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Crisis del siglo XIV

Al igual que la prosperidad conocida en los años 20 por Estados Unidos, en la Europa medieval, parecía no
tener límites. Durante los siglos XII y XIII se produjo crecimiento general. El crecimiento de la producción
agrícola propició el crecimiento demográfico. No obstante, si dicho crecimiento se quiere mantener, hay que
contar con alimento para poder alimentar a las nuevas bocas, vivas y fuertes. Paralelamente, el mundo de los
negocios también crecía.
En el siglo XIV, no se puede seguir sosteniendo la prosperidad y se hace urgente la necesidad de algún cambio.
Frente a esto, existen varias interpretaciones historiográficas. En la crisis del siglo XIV existieron tres
manifestaciones claves: el hambre, la peste y la guerra, considerados como chivos expiatorios, culpables,
responsables.
Mitre:
¿Se nos presentan los siglos XIV y XV como una unidad en el discurrir de la Historia?
Heers, Hay y Holmes, no dudan en admitir la unidad. Por otro lado, Romano, habla de una tardía Edad Media,
algo así como un preámbulo hacia la modernidad.
¿Cuándo comienza la crisis?
H. Pirenne explica que los primeros años del siglo XIV se produjo una estabilización del movimiento
económico. Hasta que en los años siguientes (1315-1348) se producen grandes catástrofes. Perroy las separa
en tres crisis: frumentarias, financieras y demográficas.
Duby:
Es importante evitar ciertas generalizaciones al hablar de crisis del siglo XIV abarcando a toda la Europa
medieval. Existieron grandes diferencias regionales en donde se siguió disfrutando el período de prosperidad.
Un ejemplo es Holanda, la baja Lombardía, y el caso particular del este de Alemania, en donde por un lado
sufrían dificultades innegables, como la fuerte despoblación, pero por otro, elementos favorables, como el
sostenimiento de los precios agrícolas que facilitó explotaciones cerealícolas de gran envergadura.
Sin embargo, la diversidad es aún más fuerte: se vivían importantes contrastes en comarcas vecinas. Existió
una organización de la economía rural por pequeñas unidades regionales, sólidamente constituidas en torno a
una villa. Su estructura, estaba constituida por una estrecha red de lazos. En algunos casos, se deshicieron y
en otros se reforzaron. De esta manera, en cada una de estas regiones, las condiciones a todo nivel presentaban
características particulares. Esta nueva visión presentada por Duby, nos invita a revisar, criticar las visiones
más generales.
Los indicios del malestar, explica Duby, son múltiples, más allá de las exageraciones de las fuentes que pueden
llevarnos a la desconfianza.
Romano y Tenenti:

En suma, resumiendo lo dicho hasta aquí, desde el segundo decenio, por lo menos, del siglo XIV (e incluso
antes), se interrumpe aquel lento trabajo de reconstitución (y, en buena parte, creación) del capital demográfico
europeo, que, entre mil obstáculos, venia realizándose desde hacía varios siglos, y del que, más que las raras
(e inexactas) cifras de que se dispone, nos ofrecen buen testimonio múltiples pruebas: canalización de ríos,
saneamientos, tala de bosques, signos todos ellos de laboriosidad humana, que son, al mismo tiempo, causa y
efecto de recuperación demográfica.

Más frutos se lograrán considerando que el hecho verdaderamente importante es lo que podríamos llamar la
desorganización económico-social de Europa.
Robert López
Robert López, la llama como crisis del siglo XIV hacia un nuevo equilibrio. Sería entonces un gran cambio
que señala la necesidad de apostar a un nuevo equilibrio. El origen del cambio lo encuentra en tres momentos:
el primero, la saturación, es decir, la producciòn supera las posibilidades reales de demanda. En un segundo
momento, encontramos la contracción, en donde el proceso productivo no solo no sigue hacia adelante, sino
también hay una retracción. Por último, la crisis, obligada por los momentos anteriores: se alteró el equilibrio
anterior y por eso se necesitan cambios para lograr un nuevo equilibrio.
Hambre:
Robert López, explica que cuando había alimento, parecía que el hambre era un problema solucionado, no
obstante, a la mínima fisura, vuelve a aparecer. El incremento demográfico, exigía cada vez más alimentos.
Este hecho obliga a roturar y a poner toda la tierra posible al servicio del cultivo.
En 1315 estalla una gran hambruna, erigiéndose como el primer gran síntoma de que se estaba fallando en una
cuestión clave, la alimentación.

