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HISTORIA SOCIAL GENERAL. TRABAJO FINAL DE LA MATERIA.

COMISIÓN PABLO VOLKIND. JUEVES 19 A 21 HS.


ALUMNO: TOMÁS CAMBAS

La puerta de entrada elegida para realizar el presente trabajo sobre Bolivia es el punto 4:
¨El desenlace de la revolución: la transformación del estado. Medidas iniciales y políticas
posteriores del MNR hasta 1960.¨ Esta elección se basa particularmente en una predilección
personal por el análisis de las revoluciones a lo largo de la materia, y también porque creo
especialmente que a partir de este análisis quedará muy claro los motivos por los cuales esta
revolución se ve frustrada a posteriori, entendiendo cuáles son las medidas que habrían de haber
sido tomadas, y cuáles se tomaron efectivamente, analizando estos hechos a la luz de los escritos
de Lenin y comprendiendo más que nada que ¨en el conflicto se comprenden mejor las
configuraciones de la estructura social y su movimiento.¨
En relación a los textos de Lenin el propósito es confirmar en los hechos lo que él
desarrolla en su teoría en lo concerniente al destino de las revoluciones, a las oligarquías
intermediarias, al papel de la burguesía (cuál debería ser intelectualmente y cuál es efectivamente
en la práctica) y a su vez tomar las herramientas conceptuales que nos brinda para analizar esas
revoluciones. Ellos son las condiciones objetivas, la situación revolucionaria, cambios objetivos y
subjetivos, revolución, crisis; y así confirmar el hecho de que su teoría tiene una capacidad de
análisis más que adecuada para la presente revolución, así como para tantas otras.
Otro de los ejes sobre los cuales se va a fundar el siguiente trabajo son considerar
especialmente dentro de qué tipo de revoluciones se inscribe, el análisis de las formaciones
económico-sociales anteriores y posteriores a la revolución de abril de 1952 - pudiendo ver si
acaso esa estructura (la económico-social) resulta modificada o por si lo demás, resulta intacta -
así como también el análisis de la influencia norteamericana en Bolivia en la etapa imperialista del
capitalismo, planteando específicamente qué medidas contribuyó a que fueran tomadas y por
qué, quienes tomaron esas medidas, a qué grupos benefician y a qué grupos perjudican, a qué
intereses responden.
La propuesta general es poner en juego las herramientas proporcionadas por la materia a
a la hora de analizar los hechos y plantearlos como problemas históricos, y así confirmar la historia
en su disciplina como un instrumento de análisis del conocimiento del presente.
En cuanto a las dudas, comprendo que es un trabajo que debe ser integrador, y así me
propongo realizarlo. Es bueno el hecho de que existan consignas a la hora de reducir o acotar un
tanto la bibliografía, aunque me es un tanto difícil truncar, separar, un momento dado y ver sus
antecedentes, su presente y sus resultados sin tener en cuenta lo ¨anterior a lo anterior¨ o bien lo
¨posterior a lo posterior¨, que también son antecedentes y resultantes de ese proceso entendido
como bloque. Para conocer hay que separar, y debo reconocer, esto me resulta un tanto difícil.
Asumo que en este desafío se encuentra el germen de la enseñanza.
Comenzando con el desarrollo del trabajo en sí, la revolución Boliviana del 9 de Abril
consagra al MNR al poder, apoyado por el ejército, y apoyado por las masas obreras y mineras
que le entregan el poder - que ellos mismos ganan por ser los máximos luchadores en esta
revolución - entendiendo que estos grupos tienen la capacidad de conducirlo y representarlo,
error que luego importaría un alto coste en el destino de la revolución.
Es una revolución que se inscribe dentro del marco de revoluciones latinoamericanas de
segunda mitad de siglo, y dentro del segundo oleaje de movimientos populares, producidos
posteriormente al fin de la segunda guerra mundial, que va a encumbrar a Estados Unidos como
líder mundial, y va a instaurar el nacionalismo revolucionario en el poder, continuando con las
tareas realizadas por De Toro y Busch anteriormente. Lo mismo sucede con Vargas en el caso de
Brasil, con Perón en Argentina, con Arbenz en Guatemala, etc.
