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ESTUDIO BIBLICO:

Loida y Eunice mujeres de fe no fingida

Base Bíblica

2 Timoteo 1:5
“trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro
que en ti también.”

2 Timoteo 3:15
“... y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo
Jesús.”

Introducción

Loida y Eunice son dos mujeres en la Biblia de las cuales no se habla con muchos detalles, pero dentro de lo poco que
se menciona el apóstol Pablo dice que en ellas habitó una fe no fingida y a la luz de la vida de Timoteo, de quien sí
tenemos más información en las Escrituras, podemos ver el hermoso legado que fue depositado en su corazón por estas
dos mujeres de Dios.

Estos dos nombres se mencionan juntos en la Biblia en 2 Timoteo 1:5, pero ¿quiénes eran estas dos mujeres? Loida
y Eunice eran la abuela y la madre de Timoteo, uno de los discípulos más cercanos a Pablo. La Biblia dice que el padre
de Timoteo era griego y su madre, Eunice, judía (Hechos 16:1). Ambas mujeres tienen nombre griego, pero profesaban
el judaísmo y, después de llegar a los pies de Cristo, ambas ejercieron su influencia en Timoteo desde su más tierna
infancia.

El nombre de Loida significa “agradable o deseable”, y el de Eunice “feliz o buena victoria”. Vamos a ver no solo que
eran mujeres de fe, sino su gran ejemplo de vida y la gran influencia que tuvieron sobre su hijo y nieto Timoteo.

Timoteo significa “uno que honra a Dios” (timáo = honrar + theos= Dios) y, siendo que en la antigüedad los nombres
no se escogían al azar, sino que tenían un significado en sí mismos, que Eunice escogiera este nombre nos muestra que
era una mujer piadosa.

Ambiente familiar

Timoteo y su familia procedían de la ciudad de Listra, una colonia romana que servía como lugar de mercado de
Liconia, en el sur centro de Turquía moderna. Pablo predicó aquí en su primer viaje misionero (Hch 14:6-22).

Pero fue en su segundo viaje en el que conoció a un hombre joven que había llegado a los pies de Cristo y que era
devoto en su servicio al Señor: Timoteo (Hechos 16:1). Cuando Pablo salió de Listra, se llevó con Él a Timoteo,
comenzando así esta relación entre mentor y discípulo que llegaría al mundo entero.

La primera vez que se habla de Eunice es en Hechos 16:1-3: “Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, había allí
cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego”.

Pablo en su primer viaje misionero llegó a Listra y allí fundó una pequeña iglesia. Quizá en esa ocasión fue donde se
convirtieron Loida y Eunice, aunque no se puede estar seguro. Lo que sí dice la Escritura es que Eunice era una mujer
judía, temerosa de Dios que llegó a aceptar a Cristo como el Mesías y su Salvador.
Es curioso como Eunice se había casado con un hombre griego, pagano. Esto era contrario a la ley judía, porque solo
podían casarse con judíos. Aquí podemos especular que Eunice antes de casarse no era temerosa de Dios o estaba en
rebeldía espiritualmente hablando.

Sabemos como creyentes, que no podemos casarnos con un no creyente porque qué comunión hay la luz con las
tinieblas (2 Corintios 6:14-15). Conozco de muchos casos que se han casado con inconversos pensando que algún día
se convertirían al Señor, pero esto es un engaño. Aunque así lo hicieran por la gracia de Dios, eso no implica que
debamos desobedecer a Dios en sus mandatos. Sabemos las que están casadas con maridos que no son creyentes lo
difícil que es la convivencia diaria. Por lo tanto, sed sabias y orad al Señor para que os muestre un hombre que ama y
vive para el Señor en primer lugar.

La enseñanza a Timoteo

Loida y Eunice, la abuela y la madre de Timoteo, eran creyentes pero su padre no. En el mundo romano el padre tenía
total autoridad en el hogar. Pero, aun así, ellas le guiaron a Jesús y, desde su más tierna infancia, le inculcaron el temor
y el amor a Dios, sentando las bases de su fe. Timoteo creció hasta convertirse en un gran hombre de Dios, en un
siervo, llegando a ser pastor en la iglesia de Éfeso y uno de los discípulos más aventajados del apóstol Pablo.

