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A LA MESA DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

En nombre del Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En


Comú Podem-En Marea y del Grupo Parlamentario de Esquerra Republicana de
Catalunya nos dirigimos a esta Mesa para solicitar la reconsideración del Acuerdo
de la Mesa del pasado 23 de octubre de 2018, por el que se inadmite a trámite la
solicitud de creación de una Comisión de Investigación relativa a las ilegalidades
cometidas por Juan Carlos de Borbón y Borbón, presentada por el Grupo
Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea y el Grupo
Parlamentario de Esquerra Republicana de Catalunya, todo ello con base en los
siguientes

FUNDAMENTOS

Primero. Antecedentes

Por medio del escrito presentado al registro de la Cámara, con fecha 15 de


octubre de 2018, los dos grupos parlamentarios que signan esta reconsideración
solicitaron la creación de una Comisión de Investigación sobre las presuntas
irregularidades cometidas por Juan Carlos de Borbón y Borbón, con posterioridad a su
abdicación como monarca el 19 de junio del año 2014.

Esta última solicitud realizada hace referencia a actos cometidos por Juan Carlos
de Borbón después de su abdicación como Jefe del Estado Español, y por tanto, una
vez finalizado su reinado. No se refiere al Jefe del Estado actual, Felipe de Borbón, por
lo que la procedencia de la apertura de la Comisión de Investigación estaría más que
justificada, sin que debiera esperarse vacilación alguna sobre la no afección de lo
prevenido en el artículo 56.3 de la Constitución.

Creemos por tanto que este Parlamento ha de determinar las responsabilidades


políticas y éticas que se pueden derivar de lo que podría ser una actividad ilícita
llevada a cabo por parte de Juan Carlos de Borbón, a partir de su abdicación efectiva
el 19 de junio del año 2014, cuando deja de ser una figura inviolable. Determinar el
alcance de estos indicios desde entonces, conocer la verdad, dilucidar las
responsabilidades políticas y éticas, así como proponer medidas efectivas para que
esto no vuelva a suceder, están y han de estar entre las funciones nucleares de un
parlamento democrático.

Por contra, el Acuerdo de la Mesa de 23 de octubre de 2018, por el que se


inadmite a trámite la solicitud de creación de una Comisión de Investigación –y por ello
se impide el público debate de toma en consideración por parte del Pleno del
Congreso de los Diputados–, se sustenta en los efectos permanentes de la figura de la
inviolabilidad establecida en el artículo 56.3 de la Constitución, y en que los hechos
objeto de investigación serán continuación de conductas realizadas durante el tiempo
en que Juan Carlos de Borbón sí era Jefe del Estado. Esto supone de facto, a juicio de
la mayoría de la Mesa, que la solicitud de creación de una Comisión de Investigación
tiene como base una motivación inconstitucional, lo que ha provocado su inadmisión a
trámite y por ende cercenar el debate público sobre su toma en consideración por
parte del Pleno del Congreso de los Diputados.

Segundo. Actos de Juan Carlos de Borbón posteriores a su abdicación

El pasado 19 de junio de 2014 se hizo efectiva, tras su publicación, la Ley


Orgánica 3/2014, de 18 de junio, por la que se hace efectiva la abdicación de Su
Majestad el Rey Don Juan Carlos I de Borbón. Esta ley tiene un artículo único que
dispone:

1. Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I de Borbón abdica la Corona de España.

2. La abdicación será efectiva en el momento de entrada en vigor de la presente ley


orgánica.

