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+ Ane __ Almansa 23. de_Ab Nim. 32 EL EGO DE OLANSA SEMANARIO INDEPENDIENTE DEFENSOK DE LOS INTERESES DEL PUEBLO NUMERO EXRAORPDINARIO Director: Flerenting Vilena Ruiz Fundador: Antonio fhesina Quintero En el CCXXI Aniversario LA BATALLA DE ALMANSA 2) céntinos 2) céntinos 2 ZL 2tO DE Anmansa Como eno! dine hoy se oxime ple el 221 aniversaria que en los campos de Almansa y casi alas puertas de Iz poblacion, se libré el sangrienta y decisive combate co- nocido en la historia con el nombre de esta ciudad, hemos pracurado recoger cuanias noticies nos ha si do dable haller, concerientes al mismo, publicandolas ep nuestro humilée semanario, manifestando asi nuestro deseo de complacér a us hatrituales tectores del mismo, quienes creemos no verén con dis- gusto la relacion de ua hecho de armas que tan sedaladamente con- tibuys-a la importandlay m dia de nuestra ciudad y que fue fen causa suficiente a que va- Fiacoalesde catunces; al aspecto ¥ curse te la yucree. Magvenos, ude mas, a publicar nuestro modesto trabajo, dlesproviste de pretensio~ nes, el pensamienta dr que, nn obs fante su falta de importancia po- deta, ser el nico recwerde tributa~ do aun hecho de armas tan me orahlé que ademas de cal de gloria al ejércitovenee- don asegurd fa reputacitin de hahil | militar al distinguido general que | lo mandé en tan decisiva jornada. NUBITROS COLABORADCRES El Origen de la Guerra de Sucesion | Tenia Luis XIV, Rey -de Francia: sus ideas sobre la sucesiém del Tro- ab e Espafa, por lo cual te aco- modaba mucho concluir la paz an- tes de la muerte de Carlos i, que anunciaban proxima las. continuas enfermedades del monarca espa- fol, contentandose con Ia gloria de haber ¢| solo mantenido 1a guerra ventajosamente contra todas las fuerzas de la Europa confederadas y orecia restituir a Espana cuanto fe habia ocupado con las armas. ¥ no pudiendo negarse el rey catdli- co a condiciones tan deeorosas, fir mo la paz de Biswick a 20 de Sep- tiembee de 1697. , Penetro en los designios dela Francia el Principe de Orange, Rey de Inglaterra, y temiendo\ que por la muerte sin sucesion del rey. ci ‘tolico pasasen aun principe fr és todas las coronas de Espafia, dispuso un proyecto de particign de ésta monarquia, el cual hizo fir- ‘mar en el Haya por los embajado- ves de la mayor parte de las prin pes de Europa. Sucedié en este tiempo la inopi nada muerte del principe electoral de Baviera, heredera presuntiva del Rey de Espaiia, cuyo accidente desconcerto todo el proyecto. Formidse, pues, otf Auevo, por ef cual se adjudicaban al Archidu- que de Austria, hijo del emperator Leopoldo, los reines de Espaia e Indias, al deltin de Francia, hijo de la infanta Maria Teresa, Idee, Na- poles y Sicilia con las dastas de Toscana, Guiptizcua y la Lorena; ddaindose’ por iltimo al duqué de Lorena, ¢l ducado de Milén- por equivalent. : Indignade Carlos ff de''que_qui- sicrom las cortes extranjeras dispo: ner a su arbitrio de unos reinos cu- moaarca aun vivia y mo habia decineade su vita voluntad, con sulté tai grave asunte con el pon tifice Inocencio'tl y'con" una junta de ministros sabios y rectos, cuyo dictamen recayo en favor dela ca- sa de Borbén. En vano su confesor el P. Fr. Froi- lan Diaz, apoyo Ia voz superticiosa dela reina, de,qué el rey estaba hechizado; valigndose -al efecto de tun jesuita aleman el P. Nithard, que bajo este. supiuestaexorcitaba