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UBA XXI - IPC – 2º Cuatrimestre de 2018

Lección Nº 10: Corrientes epistemológicas II

Primera parte: El surgimiento de la nueva filosofía de la ciencia

1. Introducción

Retomemos nuestro hilo conductor: el cambio y el progreso científicos.


Ya hemos enfatizado como tema fundamental del análisis epistemológico el
intento de vislumbrar cómo se produce el avance del conocimiento científico.
Respecto de ello, cada corriente epistemológica tendrá su propia concepción,
de acuerdo con la teoría de la ciencia que sostenga.
De manera general, podemos decir que la postura del positivismo
lógico será coherente con su idea de que, en última instancia, el
conocimiento científico debe fundarse en la experiencia sensible y en la
lógica (como elemento organizador de dicha experiencia); y pretenderán que
la justificación del conocimiento científico se haga por vía de la observación y
de la lógica. Estos filósofos consideran que la ciencia progresa de manera
acumulativa y continua. Sostienen que las nuevas teorías –altamente
confirmadas– son mejores que las anteriores, por ser más abarcativas y más
explicativas; pero esto no implica abandonar los logros ya alcanzados, puesto
que las últimas teorías integran los éxitos de las viejas teorías. Retomando un
ejemplo mencionado en la lección anterior: la teoría especial de la relatividad
no reemplaza a la mecánica newtoniana, sino que la complementa.
Asimismo, vimos la diferencia de esta corriente con la epistemología
de Popper, para quien la inducción no tiene papel alguno en el método de
justificación de teorías; y mencionamos también desigualdades en relación
con el criterio de demarcación. En cuanto al desarrollo en la ciencia, también
advertimos contrastes, dado que para Popper este proceso tiene que ver con
un acercamiento a la verdad, y el avance ocurre por medio de refutaciones de
teorías que deben abandonarse cuando no superan la crítica llevada a cabo
en el proceso de contrastación.
Marcadas estas particularidades, debemos decir que tanto Popper
como el positivismo lógico coinciden en el lugar central que otorgan a la
cuestión de la justificación de teorías dentro de la filosofía de la ciencia y en
el papel fundamental que le asignan a la lógica. Aunque de manera diferente,
ambos hacen especial hincapié en que toda explicación de los cambios

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científicos debe hacerse de manera racional 1 y objetiva; es decir, sin
intervención de factores extracientíficos. Esta exigencia implica poder
establecer criterios para determinar cuándo estamos en presencia de teorías
mejores que otras.
Este aspecto se comprenderá más cabalmente cuando desarrollemos
la propuesta kuhneana y se tematizará cuando abordemos la cuestión de
cómo se producen los cambios de paradigma. Diremos, sucintamente, que la
concepción clásica de la ciencia hace una reconstrucción racional de la
ciencia y que mientras la unidad de análisis es la teoría –entendida como
unidad lingüística y como producto de la actividad científica–, en la versión
kuhneana hay que atender el contexto histórico de los acontecimientos
científicos –factores sociales o psicológicos–, aspectos considerados
extracientíficos y sin relevancia en el análisis para los representantes de la
concepción clásica. Para Kuhn hay otros factores que intervienen en las
decisiones para elegir entre teorías que se encuentran fuera de la ciencia, por
ejemplo en la conferencia “Objetividad, juicio de valor y elección de teoría”
pronunciada en 1973 2 , nos dice que la elección que hizo Kepler por el
sistema copernicano responde en parte a que se encontraba influenciado por
los movimientos neoplatónicos y herméticos de su época; o que el
pensamiento social de Inglaterra del siglo XIX ejerció una influencia similar
que predispuso a la aceptación del concepto darwiniano de la lucha por la
existencia.

2. Nueva epistemología y algunas críticas

La tercera corriente de la cual nos ocuparemos es la llamada corriente


historicista o corriente posempirista, que en la década del sesenta comienza
a cuestionar algunos puntos fundamentales de la perspectiva de la ciencia
sostenida por la concepción clásica, tanto por el positivismo lógico como por
el racionalismo crítico de Popper. Principalmente abordaremos la propuesta
de Thomas Kuhn, que bien podría considerarse un representante destacado.3

1
Nos interesa que tenga en cuenta el carácter de racionalidad aquí exigido, para
comparar posteriormente con la postura de la nueva epistemología, en particular con
la" concepción de Thomas Kuhn. Anticipamos que Kuhn también sostiene que la
actividad científica es racional, pero será un tipo de racionalidad ampliada que
incluye componentes que no pueden reducirse a cuestiones lógicas.
2"Conferencia dictada por Kuhn en la Furman University el 30 de noviembre de 1973.

Publicada en La tensión esencial, Méjico, F.C.E, 1987, pp. 344- 364."


3
Aunque las obras de epistemólogos como Toulmin, Feyerabend, Hanson, etcétera,
han sido también muy importantes, en este curso desarrollaremos únicamente la
epistemología de Thomas Khun.

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Desarrollaremos las tesis principales que presenta en su libro publicado en
1962 llamado La estructura de las revoluciones científicas.4 Esta obra fue
ampliamente difundida5 y ha tenido una influencia considerable en la nueva
epistemología.
De manera muy general podemos decir que una de las principales
críticas que la nueva epistemología le dirige a la epistemología anterior es la
distinción entre términos teóricos y términos observacionales. Para la nueva
corriente, no es posible la observación neutral, pues toda observación está
impregnada –y de algún modo determinada– por una teoría previa. También
los conocimientos previos, las experiencias pasadas y las expectativas del
observador influyen y condicionan cualquier observación. De hecho, la nueva
epistemología negará la pretendida neutralidad de la base empírica, ya que al
volverse difusa la distinción entre lo teórico y lo empírico, la base empírica
–que se sabe ahora inundada de teoría– vuelve falibles los enunciados
observacionales, antes considerados infalibles.6
Otra crítica está dirigida al hecho de que privilegiaron el análisis lógico
de las teorías y estas últimas se constituyeron en la unidad de análisis por
excelencia. Por el contrario, la nueva epistemología incorporará una nueva
imagen de la ciencia, en la que será vista no ya como producto, sino como
práctica; por lo tanto, la reflexión no puede desconocer la historia de la
ciencia. Los nuevos filósofos de la ciencia (Kuhn, en nuestro caso) analizarán
los procesos por los cuales surgen y se abandonan las teorías. Este enfoque
los llevará a una concepción distinta sobre el cambio y el progreso científicos.
Thomas Kuhn intentará hacer un análisis dinámico del funcionamiento
de la ciencia y tomará la historia de la ciencia como respaldo de dicho
análisis. Según él, las propuestas anteriores no resisten una comparación
con las pruebas históricas, y ello ocurre porque solo han ofrecido un análisis

4
Usaremos en esta lección Thomas Kuhn: La estructura de las revoluciones
científicas, México, FCE, 1971.
5
Y al mismo tiempo muy criticada y tildada de irracionalismo, sobre todo por
epistemólogos como Popper, Lakatos –aunque pertenece también a la corriente
historicista– y Scheffler, entre otros.
6
La llamada carga teórica de la observación es algo que Popper ya había
observado. Pero de igual modo se debilita su postura, en tanto parte del supuesto de
que los enunciados básicos son los que refutan las hipótesis, y estos dejan de ser
completamente seguros y concluyentes. “Pero precisamente lo que socava la
postura falsacionista es el hecho de que los enunciados observacionales son falibles
y de que su aceptación es sólo provisional y está sujeta a revisión. Las teorías no se
pueden falsar de modo concluyente, porque los enunciados observacionales que
sirven de base a la falsación pueden resultar falsos a la luz de los posteriores
progresos. El conocimiento disponible en la época de Copérnico no permitía hacer
una crítica válida de la observación de que los tamaños aparentes de Marte y Venus
seguían siendo aproximadamente los mismos, de modo que la teoría de Copérnico,
tomada de un modo literal, podría considerarse falsada por esa observación. Cien
años después, la falsación podía ser revocada a causa de los nuevos progresos de
la óptica” (A. Chalmers, 1988).

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sincrónico (es decir, interno) de la ciencia, sin haber reparado en su historia.
Kuhn prestará especial atención también a las características sociológicas de
los actores involucrados, en este caso, la comunidad científica.
Para comprender el progreso de la ciencia en Kuhn, es fundamental la
noción de revolución científica. ¿Qué entiende Kuhn por revolución científica?
¿Podemos decir que es revolucionario el abandono del sistema geocéntrico
por el heliocentrismo? La respuesta es sí, y en lo que sigue trataremos de
entender por qué.
Otros conceptos importantes sin los cuales no comprenderíamos en
qué consiste el cambio a través de revoluciones son los de paradigma,
ciencia normal, anomalía, enigma, crisis e inconmensurabilidad. Iremos
desplegando estas nociones en los próximos parágrafos.

Ejercicio 1
En su libro Observación y explicación: guía de la filosofía de la ciencia.
Patrones del descubrimiento, Norwood Hanson 7 analiza especialmente la
relación entre teoría y observación. Lea el siguiente fragmento y, teniendo en
cuenta el caso expuesto en la lección , proponga una respuesta tentativa
para la pregunta que se encuentra al final del texto:
“Pensemos en Johannes Kepler, imaginémosle en una colina mirando el
amanecer. Con él está Tycho Brahe. Kepler considera que el sol está fijo; es
la tierra la que se mueve. Pero Tycho, siguiendo a Ptolomeo y a Aristóteles,
al menos en eso, sostiene que la tierra está fija y que los demás cuerpos
celestes se mueven alrededor de ella. ¿Ven Kepler y Tycho la misma cosa en
el este, al amanecer?”8
¿Cómo respondería a la pregunta de Hanson teniendo en cuenta la relación
entre teoría y observación?

3. Período precientífico

En correspondencia con su intención de prestar atención a la historia


de la ciencia, Kuhn señala diferentes períodos en su desarrollo. De acuerdo
con el autor, en la primera etapa del desarrollo de una disciplina (por ejemplo,
la física o la química), hay diversas escuelas de pensamiento heterogéneas
que coexisten abordando el mismo tema desde perspectivas incompatibles.