 Duby:
Duby explica que las crisis de subsistencias son las primeras en aparecer. Éstas, se desarrollan bajo
condiciones climáticas generalmente poco favorables y en suelos mediocres, agotados. Hubo una sucesión de
años muy lluviosos que agravó las dificultades y desencadenó que en el sur y oeste de Alemania se diera una
crisis de cereales, que se extendió a todo el oeste de Europa. El momento culminante fue entre los años 1315
y 1317: uno de cada diez habitantes murió de hambre en Yprés. Afectó principalmente a los más pobres.
Los documentos prueban que existieron numerosos períodos de hambre generalizada. Por ejemplo, en Italia,
Alemania, el aprovisionamiento del siglo XIV se convirtió en una preocupación constante para los
ayuntamientos.

 Pierre Bonnassie:
“Morir de hambre. La Edad Media ha sabido lo que era eso a lo largo de toda su historia y, para una gran parte
de la humanidad medieval, la angustia ante la penuria y la lucha por la supervivencia fueron los dos polos de
su existencia”. (p. 109)
Las dos grandes épocas del hambre se sitúan al principio y al final del período. El intervalo, siglo XIII, es una
época relativamente privilegiada. A pesar de que existieron algunos islotes de glotonería como le llamó Duby,
la situación siempre fue grave. Las referencias al hambre eran muy extesas en crónicas y anales, por ejemplo:
868: “los muertos se contaban por millares y no se encontraba a nadie para enterrarlos”
1005: “en algunos lugares no sólo se comían animales repugnantes y serpientes, sino también carne humana”.
Las prácticas de antropofagia son frecuentes en todas las sociedades que vivieron una atroz familiaridad con
el hambre. Las hambres agudas eran manifestaciones de una subnutrición crónica y generalizada. La
mortalidad más intensa se situaba entre los 19 y 23 años, afirma E. Salin.
Para escapar del hambre habían dos opciones: unas puramentes negativas y otras generadoras de grandes
progresos, a largo plazo. La primera solución: la mendicidad. La opción positiva era aumentar sin descanso
los trabajos agrícolas, ampliar la extensión de los cultivos: roturar. Los profundos resortes de la revolución
agrícola, están para Pierre Bonnassie en el propio meollo de la miseria de las masas rurales. Fue una revolución
que pudo efectuarse mediante la acumulaciín de trabajo humano. A pesar de que fue un trabajo impuesto por
los señores, en sus comienzos fue espontáneo, surgido de la necesidad.
“Hicieron falta 600 años de esfuerzos para vencer al hambre: en el siglo XIII, el objetivo se había alcanzado.
Pero no duraría mucho” (p. 111).
El retorno a las crisis de subsistencias fue un signo evidente de una crisis de estructuras.
Peste:
En dicha fecha, incluso en las ciudades ricas, la gente moría de hambre, y más aún entre la población pobre,
que además, es más proclive a la enfermedad. El hambre y la peste generan que se vean disminuidas sus
posibilidades como mano de obra. La peste, actúa sobre una población muy debilitada biológicamente.
El primer foco endémico de peste bubónica se dio en el interior de Asia en el año 1253. En 1331, una oleada
barre China. La transmisión hacia Europa se produce mediante los mongoles.

