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“Año de la consolidación del Mar de Grau”

INSTITUTO DE EDUCACIÓN SUPERIOR TECNOLÓGICO PÚBLICO


“SANTIAGO ANTÚNEZ DE MAYOLO”

ÁREA ACADÉMICA DE:

PRODUCCIÓN AGROECUARIA

CAUSAS O FENÓMENOS DE
PÉRDIDA DE LOS SUELOS

ASIGNATURA :

PROFESOR :

ALUMNA :

PALIÁN - HUANCAYO

2016

1
A Todas aquellas personas que día a

día luchan para forjar un mundo mejor

y en especial a nuestros padres que

con su comprensión y apoyo nos

alientan a ser mejores.

2
ÍNDICE

CARATULA

DEDICATORIA

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

CAUSAS O FENÓMENOS DE PÉRDIDA DE LOS SUELOS

1. Erosión del suelo..................................................................................... 05

2. Sellado del suelo ..................................................................................... 06

3. Degradación del suelo ............................................................................ 07

3.1 Salinización y sodificación ................................................................ 08

3.2 Acidificación...................................................................................... 09

3.3 Compactación................................................................................... 10

3.4 Contaminación.................................................................................. 11

3.4.1 Causas de la contaminación ................................................... 13

4. Desertificación y anegamiento ................................................................ 14

5. Suelos y cambio climático ....................................................................... 15

CONCLUSIONES

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

3
INTRODUCCIÓN

El presente trabajo monográfico lleva por título Causas o Fenómenos

de Pérdida de los Suelos, el cual es muy importante ya que una buena parte

de los problemas que padece la humanidad obedecen a la degradación y

pérdida de los suelos. Cuando esto ocurre, el ser humano no puede cultivar,

o las producciones de las cosechas son exiguas. Lo mismo ocurre con las

praderas y pastos. Del mismo modo, el hombre y la biosfera se contaminan,

pudiendo llegar a degradarse enfermar o morir (según afecte a uno u otro).

Por tanto, no obtenemos los alimentos necesarios (o están envenenados)

para alimentar a la población del área degradada o perdida. Debemos

reiterar que las sociedades industriales han contaminado el suelo hasta tal

punto de que en muchos lugares los productos obtenidos no son aptos para

el consumo humano so pena de afectar gravemente a la salud pública

(morbilidad y mortalidad) de los habitantes que los ingieren.

En cualquier caso debemos distinguir, aunque lamentablemente no suele

hacerse, entre degradación o deterioro de un recurso y su pérdida. La última

implica que el suelo desaparece de un determinado lugar, ya sea por erosión

o por el sellado del mismo por creación de viviendas, industrias e

infraestructuras, como embalses, carreteras, aeropuertos, etc.

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CAUSAS O FENÓMENOS DE PÉRDIDA DE LOS SUELOS

1. EROSIÓN DEL SUELO

La erosión del suelo puede producirse ya sea por el agua, el viento, el hielo,

o la propia gravedad. Hablamos entonces de erosión hídrica, eólica, glaciar-

periglaciar, y mecánica respectivamente. En la mayoría de los casos, los

tipos hídricos, glaciar-periglaciar y mecánicos requieren que el suelo se

encuentre en posiciones fisiográficas de pendiente (laderas de montañas,

colinas, etc.). Por el contrario, en el caso de erosión eólica tal requisito no

resulta necesario. En cualquier circunstancia, el factor externo al suelo que

más influye sobre la erosión es la pérdida total o considerable de la

cobertura vegetal. La vegetación recubre el suelo y evita que las gotas

impacten directamente sobre él, ya que en caso de hacerlo su energía

cinética destruye los agregados de los que hablamos en el primer post,

liberando las partículas elementales que lo constituyen (arenas, limo, arcilla)

que son más fácilmente arrastradas por el agua de escorrentía (en el caso

de las arcillas también pueden exportarse en suspensión a través del perfil

hacia ríos o aguas subterráneas). Del mismo modo, las raíces de las plantas,

retienen el suelo entre su entramado, resistiendo mejor las fuerzas que

tienden a arrastrarlo hacia otros lugares. Por otro lado, el viento, en ausencia

de la cobertura vegetal, levanta las partículas y las exporta, ya sea por

suspensión en el aire (las más finas) o por reptación (las más gruesas).