El surgimiento de estos nacionalismos tienen en común como origen la crisis económica de
1929 por la caída de la bolsa en Wall Street, y en el caso de Bolivia, se le suma como antecedente
la Guerra del Chaco, y los primeros levantamientos bolivianos ante el descontento generado por
esta crisis, como pueden ser las masacres de Uncía, Machaca y Chayanta.
El gobierno encabezado por el coronel De Toro, cuyo propósito es ¨implantar el socialismo¨,
toma algunas medidas, entre las más importantes se encuentra la sindicalización obligatoria y la
nacionalización de la Standard Oil. Luego le sigue Busch, que dicta un código de trabajo que recoge
la mayor parte de las conquistas sociales y es el primero en enfrentarse con la ¨rosca¨ minera. Si
bien luego veremos, como en tantos otros casos analizados en el presente trabajo, que sus
conquistas son parciales; es de vital importancia comprender que estos son gobiernos que no
comprenden la base social, no se encuentran respaldados por una ideología revolucionaria
socialista efectivamente, le hace falta un programa claro a la hora de enfrentar a los grandes
monopolios.
Bolivia es un país que basa fundamentalmente su economía en la producción minera, que
aporta más del 90% de sus exportaciones. Este sector se encuentra dominado tan sólo por tres
grandes familias, ellas son las familias Aramayo, Patiño y Hoschild, que junto con la colaboración
de los grandes servidores de la minería, constituyen el ¨superestado minero¨ que vigila la
conducción de los gobernantes, y basa su poder en el atraso y la debilidad del gobierno nacional.
Es a esta estructura la que va a afectar la crisis del ´29 con su brusca caída de precios en el
precio del estaño, y a favorecer entonces el crecimiento de la industria liviana tanto en Bolivia
como en el resto de los países dependientes en busca de su independencia económica, y a su vez
generando el sentimiento nacionalista que tendrá su gran incidencia en la revolución.
A modo de rescate, el gobierno de Salamanca va a buscar a partir de la Guerra del Chaco
disimular el fracaso de su gestión, a partir de cohesionar y dar unión a un pueblo descontento y
sumido en la pobreza(como es el caso, en otro tiempo y otro lugar, de Onganía y las guerras
Malvinas). Es de destacar que los reales fundamentos de esta guerra no se encuentran dentro de
la estructura de Bolivia, sino más bien de la competencia monopólica por estos territorios ávidos
en petróleo por parte de la Royal Dutch Shell de Holanda y la Standard Oil de Estados Unidos. Es
así como se derrama la sangre de dos pueblos hermanos en nombre de intereses nacionales
ficticios. Esta guerra deja como saldo más de 50.000 muertos y la pérdida de prácticamente todo
el Chaco Boreal.
Si bien esta guerra resulta una gran pérdida para Bolivia, algo puede rescatarse de ella y es
que permite la toma de conciencia por parte del proletariado y el campesinado, a partir de la cual
se genera una organización sindical de los trabajadores y el incremento de sus luchas, junto con la
aparición de los primeros partidos de izquierda como el Partido de izquierda revolucionaria (PIR)
en el año 1943, y el MNR en el año 1941, que tanto influyera después en la revolución y en su
curso. Algunas de sus consignas más representativas son la extirpación de los monopolios, la
reforma agraria, y la reglamentación del trabajo campesino.
Del surgimiento de estos partidos, junto con el descontento popular que los apoya y da
origen, surge un nuevo golpe de estado en 1943, que destituye al general Peñaranda, interruptor
del proceso que iniciaron de Toro y Busch, que simplemente ¨desconociendo¨ sus decretos, sin
necesidad de derogarlos, hace y deshace a su antojo. Esto muestra el real poder de la rosca
minera y sus aliados burócratas, que ignoran las leyes que otro día defienden, dependiendo qué
intereses tocan, sin encontrar oposición alguna.
De este descontento popular y apoyado por éste, surge el presidente Villarroel como
cabeza, apoyado por el MNR y por miembros de la logia militar Razón de Patria (RADEPA).
Villarroel toma una gran serie de medidas de carácter nacionalista, entre ellas la supresión
del pongaje, el mitaje y las instituciones feudales de servicio gratuito, aunque no llega al fondo del
problema ya que no afecta a la propiedad de la tierra. Es de destacar que en este punto todos los
gobiernos de Bolivia se han encontrado con una actitud un tanto ¨timorata¨, y permiten la
regresión de las medidas no definitivas que toman por parte del gobierno que los destituye, de
modo tal que sus conquistas son tan sólo esporádicas.
