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VII CONGRESO VIRTUAL INTERNACIONAL ARTE Y SOCIEDAD: ARTE DE LOS NUEVOS MEDIOS

del 10 al 24 de octubre de 2018


Acciones mínimas a distancia. Revisión de la práctica artística del Grupo WDC a través de la
tecnología móvil en el espacio híbrido

i
Elia Torrecilla Universitat Politècnica de València elia.torrecilla@gmail.com

Resumen

En este texto se revisan una serie de prácticas artísticas en la que la tecnología móvil ha permitido
realizar un conjunto de acciones basadas en la colaboración a distancia, la sincronización y la
ubicuidad. Tomando como punto de partida el interés por la presencia consciente del cuerpo en un
entorno urbano cada vez más influenciado por las nuevas tecnologías, se recupera la figura del
flâneur moderno para adoptar su actitud y cuestionar su pervivencia en el espacio híbrido actual.
La existencia del espacio híbrido y su identidad, presencial y digital, hace posible la interacción y el
intercambio de información de un punto a otro del globo desde un espacio local, donde se sitúa el
cuerpo que lo habita. A través de este tipo de acciones, se logra experimentar la ubicuidad de una
manera consciente por la posibilidad de poder estar presentes en varios lugares al mismo tiempo.
En ellas, los teléfonos móviles devienen ventanas a las cuales uno puede asomarse, sociabilizar,
compartir, y a través de las que se pueden experimentar unos espacios y tiempos otros, de una
manera colectiva y colaborativa.

Palabras clave (máx. 5)

Arte, performance, tecnología, flâneur, phoneur


VII CONGRESO VIRTUAL INTERNACIONAL ARTE Y SOCIEDAD: ARTE DE LOS NUEVOS MEDIOS

del 10 al 24 de octubre de 2018


1. Introducción

El Grupo WDC es un equipo de trabajo formado por Walker Citizen, Damian von Rosemarín y
Camomille de Rodríguez (pseudónimos de Elia Torrecilla, Pepe Romero y Almudena Millán
respectivamente). En las acciones que se revisan en este texto, se utiliza la tecnología móvil para
investigar, de forma conjunta, diversas cuestiones relacionadas con la experiencia cotidiana de lo
ii
urbano, mediante la serie denominada “acciones desapercibidas” .

Dichas acciones surgen a partir de la necesidad de establecer conexiones entre el cuerpo, el


espacio y el tiempo a través de una presencia consciente del cuerpo humano en el cuerpo urbano,
entendiendo la ciudad como laboratorio y espacio de juego. Un escenario por donde los
transeúntes deambulan con unos dispositivos convertidos en una suerte de prótesis a través de las
cuales publicitan su personalidad y su privacidad, compartiendo sus biografías; unos
comportamientos y actividades que eran más propios de la escena privada, son compartidos ahora
en la esfera pública:

Hablar en un autobús a través del teléfono móvil, o hacerlo mediante el sistema de “manos
libres” mientras caminamos por la calle, nos hace ver a personajes interpretando
públicamente una imaginaria obra teatral, una performance de la que desconocemos por
completo el libreto pero cuyo contenido crea un continuo espacio sonoro y visual. Dejando
de lado las actitudes y situaciones para-teatrales (cómicas, como la visión de alguien que
habla solo en la calle) que esos usos comportan (Marzo, 2003: 98).

En relación a la presencia del cuerpo en la ciudad, resulta fundamental introducir la figura del
flâneur, paradigma de la experiencia urbana moderna que surge en París en el siglo XIX. A
grandes rasgos, y de una forma generalizada, este personaje se distingue por ser un paseante que
vaga sin rumbo y lentamente en un espacio que empieza a caracterizarse por la prisa y la
velocidad, gozando de una ociosidad que le permite dejar libre la imaginación y divagar en un
tiempo que comienza a estar dominado por el capitalismo. Cabe destacar su gusto por caminar
entre la multitud pero sin formar parte de ella, dentro de la cual logra disfrutar de la soledad y el
anonimato (Benjamin, 1972): una figura ambigua y contradictoria, reflejo mismo de la propia
ciudad.

