Luis Díez Tejón

EL VIAJE MÁS OSCURO

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© Luis Díez Tejón © Editorial El Clavell Premià de Mar. Barcelona (España)

ISBN: 84-89841-17-9 Depósito legal: B.41.779-98

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A Susana y Laura

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4 Eterno amante soy de eterna amada Quevedo . .

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Estoy loco. La boca reseca y un sabor estropajoso y amargo. Fue mucho tabaco y mucho alcohol. Fue mucho, Leda, pero nada más que tabaco y alcohol, puedes estar tranquila, y además ahora me encuentro mejor, ya ves qué seguro conduzco a pesar de que no tenemos luces, maldita avería. Me pareció que estabas muy bien, esos pantalones, no sé cómo eres capaz de moverte, tan ajustados, pero sí muy bien. Es una pena que casi no pueda verte, pero me es imposible pararme ahora; tengo que llegar antes de la siete y me quedan muchos kilómetros todavía, ya ves que ni puedo arreglar las luces, a lo mejor luego te lo cuento. No pareces ser muy curiosa. Sigue durmiendo, no sé cómo puedes. Claro, tú no apostaste. Estoy loco, un poeta loco, un empleado loco, Silo el loco, Silo el serio, el circunspecto. Es noche de poetas esta. Quisiera detenerme y tumbarme a un lado de la carretera, sobre los rastrojos, y hacer una oda a la oscuridad, alguien me ayudaría; el poema de lo contramístico, noche oscura del cuerpo, acostado sobre los tallos resecos del trigo, de cara al negro infinito. La carretera es recta y llana, lo sé porque lo sé, porque alguna vez he pasado por aquí hace ya tiempo y lo recuerdo y porque, parece que no, pero las luces de posición alumbran más de lo que podría imaginarse. Leda duerme. Leda se llama Amparo, creo. Amparo tiene un gran cisne dibujado en su camiseta y por eso es Leda. El cisne de la camiseta de Leda es azul y su cuello coincide con el seno derecho y parece como si se ondulase cada vez que ella respira profundamente. El cisne de Leda está ahora quieto y oculto bajo un jersey que yo le di, porque la noche es fría y la madrugada está por aparecer en cualquier momento.

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El reseco amargor de la boca y sin embargo no puedo dejar de encender otro cigarrillo. Se me ocurre una metáfora de mal poeta: encender el cigarrillo, así podría tener mi propia estrella dentro de mi pequeño firmamento, estrella que sólo me obedecería a mí, moviéndose desordenadamente en órbitas imprevistas en el caos de lo humano, estrella libre y dulcemente errática que duraría lo que durase el cigarrillo. Si me inclino puedo ver la Osa Mayor frente a mí. Como una rúbrica, como un sello estampado. Lejana y fría ahora. Y en la noche cálida de la playa, viento suave en las caras, mirarla abrazados sintiendo a Lisa y su cuerpo enternecido que no apartaba los ojos de ella: las estrellas se ven mejor en la montaña; ¿sí?; claro, se está un poco más cerca de ellas y además el aire es más limpio; sin embargo sirven de más ayuda en el mar; eso sería antes. Lisa tiene treinta y cinco años y su cuerpo sigue en la lisura fragante con que la conocí, aquella noche de playa perfumada de jacintos, ella veinte y yo ventiséis, ¿Lisa, quieres? Los besos eran sal viva, la carne ardiendo hasta estallar; olía a jacintos, creo, o a magnolias, ¿Lisa, quieres? Los brazos apretando hasta el ahogo, y los labios, los labios hinchados de encontrarse, ¿Lisa, quieres? Sí. Lisa si no... Calla. Y ella misma se quitó el biquini y me dirigió suavemente, sin hablar, yo torpe y atolondrado, ella un quejido doloroso y apenas fue más. Se quedó tendida, con el cuerpo desnudo aún tembloroso y los ojos húmedos. Quise poner toda la dulzura del mundo cuando le acaricié los senos y el vientre: Lisa yo... No te preocupes, siempre imaginé que debía de ser así. En la playa olía a jacintos, eso es, a jacintos, y ella miraba en silencio la Osa Mayor. Se vistió lentamente, sin hablarme. Cuando salíamos de la playa me cogió del brazo y me dijo que era muy feliz. La arena amiga en el hueco de las rocas, cada noche. La brisa sobre la piel regalando libertad y Lisa hablando suavemente: me gustaría estar desnuda toda la vida; y a mí; por qué no nos quedamos; anda vístete que es tarde; ven. Y el frescor de las estrellas de nuevo asomado al ansia consumada, ya sin quejidos de

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dolor. Y en el aire aroma de jacintos. Luego, las caras juntas averiguando todo lo demás: Lisa, yo soy poeta. Lo dije con timidez, lo recuerdo, pero ella sonrió divertida: qué bien, así seré yo tu musa; en serio, soy poeta; para Lisa, suena romántico ¿no? demasiado parecido a lo de Beethoven; Lisa yo soy poeta y pienso escribir y publicar mucho. Terminó por comprender que hablaba en serio y se quedó pensativa un momento. Luego dijo: me parece estupendo, tú te dedicarás a escribir y yo te ayudaré hasta que seas famoso, no me importa pasar apuros, de verdad. Pero cuando al fin salió mi primer libro y pasó casi inadvertido, ella misma me insinuó que debía buscar un buen empleo, y cuando entré en la Compañía sé que respiró aliviada. El olor de los jacintos largo, largo, tallado en mármol. En los ojos de Lisa nunca se borró su brillo de independencia, ni aun ahora, quince años después, cuando la escrupulosa lealtad ha vencido. Ahora: a veces me gustaría vivir una aventura con otro; ¿para qué?; sería una experiencia; si sólo es una aventura creo que no me importaría; o sea que puedo ; ¿lo harías?; quién sabe. Lisa sonríe cuando me lo dice y sabe que las líneas del tiempo están comenzando a estrecharse muy lentamente. Iré a buscar a los hijos queridos de la naturaleza, incluso por la noche. Leda ¿te gusta Whitman?. Los hijos queridos de la naturaleza creo que han de ser nuestros hermanos queridos, que todos venimos del gran útero, y los poetas locos se dieron cuenta de ello y yo también, que soy poeta y estoy loco. El gran útero es el magno paridor, jamás se cansa, millones de posibilidades nacidas cada jornada y lanzadas a la incertidumbre provistas de vida, y todos satisfechos de ello, y todos aferrados, y el gran útero que nos permite abrir los ojos sólo el tiempo justo para que no alteremos su hermosa cadena. Si no durmieras, Leda, tendrías miedo. Hay oscuridad y viento, la aguja por los ochenta y todo ausente, el trigal ausente, el asfalto ausente, la luna niña y ausente. La Osa Mayor sí la tengo clavada en el parabrisas, lo único; la Osa Mayor y mis luces de posición.

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Kafka y Bécquer fueron insignificantes empleados para sus directores. Tienen algo ¿no? Son como el final de una vía contemplativa. La noche es noche de equinoccio. Acepté la apuesta sin dudarlo y cuando acabe todo tendré que pensar por qué la acepté. todo igual. Por el cielo andará Libra repartiendo a puñados equitativos una pizca de sensatez entre todas las criaturas. Novalis. porque las hojas ya caen y yo me he vuelto loco de repente. viéndolo todo. -al director se le trata de don. el director provincial Wenceslao Milura va a su lado llevándole el maletín. la señal que garantiza que haya secretos inalcanzables: estrellas hay que saben mi cuidado. cruza el patio de la oficina alguna vez cada varios meses y despide de su frente los mismos rayos que Moisés al bajar del Sinaí. Renato Treshierbas. no lo olvide-. mío es el mundo como el aire libre? Lucas Gatico. desde mi mesa. Y yo. medida justa.8 Las estrellas eran las grandes aliadas de los peregrinos en su discurrir hacia las fuentes de la gracia. cruza el patio de la oficina todas las mañanas y nos mira a todos desde la altura de su inmensa dignidad. . la mía debió de quedarse entre las manos del primer día de otoño. . estaría bueno-. A los místicos les obsesionaban: "ay. perdido e insignificante en mi mesa. ¿Fueron los gritos alborozados de los errantes. Wenceslao Milura -¿usted cree que el director provincial está para resolver los problemas de un simple empleado?-. levantad los ojos a aquesta celestial eterna esfera". -recuerde a ese empleado que al director general sólo puede dirigirse mediante la instancia reglamentaria. Lucas Gatico acude a llevarle el maletín. de los espectros. piratas y mendigos. un ordenanza uniformado le lleva el maletín. cruza el patio de la oficina una vez a la semana y arroja sobre los pobres mortales el deslumbre cegador de su traje de línea italiana y una estela rendidora de Givenchy.

y luego nunca más nos atrevimos. constante y humilde. que nada nos importaban. De amor se hacían las horas desnudas de la noche. Huir porque dije que sí y porque dije que sí para huir. Apabullan. todo a oscuras. Sin hacer llegar las señas de su esfuerzo. huir por dentro. apenas un gesto sabido y largamente practicado. Ir hacia ningún sitio no es bueno. . por supuesto. subiendo en temblor y en presión. las gafas. luego nos . Al ejecutivo también. aparcando lejos de cualquier farol mientras la ciudad se recogía y sobre el cielo se repentizaban las estrellas de siempre. el jabón.9 Se yerguen. así tengo un punto fijo al que llegar. sólo dos puntos que no iluminan más que dos velas a los lados del coche. se yerguen. y el frente como una pantalla negra. El ruido del motor. el conocimiento. En otras noches lejanas tanta ansia de oscuridad. Encuentran su autoafirmación en satisfacer lo que al fin y al cabo cualquier animal ha de satisfacer. y Alfonsina hacia el mar. Mi riqueza. No se puede correr yendo así. mi única riqueza. eso me han facilitado. Asisten a ponencias sobre "la sensibilidad del valor del contrato con respecto a las variables explicativas del mismo". habitando extramuros de la ciudad propia. huir llevándose todas las ventajas de nuestra vida preestablecida. y luego el anhelo inevitable: cuando nos casemos todo será distinto. los analgésicos. Rimbaud huyó. Lisa me apretaba un poco más fuerte cada vez que lo decía y yo dejaba quietas mis manos buscadoras sobre el cuerpo buscado. el coche. y Tagore y tantos poetas huyeron. jamás supieron que el creador lo es para siempre y el transformador sólo hasta la fecha que los demás fijan. Y lo de Lisa. Huir de noche. Como una sombra leve los acercamientos. Se ríen de las agonías del creador que vive en su mundo de transformadores. dejando en el aire el propósito de volver para tratar de salvar aquellos trozos de vida que se cuarteaban al ablandarse sin remedio la argamasa que los malunía. Incompleto y algo cruel aquello de "a la puta y al torero a la vejez los espero". La vida metida en el hastío de la regularidad ajena e impuesta. era el momento.

las sabias ocurrencias de los hombres cuerdos. la Osa Mayor. Leda. podría dictarte. cómo ayudan. soledad de negro y seda. el valor. el viento. Se suceden en hilera. como fantasmas firmes a los lados de un desfile. El gran sistema piensa también en sus pobres hijos locos y les dedica alguna parte de todo lo que ha establecido. . todos iguales. y el coche en penumbra corre pegado a ellos y casi convierte su tronco blanco en luz.10 acostumbramos a la noche protegida. Quisiera hacer un poema. . Si no durmieras. Dios. Junto a la luz de posición izquierda pasa muy bajo un murciélago. soledad es la noche. las pupilas abiertas. En este trozo de carretera los árboles tienen pintada de blanco la parte inferior del tronco.

la de Wamba me parece que anda algo griposa y Martina ya sabes cómo es. Y ayer no más. Naturalmente no le dije nada. que se dedica a observar microbios en un laboratorio. crítico de arte. un segundo. otro es Wamba. Tiene un zaguán donde cuelga una balalaica y un salón donde arde una chimenea. Los demás ya sabes que nunca se puede contar con ellos. Es una casa de piedra. un siglo. con nariz de halcón..11 2 Yo tengo algunos amigos. te mira una pareja de babuinos y puedes elegir entre más de cien botellas de licores de todos los sitios. aunque ya no sé. Emma está en casa de su madre. Cuando le toca a él organizar la cena. que las formas las mantenemos bien. que malvive con sus artículos y sus clases. . un esbozo de sonrisa continuamente a punto y un esperar con calma para hablar siempre el último. La casa de Aurelio se encuentra al lado del monasterio de las Recogidas. Si quieres decírselo a Lisa. como una cofradía bien instituida. pero no creo que venga ninguna. pero sobre todo tres. por nosotros. Y Aurelio es flaco.. el psiquiatra. que no le hablen de hacerlo en otro . y el otro es Lucio. -¿Y las mujeres? -Como quieras. De sobra sabía que aquello no eran más que pretextos y que nadie quería hembras allí. El resto no es más que un conjunto de colecciones cubiertas por un techo y separadas por paredes. cuyo campanario domina todo el pueblo. Uno es Aurelio. Aurelio nos llamó para recordarnos que era el día de nuestra cena: -Seremos los cuatro de siempre. nos reunimos a cenar en la casa del que corresponda por riguroso orden rotatorio. De vez en cuando.

Aurelio ¿tú sabías que tu tocayo fue un soltero empedernido? Aurelio estaba en la cocina y no se oyó bien lo que contestó. -Ya veis. el abrigo gris en la percha. y que todo eso junto pueda tener cabida en una condición perspicaz y aguda como dicen que tiene ante el diván de sus pacientes. Wamba continuaba mirando el cuadro. Fueron considerados ¿no? -Quién iba a sospecharlo. y los gestos impremeditadamente duros junto a la eterna sonrisa. Es absurda su mirada de faquir en aquel cuerpo pura masa. Lucio hundiendo un sillón. No voy a acostumbrarme nunca a estar entre reyes. -Son exactas. menudo y serio.12 lugar fuera de su casa. Modestamente un psiquiatra termina por aprender de todo. -Y a Wamba ¿sabéis cómo lo depusieron? Pues poniéndole un hábito y rapándole la cabeza mientras dormía. un godo y dos astures. rey de las Asturias! -el palmetazo resonó en mis pobres costillas. contemplando a pie firme un cuadro que siempre le llama la atención. que se inclinaron instintivamente hacia adelante-. los labios casi siempre en risotada y un mirar estrecho y agudo. -No sabíamos nada de tus extensos conocimientos históricos. No sé por qué Lucio ha de darme siempre la impresión de que el absurdo es capaz de enriquecerse sin dejar de ser absurdo. Wamba. . -¡El gran Silo. porque -el hogar es el corazón externo del hombre y no es bueno que se abandone el corazón en los momentos importantes. . -¿El qué? -Las miradas. Nunca hasta entonces nos había dicho qué era lo que tanto le llamaba la atención. un traje hecho a medida y en la mano un vaso de oloroso. -Sin embargo. y la eterna sonrisa junto a la mirada de faquir. Wamba y Lucio ya habían llegado. Circulan. Silo se casó con una real hembra que se llamaba Adosinda. Fijaos en ese juego de líneas visuales: del capitán a la marquesa.

Yo dije: -No sé. Miráis cualquier mancha roja y nos decís: fijaos en esa idea de sentimiento sometido por la pasión dinámica de los tonos cálidos que nos permite adivinar una expresión apenas contenida. la razón es tan frágil que no puede ser manejada a voces.13 de la marquesa al mayordomo y del mayordomo al capitán. -No me negarás que existe una intencionalidad en todo ello. Nosotros nos habíamos cansado pronto. Un pensamiento original vale . es el medio. No se cansa uno de mirarlo. Y uno mira y no ve nada y termina convencido de que es tan ignorante que no ve que el color es un perfecto soporte ideológico. Lucio reía zorramente. los de las plásticas. pero no se lo dije. el mayordomo comprendiendo. nada transcendente. . Es también un estudioso del arte y un especialista en la pintura del Cinquecento y creo que en cualquier otra pintura. que en arte es lo que cuenta ¿no? El capitán pidiendo. -Y qué. Es como un circuito de pensamientos con distintos registros y en planos mentales diversos. de modo que los personajes quedan siempre inmersos en el terreno propio del otro. Pero la expresión no tiene por qué ser ella sola la esencia del arte. Wamba siempre me inspiró un gran respeto. Vamos. pero ¿qué significa? No es el propósito. Cuando todos se exaltan él calla y se guarda sus razones. Es un dialéctico de puente y retirada. la marquesa disimulando. Wamba seguía: -Y fíjate cómo el pintor supo ir creando espacios a partir de las miradas. Siempre me parece que vosotros. con lo que queda como si no las tuviera. os morís por encerrar en cualquier raya un mundo entero de concepciones metafísicas. Lo demás quedaba encomendado al espectador. Hallazgos baratos. que si a Einstein no hay quien le entienda es porque se le ocurrió explicar su teoría con números en vez de pintarla. Wamba señaló el cuadro una vez más: -Ahí hay una expresión. debo de ser un agujero negro en estos asuntos tan sutiles. -Estaría bonito.

Alguna vez he aceptado ir con ellos a la playa sólo para ver su cuerpo. esperando el próximo rebote de la pelota. contemporiza. con su casi invisible biquini blanco. pero dejando asomar por un involuntario movimiento una parte de su pierna. en cambio. pero en Emma siempre me resulta perturbador.14 infinitamente más. si al menos viniesen Lisa o Claudia. . y sólo el tiempo justo para bañarse y secarse un poco al sol. maldita sea. líbrela Dios. Lisa. con los escotes bien altos. sonríe y respira como un hospitalario rey. Ya pone de su parte para no hacerlo los vestidos largos. pero ya sabes que con esos no puedo negarme y además tu madre se pone tan contenta cuando vas. Siempre olvidáis que lo primero que hizo el hombre fue una simple raya. que vaya si lo hace. Varias veces me ha pasado estar en su casa. que un rey. siempre hablando de lo mismo. no lo sé. Pero es guapa. hablar directamente al entendimiento. es siempre sin querer. Te digo que habla. y tenerla sentada a mi lado con su postura cuidadosa. pero Wamba se rió y entre bromas y veras se sintió compasivo: -Pobres poetas. comprensivo: lo entiendo mujer. nada especial en ninguna otra mujer. un rey. Emma había ido a casa de su madre: me aburro oyendo vuestras tonterías. en cualquier reunión. distribuye. Pues no sé qué diablos buscaba yo con aquello. una imagen poética. Y Aurelio. una simple frase bien hecha. Es guapa y tiene andares y. si provoca. precioso y sometido a un continuo control de conducta para no resultar provocativo. Total. pero sí. creo que llegué a pensar que Emma no podía tener cuerpo. Emma es constitución conservadora y de las de procedimiento rígido para su revisión. Emma se ponía un bañador negro de una sola pieza. claro. el peinado sosillo y el decir siempre comedido de las señoritas de recta educación y colegio de teresianas. Aurelio en su casa. y sin constitución por una noche. tendida despreocupadamente y quitándose el sujetador casi . Lucio de espectador divertido. y una mujer guapa y recatada siempre es castillo apetecible.

y respirar por pulmones. como de enchilada. Sabía duro. Incluso cuando nos toca pagar a nosotros. ¿Comprendéis ahora esta salsa? Lucio tenía los carrillos llenos: . Aurelio siempre. y a lo más que accede es a engordarnos mediante las delicadas fibras de unas codornices. la salsa entre dulzona y picante. es decir. La agresividad no es más que una variable de la personalidad de la especie. Emma todo eso. un tipo de respuesta duradera y abarcadora. Un venado tiene de agresivo el índice exacto que necesita para sobrevivir. pero -es lo único que le va bien ¿os dais cuenta? Es como una continuación de la agresividad post-mortem. . Me era fácil pensar que podrían sugerir una manifestación simbólica de aquello que la debilidad de la naturaleza permitió elevar a la cima de los valores: el ascenso irresistible de lo externo. qué sorpresa ¿eh? uno tiene amigos en todo el mundo. que es como se debe respirar. que recuerde. de largo. Resultaban algo chocantes las dos juntas. temerosa de saltar sus altas convicciones. Y Emma de negro. psiquiatra. pero sin salirse jamás de la selecta nómina de los que corren con patas. a orégano y a calorías. guapa y segura de que los espacios espirituales han de ser estrechos. receta lapona. atufando a comino. Y un maestro de la buena mesa como yo se dará cuenta de que es preciso tratar de no falsear ese carácter cuando el venado se brinde en el plato para nuestro deleite. Wamba levantó los ojos del plato: -¿Y qué agresividad puede tener un venado? -Enséñale a este estudioso. que es como se debe correr. qué tentación tentarla. venado Stroganoff en salsa Biksemad. lo sensorial hecho categoría. alguien la convenció de ello. tan amigas y tan distintas a los ojos de quien pasara. algo a medio camino entre el ser y el no ser. nos preparó cenas de carne.15 siempre. mucho. Aurelio se niega a cocinar una cena que no tenga unos "trozos de alma solidificada para goce general de los mortales". Era venado lo que ayer nos puso.

