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EL AYUNO, LA TRANSFIGURACIÓN

Calpohualli Nexticpac de Anáhuac 2000 A. C.
Segunda edición
yei cozcacuauhtli, tecuilhuitontli, macuilli tecpatl
domingo 25 de julio de 2004

PRESENTACIÓN
Este documento es una pequeña contribución al rescate, desde nuestro aquí y desde nuestro ahora, de una
tradición de la antigua Anáhuac que ocasionalmente se encuentra en algunas referencias bibliográficas. En
efecto, el ayuno sirvió a nuestros abuelos anahuacas como una forma de profundizar en el descubrimiento
de sí mismos: para dialogar con su corazón y para dialogar con el cosmos, es decir para dialogar con
Ometeotzintli. Es una manera de enterarnos de lo que ignoramos de nosotros mismos.
Lo primero que hay que tener presente es que los seres vivientes somos poseedores cinco «instintos
básicos»: instinto de espacio, instinto de tiempo, instinto de placer, instinto de pervivencia e instinto de
armonía. Un caso notable de manifestación de estos cinco instintos es el de las mariposas Monarca; que
viajan en octubre de Canadá a Michoacán y en marzo de Michoacán a Canadá. En honor a ellas bien
podemos hablar de nuestros cinco «instintos Monarca» o bien de nuestros «sensores Monarca».
Estos instintos nos generan sendas identidades: el sensor de espacio nos genera la identidad «yo
cuerpo», el instinto de tiempo la identidad «yo mente», el instino de placer la identidad «yo eros», el
instinto de pervivencia la identidad «yo género» y el instinto de armonía la identidad «yo psiquis». Estos
cinco «instintos básico» podrían ubicarse en dos ejes: eje pervivencia placer y eje espacio tiempo, en el
cruce de ambos se ubica el instinto de armonía: nuestro «yo psiquis».
Es en nuestra identidad «yo psiquis» en donde puede ubicarse el trabajo que realizamos durante un
periodo de ayuno, cuando entramos en un estado de «HIPERESTESIA», es decir, 'estado psíquico
caracterizado por una aguzación de la percepción a través de los sentidos', del griego hiper 'exceso' y
aisthesis 'percepción'. La «hiperestesia» se refiere sólo a los cinco sentidos, al ayunar se activan también
nuestros «sensores Monarca», no únicamente la vista, el oído, el olfato, el tacto y el gusto.
Este escrito fue elaborado con la intención de apoyar a quienes somos impulsores del florecimiento del
Sexto Sol de Anáhuac. Se trara de ofrecer un conocimiento amplio de lo que representa el ayuno para
cualquier ser humano, por eso se incluyen referencias de otros pueblos y de otras épocas. Asimismo se
incluye información científica sobre lo que ocurre en nuestro cuerpo mientras ayunamos, así como una
serie de recomendaciones para quien se inicia en el ayuno.
Lamentablemente para nosotros, los invasores sólo guardaron recuerdo de lo que era importante desde
la perspectiva europea de la Edad Media. Al haber interrumpido ellos el trabajo de los centros iniciáticos
del Mediterráneo, no supieron reconocer la importancia del ayuno en nuestra cultura autóctona y, por esto
mismo, la información a este respecto se encuentra fragmentada y muy dispersa. Los "frailes" registraron
sólo las respuestas a preguntas que ellos hicieron a nuestros sabios.
Asesinaron a quienes guardaban este conocimiento vivencial, los Tlamacazqueh, rompiendo de esta
manera una tradición milenaria. Los impulsores actuales de la Causa de Anáhuac, quienes nos
identificamos colectivamente como ALIANZA ANAHUACA DEL SEXTO SOL, tenemos la responsabilidad, y el
compromiso, de rescatar vivencialmente la continuidad de esta forma de integrarnos a la inmensidad del
cosmos. En especial por los descubrimientos que un lleva a cabo durante el ayuno.
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Partiendo de la base de que nuestra cultura ancestral es fundamentalmente vivencial, quienes deseen
vivir lo que es ayunar, pueden utilizar este documento como un punto de partida para este propósito. Es
recomendable que entre todos los impulsores de la Causa de Anáhuac del Sexto Sol intentemos el rescate
completo del ayuno en la antigua Anáhuac, por esto mismo, serán bienvenidas todas las aportaciones para
mejorar y perfeccionar este documento.
Aunque lo más importante que debe ocurrir es que este documento sirva de inspiración para que
muchos hermanos de causa retomen la tradición milenaria de los Tlamacazqueh y empiecen a practicar el
ayuno de una manera regular. Por ser un trabajo pionero, este escrito está necesariamente lleno de
incompleteces, de errores, de fallas de tipografía y de faltantes. Quienes descubran faltantes están
invitados cordialmente a comunicarse con nosotros para dialogar y depurar el presente documento.
Agradeceremos a quienes descubran imperfecciones que nos las hagan llegar al Calpohualli Nexticpac
de Anáhuac 2000 A. C., que sesiona todos los sábados, de las 12:00 a las 14:00 horas, en Calzada de La
Viga número 1416, edificio K, departamento 1, con entrada por la calle Dibujantes número 68, en la
Colonia Sifón, Delegación Ixtapalapa, Código Postal 09400, con teléfono y fax 01.555.633.3953 y con
correo electrónico «aasextosol@hotmail.com», página: «www.anahuac2000ac.org»

ALGUNAS PRECISIONES SEMÁNTICAS
Estas precisiones resultan muy necesarias en nuestro país, ya que el idioma español es una lengua
extranjera y una gran mayoría de los mexicanos la manejamos con dificultad. Quizás esto sea debido a que
muchos pensamos en alguna lengua indígena y hablamos en español, por esto mismo, al leer un escrito en
español lo asimilamos con mucha dificultad. Esto sin contar con el hecho de que la mayoría de los
diccionarios de la lengua castellana discrepan entre ellos en la definición de una misma palabra.
Cabe iniciar recordando que todos estamos familiarizados con la locución "en ayunas", esto significa
para todos nosotros no haber desayunado, es decir, no haber ingerido alimento desde la noche anterior.
Cuando se nos va a tomar muestras en un laboratorio de análisis clínicos, es frecuente que se nos diga que
nos presentemos "en ayunas". Los católicos apostólicos romanos, cuando van a recibir lo que se conoce
como "sacramento de la comunión", deben hacerlo estando en ayunas.
Los diccionarios no se ponen de acuerdo con la definición de "ayuno", palabra que proviene del latín
ieiunium, vulgarmente iaiunium. Vale la pena recordar algunas, tomadas al azar de diferentes diccionarios:
'acción de ayunar', 'mortificación religiosa [aparentemente católica apostólica romana] que consiste en no
hacer en ciertos días sino una comida y abstenerse por lo regular de algunos manjares', 'designa el hecho
de no tomar alimento o comer muy poco'.
Considerando que casi todos los diccionarios coinciden en que ayuno es 'acción de ayunar', conviene
hacer este mismo ejercicio con el verbo ayunar, derivado del latín ieiunare, latín vulgar iaiunare:
'abstenerse de comer y beber', 'privarse de algún gusto o deleite', 'no tomar alimento o comer muy poco por
precepto religioso', 'abstenerse total o parcialmente de comer o beber un cierto tiempo', 'guardar el ayuno
eclesiástico [se entiende que se refiere a la religión católica apostólica romana]'.
Considerando que la comida y la bebida son alimentos, investigando el significado de alimento,
derivado del latín alimentum, proveniente del verbo alesco, alescis, alere 'alimentarse, nutrirse,
desarrollarse', aparece con el significado: 'cualquier substancia que sirve para nutrir', 'la comida y la bebida
que el hombre y los animales toman para subsistir', 'cualquier sólido o líquido que sirve para mantener la
vida de personas, animales o plantas', 'cualquier substancia que toma un ser vivo para subsistir'

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De acuerdo a referencias bibliográficas, no se puede dejar de tomar agua por más de cuatro días y
muchas personas han ayunado, confirmadamente, cuarenta días o más. El agua la necesitamos para
reponer la que continuamente sale por los poros de la piel y por la orina. Aunque no nutre sí es necesaria
para mantenernos con vida. Cabe recordar que el setenta por ciento de nuestro cuerpo es agua y que cada
día debemos reponer los dos litros del agua que perdemos: orinando, sudando y respirando.
Los demás alimentos sí nutren, es decir sí son incorporados al cuerpo humano a través del metabolismo
para que podamos funcionar como seres vivientes, por esto se incorporan a cada célula, que los utilizan
para mantener la temperatura de nuestro cuerpo y para dar la energía de movimiento. Estos alimentos
contienen substancias nutritivas tales como: carbohidratos, grasas, proteínas, vitaminas y minerales. Estas
substancias son de las que nos podemos privar durante hasta cuarenta días o más.
En este contexto, se puede proponer como definición de alimento 'cualquier substancia que sirve para
mantener la vida de cualquier ser viviente'. El « A Y U N O » puede ser definido como 'abstención
voluntaria de ingerir cualquier substancia nutritiva para los seres vivos'. Para completar, «AYUNAR»
puede decirse que es 'abstenerse voluntariamente de ingerir substancias nutritivas'. Lo importante del
ayuno es que es un acto voluntario, decidido por el libre albedrío de quien lo realiza.
Como complemento, es conveniente apuntar diferentes definiciones de palabras afines a las anteriores.
Empezando por dieta: 'abstinencia completa o parcial de alimento, impuesto como medio terapéutico',
'régimen de comidas; particularmente el que se da a un enfermo y se caracteriza por la abstención de
algunos alimentos', 'régimen que se manda observar a los enfermos o convalescientes en el comer y el
beber y, por extensión, esta comida y bebida'
Inedia es una palabra poco usada y se refiere a: 'ayuno largo y voluntario', 'falta de la alimentación y
estado de debilidad que provoca'. La palabra inanición significa: 'notable debilidad por falta de alimento o
por otras causas', 'debilidad extrema debida a falta de alimento', 'debilidad causada por el hambre o por
otras causas'. La inanición no habla del hecho de dejar de comer por voluntad propia. Los que no pueden
comprar alimento también caben en este caso.
La palabra abstinencia es muy conocida por los católicos apostólicos romanos y los diccionarios la
definen como: 'acción de abstenerse de algo por motivos religiosos o morales; particularmente, privación
de comer carne en ciertos días por precepto de la Iglesia [sic]', 'por excelencia, privación de comer carne
en cumplimiento de precepto de la Iglesia [sic] o de voto especial', 'acción de abstenerse de algo por
razones morales o religiosas: especialmente no comer carne en los días establecidos por la Iglesia [sic]'.
La palabra vigilia está relacionada con la anterior y está definida como: 'comida con abstinencia de
carne', 'abstinencia de carne en las comidas por precepto de la Iglesia católica', 'comida con abstinencia',
'comida con abstinencia de carne'. En cuanto al vocablo privación, se encuentran las definiciones
siguientes: 'falta de alguna cosa muy necesaria, hambre', 'deseo que no ha sido satisfecho', 'ausencia del
bien que se apetece y desea'. Es frecuente que a ciertos prisioneros se les prive de alimento.
El término hambre tiene diferentes formas de definirse: 'designa una necesidad o deseo grande de
comer', 'sensación interna causada por la necesidad o el deseo de comer', 'insatisfacción de la necesidad de
comer, por pobreza o carencia de alimento', 'necesidad de comer', 'escasez', 'gana y necesidad de comer',
'escasez de frutos, especialmente trigo'. Existen vocablos derivados de la palabra hambre, resulta
conveniente conocer sus definiciones para terminar esta ubicación lingüística.
Hambrear se refiere a: 'hacer sufrir hambre o sufrirla', 'causar hambre o sufrirla', 'causar hambre',
'padecer hambre', 'causar a uno o hacerle padecer hambre, impidiéndole la provisión de víveres', 'padecer
hambre'. La acción de este verbo es hambreamiento. La palabra hambriento es un sinónimo de famélico y
es definida como: 'se aplica al que tiene mucha hambre', 'que tiene hambre', 'que tiene mucha hambre'.
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Para concluir, hambruna es: 'escasez de alimentos, intensa y duradera', 'hambre', 'hambre grande o
extrema'.
A menudo se utilizan como sinónimos los términos "ayunar" y "morir de hambre" o "estar hambriento".
Con las definiciones anteriores se ve que esto refleja amplia ignorancia de quien los confunde. Por la
anterior ubicación semántica se puede ver con claridad que ayunar no es hambrearse. El ayuno es una
acción voluntaria, optativa, que confiere beneficios generosos para quien lo practica. El estar hambriento
es involuntario, no es un acto determinado por propia voluntad.
El morir de hambre, en contraste, es comunmente una consunción por la inasequibilidad prolongada de
alimentos o de cantidades adecuadas de los mismos, se trata de una acción no deseada por escasez de
recursos económicos o por estar confinado en un lugar donde no se tiene acceso a alimentos. Este fue el
caso de muchos condenados a campos de concentración nazis en la Alemania gobernada por Adolfo
Hitler, muchos de los cuales eran judíos.
Una persona está ayunando mientras continue sin comer nada y no experimente hambre auténtica. El
hambreamiento comienza cuando el cuerpo ha consumido sus recursos de reserva, anhela alimentos y, por
cualquier razón, sigue siendo privado de comida. El ayuno y el hambreamiento sólo tienen esto en común:
no se están consumiendo alimentos. Es importante tener muy claro que el ayuno es un acto de voluntad. El
hambreamiento es imposición del destino.
Cuando ayunamos, en efecto, decidimos que vamos "a vivir de nuestro cuerpo" por un tiempo.
Escogemos tomar nuestro nutrimiento de las "reservas" que hemos estado "guardando" en buena cantidad.
La inanición ocurre cuando "la despensa se ha vaciado". Respetar esta barrera es muy importante. El
privarse de alimentos por propia voluntad es soportable mientras nuestro cuerpo conserva reservas, pero se
vuelve intolerable cuando nuestras reservas de grasa se han agotado.
La confusión entre ayuno y hambreamiento es perpetuada algunas veces, sorprendentemente, por la
profesión médica y la prensa. Demasiados médicos y escritores de ciencias, al parecer, todavía no aprecian
que abstenerse de comer por un tiempo determinado no es sinónimo de inanición. Esta confusión no está
totalmente generalizada, ya que el doctor George F. Cahill hijo, de la Escuela Médica de Harvard, ha
hecho notar que (Cott: 70):
La supervivencia del hombre (a prolongadas abstenciones de alimentos) se basa en una habilidad para
conservar las reservas relativamente limitadas de proteína del cuerpo mientras se emplea la grasa como el
alimento primario productor de energía".
Se requiere un ayuno prolongado para cruzar la línea de la inanición. Las antenas de nuestro cuerpo,
agudizadas por la «hiperestesia», darán la señal cuando sea el tiempo de interrumpir el ayuno, antes de que
pueda principiar la debilidad. Ese momento no ocurre de ordinario hasta cuando menos el vigesimoquinto
día, es decir, después de 25 días de ayuno. El signo más seguro para volver a comer otra vez es la vuelta al
apetito espontáneo. Continuar el ayuno dañaría nuestro cuerpo.
Conviene precisar también la palabra transfiguración. Proviene del latín transfiguratio, derivado del
verbo transfiguro, transfiguras, tranfigurare. Esta palabra proviene a su vez del prefijo trans, que es una
preposición inseparable que denota 'cambio', 'mudanza' y de figura con diferentes significados: 'figura',
'configuración', 'estructura', 'forma de ser', figura se deriva a su vez del verbo latino fingo, fingis, fingere
'fingir, simular'; 'amasar, modelar, dar forma'; 'inventar, forjar'.
Partiendo de las raíces etimológicas, se puede decir que «TRANSFIGURAR» tiene el significado de
'cambiar de apariencia corporal' y que «TRANSFIGURACIÓN» viene a significar 'acción y efecto de cambiar
de apariencia corporan'. Considerando que la mayoría de los mexicanos hemos sido educados en la

