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Andrés Martínez Fernández-Salguero

Sergei Rachmaninoff
(Novgorod, 1873 – Beverly Hills 1943)

Rachmaninoff es considerado como uno de los pianistas más influyentes del siglo XX.
Tuvo legendarias facilidades técnicas y manejo rítmico, y sus largas manos eran capaces
de cubrir la treceava. Además tenía la habilidad de tocar complejas composiciones con
sólo escucharlas una vez. Muchas presentaciones de las composiciones de Rachmaninoff
fueron grabadas por “The Victor Talking Machina Company”, así como también los
trabajos del repertorio estándar.
Como era tradicional en su familia, fue orientado musicalmente desde muy joven, y
recibió sus primeras clases de piano por parte de su madre a los seis años de edad. En
1886 entra en el Conservatorio de Moscú, donde sus profesores de piano incluyeron al
estricto Nikolay Zeverov y Aleksandr Silote, primo de Rachmaninoff quien le recomendó
a su propio maestro, el pianista y compositor húngaro Franz Liszt. Además, el autor
estudió con tres eminentes compositores rusos: Antón Arensky, Sergey Taneyev y su
mentor de música más importante, Peter Ilich Tchaikovsky.

La música de Rachmaninoff es fuerte, decisiva, completa y siempre va planteando
una nueva ruta, como que es posible otro paso nuevo y creativo en la composición. Su
Preludio en do sostenido menor (1892) para piano y su ópera Aleko (1893), estrenada
cuando tenía 20 años, le dieron fama de gran compositor. Durante los ocho primeros
meses de 1895, Rachmaninoff estuvo trabajando en su Primera Sinfonía, en la que volcó
sus ilusiones y esperanzas. Se estrenó por primera vez dos años después, en 1897, bajo
la dirección del también compositor Aleksander Glazunov. La presentación fue un
rotundo fracaso, ya que aparentemente Glazunov estaba ebrio y la ejecución de la
orquesta fue deficiente. Los críticos fueron muy duros en sus apreciaciones y ello afectó
seriamente al compositor, lo que le causó una depresión.

Durante tres años deja de componer limitándose al trabajo como pianista y director.
Su Concierto para piano nº 2 en do menor (1900) marcó su regreso con un gran éxito.
Comienza aquí su triple carrera, como compositor, pianista y director, que le llevaría a
adquirir una fama sin precedentes. Fue director del Teatro Bolshói de Moscú, entre 1904
y 1906, y realizó varias giras por todo el mundo como pianista. A esta etapa de su vida
pertenecen sus obras más grandiosas: su Sinfonía nº 2 en mi menor (1906), el poema
sinfónico La isla de los muertos (1909), liturgia de San Juan Crisóstomo (1910) para coro
y la sinfonía coral Las campanas (1913).

En 1917 explota la tensión acumulada en su país, tiene lugar la Revolución rusa y
Rachmaninoff decide abandonar su Rusia natal. Tras una breve estancia en Paría se exilia
a Estados Unidos con su familia. Mientras tanto, su música era prohibida por el nuevo
régimen en la URSS. Durante esta etapa Rachmaninoff dedicaría su tiempo a su

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profesión de solista y director, tan necesaria para mantener su economía y la de su
familia, por lo que su faceta creativa se vio muy mermada. De sus escasas composiciones
posteriores a 1917 destacan Variaciones sobre un tema de Arcangelo Corelli (1934) para
piano, la Rapsodia sobre un tema de Paganini (1936) para piano y orquesta, la Sinfonía
nº 3 en la menor (1936) y el Concierto para piano nº 4 en sol menor (1937).

Sergei Rachmaninov falleció el 28 de marzo de 1943 en Beverly Hills, a la edad de 69
años, víctima de un cáncer tardíamente diagnosticado.

