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ACERCA DE LA CIENCIA

Pablo Rico Gallegos, en “Elementos


teóricos y metodológicos para la
investigación educativa”, Unidad 164 de la
Universidad Pedagógica Nacional,
Zitácuaro, Michoacán, México, 2005, pp.
18-20

El término ciencia nos remite, casi de inmediato, a la idea de infalibilidad, certeza,


objetividad, neutralidad, etc., pues, en general, se tiene una fe ciega en todo
aquello que se ha etiquetado como científico.
Vistas las cosas así, pareciera que los científicos fueran una especie de
superhombres o, por lo menos, de personas que pertenecen a alguna clase
privilegiada o especial. Sin embargo, la ciencia es accesible y es, además, un
patrimonio de todos, porque todos podemos apropiárnosla. Pero la ciencia
reclama trabajo, disciplina, apertura, análisis, reflexión, una capacidad de
asombro permanente y mucha curiosidad, entre otros requisitos.
Pero, ¿qué es la ciencia? Algunos dicen que es el conjunto de conocimientos
vinculados por la fundamentación, y que se refieren a un mismo objeto. Otros,
como Elí de Gortari, opinan que la ciencia es la explicación objetiva y racional del
universo. Y tal vez usted, respetable lector, y yo coincidamos en que la ciencia es
la superación de contradicciones, mediante síntesis.
Thomas S. Khun considera, por su parte, que la ciencia se construye a través de
momentos paradigmáticos. Un paradigma es, para este autor, un conjunto
metodológico y de prácticas aceptadas por la generalidad.
La ciencia, así, en su desarrollo tiene que pasar por distintas fases:
• Etapa inicial.
• Etapa normal.
• Etapa madura.
Durante cada una de estas etapas, la ciencia evoluciona mediante:
- la competencia entre diversos paradigmas,
- la conformación de un paradigma universal,
- investigaciones derivadas de la convergencia de paradigmas,
- la aparición de irregularidades en el transcurso de la propia evolución de la
ciencia, y
- revoluciones transformadoras de los paradigmas existentes.
Otro teórico, Karl Popper, entiende a la ciencia como la búsqueda obstinada y
audazmente crítica de la verdad.
Así podría seguir citando definiciones y todas nos parecerían adecuadas. Unas
más que otras. Pero lo que más importa es reconocer que la ciencia no garantiza
una respuesta a todo. Sólo ofrece una posibilidad real, un sistema estructurado
para obtener respuestas, después de que ya se tiene información suficiente para
integrarlo.
En el desarrollo de las ideas contenidas en algunos libros, son múltiples las
ocasiones en las que el lector pudiera confundirse si de antemano no se explica el
código. Con frecuencia hablaré de teorías, escuelas, corrientes, movimientos,
etc., en un contexto que no deja lugar a dudas en cuanto a su semántica.
Porque existen diferencias evidentes entre lo que estos términos significan. Así,
por ejemplo, el correspondiente a teoría, en su sentido etimológico (del griego
theória), nos lleva a considerarla como una acción para ver y ordenar con el fin de
posibilitar la descripción, la explicación y la predicción de una idea.
Actualmente a la teoría se le concibe como una construcción intelectual a través
de la cual es posible establecer la relación existente entre un principio y unas
consecuencias, de manera independiente a la aplicación que tenga en la realidad.
En el proceso investigativo, la teoría constituye el corpus que hace posible la
integración y la relación de un sistema de leyes, el cual, a su vez, posibilita la
derivación de consecuencias, pero que, además, ofrece la explicación integral de
un campo de conocimiento del que las leyes sólo nos proporcionan una visión
fragmentada o parcial.
En cambio, el término escuela nos remite a un grupo de autores, vinculados por
una misma tendencia, técnica o ideología. Con relación a corriente, el concepto nos
conduce a una aproximación o sinonimia de tendencia.
Por último, una de las acepciones de movimiento, la que nos ocupa, es la
correspondiente a una actitud técnica, teórica, metodológica, etc., que implica el
cambio y/o aceleramiento de las situaciones a las que se refiera (científicas,
sociales, artísticas, etc.)
Pero quiero dejar bien claro que, aunque, en una actitud purista del lenguaje, no
se acepten los anteriores términos como sinónimos, en este texto sí me permitiré
hacerlo así, pues considero que no alteran, en modo alguno, el sentido de las
expresiones utilizadas.
En la actualidad el capital científico es tan extenso, que ha habido necesidad de
recurrir a clasificaciones de la ciencia. No se piense, sin embargo, que la
clasificación de las ciencias es cosa nueva. De ninguna manera. Ya los griegos
hacían intentos por lograr una buena clasificación de las ciencias. Así, Aristóteles
las clasificó en tres grupos, considerando su finalidad:
Ciencias poéticas, cuya finalidad era la creación literaria, como la poética y la
retórica.
Ciencias prácticas, normativas de la conducta del hombre, como la política, la
ética y la economía.
Ciencias especulativas, como las matemáticas y la física, mismas que
pretenden explicar las cosas.
La anterior fue seguida de muchas otras clasificaciones, entre las que se
encuentran las ideadas por Platón, Bacon, Ampère, Comte, Spencer, Husserl, etc.
En nuestros días aún persisten diversos criterios para realizar las clasificaciones.
Sin embargo, para los propósitos de este comentario, me referiré a la división de
las ciencias considerando el método:
Ciencias matemáticas, aquellas que, haciendo uso de la comparación de
conceptos, construyen sus principios. Aunque su metodología es genéticamente
analítica, desarrollan sus procesos a través de síntesis conceptuales deductivas.
Ciencias naturales o experimentales, como las biológicas y las físico-químicas,
son las que tratan de descubrir las leyes mediante las cuales los fenómenos se
relacionan. Las ciencias naturales recurren, fundamentalmente, al método
inductivo.
Ciencias sociales o del espíritu, son aquellas que se encargan del estudio de
las diversas dimensiones de la realidad humana. No constituyen un saber
experimental, sino un saber comprensivo. Por tal motivo, emplean una
metodología acorde con su objeto de estudio y recurren básicamente a la
introspección y a la combinación de la inducción y la deducción.
No obstante, son muchos los que niegan el carácter científico de las disciplinas
que tratan cuestiones sociales, generalmente por razones epistemológicas, pues
consideran que los únicos métodos de conocimiento verdaderamente científico
son los puramente formales o experimentales.

pabloricog@hotmail.com