Existen muchos subtipos de erosión para cada uno de los cuatro grupos

principales que hemos mencionado. Así por ejemplo, en el caso del agua,

podemos hablar de erosión laminar, surcos, cárcavas, etc. En el caso de la

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gravedad, de deslizamientos, avalanchas, etc., y así sucesivamente. En una

contribución anterior, ya os explicamos con más detalle, una clasificación de

los mismos. Como habréis observado, muchos cultivos dejan extensas áreas

de suelo desnudas, por lo que este queda más expuesto a los agentes

erosivos. Por estas razones, suele recomendarse que entre las especies

agrícolas sembradas (cuando se trata de plantas perennes) se siembren

otros herbáceos que tapicen y protejan el suelo. Se trata de lo que se

denomina cultivos de cobertera. Si el agricultor siembra especies anuales y

los suelos requieren descanso para recuperarse (barbechos), es pertinente

sembrar otros que lo cubran mejoren sus propiedades. Hablamos de

rotación de cultivos. Las tradicionales terrazas o bancales, originadas por

diversas culturas independientemente, rompen la pendiente de las laderas

en escalones, ayudando a impedir los procesos erosivos. Todas ellas

pueden considerarse buenas prácticas de conservación de suelos.

2. SELLADO DEL SUELO

El sellado, no ha sido un grave problema para la conservación de los

recursos edáficos hasta los últimos decenios. La densidad de población no

era lo suficientemente elevada, como para tener que sellar grandes

extensiones de suelo. Sin embargo, conforme el número de habitantes del

planeta ha ido aumentado a toda velocidad, también lo han hecho el de

ciudades e industrias, así como las infraestructuras viarias requeridas para

ponerlas en contacto. Actualmente, millones y millones de Km2, se

encuentran sepultados bajo asfalto y cemento, llegando a extenderse en

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ciertos países industrializados hasta ocupar más del 20% de su territorio.

Pero el problema fundamental estriba en que estas obras humanas suelen

instalarse en los suelos más fértiles y productivos de cada país, compitiendo

y desplazando a la agricultura. La causa fundamental de este problema

proviene de que las industrias, urbes y carreteras son más fáciles de

construir en zonas llanas que en las montañosas, y si hay recursos hídricos

cercanos mucho mejor. Generalmente, allí también se encuentran los suelos

más fértiles, como las vegas de los ríos, llanuras costeras, deltas, etc. El

caso de las presas o embalses es más singular aun, ya que inevitablemente

deben situarse en los valles fértiles de las montañas, inundando también los

suelos en donde se asentaban los cultivos, pastos y praderas más

productivos e indispensables para sus moradores. Una vez construidas, la

población debe emigrar, ya que por lo general las laderas tienen suelos poco

profundos y por su ubicación en pendiente son muy susceptibles erosión

muy severa. El resultado final se traduce en la destrucción de las culturas de

las de montaña o serranas.

3. DEGRADACIÓN DEL SUELO

Los procesos de degradación del suelo son excesivamente numerosos como

para poder explicar todos y cada uno de ellos. En general, son producto del

mal uso que el hombre realiza de los recursos edáficos. Seguidamente,

abordaremos la descripción de los más relevantes, sin pretender ser

exhaustivos.

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Pérdida de materia orgánica: Cuando el hombre cultiva la tierra y no repone

la materia orgánica que pierde (recordar que al cosechar se exporta de los

agroecosistemas mucha biomasa, que de esta forma limita la que retorna al

suelo como necromasa), los agregados del suelo terminan por deshacerse

en sus partículas constitutivas (pérdida de geles húmicos), empeorando su

estructura y todas aquellas propiedades asociadas a lo que en el susodicho

post anterior denominamos “esponjamiento”. En consecuencia, resulta ser

de suma importancia adoptar técnicas agrarias y pecuarias que eviten la

pérdida de la materia orgánica de los suelos (laboreo sin labranza, etc,). La

pérdida de materia orgánica, como veremos más adelante también favorece

la pérdida de biodiversidad de organismos del suelo (falta de alimento) y su

compactación. Estos son oscuros en superficie cuando atesoran mucha y

claros cuando albergan muy poca.

