­ cia se desarrollaron. la tra­ ducción de A. is erit ergo eloquens qui ad id quodoumque decebit poterit accommodare ora­ tionem.) T enem os aquí u n ejem plo de cláusula trocaica. es u n e rro r re c u rrir dem asiado continuam ente a u n determ inado ritm o. 1967. debía ser de tono m odesto. Or. “ ¡Qué exclam a­ ciones de adm iración dejó escapar el auditorio cuando Gayo C arbón term inó con patris d ictu m sapiens tem eritas fili com probavit” (Or. tómese del discurso de Graco ante los censores de este pasaje: “abesse non potest quin eiusdem hominis sit probos improbare qui” improbos probet”. Y si se toma una frase informe de algún orador descuidado. 215). la narratio. cuánto mejor si hubiera dicho así: “quin eiusdem hominis sit qui improbos probet probos improbare...

^ ) . B rutus... 32). B rutus.. 253) : “ac si. cuius te paene principem copiae ( —v. com binaciones aliterativas de . que se creían auténticos “Tucídides” tra s h ab er pronunciado unas frases fragm entarias e inconexas: . citado p o r Plinio.>->— ^) num p ro relicto est hab en ­ dum ?” ( . Nótese ta m ­ bién la “congeries” inauditum atque insolens. -------). En cam bio..). 29). Aun con estas lim itaciones y concesiones a la distinción de géne­ ros. tam bién en la cita “tam q u am scopulum sic fugias inauditum atque Insolens verbum ” ( —^ -------). recti et venusti. con ciertas pecu­ liaridades que recuerdan la lengua oñcial de la cancillería (“n udi enim sunt. los descarriados aticistas que creían que u n tono tosco y rudo rep resen tab a de m odo exclusivo el auténtico estilo ático (Or. objetivo. nonnulli studio e t u su elaborave­ ru n t ( --------. germ a­ nos se p u ta n t esse Thucydidas” (Or. Sus C om enta­ rios están escritos en u n estilo austero. los discursos de Alcibiades tal como aparecen en Tucí­ dides los considera “grandes.. concinnitas. — ^ . m ientras que L öfstedt h a detectado cláusulas rítm icas en uno del De analogia (Cic.140 INTRODUCCIÓN AL LATIN diana. Los arcaísm os que utiliza son los que ya nos resultan fam iliares p o r las páginas p rece­ dentes : parataxis. u t cogitata p ra e ­ clare eloqui possent ( . en sus discursos “ad hanc ele­ gantiam verborum L atin o ru m . 3). Si bien Cicerón no niega la excelencia de Tucídides com o historiador. La concisión y la oscu ri­ dad del histo riad o r ateniense resultaban in apropiadas p a ra la o ra­ toria. Tam bién César. que buscaba palabras arcaicas y poéticas. com pressione rerum breves e t ob eam ipsam causam in terd u m subobscuri” (B ru­ tus. adiungit illa o ra to ria orn am en ta d i­ cendi” (Brutus. Así h a señalado N orden los recursos retóricos de u n fragm ento del Anticato de C ésar (p. Un estilo de esta clase. verbis.) atque inventorem ( -------^ ) bene de nom ine ac d ignitate populi R om ani m eritum esse existum are debem us (—«->— ) : hunc facilem et co­ tidianum novisse serm onem ( . 28). ej. 261). n u m erus) de los que Cicerón fue el práctico p o r excelencia no fueron universalm en­ te aceptados. 252).^ — ^ . los ideales estilísticos (elegantia. a quien Cicerón alaba com o ejem plo p re ­ claro de p u ra latinidad (“illum om nium fere o ra to ru m L atine loqui elegantissim e” . 262). 12.. períodos torpem ente construidos con cam bio de sujeto y uso superfluo del anafórico is. “p u tares non ab illis Catonem sed illos a Catone deprehensos”. Ep. el polo opuesto del ciceroniano. por u n a p arte. n ovum quoddam im p erito ru m et ina uditum genus. Todavía peores e ra n los seguido­ res de Tucídides. Estaban. quae vel sine m agistro facere p o tu eru n t. om ni o rn a tu o rationis tam q u am veste d etra cta ”. B rutus.. crebri sententiis. fue el acuñado p o r el h istoriador Salustio. com prim ido en vez de pleno. que cultivaba deliberadam ente la inconcinnitas y rechazaba el n u m e ­ rus. 3. “sed cum m u tila quaedam et hiantia locuti sunt.. ad o p ta estilos diversos.

en sus m étodos de form ación de palabras (necessitudo. En este estilo rebuscado y altam ente artificial. insolescere). et Saliorum carm ina vix sacerdotibus suis satis in te l­ lecta”. 9. proles. En el vocabulario. clades atque calam itas). suescere. p o r últim o. escasa utilización del p articipio concertado. 3). 40). A todo esto añadió Salustio los recursos retóricos establecidos que ya hem os exam inado : isocolia. “spes am plior quippe victoribus et advorsum eos quos saepe vicerant” . etc. predecesor de Salustio com o au to r de m onografías históricas a la m anera helenística. la concisión tucidídea y la estudiada variedad en las fo r­ m as de expresión: “p ars. fru g u m laetus ager). 6. 2). Cicerón (Or. 19. creyeron d u ran te largo . hom oioteleutón. sobre todo. “in suppliciis deorum m agni­ fici.. es califi­ cada p o r Cicerón com o vetu s verbum y condenada p o r Q uintiliano (I. como. dom i parci. su profuso em pleo de viejas palabras dio lugar al reproche de “prisco ru m Catonis verborum ineptissim um fu rem ”. T am bién la lengua de Salustio sufrió notable influencia de la poesía rom ana arcaica y en p a rtic u la r de los Annales de Ennio. Típica de él es la p a la b ra -prosapia (usada en la expresión hom o veteris prosapiae). en su vocabula­ rio.. harenosus.. en el uso de verbos sim ples p or com puestos y.. fortia facta canebat. A hora bien. Podem os tam bién detectar expresiones aliterativas ennianas com o m are m agnum ("m ar encres­ p ad o ”). alii”. cuya finalidad es el d eleitar m ás que el convencer. el género histórico im ponía o tras exi­ gencias. ideoque et verbis rem otio rib u s et liberioribus figuris n arran d i ta e ­ dium evitat”. “quippe quas honeste habere licebat abu ti p er tu rp itu d in em p ro p erab an t” (C. Q uintiliano (10.). 2). u n a de las m ás originales creaciones de la lite ra tu ra latina. antítesis. 31) va m ás lejos: “est enim proxim a poetis et quodam m odo carm en solutum . 3. quien la coloca en tre las p alab ras “iam o b litteratis rep etita tem poribus. “pro pudore pro abstinentia p ro v irtu te audacia largitio avaritia vigebant”. m ansuetudine atque misericordia. etc. 65) lo había clasificado d entro de la o rato ria epideíctica. que aparece en Catón.. con lo que podía p erm itirse m etáfo ras m ás libres y disponer las palabras com o hacen los p intores con sus varios colores. ad m em oriam p o steritatis e t ingenii fam am com ponitur.. p o r ejem plo. Cat. e tc . 58.. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 141 palabras (laetitia atque lascivia. “tricola” asindéticos con frecuente a lite ra ­ ción (“anim us aetas virtu s v ostra m e h o rta n tu r”. m u lti m ortales y fo rtu n a fatigat. E sta influencia es evidente en su sintaxis (p. 1. supino con com plem ento directo.. P a ra tales efectos p ropios del género.. ej. se h abía n u trid o de Ennio. im peritare. in am icos fideles e ra n t” (C. que se n u tre abundantem ente del ya típico “gradus ad P a rn a s­ su m ” (aequor. 13. “audacia in bello. e incluso cláusulas d e h e­ x ám etro. los genitivos aevi brevis. Cat. 9.. ubi pax evenerat aeq u itate” (C. quias- mo. H em os de añadir. vitabundus. nuda gignentium. aliteración. Celio A ntipatro. 3).

quizá el m ás .original d e los estilistas latinos: “S allustius. y los períodos de Livio no son del tipo que p reten d e convencer al oyente en la asam blea o en el tribunal. habla de la Livi ladea ubertas). Ann. Ennio. “gladiis res geritur”. 3. el enniano “bellum aequis m anibus nox intem pesta. 17. 2) .. La diferencia entre los dos autores no reside tal vez en una m ayor o m enor capacidad artística. Cat. 170 W. 32. m ás o m enos con el m ism o esp íritu que indujo a u n demagogo de la gens Claudia a hacerse llam ar Clodio. 9. m ajestad ). direm it”. sino que es m ás bien de función y género: los períodos de Cicerón e stá n dirigidos a ilu stra r al oyente. fue p roducto de un em pleo indiscri­ m inado de los térm inos “vulgar”. en el que la n ota dom inante es la σεμνότης tucidídea (es decir.. recuerda “vi g eritur res”. y se inclinaron así a m irarlo com o una es­ pecie de “latín dem ocrático” afectado p o r Salustio. Esto no supone negar su genio como estilista original.). Livio rechazó explícitam ente los principios y p rá c ­ ticas del estilo de Salustio y se adhirió a la escuela ciceroniana. 41. alejam iento. cit. loe. S alustio.. En Livio. se refleja en “aequis m anibus . 60.. Co­ pioso y abundante en su expresión (Q uintiliano. Con relación a la im portancia de Salustio en la h isto ria de la lengua literaria será suficiente reco rd ar las p alab ras de ad m ira­ ción que le dedica Tácito. Livio está com poniendo u n poem a en prosa (car­ m en solutu m ) p ara el deleite de un lector. exige colorido poético. 1. E ste e rro r de com prensión con respecto a u n estilo descrito p o r los antiguos como seria et severa oratio (Gelio. 18. “arcaico” y “poético” (archaïsm es conserves par le peuple). reru m R om anarum florentissim us a u c to r” (Ann. cuya discusión se h a rá en el capítulo si­ guiente. El género histórico. según hemos visto ya. Ann. encontram os fraseología y rem inis­ cencias ennianas: “scutis magis quam gladiis g eritu r re s”. evita illa Sallustiana brevitas y d a a sus p e río ­ dos u n m áxim o de elaboración. como en Salustio. Totalm ente diferente es el estilo de otro g ran m aestro de la h is­ toriografía latina..142 INTRODUCCIÓN AL LATIN tiem po los estudiosos —y la creencia p ersiste aún— poder detectar abundantes vulgarism os. 10. (cf. Pero la h isto ria no es oratoria. 18).. 263 W. Y así la lucidez de los com plejos períodos de Livio se ve m enoscabada p o r su afición a las construcciones participiales donde Cicerón h u b iera preferido o ra ­ ciones subordinadas con su relación lógica claram ente m arcada por las conjunciones. En general los períodos de Livio so n m ás lentos en su ritm o y m ás enm arañados en su construcción que los del gran m aestro de la prosa clásica. y que m ira a la credibilidad y no a la species expositionis (Quintiliano.. 30).

es la segunda form a la que predom ina en la p rim era década. Aen. etc. especialm ente en los seis prim eros libros (con el 77 % en el III y el 73 % en el I I ) . “iam in p a rte m praedae suae vocatos deos”. En los libros siguientes se p roduce u n a constante dism inución hasta llegar al XLI. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 143 hesterno die direm istis pugnam ”. cf. 5. la p alab ra regimen. ra p it”. “ag­ m en. en que el 42 % de -ére es u n índice del intenso colorido poético de todo el libro. “som no leni placidoque revinctus”) es abandonado p o r Livio tra s dos ejem plos en la p rim era década.). El cam bio de estilo aparece n ítido en la e sta ­ dística de o tro s dos fenóm enos. Aen.. Trag. era -érunt.. afectación que provocó la b u rla de Luciano en su Cómo se escribe la historia. 3. 1049. con la frase aliterativa “plenum sudoris ac sanguinis”. cf. m ien tras que . P ues bien. 38. 4 W. proceres. 17. 5. 4. 23. 11. cetera egregius). μήνις. Ennio.. p re ­ ferida por César y Cicerón.. 3. 27. cf. 2. Así. com o por ejem plo “vi viam faciunt”.ère. άδηρίτως. cf. 4. “om nes plerum que cad u n t in volnus”.. 21. λαιμός.. aeger animi. 4. Lucr. 3.). de un tipo hab itu al en la lengua arcaica. lacrim abundus. Podem os reco rd ar cóm o los historiógrafos helenísticos adornaban su p ro sa con p alabras poéticas com o κλαυθμός.. Aen. λαΐλαψ. 58. 1. com párese “sine sudore et sanguine”. 5. De m odo sim ilar som no revinctus (cf. etc. 4. Significativa es el alza de la curva en el li­ bro XX I. Ann. 13. M uchos giros “virgilianos” de Livio deben explicarse p o r la com ún dependencia de Ennio... En la tercera persona de plu ral del perfecto de indicativo activo la term inación norm al de la prosa. en que sólo hay dos ejem plos de -ere fren te a cincuen­ ta y ocho de -érunt. como ya hem os visto. con la que podem os com parar el enniano “id m eis rebus regim en re s tita t” (Trag. 231 W. “m ientras que en la te rc e ra y aú n m ás en la c u a rta Livio tornó a las form as y n o rm as m ás estrictas del clasicism o”'. Se ha puesto de relieve hace ya tiem po —por Stacey— que el estilo de Livio no es u n ifo rm e a lo largo de to d a su obra. La p rim e­ ra década p resen ta num erosos rasgos arcaicos y poéticos. 6. resu ltab a arcaico y poético. P o r lo que se refiere a los verbos frecuen­ tativos. 12. 222 “ipsum que vocam us in p arte m p raedam qu e lovem ” . 450. pubes. aparece cinco veces en Livio: cu atro en la p rim era década y la q u in ta en la tercera década y en la expresión aliterativa regim en rerum om nium . “fit via vi”. 22 W. etc.. Ennio. 494. En general el vocabulario de Livio abunda en p alab ras y form aciones poéticas estereotipadas (proles. la ta b la estad ística que sigue habla p o r sí m ism a: . Un origen enniano puede sospecharse tam bién en las sem ejanzas en tre Livio y Lucrecio: “in volnus m o rib u n d a cecidit”. Podem os tam b ién observar algunos poetism os de sintaxis que ya nos son fam iliares (incerti rerum ..

56—.. No d eja de ser signifi­ cativo el hecho de que se los haya detectado especialm ente en los prim eros libros (p. u n a vez m ás. agito 47 25 17 4 clamito 14 1 1 2 dictito 15 3 — — imperito 6 4 — — Lo que subyace a estas indicaciones de u n reto rn o gradual al uso “m oderno” es. p artim —que se encuentra en P lauto y en las cartas de Cicerón. 4.a Déc. com o tam bién en S a­ lustio. Ahora bien. 43. 9).· Déc. 3. han sido etiquetados como “vulgares”. Parece poco probable que u n au to r rom ano de genio. 13.. No es Livio quien yerra —a p esar de la patavi- nitas que Asinio Polión le reprochaba según Q uintiliano. ej. 6.. Vemos que (intro­ ducti) ad senatum es reem plazado m ás ta rd e p o r el m ás correcto in senatum. sino nuestras clasificaciones estilísticas del vocabulario (véase el ca­ pítulo siguiente acerca del com plejo “arcaico-vulgar-poético”) . los verbos frecuentativos). Aen. el sentido del “deco rum ” lingüístico que p o r encim a de todo caracteriza a los escritores antiguos. ne tim ete” (3.° Déc. sendas que alcanzan sus cim as de . Tam bién Livio em plea e sta form a no clásica de prohibición: “erit copia pugnandi. p. pero nun ca en César o Salustio— aparece nueve veces en la p rim era década y sólo en ella. así tam bién Livio al describir los orígenes legendarios del gran estado rom ano vistió el m anto de la poesía (“mihi vetustas res scribenti nescio quo pacto antiquus fit anim us”. sine prae­ parato commeatu. h ubiera dado paso a vulgarism os p re ­ cisam ente en las p artes de su obra en las que —según es evidente y adm itido por φΐ m ism o— pretende evocar la atm ósfera de un pasado rem oto y legendario. u n a interpretación diferente de los hechos es sugerida. p o r el com entario de Servio “antique dictum e st” al virgiliano ne saevi. con sensibilidad p a ra las leyes del género y p rofundo conocim iento de la propiedad de las palabras. 5. 2. 2). Del m ism o modo que Virgilio hace u n uso m ás pródigo d e arcaísm os cuando pasa a tem as m ajestuosos y solem nes. y tam bién aquí tenem os que escoger en tre “vulgar” y “antique dic­ tu m ”. 1. qua. qua en el sentido de p a rtim ... ej. C." Déc. La frase participial introducida p o r sine.144 INTRODUCCIÓN AL LATÍN 1. p o r ejemplo. 5. Ciertos fenómenos que aparecen en Livio. P o e s ía y prosa p o s t c l á s ic a s Hemos seguido h a sta aquí el progreso del latín literario p o r las sendas de la pro sa y de la poesía. 544. acaba cediendo el paso a nusquam praeparatis com m eatibus.

Or. P o r lo que m ira al proceso d e viciam iento de la prosa. 67). Cada u n a de estas especies de la lengua literaria tenía una n a ­ tu raleza distinta..” De Estacio se ha dicho (W. m ien tras que la com edia apenas sobresale del nivel del latín cotidiano (“com icorum poetarum . En su Dialogus de oratoribus T ácito discute el problem a de por qué. en su p ro p ia generación. Marco Apro.. nihil e st aliud cotidiani dissim ile se r­ m o n is”. to lerab a y adm iraba la acción de un h om bre que fuera capaz de h ab lar d u ra n te u n d ía entero utilizan­ do todos los trucos del oficio según h abían quedado establecidos en los m ás que áridos tra ta d o s de H erm ágoras y Á polodoro (Dial. La poesía invadió la pro sa y la retó rica se enseñoreó de la poesía. p o r inexperto y poco sofisticado. naturalm ente. Sin em bargo. p ro d ucto de u n a trad ició n que insistía en la escrupulosa observancia de las p articu larid ad es del género. m a ­ gis orato rib u s quam poetis im itandus. cuya influencia p erd u ró indiscu- tid a y abrum adora. 5. defendiendo el m oderno estilo oratorio. P ero en general puede afirm arse que el ideal clásico ta l com o se m anifiesta en la o ra to ria de Cicerón y en la épica virgiliana trazó u n a fro n te ra clara e n tre la lengua de la p ro sa y la de la poesía. K roll) que “sus Silvae son discursos y εκφράσεις de circu n stan ­ cias en form a poética. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 145 perfección en la o ra to ria m ad u ra de Cicerón y en la épica de V ir­ gilio. E stas cum bres que dom inan el p aisaje literario del latín clásico están u n i­ das. el o rador ten ía que u sar de efectos nuevos y cuidarse de . En época posterior M a­ crobio alabó a Virgilio p o r su carácter m arcadam ente retórico (“fa­ cundia M antuani m ultiplex et m ultiform is est et dicendi genus om ne com plectitu r”. 1. apud quos. E ste nítido co n traste se desdibujó en la lite ra tu ra postclásica. u t dicam quod sentio. 1. ap u n ta que el público —de los tiem pos de Cicerón—. pero esto resu ltab a peligroso en m anos de hom bres de m enor genio. 19). lo m ejo r que podem os hacer es resu m ir el diagnóstico del único gran genio literario que p ro d u jo la época postaugústea.. 4). De Lucano. su p ro p ia generación se veía to talm en te falta de elocuencia. con su sofisticada técnica altam ente retórica. m ien tras que Juvenal y Persio en algunas de sus sá tira s discuten θέσεις generales a la m an era de las escuelas de re tó ric a”. escribe Q uintiliano (10. quizá el m ás dotado de los poetas épicos postclásicos. Sat. 90) : “L ucanus ardens et concitatus et sententiis clarissim us et. Cicerón. nisi quod versiculi sunt. lleva­ b a en sí la sem illa de su p ro p ia decadencia. El estilo de Virgilio. uno de los personajes del diálogo. p o r cim as interm edias: la p ro sa histórica se ex­ tiende hacia el dom inio de la poesía. dado que p rácticam ente to ­ dos los oyentes tenían u n conocim iento al m enos superficial del a rte en cuestión. m ientras las épo­ cas anterio res habían sido ta n prolíficas en oradores de genio. La poesía no p ro d u jo ya una gran figura con p o sterio rid ad a Virgilio.

p ero sus p rim ero s discursos revelan no pocos defectos de tipo arcaico. alii per adulationem . len titu d en el comienzo. sive sensus aliquis arg u ta et brevi sententia effulsit. 30). El ciceroniano Q uintiliano lam enta s u influencia so­ b re los jóvenes (“si reru m pondera m inutissim is sententiis non fre ­ gisset”.. cuius adversa pravitati ipsius.. no había en ellos “n ad a que sacar p a ra llevarse a casa” (“nihil excerpere. “puestos en el yunque”. tra d u n tq u e in vicem ac saepe in colonias ac provincias suas scrib u nt. que su adm irado predecesor Salustio había elaborado. nihil referre possis” . ibid. los jovenes estu d ian ­ tes de oratoria.. En n u estro s días el juez se adelanta al abogado que actú a y no le hace caso nisi aut cursu argum entorum aut colore sententiarum aut nitore et cultu descriptionum invitatus et corruptus est. aliquando per facetias. y se había referido con desprecio a los que “in paucissi­ m os sensus et angustas sententias d e tru d u n t eloquentiam ” (ibid. “¿Quién p re sta ría ate n ­ ción en estos tiem pos a los discursos c o n tra V erres?. 22).. 10.. influjo de lo m á s pernicioso p o r lo altam ente atractivos que resu ltab an sus vicios de estilo (abundant dulcibus vitiis). en riq u e­ cido con u n colorido arcaico y poético. quidam m etu. Tam bién Tácito había puesto en boca de M ésala u n elogio de Cicerón: “ex m ulta eruditione et plurim is a rtib u s et om nium reru m scientia exundat e t exuberat illa adm irabilis eloquentia” (Dial.” E staban. sive locus exquisito et poe­ tico cultu en itu it” (ibid. 1. adversus blandientes in ­ corruptus. adem ás. Y ta n to el com ún de los p resentes como el oyente ocasional que va y viene exigen laetitiam et pulchritudinem orationis. La intensidad y tensión de su pensam ien­ to encuentran expresión en la deliberada evitación d e la concinnitas. Séneca había sido en su m om ento su p ro feta y su p rim e r g ran rep resen tan ­ te. excesiva extensión en la n arració n y descuido en la digre­ sión. crebris crim inationi­ bus. epigram ático. secreta male audie- . que q u erían algo que llevarse a casa y sobre lo que escribir a sus pueblos: “referre do­ m um aliquid in lu stre et dignum m em oria volunt. prospera ad fortunam referebat. to rtu rad o . 130). Cicerón —adm ite— en las obras de sus últim os años se h ab ía aproxim ado a tal estilo. en la trab ajad a “variatio” de expresión de la que to d as sus páginas ofrecen ejem plos: m inantibus intrepidus. En sus obras h istóricas T ácito llevó a su perfección el estilo com prim ido. es evidente que este ideal ciceroniano se aplicaba sola­ m ente al género oratorio. 20).. Sobre todo. Dando de lado a las puerilidades de los arcaístas que hablaban la lengua de las X II Tablas. Ahora bien.146 INTRODUCCIÓN AL LATIN no provocar la im paciencia de su auditorio. Colorido poético y frases ráp id as rem atad as de m odo detonante p o r u n epigram a: tales fueron los ideales del nuevo estilo. 32). Suetonio. palam laudares. afectó u n a sentenciosa concisión —plus significas quam loqueris— en la que 2a antítesis venía a ser el efec­ to fundam ental.

en la siguiente descripción del ataque a la isla de M ona y de la destrucción d e sus bosques sagrados (Ann. novitate aspectus perculere militem. flere. praesidium posthac Impositum victis excisique luci saevis superstitionibus sacri. dein cohortationibus ducis et se ipsi stimulantes. 3. Aen. “vulnera dirigebant”. 411). Aen. 1. valescere. ciere. suescere. Así escribe (Ann. 2. suas alie- nasq u e fo rtu n as spe m etuque v ersare”. E ste uso de form as distan tes de las de su época nos recuerda su propio epigram a m aior e longinquo reverentia. 8 ). firm are.. intercursan­ tibus feminis. 1. Aen. entre las que podem os c ita r los verbos sim ples en lugar de sus com ­ puestos: apisci. 30) : stabat pro litore diversa acies. y los incoativos ardescere.. gravescere. sustituye los tradicionales bellum ci­ vile y virgines Vestales p o r bellum civium (Hist. 30 (cf. “quibus cruda ac v iri­ dis senectus”. crinibus deiectis faces praeferebant. y de construcciones del m ism o tipo: los genitivos incertus animi. 10. etc. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 147 bant. preces diras sublatis ad caelum manibus fundentes. la construcción y el com er­ cio son aludidos con “ingem ere agris. 65. Druidae circum. los sim ples ablativos de “lugar en dónde” (cam po aut litore). 3) y virgines Vestae (Ann.. ne muliebre et fanati­ cum agmen pavescerent.. 1.. el in stru m en tal de agente (desertus suis). ut quasi haerentibus membris immobile corpus vulneribus praeberent. rapere. Agr. La m ajesta d de su objeto y lo austero de su personalidad se reflejan en la σεμνότης que los antiguos veían en el estilo de Tucídides. quatere. S in to ­ m ática resu lta la evitación de térm inos cotidianos que atentarían co n tra la σεμνότης: podem os citar su casi cóm ico esfuerzo por evi­ ta r el llam ar pala a u n a pala: “per quae egeritur hum us aut excidi­ tu r caespes”. 14.. especial­ m en te de Virgilio: “colles pau latim ra re sc u n t” .. notescere. En in terés de la brevedad podó sin m iram ientos toda palab ra superflua. etc. En cam bio. y sobre todo p o r el em pleo de p alab ras poéticas. logrando una concen­ tració n de expresión tal vez sólo igualada p o r Horacio en sus odas. “sed cruda deo viridisque senectus”. am biguus consilii. la agricultura. 1. Germ. vir facundus et pacis artibus. 304).. Ann. 7) “per uxorium am bitum e t senili adoptione” en lugar del m ás u sual uxoris. Löfstedt llam a la atención sobre la estudiada tendencia de T ácito a ap artarse de lo com ún en la elección en tre adjetivo y genitivo.. Hist. tem nere. A bundan las rem iniscencias de los poetas. nam cruore captivo adolere aras et hominum fibris consulere deos fas habebant. densa armis virisque. . piare. 140). bellum pa­ trare) y poéticas. illab o rare dom ibus. etc. “a n ­ gusti rarescen t clau stra P eio ri”. senis. 29 (cf.. inferunt signa sternuntque obvios et igni suo involvunt. in modum Furiarum veste ferali. 35 (cf. Germ.. Se logra ésta p o r el uso de expresiones arcaicas (perduellis.. clarescere. La cualidad poética de su estilo está bien ejem plificada. 6.. 46.

ingravesco). illo temporis. com ­ p a rte el terreno con claritas en las Historias (3: 3). properato. B forem 0 4 0 51 62 1 essem 10 8 2 17 31 29 quis 0 1 0 23 '54 7 quibus — _ — 71 45 50 quamquam — _ — — 44 6 quamvis — — — — 4 11 E stas observaciones no im plican u n cam bio im portante en el es­ tilo: son m eras modificaciones de detalle. Esto se desprende claram ente de la estadística de algunos fenóm enos seleccionados. de la que sólo hay cinco ejem plos en las Historias fren te a cincuenta en los Annales. etc. om nia cede gradualm ente ante cuncta. P olarm en te opuesto al estilo com prim ido de Séneca y de la es­ cuela m oderna es el que Tácito ataca en el Dialogus (26) : “neque . fibris (por extis). essem an te forem . En el cam ­ po de la sintaxis vemos que apisci se construye con genitivo sólo en los Annales. la form ación arcaica claritudo (cf. los térm inos poéticos fundentes. saepe apud se pensitato. donde tam bién hallam os los únicos ejem plos de id aeta­ tis. quaesito. Dial. Annales B = libros X III-X V I). pavescerent. Ann. y la elaborada aliteración de la últim a frase. id tem poris fren te al uso anterior de eo. O tro dato indicador es la an ástro fe de la preposición. la ta n deseada σεμ- νότης. en vez de producirla. A nna­ les A = libros I-V I. O tra peculiaridad de los Annales es la creciente inclinación hacia el abla­ tivo absoluto sin sujeto: intellecto. De m odo sim ilar. Germ. De ello no hay ningún ejem plo en las obras m e­ nores y sólo tres en el conjunto de las Historias. L öfstedt h a hecho ver que desde el libro X III de los Annales en adelante T ácito dio m archa a trá s en ciertos aspectos y tornó a m o­ dos de expresión m ás norm ales. Agr. supra) no aparece en las obras menores. (En la tabla. etc. Ann. X II.148 INTRODUCCIÓN AL LATÍN E ntre o tras m uchas cosas podem os n o ta r en este pasaje la p e r­ sonificación de acies. De los verbos sim ples citados m ás arrib a notesco y gravesco se encuentran sólo en los Annales (en otros lugares innotesco. el arcaísm o adolere aras. Hace ya m ucho tiem po observó Wölfflin que el estilo m aduro de T ácito era el producto de u n desarrollo gradual. el uso de adjetivo p o r genitivo (m uliebre agmen. cresco ante glisco. y es quince ve­ ces m ás abundante en los Annales (30: 2). non possum y po ssu m ante nequeo y que o. Hist. X I. Podem os atribuirlas a una sensibilidad literaria m ás m adura que se daba cuenta de que un ex­ cesivo arcaísm o im pedía. cruore captivo). Ä. etc. Así.

en el que nos describe su tie rra natal como “glebae felices aetern u m libris felicio­ rib u s conditae. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 149 enim o rato riu s iste. E stos estilistas continuaban. la larga trad ició n del asianism o. 7) a co ntar sus penas “im o de pecto re cruciabilem su sp iritum ducens”. frase de co rte virgiliano con u n arcaico suspiritus com binado con u n adjetivo cruciabilis acuñado. m ea vetus p ro s a p ia 6 e s t” . quo plerique tem porum n o stro ru m auctores ita u tu n tu r. podem os elegir a Apu- leyo como al m ás distinguido representante. De este estilo florido lleno de exuberancia (laetitia) y poeticus cultus. 2). im m o hercle ne virilis quidem cu ltus est. de elaborada sim etría y efectos de asonancia. 4). en la frase “dum voluptatem gladiatorii spectaculi satis fam igerabilis consector in has aerum nas incidi”.. Así. de acuerdo con la antigua doctrina. 43). ad ap tab a su estilo al género. 6). aerum nas es u n a p a la b ra convencional a r- caico-poética. La n arració n de los p o r­ m enores de su viaje suena a p aro d ia d e la construcción poética stra ­ ta viarum : “p o stq u am ard u a m o ntium et lubrica vallium et roscida cespitum e t glebosa cam porum <em ensus) em ersi” (1. Sócrates empieza (1. 2). n aturalm ente. T am bién Q uintiliano cen su ra la m oderna lascivia: “alios recens haec lascivia deliciaeque e t om nia ad voluptatem m u l­ titu d in is im peritae com posita d electant” (10. lascivia verb o ­ ru m et levitate sen ten tiaru m e t licentia com positionis histrionales m odos exprim ant”. o com binada en un tr i- colon “abu n d an te” : “A ristom ene. m ien tras que fam igerabilis. Sus p a ­ lab ras están introducidas p o r el arcaico-poético in fit. Su añción a los tip o s ab stracto s de expresión. que u sa frecuentem ente (es m uy típica su conjunción con el desenfadado y coloquial uxorcula. Sobre p ro sa p ia véase p. Apuleyo p asa de la relativa sencillez y sobriedad de la Apologia a la sofocante frondosidad de las M etam orphoses. que. tedioso rasgo del “gran estilo”. Sócrates da cuen ta a la anus scitula d e su d o m u i- 6. 5). p o r Apuleyo. En e sta o b ra utiliza todos los recursos que la lengua le ofrece. coloquiales y solem nes. arcaicos y m odernos. e stá ejem plificada en “sim ul iugi quod insurgim us aspritudinem fa ­ b u laru m lepida iucunditas levigabit” (1. que iba a verse reforzada en R om a p o r la llam ada “Segunda Sofística” .. se conoce antes de Apuleyo sólo p o r u n a cita del De lingua latina de V arrón. 9. 141. según parece. Estos artificios resu ltan especialm ente sabrosos en la descrip ­ ción de escenas triviales. . ne tu fo rtu n a ru m lubricas am b a­ ges et instabiles incursiones e t reciprocas vicissitudines ignoras” (1. G ran virtuoso de la lengua. “vi con m is propios ojos a u n m alaba­ rista tragarse de p u n ta u n afiladísim o sable d e caballería” se dice “isto gem ino o b tu tu circulatorem aspexi equestrem spatham p ra e a ­ cu tam m ucrone infesto devorasse” (1. Un tono de artiflciosidad o rn a ­ m ental en exceso queda establecido desde el principio. 1.

Colocando a Lucilio po r encim a de Horacio y a Lucrecio p o r encim a de Virgilio. y cuando es sacudido por el tem blor de su dueño. 20) : novaculam praeacutam. F rente a los hom bres que. Rechazando los “rizado- res de Mecenas” (calamistros M aecenatis).. succussus. nisu quam valido noxii serpentis nodum cervicis et ca­ pitis abscide. salpica­ d a de dim inutivos. no cesa­ ron de “vetera tan tu m et antiqua m irari” {Dial. 7). se colocaron los que preferían in ­ cluso una “toga de paño burdo” (hirta toga). claro lumine praemicantem. como M ésala. donde exanclare es una de las palabras condenadas por Quintiliano com o oblitteratis repetita tem poribus. 15). adpulsu etiam palmulae lenientis exaspe­ ratam. subde aliquo claudentis aululae tegmine. in ­ quam . surge de entre los m uertos: “g rab attu lu s etiam succussu m eo inquietus” (1. Este grabattulus se revela como un poderoso incitador del “tum or” trágico: “iam iam grabattule. 26). o tra p alab ra pa- cuviana. quien se queja al respecto de Cicerón de que “in om nibus eius orationibus paucissim a adm odum reperias insp erata atque inopinata . latenter absconde lucernam- que concinnem. 86). prius dextra sur­ sum elata. palabra em pleada anteriorm ente p o r Accio y Pacuvio. caecae tenebrae custo­ dia liberata lucerna. Su m odestísim o grabattulus queda pone cardinem. hacían de sus escritos danza y canto (Tácito. postquam sulcatos intrahens gressus cubile soli­ tum conscenderit iamque porrectus et exordio somni prementis implicitus altum soporem flare coeperit. to m aro n estos hom bres el partido de las palabras velut rubigine in ­ fecta. 13). tum ida et pusilla et prae­ dulcia. ej. anim o m eo carissim e. praeclari tui facinoris opportunitatem de lumi­ nis consilio mutuare et ancipiti telo illo audaciter. 16). Pero lo que m ejor caracteriza al e sti­ lo asiánico es la vaporosa m araña en que mezcla u n a verbosidad fétida con toda clase de flores retóricas. Dial. conscius et arb iter quae nocte gesta su n t” (1. toro delapsa nudoque ves­ tigio pensilem gradum pullulatim minuens. Este grado de lascivia. Entre los arcaístas podemos citar como ejem plo típico a F ro n ­ tón. recuerda el plautino papillarum horridularum oppressiunculae (véase p. tori qua parte cubare consuesti.vasculum floridis palm ulis ro ta b a t in circulum ” 2. echando m ano de unos atavíos es­ tilísticos variopintos y propios de cortesanas.150 INTRODUCCIÓN AL LATÍN tionis. (preposición a rc aica). po r citar las palabras de la fam osa condena de Q uintiliano. levitas y licentia no gozó de universal ap ro ­ bación. B astará u n ejem plo: el consejo de la herm ana envidiosa (5. qui m ecum to t aerum nas exanclasti. completam oleo. omnique isto apparatu tenacis­ sime dissimulato. La lengua de las picantes y provocativas esce­ nas de am or (p.. “ipsa linea tunica m undule am icta et russea fas- ceola praenitente altiuscule sub ipsas papillas succinctula illud ciba­ riu m .

ad aptándose a las m últiples exigencias de las situaciones nuevas y las experiencias inéditas. distorsio­ nada desde sus principios p o r la atracción de u n a cu ltu ra superior y de una lengua d istinta. . Al estudio de esta co rrien te subterrán ea de la lengua viva vam os a dirig ir ah o ra n u e stra atención. El empleo de Virgilio como libro de texto y base de la enseñanza gram atical acabó tam b ién en la p ro sa en u n a dislocación del orden no rm al de las palabras. su je ta a las leyes universales del cam bio lingüístico. E ntretan to . fantásticos neologism os y cascabeleos v er­ bales que hace de su correspondencia un conglom erado irrita n te p a ra los nervios. quien p refería a C atón antes que a Cicerón y a Ennio antes que a Virgilio. la lengua cotidiana. Con el paso de los siglos el m undo se fue haciendo viejo y em ­ pezó a soñar con su pasado. se había ido a p a rta n ­ do progresivam ente de la lengua artificial de la literatu ra. Tal e ra el esp íritu del tiem po. que en la G alia de godos y burgundios del siglo v pagó u n p atético trib u to de tra b a ja ­ da im itación al esplendor de la R om a m oribunda. o ra las de otro. En esta g uerra de las escuelas estilísticas rivales que dom inó to d a la h isto ria de la p ro sa postclásica hubo tam b ién los inevitables h o m ­ bres de com prom iso como Plinio el Joven. B. E sta m ies llena de cizaña necesitaba u n a limpieza. arcaísm os frontonianos. es capaz de m odelar una sententia llena d e agudeza. A nderson “la pom posa co m ­ binación de rebuscam iento estilístico con verbosidad «sesquipedal». La m irad a que se volvía hacia el pasado con nostalgia confundió los géneros y los estilos. el ra stro jo ardió en el fuego b á rb a ro antes de que el cam po p u diera volver a fructificar. pero no por ello despreció a los talentos de su p ro p ia generación. Al tiem po que confiesa su adm iración p o r los verba quaesita et exculta. es­ clavo una vez m ás de u n a m oda literaria griega introducida p o r el em perador Adriano. Típico ejem plo de esta com pleta corrupción del gusto es Sidonio Apolinar. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 151 verba.. Con relación al estilo de sus cartas h a señalado W. quae n on nisi cum studio atque vigilia atque m u lta veterum carm inum m em oria in d ag an tu r”. El resultado es u n a reductio ad absurdum de to ­ dos los recursos de la retó rica y u n a p arodia del latín”. y la envejecida M usa no encontraba n ad a de incongruente en u n a cosm ética que autorizaba la aplicación sim ultánea del lápiz de labios y el rim m el.. u n hom bre fo r­ m ado en la gram ática y retó rica tradicionales. Todos los arm arios y g u ardarrop as de la lite ra tu ra ro m an a fueron saqueados para vestir estos m anierism os literarios. quien se contaba e n tre los adm iradores de los antiguos y em ulaba a Cicerón. la p ro sa se convirtió en o bra de epígonos que exageraban ora las peculiaridades de u n m odelo.

la lengua que se postula como origen de las m odernas ver­ náculas. Mas fuera de este teatro. que a su vez han desarrollado form as literarias. el m ás delicado y adaptable instrum ento de colaboración del hom bre con sus sem ejantes. El lenguaje. sólo pode­ m os tener u n conocim iento indirecto. o se mueve con los estilizados gestos de u n ballet sobre un ornado telón de fondo. Pero antes de proceder al exa­ m en de las fuentes de las que puede recabarse tal inform ación es preciso esclarecer el concepto m ism o de “latín vulgar”. hasta que en el transcurso de los siglos emergió en la m ultiplicidad de form as de las lenguas rom ances. A ñádanse a esto las diferencias lingüísticas entre las clases sociales. p o r así decirlo. la lengua hablada. graves y envaradas en una conferencia. en u n perpetuo teatro do n ­ de la lengua está congelada en “poses” estatuarias. en el “club” y en la calle. Cuando el filólogo aguza su oído intentando cap tar el habla llana de la vida corriente se encuentra encerrado. en casa. adornados con arcaísm os y poetism os. C a pít u l o V I EL LATIN VULGAR [N ota 16] Al inten tar continuar con la historia del latín hablado a p a rtir del punto en que la abandonam os en el capítulo III. Aún m ás lejos de los modos ordinarios de expresión estaban el estilo “m oderno” de Séneca y sus im itadores y el asianism o de Apuleyo. cordiales y llanas en la com pañía de nuestros íntim os. T al es la naturaleza de la gran m asa de datos que se ofrece al h isto ­ riad o r de la lengua latina. Toda lengua hablada asum e u n a variedad de form as. El clasicismo. nos hallam os ante las m ism as dificultades de método. De este “latín vulgar”. las ilu stra ­ . en su p u n ­ tillosa búsqueda de la urbanitas y la elegantia. cam ­ bió constantem ente. es u n a parcela del com portam iento hum ano. sintaxis y vocabula­ rio. espontáneas. Nuestros gestos y a c titu ­ des lingüísticas tom an form as apropiadas a la ocasión dada: con­ vencionales. había im puesto a la lengua nacional severas restricciones de form a. según hem os dicho. aun en los labios de u n m ism o hablante.

Luego. Los vulgarism os de la calle recogidos p o r los chicos y adoptados p o r abuelas joviales d an con el cam ino que los llevará a los salones refinados. in fra ). este m étodo es esencialm ente atom ista. No tenem os ningún texto que sea testim onio fiel ni de uno solo siquiera de los estratos lingüísticos sim ultáneos. Pero de la lengua no se puede decir que “om nia fatis in peius ru e re ”. y d etectar en los do cu ­ m entos de que disponem os desviaciones respecto al uso clásico. Y aun aquí la fro n tera cam bia constantem ente. hace cam biar la e stru c tu ra de la sociedad. u na nueva clase dom inante surge sin e sta r lo b a sta n te asim ilada com o p a ra ad o p tar las form as del h ablar refinado. áreas sísm icas d o n ­ de erupciones ocasionales revelan la intensa actividad su b terrán ea que un día h a rá surgir u n m undo lingüístico nuevo. la plum a de la m onja locuaz. Incluso d en tro de u n a clase social dada las diferentes generaciones tienen sus p articu larid ad es idiom áticas. p o r su p arte. y las p ersonas de prestigio se convierten en objeto de im i­ tación p a ra sus inferiores. en el p aisaje m uerto del latín literario. El cincel del cantero. Éstas son algunas de las m últiples fuerzas universales que actu aro n en la gradual tran sform ación del latín. el trozo de yeso que g arrap atea en la pared. y la evangelización cristian a gana adeptos utilizando p ara ello la lengua del pueblo. Las coincidencias en tre las reconstrucciones y los rasgos no clásicos de los docum entos nos cap acitará p a ra identificar a los segundos com o reflejos del latín hablado. que em plean a base de esfuerzo. m orfología. Podríam os decir que hay. El progreso de la vida política. se ap artan de la lengua real y p ro cu ran m overse d en tro de m odelos tradicionales. P or este m étodo podem os co n stru ir u n a im agen sintética del “la tín v ulgar” . No podem os p reten d er d o tar a u n fenóm eno tan proteico de u n asidero term inológico rígido. tra ta separadam ente puntos p a r ­ ticulares cada uno de los cuales sale a la luz en los docum entos en m edidas diversas de accidentalidad (cf. Los dem agogos Clodios se g ranjean popularidad. y sin em bargo el “latín vulgar” sigue siendo u n pálido espe­ jism o. las sem icultas y las to talm en te incultas. El esnobism o es u n facto r ta n co­ rrie n te en el lenguaje como en las o tra s facetas del com portam ien­ to social. Vamos ah o ra a p asar brevem ente rev ista a algunas de estas áreas. postularem os form as prim itivas que d a rá n cuen ta de los puntos de sem ejanza. A hora bien. como sin quererlo. M uchos han sido los intentos de definirlo. rem ontándonos a p a rtir de las m odernas lenguas rom ánicas. Sólo a través de sus inadvertencias ocasionales. sintaxis y vocabulario. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 153 das. P a ra el período republicano citarem os en p rim e r lugar el in teresan­ . Los vulgarism os de hoy se co n v ertirán en los “fam ilia- rism o s” de m añana. Podem os fijar n u e stra atención en p u n to s particulares de fo ­ nética. los escritores nos d an indicios de que su lengua usual se desvía de la de la escuela.

14. los nom bres parüculo. adem ás. E ntre las p alab ras griegas notam os rhetorissare. especialm ente las dirigidas a sus amigos íntim os como Atico. conturbatus est adolescens: nec mirum. hic “vix tamen”. en que el autor.. 15. cui etiam nunc paedagogi lites ad oriculas versarentur imperito huiusmodi conviciorum. y los denom inativos sublabrare. el it. reflejan la latinidad de la conversación u rb an a .. 121). “adolescens. véase in fra ). L. “id quod ad infim um et cottidianum serm onem dem issum e s t” : nam ut forte hio in balneas venit. tum vero iste clamare voce quae perfacile cuivis rubores eioere potest. 4 A 1). oreille. erubuit. 4. satis facias oportet”. en tan to que el vivaz dativo “sim patético” recu rre en “ecce tibí e tran sv erso ” (Acad. iste clarius eadem et alia dicere coepit. 175).. Finalm ente. 84) advierte: “in Atellanis licet anim ad­ vertere rusticos dicere se adduxisse p ro scorto pelliculam ”. De los fragm entos conservados podem os citar. Merece n o tarse la expresión “ecce tib i de trav erso ”. inquit.154 INTRODUCCIÓN AL LATIN te pasaje del tra ta d o retórico Ad Herennium . 7. orecchio y el esp. id aetatis nos resu lta ya conocido como rasgo de la lengua popular. defricari. pueri tui modo me pul­ sarunt. ecce tibi iste de traverso “heus”.. “sine me considerare”. coepit. m ientras que el p erifrástico dicere coe­ p it estaba en cam ino de convertirse en frecuente su stitu to del p e r­ fecto aorístico en latín tardío. hic qui id aetatis ab ignoto praeter consuetudinem appellatus esset. que podem os com parar con el “ecce autem de traverso” de Cicerón (Ad Att. prae- lumbare. Löfstedt lo explica com o influencia de los dia­ lectos itálicos. cita un ejem plo del a dtenuatum genus. al distinguir los niveles de estilo. roborascere. V arrón (L .. y e n tre los verbos los incoativos gallulascere (de u n dim inutivo *gallulus) con el sen­ tido de pubescere. en ta n to que eicere en el sentido relajado de “sacar” anticipa usos pos­ teriores (véase p. incoxare “acurrucarse”. los fu tu ro s vivebo y dicebo. postquam perfusus est. deinde ubi visum est ut in alveum descenderet. m anduco “glotón” (acerca d e m an­ ducare en el sentido de “com er”. m ientras que dicteria “puyas” es uno de los num erosos híbridos greco-latinos de la lengua vulgar (véase in f r a ) . pero el caso no está totalm ente libre de la sospecha de ser un a construcción contam inada en la que el p rim er elem ento sea un acusativo de exclamación. 2. oricula es la form a origi­ n aria que presuponen el Ir. Las cartas de Cicerón. oreja. inquit. las Atellanae nos proporcionan el que parece ser el m á s antiguo ejem ­ plo de sustitución del nom inativo por el acusativo en el plural de la prim era declinación (véase infra) : quot laetitias insperatas m odo m i inrepsere in sinum . Finalm ente. Las farsas atelanas de Pom ponio y Novio nos p roporcionan otros m ateriales.

Un tono de festivo afecto y chispeante argot irra d ia de pasajes com o “hoc litte ru la ru m exaravi egrediens e villa. así como la “regularización” de form as verbales (fefellitus sum .. bocca. verum tam en quid tibi ego vi­ deor in epistulis? nonne plebeio serm one agere tecu m ?” (Ep. diecula. H allam os num erosas faltas de declinación (stips. Sus m ás pronunciadas características son la elipsis y la concision.. schem am . Los lazos que unen a am bos am igos son tan estrechos que una m í­ nim a señal puede b a sta r p a ra indicar el sentido deseado... 9. de τόκος “interes”). Aelium n ullus tu. loquere.. Conviene n o ta r adem ás el e m ­ pleo coloquial de adjetivos en lugar de adverbios: “ad M. El vocabulario es enérgico. form as frecuenta­ tivas de verbos e h íbridos (tocullio “avaro”. de A tticae febricula scilicet valde dolui. librum ).. vulticulus. a m enudo to rpe. ridentur. bellus.. en el que podem os ad v ertir in ter alia la form a p r i­ m itiva de la p alab ra rom ance boca (bouche. El pasaje que sigue servirá com o ilustración: . y está salpicado de p alab ras griegas e h íbridos greco-rom anos. fa ciatur). si bien en u n a ca rta a P eto Cicerón se propon e u sar el “serm o plebeius. caelus. Esto es lo que a veces hace la correspondencia ta n difícil de com prender com o u na p a rte de u n a conversación telefónica: p. el acusativo con infinitivo se ve reem plazado p o r oraciones com pleti­ vas introducidas p o r quia (dixi quia m ustella com edit. 1). La sintaxis m u e stra en abundancia p aratax is y p aréntesis. sed quod scribis «igniculum m atutinum γερον­ τικόν» γεροντικώτερον est m em oriola vacillare. “dije que el gato lo hab ía com ido” ). Abunda la confusión de verbos activos y deponentes (exhortamt. M ientras que Cicerón refleja el serm o cottidianus de los rom anos cultivados. quidem dom um sed sicubi inciderit” “Bajo ningún co n ­ cepto debes acudir tú a él (tocar el asu n to ). los géneros se confunden (fatus. m avoluit. 1). Hay vulgarism os de pronunciación (copones). fruniscor se construye con acusativo. a no ser que te lo e n ­ cu entres p o r casualidad” . diibus). 40. con la usual intercalación de fórm ulas de cortesía como am abo te. a m b u ­ latiuncula. Iovis. 1). plovebat. quid ergo opus e ra t epistula? quid cum coram sum us et garrim us quicquid in buccam ?” (Ad Att. vinus. bovis.. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 155 en la época final de la República. en la conversación del anfitrión y huéspedes de la Cena Trim alchionis de P etronio captam os u n a vaharada que procede de la cloaca. vetuo. El vocabulario está salpicado de palabras p intorescas y llenas de fuerza: dim inutivos (aedificatiuncula. e tc . 13. integellus). basto. lacte.. 21. En sintaxis las construcciones “en donde” y “a donde” se confun­ den (videbo in p u blicum ). “itane? n u n tiat B ru ­ tu s illum ad bonos viros? ευαγγέλια! sed ubi eos? nisi fortë se su s­ p e n d it” “ ¿De verdad? ¿Dice B ru to que él (César) (se va unir) a los p atrio ta s? ¡Albricias! Pero ¿dónde los (h allará)? (En ninguna p a r ­ te) a no ser que se cuelgue” (Ad Att. ej. som niatur).). lo- quis. 12.

non mehercules puto decumam partem esse quae dominum suum noverit. h a m ostrado cóm o m uchos de los vulgarism os de la Cena reaparecen en glosas y o tra s fuentes del latín vulgar : p. En consecuencia se inclina Salonius a creer que P etronio satiriza el la tín chapurreado de los griegos residentes en la Ita lia cen tral y m eridional. y babaecalus “el que dice siem pre que sí” es u n nom bre acu­ ñado sobre la exclam ación griega βαβαί καλώς “ ¡estupendo!” . sed haec lupatria providet omnia et ubi non pu­ tes. expudoratus aparece en glosas y es el a n te ­ pasado del italiano spudorato.) S on de n o ta r: tapanta = τά πάντα. ¡caray!. . él se lo creería. babae babae. etc. De sus esclavos. sin cómo ni por qué. (Trad. Él no sabe lo que tiene. no habrías cogido de su mano ni un cacho de pan. y mide' su dinero por arrobas. Adem ás. sin em bargo. ad summam. conticuo. y hasta donde no te figurarías. Trimalchionis. 1968. “La señora de Trimalción —me repuso—■ se llama Fortunata. ipsim us “el am o”.. et modo modo quid fuit? ignoscet mihi genius tuus. la form a vetu a se corresponde con presentes analógicos sim ilares. pero esa zorra tiene los ojos en todas partes. saplutus = ζάπλουτος. quae nummos mo­ dio metitur. se subió a las nubes y es el factótum de Trimalción. a cualquiera de estos cobistas lo podría meter en una hojita de ruda”. nunc. in caelum abiit et Trimalchionis tapanta est. de tan riquísi­ mo como es. (37. vacuo.156 INTRODUCCIÓN AL LATÍN uxor. Salonius h a llam ado la atención sob re el hecho de que la cena tiene lugar en u n a ciudad griega.. etc. P etronio nos revela efectivam ente en la conversación de T rim alción y sus huéspedes algo del serm o plebeius del siglo i d. ipse nescit quid habeat. es la base del italiano m e- desim o < *m et ipsim us. no creo por Hér­ cules que haya ni un diez por ciento que conozca a su amo. O séa­ se. Barcelona. credet. “superlativo” de ipse. en o tro pasaje— .. pro b ab lem ente de la Italia cen tral o m eridional.. Si bien no es im posible que solecism os com o loquis no sean auténticos vul­ garism os —p ero cf. C. noluisses de manu illius panem accipere. lupatria es un híbrido de lupus y la term inación que encontram os en πορνεύτρια. Y hace nada nada ¿qué era? Con per­ dón de tu cara. consuo. Fortunata appellatur. familia vero. O séase. Y ahora. H eraeus. en pleno mediodía si le dijera que era no­ che cerrada. y que la m ayoría de los p erso n ajes son de ex­ tracción griega. inquit. las observaciones que hace u n hom bre educado com o Eum olpo no contienen los erro res de pronunciación. mero meridie si dixerit illi tenebras esse. nec quid nec quare. adeo saplutus est. Díaz y Díaz. m orfología o sintaxis de los dem ás hablantes. ed. Alma Mater. sequis. ej. 2-10). Se ha sugerido que la conversación de T rim alción y sus h u és­ pedes en la m esa no refleja el serm o plebeius de latinoparlantes nativos.. ad summam quemvis ex istis babaecalis in rutae lolium coniciet.

puede postu larse com o verdadero y fiel espejo de la lengua hablada. . nichil enim est ibi aliud nisi sola ec­ clesia et spelunca. qui montes cum infinito labore ascenduntur quoniam non eos subis lente et lente per girum. que nunca u sa las form as analíticas del com parativo con magis y plus.”. y en época ta rd ía la M ulom edicina Chironis. verum autem in ipsa summitate nullus commanet. a pesar de su falta de pretensiones. pero a m enudo nos d an testim onio de palabras de la lengua cotidiana que sobreviven en las m odernas lenguas rom ánicas. 1. que sin d u d a eran habituales en su tiem po. coepimus ascendere montes sin­ gulos.. Tales son las obras de C atón el Viejo. en ta n to que en o tra ocasión incurre en u n lapsus de expresión de carácter h ipercorrecto al em plear equivocadam ente el m oribundo dativo en lugar del correcto ad con acusativo. ubi fuit sanctus Moyses (3. 313 S. el De observatione ciborum de A ntimo (siglo vi). Una gran p a r ­ te de los contenidos son. He aquí u n ejem plo típico de su estilo : nos ergo sabbato sera ingressi sumus montem. pero no sin ciertas solicitas concesiones a los gram áticos. cuya principal preocupa­ ción es tra n sm itir inform ación con pocas pretensiones estilísticas. aduciéndose los de A etheria y Egeria con ciertas g aran ­ tías de autenticidad—. 1 Y a hem os dicho que ninguno de estos textos. dedicada a la ag ricu ltu ra (siglo v ) . de in terés m uy lim itado p o r su grado de especialización. oriu n d a de Galicia o de A quitania. el francés poulain y sus equivalentes ro m an ­ ces se derivan de pullam en. C. N ie d e r m a n n .. M ujer de elevado rango social. qui ibi commorabantur. XV. Lo m ism o cabe decir de la en cantadora Peregri­ natio Aetheriae. “ N e u e Jahrb. pp. ut dicimus in cochleas. sed to­ tum ad directum subis ac si per parietem. p o r ejem plo. nos inform an a cer­ ca de u n vocabulario que de hecho quedaba al m argen de la clase de tem as tratad o s p o r la lite ra tu ra de nivel superior. q u e está atestiguado tre s veces en la M u­ lom edicina Chironis. Vitruvio.. en u n estilo sencillo y llano. p o r u n a m o n ja —su nom bre está en discusión. 1912. ingressus est discipu­ lis (por ad d iscipulos). 1 ss.. E stas obras. escribe. a la que gentes im p o rtan tes dispensan grandes atenciones. Así. aparte de sus num erosos vulgarism os fonéticos y gram aticales. traducción del siglo iv de u n m anual grie­ go de veterinaria. relato de u n a peregrinación a los Santos Lugares em prendida hacia 400 d. el Oribasius Latinus en sus dos versiones (siglo vi) y la obra de P a- ladio. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 157 Menos variopintos pero no m enos valiosos com o fuentes del latín vulgar son los escritores de tem as técnicos. Se h a señalado. ibi ergo mansimus in ea nocte et inde maturius die dominica cum ipso presbytero et monachis. natu ralm en te. sin em bargo.).

. (2) los graffiti de Pom peya. binas = duas et duas. “caulis. E s ta s m e tá te s is s o n u n fe n ó m e n o f re c u e n te en el la tín v u lg a r: p.. DV 861. e j. “tónica” (= tunica) vestis antiquissim a appellata quia in m otu incedentis sonum facit. de este momento. lerinquas (por relinquas) se ha enredado m alam ente los p ie s . textos im precatorios escritos en lám inas de plom o. C. “fimus. . y te pido que a par­ tir de esta hora.158 INTRODUCCIÓN AL LATÍN Tam bién im po rtan tes com o reflejo de los cam bios en el latín hablado son las num erosas inscripciones debidas a p ersonas sin cul­ tu ra. pulcra = bella. atribuidos al gra­ m ático Probo.” Dignos de n o tarse son el cambio de ae en e (dem on). e t c . quienquiera que seas. tonus enim sonus e st” (19. id est stercus quod vulgo laetam en v o catu r” (17. 2. ej. 3). atormentes y mates a los caballos del (bando) verde y del blanco. demonio. 2. obje­ tos punzantes de uso m ágico y sim ilares. así llam ada p o r hallarse unida a u n m anuscrito de los In stitu ta A rtium . que ha dejado restos en ro m an ce). (= De 8753. E stas notas acerca de e rro res corrientes de p ro n u n ­ ciación fueron redactadas probablem ente en el p rim e r tercio del siglo XV d. en tanto que la ú ltim a palabra. ej. el acusativo con ex. 16). sem el = una vice). entre ellas podem os señalar especialm ente: (1) las llam adas defixiones. tursus “tro ch o ”. oppidis = castellis vel civitatibus. padule < palude. et agi­ tatore Clarum et Felice et Primulum et Romanum ocidas collida neque spiritum illis lerinquas. y (3) los epitafios de las tum bas de las gentes hum ildes. qui vulgo thyrsus d icitu r” (cf. it. ej. y a los conductores Claro y Félix y Prímulo y Romano que los mates y los estrelles y no les dejes aliento vital. El enciclopédico Isidoro de Sevi­ lla (siglo vu) cita tam bién térm inos a los que pone la etiqueta vulgo: p.2 Por últim o podem os m encionar los testim onios explícitos sobre el latín “vulgar” e “incorrecto” debidos a los gram áticos y autores de glosarios: p. p o r m edio de los cuales los autores esperaban provocar la ru in a de sus enemigos. Muy posteriores son las glosas de R eichenau (siglo viii o ix ). que explican palabras latinas de época an terio r en la lengua usual (p. en la A ppendix Probi. Como ejem plo citarem os el grito que b ro ta del corazón de uno que quiere “d ar el pucherazo” en las carreras: adiuro te demon quicunque es et demando tibi ex anc ora ex anc die ex oc momento ut equos prasini et albi crucies occidas. ej. O casional­ m ente la pronunciación contem poránea es denunciada p o r una falsa etimología: p.) “Yo te conjuro. préstam o griego del latín vulgar. de este día. 22. sudicio < sucidus.

no habiendo distinción de tim b re en tre ä y á. fuoco. En co n ­ secuencia. La semivocal se consonantizó y el acento se tra n s ­ firió a la vocal siguiente. [e]. Excepciones son los casos que encierran hiatos periclitados como -te. [ ç ] .r . Las vocales en silaba penúltim a an te grupos consonánticos term inados en . F o n é t ic a Acentuación Hay acuerdo general respecto a la n aturaleza intensiva del acen­ to en latín vulgar. De m odo sim ilar p éde(m ) a p a ­ rece como pied. [o]. En el latín vulgar todas las vo­ cales acentuadas p asaron a ser largas y todas las átonas breves. español e italiano de focum m u estra diptongación (feu. La p rim era q uiebra del antiguo sistem a de distinciones basadas esencialm ente en la cantidad se produjo c u a n ­ do las vocales largas recibieron u n a pronunciación m ás cerrada que sus equivalentes breves: fldus [fidus] pero fid e s [fides]. lat.en palabras del tipo parlètem . las diferencias de cualidad vocálica p asaro n a ser la base de las distinciones fonológicas. en p artes aisladas del territo rio rom ánico (Dacia y algunas zonas dialectales de Cerdeña). vulg. Que las vocales tónicas originariam ente breves se alargaron aparece claro inter alia p o r el exam en de su tratam ien to en rom ance: así.a tra je ro n el acento. fuego. El nuevo sistem a com prendía nueve voca­ les de tim b re diferente. m iser a m /m ise r am ). [ρ]. [ y ] y [a ]. de m odo que el clásico ténebrae se pronunció tenébrae en latín v u l­ gar. Todo este sistem a se conservó. cuando el sistem a evolucionó de m odo que todas las vo­ cales acentuadas p asaro n a largas y todas las no acentuadas a b r e ­ ves. [ j ] . que eran u n rasgo fundam ental del latín clásico (p. de m odo sim ilar integrum pasó a in tég ru (m ). el resultado francés. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 159 Partien d o de estas fuentes los estudiosos h an podido catalogar algunos de los cam bios experim entados p o r el latín durante el p e ­ ríodo de transición que precedió al su rg ir de las lenguas rom ances. paryétem . acento que en la m ayor p a rte de los casos inci­ d ía en la m ism a sílaba que en el latín clásico. Vocales La m ás im p o rtan te modificación que experim entó el sistem a vo­ cálico en latín vulgar fue la elim inación de las distinciones fonológi­ cas basadas en la cantidad. En el resto del m ism o se in tro d u jo u n a simplificación consistente en . [i]. piede. ej. [u ]. fo cu m ). al m enos en las sílabas acentuadas.

Los ejem plos que siguen de grafía no tradicional en los que se reflejan cam bios de pronunciación van agrupados b ajo rú b ricas que rep resen tan los sonidos clásicos (p. Appendix Probi. ej. Los cambios expuestos se reflejan en los textos e inscripciones que poseemos a través de las confusiones ortográficas que interpretam os con arreglo aÎ principio de que los sím bolos de los sonidos no son intercam biables si no tienen u n valor igual o m uy sem ejante. Esto significa que cuando u n a p ersona deficiente­ m ente instruida se veía fren te a la ta re a de n o ta r gráficam ente su propia pronunciación [e] podía em plear e o i. Ahora bien. De m odo sim ilar. en la época que nos interesa. elud. que las fechas de los prim eros testim onios docu­ m entales de los cam bios p articu lares de la can tid ad vocálica varían de caso a caso. tonecas = tunicas. con — cum. a e e Í ? <? o y. trebuni. sene (= sine). ë Xi posuiru (= posuerunt). norus = nurus. dos valores: [e] de ë y [ç] de I. öXü annus = annos. cf. Sucede. semul. en efecto. E ncontram os así gra­ fías como sebe p o r sïbï. elo.160 INTRODUCCIÓN AL LATÍN la convergencia de [o] y [y ] y de [e] e [j] (véase in f r a ) . daeder (= deder(unt)). minsibus (= mënsibus). Al hacerlo así debem os ten er en cuenta que el alfabeto latino no d is­ tinguía de m odo general entre vocales largas y breves. y ficit p o r fécit. cont. diptongo que había dado [ç] (véase infra) : baene. crudilitas. e X i) a p a rtir de los que se inició el proceso. cognusco. vulg. é X ae La pronunciación abierta de é está atestiguada por la grafía ae. clás. filix. “coluber non colober". primit. a e e i Q 0 u Es difícil d ar u n a fecha precisa de la aparición del nuevo sistem a. u \ / ■ \/ rom. En conse­ cuencia. enitio. nubis. Este sis­ tem a m ás sencillo fue la base del rom ance continental occidental Los tres estadios pueden represen tarse así: lat. maerenti. un único signo e tenía. menus (= minus). ä ê ë i i Ö Ö Ü ii lat. es verosím il que el sistem a haya cam ­ biado com o un todo y que el proceso gradual haya ido afectando sim ultáneam ente a tod o s los com ponentes del sistem a fonológico. . i podía rep resen tar [i] de í y [e] de i. occ. alonnus — alumnus. frecare.

a pesar de que ya h abla m onoptongado en o en ciertas áreas dialectales ru rales latinas y en los dialectos itálicos de la Italia sep­ ten trio n al y central. Caesri. T am bién oe pasó a e: penam p o r poenam . ej. etc. E ste m ism o sonido vino a ser el resu ltad o final de lo s grupos de. abiete. vetulus non veclus. En italiano la diferencia en tre luogo y oro m u e stra que el paso de ö a uo tuvo que haberse com pletado antes del cam bio au > ó. sonido que recibe n o ta ­ ciones varias com o z (Zanuarius. ge. P o r su p a rte au. pero el cam bio está atestiguado por grafías com o abalenare. di. gi (congiugi) o sim plem ente g (Troge = Troiae). tabula n on tabla. El cam ­ bio está atestiguado p o r grafías que in tercam bian äe y e: baene. Tam bién en este caso el valor consonántico está im - . aún hoy so b re­ vive en rum ano (aur < auru m ). los ejem plos epigráficos dulcisma. y esta pronunciación esporádica anticipó su generalización en el latín vulgar. si b ien habla incertidum - bres en el tim b re (o X u y e X i). braevis. precepto. Zoviano). E sta pronunciación se hizo general en época im perial. gi (véase in fra ). b asad a en el nom inativo frö (n )s > früs. La u p o stconsonántica ten ía tam bién un valor no silábico en el latín de la poesía (p. cf. Q ueda alu d ir a los cam bios experim entados p o r i y u e n hiato tra s consonante. am enus p o r amoenus.. E n sílaba final. Ya hem os visto m ás a rrib a que en ciertas áre a s dialectales ru rales ae se había m onoptongado en e. El alfabeto no ten ía ningún sig­ no especial p a ra n o ta r esta [ j] . etc. Que tales sonidos tenían ocasionalm ente valor conso- nántico au n en latín arcaico es evidente a la v ista de la escansión de palabras com o dorm io. M uchos de los lemas d e la A ppendix Probi atestiguan ta l fenóm eno: speculum non speclpm . E ste proceso de m onoptongación se hizo general en latin a p a rtir de las sílabas no acentuadas en épo­ ca republicana y se extendió a las tónicas en el siglo x d. las vocales se conservaron hasta u n a época m uy p o sterio r a la fragm entación del rom ance com ún. vetrani. daeder(un t). Es seguram ente analógica. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 161 Una fo rm a com o fru n te p o r fro n te no puede explicarse en p u ra fonética. quattuor disilábico en E n­ n io). En posición inicial e intervocálica la [j] consonántica se convirtió p rim ero en u n a esp iran te con valor de j y luego dio u n a africada [d j] o [d g ]. que = quae. etc. Tam bién los diptongos experim entaron im p o rtan tes alteraciones. C. facias. E n sílaba no acentuada las vocales ten d iero n a ser inestables o a desaparecer p o r com pleto. di (codiugi = coniugi). El testim onio del español y del francés apoya la conclusión de que en latín vulgar au se conservó y d e que su m onoptongación tuvo lugar separadam ente en las diversas len­ guas rom ances. quetus. s (S u stu s = lu stu s). se conservó en el latín vulgar. La síncopa fue especialm ente frecuente en las sílabas que seguían al acento.

