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LA TIERRA COMO ECOSISTEMA

LOS ECOSISTEMAS

El concepto de ecosistema.

Origen del concepto.


No fue sino hasta en los siglos XVIII y XIX que los naturalistas se empezaron a
preocupar por conocer formalmente los patrones de distribución geográfica de los
organismos. Sin embargo, su visión de las comunidades naturales era espacial y
estanca, debido a que no existía una conciencia clara de que estas cambian en el
tiempo.
En 1916. Clementes propuso el concepto de sucesión en el que hizo notar que tanto
la composición de especies como la estructura de la comunidad cambiaria en el
tiempo.
Reduccionismo y holismo.
Los estudios de ecosistemas. Dada su inherente complejidad, ha sido
generalmente abordados utilizando un enfoque holístico y sistémico. En cambio los
estudios de poblaciones y comunidades, utilizan principalmente un enfoque
reduccionista y analítico.
El enfoque analítico se basa en las doctrinas reduccionistas y mecanistas, y en el
procedimiento analítico. El reduccionismo mantiene que todos los objetos, eventos
y propiedades están constituidos por elementos invisibles.

Características de los ecosistemas.


Debido al creciente interés que se ha despertado en los últimos años en los
problemas ambientales, la palabra ecosistema se ha integrado al vocabulario
común, a pesar de que hay pocos conocen el verdadero significado del término, así
como la importancia del concepto en el uso y conservación de los recursos
naturales.
Los ecosistemas se caracterizar por ser sistemas abiertos, están formados por
elementos bióticos y abióticos poseen componentes que interactúan, mecanismos
de retroalimentación.

Carácter sistémico.
La palabra “ecosistema” es la contracción del vocablo sistema ecológico, esto es
los ecosistemas son sistemas. Un sistema es un conjunto de elementos
componentes a unidades relacionadas entre sí.

Componentes.
Los ecosistemas son sistemas naturales en donde los componentes o elementos
que los conforman son tanto de origen biótico como abiótico. Los primeros
contienen los seres vivos. Los componentes abióticos son entidades tales como el
suelo, la atmosfera, la roca madre, el agua etc.
Carácter abierto.
Es importante señalar que los ecosistemas están abiertos a la entrada y salida de
materia y energía. Lo que constituye una salida para un ecosistema dado,
representa una entrada para otro ecosistema colindante.

Mecanismos de retroalimentación.
Cada elemento, componente o unidad de un sistema puede estar en diferentes
estados, de tal forma que el estado seleccionado se determina basándose en las
interacciones con los demás elementos del sistema, estas interacciones reciprocas
entre los elementos del sistema son conocida de análisis como mecanismo de
retroalimentación.

El estudio de los ecosistemas.


La aplicación del análisis del sistema al estudio de ecosistemas, se fundamenta en
la organización jerarca de los mismos, la cual está definida en función de los
patrones de flujo energético, hídrico y de circulación y de nutrientes que se da entre
los componentes del ecosistema. Cada uno de estos subsistemas tiene una entrada
de (agua, energía y nutrientes). Un proceso interno y una salida definidos que les
hace adquirir cierta individualidad.

Necesidades futuras.
Los datos cuantitativos acerca de los distintos procesos a nivel de ecosistema son
muy limitados. Esto no es necesariamente una falta de los estudios eco sistémicos,
sino más bien el resultado natural de la historia, tan breve de este tipo de estudios
aunado a su inherente complejidad bilógica.
Hay que ser hincapié en la importancia de generar información detallada acerca de
las pares del ecosistema, antes de entenderlo y manipularlo. En este sentido falta
mucho por dilucidar acerca del metabolismo microbiano, el cual es una parte muy
significativa del metabolismo total del ecosistema. Las implicaciones energéticas
del papel delos microorganismos son impresionantes: tanto en los suelos como en
los sedimentos acuáticos, existe una gran producción secundaria de
microorganismos que consumen entre la energía re un 25 % y un 50 % de la
fotosíntesis neta de la comunidad.
Finalmente es necesario realizar estudios básicos en ecología, que se orienten a la
búsqueda de adaptaciones tecnológicas para los agro ecosistema (Jansen, 1973).

Consideraciones finales.
Los ecosistemas son sistemas naturales producto de miles de años de evolución
bilógica. El agro ecosistema o sistemas agrosilvícolas, en cambio son ecosistemas
que han sufrido una transformación con el fin de dirigirse potencialidad con
beneficio del hombre.
Los ecosistemas tiene propiedades y características sumamente importante a
considerar en cualquier programa de estudio, manejo o conservación: dado su
carácter sistémico, estos deben ser estudiados como sistemas utilizando técnicas
y enfoques apropiados para ello, dado su carácter abierto, no es posible estudiar,
manejar o pretender conservarlos, sin formar en cuenta los ecosistemas
colindantes, el que las interacciones entre sus componentes sean parte del integral
del mismo.
LOS ECOSISTEMAS: DEFINICION, ORIGEN E IMPORTANCIA DEL
CONCEPTO.
ECOSISTEMAS = MEDIO FISICO F SERES VIVOS.
 Lucy: antropopitecos, ancestros más antiguo del hombre.
 Los organismos parte esencial de las comunidades.
 Ecología y evolución, nivel celular y tejidos.
 Transformación del ambiente para obtener recursos.
 Transformación del ambiente para obtener recursos.
 La población crece.
 Desaparición o migración extinción de especies, relación organismo medio
ambiente.
 El ecosistema es todo aquello que nos rodea.