Es de destacar también que este gobierno es sólo reconocido por Estados Unidos cuatro
meses después de su inicio, sólo en tanto y en cuanto se trastoca su estructura partidista en Abril
de 1944 con el retiro de los ministros adictos al MNR, poniendo en evidencia la estructura
dominadores-dominados que no es la que se presenta en un principio en la solapa, en la
superficie, como la real.
Durante este gobierno se produce en 1945 el primer congreso indigenal, otro de los tantos
antecesores de la revolución de Abril, si bien luego comprenderemos qué tanto ha quedado
desplazado el indio dentro de la estructura de la revolución, y las razones de ese desplazamiento.
Tras algunos años en el poder, el 21 de Julio de 1946 Villarroel es linchado y colgado en la
plaza Murillo en una práctica que emula tiempos coloniales, fundamentado que su gobierno es de
carácter fascista. Es necesario hacer la salvedad de que si bien es cierto el hecho de que varios de
sus miembros son simpatizantes del fascismo, es en relación a que comparten el mismo enemigo,
el imperialismo. Es imposible transportar un sistema que responde a una formación económico
social a otra realidad socieconómica de modo tal que resulte intacto. Es fascismo en algunos
aspectos, en otros toma una gran distancia. Lo cierto es que Villarroel toma grandes medidas a
favor del pueblo boliviano, a la vez que es cierto también que no son definitivas sus medidas, que
su programa no es claro, y que no toca estructuralmente al sistema al igual que los gobiernos
¨socialistas¨ predecesores, que mucho tienen de ambigüo en su accionar, dejando ver influencias
que no responden siempre a su también escaso programa.
El oportunismo y contradicción típica del Stalinismo en la Federación obrera sindical
termina por voltearlo, más atenta a las manifestaciones formales e ideológicas que al contenido
real de las medidas que su gobierno va adaptando, y así, contribuyen a instaurar el gobierno de
Hertzog que produce grandes represiones ante el movimiento de la clase obrera y minera, y viene
a sumar a la historia nuevas masacres como son las de Potosí, Catavi, y Pucarani. No en vano son
estas luchas, que quizá no consiguen lo que se proponen inmediatamente, pero evidencian la
posibilidad de lucha, la cohesión y sus implicancias, y sientan precedente para las luchas armadas.
Estos son entonces los antecedentes de la revolución: los movimientos sociales ante el
descontento popular y generalizado producto de las crisis, los primeros gobiernos ¨socialistas¨ con
medidas a favor del pueblo que no llegan al fondo de la cuestión, la predominancia del sector
minero y la ¨rosca¨, con sus gobiernos que destituyen los gobiernos ¨sociales¨, gobiernos siempre
apoyados en las diferentes y cambiantes logias militares y la gran incidencia de Estados Unidos, la
baja del precio del estaño producto de la crisis mundial del ´29, la Guerra del Chaco y el
nacionalismo y la concientización que contribuye a formar, el latifundio improductivo basado en
el sistema de colonato, atado a los ritmos y técnicas de la producción familiar tradicional y un
señorio fracasado y empobrecido que basa su poder en el monopolio comercial y la especulación e
hipoteca de tierras para la obtención de capitales, la creación de sindicatos y partidos de
izquierda. Como puede verse, ya están sentados los cambios objetivos de los cuales habla Lenin en
la bancarrota de la II internacional sobre las cuales fundar una revolución: la situación
revolucionaria ya está presente, ya existe una crisis de la política de la clase dominante, una
¨agravación de la miseria y las penalidades de las clases oprimidas¨ y una intensificación de la
actividad de las masas.
Contra esta estructura y aprovechando y haciendo efectiva esta situación revolucionaria,
generando cambios subjetivos, es decir, llevando a cabo acciones revolucionarias de masas para
quebrantar el statu quo, se levanta el pueblo boliviano, acción sobre la cual se levanta el nuevo
gobierno presidido por el MNR y apoyado por el ejército, con Paz Estenssoro a la cabeza. Por ello
decimos que el MNR basa su poder sobre la entrega del pueblo de su propia conducción.
