You are on page 1of 12

IONÓMEROS VÍTREOS1

La primera patente de cemento de ionómero vítreo fue entre 1969 y 1972. El primer material que apareció en el
comercio fue un producto cuyo nombre comercial era ASPA (aluminosilicato-ácido poliacrílico)
Primera patente de un cemento ionómero vítreo
 Cemento de base acuosa cuyo fraguado se produce por una reacción ácido-
base
 Ácido orgánico constituyente del líquido con posibilidad de adhesión
específica a estructuras dentarias

Las propiedades más destacadas de los ionómeros son la liberación de fluoruros a lo largo de períodos prologados y
la adhesión química a esmalte y dentina. El mayor inconveniente era su limitación en la estética.

COMPOSICIÓN GENÉRICA
Composición del polvo
Los vidrios (polvo) son todos de aluminosilicatos y contienen iones de calcio y fluoruro. Estos vidrios liberadores de
iones al principio se basaban en Sio2, AlO3, CaF2, AlPO4, Na3AlF6. La relación de Al2O3 requerida debía ser 1:2.
Composición genérica del polvo de un cemento de ionómero vítreo
Vidrio (cerámico amorfo) translúcido de alúmino-silicato obtenido por fusión de:
 Sílice (óxido de silicio)
 Alúmina (óxido de aluminio)
 Balance: otros óxidos.
 Fundentes*: fluoruros.
Fundente es una sustancia que facilita la fusión, es decir, es un agente purificador.
Se realizaron dos modificaciones importantes. Primero, el tiempo de trabajo puede aumentarse y la sensibilidad a la
humedad puede reducirse al disminuirle el tamaño de las partículas de calcio y tratarlas con ácido clorhídrico (ClH).
En segundo lugar, el polvo de vidrio puede combinarse con otros polvos metálicos (plata, oro, platina o paladio), esto
aumentaba la resistencia al desgaste de las restauraciones.
Los ionómeros en los que el polvo se haya modificado con metal se llaman “cermets” (compuestos
ceramometálicos). En estos casos las características ópticas disminuyen.
Composición del líquido
Como ya se dijo, era una solución acuosa de ácido poliacrílico. Se requiere un bajo peso molecular relativo para
garantizar, por un lado, una concentración elevada sin que el contenido se gelifique en forma prematura dentro del
recipiente que aloja al líquido. Este problema se subsanó con un copolímero de ácido acrílico e itacónico (ácidos
carboxílicos no saturados).
El aditivo principal es el ácido tartárico, que se agrega en una concentración entre el 5 y 10%. Su función es mejorar
las características de manipulación, extender el tiempo de trabajo y favorecer un fraguado correcto.
Composición genérica del líquido de un cemento de ionómero vítreo
 Solución acuosa de ácido poliacrílico (ácido polialquenoico).
 Copolímeros de ácidos policarboxílicos (acrílico, maleico, itacónico).
 Ácido tartárico: mejora la reactividad/manipulación.
 Agua: para la ionización del ácido.
El peso molecular y la distribución de los poliácidos tienen influencia directa en la viscosidad del líquido.

MECANISMO DE FRAGUADO
La reacción del polvo con los copolímeros de ácido alquenoicos mencionados es de tipo ácido-base. Los ionómeros
vítreos pasan por distintos estadios para alcanzar su endurecimiento.
1. Disolución del polvo a expensas del líquido: El agota los iones metálicos disponibles en la
ácido disociado en agua brinda el medio superficie externa de cada partícula atacada
reactivo que desencadena el fraguado para dar paso a la formación de una capa de gel
(hidrogeniones cedidos por el ácido que atacan de sílice que rodea a cada una de las partículas,
la superficie de algunas de las partículas del eso es llamado gelación. Los iones metálicos
polvo). se unen a las cadenas de poliácidos por medio
2. Formación de sales: Cada partícula de polvo de uniones iónicas.
acatada superficialmente cede al medio 3. Precipitación: las sales precipitadas general el
reaccionante los cationes que las componen endurecimiento o fraguado del material.
(X++, Al3+) lo que genera una reacción entre
ellos y los aniones del líquido. Este proceso
La características final de un cemento de ionómero vítreo es una estructura nucleada donde la matriz está constituida
por las sales producto de la reacción entre el polvo y el líquido, y los núcleos están representados por las partículas
que no reaccionaron, y estarán rodeados por el hidrogel de sílice. En la siguiente imagen se muetra la configuración
de la reacción de un cemento de ionómero de vidrio convencional.

