Luis Díez Tejón

EL VIAJE MÁS OSCURO

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© Luis Díez Tejón © Editorial El Clavell Premià de Mar. Barcelona (España)

ISBN: 84-89841-17-9 Depósito legal: B.41.779-98

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A Susana y Laura

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4 Eterno amante soy de eterna amada Quevedo . .

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Estoy loco. La boca reseca y un sabor estropajoso y amargo. Fue mucho tabaco y mucho alcohol. Fue mucho, Leda, pero nada más que tabaco y alcohol, puedes estar tranquila, y además ahora me encuentro mejor, ya ves qué seguro conduzco a pesar de que no tenemos luces, maldita avería. Me pareció que estabas muy bien, esos pantalones, no sé cómo eres capaz de moverte, tan ajustados, pero sí muy bien. Es una pena que casi no pueda verte, pero me es imposible pararme ahora; tengo que llegar antes de la siete y me quedan muchos kilómetros todavía, ya ves que ni puedo arreglar las luces, a lo mejor luego te lo cuento. No pareces ser muy curiosa. Sigue durmiendo, no sé cómo puedes. Claro, tú no apostaste. Estoy loco, un poeta loco, un empleado loco, Silo el loco, Silo el serio, el circunspecto. Es noche de poetas esta. Quisiera detenerme y tumbarme a un lado de la carretera, sobre los rastrojos, y hacer una oda a la oscuridad, alguien me ayudaría; el poema de lo contramístico, noche oscura del cuerpo, acostado sobre los tallos resecos del trigo, de cara al negro infinito. La carretera es recta y llana, lo sé porque lo sé, porque alguna vez he pasado por aquí hace ya tiempo y lo recuerdo y porque, parece que no, pero las luces de posición alumbran más de lo que podría imaginarse. Leda duerme. Leda se llama Amparo, creo. Amparo tiene un gran cisne dibujado en su camiseta y por eso es Leda. El cisne de la camiseta de Leda es azul y su cuello coincide con el seno derecho y parece como si se ondulase cada vez que ella respira profundamente. El cisne de Leda está ahora quieto y oculto bajo un jersey que yo le di, porque la noche es fría y la madrugada está por aparecer en cualquier momento.

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El reseco amargor de la boca y sin embargo no puedo dejar de encender otro cigarrillo. Se me ocurre una metáfora de mal poeta: encender el cigarrillo, así podría tener mi propia estrella dentro de mi pequeño firmamento, estrella que sólo me obedecería a mí, moviéndose desordenadamente en órbitas imprevistas en el caos de lo humano, estrella libre y dulcemente errática que duraría lo que durase el cigarrillo. Si me inclino puedo ver la Osa Mayor frente a mí. Como una rúbrica, como un sello estampado. Lejana y fría ahora. Y en la noche cálida de la playa, viento suave en las caras, mirarla abrazados sintiendo a Lisa y su cuerpo enternecido que no apartaba los ojos de ella: las estrellas se ven mejor en la montaña; ¿sí?; claro, se está un poco más cerca de ellas y además el aire es más limpio; sin embargo sirven de más ayuda en el mar; eso sería antes. Lisa tiene treinta y cinco años y su cuerpo sigue en la lisura fragante con que la conocí, aquella noche de playa perfumada de jacintos, ella veinte y yo ventiséis, ¿Lisa, quieres? Los besos eran sal viva, la carne ardiendo hasta estallar; olía a jacintos, creo, o a magnolias, ¿Lisa, quieres? Los brazos apretando hasta el ahogo, y los labios, los labios hinchados de encontrarse, ¿Lisa, quieres? Sí. Lisa si no... Calla. Y ella misma se quitó el biquini y me dirigió suavemente, sin hablar, yo torpe y atolondrado, ella un quejido doloroso y apenas fue más. Se quedó tendida, con el cuerpo desnudo aún tembloroso y los ojos húmedos. Quise poner toda la dulzura del mundo cuando le acaricié los senos y el vientre: Lisa yo... No te preocupes, siempre imaginé que debía de ser así. En la playa olía a jacintos, eso es, a jacintos, y ella miraba en silencio la Osa Mayor. Se vistió lentamente, sin hablarme. Cuando salíamos de la playa me cogió del brazo y me dijo que era muy feliz. La arena amiga en el hueco de las rocas, cada noche. La brisa sobre la piel regalando libertad y Lisa hablando suavemente: me gustaría estar desnuda toda la vida; y a mí; por qué no nos quedamos; anda vístete que es tarde; ven. Y el frescor de las estrellas de nuevo asomado al ansia consumada, ya sin quejidos de

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dolor. Y en el aire aroma de jacintos. Luego, las caras juntas averiguando todo lo demás: Lisa, yo soy poeta. Lo dije con timidez, lo recuerdo, pero ella sonrió divertida: qué bien, así seré yo tu musa; en serio, soy poeta; para Lisa, suena romántico ¿no? demasiado parecido a lo de Beethoven; Lisa yo soy poeta y pienso escribir y publicar mucho. Terminó por comprender que hablaba en serio y se quedó pensativa un momento. Luego dijo: me parece estupendo, tú te dedicarás a escribir y yo te ayudaré hasta que seas famoso, no me importa pasar apuros, de verdad. Pero cuando al fin salió mi primer libro y pasó casi inadvertido, ella misma me insinuó que debía buscar un buen empleo, y cuando entré en la Compañía sé que respiró aliviada. El olor de los jacintos largo, largo, tallado en mármol. En los ojos de Lisa nunca se borró su brillo de independencia, ni aun ahora, quince años después, cuando la escrupulosa lealtad ha vencido. Ahora: a veces me gustaría vivir una aventura con otro; ¿para qué?; sería una experiencia; si sólo es una aventura creo que no me importaría; o sea que puedo ; ¿lo harías?; quién sabe. Lisa sonríe cuando me lo dice y sabe que las líneas del tiempo están comenzando a estrecharse muy lentamente. Iré a buscar a los hijos queridos de la naturaleza, incluso por la noche. Leda ¿te gusta Whitman?. Los hijos queridos de la naturaleza creo que han de ser nuestros hermanos queridos, que todos venimos del gran útero, y los poetas locos se dieron cuenta de ello y yo también, que soy poeta y estoy loco. El gran útero es el magno paridor, jamás se cansa, millones de posibilidades nacidas cada jornada y lanzadas a la incertidumbre provistas de vida, y todos satisfechos de ello, y todos aferrados, y el gran útero que nos permite abrir los ojos sólo el tiempo justo para que no alteremos su hermosa cadena. Si no durmieras, Leda, tendrías miedo. Hay oscuridad y viento, la aguja por los ochenta y todo ausente, el trigal ausente, el asfalto ausente, la luna niña y ausente. La Osa Mayor sí la tengo clavada en el parabrisas, lo único; la Osa Mayor y mis luces de posición.

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un ordenanza uniformado le lleva el maletín. de los espectros. A los místicos les obsesionaban: "ay. no lo olvide-. viéndolo todo. mío es el mundo como el aire libre? Lucas Gatico. perdido e insignificante en mi mesa. Por el cielo andará Libra repartiendo a puñados equitativos una pizca de sensatez entre todas las criaturas. cruza el patio de la oficina todas las mañanas y nos mira a todos desde la altura de su inmensa dignidad. cruza el patio de la oficina alguna vez cada varios meses y despide de su frente los mismos rayos que Moisés al bajar del Sinaí. la mía debió de quedarse entre las manos del primer día de otoño. . piratas y mendigos. Kafka y Bécquer fueron insignificantes empleados para sus directores. Y yo. . medida justa. Novalis. cruza el patio de la oficina una vez a la semana y arroja sobre los pobres mortales el deslumbre cegador de su traje de línea italiana y una estela rendidora de Givenchy. porque las hojas ya caen y yo me he vuelto loco de repente. -recuerde a ese empleado que al director general sólo puede dirigirse mediante la instancia reglamentaria. Acepté la apuesta sin dudarlo y cuando acabe todo tendré que pensar por qué la acepté. -al director se le trata de don. estaría bueno-. Lucas Gatico acude a llevarle el maletín.8 Las estrellas eran las grandes aliadas de los peregrinos en su discurrir hacia las fuentes de la gracia. el director provincial Wenceslao Milura va a su lado llevándole el maletín. Wenceslao Milura -¿usted cree que el director provincial está para resolver los problemas de un simple empleado?-. todo igual. desde mi mesa. ¿Fueron los gritos alborozados de los errantes. Renato Treshierbas. la señal que garantiza que haya secretos inalcanzables: estrellas hay que saben mi cuidado. La noche es noche de equinoccio. Tienen algo ¿no? Son como el final de una vía contemplativa. levantad los ojos a aquesta celestial eterna esfera".

La vida metida en el hastío de la regularidad ajena e impuesta. Lisa me apretaba un poco más fuerte cada vez que lo decía y yo dejaba quietas mis manos buscadoras sobre el cuerpo buscado. .9 Se yerguen. mi única riqueza. y luego el anhelo inevitable: cuando nos casemos todo será distinto. y luego nunca más nos atrevimos. constante y humilde. así tengo un punto fijo al que llegar. Incompleto y algo cruel aquello de "a la puta y al torero a la vejez los espero". huir llevándose todas las ventajas de nuestra vida preestablecida. se yerguen. el conocimiento. Como una sombra leve los acercamientos. los analgésicos. Y lo de Lisa. Encuentran su autoafirmación en satisfacer lo que al fin y al cabo cualquier animal ha de satisfacer. Mi riqueza. De amor se hacían las horas desnudas de la noche. Huir porque dije que sí y porque dije que sí para huir. y Tagore y tantos poetas huyeron. luego nos . Al ejecutivo también. Apabullan. huir por dentro. Sin hacer llegar las señas de su esfuerzo. sólo dos puntos que no iluminan más que dos velas a los lados del coche. que nada nos importaban. Ir hacia ningún sitio no es bueno. Se ríen de las agonías del creador que vive en su mundo de transformadores. todo a oscuras. por supuesto. Rimbaud huyó. jamás supieron que el creador lo es para siempre y el transformador sólo hasta la fecha que los demás fijan. aparcando lejos de cualquier farol mientras la ciudad se recogía y sobre el cielo se repentizaban las estrellas de siempre. En otras noches lejanas tanta ansia de oscuridad. No se puede correr yendo así. El ruido del motor. las gafas. y el frente como una pantalla negra. y Alfonsina hacia el mar. Asisten a ponencias sobre "la sensibilidad del valor del contrato con respecto a las variables explicativas del mismo". el coche. dejando en el aire el propósito de volver para tratar de salvar aquellos trozos de vida que se cuarteaban al ablandarse sin remedio la argamasa que los malunía. Huir de noche. eso me han facilitado. subiendo en temblor y en presión. el jabón. era el momento. apenas un gesto sabido y largamente practicado. habitando extramuros de la ciudad propia.

las pupilas abiertas. Leda. Junto a la luz de posición izquierda pasa muy bajo un murciélago. el viento. soledad es la noche. Dios. el valor. soledad de negro y seda. El gran sistema piensa también en sus pobres hijos locos y les dedica alguna parte de todo lo que ha establecido. y el coche en penumbra corre pegado a ellos y casi convierte su tronco blanco en luz. . Si no durmieras.10 acostumbramos a la noche protegida. como fantasmas firmes a los lados de un desfile. todos iguales. cómo ayudan. . podría dictarte. la Osa Mayor. las sabias ocurrencias de los hombres cuerdos. Quisiera hacer un poema. Se suceden en hilera. En este trozo de carretera los árboles tienen pintada de blanco la parte inferior del tronco.

que no le hablen de hacerlo en otro . y el otro es Lucio. Es una casa de piedra. Y ayer no más. que se dedica a observar microbios en un laboratorio.. un siglo. La casa de Aurelio se encuentra al lado del monasterio de las Recogidas. aunque ya no sé. como una cofradía bien instituida.. otro es Wamba. crítico de arte. te mira una pareja de babuinos y puedes elegir entre más de cien botellas de licores de todos los sitios. Y Aurelio es flaco. Naturalmente no le dije nada. De sobra sabía que aquello no eran más que pretextos y que nadie quería hembras allí. Los demás ya sabes que nunca se puede contar con ellos. De vez en cuando. Si quieres decírselo a Lisa. por nosotros. Uno es Aurelio.11 2 Yo tengo algunos amigos. Cuando le toca a él organizar la cena. cuyo campanario domina todo el pueblo. un segundo. Tiene un zaguán donde cuelga una balalaica y un salón donde arde una chimenea. que malvive con sus artículos y sus clases. un esbozo de sonrisa continuamente a punto y un esperar con calma para hablar siempre el último. que las formas las mantenemos bien. . pero sobre todo tres. con nariz de halcón. El resto no es más que un conjunto de colecciones cubiertas por un techo y separadas por paredes. Aurelio nos llamó para recordarnos que era el día de nuestra cena: -Seremos los cuatro de siempre. Emma está en casa de su madre. nos reunimos a cenar en la casa del que corresponda por riguroso orden rotatorio. -¿Y las mujeres? -Como quieras. la de Wamba me parece que anda algo griposa y Martina ya sabes cómo es. pero no creo que venga ninguna. el psiquiatra.

que se inclinaron instintivamente hacia adelante-. Es absurda su mirada de faquir en aquel cuerpo pura masa. Lucio hundiendo un sillón. -¡El gran Silo. porque -el hogar es el corazón externo del hombre y no es bueno que se abandone el corazón en los momentos importantes. -Y a Wamba ¿sabéis cómo lo depusieron? Pues poniéndole un hábito y rapándole la cabeza mientras dormía. -No sabíamos nada de tus extensos conocimientos históricos. . un godo y dos astures. y que todo eso junto pueda tener cabida en una condición perspicaz y aguda como dicen que tiene ante el diván de sus pacientes. el abrigo gris en la percha. Fijaos en ese juego de líneas visuales: del capitán a la marquesa.12 lugar fuera de su casa. Aurelio ¿tú sabías que tu tocayo fue un soltero empedernido? Aurelio estaba en la cocina y no se oyó bien lo que contestó. -¿El qué? -Las miradas. menudo y serio. y la eterna sonrisa junto a la mirada de faquir. . Silo se casó con una real hembra que se llamaba Adosinda. -Ya veis. Circulan. Wamba continuaba mirando el cuadro. Wamba y Lucio ya habían llegado. -Sin embargo. No voy a acostumbrarme nunca a estar entre reyes. los labios casi siempre en risotada y un mirar estrecho y agudo. Fueron considerados ¿no? -Quién iba a sospecharlo. -Son exactas. Modestamente un psiquiatra termina por aprender de todo. contemplando a pie firme un cuadro que siempre le llama la atención. rey de las Asturias! -el palmetazo resonó en mis pobres costillas. un traje hecho a medida y en la mano un vaso de oloroso. Nunca hasta entonces nos había dicho qué era lo que tanto le llamaba la atención. Wamba. No sé por qué Lucio ha de darme siempre la impresión de que el absurdo es capaz de enriquecerse sin dejar de ser absurdo. y los gestos impremeditadamente duros junto a la eterna sonrisa.

Es también un estudioso del arte y un especialista en la pintura del Cinquecento y creo que en cualquier otra pintura. Nosotros nos habíamos cansado pronto. Wamba seguía: -Y fíjate cómo el pintor supo ir creando espacios a partir de las miradas. pero no se lo dije. No se cansa uno de mirarlo. . Wamba siempre me inspiró un gran respeto. los de las plásticas. la marquesa disimulando. Hallazgos baratos. Lucio reía zorramente. Yo dije: -No sé.13 de la marquesa al mayordomo y del mayordomo al capitán. Es como un circuito de pensamientos con distintos registros y en planos mentales diversos. debo de ser un agujero negro en estos asuntos tan sutiles. Miráis cualquier mancha roja y nos decís: fijaos en esa idea de sentimiento sometido por la pasión dinámica de los tonos cálidos que nos permite adivinar una expresión apenas contenida. que en arte es lo que cuenta ¿no? El capitán pidiendo. -No me negarás que existe una intencionalidad en todo ello. Vamos. con lo que queda como si no las tuviera. Cuando todos se exaltan él calla y se guarda sus razones. pero ¿qué significa? No es el propósito. Un pensamiento original vale . Y uno mira y no ve nada y termina convencido de que es tan ignorante que no ve que el color es un perfecto soporte ideológico. de modo que los personajes quedan siempre inmersos en el terreno propio del otro. el mayordomo comprendiendo. nada transcendente. -Y qué. la razón es tan frágil que no puede ser manejada a voces. que si a Einstein no hay quien le entienda es porque se le ocurrió explicar su teoría con números en vez de pintarla. es el medio. Es un dialéctico de puente y retirada. Siempre me parece que vosotros. Lo demás quedaba encomendado al espectador. -Estaría bonito. Wamba señaló el cuadro una vez más: -Ahí hay una expresión. Pero la expresión no tiene por qué ser ella sola la esencia del arte. os morís por encerrar en cualquier raya un mundo entero de concepciones metafísicas.

pero Wamba se rió y entre bromas y veras se sintió compasivo: -Pobres poetas. y sin constitución por una noche. Aurelio en su casa. pero ya sabes que con esos no puedo negarme y además tu madre se pone tan contenta cuando vas. Pero es guapa. el peinado sosillo y el decir siempre comedido de las señoritas de recta educación y colegio de teresianas. con los escotes bien altos. en cualquier reunión. comprensivo: lo entiendo mujer. pero sí. que vaya si lo hace. y una mujer guapa y recatada siempre es castillo apetecible. Pues no sé qué diablos buscaba yo con aquello. es siempre sin querer. precioso y sometido a un continuo control de conducta para no resultar provocativo. sonríe y respira como un hospitalario rey. Total. pero dejando asomar por un involuntario movimiento una parte de su pierna. Ya pone de su parte para no hacerlo los vestidos largos. . pero en Emma siempre me resulta perturbador. Alguna vez he aceptado ir con ellos a la playa sólo para ver su cuerpo. tendida despreocupadamente y quitándose el sujetador casi . líbrela Dios. Emma se ponía un bañador negro de una sola pieza. si al menos viniesen Lisa o Claudia. en cambio. si provoca. Emma es constitución conservadora y de las de procedimiento rígido para su revisión. Emma había ido a casa de su madre: me aburro oyendo vuestras tonterías. con su casi invisible biquini blanco. no lo sé. un rey. Lisa. maldita sea. Te digo que habla. claro. Varias veces me ha pasado estar en su casa. hablar directamente al entendimiento. Es guapa y tiene andares y. una imagen poética.14 infinitamente más. nada especial en ninguna otra mujer. que un rey. esperando el próximo rebote de la pelota. Lucio de espectador divertido. y sólo el tiempo justo para bañarse y secarse un poco al sol. Siempre olvidáis que lo primero que hizo el hombre fue una simple raya. una simple frase bien hecha. Y Aurelio. siempre hablando de lo mismo. creo que llegué a pensar que Emma no podía tener cuerpo. distribuye. contemporiza. y tenerla sentada a mi lado con su postura cuidadosa.

nos preparó cenas de carne. Aurelio se niega a cocinar una cena que no tenga unos "trozos de alma solidificada para goce general de los mortales". qué tentación tentarla. que es como se debe correr. guapa y segura de que los espacios espirituales han de ser estrechos. venado Stroganoff en salsa Biksemad. que recuerde. pero -es lo único que le va bien ¿os dais cuenta? Es como una continuación de la agresividad post-mortem. un tipo de respuesta duradera y abarcadora. qué sorpresa ¿eh? uno tiene amigos en todo el mundo. pero sin salirse jamás de la selecta nómina de los que corren con patas. psiquiatra. alguien la convenció de ello. ¿Comprendéis ahora esta salsa? Lucio tenía los carrillos llenos: . y respirar por pulmones. de largo. temerosa de saltar sus altas convicciones. Y un maestro de la buena mesa como yo se dará cuenta de que es preciso tratar de no falsear ese carácter cuando el venado se brinde en el plato para nuestro deleite. Sabía duro. que es como se debe respirar. Me era fácil pensar que podrían sugerir una manifestación simbólica de aquello que la debilidad de la naturaleza permitió elevar a la cima de los valores: el ascenso irresistible de lo externo. lo sensorial hecho categoría. . Y Emma de negro. es decir. Aurelio siempre.15 siempre. Emma todo eso. receta lapona. y a lo más que accede es a engordarnos mediante las delicadas fibras de unas codornices. Un venado tiene de agresivo el índice exacto que necesita para sobrevivir. mucho. atufando a comino. tan amigas y tan distintas a los ojos de quien pasara. a orégano y a calorías. Wamba levantó los ojos del plato: -¿Y qué agresividad puede tener un venado? -Enséñale a este estudioso. Resultaban algo chocantes las dos juntas. Era venado lo que ayer nos puso. La agresividad no es más que una variable de la personalidad de la especie. Incluso cuando nos toca pagar a nosotros. la salsa entre dulzona y picante. algo a medio camino entre el ser y el no ser. como de enchilada.

como una llave echada. como siempre.16 -Ya veis hasta dónde pueden llegar los técnicos de laboratorio de este país. la televisión hablando al vacío y en el aire un respirar de compenetración. -Somos muy sensibles. Wamba nos lo contó muy ufano cuando volvió. satisfecho-. nada importante. -Oh mujeres. Siguiendo a Guarini. qué triunfo del adivinar sobre el mostrar a piel desnuda. trabajamos con microvidas. vitalista. . Y yo creyendo que sólo sentían veneración por los streptococus aureus. Emma se fue con su madre. de similitud. psiquiatra. de sabios es no poner jamás control a las emociones y que hagan con uno lo que quieran. repentizadora y brillante. sobre las almas arrodilladas en semiéxtasis. Emma es muy guapa. que parecía concebir los sancta sanctorum como un cono arrugado. Un trabajo de encargo sobre lo que podría haber de simbólico en las cúpulas de aquel fraile teatino metido a arquitecto. o peor. Sobre el aparatoso monumento con la urna de plata. es cierto. en Turín. Me era raro imaginar a aquella elegante italiana de ojos negrísimos. omnipresentes en espíritu para desasosiego de los hombres. -Un poco resfriada. me era raro imaginarla invocando frágiles sospechas para apoyar las justificaciones de su actitud. pero no había motivo para poner en grave riesgo la vieja amistad de Aurelio. Y nuestro poeta ¿qué dice? Al poeta aquel mejunje lapón llevaba tiempo rascándole el estómago. Ya había estado en la Santa Síndone. qué cuerpo. sobre los murmullos de fe y sobre los pasos . Emma cosiendo junto a su madre. Yo creo que por ella tendríamos esta cena todos los días. con alguna emoción. Una pausa seca. -Aurelio miraba para todos. Ya sabes qué madre e hija son éstas. armoniosa en todo. Todos sabíamos de los celos de Claudia y de lo difícil que se hacían a veces para los dos las más simples situaciones. así que creyó más oportuno ser cortés y preguntar por las mujeres. -¿Y Claudia? Wamba estaba peleándose con un retorcido hueso.

el psiquiatra se está dando cuenta de que es la oveja perdida. un helado. asomando entre los visillos la oscura fortaleza que se enseñorea de la plaza Castello. quizá una pregunta. un encontronazo.: -Fabricación monástica. el fraile Guarini resumiendo una época. ¿Quién dijo que el Sumo Hacedor no es providente con sus criaturas más útiles? -Atención. A la noche se fueron cogidos de la mano por los soportales de San Carlos. frente a la puerta Madama. al parque Valentino. -Algunas cosas no parecen mal hechas. no señor. es una preciosa vista la de esta campiña. más grande. este es tu Guarini en ladrillo. ¿Sabíais que este heterodoxo nihilistoide llegó a ser príncipe de nuestro colegio por su acendrada piedad y el permanente ejemplo de ejercicio de la fe que su conducta supone para todos los demás alumnos? Me parece estar oyendo al padre Estanislao. y tenía el aire de una distinguida campesina piamontesa que baja sin prisa a la capital. si te fijas hasta puedes ver Superga allá lejos. lo mismo en San Lorenzo. Ella le llevó al palacio Carignano. -Tu Claudia está constipada y mi Martina sintiéndose abnegada esposa y el mundo sigue dando vueltas y este venado no está mal del todo. Al salir. Y luego. un sonreír inadvertido que les sorprendía reflejado en los cristales de los escaparates. qué extraño amparo el de aquella cúpula negruzca y puntiaguda.17 despreocupados de los turistas. Caminaron. . -Lucio apartó el plato con un montón de huesos bien limpios-. allí se encontró con ella. Luego. no sé. la piazza Castello. cubriendo más soledad. Ella venía de Susa. en el viejo hotel Europa. . deshecha en recovecos circulares. un café. más al oeste. No recuerdo cómo nos dijo que fue. ¿De dónde has sacado este licor? Aurelio estaba descorchando otra botella. ella se mostró muy consciente de lo que entregaba y dejó bien sentado que siempre había colocado la fidelidad en el fundamento de todo lo mejor de su vida. al museo Egipcio y a la Mole Antonelliana: mira el Po qué pequeño todavía.

