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Geometría, r

ENERGIA
SOLAR
y arquitectura
Jorge Cantarell Lara

j
Caniarell Lara, Jorge
Geomeiría, energía solar y arquitectura. ~
México : Trillas. 1990.
227 p. : il. ; 24 x 24 cm.
Bibliografía: p. 227
ISBN 968-24-2559-X

I. Arquitectura y clima. 2. Energía solar. I. t.

LC- NA2542.S6'C3.3 D- 72J'Cl28g

UJ A T
BIBLIOTECA
U. C H u N T A L P A
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La presentación y disposición en conjunto de


GEOMETRÍA, ENERGÍA SOLAR Y ARQUITECTURA
son propiedad del editor. Ninguna parte de esta obra
puede ser reproducida o trasmitida, mediante ningún sistema
o método, electrónico o mecánico (incluyendo el fotocopiado,
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© 1990, Editorial Trillas, S. A. de C. V.,
Av. Río Churubusco 385, Col. Pedro María A naya,
CP. 03340, México, D. F.
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Miembro de la Cámara Nacional de la


Industria Editorial. Reg. núm. 158

Primera edición, enero 1 9 9 0 *


ISBN 9 6 8 - 2 4 - 2 5 5 9 - X

Impreso en México
Printed in Mexico

Esta obra se terminó de imprimir


el día 3 de enero de 1990*
en los talleres de Impresora Cantori, S. A. de C. V.,
Centeno núm. 590, Col. Granjas México,
CP. 08400, México, D. F.,
se encuadernó en Encuademaciones Olimpo,
Camelia núm. 7, Col. Guerrero,
CP. 03300, México, D. F.,
se tiraron
2 000 ejemplares, más sobrantes de reposición
FPS, KC 120
*
Presentación
Es muy grato y satisfactorio presentar el libro "Geometría, energía solar y arqui-
tectura", del arquitecto Jorge Cantarell Lara, profesor de la materia en la carrera de
arquitectura de la ENEP-Acatlán. Como académico, considero muy importante la
labor que desarrollan los profesores para mejorar el proceso de enseñanza-aprendiza-
je. Los apuntes de la materia o los libros como el que nos atañe son documentos de
incalculable valor en el proceso formativo de los futuros profesionales y obras de
consulta, inapreciables durante el desarrollo del trabajo.
Estimo que la experiencia docente y profesional del arquitecto Cantarell le han
permitido expresar de manera clara, precisa y objetiva la importancia del minu-
cioso estudio sobre el medio físico que debe realizar el proyectista del hábitat, para
que los espacios y los elementos constructivos conformen una obra arquitectónica
funcional, higiénica, estable y estética, es decir, lo más adecuada para la vida del
ser humano.
Asimismo, el tiempo dedicado por el profesor Cantarell a la investigación de este
campo y el esfuerzo e interés que ha demostrado en las aulas, son garantía de la
calidad del contenido y de su valor como bibliografía, necesaria para los profe-
sionales y estudiosos de la arquitectura, el urbanismo y la arquitectura del paisaje,
pues los problemas y soluciones que presenta son resultados comprobados por el
arquitecto Cantarell durante el ejercicio de su profesión.
Obras como la presente son producto de una auténtica vocación y merecen el re-
conocimiento de quienes se dedican a la noble tarea de la enseñanza. El ejemplo
seguido de sus maestros y que a'eja para sus alumnos, seguramente satisface e im-
pulsa al arquitecto Jorge Cantarell Lara a continuar por la senda del estudio, de la
difusión del conocimiento, de la investigación y de la práctica profesional.

5
Por los anteriores razones, acepté manifestar mis ideas sobre una obra de área
distinta de la de mi desarrollo profesional. Agradezco la deferencia y deseo felici-
tar al profesor CantareII, por la aparición de este libro, a los lectores por poseer una
obra útil y práctica y, desde luego, a la Escuela Nacional de Estudios Profesionales
Acatlán, de la UNAM, en la cual imparten cátedra distinguidos mentores, como el
autor del presente volumen.

AGUSTÍN VALERA NEGRETE

6 PRESENTACIÓN
ogo
En la actualidad es del d o m i n i o público que el Sol proporciona, además de luz y
calor, acción biológica y germicida, de modo que el viejo hábito de relacionar la
salud humana con la orientación de la vivienda se halla plenamente justificado. En
este sentido, el vocablo orientación se e m p l e a como sinónimo de exposición al Sol.
Desde la más remota antigüedad, el Sol ha sido considerado por muchos pueblos
como la deidad suprema y a ú n hoy día existen pueblos poco desarrollados que le
rinden culto. Esto es explicable, dados los beneficios que de él se obtienen espon-
táneamente y de los mayores a ú n que pueden obtenerse con un poco de conoci-
mientos.
Probablemente, la primera ciencia que desarrolló la humanidad fue la
astronomía, como observación de los movimientos d e l Sol y de la Luna, que
cumplen sus ciclos en plazos breves, fácilmente relacionables con los cambios cli-
matológicos y unidos inseparablemente a las labores agrícolas y pecuarias. Todo
ello reviste un rito mágico-religioso — l a astrología— q u e en su aspecto de estudio
de los movimientos aparentes de los cuerpos celestes se d e n o m i n a cosmografía.
Dicho primer científico f u e el mago, quien con frecuencia es el sacerdote; por
ello existen los conocimientos celestes, pero seguramente también f u e el arquitec-
to, pues la edificación exige conocimientos de la geometría gráfica que siempre se
han relacionado con los movimientos del cielo (el firmamento).
La observación celeste requiere contar con edificios rigurosamente orientados y
balizamientos precisos. A l respecto, basta recordar los observatorios de varias de
las ciudades mayas o el conjunto de Stonehenge, ubicado en Inglaterra, tal vez el
más impresionante de todo el mundo.
La ciudad se funda siempre acompañada de un ritual complicado, con tintes de

7
misterio, y sus ejes viales principales se orientan en función del Sol. No está por
demás apuntar que el término orientar, empleado en general para señalar una di-
rección geográfica, se origina en el punto de salida del Sol, el Orto, el oriente.
En todo lo anterior hay tal vez algo de fantasía, pero indiscutiblemente el trazo
de las calles en la ciudad condiciona en mucho la orientación de los edificios que
después se construyan, de modo que el buen principio de aquélla apoya con segu-
ridad el éxito de éstos.
El tema es de interés permanente. Así, en el cuerpo de las Leyes de Indias existe
una cédula, debida al rey don Felipe II, que establece la forma de trazar y poblar
las ciudades; además, entre sus disposiciones señala que la orientación de las
calles no corresponda con los vientos principales, sino que se medie con ellos (en
otras palabras, que no haya fachadas que den directamente hacia el norte). Cu-
riosamente, la Carta de Atenas, el documento urbanístico contemporáneo más im-
portante, en su artículo 26 establece lo mismo (que no haya alojamientos orienta-
dos exclusivamente hacia el norte) y añade que cada fachada debe recibir un
mínimo diario de dos horas de exposición directa al Sol aun en el día más desfavo-
rable, el 21 de diciembre, solsticio de invierno. Desde luego, esto se refiere al he-
misferio norte, pues en el sur se invierten los términos.
Paradójicamente, cuando el célebre arquitecto Le Corbusier, quien influyó
mucho en la redacción de ese documento, presentó su audaz y discutido proyecto
llamado la Ciudad Radiante (La Ville Radieusse), el también célebre Gastón Bar-
det, su impugnador sistemático, le objetó de fondo en esa línea. Bardet determinó
las sombras sobre la planta del proyecto, tal vez en ese día, el más desfavorable, y
de ello resultó la Ciudad Sombría (La Ville Ombreusse).
Probablemente, todos los trazos de ciudades y edificios, aun los de remota anti-
güedad, se elaboraron seguramente con procedimientos muy parecidos, si no es
que enteramente iguales, a lo que ahora se conoce como geometría descriptiva, en-
tonces secreto sólo al alcance de los iniciados, los magos. El instrumento adecuado
para resolver los problemas de sombras y asoleamiento es la montea solar, que per-
mite al arquitecto analizar la exposición al sol de cualquier edificio con la orienta-
ción que tenga.
En 1937, el arquitecto Miguel Bertrán de Quintana publicó su estudio con el sugesti-
vo nombre de El Sol en la mano, en el cual planteó el trazo de la montea solar, a la que
llamó la caja que contiene todos los rayos solares. Al establecerse en la escuela de ar-
quitectura de la UNAM, ahora facultad, la cátedra de instalaciones de los edificios, su
fundador, Francisco Serrano y Alvarez de la Rosa, inició el curso con el estudio de
la montea solar como la primera noción para proporcionar al edificio la mejor ins-
talación respecto del medio ambiente. Así, ésta fue la base para plantear las modi-
ficaciones climáticas requeridas en los locales interiores, mediante el empleo de
aparatos mecánicos de iluminación y acondicionamiento del ambiente.
También construyó un aparato solar, fundado en el mismo principio de la mon-
tea, que permite estudiar mediante procedimientos simples las sombras de cual-
quier proyecto con la orientación que le corresponda, para lo cual se deben emplear
modelos a escala (maquetas).
En dicha línea de pensamiento, el arquitecto Jorge Cantarell ha realizado una
amplia y cuidadosa exposición del tema, al comparar y compaginar los diversos
trazos usuales de la montea solar, e ilustrar los problemas típicos de aplicación,
mediante los ejemplos ao«*cuaaos en diversas clases de locales y en la siembra de
edificios, para cumplir con las condiciones de asoleamiento requeridas.
Al mismo tiempo, cuando el ambiente lo exige, plantea las posibilidades de ab-

8 PRÓLOGO
misterio, y sus ejes viales principales se orientan en función del Sol. No está por
demás apuntar que el término orientar, empleado en general para señalar una di-
rección geográfica, se origina en el punto de salida del Sol, el Orto, el oriente.
En todo lo anterior hay tal vez algo de fantasía, pero indiscutiblemente el trazo
de las calles en la ciudad condiciona en mucho la orientación de los edificios que
después se construyan, de modo que el buen principio de aquélla apoya con segu-
ridad el éxito de éstos.
El tema es de interés permanente. Así, en el cuerpo de las Leyes de Indias existe
una cédula, debida al rey don Felipe II, que establece la forma de trazar y poblar
las ciudades; además, entre sus disposiciones señala que la orientación de las
calles no corresponda con los vientos principales, sino que se medie con ellos (en
otras palabras, que no haya fachadas que den directamente hacia el norte). Cu-
riosamente, la Carta de Atenas, el documento urbanístico contemporáneo más im-
portante, en su artículo 26 establece lo mismo (que no haya alojamientos orienta-
dos exclusivamente hacia el norte) y añade que cada fachada debe recibir un
mínimo diario de dos horas de exposición directa al Sol aun en el día más desfavo-
rable, el 21 de diciembre, solsticio de invierno. Desde luego, esto se refiere al he-
misferio norte, pues en el sur se invierten los términos.
Paradójicamente, cuando el célebre arquitecto Le Corbusier, quien influyó
mucho en la redacción de ese documento, presentó su audaz y discutido proyecto
llamado la Ciudad Radiante (La Ville Radieusse), el también célebre Gastón Bar-
det, su impugnador sistemático, le objetó de fondo en esa línea. Bardet determinó
las sombras sobre la planta del proyecto, tal vez en ese día, el más desfavorable, y
de ello resultó la Ciudad Sombría (La Ville Ombreusse).
Probablemente, todos los trazos de ciudades y edificios, aun los de remota anti-
güedad, se elaboraron seguramente con procedimientos muy parecidos, si no es
que enteramente iguales, a lo que ahora se conoce como geometría descriptiva, en-
tonces secreto sólo al alcance de los iniciados, los magos. El instrumento adecuado
para resolver los problemas de sombras y asoleamiento es la montea solar, que per-
mite al arquitecto analizar la exposición al sol de cualquier edificio con la orienta-
ción que tenga.
En 1937, el arquitecto Miguel Bertrán de Quintana publicó su estudio con el sugesti-
vo nombre de El Sol en la mano, en el cual planteó el trazo de la montea solar, a la que
llamó la caja que contiene todos los rayos solares. Al establecerse en la escuela de ar-
quitectura de la UNAM, ahora facultad, la cátedra de instalaciones de los edificios, su
fundador, Francisco Serrano y Álvarez de la Rosa, inició el curso con el estudio de
la montea solar como la primera noción para proporcionar al edificio la mejor ins-
talación respecto del medio ambiente. Así, ésta fue la base para plantear las modi-
ficaciones climáticas requeridas en los locales interiores, mediante el empleo de
aparatos mecánicos de iluminación y acondicionamiento del ambiente.
También construyó un aparato solar, fundado en el mismo principio de la mon-
tea, que permite estudiar mediante procedimientos simples las sombras de cual-
quier proyecto con la orientación que le corresponda, para lo cual se deben emplear
modelos a escala (maquetas).
En dicha línea de pensamiento, el arquitecto Jorge Cantarell ha realizado una
amplia y cuidadosa exposición del tema, al comparar y compaginar los diversos
trazos usuales de la montea solar, e ilustrar los problemas típicos de aplicación,
mediante los ejemplos aáecuaaos en diversas clases de locales y en la siembra de
edificios, para cumplir con las condiciones de asoleamiento requeridas.
Al mismo tiempo, cuando el ambiente lo exige, plantea las posibilidades de ab-
sorción o reflexión del calor y se sirve de las propiedades térmicas de los materiales
de construcción.
El resultado de las investigaciones del arquitecto Cantarell se publica en este
libro, de modo que lo felicito por emprender este trabajo de escribir, al que suelen
ser renuentes los arquitectos, pues, tal vez por el arraigado hábito de expresar sus
ideas de forma gráfica mediante el dibujo (hábito indispensable, ya que los ar-
quitectos trabajan con formas visuales), resulta tan ingrato escribir.
Felicito también a la ENEP-Acatlán por contar entre su cuerpo docente con maes-
tros que, como Cantarell, cumplen esa doble función inseparable de la universi-
dad: la investigación junto con la difusión del conocimiento, tanto en el aula como
en la publicación, asf como por el apoyo y estímulo que les proporciona.
Especial reconocimiento merece también Editorial Trillas por dirigir su labor edi-
torial a la divulgación del conocimiento, en apoyo de los centros de enseñanza, al
publicar y difundir en una limpia presentación este tipo de libros con alta calidad
docente.
Es mi deseo que todo el esfuerzo de ese grupo de profesionales sea ampliamente
aprovechado por los estudiantes, al asimilar los conocimientos que con especial
dedicación se les ofrecen como instrumentos para su mejor preparación profe-
sional.

MIGUEL DE LA TORRE CARBÓ

PRÓLOGO 9
%

índice de contenido
Presentación, 5
Prólogo, 7
Introducción, 13

Cap. 1. Antecedentes, 17
Importancia de la arquitectura en el medio físico, 17. Nacimiento de una ciudad,
19. Importancia de integrar la arquitectura al medio, 20. Integración al medio
ambiente, 22.

Cap. 2. El medio ambiente, 25

Cap. 3. Concepto de latitud, 37

Movimiento de rotación, 37. Latitud, 38.

Cap. 4. Movimiento de traslación, 4 1

Cap. 5. Las estaciones del año, 4 9

Cap. 6. Montea solar esférica del ecuador, 53


Ejercicios de aplicación 1, 6 2 . Ejercicios de aplicación 2, 6 3 .
Cap. 7. Montea solar cilindrica del ecuador, 65

Cap. 8. Montea solar esférica (trazo general para cualquier punto de la Tierra),
71
Procedí miento por partes para verificar la solida y el acuitamiento del sol, 75.

*
11
Cap. 9. Montea solar cilindrica (trazo general para cualquier punto de la Tierra),
89
Procedimiento por partes, 91.

Cap. 10. Simplificación de trazos. 101


Ejercicios de aplicación 3, 102.

Cap. 11. Desarrollo cilindrico de la montea solar, 107

Cap. 12. Trazo de cardioides. 119

Cap. 13. Cardioides en la montea esférica, 136


Ejercicios de aplicación 4, 141

Cap. 14. Intensidad calorífica de los materiales sobre superficies planas, 184
Ejercicios de aplicación 5, 197.

Apéndice A. Conceptos y fundamentos de ecología, 203


Apéndice B. Biografía elemental del Sol, 206
Apéndice C. Clima, macroclima y microcllma, 210
Consideraciones solares en la intervención del clima, del macroclima y del
microdima, 211.
Apéndice D. Demostración esférica de la montea solar. 212
Determinación de la incidencia solar, 212. Demostración esférica, 213.
Abstracción geométrica de la montea solar y representación como geome-
tría descriptiva, 218. Conclusiones, 221.

Bibliografía. 227

12 ÍNDICE DE CONTENIDO
Introducción

Lq arquitectura, como casi todas las profesiones, suele ser difícil y de gran res-
ponsabilidad, a ú n más cuando en ella se f u n d e n conocimientos de áreas distintas,
situación a la que escapan otras profesiones. Tales conocimientos están relaciona-
dos con las áreas humanística, tecnológica y creativa. Para ejemplificar: la carrera
de derecho se desarrolla prácticamente en el área humanística; la del escultor bá-
sicamente en el aspecto creativo, y la d e l ingeniero civil esencialmente en el enfo-
que técnico; no obstante, la carrera d e l arquitecto requiere las tres áreas:
humanística, porque la obra arquitectónica va dirigida al hombre como ser biopsico-
social; tecnológica, por la necesidad de edificar y dirigir los procesos constructivos, y
creativa, porque dota a l hombre de espacios bellos y agradables. Lo anterior pro-
voca q u e la carrera de arquitecto, además de difícil, se convierta en complicada,
lo cual obliga al profesional a olvidar elementos importantes. Desafortunadamen-
te, el campo tecnológico ha g a n a d o terreno al provocar el descuido de otras áreas.
Esta es nuestra principal preocupación, pues la arquitectura debe integrarse a l me-
dio a m b i e n t e para no deteriorarse, con lo cual aparece una nueva esfera de cono-
cimientos no considerada.
El medio ambiente ha provocado que el hombre se desarrolle y evolucione hasta
alcanzar el nivel de vida que disfruta, por lo que es imprescindible conocerlo y
comprenderlo para aportar soluciones idóneas ante la problemática que presenta.
Dentro del m e d i o ambiente es importante examinar el trazo de la montea solar,
que es de tipo geométrico. Al investigar a fondo dicha herramienta se descubrió que
es un auxiliar importante porque, en términos generales, determina la trayectoria
del Sol para cualquier lugar de la Tierra, con la gran ventaja de ser aplicable

13
d i r e c t a m e n t e a l proyecto arquitectónico. Con d i c h o instrumento se p u e d e n investi-
gar p r e v i a m e n t e las horas d e a s o l e a m i e n t o q u e tendría cualquier e d i f i c a c i ó n du-
rante e l a ñ o , tanto para las fachadas c o m o para los locales interiores, incluidos las
azoteas y techos correspondientes al mismo proyecto, de m a n e r a q u e p u e d e llegar
hasta su cuantificación exacta y transformarse en representaciones de porcentajes.
Ello da mayor v e r a c i d a d e n su interpretación a l ayudar a controlar m e j o r las canti-
dades resultantes d e l Sol, la intensidad calorífica y la i l u m i n a c i ó n natural; esto
q u i e r e decir q u e desde el proyecto se p u e d e n prever dichas anomalías, y ahorrar
m u c h o d i n e r o e n la construcción, aparte d e integrar m e j o r la arquitectura a l m e d i o
natural.
El descubrimiento de la m o n t e a solar no se ha a p r o v e c h a d o e n el ejercicio profe-
sional de la arquitectura. Una d e las causas ha sido la falta de b i b l i o g r a f í a ade-
cuada, porque la existente, en su mayoría, trata el problema de montea solar, pero
no p r o f u n d i z a e n é l con ejercicios serios y se limita a dar sugerencias prácticas
para resolver p r o b l e m a s sencillos. C u a n d o éstos varían, q u e d a n sin solución
correcta, por no tener el d o m i n i o total d e m o n t e a solar q u e incluya todas las va-
riantes.
Es importante saber d ó n d e se inicia el trazo g e o m é t r i c o de m o n t e a solar, porque
con base en ciertos elementos, cada tratadista da su versión de trazo y aplicación.
Sin este requisito, no se sabe si los trazos son buenos o t i e n e n defectos, al variar de
un texto a otro, lo cual provoca confusiones y polémicas.
Con esta inquietud, se consideró necesario diseñar un procedimiento geométrico
a l alcance d e todos, a partir d e su origen y conocer las causas d e su representación
geométrica. La respuesta se encontró g r a d u a l m e n t e e n los libros y tratados d e
cosmografía y astronomía, con a p o y o de la g e o m e t r í a descriptiva.
Debido a lo anterior, la principal f i n a l i d a d e n este libro es estudiar el trazo de
m o n t e a solar a partir de una comprensión especial, pero abstraído d e l m e d i o a m -
biente a l q u e pertenece. A nuestra m a n e r a d e ver, si se tiene un conocimiento pro-
f u n d o de la montea solar, se p o d r á n hacer tantas aplicaciones esenciales q u e
dicho d o m i n i o permitirá llegar a una verdadera integración d e la arquitectura a l
m e d i o ambiente. Simplemente, cabe pensar en que el Sol es el motor d e todo: provo-
ca las lluvias, m u e v e los vientos, produce el calor, provoca la h u m e d a d d e la at-
mósfera y, en suma, es el motor de la vida.
El libro consta de 14 capítulos, cinco grupos d e ejercicios de a p l i c a c i ó n y cuatro
apéndices aclaratorios, más tablas complementarias.
El capítulo 1 se intitula " A n t e c e d e n t e s " y explica por q u é se d e b e integrar la ar-
quitectura al m e d i o a m b i e n t e . A q u í se t i e n e n en cuenta los antecedentes históricos
d e la h u m a n i d a d , hasta la a c t u a l i d a d , con la esperanza d e q u e quienes sigan por
este c a m i n o continúen las investigaciones a m b i e n t a l e s , en un c a m p o q u e a ú n es
desconocido.
En el capítulo 2, d e n o m i n a d o "El m e d i o a m b i e n t e " , se describe la ubicación d e l
hombre ante la visión del universo, dentro de su contexto llamado medio ambiente,
y se abstraen de éste los conceptos indispensables para la adaptación ambiental
de la arquitectura, q u e se resumen prácticamente en el m e d i o físico.
En el capítulo 3, llamado "Concepto de latitud", se explica de dónde parte dicho
concepto y c ó m o , m e d i a n t e este factor, la arquitectura p u e d e sufrir cambios consi-
derables, provocados indirectamente por la insolación, la trasmisión calorífica y la
iluminación. A d e m á s , esto origina q u e las temperaturas no sean uniformes e n todo
el m u n d o , lo cual da como resultado la existencia de las estaciones d e l año.
El capítulo 4 trata d e l movimiento de traslación y el 5 de las estaciones del año. A m -

14 INTRODUCCIÓN
bos temas se consideran introductorios para trazar la m o n t e a solar, a f i n de
comprender mejor el universo y e n particular la trayectoria d e la Tierra ante e l Sol.
Esto a y u d a a obtener e l trazo de m o n t e a solar y se hace una abstracción geométri-
ca, la cual se podrá utilizar f á c i l m e n t e en los proyectos arquitectónicos. A d e m á s ,
se muestra por q u é existen las diferentes zonas térmicas d e l m u n d o y el o r i g e n de
cada clima, así c o m o las estaciones d e l a ñ o , c u a n d o se c o m b i n a n con los movi-
mientos de rotación y d e traslación de la Tierra a n t e la f o r m a particular de moverse
el e j e terrestre.
Los capítulos d e l ó a l 9 tratan, respectivamente, la montea solar esférica del ecua-
dor, la montea solar cilindrica del ecuador, la montea solar esférica (trazo g e n e r a l ) para
cualquier punto d e la Tierra y la montea solar cilindrica (trazo general para cual-
quier punto d e la Tierra). A d e m á s , en ellos se describe el p r o c e d i m i e n t o , paso por
paso, d e l trazo g e o m é t r i c o d e cada m o n t e a solar, incluidos los ejercicios de aplica-
ción 1 y 2, m e d i a n t e los cuales e l lector p u e d e realizar ejercicios con ciertos trazos
d e la m o n t e a solar con problemas sencillos.
En el capítulo 10, t i t u l a d o " S i m p l i f i c a c i ó n d e trazos", se establece el m é t o d o res-
pectivo por m e d i o d e l cual, con un r a z o n a m i e n t o sencillo matemático-geométrico,
el lector puede elaborar la montea solar d e cualquier sitio con un m í n i m o trazo y es-
fuerzo. Este tema incluye una serie de prácticas en los Ejercicios de aplicación 3, para
verificar los acontecimientos adquiridos, y q u e se ejecute el trazo g e o m é t r i c o sin
necesidad de leer e l libro.
En e l capítulo 11, d e n o m i n a d o " D e s a r r o l l o cilindrico d e la m o n t e a s o l a r " , se
explica la f o r m a de explanar al cilindro que envuelve a la bóveda celeste. Este des-
arrollo da una visión clara d e l a s o l e a m i e n t o a n u a l de d e t e r m i n a d o lugar d e la
Tierra; sin e m b a r g o , en términos generales, es un instrumento que se ocupa de ob-
tener las cardioides d e a s o l e a m i e n t o d e m a n e r a comprensible y fácil.
En los capítulos 12 ("Trazo d e c a r d i o i d e s " ) y 13 ( " C a r d i o i d e s en la montea esféri-
c a " ) se describe lo q u e es una c a r d i o i d e , su a p l i c a c i ó n y su representación gráfica,
con e l f i n d e a u x i l i a r a l profesional urbanista e n sus planificaciones y colaborar con
él para evitar omisiones d e a s o l e a m i e n t o .
Al final d e l capítulo 13 se incluye una serie d e problemas, los Ejercicios de aplicación
4, enfocados a problemas reales de asoleamiento que p u e d e n tener una a p l i c a c i ó n
i n m e d i a t a e n el c a m p o profesional.
Por ú l t i m o , e n e l capítulo 14, titulado " I n t e n s i d a d calorífica d e los materiales
sobre superficies p l a n a s " , se trata de demostrar q u e sin necesidad d e hacer un cál-
culo exhaustivo, el arquitecto p u e d e variar las condiciones de calor en cuanto a la
trasmisión que se p u e d e tener por m e d i o de la intensidad solar, s i m p l e m e n t e con
proponer las inclinaciones correctas d e muros y techos f r e n t e a l Sol. Desde luego,
para e l l o se necesita aplicar m o n t e a solar y, a l mismo t i e m p o , proponer los colores
adecuados, lo cual, c o m p l e m e n t a d o c o n los coeficientes d e conductibilidad q u e
tiene cada material, será de gran utilidad para q u e , tentativamente, un local o los
locales d e una e d i f i c a c i ó n q u e d e n e n condiciones d e c o m o d i d a d h u m a n a . En este
capítulo a p a r e c e una serie d e cinco aplicaciones, con e l f i n de que el lector pueda
ejercitar y resolver los problemas más comunes q u e se le presenten en la vida real
con rayos solares, una vez conocido si e l lugar d e l proyecto es caluroso o frío, de
m a n e r a q u e se procure a u m e n t a r o disminuir el calor, según sea el caso.
Este libro es útil para los profesionistas de la construcción, los ingenieros y los
arquitectos, así*como para los estudiantes de carreras relacionadas con la edifica-
ción, q u e t e n g a n conocimientos d e g e o m e t r í a proyectiva o descriptiva. Se reco-
m i e n d a para los interesados e n la energía solar, a f i n de que le d e n una aplicación

INTRODUCCIÓN 15
correcta en cuanto a la dirección solar empleada en los calentadores y en la trans-
formación de energía elóctrica. También se recomienda para los ecologistas intere-
sados en preservar el medio ambiente sin destruirlo, ni contaminarlo, para apro-
vecharlo.

EL AUTOR

16 INTRODUCCIÓN
Antecedentes
IMPORTANCIA DE LA ARQUITECTURA EN EL MEDIO FÍSICO

El hombre siempre ho tenido necesidades, entre ellas la de protegerse del medio


físico. Desde que apareció en el globo terráqueo, buscó seguridad, protección y
comodidad, por lo cual desarrolló, entre otras muchas tareas, su hábitat y con ello
dio lugar al nacimiento de la arquitectura. Esencialmente, en sus inicios, antes que
nada, se vio obligado a buscar alimento y vestido, como las primeras defensas
frente a las inclemencias del medio. Ulteriormente descubrió que el medio podía
ser benigno o maligno para su supervivencia, lo cual le provocó inseguridad y lo
obligó a moverse de un lugar a otro. Los cambios de clima lo sorprendían y en oca-
siones lo dejaban sin alimentos, lo mataban de frío o de calor; sin embargo, para
el hombre de aquella época, dichos lugares habían caído en la maldición, de ma-
nera que emprendía la huida hacia otras regiones y muchas veces, sin saber lo que
hacía, perseguía a la primavera o la buscaba, como los animales. Originalmente,
el hombre fue nómada debido a esta búsqueda, pero más tarde descubrió que
volvía a pasar por lugares conocidos, de modo que comprendió que los malos tiem-
pos eran pasajeros. En algunos sitios, el mal tiempo duraba más y en otros menos,
según las condiciones que lo rodearan; por ello, con su inteligencia, el hombre
buscó la forma de protegerse del mal tiempo, desarrolló la siembra y gradualmente
se volvió sedentario. Convertido en sedentario, empezó a desarrollarse y a evolu-
cionar en todas sus actividades y las simples aldeas se transformaron en ciudades.
Conforme la ciencia avanzó, el hombre pareció olvidarse de la importancia del
medio natural y se introdujo en un mundo mecanizado y abstracto, para terminar
por destruir a la misma naturaleza de donde había partido. Una vez evolucionado
en todas sus actividades, la arquitectura no escapó a estas circunstancias y también

17
s u f r i ó las c o n s e c u e n c i a s : los p r o y e c t o s se d e s h u m a n i z a r o n c u a n d o los a r q u i t e c t o s
c o n f i a r o n sus p r o y e c t o s a l d e s a r r o l l o t e c n o l ó g i c o , e l c u a l le p e r m i t i ó s o l u c i o n a r la
c o m o d i d a d , la p r o t e c c i ó n y la s e g u r i d a d c o n e q u i p o s c o m p l i c a d o s , q u e p r o v o c a r o n
u n c o n s u m i s m o d e s e n f r e n a d o y u n d e r r o c h e d e e n e r g é t i c o s . H o y d í a , este ú l t i m o
f a c t o r es la p r e o c u p a c i ó n p r i n c i p a l q u e h a l l e v a d o a l h o m b r e a c i e r t a c o n s e c u e n c i a
d e su t a r e a d e p r e d a d o r a .
En dichos m o m e n t o s cruciales, los e c ó l o g o s ' h a n hecho u n alto e n el c a m i n o p a r a
d a r u n a l e r t a : h a y p e l i g r o d e q u e la h u m a n i d a d y la v i d a d e l p l a n e t a d e s a p a r e z -
c a n . ¿En q u é se b a s a n los e c ó l o g o s p a r a d e c i r esto? S e g u r a m e n t e por h a b e r estu-
d i a d o e i n v e s t i g a d o los e q u i l i b r i o s e c o l ó g i c o s , t a m b i é n l l a m a d o s ecosistemas.2
Dichos p r o f e s i o n a l e s se d i e r o n c u e n t a d e q u e tales ecosistemas son a l t e r a d o s n o
p r e c i s a m e n t e p o r c a m b i o s n a t u r a l e s , s i n o p o r q u e e l h o m b r e , d e n t r o d e sus a c t i v i -
d a d e s , h a a b u s a d o d e la t e c n o l o g í a y h a d e j a d o l o n a t u r a l a u n s e g u n d o t é r m i n o ,
p e r o a l m i s m o t i e m p o lo h a a t a c a d o .
La a c t i v i d a d d e la arquitectura n o escapó d e d i c h a p r o b l e m á t i c a y t a m b i é n resultó
nociva, pues cualquier edificación produce un c a m b i o ecológico dentro d e l terreno
q u e r e q u i e r e . La o b r a e d i f i c a d a h a c e c a m b i a r , a u n q u e sea d e f o r m a i m p e r c e p -
t i b l e , e l c l i m a d e l l u g a r d o n d e se e s t a b l e c e , y este c a m b i o es t r a s c e n d e n t a l p a r a
los seres q u e a h í h a b i t a n . Se p u e d e a r g u m e n t a r q u e las o b r a s p r o v o c a n c a m b i o s
m í n i m o s , p e r o c a b e a c l a r a r q u e s o n p o c a s las o b r a s a i s l a d a s , y u n a a u n a se s u m a n
para transformar e l m e d i o natural.
De a h o r a e n a d e l a n t e , e l a r q u i t e c t o d e b e r á a p l i c a r e l c o n o c i m i e n t o d e la e c o l o g í a
y d e los ecosistemas, p o r q u e , d e s d e l u e g o , su o b r a q u e d a r á sobre e l p l a n e t a Tierra.
Los e c ó l o g o s d i c e n : la T i e r r a es u n a m á q u i n a q u e t r a b a j a e n u n a serie d e transfor-
m a c i o n e s e q u i l i b r a d a s , p o r lo c u a l c o n s t i t u y e e l gran ecosistema Tierra, y d e n t r o d e
e l l a e x i s t e n m i l l o n e s d e ecosistemas i n t e r r e l a c i o n a d o s unos c o n otros.
Los e c o s i s t e m a s >se c l a s i f i c a n e n sistemas c e r r a d o s y sistemas a b i e r t o s . (Si se
q u i e r e t e n e r u n p o c o m á s d e c o n o c i m i e n t o a c e r c a d e este c a m p o , c o n s ú l t e s e e l
a p é n d i c e 1.) Se h a c o m p r o b a d o q u e u n s i s t e m a c e r r a d o es m á s e s t a b l e , p o r q u e su
m e c a n i s m o n o d e p e n d e d e l e x t e r i o r , pues e n u n m o m e n t o d a d o l o p u e d e a l t e r a r .
A l c o n s i d e r a r esta s a l v e d a d , e l a r q u i t e c t o d e b e estar c o n s c i e n t e d e q u e la o b r a a r -
q u i t e c t ó n i c a c a u s a r á u n a r e p e r c u s i ó n e c o l ó g i c a d o n d e q u i e r a q u e la u b i q u e , p o r lo
q u e t e n d r á la o b l i g a c i ó n d e q u e d i c h a r e p e r c u s i ó n sea lo m e n o s brusca p o s i b l e .
Para l o g r a r l o , se r e q u i e r e u n a a d a p t a c i ó n e c o l ó g i c a d e l l u g a r d o n d e se v a y a a
construir la o b r a .
Es i m p o r t a n t e destacar q u e la o b r a a r q u i t e c t ó n i c a será u n s i s t e m a m á s q u e se
a g r e g a a los existentes e n e l l u g a r d o n d e se c o n s t r u i r á . C o n la o b r a , la r e p e r c u s i ó n
e c o l ó g i c a es u n a r e a l i d a d ; s i n e m b a r g o , e l a r q u i t e c t o t i e n e e l c o m p r o m i s o d e bus-
car q u e este n u e v o sistema, l l a m a d o edificación, sea c e r r a d o hasta d o n d e resulte
p o s i b l e , p o r q u e es la ú n i c a f o r m a d e n o p e r j u d i c a r los sistemas e s t a b l e c i d o s . De l o
c o n t r a r i o , necesitará e n t r a d a s y s a l i d a s , q u e es la m a n e r a d e f u n c i o n a r un sistema
a b i e r t o ; p e r o este o t r o t i p o d e s i s t e m a es m á s p e r j u d i c i a l q u e e l p r i m e r o . Se h a

' Ecología es lo ciencia q u e estudia las interacciones d e los organismos vivos y su ambiente. Su nombre tiene e l signi-
f i c a d o siguiente: eco es la n i n f a d e la naturaleza, d e los lugares a ú n n o habitados q u e contesta con su voz, e l eco, a
quienes transitan.
2
Ecosistema es la c o m u n i d a d e n relación con e l a m b i e n t e i n a n i m a d o q u e actúo c o m o conjunto paro un mismo fin.
N o debe confundirse lo q u e estudia la ecología con lo que estudian los ecosistemas, pues e n un principio lo ecología
analizaba ciclos independientes d e seres y los ecosistemas lo hocen d e manera similar, p e r o aplicado a comunidades
con la inclusión d e elementos inanimodos, particularmente lo energía q u e fluye. Debido o esta última, se e l a b o r ó la
clasificación d e los ecosistemas, los cuales, por la manera d e comportarse e l sistema, p u e d e n ser abiertos o cerrados
Estos últimos t a m b i é n se l l a m a n cibernéticos, por e l autocontrol que tienen, c o m o si fuera o contara con un piloto con
control interior.

18 CAP. 1. ANTECEDENTES
c o m p r o b a d o q u e si no se desarrolla un tipo de sistema se desarrolla otro. La des-
ventaja d e ser a b i e r t o se d e b e a su necesidad d e requerir entradas, las q u e solicita-
rá o t o m a r á d e l exterior a los sistemas existentes a su a l r e d e d o r , con lo q u e provo-
cará cambios. Las salidas ( t a m b i é n llamadas desechos) q u e d e b a mandar f u e r a pro-
vocará una verdadera c o n t a m i n a c i ó n y un d e s e q u i l i b r i o a los sistemas q u e fun-
c i o n a b a n e n ese lugar antes q u e existiera la obra.
A l g u n o s arquitectos se h a n p r e o c u p a d o por diseñar casas b a j o ese r é g i m e n ; es
decir, buscan que estén dentro de un sistema cerrado, lo q u e se conoce c o m o casas
autosuficientes o s i m p l e m e n t e ecológicas.
Para lograr la casa autosuficiente, se d e b e conocer no sólo la ecología, sino tam-
bién los factores y e l e m e n t o s d e l c l i m a q u e c o n f i g u r a n d e t e r m i n a d o lugar; sola-
mente así la arquitectura se podrá integrar a l m e d i o a m b i e n t e . Sin e m b a r g o , el ar-
quitecto no cuenta con medios q u e p u e d a n a u x i l i a r l o dentro d e l diseño a m b i e n t a l ,
tan r e l e g a d o y o l v i d a d o por los avances tecnológicos. Desde luego, el diseño a m -
biental se p u e d e l l a m a r t a m b i é n diseño natural, porque precisamente c u a n d o se
descuidan los aspectos naturales surge la c o n t a m i n a c i ó n a m b i e n t a l .

NACIMIENTO DE UNA CIUDAD

Para q u e el h o m b r e d e j a r a d e ser n ó m a d a y se convirtiera en sedentario, necesi-


tó buscar un lugar q u e c u m p l i e r a con ciertos requisitos mínimos, pero indispen-
sables para la v i d a ; d e lo contrario, nunca h u b i e r a p o d i d o establecerse. Dichos
requisitos se e n u m e r a n e n seguida y posteriormente se a m p l í a n sus conceptos uno
a uno.

• A g u a potable para el hombre, animales domésticos y animales para el cultivo.


• A g u a para la agricultura.
• Aire.
• A l i m e n t o para el h o m b r e y sus animales.
• Seguridad: Refugio e n el hogar ( n a c i m i e n t o d e la arquitectura)
Garantía d e la cría d e a n i m a l e s .
Formas d e obtener y sembrar semillas.
Lluvias regulares.
• Clima benigno.

El agua es el e l e m e n t o p r i m o r d i a l para la vida, no sólo para el h o m b r e , sino tam-


b i é n para los a n i m a l e s y la a g r i c u l t u r a ; por e l l o , f u e necesario establecerse d o n d e
a b u n d a r a . Así, las primeras culturas se desarrollaron a l r e d e d o r d e lagos, lagunas y
ríos.
El aire es otro d e los e l e m e n t o s vitales, por lo cual e l h o m b r e tuvo q u e buscar lu-
gares d o n d e se sintiera puro y abundante, pues, a u n q u e parezca mentira, hay luga-
res d o n d e escasea o existe e n m e n o r cantidad, a d e m á s d e ser impuro, c o m o d o n d e
a ú n salen los humos y vapores d e l centro d e la Tierra, e n grietas, grutas largas, si-
tios m u y elevados y e n una q u e otra depresión.
Los alimentos son indispensables para la supervivencia, razón por la cual e l
h o m b r e se ubicó d o n d e los encontró e n a b u n d a n c i a para subsistir, hasta q u e des-
c u b r i ó la cría d e a n i m a l e s y la agricultura.
A l no existir seguridad en los sitios q u e seleccionaba para p e r m a n e c e r una tem-
porada, e l h o m b r e p r i m i t i v o tuvo q u e crear su p r o p i o r e f u g i o , el hogar, y con e l l o

NACIMIENTO DE UNA CIUDAD 19


el nacimiento de la arquitectura. Esta necesidad se d e b i ó a que las cuevas o grutas
que escogía, principalmente como sitios de defensas, a menudo eran invadidas
por animales. El hombre primitivo nunca encontró una buena solución para evitar que
entraran los animales en su refugio, ya que las cuevas faltas de ventilación e ilumi-
nación no podían cerrarse porque el hombre se quedaba sin aire, y si éste prendía fo-
gatas para ahuyentarlos, se acababa el oxígeno. Por otro lado, los movimientos
sísmicos derrumbaban las cuevas y sepultaban al hombre primitivo, quien moría
aplastado por rocas o asfixiado.
El clima benigno es otro elemento necesario para establecerse en un sitio determi-
nado, ya que la comodidad climatológica es muy importante para el buen desempe-
ño de los ejercicios y labores del campo, que en la antigüedad eran fundamentales. El
calor en extremo, merma las fuerzas del individuo y lo hace perezoso, mientras que
el frío crudo lo obliga a abrigarse demasiado e impide el buen funcionamiento de
las articulaciones corporales.
Todos estos elementos juntos originaron la creación de chozas y la formación
de grupos en aldeas, lo cual dio lugar al surgimiento y desarrollo de la arquitectura;
sin embargo, el factor principal en el desenvolvimiento de este arte f u e la creación
de templos y observatorios religiosos como medios para controlar el medio am-
biente.

IMPORTANCIA DE INTEGRAR LA ARQUITECTURA AL MEDIO

Es de suma importancia que la arquitectura quede adaptada al medio físico y, sobre


todo, considerar los aspectos del clima para lograr con ello una verdadera integra-
ción al medio físico natural. Sólo así el ser humano podrá disfrutar sin mayor costo
un bienestar en términos de comodidad.
Evidentemente, en la época actual se cuenta con equipos modernos de control cli-
mático, mediante los cuales se puede adaptar cualquier obra arquitectónica y en
cualquier medio, dentro de los límites de comodidad, aunque no siempre se logre
el bienestar psicológico; sin embargo, también dichos equipos necesitan energía
para su funcionamiento, la cual cuesta mucho. Aquí, cabe hacer hincapié en que
el arquitecto debe estar consciente de que el cliente no incurra en gastos innecesa-
rios, aparte de desperdiciar energéticos no renovables que dentro de poco tiempo
entrarán en crisis, debido al consumo inmoderado.
Quizá si se continúa abusando de los energéticos no renovables, más tarde, en
vez de comodidad, se tendrá incomodidad, en el sentido de no poder pagar los pre-
cios de la energía ocupada por estos equipos, debido a la demanda que pueda al-
canzar en épocas difíciles y se tengan que soportar las temperaturas desagra-
dables: en un caso el calor y en otro el frío.
En resumen, no se debe sacrificar al cliente y mantener el orgullo del proyecto.
Para que no d o m i n e n los equipos, ni los técnicos, los profesionistas deberán trazar
el camino con verdaderas investigaciones de datos climáticos, y adaptar los pro-
yectos al medio físico hasta donde la habilidad e imaginación se los permita; ade-
más, deberán aprovechar los secretos de la naturaleza física y biológica, y aplicar
el conocimiento de los ecosistemas para conseguir lo que se desea (por ejemplo, el
ecosistema de las masas de aire, al saber que su ciclo rotatorio ocurre en movi-
mientos de convección dentro de un mismo local, o en movimiento horizontal al
provocar vientos con velocidades distintas, lo cual depende de la diferencia de
presiones de un lugar a otro). Con este conocimiento se pueden provocar suaves

20 CAP. 1. ANTECEDENTES
brisas que refresquen el ambiente de manera natural y no artificial. La alta presión
depende de la baja temperatura en el aire, mientras q u e la baja presión depende
de la alta temperatura; es decir, el movimiento del aire corre de las temperaturas
bajas hacia las altas, y la velocidad depende de la diferencia de temperaturas.
Con dicho conocimiento y al aprovechar la energía solar por medio de los mate-
riales para construcción, además de la vegetación, con interés y empeño se pueden
obtener de manera natural brisas o vientos suaves que refresquen las edificaciones
y, a la vez, lograr una buena ventilación.
Con los vegetales, mediante una serie de plantas se puede crear un lugar
sombrío, que producirá el efecto de alta presión y si se cuenta con una edificación
en una zona calurosa, se tendrá la baja presión y tenderá a moverse el aire,
siempre y cuando se coloquen ventilas a la construcción cerca del lugar sombrío.
Con esto se obtendrán dos efectos a la vez: refrescar y dar ventilación, lo que susti-
tuye el aire viciado.
El lugar sombrío creado se puede acompañar de una fuente o espejo de agua,
de manera que el viento absorba la humedad que, mediante evaporación, despi-
den dichos elementos, lo cual provocaría que un lugar cálido y seco obtuviera fres-
cura y humedad. Desde luego, esto se ha logrado de modo artificial por medio de
aparatos; por ejemplo, el ventilador, cuyo funcionamiento está basado en el mis-
mo conocimiento, ya que sus aspas provocan succión en un sentido y compresión
en otro, es decir, una presión baja y otra alta, respectivamente.
La compresión provoca una temperatura baja y una brisa suave que da comodi-
dad, debido a que las aspas golpean el aire a l girar y lo comprimen, a la vez que lo
hacen rotar.
Fuera del conocimiento cíclico del aire, con el solo hecho de saber de su existen-
cia, es suficiente para aprovecharlo en los diseños arquitectónicos y cumplir por lo
menos con un aspecto para integrar la arquitectura al medio, simplemente por ser
una sustancia o materia que permite trasmitir las ondas sonoras, pues sin él no
existiría el sonido tal como se conoce. Aunque parezca que los sonidos no tienen
relación con la arquitectura, se comprobará que sí, porque los ruidos, aun siendo
sonidos, resultan desagradables y destruyen el bienestar humano, pues, además
de acabar con la sensibilidad auditiva, provocan trastornos psicológicos en el com-
portamiento humano. Así, la música moderna, las melodías con alto volumen, los
gritos, los ruidos de las grandes urbes, etc., ensordecen a los individuos y, en gra-
do extremo, pueden llevarlos a estados de locura o a serios trastornos nerviosos,
volviéndolos agresivos.
Las fábricas, los aeropuertos y las centrales camioneras son ejemplos arquitectó-
nicos que contribuyen a generar ruido, por lo cual la manera de atacar dicho
problema consiste en proponer soluciones arquitectónicas, por medio de muros
aislantes, cortinas de árboles, silenciadores, etc., que impidan la trasmisión de los
ruidos. Cuando el ruido se deba a causas ajenas a las edificaciones al construir en
las grandes urbes, por el tráfico continuo, siempre será necesario estudiar detalla-
damente la zona donde se proyectará, para detectar los decibeles en que se en-
cuentra. Así, aunque la gente esté acostumbrada al ruido, incluso a dormir con él,
inconscientemente queda afectada a través de los sueños. Si conoce la exactitud
de los decibeles, el arquitecto podrá atacar el problema y proponer los materiales
adecuados según su coeficiente acústico, para evitar la trasmisión, reverberación y
eco de los sonidos.
Los proyectos que requieren mayor atención respecto al ruido son escuelas, hos-
pitales y zonas de espectáculos.

INTEGRAR LA ARQUITECTURA AL MEDIO 21


Otro aspecto que se debe considerar para integrar la arquitectura al medio es el
contenido de vapor de agua en la atmósfera, ya que el exceso o falta de éste per-
judica la salud. El exceso provoca un sinnúmero de infecciones, particularmente de
la piel, porque al estar saturado el ambiente ya no admite más vapor y deja el su-
dor sobre la superficie de los organismos. La falta de humedad crea otro tipo de en-
fermedades, sobre todo en las vías respiratorias. Por otra parte, cabe recordar que
el agua siempre es vital para todas las partes del organismo, de modo que las vías
respiratorias no están exentas.

INTEGRACIÓN AL MEDIO AMBIENTE

El término integración significa introducirse algo, en alguna parte o en alguna cosa;


en otras palabras, pasar a formar parte de algo de lo cual se estaba separado. En el
caso de la arquitectura, ésta se integrará al medio ambiente, y para que el ar-
quitecto pueda lograr la integración (es decir, que la arquitectura forme parte de
él), necesita dominar los conocimientos sobre dicho medio.
Como la arquitectura se integrará al medio ambiente, ésta deberá formar parte
de él, sin provocarle desequilibrio. Para ello, se deben conocer los elementos vita-
les que lo configuran, sobre todo el que corresponde a la biosfera, 3 precisamente
porque es el lugar donde se puede desarrollar la arquitecTurá7<én^aminada para el
hábitat del hombre. Éste, como ser vivo, debe estar dentro de la biosfera, situación
olvidada, pero que la recuerda la ecología, una de las ciencias jóvenes, la cual lle-
va a retomar los conocimientos relegados e incluso olvidados. En la actualidad, esto
ha resurgido, debido a los problemas de la contaminación, pues, sin darnos cuenta,
nos estábamos autodestruyendo.
La figura 1.1 muestra en forma esquemática lo que es el medio ambiente. Al
considerarlo, el arquitecto no debe olvidar que es un ecosistema que funciona en
una serie de transformaciones equilibradas^las cuales se subdividen en otros tan-
tos ecosistemas que fluyen unos con otro£y tienden a ser microsistemas. Dicha fi-
gura sólo señala lo que más próximamente influye en la Tierra.
Para la Tierra, el medio ambiente es todo lo que lo rodea y cualquier punto sobre la
superficie quedará afectado; por ello, se estima que dicho lugar interviene en los
movimientos de rotación y traslación del globo terráqueo, y que durante dichos
viajes quedará expuesto al campo abierto del infinito, de manera que nunca se
sabrá si en ese campo existen factores desconocidos que lo afecten no sólo dentro
del mundo visible, sino también de lo invisible e intangible. Simplemente por
mencionar algo, los asteroides son planetas muy pequeños que podrían perjudi-
carlo. Si no fuera por la atmósfera que tiene la Tierra, los impactos serían terribles;
sin embargo, al atravesar las capas, representadas en la figura 1.1, se destruyen
casi totalmente, debido a la velocidad a la que entran por las enormes fricciones
que tienen con los componentes atmosféricos. Al entrar en la atmósfera, dichos as-
teroides se llaman meteoritos, porque quedan expuestos a la gravedad de la Tierra.
Considerar al medio ambiente con todos sus factores y elementos en un 100%
para integrar la arquitectura sería muy complicado y casi interminable, pues cada
elemento y factor requiere un estudio muy especializado y profundo. Por ahora, al
arquitecto le es imposible estudiar lo anteriormente señalado, debido a las múl-

3
Biosfera es e l lugar de la Tierra donde se desarrolla la vida o es posible, y comprende parte de la atmósfera, de !a
tierra y del agua.

22 CAP. 1. ANTECEDENTES
La arquitectura queda
expuesta al espacio
infinito

Luna
O

Rayos solares

Lluvia, granizoy

Presión auDosférica

Vient«
Humedad

Fauna
Relieves orográficos

vi

Más de 6 000 km

Estos factores forman el medio ambiente y


el medio físico
Figura 1.1. Medio ambiente
tiples actividades q u e ha d e desarrollar e n su profesión. S i m p l e m e n t e , es un triun-
f o resolver los aspectos psicológicos q u e intervienen en el diseño ambiental, p o r q u e
constituyen toda u n a ciencia.
Sin e m b a r g o , con q u e sólo se considerara lo q u e se señala en la f i g u r a 1.2 y con
e l l a se c u m p l i e r a e l 100%, sería g a n a n c i a y una v e r d a d e r a integración, a u n q u e no
f u e r a total. El m e d i o a m b i e n t e parecería serlo, contaminaría menos y el impacto
ecológico sería m e n o r ; con todo, no hay obra q u e c u m p l a siquiera el 5 0 % d e lo
q u e muestra la f i g u r a 1.2, incluidas las obras d e arquitectura consideradas obras
d e arte. La e x p l i c a c i ó n p u e d e ser e n el sentido d e q u e el m e d i o a m b i e n t e es a ú n
un c a m p o v i r g e n y p o c o e x p l o t a d o d e n t r o d e l diseño. En a p o y o d e esto, c a b e seña-
lar q u e la f o r m a g e o m é t r i c a d e las obras arquitectónicas es a ú n cuestionable, y
destacar, con tristeza, q u e la enseñanza d e la naturaleza en sus f o r m a s no ha sido
suficiente, ni siquiera para imitarla, p o r q u e la v e g e t a c i ó n c a m b i a d e f o r m a y hasta
d e color d e un lugar a otro, según el c l i m a q u e impere. Así, los arquitectos suelen
llevar las mismas f o r m a s y proyectos a otros lugares, sin tener e n cuenta su
climatología. Figura 1.2. Requerimientos
para que el diseño
arquitectónico se integre al
medio ambiente

\detar el sol, los vientos, la lluvia y ,a .


