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Se realizara inicialmente, respondiendo a los efectos del procedimiento

de ayuda y reforzamiento, con el objeto de 1) cambiar la mirada del


niño/a entre el objeto y el adulto, 2) responder ante peticiones verbales
del adulto y 3) iniciar ofertas verbales, por parte del niño/a.

Para el primer objetivo, a) se emplearan juguetes con luces, sonidos y/o


movimientos, creando situaciones de alejar y acercar, de suspender y
reanudar el estimulo, sentado frente a él/ella, en los lados opuestos en
un pequeña mesa. Permitir que lo agarre y llevándole la mano se lo
hace accionar.
b) Sentados en la misma posición, poner algunos caramelos esparcidos
sobre la mesa, bloqueando cualquier intento de agarrarlos, y cuando
vemos que hay contacto visual, el adulto gesticula, sonriéndole y le
permite que agarre un caramelo, y así sucesivamente. Se variara el
tiempo, entre una actividad y otra, cuando vaya se vaya incrementando
la atención.
Para el segundo objetivo: a) juegos protoimperativos, donde por gestos
el niño/a, dirigiéndose al adulto, le pide ayuda, por algo que él/ella
desea. Por ejemplo presentarle juguetes, que trabajo anteriormente,
que aun no puede hacer accionar solo, para que te lleve tu mano, para
accionarlo.
b) Ante un estimulo motor novedoso, para que mire a la persona, y
logre reaccionar ante el estimulo. Por ejemplo, sentado frente a él/ella,
vas desplazando tu mano moviendo el índice y el dedo mayor (como se
caminaran, hacia el/ella) diciéndole ¡Viene la hormiga, viene la
hormiga, y al llegar a su cuerpo le haces cosquilla. Al activarse la
atención conjunta, antes que llegue la mano a su cuerpo, la frenara con
sus manos, evitando las cosquillas. Conseguido el objetivo, se puede
realizar cambio de roles, el le hará cosquillas al adulto.
c) Darle al niño un tarro de caramelos o confites, con destapado
dificultoso, para que acuda al adulto, pidiendo ayuda, ya en forma
verbal o gestual (protodeclarativo)
d) Poner algún objeto que le interese, en un estante alto, donde él/ella
no alcance, así se lo tiene que pedir al adulto (verbal o por gesto)
e) Otra ejercitación puede ser basado en el monitoreo. El /la niño/a
debe guiar al adulto. Adherimos 4 o5 sobres en la pared, en que uno de
ellos tendrá un premio, que sabrá cual es. Sentado/a a un metro de la
pared, cuando el adulto va señalando cada sobre, él /ella debe decir, si
es o no el del permio (verbal o con gesto) Si es positivo, gana el premio,
y ante el No, lo pierde.
Dominada la dinámica, se cambia la posición de los sobres,
verticalmente, y se trabaja de la misma forma.
f) Empleando dos cajas, el /la niña se da vuelta y se esconde un
estimulo en una de ellas, que debe adivinar Al principio se le puede
ayudar con gestos faciales. Si adivina gana el estimulo como premio a la
atención demostrada.
Una vez que las respuestas se produzcan adecuadamente, se van
retirando los estímulos (premios), y se los ira exponiendo a condiciones
naturales, empleando comentarios, para desarrollar las habilidades
comunicativas.
g) El adulto hace que se saca algo del bolsillo, lo esconde entre sus
manos, haciendo gestos, para que el/la niña se interese en ver lo que es.
h) Mirar y comentar dibujos en libros o en la web.
i) Sacar juguetes o figuritas de una bolsa y aparearla con su igual.
j) Búsqueda del tesoro (con objetos que le interesen, escondidos
previamente en la sala de trabajo) que debe encontrar.

