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De acuerdo a lo investigado y en comparación con la iglesia donde cada uno

de los integrantes de este grupo asistimos y cumplimos funciones como líderes
podemos señalar que: con la ayuda de Dios, se lleva acabo cada una de las
sugerencias que pudimos ver en la información tomada de internet, la cual nos fue
de muchas ayuda.

La iglesia como institución siguen el patrón bíblico de autonomía, y con la
libertad la cual nos ha capacitado el señor, para poder seguir fielmente la Palabra
de Dios; La iglesia de Cristo depende de la habilidad de sus líderes de ejercer un
control suficiente sobre las finanzas, este control ayuda a cumplir con metas y
propósitos dentro de la iglesia y debemos siempre recordar el mandato del señor la
cual nos insta a ser buenos administradores. No es saludable que un sólo líder o
ministro lo haga todo: que cuente la ofrenda, deposite o que sea también tesorero.
Por más confianza que se tenga y por más honesto que se crea, no conviene que
uno se vigile así mismo, sino que se debe envolver a más personas en el proceso.

Debemos resaltar en este tema de suma importancia, que nuestros líderes
están capacitados por Dios para ejercer el trabajo de administradores, pero esto no
quiere decir que solo ellos deben llevar a cabo todo el trabajo de la iglesia, debemos
ser de ayuda así como el cuerpo tiene muchos miembros la cual cada un cumplen
una función específica; así de igual la iglesia del Señor, cada miembro de la iglesia
debe cumplir alguna función específica entre esta, está el de administrar bien lo que
Dios nos ha puesto en nuestra manos, en este caso el tesorero.

«Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado
fiel»1ª Corintios 4:2

El tesorero trabaja directamente con el líder de la iglesia es por esto que la
persona que ejerce este cargo debe ser una persona con buen testimonio, confiable
y madura espiritualmente, estar de acuerdo con la visión del líder y para el objetivo
a alcanzar con lo que se ha propuesto dentro de la iglesia, no ser una piedra de
tropiezo para ellos. El tesorero de la iglesia local es la clave para el éxito continuo
de la iglesia. El pastor y el tesorero deben invertir suficiente tiempo junto para
desarrollar una relación buena y confiable.

Cómo buenos administradores de lo que Dios nos ha dado y nos ha confiado,
toca velar por la pureza de la entrada y la salida de cada centavo. El líder que
presume que todo está bien o que otros están al tanto, es un líder negligente.

Se recomienda que la iglesia cuente con un administrador público externo
para mejor control de los egresos e ingresos, y así evitar mala administración de
modo que la información suministrada tanto por el ministro y tesorero sea confiable
ante la congregación al momento de entregar un informe, recordemos que los
líderes son de absoluta confianza de la iglesia.