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Mirian González

C.I: 23633993

Ética y Docencia 801

Inglés

Brújula Educativa: ¿Qué hacer? ¿A dónde Ir?

Día a día la educación implica un reto, ya que a través de los años el acto
de educar va cambiando en cuanto a las prioridades de ésta, en épocas
anteriores, la prioridad era informar, a los estudiantes administrarle la información
necesaria según su nivel educativo para que pudieran ser individuos dignos de
una sociedad. Actualmente las prioridades de la educación han cambiado gracias
a las recientes Tecnologías de Información y Comunicación, que no poseen filtro
en cuanto a administración de información, donde se mezcla lo bueno y lo malo y
que abre las puertas a una desidia de raciocinio donde todo se nos ofrece en
bandeja de plata sin haber hecho el mínimo esfuerzo, y que presenta un desafío
para los educadores actuales, que pretenden que el estudiante sea un individuo
autónomo e independiente.

Las TIC son consideradas como sobresalientes características que se


desarrollaron bastante en el siglo XXI, estamos rodeadas de ellas, televisiones,
teléfonos, computadoras, tabletas, laptops, y muchas otras variantes. En un
mundo donde la información se tiene a la mano gracias al internet, ¿Cuál ha de
ser el rol del educador? Actualmente, las TIC y su presencia en la vida diaria de la
gente, en especial de los niños, adolescentes, han traído consigo una oleada de
información libre y constante, casi infinita a la cual están expuestos de manera
constante. Ya la tarea de informar, no está enteramente en nuestras manos, sino
que debemos actuar mas como guías, que encaminen a estos usuarios a través
de ese mar de información. Enseñar a diferenciar que es lo que se puede usar a
beneficio de la educación, lo que no y organizar toda la información. Asimismo, el
internet, con su infinidad de páginas, blogs, redes sociales etcétera, es
considerada por muchos un atajo educativo, donde pueden encontrar trabajos o
asignaciones del colegio ya hechas, las cuales pueden parafrasear y entregarlas
como suyos, la comodidad que se quería dar con las TIC se le ha dado un mal uso
últimamente. Por ejemplo, en la enseñanza del inglés, una de las herramientas
que es muy usada es el traductor Google, la cual recomendamos si se necesita
traducir una palabra o frase corta, ya que da varias opciones de traducción en
varios contextos, pero a esta simple herramienta, frecuentemente, se ha visto que
se usa de manera exagerada para traducir textos de más de una frase que en
todos los casos tienen errores. ¿Por qué no aplicar mis conocimientos en la
lengua para traducir la información que necesito? Es una problemática común
entre los profesores de inglés. El esfuerzo y la motivación para lograr algo por
medios propios se pierde por el mal uso del Internet, el estimulo por analizar, por
escrutar profundamente una problemática va en decadencia, porque ya la
información está situada en alguna parte del vasto internet. A manera de ejemplo,
en la asignatura de Literatura Norteamericana, de la especialidad Ingles de la
UPEL Maracay, se deben analizar varias historias cortas que se sitúan en
diferentes contextos históricos, se debe especificar quiénes son los personajes
principales, el mensaje, los temas, sacar el resumen, la trama y otros aspectos
literarios de la obra, existe un puñado de personas que realmente leen, analizan y
definen cada uno de los aspectos pedidos, pero presiento que siempre
encontraremos que el resto consigue un análisis ya realizado en internet y lo
toman como propio, esto presenta dificultades para el profesor. No está mal
buscar referencias, que te guíen a realizar un trabajo más completo, pero he allí el
problema, en la actualidad muy pocos estudiantes saben cómo canalizar y
decantar cierta información y tomarla como complemento en lugar de tomar sus
propios razonamientos como complementos al trabajo de alguien más. Por eso
tenemos que hacer hincapié en hacer del internet una herramienta suplementaria
a nuestras ideas y no al revés.

Asimismo, enseñar es un reto porque nos vemos en la tarea de dificultar las


perspectivas inmorales, negativas y peligrosas a las que el estudiante se
encuentra expuesto. En cierta manera, se trata de encaminar al alumno por un
camino moral, que acepte la sociedad en la que vive. Ya que estamos
condicionados a aprender según nuestro entorno, aunque también es importante
motivar a pensar fuera del caparazón, a conocer más acerca de otras sociedades,
a conocer a gente de mente abierta. Desarrollar el pensamiento propio, esa clase
de educación que empodera al estudiante, que lo motiva a soñar, a ver más allá
de su costumbre. La educación es perpetua, y siempre abre caminos y
posibilidades positivas para el crecimiento personal de la persona. Aprender a
pensar implica también, que se deben poseer contenidos que funcionen como
base, así como cuando se construye una casa, no se puede construir en medio del
vacío, siempre debe existir donde asentar firmemente la construcción. Se debe
tener algo en que razonar para poder pensar y así analizar todo lo que venga del
exterior para poder crear una estimación propia, tanto de temas positivos como de
los negativos a los que inevitablemente siempre se está expuesto, pero eso es lo
que impulsa la educación, discernir el bien del mal. De esta manera, podemos
decir que la educación es el impulso de toda sociedad, su calidad determina la
prosperidad del pueblo en cuestión pero, a pesar de esta cualidad muchas
naciones fallan en darle la importancia necesaria, porque sus frutos no son
inmediatos sino que toman tiempo, y es que muy pocas son las cosas que llegan a
mejores fases sin haber pasado por un largo proceso de mejoras y de producción.
Como ciudadanos de un país, es nuestro derecho reclamar una educación digna
que sea congruente y que no sea manipulada por un modelo político, sino más por
un modelo realista, flexible que nos incite a pensar, a razonar con criterio propio, y
no a cotorrear consignas de naturaleza política.

De esta manera, se concluye que educar, es cada día un reto, donde


debemos ser brújulas que guíen al estudiante a través de las nuevas tecnologías y
la información que ésta ofrece. Asimismo, incitar a que el alumno no tome por
sentado lo que pueda ofrecer su intelecto sino que tenga la motivación de exponer
lo que piensa, a razonar y discernir acerca del bien y del mal. En conclusión, que
la educación sea una herramienta de empoderamiento para las personas, más
que una obligación social.