7
Filósofo inglés, uno de los más importantes críticos de la concepción clásica de la
ciencia.
8
Hanson, N. Observación y explicación: guía de la filosofía de la ciencia. Patrones
del descubrimiento, Madrid, Alianza, 1977, p. 79.

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No las guía una opinión única respecto a métodos, teorías, instrumentos,
etcétera; y por lo tanto, compiten entre sí. Cada investigador se siente
obligado a establecer los cimientos de su disciplina y no comparte un método
común con el resto de los investigadores. Este período es llamado
precientífico y es considerado el momento previo al alcance de madurez de
una disciplina. La madurez ocurre cuando se cuenta con un paradigma
universalmente aceptado, y es allí cuando se conforma y consolida la
genuina comunidad científica.9 Este sería, según Kuhn, el camino hacia la
ciencia normal, el momento preparadigmático. Para ejemplificar la etapa de
preciencia, refiere el caso de la óptica física y muestra que hasta la aparición
del paradigma newtoniano, no existía una opinión por todos aceptada acerca
de la naturaleza de la luz. Con la aparición de un paradigma las disciplinas
alcanzan su madurez y entran en el período normal10 de la ciencia que
profundizaremos más adelante.
Al pasar del período precientífico al de madurez disciplinar, entramos
en el período de la ciencia normal. Esto sucede porque se ha logrado
constituir una cosmovisión compartida entre las distintas escuelas que ahora
se nuclean en torno a consensos básicos, a un lenguaje común y a una
metodología compartida; es decir, se ha logrado constituir un paradigma. Un
paradigma es un logro científico para Kuhn. Y es un logro porque ha sido
consensuado en lo que ahora sí puede considerarse una auténtica
comunidad de investigación, que por conversión11 ha aceptado el paradigma.
Los científicos han logrado compartir una manera de ver el mundo que
expresa determinada cosmovisión. De manera general podemos entender
por paradigma un concepto holista, globalista de ver el mundo, que estructura
la propia experiencia del investigador.12 Es de esta forma que se ingresa en

9
Como señala Kuhn, la comunidad científica se constituye cuando se establece el
paradigma. Los miembros de dicha comunidad –quienes practican una especialidad
científica regida ahora por un mismo paradigma– han absorbido la misma
bibliografía técnica, se conciben a sí mismos compartiendo las mismas metas, su
juicio profesional es unánime, se afanan en la preparación de sus sucesores. Estas
son de manera general algunas de las características que podemos mencionar, pero
la noción de paradigma como matriz disciplinar y como matriz ejemplar que
desarrollaremos luego nos dan más pistas sobre los modos y motivos que los
nuclean.
10
Normal debe entenderse no de forma valorativa, sino como patrones de conducta
estandarizados entre los miembros de la comunidad.
11
Este aspecto será muy importante para comprender los cambios de paradigmas
en las revoluciones científicas. Kuhn compara las revoluciones científicas con una
conversión religiosa por parte de los miembros de la comunidad científica. Veremos
en el apartado sobre la inconmensurabilidad en sentido fuerte el sentido profundo de
la conversión, asociada al cambio de percepción del mundo objetivo. Al cambiar los
criterios valorativos, el bagaje conceptual y la concepción general del mundo, no
existe para Kuhn un terreno objetivo, neutral desde donde pueda debatirse y que
pueda constituirse en la piedra de toque para decidir entre paradigmas alternativos.
12
Es importante señalar que el paradigma es invisible, funciona como anteojos para
ver el mundo a través de él y no hay conciencia de su intervención ni se discute

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la ciencia normal, donde se desarrolla la actividad propia de los miembros de
cada especialidad científica, regida por un paradigma que les otorga la
confianza de que se encuentran en el buen camino de la investigación.

4. Paradigma como matriz disciplinar y como ejemplar

Intentaremos precisar la noción de paradigma. Ya hemos señalado


algunas notas distintivas e indicamos que rige la ciencia normal. A lo largo de
La estructura de las revoluciones científicas, Kuhn parece imprimirle varios
sentidos al mismo término. Por ejemplo, en el prefacio caracteriza la noción
de paradigma como las “realizaciones científicas universalmente reconocidas
que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones
a una comunidad científica”,13 y en este sentido incluye tanto leyes o teorías
como instrumentos que serán utilizados por los científicos. Esta noción
general y otras que aparecen a lo largo de La estructura…, son precisadas
por Kuhn en la “Posdata: 1969”14; allí dice que el paradigma debe entenderse
como matriz disciplinar o como ejemplar.
Podemos decir que la noción de paradigma como matriz disciplinar
tiene un sentido sociológico en virtud de su referencia a la constelación de
creencias que determinan la conducta y los compromisos de los miembros de
la comunidad científica. Kuhn aclara que utiliza el término disciplinar para
nuclear a aquellos que comparten una disciplina en particular. Y habla de
matriz porque el paradigma está constituido por componentes de distinta
índole que funcionan conjuntamente. Mencionaremos a continuación el tipo
de componentes que son relevantes para Kuhn.
Principios metafísicos o presupuestos ontológicos: son cierto tipo de
creencias en modelos particulares que otorgan al grupo orientación en la
investigación y le indican el dominio de investigación. Un ejemplo sería la
creencia de que “todos los fenómenos perceptibles se deben a la interacción
de átomos cualitativamente neutrales en el vacío o bien, en cambio, a la
materia y la fuerza, o a los campos”.15 Para ilustrar este punto a partir de otro
ejemplo, recordemos cómo la cosmología que diseñó Aristóteles, que
suponía todo un sistema de creencias sobre la estructura del universo, influyó
en el curso de la investigación científica y se mantuvo por más de dos mil
años

hasta que entra en crisis (etapa posterior de la ciencia que desarrollaremos más
adelante).
13
Kuhn, T., La estructura de las revoluciones científicas, México, FCE., 1971, p. 13.
14
Breve texto final, elaborado siete años después, que acompaña la primera
reedición de La estructura…
15
Kuhn, ob. cit., p. 282.

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Generalizaciones simbólicas: son los componentes formales o
fácilmente formalizables de la matriz disciplinaria. En ocasiones se los
encuentra en una forma simbólica, como la segunda ley de Newton que se
puede expresar en la fórmula F=m.a. En otras ocasiones, una ley puede estar
expresada en el lenguaje común: Todo cuerpo permanece en reposo o se
desplaza con movimiento rectilíneo uniforme, siempre que no actúe sobre él
una fuerza exterior que cambie su estado. Las generalizaciones pueden
expresar leyes de la naturaleza o sencillamente definiciones de términos.16
Valores: estos pueden ser muy importantes e influyentes en el
comportamiento del grupo. Los miembros comparten cierta mirada de cómo
debe ser la práctica científica; por ejemplo: qué requisitos deben cumplir las
predicciones –exactas, cuantitativas antes que cualitativas– o cómo deben
ser las teorías –deben permitir la formulación y solución de enigmas, y deben
adecuarse a la exigencia de sencillez, coherencia, y probabilidad–. Otro valor
importante es que la ciencia debe tener una finalidad social.
Los miembros de la comunidad comparten también modelos, que
proporcionan analogías que permiten investigar otras estructuras.
El paradigma como ejemplar, a su vez, ofrecería a los miembros de la
comunidad científica soluciones concretas a los problemas, soluciones que
empleadas como modelos o ejemplos, funcionan como base de solución a los
problemas restantes de la ciencia normal. De esta forma, cuando un miembro
de la comunidad se encuentra con un nuevo problema, puede resolverlo del
mismo modo a cómo se han resuelto problemas ejemplares, estableciendo
similitudes y diferencias. Los problemas ejemplares existen como una
colección de problemas de la ciencia normal.
Al respecto, Kuhn dice que en ocasiones, el planteo verbal de una ley
es virtualmente estéril. Las generalizaciones empiezan a funcionar con los
ejemplos concretos de cómo funcionan en su uso. “Tal suerte de aprendizaje
no se adquiere exclusivamente por medios verbales; antes bien, surge
cuando se unen las palabras con los ejemplos concretos de cómo funcionan
en su uso; naturaleza y palabra se aprenden al unísono”. Así es que el
aprendiz va incorporando una manera de ver las cosas del mundo que es
compartida por los miembros de su comunidad y la va incorporando poco a
poco por imitación.17

16
Ibídem, p. 280.
17
Así, Kuhn nos dice que “una de las técnicas fundamentales por las que los
miembros de un grupo, ya sea toda una cultura o una subcomunidad de
especialistas dentro de ella, aprenden a ver las mismas cosas cuando se encuentran
frente a los mismos estímulos, es verse ante ejemplos similares de situaciones que
sus predecesores en el mismo grupo ya habían aprendido a ver como similares y
como diferentes de otro tipo de situaciones” (ob. cit., p. 296).

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Ejercicio 2
Indique cuáles de los siguientes enunciados involucran la noción de
paradigma como matriz disciplinar y cuáles a la noción de paradigma como
ejemplar:
a. Se establecen generalizaciones en forma de leyes.
b. Los miembros comparten una visión del mundo que el nuevo científico va
incorporando por imitación.
c. Los miembros de la comunidad científica comparten valores como la
sencillez, coherencia y probabilidad de las teorías.
d. Los nuevos casos intentan ser resueltos de forma análoga a los casos ya
conocidos.