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religión católica apostólica romana, es conveniente confrontar las diferentes versiones de estas palabras
que se encuentran en diccionarios de la lengua castellana.
En lo referente a transfigurar, las definiciones son: 'cambiar la figura, la forma o el carácter', 'hacer
cambiar la figura, la forma o el caracter', 'hacer cambiar de figura a una persona o cosa', 'cambiar de figura
espontáneamente, incluso en sentido figurado', 'hacer cambiar completamente de figura o de apariencia a
una persona o cosa'. Esto permite ver que el significado corporal de la palabra latina original se conseva en
castellano, la palabra se refiere a nuestra identidad «yo cuerpo».
Los siguientes ejemplos del uso de este verbo son sacados, con licencia, de los diccionarios
consultados: la alegría le transfiguró el rostro, se transfigura cuando ve a sus hijos, se transfiguró de
alegría al ver nuevamente a su madre, la decoración navideña transfigura las principales calles y
avenidas de la ciudad, Jesús de Nazareth se transfiguró en el monte Tabor. Estos ejemplos de uso del
verbo transfigurar nos permiten percibir la relación entre nuestro «yo psiquis» y nuestro «yo cuerpo».
La palabra transfiguración es definida por los diferentes diccionarios como: 'acción y efecto de
transfigurar(se)', 'fiesta religiosa que conmemora la aparición de Jesucristo a tres de sus discípulos en el
monte Tabor', 'por antonomasia la de Nuestro Señor Jesucristo, que fue, según la opinión más común, en
el monte Tabor, cuando en presencia de san Pedro, san Juan y Santiago, se ostentó glorioso entre Moisés y
Elías', 'fiesta católica que conmemora esta manifestación el 6 de agosto'.
Con estos conceptos aclarados semántica y científicamente, es posible que este escrito pueda ser
comprendido en toda su extensión por quien lo lea cuidadosamente. Cuando aparezca alguna palabra no
común, se procederá a poner entre corchetes una definición o una referencia para comprensión del párrafo
correspondiente. Esto se hace en las citas textuales que se incluyen. En el resto del texto se usa un lenguaje
que evita cualquier tecnicismo o palabra poco usual.

EL METABOLISMO HUMANO
La palabra metabolismo procede del griego metabolé, de metá 'más allá' y de bólos 'golpe, tiro', de ballo
'lanzar'. Se llama metabolismo al conjunto de cambios fisiológicos reciprocantes entre un organismo vivo
y el medio ambiente, mismos que se originan por un conjunto de transformaciones bioquímicas que se
efectúan constantemente en las células del organismo, y que se manifiestan en dos fases diferentes: el
anabolismo o construcción de sustancia viva y el catabolismo o destrucción de la misma.
El vocablo anabolismo procede del griego anabállo 'echar sobre sí', de ana 'de abajo hacia arriba, de
nuevo, hacia atrás' y de ballo 'echar, arrojar'. El anabolismo se refiere a la ingestión y el procesamiento
de alimentos. Cuando ingerimos cualquier substancia nutritiva, ésta es procesada por el estómago y los
intestinos por medio de una "molienda" en donde se agrega ácido clorhídrico, generado con la sal que
ponemos a los alimentos, y bilis generada por el hígado.
Esto vuelve asimilables los alimentos, es decir, con este procesamiento se liberan las substancias que
pueden absorber los intestinos. Todas las substancias asimiladas por los instestinos son vertidas al torrente
sanguíneo, que se encarga de hacerlas llegar a todas y cada una de los trillones de células que integran
nuestro cuerpo. En cada célula se recibe lo que necesita la célula en cada momento. Estas substancias son
integradas por la célula a su estructura.
Los nutrientes que no son asimilados por ninguna célula son eliminados en los riñones para convertirse
en orina o, en el caso de las grasas, se acumulan en diferentes partes del cuerpo para ser utilizados en casos
de emergencia. Estas son las reservas que se utilizan en los casos de ayuno o de inanición. Es así que se

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originan las "llantitas", la gordura, la panza, la celulitis, et cetera. Estas reservas se acumulan muy
rápidamente pero se eliminan muy lentamente. Es más fácil acumularlas que eliminarlas.
La palabra catabolismo proviene del griego katabállo, de katá 'hacia abajo, de arriba hacia abajo,
debajo' y de bállo 'arrojar, lanzar'. El catabolismo es el proceso que utiliza nuestro ADN para generar la
energía que necesita nuestro cuerpo: para movernos y para mantener constante la temperatura de 37°
Centígrados, que es característica de los seres humanos. Esto ocurre de la misma manera que cuando
encendemos un trozo de carbón, el petróleo o el gas de la estufa: por combustión.
Nuestras células "queman" los nutrientes que contienen para darnos energía cuando hacemos ejercicio,
por esto nuestro cuerpo eleva su temperatura y nos acaloramos, o para mantener siempre constante la
temperatura de nuestro cuerpo. Esto hace que lo que comemos, en última instancia, no sea otra cosa que
combustible, es decir, es el equivalente a: leña, carbón, petróleo, gasolina, gas butano o cualquier
substancia que pueda ser quemada para producir calor.
De los combustibles humanos, por así decirlo, cada célula de nuesto cuerpo quema en primer lugar los
carbohidratos, en segundo lugar las grasas y en caso extremo de inanición utiliza el tejido muscular, es
decir, las proteínas. Quienes hemos visto documentales de los campos de concentración nazis recordamos
imágenes dramáticas de seres humanos que parecían esqueletos cubiertos de piel. Muchas jóvenes
modernas alcanzan niveles cercanas a este nivel de desnutrición, las anoréxicas.
Con esta breve ubicación del proceso de la vida se podrán comprender mejor muchas de las citas y
conceptos que se presentan a lo largo de este documento. La idea es que los impulsores de la Causa de
Anáhuac del Sexto Sol tengamos un sustento conceptual claro y preciso para que podamos iniciar nuestro
ayuno con pleno conocimiento de causa. Lo ideal sería que todos pudiésemos disponer de la sabiduría de
nuestros abuelos para proceder de acuerdo a sus principios de acción.

QUÉ BENEFICIOS PUEDE TRAER EL AYUNO
Teniendo presente que este escrito es para quienes somos impulsores de la Causa de Anáhuac del Sexto
Sol, uno de los beneficios más importantes que se pueden derivar del ayuno es: mejorar nuestros niveles
de conciencia para que nuestra entrega a la Causa de Anáhuac sea creciente. El nivel de integración
cósmica que se logra ayunando solo pueden ser conocidos vivencialmente, es decir, sólo quien ayuna
puede descubrir el nivel de pertenencia cósmica que se logra cuando se vive esta experiencia.
El ayuno nos permite un diálogo más directo con nuestro corazón, de esta forma, los impulsores de la
Causa de Anáhuac del Sexto Sol podemos lograr un más elevado nivel de conciencia, tanto de la cultura
milenaria que nos heredaron nuestros ancestros anahuacas cuanto para descubrir el camino más adecuado
que debe seguir cada uno de nosotros: para que entre todos logremos el resurgimiento y la
pervivencia eterna de Anáhuac.
Para comprender cabalmente nuestra pertenencia cósmica es preciso referirse al huel chicahuac
cueponcayotl 'bien fuerte estallamiento', conocido en inglés como big bang 'gran tronido', mismo que se
encuentra representado en la Huei Cuauhxicalli iixiptla 'gran jícara del águila su representante', nombre
correcto de lo que popularmente se conoce como Calendario Azteca. Allí se encuentra el ser humano, ya
que se la describe como tlacaxayaqueh 'poseedora de rostro humano'.
Dicho de otra manera, la cara central de este monumento es humana. Esto no puede interpretarse de
otra manera que somos, cada ser humano, el centro del universo. Lo que está representado en este
grandioso monumento, mide 3.57 metros de diámetro y pesa 24 toneladas, es la identidad del ser humano.

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Esto explica la frase del escritor brasileño Paolo Coelho, que aparece en su novela El alquimista, y que
dice: "cuando deseas algo, el universo entero conspira para que logres lo que quieres".
En La Piedra de los Soles, otro nombre de la Huei cuauhxicalli iixiptla 'gran jícara del águila su
representante', aparece en el borde perimetral la representación del huel chicahuac cueponcayotl 'bien
fuerte reventamiento' en forma de dos serpientes cuyas cabezas se enfrentan en la parte inferior, con la
misma cabeza de zipactli 'caimana' que aparece en los amoxtli 'códice' coronando la representación de
Xiuhtecuihtli Tletl 'fuego protector de hierba' y la de Huehueteötl 'pupila antigua'.
Esta representación significa que nuestra pertenencia al universo se remonta al momento mismo de
nacimiento del universo, cuando un punto de tamaño inferior al de un átomo, pero conteniendo toda la
energía universal. Ese punto insignificante era la misma cantidad de energía que posee actualmente
nuestro universo sólo que, considerando que la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma, era
energía electromagnética pura. De ella se formó el universo que conocemos ahora.
Esta «energía electromagnética univercia» se mantiene integrada. Cada parte del universo mantiene en
interacción continua con el resto, desde los quanta hasta las galaxias, todo es «FRACTAL», es decir, una
'fracción reciprocante del universo'. Todo lo que percibimos se formó del centro hacia el exterior, tal como
aparece en la Huei cuauhxicalli iixiptla 'gran jícara del águila su representante', lo más importante el
universo es cada uno de nosotros, siempre interactuando con el resto de los «fractales».
Se puede ver que, al momento de la gran explosión se formaron los quanta, la cantidad infima de
energía que puede existir, haciendo llegar la temperatura hasta los 35,000,000,000 º Kelvin. El calor en
exceso hizo que los quanta se integraran para formar partículas subatómicas, a su vez, estas se integraron
en átomos, los átomos en moléculas, primeramente inorgánicas, no autorreproducibles, y posteriormente
se hicieron Ácido Desoxirribonucléico, llamado ADN, una molécula autorreproducible.
Nuestro cuerpo adulto cuenta con unas 100 billones de moléculas de ADN, una en el núcleo de cada
célula de nuestro cuerpo. Cada molécula de ADN se mantiene en interacción con su entorno, es decir, cada
molécula de ADN es un «fractal», totalmente autónomo, ejerciendo plenamente su libre albedrío. Como el
resto del universo, una molécula de ADN es capaz de generar un cuerpo. Nosotros somos un ejemplo
viviente de este proceso. Todos nos iniciamos siendo una molécula de ADN.
Cada molécula de ADN posee los cinco «instintos Monarca» señalados arriba: de espacio, de tiempo,
de placer, de pervivencia y de armonía. Esto es lo que nos permitió ubicarnos en el «espacio» del útero de
nuestra madre y descubrir que era «tiempo» de pegarnos a la pared interior del mismo, para generar allí el
cordón umbilical que nos alimentaría durante los 260 días de nuestra gestación. Llegado el «tiempo», es el
ADN quien decide que ya tenemos que nacer.
Ahora ya se puede comprender el principal beneficio de ayunar, que es la reactivación de nuestros cinco
«sensores Monarca». Al entrar en estado de «hiperestesia» lo que ocurre es que se agudizan: nuestro
«sensor de espacio», nuestro «sensor de tiempo», nuestro «sensor de placer», nuestro «sensor de
Perivencia» y nuestro «sensor de armonía». Esto puede ser descrito como un estado de hiperpercepción
péntica. Es así como podemos explicar los que nos ocurre al ayunar.
Para complementar lo anterior, conviene referirse a lo que un gran explorador de los procesos
inconscientes del ser humano, el psicólogo y ensayista suizo Carl Gustav Jung. Al estudiar la sabiduría
china, se encontró que no podía ser explicada con la lógica de causa y efecto que rige el pensamiento
europeo. El consideró que la sabiduría china, sustento de la más antigua cultura viva, se fundamenta en un
principio desconocido en Europa, que él llamó el principio de la sincronicidad (Jacoby:18).

