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Cash Call: Ensayo sobre el Impacto de las Microfinanzas por Teléfono

Alarcón Fátima

Figueroa Gerardo

Núñez Leandro

Quispe Christian

Las personas son poseedoras de infinidad de deseos que necesitan poder realizar, a fin

de satisfacer sus necesidades; no obstante, ante la vasta gama de necesidades existentes, se les

debe asignar los recursos necesarios, los cuales son escasos, y en ocasiones difíciles de

financiar si no se cuenta con el capital requerido. La economía, es una ciencia social que

justamente estudia cómo distribuir los diferentes bienes y servicios ilimitados que las

personas aspiran tener, de hecho, desde el momento en que se busca la forma de cómo

producirlos en mayor cantidad, nuestros deseos o aspiraciones se incrementan, satisfacer

necesidades como el alimento, la vestimenta, la diversión, etc, son un indicador de calidad y

estilo de vida (Besanko & Braeutigam, 2011).

Entonces, la importancia de la economía radica no solo en lo dicho en el párrafo

anterior, sino también en las herramientas y en los conocimientos que nos brinda para

administrar de manera óptima los recursos en el hogar, en una empresa, o en la sociedad,

debido a que al no poder producir bienes y servicios en su totalidad que permitan satisfacer

las necesidades de todos por igual, busca analizar el comportamiento de las personas frente a

la escasez (Burneo & Larios, 2017).

Asimismo, es necesario recalcar que para la base de nuestro análisis, partiremos de

premisas afirmativas que permiten conocer la realidad de lo que buscamos demostrar.


En el presente ensayo desarrollaremos el tema de las microfinanzas realizadas por vía

telefónica, siendo que gracias a su desarrollo se ha creado una nueva modalidad que sustituye

al dinero en efectivo: las billeteras electrónicas. Seguidamente, analizaremos de qué se trata

este nuevo método, cómo surgió esta alternativa, sus ventajas, su existencia en el mercado

peruano, y comentarios finales al mismo.

Partiendo de que la tecnología digital ha revolucionado la vida de las personas, no

solo en su manera de comportarse, sino también en la forma en cómo hacen las cosas

cotidianas del día a día, esta facilita la vida de manera global, ahora se puede comprar, ofertar

y vender productos por internet, y hasta se pueden hacer transferencias bancarias en “un dos

por tres” sin necesidad de tener que tomarse la molestia de desplazarse a un banco físico.

Una investigación presentada por UK Finance en el 2017 reveló que en Reino Unido los

pagos realizados con dinero en efectivo se encontraban en un 62% en el 2006, bajó al 40%

para el 2016, y se estima que para el 2026 baje al 21%, lo que implica un menor uso del

dinero en efectivo que representa el 15% del valor total de gastos del consumidor en 2015. En

virtud de lo indicado, la investigación también señala que el crecimiento del uso de pagos

digitales ha crecido rápidamente, alrededor de 20 veces más en los últimos tres años con

fecha a junio del 2017, y que 2/3 de las personas serán más propensas a realizar este tipo de

pagos en los años siguientes, a diferencia del porcentaje que lo hacía 5 años atrás, debido a

las facilidades que ofrece, como la rapidez y la facilidad de servicios ofertados (UK Finance,

2017).

Es así que, con la presencia de diversas necesidades financieras y con el avance de la

tecnología y las nuevas formas existentes, un nuevo integrante del mercado financiero ha

salido a competir con las entidades bancarias tradicionales: las microfinanzas. Y es que esta

vía para conseguir dinero, permite otorgar préstamos dirigidos a personas de bajos recursos

económicos y que por lo general, se encuentran excluidos del sistema financiero tradicional
(Delfiner, Pailhé, & Perón). Su origen se remonta al profesor Muhammad Yunus, quien luego

de realizar su doctorado en EE.UU, regresó a su país, Bangladesh, y fue nombrado Profesor

de Economía en la Universidad de Chittagong. Una de las razones que lo impulsó a llevar a

cabo este proyecto fue que él vivió la hambruna de 1974, y por ello decidió iniciar su

actividad local de ayudar a los más pobres. Su primer préstamo fue en 1976, en el pueblito de

Jobra, y en donde las mujeres fabricaban muebles de bambú y tomaban préstamos usurarios

para poder comprar el bambú, al ser préstamos altos, los beneficios que lograban con la venta

de los muebles, desaparecían pagando la deuda. Entonces decidió prestar el equivalente a 20

euros de su bolsillo a 47 mujeres y allí nació este nuevo movimiento de las microfinanzas.