G°^ e s
.ii.«ii<ra nnriría tañar
u a arquitectura podría tener mejor . imJUfrea
^ ambiente y afectaría menos a/ ecológ¡Co

Humedad del aire

pahtldad de „uvla

Vientos (dirección
y velocidad)

24
*

!W

2
El medio ambiente
%

El m e d i o ambiente es más complejo de lo que parece. La figura 1.1 trata de


englobarlo de manera q u e sirva al f i n que se persigue; sin embargo, para obtener
un conocimiento pleno de cada parte que incluye el m e d i o ambiente no alcanzaría
una vida, ni siquiera para sintetizarlo, pues es inmenso y existen zonas donde el
hombre aún no ha podido penetrar. Por ello, simplemente se ha limitado al hábitat
de la Tierra, con su atmósfera que la rodea. En la actualidad, existen partes del
medio ambiente desconocidas dentro del espacio interior hacia el centro de la
Tierra, y del espacio exterior hacia el m u n d o galáctico (como el Sol, cuya influencia
es tan grande que de él depende toda la producción de energéticos). Es interesante
V saber en principio cómo se f o r m ó el Sol y cómo genera su energía. Esto se conoce
parcialmente: se debe a la cantidad de hidrógeno que posee el astro rey y a que
constantemente toneladas del mismo hidrógeno se convierten en helio en ciclos
muy interesantes. (En el apéndice 2 se profundiza de manera elemental sobre este
fenómeno.) Fundamentalmente interesa al arquitecto la parte del medio ambiente
que afecta o que está directamente relacionada con la construcción. Dicha parte
corresponde a los factores y elementos del clima; por esta razón, se estudia parti-
cularmente cada uno de ellos, a fin de considerarlos en el proyecto arquitectónico.
De la figura 1.1 se han tomado los conceptos principales del medio ambiente rela-
cionados con el constructor y, desde luego, con el ser humano. El cuadro sinóptico
de la página siguiente muestra tales conceptos.
Con la relación listada en el cuadro sinóptico se tiene un panorama más claro de
lo q u e el arquitecto requiere para proyectar, respecto de los conocimientos del me-
dio ambiente.

25
a) Latitud: influye directamente en el asoleamiento
b) Altitud: con respecto al nivel del mar
c) Masas de agua: contenido de agua en el aire,
Factores proximidad de lagos, ríos, lagunas, mar, etc.,
del clima lluvias, granizo y nieve
d) Bosques y vegetación
e) Fauna
Medio f) Viento
ambiente
a) Temperatura
b) Precipitación pluvial: lluvia (ml/h), granizo y
Elementos del nieve Medio
clima c) Humedad relativa: temperatura de los bulbos físico
húmedo y seco
d) Presión atmosférica
e) Viento: velocidad y dirección

El m e d i o a m b i e n t e está .constituido por factores y e l e m e n t o s d e l c l i m a , a u n q u e


b á s i c a m e n t e q u e d a n i n c l u i d o s los e l e m e n t o s d e n t r o d e ios f a c t o r e s , d e b i d o a q u e
las t e m p e r a t u r a s (a) son c o n s e c u e n c i a d e l a s o l e a m i e n t o y éste d e p e n d e d e la lati-
t u d e n r e l a c i ó n c o n la a l t i t u d ; la p r e c i p i t a c i ó n p l u v i a l (ó) e n t r a e n la c l a s i f i c a c i ó n
d e las masas d e a g u a , la h u m e d a d r e l a t i v a (c) es u n o d e los c o m p o n e n t e s d e l a i r e ;
Figura 2.2.
la p r e s i ó n a t m o s f é r i c a (d) d e p e n d e d e las capas d e a i r e , las c u a l e s a su v e z d e p e n -
Pluviómetros
d e n d e la a l t i t u d , y e l v i e n t o (e) se m e n c i o n a t a m b i é n e n los f a c t o r e s . registrador y
Separar a los e l e m e n t o s d e l c l i m a t i e n e u n a r a z ó n i m p o r t a n t e : a u n q u e e s t é n estándar

Recipiente colector

Si

Fiebre Fiebre
97— J
Normal- «j I f - Normal

Banda milimetrada

Recipiente perforado que recibe


el agua de lluvia cuando
la cuba se vacia

Tambor giratorio

F Cajas detormables
ü 0 Palancas de
trasmisión
Figura 2.1.
Termómetros
Figura 2.4. Barómetro
registrador
\

dentro de los factores, se consideran fundamentales, por ser los primeros que afec-
tan directamente a los lugares de la Tierra. Como para cada lugar la proporción de
cada elemento es diferente, provoca características distintas q u e se conocen gené-
ricamente con el nombre de clima.
La fauna y la vegetación funcionan como los moderadores del clima, aunque esté
mayormente marcado por parte de la vegetación y en especial por los bosques. Las
moderaciones producidas en zonas pequeñas se llaman microclimas, y las produci-
das en zonas grandes se d e n o m i n a n macroclimas. (Este concepto se puede ampliar
«i en el apéndice 3.)
Como los elementos son los q u e afectan inmediatamente un lugar, el hombre se
ha preocupado por inventar una serie de aparatos que le permitan verificar de for-
ma gradual las cantidades con que intervienen en determinado clima. Gracias a
esto y al conocimiento de la comodidad humana, se puede determinar la cantidad
faltante o sobrante, para que cualquier lugar quede en condiciones agradables para
el bienestar humano. Dichos aparatos son:

a) El termómetro, que se ocupa de medir las temperaturas (fig. 2.1).


b) El pluviómetro, que sirve para conocer la cantidad de la precipitación pluvial
durante un tiempo determinado (fig. 2.2).
c) El psicrómetro o termómetro de bulbo seco y húmedo, con el cual se verifica la can-
tidad de humedad relativa de vapor de agua que contiene el aire (fig. 2.3).
Recientemente se han diseñado aparatos más sencillos, como el higrómetro,
que sólo requiere un cabello para funcionar.
d) El barómetro, que se e m p l e a para cuantificar la presión atmosférica (fig. 2.4).
e) El anemómetro, con el cual se conocen las velocidades d e l viento (fig. 2.5).
f) La veleta, que indica la dirección del viento (fig. 2.6).

I
Anillo metálico

Colector o receptor-

Recipiente para
1* recoger la precipitación

Mecha sumergida
en agua
La figura 1.2 muestra que con sólo considerar el sol, los vientos, la lluvia y la Hume-
dad, es suficiente para integrar la arquitectura al medio. Para ello, son muy útiles los
aparatos que aproximan a la realidad.
Al diseñar con luz solar (ver fig. 2.7), es importante tener en cuenta la temperatura
(a) que proporciona el Sol por m e d i o de su calor, el cual se debe controlar para
que se adecúe ól ser humano. Para ello, es necesario conocer la transformación de
la energía solar cuando choca con determinados materiales de la Tierra, en espe-
cial los ocupados en la construcción. La cantidad de calor d e p e n d e de los rayos
infrarrojos y éstos d e p e n d e n d e l tipo de material, porque los vegetales práctica-
mente no producen rayos infrarrojos. Por ello, mediante los vegetales, el arquitec-
to puede moderar la temperatura circundante o el interior de un local, ya sea al
quitar o agregar calor según lo requiera el ambiente de un lugar determinado. Ade-
más, debe analizar los reflejos solares y la cantidad de rayos que deben introducir-
se al espacio arquitectónico para sanear los locales, con lo cual se evitan gérmenes
patógenos. Asimismo, el arquitecto debe estudiar la trasmisión calorífica a través
de los materiales, y considerar los coeficientes de absorción que tiene cada uno de
ellos, para seleccionar los más adecuados. Con la elección de los materiales se
pueden diseñar parteluces, volados, etc., a f i n de controlar los niveles de ilumina-
ción natural y evitar, hasta donde sea posible, los artificiales, que sólo deberán
ocuparse de noche.
La lluvia (b) muchas veces se olvida, incluso a la hora de programar una obra,
pues no se espera que ésta cause grandes retrasos de trabajo y pérdidas económi-
cas por el mal presupuesto. Otros arquitectos olvidan este elemento a la hora de di-
señar (ver fig. 2.8) y posteriormente, en el proceso de la obra, causan trastornos,
quejas y pérdidas económicas y de tiempo hasta quedar mal con el cliente, porque
el agua se filtra, bota los acabados y maltrata las fachadas. Entonces se dice " j q u é
mala suerte!" y se maldice a la lluvia; pero la verdad es que quien diseñó la obra
se olvidó de ella y no la tuvo en cuenta para nada.
También se d e b e n considerar las pendientes adecuadas al diseñar los techos y
pisos según la región y el clima, además de manejar los escurrimientos del agua

28 CAP. 2. EL MEDIO AMBIENTE


que se reúnen en diferentes áreas, sin perder de vista hasta el último detalle ar-
quitectónico. Asimismo, no se deben olvidar los goteros, los botaaguas, las cumbre-
ras y los captadores de agua, para evitar salpicaduras que m o j e n hasta el último
rincón, pues sin estos artefactos se bota el agua hacia lugares donde no debería
caer una sola gota. Se debe canalizar adecuadamente el agua, y elegir los mate-
riales eficaces para cada caso (incluidos los impermeabilizantes), a f i n de evitar la
penetración del agua y las humedades que lleva consigo la lluvia.
La lluvia también tiene su beneficio cuando se aprovecha adecuadamente, a tal
grado que muchos arquitectos aún no se dan cuenta del servicio que con esto se
pueda dar a un país. Simplemente, cabe mencionar lo q u e cuestan los trabajos de
infraestructura para llevar el agua a las grandes ciudades; sin embargo, por la for-
ma de canalizar las lluvias actualmente dentro de las obras arquitectónicas, van a
dar al drenaje municipal y se mezclan de inmediato con las aguas negras, con lo
cual se desperdician grandes volúmenes de agua.
La lluvia podría servir para ser almacenada en cisternas y, si no es buena para
beber, por lo menos usarla en el lavado de ropa, regado de jardines, lavado de
automóviles y para bañarse, entre otros usos. Con tratamientos adecuados, podría
servir para beber, si se hiciera potable. Actualmente, algunos arquitectos muestran
esta tendencia, y en un futuro las casas no necesitarán la toma domiciliaria, con lo
cual se evitará traer a las ciudades el agua de riego, tan indispensable para la pro-
ducción agrícola.
Al diseñar, también se debe pensar en la humedad relativa (c) (ver fig. 2.9) o con-
tenido de vapor de agua en el aire, cuyo porcentaje no siempre está de acuerdo
con las necesidades biológicas del ser humano. El exceso de humedad no sólo lo
fastidia y molesta, sino también le causa daño y le provoca enfermedades de la
piel, porque el sudor, como es desecho, lo perjudica. A su vez, la falta de hume-
dad impide al ser humano respirar adecuadamente, debido a la resequedad que le
produce en la garganta, lo cual le causa enfermedades de las vías respiratorias.
También es importante prever la humedad d e l suelo, porque todos los materiales
para construcción están expuestos a la oxidación y putrefacción. Esto último depen-
de de su origen mineral u orgánico, de manera que es necesaria su protección me-
diante impermeabilizantes adecuados para cada caso. El arquitecto puede contro-
lar la humedad relativa de un lugar por medio de elementos arquitectónicos en los
que emplee la imaginación del diseño; sin embargo, para ello debe tener conoci-
mientos elementales de física y de los fenómenos atmosféricos. La física enseña
cuáles son los niveles de saturación d e l vapor de agua y cómo se regula por medio
de la temperatura y de la presión atmosférica, los cuales están relacionados
estrechamente con el lugar.
La presión atmosférica (d) será difícil de cambiar cuando se trate del espacio exte-
rior; no obstante, las presiones interiores de un local se pueden modificar o simple-
mente regular las d e l exterior. Con todo, la arquitectura no debe caer en aspectos
meramente mecánicos o cerrados, como en los aviones o la olla exprés. La ar-
quitectura simplemente debe contener un buen control de temperatura por medio
del sol e imaginación suficiente para lograrlo. Cuando a l g o llega a un grado de,sa-
turación y se quiere que acepte más cantidad, la física enseña que elevar la tem-
peratura es suficiente para romperla; si la necesidad es lo opuesto, deberá dismi-
nuirse la temperatura. En otras palabras, se deberá entrar al d o m i n i o de la entalpia
para considerar la presión exterior, hasta tener en cuenta la columna atmosférica
sobre metro cuadrado como carga muerta en la construcción.
Para modificar la humedad de la atmósfera sin cambiar la temperatura, se re-

EL MEDIO AMBIENTE 29
Elemento* • Temperatura \
reflejante^ exterior
o difusores]
según jS Montea solar
conveng^
al proyecto]

ros que
netran

Estudiar los materiales reflejantes


para que haya más luz en la casa

Temperatura Temperatura
exterior interior

' Trasmisión
á* calorftica

Temperatura
interior

Detalle

Detalle A

Figura 2.7. Diseño


solar
ImperVneabil);

Pijede captarsej
I a cielo abierto.

iltro para
beber
el agua
Registro Almacén grande ombá Óomba
para la época «
de sequía Almacén dmñ
^ ¡ i i i r / / / / ^ w / / ^ para uátf"*
inmediert&'
N o debe tirarse el agua de lluvia al drenaje
antes de usarla. Se almacena, se cuida, se
Válvula de descarga
trata y se purifica para cuando se lava
Impermeabilizante
/K Las tejas pueden
/ \ llevaf impermeabilizante
/ X \ cd / Impermeabilizante

Válvula de descarga Detalle Botaguas


para cuando se lava Botaguas
Detalle
Impermeabilizante
Detalle
Gotero

Fig. 2.8. Control y captación de agua


CO co
13 O
o> e Q-
05 Vo— C
>O
15 CD
.ti CD-o
.Q
cn

Material sediento de agua

Tipo invernadero

Aire con gran


porcentaje de
humedad

Aire seco
El recipiente captador
de agua puede
ir cerrado

Figura 2.9
Material sediento de agua

\ \ \< Tipo invernadero


P- JMtT
'o..
CO !

OPTI Bk 4

Tm
W m m
GE!

Till
O

N

Se busca el

mièmo nivel
f i

Em
e »
,

¡^SmAM/wW
de humedad..; 2

Espejo de agua

Aire con poco


-••UJ o menos grado Aire con gran
a s de humedad porcentaje de
humedad

Aire humedecido

Aire seco
El recipiente captador
de agua puede
ir narrarlo
quiere efectuar lavados y secados d e a i r e , m e d i a n t e equipos d e a c o n d i c i o n a m i e n -
to; sin e m b a r g o , t a m b i é n se p u e d e lograr d e m a n e r a n a t u r a l : h u m e d e c e r con espe-
jos de a g u a , fuentes, v e g e t a c i ó n , etc., d e m a n e r a q u e se f u e r c e a l a i r e a pasar por
ellos, una vez conocidos su sentido y d i r e c c i ó n d e l v i e n t o . Para hacer el secado, se
p u e d e pasar el a i r e por espacios diseñados e s p e c i a l m e n t e para tal efecto, d o n d e
se absorba el a g u a . De este m o d o , se p u e d e utilizar el sol y m a t e r i a l e s a d e c u a d o s
q u e p i e r d e n a g u a con la t e m p e r a t u r a y, a l estar sedientos, le q u i t e n la h u m e d a d al
aire. Para lograr lo a n t e r i o r , se d i s e ñ a n espacios q u e p u e d e n ser cerrados parcial-
mente o abiertos, y después se hace circular el a i r e a las zonas h a b i t a d a s q u e
requieren poca h u m e d a d . En a l g u n o s casos se d e b e provocar el f e n ó m e n o d e in-
vernadero, a f i n d e o b t e n e r a g u a casi para b e b e r , así c o m o a i r e seco (ver f i g . 2.9).
Las h u m e d a d e s d e l suelo, las q u e producen las lluvias y las q u e c o n t i e n e la atmós-
f e r a a f e c t a n d i r e c t a m e n t e a los m a t e r i a l e s , p o r q u e éstos a b s o r b e n a g u a d e d o n d e
sea, d e m o d o q u e p r o v o c a n h u m e d a d y o x i d a c i o n e s q u e no se v e n , y posterior-
m e n t e sólo se c o n t e m p l a su d e s m o r o n a m i e n t o al ser p u l v e r i z a d o s con f a c i l i d a d por
el viento. Rebajados e n sus c o n d i c i o n e s d e resistencia, los m a t e r i a l e s p u e d e n
causar p e l i g r o a l despedazarse, e n e l sentido d e venirse a b a j o , con consecuencias
terribles. Por e l l o , se d e b e n i m p e r m e a b i l i z a r los materiales, a f i n d e q u e q u e d e n
protegidos sin e l m e n o r riesgo, a d e m á s de emplear pendientes adecuadas para la
lluvia, el granizo y la nieve.
A l diseñar (ver fig. 2.10), es i m p o r t a n t e saber q u e el viento ( e y f) es el r e g u l a d o r
de las temperaturas sobre el g l o b o terrestre, a d e m á s d e contener una f u e r z a po-
tencial e n su v e l o c i d a d y dirección. Este ú l t i m o c o n c e p t o se l l a m a energía eólica.
El v i e n t o es el a i r e m i s m o , pero e n m o v i m i e n t o h o r i z o n t a l , p o r q u e constante-
m e n t e se m u e v e e n el sentido vertical, d e b i d o a l c a l e n t a m i e n t o q u e sufre por la
t e m p e r a t u r a . Dicho f e n ó m e n o es poco perceptible, por lo cual parece no moverse,
y se conoce c o m o movimiento de convección del aire. El a i r e t a m b i é n es e l p o r t a d o r d e l
oxígeno, vital para t o d o ser v i v i e n t e ; por e l l o , se d e b e n diseñar las ventilas ade-
cuadas para c a d a local d e d e t e r m i n a d o proyecto) Por m e d i o d e las ventilas se re-
novará el a i r e , h e c h o q u e se l l a m a ventilación. Para e l l o , es necesario a p r o v e c h a r la
v e l o c i d a d d e l v i e n t o , d e m a n e r a q u e se c o n t r o l e c o n el f i n d e q u e su c a m b i o sea
natural y constante, pues si se f u e r z a se convertirá e n a r t i f i c i a l ^ j a d e m á s , se d e b e
cuidar su v e l o c i d a d d e n t r o d e los interiores habitables, para q u e no sea m o l e s t o ni
p e r j u d i c i a l . C u a n d o la f u e r z a d e l v i e n t o sea excesiva, se d e b e r á p r o t e g e r la obra
a r q u i t e c t ó n i c a , e n c u y o caso se r e c o m i e n d a hacer diseños a e r o d i n á m i c o s (ver
fig. 2.10).
De n o hacerse así, d e b e r á n calcularse las estructuras para resistir lo e m b a t e s y
las succiones p r o v o c a d a s por los vientos f u e r t e s ; sin e m b a r g o , t a m b i é n se p u e d e
a p r o v e c h a r esa f u e r z a e ó l i c a , por m e d i o d e captadores p a r a q u e d e n p o t e n c i a m e -
cánica, la c u a l a su vez p u e d a g e n e r a r electricidad.
C a b e señalar q u e es s u f i c i e n t e con lo e s t u d i a d o e n los incisos d e l a) al f). Si se
c u m p l e con todos estos e l e m e n t o s , el a r q u i t e c t o estará d e a c u e r d o con la naturale-
za física; sin e m b a r g o , se r e c o m i e n d a utilizar otros dos factores d e l m e d i o : el vi-
sual y e l psicológico. A u n q u e no sean e l e m e n t o s , ni aspectos m a t e r i a l e s , resultan
d e v i t a l i m p o r t a n c i a para e l ser h u m a n o , sobre todo cuando se trata d e salud mental,
pues u n aspecto es la c o m o d i d a d h u m a n a física y otro e l psicológico. A m b o s fac-
tores v a n a p a r e j a d o s ; no se p u e d e tratar u n o , sin e x a m i n a r e l otro, p o r q u e la re-
c r e a c i ó n visual d a t r a n q u i l i d a d psíquica. Es decir, la estética d e s e m p e ñ a u n p a p e l
importante en los estados de á n i m o d e los individuos; por e j e m p l o , a veces los ar-
quitectos modernos no buscan q u e su proyecto armonice con el contorno. Así, para

EL MEDIO AMBIENTE 33
Cl VIOI l lU fjucuc goi i >• f u i u
obtener fuerza mecánica
o eléctrica mediante un
generador
Con una ventilación errónea se provocan
choques que impiden los desfogues
viciados

Hay que dejar salida a los vientos


o aire viciado

t Aquí la arquitectura
se opone al viento

Ventilación cruzada
• Ventilación errónea
Ventilación buena, pero con defectos

°/peui i«

Fig. 2.10. Energía eòlica


construir uno obra dentro de una plaza, proyectan libremente con un estilo distinto
del circundante, con lo cual provocan la competencia de épocas y de formas geo-
métricas, de modo tal que no luce la arquitectura de una época ni la de otra y
queda desequilibrada la plaza. Es preferible que de plano fuera toda moderna o
toda al estilo inicial, pero no combinar los estilos, porque es como injertar el brazo
de un hombre en un puerco o viceversa, lo cual rompería con toda estética. Quizá
éste es uno de los mayores errores en la integración al medio ambiente. Con base
en el ejemplo anterior, se puede decir que a la naturaleza se le hace lo mismo
dentro de su contorno, al proponer formas que compiten con ella, de manera que
no luce la naturaleza ni la arquitectura.
Se podrían proponer formas como la mostrada en la figura 2.10, parte inferior,
que es muy fea al separarse del entorno; sin embargo, aunque lo sea en relación
con la casa de la misma figura (parte superior), esta última se vería más fea dentro
del contorno natural que la primera, pero cambia la situación si se observan aisla-
damente.
Otro aspecto del factor psicológico puede ser la contaminación mental. Es ver-
dad que últimamente se habla con gran fuerza de la contaminación ambiental: la
que producen las fábricas, los automóviles, los desechos industriales, los desechos
orgánicos, etc.; sin embargo, poco se dice de la contaminación psicológica, en la
cual, aunque se quiera negar, tiene mucha importancia el papel que desempeña el
arquitecto, porque al diseñar se debe pensar no sólo en.el bienestar físico, sino
también en el psíquico. En este último, tiene relevancia la selección del color de
los materiales, pues algunos colores provocan inconscientemente trastornos ner-
viosos y también las combinaciones que se realicen con ellos. Conjodo, aparte del
color, el ruido y el calor en extremo son factores que influyen en la intranquilidad
psicológica, y aquí interviene de nuevo él arquitecto. En ambos aspectos, se puede
controlar mediante los diseños geométricos y la elección de materiales adecuados,
que regulen tanto el calor como la penetración y trasmisión de ruidos.
En líneas anteriores se dijo que generalmente no se puede hablar del factor
psíquico, sin que tenga intervención el factor visual. Los colores entran por la vista
y de ese modo se puede asegurar que la belleza o estética es un factor determi-
nante para la tranquilidad emocional. De nuevo, un ejemplo es importante para
confirmar tal aseveración, porque así como el pan es el alimento del cuerpo, la
belleza es el alimento del alma, y Jos arquitectos tienen la obligación de crear tan-
to belleza como armonía en cada obra que proyectan; por ejemplo, en las grandes
ciudades, las personas son alteradas por esa falta de armonía y belleza, de mane-
ra que cada obra independiente puede ser bella, pero en conjunto lastima incons-
cientemente. Cabe asegurar que por esta razón, en las grandes ciudades, durante
los periodos vacacionales o días festivos, la gente sale despavorida o, mejor dicho,
huye en cada oportunidad que tiene, a pesar de conocer los peligros a que se ex-
pone al viajar por carretera o por cualquier otra vía, sobre todo cuando es de ma-
nera masiva y a sabiendas de que expone su vida. La gente parte a como dé lugar,
pero esto puede ser de modo inconsciente, tal vez por la observación continua de
tanta fealdad que la rodea. Ante ese cansancio mental, sin deleite alguno, la gen-
te busca la tranquilidad y el reposo, que sólo pueden brindar los paisajes de la na-
turaleza. Así, el precio de un viaje rápido y agotador queda compensado por una
sola vista, al tener oportunidad de observar (aunque sea una vez al año) una pues-
ta de sol sobre el horizonte del mar. Tampoco hay que olvidar que el hombre se
debe a la naturaleza y forma parte de ella.
Las grandes construcciones son impedimentos visuales para poder observar, en

EL AAEDIO AMBIENTE 35
v e z Qe s a l i r a i w n i p u , i ^ u c i i u «a
C o n l o a n t e r i o r m e n t e e x p u e s t o , se p u e d e a s e g u r a r q u e i
m u n d o , i n c l u i d o e l h o m b r e d e s d e su a p a r i c i ó n e n la T i e r r a , q
los e l e m e n t o s y f a c t o r e s m í n i m o s e s t u d i a d o s e n e s t e c a p í t u l o (
mismo tiempo), aun cuando existen obras q u e c u m p l e n con
f a c t o r e s . S ó l o s e h a n d a d o p r i o r i d a d a los q u e e n d e t e r m i n a d
d i o s o s ; p o r e j e m p l o , los p u e b l o s á r a b e s , a l p r o y e c t a r e n e l
c u e n t a los f a c t o r e s m á s t e m i b l e s , c o m o e l c a l o r y e l v i e n t o ,
trabajo y lograron aspectos interesantes, sobre todo en el p
i n c l u s o las c a l l e s f u e r o n d i s e ñ a d a s p a r a c e r r a r los e s p a c i o s a
el f l u j o d e l v i e n t o corriera p a r a refrescar e l a m b i e n t e ; sin e m
c o n j u n t o d e la c i u d a d n o o c u r r i ó d e f o r m a a i s l a d a , es d e c i r ,
casas. A d e m á s , los p u e b l o s á r a b e s t u v i e r o n o t r o s é x i t o s , q u i
nivel urbano, c o m o el a l m a c e n a m i e n t o del a g u a de lluvia,
p a r a a b a s t e c e r s e y r e f r e s c a r s e . A su v e z , e n las p a r t e s c e n t r a l
tes, e s p e j o s d e a g u a , e t c . , q u e a p r o v e c h a r o n p a r a h a c e r desc
interior. T a m b i é n los m a y a s , g r a n d e s a s t r ó n o m o s , p r o y e c t a r o
efectos interesantes, como el del Kukulkán en Chichón I
e q u i n o c c i o s e p r o y e c t a la s o m b r a d e la s e r p i e n t e c o m o si fc
y r e m a t a r a c o n las c a b e z a s f i j a s d e ía p i e d r a . A l m i s m o v i
lograron efectos d e sonidos.
1
— e===áa^! — I' iM-tnwn a n / T t m
para ellos el más im-
5za, pero no al medio

conjuntaron los cinco


ira Integrarse a^ medio
jemplos, pero no es la
tomar del pasado lo
gramos al medio am-
*

3
Concepto de latitud
De acuerdo con los puntos importantes d e l m e d i o a m b i e n t e s e g ú n la f i g u r a 1.1,
los cuales se listan e n el c u a d r o sinóptico d e l c a p í t u l o 2, el p r i m e r o e n o r d e n es la
latitud, concepto q u e se estudiará m i n u c i o s a m e n t e c o m o parte f u n d a m e n t a l d e
la integración al medio. El g l o b o terrestre tiene dos movimientos importantes, entre
otros: uno d e r o t a c i ó n sobre su e j e i m a g i n a r i o y otro d e traslación a l r e d e d o r d e l
Sol. A m b o s m o v i m i e n t o s son d e vital i m p o r t a n c i a para la f o r m a c i ó n d e los distintos
climas existentes e n el m u n d o .

MOVIMIENTO DE ROTACIÓN

Todo c u e r p o i m p u l s a d o por un par d e fuerzas d e n t r o d e sí m i s m o (ver f i g . 3.1)


provoca un g i r o , por lo cual surge u n e j e i m a g i n a r i o q u e no se p u e d e p a l p a r , pero
que la m e n t e lo sitúa d e i n m e d i a t o (ver figs. 3.2 y 3.3).
A l r e d e d o r d e d i c h o e j e se m u e v e t o d a la masa i n t e g r a d a por una i n f i n i d a d d e
puntos, los cuales a l girar g e n e r a n círculos q u e se p u e d e n contener e n planos,
de m o d o q u e éstos resultan p a r a l e l o s entre sí y p e r p e n d i c u l a r e s a l m i s m o eje.
De a c u e r d o con lo a n t e r i o r , la f i g u r a 3.2 muestra una p e l o t a a p o y a d a e n u n d e d o
que, al girar sobre sí m i s m o , e m p i e z a su e j e i m a g i n a r i o p r e c i s a m e n t e e n d i c h o
apoyo. Estas condiciones p r o v o c a n q u e todos los puntos d e la superficie f o r m e n e n
su m o v i m i e n t o una serie d e círculos p a r a l e l o s entre sí, hasta ser u n p u n t o en los
extremos q u e g i r a n a l r e d e d o r d e sí mismos. Dichos puntos a p a r e n t a n no moverse y
f o r m a n parte integral d e l e j e i m a g i n a r i o , con lo c u a l resulta s i e m p r e el e j e p e r p e n -
dicular a los círculos. La f i g u r a 3.3 muestra u n t r o m p o c o l o c a d o t a m b i é n sobre un
dedo, e n el q u e se nota más el e f e c t o d e l e j e i m a g i n a r i o , a l destacar la punta y la

37
Eje imaginario Eje imaginario Eje imaginario

Punto Cabeza ' — » Punt0

Par de fuerzas

Punto Punta - — : W Punto

Figura 3.1 Figura 3.2 Figura 3.3

cabeza. 1 A l igual q u e la f i g u r a 3.2, la i n f i n i d a d d e puntos q u e integran la superfi-


cie se m u e v e n equidistantes a l eje, f o r m a n d o círculos paralelos entre sí y perpen-
diculares a l eje. La Tierra tiene un m o v i m i e n t o d e rotación similar, por lo cual
c u m p l e con los f e n ó m e n o s descritos, y al asemejarse a una pelota u n tanto irregu-
lar, q u e d a e j e m p l i f i c a d a con la f i g u r a 3.2. En ésta, la i n f i n i d a d d e puntos q u e in-
tegran la superficie g e o m é t r i c a representan los diferentes lugares d e la Tierra y,
durante su g i r o e n r e l a c i ó n con el Sol, unas veces t e n d r á n luz y otras no (es decir,
el d í a y la noche).

LATITUD

Una consecuencia d e l m o v i m i e n t o d e rotación d e la Tierra es el concepto d e lati-


tud, con base e n la idea d e q u e la latitud es e l á n g u l o q u e se m i d e e n grados a par-
tir d e l ecuador, y éste es e l p u n t o q u e se m u e v e con mayor r a d i o con respecto a la
rotación. Para medir correctamente la latitud, se e m p l e a una recta contenida e n e l
p l a n o ecuatorial q u e , a p o y a d a e n e l centro d e la Tierra, g i r a sobre un p l a n o per-
pendicular a l ecuador ( p l a n o m e r i d i a n o A ) , y a sea e n el sentido norte ( á n g u l o a ,
ver f i g . 3.4) o e n el sentido sur (ángulo /3, ver fig. 3.4.). El á n g u l o f o r m a d o por la rec-
ta con el p l a n o ecuatorial es el correcto para marcar la latitud q u e señala e l punto
e x t r e m o d e la recta, sobre la superficie a p a r e n t e d e la Tierra.
El ecuador es el círculo m á x i m o q u e se f o r m a d e l m o v i m i e n t o d e rotación, por
ser e l punto más a l e j a d o d e l eje, l o cual g e n e r a u n círculo p l a n o (ver fig. 3.4, pla-
no ecuatorial B), q u e a su vez es cortado en e l centro por e l e j e d e rotación con un
á n g u l o d e 90°. El ecuador es el punto de partida para m e d i r la latitud, por lo cual

1
Si s e o p l i c o r o a l t r o m p o e l p o r d e f u e r z a s e n o t r o s e n t i d o ( p o r e j e m p l o , e n e l t r a n s v e r s a l ) , e l e j e n o s e r i a t a n e v i -
d e n t e y se u b i c a r í a s e g ú n los p e s o s d e sus m a s a s e n r e l a c i ó n c o n los f u e r z a s o p l i c o d o s .

38 CAP. 3. LATITUD
Figura 3.4 Fig. 3.5. Campo magnótico

ahí se consideran los 0°. A d e m á s , c o m o entre e l e j e d e la Tierra y el ecuador hay


90° d e b i d o a la p e r p e n d i c u l a r i d a d existente, sólo habrá c o m o latitud m á x i m a 90°,
q u e i n v a r i a b l e m e n t e p u e d e ser norte o sur (ver f i g . 3.4).
A l medir la latitud a o /3, se ubica u n punto q u e , d e b i d o a l m i s m o m o v i m i e n t o de
rotación, f o r m a otro círculo q u e necesariamente es p a r a l e l o a l ecuador. Esto origi-
na q u e el círculo con todos sus puntos tenga la misma latitud; por tanto, a l ser d i c h o
círculo p a r a l e l o a l ecuador, se dice q u e corresponden a l m i s m o p a r a l e l o con lati-
tud a o b, según sea e l caso. Por e l l o , las latitudes t a m b i é n se d e n o m i n a n por para-
lelos norte o sur, y se dice a q u é grados corresponde. A los 90° d e latitud norte o
sur, se localiza e x c l u s i v a m e n t e un punto q u e f o r m a parte d e l e j e y se conoce c o m o
polo.
El m i s m o m o v i m i e n t o terrestre provoca una serie d e fricciones con la atmósfera,
y electrifica la superficie d e la Tierra, lo cual produce un c a m p o m a g n é t i c o natural
(ver fig. 3.5).
El c a m p o m a g n é t i c o t o m a d i f e r e n t e p o l a r i d a d : positiva o negativa. Así, los pun-
tos d o n d e concurren las concentraciones electromagnéticas se d e n o m i n a n por la
d i f e r e n c i a d e cargas: e l positivo se l l a m a norte y e l n e g a t i v o sur.
Esta c o n d i c i ó n terreste d e l m a g n e t i s m o t a m b i é n se d e b e tener e n cuenta para los
proyectos arquitectónicos, sobre todo e n lugares q u e por su cercanía son más afec-
tados. Es decir, e n u n m o m e n t o d e t e r m i n a d o , una construcción p u e d e tener fric-
ciones con e l v i e n t o y q u e d a r con una carga contraria a la d e l c a m p o m a g n é t i c o ;
con ello, se p u e d e desprender una descarga eléctrica a u n sin nubes o lluvia q u e lo
provoque, o tener ciertas atracciones magnéticas o repulsiones q u e p u e d a n afectar
estructuralmente dichas construcciones. Por esto, es necesario seleccionar los ma-
teriales para la construcción d e una obra, d e m o d o q u e no sean f á c i l m e n t e electri-
ficados; en caso d e que lo sean, se d e b e ver la f o r m a de descargar i n m e d i a t a m e n t e
antes q u e se a c u m u l e más.

LATITUD 39
D e b i d o o los condiciones señalados, la latitud causa la v a r i e d a d d e climas q u e
hay e n el m u n d o , pues cada lugar d e la Tierra q u e d a contenido en un p a r a l e l o q u e
se presenta d e m a n e r a d i f e r e n t e con respecto a l Sol. Esto q u i e r e decir q u e si se
toma cualquier punto de la esfera terrestre, por la curvatura que presenta, la con-
centración d e calor será d i f e r e n t e (ver fig. 3.6).
En la f i g u r a 3.6 se observa q u e , respecto a la curvatura d e la Tierra, existen pun-
tos q u e q u e d a n con distancia m i n í m a A e n referencia a l Sol y puntos q u e q u e d a n
con distancia m á x i m a B. Los primeros logran mayor concentración d e calor,
mientras q u e los segundos a l c a n z a n m e n o r calor, d e b i d o a q u e los rayos solares
a ú n d e b e n recorrer una distancia igual a la d e l r a d i o d e la Tierra. En este recorrido
p i e r d e n más energía, por las impurezas d e la atmósfera y por la fricción q u e t i e n e n
los rayos solares con dichas partícuias. Si a lo anterior se a g r e g a q u e el rayo solar
es tangente e n el punto 8, depositará m e n o r c a n t i d a d d e calor.
Lo anterior d e t e r m i n a q u e la distribución d e calor no sea igual e n toda la superfi-
cie d e la Tierra y existan diferencias d e un sitio a otro. Esto no ocurriría si la presen-
tación geométrica d e la Tierra con respecto al Sol f u e r a p l a n a (ver fig. 3.7). Si se
prescindiera d e la curvatura d e l Sol, la calorimetría sería u n i f o r m e para cualquier
punto o lugar d e la Tierra.

Si tuera plana
la Tierra

Sol

Figura 3.6 Rayos solares

Figura 3.7

40
4
Movimiento
de trasloción
El m o v i m i e n t o d e 1o Tierra a l r e d e d o r d e l Sol n o es d e f o t m a c i r c u l a r , sino
elíptica. La e l i p s e q u e d e s c r i b e la Tierra t i e n e p o c a e x c e n t r i c i d a d y se le d e n o m i n a
eclíptica; por su p a r t e , e l Sol está s i t u a d o e n u n o d e sus focos (ver f i g . 4.1). Este m o -
v i m i e n t o es d e v i t a l i m p o r t a n c i a p a r a la f o r m a c i ó n d e los d i f e r e n t e s c l i m a s en e l
m u n d o y los c a m b i o s d e e s t a c i ó n , d e b i d o a q u e e l e j e d e r o t a c i ó n d e la Tierra está
a 23° 27' e n r e l a c i ó n c o n la p e r p e n d i c u l a r d e l p l a n o q u e c o n t i e n e d i c h o m o v i m i e n -
to. Si h u b i e r a e s t a d o a 9 0 ° e n r e l a c i ó n c o n e l p l a n o o r b i t a l , n o h a b r í a s i d o t a n im-
p o r t a n t e . Esta r e p r e s e n t a c i ó n se m u e s t r a sobre u n a m o n t e a g e o m é t r i c a e n la f i g u r a
4.2, en la q u e el m o v i m i e n t o o r b i t a l es u n p l a n o h o r i z o n t a l y e l Sol está casi e n e l
centro. En la p r o y e c c i ó n v e r t i c a l se a p r e c i a q u e e l e j e d e la Tierra está a 9 0 ° c o n
respecto a l p l a n o o r b i t a l . En estas c o n d i c i o n e s , e n t o d o e l m u n d o y d u r a n t e t o d o e l
a ñ o los días y las noches son i g u a l e s , es d e c i r , 12 horas d i u r n a s y 12 horas noctur-
nas, r e s p e c t i v a m e n t e , d e m o d o q u e se e v i t a n las estaciones d e l a ñ o .
A f o r t u n a d a m e n t e , e l e j e d e r o t a c i ó n d e la Tierra está a 2 3 ° 27', lo c u a l p r o v o c a
los d i f e r e n t e s c a m b i o s d e e s t a c i ó n , d e b i d o a la p o s i c i ó n d e d i c h o e j e d e r o t a c i ó n
en r e f e r e n c i a a l Sol, d e m a n e r a q u e e x i s t e n d i f e r e n c i a s d e a s o l e a m i e n t o por la f o r -
ma e n q u e g i r a n los puntos. Así pues, la i n c l i n a c i ó n d e l e j e , la r o t a c i ó n d e la Tierra
y el m o v i m i e n t o d e t r a s l a c i ó n o r i g i n a n los c a m b i o s d e e s t a c i ó n . La f i g u r a 4.3
muestra e l m o v i m i e n t o d e t r a s l a c i ó n e n un d i b u j o g e o m é t r i c o d e m o n t e a b i p l a n a r .
En p r o y e c c i ó n v e r t i c a l , se o b s e r v a la e c l í p t i c a c o n t e n i d a e n u n p l a n o h o r i z o n t a l ,
d o n d e el e j e d e la Tierra t i e n e u n á n g u l o d e 23° 27', c o n r e s p e c t o a la p e r p e n d i c u -
lar d e l p l a n o . A q u í la l a t i t u d c o b r a i m p o r t a n c i a d e b i d o a l m o v i m i e n t o d e r o t a c i ó n ,
ya q u e los distintos l u g a r e s d e la Tierra, por la p r e s e n t a c i ó n d e l e j e a n t e el Sol, n o
reciban e l m i s m o a s o l e a m i e n t o d u r a n t e el a ñ o . C o m o se p u e d e a p r e c i a r en e l di-
b u j o g e o m é t r i c o d e la f i g u r a 4.3, e l e j e d e la Tierra s i e m p r e se c o n s e r v a c o m o u n a
recta f r o n t a l y m a n t i e n e su i n c l i n a c i ó n d e 2 3 ° 27', c o n lo c u a l p r o p i c i a q u e unas ve-

41
ees el Polo N o r t e se h o l l é e n d i r e c c i ó n a l Sol y otras sea e l Polo Sur, a n t e la i n m o v i -
l i d a d d e l astro rey (ver f i g . 4.3, p r o y e c c i ó n vertical).
La Tierra, c o n su e j e i n c l i n a d o , p o d r i a girar a l r e d e d o r d e l Sol en u n a m i s m a posi-
c i ó n ; d e ser así, e n esta s i t u a c i ó n t a m p o c o existirían c a m b i o s d e estación d u r a n t e
el a ñ o , p o r q u e se conservarían s i e m p r e iguales las posiciones d e los puntos e n re-
lación con el Sol (ver fig. 4.4). En esta figura sólo existe una latitud con asolea-
m i e n t o m á x i m o e n t o d o el a ñ o (siempre caluroso) y otra latitud con ausencia d e l
Sol (siempre frío). La calurosa es el p a r a l e l o d e 23° 27' (latitud norte), p o r q u e d u -
rante t o d o el a ñ o t i e n e s i e m p r e los rayos solares p e r p e n d i c u l a r e s a é l ; a d e m á s ,
t i e n e e l día más l a r g o q u e la noche, según se a p r e c i a en la f i g u r a 4.4, con e l
círculo m a r c a d o íntegro e n u n a recta, d e r a y a y dos puntos. El l u g a r más f r í o es el
Polo Sur a los 90° d e latitud: por más q u e g i r e , n u n c a p o d r á tener el Sol d e frente.
Sucede lo contrario con e l Polo N o r t e , e n el sentido d e n o p o d e r quitarse a l Sol d e
e n c i m a (ver f i g . 4.4).
D e b i d o a q u e el e j e d e la Tierra conserva su posición con respecto a todo el rede-
d o r , con e x c e p c i ó n d e l Sol, q u e se presenta d e m a n e r a s distintas d u r a n t e c a d a
é p o c a d e l a ñ o , el a s o l e a m i e n t o c a m b i a t o t a l m e n t e d e u n p e r i o d o a otro. Para re-
calcar este efecto, c a b e dar u n e j e m p l o , pues el d e s p l a z a m i e n t o q u e hace e l e j e
d e la Tierra a través d e l m o v i m i e n t o d e traslación es c o m p a r a b l e con el j u e g o me-
cánico d e l látigo, p o r q u e los carritos, c u a n d o l l e g a n a los puntos extremos, efec-
t ú a n u n a especie d e saltos y c o n t i n ú a n su viaje. Así, el e j e d e la Tierra t a m b i é n
t i e n e sus saltos q u e se l l e v a n a c a b o e n los solsticios. Precisamente e l s i g n i f i c a d o
d e la p a l a b r a solsticio es salto, el cual, c o m o e n el j u e g o m e c á n i c o , se p r o d u c e en
los puntos e x t r e m o s ( e j e m p l i f i c a d o s e n la f i g u r a 4.3), d o n d e tanto en p r o y e c c i ó n
vertical c o m o e n h o r i z o n t a l los solsticios se h a l l a n a la d e r e c h a y a la izquierda.
Si se o b s e r v a n los puntos e x t r e m o s e n la f i g u r a 4.3, i n d e p e n d i e n t e m e n t e d e la
i n c l i n a c i ó n con q u e l l e g a n los rayos solares a l m i s m o p u n t o d e l g l o b o t e r r á q u e o ,
c o m p r e n d e r á por q u é existen c a m b i o s d e estación, ya q u e los días y las noches
c a m b i a n n o t a b l e m e n t e d e u n e x t r e m o a otro (ver fig. 4.5). Para e j e m p l i f i c a r lo a n -
terior, se t o m a c o m o muestra e l p a r a l e l o d e la Tierra d e 23° 27' latitud norte, q u e

42 CAP. 4. TRASLACIÓN
Figura 4.2
Solsticio de
verano
Plano que contiene
el movimiento
Trópico de ty
Capricornio

Trópico de Ecuador
Cáncer

icular icular icular

Plano que contiene el movimiento


Equinoccio de
primavera

vera

Solsticio de
/invierno

Equinoccio de
otoño

F i g u r a 4.3
Figura 4.4
N
c o r r e s p o n d e o l Trópico d e Cáncer. En e l l a d o i z q u i e r d o d e la f i g u r a 4.5 se observa
q u e el día ( r e p r e s e n t a d o con la letra d) es más largo q u e la noche (representado
c o n la letra n); e n c a m b i o , e n el l a d o d e r e c h o sucede lo contrario. Por tanto, h a b r á
m a y o r a s o l e a m i e n t o e n el l a d o i z q u i e r d o q u e e n e l d e r e c h o .
A l desarrollar la teoría d e la c a l o r i m e t r í a , se c o m p r u e b a la v e r a c i d a d d e lo q u e
ocurre e n las estaciones d e l a ñ o ; por e j e m p l o , si se e x p e r i m e n t a con d e t e r m i n a d o
c u e r p o , se c a l i e n t a d u r a n t e cierto t i e m p o y l u e g o se d e j a e n f r i a r e l m i s m o t i e m p o ,
p o s i b l e m e n t e q u e d a r á e n las m i s m a s c o n d i c i o n e s d e t e m p e r a t u r a q u e tenía cuan-
d o se i n i c i ó el e x p e r i m e n t o . Si se r e p i t e la o p e r a c i ó n e n las mismas c o n d i c i o n e s , el
ciclo p e r m a n e c e r á constante; p e r o si a l d e j a r l o e n f r i a r n o a l c a n z a su estado i n i c i a l ,
se a l t e r a r á e l ciclo d e m a n e r a g r a d u a l a m e d i d a q u e se repita e l e x p e r i m e n t o .
El e x p e r i m e n t o se a g r a v a si el t i e m p o d e e n f r i a m i e n t o es m e n o r o m a y o r q u e e l
c a l e n t a d o ; d e esta m a n e r a , si es m e n o r , se p r o d u c i r á u n s o b r e c a l e n t a m i e n t o ,
el cual, a p l i c a d o a la Tierra con el día y la noche, se conoce c o m o verano. En cambio,
c u a n d o se c a l i e n t a m e n o s t i e m p o y es m a y o r el p e r i o d o d e e n f r i a m i e n t o , se inicia
cada ciclo d e l e x p e r i m e n t o con una t e m p e r a t u r a más b a j a . A l ser r e p e t i d o s los
ejercicios, se p r o d u c e u n e n f r i a m i e n t o , q u e a p l i c a d o e n la Tierra es e l i n v i e r n o (ver
e l l a d o d e r e c h o d e la f i g . 4.5).
A h o r a se a p r e c i a c l a r a m e n t e la situación d e la Tierra e n r e l a c i ó n c o n e l calenta-
m i e n t o . Si a esto se a ñ a d e la i n c l i n a c i ó n d e los rayos solares, q u e se r e l a c i o n a n
con la c o n c e n t r a c i ó n d e calor, a l ocupar las u n i d a d e s d e k i l o c a l o r í a s (kcal) se ob-
t e n d r á n c o m o m á x i m o 800 kcal e n u n a hora (h) y c o m o m í n i m o 0 kcal, es decir, se-
g ú n la i n c l i n a c i ó n d e los rayos solares sobre la s u p e r f i c i e a la q u e c a e n , la con-
c e n t r a c i ó n d e calor v a r i a r á d e 0 a 800 k c a l / h e n un m 2 .
Para calcular d i c h a i n t e n s i d a d calorífica, es necesario basarse e n la f ó r m u l a
siguiente: / = 800 k c a l / h m 2 ^ sen a, d o n d e a es el á n g u l o que f o r m a el rayo solar
sobre la s u p e r f i c i e h o r i z o n t a l d e c u a l q u i e r lugar d e la Tierra (ver f i g . 4.6).
En la f i g u r a 4.6 es e v i d e n t e q u e la i n c l i n a c i ó n d e l r a y o solar varía d e u n lugar a
otro, por la c u r v a t u r a esférica q u e t i e n e la Tierra, p o r q u e p r i n c i p a l m e n t e los rayos
d e l Sol son p a r a l e l o s c o m o consecuencia d e su m a g n i t u d y d e la distancia a la q u e
se e n c u e n t r a e n r e l a c i ó n c o n la Tierra, por lo c u a l no t i e n e efectos d e p r o y e c c i ó n
cónica.

23°2r /
Solsticio de Solsticio de
verano invierno

Figura 4.5

46
La i n c l i n a c i ó n d e l á n g u l o a se o b t i e n e p o r la d i f e r e n c i a d e l a t i t u d e s q u e e x i s t e
entre e l lugar q u e e n ese m o m e n t o t i e n e n los r a y o s a 9 0 ° y e l l u g a r d o n d e s e
q u i e r e conocer e l á n g u l o a ; d i c h a d i f e r e n c i a se r e s t a a 9 0 ° ( p o r ser e l l u g a r d e l c é -
nit en ese m o m e n t o ) . En e l e j e m p l o d e la f i g u r a 4 . 6 c o r r e s p o n d e a l T r ó p i c o d e C á n -
cer. Lo q u e resulte d e esto ú l t i m o es ar; p o r e j e m p l o , se q u i e r e c o n o c e r a e n e l
Círculo Polar Ártico. A su l a t i t u d se resta la d e l T r ó p i c o d e C á n c e r ( 6 6 ° 3 3 ' — 2 3 ° 2 7 '
= 43° 06') y e n s e g u i d a este r e s u l t a d o se resta d e 9 0 ° ( 9 0 ° — 4 3 ° 0 6 ' = 46° 54').
Esto ú l t i m o c o r r e s p o n d e a l á n g u l o a (ver f i g . 4 . 6 ) .
Uno vez q u e se c o n o c e a , se p o d r á a p l i c a r la f ó r m u l a d e la i n t e n s i d a d c a l o r í f i c a .
Para el caso (1), q u e está a n o t a d o e n la f i g u r a 4.6, la i n t e n s i d a d es: I = 800 k c a l / h m 2
^ sen 90° ( e n la t a b l a d e senos, 9 0 ° es i g u a l a 1); p o r t a n t o , / = 8 0 0 k c a l / h m 2 , a l a
cual corresponde la m á x i m a c o n c e n t r a c i ó n d e c a l o r .
Para e l caso (2): / = 800 k c a l / h m 2 $ sen 0 o ; p e r o s e n 0 o es i g u a l a 0, l o c u a l d a
c o m o resultado q u e I = 0 k c a l / h m 2 , y se o b t i e n e la n u l i f i c a c i ó n d e l a c o n c e n t r a -
c i ó n d e calor.
Los casos i n t e r m e d i o s se o b t i e n e n i g u a l m e n t e p o r m e d i o d e la f ó r m u l a d e l a c o n -
centración correspondiente de calor; desde luego, deberá ser superior a
0 k c a l / h m 2 e i n f e r i o r a 800 k c a l / h m 2 .
Según los c o n o c i m i e n t o s d e la c a l o r i m e t r í a , la T i e r r a t i e n e z o n a s b i e n d e f i n i d a s
por la d i s t r i b u c i ó n d e l c a l o r , s e g ú n la f o r m a d e c a e r los r a y o s s o l a r e s .
La zona tórrida o caliente es a q u e l l a e n la c u a l los r a y o s d e l Sol c a e n , p o r l o m e n o s
un día a l a ñ o , a 9 0 ° . D i c h a z o n a q u e d a c o m p r e n d i d a e n t r e l o s t r ó p i c o s d e C á n c e r y
d e C a p r i c o r n i o (ver fig. 4.7). Esto se m u e s t r a e n las f i g u r a s 4 . 1 y d e la 4 . 3 a l a 4 . 6 .
En la f i g u r a 4.3, sobre la p r o y e c c i ó n h o r i z o n t a l , es n o t o r i o q u e l o s r a y o s d e l S o l
son p e r p e n d i c u l a r e s a l e c u a d o r , t a n t o e n e l e q u i n o c c i o d e p r i m a v e r a c o m o e n e l
d e otoño. A l l a d o i z q u i e r d o , e n la p r o y e c c i ó n v e r t i c a l se a p r e c i a e l s o l s t i c i o d e v e -
rano, en e l c u a l los rayos solares c a e n a 9 0 ° , p r e c i s a m e n t e e n e l l í m i t e , a l n o r t e ,
sobre el Trópico d e C á n c e r , p e r o m á s a l n o r t e j a m á s se o b t e n d r á u n r a y o o r t o g o n a l .
En la m i s m a f i g u r a 4.3, d e l l a d o d e r e c h o y e n p r o y e c c i ó n v e r t i c a l se o b s e r v a h a c i a
el sur el otro l í m i t e sobre e l T r ó p i c o d e C a p r i c o r n i o e n e l s o l s t i c i o d e i n v i e r n o , d o n -
d e los rayos d e l Sol c a e n p e r p e n d i c u l a r e s , p e r o m á s a l sur j a m á s c a e r á n a 9 0 ° . Esto
q u i e r e decir q u e la v a r i a c i ó n d e c a l o r a las 12 h o r a s d e l d í a s o b r e e l e c u a d o r e s d e

Figura 4.6.