Para el tercer objetivo, una vez superado los dos anteriores, comenzar a
trabajar con ofertas comunicativas. (verbales o no verbales)
a) Cuando se está, jugando, quedarse quieta, sin participar, ni hablar,
para que el niño/a llame la atención para que se reanude la actividad.
b) Cuando le ha sucedido algo inesperado, graficar lo que le paso (si se
cayó, se ensucio, le regalaron algo etc), y luego hacerle preguntas sobre
lo ocurrido.
c) Al narrarles un cuento, ya conocido por el/la niña, cambiarle enfoques,
ya de personajes, ya de acciones, (empleando lo contrario) para que lo
identifique.
d) Realizar ejercicios de mano y brazos, con modelaje simultaneo y
órdenes verbales, sentados frente a frente
*Levantar los bazos al ¡Arriba!!!! Y bajarlos al ¡Abajo!!!!, varias veces.
*En posición frente a frente, se enfrentan las manos, del niño/a con las
del adulto, luego enfrentan cada uno sus manos, luego se enfrentan
otra vez con las del otro, y así sucesivamente, 4 o 5 veces.

Señalar:

Señalar un objeto de interés es atención conjunta. Una forma de ayudar a


desarrollar la atención conjunta es hacer este tipo de comunicación más concreta:
tocar el objeto que estés señalando en lugar de señalarlo desde lejos. Una
actividad que puede contribuir al desarrollo de la atención conjunta es crear
situaciones en las cuales sea probable que ésta ocurra. Por ejemplo, ver libros de
dibujos es una actividad que a menudo implica atención conjunta. A la vez que
veis el libro, señala la imagen y nómbrala. Esto demostrará al niño una forma de
atención conjunta que puede copiar.

La caja de las sorpresas:

Crear sorpresa también promoverá la atención conjunta. Hay diversos modos de


hacer esto. Puedes poner distintos juguetes que sean atractivos para el niño en
una bolsa y por turnos ir sacándolos de la bolsa.

Esconder juguetes:

También puedes esconder esos juguetes en distintos lugares de la casa y jugar a


buscarlos. Cuando encuentre el juguete o lo saque de la bolsa, exagera tu
reacción, mira al niño, señala el objeto y haz una declaración verbal simple como
“¡Mira, un helicóptero”.

Crear situaciones en las que ocurra algo inesperado:

También puedes crear situaciones en las que suceda algo inesperado. Utiliza la
imaginación para hacerlo. Por ejemplo, si tiene un juguete a control remoto,
puedes activarlo cuando el niño no esté pendiente de él. De nuevo, creando este
tipo de situaciones, ofrece oportunidades para practicar la atención conjunta, antes
que esperar que esas circunstancias aparezcan de forma natural.

En nuestro caso, trabajamos la atención compartida también de forma estructuada


y éstos son los pasos que seguimos:

1 El niño se interesa por el objeto de otra persona:

Para ello se utilizan dos objetos (un coche y un camión, por ejemplo). Le das el
coche al niño para que empiece a jugar, en un momento tú coges el camión, y
empiezas a jugar con el camión de forma divertidísima, exagerando los gestos y
las palabras: “Run-run, uau, este camión es genial”, etc. El objetivo es que el niño
deje su coche y comience a interesarse por tu camión, te pregunte y se ponga a
jugar contigo.

Sarah, una de nuestras coterapeutas, realizó el trabajo fin de carrera sobre


atención compartida. Gran parte de ese trabajo está basado en su experiencia con
Erik. Su forma de despertar el interés de Erik en este paso fue la siguiente:

Después de haber realizado un actividad en mesa con el niño, te levantas sin decir
nada, sacas un cordel de uno de tus bolsillos, lo examinas con gran interés, tomas
una hoja de papel, un lapicero, algo que te sirva de apoyo (una carpeta, por
ejemplo) y te sientas en el suelo. Durante este proceso, harás cada paso muy
despacio, observando si el niño mira qué estás haciendo. En el caso de que el
niño no mire, dices verbalmente lo que estás haciendo: “Oh, me caso un cordel del
bolsillo del pantalón”, etc.

Una vez sentada en el suelo, miras el cordel, lo tocas, haces un lazo, sueltas el
lazo… y otras figuras. Al final, dibujas una de las formas del cordel en la hoja de
papel.