Six Moments Musicaux (Seis Momentos Musicales) Op. 16
Es una serie de piezas compuestas entre octubre y diciembre de 1896. Los Moments
musicaux constan de un grupo de seis obras separadas que reproducen formas
musicales características de periodos musicales anteriores.
Six Moments Musicaux es una sofisticada obra que cuenta con una gran duración,
gruesas texturas y elevadas exigencias técnicas para el intérprete. En ella, el detalle es
más funcional que ornamental en su trama musical. Es aquí, donde Rachmaninov plasma
las específicas cualidades de su manera de tocar en su música. Los números tres y cinco
poseen un apasionado lirismo, pero las demás requieren un pianista con una técnica
virtuosa y una gran percepción musical. Estas piezas fueron compuestas hacia la mitad
de la carrera de Rachmaninov.
A pesar de ser compuestas como parte de una serie, cada pieza puede ser
interpretada individualmente en concierto con sus propios temas y ambientes. Abarcan
una amplia variedad de temas desde una sombría marcha fúnebre presente en el
número tres al majestuoso canon del número seis.
Las formas que aparecen en la obra de son el nocturno, la canción sin palabras,
la barcarola, un virtuoso estudio y el tema con variaciones. El Andantino empieza la serie
con una larga y reflexiva melodía que se desarrolla hasta alcanzar un rápido clímax. La
segunda pieza, el Allegretto, es la primera de las pocas de la serie que revelan su
maestría en la técnica pianística. El Andante Cantabile es un contraste entre las dos
piezas que la rodean, explícitamente denominadas marcha fúnebre y lamento.
El Presto obtiene su inspiración de varias fuentes, entre las que se encuentran los
Preludios de Frédéric Chopin, sintetizadas en una explosión de intensidad melódica. La
quinta pieza de la serie, denominada Adagio sostenuto, es un respiro en forma de
barcarola, antes del final Maestoso, que concluye la serie con una gruesa textura en tres
partes. En Six Musical Moments, Rachmaninov ilustra completamente, en sus propias
palabras, “lo que mi corazón siente”.

Preludios
Rachmaninov compuso un total de 24 preludios. Este número nos recuerda al clave bien
temperado de Bach, a quien le siguieron muchos otros. Sin embargo, de todos los
compositores que escribieron series de 24 piezas en todas las tonalidades, Rachmaninov

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parece ser el único que no tenía originalmente ese objetivo en mente. Los preludios fueron
escritos y publicados en momentos diferentes, en conjuntos diferentes.

Preludio en do sostenido menor Op.3 nº2
Escrito como parte de un conjunto de cinco piezas tituladas Morceaux de Fantaisie,
es una de sus obras más conocidas.
El preludio está organizado en tres partes principales y una coda. Tres acordes
iniciales en fortissimo introducen la lúgubre tonalidad de do sostenido menor que
domina la pieza. El motivo cadencial se repite durante toda la obra. En el tercer compás,
el volumen cambia a pianississimo para la exposición del tema. La segunda parte es
rápida y está marcada como Agitato (agitado), empezando con tresillos llenos de
cromatismos. Esto apasionadamente construyó acordes de tresillos entrelazados que
descienden en una recapitulación climática del tema principal, esta vez en cuatro
pentagramas para hacer más cómoda la lectura de la gran cantidad de notas. Ciertos
acordes de esta sección están marcados con un cuádruple sforzando. La pieza cierra con
una breve coda de siete compases que acaba silenciosamente.

