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1.8·· .

Fundamentos de la medición
en Psicología

18.1. Introducción

Es frecuente encontrar personas con la opinión de que el psiquismo humano


es demasiado complejo para reducirlo a números; de que al representar mediante
números estados psicológicos, como la ansiedad de una persona que realiza un
examen, o la sensación producida por una cierta melodia o.el nivel de placer que se
experimenta ante una obra de arte, se está perdiendo la mayor parte del contenido
de tales experiencias. Opinan, en definitiva, que representar con números las varia~
bies psicológicas es un obstáculo para conocerlas, que medir es algo innecesario y
perjudicial en Psicologia,porque la vida psíquica es mucho más rica que el
conjunto de los números reales.
La medida de variables psicológicas también es controvertida incluso por
quienes, concediéndole alguna utilidad en Psicología, dudan o niegan su viabilidad
en algunos ámbitos que pudieran ser los más interesantes. Admiten que es posible
medir variables como la edad, la altura, la agudeza visual y auditiva, el tiempo de
reacción, etc. Pero ¿es posible medir variables como la inteligencia, el autoritarismo,
el placer, el dolor o la información de un mensaje?
Son dos pósturas que ponen en tela de juicio la utilidad de los métodos
cuantitativos en Psicología, atacando precisamente la base de los mismos: la
medición. Ciertamente, esas dos posturas críticas no son más que una muestra de la
amplia gama que ha ido desplegándose a lo largo de este siglo. De la relevancia del
tema puede darnos una idea el volumen de esfuerzo que han tenido que realizar los
psicólogos que han establecido las bases lógicas que justifican la medición de ciertas
variables psicológicas. Esfuerzo que, dicho sea de paso, ha contribuido a aclarar y
profundizar las ideas sobre medición en otras áreas científicas.

18.2. Notas históricas sobre las teorías de la medición

Mientras que la medición de algunos atributos del mundo tísico, como el tiempo
o la distancia, se viene aceptando como válida desde hace decenas· de siglos, la
medición de atributos psicológícos no se comenzó de modo sistemático hasta el
siglo XIX. Y sólo a mediados del siglo XX ha comenzado a manifestar una acepta­
ción amplia en el mundo científico. Atrás queda una historia de esfuerzos enormes y
400 I Fundamentos de Psicologla Matemática
Fundamentos de la medición en Psicologla I 401

de vidas insignes dedicadas al tema. Hoy nadie puede afirmar 'lOn seriedad que la
3. Aprendizaje, cuyo análisis cuantitativo fue iniciado por Ebbinghaus (1885),
PsiCOlogía ha vivido exclusivamente de prestado de otras ciencias. Las siguientes quien para medir la cantidad de aprendizaje existente en un momento dado
palabras asi lo corroboran: .
contaba el número de ensayos necesarios para restablecerlo por completo.
Todos los grandes avances en el conocimiento los debemos a quienes se 4. Las diferencias individuales, que interesaron a F. Galton, quien para
ocupan de encontrar cuánto hay de cada cosa. medirlas inició la utiliza.'ción de los tests mentales.
Pues bien, desde esta perspectiva, la Psicología ha realizado con la teoría de la Las cuatro áreas señaladas, al abrirse al análisis cuantitativo, acapararon pronto
medición la máxima contribución posible al progreso del conocimiento. Pero gran parte de los esfuerzos investigadores, a la vez que surgíer~>n las críticas y la
veamos los hitos más notables de esta historia. oposición a la medición brotadas, en opinión de Boring (1961, pág. 256), de la
tradición filosófica, y basadas en razones de toda índole, pero que fueron incapaces
de frenar el proceso cuantificador de la Psicología.
18.2.1. Primera época: idealismo platónico
El hito siguiente en la historia de la medición psicológíca lo marca Thurstone
Hasta el siglo xx, la medición responde a un idealismo platónico. Se supone que (1927), Con la- ley del juicio comparativo. La leyes de inspiración netamente
en los objetos existe una cierta cantidad de la propiedad que se está midiendo fechneriana, y su originalidad reside en que representa un método general para
(llamada magnitud), y entonces el objetivo de la medición es asignar a ese objeto un medir continuos puramente subjetivos (como el valor, la belleza, etc.). continuos que
número que represente con la mayor precisión posible la cantidad de magnitud que carecen de sustrato fisico observable del que dependan directamente; con una
posee. dependencia análoga a la de la sensación de la intensidad acústica con respecto a la
En este marco es donde se desarrolla la medición de magnitudes fisicas, asi amplitud en las oscilaciones de la presión del aire próximo al oído.
como los primeros brotes de la medición en Psicología.
En el ámbito de las ciencias físicas, nos limitaremos a· señalar que esa
perspectiva filosófica cristaliza en la axiomática de Holder (1901), en la que se 18.2.2. Segunda época: teoría de las escali!ilS .

