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El legado de liderazgo de Simón Bolívar

Simón Bolívar, el héroe de la independencia Latinoamericana, vivió una vida muy exótica, fue
testigo de eventos como la coronación de Napoleón en París y exploró las selvas más
profundas de Guyana. El valiente general nació dentro de una familia pudiente de Caracas y
murió en 1830 a los 47 años, lleno angustia por todos los errores que cometió en vida y las
críticas que estos traían.

Bolívar tuvo muchas fallas a lo largo de su vida. Muchos lo consideraban injusto, incoherente y
responsable de muchos momentos de caos. En su época, la gente no entendía la magnitud de
sus logros, tanto así, que fue hasta varios años después de su muerte, que se empezó a
reconocer su gran legado.

Hoy en día aún existen países que no tienen conocimiento de Simón Bolívar, una de las figuras
más importantes de la historia. Marie Arana, autora de Bolívar: American Liberator, en una
entrevista con TIME, asegura que “es impresionante que Simón Bolívar, el gran libertador de
América del Sur, no sea más conocido en los Estados Unidos.”

Es por esto que cabe resaltar algunos de los grandes rasgos de liderazgo que el libertador
latinoamericano poseía, a pesar de todos los errores que cometió. A fin de cuentas él liberó
seis países del régimen Español y viajó más de 75 mil millas en caballo para lograrlo.

Bolívar era un estratega brillante, un escritor muy talentoso, diplomático consumado y el


general más valiente de todos. Él inspiró a las masas a darle la espalda a la estructura colonial,
y lo hizo de a una república a la vez, hasta completar seis.

Lecciones de liderazgo

Unir a la gente
Simón Bolívar era un líder por naturaleza y tenía un talento tremendo para unir a la gente. Él
lograba en muchas ocasiones, la cooperación entre generales que estaban en guerra, con su
carisma los cautivaba y los comprometía mutuamente. Él siempre mantenía sorprendidas a las
personas de su alrededor con su sabiduría y sus habilidades físicas. Se dice que para
mantener a sus soldados impresionados, el líder hacía trucos de gran destreza con sus
caballos.

Determinación y aprender de los errores


Bolívar era imparable. Cada vez que fallaba volvía a tratar de conseguir su objetivo. Marie
Aldana en su libro, comenta que el joven general tenía la mentalidad de aprender de sus
errores y no de sus éxitos. En la época en que liberó su tercera república, un pequeño estado
en Venezuela, que únicamente duró dos años, Bolívar ya había aprendido algunas estrategias,
tales como incluir a todas las razas en sus campañas y atacar sorpresivamente en vez de
utilizar las líneas de batalla tradicionales.

Alianzas estratégicas
La ex-colonia francesa Haití, con la mayoría de su población negra, fue la madrina del proceso
de liberación de América Latina. Simón Bolívar se alió estratégicamente con Alexandre Pétion,
presidente de Haití en 1815, cuando el expresidente expresó la fe que tenía en el libertador.
Bolívar entendía que esta alianza era de gran importancia, pues Haití siempre había sido
víctima del racismo por parte de Estados Unidos y era un país que estaba más que listo para
combatir la desigualdad de razas.

Intenciones trasparentes y genuinas

Bolívar abandonó toda su riqueza y su herencia por luchar para lo que él consideraba era lo
correcto. A pesar de ser un hombre rico que hubiera podido vivir con todas las comodidades, lo
arriesgó todo y murió pobre. Es por esto y muchas otras cosas, que hoy en día Simón Bolívar
es símbolo de valentía, valores y principios, pero sobre todo, de prestigio.

ÚLTIMA PROCLAMA DEL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR


DIRIGIDA A LOS PUEBLOS DE COLOMBIA, FECHADA EN LA
HACIENDA SAN PEDRO ALEJANDRINO EN SANTA MARTA
EL 10 DE DICIEMBRE DE 1830
El Guru X

Simón Bolívar, El Libertador, líder y prócer de la independencia de al menos


seis naciones americanas, en su ultima proclama, aun estando débil y
consciente de su grave condición exhibe sus dotes de liderazgo en procura de
dar continuidad a su emprendimiento mas preciado; la unión de la Gran
Colombia.
La humildad, el interés por bien común, el desapego a lo material,
la disposición al perdón y el amor a la patria, son valores que evidencian en
este documento su alta capacidad de liderazgo aun sabiendo que su fin estaba
cerca. A continuación el texto de la Ultima Proclama del Libertador

raslado de los
restos de Simon
Bolivar a Venezuela
domingo, 30 de noviembre de 2014

Cronología del regreso de los restos del Libertador Simón


Bolívar a Venezuela.
10 de Diciembre de 1830.

Simón Bolívar señala en su testamento. “Es mi


voluntad: que después de mi fallecimiento, mis
restos sean depositados en la ciudad de Caracas, mi
país natal”.

17 de Diciembre de 1830.

Muere Simón Bolívar en la quinta de San Pedro


Alejandrino en Santa Marta, Colombia. La autopsia
es realizada por el doctor Alejandro Prospero
Reverend.
Muerte del LIBERTADOR

20 de Diciembre de 1830.