El fluoruro liberado por una restauración de ionómero puede tener diferentes modoso de acción:
1. Remineralización de la denominada dentina profunda
2. Reducción significativa de la viabilidad bacteriana
El ionómero vítreo durante el proceso de fraguado libera grandes cantidades de fluoruro y, luego, tiene capacidad
para recargarse.
Las sales que primero se forman son las constituidas por cationes bivalentes; ellas determinan el endurecimiento
inicial del material (“maduración clínica”), cuyo tiempo oscila entre 4 y 7 minutos.
Las sales de aluminio terminan de formarse alrededor de las 24 horas, lo que general el fraguado final del material
(“maduración química”).
La exposición a un medio acuoso del material en fase de maduración trae como consecuencia su debilitamiento,
reblandece la superficie y genera opacidad superficial. Igualmente, la deshidratación disminuye y detiene reacciones
de formación de matriz, lo que genera características físicas débiles, resquebrajamiento, pérdida de forma anatómica
y disminución de propiedades ópticas. Por esto se recomiendo usar dique de goma y, una vez concluida la
restauración, realizar la protección de su superficie, por medio de una matriz o la colocación de un barniz.
Clasificación de los cementos de ionómero vítreo en función de su mecanismo de
fraguado
 Convencionales: solo ácido-base
 Híbridos: ácido-base + polimerización

Químicamente, existen dos métodos para obtener ionómeros modificados con resinas:
1. Adaptar la matriz de resina a la matriz del ionómero convencional.
2. Modificar en forma parcial la molécula mediante el agregado de grupos químicos polimerizables (ej.:
esterificación con HEMA)
Se deduce que existen ionómeros que pueden tener asociada a la reacción ácido-base una reacción de polimerización
(activada por medios químicos o físicos). Estos ionómeros se denominan híbridos o modificados por resina.
Mecanismos de fraguado por polimerización de ionómeros híbridos
 Físicos: incorpora iniciadores (dicetona, amina)
 Físicos y químicos: incorpora iniciadores (dicetona, amina/peróxido) y
activadores (aminas terciarias).
 Químicos: incorpora aminas terciarias, peróxido.

En cuanto a sus ventajas son logradas en virtud de su rápida maduración química (aportada por el mecanismo de
polimerización). Se especifican en el cuadro las principales características; además, dan una menor sensibilidad
inicial a la humedad de la cavidad bucal, mejor actividad adhesiva.
Características de los ionómeros vítreos híbridos fraguadosa
 Unión aniónica y covalente
 Mayor estabilidad química inicial
 Mayor tiempo de trabajo

ADHESIÓN A TEJIDOS DENTARIOS


Tienen un verdadero mecanismo químico autoadhesivo. Una explicación del proceso de unión puede atribuirse a la
etapa de gelación, donde se produce una quelación (secuestro de metales pesados) con los iones de calcio presentes
en las estructuras dentarias, merced a la difusión producida por el ácido polialquenoico en los tejidos duros dentarios.
El acondicionamiento se hace por medio de un ácido orgánico suave para eliminar en forma parcial el barro
dentinario y aportar grupos carboxílicos. En la actualidad se indican soluciones acuosas de ácidos polialquenoicos (p.
ej.: ácido poliacrílico) en concentraciones al 10 hasta el 40%). En algunos casos se recomienda el empleo de primers
(imprimadores) específicos.
Desde el punto de vista clínico, es importante que la mezcla del cemento a insertar en la preparación conserve un
aspecto brillante, esto garantiza una cantidad suficiente de grupos ácidos disponibles para interactuar con el diente.