expresan las condicionés que debe satisfacer una magnitud para ser susceptible· de de medición

medición. Sus axiomas vienen a representar una interpretación empírica de las


propiedades de los números reales; concretamente exigen la posibilidad de definir El desencadenante de esta segunda etapa podemos situarlo en la reunión
una operación de concatenación entre cantic:1acles, que seria isomorfa a la adición promovida por la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia. En ella se
numérica. formó un comité encargado de estudiar la posibilidad de medir las sensaciones, y
En el ámbito psicológíco, la preocupación por la medición de atributos subjeti­ para hacer más viable el diálogo, se restringíó el estudio a la sensación auditiva (the
vos, como la sensación, tiene antecedentes muy antiguos. Si la validez histórica del sone scale ofloudness). En el comité había psicólogos y fisicos, entre los qu,e se
manuscrito traducido por Marles (1978) se confirma, podremos decir que algún (o hallaba Campbell, un ilustre teórico de la medición y de la ciencia. En el informe
alguna) ateniense contemporáneo de Aristóteles, ya discutía problemas que hoy final del comité, se indicaba la conveniencia de abandonar los intentos de medir
ocupan a los psicofisicos de la academia moderna. Sin embargo, el diálogo phonion, atributos psicológicos porque <<cualquier ley que pretenda expresar una relación
entre Protologos y Doutatomas, ha tenido escasa trascendencia, y el brote de los cuantitativa entre la intensidad de lasensación y la del estímulo no será meramente
esfuerzos sistemáticos por medir continuos subjetivos lo situaremos con Boring falsa, sino que carecerá totalmente de significado, en tanto en cuanto no se le pueda
(1961) en cuatro áreas diferentes: asignar una significación al concepto de adición de sensaciones».
1. La PsicoflSica, cuya historia podríamos decir que comienza en: 1860, cuando Según Stevens (1959), Campbell llegó a plantearse
Fechner publica Elemeñter der Psychophysik: el primer fruto de un árbol
intelectual que había comenzado a crecer cien años antes. La novedad está por qué los psicólogos no a.ceptan la conclusión obvia y natural de que
en la aportación de un método genera:! para la medición de la sensación, que las mediciones subjetivas de la sonoridad en términos numéricos (como las
básicamente consistía en contar el número de «diferencias justamente de la longitud ...) son mutuamente inconsistentes y no pueden servir de
perceptibles» que separan el estimulo de su umbral absoluto. base para la medición (pág. 23).
2 El tiempo de reacción, cuya cuna fueron los laboratoríosastronómicos, y
La conclusión podía resultar muy natural y obvia, pero carecía de fundamento,
cuya introducción en la Psicología es debida al fisiólogo Donders (1862).
tal como se iba a demostrar más tarde. De todos modos, iba a ser el detonante que
quien lo aplicó al cronometraje de los· actos mentales.
haría estallar la concepción platónica de la medición y. daría paso a nuevas ideas.
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Seis años después de la publicación del Final Report de 1940, aparece en Science un libro que recogía las investigaciones desarrolladas intensivamente desde los años
un artículo firmado por un profesor de Harvard, que marca el comienzo de una cincuenta: Foundations of M easurement. En él explican su función: «En las ci~cias
revolución en las ideas sobre medición. El autor era Stanley Smith Stevens, e iba a no físicas la medición siempre ha sido problemática. y cada vez resulta más evidente
aportar tres novedades radicales, enfrentándose a la tradición de la medición para casi tódos los implicados que es preciso diseñar teorías distintas de las que han
psicológica y a la tradición de la medición fisica. Por una parte, rechazaba la postura venido funcionando en Física. Por causa de este interés activo -y creemos que cru­
de Campbel1, una autoridad de la época en el campo de la medición: mientras cial- que la medición tiene para estas ciencias, no es muy sorprendente que sean
Campbell recomendaba a los psicólogos renunciar a sus intentos de medir variables cuatro científicos del comportamiento quienes intenten resumir el campo» (pág. XVII).
psicológicas sin una aditividad física. Stevens sostiene que la medición es posible sin Sólo,cuatro años después, en 1975, encontramos una .opinión autorizada, la de
esa condición. Por otra parte, plantea también una ruptura con la tradición W. K. Estes, haciendo una valoración de los progresos: «Indudablemente, los más
psicológica creada y mantenida por Fechner y Thurstone, ya que critica con elegantes logros de la Psicología Matemática son los que tienen que ver con los
ferocidad la base de sus escalas, que son los índices de confusión (véase, por modelos de medición».
ejemplo, su artículo de 1961 publicado en Science: «To honour Fechner and repeal En 1979 se celebra en Moscú el Congreso sobre Medición para el Avance de la
Ciencia y la Tecnología. En él, la base de las discusiones teóricas sobre los
his law»). Y, por último, proponía una alternativa nueva.
L()s ejes del pensamiento innovador de Stevens son dos. El primero es su fundamentos de la me.dición, no ya para la Psicología, sino para la Ciencia y la
concepto de medición, sobre el que se ha expresado en múltiples ocasiones. Para Tecnología en general, es justamente la teoría representacional, desarrollada al
Stevens, medir ya no es buscar el número que representa la canti4ad de magnitud margen de las ciencias «históricas». En 1940 podriamos decir que la Física habia
presente en un objeto. En 1959 (pág. 19) dirá: «El alcance de este concepto(el de negado a la Psicología la <<licencia para medir». Sin embargo, en ese Congreso de
medición) está siendo ampliado para abarcar como medición la asignación de 1979, sus representantes abandonan el pedestal, acusan recibo del progreso y hacen
numerales a objetos o sucesos de acuerdo con una regla» (pág. 19). «Desde el punto suyos los nuevos conocimientos. Incluso presentan trabajos como el de Leaning Y
de vista moderno, el proceso de medición es el proceso de establecer una aplicación Finkelstein (1980), en la misma linea que los que desarrolla, por ejemplo, J. C.
de las propiedades o relaciones empíricas en un modelo formal» (pág. 20). Más Falmagne, en el Departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York. Son
adelante insiste en que la atribución de numerales no es. arbitraria, sino que debe muy elocuentes las palabras de Gonella, un profesor del Instituto de Física
hacerse de acuerdo con ciertas reglas, y dice: «Pero incluso esta restricción deja un Experimental de Turin, publicadas en las actas del mencionado congreso:
concepto más amplio del que ofrece el punto de vista clásico, ya que todo lo que se El debate sobre los conceptos básicos de la medición ha sido dejado
requiere en una regla de asignación es que sea consistente» (pág. 24). principalmente en manos de estudiosos de ciencias no físicas (SteveDs,
El segundo eje es su clasificación de las escalas de medición en nominales,
1959; Ellis, 1968; Pfanzagl, 1971; KIantz, Luce, Suppes y Tversky, 1971):.
ordinales, de intervalos y de razón, según las operaciones empíricas básicas necesa­
casi todo el mundo parece convencido de que sólo alli existen problemas,
rias para crear la escala y según el tipo de transformaciones que dejan invariante la
mientras que en la Física y en los campos técnicos todo está en orden,
forma 'de las escalas. Tal clasificación ha sido posible gracias al nuevo concepto de
siguiendo la línea de Helmholtz. En las mentes de muchas personas las
medición, y posee un aroma claramente moderno: los números asignados en la
ideas de Stevens están asociadas a la medición no técnica,. a pesar de que
medición, .no representan propiamente cantidades, sino relaciones.
su postura frente a Campbell (Stevens, 1959) sobre la medición psicofisica.
muy bien podría haber sido adoptada por cualquier técnico con respecto a
;1:8.2.3. Tercera época: teoria representacional varios tipos de medición en la ingenieria (por ejemplo, la dureza). Resulta·
asombroso que se haya prestado tan poca atención a ese área (Ellis, .1968),
La etapa siguiente a la de Stevens está marcada por las teorias axiomaticas pre­ y es obligado señalar que algunos puntos fundamentales sobre medición en
sentadas y, en una buena parte, elaboradas por Suppes Y Zinnes (1963), Pfanzagl la Física están sin resolver o completamente ignorados (K.rantz y otros,
(1968, 1971), Krantz, Luce, Suppes y Tversky (1971) y Roberts (1979). Estas teorias 1971). (Gonella, 1980, pág. 104.)
axiomáticas representan un enfoque nuevo del problema de la medición, que parte (
de la teoria de modelos de Tarski (1954), y de los trabajos de Stevens. El progreso En la actualidad se está abordando el problema de los. errores que se observan en
. h a sido rápido y los resultados espectaculares. En 1963, Suppes y Zirines comenza­ la medición. La investigación se está dirigiendo ala Oexibilización de los modelos,
ron con estas palabras la primera exposición completa sobre la moderna teoria de
haciéndolos probabilísticos (Leaníng y Finkelstein, 1980) o borrosos (GoneUa, 1980;
la medición: «Aunque la medición es uno de los dioses a los que rinden homenaje
Fevrier, 1978).
con regularidad los psicólogos modernos, el tema de la medición per:tnanece tan
A continuación vamos a revisar los aspectos centrales de la moderna teoría de la
elusivo como siempre» (pág. 3). En 1971 Krantz, Luce, Suppes y Tversky publicaron
medición.
404 I Fundamentos de Psícologla Matemática Fundamentos de la medicí6n en PSicologla I 405

