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Enseñanza de Amenemhat

Comienzo de la enseñanza que la majestad del rey del Alto y Bajo Egipto: Sehetepibra;
hijo de Ra: Amenemhat el triunfante hizo cuando habló en un mensaje de verdad a su
hijo, el Señor Universal. Él dijo:

Tú que has aparecido como un dios, escucha lo que tengo que decirte, para que puedas
ser el rey del país y gobernante de las regiones, para que puedas conseguir abundancia de
lo (que es) bueno.

Mantente aparte de los que estan subordinados a (ti)…No te acerques a ellos en tu


soledad. No llenes tu corazón con (no confíes en) un hermano… (aún) cuando duermas
guarda tu corazón para tí mismo, pues nadie tiene seguidores en el día de la desgracia. Di
al desposeído y ayudé al huérfano. Hice posible que quien no era nadie alcanzara (su
meta), tanto como aquel que era (alguien).

(Pero) fue aquel que comió de mi comida quien levantó las tropas (contra mí)…

…………………………………………………

Fue después de comer, cuando la noche había llegado. Yo había tomado una hora de
descanso, recostado en mi cama, pues estaba fatigado…entonces, las armas que debieron
haberme defendido, fueron blandidas, y yo fui como un desmoronado…

Mira, el derramamiento de sangre ocurrió cuando yo estaba sin ti, antes de que los
cortesanos hubieran oído que yo te estaba entregando (¿poderes?), antes de que yo me
sentara junto a ti…

………………………………………………………

Llegué hasta Elefantina; alcancé los pantanos del Delta…

…Sojuzgué a los (pueblos) de Wawat; traje cautivo a los Mazoi; domestiqué a los
asiáticos como a perros.
La Tablilla I de Carnarvon

Relata la situación de Egipto durante el reinado de Kamose (finales de la XII Dinastía) y


su primera campaña contra los Hicsos. El rey da a conocer a sus cortesanos su intención
de liberar a Egipto de los asiáticos, aunque estos se muestran reacios a una guerra.

La fuente es posterior al reinado de Kamose, se infiere que fue realizada unos 50 años
después de los acontecimientos relatados. Podríamos inferir que es con el reinado de
Amhosis en la XVIII Dinastía.

Fue hallada en el año 1912, en una tumba de la XVII Dinastía en Deir el’Bahari por Lord
Canarvon.

Año 3 de HORUS: Que aparece sobre su trono; LAS DOS SEÑORAS: que repiten
monumentos; HORUS DE ORO: Que pone contento a los Dos Países; el REY DEL
ALTO Y BAJO EGIPTO… (Wady) –kheper-Ra; el HIJO DE RA… Kamose, a quien es
dado vida, amado de Amon-Ra, Señor de los Tronos de los Dos Países, como Ra, para
siempre jamás.

El Poderoso rey de Tebas Kamose a quien es dado vida para siempre, era el rey benéfico.
Era (Ra) mismo (quien lo hizo) rey y quien le asignó fuerza de verdad.

Su Majestad habló en su palacio al consejo de los nobles que estaban en su séquito:


“¡Quisiera comprender para qué sirve esta fuerza mía! (un príncipe está en Avaris, el otro
está en Etiopia! ¡Y (aquí) yo estoy asociado con un asiático y un negro! ¡Cada uno tiene
una porción de Egipto y divide el país conmigo. No puede pasar junto a él hasta alcanzar
Menfis. Nadie puede asentar, porque es despojado por los impuestos de los asiáticos.
¡Contenderé con él, para que pueda abrirle el vientre! ¡Mi deseo es salvar al Egipto y
castigar a los asiáticos!”

Los notables de su consejo dijeron: “Mira, el agua es asiática hasta Cusa y han sacado sus
lenguas para poder hablar todos juntos (en tanto que) nosotros estamos cómodos en
nuestra (parte de) Egipto. Elefantina es fuerte, y el medio (del país) está con nosotros
hasta Cusa. Lo más aparejado de sus campos es arado para nosotros y nuestro ganado es
pastoreado en el Delta. Espelta es enviada para nuestros cerdos. Nuestro ganado no ha
sido quitado… ¡Él tiene el país de los asiáticos, nosotros tenemos el Egipto… Si alguien
viniese y obrase (contra nosotros), obraríamos contra él!”

