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Cómo ayudar a los niños

a superar el estrés
y la ansiedad
Cómo ayudar a los niños
a superar el estrés
y la ansiedad

Deborah M. Plummer

NARCEA, S. A. DE EDICIONES
MADRID
“Tu trabajo no está
en despojarte de la personalidad que tienes
y adquirir otra nueva,
sino en perfeccionar todo tu ser.”
Pedro Poveda

Nota del Editor: En la presente publicación digital, se conserva la misma paginación que en la edicto
impresa para facilitar la labor de cita y las referencias internas del texto. Se han suprimido las página
en blanco para facilitar su lectura.

© NARCEA, S.A. DE EDICIONES


Paseo Imperial, 53-55. 28005 Madrid. España
www.narceaediciones.es

© Jessica Kingsley Publishers. London and Philadelphia


Título original: Helping Children to Cope with Change, Stress and Anxiety
Traducción: Susana Rivas Lorenzo
Cubierta: Soraya Andújar
Ilustraciones: Alice Harper
ISBN (eBook): 978-84-277-1973-6
ISBN (Papel): 978-84-277-1898-2
Primera edición en eBook (Pdf): 2014
Impreso en España. Printed in Spain

Queda prohibida, salvo excepción prevista en la ley, cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación públi-
ca y transformación de esta obra sin contar con autorización de los titulares de la propiedad intelectual. La infracción de
los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (arts. 270 y sgts. Código Penal).
El Centro Español de Derechos Reprográficos (www.cedro.org) vela por el respeto de los citados derechos.
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN ........................................................................................... 11

Parte I. INTERACTUAR CON LOS NIÑOS ESTANDO


SIEMPRE AHÍ CUANDO NOS NECESITAN

1. Apoyar el bienestar emocional de los niños.................................. 17


Tener y transmitir sentimientos de valoración. Las alabanzas y
los elogios.

2. Ayudar a los niños a entender por qué hacemos las cosas que
hacemos .................................................................................................. 23
Auto-regular las emociones. La reacción al estrés. Relación entre
pensamientos, sentimientos y conductas.

3. Animar a los niños para que inventen soluciones imaginativas 31


¿Qué son las imágenes? En qué consiste el “trabajo imagina-
tivo”. Directrices para realizar el “trabajo imaginativo”.

Parte II. HABILIDADES BÁSICAS PARA LA VIDA

4. Actividades para conocerse mejor .................................................... 41


Auto-retratos/¿Así es como me ves?/Soy yo/Todos somos
diferentes/¿Tenemos algo en común tú y yo?/Mi vitrina/Cosas
que me gustaría lograr/Cuéntame historias de mi vida.

5. Actividades para desarrollar la imaginación ................................. 49


¿Qué son las imágenes?/Piensa en un pastel de chocolate/Los
gatos parlanchines/Si yo fuera un animal/Sentirme bien siendo
yo mismo.

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6. Actividades para reconocer y entender nuestros sentimientos . 55
¿Cuántos sentimientos?/Muéstrame cómo te sientes/Cómo me
siento/Como si los sentimientos fueran colores/Pendiendo de
un hilo/Caretas de emociones/Expresar lo contrario de lo que
sentimos/El juego del paracaídas “olas en el mar”/¿Cómo ex-
presar los sentimientos más profundos?/Imagínate.

Parte III. CÓMO SUPERAR LOS CAMBIOS

7. Actividades para entender y superar los cambios ........................ 65


Todo cambia/Juego de palabras/¿Qué es un cambio?/Habi-
lidades para manejar el cambio/Un dibujo rápido/Grande y
pequeño/Experimentos/Seguridad ante el cambio/Ayuda al
mago y al gato Grimes a resolver el enigma/Imaginemos que
nos sentimos seguros.

8. Actividades para prepararse ante un cambio ................................ 73


Implícate en el cambio/¡Prepárate para sumergirte!/Preparo
mi maleta antes de emprender un viaje/Imagínate cambiando
algo/Pequeños pasos para recorrer el camino/Explorar. Tran-
quilizar. Reconocer. Celebrar.

9. Vivir bien los cambios que se producen en la vida..................... 79


Las seis “R”/“Chequead” a menudo y sed creativos/Hacer
amigos/Dar a cada cosa su importancia/Establece respuestas
modelo y busca ayuda.

Parte IV. CÓMO SOBRELLEVAR EL ESTRÉS

10. ¿Qué es el estrés? .................................................................................. 85


Te presento al cerebro/¡Fuera estrés! Aunque, algo de estrés
puede ser bueno/Mis sentimientos/Diferentes maneras de pen-
sar/Sentirse tenso y sentirse relajado/El muñeco de nieve.

11. Ejercicios de relajación y para liberar tensión ............................... 93


Respiración relajada/Construir una estación de “reabasteci-
miento”/Humor/Pasar una sonrisa/El STOP de la risa tonta/
El dibujo musical/Juguetear con los dedos/Cuando quiero cal-
marme/Relajación por zonas del cuerpo/Quédate tranquilo/
Cuidarme todos los días.

8 © narcea, s. a. de ediciones
Parte V. CÓMO SUPERAR LA ANSIEDAD

12. Pensar, sentir, actuar ............................................................................. 105


Mezclar todo/Pensamientos basura/Esto sucede porque.../
Atrapando mis sentimientos/Buenas y malas noticias/Una ciu-
dad muy preocupada.

13. Qué podemos hacer con las preocupaciones .................................. 109


Una preocupación compartida/La “Caja de las preocupacio-
nes”/El árbol “Abrázame”/El “Equipo de las preocupaciones”/
Un problema reducido a la mitad/El libro mágico de la sabidu-
ría/Aprender a controlar las preocupaciones/Haz planes intere-
santes/Relajarse.

Parte VI. PARA SEGUIR ADELANTE

14. Establecer nuevos objetivos y celebrar los objetivos logrados ... 121
Nave espacial hacia las estrellas/Mi yo futuro/Mi cofre de los te-
soros/Puedo cambiar mis sentimientos/Símbolos para mis éxitos.

BIBLIOGRAFÍA .............................................................................................. 125

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Introducción

Los adultos no debemos olvidar que nuestras interacciones con los niños
deberían ser siempre conscientes, constructivas y basadas en el conocimiento
que tenemos de ellos como individuos únicos. Sólo escuchando lo que los
niños nos dicen y caminando a su lado durante su viaje de autoconocimiento
es como podremos aprender más acerca de su visión del mundo y de ellos
mismos. Sólo así podremos apoyar de modo efectivo su bienestar emocional.
Pero para saber actuar de un modo conveniente con los niños es preciso que
antes seamos capaces de actuar de la misma forma con nosotros mismos, con
nuestros propios pensamientos, sentimientos y conductas. Esto incluye recono-
cer que nuestras actitudes y nuestras palabras pueden tener un profundo efec-
to en cómo ellos se sienten y se comportan.
Seguro que, por ejemplo, cualquiera de nosotros ha experimentado un
estrés no deseado en algún momento de su vida, y seguro que todos nosotros
tenemos nuestra propia forma de manejarlo; algunas veces con éxito, y otras
veces no tan satisfactoriamente, quizás tendiendo a métodos que incluso agra-
van, más que alivian, nuestros niveles de estrés. Sin duda, estaremos en una
mejor posición para ayudar a los niños si también somos conscientes de nues-
tras propias fuerzas, de las ansiedades y de los factores que nos ponen nervio-
sos; y, naturalmente, de las maneras que tenemos de sobrellevarlos.
Ayudando a los niños a superar el estrés y la ansiedad proporciona actividades
prácticas, juegos y estrategias diversas para aquellos niños y niñas que estén
experimentando diferentes niveles de estrés, que tengan dificultades para
sobrellevar los cambios en su vida o que sean propensos a ansiedades leves o
moderadas.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 11


Estructura del libro
El libro sigue una secuencia lógica en su exposición. Incorpora una selec-
ción de enfoques que pueden llegar a ser muy efectivos para apoyar la salud
emocional y el bienestar, tanto de los adultos como de los niños*. Intenta, espe-
cialmente, ayudarles a que utilicen su imaginación a la hora de resolver proble-
mas y ganar confianza en sí mismos.
La primera parte presenta los elementos clave que deberemos tener en
cuenta para lograr una relación efectiva de apoyo a los niños. Plantea las acti-
vidades en el contexto de los últimos descubrimientos sobre el desarrollo del
cerebro, y en cómo nuestros pensamientos afectan a nuestra conducta. La
segunda parte ofrece una serie de actividades que sientan los cimientos para
las tres siguientes en las que se trata el Cambio, el Estrés y la Ansiedad. Consti-
tuye un punto importante para iniciar el trabajo con todos los niños, sin impor-
tar el tipo de dificultad que estén atravesando.
Naturalmente existe un cierto solapamiento en las ideas de las partes tres,
cuatro y cinco: “Cómo superar los cambios”, “Cómo superar el estrés” y
“Cómo superar la ansiedad”, ya que los cambios pueden ser por sí mismos una
fuente de estrés, especialmente aquellos para los que no estamos preparados; e
igualmente el estrés y la incertidumbre también puede conducir a la ansiedad.
Por ello es recomendable seleccionar las actividades más apropiadas y que
mejor se adecuen a las necesidades de cada persona.
Finalmente, el sexto apartado sugiere estrategias para reconocer las necesi-
dades, celebrar los logros y mantener los progresos que se hayan conquistado.
Es importante recordar que, si estamos preocupados porque vemos en el
niño unos persistentes niveles de ansiedad, siempre es mejor buscar apoyo en
la escuela, en el médico o en el especialista. Este libro no intenta ser un sustitu-
to de la ayuda profesional que puede necesitarse cuando un niño está experi-
mentando dificultades reconocidas clínicamente, como fobia escolar crónica,
ansiedad social severa o depresión infantil. Tampoco es el objetivo de este libro
estudiar específicamente los cambios provocados por un duelo, a pesar de que
muchas de las actividades son apropiadas para usar con niños que estén sobre-
llevando una pérdida.
En la vida solemos actuar siempre lo mejor que podemos, de acuerdo a los
conocimientos que tenemos a nuestra disposición en ese momento. Algunas veces
lo que parece funcionar con un amigo y con sus hijos puede que no funcione con
nosotros. O lo que funciona bien con nuestro hijo o nuestro alumno no tiene por
qué cuadrar con lo que nos recomiende otra persona. En este sentido, las ideas
que proporciona el libro son sugerencias de posibles estrategias para sobrellevar
estos problemas. También pueden ser vehículo para un entendimiento más pro-
fundo de los intentos incipientes de nuestros hijos y alumnos de lidiar con la
vida.

* A lo largo de este libro se ha optado por el uso genérico del masculino, con objeto de facilitar
la lectura y sin ánimo alguno de exclusión.

12 INTRODUCCIÓN © narcea, s. a. de ediciones


A medida que vayamos seleccionando, escogiendo y puliendo las ideas, convie-
ne recordar y reconocer nuestras habilidades como padres, educadores, cuidadores
o profesores, y recopilar todas aquellas estrategias que hemos usado con éxito.
Y, en todo caso, no olvidar nunca todo el apoyo, amor y comprensión que
siempre hemos dado y debemos dar a nuestros hijos y a nuestros alumnos.

Una sugerencia muy importante


Antes de empezar a trabajar con las actividades que ofrece este libro, con-
vendrá dedicar algún tiempo a preguntarnos a nosotros mismos sobre algunas
importantes cuestiones que enumeramos a continuación.
No existen respuestas correctas o incorrectas; pero reflexionando sobre estas
cuestiones podremos saber cuál puede ser un buen punto de partida para apo-
yar a los niños y, a la vez, serán ocasión para controlar nuestros propios pro-
gresos en estos temas.
• ¿Qué espero para mi hijo o para mis alumnos? ¿Qué es lo que más me
gustaría que aprendieran utilizando las estrategias de este libro?
• ¿Qué espero para mí? ¿Qué es lo que me gustaría conseguir leyendo este
libro?
• ¿Qué habilidades tengo como padre, como educador, como profesor, para
apoyar a mis hijos o a mis alumnos?
• ¿Qué habilidades tengo en otras áreas de mi vida a las que pueda recurrir
para ayudarles en situaciones difíciles?
• En una escala del 1 al 10, donde 1 es casi ningún problema, ¿cuánto pro-
blema creo que tiene mi hijo o mi alumno a la hora de sobrellevar los
cambios, el estrés o la ansiedad? ¿Creo que puede superarlo?
• ¿Cómo sobrellevaría yo los cambios, el estrés y la ansiedad en mi propia
vida? ¿Puedo ver patrones similares en cómo los sobrelleva mi hijo o mi
alumno?
• ¿En qué medida siento que controlo mis propias emociones? ¿En qué
medida creo que él controla sus propias emociones?
• ¿Creo que su ansiedad es angustiante o insoportable?
• ¿Cuál veo que es mi rol principal como padre, educador, profesor, acom-
pañante, persona de apoyo, establecedor de reglas, protector, animador,
amigo, rescatador?
• ¿Cómo reflejo estos roles en la manera de interactuar con los niños? Por
ejemplo, ¿les digo qué pueden hacer cuando tienen dificultades? ¿Tiendo
a apurarme y “rescatarles” cuando están ansiosos?
• ¿Consigo tiempo suficiente para mí, para cuidarme? ¿Qué tengo que
hacer para estar seguro de que esto está ocurriendo?
• ¿Qué hechos o qué personas han tenido influencia en mi vida estimulán-
dome a lograr lo mejor de mí mismo?

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 13


PARTE I

Interactuar con
los niños estando
siempre ahí cuando
nos necesitan
1. Apoyar el bienestar emocional
de los niños
He trabajado durante casi 30 años como logopeda y conferenciante en estu-
dios de salud y de comunicación humana, he asistido a numerosos cursos y
talleres, y he acumulado una gran cantidad de libros de psicología y de desarro-
llo personal, pero no todos me han sido útiles. Sin duda, lo que más ha influen-
ciado mi terapia y mis enseñanzas no han sido los libros de “cómo hacer” que se
alinean en la pared de mi estudio, sino los escritos y las enseñanzas de las perso-
nas que entendieron que era más importante el “cómo ser” que el “cómo hacer”.
Carl Rogers, el creador de la terapia “centrada en la persona”, creía que
cada ser humano tiene una tendencia natural a esforzarse en desarrollar todo
su potencial en la vida, y que hay algunas condiciones que podían fomentar-
lo; son las llamadas “condiciones básicas”, válidas para toda relación huma-
na. Creía que si mantenía una relación congruente (transparente, en la que se
mostraran los verdaderos sentimientos), una estima positiva e incondicional
(valoración y aceptación de una persona individualmente considerada) y
empatía (habilidad sensitiva para ver el mundo y a uno mismo tal y como él
los ve), entonces, en esa relación, la otra persona sería más autónoma, segura
y capaz de sobrellevar más fácilmente los problemas en su vida.
Muchos de nosotros reconocemos la importancia de estas condiciones bási-
cas en nuestras propias relaciones, pero a menudo, por el ajetreo de la vida
diaria, se nos olvida enseñárselas a nuestros hijos o alumnos.
Hay dos estrategias que les pueden ayudar a que sean más autónomos y
reconozcan su propios méritos. La primera supone demostrarles que entende-
mos, valoramos y respetamos sus sentimientos. La segunda supone proporcio-
narles alabanzas verdaderas, realistas y específicas, que reflejen nuestro con-
vencimiento de que sus capacidades son únicas.

TENER Y TRANSMITIR SENTIMIENTOS DE VALORACIÓN


Seguro que nos resultan familiares las siguientes preocupaciones que escu-
chamos frecuentemente entre nuestros amigos o nuestros colegas:
✓ “Me tiro de los pelos. Beatriz llora todas las noches diciendo que no quie-
re ir al colegio, pero sé que los profesores son encantadores y que ella
tiene buenos amigos. No alcanzo a entender qué le pasa”.
✓ “Luis se preocupa siempre por todo! El más pequeño cambio en su rutina
le molesta. Con sus preocupaciones incluso consigue ponerse enfermo
algunas veces”.
✓ “Juan tiene un concierto escolar el próximo trimestre y ya empieza a
ponerse nervioso. Le dije que no se preocupara -es un gran batería- pero
se pone nervioso con cualquier cosa antes de que suceda”.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 17


✓ “Rafa es muy joven para tener tantos dolores de cabeza. El doctor dice
que está relacionado con el estrés. Intentamos todo para relajarle y que
piense más positivamente acerca de sí mismo, pero él piensa que no es
bueno en nada”.
✓ “Nos han trasladado a un sitio nuevo. Los niños justo acababan de adap-
tarse a la escuela y estoy preocupado por si otro traslado afectará a su
rendimiento escolar”.
✓ “Cuando su mejor amigo se mudó, se mostró retraído durante meses, y
ahora se está relacionando con chicos que son problemáticos, pero no sé
cómo hacerle ver que esas compañías no son buenas para él”.
La vida de un niño está inevitablemente llena de cambios y de incertidum-
bres. Algunos de estos cambios traen excitación o alivio, quizás la oportuni-
dad de dejar atrás situaciones no deseadas y avanzar hacia nuevas decisio-
nes. Otros ocasionan tristeza, enfado o frustración, o incluso una mezcla
confusa de estos sentimientos. Y mientras algunos niños sobrellevan estupen-
damente estos cambios, para otros puede ser una experiencia difícil y muy
estresante.
Los niños necesitan sentirse cómodos con una amplia gama de emociones y
tienen que ser capaces de recuperarse emocionalmente, y entender qué causa
sus diferentes sentimientos. Sin embargo, por muchas razones, ésta es una
tarea difícil de desarrollar, e incluso en la edad adulta se continúa batallando
con ello. En el siguiente capítulo se explorará la “ciencia” de las emociones, si
bien hay más factores a considerar.
La forma en que los niños experimentan y expresan sus emociones está
parcialmente determinada por su nivel de desarrollo y reforzada en parte por
las reacciones de quienes les rodean, de la familia, de las influencias culturales
y de experiencias pasadas. Por ejemplo, puede ser que los niños no suelan oír
hablar a los adultos de cómo se sienten. O puede que los adultos les hayan
dado inconscientemente mensajes de que algunos sentimientos no son acepta-
bles (no hay que enfadarse, no hay que molestarse, no hay que llorar). Esto
puede causarles confusión:
¿Es correcto sentirse triste cuando alguien muere o se traslada de domici-
lio, pero no cuando el niño ha roto o perdido algo? ¿Por qué lloro cuando
siento enfado o frustración? ¿Quizás es equivocado sentirse así? ¡No sé lo que
estoy sintiendo!

Ayudar a los niños a conocer y tratar sus emociones


El libro incluye algunas actividades en la parte II: “Habilidades básicas para
la vida”, que ayudarán a los niños a explorar y entender sus sentimientos. Pro-
ponemos también una técnica muy simple de tres pasos que puede usarse como
un punto de inicio para ayudar a los niños a reconocer y tratar sus emociones. Una
vez que la intensidad inicial de la emoción haya remitido, hay que sentarse
tranquilamente con el niño e intentar lo siguiente:

18 PARTE I. INTERACTUAR CON LOS NIÑOS © narcea, s. a. de ediciones


• Paso 1: Que diga lo que vio, oyó y sintió. (“Cuando gritaste y empujaste a
Quique parecías muy enfadado. Quique se cayó al suelo y se
molestó”).
• Paso 2: Hacer una hipótesis acerca de los sentimientos. (“Es realmente
duro cuando pasas mucho tiempo haciendo algo y alguien te lo
estropea. Apuesto a que te sentiste muy frustrado”).
• Paso 3: Separar el sentimiento de la acción. (“Está bien sentirse frustrado.
Pero no está bien empujar a tu compañero como lo hiciste”).
En este ejemplo, la idea de “frustración” se ofrece como una alternativa a
una explosión de enfado, dando al niño la oportunidad de ampliar su conoci-
miento de los distintos niveles de emoción. El “seguimiento” de esto sería
ayudarle a averiguar cómo hacer las cosas de forma diferente, alentándolo a
encontrar una nueva forma de tratar sus sentimientos, y ayudándole a pensar
una solución práctica para la situación que desencadene el sentimiento. Por
ejemplo: “¿Dónde podrías dejar esto para que Tom no lo alcance?”.
Si valoras continuamente los sentimientos del niño de esta forma, logrará
desarrollar sus habilidades para entender y regular sus emociones.