CARACTERÍSTICAS DE LOS ECOSISTEMAS


 Sistemas abiertos.
 Elementos bióticos y ambiticos.
 Componentes de interacción.
 Redes tróficas.
 Estructura jerárquicamente.
 Cambian en el tiempo.
Sistemas naturales de componentes bióticos y ambiticos.

El concepto de ecosistema es especialmente interesante para comprender el


funcionamiento de la naturaleza y afecta, por tanto, a multitud de cuestiones
ambientales. Hay que insistir en que la vida humana se desarrolla en estrecha
relación con la naturaleza y que su funcionamiento nos afecta totalmente. El estudio
de los ecosistemas, de su estructura y de su funcionamiento, nos muestra la
profundidad de estas relaciones.

Definición De Ecosistema
Los ecosistemas son sistemas complejos como un bosque, un río o un lago,
formados por:
• Elementos físicos (el biotopo), por ejemplo, las rocas, minerales, etc. y
• Biológicos (la biocenosis o comunidad de organismos), es decir todos los seres
vivos que habitan en ese lugar. El ecosistema es la unidad de trabajo, estudio e
investigación de la Ecología. Es un sistema complejo en el que hay interacciones
de los seres vivos entre sí y con el conjunto de factores no vivos que forman el
ambiente

Funcionamiento del ecosistema


El funcionamiento de todos los ecosistemas es parecido.
En todos encontramos:
• una fuente de energía que, fluyendo a través de los distintos componentes del
ecosistema, mantiene la vida y moviliza el agua, los minerales y otros componentes
físicos del ecosistema. La fuente primera y principal de energía es el sol.

• un movimiento continuo de los materiales. Los diferentes elementos químicos


pasan del suelo, el agua o el aire a los organismos y de unos seres vivos a otros,
hasta que vuelven, cerrándose el ciclo, al suelo o al agua o al aire. En el ecosistema
la materia se recicla -en un ciclo cerrado- y la energía pasa - fluye generando
organización en el sistema.

Estudio del ecosistema


Al estudiar los ecosistemas interesa más el conocimiento de las relaciones entre
los elementos, que el cómo son estos elementos. Los seres vivos concretos le
interesan al ecólogo por la función que cumplen en el ecosistema, no en sí mismos
como le pueden interesar al zoólogo o al botánico. Para el estudio del ecosistema
es indiferente, en cierta forma, que el depredador sea un león o un tiburón. La
función que cumplen en el flujo de energía y en el ciclo de los materiales son
similares y es lo que interesa en ecología.
Como sistema complejo que es, cualquier variación en un componente del sistema
repercutirá en todos los demás componentes. Por eso son tan importantes las
relaciones que se establecen. Los ecosistemas se estudian analizando las
relaciones alimentarias, los ciclos de la materia y los flujos de energía.

a) Relaciones Alimentarias.-
La vida necesita un aporte continuo de energía que llega a la Tierra desde el Sol y
pasa de unos organismos a otros a través de la cadena trófica.
b) Ciclos de la materia.-
Los elementos químicos que forman los seres vivos (oxígeno, carbono, hidrógeno,
nitrógeno, azufre y fósforo, etc.) van pasando de unos niveles tróficos a otros.
Las plantas los recogen del suelo o de la atmósfera y los convierten en moléculas
orgánicas (glúcidos, lípidos, proteínas y ácidos nucleicos). Los animales los toman
de las plantas o de otros animales. Después los van devolviendo a la tierra, la
atmósfera o las aguas por la respiración, las heces o la descomposición de los
cadáveres, cuando mueren. De esta forma encontramos en todo ecosistema unos
ciclos del oxígeno, el carbono, hidrógeno, nitrógeno, etc. cuyo estudio es esencial
para conocer su funcionamiento.

c) Flujo de energía
El ecosistema se mantiene en funcionamiento gracias al flujo de energía que va
pasando de un nivel al siguiente. La energía fluye a través de la cadena alimentaria
sólo en una dirección: va siempre desde el sol, a través de los productores a los
descomponedores. La energía entra en el ecosistema en forma de energía
luminosa y sale en forma de energía calorífica que ya no puede reutilizarse para
mantener otro ecosistema en funcionamiento. Por esto no es posible un ciclo de la
energía similar al de los elementos químicos.
ELEMENTOS DEL ECOSISTEMA PRODUCTORES PRIMARIOS.

Los productores primarios


Son los organismos que hacen entrar la energía en los ecosistemas. Los principales
productores primarios son las plantas verdes terrestres y acuáticas, incluidas las
algas, y algunas bacterias. Forman el 99,9% en peso de los seres vivos de la
biosfera.

Fotosíntesis y respiración
La fotosíntesis es el proceso por el que se capta la energía luminosa que procede
del sol y se convierte en energía química.

Con esta energía el CO2, el agua y los nitratos que las plantas absorben reaccionan
sintetizando las moléculas de carbohidratos (glucosa, almidón, celulosa, etc.),
lípidos (aceites, vitaminas, etc.), proteínas y ácidos nucleicos (ADN y ARN) que
forman las estructuras vivas de la planta. Las plantas crecen y se desarrollan
gracias a la fotosíntesis, pero respiran en los periodos en los que no pueden obtener
energía por fotosíntesis porque no hay luz o porque tienen que mantener los
estomas cerrados.