Delimitaremos con precisión qué significa medir, y bajo qué condiciones es observación: !a relación «es menos agresivo que». Simbólicamente, los dos compo­
posible medir, con la esperanza de que al concluir el capítulo el lector disponga de nentes a representar son:
una base necesariamente' pequeiia, pero sólida, para evaluar por si mismo las
limitaciones y posibilidades de la medición de variables psicológicas. G={x,y,z}

Leaning y Finkelsteín (1980) nos ofrecen un flash conceptual de la teoría de la -< ={(x, y), (x, z), (y, z)}

medición: «El enfoque moderno de la teoría de la medición es representacional; esto


es, los símbolos asignados a los objetos deben representar las relaciones percibidas Para obtener una representación numérica del par (G, -<) parece viable tomar
entre los atributos de los objetos, si lo que se pretende es que dicha asignación un conjunto de tres núméros con la relación «menor que». Tomemos el conjunto
constituya una medición» (pág. 73). .
La moderna teoría de la medición se levanta sobre dos conceptos básicos: el de T= {2,4, 6}
sistema relacional y el de homomorftsmo entre sistemas relacionales. Sobre esa base,
aborda tres problemas: y la relación
El de representación.
< = {(2,4), (2,6), (4,6)}
- El de unicidad.

- El de la significación.
El paralelismo entre el par (G, -<) Y el par (T,<) es intuitivamente claro, y
puede precisarse estableciendo una aplicación de G en T, pero no una aplicación
cualquiera, sino una que cumpla la condición de que si un comportamiento es
18.3. El problema de la representación menos· agresivo que otro, entonees la imagen numérica del primero sea menor que
1 la del segundo.