162 INTRODUCCIÓN AL LATÍN plícito en form as de la A ppendix Probi (jebrarius) y de las in s­ cripciones (quattor. se convirtió en ts. según se ve p o r la frecuente confusión de & y v: “plebes non plevis. C. quodannis. de ahí las grafías inversas como gi. La palatalización (yodización). sauma. solatium .. b ixit). 2. la consonante se palatalizó. tridicum. . y algo m ás ta rd e ta m ­ bién ante i y e. A nte -m este sonido se labializó: fraum enta. que —ál igual que ya vimos antes— pasó a ts. 4. que a p a rtir del siglo n d. En el latín clásico este sonido e ra pronunciado como [k ] oclusiva en todas las posiciones.3 La palatalización de c tuvo lugar m ucho m ás tarde. según testim onian grafías como Vincentza. Agrientum . cibitatis. fegit. 3. 3. El siguiente estadio que se p o stu la es [ tj]. m anifestándose la convergencia de ci y ti en las confusiones ortográficas: nuncius. Un fenómeno paralelo es el desarrollo di > dy > dz. El fenóm eno se d ata a p a rtir del siglo v. e tc . precediendo al acen­ to. pero el tratam ien to varía en las distintas partes del territo rio rom ánico. nacione y conditio. amicicia. La b intervocálica pasó a fricativa bilabial. oze = hodie. En posición intervocálica. lanarius. El paso de b intervocálica a u n a bilabial fricativa [ß]. sonido representado por la grafía z (cf. in tcitam ento parece im plicar u n a pronunciación africada [ts] o [ t / ] . Probi). Ziomedes. etc. g tam bién se palatalizó ante una vocal anterior. la fricativa palatal (evidente en septuazinta) fue elim inada: M e n ­ ta. “pegm a n on peum a” (App. produciendo un sonido que se hizo igual al de i. y u n sonido de tra n si­ ción dio lugar a [k j]. tersiu. Consonantes En la modificación del sistem a consonántico son de n o ta r como pu n to s principales: 1. etc. y las grafías inversas de b p o r v: unibersis. M erece no tarse que los dialectos m ás arcaicos del sardo h an perm anecido inm unes a esta palatalización. quarranta (= quadraginta). Isidoro: “solent Itali dicere oze pro hodie”): zes = dies. Ante i. Ante vocal el grupo ti pasó a ty.). etc. id én ­ tica en su pronunciación a la v consonantica (de ah í grafías com o cuuiculo por cubiculo. no habiendo testim onios inequívocos h a sta el siglo vx. tabes non tavis” (App. tercium . Las oclusivas sordas intervocálicas se sonorizaron en rom an­ ce occidental: logus. sapiensie. cf. ya reseñadas. Probi).

M o r f o l o g ía Género El hipotético rom ance prim itivo reco n stru id o p o r el análisis y com paración de las lenguas ro m án icas m u e stra un sistem a nom inal con sólo dos géneros. ej. En o tro s grupos consonanticos en que el segundo elem ento e ra u n a líquida o nasal. la categoría que estaba d estin ad a a desaparecer experim entó ganancias tem porales: p. 6. Ejem plos epigráficos son ama. La m final se pro n u n ciab a débilm ente ya desde época arc ai­ ca. y hay num erosos ejem plos epigráficos de su omisión. La n final resistió m ás. A hora bien. y su desaparición. En época im perial el proceso se aceleró p o r la elim inación de la m ayoría de las distinciones fonéticas entre m a s­ culinos y n eu tro s de la segunda declinación. La t final h ab ía caído tam bién en época tem prana en algunas áreas dialectales latinas (capítulo II I ) . E ntre los m uchos casos de asim ilación podem os notar el de -n d . Podem os incluir tam bién en este ap artad o el desarrollo de u n a vocal p ro tética an te s seguida de oclusiva sorda: ispose = sponsae. dossum ).r s . ispeculator. fue seguram ente resultado de desarrollos independientes posterio res a la fragm entación del latín vulgar com ún. cae­ lus. omines. App. que las lenguas rom ances atestiguan en todas las p a ­ labras exceptuados los m onosílabos. P robi). x (es d ecir es) se asim ila en s(s) (visit = vixit). Según el testim onio rom ánico se p erdió en to d as las p alab ras excepto en los m onosílabos (de ahí el fr. com o suele o c u rrir e n los p e río ­ dos de transición. Sin em bargo.> -n n . El proceso de elim inación del n e u tro se inició en fecha tem prana. etc. etc. H allam os asi fatus. la pronunciación se facilitaba por la inserción de u n a vocal anaptíctica: ineritia.a -s (s ) se m anifiesta tem p ran am en te en latín dialectal y vulgar (susum . La equivalencia fonética de x y s (s) puede verse en grafías inversas (“m iles non m ilex”. De los fenóm enos de grupo m erecen m encionarse los que si­ guen. nu- tirices. la evolución fonética h abía dejado in ta c ta la m ás llam ativa de las dife­ rencias en tre los m asculinos y los n eu tro s de la segunda declinación: . El latín vulgar m u e stra la m ism a tendencia con diferencias regionales. fecerum . ESBOZO DE UNA HISTORIA D E ’ LA LENGUA LATINA 163 5. Casos de confusión de género han sido exam ina­ dos ya m ás arrib a. m onim en tu s. iscola = schola. istatuam . La asim ilación paralela de ps se encuentra p o r vez p rim era en Pom peya en el siglo i (isse por ipse). rusum . frater es.(“grundio n o n grunnio”). que es atrib uido por algu­ nos a influencia osea. rien < rem ). El paso de . titulum . Tam bién esto tiene su paralelo en oseo y u m bro. valia.

C. Ein o tro s casos el plural en -a fue tratado como un singu- gular colectivo y se convirtió en la base de nuevos nom bres fem e­ ninos de la p rim era declinación: castra. “ä -a -US -o(s) -ÏS -e(s) Ac. -ös. cubita. Prim era declinación Estos nom bres se vieron increm entados por una tendencia ge­ neral hacia u n a caracterización m ás clara del género. t. L. -ae -e -ö -0 -Î -i Abi. Así. ar­ m enta. En general en las lenguas rom ances han prevalecido -i. -am -a(m) -um -ofm) -em -e(m) Gen. caso en el que servía de apoyo la coherencia de u n grupo de nom bres que denotaba p artes del cuerpo: bracchia. así com o la confusión de u y o y de i y e en sílaba final destruyó en gran m edida la base fonética del sistem a flexional clá­ sico. gaudia. etc. como lo fue­ . ge­ mía. -ae -e -ï -i -Is -e(s) Dat. L. C. nepta. L.164 INTRODUCCIÓN AL LATÍN m asculino -i. tempesta. Nom. V. La consecuencia de estos cam bios fue que a m ediados del siglo viii las declinaciones latinas se habían quedado reducidas a un sistem a de dos casos. Hubo incorporaciones sim ilares procedentes de otros tipos: coniuga. V. ligna. según puede verse en la ta b la que sigue: L . ad con acusativo en lugar del dativo. V. la débil pronunciación de -s en algunas regiones. que desde época tem prana había creado giros p rep o ­ sicionales como sustitutivos de las sim ples form as casuales (p. -ä -a -Ô -0 -e -e A estas fuerzas p ertu rb ad o ras podem os añadir la evolución de lo sintáctico. -ös. L. bracchia. Los préstam os neutros griegos en -m a fueron tam bién adscritos a esta clase. C. los fem e­ ninos en -u s depusieron su engañoso atuendo: nura. socra. pero ha habido en el p lural extensiones de -a que conocieron el éxito: dígita (digitus). Declinación La pérd id a de -m final. véase infra). ej. sacerda (por sacerdos). y n eutro -a en el nom inativo y acusativo de plural.

lacle. Segunda declinación Tam bién aquí encontram os u n a tendencia a una caracterización distintiva del género en los n eu tro s: vas > vasum . (App. “suboles non subolis”. según parece basado en n om bres propios griegos como Psyche. sea a la de la term inación itálica -as (conservada tam bién en paterfam i­ lias). écrivain. El proceso inverso se ve en las form as orbs y nubs p ro scritas p o r la Appendix. esp. bovis. e incluso fue adoptado p o r algunos nom bres m asculinos: fructa. Prisces. A hora bien. “lues no n luis”. sues. roborem ). fue el de la declinación A nna: Annanis. EI nom inativo de singular experim entó frecuentes alteraciones p o r causas analógicas: ejem plos tem pranos son lovis. alum nibus. y suis es utilizado p o r Prudencio. liberates). En la flexión encontram os aberraciones circunstanciales en las form as de dativo y ablativo: diibus. tam bién surgieron n u e ­ vos neutros : cinus p o r cinis. Probi). os > ossum . san- . De ahí las frecuentes confusiones que los gram áticos se esfuerzan en c o rre ­ gir: “tabes non tav is”. Encontram os luego carnis y stirpis. y u n *pulvus que viene exigido p o r form as rom ances com o esp. el p lu ral en -a so­ brevivió en la Ita lia m eridional y cen tral y en la Dacia. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 165 ro n asim ism o ciertos nom bres griegos de la tercera declinación que los rom anos ad ap taro n a través de la form a del acusativo: hebdo­ mada. en las que la -s puede deberse sea a la influencia de la te rc e ra declinación. y -aes o -es (villaes. dígita. Los dativos y ablativos como fem inabus. f ilibus. p e d o re m . escribano). Tales nom inativos establecían u n sistem a parisilábico. amicibus. Tam bién en esta declinación los n eu tro s p asaro n a m asculinos (frigorem . polvo. cineris. P o r lo que m ira a la flexión. La A ppendix Probi corrige una form a gruis. La nivelación analógica h a­ b ía afectado ya en época tem p ran a al tipo flexional sanguis. m am m a: m am m anis. Quintiliaes. lampada. filiabus siguen el ejem plo de deabus. Algunos m asculinos en -a recibieron la m ism a declina­ ción: scriba: *scribanis (> fr. cabe señalar que el genitivo sin ­ gular presen ta u n a variedad de form as: -ae o -e. Un c u rio ­ so desarrollo. Psychenis. -as. A p esar de la elim inación del n eu tro (véase su p ra ). Tercera declinación La evolución fonética b o rró la distinción e n tre -es e -is. “fa ­ m es non fam is” etc. secundes. pero h an sido elim inados en rom ance.

condena las form as paupera. Nótense tam bién iuvenior y pientissim us. En la quin ta declinación los dobletes ya existentes como materies. acrum. El tipo m iserrim a se regulariza con la fo rm a m iserissim a. parentaliorum e stá n basados sobre el nom. Las declinaciones cu arta y quin ta fueron ab sorbidas respectiva­ m ente por la segunda y la prim era. *rabia.166 INTRODUCCIÓN AL LATÍN guinis y h abía creado un nom inativo sanguen. e incluso las com binaciones plus magis y magis plus. m inim issim us. y en él acusativo p lu ral -ës sobre -ts. spirito. En época p o sterio r vemos el proceso inverso en el nom inativo poliis p o r pollen. praecoca. en la que podemos observar form as con doble sufijo com o proxim ior. materia facilitaron la tran sfo rm ació n de palabras com o glacia. tristus. tetrus (= taeter). extremior. Los genitivos de p lu ral del tipo om niorum . si bien p ara spes había tam bién u n tem a con -n . La A ppendix Probi. Adjetivos Tam bién en este apartado hallam os u n a tendencia a la caracteri­ zación distintiva de los géneros. in­ troito.en los casos oblicuos: spes. al e sta r com parativos y su p erlati­ vos particularm ente sujetos a la tendencia popular a la hipercarac- terización: p. parentalia. sublim us. p rim era declinación). magis m agisque amplius. mano. etc. spes y res p asaro n a la tercera declinación. Los inicios del proceso de sustitución pueden rastre a rse h as­ ta épocas m uy antiguas del latín. y ac. En el resto de la flexión podem os n o ta r que en el ablativo singu­ lar -ë prevalece sobre -i. Tal clase de pleonasm os se hizo crecientem ente frecuente en la lengua vulgar de la época tardía. Un nuevo nom inativo glandis sustituyó a glans (véase supra) y en ­ tonces se creó u n nuevo tem a (glandinis) com parable a lendis. in - tegrissima. supra. . p o r ejem plo. omnia. len- dinis. en ta n to que m ensis se m ues­ tra voluble presentando m ensorum o m enserum según su fra la a tra c ­ ción de annorum o la de dierum. sum ptis. F o r­ m as del m ism o tipo son gracilus. facia. ej. cf. P a ra la expresión de los grados de com paración el rom ance u ti­ liza las form as analíticas con magis o plus según las regiones (véase in fra ). spenem (cf. pessim issim us. magis maiores (Plauto). en época m á s ta rd ía las in scrip ­ ciones presentan frecuentem ente form as com o portico. Tam bién este proceso había te ­ nido un tem prano origen (senati).

etc. Los pronom bres proporcionan u n in teresan te ejem plo de la cons­ tan te renovación de los elem entos de la lengua. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 167 Pronom bres M erecen su b rayarse el uso indiscrim inado de hic. E sta tendencia su b ­ siste en el uso de los escritores tardíos. Ambos procedim ientos de sustitución están p resentes en el latín vulgar. “de latus m ontem ”. loquis. el empleo de ipse como pro n o m b re anafórico en lugar de is. ab intus. cuius y cui continúan influyendo en la declinación de los dem ás p ronom bres: ipsuius. y la re ­ ducción de Ule a la condición de artículo definido y la de unus a la de indefinido. Los dem ostrativos se refuerzan con el p re ­ fijo ecce. is-te (véanse pp.. illui (para las form as anteriores véanse pp. que com binan los dem o stra­ tivo: is ipse. y a m enudo se los em plea como preposiciones. ille e iste. in ante. obitus sum . A eth. “in giro parietes ecclesiae”. to- .). Ya en época p re ­ histórica el latín hab ía reforzado los dem ostrativos uniendo dos tem as distintos: *ol-se. de contra. En ocasiones las construcciones reflexiva y pasiva se contam inan: se extinguitur. opitulor). H. Verbos La confusion de deponente y activo continúa: sequis (cf. 255 s. Tam bién giros preposicionales funcionan como preposiciones: “per girum ipsius colliculi”. o por expresiones reflexivas.). véase p. iuvantur (m odelado sobre auxilior. en el que han sido sustituidas por p erífrasis del p articipio de perfecto con el verbo “s e r” (am atur y a m atus est). de ahí el francés cet < ecce istum . 156. estando la raíz del p ro ­ ceso en personificaciones com o “M yrina quae Sebastopolis se vocat” (Plinio. form a enfática de ipse. deprecebat. dubitam ur. La tendencia a la confusión en tre las clases de conjugación del tem a de presente continúa actuando (véase su p ra sobre sonëre. 121). ipse ille.. vetor. Los giros reflexivos son p articu larm en te frecuentes en la te r­ cera persona cuando el su jeto es u n a cosa. m iraret. N. P etro n io ). Los adverbios y preposiciones p articip an tam bién de esta ten d e n ­ cia hacia form as m ás plenas. de inter.). de super. Preposiciones com puestas son de post. “de latus casa” (Per. Sobre ipsim us. conarit. P a ra el dativo singular fem enino se encuentran form as com o illae e illaei. 5. Las form as de pasiva con -r h a n desaparecido en rom ance. 255 s. A bundan los com puestos como abante. pero doleatur.

Pasando a los tiem pos. ser variantes fonéticas debidas a la confusión de e e i como en iubis. el fu tu ro de indicativo se usó con valor de im perativo. gemire. el im perfecto sufrió pocos cam bios y ha sobrevivido casi intacto en rom ance. pero p ara este verbo las inscripciones atestiguan iacio y iacis. serpio. m ien tras que antes la terce ra conjugación había experim entado pérd id as en favor de la segunda. O riginariam ente las desinencias eran suficientes p a ra indicar la persona. y los pronom bres ego. T am bién en rom ance. Las correspondientes form as del plural ponent. . tu. fe n e r e . el subjuntivo expresaba idea de futuro. -iu n t > -u n t) y la elim inación de diferencias en la pronunciación en tre -ës e -is o -et e -it en posi­ ción átona. m iscère y ridère vinieron a desem bocar en la elim inación del tipo en -ëre en algunas ram as del rom ance. si bien fue el triu n ­ fante en Hispania. A la vista del hecho de que la segunda conjugación e stab a m uriendo en el latín vulgar p odría pensarse que la preferencia de E teria era la reacción de la ignorancia solícita ante el tro n a r del m aestro de escuela: “pendent non p en d u n t”. o bien form as com puestas con el verbo “ser” (-bo) (véanse pp. sin em bargo. Ahora bien. prendet. benedicet. A través de to d a la h isto ria del latín este tiempo se m antuvo fiel a su origen m odal (“volitivo”) : por una parte. El segundo puede ser debido a la influencia de iacëre. libiens y en florivit. il aime. ser equivalentes fonéticos del correcto -unt. En las desinencias personales la evolución fonética pro d u jo la p érdida de i en hiato (-io > -o. pero el paso a la c u a rta conjugación es evi­ d ente en doliens. naturalm ente. colliget. reponent no pue­ den. É stas podrían.. En la lengua popular su empleo se hizo h ab itual y su fu e r­ za se debilitó. A dviértase. Sin em ­ bargo.). las form as en -ibam se m antuvieron tam bién a lo largo de toda. de m odo que acabaron reducidos a la condición de prefijos: j ’aime. que la lingüística com pa­ rativa rom ánica exige p ostular *sapëre (basado en el perfecto sapui) y *cadëre. etc. *lucire. y hay notables indicios de que E teria procedía de G a­ licia. florire. en el que las antiguas form as de fu tu ro h an desaparecido. Los futuros de indicativo latinos fueron en su origen o bien fo r­ m as de subjuntivo (legam).168 INTRODUCCIÓN AL LATIN nére. se utilizaban con finalidad enfática. tendent.). su lugar . vadent. la latinidad. m ien tras que doleunt parece ser una grafía de doliunt. ahora el proceso se invierte y los cam bios ejem plificados p o r lugunt. tu aimes. -ent h a prevalecido en Hispania. 271 s. fulgére. La c u a rta conjugación recibe ta m ­ bién nuevos m iem bros procedentes de la tercera: disciunt. e tc . tollent. p o r otra. sin em bargo.p endunt. La Peregrinatio Aetheriae m u estra preferencia p o r la grafía contiget. naturalm ente. si bien -iebam > -ebam .

etc. co- guit. este proceso puede d etectarse en época tem prana (parcuit. O riginadas p o r la pérdida p u ­ ram en te fonética de -« --e n tre vocales iguales (delevero > delero). Estas form as a n a ­ lógicas quedaron circu n scritas a tem as en d en tal (modelo credo. inferevit ( = infere- b it). el proceso se vio am pliado p o r influencias analógicas. E n el perfecto las fo rm as irregulares (“fu e rte s”) tienden a ser reem plazadas p o r form as regulares (“débiles” ) : así praestavi a p a ­ rece en lugar de praestiti y salw i p o r salui. 1). lëgui. (2) facere debeo. form a d e la que proceden las term inaciones rom ánicas (itáfl. (2) aparece en sardo. serui. amao. E sta ú ltim a construcción tenía en origen el valor de “tener q u e ” (“vallem nos tra v ersa re h abebam us”. Aeth. G ran d g en t).. calcai) so b re el m odelo de -ii. M ás vigoroso se m o stró el tipo en -si. etc.las form as con tractas [ N o t a 17] -asti. credidi). vidui. -arunt h abían sido siem pre las preferid as p o r la lengua popular. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 169 h a sido ocupado p o r p erífrasis de valor m odal: (1) facere volo. que ganó considerable terren o en el latín tardío y en rom ance (“en latín vulgar hubo tal vez unas tre in ta o m ás form aciones n u e ­ vas”. no hay restos en rom ance del arcaico -ëre. p a ra ei desarrollo fonético cf. capui p o r cëpi. Así en co n tra­ m os -ái (probai. 2. P ero m ás num erosos son los ejem plos de -aut (pedicaut. en tan to que la segunda declinación hace a m enudo su fu tu ro en -am : habeam. E nnio). E jem plos epigráficos son reguit. lugea(t). En la tercera p e r­ sona del singular las inscripciones vulgares atestiguan la form a la- borait (conservada tam bién en antiguo s a rd o ). ni de la fo rm a -é ru n t que predom ina en . se extendió en la segunda y tercera. Nevio. en las que e ra anóm alo. etc. en los d em ás casos las form as reduplicadas fueron eli­ m inadas. p o r ejem plo. De e n tre los perfectos “fu e rte s” el tip o reduplicado m u estra aún p o der expansivo: im pendidi. En el latín tard ío encontram os am plios testim onios de estos desarrollos: (1) se conserva en ru m a ­ no. P o r lo que m ira a las inflexiones del perfecto. quedando dedi y ste ti com o únicos supervivientes en ro ­ m ance. convertuit e incluso fecuit. amó. prandiderit. y (3) en las d em ás lenguas rom ánicas. en ta n to que la filología rom ánica p o stu la *bibui. trium phant. Los tipos clásicos de las d istin tas conjugaciones se co n fu n ­ den en ocasiones: con form as de la A tellana com o dicebo. donaut. vivebo (véase supra) podem os co m p arar. edidit. El tipo en -ui. p ero los ejem plos de significación sim plem ente fu tu r al son b a sta n te frecuentes en latín tardío. (3) facere habeo.). El tipo con vocal larga tam b ién cede terren o : lexerit aparece p o r lëgerit. En el p erfecto en -v . auca < avica). Per. aunque perdió apoyo en la p rim era y c u a rta conjugaciones. -astis.

. ex donationem. ad con acu­ sativo suplantó al dativo (ad eu m dicit. De modo sim ilar el sim ple ablativo es reem plazado por p e rífra ­ sis con ex. la fo rm a con vocal breve -ëru n t que se encuentra en los autores cóm icos tiene que haberse m antenido en la lengua popular..). ad con acusativo hace tam b ién ofi­ cio de expresión locativa (“fui ad ecclesiam ”. T ras la confusión de las expresiones que significaban “donde” y “a donde” (véase infra p.. pro salutem. etc. S in t a x is Exam inarem os solam ente algunos de los rasgos m ás im p o r­ tantes. en época p o sterio r este uso adquirió tal desarrollo que podía incluso aparecer sin u n nom bre regente: “am pullam in qua de oleo. a m onazontes. contrariam ente al uso clásico (véase Sintaxis). cum libertos.). . Per. de carnem. venit in civitate sua). m uchos de estos ejem plos tienen u n a significación m eram ente o rto ­ gráfica a la vista de la pérdida de -m final. Uso de los casos Sobre la evolución hacia u n sistem a de dos casos véase lo ya di­ cho m ás arriba. De de con ablativo en lugar del genitivo se en cu entran ejem plos desde Plauto (dim idium de praeda). ungeatur. ad febricitantes prosunt. contra ipso loco. sine lesionem. in con ablativo de lugar aparece en expre­ siones. Aeth. con quen. ab y de. La tendencia que se observa ya desde P lauto a u sa r giros p re ­ posicionales en lugar de sim ples casos recibe nuevo estím ulo d e la ruina fonética de las form as flexivas (véase p. Ahora bien. de Mo oleo (Per.. En los giros preposicionales había gran confusión e n tre áblativo y acusativo (ab h o rtu (m ). Indluso se sustituye de este m odo al ablativo in stru m e n tal y causal: fatigati de vigiliis. si bien ejem plos con nom bres de ciudades y países se encu entran ya desde Livio (véase Sintaxis). de m arm ore fac­ ta). de palatio exit. Así pues. de oculis tangentes crucem . de hoc ipsud. dándose preferencia en la lengua p o p ular a la últim a de ellas (de navibus egredi. A eth.). pro hoc ipsud. 180).170 INTRODUCCIÓN AL LATÍN la litera tu ra clásica. co n tin eb atu r” (V ita Aridii). 164) : así.

Siguen ahora algunos p u n to s notables de sintaxis de los modos. pero se u sa en giros p erifrásticos que s u sti­ tuyen al fu tu ro : redditurus sit (Per. T am bién el participio de p resen te aparece en perífrasis. A eth.. El infinitivo de p r e ­ sente pasivo y el infinitivo de perfecto h an desaparecido en ro m an ­ ce. De las form as no personales del verbo sólo el infinitivo de presente activo y los particip io s de p resen te y perfecto qued aro n intactos. A eth . 320 s.). Se m o stró m ás resisten te en ciertos giros com o do rm itu m ire. el gerundivo en nom inativo aparece tam bién com o su stitu to del p articip io de p resente: iubandi su n t “son provechosos” = iuvant. “episcopum in vitatum hab es”. pero su pleno desarrollo no se alcanzó h asta época ta rd ía : “haec om nia p ro b atu m habem us”. uso cuyo principio puede ra stre a rse ya en P lauto (véanse pp. El gerundivo aparece en latin tardío com o su stitu to del p articipio de fu tu ro pasivo. T am bién en latín de época m ás tardía hay ejem plos en que u n gerundivo com o m oriendi es equivalente a m o ri­ turi. u su rp ad a su función participial p o r el gerundio. puppis pereun- d a st p ro b e”. E n u n principio era indiferente a la noción de voz (secundus = “el que si­ gue” ). Oribasio. recepturus es usado p o r recipiendus. Epid. Oribasio.). El subjuntivo es reem plazado p o r el indicativo en m uchas co n struc­ ciones. . si bien ha so b re ­ vivido en rum ano. El supino fue generalm ente reem plazado p o r el infinitivo. así. dicendo psalm os”.). y scripturas p o r scribendas. En rom ance sobrevive com o adjetivo. T am bién el gerundio fue reem plazado p o r el infinitivo. en lugar del cual los au to res ta rd ío s u tilizaron a m e ­ nudo la v ariante dorm ito vadit (cf. Una vez m ás nos hallam os an te u n rasgo típico de una época de transició n en la que u n a fo rm a m oribunda d a una p o strera se­ ñal de vida. “reponent se d o rm ito”. 73-4). P lauto—. Finalm ente. aunque en el ablativo de m odo sirvió como su stitu to del p articipio de presente (“re d ire . G regorio de Tours. Sobre este p u n to véase N o ta s de lo s tr a d u c to r e s . El p articipio de fu tu ro activo es ra ro en latín vulgar. y P lauto lo em plea en u n sentido que se aproxim a al d e un participio de fu tu ro activo (“haecine ubi scibit senex.). ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 171 El verbo El perfecto latino clásico tenía dos valores : aoristo (“dije”) y perfecto (“he dicho”) ... A eth. D esde época prim itiva se en contraba el indicativo en in te rro ­ 4. Que el infinitivo de perfecto era u n a form a m oribunda aparece diaro en el hecho de que los escritores tardíos lo usen a m enudo como su stitu to del presente. Per. 4 La creación de u n a fo rm a p erifrástica p a ra ex presar el “estado p resen te” com enzó tem p ran am ente —“m u lta ho n a bene p a rta habem us”. N ota 45.

etc. V o c a b u l a r io Antes de considerar las relaciones del vocabulario del latín h a ­ blado p o r el pueblo con el de la literatu ra será conveniente re c o r­ d ar una vez m ás que en latín no había u n vocabulario literario u n i­ forme. etc. Per. y las len­ guas rom ánicas confirm an esta distinción (fr. El autor del B ellum Africanum . No menos ilum inadora resulta la relación entre occidere e interficere.. DV 1481). Sin em bargo. grand. etc. en Petronio. DV 1373). tiene u n sentido m ás drástico. la Mulomedicina. perm an sit”. fecit quod Ambibolus frater negligendus facere n o lu erit”. La m ism a relación existe entre deportare y devehere. Greg. 2). tra s quod causal (“lulia. en oracio­ nes com pletivas introducidas p o r quod. El diccionario era como un guardarropa cuyos diversos esta n ­ tes contenían atuendos verbales apropiados p a ra cada ocasión. se reportare y se ferre. it. La distinción es m ás bien de estilo. Lo m ism o ocu rre con los sinónim os magnus y granáis: el Bellum A fricanum em plea gran­ de praesidium . han conservado la p alab ra que podem os adscribir al genus dem issum .. Así. emplea sarcinas in acervum comportare (69.. “elim inar”.172 INTRODUCCIÓN AL LATÍN gaciones indirectas. en ta n to que el es­ tricto clasicista que es César usa conferre. A eth. tra s expresiones de duda (“procul dubium est qu o d . porter. en oraciones tem porales introducidas por priusquam . Löfs- ted t ha señalado que la distinción que se halla en los m anuales de sinónim os al antiguo estilo en tre portare “llevar u n a carga pesada o fastidiosa” y el m ás descolorido ferre no es válida. por su obvia conexión etim ológica con caedo. m ientras que César prefería magnus. Eteria. m a ta r de u n golpe”.). p o r ejem plo. tra s cum causal (“cum his omnes ta m excelsi su n t”) . frente al descolorido y eufemístico interficere. T. las lenguas rom ánicas con sus portare. dum .. el su b ju n ­ tivo se encuentra a su vez en lugar del indicativo clásico en varios tipos de oración subordinada. El prim ero de estos verbos. Es occi­ dere e4 que predom ina en Plauto y Terencio. etc.. grande).. u t vere digna est esse dom us Dei”. en las q u e hallam os ta m ­ bién el com puesto reforzado peroccidere (véase in fra ).. quoniam. y quia tra s verbos de decir.).. R esta añ ad ir .. Posteriorm ente se extiende a o tras m uchas cons­ trucciones: en oraciones consecutivas (“ecclesia valde p u lc h ra . y tiende a tran sfo rm arse en u n a m era señal de subordinación. “golpear. Lo hallam os. Oribasio y las Defixiones. p o r ejem plo. (“tu dum esses ad superos nem o m ihi form onsior ulla”. en lugar del clásico infinitivo con acusativo. Particularm ente característico del latín tardío es el su b ­ juntivo —si bien hay tam bién ejem plos del indicativo—.

iactare. saltare son los únicos que sobreviven en rom ance: fr. EI grado de esta aversión hacia las p alab ras de escaso cuerpo lo revela una interesante observación q u e h a hecho Löfstedt: el escri­ to r m édico Teodoro Prisciano al d escrib ir el tratam iento que se h a de aplicar a los pacientes u sa norm alm en te el p resente (nutrió. p ero cuando h a de em plear el verbo “d ar” usa el fu tu ro dabo p a ra evitar el m onosilábico do. Según puso de relieve W ackernagel. m ientras que sí hallam os el p lu ral ite y nunca vadite. Un niño que p rim aria y constantem ente oiga la expresión “je ta ” la u sa rá con to d a inocencia como norm al. en ta n to que en el plu ral u n a gram ática que re g istra ra solam ente las form as de m ayor frecuencia conjugaría vadam. podem os afirm ar que el fondo básico del vocabulario popular de co­ m ienzos del Im perio apenas diferia del del latín literario. La lengua coloquial se caracteriza. Así. cantare. poro no inter­ ficere. y vade asum e las fun­ ciones de i. vadit desplazan a is. Del m ism o modo en la Biblia latin a esto se u sa en lugar de es. P o r e ste proceso universal de desgas­ te lingüístico los verbos incoativos y frecuentativos latinos perdie­ ro n gradualm ente su fuerza original y acabaron sustituyendo a los verbos sim ples de los que h abían derivado. el im perativo de scire es scito. eamus. ës. dor- m iscere). pensare. sauter. jeter. q u e con el cambio de ge­ neraciones fueron perdiendo su fuerza y p o d er enfático. Los que siguen son unos pocos de los num erosos ejem plos d e la preferencia p o r los . it. Del m ism o m odo diu cede an te expresiones como longo tem pore. etc. U na m anifestación m ás d e la co n stan te búsqueda de fuerza expresiva que caracteriza a la lengua pop u lar es su prefe­ rencia p o r las p alab ras d e fo rm a m á s plena. concedo. U n ejem plo típico es la elim inación de edo (que en cualquier caso su fría el handicap d e su conjugación anó­ m ala edo. apareciendo en su lugar las correspondientes d e vade- re y ambulare. eatis. virlscere. to t y quot ante ta n ti y quanti. u ccidere). etc. al que originariam ente su prefijo daba u n valor perfectivo “com er to talm en te”. aider. Muy parecidas observaciones se h an hecho acerca del uso del verbo “ir ” en o tro s au to res “vulgares” : las form as m onosilábicas son evitadas. vadas. Teniendo p resente e sta distinción esencial de estilo y géneros. desde luego. Una im p o rtan te con­ secuencia de esta p referencia p o r las p alab ras de m ayor volum en fue el predom inio que adquirieron los verbos com puestos so bre sus correspondientes simples. ëst) en favor de com edo. vadat. adiutare. Tam bién de gran im p o rtan cia con vistas al rom ance son los in­ coativos en -éscere e -iscere (canescere. chanter. p o r su preferencia p o r las expresiones d rásticas y de colores vivos. vir ante hom o.). penser. florescere. T am bién en el indicativo vadis. n o sci. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 173 que el rom ance h a conservado occidere (it. va­ dant.

ej. esp. etc. llegar). se basa en m u ttu m (usado en la expresión m u ttu m nu llu m “ ¡ni u n gruñido !”). por ejem plo. el empleo en argot alem án de fressen p o r essen) podem os citar gam ba (del gr. En los nom bres y adjetivos la preferencia de la lengua popular por las m ás plenas y expresivas form as dim inutivas y sus reflejos en el vocabulario de las lenguas rom ances h an sido ya exam inadas. port. expandere. m anduca). o tra palab ra llena de expresividad perteneciente a este grupo. tête. m u tti­ re. V. M ás ta rd e aparece con el de “calavera” y acabó p o r convertirse en el térm in o norm al p a ra significar “cabeza” (fr. i.. 4). e. cultellus (couteau). esp. La p alab ra testa.174 INTRODUCCIÓN AL LATÍN verbos com puestos que se da en el latín vulgar: pertransire. 15.). Ad Att. fr. “h ablar” (garrire. cf. etc . CGL. garrulare. Al­ gunos ejem plos son: avicellus (oiseau). p. genucu- lu m (genou). “b u scar” (circare. “cán taro de b a rro ” se usó en sentido traslaticio por V arrón y Cicerón con el significado de “concha”. re d u ­ cido a vetius y pronunciado veclus (it. m ittere y conicere desem peñan las funciones de ponere y . que es el antepasado del fr. El vocabulario del latín vulgar y de las lenguas rom ánicas ofrece otros m uchos ejem plos de elim inación de p alab ras usuales que eran lugares com unes de la lengua refinada en favor de equivalentes de m arcados colores procedentes de las jergas. gur­ ges. parabolare). spatula “pala” se empleó p a ra designar la paletilla del cerdo y de ahí pasó a hacerse habitual p a ra designar la espalda (cf. Como casos paralólos de este tip o de generalización de significado en palabras que se referían estrictam en te a anim ales (cf. pierna. “m a rc h a r”. El significado ro m án i­ co de “pierna” (jam be) aparece en u n a glosa: crura: gambe. perdiscoperire. acercarse” (se plicare. Tam bién perna. épaule.). V. m ot. 12. disseparare. “u t dicam us infantibus papa” . viejo). fabulari. donde tes­ ta tim = “en pedazos”. “quod in buccam venerit scrib ito ”. perconfirm are. vetulus. perna. soliculus (soleil). cf. 1. pappare. “p a rtir” (sa­ lire). “a p u ra r” (ad­ densare). 525. en varios dialectos rom ánicos encontram os descen­ dientes de otros equivalentes dotados de sim ilar fuerza: gula. 495). “puls in buccam veniet”. que era el térm ino técnico p a ra designar la articulación de la p ata trasera del caballo. gurga. Un pasaje del escrito r de atelanas Pom ponio (179) da una p ista sobre la clase de contexto (“te voy a p a rtir la m ollera”) en que este cam bio de significado se p ro dujo: “iam istam calvam colapis com m inuissem testatim tib i”. “llegar. vieux. agnellus (agneau). Pom ponio) se u sa eventualm ente con el sentido de “boca” (cf. aparece en el esp.. “com er” (manducare. tibie (CGIL. conducere. vecchio. perexi- re. καμπή). De modo sim ilar bucca “m ejilla (hinchada) ” (cf. chercher). Cic. en sentido estricto “p iern a de cerdo”. Expresiones llenas de fuerza se encuentran tam bién en los verbos que se refieren a actividades com unes.

am plius augmentare. ergo igitur. e stá n tam bién atestiguados en el latín arcaico. 38: “deverticulum . nec non etiam et. La búsqueda de fuerza expresiva se refleja tam bién en las ex p re­ siones pleonásticas (véase su p ra p. u t quia. etc. om nes universi ceteri alii. que no h ab ría hallado ocasión d e em plear ciertas palabras— 5. 88). Aparece en Ennio. hace n o ta r que el adjetivo canutus se halla en u n fragm ento de P lauto p a ra reaparecer en el latín tard ío en los A cta Andreae et M atthiae y sobrevive en el it. deriva de m usteus. 227. etc. según vim os en el capítulo IV. ita sic. hablar.)” > “cam biar de ru m b o ” (cf. que es plautino. E ste fenóm eno d e la “laguna clásica” fue exam inado hace ya largo tiem po p o r F. conjunciones y preposiciones dobles: tu m deinde. térm in o náutico que significaba “d o b lar u n cabo”. con u n ligero cam bio de significado. e tc . m enace e it. reaparece en el Liber ad G regoriam (siglo v) y es el antepasado de fr. Una com adrona in stru id a en el latín clásico se q uedaría sorprendida ante el consejo q u e le d a Sorano. en tan to que eicere5 llega a significar sim plem ente “saca r”. O tra p alab ra española. su rsu m ascendere. . canuto. fabulari. pero están au sen­ tes de la lengua de los autores clásicos. itaque ergo. paene vix. E n tre las p r i­ m eras palab ras griegas que e n tra ro n en la lengua popular estab a campsare. Catón la aplica a un joven cordero y Nevio a u n a m uchacha (virgo). La p alab ra sobrevive en el it. siendo m u stu s u n a p alab ra rú stica qu e significaba “nuevo. Sin em bargo. am bo duo. e incluso m uliebria fem inarum . “cam biar de ru m b o ”. deinde postea. ubi cam satu r”) . Fue evitado p o r C ésar y Cicerón. Ciertos rasgos característicos del latín tard ío m encionados en el análisis que precede. V éase supra p. cansare. fue usado de m odo constante p o r los au to res de la com edia como térm ino coloquial p o r dicere. sic taliter. ante praeparatus. pero que perm aneció de m odo con stan te en la lengua coloquial parece evidente p o r el hecho de sobrevivir actualm ente en el esp. pero se pierd e de vista hasta re ­ aparecer m uchos siglos después en la Peregrinatio Aetheriae. fresco”. 154. “m o sto ”. algunos de los cuales sobreviven en ro m a n ­ ce. m as su foras eiciat significa sim ­ plem ente “que saque al niño” y no “que lo a rro je fuera” . 83) : par idem . m ozo (port. intus penetrare. om ne to tu m . minacci. La m ism a tendencia produce adver­ bios. que ha exam inado öl tem a m ás recientem ente. m oço). la lengua clásica conoce sólo el m u stu m sustantivado. M arx. (véase p. p o r ejem plo. singulis diebus cottidie. Löfstedt. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 175 locare. CGL. Minaciae. IV. la evolución sem ántica es evidentem ente “d oblar (un cabo. La ausencia de tales palabras de los tex to s clásicos —excepto en la m edida en que pueda explicar­ se p o r lo reducido d e la gam a objetiva cu b ierta p o r la literatu ra c lá ­ sica.

seditioni duces de T ácito son paralelos al satui sem en de Catón.. En el o tro platillo de la balanza podem os pon er ejem plos de la M ulom edicina Chironis y de la Pere­ grinatio Aetheriae. es frecuente. p o r citar sólo dos fuentes de la latinidad vulgar. la explicación es. a esa elegantia y evitación de rusticitas que hem os exam inado en el capítulo precedente. etc. de m odo que gran p a rte del latín hablado quedó oculto de vistas h a sta em erger en las lenguas rom ánicas. pero nunca fue rem ovida del todo. Lucano. que las coincidencias d e uso en polos estilísticos opuestos tienen raíces psicológicas com unes. citus e cuneis exsilit. B ajo el estí­ m ulo de la situación personal. p o r ejemplo. La explicación del fenómeno está ap u n tad a p o r la observación de que el “dativo sim patético” tiene u n m ayor calor y un carácter m ás íntim o que la correspondiente construcción con genitivo. Más difícil de explicar es la aparente p a ra d o ja de que m uchos “vulgarism os” aparezcan en la lengua de los poetas. que no resultan . m oviéndose m ás en el terreno de la alusión y de la elipsis que en el de la precisión explícita. de m ás elevadas pretensiones estilísticas. especialm ente en la lengua vulgar tardía. en resum en. Pero los poetas p ro p orcionan una serie de ejem plos no menos llam ativa: citi. en las p artes dialogadas de P etronio y en las fuentes tard ías del latín vulgar. Del em pleo adverbial del adjetivo predicativo hemos citado ya u n ejem plo coloquial de las ca rta s de Cicerón (nullus tu quidem d o m u m ) y e stá atestiguado todo a lo largo de la historia del latín coloquial desde P lauto (is nullus venit.176 INTRODUCCIÓN AL LATIN puede achacarse a su puntillosidad p u rista en m aterias lingüísticas. Dativos adnom inales del tipo del m iseris velam ina nau­ tis de Virgilio y del m inistros bello. P ero hay ejem plos tam bién en Virgilio. El llam ado “dativo sim patético” es tam bién u n rasgo característico del latín p o p ular que puede observarse en Plauto. En el uso del dativo podemos observar coincidencias sim ilares de las dos esferas. solvite vela citi (Virgilio). liberándose de la lógica. los singulares colectivos com o m iles son un giro frecuente en los poetas augústeos y posterio res y en la p ro sa de colorido poético de Livio y Tácito.). es tam bién u n giro favorito de los poetas augústeos.. Y. (Vitae Patrum ). el hablante. P o r o tra parte. Estacio y en otros poetas. h a sta ejem plos tard ío s como festinus v e n it. sin em bargo. Hay ejem plos en V arrón. M ás tard e se abrieron vanos en esta pantalla. echa m ano de estos m odos de expresión llenos de vida y de calor. Y así u n a p an talla selectiva se interpone entre el observador m oderno y la lengua viva. p ero es significativo que la expresión aparezca m ucho m ás frecuentem ente en el De re rustica que en el De lingua latina. de colorido y em otividad. y los d ato s del rom ance m ues­ tra n que este uso pervivió en la lengua popular. El pleonástico nec non et. venim us (Livio A ndro­ nico) .

p a ra ex tenderse luego a las . culus. C. utilizando u n a p alab ra que yo conocía antes soflámente p o r tex to s poéticos (“the deep- delved e a rth ”). la lengua del nuevo pueblo dom inador. adm inistradores. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 177 m enos apropiados a la poesía. uni. y la expansión continuó h a sta que con la co n quista d e la Dacia p o r T rajan o el Im perio R om ano alcanzó su extensión m áxim a. En n u estro s análisis estilísti­ cos hem os de p rescin d ir de la oposición “arcaico-poético”. D alm acia y las costas orientales y meridionalles de E spaña estab an ya som etidas al dom inio rom ano hacia fines del siglo n i a. Un jardinero del Cheshire m e advirtió u n a vez que m i tie rra exhausta necesitaba “trench-delving” (“ser cavada en su rco s”) . E ran sin d u d a ejem plos de e sta clase los que p ro ­ vocaban la observación de C icerón: “ru stica vox e t agrestis quosdam delectat. La consecuencia fue el d esarro llo de una civi­ lización que variaba poco de p aís a país. eorum serm o retin ere v id eatu r” (De or. Tales rasgos deben su inclusion en la poesía elevada y en la p ro sa solem ne a esta cualidad d e la a n tiqui­ tas. Sicilia. El latín vulgar que hem os som eram ente caracterizado en el a n á ­ lisis que precede fue llevado p o r los soldados. El latín.. co­ lonos y com erciantes rom anos a las diversas p a rte s de su creciente Im perio. con el R in y el Danubio com o fro n te ra norte. Las leyes de los géneros exigirían la rígida exclusión de todo lo que fu era “rústico” o “vulgar”. incluyendo B ritannia en el confín de Occidente y los reinos helenísticos en el oriental. Las expresiones p opulares fueron sin lugar a du d a u n artificio consciente en cierto s géneros poéticos (p. quo m agis a n tiq u itatem si ita sonet.. en cam bio. 42). Cerdeña. futuere. p ero a u n a poesía ta n estu d iad a en sus técnicas com o la de los augústeos no pueden ach a ­ cársele “vulgarism os” . al igual que a la p ro sa de T ácito con su perm anente b ú squeda de la σεμνότης. E ste proceso fue sin d uda gradual y afectó en prim er lugar a las ciudades rom anizadas. y fe­ nóm enos sim ilares en las Sátiras de H o racio ). fue adoptado p o r las aristocracias nativas y a la p o stre p o r todos los elem entos de la población. El im pacto del latín sobre los pueblos indígenas de esta vasta á re a varió según el grado d e civilización p o r ellos alcan­ zado. E n el occidente. 11. ej. H ablando en térm in o s generales puede decirse que en las r e ­ giones en que la lengua y civilización griegas habían echado raíces firm es el latín tuvo escasa penetración (véase in f r a ) . Córcega. excepto en algunos enclaves aislados. verpa. Con frecuencia los dialectos rústicos conservan en el uso com ún m uchos térm inos d e ­ saparecidos m ucho tiem po antes de la lengua están d ar. los nativos sucum bieron an te la cu ltu ra y genio o rg a­ nizador de sus nuevos señores no en m enor grado que ante su su p e ­ rio r técnica m ilitar. n u m m i = pecunia en Catulo. acabaron por extinguirse. h a sta que las len ­ guas indígenas.zonas . Lo m is­ m o cabe decir acerca de la “vulgar-arcaico” . 3.

y no ra ra m e n te resu ltan co n trario s a los posteriores hábitos lingüísticos peninsu lares” (Spanish language. a objetos y actividades peculiares de las regiones particulares. A estos ejem plos pueden añadirse ciertos térm inos de carp in tería com o charpente. térm inos topográficos com o arpent y borne. [ N o t a 18. En el vo­ cabulario. acerca de los térm in o s ru rales. lenguas y cu ltu ras de los pueblos sojuzgados y las notables diferencias de la política ro ­ m ana con relación a ellos.178 INTRODUCCIÓN AL LATÍN rurales. copeau. y es claro que el latín de los colonos del siglo m a. las peculiaridades regionales que se h a logrado establecer no son sino unas pocas y triviales. tonneau. D u rante este período el latín. los pueblos p rerro m an o s hicieron ciertas ap o r­ taciones lim itadas al latín hablado en su respectivo territo rio . Si añadim os a esto la enorm e variedad de razas. ibaiko). Así. P ues bien. el filólogo p o d ría confiadam ente esp erar to p arse con considerables diferencias dialectales en una lengua ex­ tendida sob re u n área ta n vasta y ad q u irid a com o lengua e x tra n je ­ ra por pueblos de su stra to s ta n diferentes. F. en ta n to que el nom bre del bosque sagrado de los d ru idas. En su m ayor p a rte se refieren. difería del de los legiona­ rios de César del siglo i a. en cam bio. las “p alab ras de m u je­ re s” pièce y bercer. véase Entwistle.] Así. que “la p a r ­ te de la term inología que es com ún a la ciudad y al cam po es latina. 51). grève. que incluyen térm inos de m inería y de accidentes topográficos com o nava (vase. C. sable. caillou. y del de los de T rajan o del ix d. p o r u n a p arte. P o r su p a rte hace n o ta r E ntw istle que “los vulgarism os que aparecen en las inscripciones de España son los típicam ente generales de to d a la R om ania m á s que p a rtic u ­ lares de España. P o r o tra parte. pré. 33 ss. a p esar de lo rá p id a que fue la expansión del Im perio. sillon. La co n tri­ bución germ ánica fue m ás considerable. y raie. Spanish language. Cita como ejem plos cham p. sobrevive en el francés chêne. com o todas las lenguas. es cierto. cassanus. a pesar de esforzados análisis de los docum entos disponibles procedentes de las diversas p artes del Im perio. pierre. C. ciertas palab ras de la religión gálica sobreviven en los dialectos galo-rom ánicos: el valón d úhin “gnom o” se rem o n ta a dusius “u n a especie d e dem onio”. Von W artb u rg (Les origines des peuples rom ains. C. evolucionó sin detenerse. vega (vasc. M uller (A chronology o f Vulgar Latin) observa que aun en el período m erovingio los b arb arism o s que de m odo creciente desfiguran los docum entos escritos son “p rácticam ente los m ism os en toda la R om ania occidental”. m ás de trescientos años tra n sc u rrie ro n entre la in cor­ poración de C erdeña y la conquista de la Dacia. p o r la o tra. com o cabía esp erar. cosa n a tu ra l dado el im por­ ta n te papel representado p o r los pueblos germ ánicos en la historia . S obre las escasas p a ­ labras prerrom anas conservadas en español. la p a rte que pertenece exclusivam ente al agricultor es gala” . boue. 50) hace n o ta r tam bién. naba). H.

H. Desde la época m ás antigua los griegos h abían penetrado . No sorprende encon­ tra rse con que m uchas de ellas son p alab ras referentes a la m ilicia —werra. Nos ve­ m os así forzados a concluir que la lengua de los docum entos latinos vulgares de que disponem os es u n a κοινή escrita. sporo “espuela”— ■. La com ún posesión de m uchas de estas palabras p o r varias lenguas rom ánicas indica que tuvieron que ser tom adas en p réstam o d u ran te el período del “latín vulgar”. bison. uar- gus “vagabundo”. Es sintom ático el hecho de que los datos epigráficos de España contradigan los p o steriores d e sa rro ­ llos peninsulares. De hecho es difícil reconciliar la unidad de lengua evidenciada p o r los textos todo a lo ancho de u n área tan vasta con la diferenciación dialectal de las lenguas vivas que el t r a ­ b a jo sobre el terren o ha d em ostrado p a ra tod o s los casos incluso en los estados m ás altam ente organizados y centralizados. canna “especie de v asija”. y u n grupo m isceláneo en el q u e se hallan brado “p e m il”. u n latinizado deraubare “ro b a r” . “Nunca hubo u n a m ás com pleta interpenetración en tre los pueblos de estas regiones.. M uller afirm a que los textos escritos reflejan u n a real u n i­ form idad de lengua en la R om ania occidental. hosa “calzones”. carpa. algunos térm inos zoológicos com o ganta “ganso blanco”. b o ta ”. d o n ­ d e tam bién se h a revelado im posible d etectar diferencias dialectales en la κοινή que en los testim onios escritos h ab ía suplantado a los n um erosos dialectos locales (con u n a excepción). taxinus > fr. urus. aunque con concesiones m enores al uso popular. En los capítulos precedentes hem os visto am plios testim onios de la poderosa influencia griega en la lengua y la lite ra tu ra de los r o ­ m anos. Así. flasca “recipiente de cuero p a ra beber. helm. F. p o r to ­ das las personas letradas. Tam bién es significativo el hecho de que hallem os u n fenóm eno análogo en la m itad griega del Im perio Rom ano. P ero si bien se ha calculado que alrededor de u n as cien p alab ras germ ánicas habían e n ­ tra d o en el latín vulgar antes del 400 a. bandum “b andera”. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 179 del tard o Im perio. grisi. C. harpa “a rp a ”. falwa. brun. y nom bres del color de los caballos : blank. una lingua franca em pleada con fines adm inistrativos y de com unicación y escrita en to das p artes. y atribuye esta au sen­ cia de dialectalización a la “colosal o b ra de colonización y tra n sfo r­ m ación social” llevada a cabo p o r la Iglesia cristiana entre los siglos v y vm . taxo (adj. las únicas fuentes d irectas que posee­ m os p a ra el latín vulgar del ta rd o Im perio im piden la efectiva o b ser­ vación de las diferencias dialectales que tienen que h ab er existido siem pre y co n tin u arán existiendo. sorprendentem ente sólo unas pocas está n atestiguadas en los au to res rom anos : burgus (defi­ nido como castellum parvulum p o r V egecio).” En este p u n to debem os apostillar que los hechos garantizan la conclusión solam ente en lo que se refie­ re a las gentes letradas. wardan (= observare). taisson). etc.

extrem ior. ciascu- no y fr. E ntre los desarrollos sintácticos com unes e stá n la creación de u n fu tu ro p erifrástico y el uso de ab y από tra s el com parativo. p a ra el latín véase p. y la co nstante renovación del vocabulario p or la preferencia concedida a los m odos d e expresión provistos de fuerza y de color. Aeth. La preposición grie­ ga κατά. Sin embargo. Así. Per. P or su p arte παρά se com binó con la p alab ra céltica veredus p a ra fo rm ar el tard o latino antecedente del al.180 INTRODUCCIÓN AL LATIN y m oldeado la civilización itálica. o ra ­ tiones dicunt”. calco del gr. quo. de alta y b aja condición. -ισσα. Pode­ m os m encionar tam bién aquí la preferencia creciente p o r los m odos de expresión abstractos y nom inales fren te a los concretos y ver­ bales. y se funde con la expresión original latina quisque unus p a ra form ar caseunus. la sustitución de las sim ples form as causales p o r construcciones preposicionales. recibiendo instru cción regular en griego incluso antes que en su p ro p ia lengua. prophetissa. Hay com unicación incluso a nivel de sufijos: el gr.). tales como las nivelaciones analógicas en la m orfología. A rtesanos griegos y griegos p o rta ­ dores de cultura. Las clases superiores habían llegado a ser bilingües. aparece en abbatissa. Tam bién resu lta paralela la creciente p referencia p o r las fo r­ m as com puestas de los adverbios y preposiciones (έκπαλαι. 167 y com ­ p á re se έλτΓίζεσθαι). la hipercaracterización y el pleonasm o como pos­ trem issim us. aparece tam bién en catunus. la p alab ra inglesa . που y ποί). Más dudoso es el uso intransitivo de los verbos transitivos que puede observarse en am bas lenguas (avertere y άιτοσ­ τρέφω). El resultado es u n a im presionante serie de desarrollos paralelos en el latín y el griego de este período. de origen m acedonio. que en los años p o steriores hacían su gran viaje a G recia p ara ser educados como hom bres de m undo. καθείς (tardío por έκαστος). dueissa. κατέναντι. usada en frases distributivas (“cata singulos ym nos. La lite ra tu ra latina continuaba dependiendo en gran m edida de la trad u cción e im ita ­ ción de la griega. y llegamos a u n período de plena sim biosis en que R om a tan to dio com o recibió. antepasado del it. ύπεράνω. Con la expansión y consolidación del Im perio los lazos se hicieron m á s estrechos.. y llegó a ser altam ente productivo en las lenguas rom ances. m ien tras que tan to en latín como en griego los m oribundos deponentes afectan ten er la salud de los activos (véase p. se h ab ían asentado en R om a y sum inistraban p alab ras propias de sus variadas profesiones. απέναντι. Tal vez debam os excluir los fenóm enos que son producto d e las fuerzas lingüísticas universales. Tam bién en griego encontram os b o rrad a la d is­ tinción en tre las expresiones “donde” y “a donde” (ubi.. Pferd. chacun. Ινεκεν χάριν. 167). Los rom anos nobles h abían traíd o pedagogos griegos p a ra fo rm ar a sus hijos. En el vocabulario se observan fenómenos sim ilares. las p alabras difieren d e lengua a len­ gua en la extensión de su campo sem ántico.

Que este uso in stru m en tal de in con dativo no es latino está expresam ente afirm ado p o r san A gustín en su com entario a la versión del Éxodo de la “Ita la ” (XVII. R esta añ ad ir que la p opularidad de la construcción en griego tardío debe algo a la influencia hebrea. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 181 way. aunque etim ológicam ente idéntica a al. De m odo sem ejante p u n c tu m adquirió un nuevo significado d e στιγμή. m orfología. E ste últim o giro es u n interesan te testim onio del uso corriente en latín vulgar q u e es continuado p o r el em pleo in stru m en tal de de en francés. en ta n to que sera “atardecer” c o rre s­ ponde a όψία. P a ra establecer u n lím ite cronológico del tipo que nos interesa debem os en p rim er lugar d eterm in ar las características que im prim en a u n a form a de lengua d ad a el carácter de “francés” y no de “latín ”. sintaxis y vocabulario. difícilm ente p o d ría reflejar las varie­ dades de la realidad lingüística actual de las diversas p artes d e la Rom ania. y . En la p ráctica es difícil definir u n dialecto o una lengua salvo in extenso com o la sum a de sus características. si percutim us in gladio? (22. en u n a lite ra tu ra de traducción la p alab ra de la lengua reci­ piente puede ad q u irir p a rte del cam po sem ántico de la palabra ex­ tra n je ra traducida. p lan tea necesariam ente el interrogante d e la fecha en que ocurrió la “q uiebra” . adquirió el m ism o significado técnico en la term inología gra­ m atical rom ana. Antes de in ten tar una respuesta será conveniente reflexionar sobre los m étodos utilizados en lin­ güística histórica. A hora bien. IJna vez de­ term inados esos rasgos genéricos. πτωσις “caída” a p a rtir del sentido p a rtic u lar de “la caída del d ad o ” h ab ía llegado a significar en griego u n “caso” gram atical. se explora u n a serie cronológica de textos a fin de establecer el m om ento en que p o r vez prim era aparecen los fenóm enos en cuestión. advocare “consolar” de παρακαλεΐν. crep are “m o rir” de ψοφίζειν. ya lo hem os dicho. p. en san Lucas. idoneus “ju sto y p ro p io ” de χρηστός. Así. E jem plos a m enudo citados son los térm inos técnicos de los gram áticos. conquirere “d isc u tir” de συζητεΐν. Con todo. Weg. q u e es u n a traducción literal. En la sintaxis ciertas traducciones dem asiado lite ra ­ les llevan al uso de construcciones que no ten ian n ada de latinas. pero no Lebensweg en alem án. la postulación p o r los estudiosos d e un m á s o m enos uniform e rom ance prim itivo. lengua m ad re de las m odernas lenguas rom ánicas. De hecho n u estro m étodo es atom ista. 5) : “ «in q ua percussisti» d ix it p ro eo quod dicim us «de qua p ercussisti»”. lo cual nos prop orcionará una serie de term ini p o st quos. 49) p o r εί ιτατάξομεν έν μαχαίρη. ej. La uniform idad del latín tard ío tal como aparece en las fuentes accesibles. La p alab ra latin a casus. tiene aplicaciones que no se dan en la p alab ra alem ana: en inglés puede decirse “a Way of life” (“u n m odo de vida” ). Tal clase de definición sólo puede to m ar la form a de u n a lista de p untos concretos de fonética.

) y al establecimiento de una nueva serie de fonemas palatales por la confusión de los alófonos palatales de k y g ante vocales anteriores con los resultados de la evolución de ki y gi respectivamente. -um. el plautino -nunt de 3. No re su lta so rprendente que los cálculos estim ativos varíen en tre el siglo v y el ix d.a p. C. XXVI. la resp u esta a la p regunta “ ¿C uán­ do dejó el latín de ser inteligible p a ra las m asas iletrad as?” nos la da tal vez la experiencia de Carlomagno. Hall: Es perfectamente cierto que sin el latín es imposible fechar el pro­ torromance.“ pl. el período final de la República y de comienzos del Imperio (época augústea) es la época más indicada para situar el protorromance. Por otra parte debemos colocarlo en una época lo bastante tardía como para que preceda a la confusión de ë e i y de ö y u (siglos i-ii d.) y de la nasalización procedente de n ante s (siglo i a. las afirm aciones de H all p u eden servir para ejem plificar la clase de conclusiones a las que el m étodo de investi­ gación lingüística esencialm ente ato m ista lleva inevitablem ente. En conjunto. acerca de la existencia y posición de las fro n teras lingüísticas. Si echam os m ano del m ism o criterio p a ra tra z a r una línea entre el “latín ” y las “lenguas rom ánicas”. de los grados de relación en tre lenguas. de los verbos en el it. desde el m om ento en que los diversos fenóm enos escogidos como definidores del “francés” como opuesto al latín tienen d istin tas fechas de p rim e ­ ra aparición. Pero.) Al tiem po que algunos de los hechos enum erados pueden conside­ ra rse abiertos a la duda —es totalm ente im probable que las form as arcaicas latinas como danunt tengan algo q u e ver con la term inación italiana de la 3. 16 s.—. pl. Ciertas probables supervivencias de rasgos documentados en el latín anterior (p. C.). debemos colo­ carlo en época lo bastante temprana como para incluir la simplifi­ cación de ei en i (ca. ej. C. tal como se presentan las cosas. E n la convicción de que Dios no se sen tiría menos complacido p o r u n correcto h ablar que por u n a recta conducta y de que el estudio de la lite ra tu ra capacitarla al . acerca de la fecha de la “q u ieb ra” del protorrom ance en las diversas lenguas rom ánicas. Una solución de tipo ta ja n te es la que se logra utilizando el criterio de la inteligibilidad (véanse pp. C. -no) indicaría que el co­ mienzo de nuestro período debería situarse.) y la pérdida de h (Catulo o antes). como muy pronto. C. el plautino cuius. lo que ahora nos im porta. El problem a no es diferente del de la distinción entre dialecto y lengua. 1950. C. y. (“Language”. Esto ap a­ rece evidente en una reciente discusión de la fecha del pro to rro m an ce debida a R. p o r ejem plo.). adjetivo en ibero-romance.. 19. en 250-200 a. 150 a. de ae en ë (siglo i d. A.182 INTRODUCCIÓN AL LATIN las fechas de p rim era aparición v arían de p u n to a p unto. -a. El no com prender esto ha acarreado ta n ta s discusiones estériles acerca.

ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 183 clero p a ra p e n e tra r m ás p rofundam ente en los m isterios de los libros sagrados. P o r últim o. P reface. m . por tanto. que se le recuerde que el proceso de cam bio que fue constantem ente am pliando el vacío que separab a la lengua hablada de la escrita duró m uchos siglos. la afirm ación de que el “latín vulgar y el m edieval son u n a excrecencia del latin clásico desarrollada por con­ diciones sociales diferentes” 6 es cierta sólo si entendem os por “latín vulgar” la κοινή escrita vulgarizada que aparece con escasas v aria­ ciones en las fuentes ya m encionadas. sin duda. P ronto tuvo que ad m itir que no se puede com unicar con el pueblo en una lengua que ha dejado de entender hace ya tiem po. En 813 la legitim ación del serm o rusticus dio reconocim iento form al al hecho de la ininteligibilidad. El estudiante no p recisará. C h resto m a th y o f Vulgar L a tin . M u l l e r a n d T a y l o r . ni. Esta fecha puede servir com o lím ite cronológico adecuado entre el latín y los dialectos galo-rom ánicos. Debe tenerse presente que desde sus comienzos h a sta su fin el latín escrito en todas sus fo r­ m as es u n a lengua artificial. . salvar sus alm as. C arlom agno ordenó u n a restauración de los estudios. 6. p.

y Analmente. P o r ello los hábito s lingüísticos de u n hom bre. EL LATIN CRISTIANO El lenguaje —ya lo hem os dicho— es u n a actividad social. porque debem os reco rd ar que el lenguaje es fundam entalm ente un proceso m im ético. el resultado de u n fracaso en la consecución de u n a perfección im itativa. Porque cada persona interviene en relaciones sociales de com plejidad infinita. Es un producto de la actividad de u n grupo. en p arte. que varían desde la intim idad de su p ro p ia fam ilia al tra to m ás form al y distante. su lengua. Tales particularidades personales no im piden el funcio­ nam iento del lenguaje com o m edio de com unicación. en el de los que com parten su vida adulta. naturalm ente. de individuo a individuo. E ste constituyen­ te com ún de los hábitos lingüísticos de los individuos de una com u­ n id ad es la lengua de esa com unidad. u n in stru m en to p o r cuya m ediación el hablante coordina su com portam iento con el de sus sem ejantes. Su com portam iento social se adapta a esas circuns­ . una abstracción. reflejan fielmente las influencias a que ha estado expuesto a lo largo de su vida. en el de sus com pañeros de juego y escuela. y la lengua. un reflejo de la personalidad singular de cada hablante y. Este in strum ento y su em pleo los conoce el hablante p o r im itación de la sociedad en que h a nacido: prim eram ente. Una “lengua” es. el proceso de adaptación a las m últiples y cam ­ b iantes exigencias de las relaciones sociales no cesa nunca. u n a especie de fotografía m últiple elaborada por la superposición de innum erables tom as individuales. Si bien los h ábitos fundam entales del lenguaje se establecen en u n a época tem ­ p ra n a de la vida. en p arte. Sim plem ente se superponen a u n a fundam ental identidad de h ábitos que es el requisito indispensable del entendim iento m utuo. com o es natu ral. El com portam iento lingüístico varía. en el circulo de su p ro ­ p ia familia. Es. La imagen va­ ria rá de acuerdo con los individuos escogidos p a ra rep resentar a los “com pañeros” del hablante a que antes nos referíam os. luego. pues. C a pít u l o V II LENGUAS ESPECIALES.