En la respiración se oxidan las moléculas orgánicas con oxígeno del aire para
obtener la energía necesaria para los procesos vitales. En este proceso se
consume O2 y se desprende CO2 y agua, por lo que, en cierta forma, es lo contrario
de la fotosíntesis que toma CO2 y agua desprendiendo O2.
La producción primaria bruta de un ecosistema es la energía total fijada por
fotosíntesis por las plantas. La producción primaria neta es la energía fijada por
fotosíntesis menos la energía empleada en la respiración, es decir la producción
primaria bruta menos la respiración. Factor limitante El factor limitante es el
componente o la característica del ecosistema que impide que la producción sea
mayor. El factor limitante suele ser, en los ecosistemas acuáticos, el N o el P, que
so elementos químicos que las plantas necesitan. En los ecosistemas terrestres
también suele ser el agua en bastantes ocasiones.

Productores secundarios
Los productores secundarios son todo el conjunto de animales y detritívoros que se
alimentan de los organismos fotosintéticos. Los herbívoros se alimentan
directamente de las plantas, pero los diferentes niveles de carnívoros y los
detritívoros también reciben la energía indirectamente de las plantas, a través de la
cadena trófica. La mayor parte de la energía absorbida se utiliza en el
mantenimiento o se pierde a través de las heces. Sólo una pequeña parte se
convierte en producción secundaria (aumento de peso del animal o nuevas crías).
Sólo una fracción insignificante de la energía puesta en juego en la biosfera circula
por las estructuras más complejas de la vida, las de los animales superiores.
Detritívoros (Descomponedores) Dentro del grupo de los productores secundarios,
además de los animales grandes y longevos, está el grupo de los detritívoros o
descomponedores, formado fundamentalmente por los hongos y las bacterias. Son
muy pequeños, están en todas partes, con poblaciones que se multiplican y se
desvanecen con rapidez. Desde el punto de vista del aprovechamiento de la
energía son despilfarradores y aprovechan poco la energía: su eficiencia es
pequeña. Los descomponedores tienen gran importancia en la asimilación de los
restos del resto de la red trófica (hojarasca que se pudre en el suelo, cadáveres,
etc.). Son agentes necesarios para el retorno de los elementos, que si no fuera por
ellos se irían quedando acumulados en cadáveres y restos orgánicos sin volver a
las estructuras vivas. Gracias a su actividad se cierran los ciclos de los elementos.
En los ecosistemas acuáticos abundan las bacterias. Los hongos
son muy importantes en la biología del suelo.

Componentes abióticos de un ecosistema (factores físicos y químicos)

Ecosistemas terrestres:
 Temperatura: determinada por la latitud, altitud, distribución de los
continentes y océanos así como la actividad atmosférica. Influye de forma
poderosa sobre los seres vivos. Sus valores determinan la existencia de
agua líquida. Caracteriza al clima, ya que influye en la humedad, vientos y
precipitaciones. También se relaciona con la velocidad de las reacciones
químicas.
 Humedad: imprescindible para los seres vivos que pierden agua
continuamente a través de su superficie, por excreción y desecación.
 Luz: Fuente de energía de la Biosfera por medio de la fotosíntesis.
 El suelo: Concentración de agua y aire, de nutrientes minerales y de
sustancias tóxicas naturales o artificiales.

Ecosistemas acuáticos:
 Luz
 Temperatura
 Salinidad y concentración de nutrientes minerales en el agua
 Concentración de sustancias tóxicas naturales o artificiales en el agua.
 Densidad: el agua es 800 veces más densa que el aire y esto viene a
condicionar la organización estructural de los organismos acuáticos.
 Presión: Cantidad de oxígeno disuelto
Ciclos de los elementos

Elementos químicos en el ecosistema.


Los seres vivos están formados por elementos químicos, fundamentalmente por
oxígeno, hidrógeno, carbono y nitrógeno que, en conjunto, suponen más del 95%
de peso de los seres vivos. El resto es fósforo, azufre, calcio, potasio, y un largo
etcétera de elementos presentes en cantidades muy pequeñas, aunque algunos de
ellos muy importantes para el metabolismo. Estos elementos también se
encuentran en la naturaleza no viva, acumulados en depósitos. Así, en la atmósfera
hay O2, N2 y CO2. En el suelo H2O, nitratos, fosfatos y otras sales. En las rocas
fosfatos, carbonatos, etc.

Transferencia cíclica de los elementos.


Algunos seres vivos son capaces de captar los elementos químicos de los
depósitos inertes en los que se acumulan. Después van transfiriéndose en las
cadenas tróficas de unos seres vivos a otros, siendo sometidos a procesos
químicos que los van situando en distintas moléculas.
Así, por ejemplo, el N es absorbido del suelo por las raíces de las plantas en forma
de nitrato; en el metabolismo de las plantas pasa a formar parte de proteínas y
ácidos nucleicos (químicamente hablando ha sufrido una reducción); los animales
tienen el N en forma de proteínas y ácidos nucleicos, pero lo eliminan en forma de
amoniaco, urea o ácido úrico en la orina. El ciclo lo cierran bacterias del suelo que
oxidan el amoniaco a nitratos. Por otros procesos el N puede ser tomado del aire
por algunas bacterias que lo acaban dejando en forma de nitratos o también puede
ser convertido a N2 gas por otras bacterias que lo devuelven a la atmósfera. Los
ciclos de los elementos mantienen una estrecha relación con el flujo de energía en
el ecosistema, ya que la energía utilizable por los organismos es la que se
encuentra en enlaces químicos uniendo los elementos para formar las moléculas.