. Y en cuanto al escepticismo.. llevándose el brillo particular en sus ojos de eterna incisión. El astrónomo puede ser escéptico por conocimiento. y yo olvidándome de aquellos otros gestos y palabras camufladas. -Sí. lanzadas en elíptica binaria. terminó viviendo a costa de ellos.18 -Sic transit gloria mundi -respondió Lucio melancólicamente. y. conocéis algunas interioridades de aquello que constituye para el hombre su máximo orgullo y lo encontráis lleno de debilidades. el filósofo puede serlo por reflexión. No. Estaba serio Lucio.. miráis por dentro sus sentimientos y veis qué insignificante es todo.. -Por entonces ya le gustaban todos los tipos raros. unos cuantos. Desde que te conozco me he ido afianzando en la impresión de que los psiquiatras sois la especie que ha inventado el escepticismo. en cualquier excursión de verano. y el viejo que me dijo el otro día en la consulta que si a Dios le hubieran pintado con una pistola habría creído en él.. ¿Hay algo de eso? -Mirada aguda la del crítico. siempre a Lisa en vestidos ligeros. Nosotros sólo pretendemos curar. de la reflexión y de las circunstancias vitales. -¿Es posible? ¿No fue un tal Pirrón y compañía? -Me recordáis un poco a aquellos caníbales que se apoderaban del corazón de sus enemigos para sentirse superguerreros. que salían dirigidas a Lisa. Vosotros tenéis en vuestras manos el cerebro del hombre. Y se echó otro trago.. creo que no. -. y fíjate ya los años. Y termináis ironizando con todo. sin duda lo es por circunstancias particulares. a Lisa en escotado traje de noche en el . regulada. El humo que salía del cigarrillo. Wamba dijo: -Desde que te conozco. está claro que proviene a partes iguales del conocimiento. y para curar hay que conocer el problema. en pantalones cortos.. en la playa. la lengua. ya veis.

aquel licor monástico estaba actuando santamente.. Y yo. -Esencia de estepa para psiquiatras sacabocados. llevo tiempo buscando un verso para eso. -yo dije. -Delenda por siempre. Delenda est psiquiatría. Wamba siguió: -El inconsciente y todo eso que manejáis tan bien como concepto. -¿Qué es eso? -Eso. entiéndeme. en el sentido de que os movéis por capas de la mente que los demás no conocemos. -Debes de tener aburridos a los bacilos. . Estaba serio Lucio. Aurelio fue a la cocina y volvió con una bandeja cuidadosamente dispuesta. . pero dile a Lisa que venga con nosotros. Y otras: si quieres yo puedo recoger a Lisa de la que vengo. te la devolveré salva. la vida estará más cerca de la perfección.. nescientes comensales. me queda de paso. La palinka es un licor de la Panonia. para poetas quiméricos y para serios altruistas científicos. no lo olvide-. ya sé que a ti no te gusta. el Danubio es. él riéndose. olía a aguardiente que mareaba. no sé por qué. Tomad y comed. pensando en aquel Lucas Gatico.19 teatro: tienes una mujer bandera. para críticos aristarcos. Y Lisa negándose siempre. pero yo negándole la gracia con un gesto serio. -Y ahora. Y cuando habláis tenemos que creeros. -Os llevan al diván. A veces: hay un magnífico ballet en tal teatro. no conozco un psiquiatra que no se vea como un superhombre. que cruzaba el patio de la oficina cada día con su ordenanza al lado. Un verso. son panqueques de guindas y amapolas ahogados en palinka. os sacan los doblones y encima os crean complejos. -al director se le trata de don. no sé cómo te las arreglaste. si este miramicrobios que tenemos por anfitrión nos trae de una vez el postre. amén. la Panonia es una región del Danubio.

-dije yo. pero era un punto medio entre algo. ¿Dónde está ese santo licor de los santos monjes? Aurelio se recostó hacia atrás y encendió un puro: -Es posible que esté escrito que de esta asociación cuadrilátera y metafísica que cada poco toma mi techo como pobre cobijo de sus inquietudes. Wamba se rascó la cabeza: -Quiero entender que insinúas que podríamos dar a nuestras cenas un carácter más oficial. últimamente parece que ni a vosotros los poetas os interesa la belleza de la expresión. el purista Aurelio. como si dos fuerzas quisieran llevarte cada una a su sitio y tú sintieras las dos a la vez y no pudieras más que esperar a que una venciese. Más de dos horas de cena estaban comenzando a darme un cosquilleo . al gobierno. Es cierto. -Desde luego. Luego me di cuenta de que eran la amapola y el aguardiente. -¿No os gusta la idea? De menos se han hecho obras más grandes. -Bien hablado. Un punto entre dulce y amargo. entre ácido y suave. La libertad consiste en hacer lo que a uno le dé la gana sin tener en cuenta más que a la mujer. Aurelio. a Hacienda. entre tierno y violento. algo así como convertirnos en una asociación con todas las de la ley. la libertad es lo primero. La libertad no puede perderse. pero no sé por qué. . surja algún día un movimiento organizado que modifique el pensamiento y los hábitos de nuestro mundo. a los semáforos y a los vecinos. nos buscaba la sorpresa aunque tuviera que investigar en las cocinas de todo el mundo. Aurelio nos miraba y esperaba nuestra aprobación. en todos los años de existencia de esta cofradía no recuerdo otra cena de tanto carácter.20 Sabían bien. es difícil. -Vienen las aves del cielo y nos bendicen. -Creo que perderíamos nuestra maravillosa libertad. que en cada cena anual. Lo siento. bien lo digo. al médico. señor Wamba. Aurelio el academicista. soy Lucio el escéptico.

es decepcionante. -En la vida del hombre prima sólo el instinto. Oía cómo Wamba volvía al tema que le había sugerido Aurelio. no lo he sabido. -Esto es sorbo di cardenale. Las tres cuartas partes de mi espíritu arden en deseos de realización. las boleadoras. altas y nobles. -Pues fijémoslo. -No es broma. que combatían el frío de sus montañas con este santo generador. que sabe Dios cuándo tendré otra. Emma no debe de tener cosas. pero en ángulo recto y mis plebeyos lumbares no estaban acostumbrados a ellas. Me levanté y me estiré sin disimulo: -Si no os importa voy a sentarme en el sofá. . -Buena idea. Adelante. Un brillo extrañamente vivo en aquel atardecer que se estaba terminando o que ya se había ido horas atrás. .21 doloroso en la espalda. el samovar tibetano. porque las sillas de Aurelio son de las de antes: cuero acordobanado y madera tallada. Se trata de fijarnos algún objetivo que no sea sólo el de cenar aquí una vez al año. pero sospecho que estamos a punto de hacer brotar un poco de espiritualidad. trago reservado para paladares amigos. un narguile egipcio. Es de agradecer que Pizarro y los suyos hayan tomado buena nota. amigos. Tomémosla con sabia discreción. -Lucio se bebió de una trago media copa de licor frailuno-. Aurelio se había levantado y buscaba en un arcón que hacía de bodega otra botella. la voz extrañamente matizada: -Al menos podríamos intentar hacer en común algo más que comer. receta de los antiguos incas. Las cosas de Aurelio y de Emma en aquel salón. matacuerdos. las cosas de Aurelio. diciéndome que eran distintas. -Y esta ¿de dónde es? -Licor imperial.

eso somos. seguramente Aurelio me habría respondido: ¿te gusta este licor? -Cuatro sólidos burgueses afianzados a favor del viento de la vida. De haberlo dicho. sentado en su sofá. Yo quise situar las decepciones en una dimensión más disgregadora: -Cada uno de nosotros no es más que un punto insignificante en un planeta mediano que gira alrededor de una estrella vulgar situada en un extremo de una galaxia corriente que contiene cien mil millones de estrellas y que a su vez no es más que una de tantas entre el billón de ellas visibles. pero el éxito nos acompaña a nosotros. una cinta sin fin. Wamba. todos nosotros debemos pensar si estas reuniones que dan cuerpo a nuestra relación se basan en algo más que en tus sorpresas. Eso somos. Aurelio. -Por el indio. Algún día. si acaso estudiar algo que ya está descubierto. se te acabarán las sorpresas. el gran satisfecho consigo mismo. supongo que se te habrá ocurrido. No se lo dije. cumplir un horario y recibir un sueldo. Rutina. -Como mucho. . si acaso. -Y ahora estaremos en mejores condiciones para examinar el futuro de esta epicúrea cofradía. monedas corrientes sin más diferencia que el año de su acuñación. Silo. sólo lo pensé. sumirse en el propio interior como único recurso o adscribirse a algún misterio porque el vacío te atormenta. Comer y dejar pasar los días. o. tratar de comprender lo que otros hace siglos ya han comprendido y nos han dejado escrito. La vida como un encefalograma plano. giramos y giramos. y para entonces deberás haber inventado algo que las sustituya. . rutina. Tú. Nuestros biógrafos tendrían que ser Julio Verne para escribir nuestras vidas.22 Nos llenó las copas con respeto y levantó la suya: -Por el indio que lo inventó. los brazos sobre las rodillas y una copa balanceándose en la mano-. el único que quizá se esfuerza por crear. -estaba diciendo Wamba con un lenguaje raro.

¿de qué hazaña le hubiera gustado ser protagonista? Aurelio comía una aceituna. -¿Qué es esto. Y a nuestro anfitrión. viejos mitos realizados.23 Wamba calló de repente. Yo que sé. jamás agradeceremos al fluir continuo del tiempo esa lección que nos permite olvidar la inmediatez de las causas. quién puede saberlo. no está mal. -La libertad va unida a sensaciones visuales nuevas. ¿Sabes lo que realmente me hubiera gustado ser? Un eremita del siglo IV. apuró la copa y se dejó caer sobre el respaldo del sofá. -Son especulaciones sin ninguna trascendencia. Es imposible hacer abstracción de las consecuencias. sólo un juego. Sólo jugando. Wamba hizo un gesto ambiguo que podía decir no lo he pensado o a qué viene esa pregunta. Lucio estaba serio. qué más quisiéramos. -Wamba -dijo suavemente. pero inutiliza cualquier especulación. de aquellos que se retiraban al desierto cuando todavía podían y esperaban la llegada de un . un psicoanálisis? -Un juego. -Si nos viéramos en una proyección real unos a otros no conoceríamos a nuestro compañero de trabajo ni al vecino ni al amigo íntimo ni siquiera a la esposa.¿qué es lo que te gustaría haber hecho en la Historia? Un silencio compartiendo una mirada de sorpresa y sosteniendo una reflexión. . -Hazaña. pero nos sorprendió con una respuesta precisa: -Ser el primero que subió en globo. psiquiatra. ninguna. Mi alma tiene vértigo por las alturas. Ya sé por donde vas. estamos jugando a elegir qué vía nos habría llevado hacia el Olimpo. -¿Por qué? -Siempre pensé en lo que debió de sentir aquel hombre allí arriba viéndolo todo desde un ángulo inédito y sintiéndose sin creerlo que por fin era libre. pero voy a decirte la verdad.

ya ves. Lucio se levantó y entreabrió la ventana. quién sabe. No lo habría . normal parece. De acuerdo. Ser uno de los pastores de Belén. poeta? El brillo de las cosas de Aurelio. os lo voy a decir: me gustaría haber asistido al nacimiento de Afrodita. porque Lisa le gusta a un ciego. la eternidad. ni yo tampoco. El conocimiento supremo. haber encontrado la piedra filosofal. casi seguro. cada vez más cambiante y fugitivo. que no se atreva. Aurelio soltó un silbido. no lo hará no. Eso nadie lo ha logrado. Me miró con ese gesto de respeto que tiene a veces. Una peonza de colores en el aire. aquí gozaba opulenta. pero que sea prudente. un tiovivo el tiempo adormecido. Lástima que haya que prescindir de tantas teorías lógicas. Lucio conoce a Lisa y a mí desde luego no me conoce en eso. Sé serio. el deseo entre la grandeza y la magnitud de lo infinito. Wamba y Lucio me miraron con admiración. a tantos kilómetros. -A mí me gustaría haber asistido a la creación del mundo. por favor poeta. -Vida contemplativa la tuya. todavía ahora. ¿Y a ti. ¿Qué me gustaría haber hecho? No es más que un juego de psiquiatras. No. creo que sin querer. La noche era calurosa. y volvió a sentarse pensativo: -Ser testigo de la creación del mundo. la Creación déjenla para testigos de más mérito. ¿Qué me gustaría haber hecho? Montar a Clavileño y marchar cruzando las regiones del aire hasta Candaya. junto a la pretensión de la miseria crecida. . por Dios. pero me has sorprendido. A Lucio le gusta Lisa. Lo que a mí realmente me hubiera gustado es escribir este solo verso: polvo serán. Ser antes de todo y estar un segundo antes del instante en que nace todo. ya se presagiaba la lluvia. incluso. el big-bang. Palabra vana y desmedida. poeta. Sé serio.24 cuervo que los alimentase. poeta. no creo que valga. más polvo enamorado. que siempre se ve menesterosa para vestir a la idea. La humilde palabra. la evolución. poeta. A lo mejor contemplando microbios también se alcanza el cielo.

Haber sido el que ayudó a lady Godiva a montar en su caballo. no quisiera haber hecho nada. o haber estado en el paraíso terrenal y poder tomar la decisión de morder la manzana. -No te escapes con filosofías de tres al cuarto. nosotros también y todos ahogamos las penas en el no-ser. Nos hemos pasado la inmortalidad por la arruga del sobaco. o ser el inteligente mortal que inventó este licor de emperadores. Celebremos nuestra abundante reserva de sentido común. sólo sensaciones: la sensación de elevación material sobre todo lo demás. Wamba preguntó con su nueva voz. Aurelio. pobre siglo este. Estoy seguro de que en todo el panorama de la Historia hay algo en que te habría encantado meter la mano. que tienes un trato con sus beodas divinidades. La matanza de San Bartolomé. -¿Y qué es lo que dirías tú? Lucio es un cínico que maneja muy bien en su favor la franqueza ajena. que bastante ha de pelear uno para ser buen hijo de las suyas. la sensación de la soledad. o haber protagonizado Una noche en la ópera. echad otra copa. venga. Mira lo que nos contestó: -Nada. -No habría estado mal. insegura y extraña: -¿Y podemos saber a qué viene este interrogatorio? -Bah. No. y también por los que habrían querido pintar la Capilla Sixtina o enunciar la teoría de la relatividad o inventar la imprenta o descubrir América. ¿Quién ha dicho que le gustaría haber escrito el Quijote? Pues brindemos por él. Para mí. Somos simples mendigos de sensaciones. Lucio apuró la copa y nos miró uno a uno-. por ejemplo. la de haber presenciado el principio de todo. Lucio rió. mis anhelos de realización son más prosaicos. por ejemplo. Lucio bebió. Fuera de mis frustraciones las obras que ya tienen padre. la de participar en los mitos.25 dicho nunca. . Ninguno de nosotros añora la fama eterna. Hemos llegado a . incluso creo que halagado.

sensación. -Estamos hambrientos de sensaciones. ya que nos está vedada la inmortalidad. y aun peor. Aurelio se echó hacia adelante: -Oye. Todo natural. sin preocuparnos de sacar provecho de que las sensaciones sean la base de todo conocimiento. como las malas inclinaciones del hombre. y desde los tiempos del padre Estanislao no te había visto tan espiritual. sensismo. Como aristas de melaza las líneas del salón. sensaciones naturales. turbulenta la palinka. todo deshecho en vaivenes ondulantes. y el licor monástico. Todo natural. Aurelio hizo un gesto algo torpe con la mano: -Debo persuadirme de que no estás insinuando lo que pienso. psiquiatra: te conozco desde los años del colegio. las otras no cuentan ahora. sentir. fíjate bien. sensibilidad.ausencia de sensaciones igual a rutina. Yo simplemente os propongo ir a buscarlas. Lucio nos hizo entonces dos propuestas y ninguna. he ahí la vida. Dínoslo ya. Pues busquemos sensaciones y venzamos la rutina. Dejé el hachís en Tetuán cuando los tiempos del imperio. ¿qué? -Una apuesta. . a asco. a tedio. . La amapola rectilínea.. Sentir. y desde entonces he perdido el amor por el riesgo artificioso. -Entonces. -No.. ninguna nos pareció disparatada. y nosotros como escenario de su ajuste. Sé que tienes algo en la cabeza. sentimiento. nos criamos juntos. Por ejemplo: ir ahora mismo en coche hasta la Laguna Santa con las luces apagadas. porque entonces he de decirte que ni me lo propongas. y el licor incaico. Lucio lo estaba repitiendo: -.26 convertirnos en unos sujetos conscientes deseosos de ser modificados por la presencia de un objeto. estudiamos juntos y tú sabes lo que hicimos juntos.

27 A las nueve se entra en la oficina y se atiende al público hasta las cinco. sería para que no se marease de tanto dar vueltas. Simplemente se había resignado. en los caminos sin fin de mis ojos a baja altura. Le habían puesto unas anteojeras de paño negro por si el diario acontecer de nuestras vidas podía distraerla. largos y serios por trigales y rastrojos. y en su mirada baja hacia la tierra estaba su única respuesta. La mula giraba y giraba. del enorme poder de la rutina. veía la acacia de mi era. pero jamás la vi levantar la vista del suelo. y Lucio mirándonos con no sé qué cara al ver que habíamos aceptado el desafío. porque si no fuera por las clases particulares. porque para eso mandan. fijándome en sus ojos para ver si con ellos tomaba alguna referencia a su paso. ¿Cómo sabía la mula cuándo terminaba una vuelta? Me lo pregunté muchas veces desde la sombra de mi acacia. De niño. Aceptamos todos. qué afán de eternidad tienen los caminos. . La mula debió de haberse convencido. Apenas una duda pasajera en Aurelio: no creo que esté el alcacel para zampoñas. la acequia. con lo aburrido que era. siempre al mismo paso cansino. sola y resignada en medio del sembradío. y en los rastrojos quedaba hollado un círculo perfecto cuyo centro era la noria. en una mesa de un patio por donde pasa cada mañana Lucas Gatico. mucho antes de que yo la conociera. A las ocho se pone uno sobre la camisa que le gusta una bata blanca y se dispone a quemar los ojos para ver lo que otros no quieren ver. a ver cómo se iba a vivir solamente de escribir crítica de arte en los periódicos. la propia rueda que arrastraba los arcaduces. y que no falten. no lo sé. A las seis de la tarde hay que repetir las mismas cosas cada día a ocho o nueve chicos desinteresados y hostiles. o a lo mejor. Las líneas errantes del salón ya confluían sobre un punto. tratando de evitar calor y dolor a la tierra. . Y miraba luego la noria y la mula que la movía cada mañana y tarde para que nuestro aljibe estuviera siempre lleno y no nos faltara el agua. una piedra.

