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IX Jornadas Debates Actuales de la Teoría Política Contemporánea

“Resistencias y alternativas políticas en el capitalismo neoliberal”

23 y 24 de Noviembre de 2018
Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario
Rosario, Santa Fe, Argentina

Mesa 7: Discurso y narrativas de la democracia actual.

Populismo en la prensa de referencia argentina: los casos de Clarín y La Nación


Carlos De Angelis1

Resumen

En el presente trabajo se buscan identificar las modalidades de tratamiento del concepto de “populismo”
por parte de la prensa de referencia en Argentina. Desde su origen en Rusia (1878) el tèrmino ha ido
mutando su campo de significados, de acuerdo a las distintas vicisitudes históricas.

La discusión sobre las características de muchos gobiernos de Latinoamérica en la década del 2000,
buscan señalar sus modalidades estéticas y en menor medida discutir las políticas realizadas distanciadas
de las políticas neoliberales. A estos gobiernos se los ha calificado como “populistas”, o “neo populistas”,
incporando estos términos (normalmente lejanos al “gran público”) en la prensa de referencia, aquella que
además de tener una gran audiencia, se constituye como nodal en el sistema de medios. La hipótesis
principal es que la específica caracterización de populista- al interior de las condiciones de producción
discursivas de estos medios- como forma de gobierno, tiene la funcionalidad de mostrar en forma
negativa a las políticas que se aparten de los formatos neoliberales.

Para esto se analizará la presencia de estos conceptos en dos diarios de Argentina: Clarín y La Nación,
mediante un corpus de artículos entre 2008 y 2017, detallando las modalidades de tratamiento del
concepto del populismo, los anclajes, derivaciones y deslizamientos del campo semántico de este término.

Palabras clave
Populismo – Prensa de referencia – Políticas de gobierno – Clarín – La Nación - Neoliberalismo

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Facultad de Ciencias Sociales – Universidad de Buenos Aires cfdeangelis@gmail.com

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Introducción

Se propone en este trabajo analizar la utilización del concepto de populismo en dos medios relevantes de
la Argentina, los diarios Clarín y La Nación por considerar que la aparición sistemática de artículos
mediante que utilizan este término propio de la sociología política, tiene una finalidad de construir una
mirada política más que la informativa propia de un medio de prensa. Si por populismo la teoría política
ha denominado de esta forma a un grupo de proyectos, regímenes o lógicas políticas surgidos en distintos
puntos del planeta desde el siglo XIX, las descripciones y explicaciones que se desarrollan en los medios
de prensa considerados lejos de atender a las consideraciones socio-históricas del surgimiento de las
lógicas populistas, tienden a mostrar que los tipos de gobiernos así considerados son simplemente una
máquina de engaño con fines cuasi-delictivos.

El presente trabajo se divide en dos partes. En la primera parte se discutirá sobre las posibles definiciones
que se han planteado sobre el término y mostrarán los debates sobre el surgimiento de populismo y sus
diversas explicaciones desde distintas perspectivas, que incluyen el denominado neo-populismo que
remiten a experiencias históricas más cercanas en el tiempo, en particular con los gobiernos
latinoamericanos de la primera década del siglo XXI en Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador y Venezuela.

En la segunda parte se mostrarán una serie de artículos presentados por los diarios Clarín y La Nación
desde 2008 hasta 2017 donde el populismo es el tema principal ya sea como sujeto (ej. el populismo
como forma de gobierno) o como adjetivo (ej. las políticas populistas). Se trata de quince artículos,
algunos editoriales sin firma, otros columnas de opinión con firmas, una entrevista y una “noticia” que sa
cuenta de un encuentro de intelectuales. A estas noticas se las analizará empleando las herramientas del
análisis del discurso para observar sistematizaciones enunciativas. En un anexo final se podrán encontrar
los artículos analizados ya que fueron publicados tanto en formato papel como en las ediciones web.