Desde entonces los préstamos crecieron y el Profesor Yunus estableció el Banco Grameen,

dedicándose a este tipo de préstamos. Años después, Yunus y su banco ganaron el Premio

Nobel de la Paz (Álvarez-Moro, 2011). Asimismo, gracias a estos préstamos, descubrió que

las mujeres eran más fiables que los hombres para prestarles dinero y que con poca cantidad

de dinero rendía mayores beneficios, ya que las mujeres sin darse cuenta, adquirían

habilidades que les permitían administrar mejor los recursos escasos (Carlin, 2006).

Este tipo de préstamo se creó entonces con el objetivo de poder ayudar a las personas

más pobres otorgándoles la posibilidad de acceder al crédito, ya que estos no tenían acceso a

servicios financieros, los cuales por su formalidad solicitaban muchos requisitos y cierto

ingreso mensual que asegurara cualquier tipo de préstamo que se solicitara. Como era una

forma más sencilla de acceder a préstamos, este mecanismo se hizo popular y se ha venido

aplicando en países cuya gente cuenta con pocos ingresos, como en África y países

subdesarrollados. Las entidades que llevan a cabo esas actividades son denominadas

instituciones microfinancieras (IMF), a las que se puede definir como “…toda organización -

unión de crédito, banco comercial pequeño, organización no gubernamental financiera, o

cooperativa de crédito- que provee servicios financieros a los pobres”. Tales servicios
incluyen financiamiento, instrumentos de ahorro y de pago, entre otros (Delfiner, Pailhé, &

Perón). Los proveedores de estos servicios financieros ahora ofrecen una amplia gama de

productos no crediticios, por ejemplo, ahorros, seguros y transferencias monetarias, de esta

manera las personas pobres tienen la opción de poder administrar su vida financiera y sin

tanto papeleo o altas tasas de interés. Igualmente, tal como lo dijimos, las nuevas tecnologías

ofrecen estas nuevas formas de prestación de servicios financieros con costos reducidos, que

en el corto plazo resultan más efectivos porque se pagan a cuotas más pequeñas. En resumen,

la presencia de diversas necesidades financieras, el avance de la tecnología y las nuevas

formas existentes para conseguir dinero dio origen a las microfinanzas con el objetivo de

poder ayudar a las personas más pobres otorgándoles la posibilidad de acceder al crédito, ya

que estos no tenían acceso a servicios financieros, los cuales por su formalidad solicitaban

muchos requisitos y cierto ingreso mensual que asegurara cualquier tipo de préstamo que se

solicitara. Como era una forma más sencilla de acceder a préstamos, este mecanismo se hizo

popular y se ha venido aplicando en países con bajos ingresos e incluso con ingresos altos.

Es así que, las microfinanzas permiten la inclusión financiera de personas con pocos

medios económicos al mercado financiero, ya que les permite acceder al crédito sin pedirles

garantías, dándoles la oportunidad de hacerle frente a proyectos más allá de sus posibilidades,

y aunque se cobren intereses, estos se encuentran muy por debajo de lo cobrado por

alternativas bancarias normales, este sistema se basa en el modelo del Grameen Bank que ha

convertido los microcréditos en un modelo viable de desarrollo rural y de personas con poca

economía (Fair Companies, 2006). Por ejemplo, si por enviar una cantidad de S/. 1000 soles

por medio de la billetera virtual te cobran un 0.1% de tasa de interés, esta resulta siendo

excesivamente mucho más baja a lo que te costaría realizar un envío del mismo monto en una

ventanilla de banco, en el BCP cuesta 5 soles, lo que viene siendo 0.5% (BCP , s.f.)
Debido a que los préstamos están dirigidos a un uso en concreto, cada desembolso

implica la creación directa de desarrollo. Así, en el Perú más del 97% de empresas están en

esta categoría y las microfinanzas han permitido que muchas personas y familias tengan lo

suficiente para sobrevivir en algunos casos, pero también encontramos ejemplos de aquellos

que gracias al apoyo recibido se convirtieron en grandes empresas. En la gran mayoría de

casos, estas empresas son familiares. Eso quiere decir que los miembros de la familia son

parte activa en el desarrollo de la actividad. Un ejemplo lo encontramos en las bodegas,

tiendas que comercializan ropa, zapatos u otros (Ibañez, 2012).

Consecuentemente a este fenómeno de las microfinanzas, ha surgido en el mercado

una nueva modalidad que sustituye al dinero en efectivo y que resulta económico y fácil de

usar, nos referimos a las billeteras electrónicas, modalidad lanzada por la Asociación de

Bancos (ASBANC), y que lo ha denominado BIM (Diario Gestión, 2016).

La ventaja de una billetera electrónica radica en que permite llevar dinero siempre sin

necesidad de contar con efectivo, lo cual expone menos a las personas a estar bajo la mirada

de ladrones, no se necesita tener saldo ni minutos para usar el dinero guardado en el

dispositivo y los intereses que se usan al hacer operaciones o compras es muy bajo.

