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CONTEXTO EL SALVADOR

SITUACIÓN ECONÓMICA

En los últimos años El salvador ha mostrado tasas de crecimiento económico nada
alentadoras, dichas tasas en nada resuelven la problemática en que vive El
Salvador en la actualidad, producto de diversos factores como los altos niveles de
endeudamiento, un creciente déficit comercial, la fuga de capital, y la falta de apoyo
a los sectores productivos de la economía, entre otros.
Desde el 2010, el crecimiento económico ha oscilado entre 1% y 2%, al cierre del
año 2016 el crecimiento de la economía indicaba una tasa del 2.5%, situación que
no cambiará si se mantiene el actual sistema neoliberal que ha llevado al país a una
tendencia de lento crecimiento. Cada año se repite lo mismo, el lento crecimiento
del país con perspectivas nada alentadoras, ya que para este año, tanto el BCR
como el FMI, coinciden en que el crecimiento será de 2.4%, y el próximo año entre
el 2.3% y el 2.6%. Estos crecimientos son cuestionables cuando cruzamos las
condiciones reales macroeconómicas del país, en la balanza comercial, en la
Balanza de Pagos, en la fuerte fuga de capitales, en la baja inversión pública y
privado, en una economía estatal deprimida, con un desempleo y subempleo
inmenso, una agricultura con una producción decreciente en el café, etc., etc.
En este contexto de bajo crecimiento y con perspectivas de un estancamiento
económico, se analizarán algunos problemas que mantienen a El Salvador con
estos desalentadores niveles. Debemos ver que las perspectivas de
estancamiento pueden pasar a una crisis de caída del PIB, esto puede ser
resultado de varios aspectos: la cada vez más difícil situación del Estado para
conseguir financiamiento, el incremento de las tasas de interés, la perspectiva real
de una disminución de las remesas de los Salvadoreños que residen en Estados
Unidos, las perspectivas de una crisis en los Estados Unidos producto del
rompimiento del esquema globalizado montado por las transnacionales
norteamericanas y de otros países, que ahora se ven amenazadas de entrar a una
economía mundial de guerra de aranceles y restricciones al libre comercio, que ha
favorecido a la economía norteamericana, dado que se ha financiado por la
supremacía del dólar y los tratados del libre comercio como el NAFTA Y CAFTA. Es
por eso que cuestionamos esas proyecciones, estas fueron hechas en una
perspectiva de un comportamiento estable de la economía mundial y sin tomar en
cuenta la verdadera crisis estructural del país en los ingresos de la población, la
baja inversión, pérdida de competitividad, etc.

EL PROBLEMA DE LA DEUDA EN EL SALVADOR

Una de las problemáticas que por años viene afectando al país en las finanzas
públicas, es lo referente a la deuda, la cual ha llegado a una situación de
insostenibilidad fiscal. La relación entre la deuda del Sector Público No Financiero
(SPNF) y el Producto Interno Bruto (PIB), como tradicionalmente se realiza, y por lo
general se dice que ese parámetro debe rondar entre el 40% y el 60%.
Al realizar el análisis de la deuda del SPNF, podemos observar que en 8 años (del
2008 al 2016) esa deuda, sin pensiones, ha tenido un crecimiento de 5,189 millones
de dólares, pasando de 36.8%, con respeto al PIB, a 48.2%. Indudablemente la
situación cambia al sumar la deuda de pensiones, con la cual pasa de US$ 8,769
millones, en 2008, a US$ 17,100 millones en el 2016, mostrando un incremento de
US$ 8,331 millones; de igual forma, al relacionar dicha deuda con el PIB, vemos
cómo en 2016 llegó a 63%. Estos niveles de endeudamiento, como ya se dijo,
prácticamente han llevado al país a una situación de insostenibilidad fiscal y de un
default técnico o incapacidad de pago.
Pero la situación es muchos más crítica cuando se incorporan dos elementos que
nos permiten tener una aproximación más real de la problemática: la deuda
previsional que tiene el Estado y el servicio de la deuda. Al incorporar estos dos
elementos al análisis, el problema de la deuda se dispara considerablemente.
Según cálculos propios, tomando datos de las instituciones públicas (Ministerio de
Hacienda y Superintendencia de Pensiones), la deuda previsional del Estado al año
2016 totalizaba 24,664 millones de dólares, lo que hace que la dimensión real de la
deuda del SPNF sume, en el año 2016, US$ 42,065 millones, lo que hace que la
relación del PIB con la deuda del SPNF se dispare al 155%, y muestra la gravedad
del problema de la deuda.
El otro elemento que se incorpora al análisis es el del servicio de la deuda, que,
según datos del BCR, entre el año 2000 y el 2016, el Estado ha pagado un servicio
de la deuda acumulado de 28,018 millones de dólares. Claramente el Estado está
en un problema de la deuda sin solución en los parámetros o políticas con que se
está manejando este asunto. El servicio de la deuda en el año 2000 fue de US$ 813
millones, lo cual ya era una dificultad, pues representó casi el 6.2% del PIB, y para
junio del 2016 el servicio de la deuda fue de US$ 1,658 millones, representando el
4.3% del PIB, tomando en cuenta que eso es para la primera mitad del año, lo que
se observa es que esta relación (argumentan los organismos financieros
internacionales y el Ministerio de Hacienda) todavía es manejable; pero esto debe
verse con cuidado, dado que el monto del servicio es variable en una tendencia a
incrementarse. Tomemos en cuenta que lo manejable está determinado por el
hecho que el país se pueda seguir endeudando, dado que tiene ya varios años de
estarse pagando todo el servicio de la deuda con más deuda, lo cual la ha hecho
perversa en el país y es así que esta ya es una trampa de la cual no se saldrá si no
se hacer una renogociación como la que hemos venido planteando, en la política
actual de manejo de la deuda no hay salida.
CRISIS DE PENSIONES: DEUDA PREVISIONAL