3.1 Salinización y sodificación

Se trata de los procesos que tienen lugar al aumentar el contenido de sales

potásicas y sódicas del suelo, en detrimento de otros cationes, que como el

calcio, son vitales para la nutrición vegetal. Bajo estas circunstancias, el pH

del suelo aumenta en exceso (por encima de 8.5), generándose una captura

muy descompensada de los nutrientes que requieren las plantas. Más aun,

cuando las sales son principalmente sódicas, los agregados del suelo

terminan siendo muy inestables, destruyéndose con facilidad, y modificando

la morfología del perfil y su estructura negativamente. Prácticas frecuentes

que provocan la salinización del suelo son el riego con aguas relativamente

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salobres bajo un clima con déficit estacional de humedad. Un abonado

inadecuado también puede inducir ciertos tipos de salinización. Si la

salinización no es muy acusada puede revertirse, haciendo uso de la

ingeniería hidráulica o abonados específicos. Tales procesos, como hemos

comentado, suelen ocurrir justamente en los biomas con déficit estacional de

agua, por lo que como veremos más adelante, aparecen en los ambientes

más susceptibles de ser desertificados. En cualquier caso, no debemos

confundir los suelos que son salinos en condiciones naturales, de aquellos

en los que la salinización la induce el incorrecto uso del suelo. Estos últimos

pueden tener un gran valor ecológico por las comunidades vegetales y fauna

que sustentan.

3.2 Acidificación

La acidificación es también un proceso que genera la descompensación del

balance de nutrientes, como la salinización. Podríamos decir que, al igual

que en los animales o el hombre, las plantas requieren una “dieta

equilibrada”. Cuando no es el caso, los vegetales absorben unos elementos

químicos masivamente en detrimento de otros, que son también

imprescindibles para su correcta nutrición. Como resultado los cultivos no se

desarrollan vigorosamente, mermando la productividad de las cosechas. En

el caso de la acidificación, la mayor parte de los nutrientes son lavados (es

decir exportados) del suelo por el agua, siendo sustituidos por el hidrógeno,

o lo que resulta ser peor, aun el aluminio. Así el pH de los suelos desciende

de 4.5 (muy ácidos), y la pobreza de nutrientes merma la producción de la

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biomasa (ya sea en cosechas, prados o pastos). Cuando el ión que termina

por dominar el suelo es el aluminio, el pH puede alcanzar valores inferiores a

4, produciéndose problemas de toxicidad. Prácticas y fenómenos que

inducen a que el suelo se acidifique son entre otros: la lluvia ácida asociada

a los suelos de climas húmedos en regiones muy industrializadas que emiten

sustancias tóxicas a la atmósfera, como las que son las ricas en azufre, un

incorrecto abonado, la repoblación del suelo con especies forestales que por

su naturaleza tienden a acidificarlo (por ejemplo, las repoblaciones forestales

con coníferas –pinos, abetos, etc.-), el drenado de suelos encharcados

litorales (para su puesta en cultivo) que sustentan la vegetación de los

manglares, y otros. Como en el caso precedente, debemos discernir entre

suelos que por su naturaleza son ácidos, de aquellos en los cuales la acidez

es inducida por una inadecuada gestión del suelo. Este proceso de

degradación suele darse con más frecuencia en climas hiperhúmedos (y

generalmente fríos), es decir todo lo contrario que en el caso de la

salinización.