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En algún artículo publicado por él, Jung explica que existen fenómenos psicológicos simultáneos y
paralelos que no pueden relacionarse sin más entre sí de un modo causa y efecto, sino que deben estar en
otro encadenamiento de sucesos. Este encadenamiento parece darse esencialmente en que ocurren
simultáneamente, es decir, que ocurren al mismo tiempo. De allí el nombre sincronístico, palabra que se
aplica a las cosas que pueden ocurrir al mismo tiempo.
En la cultura china, pero también para la cultura anahuaca, el tiempo contiene cualidades y condiciones
básicas que, con relativa simultaneidad, pueden manifestarse en diversos lugares, en un paralelismo que no
puede explicarse causalmente, como, por ejemplo, en los casos de la aparición simultánea de
pensamientos, símbolos o estados psíquicos idénticos. Esto es lo que permite explicar cada uno de
nuestros cinco Soles Toltecas como una era de sincronicidad colectiva.
Cabe aquí recordar como el 11 de octubre de 1992 muchos de los impulsores de la Causa de Anáhuac
del Sexto Sol acudimos a Teotihuacan sin que nadie nos hubiese convocado, fuimos por un deseo propio
de cada quien a recibir a nuestros hermanos de todo el continente. Lo mismo ocurrió al día siguiente,
cuando todos desfilamos por diversas calles de la ciudad de México para terminar concentrándonos el el
Zocalo y sentirnos profundamente hermanados.
La sincronicidad parte del supuesto básico de que todos los acontecimientos de un determinado
momento están relacionados entre sí. A pesar de que no se puede encontrar ninguna relación causa efecto
entre los acontecimientos, éstos forman una extensa unidad, donde imperan una ley y un sentido. El ser
humano, como macrocosmos, es gobernado por las mismas leyes y tendencias que imperan en el resto
del universo, nombre que los europeos dan a Ometeotzintli.
Es así como el ser humano participa también del sentido del acontecimiento cósmico. Así como los
movimientos de las galaxias, las estrellas y los planetas están regidas por leyes cósmicas, las mismas leyes
rigen el vivir del ser humano. Este planteamiento europeo coincide con el pensar cósmico de nuestros
abuelos, aunque con una conceptualización diferente. Nosotros nos reconocemos como Ometeotzintli, es
decir, cada uno de nosotros es parte de la totalidad que los europeos llaman universo.
La consecuencia del principio de sincronicidad planteado por Jung, es que la conciencia de sí mismo
eleva al hombre a la experiencia del Universo y de la Vida en general: quien se experimente hasta las
profundidades más recónditas de su ser, experimenta la Vida. Se puede decir, en consecuencia, que las
fuerzas estructurantes del universo y las energías formativas del hombre están en concordancia. Esto
mismo es lo que aparece en la Huei Cuauhxicalli iixiptla 'gran jícara del águila su representante'.
Es importante hacer notar que los europeos acaban de descubrir hace unos pocos años lo que nuestros
ancestros sabían desde hace milenios: a la llegada de los europeos ya había sido escrita esta imagen del ser
humano en la piedra llamada Huei Cuauhxicallo iixiptla 'gran jícara del águila su representante'. Es por
esto que resulta más doloroso el aplastamiento de nuestra cultura llevado a cabo por los religiosos y
soldados invasores españoles: crimen perpetrado contra la antigua Anáhuac.
Para hacer aún más evidente la universalidad y la eternidad de los principios cósmicos que rigieron el
vivir cotidiano de nuestros ancestros, conviene referirse al más famoso de los ayunadores del siglo XX
europeo: Mahatma Gandhi. Este patriota y filósofo indio, nacido en el año 1869 europeo y muerto en 1948
de la cuenta europea, utilizó el ayuno como eje central de su acción política basada en la no violencia,
tuvo tantos seguidores que terminó logrando la independencia de la India. A principios del decenio 1930,
Gandhi escribió respecto a un ayuno reciente en el que hubo "paz interior indescriptible". Al observar que
había disfrutado de paz durante sus ayunos, "pero jamás tanta como en este", dijo que había (Cott:64):
Indudablemente una fe que debía conducir a la purificación del yo y de otros y que los trabajadores sabrían
que el servicio Harijan [sic] era imposible sin pureza interior...

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El ayuno fue una oración ininterrumpida de 21 días, cuyo efecto puedo sentir ahora. Ahora lo sé: no existe
oración sin ayuno, y que el ayuno no se relaciona meramente con el paladar sino con todos los órganos de los
sentidos. Así, todo ayuno es un acto espiritual, es una oración intensa o una preparación para ella. Es un
anhelo del alma de fundirse en la esencia divina.
Mi último ayuno tenía intención de ser esa preparación. No sé hasta que grado estoy sintonizado con el
infinito. Pero sé que el ayuno ha hecho más intensa que nunca la pasión por ese estado.
Además de los beneficios interiores que se pueden derivar del ayuno, el ayuno aporta una gran cantidad
de otros beneficios, el mayor de ellos es su característica de permitir que el cuerpo se cure a sí mismo.
Conviene poner las palabras de un famoso conferenciante de los Estados Unidos. Dick Gregory, quien ha
ayunado en protesta por injusticias morales, sociales y políticas. Cuando aparece en público, habla así del
ayuno ante su auditorio (Cott: 62):
Uno ayuna con el propósito de limpiar el sistema, eliminando todos los venenos tóxicos acumulados en el
cuerpo. El ayuno es la destoxificación del cuerpo. Se basa en la convicción de que la toxemia ['conjunto de
síntomas patológicos causados por las toxinas que lleva la sangre'] es la causa fundamental de la enfermedad.
Cuando seguimos metiendo comida en el cuerpo, o inyectando substancias químicas en el mismo, mientras
busca curarse él mismo, estamos obligándolo a emplear energías vitales para propósitos distintos de los de la
restauración de la salud. El mejor modo de ayudar al cuerpo cuando aparecen los síntomas de enfermedad es
por medio del ayuno, relevándolo de la función digestiva, o tomando solamente jugos, que proporcionan
auxilio en el proceso de curación. El ayuno prolongado hace pasar todo el cuerpo por un proceso de
purificación. Quien ayuna, nota un incremento de la percepción ética y espiritual. Hay un mejoramiento de la
sexualidad. El cuerpo requiere menos y menos sueño porque no está involucrado en el proceso constante de
ejercer energías para digerir alimentos.
Los griegos de la antigua Grecia ayunaban para purificar sus cuerpos y agudizar sus procesos mentales
y psíquicos. Hace cerca de 2,400 años, Hipócrates, llamado el padre de la medicina, describió el ayuno
como una medida para combatir enfermedades. "Todos tenemos en nosotros un médico", decía. "Tenemos
únicamente que ayudarlo en su trabajo", "El comer cuando estás enfermo es alimentar tu enfermedad".
Hipócrates, que con frecuencia tomaba su propia "medicina", vivió hasta los noventa años.
Aulo Celso, un médico romano contemporáneo del emperador Augusto que seguía la doctrina de
Hipócrates, ayunaba para tratar su ictericia y su epilepsia. El médico árabe Avicena recetaba ayunos para
todos los males. Médicos árabes de los siglos europeos X y XI prescribían ayunos de tres semanas como
una curación para la sífilis y la viruela. Durante la ocupación de Egipto por Napoleón, los hospitales
utilizaban el ayuno como un tratamiento para las enfermedades venéreas.
El medico alemán autor de la teoría organicista, Frederick Hoffman (1660-1742), halló útil el ayuno en
el tratamiento de epilepsia, úlceras, plétora ['exceso de sangre o humores en cualquier parte del cuerpo'],
cataratas, escorbuto y úlceras malignas. "En cualquier enfermedad", declaraba, "es mejor que los pacientes
no coman nada". Esto indica un re descubrimiento de la doctrina de Hipócrates. El camino en ambos casos
fue el ayuno metódico y periódico.
Los rusos llegaron a una conclusión similar en los siglos europeos XVIII y XIX. El profesor Piotr
Veniaminov, de la Universidad de Moscú, aconsejó en su Reporte del ayuno como prevención de la
enfermedad que era mejor dejar totalmente de comer durante la enfermedad. "Esto da al estómago un
periodo de reposo, permitiendo al paciente digerir de modo correcto cuando se recupera y principia a
comer otra vez". Esta afirmación confirma la armonización de nuestro «yo cuerpo».
Desde mediados del siglo XIX europeo, el ayuno se ha empleado en clínicas y sanatorios en Suiza,
Francia, Rusia, India y Alemania, en el tratamiento de pacientes de desórdenes metabólicos, enfermedades
alégicas, males dérmicos, artritis, asma, colitis ulcerativa, tuberculosis, enfermedades cardiovasculares y el

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gran mal de la epilepsia. Esta variedad de enfermedades curadas con ayuno hace ver lo poderoso de
nuestra pertenencia cósmica, que cualquier ser humano que ayune puede descubrir por sí mismo.
El doctor Yuri Nikolayev, un médico ruso experto en ayuno, es aficionado a citar un viejo provervio
alemán: «La enfermedad que no puede ser curada ayunando, no puede ser curada con
ninguna otra cosa». El ayuno en sí no es una "curación" para nada, únicamente permite que las
considerables facultades curativas del cuerpo y de la mente se manifiesten. Aquí podría decirse, como
Paolo Coelho: si deseas salud, el universo entero se te une para conseguirla.
Un adelanto memorable en el tratamiento de la esquizofrenia se produjo cuando el doctor Nikolayev
descubrió que sus pacientes respondían al tratamiento de ayuno después de que habían fallado todas las
otras formas de terapia. Los pacientes estaban enfermos crónicamente y se sentían desesperanzados
respecto al futuro. Algunos se hubieran suicidado. El 70 por ciento de los tratados mediante ayuno
mejoraron tan notablemente que pudieron reanudar una existencia activa (Cott: 44).
A este respecto, el doctor Allan Cott, autor del libro Ayuno: la dieta máxima, presenta en la página 44
de su libro un interesante caso de esquizofrenia, un desorden psíquico caracterizado por la incoherencia
mental, estas son sus palabras:
Un canadiense que oyó hablar de mi trabajo en el hospital, me remitió a su hijo de 19 años de edad. El joven
había padecido un colapso nervioso y era aterrorizado por la gente y los objetos. No podía pensar claramente
ni concentrarse. No era capaz de estudiar. Abandonó la Universidad de Toronto. Era dado a alucinaciones y
delirios. Se retiró a su alcoba. Era el suyo un caso clásico de esquizofrenia.
Se inició psicoterapia privada y colectiva en Toronto. Se le recetaron drogas. Se intentó un tratamiento con
electrochoques. Nada fue efectivo. A medida que fracasaba cada nuevo tratamiento, su depresión se
profundizaba y su retraimiento de la vida se hizo total. Pasaba los días durmiendo. Sufría fatiga severa,
inutilizadora. Fue calificado como caso desesperado.
Inicié con él un programa de ayuno, y para el quinto día se suspendió la medicación intensa que había estado
tomando por varios años. Al principio no fue fácil para él. Se añadió a sus muchos temores y recelos el
miedo de no sobrevivir al ayuno. Afortunadamente, pronto hizo un descubrimiento alentador: su apetito
desapareció. La privación de alimentos ya no fue una amenaza.
Para el décimo día de su ayuno, mi paciente principió a tener lo que describió como "sentimientos felices".
Dijo que eran los primeros sentimientos dichosos que había experimentado en años.
Sus periodos de sentirse bien se hicieron más prolongados sucesivamente. Su ayuno siguió hasta que volvió
una hambre verdadera, lo que sucedió a las cuatro semanas. Se ajustó con facilidad a la dieta de
realimentación.
Cuatro años más tarde, este joven en un tiempo "caso desesperado", todavía se siente bien y está funcionando
de modo eficiente.
Es curioso como en la cultura europea apenas se está descubriendo lo que ha sabido siempre el reino
animal: que el ayuno puede ser terapéutico. A menos que intervengan los seres humanos, los animales
emplean el método de la naturaleza para curarse. Cuando están enfermos, encuentran un lugar apacible
para descansar y dejan de comer. Los seres humanos enfermos no están dispuestos a abrir la mente y los
ojos a métodos tales como el reposo del cuerpo, la mente y las emociones que proporciona el ayuno.
Sin contar con que muchas personas piensan que la manera más económica de librarse del peso
excesivo es ayunando, otro de los beneficios que nos puede traer el ayuno es el retardamiento del proceso
de envejecimiento, o sea, que el ayuno nos rejuvenece. Herbert M. Shelton, quien ha hecho ayunar a más
de 40,000 personas en su "escuela" en Texas, escribió que "el ayuno puede producir un renacimiento
virtual, una revitalización del organismo".
Sugiere que "si podemos ver en el ayuno un medio de permintir liberarse al cuerpo, no únicamente de
su carga tóxica acumulada, sino también de la de cambios anormales acumulados en sus tejidos, podemos
utilizar este medio de rejuvenecimiento con gran ventaja. ¡Al reconocer sus limitaciones y sin esperar lo
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imposible, aún podemos encontrar en el ayuno un camino quizá no a la juventud eterna sino a una
juventud prolongada que resiste mucho hasta la que consideramos en un tiempo la edad avanzada!" (Cott:
129)
En opinión del doctor Allan Cott, los ayunos regulares son mucho más conducentes al rejuvenecimiento
que los transplantes de glándulas de mono o de cabra, las inyecciones de hormonas, los restiramientos de
la cara, las ingestiones inmensas de vitaminas o cualquiera de las otras medidas extremadas y costosas
usadas evitar la vejez. Los estragos del envejecimiento pueden ser pospuestos si periódicamente se da
reposo a los órganos internos y se permite que el cuerpo elimine o "queme" sus acumulaciones de
desperdicios.
Un metabolismo más eficaz actúa como un agente rejuvenecedor. En la página 30 de su libro, el doctor
Allan Cott cita las palabras del médico ruso Yuri Nikolayev respecto al aspecto rejuvenecedor que se
deriva del ayuno:
".... En mi opinión, el descubrimiento más grande de nuestro tiempo es la habilidad para hacerse uno mismo
más joven, física, mental y espiritualmente, por medio del ayuno racional. Con la ayuda del ayuno, usted
puede olvidar su edad y prevenir así los procesos del envejecimiento prematuro. Tengo 85 años de edad y
estoy orgulloso de mi agilidad. Puedo hacer fácilmente ejercicios de yoga parado de cabeza. Poca gente de
mi edad puede hacerlos. Como dos veces al día y jamás entre alimentos. Cada semana ayuno por 24 horas y
tres o cuatro veces al año entre siete y diez días consecutivos. Creo que el hombre puede vivir por 120 años o
más.
...El ayuno es la clave la salud: purifica todas las células del cuerpo. Estoy seguro de que el 99 por ciento de
la gente enferma padece por nutrición inadecuada.
Otro convencido de las bondades rejuvenedoras del ayuno, Paul C. Bragg, de California, un
especialista en prolongación de la vida, ha ayunado cuando menos un día cada semana de su existencia
adulta. A la edad de 85 años se describió como "una dínamo humana", y todavía escalaba montañas, nueve
años más tarde todavía seguía con fuerza: ¡A los 94 años!. Esto confirma al ayuno como «fuente de vida».
Nuestros abuelos del Quinto Sol Tolteca ayunaban cuatro días cada metztli 'mes tolteca'.
Según su propias palabras, Bragg pronto descubrió que incluso un ayuno de dos días "purificará un
acumulamiento de desechos tóxicos de su sistema circulatorio y de sus órganos vitales de modo tan
eficiente y sin esfuerzo que experimentará un sentimiento poderoso de rejuvenecimiento de cuerpo y
mente". Esto es lo que nuestros abuelos conceptualizaron como Tlazolteötl 'fuerza armonizante de basura',
que es una identidad que asumimos de tanto en tanto, según la cuenta tolteca del tiempo.
Al parecer, los efectos del ayuno llegan hasta el mismo centro de nuestro ser. Uno de los beneficios que
prueban esto es que se goza más de las relaciones sexuales. Un hombre dijo a la NBC en California que
cuando se "comprometía" en ayuno "uno de los cambios mayores era el aumento del impulso sexual".
Muchos hombres y muchas mujeres dicen que el ayuno los inició en una vida sexual vigorosa. Algunos
descubrieron, por primerísima ocasión en su existencia, que son deseables sexualmente.
Hay informes de que los ayunos prolongados son buenos para la curar esterilidad. Se dice que mujeres,
antes estériles, han concebido y hombres impotentes se han hecho viriles. En todo caso, aún no se tienen
reportes de ningún comentario adverso concerniente a los efectos del ayuno sobre la sexualidad. Esto
puede explicarse como consecuencia de una activación de nuestro «yo eros», instinto que al madurar se
manifesta como nuestra «nupcialidad», la aptitud para contraer nupcias.
El doctor Alberto Cormillot, un médico argentino director de la Clínica Cormillot, especializada en
tratar obesos, comunicó al doctor Allan Cott, en el otoño de 1974, sus observaciones sobre el uso del
ayuno en su clínica (Cott: 145):