-Oh mujeres. Emma se fue con su madre. -Somos muy sensibles. con alguna emoción. la televisión hablando al vacío y en el aire un respirar de compenetración. Ya había estado en la Santa Síndone.16 -Ya veis hasta dónde pueden llegar los técnicos de laboratorio de este país. de sabios es no poner jamás control a las emociones y que hagan con uno lo que quieran. satisfecho-. qué cuerpo. que parecía concebir los sancta sanctorum como un cono arrugado. Todos sabíamos de los celos de Claudia y de lo difícil que se hacían a veces para los dos las más simples situaciones. Y nuestro poeta ¿qué dice? Al poeta aquel mejunje lapón llevaba tiempo rascándole el estómago. o peor. qué triunfo del adivinar sobre el mostrar a piel desnuda. de similitud. como siempre. Una pausa seca. repentizadora y brillante. como una llave echada. Sobre el aparatoso monumento con la urna de plata. armoniosa en todo. psiquiatra. Siguiendo a Guarini. en Turín. vitalista. es cierto. omnipresentes en espíritu para desasosiego de los hombres. Wamba nos lo contó muy ufano cuando volvió. sobre los murmullos de fe y sobre los pasos . . Emma es muy guapa. Emma cosiendo junto a su madre. Ya sabes qué madre e hija son éstas. Un trabajo de encargo sobre lo que podría haber de simbólico en las cúpulas de aquel fraile teatino metido a arquitecto. Y yo creyendo que sólo sentían veneración por los streptococus aureus. así que creyó más oportuno ser cortés y preguntar por las mujeres. trabajamos con microvidas. sobre las almas arrodilladas en semiéxtasis. -¿Y Claudia? Wamba estaba peleándose con un retorcido hueso. me era raro imaginarla invocando frágiles sospechas para apoyar las justificaciones de su actitud. Yo creo que por ella tendríamos esta cena todos los días. nada importante. Me era raro imaginar a aquella elegante italiana de ojos negrísimos. -Aurelio miraba para todos. pero no había motivo para poner en grave riesgo la vieja amistad de Aurelio. -Un poco resfriada.

al parque Valentino. . el psiquiatra se está dando cuenta de que es la oveja perdida. -Lucio apartó el plato con un montón de huesos bien limpios-. deshecha en recovecos circulares. un sonreír inadvertido que les sorprendía reflejado en los cristales de los escaparates. no señor. al museo Egipcio y a la Mole Antonelliana: mira el Po qué pequeño todavía. si te fijas hasta puedes ver Superga allá lejos.17 despreocupados de los turistas. -Tu Claudia está constipada y mi Martina sintiéndose abnegada esposa y el mundo sigue dando vueltas y este venado no está mal del todo. no sé. es una preciosa vista la de esta campiña. un encontronazo. ¿De dónde has sacado este licor? Aurelio estaba descorchando otra botella. Caminaron. Luego. ella se mostró muy consciente de lo que entregaba y dejó bien sentado que siempre había colocado la fidelidad en el fundamento de todo lo mejor de su vida. Al salir. este es tu Guarini en ladrillo. ¿Sabíais que este heterodoxo nihilistoide llegó a ser príncipe de nuestro colegio por su acendrada piedad y el permanente ejemplo de ejercicio de la fe que su conducta supone para todos los demás alumnos? Me parece estar oyendo al padre Estanislao. un café. más al oeste. quizá una pregunta. cubriendo más soledad. y tenía el aire de una distinguida campesina piamontesa que baja sin prisa a la capital. allí se encontró con ella. Ella le llevó al palacio Carignano. A la noche se fueron cogidos de la mano por los soportales de San Carlos. en el viejo hotel Europa. No recuerdo cómo nos dijo que fue. asomando entre los visillos la oscura fortaleza que se enseñorea de la plaza Castello. ¿Quién dijo que el Sumo Hacedor no es providente con sus criaturas más útiles? -Atención.: -Fabricación monástica. Ella venía de Susa. Y luego. un helado. la piazza Castello. . -Algunas cosas no parecen mal hechas. frente a la puerta Madama. lo mismo en San Lorenzo. más grande. el fraile Guarini resumiendo una época. qué extraño amparo el de aquella cúpula negruzca y puntiaguda.

. Vosotros tenéis en vuestras manos el cerebro del hombre. Desde que te conozco me he ido afianzando en la impresión de que los psiquiatras sois la especie que ha inventado el escepticismo. en cualquier excursión de verano. Nosotros sólo pretendemos curar. Estaba serio Lucio. No. el filósofo puede serlo por reflexión.. . la lengua. en la playa.. miráis por dentro sus sentimientos y veis qué insignificante es todo. -. conocéis algunas interioridades de aquello que constituye para el hombre su máximo orgullo y lo encontráis lleno de debilidades. Y se echó otro trago.. El humo que salía del cigarrillo. creo que no. y para curar hay que conocer el problema. y fíjate ya los años. regulada. siempre a Lisa en vestidos ligeros.. Wamba dijo: -Desde que te conozco. Y en cuanto al escepticismo. llevándose el brillo particular en sus ojos de eterna incisión. y el viejo que me dijo el otro día en la consulta que si a Dios le hubieran pintado con una pistola habría creído en él. Y termináis ironizando con todo. sin duda lo es por circunstancias particulares. a Lisa en escotado traje de noche en el . y yo olvidándome de aquellos otros gestos y palabras camufladas. que salían dirigidas a Lisa. ¿Hay algo de eso? -Mirada aguda la del crítico. en pantalones cortos. de la reflexión y de las circunstancias vitales. lanzadas en elíptica binaria. unos cuantos. El astrónomo puede ser escéptico por conocimiento. y. -¿Es posible? ¿No fue un tal Pirrón y compañía? -Me recordáis un poco a aquellos caníbales que se apoderaban del corazón de sus enemigos para sentirse superguerreros. -Por entonces ya le gustaban todos los tipos raros. terminó viviendo a costa de ellos. -Sí.18 -Sic transit gloria mundi -respondió Lucio melancólicamente. está claro que proviene a partes iguales del conocimiento. ya veis..

aquel licor monástico estaba actuando santamente. la vida estará más cerca de la perfección. amén. ya sé que a ti no te gusta. el Danubio es. Estaba serio Lucio. él riéndose. no lo olvide-. -Debes de tener aburridos a los bacilos. -yo dije. Y Lisa negándose siempre. Aurelio fue a la cocina y volvió con una bandeja cuidadosamente dispuesta. llevo tiempo buscando un verso para eso. no sé por qué. A veces: hay un magnífico ballet en tal teatro. no sé cómo te las arreglaste. os sacan los doblones y encima os crean complejos. Y yo. pero yo negándole la gracia con un gesto serio. -¿Qué es eso? -Eso. -Esencia de estepa para psiquiatras sacabocados.19 teatro: tienes una mujer bandera. . son panqueques de guindas y amapolas ahogados en palinka. . para críticos aristarcos. no conozco un psiquiatra que no se vea como un superhombre. -al director se le trata de don. Tomad y comed. Delenda est psiquiatría. Y cuando habláis tenemos que creeros.. la Panonia es una región del Danubio. nescientes comensales. si este miramicrobios que tenemos por anfitrión nos trae de una vez el postre. te la devolveré salva. en el sentido de que os movéis por capas de la mente que los demás no conocemos. Un verso. que cruzaba el patio de la oficina cada día con su ordenanza al lado. La palinka es un licor de la Panonia. -Y ahora. Wamba siguió: -El inconsciente y todo eso que manejáis tan bien como concepto. pensando en aquel Lucas Gatico. -Os llevan al diván. me queda de paso. olía a aguardiente que mareaba. entiéndeme.. Y otras: si quieres yo puedo recoger a Lisa de la que vengo. pero dile a Lisa que venga con nosotros. para poetas quiméricos y para serios altruistas científicos. -Delenda por siempre.

entre ácido y suave. a los semáforos y a los vecinos. al médico. es difícil. en todos los años de existencia de esta cofradía no recuerdo otra cena de tanto carácter. Es cierto. pero no sé por qué. entre tierno y violento. Luego me di cuenta de que eran la amapola y el aguardiente. pero era un punto medio entre algo. algo así como convertirnos en una asociación con todas las de la ley. Aurelio nos miraba y esperaba nuestra aprobación. bien lo digo. a Hacienda. -dije yo. -Desde luego. el purista Aurelio. la libertad es lo primero. que en cada cena anual. surja algún día un movimiento organizado que modifique el pensamiento y los hábitos de nuestro mundo. soy Lucio el escéptico. ¿Dónde está ese santo licor de los santos monjes? Aurelio se recostó hacia atrás y encendió un puro: -Es posible que esté escrito que de esta asociación cuadrilátera y metafísica que cada poco toma mi techo como pobre cobijo de sus inquietudes. -Bien hablado. -Vienen las aves del cielo y nos bendicen. La libertad no puede perderse. La libertad consiste en hacer lo que a uno le dé la gana sin tener en cuenta más que a la mujer. Aurelio el academicista. Más de dos horas de cena estaban comenzando a darme un cosquilleo . . al gobierno. señor Wamba. últimamente parece que ni a vosotros los poetas os interesa la belleza de la expresión. Wamba se rascó la cabeza: -Quiero entender que insinúas que podríamos dar a nuestras cenas un carácter más oficial. Un punto entre dulce y amargo. Aurelio. -Creo que perderíamos nuestra maravillosa libertad. Lo siento.20 Sabían bien. nos buscaba la sorpresa aunque tuviera que investigar en las cocinas de todo el mundo. -¿No os gusta la idea? De menos se han hecho obras más grandes. como si dos fuerzas quisieran llevarte cada una a su sitio y tú sintieras las dos a la vez y no pudieras más que esperar a que una venciese.

receta de los antiguos incas. -Y esta ¿de dónde es? -Licor imperial. pero en ángulo recto y mis plebeyos lumbares no estaban acostumbrados a ellas.21 doloroso en la espalda. Las tres cuartas partes de mi espíritu arden en deseos de realización. pero sospecho que estamos a punto de hacer brotar un poco de espiritualidad. Emma no debe de tener cosas. . -Lucio se bebió de una trago media copa de licor frailuno-. -Buena idea. Un brillo extrañamente vivo en aquel atardecer que se estaba terminando o que ya se había ido horas atrás. -No es broma. Se trata de fijarnos algún objetivo que no sea sólo el de cenar aquí una vez al año. que sabe Dios cuándo tendré otra. es decepcionante. un narguile egipcio. las boleadoras. Las cosas de Aurelio y de Emma en aquel salón. trago reservado para paladares amigos. la voz extrañamente matizada: -Al menos podríamos intentar hacer en común algo más que comer. Oía cómo Wamba volvía al tema que le había sugerido Aurelio. no lo he sabido. matacuerdos. Adelante. porque las sillas de Aurelio son de las de antes: cuero acordobanado y madera tallada. altas y nobles. amigos. las cosas de Aurelio. -Esto es sorbo di cardenale. que combatían el frío de sus montañas con este santo generador. Me levanté y me estiré sin disimulo: -Si no os importa voy a sentarme en el sofá. diciéndome que eran distintas. -Pues fijémoslo. Aurelio se había levantado y buscaba en un arcón que hacía de bodega otra botella. Es de agradecer que Pizarro y los suyos hayan tomado buena nota. . el samovar tibetano. Tomémosla con sabia discreción. -En la vida del hombre prima sólo el instinto.

sumirse en el propio interior como único recurso o adscribirse a algún misterio porque el vacío te atormenta. -estaba diciendo Wamba con un lenguaje raro. sólo lo pensé. pero el éxito nos acompaña a nosotros. tratar de comprender lo que otros hace siglos ya han comprendido y nos han dejado escrito. eso somos. supongo que se te habrá ocurrido. el único que quizá se esfuerza por crear. cumplir un horario y recibir un sueldo. Silo. Yo quise situar las decepciones en una dimensión más disgregadora: -Cada uno de nosotros no es más que un punto insignificante en un planeta mediano que gira alrededor de una estrella vulgar situada en un extremo de una galaxia corriente que contiene cien mil millones de estrellas y que a su vez no es más que una de tantas entre el billón de ellas visibles. . Tú. Wamba. La vida como un encefalograma plano. los brazos sobre las rodillas y una copa balanceándose en la mano-.22 Nos llenó las copas con respeto y levantó la suya: -Por el indio que lo inventó. si acaso estudiar algo que ya está descubierto. si acaso. . Eso somos. y para entonces deberás haber inventado algo que las sustituya. una cinta sin fin. -Por el indio. -Y ahora estaremos en mejores condiciones para examinar el futuro de esta epicúrea cofradía. seguramente Aurelio me habría respondido: ¿te gusta este licor? -Cuatro sólidos burgueses afianzados a favor del viento de la vida. Rutina. sentado en su sofá. Comer y dejar pasar los días. giramos y giramos. De haberlo dicho. No se lo dije. Nuestros biógrafos tendrían que ser Julio Verne para escribir nuestras vidas. Aurelio. o. se te acabarán las sorpresas. monedas corrientes sin más diferencia que el año de su acuñación. Algún día. -Como mucho. todos nosotros debemos pensar si estas reuniones que dan cuerpo a nuestra relación se basan en algo más que en tus sorpresas. rutina. el gran satisfecho consigo mismo.

sólo un juego. pero voy a decirte la verdad. Mi alma tiene vértigo por las alturas. ¿de qué hazaña le hubiera gustado ser protagonista? Aurelio comía una aceituna. -Hazaña.23 Wamba calló de repente. Yo que sé. -¿Por qué? -Siempre pensé en lo que debió de sentir aquel hombre allí arriba viéndolo todo desde un ángulo inédito y sintiéndose sin creerlo que por fin era libre. . quién puede saberlo. Es imposible hacer abstracción de las consecuencias. psiquiatra. un psicoanálisis? -Un juego. de aquellos que se retiraban al desierto cuando todavía podían y esperaban la llegada de un . apuró la copa y se dejó caer sobre el respaldo del sofá. -Wamba -dijo suavemente. pero inutiliza cualquier especulación. viejos mitos realizados. Sólo jugando. Ya sé por donde vas. no está mal. -¿Qué es esto. Y a nuestro anfitrión. Lucio estaba serio. pero nos sorprendió con una respuesta precisa: -Ser el primero que subió en globo. -La libertad va unida a sensaciones visuales nuevas. -Son especulaciones sin ninguna trascendencia. ninguna. -Si nos viéramos en una proyección real unos a otros no conoceríamos a nuestro compañero de trabajo ni al vecino ni al amigo íntimo ni siquiera a la esposa. ¿Sabes lo que realmente me hubiera gustado ser? Un eremita del siglo IV. Wamba hizo un gesto ambiguo que podía decir no lo he pensado o a qué viene esa pregunta.¿qué es lo que te gustaría haber hecho en la Historia? Un silencio compartiendo una mirada de sorpresa y sosteniendo una reflexión. estamos jugando a elegir qué vía nos habría llevado hacia el Olimpo. jamás agradeceremos al fluir continuo del tiempo esa lección que nos permite olvidar la inmediatez de las causas. qué más quisiéramos.

que siempre se ve menesterosa para vestir a la idea. Ser antes de todo y estar un segundo antes del instante en que nace todo.24 cuervo que los alimentase. Palabra vana y desmedida. todavía ahora. Aurelio soltó un silbido. junto a la pretensión de la miseria crecida. por Dios. El conocimiento supremo. el big-bang. A lo mejor contemplando microbios también se alcanza el cielo. La noche era calurosa. un tiovivo el tiempo adormecido. la eternidad. poeta. el deseo entre la grandeza y la magnitud de lo infinito. pero me has sorprendido. A Lucio le gusta Lisa. poeta. y volvió a sentarse pensativo: -Ser testigo de la creación del mundo. -Vida contemplativa la tuya. cada vez más cambiante y fugitivo. Una peonza de colores en el aire. ¿Qué me gustaría haber hecho? No es más que un juego de psiquiatras. a tantos kilómetros. Sé serio. porque Lisa le gusta a un ciego. No. La humilde palabra. Eso nadie lo ha logrado. Sé serio. ¿Y a ti. aquí gozaba opulenta. Lástima que haya que prescindir de tantas teorías lógicas. incluso. . De acuerdo. no lo hará no. poeta? El brillo de las cosas de Aurelio. más polvo enamorado. que no se atreva. Lo que a mí realmente me hubiera gustado es escribir este solo verso: polvo serán. -A mí me gustaría haber asistido a la creación del mundo. no creo que valga. normal parece. Lucio conoce a Lisa y a mí desde luego no me conoce en eso. ya se presagiaba la lluvia. la evolución. Me miró con ese gesto de respeto que tiene a veces. os lo voy a decir: me gustaría haber asistido al nacimiento de Afrodita. haber encontrado la piedra filosofal. ni yo tampoco. ¿Qué me gustaría haber hecho? Montar a Clavileño y marchar cruzando las regiones del aire hasta Candaya. ya ves. Lucio se levantó y entreabrió la ventana. casi seguro. poeta. Wamba y Lucio me miraron con admiración. pero que sea prudente. por favor poeta. No lo habría . la Creación déjenla para testigos de más mérito. quién sabe. Ser uno de los pastores de Belén. creo que sin querer.

que bastante ha de pelear uno para ser buen hijo de las suyas. la sensación de la soledad. que tienes un trato con sus beodas divinidades. mis anhelos de realización son más prosaicos. Somos simples mendigos de sensaciones. Wamba preguntó con su nueva voz. ¿Quién ha dicho que le gustaría haber escrito el Quijote? Pues brindemos por él. no quisiera haber hecho nada.25 dicho nunca. Ninguno de nosotros añora la fama eterna. Fuera de mis frustraciones las obras que ya tienen padre. sólo sensaciones: la sensación de elevación material sobre todo lo demás. Nos hemos pasado la inmortalidad por la arruga del sobaco. venga. por ejemplo. . -¿Y qué es lo que dirías tú? Lucio es un cínico que maneja muy bien en su favor la franqueza ajena. y también por los que habrían querido pintar la Capilla Sixtina o enunciar la teoría de la relatividad o inventar la imprenta o descubrir América. Aurelio. Lucio rió. por ejemplo. Mira lo que nos contestó: -Nada. Lucio apuró la copa y nos miró uno a uno-. echad otra copa. la de participar en los mitos. incluso creo que halagado. o haber protagonizado Una noche en la ópera. -No te escapes con filosofías de tres al cuarto. pobre siglo este. Celebremos nuestra abundante reserva de sentido común. La matanza de San Bartolomé. Lucio bebió. nosotros también y todos ahogamos las penas en el no-ser. o haber estado en el paraíso terrenal y poder tomar la decisión de morder la manzana. la de haber presenciado el principio de todo. No. -No habría estado mal. Para mí. insegura y extraña: -¿Y podemos saber a qué viene este interrogatorio? -Bah. Hemos llegado a . Estoy seguro de que en todo el panorama de la Historia hay algo en que te habría encantado meter la mano. o ser el inteligente mortal que inventó este licor de emperadores. Haber sido el que ayudó a lady Godiva a montar en su caballo.

Por ejemplo: ir ahora mismo en coche hasta la Laguna Santa con las luces apagadas.26 convertirnos en unos sujetos conscientes deseosos de ser modificados por la presencia de un objeto. sensismo. ¿qué? -Una apuesta. sensibilidad. Dejé el hachís en Tetuán cuando los tiempos del imperio. y desde los tiempos del padre Estanislao no te había visto tan espiritual. Todo natural. Todo natural. La amapola rectilínea.. -Entonces. Dínoslo ya. Sé que tienes algo en la cabeza. y el licor incaico. Como aristas de melaza las líneas del salón. -No. Yo simplemente os propongo ir a buscarlas. sentir. a tedio. y el licor monástico. Lucio lo estaba repitiendo: -. Sentir. Aurelio se echó hacia adelante: -Oye. -Estamos hambrientos de sensaciones. como las malas inclinaciones del hombre. he ahí la vida. las otras no cuentan ahora. a asco. estudiamos juntos y tú sabes lo que hicimos juntos. sensación. Lucio nos hizo entonces dos propuestas y ninguna. . y aun peor.ausencia de sensaciones igual a rutina. . ninguna nos pareció disparatada. sensaciones naturales. psiquiatra: te conozco desde los años del colegio. porque entonces he de decirte que ni me lo propongas.. y desde entonces he perdido el amor por el riesgo artificioso. todo deshecho en vaivenes ondulantes. turbulenta la palinka. Pues busquemos sensaciones y venzamos la rutina. sentimiento. Aurelio hizo un gesto algo torpe con la mano: -Debo persuadirme de que no estás insinuando lo que pienso. fíjate bien. nos criamos juntos. y nosotros como escenario de su ajuste. ya que nos está vedada la inmortalidad. sin preocuparnos de sacar provecho de que las sensaciones sean la base de todo conocimiento.

. ¿Cómo sabía la mula cuándo terminaba una vuelta? Me lo pregunté muchas veces desde la sombra de mi acacia. qué afán de eternidad tienen los caminos. una piedra. Apenas una duda pasajera en Aurelio: no creo que esté el alcacel para zampoñas. no lo sé. porque si no fuera por las clases particulares. fijándome en sus ojos para ver si con ellos tomaba alguna referencia a su paso. en los caminos sin fin de mis ojos a baja altura. largos y serios por trigales y rastrojos. con lo aburrido que era. y que no falten. Simplemente se había resignado. la propia rueda que arrastraba los arcaduces. del enorme poder de la rutina. La mula debió de haberse convencido. y Lucio mirándonos con no sé qué cara al ver que habíamos aceptado el desafío. Le habían puesto unas anteojeras de paño negro por si el diario acontecer de nuestras vidas podía distraerla. pero jamás la vi levantar la vista del suelo. . Y miraba luego la noria y la mula que la movía cada mañana y tarde para que nuestro aljibe estuviera siempre lleno y no nos faltara el agua. o a lo mejor. De niño. A las seis de la tarde hay que repetir las mismas cosas cada día a ocho o nueve chicos desinteresados y hostiles. sería para que no se marease de tanto dar vueltas. en una mesa de un patio por donde pasa cada mañana Lucas Gatico. y en los rastrojos quedaba hollado un círculo perfecto cuyo centro era la noria. sola y resignada en medio del sembradío. la acequia. siempre al mismo paso cansino. mucho antes de que yo la conociera. a ver cómo se iba a vivir solamente de escribir crítica de arte en los periódicos. y en su mirada baja hacia la tierra estaba su única respuesta. veía la acacia de mi era. Aceptamos todos. tratando de evitar calor y dolor a la tierra. porque para eso mandan. A las ocho se pone uno sobre la camisa que le gusta una bata blanca y se dispone a quemar los ojos para ver lo que otros no quieren ver.27 A las nueve se entra en la oficina y se atiende al público hasta las cinco. La mula giraba y giraba. Las líneas errantes del salón ya confluían sobre un punto.

despierto en la cama con pensamientos inquietantes y la conciencia encogida. Sonaron las once campanadas en el monasterio de las Recogidas. como llamada de vocación. en una llanura elevada rodeada de montañas. Somos hombres de sensaciones. . Haremos un pacto de caballeros. Lentas y profundas. el hombre. atemorizan. cuando todo lo que es capaz de determinar ha ido creciendo en perjuicio de tanta generalización liberadora. ordenándolo todo: -Cada uno podrá ir por la carretera que quiera y sólo se permitirá llevar encendidas las luces de posición. qué bronce. Valdrá para calibrar el afán de sensaciones de cada uno y hasta dónde está dispuesto a arriesgar por ellas. Pediremos testimonio a cualquier . junto a la cruz. Y Aurelio: -Allá cada cual. La conocíamos bien los cuatro porque había sido uno de nuestros puntos de acampada cuando aquel furor juvenil por la pureza de lo creado y por el desprecio del hombre. Un cierto regusto seguramente en volver a ella ahora. oye. en abstracto. a casi trescientos kilómetros. ya sabes. sin determinante. ya sabéis. Aurelio. así que saldremos de allí. tú. Y en las carreteras serpenteantes que te llevan a las montañas. como ser contaminador. hombres cada vez más exigentes. Aurelio lo había dicho: esta casa de pueblo es ella y las campanas de ese monasterio. entusiasmado. en la pradera al lado del bosque. A las siete. por ejemplo. Y Lucio. -Wamba con la mano en alto en actitud de jurar. Lucio siguió: -Tenemos los coches en la explanada de las Recogidas.28 La Laguna Santa está lejos. pobre caminante. él. ¿de acuerdo? -De acuerdo. El tiempo comenzará cuando den las doce y lógicamente acabará cuando sea de día. yo. A las siete hay que estar en la laguna. la sombra recortada de barrancas y torrenteras con intención de amenaza. cuando las sientes en la hora bruja.

