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Andrés Martínez Fernández-Salguero

Franz Schubert (Lichtenthal 1797- Viena 1828)
Fue el duodécimo de catorce hermanos, Franz Schubert recibe sus primeras clases a
los ocho años. A los diez años escribió sus primeros temas.
Autor de seiscientas composiciones en forma de lieders. En el trabajo que dejó se
cuentan entre otras: veintiuna sonatas, siente misas y nueve sinfonías; de éstas, la más
conocida es La Sinfonía Inconclusa, obra magistral de dos movimientos.
En 1808 será becario en la Capilla de la Corte, siendo alumno de composición
de Antonio Salieri. Destacó con algunas de sus canciones, Hagars Klage (1811) y Der
Vatermöder (1811). Influenciado por la música de Beethoven, quien le apasiona. A esa
edad varios documentos lo describen como corpulento, miope, cara redonda y
cabellera exuberante.
En 1815 finalizó su segunda y tercera sinfonías, compuso dos misas, en sol y si
bemol mayor, otras obras religiosas, música de cámara y ciento cuareta y seis
canciones, El rey de los elfos entre ellas. Un año después compuso la Sinfonía
trágica (nº 4), la Sinfonía nº 5 en si bemol mayor, más música religiosa, una ópera y
unas cien nuevas canciones. Se enamora de María Teresa Grob, una soprano que
actuaba en su Misa en Fa. Pese al éxito de sus composiciones, el fracaso en este amor
marcarían de forma importante sus composiciones posteriores, que marcarán el
nacimiento del Lied (canción para voz solista y acompañamiento).
Nunca prescindió de las estructuras clásicas, y por ello no se le considera como un
precursor de lo Romántico, sino más bien como el último en seguir la senda
de Haydn, Mozart y Beethoven. El 29 de marzo de 1827, Schubert es uno de los 30
compositores que acompañan el féretro de Beethoven.
Franz Schubert falleció a causa de fiebres tifoideas el 19 de noviembre de 1828
en Viena en casa de su hermano, tras componer el Lied "El pastor en la roca".

Sonatas para piano
En un tiempo solía manifestarse la tendencia a menospreciar las cualidades técnicas
de Schubert cuando abordaba la sonata. Debe tenerse en cuenta que en la Viena
contemporánea, un periodo denominado por Beethoven y el recuerdo de Mozart,
todos los compositores creaban sonatas, conciertos y sinfonías.

El instinto lirico de Schubert no se sentía cómodo con el corsé de la sonata, pero se
creía obligado a demostrar su acatamiento. De esta manera, muchos de sus cuartetos,
sinfonías y sonatas repiten obedientemente los movimientos de la mística de la
sonata. Después, por ejemplo en la sinfonía inconclusa y en la gran sonata en do
mayor, pudo unificar el contenido con su propio tipo de forma.
Andrés Martínez Fernández-Salguero

Beethoven, construía los tiempos con temas contrapuestos, cuyo desarrollo
conflictivo constituía la esencia dramática de sus obras. La sonata, así, llegaba al
máximo de su poderío. En Schubert, por el contrario, el espíritu lírico gustaba de la
larga contemplación de los temas, glosándolos armónica y tímbricamente, haciéndolos
viajar en sorprendentes variaciones modulantes. En cambio, no gustaba de los
desarrollos dramatizantes con sus fuertes tensiones. Le faltaban para ello los
conocimientos técnicos del contrapunto, según insisten muchos comentaristas.
En total podemos decir que compuso veintiún sonatas, aunque muchas están sin
acabar. Las sonatas completadas son once. En ellas no experimenta con la forma, es
bastante convencional y se aprecia la influencia de Beethoven.
De las tres primeras Sonatas, las tres de 1817, evidentemente las menos geniales de
la producción de su autor, sólo la primera, en La menor, D 537, quizá la más
interesante de estas tres, ha recibido la atención de varios grandes pianistas. De sus
sonatas de madurez destacamos las siguientes: La Sonata en La mayor D 664 (1819) es
una de las más interpretadas; La Sonata en La menor, D 784 (1823) es una revelación:
el comienzo mismo es ya atormentado, alcanzándose pronto una explosión
desesperada. La súplica y la cólera se suceden una y otra vez; La Sonata (o Sonata-
Fantasía) en Sol mayor, D 894 (1826), paradigma de la infinitamente rica personalidad
schubertiana; Las tres últimas Sonatas, del último año de su vida, 1828, fueron
compuestas en el increíble lapso de un mes La última Sonata, en Si bemol mayor, D
960, es sin duda la más transitada por los pianistas

Impromptus
El Impromptu es una pieza para piano de un sólo movimiento y estilo
romántico, que reproduce el efecto de una improvisación. Su estructura es libre
y adopta frecuentemente el tipo ternario ABA. La sección contrastante B adopta las
características típicas del TRIO de un minueto clásico.
Schubert, pionero en este género, hizo grandes aportaciones componiendo en
1827 dos grupos de 4 impromptus:
– Cuatro impromptus, D. 899 (Op.90) Los dos últimos publicados en 1857
– Cuatro impromptus, D. 935 (Op. Posth. 142)
En ellos se evitan las repeticiones literales (barras de repetición, da capo, etc. )
típicas de las estructuras del siglo XVIII. La exposición temática se efectúa sin
transiciones y los desarrollos son de gran extensión. Encontramos en ellos constantes
intercambios modales (mayor/menor o menor/mayor).