3.3 Compactación

Se trata de la pérdida de la estructura del suelo, es decir de aquellas

propiedades de esponja de las que hablamos en el post precedente, que son

las que diferencian a las rocas de los suelos. Por lo tanto, el suelo pierde

espacio poroso y volumen tornándose más denso y pesado. Como ya

comentamos, la pérdida de materia orgánica favorece la compactación de

los horizontes superficiales, lo cual resulta ser especialmente grave cuando

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estos últimos carecen de vegetación (o es muy escasa) por cuanto las gotas

de lluvia impactan sobre el mismo, destruyendo sus agregados. Sin

embargo, existe otro proceso que también afecta a la compactación de los

horizontes profundos. Este último deviene del uso de la maquinaria agrícola

excesivamente pesada que comprime la estructura haciéndola perder

porosidad.

3.4 Contaminación

La contaminación del suelo es un proceso muy grave y que se extiende

como una plaga por la edafosfera. Sin embargo, antes de comenzar a

comentar el tema conviene discernir entre contaminación y polución, aspecto

que no suele ser tenido en cuenta casi nunca. Hablamos de polución cuando

un elemento que aparece normalmente en los ambientes edáficos, en

cantidades moderadas, alcanza magnitudes tan exageradas que afectan a

su estructura y dinámica. Este sería el caso por ejemplo de un abonado

excesivo que induce la acumulación de nitratos y fosfatos, entre otros

compuestos. Desde este punto de vista y aunque suelen tratarse por

separado, la salinización inducida por el himbre debiera ser entendida como

un proceso de polución. Por el contrario, el vocablo contaminación debería

reservarse para todos aquellos procesos que inducen la acumulación en el

suelo de elementos o compuestos que son ajenos al mismo. Un caso típico

es el de los plaguicidas, y otros compuestos elaborados sintéticamente por

el hombre. También podría incluirse aquí a las sustancias radioactivas (si

bien pueden encontrarse de forma natural en algunos tipos de suelos en

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ínfimas cantidades) que se escapan al ambiente tras accidentes de las

centrales nucleares.

Los procesos de contaminación y polución pueden dividirse en “locales” y

“difusos”. Los primeros dan cuenta de una “brutal” acumulación de

contaminantes en áreas relativamente pequeñas, ya sea por vertidos

incontrolados, accidentes de industrias químicas y plantas nucleares, etc. Se

habla entonces de “sitios contaminados”. Por el contrario, la contaminación

difusa acumula menos sustancias contaminantes o polucionantes, pero

afectando a territorios muy amplios. Un caso típico deviene del uso excesivo

de fertilizantes y plaguicidas en los paisajes agrarios. Obviamente la

contaminación puntual es más seria que la difusa. Sin embargo, al afectar a

áreas reducidas, permite utilizar técnicas de descontaminación, caso que no

ocurre con la difusa, por cuanto habría que tratar extensiones muy bastas, lo

cual resulta económicamente prohibitivo si se aplican ciertas tecnologías y

absolutamente imposible con otras.

La contaminación (como también la polución) aunque pudiera parecer un

proceso local en primera instancia, puede llegar a ser global, como vamos a

mostrar. El medio edáfico atesora una cierta capacidad de absorber

contaminantes, cuya cantidad depende del tipo de suelo concreto. Sin

embargo, si se sobrepasa un cierto umbral las sustancias contaminantes o

pulucionantes pasan a las aguas que drenan el suelo, y de allí a los

acuíferos (aguas subterráneas) y/o a los cauces fluviales. En cualquier caso

el agua, una vez contaminada, afecta a la salud del hombre y los animales

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que la beben directamente o indirectamente (por ingerir a otras plantas y

animales ya contaminados). De este modo, las sustancias mencionadas

pasan del suelo al agua y/o los vegetales, y de allí a los animales herbívoros

(o el ser humano), que a su vez afectan a los carnívoros que los depredan o

consumen, y finalmente, o al propio ser humano. Por tanto la contaminación

termina por afectar a toda la cadena trófica. Unos contaminantes pueden

degradarse en pocos años, mientras que otros mantienen sus efectos letales

durante siglos o milenios. La organización mundial de la salud considera que

la contaminación-polución, es la causa directa o indirecta que genera mayor

número de muertes en los países pobres, o en vías de desarrollo.