5. Período normal de la ciencia: enigmas, anomalías y crisis

5.1. Ciencia normal y enigmas

Ahora que estipulamos la noción de paradigma, podemos señalar a


qué se denomina ciencia normal. La actividad específica de la ciencia normal
es la resolución de enigmas. Un enigma es “una categoría especial de
problemas que pueden servir para poner a prueba el ingenio o la habilidad de
los científicos para resolverlos”.18 Para que un problema pueda caracterizarse
como enigma. Kuhn nos dice que “debe caracterizarse por tener más de una
solución asegurada. Asimismo debe haber reglas que limiten tanto la
naturaleza de las soluciones aceptables como lo pasos que es preciso dar
para obtenerlas”.19
Presupone que los científicos, dentro del paradigma, van resolviendo
este tipo de problemas ya que disponen de un método de resolución que da
respuesta a los enigmas que se puedan ir planteando. Y el profesional debe
poner a prueba sus conocimientos y su ingenio para resolverlos.
A modo de ejemplo, retomando lo estudiado en la lección , vimos que
gran parte del trabajo de los astrónomos posteriores a Ptolomeo consistió en
utilizar las herramientas matemáticas que proveía el sistema ptolemaico para
calcular las posiciones planetarias. Como indicamos allí, el desafío era dar
con la combinación adecuada del tamaño y velocidad de epiciclos y
deferentes.20

18
Kuhn, ob. cit., p. 73.
19
Ibídem, p. 73.
20"Así, Kuhn afirma: “El problema de los planetas se había convertido en una simple

cuestión de disposición de los diversos elementos que entraban en juego, problema


que se atacaba básicamente a través de una redistribución de los mismos. La

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La actividad científica normal, gobernada por un paradigma, es
concebida como acumulativa en tanto consiste en acrecentar el cúmulo del
conocimiento sobre los fenómenos que el paradigma indicará como
relevantes e importantes. Asimismo, en esta etapa se intentará articular cada
vez más las predicciones de los hechos con el aparato teórico que el
paradigma ofrece. Los miembros de la comunidad resolverán desde
problemas conceptuales hasta instrumentales. Pero atención, será el
paradigma quien indique cuáles son los verdaderos enigmas e indicará
además cómo resolverlos: “La existencia del paradigma establece el
problema que debe resolverse; con frecuencia, la teoría del paradigma se
encuentra implicada directamente en el diseño del aparto capaz de resolver
el problema”.21
Abundemos en la caracterización: el objetivo de la ciencia normal es la
articulación del paradigma, desde el punto de vista teórico y experimental,
para que sea más preciso. Ello se logra de diferentes maneras: estableciendo
cuáles son los hechos significativos, articulando hechos y teorías, y
avanzando en la precisión y ajuste de la teoría. La ciencia normal, entonces,
está sostenida por una serie de compromisos conceptuales, teóricos,
instrumentales y metodológicos que la relacionan con la resolución de
enigmas, regida por un paradigma que es anterior a estos supuestos
compartidos.22 Para Kuhn, en el caso de la astronomía, el período de ciencia
normal transcurrió hasta Ptolomeo inclusive.
Como señalamos, habría progreso en los períodos de ciencia normal
en tanto este se percibe como la aparición de enigmas y sus soluciones. La
ciencia normal es altamente acumulativa en lo referido al ajuste experimental
y teórico, y en el mayor alcance y precisión de los conocimientos científicos.
Sin embargo, no aspira a producir novedades fácticas o teóricas. De hecho,
toda la dinámica científica se desarrolla a partir del intento por parte de los
científicos de resolver enigmas, es decir, de dar una respuesta a fenómenos
o realidades que insisten en su demanda de explicación en el marco de la
visión de mundo que inaugura el paradigma. Con lo cual, queda claro que
desde esta perspectiva epistemológica, ciencia y problemas –o mejor aún,
ciencia y enigmas– se implican mutuamente y no se dan aisladamente.
Ahora bien, ¿cómo tiene lugar el progreso del conocimiento científico?
¿Cómo es posible el cambio? ¿El desarrollo de la ciencia, se da entonces
mediante la acumulación –en este sentido de ajuste del aparato teórico con la
experiencia– en la ciencia normal? Veremos más adelante que si tomamos
en cuenta el cambio de la ciencia desde el punto de vista de las revoluciones,

pregunta que se planteaban los astrónomos era: ¿qué combinación particular de


deferentes, excéntricas, ecuantes y epiciclos puede explicar los movimientos
planetarios con la mayor simplicidad y precisión?” (Kuhn, T.; La revolución
copernicana, Barcelona, Ariel, 1978, p. 103). "
21
Kuhn, ob. cit., p. 57.
22
Ibídem, p. 78

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entonces podría pensarse que ya no habría progreso, porque hay ruptura,
saltos de paradigma en paradigma. Pero no nos adelantemos, pues para ver
el alcance de la propuesta debemos comprender qué es una anomalía y su
relevancia en los momentos de crisis que dan paso a la revolución.

Ejercicio 3
Indique verdadero o falso según corresponda.

a. En el período precientífico, la actividad por excelencia es la resolución


de enigmas.
b. En el período precientífico, hay consenso en relación a cómo debe
responderse a los problemas que se presentan.
c. En el período pre-científico, hay diferentes escuelas que compiten
entre sí y abordan el mismo tema desde perspectivas incompatibles.
d. La inauguración del período normal de la ciencia se da por el
establecimiento de un paradigma.
e. En el período de la ciencia normal, hay leyes explícitamente
establecidas y se comparten supuestos teóricos generales.
f. En la ciencia normal, el trabajo de los científicos es ajustar lo más
posible el aparato teórico con la experiencia.
g. Un enigma es un problema que no puede subsumirse bajo el aparato
teórico y el paradigma no garantiza que tenga solución.
h. El período normal de la ciencia es entendido por Kuhn como un
período no acumulativo, sino como un cambio a través de saltos en la
historia.

5.2. Anomalías

Debemos en este punto presentar otro término fundamental de la


filosofía de la ciencia de Kuhn y que suele confundirse con el de enigma: se
trata del concepto de anomalía. La anomalía también es una instancia
problemática que reclama ser resuelta, pero a diferencia de los enigmas –que
implican una perspectiva de solución posible y determinada al interior del
paradigma (es decir, con los recursos que el paradigma ofrece)–, las
anomalías designan casos y experiencias que se resisten a subsumirse en el
aparato teórico y metodológico con el que se desarrolla la ciencia normal. Es
decir, ellas persisten como casos abiertos cuya respuesta no solo no se
vislumbra como una posibilidad efectiva con los medios teóricos y
metodológicos disponibles, sino que además, involucran “el reconocimiento
de que en cierto modo la naturaleza ha violado las expectativas, inducidas
por el paradigma, que rigen a la ciencia normal”.23

23
Kuhn, ob. cit., p. 93.

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De esta manera, al interior del paradigma se podrían plantear dos
escenarios alternativos frente a la aparición de anomalías: uno en el que se
lograra establecer –por medio de una serie de replanteos a las teorías o
metodologías vigentes– alguna vía de resolución que permita disolverla y
lograr “hacer de lo anormal algo esperado”.24 En ese caso, se trataría de
reformular alguna teoría o conjunto de teorías para que el fenómeno anómalo
se vuelva explicable y predecible, es decir, para que fuera un hecho científico
más. En definitiva, esta primera vía consistiría en mostrar que no estábamos
ante una verdadera anomalía, sino ante un enigma de muy difícil resolución.
Pero también podría darse el caso de que la anomalía no solo no
desapareciera, sino que se profundizara y generara nuevas anomalías donde
antes no las había. Cuando esto sucede, cuando las anomalías se multiplican
y la ciencia normal como resolución de problemas se ve impedida de su
funcionamiento efectivo, aflora en la comunidad científica un importante
malestar respecto de la propia práctica que terminará siendo puesta en
cuestión. Pues si como vimos la ciencia normal se caracteriza por un ejercicio
explicativo (resolución de enigmas), justamente, ante esta imposibilidad de
disolver determinados problemas (las anomalías), su funcionamiento se ve
amenazado.
Ilustraremos este concepto kuhneano volviendo al caso estudiado
en la lección y retomando el fenómeno del movimiento retrógrado de
los planetas, que representó un problema para la astronomía
aristotélica. Al contemplar el movimiento de los planetas, se observaba que
estos se movían de este a oeste, luego parecían detenerse, y luego
comenzaban a moverse hacia atrás, de oeste a este, para finalmente
retomar su movimiento original. Ahora bien, este movimiento retrógrado
podía ser explicado en el modelo de esferas homocéntricas mediante una
adecuada combinación de movimientos de esferas concéntricas que
giraban alrededor de ejes diferentes. Sin embargo, al menos un
aspecto del fenómeno se resistía a recibir una explicación satisfactoria:
el cambio observado en la intensidad del brillo y el tamaño del disco de los
planetas. Esto constituía una anomalía, pues violaba las expectativas que
surgían de suponer que los planetas se encontraban engarzados en
esferas cristalinas y que, por tanto, no podía variar la distancia entre
ellos y el centro de dichas esferas. Esta anomalía requería del ajuste de la
teoría y vimos cómo Ptolomeo propuso abandonar el supuesto de que todos
los cuerpos celestes giraban en círculos concéntricos, aunque no abandonó
el supuesto de la circularidad del movimiento ni de la estaticidad de la
Tierra. Así, dentro del sistema ptolemaico, la anomalía dejaba de ser tal y
podía ser explicada mediante una adecuada combinación de epiciclos y
deferentes. Sin embargo, subsistía cierto comportamiento desconcertante de
los planetas: los intervalos que separaban sucesivas retrogradaciones no
eran siempre iguales –tal como cabía esperar de acuerdo con el modelo–.
24
Ibídem, p. 92.

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Esta anomalía, entre otras, persistió y no pudo ser resuelta en el sistema
ptolemaico.