Ciclo del Carbono


El carbono es elemento básico en la formación de las moléculas de carbohidratos,
lípidos, proteínas y ácidos nucleicos, pues todas las moléculas orgánicas están
formadas por cadenas de carbonos enlazados entre sí.
La reserva fundamental de carbono, en moléculas de CO2 que los seres vivos
puedan asimilar, es la atmósfera y la hidrosfera. Este gas está en la atmósfera en
una concentración de más del 0,03% y cada año aproximadamente un 5% de estas
reservas de CO2, se consumen en los procesos de fotosíntesis, es decir que todo
el anhídrido carbónico se renueva en la atmósfera cada 20 años. La vuelta de CO2
a la atmósfera se hace cuando en la respiración los seres vivos oxidan los alimentos
produciendo CO2. En el conjunto de la biosfera la mayor parte de la respiración la
hacen las raíces de las plantas y los organismos del suelo y no, como podría
parecer, los animales más visibles. Los seres vivos acuáticos toman el CO2 del
agua. La solubilidad de este gas en el agua es muy superior a la de otros gases,
como el O2 o el N2, porque reacciona con el agua formando ácido carbónico. En
los ecosistemas marinos algunos organismos convierten parte del CO2 que toman
en CaCO3 que necesitan para formar sus conchas, caparazones o masas rocosas
en el caso de los arrecifes. Cuando estos organismos mueren sus caparazones se
depositan en el fondo formando rocas sedimentarias calizas en el que el C queda
retirado del ciclo durante miles y millones de años. Este C volverá lentamente al
ciclo cuando se van disolviendo las rocas. El petróleo, carbón y la materia orgánica
acumulados en el suelo son resultado de épocas en las que se ha devuelto menos
CO2 a la atmósfera del que se tomaba. Así apareció el O2 en la atmósfera. Si hoy
consumiéramos todos los combustibles fósiles almacenados, el O2 desaparecería
de la atmósfera. Como veremos el ritmo creciente al que estamos devolviendo CO2
a la atmósfera, por la actividad humana, es motivo de preocupación respecto al
nivel de infecto invernadero que puede estar provocando, con el cambio climático
consiguiente.

Ciclo del Oxígeno


El oxígeno es el elemento químico más abundante en los seres vivos. Forma parte
del agua y de todo tipo de moléculas orgánicas. Como molécula, en forma de O2,
su presencia en la atmósfera se debe a la actividad fotosintética de primitivos
organismos. Al principio debió ser una sustancia tóxica para la vida, por su gran
poder oxidante. Todavía ahora, una atmósfera de oxígeno puro produce daños
irreparables en las células. Pero el metabolismo celular se adaptó a usar la
molécula de oxígeno como agente oxidante de los alimentos abriendo así una
nueva vía de obtención de energía mucho más eficiente que la anaeróbica. La
reserva fundamental de oxígeno utilizable por los seres vivos está en la atmósfera.
Su ciclo está estrechamente vinculado al del carbono pues el proceso por el que el
C es asimilado por las plantas (fotosíntesis), supone también devolución del
oxígeno a la atmósfera, mientras que el proceso de respiración ocasiona el efecto
contrario. Otra parte del ciclo natural del oxígeno que tiene un notable interés
indirecto para los seres vivos de la superficie de la Tierra es su conversión en
ozono. Las moléculas de O2, activadas por las radiaciones muy energéticas de
onda corta, se rompen en átomos libres de oxígeno que reaccionan con otras
moléculas de O2, formando O3 (ozono). Esta reacción es reversible, de forma que
el ozono, absorbiendo radiaciones ultravioletas vuelve a convertirse en O2.

Ciclo del Nitrógeno


Los organismos emplean el nitrógeno en la síntesis de proteínas, ácidos nucleicos
(ADN y ARN) y otras moléculas fundamentales del metabolismo Su reserva
fundamental es la atmósfera, en donde se encuentra en forma de N2, pero esta
molécula no puede ser utilizada directamente por la mayoría de los seres vivos
(exceptuando algunas bacterias).
Esas bacterias y algas cianofíceas que pueden usar el N2 del aire juegan un papel
muy importante en el ciclo de este elemento al hacer la fijación del nitrógeno. De
esta forma convierten el N2 en otras formas químicas (nitratos y amonio)
asimilables por las plantas. A pesar de este ciclo, el N suele ser uno de los
elementos que escasean y que es factor limitante de la productividad de muchos
ecosistemas. Tradicionalmente se han abonado los suelos con nitratos para
mejorar los rendimientos agrícolas. Durante muchos años se usaron productos
naturales ricos en nitrógeno como el guano2 o el nitrato de Chile. Desde que se
consiguió la síntesis artificial de amoniaco fue posible fabricar abonos nitrogenados
que se emplean actualmente en grandes cantidades en la agricultura. Como
veremos su mal uso produce, a veces, problemas de contaminación en las aguas:
la eutrofización.

