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Jornadas “Debates Actuales de la Teoría Política Contemporánea”

Federico Chaves Correa


Lucía Kaplan
Julieta Vita Maini
Universidad Nacional de Rosario.

Neoliberalismo y deuda: un análisis en torno a las prácticas de gobierno bajo la Coalición


Cambiemos.

Introducción
El presente trabajo tiene por finalidad analizar el binomio Neoliberalismo y deuda,
entendido este como una relación que atraviesa y moldea tanto las relaciones sociales como
las decisiones políticas. Nuestra hipótesis postula que la decisión del Gobierno Nacional de
acudir a la deuda como modo exclusivo de financiar un país, encuentra su punto de anclaje en
los propios individuos, quienes participan del sistema financiero y construyen sus propios
comportamientos en razón de la deuda. En este sentido, sostenemos que la coalición de
gobierno Cambiemos ha generado una serie de cambios y profundizaciones a nivel de líneas
de créditos, endeudamiento externo y financiarización del país que se inscriben y se
encuentran legitimadas por el proceso neoliberal de construcción de subjetividades.
Caracterizar como neoliberal el período actual, implica por un lado hacer énfasis en la
composición del Gobierno, es decir, considerar tanto la problemática del Estado así como la
manera en que se expresan políticamente los sectores dominantes. El rol mayoritario de los
privados en este período puede asociarse a lo siguiente: según Basualdo (2017), un 38.5 %
del total de los funcionarios del Estado son representación directa de las diversas fracciones
del capital, su núcleo central procede de bancos transnacionales y empresas extranjeras. De
esta forma, la participación del empresariado en las decisiones del Gobierno expresa una
relación carnal de difusos límites.
Por otro lado, se trata de pensar al neoliberalismo en términos de una racionalidad que
excede la dimensión económica, hasta abarcar y delinear procesos de subjetivación que hacen
a los modos del pensar, del decir y del hacer el mundo (Laval y Dardot, 2010). Nos interesa
analizar el modo en que esta racionalidad reemplaza derechos sociales (la salud, la jubilación,
la vivienda, la educación, etc.) por la posibilidad de contraer deudas. Surge así la figura del
hombre endeudado, quien encuentra en la deuda el único recurso de acceder a derechos
sociales. Al respecto Lazzarato expresa que “para que esos efectos de poder de la deuda sobre
la subjetividad del usuario funcionen, hay que salir de la lógica de los derechos individuales y
colectivos y entrar en la lógica de los créditos” (Lazzarato, 2011, p.151) Nos preguntamos si
es esta misma racionalidad la que aclama y legitima la decisión del Estado Nacional de
recurrir al endeudamiento como único modo de financiar un país.
Para Lazzarato (2013) la deuda se ha constituido en un mecanismo de Gobierno; es decir,
el mecanismo del endeudamiento es una manera de gobernar a través de específicas
tecnologías de poder y particulares procesos de subjetivación. En este sentido, Lazzarato
habla en términos de fabricación de la deuda, ya que la constitución y desarrollo de la
relación de poder entre acreedores y deudores se ha pensado y programado como el núcleo
estratégico de las políticas neoliberales. En palabras del autor:

La economía neoliberal es una economía subjetiva, es decir, una economía que requiere
y produce procesos de subjetivación cuyo modelo ya no son, como lo eran en la
economía clásica, el hombre que intercambia y el productor. ¿Qué son el crédito o la
deuda en su significación más simple? Una promesa de pago. ¿Qué es un activo
financiero, una acción o una obligación? La promesa de un valor futuro (Lazzarato,
2013, p.45).

Tomando en cuenta estas reflexiones, consideramos que la innovación del neoliberalismo


consiste en vincular directamente la manera en que un hombre es gobernado con la manera en
que se gobierna a sí mismo (Lazzarato, 2013). Esta vinculación es lo que vamos a exponer a
lo largo de nuestro análisis.
Los ejes ordenadores de nuestro trabajo serán por un lado, el vínculo entre deuda y
subjetividad neoliberal, indagando cómo opera dicha relación a partir de las particularidades
que asume el acceso a la vivienda luego del boom del crédito hipotecario del año 2016, en el
que inscribe la reformulación del Programa Crédito Argentino (Pro.Cre.Ar.). Por otro lado,
nos ocuparemos de analizar la racionalidad neoliberal implícita en los altos niveles de toma
de deuda. La interrelación entre ambos ejes podrá conducirnos a reafirmar nuestra hipótesis
acerca de la relación existente entre la deuda como modo exclusivo de financiar un país y el
comportamiento de los propios individuos.