Tal aplicación. a la que llamaremoS' h, puede ser ésta:

Suponga usted que nos presentan tres pacientes agresivos que vienen a la clínica
a recibir tratamiento, y nos piden un procedimiento para representar de forma h:G ..... T
numérica sus niveles de agresividad, con el ftn de analizar cuidadosamente su
Xf-+ h(x) = 2
evolución terapéutica.
Para dar respuesta al problema, lo primero que debemos hacer es delimitar con yf-+h(y) = 4
precisión qué es lo que hay que representar numérícamente. No es el color de su zf-+h(z) = 6
pelo, ni sus antecedentes familiares, ni su procedencia rural o urbana, ni su
profesión. ni su nivel cultural. Éstas y otras muchas variables pueden resultar Esta aplicación cumple la exigencia que habíamos impuesto y.a que
interesantes a la hora de determinar la etiología del trastorno y su tratamiento, pero
no son el objeto de la representación numérica que nos piden. El único objeto de tal x -< y y h(x) < h(y) , ya que 2 < 4
representación es la agresividad comportamental de los tres pacientes. Para decirlo x -< z y h(x) '< hez) ,. ya que 2 < 6
con mayor exactitud: 10 que debemos representar son tres agresividades y sus y -< z y h(y) < h(z) , ya que 4 < 6
interrelaciones.
Las interrelaciones podemos. determinarlas en un período dé observación. Gracias a la aplicación h se puede afirmar que (T, <) es una representación
Supongamos que en ese período observamos que el paciente X en algunas ocasiones numérica de (G, -<), ya que a cada elemento de G corresponde un elemento de T, y
responde a los saludos con insultos; que el paciente Y insulta y amenaza sistemáti­ además si dos elementos de G están en la relación -<, sus imáge~esen Testán en la
camente a cualquier ser humano que detecta a su alrededor, y que el paciente Z relación <. Se podría decir que Treneja G y que < reneja -<o Así pues, h nós ha
tiene por costumbre propinar una salva de golpes a todo desprevenido que se ponga
a su alcance. Concluiremos entonces que la agresividad de X es menor que la de Y,
<
proporcionado una representación numérica de G, -<): el par (T, <); con lo cual
coronamos, nuestro objetivo. Las agresividades de los pacientes X. Y, Z podemos
y que la agresividad de ambos es, a su vez, menor que la de Z. representarlas por los números 2, 4, 6, respectivamente; con 10 cual la relación entre
El objeto cuya representación numérica buscamos es, por tanto, doble: por una sus intensidades queda recogida implícitamente en la relación de ordenación que
parte, consiste en un conjunto, G, con tres elementos que son las tres agresividades, poseen dichos números. A continuación vamos a introducir terminología nueva,
y que designaremos por x, y, z; por otra, una relación binaria establecida en él por referida a conceptos fundamentales en el problema de representación.
406 I Fundamentos de Pl$Ícologla MafemlÚca Fundamentos de la medición en PsicokJgla I 407

El par ordenado (G, -<), constituido por un conjunto y una relación definida· se caracteriza, recordémoslo, porque cuando dos elementos de G están en la relación
en él se denomina sistema relacional. -<, sus imágenes en Testán en la relación <. Una aplicación con esta característica
Lo mismo cabe decir del par (T, <). Veamos la definición general de este recibe el nombre de homomorfismo del sistema relacional (G, -<) en el sistema
concepto, abarcando la posibilidad de un conjunto con varias relaciones definidas relacional (T, <).
entre sus elementos. . Dermiclón. Sean:
Dermición. Sea A conjunto no vacio y.R 1, R 2 , ..., Rn relaciones en A. Se llama
a = (A, Rl,' R 2, •••, Rn) un sistema relacional.
sistema relacional a la (n + l)-upla
p = (B, Sl' S2, ..., Sn) otro sistema relacional.
(A, R 1 , R 2 , •••, Rn) (K" K 2 , ..., KJ el tipo de ambos.
El conjunto A recibe el nombre de conjunto base del sistema relacional. Se dice que una aplicación f: A -+ B es un homomorfISmO de a en p si y sólo si
,
Resulta conveniente clasificar los sistem~s relacionales en dos categorías: para