PROPIEDADES FÍSICAS
 Alta resistencia compresiva
 Alto grado de resistencia a la disolución y erosión
 Bajo cambio dimensional
 Baja o nula microfiltración
 Excelente integridad marginal
 Liberación de fluoruros
 Resistencia a la flexión
 Dureza superficial baja

VENTAJAS
 Adhesión química al esmalte, la dentina y el cemento
 Rigidez adecuada
 Liberación de fluoruros
 Baja contracción
 Biocompatibles
 Técnica sencilla, simple y menos sensible a errores operatorios
 Baja solubilidad (resistencia a la disolución por ácidos)
 Radiopacos
 Coeficiente de expansión térmica similar al diente (reduce microfiltración)

DESVENTAJAS
 Los ionómeros vítreos a base de resinas son más estéticos que los convencionales
 Los ionómeros híbridos son más estables que los convencionales
 La superficie de la restauración con ionómero vítreo no está lisa como la de las resinas compuestas.
 El pulido de la restauración con ionómero vítreo modificado con resina se puede realizar en una misma
sesión, en cambio el ionómero convencional no.

INDICACIONES
 Sellado de fosas y fisuras, sobre todo en piezas que no completaron su erupción.
 Fijación de restauraciones de inserción rígida y bandas de ortodoncia.
 Como liners o forros cavitarios.
 Restauraciones en zona 3 o clase 5, donde los requerimientos estéticos no son de importancia primordial.
 Lesiones de clases 3 y 5 de Black, en pacientes con dificultades de higiene bucal, o donde en virtud de la
rapidez de la técnica son recomendables.
 Pacientes con trastornos de la conducta.
 Como material de relleno en dientes con tratamiento endodóntico.

CONTRAINDICACIONES
 Lesiones en zonas 3 y 2 (sector anterior)
 Lesiones en zonas 2.4 del sector anterior
 Lesiones de clases 3 y 5 cuando la estética es un factor que prevalece
 Pacientes respiradores bucales
 Lesiones de clase 4

CLASIFICACIÓN
Según la indicación comercial

1. Tipo I
a. Para cementado
b. Para liner o forro cavitario
c. Para base o relleno
2. Tipo II: Para restauraciones/multipropósito
3. Tipo III: Para sellado de puntos y fisuras
4. Tipo IV: Cermets

Según la composición

1. Convencionales
a. Comunes: copolímeros de ácidos alquenoicos en agua contituyen el líquido, y el polvo es flúor-
aluminosilicato.
b. Semianhidros: Se le incorporó en el polvo algunos componentes de la fase líquida previamente
disecados. La fase líquida suele ser agua destilada y ácido tartárico. Se puede manipular mejor.
c. Anhidros: La fase sólida tiene todos los componentes habituales de cualquier ionómero más todos los
ácidos y modificadores reológicos previamente disecados. El líquido es solo agua destilada.
2. Modificados con resinas o híbridos:
A la reacción ácido-base se le suma algún mecanismo de polimerización.

Según la presentación para su utilización

1. Polvo y líquido
a. Envases preparados: Se dispensa con gotero y cucharitas. A veces se incorporan burbujas de aire que
originan poros en el interior del material.
b. Envases o cápsulas predosifiadas: Aumenta la relación polvo-líquido, no se incorpora aire a la mezcla.
Son bioseguros, rápidos y no necesitan espátula. Tienen y elevado costo y necesitan equipamiento
extra (activadores, mezclado mecánico de alta energía)
2. Dos pastas
a. Jeringas con puntas mezcladoras (Quik-mix capsule)
b. Clicker
c. Sistema de gatillo