al rey, ésto esTauyentebs of demonic ee ‘se cuer Los agenteé de Luis XIV en la corte espaiiola movieroa al pueblo, el cual pidié @:grifas ia separacion de los lingidas tyechiceros con lo cual perd gs de Austria sus mas poder nites. Convencido af fin Carlos If de que ‘correspondia fa\Corona a Felipe de Horbon, Dugus de Anjou, hijo, se nda del Delthi-y:nieto de Dona ria Teresa de-Austria, su herma- na mayord¢ declard sucesor de ella_por su testament hecha .en 2 de Octubre ile 1700, falleciendo el 1? de Noviembre siguiente. ‘Aceptado por Luls XIV el testa- | mento de Carlos Ul y declarado Rey | de Espafa el Duque de Anjou, par- | {id éste a Madrid, a donde lego en | Febrero de. 1701; pera ne hizo su | entrada publica en Ja-capital hasta el 14 de Abril te, siendo re- ‘clbido porsus habitantes con since- “ras muestras de aGhesion y regocijo Negose-a-reconacerlo por sobe- ‘rano él emperador de Austria, quien desde-luego declaré ta sguerra at Duque de Anjou, empezando a hos- ‘iitear Ia Lombardia, resuelto a s08- tener Jo8 derechos que-creia tener ala cofana de Espana, Vidse, pues do _D. Eelipe 8 ir ieee Oa Saas po de ejército-p: estados; fué tan feliz en esta cam- patia que no solo derrotd dos ejér- itos que se le opusieron. si no que ! se apederd de Madenes y de las pla zara, Guaétala y zas fuertes te otras importe nte No obstinte por un tratado concluida en el Haya y llamado'de In grantic slianza, se conledteraron fantra y Espa et gripe ratlor de Austria, Ins. reyes ds. Por- tugal, Inglaterra, Holanda: el elec tor de Brandeburgo y et Duque de Sebolla, t El pretesto ostensible de Ja Liga era mantener ef equilibria entte las casas de Austria y de Borbdn, ase- urando par este medio ‘el tepaso je Euro dad las po- teacias aban en Ia guerra por celos del engrandeci mitnto de la casa de Borba y por que les halagaba todavia la espe ranzit de lograr alguna parte en la sucesién dela corona de Espana, segiin el tratado de repartimiento. Dr- MANUEL MANZANERA Abril de 1988 Batalla de Almansa Ssbida es como # la muerte del rey Caring II se disputaran ia suce- sidn'dél tronp de Espafia don Felpe de Borbén, duque de Anjou, nieto del rey de Francia Luis XIV_y el Archiduque Carlos, hijo del Empe- tador Leopoldo de Austria. Apoya ban las pretensiones del primero los seceses y todos Lox espefoles me nos los aragoneses, valencianos y estalanes y les del Segundo los ine gleses, alemines, portugueses, ho» Tandeses y mencionados aragoneses, velencisrios # catalanes, prociamin: ote rev al duque de Anjou con el nombre de Felipe V. al cual decla raron, desde'el momento, la guerra sus adversarios, Ia cual es concciga en la historia de Espafia eon el nom brede guerd de sucesiOn, Por considererlo egerio a nuestros propésitas, prescindiremos de con- ‘Signar 183 tazones aducidas por c3- da uno dy Ing bandes en aporn ce sus derechos y tambien de ecupar= nosde lnssucesns acaecides en ague- Ila contiende, limstiaconos exclosi« vaimente ardlatar el hecho de ar mras'con qué este articulo se bz, 3 Al prinicipibr el aio. 1707, Io i -tuacidn de fa'causa det Rey noe por lo viktogtan prospers, qué per ‘mitiers viviéien sus parciales eben dunados a ta exceaive confisnas; le- jes.te-ell6, preccupaba a sus pene- rales lg jmperioncta que el Archi~ dugud adquiria en Valencia, donge ‘habtié Fecibigo sus parcales cuan- idsos recursos del exiranjere, por hn cual se organizd un ejéreio de ebrervocién que se situara