El tiempo comenzará cuando den las doce y lógicamente acabará cuando sea de día. ya sabéis. Valdrá para calibrar el afán de sensaciones de cada uno y hasta dónde está dispuesto a arriesgar por ellas. A las siete. Pediremos testimonio a cualquier . Sonaron las once campanadas en el monasterio de las Recogidas. yo. como llamada de vocación. cuando todo lo que es capaz de determinar ha ido creciendo en perjuicio de tanta generalización liberadora. en la pradera al lado del bosque. cuando las sientes en la hora bruja. sin determinante. el hombre. Un cierto regusto seguramente en volver a ella ahora. Haremos un pacto de caballeros. Aurelio. oye. ¿de acuerdo? -De acuerdo. la sombra recortada de barrancas y torrenteras con intención de amenaza. como ser contaminador. La conocíamos bien los cuatro porque había sido uno de nuestros puntos de acampada cuando aquel furor juvenil por la pureza de lo creado y por el desprecio del hombre. qué bronce. Y Aurelio: -Allá cada cual. pobre caminante. . él. Aurelio lo había dicho: esta casa de pueblo es ella y las campanas de ese monasterio. despierto en la cama con pensamientos inquietantes y la conciencia encogida. en abstracto.28 La Laguna Santa está lejos. tú. así que saldremos de allí. a casi trescientos kilómetros. -Wamba con la mano en alto en actitud de jurar. en una llanura elevada rodeada de montañas. ordenándolo todo: -Cada uno podrá ir por la carretera que quiera y sólo se permitirá llevar encendidas las luces de posición. por ejemplo. Lucio siguió: -Tenemos los coches en la explanada de las Recogidas. hombres cada vez más exigentes. Y Lucio. Y en las carreteras serpenteantes que te llevan a las montañas. Somos hombres de sensaciones. junto a la cruz. ya sabes. entusiasmado. atemorizan. Lentas y profundas. A las siete hay que estar en la laguna.

-Dejémonos de fijar normas. Un viento de impaciencia cuando el reloj de las Recogidas hizo saber con su voz retumbante que eran las once y media. Así de llano y de serio hablaba Lucio. Las palabras concreciones de ideas. enternecer.libres en el aire. Cada uno que haga lo que quiera. En esta cofradía las buenas ideas no se celebran con burbujitas rococós y adamiseladas. la aspiró un momento y la apuró muy lentamente. todo muy cortés. Los instantes -partículas de absoluto en el extremo final de la indivisibilidad del tiempo.inseguras y desprendidas del ronzal natural que las doma en nombre de la lógica. Y que han de permitirlo todo. seducir. hasta derretir su natural virtud. -Y si no quieren. requebrar. de los pisaverdes. Wamba pidió champán. Las sensaciones no pueden estar acotadas por reglas. podremos cortejar. desde luego. Todo.¿Qué apostamos? Lucio se sirvió otra copa. arrullar. sin que el .29 pastor. aquí está Aurelio para impedirlo. . -Habíamos hablado de una apuesta. -Deja el champán para los brindis de los espíritus débiles. ¿no? Habrá que fijar condiciones. -la voz cada vez más extraña de Wamba. -Todo lo que ellas dejen. ya no sé si del licor monástico o del de los reyes incas. deben serlo. él sabrá. son individuales. Luego dijo: -Las mujeres. -Y se acercó al arcón para sacar otra de sus botellas. Alguien quería concretar lo más posible: -Quede bien claro que los que pierdan la apuesta dejan a sus consortes a la entera disposición de los vencedores. sin relación alguna con las intenciones. Concretando en exceso lo que no debería ser demasiado delimitado bajo riesgo de perder esencia. los petimetres y los afrancesados. lo que a uno le sirve a otro no. Y Wamba aplaudió y Aurelio se tomó otro trago y a mí me pareció muy bien y todos celebramos la idea. -Tiene razón.

pon Qué guapa vienes. Muera el agua oxigenada y que viva la palinka. que para entonces ya nadie sabía a qué sabía. Trasegamos todos aquel nuevo hallazgo de Aurelio. un poeta inspiradísimo. Eso dije yo. qué guapa vas. Salid a flote. .. anhelos no confesados. removed todo lo que está cómodamente establecido y convertíos en el tormento del hombre sin valor.30 desgraciado vencido pueda hacer otra cosa que arrancarse los pelos y comérselos a puñados. pon.. Luego yo me levanté con las manos bien apoyadas sobre la mesa y dije: -Oh. -Eres un poeeeta. Gracias a ti podrán salir por fin a la superficie sin el menor asomo de rubor y sin la falsa capa de la hipocresía y la vergüenza. Coro: qué guapa vienes. firmamos nuestro pacto con este inmundo bebedizo que este viejo espiabichos no sé de dónde diablos trajo. ¿a que . viva el gran licor del inca. mejor que este sueltarripios. que todos os conozcamos. -Así sea. Y alguien con mejor idea me cortó y proclamó que lo que había que hacer era cantar y que se le acababa de ocurrir una canción: Muera el caldo de garbanzos. todas las frustraciones y deseos escondidos. la saya verde y la colorá. valor que todo lo puedes. pon. tapados hasta ahora por la amistad. -Y a ver esta otra: La virtud de las mujeres es una cosa tan fina que si la tocas un poco se convierte en fosfatina. Pon. Y para que conste a los efectos oportunos.

Uno dijo: -La luna está en uno de esos cuartos que nunca sé cuál es.31 sí? -Tomemos en sana armonía la última copa antes de salir a defender el honor de nuestras virginales damas. hasta la pequeña explanada que hay delante de la puerta del monasterio de las Recogidas. La doce campanadas entonces mismo. . qué coño. cantando. -Hace bien. -La naturaleza no quiere tomar partido. ¿Vosotros creéis que lo merecen? -Pchsss Fueron tres o cuatro. Y el campanario del monasterio ante el nimbo algodonoso del menguante. -Así lo voy a hacer con todos. mucha sombra tras sus muros. . pero si queréis ponerme los cuernos vais a tener que ganároslo en buena ley. De las Recogidas salía un silencio profundo y sombra. cogidos de los hombros. tratando de acertar con los tornillos de los cristales de los faros. Es una jodía mentirosa la luna. Al negrillo viejo y gordo no se le movía ni una hoja. allí estará la botella para decirlo. Ya había desmontado uno y quitado la lámpara y arrancado los cables. Luego nos fuimos. Como mazazos en el cielo. -Todo sea por ellas. ya lo sabéis. Yo me fío. aumentándose en la noche. como órdenes. -Y eso que bien poco se lo merecen. Fue la figura de la despedida. ¿Dónde está el psiquiatra? Lucio estaba arrodillado junto a los coches.

. Aceleré. ancha. una vía espléndida de luz y atracción. yo miro la cinta derecha de la carretera y a veces las estrellas y veo a Mizar doble sin esfuerzo. las manos seguras y ágiles sobre el volante y en la cara una sonora risa. la huida es hermosa y fácil. tú duerme. la carretera magnífica. Se ha cansado el murciélago. Emma primero. qué débiles. Y los ojos. así que yo salí corriendo también.32 3 Son las tres y veinte de la madrugada. Ojalá la distancia fuese infinita y la noche larga para estar siempre huyendo. que se acostumbran rápidamente a la situación de oscuridad. no se ve nada. Corriendo. Leda. Vestido de invencible con mi euforia. Manso el silencio que se cae de algún pensamiento en eterna vigilia más allá de todo lo oscuro. ella que era estrecha y oscura. una luz interior de amapola y palinka. no importan los árboles ni las curvas. huir. eso vi. Cuando salimos quise llamar a Lisa. Leda. qué falsas deben de ser. esta oscuridad me lo facilita. pero deben de destacarse ya a lo lejos. Comencé a cantar a voz en grito llevando el ritmo con el pie sobre el pedal del embrague. no sé cómo no me atreví antes. Como de día. no se ven. y nosotros ahora atentos. y . donde la laguna. claro. Hace ya tiempo que prefirió volver a la oscuridad sincera de los campos antes que seguir mis luces. el ojo es sabio y se adapta. Verás cuando llegue la primera penumbra cómo se recortan. muchos poetas huyeron y yo soy el único poeta de los cuatro y el que más derecho tiene a que la huida le salga bien. Veremos qué hago con Martina. llana e iluminada. con qué aplomo. fue como una punzada. ¿Tú crees. es como conducir de día. Correr. te digo. La huida libera a los pobres atrapados entre el querer y el necesitar. pero vi a Lucio arrancar tan de prisa que tuve miedo. que sin luz puede vivirse? Sé que hay montañas más allá.

sin más temor que mi propia torpeza. cobardía o lo que sea. de fuerza total. mejor aún. creo que sabré variar esas líneas amarillentas e incuestionadas que rigen a Emma. Podré estar a solas con Emma. si vieras cómo aceleré. y mi brazo rozando el suyo. hasta casi transparentar como una niké griega. . Es comodidad. Tenía la cara sofocada y enseñaba los brazos. para no tener ninguno con carácter inmutable. de un libro que teníamos que traducir a escondidas: era la medianoche. Una sensación de plena lucidez. se le pegaba a las piernas el ligero vestido de algodón. Hizo como que no se dio cuenta de ninguna de mis insinuaciones: deja. no sé por qué ni cómo. un gesto instintivo alargando el vestido. Cuando pueda acercarme a ella libremente. pero solos en un sotillo de encinas al lado de la carretera. deliberadamente prolongando el contacto. azares de los viajes largos. por favor Silo. vengan de donde vengan. La tarde chorreante de calor y nosotros solos por un momento. las circunstancias ya no son ni adversas de controladas que están.33 luego Claudia. un sentir tan nuevo y hondo. Las líneas de Emma quizá no resulten tan difíciles de quebrar. . Emma sacaba algo de las bolsas. Fue en un viaje. no te pongas colorada mujer. ¿a qué no se atreverá entonces el amor impuro? Emma es guapa y puede que no sea tan negada a la fantasía o puede que la fantasía no la haya visitado nunca. no es pecado ser bonita. y yo inquieto y revolviéndome con los ojos brillantes: estás muy guapa Emma. Seguí cantando y corriendo. sin preocuparse más del vestido y sin hacer caso de mis miradas. yo te abro esta lata. la noche era fácil. de completo dominio. No fue nada. pero luego la sorprendí observándose en su pequeño espejo de bolsillo. y ahora me acuerdo de aquel verso de Ovidio. Ella al fin sonrió y todo fue ya más natural. pero tenemos tendencia los hombres a hacer que nuestras líneas de conducta converjan obligatoriamente en un solo punto. la luz es puro lujo. y valiente y sabio el que puede establecer varios puntos de llegada para multiplicar los convencimientos o. no hace mucho.

34 para qué se necesita lo superfluo. pero últimamente noto que se me fatiga mucho la vista en la oscuridad. Ahora el puente. es estupendo. además. y aunque lo hubiera quizá no lo habría visto. encended bien vuestras luces y señalad al equivocado y no dejéis el paso y expulsadle de vuestras compactas filas. No había ningún indicador. todos haciéndose señas y avisándome con el claxon. tendría que poner gafas. uníos para ir juntos al mismo sitio. te acompaño. yo sin muchas ganas. mucho tráfico en el fin de semana. Volaba el coche en aquellos primeros kilómetros. y atentos a las normas y a las luces y al dominio de todo impulso. a alisos ya cumplidos. . Seguid. Entramos cuando ya había empezado la película y me arrastró hasta las primeras filas: perdona. y yo cantando a veces sacando el brazo por la ventanilla para saludarlos. no puedo perdérmelo. cómo croaban en la noche. pero sé muy bien aquel camino y. la poderosa clarividencia que me acababa de ser dada y que yo palpaba en todo mi cuerpo no era mala brújula. a juncales. Tres días antes me llamó para ir al cine: es no sé quién puro. que el río que corre por debajo apenas le ocupa dos ojos. que yo me desvío a buscar el premio que Sénsilis el Sabio promete a los conversos. Soportando el tiempo y el vacío. bueno. Allí tomé la primera bifurcación. No sé cómo Aurelio pudo haber aceptado. las ranas de la charca verdosa cerca de mi era. cómo las atemorizaba el bastardo y todo quedaba en silencio . La carretera todavía era una nacional. Cretinos de todo el mundo. El relente de la noche llevándome sin saberlo aromas de niño prendidos en nostalgias de aventuras descomunales. porque el hogar que le espera es la huida y sus compañeros de viaje las mutantes sensaciones. que él cantará y os saludará con la mano al pasar y habrá llegado ya en el mismo momento de salir. Sus viejas piedras cubiertas de musgo y su figura larga y melancólica sobre el amplio barranco que separa las dos vegas. Pero no las puso todavía. Olía a húmedos carrizos. entregaos a la única sensación que conocéis. Cretinos Sociedad Anónima.

el quinto día. tanto puede el pobre menguante. la vi. a los que el otoño está dando gravidez.35 hasta que la culebra se saciaba y volvía satisfecha a enroscarse en su nido. Era enorme. infinitamente multiplicadas sobre el pegujal. un atardecer sofocante y plomizo en el que la tierra parecía respirar jadeante. luego levantó la cabeza lentamente y me miró. pero pasaron dos tardes más sin que diera señales de vida. Un segundo eterno. El puente que une las dos vegas. yo creo que tan gruesa como mi brazo. Si hubiera aún sol en el crepúsculo. ella dispuesta a luchar para sobrevivir y yo mirándola sin ser capaz de moverme. Los ojos sin pupila brillaban extrañamente fijos en los míos. . ya casi marfilíneo. y allí pude ver con toda claridad su decisión. atravesando el estanque. Balanceó levemente la cabeza a ambos lados sin dejar de mirarme. Se quedó quieta un momento. silencioso. seguro de que el hambre terminaría por obligarla a reanudar su caza. Sacaba la lengua continuamente. grisácea y metálica. Hasta que me sentí hombre. inmóvil. Ella y yo solos en el carrizal. Una vez yo quise defenderlas. La carretera los bordea. Al otro lado del río comienzan los viñedos. tropezando y cayendo entre la maleza. envueltos en magnífica serenidad bajo la luz dorada de la tarde. sin apenas mover los juncos. pero la maldita no apareció. La esperé junto al estanque. a la hora que yo sabía que el monstruo salía a cazar. que acompañan de . fue eterno. pero es de noche y no vi más que motas oscuras. Tomé el hacha de mi padre y salí al anochecer. Al fin. Yo entonces tiré el hacha y salí corriendo sin mirar nada. con el hacha al hombro hasta casi quebrármelo. Durante varios años no fui capaz de volver al estanque. De pronto. Apareció de pronto ante mí. sin detenerme hasta que me tiré pálido y tembloroso sobre mi cama. un viento interior helado como nunca lo había sentido. o quizá como sedienta. luego tuerce bruscamente y se aleja internándose en un valle de colinas peladas y solitarias entre débiles choperas. la tarde se volvió fría. podría verlos reposar sobre la tierra ocre. Volví a la tarde siguiente. como marcándome bien la distancia.

luchando por algo que habíamos dicho en una lejana noche. la Tierra quedaría englobada en él. armado estaba de la exigente esperanza y apenas del sufrido hierro. aquella fosforescencia que todo me lo iluminaba comenzó a apagarse. Instantáneamente levanté el pie del acelerador y puse mis cinco sentidos en la ruta. Pero lo mío era esperanza. He buscado más de un verso para ello y sólo encontré este: más de esperanza que de hierro armada. creo que no habría dudado en reparar los cables. la noche negra de repente y yo solo. Y sobre todo. Dicen que alguna vez se lo oyeron: antes de ser director dormía . de espaldas a su mujer. la huida que se emprende sólo puede ser ya buena esperanza. eso no lo hubiera hecho. Mudo es el lenguaje de lo obvio por más que nos esforcemos en darle esa palabra distorsionada que los humanos manejamos sin más provecho que la ficción. pensando en su úlcera y en dónde invitará mañana a cenar a don Héctor Garra. Perfecto. pero sí me detuve y apoyé la cabeza entre las manos.36 vez en cuando el cauce de un arroyo seco. yo solo y a oscuras en una carretera estrecha y solitaria. si hubiera entendido algo de electricidad. he leído que si Antares fuera nuestro sol. Fíjate dónde golpean los acentos y cómo la línea fonética va ascendiendo desde una caricia a un chirrido. -al director se le trata de don. maldito usurero. Sólo las ilusiones son ingrávidas. De pronto. porque no necesitan más que un leve señuelo para levantarse alborotadas. me di cuenta. no. Allí fue el final de todo. Es de Cervantes. . frágiles y delicadas en su nadería. no lo olvide-. Desvelado estará Lucas Gatico. hacía tanto tiempo. Había dos luciérnagas en el matorral y brillaban más que Antares. que amenaza con cancelar su pedido si en el contrato no se estipula que no se admitirá ni una sola décima por encima de la tasa preferencial. una bandada de cuervos que ya no pude distinguir del aire. Un mirar tardo. un movimiento eterno. y tan lejanas que estallan antes de poder tocarlas. cómo es verdad que la esperanza es vitualla generosa y pesada que nunca encuentra soporte en nuestros hombros.

con su enervante regularidad. como martilleo. . La señal sonaba indiferente. Todo comenzó a nublarse y a girar velozmente en torno a mí. por favor. pero aquel maldito pitido siguió sonando en el vacío hasta que se cortó por sí mismo. El empleado debió de fijarse en mi aspecto cuando volví al coche: -¿Se encuentra mal? -No. como de piedra. Tuve que abrir la puerta para vomitar. Los brazos pesados. sobre todo. dime lo que quieras.37 siempre con mi mujer. Cuando pasó. Don Lucas Gatico tiene su mundo tan cercano y tan completo que no necesita huir. qué constancia. Sólo quería poder tomar algo caliente y. cualquier cosa. De pronto sentí frío. no quise hacerme preguntas. una náusea violenta. ahora duermo siempre con algún cliente. llamar a Lisa. pero logré andar firme hasta un destartalado despacho donde había un teléfono en la pared. un temblor helado que me recorría todo el cuerpo. no calles. no sé si de las sienes o de los pensamientos. corriendo con la prisa del que acaba de nacer. Nunca creí que pudiera necesitar tanto oír la voz de alguien. Colgué y marqué de nuevo. Salió un empleado soñoliento que apenas me miró: -Llénelo. estoy un poco mareado nada más. quedar en silencio mientras ella hablaba. Lisa. Arranqué el coche y caminé despacio. sólo deseaba escucharla. la compra. En realidad no quería decirle nada. la vecina. el agua fresca de la acequia recién salida de la noria. un espasmo. Una sequedad asquerosa en la boca. Aún pasaron bastantes kilómetros antes de encontrar aquella gasolinera. y luego el murmullo del chorro en el aljibe. ¿Ustedes no tienen aquí máquina de . Y en la cabeza un dolor hondo. oír su despreocupado hola. No sabía qué iba a decirle a Lisa. pero no pares de hablar. Tampoco necesitan huir los animales del zoo. yo sólo quiero oírte. Un esfuerzo infinito hasta el simple parpadeo. ¿Puedo hablar por teléfono? Al ponerme de pie las sienes parecieron estallarme. qué ganas de beber.

por ejemplo. última y posible. todo promesa. Aproveché que se dio la vuelta para arrancar. lo está. y esa expresión algo ceñuda. tan curiosa. hazte un altar y súbete a él y estira la mano para bendecir a todo el que llegue.38 café? -No. las olas hechas de posibilidades y esperanzas infecundas. y el teléfono no la despertaría nunca. el cuerpo bronceado entre las sábanas. -¿Tiene usted avería en las luces? -No. Veo a Lisa dormida en su postura favorita. por mucho que . no traiga más intención que la de apuñalarte. incluso en invierno. pero si quiere. Cuando me acuesto tarde he de mirarla un buen rato. Lisa está dormida. el cuerpo en total abandono. Si sabes de los hombres sabrás mucho de imposibilidades y de ideas a medio explicar. quién sabe. y a veces la acaricio sólo para sentir el breve temblor inconsciente. Y si algún día tienes la certeza de todo. una esperanza dichosa. Siento su respirar hondo y acompasado que siempre. ligeramente ladeado. ¿por qué lo pregunta? -Me pareció que venía con ellas apagadas. no sé por qué. la mejilla apoyada en la mano. . pobre humano. o que aquel que baja los ojos y espera pacientemente para acercarse a ti. Navegan las suposiciones a la deriva como corchos en un mar inabarcable y vacío. sabrás de desorientaciones y vagabundeos que se rizan en espiral hasta que un gesto valiente echa mano a la espada. Lisa siempre duerme desnuda. que no se rompa el escalón del altar cuando tú subas. rotundo y tierno. Supongo que estará abierto. Pero no podrás hacerlo. Le cae el pelo por la cara y tiene la otra mano sobre el vientre. -Muchas gracias. me transmite la impresión de una esperanza ideal. porque habrá certezas que nunca tendrás. cada uno si quiere puede verlo dentro de sí mismo. temblando de indeterminación. a cosa de siete kilómetros hay un hostal para camioneros.

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estuviera sonando, que el buen sueño ha de ser inatacable como cualquier firme seguridad, de las pocas que quedan. Lisa no siente la necesidad de huir; la vulgaridad no es una carga para ella. Soy yo, que soy maximalista y estoy loco, que he llegado tarde a casi todo, que he seguido siempre indicadores cambiados, soy yo el que ha creído que la huida únicamente puede ser de un solo bloque, sin convencerse de que quizá existan también fugas moleculares insertas en cada minuto y en cada objeto material que hemos hecho nuestro. Todos estamos rodeados de pequeños condensadores de ilusión; están ahí y nos dicen: ven, refúgiate en mí aunque no sea mucho lo que pueda darte, la Idea nos ha condenado a ser solidarios y sin embargo pasas de largo, sin siquiera mirarme, en busca de brazos más brillantes; me llamo mañana, libro, conversación, firmamento, beso, tantas cosas. Y en cada kilómetro una desazón creciente, a pesar de todo. Por muy profundamente que durmiera, Lisa tendría que haber oído el teléfono. Lo que pasa es que no está, la una y media de la madrugada y Lisa no está en casa, eso es lo que ocurre, que salió con alguien aprovechándose de que yo llegaría tarde, con quién estará Lisa. La luz del hostal a lo lejos. Al ver que no volvía habrá llamado a casa de Aurelio y como tampoco encontró a nadie salió a buscarnos. La luz del hostal más cerca. Se habrá sentido sola y se fue a dormir a casa de alguna amiga, quizá Emma, no, Emma tampoco está. La luz del hostal ya alcanza a iluminarme la carretera. Un suspiro de alivio cuando aparqué. Era un sitio solitario, no sé cómo alguien podría parar allí. Un letrero luminoso haciendo guiños: hostal, una estrella, abierto noche y día, cafetería, restaurante, y yo sólo con la mente puesta en Lisa, mi cabeza dolorida, mis ojos cansados y mi cuerpo; hablar con Lisa, tomar algo caliente, pedir una cama y dormir. Lo demás quizá lo sepas. Entré en la cafetería, pedí un café cargado y me fui directamente al teléfono sin fijarme para nada en aquella muchacha de pantalones ceñidos que se apoyaba en un extremo del

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mostrador. Sentí el clic al descolgar y cerré los ojos. La voz de Lisa preguntaba al otro lado: -¿Quién es? Despreocupado y natural el tono, como el del que pasa por allí cuando suena el teléfono, eso me pareció. No era la voz del que acaba de despertar. La voz del que acaba de despertar tiene una dulce condición inestable que casi da categoría a la inconsciencia. La voz del que acaba de despertar raramente duele. -Lisa... creí que estabas dormida. -Claro que estaba dormida. Me has despertado, ¿qué ocurre? -Nada. -Una pausa estúpida. Qué tendrán de difícil las comprobaciones para que lleguen a hacer hermosas las dudas-. Creí que no estabas. Te llamé antes y no contestaste. -Me pareció oír el teléfono entre sueños. ¿Para qué me llamas? ¿Seguro que no ocurre nada? -No, de verdad. Sólo quería decirte que no te preocupes si llego tarde. Lucio se empeñó en que saliéramos y ya sabes cómo es. -Bueno, no me despiertes cuando te acuestes. Y diviértete. -Me gustaría más que tú estuvieras aquí. Casi seguro que podría haber visto ese gesto irónico tan propio, que le da un brillo especial a los ojos: -No creo que me eches demasiado de menos. ¿Dónde estáis? -En una cafetería, no sé cómo se llama. Es todo bastante aburrido. -¿Te aburres con tu brigada? ¿Qué le pasa a vuestros biorritmos? -Lisa, estoy solo. -Qué raro te pones a veces. Si te aburres ¿por qué no vienes? -No puedo. -Ya. Ya veo lo mal que lo estás pasando. Anda, déjame dormir. -Lisa...