UNIDADES DE FOTOPOLIMERIZACIÓN1
Los primeros materiales de inserción plástica empleados en esta etapa de la Operatoria dental se presentaron en
forma de dos pastas, una tiene un activador químico, una amina terciaria aromática, como el dihidroxietil-p-
toluidina, y otra con un iniciador, como el peróxido de benzoico.
Estos sistemas activados químicamente proporcionaban una polimerización menos uniforme en las resinas
compuestas, debido a la incorporación de aire durante la mezcla, ya que el oxígeno inhibe la polimerización en ese
sitio. Estas burbujas de aire también aumentan la rugosidad superficial y con el transcurso del tiempo se producen
cambios de color en la restauración. Otro aspecto, quizás el más importante, es que se ve acortado el tiempo de
trabajo para el operador.
Con el fin de contrarrestar aquella desventaja, a fines de la década de 1970 se incorporó en las resinas compuestas un
iniciador fotosensible, como el dimetil-p-paratoluidina, que de esta forma permitió brindar un tiempo de trabajo
mayor con una estética mejorada. La primera unidad lumínica emitía una luz ultravioleta con un rango de 365
nanómetros (nm) dentro del espectro electromagnético, cuyo mecanismo de inducción de radicales libres permitía la
formación de las cadenas poliméricas.
El uso de la luz ultravioleta genera daños biológicos que ocasionan lesiones cancerígenas en piel, efectos
mutagénicos, quemaduras dérmicas, lesiones oculares en el cristalino, conjuntivitis y en determinadas personas
puede causar exacerbación viral, aftas y herpes, motivos por los cuales se reemplazó por las unidades que
describiremos a continuaron.
UNIDADES DE FOTOACTIVACION
Las unidades de fotocurado para lograr el proceso de polimerización generan un trabajo (fuerza por distancia) con
una cierta cantidad de energía durante un tiempo determinado, pero para que el material se endurezca, este deberé
absorber la luz emitida por la unidad.
La energía empleada en el proceso de curado debe encontrarse dentro del espectro de la luz visible, es decir, ser
sensible al ojo humano y abarcar la franja de los 400 a los 700 nanómetros.
Las unidades de curado convencionales (halógenas), emiten una luz del espectro visible correspondiente al color
azul, con una longitud promedio de 470 nm. Las resinas compuestas que se emplean, por ende, contienen un agente
químico que absorbe esa luz para producir la polimerización del material que se utiliza.
Los dispositivos que se emplean para el curado intrabucal deben presentar ciertos requisitos con el fin de
desencadenar el proceso de fotoactivación, uno es la potencia que es igual a trabajo sobre unidad de tiempo (P = T/t),
cuya unidad de medida es el Watt (W = Joule/ segundo). La potencia mínima para lograr el curado es de alrededor de
400 mW/cm2, pero para obtener una mejora en la profundidad de curado del material se lanzaron al mercado
odontológico lámparas de mayor potencia (800 mW/cm2); sin embargo, las potencias iniciales elevadas pueden dar
origen a una rápida contracción de polimerización de los composites, y generar una contracción elevada porque no se
pueden liberar las tensiones que se producen dentro de su masa, lo que provoca en consecuencia fallas en la adhesión
del material de restauración a las paredes cavitarias.
El trabajo generado a partir de la absorción de la energía aplicada durante un tiempo determinado es el responsable
de provocar el endurecimiento de la resina compuesta. En la práctica se dice que hacen falta 16 goles (energía de
curado) para obtener este proceso, producto de la potencia de la unidad de polimerización medida en watts y el
tiempo de aplicación en segundos; por ejemplo, una lámpara que produce 400 mW/cm2 necesita 40 segundos para
producir los 16 goles, una de 800 mW/cm2, 20 segundos y una de 1.600 mW/cm2, 10 segundos. Por lo que se
deduce que el tiempo de fotoactivación se encuentra íntimamente relacionado con la potencia de la lámpara de
curado, ya que a mayor intensidad menor es el tiempo para obtener esos 16 goles. Es por eso que si una unidad de
curado desciende su potencial de emisión de luz, la exposición de tiempo debe incrementarse para tener la
posibilidad de excitar la molécula de canforquinona (fotoiniciador) para colisionar con la amina terciaria y generar
radicales libres, y así lograr valores de dureza ideal para estos materiales.
En relación con el tiempo de curado, el operador deberá tener presente el grado de opacidad o translucidez del
material de restauración, cuanto mayor sea la opacidad, mayor será el tiempo de exposición de la luz.
Para conservar la efectividad del curado, el haz de luz se debe emitir a través de la fibra óptica de la lámpara en
forma perpendicular a la superficie e material, caso contrario la luz se dispersa (efecto linterna); en una distancia de 1
cm el rendimiento disminuye en un 50 %.
Para obtener la polimerización correcta del material en profundidad es preciso aplicar capas que no superen los dos
milímetros, caso contario el módulo de elasticidad se disminuye en las zonas más profundas y esto trae aparejado el
incremento de la flexión ante las fuerzas masticatorias, provocando una evidente desadaptación marginal o una
fractura de sus márgenes, y en consecuencia sensibilidad posoperatoria.
COMPONENTES DE LAS UNIDADES CONVENCIONALES (HALOGENAS)
 Bulbo o bombilla: es una ampolla con filamento de tungsteno en una atmosfera de gas halógeno. Según cada
lámpara de polimerización, la tensión puede ser de 12 voltios, pero la potencia podrá variar desde 35 hasta
150 watts.
Bulbo halógeno empleado en
unidades de polimerización
convencionales.