-Todo lo que ellas dejen. desde luego. -Habíamos hablado de una apuesta. Y que han de permitirlo todo.libres en el aire. Wamba pidió champán. de los pisaverdes. arrullar. la aspiró un momento y la apuró muy lentamente. Las sensaciones no pueden estar acotadas por reglas. aquí está Aurelio para impedirlo. -Deja el champán para los brindis de los espíritus débiles. los petimetres y los afrancesados. son individuales. En esta cofradía las buenas ideas no se celebran con burbujitas rococós y adamiseladas. Alguien quería concretar lo más posible: -Quede bien claro que los que pierdan la apuesta dejan a sus consortes a la entera disposición de los vencedores. Cada uno que haga lo que quiera. Así de llano y de serio hablaba Lucio. . -Dejémonos de fijar normas. todo muy cortés. Todo. Los instantes -partículas de absoluto en el extremo final de la indivisibilidad del tiempo. seducir. Un viento de impaciencia cuando el reloj de las Recogidas hizo saber con su voz retumbante que eran las once y media. sin que el . Luego dijo: -Las mujeres. Las palabras concreciones de ideas.29 pastor. hasta derretir su natural virtud. -la voz cada vez más extraña de Wamba. ya no sé si del licor monástico o del de los reyes incas. lo que a uno le sirve a otro no. Concretando en exceso lo que no debería ser demasiado delimitado bajo riesgo de perder esencia. -Y si no quieren. -Y se acercó al arcón para sacar otra de sus botellas.¿Qué apostamos? Lucio se sirvió otra copa. enternecer. ¿no? Habrá que fijar condiciones. requebrar. podremos cortejar. él sabrá. -Tiene razón.inseguras y desprendidas del ronzal natural que las doma en nombre de la lógica. Y Wamba aplaudió y Aurelio se tomó otro trago y a mí me pareció muy bien y todos celebramos la idea. sin relación alguna con las intenciones. deben serlo.

. Y alguien con mejor idea me cortó y proclamó que lo que había que hacer era cantar y que se le acababa de ocurrir una canción: Muera el caldo de garbanzos. que todos os conozcamos. Salid a flote.30 desgraciado vencido pueda hacer otra cosa que arrancarse los pelos y comérselos a puñados. -Eres un poeeeta. firmamos nuestro pacto con este inmundo bebedizo que este viejo espiabichos no sé de dónde diablos trajo. un poeta inspiradísimo. Pon. valor que todo lo puedes. -Así sea. anhelos no confesados. pon. la saya verde y la colorá. removed todo lo que está cómodamente establecido y convertíos en el tormento del hombre sin valor. -Y a ver esta otra: La virtud de las mujeres es una cosa tan fina que si la tocas un poco se convierte en fosfatina. tapados hasta ahora por la amistad. pon. que para entonces ya nadie sabía a qué sabía. mejor que este sueltarripios. Eso dije yo. Trasegamos todos aquel nuevo hallazgo de Aurelio. Luego yo me levanté con las manos bien apoyadas sobre la mesa y dije: -Oh. pon Qué guapa vienes. Muera el agua oxigenada y que viva la palinka. ¿a que .. Y para que conste a los efectos oportunos. . Gracias a ti podrán salir por fin a la superficie sin el menor asomo de rubor y sin la falsa capa de la hipocresía y la vergüenza. todas las frustraciones y deseos escondidos. viva el gran licor del inca. qué guapa vas. Coro: qué guapa vienes.

qué coño. -Hace bien. pero si queréis ponerme los cuernos vais a tener que ganároslo en buena ley. Al negrillo viejo y gordo no se le movía ni una hoja. -Todo sea por ellas. ya lo sabéis. Fue la figura de la despedida. Ya había desmontado uno y quitado la lámpara y arrancado los cables. cantando. aumentándose en la noche. ¿Dónde está el psiquiatra? Lucio estaba arrodillado junto a los coches. Como mazazos en el cielo. allí estará la botella para decirlo. tratando de acertar con los tornillos de los cristales de los faros.31 sí? -Tomemos en sana armonía la última copa antes de salir a defender el honor de nuestras virginales damas. . hasta la pequeña explanada que hay delante de la puerta del monasterio de las Recogidas. De las Recogidas salía un silencio profundo y sombra. ¿Vosotros creéis que lo merecen? -Pchsss Fueron tres o cuatro. -Así lo voy a hacer con todos. -La naturaleza no quiere tomar partido. . Es una jodía mentirosa la luna. mucha sombra tras sus muros. Y el campanario del monasterio ante el nimbo algodonoso del menguante. como órdenes. -Y eso que bien poco se lo merecen. cogidos de los hombros. Yo me fío. La doce campanadas entonces mismo. Luego nos fuimos. Uno dijo: -La luna está en uno de esos cuartos que nunca sé cuál es.

huir. la carretera magnífica. . tú duerme. eso vi. Leda. con qué aplomo. pero vi a Lucio arrancar tan de prisa que tuve miedo. pero deben de destacarse ya a lo lejos. Manso el silencio que se cae de algún pensamiento en eterna vigilia más allá de todo lo oscuro. Aceleré. y nosotros ahora atentos. ella que era estrecha y oscura. es como conducir de día. una vía espléndida de luz y atracción. Comencé a cantar a voz en grito llevando el ritmo con el pie sobre el pedal del embrague. una luz interior de amapola y palinka. Hace ya tiempo que prefirió volver a la oscuridad sincera de los campos antes que seguir mis luces. te digo. qué débiles. Corriendo. Vestido de invencible con mi euforia. Y los ojos. claro. el ojo es sabio y se adapta. las manos seguras y ágiles sobre el volante y en la cara una sonora risa. donde la laguna. no se ve nada.32 3 Son las tres y veinte de la madrugada. Como de día. ancha. esta oscuridad me lo facilita. la huida es hermosa y fácil. Veremos qué hago con Martina. así que yo salí corriendo también. no sé cómo no me atreví antes. Cuando salimos quise llamar a Lisa. qué falsas deben de ser. ¿Tú crees. Leda. Verás cuando llegue la primera penumbra cómo se recortan. no importan los árboles ni las curvas. yo miro la cinta derecha de la carretera y a veces las estrellas y veo a Mizar doble sin esfuerzo. muchos poetas huyeron y yo soy el único poeta de los cuatro y el que más derecho tiene a que la huida le salga bien. llana e iluminada. fue como una punzada. no se ven. Correr. que se acostumbran rápidamente a la situación de oscuridad. Ojalá la distancia fuese infinita y la noche larga para estar siempre huyendo. y . que sin luz puede vivirse? Sé que hay montañas más allá. La huida libera a los pobres atrapados entre el querer y el necesitar. Emma primero. Se ha cansado el murciélago.

si vieras cómo aceleré. de un libro que teníamos que traducir a escondidas: era la medianoche. pero luego la sorprendí observándose en su pequeño espejo de bolsillo. pero solos en un sotillo de encinas al lado de la carretera. Tenía la cara sofocada y enseñaba los brazos. sin preocuparse más del vestido y sin hacer caso de mis miradas. la luz es puro lujo. No fue nada. por favor Silo. Las líneas de Emma quizá no resulten tan difíciles de quebrar.33 luego Claudia. Una sensación de plena lucidez. y mi brazo rozando el suyo. un gesto instintivo alargando el vestido. Seguí cantando y corriendo. creo que sabré variar esas líneas amarillentas e incuestionadas que rigen a Emma. . no es pecado ser bonita. de completo dominio. deliberadamente prolongando el contacto. no hace mucho. sin más temor que mi propia torpeza. se le pegaba a las piernas el ligero vestido de algodón. Ella al fin sonrió y todo fue ya más natural. La tarde chorreante de calor y nosotros solos por un momento. ¿a qué no se atreverá entonces el amor impuro? Emma es guapa y puede que no sea tan negada a la fantasía o puede que la fantasía no la haya visitado nunca. azares de los viajes largos. un sentir tan nuevo y hondo. Podré estar a solas con Emma. Cuando pueda acercarme a ella libremente. y valiente y sabio el que puede establecer varios puntos de llegada para multiplicar los convencimientos o. yo te abro esta lata. y yo inquieto y revolviéndome con los ojos brillantes: estás muy guapa Emma. pero tenemos tendencia los hombres a hacer que nuestras líneas de conducta converjan obligatoriamente en un solo punto. no te pongas colorada mujer. Fue en un viaje. Emma sacaba algo de las bolsas. las circunstancias ya no son ni adversas de controladas que están. y ahora me acuerdo de aquel verso de Ovidio. . mejor aún. cobardía o lo que sea. Es comodidad. de fuerza total. hasta casi transparentar como una niké griega. la noche era fácil. para no tener ninguno con carácter inmutable. vengan de donde vengan. Hizo como que no se dio cuenta de ninguna de mis insinuaciones: deja. no sé por qué ni cómo.

Soportando el tiempo y el vacío. Entramos cuando ya había empezado la película y me arrastró hasta las primeras filas: perdona. Cretinos de todo el mundo. cómo croaban en la noche. Ahora el puente. la poderosa clarividencia que me acababa de ser dada y que yo palpaba en todo mi cuerpo no era mala brújula. a alisos ya cumplidos. que yo me desvío a buscar el premio que Sénsilis el Sabio promete a los conversos. pero sé muy bien aquel camino y. Cretinos Sociedad Anónima. El relente de la noche llevándome sin saberlo aromas de niño prendidos en nostalgias de aventuras descomunales. y aunque lo hubiera quizá no lo habría visto. entregaos a la única sensación que conocéis. porque el hogar que le espera es la huida y sus compañeros de viaje las mutantes sensaciones. además. las ranas de la charca verdosa cerca de mi era. es estupendo. . encended bien vuestras luces y señalad al equivocado y no dejéis el paso y expulsadle de vuestras compactas filas. todos haciéndose señas y avisándome con el claxon. cómo las atemorizaba el bastardo y todo quedaba en silencio . bueno. Olía a húmedos carrizos.34 para qué se necesita lo superfluo. te acompaño. y yo cantando a veces sacando el brazo por la ventanilla para saludarlos. Allí tomé la primera bifurcación. mucho tráfico en el fin de semana. Tres días antes me llamó para ir al cine: es no sé quién puro. y atentos a las normas y a las luces y al dominio de todo impulso. Volaba el coche en aquellos primeros kilómetros. No había ningún indicador. Seguid. que él cantará y os saludará con la mano al pasar y habrá llegado ya en el mismo momento de salir. Pero no las puso todavía. a juncales. yo sin muchas ganas. que el río que corre por debajo apenas le ocupa dos ojos. No sé cómo Aurelio pudo haber aceptado. La carretera todavía era una nacional. pero últimamente noto que se me fatiga mucho la vista en la oscuridad. Sus viejas piedras cubiertas de musgo y su figura larga y melancólica sobre el amplio barranco que separa las dos vegas. uníos para ir juntos al mismo sitio. no puedo perdérmelo. tendría que poner gafas.

pero pasaron dos tardes más sin que diera señales de vida. envueltos en magnífica serenidad bajo la luz dorada de la tarde. sin apenas mover los juncos. la vi. grisácea y metálica. que acompañan de . yo creo que tan gruesa como mi brazo. Apareció de pronto ante mí. fue eterno. . El puente que une las dos vegas. sin detenerme hasta que me tiré pálido y tembloroso sobre mi cama. De pronto. Se quedó quieta un momento. ya casi marfilíneo. Una vez yo quise defenderlas. seguro de que el hambre terminaría por obligarla a reanudar su caza. Durante varios años no fui capaz de volver al estanque. Yo entonces tiré el hacha y salí corriendo sin mirar nada. La carretera los bordea. ella dispuesta a luchar para sobrevivir y yo mirándola sin ser capaz de moverme. y allí pude ver con toda claridad su decisión. inmóvil. o quizá como sedienta. Ella y yo solos en el carrizal. podría verlos reposar sobre la tierra ocre. luego levantó la cabeza lentamente y me miró. Balanceó levemente la cabeza a ambos lados sin dejar de mirarme. Tomé el hacha de mi padre y salí al anochecer. infinitamente multiplicadas sobre el pegujal. Al otro lado del río comienzan los viñedos. pero es de noche y no vi más que motas oscuras. pero la maldita no apareció. tropezando y cayendo entre la maleza.35 hasta que la culebra se saciaba y volvía satisfecha a enroscarse en su nido. silencioso. con el hacha al hombro hasta casi quebrármelo. tanto puede el pobre menguante. Al fin. Volví a la tarde siguiente. Hasta que me sentí hombre. el quinto día. La esperé junto al estanque. Era enorme. como marcándome bien la distancia. Un segundo eterno. Sacaba la lengua continuamente. un viento interior helado como nunca lo había sentido. Los ojos sin pupila brillaban extrañamente fijos en los míos. la tarde se volvió fría. luego tuerce bruscamente y se aleja internándose en un valle de colinas peladas y solitarias entre débiles choperas. a la hora que yo sabía que el monstruo salía a cazar. a los que el otoño está dando gravidez. atravesando el estanque. Si hubiera aún sol en el crepúsculo. un atardecer sofocante y plomizo en el que la tierra parecía respirar jadeante.

cómo es verdad que la esperanza es vitualla generosa y pesada que nunca encuentra soporte en nuestros hombros. me di cuenta. porque no necesitan más que un leve señuelo para levantarse alborotadas. creo que no habría dudado en reparar los cables. Un mirar tardo. armado estaba de la exigente esperanza y apenas del sufrido hierro. Allí fue el final de todo. aquella fosforescencia que todo me lo iluminaba comenzó a apagarse. si hubiera entendido algo de electricidad. la noche negra de repente y yo solo. He buscado más de un verso para ello y sólo encontré este: más de esperanza que de hierro armada. . pero sí me detuve y apoyé la cabeza entre las manos. una bandada de cuervos que ya no pude distinguir del aire. la huida que se emprende sólo puede ser ya buena esperanza. he leído que si Antares fuera nuestro sol. hacía tanto tiempo. maldito usurero. no. de espaldas a su mujer. Pero lo mío era esperanza. un movimiento eterno.36 vez en cuando el cauce de un arroyo seco. Instantáneamente levanté el pie del acelerador y puse mis cinco sentidos en la ruta. yo solo y a oscuras en una carretera estrecha y solitaria. Desvelado estará Lucas Gatico. Sólo las ilusiones son ingrávidas. Y sobre todo. De pronto. Mudo es el lenguaje de lo obvio por más que nos esforcemos en darle esa palabra distorsionada que los humanos manejamos sin más provecho que la ficción. Perfecto. Es de Cervantes. Dicen que alguna vez se lo oyeron: antes de ser director dormía . que amenaza con cancelar su pedido si en el contrato no se estipula que no se admitirá ni una sola décima por encima de la tasa preferencial. frágiles y delicadas en su nadería. Había dos luciérnagas en el matorral y brillaban más que Antares. y tan lejanas que estallan antes de poder tocarlas. la Tierra quedaría englobada en él. luchando por algo que habíamos dicho en una lejana noche. Fíjate dónde golpean los acentos y cómo la línea fonética va ascendiendo desde una caricia a un chirrido. eso no lo hubiera hecho. -al director se le trata de don. pensando en su úlcera y en dónde invitará mañana a cenar a don Héctor Garra. no lo olvide-.

oír su despreocupado hola. Y en la cabeza un dolor hondo. como de piedra. Aún pasaron bastantes kilómetros antes de encontrar aquella gasolinera. Tampoco necesitan huir los animales del zoo. El empleado debió de fijarse en mi aspecto cuando volví al coche: -¿Se encuentra mal? -No. . sólo deseaba escucharla. llamar a Lisa. quedar en silencio mientras ella hablaba. sobre todo. dime lo que quieras. Tuve que abrir la puerta para vomitar. no sé si de las sienes o de los pensamientos. ¿Puedo hablar por teléfono? Al ponerme de pie las sienes parecieron estallarme. un espasmo. Un esfuerzo infinito hasta el simple parpadeo. pero logré andar firme hasta un destartalado despacho donde había un teléfono en la pared. un temblor helado que me recorría todo el cuerpo. Lisa. ¿Ustedes no tienen aquí máquina de . corriendo con la prisa del que acaba de nacer. La señal sonaba indiferente. Los brazos pesados.37 siempre con mi mujer. Cuando pasó. la compra. y luego el murmullo del chorro en el aljibe. qué ganas de beber. cualquier cosa. Nunca creí que pudiera necesitar tanto oír la voz de alguien. estoy un poco mareado nada más. no calles. la vecina. pero aquel maldito pitido siguió sonando en el vacío hasta que se cortó por sí mismo. qué constancia. como martilleo. Arranqué el coche y caminé despacio. Salió un empleado soñoliento que apenas me miró: -Llénelo. el agua fresca de la acequia recién salida de la noria. por favor. Una sequedad asquerosa en la boca. no quise hacerme preguntas. No sabía qué iba a decirle a Lisa. Colgué y marqué de nuevo. con su enervante regularidad. Don Lucas Gatico tiene su mundo tan cercano y tan completo que no necesita huir. De pronto sentí frío. pero no pares de hablar. En realidad no quería decirle nada. yo sólo quiero oírte. una náusea violenta. Todo comenzó a nublarse y a girar velozmente en torno a mí. Sólo quería poder tomar algo caliente y. ahora duermo siempre con algún cliente.

Cuando me acuesto tarde he de mirarla un buen rato. me transmite la impresión de una esperanza ideal. pero si quiere. porque habrá certezas que nunca tendrás. las olas hechas de posibilidades y esperanzas infecundas. cada uno si quiere puede verlo dentro de sí mismo. sabrás de desorientaciones y vagabundeos que se rizan en espiral hasta que un gesto valiente echa mano a la espada. Si sabes de los hombres sabrás mucho de imposibilidades y de ideas a medio explicar. y a veces la acaricio sólo para sentir el breve temblor inconsciente. una esperanza dichosa. -¿Tiene usted avería en las luces? -No. tan curiosa. Aproveché que se dio la vuelta para arrancar. Siento su respirar hondo y acompasado que siempre. todo promesa. rotundo y tierno. el cuerpo bronceado entre las sábanas. ligeramente ladeado. Le cae el pelo por la cara y tiene la otra mano sobre el vientre. el cuerpo en total abandono.38 café? -No. Lisa siempre duerme desnuda. por ejemplo. Pero no podrás hacerlo. la mejilla apoyada en la mano. Lisa está dormida. no traiga más intención que la de apuñalarte. lo está. incluso en invierno. y el teléfono no la despertaría nunca. a cosa de siete kilómetros hay un hostal para camioneros. Y si algún día tienes la certeza de todo. y esa expresión algo ceñuda. que no se rompa el escalón del altar cuando tú subas. Navegan las suposiciones a la deriva como corchos en un mar inabarcable y vacío. última y posible. -Muchas gracias. hazte un altar y súbete a él y estira la mano para bendecir a todo el que llegue. o que aquel que baja los ojos y espera pacientemente para acercarse a ti. ¿por qué lo pregunta? -Me pareció que venía con ellas apagadas. por mucho que . pobre humano. Supongo que estará abierto. no sé por qué. . Veo a Lisa dormida en su postura favorita. temblando de indeterminación. quién sabe.

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estuviera sonando, que el buen sueño ha de ser inatacable como cualquier firme seguridad, de las pocas que quedan. Lisa no siente la necesidad de huir; la vulgaridad no es una carga para ella. Soy yo, que soy maximalista y estoy loco, que he llegado tarde a casi todo, que he seguido siempre indicadores cambiados, soy yo el que ha creído que la huida únicamente puede ser de un solo bloque, sin convencerse de que quizá existan también fugas moleculares insertas en cada minuto y en cada objeto material que hemos hecho nuestro. Todos estamos rodeados de pequeños condensadores de ilusión; están ahí y nos dicen: ven, refúgiate en mí aunque no sea mucho lo que pueda darte, la Idea nos ha condenado a ser solidarios y sin embargo pasas de largo, sin siquiera mirarme, en busca de brazos más brillantes; me llamo mañana, libro, conversación, firmamento, beso, tantas cosas. Y en cada kilómetro una desazón creciente, a pesar de todo. Por muy profundamente que durmiera, Lisa tendría que haber oído el teléfono. Lo que pasa es que no está, la una y media de la madrugada y Lisa no está en casa, eso es lo que ocurre, que salió con alguien aprovechándose de que yo llegaría tarde, con quién estará Lisa. La luz del hostal a lo lejos. Al ver que no volvía habrá llamado a casa de Aurelio y como tampoco encontró a nadie salió a buscarnos. La luz del hostal más cerca. Se habrá sentido sola y se fue a dormir a casa de alguna amiga, quizá Emma, no, Emma tampoco está. La luz del hostal ya alcanza a iluminarme la carretera. Un suspiro de alivio cuando aparqué. Era un sitio solitario, no sé cómo alguien podría parar allí. Un letrero luminoso haciendo guiños: hostal, una estrella, abierto noche y día, cafetería, restaurante, y yo sólo con la mente puesta en Lisa, mi cabeza dolorida, mis ojos cansados y mi cuerpo; hablar con Lisa, tomar algo caliente, pedir una cama y dormir. Lo demás quizá lo sepas. Entré en la cafetería, pedí un café cargado y me fui directamente al teléfono sin fijarme para nada en aquella muchacha de pantalones ceñidos que se apoyaba en un extremo del

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mostrador. Sentí el clic al descolgar y cerré los ojos. La voz de Lisa preguntaba al otro lado: -¿Quién es? Despreocupado y natural el tono, como el del que pasa por allí cuando suena el teléfono, eso me pareció. No era la voz del que acaba de despertar. La voz del que acaba de despertar tiene una dulce condición inestable que casi da categoría a la inconsciencia. La voz del que acaba de despertar raramente duele. -Lisa... creí que estabas dormida. -Claro que estaba dormida. Me has despertado, ¿qué ocurre? -Nada. -Una pausa estúpida. Qué tendrán de difícil las comprobaciones para que lleguen a hacer hermosas las dudas-. Creí que no estabas. Te llamé antes y no contestaste. -Me pareció oír el teléfono entre sueños. ¿Para qué me llamas? ¿Seguro que no ocurre nada? -No, de verdad. Sólo quería decirte que no te preocupes si llego tarde. Lucio se empeñó en que saliéramos y ya sabes cómo es. -Bueno, no me despiertes cuando te acuestes. Y diviértete. -Me gustaría más que tú estuvieras aquí. Casi seguro que podría haber visto ese gesto irónico tan propio, que le da un brillo especial a los ojos: -No creo que me eches demasiado de menos. ¿Dónde estáis? -En una cafetería, no sé cómo se llama. Es todo bastante aburrido. -¿Te aburres con tu brigada? ¿Qué le pasa a vuestros biorritmos? -Lisa, estoy solo. -Qué raro te pones a veces. Si te aburres ¿por qué no vienes? -No puedo. -Ya. Ya veo lo mal que lo estás pasando. Anda, déjame dormir. -Lisa...