 Pierre Bonnassie:
La peste bubónica era transmitida por la pulga de la rata. Se caracterizaba esencialmente por una hinchazón
muy dolorosa de los ganglios de la ingle, de la axila o del cuello, y ocasionaba la muerte el 60, 80% de los
casos. La peste pulmonar se transmitía de hombre a hombre, a través del aliento o la tos. Era altamente
contagiosa y 100% mortal.
La gravedad de los estragos estuvo globalmente en función del grado de concentración de la población: más
acentuada en el medio urbano que en el campo y menor en las montañas que en las llanuras.
Sus estragos no deben ser considerados de forma aislada: reaparecía cada 10 o 15 años e impedía la
reconstitución de la población.
Afectaron particularmente a los individuos más jóvenes, a aquellos que no habían conocido pestes precedentes
y no estaban inmunizados.
El impacto de la peste fue más específico en el ámbito de las mentalidades. Perturbó profundamente el clima
psicológico. Fortaleció las tensiones sociales. Por ejemplo, una cólera contra los ricos y contra las minorías:
judíos, leprosos. También fue muy perceptible en el ámbito de la literatura y el arte. Ahora, la muerte deja de
ser plasmada como una abstracción y pasa a ser un sufrimiento físico y moral, descrita con un realismo
alucinante.
FUENTE!!!

 Relación entre hambre y peste por Romano y Tenenti:
Es cierto que en el siglo XII no hubo demasiadas carestías y fueron muy pocas las epidemias. (Mencionamos
a la par carestías y epidemias, porque la relación entre los dos fenómenos es muy fuerte, como luego se verá
mejor.) De modo que los hombres del siglo XIII pudieron creer que hablan alcanzado un límite de seguridad
tal, que les ponía al abrigo de los asaltos del hambre.
Desde aquel momento, se intensifica el ciclo recurrente entre carestías y epidemias: una población debilitada
por la subalimentación a que la han sometido uno, dos, tres años de malas cosechas, ofrece menos resistencias
a los ataques de la enfermedad; los perjuicios que ésta crea, al reducir el número de brazos disponibles para el
trabajo —sin reducir, por otra parte, en la misma proporción el número de bocas que alimentar—, aumentan
la posibilidad de sucesivas carestías.
De este modo, aunque teóricamente sigue siendo cierto que la cicatriz demográfica que deja una epidemia
puede curarse en pocos años, en la realidad nunca se logra esa cicatrización
Guerra:
Frente a esta situación, se recurrirá a tres “puertas”:
-La que tenían más cercana, era la del señor feudal. Sin embargo, no encuentran en él ninguna respuesta
satisfactoria. Lo único que ellos saben es hacer la guerra. De esta manera, volverán a aparecer las guerras de
saqueo. Vemos entonces cómo tenían una mirada local del problema: no es una solución real, sino un nuevo
conflicto. Los señores feudales tenían una mirada local del problema.
 Mitre:
Mitre considera que llamar a este siglo como el “Siglo de la Guerra” no es exagerado. Se dieron guerras
feudales localizadas pero también conflictos generalizados como la Guerra de los Cien Años, otras entre
castellanos y portugueses, anarquía en Italia y Alemania, etc. Emilio pretende que se revalorice los estragos
que las guerras causan en la demografía: las considera como el fenómeno que más bajas causas y afirma que
donde se sintió más fue en el ámbito rural.

 Duby:
Las hostilidades, los saqueos, los incendios de cosechas eran accidentes frecuentes en la época feudal. Sin
embargo, a finales del siglo XIII, con la constitución de grupos de soldados profesionales que vivían de la
guerra, provocaron en toda Europa fuertes tensiones bélicas.
La guerra era permanente: se iniciaba en un lugar cuando se terminaba en otro. Además, su técnica se modificó,
ganando en eficacia destructiva. A pesar de que la lucha siguió siendo muy localizada, las compañías de
soldados mal retribuidos por los soberanos, vivían a costa del país y lo explotaron a fondo. Devastaban
principalmente el campo, las ciudades estaban bien protegidas.
Si bien la economía rural sufrió las consecuencias de la guerra, los daños no fueron tan exagerados como a
veces se manifiesta. Las incursiones armadas no afectaron nunca de forma duradera la producción de cereales.
Los golpes más duros a la economía campesina se daban con la destrucción del ganado por parte de las tropas.
Las residencias señoriales fueron las más perjudicadas. A causa de sus riquezas, eran las más expuestas: la
guerra afectó sobre todo a la economía señorial.