Sin em bargo. El tono colorista y pintoresco que es característica universal de la lengua de los soldados aparece en noverca “m ad ras­ tr a ”. y d esarro llan la necesaria m aquinaria lingüística p a ra com unicarse y coordinar sus actividades peculiares. Es lo que podem os llam ar la “lengua com ún” . Podem os citar tam bién papilio “tienda de cam paña”. dialectos. V éase W. etc. y convertido en litigante no profesional entre sus am igos ex perim entará la tentación de airear su conocim iento del derecho y de su lenguaje. m agos. es a la que llam am os “lengua especial” . Así el soldado ro m a n o 1 designaba los diversos tipos de form ación de batalla con las palab ras cuneus “cu ñ a”. Tales grupos tienen sus p ropios intereses esotéricos. De este m odo se p roduce u n constante intercam bio en tre la lengua general y las especiales. 255 ss. ju n to con la nece­ saria m aq u in aria gram atical. m édicos. Allí no se d esp o jará to talm en te de sus h áb ito s lingüísticos peculia­ res de cuño legal. scorpius “especie de catap u lta”. lo que es m ás frecuente. Diversos n o m ­ bres de anim ales se aplicaban a operaciones de asedio: testudo “to rtu g a ”. 12. d a r u n giro a p alab ras ya ex is­ ten tes en la lengua general (cam bio se m á n tic o ). etc. m u li Mariani “pértigas 1. son de uso general en tre la m ayoría de los m iem bros de u n a com unidad dada. u n a línea ta ja n te de se p a ra ­ ción en tre la lengua especial y la general de la que es u n a ram a. diferencias locales. de fo rm a de las p alab ras y de sin ­ taxis (véase in fra sobre el latín cristian o ). a p esar de to d as estas diferencias. En su m ayor p a rte consistirá en u n vocabulario especial. la de u n a com unidad d entro de una com u­ nidad. globus “tro p el”. H e ra e u s. P a ra designar sus objetos. adivinos. “terren o áspero en u n cam pam ento”. que pueden llegar a ser estudiadas y deliberadas. m usculus “m antelete”. p ero a veces se hallan tam bién peculiaridades d e pronunciación. con el consi­ guiente enriquecim iento de am bas. aun en las m á s prim itivas socie­ dades los individuos form an p a rte de círculos m ás estrechos y ex- cluyentes : así los sacerdotes. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 185 tancias. u n a lengua d e este tip o está caracterizada por una m ayor precisión y exclusividad. procesos y nociones peculiares un g ru ­ po de especialistas puede acuñar p alab ras y expresiones nuevas (neo­ logismos) o. u n m undo e s­ pecial de objetos y nociones. serra “sie rra ”. Un abogado puede ser p ad re de fam ilia y p asar su s ta rd e s en el café. diferencias de p o ­ sición social. turris “to rre ”. . etc. y en consecuencia sus actos lingüísticos individuales form an p a rte de u n a serie de “lenguas d istin tas que reflejan diferencias en grado de intim idad. Mas. podem os reu n ir u n fondo de p alab ras y expresiones que. fo rfe x “tenazas”. En tan to que especiali­ zada y técnica. A L L . caput porci “cabeza de cerd o ”. A u n a lengua de este tipo. cuniculus. naturalm ente. herreros. No existe. aries “a rie te ”.

Puesto que con el triu n fo del cristianism o ese latín especial llegó a d ar su color a la lengua de todo el m undo occidental. “is q u i talis m ale lu d it”. pp. tenebrio “gandul”. 30). Con u n a visión nueva que p enetró y transform ó todo su m undo. viviendo una inten sa y altam ente organizada vida de com unidad con sus ágapes rituales y com unitarios. m uger “tram poso”. 194 s. focaria “m u jer del soldado”.). y aún en m ayor m edida. debem os indagar las con­ diciones en que se desarrolló. La infinita . los prim eros cristianos se tran sfo rm aro n casi en u n a sociedad secreta. La vida de las p rim eras com unidades cristianas está. batalla. Tiene no m enos vital im portancia el saber que ta m ­ b ién el latín cristiano es. una lengua de traducción del griego. El espe­ cialista en m a ta r necesita variedad de expresiones p a ra distinguir los diferentes m odos de hacerlo. Servio. Se h a dicho que el latín se extendió dos veces p o r el m undo oc­ cidental. vienen el fr. De m ucho m ayor im portancia p a ra la h isto ria del latín y tam bién de la civilización occidental fue la lengua d esarro llad a por otro gru­ po excluyente. m urcus “el que se co rta el pulgar p a ra li­ b ra rse del servicio m ilitar”. adm inistradores y com erciantes que llegaron con y tra s ellas. ya exam inado. envuelta en la oscuridad. replegados sobre sí m ism os p o r las persecuciones. repudiando el paganism o trad icio n al y todas sus obras. El latín se im puso en la Euro­ p a occidental p o r obra de las legiones conquistadoras y de los go­ bernadores m ilitares. 314. 524. y todo lo que podem os hacer es analizar las peculiaridades de la lengua tal com o aparecen en los m ás antiguos docum entos del latín cristiano e in ten ta r reco n stru ir la condiciones sociales que p o d rían d ar cuenta de ellas. esp. litterio “ch u p atin tas”. 10.186 INTRODUCCIÓN AL LATÍN en form a de horca p ara tra n sp o rta r bagajes”. bataille. com entando Aen. Fue el griego la lengua en la que el m ensaje cristiano llegó a los gentiles desde su cuna de palestina. De la fo rm a vulgar de esta palabra. turturilla “dicitur locus in castris ex tra vallum in quo sco rta p ro sta n t” (CGL. Cicerón hab ía absorbido y dado u n a expresión latina al helenism o hum anístico pagano que es aún hoy en gran m edida el arm azón de nuestro m undo m ental. ing. El eufem ism o allevare es expresam ente citado p o r san Agustín como p alab ra soldadesca (véase infra. y en am bas ocasiones transm itiendo un m ensaje proceden­ te de Grecia. nos dice que haurire aliquem es “h erir p o r el costado” : “cum a latere quis aliquem ad o rtu s gladio occidit”. Asi. sin em bargo. battalia. dando origen a u n a especie de latín que resultaba en gran m edida incom prensible a los extraños. battle. V. del verbo vulgar battuere.. Las prim itivas com unidades cristianas vivieron su vida en condiciones em inentem ente indicadas p a ra la creación de u n a lengua especial. Los ejercicios m ilitares o gladiatorios eran llam ados battualia.

1949. p risioneros de guerra. N aturalm ente. . La lengua sería vulgar. El R eino de los cielos había sido prom etid o a los pobres. pp. 11. 16) : “u t enim cuique p rim is fldei tem poribus in m anus venit codex graecus. sino que tam bién p roporcionó en poco tiem po u n rico lenguaje téc­ nico a la organización y form ulación d o ctrin al de la Iglesia. adem ás. Ch. La B uena Nueva tuvo que haberse tra n sm i­ tido p ro n to a los latinoparlantes. de origen oriental pero arrancados de sus casas p o r las guerras o p o r causas económ icas o sociales. san A gustín escribe (De doctrina C h ristia n a . Algunos ejem plos entresacados de las p a rtes supervivientes de estas versiones prim itivas —la así lla­ m ada Itala o m ejo r Vetus Latina— nos m o stra rá n sus caracteres 2. ausus est in te rp re ta ri”. m arinos.” 2 E ntre estas gentes hum ildes ganó el cristianism o sus p rim ero s adeptos. se h abían establecido en las grandes ciudades y especial­ m ente en los grandes p u e rto s de O ccidente. salpica­ da de tecnicism os griegos y d isto rsio n ad a p o r la fuerza del original. Este proceso se refleja en las prim itivas versiones la­ tinas de la Biblia. “La κοινή griega era la lengua usual de todos los déracinés. III. El ca­ rá c te r del griego bíblico cae m ás allá de los fines de este volumen. 2. 67 s. libertos. En su nueva fo rm a helenizada el cristianism o p en etró gradualm ente en el m undo occidental. se daba u n alto grado de bilingüism o en la R om a de este período. D os hechos son de fu n ­ dam ental im portancia p a ra com prender el latín cristiano : la nueva religión llegó con atuendo griego y a las gentes hum ildes de los b a ­ rrio s bajos. y m uchos o tro s h om bres que. exigidas sin d uda p o r el creciente núm ero de conversos que no conocían el griego. algunas huellas de sus orígenes hebraicos. M arcos escribió en griego p a ra la com unidad de Rom a. Sobre el c arác ter de la población griega de R om a ya hem os hablado en los capítulos precedentes. “V igiliae C h ristian ae”. de la lengua com ún d esarro llad a d u ran te el Im perio de A lejandro y sus sucesores. y tam bién Pablo com puso en griego su epístola a los rom anos. B aste decir que sustancialm ente se tra ta b a del griego “vulgar”. Sin duda se dieron entre amigos que ten ían lenguas m atern as diferentes num erosos titubeos y con­ fusiones de traducción y exposición. haciendo sus prim eros conversos en tre los pobladores grecoparlantes de las grandes ciu­ dades. Así. M o h rm a n n . et aliquantulum facultatis sibi u triu sq u e linguae habere vi­ deb atu r. E stas versiones se hicieron probablem ente de m odo fragm entario y sin u n a dirección u orga­ nización central. pequeños com ercian­ tes. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 187 flexibilidad del griego no sólo se m o stró adecuada p a ra co n tar en lenguaje llano la conm ovedora h isto ria del Salvador y su Pasión. no sin las peculiaridades de vocabulario inevitables en u n a lengua especial que conservaba. p o rq u e u n a traducción adecuada e idiom ática es u n a tarea que re ­ quiere pericia.

67 ss.. que en latín se traduce norm alm ente con u n a oración de relativo. regnum. Un ejem plo de ello es la t r a ­ ducción de ύπεράνω p or super su m m u m .. 2. 58. se la trad u ce com o putas. así όπεράνω e ra sim plem ente u n a fo rm a reforzada de άνω. y la sum isión al texto griego provoca incluso construcciones ajenas a la sintaxis latina en lo que se refiere a la elección de form as casuales. en la que u n traductor. En Amos. de p alabra p o r p ala­ b ra ha confundido εί “si” con εΐ “eres”. προσ- κόψωμεν ή τω θεω aparece traducido como “magis hom inibus d e­ m entibus.. vestim enta tua cito orientur. Lo pequeño que e ra ese aliquantulum de griego salta a la vista en u n a traducción de ιδού el καλη “m ira que eres bella” com o vide si speciosa. S in embargo. “V igiliae C h ristian ae”. u t con infinitivo establece u n paralelism o con ώστε. 3 La versión latina de la Epístola de B ernabé hace u n a cita del Antiguo T estam ento (Is.4 La versión latina de la epístola de san Clemente a los corintios se atiene fielmente al orden de las palabras. obra de la que me considero p len a m en te deudor en este párrafo. τά ΐάματά σου ταχύ άνατελεΐ resuelve el enig­ m a: ιάματα “rem edios” h a sido tom ado com o tμάτια “vestidos”. 8.188 INTRODUCCIÓN AL LATIN fundam entales : vulgarism os. 4.. literalidad y empleo de p réstam os o calcos griegos. acobarda al au to r 3.. pp.. E sta extrem a literalidad debe atrib u irse sin duda a u n sen­ tido de reverencia hacia las inspiradas sagradas escrituras. E in fü h ru n g in d ie latein isch e B ibel. διαψυλάξη). III. que resu lta incom prensible h a s­ ta que una ojeada al gr.. ni siquiera el uso sustantivado del participio griego. V éase P.. donde optim ae aparece en fem enino como en griego a pesar de referirse a u n nom bre neutro. S tum m er cita tam b ién ejem plos de defectuoso empleo de los géneros gram aticales. sin duda p o r h ab er puesto en relación falsam ente la palabra griega con χεΐρων “p eo r”.. S t u m m e r . 1949. qualiter hace u n oficio de conjunción correspondiendo a σπως (“ob­ secrationem facientes qualiter. O tros ejem plos de literalism o extrem o en las versiones latinas prim itivas están recogidos p o r Ch. M ohrm ann en u n reciente artículo acerca •de los orígenes del latín cristiano en R o m a. El m ism o au to r trad u ce χειροτονία com o suadela malorum. en tanto que δ ρ ά γε aparece como putasne: putasne intelligis? (Act.. Asi μάλλον άνθρώποις αφροσι. de las que no se podía p erd er n i u n a sílaba. 30). 6. . las p rep o ­ siciones y adverbios com puestos son característicos tan to del latín como del griego de esta época (véase el capítulo precedente). 8 a). τάς κρατιστας έκ πασών των βασιλείων τούτων aparece en u n a versión p rim itiva com o “quae su n t optim ae ex om nibus regnis eorum ”. Se p lan ­ tea el problem a de buscar u n equivalente latino p a ra la partícu la interrogativa griega <3pa. custo d iat” = όπως. Tam bién en lo sintáctico son num erosos los helenism os : dignari se construye con genitivo como καταξιοϋσθαι. offendam us quam D eum ”.

ni tem plum o fa n u m las de ecclesia. apostolus. anathem atizo. y la m ayoría de ellos han sido. A hora bien. a ntistes y vates (o praeco) dei. estos tecn i­ cism os griegos resistieron todos los em bates del purism o y fueron a la larga aceptados como patrim onio de la p ro sa latina artística de los cristianos. apostata. charisma. XXV. en lugar de las palabras citadas. etc.. L. pp. lleva al b arbarism o. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 189 del Clemens Latinus: p o r τούς. en opinión de A ristóteles.. h a señalado que en los préstam os que to m aro n los cristianos se m antuvieron fieles a esta tradición del latín literario: “La m ayoría de los préstam o s léxicos griegos en el latín cristiano son m uy antiguos y casi siem pre resultado de préstam os vulgares o m ás bien «preliterarios». hubieran producido ese exceso de “glos­ sae” que. 285 s. Así... correspondientes latinos. 1947. naturalm ente. n u n tiu s o m inister. a p osto-' lus.) : m artyr.. episcopus. M as no fu ero n estas p alab ras técnicas las únicas incorporadas p o r los autores de las p rim eras versiones b íb li­ cas. p resbyter se encuentra en lugar de senior. santificados p o r la m em oria de la predicación oral. H em os visto cómo el griego in u n ­ daba la lengua de la vida diaria. άγγαρεύειν aparece com o angariare. baptism a (b a p tism u m ). Ch. Los p rim e ­ ros poetas cristianos utilizan a m enudo. Sin em bargo se tra ta de aberraciones. diabolus p o r accusator. ta n to en su form a cultivada como en la vulgar. M ohrm ann. m issus. en u n reciente estudio so b re las palabras grie­ gas en el latín cristiano. M uchos de los térm inos técnicos griegos q u e denotaban cosas y nociones ex trañ as al m u n d o pagano no tenían. vates o fa ti­ dicus no p odían desem peñar las funciones de propheta. equivalente de άκηδειν. clerus. ecclesia. E. Son residuos del bilingüism o de las prim itivas com unidades cristianas. paradisus p o r hortus. Ya fu era p o r solícita devoción.. ya p o r sim ple incom petencia. el orgullo nacional expulsó en gran m edi­ d a a los in tru so s griegos de la lengua oficial y de la de la prosa lite­ raria. Incluso en los casos en que hu b iera sido posible en co n trar equivalentes. Pero gradualm ente tam bién la resistencia de los poetas se que- .. propheta. llegándose a acuñar denom inativos como acediari. catechum enus. En consecuencia fuero n sim plem ente tra n s- literados y se afincaron de m odo definitivo en la lengua de la c ris­ tian d ad latina: anathem a. presbyter. etc. angelus.” T an firm em ente arraigados en el afecto popular. R. episcopus. baptizo. A algu­ nas de estas form as tran sliterad as se les da a veces el sentido no técnico de sus equivalentes griegos. m uchas palab ras griegas com o ακηδία fueron sim plem ente tra n sli- terad as (acedia). resu ltaro n elim ina­ dos a causa de asociaciones paganas poco deseables. δουλεύοντας se atreve a escribir “eos qui. servientes”. p o r decirlo así. testis. diaconus.. Los poetas perm anecieron largo tiem po sujetos a las norm as excluyentes de la poesía tradicional pagana (véase M ohr­ m ann. angelus.

staturosus) y -b u n d u s (biliabundus. cogitatus tr a ­ duciendo μερίμνων. m eticulosus. reprehensibilis). Lactancio. 1. anulaba la sinceridad. aegrim onium ). m undus a d ­ quiere el doble sentido de κόσμος. potionare. preocupación”. cibare. cogitans. coronam entum . factitam entum . La consecuencia es que u n a revisión gram atical de la V etus Latina y la V ulgata su pondría en esencia una repetición de lo dicho en el capítulo precedente. agniculus. A parte de estas p alabras técnicas el latín cristiano descartó las trasliteraciones de algunas de las versiones p rim itivas y recurrió a los m ucho m ás sutiles procedim ientos que ya hem os estudiado en la creación del vocabulario filosófico p o r Cicerón : el fenóm eno de la traducción-préstam o o calco. m inorare. m ediator “C ris­ to com o m ediador en tre Dios y el ho m b re” = μεσίτης. 5. Los p rim e­ ros m isioneros que pred icaro n el Evangelio en el O ccidente latino como los profetas de tiem pos antiguos hablaro n a sus oyentes en lengua del pueblo (cf. “p ro p h etae com m uni ac sim plici serm one u t ad populum su n t locuti”. gaudim onium . y Prudencio ofrece ya ejem plos de la m ayoría de los p réstam os cristianos del griego. dom inicum com o κυριακόν significa “(la Casa) del Señor”. los m isioneros usaron la lengua casera de la vida cotidiana. fam ulabundus). En el cam po de la form ación de p alabras hallam os la ya v ista preferencia p or las palabras de m ayor cuerpo (aeram entum . dim inutivos (oviculus. 15). Div. conspersio tom a de φύραμα el sentido de “m asa”. dom uncula — (traduciendo οικος!—. los verbos denom inativos de p alabras de la p rim era declinación (aeruginare. particulatim . duriter. verb u m o serm o la fuerza del intraducibie λόγος con sus dos facetas de “razón” y “p alab ra” . nutricare. virtu tes como eq u i­ valente de άρεταί significa a veces “m ilagros” . y φροντίς llegan a significar “p ensa­ m iento solícito. odibilis. con su c arácter artificial. ab stracto s en -tudo (grossitudo. -osus (linguosus. auricula. magnalia “grandes o b ras” = μεγαλεία.. p a ra desterrar el m al y disipar las tinieblas. La lengua literaria. sinceriter). etc. granditer. poenitudo). μέριμνα. Si tales fenóm enos característicos del latín cristiano b a sta ­ rían en ausencia de otros datos p a ra d e ja r sentado el hecho de que el m ensaje cristiano llegó a Ita lia en griego. Así. E n tre los adjetivos hallam os las form aciones de ca­ rá c te r popular en -bilis (acceptabilis. inst. custodiare. iuvencula). p o r el que u n a p a la b ra nativa a d ­ quiere ciertos significados que corresponden a su equivalente literal en la lengua que proporciona el préstam o . in stru m en to de declam aciones de salón que exigía largo entrenam iento y estudio p a ra su correcto m anejo. um erulus. amaricare. no es m enos evidente que fue comunicado an te todo a los p obres y hum ildes.190 INTRODUCCIÓN AL LATÍN bró. m ani- . rectitudo. leunculus. Encontram os tam bién los adverbios en -im y -ter (com m ixtim . P a ra in fu n d ir esperanza y consuelo.

escribe (De doctr. ossum . y em pleo del su p e r­ lativo p o r el positivo (de ahí los com parativos infim ior. p ro xim io r). doceam. Lo atestigua expresam ente san Agustín en el De doctrina Christiana. Mas el uso constante de esta lengua en el servicio divino dio u n a dignidad y santidad nuevas a estas hum ildes form as lingüísticas. adviértanse tam bién las fo r­ m as de perfecto accédi. O raciones com pletivas in troduci­ das p o r quod. El sistem a verbal e stá su jeto a los m ism os procesos de nivelación analógica (odio. el instrum ental aparece con de e in. collexi. avertui. el indicativo se em plea en interrogaciones indirectas. verbus. 2. retía p o r rete. sg. díligebit. salivi. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 191 core = όρθρίζειν). 20) : . Los usos vulgares se arraig aro n firm em ente p o r su constante re p e ­ tición en la com unicación hablada y. e. tendencia a la elim inación de los n eu tro s (signus. nubes. ossis. ser- pire). odivi. san Agustín. florire. fuglre. christ. odibam . silevi). los h áb ito s lingüísticos de los prim eros conversos latinoparlantes a los que el Evangelio fue predicado. En u n a p alab ra: tenem os rep ro d u cid a aquí de modo com ­ pleto la fisonom ía de latín vulgar. guia y quoniam hacen el oficio del infinitivo con acu ­ sativo clásico. odibo. Los ver­ bos cam bian de conjugación (exercëre. m a g i s a l i a s l o c u t i o n e s m i r e n t u r . el horrible fieretur). en el canto. 14. En sintaxis se confunden las expresiones de “donde” y “a donde”. inevitablem ente. etc. lampada. form aciones intensivo-frecuentativas (applotare. antiguo y m oderno. etc. nubis p o r fam es.. 21: q u a m q u a m t a n t a e s t v is c o n s u e t u d i n is e t i a m a d d is c e n d u m . ya lo hem os dicho. sepelibo). En m orfología reaparecen los fenóm enos que ya nos son fam iliares: nom . Las form as activas y deponentes se intercam b ian (admirare. febricitare). 2. Así. taederi. m etuebitis. el dem ostrativo se aproxim a al artículo d e te r­ m inado y unus al indeterm inado. Se m anifiesta tam bién la incertidum bre vulgar en torno a las form as de fu tu ro (augeam. ad y apud se intercam bian. e a s q u e m i n u s l a t i n a s p u t e n t q u a m illas q u a s i n S c r i p t u r i s d i d i c e r u n t n e q u e i n L a t i n a e li n g u a e a u c t o r i b u s re p e r iu n tu r . certari. a p ropósito de la form a vulgar de fu tu ro floriet. sinui.). El tono vulgar del latín bíblico reflejaba. 13. de m odo que la lengua de la B i­ blia y la liturgia acabaría p o r ejercer una p ro fu n d a influencia in clu ­ so en la de los cristianos rom anos de elevada educación y cultura a lo largo de los siglos. u t q u i in S c r i p t u r i s s a n c t i s q u o d a m m o d o n u t r i t i e d u c a t i q u e s u n t. naturalm ente. exh o r­ tare. paeniteri. fam is. lugêre. vinus. “H ipercaracteriza- ción” en los grados de com paración (pluriora). ossuum por os. y el ablativo del gerundio desem peña las funciones del participio de presente.

escribe la doctora M ohrm ann. n o n s t a t i m e r u m p a t in v o c e m m e f a l s a r i u m m e c la m a n s e s s e s a c r i l e g u m . La m ism a reverencia p o r la lengua de las Sagradas Escrituras se observa en todos los escritores latinocristianos.) En general san Jerónim o se m antuvo fiel a los principios estableci­ dos. y. en la que procuró hacer el m ínim o de alteraciones. “el Cicerón cristiano”. a u d i t o r t a m e n p e r i t i o r m a l l e t h o c c o r r ig i. de carácter m ás popular. no faltan los típicos cristianism os. a excepción de unos pocos térm inos indispensables com o carnalis. n e c q u i d q u a m i m p e d it c o r ­ r e c t i o n e m n i s i c o n s u e tu d o c a n t a n t i u m . En su Ciudad de Dios preten d ía defender a los cristianos co n tra las acusaciones paganas de que la nueva religión era respon­ sable de las catástro fes que habían afligido al Im perio. Podem os recor­ d a r p o r últim o el procedim iento seguido p o r san Jerónim o en su revisión de las versiones latinas de la Biblia ya existentes. M ohrm ann hace n o ta r que n i siquiera autores cultos o in struidos como Cipriano rechazan los “vulgarism os” tradicionales —m ereciendo así el es­ carnio de los paganos. Sin em bargo. que in ten tab a influir en los círculos cultivados. en la que m u estra un m ás solícito respeto p o r el correc­ to uso literario. Mi- nució Félix. c u m in m a n u s v o lu m e n a s ­ s u m p s e r i t e t a s a liv a q u a m s e m e l i m b i b i t v i d e r i t d i s c r e p a r e q u o d l e c t i t a t . no evitó las peculiaridades ya tradicionales del latín cristiano. esta obra m u estra u n grado de perfección y refinam iento literarios superior al de sus serm ones. es preciso hacer u n a distinción clara en tre sus diferen­ tes estilos. m u t a r e . c o r r i g e r e ? (P raefatio in evangelistas ad D am asu m . Al disponerse a em pren­ d er su obra no quiso ignorar la tem pestad de p ro testas que era p re ­ sum ible se levantase co n tra el hom bre que osara in terferir en el bien conocido y venerado texto: q u i s e n i m d o c t u s p a r i t e r v e l in d o c t u s . M ás significativa es la actitu d de Lactancio. que le pusieron p o r m ote “C oprianus”—. y eludió p o r ello las p alab ras y giros específicam ente cristianos. u t n o n “ f l o r i e t " s e d “f l o r e b i t ” d i c e r e t u r .192 INTRODUCCIÓN AL LATIN illu d e tia m q u o d ia m a u f e r r e n o n p o s s u m u s d e o r e c a n ta n tiu m p o p u l o r u m : “ s u p e r i p s u m a u t e m f l o r i e t s a n c t if i c a ti o m e a ” n ih il p r o ­ f e c t o s e n t e n t i a e d e t r a h i t . Ch. Incluso él. vivificare y resurrectio. se esforzó po r evitar el choque con su sensibilidad lingüística. e incluso en su sintaxis. lo que se h a dicho de Lactancio vale tam bién p a ra el De civitate Dei. Agus­ tín echa m ano librem ente del léxico especial cristiano. a p esar de todos sus esfuerzos p o r lograr un m ayor refina­ . P o r lo que se refiere a san Agustín. Dirigida a círculos paganos obsesionados p o r el antiguo hum anism o. a pesar de que p resu m ía del clasicismo de su lengua y estilo. q u i a u d e a m a li q u i d i n v e t e r i b u s l i b r i s a d d e r e .

S chrijnen y m antenida vigorosam ente en u n a serie de estudios p o r sus discípulos. p . 13. tra n s­ gressor. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 193 m iento lingüístico. La tesis de que el latín de los cristianos co n stitu ía una lengua es­ pecial (Sondersprache) fue expuesta p o r vez p rim era p o r m onseñor J. 1. ¿Qué es pues el correcto h ab lar sino observar el uso de los dem ás confirm ado p o r la au to rid ad de los hablantes de an ta ­ ñ o ?” (De doctr. Esta escuela pone gran énfasis en el hecho sociológico de que los p rim e ­ ros cristianos constituían u n grupo social altam ente com pacto con intereses especiales y u n a estric ta disciplina que afectaba a todos los aspectos de su vida. El propio A gustín . confortare. aporiari.). fornicari. 6)..-H . su p ied ad y b uen juicio d ejaro n intactos m uchos de los “vulgarism os” de los antiguos textos. 33 E . degradare. Que se acuñaran nuevos tecnicism os a m edida p a ra ideas.. A los de esta clase los denom ina S chrijnen “cristianism os directos”. y este encomio de lo vulgar se convirtió en una especie de topos en tre los autores cristianos (cf. operator. Consagrados p o r siglos de uso en la Iglesia. negator. retri­ butio. Una p o stu ra m uy p arecida de acepta­ ción y defensa de los b arb arism o s h abía sido ya exteriorizada por Arnobio (Adv. 5. p ro stitutio. 53 a. P a ra lo que ah o ra nos in teresa lo im p o rtan te es n o ta r que ciertos vulgarism os h ab ían llegado a ser constituyentes casi obliga­ torios de una lengua especial cristiana. Fue este sentim iento el que inspiró la orgullosa resp u es­ ta de un A gustín fren te al escarnio pagano de los solecismos y b a r­ barism os de la Sagrada E scritu ra y de la lengua de los fieles. ob je­ to s e instituciones cristian as era algo que podía esperarse. sino tam bién a la m orfología y a la sintaxis e incluso a ciertos fenóm enos m é tri­ cos. “Un hom bre que pide a Dios que p erdone (ut ignoscat) su s pecados no se cuida m ucho de si la tercera sílaba de ignoscere se pronuncia larga o breve. indeficiens. El resultado fue u n sistem a coherente de d iferen ­ cias lingüísticas que afectaba no sólo al vocabulario... supplantatio. subintrare. h abían quedado libres de to d a sospecha de “avul- garam iento” incluso p a ra los m ás refinados y cultivados autores cristianos. 357. honorificare. exspoliatio. 19). cohabitare. “m elius in b arb arism o n o stro vos intellegitis quam in n o stra d isertitu d in e vos d eserti e ritis”. S chrijnen y sus discí­ pulos h a n catalogado u n a serie de u so s de e sta clase que aparecen exclusivam ente en autores cristianos: veraciter. christ. subsequenter. 2. 3. colocándolos al m argen del cuerpo de la sociedad pagana. La conversión de A gustín llevó consigo u n a conversión lingüística. G regorio Magno. pero lo que resu lta m ás llam ativo es que tam bién se crearon térm inos especiales cristianos p a ra designar cosas que no eran específica­ m ente cristian as (“cristianism os indirectos”) .. m ortificare. Ep. 59) e incluso p o r el ciceroniano Lactancio. especialm ente p o r la d o cto ra M ohrm ann. etc. gent. exclam a en o tro lugar (Serm ..

el m ás im portante. nisi qui au d ire consuevit”. en la term inología de Schrijnen un “cristianism o indirecto”. calcos sem ánticos (lavacrum “b au tism o ”). C ontinúa luego con o tro ejem plo. Ha señalado L öfstedt que de los num e­ rosos sinónim os latinos de “ro g ar” orare fue gradualm ente elim inado p o r rogare. 7. Si vulgo apud nos significa “corrientem ente en tre nosotros los c ris­ tian o s” —y es difícil interpretarlo de otro m odo—. uso de palabras latinas ya existentes con sentidos cristianos nuevos. n i s i q u i ill i u s lo c u ti o n i s c o n s u e t u d i n e m n o v it? EI contexto. El sentido peyorativo de saeculum “el m undo p a ­ gano” tuvo tam bién sus raíces en el latín “secular” : en latín arcaico .. etc. petere. p a ra sobrevivir solam ente en unas cuantas frases estereotipadas. Que palab ras espe­ ciales de este tipo aparecían en la lengua cotidiana de los cristianos parece deducirse de otro pasaje de san Agustín. si ecclesiastica loquendi consuetudo p a te re ­ tu r.194 INTRODUCCIÓN AL LATIN se refiere a una ecclesiastica loquendi consuetudo distintiva que se va im plantando en tre los cristianos: “hos —se refiere a los m á rti­ res—· m ulto elegantius. nostro s «heroas» vocarem us” (De civ. quod est «occidit illum ». Los prin cip a­ les procedim ientos seguidos en la creación de estos nuevos térm inos específicam ente cristianos h an sido ya apuntados m ás arriba: p ré s­ tam os (apostatas. Así. e t s ig n if ic a t “o c c id e i l l u m ”. fiept. univira).). A gustín com enta (Quaest. precari. tenem os en este p asaje u n testim onio directo de la existencia de u n a p alab ra especial cristian a referente a una cosa no específicam ente cristiana. salvatio. 21). vade. tribulatio. q u is in t e ll e g a t. ej. 56) el uso de occurrere en el sentido de “m a ta r” en Jueces y Reyes (p. 3. s ic e n i m q u o d m i l i ta r e s p o t e s t a t e s d i c u n t : v a d e . y con orgullo en frenta el uso cristiano al de la lengua secular: “n am quem adm o­ dum loqu an tu r auctores m undi quid ad nos?” .. incarnatio. que resultan ininteligibles p a ra los que no están fam iliarizados con el uso (consuetudo). et hoc nem o intellegit. occurre illi): q u o d id e o n o n in t e l l e g i tu r . 1. Dei. etc. una calidad de “glossa” que lo hizo apropiado p a ra designar el acto de rogar hum ildem ente a Dios. a l le v a illu m . “Solet vulgo apud nos dici: «com pendiavit illi». q u ia n o n e s t c o n s u e t u d i n i s a p u d n o s i t a d ic i.. orare adquirió u n aire rem oto y arcaico. En otro p a ­ saje se refiere a la lengua especial de las E scrituras a propósito del significado de “a stu to ” que sapiens tiene en Gen. neologism os (trinitas. 10. en este caso. se refiere a los significados peculiares que las palabras pueden tener en círculos especializados —aquí la lengua de los soldados—. En estos casos los trad u cto res y expositores m os­ tra ro n a m enudo gran sensibilidad ante los sutiles m atices sem án ­ ticos de las p alabras latinas. De ahí el significado cristiano de orare “ro g ar”. y.

11 m á rtir. 19. Mart.. U saron en ocasiones el raro salu­ taris que en Cicerón (De fin. m uere com o u n valeroso y au té n ­ tico soldado: “huic sacram ento m ilitans ab hostibus provocor. V éase Ch. 2. 154) . 1). neologism o) : salvator. En o tro lugar acuñó la p alab ra servator. “novi hoc saeculum m oribus quibus siet” (Plauto. así. C oncreta­ m ente los cristianos. 30. 3. T ertuliano se atrevió a crear salu tifi­ cator. 193 ss. 66) se aplica a Júp iter. Fue sin duda este olor a pagano lo que movió a los p rim ero s trad u cto res de la Biblia a prescindir de conservator. salvare et salvator non fuerunt haec Latina antequam veniret salvator: quando ad La­ tinos venit et haec Latina fecit. pero a la p o stre la elección recayó en gratia. 9). S p ra ch lich er B edeu tu n gsw an del bei T ertu llia n . T e e u w e n . “is est nim irum «soter» qui salutem d ed it”. Trin. hoc est enim Latine Jesus. 5 C icerón h abía definido el térm ino (In Verrem. y su rebaño.. 6.. Los clérigos son los duces. novicioli). que nació m uerto. A rnobio hab la de C risto como sospitator. donatio. Sobre este p u n to véase W. nec corru m p ere et co rru m p i saeculum —“m oderno”— voca­ tu r ” (Germania. pero acabó p o r acuñarse u n nuevo térm in o a p a rtir de salvare (que ya e ra un. 20. San Agustín dio de lado a los escrúpulos p u ristas con su característico sentido com ún : Christus.) Tam bién χάρισμα dio lugar a experiencias encam inadas a recoger los m últiples sentidos de esta p alab ra central del cristianism o : do­ num . inquit. “esta generación” . Se dio u n giro a algunas lenguas especia­ les y se rellenaron sus térm inos con contenido cristiano. id est Christus Salvator. 284) y el fam oso pasaje de Tácito “nemo illic vitia ridet. hoc defendendo depugno in acie.6 “vocati sum us ad m i­ litiam dei vivi iam tunc cum in sacram en ti verba respondem us” (T ertuliano. sed C h ristia n i quam verum. m ientras que en la época im perial encontram os el com ­ puesto conservator como u no de los títu lo s de Jú p iter. Jesus. 2. salvator no consiguió aprobación inm edia­ ta. par sum illis. cuando ya se ha despo­ jado de los anim ae im pedim enta. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 195 encontram os contextos en que la p alab ra es usada en un sentido que denota m á s bien desconfianza y censura como “el m undo m o­ dern o ”. nec quaerant grammatici quam sit Latinum.. tra s haberse ejercitado en la prisión. El sacram entum es el ju ram en to del soldado. IV. salus enim Latmum nomen est. 1950. que se consideraban soldados de Cristo. 1926. “V igiliae C h ristian ae”. hicie­ ro n abundante uso de la term inología m ilita r. nisi illis m anus dedero. 5. M o h r m a n n . Los rom anos experim entaron cierta dificul­ tad en la traducción de la im p o rtan te p alab ra σωτήρ “salvador”. 1. pp. 6. los catechum eni son los reclutas (tirocinium . J. m u n u s fu ero n objeto de p ru eb a. 299. (Serm. el gregarius num erus. .

p ero esta fe se confirm a en el bautism o q u e d a la pax e inscribe al que lo recibe en la com uni­ dad d e la Iglesia. tienen todos ellos correspondencia en los textos p rofanos contem poráneos (véase el capítulo a n te rio r). de m odo que litterae pacis podía sig­ nificar “certificado de ortodoxia”. Podem os recordar. la pax que C risto dio a sus seguidores. el indicativo en interrogativas indirectas. póc “beso” y en gaélico esc. D urante las dificultades de los prim eros siglos pax sig­ nifica p a ra los cristianos no tan to el final de u n a g u erra cuanto la “cesación de la persecución”. el infinitivo de finalidad. 14). occidor” (Scorp. etc. en la fam ilia Christi. E ste uso h a so b re­ vivido en el airl. pög. La existencia de un vocabulario especial cristiano queda así d e­ m o strad a sin lugar a d uda razonable. Los intentos d e aislar hechos correlativos d e m orfología y sintaxis han resultado m enos convin­ centes. Así. p.196 INTRODUCCIÓN AL LATÍN vulneror. Se le co­ noció tam bién com o osculum pacis y finalm ente com o pax. y no parece que puedan d etectarse diferencias . pax llega a significar “la com unidad de la Iglesia”. Los fieles eran filii pacis. puede ser aceptada como testim onio positivo en favor de u n a lengua especial cristiana. El galardón que recibe del Im perator C hristus es el d onativum vitae aeternae. (2) “lugar de la paz eterna” . La pertenencia a la Iglesia im plica la aceptación d e la fe ortodoxa. adquirió su sentido m oderno de pagano.. de u n a constelación de construcciones sin tácticas “sub están d ar”. La pertenencia a la Iglesia im plica tam bién participación en el culto com unitario. U sado p o r los cristia ­ n o s p a ra designar a cuantos no estab an enrolados en el ejército de C risto. E sta paz sólo se otorgaba a los que m o rían “en la fe” . p a x im plica tam bién “fe en C risto”. El té rm i­ no llegó a u sarse tam b ién fu era del ritu al p a ra designar el “beso” intercam biado p o r cristianos parientes o amigos. en o tras palabras: de un a G estalt que sólo com parece en esta form a precisa en los docu­ m entos cristianos. no se ha llegado a ta l constatación. Así. La aparición de u n grupo lim itado de vulgarism os.. y en la Iglesia p rim i­ tiva d u ran te la m isa los m iem bros de la congregación se daban unos a otros u n osculum sanctum en p ren d a de su fraternidad. Cristo m ism o es la pax. 153. la paz en tre el hom bre y su Dios que C risto m ediador h abía establecido. 4: EW. U n últim o ejem plo tom ado del rep erto rio de Teeuwen b a sta rá p a ra ilu stra r el fascinante su rg ir de este m undo m ental y esp iritu al­ m ente nuevo. que paganus era u n térm ino despectiva­ m ente aplicado p o r el soldado al “paisano”. concidor. Sin em bargo. en fin. Pero ten ía o tro sentido m ás profundo. el nom inativus pendens. expresión que dio lugar a u n a división sem ántica de pax: (1) “estado del alm a después de la m u erte”. y los que m ueren en la fe in pace dorm iunt. tales com o las construcciones con quia y quod en lugar de infinitivo con acusativo. fenóm enos p articu lares que se h an aducido.

Convertidos en fam iliares por su constante uso en el servicio divino. Tam poco es preciso d em o rarse en el problem a de si los “cristianism os” establecidos fo rm an sim plem ente un “aglom e­ ra d o ” o b ien constituyen u n sistem a “sensiblem ente unitario” . en los acta m artyrum . y aú n m ás el fijar etiquetas distintivas. Nos encontram os ante u n a adaptación p articu lar de la lengua latin a a la expresión de “cosas” nuevas — ob­ jetos. los acta sanctorum Scillitanorum (a. M as esto últim o. C. actos. m uchos de estos térm inos y giros especiales p asaro n a la lengua h ab itu al de las com unidades cristianas. y particularm ente a la traducción de los térm in o s griegos ya habilitados p ara designar estas cosas. su presentación siste ­ m átic a p o r o b ra de los gram áticos es la “lengua” latin a cristiana. Que térm in o s referentes a organización aparezcan en los docum en­ to s adm inistrativos es de esperar. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 197 im p ortantes de carácter sintáctico en tre la p ro sa latina secular y la cristiana. (2) el la tín eclesiástico (el u sa ­ do en la Itala y en la Vulgata. Es difícil alcanzar a ver qué finalidad p rá c tic a se persigue con estas m inuciosidades term inológicas. Basándose en el predom inio de los africanos en tre los prim eros grandes a u to ­ res cristianos y en el hecho de que las m ás antiguas actas oficiales de los m á rtire s. S chrijnen se h a esforzado en in sistir en u n a distinción entre: (1) la lengua vernácula de los p rim ero s cristianos. decretos concilia­ res. El “latín cristiano” no m enos q u e el “latín vulgar” h a dado lugar a discusiones term inológicas. La sum a total de esos hechos constituye el latín cristiano. Sin em bargo. relativas a los cristianos de la ciudad de Scilli. epístolas p asto rales). La existencia de u n a lengua especial de los cristianos. aun cuando la lim item os provisionalm ente a hechos m anifiestos de vocabulario. p la n tea la cuestión de cóm o y cuándo llegó a form arse. y (3) el latín litúrgico. La investigación establece p o r el estudio p articu lar de detalles individuales que tales y tales hechos son o no peculiares del latín de los cristianos. n i debe tam poco producir so r­ p resa el que térm in o s litúrgicos aparezcan en la liturgia. Sería vano in te n ta r fijar los diversos grados de co ncentración y d isp e r­ sión. No parece necesario d ecir que el interés de los c ris­ tianos p o r estas cosas específicam ente cristian as y sus referencias lingüísticas a ellas varía en intensidad y extensión. Éste es uno m ás de los seudoproblem as creados p o r la fatal dicotom ía saussurean a en tre “langue” y “p aro le”. 180 d. no tenem os posibilidad de estudiarlo.). lecturas bíblicas. recibieran ya su p ri­ . form as de organización—. serm ones y epístolas pastorales. nociones. natu ralm en te. Los “cristianis­ m os” alcanzarán lógicam ente su m ayor densidad en las Sagradas E scrituras y en los textos litúrgicos. ni que la frecuencia de térm inos cristianos sea m enor en la lengua cotidiana de los prim ero s cristianos.

angelus. etc.)— p o r im crecim iento gradual de los latino p arlan tes en el seno de lo que en u n principio había sido u n a com unidad de cristianos greçoparlantes bilingües. puede d a ta rse a p a rtir de m ediados del siglo n i. acontecim iento que tuvo lugar d u ran te el pontificado del papa D ám aso entre el 360 y el 382. La se­ gunda fase de la latinización de la Iglesia rom ana. En el Clemens Latinus hay num erosas citas del a n ti­ guo Testam ento en u n latín que difiere notablem ente del de la propia epístola. scissura 7. 467 ss. Se habría producido —según las líneas esbozadas m ás a rrib a (véanse pp. e stá o culta a nu estra vista. m inister “diácono”. aunque literal en grado extrem o. la passio m a rtyru m Scillitanorum . C. Hay cier­ tas experiencias que no fueron acogidas p o r la lengua de los c ristia­ n os. como hem os dicho ya. Lo que es m ás im portante es que esta versión difiere considerable­ m ente del Antiguo Testam ento usado p o r el africano Cipriano. La versión de la epístola m uestra los vulgarism os ya conocidos. Estos especímenes de u n a Biblia latina m u estran el extre­ m o literalism o y “avulgaram iento” de las m ás antiguas versiones.7 De la fase p rim era y decisiva. ecclesia. se ha m antenido d u ran te largo tiem po la opinión de que la cuna del latín cristiano habla sido la provincia rom ana de África y de que desde allí se h ab ía extendido a Ita lia y al resto de las provincias latinoparlantes. Su núm ero creciente p lan tearía u n a exi­ gencia peren to ria de versiones latinas de las Sagradas E scrituras y obras pastorales. saeculum. T h . K l a t j s e r . confiteri en el doble sentido de “ala­ b a r” y “confesar”. pax.198 INTRODUCCIÓN AL LATIN m era redacción en latín. honorati “jerarcas. orare. La traducción de la epístola de san Clem ente a los de Corinto puede datarse con certeza en el siglo ix d. es sensible a las sutilezas del grie­ go y en conjunto atestigua la existencia de u n a m ad u ra y rica lengua especial cristian a con muchos de los “cristianism os directos” a los que hem os pasado lista m ás arrib a: apostolus. etc. pero es la que condicionó la evolución subsiguiente. no tenem os datos d e p rim e ra m ano. episcopus. Su p rim e ra fase. I. caritas. quien se p lan tea la cuestión del desarrollo del latín cristiano ere Rom a. Pero. Esto hab ría ocurrido d u ran te el siglo n . passio. ... pero hay algunos textos entre las versiones latinas escritas en R om a que arro ja n luz sobre la segunda. la ap a­ rición de una lengua especial cristiana hablada. baptizare. 187 s. clérigos”. E sta opinión fue im pug­ nada por Schrijnen y ha sido recientem ente objeto de u n artículo inform ativo de la doctora M ohrm ann. Miscellanea Mercati. en tanto que la fase tercera y final se h abría alcanzado cuando el latín invadió la ciudadela conservadora d e la liturgia. esto la hace probablem ente m ás antigua aú n que el m ás a n ti­ guo docum ento datado de la cristiandad latina. gratia. el uso del latín en la correspondencia oficial de la Iglesia.

Tam poco se im plantó definitivam ente scripturae p a ra de­ signar “las Sagradas E scritu ras”. Prefiere así el m ás p o pular incorruptio al incorruptibilitas de T ertuliano. Sólo hacia la m itad del siglo i i i em pezam os a encontrar textos cristianos rom anos que no son traducciones. C ier­ tas contribuciones al vocabulario teológico pueden. sino originalm ente com puestos en latín. m ien tras que las antiguas versiones europeas em pleaban verbum . deberse a Novaciano. se encuentra por vez prim era en sus obras. pax (en el sentido de arm onía y unidad d en tro de la Igle- . E sta ú ltim a p a la b ra aparece en las citas b íb li­ cas de Novaciano. p o r ejem plo. Las obras del cism ático Novaciano. y él m ism o la explica por m edio del griego νησ­ τεύω “ayunar”. según parece. contem poráneo de Novaciano. statio como térm ino técnico por ieiunium es conocido a p a rtir de T ertuliano y designa u n tipo p a r­ ticular de ayuno en m iércoles y viernes. La “Sondersprache” de la que es espécim en rudim en tario tiene ya ca­ rá c te r ecuménico. La doctora M ohrm ann concluye que en este docum ento de la com unidad rom ana del siglo n enco n tra­ m os el m ism o proceso de diferenciación lingüística que se h a o b ser­ vado en los docum entos cristianos de procedencia africana. Las diferencias en tre u n a y o tra lengua carecen de im portancia. el Pastor Hermae a te s­ tigua la existencia de u n térm ino altam ente técnico relativo a la organización de la vida cristiana. Ahora bien. a Cipriano son m ás conservadoras en su e stru c tu ra sintáctica. Las cartas del papa Cornelio. Tam bién el Pastor Hermae. fra­ ternitas. Así. En u n a com paración de Novaciano con T ertuliano la doctora M ohrm ann señala la indepen­ dencia del prim ero con relación a su predecesor. si bien en su texto em plea p o r igual las dos. P o r ejem plo. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 199 “cism a”. En la tra d u c ­ ción de una palabra tan im p o rtan te como λόγος en la Biblia afri­ cana se prefirió sermo. valgan como ejem plos populus y plebs. escritor de considerables dotes literarias e inclinado al purism o. m u estran los elem entos norm ales del latín cristiano. u n “cristianism o directo” p u ra ­ m ente latino cincuenta años antes de T ertuliano y tal vez trein ta antes de la com posición de la passio m a rtyru m Scillitanorum . cuyo au to r fue p ro ­ bablem ente u n latinoparlante que vivía en Rom a. proporciona datos en favor de la existencia en Rom a de térm inos técnicos latinos relativos a la vida cristiana. em plea la expresión στατίωνα εχω. pero tam bién en ellas —escribe la d octora M ohrm ann— “hallam os todo el vocabulario técnico relativo a la organización y la vida de las co­ m unidades cristian as”. El que hu b iera escrito en griego no es m enos significativo: u n a lengua es­ pecial latina cristiana estab a surgiendo cuando aún la lengua oficial de la Iglesia seguía siendo el griego. praedestinatio.

Tenem os finalm ente algunas m u estras de u n tipo m ás popular de lengua especial cristiana. saecularis. catholicus. A pesar de sus bien d istintos niveles estilísticos. ruere). y la serie com pleta de térm inos que designan a lá jerarq u ía eclesiástica. el texto nos p erm ite echar una ojeada fascinante a la lengua usual en tre los cristianos no culti­ vados de la R om a del siglo m . papatem ). en una pala­ bra: u n a lengua especial. La Epístola 8 de la correspondencia de Cipriano em ana de la com unidad cristiana de Rom a y subraya la necesidad de ayudar y red im ir a los que h a n resultado vencidos en ese enfrentam iento con el Adversario que es la persecución. et fecim us et facim us.) y tam bién su sintaxis es torpe y descuidada en grado extrem o. O tros. excubat pro omnes. Los que vencen (vincere. stare in fid e (m )) reciben la corona de los m á rti­ res. fraternitas. títu lo aplicado a todos los obispos en e sta época. Hem os señalado ya en los capítulos precedentes que la lengua p o p u lar de los rom anos estaba salpicada de palabras griegas. los tres grupos de textos de . sin em bargo. R esulta de interés n o ta r que en este texto rom ano-cristiano de c arácter vulgar encontram os u n p réstam o griego que no aparece en o tro lugar -thlib o m en i “los afligidos” y adem ás la expresión zelus dei. Cien años m ás tarde.200 INTRODUCCIÓN AL LATIN sia). etc. u n certam en. son víctim as de su debilidad (adprehendi infirm itate) y caen (cadere.. las epístolas de Cornelio y la epístola del clero rom ano revelan un a lengua especial altam ente desarrollada. Lo interesante es la estabilidad de esta lengua especial.. Los vulgarism os son de tipo extrem o (“discere p o teritis a plu res a n o b is. concebido como lucha con el adversarius. quoniam ea om nia. im pugna la creencia en la p rio rid ad del latín c ris­ tiano del n o rte de Africa. y hacen el sacrificio pagano (ascendere). uno de los eufem ism os populares p a ra designar al Demonio. Podem os p o r ello suponer que el texto se ciñe de cerca a la lengua corrientem ente hablada en tre los m iem bros m e­ nos cultivados de la com unidad rom ana.. saeculum. Mas pueden arrep en tirse y volver al b u en camino y desear ser de nuevo adm itidos en el seno de la Iglesia (com m unio­ nem desiderare). schism a (que reem plaza al prim itivo scissura). A p esar de su brevedad. caticu- m eni (vulgar p o r catechum eni). Podem os ah o ra resu m ir brevem ente las conclusiones a las que la doctora M ohrm ann ha llegado tras su estudio de los textos de la Rom a cristiana. La persecución dio lugar a u n a term inología propia: es u n agon. las obras de Novacia- no. con u n a lengua ya característi­ cam ente cx’istiana. subdiaconus.. om nis periculus” . lengua rica en térm inos técnicos y en gran m edida incom prensible p a ra los no iniciados. b astan te avanzada en el cam ino de la m adurez que alcanza en san Agustín y san Jerónim o. com m unio. El Clemens Latinus. presbyter. ecclesia. Es interesante n o tar los térm inos técnicos papas (acus.

de g ran com plejidad. d iscu tir y tra n sm itir la B uena nueva en latín hasta que A frica del n o rte les q u ita ra el sello de los labios. . la fundam ental u n id ad de cu ltu ra y lengua que ab arcab a a la p a rte latinoparlante del Im perio Rom ano. T ertuliano. la relativa u n iform i­ d ad que subyace a las insignificantes diferencias observables en las versiones y escritos p rocedentes de las diversas provincias. en el que estuvieron im plicadas m uchas gentes de d istin ta capacidad y grado de ed u ca­ ción. y se hub ieran quedado en una m u d a im potencia p a ra aprender. fue fo rjándose gradual­ m ente —podem os suponerlo sin m iedo a e rra r— . En este sen­ tido puede decirse que la nueva lengua cristian a fue creación del pueblo (M ohrm ann). cada p ala b ra y cada giro h ubieron de ganarse la aceptación popular. en gran p a rte oculto a n u estro s ojos. La epístola. es sin ­ tom ático que incluso Novaciano con to d a su cu ltu ra lite ra ria u se la construcción quoniam p a ra in tro d u cir oraciones com pletivas. se o ri­ ginó —com o to d a unifo rm id ad lingüística— p o r una intensa in te r­ com unicación. h a sido destronado p o r S ch rijn en y sus discípulos y despo­ jad o de su títu lo honorífico de “padre del latín cristiano” : “T e rtu ­ liano no fue n i el p a d re del latín eclesiástico n i del prim itivo latín cristian o ” (S ch rijn en ). que m ás ta rd e aparecería tam b ién en E spaña y la Galia. No debem os ignorar. Cuesta tra b a jo creer que los cristianos latinoparlantes de R om a se h u b ieran visto privados del norm al m ecanism o hum ano del intercam bio lingüístico. P or o tra p arte . p orque las diferencias e n tre A frica y R om a son insignificantes. Su c a rá c ter ecum énico. Q ueda ah o ra b a sta n te claro que el latín hablado p o r la com uni­ dad cristian a de R om a no fue recibido como u n don del norte de Africa. U na m ism a lengua. en p a r ­ ticular. esta lengua es ecum énica. E ste m edio favoreció la uniform idad en la reacción del latín an te las nuevas ideas cristianas. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 201 la R om a del siglo n i tienen u n núcleo com ún: p o r ejem plo. n atu ralm en te. el desarrollo y m antenim iento de u n latín cristiano universal se debió en gran m edida al co n stan te ir y venir de rep resen tantes de las d i­ ferentes Iglesias y al intercam bio de ideas a trav és de los contactos personales y —facto r que no es el m enos im p o rtan te— de la co ­ rrespondencia. es u n a form a característica de la lite ra tu ra cristiana. con su adap tab ilid ad a las nuevas ideas y situaciones. conform e la h isto ­ ria del Evangelio y los fundam entos de la fe cristian a fueron siendo com unicados p o r hablantes bilingües a conversos latinos m onóglo- tas. se h a dicho. Fue sin d u d a el resultado de u n largo proceso. E sta tesis ten ía en cualquier caso escasas posibilidades a priori. Sin em bargo. avanzando p o r el cam ino del ensayo y el error.

este au to r bilin­ güe im portó tan to s helenism os de vocabulario y de construcción que a d u ras penas se le puede com prender sin conocer el griego.. Un es­ tudio m á s detenido de la o b ra de T ertuliano ha m ostrado que este juicio estab a distorsionado p o r el hecho de haberse ceñido N orden a u n a dem asiado estrech a selección de textos. 1903). “co rru p ti tam vitio valetu­ dinis quam senio sep u ltu rae”. 9. y. sobre todo. agudeza. S y n ta x u n d S til d es T ertu llia n (Leipzig.9 p. 30: p . En concreto. 2 R . 350. antítesis.) Fue en el m anejo del vocabulario donde T ertuliano m ostró m a ­ yor genio y tam b ién capricho. En cam bio. Algunos ejem plos se com entan p o r sí m ism os: “sordent silent stu p en t cuncta” .202 INTRODUCCIÓN AL LATIN El juicio de N orden sobre T ertuliano es bien conocido. “Es y seguirá siendo un enigma de 8. D ie a n tik e K u n stp ro sa . E ncontram os en T ertuliano todos los recursos del estilo “m oderno” que analizam os en el capítulo V: concisión. los efectos de asonancia que asum irán gran im portancia en la p ro sa cristian a ilustrada. sim etría y. Su esp íritu apasionado e im petuoso hizo violencia al latín. II. u n rep resen tan te del m ovim iento asiánico. Especialm ente se ha exagerado la densidad de los grecism os. 608 s. asín­ deton. etc. hom oioteleuton. . (véase H o p p e. “iu stitia rarescit.8 Fue un hijo de su tiem po. “m u ­ lorum et m ilvorum carnes et c o rp o ra ”. 141): o m n i a ia m p e r v ia o m n ia n o ta o m n ia n e g o t io s a s o litu d in e s fa m o s a s r e tr o f u n d i a m o e n is s im i o b litte ra v e ru n t. s ilv a s a r v a d o m u e r u n t fe ra s p e c o ra fu g a v e ru n t h a re n a e s e ru n tu r sa x a p a n d u n tu r p a lu d e s e liq u a n tu r ta n ta e u rb e s q u a n ta e n o n c a sae q u o n d a m . que d u rab a ya entonces m ás de m edio milenio. bo n aru m om nium disciplinarum cu ra to rp escit” (tricolon de “m agnitud creciente” y h om oioteleuton). un magnífico ejem plo de la e stru c tu ra del período asiánico con parison. la caracteriza­ ción de su estilo com o estigm a del asianism o sigue siendo válida. finalm ente. ia m n e c in s u la e h o r r e n t n e c sc o p u li te r r e n t u b iq u e d o m u s u b iq u e p o p u lu s u b iq u e re s p u b lic a u b i q u e v ita . anáfora. iniquitas increbres­ cit. (De An.

3). En Jerónim o y Agustín la lengua de la cristiandad latina alcanzó su m ás alto florecim iento. le negam os toda p a r ­ ticipación en la creación de la lengua vernácula cristiana. que son com pletam ente ciceronianos en su e stru c tu ra de p e río ­ do. Q ue algunas p alab ras aparezcan p o r vez p rim era en T e r­ tuliano no p ru eb a que las cre a ra él. no puede haberlo sido. tra s su ordenación. sed adhuc saecularium litte ra ru m inflatus consuetudine scripsi” (Retract. a apren d er el nuevo latín que era p re c i­ so em plear con los cristianos: “nec illa sane praetereo quae c a te ­ chum enus iam.” S chrijnen im pugnó la prim acía de T ertuliano y m antuvo que su lengua presupone la existencia de u n a considerable actividad lingüística que h ab ría fo rjad o ya el vocabulario distintivo del latín cristiano. Lactancio. en el sentido de Schrijnen. seguirá todavía siendo cierto que T ertuliano fue el prim ero en utilizar el latín cristianizado en obras literarias de altos vuelos. vocabulario e incluso en las cláusulas. De la o b ra de san Jerónim o como revisor y tra d u c to r hem os hablado ya. pro L. lo crió y lo dotó de unos recursos que hicieron de él el dueño de un m undo m ental y esp iritu al nuevo? Con el c o rrer de los siglos la organización de la Iglesia y la vida cristian a progresaron rápidam ente. Sin em bargo. El “p ad re del latín cristiano”. con S chrijnen. se viera obligado. Su in stru m en to de expresión se hizo m ás sutil y sensible p o r o b ra de u n a serie de escritores bien dotados (Ci­ priano. pidiera al obispo Valerio licencia p ara dedicarse a . A m brosio). Su decisiva contribución a la polém ica y teología cristianas cae fu era del alcan ­ ce de esta obra. hay que añadir la com plicación que supone el que. 24. Mas no se puede negar su influencia decisiva en el latín cristiano com o lengua de literatu ra. tra s un com pleto aprendizaje de la retó rica tradicional de las escuelas paganas. P o rque no sólo escribió en géneros de niveles estilísticos diferentes. no se puede negar el audaz virtuosism o de T ertuliano al dom ar y disto rsionar las p a ­ lab ras p a ra expresar la tem p estu o sa y casi dem oníaca intensidad de su voluntad de dom inio. E sta consuetudo secular dom ina todavía en sus prim eros d iálo ­ gos. No deja de ten er im portancia p a ra el desarrollo de su estilo el que en Ep. P ero después de su con­ versión y bautism o tuvo lugar un cam bio. después de su conversión. Arnobio. licet relicta spe quam terren am gerebam . El pensam iento cristiano se hizo m ás m adu ro y profundo. Si. Al tra ta r de “la lengua” de san A gustín nos enfrentam os con una situación m ás com pleja que en el caso de Cicerón. ¿Diremos m á s bien que tom ó en tre sus m anos a u n niño que prom etía.. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 203 difícil solución —escribe Hoppe— la fo rm a en que Tertuliano llegó a a lte ra r com pletam ente el significado ordinario y com ún de m uchas palabras. P a ra los h istoriadores de la lengua es y seguirá siendo la p rim era y principal fuente de co n o ­ cim iento del latín cristiano (T eeuw en).

P ero incluso en estas o b ras podem os h ab lar en cierto m odo de u n a “ley de los géneros”. Sus Confesiones. son de u n to n o m á s llano en su e stru c tu ra y difieren de aquella o b ra de m odo n o table en los re ­ cursos utilizados p a ra m arcar las cadencias de los períodos (véase in fra ). y en m enor m edida en el De civitate Dei. el cristiano. a los recursos de la retó rica pagana. p o r m e jo r decirlo. H em os advertido ya m ás a rrib a que las prim eras obras. De las epistulae cita G laser. que en carn a y ejem plifica todos los signos distintivos del latín cristiano con sus cristianism os directos e indirectos. conversión. sin em bargo. o. Tales son los que h alla­ m os en las m ás populares de las obras de san Agustín. inter alia (137. se m antuvieron fieles.). q u a m la te n - . h a sta alcanzar la plena m aestría en las ob ras escritas después de su entronización. “W iener S tu d ien ”. en paralelo o en antítesis. 193 ss. au n q u e estilizadas. con los o rnatos p rim i­ tivos de la sonancia. Sin em bargo. sus ca rta s y sus serm ones (G laser.204 INTRODUCCIÓN AL LATIN estudiar la Biblia. q u o s n u m e r o s h a b e t . n i s i c o n s u e t u d i n e c o t i d i a n a v i lu i s s e n t? d e n i q u e q u a m m u l t a u s i t a t a c a l c a n t u r . Las contribuciones nuevas que sa n A gustín hizo se conform aron a las tendencias generales del latín cristiano y tardío. q u a m v iv a c e s q u a m e f fic a c e s . en la sintaxis y en la e stru c ­ tu ra del período. E ste acontecim iento señala ta/1 vez el punto de inflexión de su evolución. El nuevo estilo de Agustín. A p a rtir de entonces A gustín abandonó la inlecebra suaviloquentiae y adquirió gradualm ente la ecclesiastica consuetudo —esto se ve ya en lo m uy diferente de la lengua y estilo del De vera religione. de c a rá c ter ciceroniano. po rq u e A gustín adaptó su estilo a la condición de sus destin atario s. Los serm ones populares de san A gustín re sp ira n u n a estrecha in ti­ m idad en tre la congregación y el pred icad o r sensible a cada rea c­ ción y ansioso de hacerse en ten d er incluso p o r los m ás to rp es (tar­ diores) de los fieles. q u a e c o n s i d e r a t a s t u p e n t u r ! s i c u t i p s a v is s e m in u m . sino que tam bién evita las cláusulas ciceronianas y en su lug ar hace uso de los recursos estilísticos de ca rá cter m á s p o pular que hem os observado com o endém icos en Ita lia y que h a ­ bían estado p resen tes en la infancia de la p ro sa latina: frases co r­ tas equilibradas. 10): “ q u id a u te m n o n m iru m D e u s f a c it in o m n ib u s c r e a tu r a e m o tib u s . Hay. resum iendo. la aliteración y la rim a. es en sus serm ones donde m ás se acerca a la lengua popu lar. escri­ to en 389—. en cuanto a las cadencias. El ca rá cter m ás literario y pagano del De civitate Dei ya lo hem os explicado. Sobre las características generales de este tipo de lengua podem os decir. estilística. p o rq u e son en esencia conversaciones am istosas. XLVI. está caracterizado no sólo p o r el abandono de los cánones clásicos en el vocabulario. aspectos lingüísticos de su conversión que m e­ recen com entario.

q u o n a tu m C h ris tu m p a s to r e s ex Iu d a e a v id e ru n t. q u o r e s u r g e n t e d i s c ip u l i n o v o a m o r e e x a r s e r u n t . ej. c u l p a n s i n m e a l iq u id d e n t e m a l e d i c o . s ta b u n t a d d e x te ra m . s i c u t c e l e b r a v i m u s i l l u m d ie m . q u o a s c e n d e n t e c o e li n o v o o b s e q u io p a t u e r u n t . e o n a s c e n t e lu x n o v a e s t i n s t e l l a r e v e l a t a . 5 ss. e t a b e is q u i illu m d ilig u n t a d d e x te ra m s te tu r . . m is e ri q u i a d s in is tr a m ” . q u is p r o m a t e lo q u io ? ” Cf. p. a c p e r h o c a u t b e n iv o lo c o r d e a r g u e s . i n n o m i n e C h r i s t i fit.. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 205 t e r p o t e n t e s . e t i a m s i c a r e t d e l i c to q u o d a r g u e n ­ d u m p u ta s . 173. Como ejem plo podem os c ita r u n p asaje del Serm o 199 ira epiphania dom ini: “ ip s e e n i m n a t u s e x m a t r e . d e c o e lo t e r r a e n o v u m s i d u s o s t e n d i t . q u o d a b s it a m o r ib u s e t s a n c to p r o p o s ito t u o . q u i s a d e a t a n im o . s ta b u n t a d s in is tra m . i u d e x v iv o r u m e t m o r t u o r u m . q u o m o r ie n te in f e ri n o v o tim o re tr e m u e r u n t. 1.: “ n a m s i e a in m e r e p r e h e n d e r i s . 316. p o t e s t e n i m f le r i u t t i b i a l i u d v i d e a t u r q u a m v e r i t a s h a b e t . e o n a s c e n te s u p e ri n o v o h o n o r e c la r u e r u n t. d u m ta m e n a b s te a liu d n o n fia t q u a m c a r ita s h a b e t”. q u a n d o e n im v e n e rit. 1: “ q u i d q u i d v i d e t i s q u i a f it p e r m e m o r ia m S t e p h a n i . a u t p a te r n o a ffe c tu m u lc e a s q u e m a d ic e re n e q u e a s . lin. q u o m o r i e n t e lu x a n t i q u a e s t i n s o l e v e la ta . q u o d m e n t e v e r i d i c a s c is n o n e s s e c u l p a n d u m . C h ris tu s a d o r e tu r C h ris tu s e x p e c te tu r. q u o c o g n itu m C h r is tu m M a g i e x g e n tib u s a d o r a v e r u n t. c e l e b r e m u s e r g o d e v o t a s o l e m n i t a t e e t h u n c d ie m . q u a e r e p r e h e n d e n d a n o n s u n t . dedicados a las grandes o ca­ siones del año cristiano. u t h o c f a c i a s v o l u n t a t e la e d e n d i . te la e d is m a g is q u a m m e . donde estos recursos d e la retó rica popular e stá n elevados a la categoría de u n a nueva fo rm a artística. u t C h ris tu s c o m m e n d e tu r. q u i n a tu s ex P a tre c o e lu m t e r r a m q u e f o r m a v i t . b e a ti q u i a d d e x te ra m . 3. A bundan los ejem plos en los serm ones. Pero es en los serm ones m ás form ales. 2. q u a m i n p a r v o m a g n a m o l i e n t e s .

) P o r via de este tra to . s e d p a g a n u s a u t I u d a e u s a u t e t i a m h a e r e t i c u s p o t e r i t in v e n i r i q u i n o n n o b i s c u m d i c a t n a t a l e m m a r t y r i s C y p r ia n i? (S e rm . de estos contactos con el m undo pagano. s t a b u li s . . El estudio de la lengua de un au to r no cristiano como Ammiano Marcelino ha m ostrado que. A gustín exagera tal vez cuando dice que todo el m undo em plea la palabra natales en su sentido cristiano de “pretiosae m arty ru m m o rtes” : q u i s e n im h o d ie . 42. Los cristianos. R . tienen contactos con el m undo exterior. sin em bargo. 1. 2. B „ 1. (T rag .. tam b ién el conjuro para m ales de los pies citad o por Varrón. o p e r a s n o s t r a s p u b l i c a m u s u s u i v e s t r o . a r t e s . a pesar de su esp íritu excluyente. 2. 106-8 W . n u n d i n i s v e s t r i s c e t e r i s q u e c o m m e r c i is c o h a b i t a m u s h o c s a e c u lu m . Fue prim ero la lengua especial de-pequeños grupos estrictam en te organizados y ap artados del resto de la sociedad. n a v i g a m u s e t n o s v o b is c u m e t m i l i ta m u s e t r u s t i c a m u r e t m e r c a t u s p r o i n d e m is c e m u s . Cf. 27: ego tu i m em ini m edere m eis pedibus terra pestem ten eto salu s h ic m aneto in m eis pedibus. t a b e r n i s . o f fic in is . Tales grupos. 310.206 INTRODUCCIÓN AL LATÍN i p s e e n i m D o m in u s D e u s n o s t e r e le g it A p o s to lo s e x l u d a e a p a s t o r e s .) Hemos seguido h asta aquí la adaptación y “conversión” del latín p o pular en in stru m en to de expresión de ese m undo nuevo que es el cristianism o. (C a p . p e r q u o s c o n g re g a re t s a lv a n d o s e tia m ex g e n tib u s p e c c a to r e s ” . y a través de tales contactos las palabras pasan de la lengua especial al uso com ún. Cuán pro fundam ente estaban arraigados en la antigua tradición rom ana esta clase de efectos estilísticos puede verse p o r una sim ­ ple cita de Ennio: 10 h a e c o m n i a v id i in f la m m a r i P ria m o v i v ita m e v ita ri l o v i s a r a m s a n g u i n e t u r p a r i . n o n d i c a m i n h a c n o s t r a c i v ita te . T ertuliano escri­ bió en su Apología: n o n s i n e f o r o . tales p réstam o s son m uy raros.. n o n s i n e b a l n e i s . no lograron sep ararse to talm ente del m undo pagano. n o n s in e m a c e llo .) Sin em bargo. pue­ de esperarse en co n trar p alabras y giros que se convierten en p a tri­ m onio com ún de to d a la com unidad lingüística. 10. s e d p l a n e p e r A f r i c a m t o t a m t r a n s m a r i n a s q u e r e g io n e s . n o n C h r is ti a n u s s o lu m .