47
La i n c l i n a c i ó n d e l á n g u l o a se o b t i e n e por la d i f e r e n c i a d e latitudes q u e existe
entre el lugar q u e e n ese m o m e n t o t i e n e n los rayos a 90° y el lugar d o n d e se
q u i e r e conocer el á n g u l o a ; d i c h a d i f e r e n c i a se resta a 90° (por ser el lugar d e l cé-
nit e n ese m o m e n t o ) . En el e j e m p l o d e la f i g u r a 4.6 corresponde a l Trópico d e Cán-
cer. Lo q u e resulte d e esto ú l t i m o es a ; por e j e m p l o , se q u i e r e conocer a e n e l
Círculo Polar Ártico. A su l a t i t u d se resta la d e l Trópico d e Cáncer (66° 33' — 23° 27'
= 43° 06') y e n s e g u i d a este resultado se resta d e 9 0 ° (90° — 43° 06' = 46° 54').
Esto ú l t i m o corresponde a l á n g u l o a (ver f i g . 4.6).
Una vez q u e se conoce a , se p o d r á a p l i c a r la f ó r m u l a d e la intensidad calorífica.
Para el caso (1), que está anotado en la figura 4.6, la intensidad es: I = 800 k c a l / h m 2
sen 90° (en la t a b l a d e senos, 90° es igual a 1); por tanto, / = 800 k c a l / h m 2 , a la
c u a l corresponde la m á x i m a c o n c e n t r a c i ó n d e calor.
Para el caso (2): / = 800 k c a l / h m 2 sen 0 o ; p e r o sen 0 o es igual a 0, lo cual d a
2
c o m o resultado q u e / = 0 k c a l / h m , y se o b t i e n e la n u l i f i c a c i ó n d e la concentra-
c i ó n d e calor.
Los casos i n t e r m e d i o s se o b t i e n e n i g u a l m e n t e por m e d i o d e la f ó r m u l a d e la con-
c e n t r a c i ó n c o r r e s p o n d i e n t e d e c a l o r ; desde l u e g o , d e b e r á ser superior a
0 k c a l / h m 2 e inferior a 800 k c a l / h m 2 .
Según los c o n o c i m i e n t o s d e la c a l o r i m e t r í a , la Tierra t i e n e zonas b i e n d e f i n i d a s
por la d i s t r i b u c i ó n d e l calor, según la f o r m a d e caer los rayos solares.
La zona tórrida o caliente es a q u e l l a en la cual los rayos d e l Sol c a e n , por lo menos
un día a l a ñ o , a 9 0 ° . Dicha z o n a q u e d a c o m p r e n d i d a entre los trópicos d e Cáncer y
d e C a p r i c o r n i o (ver fig. 4.7). Esto se muestra e n las f i g u r a s 4.1 y d e la 4.3 a la 4.6.
En la f i g u r a 4.3, sobre la p r o y e c c i ó n horizontal, es n o t o r i o q u e los rayos d e l Sol
son p e r p e n d i c u l a r e s a l e c u a d o r , t a n t o en el e q u i n o c c i o d e p r i m a v e r a c o m o en el
d e otoño. A l l a d o izquierdo, e n la p r o y e c c i ó n vertical se a p r e c i a e l solsticio d e ve-
r a n o , e n el cual los rayos solares caen a 9 0 ° , p r e c i s a m e n t e en e l límite, a l norte,
sobre e l Trópico d e Cáncer, p e r o más a l norte jamás se o b t e n d r á un r a y o o r t o g o n a l .
En la m i s m a f i g u r a 4.3, d e l l a d o d e r e c h o y e n p r o y e c c i ó n vertical se observa hacia
el sur e l otro l í m i t e sobre e l Trópico d e C a p r i c o r n i o e n e l solsticio d e i n v i e r n o , d o n -
d e los rayos d e l Sol c a e n p e r p e n d i c u l a r e s , p e r o más a l sur jamás c a e r á n a 90°. Esto
q u i e r e decir q u e la v a r i a c i ó n d e calor a las 12 horas d e l día sobre el e c u a d o r es d e

29» 27'
Figura 4.6

47
I

90° I Norie
66°33 66"33" 66°33' - Zona glacial àrtica. 66*33"

23*27" 23 t 27' 23=27- 23*27"

23"27' 23'27 23°27' 23*27

66° 33 66°33 66
°33- 660330

90° ] Sur

90° a 66° 33', según la f i g u r a 4.6, lo cual provoca que sea totalmente caluroso.' En Figura 4.7
cambio, para cualquiera de los trópicos hay una variación d e 90° a 43° 0 6 ' , lo cual Figura 4.8
indica que existe una época d e m u c h o calor y otra de poco asoleamiento, que se-
ñalan el límite de la zona templada.
La zona fría, d o n d e el Sol no aparece desde un día hasta en seis meses, está
c o m p r e n d i d a desde el Círculo Polar Ártico hasta el Polo Norte, y del Círculo Polar
Antàrtico hasta el Polo Sur (ver fig. 4.7). La razón se manifiesta en la f i g u r a 4.5, en
la cual d e l lado derecho se p u e d e apreciar que, por más que gire el Círculo Polar
Ártico, jamás podrá obtener los rayos del Sol; y a la inversa, por más que gire el
Círculo Polar Antàrtico, el Sol no se podrá eliminar. Cabe aclarar que, a u n cuando
reciba al Sol d e manera continua, nunca alcanza las temperaturas de la zona ca-
liente, d e b i d o a la inclinación con que llegan los rayos solares. Esta circunstancia
favorece a la Tierra, porque dicho calor no es suficiente para derretir totalmente la
zona glacial; de lo contrario, provocaría inundaciones en las partes más bajas d e
la Tierra. Lo mismo sucede en la figura 4.5 del lado izquierdo, pero a la inversa con
respecto a los polos Norte y Sur. La variación d e calor es de 0 o a 46° 54', según la
figura 4.6, sobre cualquiera d e los círculos polares a las 12 del día, mientras que
para los puntos del Polo Sur o Norte es d e 0 o a 23° 27'.
La zona templada surge ante la idea de mezclar lo caliente con lo frío. La parte in-
termedia que queda comprendida entre el Círculo Polar Ártico y el Trópico de Cán-
cer es una zona templada, al igual que la f o r m a d a por el Círculo Polar Antàrtico y
el Trópico d e Capricornio.
Algunos geógrafos d i v i d e n la zona t e m p l a d a en dos partes: la caliente y la fría.
La primera va de los 23° 27' a los 45° de latitud norte o sur, y la segunda d e los 45°
hasta los 66° 33' (ver fig. 4.8).
La variación del calor en la zona templada, según la figura 4.6, va d e 0 o a 90°.
Esto indica que es una zona extremosa y abarca todos los registros de la variación
de calor. Precisamente ahí son más notorios los cambios d e las estaciones.

'Esto variación de color no es en grados de temperatura, sino de inclinación solar que corresponden al ángulo a; sin
embargo, medíanle la fórmula de lo intensidad calorífica se pueden obtener las kilocalorias correspondientes y las
temperaturas por medición directa con termómetros.

48 CAP. 4. TRASLACIÓN
5
Las estaciones
del año
Las e s t a c i o n e s d e l a ñ o son los c a m b i o s q u e s u f r e e l c l i m a d e u n l u g a r por su lati-
t u d e n r e l a c i ó n c o n e l Sol. Sus causas p r i m o r d i a l e s son e l c a m b i o d e t e m p e r a t u r a ,
la v a r i a c i ó n d e los r a y o s i n f r a r r o j o s p o r i n c l i n a c i ó n d e l Sol, la d i f e r e n c i a e n horas
d e l d í a c o n la n o c h e y la i n t e n s i d a d d e los rayos u l t r a v i o l e t a ( v e r f i g . 5.1).

Equinoccio de primavera
21 de marzo

Solsticio de verano
21 de junio
lo, de enero

Solsticio de
invierno
l o . de julio
21 de diciembre

Equinoccio de otoño
21 de septiembre
Figura 5.1
Como se vio en los capítulos 3 y 4, la distribución del calor no es uniforme. Según
el recorrido de la Tierra a través de su órbita de traslación, habrá cierta zona cuyos
rayos solares estén con una inclinación alrededor de los 90° (verano) y otro cuya
inclinación solar descienda a los 0° (invierno).
Otro aspecto que hace evidente los cambios de estación es la variación de los ra-
yos ultravioleta; los rayos solares contienen gran cantidad de ellos, de modo que si
éstos llegaran intactos a la Tierra destruirían toda forma de vida, aunque también
su ausencia provocaría el mismo efecto. Hasta cierto grado, los rayos ultravioleta
favorecen la vida. Al ser paralelos los rayos solares, en el momento de ser filtrados
por la capa de ozono, existen zonas más filtradas por la misma forma esférica que
tiene, pues se agranda la distancia (d) al atravesar la capa de ozono (ver fig. 5.2).
Esto ocasiona que los rayos solares lleguen con menor cantidad de rayos ultravioleta,
y si a esto se agrega la diferente intensidad en cada estación, las plantas en alguna
época ya no responden con la misma fuerza, disminuye su fotosíntesis y mueren
parcialmente; sin embargo, vuelven a la vida cuando en otra época se intensifica
la energía solar y aumenta la concentración de los rayos ultravioleta (como la
chispa en los automóviles) fomenta la vida que empieza a resurgir. Algo parecido
sucede a los animales, sobre todo en su estructura ósea.
Dichos fenómenos se relacionan con la cantidad de rayos ultravioleta, y provo-
can las diferentes entradas de las estaciones del año.
Los observatorios meteorológicos son los encargados de confirmar las fechas y
horas de las entradas exactas d e cada estación del año. 1
Para finalizar con el movimiento de traslación, la órbita que rige tal movimiento
se divide en 12 etapas, las cuales corresponden a los 12 meses y se les ha asignado
una constelación de estrellas, por corresponderles en ese momento un mismo pla-
no (Sol, Tierra y constelación). Por ellos se rigen los horóscopos (ver fig. 5.3). Al
igual que las estaciones del año, en este texto se les asignan los días 21.
Las constelaciones quedan comprendidas dentro de una bóveda celeste, cuya
forma es un elipsoide similar a la esférica (ver fig. 5.3), por tener poca excentrici-
dad la eclíptica.
En la órbita de traslación también hay dos puntos importantes: a) el perihelio,
cuando la Tierra está más cerca del Sol, y b) el afelio cuando se encuentra más ale-
jada del Sol. El primero ocurre el l o . de enero, y el segundo el l o . de julio. Sus dis-
tancias respectivas son 147 000 000 km y 151 000 000 km.
En otra época, cuando se consideraba a la Tierra el centro de todo, a la bóveda
sideral se le proporcionaban los mismos puntos cardinales y se suponía que el Sol
giraba en una órbita, cuyo plano estaba a 23° 27' en relación con el eje de la Tierra
(ver fig. 5.4). Por tal situación, la esfera celeste también tuvo un ecuador paralelo
al de la Tierra.
Con esta idea y con base en las constelaciones, se explicó la permanencia del
movimiento de traslación, pues casualmente ocurrió que en los solsticios las cons-
telaciones coincidieran: en el punto más bajo (capricornio o la cabra) y en el punto
más alto (cáncer o el cangrejo). La primera, a l llegar la Tierra, daba un tope a ésta
y la impulsaba nuevamente; la segunda, al llegar al cangrejo, la hacía retroceder, y
así se continuaba el movimiento de manera estable (ver fig. 5.4).
Cuando la Tierra está más retirada del Sol, gira más lentamente, pero cuando se
localiza más cerca de él gira con mayor rapidez. Por ello, capricornio queda antes

' Para efectos de la montea solar estudiada en este texto, los días de entrada serán: los equinoccios, el 21 de marzo y
el 21 de septiembre; el solsticio de verano, el 21 de junio; el solsticio de invierno, el 21 de diciembre. Además, se con-
sidwa que el arto es de 360 días.

50 CAP. 5. LAS ESTACIONES


J

Bóveda celeste
Tauro
Aries

21 de marzo v»
Géminis Equinoccio de primavera
Piscis
mayo Tierra
Tierra
xero
Tierra

Tierra

Acuario
21 de enero
Cáncer
!1 de junio
Tierra
Tierra
Solsticio de verano

1o. de eneri
Afelio ¡helio \ 21 de diciembre
Tierra
/ "—¿Capricornio
Solsticio ae invierno

Tie,ra
1 de j u l i o !
Tierra

Tierra
Tierra Sagitario
Tierra
21 depctubre

traslación /Equinoccio de otofto


^ i
virgo 21 de septiembre — Escorpio
Figura5.3. Movimiento)
Libra traslación visto en plane

51
il.,
tl-l

Bóveda celeste

Figura 5.4

del perihelio, de modo que se creía que su rapidez era producto del impulso recibido
de la cabra. Lo curioso de esto es que en el otro solsticio, la Tierra iba lentamente,
porque conforme ascendía perdía fuerza y el cangrejo la regresaba, para que al
caer tomara nuevo impulso y con un nuevo tope de la cabra volviera a subir (ver
fig. 5.4).
Tales conceptos han cambiado, pero lo que no ha cambiado es que cuando la
Tierra se encuentra más cerca del Sol gira con mayor rapidez, y cuando está más
alejado gira más lentamente. Dicha realidad obliga a tener dos tipos de horarios
en el mundo; el sideral o de las estrellas, y el astronómico o del Sol. De los dos se
obtiene un promedio para dar la hora exacta. Cada país y ciudad importante tiene
su observatorio que se encarga de hacer tal corrección. Por ello, en el mundo no
existen relojes con precisión absoluta. 2

2
La presentación del eje de rotación de la Tierra ante el Sol ocasiona que las diferentes estaciones no ocurran una a
una en todo el año, porque la situación del hemisfero norte no es igual a la del hemisferio sur (ver figs. 4.1 y 4.2). Cuan-
do es verano |Xjro el hemisferio norte, es invierno jsaro el hemisferio sur y viceversa. Lo mismo ocurre con la primavera
y el otoAo: cuando en uno de los hemisferios es primavera (primera etapa de calor), en el otro es otoño. En este libro,
todo está referido al hemisferio norte, donde se concentra la mayor parte de la Tierra.

52 CAP. 5. LAS ESTACIONES


6
Montea solar esférica
del ecuador
La montea solar es la representación geométrica de todos los rayos solares du-
rante el año en un lugar determinado, desde el amanecer hasta el atardecer. Su
importancia se origina precisamente de la necesidad de cuantificar el calor que
llega a las fachadas, según su orientaciórv, para aprovechar al máximo la energía
solar o defenderse de ella en caso de que sea excesiva. Otro factor es evitar
deslumbramientos en los locales, a f i n de propiciar el buen desempeño de las
labores que el ser humano realiza diariamente. Se trata de prevenir perjuicios vi-
suales que en ocasiones provocan accidentes de trabajo.
A f i n de hacer el trazo geométrico de la montea solar, es importante saber de
dónde provienen los rayos solares para ese lugar determinado, pues, como se vio
en los capítulos 3 a 5, según sea su inclinación así será su intensidad.|EI factor pre-
dominante será la latitud del lugar, ya que la variación de los rayos solares depen-
derá en gran parte de ella durante cada estación del año.
-Primero se analiza un punto del ecuador para ver cómo llegan los rayos solares a
las 12 horas del día durante todo el año. Como se observa en la figura 6.1, el
ecuador en los equinoccios recibe los rayos perpendiculares a las 12 horas del día,
situación que se representa en la figura 6.2 con una línea recta que cae exacta-
mente a 90° sobre una línea horizontal. Se considera un lugar del ecuador el punto de
intersección de las líneas mencionadas: la línea horizontal es la representación del
plano tangente en el ecuador y la línea perpendicular es el rayo solar.
Cuando la Tierra se encuentra en el solsticio de verano, el ecuador recibe los ra-
yos solares a las 12 horas del día, con una inclinación de 23° 27' en relación con la
perpendicular del plano tangente. En la figura 6.1 se aprecia esa inclinación, don-
de parece que el Sol, por la posición de la recta perpendicular del lugar, se inclina
hacia el norte; por tanto, dicho rayo da sobre las fachadas norte con la inclinación

53
21 de marzo
Equinoccio de
orimavera

21 de junio 21 de diciembre
Solsticio de
Solsticio de
Invierno
verano

Trópico de Cáncer

Trópico de Capricornio

21 de septiembre
Equinoccio de
otoño

Figura 6.1. Montea solar


esférica del ecuador

de 23° 27' en relación con la perpendicular d e l lugar, o 66° 33' con respecto a l ho-
rizonte.
La figura 6.2 muestra esta nueva posición d e l Sol ante determinado punto d e l
ecuador, indicada por otra línea recta, girada un ángulo de 23° 27' hacia el norte
en relación con la perpendicular. Para el solsticio de invierno, la situación cambia
a l otro extremo; según se aprecia en la figura 6.1, ahora el Sol parece venir d e l sur
con una inclinación de 23° 27' con referencia a la vertical d e l lugar. También en la
figura 6.2 está ubicada la línea de donde provienen los rayos solares, con la incli-
nación q u e le corresponde hacia el sur. La misma figura 6.2 muestra tres hemiciclos
que cortan a las rectas mencionadas, para señalar que lo único importante es saber
de dónde proceden los rayos sin conocer la distancia, sobre todo si se considera
que puede ser una representación en escalas diferentes. Como se observa clara-
mente, la inclinación d e l rayo se conserva en los tres hemiciclos, incluso si las tres
líneas rectas son cortadas por otra, que a su vez sea tangente el hemiciclo mayor, y
pasa por el punto de intersección de la perpendicular d e l lugar.
La figura 6.3 muestra lo mismo, pero sólo con un hemiciclo y la recta tangente.
Dicha representación está en una montea geométrica biplanar. Para distinguirse lo

54 CAP. 6 . M O N T E A SOLAR ESFÉRICA DEL ECUADOR


Un punto del ecuador I Figura 6.2

SV" EP' EO' SI'

* w Figura 6.3

q u e ocurre e n e l e s p a c i o e n proyecciones, se s i m p l i f i c a n a l g u n o s t é r m i n o s a f i n d e ,
representarlos e n puntos d e p r o y e c c i ó n (vertical y horizontal). El solsticio d e v e r a n o
se i n d i c a r á c o m o SV, e l d e i n v i e r n o c o m o SI, los e q u i n o c c i o s d e p r i m a v e r a y o t o ñ o ,
c o m o EP y EO, r e s p e c t i v a m e n t e .
La f i g u r a 6 . 3 muestra q u e n o h a y a l t e r a c i ó n e n c u a n t o se t o m a e l h e m i c i c l o o la
recta t a n g e n t e para los efectos q u e se p r e t e n d e n . En p r o y e c c i ó n vertical se a d v i e r -
te la i n c l i n a c i ó n d e los rayos e n r e l a c i ó n con e l p l a n o h o r i z o n t a l , y e n p r o y e c c i ó n
horizontal se observa la d i r e c c i ó n d e l r a y o q u e indica a q u é f a c h a d a d a directa-
m e n t e . En el SV d a la f a c h a d a norte, e n el SI sobre la f a c h a d a sur, y e n e l EP y EO
l l e g a a los techos. C a b e a c l a r a r q u e estos rayos c o r r e s p ó n d e n e x c l u s i v a m e n t e a las
12 horas d e l día.
La f i g u r a 6 . 4 muestra lo m i s m o q u e la f i g u r a 6.3 por e n c i m a d e l e j e d e g i r o , pero

58CAP.6.MONTEA SOLAR ESFÉRICA DEL ECUADOR


en perspectiva isomètrica. En ella t a m b i é n se sitúan todas las horas d e l día, desde Figura 6.5
el a m a n e c e r hasta e l atardecer. Es fácil obtener las horas q u e f a l t a n , pues la Tierra
es esférica; c u a n d o e n un punto d e l Ecuador son las 12 horas d e l día, e n el mismo
instante existe toda la v a r i e d a d de la inclinación d e los rayos solares, q u e f o r m a n
un arco d e 180° por cada día q u e pasa. Así, e n la f i g u r a 6.4 están representados los
tres arcos d e los días analizados a las 12 horas d e l día. La v a r i e d a d d e los d e m á s
días d e l a ñ o q u e d a c o m p r e n d i d a entre los arcos d e los dos solsticios. Para obtener
exactamente cada hora, se d i v i d i e r o n los 180° d e l arco entre las 12 horas q u e t i e n e
el día e n e l ecuador, a saber:

^ - = . 5 ° = lhora

M e d i a n t e operaciones se o b t u v o q u e cada 15° d e l arco da una hora. Con esto se


tienen todas las horas y todos los días d e l a ñ o , y d e solsticio a solsticio 180 arcos
intermedios correspondientes a m e d i o año. El otro m e d i o a ñ o se e m p a l m a r í a e n
m o v i m i e n t o ; por tanto, cada arco daría dos días, excepto e n los solsticios, q u e son
los límites y q u e sólo señalan un día.
La variación d e la energía solar g e n e r a una f i g u r a g e o m é t r i c a representada e n
la f i g u r a 6.4. Esta g e n e r a c i ó n corresponde a un arco circular d e 46° 54', q u e gira
alrededor d e un e j e y se refiere a una superficie tórica esférica, por ser de una sec-
ción esférica con e l á n g u l o señalado. A la esfera por d o n d e se supone se m u e v e el
Sol, en relación con u n lugar, se le conoce c o m o b ó v e d a celeste, d e la cual e l Sol
ocupa sólo una parte: e l sector esférico tórico d e 46° 54'.
La f i g u r a 6.5 representa la misma f i g u r a 6.4, pero e n m o n t e a g e o m é t r i c a bipla-
nar, de tal m a n e r a q u e en proyecciones, d i s p o n e de todos los rayos solares d e l
a ñ o , desde la aurora hasta e l crepúsculo. En proyección vertical se cuenta con la
inclinación d e l rayo q u e envía el Sol, mientras q u e en proyección horizontal se
cuenta con la dirección d e l mismo rayo solar. Más a d e l a n t e se analizará esta mon-
tea, q u e es la montea solar d e d e t e r m i n a d o lugar, específicamente un punto d e l
ecuador. En proyección vertical es c o m o si se observara de f r e n t e la m e d i a esfera
de la f i g u r a 6.4; e n consecuencia, los tres arcos circulares se presentan e n líneas
perpendiculares a la línea d e Tierra. En ésta q u e d a contenido el p l a n o tangente d e

Figura 6.4

56
21'de marzo

21' de mayo
+ Círculo de fechas

21' de diciembre

r m
dicho lugar, que es un plano horizontal en forma circular. En proyección horizontal
se ve la misma media esfera, pero como si se estuviera colocado por encima de
ella. El efecto es parecido a l anterior, sólo que ahora, por tener la perspectiva
de arriba e n perpendicular, se d o m i n a n todos los hemiciclos. Se ven nuevamente
los arcos circulares en líneas rectas y el plano tangente d e l lugar se d o m i n a de ver-
dadera f o r m a y magnitud como círculo, pero se confunde con la configuración de
la bóveda.
La representación de las diferentes horas en montea se complica y, básicamen-
te, se parte de q u e se d e b e n proyectar en el geometral, con proyección vertical y
horizontal, un arco circular que gira para tomar cada hora. Se aprecia que, según
la figura 6.4, las ó, las 12 y las 18 horas no tienen dificultad en la montea, pues las
ó y las 18 horas, por no tener altura, en proyección vertical se presentan como
líneas rectas, mientras que en proyección horizontal corresponden exactamente a l
mismo arco d e l círculo en planta. Lo mismo sucede con las 12 horas del día, cuya
situación en montea es a la inversa, ya que en proyección horizontal se ven en una
línea recta y en proyección vertical coinciden con el arco esférico.
En las horas sucesivas ya no hay correspondencia con el mismo arco circular,
porque, a medida q u e gira, la proyección se reduce y, por no estar contenidos los
arcos en plano horizontal ni frontal en ambas vistas (planta y alzado), se proyectan
como arcos elípticos; sin embargo, ante esta problemática, se puede dividir inde-
pendientemente cada arco en horas; así, cuantos más arcos haya, más preciso
quedará el trazo de las elipses.
En el e j e m p l o de la figura ó.ó sólo se tienen tres arcos, con los cuales se mostrará
el procedimiento.
Primero. El arco circular de los equinoccios se divide en horas, en proyección tanto
vertical como horizontal. Este arco es el único idéntico a l de la bóveda celeste en
cuanto a su radio esférico, es decir, idéntico al arco geodésico de la bóveda. Como
la división d e l arco no se puede hacer d e manera directa por la vista q u e presenta
íntegramente en una recta en ambas proyecciones, se requiere otra proyección que
auxilie para ver el arco en verdadera magnitud o un procedimiento auxiliar 1 que dé
el mismo efecto. En este caso, se utiliza un giro q u e se aplica a la proyección verti-
cal, de modo que el eje d e l giro se coloque precisamente en la recta d e l cénit, es
decir, a las 12 horas d e l día en los equinoccios hasta q u e el arco se presente fron-
tal. Este ejercicio resulto imaginario, porque cuando el arco se vea con verdadera
magnitud se confundirá con el arco aparente de la bóveda, debido a que son idén-
ticos. Por lo mismo, se supone hecho el giro y se procede a dividir el arco de 15° en
15°, a f i n de obtener todas las horas. Esto se hace a partir de las 12 horas d e l día, al
considerar que este punto sirvió como giro y no se movió (ver fig. ó.ó).
La división se realizó en la figura 6.7 sobre la proyección vertical d e l arco celes-
te, representada por los puntos d e l 6' al 18', q u e indican las horas respectivas d e
dicha división. Una vez obtenido esto, se regresa el m o v i m i e n t o imaginario,
de m o d o que en el giro se lleven los puntos marcados q u e describen en su paso
líneas horizontales, las cuales indican la altura en q u e se encuentran en el arco vis-
to en línea recta. Existen horas q u e tienen la misma altura; por ello, al regresar, se
e m p a l m a n en un punto y q u e d a n 6' con 18', 7' con 17', 8' con 16', 9" con 15', 1C
con 14' y 11' con 13'. Únicamente el 127 permanece solo, debido a que es la cúspide
d e l arco.
Segundo. En proyección horizontal se hace exactamente lo mismo que en el punto
anterior, sólo que para poner el arco de los equinoccios en verdadera forma, se gira

'Véase Geometría descriptiva del arquitecto M i g u e l de la Torre Carbó, Edit. UNAM.

58 CAP. 6 . M O N T E A SOLAR ESFÉRICA DEL E C U A D O R


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c o n e l f i n d e s i t u a r l o h o r i z o n t a l m e n t e . De todas m a n e r a s , se v u e l v e a c o n f u n d i r c o n
e l a r c o g e o d é s i c o d e la b ó v e d a celeste, e x i s t e n t e e n la m i s m a p r o y e c c i ó n .
La l í n e a q u e s i r v e c o m o g i r o es la recta q u e u n e las 6 h o r a s c o n las 18; por t a n t o ,
estas horas son las q u e n o se m u e v e n . A p a r t i r d e las horas f i j a s , se v u e l v e a d i v i d i r
d e 15° e n 15° p a r a t e n e r t o d a s las h o r a s d e l d í a , y q u e d a n m a r c a d a s e n la p r o y e c -
c i ó n h o r i z o n t a l d e l l a d o i z q u i e r d o c o n los p u n t o s d e l 6 a l 18 e n la f i g u r a 6.6. El m o -
v i m i e n t o se r e g r e s a y los p u n t o s d e s c r i b e n líneas rectas, p a r a l e l a s a la l í n e a d e
t i e r r a , hasta cortar e l a r c o o r i g i n a l .
Tercero. Los arcos d e los solsticios t a m b i é n se d i v i d e n e n horas. C o m o los d o s son
iguales, basta r e s o l v e r u n o d e a c u e r d o c o n el p r o c e d i m i e n t o a n t e r i o r , s ó l o q u e e n
este caso e l g i r o d e b e ser r e a l , p o r q u e e s t e a r c o n o es g e o d é s i c o , ni su r a d i o corres-
p o n d e a l d e la e s f e r a celeste.
El g i r o se m u e s t r a e n la f i g u r a 6 . 7 d e l l a d o d e r e c h o s o b r e la p r o y e c c i ó n v e r t i c a l ,
d o n d e s ó l o está la m i t a d d e l a r c o f r o n t a l c o n su v e r d a d e r a m a g n i t u d , p u e s la o t r a
m i t a d es s i m é t r i c a y lo ú n i c o q u e v a r í a es la h o r a . Por e l l o , e n la d i v i s i ó n d e c a d a
15° se s e ñ a l a n las horas q u e se e m p a l m a n a la m i s m a a l t u r a (6' c o n 18', 7 ' c o n 17',
8' c o n 16', 9 ' c o n 15', 10' c o n 14' y 11' c o n 13'), p a r a v o l v e r a la p o s i c i ó n i n i c i a l c o n
las m a r c a s c o r r e s p o n d i e n t e s .
Cuarto. En la p r o y e c c i ó n h o r i z o n t a l d e la f i g u r a 6 . 7 , t a m b i é n d e l l a d o d e r e c h o está
e l g i r o o a b a t i m i e n t o d e l a r c o e n p o s i c i ó n h o r i z o n t a l , q u e , p o r lo m i s m o , es d e v e r -
d a d e r a f o r m a y m a g n i t u d . A q u í , las d i v i s i o n e s e s t á n c o m p l e t a s c o n todas las horas
d e l d í a ( d e la 6 a la 18). El m o v i m i e n t o se r e g r e s a p a r a o b t e n e r las m a r c a s corres-
pondientes sobre el arco inicial.
Quinto. Los p u n t o s q u e s e ñ a l a n la m i s m a h o r a se u n e n c o n arcos e l í p t i c o s y c o n
e l l o d a la l í n e a q u e , a u n c u a n d o es c u r v a , r e p r e s e n t a la m i s m a h o r a d e todos los
d í a s d e l a ñ o . En a l z a d o b r i n d a la i n c l i n a c i ó n , y e n p l a n t a o f r e c e la d i r e c c i ó n c o n
s ó l o u n i r la h o r a d e l d í a c o n e l p u n t o d e l l u g a r ( e l c e n t r o d e la e s f e r a ) . Para m a y o r
p r e c i s i ó n , se r e c o m i e n d a t r a z a r las horas d e d o s d í a s i n t e r m e d i o s . Estos d í a s i n d i -
c a n arcos s i m i l a r e s a los t r a z a d o s , p e r o c o n r a d i o d i f e r e n t e , y se p r o c e d e d e i g u a l
f o r m a p a r a e n c o n t r a r las horas i n t e r m e d i a s .
Sexto. Entre los solsticios están todos los d í a s d e l a ñ o ; p a r a t e n e r c u a l q u i e r d í a e n
e s p e c i a l , b a s t a r í a c o n d i v i d i r t o d o s los arcos d e las horas c o n 180 líneas p a r a l e l a s a
las rectas q u e c o n t i e n e n a los solsticios, p o r q u e t e ó r i c a m e n t e se t i e n e n 180 d í a s e n
un s e n t i d o y 180 e n e l otro, es d e c i r , i d a y v u e l t a d e la t r a y e c t o r i a solar. C o n 180
días d e m e d i o a ñ o es s u f i c i e n t e , y a q u e e l o t r o m e d i o a ñ o q u e d a e m p a l m a d o p o r
e l m o v i m i e n t o d e t r a s l a c i ó n . Para l o c a l i z a r u n d í a e s p e c í f i c o , se c o n t a r á n t a n t a s
líneas c o m o h a y a d e días, d e la d i f e r e n c i a e n t r e e l d í a q u e se t o m ó c o m o p a r t i d a
(por ser c o n o c i d o ) y e l q u e se q u i e r e saber. N o o b s t a n t e , e s t o r e s u l t a r í a m u y l a b o -
rioso p a r a s i t u a r l o , p o r q u e c o n tantas r a y a s se p e r d e r í a la u b i c a c i ó n e x a c t a d e l d í a
r e q u e r i d o ; a d e m á s , d i v i d i r e l a r c o e n t r e los solsticios e n 180 partes i g u a l e s sería
p r o b l e m á t i c o . Sin e m b a r g o , 30 d í a s por m e s d a n u n total d e 360 d í a s a l a ñ o , q u e
c o i n c i d e n o se h a c e n c o i n c i d i r c o n los g r a d o s d e l círculo. En estas c i r c u n s t a n c i a s
surge e l c o n o c i m i e n t o d e l c í r c u l o d e las f e c h a s , d e m o d o q u e p a r a t r a z a r l o d e n t r o
de la m o n t e a solar, basta p r o l o n g a r los d í a s e x t r e m o s d e los solsticios, hasta u n a
distancia f u e r a d e la t r a y e c t o r i a solar, d o n d e se p u e d a d i b u j a r c l a r a m e n t e su d i á -
metro, d e f i n i d o p o r la recta r e s u l t a n t e a 9 0 ° e n t r e las p a r a l e l a s t r a z a d a s d e las dos
r e f e r e n c i a s e x t r e m a s , e n c u y o s lados se s i t ú a n las f e c h a s d e los d í a s d e los solsti-
cios (ver f i g . 6.5). A l p r o l o n g a r e l d í a d e los e q u i n o c c i o s m e d i a n t e o t r a recta q u e
resulta p a r a l e l a a las líneas t r a z a d a s d e los solsticios, corta e x a c t a m e n t e a la m i t a d
d e l d i á m e t r o y d e l círculo. En los p u n t o s d o n d e corta a l c í r c u l o , se c o l o c a n las
fechas d e los d o s e q u i n o c c i o s , sin i m p o r t a r e l o r d e n (ver f i g . 6.5).

MONTEA SOLAR ESFÉRICA DEL ECUADOR 61


Séptimo. En el círculo se considera que cada grado es un día, d e b i d o a que tiene
en detalle 360 días en contraste con 360°. Para localizar cualquiera de ellos, se gi-
rará un á n g u l o en grados igual a l número de días, según el a p o y o tomado de los
días conocidos que se t o m e n como referencia. No es necesario dividir todo el
círculo ni marcar los 360 puntos, sino sólo se encontrarán a n g u l a r m e n t e los días
que se requieran.

Ejercicios de aplicación 1
A. Poro ubicar un día específico, se hacen los pasos siguientes: supóngase que se quiere
obtener el día 21 de mayo, tomando como referencia el 21 de junio, conocido en la montea
solar. Se deben contar los días de diferencia que existen de una fecha a otra, que en este caso
da una diferencia en días, de un mes, correspondiente a 30 días. Así, simplemente se mide
un ángulo de 30°, cuya dirección sigue el orden de los meses marcados en el círculo de las
fechas (ver fig. 6.5). Con este ángulo se hace cortar al círculo de las fechas, de modo que el
día requerido queda ubicado en la intersección.
Otro ejercicio consiste en localizar el 21 de agosto. En este caso, se toma como referencia
el 21 de septiembre, que también da una diferencia de 30 días; por ello, se vuelven a medir
30° a partir de dicho apoyo con el sentido de los meses (ver fig. Ó.5).
Otro ejercicio más consiste en localizar el día 29 de noviembre, tomando como punto de
partida el 21 de diciembre. La diferencia es de 22 días, por lo cual se miden 22° a partir del
21 de diciembre, con el sentido de los meses (ver fig. 6.5). Se pueden realizar otros ejercicios
y localizar fechas importantes para el lector, como cumpleaños, santos, días festivos, etc.
B. Una vez que se domine la localización de los diferentes días del año en el círculo de las
fechas, se podrá continuar con el paso siguiente, que consiste en trazar esos días dentro de
la montea solar para obtener las direcciones e inclinaciones que dan todas las horas del año.
Una vez encontrado y dibujado el día que interesa dentro del círculo de las fechas, que es un
punto, a partir de dicho punto se traza una recta paralela a los arcos conocidos de los solsti-
cios y equinoccios, también representados como líneas rectas. Como ejemplo, se han trazado
los días localizados en el punto (A), 21 de agosto es el primero para ubicarlo en la montea.
Esto se ve en la figura 6.5, con una linea recta (representada con guiones) paralela a los sols-
ticios y equinoccios, cuyo procedimiento es igual para la proyección vertical y para la hori-
zontal. Asi se localiza cualquier otro día. Se pueden realizar otros ejercicios y localizar en
montea los cfias^razatíes perTtS^^s.
C. Una vez que se sabe la forma de ubicar los días en ta mortooy orabas proyecciones,
corresponde ahora elegir las horas importantes, o la hora que afecta a un proyecto determi-
nado dentro del lugar, para estudiar la inclinación y la dirección en referencia a la montea
«W» QiQ(¿itecl6c\LcQ. Los dos rayos solares (proyección horizontal y vertical) se
podrán trasladar paralelos al problema arquitectónico, siempre que las plantas áe arribas
monteas coincidan en la orientación y con las lineas de Tierra paralelas; de lo contrario, uno
de los dos tendrá que moverse hasta lograr por los menos el empate de la orientación (este
caso se estudio en los ejercicios de aplicación 4).
La figura 6.5 muestra un local del lado izquierdo, simplificado como espacio arquitectónico.
En él, la planta coincide con la orientación de la montea solar y las líneas de Tierra son pa-
ralelas. En esta situación se pueden utilizar los rayos paralelos para ambas proyecciones del
día y la hora deseados.
Para los efectos de los ejercicios de aplicación, se considerará el día trazado en la montea
de la figura Ó.5 con una línea de guiones, correspondiente al 21 de agosto, y se aplicarán las
10:00 horas como hora importante. La obtención de la hora la da la intersección de la línea
del día con la hora señalada, que proporciona un punto como producto, el cual, al unirlo me-
diante una recta con el punto del lugar para cada proyección independiente, se obtienen la
inclinación en proyección vertical y la dirección en proyección horizontal. Esto se muestra en
la figura 6.5 mediante rectas con raya y punto. Así, queda determinada la incidencia de los
rayos solares de ese día y a esa hora, para aplicarlos en el proyecto arquitectónico y obtener

62 CAP. 6. MONTEA SOLAR ESFÉRICA DEL ECUADOR


con exactitud el asoleamiento real según las fachadas o techos donde caigan. No es necesario
esperar a que esté construido el proyecto, para saber qué ocurre con el asoleamiento en ese
día y hora. De antemano se pueden prever las condiciones de iluminación, asoleamiento y
temperatura. Como ejercicio, obténganse diferentes rayos solares con otras horas del mismo
día o de otros días, localizados en el párrafo B.

Ejercicios de aplicación 2
Empleo de rayos para proyectos arquitectónicos en montea

Con la inclinación y la dirección localizadas en los ejercicios de aplicación 1, párrafo C,


ambas se aplicarán directamente a un proyecto arquitectónico, que cumpla con el paralelismo
de la orientación y la línea de Tierra con sólo trazar paralelas a ambas. Esta utilización se
aprecia en la figura 6.5 del lado izquierdo, que muestra un cuerpo geométrico simplificado,
del cual se quiere conocer la sombra que provocaría el techo en el día y en la hora señala-
das, teniendo en cuenta que por las partes norte y este tiene ventanas completas; además,
se quiere obtener la iluminación solar interior que tendría en esa fecha y hora. La resolución
se basa en la geometría proyectiva de sombras, 2 y se efectúa por partes:

I. De la figura 6.5 (local parte izquierda) se considera la recta de punta 1', 3' proyección
vertical, y 1, 3 proyección horizontal, para encontrar su sombra sobre el suelo, de manera
que se utilice la proyección vertical del rayo solar señalado. Se traza una paralela al rayo so-
lar que pase por 1', 3' hasta que corte la línea de Tierra donde se marcan los puntos 1's y 3's,
que indican la sombra sobre el piso de ambos puntos.
En la proyección horizontal también se trazan paralelas al rayo solar, de la proyección ho-
rizontal del rayo por los puntos 1 y 3. Luego, con referencias perpendiculares a la línea de
Tierra desde los puntos 1's, 3's, se cortan las dos rectas paralelas obtenidas del rayo solar en
la planta arquitectónica. En dichos cortes quedan los puntos l s y 3s, según se corte uno con
uno y tres con tres de ambas proyecciones (ver fig. 6.5). Estos puntos son la sombra que da
sobre el piso, mientras que su unión es la sombra de la recta de punta. Luego se considera la
otra recta de punta, representada por los puntos 2 ' , 2; 4 ' , 4, con la cual se realiza el mismo
procedimiento (ver fig. 6.5). Con los cuatro puntos de las esquinas en sombra, todos ellos se
unen para ver la sombra total del techo sobre el piso.
II. La sombra de las rectas verticales se obtiene directamente, porque los puntos 5', 5; 7', 7;
8 ' , 8, y 6 ' , 6 ya están sobre el suelo, por ser el apoyo. En seguida se unen con los puntos que
corresponden para formar cada recta vertical, que sigue la dirección del rayo solar.
La figura 6.5 muestra, con trazo de retícula dentro de un rectángulo de raya y punto, la
sombra que produce el techo sobre el suelo. Al considerar las fachadas sur y oeste de pared
opaca, también producen sombras de forma romboidal, cada una limitada por raya y punto.
Las otras dos son de cristal, con lo cual permiten el paso de la luz solar, que en la misma figura
se representa con rectas paralelas y diagonales dentro del espacio arquitectónico.
III. Lo tratado en este punto se detalla en los ejercicios de aplicación 4. Ahora, simplemente
por adelantar una de las múltiples aplicaciones de la montea solar, en la figura 6.8 se de-
talla el mismo espacio arquitectónico de la figura 6.5, pero se considera que los rayos sola-
res no penetren por la parte norte en el interior del local. Para ello, primero se trazan sobre
el alzado paralelas por los puntos 1', 3' y 5', 7' de las rectas de punta (techo y piso, respecti-
vamente) de la fachada norte (ver fig. 6.8). Entre dichas paralelas queda la zona afectada
por la luz solar hacia el interior del local. Mediante un elemento, ya sea arquitectónico o na-
tural, se debe evitar el paso de los rayos solares comprendidos entre ambas paralelas, lo
cual se logra al ampliar el techo con un volado (ver fig. 6.8).

Para que el volado sea efectivo en planta, deberá cubrir la zona por donde las líneas rec-
tas de raya y punto indican el paso de los rayos solares; sin embargo, como se observa en la

2
Véase Perspectiva geométrica, d e l arquitecto M i g u e l d e la Torre Carbó, México, Edil. ENEP-Acatlán.

EJERCICIOS DE A P L I C A C I Ó N 2 6 3
figura 6.8, con ese tipo de v o l a d o queda muy feo el techo, d e b i d o a los cortes en cuchillas
que aparecen en su forma romboidal. La propuesta correcta sería formar un rectángulo por
los puntos límites, a u n q u e existan partes sin ningún provecho, indicadas en la figura 6.8 con
rayas paralelas diagonales; además, se incrementa el costo y existe un problema mayor en
cuanto a su peso o sostén estático.
N o obstante, si se media entre una y otra solución, se llegará a la óptima, indicada con
guiones gruesos en la figura 6.8. Se trata de reducir la ventana, de tal manera q u e por la
parte de la orientación norte, el volado sea accesible estática y económicamente. Luego,
con e l punto extremo del límite nuevo del volado, se traza otra paralela con la misma direc-
ción del rayo solar, a fin de que al cortar la pared norte dé el tramo q u e dejará de ser ventana,
señalado en la figura 6.8 sobre la proyección horizontal. Se puede realizar el mismo ejercicio
en otros días y a otras horas, según los ejercicios de aplicación 1, párrafo C.

Figura 6.8

64
Montea solar cilindrica
del ecuador
La montea solar esférica es el verdadero trazo de la montea solar (véase el
apéndice 4), pero resulta muy laborioso y complicado representarla, sobre todo
cuando no se domina la geometría descriptiva. A ello se debió la ¡dea de sustituir
esta forma por otra que simplificara el trazo y su comprensión. Dicha forma resultó
ser la montea solar cilindrica, que de una manera u otra es del grupo de las super-
ficies de revolución; simplemente, en vez de ser una curva circular alrededor de un
eje, es una recta.
Aunque es preferible trazar directamente la montea solar, en este libro también
se estudiará el trazado de la montea solar cilindrica como conocimiento general,
sobre todo al considerar que en la mayoría de la bibliografía respectiva se estudia
esta forma cilindrica sin mencionar la tórica. esférica.
La representación de la forma cilindrica parte del mismo concepto de la tórica
esférica; así, de acuerdo con la figura 6.3, se recuerda que lo importante es saber
de dónde provienen los rayos solares, sin importar la distancia a la que se en-
cuentra su fuente. Por ello, el efecto es igual si el Sol se halla dentro de la bóveda
celeste o si está fuera de ella, siempre y cuando no se altere la línea de acción. Se-
gún esta consideración, el paso solar dentro de la bóveda genera durante el año
un arco circular que en la figura 6.3 se ha sustituido por la línea recta tangente, co-
locada por encima del arco de la bóveda.
Tal consideración es a las 12 horas, de modo que se seguirán los mismos pasos
descritos en el capítulo 6 para encontrar las diferentes horas del día. Los equinoc-
cios no se alteran, porque precisamente ahí la recta es tangente y la división en ho-
ras, desde que sale el Sol hasta que se oculta, está resuelto en el capítulo 6. Para
los solsticios, tampoco hay problemas, porque ahora los arcos que indican las dife-
rentes horas son iguales a los de los equinoccios; por tanto, basta con dividir uno
de ellos para tener los otros. Sin embargo, como esto se ha realizado en los equi-

65
noccios (capítulo ó), será suficiente extender con paralelas a los otros dos arcos de
los solsticios la ubicación de las horas (ver fig. 7.1 ).
Antes de seguir adelante, es importante demostrar matemáticamente que, aun
si cambia la forma, los rayos solares son justos y no se alteran. Para ello, la figura
7.2 muestra en dibujo isomètrico ambas formas (esférica y cilindrica) y, como es ló-
gico, la tórica esférica envuelta por el cilindro. En dicha figura se han colocado
puntos intermedios: entre las 6 y las 12 horas del día (9 horas), y entre las 12 y las
18 horas (15 horas), para comprobar que en el espacio y en la proyección existente
sobre la planta no se alteran los rayos solares. La única diferencia es el apoyo so-
lar, primero en una curva y después en una recta, que al girar para dar las horas,
genera un cilindro. La dirección no se altera a las ó a.m. en los solsticios ni a las 18
horas. A las 12 horas del día ya se había comprobado, pero faltan por comprobar
los horarios intermedios; sin embargo, en la figura 7.2 se observa que tanto en el
espacio como en la proyección horizontal no hay alteración. Por ende, cumplirá
para cualquier otro punto, y se generará un cono, debido al apoyo entre los dos
bordes de las superficies (la tórica esférica y la cilindrica), cuya faja en proyección
es el desajuste entre las dos formas geométricas por tamaño, aunque el efecto so-
lar sea el mismo.
La figura 7.3 muestra en montea biplanar la forma cilindrica de la figura 7.2, la
cual contiene las diferentes horas del día. Para localizar cualquier hora de un día
intermedio, primero se ubica dentro del círculo de las flechas de la manera descrita
en el capítulo ó, pero cabe señalar que el círculo conserva su tamaño en cuanto a
la forma tórica, aunque el cilindro esté más grande (véase el apéndice 4). Lógica-
mente existe un desajuste entre el círculo y la recta de las 12 horas del día que se
debe corregir, precisamente para que no se alteren la dirección ni la inclinación
del. rayo solar. La corrección se hace de la misma manera que cuando se alteró, al
cambiar de una forma a otra; por ejemplo, cuando se sustituyó la curva de las 12
horas del día por la línea recta, creció la proyección de la distancia de los días de
los solsticios, a los que les correspondería un diámetro diferente del círculo de las
flechas; no obstante, si se hace esta corrección, existirá un paso falso entre los
días intermedios y no se conservarán la inclinación ni la dirección para todos los días
del año, por lo cual será inútil cambiar la forma (véanse fig. 7.4 y apéndice 4).
Como el análisis hecho toma como base las 12 horas del día, con sólo corregir
dicha hora se tendrá corregido el día completo. Para ello, es necesario conservar
de la superficie tórica esférica la curva de las 12 horas del día, donde se hará la
corrección tal como se realizó, cuando se cambió la curva circular por la recta, es
decir, cuando se prolongó a las 12 horas del día de los dos solsticios, hasta cortar a
la recta tangente de la bóveda celeste. Así pues, cualquier día que se desee en-
contrar se localiza en el círculo de las fechas y, mediante una ortogonal, se corta al
arco de las 12 del día; de ahí se traza después una recta dirigida hacia el lugar del
ecuador, para luego prolongar hacia arriba y cortar a la recta tangente. Posterior-
mente, con ese punto se puede trazar una recta paralela a los días conocidos (sols-
ticios y equinoccios), para tener representado el nuevo día y de ahí obtener las
horas intermedias con simplemente trazar líneas paralelas a las horas de los días
conocidos, como son los solsticios y equinoccios (ver fig. 7.3).
En la figura 7.3 se han localizado en el círculo de las fechas los días de la figura
6.5, y se ha hecho la corrección descrita con el fin de ubicar los días en la recta tan-
gente. Igualmente, se han marcado el día y las horas del 21 de agosto sobre la
montea cilindrica, representado con una línea de guiones, a fin de comprobar con
una de las horas señaladas mediante las rectas de raya y punto la correspondencia
de la dirección e inclinación en cuanto al paralelismo de la figura 6.5.

66 CAP. 7. MONTEA SOLAR CILINDRICA DEL ECUADOR


La figura 7.5 muestra en montea biplanar ambas formas geométricas de la mon-
tea solar, ubicando los mismos días en el círculo d e las fechas, y dos de ellos,
representados con todas las horas del día, marcados con líneas de raya y punto.
Desde luego, a la forma cilindrica se le hizo la corrección tratada, por lo cual
quedaron dos líneas de cada día, una sobre la tórica y otra sobre la cilindrica.
Del día 21 de agosto a las 10 horas se señalaron tanto la dirección como la incli-
nación con una línea de raya y dos puntos, con lo cual se comprobó que cumplen
sus ángulos para una forma y para otra. Lo mismo se realizó con el día 29 de no-
viembre, para lo cual se tomó como base la hora de las 8:00 a.m.

12 12 12
Figura 7.1
II Lia j-,—-—- i' —-*— II J 19
i s ^ r
JRs

9 / 9 16 \ 9 15 / 9 i»

\
eY a 16 y* 6 16 8 16 \
.18

7¡ 7 17 \ 7 17 Ì 7 17

el e 18 E 6> J 8 W 6 18
N Un punto del lugar

Figura 7.2

Sección de la proyección cónica


conocida como el desajuste entre
la forma tórica con la cilindrica
E.'P.'
21 de marzo
0

6 de enero

S.'l.*
21 dediciembre

* *

21 dese^tiembre
E'O.'
9 * Lugarde imprecisión
«
/
i

9 H>

Figura 7.4
2V de marzo

21 ' de marzo

2V de junio 21' de diciembre

ni
in

W
Figura 7.5
8
Montea solar esférica
(trazo general para
cualquier punto
de la Tierra)
La montea solar para cualquier punto sobre el ecuador (estudiada en el capítulo ó),
cuyo trazo y comprensión es muy simple, sirve como apoyo para entender el trazo
general de la montea solar para cualquier punto sobre la superficie terrestre, con
sólo conocer su latitud, y a partir de ésta poder trazarla. Para ello, sin especificar su
latitud, se considera una con un ángulo a cualquiera (ver fig. 8.1), para obtener
dato por dato a partir del movimiento de traslación, como se procedió para la mon-
tea solar del ecuador (capítulo ó), primero a las 12 horas d e l día, y después se
encontrarán las diferentes horas mediante procedimientos geométricos.
La figura 8.2 muestra en forma separada la posición de la Tierra en los equinoc-
cios, de modo q u e mediante este detalle se puede apreciar con claridad la inciden-
cia de los rayos solares a 90° sobre el p l a n o del ecuador a las 12 horas d e l día. En
dicha figura, se observa también la incidencia solar sobre el plano tangente d e l
punto de latitud a (en lo sucesivo se denominará lugar a), q u e recibe los rayos sola-
res con una inclinación del mismo á n g u l o a en referencia a la perpendicular del lu-
gar a (L), pero colgado hacia la orientación sur, es decir, con una inclinación de 90°
— a en relación con el plano tangente d e l lugar a o L (misma simbología que
tienen los dibujos) hacia el lado sur. Lo anterior se comprueba al saber que los
rayos solares son paralelos, d e manera q u e al ser cortados por una línea recta
en diagonal, que es la perpendicular del lugar prolongada hasta el centro de la
Tierra, da el mismo ángulo a , d e b i d o a que son ángulos correspondientes (ver
fig. 8.2).
El plano tangente d e l lugar a con su perpendicular se muestra en la figura 8.3,
en la cual también se ha trazado el rayo solar correspondiente a los días de
equinoccio a las 12:00 a. m. Desde luego, el rayo solar tiene la inclinación a que le
correspondió hacia el lado sur de la perpendicular del lado derecho en la figura
8.3; a su vez, la inclinación d e l rayo solar en el solsticio de invierno aparece a la

71
derecha de la figura 8.1. Si se llega a la misma conclusión matemática cuando los
rayos soiares son paralelos cortados por una recta oblicua, se obtendrá la inclina-
ción correcta al medir los ángulos correspondientes, que son iguales. En este caso,
resulta de sumar la latitud a , medida a partir del ecuador, más la latitud d e l Trópico
de Capricornio de 23° 27', debido a que en ese momento recibe los rayos solares a
90°. Esta inclinación resultante también se dirige hacia el sur en relación con la
perpendicular del lugar, y se muestra en la figura 8.3 al igual que el trazo anterior.
El último rayo solar para tener el trazo geométrico de todo el año es el solsticio
de verano. La misma figura 8.1, ahora del lado izquierdo, muestra el ángulo, que es
igual a 23° 27'— a , inclinado hacia el lado norte en relación con la perpendicu-
lar del lugar, con base en que del ecuador al Trópico de Cáncer el ángulo es de 23°
27'. Si se le resta a, resultará /3 y, nuevamente por construcción geométrica, los rayos
solares paralelos entre sí y cortados por una diagonal (la perpendicular del lugar
prolongada al centro de la Tierra), d e b i d o a la correspondencia de ángulos, d a n la
inclinación del rayo igual a /3 con respecto a la perpendicular del lugar; sin em-
bargo, esta inclinación, según el plano tangente, da hacia el norte. Este último rayo
también se muestra en la figura 8.3.
Igualmente como se hizo para el ecuador (capítulo ó), los rayos solares mostra-
dos en la figura 8.3 están cortados por tres hemiciclos, para volver a indicar o des-
tacar que lo importante no es la distancia de donde provengan, ni su fuente, sino su
inclinación y dirección para el lugar d o n d e se aplicarán. Igualmente, se ha colocado
Plano tangente
una recta tangente sobre el hemiciclo mayor, por el punto d e intersección entre éste
con el r a y o d e los equinoccios.>
La r e p r e s e n t a c i ó n d e la f i g u r a 8.3 e n m o n t e a b i p l a n a r se muestra e n la f i g u r a
8.4, e n la q u e se v e sobre la p r o y e c c i ó n vertical el arco celeste d e l p e r f i l d e la
bóveda, con los tres rayos obtenidos a las 12 horas del día y cortados por la recta tan-
g e n t e . Esta p r o y e c c i ó n t i e n e u n a v e r d a d e r a f o r m a y m a g n i t u d , por lo cual los á n -
gulos son exactos e n su m e d i d a . La p r o y e c c i ó n h o r i z o n t a l q u e d a c o n t e n i d a e n una
recta p a r a l e l a a la línea d e la tierra. Se p u e d e corroborar lo a n t e r i o r e n la f i g u r a
8.4, a l observar los rayos solares señalados: la recta t a n g e n t e y el a r c o d e la b ó v e -
d a , c o n t e n i d o s d e n t r o d e un p l a n o vertical, a l situarse e n la m o n t e a g e o m é t r i c a
q u e d a n c o m o u n p l a n o f r o n t a l y d a n d i r e c t a m e n t e la v e r d a d e r a f o r m a y m a g n i t u d .
Lo m i s m o se p u e d e decir d e l d i b u j o isomètrico d e la f i g u r a 8.5; a l estar e n el espa-
cio se t i e n e la p r o y e c c i ó n sobre el piso y se a p r e c i a , c o m o e n la p r o y e c c i ó n hori-
zontal, el conjunto d e trazos mencionados q u e d a n contenidos sobre una línea recta.
Para efectos d e las p r o y e c c i o n e s o r t o g o n a l e s , se s i m p l i f i c a n t é r m i n o s por sus
iniciales, c o m o se hizo para el lugar d e l e c u a d o r (capítulo ó), pero se a g r e g a una
s i m p l i f i c a c i ó n : la d e línea d e la Tierra por LT.

