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INTRODUCCION

La figura del albacea en nuestro derecho sucesorio es de vital importancia,


porque en ella recae todo es peso de la liquidación de la voluntad del causante;
expresa en el caso de la sucesión testamentaria y presunta en el de la
intestada.

El albacea puede ser nombrado vía testamento y/o judicial. También nuestra
legislación expresa que este cargo es indelegable, no puede trasmitirse este
cargo a otra persona, pero si pueden realizar estas funciones en
representación del albacea, asumiendo la responsabilidad sobre los actos que
realice el representante. También indica que el albacea tiene una remuneración
siempre que el testador lo haya indicado en el testamento y también puede
imponer una remuneración el juez que nombra aun albacea dativo.

Asimismo, se menciona que puede haber una pluralidad de albaceas y que


estos también serán responsables solidarios. La norma también nos indica que
personas no pueden ejercer el cargo de albaceas (los que incurran en causales
de indignidad y desheredación). Indica que las personas que se nombradas
como albaceas pueden excusarse de aceptar el cargo, pero una vez aceptada
no podrán renunciar solo por causa justa o a juicio del juez. El albacea, así
como cualquier cargo tendrá obligaciones que tendrá que cumplir proteger los
bienes hereditarios, comunicar a los herederos al juez de los actos que realiza
sobre los bienes hereditarios, administrar los bienes y cumplir los encargos
especiales dejados por el testador.
GENERALIDADES

La ejecución del testamento debería corresponder naturalmente a los


sucesores, al ser ellos los más interesados en liquidar la sucesión, para dar
cumplimiento a la última voluntad del sucesor; sin embargo cumplir con esta
voluntad, puede resultar difícil por la probable existencia de pareceres
diferentes, desacuerdos entre los herederos, que los lleve incluso hasta el
enfrentamiento, lo cual puede retrasar indefinidamente la ejecución del
testamento, incluso puede darse el caso de testamentos que no contengan la
institución de herederos, sino que se limiten a designar únicamente a
legatarios, entonces ante una eventualidad de esa naturaleza, la pregunta que
surgiría sería quien cumple con la ejecución del testamento.

Pues bien, al tratar de solucionar estas y otras dificultades encontradas en la


ejecución del testamento, es que existe la figura del albacea o ejecutor
testamentario, debiendo precisarse que este no es indispensable e
imprescindible en un testamento, pues aun cuando no haya sido considerado
por el testador, el testamento sigue teniendo valor; sin embargo, es altamente
conveniente esta institución, en tanto que al final termina garantizando una
correcta ejecución de la voluntad del testador.

El albacea es una figura típica de la sucesión testamentaria, no existiendo tal


en la sucesión legal, pues su presencia está dada en función del encargo que
le da el testador, para que cumpla toda o parte de su voluntad expresada en el
testamento; y así nos lo recuerda el artículo 778 del Código Civil, que a la letra
señala: “El testador puede encomendar a una o varias personas, a quienes se
denomina albacea o ejecutores testamentarios, el cumplimiento de sus
disposiciones de última voluntad”.
EL ALBACEA

CONCEPTO
En materia testamentaria el albacea es la persona designada por el testador
para asegurar la ejecución y el cumplimiento de lo mandado por él, funge
además como representante de la herencia.

El albacea representa a los herederos, a los legatarios y a los acreedores de la


herencia.

EL ALBACEA EN EL CODIGO CIVIL PERUANO


El Código derogado denominaba De los ejecutores testamentarios al título
correspondiente, tratando en él a los albaceas sin definir el concepto. El Código
actual llama Albaceas al título; y, a manera de definición, en el artículo 778
señala que “el testador puede encomendar a una o varias personas, a quienes
se denomina albaceas o ejecutores testamentarios, el cumplimiento de sus
disposiciones de última voluntad”. El nombrado esta tan ligado a esta, que aun
en cualquier tiempo después de haber ejercido el cargo, podrá exigir que se
cumpla la voluntad del testador, a excepción del albacea que hubiera
renunciado o hubiese sido removido del cargo, según lo dispone el artículo 797.

El albaceazgo se asemeja al mandato como el legado a la donación, pues


mientras unos tienen efecto en vida del causante los otros operan a su muerte.
El albaceazgo se diferencia del mandato en que el mandato es contractual y
consensual. El albaceazgo es solemne, en la medida de que se debe designar
esta persona en el testamento. El mandato es esencialmente revocable, el
albaceazgo por su especial situación no lo es, el albaceazgo deriva de una
declaración unilateral de voluntad del testador, a pesar de que es menester la
aceptación del albacea, el mandato termina con la muerte del mandante, el
albaceazgo comienza con la muerte del testador, es esta la que lo origina

El cargo de albacea puede ser singular o plural. El nombramiento puede


hacerse solo en testamento, según el artículo 779, permitiendo el Código
anterior que también fuese por escritura pública.

