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ALONSO DE ILLESCAS

Nacido alrededor de 1528 en África Occidental, Alonso de Illescas fue capturado


por los negreros como esclavo y llevado a España. Allí́́ aprendió el idioma, su
cultura y artes de guerra occidental, que le servirían posteriormente para
consolidarse como líder del pueblo arfo-descendiente del Ecuador.
En octubre de 1553 a sus 25 años fue trasladado en un barco que partió desde
Panamá rumbo a Perú, el cual naufragó en la ensenada de Portete, hoy en el
Cantón Muisne.
Habiendo sobrevivido junto a otros 23 esclavos, y liderados por el Cimarrón
Antón, se enfrentaron violentamente contra los indios Pidi, quienes viendo la
superioridad y la bravura de los africanos, deciden establecer alianzas y
acuerdos para dominar juntos un territorio amenazado ya por los españoles.
Luego de superar las rivalidades, y la muerte de Cimarrón Antón en 1555, Alonso
de Illescas obtuvo el liderazgo. Al ganar la amistad de los indígenas, pacta con
ellos estratégicas alianzas con el propósito de conservar la autonomía y la
libertad del territorio de Esmeradas.
Los negros quedaron libres en su nueva tierra y supieron rechazar todo intento
de sometimiento de parte de los españoles.
Viviendo en los denominados "palenques" o "quilombos", fueron el primer
territorio de libertad y autonomía sembrado en el continente por los africanos
sobrevivientes a la trata trasatlántica. Enclave territorial que fue invencible
durante casi 100 años.
́
De este modo “el palenque” se convirtió́ en el escenario de resistencia y de
libertad de los primeros africanos que pisaron tierra ecuatoriana y no
negociaron con los españoles su presencia; situación que les permitió́́ contar con
un Gobernador elegido por ellos y reconocido por los conquistadores.
Tras la etapa inicial de resistencia, comenzó relaciones con la Real Audiencia de
Quito con el objetivo de mantener la autonomía. Sus acciones iniciales
consistieron en rescatar y prestar ayuda a los náufragos que llegaban a la costa
esmeraldeña, como fue el caso del mercedario Escobar proveniente de Panamá
quien, frente a la ayuda de Illescas e interés por acercarse a la religión católica,
inició labores de adoctrinamiento y bautizó a sus cuatro hijos: Enrique,
Sebastián, Justa y María.
Los españoles, al no haber podido derrotarlo, buscaron en vano una alianza
ofreciéndole el título de gobernador, con la posibilidad de que colonizaran una
región de la que Alonso había sido jefe durante decenas de años.
Finalmente, tras la muerte de Illescas, su hijo Sebastián, lo sucedió al frente de la
comunidad de castaños y terminó aceptando una alianza con los españoles. En
1997, el Parlamento de Ecuador convirtió el 2 de octubre en el Día Nacional de
los Afro ecuatorianos y declaró oficialmente a Alonso de Illescas héroe nacional.
ALONSO DE ILLESCAS
24 DE JULIO NATALICIO DE BOLIVAR
Corría el año de 1783 y era la ciudad de Caracas una incipiente población de
menos de 45 mil habitantes, Venezuela apenas tenía seis años de existencia como
capitanía general, pues antes había sido una simple dependencia del virreinato
de Santa Fe de Bogotá. El futuro libertador Simón Bolívar nace el 24 de julio de
1783 en su mansión familiar de la plaza de San Jacinto, fue el cuarto hijo de una
de las familias más acaudaladas de caracas, su fortuna alcanzaba para la época
algo más de ocho millones de dólares.
Como su madre está muy delicada de salud, la tarea de amamantarlo
correspondió a dos nobles esclavas negras, a quienes el libertador recordará
siempre con cariño. El infortunio lo alcanzará tempranamente, pues tenía 3 años
de edad cuando muere su padre Juan Vicente Bolívar y Ponte, coronel del ejército
español, seis años después pierde a su madre. Muy niño comenzó a dar muestras
de su carácter recio e indoblegable, habiendo muerto su abuelo don Feliciano
Palacio, su tutoría quedó a cargo de sus tíos Esteban y Carlos Palacio, con quienes
no se entendía muy bien.