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-¿Qué? -Que descanses. -Sí, un beso. Estaba el café ya casi frío y le pedí al camarero que lo calentase de nuevo. Si algo necesitaba era un café bien caliente. Por qué aquella destemplanza si esta es noche primeriza de otoño y la tierra todavía no ha podido perder aliento. Las mesas del local vacías, todo muerto, apenas una máquina parpadeando en un rincón. Y fuera, la oscuridad y el silencio de la noche, la carretera solitaria y, si acaso, un inútil temblor del anuncio de neón. Los tres solos, unidos momentáneamente en un mismo mundo: el camarero aburrido y malencarado, la chica de los pantalones ceñidos que apoya la cabeza sobre el mostrador y un hombre sucio y ojeroso, de mediana edad, que apura un café negro, dicen que empleado, dice que poeta, dirán que está loco, dirá que qué diablos sabe el que no es capaz de atreverse a huir, la mano en el bolsillo, decidiendo que después de la llamada telefónica ya todo ha tomado definitivamente cuerpo, que detrás ya nada queda suelto y que ahora hay que recuperarle a la noche el tiempo perdido. El hombre mira a la chica sin verla, hay que darse prisa, son casi las dos y no se puede perder más tiempo, la laguna está lejos y no quiere correr, por dónde andarán los otros. El hombre sigue mirando a la chica, no la ve, pero el camarero no lo entiende: -Está ahí desde hace un buen rato. Ha tenido un accidente. Creo que espera que alguien la lleve al pueblo. -¿Por qué no se queda aquí? -No sé. La chica se acerca y mira al hombre y el hombre ve unos ojos muy cansados que quieren aparentar desparpajo: -¿Me lleva? Toda la obligada lozanía, apenas asomada. Un vigor juvenil desmayado, lacio

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entrevista sobre el papel blanco la teoría definitivamente salvadora y escurrida una y otra vez hacia el vacío. Y ahora debo decir que estoy convencido de que es nuestro sino. la pregunta quiere brotar firme. tengo ganas de explicárselo a alguien. Incluso ese decir concreto y como compartimentado no es mi estilo. Si hubieras leído El pacto de Thánatos podría explicártelo. Noches de aldea o de desaliento me han dado a entender que nos han puesto delante la gran zanahoria del misterio de la existencia y nos han obligado por ley a seguirla sin que jamás nos desanimemos del todo por mucho . Lo escribí poco después de casarnos. yo soy poeta y el poeta sólo sabe narrar cursos de sentimientos internos con la palabra de la infinitud. más cerca del mandato que de la súplica. Lisa me vio dedicándole cada día todas mis fuerzas sin apenas salir ni comer y diciendo cada noche que no valía la pena y repitiendo cada mañana que estaba escribiendo la obra perfecta: subido en tu nostalgia. El hombre paga su café y la consumición de ella y luego dice: -Vamos. Parece tratar de contener su desvalimiento. apenas me han dado oportunidad de poder hablar de mi libro. alcanzo el infinito de una lágrima. Como el niño que tiene ante sí un rayo de sol y no puede atraparlo. El temblor de estar alcanzando la aspiración última en la agonía del primer intento. revuelta la melena y sobre el pecho una arrugada camiseta con un cisne pintado. es absurdo. Todo fue así. Y los dos suben al coche y ella se duerme antes de arrancar. Mi primera obra. pero todo demasiado a la vista: -¿Me lleva? El hombre asiente y ella le dice que se llama Amparo y que sólo quiere llegar hasta el pueblo. rayo nervioso que destruye el para siempre.42 el gesto. allí buscará ayuda para remolcar su coche. algo serio y profundo me parece que me he puesto en ocasiones. .

sintiendo el gozo supremo de la perpetuación. por quien sentía una inconfesada admiración. casi todos a poetas y amigos. crítico y poeta. Lisa dice que de brillantina. o el éxito no tiene nada que ver con la calidad. sin hablarnos. Los medios informativos apenas se hicieron eco del libro. El . la calidad necesita ser reconocida. mientras recorría con cierto disimulo los escaparates de las librerías. o para todo hay que tener amigos. el poeta quiere que lo lean.43 que nos la alejen. y cuando tuve en mis manos aquel pequeño objeto en tres dimensiones con mi nombre al frente. Lisa. y esa fue la difusión de mi gran meditación cósmica. En fin. sin darme nunca la respuesta que yo esperaba. Lisa estaba callada. y un hablar dulcemente condescendiente que terminaba siempre con un gesto que no permitía ninguna réplica. Firmando su presencia con un cuerpo huesudo y esmirriado sobre el que se alzaba una enorme cabeza melenuda y unos ojos saltones que parecían no tener más fin que no dejar en paz a nadie. sin ello ni siquiera existe. y sólo cuando me veía silencioso a mí también trataba de animarme con alguna palabra forzada. Eso hice en El pacto de Thánatos: miro sobre ti y veo tras tu sombra un camino de gargantas clamantes a las que he de unirme. . solamente mirándolo como se mira a un recién nacido. un ten paciencia. es todo lo que es. Y luego se publicó. Un curioso sujeto aquel primo Jacob. Sé que envió un ejemplar a un primo suyo. lo acaricié hasta poseerlo. Una perilla lacia de chivo. comencé a darme cuenta de que nadie había echado de menos aquella iluminada respuesta mía. Que por otra parte casi nunca nadie tenía interés en hacer. Y Lisa callando. y a su director siempre le interesó más su personal omnipresencia en todas sus páginas que dar opción a cualquier poeta local. yo digo que de mugre. Lisa me dio un beso y luego nos sentamos a la mesa camilla con el libro en medio. que se vendieron unos cuantos ejemplares. En mi ciudad sólo se publica un diario. la raya del pelo dividiendo equitativamente las guedejas siempre brillantes. En los días siguientes.

Y por eso. pero al llegar a París se empeñó en que nos detuviéramos. sin acertar a . Algo de extraño tenía que haber en aquella relación espiritual que yo nunca supe desentrañar. que algún día seguramente habrá de colapsarse de tanto gravitar sobre sí misma. Aceleró el paso sin prestar atención a nada. . una misericordiosa mirada. A mí París nunca me ha gustado. a lo sumo. en realidad. Lo único que me disgustó un poco fue que Lisa no me lo hubiera dicho antes. qué de cosas se le escapan a un poeta. A medida que atravesábamos aquella ciudad de muerte y ruina y subíamos por sus calles sombrías. sólo quería visitar el cementerio del Pere Lechaise. o sea. al menos un momento. es de esa clase de espíritus que no saben entender de amores concretos. Yo dije lo que pensaba: a mí me parece más bien un absurdo esnob que trata de imitar a Wilde en todo. Lisa no supo negarse. para quien la única poesía aceptable es aquella que es capaz de destruirse a sí misma para elevar al lector al único estado lógico y natural. repletas de tumbas agrietadas y polvorientas. que. Tardé mucho tiempo en saber que el primo Jacob tenía los sentimientos cambiados. Lisa y yo íbamos de vacaciones a Holanda. el rostro del primo Jacob iba contrayéndose en un gesto de ansia. El primo Jacob fue durmiendo todo el viaje. Ella quiso explicármelo: no puedes enjuiciarle ligeramente. excepto quizá lo del gran Wilde. la nada: "clamad. y cuando lo supe no me extrañó lo más mínimo. que le seguíamos a zancadas. sólo quiero que me llevéis. y el primo Jacob nos pidió que le llevásemos: no estorbaré. para ellos el amor es uno y total. Me parece una ciudad inexplicablemente pretenciosa. morid en el olor de la rocalla. todo lo escrito hasta ahora merece. en Amsterdam tengo amigos y os dejaré a vuestro aire. pero no había motivo para no acceder a la petición del primo Jacob. escupen las efímeras y el salmo ventosea junto al cráter". si Wilde hubiera sido pirata.44 primo Jacob era un poeta aquejado de la más profunda incomprensión. Allí fuimos. ni siquiera a Lisa y a mí. nos miran. él andaría ahora por ahí tratando de abordar petroleros.

en este prisma de piedra horrible. casi como una oración: Wilde. Ni siquiera el día que recibimos aquella carta. Tampoco tenía sus poemas en las manos tanto tiempo como antes. Esa misma tarde. Dio la vuelta muy despacio alrededor de la tumba y volvió a detenerse delante de aquel nombre grabado en la piedra. cínico. aquí estás. y durante algún tiempo no tuvimos noticias de él. te han encerrado bien. escucha esto: "templan los rendajes los ojos sedicentes obviados por las cimas de la nada". . cosa que. hacía siempre que podía. Entonces le oímos susurrar. Lisa nunca me dijo nada.45 explicarnos muy bien todo aquello. algo así como escasez de defensas en la sangre. ahora ¿qué?. Al fin enfiló una larga avenida de sepulcros monumentales y se detuvo ante un gran cajón de piedra. jódete. por más que te lo haya hecho Epstein. Wilde. hasta que un día supimos que se había instalado en Venecia y que se ganaba la vida como encargado de quitar y poner las cadenas a la llegada de los vaporettos en un embarcadero del Gran Canal. el dios Wilde me perdone. oscuro y sucio. Se quedó un momento inmóvil. Ya no le defendía tan vehementemente cuando yo le atacaba. y que no se conocía ningún tratamiento eficaz y que seguro que no era más que debilidad y que me . que en cuanto me veía con buena cara aprovechaba para leerme alguno de sus engendros con aquella expresión de estar descubriéndome mundos insospechados de belleza: fíjate. En el rostro del primo Jacob brillaban las gotas de sudor como el resplandor de una iluminación. pero desde entonces pude advertir un cierto cambio en su relación personal con su primo. adornado con una escultura egipcia y con un nombre grabado en el centro: Oscar Wilde. Algo así como un oscuro desencanto. escrita en un tono sorprendentemente inusual para él. luego las manos comenzaron a temblarle y sus ojos saltones se volvieron extrañamente brillantes. el primo Jacob se marchó de París sin avisarnos. Pues el primo Jacob fue uno de los primeros que leyeron El pacto de Thánatos y sé que escribió a Lisa una larga carta dándole su opinión. en la que nos decía que se encontraba enfermo y que los médicos no sabían muy bien lo que tenía.

Wamba me llamó un día. Como Aschenbach. Y quise más: formular un pensamiento global en el que la respuesta a cada problema tuviera una ineludible relación con las demás y que todas ellas quedasen cobijadas bajo el amparo de un gran código universal. ni siquiera entonces Lisa pareció especialmente afectada. de aquella enfermedad que le fue dejando sin defensas. Aurelio sí lo leyó. lo dice para ganarse la simpatía de Lisa. en un hospital. yo. aunque ella no me hizo ningún comentario. Eso quise hacer en El pacto de Thánatos. Y Lucio se lo tomó muy en serio. Y el libro en las librerías. Posiblemente. Claudia me dijo que lo había intentado. Martina de seguro que si hizo algún comentario fue relacionado con el color de la portada. alguna crítica comprometida. pero que aquello era demasiado para su español. Desde aquella escena del Pere Lechaise. pero sin asomo de lo que habría sido antes. tanto que fue el que me hizo las críticas extensas y -algo inesperado. Por decirlo de algún modo.. referidos todos a la ambiciosa intencionalidad de la obra.. . Emma creo que no llegó a terminar de leerlo. prima. que no se atrevía a decir la palabra sida. Lo que me ocurre es que nunca puedo quitarme la sospecha de que todo lo bueno que dice Lucio de mí. después de leerlo dos veces. la poesía. algo más seria sí. pero a lo mejor me adelanté a mí mismo. con su morir literariamente aristocrático frente a la laguna veneciana. . deshecho y truncado en su esperanza por otra peste. amigos. opiniones tímidas de los amigos: no lo entiendo muy bien. Y al final había superado largamente a su modelo. Un día de otoño nos llegó la noticia de la muerte del primo Jacob. la verdad. no es más que una inducción a pensar desde nosotros mismos. pero nunca me comentó nada y yo tampoco quise preguntarle.más entusiastas. La poesía. según un delicado parte médico. y me criticó algunos aspectos. la figura del primo Jacob había adquirido para mí una nueva dimensión. desde entonces le juzgué de una manera más cautelosa. cuando posiblemente hubiera tomado el primer avión. y así se lo reconocí a Lisa. Eso quise. Había acabado solo.46 acuerdo mucho de ti.

Creo que ni siquiera te has enterado de que no llevo luces. era el timbre claro del que tiene lúcida la mente y el ánimo a punto de algún placer. como ocurre en la mente de todo solitario. pero no. ahí estás. o a veces la simple presencia de alguien. encogida e inmóvil. Y sobre todo. indiferente a todo. no esta oscuridad que deforma los ámbitos como si todos fuésemos aquellos cautivos encadenados que veían sombras en la caverna. y los pequeños se hacen enormes. tan lejanas. Hace más de dos horas que has subido al coche. Leda. Lo sé y estoy muy sereno. y así todo no veo como disparatado ni importuno lo que pienso. Si la hubiese despertado de un sueño bien prendido. por imposible que me haya parecido siempre. y así los pensamientos y los problemas se trastocan. Tan ausentes de todo. no era el tono soñoliento y pastoso de quien despierta de golpe. eso dijo. no. Lisa tenía la voz fresca. como si no te importase llegar a ningún destino o como si tu cansancio fuera tan inmenso que te pesara la vida bajo ese cisne azul. Yo veo bien la diferencia. achicarán hasta su punto esta hinchazón de mis turbaciones. Y las estrellas colaboran. no la tuya. . vuelve a situarlos en su insignificante magnitud. y no te has despertado ni un solo momento.47 4 Las cuatro ya. No "déjame seguir durmiendo". . porque seguramente hacía poco que había llegado a casa. hasta que una palabra ajena. "Déjame dormir" significa que acababa de acostarse. tú eres una invención diferente. Me dijo: "déjame dormir". me habría dicho: "déjame seguir durmiendo". lo que se le escapó sin darse cuenta. sino "déjame dormir". La luz de la mañana o una risa o una palabra o una compañía. Y por eso no atendió al teléfono. Esta huida es una huida solitaria. tan solas en su inalcanzabilidad.

. el tractor que renquea en el silencio del campo. al director se le trata. ¿Debe ser así una huida? Cuando Lucio propuso esta aventura. y nunca harán nada porque les importemos. eso diría. pero no tiene trazas. y don Lucas Gatico se quedará en su jaula donde lo único que rima es crédito con débito. Unos suicidas. habrán de ser ellas las que me digan que Lisa estaba dormida y nada más. huiré. podría quizá alcanzar los cuarenta.48 que sólo han nacido para vivir ensimismadas en sí mismas. sí señor. Leda. y nada podremos nunca importarles. Cuando lleguemos al pueblo. Comenzó a tocar el claxon y a hacer señales con las luces. Antes hay una bifurcación. y Lucas Gatico. Con estos centímetros de luz. Si la carretera saliera de una vez de esta quebrada. Unos centímetros y engañosos. un día huiré durante mucho tiempo. hasta que al final optó por apartarse de la carretera y detenerse para dejarnos pasar. todas las insignificancias de cada nuevo día que jamás miramos. Leda. un conducir tranquilo. pero sé que está antes de llegar al pueblo. por un camino estrecho y tortuoso. un ladrido. no me es posible fijarme en nada. No viste hace rato el camión que venía enfrente. que a duras penas sirven para que pueda mantenerme en la calzada. Y esta maldita carretera que no me deja pasar de veinte. Después de las montañas. vi en ella la ocasión de ensayar un preludio de la Gran Huida. la frialdad. Por lo demás. . ¿Las cuatro? Tengo que correr. Habrá de ser la pequeña candileja de siempre. no es posible este vivir parcial acotado por los demás. como a cincuenta kilómetros. pleonasmo útil. Las estrellas son igual que el designio que nos mueve. la tibieza. se llega a la laguna. porque yo. el sempiterno gallo de todas partes. ahora lo estoy anticipando. no recuerdo bien dónde. disculpe. Y a lo peor avisa a la policía. y fuera de ellos una oscuridad inabarcable y un paisaje hosco que te mira con la misericordia del todopoderoso. te dejo. Compréndelo. . pero sin demasiada pendiente..

hundida en el bosque de negrillos -¿no ha visto nadie lo incongruente de aquellos árboles allí?-.49 Un conducir tranquilo ahora que la noche ha doblado su pendiente primera y discurre por ese apacible camino de las horas intermedias. a la hora en que la primavera sólo era una mansedumbre rosada sobre la aldea. Yo lo sé. soy poeta. Era la aldea próspera y pacífica. maldita y temida. que aquel monje comenzó a enseñarles . Si funcionase la radio pondría una cinta de gregoriano. antes de que vuelva a empinarse de nuevo hacia su final. El monje enfebrecido de celo y piedad llegó hasta ellos un mal viernes de Cuaresma. por inconcebible. sin la que no tiene sentido. hay una bola de piedra que. En la bóveda de piedra entumecida del monasterio románico. Comían y bebían y se amaban sin mayores complicaciones. la idea de imponer a los demás sus propios pensamientos. comienza a brillar hasta ponerse casi incandescente. Y dicen las crónicas que de ello tratan. Lo que cada uno creyese sobre lo inexplicable le importaba tan sólo a sí mismo. sino para la palabra expresada. tan inseguros los verían. pero era próspera y pacífica. esa música que no existe por sí ni para sí. os iuuusti meditabiiitur saapientiaaam. . incipiente la luz en las montañas. entregada al tiempo ya la maleza para que acaben con ella. y les era desconocida. Si es noche de invierno y el viento sopla del norte. Y arriba. Y sus habitantes trabajaban y se entendían y sabían casi todo unos de otros y se ayudaban. Leda. de cuando en cuando. puede que oigas en cualquier cabaña y hasta en los mismísimos salones del castillo. es un manazas Lucio. es donde el buscador doliente puede sumergirse en la resonancia de la única música que ha renunciado expresamente a incitar o crispar el espíritu. por san Marcelo y santa Elena. mientras la hora de las sombras encoge el ánimo de la vida. la historia del monje enfebrecido de celo y piedad. en la laguna. No se sabe a qué dios adoraba. dicen. pero Lucio debió de arrancar también los cables del aparato. y dirimían sus pleitos a su modo. que subió a evangelizar a los habitantes de la aldea. le va a la noche y al que vela. quizá a ninguno. eso se oye contar algunas veces en voz baja.

el mismo brillo que debieron de tener sus ojos en aquella lejana Cuaresma. por las mañanas y las tardes. la palabra cansada. camino de sus campos. Y el monje paseó en silencio por las calles y vio en qué se había convertido la aldea en virtud de su palabra. y de un premio. el día del juicio está ya muy cerca. Y supo luego que en la aldea próspera y pacífica se había apedreado públicamente a una muchacha adúltera que no había acertado a arrepentirse. nombró a un ayudante para que se hiciera cargo de la nueva comunidad y él se marchó a predicar a otras aldeas. Tenía los ojos cansados. el brillo de quien tiene en poder la única verdad y se cree obligado a imponerla a los demás. . El monje hizo levantar una iglesia y. después de que el más recalcitrante de todos hubiera sido bautizado. hermanos. el monje enfebrecido de celo y piedad apareció de nuevo por la aldea. Y habló durante días y meses con voz terrible en la plaza y en las calles. víspera de san Marcelo. Pasaron muchos años. porque la salvación del alma era más importante que todas las cosechas de la tierra y porque. Miró a su gente y su gente le veneró como a un santo y le pidió bendiciones y milagros. hermanos. como de fijación absoluta. tenéis el alma corrompida por vuestra idolatría y el Dios justiciero caerá sobre vosotros como lluvia de fuego y ay de aquel a quien sorprenda sin haber hecho penitencia. levantando un dedo amenazador contra aquellos que pasaban de largo. como de obsesión. Había en casi todas las miradas un nuevo brillo. y así el Dios justiciero no les enviaría su lluvia de fuego ni les condenaría a aquel castigo terrible y eterno. y un día de otoño. y que a las madres solteras se las expulsaba de la . Los habitantes de la aldea quedaron tan impresionados que lloraron sus muchos pecados y se bautizaron. cansado el gesto. que el Dios misericordioso les daría si obedecían sus palabras.50 que traía un mensaje nuevo y que tenían que hacer penitencia y arrepentirse de sus muchos pecados. Y les habló de un lugar donde sufrirían un castigo terrible y eterno si no lo hacían. también eterno.

el monje de palabra cansada subió a una roca elevada y gritó al viento asustadizo de las cumbres: "¡Dios de maldad! ¿Dónde estás? Me has utilizado para el mal. apartado y silencioso. quizá algún pastor rezagado pudo verlo. en otra hora de luz incipiente. Un vagabundo afirmó que se había encontrado con él en un camino y que andaba a cuatro patas como las bestias. y que se le quemaban las cosechas a quien fuese visto trabajando en domingo. Luego. y que dos personas habían sido quemadas vivas. no podía haber más castigo que la volatilización instantánea. Y te desafío: ahí está mi signo de hombre. Eso gritó el monje. levantó la cabeza hacia el monje y le miró con odio. sospechosas de mantener las antiguas creencias. y luego nadie ya le vio. es la razón y permanecerá en este mundo mientras haya un hombre y se impondrá a tus caprichos y a tus leyes absurdas". Una monja confesó que una noche.51 comunidad y se las dejaba abandonadas en cualquier camino con el fruto de su pecado. Entonces se sentó y esperó. y otras dos se vieron obligadas a recorrer las calles y estar expuestas durante dos días en la plaza con un cartel amarillo colgado del cuello por haber dudado de la virginidad de María. y que eso era lo que había ocurrido. ni pensamiento. sino que es infinito y perfecto. Un viejo estrábico y jorobado. Un teólogo dijo que. Trabajó con tal ardor que bastante antes de que amaneciese ya la había terminado. . y que nadie podía ya tener conciencia propia. en su celda. el monje se arrancó el hábito y lo colgó sobre un espantapájaros del trigal. Yo te niego mi alma. después de aquello. No tiene puntas ni aristas como tu cruz. Dios cobarde. subió hasta la laguna y comenzó a tallar una gran bola de piedra. como el ruido que hace un cuerpo al caer al agua. Esa noche. y al alba. desnudo y renqueante. mientras todo los demás trataban de acercarse a él y recibir la bendición de sus manos. pero . te has valido de mí para causar destrucción. el tonto viejo. Un sabio preguntó que cómo sabían lo que había dicho el monje. mientras oraba en estado de éxtasis. ni creer lo que quisiere. oyó de forma sobrenatural una especie de chapoteo.