Por supuesto esta revolución como ninguna otra pudo prescindir del empleo de la
violencia, y es necesario destacar la cohesión y la valentía del pueblo boliviano que se levanta
contra sus opresores, contraponiendo dinamita a fusiles, las manos francas frente a las armas. Es
por ello que esta revolución acarrea una gran cantidad de muertes, pero es de vital comprensión
tener presente que el pueblo boliviano bien comprendió su mayor número a la hora de
contraponer al poder sus contestaciones, haciendo valer cada muerte de los suyos para instaurar
un nuevo régimen. Esto es lo que deben comprender los pueblos oprimidos de todo el mundo,
como bien lo comprende el pueblo cubano en su Segunda declaración de la habana, arengando a
la lucha de las naciones hermanas, y dando el ejemplo y sentando el precedente de una revolución
exitosa llevada a cabo por el pueblo: ¨ningún pueblo de América Latina es débil, porque forma
parte de una familia de 200 millones de hermanos que parecen las mismas miserias¨.
Entre las primeras medidas del nuevo gobierno se encuentran la nacionalización de la gran
minería, el sufragio universal y la reforma agraria. Por primera vez se responde a un programa,
encaminado a un fin, aunque no se revisa su total ejecución (o bien resulta frustrada en relación a
las prebendas que fuera a aceptar la buerguesía) y sucederá nuevamente lo mismo que
anteriormente, la pérdida en la lucha de la instalación de un nuevo régimen que surja del pueblo y
gobierne desde el pueblo.
La reforma agraria aspira a un aumento de la productividad, autoabastecimiento y
aumentos de los ingresos de la población rural, generando un mercado interno que fomentara la
industria manufacturera capaz de generar una economía autárquica, un capitalismo
independiente, como bien comprendió Paraguay con el Dr. Francia en su momento, que
casualmente se encuentra con los mismos obstáculos y el mismo desenlace, aunque debido a
otros factores, que en ese caso son externos, analizados en el trabajo anterior.
En términos concretos, esta reforma agraria siembra al país de grandes minifundios, sin la
idea de cooperitivización necesaria para la gran producción, sumado al hecho de que no se otorga
a los campesinos la asistencia técnica y crediticia necesaria para su desarrollo. Otro de los
problemas es que se produce una sospechosa lentitud en las tareas de la distribución de las
tierras, y muchas veces se reparten terrenos improductivos, bien selváticos o desérticos, dejando
de lado los grandes y fértiles terrenos de los grandes terratenientes, que poco y nada ven
afectada su propiedad usurpada siglos atrás.
Resulta paradójico que estas tierras que históricamente pertenecen a los indios, no son
entregadas a los indios, que tanto contribuyeran a formar la revolución con sus movimientos, y así
junto con las masacres antes mencionadas, se produce un ¨desaparecimiento lento y gradual de la
raza indigena¨ como dijera Santiago Mas, que contribuye a generar un país a la imagen y
semejanza de la oligarquía, pertrechando los abusos y opresiones nacidos en el colonialismo.
Para financiar esta reforma, se recurrió a la gran minería, y se giraban los fondos a otros
sectores. Pronto la minería con baja inversión dejó de rendir grandes ganancias, con lo cual se
redujo la producción de estaño y otros metales, se redujo la exportación y se produjo la crisis de
toda la economía, a costas de una producción manufacturera que no pudo desarrollarse
completamente, en gran parte también debido a la influencia norteamericana y su alianza con el
gobierno revolucionario, que sólo otorga empréstitos para el desarrollo de los sectores que más
convienen a su economía, que se aprovecha de la monoproducción en tanto forma países
dependientes y contribuye a su propia economía.
Es así como, en el mismo curso de los hechos, en 1956 se firma el plan de estabilización
financiado por la gran potencia. Su ¨ayuda¨ financiera es la que impone sus principios comerciales.
Es más que interesante notar que Estados Unidos promueve un ¨mundo abierto¨ pero es
proteccionista en su economía. ¿Por qué aconsejar a otros lo que no considera fructífero en su
propia tierra? La respuesta está a la vista: se ¨ayuda¨ a Bolivia para que se mantenga en la
dependencia. Es la misma ayuda la que genera su crisis, y retroalimenta un sistema en el cual
finalmente Bolivia ¨autofinancia¨ su propia ayuda. Al no poder financiar su desarrollo, la ayuda
acude a estabilizar su moneda, que genera paradójicamente la devaluación de su moneda y un
aumento del costo de vida, intensificando los complejos lazos de independencia propios del
sistema monopólico.