Aun a pesar de que el marido de Eunice no era creyente, éste permitía que ella y su madre enseñaran las Escrituras a
Timoteo desde su niñez (2 Timoteo 3:14-15). Podemos pensar que el marido de Eunice nunca fue creyente o que ya
había muerto, porque solo se menciona la fe de la madre de Timoteo y su abuela. Quizás al morir el padre, Loida la
abuela se fue a vivir a casa de Eunice a ayudarla con el pequeño Timoteo. De cualquier manera, fuera como fuera, las
dos, madre y abuela enseñaron las Escrituras a Timoteo desde su niñez.

Veamos la importancia de la enseñanza de la Palabra de Dios a los niños. No se deja esta enseñanza a los maestros o
maestras de la escuela dominical, sino que es responsabilidad y obligación de los padres (Deuteronomio 4:9; 6:4-9).
Si el responsable y cabeza del hogar es el padre, y este no lo hace, la madre debe coger las riendas y enseñar a sus
hijos, como lo hizo Eunice conjuntamente con Loida, su madre. Debemos reconocer la importancia y gran influencia
que tienen las abuelas piadosas. No solo darán cariño o regalos a los nietos, sino el regalo más importante, la Palabra
de Dios.

Creo que es una de las mayores y más graves negligencias que tienen los padres cristianos si no enseñan a sus niños la
Palabra de Dios. Si como madre ves que no lo estás haciendo, ponlo ya en tu vida familiar. Haz cambios y empieza
con cosas sencillas, con libros con ilustraciones y dibujos que es más atractivo para los niños, pero enséñales la Palabra
y aun cuando fuere viejo no de apartará de ella (Proverbios 22:6).

Cuéntales las historias bíblicas, saca lecciones para su vida y que vea que las aplicas tú en tu vida, en primer lugar. Ora
con ellos, amonestadles en el Señor. Que sepan lo que agrada a Dios y lo que no. Que les muestres su pecado y señala
a Cristo como el único remedio y salvador de sus almas. Es el mejor tiempo invertido con los hijos, el enseñarles las
grandes cosas que Dios ha hecho.

¿Por qué podían enseñar a Timoteo las Escrituras? Porque había en ellas una fe no fingida. Esto ¿qué quiere
decir? Que su fe era genuina y verdadera, no “hipócrita”. Se puede tener una fe falsa, dar una cara cuando uno va a
la iglesia o reuniones, pero luego en casa no vivir lo que se dice creer en el corazón.

Cuidado con la falsedad, los niños la huelen a la legua. Una fe sincera no quiere decir que tengas una vida perfecta,
pero se tiene que ver en tu día a día. Tiene que haber un deseo de vivir para agradar a Dios y no pecar, un deseo de
tener comunión con Dios y leer la Palabra, cuando se ofende a algún miembro de la familia debe pedirse perdón y
buscar la reconciliación, se debe luchar con las debilidades y pecados que arrastramos, esa fe genuina se mostrará en
los momentos más difíciles y cruciales de nuestra vida, en fin, se tiene que oler nuestra fe.

Los padres y los abuelos tenemos el gran privilegio de poder pasar a nuestros hijos un legado eterno mejor que cualquier
herencia terrenal que podamos reunir: nuestra fe en Dios. Pablo dice sobre estas dos mujeres que tenían una “fe no
fingida”, una fe genuina, una relación personal con Jesucristo que se evidenciaba por una vida transformada en Él y
por la influencia que estas mujeres tenían en las personas a su alrededor.
Esa fe no fingida llevó a Loida y a Eunice a enseñar a Timoteo las Escrituras desde pequeño, desde que era un niño. Y
lo mismo debemos hacer nosotras: ayudar a nuestros hijos y nietos en sus primeros pasos en la fe. Leer la Biblia con
ellos, explicarles las partes que no entienden, enseñarles a orar y orar con ellos, llevarlos a la iglesia y hablarles de la
importancia de congregarse, ayudarlos a aplicar la Biblia a sus vidas... ¡Esa es nuestra responsabilidad!