a) Empíricos: aquellos cuyo conjunto base está constituido por elementos i.= 1, 2, ..., n (al> a2, ..., at, E RI -=> [f(al)' f(a 2 ), ... ,f(at,)] E S¡
observables (por ejemplo: tonos, ruidos, luces, respuestas, personas, etc.~ El
sistema relacional (G, -<) pertenece a esta categoría. En otras palabras: diremos que la aplicación f de A en B es un homomorfismo
b) Formales: aquellos en los que el conjunto base está constituido por elemen­ del sistema relacional a en el sistema relacional p cuando verifique la siguiente
tos abstractos (por ejemplo, números, puntos intervalos, etc.). Los sistemas propiedad:
relacionales de esta categoría cuyo conjunto base está formado por números Si una sucesión de elementos de A están en alguna de las relaciones definidas en
reciben el nombre de numéricos; son los que aparecen con mayor frecuencia A, entonces sus imágenes por f estarán en la relación correspondiente definida en B,
en teoría de la medición, y a ellos vamos a restringirnos en las páginas que y viceversa. Así pues, f es un homomorfismo si consetva todas. las relaciones.
siguen. El sistema relacional (T, <) sería uno de ellos. Entonces se dice que f proporciona una representación del sistema relacional a; o
que P es una representación de a; o también, que a está representado por p.
Todo sistema relacional, empírico o numérico, viene caracterizado de forma La terna formada poI' los sistemas relácionales, empirico y nuinérico, y el
básica por el número de relaciones definidas entre los elementos de su conjunto homomorfismo recibe el nombre de escala.
base, y por el orden de cada una de ellas (binaria, ternaria, cuaternaria, etc.). En
concreto, en el conjunto base del sistema relacional (G, -<) hemos definido Dermiclón. Sea a un sistema relacional empírico, p un sistema relacional numéri­
solamente una relación y ésta es binaria; en (T, <), lo mismo. co y f un homomorfismo de a en p.
Estas observaciones dan pie a la siguiente definición del tipo de un sistema Se llama escala de medida a la terna (IX, P,f).
relacional. Medir es asignar a un elemt1nto del conjunto base del sistema relacional
empírico aquel número que sea su imagen por f Es importante hacer notar que,
Definición. Sea (A, R l , R 2 , ...,Rn) un sistema relacional en el que: según todo lo dicho, medir no es asignar números a objetos con una regla arbitraria,
sino con la regla que marca el homomorfismo de la escala. Sólo así podemos
R 1 es una relación K 1-aria, tener la certeza de que los números guardarán entre SÍ relaciones análogas a las exis­
R 2 es una. relación K 2-aria, tentes entre los objetos reales que medimos.

Ra es una relación Kn-aria Ahora que ya hemos establecido los conceptos básicos inherentes al problema
de representar numéricamente una realidad observable, vamos a perfilar la. función
Se llama tipo del sistema relacional a la n-upla (K b K 2 , ..., KJ. de la medición o, si se quiere, de la representación numérica en la ciencia psicológica.
En el sistema relacional de las tres agresividades sólo hay definida una relación, En primer lugar hay que destacar algo que el contexto ya habrá evidenciado: los
que es binaria.. Por tanto, el tipo del sistema relacional es (2); el mismo que el del números que resultan de medir la agresividad no son la agresividad. Solamente
sistema relacional numérico. SÍmbolizan distintas manifestaciones de la misma, así como sus interrelaciones. Así
Cuando los dos sistemas relacionales son del mismo tipo, entonces y sólo pues, cuando un cientifico asigna números a una realidad psicológica, no está
entonces es posible encontrar una aplicación como la h del ejemplo. Esa aplicación pretendiendo reducir esa realidad a números, sino únicamente simbolizar numérica-­
Fundamentos de la medici6n en Psicologfa I 409
408 I Fundamentos de Psicologfa Matemática

ayuda de la Matemática, una información sobre él más amplia y más profunda.


mente algunos aspectos de ella, junto con algunas de las interrelaciones entre sus Ahora bien, ¿en qué clase de sistemas relacionales psicológicos es posible obtener
componentes; su objetivo se reduce a codificar en lenguaje numérico una cierta una representación numérica de los mismos? ¿Cuáles son las condiciones que debe
cantidad de información sobre esa realidad que es objeto de su estudio. satisfacer ese sistema relacional para que exista un sistema relacional numérico y un
En segundo lugar, las relaciones existentes entre los números a que da lugar la homomorfismo entre ambos que permita considerar este último como representa­
medida, es decir, las relaciones en el sistema relacional numérico, no son tampoco ción de aquél? El problema que tal pregunta plantea se suele denominar problema de
más que un símbolo de las relaciones tenidas en cuenta en el sistema relacional representación. La solución de este problema para el sistema relacional del ejemplo
empírico; y éstas, a su vez, sólo son por lo general una pequefia parte de todas las introductorio, formado por tres comportamientos agresivos y la relación «menos
que podrj:an haberse considerado. En consecuencia, no hay que perder de vista que agresivo que», no resultó dificil. La encontramos casi intuitivamente: el sistema
muy raramente será posible captar en forma numérica toda la riqueza relacional
que presenta la realidad. Dada la limitación de la capacidad humana para procesar
relacional numérico era <T, <) y el homomorfismo la aplicación h. Las situaciones
reales, sin embargo, suelen ser más complejas; el conjunto base del sistema relacio­
información, es probable que eso, en contra de lo que muchos puedan pensar, sea nal empírico puede ser infinito, como el conjunto de sonidos que emite una guitarra
una ventaja y no un inconveniente. o el conjunto de sensaciones visuales. Por ello se hace necesario buscar solución al
Tras estas acotaciones precedentes quedará seguramente claro que medir no es problema de representación en un plano más general, investigando no la representa­
más que codificar en forma numérica una cierta cantidad de información sobre la . ción de un sistema relacional particular sino cuáles son las condiciones que debe
realidad. Ahora se plantea una pregunta clave: ¿para qué? La respuesta es sencilla: satisfacer cualquier sistema relacional empírico para que exista una representación
para buscar más información. La búsqueda de ese plus informativo, después de numérica del mismo. La solución al problema de representación, cuando se encuen­
haber medido, avanza en otras dos fases: la primera es operar matemáticamente tra, se enuncia en un teorema que por su contenido recibe el nombre de teorema de
sobre los números que resultan de medir; el producto de estas operaciones serán representación. Su estructura es siempre la. misma: <<Si el sistema relacional empírico
también números,. que hay que interpretar: ésa es la segunda fase. satisface ciertas condiciones, llamadas axiomas, entonces existe un sistema relacio­
. Medir es, por tanto, una fase clave en el progreso de nuestros conocimientos nal numérico y una aplicación de aquél en éste que es un homomorfismo».
sobre la realidad, como sugiere la figura 18.1. Un problema dificil se deriva de que En el capítulo siguiente veremos algunos de los teoremas de representación más
no siempre es posible, como en el ejemplo con que introdujimos esta sección, útiles en Psicología. Pero antes de terminar este capítulo conviene tratar el tema de
obtener una representación numérica de un sistema relacional empírico dado. la unicidad de una representación numérica, cuya cuestión básica viene a ser ésta: la
Seguramente el lector estará de acuerdo en que si es posible medir en un sistema representación numérica que nos proporciona un teorema de representación, ¿es
relacional empírico dado tenemos una puerta abierta para entrar a buscar,. con la . única o babrá otras? Si hay otras, convendrá conocerlas, pues podrian resultar más
fáciles de manejar.