Pero esa misma noche.52 nadie le hizo caso. pero no lo creas. Dicen que es el alma del monje que se está quemando en el fuego eterno. oculta entre la maleza del bosque de negrillos que alguien plantó para hacerla desaparecer de la vista de los hombres. se alejaron tranquilos y confiados. dejando intacta la piedra. Si algún día subes a la laguna. ni siquiera pudieron moverla un solo dedo. trataron por todos los medios de destruir la gran bola de piedra y que lo intentaron todo. Entonces levantaron a su lado una enorme cruz. . un rayo destruyó la cruz. Sin embargo. Cuentan que los habitantes de la aldea. plantando su propio signo en lo más alto de la montaña. allí puedes verla. como símbolo del poder infinito del Dios Todopoderoso y. Y si vas la noche de san Marcelo es posible que la veas ponerse incandescente. una vez hecho esto. pero resultó inútil. durante una terrible tormenta que descargó sobre la montaña. La bola parecía estar sujeta a la misma entraña de la tierra por alguna mano misteriosa. temerosos. ni aun tirando de ella con una reata de mulas. . todos en la aldea guardaron el recuerdo estremecido del monje que había venido a librarles de las tinieblas del error y que luego se había atrevido a desafiar a Dios.

Leda. y el hombre es el único que tiene verjas ante su camino. ¿Hay algo más razonable para un poeta que la huida? "Estoy a seis mil pies sobre el mar y más alto sobre los hombres". Una mamola a la noche. . viva el cansancio de lo oscuro. ¿Nunca te has aprovechado de que el perro feroz dormía para hacerle una burla delante de sus narices? Pues la noche también tiene que dormir. fue puesto en peligro y estaba lleno de razón. No. que se encargaba de las servilletas y los palillos de don Lucas. las sombras se han vuelto presencias familiares. El Tolos se encarga siempre de todo lo de don Lucas. cómo agita sus luces. no es bueno poner en peligro al que tiene la razón. Pero yo ahora también la tengo. por supuesto. Es mejor apartarse y esperar a que pase. aunque creo que todos estamos justificados para el vagabundeo por el solo hecho de existir. un tipo de actividad intelectual que sólo contemplan los aspectos más prácticos del porvenir. El muchacho aquel era yo. no hay que poner en peligro al que tiene la razón. Estábamos todos y. en la época en que él aún no tenía una posición fuerte para defenderse. El universo está hecho de seres errantes. por su santo. Mira si estoy justificado. y sólo se libró de perecer del todo (también se puede perecer a jirones) gracias a un impulso fiel que nos sostiene a todos a despecho del mundo entero. el Tolos. ese coche que se acerca. cómo se asombra. El muchacho aquel a quien obligaron a elegir. eso escribió un espíritu anhelante que se había refugiado en lo alto de una montaña. de las motas de polvo de la . la lengua negra de las amenazas no es más que un gesto risible. nada es tan fiero.53 5 Y en el sinclinal de la noche. Mira. Leda. al director don Lucas Gatico le dio por invitarnos a unos aperitivos a la salida de la oficina. Pero mira si estoy justificado: el año pasado. hipotéticos por demás.

Y ella. no puedo evitarlo. la verdad. Miré hacia ella un poco sorprendido y respondí: hasta ahora uno solo. no admite réplica. de recordarle continuamente a don Lucas que es el señor director. que tomaba en silencio mi copa de espaldas a ella: así que usted escribe libros. señora. porque me fui al momento. Pues la señora esposa del señor director. de darle a don Lucas información no pedida. cuando habla. zanjando la conversación: pues ha de saber que yo siempre he despreciado a los escritores. autoelevada. Alguien me dijo luego que ya podía prepararme. . charlatana y categórica. La señora esposa del señor director. según creo. pequeña. pero mi ira hizo el resto: pues ha de saber que yo desprecio a los que desprecian a los escritores. impecable y gozosa en su papel de señora de. displicente.54 chaqueta de don Lucas. ni siquiera de su marido. y por eso termina siempre sus frases con un gesto conclusivo. . No sé qué impacto causé. pero he de confesar que hasta hoy no ha tenido ninguna consecuencia. Oí la risita del Tolos. como si añadiera: he dicho. Y estaba también la mujer de don Lucas. tuvo a bien dirigirse a mí. de abrirle la puerta a don Lucas. limpiándose delicadamente las comisuras de los labios con su pañuelo sin hacer caso de la servilleta de papel que el Tolos le ofrecía. fue el único. de que no le falten a don Lucas aceitunas ni vino en la copa.

y yo terminé por tener miedo a mi futuro y me guarecí. Hace ya de esto doce o trece años. Yo. que puede venir alguien. Luego los pinares en Ibiza. con los ojos cerrados. luego se viste lentamente y nos quedamos sentados en silencio sobre la hierba. entre serena y temblorosa. junto a la fuente. su único premio es íntimo e invisible: es su sufrimiento solitario en busca de su creación. un campo abierto en el sur de Francia o el bosque de abetos y abedules que se esparce sobre la ladera soleada. y después ella todavía se queda un rato tendida sobre el suelo. no sé. o acaso me hubiera dedicado hasta el límite al oficio de escribir y ahora sería un funcionario llenacuartillas al servicio de una docena de patronos. o quién sabe si sería ya el poeta más famoso del continente y del siglo. una pradera en la sierra de Guadarrama. sin mirar a ningún lado y yo gozo con su gozo y el mío. y yo a ti. . tan sólo la Osa Mayor sobre nosotros. es verdad que este mes me pagaron otro trienio. doce. El amor de Lisa tuvo. quizá yo no hubiera entrado en la Compañía y habríamos seguido pasando apuros. es bonito ¿no? el frescor de las hojas y este murmullo. de aquella noche de playa perfumada que olía a jacintos o a magnolias. el poeta verdadero se desentiende de la fama y de los éxitos literarios. Pero Lisa insistió. dejando que la brisa y el aroma del bosque acaricien su cuerpo desnudo: te quiero mucho Silo. Ella un largo suspiro de resignación y un estirarse voluptuoso. ya libres de sombras. Si Lisa me hubiera respondido eso. el mismo ansia. algo nervioso e intranquilo: Lisa vístete ya.55 6 Si Lisa me hubiera respondido aquel día: no tienes razón. Aquel cielo sobre la arena amiga en el hueco de las rocas. quisiera vivir en una isla solitaria contigo. mirando cualquier rayo de sol que se deshace en un juego cambiante de colores y . Lisa me besa y se quita la ropa con naturalidad. apoyada por sus padres. La noche de soledades fundidas. aún hoy. nada más.

Y yo lo comprendía. . Conocía muy bien aquella expresión característica de Lisa cuando se encontraba confusa. Lo hablábamos y ahora me doy cuenta de que casi siempre era yo quien sacaba el tema y de que Lisa solía hacer un gesto como diciéndome: todavía es pronto para pensar en eso. ahora que tengo trabajo ya podemos tener un hijo. tenemos tiempo. porque solamente era poeta. cuando todo se hacía posible y el futuro no era más que una mano compañera apoyada en el hombro. . Pero ahora ya figuraba en una nómina. Ella me miró con ojos brillantes y apoyó su cabeza en mi hombro. Lisa aún tardó un rato en contestarme. hasta que por fin lo hizo: creo que es mejor esperar un poco más. pero Lisa se había levantado y corría alegremente ladera abajo. no como ahora. calmada el ansia temblorosa. Habíamos hablado de ello alguna vez.56 sombras. ¿no estamos muy bien así? Lo recuerdo con certeza porque el día anterior yo había cumplido treinta años y justamente quería decirle que aquella ya empezaba a no ser una edad para demasiadas esperas. incluso ya en las primeras noches. nada más que poeta. Yo quería decirle algo: Lisa. Yo le acaricié el pelo sin decir nada. y jamás fue visto un poeta con seguridad alguna en el futuro. pero yo entonces era poeta todo entero.

la oscuridad no es más que el silencio de la luz. dime. Cuando la luz enmudece se hace la oscuridad. ni un pretil que la proteja del abismo que se abre a su derecha. el menguante es un pobre caminar de retirada. No termina esta quebrada. porque fuera de ella no hay ninguna posibilidad. No sé después. ya no hay brillo ni ganas de iluminar al viajero. Mejor también que la radio no funcione. hay que hacer un esfuerzo para no tirarse en sus brazos. Mejor que todo esté callado. cómo soportar tu miedo sobre el mío y cómo huir de las palabras desganadas y de las frases circunstanciales. como la noche y la luz. cómo. -en cada chupada que doy al cigarrillo puedo adivinarte un poco. casi puede tocarse con las manos. cuando todo comience a resurgir y el buen ánimo ya esté fatigado por la larga vela. cómo huir hasta de la misma posibilidad de evasión. la carretera se aferra a ella sin soltarla un instante. y la luz resulte hiriente porque el frío del alba le congele su ternura de bien nacida. Pero la noche está ahora en su punto más bajo y el ánimo del caminante puede todavía con ella. pero no. Si al menos hubiéramos escogido una noche de luna llena. sin pararse siquiera a quitarse el polvo compañero del camino. y me doy cuenta de que no te has movido desde que subiste al coche y te acurrucaste ahí como deben de acurrucarse las almas de los viajeros cansados cuando sólo les importa hallar un acomodo. . Ni una línea. cómo trastoca la oscuridad. Vamos pegados a la ladera rocosa. soportando todos los caprichos que quiera imponerle.57 7 Me estoy fijando bien en ti. tanta es la oscuridad-. La carretera se encuentra totalmente desprovista de señalización. Si no. ¿lo ves?. Leda. sino sólo mi huida de poeta loco. y todo se oponga. y así no habrá pequeñas evasiones disgregadoras. sólo un mirar encogido hacia la próxima nada. Y bien que te agradezco que estés dormida. Mira cómo parece echarse sobre nosotros la montaña que está al otro lado del barranco. Sólo alguna señal .

ya te dije. . un murmullo cada vez más distorsionado alegrando un sinfín de oídos. Sigue durmiendo mientras yo pienso qué sería de nuestros nombres si mañana encontrasen el coche destrozado en el fondo del barranco y nuestros cuerpos juntos dentro. eso en los más ecuánimes titulares. cuando el coche ya se inclinaba hacia el abismo. Al poeta que huye le parecen insignificantes y ridículas las sirenas y no necesita atarse a ningún mástil. y yo que apenas veo y que no puedo pasar de diez. Un caso paradigmático de la tendencia que suele sufrir el hombre al cumplir los cuarenta años a despojarse del yo individual para pasar a depender de un auxiliador mágico cuya intensidad de relación se halla en proporción inversa a la capacidad de expresar espontáneamente las propias potencialidades emocionales y sensitivas. asentarse sobre una mentira. Leda. . una cana al aire que resultó trágica. Victoriosa la odiada impotencia. no me digas cuántos gritos desgarrados. Hay que ir con cuidado. pero quién entendería todo eso. y ver el dolor y la fruición. Una historia vulgar. qué duro. que yo ahora mismo no te deseo y que te he subido sin ningún propósito y que me alegro de que vayas durmiendo. No puede estar rijoso el que tiene fines más altos y está viviendo un momento de aspiraciones en el que el sexo no aparece más que como un placer subsidiario. mira que incluso comienzan a aparecer pequeños jirones de niebla. Y Lisa perpleja. Es esta una zona insolidaria con cualquier intención que no sea el ejercicio de la paciencia y la habilidad. Porque bien sabe Dios. Leda. por poca que sea. Qué duro imaginar la imposibilidad de dar explicaciones. el cuarentón y la jovencita. Leda. Y en los más próximos. allá abajo. cuántos ¡cuidado! gritados en el último instante. Las cosas siempre son más complicadas. porque estaríamos muertos. así en el trabajo de fin de curso de algún estudiante que habría visto en nosotros un ejemplo a punto para conseguir el aprobado que tanto le preocupa. Cae a plomo el talud sobre el río.58 de peligro de desprendimientos. No despiertes. ya ves que apenas nos movemos. cuántos recuerdos desesperados. cuántas contriciones de corazón.

A cincuenta otra vez. Solo y frío el aire. pero veo que las montañas ya no se estrechan como antes y la carretera se va serenando. El hondo exhalar de la noche y de la tierra adormecida. No lo recuerdo muy bien. sola la tierra como el alma en vísperas del juicio final. El aire de las rocas los desbarata apenas nacidos. Y yo con mis luces miserables. Busco a Juan Ramón y me dice: "La soledad era eterna y el silencio inacabable".59 Como aliento. todo solo y oscuro. incluso hay ahora una larga recta. Y puedo dar un giro seguro para salvar otra curva. . Además. preguntándome si no estoy pretendiendo igualarme al aire. el aire. . El gran huidor. que nunca duerme. creo que no debe de faltar mucho para que acabe de una vez esta maldita garganta.

otro loco. ella se ríe o hace un gesto o se alisa el pelo. Wamba la puso. mejor. calma casual y viento cálido en los pinos. Wamba me dijo que. el pelo. al menos semiabsoluta y. y también está en juego. pero no importa. para quien las cosas del conocimiento. Claudia. eso es. en cambio.60 8 Y también tendré los ojos negrísimos de Claudia. sin el cual el consuelo se queda en una triste vacuidad. Y ahora he de confesar que siempre he sentido debilidad por esa italiana cariñosa y un poco lejana. por tanto. En cualquier reunión. A Claudia todos la hemos deseado. ese mirar. Si no fuera por ese buen estar. No es frágil ni menuda y quizá no sea tan guapa como Emma. como creo que es Susa. esa innata elegancia que trasciende todo su cuerpo. Esa es Claudia. haya quien haya. una vez sometidas a prueba y admitidas en el círculo de lo comprensible. ese reír. son las únicas que pueden adquirir valor de verdad. ni menos aún en un pequeño pueblo alpino. las piernas perfectas y un saber moverse que resulta definitivo cuando se pone minifalda. incluso cuando usa el español. . . y a veces da la fría sensación de que no pretende más que hacer constatación de una verdad que. si la oyes consolar. atrae. si de paso consuela. Claudia no me encajaría en Turín ni en todo el Piamonte. de solución. ardor de atardeceres. pero es que tiene el don de la atracción. verás que dice las cosas con ternura. y hay que mirarla. Por ejemplo. cuando se enfada le sale el piamontés y que él se reía porque cerraba mucho las vocales y se burlaba de ella diciéndole que parecía un oboe. pero por encima de la ternura se ve su propio convencimiento. Y cuando habla lo sigue haciendo con la dulce musicalidad italiana. Claudia encaja más bien como meridional. tan propio y tan indefinible.

aunque sea involuntariamente. con un afán totalizador. que son demasiado subjetivas. Claudia dejó sobre la mesa el vaso que iba a tomar y se volvió hacia mí con un gesto de sosiego que nunca he olvidado: creo que no deberías mortificarte por eso. dio un pequeño sorbo y siguió hablando de otras cosas. fracasa. iba contento a la oficina porque para ganarse la vida es más ético hacerlo con un oficio prosaico y vulgar que con el noble y elevado arte de la literatura. y luego volvió a tomar su copa. se encontrarán confusas y desamparadas y lo echarán de menos hasta el punto de respirar tranquilas cuando encuentren de nuevo otro sentimiento acogedor y bien . Y yo guardo desde entonces agradecimiento a Claudia. con la irremisible curiosidad del fascinado. y no por esas palabras en sí. Si el sentimiento al que se entregaron y que luego delimitaron. a pesar de todo. Claro que he de confesar que siempre he sentido debilidad por Claudia y por todo lo suyo. como la madre que explica a su hijo que no ha de temer subir a la habitación porque los fantasmas no existen. Siempre recuerdo con reconocimiento las palabras que me dijo en aquella reunión en la que. ya sabes que Kafka escribió que. de hacer abstracción de su figura para intentar penetrar en su mundo íntimo de dudas y anhelos. en consecuencia. una vez decidido. tratando -casi siempre sin conseguirlo-. Claudia es de esas personas de sentimientos bien delimitados que. comenté en voz alta una de mis obsesiones más dolorosas y continuadas: la necesidad de tener que entregar cada día mis mejores momentos poéticos a una organización tan ajena e insensible como la Compañía. como si hubieran hecho previamente un proceso de selección y. dedicaran todas sus fuerzas a ellos.61 Pero cómo saber todo esto. Así lo dijo. . sino por haber demostrado que captaba y comprendía mi inquietud y. contra mi costumbre. Y que la he mirado muchas veces en silencio cuando ella no se daba cuenta. Corren riesgos. los viven en plenitud y sin reserva. por haber querido remediarla a base de elevarme hasta intentar reducir el problema a mera coyuntura. sobre todo.

el friso de las Panateneas. al verme. Claudia vestía un pantalón corto y una blusa blanca transparente que permitía adivinar que no llevaba nada debajo. junto al gran ventanal. abierto a causa del calor. la Mole Antonelliana (ya sé que es horrible. Qué vulgar. Había ido a casa de Wamba a devolverle unos libros que me había prestado. Entonces no me extraña. Sentimiento que casi siempre tiene un gran componente de deber. pero es de Turín). Cortado el espacio sacro y bien demarcado. un espléndido ciclamen de flores rojas y brillantes. Se mostraba amable y natural: ¿qué tal un cappuccino freddo all'acquavite? Suena a letra de romanza. Claudia me dijo una vez en no sé qué museo. el campanile de Pomposa. los ciclámenes son como los hombres. qué impresión de estar siendo objeto de burla desde el misterio del otro lado). Si está frío me vale cualquier cosa. Y señaló hacia el cuarto-biblioteca con un . Wamba los mima: reproducciones etruscas (esa sonrisa del matrimonio de Cerveteri en su sarcófago de piedra. para dejarse llevar por las apariencias ni por los impulsos. No había lugar aquella tarde calurosa de junio. un Laocoonte en mármol. Claro que no. delante de un cuadro que representaba a Hera en el momento de convertir a Inge en estatua de piedra como castigo por haber querido despertar la pasión de su esposo: es reconfortante ver en qué concepto tenían los griegos la fidelidad. Pues es una receta piamontesa especial contra el calor. ¿Te gusta? Es una maravilla ¿cómo lo consigues? Acariciándolo y susurrándole palabras cariñosas. esto es algo más que cualquier cosa. . siempre al quite. O más bien el gesto de quien se encuentra de pronto con algo útil.62 acotado de nuevo. una insistente voz de alerta lo impedía. Y en un rincón. no sé por qué me pareció notar que se le iluminaba la cara como si hubiese recibido una alegría inesperada. tan difícil que es de cultivar. el disco de Hagia Triada. Me abrió la puerta Claudia y. eso iba pensando cuando entré y me senté en el gran salón. lleno de cuadros y de recuerdos de viajes. Calidad y garantía italianas ¿dónde tienes a Wamba? Ahí dando una clase. una koré en calcita. fin de curso enervado y sofocante.

pero ellas también quedan prisioneras . Un imposible. Tuve que hacer un esfuerzo supremo para retorcerme las manos y no acariciarla. se desabrochó el primer botón de la blusa y. como si necesitara hablar por hablar. Lo que sucedió a continuación tardé bastante tiempo en explicármelo. Dios qué perfección de formas.63 gesto en el que creí advertir una súbita irritación. allí mismo. entonces. Su muslo desnudo se apretaba contra el mío. aquella piel tersa y bronceada. pero me levanté con dignidad y traté de decir algo para poner en su punto aquel estúpido equívoco. Charlaba de cosas intranscendentes sin esperar respuesta y sin detenerse en ninguna frase. Me despedí pronto porque Wamba tenía que seguir con su clase. y la tarde sofocada de calor. pobres poetas. Leda amiga. se inclinó sobre mí de tal modo que su cara quedó rozando la mía. casi casi como en un beso. Así nos encontró Wamba. . que tienen la mente roma para las perspicacias y nada les podrá ayudar nunca a progresar por la vía de la agudeza en lo que se refiere a los sentimientos primarios. Las mentes que acotan sus sentimientos con alambre de espinos no dejan entrar a nadie. tan cerca. cuando me pareció que empezaba a entender algo. pero no sé que hubiera sucedido si en ese momento no hubiéramos oído abrirse la puerta del cuarto-biblioteca. Dios. la habría abofeteado. Claudia. rozándome sin disimulo. con el pretexto de quitarme no sé qué de la camisa. Claudia trajo los capuchinos y se sentó a mi lado de tal forma que pude sentir el tenue perfume de su cuello. De la irrealidad pueden salir concreciones. mientras Claudia seguía sentada y sonreía. cómo no. no pareció dar ninguna importancia a la situación. No recuerdo en toda mi vida un momento de mayor confusión en mi mente. me saludó con el mismo tono afable de siempre y luego hablamos de pintura y de una subasta a la que tenía pensado asistir para ver si conseguía un cuadro que le interesaba y de algunas cosas más sin importancia. Fue al salir y ver a través de la puerta entreabierta del cuartobiblioteca que la alumna de Wamba era una joven minifaldera de muy buen ver. Wamba. sin embargo.