Los efectos jurídicos de tal abdicación suponen, de facto, la renuncia a los


privilegios recogidos en el artículo 56.3 de la Constitución, ya que Juan Carlos de
Borbón abandona la figura de Rey de España en favor de su sucesor, su hijo Felipe de
Borbón. De esta forma, queda claro que dichos privilegios, ostentados en la figura del
Rey, y no en la del Rey emérito, son puntual y únicamente aplicables desde junio de
2014 a Felipe de Borbón, quien ostenta la posición de Rey de España y Jefe del
Estado. Eso sí, como hemos indicado en anteriores ocasiones, consideramos que
esos privilegios solo debieran afectar a los actos que hubiesen sido refrendados y que
tuvieran por objeto el desempeño de funciones propias de su cargo.
Más allá de la inconstitucionalidad del acto de la Mesa del Congreso que supone
quebrar el derecho de los parlamentarios a impulsar iniciativas que sean debatidas
ante el Pleno del Congreso de los Diputados, y que será objeto de análisis en el
siguiente ordinal del presente escrito de reconsideración, debe advertirse que ya los
propios razonamientos de la Mesa vienen a señalar que efectivamente esas conductas
podrían haberse realizado, incluido el periodo durante el que Juan Carlos de Borbón y
Borbón era Jefe de Estado. Esto en sí mismo representa la existencia de un elemento
de sospecha que resulta incompatible con vaciar de contenido la capacidad de los
parlamentarios de impulsar la creación de una Comisión de Investigación de notorio
interés público. Más aún, desconocemos también los motivos que llevan a la Mesa a
descartar por completo la posibilidad de que Juan Carlos de Borbón, a pesar de los
indicios hoy públicos, haya incurrido en alguna irregularidad desde junio de 2014.

Esta incongruencia ética y política afecta negativamente a las facultades que


tienen encomendadas los miembros del Congreso de los Diputados como
representantes de la soberanía popular, en tanto supone una dejación de las funciones
establecidas para ellos por la Constitución, y que emanan del mandato del pueblo
soberano. Ahonda, asimismo, en el desprestigio de la institución, facilitando que se
extienda la opinión de que el poder legislativo bloquea la investigación de hechos y
extralimitadas conductas del anterior Jefe del Estado, incluso cuando ya no lo es.

Es por ello que los diputados y diputadas aquí firmantes, y los grupos
parlamentarios a los que representan, entienden que de ningún modo puede aceptarse
que para evitar siquiera el debate en el Pleno del Congreso de los Diputados se
alegue, contrariando los efectos de la abdicación, que una figura que ha abandonado
voluntariamente su posición de Rey de España continúe beneficiándose de los
privilegios constitucionales amparados por el artículo 56. Insistimos así en que este
artículo hace expresa referencia a la persona del Rey (en singular) como Jefe del
Estado, y no a figuras que alguna vez hayan ostentado este cargo.

En consecuencia, y teniendo en consideración la exégesis planteada en el cuerpo


de este escrito de reconsideración, los diputados y diputadas aquí firmantes y los
grupos parlamentarios a los que representan, que contaron en las pasadas elecciones
con el apoyo y confianza de cerca de 6 millones de ciudadanos, manifiestan su
disconformidad con la exigua y errónea argumentación utilizada como razonamiento
legal para inadmitir a trámite la solicitud de creación de esta Comisión de
Investigación. Las razones aducidas por la Mesa no coinciden así ni con el objeto de la
solicitud de creación de una Comisión de Investigación, ni con la situación legal en la
que se encuentra el ex jefe del Estado, ni con lo expresado en la Constitución en su
artículo 56.3.

Tercero. Derechos y deberes fundamentales de las y los diputados.

La decisión de la Mesa del Congreso de los Diputados de rechazar la solicitud de


creación de la Comisión de Investigación presentada por nuestros grupos
parlamentarios contraviene el artículo 76.1 de la Constitución sobre las facultades
constitucionales atribuidas a los diputados y diputadas firmantes, como representantes
de la soberanía por mandato popular. Esto, a la vez, supone una vulneración del
derecho fundamental reconocido en el artículo 23, apartados 1 y 2, de nuestra Carta
Magna.

Así, el artículo 76.1 de la Constitución española establece:

1. El Congreso y el Senado, y, en su caso, ambas Cámaras conjuntamente, podrán


nombrar Comisiones de investigación sobre cualquier asunto de interés público. Sus
conclusiones no serán vinculantes para los Tribunales, ni afectarán a las resoluciones
judiciales, sin perjuicio de que el resultado de la investigación sea comunicado al
Ministerio Fiscal para el ejercicio, cuando proceda, de las acciones oportunas.

Y el artículo 23 del mismo texto constitucional dispone:

1. Los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente


o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por
sufragio universal.

2. Asimismo, tienen derecho a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y


cargos públicos, con los requisitos que señalen las leyes.