El Libertador es enterrado en la Catedral de Santa


Marta en el panteón propiedad de la familia Díaz
Granados.

24 de Mayo de 1834.

Un fuerte temblor daña el sepulcro donde se


encontraban los restos del Libertador. Ante el peligro
de que fueran profanados, el juez político, Manuel
Ujueta, traslada los restos hasta su casa situada en
la calle Grande, conservándolos hasta que la bóveda
fue restaurada. Los restos son sepultados
nuevamente el 29 de Mayo.

24 de Julio de 1839.

Los restos del Libertador son trasladados hasta un


lugar más destacado de la catedral de Santa Marta –
al pie del altar mayor – y es colocada una lápida de
mármol mandada a hacer por el capitán Joaquín
Márquez, con la inscripción: “Bolívar Libertador de
Colombia y Perú y Fundador de Bolivia.
29 de Abril de 1842.

El gobierno de Venezuela decide finalmente solicitar


al gobierno de Colombia el traslado de los restos del
Libertador y se publica el primer Decreto Sobre
Honores a la Memoria del Libertador Simón Bolívar.

12 de Mayo de 1842.

El presidente José Antonio Páez emite el segundo


decreto que reglamentaba el acto del traslado de los
restos del Libertador. Allí se crea la comisión
venezolana responsable para tal fin. Integrada por
José María Vargas, como presidente, José María
Carreño, Mariano Ustáriz y Manuel Cipriano
Sánchez. Ángel Quintero como secretario del
interior, se encargará de los preparativos de la
ceremonia, mientras Agustín Codazzi de la
adquisición de los objetos y alegorías que serían
usadas para el acto.

Primeros días de Noviembre de 1842.

Los integrantes de la comisión venezolana


encargada del traslado zarpan de La Guaira y se
dirigen a Colombia en el navío francés Circe,
acompañados por las fragatas venezolanas
Constitución y Caracas.

18 de Noviembre de 1842.
Rafael Urdaneta y Agustín Codazzi habían partido
para Europa con el encargo de comprar los
pertrechos para el cortejo fúnebre que se utilizarían
para la ceremonia, llevaban 5.000 pesos del erario
público. El 18 de Noviembre de 1842 llegan al puerto
de La Guaira 32 bultos de mercancías adquiridas en
Francia para la celebración.

20 de Noviembre de 1842.

Las comisiones de Colombia y Venezuela acuerdan


realizar la exhumación este día. A las cuatro de la
tarde, las campanas de la Iglesia anunciaron que la
ceremonia iba a comenzar. Estaban presentes, la
comisión colombiana presidida por el general
Joaquín Posada Gutiérrez e integrada por el obispo
doctor Luis José Serrano y el señor Joaquín de Mier;
por la comisión venezolana fueron invitados el doctor
Alejandro Prospero Reverend y Manuel Ujueta. Ellos
identificaron el cuerpo y la comisión neogranadina
pidió que le otorgasen el cofre con el corazón de
Bolívar, lo cual les fue concedido.

21 de Noviembre de 1842.

La batería del puerto y los buques hicieron un tiro de


cañón cada cierto tiempo hasta que se ocultó el sol.
Se celebró una misa y, a las cuatro de la tarde,
marineros venezolanos trasladaron los restos desde
el puerto hasta la nave Constitución.

22 de Noviembre de 1842.

Las naves parten rumbo a Venezuela a las 10 de la


mañana. En el puerto una gran cantidad de
personas despidieron las embarcaciones agitando
sus sombreros y pañuelos.

15 de Diciembre de 1842.

Llegan los restos del Libertador al puerto de La


Guaira, mientras el pueblo se esmera en embellecer
la plaza con ramos de palma, pintan las casas y
montan el luto. Los barcos llevaban dos días
iluminados y fondeados en la costa.

16 de Diciembre de 1842.

Comienza el traslado de los restos del Libertador


hacia la ciudad de Caracas. En el camino por el
Ávila, posadas y casas son ornamentadas con una
multiplicidad de especies de flores nativas de la
zona. A las cuatro de la tarde, el féretro se encuentra
en las puertas de Caracas, luego es llevado a la
Iglesia de la Santísima Trinidad, hoy Panteón
Nacional.

Entrada a Caracas, de los restos de El Libertador en 1842. Museo


Bolivariano, Caracas.

17 de Diciembre de 1842.
A las diez d la mañana comienza el desfile de los
restos del Libertador, los cueles son colocados en el
carruaje traído por Agustín Codazzi; a las doce del
mediodía llega a la Iglesia de San Francisco.

23 de Diciembre de 1842.

Los restos del Libertador Simón Bolívar son


trasladados a la Catedral de Caracas y puestos en el
panteón de la familia Bolívar.
Febrero de 1843.

El gobierno ordena que los restos sean clasificados


y tratados para su mejor conservación. Se designa
como responsable para tal fin al doctor José María
Vargas.
15 de Marzo de 1843.

Los restos vuelven al panteón familiar.

28 de Octubre de 1852.