Las retrogradaciones planetarias

5.3. Período de crisis

Cuando esto sucede, cuando las anomalías se multiplican y radicalizan,


comienza a surgir y se extiende entre la comunidad científica una nueva
actitud ante su tarea: el escepticismo. Es decir, los investigadores empiezan
a dudar de la posibilidad efectiva de resolver enigmas, y además, producto de
la persistencia de las anomalías, emerge una sospecha generalizada acerca
de la viabilidad de la práctica científica en sí misma. A estas situaciones
complejas en que la duda y la sospecha son las características dominantes
del trabajo científico es a lo que Kuhn denomina período de crisis. En esta
etapa o fase del desarrollo científico intraparadigmático, el escepticismo es la
característica dominante en una comunidad científica que, perpleja, extiende
su incomodidad a todos los niveles, desde la resolución de enigmas hasta las
reglas de trabajo y el funcionamiento más general que estructuraban toda la
práctica científica normal.
Así, este “período de inseguridad profesional profunda”, 25 como lo
caracteriza Kuhn, conlleva la puesta en cuestión y la consecuente pérdida de
la confianza en el paradigma vigente (recordemos que los paradigmas
implicaban un fuerte compromiso con la confianza en su potencial explicativo
y solucionador de problemas). Pero además, en esta etapa tiene lugar un
proceso de atomización de la comunidad científica que comienza a
dispersarse con el objetivo de abordar las anomalías desde diferentes
perspectivas teóricas y metodológicas, tratando de encontrar algún curso
posible de investigación. De esta manera, empiezan a surgir algunos

25
Kuhn, ob. cit., p. 113.

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desarrollos científicos alternativos que podrán decantar, en el futuro, en un
paradigma rival pero que, de momento, apenas son vías alternativas de
indagación que buscan resolver las anomalías vigentes.
Volvamos al caso de la astronomía para ejemplificar este punto.
Podemos ver en el diagnóstico que Copérnico hace de la astronomía de su
época, en su prefacio a Sobre las revoluciones…, aquellos elementos que
Kuhn identifica como propios de un período de crisis. Recordemos que allí
Copérnico destacaba el carácter monstruoso de la disciplina. Así lo interpreta
Kuhn y afirma:

A principios del siglo XVI, un número cada vez mayor de los mejores
astrónomos europeos reconocía que el paradigma astronómico fallaba en sus
aplicaciones a sus propios problemas tradicionales. Este reconocimiento fue
el requisito previo para que Copérnico rechazara el paradigma de Ptolomeo y
se diera a la búsqueda de otro nuevo. Su famoso prefacio es aún una de las
26
descripciones clásicas de un estado de crisis.

Ahora bien, sin avanzar más de lo debido: ¿qué quiere decir esto? ¿En
qué consisten, entonces, las crisis? Las crisis indican un cambio en la actitud
de los científicos, una modificación en la forma en la que estos llevan
adelante su propia práctica, ya que esta comienza a volverse fuertemente
cuestionadora, no solo de las teorías y de la metodología disponible, sino
además, de los presupuesto más generales –de índole metafísica– sobre los
cuales se asienta. Con lo cual, lejos de la presunción de eficacia en la
resolución de enigmas y de la unidad en el trabajo que presupone una
comunidad científica dada, estos períodos complejos que forman parte de la
ciencia normal debilitan su funcionamiento y, llegado el caso, tienen como
corolario la puesta en cuestión del sustrato sobre el cual todo su
funcionamiento se asienta, a saber, el propio paradigma.

6. El pasaje de un paradigma a otro: la revolución científica

Pero se trata un proceso complejo. Es importante señalar que en los períodos


de crisis, en esas fases de transición signadas por el escepticismo científico
sobre su capacidad solucionadora de enigmas, se podría encontrar alguna
vía no explorada que destrabe y habilite la resolución de las anomalías que
impedían el normal funcionamiento de la ciencia y recuperar así la confianza.
Pero no siempre sucede así. Generalmente comienza a darse una disputa
entre diferentes teorías aisladas que compiten para tratar de explicar las
anomalías que insistían como preguntas sin solución. De esta forma,
podemos afirmar que los períodos de crisis son etapas sumamente complejas
de la ciencia, dado que conllevan una importante indeterminación, porque por
un lado, no se clausura la vigencia del paradigma cuestionado –el que no

26
Ibídem, p. 116.

Luciana Espinosa, Diana Gomez y Rocío Pérez 13"


permite resolver la anomalía– pero, al mismo tiempo, tampoco hay un nuevo
paradigma desde el cual abordar los fenómenos problemáticos y mirar de
otro modo la realidad. Sin embargo, lentamente comienzan en esta fase a
visibilizarse algunos elementos que, de profundizarse, con el paso del tiempo
podrían habilitar la conformación de un nuevo paradigma. Pero mientras
tanto, el trabajo de los científicos está desorganizado y, fundamentalmente,
dividido.
Podríamos esquematizar los períodos de crisis del siguiente modo
(tengamos en cuenta que, como todo esquema, es una simplificación de una
serie de fenómenos mucho más complejos):

1. Ciencia normal: surgimiento de una o varias anomalías.


2. Las anomalías se profundizan (persisten sin resolución y se expanden,
puesto que habilitan nuevas interrogaciones en otras áreas del paradigma
que también quedan sin solución).
3. Pérdida de la confianza resolutiva por parte de los científicos
(escepticismo): período de crisis.
4. Surgimiento y proliferación de nuevas teorías aisladas que tratan de dar
cuenta del fenómeno anómalo desde otras coordenadas, por fuera del
paradigma vigente.

Ahora bien, en determinado momento, de entre todas esas teorías


autónomas en disputa, se consolida alguna y comienza a ganar adeptos, y en
la medida en que tal teoría permita cada vez mayores y mejores
explicaciones, paulatinamente irá consiguiendo el consenso suficiente que le
permitirá funcionar como fundamento para articular un nuevo paradigma.
Cuando esto sucede, cuando un paradigma es reemplazado por otro,
estamos ante lo que Kuhn denomina una revolución científica. En palabras
del filósofo: “Las revoluciones científicas (…) son episodios de desarrollo no
acumulativo en que un antiguo paradigma es reemplazado, completamente o
en parte, por otro nuevo e incompatible”.27
En este pequeño pasaje se condensan dos elementos determinantes
de todo su pensamiento: 1) la centralidad de los paradigmas y 2) el hecho de
un desarrollo no acumulativo del conocimiento. Al primero nos hemos referido
al comienzo de esta lección. Debemos abordar ahora qué implica el segundo
elemento: ¿qué quiere decir que los paradigmas involucran episodios de
desarrollo no acumulativo?
La clave para responder a este interrogante la encontramos en el
concepto de inconmensurabilidad.

27
Kuhn, ob. cit., p. 149.

Luciana Espinosa, Diana Gomez y Rocío Pérez 14"


Ejercicio 4
Determinar el valor de verdad de los siguientes enunciados.
a- Las anomalías son instancias que forman parte del desarrollo normal de la
ciencia paradigmática.
b- Un enigma sin resolver desencadena un período de crisis.
c- Cuando un paradigma es falso, deberá reemplazarse por otro.

7. Inconmensurabilidad de los paradigmas

7. 1. Introducción del concepto de inconmensurabilidad

La inconmensurabilidad es un concepto tan fundamental para la


epistemología de Kuhn como lo es el concepto de paradigma. De hecho,
sobre esta noción clave reposa gran parte de la innovación que implicó el
abordaje paradigmático del fenómeno científico para la historia de la ciencia,
y en particular, para pensar el cambio científico. Las siguientes declaraciones
de Kuhn dan cuenta de la mencionada relevancia: "Mi (...) encuentro con la
inconmensurabilidad constituyó el primer paso en el camino a La estructura
de las revoluciones científicas, y dicha noción todavía me parece la principal
innovación del libro”.28
Ahora bien, si analizamos la noción en sí misma, su etimología29 nos
ofrece una primera orientación fundamental que luego deberemos ver de qué
manera es utilizada por Kuhn: (in) es un prefijo que indica una negación o
imposibilidad, (con) refiere a una unión o agregación de elementos y
(mensurable) alude al hecho de que algo se puede medir. Es decir,
inconmensurable es el nombre de una característica, una propiedad, un
adjetivo que designa “algo enorme que por su gran magnitud no puede
medirse”.30 ¿Algo que no puede medirse? ¿Cómo puede ser?
Aquello que no se puede medir o que no es medible es algo que se
sustrae a toda pauta común, puesto que para medir algo se necesita un
criterio externo, es decir, un patrón universal que habilite la determinación de
aquello que vamos a someter a medición (por ejemplo: necesitamos

28
Thomas Kuhn: “Epílogo”, en El camino desde la estructura, Barcelona, Paidós,
2002. p. 269.
29
Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), la etimología es la
“especialidad lingüística que estudia el origen de las palabras, razón de su
existencia, de su significación y de su forma”.
30
Real Academia Española (2014). Diccionario de la lengua española (23.aed.).
Consultado 17 de mayo de 2016 en http://dle.rae.es/?id=LIJKfze