LAS ALABANZAS Y LOS ELOGIOS


Las alabanzas y las demostraciones de entusiasmo por las habilidades de un
niño, la perseverancia y el sentido de la diversión pueden ser una excelente
motivación para su desarrollo y la superación de los cambios continuos; pero
los niños son muy buenos en detectar alabanzas que no son auténticas, y rápi-
damente las rechazarán si no cuadran con cómo se consideran a ellos mismos.
De la misma forma, una alabanza injustificada puede originar que el niño
tenga una baja autoestima si intenta hacer cosas para las que no está aún prepara-
do, o si le conduce a tener unas altas y poco realistas expectativas de lo que puede
conseguir. Incluso si se les ofrece unas alabanzas sinceras, los adultos tienen una
tendencia desafortunada a añadir matizaciones de cualquier tipo. Por ejemplo:
• “Qué dibujo más bonito...., pero has olvidado pintar los ojos”
• “Qué bien que compartas...., si lo hubieras hecho igual esta mañana no te
hubieras peleado”
• “Gracias por ayudar...., ¿por qué no lo puedes hacer siempre sin enfadarte?”
• “Me he dado cuenta de que has ayudado a tu compañero cuando estaba
molesto..., normalmente te enfadas con él, ¿verdad?”
De la misma forma, también es fácil caer en alabanzas que indiquen un
logro menor por parte de otros. Un premio al trabajador más rápido o al que
mejor escucha, por ejemplo, sugiere que hay otros que no son tan buenos en
eso y deja poco margen para mejorar. Por ejemplo: “si siempre soy el mejor, no
necesito hacer nada más”.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 19


Algunas ideas muy útiles
Aquí sugerimos algunas ideas muy útiles para trabajar con los niños las
alabanzas y los elogios:
• Lo más efectivo es que los elogios sean concretos y descriptivos. “Me gusta cómo
escuchaste cuando José te explicó las reglas del juego”; “Me di cuenta
de cómo ayudaste cuando Samuel se molestó, ¡eso funcionó porque se
calmó enseguida!”; “Tu problema con la pintura me hace ver cómo se
debe sentir uno cuando está preocupado todo el tiempo, esto es lo que
yo llamo ser considerado”; “Hoy hiciste muy bien en darte cuenta de
que estabas preocupado y mantenerte controlado”.
• Comprender que tenga dificultades en el reconocimiento de los sentimientos. “Pare-
ce que fue muy duro para ti esperar tu turno para hablar en el debate,
¡tenías muchas grandes ideas para compartir! Te ha debido de resultar
muy frustrante”.
• Animar a los niños a decir alabanzas descriptivas a otros. “¿Qué es lo que más
te gustó de la manera en que John afrontó la situación?”
• Animar a los niños a alabarse a sí mismos de forma descriptiva. “Hoy realmen-
te me preocupé mucho” o “hablé en el recreo con alguien nuevo y fue
difícil, pero después me sentí bien”.
• Expresar la admiración también puede ayudar a que un niño se autoevalúe de una
forma maravillosamente productiva. “¡Eso es fantástico! ¿Cómo fuiste
capaz de hacerlo?”, “No tenía ni idea de que supieras tanto acerca de
los planetas, ¿te costó mucho aprenderlo?”; “Luis dijo que siempre te
acuerdas de los cumpleaños de todos, ¡eso es impresionante! ¿Cómo lo
consigues?”
• Dar señales no verbales de aprobación y ánimo. Los pulgares arriba, un guiño
o una sonrisa desde un extremo de la clase puede ayudar a un niño que
está ansioso. De esta forma se puede mostrar que se está preocupado
por él sin necesidad de acudir corriendo en su rescate.
• Animar a los niños a que piensen en qué sucede cuando encuentran obstáculos
en sus rutinas diarias o en algunas actividades; en qué estrategias les
están funcionando bien y, en particular, en qué momentos de dificultad
han superado dichos obstáculos con éxito.
• Utilizar reglas mnemotécnicas, si es necesario, para ayudar a recordar ideas
que al niño se le hayan ocurrido durante las actividades de este libro.
Comentarlo después con él para demostrarle que se ha tenido en cuen-
ta su opinión.
• Una forma muy clara de demostrar que se valora a los niños como individuos
únicos puede realizarse de la manera más simple: decirle a un niño
que disfrutamos de su compañía, o que nos encanta hablar con él,
enfatizando el hecho del efecto positivo que tiene en nosotros, sola-

20 PARTE I. INTERACTUAR CON LOS NIÑOS © narcea, s. a. de ediciones


mente por ser quién es, y no por lo que hace o por lo que no dice o no
hace.
• Recordar que es importante “no etiquetar”, ni siquiera mentalmente. Por ejem-
plo, en lugar de calificar a un niño como “tímido”, hay que intentar ser
más específico: “Ahora se muestra un poco inseguro cuando conoce a
alguien nuevo. Le cuesta un poco adquirir confianza para hablar con
alguien que no conoce. Le vendría bien practicar algunas frases que
pudiera decir para romper el hielo”.
• Aunque a algunos niños les es difícil reconocer sus habilidades normales, sus
logros y talentos, siempre hay que hacerlo antes de pasar a fijar sus metas y
objetivos futuros. Es importante continuar reconociéndolo a lo largo de
los capítulos de este libro. Los niños generalmente tienen poco tiempo
en sus vidas para celebrar dónde están, antes de avanzar hacia el
siguiente desafío, el siguiente objetivo de aprendizaje o el siguiente
logro físico, aunque les estemos diciendo: “ sí, bien hecho, pero todavía
no es lo suficientemente bueno!”

Christine Durham (2006), en su libro Chasing Ideas, describe una forma muy
útil de animar a niños mayores. Sugiere el uso de acrónimos y abreviaturas. Se
puede hacer un juego, por ejemplo tomando acrónimos o frases que digáis siem-
pre, y utilizarlos para que los niños hagan mensajes secretos acerca de su conduc-
ta y de sus pensamientos. Por ejemplo, GT (Gran Trabajo) o MBI (Muy Buena
Idea). Utilizar estas abreviaturas con los pulgares en alto puede convertirse en
algo divertido y con mucho significado.
En resumen, apoyar a los niños en sus momentos de cambio y de estrés
supone enseñarles que les queremos, valoramos y respetamos por lo que son,
no por lo que pueden hacer. Supone evaluar sus emociones, diciéndoles que,
por ejemplo, es normal sentirse enfadado, triste o confuso por los cambios que
están sucediendo en sus vidas. Supone cultivar sus habilidades con elogios
realistas y abrazos incondicionales. Supone, por último, celebrar sus capacida-
des naturales para ser creativos e imaginativos.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 21


2. Ayudar a los niños a entender
por qué hacemos las cosas
que hacemos

“Sandra tiene 10 años. Su padre tiene un nuevo trabajo en otra parte del país
y lleva 8 meses viajando a casa los fines de semana. La familia está preparando
su mudanza para poder pasar más tiempo juntos. Los padres de Sandra siempre
le han hablado de la mudanza en términos muy positivos, y han optado por apro-
vechar las vacaciones de verano para cambiar de colegio a la niña.
A pesar del apoyo y la actitud positiva de sus padres, Sandra muestra signos de una
ansiedad cada vez mayor. Los obstáculos más pequeños le parecen grandes problemas.
No duerme bien y a menudo se despierta con pesadillas dos o tres veces cada noche.
Parece cansada y apática en la escuela, y ha vuelto a algunas conductas de su
niñez, como querer tener una luz encendida en su dormitorio toda la noche.
Insiste en telefonear a su padre al trabajo todos los días, y tiene miedo de que
pueda tener un accidente en su vuelta a casa en los fines de semana.
Está preocupada por si su madre se olvida de recogerla del colegio, por si su
hermano pequeño se pierde en una tienda e incluso porque no tendrá su equipo
para el nuevo colegio y porque no sabe si hará nuevos amigos. Su lista de pre-
ocupaciones crece día a día”.

Sandra puede estar muy sensible a los cambios y próxima a la ansiedad, su


sistema fisiológico está preprogramado para estar en un alto estado de alerta
cuando está estresada, constantemente buscando situaciones que puedan ser
preocupantes o peligrosas. Este estado de hiper alerta es agotador, tanto física
como mentalmente, y cualquiera en su situación estaría deseando restablecer
un sentido de normalidad y control en su vida. Por desgracia, la forma que
escogemos de hacer esto, ya sea consciente o inconscientemente, puede ser en
detrimento de nuestro bienestar emocional.
Los recientes descubrimientos en el campo de las neurociencias nos han
permitido analizar las conexiones entre el desarrollo fisiológico, las experien-
cias más tempranas y qué pasa cuando tenemos estrés. Esto nos es útil para
encontrar los mejores mecanismos para ayudar a los niños a sobrellevarlo
según crecen y cambian, y también para que desarrollen estrategias apropiadas
y adaptables para cualquier momento de su vida.
En el contexto de este libro, las áreas más importantes, que desarrollamos a
continuación, son: la regulación de las emociones, la reacción al estrés y la relación
entre pensamientos, sentimientos y conductas.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 23


AUTO-REGULAR LAS EMOCIONES
Una de las primeras tareas de inteligencia emocional que tiene que desarro-
llar un niño es el establecimiento de un sistema efectivo de regulación de sus
emociones: la habilidad para auto-regularse y auto-calmarse, de forma que no
esté constantemente agobiado con la gestión de sus emociones.

Cómo funciona nuestro cerebro


Hay dos áreas importantes en el cerebro para el desarrollo de esta capaci-
dad de auto-regulación: la amígdala y el córtex pre-frontal.
La amígdala es una pequeña área almendrada de estructuras interconecta-
das, situada dentro del lóbulo temporal, a ambos lados del cerebro. Está rela-
cionada con cómo experimentamos las emociones y es responsable de detectar
amenazas e iniciar la respuesta de estrés, (lucha, huida o parálisis) enviando
información al hipotálamo (que se encarga de regular varios sistemas dentro
del cuerpo, incluida la liberación de la hormona de la tensión). Es la causante
de las emociones asociadas a una percepción de amenaza, por ejemplo, cuando
una persona u objeto se asocian con un suceso traumático, la amígdala produ-
cirá una respuesta neuronal tan fuerte, que un futuro encuentro con esa misma
persona u objeto disparará una respuesta de tensión, sin importar si hay una
amenaza real o no ( Nunn, 2008).
La respuesta más rápida y primitiva de la amígdala a una amenaza, está, sin
embargo, vigilada también por otras áreas del cerebro, como el córtex pre-
frontal , que se ocupa de los sentimientos y las interacciones sociales.
El córtex pre-frontal, como su nombre indica, constituye la parte delantera
del lóbulo frontal, y su activación depende del humor que se tenga en un
momento concreto: el lado izquierdo se asocia con los estados positivos de
humor y el lado derecho con los estados negativos. Cuando el sistema está
trabajando bien, las reacciones impulsivas al percibir una amenaza pueden
inhibirse o regularse por un procedimiento de “razonamiento” llevado a su
más alto nivel, previniéndonos de ese modo para no agobiarnos por ansieda-
des o miedos infundados.
Sin un desarrollo correcto del córtex pre-frontal , los niños, no solamente
tendrán problemas con su auto-control, sino también con su capacidad para
conectar con otros niños. Ésta es la razón de por qué los niños más pequeños
no pueden controlar sus impulsos de patalear o tener una rabieta, porque su
córtex pre-frontal todavía no está desarrollado del todo.
Ésta área del cerebro es más vulnerable a las influencias externas durante su
desarrollo inicial, en los primeros cuatro años de vida. Estas influencias inclu-
yen la habilidad de los adultos para sintonizar con los sentimientos de los
niños y proporcionarles el confort y el tacto que pueda ayudarles a que su sis-
tema de regulación emocional se desarrolle y funcione con efectividad.
Las investigaciones demuestran que la inhibición de este proceso natural
puede tener consecuencias a largo plazo. Por ejemplo, los niños de 4 años que

24 PARTE I. INTERACTUAR CON LOS NIÑOS © narcea, s. a. de ediciones


han crecido en un entorno con mucho estrés tienen un córtex pre-frontal más
pequeño que los que han tenido un entorno más educativo. Estos niños mues-
tran claros signos de falta de competencia social, falta de habilidad para con-
trolar el estrés y dificultad para ver las cosas desde el punto de vista de otro
niño.
Todos los niños, sin embargo, experimentan cierto estrés en sus vidas sin
que eso produzca efectos adversos; un estrés moderado es consustancial al
crecimiento, de ahí que sea útil para los educadores saber calibrar la respuesta
a un nivel normal.

LA REACCIÓN AL ESTRÉS
“Estrés” es una palabra con la que todos estamos familiarizados. En el len-
guaje diario se utiliza para indicar los efectos negativos de las presiones de la
vida: “me siento estresado”; “estoy tan estresado que no puedo pensar”; “mis
migrañas se están haciendo más frecuentes por culpa del estrés que tengo”.
Una cierta cantidad de estrés puede sernos útil porque es un estímulo para
actuar y nos motiva a lograr lo que queremos, y también es un elemento impor-
tante para el éxito en algunas áreas como la música, el baile y el deporte. Una
cantidad moderada de estrés puede también mejorar la memoria y el aprendi-
zaje, mientras que un estrés prolongado reducirá la capacidad de memoria y la
aptitud para aprender.
Manejarse con éxito en una situación que provoca nerviosismo pero que es
placentera, como por ejemplo aprender a nadar o escalar árboles, puede ser un
estímulo para la autoestima.
Cada niño será diferente en la cantidad de estrés que puede manejar con
éxito y en cómo perciba las situaciones estresantes. Así, lo que para un niño es
excitante y estimulante, para otro puede ser terrorífico. Por ello, entender el
estrés supone comprender a cada individuo en sus relaciones y en su entorno,
teniendo en cuenta también su carácter y sus aptitudes.

Factores más comunes desencadenantes de tensión


Para cualquier niño, uno de los factores más estresantes es la pérdida (o el
miedo a la pérdida) de su seguridad. El vínculo entre el apego de los niños con
los adultos y la capacidad que tienen para auto-rregularse ha sido el centro de
muchas investigaciones. El apego es la fuente más importante de la seguridad
de un niño, de su autoestima, su autocontrol y sus habilidades sociales.
“A través de sus relaciones íntimas, un bebé aprende cómo identificar sus
propios sentimientos y cómo verlos en otros niños. Si la bondad es tan saluda-
ble (…) el niño se sentirá amado y aceptado, y empezará a aprender el valor de
los sentimientos y la empatía. Al mismo tiempo, esta relación le ocasionará
inevitablemente cierta dosis de frustración, conflictos y vergüenza, que son
necesarios para completar su educación emocional” (Eliot 1999: 305-306).

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 25


Otra fuente de estrés, con frecuencia malinterpretada, se refiere a los desór-
denes en la comunicación. Mientras que la mayoría de niños parece que se
manejan bien con sus dificultades del lenguaje o en el habla, otros se sienten
más agobiados y frustrados por el malestar que les causa esta limitación.
Muchos de estos niños tienen dificultad para negociar con otros y para defen-
derse cuando han sido injustamente acusados o cuando sus logros y talentos
no son reconocidos. Los niños con dificultades severas en el lenguaje no suelen
tener el vocabulario necesario para etiquetar o describir sus emociones, ni el
lenguaje interno para ayudarse a sí mismos a regular sus emociones.
Estos niños, a menudo estresados hasta llegar al límite, pueden sentir que
tienen un control muy pequeño de sus vidas y de sus sentimientos agitados
que amenazan con estallar en situaciones impredecibles. Su frustración puede
conducirles a enfadarse consigo mismos o con los que no los entienden, con el
“sistema” que no les permite comunicarse efectivamente o con los que no tie-
nen tiempo para pararse y escucharles.
Otros factores normales de tensión incluyen:
• Presiones escolares, como exámenes o cambios.
• Presiones continuas para que consigan un alto nivel de comportamiento
y acatamiento de las normas.
• Acoso, burlas, dificultad en hacer amigos, discutir con amigos, sentirse
diferente a los demás.
• Discapacidades físicas o enfermedad.
• Una infraestimulación persistente, que les lleva al aburrimiento.

Nuestras respuestas y reacciones ante el estrés


Hay reacciones normales causadas por la respuesta “lucha/huida/paráli-
sis”, muy útiles contra el peligro y el miedo. He aquí algunas frecuentes:
• El hígado libera parte de sus reservas de glucosa para alimentar los mús-
culos, preparándolos para responder.
• El corazón late más rápido para enviar la sangre donde es más necesaria,
para preparar un esfuerzo muscular mayor. Esto puede ocasionar palpi-
taciones y a veces un incremento en la tensión arterial.
• Al acudir la sangre a otros lugares, la cara palidece y los movimientos del
estómago se paran o se ralentizan.
• Los intestinos tienden a ser menos activos y las glándulas salivares se
secan.
• La respiración se hace más rápida porque los pulmones deben coger más
oxígeno más rápido y eliminar dióxido de carbono.
• El sistema que se encarga de luchar contra las infecciones se vuelve menos
activo también, ésta es la razón por la que estamos más predispuestos a
coger enfermedades infecciosas tras períodos prolongados de estrés.

26 PARTE I. INTERACTUAR CON LOS NIÑOS © narcea, s. a. de ediciones


• Sudamos más intensamente para ayudar así a nuestro organismo a
enfriarse.
• Las pupilas se agrandan para obtener más luz e incrementar la sensibili-
dad a los estímulos externos.
• Se segrega adrenalina para mantener todas estas reacciones al estrés.
Si la reacción es completa y el “peligro” es tratado, entonces el cuerpo puede
relajarse otra vez. Pero por desgracia, esta respuesta se produce a menudo en
situaciones que no necesitan una respuesta física. Esto puede suceder cuando el
niño está preocupado por un examen, por una conversación potencialmente
difícil, por actuar en la función escolar o por llegar tarde a una excursión del
colegio. Lo que no es bueno es que una reacción negativa provoque una prolon-
gación de la respuesta al estrés. Si un niño se dice a sí mismo que no puede con
una situación su cuerpo continuará no estando preparado para la acción.

Los efectos del estrés


Cuando el estrés es excesivo o prolongado en el tiempo, incluso con niveles
bajos, se experimentará un crecimiento tóxico de las hormonas del estrés, como
el cortisol, liberado por las glándulas suprarrenales. El cortisol contribuye a
incrementar los niveles de glucosa en la sangre y a interrumpir que la proteína
y otras grasas provean de energía extra para la reacción de lucha/huida/pará-
lisis. Altos niveles de cortisol pueden afectar a nuestra capacidad de memoria
y apagar nuestro sistema inmunitario. Esto, unido a una caída en los niveles de
dopamina y serotonina (hormonas del bienestar) en el córtex pre-frontal, pue-
den provocar que nos sintamos “sobrepasados, miserables y temerosos, llenan-
do nuestros pensamientos, y percepciones con sentimientos de amenaza o
terror, como si cualquier cosa que pudiéramos hacer no estuviera a nuestro
alcance” (Sunderland 2006: 87). Entre los signos físicos de estrés se pueden
incluir los siguientes:
• Alteraciones en los patrones de sueño.
• Apatía.
• Accesos de llanto.
• Dificultades en la concentración o en el aprendizaje.
• Desgana para ir al colegio.
• Bajo rendimiento escolar.
• Hábitos persistentes, como carraspeos o morderse las uñas.
• Cambios en los patrones de alimentación (aumento o disminución de
la sensación de hambre).
• Dolores de cabeza o musculares.
• Dolores abdominales.
• Cambios en la conducta.
• Más sensibilidad a la ansiedad.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 27


Los efectos de un estrés continuado, a edades tempranas pueden tener con-
secuencias en el bienestar emocional a largo plazo, dificultando la regulación
de nuestras emociones en una edad más adulta. Esto puede generar una reac-
ción desproporcionada con factores de estrés de grado menor y estar física-
mente en tensión, constantemente en búsqueda de posibles peligros y proble-
mas, como le pasaba a Sandra, en la descripción que hemos hecho de su
situación personal, al principio del capítulo.

RELACIÓN ENTRE PENSAMIENTOS, SENTIMIENTOS Y CONDUCTAS


Los niños más maduros interpretan y regulan sus emociones de una manera
más razonada y lógica. Cuando experimenten una situación de excitación, como
la ansiedad, comprobarán lo que está pasando a su alrededor para hallar una
explicación y también recurrirán a experiencias pasadas y recuerdos emociona-
les. Incluso les puede ayudar el establecer conexiones inconscientes. De esta
manera, las experiencias incontrolables de ansiedad que tuvieron en el pasado
pueden intensificar su excitación fisiológica normal, lo que confirmaría su valo-
ración de la situación e intensificaría el cómo experimentan sus emociones.
Las imágenes también juegan un papel importante en este proceso. Si yo me
ordeno a mí mismo incrementar el ritmo cardíaco o la sudoración, no creo que
obtenga mucha respuesta. Pero si me imagino una situación aterradora de
forma suficientemente vívida, entonces mi cuerpo responderá como si estuvie-
ra sucediendo de verdad. De hecho, las imaginaciones pueden tener tanto
poder como la realidad o incluso más ( Tart 1988: 59).
La influencia de experiencias pasadas y la capacidad para calificar algunas
situaciones como potencialmente alarmantes o estresantes, unidas a fluctuacio-
nes en los niveles bioquímicos y a las interacciones entre el córtex pre-frontal y
la amígdala, conspiran para que consigamos regular nuestras emociones. Es
sorprendente cómo los niños buscan trucos para conseguirlo. Sin embargo,
todavía hay mucho que puede hacerse para ayudar.
El cerebro es extraordinario en su capacidad para adaptarse y responder a
nuevas influencias, particularmente durante la infancia más temprana y hay
muchas actividades infantiles que pueden ayudar a potenciar este proceso.

Cómo manejar los efectos del estrés


Las técnicas para sobrellevar las situaciones de estrés suelen ser tan especí-
ficas que pueden ir bien para un factor estresante pero no para otro. Las estra-
tegias están pensadas para tratar el problema de alguna manera (“no hay
necesidad de que me encuentre en esta situación”) o pueden suponer cambios
en la manera que pensamos acerca del problema (“esto es muy excitante”) o
aprender a tolerarlo y aceptarlo (“esto me pone nervioso pero puedo manejar
mis niveles de estrés”).
Existen también algunas maneras de manejar los efectos del estrés con éxito,
que se explican a continuación.

28 PARTE I. INTERACTUAR CON LOS NIÑOS © narcea, s. a. de ediciones


 Relajación
Los niños pueden aprender técnicas de relajación de una forma divertida,
para aliviar la tensión física y para relajarse física y emocionalmente, y así
sentirse bien con sus sentimientos y con ellos mismos.
Con una relajación efectiva se consigue descender el metabolismo y reducir
la presión arterial y el ritmo respiratorio. También produce sentimientos
subjetivos de calma y estabilidad emocional, por lo que es una habilidad
muy útil para que los niños la aprendan.
También es importante encontrar un método de relajación para el adulto. Lo
mejor es basarse en la experiencia. La propia respiración relajada y postura
cómoda del adulto contribuirá a conseguir un buen modelo para que el
niño lo siga y, por supuesto, producirá beneficios duraderos en su vida. La
relajación es una habilidad que puede ser aprendida y, como cualquier otra,
debe ser practicada regularmente si queremos que forme parte de nuestra
rutina diaria.

 Juego y relajación activa


Las actividades físicas que nos hacen disfrutar son también una buena
manera de aliviar los efectos de un crecimiento de los niveles químicos de
estrés y de liberar la química del bienestar en el cuerpo. Andar, montar en
bicicleta, practicar algún deporte o simplemente jugar en el exterior, pueden
ser buenas formas para desestresarnos. Por ejemplo, los juegos de volteretas
–suaves– y las carcajadas son conocidos por tener efectos anti-estrés, ya que
activan los centros cerebrales de regulación emocional y causan la libera-
ción de opiáceos naturales que inducen sentimientos de placer y bienestar
(Sunderland, 2006).