Estamos en el momento de la revolución en el que debiera instaurarse ya la ¨dictadura del
proletariado¨ para que luego éste se extinga sin más como habla Marx. Esto no sucede, ya que no
no surgen de él mismo sus propios representantes, y esto lo ratifica la intensificación de la
burocratización del estado. El ejército, siguiendo con el programa, debe ser abolido para ser
sustituido por el pueblo armado, ya que el ejército es el instrumento del estado que contribuye a
generar la dominación de una clase por otra. En total discordancia con este punto en 1953 se
reorganizan las fuerzas armadas financiadas por Estados Unidos, un tanto asustada por el
resultado de la guerra en China, buscando ganar para sí principales focos proclives al comunismo
que harían de su política de compra de materias primas y venta de productos manufacturados un
fracaso, además de contraer los mercados para la inversión de capitales. Lo mismo sucede en gran
parte de Latinoamérica, el aliento de procesos de democratización apoyándose en sectores
liberales. Es de lo que habla Lenin al mencionar la ¨restauracion de los destacamentos especiales
de hombres armados a su servicio¨, de lo que habla Pla al decir que ¨distrajeron su poder en la
ocupación del viejo aparato estatal, rehabilitándolo con su savia nueva¨, o bien de lo habla Lenin al
hablar del ¨socialismo de palabra y chovinismo de hecho¨.
En cuanto a la nacionalización de la gran minería, si bien es una medida que tiende a
favorecer al pueblo y que surge de sus principales exigencias -además de que se encuentra
presente en el programa mismo del MNR- esta medida se desvirtúa al pagar fabulosas
indemnizaciones a los monopolios extranjeros, gran punto para comprender por qué la burguesía
es incapaz de llevar a cabo una revolución burguesa. Esto no es olvidado por la COB a la hora de
sus grandes movilizaciónes de 1956 y 1957, que parece ser la institución que más claro tiene el
destino que debe llevar la revolución y empieza a comprender que el grupo perteneciente al poder
con Paz Estenssoro a la cabeza no representa los intereses del pueblo con su marcado accionar pro
imperialista, y que el co-gobierno que plantea no es más que una falacia. Aún así, a este grupo le
falta pasar a la práctica, aliarse efectivamente (como bien lo propone su programa) con el sector
campesino que se encuentra hábilmente distraído con el paternalismo del estado. En gran parte
esto se relaciona con la traición Lechinista, que se instaura en el poder y olvida sus orígenes.
Otros factores que favorecen este punto son los enfrentamientos entre los líderes de los
movimientos indios y los líderes de los movimientos mineros, que responden a diferentes
realidades históricas y no dejan de lado sus diferencias a la hora de aunarse con un fin común,
ante el gran enemigo que ahora surge de sus propias filas.
Este proceso tendrá su culminación con la alianza Paz-Barrientos y el posterior golpe de
estado de 1964, su desaforado entreguismo al imperialismo, persiguiendo al movimiento obrero
tras la destrucción de las organizaciones sindicales, prohibiendo las reuniones obreras, entregando
los frutos de la explotación petrolífera y las minas a las corporaciones internacionales,
continuando el proceso de reversión de las conquistas sociales que tanta lucha reclamaron.
Cabe preguntarse entonces. ¿Qué ha sido de la revolución? ¿Qué ha quedado de ella,
cuáles fueron sus efectos? A la luz de los hechos, la conclusión es un tanto dolorosa: se ha
restaurado la dominación imperialista y constituido una nueva clase dominante. El campesinado
se encuentra sumido en una pobreza igual o peor que la anterior en la cual se encontraba, las
conquistas de los obreros mineros se fueron perdiendo una a una, al verse obligados a trabajar por
los mismos salarios por los que antes trabajaban, el ejército gana gran influencia y aumenta sus
numerosas matanzas.