 Pierre Bonnassie:
“El sistema económico social se reveló incapaz de curar el mal; peor aún, lo agravó. Los señores, cuyas rentas
descendían a causa de la subproducción, buscaron con todas sus fuerzas nuevos recursos, que acabaron por
encontrar en el servicio al rey en la guerra”. El campesino pagó la factura: por un lado, la fiscalidad real se
hizo más intensa y se añadió la fiscalidad señorial. Por otro, la guerra arruinó los campos.

-A la segunda puerta que van a recurrir es a la de la Iglesia, pero allí tampoco encontrarán una solución. Ésta
va a plantear lo sucedido como un castigo por los pecados cometidos por los hombres que tarde o temprano
iba a suceder.
-Frente a esas decepciones, la última opción es recurrir al rey, elegido por Dios. Su respuesta es concreta:
distribución de granos e imponer la paz en los lugares donde se desarrollaba la guerra.
La monarquía comienza a recuperar el poder de ban. Encontramos aquí al embrión de los estados modernos.
El rey tiene los medios para dar una ayuda concreta inmediata, además de tener una mirada estructural: miran
al reino.
La monarquía nunca ha dejado de ser la fuente de poder, sólo que este se encontraba fragmentado. No obstante,
la eficacia del poder de ban en manos de los señores se pierde. La recuperación total por parte de la monarquía
es en el siglo XVIII.