Con sólo 12 años huye de sus tutores y terminó interno en casa del maestro
Simón Rodríguez trasladado contra su voluntad se resistió diciendo que de sus
bienes podrían disponer, pero no de su persona no, pues en ésta solo mandaba
él. Simón rodríguez declarado partidario de la independencia de España
resultará un personaje clave en su formación pues primero que nadie descubrió
el Bolívar sus excepcionales cualidades.

Su vocación era el ejercicio de las armas: a los 14 años de edad, ingresó como
cadete y dos años más tarde ya era subteniente. Viaja luego a España y conoció
las doctrinas de grandes filósofos de Europa. Se sintió fascinado por el genio de
Napoleón Bonaparte y alternó en los círculos intelectuales y políticos. Dejó a
cinco naciones una herencia inmortal, la libertad e independencia. Cada 24 de
julio los pueblos bolivarianos, recuerdan el natalicio del "más grande de los
nacidos bajo los cielos de América".

La vida de Bolívar es la historia más apasionante de luchas, esfuerzos, drama,


derrotas, triunfos, glorias y tragedia. La generosidad, la constancia, el desinterés
y la energía en la adversidad estuvieron entre sus cualidades sobresalientes, sus
adversarios decían que era más temible vencido que vencedor. Mientras otros se
valieron de las revoluciones para enriquecerse, Bolívar perdió su fortuna
personal por el logro de sus ideales. Sus cartas, proclamas y discursos son la
mayor herencia para conocer en toda su dimensión a nuestro Libertador.
SIMON BOLIVAR
25 DE JULIO FUNDACION DE GUAYAQUIL
Durante 1537, la ciudad se fue deshabitando por las incompatibilidades con los
lugareños, para lo cual se encomienda a Francisco de Orellana, gobernador de
Puerto Viejo, a pacificar la zona y buscar el nuevo asentamiento para la ciudad
de Santiago. El sitio designado fue cerca de la desembocadura del río Ya guachi
con el nombre de la ciudad Santiago de la Nueva Castilla.

En 1541, Orellana deja a cargo la villa a Diego de Urbina, su hombre de confianza,


mientras ayuda a Pizarro en la guerra desatada con Almagro. Urbina tuvo que
afrontar durante seis meses el asedio de los chonos, a la urbe; se traslada
entonces a la población a vivir con los Huanca vilcas, considerados gente de paz.

En 1543, fruto de la guerra entre Pizarritas y Alambristas, Urbina restaura la


ciudad a la desembocadura del río Yaguachi; tiempo después y por la misma
razón, el capitán Francisco de Olmos ajusticia a Manuel de Estancio,
reemplazante de Urbina, y toma el mando de la ciudad, llamándola Santiago de
Guayaquil y trasladándola a la confluencia de los ríos Daule y Amay, a las faldas
del cerrito verde, llamado hoy cerro Santa Ana.

La ciudad de Santiago desde que fue trasladada por Benalcá zar a la costa, ha sido
reasentada en lugares que pertenecían a la región bañada por el río
Babahoyo y Daule, llamada Huaillakil en idioma nativo. Efectuada la fundación
de Santiago en Guayaquil pasa a tener una deformación Santiago de Guayaquil
que también era llamada como Santiago en la región Quito o Santiago de Quito.

En 1929, el Concejo Municipal de la ciudad, encargó a varios historiadores de la


época, una investigación que permitiera definir la fecha en la que debía festejarse
la fundación. La investigación estuvo a cargo de Modesto Chávez Franco, José
Antonio Campos, Eleodoro Avilés, José Gabriel Pino Roca y Pedro José Huerta. La
comisión determinó que, tras la consulta a fuentes y documentos, no se pudo
determinar la fecha verdadera. Sin embargo, sugerían al Ayuntamiento de la
ciudad Ayuntamiento Porteño que siguiera utilizando la fecha patronal de la
ciudad; y, además, también sugerían que al no poder contar con un año preciso,
se mantuviera el del asentamiento definitivo.