Por aprovechar al máximo la experiencia urbana moderna, su importancia reside en que se


convierte en una estrategia analítica que permite explorar nuevos contextos posteriores,
especialmente aquellos generados por el uso de las tecnologías: en el siglo XX (ciberespacio), y en
el siglo XXI con la consolidación del espacio virtual y la expansión del uso de las tecnologías en el
espacio físico, que da lugar al espacio híbrido. Plantearse la existencia del flâneur en estos
espacios, permite comprender nuevas claves y prácticas artísticas surgidas desde estos entornos.

Entonces, ¿sería posible la existencia de un flâneur, actualizado, en el espacio urbano actual?


Aunque son diversos los autores quienes se han planteado su pervivencia en la ciudad
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posmoderna , en lo que se refiere al espacio híbrido, es preciso recuperar al phoneur que propone
Robert Luke (2001), un flâneur más “móvil” y posmoderno vinculado a las nuevas tecnologías,
como es el teléfono móvil, al que describe como un comentarista del mundo moderno que habla a
través de su dispositivo (en Torrecilla, 2018:394).


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2. Teléfonos móviles y colaboraciones a distancia: la práctica artística del Grupo WDC

La tarea del flâneur consiste en ensayar en el mundo como si este fuera un teatro, y la vida
una obra teatral (Bauman en Tester, 1994:146).

En lo que hemos denominado “acciones desapercibidas”, asumimos una actitud flâneur en su


actualización como phoneur, con el objetivo de investigar nuestra relación con el espacio a través
del cuerpo, y en los casos aquí expuestos, de la tecnología. Cuestiones que tendrían que ver con
la prisa y la velocidad, el consumo y la productividad son exploradas de una forma colectiva
gracias a las distintas posibilidades que ofrece la telefonía móvil. Estos dispositivos, además de
permitir el intercambio de información y la comunicación instantánea y en tiempo real, posibilitam
extraer una experiencia documentada y aumentada que viene dada por las herramientas
tecnológicas. De este modo, el empleo de la telefonía móvil no solo nos sirve como dispositivos de
registro, sino como elementos performativos en los propios recorridos, tal y como se observa en las
acciones sincronizadas que se revisan a continuación:

2.1. Lectura peripatética, 2016, Grupo WDC

En marzo de 2016, Walker Citizen, Damian von Rosemarín y Camomille de Rodríguez,


sincronizaron las alarmas de sus teléfonos que, una vez disparadas, darían comienzo a la lectura
de un fragmento del libro Caminar de Thoreau (1862) mientras recorren un kilómetro en línea recta
en tres ciudades europeas distintas: Toledo, Macerata y Cahors. El 19 de octubre de 2016 la
acción se repitió en la tercera edición del Festival Benimaclet confusión.

Fig. 1. Grupo WDC, Lectura peripatética, 2016

Con esta acción se hace referencia a la escuela peripatética (del griego, peripatêín, que significa
pasear), fundada por Aristóteles en la que el pensar estaba asociado al caminar, donde el maestro
paseaba con sus discípulos, reflexionando sobre la vida. En ella, el libro es empleado como
dispositivo de inmersión, para, durante un kilómetro sumergirnos en él mientras caminamos en
línea recta completamente ausentes de lo que ocurría en el exterior (fuera del libro). Imaginar la
ciudad como un libro abierto es una metáfora que despierta la imaginación y resulta sugerente a la
hora de emprender un paseo con la ilusión de un lector que realiza su ritual personal antes de
sumergirse de lleno entre las páginas de un libro: caminar es como una lectura de diferentes
relatos porque pasear es una manera de escribir (Walser, 2012),

Sumidos en la lectura, pasando y paseando páginas, nos adentramos en la multitud, elemento


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característico del flâneur moderno. En este sentido, y centrándonos en la relación entre espacio y
tecnología, podemos distinguir dos tipos de multitud en el espacio urbano: la “multitud inteligente”
(Rheingold, 2002) y la “multitud zombie” (Goldsmith, 2016), dentro de las cuales se observa la
existencia de un phoneur que logra mantener la curiosidad, la individualidad y el anonimato para
convertirse en un detective que aprovecha el potencial de las nuevas tecnologías para activar la
sensibilidad urbana.

