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Cómo concentrarse para estudiar

Estudiar para algún examen o prueba puede ser muy difícil y estresante. De hecho, para muchas personas es
difícil concentrarse en la actividad que intentan realizar. Sin embargo, hay algunas cosas que puedes hacer
para poder concentrarte en el estudio:
Lugar de estudio
Para evitar distracciones que afecten a la concentración del estudiante, es esencial contar con un lugar de
estudio aislado, agradable, libre de ruidos con una silla y mesa cómoda, de preferencia sin una televisión,
computadora o teléfono celular al alcance ya que son elementos que puedan favorecer la falta de atención.
Encuentra el ambiente apropiado para estudiar. Tu habitación o el aula no siempre son los mejores lugares.
Si uno estudia en la habitación, trata que sea sentado/a en una silla cómoda, no es recomendable estudiar
recostado sobre la cama, porque uno tiende a dormirse o relajarse, pero no concentrarse.
Iluminación
Trata de que sea una luz fuerte que mantenga despierto tu cerebro, la luz del día es una buena opción. No es
bueno una luz tenue, tipo velador, ya que cansa la vista.
Alimentación
Si tienes hambre o estás muy lleno no es recomendable sentarse a estudiar, después de las comidas, se
descansa, para luego poder realizar alguna actividad.
A la hora de sentarte a estudiar, reúne algunas galletas, agua porque necesitas mantenerte hidratado. No
ingieras bebidas energéticas o café, porque tarde o temprano decaerás. Ingiere comida saludable para tu
cerebro; esto ayudará a tu concentración, las barras de granola, fruta y agua son mejores porque son simples
y efectivas en la liberación de carbohidratos.
Descanso
Duerme bien y elabora tus horarios. Saber que puedes tener un descanso después de una hora o tal vez dos
puede motivarte a esforzarte. Trabajar duro hará que el tiempo parezca ir más rápido.
¿Por qué tomar descansos?
Tu cerebro necesita recargarse luego de procesar tanta información. En algunos casos, tomar un descanso y
caminar un poco mejora la memoria para recordar y pone a prueba a tu memoria sobre algunos temas. Es
preferible estudiar una hora a conciencia, que 4 horas seguidas sin descanso.
Para evitar la desconcentración que causa el cansancio, es recomendable establecer una pauta horaria
estructurada que combine el descanso y el estudio. Algunos especialistas recomiendan estudiar en intervalos
de 40-45 minutos y hacer un corte entre ellos de 10-15 minutos. Este descanso ayuda a despejar la mente y la
prepara para el siguiente periodo de concentración.
Tu cerebro necesita recargarse luego de procesar tanta información. En algunos casos, tomar un descanso y
caminar un poco mejora la memoria para recordar y pone a prueba a tu memoria sobre algunos temas
Cronograma
Confecciona un cronograma que te ayude a organizar tu día, incluye los tiempos de ocio. Si nos ponemos a
estudiar y estamos pensando que mis amigos están reunidos, no vas a lograr concentrarte, por ello, es
necesario que incluyas en el cronograma momentos de distracción.
Sería importante que trates siempre de estudiar a la misma hora, teniendo en cuenta tus horarios de clase,
comidas, descanso y distracciones. De esta manera podrás incorporar el hábito de estudio.
No dejes tu repaso para último minuto. Planea con anticipación. Solo recuerda que mientras más rápido
empieces, menos estrés sentirás. Siempre haz tu repaso cuando llegues de la escuela todos los días. Revisa
todo poco a poco.
Horario de estudio
En el momento de elegir el horario de estudio, el alumno debe atender a sus preferencias según la hora en
que se concentre mejor (por la mañana o por la noche), pero también de acuerdo al momento del día en el
que pueda obtener mayor tranquilidad en el espacio de trabajo y a las horas en que esté más descansado.
Organizar el material
Antes de ponerte a estudiar, reúne todos los materiales. No te levantes a traer lápices, resaltadores o reglas a
mitad de tu estudio. En ocasiones esto puede distraerte bastante, así que prepara todo lo que necesites.
Levantarse por una regla, tener que buscar el sacapuntas o salir de la habitación a por el diccionario son
algunas de las distracciones que afectan a la concentración del estudiante. Se pueden evitar si antes de
comenzar a estudiar se organiza con eficacia el espacio de estudio.
Compañero de estudio
¿Solo o acompañado?