I>j<1

74

Hasta a q u í , sólo se han o b t e n i d o para L las incidencias solares a las 12 horas d e l


día, p e r o f a l t a por verificar las horas d e s d e q u e sale el sol hasta q u e se oculta. Este
c o m p l e m e n t o se realizará por partes, a c o m p a ñ a d o d e d i b u j o s para su c o m p r e n -
sión o b j e t i v a , y a l m i s m o t i e m p o se c o m p r o b a r á n las proyecciones obtenidas en la
montea biplanar.

PROCEDIMIENTO POR PARTES PARA VERIFICAR


LA SALIDA Y EL OCULTAMIENTO DEL SOL

I. Se c o m i e n z a con la i n c l i n a c i ó n d e l r a y o solar d e los e q u i n o c c i o s a las 12:00


a . m . ; d e b i d o a q u e son los únicos días e n los q u e e l día y la noche son ¡guales, es
decir, 12 horas d e día y 12 d e noche. Dicha i n c l i n a c i ó n corresponde a la m i t a d d e l
día, y f a l t a n ó horas antes y ó horas después.
En la f i g u r a 8.6, el r a y o solar d e l día d e los equinoccios, a las 12:00 a . m . , está
representado con u n a recta d e g u i o n e s gruesos, q u e va desde esta hora e n el espa-
cio hasta L. Su p r o y e c c i ó n se observa sobre el suelo, representada con una línea d e
g u i o n e s d e l g a d o s , q u e va desde las 12:00 a. m. e n p r o y e c c i ó n hasta el m i s m o L.

* *

Figura 8.5

75
*

Como se sobe, el sol, desde q u e sale hasta q u e se oculta, forma un arco circular,
en este caso correspondiente a la mitad de un círculo, representado e n la figura 8.6
con sus horas intermedias. El arco con el contenido de rayos solares de las diferen-
tes horas en el espacio genera un p l a n o inclinado, con f o r m a de media circunfe-
rencia y, en la proyección sobre el suelo, de media elipse.
La figura 8.7 representa a la 8.6, pero en una montea biplanar, de manera que
el plano inclinado q u e d a contenido en un plano de canto a f i n de que se vea
sobre la proyección vertical íntegramente en una línea recta, y en la proyección
horizontal queda en una media elipse. El trazo de la montea solar se puede obte-
ner directamente sin usar el isomètrico de la figura 8.6, siguiendo estos pasos:

1. El arco contenido en el plano de canto se gira hasta obtener su verdadera


magnitud, para lo cual se coloca hasta la postura de un plano frontal. El giro o aba-
timiento se a p o y ó en la recta frontal 12 / , La'; 12, La, pero como el arco de los
equinoccios es igual al arco geodésico de la bóveda, se confundió con el perfil o
meridiana de la misma bóveda. Por esta casualidad, simplemente se supone reali-
zado el giro y se d i v i d e inmediatamente en tramos de cada 15°, para tener las
horas. Conviene hacer dicha división a partir de las 12:00 a . m . , c o n el fin de acos-

76

mm

» ^

e at
t u m b r a r s e , p o r q u e n o s i e m p r e se t e n d r á m e d i o círculo. En la f i g u r a 8.8, sobre la
p r o y e c c i ó n v e r t i c a l y d e l l a d o i z q u i e r d o s u p e r i o r se m u e s t r a la d i v i s i ó n . Bastó c o n
d i v i d i r la m i t a d , p o r q u e , s e g ú n se a p r e c i a e n la f i g u r a 8 . 6 , h a y horas q u e t i e n e n la
m i s m a a l t u r a d e a b a t i m i e n t o , d e m o d o q u e su p r o y e c c i ó n c o i n c i d e e n u n p u n t o .
Dichas horas a p a r e c e n e n la f i g u r a 8 . 8 s o b r e la p r o y e c c i ó n v e r t i c a l .
2. Se r e g r e s a e l g i r o o d e s a b a t i m i e n t o , y los p u n t o s d e s c r i b e n rectas p e r p e n d i c u -
lares a l p l a n o d e canto a l desplazarse, hasta l l e g a r a éste, d o n d e q u e d a n ubicados.
3. En la p r o y e c c i ó n h o r i z o n t a l , s u c e d e r á e x a c t a m e n t e lo m i s m o . C u a n d o se g i r e
e l a r c o a u n a p o s t u r a c o n v e r d a d e r a m a g n i t u d , se c o n f u n d i r á c o n la r e p r e s e n t a c i ó n
e c u a t o r i a l d e la b ó v e d a c e l e s t e . N u e v a m e n t e se s u p o n e r e a l i z a d o su g i r o , p e r o
a h o r a q u e d a c o m o p l a n o h o r i z o n t a l . La f i g u r a 8 . 9 m u e s t r a e l g i r o e f e c t u a d o c o n e l
a r c o q u e e s t a b a d e c a n t o s o b r e la p r o y e c c i ó n v e r t i c a l , hasta q u e t o m ó la p o s t u r a
h o r i z o n t a l ; c o n e l l o , e n la p r o y e c c i ó n h o r i z o n t a l , se o b t i e n e la v e r d a d e r a m a g n i t u d
e n c i m a d a c o n e l e c u a d o r celeste. A h o r a , si se t r a z a n r e f e r e n c i a s p e r p e n d i c u l a r e s a
LT, d e s d e los p u n t o s q u e g i r a r o n d e las horas hasta c o r t a r a l círculo e n su r e p r e s e n -
t a c i ó n h o r i z o n t a l s o b r e la b ó v e d a , se o b t e n d r á n d i r e c t a m e n t e las m i s m a s horas e n
su p r o y e c c i ó n r e s p e c t i v a . Estas horas se p u e d e n c o m p r o b a r u n a v e z q u e se s a b e
q u e d a lo m i s m o h a c e r e l g i r o r e a l o s u p u e s t o . En caso d e q u e sea s u p u e s t o , basta-
rá c o n e n c o n t r a r las horas d e l m o d o s i g u i e n t e : e l e c u a d o r c e l e s t e se d i v i d e e n tra-
m o s d e 15 o a p a r t i r d e las h o r a s f i j a s , q u e , d e b i d o a la f o r m a d e g i r a r , s o n las ó ' , ó y
18', 18 h o r a s q u e s i r v i e r o n d e a p o y o . Esta o p e r a c i ó n , c o m o se v e e n la f i g u r a 8 . 9 ,
c o i n c i d e c o n las r e f e r e n c i a s q u e se t e n í a n d e l g i r o , p o r lo c u a l d e a q u í e n a d e l a n t e
n o se e f e c t u a r á g i r o p a r a o b t e n e r las horas d e los d í a s d e e q u i n o c c i o .

A l r e g r e s a r e l m o v i m i e n t o a su p o s i c i ó n i n i c i a l , los p u n t o s d e la p r o y e c c i ó n h o r i -
z o n t a l se d e s p l a z a n p a r a l e l o s a LT, p a r a e n c o n t r a r s e c o n la r e f e r e n c i a p e r p e n d i c u -
lar d e l p u n t o u b i c a d o e n la p r o y e c c i ó n v e r t i c a l , s e g ú n c o n o c i m i e n t o s d e g e o m e t r í a
d e s c r i p t i v a . C o m o e j e m p l o , la f i g u r a 8 . 9 m u e s t r a dos p u n t o s c o r r e s p o n d i e n t e s a las
8 y las 16 horas. De la m i s m a m a n e r a , se o b t i e n e n t o d a s las h o r a s p a r a f o r m a r la f i -
g u r a d e l a r c o e n p r o y e c c i ó n h o r i z o n t a l , s i t u a c i ó n q u e se m u e s t r a e n la f i g u r a 8 . 7 ,
sin h a b e r e f e c t u a d o u n g i r o r e a l s i n o u n o i m a g i n a r i o . En este g i r o se o b s e r v a q u e
d a l o m i s m o t e n e r la d i v i s i ó n d e l l a d o d e r e c h o q u e d e l i z q u i e r d o , es d e c i r , se p u d o
girar hacia el otro l a d o y c u m p l i r con el m i s m o efecto al regresar.
II. Se c o n s i d e r a u n o d e los rayos d e los solsticios a las 12 d e l día. En este caso, se
e m p i e z a c o n e l solsticio d e i n v i e r n o ( v é a s e la f i g . 8.10), a l c u a l se le h a c e pasar
un p l a n o d e canto, p a r a l e l o a l d e los equinoccios por e l p u n t o d e las 12:00 a . m . , pre-
c i s a m e n t e p a r a i n d i c a r q u e d i c h o p l a n o c o n t i e n e a l a r c o c i r c u l a r d e todas las h o r a s
d e este d í a . C u a n d o los p l a n o s d e c a n t o d e los d í a s c o r t a n la LT i n d i c a n q u e los ar-
cos s o n i n t e r f e r i d o s por e l p l a n o t a n g e n t e d e l l u g a r , d e m o d o q u e e n esos d í a s
corresponde u n a s o l e a m i e n t o m e n o r d e 12 horas, según se a p r e c i a e n las figuras
8 . 1 0 y 8.11 p a r a e l d í a d e l solsticio d e i n v i e r n o . A l ser p a r a l e l o s los d o s arcos, e l
e j e r c i c i o p a r a o b t e n e r las d e m á s horas d e l d í a es s i m i l a r , d e m a n e r a q u e se d e b e
p r o c e d e r p o r pasos, c o m o se i n d i c a e n s e g u i d a :

a) Se c o n s i d e r a e x a c t a m e n t e la m i t a d d e l a r c o t r a z a d o p a r a e l solsticio d e in-
v i e r n o , c o n e l r a d i o q u e resultó d e v e r d a d e r a m a g n i t u d d a d o por e l v a l o r d e
la l í n e a recta q u e c o n t i e n e a l p l a n o d e c a n t o s o b r e la p r o y e c c i ó n v e r t i c a l .
M e d i a n t e trazos se c o m p l e m e n t a u n a r c o c i r c u l a r d e 9 0 ° , a u n q u e c o n t i n ú e
s i e n d o u n a r e c t a , c o m o si d i c h o a r c o n o e s t u v i e s e c o r t a d o por e l p l a n o tan-
g e n t e d e l l u g a r (ver f i g . 8.10, l a d o d e r e c h o s u p e r i o r ) .

78 CAP. 8. MONTEA SOLAR ESFÉRICA


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b) Inmediatamente se gira d e la m i s m a m a n e r a q u e e n e l caso anterior, sólo
que ahora ya no p u e d e ser i m a g i n a r i o , p o r q u e d i f i e r e n los radios. M e d i a n t e
el giro se hace frontal (ver fig. 8.10 d e l lado derecho, proyección vertical) y se
divide en tramos d e 15° a partir d e las 12:00 a. m. En seguida se ubican las ho-
ras correspondientes y se regresa el m o v i m i e n t o . Es necesario calcular la hora
en que realmente sale el sol y la hora en q u e se oculta, pues lo q u e q u e d a
debajo de la LT es d e noche.

Como las referencias d e cada 15° a l regresar a su posición describen rectas para-
lelas y perpendiculares a l p l a n o d e canto, para encontrar la hora exacta entre las
6', 7' y 18', 17', basta trazar una más d e ellas por el p u n t o d e intersección, q u e en
realidad es una recta d e punta producto d e la intersección entre el p l a n o d e canto
con el plano tangente d e l lugar o LT, hasta cortar e l arco d e f o r m a verdadera. Este
corte queda c o m p r e n d i d o entre las ó' y 7' y las 17' y 18' horas, d e m a n e r a q u e e l
tramo que corresponde a 15° queda seccionado en dos d e tamaño diferente. El arco
de 15° representa una hora, por lo cual se m i d e una d e las porciones e n q u e f u e
dividido y se aplica una regla d e tres, c o m o sigue:

1 5 o - — 1 hora n . , . 4 , 15° 60'


7 o .... x h o r a s (transformando a m.nutos) y 0 _____ ^

Al medir el á n g u l o con un transportador, d i o 7 . 5 ° , q u e se sustituye e n la f ó r m u l a :

150 6a
7.5° — X'

Despejando X, q u e d a :

60' (7.5°)
X= — i - 3 0 ' ; es decir, 7 t i e n e m e d i a hora.

En el e j e m p l o , e l á n g u l o 7 se m i d i ó con un transportador y d i o un valor d e 7 . 5 ° ,


el cual, mediante la a p l i c a c i ó n d e la regla d e tres, d i o c o m o resultado 30*, e q u i v a -
lentes a m e d i a hora. Esto q u i e r e decir q u e e n ese día el Sol sale a las 6:30 horas y
se oculta a las 17:30.
La f ó r m u l a g e n e r a l por aplicar q u e d a r í a así:

15° -60' . v 7 ° 60'


= 4
7° - x •• í5°~ ~ y •

c) Con el f i n d e encontrar las mismas horas en proyección horizontal, e l p l a n o


d e canto se giró hasta p o n e r l o horizontal y sirvió d e a p o y o a la recta d e punta
6 ' , 1 8 ' ; 6, 18. C o m o la recta d e punta representa el d i á m e t r o d e l arco e n ver-
dadera m a g n i t u d , con el r a d i o c o m o m i t a d se traza t o d o el arco (ver f i g . 8.10,
proyección horizontal, l a d o derecho). A partir d e las horas d e a p o y o (6 y 18), a
cada 15° se trazan puntos q u e representan las horas intermedias.
d) Se regresa el movimiento, cuyo procedimiento es igual al tratado en los días de
los equinoccios. Ubicadas las horas e n proyección horizontal e n su verda-
dera m a g n i t u d , se d e s p l a z a n paralelas a la LT hasta encontrar la referencia
perpendicular q u e corresponde a cada hora d e la proyección vertical sobre e l
p l a n o d e canto d e l m i s m o día (ver f i g . 8.10, e s p e c i a l m e n t e guiadas con

VERIFICACIÓN DE SALIDA Y OCULTAMIENTO DEL SOL 81


flechas, las horas de las 9 / / 9 y 15', 15 horas sobre la proyección horizontal,
lado derecho).
o) Divididos dos d e los arcos importantes en horas, los puntos d e la misma hora
se pueden unir con arcos elípticos, a f i n d e interpolar días intermedios con las
horas correspondientes, con sólo trazar líneas paralelas a los planos de canto,
de manera que cada línea representará un nuevo plano de canto que indica-
rá otro día diferente (ver figs. 8.10 y 8.11 ). Sin embargo, por dos puntos deter-
minados, se pueden trazar múltiples elipses, lo cual provocaría una falsedad
en e l dibujo. Por ello, se necesita un tercer punto que guíe, como el otro sols-
ticio (el de verano) para este tercer punto, que además marca el otro extre-
mo, límite del contenido d e los días del año.

Las figuras 8.10 y 8.11 muestran objetivamente la misma figura de la montea so-
lar, pero sólo con la mitad d e la bóveda tórica esférica. La figura 8.11 muestra en
su forma isomètrica una idea de la f o r m a espacial, que indica su proyección sobre
el suelo, y de esta manera se corrobora con la figura 8.10 que dicha proyección del
suelo corresponde a la proyección horizontal. Ahora, si se tuviera una pared per-
pendicular a l suelo y a los hemiciclos indicadores d e los días, daría una proyección
igual a la representada e n el plano vertical d e la figura 8.10.
III. Sólo falta obtener la división en horas del solsticio de verano. De acuerdo con
el procedimiento realizado para el solsticio d e invierno, se procede como sigue:

a) Con la ubicación encontrada en la figura 8.4, exactamente a las 12:00 a.m.


del solsticio de verano, se pasa otro plano de canto, paralelo al de los otros
dos días trazados. Igualmente es necesario colocar frontalmente el arco, con
el f i n de dividirlo en horas.
b) Antes de hacerlo frontal, se aclara que este arco es igual en radio a l otro sols-
ticio, por lo cual se puede aprovechar el trazo frontal anterior; sin embargo,
se realizará todo el ejercicio para no dejar duda.

La figura 8.12 muestra el otro arco en proyección vertical del lado izquierdo. El giro
se realizó para obtener el arco frontal, aunque sólo sea la mitad de él, porque la
otra mitad es idéntica.
Compruébese ahora que efectivamente bastaba con girar uno de los arcos, pues
al regresar los movimientos, las líneas paralelas y perpendiculares a los planos de
canto se conservan y se e m p a l m a n unas con otras de la misma hora (ver fig. 8.12).
De lo anterior se deduce que si los dos solsticios son iguales en radio, con sólo divi-
dir uno de ellos será suficiente para encontrar las horas intermedias, con base en su
posición d e plano frontal. Para estos efectos, lo lógico es apoyarse en el solsticio
de día mayor, que en el hemisferio norte corresponde a l solsticio de verano, una
vez que se sabe que éste abarca al de día menor.

c) Colocado de manera frontal el SV con las divisiones que corresponden a


cada 15° a partir de las 12 del día, se observa que después de las ó y las 18
horas sobra un tramo de arco, el cual se debe calcular para saber a qué hora
sale el sol y a qué hora se oculta.

Los cálculos son sencillos, porque mediante una regla de tres simple se tiene con
exactitud; d e este modo, si se acepta que cada 15° representa una hora, el sobran-
te se calculará según lo que mida en grados o minutos. Su valor se obtiene me-
diante X, que es el valor en minutos u horas en que sale el sol antes de las ó horas,

82 CAP. 8. MONTEA SOLAR ESFÉRICA


• ! *

N'

1
0 +

Ni*
r 4

Figura 8.10

83
y el mismo valor en que se oculta después de las 18. El tramo sobrante del arco vis-
to en línea recta se debe leer en el arco visto con verdadera magnitud, para lo cual
basta trazar una recta paralela a la descrita por los puntos que giraron de las horas,
desde la intersección del arco en línea recta con LT hasta cortar el arco de verdade-
ra magnitud. Luego se lee el ángulo 0 para calcular la hora:

15° - 1 hora x = 7.5» 0 h) =0 . 5 h = 30\


o
7.5 —X „ 15°

En este caso se midió con transportador 7.5°, lo cual con la regla de tres dio 0.5
horas, que corresponden a 30'. Esto quiere decir que el sol sale en ese día a las
5:30 horas, es decir, 30' antes de las 6 y se oculta 30* después de las 18 horas o a
las 18:30. Estos cálculos se habían hecho para el solsticio de invierno, de manera que
si se obtienen los de uno, se encontrarán fácilmente los del otro, por la razón siguiente:
en la figura 8.12, sobre la proyección vertical se nota que la superficie tórica es-
férica es cortada por la LT o por el plano tangente del lugar a. Se observa que, a

84 CAP. 8. MONTEA SOLAR ESFÉRICA


partir de los equinoccios, lo que se quita a un lado se agrega al otro; por ello, una
vez calculada una parte, en e l otro se suma o se resta, según el caso.
Otra razón se basa en una simple cuestión matemática, ya que la LT y la línea de
las 6 horas dan un ángulo que será idéntico a l prolongar esa línea a l lado derecho
(donde no existe por ser de noche) con la LT, debido a que forma ángulos opuestos
por vértice. Cabe aclarar que este ángulo correspondiente al ángulo a no se rela-
ciona con el valor de /3, pues uno marca la latitud del lugar, a l variar la visión de
la bóveda, y el otro establece el sector de la bóveda tórica esférica; sin embargo,
demuestra que es igual el tramo correspondiente de sector tórico dentro de dicho
ángulo, aunque después se deba calcular el valor del ángulo /3. Este mismo procedi-
miento se podrá realizar para obtener las horas precisas de salida y de puesta del
sol para cualquier día del año.
Una vez dividido el arco frontal y calculada la porción sobrante, se regresan los
puntos paralelos y perpendiculares al plano de canto del día correspondiente, hasta
quedar ubicados en el día de SV visto de canto.

d) Falta obtener sobre proyección horizontal el mismo arco con sus horas inter-
medias, pero esa representación ocurre directamente con sólo obtener punto
a punto la proyección de cada hora, para lo cual simplemente se gira el plano de
canto a una posición horizontal. Para dicho efecto, es necesario apoyarse
en la recta de punta ó', ó; 18', 18, que fungirá como recta de giro, de manera
que no se moverá. Su representación en proyección horizontal será de verda-
dera magnitud conservando el radio con proyección vertical y simétrica en re-
lación con la trayectoria de las 12 horas del día; por ello, el centro del arco
cae dentro de la misma referencia paralela a la LT al cortar la proyección per-
pendicular de los puntos ó7, 18'. Este arco cortará a la referencia perpendicu-
lar a la LT trazada desde los puntos ó', 18' y da como consecuencia dos pun-
tos, donde se ubicará ó del lado oriente y 18 del lado poniente, para indicar
la proyección horizontal de la recta de punta, y a partir de ó y 18 se divide a
cada 15° sobre el arco para obtener las horas intermedias.

Recuérdese que el movimiento del plano de canto a la postura horizontal sólo es


imaginario para la proyección vertical, y e n seguida se regresa a su postura origi-
nal, lo cual implica que gira imaginariamente, como se había dicho, para la pro-
yección vertical. Así, cada punto en la proyección horizontal se desplazará paralelo
a la LT. De acuerdo con esta teoría, dentro de la referencia paralela a la LT se en-
contrará la proyección de los puntos, que de alguna manera están ubicados sobre
el plano de canto de la proyección vertical. En el momento en que se corten las re-
ferencias perpendiculares de las horas verticales con las referencias paralelas a la
LT de la misma hora en proyección horizontal, se ubicará la hora correspondiente.
Como ejemplo, en la figura 8.12 se muestra con flechas las horas de las 9 y las 15,
en proyección horizontal del lado izquierdo.
Si los dos solsticios tienen el mismo radio, bastará con girar uno de ellos para
guiar a ambos. Esto se ejemplifica e n la figura 8.12, con las horas 11 y 13 en pro-
yección horizontal y guiadas por flechas.

e) Por último, con los tres días principales del año divididos en sus horas inter-
medias, se cuenta con tres puntos de cada hora y mediante ellos se podrán
trazar las elipses, que serán representativas de los arcos tóricos en las proyec-
ciones vertical y horizontal (ver figs. 8.12 y 8.13).

VERIFICACIÓN DE SALIDA Y OCULTAMIENTO DEL SOL <35


O IOS OIOS e s r a D i e c i a o s ( e q u i n o c c i o s y SOISIICIUS;; e s i a r e i e r e n t i u
perficie tórica, un n u e v o a r c o circular c o n t e n i d o e n otro p l a n o de
g o , e n e s t e c a s o , a l c o r t a r los a r c o s e l í p t i c o s d e l a s h o r a s , q u e d
horas i n t e r m e d i a s . T o d o lo a n t e r i o r o c u r r e e n p r o y e c c i ó n v e r t í a
c i ó n h o r i z o n t a l s i m p l e m e n t e s e b a j a n las r e f e r e n c i a s p e r p e n d i c u
q u e c a d a p u n t o , q u e i n d i c a u n a h o r a , c o r t e e n p l a n t a a l a r c o el¡
h o r a . C o m o e j e m p l o s e h a u b i c a d o e l 6 d e a g o s t o c o n t o d o s l o s pi
las c u a l e s , e n c o n t r a d a s e n e l p l a n o d e c a n t o d e d i c h o d í a , f u e r o i
n a l m e n t e p a r a c o r t a r a su s i m i l a r d e h o r a e n e l a r c o r e s p e c t i v o
proyección horizontal (ver fig. 8.14, e j e m p l i f i c a n d o lo anterior cor
y dos puntos).
La f i g u r a 8 . 1 4 m u e s t r a l a v e r d a d e r a m o n t e a s o l a r p a r a e l lu<
m e d i a n t e la c u a l s e h a r á u n a s e r i e d e e j e r c i c i o s a p l i c a d o s a l d i s e
sin e m b a r g o , a n t e s s e e x a m i n a r á e l p r o c e d i m i e n t o g e n e r a l p a r a
solar c i l i n d r i c a d e c u a l q u i e r l u g a r d e l a t i t u d a , c o n su d e s a r r o l l t
de cardioides.

' Antes d e completar t o d a la m o n t e a solar, obsérvese la f i g u r a 8.13, e n la q u e a p a r e c e n los tres i


con sus divisiones y marcas d e las horas q u e les corresponden. Nótese q u e la proyección sobre e l |
ción horizontal.

VERIFICACIÓN DE SALIDA Y OCULTAA/


9
Montea solar cilindrica
(trazo general para
cualquier punto
de la Tierra)
Este trazo se hace d e la m i s m a f o r m a e n q u e se l l e v ó a c a b o la montea solar del
ecuador con su envolvente cilindrica (ver capítulo 7). A q u í s i m p l e m e n t e se v e r i f i c a r á
para c u a l q u i e r lugar d e latitud ar, d e m a n e r a q u e q u e d e c o m o u n trazo general.
Obsérvese la figura 9.1, en la cual se sustituye una f o r m a g e o m é t r i c a por otra a las
12:00 a. m. e n los puntos c l a v e : los días d e los solsticios y d e los equinoccios; es d e -
cir, se sustituye la curva d e las 12:00 a . m . , c o m p r e n d i d a sobre la b ó v e d a celeste
entre los puntos extremos d e los dos solsticios por la línea recta t a n g e n t e a la b ó v e -
da celeste e n el p u n t o s e ñ a l a d o d e los equinoccios.
La f i g u r a 9.1 muestra q u e la línea recta es un poco más g r a n d e q u e la curva, y a l
proyectarse sobre el p l a n o horizontal se nota c l a r a m e n t e d i c h o efecto. Este proce-
dimiento tiene por o b j e t o q u e los rayos solares conserven la i n c l i n a c i ó n y d i r e c c i ó n
en los días mencionados.
Como e n d i c h o caso sólo se conocen las horas d e las 12:00 a. m. d u r a n t e el a ñ o ,
falta encontrar las horas intermedias. Para ello, se p r o c e d e por partes y e n f o r m a
comparada e n relación con la m o n t e a o b t e n i d a e n el capítulo 8, con el m i s m o lu-
gar de latitud a (en lo sucesivo L).
La d i f e r e n c i a q u e existe entre el sector circular y la línea recta se a p r e c i a tanto
en el espacio c o m o e n p r o y e c c i ó n o r t o g o n a l (sobre el suelo) en el d i b u j o isomètrico
de la figura 9.2. A l mismo tiempo, se observa q u e al sustituir todas las curvas de cada
hora por líneas rectas, se g e n e r a u n c i l i n d r o e n v o l v e n t e a l sector esférico y tan-
gente, precisamente e n el día d e los e q u i n o c c i o s ; por e l l o , ese día es igual para
ambas formas. De todas maneras, para los días solsticiales, a u n q u e el r a d i o sea di-
ferente entre el c i l i n d r o y el sector esférico, la i n c l i n a c i ó n y la d i r e c c i ó n d e l r a y o
solar no varían. Así, la f i g u r a 9 . 2 muestra las horas d e l a s ó , 8, 12, 15 y 1 8 d e l solsti-
cio de v e r a n o y las 7, 12, 14 y 17 d e l solsticio d e invierno.

89
C o m o lo n u e v o f o r m o g e o m é t r i c a resulta c i l i n d r i c a , los radios d e los arcos d e to- Figura 9.2
dos los días son iguales. Con e l l o , el t r a b a j o se s i m p l i f i c a para encontrar las horas
q u e f a l t a n d e los días restantes d e l a ñ o .

PROCEDIMIENTO POR PARTES

1. C o n base e n e l trazo d e la f i g u r a 9.3, se c o n t i n ú a el p r o c e d i m i e n t o d e la f i g u -


ra 9.1. A partir d e los puntos q u e i n d i c a n las 12:00 a . m . sobre la p r o y e c c i ó n verti-
cal, por la línea recta t a n g e n t e a la b ó v e d a celeste (sustituto d e la curva d e las 12
horas d e l d í a ) se trazan rectas p a r a l e l a s a la recta q u e c o n t i e n e los días e q u i n o c -
ciales hasta cortar la LT. Dichas rectas t a m b i é n representan arcos circulares, p e r o
contenidos e n planos d e canto, los cuales se d e b e r á n d i v i d i r para localizar las horas
intermedias; sin e m b a r g o , este tipo d e montea c i l i n d r i c a resulta más f á c i l e n c o m p a -
ración c o n la m o n t e a esférica, porque los tres arcos representados por rectas e n pro-
yección vertical (equinoccios y solsticios) resultan d e l r a d i o c o n e l m i s m o t a m a ñ o y
p a r a l e l o s e n t r e sí. Sus centros están e n la m i s m a línea recta, q u e incluso señala la
latitud d e l lugar, d e b i d o a l á n g u l o q u e f o r m a con la LT, a u n q u e los tres arcos

PROCEDIMIENTO POR PARTES 91


t i e n e n u n t a m a ñ o d i f e r e n t e e n razón d e q u e son cortados por e l p l a n o t a n g e n t e d e l
lugar. Por e l l o , se r e c o m i e n d a d i v i d i r sólo e l más g r a n d e , p o r q u e con él se d i v i d e n
t a m b i é n los otros, d e b i d o a q u e se considera q u e a b a r c a n a los demás.
La d i v i s i ó n se hace d e m a n e r a s i m i l a r a c o m o se s e ñ a l ó e n los capítulos ó a 8,
p o r q u e los arcos circulares e n la p r o y e c c i ó n vertical se presentan contenidos e n
planos d e canto. Para d i v i d i r l o s e n tramos d e 15°, se r e q u i e r e , m e d i a n t e un proce-
d i m i e n t o g e o m é t r i c o , u n g i r o o c a m b i o d e p l a n o q u e d é la v e r d a d e r a m a g n i t u d . Es
i m p o r t a n t e recordar q u e estos arcos circulares d e la m o n t e a cilindrica t i e n e n u n ra-
d i o igual o idéntico al d e la b ó v e d a celeste, p o r q u e a l no h a b e r variación en el arco
d e los equinoccios (estudiados e n los capítulos ó a 8), los cuales se confunden con los
arcos de la bóveda celeste d e b i d o a q u e t i e n e n el m i s m o r a d i o , los d e m á s estarán
en la misma c o n d i c i ó n , a l tener el r a d i o igual.al d e los equinoccios.
La f i g u r a 9.4 muestra q u e d a lo m i s m o u n c a m b i o d e p l a n o q u e u n g i r o ; por
e j e m p l o , el arco d e l solsticio d e v e r a n o e n p r o y e c c i ó n vertical (S'V') supone u n
c a m b i o d e p l a n o , a l colocar la línea d e tierra sobre la p r o y e c c i ó n d e c a n t o d e l mis-
m o arco. A l conservar la p r o y e c c i ó n vertical, se observa su v e r d a d e r a f o r m a y
m a g n i t u d e n la n u e v a p r o y e c c i ó n h o r i z o n t a l , q u e , después d e todo, es c o n o c i d o
por ser igual al a r c o d e la b ó v e d a celeste. Este n u e v o a r c o se d i v i d e e n tramos d e
15° a partir d e las 12 horas d e l d í a , p a r a o b t e n e r los d e m á s horarios. Lo m i s m o
sucederá con un giro si su e j e es la recta frontal que pasa por las 12:00 a . m . , d e ma-
nera q u e p r o p i a m e n t e se c o n v i e r t e e n u n a b a t i m i e n t o , al hacer a l a r c o f r o n t a l para
mostrar su v e r d a d e r a f o r m a y m a g n i t u d . Esto se e m p a l m a m e d i a n t e e l procedi-
m i e n t o r e a l i z a d o para c a m b i a r e l p l a n o ; sin e m b a r g o , basta con mostrar e n a m b o s
casos la m i t a d por su simetría. Por e l l o , se t i e n e n dos horas e n c i m a d a s e n cada
p u n t o , m e n o s e n las 12:00 a. m . , d e b i d o a q u e es la cúspide d e l arco.

A l regresar e l m o v i m i e n t o o d e s a b a t i m i e n t o , las horas describen líneas p a r a l e l a s


y p e r p e n d i c u l a r e s a l e j e d e g i r o , las cuales se c o n f u n d e n con las líneas proyectan-
tes del cambio d e plano realizado con el mismo arco circular. Una vez dividido el arco,
se o b t i e n e n las horas q u e f a l t a n . La v e n t a j a q u e p u e d e tener el c a m b i o d e p l a n o
es q u e la LT p u e d e estar t a n lejos c o m o se desee, para obtener los trazos con
m u c h a l i m p i e z a y sin e n c i m a r n a d a .
Para s i m p l i f i c a r trazos, será suficiente, e n vez d e girar e l S'V', girar el d e los
equinoccios, pues e n este caso d e m o n t e a c i l i n d r i c a c u a l q u i e r arco q u e se d i v i d a
será suficiente, d e b i d o a q u e todos t i e n e n u n r a d i o idéntico. M o v e r e l a r c o d e los
equinoccios e v i t a trazos, p o r q u e se c o n f u n d i r á éste con el a r c o d e la b ó v e d a celes-
te, d e m a n e r a q u e su g i r o será i m a g i n a r i o y no real. En la f i g u r a 9.4 se c o m p r u e b a
q u e e l resultado es el m i s m o , p o r q u e las líneas proyectantes d e las horas, a l
desplazarse paralelas e n su m o v i m i e n t o de regreso, pasan por los mismos puntos d e
la d i v i s i ó n d e la b ó v e d a , la c u a l se d i v i d i ó a partir d e las 12:00 a . m . e n tramos
d e 15°. S i m u l t á n e a m e n t e se v e r i f i c a la i d e n t i d a d d e los arcos, los cuales simple-
m e n t e se muestran a distancias d i f e r e n t e s dentro d e las líneas paralelas señaladas
d e las horas.
2. A n t e s d e c o n t i n u a r c o n e l trazo d e la m o n t e a solar c i l i n d r i c a , se o b t e n d r á n las
horas d e salida y puesta d e l sol e n los solsticios, p o r q u e e n los equinoccios ya se
sabe q u e son a las ó y a las 18 horas, respectivamente.
Las líneas p a r a l e l a s d e las horas son referencias d e s d e los arcos d e v e r d a d e r a
m a g n i t u d , para f i j a r las horas e n e l a r c o visto d e canto. De la m i s m a m a n e r a , se
p u e d e o b t e n e r la hora exacta para el t r a m o d e a r c o q u e está antes d e las ó' y 18'
e n el S'V'. Para e l l o , se traza otra línea p a r a l e l a a las descritas d e las horas, desde
e l p u n t o d e intersección sobre la línea d e tierra hasta cortar el a r c o d e la b ó v e d a
celeste, d o n d e se localiza e l t r a m o d e a r c o e n v e r d a d e r a m a g n i t u d , c o m p r e n d i d o

PROCEDIMIENTO POR PARTES 93


entre la nueva línea paralela y las 6' o 18'. Con un transportador se mide el ángulo
que abarca dicho sector circular, que sin valor se llama /3 (ver fig. 9.5, en la que el
procedimiento se guía con una línea de guiones sobre la proyección vertical, tanto
la paralela como la obtención del ángulo/3).
En la figura 9.5 se localiza el ángulo/3, el cual, medido en grados, sirve para ob-
tener la hora exacta de salida y puesta del sol, mediante una regla de tres:

15° — 6 0 ' , es decir, una hora


/3o X

Despejando X, queda:

15°

En la aplicación de la regla de tres, lo anterior se simplifica a l multiplicar 4' por


el número de grados leído. Los minutos se d e b e n transformar a décimos de gra-
dos. En este ejemplo, se dejó el valor de /3 para q u e la f ó r m u l a quede de manera
general; esto implica, independientemente de lo que valga /3, que el sol sale en el
solsticio de verano 4'/3 antes de las 6:00 a.m. y, transformado, dará la hora y mi-
nutos antes de esa hora.
Igual sucede para la puesta del sol. Según indica el arco, el sol se oculta 4'/3 des-
pués de las 18 horas, esto es, a las 18 horas más 4'/3.
A ú n falta obtener las horas de salida y puesta d e l sol para el otro solsticio; sin
embargo, en la figura 9.5 se observa que al cortar al cilindro con un plano horizon-
tal, que es el plano tangente de L, lo aumentado en un lado se quita al otro, referido
a los solsticios. Matemáticamente se forman dos ángulos opuestos por el vértice;
esto indica que dichos ángulos son iguales, lo cual se demuestra en la figura 9.5
con el ángulo /3. El sol saldrá en el solsticio de invierno (SI) a las 6 más 4'/3 de la
mañana; o bien, 4'/3 después de las 6:00 a.m. La puesta para el mismo SI será a las
17 horas, más la diferencia que existe entre una hora menos 4'/3 antes de las 18
horas.
Con lo anterior, ya se conocen todas las horas de la proyección vertical, desde
que sale el sol hasta que se oculta, en cuatro de los días importantes del año: los dos
solsticios y los dos equinoccios. Los demás días están comprendidos entre ellos,
lo cual se estudió en los capítulos 6 a 8. Con el círculo de fechas se puede localizar
cualquier otro día.
3. Todavía falta encontrar los días de la proyección vertical en la proyección ho-
rizontal para trazar el cilindro sobre esta proyección. De hecho, el procedimiento
es repetitivo; se gira el arco de los equinoccios por facilidad hasta la posición hori-
zontal, y vuelve a ser imaginario debido a que se confunde con el ecuador de la
bóveda celeste, con lo cual se ahorran trazos. La misma bóveda sirve para dividir
en tramos de 15° a partir de las 6 o 18 horas, con lo que se obtienen las horas fol-
iantes. Por último, se agrega el ángulo /3 después de las 6 y de las 18 horas con el
f i n de completar el arco más grande.
Dicho movimiento imaginario se regresa, pero es real en cuanto a las trayecto-
rias paralelas a la línea de tierra de las horas en conflicto, las cuales en su movi-
miento indican el trayecto que recorren los puntos sobre la bóveda, de modo que
cada hora forma planos frontales. Como es trayecto de hora, éste quedará f i j o al
cortarse por una referencia de la misma hora perpendicular a la línea de tierra,
que parta de los puntos de las horas fijas ya tenidas sobre la proyección vertical.

PROCEDIMIENTO POR PARTES 95


La figura 9.5 muestra el procedimiento sobre la proyección horizontal, con varios
puntos señalados con flechas, pero se observan más claramente las referencias
que parten de los puntos I T y 13' horas del día S'V', que al cortarse respectiva-
mente con las líneas paralelas 11 y 13 dan dos puntos. Estos, unidos con los demás,
proporcionan la proyección horizontal del arco circular, que se ve en proyección
como una elipse, la cual se podrá trazar si se conocen los ejes principales (mayor y
menor). En el ejemplo, el eje mayor es la recta de punta 6', 18', cuyo diámetro de
verdadera magnitud está dado por 6', 12' más I T 18' sobre la proyección vertical,
lo cual, transportado a la proyección horizontal, queda señalado por la orientación
6 al este y 18 al poniente. El eje menor está representado por la proyección C , 12'
sobre el plano frontal de las 12 horas del día en la proyección horizontal, es decir,
la recta frontal C, 12. El C' en proyección vertical también se confunde dentro de la
recta de punta ó' 18', pero C es la mitad del eje mayor, porque es el centro del
círculo y, por tanto, también de la elipse.
Al estar contenidos los tres arcos de los cuatro días importantes en planos de can-
to paralelos, las proyecciones horizontales serán iguales y paralelas. El paralelismo
es cualquier punto de una forma geométrica que tenga la misma distancia sobre
otra forma geométrica, cumpliendo para todos los puntos de los cuerpos en parale-
lismo (ver fig. 9.6). Con los puntos de las 12 horas del día, se obtiene la dis-
tancia para adquirir rápidamente las demás horas por paralelismo; o bien, se
puede trazar punto por punto de cada hora mediante el procedimiento descrito, al
conservarse la distancia entre las horas.
4. Representado el cilindro en sus dos proyecciones (vertical y horizontal) (ver
fig. 9.6) falta encontrar cualquier día del año. En los ejercicios de aplicación (1) se
mostró la manera de ubicar cualquier día dentro del círculo de fechas, de manera
que sólo se agregará el círculo de fechas a la montea cilindrica (ver fig. 9.6), lo
cual se ejemplificará con el día 6 de enero para indicar el ajuste que se debe hacer por
el cambio de forma geométrica entre los sectores esférico y cilindrico.
La consideración de que cada grado representa un día facilita el ejercicio. Para
encontrar el 6 de enero a partir del 21 de diciembre, se cuentan nueve días de dife-
rencia para el 30 de diciembre, más los seis días para el 6 de enero, que en total
dan 15 días, es decir, 15° en el círculo de las fechas (ver figs. 9.6 y 9.7).
En la figura 9.7 se ha ampliado parte de la figura 9.6 para ver con detalle lo que
sucede con el desajuste de las formas geométricas, y encontrar el 6 de enero sobre
la superficie cilindrica.
Como se vio en el capítulo 7, el círculo de fechas corresponde al sector circular
comprendido entre los dos solsticios, y al cambiar la curva por la recta tangente,
existe una diferencia entre la recta de las 12 horas del día con la curva para ambos
solsticios. Esta diferencia no puede absorberla el círculo de fechas, porque al
ampliarlo quedarían días falsos que no están sobre el sector circular (ver el apéndice
D), con lo cual se modificarían las inclinaciones del rayo real. Por ello, el arco de
las 12:00 a.m. se conserva como punto de partida para encontrar la ubicación
de los otros días, con sólo prolongar la inclinación del rayo hasta la recta tangente
sin que se altere. El procedimiento es idéntico al que se realizó para encontrar los
solsticios sobre la recta tangente, y se denomina ajuste de los días. Una vez localiza-
do el día deseado a las 12:00 a.m., será otro arco circular de canto, paralelo a los
conocidos.
Primero se localiza el día requerido sobre el círculo de fechas; a partir de esta lo-
calización, se traza una línea paralela a la de los días solsticiales y equinocciales,
hasta cortar el arco circular de las 12:00 a. m., comprendido entre los solsticios. Ahí
quedará ubicado el día deseado a las 12:00 a.m., de donde se traza una recta diri-

PROCEDIMIENTO POR PARTES 97


E:P:
21 de marzo
g i d a h a c i a L ( c e n t r o d e la b ó v e d a ) . Después se p r o l o n g a e n s e n t i d o c o n t r a r i o a L
hasta la l í n e a recta t a n g e n t e a la b ó v e d a q u e s e ñ a l a las 12:00 a . m . , por lo c u a l la
i n c l i n a c i ó n c o n t i n ú a s i e n d o la m i s m a . A q u í se l o c a l i z a e l d í a a las 12 horas sobre
u n a s u p e r f i c i e c i l i n d r i c a . Para o b t e n e r las d e m á s horas, se traza o t r o p l a n o d e can-
to, d e t e r m i n a d o por u n a l í n e a recta p a r a l e l a a los días d e e q u i n o c c i o s y solsticios.
C u a n d o esta l í n e a recta corte a las otras rectas q u e m a r c a n las horas, se t e n d r á n las
d i f e r e n t e s horas d e l d í a y c o n o r t o g o n a l e s a la l í n e a d e t i e r r a , r e f e r i d o s hasta e n -
contrar a las otras rectas q u e t a m b i é n s e ñ a l a n la h o r a . Sin e m b a r g o , e n p r o y e c c i ó n
h o r i z o n t a l , se t e n d r á n las m i s m a s h o r a s c u a n d o c o r t e n ó ' c o n ó ( q u e c o r r e s p o n d e n
a u n p u n t o ) , 7 ' c o n 7 ( q u e c o r r e s p o n d e n a o t r o p u n t o ) , hasta e n c o n t r a r la e l i p s e
c o m p l e t a d e ese n u e v o d í a , p e r o e n p r o y e c c i ó n h o r i z o n t a l (ver f i g . 9 . 6 , la c u a l
m u e s t r a e l d í a n u e v o ó d e e n e r o g u i a d o por u n a l í n e a d e r a y a y p u n t o ) .
Los e f e c t o s d e esta m o n t e a c i l i n d r i c a s o n i d é n t i c o s a los d e la m o n t e a d e l sector
e s f é r i c o , y se p u e d e n a p l i c a r i n d i s t i n t a m e n t e , p e r o e n la c i l i n d r i c a se d e b e c u i d a r
la c o r r e c c i ó n d e l c í r c u l o d e f e c h a s / m e n c i o n a d o , p a r a e v i t a r errores g r a v e s .

100 CAP. 9. MONTEA SOLAR CILÌNDRICA


r f *

r* «

10
Simplificación
r % de trazos
El á n g u l o a indica c u a l q u i e r latitud, d e m a n e r a q u e e l trazo se p u e d e s i m p l i f i c a r
para un lugar determinado sin tener q u e recurrir a l m o v i m i e n t o d e traslación, como
e n el trazo d e las monteas solares, p r i m e r o para el ecuador y después para una
latitud c u a l q u i e r a con á n g u l o a ( c a p í t u l o s 6 y 8).
Cabe recordar q u e la inclinación solar del ecuador a las 12:00 a. m. e n los equinoc-
cios es a 90°, o p e r p e n d i c u l a r e n r e l a c i ó n con el p l a n o t a n g e n t e d e l lugar écuato-
rial. Esto significa q u e e n ese m o m e n t o , todos los d e m á s lugares t e n d r á n la inclina-
ción solar e n r e l a c i ó n con su p e r p e n d i c u l a r con el m i s m o á n g u l o s e ñ a l a d o por su
latitud; o sea, la latitud del ecuador es de 0 o con una inclinación solar d e 0 o e n rela-
ción con su p e r p e n d i c u l a r o e n r e l a c i ó n con el p l a n o t a n g e n t e d e 90°. Así, c u a n -
d o se tiene una latitud norte d e la i n c l i n a c i ó n solar será con r e f e r e n c i a a l p l a n o
tangente de 90° — ct° hacia el sur; pero c u a n d o se t i e n e u n a latitud sur d e /3 o , la
inclinación solar será e n r e l a c i ó n con el p l a n o t a n g e n t e d e 9 0 ° — /3o hacia el norte
t* % (ver fig. 10.1) y e n el ecuador será d e 90° — 0 o . La s i m p l i f i c a c i ó n parte con la de-
mostración d e dos rectas u n i d a s e n á n g u l o recto. A l estar unidas, basta desplazar
cualquiera d e ellas u n á n g u l o X y la otra recta se desfasará a l m i s m o á n g u l o X (ver
fig. 10.2). De a c u e r d o con esto, c o m p a r a t i v a m e n t e los á n g u l o s a y / 3 d e latitud se
v u e l v e n a repetir sobre la línea d e tierra e n la p r o y e c c i ó n vertical con e l m i s m o
ángulo ( a ° o/3 o ). Si se hace la referencia de que la perpendicular d e L y la LT están a
90°, será suficiente girar la p e r p e n d i c u l a r u n á n g u l o a ° o /3o para q u e la LT se le-
vante el mismo á n g u l o ( a ° o /3 o ) sobre el horizonte; así t a m b i é n se p o d r á marcar la
latitud a ° o/3 o (ver fig. 10.1). Por esta razón, al e m p e z a r e l trazo d e la m o n t e a solar
se p u e d e marcar la latitud a partir d e LT (en este casoar 0 o / 3 o ) .

La inclinación d e l r a y o solar e n los equinoccios se o b t i e n e , después d e m e d i r la


latitud sobre el horizonte, m e d i a n t e la s i m p l i f i c a c i ó n , mientras q u e la latitud norte
se m i d e del lado norte y la sur d e l l a d o sur, desde l u e g o con una recta q u e parta d e

101
L (centro de la bóveda). En seguida se traza una recta perpendicular a la q u e marcó la
latitud por el m i s m o p u n t o d e L, d i c h a recta d a la inclinación d e los rayos solares
en los equinoccios a las 12:00 a . m . para la latitud m e d i d a (ver f i g . 10.1). Lo intere-
sante d e la s i m p l i f i c a c i ó n es q u e la latitud norte corresponde a la o r i e n t a c i ó n norte
y la latitud sur a la orientación sur; así, no t i e n e complicaciones en los e j e m p l o s : a
se m i d e a l norte y /3 a l sur.
El trazo d e los dos solsticios se o b t i e n e f á c i l m e n t e d e la m a n e r a siguiente: el sol
se desplaza 23° 27', a partir d e los equinoccios hacia un lado y otro; así, se m i d e
dicha inclinación d e 23° 27' hacia los lados d e r e c h o e izquierdo. Este ejercicio está
m u y claro para e l ecuador, p e r o sucede e x a c t a m e n t e igual para cualquier caso d e
latitud a o 0 (ver figs. 10.3, 10.4 y 10.5).
M a r c a d a s las líneas rectas d e los 23° 27', se p o d r á desarrollar la m o n t e a solar a
elección (esférica o cilindrica). Si se conserva la curva circular m a r c a d a entre los
solsticios, ésta corresponderá a l trazo d e m o n t e a solar esférica y se procederá d e
acuerdo con lo estudiado e n e l capítulo 8; sin e m b a r g o , si se conservaba línea rec-
ta m a r c a d a entre los solsticios, éste pertenecerá a l trazo cilindrico d e la m o n t e a
solar y se desarrollará c o m o se expuso e n e l capítulo 9.

Ejercicios de a p l i c a c i ó n 3

1. Trácese la montea solar de un lugar que tiene una latitud de 15° al norte.
Como se puede apreciar en la figura 10.6, el trazo de la montea solar de un lugar
específico resulta muy sencillo, debido a la simplificación de líneas. Simplemente se mide la
latitud del lugar sobre la bóveda a partir de la línea de tierra, después se dibuja una perpen-
dicular a ella por el punto de L y en seguida, a partir de ésta, se miden 23° 27' hacia un lado
y otro. Con esto se tienen los límites y, según se elija, se trazará la montea cilindrica repre-
sentado en la figura 10.6 por líneas continuas, o la montea de sector esférico, representada
en la misma figura por líneas punteadas.
2. Trácese la montea solar de un lugar del Trópico de Cáncer que tiene un ángulo de lati-
tud norte de 23° 27'.
En este caso, se observará una coincidencia de la línea perpendicular de L con una de las
líneas que marcan la inclinación de uno de los solsticios, precisamente el solsticio de verano,
porque se trata del límite de la zona caliente, es decir, del Trópico de Cáncer (ver fig. 10.7).
* /

4 Figura 10.2

Latitud del ecuador Figura 10.3

Figura 10.4
También es necesario observar q u e tal coincidencia sólo permite q u e dicho lugar tenga los
rayos solares con inclinación de 90° a las 12 horas d e l día una vez a l a ñ o , d e m o d o q u e este
f e n ó m e n o corresponda a l inicio d e l verano (21 d e ¡unió).
3. Trácese la m o n t e a solar d e un lugar con una latitud nortede 66° 3 3 ' .
La latitud dada corresponde a la d e u n lugar e n el Círculo Polar Ártico y, según se aprecia
e n la figura 10.8, no existe el día de solsticio de invierno, porque realmente transcurren d e
noche las 24 horas; e n consecuencia, este lugar es el día más frío d e l a ñ o por falta d e sol.
Precisamente, ésta f u e la razón para d e t e r m i n a r e l límite d e la zona fría q u e corresponde a
días sin sol ( e n este caso, sólo u n día). En a d e l a n t e (es decir, a mayor latitud norte) se
tendrán más días sin sol hasta llegar a seis meses.
Cabe observar lo q u e sucede con e l solsticio d e v e r a n o , p o r q u e e n él todo el t i e m p o es d e

S.'V.

S.'l.' 23°27'

23° 27'

N' / S
/ L ' W \ 1 '
Latitud sur 0 Figura 10.5

E' L' W' Figura 10.6

104
lía en ese caso. Los demás tendrán noche hasta
ede a la inversa, se llegará hasta el día men-
3 la posición, jamás habrá rayos a 90°, por lo
ía d e l SV, a u n cuando no se oculte el sol, se ca-
legan los rayos solares,
es decir, la latitud norte d e 90°. Aquí existe

le los polos, el Sol se m u e v e en círculos, cuyas


s de dirección según la hora. Día tras día, sólo
ación; pero en sí, en un mismo día conserva la

A
\
I
inclinaciones no varían y soio exisien camDiu:
cambia la altura, y con e l l o un poco la indine
inclinación.

/ \
/

<
Otro efecto evidente es que en dicha zona no existen días con noches, porque en realidad
hay seis meses de día y seis meses de noche. La figura 10.9 muestra, según la mención del
capítulo 6, que de un equinoccio a un solsticio hay tres meses, lo mismo de un solsticio a un
equinoccio, por lo cual corresponden seis meses por esa ida y vuelta. Así, en lo que resta del
trazo de la montea, debajo de la línea de tierra, es de noche.

ASLA
/ \

5. Trácese la montea solar de 19° 20' de latitud norte


6. Trácese la montea solar de 25° 30' de latitud sur.
7. Trácese la montea solar de 35° de latitud norte.
8. Trácese la montea solar de 45° 20' de latitud sur.
9. Trácese la montea solar de 17° de latitud sur.
10. Trácese la montea solar de 70° de latitud norte.