El objetivo es que el niño muestre interés por lo que estás haciendo y manifieste
también sus ganas por hacer lo mismo:
- el niño pide un cordel para él (tendrás otro preparado en el bolsillo)
- el niño te pide tu cordel
- el niño pregunta ¿qué haces?
- el niño te pide que hagas otras figuras con el cordel

Podemos controlar los progresos anotando los siguientes datos:

- el niño muestra interés preguntando


- el niño muestra interés mirando
- el niño se sienta en el suelo por iniciativa propia junto a ti
- el niño expresa su deseo de hacer lo mismo
- el niño participa en el juego, te pide que hagas nuevas figuras, él pide un
cordel…

2 El niño te incluye en una actividad

El niño está jugando (o quiere jugar) y el objetivo es que te incluya en su juego de


forma activa, es decir, te pide algo o necesita tu ayuda.

Puedes provocar esta situación teniendo preparados juegos, partes de un juego o


material que le gusten mucho al niño pero que el niño no pueda alcanzarlos sin tu
ayuda (por ejemplo, colocado en una estantería alta).

O puedes provocar también cambios en un juego: el niño está jugando con los
Lego, y te sientas con él y propones una nueva construcción (faltará alguna pieza
importante, que estará a la vista del niño pero no puede alcanzarla; así te pedirá
ayuda).

Veamos un ejemplo continuando con el programa que desarrolló Sarah:

Una vez que has despertado el interés del niño con el cordel y lo tienes sentado a
tu lado jugando contigo, dejas tú de jugar, de participar y de hablar durante un
minuto. El niño debe darse cuenta de tu actitud y pedirte que continúes. En el caso
de que pasado un tiempo prudencial el niño no haya reaccionado, tendrás que
ingeniártelas para mostrar que no estás participando (un estornudo, levantarte,
tumbarte en el suelo, etc.).
Otra actividad que se puede realizar, es proponerle al niño que pegue sobre el
papel cuatro cordeles formando un cuadrado. El niño deberá pedirte tres cordeles
más y pegamento. Una vez pegado el cuadrado, puedes proponer seguir hasta
formar una casa: “mira, podemos hacer una casa. Qué nos falta? – el tejado –
claro, falta el tejado. Y juntos continuáis con la actividad: ventanas, puerta, etc.
siempre mano a mano con el niño.

Controlaremos los progresos del niño anotando:

- el niño se da cuenta de que el adulto ha dejado de jugar


- el niño pide al adulto que siga jugando
- el niño pide ayuda para continuar con la actividad
- el niño presta atención a lo que está continuando el adulto

3 El niño se da cuenta de cambios o cosas fuera de lugar y así lo indica

El propósito es sorprender al niño con algo inesperado, que él se dé cuenta y que


lo indique. Es un juego muy divertido (en línea con las tarjetas de absurdos):
ponerse las gafas al revés, un calcetín como guante, colocar una silla encima de la
mesa, tirar algo “sin querer” y decir “oh”, colocar algo fuera de lugar (una zapatilla
en un cazo), cambiar el uso de un juguete (peinarse con una pieza de Lego),
hacer algo inesperado (meterse la pelota debajo del jersey en vez de seguir con el
fútbol), etc.

Controlaremos los progresos del niño anotando:

- el niño se da cuenta de los cambios mirando


- el niño se da cuenta de los cambios señalando
- el niño se da cuenta de los cambios diciéndolos

4 El niño muestra algo que ha visto, ha pasado o ha hecho

Podemos provocar alguna situación: por ejemplo, le pedimos al niño que nos
traiga algo de una habitación, previamente en esa habitación habremos dejado
algo fuera de lugar de forma muy visible.

Por ejemplo: colgamos unos cazos de un árbol del jardín o colocamos dos sillas
encima de la cama o sentamos un peluche enorme en el inodoro o ponemos un
lazo al grifo del lavabo, o todo lo que se os ocurra y no sea peligroso.

El objetivo es que el niño venga y nos cuente: “están las sillas encima de la cama”
o que nos pida que vayamos con él para verlo.

Avanzando en este aspecto sería que el niño nos muestra los dibujos que ha
hecho: tanto que nos llame para verlos o que venga con el papel a enseñarlo, o la
construcción con los lego, o su manualidad en el cole, o lo que sea.
Para ello, tanto mi marido como yo comenzamos también a enseñarle y mostrarle
cosas que habíamos hecho: “mira, acabo de colgar el cuadro en el pasillo, ven”, o
“mira, tengo el pollo en el horno”, etc. cualquier situación es buena.