La acción comienza con una sincronización de nuestra posición a través del teléfono móvil. Una
vez suenan las alarmas, comenzamos a caminar en línea recta cada cual en diferentes
localizaciones. Durante el recorrido, el dispositivo es empleado como instrumento de registro e
intercambio, y su función como herramienta de consulta y lectura es sustituida por el libro. De esta
forma, nos convertimos en paseantes que caminan por la calle abstraídos en texto,
desplazándonos en línea recta en un acto simultáneo de lectura y escritura, sumergidos y
absorbidos por la información de la página, ajenos a lo que ocurre a nuestro alrededor: ¿corremos
entonces el peligro, a través de esta acción, en tanto zombies, de dejarnos llevar por dicha
multitud?

En el paseo de la tarde me gustaría olvidar todas mis tareas matutinas y mis obligaciones
con la sociedad. Pero a veces no puedo sacudirme fácilmente el pueblo. Me viene a la
cabeza el recuerdo de alguna ocupación, y ya no estoy donde mi cuerpo, sino fuera de mí.
Querría retornar a mí mismo en mis paseos (Thoreau, 1862).

2.2. Escuchar el corazón de Valencia. Grupo WDC, Frans van Lent y Nico Parlevliet, 2016

El 27 de octubre de 2016 el Grupo WDC en Valencia y Frans van Lent y Nico Parlevliet desde
Dordrecht, cuando las campanas de reloj anunciaron las 20h., acercaron el oído al suelo para
escuchar el corazón de sus respectivas ciudades.


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Fig. 2. Grupo WDC, Frans van Lent y Nico Parlevliet, Escuchar el corazón de Valencia, 2016

Dentro del contexto del Festival Intramurs, el Grupo Walker Citizen, Damian von Rosemarín y
Camomille de Rodríguez propusieron realizar una escucha colectiva y atenta del corazón de
Valencia desde la Plaza del Carmen a la misma hora, recomendando el uso de objetos que
amplifican el sonido tales como vasos, fonendoscopios o embudos. Tras varias pruebas,
determinamos que el tiempo de la escucha fuera de siete minutos, de los cuales, los dos primeros
se utilizaron para adaptar el oído, y los cinco restantes para disfrutar de la experiencia.

Sincronizados a través de nuestros teléfonos, dedicamos los siete minutos a la escucha atenta de
las profundidades urbanas; allí, con la oreja pegada al pavimento, se nos unieron varias personas
interesadas en participar en la escucha. Esta acción se llevó a cabo como un homenaje a la “pieza
terrestre” que Yoko Ono invita a realizar en su libro Grapefruit (1964) y consiste en “Escuchar el
sonido de la tierra girando”. En palabras de Walker Citizen, “Escuchar el corazón de Valencia fue
una ensoñación y un viaje a lo profundo. Al resonar del pavimento, de las suelas, presentes,
pasadas y futuras acariciando con fuerza el suelo. La calidez de formar parte de aquello que pisas
y de respirar al ritmo de la ciudad que habitas. Escuchar el corazón de Valencia fue un ejercicio de
unión con el espacio y con el todo que formaba parte del entonces que fue. Un respirar dentro de
un latir acompasado. Un acto de amor espacial”.

A partir de acciones como esta, consideramos que en los usos que el phoneur hace de las nuevas
tecnologías, es posible observar como este continúa manteniendo el romanticismo del flâneur del
siglo XIX, que combina con una actitud crítica, que en algunos casos lo acercarían a las prácticas
situacionistas de la psicogeografía, y que, junto con el uso lúdico y performático que hace del
trinomio cuerpo(s) -espacio(s) -tecnología(s) podría establecerse un vínculo con las propuestas
Fluxus.

2.3. Paréntesis, 2017, Grupo WDC, et. al.

El 31 de diciembre de 2016, un grupo de personas situadas en diferentes partes del mundo se


sincronizaron mediante una aplicación de mensajería instantánea para caminar, durante diez
minutos, una distancia de un metro. Este acto fue registrado a través de fotografía o vídeo para
finalmente a través de su edición, componer las diferentes variaciones. La sincronización se llevó a
cabo de la siguiente manera: Damian von Rosemarine comenzó a las 12:00h. en Valencia; Walker
Citizen continuó a las 12:05h. en Vigo; Camomille de Rodríguez a las 12:10h. en Almazora; Frans
van Lent a las 12:15h. en Dordrecht; Nico Parlevliet a las 12:20h. en Onnen, Groningen; Joyce
Poot a las 12:25h. en Rotterdam, Clara Pedreño a las 12:30h. en Copertino, Andrew Mcniven a las
12:35h. en Kington, Ignacio Pérez Pérez a las 12:40h. en Helsinki y Miguel Molina finalizó la acción
a las 12:45h. en Zagreb.