Deuda y Subjetividad
Desde la asunción de la coalición de gobierno Cambiemos puede observarse un auge del
sistema de créditos. Según un informe de Google, en 2017 se han duplicado las consultas de
los argentinos vinculadas al mercado financiero. Al respecto, el diario “El Cronista” informa:

En lo que va de 2017, experimentaron un aumento de 131% en búsquedas, más del


doble de las que hubo en 2016. Los picos de consultas se registraron en marzo, mes en
el que se realizaron varios anuncios por parte del Gobierno y se presentaron nuevos
créditos hipotecarios a 30 años con los bancos Nación, Provincia y Ciudad, entre otros.
(Cuáles son las líneas de crédito que más buscan los argentinos por Google, 2017, 28
de noviembre).

Podemos mencionar que existen diversas prácticas de gobierno que dan cuenta de este
proceso: el boom del crédito hipotecario en el que se inscribe la reformulación del Pro.Cre.Ar
destinado a la clase media, el acceso a las tarjetas de crédito por parte de los sectores
populares, el proyecto de reforma de la ley de Mercado de Capitales titulada Ley de
Financiamiento Productivo, dirigida a los pequeños/medianos empresarios y a ciertos
circuitos del sector financiero, entre otros. Si bien en este trabajo nos centramos en la
primera de esas prácticas, consideramos que las políticas de acceso al crédito interpelan a
diferentes sectores sociales en tanto mujeres y hombres endeudados. De esta forma la deuda
se superpone a las relaciones capital-trabajo, Estado benefactor-usuario y empresa-
consumidor, instituyendo como deudores a usuarios, trabajadores y consumidores (Lazzarato,
2013).
Nos interesa retomar la reformulación del Pro.Cre.Ar ya que consideramos que los
cambios en dicho programa exhiben de una manera clara el modo en que el endeudamiento
atraviesa y moldea las relaciones sociales, constituyéndose como factor condicionante del
acceso a la vivienda.
En abril del 2017 el Gobierno Nacional lanza los créditos hipotecarios a 30 años
ajustables por inflación en unidad de valor UVA. Este lanzamiento coincide, no casualmente,
con la reformulación del Pro.Cre.Ar en el mismo mes. El programa habitacional sufrirá
algunas modificaciones sustanciales en lo que respecta al binomio neoliberalismo y deuda.
Durante el kirchnerismo, los créditos eran otorgados por el Estado a través de un
fideicomiso, en el cual el Banco Hipotecario operaba como fiduciario y se encargaba de la
instrumentación de los créditos. Una de las características más importantes del plan en esta
etapa radica en que los créditos tenían el beneficio del subsidio sobre la tasa de interés. La
tasa a pagar variaba del 2% al 14% dependiendo el nivel de ingresos que tuviera la familia
beneficiaria, es decir, eran progresivas. En el “nuevo Pro.Cre.Ar.” no sólo vemos un aumento
de la participación del sector privado, particularmente de los bancos y del sector financiero
como agentes fundamentales en su capacidad de otorgar créditos hipotecarios, sino que las
tasas dejan de ser fijas y pasan a actualizarse mediante la unidad de valor UVA. Esto implica
una indexación de las cuotas, es decir, que su valor depende de la variación de la inflación en
cada período. Si bien este mecanismo resulta perjudicial para el beneficiario, quien tendrá
que pagar mensualmente cada vez más, la variación de las cuotas permite a los bancos
deshacerse del riesgo de la devaluación de la moneda y asegurarse una rentabilidad real
positiva por un préstamo a largo plazo. Teniendo presente que los salarios en Argentina
nunca tienden a seguir la evolución de la inflación, los préstamos hipotecarios en valor UVA
implican siempre un negocio rentable para los bancos. A su vez, en caso que ocurra una
devaluación1, todo el riesgo queda del lado del beneficiario, debido a que el índice en UVA
también depende de la variación del valor de la moneda en cada período. A partir de estas
modificaciones, el sistema de créditos del cual dependen los agentes beneficiarios queda
fuertemente librado a las fluctuaciones del mercado, favorece al sector financiero y
condiciona la posibilidad de que los sectores de clase media o media- baja puedan cumplir
con el pago de las cuotas.
A su vez, la profundización neoliberal del Pro. Cre.Ar se expresa en cambios sustanciales
en la toma de decisiones sobre el Fondo Fiduciario (fondo mediante el cual se financia gran
parte del programa habitacional). Este Fondo deja de estar en manos del ANSES y pasa a
sostenerse tanto de recursos derivados de créditos presupuestarios de programas de la
Secretaría de Vivienda y Hábitat (dependiente del Ministerio del Interior), como aquellos
provenientes de financiamiento de los organismos multilaterales de crédito.
Por último, otro de los cambios significativos al interior del programa habitacional es el
paso de un “Estado Constructor” a un “Estado Facilitador’’. Destacamos que esta
transformación debe ser comprendida como el eje articulador, desde el cual cobran sentido
las dimensiones que hasta aquí venimos revisando. Problematizamos este aspecto a partir del
informe denominado “Una vivienda para cada familia”, publicado en julio de 2017 por la
Jefatura de Gabinete. En el mismo queda expresada la concepción del gobierno con respecto
a la cuestión habitacional:

1
Actualmente, con una devaluación del 110%, el acceso al crédito UVA, está completamente paralizado. Esta
situación nos lleva a preguntarnos por la sostenibilidad de este modelo teniendo en cuenta los efectos de la crisis
cambiaria y la presión inflacionaria
Las políticas habitacionales exitosas muestran que es imposible que el Estado construya
todas las viviendas que faltan. No hay presupuesto suficiente para ello (...) El Gobierno
sabe que el desafío de reducir el déficit habitacional necesita del esfuerzo de los
desarrolladores y las constructoras y de ofrecerles familias compradoras listas, con los
ingresos y el crédito suficientes, para acceder a sus proyectos residenciales. Sabemos
también que el sector privado, que ejecuta tres de cada cuatro pesos que se invierten
cada año en la construcción, comparte el diagnóstico y la urgencia del Gobierno.
(Informe Carta Abierta, 2017,p. 15 )

De esta manera, el problema habitacional se define en términos de ampliar la oferta de


créditos, diferenciar líneas de acceso según las posibilidades y necesidades de cada sector
socioecónomico y fundamentalmente, convocar a la participación del sector privado, tanto
sea de bancos como de constructoras y desarrolladoras.
La síntesis del diagnóstico y de la solución que se proyecta queda entonces contenida en la
fórmula principal expresada en el informe en cuestión: pasar de un Estado Constructor -
“como el que tuvimos en los últimos años, [que] concentra la mayoría de sus esfuerzos en
construir viviendas por sí mismo o en transferirles fondos a las provincias para que
construyan las suyas”- a un Estado Facilitador, el cual “concentra sus esfuerzos en ayudar a
las familias compradoras, darle estabilidad y profundidad al mercado hipotecario y reservar la
construcción con fines sociales para los casos más urgentes”. (Informe Carta Abierta, 2017,p.
5 ).
La medida principal mediante la cual se planea concretar este tipo de Estado, y que viene a
representar una innovación significativa respecto a la política habitacional kirchnerista,
consiste en apostar al desarrollo de un sistema de hipotecas sostenible en el largo plazo.
Como conclusión de esta variable, la obtención de la vivienda como un derecho social y
universal es vinculada inescapablemente a la obtención del crédito. Si bien esta lógica ya
estaba presente en el primer Pro.CreAr, en la nueva etapa el programa queda asociado a una
herramienta financiera dirigida a las empresas a costa de la deuda de la ciudadanía.
De esta forma, a partir del 2017 el Pro.Cre.Ar se sostiene sobre un sistema de
endeudamiento; sistema que interpela y encuentra anclaje en nuestras subjetividades, es decir,
responsabiliza a cada individuo de la deuda contraída y culpabiliza a quien no se haga cargo
de ella (Lazzarato, 2013). Se crea entonces, una suerte de moral asociada a las obligaciones
de la deuda, ya que se trata de individuos asociados a los dispositivos de mercado e
integrados al sistema financiero, que a su vez son percibidos como actores de sus elecciones y
responsables de la deuda que deciden contraer.

Deuda Nacional
En este apartado nos proponemos asociar los altos niveles de deuda que está emitiendo el
Gobierno con la lógica neoliberal que presenta al crédito como la única vía de financiamiento
posible.
En primer lugar, hay dos procesos claves que permitieron al macrismo llevar adelante el
endeudamiento, y que a su vez expresan del carácter neoliberal de sus políticas: el
nombramiento de funcionarios vinculados al sistema financiero internacional y el arreglo con
los llamados fondos buitres.
Siguiendo al economista Horacio Rovelli, la dependencia del Gobierno respecto a las
diversas fracciones del capital se da desde el momento en que asumió Macri , donde los
principales Ministros de su Gabinete provenía del sector privado:

Desde Luis Caputo, Ministro de Finanzas (ex JP Morgan y Deutsche Bank); Nicolás
Dujovne, Ministro de Hacienda (durante diez años jefe de economía del Banco
Galicia); Francisco Cabrera, Ministro de Producción (ex Gerente General de Máxima
AFJP del grupo HSBC); Federico Sturzenegger, ex presidente de la autoridad
monetaria y “partícipe necesario del delito de negociaciones incompatibles con el
ejercicio de la función pública”; en la UIF (Unidad de Información Financiera),
desembarcó María Eugenia Talerico, la abogada defensora del CEO del HSBC de la
Argentina, Gabriel Martino. (Déficit Gemelos, Página/12, 02 de julio 2017).

