You are on page 1of 4

Embalse, 2 de julio de 2018

PROYECTO EXTENSIÓN DE VIDA DE CNE

CONSERVAR LA INVERSIÓN DEL RECURSO HUMANO FORMADO
DURANTE 10 AÑOS DE PROYECTO

Ing. Ricardo Saínz, Gerente Proyecto Extensión de Vida Central Nuclear Embalse
Ing. Pablo Luna, Jefe Departamento Montaje de Generadores de Vapor

La formación de un profesional en la industria convencional normalmente requiere
de tiempos mínimos necesarios para ambientarse en los aspectos generales del
entorno, conocimientos generales de la industria en la que se encuentra
involucrado y formación específica de las tareas que deba realizar en la posición a
ocupar. En el caso particular de la industria nuclear, específicamente una central
nuclear de generación de energía eléctrica, el tiempo requerido para la formación
de un ingeniero senior es 2 veces mayor al requerido en la industria convencional.
Esto responde principalmente a los siguientes factores, que conlleva a mayores
tiempos de inducción, formación y maduración del recurso humano:

- Alto nivel y gran cantidad de requerimientos técnicos por los exigentes
estándares de confiabilidad necesarios.
- Toda actividad debe estar procedimentaday documentada (“procedimiento
para elaborar procedimientos”).
- Gran cantidad de actividades no admiten error (“actividades con margen de
error 0”). Para ello se requieren procesos y controles equivalentes a los de
la industria aeroespacial, donde cada requerimiento de diseño, fabricación,
instalación y operación refleja los principales desarrollos de la ciencia en
sus distintos rubros.

Es cierto que lo mencionado anteriormente implica un costo de inversión mayor
comparado al resto de las tecnologías, pero es necesario para lograr una
confiabilidad también mayor durante su operación. Esta situación queda
ampliamente compensada a la hora de analizar los beneficios ambientales de la
tecnología nuclear. No solo en relación a los bajos niveles de emisión de
contaminantes a la atmósfera, sino también que no existe otra tecnología que
pueda almacenar en 4 gramos de combustible (contenido en aproximadamente
0,4 cm3) la energía necesaria para atender el consumo anual de un hogar
promedio en Argentina.
Continuando con el análisis del recurso humano involucrado formado en
instalaciones nucleares, es importante destacar que el ciclo operativo de una
central nuclear de generación de energía eléctrica es de aproximadamente 30
años, es decir poco menos que el ciclo productivo de un trabajador en Argentina.
Con esto en mente podemos decir que un profesional que inicia su período laboral
en una central nuclear recién puesta en marcha, tendrá menos posibilidades de
participar en alguna de las otras etapas del ciclo de vida de una instalación de este
tipo, como ser el diseño, la construcción e instalación. A esto cabe agregar el
pasado de la industria nuclear Argentina que no ha tenido la oportunidad de
experimentar una fase de diseño y construcción por un período de 20 años
aproximadamente y que, desde su inicio en la década del 60, ha tenido frecuentes
interrupciones como la que se ha aplicado recientemente con la suspensión de la
IV y V centrales proyectadas.