Por ello, de acuerdo al artículo de la revista The Economist (2016), encontrar estos

servicios ahora es más fácil debido a su disponibilidad en el mercado y basta con tener tan

solo un teléfono móvil, lo que demuestra cómo la innovación puede estar al alcance de todos

sin importar la condición social, y cómo las microfinanzas ahora se presentan como una

oportunidad de acceso al crédito para las personas de bajos ingresos (CGAP Portal de

Microfinanzas).
Para situarnos en el contexto peruano, la existencia de familias pobres con bajos

ingresos y la imposibilidad de poder acceder a servicios y productos financieros formales era

un problema porque tenían que recurrir a la informalidad; es decir, préstamos de terceros que

incurran en el cobro de tasas de interés altas con respecto a las tasas del sistema bancario,

cayendo en estafas en muchas ocasiones, con tal de conseguir algún tipo de crédito para

cubrir sus necesidades existentes; no obstante, las microfinanzas ven la luz en nuestro país,

aunque aún no en gran proporción, comparada con el uso de efectivo y los préstamos

bancarios habituales, siendo más de cuatro millones de personas atendidas, lo cual demuestra

que si bien esta práctica no está tan desarrollada, sí es de conocimiento para muchas de las

personas que ven en este método la posibilidad de poder acceder al crédito aun teniendo

pocos recursos, y es que en un mundo tan competitivo, solo entidades financieras inteligentes

y eficientes, pueden competir reduciendo costos y garantizando mayor efectividad, ello

demuestra que las entidades microfinancieras han logrado alcanzar sus objetivos de alcance

social como de sostenibilidad financiera, lo que ha provocado un aumento de competencia en

el mercado, incluso los mismos bancos están incursionando en el mundo de las microfinanzas

adquiriendo entidades que se dedican a estos servicios de préstamo que cuenten con larga

trayectoria y vasta experiencia en el mercado micro-financiero, ello se ve reflejado en la

reducción de las tasas de interés activas, favoreciendo una ganancia de bienestar para los

consumidores, lo cual a largo plazo funciona adecuadamente ya que la gente de bajos

recursos por los mismos beneficios que le entrega este tipo de préstamos, van a recurrir al

mismo, generando un aumento en la demanda de la población y la disminución de préstamos

en entidades bancarias que no tengan este tipo de préstamos en su portafolio y que además

incurren en altas tasas de interés (Diario Gestión, 2016). Podemos decir que el Perú es líder

en el desarrollo de estrategias innovadoras y coordinadas para promover los servicios

financieros para las poblaciones excluidas, según la base de datos global de la inclusión
financiera (Global Findex) del Banco Mundial, el 42.6% de la población adulta tenía cuenta

en una institución financiera formal en 2017, frente apenas 29% en el 2014.

Este nuevo producto financiero llamado “Billetera electrónica”, permite transferir y

recibir dinero desde cualquier teléfono móvil a todo el Perú, no se necesita un smartphone

sofisticado, basta con los más básicos y prepago, no consume el saldo o megas del equipo, y

se realiza desde sólo S/ 0.50 céntimos por transacción. Para abrir una cuenta BIM sólo se

necesita marcar el *838# desde el celular, llenar los datos del DNI para crear una cuenta y

luego de unos simples pasos se tendrá el acceso al sistema, que estará protegido por una clave

de cuatro dígitos. Para empezar a poner y sacar dinero la persona sólo deberá acercarse a

cualquiera de los 4.000 agentes corresponsales identificados como agentes BIM y el costo por

retirar el dinero depositado en la cuenta será de solo S/1.50, costo menor a un pasaje de

transporte público. Los usuarios podrán transferir un máximo de S/999 por transacción y

hasta S/4,000 por mes, pero en una segunda etapa del sistema se evaluará aumentar los

límites de transacción. Actualmente, la plataforma de billetera electrónica trabaja con tres

operadores móviles que son Telefónica, Claro y Entel, pero se planea adherir como cuarto

operador a Bitel, y se provee de nueve entidades financieras, entre bancos, cajas municipales

y Edpymes, también ya se realizan los trabajos para que ingresen 21 entidades adicionales,

que den mayor amplitud a esta plataforma electrónica. Asbanc espera que se beneficie hasta

el 2021 a cerca de 5 millones de peruanos de menores recursos, quienes podrán hacer

transacciones financieras con su celular, sin necesidad de tener una cuenta en un banco, de

hecho, el objetivo a largo plazo es que a mayor número de transacciones de recibir y dar

dinero por los teléfonos permita a las personas generar un historial para que luego puedan

