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¡INDIGNACIONES!

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Campagna, Cristina
Indignaciones : variaciones para un tiempo de canallas / Cristina Campagna ;
Marcelo Fara. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Fundación CICCUS, 2018.
128 p. ; 23 x 16 cm.

ISBN 978-987-693-758-0

1. Literatura Argentina. I. Fara, Marcelo II. Título


CDD A860

Primera edición: agosto 2018

Ilustraciones de tapa e interior: Carmen Cuervo


Coordinación y producción editorial: Andrea Hamid
Diagramación y armado: Mateo Missio
Corrección: Teodoro Boot

© Ediciones CICCUS - 2018


Medrano 288 (C1179AAD)
(54 11) 4981-6318
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co del Proyecto-Campaña “Des-
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(UNESCO).

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¡indignaciones!
Variaciones para un tiempo de canallas

Cristina Campagna - Marcelo Fara

Ilustraciones: Carmen Cuervo

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Prólogo

Hvor. Me pidió que leyera un libro, que junto con Cristi-


ace unos días Marcelo me llamó para pedirme un fa-

na querían publicar. Si me gustaba, si de verdad me gustaba,


querían que les hiciera el prólogo. Acepté el pedido con des-
concierto y mucho miedo. Marcelo me insistió hasta al hartaz-
go que querían que lo prologara alguien a quien le gustara el
texto, alguien que lo valorara. Por lo tanto, apelaban a la más
absoluta honestidad para cuando les diera una respuesta. Con
el miedo a este enorme compromiso empecé la lectura de In-
dignaciones.
A poco de avanzar en la lectura me embargó un inusitado
entusiasmo por estar frente a un texto que, por lo menos a mí,
rapidito, se me convirtió en herramienta. Un texto que ade-
más me representaba.
Como verán, me gustó y estoy escribiendo.
En Argentina los tiempos posteriores al 10 de diciembre del
2015, para muchos de nosotros, se convirtieron en tiempos in-
justos, ofensivos y/o perjudiciales. Y como dice el diccionario,
la indignación es el sentimiento de enojo con estas cosas. Para
los que crecimos creyendo que un mundo más justo e igualita-
rio es posible, estos tiempos son indignantes. Por esto es que
a veces se nos ve enojados, tristes y muchas veces desesperan-
zados por los tiempos por venir. Llevaba poco leído cuando
descubrí que el plural del título, Indignaciones, no era sólo por
la cantidad de situaciones indignas que vivimos diariamente,
sino también por la cantidad de sujetos que sentimos las mis-
mas indignaciones. Somos muchas y muchos los indignados.
Cuando llegué a la parte del libro que recoge de la historia la
figura del tío Luis, recordé que esta no era la primera vez, que
hubo otros viejos tiempos de indignaciones. Recordé que la
indignación viene de creer que existe la dignidad o, lo que es

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mejor, de saber lo que es la dignidad. Como lo sabía el tío Luis
por pisar estas calles durante los dos primeros gobiernos de
Perón. Como la dignidad que yo conocí cuando las conviccio-
nes entraron a la Casa Rosada, cuando bajaron los cuadros
para formar miles, cuando en Mar del Plata le dijimos “no” al
ALCA, con cada AUH, con cada compu en las escuelas o con
el ARSAT, entre tanto y tanto más de los gobiernos de Néstor
y Cristina.
Fue ahí que descubrí Indignaciones como herramienta. Por-
que Indignaciones me ayuda a reencontrarme con los motivos
y creencias por las cuales alguna vez empecé a soñar que otro
mundo era posible. No importa qué tan adversa sea la reali-
dad, porque es peor para la realidad, porque siempre habrá
un tío Luis que repartirá cartas por debajo de la puerta para
levantar el ánimo de los compañeros. Y si no me creen pasen
por Callao y Rivadavia cualquier día semana después de las 17
hasta las 20 horas, más o menos, y escucharán a un trompe-
tista entonando la marcha peronista, todos los días, hasta el
cansancio. Mientras escribo lo escucho, debe ser un tío Luis
que nos quiere levantar el ánimo.
Indignaciones me representa, como seguramente lo hará
con ustedes. Las indignaciones que generan las injusticias de
hoy, son la fuerza necesaria para emprender el camino de la
vuelta a la dignidad. Que la pasión, visceralidad, sensibilidad
e inteligencia de las plumas de este libro sirvan como faro para
emprender el retorno, el eterno retorno del pueblo a reencon-
trarse con su destino de grandeza y felicidad.