Si se conoce la simplificación de trazos, se podrá obtener el dato de latitud de un lugar


desconocido, sin necesidad de recorrer grandes distancias a partir del ecuador. Lo que deberá
hacerse es tener paciencia, y con toda exactitud se podrá obtener el dato de latitud del lu-
gar requerido, sin tener que salir de él. Simplemente se deberá esperar el día del equinoc-
cio y que sean las 12 horas del día. La inclinación que tenga el rayo solar a esa hora en el
equinoccio tendrá el mismo valor que el d e l lugar en su latitud, ya sea norte o sur.
Si se cuenta con una vara, ésta dará la altura de un cateto, mientras que su sombra dará
el otro cateto; a su vez, la hipotenusa corresponde al paso del rayo solar y forma un ángulo con
la vara. Dicho ángulo es el valor de la latitud y se puede calcular mediante trigonometría
simple. Al respecto, cabe señalar un detalle: deben ser las 12 horas astronómicas exacta-
mente, pues de lo contrario el dato será falso; es decir, todos los lugares tienen una hora
convencional de acuerdo con los husos horarios, pero es menester averiguar en ese lugar, con
la hora local, a qué hora corresponden las 12 horas astronómicas. Por ejemplo, es posible
que en la ciudad de México, cuando la hora local marca las 12:30 sean las 12 horas del día
astronómico. También es importante considerar esto para las aplicaciones de montea solar.

106 CAP. 10. SIMPLIFICACIÓN DE TRAZOS


1
Desarrollo c
la moni
Este desarrollo, como su nombre lo inc
solar cilindrica.
El papel principal que desempeña dicl
ñera directa la cantidad de asoleamiento e
fochada: además, mediante este desarr
cardioides, que sirve principalmente para
ado.
"> el desarrollo como los cardioides se en
s diseños urbanísticos, en los que intervien
ción adecuada que pueden tener múltiples
vo para cada una de sus fachadas. Dentro c
isiderar los efectos de días nublados y lluvic
rollar un cilindro no es difícil, sobre todo c i
de sus generatrices rectas, con lo cual se
Las medidas que pueden tener el rectángi
n: a) el lado (h), correspondiente al conjunl
i, y b) el lado (L), perteneciente al conjui
la noche (circunferencia del cilindro), cuyc
ecir, el valor del diámetro por 3.1416; o bi
tendrá 2tr (ver f ig. 11.1).
/eniente realizar el desarrollo a una escal
ta al tomar los datos como están en la mon
is pequeños para dibujar el desarrollo, se poc
ura y otra para la longitud, es decir, una esca
Jro que envuelve a la esfera celeste y que
r e a l i d a d , d i c h a c a j a sólo es u n a parte d e cilindro, porque si éste fuera completo
i n c l u i r í a la n o c h e . Se p u e d e pensar q u e e l c i l i n d r o c o m p l e t o es cortado por un pla-
n o h o r i z o n t a l a la a l t u r a d e l s u e l o , por l o c u a l se c o n f u n d e c o n la línea d e tierra.
Los d a t o s d e a l t u r a y d e la c i r c u n f e r e n c i a se o b t i e n e n d i r e c t a m e n t e sobre la m o n -
t e a s o l a r . La c i r c u n f e r e n c i a está d i v i d i d a e n 24 partes q u e corresponden a las
24 h o r a s d e l d í a , s e ñ a l a d a s por los 15° q u e i n d i c a n u n a hora sobre e l arco d e
cualquier día e n v e r d a d e r a m a g n i t u d ; sin e m b a r g o , si se hace a escala, bastará cual-
q u i e r l í n e a d i v i d i d a e n 24 partes. La a l t u r a d e l c i l i n d r o a escala t a m p o c o t i e n e im-
p o r t a n c i a y c u a l q u i e r recta q u e sea p e r p e n d i c u l a r a la a n t e r i o r sirve p a r a tal efec-
to. D i c h a recta se d i v i d e e n d o s partes, c o n e l f i n d e ubicar a los equinoccios e n el
c e n t r o y a los solsticios e n los e x t r e m o s .
La f i g u r a 11.2 m u e s t r a e l d e s a r r o l l o c i l i n d r i c o c o n los datos o b t e n i d o s directa-
m e n t e d e la m o n t e a solar, y e n t r e las 11:00 y las 12:00 horas señala los 15° d e los
t r a m o s e n q u e se d i v i d i ó la c i r c u n f e r e n c i a , q u e c o r r e s p o n d e n a una hora. Por e l l o ,
h a b r í a q u e m a r c a r 24 espacios i g u a l e s p a r a tener e l día c o m p l e t o ; sin e m b a r g o ,
c o n d i c h o s v a l o r e s , s e g ú n p u e d e a p r e c i a r s e e n d i c h a f i g u r a , el desarrollo cilindrico
n o c a b e c o m p l e t o e n la h o j a , d e m o d o q u e es i n d i s p e n s a b l e utilizar escalas di-
ferentes.
La f i g u r a 11.3 muestra e l desarrollo c i l i n d r i c o con dos escalas diferentes, ninguna
d e las c u a l e s c o r r e s p o n d e a la r e a l ; n o obstante, p a r a e l o b j e t i v o q u e se persigue,
d a lo mismo. Los porcentajes d e a s o l e a m i e n t o se obtendrán al mismo tiempo en las fi-
guras 11.2 y 11.3 e n f o r m a comparativa, para comprobar q u e no importa la escala.
P r i m e r o se c a l c u l a e l a s o l e a m i e n t o t o t a l e n u n a ñ o q u e tendría L o u n lugar de-
t e r m i n a d o q u e i n t e r e s e p a r a a l g ú n f i n , sin descontar los días nublados. Dicho aso-
l e a m i e n t o corresponde a la suma d e todos los días con todas sus horas d e l sol, sin ver
fachadas, es decir, se descuenta la noche, lo cual será el 100% d e horas-sol a l año.

108 CAP. 11. DESARROLLO CILINDRICO DE LA MONTEA


19 18 17 16 15 14 13 12 11 10 9 8 7 6 5 4

]
Solstici ) de vera 10

w Equinoc cios E

Solstici ) d e invie rno /

T
1 "
Figura 11.2

N
24 23 22 21 20 19 18 17 16 15 14 13 12 11 10 9 8 7 6 5 4 3 2 1 0

Sol; ticic de v jran )

Equ noc< ios


w E

Soli ticic de ii vierr .0

Figura 11.3
Para obtener el valor de la cantidad total de horas-sol al año, es necesario sepa-
rar en el desarrollo cilindrico lo que es de noche y lo que es de día, situación que
se aprecia en la figura 11.4 sobre la proyección vertical. Obsérvese que el cilindro es
cortado por un plano horizontal contenido en o por la línea de tierra, de manera
que lo que queda por debajo de ésta es de noche. Para representar dicho corte
sobre el desarrollo cilindrico, basta con transportar las horas en que se cortan los
días de los solsticios y equinoccios: el solsticio de verano es interferido antes de las
6:00 horas y después de las 18:00, según lo que dé el cálculo del ángulo 0 ' (estu-
diado en los capítulos 8 y 9).
En el caso que nos ocupa, se dejó el valor de /3 por su medida gráfica, simple-
mente para mostrar el procedimiento generalizado, y se transportó este dato
de ángulo al desarrollo cilindrico, donde le corresponde sobre los solsticios: para la fi-
gura 11.5 se conserva igual, mientras que para la 11.6 se aplicará proporcional a la
escala empleada (sentido horizontal).
Los equinoccios no presentan problema, ya que el corte es exacto a las 6:00 y a
las 18:00 horas, y se señalan para ambas figuras (11.5 y 11.6).
Falta transportar el corte o los cortes del solsticio de invierno, los cuales se indi-
can con el ángulo 7 antes de las 7:00 a. m. y son complemento de 0 para completar
los 15°; o bien, obtener el valor de las 6:00 horas + ángulo/3. Por la tarde se tiene
el valor de 17 horas + 7 ; o bien, /3 antes de las 18 horas, según se puede apreciar
en la figura 11.4, proyección vérticaldel lado derecho.
Tales datos también se transportaron a las figuras 11.5 y 11.6, en la primera di-
rectamente y en la segunda a la escala empleada. Al unir los puntos de intersec-
ción obtenidos, mediante una línea curva que parece recta, queda separado el día
de la noche (ver figs. 11.5 y 11.6). La zona de día se asemeja a un trapecio, porque
las curvas de intersección son casi rectas; así, en estas gráficas, cada línea hori-
zontal representa un día y cada línea vertical una hora. De este modo, es fácil cuantifi-
car, porque cualquier línea horizontal es un día y, según las rectas o número de
líneas verticales que atraviese, dará las horas de asolamiento del día mencionado.
Como también las líneas horizontales son cortadas por las líneas de intersección
que resultaron del corte plano horizontal-cilindro, y se determinaron el día y la
noche, esto da como consecuencia que a cada día le corresponde diferente número
de horas-sol.
Para calcular el número de horas-sol que tiene determinado lugar en todo el
año, basta multiplicar los días del año por el número de horas promedio que
tienen los días; es decir, equivaldría a obtener el área de trapecio del desarrollo
cilindrico, en el que la altura corresponde a 180 días. Desde luego, para las figuras
11.5 y 11.6 es lo mismo o debe ser lo mismo.
La base mayor más la base menor entre dos equivale al promedio de horas du-
rante el año; así, sólo corresponde a sumar las horas del solsticio de verano más las
de invierno, y lo que resulte de la suma se divide entre dos. Como éstas son cons-
tantes que no afectan la escala, para ambas figuras es:

solsticios \ / solsticios
h de verano 1—
—| I de invierno
180 días J 2 horas + 0 + 0 / \ 10 horas + 7 + 7 / .
= área de asoleamiento
2

Área de asoleamiento igual al 100%. Simplificándose la fórmula:

90 (22 horas + 2/3 + 2 7 ) = área de asoleamiento, equivalente a l 100%

110 CAP. 11. DESARROLLO CILINDRICO DE LA MONTEA


Si se q u i e r e c o n o c e r e l p o r c e n t a j e d e a s o l e a m i e n t o p a r a las f a c h a d a s este y oes-
te, se d e b e r á n c a l c u l a r las á r e a s q u e c o r r e s p o n d e n a c a d a u n a d e ellas. La d i v i s i ó n
d e este y oeste se n o t a e n la f i g u r a 11.4, p r o y e c c i ó n h o r i z o n t a l , d e m o d o q u e la
l í n e a q u e p a s a p o r las 12 d e l d í a p r o p i c i a su d i v i s i ó n a la m i t a d . Dicha l í n e a t a m -
b i é n d i v i d e a l t r a p e c i o e n los d e s a r r o l l o s c i l i n d r i c o s , e n d o s partes i g u a l e s . Por e l l o ,
se c o n c l u y e q u e a c a d a f a c h a d a d e éstas c o r r e s p o n d e e l 5 0 % d e a s o l e a m i e n t o .
Si se d e s e a c o n o c e r e l p o r c e n t a j e d e a s o l e a m i e n t o d e las f a c h a d a s norte y sur,
se d e b e r á recurrir a la m i s m a f i g u r a 11.4, e n la cual, sobre p r o y e c c i ó n vertical, se ve
q u e la l í n e a p e r p e n d i c u l a r d e L d i v i d e a l n o r t e y a l sur. Dicha línea, a l r e f e r i r s e
e n u n a o r t o g o n a l a la p r o y e c c i ó n h o r i z o n t a l , corta a la m i t a d la b ó v e d a celeste e
i n t e r f i e r e a l c i l i n d r o , d e m a n e r a q u e d e j a u n a p a r t e a l sur y la o t r a a l norte. Tal
r e f e r e n c i a p a s a por e l c e n t r o d e la b ó v e d a .
C o m o a la o r t o g o n a l d e r e f e r e n c i a se le h a c e c o n t e n e r u n p l a n o i m a g i n a r i o , éste
corta a l c i l i n d r o e n sus rectas d e h o r a r i o s , q u e l l e g a n a ser c o m o sus g e n e r a t r i c e s
rectas. G e o m é t r i c a m e n t e , s o n rectas f r o n t a l e s , p o r lo c u a l se v e n c o n v e r d a d e r a
m a g n i t u d s o b r e l a p r o y e c c i ó n v e r t i c a l y s e r v i r á n p a r a d e f i n i r las á r e a s n o r t e y sur.
Por otra p a r t e , se s i m u l a pasar por la p e r p e n d i c u l a r d e l l u g a r u n p l a n o d e c a n t o
q u e , por su c o l o c a c i ó n , se c o n v i e r t e e n p l a n o d e p e r f i l ; s i n e m b a r g o , s ó l o i n t e r e s a
la i n t e r s e c c i ó n , la c u a l se pasa p u n t o a p u n t o s o b r e la f i g u r a 11.7, c o n s e r v a e l v a l o r
d e l t r a m o d e recta ( n o r t e o sur) y se a p o y a e n e l solsticio c o r r e s p o n d i e n t e ( v e r a n o o
i n v i e r n o ) . Para la f i g u r a 11.8, o c u r r e e n la p r o p o r c i ó n d e la e s c a l a e m p l e a d a (sen-
tido vertical).
El p r o c e d i m i e n t o es s e n c i l l o , u n a v e z q u e se s a b e q u e c a d a g e n e r a t r i z d e l
cilindro d e t e r m i n a u n a hora a n u a l . En p r o y e c c i ó n vertical se e m p a l m a n dos g e n e -
ratrices c o n h o r a d i f e r e n t e , m e n o s la g e n e r a t r i z d e las 12 d e l d í a . Dichas g e n e r a t r i -
ces e n p r o y e c c i ó n v e r t i c a l t i e n e n v e r d a d e r a f o r m a y m a g n i t u d , d e b i d o a q u e s o n
rectas f r o n t a l e s . L u e g o se m i d e n a h í a p a r t i r d e l solsticio d e v e r a n o , hasta en-
c o n t r a r s e c o n la l í n e a p e r p e n d i c u l a r d e L, e i n d i c a n la m e d i d a r e a l q u e e x i s t e a l
norte e n r e l a c i ó n c o n c a d a h o r a a n u a l . La f i g u r a 11.4 m u e s t r a las d i m e n s i o n e s to-
m a d a s s o b r e la p r o y e c c i ó n v e r t i c a l c o n r u e d i t a s . Dichas m e d i d a s se p u e d e n trans-
p o r t a r c o n u n c o m p á s o c o n e l b o r d e d e u n p a p e l . Para e l caso d e la f i g u r a 11.7 se
t r a n s p o r t a r o n c o m o son, m i e n t r a s q u e p a r a la f i g u r a 11.8 se t r a n s p o r t a r o n t r a n s f o r -
m a d a s p o r la p r o p o r c i ó n d e la e s c a l a e m p l e a d a .
Una v e z q u e se h a n a n o t a d o tod 4 os los d a t o s d e los v a l o r e s d e t r a m o s d e g e n e -
ratriz a l n o r t e s o b r e las g r á f i c a s , se u n e n , lo c u a l d a u n a c u r v a q u e es r e s u l t a d o
d e la i n t e r s e c c i ó n d e l p l a n o d e p e r f i l ( p a s a d o p o r la p e r p e n d i c u l a r d e L) c o n e l
cilindro. Dicha curva indica precisamente el límite q u e existe entre e l norte y e l sur, y
d i v i d e a l á r e a d e l t r a p e c i o e n d o s : la d e l l a d o n o r t e y la d e l l a d o sur. Las f i g u r a s
11.7 y 11.8 muestran c o n d o b l e s rayas horizontales e l á r e a norte y c o n líneas paralelas
v e r t i c a l e s e l á r e a sur.
Es p r o b l e m á t i c o o b t e n e r e l v a l o r d e c a d a á r e a ( n o r t e y sur), d e b i d o a la f o r m a e n
q u e r e s u l t a r o n , p e r o se p u e d e n o b t e n e r por s e g m e n t o s cortos; es d e c i r , c a d a sec-
c i ó n , e n t r e u n a h o r a y o t r a , se a s e m e j a a u n p e q u e ñ o t r a p e c i o ; s i n e m b a r g o , a l
s u m a r l o s todos, se o b t i e n e e l á r e a a p r o x i m a d a . Para c o n o c e r las á r e a s d e aso-
l e a m i e n t o n o r t e o sur, es s u f i c i e n t e o b t e n e r u n a d e e l l a s , p u e s la o t r a se i n f e r i r á
d e la t o t a l c o n o c i d a .
Para c o n o c e r e l p o r c e n t a j e c o r r e s p o n d i e n t e a c a d a u n a d e estas á r e a s h o r a r i a s ,
es s u f i c i e n t e c o n a p l i c a r u n a r e g l a d e tres:

A r e a total 100% 100% (área norte)


X =
Á r e a norte X Á r e a total

DESARROLLO CILINDRICO DE LA MONTEA 113


Area total 100% 100% (área sur)
Y =
Área sur y Área total

También es necesario obtener los porcentajes de asoleamiento para los puntos


cardinales Intermedios, como NE, SW, NW y SE. Mediante estas orientaciones, se
sabrá el porcentaje de asoleamiento que corresponde a la fachada respectiva.
Se empezará el cálculo de las fachadas NE y SW, para lo cual es necesario re-
currir nuevamente a la figura 11.4 sobre la proyección horizontal, donde están
marcados los cuatro puntos cardinales intermedios representados por rectas que
atraviesan el centro d e la bóveda o L. A l pasar un plano vertical por la línea NW,
SE, dicho plano da sus caras: una al NE y la otra a l SW, lo cual indica, en área ci-
lindrica, la cantidad de sol que tendría cada cara; esto es, la cantidad de radiación
solar que tienen durante el año las fachadas NE, SW.
El plano vertical que pasa por NW, SE corta a l cilindro en dos, por lo cual da dos
áreas: una para el NE y otra para el SW. Dicha intersección se traslada directamente
al desarrollo cilindrico por las horas donde es el corte.
Para obtener el corte en la hora exacta, es necesario reconsiderar la figura 11.4.
El plano vertical considerado corta al SV entre las 12 y las 13 horas y a l SI entre las 9
y las 10 horas, y dicho plano pasa por el lugar. Con tres puntos es suficiente para
tener la intersección, los cuales se trasladan a las gráficas cilindricas d e las figuras
11.9 y 11.10; sin embargo, si se considera que son pocos datos, se podrá calcular el
corte en los equinoccios, e l cual sucede entre las 10 y las 11 horas. Si se desea
tener más datos, será suficiente trazar días intermedios para encontrar más puntos de
corte.
Cuando el corte es justo, no existe problema en el traslado ni en la escala, como
en el corte que pasa por L; pero cuando es intermedio, como sucede en el SV entre
las 12 y las 13 horas, será prudente obtener el tramo de arco en verdadera magni-
tud. Para ello, se realiza un procedimiento igual a l estudiado en los capítulos 8 y 9,
con el f i n de saber la hora exacta en que sale el sol y la hora en que se oculta. Como
el ecuador de la esfera celeste sirvió para localizar las diferentes horas del día,
ahora trazar rectas paralelas del tramo hasta cortar dicho ecuador da un arco entre
las intersecciones, cuyo valor se designa con 6 que, a l medirlo en grados y transfor-
marlo con la misma regla d e tres estudiada, en los capítulos mencionados, da la
hora exacta (ver fig. 11.4).
Para el corte del SI entre las 9 y las 10 horas se resuelve de igual forma, pero con
el transportador se lee otro ángulo no indicado e n la figura 11.4, aun cuando se re-
fiere a l ecuador celeste, donde corresponde gráficamente al arco de verdadera
magnitud (ver fig. 11.4, que muestra el arco con rueditas y las paralelas para am-
bos solsticios con línea de guiones).
A f i n de dejar e l trazo geométrico como procedimiento general, para la figura
11.9 se transportó como á n g u l o 6, mientras que la figura 11.10 se multiplicó por el
factor d e escala empleada. Si se quiere calcular e l corte d e l equinoccio entre las 10
y las 11 horas, se deberá repetir el procedimiento.
En seguida se unen los tres o más puntos que se hayan obtenido, lo cual da una
linea curva, producto del corte entre el plano vertical con el cilindro. Así, aunque
se asemeje a una recta, es una curva, pues el plano no corta al cilindro por sus ge-
neratrices rectas. Dicha línea divide a l área total e n dos partes desiguales: la d e l
lado derecho corresponde a l área NE, identificada en las figuras 11.9 y 11.10 con
retícula cuadrada, mientras que la del lado izquierdo corresponde al área SW,
representada en las mismas figuras por líneas paralelas horizontales. La primera
área es más pequeña, según se puede apreciar.

114 CAP. 11. DESARROLLO CILÌNDRICO DE LA MONTEA


2
J Ä
A * 4

Figura 11.7

N
24 23 22 21 20 19 18 17 16 15 14 13 12 11 10 9

Figura 11.8
co

0

0

Figura 11.11

13 12 9 11
24 23 22

]
*

Figura 11.12

• H B H H B B B I
De a l g u n a m a n e r a , dichas áreas t a m b i é n son trapecios, por lo c u a l se p u e d e n
calcular, a d e m á s d e su p o r c e n t a j e . Será suficiente obtener u n á r e a , pues la otra se
o b t i e n e m e d i a n t e sustracción d e la total conocida.
Para calcular e l p o r c e n t a j e q u e corresponde a c a d a á r e a , t a m b i é n es suficiente
o b t e n e r sólo u n a d e ellas, p o r q u e la s u m a d e las dos d e b e d a r e l 1 0 0 % , lo c u a l
se r e s u e l v e m e d i a n t e una r e g l a d e tres:

Á r e a total 100% . _ 100% (área NE)


Á r e a NE X ' A r e a total

Á r e a total 100% . _ 100% (área SW)


Á r e a SW Y '' Á r e a total

Sólo falta conocer el porcentaje d e asoleamiento para las fachadas N W y SE, pero
éstas se o b t i e n e n d e m a n e r a s i m i l a r a las a n t e r i o r e s ; sin e m b a r g o , dichos v a l o -
res ya se conocen, p o r q u e NE resulta simétrico a l NW, y SE lo es con el SW d e la
m i s m a m a n e r a (ver f i g . 11.4). En este caso, el p l a n o vertical se hace pasar por la
línea NE, SW d e m a n e r a tal q u e corta a l c i l i n d r o e n los puntos siguientes: uno,
i n t e r m e d i o e n t r e las 11 y 12 horas d e l SV; otro, q u e es e l l u g a r , ' y otro más, q u e se
halla entre las 14 y 15 horas d e l SI. Si se r e q u i e r e n más puntos, se podrá localizar el
i n t e r m e d i o e n t r e las 13 y 14 horas d e los equinoccios, más los días q u e se d e s e e n
trazar (ver f i g . 11.4). Estos últimos puntos t a m b i é n se u n e n y d a n otra línea curva
d e intersección entre el p l a n o vertical y e l c i l i n d r o , q u e p r o p o r c i o n a el límite d e l
á r e a N W con la SE, la p r i m e r a m a r c a d a con retícula d e r o m b o s sobre las f i g u r a s
11.11 y 11.12, y la s e g u n d a con líneas verticales entrecortadas. Los porcentajes se
o b t i e n e n d e la m i s m a m a n e r a q u e e n e l caso a n t e r i o r .

1
Este término se refiere a cualquier punto sobre el globo terráqueo, que representa un lugar especifico, como un
poblado o una ciudad. En la representación gráfica de dibujos se muestra con la letra L.

118 CAP. 11. DESARROLLO CILINDRICO DE LA M O N T E A


9

12
Trazo de cardioides
El trazo de cardioides no presenta dificultad, ya que simplemente se representan
con gráficas los porcentajes de asoleamiento obtenidos para cada fachada. Dichos
cardioides pueden ser representativos de un año, de un mes, de una semana o de
un día.
La representación de los cardioides se puede hacer de dos maneras: a) los por-
centajes se dibujan a escala sobre la rosa de los vientos, según la fachada corres-
pondiente, y b) se dibujan gráficamente a escala las horas o áreas de asoleamiento
para cada fachada, también sobre la misma rosa de los vientos.
La figura 12.1 muestra el cardioide de un año correspondiente al lugar de latitud
a, que sirvió de apoyo a los capítulos 9 y 11, una vez obtenidas las áreas de asolea-
miento de las figuras 11.7 a 11.121 y transformadas a los porcentajes correspon-
dientes. Sin embargo, también se pueden representar las áreas de asoleamiento
directamente sin porcentajes con alguna escala determinada; no obstante, con
porcentajes, da mayor precisión de la cantidad de sol que recibe cada fachada en
un año. Asimismo, la figura 12.1, con las cifras señaladas en porcentaje, muestra
que el mayor asoleamiento es en el sur, donde fluctúa entre 60.42% y 74.51 %. Sólo
falta agregar a esta gráfica los porcentajes de los días nublados, para tener la vera-
cidad del lugar.
Con los porcentajes o con las áreas se obtiene el mismo cardioide, por lo cual la
representación del cilindro desarrollado no afecta en lo más mínimo la escala emplea-
da. Esto se comprobará plenamente cuando se representen los cardioides por día.
El cardioide de un día representa gráficamente las cantidades de horas-sol en

' Las áraos este-oeste no se obtuvieron porque, según se aprecia en la figura 11.4, la división este-oeste es cortada
mediante un plano vertical que pasa por el centro del lugar a, y corresponde a la linea de las 12 del día, además de dar
la mitad de área para cada fachada.

119
1

Figura 12.1. Cardioide


anual de la latitud a

codo f a c h a d a , si se considera q u e el total d e horas d e l día constituye e l 100%, por


e j e m p l o , el día d e los equinoccios corresponde a l 21 d e m a r z o y a l 21 d e sep-
t i e m b r e , respectivamente. Así, los d i b u j o s d e las f i g u r a s 12.2 a 12.9 muestran estos
días con una línea recta c o n t i n u a a la m i t a d d e l d e s a r r o l l o c i l i n d r i c o , e n e l sentido
largo o d e los días; a s i m i s m o , se c o m p r u e b a q u e tanto para las f i g u r a s 12.2 a 12.5
c o m o para las 12.6 a 12.9, el día tiene 12 horas, las cuales constituyen el 100%.
Para conocer el p o r c e n t a j e q u e c o r r e s p o n d e a c a d a f a c h a d a , se u t i l i z a r á n las f i -
guras d e la 12.2 a la 12.9, pues las áreas d e a s o l e a m i e n t o t i e n e n u n a representa-
ción d i f e r e n t e , según cada o r i e n t a c i ó n d e la rosa d e los vientos. A d e m á s , según la
zona q u e atraviese la línea recta representativa d e los equinoccios, se c o n t a r á n
las horas y con una regla d e tres se o b t e n d r á el p o r c e n t a j e respectivo.
Se c o m e n z a r á por el a s o l e a m i e n t o norte-sur. Las f i g u r a s 12.2 y 12.6 muestran las
áreas norte y sur: la norte, con líneas rectas d e d o b l e raya p a r a l e l a s y horizontales,
y la sur, con líneas rectas paralelas y verticales. A l seguir el trayecto d e la línea rec-
ta d e los equinoccios e n las figuras 12.2 y 12.6, se nota que atraviesa sólo la zona
d e líneas rectas p a r a l e l a s y verticales. Esto q u i e r e decir q u e existe 0 % d e asolea-
m i e n t o a l norte y 100% d e a s o l e a m i e n t o a l sur, o sea, c e r o horas a l norte y 12 ho-
ras a l sur (ver c a r d i o i d e e n la f i g . 12.10).
Para obtener el asoleamiento este-oeste, se efectúa la misma operación, d e m o d o
q u e e n las f i g u r a s 12.3 y 12.7 se t i e n e lo s i g u i e n t e : el este con líneas rectas d e
d o b l e raya paralelas y verticales, v el oeste, con líneas rectas paralelas y diagonales
cerradas. A l seguir e l curso d e la m i s m a línea recta representativa d e los días d e
e q u i n o c c i o , se v e r i f i c a q u e c o r r e s p o n d e n seis horas para c a d a o r i e n t a c i ó n ; es
decir, a cada fachada le corresponde el 50% (ver cardioide en la fig. 12.10).

120 CAP. 12. TRAZO DE CARDIOIDES


$ *

Figura 12.3
Figura 12.6

Figura 12.18
Las f i g u r a s 12.4 y 12.8 muestran las f a c h a d a s suroeste-noreste, representadas
por líneas rectas p a r a l e l a s y horizontales el suroeste, y con retícula c u a d r a d a e l
noreste. Nuevamente, rastreando la línea del día d e los equinoccios, se cuenta según
el área d e d o n d e pasa: 7.27 horas para e l suroeste, y la d i f e r e n c i a con respecto a
las 12 horas d e l día para e l noreste, es d e c i r , 4.73 horas. Estos datos se l e e n e n las
f i g u r a s 12.4 y 12.8. A l a p l i c a r u n a r e g l a d e tres para calcular porcentajes, se t i e n e :
6 0 . 5 8 % para la f a c h a d a suroeste y 3 9 . 4 2 % para la noreste (ver fig. 12.10). Por últi-
mo, para las f a c h a d a s noroeste-sureste, e n las f i g u r a s 12.5 y 12.9, la retícula d e
r o m b o s p e r t e n e c e a la f a c h a d a noroeste y las líneas rectas entrecortadas y vertica-
les a la f a c h a d a sureste. A l r e p e t i r la o p e r a c i ó n a n t e r i o r , se observa q u e e l t r a m o
d e recta del día equinoccial cae sobre la retícula d e rombos y se lee una cantidad d e
4.73 horas y 7.27 horas e n la zona d e líneas rectas entrecortadas y verticales.
Por e l l o , e n p o r c e n t a j e s se t i e n e : p a r a la f a c h a d a noroeste, 3 9 . 4 2 % , y para la
f a c h a d a suroeste, 6 0 . 5 8 % (ver f i g . 12.10). 2

La f i g u r a 12.10 muestra e l c a r d i o i d e d e u n d í a , m e j o r d i c h o d e dos días, d e b i d o a


q u e t i e n e u n día e q u i v a l e n t e . Estos días son el 21 d e m a r z o y 21 d e septiembre, d e
m o d o q u e los días c o r r e s p o n d e n a los equinoccios. Dicho c a r d i o i d e se p u e d e
representar i n d i f e r e n t e m e n t e d e tres f o r m a s :

a) Se gráfico el n ú m e r o d e horas a escala, s e g ú n c o r r e s p o n d a a c a d a f a c h a d a


e n la rosa d e los vientos.
b) Se d i b u j a n también a escala los porcentajes d e asoleamiento q u e d a n e n cada
f a c h a d a sobre la rosa d e los vientos.
c) Se r e p r e s e n t a n a escala las horas y se a g r e g a el d a t o d e l p o r c e n t a j e corres-
p o n d i e n t e para cada f a c h a d a d e la rosa d e los vientos, lo cual d a más veraci-
d a d a su representación, c o m o e n el caso d e la f i g u r a 12.10.

Se hace otro e j e r c i c i o c o n u n día c u a l q u i e r a , u b i c a d o p r i m e r o sobre el círculo d e


fechas e n la f i g u r a 11.4 y r e f e r i d o con raya y p u n t o sobre la m o n t e a solar c i l i n d r i c a
d e la misma figura, incluida la corrección; sin e m b a r g o , se nota q u e dicho día tiene u n
día e q u i v a l e n t e , por lo c u a l son dos días: 21 d e a b r i l y 21 d e agosto. Dichos días
se trasladan a los desarrollos cilindricos d e las f i g u r a s d e la 12.2 a la 12.9, con el
trazo d e raya y punto. En el caso d e las f i g u r a s d e la 12.2 a la 12.5, se hace directa-
m e n t e y e n e l caso d e las f i g u r a s d e la 12.6 a la 12.9 se p r o p o r c i o n a a la escala
empleada.
N u e v a m e n t e se e m p i e z a por las horas norte-sur, después d e h a b e r v e r i f i c a d o
q u e los días m e n c i o n a d o s t i e n e n 12.5 horas q u e representan el 100% d e horas-sol.
A l utilizar las mismas figuras d e la 12.2 a la 12.9 y a l conservar las representaciones
e m p l e a d a s para las áreas d e fachadas, se t i e n e q u e el día o los días graficados con
línea d e rayas y puntos a t r a v i e s a n las zonas norte-sur, d e m o d o q u e c o r r e s p o n d e n
7.42 horas al sur y 5.08 horas al norte (se suman los dos tramos q u e q u e d a n al norte).
Para obtener las horas del norte, t a m b i é n se restan las 7.42 horas del sur d e las 12.5
horas q u e tiene el día total (ver figs. 12.2 y 12.6). A l transformar en porcentajes, se
tienen 59.36% y 40.64% del sur y norte, respectivamente (ver cardioide fig. 12.11).
Para las f a c h a d a s este-oeste, según se a p r e c i a e n las f i g u r a s 12.3 y 12.7, s i e m p r e
será 5 0 % para c a d a una de ellas, i n d e p e n d i e n t e m e n t e d e l n ú m e r o d e horas-sol a l
dio, sin precisar f e c h a , d e b i d o a q u e existe simetría o m i t a d y m i t a d d e las repre-
sentaciones d e área por orientación. Por tanto, e n este día se tienen 6.25 horas para
c a d a f a c h a d a (ver c a r d i o i d e fig. 12.11).

2
Poro calcular la fracción d e hora exacta d o n d e corla la línea d e l día por tratar, c o n a l g u n o m e d i d a a escala se trazo
g r á f i c a m e n t e e l t r a m o de h o r a y la p a r t e p r o p o r c i o n a l de este t r a m o d e hora y se r e l a c i o n a n con u n a r e g l a d e tres para
obtener la c a n t i d a d r e q u e r i d a .

124 CAP. 12. TRAZO DE CARDIOIDES


%
*

24 23 22

Figura 12.8 io r>o


-si CA> N O)
oP!2
V. CJ1
24 23 22 21 20 19 18 1? 16 15 14

K>
Ui

Figura 12.18
N

Figura 12.10. Cardioide de


los días de equinoccio, 21
de marzo y 21 de septiembre

Figura 12.11. Cardioide de


los días 21 de abril y 211
de agosto

126
Al seguir la línea de raya y punto sobre las figuras 12.4 y 12.8, se ve la zona que
atraviesa con rayas paralelas y horizontales que corresponde a las horas suroeste,
mientras que cuando pasa por la zona de retícula cuadrada se observan las respec-
tivas horas al noreste. En un caso da 6.8 horas y en el otro 5.7 horas, que en porcen-
tajes corresponde a 54.4% y 45.6% d e l suroeste y noreste, respectivamente (ver
cardioide fig. 12.11).
Por último, las horas d e l noroeste ascienden a 5.7, indicadas en las figuras 12.5 y
12.9 por la zona de retícula de rombos, que da un porcentaje de 45.6. El resto de
horas para completar el día o los días corresponde a la otra fachada contigua, pero
se comprueba con la guía del día tratado y representado por la línea de rayas y
puntos sobre la zona de rayas entrecortadas paralelas y verticales de las figuras
12.5 y 12.9.
Los datos obtenidos se transportan a la rosa de los vientos de la figura 12.11, de
manera que al unir los puntos de todos los resultados da una forma geométrica,
que es el cardioide d e l día mencionado.
Los cardioides de los solsticios de verano e invierno se obtuvieron de la misma
manera, los cuales se representan en las figuras 12.12 y 12.13, respectivamente.
No es necesario obtener los cardioides mediante cuatro desarrollos cilindricos
distintos. Así se trató a l principio de este capítulo a fin de entender sin confusiones
el procedimiento por seguir, porque lo correcto es un solo desarrollo, en el que se
trazan todas las líneas de intersección provocadas por las diferentes fachadas. De
este modo, según sean cortadas por un día determinado, se obtendrán las horas
por fachadas y después se transformarán a los porcentajes (ver figs. 12.14 y 12.15).
Para demostrar que no son necesarios los desarrollos cilindricos de las figuras de
la 12.2 a la 12.9, se ha localizado otro día con su equivalente en el círculo
de fechas de la figura 11.4. Estos días son el 17 de febrero y el 25 de octubre, los
cuales se señalan con una línea de raya y dos puntos sobre la montea solar cilindrica,
así como la referencia sobre el arco de la bóveda, incluida su corrección.
Las figuras 12.14 y 12.15 muestran la línea de raya y dos puntos que representa a
estos días, los cuales, al cortarse con las líneas de intersección de fachadas, darán
fácilmente su cardioide. Anteriormente se calculó el número de horas del día
completo, y dio como resultado 11.36 horas, correspondientes al 100% de horas-
sol al año. La distribución en fachadas queda de la manera siguiente: primero se
observa que no existe corte con la línea de intersección norte-sur, de modo que la
representación del día queda totalmente a l lado sur, por lo cual a éste le corres-
ponde el 100% y a l norte el 0 % (ver cardioide fig. 12.16).
Para las fachadas este y oeste corresponde el 50% a cada una, ya que la línea
de raya y dos puntos es cortada a la mitad por la línea de orientación este-oeste
(ver cardioide fig. 12.16).
A la fachada noreste la corresponden 3.68 horas a partir de la intersección entre
la línea de raya y dos puntos con la línea noreste-suroeste, con su porcentaje d e l
32.39. Así, a la fachada suroeste le restan 7.Ó8 horas, es decir, 67.01 % (ver car-
dioide fig. 12.16).
Lo mismo sucede con las fachadas noroeste-sureste, a las cuales les pertenecen
3.68 horas y 7.68 horas, respectivamente, con porcentajes d e l 32.39 y 67.61 (ver
cardioide, fig. 12.16).
Esta manera de ejecutar las cardioides no es la más precisa, sino la más clara de
entender debido a su procedimiento y desarrollo. Además, con ella se obtiene rá-
pidamente el asoleamiento en un día determinado, con lo cual se tiene de inme-
diato una idea de las horas-sol al día por fachada.
Lo correcto es considerar l ó orientaciones en vez de ocho, e interponer ocho más

TRAZO DE CARDIOIDES 127


N
N

a las q u e sirvieron d e a p o y o , las cuales son: norte-noreste (N-NE), este-noreste


(E-NE), este-sureste (E-SE), sur-sureste (S-SE), sur-suroeste (S-SW), oeste-sur-
oeste (W-SW), oeste-noroeste (W-NW) y norte-noroeste (N-NW). Estas orientaciones
t a m b i é n se muestran e n la figura 11.4 y posteriormente las intersecciones con el ci-
l i n d r o se representan e n las figuras 12.17 y 12.18 e n desarrollos cilindricos, e n los
q u e se i n d i c a n los cortes con v e r d a d e r a m a g n i t u d q u e p r o v o c a r o n los o r i e n t a c i o n e s
sobre el c i l i n d r o .
Cada línea d e o r i e n t a c i ó n t i e n e m a r c a d o d e c a d a lado e l p u n t o c a r d i n a l hacia
d o n d e v e n sus cantos. La d e t e r m i n a c i ó n d e las o r i e n t a c i o n e s para cada línea d e la
rosa d e los vientos q u e cortan a l c i l i n d r o es c o m o se describe e n s e g u i d a : e n la f i -
gura 11.4, por cada línea d e o r i e n t a c i ó n se hace pasar u n p l a n o vertical, y a las
caras d e cada p l a n o le c o r r e s p o n d e n las o r i e n t a c i o n e s marcadas por las líneas
p e r p e n d i c u l a r e s q u e d a n a é l d e la rosa d e los vientos. C o m o c a d a p l a n o t i e n e dos
caras, le corresponden dos fachadas; por e j e m p l o , si se t o m a la recta d e orientación
W-SW, E-NE, el p l a n o vertical q u e la c o n t i e n e verá hacia el N - N W e n u n o d e sus la-
dos, m i e n t r a s q u e d e l otro l a d o verá h a c i a el S-SE, p r e c i s a m e n t e por ser las únicas
o r i e n t a c i o n e s q u e resultan p e r p e n d i c u l a r e s a d i c h o p l a n o .
Con d i c h a s o r i e n t a c i o n e s se c o r r i g e n las cardioides q u e se o b t u v i e r o n a l princi-
pio, las cuales se muestran e n las f i g u r a s d e la 12.19 a la 12.24. C a b e señalar q u e
a l g u n a s c a r d i o i d e s sufren c a m b i o s c o n s i d e r a b l e s y q u e p o s i b l e m e n t e p i e r d a n la
f o r m a a n t e r i o r p a r e c i d a a u n corazón, p e r o esto es lo correcto.
C o m o u n e j e r c i c i o a d i c i o n a l , se d a r á el p r o c e d i m i e n t o para obtener el c a r d i o i d e
d e l solsticio d e v e r a n o ; es decir, d e l d í a 21 d e j u n i o , r e p r e s e n t a d o e n la f i g u r a

130 CAP. 12. TRAZO DE CARDIOIDES


IO Q-
O l <D

p o p ò p
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N 0000 ">l O»

21 de abri - 21 de ag< sto

17 de i brero- 25j ^octubre

Figura 12.17

Figura 12.18
N-NW N-NE

Figura 12.19. Cardioide anual


de la latitud a

W-NW

E-SE
W-SW

Figura 12.20 Cardioide del dia


de solsticio de verano, 21 de
junio

13)
N-NW N-NE
Figura 12.21. Cardioide de
los días de equinoccio, 21
de marzo y 21 de septiembre

E-NE

w-sw E-SE

S-SW S-SE

Figura 12.22. Cardioide del


día de solsticio de invierno,
21 de diciembre

133
N-NW

W-NW

W-SW

S-SW

N-NW

W-NW
12.20. Por f a c i l i d a d , e n las figuras 12.17 y 12.18 se han puesto los datos con el valor
proporcional d e hora q u e ocasionan los cortes d e las líneas d e orientación, los
cuales están dados e n la porción q u e mira a las 12 d e l día. A l m i s m o t i e m p o , se no-
tará q u e las líneas d e orientaciones norte-noreste, sur-suroeste y norte-noroeste,
sur-sureste cortan dos veces a l c i l i n d r o d e la m o n t e a solar, lo cual se p u e d e corro-
borar e n la f i g u r a 11.4.
Por costumbre se e m p i e z a con las orientaciones norte y sur, p e r o c o m o este día
q u e d a en la zona norte, a tal f a c h a d a le corresponde e l 100% y a la fachada sur el
0 % , q u e en horas son 13.14 y 0, respectivamente (ver f i g . 12.20). El valor total de
este día se c o m p r u e b a en las figuras 12.2 y 12.6 sobre las gráficas q u e señalan las
zonas norte y sur, a l sumar las horas enteras más el valor q u e le corresponde a /3 d e
0.57 d e hora (dos veces).
Para las orientaciones noreste-suroeste, se c u e n t a n 6.84 y 6.3 horas, respectiva-
mente, y dichos datos se trasladan a las figuras 12.17 y 12.18 con sus porcentajes
d e 52.05 y 47.95 (ver fig. 12.20).
Las fachadas noroeste-sureste son simétricas a las anteriores, de modo q u e se leen
las mismas horas: 6.84 (52.05%) y 6.3 (47.95%), respectivamente.
En seguida se o b t i e n e n las orientaciones intermedias N-NE y S-SW, q u e en las fi-
guras 12.17 y 12.18 se leen en 7.6 y 5.54 horas, transformadas a porcentajes d e
57.84 y 42.16 (ver fig. 12.20). En estas orientaciones, las simétricas son N - N W y S-SE,
con sus datos d e 7.6 horas (57.84%) y 5.54 horas (47.95%), respectivamente (ver
fig. 12.20).
Por ú l t i m o , las otras f a c h a d a s intermedias son E-NE y W-SW, con valores corres-
pondientes d e 6.65 y 6.49 horas, obtenidos d e las figuras 12.17 y 12.18 y transfor-
madas a porcentajes d e 50.61 y 49.39. A estas orientaciones les corresponden en
simetría W - N W y E-SE, con las horas y porcentajes en e l o r d e n indicado anterior-
mente (ver f i g . 12.20).

«t

TRAZO DE CARDIOIDES 135


»1

Figura 22.23. Cardioidi


N-NW N-NE los días 21 de abril \
de agosto

W-NW E-NE

W-SW

S-SW

N-NW N-NE Figura 12.24. Cardioidi


los días 17 de febrero
de octubre.

W-NW

w-sw E-SE

s-sw S-SE
12.20. Por f a c i l i d a d , en las figuras 12.17 y 12.18 se han puesto los datos con e l valor
proporcional d e hora q u e ocasionan los cortes d e las líneas d e orientación, los
cuales están dados e n la porción q u e m i r a a las 12 d e l día. A l m i s m o t i e m p o , se no-
tará q u e las líneas d e orientaciones norte-noreste, sur-suroeste y norte-noroeste,
sur-sureste cortan dos veces a l cilindro d e la m o n t e a solar, lo cual se p u e d e corro-
borar en la f i g u r a 11.4.
Por costumbre se e m p i e z a con las orientaciones norte y sur, p e r o c o m o este día
queda en la zona norte, a tal f a c h a d a le corresponde e l 100% y a la f a c h a d a sur el
0 % , q u e en horas son 13.14 y 0, respectivamente (ver fig. 12.20). El valor total d e
este día se c o m p r u e b a e n las figuras 12.2 y 12.6 sobre las gráficas q u e señalan las
zonas norte y sur, a l sumar las horas enteras más el valor q u e le corresponde a /3 d e
0.57 d e hora (dos veces).
Para las orientaciones noreste-suroeste, se c u e n t a n 6.84 y 6.3 horas, respectiva-
mente, y dichos datos se trasladan a las figuras 12.17 y 12.18 con sus porcentajes
de 52.05 y 47.95 (ver fig. 12.20).
Las fachadas noroeste-sureste son simétricas a las anteriores, d e modo q u e se leen
las mismas horas: 6.84 ( 5 2 . 0 5 % ) y 6.3 (47.95%), respectivamente.
En seguida se o b t i e n e n las orientaciones intermedias N-NE y S-SW, q u e en las fi-
guras 12.17 y 12.18 se leen en 7.6 y 5.54 horas, transformadas a porcentajes de
57.84 y 42.16 (ver fig. 12.20). En estas orientaciones, las simétricas son N - N W y S-SE,
con sus datos de 7.6 horas (57.84%) y 5.54 horas (47.95%), respectivamente (ver
fig. 12.20).
Por último, las otras fachadas intermedias son E-NE y W-SW, con valores corres-
pondientes d e 6.65 y 6.49 horas, obtenidos d e las figuras 12.17 y 12.18 y transfor-
madas a porcentajes d e 50.61 y 49.39. A estas orientaciones les corresponden en
simetría W - N W y E-SE, con las horas y porcentajes en e l o r d e n i n d i c a d o anterior-
mente (ver fig. 12.20).

TRAZO DE CARDIOIDES 135


13
Cardioides en la
montea esférica
Debido o la dificultad de desarrollo que presenta la montea solar esférica, los
cardioides se obtienen directamente, para lo cual servirá como apoyo la figura
13.1. Este procedimiento también será aplicable para la montea solar cilindrica, si
no se desea realizar el desarrollo cilindrico, según lo tratado en el capítulo 11.
En la montea solar esférica, todas las orientaciones se d o m i n a n sobre la proyec-
ción horizontal, en la cual se obtendrán los valores para cada fachada, valores que
se tomarán por horas o por porcentajes, como se vio en el capítulo 12. Para medir
con precisión el número de horas de cada fachada sobre la planta o proyección ho-
rizontal, se trazan todas las líneas rectas correspondientes a la rosa de los vientos,
de una vez las 16 orientaciones, e inmediatamente se anotarán los nombres de las
fachadas hacia donde ven los cantos de la línea de orientación sobre un lado y
otro, según se explicó en el capítulo 12 (ver fig. 13.1). Esto quiere decir que cuando
quede cualquier punto de la superficie de la montea solar, según se vea por las
líneas de orientación, se encontrará necesariamente en un lado u otro de las zonas
divididas, d e l área de la montea esférica, por la línea de orientación tomada como
referencia y, según demuestren las letras que contenga la recta tomada de la rosa
de los vientos, dará dicho punto sobre la fachada correspondiente al nombre ano-
tado. Cabe recordar que cualquier punto del área (montea solar) representa el tra-
yecto del sol durante el año o parte del año. Asimismo, cuando la línea que repre-
senta un día en la montea señalada es cortada por alguna recta de orientación, el
fragmento que queda de un lado corresponde a las horas de asoleamiento que
tiene dicha fachada y el resto corresponde a su fachada contigua.
Como e j e m p l o se obtendrán los cardioides de los días de equinoccios. Al recurrir
a la figura 13.1, se observa que estos días de equinoccio quedan d e l lado sur, en
relación con la línea de orientación norte-sur, que está precisamente sobre la
orientación E-W d e l L a. Esto quiere decir q u e todas las horas son al sur y represen-

136
Circulo
de fechas

0.42 hr

19 hr

).48 hr

0.52 hr
). 23 hr N

0.52 hr

0.42 hr

Figura 13.1
tan el 100% d e a s o l e a m i e n t o o 12 horas, q u e c o r r e s p o n d e n a los equinoccios du-
rante el día y , d e s d e l u e g o , a l norte 0 % o 0 horas (ver f i g . 13.2).
La línea d e o r i e n t a c i ó n este-oeste d i v i d e a l día e q u i n o c c i a l e x a c t a m e n t e a la
m i t a d , es decir, seis horas para cada f a c h a d a (50% y 5 0 % ) (ver f i g . 13.2).
Para la línea d e o r i e n t a c i ó n noreste-suroeste, se c u e n t a n las horas q u e q u e d a n
hacia a m b o s lados d e la intersección q u e tiene con la línea d e los equinoccios, para
lo cual es necesario m e d i r la p a r t e p r o p o r c i o n a l e n e l a r c o d e v e r d a d e r a f o r m a y
magnitud. La figura 13.1 muestra el procedimiento con una línea de guiones al lado
d e r e c h o d e la p r o y e c c i ó n h o r i z o n t a l , d e m a n e r a q u e q u e d a n los valores d e 4.73
horas p a r a la f a c h a d a noreste y d e 7.27 horas p a r a la suroeste (39.42% y 6 0 . 5 8 % ) ,
las cuales s u m a n 12 horas y d a n e l 100% (ver f i g . 13.2).
Para las o r i e n t a c i o n e s sureste-noroeste, e l e f e c t o es s i m i l a r y simétrico a l a n t e -
r i o r ; por tanto, se m i d e n los mismos valores: 7.27 horas para la p r i m e r a y 4.73 para
la s e g u n d a . La parte p r o p o r c i o n a l se o b t i e n e d e la m i s m a m a n e r a q u e las orienta-
ciones anteriores, i n d i c a d a t a m b i é n e n la f i g u r a 13.1 sobre la p r o y e c c i ó n horizon-
tal del lado derecho. Los porcentajes corresponden a 60.58 y 39.42, respectivamente
( v e r f i g . 13.2).
Es i m p o r t a n t e señalar q u e respecto d e la m i s m a l a t i t u d a , d a n las m i s m a s horas y
porcentajes d e la m o n t e a solar cilindrica, lo c u a l se c o r r o b o r a e n la f i g u r a 12.21.
Para las o r i e n t a c i o n e s N-NE y S-SW, e n la f i g u r a 13.1, c o n u n a línea d e puntos
sobre la p r o y e c c i ó n h o r i z o n t a l d e l l a d o d e r e c h o se i n d i c a n los cortes d e v e r d a d e r a
m a g n i t u d , y se o b t i e n e n los valores d e 3.42 horas p a r a la f a c h a d a N-NE y 8.58 ho-

Figura 13.2. Cardioide de los


días de equinoccio, 21 de
marzo y 21 de septiembre
ras para la fachada S-SW, en porcentajes de 28.5 y 71.5, respectivamente. Absolu-
tamente los mismos valores corresponden a las fachadas simétricas N-NW y S-SE en
el orden dado (ver fig. 13.2). Desde luego, para cada orientación se suman las
horas enteras y las partes proporcionales que les corresponden.
Por último, respecto de las fachadas E-NE y W-SW con sus simétricas W-NW y E-SE,
también sobre la figura 13.1 en la proyección horizontal del lado derecho, con una
línea de puntos se indican los cortes de verdadera magnitud. Para la fachada E-NE,
después de sumar las horas enteras y las proporcionales, se calcula un total de 5.48
horas, las cuales tienen para su simétrica la orientación W-NW, que en porcentaje
corresponde el 45.67. Para la otra fachada W-SW y su simétrica E-SE, después de
sumar las horas enteras y proporcionales, quedaron 6.52 horas del día con 12 horas.
Por ello, el dato se puede obtener por diferencia del anterior, que es un complemento.
De esta última forma se calculó el porcentaje y dio 54.33 (ver fig. 13.2).
Sólo se obtendrá como ejemplo un día más con su similar, pero cabe aclarar que
para calcular la parte proporcional que corresponde de hora en la salida y puesta
del sol para la montea solar esférica, se requiere un nuevo arco del día por tratar
en su verdadera forma y magnitud. Además, se aclara que para este tipo de mon-
tea, con excepción de los arcos conocidos de los solsticios y equinoccios, para cual-
quier otro día siempre se necesita un nuevo arco, el cual se debe presentar en su
verdadera forma y magnitud para calcular correctamente las horas proporcionales.
La figura 13.1 muestra el nuevo arco para el día seleccionado sobre la proyección
horizontal del lado izquierdo, de manera que este día es uno de los estudiados en
el capítulo 12: el 21 de abril, con su similar 21 de agosto. Dicho día está representa-
do dentro del círculo de fechas con una línea de raya y punto, al igual que su ubi-
cación en la montea solar (ambas proyecciones), su arco de verdadera magnitud y
las rectas paralelas para saber la hora exacta en que sale y se oculta el sol.
Para saber el número de horas-sol en total de dichos días, es necesario medir las
partes proporcionales y sumarlas a las enteras. En este caso, las enteras son 12 ho-
ras, pero las proporcionales no se pueden apreciar sobre la planta o proyección
horizontal. En esta situación, por falta de claridad, la parte proporcional se obtiene
sobre la proyección vertical del lado izquierdo, que corresponde a 0.25 de hora para
cada fragmento, que al sumarse a los enteros dan un total de 12.5 horas.
La forma de calcular el ángulo se muestra con líneas de raya y punto en la figura
13.1, proyección vertical del lado izquierdo, hasta cortar el arco de verdadera for-
ma y magnitud (el total será, como de costumbre, el 100% de horas-sol). De estas
horas se verá cuántas corresponden a cada fachada, empezando por las norte-sur.
Según los cortes con el día por examinar, 7.42 horas son al sur y el resto para sumar
12.5 horas son al norte, es decir, 5.08 horas. En porcentajes, 59.36 corresponde al
sur y 40.64 al norte (ver fig. 13.3).
A las orientaciones este-oeste le corresponden cada mitad; en horas, son 6.25 y
6.25, que transformadas a porcentaje dan 50 y 50, respectivamente.
Para encontrar las horas y porcentajes sobre las fachadas noreste-suroeste, se re-
curre a la línea de orientación sobre la proyección horizontal de la figura 13.1 y ahí
se cuentan al noreste: cinco horas enteras sobre la proyección horizontal, más 0.25 de
hora del tramo que corresponde al oriente, leído sobre la proyección vertical
de dicha figura, más 0.45 de hora por la intersección de la línea del día con la recta de
las orientaciones (noreste-suroeste), leído en la proyección horizontal directamente
sobre el arco que indica la verdadera magnitud del día específico. La manera de
obtener los dos últimos datos en la figura 13. í se muestra con una línea delgada
de raya y punto. En total, se tienen 5.7 horas para la fachada noreste, y para la facha-
da suroeste se tiene lo que falte para sumar 12.5 horas, es decir, 6.8 horas. En por-
centaje, son 45.6 y 54.4, respectivamente (ver fig. 13.3). Por simetría se obtienen

CARDIOIDES EN LA MONTEA ESFÉRICA 139


N-NW

W-NW E-NE

W-S E-SE

Figura 13.3. Cardioide de


S-SW los días 21 de abril y 21
de agosto

los f a c h a d a s sureste-noroeste: 6.8 horas ( 5 4 . 4 % ) y 5 . 7 horas ( 4 5 . 6 % ) , respectiva-


m e n t e ( v e r f i g . 13.3).
Para las f a c h a d a s N-NE y S-SW con sus simétricas N - N W y S-SE, se l e e n las horas
correspondientes, s e g ú n los cortes d e estas líneas d e o r i e n t a c i ó n con el día tratado,
sobre la p r o y e c c i ó n h o r i z o n t a l d e l l a d o d e r e c h o d e la f i g u r a 13.1. La o r i e n t a c i ó n
N-NE tiene 5.06 horas, mismo d a t o q u e le pertenece a su fachada simétrica N - N W ,
producto d e sumar 4 horas enteras, más 0.81 horas, más 0.25 horas, t o d o lo c u a l
t r a n s f o r m a d o a p o r c e n t a j e d a 40.48. Para la o r i e n t a c i ó n S-SW, la d i f e r e n c i a es
entre 12.5 m e n o s 5.06 horas; o b i e n , se s u m a n 7 horas enteras, más 0.19 horas,
más 0.25 horas c o n u n r e s u l t a d o total d e 7.44 horas, q u e es e l m i s m o valor para su
f a c h a d a simétrica S-SE, con u n p o r c e n t a j e d e 59.52 ( v e r f i g . 13.3).
Por ú l t i m o , p a r a las f a c h a d a s E-NE y W-SW c o n sus simétricas W - N W y E-SE resul-
tan, después d e e f e c t u a r la m i s m a o p e r a c i ó n d e los casos anteriores, 6.02 horas
para la o r i e n t a c i ó n E-NE a l sumar 5 horas enteras, más 0.77 horas, más 0.25 ho-
ras leídas sobre la f i g u r a 13.1 e n las proyecciones vertical y horizontal, según claridad
d e l f r a g m e n t o , lo c u a l t r a n s f o r m a d o a p o r c e n t a j e d a 48.16. Este m i s m o valor d e
6.02 horas ( 4 8 . 1 6 % ) corresponde a su f a c h a d a simétrica W - N W . Para la f a c h a d a
W-SW y su simétrica E-SE d e igual v a l o r , q u e d a e n horas la d i f e r e n c i a entre 12.5
menos 6.02; o bien, d e sumar 6 horas enteras, más 0.23 horas, más 0.25, lo cual da un
total d e 6.48 horas y u n p o r c e n t a j e d e 51.84 (ver f i g . 13.3). A l i g u a l q u e el car-
d i o i d e d e los e q u i n o c c i o s , se p u e d e c o m p r o b a r q u e los datos c o i n c i d e n con los d e
la f i g u r a 12.23, por tratarse d e l m i s m o lugar d e latitud a .