Preludios Op.23
Son un total de diez preludios, compuestos en 1901.
Estos preludios abandonan la forma de preludio corto tradicional delineada por
compositores como Bach, Scriabin y Chopin. A diferencia del set de Chopin, formado por
algunos fragmentos musicales de media página, los Preludios Op.23 de Rachmaninov
duran varios minutos cada uno, expandiéndose en formas polifónicas complejas con
secciones musicalmente independientes. Las piezas tal vez representan una culminación
de la expresión romántica. El set refleja la experiencia de Rachmaninov como virtuoso
pianista y maestro compositor, probando las capacidades técnicas, tonales, armónicas,
rítmicas, líricas y de percusión del piano.
• N.º 1 en fa sostenido menor (Largo)
• N.º 2 en si bemol mayor (Maestoso)
• N.º 3 en re menor (Tempo di minuetto)
• N.º 4 en re mayor (Adagio)
• N.º 5 en sol menor (Alla marcia)
• N.º 6 en mi bemol mayor (Andante)
• N.º 7 en do menor (Allegro)
• N.º 8 en la bemol mayor (Allegro vivace)
• N.º 9 en re bemol menor (Presto)
• N.º 10 en sol bemol mayor (Largo)
Ciertas características de la serie, tales como la recurrencia al movimiento desde un
tono al próximo adyacente, acordes en común entre preludios adyacentes y la relación

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entre el primer y el último preludio (ambos marcados Largo, siendo el último el relativo
mayor del primero) sugieren que las obras podrían ser tocadas seguidas como una serie.

Preludios Op.32
Para 1910, Rachmaninoff definitivamente había decidido completar el conjunto de
24, publicando 13 preludios, op. 32, que cubre las 13 tonalidades restantes:
• N.º 1 en do mayor (Allegro vivace)
• N.º 2 en si bemol menor (Allegretto)
• N.º 3 en mi mayor (Allegro vivace)
• N.º 4 en re menor (Allegro con brio)
• N.º 5 en sol mayor (Moderato)
• N.º 6 en fa menor (Allegro appassionato)
• N.º 7 en fa mayor (Moderato)
• N.º 8 en la menor (Vivo)
• N.º 9 en la mayor (Allegro moderato)
• N.º 10 en si menor (Lento)
• N.º 11 en si mayor (Allegretto)
• N.º 12 en sol sostenido menor (Allegro)
• N.º 13 en re bemol mayor (Grave – Allegro)
En comparación con la colección anterior, muchas de las piezas son técnicamente más
complicadas y exigentes musicalmente. Mientras que los episodios líricos tienen colores
cada vez más trágicos, el mundo sonoro se vuelve más sofisticado y exquisito.
Los Preludios son una parte importante de su obra para piano, que, con su lenguaje
de sonido melancólico y patético, incrementos dramáticos y clímax dinámicos,
representa la culminación final de la música para piano romántica tardía y sigue siendo
un desafío para los grandes pianistas.

Etudes-tableaux op. 33 y 39
Las dos series de Etudes-tableaux, separadas por la I Guerra Mundial y por la
Revolución Rusa, se consideran convencionalmente como un corpus unitario. La op. 33
se completó en agosto de 1911 y la op. 39 en febrero de 1917. Son poemas sinfónicos
miniaturizados, evocaciones de estímulos visuales cuyo programa Rachmaninov declinó
narrar en beneficio de la imaginación de su público y de sus intérpretes. En una carta de
2 de enero de 1930 Rachmaninov otorga a Respighi la inspiración de estas piezas, lo que
ha provocado algunos conflictos suplementarios para la explicación coherente de la
colección de Études-tableaux, una exploración sistemática y multidireccional de las
posibilidades cromáticas del piano que tanto ha fascinado a los mejores pianistas de la
postguena mundial.

