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Los libros en la cultura infantil

A pesar de las transformaciones tecnológicas de este siglo, a pesar de los cambios en los hábitos y en las
costumbres, el libro continúa siendo el vehículo cultural por excelencia. Y el secreto de este objeto parece
hallarse, más que en el papel y en la tinta, en los lectores. Los receptores de los textos, a través del complejo proceso
de lectura, son quienes hacen que la escritura cobre significado y valor, que se proyecte del pasado hacia el futuro.
Pero así como las personas deben recibir una cierta instrucción para alfabetizarse, también deben recibir
estímulos y herramientas para sumergirse con placer en el universo de los libros. Y es que existen prejuicios
que deben desmontarse y predisposiciones que deben fomentarse para que desde chicos se logre experimentar
identificación, deslumbramiento y todo lo que puede hacer saber y sentir un texto.
Un ámbito que, año tras año, parece ir desarrollando una tarea de estas características es la Feria del Libro
Infantil. En la edición anterior concurrieron más de trescientas mil personas, y para la actual se estima una asistencia
aún mayor. Esta feria, ya clásica en el período vacacional, tiene la peculiaridad de que une a padres con hijos a través
de los libros y de las actividades ligadas a ellos.
En algún sentido, esta actividad compensa falencias de la escuela. Y debe recordarse que en nuestros centros
educativos el libro ocupa cada vez una menor presencia, lo cual redunda en baja calidad de enseñanza. Pero esta
feria tiene proyección tan sólo en la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, lo cual ya de por sí concentra y
limita su zona de eficacia.
Si la escuela y la familia no son los espacios desde donde se incentiva el cultivo de la lectura, existirán no sólo
chicos indiferentes ante una de las principales vías de conocimiento, de emoción y hasta de entretenimiento. Tam-
bién existirá el riesgo de que aquellos jóvenes inexpertos pero con cierto interés por la lectura sólo puedan optar por
aquello que criterios superficiales instalen como alternativa. Y es que no debe olvidarse que los chicos y los
adolescentes lectores también son consumidores. Pero el consumo de cultura es muy especial, y los chicos deben ser
asistidos para lograr al poco tiempo algo que sí la lectura ha demostrado brindar: más autonomía, mayor
capacidad de reflexión y de crítica. El cultivo del arte de la lectura demanda, entonces, cierta orientación para que
perdure la tradición y, a la vez, para que con imaginación y capacidad las historias del libro y de la lectura prosigan.
Diario CLARÍN, 21/07/99

Los libros en la cultura infantil


A pesar de las transformaciones tecnológicas de este siglo, a pesar de los cambios en los hábitos y en las
costumbres, el libro continúa siendo el vehículo cultural por excelencia. Y el secreto de este objeto parece
hallarse, más que en el papel y en la tinta, en los lectores. Los receptores de los textos, a través del complejo proceso
de lectura, son quienes hacen que la escritura cobre significado y valor, que se proyecte del pasado hacia el futuro.
Pero así como las personas deben recibir una cierta instrucción para alfabetizarse, también deben recibir
estímulos y herramientas para sumergirse con placer en el universo de los libros. Y es que existen prejuicios
que deben desmontarse y predisposiciones que deben fomentarse para que desde chicos se logre experimentar
identificación, deslumbramiento y todo lo que puede hacer saber y sentir un texto.
Un ámbito que, año tras año, parece ir desarrollando una tarea de estas características es la Feria del Libro
Infantil. En la edición anterior concurrieron más de trescientas mil personas, y para la actual se estima una asistencia
aún mayor. Esta feria, ya clásica en el período vacacional, tiene la peculiaridad de que une a padres con hijos a través
de los libros y de las actividades ligadas a ellos.
En algún sentido, esta actividad compensa falencias de la escuela. Y debe recordarse que en nuestros centros
educativos el libro ocupa cada vez una menor presencia, lo cual redunda en baja calidad de enseñanza. Pero esta
feria tiene proyección tan sólo en la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, lo cual ya de por sí concentra y
limita su zona de eficacia.
Si la escuela y la familia no son los espacios desde donde se incentiva el cultivo de la lectura, existirán no sólo
chicos indiferentes ante una de las principales vías de conocimiento, de emoción y hasta de entretenimiento. Tam-
bién existirá el riesgo de que aquellos jóvenes inexpertos pero con cierto interés por la lectura sólo puedan optar por
aquello que criterios superficiales instalen como alternativa. Y es que no debe olvidarse que los chicos y los
adolescentes lectores también son consumidores. Pero el consumo de cultura es muy especial, y los chicos deben ser
asistidos para lograr al poco tiempo algo que sí la lectura ha demostrado brindar: más autonomía, mayor
capacidad de reflexión y de crítica. El cultivo del arte de la lectura demanda, entonces, cierta orientación para que
perdure la tradición y, a la vez, para que con imaginación y capacidad las historias del libro y de la lectura prosigan.
Diario CLARÍN, 21/07/99
ACTIVIDADES DE COMPRENSIÓN

1. Esta nota (es una editorial) tiene que ver:


 ¿con la Feria del Libro Infantil?  ¿con la escuela?
 ¿con el gusto por la lectura?  ¿con la familia?

2. En tu tiempo libre, te considerás:
 Un lector habitual.  Un no lector.
 Un lector ocasional.

3. De los libros que leíste, ¿cuáles han sido los que más te gustaron? ¿Por qué?

4. Al elegir un libro:
 Leés la contratapa para saber si el tema te  Mirás el índice.
interesa.  Observás si el texto tiene
 Te importan mucho las ilustraciones que diálogos.
presenta.  Leés algunos fragmentos.
 Te fijás en el título.  Otros.

5. Preferís los textos:


 De suspenso.  Viajes y aventuras.  Ecología.
 Románticos.  Policiales.  Científicos.
 Ciencia ficción.  Fantásticos.  De terror.
 Historia.  Biografías.
6. Cuando un libro te gusta mucho, tardás en leerlo:
 Menos de una semana.  Más de un mes.
 Menos de un mes.

7. ¿Tenés tiempos y lugares especiales para leer? ¿Cuáles?

8. ¿Leés revistas? ¿Cuáles? ¿Es lo mismo que leer libros? ¿Por qué?

9. Cuando un libro te gustó:


 Lo prestás.  Lo regalás.  Lo recomendás.
 Lo comentás.  Lo guardás sólo para vos.  Otros.

10. ¿Qué opinás de las afirmaciones subrayadas en el texto?