 Contacto físico positivo


Los niveles de hormonas como la oxitocina (conocida por facilitar las con-
tracciones en los partos) y la serotonina (la hormona del bienestar que ayuda
al relax) varían enormemente, dependiendo de cuánto contacto físico positi-
vo tengan los niños. La liberación de oxitocina se dispara por el contacto
físico positivo, como ser acunado por un padre o recibir un masaje, y contri-
buye a sentimientos de seguridad y confort. Se asocia con la regulación del
cortisol. Incorporar unas rutinas diarias de masaje en un niño puede incre-
mentar sus niveles de concentración, disminuir sus niveles de agitación y
agresión y ayudarle a aprender habilidades de empatía y tolerancia.

 Control de la respiración
La respiración es una actividad automática y mucha gente no piensa en ella
como algo consciente. Si observamos a un bebé o un niño cuando duerme,
veremos el patrón ideal de respiración; lenta, profunda y regular. El estóma-
go se eleva y cae fácil y suavemente. Sin embargo, los patrones de respira-

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 29


ción pueden cambiar, a veces por largos períodos de tiempo. Estos cambios
pueden ser ocasionados por problemas de salud, ocurrir como reacción a
momentos prolongados de estrés, o bien como resultado de emociones
suprimidas (“los niños grandes no lloran”). También puede haber cambios
temporales causados por situaciones puntuales de estrés, y como reflejo de
diferentes emociones. Por ejemplo, la ansiedad a menudo provoca una res-
piración rápida y superficial.
Una respiración calmada ayudará a los niños a ver que pueden tener un cierto
control sobre su cuerpo cuando se sientan nerviosos, y puede ayudarles a tratar
con emociones potencialmente desbordantes, como el miedo o el enfado.

 Utilizar la imaginación
La imaginación es una fuente interior muy valiosa que puede usarse para
fomentar los pensamientos creativos y positivos, para lograr una autoesti-
ma saludable a la vez que para adquirir la habilidad de interactuar con
otros con éxito. Una imaginación creativa puede proporcionar una rica
experiencia en el aprendizaje, que va más allá de la enseñanza de habilida-
des como una manera de sobrellevar las consecuencias del estrés, y abre la
posibilidad de un aprendizaje más profundo, el tipo de aprendizaje que
conduce a interacciones sociales inteligentes y promueve sentimientos de
realización personal y amor propio.
Existen numerosos estudios resaltando los efectos positivos de usar imágenes
para efectuar cambios en el cuerpo. La doctora Karen Olness (1993), profeso-
ra de Pediatría, Medicina Familiar y Salud Internacional en la Universidad de
Ohio, ha demostrado cómo los mensajes mediante imágenes pueden tener un
efecto en el tratamiento de las migrañas. Demostró cómo los niños que regu-
larmente practican un ejercicio de imaginación relajante tienen menos migra-
ñas que los niños que toman medicina convencional para el mismo fin. Tam-
bién ha usado las imágenes como una terapia complementaria para los niños
que tartamudean. Olness, que usa sistemas de reacción biológica para ense-
ñar a los niños cómo el pensamiento puede afectar a sus cuerpos, cree que
este sistema es beneficioso para cualquier niño desde los 6 o 7 años.
El juego creativo e imaginativo también ayuda a reducir los niveles quími-
cos de estrés y a que los niños puedan conducirse con éxito en situaciones
estresantes.
Al animar a los niños a escuchar sus pensamientos y sentimientos, y a notar
cómo su imaginación puede afectar a sus cuerpos, estamos enseñándoles a
valorarse a ellos mismos, y esto indudablemente afectará a la manera en
que interactúan con otros y a la manera en que se enfrenten en el futuro a
las situaciones. Usar la imaginación es un elemento importante en todas las
actividades que proponemos a lo largo de este libro.
El siguiente capítulo ofrece una breve explicación de trabajo con imágenes o lo
que llamamos “trabajo imaginativo”, y desarrolla la idea de ayudar a los niños
utilizando sus habilidades naturales para crear elecciones futuras positivas.

30 PARTE I. INTERACTUAR CON LOS NIÑOS © narcea, s. a. de ediciones


3. Animar a los niños
para que inventen soluciones
imaginativas

¿QUÉ SON LAS IMÁGENES?


Imaginémonos pelando y cortando una cebolla con un cuchillo afilado.
¿Vemos la cebolla? ¿Podemos olerla? ¿Podemos imaginar la textura de la piel y
las diferentes capas según la vamos cortando? ¿Imaginamos nuestros ojos llo-
rando? ¿Podemos escuchar el ruido del corte?
Del mismo modo, podemos preguntarnos sobre qué imágenes tenemos al
pensar en:
• Una cascada de agua cayendo por una montaña.
• El césped recién cortado.
• Al acariciar un gato.
• Cuando esperamos en una estación de tren llena de gente.
• Al acudir a una entrevista importante.
¿Cuál fue el sentido más fuerte: el tacto, la vista, el sonido, el olfato? ¿Fui-
mos conscientes de alguna emoción asociada a estas imágenes? Quizás experi-
mentamos una mezcla de muchas cosas, pero en grados diferentes. Fuera lo
que viéramos, sintieramos, oyeramos u olieramos, todo ello estaba, por supues-
to, en la imaginación, y la fuerza de cada una de las imágenes fue resultado, en
parte, de las experiencias previas y de recuerdos. Por ejemplo, alguien cuyas
mayores experiencias en estaciones de tren hayan sido de despedida a seres
amados, habrá tenido sentimientos muy distintos de energía conectados con
esas imágenes, comparado con otra persona para quien viajar sea un gran pla-
cer y tenga un sentimiento de excitación asociado con los viajes en tren. El
césped recién cortado puede evocar recuerdos de veranos placenteros o quizás
engendrar sentimientos de incomodidad asociados con alergias.
Incluso si dos personas visualizan la misma idea, la experimentarán de una
forma diferente; la imaginación de cada persona es única.
La percepción e interiorización de una multitud de diferentes imágenes
visuales, audibles, olfativas, de sentimiento y kinestésicas es una parte natural
de nuestras vidas. Las imágenes son nuestro medio más temprano de conferir
un sentido al mundo. Ellas forman la base de nuestro conocimiento de nosotros
mismos y de los otros, y de nuestro entorno, incluso antes de que nos pudiéra-
mos comunicar con palabras.
A lo largo de la vida construimos un banco de memoria de imágenes, que
reflejará nuestras interpretaciones únicas y exclusivas de nuestro entorno y de

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 31


nuestras experiencias e interacciones. Mientras que algunas de ellas pueden ser
fácilmente evocadas, hay un número incontable de ellas que pasan a nuestro
inconsciente, se almacenan en el “sótano”, y que informan nuestra vida diaria.
Algunas veces nos influyen tanto que pensamos que tenemos un pequeño
margen de elección en nuestros sentimientos, actitudes o acciones.
Por ejemplo, ¿nos hemos sentido alguna vez incómodos con alguien sin
ninguna razón aparente? Puede ser porque nos recuerde algún encuentro des-
agradable con otra persona, incluso aunque no seamos conscientes de ello.
Igualmente, podemos haber experimentado los efectos del inconsciente cuan-
do de repente nos hemos sentido enfadados o tristes por algo y hemos pensa-
do, “¿por qué he llegado a este punto?”.
O nos decimos, “¡no es propio de mí enfadarme así!”. Por supuesto, los
sentimientos agradables pueden ser evocados por asociaciones inconscientes:
un sonido, un aroma, o quizás la vista de un objeto, puede disparar un senti-
miento de alegría o satisfacción, por su conexión con sucesos pasados.
Hay también imágenes y acontecimientos en nuestras vidas que entran subli-
minalmente en nuestro inconsciente. Al principio no nos damos cuenta de ellas,
están almacenados como recuerdos y la mente consciente puede acudir a ellas en
momentos de perspicacia o después de un período de profunda reflexión.
Todos hemos experimentado esas “ideas creativas”, aunque no hayamos sido
conscientes de usar ninguna técnica específica para acceder a ellas. Cuando un
problema parece insalvable, apartarnos de él conscientemente y hacer alguna
otra actividad, dar un paseo, quizás, puede darnos resultado y que, de repente,
la solución mágica nos venga a la cabeza. Quizás hemos tenido la experiencia
de resolver un problema durante el sueño o en un momento de meditación.
Podemos haber encontrado flashes de inspiración mientras practicábamos téc-
nicas de relajación. Cuánto más relajados estemos al tiempo en cuerpo y mente,
más probable es que esto suceda.

EN QUÉ CONSISTE EL "TRABAJO IMAGINATIVO"


El uso constructivo del proceso imaginativo es una parte vital en el desarro-
llo del niño. Sin embargo, a medida que crecemos y avanzamos hacia la madu-
rez, la mayoría de nosotros empieza a perder el contacto con esta habilidad.
Relegamos la imaginación a épocas pasadas y desanimamos a los niños con
comentarios como “no seas tonto, es sólo tu imaginación”. Parece que para la
mayor parte de nosotros la imaginación es un sinónimo de cosas “diferentes”
a la realidad de la vida, pero que están muy lejos de convertirse en realidad.
Esta creencia se refleja en alguna de las siguientes definiciones de ”imagi-
nación”, dadas por un grupo de adolescentes:
✓ “Dibujos, historias y sueños que formas en tu cabeza”.
✓ “Algo que piensa que las cosas vayan como te gustaría, no como son”.
✓ “La parte de ti que consigue todo lo que quieres”.
✓ “Donde sucede todo lo mejor para ti”.

32 PARTE I. INTERACTUAR CON LOS NIÑOS © narcea, s. a. de ediciones


✓ “Un lugar donde no suceden cosas malas”.
✓ “Un lugar dentro de ti donde guardas todos tus sueños”.
Todavía hay tiempo para rectificar esta situación, ya que disponemos de las
herramientas necesarias para ayudar a los más jóvenes a hacer realidad alguno
de sus sueños. Usando el poder de la imaginación de una forma positiva, los
niños pueden empezar a cambiar su futuro personal y promover su propio
desarrollo hacia la confianza y el bienestar emocional.
El término “trabajo imaginativo” fue creado por la doctora Dina Glouberman.
Este trabajo es interactivo (implica el contacto con las imágenes, bien interna-
mente o a través de un “facilitador”) y orgánico, pues permite su aplicación
creativa en diferentes áreas de desarrollo personal y profesional. Interactuar
con nuestras imágenes puede guiarnos a descubrir cosas de nosotros mismos
y de la manera en que vemos el mundo de forma más profunda de lo que
somos conscientes.
La idea de interactuar con imágenes personales no es nueva, por supuesto.
El proceso es antiguo y ya jugó un papel importante en culturas antiguas y en
sus técnicas de curación. Ya en el siglo XIX, Carl Jung desarrolló la idea de
“imaginación activa” y animó a sus pacientes a usarla como una herramienta
de auto-ayuda. La imaginación activa parte de la premisa de que el inconscien-
te tiene su propia sabiduría y, si una persona está participando activamente en
el proceso, permite a su imaginación aflorar donde quiere y trabajar con las
imágenes que salgan, cualesquiera que éstas sean.
James Hillman (1990) nos recuerda que las imágenes no requieren interpre-
tación. Hillman sugiere que la imagen en sí misma es más importante, global y
compleja que lo que tenemos que decir acerca de ella. En otras palabras, las
imágenes demandan respeto, no análisis. Es importante recordar esto cuando
se ayude a los niños a usar su imaginación. Podemos animarles a hablar de las
imágenes y con las imágenes, pero debemos resistir la tentación de sugerirles
nuestras propias interpretaciones de lo que significan.
Las imágenes generalmente son muy personales para cada individuo.
Deben ser vistas en el contexto de dónde, cuándo y cómo fueron creadas, y
siempre bajo el punto de vista de ese niño.
Este elemento de unicidad también implica que las imágenes almacenadas
y las nuevas afloran de diferentes formas. Aunque muchas personas afirman
que pueden “ver” cosas en su imaginación, esto no le sucede a todo el mundo.
Algunos tienen una “sensación” de una imagen, pero no una foto clara y pre-
cisa, sin embargo pueden estar más seguros del sonido, del olor o de un senti-
miento asociado a esa imagen. No hay unas formas mejores que otras y, no
importa cómo experimentemos las imágenes, es posible entrenarnos a nosotros
mismos para llegar a estar más seguros de ellas e incluso crear otras nuevas.
A continuación sugerimos un breve ejercicio para intentarlo. Necesitaremos
leerlo un par de veces antes de empezar o pedirle a alguien que nos lea las
instrucciones. Será bueno tener al lado un folio en blanco y algunos lápices de
colores.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 33


Siéntate en silencio por unos minutos y relájate tanto como puedas… Cierra
poco a poco tus ojos…, deja que a tu imaginación le venga una imagen cuando te
preguntes: “¿En qué punto de mi vida estoy ahora?”. Puede ser la imagen de un
animal, una planta o un objeto. Justo deja que aparezca en tu mente, sea lo que
sea. Ahora, en tu mente, examina de cerca la imagen… cuando estés preparado
abre los ojos y dibuja la imagen en un papel... cuando termines, siéntate en silen-
cio de nuevo con los ojos cerrados.
Respira hondo y relájate. Deja que aparezca otra imagen cuando te preguntes:
“¿Qué se interpone en mi camino/que me está retrasando? ¿Qué cualidad nece-
sito desarrollar para superar esta situación?”.
Cuando hayas hecho el segundo dibujo, tómate un tiempo para pensar cómo
se relacionan esas imágenes con tus preguntas. Te puede ayudar el que también
lo hables con alguien y así clarificar lo que representa.
Recuerda que nadie puede interpretar las imágenes por ti. Son muy persona-
les y desencadenarán unas asociaciones solamente tuyas. Sólo tú sabes lo que
significan.

Usar el "trabajo imaginativo" para marcarse objetivos y cuando se producen


cambios
El trabajo imaginativo puede ser una ayuda para marcarse objetivos, una
habilidad importante pero a menudo poco valorada. Un niño que se marca
unos objetivos está preparado para evaluar su progreso y, no sólo tendrá un
sentido más claro de hacia dónde se dirige y cuáles son sus propósitos, sino
que además podrá conseguirlos más rápido.
El sentimiento de control lleva a una más alta autoestima, con la que se
consiguen mejores logros.
Sin embargo, muchos niños no se fijan objetivos porque han tenido expe-
riencias fallidas o porque han oído a menudo que no serán capaces de lograr-
los. Esta idea, aunque no es real (“nunca consigo lo que realmente quiero”)
viene a ser una creencia que les autolimita.
El trabajo imaginativo ayuda a que el niño se proyecte en el tiempo con su
imaginación y vea que ha conseguido sus metas, experimentándolo en su
mente conscientemente, e incluso creando un recuerdo de la experiencia como
si hubiera sucedido de verdad.
Esta proyección de futuro también dará al niño la posibilidad de reconocer
en qué momento está y de descubrir qué cosas le harán falta saber para conse-
guir ese objetivo.
Por ejemplo, inventarse un nuevo “papel” para sí mismo en su imagina-
ción, donde se ve cumpliendo sus sueños, siendo más seguro o más positivo,
le permitirá experimentar una nueva manera de actuar y reaccionar, y le per-
mitirá descubrir todo su potencial. A este procedimiento, creado por Richard
Bandler y John Grinder (1989), se le llama “enmarcación”, y posibilita la reco-

34 PARTE I. INTERACTUAR CON LOS NIÑOS © narcea, s. a. de ediciones


pilación de información que normalmente no está disponible. Requiere que no
se piense en la realidad para ver cómo actuar, sino como si ya se hubieran
conseguido algunos de los objetivos propuestos.
Este concepto lo usan los atletas olímpicos, que tienen a menudo un coach,
un entrenador de imágenes. Se les enseña que, imaginándose a ellos mismos
llegando al máximo nivel, pueden mejorar sus marcas actuales.
El trabajo imaginativo también puede ser utilizado para ayudar a los niños
a minimizar las posibles dificultades que se pueden encontrar cuando sufren
cambios en su vida, dándoles la oportunidad de estudiar los riesgos desde su
imaginación. Esto les dará una idea de los posibles resultados y beneficios que
puedan tener cuando hayan completado ese cambio.
A través de la imaginación los niños pueden encarar sus miedos y mirarlos
desde una cierta perspectiva, pudiendo hallar soluciones creativas a los obstá-
culos. Para superar sentimientos de ansiedad pueden intentar “remarcar” un
cambio pendiente (“¿Qué pasaría si hubieras hecho esto? Mírate a ti mismo
cambiándolo. ¿Qué sucede entonces?”). Se les puede animar a que analicen
sus dilemas desde diferentes perspectivas, viendo qué pasaría según lo que
hagan o llegando a un compromiso para hacer ese cambio más fácil para
ellos.
Para facilitar este proceso es importante reconocer que los obstáculos que
los propios niños se ponen son una manera de autoprotección, y respetarlos
como tal. Hay que permitir a los niños que superen las resistencias a su propio
ritmo. Normalmente, los obstáculos son los mejores indicadores de la solución
más idónea, algo que se puede ver con el trabajo imaginativo. He aquí un ejem-
plo de cómo funciona:

Sara tiene muchas dificultades para hacer amigos en su nuevo colegio. Sus
intentos de unirse a los juegos de otros niños fueron cobardes y frecuentemente
entendidos como interferencias. La veían como diferente y la rechazaban.
La niña se dio por vencida y simplemente les miraba, quedándose al margen,
y se refugió en su fantasía: se veía detrás de una pared grande de ladrillos. Podía
oír a los niños al otro lado y también podía verlos a través de un agujero, pero
ellos no podían verla a ella. La pared de ladrillo la hacía sentirse fuerte y prote-
gida, a salvo de los daños. Quitar esa pared hubiera sido devastador para ella,
pero la protección estaba agravando su aislamiento.
A Sara se le ocurrieron varias alternativas creativas. Se dio cuenta de que uno
de los lados de la valla no estaba sujeto a nada y que desde ahí podía hacer bre-
ves incursiones hacia el otro lado, pudiendo volver rápido si lo necesitaba. Podía
invitar a otro niño a unirse a ella detrás de la pared, para jugar un juego que ella
eligiera y luego acompañar al niño al grupo mayor. Si quitaban un ladrillo cada
vez a la pared, se dio cuenta de que necesitaría que alguien la ayudara, y que
tendría que ser gradual, para prevenir que se cayera la pared entera y le hiciera
daño.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 35


Puedo imaginar a Sara alejándose de una pared bastante más pequeña, ¡y no
en futuro muy lejano!
Una vez que nos familiaricemos con el uso de las imágenes, veremos que las
estrategias se hacen más naturales y pronto animaremos a los niños a “imagi-
nar” problemas, decisiones, dilemas y sentimientos. Podemos también ofrecer-
les imágenes cuando sea procedente (“estás ahora muy enfadado con Miguel,
tengo una imagen de un tigre herido, ¿así es como te sientes?”, “este problema
parece que es una gran mole de piedra, no podemos moverla, ¿qué podemos
hacer con ella?”).
Los niños que estén acostumbrados a usar las imágenes son los que más
podrán ayudar y sugerir sus propias imágenes si creen que no hemos acertado
con la esencia de lo que están sintiendo: “no, es más bien un gran charco pan-
tanoso!”. Simplemente hablando de las imágenes de esta manera se ayuda a los
niños a ver soluciones o a avanzar en algo en que antes estaban parados.
Podemos animar a los niños a usar su capacidad natural de trabajar con
imágenes para que puedan sobrellevar las situaciones potencialmente estresan-
tes, incrementar su seguridad, ayudarlos a resolver problemas, conseguir sus
objetivos y que superen con éxito los desafíos que les plantee la vida, en resu-
men, a crecer y perfeccionarse. Como dijo Einstein, “tu imaginación es un ade-
lanto de todo lo bueno que está por venir en tu vida”.

DIRECTRICES PARA REALIZAR EL "TRABAJO IMAGINATIVO"


Mostramos a continuación algunas directrices que nos ayudarán a nosotros
y a nuestros alumnos para disfrutar del trabajo imaginativo tanto como sea
posible.

 Introducir la idea del "trabajo imaginativo"


Es conveniente hablar de ello con los alumnos antes de empezar a hacer
ejercicios. Hay algunas actividades en la segunda parte del libro que ayuda-
rán a ello. A un nivel muy básico, sería hablarles de tener “pensamientos y
dibujos en tu cabeza que te ayudarán a resolver las cosas”. Podrías también
decirles que el trabajo imaginativo nos ayuda a ser inventivos a la hora de
resolver problemas, nos ayuda para estar más seguros y nos da la oportuni-
dad de intentar cosas en nuestra mente antes de hacerlas en la realidad.

 Hacerlo “especial”
Será muy útil hacer que sean “especiales” las sesiones de trabajo imaginati-
vo fijando de antemano un tiempo especial para ello, quizás una vez a la
semana. Con tantas habilidades importantes y útiles en nuestra vida, es
frecuente que no tengamos tiempo para el trabajo imaginativo. Si logramos
asignarle un momento regular en la rutina diaria, nos beneficiará a largo
plazo.

36 PARTE I. INTERACTUAR CON LOS NIÑOS © narcea, s. a. de ediciones


 Permitir que las imágenes emerjan
Los niños normalmente son muy rápidos para percibir las imágenes, pero si
los alumnos dicen que están teniendo problemas, podemos ayudarles
diciéndoles lo siguiente:
• Dispones de mucho tiempo. Deja simplemente que la imagen venga a
ti.
• No te preocupes si al principio es un poco confuso. Según avances se
irá haciendo más fácil.
• Imagina que estás mirando un cuento con viñetas y que puedes ver las
imágenes que van con la historia que estás escuchando.
• No te preocupes si no puedes ver las imágenes claramente. Quizás
tengas algún sentimiento acerca de ellas.