Cuando tiene ocasión de em plear tales térm inos al tra ta r tem as cristianos añade h ab itu al­ m ente un com entario del tipo u t Christiani appellant. 4) “h estern i sum us e t orbem iam et vestra om nia im plevim us. No fue p o r es­ tos cam inos p o r los que el latín com ún se cristianizó. conciliabula. T ertuliano puede ya proclam ar con orgullo (Apol. . senatum . 37. castella. urbes. El grupo fue adm itiendo de m odo co nstante nuevos adeptos. Lo que ocurrió no fue que u n grupo altam ente com pacto con intereses especiales h i­ ciera p asa r su m oneda lingüística a la circulación general. Al final ni siquiera los tem plos se les dejaron. cas­ tr a ipsa. decurias. sola vobis reliquim us tem pla” . Es el latín medieval. y su lengua especial se convirtió en la κοινή del m undo occidental. sólo u n as pocas. insulas. por no decir ninguna. El grano de m ostaza creció hasta fo rm ar un árbol poderoso. ESBOZO DE UNA HISTORIA DE LA LENGUA LATINA 207 si bien conoce expresiones cristianas. forum .. trib u s. palatium . m unicipia. pertenecen a su vocabulario norm al. y los conversos fu eron in stru id o s en la lengua especial. El grupo absorbió a la en tera com unidad.

SEG UN D A PARTE Gramática histórico-comparada .

Será bueno em pezar explicando qué significan tales fórm ulas. boeuf. el m étodo h istórico cede el paso al com parativo. buey. Con o tras palabras: si podem os seguir los eslabones del proceso m im ético a través de sucesivas generaciones. herbe. pater se iguala con . m ayor se hace la im probabilidad. p orque h ab lar es u n proceso esencialm ente m i- m ético. lat. podem os rem o n tar el fr.. Cuando observam os que esp. hierba. Con esto querem os decir que no hay en la n aturaleza psicofísica del hom bre n ad a que provoque. Al ra stre a r la h isto ria de los sonidos de u n a lengua el filólogo em plea dos m étodos. P o r ejem plo. llegam os finalm ente a alguna fo r­ m a de com unidad de lengua entre los antepasados lingüísticos de los franceses y españoles que explica las sem ejanzas observadas e n tre estas dos lenguas. p o r ejem plo. vaca. Usam os ese signo fónico con esa referencia p o rque hemos im i­ tad o a los m iem bros m ás viejos de la com unidad de hablantes en que hem os nacido. C a p ítu lo V III F O N É T I C A E n los capítulos siguientes harem os uso co nstante de fórm ulas com o “*p indoeuropea p asa a / en germ ánico”. digam os la francesa. El m é ­ todo com parativo se basa sobre el axiom a p rim ario lingüístico de que la relación en tre sonido y significado es arb itra ria . leche. père al lat. patrem . vache lait. etc. En p rim e r lugar estu d ia las variantes que adopta u n a p alab ra registradas en u n a serie de textos dispuestos en orden cronológico. Del m ism o m odo.. el signo fónico herbe es usado con el m ism o significado. C uanto m ayor es el núm ero de tales coin­ cidencias. Si luego observam os que en o tra com unidad de hablantes. concluim os que es altam ente im probable que tal asig­ nación a rb itra ria de sentido al sonido o cu rriera p o r vía independiente en am bas com unidades. cam po. se corresponden con fr. la pronunciación instintiva del com plejo fónico “h ierb a” ante la observación de esa realidad b o tá ­ nica. Pero cuando h a llegado a los textos m ás antiguos disponibles. champ. hem os de concluir que debe h ab er alguna conexión histórica en tre los dos sistem as. etc.

La re ­ construcción de las p alabras y form as de esta lengua m adre es ta m ­ bién asunto de probabilidad. ej. πατήρ = ser. *p > lat. / = célt. a trav és de diver­ sos procesos m im éticos. pater = gr. p en vez de em plear en cada ocasión la ecuación com pleta de la que la fó rm u la es u n compendio. p = ser. V ocales Acento El trata m ie n to de las vocales ides. p ita r-. Las consonantes de la p alab ra p a ra “p a d re ” aparecen en la m ayoría de las lenguas com o p -t-r. m ejo r que con el engorroso lat. con d istin to s grados de probabilidad. athir. En u n a serie com pleta de tales ecua­ ciones evidentes p o r sí m ism as se observará que p en latín c o rre s­ ponde a p en m uchas o tras lenguas. en griego.= gót. p itá r. y es útil a efectos de exposición y referencia u sar u n a fórm ula tipo ide. No se p retende tal existencia fonética p a ra la fórm ula. etc. *p > lat. Igualm ente el paralelism o observado en los sonidos integrantes de la serie de correspondencias puede ser resum ido cóm odam ente p o r el h isto ria d o r de la lengua latina con fórm ulas como “ide. com o *p9tër. etc. sánscrito. πατήρ..el decir que ja m á s órgano vocal hum ano alguno p ro ­ nunció ta l serie d e sonidos. balto - eslavo. no tienen existencia m ás que com o fórm ulas convenientes a los paralelism os observados.212 INTRODUCCIÓN AL LATÍN una serie de p alab ras en las lenguas em parentadas. m ien tras en las p alabras correspondientes de lenguas germ ánicas aparece u n a /. en latín varía según el tipo de sílaba en que se encuentran. Las vocales son m ás difíciles de fijar. o. E stán m uy influidas p o r el acento. Son m eros sum arios de parentescos. cero. Dicha . patír. p = gr. hay sonidos que. pero los estudiosos coinciden en re p re se n ta r la form a ide. p. fadar = airl. Acento es la p rom inencia dada p o r diversos m edios a u n a sílaba de u n a p alab ra sobre o tra s de la m ism a p alab ra o expresión. de la m ism a lengua m ad re com ún. podem os asignar a la lengua m adre ide. gr. y así podem os atrib u irlas con cierto grado de prob ab ilid ad a la lengua m adre. concluirem os que esas p alab ras germ ánicas tam bién descienden. Debe tenerse presen te que esto no es m ás que u n a fórm ula ú til p a ra expresar la incóm oda ecuación lat. fadar.. p = germ . No obstante. ser. P o r ello no s e rá objeción válida a u n a form a reco n struida tal como *stV uH ró. Dado que tal paralelism o en la e stru c tu ­ ra fónica de p alabras con significado sim ilar no p o d ría ser fo rtu ita en m ayor m edida que lo sería la identidad absoluta. gót. p ”. Debe insistirse en que las form as reco n stru i­ das ides.

longitudo: p. P o r ello debem os p ro n unciar dúclm us pero ducám us (para las excepciones véase p. Topónim os ingleses com o G ódm anchester y W ávendon. S em ejante testim onio p o d ría p arecer p o n er fu e ra de duda que el latín clásico ten ía u n acento m usical. El acento prim itivo ide. los rom anos fu ero n im itadores serviles de los griegos. y hem os de revisar brevem ente los datos. C. e ra m usical libre. En o tras recae regularm ente so b re u n a determ inada sílaba. 222). proporcio n an ejem plos clarísim os. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 213 prom inencia puede conseguirse p ronunciándola con u n tono m ás elevado (tono o acento m usical) o p o r u n a expulsión m á s fu erte del aire (acento de intensidad o e x p ira to rio ). que se pronuncian [gAmsta] y [w sndgn]. ej.. gravis y acutus son “calcos” de los térm in o s griegos προσωδία. É sta es la opinión m an ten id a p o r la m ayoría de los lingüistas franceses. los estudiosos está n divididos en lo que re s­ pecta a sus opiniones sobre la n aturaleza del acento latino. al describir el acento de su lengua. Tenem os en p rim er lugar el te sti­ m onio directo de los gram áticos latinos. 210. Así. En u n as lenguas el acento puede recaer sobre cualquier sílaba de la palabra. que. la elim inación de vocales átonas.). L. y recibe entonces el no m b re de “fijo”. E n los estudios gram aticales. 10-16. “cum p ars v er­ bi a u t in grave d ep rim itu r a u t su b lim atu r in acu tu m ” (L. De la m ayor im portancia es el fenóm eno d e la síncopa. P ero fuera de F rancia los estudiosos se inclinan a poner en tela de juicio la credibilidad de los gram áticos rom anos. se advierte. adem ás. utilizan u n a term inología que sugiere distinciones de tono m ás que de intensidad.fuerza en una term inología científica proyectada p a ra d escribir una lengua de tipo diferente. βαρεία y οξεία. In te re sa advertir. L as m ism as p alabras accentus. su altitudo. en el que el acento carga sob re la p enúltim a sílaba si ésta es larga y sobre la antepenúltim a si la p enúltim a es breve. P o r ello. se considera com o u n a p ru e b a indirec­ ta. ya que es generalm ente u n acom pañante de u n fu erte acento de intensidad. p réstam o s latinos com o philosophus y aposto- . La p ráctica d e los poetas clásicos. V arrón c o n tra sta el tono d e un sonido. que los gram áticos griegos si­ guieron hablando de οξεία y βαρεία m ucho después de que el acento griego hubiese pasado de ser m usical a ser de intensidad. que b asab an su versificación en la cantidad de las sílabas olvidando el acento. que creen que el acento to n al o m usical se m antuvo h a sta el siglo IV d. P or tan to puede resu lta r m ás seguro ignorar tan sospechoso testim onio y con­ fiar en deducciones sacadas de hechos que podam os observar por n o sotros m ism os. con su cantidad. tam bién. y el acento se llam a “libre”. deberíam os cuidarnos de aceptar des­ cripciones del acento latino que está n m etidas a la . pero ese sistem a no existía ya en latín clásico. com o en otros m uchos cam pos. Sin em bargo. GS. En irla n ­ dés antiguo.

m odo > modo. L a tin language.1 Síncopas sem e­ ja n tes se dieron en todos los períodos del latín (véase infra) : p. auceps < *avicaps. ej. d onde la síncopa es m ás violenta que en latín y afecta a to d as las sílabas excepto a la prim era. sinistra < *sinístera. egó-ne. ej. p. Que el acento era todavía de intensidad viene sugerido p o r la persistencia de la síncopa en la sílaba inm ediata siguiente al acento. Que el acento latino difería en el período clásico del acento m u ­ sical del griego clásico viene indicado p o r las d iferentes prácticas 1. 2. ej. audäcter < audáciter. Con síncopa de la vocal final tenem os la pronunciación vidén. Estos hechos sugieren la conclusión de que el latín tuvo en algún m om ento u n acento de intensidad sobre la sílaba inicial y que fue éste el que p ro d u jo síncopas como aetas < ) *aevitas y debilitam ientos como occido < *obcado. y (2) el hecho de que ta l acento se ­ cundario cuente como pleno en versificación (p. P ru e b a tam bién la existencia del acento de intensidad la ley de abreviación yám bica (brevis brevians) según la cual la sílaba larga en u n a sucesión yám ­ bica se abrevia si el acento la sigue o precede in m ediatam ente: p. afficio < *ad-facio. fâcîlîüs. ej. P o r el m om ento baste con ad v ertir que la síncopa o debilitam iento nunca afectan a la vocal de la p rim era sílaba en palabras tónicas. en el s a tu rn io 2 dédet tem pestatibus || aide m éretod y en cu arto pie de un p e n tá ­ m etro dïl&ni I antür <5|pés. Adviér­ ta se que en las palabras de c u atro o m ás sílabas h ab ía u n acento secundario: aèdificâvit. su friero n debilitam iento de varios tipos: p. L i n d s a y . En o tro s aspectos la pro so d ia p la u ­ tin a m u estra que la ley de la p en ú ltim a estab a operando ya en su época. m ülïêrëm . tém pesthtem . ej. La ley de la p e­ núltim a sílaba del latín clásico refleja u n cam bio p o sterio r de hábitos que restringió el acento según las condiciones a rrib a fijadas. ej. M ás abajo se h ab lará con detalle de estos cam bios. egón. S in e m b a r g o h a y m u c h a in s e g u rid a d en c u a n to a la b ase m é tric a de la m e d i d a s a t u r n i a . seqm nüní) se acentuaban en la p rim era sílaba. o p ifex). 214 INTRODUCCIÓN AL LATÍN lus aparecen en la fo rm a sincopada felsub y a p sta l. P ru e b a n esto: (1) el hecho de que en italiano se produzca^ la gem inación de la consonante siguien­ te (p. Cuando las vocales de las sílabas no iniciales no se perdieron absolutam ente p o r síncopa. p. 170. etc. ej.1 . undecim < *unodecem. scellerato = sceleratus). La m étrica p lau tin a tam bién im plica que la p rim itiv a acen­ tuación p ersistiera todavía en algunas p alab ras: las que ten ían la e stru ctu ra rítm ica ^ ^ ^ a (p. [ N o t a 19. Que el acento del latín prim itivo caía sob re la p rim era sílaba está confirm ado p o r el testim onio del osco-um bro. officina < * opificina (cf. etc. U na enclítica adelanta el acento a la últim a sílaba de la p alab ra a la que está u n id a: vidés-ne. benë > bènë. véase in fra ). m ih ï > m ïhï.

Ovidio y M arcial para la se­ gunda m ita d del p en tám etro contiene u n a m arcad a concordancia ic tu s-acento en el cu arto pie y u n conflicto ¿cíws-acento en la según- 4 S· 5 « d a p a rte del quinto p ie” : 3 p. “Class. [N o t a 20.. p. Pues bien. ej. pues. Q u.8 % en Ennio a m á s del 99 % en Virgilio. al oyente ha de recordársele a intervalos este ritm o básico. X L II. m ientras en griego el acento de p alab ra no desem peña papel alguno. se ha hecho ver que m ientras los poetas rom anos no aseguraban la coin­ cidencia de ictus y acento en los prim eros c u atro pies del hexám e­ tro . Aquí hem os de in tro d u cir u n a advertencia sob re el ritm o en general.. 1948. De todo ello resulta que al m enos u n principio de variación rítm ica usado p o r los poetas ro m a ­ nos fue la interacción del ictus de verso y acento d e palabra. el hexám etro siem pre term in ab a en . p ero evitar el ritm o pobre d is­ poniendo u n choque en el siguiente pie. G. W ilk in s o n . con vuelta a la coincidencia en la p a rte cadencial del verso donde era deseable m arcar claram ente el ritm o básico. Pero la peculiar tensión en tre variaciones y tipo básico queda d e stru id a si tales variaciones son ta n frecuentes o tan com plicadas que . y tales reco rd ato rio s son m uy oportunos en el final de las e stru ctu ras rítm icas com plejas. E sto no excluye la posibilidad de que la sílaba acentuada latin a fuese p ro ­ nunciada con u n tono m ás elevado que la átona. El ritm o surge de la recu rren cia regular de im presiones sensoriales.”. 3. unde m o\vetur á]mor. pero éste es u n ra s ­ go secundario del acento intensivo al igual que en inglés. E n griego no en co n tra­ m os nada sim ilar h a sta los coliam bos de B abrio ■—que siem pre pone u n acento sobre la p enúltim a sílaba—. P or ejem plo.w | . re sistir a la conclusión de que esta diferencia de p rá c tic a m étrica im plica u n acento latino diferente del griego m usical. 74. y agrado las variaciones en el ritm o b á ­ sico. a despecho del uso com ún de térm in o s técnicos que im plican acento m usical. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 215 m étricas introducidas p o r los poetas rom anos en los m etros que im itaro n de m odelos griegos. P ropercio. Es difícil. Una rigidez dem asiado grande en el tipo recu rren te. sin em bargo. y p o r entonces el acento grie­ go había pasado de m usical a de intensidad. Lo m ism o ocurre en el hexám etro com puesto p o r Ennio. P o r consiguiente. . . elevándose la p roporción de casos positivos desde u n 92. contem poráneo de Plauto.el sentido del ritm o fund am en tal se pierde. p o r lo cual se h a sostenido recientem ente que “el ritm o buscado p o r Tibulo. A. P lauto y Terencio tienden a arm oni­ zar el ictus del verso con el acento de la palabra. dicha arm onía aparece en los dos últim os pies. en las cadencias. p roduce p ro n to cansancio. donde la intención obvia es sen tar firm em ente el ritm o dactilico al comienzo de la segunda m itad del p en tám etro .] P a ra el p en tám etro se h an observado hechos sim ilares.

(2) sílaba m edial. μάτηρ. com prendía las vocales a. i. donna y esp. a aciés = gr. esp. u. άκ ρ ό ς. ser. cf. svápnas. anor.) : “ergo illa syllaba quae accentum habet plus so n at” (V. e. dec-et. Obsérvese que gn se pronunciaba [qn] : por ello dignus de *dec-nos. ä m ä ter = gr. cf. φρόΐηρ. dueña). P ara ello contam os con el testim onio de gram áticos como Pom peyo (siglo v d. ájras. cf.4 ago = gr. m atar-. (3) sílaba final. A d viértase que e l signo = significa “em parentado con” y no “id én tico a ”.216 INTRODUCCIÓN AL LATIN P a ra el período p o sterio r al 300 d. V o cales El sistem a fonológico ide. 126 Κ . que podían ser largas o breves. Los exam inarem os b ajo los tre s epígrafes (1) sílaba inicial. αγω. dór. ing. 2. acre. oculum > oclu (it. dór. frä ter = gr. ej. C. fä m a = gr. genus = gr. como hem os visto. Sílabas iniciales En el latín m ás antiguo. ser. El griego conserva las vocales ides. ser. ojo). y las com binaciones en diptongo de las tre s prim eras con las semivocales o sonantes i. svefn. Schwester. C. La proximidad del sonido u producía el cambio de e a o: p. m . somnus < *suepnos. estas vocales esta ­ b a n acentuadas. novem = (év)véFa. ser. n. El tr a ­ tam iento de estos sonidos heredados en latín varía según el tip o de sílaba en que aparecen. con u n a lto g rad o de fidelidad. por e llo n o s b a s ta rá con c ita r las p alab ras griegas correspondientes. soror < *suesör. socer = (σ)Ρεκυρός. έγώ. bonus < 4. 226). quinque < *penque (con vocal alargada por analogía con quintus). αγρός. Tam bién la síncopa es u n d ato m á s que nos p ro ­ p o rcio n a testim onio inequívoco: dom ina > dom na (de aquí it. ager = gr. l. u. r. . φάμα. novos = vá(F)oq. άλλος. cf. 1. al. Ante una nasal velar [η] e > i: Unguo — τέγγω. hay acuerdo general entre los estudiosos en que el latín se caracterizaba p o r ten er acento de intensidad. est = gr. çvâçuras. o.). alius = gr. γένος. occhio. y p o r ello se m antienen con regular constancia. έστί. e ego = gr. coquo < *quequo (véase p.

Esto puede deberse al influjo de la consonante labial o labiovelar precedente. gelu. p. i en lugar de e. potis = gr. s y t.. etc. e tc . Este sonido ide. quör. φώρ y cur. 1. lat. molta. viene exigido p o r la necesidad de d a r razón de ecuaciones com o p ä ter = gr. öu > äu en oetävus. Esto explica la vocal de volo.> ue. 60). 4. arc. favissae. lavare. E s te cambio f u e f r e n a d o por una consonante palatal precedente: así tenemos scelus. dönum = gr. 1. cf. lat. plënus = gr. Esta tendencia debe haber persistido hasta la época de los primeros contactos de Roma con Grecia si. fëcit = gr. pero holus < más antiguo helus. pitá. θη-λή. ser. culpa. hone < *hom-ce (pero repárese en longus. cf. furnus pero fornax. pâtis. lat. umbo. En algunas palabras de posible origen dialectal aparece u en lugar de o ante r en sílaba cerrada (cf.ante r. vertex. στα- τός = ser. veto. 2. λό(Ρ)ω. e pasa a o ante velar [1] (véase infra). cf. arc. cambio que tuvo lugar hacia mediados del siglo i i a. vester. arc. en cuanto opuesto a velim. δώ-ρον. ë-θη-κε. άρκτος. (g)nötus = gr. cf. πλή-ρης. laggs). are. pero se ha apuntado que für es un préstamo antiguo del griego a través del etrusco (véa­ se p. octö = gr. velle: además téngase en cuenta solvo < *se-luo. 3. un­ guis. 2. pero se trata de un ejemplo aislado incluido aquí por comodidad. όμψαλός. dueños. ou > au en sílaba que precede al acento: cavere. 69) : ursus por *orsos (cf. όκτώ. colpa. paralelo al cambio öu > äu. pero volo (véase infra).. pero fóvea. hunc. lat. πατήρ = ser. R esulta de esto que la representación latina . sta tus = gr. o > u ante [H + consonante: sulcus = δλκος. k o ( F ) é k >. voto > versus. vortex. arc. También aquí encontramos la vocal cerrada en ü ante u n a r. ώκύς.] 5. öcior = gr. como parece pro­ bable. sthitás. jëm ina = gr. uo. multa. gr. 3. πόσις. voster. vult. C. ö(F) ις. gót.: vor sus. oliva < *elaiuä. GRAMÁTICA HISTÓRICO “COMP AR ADA 217 lat. γνωτός. βνυξ. flesas). ovis = gr. [N o ta 2 1. o > u ante nasal velar [η] y ante [m] : uncus = ογκος. ovare deriva del grito ritual griego de las bacantes. etc. en fur cf. ser.

αιθω. fid o = gr. iugum = gr. 1. dlcare = gr.] i> i video = gr. arc. θυμός. etc. 1. ser. excepto el indo-iranio. fü m u s = gr. ζυγόν. vidm á “sabem os” . C. aKoci(F)óq. cinis. y e sta pronunciación al parecer se m antuvo en ciertos dialectos rústicos. se había m onoptongado en ü. I> i vis = gr. deico = gr. éti. ser. έ-ρυθρός. p r e s u m ib le m e n te a t r a v é s d e [ü ] : lubet > libet (cf. como en todas las lenguas ides. ruber = gr. [N o t a 2 2 . p o r ejem plo. i > e a n te la r p ro c e d e n te d e s in te r v o c á lic a (v é a s e p. E n tre l y u n a la b ia l u p a s ó a i. εΐ-σι. R.218 INTRODUCCIÓN AL LATÍN es á. El estadio interm edio de ë cerrad a aparece en grafías tales com o devos. virus = gr. dlcis. (F)iq. are.] ü > ü m us = gr. pero pasó a l hacia m ediados del siglo i i a. yugám . 2 2 8 ) . Xoci(F)óq. jïvâs < *g»iu. > ae a principios del siglo π a. 2 3 1 ) : *si-sö > sero. dhüm ás.). C. aedes (lat. u > u iuvenis = ser. μϋς. lit. ■oi Se conservó en latín arcaico. δίκ-η. etc. lat. ser. laevus = gr. m us. P o r ejem plo vella por villa es atribuido a los r u s tid p o r V arrón. 1. vivus = ser. eïti. ser. ing. ser. πείθω (*φε[θω). si hemos de juzgar p o r su juego de p alabras con Lydus y ludus (< loidos). D iptongos ai > ai en lat.(véase p . 2. It = gr. got. wit. aidilis) ~ gr. scaevus = gr. yúvan-. δείκνυμι. 14. R. yoke). m á s a d e la n te s o b re oi). . *dix. ei En las inscripciones de fecha tem p ran a este sonido está dife­ renciado claram ente de l heredada. cineris < *cinises. ser. vecos. “cerda” . [N o ta 23. Hubo evidentem ente u n estadio interm edio oe que se continuó en grafías arcaicas como las que encontram os. 6ς. (F)Tóq < (*ulsos). “ra tó n ”. etc. édhas. en las Leyes de Cicerón (coerari. sü. (F)iôeîv. are. süs = gr. pero p o r la época de P lauto.. aaa. aaa. rudhiräs. ju k (ing.

auris. 18). Lücius. are. are. m&in. donde î es resultado normal de oi en sílaba medial (véase infra). paucus = gr. are. La reacción contra ö como signo de vulgaridad produjo el hiperurbanismo plaudo. οίνή “el as (en los d a d o s)” gót. sudor = ser. oi pasó a ei en latín arcaico por disimilación. El mismo cambio se da después de I ante una consonante labial en liquit. lat. foedus (lat. augur. svédas. gót. . ej. plostrum. düeit — gót. ) . ser. lat. etc. aukan. etc. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 219 lat. clás. y ei luego se convirtió en z (véase ei) : vidi = ( F ) οΐδα. vinum = (F)οίνος. si esta forma procede de *leloiq'‘et. sweiz “su d o r” < * s woid. se dirigió a su corrector llamándole Flaurus en vez de Flörus. lat. tiuhan < *deuk. porque expiando hubiera dado explüdo (véa­ se p. are. ains. olla. lat.. moerus —emparentado con ing. are. liuhap < *leuk. coiravit. detrás de u. pelig. eu > ou en m uchas lenguas de Ita lia antigua incluyendo el latín (p. etc. 1. “mo­ jón”—). are. augeo. Poeni pero Pünicus (gr. 2. aus-culto = lit. oino. m ö in < *moinl~. Φοίνικες). εϋω < *euso. 222). censurado por su pronuncia­ ción vulgar piastra. abdoucit. clás. ünus = gr.sincopado: auceps < *avi- caps. moiros. clás. = gr. co m m ü n is = airl. gót. foidere). Loucilios. lat.. mere en mere-stone. λευκός. lo que es inseguro. lat. ou se m antuvo en latín arcaico p ero pasó a ü en el clá­ sico (el ejem plo m ás antiguo en el siglo m a. En sílabas iniciales. uro = gr. . aaa. En el habla dialectal y popular au > ö: p.αυξω. lat. ausö. ausis. lücem = gr. 2. are. coisatens = cüràvërunt. etc. are. moenia (pero mñrus. La grafía antigua se conservó en ciertas palabras pertenecientes a las esferas conservadoras del derecho y la religión: poena (gr. au en latin representa también avi. Se cuenta de Vespasiano que. como se deduce del compuesto explödo. C . lat. au Se m antiene sin cam bio. com oinem . lat. 3. ιταϋρος. etc. véda. etc. gót. l a ï podría ser importada del compuesto reliquit. clás. lat. 1. ποι­ νή) pero pünio. vïeus — (F)οίκος. naufragus < *navifragos. Publio Clodio por razones políticas adoptó la pronunciación vulgar de su nombre gentilicio Claudius.

n û trlx < antiguo fem enino *noutrï < raíz *sneu. g r. dvä. fa l. cf. etc. v é a s e p . como hem os visto m ás arrib a. έ -λ ε υ θ . novitäs. de donde > ü. noutrïx. gen. ou > ou en latín arcaico. los hechos p u e­ d en resum irse bajo los epígrafes de (1) sílabas ab iertas y (2) ce­ rradas. lat. Adem ás de los diptongos breves el indoeuropeo ten ía una serie de diptongos largos. m âcina < *m äcänä (gr. ej. öl > δ. laükas. cado: occido. dväu < *d(u)uöu. νε(Γ) ότάς. an te una -m (*g^óus pero acusativo *guöm). ing. si bien en condiciones específicas dom ina el p rim e r elem ento (p. E n la t. que se conservaron m ejo r que en n in ­ guna o tra lengua en indo-iranio. E n la tin o -fa lis c o e n t r e l y c o n s o n a n te la b ia l ou s e d is im iló e n oi. af-fec-tus. . las voca­ les breves y diptongos breves experim entaron alteraciones que dife­ ría n según la sílaba term inase en vocal o consonante: *ád-fa-cio. p . Ya en indoeuropeo prim itivo. sg. m edius: dim idius. loifirtato). oi > ei). a rc . *ád-fac-tos > a f-fi-cio. 2 1 8 ) . τταχανδ). öu duö = ser. ej. löh “claro de bosque”. 233).i. En latín estos sonidos son distinguibles de los co rrespondientes diptongos breves solam ente en posición final: an te consonantes se h a n a b re­ viado. ras. de m odo que äi > ä. gót. rayás < *rëis. 2 18 ). sin em bargo. 229 s o b r e -dh > f) e n la t ín a rc a ic o . se perdió el segundo elem ento en ciertas posicio­ nes: p. Sílabas no iniciales [N o t a 24] En sílabas no iniciales.220 INTRODUCCIÓN AL LATÍN 1. are.(cf. lücus = aaa. ahtau < *oktöu. octö = ser. as tau. lea. e s te s o n id o p a s ó a ei (leiber) y d e a q u í a l (líber. P o r e je m p lo *leudhro. En general podem os decir que la tendencia del la tín es a asi­ m ilar el p rim e r elem ento de los diptongos al segundo. É ste lu e g o s e d is im iló e n *loifro.ε ρ ό ς ) > *loufro- (p. ratus: irritus.“li b r e ” (of. Sílabas abiertas. hospitem < *hostipotem . loucom. e sedeo: obsideo. lit. E ste c a m b io e s u n t ip o d e d is im i­ la c ió n a n á lo g o a l d e u e n t r e l y u n a c o n s o n a n te la b ia l (v é a s e s u p r a . o (st)locu s: ilico < in stlocö (véase p. ëi rës = ser. Todas las vocales breves p asaro n a . lego: colligo. . En v irtu d de esto. gr. pero ante vocales la serie con i d ejó caer este sonido. dór. a fació: con/icio.

arm a: inerm is. 3. ineptus.' *és decir. i tras i. C. 2. genus: generis. e y a. reflejen diferencias reales de pronunciación. άμόργη > am urca (este p réstam o en tró a trav és del e tru s c o ). o. filiolus. u caput: capitis. ej. Lo mismo los préstamos griegos. Por ello las grafías clásicas fueron fruontur. siendo al parecer [y] la pronunciación real: “medius est quidam u et i lit­ terae sonus. pero u tras o y u en la sílaba precedente. e sessus: obsessus. castus: incestus. a aptus. Ante [1] velar (véase supra) esta *e > u: calco: inculco. pero es posible que grafías persistentes como incipio pero occubo. [N ota 25. industrius < *endostruos. salsus: insulsus. Falis­ ci: Falerii. cornu: corniger. 1. etc. pectoris. parco: peperci. Ante labiales la vocal aparece diversamente como i o w. consonante que en muchas lenguas tiene el efecto de atraer a las vocales vecina^: cinis: cineris. regimentum pero documentum. Ante l palatal (es decir. paenula < φαι­ νόλης. temporis. Después de u. rigo: irrigo. Ante [η] esta e. y o > u.] Es difícil ignorar este testimonio de un gramático experto. seguida por e. viola. alum nus < *alomnos. camera < καμάρα. e. sédulo < sedólo. al igual que e acentuada. similis: simulare. exilium: exu- lans. gr. e > u: percello: perculsus < *per-celsos. secundus < *seq*ondos. m anus: manica. dare: reddere. etc. 1. u *düctos: adductus. scutula < σκυτάλδ. a. seguida por i) la vocal breve aparece como ¿’ ante l velar (es decir. gr. Ante l velar. u) como u: p. non enim optimum dicimus aut optumum" (Quintiliano. familia: famulus. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 221 i video: Invideo. o onustus < *onostos. 1. etc.'Obsérvese que o aparece tras υ o una vocal: parvolus. 1. pasa a i: frango: confringo. Ante I el tratamiento varía según que dicho sonido tenga un timbre palatal (l exilis) o velar (l pinguis). i y u perm anecen inalteradas. Ante r se conservó la o: memoria. tango: contingo. cito: incito. I. 2. La evolución progresiva hacia i se detuvo en el estadio inter: medio e ante r. sequontur. Sílabas cerradas a > e. o se mantuvo hasta el siglo i d. crápula < κραιπάλδ. 4. τάλαντον: talentum . dam no: condem no. 8). annus: biennis. euntis < *eiontes. .

aliuta (cf. etc. agit < *aget(i). estas form as se p ro d u jero n p o r ab re­ viación yám bica de *itä. 0 > e: sequere < *sequeso. 263 so­ b re ess). y el per­ fecto dedet. princeps. auceps < *~caps. 281). cornicen < *-can. e se m antiene: age. e > i en el siglo in a. se m antuvieron en latín arcaico y luego > i y ü: p. itid em ). *sonti > sunt. etc.: por ello agis < *ages(i). Esto es lo que ha originadç excepciones apa­ rentes a las leyes de acentuación: m dés-ne > vidén. cf. sin < sine. en griego. C.. ai > ei en latín arcaico y luego > l: inceideretis < *encaid-. cf. etc. domine. nöm en (con e n < n ) . audio: oboedio no ha sido explicado satisfactoriam ente. Los ablativos pede. *utä (véase sin em bargo p. arc.. . 1. es decir. La i final se perdió en las desinencias p rim a ria s del verbo: tre- m o n ti > trem unt.. son en su origen locativos co rrespondientes a ποδί. claudo: in­ cludo. m ari-a. aequos: iniquos. los genitivos de lat. e se m antiene: auspex. Cereres. senex.. feido: confído. 1 > e: mare. ej. oi El único ejem plo es pôm ërium < *postm oiriovi. En ciertas p artícu las y form as de pronunciación rá p id a la vocal breve se ha perdido en algún caso : quin < qui-ne. defrüdo. au > ü. douco: addüco.222 INTRODUCCIÓN AL LATÍN Diptongos ei y ou experim entaron los m ism os cam'bios que en sílaba inicial. decem (con em < m ). εττεο. * es-ti > est (pero véase p. αντί) > ante. èÀaiFa: oliva. posiblem ente via ou: fraudo: lat. Sílabas cerradas a > e: artifex < *-fax. gr. Respecto a Ule véase “P ro ­ nom bres”. 255. p. rém ex < *-ags. Puede ser sim plem ente u n a pronunciación arcaizante de *obüdio en la lengua jurídica. Vocales y diptongos en sílabas finales Sílabas abiertas a se ha conservado claram ente en ita. aestim o: existimo·. gr. ain < ais-ne. En opi­ nión de algunos estudiosos. *anti (gr. vidén < vidësne. are. Ante -s y -t.

1. dücës. y en las palabras p o li­ sílabas tam bién ante . P o r ello tenem os dücds. como centro silábico o no. n (n ). excepto cuando iba precedida de v. E l d e s a r r o llo d ife r e n te . r(r). deberse a la acción de esa ley. desde luego. Las so n a n t e s Ciertos tipos de sonidos.. según el contexto fonético en que se hallen. 1(1). . etc. Istud. μέσ(σ)ος. 232. pero ergo y contra no pueden. P ero este fenóm eno fue tan to extendido como re s­ tringido p o r influencias analógicas. très < *treies. düeär. etc. ser. ¿ (sobre i véase supra) en posición inicial se conservó en latín: p. las sonantes i(i). pero en latín clásico se p ro d u jo la abreviación an te -m . etc. cf. dücëm . tráyas. yugám . o > i i e n aliud. Las vocales largas en sílabas finales se conservaron p o r lo general. T ras consonantes i vocalizó en i. com es < *com it-s se debe probablem ente a la analogía de form as com o auspicem : auspex. gr. E n tre vocales i se perdió: p. m edius = o. P lau to tiene los esperados röga. m oneo < *mone-iö. Sobre el alargam iento de vocales an te ciertos grupos consonánticos véase p. funcionan com o vocales o consonantes. A nte -s y -m se m antuvo en lat. yakrt. dücät. es decir. u: p o r ello dom inus pero parvos. e tc . u no cam bio: m anus. Tales eran en ide. u (u ). ser. lapis < *lapid-s. P a ra ejem plos véanse las desinencias casuales en “M orfología”. ej. etc. : m a ­ ntos. exiguos. iecur: gr. méfiai. -ai. d e hospes < *hostipots.t y -nt. Así. pero dücäm . ing. -et y -oi todos > lat. A éstos hem os de añ a­ d ir los num erosos ejem plos de abreviación yám bica como ëquâ. dücët. -I. fjmxp. bënê se ven abreviaciones regulares. m anum . En m ödö.. m ( m ). 220. are. ζυγόν. aunque m ás ta rd e encontram os rögä. -ei > lat. dûcënt. Diptongos P a ra los diptongos largos véase p.r y -l. se d e b e t a m ­ b ié n a a n a lo g ía d e artificem : artifex. arc. cüvë. cave. El diferente tratam ien to que vemos en iüdex < *iouz-diks. ego. clás. yoke. m ádhyas < *medhios. Los diptongos breves ex­ perim en taro n los m ism os cam bios que en sílabas m ediales. Luciom . bönä. ser. artificem : artifex. ej. etc. iugum : gr. etc. salix. pero > u en época clásica. ser. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 223 i se ha m antenido en ovis. .

certus < *kritos. έ-ρυθρός. ser. u se perdió tras las labiales p y f: aperio < *ap-ueriô.'< slvls. ditias < divitias. 260). < *suadui-s. ing. 229). lovis < *dieues todavía se escribe Diovis en lat. door < *dhuer-/ dhuor-. pedwar < *q«etuöres (véase p. 5. gal. ser. etc. fero = gr. Se dice que Cicerón prefería las gra­ fías con ii en tales palabras (Quintiliano. 230). sweet. Sobre colo.que se escribió i. svádús. etc. ej. véda. 1. -si. 227). etc. testis < *terstis < “tristis (cf. suavis — ser. 230) y gvh (p. dvtri. ing. ante o: somnus < *suopnos *suepnos (p. peius (pronunciado peiius) < *pedios. ager < *agros (gr. I. etc. e j . red (p. 256. Pero -vi. r La sonante ide. u se perdió ante u y. o . ó ( F ) ις.fue restaurado con frecuencia por la analogía. are. 228. < * ekuos. vlcus = gr. ( F ) olóoc. (F ) οίκος. r (para distinguirla de la r que deviene sonante secundariam ente en latín) está rep resen tad a en la tín como or: fors = ser. c f. άγρός). m rtis < *mrtis. r r consonántica se m antiene. venio < (véase p. ing. 1. 2. latrina < lavatrina. navas. gh (p. -di-. 2. bhrtis < *bhrtis. u se conservó en posición inicial ante vocales y en tre vocales: m di = gr. ing. φέρω. 4. u se vocalizó tras í medial: quattuor = ser. ruber = gr. ing. nava. maius (pronuncia­ do maiius) < *mag-ios. . s: equos = ser. la r s e h a c ía silá b ic a . cum. u entraba en combinación con d (p. nem ovis = gr. ter = xρίς (tris > ífs > ters > ter). v é ( F ) o ç . soror < *suesó¡· (véase infra). 11). 6. y e s tá r e p r e s e n ta d a e n la tín p o r -er: p . deorsum < devorsum. m ors = ser. fores = aesl. cur. p. 1. agellus < *agflos < '*agrolos. véase p. etc. novos = gr. etc. 228). Entre vocales iguales u desapareció y las vocales se contra­ jeron: sis . catvaras. bear (p. 3. alio-. parum < parvom. Para quoius < *quosio-s véase p. 229).> -ii. άλλος < *a. 4. novem = ser. -gi-.líos. tristaamentud = testamento). excepto en posición inicial. divas.224 INTRODUCCIÓN AL LATIN alius = o. 232). âcer < *âcris. u se conservó tras k. gr. C u a n d o la v o c a l q u e le s e g u ía s e p e r d ía p o r s ín c o p a .

name. 228). cesor. n latin a desaparecida en sílabas finales con alargam ien­ to de la vocal precedente: p. rêgês < *servons. m se m antiene. ά-μαλδ-ύνω. aide. λέγω . al igual que r se hacía silábica la n. . ser. < *genos. ñama. véase p. ψ > lat. sigillum (< sigxßom < *signolom). linquo = gr. decem = gr. 228). dom us = gr. dása < *dekm. Ante s. etc. ser.). ing. nóm en = gr. ej. En las sílabas m ediales la n se m antuvo m ás tiem po (m ënsis.. änser. aparecen en fecha tem p ra­ na. pastillus < *pastnilos (pañis deriva de *pastnis). ser. λείπω. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 225 posco = ser. m a ter = gr. ej. em. En un a sílaba final -o r > -Mr: iecur: ser. pero la m ism a tendencia a su pérd id a se m antuvo a lo ¡largo de la h isto ria del latín. y esa “n m u d a” fue introducida erróneam ente con frecuen­ cia. m ensas. saptá < *septm. duonoro. pugil­ lus < *pugno-los. ser. τατός. form onsus. < *leg. septem = gr. ing. ing. Mn. centum (en p o r em p o r asim ilación a la í siguiente) = gr. al. en: tentus = gr. ing. Cuando se perdía por síncopa la vocal siguiente. ser. κλυτός. tatás < *tntós. érutás. Sabellus < *Safn(o)los. forschen < *porc-scö < *prk-skö. etc. 260. etc. en latín arcaico. G rafías como cosol. n se m antiene: novem . La m final tenía una pronunciación relajada y era poco más que una nasalización de la vocal precedente: de aquí las grafías oino. ser.. ονομα. de tal m anera que las lenguas rom ánicas no p resen tan ejem plos de n ante s. γένος. έπτά. n > lat. δέκα. 216). y esa # está representada por en o in: p. novus (p. cf. in-clutu s = gr. servös. satdm < * (d )k m to m . etc. I en latín aparece como ol: m ollis = gr. etc. Zeawe < *leiqv (p. Z se m antiene en latin. ματηρ. m rd ú s < *m olduis < *m ldu-. po r ejem plo en thensaurus. < *klutós. *m ensäns. etc. î/afcri < *iequr-t (p. ser. etc. prcchäm i “yo p reg u n to ”. lego = gr. etc. Sobre novem p o r *noven < *neun. genus = gr. έ-κατόν. δόμος. *reg~ns. m other.

Sordas Sonoras Sordas Sonoras aspiradas aspiradas Labiales P b ph bh Dentales t d th dh Palatales k 9 kh gh Velares q g qh gft Labiovelares qu g» quh g uh Fricativas s z — — p pater = gr. t. etc. (g). saeculum. y bh. ιτατηρ. k.226 INTRODUCCIÓN AL LATÍN L as c o n so n a n tes Los fonem as consonánticos ides. e j. etc. q». La ú n i­ ca fricativa era la s (sonora z en ciertos contextos fó n ico s).] El latín no distingue en tre la serie p alatal y la velar ni en tre as­ pirad as sordas y sonoras. septem . y b. ing. 1. pátis. πόσις. lit. etc. potis = gr. ex­ ondare < ά ν τ λ ε ΐν . est. trabs = o. g. Del sistem a m encionado. b Se han fijado pocas ecuaciones que p resen ten este sonido. com prendían u n a rica variedad de oclusivas. balám “fuerza”. etc. .). con los correspondientes sonidos aspirados (ph. saeclom < *saitlom. 1. septem = gr. pöclom < *pôtlom. etc. trííbúm “dom um ”. ti > cl: p .. t. g. thorp. *penqve > *quenque > quinqué (i la r g a s e g ú n quintus). etc. el latín conservó generalm ente p. tego. (q). En p o s ic ió n in ic ia l la p se a s im ila c u a n d o la s íla b a s ig u ie n t e o o m ie n z a c o n u n a la b io v e la r : *peqvö > *quequö > *quoqnö > coquö. clepere = gr. κλέπτω. d. afectando los cam bios im portantes a las labiovelares sonoras y a las oclusivas aspiradas. e tc . g y g»). d ë-b i- lis = ser. έπτά. k. sordas (p. t Véase tres. q y q»). d. sonoras (b. trobà “casa”. T a m b ié n a p a r e c e n f o r m a s s e c u n d a r ia s c o n u n a v o c a l a n a p tíc tic a : poculum. [ N o t a 26. pater. ser.

GRAMÁTICA HISTORICO-COM PAR ADA 227 2. Θ). Tras vocales largas la d final se perdió: sé por sêd. vicus. decem. αϋξω. feced. sedeo X solium (véase p. lat. heart < * kerd /krd. oleo x odor.. etc. auka. etc.) y la velar (q. γι-γνώσκω. Tras vocal -í final > -d: p. δ. eat. según el contexto. etc. ej. labiales (π. arc. jü ä -. ser. γ. dönum . Las oclusivas labiovelares Estos sonidos que se postulan p a ra el indoeuropeo eran p ro b a ­ blem ente oclusivas velares articuladas con u n avance sim ultáneo de los labios (“redondeam iento labial”). etc. En las lenguas satem no se las distingue de las velares sen­ cillas. augeo = gr. ser. d dom us = gr. ójas. < *q»o~. 48). etc. 244). genus = gr. ser. χ ). d jä m i < *agö. Tras consonante la d final se perdió: p. En griego aparecen. ing.). gót. g E sta oclusiva velar viene exigida al igual que q p o r ecuaciones como la siguiente. etc. ing. donde g satem se corresponde con g no satem : tego = gr. ej. 4. . etc. como dentales (τ. cord-is = gr. no la fricativa s. pis. bellum. Tras consonante la t final se perdió: lac < *lact. kravís < *qreu 9 s. ser. ablativo en -ó por -öd (p. β. δείκ-νυμι). 2. arc. κραδίη. δώρον. y que en o tras ecuaciones corresponde a la Te no satem : p. du > b-: p. dueños. 3. εδω. deico = gr. dare = gr. g (g)nösco = gr. etcétera. πόθεν. itoö. ΐίς. edo = gr. γένος. κρέας. lacruma X dacruma. cor < *cord. gr. q E sta oclusiva velar ide. φ) y palatales (κ.“fuerza” < *aug. dico (lat. (véase p. En los “dialectos itálicos” estos sonidos están representados p o r labiales (para in trusiones en el latín véase p. quod = o. etc. ττοδ-απός. En algunas formas dialectales se observa alternancia de d y l: lingua x dingua. duellum. δόμος. stógas. viene exigida p o r la necesidad de dar cuenta de ecuaciones en las que las lenguas satem (p. crúor = gr. 1.. άγω . ser. jánas < *genos. gr. M s < *qH-. ej. etc. po. k Véase centum . 47). lit. 263). < *gnö. ago — gr. ç» se m antiene en latín: quis = o. στέγος. καρδία. Las lenguas no satem no d istin ­ guen en tre la serie p alatal (k. ser. 41) p re ­ sentan u n a gutu ral oclusiva k. ing. 3. ej. kin. “tech o ” < *steg. bonus.

figo ha sido rehecho a p a rtir del perfecto fixi. umtu. are. gr. ser. Cf. Las oclusivas aspiradas En la época prehistórica en latín y en los “dialectos itálicos” las oclusivas sonoras aspiradas se hicieron so rd as y luego pasaro n a espirantes sordas. p o r figo) = lit. βαρύς. colo < *quolo < *quelo (p. dór. relictus (cf. nec y ac. etc. tormentum < *torqumentum. gam -. airl. En ciertos grupos de consonantes complejos -qu. La p alab ra latina tiene la raíz nog« con u n sufijo "edo. bivus “vivi”. < *g»ρκ-. b) Ante i ide.se perdió: quintus < *quinqutos (con alargamiento de la vocal ante -rjfcí como en sanctus. kaurus. la d de la palabra latina se encuentra en eslavo zelqdl: < *g»eZa/guies. imi}. flvo (lat. gr. ser. iünctus. llqui. βαίνω. gïrtas < ’"gvfgtós. unguo = u. Ante r y Z. anákti. Después de una nasal velar [ή] g» se mantiene: inguen = gr. grätus = o. 225). 'iri. catväras (véase p. 2. ing. linquo. ser. brateis “gratiae”. gr. gurús. El elemento labial se pierde: a) Ante u y o: secundus < *sequon<Xos. naked. sácate < *seç». βάλανος son de la misma raíz con un sufijo dife­ rente. o.228 INTRODUCCIÓN AL LATIN quattuor = o. airl. . petora. ser. d yg ti < *dhlg*. excepto tra s s. 2.: socius < *soquios. unguen. (Πέπος). iecur < *iequor < *ieq*£-t (p. jivás < *gyiuo-. posición en la que perdieron la aspiración y se hicieron oclusivas sord as: bh > /. lat. laqueus). vivus = o. ser.· *nogv-edos > *nove- dos > nüdus. gót. sequor = gr. 216) < *qvel. “manteca < *e/ongv-. ser. berus “veribus”. veru = u. g« perdio el elemento labial: gravis = gr. glans. d) Ante s: vöx < *uôqus (cf. g» En inicial an te vocal y en posición intervocálica > v. glandis y gr. qim an < *gvmiö-. cf. nüdus = gót. coquo). clás. que son las formas de neque y atque ante con­ sonante.). qairu. ser. έπομαι. λείπω. lin­ quo). bir < *g#erw. “pesado”. gürtás. gót. 1. τέτορες. 1. άδήν < *pgvën. benust “venerit”. “unguito”. ser. gót. kum b en ed = “convenit”. c) Ante otra consonante: coctus (cf. ser. lacio < *laquiö (cf. Obsérve­ se el contraste de incola con inquilinus. naqaps. venio = u. r i-n á -k ti < *leiqu. gr. lit. nocht. d h > *Q> f. 260).

ser. m éfiai “m ediae” . 220. d h (> *θ) > / que se m antiene en posición inicial: fëcl = gr. blossom < *bhlö-s. ej. farba. fordus < fero). bh En posición inicial > f: fero = gr. τείχος. fú m u s = gr. fu l = gr. figulus = o. al. “liso”. Para líber véase p. aesl. verfale. Obsérvese que en griego y en sánscrito la primera de dos aspi­ radas que comienzan sílabas adyacentes pierde la aspiración (ley de Grassmann). GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 229 gh > * χ > h. Estos sonidos se conservaron en lo esencial en los dia­ lectos itálicos. 230). ing. adhät < *dhë. Se encuentran formas dialectales con h por f: haba (faba). πείθω (por *φείθω. horda “vaca preñada” (cf. fëcundus = gr. bhrátar-. que normalmente debía dar lat. verbum = u. gr. fld o = gr. al. word < *uerdh-. am bo = gr. gal. ser. 1. φδμα < *bhä. glodiis “liso” < *ghladh-ro-. glaber = ing. dehas < *dheigh (cf. ser. gr. ser. ser. &μφω. ser. p. o tro ejem plo de la ley de G rass- m ann) < *bheidh. orbus = gr. brother < *bhrâtër. m edius = o. νεφέλη. . d hüm ds < *dhüm os. pero en latín u rb an o el tratam ien to varió según el contexto fónico. fä m a : gr. a -b h ú t “él fue”. lit. ing. dhätrl “nodriza” < *dhë “am am an tar”. τιθήνη. ing. ser. brillante”. μέσ(σ)ος (por *μεθζος). dór. ing. nábhas. ser. bhárdm i. νέφος. En posición m edial esta espiran te se sonorizó tam bién y pasó a d oclusiva sonora: aedes = gr. φϋ-voci. Nebel < *nebh. edhas < *aidh. fingo. ser. glad. barba — ing. brada < *bhardhä. ε-θη-κα. φρατηρ. beard. αϊθω. b u m i “yo fui” < *bhu. ser. φέρω. pero la primera consonante ha sido asimilada a la b siguiente. flös = sabino Flusare “F lorali”. bear < *bher. p interior procedente de dh pasó a b en determ inadas con diciones. En posición m edial la esp iran te se sonorizó y luego pasó a b oclusiva sonora: nebula = gr. θήλυς. glatt. fë m im . feih ú ss “m u ro s”. ορφανός < *orbh. θυμός. pero originariamente “claro. 1. a) Ante y tras r: p. m ádhyas < *medhios. frá te r = gr.

roí. ferus = gv. θείνω. ing. ing. εύχομαι < *uog»h-eiö. ύσ-μίνη. gum a < *ghem -. cf. ango. aesl. gosti < *ghosti-. raudas. voveo = u. 2. . αγχω. O tro grado de alternancia ap are­ ce en hibernus < *gheimrinos. que en lanu- vino aparece como b.snig*h~. gh > *χ. nebrundines : cf. cf. lick < *leigh. λείχω. c) Ante r encontram os u n a huella del tra ta m ie n to f en el “arcaico” nefrundines (F esto ). gót. s now < *sneigvh . 3. Stadel. ing. el tratamiento de la labiovelar g»): brevis = gr. hamsás. al. rüber — gr. ing. zvërï < *ghuer-. ghu-. lingo = gr. guh): fundo — gr. aggwus. En interior: a) en tre vocales > υ: nix. hiem s: (h im . goose < *ghans-. gr. al. ser. angis (cf. c) Tras u: über = gr. h a n -ti “él golpea”. gharm ás < *g^he/orm -. xéFco. dike < *dheigh. “lucha” < *ieudh/iudh. hom o = gr. angustus = gr. ser. Niere < *negvhro-. gr. snëgü. gander. χίμαρος. φόνος. aesl. váhati. levis < *leg*hu-i-s. ser. Tras una nasal velar [q] gh > g: fingo = gr. χοέμαί. al. Así el sufijo de instrumento -dhlo (gr. wagon < *uegh-. rudhirás. etc. tem­ blar”. βραχύς < *mreghu-i (la m viene exi­ gida por otros miembros de la ecuación no citados aquí). g»h En inicial > f: form u s = gr. *ghi-m. ser. red < *rudhro-. ser. *dhi-n-gh. *ghom~. anguis = lit. nivem = gr. giutan < *gheu-. έ-ρυθρός. δφις. οδθαρ. veho = gr. gót. pren estin o nefroñes. En interior el grupo -ghu. iubeo es un causativo = “poner en movimiento”. θήρ. -θλο-) apare­ ce como -blo. (Ρ)οχέομαι. sacudir.en bim us < *dui-him o-s) = gr. robus es otra variante dialectal). li-n-gh. ser. eng < *angh-. gót. fábula < *bhâ-âhlâ. him ás < *ghi-em. (Adviértase que el dialectal rüfus procede de *roudho-: cf. νειφει. g r χειμερινός. < *g'*hen-. iubeo: = gr. νίφα. hostis = ing. ser. lit. áhis). b) tra s [η] > g: ninguit “nieva” <*sni-n-g»h. τείχος. Gast. ing. gót. yudh-.(cf. y luego ante y entre vocales > h: (h)anser: < gr. 1. gh inicial ante u > / (cf. νεφρός.> -υ. udder < *üdh. θερμός. al. El sig­ nificado originario de la raíz parece haber sido “mover. χιών. ing. χύ-το. χήν. raups. ser. hum us. udhar.> -gu.230 INTRODUCCIÓN AL LATIN b) Ante -I-. vufetes “vo­ tis ”. aesl. gr.(-bulo-) en latín: stabulum < *stg-dhlom. al. guest. de-fendo = gr. ser. ing.

). sobre soror < *suesör. 216). La s que aparece en p alab ras p u ram en te latinas (sobre p résta ­ m os y térm inos dialectales com o rosa. s Este sonido se m antuvo sin cam bios en inicial y en final (véase septem . änser). s se sonorizó en z. 13. E ste cam ­ bio se com pletó hacia m ediados del siglo iv a. m aiörem < *magiös-em. g y tras r y l. cf. l. αΰω. m . causa < caussa. L a asp irad a se perdió en ciertos dialectos rurales (p. olus. Ante las sonoras^. C . En posición intervocálica había desaparecido p o r el siglo i i i a. u.) y tam bién en in terio r ante y tr a s oclu­ sivas sordas (sisto. el com entario de Nigidio (Aulo Gelio. cf.(fünebris < *dhoines-ris.. p ero están atestiguadas form as arcaicas como arbosem . pero ante los o tro s sonidos citados la z desapareció con alarga­ m iento com pensatorio de la vocal precedente: nldus < *nizdos (ing. U na h no etim ológica aparece tam bién en hum erus. axis) y tras n (m ënsis. etc. pignosa. gr. En consecuencia esta letra se utilizó como u n m ero recurso ortográfico p a ra m a rc a r la silabación. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 231 La aspirada glotal [h] del latín e ra un sonido inestable y fue elim inado progresivam ente. donde estaba injustificada e ti­ m ológicam ente (< *aies-nos). ej. est. que se convirtió en r an te g (p. flös-culus). m azgóti). Fenóm enos de grupo El latín p resen ta fenóm enos fonéticos generales tales com o asi­ m ilación. En posición intervocálica s se sonorizó en 2 y luego pasó a r: generis < *genes-es. etc. cf. lit. p rim u s < *pris-m os. 66) es resultado de la reducción de ss tra s vocales largas o dip­ tongos: p. disim ilación. (co n )sobrinus < *~suesr~ inos. n est). ej. 3) “rusticus fit serm o si aspires p erp eram ”.). hü m o r y haurio (gr. lasibus. ρίγος < *srigos). etc. quidam < quis-dam . que contribuyen a la econom ía de esfuerzo articu la­ to rio y a la facilidad de pronunciación. casa. edus. genus. arborem < *arbos~em. sonidos de transición y simplificación de gru­ pos com plejos. 6. véanse pp. quae­ so < quaesso. ircus. flös. mergo. (p. B astará con cita r unos . d. C.inicial > fr . ej. y en inte­ rior > -b r. nëm o < *nehemo. sus. prëlu m < *pres-lom . 43.(frigus. p o r ejem plo en la g rafía ahënus. véase p. n. vesper. aënus < *aies-nos. arena. La reacción ignorante co n tra esa n o ta de rusticitas p ro d u jo hiperurbanism os que in sp iraro n la b u rla de Catulo p o r las hinsidias de Arrio. bim us < *d u i-h im o s). visus < *vissos < *vid-tos. flörem < *flös-em (cf. ej. sr.

ej. vulg. silvestris). consularis. pèle­ rin). L. germ en < *gen-m en. a pelegrinas (fr. are. Asimilación. m om ordi (lat. al. Igualm ente el sufijo de in strum ento -lo . m em ordi). poculum < poclom . m erîdië < m edí- dië (form a que todavía se conservaba sobre u n reloj de sol en P re - neste según Varrón. Esto es especialm ente frecuente en latín con las com binacio­ nes r-r. En los participios de perfecto. la vocal precedente se-alarga: âctus < *ag-tos. Ya en indoeuropeo p a re ­ ce haberse desarrollado una consonante de transición entre dos . som nus < *suep-nos. cuando la consonante sonora final de la raíz se hace sord a p o r asim ilación a la -t. apn). Obsérvese.del sufijo. n u triz < *nütrï-trîx. Obsérvense adem ás quippe < *quid-pe. La asim ilación puede afectar tam bién a vocales en sílabas contiguas. su m -p -tu s. rëctus < *reg-tos. m ortalis) en . peregrinus pasó en lat. pero fulcrum . grallae < *grad-s-lae. flagrum. en la que prevalece la p rim era con­ sonante del grupo. ferre < *fer-se. som -p-nus. podem os citar velle < *vel-se. su m m u s < *sup-m os.232 INTRODUCCIÓN AL LATÍN pocos ejem plos en los que dichos procesos h an nublado la claridad etimológica. collum < *col- som (cf. are. ej. La pronunciación puede facilitarse por la inclusión de sonidos entre los m iem bros de ciertos grupos. T ho m -p -so n : cf. tollo < *tol-no. lêctus < *leg-tos. exem plum < *exem-lom. El efecto de tal disim ilación puede verse en el cam bio del sufijo ordinario de adjetivos -älis (navalis. Tal ocurre con la vocal anaptíctica en dracum a < *dracmá. Sonidos de transición. En otros casos puede aparecer u n a consonante. attineo < ad-teneo. lunaris. hecho que se observa especialm ente bien en el com portam iento de los prefijos verbales: occido < *ob-caedo. etc. Disimilación. annus < *at-nos (gót. differo < dis-fero. l-l: p. Lo m ás frecuente es que la p rim era se asim ile a la segunda (“asim ilación regresiva”). O tros ejem plos de disim ilación son carm en < *can-men.aparece como -ro -: speculum . Hals). nêm o < *ne-hem o). etc. torreo < *torseo. Así hom o procede de hemô (cf. corölla < *corön-la. tam bién. En algunos casos la disim ilación puede conducir a la pérdida de uno de los sonidos en conflicto: agrestis < *agrestris (cf. como en ing. su m -p -si. sella < *sed~lá. μνδ). Las consonantes yuxtapuestas se asim ilan con fre ­ cuencia. 4). dem -p-si. m ina < m na (gr. sufficio < *sub-faeio. N ótese adem ás la pronuncia­ ción vulgar autu m -p -n u s.a n s cuan­ do se añade a nom bres que contienen u n a l: m ilitaris.. topper < *tod-per. m ientras caeruleus < *caeluleus es u n adjetivo form ado sobre caelum. P a ra la “asim ilación progresiva” . la vocal de la reduplicación en pupugi (lat. pepugi). A veces puede p erderse u n a sílaba entera: p. La dificultad de p ronunciar dos sonidos sim ilares en sucesión ráp id a puede ser suavizada con el cam bio de uno de ellos. L. 6.

ultus < *ulctos (ulciscor). * d -t > . posco < *porc-scö < *prk-skö. m essis < *metHis (cf. cäsus < cässus < c äd-tus. m eto ). ej. -d st-.de transición (cf. com bi­ nación de sonidos que aparece en latín (y germ ánico) como ss: p. iü m en tu m < lat. prusvä “escarcha”. luna < *loucsna. [ N o t a 2 7 J . iouxm entum . GRAMÁTICA HISTÓRICO-OOMPARADA 233 oclusivas dentales contiguas: *t-t. arsi < *ard-si. tostus < *tors-tos. testis < *ters- tis < tristis (p. pruina < *prusuina (cf. ing.t. passus < *pat‘tos (patior). kerssnais “cenis”) . sévir i < *sexviri. to rm en tu m < *torq^m entum . aaa. quas­ sus < *quat’tos (quatio).t st-. E ntre ss y u n a r siguiente se desarrolló u n a . fr to­ san. scr. freeze). ilico < in stloco. fu lsi < *fulg-si. o. ing. cëna (lat. are. etc.. E sta ss se simplificó tra s vocal larga o diptongo: visus < *vissos < *vid-tos. P o r últim o podem os citar algunos ejem plos de simplificación de grupos com plejos. arc. 224). sister) en rä stru m < *râssrom < *räd-trom . ces na) < *cersna (cf.

C a p ít u l o I X MORFOLOGÍA N o c io n e s p r e l im in a r e s Desinencia.jjmes. m issicius. La com paración con o tras p alabras como em pticius. p o r la otra. donativos. Lo que queda de la palabra tra s sep arar la desinencia se llam a tem a: dediticio-. aparece otro elem ento signifi­ cativo. etc. Nos quedam os así con dö. raíz El análisis de u n a p alab ra latina como dediticius revela la exis­ tencia en ella de los com ponentes que siguen. la p alab ra latina puede contener tre s clases de unidades m orfológicas o “m orfem as” : la raíz. unidad funcional elem ental de la p alab ra latin a e indoeuro­ pea. dë-doceo. se­ gún el testim onio de dë-pono. m iss-. Este ele­ m ento. dönatus.. etc. con dëdo. etc. -i. que se unen a la raíz p a ra fo rm ar el . duct-. -t-. ií(sí. etc. el sistem a com pleto de las desi­ nencias de un nom bre constituye su declinación. elem ento constante de u n grupo de form as que se refieren de m odos diversos al hecho de “en tre g ar”. datos. Estas p artes de la p alab ra dotadas de función sintáctica se llam an desinencias.. tema. y con la serie dict-. revela la existencia de o tro com ponente. A este elem ento -icio se le llam a sufijo. dos. lleva u n p re ­ fijo dë-. -ó.) según el papel que la m ism a desem peña en la cons­ trucción de la frase. Si com ­ param os lo que nos queda. em p t-. sufijo que caracteriza al participio pasivo latino. uno o va­ rios afijos (prefijos y sufijos). p o r una parte. dëdere. daré. Mas el análisis puede aún continuar. donare. que es el elem ento constante de una constelación de palabras todas conectadas con el hecho de “d a r” : dö-no-m . se llam a raíz. que se ha añadido a los tem as de participio pasivo dédit-. dëdit-. Pero nuestro análisis no h a term inado todavía: el verbo dëdo. Podem os n o ta r ante todo que el ñnal de la p alab ra aparece con form as diferentes (-m . dë-duco. Si lo separam os nos queda dëdi-.

que dejan tam bién su sonante com o resto en el grado cero. respectivam ente. Si ahora dirigim os n u e stra atención a u n a raíz con vocal larga. em pleada com o recurso m o rfo ­ lógico. r. respectivam ente: státus. (3) sin vocal. στατός.] Así. (3) λιπ-ειν. “grado o” y “grado cero”. sino u n a vocal larga. Un ejem plo típico en el que aparecen los tre s grados es (1) γένος. Mas todo esto no es sino u n elem ental esquem a simbólico. y. El griego. si la e va seguida de u n a de las sonantes i. Se les conoce con los nom bres de “grado e”. (3) γί-γν-ομαι. (1) μένος. O bservam os aquí la ecuación a = a = i que se re ­ m onta a u n *s indoeuropeo (véase p. p o r últim o. es decir. (2) γόνος.n . m. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 235 tem a. del . encontram os en el adjetivo verbal en -to. griego y sánscrito. (2) con la vocal o. Si la raíz contiene u n diptongo. al desaparecer la vocal. dö: dä nos lleva a p o stu lar *dö: *ds y fëci: fäcio nos lleva a p o stu lar *dhë: *dhs. De m odo paralelo el lat. en principio. que indica la función sintáctica del todo que form a la palabra. en la que la raíz en grado pleno no contiene u n a vocal breve n i u n diptongo. sino que m u estra una form a reducida. Es­ tam os ante u n ejem plo com plejo de u n fenóm eno m uy extendido conocido con el nom b re de alternancia vocálica o ablaut (apofonía). la al­ ternancia de la raíz puede rep resen tarse como *stá: *st3. Ejem plos de este m ecanism o son los llam ados verbos fu e r­ tes del inglés o el alem án: sing. Esto. n. la siguiente serie de form as en latín. nos indica que d e­ bem os distinguir tre s grados de alternancia: (1) con la vocal e. dö: dä ejem plifica una serie m ás com pleja de alternancias. [ N o t a 28. sung. gesungen. sang. Hemos advertido hace u n m om ento que el diptongo en en la raíz m en d eja como resto . Su­ pongam os que el a del grado cero es el residuo de un diptongo. (2) λέλοιττα. es decir. en el grado cero. sthitás. (3) μέ-μα-μεν (* m e -m n -m e n ). 225). por ejem plo stä (“estar en pie”). que en el grado cero no desaparece. l. la variación de la vocal de la raíz —sobre el fenóm eno en sufijos y desinencias véase in fra—. no difiere del com portam iento de los diptongos.(sobre el resultado de este sonido indoeuropeo en latín y en las dem ás lenguas véase p. u. (2) μέ-μον-α-. la sonante asum e función silábica si la sigue u na consonante: (1) λείπω. que norm alm en te p resen ta el grado cero (véase in fra ). Alternancias vocálicas (ablaut) Sin duda no h a escapado a la atención del lector el hecho de qué la raíz m ism a experim enta m odificaciones : dö fren te a dä. 217). la desinencia. singen sang. que atestigua con gran nitidez el sistem a original in d o ­ europeo represen tad o p o r los ejem plos citados.

lengua en la que un fonem a que se transcribe como h corresponde a veces a las laringales in d o ­ europeas postuladas. u. ö en las p alab ras exam inadas. grado cero de síeas (= sta). er. y p a ra dö: da.. de la presencia de ë. ä. todo lo que tenem os que hacer es su stitu ir *ea. n son. que lleva a la postulación de una nueva serie de sonantes. A hora bien. *ea3. em. 129 ss. 1. u n grado o y u n grado cero. “M useum H elveticum ”. e s-t: sunt. Este a n á ­ lisis puram ente teórico. en. respectivam ente. Entonces. *e 3 ¡¡. si buscam os u n com pleto paralelis­ m o con λείπω. tego: toga (grados e y o). se h a visto parcialm ente confirm ado p o r el testim onio del h etita. L eu m an n . Como ejem plos pueden servir pendo: pondus. p a ra stá: sta podem os p o stu lar *stas: *sta. En o tras palab ras: representem os el sonido indoeuropeo desconocido que aparece com o ê en latín y en o tras lenguas em parentadas no como *ë. eu. el. sino com o *ea. (“laringales”). *as. Del m ism o modo. pp. genus: gi-gn-o (grado e y grado cero). etc. λιπείν.1 1. respectivam ente. . V erem os otros en el análisis de los nom bres y los verbos. respectivam en­ te. el grado cero con p érdida del elem ento principal será 3 y la relación de fëci con jacio p o d rá rem ontarse al indoeuropeo *dhes: *dhd. E stos tre s diptongos indoeuropeos quedan defini­ dos como los sonidos desconocidos que dan cuenta. ed-o: d-ens. proporciona u n a explicación d e la aspirada que aparece en el sánscrito sthitas. E n las raíces que contienen u n diptongo el segundo elem ento (la sonante) queda como residuo en el grado cero. G racias a este análisis de las ap aren tem en te a b erran tes raíces con vocal larga como resultado de diptongos podem os ahora resu ­ m ir de m odo sencillo y con validez general el fenóm eno de las a lte r­ nancias vocálicas de la raíz indoeuropea. E ste ejem plo sugiere que la la­ ringal indoeuropea a2 que se p o stu la tenía u n a n atu raleza fonética capaz de provocar la aspiración de u n a oclusiva d en tal sorda p re ­ cedente en sánscrito. *oa p o r *es¡. m.236 INTRODUCCIÓN AL LATIN m ism o modo que i. *dod: *da. l. y que aparezca e en el p rim e r grado. los residuos de ei. T ras haber establecido los principales m ecanism os m orfológicos del indoeuropeo podem os estu d iar los procesos de sufijación p o r m edio de los cuales se construyen tem as nom inales a p a rtir de ra í­ ces o de otros tem as. Nótese tam b ién que la de s ts 2tos. a¡¡. 1944. La raíz puede p re sen ta r tre s grados: u n grado e. r. En latín las alternancias originales h an quedado m uy oscureci­ das p o r los cam bios fonéticos y analógicos. A doptarem os en este p u n to la acertada clasi­ ficación funcional p ro p u esta p o r M.