porque la ira de celos puede llegar a donde tal vez no llegue ninguna otra ira. para aceptar la proposición de Lucio.64 dentro. sabiendo que. no tiene ningún motivo. travestidas en vapores. aunque no sean más que simples estudiantes que sólo buscan sacar como puedan su asignatura. Sea quien sea el que salga victorioso de esta locura. poco iba a poder disfrutar de ello. Leda. El celoso. nada va a poder hacer con Claudia. Leda. ni yo tampoco al pensar por un momento en los ojos negrísimos de Claudia. y todo ello sin motivo. según parece. pero no dará el paso decisivo porque el celoso es un ser profundamente centrado en sí mismo y porque es un perfecto inseguro. y el adulterio es un generador de inseguridad. no tenga más remedio que apoyarse en su hombro y pedirle que mire por él. esa chica es solamente una alumna. El celoso. aunque los sufridos genios de los locos le echasen una mano. Ya ahora que lo pienso. delante de unas cuantas copas vacías que habían contenido cazalla con limón: te lo aseguro. te lo juro. todo ello a la vista de su compañero y con el único fin de mortificarlo. según yo sospechaba y ahora creo firmemente. Y Wamba se tomó la última copa de cazalla y se quedó muy triste. va por este camino nuestro de la vida deseando que a su compañía se le metan chinitas en los ojos para que no pueda ver el espléndido paisaje que les rodea y para que. No sé qué tendría Wamba en la cabeza. tampoco yo sé qué tenía Wamba en la imaginación. . tampoco sabe nada de soledades. pero Silo. porque le pone enferma verlo en su casa con otras mujeres. pisando el ambiguo filo de la navaja. Un imposible. Leda. al nublársele la vista. . Se arrimó a mí con aquel descaro solamente para dar celos a Wamba. no puedo rechazar a nadie. La mujer celosa podrá coquetear y prometer. que Wamba me lo dijo con voz agostada una mañana de domingo. y ella no sé qué se cree. porque los celos son. una buena garantía de fidelidad. Silo. de verdad que yo ni siquiera pensé jamás en nada de eso. como no fuesen las sombras del inca y de aquellos monjes licoreros.

las falsas conciencias. Sólo admito la falsedad del Arte. Ya está. los arrepentimientos falsos. Ahora voy a cantar una canción para no dormirme. así que voy a decirte algo: Odio todo lo falso. las promesas falsas. Odio la falsa euforia del alcohol y las falsas afirmaciones de pobreza de la Iglesia. Odio la sonrisa falsa y los falsos mensajes de esperanza. . . los falsos consejos.65 9 Leda. estamos solos y de noche y tú no me conoces.

que ya hacía tiempo que se había vuelto color tierra. y se preguntaba por qué la mula se negaba a alzar la vista hacia el horizonte. fiel cumplidor de buenos deseos. como con prisa de morir. ni a la otra. y a la siguiente tampoco. Amarrada a la pértiga. y esto al niño le llenaba de desasosiego. donde seguramente estaba el bastardo. él lo . la mula seguía su incansable rodar sobre el círculo de rastrojos. desde que el niño recordaba. Hasta que un día lo comprendió: lo que no se puede conseguir es mejor no tenerlo presente. como una corona que ciñese las sienes de las nubes rojizas del ocaso. redonda y majestuosa. Sonaba el chirrido monótono de la rueda al girar sobre el engranaje horizontal. como cada día. bajos e inmóviles. y muchas veces se había sentado en un punto cualquiera del círculo para observarlos. Era la tarde de polvo y tristeza. ni ninguna. como si no bastara el eterno andar detrás de sí mismo para inmovilizar las miradas. . Por la noche veía aquel mirar quieto.66 10 Llegó por fin el atardecer. Al niño siempre le habían obsesionado los ojos de la mula. caía con infinito cansancio sobre el trigal. La mula tenía siempre los ojos fijos en el suelo. mañana y tarde. y aquel niño callado y decidido salió de su casa por la puerta de atrás y se fue junto a la acacia de su era. Qué inmensa agonía la de una tarde envejecida deshaciéndose sobre la soledad de una llanura. La mula pasaba junto a él una y otra vuelta sin siquiera mirarle. que alguien quería contener con las anteojeras. En el lento adormecerse de los campos parecía derramarse envuelto en pretensiones de canción de cuna. mientras las cigarras callaban y las ranas presentían y temblaban. El niño se sentó bajo su acacia y contempló la noria una vez más. procurando dar un rodeo para evitar la charca. años y años.

hacia el mediodía. con afán de horizonte. . cuando su padre descubriera que la mula había desaparecido. esperando a que le atasen la pértiga. Y también algo más: la rutina y el hastío son enfermedades mortales que sólo pueden aliviarse en parte mediante la resignación. y la resignación es tener los ojos fijos en el suelo y seguir andando. y se alejó por el largo trigal a trote corto y cansado. con la vista fija en el suelo. El niño seguía sentado bajo la acacia mirando la llanura solitaria y la mula. La mula dio unos pasos. en vez de ir a la era tan temprano como otros días. Por fin se levantó y se puso delante de la mula. se encontró a la mula quieta junto a la noria. A la mañana siguiente. luego la azuzó con dos palmadas en las ancas. La mula ya lo sabía. el niño. que continuaba dando vueltas a la noria con su paso preciso y monótono. sin que se le ocurriera pensar lo que pasaría al día siguiente. Ella se detuvo dócilmente y se quedó. Pero ya no soñó con aquellos ojos fijos que sólo miraban el camino sin fin del círculo hollado en torno a la noria. como siempre. como deseo de hombre. Entonces el niño sacó la navaja y cortó las cuerdas que la ataban a la larga barra de madera. . Esa mañana el niño se sentía un héroe. El niño llevaba tiempo acariciando la navaja que llevaba en el bolsillo.67 estaba aprendiendo. Pero cuando volvió a la era. Esa noche el niño durmió contento. largos. algo indecisa. Los últimos rayos del sol daban un tono casi violáceo a las rastrojeras y añojales. Ahora la mula ya era dueña del horizonte y del aire que había más allá de la charca y hasta de los oteros de la lejanía. se sentó bajo la parra de su casa y se quedó leyendo un libro que se había procurado sobre la libertad. casi infinitos.

las cuatro y media y no amanece. que la soledad no consiste en que no haya nada ni nadie a nuestro alrededor. lo habríamos destruido todo. Si ahora te levantaras de esa postura de niño desvalido en que te abandonaste y te pusieras a reír y a cantar conmigo. la niebla vuelve a aclarar. Si estuviera en nuestra mano alterar las leyes que rigen el universo. porque la luz sólo puede al aire limpio. que entonces no existiría soledad alguna. amiga.68 11 El poema de esta noche está por escribirse. modificar las órbitas de los planetas. Un cuerpo sin ansiedad ni memoria esta tierra en equinoccio. Si pudiéramos detener el sol a nuestro antojo. Tiene que llegar y no hay más que decir. Porque has de saber. es la soledad de este viaje interminable. y ahora veo que con ella no echaba de menos las luces. alterar el movimiento de rotación de la Tierra o controlar la muerte de los seres vivos. Esta es una oscuridad de muerte. y es posible que la niebla no sea más que la mala conciencia de algún aire sin confesión. Leda. no hay faro que acabe con una mala conciencia. Mira qué largo el tiempo. No podemos modificar la ley de la muerte y esa es nuestra garantía de vida. te lo digo sin presunción. no disminuiría un ápice esta inquietante soledad. El edicto que ha ordenado su presencia inevitable es . ya habríamos desaparecido hace mucho tiempo. A mí la muerte no me preocupa especialmente. nada existiría ya. amargo y esperanzador como una medicina de la que se espera casi todo. No sé exactamente dónde estamos ni cuánto falta ni qué será de los otros. Y las manos frías sobre el volante. . Pero mira. si tuviéramos la posibilidad de sustituir todas esas leyes universales por otras dictadas por nosotros. Y todo solo. Leda. Está cayendo la niebla sobre este paraje totalmente desconocido para mí. Leda. son sólo jirones. sino en que nos veamos incapacitados para tender un puente mínimo de entendimiento y complicidad hacia lo que nos rodea. Es la soledad.

Leda. Quevedo. aceptara lo irremediable con naturalidad y supiera ver que sigo viviendo en mis poemas. no me costará trabajo el adiós. Esto escribí yo en El pacto de Thánatos: destruye mis oquedades. es un grandísimo poeta. ante esos puntos inalcanzables: Pompa que da la noche a sus vestidos. Te lo digo de verdad. . brilla Proción. Lo que me preocuparía sería el dolor de Lisa. porque cuando ella es nosotros no somos. misterios encendidos. y en todo caso siempre será eso. ved las estrellas. Yo soy algo epicúreo. La poesía siempre es la gran respuesta al misterio. cuando me llegue el momento. solitaria. se manda a la poesía. Y mira Quevedo. un espíritu intrínsecamente poético. Pero ahora aún están ahí las estrellas. Ni siquiera el tránsito. si es que lo trae. Están Rigel y las Tres Marías en Orión. también solitaria. porque no creo que sea preciso soportar su mal encaramiento. que la niebla las respeta porque los débiles siempre tienen esas delicadezas. te prometo que me dejo si me aseguras que me vas a hacer partícipe de lo que te sobra a ti. y a la izquierda. un tránsito. ya ves. vedlas todas. y cuando nosotros somos ella no es. se envía primero a la ciencia. o sobre la . Si mis poemas se convirtieran en algo que acompañase a lo largo de los años a los que me quieran. y contra todos los misterios. Contra el misterio de las estrellas. Si Lisa. letras de luz. Epicuro no pensó en Lisa cuando escribió aquello tan redondo sobre la muerte: no hemos de temerla. Leda. noche de Libra. el que en todo es contrario de sí mismo. No. entonces creo que me iría sin rebeldía. La catadura del tránsito puede modificarse. noctámbulos. y cuando ésta dice de aquí ya no puedo pasar. no me preocupa demasiado. ay si fuesen nubarrones. algo a lo que pudieran acudir siempre que sintieran la necesidad de sentirme a su lado. A Quevedo le brotaba la poesía hasta cuando insultaba. qué misterio esos reflejos anaranjados.69 el que protege la existencia de todo lo creado. ya lo habrás deducido. no digamos cuando reflexionaba sobre el amor.

De ellas venimos. mi conversación. Una vez pasado el pueblo. Qué potentes pueden llegar a ser las luces del salpicadero. mira. Todos los pedazos de materia sólida que existen en el universo. y hasta la esfera del reloj. Te aburriría todo esto. la niebla. Y la pequeña brasa del cigarrillo. En algún momento. porque es la unicidad absoluta de nuestro origen y de nuestro destino. la Tierra. y por tanto nosotros. y por supuesto. y no sé . y así durará mientras tenga hidrógeno que consumir. Al menos tenemos la certeza de saber que existe un punto absoluto y común. unos átomos de hidrógeno se unen más de lo normal. Las instancias a quien poder referirse están muy altas y. poco antes nada y poco después humo. Al cabo de unos millones de años se ha convertido en una nube de millones de kilómetros. Leda. sigue durmiendo. que se espesa cada vez más. de nuevo por la fuerza de la gravedad. En la ruina y en la decadencia los mediocres tienen su hora. somos materia estelar. azadas son la hora y el momento. este largo camino. Leda. la lentitud de la noche. es polvo de estrellas. La estrella empieza a brillar. Pero entonces. se enciende en su interior un horno nuclear en el que se comienza a quemar hidrógeno por un proceso de fusión. Los poemas de Quevedo siempre son un objeto seguro en mi equipaje. . y que ahora conduce un coche en la oscuridad con una chica dormida a su lado. Este ser que vive y ama y se desespera por el mañana de cada hoy. son residuos de este proceso. así. y su masa comienza a atraer por la fuerza de la gravedad a otros. quién lo diría. me siento reconfortado. Y todavía no son las cinco. calculo que tendremos una hora hasta la laguna. Pero mira las estrellas. o sobre la muerte. literalmente. y al comprimirse se calienta. a unos diez mil millones de grados. y cuando la resistencia de la materia llega al límite de la compresión y del calor. como sucede en las personas. Me parece que vamos bien de tiempo.70 vida. comienza a comprimirse. Lo malo es la niebla. Y la bifurcación debe de estar ya cercana.

si pudiera ver en todo aquello que me rodea un compañero de creación y fuera capaz de sentirme solidario con ello y notar que también era correspondido. Pero mira qué oscuridad. como de cementerio. Qué reconfortante el ruido del motor otra vez. Es peligroso. pero vámonos. cómo alivia ver que hay algo diferente a la niebla. A pesar de todo. quizá esto no sea más que un tramo corto. Todo está dejando de existir. qué fácil sería creer que todo esto nació de un solo acto de voluntad. se le aparece a los automovilistas una preciosa autoestopista vestida de blanco para advertirles que allí se mató ella. estás tan inmóvil y tan silenciosa que cualquiera que te viese diría que estás muerta. nada. Leda. . Vámonos. Leda. si sintiera que somos iguales entre nosotros. hay que seguir. cuatro puntos insignificantes. Sería bueno que te bajaras y fueras delante del coche marcándome el camino hasta que pasara lo peor. el sepulturero de mi parroquia lo explicaba científicamente. 12 . Hay que detenerse. También se dice que en cierta carretera peligrosa. Leda.71 por qué estoy pensando todo esto si tendría que estar atento tan sólo a esta maldita niebla que nos está envolviendo por todas partes. y una soledad silenciosa y profunda. no puedes imaginarte qué sensación de desamparo ahí fuera. Leda. Se dice que en los cementerios pueden verse ciertas noches unas chispas que salen de las tumbas y forman una especie de aureola alrededor del sitio donde está enterrado el muerto. voy a bajar. no hay más que este aliento lechoso y pegadizo. y nuestras luces todavía más miserables. Tenemos que irnos. especialmente en noches de niebla y lluvia. todo desaparecido y convertido en aire viscoso. Voy a dejar de pensar en todo lo que no sea estar atento a la carretera. Los hermanos no se inspiran temor. Leda.

era un poeta de no muy honda esperanza. en lo que sucederá mañana. cuántas frustraciones verán en ello un pretexto liberador. sólo una nada visible a nuestro alrededor. puede que sea una buena ocasión para citar a Nerval. No. Este tiempo de niebla me ha traído un temblor frío. que amaba la noche y la deseaba. que es como si ahora viéramos un paisaje nuevo y encantado. agudizada después de tantas horas de lucha contra la oscuridad. no era Nerval hombre de muy honda esperanza. Leda. y por ella huyó. ser un resto de vida en el espacio muerto de la nada y llevar como único recurso una soledad de hielo en el corazón. que brilla como un faro. cuántos despechos. pero sí un poeta doliente y lúcido. . porque la noche será negra y blanca. Las cosas parecen reposar más densamente en la noche. Nerval salió de su casa una mañana y le dejó a su tía esta nota: no me esperes esta tarde. Qué será de nuestra amistad cuando volvamos a la cordura y los días sean de nuevo los mismos que antes. por qué camino habremos venido. El mundo había desaparecido. Leda. y cuando lleguemos al pueblo tal vez nos encontremos ya con los labriegos de sol de amanecida y sombra alargada sobre los surcos que aguardan la batidera. Estamos solos en el camino. Luego buscó una callejuela y se colgó de un farol sin quitarse el sombrero. Y nosotros. cómo se asombrarán los hombres cuando vean que la noche no tiene fin". Cómo reaccionarían las mujeres al verse convertidas en objeto de apuestas. y ahora que el aire ha vuelto a aclarar y que la oscuridad es otra vez diáfana y negra. o quizá la vista. a pesar de que sólo es un cuarto. una tenue palidez envuelve la tierra quieta y dormida: es la luna.72 "La noche comienza y va a ser terrible. a cuerpo limpio. ni un coche. ni una señal de vida en todo este tiempo. y ya son más de las cinco. así puede ser que deban ser las buenas huidas. caminar atravesando la nada. Leda. . Nerval. He estado pensando. mientras la niebla nos empapaba una a una nuestras flaquezas. Ni un grito.

o algo así. ¿lo harías?. Habíamos visto la casa de Goethe y caminábamos por Kaisserstrasse hacia el Main. desde luego. Otto era un alemán al que conocimos durante una semana de carnaval en Frankfurt y terminamos haciéndonos los tres muy amigos. A Lisa se la veía encantada a su lado. parecía encandilada. los encantos que su imagen de arquetipo nórdico pudiera tener para una turista extranjera. en dosis bien medidas. él llevaría a una amiga. si sólo es una aventura creo que no me importaría. Sin embargo. sé que nunca lo hizo. por lo menos. o sea que puedo. pero ¿cómo seguir después igual con Aurelio? ¿Y qué hará Lisa? Y si gana otro y la quiere a ella ¿qué hará Lisa?. y los cuatro nos íbamos a divertir. . estudiadamente trivial y administrando sabiamente. que apenas hablaba. porque aquel era el baile más tradicional de todo Frankfurt. investigando en el Museo de América o con motivo de algún congreso. Otto nos explicó entonces que tenía cuatro invitaciones para el baile de disfraces de esa noche en Palmengarten y que sería estupendo que le acompañáramos. Y eso tanto si se gana como si se pierde. Otto apareció vestido de faquir y acompañado de una sacerdotisa egipcia. Hablaba un español endurecido por la fonética germana y. Me gustaría tener una aventura con otro. me lo dijo: Otto es el chico más guapo que he visto Otto nos había contado que era un estudioso de la América prehispánica y que había estado varias veces en Madrid. . ya que sólo admitían parejas. Lisa. quién sabe. Lisa sonreía maliciosamente al decírmelo. delgada y paliducha. Lisa aceptó entusiasmada. y a la que llamaba Lutga. Y además. parecía conocer bien a la mujer latina: caballeroso. Se reía por todo lo que él decía. buscaba siempre sentarse junto a él y se la podía sorprender a menudo mirándole absorta. Yo me llevaré a Emma. Otto le gustaba. sería una experiencia. Claudia está descartada y Martina ni pensarlo. ¿para qué?. indiferente a los efectos de su seducción.73 cuántas verdades nunca asomadas.

que le dejaba al aire los brazos y gran parte del pecho y la espalda. Sabía que debía decirle algo. Lisa bailaba con Otto y Lutga y yo estábamos en la mesa. pero no importa. Sí creo que bailamos algo. del que yo también formaba parte. Y además. La orquesta inició una melodía lánguida y algo desgarrada. pero nos sentábamos enseguida sin habernos dicho una palabra. pero no me apetecía nada y no lo hice. especialmente los femeninos: geishas y odaliscas desenfrenadas. invitarla a bailar. Y tampoco pude ver ningún deseo en su cara de esfinge. al menos así me pareció. mesalinas besándose sin reparo con cualquier mosquetero. muy escotado. mirándome. parecía tener hasta un cierto toque impalpable de diosa. Lucía un elegante peplo blanco. Yo no recuerdo muy bien en qué me había convertido. qué bien le iba el cosaco o en pope ruso o en algo . Lutga seguía callada. una sonrisa. mirándome con sus ojos azules y fríos. nos decían lo sosos que éramos y volvían al baile de nuevo. Realmente estaba espléndida. Aquella noche la recuerdo ahora como la gran ocasión perdida para haber creado mi poema hermenéutico sobre aquel viejo y polvoriento texto. Lisa y Otto se acercaron a la mesa. sin hacer otra cosa que mirarnos y beber en silencio. apuraron su copa y volvieron a abrazarse para bailar aquella música. si en parecido. cleopatras ansiosas. Lo cierto es que la fiesta estaba muy animada y que el marco y el montaje eran fastuosos. pronto podría verse que cumplía su función de tirar al alto por una noche todas las posibilidades frustradas y los afanes escondidos bajo siete llaves durante todo el año. una delicadeza de caballero. . Lisa y Otto se acercaban de vez en cuando a la mesa para beber. iba ceñido a la cintura por una cinta y caía en airosos pliegues hasta el suelo. Y Lutga. todas damas honradas sacándole la lengua a su respetabilidad de ayer y a la que habrían de volver a tener mañana. piezas de esas inexcusables. y él la apretaba contra sí y le acariciaba la espalda desnuda. Ella apoyaba la cabeza en su hombro con los ojos cerrados.74 Lisa había elegido ir de Atenea. sujeto brevemente a los hombros por dos fíbulas. escrito con las tintas de siempre.

siempre al ritmo exacto de la música. Lisa se movía con total perfección. Pero pronto se levantó y se fue a bailar otra vez con Otto. . me había resultado tan desconocida y tan deseada. se retorcía. el pelo revuelto. sin que le importase para nada que la mirasen. Sus pechos se agitaban hasta parecer a punto de salirse de la leve tela que los cubría. inclinándose hacia adelante y destrozando las sílabas más que de ordinario: -Se me está ocurriendo que parra hacerr esta noche más buena serría forrmidable que nos cambiárramos las parrejas ¿no os parrece? . gesticulaba. Lisa se soltó de Otto y comenzó una frenética danza en solitario. Bajo la tela semitransparente del peplo podía adivinarse la silueta de su cuerpo. Entonces Otto tomó un largo trago. aunque es verdad que nadie estaba para preocuparse demasiado de los demás. desde aquellas primeras noches de arena amiga. Cuando volvieron se sentaron a beber y a descansar un poco. la lengua semiasomada jugueteando con los labios. fue la reencarnación de la Ménade danzante. Tenía la cara sudorosa y los ojos brillantes. Cuando terminó estaba tan fatigada que tuvo que sentarse. mirándonos con un brillo en sus ojos entre cándido y malicioso. porque por un momento. Lisa hablaba sin parar y se reía de todo.75 hieratismo egipcio. -estoy seguro de que todos lo pensaron-. Era de verla: la cara enrojecida y húmeda. abrazados los dos sin ningún miramiento. se ondulaba. Yo creí que debíamos irnos y así lo dije. y en la boca una sonrisa como de éxtasis. ardorosa la mirada. A medianoche. Nunca. sin embargo. Y la boca entreabierta. No me hubiera extrañado si hubiese llegado a lanzar aquel ¡evohé! ritual de las bacantes. Pronto se formó en torno a ella un corro que la acompañaba con aplausos y gritos. pasó sus brazos por los hombros de Lisa y de Lutga y dijo. Lisa estaba ya bastante bebida y seguía bailando con Otto. sonriente y satisfecha. la respiración jadeante y. La orquesta tocó entonces uno de esos ritmos vibrantes que existen en todos los folclores.

es que ya lo ha dicho todo. y no de esta hora de desabrimiento. es estupendo. no puede venir más que de la destemplanza de la tierra. . pero todo es un juego. Luego se levantó y le dio un beso a Otto: -Ha sido muy agradable. rechazó una aventura legal. Los dos nos miramos. pero no digo tonterías. Me tomó del brazo y salimos. qué se va a hacer. como diciéndome: una que es tonta. y siempre me ha sonreído un poco enigmáticamente. Lisa dejó de reírse. estás borracho.76 Lisa se quitó el brazo de encima: -Otto. si es ella la que custodia las raíces. yo digo que serría forrmidable. Otto volvió a cogerla del hombro: -Eso no es una tonterría. Este temor. y el alma del nómada no es alma que sepa acabarse en sí misma. . Un temor. Lisa sabe valorarlo todo bien y no es frívola. Leda. y yo también estoy un poco. Leda. los dos lo sabemos. Que no les extrañe a los noctívagos y a todos los huidores de escapada oscura y furtiva. que tenía cara de no haberse enterado de nada. Alguna vez he vuelto a hablar con Lisa de aquella noche y de la propuesta de Otto. -Y lanzó un guiño a Lisa. Puso lentamente la copa en la mesa y me miró. y si aquella noche. Au fidersen. pero estoy cansada. Que no les extrañe a los fugitivos que la tierra no colabore. yo respondo de mí. Y yo que la miro con cara burlona. que no les extrañe este temor. sin darme por enterado de que aquello haya tenido mérito alguno. medio borracha y convertida en bacante. tú Lutga te vas con este caballero y Lisa y yo nos vamos también a diverrtirrnos juntos. entonces. Lisa me lo demostró más que nunca. que a estas alturas ya ha perdido el aliento todo del sol. segurro que serrá una noche buena parra todos. dejando allí al confundido Otto y a Lutga. porque lo que fue y lo que será está exánime. Y aún así este temor. después de salir de la fiesta. y aquella misma noche. Que os divirtáis.