Desde la aprobación de esta disposición por parte del cabildo porteño, la fecha
oficial adoptada es la del 25 de julio de 1537. Mientras que se considera como
fundador definitivo a Francisco de Orellana.
FUNDACION DE GUAYAQUIL
FERNANDO DAQUILEMA

Fernandó Daquilema, cuyó apellidó significa “señór cón mandó


y póder”, fue un líder indígena y activista ecuatórianó que nació
en las entrañas de los Andes en comunidad del pueblo Cacha en
1845 - y murió 8 de abril de 1872.; poseía una mirada punzante
y vivaz que siempre buscaba la justicia y libertad para su
pueblo.
Debido a la sobreexplotación que tuvo lugar en 1860 y al
despotismo, la miseria que se vivía durante el gobierno del Dr.
Gabriel García Moreno, Daquilema organiza un levantamiento
indígena para hacer frente a tanta injusticia y convoca, reúne a
la gente de los algunos poblados como Yaruquiés y Cajabamba.
En el año 1871, agobiados por la opresión en el cobro del
diezmo, el pueblo indígena indignado, nombra a Fernando
Daquilema como su líder gracias a su coraje, templeza, decisión
y firmeza, de manera que este valiente indígena encabeza el
levantamiento en Cacha desconociendo el gobierno que
reprime y explota a su pueblo, aspirando que se considere a los
indígenas en igualdad de condiciones que los blancos y
mestizos. Llevaron a cabo el ataque con más de 10.000
indígenas armados, sin embargo, Fernando es capturado y
encerrado.
El 23 de marzo, es acusado por motín, asesinado, e incendio y
condenado a fusilamiento y al día siguiente a las once de la
mañana del 8 de abril de 1872, en la plaza de Yaruquiés, es
fusilado.
FERNANDO DAQUILEMA
OSWALDO GUAYASAMIN
(Quito, 1919 - Baltimore, 1999) Pintor ecuatoriano. Comenzó a pintar y
dibujar desde su infancia, y vendía sus trabajos a los turistas para
costearse los estudios. Aunque debió enfrentar la oposición paterna
para hacerlo, finalmente se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de
Quito, en la que permaneció durante siete años y de la que recibió el
título de Pintor y Escultor en 1941, siendo el mejor alumno de su
promoción.
El período durante el cual Guayasamín recibió su formación estética fue
el de mayor auge de la Escuela Indigenista, y la influencia de esta
corriente en el pintor es evidente desde sus obras iniciales. En 1942
realizó su primera exposición en Quito, que causó gran escándalo por su
marcado carácter de denuncia social. Poco después se trasladó a México,
donde trabajó algunos meses con el gran muralista Orozco, quien ejerció
una importante influencia en la definición del lenguaje estético del joven
pintor ecuatoriano.
En 1943 pasó siete meses en los Estados Unidos recorriendo distintos
museos a fin de estudiar las obras de Goya y El Greco, entre otros
maestros. A comienzos de la década de 1940 trabó amistad con Pablo
Neruda y realizó un largo viaje por Chile, Perú, Argentina, Bolivia y
Uruguay, durante el cual tomó apuntes para su gran
serie Huacayñán ("El camino del llanto"), compuesta por más de cien
telas que giran en torno a la temática del indígena, el negro y el mestizo
en América.
La realización de este trascendental trabajo fue posible gracias al apoyo
que le brindó Benjamín Carrión desde la recién creada Casa de la
Cultura. Las telas que integran la serie Huacayñán fueron expuestas por
primera vez en 1952, en el Museo de Arte Colonial de Quito y, a lo largo
del mismo año, en la Unión Panamericana de Washington y en la III
Bienal Hispanoamericana de Arte, realizada en Barcelona (España), que
le concedió el Gran Premio de Pintura.
Guayas amín aunó la fuerza de la temática indígena con los logros de las
vanguardias de principios de siglo, especialmente el cubismo y el
expresionismo, elementos que se advierten en el mural en mosaico de
cristal veneciano denominado Homenaje al Hombre Americano, que
realizó en 1954 para el Centro Simón Bolívar de la ciudad de Caracas,
Venezuela. En 1957 recibió el Premio Mejor Pintor de Sudamérica,
concedido por la Bienal de São Paulo, Brasil.
Durante 1958 realizó dos importantes murales en el Ecuador: El
descubrimiento del Río Amazonas, realizado en mosaico veneciano, que