 Leer las instrucciones del "trabajo imaginativo" en voz alta


En este libro encontrarás puntos suspensivos en bastantes de los ejercicios
que se proponen; eso significa que tienes que dar mucho tiempo a los niños
para que exploren una imagen.
Mantén tu voz tan tranquila como puedas, también para las sesiones del
trabajo imaginativo y, por supuesto, cuando estéis haciendo los ejercicios de
relajación. Y sobre todo, ¡haz que cualquier actividad sea lo más divertida
posible!
La segunda parte de este libro que hemos titulado, “Habilidades básicas
para la vida”, explora las estrategias para construir las aptitudes básicas
necesarias para superar los cambios, el estrés y la ansiedad. Estas aptitudes
ayudarán a los niños a desarrollar su consciencia de sí mismos, a entender
el uso de las imágenes y a entender sus emociones.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 37


PARTE II

Habilidades
básicas
para la vida
4. Actividades para
conocerse mejor

Realizando las actividades que siguen podremos ayudar a cada


niño a:
m Pensar en muchos aspectos diferentes de sí mismo; no solamente
en cómo actuará cuando atraviese una dificultad.
m Realizar cambios específicos también en un contexto más amplio.
m Que se vea a sí mismo como un participante activo cuando se
produzca un cambio en su vida.
m Localizar sus puntos de resistencia.
m Pensar en qué le gustaría conseguir.

AUTO-RETRATOS
Utilizamos el “espejo mágico” para que los niños dibujen su autorretrato.
Esto les animará en su conocimiento físico sobre ellos mismos, pero también, a
medida que hagan los ejercicios del libro, les ayudará a identificar algunas de
las aptitudes personales que están consiguiendo.
Pueden dibujar los retratos en diferentes momentos, por ejemplo cuando
han superado con éxito un cambio, se dibujarán con una expresión diferente o
con ropas distintas, o quizás haciendo algo que saben que han logrado.
Luego se pueden colocar los retratos en una pared para que los vean cuando
quieran.

Comenta con ellos:

• ¿Qué te gusta más de ti?


• ¿Qué te gustaría cambiar?
• ¿En qué son tus ojos diferentes a los de tu compañero, a los de tu mejor
amigo o a los de tu hermano? ¿Qué les hace especiales?
• ¿En qué te ves tú diferente a hace un año? ¿En qué has cambiado más?

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 41


EL ESPEJO MÁGICO

Mírate en el espejo
y haz un dibujo de ti mismo

42 PARTE II. HABILIDADES BÁSICAS PARA LA VIDA © narcea, s. a. de ediciones


¿ASÍ ES COMO ME VES?
Pide a los niños que recopilen seis descripciones de ellos mismos que les
gusten: por ejemplo, palabras o frases que utilizan otras personas para descri-
birles. Anímales a seleccionar descripciones físicas: alto, bajo, ojos azules, pelo
rizado, etc.; y descripciones de su personalidad o su carácter: contento, reflexi-
vo, simpático, etc.

Comenta con ellos:

• ¿Creen que esas descripciones son acertadas?


• Si su abuela, su profesor o su tío, por ejemplo, dicen que es muy rápido
para hacer las cosas o muy seguro a la hora de hacer sus tareas, ¿están de
acuerdo con ello?
Algunas veces creemos que alguien se siente de una manera determinada,
pero puede que no sea la forma en que se ve realmente. Por ejemplo, un niño
puede parecer muy listo a los otros niños, pero él puede pensar que no lo es, si
se compara con su hermano mayor.
¿Es una observación más correcta que la otra, o sólo una forma diferente de
ver las cosas?

SOY YO
Pide a los niños que hagan un dibujo o que hablen de sí mismos en la hoja
de actividades que proponemos.
Escribir (o dibujar) una auto-caracteriza-
ción puede ayudarles a sentirse más seguros
de sí mismos y puede revelar temas impor-
tantes sobre cómo se ven a sí mismos, qué les
preocupa, qué disfrutan haciendo, etc.
Algunos niños necesitan que les vayan
apuntando, cómo: “¿Qué diría tu amigo de la
manera en que tú…?”.
No conviene filtrarle ideas en este punto;
es mejor aceptar lo que el niño dice, sin juz-
garle, incluso si no estamos de acuerdo con
sus percepciones.
Esta actividad puede ser repetida después,
cuando notemos que los niños han empezado a hacer cambios visibles en la
manera en que piensan o se comportan en situaciones difíciles.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 43


SOY YO

Imagina que tú eres tu mejor amigo, y que estás hablando de ti.


• ¿Qué diría tu amigo?
• Por ejemplo, ¿qué diría de lo que te gusta hacer y de en qué eres
bueno?
• ¿Qué diría de lo que no te gusta hacer y de tus preocupaciones?
• Empieza con tu nombre.

Pedro es

44 PARTE II. HABILIDADES BÁSICAS PARA LA VIDA © narcea, s. a. de ediciones


TODOS SOMOS DIFERENTES
Piensa en dos personas diferentes en la familia o en colegio, o en dos compañe-
ros tuyos. Haz una lista de todas las cosas en las que son diferentes uno de otro.

Y ahora comentemos:

• ¿Cómo sería la vida si todos fuéramos iguales?


• Imagina también cómo sería tu familia, la clase, la calle, la ciudad, o inclu-
so el mundo.
• ¿Habría alguna cosa buena si fuéramos
todos iguales? Pensad en qué pasaría si
hubiera “uniformidad” en lo que hace-
mos, lo que nos gusta y lo que no.
• ¿Qué sería malo si fuéramos todos igua-
les? ¿Por qué sería difícil?
• ¿Qué consecuencias crees que podría
tener?

¿TENEMOS ALGO EN COMÚN TÚ Y YO?


Pide a los niños que dibujen a alguien que conozcan bien y que piensen que
se parece a ellos, ya sea físicamente o en el carácter.

Y ahora podemos dialogar sobre ello:

• Algunas veces hay formas en la que la gente es similar. Por ejemplo, pue-
den ser parecidos en la forma que van vestidos, en cómo se comportan,
dónde viven, qué les gusta hacer o comer, y qué no les gusta.
• ¿Conocéis a alguien que se parezca a vosotros en muchas cosas? ¿Cómo
se llama? ¿Cómo es esa persona?
• ¿Por qué es bueno conocer a personas que tengan gustos iguales o simila-
res a los nuestros?
• Todos somos únicos, pero también podemos tener cosas en común con otros.
• ¿Crees que alguien tiene las mismas o similares preocupaciones que tú?
Es natural querer sentirse aceptado y apreciado. Sentirse parte de un grupo,
sentirse aceptado y apreciado por los demás nos da un sentimiento de perte-
nencia y nos ayuda a sentirnos bien con nosotros mismos.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 45


Pero algunas veces podemos comportarnos de alguna manera que sabemos
que no es la correcta, sólo para llegar a ser parte de un grupo porque creemos
que es “guay” o excitante.
Hay veces que esto está bien y otras que no es correcto; cuando hacerlo nos
hace sentir violentos o infelices. Entonces tenemos que ser fuertes y elegir algo
distinto.

¿TENEMOS ALGO EN COMÚN TÚ Y YO?

Haz un dibujo de alguien a


quien conozcas muy bien

46 PARTE II. HABILIDADES BÁSICAS PARA LA VIDA © narcea, s. a. de ediciones


MI VITRINA
Pedimos a los niños que hagan dibujos en la vitrina para que enseñen qué cosas
son importantes para ellos: una persona importante, un suceso especial, mi comida
favorita, mi juguete o mi juego favorito, un día importante, lo que más odio, etc.

Y ahora comentad:

Imagina que tienes un lugar especial, una vitrina, en la que puedes poner
cosas importantes para enseñárselas a la gente.
Piensa en algunas cosas importantes de ti que te gustaría poner en la vitrina.
• Hay muchos tipos diferentes de cosas que tienen un significado especial
para nosotros.
• Es importante celebrar nuestros propios logros y también los de los
demás.
• Los sucesos importantes no tienen por qué ser siempre placenteros.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 47


COSAS QUE ME GUSTARÍA LOGRAR
Se propone al niño hacer una lista o dibujar tres cosas que le gustaría con-
seguir. Pueden ser logros vinculados a cambios, estrés o ansiedad, logros gene-
rales o una mezcla de ambos.
Algunos niños terminan con una mezcla de propósitos realistas y otros que
no son tan realizables a corto plazo. Podemos comentarlo con ellos para que
elijan un objetivo en el que centrarse.
Una vez más, no debemos rechazar ninguno de sus objetivos, incluso aunque
sean asombrosos o irreales, ¡los sueños de futuro son tan excitantes! Incluímos
actividades vinculadas al establecimiento de metas y a definir los pasos específi-
cos que serán necesarios para conseguirlas en la última parte de este libro.

DIBUJA O ESCRIBE LAS COSAS QUE TE GUSTARÍA LOGRAR

CUÉNTAME HISTORIAS DE MI VIDA


A los más pequeños les gusta oír historias en las que ellos mismos son pro-
tagonistas y les encantará que se las repitamos una y otra vez. Por ejemplo, “el
primer día en el colegio”, “cuando perdí mi primer diente” o “cuando nos
mudamos de casa”.
Que estos temas resulten familiares para ellos es una buena manera de ayu-
darles a que exploren las similitudes y diferencias en cómo cada uno de noso-
tros afrontamos las situaciones que nos presenta la vida.

48 PARTE II. HABILIDADES BÁSICAS PARA LA VIDA © narcea, s. a. de ediciones


5. Actividades
para desarrollar
la imaginación

Realizando las actividades que siguen a continuación ayudaremos a


los alumnos a:
m Averiguar cómo pueden usar su imaginación de forma positiva.
m Entender que lo que piensan afecta a cómo se sienten.
m Entender cómo diferentes sentimientos pueden llevar a diferentes
modos de comportarse.

¿ QUÉ SON LAS IMÁGENES?


Pide a los niños que escriban o dibujen algo que venga a su imaginación.
Será bueno dejar que dibujen o escriban lo que realmente imaginen en ese
momento.

Y luego comenta con ellos:

• ¿Has inventado alguna vez una historia en tu cabeza?


• ¿Imaginaste algo que no estaba ahí de verdad?
• ¿Alguna vez oíste un ruido y te imaginaste que estaba ocurriendo algo
que daba miedo?
• ¿Alguna vez te has acordado del sabor o las características de algo que no
estaba en ese momento delante de ti?
• ¿Te has imaginado alguna vez que estabas en otro sitio o haciendo otra
cosa diferente?
Todo eso que tienes en tu cabeza son imágenes y vienen de tu imaginación.
Todos tenemos el poder para imaginar y podemos usar nuestra imaginación
para ayudarnos a sobrellevar o resolver problemas, sentirnos mejor y hacer las
cosas que queremos hacer.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 49


¿QUÉ SON LAS IMÁGENES?

Imagina algo y luego dibújalo

50 PARTE II. HABILIDADES BÁSICAS PARA LA VIDA © narcea, s. a. de ediciones


PIENSA EN UN PASTEL DE CHOCOLATE
Vamos a hacer un ejercicio de imágenes: “Piensa en un pastel de chocola-
te”. Si a algún niño no le gusta el chocolate o es alérgico, se puede sustituir por
otra comida que sabes que le encantará. Hazlo muy despacio para que los
niños exploren bien las imágenes.
Asegúrales que no hay respuestas correctas o equivocadas. Si algún niño
no puede “ver” las imágenes, no pasa nada (aunque en mi experiencia, los
niños siempre son muy rápidos para producir imágenes visuales).
Anima a los niños a hablar de las imágenes. Esto posibilita un sentimiento
de conexión entre ellos y en relación contigo, y te ayudará a avanzar en el ejer-
cicio. Por ejemplo, cuando digas: “¿qué pinta tiene el pastel?”, deja a los niños
mucho tiempo para que describan la clase de pastel de chocolate que están ima-
ginando. Demuéstrales que estás imaginando la misma clase de pastel repitien-
do lo que han dicho o haciendo algún sonido de aprobación (“mmmmm”).
Vamos a comprobar cómo está vuestra imaginación hoy.

Sentaos cómodamente y cerrad los ojos. Imaginad que estáis en la cocina. Imaginad
que es vuestro cumpleaños y que alguien ha hecho un enorme pastel de chocolate.
Está en la nevera. Puedes ir y cogerlo.
Imagínate abriendo la puerta de la nevera. Puedes ver el pastel en un plato
muy grande. ¿Qué aspecto tiene? Puedes sacarlo de la nevera. ¿Cómo es el
plato? ¿Cómo sujetas el pastel? ¿Puedes olerlo?
Pon el plato con el pastel encima de una mesa. Alguien viene y te corta una
porción muy grande. ¿Qué dice esa persona mientras está cortando el pastel?
¿Qué le pasa al pastel cuando esa persona empieza a cortarlo?
Ahora coge tu porción. ¿Cómo lo sientes cuando lo tocas? Lo muerdes. ¿A
qué sabe? ¿Puedes oler algo? ¿Qué te imaginas diciendo? Ahora deja que las
imágenes vayan desapareciendo… Y cuando estés listo, abre los ojos.
¿Verdad que es algo genial imaginar cosas?

Y ahora comenta con los niños:

• Hay un montón de imágenes diferentes. Algunos son como dibujos, otros


como sonidos (como imaginar una conversación en tu cabeza); otros son
imágenes de sensaciones (como imaginar el tacto del terciopelo o el
barro); otras veces son imágenes de sentimientos (como imaginar por qué
tu amigo está triste).
• Algunas veces podemos, solamente imaginando algo, sentir tristeza o enfa-
do o felicidad. ¿Te acuerdas de alguna vez en que te haya pasado esto?

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 51


LOS GATOS PARLANCHINES
Vamos a leer juntos la hoja de actividad que sigue a continuación. ¡Echemos
a volar la imaginación!

LOS GATOS PARLANCHINES

Imaginad que vuestra mascota es un gato que puede hablar. Al gato le gusta-
ría saber todo lo que hacéis en el colegio. Haced una lista (o dibujad) todo lo que
recordáis que hacéis. Empezad la lista con: “Me levanto, me lavo la cara…”.
No tenéis que esperar a hacerlo para poder escribirlo. Sólo imaginad lo que
hacéis todos los días.
Para desarrollar un poco más vuestra imaginación: imaginaos que vuestra
mascota quiere decir a las personas cómo es ser un gato.
¿Qué os diría? ¿Qué le gusta hacer? ¿Qué odia hacer? ¿Qué se le da bien?
¿Qué es lo que más le gusta que pase? ¿Qué crees que es lo mejor de ser gato?

Cerrad los ojos para concentraos y, con


ayuda de vuestra imaginación, pensad que
estáis teniendo una conversación con vuestra
mascota.
Cuando estéis preparados, usad un folio
para dibujar o escribir algo de lo que habéis
imaginado.

Luego comentad:

• Si hacemos algo a menudo, dejamos de


pensar mucho en ello y sólo lo hacemos.
Pero podemos imaginarlo o evocar las
imágenes desde nuestra mente cuando
queremos.
• De la misma forma, cuando algo nuevo
va a pasar podemos imaginar cómo
será.
• También podemos imaginar cosas que
nunca han sucedido. A veces esto es útil
pero otras veces nos imaginamos cosas
que nos preocupan y empezamos a creer
que son verdad.

52 PARTE II. HABILIDADES BÁSICAS PARA LA VIDA © narcea, s. a. de ediciones


SI YO FUERA UN ANIMAL
Este ejercicio utiliza una de las formas básicas del ejercicio imaginativo:
llegar a ser esa imagen para averiguar más sobre ella.
Leemos las siguientes instrucciones en voz alta y despacio para permitir a
los niños pensar qué está pasando en su imaginación.
Igual que en la actividad sobre el pastel de chocolate, pregúntales qué han
sentido. Después, anímales a que dibujen el animal que eligieron.

Cerrad los ojos y respirad profundamente tres veces, dejando que el aire salga
lentamente…
Cuando estéis preparados, me gustaría que os imaginarais que podéis ser el
animal que queráis. ¿Qué animal os gustaría ser?...
Ahora imaginad que sois ese animal… Entrad dentro del animal y ved cómo
se siente… ¿Emitís algún sonido? ¿Qué sonido?… ¿Os movéis?…, ¿cómo?...
¿Dónde vivís?... ¿Qué os gusta hacer?…, ¿qué no os gusta hacer?… ¿Qué
es lo mejor de ser ese animal?..., ¿y lo peor?... ¿Qué es lo que más te gustaría
ser capaz de hacer?…, ¿qué es lo que más deseas?...
Ahora sal del animal y vuelve a ser tú. Sacude tu cuerpo. Sacude las pier-
nas…, sacude los brazos…, sacude las manos. Cuando estés listo, abre los
ojos.

Y ahora comentad:

• Todas las distintas características del animal elegido.


• ¿Por qué te gusta ese animal? Si no es así, ¿en qué animal te ves ahora?
¿Cómo son de diferentes ambos animales?
• ¿Qué animal crees que sería tu amigo, tu hermano o tu compañero?
• ¿Por qué has elegido ese animal?

SENTIRME BIEN SIENDO YO MISMO


Se lee con los niños la hoja de esta actividad que sigue a continuación.
Poned atención al siguiente ejercicio, y comprobad si podéis usar vuestra
imaginación para ayudaros a estiraros mucho más de lo que nunca habíais
podido hacerlo hasta ahora.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 53


Imaginad que sois un gato. Cuando los gatos han estado dormidos, o mucho rato
sentados, les gusta estirarse desde su nariz hasta la cola. A ver si podéis estiraros
como un gato. Arrodillaos poniendo las manos en el suelo delante de vosotros.
Poco a poco empezad a alargar los brazos, moviendo las manos por el suelo,
sentid vuestro cuerpo alargándose y alargándose... Ahora llevad las manos otra vez
enfrente y empezar a estirar las piernas hacia atrás. Primero una y luego otra…
Ahora tumbaos en el suelo de espaldas y estirad los brazos, abriendo bien los
dedos de las manos… estirad vuestras piernas y apuntad con los dedos del pie al
otro lado de la habitación…
Ahora dejad todo relajado… Suavemente rodad hacia un lado y quedaos sen-
tados con la espalda recta.
Ahora enroscaos como un ovillo y cuando diga “ya” os desenroscáis y os
ponéis de pie, intentando alcanzar el techo, estirando tanto como podáis los dedos
de las manos y de los pies… ¡Ya!
¡Bien hecho! Ahora relajaos de nuevo y enroscaos lentamente como un ovillo.
Quiero enseñaros lo listísima que es vuestra mente.
En lugar de estiraros de nuevo, quiero que imaginéis que os estáis desenros-
cando y estirando hacia el techo… Podéis alcanzarlo, ahí, por encima de vuestra
cabeza… Podéis tocar el techo. Os estiráis tan bien que lo hacéis más lejos de lo
que pensabais que eráis capaces. En vuestra imaginación, pensad cómo es esti-
rarse tanto. Ved cómo sois capaces de ello. Muy bien.
Ahora quiero que de verdad os desenrosquéis, os estiréis y veáis hasta dónde
podéis llegar… Cuando os imaginasteis haciendo esto le dijisteis a vuestro cuerpo
que se podía estirar mucho más que la primera vez que lo hicisteis…, ¡y funcionó!
Ahora relajaos y sacudid todo el cuerpo. Sacudid los brazos y las manos.
Sacudid las piernas y los pies, los hombros, y el cuerpo entero…

Ahora, comenta con los niños:

• Es muy importante sentirse bien siendo tú.


• Hay un montón de cosas que suceden alre-
dedor de nosotros y que nos ayudan a sentir-
nos bien con nosotros mismos, pero a veces
las cosas que pasan no son bonitas y enton-
ces terminamos sintiéndonos mal.
• A veces empezamos a pensar: “No puedo
hacer esto”, “no soy bueno en esto” o “todos
tienen más amigos que yo”.
• Si esto sucede, vuestra imaginación os
puede ayudar a sentiros mejor otra vez y a
afrontar objetivos cada vez más difíciles.

54 PARTE II. HABILIDADES BÁSICAS PARA LA VIDA © narcea, s. a. de ediciones


6. Actividades para
reconocer y entender
nuestros sentimientos Feliz

Realizando las actividades que proponemos en este apartado podemos


ayudar a los niños a:
m Entender que no hay sentimientos malos o buenos.
m Reconocer cómo las emociones afectan a nuestro cuerpo.
m Entender que los sentimientos pueden cambiar y que podemos
tener cierto control sobre ellos.

¿CUÁNTOS SENTIMIENTOS?

Completar la hoja de esta actividad. En lugar de escribir las palabras el niño


puede recortar de revistas palabras de sentimientos y añadirlas a la lista cuan-
do descubra una nueva palabra.
Es importante conocer los sentimientos. Son una parte muy importante de
lo que somos.
Hay gran cantidad de palabras que pueden describir cómo nos sentimos.
Piensa en tantos nombres de sentimientos como puedas. Aquí hay unos
cuántos para que empieces:

enfadado
triste

feliz
avergonzado excitado

Recopila más palabras gracias a tu familia y amigos preguntándoles cómo


se sienten.
¿Cuántas palabras conoces que indiquen sentimientos de “felicidad”?

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 55


MUÉSTRAME CÓMO TE SIENTES
Nos situamos frente a los niños y, por turnos, les invitamos a saltar y mos-
trar diferentes sentimientos (con posturas físicas y expresiones faciales).
La otra persona tiene que intentar copiar lo que ve.

Después hablad de:

• Cómo reconocemos los sentimientos en nosotros mismos y en los otros.


• Por qué es importante para los demás saber cómo nos sentimos.
• Cuándo es correcto mostrar nuestras emociones y cuándo no es correcto.

CÓMO ME SIENTO
Completar la hoja de esta actividad juntos.

Después hablad de:

• Elegir un sentimiento. Hablar de cuando tú u otra persona de tu familia


estuvo en una situación similar pero sintió algo distinto.
• Comparar todas las diferentes cosas que pueden conducir a que niños
distintos se sientan nerviosos.
• Explicar a los niños cómo personas diferentes pueden sentir cosas distintas
en momentos distintos.
• Los sentimientos pueden cambiar: lo que alguna vez nos ha hecho ponernos
nerviosos, otra vez puede hacernos disfrutar o hacernos sentir más segu-
ros.
• Señalad algún sentimiento que todos sintais igual en vuestra familia.
(“A todos nos parece muy excitante cuando …”. “Casi todos se ponen
nerviosos en mi familia cuando …”. “Papá y yo nos enfadamos cuando
…”).