Le Goff
Le Goff la denomina como Crisis de la Baja Edad Media, y utiliza las siguientes cotas cronológicas: 1270-
1330, evidenciando la importancia que le da a este último factor. Es interesante ver como solamente abarca
las primeras tres décadas del siglo XIV, quedando fuera la peste negra y las principales bancarrotas. Ve la
crisis como un cambio necesario al propio proceso medieval.
La secuencia para Le Goff sería de la siguiente manera: un impulso, dado en el siglo XI, seguido de una
desaceleración del ritmo, luego una detención del impulso y por último el reflujo, sinónimo de la contracción
para R. López.
Se trataría entonces de una crisis de agotamiento que lleva a encontrar límites. Límites tecnológicos y
espaciales, que dan lugar a una crisis económica reflejada en el hambre de alimentos y en el hambre monetaria,
terminando en la crisis del feudalismo.
Le Goff resalta como el movimiento a pesar de que afectó al conjunto de la población, no es general, es decir,
no sucedió al mismo tiempo.
Límites técnicos: sector agrícola.
Volviendo sobre los límites técnicos referidos anteriormente, en el sector agrícola se va a avanzar sobre los
bosques. El ecosistema se ve afectado. Se cultiva sobre tierras desgastadas y al avanzar sobre los bosques, las
personas que allí recurrían para alimentarse, ya no podrán hacerlo. Vuelve la incertidumbre de a quién
alimentar. El movimiento de roturación ya sólo se da esporádicamente e incluso se manifiestan retrocesos.
La impotencia de las técnicas agrarias no permite saltar determinados obstáculos. La alternancia trienal no
permite que la tierra repose lo suficiente en suelos que no son muy ricos. Además, la insuficiencia de estiércol
frena la reconstrucción del terreno. A pesar de que el ganado aumenta, prima la imposibilidad en las
comunidades rurales de alimentarlo, ya que la superficie obligatoriamente reservada para los cultivos, no
puede reducirse y la alimentación de los animales es incompatible con la de los hombres.
Desmontes, explotación intensiva de madera y destrozos causados por los rebaños, son factores de
deforestación que generan una crisis de madera y el peligro de que las aguas destrocen los suelos: disminuyen
los cultivos.
Los fracasos se multiplican en el terreno de la repoblación: muchas fortalezas siguen en estado de proyecto, o
si llegan a ser fundadas, decaen rápidamente.
Los suelos periféricos, de mala calidad y agotados, son abandonados. Fenómeno muy común en Inglaterra al
igual que en el centro de Alemania.
En Inglaterra ya en 1236, comienza el proceso de cercamiento de los campos para sustituir el cultivo de
cereales por la cría de ovejas. Las comunidades aldeanas deploran las crecientes restricciones que se habían
puesto al uso de las comunales. Partes del terreno (bosque) que se dejaban a disposición de todos los miembros
de lo comunidad, para que pudieran lleva a pastar a sus animales o para simplemente dedicarse a la
recolección.
Límites técnicos: sector artesanal.
Los límites técnicos como los del sector artesanal, detienen el impulso del crecimiento. En este segundo sector,
se prohíben en algunas ciudades incorporar novedades, mejoras tecnológicas, por ejemplo, tornos para hilar o
el molino de batán, para salvarse de la superproducción. No se trata de una mentalidad económica
conservadora que busca mantener una tradición.
Le Goff llama espectacular el límite que alcanza el sector de la construcción. Se multiplica el abandono de las
obras ya comenzadas. La primera mitad del siglo XIV se conoce como la época de las catedrales inacabadas.
Se reducen a un coro o a un brazo del crucero. No obstante, Le Goff afirma que no se trata de que haya decaído
el fervor cristiano, sino que el dinero debe ser necesariamente invertido en otras cosas. Considero muy
interesante la reflexión del autor: aunque no existe un descenso de la creencia, si hay un cambio: ya no se
satisface con gastos que se consideran improductivos.
Límites espaciales.
R. Lewis, citado por Le Goff, afirma que la época de las fronteras ha terminado para el Occidente medieval.
Por ejemplo, en España, la reconquista se detiene durante dos siglos. También en el este la oleada repobladora
se detiene en los confines rusos y ucranianos.
El resultado de estos límites es una crisis económica, de alimentos y de monedas. El hambre monetaria, se
acentuaba ya que las monedas se iban hacia oriente para pagar las compras de los sectores aristocráticos. En
Europa había minas, pero eran subterráneas. Estos hechos van a enlentecer el fortalecimiento de la monarquía.
Robert López, recuerda que no fue la falta de espíritu ni la inseguridad las que impusieron fronteras al
comercio de la Europa medieval, sino las limitaciones de sus posibilidades económicas. Le Goff se pregunta
¿qué ofrecer a cambio de las sedas y las especias? Occidente, no produce mercancías de lujo capaces de tentar
a un Oriente mejor provisto. A comienzos del siglo XIV, la relación entre el oro y la plata resulta perjudicial
para Occidente: en poco más de un siglo, el gran comercio cristiano alcanza su frontera.
Podía vislumbrarse en todos los sectores: la crisis económica estaba ligada a una crisis social.
El hambre, las devaluaciones monetarias, la crisis del ramo textil, no hacen padecer del mismo modo a todas
las capas sociales. A grandes rasgos, a pesar de que en las crisis los antagonismos son más complejos, Le Goff
afirma que la crisis agrava las diferencias y la oposición entre ricos y pobres.
La crisis económica deriva en una crisis del feudalismo. Los señores feudales no pueden resolver los
problemas que se presentan. Su único recurso es la guerra. De esta manera, los que sostenían el orden feudal
comienzan a flaquear: la oferta de protección no se cumple el orden se debilita.
En muchos casos el movimiento social, campesino o urbano, toma una coloración religiosa, herética o
paraherética.
Lo más importante de esta crisis económico-social es que afecta particularmente a la aristocracia militar y
rural, a la nobleza. La detención de la subida de los precios agrícolas, la disminución del valor real de las
rentas fijas, la dificultad de mantener la categoría sin gastar cada vez más, la convierten en la víctima más
poderosa.
La crisis se hará grave en el siglo XIV porque es fundamentalmente una crisis del feudalismo y los señores
son lo bastante poderosos como para que sus reacciones violentas ante los perjuicios que sufren afecten
profundamente al conjunto: a la sociedad occidental.
Los reyes y señores arruinados intentan enderezar la situación con amas políticas y de ese modo, la crisis se
extiende al dominio político.
En la crisis, las dos grandes potencias unitarias de la cristiandad medieval, parecen hundirse y perder su
supremacía temporal. Por ejemplo: el papa no es más que un pontífice aviñonense bajo tutela del rey de
Francia, y los intelectuales que sostienen la causa imperial, defienden una teoría del estado independiente.