El populismo como concepto esquivo

El concepto de populismo busca como principio general describir regímenes y, movimientos


sociopolíticos políticos, formas de gobierno, o planteos ideológicas que se centran en la idea del pueblo.
A pesar de un ser un concepto emblemático para la ciencia política y la sociología política, la noción se ha
ido ampliando para describir una multiplicidad de fenómenos que tienen diferencias importantes entre sí.
Por ejemplo Grignon y Passeron (1992) han aplicado el término para transitar el lugar de lo culto y lo
popular en las propias ciencias sociales, también se ha popularizado el término para hablar de “populismo

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punitivo” vinculado a dar mayor importancia en el castigo a lo demandado por la opinión pública que por
los sistemas legales (Peres-Neto, i Corral, & García Arán, 2010) (Gutiérrez & Foglia, 2011), o incluso
para referirse al sistema de medios de comunicación (Waisbord, 2014).

La polisemia del término no es casual, pues la palabra populismo se utilizó inicialmente para referirse a
un grupo de personas movilizadas, como el movimiento de intelectuales organizados en Rusia hacia
finales del siglo XIX. Este movimiento propuso el establecimiento de una nueva sociedad basada en el
modelo de las comunidades campesinas rusas (el Mir), formulado como antizarista y anticapitalista que
idealizaba los valores y tradiciones del pueblo proyectado sobre los campesinos de aquellos tiempos
(Ulianova, 2003). Esta noción de populismo también se aplicó al movimiento de agricultores y pequeños
productores independientes organizado en el Centro Oeste de los Estados Unidos a principios del siglo
XX. Los que participaban en este movimiento exigían la intervención del Estado para controlar los
fideicomisos, los monopolios y las organizaciones económicas que afectaban sus intereses como
productores y consumidores (Entrena Durán, 1998). Ambos movimientos ocurrieron en áreas rurales
donde la gran mayoría de la población vivía en esos días. El populismo ruso a finales del siglo XIX fue
sin embargo un movimiento de intelectuales donde los campesinos no estaban involucrados, mientras que
el populismo norteamericano a principios del siglo XX fue un movimiento en el que diferentes sectores de
la población rural participaron sin un importante punto de referencia intelectual. No obstante en ambas
experiencias históricas la idea de movilización quedará como una acción política clave en el desarrollo de
los populismos.

En el marco de la teoría política moderna, Kurt Weyland, ensayó una de las definiciones que puede
considerarse clásica, donde el populismo no es un tipo de régimen sino “una estrategia política a través de
la cual un líder personalista busca o ejerce el poder gubernamental a partir del apoyo directo, inmediato y
no institucionalizado de grandes cantidades de seguidores generalmente no organizados” (2001, pág. 14).
La figura de los líderes carismáticos es recurrente en los análisis sobre el populismo. El líder genera
mediante unos discursos particulares una relación con los grupos sociales que lo apoyan, grupo social
entendido como “pueblo”. En este sentido para David Howarth, (2005) el populismo se compone en
cuatro elementos 1) un llamamiento al pueblo como sujeto de interpelación; 2) la construcción de una
frontera entre los "de abajo" y el establishment; 3) el intento de la constitución de un universal, es decir,
una construcción general de la categoría pueblo, no sólo abarcando a los pobres, sino de una forma más
generalizada (tal como la idea de nación); Y 4) la generación de una orientación ideológica populista.

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De la Torre (1994) plantea siete atributos que se han utilizado para definir en particular el populismo en el
contexto latinoamericano: 1) Formas de movilización de “masas” “atrasadas” que son manipuladas por
líderes “demagógicos” y “carismáticos”; 2) Movimientos sociales multiclasistas con liderazgo de la clase
media o alta y con base popular obrera y/o campesina; 3) Una fase histórica en el desarrollo dependiente
de la región o una etapa en la transición a la modernidad; 4) Políticas estatales redistributivas,
nacionalistas e incluyentes; 5) Un partido político con liderazgo de las clases media o alta, con base
popular fuerte, retórica nacionalista, la presencia de un líder carismático y sin definición ideológica
precisa; 6) Un discurso político que divide a la sociedad en dos campos antagónicos: el pueblo contra la
oligarquía; 7) Proyectos que buscan tomar el control de los procesos de modernización determinados
desde el exterior haciendo que el Estado tome un lugar central en defensa de la identidad nacional y como
promotor de la integración nacional a través del desarrollo económico.