3.4.1 Causas de la contaminación

El empleo abusivo y generalizado de agroquímicos es una de las principales

causas de la contaminación de los suelos y aguas. En particular, nitrógeno y

fósforo, van a parar a las aguas subterráneas y/o ríos en grandes

cantidades. En el primer caso, provoca que las aguas potables se tornen

insalubres, e incluso venenosas. Las aguas ricas en contaminantes que van

a parar al mar envenenan la cadena trófica marina. En el caso del nitrógeno

y el fósforo, que suelen acarrear los grandes cauces que drenan bastas

regiones agrícolas fertilizadas en exceso, terminan por generar lo que se

denominan floracional algales y finalmente los puntos muertos (carentes

prácticamente de vida) en los océanos. Se trata de un tema que por su

complejidad no vamos a tratar aquí, pero que está contaminando tanto la

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vida acuática como mermando las capturas de pescado de todos los

océanos del mundo. El número de estos puntos muertos crece sin cesar.

No debe olvidarse tampoco la contaminación biológica por patógenos, ya

afecte al ser humano y/o la vida vegetal y animal. En el caso del hombre y

animales, cabe mentar que la ingesta e incluso el riego con aguas residuales

(ricas en patógenos de diversa índole), representa un grave problema de

salud para cientos de millones de personas. Por otro lado el agua de riego,

aun siendo sana, puede arrastrar organismos fitoparásitos de unas parcelas

de campo a otras, generando la propagación de epidemias fitopatológicas

que generan graves pérdidas en la agricultura mundial.

4. DESERTIFICACIÓN Y ANEGAMIENTO

La desertificación es la degradación de tierras en ambientes áridos,

semiáridos y seco-subhúmedos (estos últimos conciernen a los

mediterráneos y subtropicales con ligeros déficits estacionales de agua), es

decir con una gran o moderada escasez de recursos hídricos. Como podéis

observar, se habla de degradación, sin embargo se hace en sentido amplio,

es decir incluyendo también la pérdida del recurso suelo. En consecuencia,

no se trata de un proceso en su mismo, sino de la manifestación

fenomenológica de todos los procesos que afectan al deterioro y pérdida,

bajo unos climas concretos (cuando el agua comienza ser un bien escaso).

En estas condiciones, el paisaje se torna más árido, perdiendo cobertura

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vegetal y biomasa, así como disminuyendo la materia orgánica y actividad

biológica de los suelos.

Sin embargo, la degradación y pérdida de suelos en ambientes muy

húmedos y fríos (escasa evapotranspiración), también acarrea graves

consecuencias para los ecosistemas y vuelven a manifestarse en el paisaje,

pero de una manera radicalmente distinta. En estos casos, los ecosistemas

no son capaces de evacuar todo el agua que reciben por las precipitaciones,

por lo que los suelos se encharcan, comenzando a aparecer vegetaciones

adaptadas a soportar tales volúmenes de aguas en el medio edáfico (poros

totalmente anegados, es decir con ausencia de aire, que impiden la

respiración de las raíces y las reacciones biogeoquímicas que requieren de

oxígeno). Se inicia sí un proceso al que denominamos hidromorfía que

terminará modificando la estructura y dinámica de los suelos. De este modo

lagunas, turberas, juncales dan al paisaje un aspecto verde, pero

excesivamente “acuoso”. Mientras la desertificación torna nuestras

vestimentas polvorientas, la anegación induce a que el barro se adhiera a la

indumentaria y calzado que llevamos. Estos procesos son típicos de

ambientes boreales, sub-boreales muy húmedos o de la alta montaña en los

de clima templado.

5. SUELOS Y CAMBIO CLIMÁTICO

El clima de La Tierra ha sufrido cambios climáticos constantes desde su

origen. El cambio climático no es la excepción sino la norma. Cuando

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actualmente se habla sobre tales discontinuidades, suele hacerse referencia

implícitamente a la alteración del clima que están generando las actividades

industriales, no a las naturales. No deben confundirse ambos aspectos. Por

tanto, las modificaciones drásticas de los patrones de circulación de la

atmósfera no son exclusivas de las acciones humanas, sino que se han

producido naturalmente a lo largo de toda la historia del planeta.