N~
Elaboración matemática

1 I
.1 N. . . . . I 18.4. El problema de la unicidad
I
El teorema de representación nos brinda una representación numérica del
sistema relacional empírico. Ahora bien, ¿habrá más? Si hay más, ¿cuáles son y
cómo se obtienen?
Medir: codificación numé­ Interpretar: decodificar la
rica de
la información información numérica ob­ Para no fatigar al lector con el ejemplo de conductas agresivas (y evitar que su
tenida conducta y su· actitud pueda volverse hostil), vamos a pasar a otro sistema
relacional empírico semejante en sencillez, que permita exponer con claridad en qué

I 1
consiste el problema de unicidad y que a la vez sirva de trampolin hacia la
clarificación de las escalas de medida.
Supóngase que producimos tres sonidos de intensidad bien distinta, a, b y e, de
.

Información sobre la realidad Más información sobre la suerte que a sea más fuerte que b y éste más fuerte que e. Tal situación se puede
realidad formalizar diciendo que. tenemos a la vista un sistema relacional empírico e
constituido por dos elementos: el conjunto de sonidos S = {a, b, e}, y la relación
binaria «ser más fuerte que» definida en S y que representaremos por -<o
Figura 18.1
410 I fundamentos de Psicologfa Matemática Fundamentos de la medición en Psicologla I 411

Por otra parte, tomemos el sistema relacional O,) = (IR, »; es decir, el conjunto Ahora tenemos que:
de los números reales con la relación «mayor que».
Ahora estableceremos la aplicación 9 de S en IR! definida así: a -< b Y g(a) > g(b) , pues 3 > 2
a -< e y g(a) > g(c) , pues 3> 1
g(a) = 3, g(b) = 1, g(c) = 2 b -< e y g(b) > g(c) , pues 2 > 1

Consiguíentemente, ahora 9 es un homomorfismo que permite considerar al


sistema relacional O,) como representación del ~. Pero suponiendo fijos los dos
.A.
sistemas relacionales, el empírico y el numérico, ¿es éste el único homomorfismo
posible de s en O,)'! El lector ya habrá intuído la respuesta negativa. Veamos otros
posibles.
Para obtener otro definamos antes, por ejemplo, <p: IR! -. IR! tal que <p(<{?/) = 2CW y
3 tomemos h = <p o g. ¿Será h: S -.IR! un homomorfISmo de s en O,)'! La figura nos indica
de forma bien elocuente que sí, porque h conserva la úni.ca relación definida en S.
2
A. A.

s= (S,-<> ,.6

1» (n.,» ~.4

Figura 18.2 32 :
________
: : - - - - - -+2
1

Figura 18.4
La figura 18.2 indica que la aplicación 9 que acabamos de definir no resulta
un homomorfismo de s en 0,), ya que b -< e y, sin embargo, g(b) ::¡.. g(c). Corrijamos, Si ahora en lugar de <p consideramos y: IR! -. IR! tal que y(<{?/) = 31'1 entonces y 9
<)

pues,lla deficiencia',haciendo g(b) ,;. 2 y g(c) = 1, manteniendo g(a) = 3 (Fig. 18.3). ta!llbién es un homomorfismo de s en 0,). Sin embargo, si definimos ~: IR! -. IR! tal que
~<{?/) = -;"CW concluíremos (Fig. 18.5) que ~ o 9 no es ya un homomoñtsmo de s en
0,), ya que a -< b y, sin embargo, (~Q g)(a) ::¡.. (~ o g)(b).