En este sentido, el artículo 76 del texto constitucional garantiza la capacidad de


los parlamentarios de impulsar en el Congreso o en el Senado la creación de
Comisiones de Investigación sobre cualquier asunto de interés público. A esto cabe
resaltar la importancia de las cuestiones a investigar en el caso de Juan Carlos de
Borbón, ya que a raíz de los indicios conocidos se pueden derivar graves actuaciones
de carácter irregular que ponen en cuestión la calidad democrática de las instituciones
del Estado, a la vez que han podido comprometer las relaciones internacionales del
Estado.
Teniendo presente lo anterior, y en línea con lo declarado por el propio Tribunal
Constitucional, debe entenderse que el impulso de iniciativas parlamentarias es un
cauce instrumental al servicio de la función representativa característica de todo
Parlamento, operando como un instrumento eficaz en manos de los distintos grupos
políticos que integran el Pleno de la Cámara. Es un instrumento que les permite
obligar a que el Congreso se pronuncie acerca de la oportunidad de la iniciativa
presentada, forzando a las distintas fuerzas político-parlamentarias a manifestar
públicamente su postura y las razones políticas o de otra índole (incluida la eventual
inconstitucionalidad de la misma), por las que han decidido apoyar o rechazar la
propuesta sometida a su consideración. Es indudable que la función de control político
de todas aquellas cuestiones que sean de interés público, que corresponde a los
parlamentarios, forma parte del núcleo esencial de su condición de representantes y
que, por ello mismo, las normas parlamentarias que instrumentan y ordenan el
ejercicio de esa función deben aplicarse por igual a todos los miembros de la Cámara,
sin que se obstaculice indebidamente su ejercicio.

Por ello, entendemos que la decisión de la Mesa del Congreso vulneró el ius in
officium de los parlamentarios proponentes, y en consecuencia, el derecho
fundamental que consagra el artículo 23.2 CE, pues este derecho fundamental
garantiza no sólo el acceso a los cargos y funciones públicas sino también el ejercicio
de estos cargos y funciones públicas, de conformidad con lo previsto en las leyes. El
ejercicio de las funciones legislativas y de control por los representantes de los
ciudadanos constituye la expresión misma del ejercicio de la soberanía popular en el
Estado democrático, puesto que la participación en el ejercicio de dicha función y el
desempeño de los derechos y facultades que la acompañan, constituyen una
manifestación constitucionalmente relevante del ius in officium del parlamentario
representante (ATC 215/2000; STC de 7 de mayo de 2012; STC de 1 de febrero de
2016; STC de 5 de febrero de 2018, y STC 18 de septiembre de 2018).

Se trata en definitiva de exigir que la decisión de la Mesa cumpla con las premisas
constitucionales recogidas en el artículo 76 de la Constitución Española y permita el
pleno ejercicio de la representación parlamentaria establecido en el artículo 23,
ejercicio de un derecho fundamental que debe interpretarse en las dos vertientes
recogidas en los dos apartados del citado artículo, el derecho a ejercer las funciones
representativas con los requisitos que señalan las leyes (artículo 23.2 CE) y el derecho
de los ciudadanos a participar en los asuntos públicos, a través de sus representantes
(artículo 23.1 CE).
Lo contrario sería entender que la Mesa del Congreso pretende interferir en las
facultades y competencias constitucionalmente atribuidas a las diputadas y diputados
firmantes, y a sus grupos parlamentarios, limitando de forma no justificada su
capacidad de actuación y las funciones que les ha encomendado la ciudadanía.

Por todo ello SOLICITAMOS a la Mesa la reconsideración de su Acuerdo de fecha


23 de octubre de 2018, y que se proceda a la admisión a trámite de la solicitud de
creación de una Comisión de Investigación relativa a las presuntas ilegalidades
cometidas por Juan Carlos de Borbón y Borbón, entre el 19 de junio del año 2014 y la
actualidad, para que pueda ser incluida en el orden del día del Pleno para su debate y
aprobación por parte de este órgano.

Congreso de los Diputados, 29 de octubre de 2018.

Txema Guijarro Joan Tarda

Portavoz del GCUP-ECP-EM Portavoz del GP ERC

Eva García Sempere Gloria Elizo


(Izquierda Unida) Diputada del GCUP-ECP-EM
Diputada GCUP-EC-EM
Antón Gómez-Reino Joan Mena
Portavoz del GCUP-ECP-EM Diputado del GCUP-ECP-EM