140 CAP. 13. CARDIOIDES EN LA MONTEA ESFÉRICA


M e d i a n t e dicho p r o c e d i m i e n t o se p u e d e n obtener los cardioides de los días q u e
se deseen, sin necesidad de desarrollo cilindrico o esférico, pero c o m o ejercicio se
recomienda obtener el cardioide d e l 17 d e f e b r e r o con su similar 25 d e octubre. En
la figura 13.1, con una línea de raya y dos puntos, sólo habría que trazar el arco de círcu-
de verdadera m a g n i t u d para calcular los tramos d e hora q u e corresponden en los
cortes de las líneas d e la rosa d e los vientos e n relación con el día propuesto.

Ejercicios de a p l i c a c i ó n 4

Introducción

Estos ejercicios tienen por objeto las aplicaciones de la montea solar, en este caso
la esférica de la c i u d a d de M é x i c o y sus similares, con una latitud norte d e 19° 26',
correspondiente a l p a r a l e l o q u e atraviesa e l Zócalo.
Para que las aplicaciones sean efectivas en la realidad, deberá corregirse la hora
local c o n v e n c i o n a l por la astronómica verdadera, pues d e lo contrario se caería
en errores graves. Posiblemente e l desuso q u e poco a poco ha t e n i d o la montea so-
lar se d e b i ó a estos detalles. Cabe aclgrgr q u e éste no es e l único error, sino uno
más, y la a c u m u l a c i ó n de varios evitó q u e las soluciones arquitectónicas coinci-
d i e r a n con la r e a l i d a d .
Es v e r d a d q u e e l arquitecto no r e q u i e r e una precisión astronómica, ni siquiera
milésimas de segundos, desde e l punto de vista a n g u l a r ; sin e m b a r g o , a l sumar
imprecisión tras imprecisión, los errores f u e r o n no sólo d e segundos, sino tam-
bién d e grados. Cabe señalar algunos d e ellos, los cuales crean e l g r a n error. Para
empezar, la c o n v e n c i ó n acerca d e l tratado de montea solar de que el a ñ o tenga
360 días es muy f á c i l de m a n e j a r dentro d e l círculo de fechas, d e m o d o que se ob-
tiene e l error de cinco días y fracción (respecto de la realidad). Si a lo anterior se
a g r e g a q u e a l g u n o s autores no ajustan el círculo de fechas para la montea
cilindrica, existirán dos errores, con lo cual se p e r j u d i c a un poco más la solución.
Otro error q u e se a ñ a d e a los anteriores es la imprecisión que r e g u l a r m e n t e se
tiene a l d i b u j a r los trazos de m o n t e a solar. No conformes con dicha suma de erro-
res, a l arco de 46° 54' d e trayecto solar durante e l a ñ o se le a c o m o d a f á c i l m e n t e un
círculo d e fechas para localizar cualquier día, desde l u e g o por c o m o d i d a d , a sa-
biendas de q ú e a l leer los grados en el círculo d e fechas, no es correcta la división
d e l arco solar e n cuestión; por e j e m p l o , la figura 13.4 muestra dos ángulos d e 30°:
uno muy cerca de los equinoccios, que marca la medida (a) sobre el arco solar de las
12 horas d e l día, y otro cerca d e l solsticio d e invierno, indicado con (b), q u e
marca la m e d i d a sobre el arco solar de las 12 horas d e l día. Respecto d e los mismos
30°, correspondería a los mismos 30 días de trayectoria solar, pero la f i g u r a 13.4
muestra q u e no se c u m p l e este principio, porque debía ser el mismo recorrido solar
y resulta q u e (a) es más g r a n d e q u e (b). A l m e d i r los ángulos g r á f i c a m e n t e , u n o (a)
tiene 11 ° y el otro (b) 3 o 30', lo cual d i f i e r e e n 7 o 30' d e error angular q u e , transfor-
m a d o a días, sería a p r o x i m a d a m e n t e un mes, y d i c h o error e n la obra podría ser
resolver el p r o b l e m a d e l mes de m a y o en junio. Éste es el cuarto error, e l cual, su-
m a d o a los anteriores, acarrea f á c i l m e n t e un valor muy cercano a un mes y m e d i o
o dos meses para algunos casos.
Sin e m b a r g o , el ú l t i m o error se p u e d e corregir. Si se sabe que el trayecto d e l sol
debe ser proporcional, lo correcto será dividir el ángulo de 46° 54' entre la mitad de
los 365 días d e l a ñ o , q u e supuestamente es lo q u e señala el arco solar de las 12
horas d e l día en un sentido, mientras q u e el otro se e n c i m a y da el total de 365
días. M e d i a n t e operaciones, la división da 15' por día, es decir, cada día d e l arco

EJERCICIOS DE APLICACIÓN 4 141


21 de marzo
21 de febrero

21 de enero

21 de junio 21 de diciembre

Figura 13.4

es d e 15'. Primero se t r a n s f o r m a t o d o el á n g u l o d e 46° 54' a grados, y es i g u a l a


4 6 . 9 ° y la mitad d e 365 igual a 182.5; al dividir 46.9° entre 182.5 días d a 0.25°/día
que, transformado a minutos, q u e d a 15', es decir, u n cuarto d e grado. Con este dato
se c o m p r u e b a la d i f e r e n c i a q u e existe entre el error y lo q u e p u e d e dar cierta
exactitud; por ejemplo, d e acuerdo con la figura 13.4, el 21 de enero sobre el circulo de
fechas, transportado con una o r t o g o n a l a l a r c o solar, d a u n á n g u l o d e t e r m i n a -
d o , e n este caso leído g r á f i c a m e n t e , 3 o 3 C . Sin e m b a r g o , con la corrección, se de-
b e n m u l t i p l i c a r los 30 días q u e se t i e n e n (de la d i f e r e n c i a entre la f e c h a d e l 21
d e d i c i e m b r e c o n la d e l 21 d e e n e r o ) por los 15' q u e d i o a n g u l a r m e n t e d e l trayecto
solar por día, lo cual da un resultado d e 450' (es decir, 7 ° 30'), que corrige la postura
d e l día 21 d e e n e r o , s e ñ a l a d o por (b). De este m o d o , p a r a ese día , c o n c l u y e u n
error por círculo d e fechas d e 4 o . Lo m i s m o ocurre con la f e c h a d e l 21 d e f e b r e r o , y
a l e f e c t u a r la m i s m a o p e r a c i ó n se c o r r i g e la distancia (a), c o n lo c u a l se o b t i e n e
u n error g r á f i c o d e 3 o 30' (ver la f i g . 13.4).
Por ú l t i m o , e l q u i n t o error es p r o v o c a d o por la hora local, q u e se d e b e tener e n
cuenta a l aplicar con regularidad la montea solar. Posiblemente, este error sea de

142 CAP. 13. CARDIOIDES EN LA MONTEA ESFÉRICA


mayor consecuencia, e n cuanto al error por hora, ya que e l a n t e r i o r f u e por día.
A q u i el error p a r t e por el huso m e r i d i a n o terrestre entre una hora y otra, es decir, a
una hora c o n v e n c i o n a l . C o m o se a p l i c a la misma hora e n t r e dos m e r i d i a n a s próxi-
mas y a s t r o n ó m i c a m e n t e , lo correcto sería h a c e r l o por d i f e r e n c i a l d e m e r i d i a n a ; es
decir, a u n a f r a n j a m u y d e l g a d a d e m e r i d i a n a le c o r r e s p o n d e r í a la hora justa,
mientras q u e las otras la t e n d r í a n poco a poco, c o n f o r m e g i r e la Tierra. En otras pa-
labras, la distancia e n t r e dos m e r i d i a n a s q u e c o m p r e n d e n la m i s m a hora es tan
g r a n d e q u e a s t r o n ó m i c a m e n t e no p u e d e n tener la m i s m a h o r a ; por e j e m p l o , si se
d i v i d e n los 15° d e huso h o r a r i o m e r i d i a n o e n t r e los 60' d e l trayecto solar corres-
p o n d i e n t e a una hora, se t e n d r á c o m o resultado 0.25 d e g r a d o por m i n u t o . Esto
q u i e r e decir q u e a una distancia con l o n g i t u d m e r i d i a n a d e 10° sobre la Tierra le
correspondería d e hora a s t r o n ó m i c a una d i f e r e n c i a d e 40 minutos e n r e l a c i ó n con
la q u e e n ese m o m e n t o tuviese d e t e r m i n a d o el tiempo solar. Precisamente estos 40'
serían e l error d e a p l i c a c i ó n d e la m o n t e a solar; desde l u e g o , esa cifra resulta d e
d i v i d i r 10° e n t r e los 0 . 2 5 ° q u e c o r r e s p o n d e n a c a d a m i n u t o .

El error p u e d e crecer e n o r m e m e n t e , c o m o e n el caso d e la República M e x i c a n a ,


q u e está i n t e r f e r i d a por tres husos horarios, es d e c i r , tres horas c o n v e n c i o n a l e s
diferentes. A l suponer q u e sólo existiese una misma hora convencional y q u e e n M e -
rida son las 12 d e l día (hora a s t r o n ó m i c a ) , e n M a z a t l á n los relojes m a r c a r á n la mis-
ma hora, p e r o con una g r a n d i f e r e n c i a d e l o n g i t u d m e r i d i o n a l terrestre, q u e n o
c o i n c i d e con la hora a s t r o n ó m i c a . Así pues, c a b e suponer q u e si e n M a z a t l á n se
q u i e r e resolver u n p r o b l e m a d e las 12 horas d e l día (hora local no a s t r o n ó m i c a )
con m o n t e a solar, ésta f a l l a r a e n su a p l i c a c i ó n e n casi dos horas. Esto ú l t i m o a f e c -
tará a la s o l u c i ó n a r q u i t e c t ó n i c a q u e , a l no q u e d a r clara, d e j a e n e n t r e d i c h o e l
uso d e la m o n t e a solar. Por e l l o , c a b e destacar q u e e l uso o a p l i c a c i ó n d e m o n t e a
solar es c o n respecto a la hora a s t r o n ó m i c a , pues su trazo se o b t u v o a partir d e l m o -
v i m i e n t o astral (ver a p é n d i c e 4).
En caso d e no conocerse la d i f e r e n c i a q u e existe e n t r e la hora local c o n v e n c i o n a l
con la a s t r o n ó m i c a d e l lugar d o n d e se q u i e r e a p l i c a r la m o n t e a solar, esto se p o d r á
a v e r i g u a r e n a l g ú n o b s e r v a t o r i o ; Sin e m b a r g o , si existe p r o b l e m a para a v e r i -
g u a r l o , c o n un e x p e r i m e n t o sencillo se p o d r á conocer. Para e l l o , p r i m e r o se d e b e
a c u d i r a l lugar y t e n e r u n p o c o d e p a c i e n c i a , a f i n d e esperar el día d e l cénit e n
dicho lugar. Este día se puede localizar con cierta precisión e n la montea solar, para
lo c u a l se p r e p a r a r á una v a r a q u e se c o l o c a r á e n a l g ú n solar e n posición verti-
cal, m e d i a n t e el uso d e una p l o m a d a . En e l m o m e n t o preciso, c u a n d o n o h a y a a b -
s o l u t a m e n t e n a d a d e s o m b r a , se t e n d r á n c o n e x a c t i t u d las 12 horas astronómicas
d e l lugar e n r a z ó n , y d e i n m e d i a t o se d e b e r á v e r i f i c a r la hora d e nuestro r e l o j y ha-
cer la diferencia, para saber con cuántos minutos d e discrepancia se rige ese lugar
e n relación con la hora astronómica, dato q u e deberá considerarse a l aplicar la
m o n t e a solar.
D o n d e no exista cenital, se p o d r á corregir d e i g u a l m a n e r a , p e r o con e l día d e
los e q u i n o c c i o s , p o r q u e , s e g ú n lo e s t u d i a d o e n el c a p í t u l o 8 y d e a c u e r d o con la fi-
gura 8.2, c u a l q u i e r lugar d e la Tierra f u e r a d e l e c u a d o r t e n d r á u n á n g u l o f o r m a d o
por el r a y o solar y u n a vara vertical i g u a l a la d e su latitud. Para e l l o , p r e v i a m e n t e
se d e b e preparar la vara con la sombra del t a m a ñ o q u e d e b e dar, según el á n g u l o d e
latitud d e l lugar ( v e r i f i q ú e s e este d a t o , s e g ú n lo a n a l i z a d o e n la s i m p l i f i c a c i ó n
d e trazos d e l c a p í t u l o 10). C u a n d o c o i n c i d a la s o m b r a e n la o r i e n t a c i ó n norte-sur,
se t e n d r á n e x a c t a m e n t e las 12 horas d e l día astronómicas.
C a b e destacar q u e existen varias horas, por lo c u a l se d e b e a c l a r a r q u e entre
ellas se tienen la hora astronómica, la hora sideral, la hora convencional terrestre y
p o s i b l e m e n t e hasta nuestra hora particular. La p r i m e r a c o r r e s p o n d e a la solar,

EJERCICIOS DE APLICACIÓN 4 143


la segunda a la d e las estrellas, la tercera a los husos horarios y la cuarta a la d e
nuestro reloj, c u a n d o no c o i n c i d e con n i n g u n a d e las anteriores.
Con tales aclaraciones d e los errores factibles q u e se p u e d e n a c u m u l a r e n la
práctica d e la m o n t e a solar, por c o m o d i d a d en sus aplicaciones en este ú l t i m o pun-
to, a sabiendas d e q u e e l círculo d e fechas señala errores graves, por el m o m e n t o
se mostrarán los mecanismos de su m a n e j o , sin importar la precisión, s i m p l e m e n t e
por tener puntos d e a p o y o . Sin e m b a r g o , es r e c o m e n d a b l e no usar e l círculo de
fechas y encontrar los días por la proporción o b t e n i d a de 15' por día e n e l trayecto
solar d e 46° 54', sobre todo c u a n d o se trate de serios problemas arquitectónicos.
Tales problemas se estudian e n e l capítulo 14, e n e l q u e se verá c ó m o se localizan
los días por la proporción d e los 15' por día.
Los primeros ejercicios son sencillos, y se o b t i e n e n simples sombras d e cuerpos
geométricos, a los que siguen otros aplicables a los diseños arquitectónico y urbano,
incluida la orientación.

Ejercicio 1
Obtener la sombra de una vara
indicada en la m o n t e a de la figura 13.5 c o n las
letras / > ' y / , m i

Por no proporcionarse el día y la hora del rayo solar para obtener la sombra, se selecciona
arbitrariamente el 21 de diciembre a las 9:00 a. m., lo cual se señala en la montea solar de la
contrapágina con una línea de raya y dos puntos. Siempre que se utilice un día y hora
específicos, se recomienda que al trazar sus paralelas de aplicación, se le marquen sus datos
simplificados claramente sobre la inclinación y dirección del rayo. En el ejemplo de montea
geométrica se indica cómo se debe realizar.
La inclinación y la dir3cción del rayo solar por examinar se podrán trasladar paralelas a la
montea del problema, siempre y cuando las líneas de tierra de una y otra montea sean para-
lelas entre sí, anotando para cada línea paralela, en forma abreviada, la fecha y la hora del
día correspondiente a fin de evitar confusiones. La inclinación siempre estará dada sobre la
proyección vertical, de manera tal que sus datos llevarán como distinción la seña de una pri-
ma y la dirección sobre la proyección horizontal sin prima (verfig. 13.5).
El problema propuesto se resuelve de acuerdo con los conocimientos de la geometría pro-
yectiva de sombras, al trazar paralelas a los rayos del día y hora dados en la montea y
hacerlas pasar por los puntos conocidos de /', m' y I, m, según sea el rayo (proyección vertical u
horizontal) sin mezclar proyecciones. La proyección vertical debe prolongarse hasta que to-
que la línea de tierra; a partir de aquí, se traza una ortogonal hasta encontrar el corte con la
proyección horizontal del rayo que pasa por el punto correspondiente, con lo cual se obtiene
en ese mismo instante la sombra sobre el suelo del punto tratado, indicado sobre el ejemplo en
ambas proyecciones con el subíndice (s). Al unir los puntos, se obtiene sobre el suelo la
sombra de la vara, marcada con una línea de raya y tres puntos (véase el ejemplo).

Ejercicio 2
Obtener la sombra de una vara a las 17:00 horas del día 21 de junio, considerando el
plano vertical de proyección como una pared, con los datos en montea de /', m ' y I, m

Primero se localiza el rayo sobre la montea solar de la contrapágina, en ambas proyec-


ciones con los datos de referencia. Para saber cuándo un punto de sombra llega primero al
suelo o a la pared, es necesario guiarse por el límite existente entre ellos, que llega a ser la
intersección de la sombra sobre un plano con el otro. En este caso, por tratarse de los planos

1
Para este tipo de ejercicios, se recomienda consultar el estudio de sombras en montea biplanar en el libro Perspectiva
geométrica, d e l a r q u i t e c t o M i g u e l d e la Torre, C a r b o Publicación, ENEP-Acatlán.

144 CAP. 13. CARDIOIDES EN LA MONTEA ESFÉRICA


de proyección, corresponde o la localización de trazas, en particular de una recta cual-
quiera, representada por el rayo solar.
Las paralelas transportadas con sus datos de los rayos de inclinación y dirección se trasla-
dan por el mismo punto en su proyección respectiva. La primera proyección que corta a la
línea de tierra indica llegar al suelo cuando la inclinación o proyección vertical la toca, o a
la pared cuando la dirección o proyección horizontal la alcanza (ver fig. 13.6). En dicha figu-
ra se aprecia que llegó primero a la pared, porque al seguir el sentido del rayo, la proyec-
ción horizontal corta primero a la línea de tierra. Después, al trazar una línea ortogonal des-
de el punto localizado en la LT (Is), se corta a la otra referencia paralela del rayo en cuestión
para obtener el punto de sombra sobre la pared (l's). Con ello se observa que la sombra
(línea de raya y tres puntos) quedó tanto en el suelo como en la pared.
El punto X es un punto intermedio de la vara, que marca el límite entre la pared y el suelo,
pues su inclinación y dirección llegan al mismo tiempo a la línea de tierra.
La línea punteada indica la sombra de la vara como si no existiese la pared.
La línea delgada con raya y tres puntos indica la proyección vertical de la sombra que pro-
yecta la vara sobre el suelo.
Para mejor comprensión, el caso se analiza en un croquis isomètrico, abajo del ejemplo.

Ejercicio 3
Obtener la sombra de un cuerpo prismático rectangular a las 13:00 horas del 21 de
marzo, considerando el plano vertical como una pared, con los datos en montea
de 1', 2', 3', 4 \ 5', 6', 7', 8', 9', 10' y 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10

El procedimiento es similar a los anteriores, pero con más puntos. Según los puntos V, -1; 7, 2;
3', 3 y 4', 4 por el sentido que toman la inclinación y la dirección, llegan primero al suelo que a la
pared, por lo cual da toda la sombra al suelo.
En este ejercicio es importante tener en cuenta la orientación, sin considerar el diseño, simple-
mente porque para aplicar la montea solar a una montea arquitectónica es indispensable, aparte
de verificar que las líneas de tierra sean paralelas, que la orientación de la planta arquitectónica
o del ejercicio por tratar coincida con la orientación de la planta de montea solar, es decir, que
ambos nortes apunten en el mismo sentido, debiendo también conservar paralelismo. De lo
contrario, habrá fallas en su aplicación (ver fig. 13.7).
En el ejemplo, con una línea de raya y tres puntos se señala la sombra que tendría el cuerpo
en ese día, siempre y cuando el día no estuviera nublado. Con la misma indicación de raya y tres
puntos se marca la envolvente de sombra, pero con una calidad más gruesa.

Ejercicio 4
Obtener la sombra de un cuerpo prismático rectangular a las 15:00 horas del 28 de
septiembre, considerando el plano vertical como una pared cuando los nortes no
coinciden con los datos en montea de 8', 7', 6', 5', 4', 3', 2', 1', 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8

Si no coinciden los nortes en primera instancia de las monteas, no se podrán trazar los rayos
paralelos de una montea a otra. Dicha problemática sólo se puede resolver mediante procedi-
mientos auxiliares geométricos. En este caso, se gira el norte del ejercicio para que coincida con
el norte de la montea solar, y ¡unto con él se gira2 todo el cuerpo del problema para obtener una
nueva proyección vertical. Efectuada esta posición, se podrán trazar los rayos solares paralelos
para ambas proyecciones del problema y se aplicarán de la forma tratada en los ejercicios ante-
riores, como se muestra en la montea de abajo. Al trazar paralelas por los puntos Y, 1; Z, 2; 3', 3
y 4', 4 según el rayo solar correspondiente (inclinación o dirección), se nota que los rayos solares
de la proyección horizontal llegan antes a la línea de tierra que los rayos solares verticales, lo
cual indica que dichos puntos dan primero a la pared que al suelo. Por ello, parte de la sombra
queda en el suelo y parte en la pared (ver fig. 13.8).

2
En los ejercicios 5 y 6 se muestran otros sistemas geométricos para resolver los rayos paralelos cuando los cortes no
coinciden.

EJERCICIOS DE A P L I C A C I Ó N 4 145
Montea solar-Ciudad de México
Latitud norte 19°26' (Zócalo)
Nota-

LL

Montea solar-Ciudad de M é x i c o
Latitud norte 19°26" (Zócalo)

fe
Montea solar-Ciudad de México
Latitud norte 19°26' (Zócalo)
Ejercicio 5
Obtener la sombra de un cuerpo p r i s m á t i c o rectangular sobre otro, a las 12:30 horas
del 21 de diciembre, c u a n d o los nortes no coinciden c o n los d a t o s en montea de
1 \ 1, 2', 2, 3', 3 , 4 \ 4, 5', 5, 6', 6, T, 7, 8 \ 8 y a', a, b', b, c't c, d\ d, e\ e, f , f, g', gyh'.h

En este caso, el plano vertical no fungirá como pared, pues no se pide como condicionante;
además, se tiene el problema de no ser coincidentes los nortes, pero se resolverá me-
diante el auxilio geométrico de cambio de planos. El procedimiento para hacer coincidir los
nortes mediante cambios de planos puede ser de dos formas, ya que el norte está compren-
dido en ambas monteas sobre la planta o proyección horizontal: a) cambiar la presentación
de la montea solar hasta que los nortes de ambas plantas sean paralelos, y b) mover la mon-
tea completa del problema hasta que coincidan los nortes de ambas proyecciones horizonta-
les (ver fig. 13.9, montea de abajo).
Para ambas soluciones, se pueden trazar paralelas del rayo solar con su día y hora solicita-
dos, pero exclusivamente para las plantas o proyecciones horizontales, porque las líneas de
tierra no son paralelas y requieren un procedimiento extra para el alzado o proyección verti-
cal. Desde el punto de vista geométrico, se necesita cambiar el plano para el rayo solar del
día y hora solicitados. Para ello, se aprovecha la línea de tierra empleada para el ejercicio
del problema, precisamente cuando los nortes coinciden. En seguida se trazan líneas ortogo-
nales a la nueva LT por los extremos definidos en [hora y lugar (L)] del rayo por tratar sobre
la proyección horizontal de la montea solar, hasta cortar a la nueva LT. A partir de dichos
cortes, se transportan las medidas de altura que tienen los puntos extremos sobre la proyec-
ción vertical de la montea solar, que se conservan igual, por tratarse de un cambio de plano
vertical. Los extremos del rayo solar son: el lugar (L) de la montea solar (en este caso, la
ciudad de México) y la hora del día señalado (ver fig. 13.9).
Mótese que el lugar tiene una altura de cero y la hora propuesta una altura de X. Con
el rayo solar en alzado en el problema, se trazan paralelas sobre los puntos de prisma, y se
resuelve de la manera tratada en ejercicios anteriores, sólo que en este caso se debe verificar
si los puntos V, 1; 2', 2; 3', 3 y 4', 4 llegan antes al suelo o al otro cuerpo propuesto en el
problema para obtener la sombra correcta. Los puntos 3', 3 y 4', 4 dan al suelo y 1', 1 y 2", 2
al cuerpo; por lo cual fue necesario obtener límites con los puntos 9 ' , 9; 10', 10 y 11', 11. El
punto 10', 10 fue para obtener la sombra sobre el quiebre o esquina del otro cuerpo (ver fig.
13.9), y el 9 ' , 9 y 11 11 para encontrar los puntos límite del cambio de sombra del suelo a
las paredes del otro cuerpo.

Ejercicio 6
Obtener la sombra de un cuerpo p r i s m á t i c o rectangular sobre una superficie
acanalada del 20 de noviembre a las 14:00 horas, c u a n d o los nortes no son
coincidentes c o n los d a t o s en la m o n t e a de Y, 1; 2', 2; 3', 3; 4', 4; 5', 5; 6', 6; 7', 7 y 8', 8

Cuando por dificultades geométricas o de trabajo no se desea mover ninguna de las mon-
teas y el norte no coincide, será suficiente cambiar el rayo solar del día y hora por tratar.
Antes de mover nada, primero se observa el ángulo que forma el rayo solar por tratar con
el norte de la planta o proyección horizontal de la montea solar. Dicho ángulo se nombra por
/3, el cual se transportó al problema del ejercicio para colocar el rayo solar en relación con el
norte, y conserva el mismo sentido. Con ello se tiene la dirección correcta y falta la inclina-
ción exacta, la cual se obtiene al hacer girar el rayo solar sobre la proyección horizontal
de la montea solar un ángulo $ correspondiente al mismo ángulo, que supuestamente giró el
norte del ejercicio en relación con el de la montea solar. Al moverse el norte un ángulo 4>,
todos los puntos de la montea solar en la proyección horizontal debieron moverse igual.
Al aplicar un giro en proyección horizontal, los puntos que se mueven conservan la misma
altura en la proyección vertical; por tanto, se desplazan paralelos a la línea de tierra hasta
encontrar la referencia ortogonal del mismo punto que se movió. En este caso, sólo el de las
14 horas del 20 de noviembre, ya que el otro extremo sirvió de apoyo al giro. Mediante este
procedimiento se obtiene la inclinación correcta del rayo solar y se trazan paralelas al ejercicio.

154 CAP. 13. CARDIOIDES EN LA MONTEA ESFÉRICA


Se comprueba que el giro de la planta del problema de montea solar coincide paralelo con
el que se transportó angularmente (paso que se puede eliminar).
Con estos rayos del sol corregidos se resuelve el ejercicio. Los puntos 1', 1; Z , 2 y 3', 3 lle-
gan primero a la superficie acanalada que al suelo, pero al quedar sobre una superficie irre-
gular se deben obtener más puntos intermedios, que en este caso fueron: 9', 9; 10', 10; 11',
11; 12', 12:13', 13; 14', 14; 15', 15 y 16', 16 para obtener la sombra precisa (verfig. 13.10).

Ejercicio 7
Encontrar el asoleamiento de una recámara con las orientaciones este y sur, según
el ejemplo, en el día 1o. de enero a las 9:00 horas
La idea de verificar el asoleamiento de una recámara supuestamente construida tiene por
objeto comprobar la cantidad de sol que le entra y con ello saber si es favorable o no, ade-
más de confirmar la incidencia de los rayos solares a través de la montea solar.
Según el ejemplo, son dos ventanas: una al sur y otra al oriente. Los rayos solares se manejan
geométricamente y están guiados en el ejemplo con números; los subíndices indican el lu-
gar adonde llegan primero: al suelo (s), a la pared (p), al mueble (m) y a la cama (c). Desde
luego, se debe considerar el pequeño volado que tiene la recámara en el techo, para lo cual
se ocuparon los puntos *', x y y', y. El z', z se aplica al límite de la cama al suelo, para trazar
exclusivamente los rayos solares que logren penetrar al local.
Con rectas de guiones delgadas diagonales y en el sentido de los rayos solares en ambas
proyecciones, el ejemplo muestra el asoleamiento en forma ficticia, como si los muebles y
las paredes no existieran. Luego, en los mismos sentidos de los rayos solares se empalman
diagonales gruesas con rectas corridas, las cuales representan al sol que puede verse en
el dibujo de montea diplanar, y con diagonales gruesas de guiones al sol que no se ve debido
a la posición que tiene la montea geométrica y el corte representado en alzado: como el sol
que da sobre la cama por su parte oriente y el que da sobre la pared poniente. Además, la
línea con dos rayas y punto marca la envolvente del asoleamiento con una calidad delgada
cuando es ficticio y con una calidad grueso cuando es real; incluso se indica esa misma
representación cuando queda el asoleamiento íntegro en una línea, ya sea sobre el suelo o
sobre la pared. Sin embargo, el sol que logra penetrar es desfavorable en ese día: por una
parte, da sobre el librero y puede acabar con el color de los libros, y por otra, un día como el
lo. de enero, cuando se supone que la persona está desvelado, da directamente en la cara,
de modo que la persona no puede descansar. Estos errores se pueden corregir desde el pro-
yecto, para lo cual cabe emplear los análisis: una mejor orientación o proteger con elementos
arquitectónicos (volados, parteluces, celosías, etc.).

EJERCICIOS DE APLICACIÓN 4 155


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Ejercicio 8
Orientar adecuadamente el proyecto siguiente

La orientación correcta depende de varios factores, principalmente del tipo de proyecto de


que se trate, el cual en este ejercicio es una casa-habitación. Aunque la casa no es tan
compleja como un hospital, en ambos casos la orientación depende de la distribución de los
locales y de la necesidad de tener sol en cada uno de ellos. Por ello, hay dos formas correc-
tas de orientar: a) cuando se dispone de un gran terreno, se proyecta libremente y al final se
da la orientación correcta al edificio, según la necesidad de tener sol, y b) cuando no se dis-
pone de espacio para mover el proyecto, desde el mismo sé busca acomodo a los locales,
según la necesidad de tener sol.
La necesidad de tener sol para cada local depende de las actividades que se desarrollen
en ellos y de la temperatura adecuada para el ser humano (véase la tabla 13.1, relacionada
con las temperaturas de comodidad humana). El problema expuesto puede presentar múl-
tiples orientaciones si se considera sin colindancias y se cuenta con un terreno grande, pues

Tabla 13.1 Temperaturas da comodidad humana


Invierno

Mínimo óptimo Máximo Humedad relativa

18°C 20 °C 23°C 26°C 70%


19°C 21 °C 24.5°C 27.5°C 50%
20°C 22°C 26° C 29°C 30%
Mínimo óptimo Máximo

Verano

simplemente se adapta la casa con diseño solar de ventanas, volados y parteluces; pero en
caso de existir colindancias junto a la casa, se deberá dar prioridad a las recámaras, la sala y
el comedor, para que tengan las mismas condiciones de asoleamiento. Por ello, lo correcto
es la orientación este-oeste; pero si se consideran los días nublados y lluviosos durante el
año,3 se podrá aceptar la orientación sureste-noroeste, quedando correcta cualquier inter-
media entre las dos orientaciones prioritarias (véase el ejemplo a la derecha del cardioide
anual, donde se indican las orientaciones límite con la envolvente del proyecto, en un caso
con línea corrida y en otro con línea de guiones). Desde luego, sin cardioide anual no se

3
La gráfica de dias nublados y lluviosos varía coda arto. En este caso, a l no tener los datos verídicos, b gráfica es fic-
ticia, p e r o se d e b e basar e n la época d e lluvias y v a r i a c i ó n d e temperaturas. La g r á f i c a sobre e l c a r d i o i d e a n u a l e n e l
e j e m p l o con una linea p u n t e a d a corresponde a u n tanteo por observación, d e a c u e r d o con las consideraciones si-
guientes: a p r o x i m a d a m e n t e a u n a cuarta p a r t e d e l a ñ o sin sol q u e afecta a todas las fachadas, por los dios e n q u e
llueve desde el a m a n e c e r hasta el atardecer, más los dias nublados sin lluvia, más los dias e n q u e sólo se n u b l a a l
a m a n e c e r y se despeja a l atardecer, más los dias e n q u e sucede a la inversa. A las fachadas NE, E-NE, E, W-SW. W y
W-NW se les suma una quinta parte, debido a la frecuencia parcial d e mañanas y tardes nubladas, a veces con lluvias
escasas. La f a c h a d a S se incrementa sólo con u n a sexta parte, por los dias q u e exclusivamente se n u b l a n a l m e d i o d í a .
Finalmente, las orientaciones en las q u e se nubla con más frecuencia e n la ciudad de México son la S-SW y la SW, por lo
cual se incrementan con una quinta parte, más una sexta parte de lo q u e corresponde a todas las fachadas de un cuarto,
entre lluvias y dias nublados.
A u n q u e estos datos son u n tanto ficticios, sirven para tener u n a idea clara d e l m a n e j o q u e se d e b e hacer c u a n d o los
datos son totalmente reales y comprobados, por lo menos en los cinco años anteriores. Lo importante es dar a conocer el
m e c a n i s m o p a r a conocer e l porcentaje r e a l d e la g r á f i c a a n u a l d e dias nublados y lluviosos, por lo c u a l se procede
de la m a n e r a siguiente: c o n e l valor p r o p o r c i o n a l e n c o n t r a d o d e los días y con los registros d e hora d e lluvia o nubla-
d o , se ve a q u é f a c h a d a afecta, y c o n d i c h o valor se m u l t i p l i c a e l porcentaje d e la f a c h a d a afectada, lo cual d a d e in-
m e d i a t o e l porcentaje correspondiente a d i c h o o r i e n t a c i ó n ; por e j e m p l o : la orientación S-SW tuvo 1 / 4 + 1 / 5 + 1 / 6 ,
q u e sumó e n total 3 7 / 6 0 y, a l multiplicar por 7 2 . 1 6 % , resultó u n porcentaje d e 44.49 » 44.5. De esta m a n e r a se obtu-
vieron todos los datos, los cuales a p a r e c e n e n la f i g u r a 13.12.

162 CAP. 13. CARDIOIDES EN LA MONTEA ESFÉRICA


puede orientar, aclarando que el arquitecto y el diseñador urbgno deben considerar tam-
bién a los vientos.
Para encontrar los datos del cardioide anual, se requiere el desarrollo cilindrico, porque es
necesario conocer las áreas de asoleamiento para cada fachada; sin embargo, este des-
arrollo se puede encontrar mediante la montea esférica, con el valor real de la altura de la
mitad del cilindro o, medida exclusivamente con la recta tangente de las 12 horas del día,
ver la proyección vertical de la montea solar en la figura 13.12, señalada con una línea de
raya y dos puntos. Este dato se puede trazar a cualquier escala, lo mismo que las 24 horas
según el capítulo 11 (ver fig. 13.12). Con la misma representación de raya y dos puntos se
tiene el valor, medido a partir de los equinoccios, de la línea de intersección con las orienta-
ciones norte-sur, que también se deben transformar a la misma escala de la altura del ci-
lindro, llevada a sus horas correspondientes. Las intersecciones de las fachadas se obtienen
directamente sobre la proyección horizontal de la montea solar, sin importar si es montea
cilindrica o esférica, pues se manejan los cortes con una proporción de hora, proporción que
es idéntica para una montea y otra, al igual que las líneas de orientación de donde se toman
los cortes en la misma proyección horizontal. Según los capítulos 12 y 13, dichas propor-
ciones serán igual para la escala empleada (ver fig. 13.12).
Por último, se recuerda que con la mitad de orientaciones es suficiente, debido a las
simetrías que existen entre ellas.

Ejercicio 9
Con base en los datos climatológicos de un lugar determinado, se construirá una casa.
El local que muestra la figura 13.12 forma parte de dicha obra. Para que dicho local
quede en las condiciones apropiadas de comodidad humana, se requiere que de las
10:00 a las 13:00 horas no penetren los rayos solares en todo el año.

En este problema, el intervalo está perfectamente determinado de las 10:00 a las 13:00 horas,
por lo cual sólo se analizarán las inclinaciones y direcciones de los rayos solares del intervalo de
horas señalado para todo el año. No se examinarán todos los días del año, sino exclusiva-
mente aquellos en que sea factible la penetración de rayos solares al local propuesto por las
orientaciones donde existen ventanas.
Antes de resolver el problema del local, sobre la montea se limitarán los días que sólo puedan
penetrar por sus ventanas dentro del horario considerado. Para ello, sobre la proyección horizon-
tal de la montea solar se marcan las direcciones de cada hora del intervalo de rayos solares fac-
tibles de introducirse, según las orientaciones de las ventanas; en este caso, sólo son dos: una al
oriente y otra al sur. Se continúa el procedimiento y se encuentra la inclinación de los mismos
rayos; desde luego, éstos se hallarán sobre la proyección vertical de la montea solar (véase el
ejemplo señalado con una línea de raya y dos puntos sobre la montea solar de la figura
13.13). Una vez realizado esto, se procede a resolver el problema, para lo cual se deben tra-
zar paralelas de los rayos localizados sobre la montea solar de ambas proyecciones, y se hace
notar que en este ejercicio, los nortes son coincidentes y las líneas de tierra paralelas. Se re-
comienda trazar las paralelas una a una por día directamente sobre el problema arquitectó-
nico, e indicar el día y la hora de que se trate sobre cada paralela, a fin de observar lo que
sucede con el asoleamiento. Se continúa de esta manera hasta obtener todos los rayos,
incluso los de la proyección lateral, que para este caso se necesitan, a fin de solucionar tam-
bién de una vez la otra fachada. Cabe recordar que para esta última proyección, basta limitar
al rayo por dos de sus puntos (se recomienda que estos puntos sean el lugar de la ciudad de Mé-
xico y el de la hora señalada para cada rayo).
Si se desea, por comodidad se pueden trazar previamente las paralelas de los días con su
hora señalada en un lugar próximo al del problema, y después trazar las paralelas sobre el
nrnhlftmn «tanún IntL rrmrm mu* rorr^tnnnrlnn n rnHn vsntnnn ñor su oriantririón. Este Procedi-
C o n los rayos d i b u j a d o s por c a d a v e n t a n a , se a n a l i z a el diseño solar para q u e c u m p l a c o n
lo q u e se pide. Es r e c o m e n d a b l e e m p e z a r sobre los alzados y tratar de evitar el paso d e los
rayos solares m e d i a n t e e l e m e n t o s arquitectónicos c o m o ensayo, pensando e n su solución y
diseño. A m b o s aspectos d e b e n estar condicionados a lo e c o n ó m i c o . C o m o se ve e n e l
e j e m p l o , un techo p l a n o o b l i g a a un v o l a d o mayor, p e r o con un techo i n c l i n a d o para a m b o s
alzados se acorta d i c h o v o l a d o , lo cual reduce los costos y p e r m i t e a p r o v e c h a r la inclinación
para desaguar el techo. Esto lo hace a ú n más e c o n ó m i c o y, c o m o resultó un techo a cuatro
aguas, g e o m é t r i c a m e n t e se v u e l v e más resistente y vistoso. Una vez o b t e n i d a la solución, si
todavía se desea, se p u e d e cortar el techo v o l a d o d o n d e no se necesite, por los límites q u e
m a r q u e n los rayos solares e n e l análisis.
El t a m a ñ o d e l techo p l a n o está m a r c a d o c o n una línea de raya y p u n t o para la proyección
vertical, y c o n una línea d e guiones de la misma c a l i d a d q u e la representación anterior para
la proyección lateral. Por distinción visual, se d i b u j ó una arriba de la otra. Los límites de los
techos e n la proyección horizontal están marcados con líneas d e d o b l e g u i ó n d e l g a d o . El re-
sultado f i n a l se representó e n la proyección vertical con u n a línea gruesa d e d o b l e g u i ó n y
con una línea de guiones gruesos p e r o sencillos e n la proyección horizontal, incluidas la for-
ma y las inclinaciones de los techos (ver f i g . 13.13).
Las diferencias d e un techo a otro son evidentes e n la proyección horizontal. A l hacer
u n v o l a d o efectivo, se d e b e tener c u i d a d o , para lo cual se t i e n e n q u e indicar los límites e n
el e j e m p l o con dos rayas paralelas y tratar de resolver exclusivamente lo solicitado en el
p r o b l e m a , a u n q u e e n el e j e m p l o , por diseño, se p r o l o n g ó el m i s m o v o l a d o hasta por las
partes d o n d e no se r e q u i e r e y se continuó el f a l d ó n con e l f i n d e conservar la a l t u r a
del techo. Sin embargo, dicho f a l d ó n puede evitar el calor, debido a la trasmisión calorífica que
provoca e l sol a través d e los materiales. Éste es otro t i p o d e problemas, q u e t a m b i é n se
p u e d e n resolver m e d i a n t e m o n t e a solar.

Ejercicio 10
Obtener la sombra de una vara vertical durante todo el año,
con los datos en montea de V', V

La vara vertical está representada e n el e j e m p l o c o n V', V. Para encontrar la sombra, se tra-


zan paralelas d e cada r a y o solar c o n t e n i d o e n la m o n t e a solar, e v i t a n d o mezclar las proyec-
ciones correspondientes; es decir, los rayos solares de la proyección horizontal corresponderán
sólo a la proyección horizontal d e l p r o b l e m a , mas nunca a la vertical o viceversa. A l mis-
m o t i e m p o , se d e b e tener c u i d a d o c o n la o r i e n t a c i ó n , a u n q u e para una s i m p l e vara nada
tiene q u e ver e n e l sentido de la rosa de los vientos, pues siempre dará igual y un c a m b i o
d e p l a n o siempre será fácil y conservará la m o n t e a solar e n su postura. Cabe pensar q u e lo
mostrado e n el e j e m p l o es e l resultado f i n a l d e un c a m b i o d e p l a n o , e l cual c o i n c i d e con e l
norte.
Para tener la resultante d e sombra a n u a l , basta con obtener las sombras d e los días
equinocciales y solsticiales, a d e m á s d e los trazos paralelos de los rayos solares, q u e sólo se
hacen pasar por el p u n t o más a l t o visto e n proyección vertical y, desde luego, e n planta o
proyección horizontal por e l único p u n t o e n q u e q u e d a representada la vara, l l a m a d o pie de
vertical.
El resultado f i n a l d e sombra se v e e n el e j e m p l o . Las envolventes d e los extremos d e r e c h o
e izquierdo describen curvas hiperbólicas o parabólicas resultado d e los días solsticiales;
a d e m á s , c a b e señalar q u e lo visto en la gráfica d e línea gruesa continua corresponde a
dichos días, mientras q u e la recta central gruesa corresponde a los días equinocciales. Estos
últimos son los únicos días q u e describen u n a recta, pues los d e m á s son d e l tipo parabólico.
No es necesario obtener la s o m b r a de días intermedios, pues los límites de los días solsti-
ciales y las rectas de horas q u e d a n e n el piso son suficientes para obtener la hora c o n la
sombra d e cada día, lo cual constituye un r e l o j solar. C o m o la sombra se a b r e a l i n f i n i t o este-
oeste (en el e j e m p l o , a r r i b a y a b a j o ) , se p o d r í a limitar con paredes verticales d o n d e se obtu-
viera la sombra, o d e f i n i t i v a m e n t e obtener la sombra sobre una superficie curva. T a m b i é n el

164 CAP. 13. CARDIOIDES EN LA MONTEA ESFÉRICA


efecto del reloj solar se podría obtener sobre una pared. La diferencia entre el suelo y el piso,
desde el punto de vista geométrico, la constituye específicamente lo que se llama traza:
para el piso se obtienen las trazas horizontales de los rayos solares, mientras que para la pa-
red se obtienen las trazas verticales de los mismos rayos. Para hacer más claro el efecto en la
pared, se podría cambiar la vara vertical por una de punta. También esta recta de punía
puede servir para obtener la sombra del suelo, específicamente con el punto extremo que
queda en el aire. De acuerdo con esta consideración, es importante destacar que dicho pun-
to describe exactamente lo representado en el ejemplo, pensando que en la vara vertical de
principio sólo se considera el punto más alto. Al tomar en su totalidad a la recta vertical
de la vara con su sombra, la envolvente cambia, según puede verse en el ejemplo del lado
derecho, en un pequeño tramo parabólico y dos líneas rectas que se extienden sobre el suelo
hasta los puntos de las 6 y las 18 horas (indicadas en la figura 13.14 por una línea delgada de
raya y dos puntos), el cual representa la sombra de la vara a dichas horas.
Para aplicar la montea solar mediante sus rayos solares, es recomendable hacer el ejerci-
cio de la vara con el fin de corregir las imprecisiones que se puedan obtener por cuestiones
mecánicas de trazo. Además, cabe aclarar que los rayos de la misma hora durante el año
generan un plano, en el cual sus trazas, ya sea con el suelo o con la pared, deberán ser rec-
tas; sin embargo, en la práctica puede ser que no se obtengan, como consecuencia de erro-
res instrumentales. Para hacer dicha corrección, es aconsejable comprobar las distancias
equidistantes de las horas simétricas en relación con las 12 horas del día (por ejemplo, 11 y
13 o 10 y 14 de los días solsticiales y equinocciales). Luego se deben corregir las trazas con el
punto X', X, porque hacia X deben coincidir todas las líneas rectas, debido a que todos los pla-
nos de las horas distintas generaron un abanico de planos cuyas trazas van hacia X. Para ob-
tener dicho punto X se traza una recta frontal con el ángulo de la latitud del lugar (en este
caso, la latitud de la ciudad de México de 19° 26'), por el punto de la vara que sirvió para
obtener la sombra, a fin de encontrar la traza horizontal de ésta, que precisamente será X.
Cabe aclarar que dicha recta es el eje de la superficie de la montea solar esférica o
cilindrica. Con este ejercicio, los rayos que se apliquen garantizan 90% de precisión
en cuanto a la inclinación y dirección del rayo solar real del lugar. El 10% restante de error con-
siste principalmente en no tener la hora exacta astral del lugar y sólo contar con la hora
comercial por husos horarios, y en lo que puede fallar el transportador al medir la latitud con el
grueso del lápiz, incluso el mismo grueso del lápiz en todos los trazos desde la elaboración
de la montea solar.

EJERCICIOS DE APLICACIÓN 4 165


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Latitud norte 19°26' (Zócalo)

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nublados y lluviosos
durante todo el año
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Figura 13.12

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Montea solar-CiuGad de México
Latitud norte 19°26' (Zócalo)
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Montea solar-Ciudad de México


Latitud norte 19°26' (Zócalo)

N**
Ejercicio 11
Encontrar la sombra que produce un cuerpo p r i s m á t i c o rectangular durante todo el
año, que representa un e d i f i c i o c o n la orientación dada en el ejemplo, y los datos en
montea de V „ V,; V"2, v 2 ; V"3/ V3 y v4

Teóricamente, este ejercicio se resuelve igual que el anterior. Si se estima que las aristas
verticales que configuran al cuerpo geométrico son varas verticales, el proceso sólo consisti-
rá en repetir el ejercicio anterior cuatro veces. Para ello, en el ejemplo sobre la proyección
vertical, cada arista vertical está representada con V' y un subíndice indicado por un número
(1, 2, 3 o 4) que identifica a cada vara para efectos de trazo.
La sombra para V't se representa con una línea gruesa y un punto, mientras que las refe-
rencias paralelas de los rayos solares obtenidos de la montea solar se representan con una
línea delgada y un punto. Para V'2, la sombra se indica con una línea gruesa y dos puntos, en
tanto que las líneas delgadas con dos puntos corresponden a los rayos solares. Para V'3 se
aplica lo mismo, pero con tres puntos y V'4 con cuatro puntos (ver fig. 13.15).
No se marcaron las referencias paralelas de todas las horas de los rayos solares, para no
confundir el dibujo. Al mismo tiempo, se señala que para obtener la sombra del cuerpo en
un día determinado y en una hora específica, basta unir los puntos correspondientes de las
cuatro varas. En el ejercicio, está ejemplificado del modo siguiente: a las 17 horas del solsti-
cio de invierno, a las 18 horas del solsticio de verano y a las ó horas del mismo solsticio. Asi-
mismo, se pueden obtener a otras horas, y en todas se notará que la proyección de sombra
sobre el suelo tiene exactamente el mismo tamaño que la tapadera rectangular del cuerpo,
incluso conservando paralelismo, lo cual cumple con el conocimiento de sombras de que todo
cuerpo paralelo al plano donde se proyecta no sufre deformación. Por otro lado, en los
trazos obtenidos para encontrar cada vara, la convergencia del abanico mencionado en el
ejercicio 10, también muestra como resultado el mismo rectángulo, al igual que la prolonga-
ción de las referencias de las 12 del día mediante la interferencia de las ortogonales corres-
pondientes, proceso que se repite para encontrar las de las 7 horas en el solsticio de invierno
para las cuatro varas, aunque estas últimas no aparecen en el dibujo.