El conjunto de la Opus 33 comprende ocho estudios:
• N.º 1 en fa menor: Allegro non troppo. Esta pieza es un estudio en el que
se alternan las manos y encontramos fuertes síncopas. El compás varía
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constantemente entre 2/4, 3/4, 4/4, 5/4 y 3/2. Algunos estudiosos encuentran
paralelismos entre esta pieza y el estudio Op. 25 n.º 4 de Chopin, bromeando al
decir que Rachmaninoff lo ejecutó mientras escribía este estudio.
• N.º 2 en do mayor: Allegro
• N.º 3 en do menor: Grave. La solemne melodía de la elegía es presentada
de inmediato. Sin embargo, el tema inicial completo no se recapitula y una
sección de transición un tanto ambigua tonalmente, ya que va oscilando entre la
tónica menor y la tónica mayor, para resolver en un tema sereno en do mayor. El
clímax parece conducir hacia do menor de nuevo, pero finalmente regresa a do
mayor. La pieza termina con unos tranquilos acordes como de campana en do
mayor.
• N.º 4 en re menor: Moderato
• N.º 5 en mi bemol menor: Non allegro – presto
• N.º 6 en mi bemol mayor: Allegro con fuoco. Fue originalmente publicado
como número 4 de este opus. Apodado «Escena en la Feria» según confesó el
propio Rachmaninoff a Respighi, la obra evoca una atmósfera lúdica y vibrante,
con su estridente fanfarria de apertura que incluye tríos y una salvaje alternancia
de acordes. La sección media plantea un gran desafío pianístico con enormes
saltos de la mano que llevan a acordes de décimo grado, haciendo que ejecutar
las figuras en el tempo correcto sea mucho más difícil. El estudio requiere fuerza,
precisión, resistencia, control rítmico, así como un equilibrio dinámico y tonal.
• N.º 7 en sol menor: Moderato. Fue originalmente publicado como
número 5 de este opus. Una pieza de la melancolía cuya decimosexta nota
de acompañamiento se entrelaza entre las manos. La principal dificultad de la
pieza es facilitar alteraciones suaves con las manos sin afectar la fluidez de
la melodía.
• N.º 8 en do sostenido menor: Grave. Fue originalmente publicado como
número 6 de este opus. Una gran pieza fuerte, con patrones de saltos en la mano
izquierda, que crean un estruendo enorme. La pieza presenta fuertes
disonancias, pero también contiene un interludio romántico magnífico.

El conjunto de la Opus 39 comprende nueve estudios:
• N.º 1 en do menor: Allegro agitato. Este agitado y apasionado estudio
explota algunos de los recursos del piano casi sin tregua. Así pues, requiere que
el intérprete tenga una mano derecha incansable y una mano izquierda a
menudo audazmente sincopada; además de una considerable destreza para
iluminar las voces interiores. Técnicamente la música está en un clímax casi
continuo. Se se asemeja al Preludio en mi bemol menor de Chopin.
• N.º 2 en la menor: Lento assai. También es conocido como «El mar y las
gaviotas». Aunque técnicamente sencilla, la obra contiene muchas texturas
musicales que hace de él un estudio de difícil interpretación. Esta melancólica
pieza requiere un control mucho mayor del ejecutante para proyectar

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el carácter tranquilo de este estudio. Es necesaria una ejecución delicada para
evitar que la música llegue a resultar monótona. La elaboración técnica del
estudio está en la métrica 2 sobre 3, el cruce de manos y el largo tramo de figuras
arpegiadas en la mano izquierda. El final es trágico y poético.
• N.º 3 en fa sostenido menor: Allegro molto
• N.º 4 en si menor: Allegro assai
• N.º 5 en mi bemol menor: Apassionato. Este estudio requiere de dedos
muy fuertes y manos grandes. El tema principal apasionado y turbulento se
afirma enfáticamente. A continuación, el tema es presentado en un volumen
mucho más tranquilo. Esto finalmente conduce a una melodía nostalgia segunda.
Esta melodía es inestable debido al incansable acompañamiento en el bajo. El
tema principal se recapitula y conduce a un clímax. La música se calma y el
carácter pasa de apasionado a sombrío. La música se vuelve más desolada para
terminar finalmente con una tercera de picardía en mi bemol mayor.
• N.º 6 en la menor: Allegro. Esta agresiva e intimidante pieza comienza con
una amenazante octava en escala cromática descendente en el teclado,
contestada por unas figuras rápidas y agudas parloteantes que con el tiempo se
transforman en una marcha. La música se vuelve frenética y una vez que ha
alcanzado el presto parece casi fuera de control. El efecto de la obra es
aparentemente misterioso, aunque a la vez completamente unificado. Conocida
como «Caperucita roja y el lobo», la pieza concluye con la escala cromática,
sonando como si el lobo se hubiese tragado a caperucita roja entera.
• N.º 7 en do menor: Lento
• N.º 8 en re menor: Allegro moderato. Este es un estudio lírico y musical
de las notas dobles. Exige precisión en el pedal, figuras flexibles e independientes
y agilidad. La obra contiene líneas melódicas muy largas y definidas en legato,
que contrastan con una sección intermedia en staccato.
• N.º 9 en re mayor: Allegro moderato, Tempo di Marcia