acceder a otros servicios financieros desde su propio teléfono (Diario Gestión, 2016).
Lo dicho precedentemente, demuestra la evolución del mercado y hace notar cómo la

oferta y la demanda son los principales jugadores en el mismo. Ante la gran preferencia de

las personas por el uso de este tipo de medios digitales, más bienes y servicios son

susceptibles de evolucionar e innovar ante nuevas tecnologías y estar, por lo tanto, al alcance

de las personas, al haber más demandantes, los servicios implementarán estos medios

digitales y la oferta aumentará, al crecer proporcionalmente, y al ser este medio un sustituto

práctico, que reemplaza el pago en efectivo por tecnología digital (pese a no existir muchos

sustitutos), cada vez más utilizado, el servicio de billeteras electrónicas tendría la imposición

de un impuesto que permita determinar tasas de interés para la transacción de determinadas

cantidades, si el banco asume este impuesto, sus ganancias ya no serían de acuerdo al margen

sino por volumen de transacciones, entonces la elasticidad en la demanda incrementaría. En

otro escenario, la demanda podría ser inelástica, ya que si no hubiese intervención del

gobierno, no existiría un impuesto que regule las tasas de interés de las transacciones, lo que

podría incurrir en que aumente el precio de las mismas y la gente disminuiría el uso de las

billeteras electrónicas; no obstante, asumiendo que el uso de este servicio baje por un tiempo,

este medio se seguiría utilizando a largo plazo por los beneficios que ofrece, y de hecho se

incrementaría su demanda.

Como se observa entonces, dentro de la escasez de recursos, en este caso el dinero

para las familias pobres que buscan satisfacer sus necesidades, el mercado con las

microfinanzas busca captar una población que pueda acceder a métodos alternativos de

préstamo, a nuestro parecer, ello beneficia el interés social, tal vez no de una manera global

para todos, pero sí de manera eficiente para personas que no tienen los mismos recursos que

los demás, y que en el Perú son más de 375.000 personas quienes se encuentran en situación

de pobreza, lo que representó un total de 21.7% para el año 2017 , según el informe del

Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).


Para concluir, además de todos los beneficios antes mencionados, podemos afirmar

que el hecho de dejar de usar efectivo no resultaría contraproducente, ya que las billeteras

electrónicas al estar respaldadas por una entidad bancaria, permiten que a través del tráfico

monetario sea posible detectar delitos como el lavado de dinero. Igualmente, este nuevo

modelo de las billeteras electrónicas, como alternativa de sustituto del efectivo, al haber sido

adoptado por algunos de los bancos existentes en nuestro país, asociados con operadoras

móviles, genera multiplicidad de competidores, pero poca oferta, ya que no es un servicio

utilizado por todos, por lo que en el caso observamos que este tipo de modelo se encuentra

dentro de un mercado llamado oligopsonio, ya que al ser varios bancos, notamos que el

mercado tiene varios ofertantes, pero algunos/pocos compradores. Finalmente, una opción

alternativa o sustituto a este tipo de préstamos, es la realización de “Juntas de Dinero”, las

cuales consisten en que mensualmente un grupo de personas ponen una cuota de dinero y se

sortea quien se la lleva, este proceso se repite durante los meses que se lleve a cabo, de

manera que todas las personas puedan acceder a flujos de dinero y puedan satisfacer sus

necesidades. Así, las personas no afiliadas al sistema bancario o a las billeteras móviles,

tienen la posibilidad de acceder a cuotas de efectivo para llevar a cabo sus proyectos.

Referencias

Álvarez-Moro, O. (16 de Enero de 2011). El Blog Salmón. Obtenido de

https://www.elblogsalmon.com/conceptos-de-economia/que-son-las-microfinanzas

BCP . (s.f.). Banco de Crédito del Perú. Obtenido de

https://www.viabcp.com/wps/portal/Home/personas/otros-servicios/envios-

nacionales/giros-nacionales

Besanko , D., & Braeutigam, R. (2011). Microeconomics. New Jersey : John Wiley

ans Sons, Ink.


Burneo , K., & Larios, F. (2017). Principios de Economía. Lima: Universidad San

Ignacio de Loyola.

Carlin, J. (15 de Octubre de 2006). Diario El País. Obtenido de

https://elpais.com/diario/2006/10/15/eps/1160893609_850215.html

CGAP Portal de Microfinanzas. (s.f.). CGAP Portal de Microfinanzas. Obtenido de

https://www.microfinancegateway.org/es/temas/historia-de-las-microfinanzas

Delfiner, M., Pailhé, C., & Perón, S. (s.f.). Superintendencia de Banca y Seguros.

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http://www.sbs.gob.pe/Portals/0/jer/EDIPUB_VOLUMEN4/63-118.pdf

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