A.
A. AA.

9 3
3
2
2 '\.5 I
-2

-4

-6
Figura 18.3 Figura 18.5
412 I Fundamentos de Psic%gla Matemática
Fundamentos de la medición en Psic%gla I 413

Esto revela que debe existir alguna diferencia profunda entre lJ y q> (o y), ya que al Tenemos, por tanto, ante nosotros una escala de medida constituida por la tema
(a. P.f)· Pues bien, decimos que la escala es:
componer lJ con el homomorfismo 9 no se obtiene otro homomorfismo, mientras
que al componer q> o y con 9 sí se obtiene otro homomorfismo entre los mismos
1. Nominal: cuando el conjunto de transformaciones admisibles para f es igual
sistemas relacionales. Las transformaciones de IR en IR con esta propiedad merecen
al conjunto formado por todas las aplicaciones de f[A] en IR que son
un calificativo especial, pues sirven para obtener nuevos homomorfismos. Las
inyectivas.
llamaremos «transformaciones admisibles para el homomorfismo f»·
2. .Ordinal: cuando el conjunto de transformaciones admisibles para f es igual
Definici6n. Sea: al conjunto formado por todas las aplicaciones de f[A] en IR que son
= (A, R I , R 2 , .. ., R,,) un sistema relacional empírico, y
(X
crecientes.
P= (1Il, SI' S2' ..., Sft) un sistema relacional numérico; 3. De intervalos: cuando el conjunto de transformaciones admisibles para f es
igual al conjunto formado por todas las aplicaciones def[A] en IR que son
f: A -'00 IR un homomorfismo de (X en p. de la forma q>(~ = ao/l + b, con a > O.
Se dice que una aplicación q>:f[A] -l> IR es una transformaciónadm{sible parafsi 4. .De razón: cuando el conjunto de transformaciones admisibles para f es igual
y sólo si la aplicación q> o f: A -l> IR también es un homomorfismo de (X en p. al conjunto formado por todas las aplicaciones de f[A] en IR que son de la
forma q>(~ = ao/l, con a > O.
En el ejemplo de los sonidos hemos analizado tres transformaciones: 5. Absoluta: cuando el conjunto de transformaciones admisibles para f es igual
q>(y) = 2y. al conjunto formado exclusivamente por la aplicación de f[A] en IR que es
y(y) = 3y. de la forma q>(~ = 0/1.
lJ(y)'= -2y.
Decidir en cada caso cuál es el conjunto de transformaciones admisibles para un
De nuestras exploraciones se desprende que q> y y son admisibles para g, homomorfismo dado no es por 10 general una labor sencilla. Cuando se consigue, el
mientras que lJ no 10 es. La diferencia profunda entre ellas reside en que las dos resultado se expresa en un teorema que por su contenido recibe el nombre de
primeras son crecientes y la segunda no. En realidad, se puede probar sin demasia­ teorema de unicidad.
do esfuerzo que cualquier transformaciQn que sea creciente en g[S] = {l, 2, 3} Su estructura fqnnal es: «q>: J[A] -l> IR es transformación admisible para f si Y
resulta admisible para g, y que si una transformación es admisible para 9 entonces sólo si q> es una aplicación (inyectiva, creciente, ax + b con a > O, ...)>>. A veces el
es creciente en g[S]. Con tal demostración quedaría establecido que el conjunto de teorema de unicidad se funde con el de representación, en el que se asegura la
transformaciones admisibles para 9 coincide con el conjunto de aplicaciones de IR en existencia del homomorfismo f, añadiendo que la escala correspondiente es nomi­
IR que sean crecientes en g[S]. . nal, ordinal, etc.
Determinar cuáles son las transformaciones admisibles para un homomorfismo Para terminar esta sección dedicada al problema de unicidad nótese que la
dado no es· solamente una curiosidad teórica, sino que sirve para clasificar las transformación identidad, única admisible en la escala absoluta, es en realidad un
escalas de medida a que dan lugar los homomorfismos. Y del tipo de la escala caso particular de la transformación q> (y) =. ay con a > O, que a su vez es el único
dependerá la clase de análisis matemáticos a que pueden ser sometidos los números tipo de transformación admisible en una escala de razón. En consecuencia, se puede
que resultan de efectuar medidas, así. como la interpretación de los productos decir que las transformaciones admisibles en las escalas absolutas forman un
numéricos de tales análisis. subconjunto de las transformaciones admisibles en escalas de razón. En otras
Exponemos a continuación la clasificación de las escalas de medida que ha palabras, toda transformación admisible en una escala absoluta es también admisi­
podido hacerse con el criterio de las transformaciones admisibles. Cada tipo de ble en una de razól!. aunque la reciproca no es cierta.
transformación admisible permite hablar de un tipo de escala, por 10 que no es Con un razonamiento parecido se llega a la conclusión de que toda transforma­
posible enumerar todos los tipos de escalas. Sólo recogemos algunas de mención ción admisible en una escala de razón es también admisible en una· escala de
más frecuente en la literatura. psicológica. intervalos, que toda transformación admisible en una escala de intervalos es
también admisible en una escala ordinal, y que toda transformación admisible en
Tipos de escalas:
una escalaOdmal es también admisible en una escala nominal, aunque los recípro­
Sean (X y p dos sistemas relacionales con conjuntos base A (un conjunto cos no son ciertos.
cualquiera) y lIl, respectivamente, y además un homomorfismo f entre ambos. La figura 18.6 expresa de forma gráfica estas ideas.
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los dos datos alguna de las transformaciones admisibles: sumarles 30 puntos a cada
uno, por ejemplo, con lo cual los cocientes de Pedro y Javier serán ahora 110 y lOO,
respectivamente. Si le hubiésemos presentado estas puntuaciones a nuestro intér­