Por otro lado, cuando Erik estaba, por ejemplo, dibujando. Ir varias veces a verlo:
“jo, qué bonito, este dibujo lo quiero colgar. Avísame cuando termines”. Más
adelante pedirle: “tráeme el dibujo cuando termines”. En ambos casos, colgar
luego el dibujo con él en un sitio visible y exagerar: “qué bien, me lo has traído y
hemos podido colgarlo”, etc. Siempre de forma muy motivadora.

También siempre después de una de las sesiones de terapia, la terapeuta le pedía


a Erik que viniera a enseñarme xxx de lo que hubiera hecho (un dibujo, una ficha,
etc.).

Un juego que también practicamos para provocar que Erik enseñara lo que acaba
de hacer, era sentarnos espalda con espalda en el suelo. Cada uno de nosotros
tenía lo mismo delante: una hoja para pintar o unas piezas de lego o plastilina, etc.
Utilizábamos un despertador para marcar el tiempo; al sonar, la idea era que cada
uno mostrara –dándose la vuelta- lo que había hecho. Poco a poco, a base de
turnarnos y de tiempo, logramos que Erik mostrara primero qué había hecho y
pidiera a la otra persona que le mostrara lo que había hecho.

5 El niño muestra interés hacia las vivencias de otra persona

Durante la sesión de terapia o al recoger a Erik de la guardería, le preguntábamos


siempre cuestiones concretas: ¿qué has comido?, ¿dime dos niños con quienes
hayas jugado?, ¿has jugado con los Lego?, etc.
Después, bien en mi caso o la terapeuta, narraba algo divertido (exagerar) que
hubiera hecho, para provocar el interés de Erik y que siguiera preguntando.

Durante las cenas en común, teníamos siempre un juego: cada uno de nosotros
contaba algo que hubiera hecho durante el día, y después preguntarnos detalles
unos a otros.

En el apartado Lenguaje del Blog hay más información sobre el tema (lenguaje
comunicativo y narración de vivencias, contestar y hacer preguntas, las primeras
conversaciones):

TODO

4 Trabajar escenas sociales

Bien con escenas sociales de creación propia, o con ayuda de cuentos infantiles o
con figuritas de lego o tarjetas de secuencias temporales o representando o
dibujando conjuntamente, se trabajan diferentes conceptos:

- comprensión de la historia
- ¿cómo te sientes tú?, ¿cómo me siento yo?, ¿cómo se siente xxxx?
- continuar la historia: ¿qué pasa después?
- elegir entre dos finales
- inventar conjuntamente una historia

Leer más: http://elsonidodelahierbaelcrecer.blogspot.com/2010/05/la-atencion-


compartida-paso-paso.html#ixzz5CQ8X2sCg

Consejos para padres y educadores


Presta atención a sus intereses

Hablar con los niños sobre los objetos y eventos que generan su interés es
especialmente relevante para el desarrollo del lenguaje. Es importante que
esperes los momentos en que el niño expresa una preferencia con tal de
potenciarla, y que comentes con gestos o palabras lo que le interesa en ese
momento. Esta forma de interactuar refuerza las motivaciones del niño, le ayuda a
asociar la palabra que dices a lo que le interesa, y favorece el desarrollo del
lenguaje. Con este comportamiento reforzador del interés del niño, también
llamado “comunicación contingente”, estarás favoreciendo la comunicación
afectiva y su aprendizaje lingüístico posterior.

Mírale cara a cara

El bebé se interesa por las caras de sus cuidadores y disfruta del contacto visual.
Durante la actividad de observar cara a cara, el bebé suele iniciar respuestas
emotivas, con sonidos como “aaaa” o “ga-ga-ga”, añadiendo expresiones faciales
y gestuales. Puedes realizar esta actividad de observación cara a cara, agradable
y relajante, mientras tienes al bebé en brazos o mientras juega en el suelo.
Durante esos momentos, puedes observar hacia donde mira, lo que le interesa de
vuestro alrededor, la reacción hacia un sonido inesperado o hacia otra persona de
su alrededor. Sabemos que interactuar cara a cara con el niño favorece el
desarrollo de las primeras interacciones comunicativas. Estas pequeñas
interacciones nos permiten conocer sus intereses, compartir afecto y sentar las
bases del aprendizaje de la lengua, a la vez que favorecemos la práctica de los
turnos de palabra comunicativos.