Concierto para piano y orquesta nº1
Sergéi Rajmáninov compuso el Concierto para piano n.º 1 en fa sostenido menor,
Op. 1, en 1892, cuando contaba con 19 años, aunque fue revisado exhaustivamente en
1917.
La obra tiene tres movimientos:
1. Vivace (F♯ menor): El contraste con las obras posteriores se puede
escuchar desde las barras de apertura, donde una fanfarria de bronce precede a
un florecimiento de doble octava y acordes en el piano, un gesto musical similar
a los conciertos para piano de Schumann y Grieg. Este florecimiento ocurre más
adelante en el movimiento, también, un factor importante en la simetría del
movimiento. El tema principal es corto para los estándares de Rachmaninoff,
pero ya muestra los dispositivos secuenciales y el diseño tipo arco inherente a
sus trabajos posteriores.

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2. Andante cantabile (Re mayor): Este nocturno reflexivo tiene solo 74
compases de largo. La textura es menos engorrosa en la versión revisada; las
armonías siguen siendo las mismas, pero se animan con notas cromáticas
ocasionales.
3. Allegro scherzando (F♯ menor → F♯ mayor) [Versión 1917: allegro
vivace]: Rachmaninoff reemplazó una apertura inicialmente gris con un pasaje
fortísimo que alternaba entre los compases de 9/8 y 12/8. Este movimiento
tiene forma de rondó-sonata, en el cual el desarrollo es una sección larga en mi
bemol mayor. En la revisión se eliminó un resurgimiento maestoso del tema
principal del concierto. En la versión original, había intentado utilizar este tema
en un tratamiento secuencial ascendente similar a lo que haría más adelante en
los Conciertos Segundo y Tercero. El problema aquí era que el tema no se
prestaba tan fácilmente a este tratamiento, por lo que parecía artificial.

Concierto para piano y orquesta nº2
Compuesto entre el otoño de 1900 y abril de 1901. Se divide en tres movimientos:
1. Moderato: El movimiento inicial empieza con una serie de acordes en el
piano como si de toques de campana se trataran que crean tensión,
finalmente llegando a un punto culminante en la introducción del primer
tema. En esta primera sección, la orquesta interpreta una melodía de
carácter ruso mientras que el piano realiza un acompañamiento consistente
en arpegios. Tras el gran primer tema, le sigue una rápida transición hasta que
se presenta el segundo tema en mi bemol mayor, mucho más lírico.
El agitado e inestable desarrollo toma motivos de ambos temas cambiando
las tonalidades muy a menudo y pasa a varios instrumentos mientras una
nueva idea musical se gesta lentamente. La música alcanza un gran clímax
como si la obra fuera a repetir los primeros compases de la obra, pero la
recapitulación va a ser bastante diferente
Mientras la orquesta repite de nuevo el primer tema, el piano, que la otra vez
hacía un papel de acompañamiento, ahora toca un tema de estilo parecido al
de una marcha que ya había sido presentado a medias en el desarrollo, de
este modo crea un considerable reajuste en la reexposición, como en el tema
principal, tocado por la orquesta que se ha convertido en acompañamiento.
El resto de la recapitulación es bastante literal.
2. Adagio sostenuto: El segundo movimiento empieza con una serie de acordes
lentos con las cuerdas que modulan del do menor del anterior movimiento
a mi mayor. El piano entra tocando una simple figura arpegiada. El tema es
introducido por la flauta y luego pasa entre el piano y otros solistas, antes de
que la música acelere a un corto clímax centrado sobre el piano. El motivo
original se repite, y la música parece extinguirse, acabando con tan sólo el
solista.
3. Allegro scherzando: El último movimiento empieza con una pequeña
introducción orquestal que modula de mi mayor a do menor, antes de que el