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-¿Qué? -Que descanses. -Sí, un beso. Estaba el café ya casi frío y le pedí al camarero que lo calentase de nuevo. Si algo necesitaba era un café bien caliente. Por qué aquella destemplanza si esta es noche primeriza de otoño y la tierra todavía no ha podido perder aliento. Las mesas del local vacías, todo muerto, apenas una máquina parpadeando en un rincón. Y fuera, la oscuridad y el silencio de la noche, la carretera solitaria y, si acaso, un inútil temblor del anuncio de neón. Los tres solos, unidos momentáneamente en un mismo mundo: el camarero aburrido y malencarado, la chica de los pantalones ceñidos que apoya la cabeza sobre el mostrador y un hombre sucio y ojeroso, de mediana edad, que apura un café negro, dicen que empleado, dice que poeta, dirán que está loco, dirá que qué diablos sabe el que no es capaz de atreverse a huir, la mano en el bolsillo, decidiendo que después de la llamada telefónica ya todo ha tomado definitivamente cuerpo, que detrás ya nada queda suelto y que ahora hay que recuperarle a la noche el tiempo perdido. El hombre mira a la chica sin verla, hay que darse prisa, son casi las dos y no se puede perder más tiempo, la laguna está lejos y no quiere correr, por dónde andarán los otros. El hombre sigue mirando a la chica, no la ve, pero el camarero no lo entiende: -Está ahí desde hace un buen rato. Ha tenido un accidente. Creo que espera que alguien la lleve al pueblo. -¿Por qué no se queda aquí? -No sé. La chica se acerca y mira al hombre y el hombre ve unos ojos muy cansados que quieren aparentar desparpajo: -¿Me lleva? Toda la obligada lozanía, apenas asomada. Un vigor juvenil desmayado, lacio

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pero todo demasiado a la vista: -¿Me lleva? El hombre asiente y ella le dice que se llama Amparo y que sólo quiere llegar hasta el pueblo. más cerca del mandato que de la súplica. algo serio y profundo me parece que me he puesto en ocasiones. Si hubieras leído El pacto de Thánatos podría explicártelo. apenas me han dado oportunidad de poder hablar de mi libro. yo soy poeta y el poeta sólo sabe narrar cursos de sentimientos internos con la palabra de la infinitud. allí buscará ayuda para remolcar su coche. Lisa me vio dedicándole cada día todas mis fuerzas sin apenas salir ni comer y diciendo cada noche que no valía la pena y repitiendo cada mañana que estaba escribiendo la obra perfecta: subido en tu nostalgia. tengo ganas de explicárselo a alguien. revuelta la melena y sobre el pecho una arrugada camiseta con un cisne pintado. entrevista sobre el papel blanco la teoría definitivamente salvadora y escurrida una y otra vez hacia el vacío. Parece tratar de contener su desvalimiento. Lo escribí poco después de casarnos. Noches de aldea o de desaliento me han dado a entender que nos han puesto delante la gran zanahoria del misterio de la existencia y nos han obligado por ley a seguirla sin que jamás nos desanimemos del todo por mucho . Y los dos suben al coche y ella se duerme antes de arrancar. Como el niño que tiene ante sí un rayo de sol y no puede atraparlo. El hombre paga su café y la consumición de ella y luego dice: -Vamos. Mi primera obra. es absurdo. alcanzo el infinito de una lágrima. la pregunta quiere brotar firme. Y ahora debo decir que estoy convencido de que es nuestro sino. rayo nervioso que destruye el para siempre.42 el gesto. Todo fue así. Incluso ese decir concreto y como compartimentado no es mi estilo. . El temblor de estar alcanzando la aspiración última en la agonía del primer intento.

lo acaricié hasta poseerlo. El . un ten paciencia. Lisa estaba callada. Lisa dice que de brillantina. y esa fue la difusión de mi gran meditación cósmica. la raya del pelo dividiendo equitativamente las guedejas siempre brillantes.43 que nos la alejen. En mi ciudad sólo se publica un diario. la calidad necesita ser reconocida. sintiendo el gozo supremo de la perpetuación. Los medios informativos apenas se hicieron eco del libro. que se vendieron unos cuantos ejemplares. Y luego se publicó. sin darme nunca la respuesta que yo esperaba. el poeta quiere que lo lean. sin hablarnos. Lisa. comencé a darme cuenta de que nadie había echado de menos aquella iluminada respuesta mía. Un curioso sujeto aquel primo Jacob. Y Lisa callando. mientras recorría con cierto disimulo los escaparates de las librerías. y cuando tuve en mis manos aquel pequeño objeto en tres dimensiones con mi nombre al frente. En los días siguientes. solamente mirándolo como se mira a un recién nacido. y a su director siempre le interesó más su personal omnipresencia en todas sus páginas que dar opción a cualquier poeta local. casi todos a poetas y amigos. Lisa me dio un beso y luego nos sentamos a la mesa camilla con el libro en medio. y un hablar dulcemente condescendiente que terminaba siempre con un gesto que no permitía ninguna réplica. crítico y poeta. y sólo cuando me veía silencioso a mí también trataba de animarme con alguna palabra forzada. Eso hice en El pacto de Thánatos: miro sobre ti y veo tras tu sombra un camino de gargantas clamantes a las que he de unirme. . o para todo hay que tener amigos. Sé que envió un ejemplar a un primo suyo. yo digo que de mugre. Que por otra parte casi nunca nadie tenía interés en hacer. sin ello ni siquiera existe. Una perilla lacia de chivo. En fin. o el éxito no tiene nada que ver con la calidad. Firmando su presencia con un cuerpo huesudo y esmirriado sobre el que se alzaba una enorme cabeza melenuda y unos ojos saltones que parecían no tener más fin que no dejar en paz a nadie. es todo lo que es. por quien sentía una inconfesada admiración.

Allí fuimos. que. o sea. que algún día seguramente habrá de colapsarse de tanto gravitar sobre sí misma. y el primo Jacob nos pidió que le llevásemos: no estorbaré. al menos un momento. A mí París nunca me ha gustado. . para quien la única poesía aceptable es aquella que es capaz de destruirse a sí misma para elevar al lector al único estado lógico y natural. es de esa clase de espíritus que no saben entender de amores concretos. Y por eso. Aceleró el paso sin prestar atención a nada. si Wilde hubiera sido pirata. una misericordiosa mirada. todo lo escrito hasta ahora merece. excepto quizá lo del gran Wilde. Lo único que me disgustó un poco fue que Lisa no me lo hubiera dicho antes. morid en el olor de la rocalla. Ella quiso explicármelo: no puedes enjuiciarle ligeramente. Tardé mucho tiempo en saber que el primo Jacob tenía los sentimientos cambiados. y cuando lo supe no me extrañó lo más mínimo. él andaría ahora por ahí tratando de abordar petroleros. Lisa no supo negarse. sólo quería visitar el cementerio del Pere Lechaise. ni siquiera a Lisa y a mí. Lisa y yo íbamos de vacaciones a Holanda. a lo sumo. Me parece una ciudad inexplicablemente pretenciosa. sin acertar a . Yo dije lo que pensaba: a mí me parece más bien un absurdo esnob que trata de imitar a Wilde en todo. qué de cosas se le escapan a un poeta. nos miran. escupen las efímeras y el salmo ventosea junto al cráter". en realidad. El primo Jacob fue durmiendo todo el viaje. pero al llegar a París se empeñó en que nos detuviéramos. que le seguíamos a zancadas. la nada: "clamad.44 primo Jacob era un poeta aquejado de la más profunda incomprensión. para ellos el amor es uno y total. pero no había motivo para no acceder a la petición del primo Jacob. en Amsterdam tengo amigos y os dejaré a vuestro aire. el rostro del primo Jacob iba contrayéndose en un gesto de ansia. sólo quiero que me llevéis. repletas de tumbas agrietadas y polvorientas. A medida que atravesábamos aquella ciudad de muerte y ruina y subíamos por sus calles sombrías. Algo de extraño tenía que haber en aquella relación espiritual que yo nunca supe desentrañar.

el primo Jacob se marchó de París sin avisarnos. oscuro y sucio. Lisa nunca me dijo nada. Algo así como un oscuro desencanto.45 explicarnos muy bien todo aquello. cosa que. en este prisma de piedra horrible. escrita en un tono sorprendentemente inusual para él. te han encerrado bien. el dios Wilde me perdone. en la que nos decía que se encontraba enfermo y que los médicos no sabían muy bien lo que tenía. . Wilde. pero desde entonces pude advertir un cierto cambio en su relación personal con su primo. escucha esto: "templan los rendajes los ojos sedicentes obviados por las cimas de la nada". que en cuanto me veía con buena cara aprovechaba para leerme alguno de sus engendros con aquella expresión de estar descubriéndome mundos insospechados de belleza: fíjate. luego las manos comenzaron a temblarle y sus ojos saltones se volvieron extrañamente brillantes. adornado con una escultura egipcia y con un nombre grabado en el centro: Oscar Wilde. y durante algún tiempo no tuvimos noticias de él. Entonces le oímos susurrar. Ya no le defendía tan vehementemente cuando yo le atacaba. Ni siquiera el día que recibimos aquella carta. Pues el primo Jacob fue uno de los primeros que leyeron El pacto de Thánatos y sé que escribió a Lisa una larga carta dándole su opinión. hasta que un día supimos que se había instalado en Venecia y que se ganaba la vida como encargado de quitar y poner las cadenas a la llegada de los vaporettos en un embarcadero del Gran Canal. casi como una oración: Wilde. jódete. cínico. Al fin enfiló una larga avenida de sepulcros monumentales y se detuvo ante un gran cajón de piedra. Dio la vuelta muy despacio alrededor de la tumba y volvió a detenerse delante de aquel nombre grabado en la piedra. aquí estás. Tampoco tenía sus poemas en las manos tanto tiempo como antes. por más que te lo haya hecho Epstein. hacía siempre que podía. ahora ¿qué?. algo así como escasez de defensas en la sangre. Esa misma tarde. y que no se conocía ningún tratamiento eficaz y que seguro que no era más que debilidad y que me . En el rostro del primo Jacob brillaban las gotas de sudor como el resplandor de una iluminación. Se quedó un momento inmóvil.

pero a lo mejor me adelanté a mí mismo. en un hospital. deshecho y truncado en su esperanza por otra peste. después de leerlo dos veces. Posiblemente. pero que aquello era demasiado para su español. amigos. Lo que me ocurre es que nunca puedo quitarme la sospecha de que todo lo bueno que dice Lucio de mí. . Y el libro en las librerías. de aquella enfermedad que le fue dejando sin defensas. tanto que fue el que me hizo las críticas extensas y -algo inesperado.más entusiastas. y me criticó algunos aspectos. Había acabado solo. Desde aquella escena del Pere Lechaise. Aurelio sí lo leyó. Y quise más: formular un pensamiento global en el que la respuesta a cada problema tuviera una ineludible relación con las demás y que todas ellas quedasen cobijadas bajo el amparo de un gran código universal. desde entonces le juzgué de una manera más cautelosa.. la figura del primo Jacob había adquirido para mí una nueva dimensión. lo dice para ganarse la simpatía de Lisa. referidos todos a la ambiciosa intencionalidad de la obra. que no se atrevía a decir la palabra sida. algo más seria sí. Eso quise hacer en El pacto de Thánatos. Un día de otoño nos llegó la noticia de la muerte del primo Jacob. Claudia me dijo que lo había intentado. ni siquiera entonces Lisa pareció especialmente afectada. no es más que una inducción a pensar desde nosotros mismos. aunque ella no me hizo ningún comentario. Martina de seguro que si hizo algún comentario fue relacionado con el color de la portada. y así se lo reconocí a Lisa. la poesía. Emma creo que no llegó a terminar de leerlo. yo. pero sin asomo de lo que habría sido antes. según un delicado parte médico. prima. opiniones tímidas de los amigos: no lo entiendo muy bien. Y Lucio se lo tomó muy en serio.46 acuerdo mucho de ti. la verdad. pero nunca me comentó nada y yo tampoco quise preguntarle. Y al final había superado largamente a su modelo. alguna crítica comprometida. Por decirlo de algún modo. Eso quise. Wamba me llamó un día. cuando posiblemente hubiera tomado el primer avión. con su morir literariamente aristocrático frente a la laguna veneciana. La poesía. Como Aschenbach.. .

ahí estás. Y sobre todo. achicarán hasta su punto esta hinchazón de mis turbaciones. Y por eso no atendió al teléfono. no la tuya. . Hace más de dos horas que has subido al coche. pero no. tú eres una invención diferente. Lo sé y estoy muy sereno. Tan ausentes de todo. La luz de la mañana o una risa o una palabra o una compañía.47 4 Las cuatro ya. "Déjame dormir" significa que acababa de acostarse. Yo veo bien la diferencia. me habría dicho: "déjame seguir durmiendo". lo que se le escapó sin darse cuenta. eso dijo. no era el tono soñoliento y pastoso de quien despierta de golpe. y los pequeños se hacen enormes. vuelve a situarlos en su insignificante magnitud. era el timbre claro del que tiene lúcida la mente y el ánimo a punto de algún placer. como si no te importase llegar a ningún destino o como si tu cansancio fuera tan inmenso que te pesara la vida bajo ese cisne azul. Leda. hasta que una palabra ajena. y así los pensamientos y los problemas se trastocan. Creo que ni siquiera te has enterado de que no llevo luces. encogida e inmóvil. y no te has despertado ni un solo momento. y así todo no veo como disparatado ni importuno lo que pienso. Esta huida es una huida solitaria. porque seguramente hacía poco que había llegado a casa. Lisa tenía la voz fresca. tan solas en su inalcanzabilidad. por imposible que me haya parecido siempre. sino "déjame dormir". como ocurre en la mente de todo solitario. o a veces la simple presencia de alguien. Me dijo: "déjame dormir". Y las estrellas colaboran. no. tan lejanas. indiferente a todo. no esta oscuridad que deforma los ámbitos como si todos fuésemos aquellos cautivos encadenados que veían sombras en la caverna. No "déjame seguir durmiendo". Si la hubiese despertado de un sueño bien prendido. .

sí señor. Leda. todas las insignificancias de cada nuevo día que jamás miramos. no me es posible fijarme en nada. al director se le trata. ¿Debe ser así una huida? Cuando Lucio propuso esta aventura. Compréndelo. . . Unos centímetros y engañosos. pero no tiene trazas. eso diría. Con estos centímetros de luz. Comenzó a tocar el claxon y a hacer señales con las luces. Después de las montañas. que a duras penas sirven para que pueda mantenerme en la calzada. podría quizá alcanzar los cuarenta. como a cincuenta kilómetros. Y a lo peor avisa a la policía. pero sé que está antes de llegar al pueblo. el sempiterno gallo de todas partes. la tibieza. te dejo. Las estrellas son igual que el designio que nos mueve. hasta que al final optó por apartarse de la carretera y detenerse para dejarnos pasar. y don Lucas Gatico se quedará en su jaula donde lo único que rima es crédito con débito. un ladrido. un día huiré durante mucho tiempo.. habrán de ser ellas las que me digan que Lisa estaba dormida y nada más. Y esta maldita carretera que no me deja pasar de veinte. no recuerdo bien dónde. Antes hay una bifurcación. y nada podremos nunca importarles. pero sin demasiada pendiente. huiré. por un camino estrecho y tortuoso. ¿Las cuatro? Tengo que correr.48 que sólo han nacido para vivir ensimismadas en sí mismas. Si la carretera saliera de una vez de esta quebrada.. No viste hace rato el camión que venía enfrente. un conducir tranquilo. se llega a la laguna. pleonasmo útil. Por lo demás. Leda. vi en ella la ocasión de ensayar un preludio de la Gran Huida. y Lucas Gatico. Cuando lleguemos al pueblo. y nunca harán nada porque les importemos. disculpe. y fuera de ellos una oscuridad inabarcable y un paisaje hosco que te mira con la misericordia del todopoderoso. la frialdad. Habrá de ser la pequeña candileja de siempre. porque yo. el tractor que renquea en el silencio del campo. ahora lo estoy anticipando. no es posible este vivir parcial acotado por los demás. Unos suicidas.

Era la aldea próspera y pacífica. hundida en el bosque de negrillos -¿no ha visto nadie lo incongruente de aquellos árboles allí?-. la historia del monje enfebrecido de celo y piedad. Comían y bebían y se amaban sin mayores complicaciones. tan inseguros los verían. a la hora en que la primavera sólo era una mansedumbre rosada sobre la aldea. en la laguna. Lo que cada uno creyese sobre lo inexplicable le importaba tan sólo a sí mismo. sino para la palabra expresada. Y arriba. Yo lo sé. Si es noche de invierno y el viento sopla del norte. sin la que no tiene sentido. El monje enfebrecido de celo y piedad llegó hasta ellos un mal viernes de Cuaresma.49 Un conducir tranquilo ahora que la noche ha doblado su pendiente primera y discurre por ese apacible camino de las horas intermedias. mientras la hora de las sombras encoge el ánimo de la vida. comienza a brillar hasta ponerse casi incandescente. dicen. puede que oigas en cualquier cabaña y hasta en los mismísimos salones del castillo. soy poeta. maldita y temida. entregada al tiempo ya la maleza para que acaben con ella. que subió a evangelizar a los habitantes de la aldea. pero Lucio debió de arrancar también los cables del aparato. hay una bola de piedra que. y dirimían sus pleitos a su modo. os iuuusti meditabiiitur saapientiaaam. eso se oye contar algunas veces en voz baja. incipiente la luz en las montañas. No se sabe a qué dios adoraba. y les era desconocida. Si funcionase la radio pondría una cinta de gregoriano. esa música que no existe por sí ni para sí. de cuando en cuando. la idea de imponer a los demás sus propios pensamientos. Y dicen las crónicas que de ello tratan. Y sus habitantes trabajaban y se entendían y sabían casi todo unos de otros y se ayudaban. Leda. por san Marcelo y santa Elena. que aquel monje comenzó a enseñarles . le va a la noche y al que vela. quizá a ninguno. por inconcebible. . En la bóveda de piedra entumecida del monasterio románico. pero era próspera y pacífica. antes de que vuelva a empinarse de nuevo hacia su final. es donde el buscador doliente puede sumergirse en la resonancia de la única música que ha renunciado expresamente a incitar o crispar el espíritu. es un manazas Lucio.

y así el Dios justiciero no les enviaría su lluvia de fuego ni les condenaría a aquel castigo terrible y eterno. Y supo luego que en la aldea próspera y pacífica se había apedreado públicamente a una muchacha adúltera que no había acertado a arrepentirse. víspera de san Marcelo. Tenía los ojos cansados. también eterno. el mismo brillo que debieron de tener sus ojos en aquella lejana Cuaresma. la palabra cansada. el día del juicio está ya muy cerca. por las mañanas y las tardes. que el Dios misericordioso les daría si obedecían sus palabras. . porque la salvación del alma era más importante que todas las cosechas de la tierra y porque. El monje hizo levantar una iglesia y. después de que el más recalcitrante de todos hubiera sido bautizado.50 que traía un mensaje nuevo y que tenían que hacer penitencia y arrepentirse de sus muchos pecados. Los habitantes de la aldea quedaron tan impresionados que lloraron sus muchos pecados y se bautizaron. Había en casi todas las miradas un nuevo brillo. el monje enfebrecido de celo y piedad apareció de nuevo por la aldea. hermanos. cansado el gesto. Pasaron muchos años. como de fijación absoluta. y un día de otoño. Miró a su gente y su gente le veneró como a un santo y le pidió bendiciones y milagros. Y les habló de un lugar donde sufrirían un castigo terrible y eterno si no lo hacían. como de obsesión. el brillo de quien tiene en poder la única verdad y se cree obligado a imponerla a los demás. levantando un dedo amenazador contra aquellos que pasaban de largo. Y habló durante días y meses con voz terrible en la plaza y en las calles. hermanos. y de un premio. camino de sus campos. nombró a un ayudante para que se hiciera cargo de la nueva comunidad y él se marchó a predicar a otras aldeas. Y el monje paseó en silencio por las calles y vio en qué se había convertido la aldea en virtud de su palabra. y que a las madres solteras se las expulsaba de la . tenéis el alma corrompida por vuestra idolatría y el Dios justiciero caerá sobre vosotros como lluvia de fuego y ay de aquel a quien sorprenda sin haber hecho penitencia.

pero . apartado y silencioso. quizá algún pastor rezagado pudo verlo. sospechosas de mantener las antiguas creencias. sino que es infinito y perfecto.51 comunidad y se las dejaba abandonadas en cualquier camino con el fruto de su pecado. Luego. levantó la cabeza hacia el monje y le miró con odio. y otras dos se vieron obligadas a recorrer las calles y estar expuestas durante dos días en la plaza con un cartel amarillo colgado del cuello por haber dudado de la virginidad de María. y al alba. en otra hora de luz incipiente. el tonto viejo. y que eso era lo que había ocurrido. oyó de forma sobrenatural una especie de chapoteo. Trabajó con tal ardor que bastante antes de que amaneciese ya la había terminado. en su celda. No tiene puntas ni aristas como tu cruz. Eso gritó el monje. ni pensamiento. mientras todo los demás trataban de acercarse a él y recibir la bendición de sus manos. después de aquello. y que nadie podía ya tener conciencia propia. como el ruido que hace un cuerpo al caer al agua. y que dos personas habían sido quemadas vivas. y luego nadie ya le vio. el monje de palabra cansada subió a una roca elevada y gritó al viento asustadizo de las cumbres: "¡Dios de maldad! ¿Dónde estás? Me has utilizado para el mal. te has valido de mí para causar destrucción. y que se le quemaban las cosechas a quien fuese visto trabajando en domingo. Un viejo estrábico y jorobado. Un teólogo dijo que. Un vagabundo afirmó que se había encontrado con él en un camino y que andaba a cuatro patas como las bestias. el monje se arrancó el hábito y lo colgó sobre un espantapájaros del trigal. no podía haber más castigo que la volatilización instantánea. Un sabio preguntó que cómo sabían lo que había dicho el monje. Y te desafío: ahí está mi signo de hombre. mientras oraba en estado de éxtasis. es la razón y permanecerá en este mundo mientras haya un hombre y se impondrá a tus caprichos y a tus leyes absurdas". Una monja confesó que una noche. Entonces se sentó y esperó. Esa noche. desnudo y renqueante. Dios cobarde. ni creer lo que quisiere. Yo te niego mi alma. . subió hasta la laguna y comenzó a tallar una gran bola de piedra.

una vez hecho esto. Pero esa misma noche. Entonces levantaron a su lado una enorme cruz. Y si vas la noche de san Marcelo es posible que la veas ponerse incandescente. temerosos. dejando intacta la piedra. todos en la aldea guardaron el recuerdo estremecido del monje que había venido a librarles de las tinieblas del error y que luego se había atrevido a desafiar a Dios. Dicen que es el alma del monje que se está quemando en el fuego eterno. durante una terrible tormenta que descargó sobre la montaña. pero no lo creas. . ni aun tirando de ella con una reata de mulas. Sin embargo. como símbolo del poder infinito del Dios Todopoderoso y. oculta entre la maleza del bosque de negrillos que alguien plantó para hacerla desaparecer de la vista de los hombres. Si algún día subes a la laguna. trataron por todos los medios de destruir la gran bola de piedra y que lo intentaron todo. allí puedes verla. Cuentan que los habitantes de la aldea.52 nadie le hizo caso. . se alejaron tranquilos y confiados. plantando su propio signo en lo más alto de la montaña. un rayo destruyó la cruz. ni siquiera pudieron moverla un solo dedo. La bola parecía estar sujeta a la misma entraña de la tierra por alguna mano misteriosa. pero resultó inútil.