Luciana Espinosa, Diana Gomez y Rocío Pérez 15"


centímetros o metros si pensamos medir diferentes espacios; o segundos,
minutos y horas si medimos tiempo, etc.). Por lo tanto, que algo sea
inconmensurable en este sentido más general quiere decir que no admite
ningún punto de contacto con otra cosa; que es a tal punto heterogéneo que
no hay comparación y evaluación posibles. En cierto punto, esto parecería
implicar que la medida –o el criterio general– no proviene sino de sí mismo (lo
cual sugiere un cierto relativismo).
Pero si pensamos ahora la inconmensurabilidad en relación con la
teoría de Kuhn sobre los paradigmas, debemos recordar que cada paradigma
acota la realidad, los fenómenos científicos, los lenguajes y las metodologías
desde sus propias coordenadas específicas; por lo que resulta imposible
suponer una instancia exterior que permita compararlos. Todo conocimiento y
todo criterio son siempre relativos al paradigma desde el cual se piensan. De
modo que no hay forma de determinar si un paradigma es mejor o peor que
otro, puesto que ello requeriría de algún criterio extraparadigmático que
permitiera conocerlos, compararlos, y finalmente, decidir una evaluación. Y
esto último, además, no será una alternativa viable, dado que siempre se
está acotado por los propios límites del paradigma.
Así, la inconmensurabilidad entre paradigmas es una cuestión tan
potente que impacta de lleno en el modo de concebir el cambio científico. Ella
permite, nada menos, que romper con el presupuesto clásico de un desarrollo
continuo, acumulativo y progresivo del conocimiento científico –tal como lo
mencionamos al inicio de esta lección– para habilitar una manera alternativa
de pensarlo.
Una vez que ocurre una revolución científica, es decir, cuando se
reemplaza un paradigma por otro, en la medida en que los paradigmas son
inconmensurables entre sí, estamos ante nuevas coordenadas teórico-
metodológicas para llevar adelante la tarea científica. La
inconmensurabilidad, entonces, nos habilita a cuestionar la imagen habitual
de la ciencia para invitarnos a concebirla de una manera no gradual, no
secuencial, no acumulativa ni progresiva. Frente a esto, la dinámica científica
que tiene en mente Kuhn se desarrolla de manera fragmentaria y discontinua,
acotada a cada paradigma. Estamos ante una imagen científica que piensa el
conocimiento (y por ende, también el cambio científico) en términos
históricos, que acepta que todo saber científico será siempre un saber
relativo al paradigma desde el cual fue concebido y que por lo tanto, no hay
ningún argumento racional que permita determinar qué paradigma es mejor
que otro.
En última instancia, esta propuesta epistemológica si bien no renuncia
a las pretensiones explicativas racionales propias de todo saber científico que
se precie de tal, admite que la razón se da siempre en un marco socio-
histórico determinado y que el conocimiento es, entonces, acotado y
determinado por las fronteras específicas del paradigma. Y bien diferente del

Luciana Espinosa, Diana Gomez y Rocío Pérez 16"


planteo de la epistemología clásica, para quienes era fundamental
encontrar criterios objetivos de determinación de la elección entre teorías y
que consideraban que estas decisiones se toman internamente –a través de
la lógica y la evidencia empírica–, sin intervención de factores externos, sean
ellos históricos o sociológicos.

Para pensar:
Generalmente se asocia el conocimiento científico con un saber
universalmente válido y aquí Kuhn parecería permitir la introducción de cierto
elemento relativista para pensar los paradigmas desde la noción de
inconmensurabilidad. ¿Cree usted que esto es así? ¿Por qué? ¿Podría haber
un conocimiento científico relativo?
Desarrolle una justificación personal sobre el tema a partir de los conceptos
presentados en esta lección.

Ejercicio 5

Seleccione la opción correcta teniendo en cuenta el cambio científico en


Kuhn.

a. Los períodos de crisis siempre conllevan el cambio del paradigma


vigente.
b. Los cambios de paradigma no siempre implican una revolución científica.
c. El reemplazo de un paradigma por otro no se da según una lógica
acumulativa del conocimiento.
d. Las revoluciones científicas presuponen un gradual acercamiento
explicativo a la realidad tal cual es.

7.2. El concepto de inconmensurabilidad en el marco de La estructura


de las revoluciones científicas

En La estructura de las revoluciones científicas, Kuhn presentó la tesis de


inconmensurabilidad paradigmática, tesis que se conoce como
inconmensurabilidad fuerte o inconmensurabilidad ontológica.31 Ella se

31
Según el manual de A. Carpio, Principios de filosofía: “La parte de la filosofía que
se ocupa del problema del fundamento, con todas las inflexiones propias del mismo,
se llama metafísica. Y si todo ente [“lo que es, existe o puede existir”] debe tener un
fundamento, ¿cuál es el fundamento de los entes en totalidad, vale decir, qué es lo
que hace que los entes sean, en qué consiste el ser de los entes, de cada uno de
ellos y de la totalidad? Los entes son, en efecto; pero, ¿qué quiere decir "ser"?” (pp.
21-22). A esa pregunta responden las especulaciones de la metafísica. Por el
contrario, la ontología es la disciplina filosófica que se dedica a estudiar el ser de

Luciana Espinosa, Diana Gomez y Rocío Pérez 17"


refiere a que la realidad, los entes que cada paradigma describe y explica,
son incompatibles con otros paradigmas. Es decir, lo que existe queda
determinado por cada paradigma, con sus compromisos teóricos y
metodológicos puntuales. Así, por su intermedio, se inauguró un enorme
debate en el ámbito científico en la medida en que –como mencionamos
anteriormente– esta noción hizo que se dejara de pensar el conocimiento
científico desde una lógica progresiva y acumulativa de los saberes para
comenzar a pensarlo desde la dinámica de cierta incompatibilidad y ruptura.

Así entendida, podemos abordar la inconmensurabilidad desde tres aspectos


diversos:

1. Inconmensurabilidad perceptual: el cambio de paradigma (la revolución


científica) es concebido como un corte radical que inaugura un nuevo mundo,
o más puntualmente, una nueva manera de percibirlo. Si bien el mundo
objetivo es siempre el mismo, cada paradigma lo percibirá y comprenderá
desde sus coordenadas propias. Esto es, habrá tantas formas de percibir la
realidad como paradigmas posibles para pensarla y experimentarla. Pero en
este punto debemos ser cuidadosos puesto que Kuhn busca explícitamente
dejar en claro que no se trata de afirmar que no existe un mundo en sí
mismo, sino que simplemente busca pensar que el mundo es siempre abierto
y conocido desde un determinado paradigma. No podemos percibir el mundo
real, puesto que real queda definido, cada vez, por cada paradigma.
Tomemos, como ejemplo, el caso que refiere el propio Kuhn y que ya hemos
estudiado: “Objetos que antes estaban agrupados en el mismo conjunto son
agrupados después en conjuntos diferentes y viceversa. Piénsese en el Sol,
la Luna, Marte y la Tierra antes y después de Copérnico”.32 La Luna había
sido considerada hasta mediados del siglo XVI como un planeta, y desde
entonces, se la constituye en satélite de la Tierra. Este cambio en la forma de
clasificar los objetos no es una cuestión secundaria, pues altera la manera de
pensar lo real. Lo mismo ha pasado con el modo de concebir el lugar de la
Tierra en el universo. Reparemos en lo que pudo haber implicado el
reemplazo de la teoría geocéntrica por la teoría heliocéntrica, es decir, el
pasaje de considerar que el centro del sistema solar estaba ocupado por la
Tierra a sostener que era el Sol quien ocupaba esa posición. Como
advertimos en la lección , los fenómenos son los mismos, los días y las
noches se suceden del mismo modo, miramos al cielo y vemos lo mismo; sin
embargo, la ocurrencia de una noche estrellada tendrá un sentido
completamente diferente en un caso y en otro. Es más, hasta podríamos

los distintos entes particulares. Cfr. Adolfo Carpio: Principios de filosofía. Una
introducción a su problemática, Buenos Aires, Glauco, 1991. Capítulo 1: “Los
problemas de la filosofía”, pp. 1-18.
32
Kuhn, ob. cit., p. 275.

Luciana Espinosa, Diana Gomez y Rocío Pérez 18"


cuestionarnos nuestro propio lugar como seres humanos: ¿pensó alguna vez
desde esta perspectiva qué impacto pudo haber tenido para pensar al
hombre una teoría como la de la evolución formulada por Charles Darwin?,
¿cree que se podría haber mantenido la misma imagen del hombre una vez
postulada esa explicación?
Pero retomemos el planteo de Kuhn: él compara la inconmensurabilidad
perceptual con las imágenes reversibles de la psicología de la Gestalt; de
hecho, establece que las revoluciones científicas pueden pensarse como un
“switch gestáltico”.33 Esto sucede cuando ante una misma imagen, se pueden
ver dos figuras diferentes alternativamente, es decir, cuando fondo y figura se
confunden, ya que parecen intercambiables. En estos casos (véase la figura
aquí debajo) dependerá de la decisión de quien observa si pone de fondo lo
negro o lo blanco, obteniendo en cada caso imágenes diferentes: en nuestra
figura, una copa en el caso de quien pone blanco en el fondo; dos perfiles
enfrentados para quienes ponen el negro.

Lo destacable del abordaje gestáltico de la imagen que recupera Kuhn es que


no se pueden percibir las dos formas a la vez: es una u otra. Y es aquí donde
comprendemos mejor la afinidad con los paradigmas: 1) las revoluciones
científicas funcionarían como sucede el cambio perceptivo en estas
imágenes: quien abandona un paradigma ya no puede ver lo que veía desde
el paradigma anterior; 2) quien mira con los ojos de un determinado
paradigma no tiene manera de ver aquello que solo se percibe desde la
mirada que permite otro paradigma. La imagen, en cierto modo, es la misma.
Lo que vemos de ella, como lo que percibimos de la realidad, se modifica.
Una vez que la transformación ha tenido lugar, el cambio es irreversible.

Para ejemplificar este caso, Kuhn compara las revoluciones científicas con la
conversión religiosa. Para quien se convierte, el mundo objetivo sigue siendo
el mismo; sin embargo, la manera en que lo piensa, lo vive y lo explora es por
completo diversa puesto que lo mira desde otra perspectiva.

33
La teoría de la Gestalt o psicología de las formas es una corriente de la psicología
surgida en Alemania, a comienzos del siglo XX, que se dedicó a estudiar la manera
en que la percepción podía determinar las conductas humanas.

Luciana Espinosa, Diana Gomez y Rocío Pérez 19"


2. Inconmensurabilidad metodológica o instrumental: teniendo en cuenta
la inconmensurabilidad perceptual, se comprende que cada paradigma
genere su propio instrumental de trabajo, pero también se advierte que si
bien se sirve de la metodología de su antecesor, en ningún caso la
funcionalidad será la misma puesto que la realidad a la cual se aplican se ha
visto alterada. Cada paradigma prescribe una determinada manera de pensar
la realidad y por ende, la manera de abordarla teórica y metodológicamente
cambian con él, y entre ambos, no hay posibilidad de intercambio.