Dentro de la deuda pública, la deuda previsional ha llevado de hecho al Gobierno a
una incapacidad de pago, vale la pena recordar que en el año 1996, durante el
Gobierno del expresidente Calderón Sol, se aprobó la ley SAP (Sistema de
Administración de Pensiones), en la que se estableció el traslado, a las empresas
privadas, los fondos de pensiones acumulados en el ISSS de los cotizantes del
anterior sistema de pensiones. En esa fecha el Estado se comprometió a pagar una
deuda por un total de 24,043.97 millones de dólares.
En el año 2001 el gobierno se dio cuenta de la incapacidad financiera con la que
contaba para pagar el compromiso anual, ya que los primeros años erosionaron las
reservas técnicas del ISSS y era inviable poder hacer esos pagos, por lo que en
diciembre del 2001 se aprueba el decreto 664, mediante la forma de pago de los
certificados de traspaso, por lo que el Estado se ve obligado a monetizar la deuda
de pensiones1.
Pero con los bonos que se comenzaron a emitir a partir del año 2002 (que debían
ser aprobados por la Asamblea Legislativa y que requerían el acuerdo del partido
FMLN) este comenzó a denunciar el problema del endeudamiento público y a
condicionar su incremento, por lo que en septiembre del 2006 se crea el decreto
100, que establece una nueva modalidad de financiamiento de obligaciones
previsionales, por medio de la creación del fideicomiso que le da vida a los CIP
(FOP).
A partir de este decreto, los valores emitidos para cubrir los traspasos de los fondos
de pensiones CIP se vuelven inconstitucionales, dado que estos no llegan para su
aprobación a la Asamblea Legislativa, por lo que se ponen en riesgo los fondos de
pensiones de los trabajadores y empleados del país, pues estos valores no cuentan
con la garantía del Estado. Podemos ver cómo se vuelve perverso el proceso de
endeudamiento previsional, ya que de esta forma se convierte en bonos que pagan
altos intereses.
Esos bonos los adquieren las AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones), y
cada vez que el Estado les va a pagar, como no tiene liquidez ni le dan los impuestos
para eso, este se endeuda.
Y según las proyecciones del ministro de Hacienda (Carlos Cáceres), en el 2030,
solo la deuda previsional, va a exigir un servicio de la deuda de más de mil millones
de dólares al año.
La fuga de capital
Si al problema de la deuda le aunamos la creciente salida de capital por parte de
las empresas transnacionales, el asunto se complica más; las transnacionales
extrajeron de nuestro país, en los últimos 16 años, 11,377 millones dólares en
concepto de utilidades, además, a través de la repatriación de la inversión, se
llevaron US$ 3,612 millones. En total extrajeron del país US$ 14,989 millones. Sin
duda alguna el esquema de atracción y promoción de la IED (Inversión Extrajera
Directa) en El Salvador ha sido totalmente adverso a las necesidades de inversión
y desarrollo del país, ya que las empresas han realizado un saqueo de recursos
financieros, con un promedio de 936 millones anuales.
Es importante que se redefina la política relacionada con la IED, para que esta sea
un factor de desarrollo de nuestras fuerzas productivas, en el sentido más amplio, y
que sean importadoras netas de capital al país, contribuyendo de esta manera a
lograr tasas mayores de crecimiento económico.