Ciclo del Fósforo


El fósforo es un componente esencial de los organismos. Su reserva fundamental
en la naturaleza es la corteza terrestre. Es el principal factor limitante en los
ecosistemas acuáticos y en los lugares en los que las corrientes marinas suben del
fondo, arrastrando fósforo del que se ha ido sedimentando, el plancton prolifera en
la superficie. Al haber tanto alimento se multiplican los bancos de peces,
formándose las grandes pesquerías del Gran Sol, costas occidentales de Africa y
América del Sur y otras. Con los compuestos de fósforo que se recogen
directamente de los grandes depósitos acumulados en algunos lugares de la tierra
se abonan los terrenos de cultivo, a veces en cantidades desmesuradas,
originándose problemas de eutrofización.
Ciclo del Agua
El agua es un importantísimo componente de los seres vivos y es factor limitante
de la productividad de muchos ecosistemas terrestres. En la disponibilidad de agua
en el ecosistema influyen factores que pueden pasar desapercibidos en un primer
momento. Así, por ejemplo, en las zonas continentales que se encuentran alejadas
del mar, las precipitaciones dependen, sobre todo, del agua que se evapora en el
interior del mismo continente. Esto hace que en zonas de clima cálido se pueda
producir fácilmente desertización si disminuye la cantidad de agua disponible para
la evaporación, cuando se canalizan excesivamente los ríos o, en general, se
aumenta la velocidad de salida del agua de la cuenca. Este fenómeno también tiene
influencia en las zonas selváticas, cuando se talan los árboles, porque se pierde
capacidad de evapotranspiración (los árboles con su transpiración envían una gran
cantidad de agua a la atmósfera). En la mayoría de las zonas continentales el nivel
de la producción primaria se encuentra limitado por las disponibilidades de agua.

Sucesión en el ecosistema
Es la continua serie de cambios que va sufriendo un ecosistema. Manifiesta la
tendencia a su auto organización que tiene todo ecosistema que es tan fuerte que
acaba imponiéndose sobre los cambios fortuitos. Ejemplos de sucesión es lo que
sucede en un tronco muerto en el que van sustituyéndose unos organismos a otros;
o la colonización por multitud de organismos de cualquier objeto que queda
sumergido en el mar; o las distintas fases por las que va pasando un campo que
deja de ser cultivado; etc.

Constantes en la sucesión.
Hay unos patrones regulares en toda sucesión. Primero colonizan el lugar las
especies oportunistas, de gran facilidad de dispersión y rápida multiplicación;
después, poco a poco, van apareciendo especies de crecimiento más lento pero
más resistentes y más organizadoras. Conforme la sucesión va avanzando
aumenta la biomasa total y principalmente las porciones menos "vivas" (madera de
los árboles, caparazones, etc.). También aumenta, aunque menos, la producción
primaria y disminuye la relación entre la producción primaria y la biomasa total (es
decir, se retarda la tasa de renovación del conjunto del ecosistema). El trayecto de
la energía desde el lugar de producción primaria hasta el final de las cadenas
alimentarias se alarga y se hace más lento y, sobre todo, más constante y regular.
Por ejemplo, aumenta el número de niveles tróficos, o la longitud de los vasos de
transporte en los árboles, etc. Aumenta la diversidad, originándose una estructura
más complicada (redes tróficas mayores y más complicadas), y aumentan las
relaciones de parasitismo, comensalismo, etc., entre especies.
Tipos de especies
En cualquier ecosistema encontramos poblaciones de todo tipo de especies. La
ecología estudia la función que las distintas especies desempeñan en el ecosistema
y los distintos tipos de relaciones que mantienen entre sí.

Especies nativas e inmigrantes.


A las especies que naturalmente pertenecían al ecosistema se les llama nativas o
autóctonas. Las especies inmigrantes son las que son introducidas
deliberadamente o accidentalmente en un ecosistema. La actividad humana ha
acelerado la introducción de nuevas especies en los ecosistemas. Algunas veces
el resultado es beneficioso -por ejemplo, para luchar contra una plaga-, pero otras
son muy perjudiciales, porque se convierten en plagas o eliminan a otras especies
nativas. Así sucedió con la introducción del conejo en Australia o los gatos u otros
mamíferos en muchas islas del Pacífico en las que han llevado a la extinción a
varias especies de aves.

Especies generalistas y especialistas Las especies generalistas.


Como el hombre, la rata, las moscas, etc. pueden vivir en muchos lugares
diferentes, ingerir gran variedad de alimentos y toleran muy diferentes condiciones
ambientales. Las especies especialistas sólo pueden vivir bajo condiciones
alimenticias o ambientales muy concretas. Así, por ejemplo, el oso panda se
alimenta de hojas de bambú.
Principales ecosistemas
Suelo
El suelo es una parte fundamental de los ecosistemas terrestres. Contiene agua y
elementos nutritivos que los seres vivos utilizan. En el se apoyan y nutren las
plantas en su crecimiento y condiciona, por tanto, todo el desarrollo del ecosistema.