se encuentra en el Palacio de Gobierno de Quito, y el mural Historia del
Hombre y la Cultura, para la Facultad de Jurisprudencia de la
Universidad Central del Ecuador. En 1960 recibió el Gran Premio del
Salón de Honor de la II Bienal de Pintura, Escultura y Grabado de México,
un galardón que significó el comienzo de su proyección internacional.
La edad de la ira ha sido considerada una de las últimas grandes
realizaciones del cartel político en pintura del siglo XX y tras su
exhibición en México fue presentada, a lo largo de 1973, en el Palacio de
la Virreina (Barcelona), en las Galerías Nacionales de Praga y en el
Museo de Arte Moderno de París. En 1971 se dedicó al monumento
escultórico denominado La Patria Joven, que se encuentra en la ciudad
de Guayaquil y, al año siguiente, el Museo de Arte Contemporáneo de
Madrid acogió una muestra de sus últimas obras.
En 1973 fue nombrado vicepresidente, y luego presidente, de la Casa de
la Cultura de Quito, cargo que le permitió realizar un amplio programa
de difusión cultural. En 1974 recibió la Condecoración del gobierno de
Francia, que por primera vez se concedió a un artista latinoamericano.
Durante el año 1977, como homenaje a su trabajo, el Ministerio de
Relaciones Exteriores organizó en Quito una retrospectiva de su obra,
parte de la cual se expuso simultáneamente en varias ciudades de
España. En 1980 inauguró su mural Ecuador en el Consejo Provincial de
Pichincha y, en 1982, terminó otro mural, denominado España-
Hispanoamérica, que se encuentra en el Aeropuerto Internacional de
Barajas, en Madrid.
En 1981 la Cámara de Representantes del Ecuador reconoció la obra y
la trascendencia del artista mediante la creación de la Fundación
Guayasamín, patrimonio cultural del país, a la que el pintor donó sus
obras y colecciones de arte. En sus cuadros Guayasamín denunció
siempre con convicción los horrores, los desastres y los dramas del
hombre, dando a sus obras una expresividad particular dentro de la
escuela indigenista.
10 de agosto de 1809 PRIMER GRITO DE INDEPENDENCIA
El 10 de agosto de 1809, fecha del Primer Grito de Independencia, es el Día
Nacional del Ecuador. Es nuestro día Nacional de la Patria con la cual la nación
dio ejemplo de libertad al mundo. He aquí una reseña histórica del historiador
Juan J. Paz y Miño Cepeda exclusiva para Ecuadorinmediato.com
Durante la noche del 9 de agosto de 1809, un núcleo de intelectuales, doctores,
marqueses y criollos complotados residentes en la ciudad de Quito, junto a
representantes de los barrios, se reunieron en la casa de Manuela Cañizares.
Allí decidieron organizar una Junta Suprema de Gobierno, en la que actuaría
como Presidente Juan Pío Montufar, Marqués de Selva Alegre, como
Vicepresidente el Obispo José Cuero y Caicedo y como Secretarios de Estado,
en los Despachos del Interior, de Gracia y Justicia y de Hacienda, los notables
Juan de Dios Morales, Manuel Quiroga y Juan Larrea, respectivamente.
En la mañana siguiente, el día 10 de agosto, Antonio Ante se encargó de
presentar, ante el Presidente de la Real Audiencia, Manuel Urriez, Conde Ruiz
de Castilla, el oficio mediante al cual se le daba a conocer que había cesado en
sus funciones y que el gobierno lo asumía la Junta Soberana de Quito. Al mismo
tiempo, Juan de Salinas se encargó de la guarnición, que, de inmediato, se
pronunció a favor de la Junta. Los criollos de Quito, actuando como “diputados
del pueblo”, suscribieron el Acta, por la cual desconocieron a las autoridades
audiencia les, reconocieron a la Junta Suprema como gobierno interino “a
nombre y como representante de nuestro soberano, el señor don Fernando
Séptimo y mientras Su Majestad recupere la península o viniere a imperar en
América”; le encargaron sostener “la pureza de la religión, los derechos del Rey,
los de la Patria y hará guerra mortal a todos sus enemigos, principalmente
franceses”; y dispusieron la formación de la falange militar propia. El Cabildo
abierto del 16 de agosto, en el que estuvieron los representantes de los diversos
barrios, ratificó solemnemente todo lo actuado. La revolución ejecutada el 10 de