En relación al personal involucrado en el Proyecto de Extensión de Vida de
Embalse, iniciado en el año 2006, se ha dado una situación muy particular que
requiere atención por la cronología de las etapas de este proceso que implica
renovar gran parte de la instalación. La primera etapa o FASE 1 del proyecto fue
llevada a cabo con personal de conducción proveniente de los distintos sectores
operativos de la planta, y un plantel de ingenieros y técnicos recién recibidos que
fueron formados en la industria nuclear a partir de convivir con los últimos 10 años
de operación de la central de Embalse. Durante este período el personal del PEV
tuvo la posibilidad de capacitarse con entes internacionales en las metodologías
de evaluación requeridas por la industria nuclear. Posteriormente estudiar,
inspeccionar y evaluar el comportamiento operativo de los principales sistemas,
estructuras y componentes en todas las etapas de su vida (diseño, construcción y
operación originales), con la finalidad de elaborar un diagnóstico de su estado y
posibilidades de cumplir un nuevo ciclo operativo de 30 años. Una vez finalizada
esta etapa, el personal del PEV fue involucrado en la FASE 2 de diseño y
construcción, participando con las contratistas nacionales e internacionales
responsables del diseño y fabricación de los nuevos componentes (entre ellos el
núcleo del reactor, los generadores de vapor, principales intercambiadores de
calor y componentes de la turbina) en volcar a los nuevos diseños las lecciones
aprendidas del primer ciclo operativo. Como resultado de ello el personal del PEV
posee el conocimiento de las “entrañas” mismas de cada componente, sistema y
estructura en el cual estuvieron involucrados. Posteriormente y siguiendo el
sentido común que la lógica del aprovechamiento del conocimiento requiere, el
personal del PEV se involucró con nuevos contratistas especialistas en instalación
y montaje para planificar y ejecutar la FASE 3 del proyecto, que incluye también la
Puesta en Marcha. Esta última fase actualmente cercana a su culminación, ha
comprendido el desarrollo de los métodos de posicionamiento y conexionado a los
sistemas existentes de forma tal de compatibilizar su funcionamiento en todas las
interfaces. Este último proceso es distinto y más complejo que la construcción de
una central nueva donde los márgenes de ajuste son más amplios en función de
estructuras civiles adaptables, debido a interferencias con gran cantidad de
estructuras y componentes existentes. Además de esto, toda la complejidad
asociada al manejo de la contaminación radiactiva en recintos confinados, que no
existe en una central nueva y que ha conllevado a grandes desafíos en todos los
montajes implementados. Finalmente, ya se ha iniciado también la etapa de
puesta en marcha de los nuevos componentes y sistemas por parte del PEV
conjuntamente con el plantel operativo de la planta, lo que le permitirá a este
grupo observar y adquirir la experiencia de los primeros comportamientos
operativos de las nuevas instalaciones.

Por todo lo mencionado anteriormente y teniendo en cuenta además que durante
la vida operativa de una central nuclear la formación de un profesional es menos
eficiente debido a la inaccesibilidad de los principales componentes, es posible
afirmar que el recurso humano formado durante el Proyecto de Extensión de Vida
de Embalse posee una formación única y de difícil reemplazo que debe
considerarse una inversión por el alto costo intangible del conocimiento. En
función de esto último resulta altamente conveniente que NASA mantenga el
plantel de 100 personas de NASA y 30 personas de contrato formado durante este
proyecto. Esto responde a no existir en el país ni en las centrales nucleares
argentinas gran cantidad de profesionales que hayan participado de TODAS las
etapas de la vida de un componente nuclear: DISEÑO, CONSTRUCCIÓN,
INSTALACIÓN, PUESTA EN MARCHA Y OPERACIÓN, y que posean todavía
suficiente vida laboral productiva para volcar todo el conocimiento adquirido en el
PEV a las instalaciones nucleares argentinas tanto sea para nuevos proyectos
como las centrales actualmente en operación. En lo que refiere al costo del
conocimiento, durante el transcurso del proyecto ha podido comprobarse que,
cuando fue requerida, la mano de obra internacional especializada (con la cual se
han formado los profesionales y técnicos del PEV) ha tenido un costo ampliamente
superior que el valor del recurso de origen nacional.

De no ser viable la continuidad del personal del PEV debido a la actualidad y
futuro de la industria nuclear argentina según las estrategias planteadas
recientemente, será recurso humano con alto riesgo de migrar al exterior a países
desarrollados con proyectos nucleares de tecnología Candu actualmente en curso
como ser: Canadá con un proyecto de reacondicionamiento de una planta Candu
en curso y otro programado para iniciar en el 2020; China 2021; Rumania 2023;
Corea 2019 a 2022. Esto sin tener en cuenta además el resto de los países de
todos los continentes que poseen proyectos nucleares vigentes de otras
tecnologías, ya que gran parte de los conocimientos adquiridos en el PEV aplican
genéricamente a todo tipo de tecnología nuclear. Esto se debe a la amplia
demanda de mano de obra especializada fuera del país y alto déficit a nivel
mundial, y podría concluir en un desarraigo irreversible de este plantel. Por tal
motivo otra opción de NASA para conservar este personal, es ofrecer servicios a
otras centrales que tengan en etapa de preparación las actividades para su
extensión de vida.

Está demás decir que, con el escenario planteado actualmente y ante la necesidad
de la política energética nacional en un futuro no tan lejano de retomar los
proyectos nucleares suspendidos, serán ampliamente mayores los esfuerzos
necesarios para establecer un nuevo plantel con los conocimientos necesarios
para llevar adelante esta tarea en forma exitosa.