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El Discipulador ICAS

Pastor Miguel Samanez Morey

INTRODUCCIÓN:
La sociedad moderna atraviesa por una crisis de valores, afectando en alguna medida el sentido
de pertenencia o identidad de muchos cristianos, sumado a ello, muchos creyentes descuidan su
formación cristiana. Dicha realidad se aprecia en la vida de los creyentes carentes de santidad,
espiritualidad y disposición para el servicio. El escaso conocimiento de la Palabra de Dios y el
descuido en la aplicación a la vida de sus principios y valores es la causa de la inestabilidad e
inmadurez de los creyentes, quienes difícilmente podrán involucrarse en la vida eclesial de
manera activa y productiva.
Por esta razón se requiere dar una atención inmediata y organizada a los hermanos en Cristo para
responder a esta situación. La manera bíblica de dar esa respuesta se llama DISCIPULADO. Sin
embargo, un Programa de Discipulado, en su forma, debe ser escalonado, y en su contenido, debe
ser bíblico, y en cuanto a su aplicación, debe ser contextual y vivencial.
Los pastores de la iglesia y los discipuladores tenemos el reto de provocar a los “anoréxicos”
espirituales para que sientan hambre de la Palabra de Dios para su bienestar personal. A pesar de
ello, existen muchos creyentes “hambrientos” de la Palabra de Dios que están dispuestos a recibir
el alimento que los hará fuertes y productivos, pues saben que “toda la Escritura es inspirada por
Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el
hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. (2 Tim. 3:16-17)
PLAN CURRICULAR:
Gracias al Plan Nacional de Crecimiento de la Iglesia, y mediante los Programas de Formación
bíblica teológico, tenemos un itinerario a seguir. En ICAS ya está en ejecución el Plan Curricular
y los módulos de Consolidación, Discipulado y Doctrina, que se vienen desarrollando de manera
escolarizada y que han de seguir aplicándose en esa misma modalidad. Al ser aplicados estos tres
Módulos, el discípulo de Jesucristo debe haber llegado a un grado de firmeza en su fe y de
estabilidad en la congregación.
El siguiente nivel corresponde a los estudios de la DIACONIA CRISTIANA, es decir, los estudios
bíblicos que harán del discípulo de Jesucristo un instrumento útil en la iglesia. En el desarrollo
del Módulo de Diaconía se espera informar, fortalecer y ejercitar las habilidades innatas, los
aprendizajes y los dones espirituales que Dios ha depositado en cada uno de sus discípulos, y que
han de ser puestos al servicio de Cristo y su iglesia a fin de cumplir con los fines de la iglesia. En
definitiva, el servicio cristiano ha de cumplirse de manera gozosa y voluntaria, como una
demostración de amor y gratitud a Aquel que es nuestro Dios, Señor y Salvador. El paso siguiente
es desarrollar el Módulo de DIACONIA.
LIDERES Y EQUIPO DE DISCIPULADORES:
Hoy sigue siendo actual la preocupación sobre cómo implementar el discipulado en nuestra
iglesia. La alternativa de formar un equipo de discipuladores, para dinamizar el proceso, es una
opción válida. Para establecerlo, necesitamos garantizar que los discipuladores cuentan con el
adecuado carácter para la transferencia de la fe y que reúnen las cualidades indispensables para
la comunicación de las verdades del evangelio que hará de cada uno de los hermanos verdaderos
seguidores de Cristo.
Al margen de la definición conceptual y organización del Programa de Discipulado y su
metodología, el factor determinante para el éxito o fracaso de la labor discipuladora es el disponer
de un liderazgo (discipuladores y administradores) que sea respaldado por Dios y cuente con la
motivación correcta, para animar y discipular a otros, de modo que sean conducidos hacia la
transformación de nuestros hermanos, la iglesia en su conjunto, y aun nuestra comunidad.
Por tal razón el discipulador debe poseer las siguientes cualidades:
1. Contar con un buen testimonio.
2. Haber concluido un programa de discipulado básico, en el cual haya mostrado un
destacado comportamiento y desempeño.
3. Tener estudios básicos de teología.
4. Contar con experiencia como líder de grupos o haber dirigido algún grupo de estudios
bíblicos.
5. Contar con el tiempo y la disposición para cumplir las funciones de líder o discipulador.
6. Desarrollar vida eclesial y vida de oración.
7. Ostentar el siguiente perfil:
a) Fiel a Dios e idóneo para enseñar también a otros (2 Timoteo 2:2)
b) Tenga AUTORIDAD (Marcos 6:7-8)
c) Vida recta y santa (Isaías 35:8)
d) Amable, Manso y apto para enseñar ( 2 Timoteo 2:24-25)
e) Sabio (Eclesiastés 10:10)

LA DIACONIA ECLESIAL:
La iglesia es el instrumento de Dios para proclamar las Buenas Nuevas del Señor, y es la
encargada de cumplir su misión de servir cristianamente en el mundo. Todo cristiano integrante
de la iglesia debe entender su ministerio de servir de una manera cristiana, tanto dentro de su
iglesia, como también fuera de ella. Es decir, que todo cristiano debe velar por las necesidades de
quienes padecen dentro de la iglesia y también en la comunidad. 1Pedro 4:6-11.
Es importante todo lo que Jesús enseñó cuando andaba con los doce escogidos, a quienes enseñó
y motivó sobre lo que debe ser el servicio cristiano. Pero como humanos quienes todavía no tenían
el Espíritu Santo, los doce apóstoles en muchas ocasiones pensaban que habían sido elegidos por
Jesús para ser servidos y no para servir. Esta conducta luego fue reprochada y corregida
inmediatamente por nuestro Señor, según Marcos 10:31-45, Mateo 20:20-28, Lucas 22:23-30,
Marcos 9:33-37, Juan 13:15-17, Mateo 18:1-4, Juan 3:16-21.
Si la iglesia considera que tiene la verdad, pues entonces la verdad que posee la debe hacer
manifiesta ante el mundo que aún no conoce al Señor. Pero si la iglesia en vez de ser luz y sal se
convierte en algo escondido y reservado, ésta supuesta iglesia está condenada a fracasar, porque
la luz se hizo para dar luz y se tiene para alumbrar en donde hay oscuridad, y la sal se hizo para
sazonar la comida. Un mundo sin iglesia (Sal y Luz) sería un mundo en oscuridad y un convivir
desabrido, porque haría falta el sabor agradable de la vida, que es el amor de Dios manifestado a
través de la iglesia.
Es enorme y única la misión de la iglesia del Señor. Vale aquí decir que una iglesia no se mide
por la cantidad de su membresía, ni por el ruido que hace en su templo, sino por el impacto de
servicio que causa y da en la comunidad.