56 PARTE II. HABILIDADES BÁSICAS PARA LA VIDA © narcea, s. a. de ediciones


Sentir algo no significa que siempre te vayas a sentir igual.
Samuel se siente tímido cuando va a un sitio nuevo y no
conoce a nadie, pero eso no quiere decir que sea una persona
tímida.
Hay un montón de situaciones en que Samuel se siente muy
seguro.
Imagina algunas veces en que hayas sentido lo siguiente.
Dibuja o escribe algo de cada uno de ellos.
Una vez que me sentí valiente fue cuando
✓ Me sentí excitado cuando

✓ Me sentí relajado cuando

✓ Me sentí nervioso cuando

✓ Me sentí enfadado cuando

✓ Me sentí feliz cuando

✓ Me sentí contrariado cuando

COMO SI LOS SENTIMIENTOS FUERAN COLORES


Se pide a los niños que dibujen algo feliz. Empieza con ellos una breve dis-
cusión sobre cómo los diferentes sentimientos pueden ser pensados como
diferentes colores. (Por ejemplo: “Hoy soy el color azul porque me siento tran-
quilo”, “soy el color azul porque estoy triste”, “soy el color rojo porque estoy
lleno de energía”, etc.).
Pregunta seguidamente a los niños de qué color se sienten hoy y por qué lo
han elegido.

Luego habla con ellos sobre los temas que siguen:

• ¿De qué color es el enfado? ¿Tiene el enfado diferentes colores de acuerdo


a su intensidad?

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 57


• Podemos sentirnos de diferente color en distintos momentos del día.
• Dos personas pueden sentir el mismo color por dos razones completa-
mente diferentes.
• Los sentimientos pueden cambiar rápidamente, quizás por algo que nos
pasa, o por algo que vemos u oímos. ¿Es fácil cambiar de un estado a otro?
¿Cuándo debería ocurrir?
• Todos nos sentimos a veces tristes y malhumorados. Esto es normal. Por-
que nuestro humor cambia, eso significa que los sentimientos incómodos
y también los bonitos, irán cambiando, se pararán o se irán apagando
poco a poco.
• Algunas veces no podemos saber por qué estamos sintiendo algo. Si te das
cuenta de un sentimiento desagradable y se lo cuentas a alguien, eso te
puede ayudar a superarlo; incluso si no hablas de ello con profundidad.

SI LOS SENTIMIENTOS FUERAN COLORES

Si sentirse feliz fuera un color, ¿cuál sería? …………………………………….

Dibuja algo que te ayude


a sentirte feliz

58 PARTE II. HABILIDADES BÁSICAS PARA LA VIDA © narcea, s. a. de ediciones


PENDIENDO DE UN HILO

A algunos niños les resulta muy difícil sobrellevar sus sentimientos cuando
estos cambian frecuentemente o muy rápido. Por turnos, ayúdales a pensar en
cosas que pueden hacer juntos para mantener estables los sentimientos. Por
ejemplo, “si sigo estando enfadado, puedo…”:
• Decirle a alguien lo que me pasa.
• Sentarme y hacer una actividad tranquila hasta que se me pase un poco.
• Garabatear en un “libro de enfados”.
• Escribir todas las cosas por las que estoy enfadado.
• Pensar en lo que estoy deseando hacer después.
• Soñar con las cosas que me gustaría que ocurrieran para no estar nunca
más enfadado. “Sería maravilloso si pudiera: tener ese juego de ordena-
dor; levantarme tarde; ir al parque”. “Si yo fuera invisible/gigante/un
adulto, me gustaría…”.

CARETAS DE EMOCIONES

Se les dice a los niños que deben “poner una cara” para mostrar una emo-
ción fuerte, entonces “sujetar” esa cara con las manos como si fuera una careta,
y pasársela a otra persona. Esa persona se pondrá la careta, intentado poner la
misma expresión. El segundo jugador entonces tiene que cambiar a una nueva
expresión y le pasa la careta a la primera persona, y así sigue sucesivamente.

Hablad de:

• ¿Qué careta pensaste que te estabas poniendo? ¿Qué emociones pasaste al


otro? ¿Coincidían? ¿Es posible enseñar una emoción sólo con una parte de
la cara? ¿Pasaste diferentes grados de emociones similares al otro (por
ejemplo, contento/excitado)? ¿Cómo mostramos diferentes grados de
emoción, por ejemplo, con expresiones faciales, posturas, acciones, etc.?
• Podemos tener diferentes niveles de un mismo sentimiento en distintas
situaciones, que es como tener un control de volumen o de intensidad.
Por ejemplo, podemos estar un poco frustrados cuando cometemos un
error, y muy frustrados cuando alguien nos acusa de algo que no hemos
hecho.
• También podemos sentir la tristeza en diferentes niveles. Piensa en todas
las palabras posibles para describir diferentes niveles de tristeza. Haz
igual con la vergüenza, la preocupación y la felicidad.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 59


EXPRESAR LO CONTRARIO
DE LO QUE SENTIMOS

Trabajando con los niños por grupos, representar acciones y sentimientos


juntos, al azar; por ejemplo, planchar ropa estando aburrido, comer un sánd-
wich enfadado. Adivinar luego, lo que está sintiendo la otra persona.

Hablad con los niños de:

• Algunas veces podemos estar diciendo una cosa y sintiendo otra comple-
tamente distinta. ¿Alguna vez tu cuerpo “te delata”?
• Si alguien te dice que otras personas están tristes, pero les ves sonriendo,
¿crees más en sus palabras o en la expresión de su rostro?
• Normalmente, ¿cómo se nota que estás enfadado? ¿Cómo se nota que
estás preocupado?

EL JUEGO DEL PARACAÍDAS “OLAS EN EL MAR”

Aunque los juegos de paracaídas se suelen jugar en grupo, también se pue-


den adaptar para que los alumnos vayan jugando en parejas o tríos, usando una
larga pieza de tela, como un mantel redondo. Los juegos de paracaídas son
divertidos para cualquier edad, y es una excelente manera de jugar al aire libre.
Como en otros juegos que suponen el uso de materiales de equipo, requiere
que un adulto lo supervise todo el rato. Los niños pequeños pueden enredarse
fácilmente si el paracaídas es grande, lo que puede asustarles mucho.
Sujeta el paracaídas con las dos manos a la altura de la cadera. Pon una o
varias pelotas blandas en el centro del paracaídas. Por turnos, da instrucciones
de cómo deben estar las olas del mar, tranquilas o tormentosas, y los niños y tú
tenéis que mover el paracaídas de acuerdo a esa indicación, intentando al tiem-
po que la pelota no se caiga.
Termina meciendo suavemente el paracaídas y dejándolo en el suelo. Invita
a los niños a que se sienten en silencio, en el borde del “mar”.

Hablad de:

• Los sentimientos pueden ser como una tormenta o como un mar en calma.
¿Qué sucede si nuestros sentimientos se descontrolan? ¿Cómo nos afecta a
nosotros y a la gente que nos rodea?

60 PARTE II. HABILIDADES BÁSICAS PARA LA VIDA © narcea, s. a. de ediciones


• Los sentimientos difíciles pueden crearse y amainar, o pueden venir súbi-
tamente y quizás sin esperarlos. Los sentimientos agradables también
pueden ir y venir. Ayúdales a entender que todo esto es normal.

¿CÓMO EXPRESAR LOS SENTIMIENTOS


MÁS PROFUNDOS?
Preparar una lista de sentimientos “difíciles”, como el enfado, la tristeza, la
frustración, el estar harto.
Indica a los niños que piensen sobre qué hacer con esos sentimientos. Por ejem-
plo, cuando me siento enfadado puedo contárselo a alguien, hacer alguna activi-
dad para eliminar la tensión de mi cuerpo, garabatear en una hoja de papel, etc.

Hablad de:

• Los sentimientos difíciles vienen y van, no duran para siempre. El que nos
sintamos tristes o enfadados no significa que siempre vayamos a estar
tristes o enfadados. Esos sentimientos son normales, y es bueno saber
cómo manejarlos.

IMAGÍNATE
Dibujar tres o cuatro siluetas de personas en un papel grande. Etiquetar a
cada uno con una emoción diferente.
En grupos, añadir detalles a cada dibujo para mostrar qué nos pasa física-
mente cuando experimentamos esas emociones.

Hablad de:

• Cuando miráis las figuras, ¿puedes ver algo que todas tengan en común?,
¿cuáles son las mayores diferencias?
• ¿Puede ser útil estar nervioso?
• ¿Qué otros sentimientos pueden causar emociones parecidas en tu cuer-
po? ¿En qué te sientes diferente físicamente cuando estás contento?, ¿y
cuándo te sientes seguro?
• Si estás ansioso y cambias la forma en que tu cuerpo se siente (por ejem-
plo, sonriendo y relajando tus músculos), ¿empiezas a sentir una emoción
diferente?

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 61


PARTE III

Cómo superar
los cambios
7. Actividades
para entender y superar
los cambios

Las actividades que siguen ayudarán a los niños a:


m Entender que los cambios son una parte natural en la vida.
m Entender que pueden llegar a desarrollar habilidades para supe-
rar con éxito los cambios.
m Identificar los problemas y preocupaciones que conllevan los cam-
bios.
m Conseguir sentirse más seguro.

TODO CAMBIA
Jugamos al juego de “Espiando y observo los cambios” en todo lo que me
rodea. Existen cambios en la naturaleza que podemos comentar, como las hojas
que caen de los árboles o los renacuajos que se convierten en ranas, y también
cambios producidos por la mano del hombre, como el derribo de un edificio, la
construcción de una casa o el cambio de un escaparate.
Animemos a los niños a pensar qué ha cambiado y qué ha permanecido igual
en el ambiente que les rodea.

Hablamos de:

• Incluso cuando hay un gran cambio al que enfrentarse, siempre habrá


elementos o personas en esa situación que seguirán siendo los mismos.
• Señala aspectos del cambio personal que estén relacionados con tus observa-
ciones. “¿Recuerdas aquella vez que……? ¿Fue muy divertido, verdad?” o tal
vez, “fue duro, pero lo superamos porque nos apoyamos unos a otros”.

JUEGO DE PALABRAS
Ayudar a los niños para que hagan un listado de palabras o frases que ellos
piensan que tienen que ver con los cambios.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 65


Por ejemplo:
excitante estresante bueno
lento
terrorífico
interesante descontrolado desconcertante

triste
desafiante hecho por otra
controlado horrible persona

preocupante
rápido hecho por mí divertido

No es necesario quitar los sentimientos negativos, debemos permitir a los niños


que exploren todas las posibilidades que haya, y que vean normal que igual que
podemos estar deseando algunos, por otros nos podemos preocupar o asustar.

¿QUÉ ES UN CAMBIO?

Pensar en un cambio que el niño o alumno haya asumido porque así lo haya
querido él mismo; por ejemplo, elegir una nueva mascota para la familia o cam-
biar su habitación, y en un cambio que el niño o no lo haya querido o haya
tenido muy poco margen para su elección; por ejemplo, un cambio de colegio.

Hablad de:

• ¿Cuáles son las semejanzas y las diferencias entre ambos tipos de cambios?
• ¿Por qué alguien elegiría realizar un cambio? Por ejemplo, porque quiere
sentirse mejor; porque alguien se lo sugiere; porque piensa que debería;
porque quiere ser como sus amigos.
• ¿Qué es lo que necesitamos tener o saber para cambiar algo con éxito? Por
ejemplo, necesitamos saber qué es lo que traerá consigo el cambio; puede
que necesitemos ayuda de otros; necesitamos saber realmente si el cambio
nos beneficiará.
• ¿Qué hace al cambio más fácil de sobrellevar? Por ejemplo, cuando hay
mucha gente haciendo el mismo cambio; cuando ya hemos cambiado algo
parecido, por lo que podemos adivinar qué va a pasar; cuando hablamos
a otra persona de ello; encontrarse a alguien en el sitio nuevo; visitar antes
un sitio nuevo para echarle un vistazo, etc.
• ¿Qué podemos hacer para continuar sintiéndonos bien ante un cambio?
Por ejemplo, recompensarnos; continuar marcándonos objetivos peque-
ños, etc.

66 PARTE III. CÓMO SUPERAR LOS CAMBIOS © narcea, s. a. de ediciones


HABILIDADES PARA MANEJAR EL CAMBIO

Dibujar juntos un sendero de la vida, pintando todos los cambios importan-


tes que han tenido lugar durante la vida del niño. El sendero puede dibujarse
metafóricamente o con dibujos que representen sucesos reales. Así, empezar el
colegio puede representarse dibujando un edificio, una montaña (“costó
mucho avanzar”) o un sol (“me encantó desde el primer día”).
Esta actividad puede poner de relieve las fuerzas del niño y también sus
vulnerabilidades, por lo que es importante que mientras esté realizando el
dibujo, lo vayamos comentando con él.

Se puede discutir sobre:

• ¿Cómo o por qué sucedieron los cambios? ¿Qué fue bueno en cada cam-
bio y qué fue malo?
• ¿Qué aprendiste tú o qué aprendió el niño? ¿Sentisteis lo mismo en cada
cambio?
• ¿Qué ayudo al niño a sobrellevarlo? ¿Qué habilidades habéis desarrollado
los dos para superar la situación?
• ¿Un cambio llevó a otros cambios? ¿Qué continuó inalterable?

UN DIBUJO RÁPIDO
Pedir al niño que dibuje las etapas de un cambio que ha superado satisfac-
toriamente. Pudo ser un gran cambio, como cambiarse de casa, o uno pequeño,
como empezar a hacer deporte.
Se puede empezar con un dibujo de cómo eran las cosas antes. Seguir con
un dibujo de cómo son ahora las cosas.
Entonces, hacer un tercer dibujo que muestre cómo sucedieron los cam-
bios.

Hablad de:

• ¿Cuáles fueron los pasos que te ayudaron a cambiar?


• ¿Qué necesitaste saber o tener para realizar el cambio?
• ¿Cuál fue el mejor detalle de hacer el cambio? ¿Y el peor?
• ¿Qué es lo que más te alegra ahora de haber conseguido superar el cam-
bio?

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 67


Puede ser útil para el niño que compare su experiencia con la tuya, pero
recuerda que las estrategias de los adultos para superar un cambio puede que
no sean las más apropiadas para él.

GRANDE Y PEQUEÑO
Conversar con los niños acerca de las diferencias entre los cambios grandes
y los cambios pequeños. ¿Qué clase de cambios dan miedo? y ¿cuáles son
divertidos?

EXPERIMENTOS
Experimentar con cambios que ocurren dentro de la familia o dentro de la
clase. Por ejemplo, alguien prueba un nuevo sabor que nadie ha probado antes
o juega un nuevo juego o ve algo en la televisión que no suele ver. Hablar de si
esos cambios fueron fáciles o difíciles. ¿Hemos notado alguna ventaja?
Cambiar alguna cosa que solemos hacer a diario, de modo automático, sin
pensar (un hábito).

Comentar con los niños:

• ¿Qué sientes? Por ejemplo, si eres diestro, ¿puedes


coger la tostada con la mano izquierda?
• ¿Puedes sentarte en una postura diferente mientras
que ves la televisión o lees. ¿Recuerdas hace cuánto
que hacías eso? ¿Fue fácil o difícil hacer esos cam-
bios? ¿Has notado alguna ventaja?

SEGURIDAD ANTE EL CAMBIO


Invita a los niños a que pregunten, al menos a tres personas, qué significa
“seguridad”. A continuación podéis hablar de:
• La seguridad puede significar distintas cosas para distintas personas.
• Algunas personas parecen muy seguras cuando en realidad no lo son.
Muchos de nosotros somos seguros en algunas cosas y en algunos sitios,
pero necesitamos reforzar nuestra seguridad en otras situaciones.
• Piensa en una cosa que te gustaría poder hacer con más seguridad.

68 PARTE III. CÓMO SUPERAR LOS CAMBIOS © narcea, s. a. de ediciones


AYUDA AL MAGO Y AL GATO GRIMES
A RESOLVER EL ENIGMA
Pedir al niño que imagine a alguien que él cree
que está muy seguro de sí mismo. Podría ser una
personalidad televisiva, un personaje de ficción o
alguien que él conozca. Hacer juntos una lista de las
cosas que esa persona hace para que le hagan pare-
cer tan seguro. Trata de ser lo más específico que
puedas.
Si el niño dice “parece seguro”, entonces hablar
con él de cómo la persona está de pie, anda, se sienta,
viste, su expresión facial, etc. Si él dice “suena segu-
ro”, centraros en cómo habla: ¿rápido?, ¿lento?, ¿en
voz alta?, ¿en voz baja? y preguntas similares.
Anímale a ensayar o practicar contigo una situación difícil, por ejemplo,
como conocer a gente nueva, como si fuera la persona segura que quiere ser.
Hablad de cómo se siente.
Lee a los niños la narracción que sigue:

Hace mucho, mucho tiempo en un reino mágico vivían un mago y un gato


llamado Grimes. Vivían en un bosque en las laderas de la montaña y tejían su magia
con deseos y esperanzas.
Sabían que la montaña escondía un secreto, con una magia mucho más increí-
ble que la del mago.
Pero ni Grimes ni el mago sabían cómo buscar el secreto, ¿dentro o fuera?
Entonces un día una hormiga les visitó, una sabia hormiguita con un secreto
para compartir:
“Puede que no sea grande, no puedo nadar ni saltar muy alto, no soy
fuerte y no puedo casi volar.
Pero sé que aquí hay una pista que dirige hacia la magia y puedes
encontrarla, si buscas, a la entrada de la selva.
Cómo duermen los elefantes, cómo corren las gacelas, cómo vuelan las
urracas, cuánta agua lleva el río, qué derrite el Iceberg.
El agua te llevará dentro y arriba, muy arriba, hacia el verdadero sen-
tido de la Diversión”.
La hormiga concluyó su relato diciéndoles que cualquier persona podía alcan-
zar ese secreto si experimentaba y compartía con los demás.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 69


IMAGINEMOS QUE NOS SENTIMOS SEGUROS
Lee al niño el texto que sigue a continuación, e invítale a que haga un dibujo
de su persona sintiéndose seguro.

Cierra los ojos y respira profundo tres veces para relajarte. Según sueltas aire
la primera vez, relaja tus hombros…, según sueltas aire la segunda vez, relaja tus
brazos…, con la tercera vez, relaja tus dedos…
Pídele a tu imaginación una imagen que de alguna manera nos enseñe cómo
es sentirse seguro. Puede ser un animal, una persona, una planta o un objeto,
cualquier cosa. Sólo cierra los ojos y descubre qué se le ha ocurrido a tu imagi-
nación.
¿Puedes dibujarlo en tu mente? ¿Qué puedes ver? Échale un buen vistazo y
después cuéntame qué ves.
Ahora imagina que tú eres la imagen. Entra dentro de la imagen… Tómate tu
tiempo y siente realmente como si pasara de verdad… ¿Cómo te ves?, ¿te mue-
ves?, ¿ cómo te mueves?... ¿haces algún ruido?, ¿qué ruido haces?...

IMAGINEMOS

Dibuja una imagen de seguridad

70 PARTE III. CÓMO SUPERAR LOS CAMBIOS © narcea, s. a. de ediciones


¿Qué piensas de todo lo anterior? … ¿qué es lo más bonito de esta ima-
gen?
¿Hay alguna cosa que no sea tan bonita…?
Si pudieras dar algún consejo a otros niños para que se sientan seguros,
¿qué les dirías?
Cuando hayas descubierto todo acerca de qué es ser seguro, vuelve a ser tú
otra vez.

SENTIRSE SEGURO

Haz un dibujo de un momento


en el que recuerdas haberte
sentido seguro

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 71


Agradece a tu imaginación por haberte mostrado esa imagen… Deja que la
imagen vaya desapareciendo…
Recuerda que siempre puedes traer de vuelta esa imagen si quieres recordar
cómo es sentirse tan seguro…
Vuelve de nuevo a la habitación… Estírate un poco y abre tus ojos…
Cuando estés listo, dibuja o escribe cómo es sentirse seguro.

Hablad de:

• ¿Cómo se movió la imagen de seguridad?


• ¿Cómo es ser tan seguro? Relaciona eso con cómo podemos actuar con
seguridad incluso cuando nos sentimos un poco inseguros.
• ¿Cuáles eran las cosas positivas de ser esa imagen? ¿Había algo que te
hizo sentir incómodo o inútil?
• ¿Qué es lo contrario de sentirse seguro?
• Haz un dibujo que represente este opuesto. Compáralo con la imagen de
seguridad y piensa en las diferencias.
• Piensa en una ocasión en la que te hayas sentido tan seguro como en la
imagen. ¿Qué pasaba? ¿Cómo supiste que te sentías seguro?
• ¿Qué sentiste en tu cuerpo? ¿Qué estabas pensando?
• Haz un dibujo para mostrar qué pasó cuando te sentiste seguro.

72 PARTE III. CÓMO SUPERAR LOS CAMBIOS © narcea, s. a. de ediciones


8. Actividades
para prepararse
ante un cambio

Con las actividades que proponemos en este capítulo podrás ayudar


a los niños a:
m Entender que necesitan prepararse para los cambios y los retos.
m Saber que algunos cambios pueden ser más fáciles de sobrellevar
si se dividen en etapas y si se ejecutan en pequeños pasos.

IMPLÍCATE EN EL CAMBIO
Si hay un cambio específico que se avecina en la vida del niño, empezar
a hablar de él en términos concretos. Ponerle un nombre y describirlo.
Implicar al niño para que hable con su familia de lo que sucederá.
Intenta incluirle en el proceso de toma de decisiones, por ejemplo, esco-
giendo colores para su habitación o preparando el uniforme escolar.
Una de las estrategias más importantes para ayudar a los niños a sobre-
llevar los cambios es implicarles lo más posible en el proceso. Permitirles
tener algo de control, aunque sea en una pequeña parte, les puede ayudar
a liberarse en parte de la ansiedad que les produce lo “desconocido”.

¡PREPÁRATE PARA SUMERGIRTE!


Completar juntos la hoja de esta actividad que figura en la página siguiente.

Hablad con los niños de:

• La importancia de prepararse para cosas nuevas o difíciles.