Y ellos lastimaron el corazón de su majestad: “En cuanto a este plan vuestro,… El que
divide el país conmigo no me respetará. ¿(He de res)petar a estos asiáticos que… de él?
Navegaré hacia el norte para alcanzar el Bajo Egipto. (Si combato con) los asiáticos, el
éxito vendrá. Si él piensa estar contento con… con llorar, el país entero… (gobernan)te
en medio de Tebas, Kamose, protector de Egipto!”

Fui al norte porque era (bastante) fuerte para atacar a los asiáticos debido a la orden de
Amón, el justo de consejos. Mi valiente ejército estaba delante de mí como un soplo de
fuego. Las tropas de los Mazoi estaban delante, sobre nuestras cabinas, para espiar a los
asiáticos y determinar de lejos sus posiciones. El este y el oeste tuvieron su parte gorda y
el ejército tuvo provisiones en todas partes. Despaché una tropa fuerte de Mazoi y yo me
quedé para la patrulle del día… para aparentar… Teti, el hijo de Pepi, dentro de
Neferusi.30 No lo dejaría escapar, mientras refrenaba a los asiáticos que

Egipto había soportado. El hizo de Neferusi el nido de los asiáticos. Pasé la noche en mi
barca, con el corazón satisfecho.

Cuando amaneció, estuve sobre él31 como si fuera un halcón. Cuando llegó el mediodía,
lo ataqué. Derribé sus muros, maté su gente e hice descender a su mujer a la orilla del río.
Mis soldados eran como los leones, como su despojo, llevándose siervos, ganado, leche,
gordura y miel, dividiéndose su propiedad, sus corazones contentos. La región de
Ne(ferusi) estaba en decadencia; no fue mucho para nosotros en su alma ya estaba
replegada (confinada) Faltaba la (región) de Per-Shaq cuando lo alcancé. Sus caballos
huyeron dentro (…)

Profecía de Neferty

Los extranjeros en Egipto.

Un pájaro de origen extranjero incubará en los pantanos del Delta, después de haber hecho
(su) nido en la vecindad de los hombres, los hombres lo dejaran acercarse en su
desesperación.
Toda cosa buena ha desaparecido: los ricos pantanos que eran el escenario de caza y
abundaban en peces y aves. Todas las cosas buenas se han ido y el país está sumido en la
miseria, a causa del alimento que es tomado por los beduinos que recorren el país.

Los enemigos han aparecido en el este, los asiáticos han descendidos a Egipto. El palacio
estará en la miseria; nadie (lo) socorrerá, ningún protector escuchará. Se demorará…
durante la noche; se penetrará en los harenes; (ahuyentará) el sueño de mis ojos mientras
esté acostado, diciendo: “Estoy despierto”. Los animales del desierto verán en los ríos de
Egipto; tomarán el fresco sobre sus riberas en ausencia de alguien que los haga huir…
…Este país estará agitado y el desenlace que sobrevendrá no será conocido
permaneciendo escondido para la palabra, la vista, el oído. (Se) está sordo y (se)
permanece callado ante (eso).

Disputas sociales.

Te muestro el país todo convulsionado: lo que no se había producido (antes) se produce


(ahora). Se toman las armas de combate y el país vive en el desorden. Se hacen puntas de
flecha, y se pide pan en medio de la sangre. Se ríe con risa dolorosa. Ya no se llora por la
muerte. Cada uno solo tiene pensamientos para sí mismo. No se hacen más ceremonias
de duelo: el espíritu se ha alejado de eso completamente. Un hombre permanece sentado
en su rincón, teniendo pensamiento solo para sí mismo, mientras un individuo está por
matar a otro.

Te muestro al hijo como enemigo, al hermano como adversario, un hombre que mata a
su padre. Todas las bocas están llenas de “Amame”. Todas las cosas buenas se han ido.
El país está en ruinas; hay leyes promulgadas en contra de su interés. Hay escasez de
objetos fabricados; se está privando de lo que se encontraba (antes). Lo que ha sido hecho
es como lo que no ha sido hecho (jamás). Se quitan los bienes de uno y se los da a otro
que viene de afuera.

Catástrofe general.