Deuteronomio 6:6-7

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y
andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

¿De qué palabras habla ese versículo de Deuteronomio? De la “Shemá”: Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu
corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas (Deuteronomio 6:5). Esta es la base de la fe judía, la base de nuestra
fe: el amor a Dios. Jesús ampliaría después este mandamiento con el amor al prójimo (Mateo 22:37-39)

Proverbios 22:6

“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”

Instruir, enseñar, educar. Todos los días de nuestra vida. Con nuestro ejemplo, con nuestras palabras, con nuestra forma
de comportarnos, con la manera en la que vivimos nuestra propia relación personal con el Señor.

A veces damos mucha importancia a la enseñanza secular de nuestros hijos. Queremos que sean hombres y mujeres
de bien, preparados, y útiles a nuestra sociedad. Que estudien, que saquen buenas notas, que vayan a una buena
universidad. Y todo eso está muy bien ¡Yo también lo quiero para mis hijos! ¿Pero qué hay de su vida espiritual? ¿Te
tomas el mismo esfuerzo en su instrucción espiritual que en su preparación académica?

Conozco un montón de familias aquí que están en la iglesia porque una abuelita fiel fue sembrando la semilla en sus
nietos desde pequeños. Mi propio esposo es creyente gracias a la influencia de su abuela. Y, como madres, nuestros
hijos pasan la mayor parte del tiempo con nosotras. Separemos un tiempo cada día para hablarles de Dios, para abrir
la Biblia con ellos y orar con ellos.

La mejor herencia que podemos dejarles a nuestros hijos es guiarlos a una relación personal con Cristo y ayudarlos a
vivir su fe. Tomemos ejemplo de Loida y de Eunice y seamos abuelas y madres que instruyen a sus hijos y nietos en
los caminos del Señor. No importa la edad que tengan tus hijos. Nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para
comenzar a sembrar en ellos la Palabra de Dios.

¿Cómo es tu fe? ¿Es genuina, o falsa?

Los resultados de la enseñanza y fe genuina

Sabemos que la fe de Loida y Eunice no se pueden heredar. Podían enseñar al pequeño Timoteo, pero él tenía que ver
su necesidad del Salvador y venir en arrepentimiento y fe. Pero lo que sí podemos ver es el fruto de esa enseñanza y
esa fe no fingida de su madre y abuela. Timoteo tenía las bases bien puestas en su mente y corazón y Dios usó toda
esa enseñanza y ejemplo para confirmarle que necesitaba un cambio en su vida.

Pablo le llama “amado hijo” (2 Timoteo 1:2), porque Pablo le guio al Señor, pero los cimientos estaban ya bien
colocados. Pablo por el buen testimonio que tenía Timoteo, lo llevó consigo para ser su ayudante, su compañero, y
acabó como pastor de la iglesia en Éfeso. Para Eunice tuvo que ser duro quedarse sin su hijo, pero imagino también el
gozo que sentiría al saber que su hijo estaba dedicado a predicar el evangelio, y servir al Señor. Creo que, para una
madre piadosa, no hay mayor gozo que ver a sus hijos andando en el Señor y sirviéndole.

Conclusión

Podemos aprender varias cosas de la vida de estas dos mujeres:


- En primer lugar, fueron mujeres de fe genuina, no falsa. Creyeron en el Señor Jesucristo y se podía ver en su
testimonio diario, eran mujeres piadosas.

- Las dos vieron la importancia de enseñar las Escrituras a su hijo y nieto Timoteo. Eran obedientes a los mandatos
de Dios, y para poder enseñar ellas mismas tenían que conocer bien la Palabra de Dios.

- Sabían que su fe no se hereda y que Timoteo mismo tenía que creer por sí mismo.

El ejemplo de estas dos mujeres nos enseña que no importa cuán difícil sean las circunstancias a nuestro alrededor o
cuán deteriorada esté nuestra sociedad, la instrucción en la palabra de Dios ha de hacer una diferencia marcada en el
corazón de quien la recibe, pues toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para corregir e instruir en
justicia (2 Timoteo 3:16), la palabra de Dios es ciertamente viva y eficaz (Hebreos 4:12).