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Fig. 3. Grupo WDC et. al., Paréntesis, 2016

Paréntesis es una acción que busca celebrar la lentitud con la que el flâneur aborda sus paseos, ya
que al tratarse de una forma consciente de tomar presencia en la ciudad, la flânerie implica una
adaptación al ritmo con que pasa el tiempo. Una especie de danza en la que uno no se deja llevar
por el ritmo acelerado de la lógica instrumental que ensalzaban los futuristas cuando afirmaban
que “la magnificencia del mundo ha sido enriquecida por una nueva belleza: la belleza de la
velocidad” (Manifiesto Futurista, 1909). En contraposición, el flâneur busca la manera de preservar
la estética de la lentitud en la era de las máquinas, pues “callejear es el ritmo del adormecimiento”
(Benjamin, 2005: 132). Desde diferentes puntos del planeta, realizamos un “paréntesis”, un paseo-
danza sincronizada que comenzaba en Valencia a las 12h. y terminaba en Zagreb a las 12:45h.
Vivimos en la sociedad y en la cultura de la prisa donde se exige hacer cada vez más cosas en
menos tiempo, y en este sentido la flânerie (actualizada en phonerie), se presenta como una
alternativa a un mundo de prisas.

La mirada del flâneur vive del instante, de la percepción repentina, de la sorpresa, de lo


efímero. A la productividad opone la lentitud, el azar, la multitud de los pequeños detalles,
el encuentro, la evocación de los recuerdos. […] El individuo desligado de todo vínculo se
ofrece sin reservas a la percepción […] (Vincent - Buffault 2004: 48-9).

2.4. Concierto de monedas, Grupo WDC, 2018

El 1 de enero de 2018, con motivo de celebración del año nuevo, se propuso realizar un concierto
sincrónico en el que, Ignacio Pérez Pérez desde Salo (Finlandia), Almudena Millán desde Teruel
(España), Pepe Romero, desde Valencia (España), Frans van Lent desde Momon (Francia), Elia
Torrecilla desde Vigo (España), Miguel Molina desde Cuenca (España), Nico Parlevliet desde
Dordrecht (Holanda), Steef van Lent desde Tenerife (España), Clara Pedreño desde Córdoba
(Argentina) y Cristian Gil Gil desde Narbonne (Francia), cuando el reloj marcó la primera
campanada anunciando las 20h., dejaron caer un puñado de monedas al suelo.


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Fig. 4. Grupo WDC , Concierto de monedas, 2018

Este concierto, que fue registrado en vídeo por nuestros teléfonos, hizo sonar diferentes monedas
cayendo al mismo tiempo en diferentes partes del planeta, recordando al Acto bohemio propuesto
por Alejandro Sawa (“Príncipe de los bohemios” españoles, ca. 1889-1896), que consistía en
“Arrojar monedas por una alcantarilla”:

Mi asombro fue tan grande, tan inmenso, que mi vida sufrió un colapso. Desde entonces
oigo constantemente aquella música celestial. ¡Oh, el tintineo inolvidable de la plata al
hundirse en la negra letrina de París! Mis oídos han guardado aquella sinfonía y yo tiemblo
al escucharla. Por las calles de París, el brujo encantado [Paul Verlaine], después de hacer
aquella ofrenda, ambulaba tétricamente envuelto en sus andrajos de mendigo (Sawa, ca.
vi
1889-1896) .

El Concierto de monedas fue una celebración para dar la bienvenida al año, un concierto a
distancia pero conectado, por diez “activadores sonoros” sincronizados a través de la mensajería
instantánea. Ahora cabe fantasear con la idea de realizar un gran concierto mundial de monedas,
aumentando la escala del mismo y haciendo resonar el mundo entero con el “tintineo inolvidable de
la plata” al caer.

A través de estas acciones se observa cómo el flâneur, que encuentra su actualización en el


phoneur del espacio híbrido, se trata de una figura lúdica que hace uso de todos sus sentidos para
experimentar la ciudad de una manera multisensorial, y a través del cual se hace visible la
importancia del juego como mecanismo accionador para la reconquista del espacio público actual y
activador de la experiencia sensible de la ciudad, donde los límites entre juego y vida cotidiana
quedan difuminados.