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piano solo lo conduzca hacia el agitado primer tema. La excitación muere y el
oboe y las violas introducen un tema de gran lirismo. El segundo tema está
basado en el segundo tema del primer movimiento. Tras un largo periodo de
desarrollo la tensión crece considerablemente. Cerca del final, Rachmaninov
recupera el segundo tema en una gran y poderosa orquestación. Finalmente,
una rápida coda conduce al concierto a su fin.

Concierto para piano y orquesta nº3
Compuesto en 1909, con el propósito inicial de utilizarlo como una pieza para exhibir
su talento como intérprete. Es famoso por su exigencia musical y técnica para el
intérprete. Tiene la reputación de ser uno de los conciertos para piano más difíciles del
repertorio pianístico.
1. Allegro ma non tanto. El primer movimiento gira alrededor de una
melodía diatónica que en seguida se desarrolla en una figuración pianística.
Alcanza varios clímax feroces, especialmente en la cadenza. El primer tema en su
forma completa reaparece justo después de la coda. Rachmaninov escribió dos
versiones de la cadenza: la original, más corta, fácil y suave, de estilo tocata, y la
segunda, anotada como ossía, más larga, grandiosa y difícil . En la grabación de
su concierto el compositor no tocó la cadenza ossía.
2. Intermezzo: Adagio. El segundo movimiento es iniciado por la orquesta,
con un solo de oboe y consiste en un número de variaciones alrededor de una
simple melodía suntuosa, pesada y romántica seguida de otra con una
combinación rígida. Se produce una transición de la melodía que cambia a
la tónica mayor, que es el segundo tema. Tras el desarrollo del primer tema y la
recapitulación del segundo tema, la melodía principal reaparece, antes de ser
cerrado por la orquesta de manera similar a la introducción. Luego el piano toma
la palabra con un corto pasaje de dos arpegios, uno descendente y otro
ascendente, que dan paso al último movimiento sin pausa. Algunas ideas
melódicas de este movimiento aluden al tercer movimiento del Segundo
concierto para piano, como la melodía en re mayor al estilo ruso.
3. Finale: alla breve. El tercer movimiento es rápido y vigoroso y contiene
variaciones de algunos de los temas usados en el primer movimiento, lo que une
el concierto entero cíclicamente. Sin embargo, tras el primer y segundo tema
diverge de la forma sonata regular. No presenta un desarrollo convencional; este
segmento se reemplaza por una larga digresión empleando el relativo menor del
primer tema de este movimiento, que es seguido a continuación por los dos
temas del primer movimiento. Tras la digresión, la recapitulación del movimiento
vuelve a los temas originales, aumentando la tensión y creando un clímax de
estilo tocata al similar pero más ligero que la cadenza ossia del primer
movimiento. El último movimiento concluye con un segundo tema, una melodía
en re mayor triunfante y apasionada. La pieza acaba con las mismas cuatro notas
rítmicas; según algunos expertos afirma ser la firma musical del compositor.