¿Para quiénes estamos siendo maestras e instructoras? ¿Estamos siendo ejemplo de una fe no fingida para alguien?
¿Confiamos en que verdaderamente la palabra de Dios sembrada en el corazón puede hacer que vivamos vidas contra
cultura?

En Loida y Eunice tenemos testimonio de los maravillosos frutos que resultan de instruir a otros en la palabra de Dios
y de ejemplificarla con nuestras vidas, no importando toda la influencia contraria que haya alrededor. Así que no nos
cansemos de hacer el bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. (Gálatas 6:9).

Ojalá que los abuelos vuelvan a ser una presencia viva en la familia, en Iglesia y en la sociedad.
ESTUDIO BIBLICO:

Priscila, haciendo Ministerio Junto a su esposo Aquila

Base Bíblica

Hechos 18:2, 18, 26


“Y halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila su mujer, por cuanto Claudio había
mandado que todos los judíos saliesen de Roma. Fue a ellos,”
“Más Pablo, habiéndose detenido aún muchos días allí, después se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila,
habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto”.
“Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más
exactamente el camino de Dios

Romanos 16:03
“Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús.”
1 Corintios 16:19
“Las iglesias de Asia os saludan. Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa, os saludan mucho en el Señor”.

2 Timoteo 4:19
“Saluda a Prisca y a Aquila, y a la casa de Onesíforo”.

Introducción

Priscila es la única mujer en la Biblia que cada vez que se la menciona, siempre va unida a su marido Aquila. Seguro
que hemos conocido matrimonios que nos han impactado por su servicio al Señor. La mayoría de las veces casi siempre
es el marido o la esposa la que nos impacta con su carácter y servicio al Señor, pero cuando miramos la vida de Priscila
no podemos hacerlo sin unirla a la de su marido. Los dos eran de un mismo sentir y trabajaban codo a codo en la obra
de Dios.

Priscila en realidad, era el diminutivo de Prisca, que significa “primitiva”. El único versículo que encontramos su
nombre “Prisca” es en 2 Timoteo 4:19. Esto quizás nos dice mucho de la cercanía de Priscila con la gente que la
conocía, cuando hay confianza y amistad solemos llamarnos de una manera más cariñosa y familiar. También es
interesante que de las 6 veces que se menciona el nombre de este matrimonio, 4 veces el nombre de Priscila aparece
en primer lugar. Sin especular, podemos decir que Priscila quizá tuviera más conocimiento o fuera más activa que su
marido.

Aquila y Priscila, Priscila y Aquila, un matrimonio que dejó una profunda huella en Pablo y en los primeros creyentes
de la iglesia primitiva. Nunca verás una referencia de ellos por separado, cada vez que aparecen nombrados en la Biblia
vemos a los dos, al matrimonio, a la pareja, trabajando codo a codo, cada uno cumpliendo con su papel, pero unidos
en la vida y en el ministerio. Esta pareja representa un maravilloso ejemplo de un esposo y una esposa formando un
equipo en la obra de Dios. ¡Qué bendición ver a un matrimonio servir a Dios juntos de esta forma!

Los apóstoles tenían esposas y solían llevarlas con ellos cuando predicaban (1 Corintios 9:5), pero sus nombres nunca
son mencionados en la Escritura. Sí lo es, sin embargo, el de Priscila, lo que nos dice que también ella marcó en cierta
manera la vida de Pablo. ¿Quiénes eran Aquila y Priscila?
Su oficio era fabricar tiendas (Hechos 18:1-3)

En Hechos 18:1-3 se nos dice que Aquila y Priscila estaban viviendo en Corinto, aunque Aquila originalmente era del
Ponto, lo que hoy sería la actual Turquía. Pero antes de llegar a Corinto vivían en Roma, y por mandato del emperador
Claudio, se desató una expulsión de los judíos de Roma. Por lo tanto Aquila y Priscila tuvieron que salir y encontraron
refugio en la gran ciudad de Corinto, pudiente colonia romana, para comenzar una nueva etapa en sus vidas.