agosto de 1809 no dejó dudas sobre el carácter autonomista y liberador del
movimiento patriota, que no pudo ocultarse con la proclama de fidelidad al Rey.
Sin embargo, en la misma época, tampoco quedaban dudas de que el
movimiento de aquellos criollos patriotas se inspiraba en el pensamiento
ilustrado inculcado por Eugenio Espejo (1747-1795) y que, sobre todo, al asumir
como suyo el principio de soberanía popular y de representación del pueblo,
ejecutaba un acto revolucionario que, en última instancia, movilizaba un proyecto
autonomista.
Así lo entendieron las autoridades de las otras regiones de la Audiencia de Quito
y de los Virreinatos de Lima y de Bogotá. Por ello, aunque los patriotas quiteños
llamaron a la unión de “los Cabildos de las provincias sujetas actualmente a esta
gobernación” y especialmente a Guayaquil, Popayán, Pasto, Barbacoas y
Panamá, la Junta de Quito resultó aislada e incluso provocó la reacción de las
otras regiones, desde las que se prepararon milicias para someterla.
El Virrey de Lima, Fernando de Abascal y Souza, envió tropas al mando del
Coronel Manuel Arredondo. Ante el peligro inminente, el 28 de octubre la Junta
resignó el poder ante el “españófilo” Juan José Guerrero, Conde de Selva
Florida, quien a los pocos días lo devolvió al Conde Ruiz de Castilla.
Aunque el Presidente restaurado prometió olvidar los sucesos, cuando entraron
a la ciudad las fuerzas realistas, se inició la persecución contra los
revolucionarios quiteños, contando con la actuación del oidor Felipe Fuertes
Amar y del fiscal Tomás Arechaga. Fueron apresados los principales implicados
y encerrados en los calabozos del Cuartel Real (hoy parte del Centro Cultural
Metropolitano).
El 2 de agosto de 1810 un fallido intento por liberar de la prisión a los próceres
detenidos concluyó con una escandalosa matanza, pues los soldados fusilaron
en el acto o atravesaron con bayonetas y cuchillos a Morales, Quiroga, Salinas,
Larrea, Arenas, Rio frío, Ascásubi, Guerrero, Villalobos y tantos otros. La
brutalidad de las tropas llegadas con el coronel Arredondo se extendió
inmediatamente sobre los barrios de la ciudad, que apenas pudieron resistirlas.
Murieron como trescientos pobladores quiteños. El obispo y los sacerdotes
tuvieron que recorrer las calles para implorar que terminen los enfrentamientos.
Dos días después, en la Asamblea de vecinos convocada por las autoridades
fueron denunciadas las atrocidades y se acordó la salida de las tropas, la
formación de una nueva Junta y el recibimiento del Comisionado Regio.
Carlos Montufar, hijo del Marqués de Selva Alegre, llegó en calidad de
Comisionado nombrado directamente por el Consejo de Regencia de España,
para apaciguar en algo el clima de represión con que fue sometida Quito.
Organizó la segunda Junta Superior de Gobierno integrada por criollos patriotas.
Fue convocado el Congreso de los Diputados de Quito. Y el 15 de febrero de
1812 fue dictada la primera Constitución.
El virrey del Perú desconoció la Junta de Quito. Además, segregó Cuenca y
Guayaquil y nombró a Joaquín Molina como Presidente. Carlos Montufar,
definido por la revolución, armó la defensa del gobierno popular de Quito,
alistando tropas, que fueron enviadas hasta el norte y el sur, logrando triunfos en
Pasto y cerca de Cuenca. El general español Toribio Montes organizó las fuerzas
realistas desde el litoral, con soldados del Perú, Panamá y Guayaquil.
Paulatinamente fue venciendo en su ascenso por los Andes. Entró a Quito el 8
de noviembre de 1812 y organizó la persecución de los últimos resistentes.
Montufar y los principales lograron escapar. Otros fueron procesados,
condenados y hasta desterrados. Así terminó la Revolución de Quito.
Joaquin de olmedo
(José Joaquín Olmedo y Maruri; Guayaquil, Ecuador, 1780 - 1847) Político
y poeta ecuatoriano. Hijo de padre español y madre guayaquileña, José
Joaquín Olmedo realizó sus estudios en el colegio de San Fernando de
Quito y en la universidad de San Marcos de Lima, donde coronó su carrera
de abogado; entre sus compañeros siempre sobresalió como versificador.