Te muestro al rico en la indigencia, mientras que el extranjero está satisfecho. Aquel que
no debía llenar por sí mismo (sus graneros) está (ahora) desprovisto de recursos. Se [mira]
con odio (a los) propios conciudadanos al extremo de hacer callar la boca al que habla.
Se contesta a una palabra, con un brazo armado de un bastón, la gente [dice]: “No lo
mates”. Una charla es sentida como fuego: no se tolera lo que proviene de la boca (de
otro). El país está empobrecido y sus dirigentes son numerosos; la tierra está desprovista,
y sus impuestos son elevados. Escaso es el grano, grande es la medida, y se mide
haciéndola desbordar.

Ra se separa de los hombres. Se levantará en verdad a su hora (pero) no se sabrá que es


mediodía, no se distinguirá su propia sombra. El rostro no se deslumbrará cuando se [le]
mire, y los ojos se humedecerán: será el cielo como la luna. (Sin embargo) el movimiento
normal (del sol) [no será] perturbado; los reyes (de la luna) se abrirán a la vista en su
condición anterior.

Te muestro el país todo convulsionado. El que tenía un brazo débil es (ahora) poseedor
de un brazo fuerte. Se saludará al que (antes) lo saludaba a uno. Te muestro al inferior
(colocado) ahora por encima del superior, lo que estaba vuelto sobre la espalda está
(ahora) vuelto (sobre) el vientre. Se vive en el cementerio. El pobre adquirirá grandes
tesoros… … Es gente humilde la que come los panes (de ofrenda). Y los servidores son
enaltecidos. Se excluye el nomo heliopolitano debe ser el país de origen de todo dios.

Anuncio de un rey salvador.

Pero he aquí que surgirá del sur un rey llamado Ameny, justificado. Es el hijo de una
mujer de Ta-sety, es un hijo del Alto Egipto. Recibirá la corona blanca (del Alto Egipto)
y llevará la corona roja (del Bajo Egipto); unirá las Dos Poderosas (coronas) y clamará a
las Dos Señoras con lo que ellos aman, el… en (su) puño y el remo en…

Regocijaos, hombres de su tiempo. El hijo de un hombre se hará un renombre para la


eternidad y para siempre. Los que han caído en el mal y han tramado la rebelión han
hecho callar sus bocas por temor a él. Los asiáticos caerán ante su llama. Los enemigos
estarán supeditados a su cólera y los rebeldes a su poderío, el ureus que está en (su) frente
pacificando para él a los rebeldes.

Se construirán los Muros del Príncipe –que viva, esté próspero y sano- y ya no se permitirá
que los asiáticos desciendan a Egipto. De aquí en adelante pedirán agua al modo habitual,
para permitir beber a sus rebaños. El derecho volverá a su lugar, la iniquidad habiendo
sido echada a fuera. Se alegrará el que llegue a ver (esto) y se encontrara entonces al
servicio del rey.

Un sabio verterá para mí una libación cuando compruebe que lo he dicho se ha realizado.

La inscripción de Ahmose

El comandante de una tripulación, Ahmose, hijo de Abana, el justificado1, dice:

“Yo os hablo, oh gente, para que estéis enterados de los favores que he alcanzado. He
recibido el premio de oro siete veces en la presencia del país entero y, de la misma manera,
esclavos y esclavas me han adjudicado muchos campos2. La fama de un hombre valiente
proviene de lo que ha hecho, y no será destruida en este país, nunca3.”

Él dice así: “Me crié en la ciudad de el-Kab; mi padre fue un soldado del rey del Alto y
Bajo Egipto: Seqnen-Ra4, el justificado, cuyo nombre era Bebe, hijo de (la mujer)
Roonet. Luego serví como soldado en su lugar. En la barca “El toro salvaje”, en la época
del Señor de los Dos Países, Nebpethi-Ra, el justificado5; yo era entonces un muchacho,
antes que hubiese tomado mujer, mientras dormía en una hamaca6.