Formación.
El suelo se forma en un largo proceso en el que interviene el clima, los seres vivos
y la roca más superficial de la litosfera. Este proceso es un sucesión ecológica en
la que va madurando el ecosistema suelo. La roca es meteorizada por los agentes
metereológicos (frío/calor, lluvia, oxidaciones, hidrataciones, etc.) y así la roca se
va fragmentando. Los fragmentos de roca se entremezclan con restos orgánicos:
heces, organismos muertos o en descomposición, fragmentos de vegetales,
pequeños organismos que viven en el suelo, etc. Con el paso del tiempo todos
estos materiales se van estratificando y terminan por formar lo que llamamos suelo.
Siempre se forman suelos muy parecidos en todo lugar en el que las características
de la roca y el clima sean similares. El clima influye más en el resultado final que el
tipo de roca y, conforme va avanzando el proceso de formación y el suelo se hace
más evolucionado, menos influencia tiene el material original que formaba la roca
y más el clima en el que el suelo se forma.
Biomas terrestres
Desierto El desierto se desarrolla en regiones con menos de 200 mm de lluvia
anual. Lo característico de estas zonas es:
• la escasez de agua y las lluvias muy irregulares que, cuando caen, lo hacen
torrencialmente. Además la evaporación es muy alta por lo que la humedad
desaparece muy pronto.
• la escasez de suelo que es arrastrado por la erosión del viento, favorecida por la
falta de vegetación Son poco productivos (menos de 50 g de C por m2 y año) y su
productividad depende proporcionalmente de la lluvia que cae. Algunos desiertos
son cálidos, como el del Sahara, mientras que otros son fríos como el de Gobi. En
algunos la lluvia es prácticamente inexistente, como en el de Atacama, en la
cordillera de los Andes. Atacama está rodeado de altas montañas que bloquean la
entrada de humedad desde el mar, porque se produce el efecto Foehn. Otro
mecanismo climático que forma desiertos en zonas cercanas a las costas es el
ascenso de corrientes marinas frías cerca de los bordes continentales occidentales
de Africa y América del Sur. El agua fría baja la temperatura del aire y son lugares
en donde el aire desciende y no sopla hacia tierra. En el mar serán frecuentes las
nieblas, pero en la tierra cercana no lloverá.

Tundra
La tundra se encuentra junto a las zonas de nieves perpetuas. La dureza del clima
no permite la existencia de árboles. Su suelo -permafrost- está helado
permanentemente, excepto un breve deshielo superficial en los dos meses más
calurosos. Las temperaturas medias oscilan entre - 15ºC y 5ºC y las precipitaciones
son escasas: unos 300 mm al año. En el ecosistema de tundra los factores
limitantes son la temperatura y la escasez de agua. La tundra ártica, en el
hemisferio Norte, es la más extensa (unos 20 000 km2 ) y forma un cinturón que
cruza América y Eurasia, inmediatamente al sur del casquete de hielos del Artico
entre las nieves perpetuas y los bosques de coníferas.. Las llamadas tundras
alpinas se sitúan en las altas montañas, por debajo de las zonas glaciares. En el
hemisferio Sur no existe, prácticamente, tundra al ser un hemisferio ocupado en su
mayor parte por el océano. Solo la Península Antártica corresponde a este tipo de
bioma.

Taiga
La taiga es el bosque que se desarrolla al Sur de la tundra. En ella abundan las
coníferas (Picea, abetos, alerces y pinos) que son árboles que soportan las
condiciones de vida - relativamente frías y extremas- de esas latitudes y altitudes,
mejor que los árboles caducifolios. Ocupa una franja de más de 1500 km de
anchura a lo largo de todo el hemisferio Norte, a través de América del Norte,
Europa y Asia. También hay parcelas más pequeñas de este tipo de bosque en las
zonas montañosas. El ecosistema de la taiga está condicionado por dos factores:

1. Las bajas temperaturas durante la mayor parte del año. Se alcanzan


temperaturas inferiores a - 40ºC en el invierno, y el periodo vegetativo, en el
que las plantas pueden crecer, sólo dura unos tres o cuatro meses;
2. La escasez de agua. No llueve mucho -entre 250 y 500 mm anuales-, y
además el agua permanece helada muchos meses, por lo que no está
disponible para las plantas.

Bosque templado
Bosque templado de hoja caduca Se sitúa en zonas con climas más suaves que el
bosque de coníferas. Se extiende al sur de la taiga en el hemisferio norte, en
amplias extensiones de América y Eurasia. En el hemisferio Sur sólo está
representado en estrechas franjas del Sur de América, Nueva Zelanda y Australia.
También se encuentra en las zonas bajas de las regiones montañosas de latitudes
cálidas. El clima en las zonas templadas es muy variable, con las cuatro estaciones
del año bien marcadas y alternancia de lluvias, periodos secos, tormentas, etc. Las
precipitaciones varían entre 500 y 1000 mm al año. Los suelos son ricos porque la
meteorización es alta y la actividad biológica también. Bosque mediterráneo Lo
encontramos en las regiones de clima mediterráneo con veranos muy calurosos e
inviernos templados, en las que la lluvia es de alrededor de 500 mm anuales y cae
con gran irregularidad y torrencialmente. Es típico de toda la franja que rodea al
Mediterráneo y de algunos lugares de California y África del Sur. En la Península
Ibérica ocupa amplias áreas, a veces mezclándose con el bosque caducifolio.