TRABAJO Y PARTICIPACIÓN DE LA MUJER

Un aspecto fundamental en el mercado de trabajo lo constituye las relaciones de
género, en este sentido la economía del cuidado es algo que está tomando cada
vez más forma e importancia. En la actualidad, esta actividad —aunque
invisibilizada— ocupa una gran parte de las horas de actividad de las mujeres, lo
cual es 6 veces las horas dedicadas por los hombres a tales actividades del cuidado;
mientras que los hombres dedican tres horas y media más que las mujeres en
actividades remuneradas. En el país, la Política Nacional de las Mujeres es un
instrumento jurídico que se destina a defender la autonomía de las mujeres
asegurando la igualdad con los hombres en el acceso al empleo, ingresos y activos.
No obstante, aún existen muchas situaciones que mejorar para establecer la
igualdad entre el hombre y la mujer, y eliminar las relaciones patriarcales tanto en
el hogar como en las empresas. La tasa de participación es, en 2016, una muestra
de las condiciones inequitativas de género. En el caso de los hombres, esta tasa es
de un poco más de 80 %, para las mujeres es de aproximadamente 47 %. En lo que
respecta a la tasa de inactividad, en 2016, para los hombres es de casi 20 %; para
las mujeres es de aproximadamente 53 %. La condición de inactividad denominada
“Quehaceres domésticos” corresponde al 68.7 % de las mujeres; para el caso, los
hombres inactivos son solo 1.3 %. En la informalidad se ubica un poco más del 35
% de los hombres, para el caso de las mujeres es de casi 49 %, de acuerdo con
datos de 2016. Los salarios de las mujeres, según nivel de educación, siguen
estando por debajo de los salarios que reciben los hombres. Por ejemplo, para 2016,
en el caso de un nivel de estudio de 13 o más años, el salario masculino en promedio
es de USD 606.6; mientras que para las mujeres con el mismo nivel de estudios es
en promedio de USD 516.33. En términos de la propiedad de la tierra, en 2016, el
88 % de los hombres son propietarios; versus el 12 %, para el caso de las mujeres.
Se puede decir que en el tema de género las relaciones patriarcales, en el contexto
capitalista, siguen siendo muy marcadas en El Salvador, colocando en una situación
de mucha vulnerabilidad a las mujeres.
UNA BREVE MIRADA A LA SITUACIÓN EN EL ÁREA RURAL

Para el año 2017, la población rural total de El Salvador es de 2.622,208, lo que en
términos porcentuales representa un 39.8%1, en donde las mujeres representan
mayoría, puesto que forman un total de 1.337,326.08 con respecto a los hombres
que representan 1.284,888.91. En términos porcentuales se refleja que el 51% del
total de la población rural está conformado por mujeres y está por encima de un
49% que representa a los de hombres rurales del total de dicha población, tal como
puede observar en el gráfico 1a continuación:
Fuente: Elaboración propia en base a EHPM, DIGESTYC (2017)

Tabla 1: Población total Rural por Sexo

49%
51%

Mujeres Hombres

La grafica anterior permite inferir que la apuesta mayoritaria de las políticas públicas
y acciones del estado en general, tienen que ir enfocadas en el desarrollo pleno de
las mujeres, especialmente en el área rural, ya que no solo representan mayoría,
sino que el atraso en cuanto a oportunidades es evidente en el área rural.

CARACTERIZACIÓN ECONÓMICA DE LAS MUJERES RURALES EN EL
SALVADOR

De acuerdo a los datos obtenidos a partir de la EHPM de la DIGESTYC para el año
2017, del 72.6%2 de la población total del país se encuentra en edad para trabajar,
el 38% reside en la zona rural. Asimismo, se infiere que de este porcentaje de la
PET, el 54.4 % son mujeres, lo que refleja que la mayoría de personas que viven en
zonas rurales son mujeres que se encuentran en edad activa para producir y
generar desarrollo tanto en la economía local como el desarrollo individual, sin
embargo estas cuentan con menos oportunidades laborales que los hombres y
sumado a esto las brecha salariales persisten; por lo que apostar para la autonomía
económica de las mujeres rurales representa un reto por cumplir.