Cántale canciones
Las canciones permiten conocer los patrones rítmicos característicos de la lengua
materna. A los niños no les importa si somos cantantes profesionales o si
desafinamos, ellos disfrutan de esta actividad placentera y divertida. Es fácil.
Muévete al ritmo de la canción, abre la boca, y haz sonidos con una intención
amorosa para compartir un momento relajante de interacción con tu bebé.
También puedes utilizar canciones más activas, poniendo énfasis sobre las
palabras importantes y añadiendo gestos y movimientos que acompañen el ritmo
de la canción. Detén la canción antes de una palabra importante y espera con
expectación su reacción. Cuando cantamos creamos un fuerte vínculo de
interacción con el niño y favorecemos el desarrollo del lenguaje.

Imita sus gestos y vocalizaciones


Refuerza sus risas y vocalizaciones en las interacciones cara a cara. Imitar las
producciones vocales del niño les proporciona un modelo que se ajusta a los
sonidos de la lengua del entorno. También les ayuda a darse cuenta de que los
sonidos producen un efecto comunicativo a su alrededor. Puedes imitar diferentes
aspectos de sus producciones: por ejemplo, fíjate si hace sonidos similares a una
vocal o una consonante, imita la entonación, y jugad juntos a imitaros, siguiendo
los turnos de palabra. Imita también las expresiones faciales y gestuales que hace
tu niño. La imitación facilita el aprendizaje de los primeros intercambios
comunicativos y del lenguaje.

Háblale de manera variada y expresiva


Cuando los adultos nos dirigimos a los niños, usamos de forma espontánea un
número más reducido de palabras, producimos patrones de entonación
exagerados que sirven para dar relevancia a las palabras clave, y usamos más
gestos faciales y manuales. Es lo que se llama “habla dirigida a niños”. También
solemos repetir información sobre un mismo tema de maneras diferentes. Por
ejemplo, imaginemos que estás jugando con el niño con un coche de juguete por
el que él se había interesado previamente. Puedes hablar del coche utilizando
diferentes entonaciones: “¡Oh!, ¡un coche! Mira el coche, ¡qué bonito! ¿¡ Ponemos
en marcha el coche?!”. También puedes hablar de sus características:” Brum
Brum … “, ” piii … piii … “, ” para mí el verde, el coche verde”, ” bajamos la
ventana del coche … abrimos la puerta del coche … “. Sabemos que este tipo de
habla dirigida al niño facilita el aprendizaje la lengua materna.

Interpreta sus producciones


Los niños disfrutan jugando a realizar diferentes sonidos, pero quizás al inicio no
nos quede claro si estos sonidos tienen o no una función comunicativa.
Interpretarlos como producciones correctas es una estrategia estupenda que
favorece la construcción de la habilidad de producir sonidos con intencionalidad.
Los niños encadenan sonidos silábicos asociados a entonaciones diferentes, y los
adultos podemos interpretarlos según su musicalidad, de modo que nos pueden
recordar a una pregunta, a una afirmación o incluso a algo que le gusta. Este tipo
de actividades en las que interpretamos los sonidos del niño sirven para otorgar
intencionalidad a sus producciones. Todo ello posibilitará que mejore su habilidad
para interactuar comunicativamente y que aprenda a que una vocalización se
puede asociar a lo que pasa a vuestro alrededor.

Trata de exponer al niño a diferentes contextos comunicativos,


personas y actividades
La posibilidad de comunicarnos en diferentes entornos, como por ejemplo en
diferentes espacios de la casa, en contacto con la naturaleza o en casa de unos
amigos, genera una riqueza de situaciones comunicativas que favorecen el uso y
la comprensión del lenguaje. Es importante también que el niño tenga la
oportunidad de escuchar las peculiaridades del habla de diferentes personas, lo
que le permitirá comparar y extraer los rasgos relevantes de la lengua del
entorno. Realizar diferentes tipos de actividades a lo largo del día también
enriquece las experiencias lingüísticas del bebé. Concretamente, realizar
actividades como contar cuentos o jugar con juegos didácticos apropiados para su
edad es especialmente positivo para el desarrollo del lenguaje.