El populismo ha sido estudiado a partir de diferentes enfoques teóricos y formas de análisis. En este
sentido muchos de los estudios tradicionales han analizado estos fenómenos desde la perspectiva de la
“modernización", otros en cambio lo han relacionado con la cuestión del "desarrollo" y los que analizan el
populismo desde una perspectiva de clases de corte marxista. Finalmente a partir de fines de los noventa y
la primera década del nuevo siglo el debate se ha trasladado a la existencia o no del llamado
“neopopulismo”, sus características y diferencias con el concepto original. Para la primera perspectiva,
el populismo emerge como respuesta a los problemas que ocasiona la modernización
(Freidenberg, 2012). El surgimiento del populismo se explica como un producto pasajero y
transicional en el pasaje de una sociedad tradicional a otra moderna en los países de la periferia
capitalista y el resultado es una forma anómala de comportamiento político que al evolucionar
debería pasar rápidamente a otras formas ideológicas más cercanas a las democracias
pluripartidistas.

Tres autores, Gino Germani, Torcuato Di Tella y Octavio Ianni han sido los principales representantes de
la perspectiva modernizadora. Para Germani la coexistencia de de grupo sociales “atrasados” respecto a
otros más “avanzados” en un estado nacional genera un efecto demostración que será clave para entender
los comportamientos de las clases populares (Germani, 1977). Para Di Tella el populismo es un
movimiento político con fuerte apoyo popular y portador de una ideología anti- status quo, dos actores
sociales principales: una elite con motivaciones anti-status quo y una masa movilizada con aspiraciones
de mayor protagonismo político y económico, y ambos actores vinculados por una “ideología o un estado
emocional difundido que favorezca la comunicación entre líderes y seguidores y cree un entusiasmo

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colectivo” (1965, pág. 400). Cabe destacar que se han señalado a estos enfoques dentro de la corriente
estructural-funcionalista (Aboy Carlés, 2001).

Los procesos de industrialización, urbanización, y la formación de una economía predominantemente


capitalista, generan cambios importantes en las estructuras sociales generando una masa que busca
incorporase a diferentes campos de la vida de una nación, ascenso bloqueado por los modos políticos
predominantes, por este motivo se considera vital la existencia de una elite con capacidad de liderar y
dirigir estas movilizaciones. Por esto motivo para Ianni “el populismo surge en América Latina en la
época en que el Estado oligárquico entra en su mayor crisis. Al mismo tiempo que es una de las
declinación final de ese tipo de Estado” (1975, pág. 114).

Con algunos puntos de contacto con los teóricos del populismo como resultado de la modernización tardía
en América Latina Fernando Cardoso y Enzo Faletto han vinculado el surgimiento del populismo en
América Latina al desarrollo. Para Cardoso y Faletto (Cardoso & Faletto, 1971), el populismo también
surgió en un momento de transición íntimamente relacionado con los procesos económicos pero se
sostiene con una alianza entre las diferentes clases sociales. Para los autores se desarrolla una
“industrialización “nacional-populista”, orientada por una voluntad política que expresa una alianza de
clases en sectores de la burguesía, los sectores medios y los obreros (sindicatos) se vinculan al Estado,
quienes junto al sector agroexportador-importador- y en pugna con este sector- discuten y comparten la
organización del proceso de desarrollo. En este planto, los acontecimientos y los cambios económicos
internacionales que tuvieron lugar entre los años treinta y los cuarenta (en particular en período de entre
guerras y la Segunda Guerra Mundial) afectaron el desarrollo económico de los países latinoamericanos a
tal punto que provocaron el desarrollo de una forma de industrialización basada en la sustitución de las
importaciones y el fortalecimiento de los mercados internos. Este proceso provocaría una redistribución
del ingreso que favoreció a los grupos sociales que generalmente se habían marginado del desarrollo
nacional y generado las condiciones para que las clases populares produjeran movilizaciones sociales.

Desde una perspectiva que combina conceptos del pensamiento de Antonio Gramsci con el uso de
Jacques Lacan y Cornelius Castoriadis (Stavrakakis, 2010) Ernesto Laclau criticó tanto a los precedentes
para explicar el fenómeno del populismo, según la transición entre tipos de sociedades (tradicional a
moderna). Para Laclau populismo no es un tipo de movimiento vinculado a una base social particular o
una determinada orientación ideológica, sino una lógica política (2005). Mientras las lógicas las lógicas
sociales involucran un sistema de enunciaciones como un conjunto de reglas que formulan una frontera
donde algunos objetos son “representables y otros están excluidos…las lógicas políticas están