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· Los hombres y las mujeres obesos que aprovechan más el ayuno, son los que están excedidos cincuenta por
ciento de peso... y han estado excedidos de peso únicamente como adultos... y tienen determinado grado
de estabilidad emotiva. Hacen menos progresos las personas que dependen de drogas de cualquier
especie: anfetaminas, píldoras soporíferas, alcohol, diuréticos y todo eso.
· Una vez que el paciente descubre que puede dejar de comer encuentra nuevas posibilidades dentro de sí
mismo.
· Mientras ayunan, muchas mujeres expresan más interés en el coito y dicen que obtienen mayor satisfacción
del mismo.
· Fobias e inhibiciones aminoran su poder.
· Los desórdenes digestivos desaparecen casi completamente después de la primera semana.
· La menstruación se regularíza.
· La respiración, el metabolismo y los problemas ováricos mejoran y la carga sobre el corazón se alivia.
· El ayuno se tolera mejor que una dieta de un alimento.
· La apariencia de la piel mejora rápidamente. Los defectos epidérmicos desaparecen rápidamente.
Parece ser que uno de los beneficios que puede traer el ayuno es que se trata de una manera
reconstructiva de vida. Esto es muy importante, porque nuestro vivir cotidiano actual está saturado de
contaminación ambiental: substancias tóxicas en el aire, ruido, publicidad abrumadora que nos impulsa
perversamente a comer excesivamente, a beber alcohol, a fumar, etc.. Esto se explica teniendo presente
que al ayunar nos estamos asumiendo como Tlazolteötl 'fuerza armonizante de basura'.
El doctor Yuri Nikolayev, director de la unidad de ayunos del Instituto Psiquiátrico de Moscú, comunicó
al doctor Allan Cott, que los ayunos son esenciales para las poblaciones urbanas "expuestas
constantemente a los escapes venenosos de los automóviles, humos de fábricas y otros contaminantes
tóxicos del aire" (Cott: 12). El smog 'nieblumo' es una presencia cotidiana que nos envenena nuestro
metabolismo. Estamos indefensos ante su presencia. No podemos evitar respirarlo.
Como consecuencia del abuso de la publicidad por parte de los fabricantes de bebidas alcohólicas, de
cigarros, de la llamada comida chatarra y todo tipo de alimentos: mayonesas, panes, salsas, leche
condensada, etc., todos estamos sometidos a una dieta dañina para nuestra salud. Como consecuencia de la
perversamente refinada publicidad que invade nuestros hogares día y noche, nos hemos vuelto esclavos del
afán de lucro de los fabricantes de alimentos dañinos para la salud.
La publicidad susurrante y persuasiva trae como consecuencia que engordemos más allá de lo debido y
que nos intoxiquemos con alcohol y con nicotina: paso previo a la drogadicción. Esta es quizá la basura
más importante que andamos cargando los humanos del presente. El dejar de envenenarse es una decisión
personal. Nadie puede tomar tal decisión por otra persona. El ayuno contribuye a superar los daños del
envenenamiento corporal, pero ésta es una acción decidida por uno mismo.
Para contrastar la diferencia entre el país con más publicidad del mundo, Estados Unidos, y el país que
quizás tiene la menor cantidad de publicidad de todo el Planeta, China, vale la pena reflexionar sobre las
palabras de la doctora Jean Mayer que presenta el doctor Allan Cott en la página 48 de su libro: "La
misma cantidad de comida que está alimentando a 210,000,000 de estadounidenses alimentaría a
1,500,000,000 de chinos con una dieta china promedio". En estos días nadie está famélico en China.
Todavía más, se considera que la dieta china es una de las más sanas del mundo. Esto hace ver que los
estadounidenses comen 6 veces más de lo que requeririan si comieran sanamente. Esta es la consecuencia
nefasta de la perversa publicidad moderna. Esto no nos importaría a los mexicanos si Estados Unidos
estuviera ubicado lejos de nosotros, desgraciadamente cada día estamos más y más unidos a su destino.
Esto no solo por el Tratado de Libre Comercio, sino principalmente por la televisión.
Cada día es mayor el peso de la publicidad sobre la totalidad de los mexicanos. Cada día se nos somete
más y más a gustos ajenos a nuestra manera de ser autóctona. Si no tomamos ya conciencia de esta nefasta
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manipulación originada por el afán de lucro de los fabricantes, terminaremos igual que los
estadounidenses: comiendo 6 veces más de lo que necesitamos para una alimentación sana. Además, estos
alimentos son procesados, no son alimentos frescos, nutritivos.
El ayuno es un camino para superar todo este daño que, bajo la estricta reponsabilidad de cada quien,
nos hemos causado por creer lo que la publicidad nos dice que es hermoso, que nos hará sentir alegres, que
nos hará felices, que nos traerá compañía sexual, que nos hará vivir como ricos, en fin, que nos hace
ilusionarnos con una realidad que no existe en ninguna parte. El creer en la susurrante publicidad es una
muestra de desconexión del universo, por esto nos somete tan fácilmente.
La publicidad se basa en hacer soñar en fantasías, nos hace vivir como en las ensoñaciones que se
presentan en los drogadictos, en los fumadores de opio. La publicidad no es otra cosa que un engaño para
quitarnos el dinero que es fruto de nuestro trabajo. En las condiciones de perversidad con que se maneja la
publicidad se puede decir que nos están timando, es decir, que nos están robando con engaños. No tienen
la culpa los empresarios voraces: la culpa la tenemos quienes les creemos.
El ayuno ha sido descrito como "una salvación para el hombre o la mujer que quiere romper los
grilletes de los hábitos venenosos del alcohol y la nicotina". Existe lo que los médicos llaman una historia
clínica de una mujer perturbada severamente cuyo sistema nervioso central era "una ruina vacilante".
Todos los días fumada cuatro paquetes de cigarros y bebía cuando menos 3/4 de litro de whiky y
cantidades copiosas de café y té. Estaba insomne. No tenía apetito. Sus ideas se volvían constantemente al
suicidio.
Luego de meses de ayuno intermitente, la mujer se transformó en una persona jovial, productiva, sin
añoranzas por los hábitos viciosos que habían provocado sus desdichas (Cott: 37). Cuando se ayuna,
necesariamente hay que renunciar a fumar y a beber. Ambos hábitos obstaculizan el proceso del ayuno;
además de que, simple y sencillamente, el tabaquismo y las bebidas alcohólicas no se mezclan con el
ayuno. Ninguna de estas ingestas contribuye a la formación de células, sólo excitan.
Las bebidas alcohólicas tienen un contenido calórico alto, y el consumo de cualesquiera calorías, por
principio, se opone a la definición de ayuno. El fumar también contamina el cuerpo, lo cual también va en
contra de la definición de ayuno. Es posible que después de un ayuno prolongado nuestro cuerpo rechace
instintivamente substancias no fisiológicas como las bebidas alcohólicas, las drogas y los cigarrillos. Esto
como consecuencia del fortalecimiento de nuestro «yo cuerpo».
El consumo de alcohol puede ser incluso fatal si iguala al nivel anterior al ayuno, el cuerpo no puede
aceptar substancias no fisiológicas después de un ayuno largo. En opinión de muchos expertos, el ayuno
da un sentimiento tal de bienestar que es una oportunidad suprema para renunciar inmediatamente, o
cuando menos modificar la dependencia del alcohol, el tabaco, las drogas y las píldoras. Nuestro cuerpo no
necesita de substancias no nutrientes: son un veneno.
Un beneficio importante que obtienen quienes ayunan es que un ayuno de una semana o más es una
autoeducación importante. Aprendemos que podemos sobrevivir sin ningún alimento por un tiempo y que
cuando comenzamos a comer otra vez se requiere mucho menos alimento para satisfacernos. Incluso
nuestro paladar se "reforma". Perdemos el gusto por lo dulce y lo grasoso y lo muy procesado y lo
sintético. Se nos genera aversión por los "venenos".
Nuestro gusto tiende más hacia la fruta fresca, la verdura, las nueces, el queso, las aves de corral y el
pescado. Después de un ayuno algunas personas se vuelven vegetarianas confirmadas, el pensamiento de
comer carne nuevamente incluso ofende sus sensibilidades estéticas. El ayuno hace más eficiente la
asimilación de alimentos. Puede ser que después se requieran menos calorías para sustentarnos por el
incremento de permeabilidad de las membranas celulares.
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Otro de los beneficios que se obtiene al ayunar es que se descubre que el ayuno es una experiencia
calmante. Es reposado. Alivia la ansiedad y la tensión. Raras ocasiones es deprimente y a menudo es, de
modo categórico, estimulante. No se conoce con precisión como sucede, pero parece que muchos temores
desaparecen o disminuyen al ayunar. Se ha sabido de personas que perdieron sus temores a volar y a las
multitudes y a la obscuridad y a las alturas.
Según el doctor Allan Cott, uno de sus pacientes, que era graduado reciente de Harvard, tartamudeaba
desde los tres años de edad; al quinto día del ayuno que le recetó, su tartamudeo cesó y no volvió. El
ayuno ha sido descrito como "el tranquilizador de la naturaleza", relaja el sistema nervioso y alivia las
ansiedades que motivan muchos insomnios. Los órganos están reposados y este descanso conduce al
sueño. Como el cuerpo funciona efectivamente, uno descubre que no necesita tanto sueño como antes.
Como un resumen de los beneficios que a lo largo de la historia y a lo ancho del planeta se han
señalado como importantes se puede tener el siguiente listado. Cabe señalar que el ordenamiento está
hecho de acuerdo a criterios de nuestra cultura autóctona:
1. Para incrementar nuestro nivel de conciencia cósmica
2. Para buscar revelaciones de nuestro ser interno sobre problemas de nuestro vivir cotidiano
3. Para adquirir dominio de uno mismo
4. Para acelerar nuestros procesos mentales
5. Para agudizar nuestros sentidos
6. Para sentirnos mejor física y mentalmente
7. Para dejar que nuestro cuerpo se cure
8. Para dar descanso a nuestro sistema metabólico
9. Para purificar el cuerpo
10. Para regular nuestros intestinos
11. Para digerir mejor los alimentos
12. Para aprender mejores hábitos alimentarios
13. Para obtener más de nuestra sexualidad
14. Para bajar la presión sanguínea y los niveles de colesterol
15. Para aliviar la tensión psíquica
16. Para dormir mejor
17. Para hacer más lento el proceso de envejecimiento
18. Para vernos y sentirnos más jóvenes
19. Para reforzar nuestra autoestimación
20. Para sentirnos eufóricos
21. Para reducir el tabaquismo y la bebida
22. Para acabar con la dependencia de las drogas
23. Para bajar de peso de la manera más rápida y fácil
24. Para tomar conciencia de la pervivencia de nuestro género
25. Para compartir con los hambrientos
26. Para economizar tiempo
27. Para ahorrar dinero
28. Para observar ritos religiosos