Perry Anderson
Perry Anderson habla de una crisis general, estructural, evidenciando su modélica postura marxista. Ve a la
crisis como un bloqueo, manteniendo la misma idea que los otros dos historiadores mencionados: una
prosperidad que se ve bloqueada. Este bloqueo del modo de producción feudal tiene como resultado una crisis
estructural a la que se le suma una catástrofe coyuntural, la peste, y que tiene como resultado un nuevo modo
de producción, el capitalismo.
Perry Anderson ve al bloqueo de los mecanismos de reproducción del sistema como determinante de la crisis.
Se trata de un límite al desarrollo: el feudalismo ya no puede seguir desarrollándose.
El motor de las roturaciones superó los límites de la tierra: no hay más tierra para roturar, y la que hay se
degrada por su mal uso.
Es interesante el hecho de que Anderson introduzca el factor ecológico y que explique cómo este se alteró. El
momento previo a la crisis era una situación muy delicada, denominado por el autor como un equilibrio
ecológico ya muy precario: la expansión demográfica podía caer en la superpoblación al primer golpe de mala
cosecha.
Europa se encontraba como un continente subdesarrollado, que al menor desajuste se produce caos.
La mencionada crisis estructural se veía sobredeterminada por una catástrofe coyuntural: la peste.
“Este fue un fenómeno exterior a la historia europea que se estrelló contra ella de forma similar a como habría
de hacerlo la colonización europea contra las sociedades americanas o africanas en los siglos posteriores”.
(1997, p. 205) Los estragos causados por la peste, fueron potenciados por la resistencia demográfica ya muy
debilitada.
Se produce el bloqueo de una economía urbana, la cual encuentra obstáculos, como la escasez generalizada
de monedas, la cual afecta al mundo de los negocios. Disminuye la clientela de las manufacturas. Se torna
inelástica. Además, no hay posibilidades de exportar.
La clase noble es la que se ve más afectada: recibe mucho menos tributo. Sus ingresos decrecen. La
consecuencia es una transformación social del mundo rural: los cambios en la estructura afectan a la
superestructura en los vaivenes de la lucha por la tierra, la cual se ha convertido en un bien disputado.
Los campesinos se rebelan a través de revueltas y otros intentan escapar, ambos con el objetivo de eludir la
tenaza señorial. La servidumbre se ha agrietado.

Gordon Leff definió el pensamiento de los umbrales del siglo XIV por tres rasgos dominantes:
-La independencia de la fe
-La ampliación del abismo existente entre la serie de hechos demostrables y la serie de actos de fe
-La aparición de nuevos temas trascendentales de reflexión filosófica y teológica: la gracia, el libre albedrío,
el infinito, indeterminismo, etc.
El tiempo de la síntesis ha concluido: se abre el del criticismo, escepticismo, eclecticismo, pluralismo,
voluntarismo, lo arbitrario…
Sergi:
El siglo XIV conoció terribles pestes pero no se interrumpieron el comercio a larga distancia y las grandes
ferias. Las guerras fueron numerosas y graves, pero disminuyó el belicismo endémico ligado a la precedente
y minúscula fragmentación señorial.

Bibliografía:
 Jacques Le Goff. (1989). La Baja Edad Media. México: Siglo XXI.
 Giuseppe Sergi. (2001). La idea de Edad Media. Barcelona: Crítica.
 Emilio Mitre. (1995). Historia de la Edad Media en Occidente. España: Cátedra.
 Georges Duby. (1984). Economía rural y vida campesina en el Occidente medieval. España:
Península.
 Pierre Bonnassie. (1983). Vocabulario básico de la historia medieval. Barcelona: Crítica.