Es bueno revisar las razones por las cuales esta revolución, si bien en un principio genera
un cambio estructural en la esfera socio-económica, luego pierde sus propias victorias. Esto se
debe en gran parte a la ignorancia y el aislamiento que hicieron de los campesinos una fácil presa
del paternalismo del estado, con lo cual resulta más que claro, que es necesario conducir al
pueblo, ésta es la función de los intelectuales que en el caso de Bolivia han logrado conducirla en
un principio pero no la han sostenido, o bien han cambiado su cauce, como caso característico en
la bibliografía se encuentra Lechín. Si acaso los intelectuales son tales, se debe a la educación que
han recibido, íntimamente ligada con la esfera social de la que surgen. Podemos concluir entonces
que la educación es una gran herramienta de liberación, y más que necesaria para que los pueblos
generen una concientización del lugar en el cual se encuentran y reclamen efectivamente aquello
que históricamente les pertenece. No resulta muy difícil entonces entender las razones por las
cuales la educación en América Latina se encuentra precarizada, o por qué, sin ir más lejos, el
actual jefe de gobierno prefiere reducir el presupuesto a cultura y aumentar el presupuesto a su
¨destacamento especial¨ de policía metropolitana.
Es más que claro que lo que termina sucediendo en Bolivia es todo lo que nos advierte
Lenin respecto al curso de las revoluciones; es necesario unir a obreros, campesinos, trabajadores
intelectuales, a la pequeña burguesía y a la burguesía nacional a la hora de realizar la revolución y
llevarla por un buen cauce. Es la burguesía nacional y la pequeña burguesía la que debe
comprender que es para su provecho aliarse con el pueblo y no con la masa de explotadores, que
comprenda que al aliarse con el capital extranjero él mismo esta fundando su propia dependencia,
que su parcial éxito es más que endeble y depende especialmente de las fluctuaciones del
mercado cambiario mundial y los precios que las potencias compradoras determinan
unilaterlamente, que basa la instauración del capitalismo en su nación por medio de la
explotación de los recursos de su nación, de la explotación de su suelo, de la entrega de los
recursos naturales, del hambre del pueblo, del cual él mismo debería sentirse parte, porque
efectivamente lo es. El bien común es para su mayor provecho.
En otro orden de análisis, el momento en el cual las condiciones objetivas maduraron, la
revolución se realizó efectivamente, y esto es importante reconocerlo. Ahora bien, la tarea
requería de una continuidad de esfuerzo, que no supo sostener el pueblo a partir de su ignorancia,
entregándose, subordinándose al estado. En el curso de la revolución, los representantes del
pueblo, aquellos a los que el pueblo otorga el poder que gana gracias a su propio levantamiento,
pactan con la oligarquía y los monopolios, a través del abandono progresivo de las consignas
efectivamente nacionalistas o socialistas, son sus promotores iniciales que a base de prebendas se
incorporan a los engranajes del propio sistema que en un principio se habían planteado revocar.
A la luz de los hechos, podemos ver que sólo se han desarrollado las revoluciones en las
que el poder fue efectivamente popular, como fue en el caso de Cuba, como fue en el caso de
Argelia, como fue en el caso de la Revolución Bolchevique de 1907. Santiago Mas bien lo
comprende:¨Hablar de revolución sin la activa participación del pueblo es una impostura que
pretende mantener el statu quo cubriéndolo con un nuevo barniz¨.
Y agrega: ¨es la historia la encargada de demostrar la falacia del camino propuesto¨. Y es
efectivamente así. Y puede verse en la gran pobreza en la cual se encuentra hoy la nación
boliviana. Es por ello que comprendemos la tarea de Evo Morales, de su importancia como líder
Boliviano, porque representa los intereses de su pueblo, porque forma parte de su pueblo, porque
sus facciones corresponden a la población que representa. Es por ello que comprendemos
también el obsequio que le realiza al papa Francisco en ocasión de su visita: nada más y nada
menos que el famoso martillo y la hoz, simbolizando la unión del proletariado y el campesinado. Y
así también comprendemos la reacción de Francisco, que nada le gustó el obsequio. La iglesia es
otro de los pilares sobre los cuales se funda el imperalismo, sobre los que se funda el colonialismo
y su consigna de ¨civilizar a los bárbaros¨.