• Podemos investigar lo que necesitamos saber o necesitamos tener para
sentirnos preparados para los cambios.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 73


Cuando te preparas bien, puedes sentirte listo para disfrutar las cosas más
fáciles, excitantes y divertidas de la vida y también para superar las cosas que
son realmente difíciles.
Es un poco como estar preparado para practicar submarinismo.
Piensa en las cosas que necesitarías llevarte y lo que te haría falta saber si
fueras a sumergirte para hacer submarinismo.
Antes de sumergirme
Necesito ser:

Lo que necesito tener:

Lo que necesito saber:

PREPARO MI MALETA ANTES DE EMPRENDER


UN VIAJE
Puede ser sumamente útil y divertido pensar en una variedad de activida-
des o aventuras diferentes que necesitarían ropas y equipamientos especiales;
por ejemplo: montañismo, submarinismo, ir a un parque de aventuras, visitar
un país cálido, visitar un país frío, ir a la búsqueda de un tesoro, etc.
Podemos elegir una y jugar una ronda de “hice mi maleta y metí en ella…”.
Cada uno tiene que recordar que ha sido añadido hasta al momento y añadir
un objeto más a la lista.
Cuando la lista sea demasiado larga como para recordarla, se elige otra
aventura y se empieza de nuevo.
Cualquiera de los niños puede cuestionar la inclusión de un objeto que no
parezca relevante para esa aventura en concreto.

Hablad de:

• ¿Cómo podemos prepararnos para las aventuras y los retos?


• Si pensamos que algo va a ser difícil, embarazoso u horripilante, ¿qué
podemos hacer para ayudarnos a nosotros mismos a superarlo?

74 PARTE III. CÓMO SUPERAR LOS CAMBIOS © narcea, s. a. de ediciones


IMAGÍNATE CAMBIANDO ALGO
Completar la hoja de esta actividad después de
haber planteado al niño las preguntas que siguen
a continuación.
¿Estás a punto de hacer un cambio como
empezar en un nuevo colegio o mudarte de casa?
Cierra los ojos e imagínate que el cambio ya ha sucedido.
• ¿Qué es diferente?
• ¿Qué ha pasado?
• ¿Cómo te sientes?
• ¿Qué crees que pasará a partir de ahora?
Dibuja o escribe algo acerca del cambio.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 75


Hablad con los niños acerca de estas situaciones:

• Imaginar que has conseguido un objetivo puede ser más gratificante que
planear lo que se tiene que hacer para conseguirlo. A los atletas siempre
se les entrena para que se vean a sí mismos realizando un salto perfecto,
batiendo su mejor tiempo, etc.
• Nuestra imaginación puede ayudarnos a superar las dificultades con
éxito. Si lo imaginamos suficientemente claro, creamos un recuerdo, como
si hubiera sucedido de verdad. Puede que luego los detalles sean diferen-
tes, pero el sentimiento (la seguridad, la excitación) puede ser el mismo.

PEQUEÑOS PASOS PARA RECORRER EL CAMINO


Es importante para el niño que reconozca los beneficios de hacer las cosas
dando un paso cada vez y que cuando empiece a hacer cambios y conseguir
sus objetivos pueda darse a sí mismo una palmada en la espalda.

Una cosa que me gustaría ser capaz de hacer es:

Estos son los pasos que tengo que dar:

4
3
2

6
5

76 PARTE III. CÓMO SUPERAR LOS CAMBIOS © narcea, s. a. de ediciones


Usad un calendario diario de pared, para marcar las distintas etapas de
preparación para un cambio concreto. Id coloreando los pasos que se van com-
pletando.
Comprueba que cada paso queda bien definido y que es suficientemente
pequeño como para ser razonable (pero no demasiado pequeño, no sea que
terminéis con demasiados pasos/etapas y te arriesgues a que el niño pierda la
motivación).

EXPLORAR. TRANQUILIZAR.
RECONOCER. CELEBRAR
Empezad a recopilar información específi-
ca de ese cambio. Por ejemplo, ayuda al niño
a investigar su nueva escuela o su nueva casa.
Muchos colegios ofrecen visitas virtuales en
sus páginas de internet o invitan a las fami-
lias a un día de “puertas abiertas”.
Usad un atlas o un mapa para localizar el
lugar. Si es posible, visitad la zona o la nueva
escuela antes de la mudanza y tomad fotos.
Explica al niño cómo puede averiguar las
cosas importantes de cualquier cambio que
vaya a suceder. Puede incluir las reglas, pro-
cedimientos, horarios, etc., para su nueva
escuela o explicarle lo que sucede en los
recreos y la hora de comer, por ejemplo.
Si el niño está demasiado ansioso por la transición escolar, intenta averiguar
si hay días de adaptación en el nuevo colegio.
¿Qué espera el niño que suceda esos días?, ¿existe un sistema de recompen-
sas en el nuevo colegio?
Si te estás trasladando a un sitio nuevo o un amigo del niño o alumno se
está trasladando, ayúdale a reconocer y celebrar su amistad. Haz tarjetas para
los amigos, prepara un blog para que todos puedan hacer entradas y comenta-
rios.
Tranquiliza al niño asegurándole que la mudanza no tiene por qué signifi-
car el final de su amistad.
Anima al niño para que hable con alguien que haya pasado por un cambio
parecido al que está sufriendo. ¿Cómo lo superó? ¿Qué le ayudó y qué no?

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 77


9. Vivir bien los cambios
que se producen
en la vida

Seguir las sugerencias que presentamos a continuación ayudará a los


niños a:
m Minimizar los efectos de cualquier estrés que esté provocado por
el cambio.
m Reconocer el éxito.
m Consolidar las habilidades adecuadas.

LAS SEIS “R”

Para ayudar a los niños a mantener los progresos que han logrado cuando
se han enfrentado a un cambio, podemos usar la regla de Las seis “R”: Rutina,
Revisa, Registra, Recuerda, Repite y Resiste.
• Rutina. Durante los períodos de cambio intenta mantener tantas rutinas
como sean posibles, ya sean familiares o no; por ejemplo, la hora de irse a
la cama, la cena familiar, etc. Reduce otros cambios al mínimo.
• Revisa. Piensa en el uso de una de las estrategias para gestionar el estrés
que veremos en la Parte cuarta, o revisa alguna de las estrategias ya
comentadas en páginas anteriores.
• Registra. Continúa guardando un archivo de los logros conseguidos,
usando recuadros, banderas o estrellas. Alaba al niño cuando recuerde
las estrategias que ya utilizó. Dedica un tiempo para reconocer cuándo
hizo una buena elección, cuándo resolvió un problema, etc. Hablad de
aprender a reconocer nuestros pequeños logros y alabarnos a nosotros
mismos. Algunas veces la gente no se da cuenta o no sabe cómo se siente
cuando ha conseguido algo. Explícales que el que no nos alaben no signi-
fica que no lo hayamos hecho bien.
• Recuerda. Invita al niño a dibujarse a sí mismo “antes” y “después” del
cambio, para que recuerde lo lejos que ha llegado. Podemos hacer un pós-
ter o diseñar un anuncio de televisión bajo el título: “¡Tu familia te necesita!

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 79


o ¡Tus compañeros te necesitan!”. Todo ello para destacar la parte tan
importante que el niño juega en ese grupo, tan sólo siendo él mismo.
• Repite. Invéntate una historia de cómo un niño o un animal superó un
cambio, relata una historia familiar de cómo alguien superó la adversidad
o simplemente repítele toda la secuencia de todo lo que ha pasado en el
cambio que está sobrellevando ahora el niño, enfatizando los aspectos
positivos: “¿te acuerdas de la primera vez que hablamos del nuevo cole-
gio? Fue el día que me enseñaste cómo encontrar un mapa en internet, y
cuando vimos a cuánta distancia estaba el colegio de casa. ¿Recuerdas lo
que dijiste?”.
• Resiste. No te sientas tentado a establecer nuevos objetivos con dema-
siada rapidez. Intenta darle al niño tiempo para disfrutar de lo que ya
ha conseguido.

“CHEQUEAD” A MENUDO Y SED CREATIVOS


Tan pronto como surjan nuevas preocupaciones o logros ante la vivencia
de un cambio, conviene discutirlos. Establecer un tiempo específico para “che-
quear”. Intentar negociar con el niño este tiempo y, eventualmente, dejar al
niño la decisión de si quiere usarlo o no.
Hazle saber que siempre tendrás ganas de hablar con él
para comentar juntos cómo le van las cosas.
Puede ser muy útil crear un collage o un libro de recortes de
todas las cosas que han sucedido a raíz del cambio, tanto las
buenas como las malas.

HACER AMIGOS
Anímar a los niños a hacer nuevas amistades, especialmente si el cambio ha
supuesto mudarse a una zona nueva. Investigar con ellos si pueden hacer ami-
gos fuera del colegio.

DAR A CADA COSA SU IMPORTANCIA


Los altibajos son normales en un proceso de cambio. Puede que el niño
tenga días en que se sienta ansioso, confuso o triste, a pesar de todos tus esfuer-
zos para prepararle ante la situación.

80 PARTE III. CÓMO SUPERAR LOS CAMBIOS © narcea, s. a. de ediciones


No dejemos que esos momentos difíciles tengan más importancia de la que
verdaderamente tienen. Son sólo una señal de que el niño necesita ayuda. Debe-
mos reconocer la realidad de sus sentimientos y recordarle que antes superó
otros momentos complicados y que esos sentimientos difíciles pasaron.
Recuerda también que, al producirse un cambio, es normal echar de menos
algo o a alguien, y hablad con los niños de cómo eran antes las cosas.

ESTABLECE RESPUESTAS MODELO


Y BUSCA AYUDA
No hay nada que supla el papel de un padre o de un profesor como mode-
lo a imitar. Si hay una situación difícil intenta mantener la calma y verbalizar
tus estrategias para sobrellevar la situación: “Me siento un poco confuso. Voy
a hacer una lista de todas las cosas que necesitamos”, etc.
Luego cuídate a ti mismo de la mejor forma que sabes hacerlo. Recuerda
que los niños aprenderán estrategias de superación fijándose en las personas
que le rodean.
Si ves que la aflicción y la angustia del niño es aguda, y adviertes que se
siente incapaz de superar el cambio, pide ayuda a algún otro adulto que sea
significativo para él. Hay multitud de cosas que se pueden hacer y no hay
necesidad de que te enfrentes a esto tú solo.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 81


PARTE IV

Cómo sobrellevar
el estrés
10. ¿Qué es el estrés?

Con las actividades que siguen a continuación ayudaremos a los niños a:


m Entender por qué los cuerpos pueden reaccionar a falsas alarmas.
m Reconocer los signos de estrés.
m Entender que hay diferentes tipos de estrés.
m Entender que nuestra manera de pensar puede influir en lo estre-
sados que estamos.

TE PRESENTO AL CEREBRO

Indicamos a los niños que coloreen en el dibujo las diferentes partes del
cerebro y que hablen acerca de la función de cada área.
Es importante que comprendan, al menos básicamente, qué sucede en el
cerebro y cómo esto afecta a la manera en que ellos se sienten.
Cuando hayan leído toda la información sobre el cerebro y hayan termina-
do de colorear el dibujo,

Hablad de:

• Cuando te sientes muy estresado tu cerebro manda señales a tu cuerpo


para ayudarte a luchar o huir. Esto puede ser útil si te encuentras en una
situación difícil, pero no ayuda si sólo estás pensando en algo horrible
que puede suceder, o si estás preocupado por un examen, por llegar
tarde al colegio o por no encontrar tu camiseta favorita. Tu cuerpo se
llena de estrés químico y esto puede hacerte sentir enfadado o incluso
tembloroso.
• Si esto sucede, puedes ayudar a tu cuerpo a relajarse haciendo algo de
ejercicio (montar en bicicleta, correr o simplemente pasear) o haciendo
algo de relajación pensando en algo agradable. Entonces tu cerebro
manda diferentes señales al resto de tu cuerpo para que libere la quími-
ca de “sentirse bien”. Esto te ayudará a estar más tranquilo y controla-
do.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 85


Así es el cerebro, visto de lado. El diagrama nos enseña algunas de las prin-
cipales funciones de cada parte del cerebro:

El lóbulo parietal nos


ayuda a dar sentido a
El lóbulo frontal lo que nos rodea.
nos ayuda a Nos ayuda a prestar
pensar, sentir, atención a las cosas.
planear, tomar
decisiones y
hablar.

El lóbulo
occipital nos
ayuda a dar
sentido a lo
que vemos.

El lóbulo temporal nos


ayuda a dar sentido a
lo que oímos, incluidos
los discursos.

El cerebelo nos ayuda


Dentro del lóbulo temporal está la amígdala. a coordinar nuestros
Cuando estamos asustados o muy ansiosos, movimientos y a
la amígdala le dice al cuerpo que se prepare mantener el
para “luchar” o “huir” del peligro. equilibrio.

Parte delantera de la cabeza Parte trasera de la cabeza

¡FUERA ESTRÉS!
AUNQUE, ALGO DE ESTRÉS PUEDE SER BUENO
El profesor hace una lista de cinco situaciones que le estresan y otras cinco
que considera que estresan al niño.
Después se pide a los niños que piensen en cinco cosas que les provoquen
nerviosismo.

Hablad de:

• ¿Habéis llegado cada uno a diferentes motivos de estrés? Un ejemplo de


estrés emocional puede ser tener dificultades con un amigo, y de estrés

86 PARTE IV. CÓMO SOBRELLEVAR EL ESTRÉS © narcea, s. a. de ediciones


físico el estar sometido siempre a ruidos muy altos o estar en una habita-
ción llena de gente. Estrés mental podría ser estar preparando un exa-
men.
• ¿Cuáles son las semejanzas y las diferencias entre tu lista y la de los
niños?
Invita a los niños a que piensen en las veces en que puede ser útil un nivel
razonable de estrés.

ALGO DE ESTRÉS PUEDE SER BUENO PARA TI

Dibuja algún momento en que un


poco de tensión te ayudó a hacer algo

Ayuda al niño a dibujar o hacer una lista de las veces en que “un poco de
estrés” le ayudó a conseguir algo.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 87


MIS SENTIMIENTOS
Completa la hoja de esta actividad.

¿Te has preocupado alguna vez por algo que aún no te ha sucedido? ¿Cómo
se sintió tu cuerpo?
Marca lo que sentiste cuando te preocupaste:
- Mariposas en el estómago
- Dolor de cabeza
- Sentirse enfermo
- Sentir tensos los músculos
- El corazón latió más rápido
- Estar muy inquieto
- No poder pensar claramente
- Rodillas temblorosas
¿Recuerdas algún otro sentimiento que experimentaste cuando estabas pre-
ocupado?
¿Te has entusiasmado alguna vez por algo que todavía no haya sucedido?
¿Cómo se sintió tu cuerpo?
Tu imaginación puede hacer sentir diferentes cosas a tu cuerpo. Algunas
veces es bueno, pero otras veces no es nada útil.
Algunas veces puedes cambiar lo que imaginas, para sentirte mejor.

¡Imagínatelo!

Algunas veces los niños no saben qué emoción están sintiendo o por qué se
sienten agobiados. Entender cómo trabaja su cuerpo les puede ayudar a reconocer
los síntomas iniciales y tomar medidas para que su preocupación sea menor.

Hablad de:

• Qué ocurre o qué sentimos en nuestros cuerpos cuando estamos en una


situación estresante.
• Cómo puede reaccionar nuestro cuerpo ante falsas alarmas: sólo estamos
hablando de pensamientos que nos preocupan, pero el cuerpo puede pen-
sar que estamos en una situación real de peligro.
• Cómo nuestra imaginación puede causar las mismas reacciones, tanto si
la situación ya ha pasado como si estuviéramos pensando que podría
haber sucedido.

88 PARTE IV. CÓMO SOBRELLEVAR EL ESTRÉS © narcea, s. a. de ediciones


DIFERENTES MANERAS DE PENSAR
Preguntamos a los niños:
¿Qué harías con un folio y un lápiz? Podemos sugerirles varias cosas o dejar
que ellos las enumeren: escribir una historia, hacer un avión de papel, dibujar
algo, hacer una lista de cosas pendientes, etc.

Hablad de:

• Un grupo de gente a la que se le da un lápiz y un folio pero no se le dan


instrucciones, probablemente tendrán diferentes sentimientos; por ejem-
plo:
- Pánico (“no sé qué hacer”, “no se me da bien decidir”, “no sé dar buenas
ideas”, “sé que haga lo que haga estará mal”).
- Entusiasmo (“puedo hacer lo que quiera”, “tengo un montón de buenas
ideas”, “me encanta la libertad de experimentar”).
- Ansiedad disfrazada de enfado (“¿cómo se supone que voy a hacer lo que
quieren?”, “¿creen que puedo leer su mente?”, “sólo quieren tenerme
distraído un rato”, “esto es aburridísimo”).
Estos sentimientos no tienen nada que ver con la tarea, son nuestros pensa-
mientos acerca de esa tarea lo que afecta a cómo nos sentimos y qué hacemos
en situaciones semejantes.
Gente distinta puede hacer lo mismo de diferentes maneras. Dos personas
que ven una pelea en el patio pueden recordar detalles diferentes, dependien-
do de desde dónde la estaban viendo o de lo que conocen a las personas impli-
cadas.
Una percepción no tiene por qué ser mejor o más correcta que otra, hay
diferentes maneras de ver las cosas, y esto dependerá en gran medida de nues-
tros conocimientos y de nuestras experiencias pasadas.

SENTIRSE TENSO Y SENTIRSE RELAJADO


Leer a los niños el texto que sigue para que rea-
licen un ejercicio de imaginación: “Si yo fuera…”.
Al terminar la lectura, pedimos al niño que
escriba o dibuje algo acerca de lo que ha sentido
cuando estaba relajado.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 89


Quizás hayas notado que hay veces en que las personas están sintiendo algo
pero actúan como si estuvieran sintiendo otra cosa completamente diferente.
Algunas veces confundimos nuestros sentimientos.
Vamos a pensar un poco en cómo sienten nuestros cuerpos cuando tenemos
emociones diferentes. Piensa en alguna vez en que te sentiste un poco enfadado
o molesto por algo, seguro que tu cuerpo se quedó agarrotado y quizás sentiste
un nudo en el estómago. Esto se llama tensión.
Si la tensión fuera una planta, un animal o cualquier otra cosa, ¿qué sería?...
Cierra los ojos e imagínate algo que claramente nos enseñe lo que es estar
tenso… Imagina que puedes llegar a ser esa imagen de tensión… Sitúate dentro
de la planta, animal u objeto… ¿qué sientes ahora que eres esa imagen?
¿Cómo se siente tu cuerpo? ¿Qué es lo peor de ser esa imagen? Siéntelo
crecer dentro de ti… ahora siéntelo extendiéndose a través de ti… Siente cómo
es…
Ahora camina fuera de la imagen y vuelve a ser tú… sacude todo el cuerpo…
sacude tus manos, sacude tus brazos, sacude tu cuerpo, sacude tus piernas. Deje-
mos que desaparezca la tensión…
Haz un dibujo o escribe acerca de esa imagen de tensión. Cuando hayas ter-
minado, imaginaremos un poquito más…
Cuando no estás tenso, nuestro cuerpo se siente más relajado. Si el sentimien-
to de relajación fuera un animal, una planta o un objeto, ¿qué sería?
Cierra los ojos e inspira profundamente tres veces, dejando salir el aire lenta-
mente… pídele a tu imaginación que nos enseñe una imagen que explique qué es
estar relajado… Puede ser un objeto, una planta o un animal… no importa lo que
sea, deja que la imagen aparezca…
Cuando estés listo, imagina que puedes llegar a ser esa imagen de relaja-
ción…
Camina dentro del animal, planta u objeto y siente realmente cómo es…
¿Cómo se siente tu cuerpo? Siéntelo crecer dentro de ti… ahora siéntelo
extendiéndose a través de ti… Siente cómo es…
¿Qué es lo mejor de ser esa imagen? …
Pasa un tiempo más sintiendo ser esa imagen y disfrutando de lo que sien-
tes… cuando estés preparado, sal fuera de la imagen y vuelve a ser tú. Abre los
ojos lentamente, estírate y bosteza.

Hablad de:

• Las distintas sensaciones físicas que produce nuestro cuerpo cuando está
relajado.

90 PARTE IV. CÓMO SOBRELLEVAR EL ESTRÉS © narcea, s. a. de ediciones


• ¿Cómo se siente al estar tenso? ¿y al estar relajado? Descubre las diferen-
cias entre estar muy tenso y sentirse lleno de energía sin sentir excesiva
tensión.
• ¿Por qué es importante para nuestro cuerpo sentirse relajado a veces?
• ¿Crees que la tensión puede ser útil?
• ¿Cuándo has necesitado estar tenso?
• ¿Ha habido veces en que estabas tenso y no lo necesitabas?

EL MUÑECO DE NIEVE
Se lee este texto a los niños. A continuación, después de
haberles dejado unos minutos de reflexión, se habla con
ellos acerca de sus sentimientos.

Imaginad que os convertís en un muñeco de nieve…


Permaneced de pie con los brazos a lo largo del cuerpo… Poned en tensión
los músculos.
Ahora imaginad que el sol ha salido y va haciendo más y más calor.
Los muñecos de nieve empiezan a fundirse hasta que son sólo charcos de
nieve derretida en el suelo.
Dejaos caer suavemente en el suelo. Tumbaos poco a poco, dejando que vues-
tro cuerpo quede suelto, desmadejado.
Ahora las nubes de nieve vuelven y nieva copiosamente, por lo que podéis
volver a ser muñecos de nieve de nuevo. Poneos de pie muy rectos… Derretíos
una vez más.
Finalmente, volved a ser vosotros otra vez. Incorporaos y sacudir los brazos,
manos y piernas como si os estuvierais sacudiendo la nieve.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 91


11. Ejercicios de relajación
y para liberar tensión

Con las actividades de este capítulo podemos ayudar a los niños a:


m Entender que puede cambiar su forma de sobrellevar el estrés.
m Experimentar muchas maneras diferentes de tratar los efectos del
estrés.
m Identificar las estrategias que funcionan mejor para evitar el estrés.