. porque cómo va a querer Lisa enterrar su despecho con alguien que ha hecho lo mismo con su mujer. que es justo. a quién puede gustarle que se lo jueguen en una apuesta. . todo termina anulándose a sí mismo. Debe de ser de la tierra destemplada este temor. por justo que sea. Y si nos empeñamos en mirarlo con lógica.77 Porque tiene mala sombra el despecho y es mal consejero.

. el consejo leal.78 13 Voy a decirte algo más. y si existe en algún lugar otra persona que me complemente. los méritos escondidos. . Y amo también las llanuras infinitas. que. quedo confundido por tanto como ha ido diluyéndose en el camino sin que apenas me diera cuenta. Y por encima de todo. amo la Belleza. Amo el buen sentimiento y el buen propósito y la idea de que el arte puede ser superior a la naturaleza. el verso que escribo. el libro que leo y esto que te digo. Leda: Amo tan pocas cosas y casi todas de forma tan relativa. la amo también. Amo a Lisa. cuando miro hacia atrás. Amo la convicción de que saber es amar.

entre guijarros cubiertos de limo negro y viscoso en los que pululan las cochinillas. como si quisiera transformarse a toda . La miras y se agazapa. La hierba verduzca y acolchada de la pradera está muy por encima de ella y. la laguna muda su cara. entre las que crecen pinsapos enclenques y desperdigados. profundas y reposadas. sin embargo. Sólo algún juncal raquítico crece en los bordes. como si fuera las primeras gradas del circo. a menudo cubiertas de nieve. En el centro. Aquí se encuentra el bosquecillo de negrillos que alguien plantó para ocultar la piedra del monje que desafió a Dios. Como si llamaran. este murallón rodea casi toda la laguna. hay que tirar una piedra y contemplar las ondas para cerciorarse de que no es un cristal.79 14 Como no vas a ir a la laguna. La pradera termina. por si quieres también tú hacer un guiño de complicidad a la locura. Por el otro lado se abre una pequeña explanada. no hay duda de quién es más poderosa. debo explicarte su aspecto y el paisaje que la rodea. por un lado. cuando se llega allí. se encuentra la laguna. rodeada por una pradera de hierba fina y esponjosa. la impresión que da es la de entrar en un gran anfiteatro cercado por agudos picachos rocosos. y es cierto que. que constituye el único acceso a la laguna. ante un murallón de rocas cortadas a pico. misteriosas. Incluso en las orillas están tan quietas que produce desazón mirarlas. Los que saben de eso dicen que es el resto de un antiguo circo glaciar excavado por los hielos cuaternarios. Todo es silencio y soledad en aquel paraje. Se aplasta contra el suelo. cuando los primeros rayos del amanecer comienzan a reflejarse en las cumbres lejanas. . Cada día. Sus aguas son de color verde oscuro. tan inmóvil es. después de subir una larga pendiente plagada de curvas.

No. Leda. Tan sólo se deja oír el silbido del aire. que se revuelve en el fondo de las aguas. en una huida ningún simple apostante puede ganar al huidor. amigos. ninguno de los tres ha podido pasar todavía. atemorizados. eso escribió un viajero. y los propios genios de los jugadores de fortuna lo admiten. Es reconfortante tener algo incondicional a tu lado cuando todo se inhibe y se desmarca ante la agresión de la poderosa noche: las estrellas. desprestigiada e incómoda. Y seré el primero.80 prisa para que nadie pueda saber de qué siniestras maquinaciones fue cómplice durante la noche. servicial y generoso. Hay quien afirma que es el cuerpo del monje. la fuerza. se esconden los lagartos y las culebras. que envuelven la pradera como un largo lamento. y siempre de día. a lo mejor lo sabía aquel tipo. Se dice que entonces las aguas adquieren un tono negro y que una quietud absoluta se apodera de todo. creo. dentro de poco. ningún . pueden verse caballos pastando en la pradera. . la radio. callan los pájaros. Cuando lleguemos al pueblo preguntaré y verás cómo nadie ha visto pasar dos coches sin luces en dirección a la laguna. y hasta los insectos enmudecen. no ha de esperar colaboración de nada. El motor es cuerpo aplicado que cumple lealmente con su deber sin que le preocupe que sus ojos están ciegos. pero si hubiera visto algo me lo habría comentado. El ruido del motor. Pero ese debe ser el ámbito del poeta para que sepa que es el hombre más solitario del mundo y que nunca podrá contar más que con su frágil palabra y su vocación. Los lugareños sólo suben allí si tienen que buscar alguna res extraviada. También la calefacción mantiene su zumbido quedo. es la ley y la justicia. tú misma. Les falta fe. A veces. ni siquiera a acercarse a ella cuando comienza a caer el crepúsculo. ninguno se atrevería a bañarse en la laguna. Ahí llegaré. pero habitualmente todo está solitario y callado. y. Debería haberlo hecho en la gasolinera. El poeta. justo cuando la oscuridad comience a dar paso a una débil esperanza. y las sombras vayan perdiendo la rotundidad angulosa y firme que les brinda la noche. desde luego.

la charca helada y toda la vida aletargada quién sabe dónde. qué desengaño. envuelta en el olor de la mies aventada. con la nariz aplastada en el cristal. Todo lo veía aquel niño y todo lo apuntó en el recuerdo. pero un día. A principios de verano. una brisa bienaventurada de verano. . No puede haber nada más insustituible que un poeta. y hasta la vieja parra que protegía el patio dejaba asomar unos raquíticos racimos negros. se lo recordó ya para siempre. era ya poeta. Las estrellas son reacciones nucleares. el niño miraba fascinado los gruesos carámbanos que colgaban del alero como puñales transparentes. las canciones de la siega. azotada por el viento silbante. Aquel niño observador y silencioso. la tarde cálida entre el olor de las espigas y de la tierra en plenitud. Cómo no van a ser imprescindibles los poetas. sin él saberlo. y entonces dio fijación a todos sus poemas dormidos.81 cuerpo ha sido creado para inspirar a poetas. todo agua y leyes ópticas. Después tuvo que cumplir un deber y durante algún tiempo se olvidó de ello. una mirada. el arco iris. Era una alegría. Desde la ventana de su cuarto. era ya poeta. los campos comenzaban a entrar en sazón y la llanura desnuda se cubría de brillo dorado en todo lo que abarcaba la extensión de la mirada. y publicó un libro titulado El pacto de . Las mieses ondulándose al viento como en una danza inacabable y ofreciendo al sol sus destellos rubios. La llanura muerta. con la noción de las horas desvanecida entre el gozo de la misma visión continuamente renovada. el rocío. un conjunto de vibraciones actuando sobre un nervio. cuando salía por los caminos de la era y se sentaba bajo su acacia a contemplar la llanura. En otoño granaban las viñas y las higueras del huerto. si todo el universo es susceptible de ser reducido a fórmulas matemáticas. Luego. el largo silencio del invierno. tantos como eran. la aurora. la trilla agotadora. que gustaba de pasar inadvertido.

ni siquiera este viaje que no sabes a dónde te lleva. Podría ser así. y sabe que nunca dejó de ser poeta ni nunca podrá dejarlo. los dos pensando qué suerte para un actor unos versos así. Bécquer no puede ser más que para una sola voz. Y luego los dos nos reiríamos y a lo mejor seguiríamos con Bécquer. sueños son. Yo te he hablado mucho de mí y de Lisa y todavía he de hablarte más. Como el ángel desmayado tras la lucha con la sombra sin nombre. no. imagínate los dos recitando a dúo las décimas de Segismundo: ¿qué es la vida? un frenesí. ahora ya el tono de lo irremediable. podrías contarme lo de tu accidente. que para sentirse temeroso ya basta con el retraimiento y la . que toda la vida es sueño. Sin instantes. ni quizá tampoco él lo quisiera. yo con tono circunstancial y transcendente. No la echemos. Sabe también que es enfermedad incurable y dichosa. podríamos hablar de poesía. Debió de colarse cuando abrí la ventana para tirar el cigarrillo. un café doble y negro que nos calentara estas miradas que se nos mueren y que me enseñe. que el mayor bien es pequeño. ese reflejo escondido que seguramente llevas. Ha entrado una mosca en el coche. Si es posible. Si despertaras. bendito sea. . y ahora te está contando todo esto. y los sueños. ¿qué es la vida? una ilusión. es sólo necesidad y no hay por qué darle ningún otro nombre. tú tratando de echarle gravedad pero quizá escapándosete la risa. Largo debe de ser tu desaliento para estar huyendo sin gozar del placer de huir. pero alguien te ha vencido y te ha dejado sin rebufe y sin aliento.82 Thánatos. Que se pierda por sí sola. Leda compañera. una sombra una ficción. Está desorientada por el frío y la lividez de los campos y aquí cree que hay un mundo de humanos y a él viene. Ni siquiera al huidor más necesitado le es dado nacer de nuevo. y quién te espera y a dónde ibas y por qué estás tan cansada y qué te ha ocurrido para que nada sea capaz de importarte. me gustaría parar en el pueblo y tomar contigo el café de la despedida. A lo mejor. con Espronceda o con Rubén o con cualquier otro que tú conozcas.

que su olor se mezclaba con el de la cera quemada y con el perfume reventón de las damas llorosas y bendicentes que venían a estrecharme la mano y a decirme entre hipos lo bueno que era mi padre.. Había florecido antes de tiempo la mimosa de la plaza. En las riberas de los ríos. la alegre despreocupada para sí misma.. cuando ya todo estaba prácticamente acabado y apenas era más que un cuerpo postrado e inmóvil. Durante todos los meses de la enfermedad de mi padre. ya irán cayendo por sí solas todas las palabras desenmascaradas por el largo desamparo de la noche. con la misma mansa resignación y la misma esperanza de siempre. bebimos y cantamos. Montamos un belén aún mayor que otros años.83 indiferencia de todo lo que le rodea. en las alamedas. Mi padre murió un día de diciembre de hace siete años. . que será seguro que las necesite. Aquella Navidad yo quise que la celebrásemos como si nada hubiese pasado. jamás he tenido una idea clara . haciendo lo que nadie en ese momento podría hacer. así lo había hecho en casa desde niño. la vida se estaba callando lentamente. qué se va a hacer. Y que no se asuste si la carga parece abultada.. Creí que sería una gran injusticia para mi padre que le convirtiéramos en una negra sombra aleteando sobre la casa y privándonos del menor instante de alegría. Sobre esto nunca supe qué decirle. Especialmente al final. Si algún vecino murmuró. cuando Lisa y yo habíamos comenzado a colgar las guirnaldas de Navidad y justo cuando parecía iniciar una mejoría después de estar seis meses creyendo a cada hora que se nos iba. Que no vacíe el huidor sus bolsillos y haga más bien acopio de cuantas ternezas y palabras bien temperadas haya sido acreedor. la eterna confiada en el poder del día siguiente. Hay un verso de no sé quién. Con suma firmeza y con toda la paciencia. cómo es. Lisa le cuidó y le atendió sin apenas separarse de su lado. Empezaban a llegar desde las montañas cercanas los primeros fríos. ella estuvo allí días y noches hasta el agotamiento. él me lo había enseñado. ella.. cenamos. bien lo recuerdo. decoramos el árbol.

Si fuera así. donde se toma la sombra entre olores a tierra infinita? Me he quedado sin tabaco. cuyo poder me permite hacer un virote a los erguidos cruzapatios que envuelven su vaciedad en trajes de línea italiana y en estelas rendidoras del perfume que alguien ha creado exclusivamente para ellos. sin siquiera yo saberlo. . ¿por qué? A lo mejor es que. que lo otro son simples movimientos. maldita sea. hacia el lugar que tantas veces soñé. Leda. daría ahora mismo la vuelta y buscaría una cama de tabla dura donde poder descansar esta dolorida espalda mía y me alegraría y regocijaría en el dios pensamiento. en una nueva huida. Pero no eran lo mismo los tiempos de colegio ni el ámbito de la oficina que este momento en que tenía a mi disposición un sentimiento fortalecido y cada vez más acrecentado con que pagar. Pero ¿es posible? ¿Existe ese patio que busco. y de este modo tan exclusivo di las gracias a Lisa. Ella no hizo caso.84 de las diferencias derivadas de la relación entre deber y acto de voluntad. Y luego me iría. y cada vez que traté de distinguirlas resultó que me equivocaba. que el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar. con parra y pozo. . yo mismo estoy convencido de que la única huida que existe es la del pensamiento a través de la palabra. Todo te lo cuento.

cuidando de que no se le acabe de escapar por las rasgaduras que las horas le fueron abriendo. Además. lo demás lo veré mañana. Pues habré de llevarte hasta la laguna. como nosotros. ya veremos cómo les explico a los otros tu presencia. ahora mismo. Posiblemente lo hemos atravesado durante la niebla. sólo me importa llegar y acabar de una vez este viaje. . ven. llegar y tirarme en la hierba y cerrar los ojos. Tampoco vi la bifurcación. Las cosas a veces se explican solas. todavía me respingo. pero seguimos teniendo al fondo las montañas y. Leda. como una cresta oscura sobre la extensión fantasmal de los campos. No es un pueblo para caminantes atentos tan sólo al camino ni para ojos embebidos en visiones internas. la explicación se muere en el aire porque no encuentra oídos para posarse. me duelen los ojos y la espalda. porque podríamos haber pasado al lado del sol sin verlo. Si tienes que venir. y en las piernas un cosquilleo como de parálisis. y así cuando salga el sol podré verte. y la Osa Mayor enfrente.85 15 Estoy temiendo que hayamos dejado atrás el pueblo sin darnos cuenta. Al menos a mí. Leda. poco ánimo le queda para interesarse por los interrogantes de los demás. a la derecha. ni menos aún para gentes que pretendan moverse entre las sombras con su pequeña pupila diurna. que eso es atributo inherente y demostrativo del viajero de necesidad. y otras más se niega a nacer para no ser maltratada. y el instinto del buen camino. y aún hay ocasiones en que juega a disfrazarse y a fingir que es de todos para que todos la amemos y sonriamos satisfechos con su presencia. este es un pueblo que se asienta casi todo él en la parte baja del valle y que apenas tiene dos o tres casas sobre la carretera. no sería nada difícil. Además. . y otras. qué más da. nada les importa. el soto del río. Cuando uno va a solas con poco más que una desmadejada confianza.

de dónde sacará esa gallardía. Una suave palidez aquí también. ni las sombras ni el relente son enemigos para corazones duros. porque ha vuelto la llanura inabarcable antes de llegar al rincón de la laguna. y ahí la tienes. Si vieras qué placer atravesar estas tierras de día. quién . Su belleza no es de escaparate. imperaba sobre los comediantes. Dicen que en Africa las noches son más claras que en ningún otro lugar del mundo. morirán. Los sacerdotes caldeos. Sobre los huidores. esas que se cuelan por los ojos al primer golpe. Esta es una tierra humilde en su manifestación a los demás. Es una belleza que exige ser buscada para poder gozarse. No recordaba que fuera tan ancha y que tuviera tan buen firme. Y la noche cada vez más clara. sin necesidad alguna de esfuerzo. mira la luna. la vieron melancólica y húmeda. Son las otras bellezas. que dividieron los cuerpos celestes en grupos. son mis ojos agrandados que roban mejor la luz.86 Es buena ahora la carretera. Quién sabe por qué será tan débil o tan puro el aire de los desiertos y sabanas. Leda amiga. porque también ellas son simples y no requieren más que un ánimo elemental para apreciarlas. inmerso en la soledad y en la suave palidez de la noche. Los viajeros hechizados lo han reconocido y cuentan que es imposible arrancarse de la infinita cúpula estrellada y que las horas no existen cuando se está sentado a la puerta de la tienda. los cerezos. según las cualidades que podían determinar en los hombres. con la mirada lista y el tiempo rebosando en el bolso de viaje. los taberneros y sobre todos aquellos cuyo trabajo se desarrollaba en la noche. . cuando no haya noches. las que gustan a los simples y a los superficiales. reina y señora de todo lo que vive. También a las lechuzas y a los búhos les parecen entreclaras las noches y deslumbrantes los mediodías. Leda. iluminando la llanura. y han de esconder sus ojos doloridos. mutilada y todo. Leda. A las bellezas así no les importa la falsa impresión que causan a los que las miran desde las ventanillas de un coche a toda velocidad. El coche camina sin sobresaltos. repentina y de fácil captación. Pero aquí. debieron de arreglarla hace poco.

El cuentakilómetros marca un número abultado. pero no estaba el momento para nonadas y bagatelas. que no dice nada. Debería haberlo puesto a cero antes de salir y así tendría una referencia bastante ajustada del camino que nos queda. Incluso ahora. Esta irrealidad. y estos olores. ¿Por qué le dije a Wamba aquello sobre la pintura. una absoluta confianza entre hombre y tierra. lo he aprendido en un crucigrama. irremediablemente atrapados? Pues eso discutí con Wamba. Pero también aquella noche de hace tantos años. todo eso puedo distinguir. todo es un juego engañoso y excesivamente sincero.87 sabe lo que pensarás tú. soy uno más de ella. de genciana y de tomillo. algo próximo al hechizo africano. olores de quien oculta su belleza. se llama nictalopía. cuando Lucio abrió la ventana. de noche. una comunión entre la parte minúscula y el todo. tierras de verde y pardo convertidas en albarizas hasta que la primera luz de la mañana las reponga en sí mismas. las pupilas se dilatan y terminan viéndolo todo. . No resulta tan difícil conducir a oscuras. hace frío. la gran palinka y los licores monásticos tienen otras miras. la fatiga y el bien ver. yo. sino para gozarlo en lo más íntimo y con anhelo de perpetuidad. Y al final. sentimos todos un bochorno y creíamos que se avecinaba la lluvia. que siempre me quedo clavado ante la mirada de Inocencio X en aquella pequeña habitación romana del palacio Doria y ante el pensamiento del genio flemático que la hizo posible? ¿No hay ninguna línea entre aquellos ojos siniestros que me miran desde la pared y los míos. que la belleza no es para decir y gesticular un ¡oh! y después irse. el sentimiento es complejo. olores de cantueso. de orégano. Leda. Esta irrealidad. . mira si abrimos la ventanilla. Estoy cansado y ni siquiera sé cuánto falta. un ver sus flaquezas y sentirse por ello más seguro. Todo lo ha ido cambiando la noche. y ahora. la luz lunar que nos alumbra. en cambio. esa luna sobre los campos reposados que se dejan empapar mansamente en toda su extensión. qué dolor el de mis huesos y qué clarividente ahora mi entendimiento. para que luego digan de los pasatiempos.

como he llegado a pensar algunas veces. qué quieres. Mira. . Es más. que quiere al hombre purificado de toda sensualidad antes de aceptarlo como compañero. no sé cómo un poeta puede seguirlas a oscuras durante toda una noche. que esas son especies de despacho con pecé de internet y panel de curvas de resultados. Todo el entusiasmo de antes me parece de colegial. inmóvil sobre el asiento. Sólo tu bulto oscuro. No es ilusión. me parece ridículo y hasta vergonzante. este sentimiento mío de ser poeta. porque es viaje ese en el que no hay peligro de encontrarse con los mirasuelos y adoraíndices. Don Renato Treshierbas se queja en la radio de las malas circunstancias económicas del país. que puede que sean mujeres o sólo nombres o. de la falsedad de la palabra. Emma y Claudia no pueden importar al poeta que está llegando al filo del alba. y no te da nada. me sonroja. personas de las muchas que la vida te pone alrededor sin preguntarte. Emma y Claudia son dos lejanas figuras de piedra. Ahora que el fin de la aventura está cerca.88 nada es igual. si lo pienso. Ni siquiera mi propio discurso. Y también por un cierto trasfondo de inmoralidad que . que sólo han permitido aumentar en un veintidós por ciento los beneficios de la Compañía con relación al ejercicio pasado. Lo único que ahora tiene valor es la huida a través de la noche. lo sé por lo mucho que me hace sufrir lo apoético de mi vida y de todo lo que me rodea. y tu camiseta azul y tu cisne y la vida entera. pero que al entrar en otra dimensión pierden todo su valor y se reducen a vagas figuras talladas. que a las nueve y a las diez y en las mañanas y tardes de cada día pueden despertarte cualquier pasión. vagamente dibujadas. Leda. que será la misma cuando te despiertes y alguien te lleve de nuevo al punto donde interrumpiste quién sabe qué hilo. sobre todo. que la oscuridad al menos es sincera. si acaso. debe de ser la grave intemperie. pero te despoja de pasiones inútiles y de tantas acciones y miradas obligadamente comprometidas y. me voy dando cuenta de que cada vez me importan menos Emma y Claudia.