QUIÉNES HAN AYUNADO
Quienes han ayunado desde antes de que existieramos los seres humanos, son los demás seres vivos con
los que actualmente compartimos nuestro Planeta. Podemos observar como ayunan los árboles. Durante el
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otoño pierden sus hojas y entran en un proceso de hibernación, para renacer florecientes la primavera
siguiente, con renovada vitalidad. Muchas especies de animales tales como erizos, osos, marmotas, osos
polares, se someten voluntariamente a hibernación, por meses, sin un bocado de alimento.
La marca puede ser de algunas especies de reptiles: pueden sobrevivir todo un año sin comer. El
salmón, un pez increíblemente vigoroso, no toma nutrimiento alguno mientras lucha contra la corriente
para ir a desovar. El viaje puede durar dos meses y llevarlo a través 5,000 kilómetros de los rápidos y las
cascadas del río, siempre nadando contra la corriente. En común con el salmón, la gente descubre que
tiene recursos asombrosos de energía durante el ayuno, y después del mismo.
En la antigua Anáhuac quienes ayunaban principalmente eran los Tlamacazqueh, término que en
español correspondería ajustadamente a 'ofrendador'. Este término fue traducido por los religiosos
españoles invasores como 'sacerdote', 'ministro', que es como se encuentra traducido en los diccionarios
bilingües del habla nahua. Los de mayor jerarquía tenían el título de Totec Tlamacazqui y de Tlaloc
Tlamacazqui. Ellos eran quienes se encargaban de ofrendar a Ometeotzintli.
Además de los dos grandes ofrendadores existían muchos más. Según se dice, los Tlamacazqueh
ayunaban cuatro días de cada uno de los 18 meses de nuestro calendario. Quizás la mayor pérdida ocurrida
durante la invasión española haya sido: el asesinato y persecusión de los Tlamacazqueh, que eran los
depositarios de la sabiduría de la antigua Anáhuac, el incendio de las bibliotecas y la destrucción de los
centros de enseñanza: calmecac 'lugar de inciados' y telpochcalli 'casa de mancebos'.
Con el rompimiento de la continuidad de la transmisión de la sabiduría autóctona se causó un grave
daño a nuestra cultura. Los herederos legítimos de nuestros ancestros, es decir, quienes somos los
impulsores actuales de la Causa de Anáhuac, somos los responsables de convertirnos en Tlamacazqueh, a
fin de lograr el resurgimiento de nuestra amada Anáhuac: tarea que nos dejó nuestro abuelo
Cuauhtemoctzintli en su último mensaje.
Era precisamente en el Calmecac donde se adquiría vivencialmente el conocimiento sobre el ayuno.
Los huei tlahtohuanimeh de Tenochtitlan-mexico eran Tlamacazqueh. Una de las responsabilidades de los
ofrendadores era determinar, de acuerdo al tonalpohualli, todas las celebraciones y ceremonias cósmicas
de los antiguos anahuacas. Ellos eran también quienes daban a cada niño un nombre cósmico, de acuerdo a
las fuerzas de la naturaleza y del cosmos que convergían en el momento de su nacimiento. Este nombre
tenía un significado profundo, no era dado a capricho de nadie.
Si se quisiera poner un nombre de religión al pensar de nuestros abuelos anahuacas, el único término
posible sería la locución r e l i g i ó n c ó s m i c a . Cualquier otra denominación resultaría incompleta.
Todo lo que conocemos de su pensar cósmico hace ver que esta es la única manera de llamar al conjunto
de creeencias y convicciones profundas que impulsaron a los pobladores de la antigua Anáhuac a crear, de
la nada, una de las cuatro grandes civilizaciones que han existido en toda la historia de la humanidad.
Las otras tres serían: la egipcia, la sumeria y la china. De las cuatro, únicamente hay dos vivas. La
cosmopercepción de nuestros abuelos vive no únicamente en quienes somos impulsores de la Causa de
Anáhuac, sino en quienes aún practican la "religión" impuesta a nuestros abuelos anahuacas. Los
religiosos españoles invasores pensaron que poniendo sus deidades, "santos" y "vírgenes", encima de los
símbolos cósmicos de nuestros abuelos lograrían que su religión fuera aceptada por los anahuacas.
Lo que hicieron en realidad fue ayudar a que no se perdiera nuestra cosmopercepción original. Cada
vez más concheros abandonan este forzado sincretismo para recuperar nuestra percepción propia de la
realidad. Los impulsores de la Causa de Anáhuac tenemos la responsabilidad de ayudar a todos los
actuales católicos mexicanos a que despierten a la realidad cósmica y puedan abandonar las creencias
paganas e idolátricas que los invasores españoles impusieron brutalmente a nuestros ancestros.
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Es para esto que es muy importante que todos nosotros aprendamos vivencialmente a ayunar. En
ayunos sucesivos iremos descubriendo como lograr despertar a todos los mexicanos del presente a la única
religión verdadera, por ser la única que se ajusta a la realidad del cosmos, la «religión cósmica» de
nuestros abuelos. Lo que nos corresponde es descubrir nuestra pertenencia cósmica escondida en la
religión católica apostólica romana, para romper el sincretismo impuesto por los "frailes".
En el norte de la antigua Anáhuac también se practicaba el ayuno. En efecto, se tiene información de
que los pobladores originales de lo que actualmente son los Estados Unidos tenían en gran estimación el
ayuno. Entre los algonquinos, la habilidad para privarse de alimentos por periodos prolongados era
envidiada y admirada como evidencia de poderes de resistencia y fortaleza. Los cazadores ayunaban antes
de cazar. Esta persistencia nos dice lo que nuestros abuelos pudieron haber vivido.
Los egipcios creían que la base para conservar la buena salud y la juventud era un ayuno de tres días al
mes. Tenía en apariencia resultados benéficos. El historiador Heródoto describió a los egipcios como un
pueblo extremadamente saludable. Pitágoras, el matemático griego, estaba convencido de que el ayuno
ayudaba a los procesos mentales. Ayunaba 40 días seguidos y apremiaba a sus discípulos a hacer lo
mismo. Sócrates y Platón disfrutaban de ayunos de diez días.
Estos sabios aseguraban que el ayuno los ayudaba a alcanzar lo máximo en funcionamiento cerebral
[sic por mental]. Plutarco, el famoso historiador de la antigua Grecia, decía: "En lugar de emplear
medicina, mejor ayuna hoy". Cabe aquí recordar que los grandes pensadores griegos siempre fueron
egresados de algún centro iniciático: Delfos, Delos, Samotracia, Eleusis, et cetera. En dichos centros
iniciáticos el ayuno era parte central de la formación de iniciados.
En el antiguo Japón un hombre podía humillar a un enemigo apostándose a su puerta y negándose a
comer. En la India, hace siglos, los prisioneros recurrían al ayuno para suavizar el trato de sus carceleros.
Los hebreos ayunaban en duelo y en tiempos de peligro. También lo hacían para expresar gratitud a
Jehová, o Yahvé, por su compasión al librarlos del castigo, peligro o calamidad. El Día de la Expiación
[Yom Kipur] es una ocasión de ayuno en el calendario judío.
Los partos, habitantes de Partia, una antigua región de Asia que se extendía desde el mar Caspio hasta
el río Eufrates, pasaban sin comer cada quinto día, los sirios cada séptimo y los mongoles cada décimo.
Los sacerdotes druidas soportaban ayunos prolongados antes de la iniciación en los misterios de su culto.
Los cristianos primitivos ayunaban los miércoles y sábados y luego los sábados, siguiendo los ejemplos de
Cristo y de los Apóstoles. Cabe recordar que Jesús ayunó 40 días seguidos.
Los antiguos cristianos también recurrían al ayuno en penitencia por cualquier infortunio que sufrían.
En tiempos de desastre general, frecuentemente era proclamado por un obispos un día de ayuno. La
relación de la limosna con el ayuno principió mediante la costumbre de entregar a los sacerdotes católicos
las provisiones economizadas en días de ayuno. Podría decirse que en ese momento se inició la
decadencia de la iglesia de Roma: cuando los cristianos pagaron por no ayunar.
Desde la aurora de la religiones del llamado viejo continente, el ayuno ha sido un ritual. Personajes
bíblicos tanto del Antiguo cuanto del Nuevo Testamento ayunaron. Moisés y Jesús lo hicieron por 40 días
para inducir revelaciones divinas. Existen no menos de 74 referencias al ayuno en el Antiguo y el
NuevoTestamento. He aquí únicamente algunas de ellas:
· Moisés ayunó por 40 días y 40 noches antes de recibir los Diez Mandamientos en el Monte
Sinaí.
· Elías ayunó cuarenta días y otras tantas noches antes de llegar al Monte de Dios.
· Daniel ayunó antes de recibir la revelación divina.
· El libro de Crónicas declara que se obtuvo una mayor unión con Jehová en toda Judea por la
declaración de un ayuno nacional.
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· Jesús ayunó por cuarenta días con sus noches en el monte Tabor, antes de su transfiguración.
· "Cuando ayunáis", declara el Libro de Mateo, "no seáis como los hipócritas... porque ellos
demudan sus rostros...". Y: "Sed honestos, sed sinceros. Ayunad con propósitos honestos y
sinceros"
En Japón, los discípulos de Buddha ayunan como un ejercicio de ascetismo. El doctor Imamura Motoo,
quien ha supervisado muchos ayunos, escribió (Cott:133): "Los religiosos ascetas, quienes conducían su
existencia absteniéndose de alimentos, llegaron a la conclusión de que el ayuno mejoraba no únicamente
su estado espiritual, sino también su condición física, y muchas enfermedades podían ser curadas mediante
el ayuno". Esto significa que el ayuno fortalece nuestra identidad «yo cuerpo».
Los pintores rusos de iconos ayunaban cuando menos un día antes de empezar su labor, para prepararse,
para tomar la predisposición. En tiempos modernos fue Gandhi quien popularizó el ayuno a nivel mundial
como un modo de dramatizar una causa. En efecto, Gandhi, el ayunador más célebre de este siglo, y santo
patrono del movimiento moderno de paz, ocupó titulares en periódicos de todo el mundo empleando el
ayuno como una táctica en su campaña no violenta contra el régimen británico.
El Mahatma, en un tiempo abogado en Sudáfrica, donde ayunó por primera vez, era un asceta. El
escritor Upton Sinclair, novelista estadounidense que vivió entre 1878 y 1968, estaba buscando "una dieta
que me permita excederme con impunidad en el trabajo". La encontró en el ayuno. El ayuno enriqueció
tanto la existencia larga de Sinclair, quien vivió hasta ser nonagenario, que se sentía impulsado con
frecuencia a contarlo:
El primer día estaba hambriento extremadamente. Sentí las penas del hambre que conocen bien todos los que
sufen dispepsia ['enfermedad crónica caracterizada por una digestión dificil, pesada, trabajosa, dolorosa e
imperfecta']. La segunda mañana me sentí significativamente menos hambriento, y luego, para mi sorpresa,
ya no sentí hambre. Antes de ayunar tenía dolores de cabeza todos los días por dos o tres semanas. Al
principiar a ayunar, tuve un dolor de cabeza el primer día. Permanecí afuera en el aire fresco y calenté mi
cuerpo bajo el sol... El tercero y cuarto días fueron lo mismo: una sensación de claridad en mi cerebro...
Principié a hacer largos paseos y a escribir. Pero me sorprendió más que todo la claridad y la activididad de
mi cerebro [sic por mente]. Leí y escribí mucho más de lo que puede haberlo hecho antes del periodo de
ayuno. Dormí bien. Todos los días empezaba a sentirme débil alrededor del medio día, mas un masaje y una
ducha fría restauraban mi fuerza...
(El séptimo día de ayuno) he estado en estado de acción y ocupado cada minuto del día y hasta tarde por la
noche. He caminado kilómetros todos los días y no he sentido ninguna debilidad considerable. Debo
continuar el ayuno hasta que me sienta hambriento...
El duodécimo día interrumpí mi ayuno bebiendo un vaso de jugo de naranja... Mis sensaciones siguientes no
fueron menos interesantes... Me sentí en paz e interesado y sentí todo nervio en mi cerebro [sic] como un
gato dormitando sobre una estufa tibia. Mi cerebro [sic por mente]estaba más activo que antes, como
probaron el incremento de mi lectura y en mis escritos.
Quería participar en trabajo físico. Antes del periodo de ayuno ascendía montañas y caminaba distancias
solamente cuando era necesario. Ahora trabajo en el gimnasio, haciendo ejercicios que antes literalmente me
hubiesen roto la espalda, y los hago con placer. Incluso siento la responsabilidad de convertirme en un atleta.
Antes del ayuno estaba muy frágil y débil; ahora estoy fuerte y saludable... El ayuno no es una prueba, es un
descanso. Algunas ocasiones me pregunto si es justo del todo llamarlo "ayuno" cuando el hombre está
viviendo sencillamente de una despensa interior de grasa. Sobre todas las otras cosas, significa que uno debe
abandonar la comida autoindulgente.
No es raro que personas de más de ochenta años de edad ayunen, especialmente si han estado
acostumbradas a hacerlo. Cuando tenía 85 años, Paul Bragg escribió The miracle of fasting ['el milagro del
ayuno'], un libro que ha sido una inspiración para miles. Cuando se ayuna, escribió Bragg, "se vive en la
sempiternidad". Este testimonio habla a favor de quienes afirman que el ser humano está constituido
genéticamente para vivir hasta 150 años.
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METABOLISMO DURANTE UN AYUNO
Para quienes somos impulsores de la causa de Anáhuac del Sexto Sol lo más importante que ocurre
durante el ayuno es que se incrementa nuestra percepción y nos sentimos en armonía con nosotros mismos,
con nuestros semejantes, con las fuerzas de la naturaleza y con el cosmos, es decir, adquirimos una plena
conciencia de que somos una unidad absoluta y total: conciencia plena de que somos Ometeotzintli 'fuerza
armonizante dual', nombre nahua de lo que los europeos llaman Universo.
Este nivel de «conciencia cósmica» nos hace sentir una profunda paz y tranquilidad interior, que nos
permite reflexionar sobre todo lo que antes del ayuno nos preocupaba y nos mantenía intranquilos.
Durante un ayuno descubrimos como lograr lo que nos parecía imposible antes de ayunar. Es como si de
pronto armásemos en nuestra mente un enorme rompecabezas que es la solución estructurada y coherente
del problema al cual no le veíamos solución posible.
Este proceso se puede esclarecer con ayuda del modelo péntico presentado arriba. Existe dos «ejes»
que se cruzan en el centro, en nuestro «instinto de armonía», «yo psiquis», uno de los «ejes» es el formado
por nuestro «instinto de placer» y nuestro «instinto de pervivencia», mismo que puede ser identificado
como nuestro «ser interno», el otro es el formado por nuestro «instinto de espacio» y por nuestro
«instinto de tiempo», el cual puede ser llamado nuestro «entorno».
Al ayunar se activa primeramente nuestro «yo psiquis»: nuestro «instinto de armonía». Al entrar en el
estado conocido como «hiperestesia», término ya explicado más arriba, en nuestro «yo psiquis» percibimos
simultáneamente nuestro «ser interno» y nuestro «entorno», generalmente en conflicto por nuestro vivir
cotidiano caótico, reflejo de la crisis péntica que vive nuestra patria: en lo social, en lo político, en lo
económico, en lo familiar y en lo educativo. Nos sentimos pesimistas: muy pesimistas.
Lo que ocurre primeramente es que el primer día sentimos un profundo desasosiego, vemos
múltiples problemas, nos sentimos abrumados, agobiados por tantos problemas: no vemos solución para
ninguno de los problemas que nos aquejan. Al despertar el segundo día seguimos viendo insolubles
todos los problemas que nos aquejan, con la diferencia de que ya dejamos de sentirnos impotentes para
enfrentarlos. Al despertar del tercero y cuarto día, nos invade un estado de euforia que nos trae
soluciones.
Al despertar el quinto día ya aparecieron en nuestra mente multitud de soluciones. Los problemas ya
dejaron de serlo. Nuestro corazón está lleno de alegría, de entusiasmo, de ganas de acción. Esta es,
quizás, la mayor de las ventajas de ayunar para quienes hemos hecho nuestro el último mensaje de
Cuauhtémoc y deseamos contribuir, en la medida de nuestras fuerzas, a que nuestra amada Anáhuac
enfrente exitosamente su futuro. Nuestro estado de ánimo nos inspira para esta tarea.
En el presente, los impulsores de la Causa de Anáhuac del Sexto Sol vemos al resurgimiento de
Anáhuac como algo casi imposible de lograr. Nos sentimos atrapados y sin salida. Vemos que quienes se
sienten hermanados con nosotros andan bien despistados. Por el sentimiento de hermandad nos callamos.
No obstante sentimos profundos desacuerdos con muchos hermanos de causa. No vemos manera de lograr
la unidad con nuestros hermanos de causa.
Al ver la invasión extranjera cada vez más feroz, al ver que la televisión se une más y más a la cultura
anglosajona y nos impone aplastantemente hábitos de vida extranjeros, al ver que la educación oficial
ignora nuestras raíces autóctonas cada vez más, al ver que cada día llegan más religiones extranjeras a
imponernos creencias ajenas a nuestra herencia autóctona, al ver que los que verdaderamente estamos
entregados a la Causa de Anáhuac del Sexto Sol somos apenas unos cuantos, nos sentimos impotentes.
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La única solución a todos estos problemas es que los pocos impulsores que en el presente tiene la Causa
de Anáhuac del Sexto Sol practiquemos el ayuno de una manera constante y permanente. Es de esta
manera como paulatinamente iremos descubriendo como avanzar en la solución de problemas que en este
momento nos parecen no tener solución. Además, al ayunar de manera regular nos iremos convirtiendo en
dueños de nosotros mismos.
Si cada uno de nosotros se armoniza a sí mismo estará predicando con el ejemplo. En nuestro Sexto
Sol, los anahuacas estaremos unidos cada vez más por lazos fraternos: nuestra convivencia se hará en
armonía: social, política, económica, familiar y educativa. Nuestro ejemplo hará que otros mexicanos se
acerquen a nosotros en busca de consejo. Las personas seguras de sí mismas siempre llaman la atención y
son buscadas por los demás. Esto nos permitirá atraer a nuestra causa a otros mexicanos.
En referencia a lo que ocurre con nuestro cuerpo durante un ayuno, muchos científicos han investigado
a este respecto. Al parecer, lo más importante que han descubierto es que la naturaleza cuida del cuerpo
durante el ayuno. Cambios bioquímicos y "reservas de capital" almacenadas en los tejidos se combinan
para hacer el trabajo. El doctor Alexis Carrel, ganador del Premio Nobel y genetista, resumió lo que ocurre
durante el ayuno en su clásico libro titulado La incógnita del hombre (Cott: 71):
La privación de alimentos causa al principio una sensación de hambre, ocasionalmente algún estímulo
nervioso... mas también determina ciertos fenómenos ocultos que son más importantes. El azucar del hígado
y la grasa de los depósitos subcutáneos se movilizan. Y también las proteínas de los músculos y las
glándulas. Todos los órganos sacrifican sus propias substancias para conservar en una condición normal la
sangre, el corazón y el cerebro. El ayuno purifica y modifica profundamente nuestros tejidos.
Cuando ayunamos, inevitablemente vamos a reducir de peso, aunque esa pueda no ser nuestra meta. La
mayoría de la gente excedida de peso que ayune por una semana puede esperar bajar hasta 9 kg. En un
ayuno de alrededor de cuatro semanas, una persona excedida de peso puede esperar perder alrededor del
20 por ciento de su peso original. Con tanto alimento chatarra que consumimos por la sutíl publicidad, los
mexicanos tendemos más y más al sobrepeso. Somos muchos los gordos.
En realidad, nuestro cuerpo se adapta con facilidad a la experiencia del ayuno. Tiene recursos amplios
para nutrirse por periodos sorprendentemente prolongados. El procedimiento de nutrición sigue como si
todavía se estuviera consumiendo comida. El ayuno interrumpe apresuradamente la ingestión de toxinas en
descomposición y da al organismo una oportunidad de ponerse al corriente en su labor de excreción, ayuda
a retirar las toxinas de los tejidos y permite que el cuerpo consuma su exceso de grasa.
Lo primero que ocurre al ayunar, es que nuestro cuerpo baja su volumen de fluidos, la sangre ya no se
usa para transportar alimento a las células; únicamente lleva oxígeno a las células. Esto explica porqué al
iniciar un ayuno bajamos mucho de peso. Cuando el exceso de fluido se ha eliminado del cuerpo, nuestro
cuerpo comienza a vivir de la grasa. Después de los primeros días del ayuno, la rapidez de pérdida de peso
disminuye, naturalmente. Se reduce a medio kilo o un kilo diario.
Cabe tener presente que ayunar no es hambrearse. El hambreamiento comienza sólo después que se han
agotado las reservas del cuerpo. La mayoría de la gente puede ayunar, sin riesgos, por un mes o más.
Nuestro cuerpo da la señal cuando es tiempo de suspender el ayuno. Cabe aquí tener presente que muchos
animales ayunan y saben bien cuando iniciar y cuando teminar el ayuno. Aquí hay que recordar que
nuestro «yo cuerpo» es gobernado por nuestro ADN y nos protege continuamente.
Quizás cabe señalar aquí que, generalmente, las dietas no son tan tolerables como el ayuno: poco
alimento despierta el hambre sin satisfacerla. Esto puede deberse a que nuestro cuerpo nunca termina de
adaptarse a la falta total de alimentos y nuestro metabolismo está muy alterado. El estado metabólico