¿Nunca te has aprovechado de que el perro feroz dormía para hacerle una burla delante de sus narices? Pues la noche también tiene que dormir. ¿Hay algo más razonable para un poeta que la huida? "Estoy a seis mil pies sobre el mar y más alto sobre los hombres". Mira si estoy justificado. El muchacho aquel a quien obligaron a elegir. Es mejor apartarse y esperar a que pase. por su santo. el Tolos. eso escribió un espíritu anhelante que se había refugiado en lo alto de una montaña. . Pero yo ahora también la tengo. las sombras se han vuelto presencias familiares. no hay que poner en peligro al que tiene la razón. No. nada es tan fiero. de las motas de polvo de la . Leda. aunque creo que todos estamos justificados para el vagabundeo por el solo hecho de existir. en la época en que él aún no tenía una posición fuerte para defenderse. no es bueno poner en peligro al que tiene la razón. cómo agita sus luces. y sólo se libró de perecer del todo (también se puede perecer a jirones) gracias a un impulso fiel que nos sostiene a todos a despecho del mundo entero. Una mamola a la noche. al director don Lucas Gatico le dio por invitarnos a unos aperitivos a la salida de la oficina. El muchacho aquel era yo.53 5 Y en el sinclinal de la noche. fue puesto en peligro y estaba lleno de razón. hipotéticos por demás. viva el cansancio de lo oscuro. un tipo de actividad intelectual que sólo contemplan los aspectos más prácticos del porvenir. Mira. que se encargaba de las servilletas y los palillos de don Lucas. por supuesto. la lengua negra de las amenazas no es más que un gesto risible. Estábamos todos y. Pero mira si estoy justificado: el año pasado. cómo se asombra. y el hombre es el único que tiene verjas ante su camino. Leda. El Tolos se encarga siempre de todo lo de don Lucas. ese coche que se acerca. El universo está hecho de seres errantes.

no admite réplica. pero he de confesar que hasta hoy no ha tenido ninguna consecuencia. señora. como si añadiera: he dicho. . displicente. de que no le falten a don Lucas aceitunas ni vino en la copa. autoelevada. de recordarle continuamente a don Lucas que es el señor director. tuvo a bien dirigirse a mí. ni siquiera de su marido. de abrirle la puerta a don Lucas. Alguien me dijo luego que ya podía prepararme. Miré hacia ella un poco sorprendido y respondí: hasta ahora uno solo. . charlatana y categórica. La señora esposa del señor director. cuando habla. impecable y gozosa en su papel de señora de. Oí la risita del Tolos. de darle a don Lucas información no pedida. zanjando la conversación: pues ha de saber que yo siempre he despreciado a los escritores. según creo. Y ella. porque me fui al momento. limpiándose delicadamente las comisuras de los labios con su pañuelo sin hacer caso de la servilleta de papel que el Tolos le ofrecía. no puedo evitarlo.54 chaqueta de don Lucas. pero mi ira hizo el resto: pues ha de saber que yo desprecio a los que desprecian a los escritores. Y estaba también la mujer de don Lucas. pequeña. No sé qué impacto causé. Pues la señora esposa del señor director. la verdad. fue el único. que tomaba en silencio mi copa de espaldas a ella: así que usted escribe libros. y por eso termina siempre sus frases con un gesto conclusivo.

junto a la fuente. Pero Lisa insistió. y yo a ti. y después ella todavía se queda un rato tendida sobre el suelo. doce. algo nervioso e intranquilo: Lisa vístete ya. dejando que la brisa y el aroma del bosque acaricien su cuerpo desnudo: te quiero mucho Silo. es bonito ¿no? el frescor de las hojas y este murmullo. Lisa me besa y se quita la ropa con naturalidad. Yo. Ella un largo suspiro de resignación y un estirarse voluptuoso. La noche de soledades fundidas. una pradera en la sierra de Guadarrama. tan sólo la Osa Mayor sobre nosotros. luego se viste lentamente y nos quedamos sentados en silencio sobre la hierba. un campo abierto en el sur de Francia o el bosque de abetos y abedules que se esparce sobre la ladera soleada. y yo terminé por tener miedo a mi futuro y me guarecí. . con los ojos cerrados. ya libres de sombras. el poeta verdadero se desentiende de la fama y de los éxitos literarios. El amor de Lisa tuvo. de aquella noche de playa perfumada que olía a jacintos o a magnolias. o quién sabe si sería ya el poeta más famoso del continente y del siglo. aún hoy. Aquel cielo sobre la arena amiga en el hueco de las rocas. nada más. quizá yo no hubiera entrado en la Compañía y habríamos seguido pasando apuros. es verdad que este mes me pagaron otro trienio. quisiera vivir en una isla solitaria contigo. sin mirar a ningún lado y yo gozo con su gozo y el mío. su único premio es íntimo e invisible: es su sufrimiento solitario en busca de su creación. entre serena y temblorosa. Luego los pinares en Ibiza. mirando cualquier rayo de sol que se deshace en un juego cambiante de colores y . o acaso me hubiera dedicado hasta el límite al oficio de escribir y ahora sería un funcionario llenacuartillas al servicio de una docena de patronos. no sé. que puede venir alguien.55 6 Si Lisa me hubiera respondido aquel día: no tienes razón. Hace ya de esto doce o trece años. Si Lisa me hubiera respondido eso. apoyada por sus padres. el mismo ansia.

cuando todo se hacía posible y el futuro no era más que una mano compañera apoyada en el hombro. no como ahora. tenemos tiempo. ahora que tengo trabajo ya podemos tener un hijo. incluso ya en las primeras noches. pero Lisa se había levantado y corría alegremente ladera abajo. Pero ahora ya figuraba en una nómina. Ella me miró con ojos brillantes y apoyó su cabeza en mi hombro. nada más que poeta. pero yo entonces era poeta todo entero.56 sombras. . Habíamos hablado de ello alguna vez. hasta que por fin lo hizo: creo que es mejor esperar un poco más. Lisa aún tardó un rato en contestarme. ¿no estamos muy bien así? Lo recuerdo con certeza porque el día anterior yo había cumplido treinta años y justamente quería decirle que aquella ya empezaba a no ser una edad para demasiadas esperas. Conocía muy bien aquella expresión característica de Lisa cuando se encontraba confusa. porque solamente era poeta. calmada el ansia temblorosa. Yo le acaricié el pelo sin decir nada. Yo quería decirle algo: Lisa. Lo hablábamos y ahora me doy cuenta de que casi siempre era yo quien sacaba el tema y de que Lisa solía hacer un gesto como diciéndome: todavía es pronto para pensar en eso. y jamás fue visto un poeta con seguridad alguna en el futuro. . Y yo lo comprendía.

la carretera se aferra a ella sin soltarla un instante. porque fuera de ella no hay ninguna posibilidad. cómo huir hasta de la misma posibilidad de evasión. tanta es la oscuridad-. Sólo alguna señal . -en cada chupada que doy al cigarrillo puedo adivinarte un poco. hay que hacer un esfuerzo para no tirarse en sus brazos. cómo soportar tu miedo sobre el mío y cómo huir de las palabras desganadas y de las frases circunstanciales. y todo se oponga. la oscuridad no es más que el silencio de la luz. Mira cómo parece echarse sobre nosotros la montaña que está al otro lado del barranco. No sé después. cuando todo comience a resurgir y el buen ánimo ya esté fatigado por la larga vela. No termina esta quebrada. casi puede tocarse con las manos. ya no hay brillo ni ganas de iluminar al viajero. ¿lo ves?. cómo. La carretera se encuentra totalmente desprovista de señalización. Si no. sino sólo mi huida de poeta loco. . el menguante es un pobre caminar de retirada. Ni una línea. Vamos pegados a la ladera rocosa. pero no.57 7 Me estoy fijando bien en ti. y la luz resulte hiriente porque el frío del alba le congele su ternura de bien nacida. Cuando la luz enmudece se hace la oscuridad. Si al menos hubiéramos escogido una noche de luna llena. Leda. dime. ni un pretil que la proteja del abismo que se abre a su derecha. sólo un mirar encogido hacia la próxima nada. como la noche y la luz. y así no habrá pequeñas evasiones disgregadoras. Mejor que todo esté callado. soportando todos los caprichos que quiera imponerle. cómo trastoca la oscuridad. Mejor también que la radio no funcione. Y bien que te agradezco que estés dormida. Pero la noche está ahora en su punto más bajo y el ánimo del caminante puede todavía con ella. sin pararse siquiera a quitarse el polvo compañero del camino. y me doy cuenta de que no te has movido desde que subiste al coche y te acurrucaste ahí como deben de acurrucarse las almas de los viajeros cansados cuando sólo les importa hallar un acomodo.

así en el trabajo de fin de curso de algún estudiante que habría visto en nosotros un ejemplo a punto para conseguir el aprobado que tanto le preocupa. que yo ahora mismo no te deseo y que te he subido sin ningún propósito y que me alegro de que vayas durmiendo. Cae a plomo el talud sobre el río. Leda. Al poeta que huye le parecen insignificantes y ridículas las sirenas y no necesita atarse a ningún mástil. Y Lisa perpleja. porque estaríamos muertos. Sigue durmiendo mientras yo pienso qué sería de nuestros nombres si mañana encontrasen el coche destrozado en el fondo del barranco y nuestros cuerpos juntos dentro. mira que incluso comienzan a aparecer pequeños jirones de niebla.58 de peligro de desprendimientos. No despiertes. qué duro. por poca que sea. Y en los más próximos. cuántas contriciones de corazón. el cuarentón y la jovencita. Victoriosa la odiada impotencia. ya te dije. Una historia vulgar. no me digas cuántos gritos desgarrados. Leda. Qué duro imaginar la imposibilidad de dar explicaciones. una cana al aire que resultó trágica. cuántos ¡cuidado! gritados en el último instante. cuántos recuerdos desesperados. No puede estar rijoso el que tiene fines más altos y está viviendo un momento de aspiraciones en el que el sexo no aparece más que como un placer subsidiario. eso en los más ecuánimes titulares. asentarse sobre una mentira. Hay que ir con cuidado. y yo que apenas veo y que no puedo pasar de diez. . . Es esta una zona insolidaria con cualquier intención que no sea el ejercicio de la paciencia y la habilidad. un murmullo cada vez más distorsionado alegrando un sinfín de oídos. Un caso paradigmático de la tendencia que suele sufrir el hombre al cumplir los cuarenta años a despojarse del yo individual para pasar a depender de un auxiliador mágico cuya intensidad de relación se halla en proporción inversa a la capacidad de expresar espontáneamente las propias potencialidades emocionales y sensitivas. ya ves que apenas nos movemos. Las cosas siempre son más complicadas. allá abajo. y ver el dolor y la fruición. Leda. cuando el coche ya se inclinaba hacia el abismo. pero quién entendería todo eso. Porque bien sabe Dios.

el aire. Y puedo dar un giro seguro para salvar otra curva. que nunca duerme. creo que no debe de faltar mucho para que acabe de una vez esta maldita garganta. pero veo que las montañas ya no se estrechan como antes y la carretera se va serenando. preguntándome si no estoy pretendiendo igualarme al aire. sola la tierra como el alma en vísperas del juicio final. todo solo y oscuro. incluso hay ahora una larga recta. A cincuenta otra vez. El hondo exhalar de la noche y de la tierra adormecida.59 Como aliento. No lo recuerdo muy bien. Además. Busco a Juan Ramón y me dice: "La soledad era eterna y el silencio inacabable". El aire de las rocas los desbarata apenas nacidos. . Y yo con mis luces miserables. . Solo y frío el aire. El gran huidor.

Y ahora he de confesar que siempre he sentido debilidad por esa italiana cariñosa y un poco lejana. si de paso consuela. tan propio y tan indefinible. de solución. No es frágil ni menuda y quizá no sea tan guapa como Emma. A Claudia todos la hemos deseado. al menos semiabsoluta y. por tanto. esa innata elegancia que trasciende todo su cuerpo. sin el cual el consuelo se queda en una triste vacuidad. incluso cuando usa el español. ese reír. Esa es Claudia. como creo que es Susa. Wamba me dijo que. En cualquier reunión. atrae. cuando se enfada le sale el piamontés y que él se reía porque cerraba mucho las vocales y se burlaba de ella diciéndole que parecía un oboe. Claudia. pero no importa. las piernas perfectas y un saber moverse que resulta definitivo cuando se pone minifalda. el pelo. ni menos aún en un pequeño pueblo alpino. una vez sometidas a prueba y admitidas en el círculo de lo comprensible. y a veces da la fría sensación de que no pretende más que hacer constatación de una verdad que. y también está en juego. otro loco. mejor. haya quien haya. son las únicas que pueden adquirir valor de verdad. eso es. ardor de atardeceres. ese mirar. para quien las cosas del conocimiento. si la oyes consolar. Wamba la puso. Por ejemplo. Claudia no me encajaría en Turín ni en todo el Piamonte. Si no fuera por ese buen estar. Claudia encaja más bien como meridional. pero es que tiene el don de la atracción. en cambio. Y cuando habla lo sigue haciendo con la dulce musicalidad italiana. y hay que mirarla. . ella se ríe o hace un gesto o se alisa el pelo. . calma casual y viento cálido en los pinos. verás que dice las cosas con ternura.60 8 Y también tendré los ojos negrísimos de Claudia. pero por encima de la ternura se ve su propio convencimiento.

Claudia dejó sobre la mesa el vaso que iba a tomar y se volvió hacia mí con un gesto de sosiego que nunca he olvidado: creo que no deberías mortificarte por eso. fracasa. iba contento a la oficina porque para ganarse la vida es más ético hacerlo con un oficio prosaico y vulgar que con el noble y elevado arte de la literatura. de hacer abstracción de su figura para intentar penetrar en su mundo íntimo de dudas y anhelos. que son demasiado subjetivas. sobre todo. una vez decidido. con la irremisible curiosidad del fascinado. comenté en voz alta una de mis obsesiones más dolorosas y continuadas: la necesidad de tener que entregar cada día mis mejores momentos poéticos a una organización tan ajena e insensible como la Compañía. Y yo guardo desde entonces agradecimiento a Claudia. con un afán totalizador. dio un pequeño sorbo y siguió hablando de otras cosas. y luego volvió a tomar su copa. Así lo dijo. . sino por haber demostrado que captaba y comprendía mi inquietud y. aunque sea involuntariamente. se encontrarán confusas y desamparadas y lo echarán de menos hasta el punto de respirar tranquilas cuando encuentren de nuevo otro sentimiento acogedor y bien . Claudia es de esas personas de sentimientos bien delimitados que. y no por esas palabras en sí. Corren riesgos. como la madre que explica a su hijo que no ha de temer subir a la habitación porque los fantasmas no existen. en consecuencia. ya sabes que Kafka escribió que. como si hubieran hecho previamente un proceso de selección y. tratando -casi siempre sin conseguirlo-. Siempre recuerdo con reconocimiento las palabras que me dijo en aquella reunión en la que. Claro que he de confesar que siempre he sentido debilidad por Claudia y por todo lo suyo.61 Pero cómo saber todo esto. por haber querido remediarla a base de elevarme hasta intentar reducir el problema a mera coyuntura. contra mi costumbre. Y que la he mirado muchas veces en silencio cuando ella no se daba cuenta. los viven en plenitud y sin reserva. dedicaran todas sus fuerzas a ellos. Si el sentimiento al que se entregaron y que luego delimitaron. a pesar de todo.

siempre al quite. Claro que no. la Mole Antonelliana (ya sé que es horrible. fin de curso enervado y sofocante.62 acotado de nuevo. Qué vulgar. Claudia me dijo una vez en no sé qué museo. Si está frío me vale cualquier cosa. Se mostraba amable y natural: ¿qué tal un cappuccino freddo all'acquavite? Suena a letra de romanza. Entonces no me extraña. un espléndido ciclamen de flores rojas y brillantes. delante de un cuadro que representaba a Hera en el momento de convertir a Inge en estatua de piedra como castigo por haber querido despertar la pasión de su esposo: es reconfortante ver en qué concepto tenían los griegos la fidelidad. eso iba pensando cuando entré y me senté en el gran salón. qué impresión de estar siendo objeto de burla desde el misterio del otro lado). Cortado el espacio sacro y bien demarcado. abierto a causa del calor. los ciclámenes son como los hombres. para dejarse llevar por las apariencias ni por los impulsos. Sentimiento que casi siempre tiene un gran componente de deber. Pues es una receta piamontesa especial contra el calor. Me abrió la puerta Claudia y. lleno de cuadros y de recuerdos de viajes. el disco de Hagia Triada. . el friso de las Panateneas. pero es de Turín). el campanile de Pomposa. Claudia vestía un pantalón corto y una blusa blanca transparente que permitía adivinar que no llevaba nada debajo. Y señaló hacia el cuarto-biblioteca con un . No había lugar aquella tarde calurosa de junio. al verme. ¿Te gusta? Es una maravilla ¿cómo lo consigues? Acariciándolo y susurrándole palabras cariñosas. tan difícil que es de cultivar. no sé por qué me pareció notar que se le iluminaba la cara como si hubiese recibido una alegría inesperada. Había ido a casa de Wamba a devolverle unos libros que me había prestado. una koré en calcita. un Laocoonte en mármol. O más bien el gesto de quien se encuentra de pronto con algo útil. junto al gran ventanal. esto es algo más que cualquier cosa. Wamba los mima: reproducciones etruscas (esa sonrisa del matrimonio de Cerveteri en su sarcófago de piedra. una insistente voz de alerta lo impedía. Calidad y garantía italianas ¿dónde tienes a Wamba? Ahí dando una clase. Y en un rincón.

como si necesitara hablar por hablar. aquella piel tersa y bronceada. no pareció dar ninguna importancia a la situación. que tienen la mente roma para las perspicacias y nada les podrá ayudar nunca a progresar por la vía de la agudeza en lo que se refiere a los sentimientos primarios. se inclinó sobre mí de tal modo que su cara quedó rozando la mía. Claudia trajo los capuchinos y se sentó a mi lado de tal forma que pude sentir el tenue perfume de su cuello. De la irrealidad pueden salir concreciones. sin embargo. pero no sé que hubiera sucedido si en ese momento no hubiéramos oído abrirse la puerta del cuarto-biblioteca. Dios. mientras Claudia seguía sentada y sonreía. Claudia.63 gesto en el que creí advertir una súbita irritación. Leda amiga. me saludó con el mismo tono afable de siempre y luego hablamos de pintura y de una subasta a la que tenía pensado asistir para ver si conseguía un cuadro que le interesaba y de algunas cosas más sin importancia. allí mismo. Las mentes que acotan sus sentimientos con alambre de espinos no dejan entrar a nadie. pobres poetas. Wamba. y la tarde sofocada de calor. rozándome sin disimulo. Lo que sucedió a continuación tardé bastante tiempo en explicármelo. Me despedí pronto porque Wamba tenía que seguir con su clase. casi casi como en un beso. se desabrochó el primer botón de la blusa y. entonces. cuando me pareció que empezaba a entender algo. tan cerca. Su muslo desnudo se apretaba contra el mío. No recuerdo en toda mi vida un momento de mayor confusión en mi mente. Un imposible. cómo no. la habría abofeteado. Tuve que hacer un esfuerzo supremo para retorcerme las manos y no acariciarla. Así nos encontró Wamba. Fue al salir y ver a través de la puerta entreabierta del cuartobiblioteca que la alumna de Wamba era una joven minifaldera de muy buen ver. Charlaba de cosas intranscendentes sin esperar respuesta y sin detenerse en ninguna frase. Dios qué perfección de formas. pero me levanté con dignidad y traté de decir algo para poner en su punto aquel estúpido equívoco. pero ellas también quedan prisioneras . . con el pretexto de quitarme no sé qué de la camisa.

porque los celos son. según yo sospechaba y ahora creo firmemente. aunque no sean más que simples estudiantes que sólo buscan sacar como puedan su asignatura. . no puedo rechazar a nadie. según parece. porque la ira de celos puede llegar a donde tal vez no llegue ninguna otra ira.64 dentro. Se arrimó a mí con aquel descaro solamente para dar celos a Wamba. aunque los sufridos genios de los locos le echasen una mano. no tiene ningún motivo. una buena garantía de fidelidad. Silo. para aceptar la proposición de Lucio. tampoco sabe nada de soledades. . poco iba a poder disfrutar de ello. de verdad que yo ni siquiera pensé jamás en nada de eso. pero no dará el paso decisivo porque el celoso es un ser profundamente centrado en sí mismo y porque es un perfecto inseguro. pero Silo. Ya ahora que lo pienso. delante de unas cuantas copas vacías que habían contenido cazalla con limón: te lo aseguro. nada va a poder hacer con Claudia. Un imposible. como no fuesen las sombras del inca y de aquellos monjes licoreros. El celoso. Y Wamba se tomó la última copa de cazalla y se quedó muy triste. sabiendo que. El celoso. te lo juro. Leda. y el adulterio es un generador de inseguridad. todo ello a la vista de su compañero y con el único fin de mortificarlo. tampoco yo sé qué tenía Wamba en la imaginación. La mujer celosa podrá coquetear y prometer. y ella no sé qué se cree. va por este camino nuestro de la vida deseando que a su compañía se le metan chinitas en los ojos para que no pueda ver el espléndido paisaje que les rodea y para que. no tenga más remedio que apoyarse en su hombro y pedirle que mire por él. que Wamba me lo dijo con voz agostada una mañana de domingo. ni yo tampoco al pensar por un momento en los ojos negrísimos de Claudia. Sea quien sea el que salga victorioso de esta locura. Leda. No sé qué tendría Wamba en la cabeza. al nublársele la vista. esa chica es solamente una alumna. Leda. porque le pone enferma verlo en su casa con otras mujeres. pisando el ambiguo filo de la navaja. travestidas en vapores. y todo ello sin motivo.

los arrepentimientos falsos. así que voy a decirte algo: Odio todo lo falso. . Sólo admito la falsedad del Arte. los falsos consejos. . Odio la falsa euforia del alcohol y las falsas afirmaciones de pobreza de la Iglesia. las promesas falsas. Ya está. Ahora voy a cantar una canción para no dormirme. estamos solos y de noche y tú no me conoces. las falsas conciencias.65 9 Leda. Odio la sonrisa falsa y los falsos mensajes de esperanza.