es la moral derribada de su peana y sometida por el poeta a un valor superior que sólo él comprende y estima y que le es irrenunciable. . no estaría huyendo ahora. y en un momento en que por fin me era permitido hablar después de estar todo el día sin decir otra cosa que gracias. porque los poetas son los únicos que no ven la poesía como una huida y han de hacerlo a través de la locura. pero así todo sentí que algo definitivo se acababa de consumar para siempre: había desaparecido el último afecto natural que me unía al mundo.89 siempre he tenido y hasta cultivado con gusto. Yo apenas conocí a mi madre y no tengo hermanos ni parientes próximos y toda mi vida crecí sin ataduras familiares. crecí en manos de los dioses. en la edad en que mejor podía apreciarlo. Otro coche que viene haciendo señales. Algo parece romperse en la llanura con el ruido. es el único ser que tiene el deber moral de ser inmoral. llegado el caso. Recuerdo que se lo comenté a Wamba aquella misma tarde. no es eso lo que importa. como esa rebeldía ante las exigencias de afecto obligado y el hecho de que una de mis mayores satisfacciones haya sido siempre el no aceptarlas. no voy a contarte mis aventuras femeninas ni mis engaños. Cuando mi padre murió. es extraño. ante el enésimo café. me encontré libre de todo compromiso afectivo y sin tener que rendir cuenta de mis opiniones ni de la evolución de mis creencias ni de ninguna de las palabras que escribía. Y aquí me tienes a mí. naturalmente esa etapa hacía ya tiempo que había quedado atrás. en libre uso de mis afectos. ahí tienes a Hölderlin corriendo hacia la torre del Neckar: jamás comprendí las palabras de los hombres. Mi padre era lo bastante particular él también como para no querer ser jamás un lazo más allá de lo inevitable y así. Wamba me escuchó largamente en silencio y sólo al . pobre iluso. tú ni te enteras. Puede que sea verdad que el poeta. Tampoco tendría algunos sentimientos que a veces todavía me sorprenden a mí mismo. ¿quién puede venir de la laguna a estas horas? Pasa a toda velocidad y toca el claxon de forma intermitente. Si fuera sólo ilusión esta certidumbre que tengo.

dándome largas con su mirada y su sonrisa vacilante cada vez que yo le planteaba la cuestión del hijo: de verdad que yo lo deseo tanto como tu. Las seis y diez. Oscuras las preguntas y las respuestas. y cómo pasa. Ese tiempo. Ni siquiera puede distinguirse la arboleda del río. un esfuerzo de mi espalda y de mis ojos. y qué oscuro es todo. en último término. Supongo que debemos de estar atravesando el gran valle que se extiende poco antes del circo montañoso de la laguna. Leda. y qué a tiempo. Un esfuerzo. quizá porque el barro es material endeble y de poco aguante. Escribí frenéticamente día y noche. tú no. pero necesito hacerme totalmente a la idea. Fue justamente en aquellos días cuando comencé a sentir la necesidad apremiante de tener un hijo. pero te aseguro que todavía es más ambicioso que El pacto de Thánatos. pero a lo mejor es cierto que siempre hay una razón que los demás no comprendemos y. la vida entera oscura.90 final me dijo: sí. la palabra. . y otras se limitan a favorecer la posibilidad de que sea el propio hombre el que avance por sí mismo hacia su asidero. Hay que ir más despacio. Aún está en el cajón de mi mesa. que tú no apostaste. Pero aún así. ¿verdad? No lo comprendía. La carretera sigue llana y bien . pero ahora quedas tú en primera línea de fuego. y unas veces se tiñen de rojo como un fuego sobre el mar. cómo pasa. y para qué. porque la noche se está volviendo más oscura por momentos. y así nació Vía de nada. como una renuncia. Leda amiga. Lisa siguió sin decidirse. si su misión sólo es pasar. Hace ya mucho que los cielos han querido poner remedio a todo eso. hay cosas que no pueden obligarse a hacer. Volví a la poesía. lo comprendes. al que nadie le pregunta nunca nada. Leda. y otras se humedecen y nos dan ese olvido que es la melancolía. Y frente a ello. Mira esos nubarrones que han tapado completamente la luna. en menos de media hora habremos llegado. y entonces nace la poesía y todo lo demás. parece mentira lo que iluminaba el menguante. oscuras las metas.

A don Lucas Gatico la úlcera le ha hecho escéptico. Pero don Lucas Gatico jamás irá a la laguna. ¿Qué apostamos?. tú quédate en el coche y que no te vean. Después sonreiré y les diré que quedan libres de su compromiso y que nadie me agradezca nada. las mujeres. como no sea su sencillo pensamiento y su palabra incesante y simple? . Todo eso les diré sentado en la roca. no el cofre de monedas que puede encontrar a la llegada. ya habrá tiempo luego para explicaciones. Ha preferido aceptarse. lo único que importa a un poeta es la huida. porque la aceptación de lo que somos puede suponer la anulación de nuestro deseo de ser lo que deberíamos ser. pero puede que cambie en cualquier momento. La noche se ha hecho más oscura y nosotros vamos por una carretera solitaria hacia un lugar absurdo en un coche sin luces. . Me sentaré como quien está cansado de esperar y me quedaré mirando sus caras. ¿O estoy loco y todo lo que te he contado no fue más que una estúpida invención de mi mente?. y tú duermes y a mí me duelen los ojos y la espalda y miro para ti y no te veo ni sé quien eres. Decisión peligrosa. que aunque ellos no lo entiendan. pero no puedes evitarlo. pero tiene que negarlo y afirmar que es cosa de herencia. con las líneas recién pintadas. sólo por ver la de Lucio va a merecer la pena. y a las cinco controlan tu salida para que no consigas ni un minuto de más. los que estamos cerca podemos verle los labios apretados. ¿Qué les queda a las dos viejas que pasean por la acera cogidas del brazo con su andar lento y quejoso. y nada te consuela el descubrir que el que te manda tampoco tiene la culpa. muy grave y muy segura la voz. Me sentaré en la roca a esperarlos.91 señalizada. Y no quieres sentirte como un estafermo. Cuando don Lucas Gatico toma el maletín del director provincial y atraviesa el patio con él. Pero a las ocho retiran el reloj que registra tu llegada para que no trabajes ni un minuto de menos. Media hora. Leda.

Calló el gorrión y todo fue ya silencio.92 16 Un sábado de invierno. Un gorrión piaba entre las hojas. como otros coleccionan pipas o sellos o mechones de cabello de mujer. Y de pronto sentí una vez más el irresistible poder de la poesía. y entonces pensé que había sido una buena idea haber ido allí. Lisa propuso que fuéramos a pasar ese fin de semana al hotel aquel. Es un hotel moderno. en un tiempo en que yo había dedicado muchas de mis vacaciones a buscar los escenarios y los caminos de los poetas. todo estaba sumergido en la neblina. y he andado buscándolos por donde he podido. y luego dijo que le apetecía darse un baño y se metió en la ducha. . solitaria y empequeñecida en la ladera. las cárdenas roquedas. algo aislado de la ciudad y rodeado casi completamente de pinos. Lisa parecía feliz. frío y lluvioso. donde habíamos estado unos días. Yo colecciono paisajes valiosos. situado sobre una colina en un recodo del Duero. Pedí una habitación en el ala norte para tener enfrente la ribera opuesta del río. Algún día quizá pueda contarte algo más sobre eso. con los álamos dorados. casi como con alegría. Un resto de fetichismo espiritual. salir y deshacerse en la niebla y recorrer el camino con el pecho . como una prolongación de la lluvia de fuera. Me asomé a la ventana. tan sólo el ruido del agua de la ducha. La ermita. Era una llamada tímida y sincera. Los grises alcores. pero a mí me da vigor. hacía ya algunos años. El río se deslizaba lento y profundo a través del gran soto de álamos y chopos. se sentó en la cama para probarla. a orillas del Duero. y cuántos Nombres. con mayúscula. como solía hacer en todos los hoteles. Miró bien la habitación. puede. álamos del camino entre San Polo y San Saturio. habrán quedado sorprendidos al verse inseparablemente ligados en mi álbum a una tierra que les fue indiferente o que incluso odiaron o amaron a su pesar.

Ella asintió: sí. y yo paralizado y algo ridículo junto a la ventana. Ella insistió: fíjate bien ¿de verdad que no ves nada? El hervor estaba subiendo y acabando con la irrealidad: ya lo creo que veo. el sentido mismo de la poesía. y volver luego a buscar la mano que dejaste. Lisa obedeció sin decir nada. vamos a ser padres.. Fue tan sólo medio segundo.93 abierto. al encuentro quizá del olmo seco hendido por el rayo. Y de repente. como si nada hubiera pasado. mírame. ¿Más abajo? Iba a responder de acuerdo con lo que estaba pensando. por ejemplo una par de preciosas. Fui hacia ella y la abracé: ¿estás segura?. mirando a Lisa. porque te habrás convencido de que hay caminos que deben recorrerse apretando una mano. Era la ninfa de la niebla y me llamaba. Leda. .. me lo ha confirmado el ginecólogo. digo un poco más abajo. todo cambió. no me parecía bien que estuviese allí desnuda. en una vulgar habitación de un hotel. todo cambió. además. Leda. Y también el tiempo que siguió. El menor ronquido de Lisa me sobresaltaba y tenía que despertarla y preguntarle si . la ermita entre la niebla. Ella se retiró un paso hacia atrás: no es eso. tonto. la ribera de álamos dorados. pero me bastó ver sus ojos para comprender que no era ese el camino: Lisa ¿qué tengo que ver? Ella me hizo un gesto como de cierta desilusión: creí que ya comenzaba a notárseme algo. No le permití probar el vino ni fumarse un solo cigarrillo. Como en una de esas conversiones instantáneas que nos cuentan en la vida de los santos. no quise decirte nada hasta estar totalmente segura. comencé a notar un ligero hervor en la sangre. podía coger frío y. Estaba totalmente desnuda y sonreía: mírame bien ¿no ves nada?. hasta la propia desnudez de Lisa era otra. y luego salimos y paseamos por la ribera del río y cenamos en un pequeño restaurante al lado mismo de San Juan. Cómo había cambiado todo. pero cómo cambió todo. Yo quería que se vistiera. La voz de Lisa a mis espaldas sonó especialmente suave: ven. Durante varias noches apenas pude dormir. Lisa lo dijo y se quedó mirándome en silencio.

pero nunca se resistía. la conocía: me estaba . para oxigenarse y fortalecer los músculos abdominales. aquel invierno que nadie podría comprender jamás. Entonces opté por pasar las noches en mi pequeño estudio leyendo y escribiendo poesía. compañera. Leda. Un mutis absurdo. ese suspiro de más allá. la encontré muy pálida y demacrada. en toda jerarquía el empleado va ascendiendo hasta alcanzar su nivel de incompetencia. Ay Leda. sucedieron por primera vez varias cosas: que comencé a ver la Compañía como algo realmente necesario. que no llegó a importarme nada hacer bueno el principio de Peter. sin embargo. Por eso. El invierno fue frío y desapacible y. cuando Lisa abortó. qué puede ofrecer. Cuando fui al hospital a buscar a Lisa. Y además. todo quedó en mí tan en silencio. quién se lo explica. Se iba poniendo cada vez más rolliza y sonrosada. que tú no sabes ni puedes saber de esperanzas de poeta. según el cual. quién la comprende. y que engordé unos cuantos kilos porque dejé de fumar para hacerle más llevadera a Lisa su abstinencia. Esa palabra suya imposible de decir. y así. hasta que un día me dijo que si seguía así se iría a dormir a otra parte. Ay. lo más que hacía era mirarme con expresión incrédula cuando no estaba muy convencida. aquellos largos paseos diarios bajo los árboles. Lisa lo obedecía todo sin rechistar.94 se encontraba bien. poco menos que de un tirón. He comprobado que la oscuridad es difícil de comprender porque no se deja. impuestos como una obligación. como es sabido. No se entiende esta oscuridad tan repentina. tampoco esta. Me miró y apenas pudo insinuar una sonrisa. ese afán de perpetuación abrazando a la Belleza. Y por eso no quise hablar con nadie ni saber nada y lo único que hice fue irme a casa y escuchar a Schubert. nació un nuevo libro: Ahora salgo a tu encuentro. . y yo la miraba casi a todas horas y le componía sonetos que luego rompía sin enseñárselos. cómo hacerse entender cuando se dice esto.

A dónde habría ido. por más que quise aparentar. pero ahora ya no queda ninguna posibilidad. y créame. No podemos estar muy lejos de la subida al circo montañoso. Mientras se vestía. pueden dar gracias. si no fuera porque Lisa estaba tan débil y necesitaba reposo. Lisa estaba de pie. -Y ante mi mirada sorprendida y furiosa. y no de recuerdos. Las siete menos veinticinco. que pudiera ordenar aquel tumulto y poner en su punto la decepción y mi rendimiento a Lisa. . Yo era incapaz de articular palabra. que no cesa de llevarse las manos a los labios para decir adiós. Yo la abracé. como si hubiera algo en aquel caso que le disgustase. Volví a la habitación. pero en fin. Leda. Vi que el médico me extendía la mano: -Vuelvo a decirle que lo siento de veras.95 pidiendo comprensión. mi próxima huida habrá de ser al sol y sin hora . También esa misma noche. pero si me permite le diré que considero que ha sido una imprudencia. Al verme comprendió que lo sabía y se quedó mirándome como quien espera una respuesta. eso no. Leda. Cansado. quisiera parar y estirarme y cerrar los ojos para que la oscuridad no los maltrate más. añadió-: Ya le había advertido hacía tiempo del peligro que corría. Me encuentro cada vez más cansado. esperándome con la maleta en la mano. me llamó aparte y me dijo: -Créame que lo siento. era una decisión de ustedes. el médico. encontré estos versos de Keats: la Melancolía convive con la Belleza y la Alegría. Esa noche hubiera ido quién sabe a dónde. un hombre joven que parecía estar desorientado y molesto. En un caso de retroversión uterina tan acusado y tan difícil como este hay una posibilidad entre cien de que el embarazo llegue a buen término. es que nunca debí aceptar esta apuesta. pero qué largo este final. estos ojos míos como quemados. mientras Lisa dormía y yo hurgaba por la biblioteca en una vana batalla contra el insomnio. Cómo había cambiado todo de nuevo.

Me desesperaba pensar que pudiera tomar mi actitud como un reproche cuando era justamente lo contrario. Una huida no puede quedar a merced de que unos nubarrones se antepongan a la luna. con los ojos fijos en algún punto. Pero las palabras siguieron saliendo forzadas. el sol ardiente y la ardiente soledad nos curaron del temor a las palabras del recuerdo y a las frases condicionales. donde. Lisa me propuso una noche que adoptáramos un niño. Ahora salgo a tu encuentro ganó un importante premio de poesía. pero no me sentía con fuerzas para explicárselo. se encargó de hacer el resto. también Lisa cambió. A veces se quedaba pensativa un largo rato. y aunque todo esto lo quise disimular. todo está oculto más allá de dos metros. hasta hacerse peligrosamente tenue. Leda. vino el mal momento. y si le decía algo sonreía amablemente. y lo veíamos y no éramos capaces de nada y así estuvimos. lo vi claro. cuando ya casi lo había olvidado. . y Lisa y yo decidimos gastar aquel dinero en alquilar una casa en la playa más solitaria que encontramos. Yo no pude evitarlo: me volví seco y taciturno. no pude lograrlo. pero no era capaz de explicarme nada. me molestaban las charlas y las risas de los demás y procuraba huirlos. Se fue cerrando en sí misma y no sabía qué contestarme cuando le preguntaba por qué. realmente debió de ser difícil estar a mi lado. Y entonces. a lo largo de tres semanas. a causa de su incapacidad. Y a la noche. pero eso a qué mirarlo. como en los otros tiempos. Por primera vez se nos había debilitado. pero yo me negué con mis mejores palabras. Y entonces. Podía ser la solución. Era eso. un temor a perder todo lo ganado. me refugié en la música y en la lectura de los viejos poetas como único lugar de paz y desahogo. sin esperarlo. la arena amiga. Después. nuestro hilo de comunicación. en manos de no sé quién. Las colinas de la laguna están ocultas todavía. por más que cargadas de buena intención.96 fija de llegada. y mientras se lo decía me iba dando cuenta de que le estaba cerrando la única posibilidad que ella había encontrado para escapar a su temor. .

asesores de imagen y tratantes de ganado. y cómo supo prepararlo todo para ir soltándolo en el momento justo. puede que sea la inquietud de ver acercarse la hora definitiva. La malicia es virtud de papas habilidosos y de santos discurseros. Fue él quien tuvo la idea de la apuesta. que a todo da clarividencia. como si también ellos huyeran. hasta conseguir lo que busca y quién sabe si tratar de separarla de mí. Lo propuso todo para poder estar con Lisa y llevársela a donde él quiera sin peligro alguno. Y sin embargo. un mensaje que no acaba de captarse. voy a acelerar y que pase lo que pase. de reyes con sonoro apodo y de generales de calle y estatua.97 Las siete menos veinte. Lucio quiere a Lisa. Ya te he dicho. cuando los tres estábamos . pero que no nos lleven la ilusión y la esperanza. algo de pasada. y los poetas pasan por la vida pisando una blanda capa ocultadora que sólo les permite ver las cimas y las torres que no tienen más remedio que asomar. Leda. Yo creo que siempre he sido un hombre sin demasiada malicia. . y claro que huyen. pero hay algo. criadas. pero ahora está muy claro. un temor y esta oscura corazonada. Leda. el cuadro completo de motivos e intenciones que ha dado lugar a todo esto. el caso es que tengo ante mí. no sé. a mí se me ha ido metiendo desde hace poco una desazón injustificada que no sé de dónde me viene. que son cosas bien leves y llevaderas. La malicia nunca es virtud de lactantes y poetas. un aviso cifrado. oscura como la noche. Pero yo no sé si es la larga noche. Es como una revelación. también de banqueros. que si te la llevo al teatro esta noche. dueñas de hospedajes. Tengo que correr. que si voy con vosotros a la playa. A los minutos hay que saber ganarlos en cada segundo para que no nos envejezcan demasiado de prisa. de altas y puntiagudas que son. La malicia está reservada toda ella a los perspicaces y yo soy poeta. cómo buscó siempre ocasiones para estar con ella. muy preciso. Veloces los minutos. o que quizá yo no soy tan poeta como creo. ministros de Hacienda. La oscuridad es grande y debemos de estar ya muy cerca.

que hay que correr y correré. no tendría este reconcomio que me ha venido de repente. mira que me parece haber hecho esto . Lucio acosando libremente a Lisa con todas sus armas de experto conocedor de las reacciones ajenas. yo aproveché para acelerar. los árboles y las rocas. sin embargo. Y también fue él quien manipuló las luces. Dios. debemos de estar ya en las primeras rampas. como aviso de mal amigo. porque es gorda y sosa y le huele mal el aliento. y hubo tres ciegos que no vieron que Lucio es el que menos tiene que perder. Lucio y yo salimos cuando Wamba y Aurelio todavía estaban arrancando. Leda. si pudiera tomar un café y templarme un poco por dentro. Y ahora llueve. Y no sé qué revelación haya sido esa ni de dónde ha salido. nuestra ansia a su merced. porque nadie la va a llevar a su Martina. Y en la laguna estará esperándonos sonriente. me basta. mientras esas dos esmirriadas bombillas me den la miseria de luz que me dan. La carretera inicia un suave ascenso. Y ahora te digo. la figura de una sierra recortada al fondo. tengo que correr. se me ha tenido que crecer el miedo a la malicia. Leda. Y dentro de dos kilómetros. ese café de amigos que nos escamotearon. Si pudiera tomar un café negro. ha pasado delante de nosotros. . Y desde entonces nadie me ha adelantado. y yo una vez más confiando tan sólo en Lisa. a mí la huida. a los otros las sensaciones. Así todo. Leda. qué forma de empeñarse en andar con el cántaro de cristal por el alambre. Voy a ganar y. pero al poco tiempo él tuvo que pararse en una gasolinera y. ya le veo. viva la palinka y el gran licor del inca. naturalmente. ni siquiera en la gasolinera ni cuando te recogí en el hostal. la laguna. a saber cómo dejó las de su coche.98 a su merced por la maldita palinka. más o menos. El plan posible se volvió real. Que descarguen las nubes y quien quiera. que buen cuidado tuve de no perder de vista la carretera. ni con luces ni sin ellas. un paso angosto. Nadie. siempre escamotean las cosas a los que tienen necesidad. en el cariño de Lisa. Cuánto tiempo lo llevaría preparando. todo eso iríamos viendo si pudiera verse algo.

La claridad tiene ya que comenzar a colarse por algún sitio. Leda. pero no puedo. cuando bajemos de nuevo hasta el pueblo.. las amanecidas siempre terminan sorprendiéndonos. Están dando las siete en algún sitio. Parecen campanadas.. para qué volver. al menos que por ilusiones no quede. son las campanadas de las Recogidas.. y yo huyendo por montañas muy lejos de ella. la llamaré y le contaré todo lo de esta noche y le diré que quiero preparar con ella la huida definitiva. Dios.99 solamente para no perder. escucha. El caso es que sigue lloviznando. quizá fuera bueno. . Hoy es domingo y Lisa estará durmiendo.. y que huiremos durante muchos días y quizá no volvamos. Sigue lloviznando. y llegaremos muy lejos. Debe de hacer mucho frío fuera. De las Recogidas. no. y que si todo eso no es más que una extravagante ilusión. Leda. ¿A dónde hemos llegado? FIN Gijón y Navacerrada.abril 1990 . Pero luego.. Y ese sonido.. no puede ser. aprender a pontificar la verdad del ratio de producción y rentabilidad. aunque no sé. marzo 1989 . mucho más lejos de lo que yo estoy ahora. que yo no puedo...