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Las políticas de salud en el ámbito internacional es una importante fuente de

orientación y de reflexión para analizar el desarrollo de las políticas nacionales en
salud colectiva.
Estas políticas, si bien de distintos orígenes, tienen una característica común que
es su aceptación generalizada en un determinado momento histórico del desarrollo
de la teoría y práctica de la Salud Pública.
En las últimas tres décadas; el mundo ha experimentado diversos y trascendentales
cambios en los diferentes ámbitos que atañen a las distintas naciones y a sus
sociedades a nivel mundial. Los países han sufrido un proceso de vinculación
trasnacional de una manera más estrecha por medio del intercambio económico, la
interacción de las finanzas internacionales, la transmisión de información,
tecnológica y de, manera más relevante, la movilidad de las poblaciones
(migraciones, desplazamientos armados) con las respectivas consecuencias
económicas y sociales que este fenómeno produce.
La eficacia de políticas internacionales de salud pública exigía dos requisitos previos
ineludibles: la adecuada formación de los expertos en salud pública y la creación e
servicios nacionales e internacionales de estadísticas vitales que ofreciesen una
información actualizada y fiable de la situación epidemiológica de la población, sus
tendencias y sus variaciones.
El concepto de SeTP se basa en los principios de la promoción de la salud
desarrollados inicialmente en la Declaración de Alma-Ata sobre Atención Primaria
de Salud (1978) y la Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud (1986). El
enfoque de STP fue desarrollado posteriormente en la Declaración de Adelaida del
2010 sobre Salud en Todas las Políticas. Más recientemente, en 2011, la
Declaración Política de Río sobre los Determinantes Sociales de la Salud, y la
resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la Prevención y
Control de las Enfermedades No Transmisibles (2011) avanzaron el esclarecimiento
del rol de STP en relación a la promoción de la salud y la prevención de
enfermedades. El concepto de STP está alineado con la Declaración Universal de
Derechos Humanos y la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas, y tiene el
potencial para jugar un papel importante en los procesos de Desarrollo de la agenda
posterior al 2015.
Una realidad política. El término salud global comienza a dominar el discurso político
mundial en salud. Si bien parece apropiado para los intereses de los líderes
mundiales globalizadores, también puede ser útil a los intereses sociales de los
globalizados, por lo que no conviene dejarlo en manos de unos pocos. Algunos
expertos en salud global consideran que este es un término farragoso pero
importante y de trascendencia y que constituye un cambio de suma importancia
para las estrategias, acciones e iniciativas en salud en el mundo.
Tanto tomadores de decisiones como investigadores pueden moldear mejores
estrategias, más cercanas a la promoción de la salud y la prevención de las
enfermedades, si se empoderan con un entendimiento más fuerte de la salud
pública global.
“Salud global” emerge de una política amplia y de procesos históricos en los que la
OMS ha desempeñado un papel dominante, ha desafiado el nuevo contexto y se ha
reposicionado mediante la configuración de un gran poder basado en las alianzas.
En ese sentido, la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)
señaló que “la salud global deberá sustentarse en políticas públicas globales”
encaminadas a la protección social de la salud (estrategia para la reducción de la
exclusión social), la visión del mayor nivel alcanzable de salud como derecho
humano (construcción de la ciudadanía, la participación política y el
empoderamiento) y la información y el manejo del conocimiento. En este caso, el
beneficio de la salud pública, que hasta ahora ha sido local o nacional, será global,
traspasará las fronteras y traerá logros importantes, como la erradicación de la polio,
la investigación global de problemas de salud pública, políticas globales de control
ambiental y reglas que gobiernen la producción, el mercadeo.
En estrecha relación con la acepción de bien público global se renueva el concepto
de lo público basado en las personas, el público, los colectivos y las poblaciones,
de manera que abarque a todos los miembros de las comunidades y a los
empleados de las organizaciones multidisciplinarias de salud pública que deben
tener una agenda pública y oficiar como actores de la salud pública.
La salud pública está orientada a ofrecer a todos accesos a servicios de salud
necesarios de carácter de protección, promoción y recuperación de la salud de la
población con la participación de las organizaciones de la comunidad.
La salud pública es un valioso instrumento para la atención integral de salud; sin
embargo, puede estar limitada por posiciones ideo políticas, económicas y sociales
de los grupos de poder.
Se puede afirmar que el enfoque de salud internacional como teoría y praxi; no es
suficiente para dar las respuestas necesarias en el escenario de globalización actual
y sus estrategias no logran el impacto requerido para enfrentar los nuevos retos y
amenazas para la salud. Situaciones de crisis global, como la aparición y la
expansión de epidemias demuestran la necesidad de emprender acciones
conjuntas de las organizaciones internacionales actuales y, sobre todo, de aunar el
compromiso de todas las instancias mundiales en favor de la salud. El enfoque de
salud pública global abre una oportunidad de cambio para la renovación de las
estrategias actuales, la redefinición conceptual de la salud pública internacional, el
avance de la globalización de la salud y la mitigación de los efectos de la
globalización económica. Es esta una responsabilidad de los políticos, los
académicos, los investigadores y los profesionales de la salud de todo el mundo.