Ejercicio 12
Proyectar un c o n j u n t o habitacional, cuya determinante de a s o l e a m i e n t o es recibir
el sol de manera directa durante t o d o el año, de las 9:00 a las 15:00 horas en t o d a s
sus fachadas. Los e d i f i c i o s son iguales y c o n la m i s m a orientación al prisma
rectangular del ejercicio 11. Lo que se busca es la c o l o c a c i ó n que c u m p l a c o n las
determinantes dadas para hacer la siembra de e d i f i c i o s

Primero se obtiene la sombra que arrojaría uno de los edificios durante todo el año (ver
fig. 13.16), lo cual es similar al ejercicio 11. Por ello, está basado en él para obtener la som-
bra envolvente dentro del horario estipulado; dicha envolvente está marcada en la figura
13.16 con una línea continua gruesa. En el ejemplo, se determina un edificio marcado con
las letras V',, V,; V'7, V2; V'3, V3 y V'4, V4, lo cual se señala con su envolvente de línea gruesa
continua en la página 176. Con los límites rectos y las curvas que describen las horas in-
termedias de las determinantes indicadas, se calculan tanto el edificio en proyección hori-
zontal como su envolvente de horas límite sobre un papel transparente, a fin de buscar ulte-
riormente el acomodo para cada otro edificio, de manera que entre ellos no se den sombra y
garantice el asoleamiento determinado bajo cualquier estudio climatológico del lugar donde
se construirán. En el ejemplo se ubicaron seis edificios, pero pueden ser más o menos, según
el proyecto de urbanización relacionado con el tipo de edificio. El mejor acomodo estará de
acuerdo con la idea del conjunto, de modo que se podrán agrupar de cinco en cinco como
muestra una parte del ejemplo; sin embargo, el mismo ejemplo da idea de un acomodo ho-
rizontal, vertical o transversal (en un sentido u otro).
Si los edificios son diferentes de cada uno se deberá obtener la sombra que puede arrojar
bajo las determinantes previstas, según los estudios climatológicos del lugar por construir,
siempre con la idea de que queden adaptados al bienestar humano (ver fig. 13.16).

172 CAP. 13. CARDIOIDES EN LA MONTEA ESFÉRICA


Ejercicio 13
Obtener el eje térmico de la ciudad de México, para aplicarlo a la orientación
de manzanas en un diseño urbano

El e j e t é r m i c o se r e f i e r e o u n e j e i m a g i n a r i o q u e d i v i d e por m i t a d a las isotérmicas d e un


lugar d e t e r m i n a d o . Las isotermas son curvas q u e representan la misma t e m p e r a t u r a . Por
ello, para o b t e n e r el e j e t é r m i c o , se r e q u i e r e u n a i n v e s t i g a c i ó n d e registros d e t e m p e r a t u r a s
anuales d e l lugar e n r e f e r e n c i a . Para este ejercicio, se escogió el día p r i m e r o d e cada mes,
a f i n d e investigar la t e m p e r a t u r a q u e t i e n e cada h o r a d e n t r o d e las 24. Dicha i n v e s t i g a c i ó n
la r e a l i z ó D a v i d Paredes Romo, q u i e n o b t u v o los datos e n el o b s e r v a t o r i o d e la c i u d a d d e
M é x i c o , q u e e n m a r z o d e 1984 era la única f u e n t e d e d o n d e se o b t e n í a n los registros confor-
me a lo necesitado p a r a este e j e r c i c i o , a u n q u e d e s a f o r t u n a d a m e n t e n o estaban por lugares
específicos, sino por zonas. Los registros se t e n í a n e n tarjetas d e m a n e r a g e n e r a l , lo cual
p u e d e acarrear errores; sin e m b a r g o , lo i m p o r t a n t e es c o n o c e r e l m e c a n i s m o m e d i a n t e el
cual se p u e d e localizar el e j e t é r m i c o . Por e l l o , c a b e m e n c i o n a r q u e las t e m p e r a t u r a s re-
gistradas son d e dos tipos d e t e r m ó m e t r o : las d e l b u l b o h ú m e d o y las d e l b u l b o seco. Las estu-
d i a d a s e n este ejercicio se r e f i e r e n a l b u l b o seco, datos q u e se a n e x a n para c o n f i r m a r su ve-
r a c i d a d y q u e c o r r e s p o n d e n a 1980 y 1981 (ver f i g . 13.17).
Con los datos investigados, p r i m e r o se realiza u n a d i v i s i ó n m e n s u a l e n e l círculo d e fechas
(lo correcto es o c u p a r los 15' d e día a n g u l a r ) , r e p r e s e n t a d o sobre la m o n t e a solar d e la f i g u -
ra 13.17; p o s t e r i o r m e n t e se trazan los días sobre la m o n t e a solar, representados e n el e j e m -
p l o d e la f i g u r a 13.17 con u n a línea d e raya y punto. Luego, sobre c a d a mes y por h o r a se
a n o t a n los registros d e t e m p e r a t u r a s e g ú n los datos d e investigación. En e l e j e m p l o se obtu-
v o p r e v i a m e n t e , d e los dos años, u n p r o m e d i o d e t e m p e r a t u r a y por hora. C o m o los datos d e
t e m p e r a t u r a resultaron m u y v a r i a d o s d e mes a mes, se i n t e r p o l ó p a r a tener valores cerrados
a g r a d o s enteros, c o m o se p r e s e n t a n e n las isotermas d e l e j e m p l o e n la f i g u r a 13.17. N o
se d i b u j a r o n todas las curvas d e las isotérmicas p a r a no hacer confuso el d i b u j o . Por ú l t i m o ,
se r e a l i z a u n a d i v i s i ó n a p r o x i m a d a a la m i t a d d e c a d a isoterma para q u e d é u n a línea recta,
pues d e lo c o n t r a r i o el e j e resultaría u n a curva. El e j e t é r m i c o a l respecto f i n a l i z ó con u n a
o r i e n t a c i ó n este-sureste, oeste-noroeste, q u e es el m i s m o sentido q u e d e b e n tomar las man-
zanas e n el d i s e ñ o u r b a n o (véase el e j e m p l o , e n e l q u e a c a d a lote le c o r r e s p o n d e n las mis-
mas t e m p e r a t u r a s , sin i m p o r t a r d e q u é l a d o esté). C u a n d o , por razones topográficas, u n a
m a n z a n a n o p u e d a t o m a r la d i r e c c i ó n d e l e j e t é r m i c o , será c o n v e n i e n t e q u e a l lote se le
d é mayor dimensión a l frente, con la idea d e q u e la casa por sombrear se pueda corregir e n su
o r i e n t a c i ó n . En el e j e m p l o , es u n error c o n t i n u a r c o n lotes d e f r e n t e p e q u e ñ o , s e ñ a l a d o con
líneas rectas p a r a l e l a s y d i a g o n a l e s .
Por l o q u e respecta a la c i u d a d d e M é x i c o , el e j e t é r m i c o o b t e n i d o d i f i e r e m u c h o d e l q u e
trata García Ramos e n su l i b r o Iniciación a/ diseño urbano, e d i t a d o por la U N A M , con u n a o r i e n -
tación norte-noreste, sur-sureste, casi 90° e n r e l a c i ó n u n o con otro. Para q u e sucediera esto,
p u d i e r o n existir dos razones: u n a , q u e la c l i m a t o l o g í a d e la c i u d a d d e M é x i c o h a y a v a r i a d o
a tal g r a d o q u e h u b i e s e p r o v o c a d o al e j e u n g i r o d e casi 9 0 ° ; otra, q u e los datos p r o p o r -
c i o n a d o s n o sean verídicos y q u e h a y a n sido i n v e n t a d o s p a r a c u m p l i r u n requisito, por lo
cual se a d j u n t a n los datos e n q u e se basó este ejercicio. Sin e m b a r g o , i n d e p e n d i e n t e m e n t e
d e la v e r a c i d a d d e los datos, e l e m p e ñ o d e esta o b r a y d e este e j e r c i c i o es d a r a conocer la
m e t o d o l o g í a m e d i a n t e la c u a l se p u e d e d e t e r m i n a r el e j e t é r m i c o d e u n lugar específico. Lo
d e m á s d e p e n d e r á d e l p r o f e s i o n a l i s m o y e m p e ñ o q u e c a d a q u i e n d é a l d e s a r r o l l o d e su tra-
bajo. Así, el d e los observatorios d e b e r á ser cumplir a d e c u a d a m e n t e su función; el encargado
d e u n a i n v e s t i g a c i ó n e v i t a r á p r o p o r c i o n a r d a t o s q u e c o n s c i e n t e m e n t e n o estén v e r i f i c a d o s o
q u e n o sean reales, y el a r q u i t e c t o urbanista no d e b e r á a p l i c a r a l g o q u e n o esté p l e n a m e n t e
c o n f i r m a d o por é l m i s m o (véase t a b l a 13.2). 4

4
C o n s u l t o r los tablas d e la i n v e s t i g a c i ó n d e D a v i d Paredes R o m o d o c r e d i b i l i d a d a d i c h o e j e r c i c i o , c o n e l f i n d e
c o m p r o b a r a q u i e n c o r r e s p o n d a , e l c a m b i o q u e h a s u f r i d o e l e | e t é r m i c o e n lo c i u d a d d e M é x i c o .

EJERCICIOS DE APLICACIÓN 4 173


Tabla 13.2. Datos de temperaturas de la ciudad de México, por cada hora en un día del mes,
para 1980 y 1981*
\
1980 1 2 3 4 5 6

Enero 8.5 9.0 8.3 7.4 7.2 6.9

Febrero 10.1 10.1 10.1 10.1 9.7 9.7

Marzo 12.4 11.9 11.0 10.4 9.6 9.4

Abril 17.6 17.0 16.1 15.3 14.6 13.8

Mayo 17.3 16.6 15.8 15.4 14.9 14.5

Junio 14.8 14.1 13.4 13.0 12.3 11.4

Julio 13.3 12.9 12.7 12.1 11.4 11.1

Agosto 14.2 14.0 13.6 13.6 13.4 13.2

Septiembre 14.0 13.9 14.0 13.8 13.6 13.7

Octubre 14.2 13.4 13.1 12.4 12.1 12.4

Noviembre 11.4 11.4 11.4 11.3 11.5 11.6

Diciembre 11.6 10.8 10.0 9.5 8.9 8.4

1980 7 8 9 10 11 12

Enero 7.0 7.0 7.1 10.9 12.8 14.7

Febrero 9.7 9.8 9.8 10.8 12.1 13.4

Marzo 10.0 10.6 11.2 13.4 15.6 17.8

Abril 13.8 15.5 10.0 22.9 23.5 25.8

Mayo 15.0 16.5 19.8 20.9 22.0 23.2

Junio 13.0 14.4 16.4 18.7 21.0 23.3

Julio 12.5 13.9 15.4 17.8 19.2 20.6

Agosto 14.1 14.9 15.8 17.2 18.8 19.6

Septiembre 13.7 13.8 14.6 16.6 18.0 18.1

Octubre 12.7 13.2 14.2 15.6 17.2 19.1

Noviembre 11.8 11.6 12.0 13.2 15.6 18.6

^Diciembre 7.8 8.8 11.2 14.8 16.1 ,8.,,

180
Tabla 13.2. (Continuación.)

N
1980 13 14 15 16 17 18

Enero 16.5 17.9 18.0 17.9 17.8 17.7

Febrero 16.3 17.8 18.1 19.0 19.0 18.4

Marzo 18.6 20.1 21.6 21.3 21.0 20.6

Abril 26.1 25.5 23.3 24.6 25.8 23.1

Mayo 23.8 24.1 24.4 24.8 24.2 23.7

Junio 24.4 25.5 26.6 26.9 27.2 27.5

Julio 22.8 23.7 24.6 24.6 24.7 24.1

Agosto 21.4 21.2 22.7 19.5 18.6 17.0

Septiembre 19.5 18.9 15.4 13.8 13.8 13.9

Octubre 20.6 22.0 22.8 22.8 22.0 20.8

Noviembre 19.0 19.9 21.0 20.6 17.2 16.8

Diciembre 19.0 19.4 20.7 21.1 19.8 19.1

1980 19 20 21 22 23 24

Enero 16.2 15.1 14.3 13.2 12.9 12.0

Febrero 16.6 15.0 13.9 12.4 11.0 10.0

Marzo 18.8 17.4 16.4 14.9 13.4 11.9

Abril 21.4 20.8 20.2 19.6 18.5 17.8

Mayo 21.9 20.2 19.9 19.6 19.1 18.9

Junio 24.8 22.2 20.4 19.5 18.5 17.2

Julio 22.8 21.5 19.8 17.2 15.8 15.2

Agosto 16.2 15.8 15.1 15.8 15.3 15.1

Septiembre 14.6 14.6 14.8 14.7 14.4 14.1

Octubre 19.6 17.4 16.4 15.8 15.0 14.2

Noviembre 15.4 15.4 14.7 14.5 14.4 14.0

Diciembre 17.6 16.8 15.7 14.6 13.6 12.8


V y

181
T a b l a 13.2. (Continuación.)

\
1981 1 2 3 4 5 6

Enero 8.4 7.3 6.8 6.2 5.6 5.0

Febrero 13.4 13.4 10.8 10.3 10.0 9.7

Marzo 14.6 14.2 13.8 13.1 12.4 11.7

Abril 16.8 15.9 13.2 14.7 14.1 13.6

Mayo 12.8 12.6 12.6 12.6 12.6 12.2

Junio 15.1 14.8 14.5 14.1 13.8 13.6

Julio 13.8 13.8 13.8 13.5 13.5 13.5

Agosto 13.0 12.6 12.2 11.7 11.1 10.6

Septiembre 16.8 16.6 16.6 16.4 16.2 15.4

Octubre 13.8 13.8 13.6 13.6 13.4 13.4

Noviembre 14.0 13.1 12.7 11.8 13.6 11.2

Diciembre 12.7 12.2 11.9 11.2 10.6 10.0

1981 7 8 9 10 11 12

Enero 4.2 4.2 5.3 8.8 11.6 12.2

Febrero 8.6 8.9 11.4 15.4 18.1 19.6

Marzo 11.1 12.9 14.6 16.9 20.0 21.4

Abril 14.9 16.1 17.4 19.1 22.2 23.8

Mayo 12.6 13.9 15.0 17.0 19.2 19.8

Junio 13.7 15.6 16.1 18.7 20.2 21.7

Julio 13.0 13.1 13.3 14.0 14.1 14.2

Agosto 10.0 12.2 13.8 16.2 18.2 18.4

Septiembre 15.2 16.2 17.1 18.8 20.7 21.4

Octubre 13.8 14.2 15.0 16.2 17.5 18.8

Noviembre 12.0 12.8 13.0 14.5 15.5 16.0

Diciembre 9.7 10.4 12.2 15.8 17.2 20.0


V
15.3 16.2 17.3 18.2 17.7 15.8

22.0 22.9 23.8 23.8 22.2 21.2

23.2 24.6 25.2 26.4 22.4 21.0

24.8 26.4 27.0 27.7 27.0 25.9

21.7 22.0 23.2 23.0 15.6 16.6

23.6 24.2 24.8 25.3 21.8 21.6

15.2 17.5 17.8 18.7 18.6 18.8

20.0 21.6 22.8 19.4 19.2 19.0

22.6 24.6 25.2 24.8 24.3 24.2

19.8 17.6 19.0 19.1 18.7 17.2

17.2 16.5 17.3 17.7 18.0 16.6

21.9 22.7 23.4 22.0 20.6 19.8

19 20 21 22 23 24

13.0 10.8 9.8 8.0 6.6 6.0

18.8 18.2 17.2 16.0 14.5 13.8

20.2 19.8 19.3 17.6 16.0 15.0

22.5 20.8 19.2 17.2 16.1 15.4

16.8 16.0 14.8 14.4 14.0 12.8

20.1 19.6 19.0 18.5 17.9 17.4

14.8 14.2 13.8 13.6 13.7 13.8

18.0 18.0 16.4 15.2 14.0 13.5

20.6 17.1 17.0 16.8 16.7 16.5

16.6 16.6 16.1 15.4 14.7 14.6

14.5 13.6 12.8 12.2 12.0 11.6

18.0 16.4 16.0 15.3 14.6 13.8


. —^
w'

Hill
14
ntensidad calorífica
de los materiales
sobre superficies

En el capítulo 4 se estudió superficialmente el concepto de la intensidad calorífi-


ca q u e a p o r t a el Sol. Para tal efecto, se utilizó la f ó r m u l a I = 800 k c a l / h m 2 ^ sen a ,
p o r q u e d i c h a f ó r m u l a es la base para calcular la intensidad calorífica sobre super-
ficies planas, e s p e c i a l m e n t e las q u e interesan para la e d i f i c a c i ó n ; sin e m b a r g o ,
esta f ó r m u l a a ú n se encuentra i n c o m p l e t a , y para su a p l i c a c i ó n precisa se d e b e uti-
lizar e n su t o t a l i d a d .
Para q u e el lector c o m p r e n d a cada n u e v a parte d e la f ó r m u l a , ésta se c o m p l e t a -
rá poco a poco hasta llegar a su t o t a l i d a d , con el f i n d e e n t e n d e r l a sin d i f i c u l t a d , lo
cual la hará más accesible sin perderse e n los números. En e l c a p í t u l o 4 sólo se tu-
v i e r o n e n cuenta los efectos d e i n t e n s i d a d sobre superficies planas horizontales,
sin considerar superficies p l a n a s verticales e inclinadas. Para p o d e r abarcarlas, la
f ó r m u l a se i n c r e m e n t a con u n coseno de manera que de momento queda como
s e g u n d a f ó r m u l a I = 800 k c a l / h m 2 ^ sen a eos j3, d o n d e a. es el á n g u l o q u e se for-
m a entre la incidencia solar con el plano horizontal, y 0 es el á n g u l o que se f o r m a
entre la i n c i d e n c i a d e l rayo solar con la r e f e r e n c i a p e r p e n d i c u l a r q u e cae a l p l a n o
incidente (véanse l a s f i g s . 14.1, 14.2 y 14.3, q u e muestran las variantes).
Para considerar los á n g u l o s correctos, se d e b e recordar q u e la representación d e
los rayos solares e n la m o n t e a , por ser g e o m é t r i c a sobre p l a n o s d e p r o y e c c i ó n , no
da d i r e c t a m e n t e la i n c i d e n c i a solar con el á n g u l o v e r d a d e r o , d e m a n e r a q u e éste
se debe calcular con base e n las proyecciones q u e se tienen. Como e j e m p l o se t o m a
el día 24 d e n o v i e m b r e a las 15:00 horas (para este caso se localiza el día sin
ocupar círculo d e f e c h a , para lo cual se utiliza el valor d e los 15' por día a n g u l a r ) ,
s e ñ a l a d o e n la m o n t e a soiui d e la f i g u r a 14.4, q u e muestra el r a y o solar d e l día y
hora r e f e r i d o , con sus dos proyecciones d e m o n t e a b i p l a n a r (vertical y horizontal).
A l quitar t o d o el trazo g e o m é t r i c o d e la m o n t e a solar, se tendrá r e p r e s e n t a d o

184
exclusivamente el r a y o solar e n la f i g u r a 14.5. Con estas proyecciones se a r m a el
dibujo isomètrico d e la f i g u r a 14.6, la cual muestra q u e el á n g u l o a e n el espacio
real (formado entre el plano horizontal con el rayo solar del espacio), es uno y el án-
gulo sobre la p r o y e c c i ó n vertical ( f o r m a d o entre la línea d e tierra con la proyec-
ción vertical d e l r a y o solar) es otro. El r a y o solar r e a l está d e t e r m i n a d o por e l lugar
(en este caso, la c i u d a d d e M é x i c o ) y la hora e s p e c i a l e s c o g i d a para el día 24 d e
n o v i e m b r e , d e m o d o q u e c o n su p r o y e c c i ó n h o r i z o n t a l y la línea p r o y e c t a n t e ( q u e
es la a l t u r a d e la hora) se f o r m a u n t r i á n g u l o r e c t á n g u l o .
Lo importante de formar un triángulo rectángulo es que, al conocer los dos catetos,
éstos determinan el valor de la hipotenusa, q u e es precisamente el rayo solar; al mis-
m o tiempo, eon dichos datos se p u e d e n calcular los ángulos correctos, Independiente-
mente d e sus proyecciones. Los valores d e los catetos están d a d o s sobre las proyec-
ciones: u n o e n p r o y e c c i ó n h o r i z o n t a l , c o r r e s p o n d i e n t e a la p r o y e c c i ó n horizontal
del rayo solar, y sobre la p r o y e c c i ó n vertical q u e es la a l t u r a d e la hora. C o n estos
datos es fácil determinar el á n g u l o real d e a (véanse las figuras 14.5 y 14.6) porque
gráficamente se puede armar el triángulo rectángulo (véase la fig. 14.7), e n el cual
también gráficamente se p u e d e medir el á n g u l o a para ser considerado correctamente
en la f ó r m u l a con u n error aceptable. Sin e m b a r g o , si se q u i e r e mayor precisión, se

Perpendicular

Plano horizontal

Figura 14.1 Figura 14.2

Figura 14.3

J
»

Nota:ex »8.5°*4 •
N",
Ciudad de
México !

Ciudad de
WMéxico

Figura 14.4

Montea solar-Ciudad de México


Latitud norte 19°26' (Zócalo)
15' horas

, i?

cxf

L'ugar

^^.ugar

\ \\
Figura 14.5

15 horas

15 horas

a
proyectante
Figura 14.6
• Smontai
noviembre

Proyección horizontal
Un cateto^ Figura 14.7

187
podrá calcular el valor real de a, al obtener primero el valor de la hipote-
nusa bajo los conceptos pitagóricos H2 = C,2+C22, d e d o n d e H = Je? + C22. Con el
, , , , cateto opuesto . .
valor d e la hipotenusa
r
se calcula el seno de a : sen o; = — ¡ - ; — ; o bien,
hipotenusa
sin necesidad d e calcular la hipotenusa, se obtendrá directamente el valor del án-

aulo
w tanaente
v d e a por los catetos ya conocidos: 4. tan a = opuesto una
cateto adyacente
vez c o n o c i d o el á n g u l o , se o b t i e n e el seno d e a para la f ó r m u l a d e la intensidad
calorífica.
La s e g u n d a f ó r m u l a c o r r e g i d a con el coseno d e (3 se e m p l e a e n s e g u i d a con al-
gunos e j e m p l o s para hacer n o t o r i a la d i f e r e n c i a q u e existe d e la v a r i a c i ó n
calorífica, la c u a l se c o m p a r a con la f ó r m u l a inicial. Para e l l o se f i j a n cuatro luga-
res sobre el g l o b o t e r r á q u e o , q u e serán: e l e c u a d o r p u n t o A, el Trópico d e Cáncer
p u n t o B, e l Círculo Polar Á r t i c o p u n t o C y el Polo N o r t e p u n t o D. El análisis se hará e n
la f e c h a d e los e q u i n o c c i o s a las 12 horas d e l día (ver f i g . 14.8).
Según los e j e m p l o s de las tablas 14.1 y 14.2, los puntos A y D no sufren variación
e n el m o m e n t o d e intervenir el á n g u l o pero los puntos B y C sí sufren alteración
y u n a d i f e r e n c i a bastante g r a n d e sobre el p u n t o C. Esto q u i e r e decir q u e cuanto
m a y o r sea la latitud, m a y o r será el i n c r e m e n t o d e la d i f e r e n c i a entre una f ó r m u l a y
otra y disminuirá e n o r m e m e n t e la intensidad calorífica, lo cual puede originar gran-
des errores e n la a p l i c a c i ó n si no se hace la corrección a n g u l a r d e 0. A h o r a se v e r á
lo q u e sucede sobre los m i s m o s puntos d e la Tierra c u a n d o la i n c i d e n c i a solar es
sobre p l a n o s verticales.

Plano vertical

Equinoccios de Norte . a = t) = 0 o
primavera y otoño

^^•Plano vertical

Plano vertical
= ¿ = 90°
Perpendicular

188
S e g ú n las f i g u r a s 14.2 y 14.9, e l á n g u l o / 3 p a r a p l a n o s v e r t i c a l e s es i g u a l a l á n -
g u l o « , p o r lo c u a l se a p l i c a d e i n m e d i a t o e n la t a b l a 14.3. En ésta se n o t a q u e e n e l
p u n t o A la i n t e n s i d a d se n u l i f i c a , d e lo c u a l se d e d u c e q u e c a d a v e z q u e e l r a y o
solar sea t a n g e n t e s o b r e a l g u n a s u p e r f i c i e p l a n a , n o t e n d r á o p o r t u n i d a d d e c a l e n t a r .
Los p u n t o s B y C se i n v i e r t e n e n c u a n t o a g a n a n c i a s d e c a l o r e n r e l a c i ó n c o n las
t a b l a s 14.1 y 14.2, d e m o d o q u e C g a n a m á s q u e B. Esto q u i e r e d e c i r q u e c u a n d o u n
p l a n o t i e n d e a la p e r p e n d i c u l a r e n r e l a c i ó n c o n e l r a y o s o l a r , a u m e n t a su t e m p e r a -
t u r a ; sin e m b a r g o , e l p u n t o D, d e b i d o a q u e está c o l o c a d o s o b r e e l p o l o t e r r e s t r e ,
c o n t i n ú a sin o b t e n e r c a l o r , a p e s a r d e t e n e r p e r p e n d i c u l a r e l r a y o solar a l p l a n o
v e r t i c a l . Lo a n t e r i o r n o s i g n i f i c a q u e e l p l a n o v e r t i c a l n o r e c i b a c a l o r , s i n o lo
q u e s u c e d e es q u e c u a n d o e l r a y o solar es t a n g e n t e a l h o r i z o n t e o a l p l a n o t a n g e n -
te d e l l u g a r , d a c e r o a l v e r i f i c a r las o p e r a c i o n e s d e l a f ó r m u l a , c o n l o c u a l n u l i f i c a
c u a l q u i e r p o s i b i l i d a d ; sin e m b a r g o , e s t o t a m b i é n es r e a l , y a q u e a l n o c a l e n t a r s e
el s u e l o c i r c u n d a n t e a t r a v é s d e l sol, p r o v o c a q u e la a t m ó s f e r a d e l e n t o r n o se c o n -
serve fría, a tal g r a d o q u e s i e m p r e estará e n disposición d e tomar d e i n m e d i a t o el
c a l o r q u e se p r o d u z c a . Por e l l o , el m u r o p i e r d e c a l o r e n c u a n t o lo g a n a . De a h í
la c r e e n c i a d e a l g u n a s personas d e q u e e l f r í o q u e m a . En r e a l i d a d , lo q u e q u e m a es
el sol o el calor, p e r o este calor q u e se p r o d u c e n u n c a se l l e g a a sentir, por lo cual se
d i c e q u e e l sol d e i n v i e r n o q u e m a sin c a l e n t a r , p o r q u e a l ser m u y i n c l i n a d o s los
rayos solares e n esta estación d e l a ñ o , d a n d e l l e n o sobre la cara y p r o d u c e n d i c h o
e f e c t o , q u e se r e s i e n t e d i r e c t a m e n t e e n la p i e l , sin q u e las n e u r o n a s p u e d a n trasmitir
la sensación d e l c a l o r , d e b i d o a la r a p i d e z c o n q u e se p i e r d e e n la a t m ó s f e r a fría.

189
Tabla 14.1. Aplicación de la primera fórmula sobre planos horizontales
r N
Punto Fórmula Ángulo a Sustitución Resultado

A 1 = 800 kcal/m 2 h ^sen a 90° 1 = 800 ^/sen 90° 800 kcal/m 2 h


B / = 800 kcal/m 2 h f/sen a 66° 33' / = 800 </sen 66° 33' 777.34 kcal/m 2 h
C / = 800 kcal/m 2 h <teen a 23° 27' / = 800 </sen 23° 27' 588.43 kcal/m 2 h

V D 1 — 800 kcal/m 2 h -^sen a 0° / = 800 </sen 0° 0 kcal/m 2 h J

Tabla 14.2. Aplicación de la segunda fórmula para planos horizontales


r
Punto Fórmula Ángulo a Ángulo ß Sustitución Resultado
o
A 1 = 800 kcol/m 2 h </sen a eos ß 90° 0 1 = 800 ^sen 90° eos 0° 800 kcal/m 2 h
B / = 800 kcal/m 2 h -^sen a cos ß 66° 33' 23° 27' / = 800 ^sen 66° 33' eos 23°27' 713.13 kcal/m 2 h
C 1 = 800 kcal/m^h ^sen a cos ß 23° 27' 66° 33' / = 800 i/sen 23° 27' eos 66°33' 234.16 kcal/m 2 h
D 1 — 800 kcal/m 2 h ^/sen a cos ß 0o 90° / = 800 ^sen 0° eos 90° 0 kcal/m 2 h J
\

Tabla 14.3. Aplicación de la segunda fórmula para planos verticales


/
Punto Förmula Ángulo a Ángulo ß Sustitución Resultado
A 1 = 800 kcal/m 2 h-^sen a cos ß 90° 90° 1 = 800 </sen 90° eos 90° 0 kcal/m 2 h
2 2
B 1 = 800 kcal/m h </sen a cos ß 66° 33' 66° 33' / = 800 ^sen 66° 33' eos 66° 33' 309.34 kcal/m h
C 1 = 800 kcal/m^h </sen a cos ß 23° 27' 23° 27' / = 800 sen 23° 27' eos 23° 27' 539.83 kcal/m 2 h
D 2
1 = 800 kcal/m h -^sen a cos ß 0° 0° / = 800 </sen Óó eos 0° 0 kcal/m 2 h J
\

Otros materiales m u y fríos t a m b i é n q u e m a n , incluso a la sombra, c o m o el h i e l o


y el b i ó x i d o d e c a r b o n o c o n g e l a d o (conocido v u l g a r m e n t e c o m o h i e l o seco); sin
e m b a r g o , no es e l frío el q u e q u e m a , sino e l f l u j o d e l calor p r o d u c i d o por la d i f e -
rencia d e temperaturas; es decir, el o r g a n i s m o h u m a n o c o n t i e n e t e m p e r a t u r a q u e
d e m o m e n t o y d e m a n e r a r á p i d a q u i e r e tomar el frío, y en un instante se concentra
sobre u n a minúscula capa d e piel tal c a n t i d a d d e calor, q u e precisamente q u e m a ,
p e r o se l l a m a calor latente d e b i d o a q u e no se siente, el c u a l necesita e l h i e l o p a r a
descongelarse. Por e l l o , el calor latente es a q u e l q u e ocupa todo cuerpo para cam-
biar d e un estado a otro. Así, cabe concluir q u e la única consecuencia d e lo ante-
rior sobre la película d e contacto, q u e g e n e r a l m e n t e es la piel, es la q u e m a d u r a .
Otra c o m p r o b a c i ó n d e lo q u e se a f i r m a ocurre c u a n d o se coloca a l g ú n m a t e r i a l
c o n g e l a d o junto a otro q u e no lo esté: a l p o c o t i e m p o se nota q u e el c u e r p o conge-
lado e m p i e z a a derretirse y e l m a t e r i a l no c o n g e l a d o p i e r d e calor. Si se trata d e un
cuerpo resistente, no presentará q u e m a d u r a s , p o r q u e para e l l o requerirá t e m p e r a -
turas m u y altas, según su p u n t o d e fusión; p e r o si el m a t e r i a l es d e l i c a d o , q u e d a r á
a v e r i a d o , c o m o e l p a p e l , q u e incluso d u r a n t e el e x p e r i m e n t o se a d h i e r e tanto q u e
termina por romperse todo, precisamente d e b i d o a la trasmisión calorífica. De este
m o d o , se d e b e estar consciente d e q u e e l frío no p u e d e q u e m a r , p o r q u e implica
ausencia d e calor. Por ello, a l diseñar se d e b e evitar q u e las d i f e r e n c i a s d e tempe-
raturas a las q u e se exponga un material sean muy grandes, porque lo muy frío
siempre trata d e tomar calor lo más r á p i d a m e n t e posible.

190 CAP. 14. INTENSIDAD CALORÍFICA


Norte
P e r p e n d i c u l a r del lugar

Perpendicular al p l a n o i n c l i n a d o

Perpendicular del lugar

i al p l a n o i n c l i n a d o

=23-2T

Perpendicular d e l lugar

Perpendicular
plano inclinado

Perpendicular
d e l lugar

a s t9o° Perpendicular
al plano inclinado

Figura 14.10

Por ú l t i m o , m e d i a n t e la f ó r m u l a 2 se v e r á lo q u e sucede c o n la intensidad


calorífica c u a n d o los rayos solares c a e n sobre techos inclinados. C o m o e j e m p l o se
t o m a r á u n o q u e esté a 15° d e i n c l i n a c i ó n respecto d e l p l a n o horizontal, o c u p a n d o
para tal e f e c t o los mismos cuatro puntos A, B, C y D sobre la superficie terrestre. La
f i g u r a 14.10 muestra los á n g u l o s correspondientes para cada caso, una vez o b t e n i -
dos mediante el procedimiento marcado en el d i b u j o d e la f i g u r a 14.11 para planos
inclinados.
La t a b l a 14.4 muestra q u e la i n c l i n a c i ó n d e un p l a n o , q u e podría ser e l techo,
varía las c o n d i c i o n e s horizontales d e i n t e n s i d a d c a l o r í f i c a ; p o r e j e m p l o , e n el p u n -
to A d i s m i n u y e la intensidad, p e r o e n c u a n t o a l p u n t o B a u m e n t a , lo m i s m o q u e e n
el p u n t o C e n r e l a c i ó n c o n la t a b l a 14.2. T a m b i é n existen variantes e n r e l a c i ó n c o n
los planos verticales, c o m o se p u e d e c o m p r o b a r e n la t a b l a 14.3: e n e l p u n t o B
a u m e n t a , mientras q u e para el p u n t o C d i s m i n u y e .
C u a n d o el a r q u i t e c t o d o m i n e las c o n d i c i o n e s q u e presenta e l á n g u l o /3, p o d r á
dar más calor a las e d i f i c a c i o n e s d e zonas frías y q u i t a r calor a las e d i f i c a c i o n e s d e
las zonas calientes.
Cabe señalar q u e i n v a r i a b l e m e n t e e n e l p u n t o D, el resultado será 0 k c a l / h m 2 ,
d e b i d o a lo a n t e r i o r m e n t e e x p l i c a d o , d e s d e el m o m e n t o en q u e un factor es cero.
Por e l l o , e n los ejercicios siguientes y a n o se incluirá.
A d i c h a f ó r m u l a d e la intensidad c a l o r í f i c a se le i n c l u y e otra v a r i a n t e , no consi-
derada e n los tratados actuales, c o n lo c u a l se o b t i e n e la tercera f ó r m u l a . La f i g u r a

INTENSIDAD CALORÍFICA 191


14.12 indica cuál es esta v a r i a n t e c u a n d o los rayos solares t i e n e n u n a i n c l i n a c i ó n
d e 30° con respecto a l p l a n o h o r i z o n t a l , y l l e g a a l m i s m o t i e m p o su i n c i d e n c i a
sobre e l p l a n o o p a r e d vertical, el cual muestra otro á n g u l o q u e corresponde a l án-
g u l o y ( f o r m a d o por dos p l a n o s verticales: u n o q u e c o n t i e n e e l r a y o i n c i d e n t e y
otro a l p l a n o i n c i d e n c i a l ) . Esto provoca q u e la i n t e n s i d a d calorífica q u e p u e d a acu-
m u l a r c a d a r a y o solar sea d i f e r e n t e , p o r q u e no es lo m i s m o q u e el p l a n o vertical
q u e c o n t i e n e a l r a y o solar t e n g a u n á n g u l o y d e 9 0 ° e n r e l a c i ó n c o n la p a r e d ,
a q u e el valor d e y sea d e 0 o . Por ello, la tercera f ó r m u l a q u e d a / = 800 k c a l / m 2 h
sen a eos fi sen y. Con esta f ó r m u l a se presentan otras tablas que modifican a
las anteriores d e planos verticales e inclinados, porque para los planos horizontales no
sufre v a r i a c i ó n , y para estos últimos planos se considera siempre el valor d e y de
90°, para q u e su s e n o sea u n o i n v a r i a b l e m e n t e . A f i n d e saber el v a l o r d e y para
planos verticales m e d i a n t e la m o n t e a solar, se d e b e d e t e r m i n a r el á n g u l o q u e se

192
í

f o r m a e n t r e e l p l a n o d e i n c i d e n c i a v e r t i c a l c o n la d i r e c c i ó n d e l r a y o solar v i s t o e n
planta o proyección horizontal, y para conocer el valor d e 7 en planos inclinados,
se d e b e d e t e r m i n a r e l á n g u l o q u e se f o r m a e n t r e e l r a y o solar c o n c u a l q u i e r recta
h o r i z o n t a l c o n t e n i d o d e n t r o d e l p l a n o i n c l i n a d o (ver f i g . 14.13).
Para o b t e n e r e l v a l o r d e l á n g u l o 7 s o b r e u n p l a n o i n c l i n a d o a través d e m o n t e a
solar, se a c u d e a los c o n o c i m i e n t o s d e g e o m e t r í a d e s c r i p t i v a , d o n d e d o s rectas q u e
se c o r t a n f o r m a n u n p l a n o . En d i c h o caso, la recta h o r i z o n t a l y e l r a y o solar a l cor-
tarse f o r m a n u n p l a n o , y las rectas e n t r e sí u n á n g u l o , e l c u a l a l p r o c e d e r g e o m é t r i -
c a m e n t e p a r a e n c o n t r a r su p o s t u r a d e v e r d a d e r a f o r m a y m a g n i t u d , d a r á e l á n g u l o
r e a l a u t o m á t i c a m e n t e . C u a n d o por a l g ú n m o t i v o estas d o s rectas e n su p r o y e c c i ó n
h o r i z o n t a l r e f l e j e n u n á n g u l o d e 9 0 ° , n o será n e c e s a r i o t r a b a j a r la v e r d a d e r a m a g -
nitud d e l p l a n o f o r m a d o , p o r q u e esto q u e r r á decir q u e e l á n g u l o es d e 9 0 ° , sin tener
q u e v e r i f i c a r l o por e l p r i n c i p i o d e p e r p e n d i c u l a r i d a d g e o m é t r i c o .
Los a n á l i s i s d e las t a b l a s se h a n r e a l i z a d o a las 12 horas d e l d í a s o b r e los d i f e r e n -
tes p u n t o s d e la Tierra (A, B, C y D); p o r t a n t o , n o es n e c e s a r i o m o s t r a r la t a b l a p a r a
e l p u n t o A c u a n d o se t r a t e d e p l a n o s v e r t i c a l e s , y a q u e por su c o s e n o d e 9 0 ° se
t i e n e u n v a l o r d e 0 k c a l / h m 2 , e l c u a l n o será a f e c t a d o por e l s e n o 7 , a m e n o s q u e
se trate d e otra h o r a . Por e l l o , s ó l o se a n a l i z a r á n los p u n t o s B y C.
Es n o t o r i o q u e c u a n t o m e n o s p e r p e n d i c u l a r l l e g u e la d i r e c c i ó n d e l r a y o , m e n o s
c a l o r se o b t e n d r á ; p o r e l l o , a l t e n e r u n 0 se n u l i f i c a e l c a l o r . De este m o d o , s i e m p r e
q u e e x i s t a e n la f ó r m u l a u n s e n 0 o o u n eos 9 0 ° , n o se o b t e n d r á intensidad
calorífica.

Tabla 14.4. Aplicación de la segunda fórmula para planos inclinados

Punto . Fórmula Ángulo a Ángulo ß Sustitución Resultado


A 1 = 800 kcol/m*h ^ sen ot eos 0 90° 15° / = 800 ^ sen 90° eos 15° 772.74 kcal/m 2 h
B / = 800 kcal/m^h ^ sen a cos ß 66° 33' 8° 27' / = 800 ^ sen 66° 33' eos 8° 27' 768.90 kcal/m 2 h
C 1 = 800 kcal/m^h $ sen a eos 0 23° 27' 51° 33' / = 800 ^ sen 23° 27' eos 51° 33 365.90 kcal/m 2 h
0 1 = 800 kcal/m^h $ sen a cos ß 0° 75° / = 800-tf sen 0° eos 75° 0 kcal/m 2 h
V J
Tabla 14.5. Aplicación de la tercera fórmula para planos verticales en el punto B
\
Ángulo de la
dirección del Fórmula con
rayo con la a = 66° 33' y
pared vertical 0 = 66° 33' Sustitución Resultado

y = 90° 1 = 800 kcal/m 2 h $ sen a' eos 0 sen 7 2


/ = 800 ^ sen 66° 33' eos 66° 33' sen 90° 309.34 kcal/m h
2
7 = 60° 1 = 800 keal/m^h sen a'eos /3 sen y 1 = 800 jf sen 66° 3? eos 66° 33' sen 60° 267.89 kcal/m h
7 = 30° 1 = 800 keal/m h $ sen a eos /3 sen 7
2 2
/ = 800 ^ sen 66° 33' eos 66° 33' sen 30° 154.67 kcal/m h

v = / = 800 keal/m^h sen a'eos /3 sen 7 / = 800 ^ sen 66° 33' eos 66° 33' sen 0° 0 kcal/m 2 h

Tabla 14.6. Aplicación de la tercera fórmula para planos verticales en el punto C


\
Ángulo de la
dirección del Fórmula con
rayo con la a = 23° 27' y
pared vertical 0 = 23° 27' Sustitución Resultado

y = 90° 1 = 800 kcal/m 2 h ^ sen a eos /3 sen 7 / = 800 ^ sen 23° 27'eos 23° 27' sen 90° 539.83 keai/m 2 h
7 = 60° / = 800 kcal/m h $ sen a eos /3 sen 7
2
/ = 800 sen 23° 27' eos 23° 27' sen 60° 467.50 keal/m 2 h
7 = 30° 1 = 800 kcal/m h $ se oc eos /3 sen 7
2 n
/ = 800 sen 23* ¿7' eos 23° 27' sen 30° 269.91 keal/m 2 h

V j = 15° / = 800 kcal/m^h $ sen a 1 eos (i sen 7 / = 800 ^ sen 23° 27' eos 23° 27' sen 15° 139.71 kcal/m 2 h J

Tabla 14.7. Aplicación de la tercera fórmula para un plano inclinado a 15° en el punto A
\
'"Ángulo de la
dirección del
rayo con la
recta horizon- Fórmula con
tal del rayo a = 90° y
Inclinado 3 = 15° Sustitución Resultado

y = 90° 1 = 800 kcal/m h2


sen a eos /3 sen 7 / = 800 sen 90° eos 15° sen 90° 772.74 kcal/rr^h
6
7 = 60° / = 800 kcal/m h ^ sen a "eos j8 sen 7
2
/ = 800 <r sen 9Ô eos 15° sen 60° 669.21 kcal/m 2 h
7 = 30° / = 800 kcal/m^h sen ~a eos 0 sen 7 / = 800 s? sen 9ÔÔ eos 15° sen 30° 386.37 kcal/m 2 h
\ 7 = 15° / = 800 keol/m^h sen a'eos 0 sen 7 / = 800 sen 90° eos 15° sen 15° 199.99 keal/m 2 h

Tabla 14.8. Aplicación de la tercera fórmula para un plano inclinado a 15° en el punto B
\
ángulo de ia
dirección del
rayo con la
recta horizon- Fórmula con
tal del plano a = 66° 33' y
inclinado 0=8° 27' Sustitución Resultado

7 = 90° 1 = 800 kcal/m h ^ sen a eos /3 sen 7 / = 800 ^ sen 66° 33' eos 8° 27' sen 90°
2
768.90 kcal/m 2 h
7 = 60° / = 800 keal/m^h sen a eos 0 sen 7 / = 800 ^ sen 66° 33' eos 8° 27' sen 60° 665.88 kcal/m 2 h
7 = 30° / = 800 kcal/m 2 h sen a eos /3 sen 7 / = 800 ^ sen 66° 33' cps 8° 27' sen 30° 384.45 keal/m 2 h
150
\7 = / = 800 kcal/m 2 h sen a eos /3 sen 7 / = 800 ^ sen 66° 33" eos 8° 27' sen 15° 199.00 keal/m 2 h/
Todas las tablas anteriores darán una ¡dea a l diseñador para disminuir o aumen-
tar el calor según la orientación o disposición de los muros, techos, etc. En seguida,
mediante otras tablas, se verá la variedad del calor que sufren los planos inclina-
dos e n cada punto de la Tierra (A, B y C), para lo cual se aprovecha la misma inclina-
ción dada de 15° e n la figura 14.10. Las tablas 14.7 a 14.9 muestran que, para todos
los puntos, es importante que el ángulo y se acerque o de plano sea de 90°, pues
de lo contrario disminuirá la intensidad calorífica. También se puede considerar este
ángulo para aumentar o disminuir el calor.
Surge la cuarta f ó r m u l a cuando se incrementa con otro valor, correspondiente
a l calor; es decir, el color puede hacer variar al calor, según como esté pintada la
superficie de captación, cuya fórmula nueva es: I = 800 kcal/hm 2 $ sen a eos /3
sen y ( A ), siendo A el valor del coeficiente d e absorción que tiene cada color con
los valores siguientes:

Superficies oscuras 0.9 (negro, morado, café, etc.).


Superficies medianas 0.7 (rojo, amarillo, naranja, etc.).
Superficies claras 0.5 (verde, azul, rosa, crema, marfil,
etc.).
Superficies blancas 0.2 (blanco, gris claro, aluminio,
plateado, etc.).
Superficies reflejantes 0.1 (con brillo, cuanto más brillo haya
será mejor; no importa el color,
pero si es de los blancos será
mejor).

En realidad, el color negro debería tener el coeficiente de uno, con lo cual daría
lo máximo de intensidad calorífica; sin embargo, el negro absoluto prácticamente
no existe, de modo que es difícil obtenerlo. Por ello, resulta imposible lograr la
máxima intensidad calorífica de 800 kcal/m 2 h.
Con la variante del color, sólo se dará un ejemplo mediante otra tabla, precisamen-
te para destacar el efecto del color. Es importante aclarar que e n lo referente a la
intensidad calorífica, el factor color cumple para todas las posiciones de planos, por-
que, de acuerdo con las últimas investigaciones aparecidas e n un reportaje de la
revista Selecciones, se ha mostrado que en una zona calurosa, la gente se ve más
afectada cuando usa ropa blanca que cuando usa ropa de color negro u oscuro; sin
embargo, dicha afectación se debe no precisamente a l calor, sino a los rayos ultra-
violetas, que es un aspecto diferente. Los rayos ultravioletas durante exposiciones

Tabla 14.9. Aplicación da la tareera fórmula para un plano Inclinado a 15° an al punto C

Ángulo de la
dirección del
rayo con la
recta horizon- Fórmula con
tal del plano a = 23° 27' y
Inclinado 0 = 51° 33' Sustitución Resultado

7 = 90° sen a eos fi sen y / = 800 ^ sen 23° 27' eos 51° 33' sen 90° 369.90 kcal/m2h
7 = 60° sen a eos 0 sen y / = 800 sen 23° 27' eos 51° 33 sen 60° 316.87 kcol/m2h
7 = 30° sen ar eos fi sen y / = 800 ^ sen 23a 27 eos 51° 33' sen 30° 182.95 kcal/m2h
Vy = 15° / = 800 kcal/m 2 h sen a eos /3 sen y 94.70 kcal/m2h

195
p r o l o n g a d a s p r o d u c e n cáncer e n la p i e l , a u n sin sentir el calor a g o b i a n t e q u e pro-
duce el color n e g r o ; p e r o e n este ú l t i m o , lo q u e c u e n t a n son los rayos infrarrojos.
C a b e decir q u e los colores blancos o claros no r e t i e n e n a los rayos ultravioletas,
mientras q u e los colores oscuros sí lo hacen. La razón se e x p l i c a e n el c a p í t u l o 2 y
e n el a p é n d i c e B, p o r q u e los rayos ultravioletas no o f r e c e n calor mientras no se
transformen e n rayos infrarrojos, y esta c o n d i c i ó n sólo sucede c u a n d o los rayos
solares llegan a una superficie o cuerpo no transparente, de manera q u e los colores
oscuros t i e n e n u n e f e c t o mayor. Por e l l o , c u a n d o los rayos u l t r a v i o l e t a se transfor-
m a n , d e j a n d e a f e c t a r e n un sentido, pero e n el d e l calor n o ; e n c a m b i o , los colo-
res claros, al no c u m p l i r t o t a l m e n t e d i c h a c o n d i c i ó n , d e j a n libres a los rayos ultra-
v i o l e t a , d e m o d o q u e es c o m ú n q u e cuanto más d e l g a d a sea una p r e n d a , más
p r o b l e m a s provocará a q u i e n la lleve puesta. Sin e m b a r g o , e n el caso d e las e d i f i -
caciones, el p r o b l e m a es menor, porque los rayos ultravioletas afectan más a los seres
vivos, y e n el caso q u e nos ocupa se trata d e m a t e r i a l e s para construcción. Así, sólo
sería a t i n a d o q u e las soluciones dadas por el a r q u i t e c t o no f u e r a n con simples cor-
tinas delgadas de color blanco o muy claras. La idea d e l texto se a p l i c a más b i e n a
f a c h a d a s , techos y pisos, para q u e m e d i a n t e éstos se p u e d a m o d i f i c a r el calor, con
el f i n d e q u e la trasmisión calorífica sea a c e p t a b l e , s e g ú n lo r e q u i e r a la c o m o d i -
dad humana.

Tabla 14.10. Aplicación de la cuarta fórmula para un plano inclinado a 15° en el punto A

Coeficiente Angulo Angulo


Color del color Fórmula a 0 Sustitución

Superficie oscura / = 800 kcal/m 2 h $ sen a I = 800 J sen 90°


cos ß (sen 7) A eos 15° (sen 90°) (0.9)

Superficie mediana / = 800 kcal/m 2 h ^ sen á / = 800 ^ sen 90°


cos ß (sen 7) A eos 15° (sen 90°) (0.7)
Superficie clara I = 800 kcal/m 2 h ^ s e n a / = 800 ^ sen 90° 386 •
cos ß (sen 7) A eos 15° (sen 90°) (0.5)
Superficie blanca / = 800 kcal/m 2 h ^ sen a / = 800 sen 90°'
cos ß (sen 7) A eos 15° (sen 90°) (0.2)
2
Superficie reflejante / = 800 kcal/m h $ sen a / = 800 ^ sen 90°
\
cos ß (sen 7) A eos 15° (sen 90°) (0.1)

La t a b l a 14.10 muestra q u e la selección d e l color es i m p o r t a n t e , p o r q u e , s e g ú n la


t a b l a 14.7, e n el p u n t o A la intensidad calorífica era d e 772.7A k c a l / m 2 h , lo cual re-
sultó ser falso, pues ni s i q u i e r a con considerar el color n e g r o o c u a l q u i e r otro oscu-
ro da dicha cantidad. Así, a lo máximo que se puede aspirar es a 695.46 k c a l / m 2 h , pero
existe u n error e v i d e n t e e n la cuantificación d e l calor d e 77.28 k c a l / m 2 h , y si éste se
aplicara a un área mínima d e 10 km 2 , el error d e cálculo aumentaría a 772.80 k c a l / h ,
y si el t i e m p o d e exposición se prolongara dos horas, se falsearían las ganancias de
calor hasta por 1 545.60 kcal. Como el área y el tiempo t a m b i é n cuentan, la quinta fór-
mula resulta con la inclusión d e dichos factores y q u e d a como sigue: I = 800 k c a l / m 2 h -
$ sen a:'eos /3 (sen 7 ) AST, d o n d e S es el á r e a d e la superficie expuesta a n t e el sol y
T e s e l t i e m p o q u e d u r a la exposición.

196 CAP. 14. INTENSIDAD CALORÍFICA


C o n esta q u i n t a f ó r m u l a se r e a l i z a r á u n a serie d e e j e r c i c i o s m e d i a n t e p r o b l e m a s
r e a l e s q u e se p u e d a n p r e s e n t a r d u r a n t e e l e j e r c i c i o p r o f e s i o n a l d e l arquitecto,
s i m p l e m e n t e p a r a d e t e c t a r l a s v a r i a n t e s d e l c a l o r , s i n n e c e s i d a d d e v e r la t r a n s f o r -
m a c i ó n c a l o r í f i c a q u e p u e d a o c u r r i r c o n los m a t e r i a l e s .

Ejercicios de aplicación 5

1. Obtener la intensidad calorífica d e un piso d e color v e r d e q u e tiene un área de 20 m 2 ,


para u n lugar d e la tierra q u e esté sobre e l Trópico de Cáncer d u r a n t e una exposición d e 30
minutos a las 12 horas d e l día.

SOLUCIÓN:

Datos: Fórmula:
Para un p l a n o horizontal en
I = 800 k c a l / ^ sen a cos /3 (sen 7 ) AST
el Trópico d e Cáncer
Sustitución:
a = 6 6 ° 33'
/3 = 23° 27' I = 800 ^ sen 66° 33' eos 23° 27' sen 90°
7 = 90° (0.5) (20) (0.5)

Resultado:
Coeficiente de color:
I = 3 565.65 kcal
A = 0.5
Á r e a , S = 20 m 2
T i e m p o , T = 0.5 h

2. Obtener la intensidad calorífica d e l mismo lugar del ejercicio 1, y con los mismos datos
cambiar sólo el acabado, e n vez d e la pintura, por un mosaico blanco brillante.

SOLUCION:

Datos: Formula:
Para un p l a n o horizontal e n
I = 800 k c a l / h y sen a cos /3 (sen*/) AST
el Trópico de Cáncer
a- = 66° 33' Sustitución:
¡3= 23° 27' I = 800 ^ sen 66° 33"cos 23° 27 sen 90°
7 = 90°
(0.1) (20) (0.5)
Coeficiente de color:
A = 0.1 Resultado:
Área, s = 20 m 2 1 = 7 1 3 . 1 3 kcal
Tiempo, T= 0.5 h

En los ejercicios anteriores se observa q u e s i m p l e m e n t e por c a m b i a r la textura y el color,


disminuye mucho la intensidad calorífica, hasta una quinta parte.
3. Calcular la intensidad calorífica q u e tendrá en la f a c h a d a sur una casa d e la ciudad de
México, pintada con un color gris claro e l 24 d e n o v i e m b r e a las 15 horas, d u r a n t e una expo-
sición de 48 minutos, cuya á r e a total es d e 18 m 2 .
Antes de resolver el p r o b l e m a , p r i m e r o se d e b e n a v e r i g u a r los ángulos d e incidencia a
partir de la montea solar de la ciudad d e M é x i c o , p o r q u e es d o n d e se solicita la intensidad.
El día y la hora se localizan e n la f i g u r a 14.4, y se encuentran por los 15' de trayecto solar por

EJERCICIOS DE APLICACIÓN 5 197


día. En dicha f i g u r a se m i d i e r o n g r á f i c a m e n t e los valores dados por el rayo solar: u n o sobre
la proyección horizontal y otro por la a l t u r a d e la hora solicitada, y se obtuvieron las cantida-
des de 4.3 cm y 2.77 cm, respectivamente con dichos datos se resuelve el triángulo rectángulo
( v e r f i g . 14.14), c o m o sigue:

cateto opuesto 2.77


sen a = — r - . — — 1 - ; sen a = -=-77- = 0.5420743 .". 32° 49'
hipotenusa 5.11

o bien,

cateto opuesto 2.77


A tan a = — — -j — ; a tan a = - — - = 0.644186
cateto adyacente 4.3

A 0.644186 = 32° 46'. A l m e d i a r entre los dos valores q u e d a : a = 32° 48'. El valor d e 7 se
lee g r á f i c a m e n t e en la f i g u r a 14.4, p o r q u e c o m o se trata de una f a c h a d a sur, es f á c i l obtener
los trazos q u e se tienen, y resulta 7 = 37°, y c o m o es p l a n o vertical: a = 0.