En este sentido, esos actores son quienes impulsan lo que Harvey denomina un
“desarrollo geográfico desigual del capitalismo”, que se encuentra “configurado por una
multitud de intereses de individuos y grupos que tratan de definir espacios y lugares para sí
mismos en el entorno de los procesos macroeconómicos de desarrollo geográfico desigual,
gobernados conjuntamente por las reglas de acumulación del capital y el poder estatal”
(Harvey, 2004, 160)
En segundo lugar, consideramos que el puntapié inicial que posibilitó al Estado Nacional
comenzar con los altos índices de toma de deuda fue la ley 27.249 llamada “Normalización
de la deuda pública y acceso al crédito público” de marzo de 2016. Esta ley implicó la
derogación de las leyes denominadas “Ley cerrojo” y “Pago soberano de la deuda”.
Siguiendo el trabajo de Teresa Piñero “Debates sobre la reestructuración de deuda externa en
el congreso de la Nación. El capitalismo financiero en la Argentina”, nos interesa señalar que:

En el debate legislativo la urgencia del tratamiento de la ley se planteó sobre el eje


central del riesgo, que funcionó como una categoría ordenadora de las propias
posiciones discursivas de los legisladores (…) El riesgo presente en los discursos se
vincula a: “alejarnos del mundo”, “pagar tasas de interés altas”, “entrar en desacato”,
“que nos aíslen”, “pérdida de prestigio”, “debilidad negociadora” y el futuro venturoso
se asocia a: “Crecimiento económico”, “Insertarnos en el mundo”, “conseguir créditos
baratos”, “Crecer”, “Desarrollarse”, “tener futuro” (Piñero; 2017, 132).

En este párrafo queda expresada la idea de que el único modo de conseguir financiamiento
es pagando a los fondos buitres2. Según este discurso, si esto no sucede no sólo perdemos la
posibilidad de desarrollarnos como país, sino que corremos el riesgo de alejarnos del mundo.
En línea con esto, Lazzarato (2013) habla de producción subjetiva de la crisis y sostiene que
cuando la deuda es pública:

Esta falta actúa como un poderoso vector de transformación de cada cual en hombre
endeudado (…) la deuda concierne a una técnica que contribuye a la construcción de
una (mala) conciencia y de una culpa, condiciones para atenerse a la promesa colectiva
de reembolso que las deudas contraídas por el Estado contienen de manera implícita (p.
41).

Es aquí donde presenciamos lo que la estrategia neoliberal tiene de novedoso respecto a la


deuda; cuando logra equiparar la deuda soberana al nivel del hombre común, o mejor dicho,
del hombre endeudado. En los debates legislativos el carácter partidario-político de cada
diputado “cede lugar al del hombre común, se identifica con él, lo compromete éticamente y
lo hace responsable de su deuda. Esta especie de corrimiento de lo propiamente político y de
ponderación de la ética individual, no deja opción a disputar la naturaleza de la deuda que se
nos obliga a pagar.
A su vez, a este paralelo entre deuda del hombre común y deuda soberana, podemos
visualizarlo en las garantías que otorga el Estado Argentino a la hora de endeudarse. En toda

2
Esta misma lógica discursiva se repite hoy en día, en el discurso cuando se pretende justificar el acuerdo
Stand By con el Fondo Monetario Internacional
relación deudor-acreedor, el deudor al contraerla, debe garantizar al mismo tiempo su
reembolso. Esta relación pasa a constituir el núcleo de las sociedades: mediante este proceso,
por lo tanto, la economía termina teniendo dominio sobre la subjetividad (Lazzarato, 2010).
Por un lado, encontramos a los decretos presidenciales 29 y 231 del año 2017 que deben
ser comprendidos en esa línea. Mediante los mismos se habilitó a que ciertos recursos
naturales pasarán a desempeñar la función de garantía. Por otro lado y en la misma dirección,
en el marco actual del acuerdo con el FMI, el Estado resigna y entrega a un organismo de
crédito el manejo de su política monetaria y fiscal, como una condición para seguir
obteniendo financiamiento.
La vinculación entre deuda y soberanía nos deja como saldo un panorama un tanto
paradójico: El macrismo concibe la toma de deuda como única vía de obtener financiamiento
arriesgando así no sólo los recursos naturales sino también la sostenibilidad de las
condiciones de vida de gran parte de la población. Sin embargo, en estas estrategias no hay
ninguna paradoja: la deuda es consustancial al neoliberalismo, es decir, no puede dejar de
existir uno sin desaparecer el otro. Nuevamente, la relación social fundamental que se
vislumbra tras este proceso es la relación entre deudor y acreedor. De esta forma, la deuda se
encarga de informar y configurar los términos de control y producción de la existencia de los
usuarios (Lazzarato, 2013).