Interacciona con el niño a través de los cuentos


Los primeros contactos con los cuentos infantiles pueden servir para explorar este
nuevo material. Comenta las imágenes, haz las voces de los personajes, añade
canciones… Al principio no es necesario detenerse en todas las páginas;
reforzando aquello que le interesa al niño, mantendremos activa la comunicación
durante la actividad. Haz turnos para pasar la página o hacer el sonido de los
personajes. Comparte la alegría de encontrar las imágenes que le gustan a tu
pequeño explorador con comentarios expresivos. Leer cuentos y contar historias
facilita el desarrollo del lenguaje.

Simplemente, habla con el niño


Los niños nacen ya equipados con todas las habilidades necesarias para
desarrollar el lenguaje. Así, a través de la interacción con otras personas, son
capaces de extraer y de aprender los sonidos y las secuencias de sonidos de la
lengua de su entorno. Nosotros simplemente tenemos que garantizar que el niño
esté en contacto con el lenguaje de su alrededor. Dirígete a él a menudo y háblale
sobre aquello que le interesa o que le llama la atención para favorecer este tipo
de interacciones y potenciar así sus habilidades lingüísticas.

Aprovecha las rutinas para comunicaros


Una rutina es una secuencia de acciones que se repite con cierta frecuencia.
Estos momentos son idóneos para que el bebé aprenda a anticipar tus acciones.
Tu niño comenzará a entender que cuando pasa algo tú reaccionas de una
manera concreta, y también al revés: que cuando haces o dices algo, lo haces con
un propósito determinado. Existen rutinas comunes, como la rutina de despertarse
o la del baño, aunque seguramente tu niño y tú tenéis vuestras propias rutinas.
Cuando las has practicado con frecuencia, observa qué pasa cuando te paras
justo antes de un momento clave; seguramente observarás una respuesta de tu
niño. Por ejemplo, cuando cantes una canción puedes detenerte antes de la
palabra clave de la canción. Seguramente esperará una respuesta por tu parte, lo
cual es crucial para el desarrollo de los intercambios comunicativos intencionales.
Observa las reacciones de tu niño cuando le hagas preguntas acerca de una
palabra conocida –”¿Quieres agua?”–, cuando le proporciones una información
relevante –”Mira, aquí hay agua”- o cuando expreses una emoción placentera –
”¡Oh! ¡Qué fresca esta el agua!”–.

Intenta generar situaciones comunicativas


Los adultos podemos generar diferentes tipos de situaciones comunicativas
cuando compartimos con el niño el interés sobre algo que ha pasado o sobre
algún objeto. Por ejemplo, reaccionar con expectación hacia un imprevisto como
cuando cae algo al suelo o aparece una persona por la puerta puede ser una
buena oportunidad para añadir comentarios a la interacción con el niño. Los
aspectos visuales desempeñan un papel importante durante esta edad. Podemos
mirar a los ojos de nuestro niño y observar si cuando dirigimos nuestra mirada
hacia algo, ellos siguen esa dirección con nuestra mirada. También podemos
añadir el gesto de señalar para dar más indicios del interés que quieres compartir.
Para provocar esta situación pondremos un objeto de su interés en un lugar
inesperado. Pero también podemos generar otras situaciones comunicativas como
mostrar dos cosas de su interés (por ejemplo, juguetes o comida) para fomentar la
comunicación sobre una elección entre dos opciones. Así, el niño se dará cuenta
del efecto que tiene su interacción con el adulto. Otra forma de generar una
situación interesante para el niño es esconderse detrás de una tela para hacer el
juego de aparecer y desaparecer. Cada uno de nosotros podemos encontrar
diversas formas para generar sucesos interesantes para el niño si conocemos sus
intereses. Estas situaciones de interacción divertidas para el niño favorecen el
desarrollo del lenguaje.