En el lento adormecerse de los campos parecía derramarse envuelto en pretensiones de canción de cuna. mientras las cigarras callaban y las ranas presentían y temblaban. Sonaba el chirrido monótono de la rueda al girar sobre el engranaje horizontal. mañana y tarde. que ya hacía tiempo que se había vuelto color tierra. y muchas veces se había sentado en un punto cualquiera del círculo para observarlos. ni a la otra. bajos e inmóviles. como una corona que ciñese las sienes de las nubes rojizas del ocaso. Era la tarde de polvo y tristeza. él lo . fiel cumplidor de buenos deseos. La mula pasaba junto a él una y otra vuelta sin siquiera mirarle. la mula seguía su incansable rodar sobre el círculo de rastrojos. Amarrada a la pértiga. Qué inmensa agonía la de una tarde envejecida deshaciéndose sobre la soledad de una llanura. como si no bastara el eterno andar detrás de sí mismo para inmovilizar las miradas. como con prisa de morir. años y años. y aquel niño callado y decidido salió de su casa por la puerta de atrás y se fue junto a la acacia de su era. La mula tenía siempre los ojos fijos en el suelo. redonda y majestuosa. como cada día. y esto al niño le llenaba de desasosiego. Hasta que un día lo comprendió: lo que no se puede conseguir es mejor no tenerlo presente. caía con infinito cansancio sobre el trigal. y se preguntaba por qué la mula se negaba a alzar la vista hacia el horizonte. . El niño se sentó bajo su acacia y contempló la noria una vez más. y a la siguiente tampoco. Por la noche veía aquel mirar quieto. procurando dar un rodeo para evitar la charca. desde que el niño recordaba. donde seguramente estaba el bastardo. que alguien quería contener con las anteojeras. Al niño siempre le habían obsesionado los ojos de la mula. ni ninguna.66 10 Llegó por fin el atardecer.

. Ella se detuvo dócilmente y se quedó. Pero cuando volvió a la era. con la vista fija en el suelo. . largos. y se alejó por el largo trigal a trote corto y cansado. se encontró a la mula quieta junto a la noria. con afán de horizonte. Los últimos rayos del sol daban un tono casi violáceo a las rastrojeras y añojales. en vez de ir a la era tan temprano como otros días. Pero ya no soñó con aquellos ojos fijos que sólo miraban el camino sin fin del círculo hollado en torno a la noria. A la mañana siguiente. Esa mañana el niño se sentía un héroe. El niño seguía sentado bajo la acacia mirando la llanura solitaria y la mula. Entonces el niño sacó la navaja y cortó las cuerdas que la ataban a la larga barra de madera. hacia el mediodía. Ahora la mula ya era dueña del horizonte y del aire que había más allá de la charca y hasta de los oteros de la lejanía. El niño llevaba tiempo acariciando la navaja que llevaba en el bolsillo. casi infinitos. Esa noche el niño durmió contento.67 estaba aprendiendo. luego la azuzó con dos palmadas en las ancas. y la resignación es tener los ojos fijos en el suelo y seguir andando. algo indecisa. La mula dio unos pasos. La mula ya lo sabía. que continuaba dando vueltas a la noria con su paso preciso y monótono. sin que se le ocurriera pensar lo que pasaría al día siguiente. como siempre. Y también algo más: la rutina y el hastío son enfermedades mortales que sólo pueden aliviarse en parte mediante la resignación. cuando su padre descubriera que la mula había desaparecido. esperando a que le atasen la pértiga. se sentó bajo la parra de su casa y se quedó leyendo un libro que se había procurado sobre la libertad. el niño. Por fin se levantó y se puso delante de la mula. como deseo de hombre.

Mira qué largo el tiempo. si tuviéramos la posibilidad de sustituir todas esas leyes universales por otras dictadas por nosotros. es la soledad de este viaje interminable. no hay faro que acabe con una mala conciencia. Y todo solo. Si estuviera en nuestra mano alterar las leyes que rigen el universo. lo habríamos destruido todo. Porque has de saber. Es la soledad. la niebla vuelve a aclarar. El edicto que ha ordenado su presencia inevitable es . A mí la muerte no me preocupa especialmente. Si pudiéramos detener el sol a nuestro antojo. que entonces no existiría soledad alguna. Leda. Está cayendo la niebla sobre este paraje totalmente desconocido para mí. no disminuiría un ápice esta inquietante soledad. No podemos modificar la ley de la muerte y esa es nuestra garantía de vida. son sólo jirones.68 11 El poema de esta noche está por escribirse. y es posible que la niebla no sea más que la mala conciencia de algún aire sin confesión. Esta es una oscuridad de muerte. amiga. amargo y esperanzador como una medicina de la que se espera casi todo. Tiene que llegar y no hay más que decir. sino en que nos veamos incapacitados para tender un puente mínimo de entendimiento y complicidad hacia lo que nos rodea. te lo digo sin presunción. Un cuerpo sin ansiedad ni memoria esta tierra en equinoccio. modificar las órbitas de los planetas. Leda. las cuatro y media y no amanece. porque la luz sólo puede al aire limpio. ya habríamos desaparecido hace mucho tiempo. y ahora veo que con ella no echaba de menos las luces. . Y las manos frías sobre el volante. No sé exactamente dónde estamos ni cuánto falta ni qué será de los otros. que la soledad no consiste en que no haya nada ni nadie a nuestro alrededor. Si ahora te levantaras de esa postura de niño desvalido en que te abandonaste y te pusieras a reír y a cantar conmigo. alterar el movimiento de rotación de la Tierra o controlar la muerte de los seres vivos. nada existiría ya. Pero mira. Leda.

Contra el misterio de las estrellas. y en todo caso siempre será eso. ante esos puntos inalcanzables: Pompa que da la noche a sus vestidos. que la niebla las respeta porque los débiles siempre tienen esas delicadezas. Pero ahora aún están ahí las estrellas. letras de luz. porque cuando ella es nosotros no somos. algo a lo que pudieran acudir siempre que sintieran la necesidad de sentirme a su lado.69 el que protege la existencia de todo lo creado. qué misterio esos reflejos anaranjados. Ni siquiera el tránsito. Epicuro no pensó en Lisa cuando escribió aquello tan redondo sobre la muerte: no hemos de temerla. si es que lo trae. Si mis poemas se convirtieran en algo que acompañase a lo largo de los años a los que me quieran. se manda a la poesía. Esto escribí yo en El pacto de Thánatos: destruye mis oquedades. no me preocupa demasiado. se envía primero a la ciencia. el que en todo es contrario de sí mismo. La poesía siempre es la gran respuesta al misterio. Están Rigel y las Tres Marías en Orión. entonces creo que me iría sin rebeldía. La catadura del tránsito puede modificarse. misterios encendidos. vedlas todas. Leda. ya lo habrás deducido. o sobre la . Leda. y contra todos los misterios. Y mira Quevedo. solitaria. brilla Proción. un tránsito. te prometo que me dejo si me aseguras que me vas a hacer partícipe de lo que te sobra a ti. también solitaria. porque no creo que sea preciso soportar su mal encaramiento. es un grandísimo poeta. cuando me llegue el momento. ya ves. A Quevedo le brotaba la poesía hasta cuando insultaba. Te lo digo de verdad. Lo que me preocuparía sería el dolor de Lisa. Si Lisa. Yo soy algo epicúreo. ay si fuesen nubarrones. y a la izquierda. No. no digamos cuando reflexionaba sobre el amor. no me costará trabajo el adiós. un espíritu intrínsecamente poético. noctámbulos. . y cuando ésta dice de aquí ya no puedo pasar. Quevedo. noche de Libra. y cuando nosotros somos ella no es. ved las estrellas. aceptara lo irremediable con naturalidad y supiera ver que sigo viviendo en mis poemas.

somos materia estelar. Los poemas de Quevedo siempre son un objeto seguro en mi equipaje. y que ahora conduce un coche en la oscuridad con una chica dormida a su lado. Leda. Pero entonces. Y todavía no son las cinco. azadas son la hora y el momento. Todos los pedazos de materia sólida que existen en el universo. Las instancias a quien poder referirse están muy altas y. y por tanto nosotros. así. De ellas venimos. calculo que tendremos una hora hasta la laguna. la niebla. mira. como sucede en las personas. este largo camino. . Pero mira las estrellas. y por supuesto. Qué potentes pueden llegar a ser las luces del salpicadero. se enciende en su interior un horno nuclear en el que se comienza a quemar hidrógeno por un proceso de fusión.70 vida. y así durará mientras tenga hidrógeno que consumir. y cuando la resistencia de la materia llega al límite de la compresión y del calor. La estrella empieza a brillar. Al cabo de unos millones de años se ha convertido en una nube de millones de kilómetros. porque es la unicidad absoluta de nuestro origen y de nuestro destino. y no sé . mi conversación. y su masa comienza a atraer por la fuerza de la gravedad a otros. sigue durmiendo. poco antes nada y poco después humo. Te aburriría todo esto. En algún momento. y al comprimirse se calienta. Y la bifurcación debe de estar ya cercana. Una vez pasado el pueblo. y hasta la esfera del reloj. es polvo de estrellas. En la ruina y en la decadencia los mediocres tienen su hora. quién lo diría. me siento reconfortado. comienza a comprimirse. unos átomos de hidrógeno se unen más de lo normal. Me parece que vamos bien de tiempo. Al menos tenemos la certeza de saber que existe un punto absoluto y común. Este ser que vive y ama y se desespera por el mañana de cada hoy. o sobre la muerte. Leda. son residuos de este proceso. que se espesa cada vez más. la lentitud de la noche. a unos diez mil millones de grados. Lo malo es la niebla. literalmente. Y la pequeña brasa del cigarrillo. la Tierra. de nuevo por la fuerza de la gravedad.

estás tan inmóvil y tan silenciosa que cualquiera que te viese diría que estás muerta. Leda. Leda. y una soledad silenciosa y profunda. cuatro puntos insignificantes. Qué reconfortante el ruido del motor otra vez. Todo está dejando de existir. se le aparece a los automovilistas una preciosa autoestopista vestida de blanco para advertirles que allí se mató ella. como de cementerio. Se dice que en los cementerios pueden verse ciertas noches unas chispas que salen de las tumbas y forman una especie de aureola alrededor del sitio donde está enterrado el muerto. si pudiera ver en todo aquello que me rodea un compañero de creación y fuera capaz de sentirme solidario con ello y notar que también era correspondido. hay que seguir. el sepulturero de mi parroquia lo explicaba científicamente.71 por qué estoy pensando todo esto si tendría que estar atento tan sólo a esta maldita niebla que nos está envolviendo por todas partes. nada. Leda. Los hermanos no se inspiran temor. no puedes imaginarte qué sensación de desamparo ahí fuera. También se dice que en cierta carretera peligrosa. todo desaparecido y convertido en aire viscoso. si sintiera que somos iguales entre nosotros. Tenemos que irnos. Hay que detenerse. Es peligroso. y nuestras luces todavía más miserables. qué fácil sería creer que todo esto nació de un solo acto de voluntad. Voy a dejar de pensar en todo lo que no sea estar atento a la carretera. 12 . Leda. Vámonos. especialmente en noches de niebla y lluvia. A pesar de todo. cómo alivia ver que hay algo diferente a la niebla. no hay más que este aliento lechoso y pegadizo. Leda. voy a bajar. quizá esto no sea más que un tramo corto. Sería bueno que te bajaras y fueras delante del coche marcándome el camino hasta que pasara lo peor. pero vámonos. . Pero mira qué oscuridad.

porque la noche será negra y blanca. He estado pensando. ni una señal de vida en todo este tiempo. que es como si ahora viéramos un paisaje nuevo y encantado. o quizá la vista. era un poeta de no muy honda esperanza. Y nosotros. cuántas frustraciones verán en ello un pretexto liberador. No. . Las cosas parecen reposar más densamente en la noche. y cuando lleguemos al pueblo tal vez nos encontremos ya con los labriegos de sol de amanecida y sombra alargada sobre los surcos que aguardan la batidera. y por ella huyó. Leda. Ni un grito. agudizada después de tantas horas de lucha contra la oscuridad. en lo que sucederá mañana. y ahora que el aire ha vuelto a aclarar y que la oscuridad es otra vez diáfana y negra. que brilla como un faro. Leda. puede que sea una buena ocasión para citar a Nerval. mientras la niebla nos empapaba una a una nuestras flaquezas. Nerval. cuántos despechos. Estamos solos en el camino. y ya son más de las cinco. ni un coche. Luego buscó una callejuela y se colgó de un farol sin quitarse el sombrero. Nerval salió de su casa una mañana y le dejó a su tía esta nota: no me esperes esta tarde. Leda. por qué camino habremos venido. así puede ser que deban ser las buenas huidas. a pesar de que sólo es un cuarto. una tenue palidez envuelve la tierra quieta y dormida: es la luna. que amaba la noche y la deseaba. Qué será de nuestra amistad cuando volvamos a la cordura y los días sean de nuevo los mismos que antes. cómo se asombrarán los hombres cuando vean que la noche no tiene fin". El mundo había desaparecido. . pero sí un poeta doliente y lúcido. a cuerpo limpio.72 "La noche comienza y va a ser terrible. caminar atravesando la nada. Este tiempo de niebla me ha traído un temblor frío. sólo una nada visible a nuestro alrededor. ser un resto de vida en el espacio muerto de la nada y llevar como único recurso una soledad de hielo en el corazón. Cómo reaccionarían las mujeres al verse convertidas en objeto de apuestas. no era Nerval hombre de muy honda esperanza.

o sea que puedo. Otto apareció vestido de faquir y acompañado de una sacerdotisa egipcia. porque aquel era el baile más tradicional de todo Frankfurt. si sólo es una aventura creo que no me importaría. Lisa sonreía maliciosamente al decírmelo. Y además. Sin embargo. o algo así. me lo dijo: Otto es el chico más guapo que he visto Otto nos había contado que era un estudioso de la América prehispánica y que había estado varias veces en Madrid. buscaba siempre sentarse junto a él y se la podía sorprender a menudo mirándole absorta. y los cuatro nos íbamos a divertir. Me gustaría tener una aventura con otro. Se reía por todo lo que él decía. Lisa. sé que nunca lo hizo. los encantos que su imagen de arquetipo nórdico pudiera tener para una turista extranjera. que apenas hablaba. Claudia está descartada y Martina ni pensarlo. investigando en el Museo de América o con motivo de algún congreso. A Lisa se la veía encantada a su lado. y a la que llamaba Lutga. parecía encandilada. Lisa aceptó entusiasmada. ¿lo harías?. por lo menos. ya que sólo admitían parejas. en dosis bien medidas. Yo me llevaré a Emma. Otto era un alemán al que conocimos durante una semana de carnaval en Frankfurt y terminamos haciéndonos los tres muy amigos. Otto nos explicó entonces que tenía cuatro invitaciones para el baile de disfraces de esa noche en Palmengarten y que sería estupendo que le acompañáramos.73 cuántas verdades nunca asomadas. él llevaría a una amiga. Y eso tanto si se gana como si se pierde. Habíamos visto la casa de Goethe y caminábamos por Kaisserstrasse hacia el Main. . delgada y paliducha. indiferente a los efectos de su seducción. estudiadamente trivial y administrando sabiamente. sería una experiencia. parecía conocer bien a la mujer latina: caballeroso. . ¿para qué?. pero ¿cómo seguir después igual con Aurelio? ¿Y qué hará Lisa? Y si gana otro y la quiere a ella ¿qué hará Lisa?. quién sabe. Hablaba un español endurecido por la fonética germana y. Otto le gustaba. desde luego.

Y Lutga. Lucía un elegante peplo blanco. qué bien le iba el cosaco o en pope ruso o en algo . La orquesta inició una melodía lánguida y algo desgarrada. pero no me apetecía nada y no lo hice. mirándome. Ella apoyaba la cabeza en su hombro con los ojos cerrados. sujeto brevemente a los hombros por dos fíbulas. Sabía que debía decirle algo. Y tampoco pude ver ningún deseo en su cara de esfinge. mesalinas besándose sin reparo con cualquier mosquetero. Lisa y Otto se acercaron a la mesa.74 Lisa había elegido ir de Atenea. pero nos sentábamos enseguida sin habernos dicho una palabra. Y además. pero no importa. Sí creo que bailamos algo. iba ceñido a la cintura por una cinta y caía en airosos pliegues hasta el suelo. Lisa y Otto se acercaban de vez en cuando a la mesa para beber. Aquella noche la recuerdo ahora como la gran ocasión perdida para haber creado mi poema hermenéutico sobre aquel viejo y polvoriento texto. al menos así me pareció. mirándome con sus ojos azules y fríos. apuraron su copa y volvieron a abrazarse para bailar aquella música. pronto podría verse que cumplía su función de tirar al alto por una noche todas las posibilidades frustradas y los afanes escondidos bajo siete llaves durante todo el año. escrito con las tintas de siempre. todas damas honradas sacándole la lengua a su respetabilidad de ayer y a la que habrían de volver a tener mañana. si en parecido. parecía tener hasta un cierto toque impalpable de diosa. Lisa bailaba con Otto y Lutga y yo estábamos en la mesa. sin hacer otra cosa que mirarnos y beber en silencio. que le dejaba al aire los brazos y gran parte del pecho y la espalda. especialmente los femeninos: geishas y odaliscas desenfrenadas. . Lutga seguía callada. una delicadeza de caballero. cleopatras ansiosas. Realmente estaba espléndida. invitarla a bailar. y él la apretaba contra sí y le acariciaba la espalda desnuda. muy escotado. una sonrisa. del que yo también formaba parte. Lo cierto es que la fiesta estaba muy animada y que el marco y el montaje eran fastuosos. Yo no recuerdo muy bien en qué me había convertido. nos decían lo sosos que éramos y volvían al baile de nuevo. piezas de esas inexcusables.