El matrimonio se dedicaba para ganarse la vida a fabricar tiendas de campaña. No era un trabajo únicamente de Aquila,
el marido, sino Priscila su mujer también trabajaba en el negocio familiar.

El apóstol Pablo en su segundo viaje misionero, llegó a Corinto y allí los conoció. Se quedó a vivir con ellos y
trabajaban juntos, ya que Pablo para mantenerse algunas veces trabajaba con sus propias manos haciendo tiendas, tenía
la misma ocupación que Aquila y Priscila.

Su gran hospitalidad (Hechos 18:3, 11)

La verdad es que no sabemos cuándo y cómo se convirtieron Aquila y Priscila en verdaderos cristianos, pero aquí los
vemos recibiendo en su casa al apóstol, que iba a influir tanto en sus vidas. Pablo estuvo viviendo con ellos un año y
medio (Hechos 18:11).

El apóstol enseñaba y discutía en las sinagogas y persuadía a judíos, a griegos y gentiles (v. 4-10). ¡Qué privilegio tan
grande de tener a Pablo viviendo bajo el mismo techo que tú! Aquila y Priscila aprenderían mucho de él, no solo de su
enseñanza de la Palabra sino de cómo predicar y evangelizar a los judíos y gentiles. Orarían por él y con él.

Aquí podemos ver la influencia de un discipulado personal. La enseñanza pública es lo que Dios manda en su Palabra
y no debemos descuidarla, pero la enseñanza y el ejemplo personal, tampoco podemos dejarlo a un lado. La influencia
en las personas es tremenda. Tenemos algunos ejemplos en la Biblia: Moisés con Josué, Elías con Eliseo, Elí con
Samuel, el Señor Jesús con sus apóstoles y las mujeres que le seguían etc. El discipulado de tú a tú o con pocas personas
es algo bíblico y esencial.

¿Estás siendo tú usada para discipular a otros hermanos?

No se necesitan grandes estudios, sino un conocimiento profundo de la Palabra de Dios y un amor por las almas y por
enseñarles lo que significa ser un verdadero discípulo del Señor. Debes ser un ejemplo en palabra y vida, si no eres
consecuente en alguna de las dos, no será un discipulado efectivo.

Su ministerio en Éfeso (Hechos 18:18-20)

Después de estar en Corinto, Pablo va a Éfeso a seguir predicando el evangelio, pero esta vez no va solo. Le acompañan
Aquila y Priscila, y Pablo, los deja a cargo de la obra y cuidado de los creyentes en Éfeso. Sabe que puede confiar en
ellos, sabe que están preparados para el ministerio, sabe muy bien el calibre espiritual de este matrimonio y puede irse
confiado de que la obra en Éfeso está en buenas manos, humanamente hablando, porque la obra es del Señor de
principio a fin.

Cuando mejor se conocen a las personas es viviendo unos días con ellas. En reuniones y visitas todos podemos dar una
imagen que no es la verdadera, pero al vivir y compartir bajo el mismo techo con alguien por un tiempo, allí se verá
qué tipo de persona es y cómo vive su fe en cada área de su vida. No nos engañemos, somos no lo que se pueda
aparentar en la iglesia, sino lo que somos cuando estamos en casa, relajados, o con nuestro trato y relación con los
demás miembros de la familia. Ahí se ve cómo es uno en realidad.

Aquí vemos a Priscila unida a su marido, siendo una en mente y corazón, sirviendo al Señor. Que privilegio que Pablo
los reconociera cómo dignos de servir a Dios en Éfeso, y ahí los vemos, abriendo su casa para iniciar una iglesia.

Maestros sabios (Hechos 18:24-28)


Si seguimos leyendo un poco más en Hechos 18, encontramos a un hombre, Apolos, de Alejandría, que llegó a Éfeso.
Se nos dice de él que era un “varón elocuente, poderoso en las Escrituras, de espíritu fervoroso, que hablaba y enseñaba
diligentemente concerniente al Señor”. La verdad es que se dicen muchas cosas y todas buenas de este Apolos, pero,
el texto bíblico nos deja con una preocupación: “Aunque solamente conocía el bautismo de Juan”.