3. Inconmensurabilidad lingüística: un mismo término utilizado en dos


paradigmas distintos no refiere a lo mismo, sino que como cada paradigma
inaugura una visión de mundo alternativa, en cada uno de ellos la
significación se verá alterada. Es decir que las mismas nociones, en
paradigmas diferentes, nombran cosas diferentes. Con lo cual, esta
dimensión de la inconmensurabilidad tiene una consecuencia fundamental
que consiste –nada menos– que en la interrupción de la comunicación entre
paradigmas rivales. Por ejemplo, consideremos la noción de “planeta” con la
que trabaja Kuhn este punto. Para el paradigma ptolemaico, el término
planeta nombraba al Sol, pero no a la Tierra; sin embargo, el paradigma
copernicano con la misma palabra planeta nombra a la Tierra, pero no al Sol.
Como vemos, pueden conservarse los términos pese a que el significado
nada tenga que ver con el que tenía en el paradigma anterior; y ello porque
en paradigmas diversos los términos nombran realidades distintas.

Ejercicio 6

Teniendo en cuenta las diversas maneras en que la noción de


inconmensurabilidad puede ser analizada, unir las descripciones con su
concepto correspondiente.

a. A la imposibilidad de que los mismos términos designen iguales realidades


en paradigmas diferentes, Kuhn la denomina ……………
b. El hecho de enfrentarnos a la misma realidad desde paradigmas
alternativos y por ende, percibir realidades distintas, Kuhn lo explica por
medio de la noción de ………
c. La circunstancia de que los instrumentos de trabajo queden obsoletos al
cambiar el paradigma, Kuhn lo explica remitiendo a la noción de ……

• incomensurabilidad metodológica
• inconmensurabilidad lingüística
• inconmensurabilidad perceptual

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7.3. El concepto de inconmensurabilidad
en escritos posteriores de Kuhn
(reformulaciones de un concepto problemático)

Esta primera versión fuerte de la inconmensurabilidad será reformulada por


Kuhn en varias ocasiones: la primera en la ya mencionada “Posdata: 1969”, y
años más tarde, en varios artículos, entre los cuales destacaremos un escrito
de 1982, “Conmensurabilidad, comparabilidad y comunicabilidad”. Si bien los
dos artículos continúan sosteniendo la noción de inconmensurabilidad, la
noción se matiza y debilita lentamente.
En el primero de los textos mencionados, el filósofo norteamericano
presenta una versión restringida de la inconmensurabilidad, es decir, una
formulación acotada a su dimensión lingüística. Pensemos lo siguiente: para
interpretar una teoría determinada, hay que aprender el lenguaje en el que
está plasmada. Así, se podría concebir la inconmensurabilidad como una
dificultad comunicacional en la que determinados científicos no manejan el
lenguaje de otra comunidad científica (puesto que cada lenguaje es
dependiente de una consideración alternativa de la realidad). Con lo cual,
esta dificultad se resolvería –aunque sea parcialmente– a partir de lo que
Kuhn denomina un sistema de traducción. 34 Esto es, los científicos que
integran una determinada comunidad científica y que, por eso mismo,
comparten un mismo paradigmada, pueden ser comparados con miembros
de una comunidad lingüística. De allí que al cambiar el paradigma, es decir,
al tener que enfretarse con “un nuevo idioma”, se requiera de un importante
trabajo de traducción que garantice la comunicación entre ambos lenguajes.
Sin embargo, si bien se admite la posibilidad de traducción entre
diversos paradigmas, persiste para Kuhn un rasgo de inconmensurabilidad
que no podrá ser superado: los términos taxonómicos. La traducción no
podrá nunca ser total entre dos paradigmas (es decir, no habrá forma de
superar completamente la inconmensurabilidad) puesto que existen, en cada
uno de ellos, una clase especial de términos –los términos taxonómicos o
términos de clase– que no tienen equivalente por fuera del paradigma en el
que funcionan significativamente. Un ejemplo con el Kuhn clarifica este punto
es el caso del concepto químico “flojisto”. Esta noción, acuñada por el
químico alemán Georg Stahl en el siglo XVIII, denominaba una sustancia
hipotética por medio de la cual se explicaba la combustión, es decir, se
suponía que todo aquello que era inflamable contenía “flojisto” y que, al entrar
un proceso de combustión, era éste el elemento que se liberaba. Sin
embargo, Kuhn afirma que, estrictamente, no podemos traducir un término
como éste puesto que para comprender su significado debemos recurrir a

34
Thomas Kuhn: “Posdata: 1969”, en La estructura de las revoluciones científicas,
México, FCE, 1971, p. 307.

Luciana Espinosa, Diana Gomez y Rocío Pérez 21"


toda una serie de nociones a él complementarias que, desde nuestro
paradigma, también carecen de traducción (“principio”, “elemento”).. Y ello,
en la medida en que “flojisto” forma parte de “un conjunto interrelacionado o
interdefinido que debe aprenderse a la vez, como un todo, antes de que
cualquiera de ellos pueda utilizarse para describir fenómenos naturales”35. En
última instancia, la advertencia de Kuhn lo que parece querer resaltar es que
la traducción de este tipo de términos no podrá nunca ser total puesto que
siempre repone, en alguna medida, compromisos (teóricos y metafísicos)
más amplios que no siempre tienen un equivalente en otros paradigmas36.
Entonces, si bien se deflaciona el alcance de la inconmensurabilidad y se
admite la posibilidad de comunicación y traducción entre paradigmas
alternativos, vemos que ella sigue operando.
Años más tarde, Kuhn publica “Conmensurabilidad, comparabilidad y
comunicabilidad”, 37 un artículo clave que continúa el tratamiento de la
Posdata y en el que retoma la cuestión desde lo que denomina
inconmensurabilidad local. Esta nueva versión de la inconmensurabilidad ya
no designa una relación entre paradigmas sucesivos (por eso no es
diacrónica, sino sincrónica38) y por lo tanto, puede aplicarse simultáneamente
a diferentes teorías o disciplinas que trabajan bajo el mismo paradigma. Es
decir, aquí se diagnostica una nueva clase de inconmensurabilidad que ya no
es entre diversos paradigmas, sino que ahora se da entre términos
intraparadigmáticos.
Como resultado de la hiperespecialización que tiende a darse en cada
rama particular de las ciencias que comparten un mismo paradigma, pueden
ocurrir desarrollos independientes que, llegado el caso, perderían la
posibilidad de entrar en contacto. En consecuencia, debido a la terminología
superespecializada que prolifera en cada una de las (sub)disciplinas
científicas que comparten el mismo paradigma, se puede pensar nuevamente
en la necesidad de traducción, pero ahora entre teorías que funcionan en un
área específicamente localizada dentro del paradigma.
Finalmente, y más allá de las diversas modulaciones que ha admitido
este concepto fundamental, podemos afirmar que Kuhn no lo abandonó
nunca. De hecho, el convencimiento acerca de la imposibilidad de traducir
una teoría a otra sin que ello no implique algún tipo de pérdida es prueba de
ello. Y esto es determinante, puesto que expone su compromiso radical con
una visión de la ciencia que reconoce su despliegue como una práctica
históricamente situada, en la que la realidad queda moldeada por los límites

35
Kuhn, T., ““Conmensurabilidad, comparabilidad y comunicabilidad” en El camino desde la
estructura, Op. Cit., p. 59
36
Ibíd., p.59
37
Thomas Kuhn: El camino desde la estructura, Buenos Aires, Paidós, 2002.
38
Diacrónica: (dia): a través, (chronos): tiempo. Un abordaje diacrónico es un
abordaje a lo largo del tiempo. Sincrónica: (syn): junto, con, a la vez; (chronos):
tiempo. Un abordaje sincrónico es aquel que se orienta a un solo momento a la vez.

Luciana Espinosa, Diana Gomez y Rocío Pérez 22"


de cada paradigma, y que en última instancia reconoce que el cambio
científico es una instancia irreversible y que implica un cambio tan grande
que nos hace conmover los cimientos de nuestra propia imagen de la ciencia.
Queda claro, entonces, que inconmensurabilidad y paradigma son, en
definitiva y más allá de las diferentes versiones, las dos caras de una misma
moneda.

Para pensar…
Teniendo en cuenta las nociones de paradigma, inconmensurabilidad y
revolución científica trabajadas en esta lección, ¿considera usted que la
ciencia es una actividad puramente racional?, ¿podría pensarse que el
abordaje paradigmático del fenómeno científico admite algún elemento
irracional en su desarrollo?
Desarrolle una justificación personal sobre la cuestión a partir de los
conceptos presentados en esta lección.

Ejercicio 7
Responda a las siguientes preguntas.
a- ¿Qué diferencia hay entre la inconmensurabilidad ontológica y la
inconmensurabilidad local?
b- ¿Con qué compara Kuhn la inconmensurabilidad para desarrollar su
versión debilitada? Desarrolle una breve justificación.

Conceptos clave de la primera parte de la lección: Comunidad científica,


Preciencia, Ciencia normal, Paradigma, Enigma, Anomalía, Crisis,
Inconmensurabilidad, Revolución científica.

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Segunda parte: Epistemologías feministas

8. Una variante de crítica epistemológica contemporánea:


la filosofía feminista de la ciencia.