No me hubiera extrañado si hubiese llegado a lanzar aquel ¡evohé! ritual de las bacantes.75 hieratismo egipcio. Bajo la tela semitransparente del peplo podía adivinarse la silueta de su cuerpo. Lisa se movía con total perfección. sin embargo. Pronto se formó en torno a ella un corro que la acompañaba con aplausos y gritos. sin que le importase para nada que la mirasen. pasó sus brazos por los hombros de Lisa y de Lutga y dijo. A medianoche. La orquesta tocó entonces uno de esos ritmos vibrantes que existen en todos los folclores. fue la reencarnación de la Ménade danzante. Lisa estaba ya bastante bebida y seguía bailando con Otto. se ondulaba. Cuando volvieron se sentaron a beber y a descansar un poco. Lisa se soltó de Otto y comenzó una frenética danza en solitario. . y en la boca una sonrisa como de éxtasis. inclinándose hacia adelante y destrozando las sílabas más que de ordinario: -Se me está ocurriendo que parra hacerr esta noche más buena serría forrmidable que nos cambiárramos las parrejas ¿no os parrece? . se retorcía. la lengua semiasomada jugueteando con los labios. sonriente y satisfecha. la respiración jadeante y. Lisa hablaba sin parar y se reía de todo. desde aquellas primeras noches de arena amiga. mirándonos con un brillo en sus ojos entre cándido y malicioso. aunque es verdad que nadie estaba para preocuparse demasiado de los demás. Era de verla: la cara enrojecida y húmeda. abrazados los dos sin ningún miramiento. -estoy seguro de que todos lo pensaron-. siempre al ritmo exacto de la música. ardorosa la mirada. me había resultado tan desconocida y tan deseada. Yo creí que debíamos irnos y así lo dije. gesticulaba. Pero pronto se levantó y se fue a bailar otra vez con Otto. Nunca. Sus pechos se agitaban hasta parecer a punto de salirse de la leve tela que los cubría. Cuando terminó estaba tan fatigada que tuvo que sentarse. Entonces Otto tomó un largo trago. Tenía la cara sudorosa y los ojos brillantes. el pelo revuelto. porque por un momento. Y la boca entreabierta.

pero estoy cansada. después de salir de la fiesta. yo digo que serría forrmidable. . medio borracha y convertida en bacante. entonces. Lisa dejó de reírse. Que no les extrañe a los fugitivos que la tierra no colabore. . pero no digo tonterías. no puede venir más que de la destemplanza de la tierra. sin darme por enterado de que aquello haya tenido mérito alguno. Un temor. Puso lentamente la copa en la mesa y me miró. Este temor. pero todo es un juego. que no les extrañe este temor. segurro que serrá una noche buena parra todos. Y aún así este temor. Luego se levantó y le dio un beso a Otto: -Ha sido muy agradable. y el alma del nómada no es alma que sepa acabarse en sí misma. y si aquella noche. y aquella misma noche.76 Lisa se quitó el brazo de encima: -Otto. Au fidersen. y siempre me ha sonreído un poco enigmáticamente. Leda. Que no les extrañe a los noctívagos y a todos los huidores de escapada oscura y furtiva. y yo también estoy un poco. es estupendo. Me tomó del brazo y salimos. yo respondo de mí. Otto volvió a cogerla del hombro: -Eso no es una tonterría. -Y lanzó un guiño a Lisa. y no de esta hora de desabrimiento. porque lo que fue y lo que será está exánime. Lisa sabe valorarlo todo bien y no es frívola. Lisa me lo demostró más que nunca. dejando allí al confundido Otto y a Lutga. es que ya lo ha dicho todo. los dos lo sabemos. tú Lutga te vas con este caballero y Lisa y yo nos vamos también a diverrtirrnos juntos. Los dos nos miramos. si es ella la que custodia las raíces. Y yo que la miro con cara burlona. estás borracho. Que os divirtáis. como diciéndome: una que es tonta. que a estas alturas ya ha perdido el aliento todo del sol. rechazó una aventura legal. Leda. que tenía cara de no haberse enterado de nada. qué se va a hacer. Alguna vez he vuelto a hablar con Lisa de aquella noche y de la propuesta de Otto.

77 Porque tiene mala sombra el despecho y es mal consejero. que es justo. por justo que sea. a quién puede gustarle que se lo jueguen en una apuesta. Y si nos empeñamos en mirarlo con lógica. . porque cómo va a querer Lisa enterrar su despecho con alguien que ha hecho lo mismo con su mujer. todo termina anulándose a sí mismo. . Debe de ser de la tierra destemplada este temor.

que. Amo la convicción de que saber es amar. Y por encima de todo. quedo confundido por tanto como ha ido diluyéndose en el camino sin que apenas me diera cuenta. el libro que leo y esto que te digo. Amo a Lisa. los méritos escondidos. el consejo leal. cuando miro hacia atrás. . Amo el buen sentimiento y el buen propósito y la idea de que el arte puede ser superior a la naturaleza. . Leda: Amo tan pocas cosas y casi todas de forma tan relativa. Y amo también las llanuras infinitas. el verso que escribo. amo la Belleza. y si existe en algún lugar otra persona que me complemente. la amo también.78 13 Voy a decirte algo más.

cuando se llega allí. la impresión que da es la de entrar en un gran anfiteatro cercado por agudos picachos rocosos. La hierba verduzca y acolchada de la pradera está muy por encima de ella y. como si fuera las primeras gradas del circo. que constituye el único acceso a la laguna. profundas y reposadas. por un lado. . tan inmóvil es. Aquí se encuentra el bosquecillo de negrillos que alguien plantó para ocultar la piedra del monje que desafió a Dios. este murallón rodea casi toda la laguna. Sus aguas son de color verde oscuro. la laguna muda su cara. Incluso en las orillas están tan quietas que produce desazón mirarlas. En el centro. misteriosas. entre guijarros cubiertos de limo negro y viscoso en los que pululan las cochinillas. entre las que crecen pinsapos enclenques y desperdigados. no hay duda de quién es más poderosa. ante un murallón de rocas cortadas a pico. rodeada por una pradera de hierba fina y esponjosa. Como si llamaran. y es cierto que. debo explicarte su aspecto y el paisaje que la rodea. Cada día. se encuentra la laguna. sin embargo. como si quisiera transformarse a toda . cuando los primeros rayos del amanecer comienzan a reflejarse en las cumbres lejanas. Todo es silencio y soledad en aquel paraje. hay que tirar una piedra y contemplar las ondas para cerciorarse de que no es un cristal. La miras y se agazapa. Los que saben de eso dicen que es el resto de un antiguo circo glaciar excavado por los hielos cuaternarios. La pradera termina. a menudo cubiertas de nieve. Se aplasta contra el suelo. por si quieres también tú hacer un guiño de complicidad a la locura. después de subir una larga pendiente plagada de curvas.79 14 Como no vas a ir a la laguna. Por el otro lado se abre una pequeña explanada. Sólo algún juncal raquítico crece en los bordes.

que se revuelve en el fondo de las aguas. a lo mejor lo sabía aquel tipo. eso escribió un viajero. desprestigiada e incómoda. no ha de esperar colaboración de nada. . Debería haberlo hecho en la gasolinera. que envuelven la pradera como un largo lamento. pero habitualmente todo está solitario y callado. El poeta. atemorizados. pueden verse caballos pastando en la pradera. También la calefacción mantiene su zumbido quedo. Cuando lleguemos al pueblo preguntaré y verás cómo nadie ha visto pasar dos coches sin luces en dirección a la laguna. callan los pájaros. Hay quien afirma que es el cuerpo del monje. creo. Y seré el primero. El ruido del motor. ni siquiera a acercarse a ella cuando comienza a caer el crepúsculo. El motor es cuerpo aplicado que cumple lealmente con su deber sin que le preocupe que sus ojos están ciegos. Les falta fe. No. amigos. Es reconfortante tener algo incondicional a tu lado cuando todo se inhibe y se desmarca ante la agresión de la poderosa noche: las estrellas. la radio. Tan sólo se deja oír el silbido del aire. Ahí llegaré. y hasta los insectos enmudecen. se esconden los lagartos y las culebras. y los propios genios de los jugadores de fortuna lo admiten. A veces. Pero ese debe ser el ámbito del poeta para que sepa que es el hombre más solitario del mundo y que nunca podrá contar más que con su frágil palabra y su vocación. es la ley y la justicia. pero si hubiera visto algo me lo habría comentado.80 prisa para que nadie pueda saber de qué siniestras maquinaciones fue cómplice durante la noche. y. tú misma. en una huida ningún simple apostante puede ganar al huidor. desde luego. Se dice que entonces las aguas adquieren un tono negro y que una quietud absoluta se apodera de todo. Leda. justo cuando la oscuridad comience a dar paso a una débil esperanza. ninguno se atrevería a bañarse en la laguna. dentro de poco. la fuerza. y siempre de día. servicial y generoso. Los lugareños sólo suben allí si tienen que buscar alguna res extraviada. y las sombras vayan perdiendo la rotundidad angulosa y firme que les brinda la noche. ninguno de los tres ha podido pasar todavía. ningún .

Desde la ventana de su cuarto. con la nariz aplastada en el cristal. las canciones de la siega. cuando salía por los caminos de la era y se sentaba bajo su acacia a contemplar la llanura. el arco iris. qué desengaño. el rocío. Las estrellas son reacciones nucleares. el largo silencio del invierno. Aquel niño observador y silencioso. y publicó un libro titulado El pacto de . que gustaba de pasar inadvertido. y entonces dio fijación a todos sus poemas dormidos. Después tuvo que cumplir un deber y durante algún tiempo se olvidó de ello. todo agua y leyes ópticas. una brisa bienaventurada de verano. tantos como eran. azotada por el viento silbante. Luego. la tarde cálida entre el olor de las espigas y de la tierra en plenitud. era ya poeta. la charca helada y toda la vida aletargada quién sabe dónde. el niño miraba fascinado los gruesos carámbanos que colgaban del alero como puñales transparentes. se lo recordó ya para siempre. .81 cuerpo ha sido creado para inspirar a poetas. una mirada. Todo lo veía aquel niño y todo lo apuntó en el recuerdo. los campos comenzaban a entrar en sazón y la llanura desnuda se cubría de brillo dorado en todo lo que abarcaba la extensión de la mirada. si todo el universo es susceptible de ser reducido a fórmulas matemáticas. la trilla agotadora. pero un día. A principios de verano. la aurora. con la noción de las horas desvanecida entre el gozo de la misma visión continuamente renovada. y hasta la vieja parra que protegía el patio dejaba asomar unos raquíticos racimos negros. En otoño granaban las viñas y las higueras del huerto. un conjunto de vibraciones actuando sobre un nervio. sin él saberlo. Era una alegría. La llanura muerta. era ya poeta. envuelta en el olor de la mies aventada. Cómo no van a ser imprescindibles los poetas. No puede haber nada más insustituible que un poeta. Las mieses ondulándose al viento como en una danza inacabable y ofreciendo al sol sus destellos rubios.

y los sueños. Como el ángel desmayado tras la lucha con la sombra sin nombre. Ha entrado una mosca en el coche. ni quizá tampoco él lo quisiera. con Espronceda o con Rubén o con cualquier otro que tú conozcas. y ahora te está contando todo esto. que toda la vida es sueño. No la echemos. los dos pensando qué suerte para un actor unos versos así. tú tratando de echarle gravedad pero quizá escapándosete la risa. yo con tono circunstancial y transcendente. Sabe también que es enfermedad incurable y dichosa. Bécquer no puede ser más que para una sola voz. y quién te espera y a dónde ibas y por qué estás tan cansada y qué te ha ocurrido para que nada sea capaz de importarte. sueños son. que para sentirse temeroso ya basta con el retraimiento y la . Sin instantes. Podría ser así. Si despertaras. podrías contarme lo de tu accidente. Y luego los dos nos reiríamos y a lo mejor seguiríamos con Bécquer. Largo debe de ser tu desaliento para estar huyendo sin gozar del placer de huir. un café doble y negro que nos calentara estas miradas que se nos mueren y que me enseñe. podríamos hablar de poesía. Si es posible. Ni siquiera al huidor más necesitado le es dado nacer de nuevo. Debió de colarse cuando abrí la ventana para tirar el cigarrillo. . que el mayor bien es pequeño. ni siquiera este viaje que no sabes a dónde te lleva. Leda compañera. Yo te he hablado mucho de mí y de Lisa y todavía he de hablarte más. Está desorientada por el frío y la lividez de los campos y aquí cree que hay un mundo de humanos y a él viene. imagínate los dos recitando a dúo las décimas de Segismundo: ¿qué es la vida? un frenesí. no. pero alguien te ha vencido y te ha dejado sin rebufe y sin aliento. ahora ya el tono de lo irremediable. ese reflejo escondido que seguramente llevas. me gustaría parar en el pueblo y tomar contigo el café de la despedida. ¿qué es la vida? una ilusión. es sólo necesidad y no hay por qué darle ningún otro nombre. Que se pierda por sí sola. A lo mejor. bendito sea. y sabe que nunca dejó de ser poeta ni nunca podrá dejarlo.82 Thánatos. una sombra una ficción.

. ella. cómo es. Aquella Navidad yo quise que la celebrásemos como si nada hubiese pasado. con la misma mansa resignación y la misma esperanza de siempre. así lo había hecho en casa desde niño. cuando ya todo estaba prácticamente acabado y apenas era más que un cuerpo postrado e inmóvil. Lisa le cuidó y le atendió sin apenas separarse de su lado. qué se va a hacer. bebimos y cantamos. ella estuvo allí días y noches hasta el agotamiento. Mi padre murió un día de diciembre de hace siete años. Especialmente al final. haciendo lo que nadie en ese momento podría hacer. Creí que sería una gran injusticia para mi padre que le convirtiéramos en una negra sombra aleteando sobre la casa y privándonos del menor instante de alegría. cenamos. la eterna confiada en el poder del día siguiente. Hay un verso de no sé quién. Sobre esto nunca supe qué decirle. en las alamedas. Si algún vecino murmuró. que su olor se mezclaba con el de la cera quemada y con el perfume reventón de las damas llorosas y bendicentes que venían a estrecharme la mano y a decirme entre hipos lo bueno que era mi padre. él me lo había enseñado. bien lo recuerdo. Empezaban a llegar desde las montañas cercanas los primeros fríos. decoramos el árbol. la vida se estaba callando lentamente.. Durante todos los meses de la enfermedad de mi padre. Y que no se asuste si la carga parece abultada. la alegre despreocupada para sí misma. Había florecido antes de tiempo la mimosa de la plaza.83 indiferencia de todo lo que le rodea. cuando Lisa y yo habíamos comenzado a colgar las guirnaldas de Navidad y justo cuando parecía iniciar una mejoría después de estar seis meses creyendo a cada hora que se nos iba. Con suma firmeza y con toda la paciencia. Montamos un belén aún mayor que otros años.. jamás he tenido una idea clara . En las riberas de los ríos. que será seguro que las necesite. . Que no vacíe el huidor sus bolsillos y haga más bien acopio de cuantas ternezas y palabras bien temperadas haya sido acreedor. ya irán cayendo por sí solas todas las palabras desenmascaradas por el largo desamparo de la noche..

y cada vez que traté de distinguirlas resultó que me equivocaba. Todo te lo cuento. maldita sea. Leda. sin siquiera yo saberlo. daría ahora mismo la vuelta y buscaría una cama de tabla dura donde poder descansar esta dolorida espalda mía y me alegraría y regocijaría en el dios pensamiento. hacia el lugar que tantas veces soñé. Pero no eran lo mismo los tiempos de colegio ni el ámbito de la oficina que este momento en que tenía a mi disposición un sentimiento fortalecido y cada vez más acrecentado con que pagar. Pero ¿es posible? ¿Existe ese patio que busco.84 de las diferencias derivadas de la relación entre deber y acto de voluntad. Y luego me iría. que el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar. y de este modo tan exclusivo di las gracias a Lisa. en una nueva huida. ¿por qué? A lo mejor es que. con parra y pozo. yo mismo estoy convencido de que la única huida que existe es la del pensamiento a través de la palabra. que lo otro son simples movimientos. Si fuera así. donde se toma la sombra entre olores a tierra infinita? Me he quedado sin tabaco. . . Ella no hizo caso. cuyo poder me permite hacer un virote a los erguidos cruzapatios que envuelven su vaciedad en trajes de línea italiana y en estelas rendidoras del perfume que alguien ha creado exclusivamente para ellos.

sólo me importa llegar y acabar de una vez este viaje. Posiblemente lo hemos atravesado durante la niebla. me duelen los ojos y la espalda. No es un pueblo para caminantes atentos tan sólo al camino ni para ojos embebidos en visiones internas. . y en las piernas un cosquilleo como de parálisis. a la derecha. porque podríamos haber pasado al lado del sol sin verlo. Al menos a mí. y la Osa Mayor enfrente. ven. ya veremos cómo les explico a los otros tu presencia. Leda. el soto del río. Además. lo demás lo veré mañana. y el instinto del buen camino. que eso es atributo inherente y demostrativo del viajero de necesidad. Cuando uno va a solas con poco más que una desmadejada confianza. la explicación se muere en el aire porque no encuentra oídos para posarse. ahora mismo. qué más da. Si tienes que venir. Tampoco vi la bifurcación. ni menos aún para gentes que pretendan moverse entre las sombras con su pequeña pupila diurna.85 15 Estoy temiendo que hayamos dejado atrás el pueblo sin darnos cuenta. este es un pueblo que se asienta casi todo él en la parte baja del valle y que apenas tiene dos o tres casas sobre la carretera. como una cresta oscura sobre la extensión fantasmal de los campos. y otras más se niega a nacer para no ser maltratada. Las cosas a veces se explican solas. poco ánimo le queda para interesarse por los interrogantes de los demás. y otras. y así cuando salga el sol podré verte. y aún hay ocasiones en que juega a disfrazarse y a fingir que es de todos para que todos la amemos y sonriamos satisfechos con su presencia. Pues habré de llevarte hasta la laguna. cuidando de que no se le acabe de escapar por las rasgaduras que las horas le fueron abriendo. nada les importa. pero seguimos teniendo al fondo las montañas y. no sería nada difícil. como nosotros. . todavía me respingo. Leda. Además. llegar y tirarme en la hierba y cerrar los ojos.

No recordaba que fuera tan ancha y que tuviera tan buen firme. A las bellezas así no les importa la falsa impresión que causan a los que las miran desde las ventanillas de un coche a toda velocidad. mutilada y todo. iluminando la llanura. Una suave palidez aquí también. Sobre los huidores. y han de esconder sus ojos doloridos. Quién sabe por qué será tan débil o tan puro el aire de los desiertos y sabanas. esas que se cuelan por los ojos al primer golpe. inmerso en la soledad y en la suave palidez de la noche. los cerezos. debieron de arreglarla hace poco. Y la noche cada vez más clara. Leda. y ahí la tienes. de dónde sacará esa gallardía.86 Es buena ahora la carretera. imperaba sobre los comediantes. morirán. porque también ellas son simples y no requieren más que un ánimo elemental para apreciarlas. El coche camina sin sobresaltos. ni las sombras ni el relente son enemigos para corazones duros. repentina y de fácil captación. . porque ha vuelto la llanura inabarcable antes de llegar al rincón de la laguna. son mis ojos agrandados que roban mejor la luz. Si vieras qué placer atravesar estas tierras de día. Es una belleza que exige ser buscada para poder gozarse. Esta es una tierra humilde en su manifestación a los demás. sin necesidad alguna de esfuerzo. cuando no haya noches. con la mirada lista y el tiempo rebosando en el bolso de viaje. que dividieron los cuerpos celestes en grupos. Los viajeros hechizados lo han reconocido y cuentan que es imposible arrancarse de la infinita cúpula estrellada y que las horas no existen cuando se está sentado a la puerta de la tienda. Los sacerdotes caldeos. quién . Leda. los taberneros y sobre todos aquellos cuyo trabajo se desarrollaba en la noche. según las cualidades que podían determinar en los hombres. Dicen que en Africa las noches son más claras que en ningún otro lugar del mundo. Pero aquí. las que gustan a los simples y a los superficiales. Leda amiga. También a las lechuzas y a los búhos les parecen entreclaras las noches y deslumbrantes los mediodías. Son las otras bellezas. la vieron melancólica y húmeda. reina y señora de todo lo que vive. Su belleza no es de escaparate. mira la luna.

Esta irrealidad. de orégano. la fatiga y el bien ver. Todo lo ha ido cambiando la noche. Leda. soy uno más de ella. Pero también aquella noche de hace tantos años. una absoluta confianza entre hombre y tierra. de noche. las pupilas se dilatan y terminan viéndolo todo. se llama nictalopía. para que luego digan de los pasatiempos. que la belleza no es para decir y gesticular un ¡oh! y después irse. No resulta tan difícil conducir a oscuras. qué dolor el de mis huesos y qué clarividente ahora mi entendimiento. El cuentakilómetros marca un número abultado. . algo próximo al hechizo africano. lo he aprendido en un crucigrama. ¿Por qué le dije a Wamba aquello sobre la pintura. tierras de verde y pardo convertidas en albarizas hasta que la primera luz de la mañana las reponga en sí mismas. el sentimiento es complejo. de genciana y de tomillo. sino para gozarlo en lo más íntimo y con anhelo de perpetuidad. olores de cantueso. en cambio. yo. y ahora. Estoy cansado y ni siquiera sé cuánto falta. Incluso ahora. que siempre me quedo clavado ante la mirada de Inocencio X en aquella pequeña habitación romana del palacio Doria y ante el pensamiento del genio flemático que la hizo posible? ¿No hay ninguna línea entre aquellos ojos siniestros que me miran desde la pared y los míos. pero no estaba el momento para nonadas y bagatelas.87 sabe lo que pensarás tú. irremediablemente atrapados? Pues eso discutí con Wamba. sentimos todos un bochorno y creíamos que se avecinaba la lluvia. todo eso puedo distinguir. una comunión entre la parte minúscula y el todo. la gran palinka y los licores monásticos tienen otras miras. que no dice nada. Debería haberlo puesto a cero antes de salir y así tendría una referencia bastante ajustada del camino que nos queda. esa luna sobre los campos reposados que se dejan empapar mansamente en toda su extensión. mira si abrimos la ventanilla. hace frío. la luz lunar que nos alumbra. . todo es un juego engañoso y excesivamente sincero. cuando Lucio abrió la ventana. Y al final. y estos olores. Esta irrealidad. olores de quien oculta su belleza. un ver sus flaquezas y sentirse por ello más seguro.

si lo pienso. que sólo han permitido aumentar en un veintidós por ciento los beneficios de la Compañía con relación al ejercicio pasado. Leda. Ahora que el fin de la aventura está cerca. me sonroja. si acaso. sobre todo. Es más. Emma y Claudia no pueden importar al poeta que está llegando al filo del alba. No es ilusión. pero que al entrar en otra dimensión pierden todo su valor y se reducen a vagas figuras talladas. Mira. y tu camiseta azul y tu cisne y la vida entera. . qué quieres. vagamente dibujadas. este sentimiento mío de ser poeta. Ni siquiera mi propio discurso. que esas son especies de despacho con pecé de internet y panel de curvas de resultados. inmóvil sobre el asiento. que quiere al hombre purificado de toda sensualidad antes de aceptarlo como compañero. Emma y Claudia son dos lejanas figuras de piedra. personas de las muchas que la vida te pone alrededor sin preguntarte. Don Renato Treshierbas se queja en la radio de las malas circunstancias económicas del país. Lo único que ahora tiene valor es la huida a través de la noche. de la falsedad de la palabra. porque es viaje ese en el que no hay peligro de encontrarse con los mirasuelos y adoraíndices. pero te despoja de pasiones inútiles y de tantas acciones y miradas obligadamente comprometidas y.88 nada es igual. que será la misma cuando te despiertes y alguien te lleve de nuevo al punto donde interrumpiste quién sabe qué hilo. y no te da nada. que a las nueve y a las diez y en las mañanas y tardes de cada día pueden despertarte cualquier pasión. me parece ridículo y hasta vergonzante. Y también por un cierto trasfondo de inmoralidad que . Sólo tu bulto oscuro. que puede que sean mujeres o sólo nombres o. debe de ser la grave intemperie. lo sé por lo mucho que me hace sufrir lo apoético de mi vida y de todo lo que me rodea. que la oscuridad al menos es sincera. me voy dando cuenta de que cada vez me importan menos Emma y Claudia. no sé cómo un poeta puede seguirlas a oscuras durante toda una noche. Todo el entusiasmo de antes me parece de colegial. como he llegado a pensar algunas veces.