 Fibra óptica: puede ser rígida o flexible, esta última en desuso porque se fracture con más facilidad, lo que
afecta la conducción de la luz y por ende disminuye la potencia para la polimerización. La fibra conductora
transporta el haz de luz al extrema active, cuyos diámetros y longitudes pueden variar, para depender,
entonces, de la superficie de material que será expuesta; a mayor diámetro menor superposición de áreas de
curado.

Guías o fibras ópticas


intercambiables.

 La varilla de fibra debe mostrarse cristalina y transparente, la observación de puntos negros indica la
presencia de restos de material de restauración en el extremo activo, motivo por el cual se sugiere envolver en
papel film Para evitar la contaminación y en consecuencia la alteración en la entrega de luz. De todas
maneras para su limpieza se pueden utilizar soluciones descontaminantes y luego un autoclave a 134°/30 psi
durante 20 minutos.
 Filtro: Como se puede inferir, este elemento selecciona las radiaciones lumínicas en el rango de la luz azul, es
decir, entre los 460 y los 480 nanómetros. Si este se quebrara o quemase se alteraría el rango de luz emitido y
esto a su vez provocaría el aumento de la temperatura y una entrega de luz cercana a la luz blanca, motivo por
el cual se alteraría también el curado en profundidad.
 Ventilador: es el elemento que permite airear y regular la temperatura generada en el interior de la unidad de
curado, para evitar que el calor se transmita a la pieza dentaria y provoque daño pulpar. Un exceso de ruido o
una alteración de la velocidad indican la necesidad de un service de control 0 recambio.
 Radiómetro incorporado al equipo: presente en dispositivos de última generación (se detallara más adelante).
 Pantalla de protección ocular: Puede venir junto con la fibra óptica de algunos equipos.
Pantallas protectoras que evitan el
daño ocular al filtrar el haz de luz
azul.

UNIDADES DE CURADO GRADUAL


Con el fin de contrarrestar el problema de la contracción de polimerización relacionado con el régimen de activación
en unidades de alta potencia, surgen los sistemas de curado gradual, que emiten una potencia mínima al iniciar el
proceso. De esta manera permite disminuir la velocidad de conversión de los monómeros, hacer más duradera la fase
pregel y liberar tensiones. Es aconsejable iniciar la polimerización con ciclos de baja intensidad para luego
incrementarlos en forma gradual hasta terminar la restauración.
Dentro de este tipo de equipos de curado gradual se presentan los de curado escalonado. Estos en los primeros
segundos transmiten un haz de luz de baja potencia, que se aumenta en forma escalonada hasta obtener una potencia
maxima de unos 800 mW/cm2. En la práctica el profesional puede optar por esta técnica empleando la unidad de
curado tradicional, dado que puede alejar el extreme activo de la fibra de la superficie del material colocado en capas
de espesor delgado, por lo que el espectro lumínico se encuentra debilitado, y posteriormente aproximar la guía de
luz para culminar la polimerización.
En cambia, otras lámparas de polimerización con curado de tipo rampa inician el proceso con o mW/cm2 y
aumentan en forma lineal durante un período de segundos hasta lograr la potencia máxima.
Por último, se puede mencionar el curado por pulso diferido, empleado en la última capa de composite. Se incide con
un curado de tres segundos con una potencia de 200 mW/cm 2, luego se realizan {as maniobras de pulido y
terminación, para que después de cinco minutos se complete la polimerización a máxima potencia.
RADIÓMETRO
Este elemento mide cuantitativamente y cualitativamente la potencia que emerge de la punta de la guía de luz de la
unidad de fotocurado. Puede estar incorporado en la unidad de polimerización o no. Presenta una pantalla o display
que esta graduada de 0 a 1.000 mW/cm2. El radiómetro posee un diafragma donde se ubica el extremo activo de la
guía de luz.
Se activa la unidad y se registra en la pantalla la posición de aguja sobre la escala. Una intensidad adecuada debe
estar siempre por encima de 300 mW/cm2. Por lo general una unidad de fotocurado óptima registra Intensidades por
encima de 600 mW/cm2 y las de alta intensidad pueden registrar hasta 1.000 mW/cm 2. Cuando se detecten valores
por debajo de 300 mW/ cm2, se deben asumir una falla en el bulbo, y este debe reemplazarse por uno nuevo, con las
especificaciones del fabricante en cuanto a voltios y watts.
Unidad de curado con radiómetro Dispositivo que mide potencia de la
incorporado. unidad de polimerización.