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durante una dieta es irregular. El hambre continua nos altera. Al ayunar interrumpimos toda ingesta,
excepto agua. Es más fácil adaptarse a no comer que a comer poco.
El doctor Walter Lyon Bloom, quien condujo sus trabajos sobre la utilización del ayuno para tratar la
obesidad en el Hospital Piedmont en Atlanta, Estados Unidos, llegó a las siguientes conclusiones (Cott:
22):
"En mi investigación de la obesidad encontré que el ayuno elimina la idea ilógica de que los pacientes no
pueden bajar de peso. Mis pacientes supieron que estaban comiendo no porque estaban hambrientos.
Aprendieron que podían pasar un mes sin sentirse famélicos. El ayuno es probablemente la mejor práctica
autodisciplinaria que conozco. Lo único que cuenta en el control de peso es la termodinámica. Son física y
química puras y simples. El peso está relacionaldo primordialmente con equilibrar su ingestión de energía
con su gasto de la misma. Nuestra preocupación por comer a intervalos regulares ha llevado al concepto
erróneo de que el ayuno no es agradable. He visto ayunadores que reducen hasta 4.5 kg en un día. Lo cual
podría ser más satisfactorio, aunque la pérdida no sea de grasa, sino de agua.
El hambre, asombrosamente, desaparece durante un ayuno. Puede parecer increíble que se pueda dejar
de comer por completo y no sentir hambre, pero existe una explicación lógica. Mientras se está comiendo
cualquier cosa, de alguna manera, el paladar se encuentra en un estado de estimulación, saboreando el
último alimento, anticipando el siguiente. Cuando no se consume nada, no hay "recuerdo" de alimentos
que estimulen las papilas gustativas.
Cualesquiera "angustias de hambre" son benignas y efímeras. El ayuno es tolerado tan fácilmente
porque después del segundo o tercer día no hay sensación de estar famélico. El ayuno trae un descanso
fisiológico bien recibido a nuestro sistema digestivo y a nuestro sistema nervioso central. Normaliza
nuestro metabolismo. Nuestros riñones conservan el potasio y el azúcar en la sangre, un elemento
importante que asegura nuestra sensación de bienestar.
Por lo común, el cuerpo trabaja constantemente para digerir alimentos, eliminar desechos, combatir
enfermedades, evitar dolencias, restituir células agotadas y nutrir la sangre. Cuando no hay alimentos que
digerir, requiere sólo un mínimo de energía para efectuar las otras funciones. De acuerdo al doctor Allan
Cott, el gran experto en ayuno, he aquí, en términos médicos, lo que ocurre durante un largo ayuno de
cuando menos veinticinco días, basado en su experiencia y documentado por el doctor Nikolayev y su
personal de bioquímicos (Cott: 72):
La primera etapa (los tres primeros días de ayuno) se caracteriza por una excitación inicial de hambre. Los
reflejos secretorios y vasculares condicionados y no condicionados se acentúan de modo agudo. La
leucocitosis refleja, condicionada por los alimentos, se incrementa de manera considerable y el
electroencefalograma [EEG] muestra actividad eléctrica intensificada en todos los electrodos con un
predominio de ritmos veloces. Los procesos excitativos se aumentan y los de inhibiciones activas se debilitan
relativamente.
La segunda etapa (desde el segundo o tercer día y que se extiende hasta por dos semanas) es un tiempo de
acidosis creciente. Se caracteriza por una excitabilidad cada vez mayor de todos los sistemas relacionados
con la nutrición, y por hipoglicemia y depresión psicomotora general. La persona que está ayunando pierde
el apetito, su lengua se cubre con una tenue película blanca, y su aliento adquiere el olor de acetona. No
pueden provocarse reflejos condicionados, y los no condicionados disminuyen en forma considerable. La
leucocitosis refleja, condicionada por los alimentos, se reduce agudamente. El EEG muestra una reducción
de actividad eléctrica. En esta fase la inhibición prevalece sobre los procesos excitativos. Esta reducción en
excitación se extiende al córtex y produce un estado de inhibición similar al sueño pasivo motivado por el
bloqueo de estímulos. La etapa segunda termina de modo súbito en una "crisis" acidósica.
La tercera etapa principia cuando disminuye la acidosis. La lengua pierde gradualmente su cubierta blanca y
el olor de acetona desaparece. Los reflejos secretorios y vasculares no condicionados permanecen
disminuidos y los condicionados, incluyendo la leucocitosis refleja, están ausentes. Sin embargo, para la

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terminación de la etapa tercera, cuando la lengua está limpia por entero y el apetito restaurado, los reflejos
secretorios y vasculares aumentan.
El ayuno sirve como un estímulo poderoso para el bienestar subsecuente. La acidosis provocada por el ayuno
y su compensación refleja una movilización de mecanismos de defensa desintoxicante que desempeña
probablemente un papel importante en la neutralización de toxinas. Al disminuir la acidosis, se eleva el nivel
de azúcar en la sangre. El pH ['acidez'] de la sangre permanece constante después de que baja la acidosis.
Otros parámetros de la sangre siguen constantes. Los niveles de insulina se hacen normales.
La dinámica bioquímica durante el ayuno es la misma para la gente sana que para la enferma, incluyendo a
los enfermos mentales.
El ayuno controlado, lejos de causar alteraciones irreversibles en el cuadro sanguíneo de la persona, estimula
una intensificación notable de procesos regenerativos y consecuentemente metabólicos. La investigación de
la dinámica bioquímica del ayuno revela los vastos cambios estimulados en todos los sistemas del cuerpo. La
terapia de ayuno moviliza las proteínas en el cuerpo; esto alcanza la culminación en siete días. Cuando
comienza el periodo de recuperación, se encuentra que el nivel de proteína está más bajo que al comienzo del
ayuno.
Si ocurre un descenso de glucosa, como sucede en ocasiones, ocurrirá del tercero al duodécimo día de ayuno
y regresará a los niveles anteriores al ayuno entre los días vigésimo y vigesimoquinto. El nivel de glucosa
vuelve a la normalidad durante el periodo de recuperación. Si una persona padece hipoglicemia, su curva de
tolerancia de glucosa debe ser normal al final de periodo de recuperación.
La hormona serotonina aumenta del séptimo al décimoquinto día, y para el final del ayuno está más bajo que
en el periodo de preayuno.
En los tejidos que rodean a los vasos sanguíneos se forma tanto heparina cuanto histamina. Durante el ayuno
se forman grandes cantidades de heparina, lo cual baja el nivel de histamina.
Los niveles de albúmina en la sangre no se modifican de modo significativo durante el ayuno.
Se encuentra que las catecolaminas en la orina de los individuos enfermos son más bajas que en las personas
normales. Durante el ayuno, las catecolaminas de una persona enferma aumenta y el nivel sube al valor de
las de un individuo sano. Durante el periodo de recuperación, las catecolaminas aumentan a más de los
niveles de preayuno. Más tarde se mantienen a niveles normales.