El ecosistema de bosque mediterráneo


es muy sensible a la desertización si se destruye su cubierta vegetal. Las lluvias
torrenciales arrastran el suelo con facilidad y se erosiona con gran rapidez. Un caso
especial de bosque mediterráneo es el de la dehesa, que es un ecosistema único,
típico de extensas zonas de la península Ibérica. La dehesa es un bosque

Praderas, estepas y sabanas Praderas


Las praderas se desarrollan en zonas con precipitaciones entre los 250 y 600 mm
anuales.. Es decir entre las de desiertos y las de bosques. Estas cifras pueden
variar dependiendo de la temperatura y de la capacidad del suelo para mantener el
agua y en las zonas tropicales encontramos praderas en lugares que tienen hasta
1200 mm de precipitación anual, porque caen sólo en una estación, y el resto del
año no hay humedad suficiente para mantener el arbolado. El nombre de estepa se
suele reservar a las praderas propias de regiones templadas o frías en las que las
temperaturas son muy extremas y la lluvia escasa y mal repartida en el tiempo.

Selva
El bosque tropical: la selva.
En las zonas tropicales y ecuatoriales encontramos distintos tipos de bosques
porque aunque todas las regiones cercanas al ecuador tienen en común el ser
calurosas, hay grandes diferencias de regímenes de lluvias de unas a otras por lo
que se forman bosques muy diferentes
La pluviselva o bosque tropical húmedo
es típica de lugares con precipitación abundante y está formada por plantas de hoja
perenne, ancha. La selva amazónica es el representante más extenso de este tipo
de bioma, aunque se encuentra también en Africa y Asia. Es un ecosistema con
una gran riqueza y variedad de especies y de gran interés porque de esta gran
biodiversidad se pueden obtener muchos recursos: alimentos, medicinas,
sustancias de interés industrial, etc.

El suelo de la selva
es sorprendentemente débil y pobre en comparación con la riqueza de vida que
soporta. La explicación es que la mayor parte de los nutrientes se encuentran en
los seres vivos y no en el suelo. Cuando este ecosistema es destruido, por la tala
o los incendios, su recuperación es imposible o muy difícil, porque el suelo desnudo
se hace costroso y duro con gran rapidez proceso de laterización. Por otra parte, al
ser un suelo tan pobre, no es apto para la agricultura, porque en tres o cuatro
cosechas pierde sus nutrientes.

Vegetación
El bosque tropical espinoso o seco crece en zonas tropicales con poca pluviosidad
(unos 400 mm). Está formado por plantas con muchas espinas que pierden la hoja
en la estación seca y que se disponen en grupos rodeados por zonas carentes de
arbolado. El manglar es típico de los estuarios de los grandes ríos y de zonas
costeras. La especie vegetal característica de este ecosistema es el mangle, un
árbol muy singular que crece sobre el agua. Sus largas raíces se hunden en el
fondo de arenas y limos y sostienen a la planta por encima del agua. Es un
ecosistema de mucho interés para el mantenimiento de la variedad de poblaciones
de peces, porque muchas especies hacen sus puestas entre las raíces de los
mangles y ahí crecen los alevines.

Océanos y mares
Los océanos ocupan el 70% de la superficie terrestre y contienen una gran variedad
de organismos. En sus aguas se pueden encontrar representantes de
prácticamente todas las formas de vida. Los seres que viven en el mar se han
adaptado a condiciones físicas muy variadas (olas, mareas, corrientes, salinidad,
temperatura, presión, iluminación, gases disueltos, etc.) y han desarrollado
sistemas fisiológicos, de sujeción, de flotación, etc. muy variados. Sus cadenas
tróficas empiezan con organismos fotosintéticos y terminan con grandes ballenas,
peces, calamares gigantes, etc. Entre los organismos fotosintéticos (productores
primarios) hay algas macroscópicas que pueden alcanzar tamaños de varias
decenas de metros, pero la mayor parte de la producción primaria la realizan algas
microscópicas -fitoplancton- que viven en los metros más superficiales de la
superficie de las aguas, hasta donde entra la luz. El factor que limita la producción
de fitoplancton en una zona oceánica suele ser el ión fosfato. Por eso en aquellos
lugares en los que corrientes marinas ascendentes suben sales de fósforo desde
los sedimentos del fondo oceánico a la superficie, el fitoplancton prolifera y, a partir
de él, todo el resto de organismos de la cadena trófica se multiplican. El fitoplancton
alimenta al zooplancton y los dos nutren a un amplio grupo de animales filtradores.
Muchos animales tan distintos como las grandes ballenas, los moluscos bivalvos
(almejas, mejillones, etc.), y gran número de peces, se alimentan de los organismos
microscópicos que recogen filtrando grandes cantidades de agua. Los animales que
se encuentran en el vértice de la cadena trófica, como tiburones, atunes, delfines,
cachalotes, etc. se alimentan de los organismos más pequeños. Los residuos
orgánicos de los animales que viven cerca de la superficie se hunden hacia los
fondos oceánicos y allí son el origen de la cadena trófica que permite vivir a los
organismos que ocupan esos lugares.

Estuarios, deltas y marismas


Se denominan estuarios (del latín aestus: marea) las masas de agua
semiencerradas (desembocaduras de ríos, bahía costera, etc.) en las que la
salinidad es intermedia y variable y se deja notar fuertemente la influencia de las
mareas. Los deltas son desembocaduras de ríos en las que se van depositando los
sedimentos arrastrados por la corriente. Son una forma de estuario y en ellos
abundan las marismas. Las marismas son amplias extensiones de tierras bajas que
sufren frecuentes inundaciones del agua del mar. Estos ecosistemas están entre
las zonas naturales más fértiles del mundo.