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relacionadas con la institución de lo social” (2005, pág. 150). Desde esta perspectiva y en particular en el
texto de Laclau “Hacia una teoría del populismo”. El populismo se presenta como una particular forma de
discursividad política, es decir a una particular forma de articulación discursiva formulado “en la
presentación de las interpelaciones popular democráticas como conjunto sintético antagónico respecto de
la ideología dominante” (Aboy Carlés, 2001, pág. 5). No obstante por discurso se debe entender –tal
como Laclau lo explicita- no restringido al habla y a la escritura sino “como un conjunto de elementos en
el cual las relaciones juegan un rol constitutivo” (Laclau, 2005, pág. 92). No obstante “el lenguaje de un
discurso populista –ya sea de izquierda o de derecha- siempre va a ser impreciso y fluctuante, no por
alguna falla cognitiva, sino porque intenta operar performativamente dentro de una realidad social
heterogénea y fluctuante” (2005, pág. 150). Si el populismo se estructura como un discurso político, la
lectura de populismo por parte de sus detractores (o anti-populismo) podría emplear los mismos recursos
como se mostrará en el análisis de los artículos analizados de dos periódicos de Argentina seleccionados.
.
Neopopulismo

En un contexto histórico diferente de los procesos mundiales de cambio, como la globalización, bajo un
esquema económico diferente y con regímenes democráticos consolidados o en proceso de consolidación,
hacia la primera década del siglo XXI se comienza a identificar en América Latina la predominancia de
algunos líderes políticos cuya formulación discursiva se plantea dirigido al pueblo con una relación
directas líder-masas, y un regreso de las movilizaciones populares. Como explica Svampa en la primera
década del nuevo siglo, América Latina “ingresó en un nuevo ciclo político y económico caracterizado
por un novedoso escenario transicional, marcado por el protagonismo creciente de los movimientos
sociales y por la crisis de los partidos políticos tradicionales y de sus formas de representación; en fin, por
el cuestionamiento al neoliberalismo y la relegitimación de discursos políticamente radicales”. (2017,
pág. 50). En efecto, el cuestionamiento al neoliberalismo, y en concreto a los programas aplicados en la
región en los años 902 es una de las novedades de los nuevos gobiernos de Brasil (Lula y Dilma Roussef
presidentes), Venezuela (Hugo Chávez); Argentina (Néstor Kirchner, Cristina Fernandez de Kirchner),
Bolivia (Evo Morales), y Ecuador (Rafael Correa)3.

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Algunas de las características de los programas neoliberales en la región y sus consecuencias se pueden hallar en
Portes, Alejandro, y Kelly Hoffman (2003); y Flrench- Davis (2005).
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No obstante, desde algunas perspectivas, para la implementación de políticas neoliberales que pretendían
corregir los excesos cometidos por los gobiernos populistas precedentes, también se utilizaron estrategias
populistas para establecer este tipo de políticas habitualmente impopulares, empleando políticas clientelistas, un
uso de un discurso retórico y anti político, estas situaciones son señalados especialmente en los gobierno de Carlos
Menem en Argentina (Canelo, 2011)y Alberto Fujimori en Perú (Wehner, 2015).

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Para esta nueva formulación del populismo se pueden considerar cuatro como variables causales del
fenómeno: 1) problemas en la aplicación de reformas estructurales de la etapa neoliberal, 2) rentas
suculentas de recursos naturales, 3) pobreza y 4) debilidad institucional. La copresencia de estos factores
podría conducir al populismo. (Valenzuela, 2009).

Según Hermet (2001), el "viejo populismo" se caracteriza por desafiar el orden establecido o el régimen
político a su vez, mostrando hostilidad hacia quienes ejercían el poder, movilizando a los grupos
marginados y negando la política como un arte de gobernar. Por otra parte, el "populismo moderno" se
caracteriza sobre todo por no oponerse a toda la lógica de la política y es multiclase, incluyendo la
participación de grupos sociales que están bien. Además, lo que se observa no es una mera repetición de
este fenómeno sino la aparición de una nueva lógica populista que coexiste con el populismo anterior al
mismo tiempo que lo contradice. El populismo moderno es una variedad sui generis que al final podría
darse otro nombre.