prete, en lugar de las anteriores, hubiese concluido que «la inteligencia de Pedro no
llega a doblar la de su amigo», en contra de lo que en realidad nos ha indicado. Y,
Intervalos
ciertamente, las dos interpretaciones contradictorias no pueden ser verdaderas.
¿Qué hacer? ¿Cuál tomar en cuenta?
La opción más razonable es suponer que no eXÍstia una base fIrme para ninguna
Ordinales
de las dos, y nuestro intérprete no debiera haber aventurado ninguna. Pensaremos
Nominales que el enunciado b) es un enunciado sin sentido, ya que su valor de verdad cambia
al efectuar una transformación admisible de los datos que lo sustentan.
Figura 18.6 El enunciado a), sin embargo, no presenta esa anomalía, para cualquier transfor­
mación admisible (de la forma q>(<W) = aq/ + b con a> O); siempre tendremos que
q>(10) será menor que q>(14O) y, en consecuencia, siempre llegaremos a formular el
Si mirásemos esta fIgura con los ojos de un geógrafo, veriamos, en lugar de mismo enunciado: que Javier es menos inteligente que Pedro.
conjuntos, curvas de nivel en una montaña, y concluiríamos que el más alto nivel de Éste sería un enunciado a tener en cuenta, un enunciado con sentido o un
medición es el que proporciona la escala absoluta, interpretación muy plausible. enunciado formalmente válido. Establezcamos con precisión la característica básica
de este tipo de enunciados que son los que podemos considerar aceptables y dignos
de ser tenidos en cuenta.
18.5. El problema de la significación Defmici6n. Un enunciado basado en valores numéricos obtenidos con cierta
escala de medida es formalmente válido cuando su valor de verdad no se altera al
El problema de la signifIcación de un enunciado se plantea en el momento de aplicar a dichos valores alguna transformación admisible.
realizar inferencias sobre un sistema relacional empírico, basándose en propiedades El ejemplo que sigue acabará de dejar claro que para hacer cualquier inferencia
descubiertas en el correspondiente sistema relacional numérico. a partir de datos numéricos, de un modo responsable, es preciso conocer el tipo de
Inferencias de esta clase se realizan continuamente en el quehacer profesional del escala que los ha originado, ya que la validez formal de cualquier enunciado
psicólogo: al enviar a un niño a un .centro de educación especial basándose en un dependerá de élla.
informe en el que se indica que su cociente intelectual es 40, al decir que un hombre
es emocionalmente inestable porque en una prueba de neuroticismo obtuvo una EJEMPLO. Supongamos que estamos midiendo la intensidad de la sensación
puntuación de 15, al no extenderle a un aspirante a conductor el permiso de producida por tres ruidos, a, b, e, con una escala nominal según la cual al tono a le
conducir porque en una variable psicológica se le ha asignado una puntuación asignamos 50; al tono b, 15, Y al tono e, 100. Consideremos el enunciado «la
inferior al mínimo exigido, etc. sensación producida por b es igual que la que produce a». Este enunciado es una
La gravedad de las consecuencias que pueden derivarse de inferencias basadas inferencia sobre dos elementos pertenecientes al conjunto base del sistema relacio­
en números es obvia, y aconseja analizar con gran atención la validez de esas nal empírico, a y b, que se apoya en una relación falsa entre sus imágenes:
inferencias.
Consideremos un ejemplo concreto: en un informe psicológico se dice que·Javier fea) =f(b)
tiene un cociente intelectual de 10 y que Pedro tiene un cociente intelectual de 140.
Supongamos que la persona que nos interpreta esos números nos proporciona Como esta relación es falsa y f es homomorfIsmo la inferencia también será falsa.
dos interpretaciones complementarias: El enunciado entrecomillado es falso, pero ¿será formalmente válido?
La respuesta será afIrmativa si su valor de verdad no se altera al aplicar
a) «La inteligencia de Javier es menor que la de Pedro.»
cualquier transformación admisible a los datos sobre los que se basa.
b) «La capacidad intelectual de Pedro es el doble de la de su compañero.» Transformaciones admisibles son todas las aplicaciones inyectivas de {50, 15,
Las dos afIrmaciones se levantan sobre dos números que son el resultado de lOO} en R, por ser la escala nominal. Sea <p una cualquiera de esas transformacio­
sendas medidas. Entonces preguntamos con qué tipo de· escala se efectuaron las nes admisibles: por ser inyectiva siempre tendremos que <p(50)#: <p(15); o ·sea,
medidas y nos indican que la escala era de intervalos. Si es así, podemos apliCar a q>(f(a)) :f:. q>(f(b» siempre. Por tanto, cualquiera. que sea la transformación admisi­
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ble que apliquemos, la ret8clón <p(f(a» = <p(f(b» seguirá siendo falsa, y el enun,­
ciado. derivado de ella., también. En consecuencia el enunciado es form8hnente
válido.
Ahora consideremos este} otro enunciado. basado en que f(b) = 75 Yfea) = 50:
«la sensación producida J?pr b es más'fuerte que la producida por a». .Como la
escala de medida es nominal. la transformación (5(y) = - y es admisible. y áplicán­
dola obtendremos f5(f(a» =- 50 que es mayor que {)(j(b» = ...;.. 75; asi pues. resulta
que si el enunciado antes era verdadero. ante estos nuevos valores obtenidos a
través de una transformación admisible. será falso; y si era falso. ahora' será
verdadero. Está claro. que cualquiera que sea su valor de verdad, éste se altera ante
una transformación admisible. En consecuencia., ese enunciado. no es formalmente
válido. es un enunciado sin sentido.