Ríos
Los ríos son componentes esenciales del paisaje continental. Su trabajo erosivo
moldea el relieve, forma valles, corta cañones y deposita materiales en sus tramos
bajos originando amplias llanuras aluviales. Para la vida en el medio terrestre son
esenciales. Llevan agua y nutrientes a plantas y animales y transportan a los
organismos y a sus estructuras reproductoras. Son muy usados por el hombre para
suministro de agua, deposición de residuos, producción pesquera, etc. Desde el
punto de vista ecológico es totalmente diferente el funcionamiento de los tramos
alto, medio y bajo: En el curso alto el agua lleva pocos nutrientes pues no ha tenido
tiempo de disolver o arrastrar minerales ni otras moléculas. El agua está bien
oxigenada pues es fría y está agitada. Debido a la fuerte corriente no se pude
desarrollar el fitoplancton y hay poca fotosíntesis: el ecosistema es heterotrofo (más
respiración que producción) y los organismos obtienen la energía de los nutrientes
que afluyen desde la cuenca, arrastrados por las aguas de lluvia. Esta es la zona
del río apta para los salmónidos (trucha y salmón) que necesitan aguas bien
oxigenadas. También son frecuentes los cangrejos, tritones, desmán de los
Pirineos, martín pescador, mirlo acuático, etc. En el curso medio el lecho es más
amplio y menos abrupto, las corrientes tienen menos fuerza y crecen plantas que
se sujetan al lecho del río. El río es más autotrofo (producción/respiración mayor
que 1 frecuentemente). La diversidad de especies suele ser máxima. Es el lugar de
los barbos, nutrias, ranas, etc. En el curso bajo las corrientes son lentas y las aguas
fangosas y al haber menos luz se hace menos fotosíntesis, por lo que el río de
nuevo es heterotrofo y hay poca variedad de especies en la mayoría de los niveles
tróficos. Los peces más frecuentes son tencas, percas, lucios, anguilas, etc. Los
ríos son ecosistemas bien adaptados para el tratamiento de residuos: "alcantarillas
gratuitas", porque tienen gran poder de regeneración de las aguas, pero han sido
muy alterados por el hombre, a veces hasta destruir la vida casi totalmente en
muchos tramos de ellos. Es muy difícil hallar un río auténticamente natural.
Lagos y zonas húmedas Lagos y lagunas.
Son sistemas jóvenes, a escala geológica. Las lagunas y la mayor parte de los
lagos, permanecen desde pocas semanas o meses, -las estacionales-, a varios
cientos de años, las más duraderas. Con el paso del tiempo acaban llenándose de
sedimentos y colmatándose. Por este motivo la diversidad de especies es baja
pues, aunque por su aislamiento debía ser alta, su corta duración no da tiempo a la
aparición de nuevas especies. Una notable excepción es el Baikal, que es antiguo,
y tiene muchas especies propias. Muchos lagos tienen en la actualidad importantes
problemas de la eutrofización artificial. Les llegan muchos aportes de nutrientes
procedentes de las actividades humanas, lo que origina un gran crecimiento de
algas y de muchos organismos heterotróficos que hacen desaparecer el oxígeno,
generándose procesos de anaerobiosis, y, por tanto, olor desagradable,
desaparición de las truchas, etc. Embalses y lagos artificiales. El hombre ha
dominado los ríos desde tiempo inmemorial construyendo presas. Los primeros
embalses fueron construidos en Mesopotomia hace miles de años. En España hay
algunos todavía en uso construidos por los romanos. En la actualidad regulan una
cuarta parte del caudal total de los ríos de la Tierra. Se usan para obtener energía,
para irrigar, para regular caudales, para beber, para refrigerar plantas eléctricas,
térmicas o nucleares, para deporte y recreo, etc. También presentan algunas
ventajas ecológicas. Por ejemplo, sustituyen a muchos humedales desaparecidos
en las rutas de emigración de las aves, o mejoran la calidad del agua emitida por el
embalse porque muchas sustancias se han quedado en los sedimentos. Sin
embargo, en muchas ocasiones sepultan bajo las aguas tierras fértiles y alteran la
forma de vida de poblaciones enteras. Causan problemas a los peces migratorios,
a veces insuperables, por ejemplo, al salmón que tiene que ascender por el cauce
del río para desovar en el tramo alto. También los embalses grandes situados en
los tramos medios del río provocan importante disminución de la diversidad
biológica. Otro factor que hay que tener en cuenta a la hora de decidir su
construcción es que se van colmatando (llenando de sedimentos que arrastra el
río) y envejecen y desaparecen en unos 60 a 100 años. En la actualidad uno de los
problemas principales de muchos embalses es la eutrofización de sus aguas. Zonas
húmedas, ciénagas y pantanos. A las zonas húmedas se les puede aplicar gran
parte de lo expuesto para los estuarios. Son muy fértiles, con una gran
productividad primaria e imprescindibles para la supervivencia de muchas
especies.. Las fluctuaciones de agua por mareas o fuertes lluvias y los incendios
estacionales las hacen más fértiles, porque liberan nutrientes solubles. Si no hay
estas fluctuaciones se van acumulando sedimentos y turba que facilitan la invasión
por la vegetación terrestre y el humedal desaparece. Tienen, también, un especial
interés porque mantienen a los acuíferos que hay en su cercanía y los van
rellenando de agua.