1Datos de la Encuesta de Hogares para Propósitos Múltiples, DIGESTYC, 2017
2Porcentaje de la Población en Edad para Trabajar (PET) que se encuentra definida a partir de los 16 años, y son personas
que se encuentran aptas para incorporarse a las actividades productivas.
Gráfico 2

Fuente: Encuesta de Hogares Múltiples, DIGESTYC (2017)

Por otro lado, es importante analizar el porcentaje de Población Económicamente
Activa (PEA)3 una de las características en el área rural es la predominante
participación de los hombres. Entre 2009 y 2015, alrededor del 68.8% de la PEA
estaba formada por hombres. En ese mismo período, en términos absolutos las
mujeres rurales participantes en la PEA han aumentado, en términos relativos su
participación se ha mantenido alrededor del 31.2%.
La pobreza continúa siendo una caracterización muy acentuada en la población
rural, especialmente en las mujeres, por lo que se puede decir que un poco más de
la mitad de mujeres rurales carecen de autonomía económica, pese al aumento de
la participación de mujeres en la población económicamente activa.

Por otra parte, es importante analizar la cualificación de la población que ofrece su
fuerza de trabajo, para el caso de las mujeres rurales, se destaca que ellas
representan mayor escolaridad, con 6.4 grados aprobados respecto a los 6.0 de los
hombres. Estos niveles educacionales siguen siendo muy bajos en comparación
con el acceso que tienen las mujeres y niñas de las zonas urbanas, ya que las
probabilidades de acceder a la escuela son mucho mayores que en el área rural.

3 PEA: Parte de la Población en Edad para Trabajar (PET) que realiza alguna actividad económica u ofrece su fuerza de
trabajo al mercado laboral
BRECHA SALARIAL EN LA ZONA RURAL

En el área rural, las tres ramas que absorben mayor cantidad de población ocupada
son: agricultura y ganadería en un 39.3%; comercio, hoteles y restaurantes en
21.5%; y la industria manufacturera con 12.1%; como hemos analizado en páginas
anteriores la mayoría de las mujeres rurales se dedican a la agricultura como medio
de vida y fuente de ingresos económicos, según la EHPM de la DIGESTYC (2017)
el salario promedio en esta rama es de $169.25, sin embargo, los hombres reciben
un mayor salario por realizar el mismo o menos trabajo que una mujer rural. Esto
puede ser constatado en la gráfica número 3.

Gráfico 3: Brecha Salarial por sexo en Área Rural
$400.00
$300.00 $250.30 $246.77
$164.69
$200.00
$100.00
$-
Agricultura y Ganadería Comercio Industria
Hombre $169.69 $340.83 $341.89
Mujer $164.69 $250.30 $246.77
Hombre Mujer

Fuente: Elaboración propia en base a EHPM, DIGESTYC (2017)

CARACTERIZACIÓN EDUCACIONAL DE LAS MUJERES RURALES

La inversión social realizada por el Estado salvadoreño en la educación, es
considerada como un instrumento para el acceso a un mejor nivel de vida y
desarrollo de las personas.

Fuente: Encuesta de hogares para Propósitos Múltiples, DIGESTYC, 2017

A partir de los datos publicados por las EHPM de 2017, se observa a nivel nacional
persiste la brecha en términos de área geográfica de residencia, ya que en el área
urbana la tasa de analfabetismo es de 6.7%, mientras que en el área rural la tasa
es de 16.4%, se observa una leve pero positiva reducción de la tasa de
analfabetismo, pasando en el área rural de 17.3% para el año 2016 a un 16.4% para
el año pasado, sin embargo, aún se mantiene en niveles superiores a la tasa
nacional.

CARACTERIZACIÓN TITULARIDAD DE TIERRAS A FAVOR DE LAS
MUJERES RURALES
En el tema de la propiedad de la tierra, los datos recopilados por la EHPM, muestran
que existe una marcada brecha entre hombres y mujeres; en promedio únicamente
el 14.6% de las personas productoras agropecuarias propietarias de tierra, eran
mujeres. Inclusive, en ese período dicha participación ha experimentado una
tendencia a la reducción, pasando de 16.0% en 2009 a 12.6% en 2012.

POBREZA Y DESIGUALDAD
El ingreso promedio mensual de los hogares a nivel nacional es de $543.89; por
área, la diferencia es bastante marcada, ya que en el área urbana dicho promedio
es de $641.13 y en el área rural es de $385.71, lo que indica que las condiciones
de vida de los hogares del área rural, están por debajo de las condiciones en las
que viven en el área urbana; en base a los datos anteriores podemos asegurar que
la situación y condición entre hombres y mujeres en general refleja una importante
brecha, la cual provoca que las mujeres rurales vivan en condiciones de precariedad
y poco dignas para el desarrollo integral que se merecen.
Fuente: Encuesta de Hogares Múltiples, DIGESTYC año 2017