Conclusiones
A lo largo de este trabajo expusimos la racionalidad que apela a la toma de deuda como
forma exclusiva de financiamiento y a su vez construye e interpela subjetividades en tanto
mujeres y hombres endeudados. Este doble proceso es lo que nos resulta original y alarmante
a la vez.
Siguiendo a Laval y Dardot (2010), podemos explicar esta originalidad en base a que,
lejos de una simple retirada del Estado, se trata de un compromiso político sobre nuevas
bases, con nuevos métodos y objetivos. Estas bases están atravesadas y definidas por el
binomio Neoliberalismo y Deuda.
Hemos tomado como referencia la reformulación del Pro.Cre.Ar ya que introduce
mecanismos en los cuales la deuda actúa metamorfoseando derechos en créditos,
homogeneizando a hombres como empresas e interpelando a los sectores medios en tanto
hombres endeudados. Si bien se trata de procesos ya presentes en el kirchnerismo, vemos en
la actualidad una convergencia entre la construcción de subjetividades y la deuda como
mecanismo de gobierno, cuyos aspectos macroeconómicos finalizan en una lógica de
endeudamiento desmedido que hipoteca el futuro de un país a partir de la concepción del
crédito como única forma posible de financiación. Por un lado, esta convergencia actúa
naturalizando y legitimando los altos niveles de endeudamiento del Gobierno Nacional. Por
otro, se inscribe en una estrategia de gobierno que se sostiene a costa del enriquecimiento
explícito de sectores representativos del capital financiero. En estos márgenes, sólo podremos
revertir la contigüidad de ambos planos cuestionando e interpelando nuestra propia
subjetividad en tanto mujeres y hombres endeudados.

Referencias Bibliográficas:

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Harvey, D. (2004). Diecisiete contradicciones y fin del capitalismo. Madrid: Traficante de Sueños.

Diaz Rosaenz. (2017) Consumidores y Ciudadanía en la Argentina Kirchnerista: ¿Un Nuevo


Discurso Presidencial? Revista Europea de Estudios Latinoamericanos y del Caribe (104), 89-112.

Failache C. (2014). Crédito, Endeudamiento y Pobreza . Uruguay: Cuadernos sobre el desarrollo


humano

Laval, L., & Dardot, P. (2010). La Nueva Razón del Mundo. Barcelona: Gedisa.

Lazzarato, M. (2010). Gobernar a través de la Deuda. Tecnologías de Poder del Capitalismo


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Lazzarato, M. (2013). La fábrica del Hombre Endeudado. Ensayo sobre la Condición Neoliberal.
Buenos Aires: Amorrortu.

Piñero, M. T. (2017) Debates sobre reestructuración de deuda externa en el Congreso de la Nación.


En Piñero, M. T. y Bonetto, M. S. (comp) Tensiones en la democracia argentina: Rupturas y
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Sztulwark, S. (2015) El kirchnerismo y la concepción del cambio estructural. Márgenes Revista de


Economía Política. (1), p. 79 - 91

Documentos Institucionales:

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http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/195000-199999/198531/norma.htm

Decreto de Necesidad y Urgencia 146/2017 “que modifica el Decreto 902/2012 que creó el
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Carta Abierta de Jefatura de Gabinete “Una vivienda para cada familia”, 2017. Disponible en:
https://es.slideshare.net/Unidiversidad/una-vivienda-para-cada-familia

Plan Nacional de Vivienda, 2016. Disponible en:


https://www.mininterior.gov.ar/viviendayhabitat/pdf/ANEXO%201%20-
%20REGLAMENTO%20PARTICULAR.pdf

Artículos Periodísticos

Cuáles son las líneas de crédito que más buscan los argentinos por Google (2017, 28 de noviembre).
El Cronista. Recuperado de https://www.cronista.com/negocios/Cuales-son-las-

Rovelli H. (2017, 02 de julio). Déficit Gemelos. Página/12. Recuperado de


https://www.pagina12.com.ar/47508-deficit-gemelos