La construcción de un concepto político como discurso periodístico

Bourdieu considera que las palabras ejercen una forma de poder: “las palabras ejercen un poder
típicamente mágico: hacen ver, hacen creer, hacen actuar” (2015, pág. 196) . Sin embargo, este poder
mágico tendrá su eficacia dependiendo las condiciones sociales e históricas donde y cuando se producen.
Por esto, Bourdieu considera que “el poder de las palabras no se ejercen sino sobre quienes han estado
dispuestos a oírlas y escucharlas, en resumen, a creerlas” (2015, pág. 196). Sin embargo, la credibilidad
tiene un doble vínculo, dado que un juicio enunciado por alguien es juzgado por otro como creíble o no,
mediante la evaluación del “sujeto hablante para decir la verdad a través de su acto de enunciación”
(Charaudeau & Maingueneau, 2005, pág. 147). Aquí se establecen dos elementos: la construcción de la
credibilidad, considerado como un proceso y las estratégicas de credibilidad, que son acciones para
desarrollar los escenarios de credibilidad.

Siguiendo a Alsina y Bravo el periodismo informativo construye un discurso asertórico, donde la


diferenciación cada vez más indistinguible entre hechos y opiniones “hace que muchas informaciones se
enuncien como verdades de hecho” (2009, pág. 29).

Una forma de analizar el concepto de populismo tanto como término del mundo académico como en el
entorno periodístico es como un topos léxico. Si bien como señalan Bruxelles y de Chanay, en cuanto que

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el signo completo es la frase (1998, pág. 351), populismo como topos se constituye en el garante de los
encadenamientos argumentativos que invariablemente se desplazan hacia la impugnación sobre un
conjunto de políticas elaborando estereotipos que las desautoricen. La construcción de estereotipos, es
una fórmula para simplificar conceptos complejos, para de esta forma generar “signos sociales capaces de
concentrar toda una serie de conocimientos que no podrían recordarse o reconocerse con facilidad”
(González Galiana, 1999, pág. 102).

En el verbatim a continuación la entrevistada plantea que la característica principal del populismo es un


orden discursivo con determinantes políticas. Al mismo tiempo, se plantea que el kirchnerismo genera
una lógica productiva basada en una isotopía binaria, (pueblo – antipueblo) a solo fin de establecer una
división en la sociedad con un anclaje en la dimensión simbólica del concepto odio. Lo binario de la
categorización fortalece lo que Greimas denomina la totalidad de significación. La diferenciación y
construcción de enemigo se realiza a través del odio, que permite la realización de un clivaje que permite
o facilita la ejecución de determinadas políticas.

“Las características principales son un discurso que divide a la sociedad en dos: pueblo y
antipueblo, donde el antipueblo toma diferentes formas como enemigos de la sociedad, pero por
lo general ahí se inserta el empresario, el estudiante que no está a favor de lo que el gobierno
propone, la parte de la sociedad que se ha pronunciado en contra de ciertas medidas económicas
y sociales que va tomando el populista. Luego, con ese odio, con esa división de la sociedad que
manejan desde la campaña, al llegar al poder utilizan ese mensaje para empezar a cambiar
cosas dentro del sistema”. Entrevista a Gloria Alvarez en La Nación abril de 2015

Esta identificación podría ser descriptiva sin embargo, tanto la referencia a “el populista” como “con ese
odio”, la referencia se vuelve contrapolítica. En este sentido Verón explica que “el campo discursivo de lo
político implica enfrentamiento, relación con un enemigo, lucha entre enunciadores” (1987, pág. 16), y la
enunciación plantea abiertamente un contradestinatario: el kirchnerismo., debe observarse que la lógica
binaria es sostenida por Laclau en tanto se trata de una lógica de la diferencia y una lógica de la
equivalencia sobre las cuales se apoya el momento inevitable de un cierre en la totalización discursiva
(Laclau, 2005).

“La situación crítica que desde 2007 sufrimos los usuarios del servicio eléctrico obedece al
populismo energético aplicado al sector por el kirchnerismo, en un todo de acuerdo con el
Modelo de rimbombante título, “Matriz Productiva Diversificada con Inclusión Social”, pero

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cero resultado” Cortes de luz y populismo energético Columna de opinión escrita por Emilio
Apud en Clarín, noviembre de 2015.

La referencia a un populismo energético, implicaría la elaboración de un sinécdoque, es decir “la


trasferencia de denominación entre nociones que se integran la una en la otra” (Charaudeau &
Maingueneau, 2005, pág. 528), siguiendo a Bonhomme la aplicación del concepto general del populismo
a campos específicos como el energético, el pedagógico, el garantista, etc., “engendra focalizaciones
referenciales que concentran la mira del discurso” (1987, pág. 166) y a la vez que potencia una vocación
de antagonismo por parte del quién impulsa las políticas populistas.

