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Análisis del texto: “23º Conferencia: Los caminos de la formación

del síntoma”
Alumnas: Milagros Rautto, Noelia García y Carla Gandini
Los síntomas son actos inconscientes perjudiciales para la salud de un sujeto, que
llevan al displacer o sufrimiento del mismo. Requieren de mucho gasto de energía
anímica, por lo que genera el empobrecimiento de la persona y la parálisis de toda su
vida.
Freud dice que todos estamos enfermos y somos neuróticos, porque la formación de
un síntoma puede existir en cualquier persona normal.
El síntoma neurótico es un conflicto en torno a una nueva modalidad de satisfacción
pulsional. Explica Freud que existen dos fuerzas, que están en juego continuo:

 La libido insatisfecha, rechazada por la realidad. Debe buscar otra vía de


satisfacción; por más que elija otro objeto la realidad continuara rechazándola.
Por esto comienza la regresión de la misma y se va a unir a una fijación.
 La otra fuerza, es la censura, la resistencia, que se va a oponer a que esa libido
pase y por esto es rechazada. Pero si logran hacer un compromiso, ahí es
donde se formara el síntoma. Justamente por esto el síntoma es tan resistente.
La perversión es totalmente diferente a la neurosis. Si no hay YO que se contraponga,
que contradiga a la libido, esta encontrara una satisfacción real pero no normal. Como
el YO no presta acuerdo a estas regresiones, la libido escapa por otro lado donde drena
su investidura energética (como exige el principio de placer). Esta escapatoria se lo
permiten las fijaciones que ella misma dejo en su desarrollo y que recorre
regresivamente; y de las cuales el yo se había protegido por medio de la represión.
Por esto Freud explica que la formación del síntoma es similar a la del sueño. Este es el
cumplimiento de una fantasía inconsciente de deseo. En el sueño actúa el
preconsciente realizando una actividad que censura, de esta manera se forma el sueño
manifiesto (lo que nosotros creemos que soñamos) como un compromiso.
De igual manera la libido necesita de preconsciente, de la contraenvestidura y la obliga
a elegir una expresión. El síntoma por lo tanto es cumplimiento de un deseo
inconsciente libidinoso, desfigurado, con dos significados (como el sueño latente y el
sueño manifiesto)
La única diferencia entre el sueño y el síntoma, es que en el primero se agota la
función del preconsciente en el simple hecho de dormir (ya que al dormir no se
permite que se llegue a la realidad, que lo perturbe), pero esto no significa que nada
alcance la realidad por algo se forma el sueño manifiesto con rastros pequeños,
desfigurados e irreconocibles del sueño latente.
Volviendo al síntoma, la libido escapa gracias a las fijaciones, produce una investidura
regresiva de estas y sortea la represión produciéndose una descarga o satisfacción de
la libido, pero respetando el compromiso, es decir que no será reconocible.
Entonces Freud dice que hay que tener en cuenta la importancia de cómo se ligan
tanto la libido con el inconsciente; y por otro lados el YO, la consciencia y la realidad.
La libido halla a las fijaciones, que le permiten romper la resistencia, en las prácticas y
vivencias de la sexualidad infantil. Por lo que esta sexualidad infantil tiene doble
importancia: por un lado porque se manifestaron por primera vez las orientaciones
pulsionales que el niño traía en su disposición innata; y por otro por las influencias
externas de vivencias accidentales que le despertaron otras pulsaciones.
Entonces es importante valorar a la sexualidad infantil, porque vienen de procesos de
desarrollo donde pueden no haberse completado y generar así efectos traumáticos.
Por esto la fijación adulta se divide en la disposición heredada y la predisposición
adquirida en la infancia.
Existen neurosis infantiles donde la enfermedad se contrae como consecuencia directa
de la vivencia traumática.
Entonces el síntoma repite aquella modalidad de satisfacción de la infancia,
desfigurada por la censura provocando sufrimiento y mezclada con elementos que
vienen de esa ocasión, y lleva al sujeto al contraer la enfermedad. Esto es irreconocible
para la persona que siente esa satisfacción como un sufrimiento y se queja de ella,
produciéndole resistencia o repugnancia.
El síntoma prescinde del objeto y resigna el vínculo con la realidad exterior, por
consecuencia del extrañamiento respecto del principio de realidad y del retroceso al
principio de placer. Aquí Freud explica que se produce el autoerotismo, como el de las
primeras satisfacciones de la pulsión sexual. Reemplaza una modificación del exterior
por una modificación del cuerpo.
Actúa en el síntoma la condensación y el desplazamiento, como en el sueño, figura el
síntoma como algo cumplido, una satisfacción a la manera de lo infantil; por medio de
la condensación esa satisfacción se vuelve una sensación y por medio del
desplazamiento parece solo un detalle en todo el complejo libidinoso. Por esto mismo
es que es tan complicado entender el síntoma y descubrir la satisfacción libidinosa.
Las vivencias infantiles no siempre son verdaderas, en la mayoría de los casos no lo son
y en otro es en oposición a la vivencia histórica. Mezcla de verdad y falsedad en la
mayoría de los casos. Por lo que pueden ser una fantasía del enfermo, pero tienen algo
de realidad porque el enfermo se ha preocupado por estas fantasías y por lo que son
importantes y contienen algún tipo de relación con lo real.
La fantasía posee una realidad psíquica por oposición a la realidad material, esta
realidad psíquica en la neurosis es decisiva. La fuente de la fantasía esta en las
pulsiones.
El yo del hombre es educado a apreciar la realidad y para obedecer el principio de
realidad, por influencia del exterior, debe renunciar de manera transitoria o
permanente a diversos objetos y metas de placer. En la fantasía el sujeto puede
vivenciar la libertad a la que había renunciado en la realidad. Puede seguir siendo un
animal en busca de placer.
La fantasía puede mostrarse en los sueños diurnos, que estos son satisfacciones
imaginadas de deseos eróticos, de ambición y grandeza que salen con mayor fuerza
cuando la realidad las obliga a moderarse. No necesariamente son conscientes, existen
inconscientes y estas son fuentes de los sueños nocturnos y los síntomas neuróticos.
La importancia de la fantasía para la formación del síntoma:
Todos los objetos y orientaciones de la libido resignados (no por completo) se retienen
en las representaciones de la fantasía. La libido vuelve a la fantasía para hallar el
camino a cada fijación reprimida. Estas fantasías no entran en conflicto con el YO, por
si mismas. Pero por la investidura energética que le da la libido las vuelve exigentes y
desarrollan un esfuerzo hacia la realización, generándose ahora si un conflicto con el
YO. Son sometidas a la represión y atraídas por el inconsciente.