CARACTERISTICAS
 Es voluntario
La designación no obliga a la persona en la cual recae el nombramiento.
Esta puede aceptar o renunciar a él. Una vez aceptado, no podrá
renunciarlo sino por causa justa, a juicio del juez (artículo 785). Una vez
renunciado el cargo no se podrá retomar.
A diferencia de lo que sucede con el derecho a la herencia, en el cual al
transcurrir el plazo determinado para renunciar se considera aceptada la
herencia, con el albaceazgo ocurre lo contrario. Mientras el albacea no
acepte el cargo o no se excuse, el juez al que corresponda conocer de la
sucesión, a solicitud de parte interesada, le señalará un plazo prudencial
para la aceptación, transcurrido el cual se tendrá por rehusado (artículo
786)

 Es personalísimo
El artículo 789 declara que es indelegable, pudiendo ejercerse funciones
mediante representantes, bajo las órdenes y responsabilidades del
albacea, solo en casos justificados. . En efecto, el albacea puede
nombrar apoderados para un concreto acto jurídico o negocio jurídico

El albaceazgo es un nombramiento fundado en la confianza que la


persona del albacea inspira en el testador.

 Es remunerado
El albaceazgo implica, por un lado, un encargo; y por otro, un trabajo.
Por ello, el Código derogado determinaba que el cargo era remunerado,
señalando que la retribución era la que fijara el testador; y, en su
defecto, un porcentaje del valor de los bienes y de las rentas.

El Código actual permite que el cargo sea gratuito cuando así lo


disponga es testador, aunque fija como regla que es remunerado, el
artículo 794 señala que le corresponde al testador fijar la remuneración,
y si este no lo hizo, corresponderá hacerlo al juez, quien señalará
también la del albacea dativo. Algunos códigos, como el español, el
italiano y el portugués, mantienen el principio de la gratuidad del
albaceazgo.

La ley fija un límite máximo para la remuneración, igual al cuatro por


ciento de la herencia, habiéndose aumentado en forma considerable en
relación al ordenamiento derogado.

 Se ajusta a las disposiciones del testador o de la ley


En el caso que el albacea sea testamentario, debe cumplir
necesariamente lo establecido en el testamento, siempre que este con
acuerdo a ley.

 Es temporal
Concluye casi siempre por el fenecimiento del plazo indicado por el
testador o por haber realizado todos los encargos del testador a plenitud.
 Es irrenunciable
Una vez que es aceptado el cargo, el albacea no puede renunciarlo,
salvo excepciones.

CAPACIDAD PARA SER ALBACEA


La persona natural que ejerza el cargo de albacea tiene que gozar de plena
capacidad (goce y ejercicio)

CLASES DE ALBACEAS
Los albaceas pueden clasificarse por la forma de su nombramiento, por la
extensión de sus facultades, por el número de ellos.

Por la forma de su nombramiento:


Testamentarios: son los designados por el testador en testamento.

Legales: son los mismos herederos quienes, a falta de dignación por el


causante o si el nombrado no puede o no quiere desempeñar el cargo,
ejercen las atribuciones propias del mismo (artículo 792)

Dativos: son los nombrados por el juez, cuando a falta de nombramiento


por el causante o los herederos no se ponen de acuerdo (artículo 792)

Por la extensión de sus facultades:


a) Universales: son los que han sido nombrados para ejercer las
facultades del cargo sin limitaciones.

b) Particulares: son los que han sido encomendados solo a cumplir


determinadas funciones.

Por el numero:
a) Singulares: es el caso del encargo dado a una sola persona.

b) Plurales: es el caso del encargo dado a varias personas. Estos pueden


ser a su vez:

I. Simultáneos, cuando son designados para ejercer conjuntamente el


cargo, pudiendo ser mancomunados o solidarios. Los primeros
deben actuar unánimemente o por mayoría. Los segundos pueden
cumplir los actos de albaceazgo individualmente, sin el
consentimiento de los demás.

II. Sucesivos, cuando son nombrados para suceder unos a otros en el


cargo.