José Joaquín Olmedo

Tras regresar a su ciudad natal, fue enviado a las Cortes de Cádiz, donde
pronunció su famoso discurso "Sobre la supresión de las Mitas", por medio
del cual logró que se aboliera esa institución. En dichas Cortes ejerció de
secretario hasta que fueron disueltas por Fernando VII. Ante la persecución
desatada contra los diputados, Olmedo se vio obligado a esconderse en
Madrid.
Toda su vida se debatió entre los cargos públicos y el deseo de dedicarse
a las letras. Así, en el momento en que Guayaquil declaró su
independencia, José Joaquín Olmedo fue nombrado miembro de la Junta
de Gobierno, redactó una constitución para Guayaquil, reorganizó el
ejército y colaboró con Antonio José de Sucre en el triunfo de Pichincha. Sin
embargo, después de esta batalla, cuando Bolívar llegó a Guayaquil y
anexionó esta ciudad a Colombia, Olmedo protestó y partió con otros
guayaquileños a Perú, donde fue electo diputado por el Departamento del
Puno y ayudó a redactar la primera constitución de aquel país.
En 1823, viendo en peligro la libertad del Perú, pidió ayuda a Simón Bolívar;
tras el triunfo de éste en la batalla de Junín, Olmedo escribió en su honor
el famoso Canto a Bolívar. Más tarde (1825), se desempeñó por mandato de
Bolívar como diplomático en Londres y en París. De nuevo en su país,
participó como representante por Guayaquil en la Constituyente de
Ambato. En 1830 ocupó la vicepresidencia de la república y la prefectura
de Guayaquil.
Aunque apoyó a Juan José Flores en el proceso de separación del Ecuador de
la Gran Colombia, cuando aquel gobernante quiso abusar del poder se
opuso a él y participó en la revolución antifloreana del 6 de marzo de
1845, tras lo cual fue nombrado presidente del triunvirato al lado de
Vicente Ramón Roca y Diego Noboa. Cuando murió, en todas las ciudades
del país se celebraron funerales en su honor.
Eugenio espejo
Francisco Javier de Santa Cruz y Espejo, nació en Quito el 21 de febrero de 1747. Fue
un periodista, médico, abogado, bibliotecario y escritor, que vivió en una época donde
la sociedad estaba dividida en castas, entre españoles, criollos, mestizos, indígenas,
negros; donde solo los descendientes europeos gozaban de derechos humanos o de
ciudadanía.

Sus padres fueron Luis de la Cruz y Espejo (Chusig), un indio nativo de Cajamarca Perú,
y una mulata libre llamada María Catalina Aldaz y Larraicar.

No ingresó en ninguna escuela primaria. Pero aprendió sus primeras letras de su


padre. Por ser hijo del indígena Chusig, tuvo que esconder su origen para poder
acceder a un nivel de instrucción superior.

Gracias a su amor por los libros, estudió medicina en la Universidad de Santo Tomás de
Aquino, donde en 1767 obtuvo el título de Doctor. Como médico no hizo fortuna, pues
curaba gratuitamente a los pobres y no atendi ́a a los ricos. En la misma universidad,
entre 1767 y 1770 estudio derecho civil y canónico, convirtiéndose en Abogado.

En 1779 publicó su primera gran obra "El Nuevo Luciano", una crítica a los problemas y
deficiencias de la vida cultural en la Real Audiencia de Quito.

Preocupado por las condiciones sociales imperantes, se consagró como uno de los
pensadores más avanzados y propositivos de su época. De su firmeza surgieron las
proclamas libertarias que nos llevaron a la Independencia.

En la madrugada del 21 de octubre de 1794, Espejo colocó banderas rojas en las cruces
de piedra de las principales iglesias de la ciudad para despertar el espíritu de libertad el
pueblo oprimido. “Al amparo de la cruz sed libres conseguid la gloria y la felicidad”,
decían las banderas. Su amor por la libertad alumbró los sueños de los patriotas del
Diez de Agosto.

Eugenio Espejo, patriota ecuatoriano 1747 - 1795

Su activismo terminó enfrentándolo a las autoridades españoles, quienes lo


desterraron y apresaron. Encerrado en una mazmorra húmeda y fría. Su salud se
quebrantó, debilitándose poco a poco, hasta ser atacado por una fuerte disentería. La
madrugada del 27 de diciembre de 1795 murió en brazos de su hermana, doña
Manuela de Santa Cruz y Espejo.

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