Cuando mi padre murió. Puede que sea verdad que el poeta. Tampoco tendría algunos sentimientos que a veces todavía me sorprenden a mí mismo. me encontré libre de todo compromiso afectivo y sin tener que rendir cuenta de mis opiniones ni de la evolución de mis creencias ni de ninguna de las palabras que escribía. en la edad en que mejor podía apreciarlo. tú ni te enteras. Otro coche que viene haciendo señales. Yo apenas conocí a mi madre y no tengo hermanos ni parientes próximos y toda mi vida crecí sin ataduras familiares. Mi padre era lo bastante particular él también como para no querer ser jamás un lazo más allá de lo inevitable y así. ante el enésimo café. no estaría huyendo ahora. como esa rebeldía ante las exigencias de afecto obligado y el hecho de que una de mis mayores satisfacciones haya sido siempre el no aceptarlas. es extraño. es la moral derribada de su peana y sometida por el poeta a un valor superior que sólo él comprende y estima y que le es irrenunciable. Si fuera sólo ilusión esta certidumbre que tengo. ahí tienes a Hölderlin corriendo hacia la torre del Neckar: jamás comprendí las palabras de los hombres. pero así todo sentí que algo definitivo se acababa de consumar para siempre: había desaparecido el último afecto natural que me unía al mundo. Algo parece romperse en la llanura con el ruido. es el único ser que tiene el deber moral de ser inmoral. no voy a contarte mis aventuras femeninas ni mis engaños. ¿quién puede venir de la laguna a estas horas? Pasa a toda velocidad y toca el claxon de forma intermitente. naturalmente esa etapa hacía ya tiempo que había quedado atrás. . no es eso lo que importa. porque los poetas son los únicos que no ven la poesía como una huida y han de hacerlo a través de la locura. Wamba me escuchó largamente en silencio y sólo al . llegado el caso. Y aquí me tienes a mí. crecí en manos de los dioses. Recuerdo que se lo comenté a Wamba aquella misma tarde.89 siempre he tenido y hasta cultivado con gusto. pobre iluso. y en un momento en que por fin me era permitido hablar después de estar todo el día sin decir otra cosa que gracias. en libre uso de mis afectos.

Fue justamente en aquellos días cuando comencé a sentir la necesidad apremiante de tener un hijo. como una renuncia. Volví a la poesía. y cómo pasa. pero necesito hacerme totalmente a la idea. . pero te aseguro que todavía es más ambicioso que El pacto de Thánatos. y unas veces se tiñen de rojo como un fuego sobre el mar. en menos de media hora habremos llegado. cómo pasa. Ni siquiera puede distinguirse la arboleda del río. en último término. lo comprendes. pero ahora quedas tú en primera línea de fuego. Supongo que debemos de estar atravesando el gran valle que se extiende poco antes del circo montañoso de la laguna. oscuras las metas. al que nadie le pregunta nunca nada. Un esfuerzo. Hay que ir más despacio. ¿verdad? No lo comprendía. porque la noche se está volviendo más oscura por momentos. parece mentira lo que iluminaba el menguante. tú no. quizá porque el barro es material endeble y de poco aguante. La carretera sigue llana y bien . y para qué. Lisa siguió sin decidirse. Mira esos nubarrones que han tapado completamente la luna. la vida entera oscura. hay cosas que no pueden obligarse a hacer. Oscuras las preguntas y las respuestas. Y frente a ello. pero a lo mejor es cierto que siempre hay una razón que los demás no comprendemos y. y qué a tiempo. Hace ya mucho que los cielos han querido poner remedio a todo eso. y así nació Vía de nada.90 final me dijo: sí. si su misión sólo es pasar. la palabra. Leda. dándome largas con su mirada y su sonrisa vacilante cada vez que yo le planteaba la cuestión del hijo: de verdad que yo lo deseo tanto como tu. un esfuerzo de mi espalda y de mis ojos. Escribí frenéticamente día y noche. Leda amiga. que tú no apostaste. y otras se limitan a favorecer la posibilidad de que sea el propio hombre el que avance por sí mismo hacia su asidero. Ese tiempo. Las seis y diez. y qué oscuro es todo. y otras se humedecen y nos dan ese olvido que es la melancolía. Aún está en el cajón de mi mesa. Leda. y entonces nace la poesía y todo lo demás. Pero aún así.

y tú duermes y a mí me duelen los ojos y la espalda y miro para ti y no te veo ni sé quien eres. ya habrá tiempo luego para explicaciones. Me sentaré en la roca a esperarlos. no el cofre de monedas que puede encontrar a la llegada. Decisión peligrosa. Pero a las ocho retiran el reloj que registra tu llegada para que no trabajes ni un minuto de menos. Cuando don Lucas Gatico toma el maletín del director provincial y atraviesa el patio con él. y a las cinco controlan tu salida para que no consigas ni un minuto de más. pero puede que cambie en cualquier momento. Ha preferido aceptarse. tú quédate en el coche y que no te vean. Después sonreiré y les diré que quedan libres de su compromiso y que nadie me agradezca nada. A don Lucas Gatico la úlcera le ha hecho escéptico. Pero don Lucas Gatico jamás irá a la laguna. los que estamos cerca podemos verle los labios apretados. ¿Qué apostamos?. sólo por ver la de Lucio va a merecer la pena. La noche se ha hecho más oscura y nosotros vamos por una carretera solitaria hacia un lugar absurdo en un coche sin luces. . que aunque ellos no lo entiendan. Todo eso les diré sentado en la roca. Media hora. pero no puedes evitarlo. ¿O estoy loco y todo lo que te he contado no fue más que una estúpida invención de mi mente?. muy grave y muy segura la voz. Y no quieres sentirte como un estafermo. las mujeres. Me sentaré como quien está cansado de esperar y me quedaré mirando sus caras.91 señalizada. porque la aceptación de lo que somos puede suponer la anulación de nuestro deseo de ser lo que deberíamos ser. con las líneas recién pintadas. como no sea su sencillo pensamiento y su palabra incesante y simple? . pero tiene que negarlo y afirmar que es cosa de herencia. Leda. lo único que importa a un poeta es la huida. y nada te consuela el descubrir que el que te manda tampoco tiene la culpa. ¿Qué les queda a las dos viejas que pasean por la acera cogidas del brazo con su andar lento y quejoso.

Era una llamada tímida y sincera. salir y deshacerse en la niebla y recorrer el camino con el pecho . a orillas del Duero. tan sólo el ruido del agua de la ducha. álamos del camino entre San Polo y San Saturio. y luego dijo que le apetecía darse un baño y se metió en la ducha. Un resto de fetichismo espiritual. habrán quedado sorprendidos al verse inseparablemente ligados en mi álbum a una tierra que les fue indiferente o que incluso odiaron o amaron a su pesar. El río se deslizaba lento y profundo a través del gran soto de álamos y chopos. situado sobre una colina en un recodo del Duero. donde habíamos estado unos días. algo aislado de la ciudad y rodeado casi completamente de pinos. . Es un hotel moderno. Yo colecciono paisajes valiosos. Calló el gorrión y todo fue ya silencio. solitaria y empequeñecida en la ladera. frío y lluvioso. y cuántos Nombres. las cárdenas roquedas. Lisa propuso que fuéramos a pasar ese fin de semana al hotel aquel. con los álamos dorados. Miró bien la habitación. hacía ya algunos años. todo estaba sumergido en la neblina. Un gorrión piaba entre las hojas.92 16 Un sábado de invierno. como una prolongación de la lluvia de fuera. y he andado buscándolos por donde he podido. puede. en un tiempo en que yo había dedicado muchas de mis vacaciones a buscar los escenarios y los caminos de los poetas. pero a mí me da vigor. casi como con alegría. Los grises alcores. y entonces pensé que había sido una buena idea haber ido allí. Lisa parecía feliz. La ermita. con mayúscula. como solía hacer en todos los hoteles. se sentó en la cama para probarla. Pedí una habitación en el ala norte para tener enfrente la ribera opuesta del río. como otros coleccionan pipas o sellos o mechones de cabello de mujer. Algún día quizá pueda contarte algo más sobre eso. Me asomé a la ventana. Y de pronto sentí una vez más el irresistible poder de la poesía.

comencé a notar un ligero hervor en la sangre. podía coger frío y. y luego salimos y paseamos por la ribera del río y cenamos en un pequeño restaurante al lado mismo de San Juan. Ella asintió: sí. La voz de Lisa a mis espaldas sonó especialmente suave: ven. no me parecía bien que estuviese allí desnuda. Yo quería que se vistiera. todo cambió. ¿Más abajo? Iba a responder de acuerdo con lo que estaba pensando. Lisa lo dijo y se quedó mirándome en silencio. por ejemplo una par de preciosas. todo cambió.. la ermita entre la niebla. y volver luego a buscar la mano que dejaste. Estaba totalmente desnuda y sonreía: mírame bien ¿no ves nada?. Como en una de esas conversiones instantáneas que nos cuentan en la vida de los santos. . pero cómo cambió todo. el sentido mismo de la poesía. en una vulgar habitación de un hotel. Cómo había cambiado todo. Ella insistió: fíjate bien ¿de verdad que no ves nada? El hervor estaba subiendo y acabando con la irrealidad: ya lo creo que veo. Leda. mírame.93 abierto. Fue tan sólo medio segundo. El menor ronquido de Lisa me sobresaltaba y tenía que despertarla y preguntarle si . pero me bastó ver sus ojos para comprender que no era ese el camino: Lisa ¿qué tengo que ver? Ella me hizo un gesto como de cierta desilusión: creí que ya comenzaba a notárseme algo. me lo ha confirmado el ginecólogo. digo un poco más abajo. no quise decirte nada hasta estar totalmente segura. tonto. la ribera de álamos dorados. Y de repente. Era la ninfa de la niebla y me llamaba. Fui hacia ella y la abracé: ¿estás segura?. No le permití probar el vino ni fumarse un solo cigarrillo. vamos a ser padres. Lisa obedeció sin decir nada. además. y yo paralizado y algo ridículo junto a la ventana. como si nada hubiera pasado. Leda.. Durante varias noches apenas pude dormir. Ella se retiró un paso hacia atrás: no es eso. al encuentro quizá del olmo seco hendido por el rayo. hasta la propia desnudez de Lisa era otra. mirando a Lisa. porque te habrás convencido de que hay caminos que deben recorrerse apretando una mano. Y también el tiempo que siguió.

Cuando fui al hospital a buscar a Lisa. que tú no sabes ni puedes saber de esperanzas de poeta. Se iba poniendo cada vez más rolliza y sonrosada. y yo la miraba casi a todas horas y le componía sonetos que luego rompía sin enseñárselos. Lisa lo obedecía todo sin rechistar. Me miró y apenas pudo insinuar una sonrisa.94 se encontraba bien. hasta que un día me dijo que si seguía así se iría a dormir a otra parte. sucedieron por primera vez varias cosas: que comencé a ver la Compañía como algo realmente necesario. en toda jerarquía el empleado va ascendiendo hasta alcanzar su nivel de incompetencia. quién la comprende. nació un nuevo libro: Ahora salgo a tu encuentro. compañera. cómo hacerse entender cuando se dice esto. ese afán de perpetuación abrazando a la Belleza. para oxigenarse y fortalecer los músculos abdominales. poco menos que de un tirón. pero nunca se resistía. cuando Lisa abortó. Esa palabra suya imposible de decir. tampoco esta. Ay. quién se lo explica. aquel invierno que nadie podría comprender jamás. . la conocía: me estaba . Ay Leda. lo más que hacía era mirarme con expresión incrédula cuando no estaba muy convencida. ese suspiro de más allá. la encontré muy pálida y demacrada. He comprobado que la oscuridad es difícil de comprender porque no se deja. No se entiende esta oscuridad tan repentina. qué puede ofrecer. como es sabido. y que engordé unos cuantos kilos porque dejé de fumar para hacerle más llevadera a Lisa su abstinencia. Y por eso no quise hablar con nadie ni saber nada y lo único que hice fue irme a casa y escuchar a Schubert. Entonces opté por pasar las noches en mi pequeño estudio leyendo y escribiendo poesía. Por eso. según el cual. todo quedó en mí tan en silencio. Leda. sin embargo. Y además. aquellos largos paseos diarios bajo los árboles. que no llegó a importarme nada hacer bueno el principio de Peter. impuestos como una obligación. El invierno fue frío y desapacible y. Un mutis absurdo. y así.

y créame. me llamó aparte y me dijo: -Créame que lo siento. es que nunca debí aceptar esta apuesta. añadió-: Ya le había advertido hacía tiempo del peligro que corría. esperándome con la maleta en la mano. mientras Lisa dormía y yo hurgaba por la biblioteca en una vana batalla contra el insomnio. si no fuera porque Lisa estaba tan débil y necesitaba reposo. pueden dar gracias. A dónde habría ido. pero si me permite le diré que considero que ha sido una imprudencia. . eso no. Volví a la habitación. Me encuentro cada vez más cansado. Mientras se vestía. Leda. que pudiera ordenar aquel tumulto y poner en su punto la decepción y mi rendimiento a Lisa. Esa noche hubiera ido quién sabe a dónde. y no de recuerdos. mi próxima huida habrá de ser al sol y sin hora . También esa misma noche.95 pidiendo comprensión. pero qué largo este final. Cansado. un hombre joven que parecía estar desorientado y molesto. Al verme comprendió que lo sabía y se quedó mirándome como quien espera una respuesta. En un caso de retroversión uterina tan acusado y tan difícil como este hay una posibilidad entre cien de que el embarazo llegue a buen término. era una decisión de ustedes. estos ojos míos como quemados. pero ahora ya no queda ninguna posibilidad. Leda. como si hubiera algo en aquel caso que le disgustase. Lisa estaba de pie. por más que quise aparentar. No podemos estar muy lejos de la subida al circo montañoso. Vi que el médico me extendía la mano: -Vuelvo a decirle que lo siento de veras. Yo la abracé. -Y ante mi mirada sorprendida y furiosa. el médico. quisiera parar y estirarme y cerrar los ojos para que la oscuridad no los maltrate más. pero en fin. Cómo había cambiado todo de nuevo. Yo era incapaz de articular palabra. encontré estos versos de Keats: la Melancolía convive con la Belleza y la Alegría. Las siete menos veinticinco. que no cesa de llevarse las manos a los labios para decir adiós.

. sin esperarlo. en manos de no sé quién. me molestaban las charlas y las risas de los demás y procuraba huirlos. Después. nuestro hilo de comunicación. Leda.96 fija de llegada. Y a la noche. por más que cargadas de buena intención. y aunque todo esto lo quise disimular. con los ojos fijos en algún punto. y si le decía algo sonreía amablemente. a causa de su incapacidad. Pero las palabras siguieron saliendo forzadas. Y entonces. y lo veíamos y no éramos capaces de nada y así estuvimos. como en los otros tiempos. pero eso a qué mirarlo. y mientras se lo decía me iba dando cuenta de que le estaba cerrando la única posibilidad que ella había encontrado para escapar a su temor. el sol ardiente y la ardiente soledad nos curaron del temor a las palabras del recuerdo y a las frases condicionales. la arena amiga. cuando ya casi lo había olvidado. me refugié en la música y en la lectura de los viejos poetas como único lugar de paz y desahogo. Y entonces. y Lisa y yo decidimos gastar aquel dinero en alquilar una casa en la playa más solitaria que encontramos. se encargó de hacer el resto. Ahora salgo a tu encuentro ganó un importante premio de poesía. Una huida no puede quedar a merced de que unos nubarrones se antepongan a la luna. Se fue cerrando en sí misma y no sabía qué contestarme cuando le preguntaba por qué. Las colinas de la laguna están ocultas todavía. Podía ser la solución. vino el mal momento. hasta hacerse peligrosamente tenue. Era eso. donde. también Lisa cambió. a lo largo de tres semanas. Lisa me propuso una noche que adoptáramos un niño. lo vi claro. pero no me sentía con fuerzas para explicárselo. A veces se quedaba pensativa un largo rato. . realmente debió de ser difícil estar a mi lado. todo está oculto más allá de dos metros. Me desesperaba pensar que pudiera tomar mi actitud como un reproche cuando era justamente lo contrario. no pude lograrlo. pero no era capaz de explicarme nada. Yo no pude evitarlo: me volví seco y taciturno. pero yo me negué con mis mejores palabras. Por primera vez se nos había debilitado. un temor a perder todo lo ganado.

un aviso cifrado. pero que no nos lleven la ilusión y la esperanza. y los poetas pasan por la vida pisando una blanda capa ocultadora que sólo les permite ver las cimas y las torres que no tienen más remedio que asomar. Y sin embargo. el cuadro completo de motivos e intenciones que ha dado lugar a todo esto. Ya te he dicho. Leda. . cómo buscó siempre ocasiones para estar con ella. Tengo que correr. asesores de imagen y tratantes de ganado. La malicia nunca es virtud de lactantes y poetas. como si también ellos huyeran. puede que sea la inquietud de ver acercarse la hora definitiva. muy preciso. Veloces los minutos. el caso es que tengo ante mí. ministros de Hacienda. cuando los tres estábamos . Es como una revelación. La malicia es virtud de papas habilidosos y de santos discurseros. pero hay algo. de altas y puntiagudas que son. un temor y esta oscura corazonada. a mí se me ha ido metiendo desde hace poco una desazón injustificada que no sé de dónde me viene. La oscuridad es grande y debemos de estar ya muy cerca. también de banqueros. de reyes con sonoro apodo y de generales de calle y estatua. Yo creo que siempre he sido un hombre sin demasiada malicia. que si voy con vosotros a la playa. o que quizá yo no soy tan poeta como creo. A los minutos hay que saber ganarlos en cada segundo para que no nos envejezcan demasiado de prisa. que si te la llevo al teatro esta noche. oscura como la noche. dueñas de hospedajes. Lucio quiere a Lisa.97 Las siete menos veinte. Fue él quien tuvo la idea de la apuesta. voy a acelerar y que pase lo que pase. y claro que huyen. Leda. Pero yo no sé si es la larga noche. Lo propuso todo para poder estar con Lisa y llevársela a donde él quiera sin peligro alguno. criadas. pero ahora está muy claro. y cómo supo prepararlo todo para ir soltándolo en el momento justo. hasta conseguir lo que busca y quién sabe si tratar de separarla de mí. que son cosas bien leves y llevaderas. no sé. algo de pasada. que a todo da clarividencia. un mensaje que no acaba de captarse. La malicia está reservada toda ella a los perspicaces y yo soy poeta.

Si pudiera tomar un café negro. me basta. tengo que correr. Y en la laguna estará esperándonos sonriente. más o menos. siempre escamotean las cosas a los que tienen necesidad. la figura de una sierra recortada al fondo. Y también fue él quien manipuló las luces. Lucio y yo salimos cuando Wamba y Aurelio todavía estaban arrancando. a saber cómo dejó las de su coche. ha pasado delante de nosotros. porque nadie la va a llevar a su Martina. Y ahora llueve. Lucio acosando libremente a Lisa con todas sus armas de experto conocedor de las reacciones ajenas. ni con luces ni sin ellas. Y dentro de dos kilómetros. qué forma de empeñarse en andar con el cántaro de cristal por el alambre. Cuánto tiempo lo llevaría preparando. Voy a ganar y. Y desde entonces nadie me ha adelantado. ya le veo. La carretera inicia un suave ascenso. sin embargo.98 a su merced por la maldita palinka. la laguna. los árboles y las rocas. Leda. a mí la huida. se me ha tenido que crecer el miedo a la malicia. ni siquiera en la gasolinera ni cuando te recogí en el hostal. naturalmente. a los otros las sensaciones. mientras esas dos esmirriadas bombillas me den la miseria de luz que me dan. porque es gorda y sosa y le huele mal el aliento. si pudiera tomar un café y templarme un poco por dentro. . y yo una vez más confiando tan sólo en Lisa. pero al poco tiempo él tuvo que pararse en una gasolinera y. yo aproveché para acelerar. un paso angosto. Dios. como aviso de mal amigo. debemos de estar ya en las primeras rampas. El plan posible se volvió real. no tendría este reconcomio que me ha venido de repente. que buen cuidado tuve de no perder de vista la carretera. Leda. nuestra ansia a su merced. y hubo tres ciegos que no vieron que Lucio es el que menos tiene que perder. Nadie. que hay que correr y correré. todo eso iríamos viendo si pudiera verse algo. viva la palinka y el gran licor del inca. ese café de amigos que nos escamotearon. mira que me parece haber hecho esto . Y ahora te digo. Que descarguen las nubes y quien quiera. en el cariño de Lisa. Leda. Y no sé qué revelación haya sido esa ni de dónde ha salido. Así todo.

son las campanadas de las Recogidas. aprender a pontificar la verdad del ratio de producción y rentabilidad.. no puede ser.... y yo huyendo por montañas muy lejos de ella. que yo no puedo. Debe de hacer mucho frío fuera. Dios. escucha. y que si todo eso no es más que una extravagante ilusión. Sigue lloviznando.99 solamente para no perder. Leda. El caso es que sigue lloviznando... no. quizá fuera bueno. la llamaré y le contaré todo lo de esta noche y le diré que quiero preparar con ella la huida definitiva. marzo 1989 . las amanecidas siempre terminan sorprendiéndonos. Leda. La claridad tiene ya que comenzar a colarse por algún sitio. y llegaremos muy lejos..abril 1990 . Y ese sonido. ¿A dónde hemos llegado? FIN Gijón y Navacerrada.. Están dando las siete en algún sitio. Pero luego. Parecen campanadas. pero no puedo. y que huiremos durante muchos días y quizá no volvamos. aunque no sé. Hoy es domingo y Lisa estará durmiendo. mucho más lejos de lo que yo estoy ahora. para qué volver. De las Recogidas. al menos que por ilusiones no quede. . cuando bajemos de nuevo hasta el pueblo.

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