RESPIRACIÓN RELAJADA
Invitamos a los niños a hacer lo que sigue:

Siéntate en una silla cómoda o permanece de pie frente a un espejo de cuerpo


entero. Pon una mano suavemente en tu pecho y la otra justo debajo de las últimas
costillas… Inspira profunda y fuertemente, viendo qué sucede.
¿Qué mano se mueve más? ¿Se elevan tus hombros? ¿Se mueve tu
estómago?…¿Has notado que cambia tu postura?
Ahora suelta el aire… y nota también qué cambios hay.

Lo ideal sería que los niños sintieran cómo se mueve su estómago hacia
adentro y hacia afuera según respiran, con un movimiento ligero en su pecho.
Sus hombros no se moverán casi y su postura permanecerá equilibrada.
Esto es respiración diafragmática. Si el niño levanta los hombros y expande
su pecho o mete el estómago cuando está inspirando, entonces no está respi-
rando de forma relajada. La respiración diafragmática es muy natural pero hay
que tomarse un tiempo para reaprenderla bien en el caso de que el niño haya
respirado de otra manera durante años.
Una vez que los niños puedan dirigir su atención al diafragma, se sor-
prenderán a sí mismos respirando profundamente varias veces a lo largo del
día, y eso les ayudará a tranquilizarse.
Sugiere al niño que puede hacer conscientemente dos o tres respiraciones
de relajación para ayudarse a controlar cualquier sentimiento de ansiedad
que pueda tener, antes de que vaya a más.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 93


CONSTRUIR UNA ESTACIÓN
DE “REABASTECIMIENTO”
Crear un lugar especial para el niño donde pueda ir cuando necesite “des-
conectar” y “abastecerse” de buenos sentimientos. Por ejemplo, puede ser una
guarida de cuento hecha con sábanas o mantas, un sillón acogedor con un
montón de cojines o un oso gigante en el que acurrucarse.
Si usa ese lugar regularmente, otras veces que necesite sentir calma podrá
imaginar que está ahí.

HUMOR
Inventar una canción sin sentido o un poema divertido hablando de los
cambios. El humor es un gran desactivador de estrés y un estímulo para la
autoestima.

Hablad de:

• Algunas veces, reírnos puede ayudarnos a relajarnos. ¿Cuándo sería esto


apropiado? ¿Y cuándo no?
• ¿Te has sentido alguna vez enfadado o molesto por algo por lo que luego
te reíste?
• ¿Qué te hace reír? ¿Y a tus amigos?

PASAR UNA SONRISA


He aquí un divertido juego, que puede hacerse por
grupos y que también puede ser jugado en parejas.
Los jugadores se sientan en círculo, intentando estar
muy solemnes. Se elige a un niño para que empiece una
sonrisa, tiene que enviarla a la persona que está sentada
a su lado. Esa persona sonríe, entonces “cierra con cremallera” sus labios para
contener la sonrisa, y luego se la envía a la siguiente persona, quien tiene que
“abrir la cremallera” de sus labios y sonreír otra vez.
Cuando se haya cubierto el círculo entero, el grupo tiene que pasar otra
sonrisa, esta vez más rápido.

94 PARTE IV. CÓMO SOBRELLEVAR EL ESTRÉS © narcea, s. a. de ediciones


Hablad de:

• A veces es posible controlar lo que sentimos.


• ¿Cómo se siente tu cuerpo cuando sonríes?
• ¿Qué te hace sonreír?
• ¿Puedes explicar las diferencias entre una sonrisa real y una fingida o una
“poco amable”? ¿Cómo puedes explicarlo?

EL STOP DE LA RISA TONTA

Por parejas, se escogen dos personas A y B. La persona A tiene que intentar


que la B se ría tontamente, pero sin tocarla. La persona B debe mantener el
contacto visual e intentar mantener la cara seria. En cualquier momento, puede
decir ¡“STOP”! y cambiar los papeles.

Hablad con los niños de:

• La importancia de las carcajadas.


• ¿Cómo te sientes cuando tienes un ataque de risa tonta?
• Hablad de la diferencia que existe entre “reírse de alguien” y “reírse con
alguien”.
• La risa puede tener cualidades muy diferentes y por tanto, puede hacer-
nos sentir cosas muy diferentes.

EL DIBUJO MUSICAL

Invitad al niño a dibujar que le ocurre, lo que siente, mientras escucha una
selección musical que tenga diferentes ritmos y estilos.

Hablad con ellos de:

• La música puede afectar a nuestro humor. ¿Hay alguna canción que siem-
pre te haga sentir triste o que siempre te ponga contento?
• ¿Hay alguna canción o alguna música que crees que podrías escuchar en
un día estresante para tranquilizarte?

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 95


JUGUETEAR CON LOS DEDOS
Esto puede hacerse en cualquier momento como una forma rápida de libe-
rar tensión o como preparación para cualquier actividad que requiera mucha
concentración.

Imaginad que vuestros dedos son todos animales o personas, y que están
jugando a pelearse. Haced que peleen entre ellos. Dejadlos enredarse y luego
desenredarse otra vez…
Ahora dejadlos parar lentamente y déjalos flotar… Dejadlos flotar cerca del
otro sin tocarse y ahora movedlos entre ellos.
Ahora tenéis que luchar uno contra otro otra vez. Se están moviendo cada vez
más rápido… poco a poco se paran…
¿Puedes sentir el hormigueo? Deja que tus dedos floten cerca unos de otros
de nuevo.
Algunas veces, si hacéis esto suave y lentamente, podréis sentir la energía
entre vuestros dedos, incluso si no se tocan. Son como las cosquillas o las caricias
de seda. ¿Podéis sentirlo?… Jugad con esta energía.
Imaginad que estáis sujetando una pelota de energía… sentid el tamaño de la
pelota. Juntad las manos y luego apartarlas, notando todo el tiempo la pelota de
energía entre ellas…
Ahora dejar que vuestras manos caigan, como si nos fuéramos a dormir.

CUANDO QUIERO CALMARME


Proponer este texto a los niños:

Cierra los ojos suavemente y relájate.


Cuanto tomas aire, siente cómo un sentimiento cálido y relajante llena tu cuer-
po. Cada vez que sueltes aire, estás soltando toda la tirantez de tus músculos que
no necesitas. Siente cómo el aire entra y sale de ti muy lentamente...
Imagina que hay una luz amarilla a tus pies que va subiendo… se mueve
desde tus pies… a lo largo de tus piernas… tu cuerpo… tus brazos… tus hom-
bros… tu cabeza… y pasa por encima de tu cabeza y se aleja flotando…
Ahora te sientes muy relajado, pero estás despierto y eres capaz de… (pode-
mos añadir lo que el niño deba o necesite hacer a continuación).

96 PARTE IV. CÓMO SOBRELLEVAR EL ESTRÉS © narcea, s. a. de ediciones


RELAJACIÓN POR ZONAS DEL CUERPO
Este tipo de relajación trabaja centrándose en dis-
tintas partes del cuerpo para notar cómo se siente
cada zona. A menudo al intentar relajarnos, ¡lo inten-
tamos con demasiada energía! Nuestros esfuerzos
sólo sirven para provocarnos más tensión. Al obser-
var lo que hace nuestro cuerpo, se tiende a permitir
que las partes que están en tensión se relajen y se
liberen. Esta relajación se puede hacer sentado o
tumbado.
• Asegúrate de que no va a haber distracciones.
• Comprueba que la temperatura de la habitación es adecuada. Ten una
manta a mano. A algunos niños sienten frío si se relajan profundamente.
• Recuerda, lo siguiente que vayas a hacer tras una relajación debe ser algo
tranquilo y lento.
• Lee cada parte muy despacio y tranquilamente, con muchas pausas, para
darle al niño tiempo para seguir las instrucciones.

Algunas veces si estamos ansiosos, nerviosos o tensos por algo, esto se refleja
en nuestro cuerpo. Nuestros músculos se ponen tensos. Puede que incluso nos
empiecen a doler. Nos sentimos como si tuviéramos el cuerpo lleno de nudos y no
es nada cómodo. Está muy bien sentir que puedes relajar tu cuerpo... y eso te
ayudará a sentirte seguro y capaz de hacer cosas que sean un poco más difíciles.
Cuando estés preparado, abre tus ojos suavemente y ponte en una posición
cómoda.
Siente tu cuerpo… siente tus pies…; pon toda tu atención en tus pies y nota
de verdad cómo se sienten. Puede que se sientan fríos o calientes; quizás estén
dormidos o te piquen… en tensión o relajados. Sólo concéntrate en lo que están
sintiendo tus pies…
Ahora poco a poco mueve tus pensamientos hacia la parte inferior de tus
piernas… Deja a tus pensamientos que se muevan a través de tus pies y alcancen
tus piernas. Intenta sentir cómo están en este momento… no hay sentimientos
correctos o equivocados… sea lo que sea lo que sientas, estará bien…
Ahora muévete a las rodillas… y a la parte superior de tus piernas… y nota
lo que están sintiendo… Empieza a notar tu respiración, siente qué pasa cuando
inspiras y espiras… empieza a pensar en tus hombros… siente cómo las tensiones
se derriten… Nota los sentimientos de tu cuello y de tu cabeza…
Deja que tus pensamientos vayan hacia tu espalda… a lo largo de toda tu
espalda… siente cómo la relajación se extiende por tu cuerpo… piensa ahora en
tus brazos… sólo piensa en lo que hay ahí… y baja a tus manos… siente tus
dedos, uno por uno. Siente lo que haya ahí, sea lo que sea.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 97


Ahora, en lugar de pensar en tu cuerpo por partes, siéntelo como un todo,
relajándose. Justo déjalo ir…; deja que el suelo (o la silla) te sujete, y relájate…
Según tomas aire, siente cómo la relajación se extiende por cualquier parte de
ti… y según sueltas aire, siente a tu cuerpo relajándose incluso más … inspira…
espira… como olas llegan a la orilla del mar… Quédate tumbado un momento más
y disfruta el sentimiento de estar relajado…
(Uno o dos minutos de tranquilidad).
Sigue sintiendo tu cuerpo, y empieza a escuchar los sonidos que te rodean…
empieza a mover un poco las manos y los pies… Cuando estés preparado, abre
los ojos y mira alrededor… Quédate tumbado o sentado en silencio un poco más,
mientras te estiras y bostezas.

QUÉDATE TRANQUILO
Hay una versión más suave de la relajación por zonas, que puede hacerse a
la hora de dormir, para conseguir un sueño apacible.

Ponte cómodo ( ya sea tumbado o sentado) deja que tu cuerpo se sienta suel-
to… arréllanate en la silla o en la cama… empieza a pensar en los dedos de tus
pies. Relájalos y siente cómo entran en calor… Deja que la tirantez se vaya flo-
tando de los músculos de tus pies, para que no tengan que trabajar de más…
ahora deja que se vaya la tirantez de tus piernas. Pon toda tu atención en las
piernas y deja relajarse los músculos, libéralos, dejándolos ir…
Cuando tus piernas estén relajadas, empieza a pensar en tu vientre. Siente
cómo los músculos se van reblandeciendo, relajando y liberan la tensión que
tuvieran… Siente tus manos y tus brazos cómo entran en calor según descan-
san cómodamente a ambos lados de tu cuerpo… tus dedos están un poco cur-
vados, pero no están en tensión…
Ahora piensa en tus hombros. Levántalos con suavidad hacia tus oídos y sien-
te cómo los músculos tienen que trabajar para mantener esa posición… pero
ahora, relájalos y siente la diferencia… nota cómo tus músculos se sentían cuando
estaban tensos y cómo se sienten ahora que están más relajados… déjalos más
sueltos, todo lo más que puedas…
Siente tu respiración… estate muy quieto mientras sientes el aire entrar en tu
cuerpo al inspirar suave y tranquilamente… siéntelo también según sale de ti al
espirar… inspira y espira, como olas que llegan a la orilla del mar… inspira…
espira… inspira… espira…
Ahora olvida tu respiración y sólo siente cómo te relajas más y más… quéda-
te un rato así e imaginate en un lugar especial.
Después de un rato estarás listo para dormir o para hacer cualquier otra cosa.

98 PARTE IV. CÓMO SOBRELLEVAR EL ESTRÉS © narcea, s. a. de ediciones


CUIDARME TODOS LOS DÍAS
Hacer una lista, trabajando juntos, en la que escribamos “maneras de cui-
darme”.
Puede incluir cosas como dar un paseo, relajarse en un baño de espuma,
tener un momento de tranquilidad, jugar con mi perro o mi gato, recibir un
abrazo, etc. Intentad poner al menos veinte cosas.
Ayuda al niño a escoger tres cosas que hará la semana próxima cuando se
sienta harto, preocupado o cansado. Es conveniente ser muy concretos y espe-
cíficos dando ideas a los niños; por ejemplo, “cuando note signos de estrés” o
“cuando me note tenso o a punto de enfadarme, montaré un poco en bici o
jugaré con mi mascota o hablaré con un amigo o le pediré a mamá o papá que
me den un abrazo”.

Hablad de:

• Las formas distintas que elige la gente (adultos y niños) para relajarse.
• Destaca la necesidad que tenemos de desconectar de alguna forma cuando
las cosas se ponen muy complicadas.
• Hablad de que el ajetreo puede ser mental, emocional y también físico.
• Destaca la importancia de la actividad física como una manera de relajar
la mente.
• Anima a los niños para que las respuestas sean imaginativas. Deja que los
niños se sumerjan en la fantasía, puede ser una buena manera de aliviar
las frustraciones acumuladas.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 99


CUIDARME TODOS LOS DÍAS

Imagina que has tenido un día muy complicado en el colegio y que te sien-
tes muy cansado.
Piensa en todas las cosas que podrías hacer para sentirte relajado y tranquilo.
Escribe o dibuja algo sobre ello.

Algunas formas que yo tengo


para cuidarme

100 PARTE IV. CÓMO SOBRELLEVAR EL ESTRÉS © narcea, s. a. de ediciones


CÓMO HACER MI DÍA PERFECTO

Imagina que has tenido un día perfecto. Dibuja lo que pasó.

Después:

Explica lo que has dibujado en


una breve redacción

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 101


PARTE V

Cómo superar
la ansiedad
12. Pensar, sentir, actuar

Las actividades que se incluyen en este capítulo, y en el siguiente, se


refieren a preocupaciones tan definidas como la ansiedad.
Se trata de enseñar a los niños que es normal que las cosas nos afec-
ten, pero que a veces nuestras preocupaciones pueden absorbernos y
dominar nuestra conducta y pensamientos.
Las siguientes actividades ayudarán a los niños a:
m Aprender a reconocer y controlar los patrones de sentimientos y
pensamientos.
m Investigar qué idea es la que les preocupa y ayudarles a distinguir la
magnitud de su preocupación.

MEZCLAR TODO

Proponemos una variación del juego “Simón dice”.


Damos breves instrucciones para que el niño las siga como: “ponte a la pata
coja, toca tu oreja, di adiós con la mano, saluda, aplaude, etc.”.
Cuando nosotros hacemos el movimiento indicado, el niño tiene que repetir-
lo; mientras que el niño tiene que permanecer quieto cuando nosotros no reali-
zamos el movimiento que le estamos ordenando.

Hablad de:

• ¿Es fácil o difícil escuchar, pensar y hacer todo al mismo tiempo? ¿Cómo
se podría hacer más sencillo?
• Cuando repetimos una conducta a menudo, empezamos a hacerla sin
pensar. ¿Por qué es útil hacer esto? ¿Cuándo puede que no sea útil?
• Algunas veces nuestros pensamientos también se vuelven automáticos. A
veces esto puede ser útil y nos puede ayudar a ahorrar tiempo. Pero si son
pensamientos negativos o inútiles, tendremos que aprender a reconocer-
los, para controlarlos y tratar de evitarlos.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 105


PENSAMIENTOS BASURA
Proponemos a los niños que completen la hoja de actividad que sigue a
continuación.
Algunas veces nuestros pensamientos no resultan muy útiles para noso-
tros.
Tener esos pensamientos es parecido a comer “comida basura”: ¡nos hace
sentir mal!

Piensa en algunas cosas que las personas se dicen a sí mismas y que les impi-
de aprender una nueva habilidad, como jugar fútbol o montar en bicicleta. A estos
pensamientos que no nos ayudan, que son inútiles, les llamamos “pensamientos
basura”.
Ahora trae a tu mente pensamientos útiles

Si fueras a hacer algo que te parece difícil, ¿qué te podrías decir a tí mismo
antes de empezar?

¿Qué te podrías decir mientras que estás en esa situación?

¿Qué te podrías decir después?

Invitamos a los niños a traer a la memoria algunos pensamientos inútiles y


después, otros útiles que se puedan utilizar antes, durante y después de una
situación difícil.
Es importante que el niño elija sus propias palabras. Lo que mejor funcione
con el educador no tiene por qué ser necesariamente lo que mejor funcione con
él.

Hablad de:

• Podemos explicarlo como si fuera comer comida saludable y “comida basu-


ra”. Cuando tenemos pensamientos como “soy un desastre”, “no puedo
hacer esto”, “nadie me dirigirá la palabra”, es como si comiéramos “comida
basura”. Esos pensamientos nos pueden afectar de forma negativa.
• Cuando tenemos pensamientos como “yo soy capaz de aprender cómo
hacerlo”, “esto podría ser difícil pero voy a intentarlo”, “no importa si

106 PARTE V. CÓMO SUPERAR LA ANSIEDAD © narcea, s. a. de ediciones


cometo un error, siempre que intente hacerlo lo mejor posible”, “voy a ser
un buen amigo”; entonces es como si comiéramos comida saludable, y
esos pensamientos son buenos para nosotros.

ESTO SUCEDE PORQUE…


Este juego es divertido para jugarlo en parejas, aunque se puede adaptar
para jugarlo en grupo.
El jugador A describe una acción sencilla, como “el perro ladró”. El jugador
B da una explicación: “porque vio un gato”. El jugador A dice una posible con-
secuencia: “y al cartero se le cayeron todas las cartas”. El jugador B dice enton-
ces una acción nueva.
Los jugadores tienen que intentar responder con las causas y los efectos tan
rápido como les sea posible, y pueden ser desafiados por otra persona si sus
respuestas no valen.
Explorar las causas y los efectos ayuda a los niños a apreciar cómo una
acción puede conducir a otra, cómo un suceso puede ser causado por diferentes
razones y cómo los sentimientos pueden experimentarse por diferentes causas
o situaciones que se viven.

ATRAPANDO MIS PENSAMIENTOS


Invitamos a los niños a que reflexionen sobre el texto que sigue.

Algunas veces los pensamientos de preocupa-


ción vienen a nuestra mente y no nos damos
cuenta de ello hasta que empiezan a hacernos
sentir diferente.
Puedes aprender a capturarlos antes de que
hagan travesuras.
Cuando notes un pensamiento de preocupa-
ción imagínate atrapándolo en una red.
Ahora que está en tu red de preocupaciones,
puedes ver que ¡sólo es un pensamiento de pre-
ocupación! ¡No necesita estar ahí!
¿Qué puedes hacer con ese pensamiento
ahora que lo has atrapado, ahora que lo has cap-
turado?

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 107


Hablad de:

• Los pensamientos causan sentimientos de preocupación, pero no causan


esas situaciones.
• Por turnos, reflexionaremos sobre cosas que podemos hacer con los pen-
samientos de preocupación que hemos capturado y están en la red.

BUENAS Y MALAS NOTICIAS


Se trata de un bonito juego. El jugador A empieza con una “buena noticia”.
La siguiente persona añade “pero la mala noticia es que…”. Por ejemplo: “la
buena noticia es que la escuela está cerrada todo el día…; la mala noticia es que
tenemos deberes extra para hacer en casa”. “La buena noticia es que los debe-
res son una redacción sobre la feria local…; la mala noticia es que la feria está
cerrada por reparaciones…”. “La buena noticia es que el dueño de la feria está
regalando helado…; la mala noticia es que se quedaron sin cucuruchos”.

Hablad con los niños:

• De cómo ser creativo pensando en situaciones buenas relacionadas con


situaciones malas.
• ¿Has estado alguna vez en una situación difícil que terminara siendo útil
para ti?

UNA CIUDAD MUY PREOCUPADA


Proponemos un juego muy divertido. Se trata de jugar todos juntos hacien-
do alguien el papel de un detective que ha ido a una pequeña ciudad donde
todos los adultos están preocupados. El detective interroga al profesor, al médi-
co, al panadero, al bombero, etc. ¡Cada persona está muy preocupada por algo
que tiene que ver con su trabajo!

Hablad después con los niños:

• ¿Crees que todo el mundo tiene preocupaciones?


• ¿La gente se preocupa siempre por lo mismo?
• ¿Son útiles algunas preocupaciones?
• ¿Qué sucede cuando esa preocupación te ocupa la mente mucho tiempo y
no la resuelves?

108 PARTE V. CÓMO SUPERAR LA ANSIEDAD © narcea, s. a. de ediciones


13. Qué podemos hacer
con las preocupaciones

Las actividades de este capítulo ayudarán a los niños a:


m Ver que hay muchas formas diferentes de manejar las preocupa-
ciones.
m Identificar habilidades útiles para resolver sus problemas o sus
preocupaciones.

UNA PREOCUPACIÓN COMPARTIDA


Pedir al niño que haga un dibujo con algo que le preocupa.

Dibuja algo que te preocupe

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 109


Luego, podéis hablar acerca de estos temas:

• Escribir algo acerca de una preocupación o contárselo a alguien ayuda


muchas veces a hacerlo menos importante.
• Cuando estás preocupado, ¿te preocupas por entero o solamente una
parte?, ¿crees que lo que te preocupa sucederá realmente?
• ¿Con quién compartes tus preocupaciones?
• ¿Puedes pensar en alguien que sea tu “amigo de preocupaciones”?