El monumento realizado por el escultor italiano


Pietro Tenerani, es erigido en la capilla de la familia
Bolívar en la Catedral de Caracas, y los restos del
Libertador Simón Bolívar son reubicados bajo la
obra.
28 de Octubre de 1876.
Los restos del Libertador en su urna de plomo son
colocados dentro de un sarcófago de madera
revestido de plata y oro, elaborado por el escultor
francés Emile Jaquin. Posteriormente son
trasladados a la Iglesia de la Santísima Trinidad de
Caracas, conocida desde el 27 de Marzo de 1874
como Panteón Nacional.

12 de Diciembre de 1930.

El ataúd de plomo donde reposan los restos del


Libertador Simón Bolívar es colocado ahora en una
urna de bronce, encargada por el gobierno de Juan
Vicente Gómez al escultor español Chicharro Gamo;
fue ubicada en el mismo lugar donde reposan hoy en
el Panteón Nacional.
Llegada a Santa Marta[editar]
La llegada de Simón Bolívar a Santa Marta obedece a un desvío no programado en su
itinerario de viaje en el cual debió llegar a Cartagena de Indias, pero debido a un
agravamiento de su estado de salud su séquito se vio obligado a realizar una pausa en
Santa Marta para no empeorar el ya delicado estado del Libertador.
A su llegada en horas de la noche el general fue recibido de manera cordial por la
población local, actitud que generó grata impresión en su séquito, dado que había rumores
de que los lugareños tenían aversión al Libertador. Allí, luego de ser presentados por el
general colombiano Mariano Montilla, el Libertador tuvo la oportunidad de conocer a quien
sería su médico de cabecera, el cirujano de guerra colombiano nacido
en Normandía, Francia, Alejandro Próspero Révérend. Luego de mantener una
conversación en francés con el galeno, el Libertador le transmitió las buenas referencias
que tenía de él, y que pese a ser bastante reticente a la medicina confiaba en que sería su
nuevo médico, quien era trece años menor, el encargado de propiciar una pronta mejoría
mediante el uso de todo el conocimiento y tratamientos médicos disponibles en la zona y la
época.
En primera instancia el pronóstico médico realizado por el doctor no fue nada alentador,
dado que tras interrogar al general sobre su padecimiento éste le puso al tanto sobre el
poco cuidado y desinterés que había tenido respecto al tratamiento de su enfermedad, por
lo qué tras reunirse con el doctor Mac Night, cirujano del barco de guerra
norteamericano Grampus, el cual escoltó al general en la última parte de su viaje por el río
Magdalena, con el fin de obtener una segunda opinión médica, se llegó a un común
acuerdo sobre qué tratamiento seguir respecto a la enfermedad diagnosticada al
Libertador.
En un inicio el general fue hospedado en la Casa de Aduanas, antigua sede del consulado
español ubicada en el centro de la ciudad, pero a instancias de su médico de cabecera y
de un antiguo amigo, fiel a la causa independentista, el español nacido
en Cádiz, Andalucía, Joaquin de Mier, el general necesitaba un traslado a un sitio más
tranquilo, por lo que este último cedió su hacienda ubicada en San Pedro Alejandrino a las
afueras de la ciudad, a la vez que puso a su disposición todas sus instalaciones y
servidumbre.
La llegada a la Quinta de San Pedro Alejandrino se realizó el 6 de diciembre, en una
berlina tirada a caballo en un viaje que tardó más de lo habitual ya que el estado de salud
del General no permitía viajes con mucho movimiento.

El Libertador Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y


Palacios, murió el 17 de diciembre de 1830, a los 47 años de edad, en la ciudad
de Santa Marta, Colombia.
Oficialmente, la causa de su muerte fue la tuberculosis.
En diciembre de 1942, los despojos mortales del Libertador recibieron cristiana
sepultura en el altar mayor de la suntuosa Catedral Basílica de Santa Marta.
Luego, fueron trasladados a Venezuela y sepultados en la capilla de la familia
Bolívar, en la Catedral de Caracas.
El 28 de octubre de 1876 sus restos fueron inhumados en el panteón Nacional.
Sus últimas declaraciones reflejan el pesar que sentía por no haber logrado su
objetivo de la unión de la nueva patria: “¡Colombianos! Mis últimos votos son por la
felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se
consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”.
A los pueblos de Colombia
Colombianos:
Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad donde reinaba antes la
tiranía. He trabajado con desinterés, abandonando mi fortuna y aun mi
tranquilidad. Me separé del mando cuando me persuadí que desconfiábais de mi
desprendimiento. Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que
me es más sagrado, mi reputación y mi amor a la libertad. He sido víctima de mis
perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono.
Al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la
manifestación de mis últimos deseos. No aspiro a otra gloria que a la consolidación
de Colombia. Todos debéis trabajar por el bien inestimable de la Unión: los
pueblos obedeciendo al actual gobierno para libertarse de la anarquía; los
ministros del santuario dirigiendo sus oraciones al cielo; y los militares empleando
su espada en defender las garantías sociales.
¡Colombianos! Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte
contribuye para que cesen los partidos y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo
al sepulcro.
Hacienda de San Pedro, en Santa Marta, a 10 de diciembre de 1830.

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