2. -la (-ulus. -culus. diecula. vöx. b) -ärio-. 5. ocellus. etc. hom unculus. 6. como du x (dúc-s). equitatus. libertina. victrix. b) -ëlà -: clientela. etc. A. Los nom bres raíces o radicales constituyen a m enudo el segundo elem ento de nom bres com puestos: iüd ex < *ious-dic-s. Colectivos.) : filiolus. p ä x (pâc-s). ôs.: virtus. lux. Fem eninos: a) . gallina. auceps < *avi-cap-s. opifex < *opi-fac-s. b) -in â -: regina. Nom bres abstracto s: a) -ia: militia. asellus. c) -tü t. d) -tö r-: vinitor. N om bres de lugares: a) -ïnà: figlina.ic . 3. 4. parentela. pës. foculus. 7. c) -ä rio-: balnearius. doctrina. granarium. lucrio). etc. b) -Ina: medicina. Sustantivos derivados de sustantivos 1.( tr ) . -cellus. restio (tam bién de ab stractos: ludio. d) -&tu-: principatus. -ellus. c) -â tu -: senatus. corölla. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 237 F o r m a c ió n de lo s n o m b r e s El sufijo puede ser “cero” : son los llam ados “nom bres raíces”. . puella. arboretum . agellus. a) -to -: arbustum . Peyorativos en -a stro -: filiaster. Nom bres de personas derivados de nom bres de cosas: a) -δ y -iö: praedo. gemellus. etc.: genetrix. b) -n o -: dom inus. D im inutivos en -lo. inventus.

: dignitas. c) . N om bres derivados de verbos 1. conditorium . feretrum . turpitudo. 2. -itiës: laetitia. -b rä -: lavabrum. . e) -bro-. 4. f) -ië -: species. b) . e) -m önia: acrimonia. planities.238 INTRODUCCIÓN AL LATÍN B. signum. b) -n o -: donum . Agente: -tô r-: victor (sobre los derivados fem eninos en -trie-. surdaster. Peyorativos (véase supra) : calvaster. sepulcrum . c) -itiâ. A bstractos verbales: a) . latebra. malitia. fu n d a m entum . In stru m en to s: a) -tr o -: aratrum . 2. g) -ö r-: tim or. lignum. 3. tenellus. carm en. m inusculus. e) -io -: im perium . b) -culo-: gubernaculum. d) -tü d in -: m agnitudo. Lugares: -torio-: dorm itorium . vesti­ m en tu m . 5. A bstractos: a) -i&: superbia. d) -b u lo -: stabulum . D im inutivos (véase supra) : aureolus. Adjetivos derivados de adjetivos 1. véase su p ra). -m e n to -: semen. b) -ti-ö n -: actio.ti-: m o rti-s (p ara la fo rm a del nom inativo singular. d) -tü rä : cultura. véase in fra ).ta l. audacia. P roducto o resultado de la acción: a) -m en. dolabra. N om bres derivados de adjetivos 1.tu -: cantus. pictura. O. c) -e ro -. D.

GRAMATICA HISTÓRICO-COMPARADA 239

3. Elativos (com parativos y superlativos, véase in fra).
4. D erivados del p articipio en -to -:
a) -ívo -: captivus, em ptivus.
b) -icio -: dediticius, em pticius.
c) -ili-: textilis, fictilis.

A djetivos derivados de sustantivos
1. De nom bres referen tes a p ersonas y anim ales:
a) -io -: patrius.
b) -icio-: patricius, aedilicius, tribunicius.
c) -Ino-: divinus, bovinus, equinus.
d) -ico-: civicus, hosticus, poplicus.
2. De nom bres referentes a cosas:
a) -ali-: annalis, navalis (pero tam b ién regalis).
b) -ä rio-: argentarius, ferrarius.
3. Adjetivos de lugar:
a) -ä n o -: urbanus, paganus, oppidanus.
b) -tico -: rusticus, aquaticus.
c) -tili-: aquatilis.
d) -stri-: cam pestris, palustris; agrestis (con disim ilación
de -r -).
e) -ên si-: forensis, atriensis.
f) -tim o -: m aritim us, finitim us.
g) -â ti-: cuias (cf. optim ates, nostrates).
4. Adjetivos de tiem po:
a) -tlv o -: tem pestivus, prim itivus.
b) Podem os incluir en este apartado los adjetivos deriva­
dos de adverbios de tiem po: cras-tinus, hodie-rnus,
noctu-rnus.
5. Adjetivos que indican m ateria:
a) e-yo -: aureus, argenteus, aëneus.
b) -icio-: caem enticius.
c) -n o -: salignus, ilignus.
d) sufijo griego -in o -: prasinus.
6. Adjetivos que significan “provisto de”, “en posesión de” :
a) -ôso -: aquosus, herbosus, m orbosus.
b) -u len to -: lutulentus, virulentus.

240 IN T R O D U C C IÓ N AL LATIN

c) -to -: barbatus, hastatus.
d) -ido-: herbidus, fum idus.

F. A djetivos derivados de verbos

1. Participios y adjetivos verbales activos :
a) -n t-: am ant-, regent-, etc.
b) -tu ro -: am aturus, etc.
c) -äa-: edax, bibax, rapax.
d) -u lo -: credulus, pendulus, bibulus.
e) -bu n d o -: ridibundus, vagabundus.
f) -id o -: de verbos en -ère: calidus, aridus, nitidus, tim idus.
2. Participios y adjetivos verbales pasivos:
a) -to -: amatus, etc.
b) -n d o -: amandus, etc.
c) -bili-, -lis: amabilis; facilis, habilis.
d) - U 0 -: arvos, pascuus caeduud, praecipuus, exiguus, ir­
riguus.
e) -n o -: plenus.
f) -âneo-: praeliganeus, supervacaneus, consentaneus.
3. Adjetivos instrum entales y locales en -tö rio -: deversorius,
cubitorius, sudatorius.

E sta descripción sistem ática funcional n ad a dice acerca del ori­
gen e historia de los sufijos. Muchos de ellos son heredados del indo­
europeo: así, el de los dim inutivos en -lo-; el de agente en -tör-;
los de abstractos verbales -ti- y -tu -; el de los deverbativos m ascu­
linos en -ös (~ör~); *-tro-, *-tlo-, *-dhro- y *-dhlo~, de valor in s­
trum ental; el ta n extendido de los adjetivos en -yo -, el de los p a rti­
cipios verbales en -to -, -no-, -n t-, etc. O tros, en cam bio, son
com binaciones o form as reforzadas de sufijos heredados: -tör-io-,
-tü -d in -, -tü~t-, -tä -t-, -tü -ra -, -ti-ö n -; -culo- com bina u n antiguo
sufijo de dim inituvo *-qo- con -lo-.
O tras form as alargadas de los sufijos heredados se h an creado
por un falso análisis que separó una p a rte del tem a nom inal p a ra
un irla al sufijo : así, farrägin-eus ( < farrägo) se divide erróneam ente
en farr-ägineus, y en tal form a aparece el sufijo en ole-ägineus. De
m odo sim ilar -n o - aparece tam bién como -âno-, -în o -, y -uno-, fo r­
m as que llevan u n a vocal perteneciente en origen a los tem as nom i­
nales. Un caso parecido tenem os en nocturnus, derivado de u n tem a
en r/n *noctur (cf. gr. νύκτωρ, νύκτερος) p o r m edio del sufijo -no-.

GRAMÁTICA HISTÓ R IC O -COMP AR ADA 241
La p alab ra se analizó erró n eam en te com o noctu-rnus, y de ahí se
ex trajo un sufijo -rn o - que vemos ém pleado en otros adjetivos que
indican tiem po, com o diurnus, hodiernus, y m odernus (Casiodoro)
de m odo “ah o ra m ism o” . O tro proceso b astan te frecuente que m e­
rece consideración es el que podem os llam ar de desplazam iento
relacional en u n grupo de palabras. Así, a p a rtir de iudex se crea
el nom bre iudicium , que es una sustantivación de u n adjetivo en
-ius. Tam bién a p a rtir de iudex se crea el verbo denom inativo in d i­
care. H istóricam ente no hay conexión directa e n tre iudicium y in d i­
care, pero el h ablante no conoce la h isto ria y en su m ente establece
una relación e n tre el no m b re y el verbo. De este m odo -iu m se con­
virtió en sufijo deverbativo: desiderium , delirium , im perium .
P o r últim o, conviene ad v ertir que los sufijos ganan terreno a
causa de la infección en tre p alab ras estrecham ente asociadas en
contextos estereotipados. P a ra ilu stra r este proceso podem os to r ­
n a r al p rim e r ejem plo citado, dediticius. El sufijo -icio- se originó
probablem ente en la p alab ra novicius, que puede in terpretarse como
derivado en -io - de u n a fo rm a *novix. Aparece luego en em pticius
y se extendió en la lengua del derecho p a ra designar a personas
allegadas p o r conductos diversos: adoptaticius, adscripticius, con­
ducticius, dediticius. Se aplicaron tam bién esto s adjetivos a cosas
adquiridas y en la lengua del com ercio llegaron a em plearse e n la
descripción adjetival de diversos tipos de bienes, p o r ejem plo pañis
depsticius. En ú ltim a instancia, pues, la h isto ria de u n sufijo es la
sum a de las histo rias form ales de todas las p alab ras en que aparece,
m ateria que excedería con m ucho los estrechos lím ites de este
capítulo.

L as c i a s e s de d e c l in a c ió n y l a s d e s i n e n c i a s c a s u a l e s

El indoeuropeo distinguía ocho casos: nom inativo, vocativo, acu ­
sativo, genitivo, dativo, ablativo, locativo e instrum ental-sociativo
(sobre sus valores véase el capitulo sig u ien te). Este sistem a se sim ­
plificó en las diversas lenguas descendientes p o r diferentes procesos
de fusión que se conocen con el nom bre de “sincretism o”. Así, el
griego fundió genitivo y ablativo y, p o r o tra parte, dativo, locativo
e instrum ental. El ablativo latino reú n e las funciones del ablativo
origina], las del instrum ental-sociativo y las del locativo, si bien
sobreviven algunas form as de locativo con su valor originario. La
discusión de los detalles queda reservada p a ra el exam en del
esquem a de las clases flexivas.
P o r “clase de declinación” o sim plem ente “declinación” en te n ­
dem os un grupo de nom bres que tienen u n a flexión sim ilar.. El tipo

242 INTRODUCCIÓN AL LATÍN

de flexión en indoeuropeo variaba según el tipo de tem a; podem os
co nstatar la existencia de tem as en á, -o (altern an te con e) -el/i,
-eu /u , -i, -ü, -ëu, äu, y en consonantes diversas. E sta m ultiplicidad
de clases flexionales fue reorganizada p o r el latín en las cinco “de­
clinaciones” de las gram áticas tradicionales.

Los tem as en -a

Singular:
N om inativo * - á : 2 gr. χώρα, etc. En latín la vocal se abrevió a
p a rtir de las p alabras yám bicas: rötä, tögä > rota, tögä (brevis
brevians), generalizándose luego a to d a e sta clase flexiva.
Acusativo *-m ; gr. χώρ«ν, ser. aevám. En latín las vocales largas
se abreviaron de m odo regular an te -m final (p. 222), de donde
réginam , etc.
Vocativo *-ä: gr. νόμφοί, probablem ente ide. a.
G enitivo *-äs: gr. χωράς, u. tutos, etc. E sta term inación se con­
serva en lat. arc. ëscâs, viäs, etc., y en la form ula estereotipada
(pater) fam iliâs. Fue reem plazada, sin em bargo, p o r ~äi (pictai,
Virgilio) m odelada sobre el genitivo en -i d e los tem as en -o (véase
in fra). Es probable que el proceso se iniciara en contextos en que
u n adjetivo en -o estuviera com binado con u n n o m bre m asculino
de tem a en -ä: *boni agricolas > boni agricoläi. -aes (Aquiliaes, etc.)
es una com binación de -ae y -äs.
Dativo *-ä + -ei > *-äi: gr. χώρδι. E sta fo rm a se conserva en
lat. are. Menervai, Fortunai, etc. En itálico la -i final caía ante vocal
inicial, de donde lat. are. m atuta. La term inación u su al -ae (para el
desarrollo fonético véase p. 222) se rem o n ta a la fo rm a anteconso-
nán tica generalizada. Nótense las form as dialectales como Fortune,
etc. (véase p. 68).
Ablativo. En indoeuropeo e ra idéntico al genitivo, al igual que
en el gr. χώρας. En itálico se creó u n a desinencia -cid analógica de
-öd (véase in fra ). La -d final se p erdió en to rn o al 200 a. C., de don­
de la term inación clásica -á. En latín arcaico tenem os sententiad,
praidad, etc.
Locativo. *-% añadida al tem a dio lugar al lat. are. Rom di, etc.,
que evolucionó de m anera regular a Rom ae. Nótese que las te rm i­
naciones de genitivo, dativo y locativo de e sta declinación, idénticas
en la época clásica, eran distintas en origen: *-äs, *-äei, *-àï.

2. L as form as con asterisco rep resen tan la s term in acion es indoeuropeas.

GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 243
P lural :
N om inativo *-äs < *-á + es: ser. açvâs, o. scriftas, aasas “a ra e ”.
Es ta l vez esta term inación la que se conserva en el laetitias in sp e­
ratas de Pom ponio (pero véase p. 154). La fo rm a m atrona, de P isau­
ru m (P esaro ), m u estra la p érd id a “rú stic a ” de -s final (véase p. 130).
Sin em bargo, ya en el latin arcaico encontram os -ai (tabelai), fo rm a
debida a la influencia del -o i de los tem as en -o (véase in fra ).
Acusativo *-äs < *ä + ns: scr. açvâs. En itálico -n s fue re sta u ­
rado p o r analogía y -äns en latín pasó regularm ente a -äs. Con el
solo testim onio del latín no p o d ría haberse detectado el estadio
interm edio, pero -ss del oseo (víass) y - / del um b ro (vitlaf) a te sti­
guan -ns. El griego m u e stra u n desarrollo sim ilar: cret. τιμανς.
G enitivo *-5m < *ä-öm. T anto el griego com o el latín reem pla­
zaron esta term inación p o r -söm , procedente del p ro n om bre dem os­
trativo (scr. täsäm , gr. τδων, lat. is-tä ru m , con rotacism o de la -s-
intervocálica; cf. o. egm azum ); de ahí dearum , etc.
Dativo y ablativo. Las desinencias originarias -bhos (galo Ναμαυ-
σικαβο) o -bhyos (scr. açvâbhyas) fu ero n reem plazadas en itálico
p o r u n a term inación nueva: -äis (o. kerssnais) basada en el -ois de
los tem as en -o (véase in fra ). P a ra el d esarrollo fonético latino
-ais > -eis > -ïs véase p. 223. E jem plos latinos arcaicos de los g ra ­
dos interm edios son soveis = suis y nuges = nugls. En ciertos n o m ­
b res se reconstruyó la oposición m asculino-fem enino utilizando ¡a
term inación -bus de las o tra s declinaciones: deabus, filiabus. E stas
form as tuvieron cierto éxito en la lengua vulgar; fem inabus, etc.
Los m asculinos de la flexión en -ä se declinan igual que los fe­
m eninos, pero aparece u n a -s en ciertos n om bres com puestos: hos-
ticapas, paricidas.

Los tem as en -o

Singular :
N om inativo *-s. Sobre -o s > -us véase p. 223: dom inus.
Vocativo. M uestra el tem a p u ro con el grado e de alternancia:
dom ine; cf. gr. άδελφε.
Acusativo *-m. Sobre -o m > -u m véase p. 223; dom inum ; cf.
gr. δοΟλον.
G enitivo *-o-syo: gr. ΐπιτοιο, scr. açvasya. E n céltico y en itálico
e sta term inación fue reem plazada p o r una -l de origen oscuro. Ad­
viértase que ésta n o e stá u n id a a la vocal tem ática -o-, pues el latín
arcaico distingue p erfectam ente e n tre una -i originaria y el d ip ­
tongo -ei: Latinl (genitivo singular), pero virei (nom inativo de p lu ­
ra l). P or tanto, la -i no procede de -oi; es u n sufijo de derivación

244 INTRODUCCIÓN AL LATIN

que tiene la m ism a entidad que el elem ento -o form ador del tem a.
Se lo h a puesto en conexión con u n sufijo adverbial -i que tiene el
sán scrito (véase p. 292) y tam b ién con la -l em pleada p a ra form ar
fem eninos (rëg-ï-na). [ N o t a 29.] En su origen puede haber sido
un sufijo form ad o r de adjetivos dotado de u n significado general de
“perteneciente a, conectado con”. Ello co ncordaría con el uso sin­
táctico del genitivo com o caso adjetival. Los denom inativos m ascu­
linos del tipo rathi “conductor de c a rro ” y los fem eninos como
rájñí, lat. regl-na, rep resen tan o tra s especializaciones del m ism o
su fijo .3
Dativo *-öi < **o + ei: gr. ΐτπτωι. La o se abrevió en itálico
cuando la p alab ra siguiente em pezaba p o r consonante. Un ejem plo
latino arcaico es N um asioi = Numeriö. A nte vocal la -i se perdió, y
fue -ö la term inación que se generalizó en latín.
Ablativo *-5d: ser. açvâd. Se conserva todavía en lat. are. Gnai-
vod, poplicod, etc. P a ra la p érd id a de la -d véase p. 227.
Locativo * -o + í. Cf. gr. οϊκοι. El oseo, sin em bargo, presenta -ei:
lúvkei “en el bosque”. Lat. -ei (Delei) e -ϊ (dom i, belli) pueden
rem o n tarse tan to a -oi com o a -ei. E sta fo rm a casual sobrevive en
latín sólo d e m odo esporádico, habiendo sido suplan tada p o r la del
ablativo.

P lu ral :
N om inativo *-ös < **o + es: ser. açvâs, o. Núvlanús = “Nolani”.
E n latín esta term inación fue reem plazada p o r -o i bajo el influjo
de los dem ostrativos, desarrollo paralelo al del griego. Sobre el
desarrollo fonético oí > oe (poploe, canto de los salios) > ei (ser­
vez, etc.) > e (ploirum e) > l (servi, etc.) véase p. 223. En textos
dialectales aparecen form as alargadas -eis, -es, -is, con -s tom ada
d e la tercera declinación: leibereis, m agistres, duom vires, m inistris.
Acusativo * -o -n s: cret. έλεύθερονς. S obre el desarrollo fonético
latino -ores > -os véase p. 225.
G enitivo *-öm < **o 4- óm. Se conserva en latín arcaico con
la regular abreviación de ö an te m , R om anom , etc. Este tipo de
form as eran aún frecuentes en la época arcaica (verbum , inim icum ,
P lau to ), y se m antienen en la fraseología conservadora de la reli­
gión y el derecho : deum , trium virum , n u m m u m , etc. La term ina­
ción norm al -ö ru m se creó analógicam ente sob re -ärum de los
tem as en -á (véase su p ra).
Dativo y ablativo. La term inación latina se rem o n ta a la del ins­
tru m e n tal indoeuropeo en -öis: gr. ϊπττοις, ser. açvâis, etc. El dip­

3. V éase T . B u r r o w , The Sanskrit language.

GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 245
tongo original se ve todavía en el pelígno suois cnatoís. Pesto cita
u n a form a arcaica privicloes. G rados del m ism o proceso fonético
son -eis (castréis), -ês (prenestino sueque = suisque) y finalm ente
el -is del latín clásico.
Los nom bres n eu tro s de tem a en -o p resen tan la antigua desi­
nencia -m de nom inativo y acusativo de singular. En el p lu ral la
term inación -a se rem o n ta a u n colectivo singular fem enino en -á
(de ahí la construcción griega con verbo en sin g u la r). En las pala­
b ras yám bicas com o iügd se p ro d u jo la regular abreviación en iügä
y acabó p o r generalizarse esta fo rm a de la desinencia.
Los nom bres en -io - (-iu s) tienen u n nom inativo de singular
dialectal en -is: Caecilis, etc. El vocativo d e singular es en i: fili
(adviértase que m i rem o n ta a u n genitivo enclítico *mei o *m oi).
F o rm as posterio res del tip o filie son innovaciones analógicas. E n el
genitivo -il se co n trajo en -i, pero tam bién en este caso la analo­
gía restau ró la u nidad de la declinación (el p rim er ejem plo d e -il
en u n nom b re aparece en P ropercio). La contracción en el locativo
de singular y en el nom inativo y dativo de p lu ral no se pro d u jo
h asta que -ei hubo pasado a -i. De ahí que en latín arcaico el loca­
tivo -iei se distinga claram ente del genitivo -l. Lo m ism o puede
decirse del nom inativo de p lu ral -iei y del dativo y ablativo d e p lu ­
ral -ieis, en los que la contracción no podía tener lugar m ientras
no se p ro d u je ra el paso de ei a l.
La evolución fonética fue responsable d e la creación de u n a se­
rie de dobletes en la declinación de la p a la b ra *deiwos. *deiwos y
*deiwom daban regularm ente *deios, *deiom > deus, deum; pero
donde no seguía -o se conservaba la w: deiitñ > dim. A p a rtir de
cada una de estas variantes se creó u n paradigm a com pleto : deus
y divus.
Los nom bres en -ro -s perd iero n p o r síncopa la -o - y subsiguien­
tem ente -rs > ers > err > er, de donge ager < *agros, sacer < *sa­
cros. El vocativo *-ere perdió la vocal final, p ero se la restau ró en el
habla vulgar; de ahí las form as p lau tin as com o puere, etc.

La tercera declinación

Las term inaciones de la tercera declinación latin a son el resu l­
tado de la fusión de las de los tem as en consonante, p o r una parte,
y de los tem as en -i, p o r o tra. La tab la que sigue m u estra la situ a­
ción original en indoeuropeo:

246 INTRODUCCIÓN AL LATÍN

temas en -i temas en consonante
Singular: Nom. *owi-s duc-s
Voc.
Acus. *owi-m dúc-rfi
Gen.
Abl. *owei-s o *owi-os düc-es o -os
Dat. *owei-ei o *owi-ei düc-ei
Plural : Nom. *owei-es duc-ës
Acus. *owi-n$ duc-xts
Gen. *owi-öm duc-öm
Dat. *owi-bhos
Abl. duc-bhos

En los tem as en -i hay que distinguir e n tre la declinación de los
sustantivos, con acento en la raíz (*ów -i-os) y la p ro p ia de los ad je­
tivos, de sufijo tónico y en grado pleno (*ow -eí-s). El esquem a ex­
pu esto incorpora form as procedentes de am bas series. Los nom bres
con -i sufijal juegan u n im p o rtan te papel en el sistem a derivacional
del indoeu ro p eo .4
Tem as en consonante (p ara particu larid ad es de los tem as en líqui­
da véase in fra).
Singular:
N om inativo *-s: vôx, rëx, iudex, etc. A dviértase que la oclusiva
d ental final del tem a se asim ila: pës < *pëd-s, ferëns < *ferent-s.
Acusativo * -m > -e m : rëg-em , iüdicem , etc.; cf. gr. φύλακα.
G enitivo *-es: lat. are. Apolones, Veneres, -es > -is (p. 222). El
grado de alternancia *-os (gr. φύλακος, etc.) se en cu entra en textos
dialectales, especialm ente de P ren este y de la Ita lia m eridional, has­
ta la época del Im perio: nom inus, regus, Veneras, Diovos.
Dativo: *-ei: lat. are. Apolonei, salutei, virtutei; > clás. -i, cf.
p. 223: régi, etc.
Ablativo. El indoeuropeo no poseía u n a desinencia, específica p ara
este caso (salvo en los tem as en -o). La -e del la tín puede rem o n ­
tarse al locativo en -Ï (se conserva en el dativo griego : φύλακι). En
los tem as en -i se desarrolló u n a fo rm a en -id sob re el modelo de
-öd (de donde tam bién -ad, véase su p ra ). E sta term inación -id se
encuentra tam bién ocasionalm ente en tem as consonánticos : opid,
coventionid.
Locativo. Algunos n om bres tienen form as específicas de locativo
caracterizadas p o r u n a term inación -i sacada de los tem as en -o:
rüri, Carthagini, tem peri.

4. V éase T . B u r r o w , The Sanskrit language.

GRAMÁTICA HIST ÓBICO-COMP AR ADA 247

Plural :
Nominativo. La desinencia originaria *-ës, conservada todavía
en oseo (hum uns, con caída de ë p o r síncopa, = hom inés), fue reem ­
plazada en latín p o r -ës, que co rrespondía en propiedad a los tem as
en -i (véase in fra ): rêgès, etc.
Acusativo *-ns (gr. φύλακας con a < n) en itálico > ens, de
donde -ës de acuerdo con p. 225: vôcës, rëgês, etc.
G enitivo *-öm (gr. φυλάκων) evoluciona regularm ente a -ö m >
um : rëgum, etc.
Dativo y ablativo *-bhos se añadía en origen directam ente a la
consonante del tem a, como m u estra el ser. väg-bhyas, de väc = vöx.
Esperaríam os, p o r tan to , *rëgbus. La -i- de rëg-i-bus, etc., es un
préstam o de los tem as en -i.
El nom inativo singular de los nom bres n e u tro s era el tem a pu ro :
tac < *lact. El testim onio del gr. φέροντα y el ser. bharanti sugiere
que en el p lu ral la desinencia originaria era -9 (p. 2 17).5 El latín
presenta, com o era de esperar, -ä (nom ina), p ero este testim onio no
puede igualarse directam en te con ser. näm än-i, dado que conser­
vam os resto s de u n estadio a n terio r diferente. En efecto, la p ala b ra
que significa “trein ta” , tñ g in tü “tres series de diez”, presenta una
-à, cf. u. trioper “tres veces” y o. p etiro -p ert “q u a te r”, donde -o se
rem onta a u n a *-ä itálica. D ebem os concluir, p o r tanto, que la de­
sinencia indoeuropea de n e u tro p lu ral -a, que h ab ría dado -á en
latín, fue su stitu id a en u n p rim er m om ento p o r la -á de los n eu tro s
de tem a en -o, la cual se h a b ría abreviado luego según hemos vis­
to ya.

Alternancias en la declinación
Los tem as consonanticos del indoeuropeo m u estran a m enudo
alternancias vocálicas en la sílaba final del tem a. Podem os d istin ­
guir varios tipos. Algunos tem as en oclusiva p resen tan una vocal
larga en el nom inativo singular y el grado norm al en los dem ás
casos. Ejem plos latinos son pës: pëdis, abiës: abiëtis, pariés: parie­
tis. En general, sin em bargo, el latín h a igualado analógicam ente los
paradigm as: vöx: vöcis (pero nótese el verbo denom inativo vacare).
Los tem as polisilábicos en -s de nom bres m asculinos y fem eni­
nos p resen tan u n a alternancia sim ilar: Cerës: Cerëris, pubës, pu b ë-
5. E sta ecuación h a sido im pugnada por T. B urrow (“T rans. Phil. S o c.”,
1949, p. 46). Los p lurales n eu tros varían con sid erablem en te y p ueden ser r e la ­
tiv a m en te recien tes. E n védico y en h e tita aparecen form as con vocal larga
(het. w idar “a g u a s”) y a veces alargad as con - i Ga que se ve e n het. k u ru ri,
ser. nam ani). M uy bien pudiera ser que esta - i sea su fljal y paralela al sufijo
larin gal - H que subyace en la -a de colectivo ( < *a H ). Si e s te análisis es co­
rrecto, debe desaparecer de los m anu ales.

248 INTRODUCCIÓN AL LATÍN

ris, arbos: arböris. Tam bién en este caso es h ab itu al la igualación
analógica: honös, honorem, etc. A dviértase que la -s- intervocálica
experim entó rotacism o y la - r - resu ltan te se in tro d u jo tam bién en
el nom inativo : honor, arbor, con la regular abreviación de o en síla­
ba final (p. 223). Tam bién m ulier parece proceder de *mulies, dado
que el adjetivo derivado m uliebris debe rem o n tarse a *m ulies-ris
(p. 231). El tem a original en -s de estos nom bres aparece claro en
sus derivados: honestus (con grado e), arbus-tum .
Los tem as en -s n eu tro s p resen tan grado o en el nom inativo
de singular y grado e en los dem ás casos; de ahí el tipo *genos:
*genes-es > genus: generis. Tam bién aquí se p ro duce nivelación
analógica: robur, p ero aún robus en C atón, y el derivado robus-tus;
cf. -fulgur, pero lat. are. fulgus (F e sto ).
Los tem as en -n m asculinos y fem eninos tam b ién experim enta­
ban alargam iento de la vocal del tem a en el nom inativo de singular,
desapareciendo la nasal ya en indoeuropeo. Los dem ás casos p resen ­
ta n grado norm al (gr. φρήν, φρενός) o grado cero (gr. άρήν, άρνός).
Έ1 latín ofrece u n solo ejem plo de este últim o caso: caro: carn-is.
Típicos ejem plos del grado norm al son hom o: h om inis y ordo:
ordinis. Pero tam bién en este tipo la nivelación analógica h a an u la­
do las alternancias vocálicas: serm ö: serm önis, lien: liënis. P o r lo
que m ira a los neutros, el ser. ñama, näm nas ap u n ta a u n a declina­
ción original *nöm -n, * n ö m n -e/o s que d a ría en latín *nömen,
*nómnis. nöm in-is, etc., suponen *nömenis, con extensión de -en-
a toda la declinación.
En los tem as en - r el nom inativo singular se fo rm a alargando
la vocal del tem a: gr. πατήρ, pero lat. patër con abreviación regular
de la vocal. El grado norm al aparecía originariam ente en el vocativo
y acusativo de singular y en el nom inativo de p lu ral (gr. πάτερ,
πατέρα, άνέρες). En los dem ás casos era de regla el grado cero (gr.
πατρός, etc.). En latín, sin em bargo, se generalizó el grado cero ex­
cepto en el nom inativo : pater, patrem , patris, etc. Los nom bres en
-tô r presentaban tam bién en origen alternancia vocálica, pero la vo­
cal larga acabó p o r generalizarse a todo el paradigm a, produciéndo­
se además, naturalm ente, la regular abreviación en la sílaba final del
nom inativo de singular.

Tem as en -i

Las alternancias vocálicas de la sílaba final del tem a (ei: i) pue­
den verse en el esquem a con que iniciam os el estudio de la tercera
declinación.

etc. com o m onti-. p ro p ia de los te ­ m as consonánticos. Sin em bargo.) que puede provenir de un grado alargado -éi-s.] Acusativo. De m odo general. desde luego. los tem as en -i han adoptado la term inación -e m de los te ­ m as consonánticos. loucarïd. m orti-.. A dviértase que en el participio de p re ­ sente se em plea -ë cuando es predom inante el valor verbal. comenzó en época tem prana. [N o ta 30. Dativo. o bien como fenóm eno dialectal (cf. vigil y m ugil suelen considerarse tem as en -i a pesar de sus genitivos de p lu ra l pugilum . acabó p o r generalizarse la -é de los tem as conso­ nánticos. pero el proceso no· se com pletó h asta la época imperial. Si ello se debe a causas fonéticas (síncopa) o b ien a la influencia de los tem as consonánticos. -is se ha introducido p o r in­ fluencia de los tem as consonánticos . etc. tussim . etc. etc. partí-. puppim . mors. aedës. Sobre la introducción de la term inación -id en los tem as consonánticos véase supra. luego se reconstruyó äcris com o form a específica del fem enino. fam és. el nom inativo tiene la form a m ons. etc. e -%c u an ­ do lo es el adjetival. parti. o. form a que en origen servía tan to p a ra el m asculino com o p a ra el fem enino. púgil. . así como en adverbios del tipo sta tim y partim . clás. -äd: lat. sin em ­ bargo. etc. Genitivo. pons. partis. Algunos tem as en -i tienen el nom inativo de sin ­ gular en -ës (caedès. cuya form a anteconsonántica. sitim . etc. responsable del paso de los adjetivos en -ri-s como äcris al tipo Acer. *-eis d aría en latín -is. etc. etc. La form a esperada aparece en hostis. sin em bargo. L a antigua fo rm a -im se conserva todavía en ciertos nom bres de c a rá c ter técnico . ovés. *-eiei evolucionó regularm ente a -eei > ei. *-ei-ës evolucionó regularm ente hacia -ës: pariés. La introducción de la term inación -ës. pars. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 249 Singular : N om inativo *-s. constituye la base de la term inación clásica -i: parti.. Ablativo. Acusativo * -i-ns > is. Tam bién en este caso el latín creó una form a especial en -id sobre la analogía de -öd. p onti-. ovis. partis. es difícil precisarlo. -ei. arc. ovl. La sincopa es. civis. P lural : Nominativo. vigilum y mugilum . restim . aidil = aidilis). La pérd id a de su sílaba final suele explicarse com o hecho de analogía según el genitivo pugil-is. En ciertos tem as. que es la form a regular clásica. etc.

que es la te rm in a ­ ción indoeuropea. El dativo en -ü e ra en origen u n locativo que en indoeuropeo p resen tab a el tem a p u ro en -eu (o tal vez -éu). Es m ás verosím il que en Ios- tem as en -u tengam os un a interacción de las term inaciones de n o ­ m inativo y acusativo de p lu ral basad a en la sim ilitud accidental del nom inativo en -ês y el acusativo en -es de los tem as consonánticos (véase s u p ra ). senatuos m u estra la desinencia -os ya exam i­ nada. partibus. 216). *-eu-es. El nom inativo-acusativo de p lu ral term in a en -ia. -ü -d (véase supra) : castüd. que no tiene paralelo en o tra s clases flexionales.. etc. *-u-ns. que es en su origen el acusativo p lural n eu tro del tem a interrogativo qui-s. E sta term inación sobrevive en tri-gintd. con la term inación p ro p ia de los tem as en -o. El nom inativo-acusativo de los neu tro s de tem a en -i era el tem a puro. Tem as en -u (cuarta declinación) Las alternancias vocálicas de esta declinación recuerdan las de los tem as en -i: *-u-s. La form a clásica -ü s procedería. Algunos p u n to s m erecen co­ m entario especial. P lural : El nom inativo *-eues ten d ría que h ab er evolucionado a *-uis a través de *-oues (p. o bien a *-eu-ei. según algunos estudiosos. -ü s debe rem ontarse. form a del dativo que tiene p a ra ­ lelos en o tras lenguas. El dativo en -u l (lat. etc. [*-üd]. pero en indoeuropeo este caso se form aba p o r alargam iento de la vocal del tem a. senatu-is tienen la term inación correspondiente a los tem as consonánticos. Encontram os. caso en el que e ra p roducto regular de -u-ns. exem plar. Así pues. -ú s: m anus. C iertos adjetivos sustantivados en -ri y en -li p resen­ ta n pérd id a de la vocal final: animal. *-u-bhos. en ta n to que lat. adem ás. Que este p réstam o se produjo en época m uy tem p ran a lo m u estra la form a aislada quia. Se regis­ tra n ciertas innovaciones analógicas esporádicas: dom u-is. * -u (u )ó m . El latín creó u n a form a especial p a ra el ablativo. pues. etc. calcar. D ativo-ablativo *-i~bhos > -ibus: civibus. manü. *dulci > dulce. 222) : *mari > mare. *-u-os o *-eu-s. partium . * -u-m . are. El . tal vez p o r contracción de *-ia. are. en la lengua vulgar las form as tipo senat-i. El genitivo singular -eu -s evolucionó de m anera regular en itálico a -ous y de ahí a lat. pasando a -e la -i final (p. a la term inación del acu­ sativo de plural. etc. tribunal.250 INTRODUCCIÓN AL LATIN G enitivo * -i-ö m > -iu m : civium. * -(u )u -ei. *levi > leve. de u n a form a sincopada *-ou-s. la -a del latín (y del griego) puede considerarse tom ada de la -ä de los tem as en -o (véase su p ra ). senatuei) se rem o n ta a * -(u )u -e i.

exercitum . GRAMÁTICA HISTÓRICO-COM PAR ADA 251 genitivo de p lural *m anu-öm > m a n u -ö m > m a nöm > m anum : passum . râ-m . nom inativo y acusativo. form a conservada ocasionalm ente en latín arcaico : rabiës.). En el dativo- ablativo de p lu ral se en cuentra en ocasiones la form a esperada en -u -b u s (arcubus. El pu n to de p a rtid a fue el acusativo *diëm < *diëu-m (véase in­ fra ).. Ha d e­ saparecido de m odo regular. o tro s e ran abstractos denom inativos con dobletes en -ia (luxuries. P lu ral : rës. diei. pero sólo diës y rës p rese n ­ ta n paradigm a completo. m acië-s. p ero en general h a triu n fad o la -i. procede regularm ente de *rëies y *rei-ns respectivam ente. arc. e tc . facië-s. lâbës. En el ■ablativo encontram os la -d itálica en la form a falisca foied “hodie-’. quiës es un antiguo tem a en -i *qui-ei~. dië-s. O tros. La fo rm a disilábica -u u m se debe a la analogía con los tem as en -i: civis : civium : : m anüs : m anuum . quercubus. El genitivo tiene la term inación -ru m que . Vemos a la lengua em peñada en la ta re a de crear una nueva clase flexiva de tem as con vocal larga. La quinta declinación [ N ota 3 1 ] E sta clase flexional latin a se form ó a base de un grupo h e te ro ­ géneo de nom bres. dië. De hecho.procedente de los tem as en -i: m anibus. lat.). spëres y el verbo denom inativo spërare). adem ás.eran originariam ente -ië-s. con la -a de los tem as en -o que se había con­ vertido en term inación característica del n eu tro p lural p ara el n om i­ nativo y el acusativo. del cual se fo rm a el nom inativo caracterizado p o r la -s h a b i­ tu al: diës. etc. En el dativo de singular *rëi-ei > *rëi > rël > rei > re (todas las form as que no llevan asterisco están atestig u ad as). pocos nom bres de esta declinación tienen el p aradigm a com pleto que figura en las gram áticas escola­ res. en cam bio. surgieron de tem as en diptongo largo. El genitivo de singular de los tem as en -ië. algunos nom bres hete- róclitos: fam és. spës e ra u n antiguo tem a en -s (cf. En los n eu tro s el nom inativo-acusativo de singular -ü (genü) en lugar del esperado *genü puede rem o n tarse a antiguas form as del plu ral o del dual. dii). Esta term inación fue reem plazada por la -i de los tem as en -o: dië-l (nótense los diversos desarrollos fonéticos. Hay. etc. etc . *rëi-m (ser.). Algunos eran ab stracto s verbales en -ië (alte r­ nando con -i) : acië-s. * diëu-m (véase infra sobre lu p p ite r). En el p lu ra l la fo rm a indoeuropea en *-ü ha sido sustitu id a p o r -ua. etc.

En los casos oblicuos *dyew-es. había perdido en indoeuropeo el segundo elem ento del d ip ­ tongo en el acusativo de singular *g*ö-m: gr. Tem as en diptongo El indoeuropeo *näus “nave” pasó en latín a tem a en -i: nävis. Éste fue el tem a que se generalizó. El resto de su declinación se h a reconstruido sobre u n tem a consonántico su v-: su -em (en lugar de * sü-m ). con la excepción de vl-s. Iu -p ite r es u n antiguo vocativo de *d yeu-pater = gr. El segundo elem ento del dip­ tongo se perdió en el acusativo de singular: * d yë-m (gr. 216 sobre eu > ou). dyäm ). gr. pasando al latín p o r p réstam o (véase p. βώς). dór. Algunos nom bres irregulares Existe u n grupo m uy antiguo de nom bres n eu tro s caracterizados p o r una -r en el nom inativo-acusativo de singular y p o r una -n en . La declinación latin a se reconstruyó sobre esta fo rm a del tem a: bovem. etc.252 INTRODUCCIÓN AL LATÍN ya hem os estudiado : dié-rum . etc. *g«ow-ei. > Iovis (p. etc. Tem as en -ï y en -ü Todos los nom bres con tem a originario en -i p asaro n a tem as en -ï en latín. *dyëus tiene u n a h isto ria sim ilar. P o r su-ibus encontram os tam bién sü-bus. Ζην. gä-m . En el dativo y ablativo de plural bübus continúa *g«ou-bhos. ser. respectivam ente (en V arrón aparece el genitivo v l-s). etc. A p a rtir de él se creó u n nuevo nom inativo diës (véase su ­ p ra ). dór. 47). etc. βων. En el dativo y ablativo -bus se une directam ente al tem a en -ë: dië-bus. sus tiene u n genitivo de singular suis. de donde bonis. q u e es el resultado regu­ lar de *suues. sino que se deba m ás bien a la influencia de b ü -b u s (véase in f r a ) . Ζεϋ w - τερ. ser. En los dem ás casos el tem a aparecía así: *gvow-es. La p alab ra que designaba al buey.. gäus. bovï. En el p lu ral tiene flexión de tem a en -s. La fo rm a sü -b u s es probable que no descienda d irectam ente del indoeuropeo *sü-bhos. spës: spëres. böbus ha tom ado su vocal de los otros casos o bien se tra ta de una fo rm a dialectal con paso de ou a Ö. que tiene com o acusativo y ablativo regulares υϊ-τη y vi. de m odo que lo vem reem pla­ zó al original diem . que se había especializado en el significado de “día”. A p a rtir de esta fo rm a se creó u n nuevo nom inativo bös en osco- um bro. vires. bovés. *g*öus (ser. por analogía con o tro s m onosílabos como m ös: môres.

a p esar de su apariencia. can es en la tín arcaico (Varrón. 6 p ero en este caso los hechos de flexión son m ás com plicados. L. iecur debe h ab er tenido un genitivo *iecines (cf. p ero las dem ás lenguas sólo m u estran fragm entos dispersos. y se creó u n nuevo nom inativo. P o r el testim onio del latín se puede suponer u n tem a con grado re ­ ducido *Jcu3 n. Dos son los sufijos em pleados p o r las lenguas in d o ­ europeas p a ra fo rm ar el grado com parativo de los adjetivos. La evolución fonética h ab ría producido en latín un paradigm a"enorm em ente irreg u lar: *cö. Con el caso propio de la com paración (véase 6. Se n i­ veló en canem. lit.. El nom inativo latino e stá rehecho sobre la base del genitivo iuven-is. w atins (gen. p ero se le creó uno analógico iecoris. Se tra ta . sg. Así. sino que el sufijo indicaba que la cualidad designada p o r la raíz estaba p rese n ­ te en u n grado indefinido : *mag-ios significaba “gran dote”.. al que puede añadirse otro sufijo e /o n (gr. *eonem. que a su vez dio lugar a u n nuevo nom inativo itiner. “d e­ m asiado grande”. que se entrecruzó con la form a antigua p a ra d ar la clásica iecinoris. yünás. scr. en tanto que el sánscrito p resen ta -n (gen. E ste tipo de flexión ap a­ rece am pliam ente docum entado en h etita. el no m b re del “agua” m u estra u n a -r genera­ lizada en inglés (water) y en alem án (W asser).. En gótico la declinación es wato. Lo m ism o ocurre con iter. 32). en el que el antiguo *itinis y el analógico *iteris se com binaron p ara fo rm ar itineris. . El ejem plo latino m ás claro es fém ur. etc. y a p a r ­ tir del contexto surgieron los significados “m á s bien grande”. -ιων < * -is-ö n -). P artiendo del gr. invents. yaknás). canis. etc. com o en el caso de iuvenis. El adjetivo así modificado no significaba en un principio “m á s . yúvánam . 7. yúvd. en ta n to que a p are ­ ce u n a -n en el sueco vatn. Suö podem os reco n stru ir el nom inativo indoeuropeo * k u (u )ö (n ). u d -n á s). en realidad. no es un tem a en -i. quanis. κυνός. çvâ. Lo m ism o puede decirse de ca n is. scr. scr. scr.”. L. Los ADJETIVOS Los grados de com paración Comparativo. κόων.). GRAMÁTICA H ISTÓRICO-COMP ARAD A 253 los dem ás casos. Uno es -ios (con u n grado alargado -iös y u n grado cero -is-). sg. según p u e ­ de verse p o r su genitivo de p lu ral iu ven -u m y su derivado iuven-cus. fem inis “m uslo”. cuyo genitivo sería *kun-os (gr. etc. Que no es u n tem a en -i se ve bien claro p o r su genitivo de p lural can-um . El griego tiene υδωρ como el um b ro utur. canis. çunâs). de u n tem a en -n: cf..

sin em bargo. > maior. senex: senior. (2) probables form as sincopadas del sufijo -is-. m inus no es. Este sufijo. etc. 293). ultim us.en intim us. fu r­ ther. extim us. O tra form a alargada del sufijo es -sim us. m a g-is-ter. cuyo valor originario —en opinión de Benveniste— era la designación del m iem bro extrem o de un grupo. se em pleó en latin p a ra caracterizar p ares co n trastantes: dexter. en ing. adverbios). U nido à tem as nom inales term inados en -r y -l. la -s. m in -is-ter. p ro ­ piam ente hablando.254 INTRODUCCIÓN AL LATIN Sintaxis.en ciertos contornos fó n ico s). dëm us.> -ssim o . que es la fo rm a co n trastatív o -separativa de in: inter-ficio “pon er aparte. alter. u n com parativo.se com binó con -to . cf. etc.c m o . Ello puede verse todavía en el adverbio inter.. este sufijo quedó deform ado p o r cam bios fonéticos": .p a ra d ar el sufijo -isto . p o r ejem plo. δεξιός: άρισ-τερός.intervocálica pasó a -r-. El sufijo no se u nía al tem a del positivo. El nom inativo p resen ta grado alargado que. inter-eo.. com o en el caso de honós. en la que la s tiene orígenes varios: (1) . *maiösem. Su valor era con trastativ o y separativo. sino u n sustantivo neutro *m m uos del que deriva el verbo denom inativo m inuere. other. p. m ater-tera (como opuesto a am ita). surgió de la com ­ binación d e -is. etc. se generalizó a toda la flexión.que acabam os de estudiar: sin-is-ter. Como e ra de esperar.aparece en los num erales ordinales (véase in fra). etc. ten ía u n a función “com pletiva” (B enveniste). tenía en u n principio valor de referencia espacial como en su m m u s ( * su p -m o -s) “el que está en el to p e”. p rim u s (* p ñ s -m o -s ). El otro sufijo de com parativo. estab a en origen adscrito al segundo elem ento de p ares opuestos: gr. s e com ­ binó con -is. En algunas palabras aparece com binado con el -is. in fi­ m us. -to . el significado “m ás bien grande exam inado con relación a u n determ inado m odelo” evolucionó a “m ás grande que”.que aparece. optim us. El sufijo -m o . en los que servía p a ra indicar el m iem bro que com pleta un grupo dado. sw eetest (gr.(pessim os < *ped-tem o -). uter. Tam bién en el superlativo encontram os dos sufijos de funciones originales distin tas.t em o . prefirió el sufijo -mo ( . es decir. echar de lado”. m aiôrem. extendiéndose analógicam ente la inno­ vación al nom inativo de singular: *maiös. ήδιστος). que aparece en ing. que tenía u n valor “abso­ lu to ” : m ag-nus “grande” com o opuesto a m ag-ios “grandote” . En o tras palab ras: el com parativo se form a con u n a raíz diferente: bonus: m el-ios. La form a m ás ca­ racterística del sufijo superlativo latino. nequam : nequior. -is-sim o -.t . En suprem us. El n eu tro singular m aíus es el resu ltado norm al de *mazos < *m ag-ios (p. extrëm u s el sufijo se ha añadido a antiguas form as de in stru m en tal (véase infra. inter-dico “señalar como excluido”. El latín. 224).con -s cm o-. -tero.

El tem a com parativo p ié-yes-. 224) > acerrim us. de modo sim i­ la r pulcherrim us < *pulchro-semos. 167. plous.al lat. p roporciona u n a buena basé *pleis-¿mo. de m odo que el lat. el sustantivo n eu tro plous (frecuentem ente em parejado con m inus) reem plazó al com parativo afectando entonces a la form a del superlativo: de ahí plüs.*plë-is-em o . 218). plürim us.que h ab ría dado en latín pleör. *plewes (gr. . respectivam ente. El latín p resen ta ejem plos de am bos procedim ientos. Luego. pué- de considerarse sim plem ente como u n ejem plo m ás del socorrido m étodo de afectar arcaísm o sustituyendo la ü clásica p o r oi (véase p. T am b ién F esto m odernizó *pleisima en piísima. clás. nom inativo y acu ­ sativo. respectiv am en te. GRAMATICA HISTORICO-COMPARADA 255 *facil-s. 232 sobre -ls~).7 Podem os.plirim o-. m ientras que el n eu tro singular. Sobre la form a vulgar d el fem en in o illae. πλεΐν (acusativo) y en el superlativo πλειστος. El ploirum e de CIL. 8. are. is-ta. El verdadero com parativo *plë-yôs puede é sta r en el origen del pleores del Carmen Arvale.m o-s > *acrs-sam os > *acers-sam os (p. véase p.. piísim a conservado p o r Festo. ille ha sustituido a u n antiguo olle que un ía ol 7. etc. πο λύ ς). re sta u ra r el siguiente hipotético estado de cosas: *plëyôs. plürim us. sea p o r la com binación de tem as diferentes. gr. Todavía no se ha dado u n a explicación totalm ente satisfactoria de plüs. que puede ser la base del lat. πλέος). I2. P o r otra parte. sea p o r la adición de p artícu las deícticas (fenómeno que podem os llam ar del “este-de-aq u í” . are. hom ér. is-tu d está com puesto del tem a anafórico i. “ese-d e-ah í”) . los cuales e stá n form ados sobre la raíz *pel “llenar” (lat. plé-is que aparece en el gr. y (2) los p ronom bres personales.y del dem ostrativo *tod. (1) presen tan tem as en e /o y en ά p ara m asculino y femenino. En el genitivo y dativo de singular tienen form as com unes a todos los géneros: -lus e -i. plüs no sería en origen m ás com parativo que su contrario m i- nus. LOS PRONOMBRES Hay que distinguir dos grupos: (1) los tem as dem ostrativos y el relativo-interrogativo-indefinido. pues. is-tu d . si bien la presencia del rotacism o indica que la fo rm a tra n sm itid a ha sido parcialm ente m od ern izad a.8 En m uchas lenguas los dem ostrativos tienden a asum ir form as reforzadas. Es evidente que son form as em parentadas con los adjetivos que significan “m ucho” en otras lenguas (cf. *acri-s. term in a en -od (> ud) : is-te. tenem os u n sustantivo n eu tro de la m ism a raíz.m o -s > facillim us (p. 9. p lë-nus).

. E n indoeuropeo era e-syo (ser. hanc. *häm-ce. y que acabaría incorporándose a la flexión (sobre el genitivo como caso adjetival véase in fra pp.). lo cual im plica u n a pronunciación eiius confirm ada p o r la grafía eiivs de las inscripciones. 230). iste. ipse. no tiene paralelo en o tras lenguas. etc. ghä. kësâm = (is)-tö ru m . ul-trä. y se h a pensado que el latin añadió a e sta fo rm a la -s habitual en el genitivo (cf. no apareciendo cui h asta la época augústea. O tros estudiosos p reten d en explicar la term inación p o r cuius. Los o tro s genitivos p ronom i­ nales serían sim ples im itaciones de quoius. El tem a en -i aparece tam bién en form as del p lu ral de procedencia ep ig rá- flica: heis. ille ille resu lta de u n a alteración del lat. olle es u n a com binación de ol y . De los re sta n ­ tes casos sólo el genitivo p lu ral exige com entario.). arc. cuius < *quo-syo-s (cf. *hod-ce > hunc. öl-im ) b ajo la influencia de is. form a que se rehízo en hice p o r analogía con el n eu tro hocc < *hod-ce.en P lau to (hic). adjetivo en -ios que sobrevive aú n en el quoius de Plauto. De quoius analizado com o quoi-us se ex trajo u n tem a quoi. que con la adición de la p artícu la -ce (frecuen­ tem ente en su fo rm a plena en latín arcaico) da lugar a la bien conocida declinación clásica de este p ronom bre: *hom -ce. véase in fra). quorum . el tem a ap a­ rece como ho-. que en Plauto aparece como quoll y quoi. dio lugar a quoiei (así en latín arcaico). asya). El m asculino -ó ru m es u n a innovación analógica. olle (cf. ul-tra. 289 s s . istuc. -ru m debe rem o n ­ tarse a las form as fem eninas que en indoeuropeo tenían la te rm i­ nación * -ä -sö m (ser.que. *häd-ce. hoc(c). al que se añade la partícu la -ce.256 INTRODUCCIÓN AL LATÍN (cf. tä sä m ). S obre el genitivo y dativo de singular. véase supra. Del m ism o m odo. con la adición de la desinencia típica del dativo. E sta ú ltim a es la form a clásica. -ius [N ota 32] (en P lauto es frecuente la escansión éius. La term inación del genitivo singular. El ablativo singular es höc. El m asculino singular p resen ta -ï. evolucionando *esyos de m an era regular a eiius. hisce (Plauto). puesto que el indoeuropeo tenía *-oi-sóm (ser. A dviértase que el latín arcaico no había introducido todavía la distinción artificiosa en tre hae (fem e­ nino plural < h á-l) y haec (neutro p lu ral < *ha-l-ce).(p. hä-. häc < *höd-ce. tësàm . su p ra ). ö l-im ) y el tem a -se (véase in fra ). hic El tem a es *ghe/o. ser. huius < *gho-syo-s. etc. A parte de estos casos. kásya). heisce. Las principales p a r ­ tículas deícticas que se unen a los tem as pronom inales son -ce e -i (sobre hic.

. n e u tro istuc. ay a m ). el gr. i-d ). τό(δ). istis (Plauto) es probablem ente no una form a sincopada de istíus. s u p ra ). etc. illunc. sino isti + -s de genitivo. del que sólo se declina el segun­ do m iem bro. está atestiguado en las X II Tablas. . is. ieis. Un falso análisis del nom inativo singular n eu tro id -em dio lugar a una p artícula dem. con las restauraciones disilábicas eeis. que en indoeuropeo se em plea en correlación con el p ronom bre relativo. inter alia. is Este tem a. Ibus parece el resu ltad o esperable de *ei-bhos (ser. que dio. aparece con alternancia i/ei. O casionalm ente se le u nen partículas deícticas: illaec. pero hay un a form a istl (con la term inación p ro p ia de los tem as en -o) que aparece en istim odi. are. eis. Tam bién e stá n atestiguadas form as con desinen­ cias adjetivales: ollus. so-. ή. etc. ebhyás). con u n . El lat. y el a cu ­ sativo que e ra de esperar. T am bién en este pro n o m b re encontram os nom ina­ tivos de plu ral en -s: is. *sei(cej. A una form a secundaria del nom inativo —grado pleno— se le añadió una p artíc u la -om : *ei-om (cf. q u e pueden atrib u irse a este tem a. etc. p o r u n proceso regular. Las form as de dativo y ab la ­ tivo de plu ral atestiguadas son los resultados esperados de *eiois. resu ltan d o ídem . illuc. en tan to que to .. olla. véase infra. *tod. etc. etc. etc. iste Es o tro dem ostrativo com puesto. Sobre los adverbios ibi. ser. Sobre el geni­ tivo y dativo de singular véase lo ya dicho m ás arriba. *eiom > eum . to- E1 indoeuropeo poseía un pro n o m b re dem ostrativo *so. El disilábico el es u n a refección analógica sobre eum . 6. eä. im. El lat. En el nom inativo p lu ral m asculino. *eiais: eis. Tam bién si(c) pertenece a este tem a: es una fo rm a de locativo. El nom inativo de p lu ra l aparece en P lauto en la form a íllisce (cf.aparece en turn. fo rm a que el latín utilizó como acusativo singular m asculino. y a p a rtir de la cual se creó u n nuevo tem a *eio-. *eioi > *eiei > ei > l. g r a m á t ic a HISTÓRICO-COMPARADA 257 se /o (véase in fra ).ius (véase su p ra ). etc. Sobre el genitivo y dativo de singular véase lo ya dicho m ás arriba. eâdem.co rrespondiente fem enino *eiá~. are. topper ( < *tod-per). Añadióse ésta a is. etc. sam. Ennio atestigua las form as de acusativo som.. A este tem a se añadió u n a p artícu la -em. El geni­ tivo tiene n orm alm ente la term inación . heisce. *sá. etc. eeis e ieis. T am bién puede llevar p artícu las deícticas : nom inativo singular m asculino istic. sös. fem enino istaec. sás. El grado cero a p a ­ rece en el nom inativo m asculino y en el n eu tro (i-s.

Sobre el genitivo (quoius. 243). Nótese que la asim ilación del n eu tro ipsud a illud. έγώ . Del acusativo se ex trajo u n tem a -pso -p sä que aparece en el "nominativo fem enino eapsa. El dativo-ablativo de plural quibus se m antuvo como resto de la flexión regular. etc. no se produce h a sta época tard ía.. se extrajo u n sufijo -m e t: m ih i-m et. etc. El p lu ral neu tro quia se conservó como conjunción. Una fo r­ m a secundaria quis en dativo-ablativo de p lu ral continúa *quois. etc. En indoeuropeo las form as enclíticas *moi. *quim . El in stru m en tal qui se conserva como ad ­ verbio. En itálico se form ó u n tem a relativo co rrespondiente quo. egom -et. τύ. tom ó la term inación -e m de los tem as conso­ nánticos (véase su p ra). quid. su p ra ). 163. habiendo sido reem plazado p o r quem (cf. gr. El acusativo que cabía esperar. 9 y ésta es la base del lat.258 INTRODUCCIÓN AL LATÍN ipse En las form as arcaicas eum psum . El m asculino (quoi > quei > qui) y el fem enino (quae) m u estran la partícu la deíctica -i. etc. S obre las form as vulgares isse. ser. En el acusativo m e y té con­ tin ú an form as tónicas indoeuropeas (el gr. com ún a los tres géneros: quis.con som. ipsa. . eam psam tenem os u n a com bi­ nación del tem a eio. véase p. El nom i­ nativo de p lu ral quäs es dialectal p o r quae (véase p. La co n so n a n te aspirada sugiere el an álisis *egH-om. tiene με. LOS PRONOMBRES PERSONALES ego y tu son form as heredadas del indoeuropeo (cf. σ ύ). έγών.qua-. quod lleva la -d característica de los neutros. *quai. σε áto n o s). sam (la p es u n a consonante de tra n ­ sición. Indefinido. m asculino ipsus. en tan to que el nom inativo de p lu ral *quei-es dio lugar al qués del Senatus C onsultum de Bacchanalibus. etc. como en sum psi < sum -si. etc. Este últim o sufrió la influencia de iste e Ule. y así surgió la flexión norm al ipse. Interrogativo. Relativo El tem a interrogativo-indefinido del indoeuropeo tenía la form a qui. issa. p o r u n falso análisis.) y el dativo singular véase lo ya dicho m ás arrib a. ahám . *toi. Las form as del p lu ral son resultado regular de *quoi. *quäi. del que. sam sea d istin to del que acabam os de estu d iar y se rem o nte al reflexivo *suos. *mei.. ipsum . *tei se em plea- 9. El acusativo quom se conserva sólo como conjunción. Una fo rm a alargada con -om aparece en gr. Es pro b ab le que este som .quei. * quais.