Las funciones cardinales, así como las catálisis que operan en el relato que merodea la expresión, intenta
minimizar los puntos de distorsión posibles en condiciones de reconocimiento, apelando a la misma
unidad de significación de hiperónimos e hipónimos, es decir una misma isotopía sobre el concepto de
populismo. La expresión populismo energetica representa una metonimia de origen de una sociedad
amenazada por el significante populismo en su destino meta

“El populismo es una manera de pensar el mundo y aun hoy vivimos las consecuencias de esa
década que en Argentina llamaron “ganada” y fue, nominalmente, la más corrupta de la historia
del país”. Columna de Jorge Lanata en Clarín octubre de 2016

Al populismo se le otorga una ontología totalizante, con una consecuencias ocultas tras las “mentiras” de
la década ganada y oculta el fin pragmático de la corrupción y el enriquecimiento ilícito.

Determinados índices pueden ser rastreados en la construcción estereotipada del concepto “populismo” en
los siguientes verbatims. Un índice es “un signo que se remite a su objeto no tanto porque tenga alguna
semejanza o analogía con él, ni porque se lo asocie con los caracteres generales que posee Ch. S. Peirce,
Ecrits sur le signe, op. cit., pág. 158.

“Sería un reduccionismo miope tomar al pie de la letra que sólo el peronismo, como movimiento
político ejercitado varias veces en el poder y en una oposición destructiva cuando tuvo para sí el
infortunio de perderlo, ha encarnado la causa de por qué la Argentina está como está. Sobre
todo después de los Kirchner. Sólo el peronismo, como expresión más rotunda del populismo en
nuestro país, carga en principio con tamaña imputación”. El populismo bajo examen Editorial de
La Nación marzo 2016

“No lo confiesa, pero es irrefutable: el populismo se basa en el corto plazo. No tiene ni quiere
tener una visión estratégica, aunque mienta por sistema, y diga lo contrario. Por eso recurre a

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términos como "modelo" o "socialismo del siglo XXI". Ese modelo y ese socialismo no existen.
Sólo existen el poder y el dinero para unos pocos. Poder y dinero que se incentivan de forma
recíproca y embolsan a creciente ritmo. Por dinero y por poder se llega a la aceptación de todo,
en busca del blindaje que ofrece la impunidad. "Profundizar el modelo" es robar y acumular más
poder para unos pocos. En los populismos decaen los valores y se enloda la dignidad” La
Maquinaria del populismo de Marcos Aguinis en La Nación Octubre de 2011

“Lo ocurrido representó el fracaso y la caída del sistema que imperó en nuestro país durante el
gobierno del matrimonio Kirchner, que profundizó sus ejes ideológicos en los dos últimos
períodos fueron consecuencia de la naturaleza autoritaria y de la praxis antidemocrática del
sistema, espejo del régimen venezolano, basado en la mentira sistemática. Padecimos un
gobierno que, revestido de aparentes intenciones democráticas y de justicia social, construyó un
centro de poder hegemónico al servicio de sus apetitos económicos”. El fracaso del populismo K
Columna de opinión de Juan Carlos Cassagna en La Nación, febrero de 2017

“El populismo kirchnerista ha utilizado todos los medios, incluyendo la historia, para dividir a
los argentinos e imponer su falso relato con el solo objetivo de acumular poder para acaparar
dinero” La utilización populista de los pueblos originarios Editorial de La Nación, agosto 2016.

Principales índices cuatro verbatims

Populismo Peronismo Poder Destructivo Infortunio “Los Kirchner”


Populismo Corto plazo Ausencia de visión Poder y dinero - Robar Acumular más
estratégica Impunidad poder
Fracaso y Naturaleza Praxis Mentira Poder Apetitos
caída autoritaria antidemocrática sistemática hegemónico económicos
Populismo Utilización de Dividir a los Falso relato Acumular Acaparar dinero
kirchnerista la historia argentinos poder

La reconstrucción de la cadena de significantes que sugieren los índices permite obtener el nuevo mensaje
donde “el populismo kirchnerista mediante una praxis antidemocrática construye un falso relato que tiene
como finalidad (casi) excluyente la acumulación de poder para acaparar dinero”. La tendencia a estudiar
el populismo como un fenómeno patológico y disfuncional está presente en parte de la bibliografía que
explica el desvío del camino normal de la modernización, (Mackinnon & Petrone, 1999), sin embargo
aquí “la patología” se presenta con un carácter cuasi delictivo: robar y acumular poder en este sentido el

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mito de una sociedad armónica que es escindida por el kirchnerismo y que solo encontraría la suturación
en la caída del mismo.