MEDICION DE TEMPERATURA
Con frecuencia se genera un alto valor de temperatura en la punta de la guía de la luz, por motivos ya mencionados;
con el fin de evitarlo se emplea el radiómetro de calor, que se utiliza para medir temperatura y presenta una escala
graduada de 0 a 300 mW/cm2. De igual modo que el radiómetro de potencia, se ubica la fibra en el dispositivo y se
dispara la luz. El dispositivo debe estar funcionando por lo menos desde 15 minutos antes. La aguja de medición
deberá estar por debajo de la lectura de 50 mW/cm2; de superar ese valor, esta indicando alta temperatura, que va a
ocasionar trauma térmico sobre el complejo detinopulpar, con reacciones de hipersensibilidad posoperatoria y
alteraciones inflamatorias pulpares. Con frecuencia la causa determinante de la evolución de calor se debe a la
alteración del filtro interior, que se encuentra ubicado por delante del bulbo.
UNIDADES DE ARCO DE PLASMA
Con el surgimiento de la activación con luz de las resinas compuestas surgieron las denominadas lámparas de arco de
plasma PAC (pulse arc curing). Estas unidades se presentan en un rango de los 380 y los 520 nm, cuya potencia es
superior a los 1.000 mW/cm2. Esta tecnología disminuye en grado significativo los tiempos de exposición de las
unidades convencionales. Sin embargo, tras diversos estudios se logró determinar que las exposiciones de un
segundo no permitían polimerizar las resinas compuestas. Se determinó que esta lámpara lograba polimerizar los
sistemas de resina en 16 segundos. Pese a esto, no todas las resinas compuestas eran sensibles a ella, y por el alto
arco voltaico se empleaba en forma pulsátil-periódica, debido al calor y a los posibles daños en los tejidos.
Finalmente, por su alto costo, tiempo de trabajo y sus complicaciones se dejé de utilizar en el medio odontológico.
UNIDADES LASER
Al desarrollarse fuentes lumínicas de tipo laser, compatibles con el espectro de luz requerido por los fotoiniciadores
de los sistemas de resinas compuestas, la industria dental comenzó a fabricar estas lámparas como medio de
polimerización para estos materiales. Como característica principal, se destaca el tipo de fotón producido. Este
permanece siempre en la misma frecuencia y no diverge, lo que permite una gran concentración de energía en un
área pequeña. Estas lámparas laser producen luz en un espectro de 488 nm, con muy alta intensidad. Presentan como
ventaja su baja producción de rayos infrarrojos, generando menos calor para los tejidos dentarios. No obstante, su
uso es muy cuestionado por la dificultad para polimerizar las resinas, dado que su espectro de luz esté por sobre el
umbral de excitación de las canforquinonas.
UNIDADES DE LUZ EMITIDA POR DIODOS (LED)
Estas unidades cobraron gran preponderancia en el fin del siglo XX, son semiconductores basados en la tecnología
del silicio (n-dopedy p-doped). Cuando ambos tipos de semiconductores se combinan y el voltaje se amplia, se
genera una energía en forma lumínica, producto de la excitación de estos electrones, con una longitud de onda
específica. El color de la luz es su mayor característica y es determinado por la composición química de la
combinación de los semiconductores. La luz se encuentra en el espectro entre 440 y 490 nm con un promedio de 460
nm, que permite activar el fotoiniciador y producir la polimerización del material en menos tiempo. Al comienzo los
LED se lanzaron al mercado odontológico como la alternativa mas promisoria, porque priorizaban ciertas ventajas en
comparación con las halógenas, como su portabilidad y ausencia de cable, la ausencia de ventilador y, por ende, la
