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Queda clara la gran rivalidad entre estos dos genios musicales, fuertemente influenciados por la

obra de Beethoven ambos, pero con trayectorias totalmente diferentes: Wagner como creador
de “la música del futuro” y Brahms como conservador de las formas de compositores anteriores,
provocando una fuerte división y la creación de dos escuelas diferentes. Llegaría esta rivalidad
hasta tal punto que en 1860 Brahms y Joachim declararon públicamente su oposición a la
corriente musical de Wagner y sus partidarios. En años siguientes Brahms prestaría poca
atención a esta polaridad, ni siquiera respondió a los ataques que Wagner le hizo a través de la
prensa en 1869 y 1879.

Brahms no escribiría jamás una nota de música de programa ni tampoco una ópera. Mahler
decía de Brahms que era un “maniquí con un corazón un tanto estrecho”, o Hugo Wolf que
proclamó que era “el epígono de Shumann y Mendelssohn”.

Lo importante es que Brahms reivindicaba una música instrumental pura y totalmente
autonómica. Su carácter divertido y sencillo y su personalidad influía también en su música y en
el trato hacia otros músicos. Era evidente su inclinación por la música ligera y popular, la
admiración por los valses de Johann Strauss y en especial por los ritmos húngaros. Pero el punto
neurálgico de la música de Brahms es la forma, como bien lo demostró en sus cuatro
monumentales sinfonías y conciertos y por su admirable música de cámara. La sonata, en
Brahms se basa, en general, en el espíritu del Lied, al que incorpora los procedimientos
contrapuntísticos de Bach. Como afirma Antonio Capri: “Con Brahms, la sonata deja de ser un
drama para convertirse en un largo monólogo lírico y confidencial”.

Pero…, Y su influencia?:

Schönberg mostraba a Brahms como ejemplo en sus lecciones y Weber pretendía haber
descubierto en él “armonías muy singulares” que conducían a la atonalidad (concepto
totalmente ajeno a Brahms). De este modo el archiconservador Brahms, que en su juventud
había firmado el manifiesto contra los “neoalemanes”, llegó a ser cien años más tarde a ser algo
más que moderno: un verdadero clásico, totalmente fuera del tiempo.

“El Romanticismo alemán tardío”, del Libro Historia de la Música (Mila, 1981)

“La Música Romántica. Una historia del estilo musical en la Europa decimonónica. Madrid: Akal.
Plantiga, L. (1992).

http://www.rtve.es/alacarta/audios/musica-y-significado/musica-significado-segunda-
sinfonia-brahms-25-01-13/1675813/

http://www.rtve.es/alacarta/audios/musica-con-estilo/musica-estilo-brahms-vs-wagner-30-
09-17/4244645/

Christopher Lambert y Sean Connery protagonizan 'Los inmortales II: el desafío', de Rusell
Mulcahy, que también incorpora una ópera de Wagner en su banda sonora. Federico Fellini
también echaba mano de la música de Wagner para una de las obras cumbres de su carrera:
'Fellini 8½'.

Louis Malle también hace uso de la música de Wagner para su onírica 'Black Moon'. La revolución musical wagneriana fue tan importante que casi ningún músico resultó ajeno a sus propuestas. En esa discreta penumbra se puede situar a Humperdinck. Un fiel a la música de Wagner. Goldmark o al vienés Emile Nicolaus Reznicek. Con la introducción del cromatismo wagneriano. pero no podían competir con su modelo. La música de Wagner acompaña de manera asombrosa a las oníricas imágenes de Lars Von Trier. 1981) .John Boorman utilizaba a Wagner para la apertura de su mítico film Excalibur. El Romanticismo alemán tardío (pp. protagonizado por Nicol Williamson. mostraba a una Emily Brontë encarnada como una ardiente literata Luccino Visconti utilizaba la música de Wagner para explicar una historia estrechamente relacionada con la vida del compositor. el sinfonismo de la segunda mitad del siglo XIX tiende a formas de grandes dimensiones que son característicos de sus dos grandes exponentes: Bruckner y Mahler. Luis Buñuel. 279-290) del libro Historia de la música (Mila. István Szabó presentaba a un director de orquesta contratado para dirigir en París la ópera de Wagner 'Tannhäuser' en 'Cita con Venus' (1991). Strauss lleva las esencias musicales del Romanticismo a sus últimas consecuencias y se le considera heredero directo de la “Nueva escuela alemana” de Wagner y de Liszt. Ya lo advirtió Debussy. Así lo demuestra el afligido preludio de 'Tristán e Isolda' que el realizador incorpora en su 'Melancholia' (2011). La afligida música de Wagner era utilizada por Preston Sturges en este drama en que un director de orquesta que sospecha que su mujer le es infiel fantasee con diversas maneras de abordar la situación mientras dirige un concierto. Ludwig Wittelsbach -quién más tarde sería mecenas de Wagner.llega al trono de Baviera. Quienes proseguían en la órbita wagneriana corrían el peligro de ser relegados a un segundo plano. Debe situarse en lugar preferente a Richard Strauss por razones de signo estilístico entre los epígonos del wagnerismo.