Curiosamente la editorial del diario La Nación acuerda parcialmente con Laclau cuando plantea que “un
movimiento, una ideología o un discurso va a ser más o menos populista dependiendo del grado en que
sus contenidos son articulados por lógicas equivalenciales”. Es decir existen gradaciones de gobiernos y
proyectos populistas, y continúa explicando que “ningún movimiento político va a estar completamente
exento de populismo, porque ninguno va a dejar de interpelar hasta cierto punto al pueblo contra un
enemigo, mediante la construcción de una frontera social” (Laclau, 2009: 68).

“El mensaje central del populista es que todo lo que hicieron los gobiernos anteriores es malo,
corrupto e inaceptable. El país necesita urgentemente cambios drásticos y el líder populista
promete hacerlos. Y quienes se oponen a sus cambios no son tratados como compatriotas con
ideas diferentes, sino como apátridas a quienes hay que borrar del mapa político” El manual del
populismo para acumular poder por Moisés Naim (publicado originalmente en El País de
España) La Nación, febrero 2017

Si bien los recursos analizado hasta aquí la principal concepción era criticar las falencias y objetivos
subrepticios del régimen populista, la entrevistada Gloria Álvarez por La Nación ofrece el liberalismo
como alternativa política.

“P ¿Y la solución cuál sería? R Reformas económicas que nos unan como región. Nos enseñaron
que todos somos enemigos y que debemos cerrar las fronteras y eso nos ha llevado a excluirnos y
a que no podamos crecer. Entonces yo abogo por unirnos para que podamos crecer. Abogo por
un mercado abierto en toda América Latina. Abajo los aranceles, abajo los impuestos y que
tengamos movilidad social. Deben hacerse reformas culturales. Tenemos problemas de
xenofobia, de violencia familiar, de machismo, de racismo, elitismo y clasismo. Si vos tenés una
América Latina donde la gente se pueda mover libremente, la cabeza se empieza a abrir y
empieza a haber más tolerancia” Entrevista a Gloria Alvarez en La Nación abril de 2015.

Los múltiples problemas señalados son aprovechados para efectuar un reenvío metonímico sobre el
discurso que irradia unilateralmente valores específicos, constituyendo un paradigma informativo (Palao)
y conformando un atalaya enunciativo que es el único legítimo a instituir.

Breves conclusiones

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La construcción del populismo que opera en los textos periodísticos oculta toda mención a las
condiciones de su surgimiento, como plantean los aportes teóricos precedentes que van desde el
liberalismo y funcional-estructuralismo hasta el marxismo, y construye en forma permanente una imagen
de un proceso político que es operado y construido a través del engaño y el ocultamiento que los textos
periodísticos vienen a “develar”. Las cadenas de significantes construyen el efecto y el orden del sentido,
“en el momento en que se vuelven sobre sí mismas y su final permite interpretar retrospectivamente su
comienzo” (Ducrot & Todorov, 2014, pág. 394), es decir sin referencias a la historia y a los
condicionantes de los fenómenos políticos, queda encerrado en un esencialismo ahistórico: “engañaron a
todos – vinieron para robar”.

Esto construye un estigma que coloca a unas formas y procedimientos políticos negados intrínsecamente
desde su formulación. Se deben también en los aspectos descriptivos el uso de las metáforas orgánicas
con pulsiones pasionales desde los instintos más bajos escondidos en los “apetitos económicas”. Al
mismo tiempo se construyen relaciones semánticas que apuntan a producir argumentos en los
destinatarios, particularmente visibles en la utilización de lenguaje bélico que se adjudica a las prácticas
populistas pues si tratan a los adversarios “como apátridas a quienes hay que borrar del mapa político” las
respuestas salen del campo semántico para conducir a “la caída” del régimen maldito.

Bibliografía

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* C Clarín
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