Los suelos son afectados y afectan al cambio climático, tanto en lo que

concierne a los naturales, como a los inducidos por el hombre. En sus

orígenes, La Tierra atesoraba una gran cantidad de CO2 en la atmósfera, por

lo que el efecto de invernadero era mucho mayor que el actual y su clima

ardiente. Por el contrario, el oxígeno era muy escaso y tóxico, producto

mayoritario de la actividad de unos microorganismos que evolucionaron

desde una vida anaeróbica (vivían en ambientes carentes o con muy

escasas cantidades de esta molécula) a otra aeróbica (adaptados a entornos

oxidantes, es decir ricos en oxigeno). Y este proceso se produjo por

necesidad. Los primeros seres vivos fotosintéticos (cianobacterias)

secuestraban CO2 de la atmósfera y emitían O2 (toxico para aquellas biotas

primigenias). Este inicialmente era secuestrado por las rocas que contenían

hierro en estado reducido, pasando así a atesorarlo en forma oxidada. Sin

embargo, llegó un momento en que todo el metal de las rocas que lo

contienen se saturo de oxígeno por lo que y este comenzó a acumularse en

la atmósfera, generándose una “contaminación atmosférica” enorme,

iniciándose así la primera gran crisis de la biodiversidad en el planeta de la

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que tengamos noticia. Muchas de las especies primitivas desaparecieron,

otras se refugiaron en los relativamente escasos ambientes carentes de

oxígeno, y otras nuevas adaptadas a aquella contaminación las

reemplazaron de gran parte de la superficie terrestre y los océanos. En

consecuencia, la acumulación de materia orgánica en el suelo, o en forma

de combustibles fósiles, cambió la composición de la atmósfera

disminuyendo drásticamente el efecto de invernadero (secuestro de

carbono). Así pues, la mayor parte de los seres vivos actuales somos el

producto de la primera gran contaminación inducida por la evolución

biológica.

Sin embargo, la Tierra emergida comenzó a poder ser habitada por seres

vivos, gracias a la creación de la capa de ozono (que no deja de ser oxígeno

en estado muy oxidante y que nos comenzó a proteger de los dañinos rayos

ultravioletas procedentes del sol), iniciándose la formación de suelos, más o

menos, como los conocemos en la actualidad. Estos volvieron a secuestrar

más carbono en forma de materia orgánica, junto a la biomasa terrestre,

disminuyendo una vez más el efecto de invernadero y generando un nuevo

enfriamiento del Planeta. Incluso actualmente, cuando considerables

extensiones de La Tierra han perdido mucha materia orgánica debido a las

prácticas agropecuarias, la cantidad de CO2 de albergada en la edafosfera

es muy superior a la de la atmósfera. Si toda la materia orgánica de los

suelos se mineralizara y fuera emitida en forma de CO2 y metano hacia la

atmósfera, el calentamiento climático que provocaríamos sería enorme en

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comparación al que sufrimos actualmente, lo que generaría el colapso de las

civilizaciones modernas. Tan solo los suelos circumborales de la Tundra (y

parte norte de la Taiga) almacenas el doble de anhídrido carbónico que el

que actualmente contiene la atmósfera. Los suelos pueden ser fuente o

sumidero de CO2 según los gestionemos. Resulta por tanto vital conservar el

CO2 en el suelo en forma de materia orgánica, que como ya hemos indicado,

además favorece el desarrollo de las plantas, acelera los ciclos de nutrientes

y resulta esencial para el desarrollo de la vida en el planeta. Pero seamos

un poco más concretos.