El flâneur vive como el Homo Ludens de Huizinga por el juego en cuanto tal sin
preocuparse por el resultado y practica, ávido de estímulos y experiencias, la que Balzac
llama “gastronomía del ojo”. (...) El flâneur no se podría pensar sin una ciudad que fuese
incapaz de ponerse a ella misma como objeto y campo del juego inagotable que es la
experiencia urbana entendida como continuo e inextinguible descubrimiento. Este nuevo
protagonista urbano presupone una ciudad específica, cuya vida y forma solo son capaces


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de producir aquellos estímulos que él busca (Amendola, 2000: 192).

El phoneur, en tanto evolución del flâneur baudeleriano, se ha convertido en una figura que, en su
movilidad, obtiene una experiencia más plurisensorial y más afectiva (apegada) con el espacio que
le rodea, asimismo, y siguiendo a Psarras (2015), el phoneur puede ser considerado como el
“afinador del mundo” (Schafer, 1985).

3. Conclusiones

Como vemos, a través de las acciones sincronizadas realizadas por el Grupo WDC, el empleo de
estas tecnologías hacen que las prácticas artísticas colectivas se vuelvan más accesibles,
permitiendo experimentar nuevas posibilidades como son las colaboraciones a distancia, la
translocalización o la simultaneidad: el flâneur deambula ahora por multitud de espacios híbridos,
convertido en phoneur (ubicuo), cuyo cuerpo es el motor que le dota de movilidad, y sus sentidos
navegan por el espacio físico a través de unos dispositivos que devienen ventanas portátiles con
vistas a una capa digital: el uso de las calles ya no puede comprenderse sin la influencia de la
información digital que consumimos y producimos en tiempo real.

En estas acciones simultáneas, el empleo de los teléfonos móviles produce una intensificación de
la experiencia sensible de la ciudad (Torrecilla; Molina, 2017). Asimismo, se hace visible cómo la
portabilidad de los dispositivos dota a los paseantes callejeros de actitudes performáticas: ver a
gente caminando, escribiendo y leyendo al mismo tiempo se ha convertido en una escena
cotidiana. Como comentábamos más arriba, la telefonía móvil ha modificado el comportamiento de
los sujetos en el espacio público, que se convierten en “personajes interpretando públicamente una
imaginaria obre teatral, una performance de la que desconocemos por completo el libreto pero
cuyo contenido crea un continuo espacio sonoro y visual” (Marzo, 2003:98).

En este sentido, queremos destacar la dimensión performática que adquiere la acción de caminar y
cómo la phonerie y la interacción que produce entre cuerpo y espacio se ve modificada con el uso
de esta tecnología, que no solo sirve como herramienta de registro sino como elemento
performativo en los propios recorridos y acciones. Una de las características que hay que resaltar
es la capacidad de comunicación que permite estar conectados con otros, por lo que, en el caso de
estas acciones, cada uno de nosotros se encuentra en un punto geográfico, rodeados o no por la
multitud, pero conectados entre sí, comunicándonos a través de mensajes, visualizando imágenes
en tiempo real en la propia calle a través de una pantalla móvil, un aspecto que a su vez nos
convierte en una especie de conspiradores o detectives, conectados en secreto entre sí esperando
la señal para desencadenar dichas acciones de una manera anónima en el espacio público.

Aunque el ritmo del callejeo sea el del adormecimiento (Benjamin, 2005), no podemos confundirlo
con el estado próximo al sonambulismo que presentan los usuarios de teléfonos móviles que se
desplazan por las calles con sus teléfonos móviles en la mano, presentes y ausentes al mismo
tiempo y que Goldsmith (2016) describe como zombies que, carentes de conciencia, se han
convertido en consumidores insaciables, ya que la mercancía, que por un lado se extiende, por
otro se miniaturiza y se introduce en los teléfonos móviles. Consideramos que estas acciones, al
igual que la actitud del flâneur, representan todo lo contrario, ya que evitamos y nos posicionamos


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de una manera firme en contra del consumo mercantil, nos mantenemos al margen en una ciudad-
interfaz que experimentamos de una manera sensible.