Podemos ver en este caso en particular, cómo la ideología encubre la dominación, y como
el imperialismo utiliza eufemismos para justificar su dominación, mostrando la mano que da y
escondiendo el botín que toma en el mismo movimiento. Cuando ¨solidaridad entre naciones¨
implica abrir el propio país para la explotación yankee, cuando ¨salvar a una nación de un régimen
dictatorial¨ implica aumentar las reservas petrolíferas, cuando impedir la instauración de
régimenes fascistas o comunistas implica instalar el capitalismo más recalcitrante, entonces cabe
preguntarse si acaso las palabras o los conceptos que utilizamos hoy en día responden a la
descripción objetiva de la realidad o más bien nos encontramos colonizados inclusive a partir del
lenguaje. En este mundo en el que el capital y el dinero se han convertido en Dios (últimas
palabras de Agamben) de todo es necesario sospechar.
Esto lleva principalmente a la distancia entre las ideas y la experiencia. Existen numerosos
hechos en la historia boliviana analizada en la cual la discordancia teórica entre los sectores
oprimidos resulta en su división y posterior dominación por parte de los más poderosos. Es
importante conocer las realidades, en sus formas complejas, para advertir cuáles son las medidas
más importantes a tomar, y dejar de lado diferencias teoréticas entre oprimidos para aunar
fuerzas. La realidad misma lo exige.
Por otra parte, esta forma de pensar que me propone la cátedra (y empiezo a ver los
resultados del presente trabajo) me invita a advertir mi propio presente, a concientizarme. En
términos concretos, me encuentro realizando un trabajo para la facultad a la que asisto, que es
pública y como tal responde al estado. Sus programas responden a la ideología dominante, lo
mismo sucede en el arte.. Y sin embargo, es esta misma educación la que hoy me permite y me
invita a ser crítico, a pensar inteligentemente, a conocer las raíces de los hechos, los actores
sociales y los intereses en juego en cada una de las medidas que surgen de la esfera socio-política.
¿Es que acaso ello no es contradictorio en su seno?
La realidad es evidentemente contradictoria, y debemos comprenderla como tal a la hora
de analizarla y extraer conclusiones de ella.
¿Qué es, entonces, la historia? Hacer que las luchas sigan presentes, comprender
nuestra realidad como un devenir histórico, para restaurar la fuerza de los más oprimidos. Es por
ello también que entiendo la salvedad que hace este mismo trabajo: no es fructífero repetir los
hechos sin más, como lo hace la historia tradicional en las escuelas y en el seno de esta propia
facultad, sirviendo a formar estudiantes poco críticos con la realidad que los circunda.
No importa lo que sucedió sino a la luz del presente, que es aquello que podemos cambiar.
La historia entonces no es sólo pasado. Es pasado, es presente, y es futuro.
Fuentes:

Rivera, j.: ¨América Latina: el difícil intermedio¨. Siglomundo N°44, CEAL, Buenos Aires, s/d.
Rivera Cusicanqui, Silvia. Apuntes para una historia de las luchas campesinas en Bolivia (1900-
1978). En Historia Política de los campesinos latinoamericanos.
Segunda declaración de la Habana (varias ediciones)
Albaredo, E.. Los nacionalismos de América Latina, Nuevo siglo Mundo, La historia temática del
siglo XX.
Pla, Alberto, América Latina, Siglo XX. Economía, sociedad y revolución.
Mas, Santiago. Revolución y contrarrevolución en Bolivia¨. Transformaciones N°22. CEAL. Bs. As.,
s/d.
Del campo, Hugo, ¨Villarroel, Ejército y nacionalismo en Bolivia¨, Pro editor de América Latina, en
Historia de América.
Lenin, V. I.: ¨El Estado y la Revolución¨. Capítulos 1 y 3. (varias ediciones)
Lenin, V.I.:¨ Situación Revolucionaria¨ (extractos)
Bieber, L.: Bolivia: 1936-1945. ¨La encrucijada entre el surgimiento de un nacionalismo militante y
la rivalidad Germano-Norteamericána¨ . En Relaciones internacionales de los países Americanos,
Vertientes de Historia, Universidad de Brasilia.
Rapoport, M y Spiguel, C. Relaciones tumultuosas. Estados unidos y el primer peronismo … Cap 8
¨La política norteamericana, el mundo bipolar y América Latina, 1946-1955¨, pp. 173-196.