TEMORES SOBRE EL AYUNO
Considerando que durante casi quinientos años la práctica del «ayuno cósmico» ha estado proscrita por la
intolerancia de la iglesia católica apostolica romana, que considera todas las prácticas cósmicas de
nuestros ancestros como "cosas del demonio", en el presente casi todos los mexicanos desconocemos esta
valiosa herencia de la antigua Anáhuac. Es bien sabido que existe en todos nosotros un temor a lo
desconocido vivencialmente, el ayuno no escapa a esta regla.
Es quizás por esto que algunas personas todavía reaccionan con horror e indignación a cualquier
sugestión de ayunar. Sus temores más descabellados son activados instantáneamente. Sus respuestas
varían pero existen algunas que son típicas: "Un individuo tendría que estar loco para ayunar", exclaman,
o "¿Ayunar yo? ¿Hablas en serio? ¡No quiero morir!". Muchas personas instruidas en otros sentidos hacen
equivaler el ayuno con el hambreamiento, y este con una muerte segura.
Piensan que no sería sano perderse una sola comida. Ellos excusan el exceso en las comidas con la
teoría de que permite que el cuerpo acumule reservas para algún hipotético día "de vacas flacas" en que no
habrá alimentos que comer. Lo que no parecen entender es que el cuerpo tolera un ayuno mucho mejor de
lo que soporta un festín. Es frecuente que después de una comida abundante, de boda o de cumpleaños,
nos sintamos "pesados" del estómago, que busquemos un alka seltzer o un licor digestivo.
Quienquiera que haya aliviado sus propios recelos concernientes al ayuno, puede encontrar que aún
tiene que contender con las aprensiones quienes le rodean. Cabe aquí recordar algunos significados de la
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palabra aprensión: 'temor vago y mal definido', 'resistencia a ingerir alguna cosa, o a ponerse en contacto
con alguien o algo, por miedo o por juzgarlo sucio o repugnante', 'recelo', 'temor exagerado a algún peligro
o amenaza', 'reparo infundado en hacer o dejar de hacer determinada cosa', 'prejuicio', 'opinión infundada o
extraña'. Upton Sinclair escribió persuasivamente acerca de este aspecto del ayuno (Cott: 66):
Quien quiera que no haya leído bastante el tema (del ayuno) y que no confíe en el método, ni siquiera debe
iniciarlo.
Si es posible, debe hacerse en presencia de una persona que ya haya ayunado. Ni tías ni primas, nada de
gente que se preocupa por sistema, quienes dirían sin cesar que el individuo se ve como la muerte misma y
que su pulso está abajo de 30, deben estar presentes. No se aterre. No esté ansioso. Yo ayuné por treinta días
en California. Al tercero caminé veinticinco kilómetros y aunque no había descansado me sentía
perfectamente bien. Al regresar a casa leí lo referente a un terremoto en Messina y a como se destrozaron los
sobrevivientes unos a otros porque estaban tan famélicos ['hambrientos']. Los diarios informaron en tono
temeroso que la gente la pasó sin comer 72 horas. Yo también había vivido sin comer 72 horas. La única
diferencia fue que esas personas creían que se estaban muriendo de hambre.
No debemos preocuparnos si sentimos alguna cosa desagradable al principio del ayuno. Los efectos
secundarios tales como un dolor de cabeza leve, si ocurren, son signos de "curación"; son momentáneos y
deben ser considerados como bendiciones disfrazadas. Sin embargo, si alguna vez hallamos desagradable
nuestra experiencia de ayuno, conviene consultar a un médico, un médico que conozca los beneficios del
ayuno y lo apruebe en principio; es posible que tengamos que interrumpirlo.
Es preciso conservar en la mente que en el ayuno, como muchas otras empresas, la actitud es
vitalmente importante. Uno mismo será el beneficiado si se acerca a esta nueva experiencia maravillosa
con una disposición positiva. Es necesario poner atrás de nosotros todos nuestros temores: son
inadecuados. En este documento hay abundante información acerca del ayuno, suficiente como para
superar la aprensión que popularmente despierta la posiblidad de ayunar.
Según el doctor Allan Cott, cuando imparte conferencias, a menudo se le pregunta que si es seguro el
ayuno. En su opinión, el ayuno es seguro casi para cualquiera. Toda persona es adaptable al ayuno de un
modo y un grado distintos. Los ayunos son adapatables a una vida ocupada. En un ayuno de unos pocos
días, no hay necesidad de cambiar el programa. Se puede seguir trabajando. Es posible seguir la vida
social. Se debe hacer ejercicio, pero no trotar. Recomienda caminatas prolongadas y vivaces.

CÓMO INICIAR UN AYUNO
De lo poco que se sabe de cómo ayunaban nuestros abuelos anahuacas, es que lo solían hacer en un lugar
que había total oscuridad. Se sabe, por ejemplo, que en Tenochtitlan-mexihco existían dos lugares donde
se llevaba a cabo: el Tlilapan 'en el agua negra' y el Tlillan Calmecac 'calmecac entre lo negro'. Según las
crónicas de los "frailes", el primero era el undécimo edificio de la huei ithualli 'gran patio' de Tenochtitlan-
mexico, en él había un depósito cuya profundidad le daba al agua un aspecto negruzco.
En él se bañaban los Tlamacazqueh 'frendadores', en la noche, durante los cuatro días en que
observaban el ayuno cada mes. Del Tlillan Calmecac 'calmecac entre negro' se sabe, también según las
crónicas de los religiosos españoles invasores, que era el duodécimo edificio del huei ithualli 'gran patio'
de Tenochtitlan-mexico, construido en honor de Zihuacoatl, 'gemelo femenino', una advocación de
Omezihuatl, cuyo complemento es Ometecuhtli, ambas esencias son en realidad Ometeotzintli.
Este edificio estaba confiado a tres Tlamacazqueh 'ofrendadores'. En él se aislaban los huei
tlahtohuanimeh 'grandes portadores de la palabra' en tiempos de luto. Según los cronistas, Motecuhzoma
Xocoyotzin permaneció allí ocho días cuando se enteró de la marcha de Cortés sobre Tenochtitlan-

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mexihco. Seguramente que reflexionó sobre la inminente destrucción de su espléndida ciudad, sobre el
inminente fin de nuestro Quinto Sol Tolteca. El ayuno nos hace aceptar lo inevitable.
Esto nos puede servir de guía a los impulsores de la Causa de Anáhuac del Sexto Sol. Para ayunar,
debemos buscar un lugar en el cual estemos aislados, en total obscuridad si esto fuera posible, y
debemos darnos baños de agua fría durante la noche. Es posible que, si muchos hermanos de causa
empezamos ayunar, poco a poco vayamos teniendo lugares adecuados para ayunar de manera similar a
cómo lo hacían los Tlamacazqueh de la antigua Anáhuac: similares al tlilapan y al Tlillan Calmecac.
En general, quienes gozamos de buena salud podemos iniciar un ayuno en cualquier momento en que
nos propongamos llevarlo a cabo. Con la información de este escrito basta y sobra para tener plena
conciencia de lo que estamos haciendo. Con todas las referencias que aquí se incluyen, es posible conocer
lo importante respecto al ayuno. El resto que hay que conocer se debe conocer de manera vivencial:
ayunando y descubriendo "en carne propia" en que consiste esta experiencia.
Aunque para los ayunos de cuatro días no es muy importante acudir a un médico, ya que nosotros
mismos podemos decidir si lo llevamos a cabo o no. Lo que debe y no debe hacerse en el ayuno más
prolongado, para obtener resultados mejores, también es aplicable al ayuno más corto. En caso de que el
médico al que consultemos antes de iniciar un ayuno de más de cuatro días nos certifique que gozamos de
buena salud: ¡Adelante con el ayuno!
De acuerdo a las recomendaciones de quienes conducen ayunos en centros hospitalarios, hay personas
que nunca deben ponerse a régimen de dieta, hay otras que jamás deben ayunar. De acuerdo con reportes
médicos, no deben hacerlo quienes sufren estas afecciones:
· Enfermedades cardíacas, especialmente una predisposición a la trombosis
· Tumores
· Ulceras sangrantes
· Cáncer
· Enfermedades de la sangre
· Enfermedades pulmonares activas
· Diabetes (juvenil)
· Gota
· Enfermedades hepáticas
· Enfermedades renales
· Infarto de miocardio reciente
· Enfermedades cerebrales
Se ha sabido de mujeres embarazadas que ayunan, pero en la mayoría de las circunstancias es poco
recomendable. Las mujeres que acaban de dar a luz no deben ayunar. Los ancianos hacen un ayuno con
banderas desplegadas, pero aquí también es recomendable la precaución. Quien está en la categoría de los
ciudadanos de edad avanzada, y que jamás haya ayunado, debe asegurarse de tener la aprobación de su
médico. Es importante acudir con un médico que conozca a fondo el ayuno.
Los muy delgados no deben ayunar por más de un par de días con intervalos de meses, sin importar su
edad. Esto es válido especialmente en las mujeres, que tienden a movilizar con demasiada rapidez su
escaso suministro de grasa, con un efecto parecido al del choque diabético. No conviene ayunar sin la
aprobación de su médico, si uno está bajo su cuidado por alguna razón. Muchos médicos son expertos sólo
en recetar, en operar, en comerciar con la medicina, no conviene acudir con ellos.