E ste num eral te n ía en origen las desinencias del dual.-abl. al igual que m ïhî. mis. n e u tro dúo. sin-guli y sem -per. are. tís. m ihî y tibí se rem o n tan a *meghei. *duuö(u). are. El lat. según m u estran las form as latinas de acusativo p lural m asculino duo (P lau to ). *tubhi. las form as co rrespon­ dientes del singular. vö. Las form as del p ro n o m b re reflexivo tienen gran sem ejanza con las que acabam os de estudiar. dúo (dúo p o r abreviación yám bica) es u n a fo rm a heredada < ide. átona.te r (o) se añadió a las form as breves nös. Las form as clásicas m el y tu l está n tom adas de los posesivos. que llevan u n a p a rtíc u la -d de origen oscu­ ro. soveis) > suus.extraídos de nos y vôs.véase p. . El ablativo in d o ­ europeo tenía las form as *m ëd. vos. ε continúa la fo rm a breve áto n a). [N o ta 33. El ablativo sé -d es paralelo a m ëd y tëd. A *nôbhei y *vóbhei se añadió u n a -s p o r analogía con la desinencia n o rm al -bus. τεΡός) > lat. εις. are. Las form as con desinencias de plural-duös. *tei-s fo rm aro n la base del lat. y *mëd. con adición de u n a partícu la posiblem ente em p aren tad a con el -o m de *eg-om. pero éstas presuponen ide. nös y vós son form as tónicas h eredadas que se corresponden con las átonas del sán scrito nas y vas. pl. n o stru m y v e stru m son genitivos de p lu ra l de n oster y vester. La raíz *sem (gr. El genitivo sui e stá tom ado del adjetivo p o se ­ sivo. arc. 217). No hay que confundir estas fo rm as con las arcaicas del acusativo m ëd. se em pleaban específicam ente com o genitivos “objetivos”. áFóq) > sovos (lat. ñbl. ya exam inado. El latín rehízo el dativo y ablativo añadiendo la desinencia -bhei a los tem as nö-. tovos > tuus. tëd < *tuëd). tubhyam . are. E n el p lu ra l el su ñjo c o n tras- tativo . o que la -d provenga de los p ro n o m b res neutros. v o s­ ter pasó a vester (p. εν) aparece en sem -el. LOS NUMERALES Cardinales Sobre üñus < *oino. m ëd (cf. *meghi. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 259 ban p a ra el genitivo y locativo. tónica. Los adjetivos posesivos se fo rm aro n p o r adición de la vocal te ­ m ática -o . *m ei-s. la segunda aparece en lat. El sánscrito conserva la p rim era (m â t). Es difícil creer que se p ro d u je ra u n a confusión en tre acusativo y ablativo. sïb ï < *sebhei con asim ilación de e a i y abreviación yám bica.] El vocativo singular m asculi­ no m i puede rem o n tarse al genitivo enclícito *mei. y aparecieron p o r vez p rim e ra en Terencio. sim -plex. tefe). n ostri y vestri. së(d ) < *suë (el gr. μία. m ehe.a los tem as pronom inales: *m ei-o-s > m eus. A largadas p o r adición de la -s de genitivo. *teu-o-s (gr. d at. *tebhei (u. El sánscrito p re se n ­ ta las m ism as consonantes en las form as m ahyam . tëd. *seu-os (gr. 219.

que significaba “con ju n to de diez”. Indeclinables en origen. son innovaciones.y quadrä. ες. véase p. el latin hizo de ellos adjetivos num erales.) es el resultado regular de *treies (gr. etc. 245 s . gr. nine). sexägintä.característico del nom inativo en la segunda sílaba (cf.. de donde tam bién el -ingenti de quadringenti. Los num erales de 20 a 90 se derivan de u n tem a nom inal *(d)Jcmti. Los num erales de 200 a 900 son sim ples com puestos de los n u ­ m erales cardinales de 2 a 9 y centum . El lat. trî. que significa “a p a rte ”. έ π τά ). adem ás. quin­ genti.(cf. octingenti. sescenti conservaron la c. 226.260 INTRODUCCIÓN AL LATÍN dwom y duórum . . La p alab ra que significa “c u a tro ” p re se n ta alternancia vocálica con generalización de form as d iferentes en los d istintos dialectos indoeuropeos. sex puede ser resultado ta n to de *seks com o de *sweks. El latín h a elim inado la flexión convirtiendo a este n u m eral en indeclinable. La . q u e se sonorizó en nöngenti. trecenti. gr. α:μφω). dór. très (mase. dativo-ablativo duôbus y. am bo es tam bién form a heredad a (gr. la serie com ­ pleta de form as fem eninas duae.em plea­ d a en com puestos. τρεις. nonaginta. trapas). Sobre quinqué < itál. gr.10 son p lurales n e u tro s cuya ä se extendió an a­ lógicam ente a quinquägintä. gr. *noven. véase p. No se h a dado u n a explicación convincente de la fo rm a quadru. τέτορες). (* n o vem -g enti). El indoeuropeo no parece h ab er poseído u n a p a la b ra que signifi­ cara “m il”. cf. nönus. donde vi. ser. septingenti.d n o h a recibido explicación. La fo rm a que cab ría esperar.) . que influyó en la fo rm a de septuägintä. novem procede de *new -n (cf. octö < * o ktö (u ) es u n a fo rm a de d ual de u n a p a la b ra que signi­ ficaba “conju n to de cu atro dedos” (conservado en el avéstico aSti “ancho de cu atro dedos” ). se ha tran sfo rm ad o b ajo la influencia de sep tem y decem. dór. quenq^e < ide. oc­ toginta está p robablem ente en el lugar d e u n *octuägintä (cf. el lat. 225. pues en o ri­ gen duó valía tan to p a ra el m asculino com o p a ra el fem enino. *penq»e. 225. con u n a vor- cal reducida en la p rim era sílaba y el grado -o . Sobre cen tu m < * (d)Icm tom . El resto de los n u ­ m erales del grupo conservan el p lu ra l n e u tro en -á (véanse pp. El dual aparece en vi-gintï. véase p. 10. ducenti. ing. septuaginta. y í'em. m ille no tiene co rrespondencias. FI-κατι) puede estar em parentado con el adverbio sán scrito vi. quattuor se rem o n ta a *quetuores. FéÇ. όγδο(Γ)ήκοντα). Sobre sep tem < *septm (gr.

a través de *trtyos (p. a p a rte del aislado singulus (< *sem -gelo). E sta form a. secundus es u n adjetivo verbal (véase g erundivo).y los adverbios m ultiplicativos: *duis-noi > bini. tertius < *trityos.tem ática al cardinal. Los adjetivos num erales d istributivos. p rim u s < * p ñ s-m o -s.> lat. La fo rm a original parece h ab er sido *qH ru-tós. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 261 Ordinales Los ordinales p resentan los sufijos -to . etc. quartus. ο bien (2) p le k . *-ient~. etc .t > ss véase p. duplex. El m ism o tipo de form ación lo tenem os en * novenos.de la raíz p ié. La form a latina puede estar b asad a en *q^atw or-tos. d aría lugar a -iëns-. 224). superlativo de prius. con el grado cero del num eral (cf.que hem os exa­ m inado en la com paración de adjetivos. tru tu m = q uartum ).). o. El dialecto p renestino conserva la esperada contracción quorta.y -m o .de la raíz que significaba “plegar” (s im ­ plex. del verbo sequor: < *seqi>ondo-s. De los adverbios correspondientes. quintus (< *quinqH os) y sextus p resen tan el sufijo -to-. bis (*duis). está n form ados con el sufijo -n . El ordinal “vigésimo” se fo rm a p o r la adición del sufijo . pero su sufijo no h a sido explicado. con restauración de la form a plena del num eral cardinal y p érd id a p o r haplología de la prim era dental. 217) y decim us son adjetivos form ados p o r adición de la -o .t em o (véase superlativos) : * vî-km t-U m o > *iñcenssimos (p a ra el cam bio t . *tris-noi > te m í (con ter re s­ tau rad o en lugar del resultado fonético esperado * tñ n i). triplus. com binada con la -s adverbial que acabam os de exam inar.“llen ar” (duplus. podem os id en ­ tificar un sufijo * -in t. quater (*q»atrus) llevan u n a -s adverbial. sem el contie­ n e el num eral sem -. totiens. septim u s y octavus (sobre óv > äv véase p. La te rm in a ­ ción -iëns que aparece en los dem ás adverbios de esta clase se ori­ ginó probablem ente en los derivados pronom inales quotiens. Los adjetivos num erales m ultiplicativos son com puestos cuyo se­ gundo elem ento es o bien (1) p ío. ter (*tris). pero la ö se conservó p o r influencia de novem . 232) > vicesim us. que el latín tran sfo rm ó luego en quartus p o r influencia del cardinal. en los que.). . que debería hab er dado regularm ente *nünus. basándonos en el testim onio del sánscrito.

en cuanto que de­ no taban in ter alia las acciones que tenían lugar en la persona del sujeto. πορίζομαι “proporciono a m í mismo. 284). O tra distinción necesaria es la que sep ara fo rm as verbales te ­ m áticas y atem áticas. Es la llam ada vocal tem ática. las form as correspondientes del plural. Las desinencias del verbo indoeuropeo se referían p r i­ m ariam ente a la p ersona gram atical. *bhere-te.262 INTRODUCCIÓN AL LATÍN E l verbo [N ota 34] Desinencias Activas. sin em bargo.. y no es seguro que el -si de segunda p ersona del singu­ lar pueda a trib u irse al indoeuropeo. O tros verbos com o *ei-mi. incluyendo en sí la categoría del núm ero (singular y p lu ral). cuyo tem a carece de tal vocal. πορίζω “p roporciono”. De ahí surgió la oposición en tre desi­ nencias p rim arias y secundarias con referencia tem poral al p re ­ sente y al pasado.. segunda y tercera personas del singular. -ti: -t. En la “activa” la acción verbal estaba dirigida hacia fu era del sujeto “ergativo” (véase Sintaxis. *i-m es. las form as m edias del verbo. etc. El indoeuropeo distinguía dos “voces” . verto “yo vuelvo” (algo) se opone a vertor “la acción de volver tiene lugar en mí. En un m om ento dado de la h isto ria del indoeuropeo se añadió u n a p artícu la -i que significaba “aquí y ah o ra” . La p artícu la -i. Medias. sería en origen de empleo potestativo: de hecho no aparece en la p rim e ra y segunda personas del plural. Así. respectivam ente: -m i: -m . En la “m edia” la acción se concebía como actuando en o sobre el su jeto: la acción tiene lugar en la persona del sujeto. según puede presum irse. Las desinencias de la m e­ dia se crearon p o r adición de diversas p artícu las a las prim itivas desinencias personales. -n ti: -nt. etc. y -m e/o .t rep resentaban la p ri­ m era. En paradigm as com o *bhero-m es. dado que los dos tipos de verbos se distinguen in ter alia en sus procedim ientos de form ación de los m odos (véase in fra ). que no tenía form as pro p ias en indoeuropeo. se llam an ate- m áticos. E sta distinción aparentem ente trivial es de fundam ental im portancia en la m orfología verbal indoeuropea. . -m . P o r lo que m ira a las desi­ nencias. -s. *bhero-nti. el tem a que queda tra s la su presión de la desinencia term in a en vocal -e/o . se em plearon tam bién p a ra la expresión de la pasiva. en in terés del sujeto. m e vuel­ vo” . y tam bién es pro b ab le en este caso que la oposición tem poral en tre p rim arias y secundarias fuera u n desa­ . p. m e procuro” . Así. -te y ~ (e/o )n t. sólo se distinguen en la p rim era persona de singular activa : -o es p rim ario tem ático y -m i p rim ario atem ático. Así.

que h a generalizado *-m os > . A causa de la caída de -i final no q u e­ da en latín resto de la oposición en tre form as p rim arias y secunda­ rias: ducis. fecit. amaveram. etc. De hecho es dudoso que el indoeuropeo llegara a d e sarro ­ llar u n a form a p rim aria independiente p a ra la segunda persona de singular. Segunda persona plural. Aparece tam bién en las form as de subjuntivo y optativo: am em . que aparecen en griego como desinencias m edias se­ cundarias de la segunda y te rc e ra p ersonas de singular y de la te r ­ cera de plural. Con esta excepción. φέρομες. -nto. El latín -tis deriva de -*tes. P rim era persona plural. -tha. etc. opuestas a las p rim arias -sai. La atem ática -m i sólo se conserva en sum . 271). amo. Las únicas desinencias m edias indoeuropeas relevantes p a ra el estudio de las latinas son -so. -to. -ntai. La fo rm a p lau tin a ess suele ponerse en ecuación con el hom érico έσσί. Primaria. 227) : esed. Secundaria. ducebam us. El perfecto ten ía en el singular una serie de desinencias distintas de las que hem os visto : -a. considerarse equivalente de la form a hom érica m ás arcaica. dór. etc. duxim us. Un grado distinto de alternancia. No hay restos de la desinencia secun­ d aria *-m o en latín. El ess plautino p u e ­ de. En el latín clásico se hab ía generalizado la -t p rim aria: dedit. La m ism a d istin ­ ción aparece en osco-um bro : fu s t “e rit”. p. El latín conserva -m : amabam. . GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 263 rrollo tai’dío en la h isto ria del indoeuropeo. Y ahora podem os p ro ceder al estudio de las desinencias verbales del latín. *-me. es­ set. sies. etc. etc. -e. donde h a perdido la -i. fero. ferebam . 271). P rim era persona singular. etc. amabas. sied. fu síd “fo ret” . dado que falta en el plural. La m ism a d esi­ nencia la encontram os en el fu tu ro en *-bhô (p. moneo. aparece en el gr. P ero hay testim onio de u n a form a hom érica m ás antigua. feced. se ha generalizado la -δ tem ática: eo. respectivam ente. E sta form a m ás a n ti­ gua recibió u n a -i p o r influencia de έστί: έσσί. amas. eró procede de u n antiguo subjuntivo *esó (p. etc. eras. Tercera persona singular. siem . -tai. Segunda persona singular. siet. regam. p o r tan to .m u s : ducim us. El latín arcaico distinguía la -t (< *-ti) p rim a ria de la -d ( < *-t. form a en la que se h a añadido la -s de la form a correspondiente del singular al *-íe que vemos en gr. φέρετε. εις. grafía que p reten d e solam en­ te indicar la cantidad larga de la sílaba εσ-ς. El lat.

según todas las apariencias. no ha sido explicada. utarus. Así pues. El latín tiene solam ente -nt. amabar. are. p o r tan to . En -or (lat. h ab rían sido alargados p o r m edio del u sual -ont. ger­ m ánico. 267). La term inación -nont. sequere = gr. es difícil explicar p o r qué aparece sólo en esta persona.s p o r analogía de la activa * -e s : *sequere-s > sequeris. y de la que el único testim onio directo es el dudoso trem o n ti del Carmen Saliare (N. que deriva de la p rim a ria * -n ti generalizada. en p rim e r lugar. n eq u în u n t). h etita) no e stá clara. *dan. El oseo y el um b ro distinguían en tre la desinencia p rim a ria -n t < *-n ti (sent = sunt) y la secundaría -ns < *-nt (deicans = dicant. m uy extendida en la época arcaica (danunt. redïnunt. 222). Voz m edio-pasiva En itálico y en céltico las desinencias de la voz m edio-pasiva es­ tá n caracterizadas p o r u n a -r que falta en sánscrito. etc. Luego. Prim era persona singular. frigio y arm enio. C orresponde en latín a los usos pasivos im personales como pugna- tu r “se lucha”.s tiene que haberse aña­ dido antes de que -o final p asara a -e. -ör) sim plem ente se h a añadido la .° 53). que no tenían la característica -n t. lat. tocario. sins = sin t).. etc. regar. etcétera. επεο (* seq^e-so). Es posible que e sta desinencia haya surgido de form as dialectales en las que se h u b iera perdido la -t final (dedron = dederont). con la term i­ nación que en osco-um bro distingue a la pasiva im personal: fera-r “debe llevarse”.r de im personal. griego. En las form as dialectales del tipo spatiarus. explënunt. la . E sta -r puede igualarse. etc.264 INTRODUCCIÓN AL LATIN Tercera persona plural. desarrollo regular de la desinencia secundaria m e­ dia -so (p. * expíen. La term inación latin a m ás antigua del latín es -re.. tipo que se en cuentra tam b ién en antiguo irlandés. Si la -n es un sufijo form ad o r d s tem as (p. pueden explicarse com o com binación de las desinencias m edias con la . Salvo en el im perativo. En los dem ás casos se añade directam ente al tem a verbal: amer. -ntur.r a la desinencia p rim aria tem ática -ó. Es p o ­ sible que las prim itivas form as con -r del itálico y del céltico sean en origen sim ples nom bres verbales que designan la acción. La relación de este form an te con la -r que en diversidad de funciones aparece en los paradigm as verbales de o tra s lenguas indoeuropeas (indo-iranio. se le añadió . Segunda persona singular. . -tur.

en el que la única referencia al pasado es la contenida en el aum ento y en las desinencias secundarias. E sta doctrina. presente θνήσκειν significa “estar en el proceso de m o rir” θανεΐν “exp irar” y τεθνάναι “estar m u e rto ”. Así. aoristo λιπ. Las fo rm as en -m in i suelen explicarse como nom inativos del particip io de p resente medio em pleados en perífrasis como *ferom enoi (este) (gr. la p re- valente en las gram áticas escolares. driven. -m u r < secundaria -m o + r. Segunda persona plural.y perfecto λε-λοιπ-. drove. Para el im ­ perativo véanse pp. Dado que la form a es idén­ tica a la del im perativo. (correspondientes al mg. Tercera persona plural. 276 s.r a la desinencia secundaria m edia -to. el estado resu ltan te de una acción. De ahí se h ab ría extraído u n sufijo -m in i y se lo h ab ría aplicado a los diver­ sos tem as verbales: regebam ini. φερόμενοί έστε). la . La situación del griego refleja la del indoeuropeo. no tienen valor tem poral. el así llam ado tem a de p resente significa acción continuada (te­ m a durativ o ). GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPAHADA 265 Tercera persona singular. du- rativa. E stas diferentes representaciones de la acción verbal. Prim era persona plural.). -tu r surgió p o r la adición de . y otros estudiosos relacionan la desinencia con los infinitivos en -m enai usados con valor de im perativo. salvo el indicativo. 274 s. Esto resu lta m uy poco p ro b a ­ ble. el tem a de.r a la desinencia secundaria m edia -nto. p o r m edio de diferentes tem as “tem po­ rales”. son lo que se conoce con el nom bre de aspectos del verbo. . sino que se refieren al tipo de acción (aspec­ to) . de uno y el m ism o tem a durativo λ ε γ ε /ο podem os form ar u n p resen te λέγω y un pasado ε-λεγο-ν. 234 ss. y el perfecto (λε-λοιπ-). -n tu r surgió de la adición de . etc. Sobre las desinencias del perfecto véanse pp. F o r m a c ió n de l o s t e m a s v e r b a l e s Los tem as tem porales El estu d ian te de griego advierte p ro n to la necesidad de d istin ­ guir tres tem as tem porales: p resente λειπ-. será m ás o portuno estu d iarla en el a p a r­ tado correspondiente al m ism o. drive. necesita m odificarse sólo en u n punto: el tem a no tiene valor tem poral ni siquiera en el indicati­ vo. A prende luego que estos tem as. aorística y perfecta. el terna ele aoristo (Xtn-) significa acción m om entánea. Así. Sin em bargo. véanse pp.

En consecuencia. θνήσκειν nos lleva a ía presencia de la agonía. pues el sistem a verbal p resen ta solam ente u n a opo­ sición entre el in fectu m y el perfectum . reuniendo el segundo los valores originarios del aoristo y del perfecto. pasado. en pleno de­ sarrollo. y “encontram os a Sócrates que acababa de ser liberado de sus grillos”. Hem os escogido los m ás relevantes p a ra el estudio del latín. El verbo que hem os traducido p o r “encontram os” es κα τα λα μ βά νει. dixeram. dicam. . dixeró. aunque sea m om entáneo. puede ser presentado com o teniendo lugar ante n uestros ojos.. θανεΐν da cuenta del hecho de la m uerte. del estado de m uerte. Del m ism o m odo. El guard ián les invita a e n tra r. κατελαμβάνομεν “estábam os so r­ prendiendo a. La acción a la que se refiere es cla­ ram ente m om entánea. P a ra cada uno de estos dos aspectos se desarrolló u n sistem a com pleto de tiem pos (presente. que significa p ro ­ piam ente “coger”. p o r ejem plo. futuro) : dico. supone u n a referencia m enos viva al aconte­ cim iento com o a u n a unid ad de la historia. y τεθνάναι. Uno y el m ism o aconte­ cim iento. o bien κατελάβομεν “encontram os a Sócra­ te s”. El aoristo. Ein latín los tre s aspectos del verbo indoeuropeo se red u jero n a dos [ N o t a 3 5 ] . En el Fedón de Platón.266 INTRODUCCIÓN AL LATIN descripción del valor del tem a de “p resen te” como durativo. y sin em bargo P latón em plea la form a d u ra - tiva κατελαμβάνομεν. no cubre todos los hechos. los am igos de Sócrates está n esperando a la p u e rta de la cárcel después de ser p ronunciada la sentencia de m uerte. Podem os llam arlo “aspecto del testim onio ocular” o “aspecto de la presentación”. com o u n docum ental cinem atográfico. n u estra exposición del sistem a latino de tiem pos debe co n star de dos p artes : la form ación de los tem as (1) del in fectu m y (2) del perfectum . opuesto al de aoristo. “so rp ren d er”. “m om entáneo”. S ócrates”. Éste no es sino uno de los m uchos ejem plos que sugieren que la diferencia esencial en tre los aspectos del “p re ­ sen te” y el “ao risto ” no es la de continuidad-m om entaneidad. p o r su parte. sino m ás bien la de que el tem a durativo tiene u n sentido m ás directo y lleno de vida: pone el acontecim iento ante los ojos. dicebam : dixi. Tem as del infectum Parece o portuno com enzar ejem plificando algunos de los p rin ­ cipales m ecanism os m orfológicos u tilizados p o r el indoeuropeo p a ra la form ación del tem a propio del aspecto progresivo (“del testim o ­ nio ocular”) .

cer-n-o (*krinc¡). gnösco puede proceder ta m ­ bién de u n a fo rm a reduplicada. III. torreo. Según esto podem os distinguir los tipos siguientes : a) de tem as en -ä: fugo. S in em bargo. de la raíz *uei “d esear”. El tip o tem ático p resen ta alternancias vocá­ licas. δί-δω -μι: δί-δο-μεν. y (2) los p resentes estáticos form ados p o r adición de u n sufijo -é (el m ism o que se em plea . pello < *pel-nö. con el grado cero de la m ism a raíz que tenem os en dec-et. sâ -tu s). ster-no. grado cero de p re k -sk o ).t < *bher-s. El sufijo puede tam bién a ñ a ­ dirse a tem as de p resen te ya caracterizados: vinc-io. 269. vu lt < *uel-ti. venio (raíz en g ra­ do cero: *g«m-yö. sido < ~si-sd-ö (raíz *sed). Verbos incoativos en -sk ó : gr. m -s. tuli). IV. βάσκω. cf. lat. doceo. doc-eo. apareciendo el grado pleno en el singular y el grado cero en el p lu ral. est < *ed-s. (2) Con la ayuda de este sufijo se fo rm an verbos a p a rtir de nom bres (verbos “denom inativos”). d) de tem as en -u: m etuo. etc. VI. etc. si-no (perf. tollo < *tl-nô (cf. etc. gr. volt. perf. scindo. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 267 I. dlco. fugäre < *fugä-yö. En contacto con un tem a vocálico la -y . la m ayor p a rte de los tem as radicales latinos son del tipo te ­ m ático: düco. que pueden ser: a) atem áticos: *ei-mi. V.de la raíz. rum po. b) te ­ m ático s: *deik-ö. De gran im portancia es el sufijo -ye/yo . poseo ( < prk. Tem as con nasal infija: iu-n -g o (raíz *yeug/yug). *bher-ti. E ste tip o lo encontram os tam bién con re ­ duplicación : γι-γνώ-σκω. etc. Del tipo denom inativo albeo. II. sero < *si-s-ö (raíz * se/ss. Tem as radicales. c) de tem as en· i: finio. es. b) de tem as en e /o : albeo. í. së-vl. fer-s. audeo (de avidus). En el tipo tem ático reduplicado la raíz aparece n orm alm ente en el grado cercj: gi-gn-o (raíz *gen). sí-ví). (1) Puede unirse a una raíz verbal : spec-io (raíz en grado n o rm a l). βαίνω ). cf. *ed-ti “com er”. lat.t (< *ei-s..intervocálica se pierde. *eí-m i. hay que distinguir (1) los verbos causativos en -éyó con grado -o . li-n -q u o (raíz *leiqu/liqu). δάκ-ν-ω. Tem as con reduplicación. com o son m oneo. κάμ-ν-ω. La evolución fonética h a en ­ m ascarado disco < *d i-d k-sko . El lat. El latín conserva todavía algunos resto s del tipo atem ático: í-s. * i-m e/ós. fe r . Tem as con sufijo n asal: gr. e) de tem as en consonante : c u sto ­ dio.. El tipo a) p resen ta alternancias com o en griego τί-θη-μι: τί-θε-μεν. T am bién éstos se dividen en a) a te ­ m áticos y b) tem áticos. *ei-ti). sob re es “eres” véase p.

pario. facëre. venire la vocal breve va seguida de una sonante. sonare. se c o n tra je ro n con la vocal q ue seguía. Debem os po stu lar. Tenem os en cambio iäcio. (3) los causativos del tipo m oneo. salire. ku p ya ti (lat. sonui. iacëre (opuesto al tran sitiv o iac-io). en origen in transitivas.según u n curioso principio rítm ico. p o r tan to . *am äye-s. Los verbos irregulares de esta conjugación. con el sufijo -ye/yo . > m o n is. La generali­ zación de esta fo rm a m o n ë. m orior. fügëre. *domä. quätio. fació. que altern a con -i. sëpëllre. [N o ta 36. en las que las desinencias se u n ían directam ente al tem a vidé-. fügio. fugare. *sona aparecen en el p articipio en -to (p.] Los tem as form ados p o r u n a sílaba larga o dos breves llevan -i: audlre. con perfectos dojnui. h afja "yo levanto”. quätere (todos con ë de î an te -r según p. fío ). ser. φ δ-μί). 280) : dom itus. La cu a rta conjugación in teg ra (1) tem as radicales (scio.del tem a se generalizó excepto p a ra am o < *amäy-ö. com o dom are. (2) los denom inativos en -y e /y o de tem as en e/o . Estos tipos diversos de form ación de tem as fueron organizados p o r el latín en las cu atro conjugaciones bien conocidas p o r las gra­ m áticas escolares.intervocálica. e stá n form ados sobre raíces disilábícas. *am äye-t > am as. y esta fo rm a am ä. sâgïre. ôpërîre. vidë-m usj vident. etc. etc. E ncontram os adem ás algu­ nos verbos atem áticos de raíces term in ad as en -a (larga) : fä ri (cf. Los grados cero de estas raíces *dom s. vestio). y (4) las fo r­ m aciones en -ë. fä tu m . cäpio. i. La rep artició n co nfor­ m e à u n principio rítm ico claro parece sugerir que la . se debe a la abreviación yám bica de capis. âpërlre. (2) denom inativos de tem as en -i (finio. iacëre. N ótese que en ferire. gr. En estas tre s conjugaciones las vocales á. vagire. parere.. m o ri son excepciones. capëre. am ät (abreviado en a m ä t en latín c lá ­ sico). 221). sarcire. y (3) u n grupo de yerbos en que la raíz ha sido alargada p o r m edio del sufijo -i-. ë. etc. Sin em bargo es u n fenó­ m eno indoeuropeo: gót. *sonä.. dór. cupió).del tem a a las dem ás personas (excep­ to m oneo < *m oney-ô) se vio ayudada p o r las form as com o vidë-s. flëre. La segunda conjugación com prende (1) verbos atem áticos de raíces term in ad as en ë: plëre. Lo m ism o ocurrió con los denom inativos y causativos dé la segunda conjugación: *m oneye-sJ etc.268 INTRODUCCIÓN AL LATIN en ao risto s pasivos griegos com o έ-μάνη-ν) a la raíz verbal: videre. Así.i de capis. dos form as de este sufijo p rim ario: -î e -i (ésta posiblem ente resu ltad o de í + larin g al). etc. La p rim era conjugación está fo rm ad a en buena p a rte p o r deno­ m inativos en -yo del tip o fuga. T am bién stâre puede p erten ecer a esta clase. En la c u a rta conjugación audio y audiunt son resul- . tra s la caída d e la -y . sonitus. farcire. tacëre. del tipo vïdë-re.

con el grado cero. pero en griego y en . respecti­ vam ente. *es-s. m ä-velim . *wei. -so (sufljo desiderativo que tenem os en quaesso. p o test procede de la contracción de la fo rm a n eu tra pote con est. viso. En el p lural. *vl-te-s. arc. volo es u n antiguo verbo atem ático de raíz *wel. ne volt. que acabó reem plazando a * es-mi. como dico. *es-ü.que e ra de esp erar en las sílabas átonas (p á­ gina 220) : *-esi. φέρτε).. gr. capesso). La tercera per ­ sona de singular volt es resu ltad o regular d e u el-ti (véase p. y en grado cero en el p lu ral *s-m os. sum . etc. y esta* form a influyó sobre la de p rim e ra p erso n a del p lu ral: *som os > sum us. En la segunda persona del plural. lacesso. etc. de quaesso se ex­ tra jo un sufijo -sse /o que podem os ver en petesso. Algunos verbos anóm alos sum . 267 ss. p o tis est. En esta conjugación la vocal tem ática e /o aparece con el de­ bilitam iento en -i. volo. nölo y m alo son contracciones d e n e -v o lo y m ag (i)s-volo. La adopción de la term inación tem á tic a -o n t en la terce ra persona del p lu ral constituyó el p u n to de p a rtid a p a ra el d esarrollo d e las form as tem áticas volum us.. fertis (cf. (2) los tem as reduplicados: gigno. m ä-volo. A s-en ti se le dio la term inación tem ática: s-o n ti > su n t. E n latín arcaico se en cu en tran las form as no contractas ne vis. *s-enti. P o d ría p resu m irse que la fuente d e las form as tem áticas e stá en la te rc e ra p ersona del p lu ral ferunt.. com o e ra habitual en los verbos atem áticos. en grado pleno en el singular *es~mi. etc. *-om os > -im us. ’ ■■onti > -unt. ('i) tem as con sufijo nasal. *-ete-s > -is. La raíz es “se r” aparecía en origen. podem os recordarlo. -itis. etc. estis. ago. vis. tenem os form as de desarrollo paralelo a las de la p rim era y segunda conjugaciones. La terc e ra conjugación engloba el resto de los tip o s inventaria­ dos en las pp. *s~te. está fo r­ m ado sobre u n a raíz diferente. fert. En las dem ás p ersonas audís. potisit. T am bién fero p resen ta form as atem áticas : fers. (3) tem as con n a ­ sal infija: rum po. -d o (tendo). aparece u n grado pleno debido a la analogía del sin ­ gular.: (1) verbos radicales tem áticos. 217 sobre el > ol). es y est son resultado regular de este sistem a. a p a rtir de ésta se creó u n a nueva fo rm a p a ra la primera- p erso n a del singular. p ossum procede del adjetivo pote o potis + sum : lat. (ti) incoativos en -seo. (6) form aciones con sufijos m enos frecuentes y que n o h e­ m os incluido en n u estro inventario: -to (necto). que vem os tam b ién en in -vi-tu s. *-eti. -it.. audl-ont. dio voltis. GRAMÁTICA HISTÓBICO-COMPARADA 269 tad o norm al de audl-ö.

la c u a rta conjugación la fo rm a m ás frecuente del im perfecto es audiebam . Nótese. edo.. etc. E ra atem ático en origen. El origen del p rim er elemento de e sta perífrasis h a dado lugar a discusiones. monê- bä-m.. edere. Adviértase que se creó una fo rm a paralela de fu tu ro . En. pero acabó siguien­ do en gran m edida la c u a rta conjugación. 2'78) : *regesi-bäm > *regezbäm (con síncopa de la vocal átona) > re~ gëbam. a p a rtir de las que se h ab ría extendido ama-. y es este p re té rito *bhuäm el que aparece en el nuevo p re té rito durativo latino (“im perfecto”). ap a rte algunas form as aisladas. Este sufijo se aña­ dió a la raíz bhu. pertenece al tipo tem ático. El latín elim inó este recurso y utilizó u n nuevo sufijo de p retérito . ëst. El tem a fi se form ó añadiendo el sufljo -i ■ al grado cero de la raíz “s e r” : *bh»-l-. aparece todo a lo largo de la h isto ria del latín. legë-bâm = “yo estaba en la ac­ ción de leer”.. etc. N ó tese que la m ism a form a verbal ap arece en los com puestos arë-facio.. pero fue pasando progresivam ente a la clase tem ática: edunt. d aría por evolución fonética regular las form as atestiguadas del singular. el cual se añadía a la raíz: *es-ü-m > eräm (eräm con abreviación de acuerdo con pp. etc. -a (que se encuentra tam bién en céltico y en litu an o ). el infinitivo arcaico fiere (véase in fra). etc. q u e no es m enos frecuente que el im perfecto audibam . regë-bâ-m. pues *amans-bhmâm. regë-. fio. edo tiene form as atem áticas: ës. p ero el tipo audibam . form as casuales (tal vez de locativo) de un sustantivo verbal en -ä o en -ë. -si (p. 223 s. m o ­ nere: m o n ëb a m : : audi-re: audibam . Se h a apuntado tam bién que estas form as pueden derivarse de la term inación regular del infinitivo. O tros estudiosos veri en ama-. P robablem ente se tra ta de u n a form a analógica creada sobre el m odelo am äre: amäbam. ësse. sin embargo. al plural. el aum ento. amä-bä-m.270 INTRODUCCIÓN AL LATÍN sán scrito este verbo. n. etc. si bien éste podía om itirse. audië-bâ-m. En indoeuropeo p a ra la form ación de un tiempo pasado b astab a con añ ad ir a u n tem a durativo las desinencias se­ cundarias y (en algunos dialectos) p refijarle una partícula adverbial. edimus. Los tiem pos del in fectu m Imperfecto. aunque menos común. . pu trë-facio .). Es adm isible que se tra te dé u n participio. y en oca­ siones edis. edit. 11. audibq.

En la p rim era p ersona del singular el regó de-la segunda serie r e s u l­ tab a idéntico al p resente de indicativo. etc. pp. com m onsträsso. etc. La m orfología del subjuntivo se rá exam inada m ás adelante. capesso. m oné-.. en estas dos conjugaciones sólo los tipos am ës y m one-ás. ese-ti. etc. etc. etc. El p rim e ro siguió em pleándose p a ra ex­ p resar los valores heredados del subjuntivo (pp. . futuro. E n tre ellas estab a el subjuntivo indo ­ europeo con su doble función de expresar voluntad y posibilidad (subjuntivo volitivo y prospectivo..ss-: amässo. subjuntivo.). Así. regät. m onë-bis. De ahí la partición de funciones en tre las dos series de form as en la tercera y cuarta con­ jugaciones: regäs. (2) -ë.tam bién en verbos de tem a en -â y en -ë. que dio lugar a las form as históricas am â-bis. 168). véase Sintaxis. regës. respectivam ente. faxo. *bhwës. Jo que dio lugar a que el regam de la o tra serie asum iera u n a duplicidad de funciones. Acerca de la in n o ­ vación analógica audíbo p o r audiam véase lo dicho en el apartado precedente. 277) de la raíz *bhu: *bhwô. 306 ss. etc. quedaban disponibles p a ra asum ir funciones de subjuntivo. enicässo. la evolu­ ción fonética n eutralizaba u no u o tro de los sub ju n tivos indicados. etc. A dviértase que P lauto em plea a m enudo infinitivos en -assere en lugar de las form as de fu tu ro en -tu ru m : “illum confido dom um in his diebus m e reconciliassere) (Capt. Podem os com parar con estas form as los verbos desiderativos del tipo quaesso. ero. pues.. (p.. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 271 Futuro. am äy-äs se confundía con el indicativo am äs. En la p rim era y segunda conjugaciones. 277). y los “o p ta ti­ vos” servassint. quaes-so y los fu tu ro s griegos tipo λύ-σ-ω. El vacío producido se llenó con la creación d e un fu tu ro perifrástico en la m ism a línea que el im perfecto: es u n a com bina­ ción de los tem as verbales am á-... El indoeuropeo no poseía ningún fu tu ro de indica­ tivo. sin em bargo.).) y el segun­ do se especializó en la expresión del futuro. Así. (1) -a. 306 ss. las lenguas descendientes han desarrollado independientem en­ te form as especiales con este valor a p a rtir de expresiones de vo lu n ­ tad. reget. En ciertas lenguas el fu tu ro se h a form ado a p a rtir de form as desiderativas con el sufijo -s . con un subjuntivo con vocal breve (p. probabilidad. La -s- no experim entó rotacism o y se la notó p o r m edio de . eris. B aste por ahora con decir que el latín h ab ía d esarrollado dos form antes de subjuntivo.(cf. en tanto que en la segunda declinación o cu rría lo m ism o con el tipo en -ë: m oney-ës. lacesso. tiene su origen en u n subjuntivo con vocal breve de la raíz *es: *esö. Éste puede ser tam b ién el origen de form as la ti­ nas com o capso. dixo. En latín arcaico aparecen ocasionalm en­ te fu tu ro s en -s . e s e s . deseo.

. pero contigi. D istinto del perfecto reduplicado es el tipo latino con vocal alargada en la raíz.. con lo que tal clase de form as quedan r educidas al tipo reduplicado: así.a i d aría en latín ëm ï. que en germ ánico la vocal larga caracteriza sola- m en te al plural : s a t (sg... cucurri (lat. La relación sim ilar scäbi: scäbo. sëdi. con su doble valor que corresponde a los del aoristo y perfecto indoeuropeos.. are. are. pero respondi. En algunos verbos.‘~ ----------. rettu li corresponde al arcaico te- tulï. ju n to con los que podem os poner pegi (pango). Por últim o.. En raíces que co­ m ienzan con vocal la vocal larga puede deberse a la acción de una sonante laringal perdida. que acabó siendo desplazado p o r tuli.. véda... la vocal breve aparece en ödium... etc. com prende tem as proce­ dentes de am bos campos. tienen correspondencia en p re té rito s germ ánicos: 12 q ëm u m “vinimos” . El origen de estas form as es vario.)'. are. Algunas como liqui y fúgl suelen considerarse sim plem ente como perfectos del prim er tipo que han perdido la reduplicación.. tetigl.272 INTRODUCCIÓN AL LATÍN El perfectum [N o ta 3 7] Esta p arte del verbo latino. sëtu m “nos sentam os” . pe-pul-i.------'---. sacado de las form as com puestas. m övi: moveo.... la vocal se h a asim ilado a la de la raíz: m om ordi {lat. ëdi. pe-per-l.. sin embargo. form ados sobre la analogía de los dos prim eros. sin embargo. si bien ödi no tiene n in ­ gún presente que se corresponda con él. vldi constituye u n caso a p a rte con correspondencia en gr. 12. p o r ejem plo. cecurri). ... es u n perfecto sin reduplicación de la raíz *weid. En los verbos com puestos en que el acento caía sobre la sílaba inicial la reduplicación podía p e rd e r­ se por síncopa: cecidi. peposci). ε-θηκ-α).. etc. spopondi. FoTboc.) : ce-cin-l... N ótese.. poposci (lat. O tros.. cêpï (capio) y frëgi (frango). ser. vidi: video puede h aber sido el m odelo de las extensiones analógicas del tipo cävi: caveo que acabam os de señalar.. O tros descienden de aoristos fuertes originarios: fëcl (gr. lëgi.. —.. Sin em bargo..) : së t u m Tpl. Nótese que. pero occidi ( < ^ob-ce-ca idi). dentro de la estru ctu ra del sistem a latino el grado largo del perfecto en todos los casos que hem os visto se corresponde con el grado n o r­ m al del presente. como vënï. iëci (η κ α ). En estos ejem plos hem os vis­ to que la vocal de la reduplicación es e com o en indoeuropeo. si em < * 9 tem el perfecto reduplicado *dte s ^ m . el perfecto ödi puede rem o n tarse a u n a fo rm a reduplicada de la raíz *dsed > *od. Los antiguos tem as de perfecto aparecen especialm ente claros en el tipo con reduplicación (gr. tu tu d i (< tundo). födi : födio pue­ de tam bién ser heredada y haberse extendido a o tros verbos como cävt: caveo. Χέ-λοιπ-α. etc. m em ordl)...

clëpo: clëpsi. como gr... .. El tip o de form ación se extendió^ luego a otras clases de raíces : maneo..' .. no consigue explicar la vocal larga de la raíz de gnövl. [ N o t a 3 8 . dïxe.. -o -u ei > -u t (cf. etc. S ubsecuentem ente se habría unido a o tros tem as ’verbales term inados en vocal larga p a ra dar lugar al tipo regular de perfecto am ävi.. accestis.. .). arc. Ιδειξα < * e-d ëik-s-m ... GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 273 El tipo sigm ático dlxl se corresponde con los aoristos sigm áticos de o tra s lenguas... E sta explicación resu lta m enos satisfactoria que la prece­ dente. rädo: räsl. ‘ ■ . *dom d/uei > dom ui. réxl (regó). -a-uei..... 228)...... plëvl. repo: rëpsi. E sta fo rm a h ab ría sido analizada com o fu-vei.. .... *plë-: gnövl. . etc... etc. .... finïvî.. La fo rm a del tem a de perfecto sufrió en ocasiones influencias del de presente...... plëvl. Se p ro d u je ro n algunas extensiones ana­ lógicas. así..] Que.. pingo: pinxi........ β χ ϊ (figo. are. adem ás. d ü x l (düco).... Las form as reducidas del perfecto en -s i (dixtl.. vincio: vinxi... . etc....... sin em bargo..... denuo < *denovo.)....... lat. Así tenem os vëxl (raíz *wegh)... con lo que -vei sé extendería a otros aoristos rad ica­ les como *gnô. que no se en cu en tra en ninguna o tra lengua. m isti. Así.. es de origen antiguo parece deducirse del hecho de que a m enudo p resen ta u n grado de alternancia distinto del del pre­ sente : sëvi fren te a sero (*si-s-p).. dïxem .. De m odo sim ilar en raíces dísilábicas dom a /d o m a ... ... de donde el tipo m oneó.. m ien tras que en latín son tipos que se excluyen m u­ tuam ente. E stos aoristos te ­ nían en indoeuropeo grado largo de la raíz en el singular activo del indicativo y el grado cero en el resto de las form as del indicativo.. etc.. papräu “plevi”... dado que en sán scrito la -u aparece solam ente en perfectos reduplicados. m änsi. * El tipo de perfecto m ás característicam ente latino es el perfecto en -vi.. de­ biéndose su perfecto vlxl al ejem plo del lat. Nótese que la -p . gr.... Estos tem as ^pertenecían p ro p iam en te a raíces term inadas en oclusiva o en -s: cédo: cessi. flvo).. O tros estudiosos buscan el origen del perfecto en -v en la -u que aparece en perfectos sán scrito s del tipo jajñüu “gnovi”. L a m ás aceptable de las teorías sobre su origen es la que supone que al aoristo radical atem ático *bhü (cf.. m onui.. flvo : / m .. pero el latín generalizó las form as con vocal larga.. E n los tem as te r­ m inados en vocal breve -e-uei.de süm psl. tëxï (tego)......... dëm psï es u n sonido de transición.....) se deben a la p érd id a d e u n a sílab a por haplo- ÎS Ë fe . etc. claudo·:clausi.. iunxí lleva el infijo nasal que con propiedad sólo correspondía al te m a 'd e p resente iungo (cf... flvo es el resultado norm al de la raíz *dhlgv (véase p.. sc ñ p sl (scrlbo)... ε-φϋν) se le añadió la desinencia -ai del perfecto (véa­ se supra) : *bhü-ai > fu (v )-e i. la raíz de vivo no term in a en oclusiva ( < *gHv)...

audivisti > audisti.no estaba fonética­ m ente justificada: am âsti. dëlësti. La desinencia ide. audiit. que representan u n estadio interm edio en el que la -v .desaparecía con subsiguiente con­ tracción de las vocales en contacto [ N o ta 39]. en Plauto estas form as son escasas. Segunda persona singular. pero no encontram os las form as correspondientes del tipo *amaero. en tan to que ivl es una crea­ ción posterior.274 INTRODUCCIÓN AL LATIN E ntre vocales iguales -v . ieram. etc. audieram. Foía- θα). en cambio.ë que se encuentra en sánscrito y en eslavo. nôram. 1eram. era -th a (gr. com o fu en te de los perfectos en -ii. ** ' Las desinencias del perfecto [N o ta 4 0 ] El perfecto indoeuropeo era u n “tiem po intransitivo” que ex­ p resab a u n estado p ersisten te en la persona del sujeto (véase s u p ra ). la v se pierde especialm ente ante -e a p a rtir de la época de Terencio: audieram. am áram . perieram se hab ría creado la serie audit. nôrunt. P rim era persona singular. la -v .. *audirunt. periit. pero las vocales no se h ab ían contraído todavía. pues las form as con­ trac tas suponen siem pre ~iví (audistis) y. etc. delësse.' sivl. am ärunt. audiit. P o r tan to . . Supone ide. así como en la conjuga­ ción en h i.del hetita. -ei) se corresponde con la term inación m edia . Las desinencias del perfecto latino pueden tam bién hacerse rem on­ ta r a las desinencias intransitivas tal como aparecen reflejadas en la voz m edia del griego y del indo-iranio. P o r o tra parte. *audiram. Y este ii es la fo rm a regular en Plauto.. con u n a posible fo rm a alternante *-thai debida a la influencia de la p rim era p ersona singular.se había perdido ya. etc. etc. -ai o -Hai. Ahora bien. Los perfectos en -ïvi son un caso especial. En indoeuropeo la term inación era -a (gr. Sobre el modelo de u na serie como perit.. etc. amasse. etc.se conserva de m anera regu­ lar en scivl. E sta form a evolucionó regularm ente a -ti: vld is-tl (sobre -is. ser. Las form as abreviadas del tem a se extendieron a los casos en que la caída de -v . consueveram > consueram . Foîôa. correspondientes a am a ­ ro. -i (are. P or o tra parte. Lat. así. y las que se encuentran (perierunt. veda).véase infra). Estos hechos apuntan a il. es preciso b uscar u n a explicación distinta. no encontra­ m os nunca *audlro. Puede suponerse que estas form as tuvieron su origen en audii. sierint) son paralelas a las form as del perfecto del verbo eo: ii.

~n h ab ría dado en latín -re. Ide. o bien puede ser el pluscuam perfecto u n a creación analógica fo rm ad a p a ra c o rre s­ p o n derse con el fu tu ro en ero sobre el m odelo de ero: er&m. [N ota 4L] Se lo encuentra tam bién en o tras form as del perfecto: am äm s-se. - . vlderis. etc. En la segunda p erso n a de singular y en u de p lural. am äveram (*am ävisam ). 267). etc. *w eidis-ä-m > vlderäm . Sin em bargo. *w eidi-s-es > videro.se originó en aoristos sigm áticos de raíces disilábi- cas: p.ë que significa­ ba estado (p. Las desinencias de la p rim e ra y segunda perso n as del plu ral no precisan com entario.que en el im perfecto. etc. P a ra lo que ah o ra nos in teresa conviene ad v ertir que .t norm al en la tercera p erso n a singular *-a i-t > -e i-t > -lt. etc.). que puede considerarse contam inación de -ëru n t y -ëre. Se cree que este elem ento -is. alargada p o r la desinencia . (2) -ere conserva resto s de la desinencia con -r que se encuentra en riada m enos que seis de las fam ilias lingüísticas in d o ­ europeas (véanse pp. fo r­ m a que parece haberse añadido al tem a verbal en . Luego -d fue su stitu id a p o r la desinencia p rim a ­ ria -t. Foîôs.r era la desinencia activa secundaria correspondiente a la p rim a ria -ri que cabía esperar. Tercera persona plural. are. A parecen tre s term inaciones (1) -ë ru n t < *-is-ont. En la tercera p erso n a del p lural se adoptó la desinencia del perfecto de subjuntivo (véase infra) p a ra evitar la confusión con el indicativo m dërunt. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COM PAR ADA 275 Tercera persona singular. 23 s .). (3) -ërunt. ej. *w eidi-s-. form as arcaicas com o fuveit. redieit (Plauto vîxît. así com o en la tercera p ersona de p lural. Los tiem pos del perfecto El fu tu ro es en su origen u n subjuntivo con vocal breve de a o ris­ to s del tipo que acabam os de exam inar: *weidi-s-o. a p a rtir de los que se h ab ría extendido analó­ gicam ente a verbos de tipos diferentes. en la que -o n t es la desinencia tem ática p rim aria (sobre -is- véase in f r a ) . En el p re té rito del p erfecto (pluscuam perfecto) encontram os el m ism o m o rfem a -à . -e (gr. aparece u n elem ento -is-. P arece que se añadió al tem a alargado con -is-. am ävero (*am äviso). En itálico reci­ bió como alargam iento la desinencia secundaria -t.) se rem ontan a la antigua desinencia in tran sitiv a *-ai. que pasó a -d: lat. feced.

) e ra en origen el ablativo del dem ostrativo to-. tan to del singular como del plural. 278 s . el m ism o origen que la en -m ini. ej. con u n a -δ to m ad a de las form as en -tö.). u n a p artícula -i/í. Sobre la base de es-to analizado como est-o se crearo n nuevas form as de tercera persona de p lu ral : sunt-od. Aho­ ra bien. -m ini.. sobre -töd véase in fra). Las form as pasivas del im perativo de fu tu ro e stá n form adas p o r adición de la -r característica a -to. sobre el infinitivo pasivo). u n im perativo del tipo agim ini puede an a­ lizarse de m odo aceptable como u n nom bre verbal *age-m en re fo r­ zado con la p artícu la -i (véase infra. Las form as pasivas amare. La desinencia co­ rrespondiente del plural. statod. -töd (lat. ferunto. Nótese que algunos im perativos de m uy frecuente uso h an perdido su vocal final: fac. los infinitivos griegos como δό-μεν. El im perativo en -tö (agito. etc. are. o bien a la term inación -μεναι (δό-μενοα) de infinitivo. sequere presentan el re ­ sultado de la desinencia -so (véase sup ra p. proiecitad que aparecen en una inscripción de Luceria.) e stá en latín arcaico claram ente diferenciado del presente: hanc a m e accipe atque illi dato (Plauto). L a ex traña form a en -m ino (lat. y parece claro que el indoeuropeo tenía u n a sola form a de este im perativo que se em pleaba p a ra la segunda y tercera personas. lege. licetod. ap a­ rece en o tras lenguas indoeuropeas en form as de im perativo e infi­ nitivo.sea idéntico al extendido sufijo -m e n . véase m ás abajo el ap artad o referente al subjuntivo. (tem áticos). etc. duc. 264). etc. con la excepción de m em ento (< *m em ntod. En consecuencia. Se encuentran form as correspondientes en o tras lenguas indoeuro­ peas (p. posiblem ente idéntica a la deíctica. puede considerarse equivalente al -μενοι de los participios m edios griegos.)”. En el plural la desinencia es -te. etc. El latín creó una form a d istin ta p ara el p lural añadiéndole la desinencia típica -te: agito-te. Sobre las form as dialectales fundatid. datod. die. gr. age.que fo rm a nom bres y adjetivos verbales (p. etc. . En latín se form a el im perativo sólo a p a rtir del tem a de presente. progredim ino) tiene. P arecería así que el sufijo tenía ciertos valores m edio-pasivos. e tc . Una form a tem ática con el grado reducido -m n o - caracteriza a los participios m edios del tipo alum nus (véase in fra). μεμάτω. cf. significaba “a p a rtir de este (m om ento. dä. rege.276 INTRODUCCIÓN AL LATIN Los m odos Im perativo. evidentem ente. m onëre. No parece haber d uda respecto a que -m in . άγέ-τω). gr. parentatid. arc. ej. Consiste en el tem a puro: es. quedando agito reservado a la segunda y tercera p e r­ sonas del singular. pie (atem ático s). véanse tam bién pp.

se añadía a la raíz y no al tem a de presen te: fuat.en sim us. etc. -sé . que en esencia expresa u n a a c titu d de c ara al futuro. etc. en éstos se fo rm ab a p o r alargam iento de la vocal (gr. duas. L a -ë . 307). El te rc e r tipo de subjuntivo indoeuropeo afecta a los tem as ate ­ m áticos term inados en vocal. videro. Sin em bargo. E n latín se generalizó la -ë -: am ë-m .). celassls. Tal vez se pueda hacer rem ontar a este tipo los subjuntivos en -à . El subjuntivo de tem as tem ático s se fo rm ab a p o r alargam iento de la vocal tem ática : ê/ô. ΐ-μεν (indicativo). attigas (de tag-. e tc . φέρο-ι-μι. El m orfem a de optativo de los tem as atem áticos p resen tab a alternancia vocálica: -y é .que son típicos del itálico. form a alargad a de la raíz dö q u e e n ­ con tram os tam b ién en griego. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 277 Subjuntivo.característico del llam ado im perfecto de subjuntivo (Sintaxis. ausim . d u im . el p aradigm a se regularizó p o r ge­ neralización del tem a si-.e n . sim . am a-ré-m . 13. es difícil co m p ren d er cóm o u n m orfem a m odal.en el singular e -l- en el dual y en el plural. etc. m o rfo ­ lógicam ente considerado. ΐ-ο-μεν (su b ju n tiv o ). así com o en optativos form ados so b re aoristos en -s: faxim .î aparece tam bién en las form as de subjuntivo velim . faoñs. am et. no tang-). faxit. [ N o t a 4 2 . 13 creduls. Sin em bargo. Según hem os visto ya.aparece tam bién en el pluscuam perfecto de subjuntivo vid is-së-m .). Este tipo con vocal breve subyace en los fu tu ro s ero. edim. curassls. prohibessls (pp.en siem. sit. e s -s i-m . Es in teresan te observar que en latín arcaico aparecen ejem plos en que la -a . y * s-l. E sta form a tien e com o b ase *dou. etc. puede h aber adquirido valor de p retérito . La . sitis. am ent. En indoeuropeo existían tre s procedim ientos de form ación del su b ju n ­ tivo. sis. p. agrupa form as procedentes de am bos.] E l subjuntivo latino recoge los valores del subjuntivo y optativo indoeuropeos. dando lugar al m orfem a -sé . Algunos estudiosos igualan este sufijo con la -a . siés. De viderim se sacó u n sufijo . am ëm us. abstulas. E n este tip o de fo rm a­ ciones está el origen del perfecto de subjuntivo: viderim < *wei~ dis-l-m . am averim. advenat. am ëtis. siet. sient. . El optativo indoeuropeo se form aba añadiendo -l a los tem as te ­ m áticos (gr. El único resto latino de e ste tipo es el subjuntivo arcaico de esse: *s-ië. Nótese forent < * bhu-së-m . este tipo de subjuntivo fue em pleado como fu tu ro de indicativo en la te rc era y c u a rta conjugaciones.se añadió tam b ién al aoristo en -s. En verbos atem áticos se fo rm ab a u n subjuntivo añadiendo la vocal e /o : gr. dixerim . δύναται: δύναται). 271 s.que se añadió a todos los tipos de perfecto de subjuntivo : egerim. (véase Sintaxis) y. El latín no conserva resto s del tipo tem ático en -oi-. (véase s u p ra ).de p re té rito que ya hem os estudiado. amës.

-m e r/m e n . En oseo el subjuntivo de los te ­ m as en -ä aparece en la form a -äld (â -è-d ) y el del tip o iacio como -iäd. 222). biber. tanger. " -se se añadió tam bién al tem a de perfecto en -is. Parecería. en todas las lenguas indoeuropeas procede de fo r­ m as casuales aisladas (principalm ente dativo y locativo) de nom bres verbales. la hipótesis expuesta no explica satisfactoriam ente la especialización de este caso de un nom bre verbal p a ra la expresión de la pasiva. *proieciäd. que u n a -l larga. El llam ado m odo infinitivo no es. En los im pe­ rativos se añadió la -l a u n nom bre verbal en m en. A dem ás. un modo. áüc-. El latín arcaico ofrece algunos ejem plos de caída de la vocal final. dlc··. que puede ser la desinencia de dativo de u n nom bre radical *ag-ei. . Es evidente que la lengua de esta inscripción refleja una fo rm a dialectal influida p o r el oseo. pa- rentatid. Las form as nom inales del verbo El infinitivo. en los infiniti­ vos se hab ría añadido a los nom bres raíces ag~. *fer-se > ferre) puede in terp retarse como locativo singular de un tem a en -s. m ás convincente establecer u n a correspon ­ dencia en tre am bas partículas y su valor m edio-pasivo. como hem os visto ya. la -s experim entaba rotacism o: *age-se > agere. Estos nom bres verbales pueden consistir en la p u ra raíz (*ag). Algunos estudiosos suponen que procede de -ei. El infinitivo de presente latino en -se (es-se. etc. la -i final pasaría regularm ente a -e (p. Precedida p o r la vocal tem ática. parentatid y proiecitad pueden explicarse así aceptablem ente com o interferencias del im perativo en -töd con los correspondientes subjuntivos yusivos *parentäid. p a rtic u la r im ­ p o rtancia tienen los nom bres verbales n eu tro s en -i. C ontra e sta interp retació n está el testim onio de la inscripción de Dueños. Debemos ten er en cuenta. El infinitivo pasivo term in a en -1. o bien en la raíz con sufijos y alargam ientos. caracteriza tam bién a la pasiva de la segunda p erso n a de plural ■■mini.p a ra dar lugar ai infinitivo de perfecto en -isse: amavisse. o bien el locativo de u n nom bre tem ático 'ago-. -r. dixisse. cuyo acusativo aparecería en el infinitivo oseo acum < *ago-m.278 INTRODUCCIÓN AL LATÍN R esta exam inar las curiosas form as de im perativo fundatid. en las que los sufijos er/e n se añaden a las raíces alargadas p o r m edio d e -w y -m . etc. cuya form a pacari sugiere que la -i latina es u n a vocal originaria­ m en te larga y no el p roducto de u n diptongo. *vel-se > velle. proiecitad que se encuentran en u n a inscripción de Lu­ ceria. -n y las form as com plejas -w er/w en. pues. estrictam en te h a­ blando. -s. m ás bien.

es el infinitivo norm al latino de la raíz bhu: *bhu-s-i. atrib u irse al período “itálico”. H. El infinitivo de futuro. C atón ap u d Prisciano. Los supinos en -tu m y -tü son los acusativos y d a ti­ vos (o locativos o ablativ o s). m em oratui (Plauto). 272. 65. el latín creó u n infinitivo de fu tu ro pasivo del tipo fa ctu m irí. S obre la base de los infinitivos de fu tu ro perifrásticos activos com o cub itu m ire. este infinitivo no es idéntico al p a rtic i­ pio de fu tu ro activo (véase in fra). -m ar. sin em bargo. El p u n to débil de esta explicación reside en el hecho de que en latín no aparece testim onio alguno del tipo de infinitivo oseo de referen­ cia.. Los participios. desde luego. A p a rtir de su em ­ pleo con u n nom bre m asculino o n e u tro en acusativo acabó sin tién ­ dose e sta fo rm a invariable com o u n adjetivo concertado con el nom ­ bre. i-ter).. 2. sino que es el producto d e la fusión del supino con u n infinitivo del verbo “ser” . E n las form as arcaicas del infinitivo de p resen te pasivo agier. dotándosela en consecuencia de la apropiada flexión adjetival. “hanc sibi rem p ra esi­ dio sp e ra n t fu tu ru m ”. etc. cf. de los nom bres ver­ bales en -tu s (p. caso o nú m ero del no m b re al que se refiere (“illi polliciti sese factu ru m om nia”. 5.y audi-. P odría. *esom. Pedersen sugiere. Sobre los infinitivos de los verbos desiderativos en -ässo véase p. la term inación -ier suele explicarse co rrien te­ m ente com o -í m ás la term inación del infinitivo activo con p é r. El participio de p resen te es u n adjetivo verbal form ado con el sufijo -n t-. 167). In Verr. 238). afirm an algunos estudiosos. Cic. la alternancia de i e i en la form ación de los tem as verbales fací. ej.. dida de la vocal final. Com binado con la vocal tem ática -o- aparece este sufijo en la form a -o n t-. ta s en -S-ar. como en biber y tanger. Al exam inar la m orfología de este infi­ nitivo hem os de ten er m uy p resente que en la tín arcaico puede apa­ recer com o u n a fo rm a invariable -tü ru m sin consideración del gé­ nero. pero debe recordarse que en el capítulo I nos hem os atrevido a dudar de la existencia de u n “itálico com ún”. El supino. -w ar (cf. El único ejem plo latino de . respectivam ente. -tar. En alguna ocasión se en cu en tran tam bién fo r­ m as del dativo en -u l: p. fore. vortier. que p roporcionaban u n a “glossa” de g ran utilidad m é­ tric a a los poetas. que apa­ rece en el oseo ezum : *factu-esom > facturum . cf. GRAMÁTICA HISTÓKICO-COMPARADA 279 La i puede hacerse provenir de *iH. que funciona como infinitivo de fu tu ro . En consecuencia. que nos hallam os an te u n sufijo com puesto -i-e r que form a un no m b re verbal com parable a los ab stracto s verbales h eti.

“que va a ser sacrificado” . . N ótese que dens es el participio de presente. flexus (flexi). No se h a dado todavía u n a explicación satisfacto ­ ria del adjetivo verbal latino en -ndus. *fid-tos > fissus. en el que tenem os el participio de p resente del verbo “ser” : s-o n t-.como de * -n t-. m ansus (perf. flu xu s (fluxi). El participio de perfecto pasivo latino es en su origen u n ad je ­ tivo en -to . < *eiontem y en sons.se añadía en origen d irectam ente a la raíz.t .p asab an a -s s. su incorporación a la flexión verbal dio lugar a num erosas interferencias analógicas: así. en el que se ha añadido a u n nom bre verbal en -i-. sta tó s (de sta-tós. que puede proceder tan to de * -en t. El sufijo -d o . 336). etc. En com binación con el verbo “se r” form ó la conjugación perifrástica del perfecto pasivo: am atus est. de la raíz edo: d-ens. tacé/ta c s: dom itus. Cuando la raíz term in ab a en oclusiva dental. com o en uro).. y p.(p. insons. secundus. raíz stä). El gerundio consiste en u n a serie de casos del gerundivo neu tro sustantivado (pero véanse pp. Que el paso a -endus se debió a la influencia del p articipio de presente resulta evidente a p a rtir del hecho de que eundum .aparece.d .representa el grado cero de las raíces disilábicas del tipo d o m ä f dom s.t. ü s-tó s (raíz *eus. grado cero este últim o que aparece en indoeuropeo en la flexión de los tem as atem áticos term inados en consonante. *fod-tos > fossus. En los adjetivos verbales term inados en -itu s la -i.t .” . 232). E n el resto de los casos el latín presenta -en t-. En verbos intransitivos ten ía valor intransitivo: oriundus.y .. etc. simplificado tra s vocal larga o diptongo: *claud-tos > claussus > clausus. düc-tós.indiferente a la noción de voz. tacitus. y el ad ­ jetivo era independiente de los tem as tem porales. sin em bargo. sätus (*së). sed-tos > sessus. 317 s.280 INTRODUCCIÓN AL LATIN esta últim a se encuentra en la flexión d e iens: euntem . tiene en el p articipio de p resen te euntem . con grado cero. . en o tro s adjetivos verbales com o tim idus. El gerundivo. En la tercera y c u a rta conjugacio­ nes el sufijo aparece en época arcaica con la fo rm a -undus. m ansi). En indoeuropeo el acen­ to iba sobre el sufijo. y la raíz aparecía en grado cero: díc-tós. sparsus (sparsi). Si bien -to . El participio de fu tu ro activo es u n adjetivo con el conocido su ­ fijo -ro. “destinado a ser sacrificado”. que no p resen ta jam ás la fo rm a en -endus.unido al tem a del nom bre verbal en -tú : fu tü -ro -s. El significado del gerundivo era el de “im plicado en el hecho d e . En verbos tran sitivos (agnus caedundus) el significado de “im plicado en el sacrificio” podía d a r lugar fácilm ente a los varios sentidos apropiados a los diferentes contextos: “listo p a ra ser sacrificado” .

228).en ita. contiene u n form ante adverbial r que aparece tam bién en el ing. iha. según el testim onio de aliuta. palam. quam. etc. eventualm ente. no. etc. item . m inus. lat.). y del correlativo ita. prim um . u tl < *uta-i. tam . obs).en turn. magis. *anti (ante). etc. tum . statim . ser. según el testim onio del ser. olim (mase.. dô-ni-que. lógico. y ( 2) del tem a interrogativo-relativo q u i/quo: quid-em . intrö. dum . ku-r. lleva u n sufijo -ta que puede proceder de ide. I n d e c l in a b l e s Incluim os en este ap artad o los adverbios. etc. pueden ser acusativos fem eninos de i-. que d aría regularm ente (c)u b i (p. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 281 Escasos son los restos que el latín conserva del participio medio en -m en o -: fém ina. ab. fo rm a que da cuenta de uspiam . La m ism a raíz *q»u. bene. tem ­ poral y. no-. nam . në-cubi). En otros casos es posible la identificación ( 1 ) de tem as dem ostrativos: to. abs). *qvudhe-i. iti). m u ltu m . Algunas de éstas son m uy antiguas y se resisten al análisis: *en (in). ut.en nam. Los adverbios del tip o iam. El «rtos de . retrö. tan-dem . are. prefijos y partículas que sirven p a ra señalar o co ncretar las relaciones sin ­ tácticas e n tre las p alab ras y dan indicaciones de orden local. to-. (2 ) quom . N om inativos son versus y secundus. El te sti­ m onio del osco-um bro (u. infrä.. G enitivos de tiem po son n o x y dius. quôr. tam . alum nus de *al “n u ­ tr ir ”. *-ts (cf. facilum ëd. preposiciones. dô-ni-cum . La gran m ayoría de los adverbios son form as casuales nom inales fosilizadas. (neu­ tros) . quip-pe. Muchos de los form antes son específicos de las form aciones adver­ biales. *pro (pro). * q m t. E ste sufijo se añadió a la raíz A u ta se añadió la desinencia de locativo o bien la p artícu la deíctica -i: de ahí utei. cür. de la raíz *dhé “m am ar”. Ablativos son los de los tipos com unes en -ö (d ). pu z < *quut-s). partim . *op(i) (ob. característicam ente latinos. uti-nam . nim ium . usquam. etc. quör.subyace en (c )u b i (ali-cubi. *eks (ex. p u je) y de o tras lenguas indoeuropeas m u e stra que la form a p rim itiv a era *q*u-dhe. i. m érito (d). y fern. where. que fue alargada por m edio de la desinencia de locativo. nunc < *num -ce. cabía esperar *idi < *i-dhe-i. etc. -ë (d ) y -ä (d ): primo. *apo (ap.podía alargarse p o r m edio de u n a -s adverbial (o. plus. iam. Ya hem os visto las razones que hay p a ra p oner en d u d a la teoría que iguala la desinencia de im perativo m edio -m ini con la form a plu ral del p articipio medio. ubi ha influido sobre la fo rm a de su correlativo ibi dado que. quom . topper. ë). usque. exträd. lit. p o r ejem plo. Acusativos son ( 1 ) parum . clara. .

etc. es tam bién una antigua term inación de ablativo. d u m ta xa t (taxat es subjuntivo de u n aoristo en -s o de u n a fo rm a desiderativa de la raíz *tag. como pariter. 254). εντός). topper ( *tod-per). 257). subtus. inter ea. p. sim iliter. donique) es idéntico al ing. to.. arc. tem ere (“en la oscuridad”). y desde él se h ab ría extendido a p alabras de sentido próxim o.282 INTRODUCCIÓN AL LATÍN intus (gr. donicum. E stas form as casuales pueden estar com binadas con afijos com o -per: parum per. funditus. El p u nto de p a rtid a sería aliter. noctü. Locativos son Me. Hay tam b ién adverbios que proceden de grupos de p alabras fosilizados: quârë. tem peri y penes. sem per. adfatim . häctenus. El dö. ta-n-go). scilicet (= scire licet). y -em : quidem (cf. interim . y luego a o tras m ás alejadas. penitus. El extendido form an te adverbial -ter parece ser idéntico al sufijo contrastativo -te r (p. . idem .d e donec (lat.

el desarrollo sintáctico puede com pararse al crecim iento gradual del circulo que se va fo r­ m ando p o r el agrupam iento de hongos en to rn o a u n “hongo p a d re ” originario. en p rim er lugar. Al contrario. el de obstare. p o r ejem plo. iubeo aparece así construido p o r Catulo e incluso p o r Cicerón en u n a de sus cartas (Ad Att. dativos de interés. las relaciones en tre las p alabras en la fra ­ se tal com o están expresadas p o r las desinencias. etc. De hecho. sino integradas en grupos asociati­ vos. E sto se debe a u n sen­ cillo hecho lingüístico que es esencial tener en cuenta en el estudio analítico e histórico de la sintaxis. Su com etido es establecer y definir su á rea e in te n ta r luego seguir m archa a trá s su d esarrollo h a sta el foco original del proceso. el estudiante de latín se da cuenta p ro n to de que no hay una d is tri­ bución clara y ta ja n te de funciones. provecho y daño. Así. el de p erm itto.. Así. El cam po sintáctico de una lengua presen ta así ante los ojos del investigador u n com plejo es­ quem a de tales círculos. Las p alab ras no existen aislada­ m ente en la m ente del hablante. p o rque el agrupa- . m odos. e n tre las varias term inaciones casuales. pati. Estos círculos sintácticos pueden interferirse. En la p rá c tic a d escu b rirá que el “hongo originario” era a su vez m iem bro de otro círculo. si im pero lleva dativo. laedere sigue el ejem plo de nocere y sinere. ético. Con­ tem pla. p o r ejem plo. se en cuentra con una m u lti­ plicidad u n tan to desconcertante. 9. S in em bargo. es decir. es decir. tiem pos. tam bién es de suponer que lo lleve su sinónim o iubeo. e im pedire (¡en el gram ático V arró n !). ante todo las funciones de los casos. 2). De m odo sim ilar. 13. sim patético y final. C a p ít u l o X SINTAXIS La sintaxis de u n a lengua como el latín h a de ocuparse del as­ pecto funcional de la m orfología (véase el capítulo p reced en te). una p alab ra puede p ertenecer a varios grupos asociativos y p a r­ ticipar en construcciones diferentes. Todos los m iem bros de tales grupos te n d e rá n a u n a u n iform i­ d ad de com portam iento sintáctico.

en él la p ala­ bra es un a m era etiqueta. el “su jeto ” de la frase. 120 ). D elim itar esos círculos y ra s tre a r la historia de su desarrollo son los com etidos fundam entales de la sintaxis descriptiva. A los efectos de descrip ­ ción y clasificación el estudioso de la sintaxis a rb itra rá fórm ulas generales que com prendan los usos observados. a d a r con la función prim itiva de u n caso. El nombre N om inativo [N ota 43] El nom inativo es el caso que sirve p a ra “n o m b ra r”. etc. que puede representarse así 4 . creatus est.. A eth. con u n a ex­ presió n deíctica in tro d u cto ria: “em tib i anus lepida” (Plauto. dos nom inativos form an u n tipo prim itivo de frase: uno es el “su jeto ”. encontram os a veces dos nom inativos en aposición: hom o adulescens. adest (tu m i accusatrix ades). p o r ejem plo. Cuando el centro del in terés está ya estable­ cido y no necesita referencia explícita. En las expresiones “designativas”. inventarios. el “predicado” : ille servus. E n esta función puede u sarse predicativam ente “se llam aba «Corvi­ no»”. Lo que encuen­ t r a es u n sistem a organizado de círculos. En el transcurso de las generaciones los círculos crecen y dism inuyen y los esquem as cam bian. Así. etc. hom o ser­ vus. En tales casos p o d ría decirse que se da p re ­ . Q uiere esto decir que el investigador nunca llega. En todas sus épocas u n a lengua. tal como aparece en listas. Cure. el otro.). jactus est. fabulae!.284 INTRODUCCIÓN AL LATIN m iento asociativo de las palabras es un fenóm eno com ún a todas las lenguas. estos nom inativos p red ica­ tivos funcionan como exclam aciones: nugae!. cf. de ahí la así llam ada función “ergativa” del n om i­ nativo. Ciertos verbos se em plean p ara expresar la relación en tre el su jeto y el predicado: est. cognom en habuit “Corvinus”·. que p ro bable­ m ente no ha existido nunca. consi­ derad a desde el punto de vista sintáctico. el p rim e r tipo. m ulier m eretrix. histórica y com parativa. El nom inativo como caso de la designación hace u n anuncio previo que concentra la atención sobre el polo tem poral de interés. E sta fórm ula no debe confundirse con la “función específica p rim itiva”. “el n o m bre en dativo designa a la persona (o cosa) im plicada en el acontecim iento a que se refiere el verbo” . consta de grupos asociati­ vos (círculos) de uso concreto. p o r ejem plo. “p e r valle illa quam dixi ingens” (Per. M uchas veces en la referencia a u n acontecim iento la persona o cosa “no m b rad a” como centro de in terés es concebida como inicia­ d o ra de la acción.