Existen ambientes en donde el calentamiento antrópico de la Tierra está

generando profundas transformaciones en los suelos, comenzamos a perder

parte del abundante carbono orgánico que atesoran, al ser emitirlo a la

atmósfera, ya sea en forma de metano o de CO2. Nos referimos, como ya

anticipamos, a los suelos helados (Criosoles o Gelisoles) sobre las

profundas capas de sedimentos congelados a las que se denominan

permafrost. Ambas se encuentran bajo los bosques de la Taiga más

septentrionales y en especial los de la Tundra, aunque también en las cimas

montañosas más elevadas que bordean a los glaciares de gran altitud. En

ellos, el agua permanece en forma de hielo, al margen de atesorar

muchísima materia orgánica. Por razones que no podemos explicar aquí, el

calentamiento favorece la fusión del agua helada, y tal hecho favorecería la

emisión de grandes cantidades de gases de invernadero a la atmósfera, por

lo que se generaría lo que denominamos una retroalimentación positiva:

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mayor calentamiento inducirá aun un mayor calentamiento, con efectos

catastróficos para el hombre. Sin embargo, el sistema climático es muy

complejo y aún no sabemos si otros procesos de retroalimentación

negativa (más calentamiento dispara mecanismos de enfriamiento) nos

podrían a conducir a un mundo más frío (efecto del recalentón climático).

Pero en hombre no sólo está influyendo en el ciclo del carbono, sino en otros

muchos de la biosfera. Uno de los más seriamente afectados en la

actualidad es el del nitrógeno. Es cierto que se oye hablar menos de él. La

razón estriba en que no genera efecto de invernadero. Sin embargo, su

disrupción provoca graves problemas de contaminación sobre los

ecosistemas y el propio ser humano, poniendo la biosfera en peligro.

No tenemos aún respuestas a muchas preguntas esenciales que nos

ayudarían a predecir el futuro de la biosfera. Lo que sí sabemos es que si no

cuidamos nuestros suelos, el futuro de la sociedad será muy oscuro. Y sin

embargo, en la ciencia actual, el estudio de la edafosfera no ha despertado

gran interés. O la situación se revierte o será mucho más difícil resolver los

graves problemas ambientales que sufre la humanidad.

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CONCLUSIONES

Debemos de tener en cuenta que el suelo no es un recurso renovable a

escala humana. Se requieren cientos o miles de años (según las condiciones

de sus “factores formadores”) para regenerarse. Obviamente, los suelos no

se reproducen, aunque una vez perdidos, la edafosfera se regenera, como lo

hace la piel humana, trascurrido el tiempo necesario para ello.

Si los suelos no son utilizados por el ser humano con cuidado, sabiduría y

cariño, pueden perderse, aflorando en caso extremo las rocas subyacentes

si se trata de la erosión, o siendo sepultados bajo cemento o asfalto en el

caso del sellado.

El hombre es uno de los principales causantes de la contaminación del suelo

ya que el propicia los desastres ocurridos en la tierra por tirar basura en

lugares públicos, al usar sustancias toxicas como son los insecticidas,

plaguicidas, herbicidas, para el uso de la agricultura al desechar los bichos.

La destrucción y el deterioro del suelo son muy frecuentes en las ciudades y

sus alrededores, pero se presentan en cualquier parte donde se arroje

basura o sustancias contaminantes a los suelos mismos, al agua o al aire,

por ello debemos de tomar conciencia sobre esta problemática ya que

implica enfermedades que puedan causar la muerte al comer frutas

alteradas con las sustancias toxicas.

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. CCD/PNUMA, 1995. Convención de las Naciones Unidas de Lucha

contra la Desertificación en los países afectados por sequía grave o

desertificación, en particular en África. Texto con anexos. Suiza. 71 págs

2. PNUMA, 1991. Estado de desertificación y aplicación del Plan de Acción

de las Naciones Unidas para combatir la desertificación. Informe del

Director Ejecutivo. Nairobi, UNEP. GCSS., III-3, 94 págs.

3. http://www.madrimasd.org/blogs/universo/2010/09/1/10112

4. http://conomedioblog.blogspot.com/2011/11/causas-y-consecuencias-de-

la.html

5. http://www.einicio.com/paginas/contaminacion-del-suelo.html

6. http://www.inspiraction.org/cambio-climatico/contaminacion/soluciones-a-

la-contaminacion

7. http://www.monografias.com/trabajos31/contaminacion-

suelo/contaminacion-suelo.shtm

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