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Condición Suspensiva

En el caso de la obligación sometida a condición suspensiva, la misma existe y es


válida desde el momento de su constitución. Sin embargo, la relación obligatoria se
encuentra en una situación de pendencia, hasta el cumplimiento o definitivo
incumplimiento de la condición.
Condición suspensiva de la obligación
- Régimen aplicable durante el período de pendencia
A diferencia del acreedor en una obligación a plazo, que tiene un derecho firme
desde el nacimiento de la obligación, el acreedor en una obligación condicional no
tiene sino una expectativa o derecho eventual, puesto que existe incertidumbre
respecto a si la prestación llegará efectivamente a ser exigible. A pesar de ello el
acreedor tiene reconocidos algunos derechos en orden a conservar dicha
expectativa: "El acreedor puede, antes del cumplimiento de las condiciones,
ejercitar las acciones procedentes para la conservación de su derecho" (art. 1121
del Código Civil). Se admite así que pueda solicitar medidas para evitar el deterioro
de la cosa, el depósito judicial de bienes muebles, la interrupción de la usucapión
de un tercero, ... En concreto, la jurisprudencia ha admitido la tercería de dominio
del acreedor condicional ante el embargo del bien del deudor condicional en
supuestos de compraventa con reserva de dominio a favor del vendedor -deudor
condicional, siempre que el comprador viniese satisfaciendo los distintos pagos
aplazados del precio (Sentencia del Tribunal Supremo 12.3.1993 -RJA 1794). Cabe
exigir al deudor un comportamiento diligente respecto a la cosa, pues, como a
continuación veremos, responderá de la pérdida o deterioro de la misma si ha tenido
lugar por culpa suya) así como que se abstenga de influir en la producción de la
condición (art. 1119 del Código Civil).
Condición Resolutoria
En las obligaciones sujetas a condición resolutoria la producción del hecho futuro e
incierto determina la desaparición del derecho.
Cuando la resolución o pérdida del derecho de crédito, que de momento adquiere
en firme el acreedor frente al deudor, depende de que se cumpla la condición, se
denomina condición resolutiva o resolutoria. Al constituirse la obligación con
condición resolutoria, se producen los mismos efectos que si se tratara de una
obligación pura. Y es que la condición resolutoria no afecta al nacimiento de la
obligación, sino a la efectividad de su cumplimiento ya realizado. Mientras la
condición está pendiente (condicio pendet), el deudor cumple la prestación. Si la
condición se cumple (condicio existit), el deudor tendrá derecho a que el acreedor
le restituya la prestación.
La condición resolutoria es aquella “cuyo cumplimiento resuelve la obligación,
volviendo las cosas al estado que tenían, como si la obligación no hubiere existido.”
CONDICIÓN INMORAL
El principio es que, como en el caso anterior, anulan la obligación. Pero cabe
preguntarse si la condición de no realizar un hecho ilícito convalida la obligación,
ejemplo: té pagaré $1000000 si no cometes tal delito. La definición de buenas
costumbres se refiere esencialmente a la moral jurídica, es decir, a los principios
morales practicados por los ciudadanos que obran con lealtad y honradez.
No es posible un catálogo exacto de los negocios que pueden lesionar las buenas
costumbres, pero indicaremos los más significativos. Negocios que limitan el
ejercicio de derechos que por su naturaleza son libres: repugna a la buena
costumbre, que mediante negocio jurídico se limiten los derechos familiares,
especialmente cuando a cambio de la limitación se recibe una suma de dinero. Así,
por ejemplo, la persona que es libre de contraer matrimonio o de no contraerlo,
lesiona la buena costumbre todo pacto o condición que impida el ejercicio de dicha
libertad.
Se ha sostenido que tal condición es válida, pues ha tenido un propósito honesto,
el de contribuir a impedir un delito. Pero nos parece indudable que tal solución debe
repudiarse. Porque si la conducta del prominente ha sido honesta, en cambio es
deshonesto que alguien se presenta reclamando una suma de dinero por no haber
cometido un delito. Tal pretensión no puede ser amparada por los jueces.

Condición a término
El término es un acontecimiento futuro y cierto, y dentro de este contexto, el
cumplimiento o extinción de la obligación se hace depender de ese acontecimiento.
La peculiaridad y principal diferencia con respecto a la condición, es la certidumbre
del acontecimiento, que se sabe que ocurrirá con toda certeza aún cuando no se
sepa el momento exacto cuándo ocurrirá.
Tipos de término Antes de establecer la diferencia entre las obligaciones
condicionales y a término, definamos al segundo de estos. Al igual que las
condiciones, también los términos pueden ser suspensivos o resolutorios. En el
caso de los términos suspensivos, de ellos se hace depender la exigibilidad de una
obligación. Es decir, la obligación existe y es eficaz, pero su cumplimiento está
diferido hasta la fecha del término. Y en cuanto al término resolutorio o extintivo, al
igual que la condición, de ella depende la extinción de la obligación, solo que en
este caso se trata de un acontecimiento futuro y cierto.
Sin embargo, al igual que las condiciones, los efectos varían si el término ya se
verificó o no. Cuando se trata de términos suspensivos que no se han cumplido, la
obligación esta suspendida en cuanto a su ejecución y no es exigible. Además no
libera al deudor antes de cumplido el término, y el acreedor deberá soportar la
pérdida o el deterioro de la cosa. Después de cumplido el término suspensivo, la
obligación se hace completamente exigible. En el caso de los términos
extintivos que no se han cumplido, el efecto radica en que la obligación es pura y
simple, siendo exigible plenamente y produciendo sus efectos normales. Y
finalmente, los términos extintivos que ya se han cumplido, el efecto es,
naturalmente, la extinción de la obligación.
Herencia condicional
Se tipifica cuando las disposiciones testamentarias se otorgan bajo condición, esto
es, haciendo depender su eficacia de la realización de un acontecimiento futuro e
incierto. Art. 993, primera parte. (son aquellos cuya efectividad, dependen de la
realización de un acontecimiento futuro e incierto.) Respecto a
la herencia condicional el código civil dispone lo siguiente:
Que la condición de no enajenar (transmitir la propiedad de un bien) o no gravar los
bienes (constituir hipoteca, prenda o servidumbre), solo será válida hasta la mayoría
de edad y cinco años más de los herederos o legatarios (a quienes se impuso esa
condición). Art. 994 cc. Que se tendrá por no puesta la condición de no casarse,
pero será válida la que se dirija a impedir el matrimonio con persona determinada.
Art. 995 primer párrafo. Que puede legarse el causahabiente (persona favorecida
con el legado), el usufructo, uso o habitación, o una pensión personal, por el tiempo
que permanezca soltero. Art. 995 segundo párrafo. Que el heredero o legatario
fueren instituidos bajo condición suspensiva (aquella de cuyo acaecimiento
dependía la efectividad de la disposición testamentaria), se pondrán en
administración los bienes que les corresponda, hasta que la condición se realice o
haya certeza de que no podrá cumplirse. Art 996.
La herencia, durante este tiempo, queda en administración. Si la condición es
resolutoria, el heredero puede suceder al causante en todos
sus derechos y obligaciones. Esta situación se consolidará si la condición
resolutoria no se cumple
Y si se cumple el heredero habrá de restituir los bienes obtenidos por herencia. Lo
que no ocurrirá es que quede sin efecto la sucesión ya operada en
el heredero respecto a las relaciones del causante. Por tanto, más
que heredero condicional, aparece aquí una herencia condicional; la sucesión
universal no puede repetirse en otro derechohabiente.