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Devocional del Salmo 34

Versículos del 1 al 3
“Bendeciré a Jehová en todo tiempo;
Su alabanza estará de continuo en mi boca”.
A medida que vamos creciendo en la fe y teniendo una revelación mayor de
Dios, no haremos otra cosa sino alabarlo y adorarlo permanentemente, por
eso David hace una exclamación desde lo más profundo de su alma, y dice:
“Alabaré al Señor en todo tiempo; a cada momento pronunciaré sus
alabanzas”.

La adoración a Dios es una respuesta automática de nuestro corazón


cuando somos llenos del Espíritu Santo, adorar es unirse a Dios en el
Espíritu para rendirle todo nuestro amor, llenando nuestra boca de
alabanzas porque es digno de recibirla. Podemos conectar este texto a lo
que el Apóstol Pablo nos enseña con respecto a la Adoración a Dios y a la
llenura del Espíritu Santo en Efesios 5 del verso 18 al 20, dice:

“No se emborrachen con vino, porque eso les arruinará la vida. En cambio,
sean llenos del Espíritu Santo cantando salmos e himnos y canciones
espirituales entre ustedes, y haciendo música al Señor en el corazón. Y den
gracias por todo a Dios el Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.

Crecer, madurar y conocer a Dios está ligado directamente con los frutos de
nuestros labios que confiesan su nombre para adorarlo. En el cielo está
lleno de adoración, en la iglesia nos juntamos para adorar a Dios, porque es
la llave que prepara el camino para que seamos libres, sanos y bendecidos
en todas las cosas. Toda persona que ame a Dios alabará su nombre con
sus palabras, sus actos y sus pensamientos.

La adoración es un arma de guerra espiritual, que rompe cadenas, abre los


cielos y destraba puertas cerradas.

Es una historia bastante conocida la de Pablo y Silas cuando fueron


encarcelados, relatada en el libro de los hechos, la disposición de su
corazón en un momento tan duro como quedar presos injustamente fue la
de adorar a Dios, no tuvieron otra cosa en su interior, sino adoración al
Padre, ellos sabían que habían sido encarcelados por predicar su palabra, y
que toda era temporal, y porque amaban a Dios decidieron adorarlo, y fue
tan gloriosa la manifestación de su adoración, que el Señor hizo temblar el
lugar y fueron liberados. El relato del libro de los Hechos capítulo 16, del
versículo 16 al 40 lo dice asì:
“A eso de la medianoche, Pablo y Silas se pusieron a orar y a cantar himnos
a Dios, y los otros presos los escuchaban. De repente se produjo un
terremoto tan fuerte que la cárcel se estremeció hasta sus cimientos. Al
instante se abrieron todas las puertas y a los presos se les soltaron las
cadenas”.

En el versículo dos nos dice que David se gloría, se jacta del Señor, porque
las personas de fe están exultantes por tener la bondad y el amor de Dios
de su lado, por sentir la dulce presencia del Espíritu Santo todos los días,
quién nos guia, fortalece y ayuda. Esta es nuestra gloria y felicidad.

En el verso tres hace un invitación para hablar de las grandezas del Señor y
alabar juntos su nombre. Es poderoso que adoremos juntos con otros
hermanos al Señor y que hablemos de su poder, debemos hacerlo siempre
para fortalecernos y para que la obra de Dios avance.

(Versículo 4)

“Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores.

Oré al Señor, y él me respondió; me libró de todos mis temores”.

Hay tres elementos en este verso, uno es la acción de orar, otro es la


respuesta de Dios y el tercero la libertad de los temores. El temor es el
enemigo número uno de la fe y la vida espiritual. Por eso la mayoría de las
veces que necesitemos ayuda es porque puede haber algún tipo de temor.

David en vez de enfocarse en el temor, se enfocó en el Dios creador de


todas las cosas y oró a Él, y recibió respuesta. La respuesta de Dios puede
que no venga simplemente porque no oramos. Así que es imperativo que
podamos tener un momento de sincera y profunda oración a Dios, el
resultado será la respuesta de Dios y la libertad de todos los temores, es
bueno saber que no quedó ningún temor de David sin resolver, debemos
resaltar la palabra todos, Dios lo libró y nos libra de todos los temores
(Versículo 5)

“Los que miraron a él. Fueron alumbrados,


Y sus rostros no fueron avergonzados.”

Este salmo tiene una forma poética, en la versión Reina Valera 1960 dice en
este verso: “Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no
fueron avergonzados”. Buscar su ayuda, orar, dirigir nuestra mirada a Él con
esperanza y expectativa es lo que nos alumbrará la vida. Muchos pueden
conocer algo de Dios o haber tenido alguna experiencia, pero para estar
alumbrados por el Señor siempre debemos mirarlo, esto significa escuchar
su palabra y obedecerla, buscarlo y hacer su voluntad.

Ponernos en el camino de satisfacer nuestra hambre y sed espiritual, traerá


como resultado que su Luz nos hará la vida clara, estaremos radiantes de
alegría. Se produce un rompimiento que corta las cadenas de oscuridad
cuando decidimos alcanzar a Dios, si pedimos su ayuda llegaremos al
momento donde la luz irrumpirá sobre toda sombra de vergüenza en
nuestra vida para darnos la plenitud de Dios.

Comparemos esto con Job 11:17

“La vida te será más clara que el mediodía; Aunque oscureciere, será
como la mañana”.

Esta es la voluntad de Dios para ti, para mi y para todos los hijos de Dios,
que su luz nos guíe, nos ilumine, nos haga estar radiantes de alegría. La
gloria de Dios debe verse por medio de nosotros. Si basas tu vida en Dios y
procuras serle fiel, su luz llenará cada rincón de tu ser y de todos en tu vida.