en aque- ilas inmediaciones, de cuyo mando 3 SA 300 DB ARM AIDA se encargé el dugue de Berwick, cuyo cuartel general so culoc en Albacete, en Un principin ¥ se tras ladé despues a Chinchilla, donde re- if refuerzos considerubles, prin- epalmente por el dugue de Populi odo escapar de la persecuctin dei enemiga ¥, abandonande = Montes- legre y Yeclo, unirse al. gruese del siercito, Concentradas ya las fuer as, pado el general mover sus tro- pas, como lo efectud, necestando Empero andar a crrtas joriadas. de- temiéndnse alguns dias en Mor legre y Pétrola, por no sobrarle lox Feeurses. pero ‘avisado de que las ropa del Archiduque sitaban a Villena, decidis intentar socsrreria sin dnieno de continuar el avance, ues Berwick rehussba, cuanto p= dia venir a las manos, por esperar fa legada del duque de Orleans, sa lido de Francia con dos ejéreitas en suxilio del rey y por no querer aventurar en un encuentra la coro na, Duss no contabsn las armas de 'D. Felipe con otra ejdrcito que éste yy escasas fuerzas de observacién en Extremadura. Los generales del ‘Archiduque, con la creer ino potrian unirse tan pronto a sus enemigos las teopas de refuerzos entradas de Francia por el Ampur- dan v Navarra, decdieron atacar al de Berwick, sin perder momento ppara lo cus! fevantaron el sitio pues to 8 Villena, y por Caudete se diri- gieron resueltamente en busca del ‘jército real y apercibide él general de ales intentos, decid con- entrar en Almansa sus tropas, andando 3¢ uniera a ellas [a divi- sud mandada por el conde de Pinto, destacada a fin de apoderarse dei Casula de Ayora, decidido a favor del Archiduque, Can lo cual se pre- pari a hacer frente al ejército con frario, que se divisaba yaa las pri- meras horas del dia 25 de Abril pre- sentando batalla en ias llanuras que median entre Almansa y Cavdste. Con Ia activa terenidad y ennoei mientos estratégicos que distinguie- ron al duque de Berwick, orvend su ejército compuesty de a0 batallanes y- 57 escuadranes espafinles y 7 ba- tallones. 19 escundrunes y 34. caho- nes franceses, formanda can él dos Wneas paralelas neupandy evn la se- punda, 0 eu la reserva, el espacio inprendida entre el erro de San Cristobal y la ermita del Solvador que seria apruximatamente entee It Inbor de las Norins y el enrral de fstacala, Mandaba ta derecha de cata linea, Cuya retaguardia se apie vuba en dichis vertus, ef teniente weneral Dasfeldt, que wena 3 sus r= denies al mariscal de campo La Croix: Io iaquierds ere mandada por el teniemte general duyue de Mave ya sus drdenes el mariseal de eam- po Mshoni; en et centro mandabs cel teniemte general Hessi, con el mariscal de campo D, Miguel de Pons a sus érdenes, apovandose en retaguardia en la” poblacida, que quedé evacuada. Parsicla @ Esta y mis avanzada en direccisn a las tr6- pas enemigas, ordend ef general del Rey tea linea cura derecha era mandada por el dugue de Populi a sus rJenes los mariscales de came pa Silly ¥ D. Astonia del Valle, mandaba la rzquierda el teniente ge eral Lavaray con los mariscales de campo D. Carlos de San Ezidio yD. Francisco Medivilay en el Gentro los generates San Gil y Lae vadie LLa cabolleria se formé en dos. dix visiones culocandose una en el aia derecha y otra en la izquieeday la artilleria se eolocé en el centro ¥ derecha de la linea més svanza El general en jefe, quiso quedar li: brede mando psra deudir como lo hizo, al lugar mas comprometide. El ejéreno det