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Jairo Andrés Rodríguez Londoño

Viernes 8 de Abril de 2016

Introducción a la Fe Cristiana – Victor Wall.

Jesús es el Centro de mi fe.

Seguir a Jesús en la vida diaria probablemente es una de las cosas más difíciles de la vida
cristiana, andar como él anduvo significa llevar una de servicio hacia los demás, tener ojos de
compasión por las personas que lo necesitan, llevar un vida de oración y comunión con el
Padre al punto de oír a la perfección su voz y por más difícil que sea nuestra tarea, llevarla a
cabo.

Jesús no hizo otra cosa que ayudar con la verdad a todas las personas que lo rodeaban, aún
así, fue rechazado por los mismos que quiso ayudar y fue tenido por criminal delante de ellos,
a veces ese es el riesgo que se corre al querer vivir como Jesús vivió, si bien no saldremos
crucificados, muchos nos dejarán saber sus desacuerdos y nos dejarán bastante en claro el
precio que tiene nuestra integridad.

Él mismo es el centro de nuestra fe, antes que creer en cualquier otra cosa, creemos en Jesús
como nuestro señor y salvador. Para muchas personas es muchísimo más sencillo verlo
solamente como salvador, pero la cosa se complica cuando él debe ser el señor de nuestras
vidas. Lo que esto implica directamente es que ya no seremos más dueños de nuestra
voluntad sino que Cristo será quien guíe nuestra vida, siendo él, el autor y consumador de la
fe.

Por eso no seguimos a ninguna otra persona que no sea Jesús, por más buenos principios que
hayan, si no van acordes al ejemplo de Jesús y a su manera de interpretar las escrituras,
entonces no habrá mucho valor para nosotros en lo que sea que puedan llegar a ser esas
personas, si no vemos en alguien el reflejo de la persona de Jesús, no será para nosotros más
que un buen personaje. Así como yo quiero ser imitador de Cristo en mi día a día, las
personas que admiro, también deben demostrar seguirlo en cada paso de su andar.

La comunidad es el centro de mi vida.

Después de algunos años en la iglesia donde nací espiritualmente, me empecé a preguntar por
qué Dios me había permitido llegar ahí en vez de otro lugar. Poco a poco me empecé a dar
cuenta de ciertos factores que eran de vital importancia para mí, uno de ellos, el sentirme
parte de una familia que se preocupaba por mí de una manera genuina y desinteresada.

También de a pocos fui conociendo lo que significaba el anabautismo, y más que un nombre
histórico, me percaté de que esta era la mejor manera en la que pude haber conocido a Jesús,
una manera pacifica y en medio de una comunidad que me formó hasta el día de hoy y que lo
seguirá haciendo. Una familia que me di cuenta que es gigantesca y que está esparcida
alrededor del mundo.

Muchas veces hubo y habrá mal entendidos entre las personas de la comunidad, pero si todos
andamos como Jesús y lo miramos a él como nuestro ejemplo y como ese norte hacia donde
caminar, entonces el perdón hará también parte de nuestra comunidad. Jesús perdonó
voluntariamente a la humanidad, y aún más que eso, pidió perdón por quienes le torturaron al
percatarse de que ellos no eran conscientes de lo que estaban haciendo.

Siempre fui una persona que ponía en tela de juicio todo cuanto oía y pertenecer a una
comunidad anabautista me permitió tener la oportunidad de escuchar y también exponer mis
puntos de vista acerca de mi relación con Dios y con su palabra. De los mejores momentos
que pasé, fue discutiendo acerca de algún pasaje bíblico con mis amigos, y llegando a un
acuerdo acerca de qué es lo que Dios nos podría enseñar con eso específicamente.

Por esto trato de fomentar entre los jóvenes reuniones informales donde puedan preguntar y
responder lo que quieran, ya que una vez yo también estuve allí queriendo hacer miles de
preguntas acerca de cómo podría encontrar una interpretación práctica de la escritura y
afortunadamente hubo personas allí para compartir su experiencia conmigo.

La reconciliación es el centro de mi tarea

Muchas son las personas que han tenido malas experiencias que los han hecho estar cerrados
a todo acercamiento a la religión y a Dios mismo. Pero una de las tareas más bellas que hay
es precisamente reconciliar a esas personas con Dios y verlas en plenitud, cumpliendo el plan
perfecto que Él ideó para ellas.

Sin duda no es una tarea fácil, pero la vida en comunidad nos dice que nos tenemos unos a
otros para cumplir el propósito que se nos fue encomendado.

Hoy en día el mundo se rige por el poder que tienen las personas a cargo de administrar los
recursos y los estados, y muchos, inclusive cristianos, no tienen miedo de cumplir su
cometido a toda costa sin importar lo que pase con las otras personas. Es muy común del ser
humano querer hacer las cosas a su propia manera.

Pero en mi caminar con Dios encontré una verdad fascinante que a muchos les quita la
tranquilidad, y es que mi libertad termina en donde empieza la de mi prójimo. Por eso es tan
importante para mí vivir de una manera pacífica y siempre tratando de llegar a acuerdos con
otras personas en vez imponer mis ideas o simplemente permitir que se cometan injusticias

Se habla de paz en todas partes, pero la gente que no tiene a Dios en sus vidas, los que no han
recibido la salvación por gracia por medio de la fe en Jesucristo, por más que quieran nunca
lograrán alcanzar la verdadera paz. Para muchos la paz no es otra cosa que la ausencia de
guerra, sin embargo si una guerra se termina aún queda un factor por resolver, la
reconciliación.

Es allí donde se evidencia qué tanto hemos dejado obrar a Jesús en nuestras vidas. Dios ideó
todo un plan para reconciliar al mundo con Él, nuestra tarea no es otra que buscar también la
reconciliación los unos con otros. Ser testigos verdaderos con nuestras vidas y no solamente
con palabras.

El anabautismo nació en una época muy difícil a nivel político, y aú así nuestros predecesores
persistieron en su fe y esto los llevo a vivir una vida de ejemplo ante la sociedad. Hay
muchos cristianos que viven el anabautismo aún sin conocerlo, esto es porque más que una
interpretación o una doctrina de fe, hallamos esos principios en la vida de Jesús y en su
interpretación de las escrituras.

Por esto y otras cosas más, me siento orgulloso de ser anabautista.