PLAZO PARA ACEPTACIÓN DEL CARGO


Mientras el Albacea no acepte el cargo o no se excuse, el Juez al que
corresponda conocer de la sucesión, a solicitud de parte interesada, le señalará
un plazo prudencial para la aceptación, transcurrido el cual se tendrá por
rehusado.

PLURALIDAD DE ALBACEAS
De acuerdo a lo dispuesto en los artículos 780, 781 y 782, la pluralidad de
albaceas se rige por las siguientes reglas:

Deberán desempeñar el cargo en forma sucesiva, unos a falta de otros,


en el orden en que son designados.

Dicha regla no rige cuando el testador dispone que actúen


conjuntamente o cuando les atribuye funciones específicas a cada uno
de ellos.

Cuando ejercen el cargo de manera conjunta, la actuación debe ser por


unanimidad, previéndose que en caso de desacuerdo rige la decisión de
la mayoría.

Vale también la actuación de uno que cuenta con autorización de los


demás.

El ejercicio conjunto del cargo produce la solidaridad, salvo que el


testador disponga lo contrario. Esta norma también es nueva.

REQUISITOS PARA EL CARGO

Pueden ser albaceas las personas naturales y jurídicas. Las personas


naturales deben tener capacidad de ejercicio y las personas jurídicas deben
estar autorizados por la ley o por su estatuto. El cargo de albacea debe ser
aceptado de manera expresa.

No podrán desempeñar el cargo de albacea las personas comprendidas en las


causales de indignidad previstas en el artículo 667º del Código Civil, tampoco
los que están incursos en las causales de desheredación de descendientes, de
ascendientes y de los cónyuges.

OBLIGACIONES DEL ALBACEA


Atender, a la inhumación del cadáver del Testador o a su incineración si
éste lo hubiera dispuesto así, sin perjuicio de lo establecido en el artículo
13.
A Ejercitar las acciones judiciales y extrajudiciales para la seguridad de
los bienes hereditarios.
Hacer inventario judicial de los bienes que constituyen la herencia, con
citación de los herederos, legatarios y acreedores de quienes tenga
conocimiento.
Administrar los bienes de la herencia que no hayan sido adjudicados por
el Testador, hasta que sean entregados a los herederos o legatarios,
salvo disposición diversa del testador.
A Pagar las deudas y cargas de la herencia, con conocimiento de los
herederos.
A Pagar o entregar los legados.
Vender los bienes hereditarios con autorización expresa del Testador, o
de los herederos, o del Juez, en cuanto sea indispensable para pagar las
deudas de la herencia y los legados.
A Procurar la división y partición de la herencia.
A Cumplir los encargos especiales del Testador.
Sostener la validez del Testamento en el juicio de impugnación que se
promueva, sin perjuicio del apersonamiento que, en tal caso,
corresponde a los herederos.

RENDICIÓN DE CUENTAS
Aunque el Testador le hubiera eximido de este deber, dentro de los sesenta
días de terminado el Albaceazgo, el Albacea debe presentar a los sucesores
un informe escrito de su gestión y, de ser el caso,
las cuentas correspondientes, con los documentos del caso u ofreciendo otro
medio probatorio. Las cuentas no requieren la observancia de formalidad
especial en cuanto a su contenido, siempre que figure una relación ordenada
de ingresos y gastos.
También cumplirá este deber durante el ejercicio del cargo, con frecuencia no
inferior a seis meses, cuando lo ordene el Juez Civil a pedido de cualquier
sucesor. La solicitud se tramita como proceso no contencioso.
El informe y las cuentas se entienden aprobados si dentro del plazo de
caducidad de sesenta días de presentados no se solicita judicialmente su
desaprobación, como proceso de conocimiento.
Las reglas contenidas en este artículo son de aplicación supletoria a todos los
demás casos en los que exista deber legal o convencional de presentar
cuentas de ingresos y gastos o informes de gestión.
FIN DEL ALBACEAZGO
El Código Civil enumera una serie de supuestos que van a dar con el término
de la función: algunos resultan naturales, como es el caso de la muerte del
albacea, otros, por falta de cumplimiento de las obligaciones propias de él.

El cargo de Albacea termina:


1. Por haber transcurrido dos años desde su aceptación, salvo el mayor
plazo que señale el Testador, o que conceda el Juez con acuerdo de la
mayoría de los herederos.
2. Por haber concluido sus funciones.
3. Por renuncia con aprobación judicial.
4. Por incapacidad legal o física que impida el desempeño de la función.
5. Por remoción judicial, a petición de parte debidamente fundamentada.
6. Por muerte, desaparición o declaración de ausencia.