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I.

DEL ARBITRAJE:

a. Se refiere al proceso de solución de conflictos distinto a la jurisdicción estatal


- mediante el cual se dirimen controversias entre intereses particulares y surge
de sus voluntades, las que se expresan en un compromiso por medio del cual
prefieren concordar sus entredichos con base en el consejo o avenencia de otra
persona de su confianza (física o colectiva) a la que regularmente se le llama
"árbitro", "avenidor" o "arbitrador". (González de Cossío, pp. 10-11).
2. En cuyas manos (del árbitro) las partes eligen colocar voluntariamente la
respuesta al problema que las enfrenta, buscando lograr así el esclarecimiento
del conflicto con una decisión práctica y sustancialmente diversa de la
jurisdicción, que proviene de la autodeterminación de las sociedades que
deciden entregar al Estado la potestad pública de tutelar los conflictos
intersubjetivos en juicios. (González de Cossío, pp. 10-11).
3. Desde esta perspectiva, el arbitraje, en principio, no supone la solución de
diferencias mediante el proceso jurisdiccional sino a partir de la voluntad,
destacando que aun cuando la competencia de los tribunales arbitrales no está
determinada por la ley, finalmente así debe estimarse indirectamente en la
medida en que el acuerdo para comprometer en árbitros una problemática
tendrá que hacerse mediante un compromiso que deberá ajustarse a las leyes
aplicables, por lo que la competencia arbitral tiene en cierta forma un origen legal
y, por ende, está supeditada a la legalidad y en última instancia, a través de ésta,
a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (en este caso, sería a
la Constitución Política de la República de Guatemala). (González de Cossío, pp.
10-11).
4. Dentro de las características más importantes del arbitraje encontramos que
está fundado en el principio de la autonomía de la voluntad de las partes, ya que
son las partes, que voluntariamente, deciden someter a un particular, árbitro, sus
diferencias. Es imprescindible que para que opere el arbitraje, las pretensiones
que lo generaron deben derivar de derechos disponibles. Las partes no pueden
pactar ni disponer sobre normas imperativas ya que pondrían en peligro el orden
público. (Brian Haderspock Gutierrez, El Arbitraje: aspectos generales).
5. Hay que tomar en cuenta el punto exacto en que nace la institución del
arbitraje, en este caso, sería de la cláusula compromisoria arbitral el cual fue
acordado por Trivadey y Faceduck, que le da un determinado objeto, sin la cual,
en vano existiría. Siendo que el compromiso arbitral o acuerdo de arbitraje (como
se denomina en la regulación referida) consta en un acuerdo de voluntades
previo al surgimiento del conflicto como "cláusula compromisoria", o puede
revestir la forma de pacto independiente y acordarse coetáneamente al
surgimiento del conflicto que puede ser objeto del arbitraje. (González de Cossío,
p. 18).
6) Adicionalmente, las partes al decidirse por la utilización de la cláusula arbitral,
deben escoger varias opciones entre las que se puede citar: tipo de Tribunal
Arbitral, de derecho ó de equidad, colegiado ó unipersonal; si el proceso será
administrado por un Centro de Arbitraje ó si será ad-hoc; cuáles son las reglas a
las que las partes se someterán durante el proceso arbitral; la Ley de fondo sobre
la que el Tribunal se fundamentará al momento resolver el conflicto; el idioma,
etc. (Por Msc. Christian Díaz Barcia, “La cláusula arbitral”)
7) De esa cuenta es que la institución del arbitraje, como tal, se constituye como
el medio por el cual deben de ser dilucidados diferentes controversias, con la
salvedad de que no en todos los casos triunfa dicho derecho, extremo que
ampliaremos más adelante.
2. DE LA LEGISLACIÓN GUATEMALTECA:

8. Haciendo alusión a que Trivadey ha presentado memorial de demanda ante la


Comisión de Resolución Arbitral del Centro Universitario de Occidente el cual
tiene su sede en la ciudad de Guatemala, ha aceptado regir dicha controversia
por las leyes del lugar del arbitraje –Guatemala-.
9. Correspondería referirnos también a la cláusula arbitral en su numeral romano
XI “Arbitraje”: que reza “toda disputa, controversia o reclamo, que se relacione
con la aplicación, interpretación y/o cumplimiento de este contrato, por
cualquier causa, deberá resolverse mediante Arbitraje de Derecho, de
conformidad con la ley de arbitraje de Guatemala (…)”, no debe tomarse de otra
manera, puesto que expresamente se hace mención de la Ley de arbitraje
guatemalteco aunque en este caso sería para resolver en cuanto a la
incompetencia del Tribunal Arbitral de conocer de dicha controversia.
10. Además el Estado de Westeros como Guatemala son parte de la Convención
sobre el Reconocimiento y la Ejecución de las Sentencias Arbitrales Extranjeras
de 1958 y han adoptado en su legislación interna la Ley Modelo de la Comisión
de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional sobre Arbitraje
Comercial Internacional en su última versión (Hechos, párrafo 25).
11. Por lo tanto se solicita al Tribunal Arbitral sujetarse a las normas
predispuestas para este conflicto que en principio ni siquiera debería darse
puesto que se trata de sostener lo insostenible, -extremo que se ampliara más
adelante-, para dirimir este conflicto de manera justa.