LA “CAJA DE LAS PREOCUPACIONES”


Se fabrica una “Caja de las Preocupaciones” con
colores fuertes y brillantes y se invita al niño a guar-
dar ahí cualquier preocupación que tenga. Se fija un
? ED;I
momento a la semana, o con la frecuencia que crea-
9K F7 9
mos necesaria, para revisar juntos la caja y resolver
las preocupaciones que haya dentro.
FH;E
Conviene recordar al niño que ya no tiene que
pensar en sus preocupaciones, una vez que las ha puesto por escrito, porque
éstas serán tratadas y resueltas en el próximo momento de “disolver preocupa-
ciones”.
Si el niño está especialmente ansioso, puede que necesitemos empezar el
día con un momento de “disolver preocupaciones”. No te preocupes si se repi-
ten las mismas o parecidas preocupaciones. Esta forma de resolver problemas
debe ser un esfuerzo conjunto.
Intenta no “rescatar” la situación dando al niño consejos de lo que tiene que
hacer. Sólo escucha sus preocupaciones sin juicios sobre su validez. Se le podría
sugerir al niño acerca de qué le gustaría que sucediera en relación a esos pro-
blemas. Puede que algunos no sean realistas, pero podemos reconocer el deseo
que está detrás de ellos.
Por ejemplo, el niño está preocupado porque hay un monstruo debajo de
su cama. Quiere que sus padres estén en la habitación hasta que se quede
dormido. Aquí se puede ver la necesidad del niño de que un adulto en quien
confía le proteja de las cosas que le dan miedo. Pregúntale quién más le podría
ayudar a controlar sus pensamientos y miedos. Hazle también sugerencias,
pero estate preparado por si el niño rechaza alguna con la que no se sienta a
gusto.
Anímale a pensar juntos en distintas soluciones y en que escoja la que más
le convenza. Puede ser más efectivo que explicarle una sola manera de tratar
con la preocupación.

110 PARTE V. CÓMO SUPERAR LA ANSIEDAD © narcea, s. a. de ediciones


Establece también unos límites: si el niño te pide comprobar la caja de
preocupaciones fuera del tiempo designado para ello, asegúrale que luego
habrá tiempo para ello, pero que antes hay que hacer y pensar en otras
cosas.
Después, se anima al niño para que realice esta actividad.
• Imagina que pudieras poner tus preocupaciones en una “caja de preocu-
paciones” y pudieras cerrarla.
• ¿Qué crees que les pasaría? ¿A dónde irían? ¿Las vería alguien? Si fuera
así, ¿quién lo haría? ¿Qué haría con ellas?
• Dibuja o escribe qué sucedería.

EL ÁRBOL “ABRÁZAME”
Algunas veces, si no podemos tratar las preocupaciones en el momento,
pueden ser guardadas para “descargarlas” después en otro sitio. Este otro sitio
puede ser el árbol “Abrázame”.
Leer este texto:

Cierra los ojos y ponte cómodo. Haz 3 respiraciones hondas y relajadas…


Deja a tu imaginación que te lleve a una montaña mágica. Imagina que estás
en una pradera al pie de una montaña, preparado para ir de paseo…
(Espera un momento a que el niño se haga esa imagen).
Enfrente de ti hay una puerta. Camina lentamente hacia ella… es una puerta
muy especial. ¿Puedes ver de qué está hecha?… ¿hay algo creciendo a su alre-
dedor?… Si la tocas, ¿cómo la sientes?… Cuando estés preparado, imagínate
atravesando esa puerta y pasando al otro lado.
Cierra la puerta detrás de ti. Estás en un camino que sube la montaña… vas
a buscar el árbol “Abrázame”. Está cerca de la puerta. Echa un vistazo a todos
los árboles, hasta que localices el más grande. Ése es el árbol "Abrázame". Es
tan grande que parece que va a llegar hasta el cielo… Ponte al lado del árbol y
toca la corteza… ¿cómo es?
Puedes colgar todas tus preocupaciones en sus ramas, antes de que sigas
explorando la montaña. El árbol es tan grande que puede sujetar tantas preocu-
paciones como quieras, ¡siempre que después le des un abrazo! Imagínate
dejando tus preocupaciones ahí. ¿Cómo lo sientes?
Ahora aléjate cinco pasos.
1. ¿Cómo te sentiste?
2. ¿Qué puedes ver?
3. ¿Qué puedes oír?

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 111


4. ¿Qué puedes oler?
5. ¿Qué estás sintiendo ahora?
Quédate parado un momento y respira hondo… Suelta el aire con un largo
suspiro. Siéntete tan fuerte como la montaña… estás lleno de confianza y segu-
ridad y preparado para continuar… Imagínate explorando toda esa parte de la
montaña. Sigue atento a lo que sientes, ahora que estás libre de preocupaciones.
¿Qué puedes sentir? ¿Qué puedes ver?
(Deja al niño unos momentos para explorar la montaña en su imaginación).
Ya es el momento de irnos hoy de la montaña. Empieza a alejarte del árbol de
“Abrázame”… ahora estás cerca de la puerta… atraviésala y cierra la puerta
detrás de ti… Ya has llegado a la pradera… respira hondo y suelta el aire con un
gran suspiro…
Ahora empieza a pensar en los dedos de tus pies y manos. Muévelos un
poco… mantén los ojos cerrados y siente cómo tu cuerpo vuelve poco a poco a la
habitación desde donde empezamos. Siente el tacto de la ropa encima de tu piel
y tu cuerpo tocando la silla… sigue con los ojos cerrados un poco más.
Empieza a escuchar los sonidos dentro y fuera de la habitación… mueve de
nuevo los dedos de tus pies y manos y, cuando estés preparado, estírate, bosteza
y abre los ojos… ¡y has vuelto a la habitación!”

Cuando hayamos ter-


minado de leer el texto,
invitamos al niño a com-
pletar la actividad.
Imagina que hay un
árbol llamado Abrázame.
Es muy grande y tiene
tantas ramas que puede
sujetar todas tus preocu-
paciones.
Dibuja o pinta las pre-
ocupaciones que tengas y
cuélgalas en las ramas.
Puedes usar el árbol
Abrázame por la noche,
para colgar tus preocupa-
ciones antes de irte a dor-
mir. Puedes dibujarlo en
tu mente.
No olvides dar al árbol Abrázame un gran abrazo.

112 PARTE V. CÓMO SUPERAR LA ANSIEDAD © narcea, s. a. de ediciones


EL "EQUIPO DE LAS PREOCUPACIONES"
Imagina que formas parte de un equipo que se llama “Equipo de las preocu-
paciones”.
Es un grupo de gente excepcionalmente lista, que pasa su tiempo inventan-
do maneras de liberarse de los problemas.
Ellos inventaron el árbol “Abrázame” y la “Caja de las Preocupaciones”.
Haz una lista de otras cosas que puedas hacer con las preocupaciones.
¿Cuánta inventiva tienes?

Hablad con los niños de:

• ¿Qué podría pasarle a tus preocupaciones?


• ¿Qué te gustaría que hicieran tus preocupaciones? Imagina que eso suce-
de.
• Qué sucedería luego?
Por ejemplo, las preocupaciones pueden desaparecer, crecer, hacerse más
pequeñas o transformarse en otra cosa. Podemos hacer amigos con ellas,
tirarlas, mandarlas a la luna o llevarlas a clases para que aprendan.
• Sugiere tanto soluciones prácticas como otras más fantasiosas. Por ejem-
plo: podemos hacer un paquete con ellas y mandárselas a , quien
las irá leyendo y las discutirá con . Aprobaremos una ley para
hacer ilegal . Todo el mundo que se ha preocupado de
recibirá . Entonces, todas las preocupaciones serán .
• ¿Crees que hay alguna preocupación “útil”?
• ¿Qué pasaría si nunca tuviéramos preocupaciones?

UN PROBLEMA REDUCIDO A LA MITAD


Muchos niños tienen miedo o son reacios a pedir ayuda cuando la necesi-
tan. Pueden creer que si lo hacen están decepcionando las expectativas de

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 113


alguien. Entonces en lugar de pedir ayuda, pueden usar otras estrategias, como
estudiar a otros niños y seguir a su líder, o quizás esperar pasivamente hasta
que alguien les ofrezca su ayuda.
Hay que hacerles ver que no pasa nada si dicen que no entienden algo o si
piden a alguien que repita sus instrucciones. Conviene explicarles detenida-
mente y de forma muy práctica que ésta es la manera en que se aprende y que
esto no significa que ellos nos estén fallando.
Ayuda a los niños a saber cómo tienen que comportarse en algunas situa-
ciones problemáticas más comunes. Por ejemplo: te olvidas el almuerzo del
colegio; el hámster se sale de su jaula; rompes algo en tu clase; alguien te pide
prestado tus lápices y luego no los devuelve; algunas veces no entiendes lo que
el profesor te ha pedido, etc.

Hablad con los niños de:

Algunas preocupaciones pueden ser por problemas que pueden ser resuel-
tos y otras por problemas que no podrán ser resueltos. Es bueno saber qué clase
de preocupación es la que tienes.
• Las posibles estrategias pueden incluir:
- Pedir a alguien que me lo explique.
- Hablar de ello con mi “amigo de preocupaciones”.
- Dividir las instrucciones en trozos más pequeños y realizarla “trozo
por trozo”.
- Pedir que repitan la pregunta o la orden.
• Animar a los niños a que reconozcan experiencias anteriores en las que
resolvieron un problema.
Es útil que los niños se den cuenta de que cada vez que resuelven un pro-
blema, están creando un nuevo potencial en ellos.

EL LIBRO MÁGICO DE LA SABIDURÍA

Estoy seguro de que muchos de nosotros ha encontrado la solución a


algún problema difícil cuando menos lo esperaba. Pensamos en ello durante
horas y no llegamos a ninguna conclusión, por lo que nos damos por venci-
dos, salimos a dar un paseo y de repente, ¡la respuesta parece clara! O quizás
hemos intentado acordarnos de un nombre o del título de una canción pero
no lo hemos podido recordar y, de repente, ahí está, justo cuando vamos a
dormir.
Una vez más, nombrar el problema o definir la pregunta puede liberarnos
de alguna preocupación. Inevitablemente la sabiduría innata del niño ayudará

114 PARTE V. CÓMO SUPERAR LA ANSIEDAD © narcea, s. a. de ediciones


a clasificarla, incluso si esa sabiduría innata que él tiene le dice que debe pedir
ayuda a alguien.

IMAGINEMOS… EL LIBRO DE LA SABIDURÍA

Imagina que tienes un libro especial. Un libro que


conoce las respuestas a montones de preguntas dis-
tintas. Es especialmente bueno resolviendo preocu-
paciones.
Cuando hables al libro, él siempre escuchará y,
tarde o temprano, te dará una respuesta.
Algunas veces la respuesta no es inmediata.
Algunas veces tendrás que esperar unos días, y
entonces, cuando menos lo esperes, ¡sabrás qué hacer!

EL LIBRO DE LA SABIDURÍA
Cierra tus ojos suavemente y deja que tu cuerpo se relaje…
Imagínate al pie de la montaña mágica al lado del árbol “Abrázame”. ¿Quieres
darle un abrazo? Quizás no lo notaste al principio, pero escondido en sus raíces
hay un libro muy especial, un libro mágico. ¿Puedes decirme cuándo lo has
encontrado?...
¿Cómo es?
Este libro contiene respuestas a tantas preguntas, que es considerado como uno
de los libros más preciados del mundo entero. Abre con cuidado la portada y mira
la primera página. ¿Ves que pone “Preocupaciones” en letras plateadas? ¿Tienes
en este momento alguna preocupación sobre la que te gustaría preguntar al libro?
Piénsalo y mira si hay algo que te gustaría preguntarle mientras que estás aquí.
✓ Si hay alguna preocupación: Ahora, si le dices al libro tu preocupación, él
podrá ayudarte un poco. Tendrás que esperar un rato para que encuentre
el trocito de sabiduría que te tiene que decir, pero ten paciencia y ensegui-
da lo tendrás.
Este libro es tan especial que puede decirte cosas de un montón de formas
distintas. Puede enseñarte una foto o algún escrito, incluso puede susurrarte algo.
O sea que sigue mirando al libro y espera. Pregúntale mentalmente, ¿Me avisarás
cuando tengas alguna contestación?… Ahora, como este libro es muy especial,
sería muy bonito que le agradecieras su sabiduría y lo cerraras suavemente.
✓ Si no hay ninguna preocupación: De acuerdo, hoy no hay preocupaciones.
Quizás quieras volver otro día para echar un vistazo. Cierra el libro suave-
mente.

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 115


Es hora de irse. Debes agradecer al árbol “Abrázame” por dejarte consultar el
libro. Empieza a volver hacia la puerta… atraviésala y ciérrala detrás de ti… y
ahora estás de vuelta en el campo. Inspira profundamente y suelta el aire con un
gran suspiro.
Según sigues en la pradera, haz tres respiraciones hondas… Ahora empieza a
pensar en los dedos de tus manos y pies. Muévelos un poco… Mantén los ojos
cerrados y siente cómo tu cuerpo vuelve a la habitación donde hemos empezado.
Siente el tacto de la ropa en tu piel y tu cuerpo tocando la silla… deja los ojos
cerrados un poco más.
Empieza a escuchar los sonidos en la habitación y fuera de ella… ahora mueve
de nuevo los dedos de manos y pies, y cuando estés listo, estírate, bosteza y abre
los ojos. .. ¡y has vuelto a la habitación!”

APRENDER A CONTROLAR
LAS PREOCUPACIONES
Por turnos, pensar en ideas para controlar pre-
ocupaciones que pueden angustiarnos porque no
somos capaces de dominarlas.
Piensa en todas las cosas que puedes hacer
¡cuando una preocupación empiece a gruñirte
como si fuera un tigre! Mételas en este recuadro.

Puedo decir

Puedo hacer

Puedo imaginar

Puedo

116 PARTE V. CÓMO SUPERAR LA ANSIEDAD © narcea, s. a. de ediciones


Incluso cuando las preocupaciones son útiles, necesitan
ser consideradas en su justa medida o tratarlas como si tú
fueras un “domador”. No queremos que aparezcan de
improviso, de repente, o que sigan constantemente, gruñén-
donos y asustándonos. Necesitamos entender qué nos indi-
can esas preocupaciones, ¡pero también enseñarlas quién
manda aquí!

HAZ PLANES INTERESANTES


Se trata de seleccionar situaciones diferentes y hablar sobre qué deben hacer
los niños, usando ideas de los propios niños. Hacer planes que sean interessan-
tes para ellos les ayuda a sentir que sus preocupaciones están más controla-
das.
Pensar en al menos tres cosas que puedan hacer en cada situación. Por ejem-
plo:
• Cuando “X” suceda, yo haré o o

• Cuando note que me estoy enfadando o poniéndome tenso, yo

• Cuando me sienta feliz, yo

RELAJARSE
Hacer una sesión de relajación y luego grabarla, para que el niño pueda
usarla cuando necesite. De este modo, realizará de forma regular su propia
relajación cuando lo considere oportuno.

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PARTE VI

Para seguir
adelante
14. Establecer nuevos objetivos
y celebrar los objetivos
logrados

Las actividades de este capítulo ayudarán a los niños a:


m Explorar la idea de establecerse objetivos de forma regular.
m Desarrollar estrategias para controlar su propio progreso.
m Celebrar sus hazañas al superar los cambios, el estrés o la ansiedad.

NAVE ESPACIAL HACIA LAS ESTRELLAS


Proyectar al futuro para imaginar cómo serán las cosas en ese futuro es una
manera poderosa de hacer cambios. Estas imágenes no requieren ningún tipo
de juicio ni realidad, sólo actuar “como si” se hubiera conseguido el resultado
deseado.
Será más efectivo si el niño tiene en mente un objetivo concreto, antes de
empezar.
Leemos el siguiente texto:

SOLAMENTE LA ESTRELLA CORRECTA


“Ponte cómodo… y suavemente cierra tus ojos… Haz tres respiraciones hondas,
tomando aire hasta el fondo de tus pulmones, y soltándolo suave y tranquilamente.
Imaginemos que puedes viajar al futuro en tu nave espacial. Imagina cómo es
la nave… ¿de qué color es?... ¿de qué tamaño?
Escucha cómo suena. ¿Puedes ver la puerta de la nave?...
Si entras, verás una silla muy cómoda para sentarse, que está frente a un panel
lleno de controles y una gran ventana que cubre más de la mitad de la nave.
Imagínate sentándote enfrente de los controles. Hay un montón de ellos. Hay
un botón que tiene una señal que dice “a las estrellas” y otro que dice “de vuelta
a casa”…
Cuando estés preparado para partir, todo lo que tienes que hacer es presionar
el botón “a las estrellas”, y la nave espacial despegará suavemente e irá hacia el
cielo. Tú tendrás totalmente el control. ¿Preparado?

© narcea, s. a. de ediciones CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 121


Ahora estás elevándote en el cielo… estás atravesando las nubes. El azul del
cielo se vuelve cada vez más oscuro y puedes ver las estrellas brillando enfrente.
Estás subiendo al lugar donde todo es posible…
En algún lugar ahí arriba está tu estrella especial… Búscala hasta que la pue-
das ver con claridad enfrente de ti… ¿la has encontrado ya?... Mira todos los
pequeños detalles de la estrella según la nave espacial se acerca y da vueltas
alrededor de ella… si hay algo que quieres hacer, o una meta que quieras poner-
te, la estrella te enseñará cómo serán las cosas cuando lo consigas. Si has pensa-
do en algo, puedes intentarlo ahora. Si no, puedes volver en otra ocasión. Dime
si hay algo que te gustaría conseguir…
Ahora, imagínate que la estrella proyecta un rayo de luz hacia el cielo. Puede
proyectar imágenes en el cielo como si estuvieras en el cine. Puedes ver una gran
pantalla formándose en el cielo. En la pantalla sale una persona… ¡eres tú! Eres
tú, que ya has conseguido tu objetivo.
(Si sabes cuál es el objetivo del niño, sería útil que lo nombraras ahora. Por
ejemplo: “has aprobado el examen de matemáticas”, “has aprendido a nadar”,
“puedes montar en tu nueva bicicleta”, “has acabado de hacer la maqueta y la
tienes ahí a tu lado”).
¿Cómo te gustaría aparecer en la pantalla? … ¿Qué está haciendo ahora tu
“futuro yo”?... ¿Qué hiciste para que esto sucediera?... ¿Qué necesitaste tener o
saber para conseguir tu meta?... ¿En qué son diferentes tus dos “yos”, el que
aparece en la pantalla, y el que está sentado en la nave?... Si tu “yo” futuro pudie-
ra susurrar algo especial a tu “yo” de la nave, ¿qué diría?...
Tu “yo” futuro se despide y se va. El rayo de luz de la estrella y la pantalla se
van desvaneciendo, hasta que desaparecen juntos… ¿Cómo te sientes ahora?
Si quieres, tienes tiempo de sobra para jugar con las estrellas. Puedes guiar a
la nave donde quieras.
(Deja que el niño lo explore unos minutos).
Ya es hora de dejar las estrellas. Echa un último vistazo alrededor… aprieta el
botón de “vuelta a casa”, y la nave se va, atraviesa el cielo azul oscuro… a través
de las nubes… lenta y suavemente de vuelta a la tierra.
Ya has aterrizado. Según sales de la nave, mira si te sientes algo diferente a
cómo te sentiste antes de despegar…
Ahora estás saliendo de la nave. Siente cómo vuelves a la habitación… Siente
tu cuerpo… Escucha los sonidos de alrededor… Deja tus ojos cerrados un poco
más mientras que te estiras…
Cuando estés listo, abre los ojos y mira alrededor… pon los pies en el suelo
para notar que ¡ya estás en la Tierra!”

Después de haber escuchado el relato y haber hecho cuanto en él se indica,


dibuja o pinta algo acerca de tu estrella especial.

122 PARTE VI. PARA SEGUIR ADELANTE © narcea, s. a. de ediciones


MI YO FUTURO
Invita al niño a escribirse una carta a sí mismo en el futuro,
contándose cómo ha ido consiguiendo sus metas y objetivos.

MI COFRE DE LOS TESOROS


Habla con los niños acerca de los diferentes
tesoros que pueden elegir. Establece tiempos en
casa o durante la jornada escolar, en los que pueda
encontrar algo en su cofre de los tesoros.
Imaginemos que tienes un cofre de los tesoros
que está lleno de todas las cosas maravillosas que
es ser tú.
¿Puedes imaginar el cofre? ¿De qué está hecho?
¿Cuál es su tamaño?
Imagina que cada parte del tesoro nos enseña de alguna manera algo espe-
cial acerca de ti. Cada pieza del tesoro tiene una etiqueta que nos enseña qué
es.
Sería una pena guardar siempre todos estos tesoros en el cofre todo el rato,
¿no crees?
Imagina que todos los días vas a tu tesoro y sacas unas cuantas cosas para
que podamos admirarlas.
¿Qué tesoro escogerás hoy?
De mi cofre de los tesoros hoy escojo

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PUEDO CAMBIAR MIS SENTIMIENTOS
Este juego consiste en ayudar al niño a identificar una “Caja de Herramien-
tas”, de cosas que tiene que hacer para mantener su seguridad (o para el obje-
tivo que tenga fijado). Puede usar esta lista para marcar lo que ya haya conse-
guido.
La finalidad de este ejercicio es ayudar a los niños a que vean que las habi-
lidades y cualidades que tienen en otras áreas de su vida, como la perseveran-
cia y la práctica, también pueden usarlas cuando quieran conseguir sus
metas.
Una lista posible sería:
• Me recompensaré a mí mismo cuando lo haya hecho bien.
• Me cuidaré haciendo algo relajante todos los días.
• Responderé al menos una pregunta en clase todos los días.
• Aprenderé a nadar.
• Aprenderé una palabra nueva cada día.
• Si no entiendo algo se lo diré al profesor.
• Le hablaré a mamá de mis preocupaciones.
• Este trimestre haré un nuevo amigo.

SÍMBOLOS PARA MIS ÉXITOS


Dibujar la forma de un escudo en una hoja de papel. Dividir el escudo en
cuatro secciones y dibujar diferentes símbolos o imágenes en cada sección que
muestren las estrategias que el niño ha ido usando con éxito para conseguir sus
objetivos. Las posibles estrategias pueden ser:
• Hablar con un amigo.
• Pedir ayuda para resolver una dificultad.
• Escuchar música relajante.
• Respetarme y valorarme a mí mismo.
• Encontrar un lugar silencioso para descansar.

124 PARTE VI. PARA SEGUIR ADELANTE © narcea, s. a. de ediciones


Bibliografía

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