SOLUCIÓN:

Datos: Fórmula:
Para un p l a n o vertical: , _ 800 k c a l / m 2 h ^ s e n a eos 0 (sen 7 ) AST
a = 32° 48'
0=32° 48' Sustitución:
= 370
y / = 8 0 0 $ sen 32° 48'" eos 32° 48' sen 37° (0.2) (18) (0.8)
A= 0.2
S 18m2
= Resultado:
r _ a 8 h
/ = 950.10 kcal

4. Con e l m i s m o lugar, día y hora d e l p r o b l e m a 3, obtener la intensidad calorífica d e un


techo inclinado a una pendiente d e 12%, cuya área es de 45 m2, donde la longitud / = 9m y la
anchura a = 5 m, con un acabado d e color rojo y una exposición de tiempo durante una hora,
conservando la o r i e n t a c i ó n q u e señala e l d i b u j o arquitectónico.
Primero se d e t e r m i n a el á n g u l o q u e corresponda a una p e n d i e n t e d e l 12%, u n a vez sabi-
do q u e dicha interpretación es q u e por cada m e t r o recorrido se sube 12 centímetros, y con
0.12
estos datos se realiza una r e l a c i ó n trigonométrica, d o n d e ¿ t a n X = = a tan 0.12 =
1. uo
6.84° = 6 o 50' ( v e r f i g . 14.15).
Una vez conocido el ángulo de X, ahora es importante saber cuánto medirá el ancho (a) en
la proyección horizontal (a p ), si e l valor real es d e 5 m sobre el v e r d a d e r o a n c h o d e l techo.
En otra representación, e l a n c h o d e l techo es la hipotenusa de un t r i á n g u l o rectángulo, don-
de ya se conoce un ángulo, que es precisamente el valor d e X = 6 o 50', y por el eos X se
puede calcular el valor de ap (ver fig. 14.16), d o n d e se tiene que eos X = cateto opuesto
hipotenusa

/ . a» = 5 eos 6 o 50'; ap = 5 (0.992877) = 4.96 m.

En seguida se d e t e r m i n a el valor d e 0. Con a p o y o e n la f i g u r a 14.11 se tiene x + a+0=9O°


.". 0 = 9 0 ° — X — a ; a d e m á s , cabe recordar q u e el valor d e a está calculado e n el p r o b l e m a
3, por tratarse ahora del mismo lugar, día y hora, por lo cual a = 32° 48', de donde 0 = 90° —
6 o — 6 50' — 32° 48'; 0=50° 32'.
Falta el á n g u l o g a m m a , el cual se o b t i e n e d i r e c t a m e n t e sobre e l proyecto arquitectónico
(ver fig. 14.17), d o n d e y a se hicieron coincidir las líneas de tierra y los nortes d e la montea
solar y e l proyecto arquitectónico. Sobre dicha f i g u r a se trazaron los rayos solares d e planta
y a l z a d o d e l día y hora solicitados, y se l l e v a r o n paralelos desde la m o n t e a solar de la
ciudad d e M é x i c o , hasta cortar e l techo e n el p u n t o x', x. En d i c h o corte se t o m a una recta ho-

198 CAP. 14. INTENSIDAD CALORÍFICA


¿tanx = -i tan 0.12 = 6°50'
1.00
1 x = 6 o 50*

0.12 m

— 1.00 m '—

Figura 14.16

Altura

Techo

Figura 14.17

199
»

rizontal d e l t e c h o (a', b\ a, b) y se f o r m a u n p l a n o c u a l q u i e r a , d o n d e el á n g u l o q u e constitu-


yen las dos rectas q u e se c o r t a r o n d e t e r m i n a n e l á n g u l o y, p e r o n o t i e n e v e r d a d e r a m a g n i -
t u d e n d i c h a s p r o y e c c i o n e s ; por e l l o , m e d i a n t e u n a b a t i m i e n t o d e p l a n o , se lleva a postura
de v e r d a d e r a m a g n i t u d , p a r a o b t e n e r g r á f i c a m e n t e e l v e r d a d e r o v a l o r d e y. Para realizar el
a b a t i m i e n t o , se l i m i t a e l r a y o solar sobre e l p r o y e c t o a r q u i t e c t ó n i c o e n el p u n t o z', z,de m o d o
q u e éste es e l ú n i c o p u n t o por a b a t i r , y o c u p a c o m o e j e d e a b a t i m i e n t o la recta h o r i z o n t a l
d e l t e c h o (a', b\ a. b). A partir d e a q u í se t o m a n las c o o r d e n a d a s d e a l t u r a y a l e j a m i e n t o p a r a
el p u n t o z', z;estos datos se trasladan a la f i g u r a 14.18 d e ejes c o o r d e n a d o s , e n la cual se de-
t e r m i n a e l a b a t i m i e n t o d e Z. Una vez trasladada la distancia d e v e r d a d e r a m a g n i t u d d e Z a l
proyecto arquitectónico, se determina gráficamente el á n g u l o y, y da como resultado 67° 30'.
Por ú l t i m o , después d e h a b e r o b t e n i d o los datos q u e f a l t a b a n , se resuelve el p r o b l e m a .

SOLUCIÓN:

Datos: Fórmula:
Para e l p l a n o i n c l i n a d o d e 6 ° 50'
a = 32° 48' I = 800 k c a l / m 2 h ^ sen a eos 0 (sen 7 ) AST
0 = 50° 32'
y = 6 7 ° 30' Sustitución:
4 = 0.7
S = 45 m2 I = 800 # sen 3 2 ° 4 8 ' c o s 50° 3? sen 6 7 ° 3V (0.7) (45) (1 )
T= 1 h
Resultado:
1 = 12 064.397 kcal
5. O b t e n e r u n m á x i m o d e 1 000 kilocalorías, p e r o n o m e n o s d e 900, e n u n piso con u n
2
área d e 40 m para el día d e l cénit e n la c i u d a d d e M é x i c o , d u r a n t e una e x p o s i c i ó n solar
d e 18 minutos.

SOLUCIÓN:

Datos: Fórmula:
Para u n p l a n o h o r i z o n t a l e n cénit
I = 800 k c a l / m 2 h 4 sen a eos 0 (sen 7 ) AST
a = 90°
0 = 0°
7 = 90° Sustitución:
I = 800 ^ sen 90 o 'eos 0 ° sen 9 0 ° (4) (40) (0.3)
A= ?
S = 40 m 2
1 000 kcal
7" = 0.3 h A =.
800 (12) kcal
I = 1 000 kcal
1 000
A = = 0.1
9 600

Altura

Ejes coordenados

Figura 14.18

200

K
Resultado:usar un color a l u m i n i o brillante o blanco o un piso de color claro, bien pulido.

6. Obtener la intensidad calorífica de exposición solar de 15 minutos el 21 de mayo a las


13 horas para un patio con 200 m 2 y a c a b a d o de ladrillo aparente, localizado e n la ciudad de
M é x i c o (ocupar la montea solar d e la ciudad de M é x i c o / ubicar el día por trayecto solar
de 15' por día).
7. Obtener la intensidad calorífica del 21 de diciembre a las 12 horas del día, d e una
fachada suroeste de color ocre con un área d e 21 m 2 , durante una exposición solar de media
hora e n la ciudad de México.
8. ¿Cuál será la intensidad calorífica por metro c u a d r a d o de u n techo inclinado a l 15%,
recubierto con teja roja brillante, orientado hacia el sur-suroeste el 25 d e diciembre a las 14
horas e n las ciudad d e M é x i c o durante 30 minutos?
9. En el p r o b l e m a 3, ¿cómo se podrían aumentar las kilocalorías a 4 275?
10. Para el p r o b l e m a 4, ¿cómo se podrían reducir las kilocalorías a 5 200?

201
Apéndice
A
Conceptos y fundamentos
de ecología

La e c o l o g í a es u n a d e las c i e n c i a s m á s j ó v e n e s q u e trata d e m a n e r a g e n e r a l a los


seres v i v o s e n r e l a c i ó n c o n su a m b i e n t e ( ú l t i m a m e n t e se m a n e j a e l término
hábitat); sin e m b a r g o , t a m b i é n estq r e l a c i ó n se t o r n ó e n i n t e r a c c i ó n , p o r q u e los
e c ó l o g o s , a l buscar e x p l i c a c i o n e s i d ó n e a s a d i c h a s r e l a c i o n e s , d e s c u b r i e r o n q u e
e r a n sistemas c u y a c l a s i f i c a c i ó n s ó l o p o d r í a ser d e d o s tipos: a b i e r t o s y c i b e r n é t i c o s
(cerrados). De a c u e r d o c o n esto, se i d e ó e l c o n c e p t o d e ecosistemas, c u y a d e f i n i -
c i ó n m á s e x a c t a es la d e l e s t u d i o d e las c o m u n i d a d e s e n i n t e r a c c i ó n c o n e l m e d i o
a m b i e n t e . Otros e c ó l o g o s y a u t o r e s d e f i n e n a los ecosistemas c o m o la i n t e r a c c i ó n
d e l m e d i o b i ò t i c o (seres vivos) c o n e l a b i ò t i c o (seres i n a n i m a d o s ) . Por su p a r t e , B.
Sutton y P. H a r m o n l o t r a t a r o n i n d i s t i n t a m e n t e .
Otros e c ó l o g o s e m p l e a n u n c o n c e p t o d i s t i n t o d e l a n t e r i o r p a r a d e f i n i r a los eco-
sistemas, c o n c e p t o q u e n o es p r o p i a m e n t e e l d e las i n t e r a c c i o n e s m e n c i o n a d a s , e n
las q u e s i e m p r e i n t e r v i e n e n los seres v i v o s c o m o p a r t e p r i m o r d i a l , p o r q u e f i n a l -
m e n t e d i c h o s seres se c o n s i d e r a n m e r o s t r a n s f o r m a d o r e s d e e n e r g í a , p a r a a p r o -
vecharla e n sus funciones vitales. Así, los nuevos ecosistemas son flujos energéticos
en campos q u e p u e d e n ser abiertos o cerrados. Particularmente, nos identificamos
c o n d i c h o c o n c e p t o , e n lo r e f e r e n t e a los ecosistemas. De a c u e r d o c o n esta c o n -
s i d e r a c i ó n , sin h a c e r u n b a l a n c e d e c u á l t é r m i n o está m e j o r e m p l e a d o , s i m p l e -
m e n t e p a r e c e l ó g i c a la p o s t u r a p a r e c i d a a las leyes d e la t e r m o d i n á m i c a , q u e e n
p r i n c i p i o c o n t i e n e las m i s m a s bases:

Primera ley: La energia no se crea ni se destruye, sino sólo se transforma.

Segunda ley: Al transformarse, la energia siempre pasa a otro estado, menos organizado y
disperso.

203
Musili Bajo este juego energético se explica brevemente lo q u e son los sistemas abierto
Mi
y cerrado (cibernético). Primero cabe aclarar el concepto de sistema: algo que está
totalmente relacionado entre sí y f o r m a una comunidad que trabaja en beneficio
propio. Por ello, se identifica a cada sistema con un nombre específico que lo hace
L..II,
p *" diferente de otro sistema por la f o r m a de aprovechar la energía; sin embargo,
dicha comunidad también puede ser un organismo vivo, de ahí la generalidad: la
Tierra, fuera de toda vida, o el Sol funcionan como sistemas.
Un sistema abierto es aquel que permite o necesita entradas del exterior; por
ello, tendrá salidas que le d e n el equilibrio para ser estable, pues de lo contrario
desaparecerá el sistema inicial y se transformará en uno diferente (fig. A . l ) . En
otras palabras, las entradas y salidas marcan el f l u j o energético; en el ejemplo, el
f l u j o energético sostiene al sistema A. Así, todo sistema puede tener partes que
también funcionen de manera distinta, por lo cual se les d e n o m i n a subsistemas (en
el ejemplo se señala el subsistema B). Asimismo, este subsistema puede tener otros
sistemas, llamados elementos (en la figura A . l se muestra un ejemplo con la letra C).
Dichos nombres constituyen una forma de llevar orden, pero no d e j a n de ser
convencionales, porque d e p e n d e de la postura que tome en los macrosistemas o
microsistemas; 1 es decir, d e p e n d e n de la postura propia y de la ubicación en un
sistema q u e no esté d e f i n i d o totalmente. Imagínese el lector que el sistema A del
ejemplo no esté d e f i n i d o por completo; posiblemente se empiece por el subsiste-
ma B. que de entrada será un sistema, y corresponderá al elemento C la categoría
de subsistema. Por ello, dentro de C se podrá mencionar un nuevo elemento,
designado por D. Otra postura podría ser que de entrada, A fuera un subsistema de
otra comunidad u organismo que esté más allá de nuestro alcance.

A- Sistema

Entradas B- Subsistema Salidas


E s
k k
f
E C- Elementos

Figura A.1. Flujo de


energía

ì ]*
Un sistema cerrado es aquel que cuenta con mecanismos autorreguladores que
le permiten subsistir, sin necesidad de contar con mecanismos exteriores; por ello,
no necesita entradas, ni salidas. Sin embargo, cuando falla su piloto automático,
también desaparece o se transforma en otros tipos de sistemas. La figura A.2
muestra su funcionamiento. Los sistemas cerrados también se d e n o m i n a n cibernéti-
cos, d e b i d o a que cuentan con una especie de piloto q u e los ayuda: en un caso,
cuando existe un exceso que pueda alterarlos, cuenta con una especie de retroali-
mentación autorreguladora, llamada negativa, que la vuelve a su punto de partida.
En otro caso, cuando existe una deficiencia que tienda a desaparecerlo, vuelve a
actuar la retroalimentación negativa y lo regresa nuevamente al punto de partida.
' Se dice macrosistema o microslstema c o m p a r a t i v a m e n t e en relación c o n e l t a m a ñ o q u e pueda tener; por e j e m p l o ,
una bacteria p u e d e ser un microsistema y una g a l a x i a u n macrosistema.

»
2 0 4 APÉNDICE A . E C O L O G I A
En caso d e surgir una r e t r o a l i m e n t a c i ó n positiva en cualquiera d e los casos ante-
riores, lo a l e j a r á d e l punto de partida y su reajuste e m p e o r a r á ; no obstante, cuan-
do sobrepase los lí mites marcados por el plano homeostático (también llamado placa
homeostática) desaparecerá el sistema y surgirá uno d e otro tipo. En la f i g u r a A.2,
el p l a n o A corresponde a la placa homeostática.
Es importante aclarar que ninguno de los dos sistemas se da de una manera pura,
ni en las comunidades ni en los organismos, pues aquéllos e n a l g ú n aspecto
son cerrados y e n otro abiertos, por e j e m p l o : en los mamíferos, el sistema respira-
torio es abierto, mientras q u e e n cuanto a la temperatura es cerrado. T a m b i é n e l
sistema refrigerador es un e j e m p l o e n el q u e su control de temperatura es un siste-
ma cerrado, pero en cuanto a la energía eléctrica es abierto. Así, los sistemas se
c o m p l e m e n t a n unos a otros, de lo contrario desaparecerían todos.
La figura A . 3 es un e j e m p l o de una c o m u n i d a d u organismo a p e g a d o a la reali-
dad. El sistema A tiene dos subsistemas: uno cerrado y otro a b i e r t o (B y C, respecti-
vamente), pero a su vez el C cuenta con dos e l e m e n t o s (D y E), q u e corresponden a
un sistema cerrado y a otro abierto.

Retroalimentación
positiva ^É

Punto
de
partida

Sitien tùcìàjìS-
Deficiencia
Plano homeostático

Retroalimentación Figura A.2. Sistema


positiva cerrado

Entradas Salidas

Figura A.3. Sistema


mixto
Apéndice
B
3iografía elemental
del Sol
A f i n de comprender mejor la radiación solar, es necesario conocer su biografía.
Para ello, se recuerda que el nacimiento o formación del Sol parte de tesis y teorías
no comprobadas, de ahí que aún se elaboren hipótesis; sin embargo, aquí se estu-
diará una teoría reciente, con la cual nos identificamos: la de la gran explosión. Esta
teoría establece que el universo estuvo concentrado en un punto, con una densi-
dad y temperatura muy grandes, que alcanzaron valores infinitos y terminaron por
explotar. En parte, mediante observaciones de radioastronomía, los astrónomos
han interpretado las gráficas que dejan dichos aparatos, y han comprobado que el
universo se expande como producto de dicha explosión, la cual —suponen— man-
dó al espacio gran cantidad de materia y gases interestelares, y a lo largo de
millones de años se agruparon por el mismo torbellino que provocó la explosión.
La gran concentración de gases y materia, al girar, provocó centros gravitaciona-
les. En el caso del Sol, alcanzó a atraer una gran cantidad de gases, entre los
cuales se hallan principalmente el hidrógeno, el carbono y el nitrógeno. La gran
masa provocó que los átomos se golpearan entre si al compactarse, y originó una
serie de reacciones termonucleares; es decir, el Sol es un reactor de energía nuclear.
Dichas reacciones originaron un flujo de energía, tanto hacia dentro como hacia
fuera del Sol, y a lo largo de millones de años transformaron poco a poco el hidró-
geno.
La figura B. 1 muestra el ciclo protón-protón, el fenómeno que calienta al Sol,
cuya temperatura fluctúa entre un millón y diez millones de °C. En este ciclo, núcleos
de hidrógeno, desestabilizados por el calor y la presión, se convierten en helio y
energía que desprenden. El ciclo sería muy lento si hubiera pocos átomos, pero como
hay muchos la actividad es enorme. Lo mostrado en esta figura no es la única
fuente de energía del Sol, pues en la figura B.2 se ve el ciclo carbono-nitrógeno,
que también produce helio y rayos gamma que desprenden.

206
Clave

@ Protón

^ ^ Electrón

(e+) Positrón

^ ^ Neutrino

^H^ Hidrógeno

He^) Helio primario

© Helio secundario
inerte

Se repite el proceso Se repite el proceso


Figura B.1

Clave nueva

Q Carbono primario

Nitrógeno inestable

Carbono secundario

Nitrógeno secundario

Rayos gamma
Oxígeno inestable

N15) Nitrógeno terciario


Rayos gamma

Rayos gamma
Figura B.2

207
La f i g u r a B.3 muestra c ó m o la e n e r g í a solar l l e g a a la Tierra a t r a v é s d e los ra-
yos q u e d e s p r e n d e .
A l producir su energía, el Sol desprende rayos g a m m a q u e se t r a n s f o r m a n e n rayos
X y ultravioleta, los cuales sacuden a los electrones d e los á t o m o s y los h a c e n g e n e -
rar luz y calor. La luz es l a n z a d a a l espacio, q u e e n g e n e r a l está m u y c a r g a d a d e
rayos u l t r a v i o l e t a , e n t r e otros q u e i n c l u y e n la luz visible. Esto se l l a m a energía solar,
b cual llega e n l o n g i t u d e s d e o n d a corta e n t r e 0 . 2 y 0 . 4 m i c r o n e s ; sin e m b a r g o ,
del 100%, prácticamente llega el 5 0 % a la superficie terrestre, p e r o e n a l r e d e d o r d e l
25% la r a d i a c i ó n es directa y e l otro 2 5 % se r e f l e j a por las n u b e s e i m p u r e z a s d e la
atmósfera, según se ve e n la f i g u r a B.3.
Desde q u e se d e s p r e n d e e l r a y o solar hasta q u e l l e g a a la a t m ó s f e r a t e r r e s t r e ,
cabe pensar q u e ha p e r d i d o a l g o d e e n e r g í a , d e m o d o q u e e l 100% m o s t r a d o e n la
figura B.3, corresponde s u p u e s t a m e n t e a la i n t e n s i d a d d e rayos q u e e m p i e z a n a
penetrar e n la ionosfera, p o r q u e a l l l e g a r a la m e s o s f e r a p i e r d e e l 3 0 % , d e b i d o
a las reflexiones provocadas por las nubes (llamadas noctucilantes) y a la f a j a d e pol-
vo existente. A l m i s m o t i e m p o , p i e r d e 6 % e n d i s p e r s i ó n d i f u s a y 1 4 % e n a b s o r c i ó n
de gases d e la misma a t m ó s f e r a . Entre los gases, la c a p a d e o z o n o es u n v e r d a d e r o
f i l t r o d e rayos ultravioleta. Del 5 0 % restante d e e n e r g í a se m e n c i o n ó q u e sólo e l
25% llega d e m a n e r a directa. D e b i d o a lo a n t e r i o r , se p u e d e p e n s a r q u e la Tierra
t a m b i é n es un f l u j o e n e r g é t i c o d e p e n d i e n t e d e l Sol.

30% reflejado
por las nubes y JÉT g Q |
el polvo
<£>/ V-

100% de la
radiación solar
El l X % es absorbido
p o r l a atmósfera

de onda de 12 micrones.
orbida por la atmósfera
se va al resumidero de
del espacio exterior.

208
La energía lanzada por el Sol hacia la Tierra provoca los fenómenos atmosféricos
y el desarrollo de la vida sobre el lugar d e n o m i n a d o biosfera, comprendido en una
parte de la troposfera.
Para el desarrollo de la vida en el aire y en la tierra, cobra vital importancia la
capa de ozono, la cual, aparte de funcionar como filtro de la energía proveniente
d e l Sol, f u n g e como atrapador de los rayos de mayor longitud de onda en el rebo-
te de la luz solar (aproximadamente unos 12 micrones). Dichos rayos son los infra-
rrojos, causantes del calor atmosférico (fénomeno llamado invernadero). Debido a este
calor, provocado por los rayos infrarrojos y conservado dentro de las primeras dos
capas atmosféricas después de la tierra, y a la filtración de rayos ultravioleta en
la capa de ozono, fue posible el desarrollo de la vida. Así pues, la capa de ozono
tiene una función doble o triple, porque no sólo i m p i d e la pérdida de calor poco a
poco (como sucede con el cristal de un invernadero), sino que además filtra el ex-
ceso de rayos ultravioleta que, si llegaran completamente, destruirían los enlaces
moleculares orgánicos, necesarios para el desarrollo de la vida. De no haber existi-
do la capa de ozono, el calor se perdería rápidamente al caer la noche, mientras que
en el día la temperatura aumentaría de manera terrible y alarmante, debido al impac-
to en plenitud de los rayos ultravioleta.
La atmósfera funciona como distribuidor d e l calor para uniformar la temperatu-
ra, de modo que los vientos son los reguladores. Lo mismo ocurre con el mar en sus
corrientes internas, en lo que se refiere a la distribución del calor emanado por el Sol.

CONSIDERACIONESSOLARES2 0 9
Apéndice
C
Clima, macroclima y
microclima
Generalmente, los términos clima, macroclima y microclima suelen ser muy confu-
sos, y se llegan a mal interpretar; por ello, es conveniente aclarar su significado.
Los ejemplos constituyen la mejor ayuda para comprender dichos términos: el clima
está formado por una serie de factores y elementos. A grandes rasgos los facto-
res son: latitud, altitud, masas de agua (mares, ríos, lagos, lagunas, lluvia, hume-
dad del aire, etc.), vientos, flora y fauna; a su vez, los elementos corresponden a los
físicos, como presión atmosférica, precipitación pluvial, humedad relativa,
temperatura y vientos (velocidad y dirección). La proporción o cantidad con que
interviene cada uno de ellos forman el clima de determinado lugar; incluso éste
podría carecer de uno o varios de los factores y elementos, en cuyo caso se
consideraría la característica del lugar.
Cabe decir que el clima abarca al macro y al microclima; sin embargo, el con-
cepto es parecido al punto de partida de los sistemas, subsistemas y elementos (véa-
se el apéndice B) y depende de la ubicación de cada quien; por ejemplo, el clima de
una región o estado de la República Mexicana será macroclima, de modo que
al dividir a la región por zonas o al estado por poblados, éstos se convertirán en
microclimas. Sin embargo, es factible cambiar la postura, y si se partiera de la zona
o del poblado, éstos podrían ser los macroclimas, mientras que los microclimas
corresponderían a las pequeñas porciones de la zona o del poblado.
Otro ejemplo permitirá comprender mejor lo anterior. Para ello, considérese el
espacio dentro del sistema planetario. Cada planeta, en su totalidad, tiene un cli-
ma diferente en relación con otro, debido precisamente a que sus características
climáticas son muy marcadas e inconfundibles, y a que los ingredientes menciona-
dos de los factores y elementos del clima tienen proporciones distintas. Si se toma
a la Tierra como ejemplo, el macroclima será el clima mundial, en cuyo caso las
regiones existentes en el planeta formarán los distintos microclimas.

210

1
A h o r a considérese como e j e m p l o una casa pequeña y aislada, con un clima
específico, q u e podrá ser uno de los tantos microclimas si forma parte de una
ciudad, p o b l a d o o región; sin embargo, también puede desempeñar el papel de
macroclima, en cuyo caso cada rincón, local, lugar y jardín de la casa fungirán como
microclimas.
En las circunstancias anteriores, se d e f i n e al macroclima como el clima predomi-
nante de una porción (tierra, región, zona, etc.), y al microclima como el clima de
una parte, partícula o sección de la porción. La vegetación y la fauna se consideran
factores que transforman y moderan a l clima. Con esta consideración, se pueden
aprovechar tanto la fauna como la vegetación, a f i n de crear al clima a manera de
acondicionar las partes de una edificación, para que q u e d e n favorables a la como-
didad humana.

CONSIDERACIONES SOLARES EN LA INTERVENCIÓN


DEL CLIMA, DEL MACROCLIMA Y DEL MICROCLIMA

Si la incidencia solar hubiera sido pareja sobre toda la Tierra, sólo existiría un tipo
de clima con lo cual no cabría más que un solo concepto, según se considere el
macroclima o el microclima; sin embargo, como no es pareja, se tienen en cuenta
todos los conceptos, sobre todo porque la Tierra tiende a ser una esfera; pero como
no lo es totalmente, los geógrafos la designan con la forma de geoide. No obstante,
debido a su gran tamaño, las diferencias son poco perceptibles, y por facilidad de
trazo se considera esférica. Lo anterior se comprueba con las fotografías toma-
das de la Tierra desde los cohetes interplanetarios.
El g l o b o terrestre tiene dos movimientos principales: uno de rotación sobre su
eje imaginario, y otro de traslación alrededor del Sol. Ambos movimientos son de vital
importancia para la formación de los climas existentes en el mundo y de las esta-
ciones del a ñ o (primavera, verano otoño e invierno). Para cada clima que hay
sobre la superficie terrestre, cobran importancia el m o v i m i e n t o de rotación y la
curvatura esférica.

CONSIDERACIONES SOLARES 211


Apé

Demostración esférica
de la montea solar
DETERMINACIÓN DE LA INCIDENCIA SOLAR

A q u í no se trata de obtener el trazo c o m p l e t o de la montea solar, a u n q u e este


trazo a b a r q u e la incidencia solar de todo el a ñ o d e d e t e r m i n a d o punto d e la super-
ficie terrestre, l l a m a d o lugar. Lo i m p o r t a n t e es cuestionar de d ó n d e p r o v i e n e d i c h o
trazo geométrico, conocido para algunos y desconocido para otros. En muchos
libros, sus trazos t i e n e n bastantes aplicaciones, pero sin explicar de d ó n d e pro-
vienen. Existen varios trazos diferentes entre sí, los cuales crean polémicas, porque
en unos textos se trazan c o m o un cinturón e n v o l v e n t e de f o r m a cilindrica, en otros
dentro de una sección esférica, y en otros más se ha destacado, sin obtener el tra-
zado, que lo correcto es ubicarlos d e n t r o d e una elipsoide. Lo cierto es q u e no im-
porta q u i é n p u e d a tener razón, p o r q u e no es la f i n a l i d a d d e este texto, ni se está
en contra de la i n f i n i d a d d e trazos q u e p u e d a n existir, siempre y cuando no se dis-
torsione la inclinación y la dirección d e l rayo en el día y hora por e x a m i n a r .
La f o r m a geométrica con q u e se trate la m o n t e a solar sólo se relaciona con la
precisión d e los rayos solares, a u n c u a n d o se r e q u i e r e que esto ú l t i m o lo tengan to-
das las monteas solares; sin e m b a r g o , la demostración consiste en señalar q u e el
verdadero trazo corresponde a un sector esférico en cuanto a su abstracción geo-
métrica, desde el punto de vista inicial, porque e n el espacio real nunca sucede
así ni de n i n g u n a otra f o r m a , pues para el sistema solar, el Sol está q u i e t o y la
Tierra es la q u e se desplaza. Tratar de representar lo v e r d a d e r a m e n t e espacial d e
m a n e r a g e o m é t r i c a es una locura, pues sólo la Tierra tiene dos movimientos princi-
pales, estudiados en los capítulos 3 y 4. A l intentar representar ambos m o v i m i e n t o s
en montea, los trazos se dificultarían, p o r q u e la incidencia solar sobre un punto de
la superficie terrestre estaría sometida a l mismo t i e m p o e n dos m o v i m i e n t o s y se
e n c i m a r í a n dos proyecciones; además, e n unas ocasiones tendrá sol y en otras no.

212
A lo a n t e r i o r se a g r e g a n otros m o v i m i e n t o s r e a l e s q u e t i e n e la Tierra, c o m o los
d e a c e l e r a c i ó n y d e s a c e l e r a c i ó n , etc., d e n t r o d e l c o n t e x t o s i d e r a l . Q u i z á los m o v i -
m i e n t o s s e a n c i n c o o más, i n c l u i d o s los c a m b i o s d e v e l o c i d a d q u e s u f r e su m o -
v i m i e n t o d e rotación, e n e l transcurso d e su órbita a l r e d e d o r d e l Sol; e l m o v i m i e n t o
q u e t i e n e e l Sol d e n t r o d e la g a l a x i a (Vía Láctea), a l l l e v a r s e c o n s i g o a la T i e r r a ; a
su v e z , la g a l a x i a se e x p a n d e e n u n s e n t i d o . Es d e c i r , h a y tantos m o v i m i e n t o s q u e ,
por f a c i l i d a d d e trazo, se e l i m i n a n p a r a c o n s i d e r a r s i m p l e m e n t e la t r a y e c t o r i a a p a -
r e n t e d e l Sol, q u e d e s d e un p u n t o d e la Tierra se c o n t e m p l a c o m o u n a c o n s t a n t e
d i a r i a , la c u a l , d e s p u é s d e t o d o , p a r a los e f e c t o s d e i n c i d e n c i a s o l a r , es lo i m -
portante.

D E M O S T R A C I Ó N ESFÉRICA

Los d i f e r e n t e s trazos g e o m é t r i c o s d e m o n t e a solar c r e a n p o l é m i c a . Así, a u n q u e


se a c e p t a e l trazo esférico, se d i c e q u e n o es c o r r e c t o , p o r q u e , e n p r i n c i p i o , la
Tierra n o es e s f é r i c a y su m o v i m i e n t o d e t r a s l a c i ó n d e s c r i b e u n a ó r b i t a e l í p t i c a . Esto
es e n g a ñ o s o , p o r q u e la f o r m a d e l d e s a r r o l l o solar n a d a t i e n e q u e ver c o n las f o r -
m a s a n t e r i o r e s , y s ó l o se r e l a c i o n a c o n la a b s t r a c c i ó n g e o m é t r i c a q u e se r e a l i c e . En
la f i g u r a D. 1, la Tierra se ubica en cualquier posición d e n t r o d e su órbita y se señala
u n p u n t o s o b r e u n a s u p e r f i c i e , q u e será u n l u g a r c u a l q u i e r a d e la Tierra.

:
^

>1 \ V \ L \
kSv^sL 1
Nbfehe^^--—<
°ía J
/ j \ Círculo que describe el
punto al girar
alrededor de un eje
'Eje terráqueÍK

" F i g u r a D.1

A l o b s e r v a r a l Sol y la Tierra, los h a b i t a n t e s d e d i c h o l u g a r v e r á n q u e a m b o s gi-


ran, q u e los rayos solares n o p e r m a n e c e n constantes ni iguales y q u e el Sol c a m b i a d e
sitio hasta p e r d e r s e e n e l h o r i z o n t e , c o m o lo m u e s t r a la f i g u r a D. 1. D i c h o p u n t o
d e s c r i b e u n c í r c u l o por e l g i r o , i n d e p e n d i e n t e m e n t e d e la f o r m a g e o m é t r i c a d e la
Tierra, c o m o lo i n d i c a la f i g u r a D.2, c o n la f o r m a d e c u b o q u e se d i o a l g l o b o terrá-
q u e o . El a r c o c i r c u l a r q u e d e s c r i b e e l p u n t o d e la Tierra s i e m p r e será e l m i s m o , por
lo q u e e n estas c o n d i c i o n e s se g e n e r a u n a s u p e r f i c i e d e caso p a r t i c u l a r a l m o v e r s e
a través d e la e c l í p t i c a . En t o d o c u e r p o q u e g i r a a l r e d e d o r d e u n e j e , su m a s a , vista
por p a r t í c u l a s p e q u e ñ í s i m a s , d e s c r i b e círculos i n d e p e n d i e n t e s unos d e otros.
Si la Tierra e s t u v i e r a f i j a e n la e c l í p t i c a , a m b a s f o r m a s terrestres (figs. D. 1 y D.2)
serían s u p e r f i c i e s d e r e v o l u c i ó n 1 c o n e l m o v i m i e n t o d e t r a s l a c i ó n , y la s u p e r f i c i e

C o n s ú l t e s e e l l i b r o Geometría descriptiva, d e M i g u e l d e la Torre C a r b í , Edif. U N A M .

DEMOSTRACIÓN ESFÉRICA 213


Circulo que describe
el punto al girar
alrededor de un eje

Figura D.2

d e s a r r o l l a d a se c o m p l i c a r í a . Por e l l o , p a r a hacer la r e p r e s e n t a c i ó n g e o m é t r i c a d e
la i n c i d e n c i a solar, se i n v i e r t e n los p a p e l e s : se d e j a f i j a a la Tierra y se m u e v e a l
Sol. El círculo q u e describe e l p u n t o s e ñ a l a d o e n las f i g u r a s D. 1 y D.2 t e n d r á sol
y n o c h e . La infinidad d e puntos d e la Tierra, tal c o m o es, describen una superficie d e
g e n e r a c i ó n tan específica q u e s i m p l e m e n t e n o se p o d r í a i m a g i n a r por los relieves
que t i e n e y, d e n t r o d e su g i r o , q u é s u p e r f i c i e g e n e r a r á .
Considérese d e n u e v o e l p u n t o s e ñ a l a d o d e las f i g u r a s D. 1 y D.2. El círculo q u e
describen a m b a s f o r m a s , a lo l a r g o d e su trayectoria, tendrá varias i n c l i n a c i o n e s
solares y distintas direcciones por la c u r v a t u r a m i s m a .
Para los habitantes d e d i c h o p u n t o , la Tierra no se m u e v e ( e n d a d o caso, será el
Sol). A q u í e m p i e z a la inversión g e o m é t r i c a : a l p u n t o se le d e j a q u i e t o y a l Sol se
le pone e n m o v i m i e n t o , para q u e describa el arco circular correspondiente a l punto
terrestre (ver f i g . D.3). U n a esfera se g e n e r a por una i n f i n i d a d d e círculos c o n ra-
dios d i f e r e n t e s , d e m o d o q u e los arcos salen d e c a d a p o s i c i ó n d e la Tierra d e n t r o
d e l paso d e su ó r b i t a ; sin e m b a r g o , por la inversión g e o m é t r i c a , e n la f o r m a d e
c o n t e m p l a r a l Sol, los rayos v a r í a n d e u n e x t r e m o a otro, es decir, d e u n solsti-
cio a u n e q u i n o c c i o y d e éste a o t r o solsticio, hasta repetir la o p e r a c i ó n (figs. D.4
a D.ó). Todos estos arcos sumados d a n e l sector esférico. Así pues, c a d a círculo o
arco circular representa un día y e n él se conserva la inclinación y dirección d e cada
hora e n r e f e r e n c i a a los rayos solares. Para o b t e n e r g e o m é t r i c a m e n t e la m o n -
tea solar, se parte d e l m i s m o m o v i m i e n t o d e traslación p u n t o a p u n t o , sobre cada
posición d e la Tierra d e n t r o d e su ó r b i t a . 2
La f i g u r a D.7 muestra e l m o v i m i e n t o d e traslación d e la Tierra e n sus cuatro posi-
ciones f u n d a m e n t a l e s , y c o n t i e n e su ó r b i t a e n u n p l a n o horizontal. Es c o m o una
s i m p l i f i c a c i ó n d e las f i g u r a s D.5 y D.ó, con el f i n d e o b t e n e r una parte d e la m o n t e a
solar d e l e c u a d o r terrestre, sin n e c e s i d a d d e o b t e n e r más puntos, pues lo q u e
c u m p l e para u n p u n t o c u m p l e para todos. En la f i g u r a D.7 se ha l o c a l i z a d o un pun-
to d e l e c u a d o r e n las cuatro posiciones presentadas d e la Tierra: sobre él un p l a n o
t a n g e n t e , la vertical d e l lugar y los rayos solares. Desde l u e g o , sólo se necesitarán
estas posiciones, p o r q u e a b a r c a n el trazo g e o m é t r i c o d e la m o n t e a solar.
C o m o se observa e n la f i g u r a D.7, el e j e d e r o t a c i ó n d e la Tierra no se presenta
d e i g u a l f o r m a a n t e e l Sol. los e q u i n o c c i o s , los rayos solares c a e n a 90° e n rela-

2
El libro Manual de astronomía d e I g n a c i o Puig, e n su capítulo 9, trata a l g o de lo señalado, con l o c u a l se constata
q u e e l trazo es esférico.

214 APÉNDICE D. DEMOSTRACIÓN ESFÉRICA


Figura D.3

iS
3
£ 75
C JDcNi
<D Jro
Q- O CO
0) i
O.

Tierra
Equinoccio

Tierra
Tierra Solsticio
Solsticio

/ E j e terráqueo

Tierra
Equinoccio

Figura D.4
Eje terráqueo
Eje terráqueo

Solsticio Solsticio
Equinoccio

Plano de la
órbita

23°27' A n g u l o de
23-27- j
eje terrestre : Equinoccio
Ecuador
Plano de
la órbita
Equinoccio Trópico de
Angulo 23°2t Capricornio
del eje
terrestre

ción c o n e l e j e terrestre, i n d i c a d o e n la p a r t e i n f e r i o r d e d i c h a f i g u r a , o a 0 o , e n t r e F i g u r a D.6


e l m i s m o e j e c o n la p e r p e n d i c u l a r o r b i t a l . En los solsticios, los rayos solares c a e n
con un á n g u l o a d e 60° 3 3 ' respecto d el e j e d e rotación, mientras q u e respecto d e
éste c o n la p e r p e n d i c u l a r o r b i t a l c a e n c o n u n á n g u l o (3 de 2 3 ° 27'. Estos m i s m o s
ángulos ocurren c o n e l p u n t o d e l e c u a d o r , c o n s i d e r a n d o el p l a n o tangente, la vertical
y los rayos solares. C o n el p l a n o t a n g e n t e , a t i e n e 6 6 ° 3 3 m i e n t r a s q u e c o n la ver- 1 *
tical d e l " lugar 13 t i e n e 23° 27' (ver f i g . D.7 parte superior). Por conclusiones geo-
m é t r i c a s , r e s u l t a n m a t e m á t i c a m e n t e 2 3 ° 27', s e g ú n la p e r p e n d i c u l a r d e l l u g a r ,
p o r q u e e n t r e la v e r t i c a l d e la e c l í p t i c a y e l r a y o solar f o r m a n 9 0 ° y t a m b i é n e n t r e e l
p l a n o d e l e c u a d o r c o n e l e j e d e la Tierra >n 9 0 ° . Los rayos s o l a r e s s o n p a r a l e l o s y
el e j e d e la Tierra c o n e l p l a n o t a n g e n t e c . ¿ c u a d o r t a m b i é n l o son.
A l c o r t a r e l e j e d e la T i e r r a c o n u n r a y o solar, se o b t i e n e e l á n g u l o a ; si se a t r a -
viesa a l p l a n o t a n g e n t e c o n o t r o r a y o solar, se o b t e n d r á e l m i s m o á n g u l o a, d e b i d o
a q u e s o n á n g u l o s c o r r e s p o n d i e n t e s , y e n a m b o s casos p a r a c o m p l e t a r los 9 0 ° d a 13.
La Tierra pasa d e u n solsticio a u n e q u i n o c c i o y d e u n e q u i n o c c i o a u n solsticio. De
a c u e r d o c o n esta c o n s i d e r a c i ó n y c o n a p o y o e n e l á n g u l o f o r m a d o e n t r e e l e j e
terrestre y la p e r p e n d i c u l a r d e la e c l í p t i c a , la v a r i a c i ó n a n g u l a r d e c a d a p u n t o será
d e 0 o a 2 3 ° 27' y d e 2 3 ° 2 7 ' a 0 o . De a q u í se i n f i e r e q u e , i n d e p e n d i e n t e m e n t e d e

216 APÉNDICE D. DEMOSTRACIÓN ESFÉRICA


a = 66°33"
Solsticio

S e c o n f u n d e n la N
p e r p e n d i c u l a r orbital S e c o n f u n d e ia
c o n el p e r p e n d i c u l a r orbital
hon el eje t e r r á q u e o

cualquier ángulo de incidencia que tenga cualquier punto de la superficie terrestre, Figura D.7
su variación anual será la suma de los ángulos obtenidos en las cuatro posiciones
importantes, es decir, dos veces el ángulo de 23° 27' y dos veces el ángulo de 0 o . De
este modo, la suma entre equinoccios y solsticios será de 23° 27' + 0 o + 23° 27' +
0 o = 46° 54', o sea, los puntos extremos. Con esto se demuestra que el trazo es
esférico, pues circular en un sentido y circular en otro da una esfera.
Un sentido circular lo da la trayectoria aparente d e l Sol y el otro sentido circular
lo da la medición del á n g u l o de 46° 54'. Desde luego, por comodidad, pues la
mayoría de los transportadores son circulares, existen excepcionalmente transpor-
tadores cuadrados, rectangulares, triangulares y elípticos. Con esta consideración
de los diferentes transportadores, el trazo geométrico de la montea solar puede te-
ner formas distintas; sin embargo, algunos autores m a n e j a n los rayos de acuerdo
con los conceptos angulares examinados en este capítulo, sin llegar propiamente a
un trazo geométrico representativo. Sólo obtienen matemáticamente los rayos so-
lares por inclinación y azimut, o mediante un aparato llamado hellolndicador.3

3
Para los griegos, Helios era el Sol, d e manera que la palabra hellolndicador significa que es un aparato para indi-
car la postura del Sol.

D E M O S T R A C I Ó N ESFÉRICA 2 1 7
ABSTRACCIÓN GEOMÉTRICA DE LA MONTEA SOLAR
Y REPRESENTACIÓN COMO GEOMETRÍA DESCRIPTIVA

Con opoyo en la figura D.7, se parte el trazo geométrico. En primer lugar se hace
notar que el plano tangente, en todas las posiciones representadas, está perfecta-
mente orientado en relación con la Tierra. Respecto del mismo punto tangente, el
plano también será el mismo, aunque se halle contenido en la representación
íntegra de una recta, la cual será la línea de tierra (LT) y representa al plano tan-
gente en montea, y el punto de tangencia será el Lugar — e n este caso el
ecuador— (fig. D.8).
La figura D.9 muestra el punto del ecuador en los equinoccios. De la figura D.7,
se obtiene el ángulo /3 con que caen los rayos solares en dicha fecha, respecto a la
perpendicular del lugar, cuyo valor es de 0 o o de 90°, en relación con el plano tan-
gente, que corresponde al cénit del lugar, con un ángulo a .
Además de lo anterior, la figura D. 10 muestra la incidencia solar del solsticio de
verano, y de la misma figura D.7 se obtiene la inclinación de los rayos solares con
respecto a la vertical del lugar, que es de 23° 27', determinado por la latitud del
Trópico de Cáncer marcada por /3 . Nuevamente por conocimientos geométricos
euclidianos, a l tener dos paralelas (los rayos solares) cortadas por una diagonal
(la perpendicular del lugar), los ángulos correspondientes son iguales; por tanto,
/3 = 23° 27'. El ángulo se inclina hacia el norte según la figura D.7, y con la misma
orientación se anota el dato en la figura D.10, incluido el arco circular que sirvió
para medir dicho ángulo.
Dichas incidencias solares se han obtenido a las 12 del día, y deben cumplir con
la demostración esférica estudiada en párrafos anteriores. Así, la variación total
debe ser de 46° 54' para cualquier hora. La figura D.l 1 muestra la incidencia solar

218
d e l o t r o s o l s t i c i o , m i e n t r a s q u e e n la f i g u r a D . 7 t a m b i é n se o b t i e n e e l á n g u l o . La
i n c l i n a c i ó n d e l r a y o s o l a r e n e s t e c a s o c o n r e s p e c t o a la v e r t i c a l d e l l u g a r v u e l v e a
ser d e 2 3 ° 2 7 ' , s ó l o q u e a h o r a la i n c l i n a c i ó n es h a c i a e l sur, lo c u a l se d e m u e s t r a
c o n las m i s m a s s i m p l i f i c a c i o n e s g e o m é t r i c a s a n t e r i o r e s , p e r o c o n a p o y o e n e l Tró-
pico de Capricornio.
Por ú l t i m o , c o n las i n c l i n a c i o n e s s o l a r e s d e los d í a s e x t r e m o s (es d e c i r , d e los
solsticios s e g ú n la p r e s e n t a c i ó n d e l e j e t e r r e s t r e a n t e e l Sol), se i n d u c e q u e e n t r e
d i c h o s e x t r e m o s se t i e n e n t o d a s las i n c i d e n c i a s s o l a r e s a las 12 d e l d í a d e t o d o e l
a ñ o ; sin e m b a r g o , e n los t r a m o s i n t e r m e d i o s v a r i a r á e l á n g u l o c o n r e s p e c t o a la
p e r p e n d i c u l a r d e l l u g a r e n t r e 0 o y 2 3 ° 2 7 ' , e n los d o s s e n t i d o s n o r t e y sur. La f i g u r a
D. 12 m u e s t r a e l c í r c u l o d e f e c h a s , e x a m i n a d o e n e l c a p í t u l o 4, p a r a p r o c e d e r e n e l
s e n t i d o i n v e r s o sin n e c e s i d a d d e u b i c a r s e d í a tras d í a e n la e c l í p t i c a , p a r a o b t e n e r
la i n c l i n a c i ó n s o l a r . En esta ú l t i m a se t i e n e l o c a l i z a d o u n d í a x y d e s p u é s se m i d e e l
á n g u l o c o n u n t r a n s p o r t a d o r p a r a s a b e r los g r a d o s y m i n u t o s d e la i n c l i n a c i ó n
c o r r e s p o n d i e n t e ; o b i e n , se c a l c u l a t r i g o n o m é t r i c a m e n t e , p u e s e x i s t e n á n g u l o s
bien determinados y distancias q u e sirven de a p o y o .

Q u i z á lo m á s d i f í c i l sea o b t e n e r e l a r c o d e las 12 h o r a s , c o n l o c u a l se t i e n e t o d o .
Así, lo r e s t a n t e c o r r e s p o n d e a s i m p l e s a p l i c a c i o n e s d e l a g e o m e t r í a descripti-
v a , p o r e j e m p l o ( f i g . D. 13), d o n d e los d í a s d e e q u i n o c c i o s y solsticios a las 12

Figura D.10
21 de marzo

220
horas del día están ubicados al centro de la perspectiva isomètrica, con sus respec-
tivas inclinaciones y direcciones. Como este análisis es a las 12 del día, faltan las
horas intermedias, es decir, desde el amanecer hasta la puesta del sol, de modo
que cabe recordar que el arco circular descrito por el Sol corresponde a la inversión
geométrica según la figura D.3. La figura D. 13 sólo ejemplifica un arco con 6 ' , 12' y
18' horas, pero la figura D. 14 muestra del lado izquierdo la postura de verdadera mag-
nitud que tiene el arco del solsticio de verano, porque en la montea geométrica se ve
como una línea. Luego el arco de verdadera magnitud se divide de 15o en 15o para
obtener todas las horas que, al hacerlo de modo retroactivo, dará la división del arco
presentado íntegramente en una recta (por ejemplo, el punto de las 9 horas),
con lo cual se obtiene la inclinación solar de ese día (fig. D. 14). La forma geo-
métrica de la figura D.13 abarca a solsticios, equinoccios y días intermedios, con
sus diferentes horas durante un año. Esto corresponde a un sector esférico, el cual,
representado geométricamente en dos proyecciones (vertical y horizontal), da la
montea esférica. Todo ello facilitará el trabajo del arquitecto proyectista, ya que
sus proyectos también están representados en monteas geométricas de plantas y
alzados. Las plantas corresponden a las proyecciones horizontales y los alzados a
las verticales.

r f

6' t1(

Figura D.14

CONCLUSIONES

Las conclusiones a que se llega según lo anteriormente expuesto es: no importa


qué forma geométrica tenga la montea solar, en cuanto a representación. Lo signi-
ficativo es que no se distorsionen las incidencias solares de un lugar, día y hora de-
terminados. Las figuras D.15 y D.ló muestran que la montea solar puede ser esférica,
cilindrica, cónica o de cualquier superficie de revolución. Si se tiene cuidado,
en ningún caso se alterarán las incidencias solares. La desventaja es que en algu-
nos casos se complica la representación geométrica, por lo cual deja de ser útil. El
más sencillo de todos los trazos es la sustitución cilindrica, aunque el cilindro se
halle muy despegado de la bóveda celeste.
Cabe aclarar que la bóveda celeste corresponde al paso aparente del Sol en la
esfera formada; sin embargo, se recuerda que es ficticio, por la abstracción geo-

CONCLUSIONES 221
21 de septiembre
Equinoccios Solsticio de invierno

Solsticio de verano

No importa qué forma de montea


solar sea, siempre y cuando
no se alteran la dirección ni la
inclinación del rayo solar. La montea
más sencilla de trazar es la cilindrica

Figura D.16

223
métrica, pues el Sol, d e n t r o d e l sistema p l a n e t a r i o , n o se m u e v e . La v e r d a d e r a
b ó v e d a celeste es la constituida por la eclíptica q u e describe la Tierra a l r e d e d o r d e l
Sol, junto con los sistemas d e estrellas q u e se p u e d e n ver a s i m p l e vista, entre ellos
los q u e f o r m a n los horóscopos e n la p o s i c i ó n d e c a d a mes. Para e l l o , c o i n c i d e n e n
u n plano: el Sol, la Tierra y la constelación, que e n este caso no es esférica, sino elip-
soidal (ver f i g . D. 17).
Las f a l l a s e n los d i f e r e n t e s trazos d e la m o n t e a solar p u e d e n ocurrir p r i n c i p a l -
m e n t e a l q u e r e r u b i c a r d e m o d o correcto los días intermedios. La f i g u r a D. 15
muestra q u e el a r c o d e 45° 54' d e la b ó v e d a celeste i n c l u y e las i n c l i n a c i o n e s sola-
res d e todos los días d e l a ñ o . Así, para localizar c u a l q u i e r otro día, bastaría d i v i d i r
el a r c o e n el n ú m e r o d e partes d e los días d e l a ñ o entre dos, d e b i d o a q u e se consi-
d e r a q u e d i c h o a r c o c o n t i e n e e m p a l m a d a la m i t a d d e l a ñ o dos veces e n el recorri-
do, es decir, la ida y la v u e l t a . T a m b i é n se p u e d e d i v i d i r la recta t a n g e n t e e n e l
m i s m o n ú m e r o d e partes, s i e m p r e y c u a n d o q u e d e c o m p r e n d i d a entre el á n g u l o
de 46° 54' o, e n e l m i s m o á n g u l o , c u a l q u i e r a otra recta p a r a l e l a a la t a n g e n t e y
c o m p r e n d i d a e n t r e e l á n g u l o s e ñ a l a d o . De n i n g u n a m a n e r a p o d r á ser otro t i p o d e
recta, ni curva, p o r q u e si así f u e r a las d i v i s i o n e s d e n t r o d e l á n g u l o no serían pro-
p o r c i o n a l e s y se c a e r í a e n errores.

/V
/

224
Cuando se ocupe el círculo de fechas, éste siempre deberá quedar entre los
límites del arco de 46° 54', de lo contrario, las inclinaciones serán falsas, con ex-
cepción de los días de solsticios y equinoccios. La línea de guiones de la figura D. 15
muestra el error que sucede con el círculo que no se trazó en los límites extremos
del arco de 46° 54', ejemplificado con el día x. Como se observa en la misma figura
D. 15, los dos círculos dan diferentes inclinaciones del día x, mientras que para los
solsticios y equinoccios son las mismas inclinaciones, lo cual no debe suceder. Nó-
tese que el círculo trazado entre los extremos límites del arco de 46° 54' cumple
con la inclinación para todas las monteas al prolongar el abanico. El error aumen-
tará si se hace un círculo del diámetro de la última montea, correspondiente a una
curva cualquiera, marcado como una superficie de revolución al obtenerse todas
las horas y días del año (ver figs. D. 15 y D. 1 ó).

CONCLUSIONES 225
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