A muchos estudiantes, la sola presencia de un compañero en el mismo espacio de estudio les distrae de su
tarea. Sin embargo, para otros resulta motivador y les incentiva a concentrarse en sus estudios, siempre que
el acompañante tenga la misma actitud.
Encuentra a un compañero de estudio. Elige a alguien que sea sensato y enfocado como tú lo eres en esta
actividad. No necesariamente tienes que elegir a tu mejor amigo, ya que ambos pueden arruinar su
concentración al hablar sobre otras cosas. Tener un compañero de estudio puede ser una excelente idea, ya
que ambos pueden dar diferentes ideas y ver las cosas desde diferentes perspectivas.
Si eres una persona introvertida (es decir, si eres una persona callada y tímida), un compañero de estudio
puede ser de gran ayuda. No obstante, si te reúnes con una persona muy extrovertida, lo más probable es
que trate de hablarte mientras tratas de estudiar.
Intercalar técnicas de estudio
Memorizar durante dos horas seguidas o dedicar una jornada completa de estudio a hacer resúmenes y
esquemas puede llegar a cansar al estudiante y a provocar que se desconcentre de sus tareas. Para evitarlo,
conviene combinar durante la misma sesión de trabajo diferentes técnicas de estudio que la amenicen y la
hagan más interesante para el estudiante.
Distracciones
Evita el internet si crees que estarás tentado de usarlo. Apaga la computadora Básicamente, asegúrate de no
perder el tiempo en el internet cuando debes estudiar. Evita usar tu celular, ya que a cada momento estarás
respondiendo mensajes y te distraerás.
No escuches música, a menos que te ayude a estudiar. Algunas personas necesitan escuchar música para
poder estudiar, pero trata de no darle nada más a tu cerebro mientras estás estudiando. Una distracción más,
incluso si es música relajante, es otra cosa que tu cerebro debe procesar además de la información que está
aprendiendo.
Si la falta de concentración es inevitable, una buena alternativa es cambiar de materia de estudio. Este
cambio aportará al estudiante un nuevo interés y aumentará otra vez su concentración. Es probable que
cuando cambie de nuevo, vuelva a concentrarse de manera adecuada en la materia anterior.
Ánimo
Estudiar para un examen puede ser desalentador, especialmente al principio. Toma las cosas poco a poco y
no te preocupes por aprender todo perfectamente al principio. Recuerda, estas aquí para aprender, no eres un
experto en la materia. Trata de tener una visión general si tienes problemas para comprender algún concepto.
Esto hará que entiendas los detalles más fácilmente.
Siempre hazte la siguiente pregunta: ¿Qué tan probable es que esta información esté en el examen? Si en
verdad estás concentrado, podrás hacer un análisis de la información que es más probable que se incluya en
el examen, dándole mayor prioridad a esta información.
Ejercita tu mente
Puedes mejorar tu destreza cognitiva en áreas como la lógica, resolución de problemas y orientación mental,
además de corregir tus procesos de pensamiento, si realizas actividades que le exijan trabajar a tu cerebro,
como resolver juegos de rompecabezas. Al desafiarte mentalmente, mejorarás tus habilidades de
razonamiento y tendrás más confianza en ti mismo cuando quieras resolver un problema difícil.
Utiliza tu mente en vez de una calculadora para realizar cálculos matemáticos. Las matemáticas son muy
útiles para fortalecer tus habilidades de razonamiento y resolución de problemas. Además, es muy fácil
practicar cálculos matemáticos, especialmente aquellos que son lo suficientemente simples como para
hacerlos en tu cabeza o en una hoja de papel.
Toma notas. Lee un párrafo y escribe la información importante que hayas entendido. Esto te ayudará a
mejorar tu memoria.
Estimula todos tus sentidos.
Muchos científicos han encontrado que, al utilizar todos tus sentidos, activas las partes del cerebro que te
ayudan a retener recuerdos. En un estudio en particular, a algunos participantes les mostraron imágenes
acompañadas de un aroma y a otros no. Se encontró que los participantes que vieron imágenes
acompañadas de un aroma recordaban mayores detalles sobre las mismas que los que vieron solo las
imágenes. [17]

En la práctica, esto significa que debes usar técnicas de sensibilización para detectar los olores, sabores,
sensaciones y sonidos a tu alrededor en una situación determinada y así recordar el evento con mayor
claridad.