Adrián Grana

Militante del campo nacional y popular


Diputado Nacional del Frente para la Victoria

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PREFACIO

Indignaciones

d
iscutíamos airadamente. La gente se quedaba mirando
cómo crecía el volumen de nuestras voces y hasta parecía
que a algunos les daban ganas de intervenir. Pero no interve-
nían. Eso sí, se dejaba oír, a pesar de nuestro griterío, algún
punto de vista, alguna apreciación, comentarios que referían
lo dificultoso, lo pavorosamente dificultoso de elegir una pa-
labra que pueda condensar, resignificar, encabezar un texto.
Lo tortuoso de elegir un título de una sola palabra para un
libro. Y es que se trataba de un libro, para colmo, construido
casi enteramente con sentimientos crudos, capturados en una
actualidad acuciante, demoledora. Precisamente, eso estába-
mos diciendo, a los gritos, casi llegando a las manos, mientras
subíamos al colectivo en donde, una vez sentados, el debate
prosiguió con furia. Tanto que el colectivero, que nos mira-
ba fijamente por el espejo y se exponía desaprensivamente a
un accidente, detuvo la marcha, se puso de pie y giró decidi-
damente hacia nosotros que, sorprendidos, detuvimos unos
instantes la gresca. Todo concepto puede espigarse gracias a
la interpretación del receptor… en este caso del lector –dijo y
agregó, después de aclararse la garganta– no importa que la
palabra que buscan sea exactamente la deseada, el lector com-
pletará el sentido hasta llegar al fondo. Ustedes sólo tienen
que dar un primer paso.
Mientras nos rebotaban internamente las ideas del colecti-
vero, el hombre esbozó una sonrisa cómplice, apoyó sus ma-
nos en nuestros hombros izquierdos y nos susurró:
– …al fin y al cabo, en este presente infame que sólo pro-
duce indignaciones de todo orden, el camino se muestra solo.

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Entonces, impávidos, vimos cómo el hombre extraía un
bombo debajo de nuestro asiento, hacía una seña al resto del
pasaje, que procedió a hacer lo propio, y se bajaba con su co-
lumna recién formada para incorporarse a otra enorme que
discurría por el centro de la calle.
Al mismo tiempo y con la misma expresión encantada, los
dos pensamos algo que después diríamos en voz alta, segun-
dos antes de sumarnos a la gran columna:
–Tenemos el título. A ver en qué parte del libro le damos el
crédito a este tipo.

Los autores

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Índice

Prólogo. Por Adrián Grana . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7

Prefacio: Indignaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9

Primer Movimiento
Por lo menos nosotros tenemos el cuerpo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
A modo de telón ascendente. Entonces . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12
Por lo menos nosotros tenemos el cuerpo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14
Una “verdad” que la mayoría de la “gente” cree… . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
La alegría tiene número: 126 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 16
Ese sentido común sin sentido… . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17
América Latina de culpas ajenas y perdones propios . . . . . . . . . . . . . . . 18
Tanta injusticia en esta justica humana . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20
El martirio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21
¿Es posible matar la palabra? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22
Cuidado con el final . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24
Más que gesto solidario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25
¿Hay que matarnos a todos? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26
Barcelona II . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
12 de octubre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29
Rafael Nahuel ¿o el beneficio de qué duda? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31
Lawfare: una nueva forma de guerra a la oposición . . . . . . . . . . . . . . . 33
¿Soy normal? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35
¿Soy normal? II . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37
¿Choripán vs sanguchitos de lomo? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39
Ciencia y longevidad humana . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41
Un triunfo pequeño pero triunfo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 44
América tuvo cuatro abuelos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 46
Lo esencial es visible a los ojos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48
Una puñalada a mi alma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50
¿Circular de forma sospechosa? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51
Un detalle . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53

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Segundo Movimiento
Invocación al Tío Luis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55
A modo de puente: Remar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 56
Mi tío Luis (peronista de La Resistencia del 55) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 58
Mi tío Luis II . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60
México, la democracia militarizada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61
De “La Patria es el Otro” a “La Culpa es del Otro” . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63
ARA San Juan: un dolor de Patria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 64
Los pobres de derecha . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 66
¿Todos somos Somalía? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69
La historia no se repite aunque lo parezca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
Se les fue la mano… . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 72
8571, 1562, 7010 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73
ARA San Juan II: 44 mártires y un silencio horrendo . . . . . . . . . . . . . . 75
ARA San Juan III: cierra todo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 76
ARA San Juan IV: olvidados los 44 mártires . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 77
Máxima pena sin nada de gloria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 78
El derecho a no emigrar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 80

Tercer Movimiento
Odas a la tercera resistencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83
A modo de telón descendente, no del todo. Tercera . . . . . . . . . . . . . . . . . 84
¡A no aflojar! ¡Comenzó la Tercera Resistencia! . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 86
Desobedientes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
Dos meses, el silencio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89
Negar negando, olvidar olvidando… . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 90
Marielle Franco: una más . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 92
Te pido perdón Milagro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93
Hoy somos más pobres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 95
Te pido perdón Milagro II . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 96
Maestro Baradel . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 97
En tiempos de crisis mantener la sonrisa es un acto revolucionario . . 98
¿Qué le regalamos si tiene de todo? La distinción de ciudadana
ilustre de la Ciudad de Buenos Aires . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99
Te pido perdón Milagro III: vergüenza propia y ajena . . . . . . . . . . . . 100
Jesús en 2017 sería… . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 102

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Francisco papa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 104
Dos años, Milagro, dos años . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 106
No olvidamos, no perdonamos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 108
127… Hija, ¡te estábamos esperando! . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 110
Una mar en calma nunca hizo un buen marinero . . . . . . . . . . . . . . . . . 111
Nos tienen miedo… . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 113

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