CONSEJOS PARA QUIEN ESTÁ AYUNANDO
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Al principio de un ayuno uno puede experimentar algunos efectos secundarios desagradables tales como
jaquecas, náusea o mareo. Esto no debe ser razón para alarma o desaliento. De ordinario son transitorios.
Si no desaparecen luego de un par de días, es necesario consultar a un médico. De hecho, estos efectos son
señales saludables. Son indicadores de que nuestro cuerpo está librándose de materiales de desecho. En
realidad, son un paso en el camino hacia sentirse bien tanto física cuanto mentalmente.
Tampoco debe uno preocuparse si no ocurre ninguno de estos signos o si no ocurre ni siquiera un
momento de desazón o molestia: de cualquier modo, la purificación del sistema todavía sigue. Raras veces
se presenta la náusea, aunque esta se considera normal en el proceso de "mejoramiento". Es muy
importante tener presente que la actitud sí ayuda. Si nosotros estamos plenamente convencidos de ayunar,
todos los temores y titubeos desaparecen.
Las molestias en el estómago son comunes en los dos o tres primeros días de un ayuno. Recordemos:
no es "angustia" de hambre. Tampoco es una señal de peligro. Es simplemente que nuestro sistema
digestivo se acomoda a una carga de trabajo reducida. El mejor modo de superar estas sensaciones de
hambre, esas molestias en el estómago, es beber agua a menudo. Es asombroso lo rápido y lo bien que
pueden satisfacer unos sorbos de agua lo que se siente como un apetito voraz.
Durante la primera semana del ayuno uno tiene cubierta la lengua con una tenue película blanca, que es
parte del sistema de eliminación. Puede uno enjuagarse la boca con agua tibia, y cepillarse los dientes y la
lengua muy suavemente con un cepillo blando. No debemos ingerir durante un ayuno: colores, sabores o
edulcorantes artificiales, por esto no debemos utilizar enjuague bucal. Los enjuagues bucales continen
todas estas subtancias. Las pastas dentales contienen sabores artificiales: también deben evitarse.
Hay opiniones opuestas respecto a guiar coche durante un ayuno prolongado. El ayuno puede llevar a la
euforia, incluso a una sensación ligera de intoxicación, condición desfavorable para conducir con
seguridad. No existe ninguna regla rígida establecida sobre el tema. El mejor criterio para decidir si uno
debe manejar un automóvil es simplemente como se sienta uno. Es más, después de cuatro días de ayuno,
uno puede manejar muy bien debido al estado de «hiperestesia»: uno está más receptivo.
El agua es la mejor manera de ayudar a nuestro cuerpo a librarse de todo tipo de toxinas y materiales de
desecho. Por esto mismo es aconsejable beber cuando menos dos litros de agua cada día de ayuno, pero no
existe límite a la cantidad máxima de agua que se beba. Ante la pregunta de, si uno bebe dos o más litros
de agua diarios, ¿se retendrá parte del líquido y aparecerá en la báscula como aumento de peso? La
respuesta es: no. El agua ayuda a eliminar la basura acumulada en nuestro cuerpo.
Es muy importante beber solamente agua, quien consume algo que no sea agua, en realidad, no está
ayunando. El café y el té negro estimulan el sistema nervioso central. Tampoco es recomendable beber
ningun tipo de infusiones: manzanilla, canela, yerbabuena, manzanilla, zacate limón, hojas de naranjo, tila,
boldo, flor de azar o cualquier otra.
El agua es la mejor amiga del que ayuna: facilita el lavado de toxinas y materiales de desecho que se
acumulan cuando se está "quemando" el tejido grasoso: evita que el cuerpo se deshidrate; también alivia
las "angustias de hambre" que ocurren algunas veces al principio de un ayuno. El hombre puede
permanecer vivo por periodos asombrosamente largos sin alimentos, siempre y cuando beba agua. Hay
quienes consideran que el agua es "la fuente de la juventud".
No existe motivo de preocupación si no parece estar uno eliminando tanta agua cuanta bebe. Gran parte
del agua que uno bebe es eliminada a través de millones de poros en nuestra piel, que es el órgano más
dinámico en la red de eliminación. Es mejor, durante el ayuno, beber agua que no esté demasiado fría,
también puede uno beber agua de Tehuacán si lo desea. No se recomienda tomar agua destilada: es la más
pura, pero su contenido mineral es cero.
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El agua común de la llave sí es recomendable durante el ayuno, pero como a veces contiene cloro y
fluoruros, cuando menos, esto puede molestar nuestro paladar, ya que al avanzar el ayuno nuestros
sentidos se agudizan, por lo que uno puede hallar especialmente desagradable el sabor de estos aditivos,
sobre todo el sabor a cloro. Para evitar este mal sabor del agua es aconsejable hervirla durante unos 10 o
15 minutos y aerearla después de que se haya enfriado.
Para aerear el agua puede uno hacerlo usando una taza común y corriente que uno llena, por decir una
cifra, 22 veces con agua hervida y deja caer en forma de chorro, sobre el resto del agua, desde la mayor
altura que pueda. Para quienes desean aprovechar el ayuno para reducir de peso, lo perderán mucho más
rápidamente adhiriéndose a un programa de ejercicio diario. Algunos expertos en ayuno opinan que el
ejercicio es un imperativo, en forma de caminatas diarias: hasta de tres horas si es posible.
Durante un ayuno de dos o tres días no hay razón para que no pueda jugar golf, al boliche o montar en
bicicleta, si ese es nuestro modo habitual de hacer ejercicio. Pero durante el ayuno no debemos hacerse
nada tan fatigoso como la carrera a larga distancia o el trote, porque son actividades sostenidas. Aunque
hay personas que corren en la maratón mientras ayunan, esto no es recomendable. De preferencia, el ayuno
debe llevarse a cabo en un lugar aislado, si es posible, en total obscuridad.
A medida que se eliminan los desechos y se desarrolla el tono muscular, uno puede descubrir que tiene
recursos de energía incrementados: debe sentirse ciertamente más vigoroso que cuando comía tres
alimentos sustanciosos al día. Otra advertencia: debe uno cuidarse de movimientos repentinos, como saltar
de alegría o saltar rápidamente de la cama. Las pérdidas rápidas de peso reducen los niveles de presión de
la sangre; con los movimientos súbitos, violentos, este cambio puede producir mareo.
Para terminar con estos consejos para quien ayuna, es importante que quienes ayunen por una semana o
más cuiden lo siguiente:
· Consérvarse en comunicación con un médico.
· Beber cuando menos dos litros de agua cada día
· Hacer tanto ejercicio cuanto se pueda.
· No tomar píldoras o medicamentos de ninguna clase sin la previa aprobación de un médico
(durante un ayuno de pocos días puede se continuar tomando vitaminas y minerales)
· No beber nada excepto agua. Ni café, ni té, ni infusiones, ni jugos diluidos, ni refrescos sin
calorías, ni alcohol.
· No fumar.
· Darse frecuentemente duchas o baños con agua fría. (higiénicamente, esta recomendación se
basa en el hecho de que el cuerpo se libra de toxinas a través de la piel; para estimular esta
eliminación, conviene usar un estropajo duro).
· Evitar los baños calientes y saunas.
· Tener cuidado con el movimiento súbito; la reducción de la presión sanguínea puede
provocar vértigos.
· No tomar diuréticos.

CUANDO TERMINAR EL AYUNO
La desaparición natural de la suciedad blanca de la lengua y del olor a acetona del aliento preceden al
regreso del apetito y son señales de que el ayuno debe ser interrumpido. Entonces la boca tiene un sabor
agradable y fresco y el aliento huele fresco también. La vuelta del apetito y la aparición de una lengua
limpia, el olor bucal fresco y de orina clara, son signos seguros de que uno ha completado su ayuno largo y
es tiempo de comenzar a comer otra vez.
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Estas manifestaciones aparecen alrededor del día vigésimoquinto, 25, aunque pueden aparecer antes. El
criterio anterior es estrictamente médico. Los Tlamacazqueh de la antigua Anáhuac seguramente tenían
criterios similares, aunque los desconocemos. En general, un Tlamacazqui únicamente ayunaba cuatro días
cada mes, por lo que este criterio no es significativo para quienes aspiramos a convertirnos en
Tlamacazqueh.
En realidad uno puede interrumpir un ayuno en el momento en que uno lo desee. Por cualquier razón
que esto sea. El ayuno es un acto estrictamente voluntario y no existe más juez que nuestro libre albedrío
para decidir el momento de terminarlo. Lo que sí es posible decir es que, al fin de cualquier ayuno uno
suele sentirse mucho mejor de lo que se sentía antes que comenzarlo y quizá mejor de lo que se había
sentido en mucho tiempo.
Puede ocurrir que durante el ayuno uno empiece a sentir ciertos síntomas de malestar. Por lo general,
esto es consecuencia de que creíamos estar en un mejor estado de salud del que en realidad estábamos al
iniciar el ayuno. Quizás no acudimos a hacernos un chequeo medico. Esto suele suceder principalmente en
ayunos con una duración mayor a los cuatro días. Es muy importante insistir en que nuestros abuelos delo
Quinto Sol ayunaban cuatro días cada metztli 'mes tolteca'.
Aunque este no es el caso para los impulsores de la Causa de Anáhuac del Sexto Sol, es conveniente
conocer cuales son los síntomas que indican que nuestro metabolismo no está funcionando
adecuadamente. Esto nos permitirá, en el caso de que llegaran a presentarse dichos síntomas, acudir a un
médico. El puede considerar imperativo que pongamos fin al ayuno. Estos síntomas incluyen:
· Persistencia del hambre después del cuarto día (la causa podría ser una hiperabundancia de
insulina) o la reaparición inesperada del apetito.
· Un ritmo cardíaco anormal o pulso rápido persistente.
· Espasmos gástricos o intestinales (si el espasmo es funcional, un médico puede administrar
medicamentos y es posible continuar con el ayuno)
· Asma cardíaca.
· Periodos prolongados de náusea o vómito, dolores de cabeza, mareos o debilidad.
· Una baja notable en volumen de plasma y de fluido extracelular, dando por resultado grados
variados de hipotensión postural (un médico puede retardar la pérdida de fluido con un gramo
diario de bicarbonado de sodio).
En caso de enfermedades de las vías respiratorias, cualquier médico puede informarnos que no hay
necesidad de interrumpir el ayuno si uno se resfría o atrapa una infección en las vías respiratorias altas. De
hecho, es posible librarse de esa enfermedad más rápidamente si se continua con el ayuno. Cuando se
ayuna de manera periódica uno mismo va descubriendo la manera de protegerse. Nuestro «yo cuerpo»
siempre nos está cuidando, nuestro «instinto de espacio» avisa cuando hay peligro.
Uno puede volver a ayunar cuantas veces quiera, siempre y cuando uno goce de excelente salud y no se
exceda. Siempre puede hacerlo por uno o dos días a la semana. O puede preferir un ayuno ocasional de
tres a cinco días. Sea que ayune uno, tres o cinco días de una vez, el total de cualquier mes no debe
exceder 10 días. Si uno ha completado hace poco un ayuno de 25 días o más, debe esperar seis meses antes
de repetirlo, y es recomendable hacerlo bajo cuidado médico.

LA TRANSICIÓN AL SEXTO SOL
Nuestro Sexto Sol Tolteca inició en el año ze tecpatl 'uno pedernal', el día nahui cuauhtli 'cuatro águila',
del mes tolteca toxcatl 'aligeramiento', en la cuenta europea del tiempo a la puesta del sol del martes 13 de
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junio de 2000. A partir de ese momento empezó a correr nuestro tiempo autóctono. En consecuencia
empezó a terminar la cuenta europea en nuestro país. Lo primero importante que se observó ocurrió el
domingo 2 de julio, cuando sacaron de Los Pinos al partido de Hernán Cortés.
En el momento del inicio de nuestro Sexto Sol empezaron a cobrar fuerza las acciones previas que
habíamos llevado a cabo numerosos mexicanos que veíamos venir un cambio patrio. Es notable la
convocatoria que se hizo en Chilpancingo, Guerrero, el 16 de septiembre del año europeo 1999, al concluir
los trabajos del Undécimo Congreso de Anáhuac, para que en el año europeo 2012 se lleve a cabo un
referendum para que nuestra patria vuelva a llamarse Anáhuac.
Allí se propuso una declaración de principios anahuacas para nuestro Sexto Sol, conteniendo 100
principios anahuacas. La convocatoria era para depurar esos principios anahuacas antes del año 2012
europeo. Los meros principios escritos no sirven. Es preciso una transformación interna de cada uno de
los actuales 60 millones de mexicanos con 18 años cumplidos. Necesitamos una metamorfosis para
hacernos anahuacas del Secto Sol: ¡transfigurarnos!
El material contenido en el presente documento es un camino para cada uno encontrar su propio camino
en esta transición al Sexto Sol. Nadie nos puede decir cómo hacerlo. Cada uno tiene que activar su
conexión con el universo, trabajando sus cinco «sensores Monarca» con periodos de 4 días de ayuno cada
20 días. Al mismo tiempo tiene que participar en la depuración de los Principios Anahuacas para nuestro
Sexto Sol que propone la Alianza Anahuaca del Sexto Sol como PROYECTO CÓSMICO DE NACIÓN.
Quienes deseen empezar a recuperar en sí mismos la tradición de ayuno mensual de los Tlamacazqueh
de la antigua Anáhuac, pueden empezar paulatinamente. Primero un día de ayuno antes de empezar un
metztli 'mes', antes de empezar el siguiente metztli 'mes' dos días de ayuno, antes de empezar el siguiente
tres días de ayuno y a partir del siguiente metztli 'mes' cuatro días de ayuno al mes. Estos cuatro días de
ayuno conviene que sean: olin 'movida', tecpatl 'pedernal', quiyahuitl 'lluvia' y xöchitl 'flor'.
De esta manera estaremos retomando nuestra identidad en el tiempo. Ayunar los cuatro últimos ilhuitl
'retorno día noche' nos permitirá re sintonizarnos con el universo y elevar nuestra capacidad de realización
hasta el cosmos. Este re procesamiento de todos nuestros fracasos nos permite retomar nuestra «potencia
cósmica», re activar nuestra «impetridad», re asumir nuestro Huitzilopochtli 'zurdo colibrizado' para
enfrentar exitosamente los retos del siguiente metztli 'mes'.
Para facilitar el establecimiento del programa, se presenta a continuación la equivalencia entre nuestro
calendario y el calendario europeo llamado gregoriano:
Metztli 'mes tolteca' día olin 'movida'
Nemontemi 6 de marzo
Atlacahualo 28 de marzo
Tlacaxipehualiztli 17 de abril
Tozoztontli 7 de mayo
Huei Tozoztli 27 de mayo
Toxcatl 16 de junio
Etzalcualiztli 6 de julio
Tecuiltontli 26 de julio
Huei Tecuilhuitl 15 de agosto
Tlaxochimaco 4 de septiembre
Xocohuetzi 24 de septiembre
Ochpaniztli 14 de octubre
Teotleco 3 de noviembre

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Tepeilhuitl 23 de noviembre
Quecholli 13 de diciembre
Panquetzaliztli 2 de enero
Atemoztli 22 de enero
Tititl 11 de febrero
Izcalli no se ayuna
Para terminar, cabe tener presente que ayunar es una manifestación del libre albedrío de cada uno de
nosotros. Por esto, quienes deseen impulsar el resurgir de Anáhuac recuperando personalmentes la
tradición de ayuno mensual de los Tlamacazqueh 'ofrendadores' de la antigua Anáhuac, pueden empezar
de la manera que sientan más acorde consigo mismos. Nadie ha vivido nuestro Sexto Sol, por lo tanto no
tenemos a quien preguntarle como se vive en él: cada uno de nosotros es el experto.
Se puede pensar en ayunar un solo día durante dos meses seguidos, ayunar dos días durante los
siguientes dos meses, ayunar tres días durante los siguientes dos meses y cuatro días a partir del siguiente
mes. Otra opción sería empezar ayunando un solo día durante los primeros tres meses, dos días durante los
segundos tres meses, tres días durante los terceros tres meses y cuatro días a partir del décimo mes. Estas
son sugerencias para empezar de acuerdo al sentir de cada quien.

El ayuno de cuatro días de cada veinte nos permitirá una creciente armonía con el cosmos, que
necesariamente se reflejará en un logro de nuestra meta del resurgir de Anáhuac sin violentar a los
mexicanos que aún no han despertado en el nuevo amanecer de nuestra amada Anáhuac, para no ser
intolerantes con quienes no conocen la alegría de ya estar despiertos en el Sexto Sol de Anáhuac: el que
nuestro abuelo Cuauhtémoc nos pronosticó en su último mensaje.

BIBLIOGRAFÍA
COTT, Allan
1983 El ayuno: la dieta máxima. Editorial Diana. México.
JACOBY DE HOFFMANN, Helena (traductora)
1976 I Ching, el libro de los cambios. Editorial Cuatro Vientos.

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