menor generación de ruido. Por otra parte, los LED presentan mayor vida media del sistema emisor de luz, pueden
emplearse durante alrededor de 10.000 horas, son recargables y es factible emplearlos durante una hora sin recargar
energía.
Las lámparas LED de primera generación funcionaban con baja corriente y solo emitían 400 mW/cm 2, motivo por el
cual su desempeño fue ilimitado en la práctica cotidiana. Se buscó mejorar esta tecnología y se obtuvieron equipos
que funcionaban con una corriente más alta, mucho más eficientes, que alcanzaban potencias de unos 900 mW/cm 2;
estos son los de segunda generación. Sin embargo, esta situación trajo aparejado el incremento de calor; para intentar
minimizar este efecto, los fabricantes agregaron mecanismos que eliminan el calor interno mediante un ventilador
0 un disipador térmico para su refrigeración. En la actualidad se cuenta también con unidades de tercera generación
que presentan una irradiación de 1.100 mW/cm2 o más.
El elemento fotoiniciador de la reacción de polimerización más utilizado en las resinas compuestas es la
canforquinona; esta absorbe energía a un espectro de luz visible entre 400 y 500 nm, con un promedio ideal de 468
nm. Este valor coincide con el espectro emitido por las lámparas LED, lo que les otorga una mayor eficiencia en la
fotoactivación y, por lo tanto, una polimerización más complete. En consecuencia, la probabilidad de que un fotón
emitido por una lámpara LED sea absorbido por las canforquinonas es considerablemente mayor que si fuera el de
una lámpara halógena convencional.
El problema de las lámparas LED se produce si se utilizan fotoiniciadores distintos a la canforquinona, como la
lucerina o fenil-propanodiona, cuyo espectro de absorción de una longitud de onda es menor. Estos materiales se
encuentran en las resinas compuestas en colores más blancos; es así que el umbral de absorción del fotoiniciador no
coincidirá con el que emite la lámpara LED y se producirá una polimerización deficiente o prácticamente nula.
La potencia de las lámparas LED oscila entre los LOGO-1.400 mW/cm 2, a pesar de que solo se necesitan 300-400
mW/cm2 para lograr una polimerización correcta. Viene incorporado un radiómetro para verificar que la potencia de
la lámpara esté en condiciones óptimas. De esta manera, se lograrla una mayor profundidad de polimerización con
propiedades mecánicas óptimas aun cuando las restauraciones sean extensas, en particular a nivel de las cajas
proximales, y en tiempos menores a los requeridos por las lámparas halógenas convencionales. La unidades de
curado intrabucal LED van logrando su potencia máxima de manera gradual en los primeros cinco segundos de
encendido; es así como la resina compuesta logra una buena adaptación marginal, por lo que se disminuye la tensión
generada por la contracción de polimerización.
CUIDADOS EN EL EMPLEO DE UNIDADES DE POLIMERIZACIÓN
Como se describió, estos sistemas emiten radiaciones que, en forma directa o al reflejarse sobre la superficie
dentaria, pueden generar lesiones oculares. Para evitar el daño, los fabricantes proporcionaron al profesional
pantallas o anteojos con filtros protectores. Para comprobar su efectividad, se puede realizar un test casero: se toma
una porción de composite, se interpone la pantalla de protección y se hace incidir la luz contra esta; terminado el
ciclo de curado el material debe presentarse sin alteraciones y en forma plástica. Estas pantallas sugieren una buena
protección a nuestros ojos, los de la asistente dental y los de nuestros pacientes.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
1. Lanata E. Operatoria dental. 2.ª ed. Buenos Aires: Alfaomega Grupo Editor Argentino; 2011. 378 p.; pag.
275-281.