Si bien estas colaboraciones a distancia parten de una organización en red, grupal, se tratan de
acciones que son realizadas de una manera individua. Estas acciones, llevadas a cabo sin
pretensión en el ámbito de lo cotidiano, nos permiten sumergirnos en un espacio híbrido en el que
conectamos y comunicamos con otros cuerpos en la distancia. La tecnología facilita la
colaboración en la que, a través de diversos trabajos hemos podido apreciar la interacción entre
espacios, cuerpos y ciudades de una manera ubicua e híbrida. Medios que registran a través de la
fotografía, el sonido o el vídeo, además de presentarse como mecanismos capaces de establecer
relaciones: mediante el uso de la tecnología, el phoneur obtiene una experiencia más plurisensorial
y más afectiva (apegada) con el espacio que le rodea.

Bibliografía

AMENDOLA, Giandomenico (2000). La ciudad postmoderna. Magia y miedo de la metrópolis


contemporánea. Celeste Ediciones. Madrid.

BENJAMIN, Walter (1972). Poesía y capitalismo. Taurus. Madrid, 1993.

BENJAMIN, Walter (1982). Libro de los pasajes. Akal. Madrid, 2005.

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26/08/2017

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THOREAU, Henry Daniel (1862). Caminar. Árdora exprés. Madrid, 2010.

TORRECILLA, Elia; MOLINA, Miguel (2017). Acciones desapercibidas. Performances mínimas,


urbanas y soleadas después de la tormenta. Ediciones desapercibidas. Valencia.


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TORRECILLA, Elia. (2018). Flâneur, Ciberflâneur, Phoneur: Un paseo de resignificación del flâneur
por el espacio urbano moderno, el ciberespacio y el espacio híbrido. Acciones artísticas propias
entre 2011-2018 [Tesis doctoral]. Universitat Politècnica de València. Disponible en:
https://riunet.upv.es/handle/10251/107391

VINCENT - BUFFAULT, Anne (2004). Regards, égards, égarements dans la ville aux XVIIIe et
XIXe siècles. Communications. Paris.

WALSER, Robert (1996). El Paseo. Siruela. Madrid, 2012.


i
Elia Torrecilla es doctora en Arte, Producción e Investigación por la Universitat Politècnica de València (2018). Obtiene una
beca de FPI dentro del Grupo Laboratorio de Creaciones Intermedia entre 2014 y 2018. Licenciada en Bellas Artes por la
Universidad Miguel Hernández de Elche (2012), y Máster en Investigación y producción artística en la UPV (2013). En 2015
realiza una estancia de investigación en el Laboratorio di Arti Civiche la Facoltà di Architettura dell’Università degli Studi
Roma Tre. Más información en http://eliatorrecilla.com
ii
Un conjunto de performances mínimas realizadas en el espacio urbano de forma espontánea.
Estas acciones parten de propuestas artísticas con formato de instrucciones o manual, que de forma sencilla muestra las
pautas a seguir para desarrollar la acción.

iii
Para un estudio más amplio sobre la actualización de la figura del flâneur, consultar la tesis doctoral: Torrecilla Patiño,
Elia. (2018). Flâneur, Ciberflâneur, Phoneur: Un paseo de resignificación del flâneur por el espacio urbano moderno, el
ciberespacio y el espacio híbrido. Acciones artísticas propias entre 2011-2018 [Tesis doctoral]. Universitat Politècnica de
València. Disponible en: https://riunet.upv.es/handle/10251/107391
iv
Grupo WDC en colaboración con Frans van Lent, Nico Parlevliet, Joyce Poot, Clara Pedreño, Andrew Mcniven, Ignacio
Perez Perez y Miguel Molina.
v
Grupo WDC en colaboración con Ignacio Perez Perez, Frans van Lent, Miguel Molina, Nico Parlevliet, Steef van Lent,
Clara Pedreño y Cristian Gil Gil.
vi
Este texto forman parte del proyecto I+D “Recuperación de prácticas pioneras del arte de acción de la vanguardia histórica
española y su contribución a la historia de la performance europea” (ref. HAR2014-58869-P) concedido por el Ministerio de
Economía y Competitividad del Gobierno de España, a su vez recogido en Torrecilla, Elia; Molina, Miguel Molina (coord.).
Acciones Desapercibidas. Performances mínimas urbanas y soleadas después de la tormenta. (Valencia, 20 de diciembre
de 2016). Valencia: Ediciones Desapercibidas, 2017.