El auge de la nueva filosofía de la ciencia impactó críticamente sobre


muchos de los conceptos acerca de la ciencia que habían sido establecidos
por la corriente clásica.
Entre los conceptos cuestionados se cuentan, como hemos visto, el papel
determinante de la lógica, la neutralidad de la base empírica, la idea del
progreso continuo y acumulativo, la objetividad de la ciencia, la elección
racional entre teorías rivales y la distinción entre factores considerados
racionales o propiamente científicos y los considerados contextuales o
externos a la ciencia.
El cuestionamiento de estos conceptos permitió la emergencia de otras
corrientes, no necesariamente alineadas con la perspectiva de Kuhn pero sí
dedicadas a señalar aspectos de la ciencia antes no considerados.
La posición de Kuhn acerca del papel crucial de los factores
extracientíficos (como los aspectos sociales, políticos, económicos,
religiosos, psicológicos, etc.) abrió el paso a la visibilización de muchos
elementos antes no contemplados que desempeñan un papel determinante a
la hora de elegir una teoría o refutarla. Entre quienes se ocuparon de
visibilizar el impacto epistemológico de estos factores se encuentran los
filósofos feministas de la ciencia.
Sus estudios incluyeron enfoques provenientes de otras disciplinas,
(como la historia de la ciencia, la sociología de la ciencia y la ética de la
ciencia) y los aplicaron para la conceptualización de la ciencia desde el punto
de vista de la crítica acerca de los sesgos de género que afectan tanto a las
prácticas de la investigación y a las teorías resultantes como a algunas de las
reflexiones epistemológicas mismas.
Existen diversas corrientes dentro de las epistemologías de género o
feministas. Dichas corrientes fueron surgiendo a lo largo de la segunda mitad
del siglo XX y evolucionando hasta la actualidad. Con una base común en el
feminismo, estos pensadores se centraron en la crítica activa contra la
exclusión de las mujeres o de sus representaciones simbólicas diversas.
Las primeras denuncias de exclusión se dirigieron a las versiones de la
historia de la ciencia que omitían los aportes de mujeres y también a los
mecanismos institucionales de discriminación que mantenían a las mujeres
ajenas a la formación universitaria y científica.
Como ejemplo de científicas invisibilizadas por la historia de la ciencia,
González García y Pérez Sedeño afirman:

Luciana Espinosa, Diana Gomez y Rocío Pérez 24"


Un caso paradigmático de figura femenina olvidada y recuperada para la
historia de la ciencia es la de Rosalind Franklin. Sus fotografías por difracción
de rayos X fueron claves para que Watson y Crick pudieran proponer el
modelo de doble hélice del ADN que les proporcionaría el Premio Nobel en
1962 junto a Maurice Wilkins. Sin embargo, silenciada por la historia de la
ciencia y una temprana muerte, y ridiculizada en la narración autobiográfica
que Watson (1968) hace del episodio, su contribución no tuvo ningún
reconocimiento (ninguno de los galardonados la recordó en la entrega de los
premios, su nombre ni siquiera aparecía en las reconstrucciones en
enciclopedias, libros de texto y museos de ciencia) hasta la publicación de la
biografía que escribe Anne Sayre (1975), en la que se cuenta una historia
muy distinta, la de la difícil situación de una científica, mujer y judía, en una
institución (el King’s College, de Londres) tradicionalmente masculina y
claramente anglicana.39

De los numerosos ejemplos se infiere que la historia de la ciencia y la


tecnología debe ser revisada y reescrita para subsanar las omisiones
causadas por el sesgo de género. En el siguiente enlace con el blog de la
Universidad del País Vasco, España, 40 se presenta el ejemplo de Mary
Anning, cuyo trabajo fue invisibilizado y está siendo recuperado por los
estudios feministas de historia de la ciencia. En el blog se puede ver cuán
sorprendente es descubrir a las mujeres que estuvieron detrás de grandes
hitos de la ciencia a pesar de no haber sido reconocidas por su condición de
género.
La reflexión acerca de esos mecanismos de exclusión se fue sofisticando
con el tiempo; comenzaron por la crítica de los más explícitos –como los
reglamentos institucionales que prohibían el ingreso de mujeres– hasta llegar
a detectar factores invisibles que actúan en la exclusión de las mujeres
–como las publicidades, los roles culturales asignados desde la educación
temprana, los estereotipos, los prejuicios, etcétera). Al respecto, dicen
González García y Pérez Sedeño:

En primer lugar, cabe plantearse si las mujeres llegan a la educación superior


en igualdad de condiciones que los hombres, dada la distinta socialización
que experimentan. El diferente tipo de juguetes que se da a niños y niñas
conforma parte de su mundo y dirigen en cierto modo su futuro. A los niños se
les da para que jueguen construcciones, mecanos, juegos de indagación tales
como los de química, minerales, etc. que tienden a subrayar las relaciones
entre objetos, su manipulación, agrupamiento y separación en el espacio,

39"Marta I. González García y Eulalia Pérez Sedeño, “Ciencia, Tecnología y Género”


en Revista Iberoamericana de Ciencia, Teconología, Sociedad e Innovación, Nº 2,
enero- abril de 2002. Disponible en: http://www.oei.es/revistactsi/numero2/varios2.htm"
40
Enlace: http://mujeresconciencia.com/2014/05/21/mary-anning-buscadora-de-
fosiles/

Luciana Espinosa, Diana Gomez y Rocío Pérez 25"


frente a los juguetes de las niñas que se asocian más a las habilidades
verbales y las relaciones interpersonales.
En segundo lugar, los estereotipos sexuales, presentes en nuestras vidas
desde el momento en que nacemos asocian a los varones con características
tales como las de racionalidad, dominación, independencia, frialdad y
objetividad, mientras que las mujeres se asocian con la irracionalidad,
pasividad, dependencia, ternura, emotividad y subjetividad. Se consideran
estas características “femeninas”, opuestas a las “masculinas” e
infravaloradas, un obstáculo para la prosecución de una carrera científica, ya
que las cualidades necesarias para hacer ciencia son las “masculinas”.41

Pero las epistemologías feminista no solo se dedicaron a problematizar la


ausencia de las mujeres; también destacaron la desvalorización del género
que se daba a través de la inserción subrepticia de prejuicios dentro de las
teorías científicas mismas. Y ello ocurre a partir de la formulación de teorías
que toman como premisas representaciones estereotípicas o prejuiciosas que
no se apoyan en la base empírica, pero que se dan por supuestas al aceptar
la teoría. Al respecto dice Marta González García, filósofa de la ciencia
feminista:
Ideas y supuestos preconcebidos sobre cómo son o deberían ser las
cosas dirigen nuestra mirada y la interpretación de los datos, observaciones,
experimentos… y, en definitiva, lo que aceptamos como conocimiento
verdadero. La idea de “ver para creer” ejemplificaría la actitud científica, pero
nuestra mirada no es nunca inocente; llevamos en ella todo lo que somos y
todo lo que creemos saber. En ciencia, “ver para creer” requiere también un
“creer para ver”. Como muestra el cuento del óvulo y el espermatozoide o el
caso de la primatología, los estereotipos de género, nuestras concepciones
culturales de lo masculino y lo femenino, forman parte de esas creencias
arraigadas que condicionan la mirada científica.
Algo similar ocurrió en la paleoantropología, donde durante mucho tiempo
reinó el paradigma del ‘hombre cazador’, basado en la idea de que
debemos lo que somos a los cazadores del pasado, ya que gracias a ellos los
humanos desarrollamos el bipedismo, el uso de instrumentos, el lenguaje,
etc. La especie es aquí, una vez más, reducida únicamente a los
machos. Fueron las paleoantropólogas Nancy Tanner, Adrienne Zihlman y
Sally Slocum las que dejaron en evidencia el sesgo de la hipótesis del
hombre cazador con su teoría de la ‘mujer recolectora’. No, decían ellas:
realmente somos lo que somos porque las mujeres del pasado recolectaban y
criaban a sus hijos. Su teoría estaba bien respaldada por la evidencia
disponible, pero era inaceptable para la comunidad científica. Pero su
evidente parcialidad hizo visible la oculta e inadvertida parcialidad de la teoría
del hombre cazador.

41
Gonzalez García y Pérez Sedeño, ob. cit.

Luciana Espinosa, Diana Gomez y Rocío Pérez 26"


Adrienne Zihlman / R.R. Jones.

Arqueología, historia, sociología, psicología… en todas estas ciencias


encontramos casos en los que el punto de vista de las científicas muestra la
capacidad de los estereotipos de género para definir lo que aceptamos como
verdadero. Esta ceguera de género se manifiesta también en la medicina,
donde la presuposición de que el varón es el individuo universal de la especie
humana impidió durante mucho tiempo, por ejemplo, que se atendiera a las
peculiaridades de los trastornos cardiovasculares en las mujeres. Eliminadas
de muchos ensayos clínicos porque sus cambios hormonales las hacen
ser sujetos ‘inestables’, el conocimiento adquirido sobre el diagnóstico y el
tratamiento de la enfermedad coronaria se elaboró sobre datos obtenidos con
hombres. Sin embargo, la epidemiología muestra que la enfermedad
coronaria es la principal causa de muerte en mujeres de mediana edad.
Aunque la auténtica causa de la muerte de un buen número de esas
mujeres bien pudo ser la ignorancia: lo que se desconocía sobre este tipo
de trastornos en las mujeres en relación a los síntomas específicos, los
42
factores de riesgo o la eficacia y seguridad de los medicamentos para ellas.