(Versículo 6) “Este pobre clamó, y le oyó Jehová,


Y lo libró de todas sus angustias.Vemos una repetición de la actitud de
orar para ver la respuesta de Dios, y en este caso, ser salvo de todas las
dificultades. Otras versiones dicen “de todas las angustias”. Que tremendo
es el poder de Dios, que nos da la palabra todas, para darnos a entender
que él siempre nos puede ayudar, solo debemos orar a Él para que nos
dirija a la salida y nos de libertad.

No hay angustia que Él no pueda resolver, pero debemos tener la humildad


de enfocarnos en Él para ser alumbrados, de orar.
(Versículo 7) “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le
temen,
Y los defiende”.

Éste es uno de los textos más populares de la biblia: “El ángel de Jehová
acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende”. Pero notemos la
tremenda importancia que tiene el temor de Dios, la biblia está llena de
referencias a tener temor de Dios, que no es otra cosa que obedecer a su
palabra, sabiendo que Él es el creador de todo y que quiere lo mejor para
nosotros. Tener temor de Dios es sensatez y sabiduría. Es tener respeto,
reverencia, adoración, amor y devoción a Dios.

Para saber si tenemos temor de Dios, tenemos que estar cuidando de hacer
todo lo que Él nos pide y de no desviarnos de su camino. Así su ángel
estará para defendernos. Esta protección no tiene comparación, no hay
ninguna protección mejor que podamos tener en la vida que el Ángel del
Señor acampando, rodeandonos y defendiendonos.

(Versículo 8) “Gustad, y ved que es bueno Jehová;


Dichoso el hombre que confía en él”.

El versículo 8 nos hace una invitación a probar a Dios en el sentido de


buscarlo, de acudir a Él como nuestro refugio para experimentar su bondad.
David tenía una relación genuina de amor con Dios, la biblia nos deja claro
que toda persona que con humildad busque a Dios y sinceridad, tendrá su
favor y respuesta. Por eso es también este texto una promesa de alegría,
que tendremos aquellos que nos refugiamos en Él.

(Versículo 9 y 10) “Temed a Jehová, vosotros sus santos,


Pues nada falta a los que le temen”.

Los leoncillos necesitan, y tienen hambre;


Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien”.


“Teman al Señor, ustedes los de su pueblo santo, pues los que le temen
tendrán todo lo que necesitan. Hasta los leones jóvenes y fuertes a veces
pasan hambre, pero a los que confían en el Señor no les faltará ningún
bien”. Otra vez vemos las bendiciones para los que aman, respetan y temen
a Dios.
El temor de Dios tiene poco que ver con conductas externas, y mucho que
ver con actitudes internas, porque los farisesos en tiempos de Jesús
cumplian con todo lo que tenia que ver con la ley, con lo que se podía ver a
simple vista, pero no cumplian con un corazón agradable a Dios, lo religioso
puede confundir a las personas, porque puede parecer que alguien que
aparenta ser santo o piadoso, está haciendo las cosas bien, pero en verdad
no está en aprobación en absoluto para Dios. Cuando conocemos a Dios
nos daremos cuenta que no mide con la misma vara que el mundo o que el
ojo humano. El mundo mide todo por apariencias, pero Dios puede ver el
corazón. David fue llamado un varón conforme al corazón de Dios, y vemos
en su vida como despreció el ser arrogante.

David tuvo un origen humilde, incluso fue despreciado por propia familia,
pero había conocido lo que Dios ve y valora en nosotros, y nos lo muestra a
través de estos salmos y de muchas historias en la biblia.

Cuando notamos alguna mala actitud en nuestro corazón, debemos tener la


humildad de reconocerla y cambiarla, si nos cuesta vencer las malas
costumbres o actitudes, simplemente debemos decidir renunciar a todo lo
que nos perjudica y pedir ayuda a Dios para tener el corazón recto que
necesitamos.

Si Dios nos dice algo en su palabra, es porque espera que lo obedezcamos,


sin embargo la falta de temor de Dios puede hacer que una persona sea
mentirosa, irrespetuosa, inmoral, corrupta, violenta, incrédula y toda clase
cosas malas que están vinculadas con la arrogancia y la rebelión. Sin
embargo se puede dar una apariencia de piadosa religiosidad, y en el
corazón ser todo lo contrario. Por eso el temor de Dios no se puede medir
por apariencias, sino que cada uno debe quitar las zonas oscuras para
entregárselas a Dios, renunciar a todo lo malo y vergonzoso y así vivir
agradando a Dios, temiendo su nombre, amando su presencia y
obedeciendo su palabra.
(Versículo 17 y 18)

“El Señor oye a los suyos cuando claman a él por ayuda; los rescata de
todas sus dificultades. El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el
corazón; él rescata a los de espíritu destrozado”.

Vemos que Dios nos llama a que haya una actitud en nosotros de buscar en
Él la ayuda, si clamamos, estamos manifestando que tiene poder para
rescatarnos, estamos poniendo fe y pidiendo ayuda. Otra vez se repite la
palabra “todas”, el Señor nos libra de todos los temores, de todas las
angustias, y de todas las aflicciones y dificultades.

El verso 18 nos muestra nuevamente que Dios pone atención a nuestro ser
interior y no a las apariencias que podamos dar ante los demás, es decir, el
fariseísmo o religiosidad.

El espíritu humilde es agradable a Dios, porque es sensato y no se cree


autosuficiente, el Señor levantará muy en alto a todos aquellos que sepan
humillarse ante Él y humillará a los que se enaltecen a sí mismos.