Archiduque, al manda del general portoguet car- qués de las Minas, compuesto de 44 batallones, 38 escuadrones y 24 €a- ones, gente toda aguerrida y muy nutridas batsllones -y escusdrones, se colocaron en orden de batalla. formando una file con veinticustra uadro- batallones y veintustro. nes intereslades con tos mandada por el conde-de D, Juan Manuel ala derecha; mic ord Galloway y Siluten a Ia i2quier- day el marqués de as Minas com Erley Dohna al centro. La reta dia, compuesta de veinte ba anes ¥ veinticuatra escusdrones, igualmente interealados, era mans jada por fi, Juande Ayalde en su derecha, el conde de Alulaya en su. inquierda y Frison y Vasenneellos en el centro, com Ia artilleria en la primera lines. Asi dispuestes ambos ejécitas, se rompié el fuego a eso de las diez de Ja maftana por la infanteria de Gi nada, que precticeby un reconcci- miento sobre. Ia extrema dee reeha dol ejército real, si cusl se ‘opusn la coballeria ingles, conten da por un ligero caftnnen de la art Vicria enntraria; inmediatamente avanaé el dugue de Populi, con gran fueraede eebaiterin sostenias pur los Guardias de la Reina, cargand con tal impst que desbarut Ia distin ingless mandaca por Gatinway, Ia cual furmabs Ia primera linea, vi dust forzada 8 replegarse en desir= Wen sobre la sepuiiday [a rus! ny 5 In gantyyn a Pe Aivu fettuceder, perseguidn. muy de ferea y con tal curaje que necesit4 acagerse 9 a segura fines del ejér~ cto del Rey, retirada hecka en buen orden gracias a la proteecitn que pudo prestarle el general Dasfeldt, quien tenia colocadas sus tropas de: jando espacios vaciog con el fin de que, siera reenazado y obligado a arse Populi, in brciera sin cau sar desorden, viendose obligadat los del Archiduque a suspender a ance, Io cual permitis pudiera rex hacersé tu cabslleria del Rev y car- kur de nuevo sabre el enemiga sien- do por segunda vez detenides por el impetu’ de la infanteria inglesa, pero pudieron revirarse en buen or den amparindosc tras del cuerpo de jéreita de Dasfeldt, quien carnid entre los suyas Ia vor de que la re tirada fa Tulsa con lo que las alen- 15, esperd a los enemigos a pie fir- me y sl hatlarse a tiro, los recibié can un fuego tan uiride y certero el Regimienta de Hansera, al man- do del intrépida Potelberg, que can- tuva el avance de los ingleses, pu- diendo reorganizarse les tropes del Rey,a retaguardia dela segund: linea, volviendo a entrar en batall reforzados por una brigada que s3cb el general del centro con tal ardi- miento que acometides Ios ingleses, hubieron de replegarse precipstads mente sobre su segunda linea Je cual sso vib cbligada a concentrarse, hh tndolo de modo que dejé descu- ierto el lence a la caballeria con- traria [a cual spreveeho Ia ocssién pars cargarla eon tal heroismo y agierta que acuchillaron y dispersa~ fon al enemign en vérminos tales ve no pudo restablecerse en aquel punto ld linéa de combate, fogin~ dose 10s ingleses hacia ef cemira su mamente desalentados por su derro- ta y por haber sido herido milord Gslloway general que los mandaba en lo mis recio de Ia pelea. Mientras esto sucedia ea el ala de- recha del ejércita de Berwick, en el centro se peiesba no menos’ mente pues ¢l margués de las Mines le acometié con quizce batallones y veinte escuasrones Coa tal denuedo, Gas de Charny » de Castilla, logran- do dns Batallones ingleses llepor ca- sia lag tapias du la poblacién com es peransas Je victoria, refurzadls