Como hemos visto, la posición de Kuhn había permitido mostrar que los
significados de los términos presentes en las teorías no eran neutrales, sino
que los conceptos se resignificaban dentro de cada marco teórico. Esto
permitió que el análisis crítico de las epistemologías feministas pudiera
detectar dentro de las teorías científicas presuntamente “objetivas”,
conceptos cuyo significado contenía sesgos de género que provenían de
supuestos generales pertenecientes al marco teórico. A modo de ejemplo, en
estudios acerca de la incidencia de las hormonas sobre los comportamientos
humanos resulta frecuente detectar las jerarquías implícitas y los prejuicios
en el momento de describir las conductas específicamente “hormonales” de
mujeres y varones. Así, se considera conocimiento científico divulgado y

42
Fuente: http://blogs.20minutos.es/ciencia-para-llevar-csic/2015/02/05/las-
sesgadas-teorias-del-hombre-cazador-y-la-mujer-recolectora/

Luciana Espinosa, Diana Gomez y Rocío Pérez 27"


reconocido que la testosterona otorga a los varones una serie de atributos
considerados valiosos, relativos a la fuerza muscular y se acepta tácitamente
como un hecho el supuesto de que están vinculados con el dominio y el
poder. Por el contrario, se dice que los cambios en los estrógenos y la
progesterona hacen a las mujeres vulnerables a lo que se ha denominado el
“síndrome premenstrual”, asociado con harta frecuencia con mitos acerca del
desequilibrio emocional o la irracionalidad que se emplean culturalmente para
descalificar las conductas poco sumisas o los reclamos de las mujeres.
La crítica feminista logró mostrar que nada resulta tan efectivo para
cristalizar y prescribir un rol social que presentarlo como consecuencia de un
rasgo biológico presuntamente detectado por la ciencia. Al igual que las
teorías que buscan fundamentar científicamente prejuicios racistas acerca de
la inferioridad intelectual de ciertos grupos étnicos, existen también teorías
que pretenden hallar presuntos vínculos naturales entre determinadas
conductas o roles sociales y el hecho de tener un cuerpo de macho o de
hembra.
Es claro que funciones como la lactancia materna, por ejemplo, tienen un
anclaje biológico y, por el momento, no existen medios para que las mujeres
puedan compartir dicha función con los varones. Sin embargo, (más allá de
la posibilidad de que en el futuro la ciencia genere mecanismos hormonales
para posibilitar una lactancia paterna) existen infinidad de funciones que se
asignan culturalmente a las mujeres pero que no tienen sustento biológico.
Es decir: no hay ningún fundamento natural por el cual determinados roles
deban ser desempeñados por mujeres.
Pese a ello, es frecuente que el discurso de la ciencia médica, por
ejemplo, dé por supuestas o “naturales” muchas asignaciones de roles que
no tienen sustento científico. El caso del discurso pediátrico o el de la
gerontología, con frecuencia apuntan de manera directa a las mujeres,
asignándoles el rol de agentes “privilegiados” con dotes para el cuidado. Si
bien es una realidad que históricamente las mujeres han recibido esa
asignación, no hay fundamentos científicos que la avalen. Desnaturalizar
esas vinculaciones estereotípicas tácitamente avaladas por el discurso
científico es una de las tareas en las que la epistemología feminista
contemporánea ha logrado más avances.
El escrutinio metodológico es una de las herramientas más potentes de la
filosofía feminista de la ciencia, en la medida en que permite analizar
insuficiencias procedimentales, pero también conceptuales. Entre los sesgos
procedimentales, podemos mencionar la contrastación a partir de muestras
seleccionadas según criterios ya afectados por el prejuicio. Esto ocurriría si,
por ejemplo, para medir la iniciativa y capacidad de liderazgo en las mujeres
se seleccionara una muestra de mujeres educadas bajo un paradigma
patriarcal de trabajo doméstico y atención de la familia.

Luciana Espinosa, Diana Gomez y Rocío Pérez 28"


La crítica metodológica detecta también sesgos presentes en las
definiciones de los conceptos y en las descripciones enunciadas en términos
observacionales. El análisis epistemológico permite poner en cuestión
conceptos científicos “cargados” de sesgos, como, por ejemplo, el del
síndrome premenstrual, el instinto de maternidad o la depresión postparto
que no se derivan de ninguna base empírica fiable y deben ser sometidos al
escrutinio empírico. Estas ideas están sostenidas por la tradición y no poseen
legitimidad científica per se por muy difundido que esté su uso. Como
invenciones humanas enfrentan el problema de que existen teorías rivales
que dan cuenta con igual eficacia de los hechos que estos conceptos
pretenden explicar.
Por ejemplo, frente a conductas agresivas o depresivas constatadas en
mujeres durante el período de posparto, podría postularse, en lugar de la
estigmatizadora y mítica “depresión posparto” una explicación alternativa
para esas conductas. Esto permitiría cuestionar su reducción a lo hormonal y
postular, por ejemplo, que esos comportamientos son reacciones frente a la
pronunciada desigualdad social y laboral que las afecta ni bien comienza el
puerperio y empiezan a aplicarse sobre ellas los mecanismos sociales de
sanción profesional y económicos y los de exigencia en el cuidado, aun en
funciones desvinculadas con el hecho de ser mujeres o varones.
Como sabemos, ya se ha mostrado que toda observación está afectada
por la carga teórica, y por ello no puede presentarse una descripción como
una representación pura de la realidad; inexorablemente será una descripción
deudora de un enfoque teórico. Por citar un caso sencillo: la descripción de la
anatomía de las hembras en términos de carencia o defecto respecto de la de
los machos (con frecuencia acompañada de ilustraciones normalizadoras) es
un claro ejemplo de presunta descripción observacional que fue objeto de la
crítica por parte del feminismo.
Resulta claro que no existen fundamentos biológicos para asociar roles
sociales, pero es igualmente evidente que las sociedades contemporáneas
continúan sosteniendo como naturalizadas asignaciones de comportamientos
que son construcciones sociales, y en gran medida esa naturalización tiene
su fuente en el discurso científico mismo.

Ejercicio 8
Marque con una “X” la opción que expresa correctamente la relación entre la
inconmensurabilidad y la crítica de la filosofía feminista de la ciencia.
a. Las distintas versiones del feminismo no pueden compararse porque son
inconmensurables.
b. Las teorías no pueden elegirse empleando la lógica, y por ello el
feminismo debe decidir cuál es la teoría correcta.

Luciana Espinosa, Diana Gomez y Rocío Pérez 29"


c. Las teorías no pueden elegirse empleando meramente la lógica, y por
ello en la elección intervienen una serie de factores sociales, entre los
cuales se encuentran las cuestiones de género.
d. Las teorías no pueden elegirse empleando la lógica, y por ello en la
elección de teorías el feminismo recomienda que se recurra a una base
empírica neutral.

Ejercicio 9
Dados los siguientes ejemplos de sesgos de género en la investigación,
responda a las siguientes preguntas:
a. ¿Qué cuestiones procedimentales relativas a sesgos de género
aparecen?
b. ¿Qué cuestiones conceptuales relativas a sesgos de género aparecen?
c. ¿Pueden darse ambos tipos de cuestiones en una misma investigación?

i. Se informa el resultado de una investigación acerca de la capacidad de


organizar el tiempo en la que se ha encuestado a un grupo de padres y
madres de familia trabajadores de una fábrica textil, con más de dos hijos,
que se encuentran cuidando a los mayores de la familia y no emplean
trabajadores para la limpieza doméstica, y se halló que los varones se
dedican mucho más que las mujeres a la práctica de pasatiempos fuera del
horario laboral. Indudablemente los varones poseen una inclinación superior
para organizar el tiempo, lo que les permite dedicarse también al
esparcimiento.

ii. Se informa el resultado de una investigación acerca del grado de


dedicación al trabajo en una empresa en la que se encuestó a todos los
trabajadores, y se halló que el número de licencias solicitadas por las mujeres
superaba ampliamente el correspondiente a los varones. Resulta claro que el
grado de dedicación es superior en el caso de los trabajadores varones.

iii. Se informa el resultado de una investigación acerca de la capacidad de


progreso laboral en cincuenta empresas en las que se encuestó a todos los
trabajadores, y se halló que el número de ascensos, aumentos de salario,
asignación de premios y acceso a los cargos jerárquicos superiores era
mayor en el caso de los varones. Sin dudas, estos poseen mayor capacidad
de progreso en el ámbito laboral.

Luciana Espinosa, Diana Gomez y Rocío Pérez 30"


9. Epistemologías feministas

Como anticipamos, los enfoques acerca de cómo tratar estos hallazgos


fueron divergentes. Como señalan Eulalia Pérez Sedeño y Marta González
García:
El término “epistemología feminista” se aplica a un heterogéneo conjunto de
trabajos que abarcan una gran diversidad de posturas, tanto en lo que
concierne a la epistemología como al feminismo. Lo que todos ellos tienen en
común, sin embargo, radica en su puesta en tela de juicio de ciertas
presuposiciones básicas de la epistemología tradicional, y se podría resumir
en la defensa de que no es posible una teoría general del conocimiento que
ignore el contexto social del sujeto cognoscente.
Frente a la epistemología tradicional, donde el sujeto es una abstracción con
facultades universales e incontaminadas de razonamiento y sensación, desde
el feminismo se defiende que el sujeto del conocimiento es un individuo
histórico particular cuyo cuerpo, intereses, emociones y razón están
constituidos por su contexto histórico concreto, y son especialmente
relevantes para la epistemología. La relevancia del sujeto cognoscente
implica que el conocimiento es siempre “situado” (Haraway, 1991), es decir,
que está condicionado por el sujeto y su situación particular (espacio-
temporal, histórica, social y cultural), y que los estándares de justificación son
siempre contextuales. Nociones como conocimiento, justificación y
objetividad… se revolucionan y transforman (González García, 1997).
Del carácter situado se deriva la conexión entre conocimiento y poder. El
compromiso político con el cambio social es uno de los principales rasgos
constitutivos de las epistemologías feministas, y también una de las
características principales que las distinguen de otros tipos de teorías del
conocimiento.
Como ya hemos mencionado, sin embargo, la expresión “epistemología
feminista” se aplica a gran diversidad de análisis heterogéneos, tanto aquellos
que abordan problemas epistemológicos desde una perspectiva feminista
como aquellos que defienden la existencia de formas de conocimiento
típicamente femeninas o una teoría del conocimiento o ciencia feminista. 43

De modo que son muchas las posturas que se pueden encontrar bajo el
rótulo de “epistemología feminista”, las autoras reseñan algunas de ellas. Por
razones de espacio, no podemos mencionarlas aquí, le recomendamos ir al
texto si desea ampliar este punto. Lo que queremos destacar es que este tipo
de enfoques ponen sobre la mesa una nueva pregunta: ¿Es el sexo del
sujeto cognoscente significativo en términos epistemológicos? Esta pregunta
era ajena a la epistemología tradicional, pero resulta central para las
feministas involucradas en la reflexión epistemológica.

43
González García y Pérez Sedeño, ob. cit. Enlace al texto completo:
http://www.oei.es/revistactsi/numero2/varios2.htm

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