Asem eja en su función al im perativo del verbo. Pero y a en latín arcaico encontram os u n ejem plo de atracción al vocativo.) . Sobre este nom inativus pendens véase p. 811). y de ahí p o r una . M ás frecuentem ente. si m acte. 1. sum m a dicende C am ena... H. N. E sta clase de ejem plos son generalm ente poéticos. con el que tiene tam bién u n paralelism o m orfológico : am bos consisten en el tem a puro. etc. 265 s. Ep. 1-3). especialm ente en poesía. infitias ire. rus. prim us om nium ” (Plinio.. En latín tiene u n a caracterización m orfológica p ro ­ p ia solam ente en la segunda declinación (véase el capítulo preceden­ te ). es el vocativo de m actus (véanse pp. y en algunos o tro s giros como exse­ quias. El perfecto de estos verbos de m ovim iento expresa el estado resu ltan te de la acción. 10.. com o parece probable. negligente p o r naturaleza. ven u m ducere. “nos libertinae sum us. u n a vez n o m ­ b rad o el tem a de la conversación a m enudo la frase p asa a una co n s­ trucción diferente. et ego et tu a m a te r”. 75 s . el adverbio auxiliar se h a convertido en la indispensable “preposición” que “rige” al caso. 10. 117).. e incluso en u n principio u n adjetivo que lo calificara to m ab a la form a del n om i­ nativo: “salve. Acusativo El acusativo p resen ta u n a gam a de usos que puede definirse de m anera general como el fin o térm ino al que tiende o se dirige la acción.. Aen.. m iserande iaceres” (ibid. 324 ss. dado que el latín conserva el sim ple acusativo p a ra expresar e sta relación en dom um . Esto se ve m ás claram ente con verbos de m ovim iento.).. sin em ­ bargo. pero la frase preposicional apropiada a los o tros “aspectos” (véanse pp. La relación se concibe así: —>|. 1. Vocativo El vocativo es el caso de la apelación que tr a ta de llam ar la a te n ­ ción del oyente.. A trac­ ciones del m ism o tipo se d an con el adjetivo predicativo : “quo m o ­ ritu re ru is” (Virg. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 285 cisión a u n térm ino general vago p o r m edio de u n a reflexión p o ste ­ rio r: cf. 7. 88 . En la lengua coloquial. De todos m odos este fenóm eno es u n grecism o de los poe­ ta s augústeos : “p rim a dicte m ihi. Maece­ n a s” (Hör. “tu quoque. prefiriendo la p ro sa las expresiones del tipo o tu qui. El nom bre en voca­ tivo e stá sintácticam ente aislado del resto de la frase. con nom bres de ciudades e islas m enores... y aun en este caso se en cu en tra con frecuencia el nom inativo usado com o vocativo.) p ersiste: ad urbem venire > ad u rb em venisse..

ridere. indulgeo. esperanza y expectación (sperare. servio. 1 alegría y tristeza (laetari. etc. m o r a r i). como relinquere. oppugnare. El grupo se agrandó p o r in flu en d as analógicas de varios tipos: así. B. 979).. fungor. abhorrere). supero. Mil. “id m odo m oratus u t consulem p ercon taretu r” (Livio. e incluso “am are eum haec p erd i- ta s t” (Cist. 1) es c la ­ sificado por E rnout y T h om as com o acu sativo adverbial “in te rn o ” (véase in fr a ). piget.. percurrere. El acu­ sativo puede deberse a la relación con el co n trario inire o con expre­ siones de sentido sim ilar. m antenién­ dose el acusativo de térm ino. tra s egredi. 5.. dolere. dativo o a b lativ o ). curo. a través de interferencias analógicas llegaron a usarse con acusativo : abutor. circu­ mire.. pae- nitet. 3). 930). Los verbos im personales que de­ notan estados em ocionales se construyen así: m e m iseret. el verbo com puesto apareció como regente de u n com plem ento directo (véase infra) : aliquem ad + ire > aliquem adire. 23. plorare.. exire esperaríam os ablativo. desperare. gaudere. transm ittere. flere. Son acusativos “extern os”. cierto núm ero de verbos que expresaban estados em ocionales llegaron a ser tra n s i­ tivos: tem or (tim eo. manere. pero no hay u n a gran diferencia entre ellos. 504) .286 INTRODUCCIÓN AL LATIN fácil conexión etimológica ad urbem adesse. A través de procesos sim ilares.. De este m odo la p re ­ posición ad con acusativo llega a asum ir u n a v ariedad de funciones locativas : “ubi sum m us im perator non adest ad exercitum ” (Plauto. lugere. “sem b rar m aíz”. Con ciertos verbos el acusativo de térm ino o fin a que se dirige la acción es u n a cosa o persona ex tern a: “h e rir a u n ciervo” . Los estudiosos se inclinan a sep a ra r esta clase de em pleos del “lativo” de “térm in o ” o “finalidad” .. 36). 970). Muchos verbos que se construían o ri­ ginariam ente con o tros casos (genitivo. 328).. etc.. “m ih i. deperit.. est ad p o rtu m ne­ gotium ” (Plauto. A m p h . El rep erto rio de los verbos que regían esta clase de acusativos creció en latín de m odo cons­ ta n te por las influencias analógicas. irrumpere. que expre­ san el objeto directo del verbo. taedet. frem ere. Pro Cael. am are atra e a su ó rb ita a toda una serie de expresiones sinónim as: “hic te. “habes hortos ad T iberim ” (Cic.. “to tam hiem em ipse ad exercitum m anere decrevit” (César. ad llega a ser equivalente a apud. expectore. H.. “ego ad forum illum conveniam ” (id. El acusativo con m orari debe clasificarse aquí al lado de su sin ón im o manere·. Mere. 132). ea de­ m o ritu r te ” (Plauto. “co­ m er pan”. 53. G. etc. 1. advenire. aggredi. Una vez que esta fusión tuvo lugar. Así. 47. incurrere. M il. studeo. T. m etuo. “esse ad sororem -’ (Ter. trem ere. careo. gemere. ausculto. maerere. . Es el fenómeno llam ado función transitivizante de los prefijos verbales: accedere... Los verbos com puestos surgieron de la fusión de verbos sim ples con adverbios que en cierta época h abían sido unidades indepen­ dientes en la frase. Así. introire. antecedere. pudet. subire.

auspicium auspicare. Con esto llegamos al a c u ­ sativo de relación. se convirtió en la e x p re­ sión gram atical del com plem ento del verbo. cf. . “suspensi loculos” (Hör.. A p a rtir de expresiones com o longam viam ire y noctem pernoctare se desarro llaro n los acusativos de e x te n sió n r e ­ . m endacium dicere. categoría en la que convergen o tras líneas d e de­ sarrollo que ah o ra hem os de ra stre a r. 468). cf. Buc. 4. foedus ferire. U na subvariedad e stilístic a es el “acusativo de figura etim ológica”. Tam bién es a n ti­ guo el acusativo con verbos m edios que signifiquen “vestirse” o “des­ vestirse” : “quid e ra t in d u ta ?. “succincti co rd a m achaeris” (Ennio).. “decir u n a m e n tira ”.. A m ph. dado que exuta pedem llevaba de m an era n a tu ra l a nuda pedem . dicta dicere. “fo rja r una espada”. al resu ltad o hacia el que a v a n ­ za la acción verbal. Aen. 622). 12. y del ta n discutido “saepes Hyblaeis apibus florem d epasta salicti” (id. E ste tipo de acusativo heredado conoció cier­ to desarrollo p o r influencia griega: el p ro to tip o es el “vicit O ly m p ia” de Ennio. 53-54). Sat. Truc. verbum m uttire. Ejem plos latinos son: fa­ cinus audere. Aen. La p a rte del cuerpo a que se hace referencia podía aparecer en a c u s a ­ tivo (caput velati) con la prenda. etc. cenam cenare. Como es frecuente en los fenóm enos sintácticos. “encender u n a lum bre” . d o num dare. sino al contenido del verbo. etc. 518)..). En ciertas expresiones el acusativo-objeto no se refiere a algo externo. sacado de la m ism a raíz que el verbo: vota vovere. las dos esferas de em pleo se in terp en etran : “c o n stru ir u n a casa”. Un tipo antiguo que se rem onta a ép o ca indoeuropea es el acusativo de contenido que designa la acción sig­ nificada p o r el verbo: aetatem vivere. etc.. “quid tib i hanc cu ratio st re m ? ” (id. “concussa m etu m entem ” (Virg. como opuestos a los usos ex­ ternos exam inados en el p á rra fo an terio r. Acusativos externos los hallam os en la tín arcaico tam bién con nom bres verbales: “quid ibi hanc aditio e st” (Plauto. loricam induitur. o bien en ablativo in stru m en ­ tal: “togae p a rte velati” (C atón). 6 . De aquí se tom ó u n m olde o riginariam ente latino p a ra las expresiones poéticas helenizantes del tipo “exuta pedem ” (Virg.. 73). 74). Tales usos son clasificados p o r los gram áticos bajo la rú b ric a de acusativo interno. tra s h ab er tenido en su origen un signi­ ficado espacial concreto de “térm in o o fin”.. propino tibi salutem (éste ligado tam bién con el acusati­ vo externo con volo..... La construcción acabó extendiéndose tam bién a los adjetivos. la­ pides loqui. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 287 P o r m últiples procesos de este tipo el acusativo extendió su cam po d e m odo gradual h a sta que.. aspexit virginem ibi stantem in capi­ te o strin u m ind u tam ricu lam ” (Turp. “dar u n golpe”. Ciertos casos de acusativo intern o fructificaron y p ro d u je ro n círculos de em pleo lo b a sta n te im p o rtan tes como p a r a exigir r ú ­ bricas especiales.. 1. 1. 519).

). 397). “nigra pedes” (Ον. T ácito fue el p rim e ­ ro que se atrevió a utilizar la expresión en p ro sa: “clari genus’* (Ann. 501). “m anum aeger” (Hist. donde el segundo acusativo es sim plem ente una reflexión p o sterio r de c arácter correctivo: “es decir.. 9)... 7. “m aculosus alvum ”.. cf. a los adjetivos de cantidad: m u ltu m . 6. 4... Epid. 3.' Tam bién en este caso el griego dio im pulso a u n uso originariam ente latino. 427). Del m ism o tipo son los acusativos “del todo y de la p a rte ” : “m eretrices. 114). 468). Tam bién aquí en m uchos casos el acusativo predicativo expresa el resultado de la acción. Valgan como ejem plos nim ium . “advorte u t quod ego ad te advenio («el fin p a ra el que estoy aquí») intelligas” (Plauto.. 81). En expresiones puram ente latin as tales acusativos de relación está n lim itados a los pronom bres n eu tro s: nescio quid tristis est. (id. Poen. T am bién se en ­ cuentran este tipo de acusativos con adjetivos de m edida: panem tris pedes latum . la m ayor p arte de ellas”. plus. y aún con m ayor libertad “iam m ultos annos est quom possideo” (P la u to ). Ejem plos como id m aeret dan lugar a “id m isera m aesta e st” (id.. 456).. que traduce. annos octingentos natus.. La p ro sa se abstiene de esta licencia h asta la época p o sterio r a Livio. los de “ocultar’’. etc. si id fallo. etc. Rud. así. Aen.. 1070). Plauto. En otros los dos acusativos están en aposición : “m alam fo rtu n am in aedis te adduxi m eas” (id. si quid erro. Con los verbos de “enseñar” podem os ag ru p ar sus contrarios.. Sobre la introm isión del ablativo de tiem po. Los diferentes tipos de acusativo pueden ap arecer en una m ism a frase. 8. El neutro singular de los p ro n o m b res se u saba con especial lib er­ tad como acusativo interno: istuc pessu m e consulis. “quid nunc te litteras doceam ” (Cic.. nim ium . véase infra. En latín arcaico tam bién los n eu tro s de ciertos adjetivos funció-. Bud. m u í- . Los acusativos internos y aposicionales quedan a m enudo p e tri­ ficados com o adverbios. 93).. G. 375).. nan como acusativos internos. distat. que! tam bién llevan dos acusativos: “u t celem p atrem tu a ñagitia” (Plau­ to. el γελαίσας ίμέ^οεν de Safo. m aiorem p a rte m videas valgis saviis” (id. A p a rtir del “espacio reco rrid o ” de expresiones com o non pedem discedat es fácil la transición a “d is­ tan cia” con abest... M. istuc crucior.. tota vita. Bacch.288 INTRODUCCIÓN AL LATÍN feridos a espacio y a tiem po. Expresiones tem porales paralelas son: “abhinc ducentos annos m o rtu u s e st”. “p en sar” y “llam ar” llevan un acusativo com plem ento directo y u n acusativo predicativo: “i s : m e heredem fecit” (id. se limita.* en que el acusativo es de “relación” (véase su p ra ). abrió el cam ino Catulo con su dulce ridentem . Mil. Los verbos de “h acer”.. m axum uní... de m an era general.. m agnum . Este uso se desarrolló con m ayor lib ertad sólo a p a rtir de los p oetas augústeos p o r im ita­ ción del griego: “qui genus?” (Virg.

GRAMÁTICA HISTORICO-COMPARADA 289 turn.. etc.. filius eri. En este ap artad o podem os colocar tam bién expresiones tem porales del tipo id aetatis: “ego istuc aetatis non am ori operam dabam ” (Ter. patris am icus. virgo Vestalis.. EI genitivo partitivo es especialm ente frecuente tra s p ronom bres y adjetivos sin g u lares n eu tro s: aliquid. aetatis. El genitivo partitivo.. pero Cicerón increm entó considerable­ m ente el núm ero de adjetivos neu tro s sustantivados em pleados en genitivo partitivo. 1. los adverbios del tipo partim . etc. vini gutta. Los adjetivos derivados concu­ rre n en cierta m edida con este tipo de genitivo (erilis filius. P o r ello com enzarem os con algunos de los grupos de em ­ pleo m ejo r establecidos.). “in hoc genus p raediis” (V arrón. Los genitivos posesivos pueden u sarse predicativam ente : “fra tris ig itu r T hais tota e st” (P lau to ). A p a rtir de “perteneciente a” se da una fácil transición a “p arte de”. Finalm ente. “agrum n u m quam siris fleri gnati tu i” (id. animi. (véase capítulo a n ­ terio r). Su esfera de referencia incluye así la del genitivo. cadus vini.). Ad Att. 12. Este uso del genitivo se encuentra tam bién en . 4). Esto resu lta m ás claro en expresiones de cantidad : granum salis. y cuya antigüedad parece fuera de duda. pero se encuentran tam bién algunos adjetivos n eu tro s sustantivados : mali y boni p re ­ dom inan en el la tín arcaico. Campus Martius. La elipsis de u n nom bre fácilm ente sobreentendido explica expresiones com o ad Dianae (fanum ). el genitivo con sentido p u ra ­ m ente posesivo es regular incluso en los m ás antiguos textos latinos. T. etc. teniendo el adjetivo u n sentido m ás am plio y difuso: “conectado con”. etc. El genitivo posesivo. tenem os los acusativos de exclam ación. y algunos estudiosos han m antenido que éste es el uso m ás antiguo. que dependen de u n verbo elíptico [ N o t a 44] : nugas! hercle rem gestam bene! artificem probum ! Genitivo Es difícil en co n trar u n a fórm ula que abarque todos los usos del genitivo. rei. 3). 13. En este caso el genitivo está con respecto al nom bre determ inado en una relación del todo a su(s) p a rte (s ). quid. Sin em bargo. plus (negoti. m u ltu m . Su propio no m b re d a razón del concepto: aedes eri. “aliquid id genus solitum scribere” (Cic. 16. om ne genus: “corona- m enta —om ne genus— facito u t se ra n tu r” (Catón) . 110). antiguas aposiciones son id genus. etc.). panis pondo quattuor. statim . H. Como s u s ti­ tu to del genitivo pertenece a u n nivel estilístico superior (por ejem plo los “m etro s largos” plau tin o s). R. R.. Com únm ente se tra ta de genitivos de nom bres.

H oracio dio el salto al grecismo: “desine m ollium tandem que­ rellaru m ” (Carm. 3. La construcción p u ram ente latina de potiri con genitivo hizo posible a Horacio aventurar regnavit popu­ lorum im itando al griego (Carm. abundare. Véase. expers consili y expresio­ nes sim ilares llevaron fácilm ente a o tras expresiones que indicaban azoram iento e incertidum bre : incertus consili e incluso falsus anim i (T er. egere... O riginariam ente el p artitivo podía funcionar com o sujeto. Esto llevó de m odo n atu ral al “tener ham bre de”. D esde la firm e base latina del genitivo p artitivo con expresiones de carencia. De este m odo podem os tal vez clasificar com o partitivos los genitivos con verbos de deseo y sus opuestos (dom i cupio. privación. llevaban este genitivo.. de la oración (“algunos de los enem igos” fueron m uertos. studeat tui). 17-18). C arácter coloquial tienen los que siguen a adverbios de lugar y tiem po: ubi terrarum . O tros ejem ­ plos con adjetivos neutros no cuantitativos pertenecen sobre todo a la poesía o p ro sa poética: “incerto noctis” (Salustio). Los ad je­ tivos correspondientes tienen la m ism a construcción: plenus. sin em bargo. Los genitivos adverbiales como desipiebam m entís (Plauto). El partitiv o se usa con verbos que significan “llen ar” o conceptos sim ilares: complere. El partitiv o se usó en origen tam bién con verbos de com er y beber. “tener sed de”. onustus. pero el uso se extendió por influencia griega: “in infera n o ctis” (Ennio). “sub obscu­ ru m noctis” (V irg. he bebido “algo de vino”) ... im pos animi. Reaparecen en el latín vulgar. lo que luego direm os sobre el “ge­ nitivo de esfera”. refertus. pero acabaron siendo suprim idos p o r el purism o clásico. anim i excruciari. “stra ta viarum ” (Virg. 2. levare (“m e om nium iam laborum levas”. Hay en el latín arcaico algunos restos de e sta clase de usos (“aquae. 12 ). Rud. nusquam gentium (de donde tam bién m inum e g e n tiu m ). etc. reem plazados p o r de + ablativo. indigere. 30. im pos. etc. “p er cava terrae” (Salustio). etc. addito”. 9. se convirtieron en antece­ d ente de expresiones rom ánicas como de l’eau. largus. y no parece necesario colocar­ los ap arte com o “locativos”.. particeps. e incluso los genitivos con verbos dë recordar y olvidar. carere. . o b je­ to.290 INTRODUCCIÓN AL LATIN cierta m edida en expresiones no cuantitativas. m ein fastidis?.)... C atón). EI genitivo partitivo es raro tra s plurales neu­ tro s sustantivados.). compos.). Cicerón escribe “sum m a pecto ris” e “in teriora aedium ”. etc. 247). etc. ieiunus. donde.). com pos animi. expers. En origen tam bién potiri (“apode­ ra rse de”) y los adjetivos correspondientes. Plauto. “angusta viarum ” (T ác. anim i pendere y sim ilares se integ ran tam bién n a ­ tu ralm en te en este círculo sem ántico.

GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 291 El genitivo de determ inación (genitivo de cualidad). Tal fue el origen del genitivo de cualidad. “triu m litteraru m hom o” (P la u to ).. in iu sti- tiam lenonum . Mas no parece necesario establecer las categorías gram aticales especiales de genitivo “subjetivo” y “objetivo” . urbs Patavi). Todavía en Cicerón y en César los genitivos de cualidad están prácticam ente lim itados a nom bres calificados p o r los adjetivos magnus. referencia). etc. tantus. categoría que en latín arcaico se concentra en gran m edida en torno a expresiones de origen y pertenencia.). En ciertas expresiones el partitiv o se interfirió con el posesivo p a ra fo rm ar u n im p o rtan te círculo. El genitivo posesivo no estaba confinado a la expresión de la posesión física.). si se hace p o r o co n tra los cartagineses. En ese punto nos topam os con u n a im p o rtan te derivación. (lacus Averni. m axim us. etc. fides clientum . el genitivo de cualidad. Los únicos ejem plos que en latín arcaico están fuera de este estrecho m arco sem ántico son “hom o iracundus. en tre los que está urbs Romae. Men. así como de p recio . 2 m edida y sim ilares: “talen tu m rem . 608). anim i p e rd iti” (Plauto. h a sta que en supplicium virgarum las “varas” en ge­ nitivo indican sim plem ente la clase de castigo. De m odo sim ilar. 269) y “ta m iners. ese “coco” de los profesores que aparece a finales de la República.. posesivos como patris filius llevaron a Graeci generis homo. Pero los posesivos se extendieron tam bién a otras rela ­ ciones en que la noción de posesión se fue debilitando progresiva­ m ente: corporis candor. dan lugar a los así llam a- dos genitivos epexegéticos o aposicionales. Del m ism o m odo Poenorum bellum es u n a “g u erra de los cartagineses” ... la clase al individuo. En nom bres de lugar los genitivos posesivos del nom bre de la deidad soberana. decem ”. sin em bargo. V éase in íra acerca del gen itivo de rúbrica. El “genitivo de esfera” (genitivo de respecto. ta m nulli consili su m ” (Ter.. La re ­ lación del todo a la p arte se extiende fácilm ente a la del género a la especie. el genitivo “característico” : “est m iserorum u t. esta construcción acabó p o r im ponerse a su com petidor. Aquí la contribución del posesivo resu lta p a rtic u ­ larm ente visible. sum m us. hay que deducirlo del contexto. De m odo sim ilar los partitivos ensancharon su cam po: virga lauri puede llevar al “aposicionaí” arbor fici (Livio. . el ablativo sociativo (véase in fra). Los genitivos determ inativos pueden u sarse predicativam en­ te: “m agni su n t oneris” (P la u to ). M ás tard e. invideant bonis” (P lauto). “ea exquirere iniqui pa­ tris e st” (T er. And. La p a r­ titiva y la posesiva son sim plem ente dos de un conjunto entrelazado 2. etc. adventus hostium . “vir m inim i p re ti”...

com pendi. causarum condixit p a te r p a tra tu s” (Livio. pertenece a. Otro grupo bien conocido que debe clasificarse en este a p a r­ tado com prende los genitivos con verbos im personales com o paeni- tet.). pudet. Hemos visto cómo el p artitivo podía exp resar u n a clase (iuniorum est. con verbos de acusar. nihili. 32. Lo que es claro es que e stá ya firm em ente e sta­ blecido en el latín arcaico. etc. urgere. U na especie de satélite aislado de este grupo es el genitivo. postulare. Tal vez el genitivo de referencia n a ­ ció de este modo. difí­ cilm ente podría separarse de expresiones p artitiv as del tipo “et dotis quid prom iseris” (Plauto. La m ayor p a r­ te de éstos son genitivos en -i. Los genitivos exclamativos como m ercim oni lepidi! o m ercis m alae! deben colo­ carse tam bién aquí. quanti. P ero si la cone­ xión adnom inal se debilita. su m p ti facere. dotis dare “d ar en concepto de dote”. arcessere. 459). que ha de conside­ rarse en estrecha relación con hom o triu m litterarum . dispendi.. “in iu ria ru m . tanti. piget. pluris. es posible. "quoii om nium reru m ipsus sem per cred it” (Plauto. m inoris. “considerar como beneficio” (cf. “p ro b ri accusare”. En u n a frase com o ei non fid em habui ar­ genti. taedet tui serm onis. Poen. y W ackernagel supuso que este caso en -l era u n caso especial de carácter adverbial. conservado en usos sim ilares tam bién en sánscrito. in terp retar la frase en el sentido de “no tuve confianza en él en lo referente al dinero”. litium . induci”. p oner algo en el capítulo de “ga­ nancias”. que a veces se encuentra con credo'. los iuniores) y tam bién cómo el posesivo se extendió hasta convertirse en el caso por el que un nom bre define a otro. el genitivo es adnom inal y determ ina a fidem . etc. y que en origen n a d a tenía que ver con el genitivo. T am bién h ab rían contribuido los genitivos de cualidad como vir m in im i preti. “quem m endaci prendit m anifesto”. 1279).. Esta teoría ha sido im pugnada. dado que el .292 INTRODUCCIÓN AL LATÍN de funciones del genitivo que se reúnen bajo el epígrafe de “genitivo de esfera”.. nauci. “es uno de. I. condenar.. aequi bonique facere).: facti piget. “quarum rerum . y parece m ás verosí­ m il que estos genitivos se hayan desarrollado a p a r tir de los usos que ya hem os exam inado. p o r u n “desplazam iento re ­ lacio n ar’. ordenar. Hay que con sid erar tam bién en este apartado los bien conocidos genitivos en expresiones de evalua­ ción: flocci. El genitivo de rúbrica Los gram áticos ponen esta etiq u eta a u n pequeño grupo de ge­ nitivos que se encuentran en lo que podem os llam ar contextos de “teneduría de libros” : lucri facere. especialm ente en contextos legales y ju ­ diciales. Asin. El círculo de estos verbos se am plió g radualm ente (in­ terrogare. 11). etc.

consulo. En sus em pleos adnom i­ nales puede rep resen tarse así: © . m ando. sino léxicas. servio. “saluti ves­ tra e providere” (Cic. Su m ayor pervivencia se dio en las funciones posesi­ va.) y q u itar (dem o. Así pues. praebeo. m edicor (éstos tam b ién transitivos en latin arcaico). Las que ah o ra exam inarem os son solam ente algunos· de los círculos sem ánticos considerados p o r los gram áticos lo suficientem ente definidos como p a ra exigir rúbricas especiales. son innum erables. p artitiv a y cualitativa. “el caso de d a r” (gr. deest). el genitivo de rú b rica —“en concepto de”— ha de incluirse d entro del “genitivo de esfera”. nubo. eripio. etc. ignosco. “m ihi ego video. “vobis a ra b itu r ager” (Livio). El cam po .) . largiri.) . estrictam en te hablando. studeo. en las que un a p ersona (o cosa) puede e sta r fre n te a u n acontecim ien­ to o situación. noceo. in vi­ deo. no son divisiones gram aticales. de). Debe tenerse en cuenta que. “ego tibi com m inuam cap u t” (Plauto) . p ero se h a advertido que en latín arcaico sólo u n a doceava p a rte de los n om bres (y pronom bres) en dativo registrados se refieren a cosas. fero. La persona está interesad a como beneficiaria o p erjudicada (da­ tivo de provecho o daño) : ‘‘tib i aras. E sta función se transfirió secundaria­ m ente a nom bres no personales. faveo. P recisam ente a este im p o rtan te cam po sem ántico debe el caso su no m bre : dativus. etc. indulgeo. defendo. solvo. tibi occas. lleno de color e íntim o (véase in fra). La función del dativo puede rep resen tarse así: -1». m ihi ego sa­ p io ” (Plauto) . “pacem exposcere T eucris” (Virg. Podem os in te n ta r ah o ra u n a form ulación general de la función del genitivo: u n nom bre en genitivo define y delim ita el cam po de referencia de otro nom bre o de un verbo. El dativo El dativo indica que la p erso n a designada está im plicada o afec­ ta d a p o r el acontecim iento o estado de cosas al que el verbo o la expresión verbal se refieren. E n tre los verbos afectados fo rm a n grupos característicos los de d ar (do. tibi se ris” (Plauto) . obsum . E n su función posesiva sufrió la peligrosa com petencia del dativo posesivo.). m ihi p eccat” (Ter. así: @. adimo. sacri­ fico (r). en sus usos adverbiales. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 293 así llam ado genitivo de precio no es sino u n a subvariedad léxica especial del genitivo de cualidad. Estos dativos de p ro ­ vecho y daño se en cuentran a veces en latín con verbos algunos de cuyos equivalentes m odernos son tran sitiv o s : parco. “si quid peccat. En época tard ía el genitivo empezó a verse reem plazado por nexos preposicionales (ex. m ás cálido. δοτική). Las relaciones así indicadas de m odo general p o r el dativo.

. La persona (o cosa) puede estar im plicada sin que ello signifique ven taja ni daño m ateriales. El proceso puede verse claram ente en el siguiente ejem plo: “quis est hom o? : : am icus vobis” (Plauto. E stas com binaciones hab i­ tuales de adjetivo posesivo y dativo sim patético en la tercera perso­ n a dieron com o resultado la construcción suus sibi. Con el uso del dativo. arcebis gravido pecori” (Virg. L a idea de posesión en la lengua p o p u lar se expresa tam bién p o r m edio del adjetivo posesivo: “m eas m ihi ancillas invito m e eripis” (Plauto). La p ro sa clásica evita esta construcción del dativo con nom ­ bres.. el h ablante echa u n lazo. Asín. Dado que éste es el caso norm al en germ ánico.. Desde el p u n to de v ista del significa­ do no está lejos del genitivo posesivo.) El dativo de los pronom bres personales se usab a frecuentem en­ te en la lengua coloquial p a ra expresar im plicación física o em o­ cional en la acción: “anim us m ihi d o let”.. Trin. se c a p ta su interés y .. en lo cual se m ues­ tr a m enos puntilloso que Cicerón. “priu sq u am tu suum sibi venderes” (Cic. etc. “illi. Es el “dativo sim patético”. “m in atu r m ihi oculos exurere” . 154-5).. duae fuere filiae”.). em pleada inclu­ so cuando el p ronom bre reflexivo resu ltab a incorrecto: “reddam suom sibi” (Plauto.. en p etro n io la m ayor p a rte de estos dativos aparecen en los pasajes dialogados de carácter “vul­ gar”. Mil. es p o ­ sible que este uso restringido constituya u n a herencia antigua. Así. En la m ayor p a rte de los ejem plos arcaicos y ciceronianos el sujeto es u n nom bre abs­ tracto. 96).. 2.. 1213). la relación indicada puede ser del tipo m ás débil.. 156) . cf. de m odo que en latín se pue­ de decir “n o stris anim us augetur” (C ésar). especialm ente el de la segunda perso n a de los pronom bres. G. “ego tib i com m inuam ca­ p u t” . (Sobre los dativos adnom inales de finalidad como pabulum ovibus. Poen. El dativo lleva m ayor carga em ocional y es preferido p o r la lengua popular. P o r u n “desplazam iento rela­ ciona!” el valor posesivo pasó a atrib u irse a los nom bres. uso heredado del indoeuropeo. o bien “ea anim um eius n o n augebant” (Cic.. La diferencia en tre estos dos m odos de expre­ sión es solam ente de tono. “quis e ra t igitur? :: Philo- com asio am ato r” (id. Sin em bargo.. 1431). Philipp. “quot digiti tib i su n t? ” . por decirlo así. nob is”. “oculi splendent m ihi” . El tono m ás cálido del dativo lo hizo tam bién m ás idóneo p a ra la expresión poé­ tica.. 3. 825) .294 INTRODUCCIÓN AL LATÍN de estos dativos fue notablem ente am pliado p o r los poetas: “hunc. “cum suo sibi gnato” (id. véase infra. ya en el latín arcaico los dativos posesivos se habían extendido a cosas concretas: “est ager. al oyente y lo atrae a la ó rb ita de la acción.. y se tra ta de u n uso que sobrevive en rom ance. pero C ésar la adm ite p a ra los p ronom bres. “quoi auro dentes iuncti escunt” (X II T ablas). El latín com bina a m enudo un dativo de provecho con el verbo “se r” p ara expresar el hecho de la posesión..

El uso se extendió luego al participio de perfecto pasivo —“argenti quinquaginta m ihi illa e m p tast m inis” (id. 123)..). o bien desarrollo analógico del dativo de provecho con utilis. tibi ca­ ven d u m censeo. y le asegura que el acontecim iento le concierne. D. C. no se en cu en tra en el latín arcaico ni en Cicerón. id.. 80). pero puede tam bién considerarse dativus iudicantis “deseable a los ojos de”.). Plauto) pueden in te rp re ta rse como agentes. En latín arcaico los dativos construidos con abstractos v erb a­ les (p.. Estas dificultades que aparecen al in te n ta r trazar distinciones claras pueden servir p a ra reco rd ar la esencial unidad funcional del dativo latino. Es el llam ado dativo ético. E sta co nstruc­ ción. N. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPAR ADA 295 sim patía. Es el dativus iudicantis: “quasi piscis est am ato r lenae” (“u n am ante p a ra u n a lena es com o u n pez”. En expresiones que deno tan obligación la persona afectada es considerada como agente: “faciendum est tib i” (“algo debe hacerse. “u t m e purg arem tib i” (“cóm o p o d ría yo justificarm e ante ti”. E strecham ente ligados a los verbos de dar y q u itar está n los g ru ­ pos sem ánticos que com prenden las expresiones de llevar y enviar: “hom inem alicui adducere” (Plauto). que es predom inantem ente u n rasgo de la lengua coloquial. pero m u estran clara afinidad con la categoría de la “posesión” : “¿qué es ese g ritar tuyo aq u í?”. el p rim er ejem plo conocido es “quod est oppidum p r i­ m um Thessaliae venientibus ab E piro” (César.). etc. como en la expresión española “ ¡vaya lío p a ra ti! ”. con form as del gerundivo (abeundum est m ihi. E sta construcción.). P lau to ). Conviene n o ta r que el latín prefiere la form a del plural. H o r. Esta clase de dativos se encuentran. “atq u e eccum tibi lupum in serm one” (id. B. a p a rtir de H oracio y especial­ m ente de Livio.). virtu s nobis est colenda). en tan to que el griego la del singular.. y “quid tibi. y es com etido tuyo” . “iu ssit Euclioni haec m itte re ” . cálida e íntim a: “em ergo hoc tib i” (P lauto). “quid tib i hanc digito tactio est?”. donde la conexión con el dativo de provecho es aún clara. ta n frecuente en griego. 3... Dativos agentes los encontram os tam bién con los adjetivos verbales en -bilis: am ico exoptabilem (Lucilio). llegó a ab arcar tam bién la expresión del punto de vista: “vere aestim anti A etolium m agis bellum fu it” (Livio). Cic. clam itatio st?”. El in te ­ rés indicado puede ser sim plem ente el de un observador del acon­ tecim iento de referencia.)— . 2. “erit ille m ihi sem per deus” (Virg. E ste tipo de dativo conoció en época posterio r u n especial desarrollo en los p articipios de referen ­ cia no definida en expresiones de orientación local. m ihi tiene los m ism os usos: “quid mihi Celsus ag it?” (“¿qué hace Celso que m e concierna a m í?”. y finalm ente a las form as personales del verbo incluido el infectum (“dissim illim is b estiis com m uniter cibus q u a e ritu r”. hic. “m ihi decretu m st rem unerare om ne a u ru m ” (id. P lauto) . ej. sobre todo..

Sin em bargo. G rupo des­ . Los p ro sistas clásicos se lim itan a em plear dativo p erso­ nal: “Rom anis de m uro m anus ten d eb an t” (César. etc. cf. el dativo de finalidad llegó a em plearse adnom inalm ente: “p abulum ovibus.. P o r u n desplazam iento relacional en frases como satui sem en dare. “cibatui offas p o sitas”. “Sabinis eunt subsidio” .).). etc. cedo). 3) . Tal es el origen del dativo de finalidad. cf. “pecuniam doti d are”. “m e m o rti dabo” (Plauto. En el lugar de dits introduce Virgilio cáelo: “cáelo palm as teten d it”. “facilis descensus Averno”. Stich. Merc. 7. receptui signum dare. EI dativo com m odi con verbos de m ovim iento dio lugar a otro círculo: el dativo de dirección. cuando este uso se extendió a nom bres que indicaban cosas tuvo lugar u n desarrollo u lterio r: la intervención de la cosa en la acción vino a considerarse com o el ñ n de la acción. Hemos considerado h a sta aquí el dativo como expresión del in ­ terés o im plicación en u n a acción verbal. de ahí “m o rti m ittere” (Plauto). “m ittere”. tipo de expresión especialm ente característico de las lenguas especiales m ilitar y agrícola.. B. “res et fo rtu n ae tu ae m ihi m axim ae curae su n t” (Cic.). O tros ejem plos son: “ager o p p o situ st pignori” (T er. 48. etc. cf. así como las de aproxim arse y re tira rse (occurro. “m anus diis im m ortalibus ten d ere” (Cic. Tam bién en este caso la extension de la construcción a nom bres no personales proporcionó la base p a ra u n a nueva in terp retació n que fue el ger­ m en del desarrollo ulterior. fue estim ulada p o r la m a­ yor libertad del griego en el em pleo locativo del dativo final. “pe- lago dona p raecip itare”. etc. G. ap­ propinquo.) . “a rra ­ boni dare”. U na vez estable­ cida en latín esta posibilidad sintáctica. En oraciones con este tip o de verbos el dativo de la persona tiene habitualm ente la función de expresar daño o p ro ­ vecho..296 INTRODUCCIÓN AL LATIN (Ter. E ntre los usos m ás antiguos de esta clase está n los de los dativos de n om bres ab stracto s en -tu s: “receptui canere” ..). de ahí el virgiliano “it clam or caelo”..). “su ccurrere”. etc. “em it eam dono m ihi” (Ter. “auxilio venire”. El ejem plo m ás antiguo conocido es la vieja fórm ula Quiris leto datus. tela trib u n o ”. Ennio se perm ite escribir “conveniunt. Surgió con dativos personales del tipo “tu n m ihi huc h ostis venis” (Plauto. cf. bubus m e­ dicam entum ” (C atón). 326). EI dativo de cosa puede com binarse con u n dativo personal de provecho: de ahí la construcción castizam ente latina “dare alicui pecuniam faenori” (Cic. que a ctu aro n como focos en torno a los que se fueron agrupando una gran can­ tid ad de adjetivos latinos que p asaro n así a regir dativo. “trium viri agris dandis adsignandis”. Un ejem plo esclarecedor del desarrollo lo proporciona la construcción de dativo con la expresión m anus tendere. 476). Los usos exam inados se extendieron a los correspondientes adjetivos verbales.. Desde dare se tendió fácilm ente una conexión sem ántica hasta m ittere.

“video ibi hospitem Z acy n th o ” (id. es u n caso sincrético que h a asum ido las funciones del antiguo ablativo. así como en algunas fórm ulas estereotipadas como m anum ittere. naturalm ente. etc. ex. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 297 tacado lo constituyen los adjetivos que den o tan proxim idad (pro­ p in q u u s. El desplazam iento relacional dio lugar a ab la­ tivos adnom inales de origen: “P eriphanes Rhodo m ercator dives” (id. “recentem caede locum ” (V irg. etc. “hum ana m atre n a tu s”. congruens. que p o r su p ro p ia n aturaleza llevan escasa carga em ocional El ablativo se em plea tam bién en expresiones que indican p ro ­ cedencia u origen: “genere quo sim n a tu s ”.. Se en cuentra con verbos d e m a n ­ tener lejos. según hem os visto ya en el capítulo preceden­ te. fidus. E ste caso indica el p u n to de p artid a de una acción.). etc. Plauto) que m ás ta rd e serán habituales. El sim ple ablativo se co n ser­ va en nom bres de ciudades y de ciertas islas. El ablativo propio. en las expresiones dom o y rure. cedere loco. es difícil encontrarlo con verbos sim ­ ples: “p rim u s cubitu su rg a t” (Catón). “virginem dote cassam ” (P lau­ to ). “R om a.). en cambio. El ablativo El ablativo latino.). p o r ello n u estro análisis de los usos latinos debe a ju sta rse a esa m ism a tripartición.). el sim ple ablativo puede m antenerse: “p a tria hac ecfugiam ”. E sta clase de ablativos se en cuentran tam b ién con adjetivos de significado paralelo: “expers m etu”. am istad (amicus. be­ nevolus.). El así llam ado ablativo de separación es sim plem ente u n a su b - variedad léxica del ablativo propio. alejar. vidua. virgine”. y sus opuestos. “castris producit exercitum ”.). cf. etc. “ab stinere nupta. Tam bién aquí se m antiene el sim ple ablativo en poesía y en la época arcaica. de. “Philocratem ex Alide” (id.: “u t te a ra arceam ” (Pac. vicinus. la poesía. “arce e t u rb e o rb a su m ” (Ennio). adfinis. se tendió a reforzar el sentido local p o r medio de preposiciones tales como ab. “interdicere igni et aqua”. carus.). P o r el co ntrario. par. “oppido eicere”.). Si éstas se funden con el verbo para fo rm ar verbos com puestos..). aequalis. “anim a privabo v iru m ”. . etc. Puede rep resen tarse así: |->. lo usó con profusión p o r su tendencia a librarse de las p alabras innece­ sarias. aptus. etc. etc. las del in stru m en tal y las del locativo. así com o los de sem ejanza (similis. etc. “p o rtu exire”. “sanguen dis oriundum ”. recentes” (Cic. si bien ya en ésta enco n tra­ m os las preposiciones (“quo de genere n atu s e s t”. De m an era general.

E n época posterio r. En la com paración ordinaria del tipo “Cicerón es m ás elocuente que C ésar” el ablativo com parativo no se usa en la época arcaica. De todos m odos.298 INTRODUCCIÓN AL LATIN El ablativo de com paración se desarrolló a p a r tir del ablativo propio expresando el pun to con relación al que se juzgaba a otro objeto. Este caso expresa “asociación” : “estar con. ab aparece tem pran am en te: se encuentra tra s secundus en Horacio y tra s alter en Virgilio. X II Tablas. llevar con” . lim itándose en la generalidad de los casos a: ( 1 ) expresiones negativas o v irtualm ente negativas de los tipos nihil hoc hom ine audacius y quis hom o est m e h o m inum m i­ serior. cuando ya la evolución fonética había borrado las distinciones casuales. si bien tam poco en este caso se puede excluir la influencia de los m odelos griegos. persiste a todo lo largo de la latin idad la tenden­ cia a expresar las com paraciones reales p o r m edio de la co nstruc­ ción de quam y a reservar el ablativo de com paración p a ra las expre­ siones felativas"’ del tipo nive candidior. origen de expresiones rom ances com o plus de. p o r “ta n blanco como la nieve” . etc. etc. El instrum ental-sociativo. y (3) expresiones n u ­ m éricas tra s plus. P lau to ). en u n plano de igualdad. el ablativo de com paración fue desplazado por nexos. “coincidir” y “d iscordar” : “oratio verbis d iscrepat sententiis congruens” (Cic. U n ejem plo te m ­ prano de empleo tra s u n com parativo es “nec P riam o st a te dignior ulla n u ru s” (Ον. (2) expresiones del tipo m elle dulcior. En latín arcaico la construcción con ablativo es m ucho m e­ nos frecuente que la de quam. En la época tard ía. aparece en las Vitae P atrum (siglos iv-v) : “plus facitis de nobis” . 98).). se reforzó el ablativo so- . Mil. 263).. De “llevar en com ­ p añía” es fácil la transición a “co m p arar”. 15. m inus.. El sim ple ablativo se u sa todavía en expresiones m ilita­ res del tipo om nibus copiis (“exitum est m axum a copia”. 51). se la reem plazó p o r de en los em pleos com para­ tivos.preposicionales.frente a la u n tan to pesada construcción con quam. Puede sim bolizarse así: — Est a función resulta m ás visible en los verbos de ju n ta r y m ezclar (“tignum iunc- tum aedibus”. Los poetas m u estran cierta preferencia p o r el ablativo . El ablativo sociativo se em plea tam bién p a ra referirse a la p erso n a o personas en cuya com pañía se realiza u n a acción. “Ju n to con” lleva natu ralm en te a “com partiendo con” : “quin serm one suo ali­ quem particip av erit” (Plauto. cuando ab se confundió con ad. Aun en los p ro sistas clásicos la m ayor p arte de los ejem plos corresponden a expresiones negativas o cuasi- negativas. Her. que en realidad debem os traducir. El p rim e r ejem plo de esta construcción. “vinum m iscere aq u a”). Desde la época m ás antigua.. sin em bargo. “com m unicabo sem per te m ensa m ea” (ibid..

tendió a reservar el sim ple ablativo in stru m en tal p a ra cosas y a expresar los in stru m en to s personales con per y acusativo: virgis caedere. clam ore magno. Intrín secam en te el in stru m en tal era posible con nom bres personales. no puede precisarse si esta construcción es h e re ­ dada en el caso de los verbos fru o r y uto r (los m ás antiguos ejem ­ plos de acusativo aparecen en C ató n ).). fecundus.). En latín arcaico lleva tam bién acu sati­ vo (sobre el genitivo véase su p ra ). y. “probo et fideli et fido et cum m agna fide” (id. m agno com itatu. La influencia de utor y fruor parece ser la responsa­ ble de la reintroducción (por vez p rim era en ad H erennium ) del instru m en tal con fungor. sin em bargo.) y con los adjetivos correspondientes (plenus. fru m en to affluere. Puede usarse predicativam ente: “u t tu es g ra­ dibus gran d ib u s” (id. senio confectus. etc. potiri se co n stru ía en época arcaica con u n instrum ento. El latín. refertus. como ves- cor. vino scatere. “n o stro servire nos sibi censet cibo” (Plauto. luna silenti. en el que este verbo lleva acusativo. “cano capite atq ue alba b a rb a m iserum m e” (id.. y con elipsis de via. 810) puede in te rp re ta rse “cree que som os sus escla­ vos. etc.). oculis cernere. T am bién al sim ple ablativo instrum ental se fueron añadiendo gradualm ente en la latinidad ta rd ía preposicio­ nes reforzantes: ab. sin em bargo. recta. etc. etc. usus est atrajo a su ó rb ita al sem ánticam ente próxim o opus est. Tam bién en este caso encontram os cu m ya en el latín arcaico: “quis hic est hom o cum conlativo ventre atque oculis h erb eis” (id ). GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 299 d a tiv o con la preposición cum . que estrictam en te re q u eriría un genitivo. de. El in stru m en tal indoeuropeo con fungor no está atestiguado en latín arcaico. Poen.) y los ablativos del precio por el que se adquiere una propiedad (“quantillo argenti te . Los usos instru m en tales del ablativo están estrecham ente conec­ tados con los sociativos. ire p u ­ blica via. El instrum ental se encuentra tam bién con verbos de n u trirse y gozar de. ex. T am bién aquí tiende a in stalarse cum : “m agno cum p e­ riculo optum a o p p o rtu n itate advenis” (P lauto). liac. Deben clasificarse tam b ién como usos in stru m en tales los a b la ­ tivos locales del “cam ino p o r donde” (recta porta invadam. el ablativo de circunstancia acom pa­ ñan te queda ligado a u n nom bre. m aledictis deterrere. “apoderarse p o r m edio de”. “fo rm a lepida et liberali est” (id. ju n to con n u e stra com ida”. inim ico omine. in. P o r medio de un desplazam iento de relaciones. cum .). De ahí surge el ablativo de cuali­ dad: “sum m a v irtu te adulescens”. etc. C iertas subvarie- dades léxicas exigen m ención p articu lar. Un caso especial es el ablativo de circunstancia concom itante: Caesare duce. y ello era de regla en el caso de su s­ tantivos personales no acom pañados de un adjetivo. ea. así.). ab u n d ar en y sim ilares (am ore abundas. E ncontram os ablativos in s­ tru m en tales con verbos de llenar. sobre todo.

) . etc. tanti. en tan to que el nom bre calificado p o r u n adjetivo podía p rescin d ir de la p rep o si­ ción. id. CE.). nec serio habeas” (P lauto). Poen... “cum ea serm onem nec ioco. audacia. en la lengua popular y en los autores arcaizantes. “n u m quam victus e st v irtu tei” (“n un ca fue vencido en cuanto a v irtu s”. etc. M ás ta rd e este uso se extendió a verbos de m ovim iento (y alejam iento) : “x v n m ilibus passuum ab urbe secessit” (Plinio. cum se añade frecuentem ente al ablativo de m odo: “cum clam ore. 708) difícilm ente po d ría se­ pararse de “antiquis adulescens m o rib u s” (id. U na cierta con­ tribución a la form ación de esta categoría puede deberse a los ab la­ tivos de cualidad: “nescio u t m oribus sient v ostrae” (“cómo son de carácter vuestras m u jeres”. pluris y m inoris se encuentran en expresiones de precio. B. iniuria. 9.. p raestitim u s p u l­ chritudine” (Plauto. cf. E sta zona de uso sufrió cierta m engua p o r o b ra de las expresiones genitivales de va­ lor (véase supra) . “sicut.. “vincere cervom c u rsu ” (id. Un antiguo recurso estilístico era la d eterm inación de u n verbo p o r u n nom bre etim ológicam ente relacionado con él en ablativo de m odo: “aequo. E ntre los verbos que indican su perioridad e inferioridad y los que indican distancia hay u n a relación asociativa obvia: “alio intervallo d ista­ re ” (Cic.. “trib u s num m is locavi”. silentio. “fugit m ax u m a fugella” (Catón) . P o r o tra p arte. 2. 1193).. G. Most. 48. G.. 2. . Este tipo de in stru m en tal se encuentra tam bién con adjetivos com parativos en giros como m aior natu. 105). “divitiis su p e ra re ” . u n ablativo de valor aparece en latín tardío con el verbo valeo. 4. Las transgresiones ap aren tes de esta regla se deben al hecho de que algunos de los m ás com unes ablativos de m odo se habían petrificado en cuasi-adverbios: arte. quanti.. arte. 23.. Ep. m odo. c arácter sim ilar tiene el abla­ tivo empleado con consisto en B... etc. 2). censetur censu” (id. Capt.). “curriculo sequi” . “curro c u r­ riculo” (P lau to ). 4).300 INTRODUCCIÓN AL LATÍN conduxit” (Plauto). A p a r ­ tir del instru m en tal en esta clase de expresiones se desarrolló el ablativo de referencia. Aparece el in stru m en tal con expresiones que significan “su p e ra r” (“por medio de”. astu. “cave sis te su perare siris faciendo bene” (P lau to ). “en”) .).). cum in ­ vidia sum m a” (id. 17. EI ablativo de m odo es u n a variedad léxica del sociativo de c ir­ cunstancia acom pañante o del in stru m en tal: dolo “con un engaño”. vitio. casu.. E stas form ulas hechas se conservaron en las lenguas especiales. que lleva de m odo n a tu ra l a natu grandis. “adire blandis verbis”. e tc . 1) . En el latín clásico se estableció como norm a obligatoria el uso de cum con nom bres aislados. Así se form ó la base del empleo del ablativo en las ex­ presiones de distancia: “m ilibus passu u m sex a C aesaris castris sub m onte consedit” (César.

“am ore p e rire ” . “hace tres días”. E jem plos antiguos son “em i istanc anno uxori m eae” (id. hiem e. Los antiguos ablativos locativos fueron reem plazados en gran m edida en el período p reliterario p o r construcciones p re­ posicionales con ablativo.).).. pero en la p ro sa postclásica se am plió notablem ente el dom inio del ablativo local sin acom pañam iento alguno..). tertiis nundinis. “nim is serm one huius ira incendor” (id. Cas. ad Her. es coloquial. im u s y su m m u s agotan el uso clásico en este punto. así. El ablativo locativo. La poesía y la p ro sa poética se p erm itiero n m ayor libertad. “nebula cam po quam m ontibus densior sed erat” (Livio). E ste caso exp resa “lugar en donde” y “tiem ­ po cuando”. EI ablativo de “m ateria” puede tam bién ten er u n origen doble. 793). El sim ple ablativo locativo de tiem po es frecuente con nom bres de significación tem poral: aestate.). Este uso toca d e cerca a los instrum entales del “cam ino p o r el que” (véase su p ra). E stos y otros nom bres calificados p o r m edius. El locativo puede indicar tam bién “tiem ­ po dentro del cual”. mane. Ejem plos como “cupam m ateria u lm ea . GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 301 El ablativo de causa puede rem o n tarse ta n to a los usos in s tru ­ m entales como al p uro ablativo de origen: “is aegritudine em or- tu o st” (id. facito” (Catón) y “nescit quid faciat a u ro ” (Plauto) sugieren un origen instrum ental. “lacrum are gaudio”. hoc tri­ duo venit “h a venido en tre s días a co n tar desde hoy”. “anno vix possum eloqui” (id. se tra ta b a de ablativos de origen. . si bien h a de n o tarse que casi todos los ejem ­ plos se refieren a expresiones negativas o v irtu alm ente negativas : “ñeque edes quicquam ñeque bibes his decem d iebus” (Plauto) . EI ablativo acom pañado p o r to­ tus se usa p a ra indicar “lugar d e n tro del q u e” : “to to me oppido exanim atum q uaerere” (T er.) . Al em plearse la construcción en sentido afirm ativo se hacía posible u n a nueva interpretación : me hoc triduo expecta “espéram e tres días a p a r tir de a h o ra”. como en “quid eo fecisti p u ero ?” (P lau­ to ). al m enos p a ra el Sprachgefühl rom ano.. “densantur cam pis h o rren tia tela v iro ru m ” (E n n io ). “om nes festin an t intus to tis aedibus” (Plauto. cf.) y regione (César) siguen el ejem plo de loco. Estos sim ples instru m en tales resu ltab an com ­ parativam en te raros. etc. crepusculo. es decir. m anteniéndose el sim ple ablativo p rin ci­ palm ente con los nom bres d e ciudades y algunos o tro s de significa­ do local. “de fra tre quid flet?” (T er. y la tendencia clásica a in tro d u cir la p rep o si­ ción ex (“sta tu a ex aere facta”) sugiere que. M ás ta rd e p arte (R het.). “his annis paucis ex Asia m issus est” (Gayo G raco ). nocte. El empleo con nom bres no m ateriales. Los únicos ejem plos seguros que se en cuentran en latín arcaico está n lim itados a la p a la b ra locus: “hom o idem duobus locis u t sim ul s it” (P la u to ). prim ulo.

si bien en P lauto se en cu en tra tan to nuptiis com o in nuptiis. tiem po. “Atticus quidam olim navi fracta ad A ndrum eiectus e st” (T e r. incluso en latín arcaico. esta construcción se originó en casos en que el nom b re estaba apoyado por el adjetivo to tu s: “quoi bini custodes sem per to tis horis occu­ b a n t” (Plauto). u t trid u o hoc p erpetuo e lecto nequeat surgere” (Ter. u t eo tem pore om ni Neapoli fu e rit” (Cic. “bis in die” (Cic. En ocasiones encon­ tram os construcciones absolutas en las que se ha suprim ido el . causa. etc.) . se convirtió en la fórm ula p re d o ­ m inante en los epitafios. El ablativo absoluto. De los p articipios pred o m in a el de perfecto. como m e praesente y m e absente. etc. cf.). La construcción se propagó gradualm ente en la lengua popular a los nom bres de significación tem poral (in tem pore. Al igual que su correspondiente espacial. cua­ lidad. La preposición aparece tam b ién en las expresiones de “tiem po dentro del cual” : “illum confido dom um in his diebus m e reconci- liassere” (Plauto) .. desem peñaron u n papel. etc. Incluso César ofrece ejem plos como “hoc cum esset m odo p u gnatum continenter h o ris quinque” (B.). excepto en fó r­ m ulas fijas. “ .).) el ablativo puede ser in terp retad o com o si significara extensión de tiem po: “no puede levantarse del lecho d u ­ ra n te estos tres días” ... La preposición es de regla en el uso clásico p a ra las expresiones d istributivas: “ter in anno” (Plauto). La m ayor contribución fue sin du d a la del in strum ental-sociativo de p erso n a o circunstancia acom pañante: “m e quidem p raesente n u m quam fa ctu m st” (P lau­ to ). Caesare duce). etiam astan te hoc Sosia” (id. siendo el de presente relativam ente ra ro en latín arcaico.. tam bién los ablativos de instrum ento. El nom bre puede estar d eter­ m inado po r u n adjetivo (m e vivo) o p o r o tro nom b re (m e auctore. La construcción fue ganando terren o gra­ dualm ente h a sta que v ixit annis. Los nom bres que no tenían significación tem poral requerían n o r­ m alm ente. Sin em bargo.302 INTRODUCCIÓN AL LATÍN En expresiones negativas como “ . y en particu lar p o r u n adjetivo verbal. en los autores no clásicos y especialm ente en los postclásicos aparece tam bién el tipo bis die. el apoyo de la preposición in. foedus am icitiae” (C atulo). “to ta p erducere vita. 1). E sta construcción se originó en frases en las que u n nom b re en ablativo estab a determ inado p o r u n adjetivo. C. “in diebus p aucis” (T e r.) h a sta que en latín tardío in nocte.. . perpetuo en los ejem plos de T erencio citados m ás a rrib a ). 1. “to ta nocte con­ tin en ter ie ru n t” (C ésar). “tu te istic (d ix isti).. El ablativo podía tener cual­ quiera de las funciones ya exam inadas. se convirtió en el tipo n o rm al de ex p re­ sión. T er. . Sin em b ar­ go. 46.. Nótese que en este caso el valor durativo está subrayado p o r continenter (cf. cf.. septiens die. m odo.)..

es u n ablativo de m odo: “con (buenos) auspicios”.. El verbo Los tiem pos El indoeuropeo. indicando tam bién cuidadosam ente las relaciones cronológicas e n tre los acontecim ientos escalonados en el tiem po. etc. Andr. 12: “im p etrato p riu s a consulibus u t in G allum pugnare se p erm itte re n t”. pasado y fu tu ro en cada uno de sus dos tem as aspectuales. Se tra ta del “p r e ­ sente histórico”. 807. El tem a de p resente indica lo que e stá producién­ dose en el m om ento en que se habla.). El futuro.. sortito. En época tardía. En Ter. y es p articu larm en te corriente en la lengua del dram a. Tienen éstas cierta afinidad con los ablativos de m odo de participios de perfecto sustantivados. sin em bargo. Pers. 607. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPAR ADA 303 sujeto.. funcionalm ente equivalente al perfecto aorístico (véase in fra). no h a­ bía desarrollado la categoría gram atical de tiem po.] El tem a durativo El presente. de m odo sim ilar. La construcción es infrecuente en la p ro sa clásica (nunca se da en C ésar). Quadr. El p rim er ejem plo que no ofrece d uda es Cl. [ N o t a 45. en Plauto.. supliéndose la referencia tem poral p o r el contexto. consulto. tales com o m erito. E s un rasgo ya antiguo de la lengua coloquial m uy utilizado p o r los analistas. pero gana terren o con Livio y los au to res subsiguientes. El latín. fiján ­ dose la estru c tu ra tem poral p o r m edio de perfectos introductorios o a m odo de conclusión. puede ser no­ tado p o r m edio de u n presente. desarrolló u n sistem a gram atical com ­ pleto de referencias al presente. Los acontecim ientos p retérito s pueden presen tarse com o si tuvieran lugar an te los ojos del oyente. especialm ente con verbos dç m ovi- . aunque la acción haya co­ m enzado con anterio rid ad : “iam dudum tacitu s te sequor” (Plauto). en cam bio. “triennium iam hinc abest” (id. com o hem os visto en el capítulo anterior. sin em bargo —a p a rtir de P etronio — . los llam ados “tem as tem porales” indicaban diferentes “aspectos” de la acción verbal. se hace u n uso m ás indiscrim inado del p resen te histórico. fr. auspicato. y que m uy raram en te ocupa el lugar de u n im p e rfe c ­ to. Su vivacidad y sencillez lo hicieron tam bién apropiado p a ra la lengua poética. T am bién ésta fue u n a innovación latin a que el griego no conoce. haud auspicato puede in te rp re ta rse como “sin h ab er tom ado los au sp i­ cios” .

resu lta dudosa la oportunidad de establecer las subcategorías de im perfecto ingre­ sivo y conativo. p o r últim o. cf. inquit. castra. Podem os todavía observar num erosos restos del antiguo valor m odal. Ter. A p a rtir de esta función básica se desarrolló el uso como expresión de la acción habitual (“optum i quique expectabant a me doctrinam sibi”.) . del m ism o m odo que en caste­ llano uno y el m ism o acontecim iento puede ser objeto de referen­ cia como retazo de la h isto ria (“¿Qué p lan taste ayer en el ja rd ín ? ’. “dicet aliquis” (Cic. p o st huc redeo” (Ter. B. Así. pero nótese el h abitual saepe dixi). pretérito del aspecto del “testim onio o cular”. estrictam ente hablando. es tam bién u n fenóm eno secundario. De m odo sim ilar. el im perfecto. En español traducim os “los dientes em pezaban a caérsem e” y los gra­ m áticos catalogan este uso como “ingresivo”. y los g ram á ti­ cos establecen el ap artado titulado “im perfectum de conatu”. las categorías gram aticales del aspecto. “dulce et decorum est pro p a tria m o ri” (H ö r. tune dentes m ihi cadebant prim ulum significa p ropiam ente “yo estaba con los dientes cayéndom e” (aspecto del “testim onio ocular”).’) o representado como en su desarrollo ante' los ojos del oyente (“¿Qué estabas plantando ayer en el ja rd ín ? ”). n ad a que ver con la duración actual del acontecim iento de referencia. C.. Así. A bundan tam bién .304 INTRODUCCIÓN AL LATIN miento : “ego hos conveniam. 3. y de la acción repetida (“cottidie accusabam ”. acción contem poránea de o tra acción.). El uso del im perfecto p a ra expresar tiem po relativo. o h an desarrollado de m odo distinto. id. P o r o tra p arte. El tem a em pleado p a ra referirse fácticam ente a acon­ tecim ientos fu tu ro s se desarrolló. u t festin ab at!” (id. es decir. El im perfecto.) . El futuro.). com o hem os visto. “m ane istic : iam exeo” (Plauto) .. se u sa prim ariam en­ te en descripciones a las que se quiere infundir vida: “lacrim as ta ­ citus auscultabat” (Plauto). el asi llamado uso “acrónico” del p resente (“ah o ra y siem pre”) : “facile omnes quom valem us recta consilia aegrotis dam us” (Ter. “u t trepidabat. El valor prospectivo (véase infra) es evidente en ejem plos como “haec e rit bono genere n ata” .. 5)..) . eos captabant significa “estaban en el proceso de cogerlos”. a p a rtir de antiguos subjuntivos y desiderativos. “si viderit.) .. “in ius voco te : : non eo” (id. 94. Tenem os. gnatam n o n d a b it”. ego reliquas p o rta s circum eo et castro ru m p ra e­ sidia confirm o” (César.). Tienen éstas su origen en las dificultades que p re ­ senta la traducción a lenguas que no tienen. Estos futuros prospectivos se em plean en expresiones gnóm icas: “virgo atque m ulier nulla erit quin sit m ala” (P la u to ). El p re té rito del durativo —el im perfecto— no tenia. En cas­ tellano traducim os “estaban intentando cogerlos” . “tuem ini.

). u t (p.) y a acciones repetidas (saepe dixi. Puede usarse tam ­ bién con referencia a cualidades d u rad eras (“qui proxim i Oceano fu e ru n t hi insulis sese occultaverunt”. En la p ro sa son sus principales expo­ nentes Salustio. sin em bargo. es de regla en la época clásica en oraciones tem porales introducidas p o r postquam . viximus. En la m ayor p a rte de los casos la función de este tiem ­ p o es expresar la p rio rid ad de u n acontecim iento pasado con re la ­ ción a otro acontecim iento pasado : “alium m e fecisti. El uso del perfecto. com o p re té rito del perfecto [ N o t a 4 7 ] . apud m e cenabis” (id . En latín. perii. pero este desarrollo original fue estim ulado en gran m edida p o r el ejem plo del griego. especialm ente en la lengua coloquial : “tu.). Séneca y T ácito (“avaritia pecuniae studium habet quam nem o sapiens concupivit”. p ostea m agis d epset” (id. m em ini. este valor se observa so­ lam ente en las form as p re té rita s de “p erfecto s-p resentes” del tipo odi. periisti” (Ter. m iles. El empleo gnómico aparece ya en Plauto (saepe is cautor captus est). u t dixeram ante.). E sto resu lta claro en form as antiguas como m em in i y odi. floruim us”. ubi. E ste escalonam iento en el tiem po no tenía expresión form al en indoeuropeo. El im aginar como presen te u n estado fu tu ro confiere viveza a la expresión: “si offen­ dero. que tienen exclusivam ente significado p resente (cf. vendidit” (id. El “p erfecto -p resen te” indica el estado resu ltan te de una acción. cf. “vixerunt!” (anunciando la ejecución de los cóm plices de la conspiración de Ca­ tilina) (Cic.). etc.).).. 328).. 171. Sobre las perífrasis de perfecto véase p.). fuit Iliu m ” (Virg. “num quam edepol viva m e in rid eb it” (id. A veces este fu tu ro voluntativo altern a con el im perativo: “depsito bene.). “soy hom bre m u e r­ to ”. prescindiendo de su duración actual (“hae perm an seru n t aquae dies com plures”. A m enudo el p erfecto indica que la acción h a pasado ya y está cum plida: “actum est. el perfecto de indi­ cativo se reflere a u n acontecim iento como a u n retazo de la his­ to ria sin m ás calificación. e incluso en latín se descuida a m enudo : “quam duxit uxorem ex ea n a ta st haec” (id. C ésar). “tu cavebis ne m e attingas” (id.) . Salustio). “fuim us Troes. indi­ ca el estado pasado. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 305 los usos voluntativos.) “n o n te . En cuanto aoristo. (id. El tem a de perfecto EI perfecto latino [ N o t a 46] asum e las funciones del aoristo y del perfecto indoeuropeos. e tc .). incluso con referencia a acontecim ientos anteriores. alius vene­ ra m ” (Plauto). La elipsis de la expresión del term inus ante quem en frases como “fugitivos ille. “quae opus sunt dom i­ n us p raebeb it” (C ató n ). El pluscuam perfecto.