Tenía su conocimiento de las Escrituras como ninguno, pero se había estancado en el bautismo de Juan, quizás por
ignorancia, su enseñanza no era completa.

Aquí tenemos una lección muy importante que tenemos que aprender todos. Aquila y Priscila le oyeron predicar, y se
dieron cuenta de su problema, pero no lo juzgaron ni lo corrigieron públicamente. Ellos sabían que Apolos enseñaba
la verdad y el evangelio, pero no era suficiente, había que aclararle y enseñarle todo el consejo de Dios. ¿Cómo lo
hicieron?

Priscila y Aquila lo llevaron aparte, puede que, a su casa, y le expusieron más exactamente el camino de Dios. No lo
avergonzaron públicamente, sino que vemos a Priscila juntamente con su marido enseñando a Apolos en privado. ¡Qué
sabiduría y tacto tuvieron los dos! Que podamos aprender de estos detalles que nos muestra la Escritura.

Sabemos que la mujer no puede tener el puesto de pastor, pero eso no quiere decir que no pueda enseñar a otros, incluso
a hombres, pero de manera privada (1 Timoteo 2:11-12).

Pablo en su tercer viaje misionero, vuelve a Éfeso, y de allí, escribe su primera carta a los corintios, y en sus saludos
finales, vuelve a mencionar a Aquila y Priscila con la iglesia que está en su casa (1 Corintios 16:19).

Su servicio continúa en Roma (Romanos 16:3-5)

El apóstol Pablo cuando escribió la carta a los Romanos, en su despedida y saludos personales, podemos leer que
manda saludos a Aquila y Priscila. Los llama colaboradores en Cristo Jesús, reconoce en ellos un compañerismo en la
obra, una ayuda idónea para él.

Que ánimo es para cualquier siervo del Señor el tener hermanos que le ayudan en la predicación del evangelio, en la
evangelización, en el ministerio en general. La labor del obrero es muy solitaria, siempre está en el foco de mira. Tiene
problemas con los inconversos por la dureza de sus corazones, le duele la falta de respuesta de la gente al evangelio.
Pero también tiene problemas dentro de la iglesia, si algo sale mal, es culpa del pastor o líder, mucha gente le exige en
su trabajo, y hay que hacerlo; pero que pocos están dispuestos a echar una mano, práctica y espiritual. Los pastores
necesitan las oraciones de la iglesia, necesitan el apoyo y el ánimo de la iglesia (Hebreos 13:17; Efesios 6:19-20;
Colosenses 4:11; 2 Timoteo 10:18).

Se ve que después de la muerte de Claudio, el emperador romano, Aquila y Priscila volvieron a Roma. Allí también
siguieron con su labor de predicar el evangelio y unánimes como lo habían hecho en Corinto y en Éfeso, vuelven a
abrir su casa para que se reúna la iglesia.

Pablo reconoce que este matrimonio expuso su vida por él, literalmente quiere decir que “pusieron sus cuellos por él”.
No solo que le salvaron la vida, sino que ellos mismos corrieron peligro por ayudar a su amigo Pablo. ¡Qué relación
tan buena, tan íntima y tan fiel tenían entre los tres! Pablo les da las gracias, pero el testimonio de Aquila y Priscila fue
tan conocido y tuvo repercusión en tantos creyentes, que también todas las iglesias de los gentiles los conocían y
estaban agradecidos.

¿Qué dicen los demás creyentes de nosotros, de ti en particular? ¿Cómo es tu testimonio? ¿Dejas huella para bien o
para mal? ¿Se acuerdan de ti los creyentes de otras iglesias para bien o para mal? Recuerda que lo que siembras,
recogerás.

De vuelta a Éfeso (2 Timoteo 4:19)


Años más tarde Pablo, ya mayor y a punto de morir, escribió una segunda carta a Timoteo que para aquel entonces
estaba trabajando en Éfeso. Aparentemente Aquila y Priscila se habían mudado otra vez a Éfeso porque Pablo pidió a
Timoteo que los saludara al igual que a otros, de su parte. No se sabe nada más de ellos.