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Concierto para piano y orquesta nº4
Sergéi Rajmáninov completó este concierto en 1926 y la obra actualmente existe en
tres versiones. Tras su poco exitoso estreno realizó cortes y otros arreglos antes de su
publicación en 1928. Debido a la continua falta de éxito, abandonó la obra, revisándola
y republicándola finalmente en 1941. La versión basada en el manuscrito original fue
lanzada en el año 2000 por los sucesores de Rachmaninov para que fuera publicada y
grabada.
Comparado con sus predecesores, el cuarto concierto contiene perfiles temáticos
más nítidos junto con un refinamiento de texturas en el teclado y la orquesta. Estas
cualidades no conducen a una mayor simplicidad sino a un tipo diferente de
complejidad. También fue una continuación del crecimiento creativo de largo alcance de
Rachmaninov: el Tercer Concierto y el Primer Concierto revisado fueron menos
orquestados que el Segundo Concierto. De acuerdo con su carácter general, el Cuarto
Concierto es aún más ligero, aunque más oblicuo.
El concierto consta de tres movimientos:
• Allegro vivace (Sol menor).
• Largo (Do mayor)
• Allegro vivace (Sol menor → Re bemol mayor → Sol mayor)
Rachmaninov ya había estado haciendo un uso más extenso de motivos temáticos
cortos y fuertes patrones rítmicos en sus Preludios Op.32, en lugar de lo que se llamó la
"inquietud inconmensurable" que hizo de su obra, especialmente los conciertos, una
experiencia angustiante para algunos músicos.

Rapsodia sobre un tema de Paganini Op.43
Es una obra concertante compuesta 1934, escrita en un estilo similar al de los
conciertos para piano y orquesta.
La Rapsodia sobre un tema de Paganini, a pesar del nombre, no es una rapsodia, sino
que pertenece a la forma musical de tema con variaciones. La pieza es un conjunto de
24 variaciones sobre el último de los 24 caprichos para violín solo de Niccolò Paganini.
Dada la variedad de atmósferas emocionales reinantes en la obra, podríamos
interpretar el término rapsodia en referencia al carácter de la obra y no a la forma. Jon
Miles relaciona el título de la obra con los rapsodas griegos, que eran recitadores
ambulantes, similares a los trovadores mediavales o a los griots africanos, que narraban
todo tipo de historias y constituían la memoria cultural de entonces. El piano como
instrumento solista haría el papel de rapsoda, con la ayuda de la orquesta, llevando al
espectador por todo un arcoiris de emociones. Humor, entusiasmo, comprensión
dramática de la soledad humana, ingenio, picardía juguetona, sorpresa, brío,
circunspección, misterio, solemnidad, recogimiento, todo ello diseñado con una
orquestación soberbia, hacen de esta obra una de las cumbres de la producción de
Rachmaninov.
La Rapsodia se puede dividir en tres grandes secciones: primera, desde la
introducción hasta la variación 10; las variaciones 11 y 12 constituyen la transición hacia
la segunda sección, que va desde la variación 12 hasta la 18; y finalmente, las variaciones

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19 a 24 forman la última sección. Se pueden asociar estas tres secciones con los tres
movimientos de un concierto para piano.
La obra comienza con una introducción en la que crea una gran expectación en el
oyente, expectación que se resolverá más adelante cuando aparezca el tema principal.
Muy juguetonamente, Rachmaninov no expone el tema en primer lugar, sino que
presenta la primera variación antes que el tema. Esta variación la llama precedente. Así,
rompe las expectativas que nos había creado, pues tras la tensión, esperábamos la
exposición del tema, pero no es así. La variación I no es más que una presentación del
esqueleto armónico del tema de Paganini, con entradas más o menos inesperadas de los
instrumentos y con muy poco material melódico. Armónicamente, es una alternancia
entre la tónica y la dominante, hasta el compás 8, seguida de una caída de quintas que
se repite dos veces. En la presentación del tema, la orquesta toca el tema original de
Paganini y el piano la acompaña con un patrón similar al de la variación anterior. El tema
consiste en un antecedente de 8 compases, seguido de un consecuente de 16 compases.
Muy sutilmente el piano enuncia un motivo que, sometido a diversas transformaciones
melódicas y rítmicas, aparecerá con mucha frecuencia. Está formado por una cuarta
descendente (la-sol-fa-mi). A continuación suceden las 24 variaciones.

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