). el optativo indicaba (a) deseo y (b) contin­ gencia (optativo potencial). Usando el m odo indica­ tivo el hablan te hacía una referencia objetiva a los hechos.. Cas. Se u sab a n orm alm ente p a ra indicar p rio rid ad de un acontecim iento fu tu ro con relación a otro acontecim iento futuro. “quan ti hosce em eras” (id. etc. El futu ro perfecto raram en te expresa el estado futuro.t final. E ste uso es coloquial y arcaico. con características m orfológicas derivadas del su b ­ juntivo y optativo de la lengua m ad re y num erosas innovaciones particulares. tenía una serie de recursos m orfológicos p a ra expresar diferentes m odos de referencia a los acontecim ientos. en uno solo. salvo como fu tu ro de los perfectos de significación p resen te: m em inero. 780). según hem os visto en el capítulo anterior. adem ás. odero. / cena ubi e rit cocta.) fue el p unto de p a rtid a de u n proceso gradual de interferencia en el perfecto p o r p a rte del pluscuam perfecto: “earn osculantem hic videras” (id. el subjuntivo expresaba de m odo general (a) vo­ lu n tad (subjuntivo volitivo) y (b) probabilidad o expectación (sub­ juntivo prospectivo). el desarrollo de u n empleo deliberativo: “occidi ius- sero?” (“ ¿m andaré que lo m aten ?”. Como fu tu ro de u n tem a de aoristo el fu tu ru m exactum se opone a veces claram ente al fu tu ro del in fectu m desde u n p u n to de vista aspectual: “hanc m iserrim am vitam vel sustentabo vel. abiecero” (Cic. Los modos [N ota 48] El subjuntivo El verbo indoeuropeo. cuyo uso aparece a m enudo gobernado p o r consideraciones m étricas. (recuérdese la pérd id a de . Su frecuen­ cia creciente en el latín p o sterio r se vio estim ulada p o r la am bigüe­ dad fonética de form as com o vidit.). novero. ego ru ri cenavero” (Plauto. Séneca). Que este uso tenía u n tin te coloquial resu lta evidente del hecho de que Ci­ cerón raram en te lo u sa a no ser en su correspondencia.). La distinción en tre los dos fu tu ro s resu lta b o rro sa ya en Plauto. afirm an­ do que la situación era ésta o esta otra. Según hem os visto ya. Los otros m odos expresaban diversas actitudes en relación con los acontecim ientos o estado de cosas de referencia. en efecto. 163). empleo que no precisa ejem plificación. quod m ulto est melius. véase p. p o r u n proceso de sincretism o. E sta variedad m orfológica p o d ría de p o r sí llevarnos a .306 INTRODUCCIÓN AL LATIN provideram ” (id. En el período postclásico observa­ mos. estos dos m odos se fundieron en latín. las term inacio­ nes del fu tu ro perfecto p roporcionan una cláusula apropiada al tr í­ m etro y al septenario: “vos tam en cenabitis. el subjuntivo.

Más ta rd e este tipo (facias) es coloquial y poético. De sen. etc.). viene a quedarse en un puro ejercicio de ingenio. y las supervivencias m orfológicas evidentes del subjuntivo y optativo indoeuropeos. cum ab sit ne req u iras”. Es éste un tipo de investigación propio de los etim ólogos. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 307 esperar u n a m ultiplicidad funcional. del m ism o m odo que ordenam os las m últiples funciones del ablativo según el esq u e­ m a de ablativo. consejo.. A hora bien. “sed u ti adserventur) (id. Stich. “que lo vea” (Plauto. perierint {Plauto. Dado el hecho del parentesco con o tras lenguas. que en origen significaba “de algún m odo” : “p ro in tu ab eo u t ca­ veas tib i” (Plauto. M ucho m ás ra ra es la segunda p ersona del p lu ral: velitis iubeatis Quirites. En esta esfera de empleo encontram os ejem plos del desarrolló s is­ . lo m ás seguro será dar por sentado que algunas de las funciones de estos m odos sobrevivieron en el prim itivo latín y hacer de estas funciones antiguas la base de n u estro breve y sum ario análisis y clasificación. u n a cadena de desarrollo a p a rtir de la “función p rim itiv a”. Pers. 1. La tercera persona es de uso com ún en todas las épocas. el in te n ta r establecer la “unidad del subjuntivo latin o ” y el delinear. Bacch. delicada. quienes derivan los significados concretos de las p a la ­ b ra s en los contextos observados de u n a “U rbedeutung” un tan to vaga de la raíz. De invent. 2.. P o r ello.. Volitivo (orden. y m uchos de los ejem plos adm iten interpretaciones diver­ sas.. Poen.. “quod p erd u n d u m st p roperem p erd ere” (id. desde luego. Bacch... 1049). “videam m odo m ercim onium ” (id. y esto es lo que de hecho re ­ velan los textos m ás antiguos. 50). “vayam os”. 385) es el im perativo del “perfecto -presente” perii “estoy p erd id o ”. La distinción funcional en ­ tre voluntad y deseo y en tre prospectivo y potencial es. p o r m edio de una elec­ ción plausible pero a rb itra ria de ejem plos. En el latín arcaico estos subjuntivos yusivos están frecuentem ente introducidos por u t(i). 1075)... 542). El perfecto es algo m ás corriente en la pasiva: “hoc sit nobis dictum ” (Cic. cf. “tenem os que ir ”) es m ás frecuente que la del singular: ostende: inspiciam “m u éstram elo : quiero verlo”. La p rim era persona del p lu ­ ral (eamus.. El tiem po em pleado es norm alm ente el presente. 115).. 739). En Cicerón está prácticam ente lim itado a la correspondencia (nótese tam bién “isto bono u ta re dum adsit. ta ­ les como el griego. 33).. locativo e instrum ental. resu lta especialm ente característico del latín su continuo avance hacia u n a precisa dife­ renciación de las relaciones tem porales dentro de los modos. Capt. En la segunda persona del singular el subjuntivo es frecuente en latín arcaico com o equivalente — ¿tal vez atem perado?— del im perativo. Conviene reco rd ar que los tem as “tem porales” no expresaban en origen relaciones de tiem po.

m utuum dederit nem ini”. es decir. estaba ya am pliam ente desarrollado en latín arcaico.. p o r tanto.. Rab. el im perfecto. III) ne feceris. El subjuntivo en interrogaciones es a m enudo difícil de clasifi­ car.. u n carácter cla­ ram ente volitivo. am it­ terem ?” (Ter. César lo evita y hay u n solo ejemplo en los discursos de Cicerón. p o r u n a especie de asim ila­ ción anticipatoria. pasó a em plearse para designar la obligación presente. Tam bién típico de la lengua colo­ quial. 406). Eun. 3. ne feceris “que no se te o curra hacer”.. El perfecto no conoce un uso amplio en el latín clásico. Una vez que quedó establecido este uso del pluscuam perfecto. cf. las interrogaciones asum en generalm ente. Es u n tipo raro en la tercera p ersona del singu­ lar. 195).308 INTRODUCCIÓN AL LATIN tem ático latino de gradaciones tem porales. (Catón. Estos subjuntivos.. Bacch.. (id. la distinción se habría borrado en gran m edida ya en el latín arcaico. Lo m ism o puede decirse de los subjuntivos su s­ citados po r u n a orden: “sequere : : quo seq u ar?” (Plauto.. 5. 748).. Asi. La distinción entre el presente y el perfecto de subjuntivo en prohibiciones puede haber sido en origen de “aspecto” : ne facias “d eja de h acer”. P ara las “prohibiciones” el latín arcaico disponía de los siguien­ tes modos de expresión: I) ne time. deliberativos. 2.. o bien expe­ rim entan la influencia de la frase que provoca la interrogación. El pluscuam perfecto es m ás frecuente en latín clásico que el im perfecto: “quid facere d ebuisti?. El fre ­ cuente empleo de este giro en F ro n tó n y Apuleyo puede considerar­ se uno m ás de sus m anierism os arcaizantes. u n a form a de orden o m andato.. si bien hay u n cierto núm ero de ejem plos con nem o: “satui semen. Truc. id. 29.. Así. sin em bargo. no u n a predicción de acontecim ientos. el im perfecto se usa como volitivo del pasado: “si volebas p articip ari.. E rnout y Thom as in te rp re ta n “an ego occasionem . El único ejem plo seguro en la p ro sa clásica es el pasaje del De senectute citado m ás arriba. Cic. si bien es m ás ab undante en las cartas y en las obras filosóficas y retóricas. la form a de la resp u esta esperada. ln Verr. 3). noli facere. Agr. E sta consideración puede servir de guía a n u estro análisis.. rettu lisses”. eloquar an sileam? espera u n a resp u esta del tipo sile (sileas). p o r oposición. Pro. tienen.. IV) El giro característico de la “u rb an id ad ” clásica. La fuerza volitiva in herente al subjuntivo puede ponerse en . Conservó c arácter coloquial y poético. S in em bargo. auferres dim i­ dium dom um ” (“debías haber tom ado”. etc. II) ne facias (cave facias). caso que h a de explicarse p o r la cuidadosa concinnitas y el equilibrio quiástico del período. Así. Post.. 604-6) como subjuntivo de posibilidad y tra d u ­ cen “pouvais-je laisser échapper l’occasion?”..

Adel. Algunos de los ejem plos citados en este ap artad o resultan am ­ biguos. Asin. g r a m á t ic a HISTÓRICO-COMPa r a d a 309 relieve por un vis intercalado : “redde hue sis : : quid tibi vis red ­ d am ?” ..”). tu a flagitia” (Plauto. O tra derivación del subjuntivo volitivo es el em pleo con valor perm isivo : “ubi illum quaeram gentium ? : : dum sine m e quaeras. quaeras m ea causa vel m edio in m ari” (“puedes buscarlo en m itad del m a r”. 120). 198). con el im perfecto: “ille d a re t illi!” (Ter. con el perfecto: “ille aedis em e rit!” (Plauto. Men. “egon haec p atiar au t taceam !” (id. Most.. 454)...... es decir. Ejem plos típicos son: “intus serva : : ego intus servem !” (id. Aul. sino tam bién a afirm aciones. El m atiz de indignación y p ro te sta se desprende del contexto y del tono de la voz y no es in herente al subjuntivo. Phorm.. 375) ten d ría com o traducción m á s lógica “cóm o p o d ría yo ocultar tu s desaguisados”. dado que este tip o de expresión llegó a u sarse p a ra hacer frente no sólo a órdenes. o tal vez “a buena h o ra iba ella a desconocer a su p ad re!” (repudio). P lauto. E ncon­ tram o s este uso tam b ién proyectado hacia el pasado.. 874) p odría traducirse “ ¡sueños! ¿cómo p o d ría ella desconocer a su propio p ad re?” (potencial).. Epid. De este m odo este uso va derivando gradualm ente hacia el su b ju n ­ tivo de “cita”.. Ad. 1).. El uso concesivo. 696).. 214)... “m eum collum circum plecte : : te n co m p lectatu r!” (id... no se desarrolla plenam ente h a sta el latín clásico. La resp u esta deliberativa a una o rden puede ten er u n tono de indignación y protesta. 15. 813). T am bién en esta construcción se u sa el im perfecto para tr a s ­ po n er la acción al pasado: “quid agerem ? : : adulescenti m orem ges­ tu m o p o rtu it” (Ter. que.. El ejem plo m á s antiguo es “sane sint superbi: quid id ad nos a ttin e t” (Catón.. así. Amph... p. con valor potencial. Most. según hem os visto. El fu tu ro de indicativo con valor volitivo aparece a m enudo en lugar del p resente de subjuntivo : “salta sic : : ego saltab o ?” (Plauto.. estrecham ente liga­ do al precedente (“a u n q u e .. 25.. 11. fu erin t ira ti” (“adm ito que se dëjaron . Así “egone u t haec conclusa gestem clanculum ? ut celem p a tre m .. Bacch. Sin em bargo. Es m uy raro el empleo del pluscuam perfecto con este sentido: “egone u t beneficium accepis­ sem contum eliam ” “ ¿debía yo recibir este insulto como un favor?” (Cic. 81). hay cierta justificación p ara establecer una subcategoxía que podem os designar “subjuntivo de repudio” : “vir ego tuos sim !” (id.. El empleo correlativo del perfecto de subjuntivo con referencia al pasado no se encuentra h a s­ ta Cicerón: “fu erin t cupidi.. 4. 84). Jo rd an ).. Del m ism o m odo “som nium ! utine haec ignoraret suom p a tre m ? ” (Ter. 1026 d).” “ ¡preguntas qué h a hecho!” (Ter. Phor. tiene carácter volitivo.. Am ph... Ad Att. 810). 818). Asin. “tecum fui : : tu n m ecum fu eris!” (id. “an tu tetigisti has aedis? :: cur n on tangerem ?” (Plauto. el subjuntivo “oblicuo” : “quid fecit? :: quid ille fe­ ce rit. 678).

2. Tal es tam bién el valor de la poco u sada form a qui.. Asin. utinam ne. pero no en latín arcaico. Las form as en -r del perfecto de su b ­ juntivo son. en Plauto. “di fo rtu n ab u n t vostra consilia” (id. El sim ple subjuntivo se conserva en algu­ nas fórm ulas: di te am ent. pero la aparición de la segunda de dichas p artícu las en P etronio y en las lenguas rom ances hace sospechar que se tra ta b a de un uso popular. Trin. si y sic (“de este m odo”) se encuentran de m odo ocasional. El subjuntivo con­ cesivo lleva en su form a negativa rae. La expresión de deseos irreales está casi siem pre in tro d u cid a p o r utinam . Ad Att. instrum ental del pronom bre indefinido: “qui illum di om nes deaeque perd an t” (Plauto. 537). Poco frecuente es el perfecto de subjuntivo. y algunos estudiosos han negado su existen­ cia en latin. sin embargo. T.. 1). El único ejem plo en latin clásico es “qui illi di ira ti [s in t]” (Cic. La distinción en tre “yo creo que va a suceder tal cosa” . La construcción clásica p o r la que deseos “irreales” o im posibles se expresan p o r m edio del im perfecto de subjuntivo y. peream. La segunda p ersona aparece ra ra m e n te en la p ro sa clásica. Tam bién en la expresión de deseos encontram os a veces el futuro de indicativo con valor volitivo en lugar del subjuntivo: “dabunt di quae velitis vobis” (Plauto. Capt. Lig. 279). La negación es norm alm ente ne.. qué en origen significaban “de algún m odo”.. E ste antiguo valor del subjuntivo indoeuropeo h a dejado pocos restos. con referencia al pasado.. 4. si bien es m ás frecuente su om isión en im precaciones: m o ­ riar. 576).”. H.. en la m ayor p a rte de los casos las expresiones de d e­ seo están introducidas p o r la p artícu la u t (en latín arcaico) o bien por su form a reforzada uti-nam . 18). En ocasiones el perfecto es u n verdadero “perfecto- presente” : “u t satis contem plata sis” (Ter. 7. Prospectivo... del pluscuam perfecto está ya firm em ente establecida en el latín arcaico.. el presente de subjuntivo. Cas.. Pro Q. se da tam bién non. 617). m ucho m enos frecuentes (“n e di siverint”. El tiem po em pleado es. siendo la m ayor p arte de los ejem plos arcaicos aoristos sigm áticos [ N o t a 49]: “ita di faxint”. “di te servassint”... valeas. Asin. salvos sis. 2.. se en­ cuentran ejem plos de p resente de subjuntivo expresando deseos p re ­ sentes (“utinam nunc stim ulus in m anu m ihi s it”. especialm ente en poesía.310 INTRODUCCIÓN AL LATIN llevar por la avidez. señal clara de su carácter vo­ litivo.. en la generalidad de los casos. Plauto. 9. id.. Sin em bargo. siendo la única excepción Catulo. 418) y de im perfecto referido a deseos pasados (“u tin am te di prius p e r­ derent quam periisti e p a tria tu a ” . etc. Optativo (deseo). 323). 623). Merc.. 3. p o r la ira . di bene vortant. E n la p rim era p erso n a raram en te aparece sin utinam .

ejem plos passim . cernas. . viene provocada. pues. etc. La distinción no es inherente al m odo. según esta posición. Conviene term in ar con las lam enta­ ciones tradicionales y con la tiran ía de las g ram áticas de las dis­ tin ta s lenguas m odernas sobre la latina. especialm ente con verbos de conocim iento y percepción: videas. possis. pues. Pode­ m os reco rd ar que en griego ta rd ío el optativo sobrevió fundam ental­ m ente en fórm ulas como χαίροις. se tra ta de la diferencia entre “m e g u staría” y “quiero”. scias.. com parada con la m ucho m ayor lib ertad observada en el grie­ go y el sánscrito. Un ejem plo am biguo es “nec me m iserior fem ina est ñeque u lla v ideatur m agis” (id. delicada. Un em pleo claram ente p ro s­ pectivo es “ubi senex sen serit sibi d ata esse verba. debe to m ar la fo rm a de u n catálogo del efectivam ente re d u ­ cido núm ero de tipos de em pleo.. p o r la traducción a lenguas que no tienen esas piezas en su m aq u in aria gram atical. No tiene dem asiado sentido dis­ tinguir en tre u n potencial del tipo inglés “should /w ould” y uno del tipo “can”. Potencial (O ptativo). L a explicación b asad a en la “fórm ula de cortesía” hace realm ente adm isible en su con ju n to la tesis. virgis dorsum dispoliet m eum ” (Plauto. Y p a ra ser u n a “fórm u la de co rtesía” el m odo tiene que expresar u n m atiz significativo d istin to al del indicativo como afirm ación ta ja n te de u n hecho. 1060). 1135) el m odo puede in te rp re ta rse sea com o volitivo (“prefiero e sp erar”) o como prospectivo (“creo que voy a e sp e ra r”) . velim . en la m ayor p a r­ te de los casos el em pleo del subjuntivo latino p ara la afirmación con reservas de u n acontecim iento fu tu ro es derivable del antiguo optativo potencial indoeuropeo. El potencial. N uestra exposición. 4. b) En la segunda p erso n a im personal. desde luego. sim plem ente. Epid. μή γένοιτο. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 311 y el potencial “tal cosa p o d ría suceder en circunstancias dadas” es. En el latín arcaico resu lta sorp ren dente el escaso núm ero de ejem plos que se en cuentran sin ir acom pañados de una cláusula condicional. E sta restricción en el uso. Sin em bargo.. nolim . m alim . El que u n antiguo uso indoeuropeo haya sobrevivido sólo en algunas fó r­ m ulas m ás resistentes no supone dificultad teórica alguna. deseo y “fu tu rid a d ”. h a llevado a algunos estudiosos (entre ellos K roll) a derivar los usos potenciales latinos de expresiones de voluntad. Am ph. no es m ás que una fórm ula de cortesía. se da: a) E n las form as velim . Trin. En la p rim era p ersona (“quid ego cesso hos conloqui? sed m aneam etiam opin o r” (Plauto. Es el m odo de la expresión de los acon­ tecim ientos contingentes: tal cosa o cu rriría o p o d ría ocurrir en ta ­ les circunstancias. audias. siendo en u n a gran m ayoría de los casos la fo rm a velim o sus com puestos nolim y m alim . invenias. censeas. 92).

el uso del presente. D ado que en este caso el sentid o es “supongam os que algu ien p reg u n ta ”. 576) es u n desa­ rrollo del subjuntivo de repudio (cf. deduxerint” (Livio. que ex­ presan algo co ntrario a los hechos). 1. “quid sit hoc hom inis?” (“¿qué clase de hom bre puede ser éste?”. 34.312 INTRODUCCIÓN al l a t ín c) La tercera p ersona de singular es ra ra en latín arcaico. hic vir sit bonus?”. 67.. N o deja de ser sign ificativo con vistas a la in terp retación yusiva el que el im perativo aparezca co n valores sim ilares (véase in fra ). dixerit aliquis.. 489)... And. Ter. 640). Merc. 38.. A m ph.. “id flagitium m eum sit” (Plauto... el tipo quis crederet se encuentra p o r vez p rim era en Cicerón. . And. p resente y pasado es u n a innovación latina que se corresponde con la serie establecida p a ra la expresión 3. Las gradaciones de tiem po se desarro llaro n de m odo m ás sis­ tem ático en las oraciones potenciales “irreales” (es decir. 915)... 331).. 32). 20). aparece en Catón. Este uso se extendió a las oraciones subordinadas en la latinidad postclásica (véase in fra).. “quo nunc ibas? : : exsulatum : : quid ibi faceres?” (id. La p rim era y tercera p e r­ sonas fueron ra ra s en todas las épocas en oraciones independientes. 4. Con verbos de decir y creer se citan como los m ás antiguos algunos ejem plos de Terencio: “roget quis ” 3 (i'¡un. “bonus est hic vir . Tam bién en el caso del potencial a rb itró el latín un m edio de expresión del p retérito .. 54). Ter. A n d. con el que p o­ dem os com parar “v en d at aed es vir b on u s” (“supongam os que u n hom bre h o n ­ rado vende una ca sa ”. El uso del im perfecto de subjuntivo con este valor es raro en Plauto. 7). en la p ro ­ sa clásica es m ás frecuente con este sentido el perfecto de su b ju n ti­ vo. El indoeuropeo no poseía m e­ dios específicos p a ra la expresión de la “irrealid ad ”.. “hoc dixerit potius E nnius” (Cic. prim ero en expresiones de decir y pen sar y luego con otros verbos: “quis eum iure rep reh en d erit” (De fin. 511). 21.. “Them istocles nihil d ix erit.. J. E l em pleo que consideram os puede trasponerse tam b ién al p asa­ do: “d iceret «quid feci»” (“supongam os que hub iera d ich o . 41).”... “m are velis florere videres” (Catón. . “quis non credat? (And. E xactam en te igu al es “atqui a li­ quis d ica t” (“y supongam os que alguno d ice”. De fin..). Cic.. “qui am bo saltus eum .. De off. 97) va seguido de u n a oración. id... T am ­ bién fue siem pre infrecuente el perfecto con significado de pasado: “non illam vir p rio r attig erit” (Catón. .. de infinitivo que equivale a u n a p rótasis. excepto en oraciones plenam ente con­ dicionales “scires” (“podías h aber sabido”. 138). com o equivalente latino del optativo griego —conviene n o ta r que César los evita—. 884) . 75). Cure. Sin em bargo. 2. 1. im perfecto y pluscuam perfecto de subjuntivo con los va­ lores respectivos de futuro. El prim er ejem plo. E ste empleo de la segunda persona de singular im personal es todavía m uy escaso en P lauto y sólo a p a rtir de Terencio se hace frecuente.” (Id. Bacch. 3. Ter. especialm ente en sus obras filosóficas y retóricas y en sus cartas. podría considerarse el ejem plo com o yusivo. D e of]... Plauto. pero fue Cicerón quien desarrolló este empleo.

consul esse qui potui nisi eum vitae cursum tenuissem ” (Cic. pero aun en la p ro sa ciceroniana potueram . ni proxim i prensam dex tram vi attin u issen t” (Tác. satius erat pasó a significar “sería m e jo r”. 35). ra ro en latín arcaico especialm ente fuera de oraciones plenam ente condicionales (véase in fra). si non saevus adesset A m or” de Ovidio (Am. obliga­ ción o conveniencia. 3).. resu lta adecuado que la expresión asum a el colorido “irreal” del subjuntivo. si la posibilidad depende o h a dependido de una condición incum plida. previniendo lo aparentem ente ine­ vitable po r m edio de circunstancias inesperadas: “praeclare vicera­ m us. etc. El indicativo “irreal” En ciertos giros el indicativo aparece usado con valor irreal. fugientem Lepidus recepisset A nto­ n ium ” (Cic. “a t ille. 1. Su acceso al valor de presente se p ro ­ dujo por u n proceso de reorganización en el que sirvió de c o n tra ­ peso al pluscuam perfecto de subjuntivo... . y potuerat en Terencio. deferebat in pectus. potui. P a ra el pasado. 34). En otros casos la aparente contradicción in herente al indicativo irreal se explica p o r el alto grado de precisión del latín. inerm em . 1. con toda lógica.. “p u d e”. en la época clásica ya se había producido el m ism o desplaza­ m iento de referencia tem poral que hem os observado en el su b ju n ­ tivo “irreal” . satius. probabilidad. la afirm ación que a ella se refiera va. oportet. Sin e m b ar­ go. GRAMÁTICA HISTORIOO-OOMPARADA 313 de los deseos. nisi spoliatum . 6. se intercam biaban. siendo el subjuntivo m ás frecuente en la p ro sa clásica: “quid facere potuissem nisi consul fuissem ?.. aequum fuerat aparece en Plauto.. según hem os visto. En el latín arcaico el uso de los tiem pos es el lógico: satius est “sería m e jo r”. y potuissem . se prefirió el perfecto al pluscuam perfecto. 12. fu it “h abría sido m ejo r” . 10. m elius est y con el gerundivo y el perifrástico fu tu ru s fu it “estuvo en condiciones d e”... Ad fam. etc.. P o r o tra parte. en frases como par. Cabe considerar tam bién aquí el “solus eram . ferru m . Ann. sin em bargo. En la práctica.. debeo. en indicativo: p o ssu m “soy capaz”.). satius erat... No es preciso decir que esta sutil distinción lógica no se observaba con fidelidad. potu i “fui capaz”. el im p e r­ fecto se usó como p retérito . De ahí el empleo “irre a l” del indicativo con verbos como p o s­ sum . Te­ nem os en p rim er lugar los m odos retóricos de expresión que p re te n ­ den dar vida a la descripción de u n acontecim iento presentándolo como presente o como cum plido.. par fuerat. Bennet cita sólo dos ejem plos independientes en P lau to y seis en Terencio. porque cuando existe o ha existido una posibilidad. etc. oportuerat continuaron siendo raros. debueram . En u n p rim er m om ento.

). “m odo sis veni huc: invenies infortunium ” ("ven aquí y lo pasarás m al”.314 INTRODUCCIÓN AL LATÍN El imperativo P ara la distinción entre el im perativo de presente y el de futuro véase “Morfología” (pp. E ntre los m ás antiguos están : “consonat terra. 4. E ste em pleo del im perativo p a ra expresar una suposición apoya la interp retació n de los subjuntivos del tipo aliquis dicat (“supongam os que alguien dice”) como yusivos en lugar de com o potenciales (véase s u p ra ). 229) . Los infinitivos latinos fueron en origen form as casuales de nom bres verbales que se fueron despojando gra^ dualm ente de algunas de sus funciones nom inales p a ra ligarse m ás estrecham ente al sistem a verbal.. cf. Rud. 276 s . Asín. Plauto. cla­ m orem utrim q u e eeferunt. Salustio y Tácito.. Am ph. id. 350). h o rta ri exercitum ” (Plauto. Estas frases nom inales son un tipo prim itivo de expresión del que ya Plauto hace escaso uso. m andatos. L as fo rm a s n o m in a l e s d el v er b o El infinitivo M orfológicam ente los infinitivos latinos son innovaciones que n ad a tienen en com ún con los infinitivos del griego. etc. adquiriendo en este proceso d istin ­ ciones morfológicas de tiem po y voz. 388). id. P o r tanto. “lacesse: iam vi­ debis furentem ” (Cic.. “verbum etiam adde u num : iam in cerebro co­ laphos apstrudam tu o ” (“di una p alab ra m ás y te rom peré la ca­ beza”. Tuse.. Am ph. 286). los num erosos paralelis­ mos de uso existentes entre el latín y el griego tienen que deberse a desarrollos independientes. “que te vaya bien”). se em plea para expresar órdenes. ruegos. “circum stabant navem ven- . que aparece cuan­ do una narración se delinea con pinceladas ráp id as y am plias que dejan los detalles de persona y tiem po a m erced del contexto.. Esto resu lta espe­ cialm ente claro en el llam ado infinitivo histórico. En ciertos em pleos latinos resulta todavía claro el carácter nom inal: el infinitivo designa sim ­ plem ente la acción significada por la raíz verbal. El im perativo tiene u n amplio cam po significativo. ni siquiera con los del osco-um bro y el céltico. m ientras que César tiende a evitarlo. La m ayor p a rte de los ejem plos ciceronianos aparecen en los discursos de la prim era época. No deja de ser significativo el hecho de que el infinitivo histórico sea frecuente en los h isto riad o res arcaizantes. deseos (bene ambula. scies” (“escucha y sa b rá s”... 54). P articu lar interés tiene su em pleo para expresar una previsión o suposición: “ausculta. im perator u trim q u e lo v i vota suscipere.

. Val. es tam bién frecuente en Petronio. EI infinitivo como nom bre verbal puede funcionar como sujeto. Que tenía u n tono coloquial se desprende del hecho de que Cicerón lo em plea —p o r lo que m ira a o tra clase de escritos— fundam entalm ente en sus cartas. Trin. ru ere antennas. GRAMÁTICA HISTÓHICO-COMPARADA 315 ti.. 953). Ep. sino siem pre el de im perfecto. 3. Max. 3. 28) . 7) y p o r un adjetivo en lugar de un adverbio (“illud iners quidem . De or. En el latín clásico sus funciones nom inales se am pliaron de tal m anera que el infinitivo puede incluso ap arecer determ inado por un geni­ tivo (“cuius non dim icare vincere fu it”. Truc. “quos om nes eadem cupere. scindere vela” (id. Capt.. 836). 24). 43). predicado u objeto (com plem ento directo) de u n verbo. que resu ltab a apropiado para tra d u cir el infinitivo griego precedido del artículo. “istuc nihil dolere” (Cic. 2.. Este tipo de infinitivo. 8.. 31. iucundum tam en nihil agere”. 945) . Este últim o ejem plo b a sta ría p a ra re fu ta r la tan repetid a afirm ación de que el infinitivo histórico nunca tuvo valor aoristico. J. La naturaleza sustantiva del infinitivo está p uesta claram ente de relieve p o r el uso de p ronom bres a él referidos: “tuom conferto am are” (Plauto.. Sujeto. De hecho tiene un valor neutro. 1).. EI in­ finitivo se u sa con valor de im perativo en b astan tes lenguas in d o ­ europeas. 9... Cure. Plinio. En esta función de nom inativo el infinitivo aparece las m ás de las veces com o sujeto o com plem en­ . eadem odisse. “P etere honorem p ro flagitio m ore fit” (Plauto. 2. y el rom ance ha conservado este uso en prohibiciones. 14). im bres atq u e procellae frangere m alum . 12) . A bundan los ejem plos en la p ro sa de los au to res vulgares. puede aparecer com o exclam ativo o im perativo según el contexto y el tono de la voz: “vae m isero m ihi: p ro p te r m eum caput labores hom ini evenisse” (Plauto. eadem m etuere in u num coegit” (Salustio. 6 . si bien no puede ex­ cluirse la influencia griega. “huncine hom inem te am plexari” (id. El infinitivo. El infinitivo sustantivado puede tam bién ir regido por una preposición.. 412).. conoció cierta boga en los textos filosóficos... y el tipo de acción (aspecto) queda determ inado por el significado del verbo. 7.. Tuse.. 1035). “m e hoc ipsum nihil agere et plane cessare delectat” (id. La presencia de esta co n stru c­ ción en los escrito res eclesiásticos puede ser considerada como uno m ás de los rasgos vulgares del latín cristiano. El p rim er ejem plo se registra en Cicerón: “inter o p ti­ me valere et gravissim e aegro tare nihil interesse” (De /¿re. designando u n acontecim iento. pero en latín este em pleo surgió de m anera independien­ te a p a rtir de la designación de la acción en tono de m andato. Es un rasgo esencialm ente coloquial que no aparece en textos literarios h asta Valerio Flaco: “tu socios adhibere sacris” (3. Trin.

cesso. 283 s.). cogo. En estas construcciones el infinitivo va n o rm alm en te en presente. 9. licet. si bien los poetas.. Cons. calleo. La construcción se extendió paulatinam ente al fo rm arse cadenas o “circuios” analógicos (véanse pp. vereor. rem m ili­ tarem et argute loqui” (Catón. m an d u ­ care no aparece h a sta el latín tard ío . de donde se cree que surgió la co n struc­ ción de infinitivo con acusativo. a p a rtir de Lucrecio.) (postulo. etc. difficile est. dehortor. C om plem ento. 670). decerno. 354). Éste es form alm ente. “Hic vereri p e rd id it” (“éste h a perdido la v er­ güenza”. experior. Bacch. piget. m eam rem agere” (Plauto. Tam bién p o ssu m resultó u n núcleo im portante que extendió su construcción a seto. El infinitivo de finalidad se em plea tam bién con los verbos cau­ sativos iubeo.. d u ­ bito. etc... m oneo.. nolo. si bien —hecho curioso— la correlativa dare edere. etc. Bacch. 631). in terp retació n en la que se consi­ d era eum com o sujeto del infinitivo. Pseud. Es de expresiones como iussit eum manere. 874). p u ­ det. ardeo. Alguna contribución se debió tam bién a los verbos que llevan doble acusativo: “q u anti istuc unum m e coquinare perdoces?” (Plauto. “hoc volo. en las que originariam ente eum era el com ple­ m ento directo de iussit. om itto..). 102). intendo. que es frecuente en todos los p e ­ ríodos. según hem os visto. subigo y o tro s verbos que signifiquen urgir. etc. y las influencias analó­ gicas extendieron esta construcción a u n núm ero creciente de verbos que significaban deseo y esfuerzo —y a sus co n trario s—·: cupio. 12 J. a través de u n “desplazam iento relacional” : iu ssit: eum manere. “venerat a u ra m petere” (Plauto. Sobrevivió en la lengua coloquial y se conserva en rom ance. de Bacch. quaero. aequom est. La p ro sa clásica evita esta co n stru c­ ción. E ste valor aparece claro en la expresión dare bibere. etc. resultado de la evolución de antiguos dativos o locati­ vos. enitor. “G allia duas res p erseq u itu r. y los pro sistas arcai­ zantes la em plean afectadam ente como arcaísm o. Los infinitivos con valor de finalidad son especialm ente frecuentes en los textos coloquiales y poéticos con verbos de m ovim iento: “tu rb a re qui huc it” (Plauto. persu ad ir u obligar. “eam us visere” (Ter. .. Cure.. cogito. si bien la p rosa clásica prefirió u sa r con la m ayoría de ellos el subjuntivo yusivo. libet. y am bos casos podían expresar finalidad.) . El infinitivo con verbos de esfuerzo puede rem o n tarse a las fu n ­ ciones casuales originarias del infinitivo. 158) . Bacch. P lauto. oportet. E sta clase de infinitivos ap arecían con especial frecuencia com o com plem ento directo de volo. Phorm. E n la fraseología ju ríd ica se encuentra a veces el perfecto: “neiquis eorum Bacanal habuise velet” (Sen.316 INTRODUCCIÓN AL LATIN to de los verbos im personales decet.. valeo. stu ­ deo. y en giros como bonum est. etc.

en el empleo p re d i­ . a través de estos procesos analógicos se pro p o rcio n aro n unos cim ientos in d í­ genas a u n giro m á s audaz que afectaro n especialm ente los poetas augústeos im itando al griego. caedendus. m ittendo. surgir. cupit facere. m itten d i. En su lugar empleó o tra form a nom inal del verbo que sirvió de caso oblicuo al infiniti­ vo: el gerundio. En griego el infinitivo puede d eterm in ar tam b ién el sentido de u n adjetivo (θέειν άριστος). en el que p u e ­ de sentirse todavía la influencia de piget. El infinitivo puede co n stru irse tam b ién con nom bres. E sta construcción no aparece en Plauto excepto tra s p articipios conectados con el verbo “se r”. En frases como “nünc adest occasio bene facta cum ulare” (Plauto. e tc . 78. p r e ­ dom inantem ente pasivo. El significado de necesidad y obligación fue u n desarrollo secundario surgido en ciertos contextos. Así. p o r u n “desplazam iento relacional” llegó a e star regido por el nom bre occasio. ait fuisse navium ce lerri­ m us” (4. oriundus. se daba tan to en verbos transitivos como en los intransitivos: p ereun­ dus. El p rim e r ejem plo cono­ cido aparece en Catulo: “phaselus ille. Todo a lo largo de la latinidad existieron severas restricciones al uso de este nom b re verbal. y. Sin em bargo es. 1-2). y consuetus. ah o ra bien.. listo p ara ” (m a­ tar. Sin em bargo. y su empleo ha de ser considerado c o n ju n ta­ m ente con el del m orfológicam ente sim ilar adjetivo en -ndus. en su significación. Así. Así. “anim atu st facere” (Truc. E ra en origen u n adjetivo indiferente a la noción de voz. m ittere: m itten d u m . 966) es claram ente sinónim o de vult. 423) el infinitivo com plem enta a la expresión adest occasio ( = licet). Bell.. propenso a. 74).). Epid.... GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 317 El nom inativo con infinitivo tra s verbos de lengua y entendi­ m iento no aparece en latín arcaico. si bien existen algunos ejem plos en que el adjetivo verbal tiene u n valor m uy próxim o al del participio de fu tu ro activo: “puppis p ereunda est pro b e” (Plauto. m orir.. ro d ar. Del m ism o m odo potens está estrecham ente ligado a potest. Asi. agnus caedundus significaba “c o r­ dero apropiado p a ra el sacrificio”. pug n are” (César.. susceptible de. volvendus. Capt.. de ahí ejem plos como “u t h ab erent facultatem . El gerundio y el gerundivo Como el latín no tenía artículo no podía h acer un uso tan flexi­ ble del infinitivo sustantivado como el griego. Afr. insolitus. etc. Sig­ nificaba éste “capaz de. así. El p rim e r ejem plo helenizante p u ra ­ m ente adjetival es el “solvere nulli len tu s” de Lucilio. Su introducción en el latín se debe enteram ente a la influencia griega. peritus a solet. placendus. En ciertos sentidos es difícilm ente d is­ tinguible del participio de p resente: secundus. 4).

aun cuando éstos se refieran a personas del género fem enino: “tu i (fern. E n el latín arcai­ co el gerundio se em pleaba con m ayor profusión que el gerundivo. u n a vez en C icerón). del valor de “es a p to p a ra el sa cri­ ficio” se pasó fácilm ente al de “va a ser sacrificado.. donde el nom bre copia (“o portunidad”) e stá determ inado p o r dos geniti­ vos. En com binación con esse el gerundivo form a tiem pos perifrásticos. 171. que da m ayor precisión a la expresión: “o p o rtu n id ad de luz. César sólo p erm ite al gerundio regir u n nom bre en acusativo cuando va en genitivo. Debe advertirse.pt. em pleándose el gerundio p o r razones especiales (claridad. énfasis sobre la noción verbal y. P uede aducirse en apoyo de esta teoría (1) que el “gerundivo” aparece en latín arcai­ co como invariable fren te a los p ronom bres personales. sin em bargo. Pero inclu­ so en estos casos se daba preferencia a la construcción de gerun­ divo. expetendus. pudendus. Si el nom bre fuera m asculino o n eu tro (como en operis fruendi causa). Hay. Ca. m iserandus. cons­ trucción que se encuentra como arcaísm o en los au to res posteriores (Lucrecio. en co n trán ­ doselo sobre todo con verbos de percepción y conocim iento. etc. Algunos estudiosos h a n sugerido que la cons­ trucción de gerundivo se originó de este modo. (2) que el genitivo del gerundivo tiene en el latín arcaico u n cam po sem ántico reducido. El n eutro se u sa frecuentem ente con valor im personal (agendum est) y eventualm ente puede llevar u n com plem ento direc­ to en acusativo : “agitandum st vigilias” (Plauto. al que cedió gradualm ente el terren o con el c o rrer del tiem po. Catulo.318 INTRODUCCIÓN AL LATIN cativo —agnus est caedundus—. de ver- la”. Cicerón adm i­ te esta construcción tam bién con gerundio en ablativo. 370). S obre el gerundivo como participio de fu tu ro pasivo véase su p ra p. ta l vez. contem nen- . siendo el segundo u n a especie de epexegético. 1008). am andus. Sin em bargo... 2). e u fo n ía). 859). Truc. que el uso atributivo del gerundivo e stá prácticam ente lim itado a los verbos que expresan aprobación o desaprobación: m irandus. P o r su carácter verbal el gerundio te n ía capacidad intrínseca para llevar u n com plem ento directo en acusativo. Virgilio. sin em bargo. lucis y tuendi. no puede h ab er d uda respecto a la antigüedad del adjetivo verbal. tiene que ser sacrificado”. de buscar y obtener. cabría in te rp re ta r el gerundio com o adjetivo verbal concer­ tado con el nom bre. la cons­ trucción de gerundivo es frecuente en las antiguas plegarias que nos h a conservado Catón en su De agri cultura: “te hoc ferto om - movendo bonas preces p reco r” (134. restos de u n a construcción m ás antigua en la que el nom bre no e stá regido p o r el gerundio. Trin. p ero esta posibi­ lidad se ejercitó poco en la p ráctica.) viden­ di copiast” (Plauto. sino que aparece en apo­ sición a él: “lucis das tuendi copiam ” (Plauto. secundus es ta n antiguo que ha quedado totalm ente aislado del verbo del que se form ó.

. 5. inter (Ennio). empleó en este tipo de construcciones el gerundivo (“ad aquam p ra e ­ bendam ”. En res evertendae reipublicae. P lauto. Ad.. y suele depender de un pequeño grupo de nom bres abstractos: occasio. y tam bién con verbos (“quo conductus venio : : ad fu ran d u m quidem ”. En latín arcaico no hay ningún ejem plo seguro de acusativo del gerundio rigiendo com plem ento directo. P lauto. en ta n to que la bien conocida construcción clásica con curo aparece p o r vez p rim e ra en Terencio. copia. El latín clásico em plea el genitivo tam bién con algunos nom bres que desig­ n an agentes personales. aunque el latín clásico adm ite tam bién in (no C ésar). “cosas que im plican la subversión de la república”. Epid. p ropter (p o r vez p rim e ra en V arrón). Co­ m ienza este uso con cupidus en Terencio —P lau to no ofrece ejem ­ plo alguno—. 270). Pseud. tales como auctor. 9. causa. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 319 dus. 444). etc. p o r vez p rim era en Q uintiliano). 17). El genitivo del gerundio y del gerundivo puede indicar tam bién finalidad.). 162).. El uso predicativo tra s verbos de d ar y tom ar. etc. Tam bién ciertos adjetivos rigen el genitivo de estas form as nom inales. etc.. 57).. 42). plauto. es m ás p robable que se tra te de un desarrollo latino independiente. giro que aparece p o r vez p rim era en Catón. dux.. La construcción de gerundio se da con nom bres (“canes ad venandum ”. 378). L. Ter. pedir y o fre ­ cer. y dado que la construcción aparece usada con am plitud sólo a p a rtir de Salustio. el ejem plo de Terencio no e stá libre de la sospecha de ser u n anacoluto. a u n ­ que no en gran m edida h a sta la época postclásica.. san Lucas. 850). Sin em bargo.. el rep erto rio se fue extendiendo gradualm ente. 669). ad m ale faciendum ”. gratia. y a la vista de construcciones sim ilares existentes en oseo y um bro suele atrib u irse el giro al período “itálico”. y sim ilares e stá todavía en sus com ienzos en P lauto (“quos u te n ­ dos dedi”. en tan to que Cicerón p resen ta ejem plos con ob en textos jurídicos.. El genitivo del gerundio en latín arcaico es siem pre adnom inal. tem pus. circa (postclásico. artifex.. como el arcaico. El latín clásico. L. que en la lite ra tu ra latin a ta rd ía de las traduccio­ nes resultó m uy indicada p a ra recoger la construcción griega de εις con infinitivo sustantivado p o r el artículo (ad sanandum eos = εις τό ίδσθαι αύτούς. con adjetivos (“doctus. Usado predicativa­ . El acusativo del gerundio se em plea solam ente con ciertas p re ­ posiciones: sólo con ad en Plauto. el genitivo tiene la función determ in an te que es no rm al en él. Asín. (“non enim nunc tibi d o r ­ m itandi neque cunctandi copia e s t”. Hay ejem plos esporádicos de otras preposiciones: ante (Virg.. Epid. id.. A m ph. V arrón es el prim ero en av en tu rar esta construcción (“ad discernendum vocis verbi figu­ ra s”. El ejem plo que se suele citar como m ás antiguo es “ne id adsentandi m age quam quo habeam g ratu m facere existum es” (Ter. And..

Ann. Salustio lo introdujo en su p ro sa h istó rica —adviértase que no lo u san César ni Cicerón—.. Los . solvendo non esse). 475 W ). levis. 1006) y ciertos adjetivos como natus. Tác. 2. Am ph. U na vez establecidas las bases de u n geni­ tivo de finalidad indigena. Ann. pro (éstas tam bién en Plauto) y ab. exiguus.. El dativo se em plea con valor final con ciertos verbos com o stu ­ deo.. prom ptus. se m o stró éste equivalente adecuado del genitivo griego del infinitivo sustantivado p o r el artículo con senti­ do final.. 8. vi pugnando cepim us”.. Plauto. 514. Tácito y otros (“Aegyptum proficiscitur cognoscendae an tiq u itatis”.. 414). y acabó p o r funcionar como equivalente del p articipio de presente: “novi consules populando usque ad m oenia p erv en erunt” (Livio. El valor in stru m en tal es en ocasiones ta n leve que el gerundio puede expresar sim plem ente acción concom i­ tante. En la lengua coloquial ganó terren o este uso.. P lauto em plea el gerundio con u n com plem ento directo (“hom inem investigando o p eram . Este empleo no se asentó firm em ente h asta Salustio y los escritores del Im perio. que rara m en te se en ­ cuentra. P lauto.. 31. am pliaron grandem ente el núm ero de adjetivos que llevaban esta construcción (intentus. El gerun­ dio en este caso lleva frecuentem ente u n com plem ento directo en el latín arcaico. siendo m ás frecuente el gerundio que el ge­ rundivo (“legiones.. El ablativo del gerundio y del gerundivo puede ir regido p o r p re ­ posiciones. captivos servos appellando” (Tác. Truc. y fue im itado p o r Livio.. Con verbos que indican superioridad el in stru m en tal se interfiere con el ablativo de referencia (“m endicum . “ex tu rb ab an t agris. d abo”. 17. Mil. firm us. Accio. pero en Cice­ rón aparece solam ente en la fraseología ju ríd ica tradicional (scri­ bendo adesse. que aparece p o r p rim era vez en Catón. im itando a los poetas. fr. id. Bacch. Cicerón u sa tam bién ex. 132). Incluso el gerundivo continuó sien d o 'relativ am en te escaso h asta que Livio y Tácito. César no p resen ta ejem plo algu­ no. 916) e incluso en Cicerón. m endicando vincere”.). Ejem plos claros hay pocos en el latín arcaico (“hic expec- tando obdurui” .. 2). En este caso el gerundivo predom ina sobre el gerundio. Am ph. de donde ejem plos m ás libres como “astu e t fallendo callet”. 1). Las m ás frecuentes son in y de. 260). 59).. 2. P lauto.. operam do (“auscultando operam d a re ”.. El empleo del ablativo en el latín arcaico está p rácticam en te li­ m itado al instrum ental. pero el latín clásico m u estra m ayor reserva..320 INTRODUCCIÓN AL LATIN m ente (res evertendae reipublicae su n t) se aproxim a m ucho a un valor final com o en el “quae res evertendae reipublicae su n t” de Cicerón (In Verr. etc.. optim us. etc.. em pleadas p o r P lauto y adm itidas p o r César. 14. y funcionan­ do como participio es el único m odo en que el gerundio h a sobre­ vivido en las lenguas rom ances.

“coctum ego. “dictu fa ­ cilius” (Ter. 3. Salustio y T ácito son m enos estricto s y en el latín tard ío se llega a la plena libertad. El supino “activo” (prim ero) es el acusativo empleado p a ra expresar fln o intención de la acción. sin em bargo. y no faltan ejem plos en los autores posteriores. pero los p u ristas clásicos se m u estran m ás reservados. 582) ... 735). Mil. 5). Con el verbo eo el supino form a una conjugación p erifrástica que proporciona el infi­ nitivo de fu tu ro pasivo en -tu m iri. R. 247). GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 321 poetas. Los participios Los participios son p artes de la oración que “p articipan” a un tiem po de la naturaleza del verbo y de la del nom bre.. 27). Los supinos Los supinos son restos de ab stracto s verbales en -tu s (véase p. 300). especialm ente tra s verbos de m ovim iento: “com issatum ibo” (Plauto. O tros. se explican m ejor como dativos : “hoc m ihi factu st optu m u m ” (Plauto. 12).. Trin. d a re t” (id. n on vapulatum . No deja de ser significativa la form a -tu i que aparece u n a vez en P lauto : “istaec lepida su nt m em oratui” (Bacch. dudum conductus fui” (id. “abiit am b u ­ latum ” (id. Aul.. rellenando así una laguna del sis­ tem a verbal latino. g ratiam ”.. T. La m orfología del llam ado supino segundo (“pasivo”) es am b i­ gua (véase p.. Este supino en el latín arcaico puede llevar u n com plem ento directo (“it p e ti­ tu m . A p a rtir de los verbos que significaban “en ­ viar” y sim ilares se tendió fácilm ente u n a conexión analógica con el grupo “d a r”. 279).. Ciertos em pleos corresponden claram ente al a b la­ tivo: “prim u s cubitu su rg a t” (Catón.. u n a fo rm a relativam ente rara. El prim er ejem plo es el “in supponendo ova” de V arrón (R. Aul. 941). se la em plea específicam en­ ... 62). por tan to . “n u p tu m conlocet” (id.. Aul. H.... Sin em bargo... 279). que se conservó tam bién en la lengua h ablada h asta la tard a latinidad. P lauto. La denom ina­ ción.. 251). “to m a r”... 457). sería estrictam ente aplicable tam bién a las form as nom inales ya exam inadas. 5. Es m uy poco frecuente que u n ablativo de gerundio con preposición lleve com plem ento directo. en cam bio.. Phor. 9. Most. q u e form ó así un segundo foco de em pleo: “n u p tu m . incluidos César y Cicerón. De todos m odos es posible in te rp re ta r la form a en -tu com o ablativo de referencia. Estos usos p ersisten en los autores arcaizantes. Agr. Cicerón apenas se aventura m ás allá de expresiones com unes como cubitum ire. Aul.. era. 317). “ita dictu opus e st” (Ter.

P a ra el perfecto el latín.. pero no llegó a poseer u n a form a activa correlativa. En el latín arcaico estaba p rá ctica ­ m ente lim itado a funciones adjetivales. Cons. “stu lto intellegens quid in ter e st” (Ter. que debía deducirse del contexto.. intellegens. Estos adjetivos pueden em plearse sustantivalm ente. Eun. 26) . En la m ayor p arte de los casos se refiere a u n acontecim iento o estado sim ultáneo. sedens “se n ta­ do”. Como tal no hacía referencia explícita al tiem po ni a relación lógica alguna. “m issitare supplicantis legatos” (Salustio. m aerens “dolido”. y aun éste con escasas funciones verbales en la época arcaica. Ejem plos de este tipo se encu en tran tam bién en Cicerón y Salustio.. 232). 925). E jem ­ plos tem pranos son: “quot am ans (“u n am an te”) exem plis ludifice­ tu r” (Plauto. y en rom ance los p artic i­ pios de p resen te sobreviven sólo como adjetivos. Capt. cupiens. etc. especialm ente con verbos de llegar y p a rtir. E sta situación se m antiene todo a lo largo de la latin id ad coloquial. “te carens dum hic fui” (Plauto. aunque ocasionalm ente. Men. concesiva. Como adjetivos se em plean tam bién predicativam ente con esse en u n a especie de conjugación p erifrástica que pone el acento sobre el aspecto durativo: “tu u t sis sciens” (Plauto. el “p articipio de p resen te” en u n principio des­ cribía sim plem ente las circunstancias en que el sujeto —y m enos frecuentem ente el com plem ento— del verbo principal se hallaba.). “utei scientes esetis” (Sen. El participio de fu tu ro en -tu ru s es u n a creación latina (véase p. Jug. cf. 8 s.322 INTRODUCCIÓN AL LATÍN te con referencia a u n a serie de adjetivos verbales m ás estrecha­ m ente ligados al sistem a verbal de la conjugación.. el p a r­ ticipio hace referencia al pasado: “pueru m servos su rp u it eum que hinc profugiens vendidit” (Plauto. En ciertos contextos se hace necesario suponer u n a referencia de tipo futuro-final: “dicto m e em it audientem . de Bacch. apareciendo sobre todo en nom inativo: vigilans “despierto”. 1038)... De los p a rtic i­ pios indoeuropeos sólo el de p resen te activo sobrevivió en latín.). pero este uso es ra ro en el nom inativo singular h a sta la época de Séneca. El participio de presente. m odal. En el latín tard ío se reveló como un buen sustitu to del participio de perfecto activo que el latín no poseía. como el oseo y el um bro. O tras relaciones lógicas (causal. si bien el p artic i­ pio de p resente no se uso librem ente en este sentido h asta Livio y. Como adjetivo. Sobre el d esarro ­ llo gradual de las construcciones participiales en la lengua literaria véase p. etc..) quedaron sin expresión en el latín arcaico. 31. 1). Capt. Truc. desde Tácito. Poen. 135. H asta la . ya m ás. 280). h au d im peratorem sibi” (Plauto. utilizó como participio el adjetivo verbal en -to -. con­ dicional. 444) . sapiens..

T o­ davía Cicerón em plea en ese m odo solam ente fu tu ru s y venturus (una vez). ώς. S i­ gue luego Cicerón con “Servilius adest de te sententiam la tu ru s” (In Verr. que va a. 6). etc. El ejem plo m ás antiguo de em pleo predicativo es de Gayo Graco (“qui p ro d eu n t dissuasuri”). “p rae se actam p raed am ostentantes” (id... etc. “im m ortalis est. 2. 1). la em ancipación fue en g ran m edida obra de Virgilio y Ovidio. Bacch. si bien el texto no está libre de sospecha. exim us” (Plauto. pransus. C iertos ejem plos tienen un valor tem poral am biguo debido a la naturaleza de la acción verbal. ίίτε. A p a rtir de ejem plos de este tipo conoció el valor indicado un cierto desarrollo en el latín del Im perio.. po r lo que m ira a la poesía. 36. p a ra la prosa. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 323 época clásica no encontram os el p articipio de presente acom paña­ do de partícu las como quam quam . And. Ahora bien.. “servum sub furca caesum medio egerat circo” (id. Los adjetivos verbales en -to . 1. 55). Fue así como el p articipio de perfecto llegó a usarse p re fe ­ rentem ente p a ra referirse a acontecim ientos que habían tenido lugar con an terio rid ad al significado p o r el verbo principal: “acceptae bene. 716). y el sistem a latino del perfecto ten ía este doble valor de refe­ rencia. 9. 56). 780) la coerción legal es un a circunstancia concom itante con la acción principal. en “coactus legibus eam uxorem ducet” (Ter. La referencia al p resente es frecuente en el caso de los verbos deponentes: “qui com plexus cum Alcum ena cu b at” (Plauto. La lib ertad de uso aum enta con Virgilio y Livio. 290). que e stá a p u n to de” . etc. Cas... 23. 855). de m odo que el participio de p e r­ fecto llegó a convertirse en su stitu to del participio de presente p a ­ sivo que el latín no tenia: “quo saepe m odo obsessi in obsidentes eru p e ru n t” (Livio. cenatus.. adultus. así. El participio de perfecto. desarrollo del que no se puede excluir la influencia de m odelos griegos como καίπερ. form ando u n fu tu ro p erifrástico: “quid nunc es fa c tu ru s” (Plauto. etsi. P o r ello fue­ ron atraído s a la ó rb ita del perfecto. 1.. ut. iuratus. nupta. doctus. El participio de fu tu ro se desarrolló a p a rtir de u n adjetivo que significaba “apto p ara. 9). 4. lautus. .. scitus. En origen eran indiferentes a la noción de voz y ello puede verse todavía en form as “activas” como potus. En latín a r ­ caico sólo se lo encuentra con esse.. Trin. vivit victuraque e st” (id.. Am ph. 2. Este ad ­ jetivo verbal tam poco se refería en origen a acontecim ientos p a sa ­ dos.denotan cualidades o estados durad ero s: tacitus. La liberación del participio de fu ­ tu ro de esta estrecha asociación con esse y su em pleo atributivo como adjetivo fueron el resultado de u n largo y lento proceso. y de Livio... el estado presente im plica acontecim ientos p a sa ­ dos.

[ N o t a 50. En u n estadio prim itivo no h ab ía sino m era yuxtaposición de frases independientes. perdió su pleno sentido y se red u jo a la conjunción ut. fac fidelis sis... 319). “tam frictu m ego illum red d am ” (id. Mil. Bacch.324 INTRODUCCIÓN AL LATIN Al igual que los p articipios de p resen te y de fu tu ro . Se sigue de esto que en un tiem po los m odos de tales oraciones tuvieron las m ism as funciones que hem os exam inado al tra ta r de las oraciones independientes. cf. E sta p artíc u la uti. 564)..] Así. que acabó p o r “reg ir” al subjuntivo. A hora bien. 767) .se com bina con esse p a ra fo rm ar u n tiem po perifrástico: el perfecto pasivo del tipo ille est oneratus. 439). En otras ocasiones estos giros resu ltan prácticam en te equivalentes al perfec­ to -p re sen te : “hasce aedis conductas h ab et” (id. E sta sim ple yuxtaposición es conocida p o r los gram áticos con el nom b re de p aratax is: Está bien. Merc. La o r a c ió n c o m pl e ja La oración com pleja es u n desarrollo relativam ente reciente en la h isto ria lingüística. taceas oportet. habere aparece frecuentem ente acom pa­ ñ ado del particip io en u n a expresión que supone to d a su plenitud sem ántica: “a b stru sam h abebam ” (“la m an ten ía escondida” . velim . Sobre la sustitució n del p erfecto -p resen te p o r e sta p erífrasis en rom ance. que en origen significaba “de algún m odo” (en ocasiones tam bién p o r qui. 360). E ste caso puede servir como ejem plo que resum e el desarrollo de las oraciones subordinadas en latín. Am ph. que venga. sine am et. En un período de este tip o la ausencia de p au sa en tre las dos p artes es sufi­ ciente p a ra hacer del com plejo u n todo fundido e indicar la su b o r­ dinación de la segunda p a rte a la prim era.. licet abeas. Q uedan en latín num erosos resto s de este m ecanism o prim itivo de la paratax is sintáctica. al convertirse en habitual.. y un facias yusivo. en las interrogaciones indirectas el latin arcaico m antiene aún en gran m edida la distin ­ . por ejem plo. los yusivos y optativos ib an frecuentem ente acom pañados p o r u n u t(i) adverbial. En velim facias. sin indicación explícita de su relación lógica. especialm ente causativos : “m issum facio T eresiam senem ” (Plauto. Cas. véanse pp. servos iube hunc ad m e ferant..... oculos” (id. sim plem ente se yuxtaponen u n subjuntivo potencial. p lau ­ to. Será conveniente.. em plear el térm in o p aratax is tam bién p a ra referirse a las frases en que no existe conjunción com o indicador explícito de su ­ bordinación. 171 s. “factum e t c u ra ­ tu m dabo” (id. 1145).. instru m en tal “p o r algún m edio” : efficite qui detur tibi “haced que se te dé p o r algún m edio”).. el adjetivo en -to . “dom itos habere. Cist. En acusativo se lo em ­ plea predicativam ente con verbos de carácter vario. sin em bargo.

“venit in m entem m ihi argentum u t p etam ” (P lau to ). ne quoquam pedem re fe ra t” (Id . y asi quam quam cedió en ocasiones a la influencia de quam vis y de o tras conjunciones concesivas y llegó a “reg ir” subjuntivo. Las m ism as tendencias actu aro n en los dem ás tipos de oraciones su b ordinad as h a sta que los valores originalm ente distintivos del subjuntivo se neutralizaron y se convirtió en sim ple modo de la subordinación. p ro ­ yectar.. de ahí sus nom bres latinos de subiunctivus y coniun- ctivus. .) . de m odo que el p ro ­ n om bre interrogativo in tro d u cto rio pasó a “regir” el subjuntivo. En m u­ chas situaciones. Se lo en cuentra no sólo con verbos de ordenar. y (2) de subjuntivo prospectivo-potencial. las expresiones sem ánticam ente equivalentes tienden a asim ilar­ se. am bos m odos de expresión resultaban posibles.. y o tra s expresiones verbales relacionadas: “lex est u t orbae n u b a n t” (T er. será conveniente estudiar los valores de las diversas conjugaciones y exam inar sus interacciones bajo la rú b rica de “equivalencia funcional” . sino tam bién con los de aconsejar. curo ut. y se fue así a u n a gradual neutralización de la distinción. Al seguir las líneas m aestras de esta evolución em pezarem os con algunos casos claros (1) de subjuntivo volitivo-optativo. etc. “feci ut flerent” (Ter. Muy próxim o al subju n tiv o yusivo con verbos de proyectar y p ro c u ra r (efficio ut. “servate istu m . “fac A m phitruonem u t abigas” (id. teniendo en cuenta los fe­ nóm enos de habituación y rección.). Con el tran scu rso del tiem po estas habituaciones dieron lugar a series de conjunciones sem án ti­ cam ente equivalentes con construcciones d iferentes: quam quam con indicativo y quam vis con el subjuntivo “concesivo” . Sin em b ar­ go. La ne­ gación es ne. n a tu ra l­ m ente.). GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 325 ción entre el subjuntivo deliberativo y el indicativo (real). Luego. “opus est u t la­ vem ” (id . proceso análogo al de la evolución de los adverbios originariam ente independientes hacia preposiciones “regentes” de casos.). perm itir. rogar. S u b ju n tivo volitivo El subjuntivo yusivo se observa con la m ayor claridad. en las órdenes indirectas. Suelen ir éstas introducidas p o r u t (n e): “me praem isit u t haec n u n tiem ” (P la u to ). “o p tu m u m est u t loces” (P lauto). La asociación de la interrogación su b o rd in an te con el subjuntivo —originalm ente deliberativo— se hizo habitual.). A este fe­ nóm eno lo llam arem os “habituación” . com o en las correspondientes construcciones indepen­ dientes (en ocasiones tam b ién u t ne).) está el subjuntivo de las expre­ siones de finalidad. sin em bargo.

¡qué no venga!” cf. Fue en contextos como éste en los que se estable­ ció el háb ito de co n stru ir u t con subjuntivo p a ra extenderse luego incluso a la expresión de u n a consecuencia actual. son aún claram ente p aratáctico s) .. E ste tipo se encuentra aún con poca frecuencia en latín arcaico en oraciones subordinadas (“licet laudem F o rtu n am : tam en u t ne Salutem culpem ”. quoivis facile scitu e s t” . “u t ille te videat volo” . de m odo que el latín histórico ya no podía hacer la distinción. u n yusivo con efficio u t se ex ten­ dió de m odo n a tu ra l al perfecto ita effectu m est u t. El su bjun tivo optativo E ste valor se percibe claram ente en frases como las que siguen: “eveniant volo tib i quae o p tas”. donde el subjuntivo puede ser volitivo o tal vez prospectivo.. como evenit ut. posi­ ble en griego. “duae condiciones su n t: vel u t au ru m p erd as vel u t am ato r pe­ rie rit” (id. expresión equivalente a varias o tras. E sta habituación se pro d u jo en latín en época an terio r a la de los prim eros textos.. cf. u t taceam . es difícil distinguir en tre finalidad y consecuencia: “sic in tim orem dabo u t ten eat”. Con verbos de qu erer y p ro c u ­ rar. P o r o tra parte. El subjuntivo yusivo podía em plearse en sentido estipulativo : “veniat quando volt atq u e ita: ne m ihi sit m o ra ” (“que venga cuan­ do quiera con esta condición: que no m e haga esp e ra r”. “m etuo ne techinae p e rie rin t” (P lauto). Se sigue de ahí que el equivalente la­ tino de “tem o que no vuelva el m aestro ” to m a la fo rm a “tengo m ie­ do. dado que m etu o ne redeat se anali­ za fácilm ente com o “tengo miedo. É sta es la fo r­ m a norm al en latín arcaico: “vereor u t placari p o ssit” (T e r. la co n ju n ­ ción “facto tu m ” u t no introduce oraciones concesivas hasta T eren- cio: “iam in hac re. Catón. “quaeso u t tu a sors effugerit” (P la u to ).). accidit u t: “evenit u t praeda onustu s cederem ” (Plauto). cf.326 INTRODUCCIÓN AL LATIN El subjuntivo de las oraciones consecutivas tiene orígenes diver­ sos. ¡que vuelva el m a e stro !” : m etu o u t erus redeat. especialm ente si van acom pañados de u n correlativo. P lau to ). en “u t m en tiar nullius p atrim o n iu m ta n ti facio” (Petronio) se ve todavía el que hem os llam ado subjuntivo de repudio: “ ¡decir yo una m e n tira !” . Así. E strecham ente relacionados con los usos estipulativos (“con tal que”) está n los concesivos (“au n q u e”) del subjuntivo vo- litivo-optativo. “id paves ne ducas: tu autem u t ducas” (“tú tienes m iedo de casar­ . y “sin t sane superbi: quid id ad nos a ttin e t”.. Plauto. En “ita te o rn atu m am ittam u t te n on noveris” (Plauto) el su b ju n ­ tivo es potencial.). e n tre consecuencia actual y potencial. Es tam bién éste el origen de la cons­ trucción con verbos de tem or.

supongam os que lo reclam a.. Cíe. GRAMÁTICA HISTÓRICO-COMPARADA 327 te.”. la reorga­ nización p o r la que el p resente de subjuntivo queda destinado a la referencia al fu tu ro . sin em bargo. “ni vellent. según ya se h a señalado.. rep etat insaniens. “si appellasses... esses indom abilis” (Plauto). En latín tardío. O tras p ró tasis son derivables de subjuntivos prospec- tivo-potenciales.”. podía referirse al pasado: “si esset unde fieret. faciat. sería u n e rro r. y el m ism o uso clásico no es tan co nsistente como indican las gra­ m áticas escolares.). “m eam rem non cures: sic recte facias” (P lauto). Otros casos pueden rem o n tarse al em pleo del yusivo en hipótesis (véase p. y la antigua form ula citada por Livio (10. P lau to ). en cam bio. Hay supervivencias d e este estado de cosas incluso en el latín clásico. el p resente de su b ju n ­ tivo podía referirse tan to al fu tu ro como al p resente: (futuro) si neget. non fieret” (“si no hubieran querido no se h ubiera hecho”.). Plauto vacila incluso en el seno de u n a m ism a frase (“com pellarem ni m etu am ”) .. p o r su parte.. 17) : “Bellona. Sin em bargo. eas ac decum bas do m i” (Plauto) se resuelve sencillam ente en “así o b ra rá s con p rudencia: vete a casa y acuéstate”. si hodie nobis victoriam duis. sl(c) : “sic: gladium quis apud te sana m ente deposuerit. U na serie tan sutil de distincio­ nes establecida en el disciplinado m arco de la lengua literaria a du­ ras penas podía m antenerse viva en el habla popular.”. Cicerón. Fue como consecuencia de esta reorganización de las referencias tem porales de los diversos tiem pos del subjuntivo com o este modo adquirió su nuevo valor “irreal” apto p a ra la expresión de supo­ siciones “co n trarias a la realidad”. el im perfecto al p resen te y el pluscuam perfec­ to al pasado h abía comenzado ya en la época arcaica: “si equos esses.. dicam tibi. cf.). facerem us” (Ter. 312) : “p ro sit obsit. según hem os visto ya. A estas suposicio­ nes y deseos servia de p artícu la in tro d u cto ria el locativo del dem os­ trativo so-.. prefiere ne non a ut.). si sciat. nil vident nisi quod lu b et”. respondisset” (id.. si nunc habeas quod des (Plauto). am ittat. id .). EI im perfecto. a s t ego tem plum tibi voveo”.