Podemos imaginar que no tuvieron hijos, porque no se menciona en ninguna parte. De ahí también su flexibilidad y
facilidad para viajar y mudarse de un sitio a otro sin que fuera problema, cuando un matrimonio tiene hijos, es más
difícil estar mudándose constantemente de ciudad.

APLICACION

No sabemos nada más de Priscila y su marido Aquila, ni de cómo murieron, aunque la tradición dice que Priscila murió
como mártir echada a los leones, pero no podemos dar mucha fidelidad a estos datos.

Lo importante de esta mujer no es cómo murió, sino cómo vivió. Recapitulemos: en primer lugar fue una verdadera
cristiana y discípula de Jesús. Se apegó a Cristo y a uno que podía enseñarle más de Jesús, a Pablo. Ayudó a muchos,
como por ejemplo a Apolos, a hacer lo mismo. Fue fiel a los cristianos hasta el punto de arriesgar su vida por ellos.
Abrió su casa para la obra del Señor, y por último, trabajó como una sola alma con su esposo Aquila. Necesitamos
matrimonios así, como ellos.

Por lo tanto ¿cómo estás viviendo? Comienza a vivir una nueva vida como una verdadera hija de Dios, y damos gracias
a Dios por el ejemplo que tenemos en esta mujer, Priscila.

Conclusión
ESTUDIO BIBLICO:

Priscila, haciendo Ministerio Junto a su esposo Aquila

A. Cristianos simples.
1. Es difícil relacionarnos con algunos personajes de la Biblia.
a) Abraham, Moisés, Pablo.
b) “Yo nunca podría ser como él.”
2. La Biblia habla de dos cristianos que eran bastante simples, gente común.
a) No se encuentran en la lista de Hebreos 11. No eran apóstoles o predicadores (públicos). Pero sí
hicieron gran impacto.
b) Hacían tiendas.
(1) Trabajaron con sus manos. Trabajo manual.
(2) Trabajaron con cuero, pieles de animales.
(3) Las tiendas que hicieron no eran para el recreo, sino para abrigo, para habitación. Eran más
comunes en aquel tiempo.
3. “Aquila y Priscila” (en el libro de Hechos). “Prisca y Aquila” en una da las cartas de Pablo (2 Tim. 4:19).

B. Sus viajes.
1. Aquila nació en Ponto (Hechos 18:2), una provincia en el norte de Asia Menor.
2. Después llegó a Roma (Hechos 18:2) por un tiempo, pero después echado fuera por el emperador Claudio
juntamente con los demás judíos.
3. Vino a Corinto (Hechos 18:2). Hacía tiendas, acompañado en esto por Pablo.
4. Acompañó a Pablo a Éfeso (18:18-19).
a) Se quedaron aquí cuando Pablo terminó su segundo viaje.
b) Cuando Pablo vuelve, ellos todavía están. Pablo predica en Éfeso 2-3 años. Aquila y Priscila envían
saludos en la carta cuando Pablo escribe a la iglesia en Corinto (1 Cor. 16:19).
c) Vuelven a Roma (Rom. 16:3). Pablo envía saludos a ellos.
d) A Éfeso otra vez (2 Tim. 4:19). Pablo escribe desde una cárcel en Roma a Timoteo en Éfeso, le dice
que salude de su parte a Prisca y Aquila.

C. Cristianos simples cuyo ejemplo sí podemos imitar. ¡Podemos ser una Priscila o Aquila!
1. Maestros hábiles.
2. Colaboradores en Cristo.
3. Un equipo.

