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Julio Cortázar – Yo tuve un hermano

Yo tuve un hermano.
No nos vimos nunca
pero no importaba.
Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.
Lo quise a mi modo,
le tomé su voz
libre como el agua,
caminé de a ratos
cerca de su sombra.
No nos vimos nunca
pero no importaba,
mi hermano despierto
mientras yo dormía,
mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida.

1
Utopía -Eduardo Galeano

Puede haber naufragado algún barco o algún cayuco...


La utopía, como Jesús, sigue caminando, quizás de
noche, sobre las aguas

Ella está en el horizonte.


Me acerco dos pasos,
ella se aleja dos pasos más.
Camino diez pasos
y el horizonte se corre
diez pasos más allá.
Por mucho que yo camine
nunca la voy a alcanzar.
¿Para qué sirve la utopía?
Sirve para eso:
para caminar.

2
Desaparecidos. Mario Benedetti

Están en algún sitio / concertados


desconcertados / sordos
buscándose / buscándonos
bloqueados por los signos y las dudas
contemplando las verjas de las plazas
los timbres de las puertas / las viejas azoteas
ordenando sus sueños sus olvidos
quizá convalecientes de su muerte privada

nadie les ha explicado con certeza


si ya se fueron o si no
si son pancartas o temblores
sobrevivientes o responsos

ven pasar árboles y pájaros


e ignoran a qué sombra pertenecen

cuando empezaron a desaparecer


3
hace tres cinco siete ceremonias
a desaparecer como sin sangre
como sin rostro y sin motivo
vieron por la ventana de su ausencia
lo que quedaba atrás / ese andamiaje
de abrazos cielo y humo

cuando empezaron a desaparecer


como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían

están en algún sitio / nube o tumba


están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio

4
León Felipe.Estamos en el llanto

Lo primero fue el llanto


y estamos en el llanto.
Porque aún no ha dicho el Verbo:
Que el llanto se haga luz.
—¿Lo dirá?
—Lo dirá, poque, si no,
¿para qué sirve el mar?
(Nuestro llanto son los ríos
que van a dar a la mar…)

5
¿O puede ser la vida eternamente
un lamento encerrado en una cueva?
Dios es el mar,
Dios es el llanto de los hombres.
Y el Verbo se hizo llanto
para levantar la vida.
El Verbo está en la carne
dolorida del mundo…
¡Miradlo aquí en mis ojos!
Mis ojos son las fuentes
del llanto y de la luz…
Y estamos en el llanto.
Seguimos en la era de las sombras.
¿Quién ha ido más allá?
¿Quién ha abierto otra puerta?
Toda la luz de la tierra
la verá un día el hombre
por la ventana de una lágrima…
Pero aún no ha dicho el Verbo:
¡Que el llanto se haga Luz!

6
Comentario sobre “los fueguitos” de Eduardo Galeano

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos
chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego
sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco,
que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos,
no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con
tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y
quien se acerca, se enciende.”

7
Todavía estas palabras. Pedro Casaldáliga

A los que conmigo dicen


de rodillas la Palabra,
a cuantos gritan conmigo
-quizá contra los que callan,
siempre contra los que mienten-,
a los que conmigo emplazan
la lenta aurora del Reino,
... todavía estas palabras.

8
AVISO PREVIO A UNOS MUCHACHOS
QUE ASPIRAN A SER CÉLIBES Pedro Casaldáliga

Será una paz armada, compañeros,


será toda la vida esta batalla;
que el cráter de la carne sólo calla
cuando la muerte acalla sus braseros.
Sin lumbre en el hogar y el sueño mudo,
sin hijos las rodillas y la boca,
a veces sentiréis que el hielo os toca,
la soledad os besará a menudo.
No es que dejéis el corazón sin bodas.
Habréis de amarlo todo, todos, todas,
discípulos de Aquel que amó primero.
Perdida por el Reino y conquistada,
será una paz tan libre como armada,
será el Amor amado a cuerpo entero.

9
NUESTRA HORA. Pedro Casaldáliga
Es tarde
pero es nuestra hora.
Es tarde
pero es todo el tiempo
que tenemos a mano
para hacer futuro.
Es tarde
pero somos nosotros
esta hora tardía.
Es tarde
pero es madrugada
si insistimos un poco.

Somos, en última instancia. Pedro Casaldáliga

Somos, en última instancia,


el Reino que nos es dado
y que hacemos cada día
y hacia el que, anhelantes, vamos
El corazón lleno de nombres-Pedro Casaldaliga
Al final del camino me dirán:
—¿Has vivido? ¿Has amado?
Y yo, sin decir nada,
abriré el corazón lleno de nombres.

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TESTAMENTO DE PEPE DÍAZ, SOLDADO-Juan Gelman
Nicaragua, 1934
Por la manigua el aire derrotado,
los pájaros, sombreros, botas, miedos,
la muerte a pie, a caballo,
esto se acaba,
salud por lo que fuimos, o mejor salud lo que seremos
andan copas de brindar por el tiro que te espera,
ten cuidado al morir de no dejar caer un naipe,
un guante, un solo beso de mujer,
la luna, las hambres que pasaste, el agujero donde fuiste a
orinar,
la dulce cama de hacer un hijo a golpes de amor, de no
morirse así,
el general Sandino está mirando por la tierra. Toda su
sangre mira por la tierra.
Y allí andaremos, Pepe, recostados. Nuestros hijos dirán
que fuimos padres de merecerlos,
alzarán ardiendo lo que seamos, pólvora o ceniza,
tendrán su Primavera Nicaragua, libertad, paz, mantel,
café, violetas,

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y viviremos, pues, como te digo. Allá, más adelante.
Porque hoy toca morir como varones

MI MILICIANA. Roberto Fernández Retamar


CON MI CAMISA azul de miliciano
Soy más feliz.
Con tu camisa azul
De miliciana, estás en algún sitio,
Como yo, rifle al hombro, quizá viendo
Esas mismas estrellas que ahora veo.
Pienso que estás junto a esa luz lejana.
Que este aire de la noche te recorre
La cara vigilante. Que algún ruido
Puede ser de los dos. Que nos ponemos
De pie a la vez, andando lejos, cerca,
Como si no existiera esta distancia,
Y en vez de estar a solas en la sombra,
Rifle en la mano, oyendo el minucioso
Pecho jadeante de la noche,
estamos
juntos, juntas las manos, las camisas
Azules juntas, y nosotros somos
No los que escuchan, sino el ruido; no
Los que escudriñan a la sombra, sino
Los que en la sombra olvidan a la luz,
Y rumorosamente se sumergen
En la noche alumbrada del amor.

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