Responde al gesto de señalar del niño


Mediante el gesto de señalar el bebé atrae la atención hacia objetos o
acontecimientos que son de su interés. La situación de atención conjunta es
idónea para conocer los intereses de tu niño y favorecer el desarrollo del lenguaje.
Refuerza el gesto de señalar con comentarios sobre el objeto, acción o situación
que le llame la atención. Los niños señalan con diferentes intenciones, a veces
querrán pedirte que le acerques el objeto, pero otras veces querrán solo comentar
sobre algo que les ha gustado o que se les ha caído. Para adivinar cuál es su
intención puedes coger el objeto y esperar su reacción. También puedes
aprovechar algunas situaciones comunicativas para fomentar que el niño utilice el
gesto de señalar, como esperar expectante a ver qué hace cuando cae algo al
suelo. Otra manera de propiciar el gesto de señalar es dejar objetos de su interés
a la vista, pero lo suficientemente lejanos para que no los coja. También, ofrecerle
únicamente una porción pequeña de la merienda y esperar a que pida más. El uso
del gesto de señalar permite conocer con claridad el referente del intercambio
comunicativo, lo que favorece el desarrollo del lenguaje.

Observa las reacciones del niño


Disfruta observando las reacciones de tu niño y responde a ellas emotivamente.
Observa dónde mira cuando dices una palabra habitual en vuestras
conversaciones. Acompaña estos momentos adornando tus comentarios con
sonidos expresivos, gestos y caras emotivas. Un buen momento para observar las
reacciones del niño puede darse después de comer, pues es entonces cuando
suelen relajarse, y ese espacio de comodidad y tranquilidad puede enriquecerse
con comentarios producidos con un tono de voz amable para el niño. La hora del
baño también se puede convertir en un juego comunicativo. Observa sus
reacciones ante las diferentes sensaciones que le produce el desvestirse, taparse
la cara, entrar dentro del agua, mientras le secas y durante el un masaje
agradable. Responde a sus reacciones con caras emotivas y sonidos expresivos.
Observar y comentar las reacciones de tu hijo ayuda a desarrollar la habilidad de
realizar intercambios comunicativos intencionales, y les prepara como usuarios del
lenguaje.

Repite y comprueba
Cuando el bebé produce sonidos similares a los de la lengua del entorno, una
buena estrategia consiste en continuar con la comunicación aunque no te quede
claro a qué se está refiriendo concretamente. Tendremos más facilidad para
interpretar aquellas cosas que estén presentes. Si no te queda claro cuál es el
referente, puedes imitar los sonidos que ha hecho con una intención de
expectación y detenerte para esperar otros indicios. Si tienes dudas entre un par
de opciones, puedes decirlas para aclarar el mensaje, por ejemplo, “Ahí están el
cuento y el coche, ¿qué quieres?, ¿el cuento o el coche?” Una vez que tienes
claro lo que quiere, puedes volver a decirlo para reforzar la comunicación
mediante palabras, “El coche, ¿verdad? ¡Es esto! ¡El coche! ¿Jugamos con el
coche un rato?”. En este estadio es importante responder cuando usan formas
similares a palabras. Incluso podemos mantener grandes conversaciones sin
entender lo que el bebé dice. Fomentar este tipo de interacciones proporciona
experiencias comunicativas placenteras y reforzadoras del lenguaje infantil.

Háblale sobre el aquí y el ahora, y también sobre el pasado y el


futuro inmediatos
Los niños que ya pueden comunicar algo sobre las cosas o personas que los
rodean en un momento concreto, es decir, el aquí y el ahora, serán más capaces
de avanzar para entender y hablar sobre acontecimientos del pasado o del futuro.
El siguiente paso será anticipar algún evento en concreto, como decir que vamos
al parque antes de salir por la puerta. También podemos hablar sobre lo que ha
pasado antes, por ejemplo, cuando hemos visto a una persona o personas
importantes para el niño, como los abuelos. Hablar sobre cosas que no se
encuentran aquí y ahora permite el desarrollo de las habilidades comunicativas del
niño y favorece el desarrollo de su lenguaje.