I. MAESTROS HÁBILES.
A. Denuedo y valor.
1. El error de Apolos (Hechos 18:24-25).
2. Lo que Priscila y Aquila hacen (18:26).
3. Apolos era hombre ¡extraordinario!
4. Ha de haber requerido mucho valor para corregir un hombre de tal talla.
B. Conocimiento.
1. Uno tiene que conocer bien el tema si va a corregir o enseñar a otro.
2. Estos dos cristianos tenían un propósito para su conocimiento de las Escrituras, era ¡para
enseñar a otros!
C. Con amor y sabiduría (el tacto, la discreción).
1. Imaginémonos de esta situación. Apolos está dando una clase Bíblica. Aquila y Priscila se paran
al fondo de la sala y dicen, “Disculpe hermano Apolos, pero . . .” Hacen un escándalo. Así pasa
en muchas clases bíblicas entre hermanos en Cristo.
2. “Le tomaron aparte y le expusieron más exactamente . . .” (Hechos 18:26). “Lo llevaron aparte . .
.” (LBA).
D. El impacto de su influencia.
1. No eran predicadores en un púlpito, pero fijémonos en el impacto de su influencia.
2. Enseñaron (corrigieron) a un solo hombre quien después enseñó a un sin número más.
a) Apolos pasó a Corinto donde “refutaba públicamente a los judíos” con “gran vehemencia”
(Hechos 18:28).
b) Regó lo que Pablo había sembrado (1 Cor. 3:5-6).
3. No se puede saber cuántas personas Aquila y Priscila alcanzaron indirectamente por esto mismo.

II.COLABORADORES EN CRISTO.
A. Expusieron su vida por Pablo y por otros cristianos.
1. “Mis colaboradores en Cristo Jesús” (Rom. 16:3).
2. Pablo bien hubiera podido decir, “mis compatriotas”, “mis hermanos, mis parientes según la
carne”, “mis compañeros hacedores de tiendas”, etc. Pero cuando Pablo se acordaba de éstos
dos, pensaba, “colaboradores en el evangelio.”
3. Arriesgaron su vida por Pablo (Rom. 16:4).
a) Muchos de hoy somos demasiado cómodos y egoístas. Ni siguiera sacrificaríamos nuestro
favorito programa de tele para ayudar a otro, o alguna afición, o un tiempo en el jardín o el
parque o el mall, etc.
b) ¡Mucho menos arriesgaríamos nuestra vida!
c) Qué lástima. “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (John
15:13; cp. 1 Jn. 3:16).
B. Abrieron las puertas de su casa para las reuniones de la iglesia (Rom. 16:5; 1 Cor. 16:19).
1. No sería fácil. Sacrificio. Limpiar, arreglar, nunca podrían salir.
2. Pensando en otros, el bienestar de la iglesia.
C. Enviaron saludos a otros cristianos (1 Cor. 16:19).
1. “Os saludan mucho en el Señor.”
2. Tomaban en cuenta a cristianos en otros lugares en el mundo. Esto era lo importante en sus
mentes.
III.UN EQUIPO.
A. El N.T. los menciona seis veces en total. Cuatro de las seis, el texto menciona a Priscila (la esposa)
primero.
1. “Aquila . . . con Priscila su mujer” (Hechos 18:2).
2. “Aquila y Priscila” (1 Cor. 16:19).
3. “Priscila y Aquila” (18:18).
4. “Priscila y Aquila” (18:26).
5. “Priscila y Aquila” (Rom. 16:3).
6. “Prisca y a Aquila” (2 Tim. 4:19).
B. Pero siempre mencionados juntamente.
1. Hay muchas parejas en las cuales o la esposa o el esposo no es cristiano. O un no es el cristiano que
debe ser, y el otro es impedido y arrastrado hacia abajo. Muchas esposas hacen todo el estudio de la
Biblia, mientras el marido sabe muy poquito. A veces la esposa se preocupa solamente por tener una
casa bonita, un “mini-van”, y las comodidades de la vida, mientras el esposo es el único que se
preocupa por lo espiritual.
2. Hermano, hermana ¿es usted la persona del matrimonio que está impidiendo o la que está
edificando? ¿Podría la pareja suya avanzar mucho más como cristiano si no fuera por usted
deteniéndolo?
3. Sin duda el gran éxito de Priscila y Aquila se debía a que trabajaron
juntamente como equipo.

CONCLUSIÓN
A. Cristianos simples, comunes.
B. ¡Gran ánimo para nosotros!
1. Mencionados seis veces en la Biblia.
2. ¡Qué gran ánimo Dios nos ha dado por medio de ellos!