Pero después que puse casa, fui tomado en la barca ‘Septentrional’, porque era valiente.
Así solía acompañar al Soberano, que viva, esté próspero y sano, en la infantería,
siguiendo sus expediciones en su carro de guerra7. Cuando la ciudad de Avaris fue
asediada, mostré valor, como infante, en la presencia de Su Majestad. Por consiguiente
fui destinado a la barca ‘Aparecer en Menfis’. Después se luchó en el agua del canal Pa-
Djedku de Avaris. Entonces hice una presa y me llevé la mano8. Esto fue comunicado al
heraldo del rey y se me dio entonces, el Oro del Valor. Enseguida se volvió a pelear la
mano. Nuevamente me dieron el Oro del Valor.

Después se peleó en Egipto, al sur de esta ciudad9. A esto me llevé a un hombre como
prisionero. Me metí en el agua, pues lo capturé al costado de la ciudad10 y atravesé (el
río) llevándomelo. El heraldo del rey fue informado y fui recompensado con el Oro del
Valor.
Luego Avaris fue saqueada. De allí llevé como botín: un hombre, tres mujeres, en total
cuatro personas, que Su Majestad me los dio como esclavos.

Más tarde Sharuhen11 fue situado durante tres años y Su Majestad la saqueó. Me llevé
de allí como botín: dos mujeres y una mano. Me otorgaron entonces el Oro del Valor y
me dieron esclavos como botín.

Y después de que Su Majestad mató a lo asiáticos, navegó hacia el sur, a Khenti-hen-


nefer, para destruir a los nómadas nubios.

Después éste (Tutmosis I) partió al Retenu12 para refrescar su corazón a través de los
países extranjeros13. Su Majestad alcanzó Naharin14 y Su Majestad –que viva, esté
próspero y sano- encontró a ese enemigo, mientras él estaba pasando revista para la
batalla. Luego Su Majestad hizo una gran matanza entre ellos. La cantidad de prisioneros
que Su Majestad logró por su victoria fue innumerable. Yo iba en la vanguardia de nuestro
ejército y Su Majestad vio cuán valiente era. Me llevé un carro de guerra, su caballo y al
que estaba en él, como prisionero. Luego me otorgaron el Oro del Valor, una vez más.”

Hititas

Edicto de Telipinu

Tomado de Liverani, M.: El Antiguo Oriente. Historia, sociedad y economía. Crítica 1995
pp. 293-394.

“Así Tabarna Telipinu, Gran Rey. Antaño fue Labarna Gran Rey, y sus hijos, sus
hermanos, sus parientes adquiridos y los hombres de su estirpe y sus soldados estaban
unidos. El país era pequeño, pero adondequiera que fuese en son de guerra tenía con (su)
brazo vencidas las tierras enemigas. Devastaba regiones y regiones, arrebató poder a
regiones y conquistó regiones hasta los confines del mar. Cuando volvía de las
expediciones, cada hijo suyo iba a cada una de las regiones (conquistadas): Khupishna,
Tuwanuwa, Nanashsha, Landa, Zallara, Parshukhanda, Lushna –ellos gobernaban las
distintas regiones y las grandes ciudades se alimentaban de leche materna.”
“Luego reinó Khattushili: también sus hijos, sus hermanos, sus parientes adquiridos y los
hombres de su estirpe y sus soldados estaban unidos. Adondequiera que fuese en son de
guerra, también él tenía con (su) brazo vencidas las tierras enemigas. Devastaba regiones
y regiones, arrebató poder a regiones y conquistó regiones hasta los confines del mar.
Cuando volvía de las expediciones, cada hijo suyo iba a cada una de las regiones
(conquistadas), y también por su mano las grandes ciudades se alimentaban de leche
materna. Pero cuando los siervos de los príncipes se depravaron, empezaron a devorar sus
casas, empezaron a conjurarse cada vez más contra sus señores y empezaron a derramar
cada vez más sangre”

“Cuando reinó Murshilli en Khattusha, también sus hijos, sus hermanos, sus parientes
adquiridos y los hombres de su estirpe y sus soldados estaban unidos: él tenía con (su)
brazo vencidas las tierras enemigas, arrebató poder a regiones y conquistó regiones hasta
los confines del mar. Marchó sobre Aleppo, destruyó Aleppoo y llevó Khattusha a la
población y los bienes de Aleppo. Luego marchó sobre Babilonia, derrotó a los hurritas
y llevó a Khattusha a la población y los bienes de Babilonia.

“Khantili era un copero, tenía por esposa a la hermana de Murshili. Zidanta subió con
Khantili e hicieron una acción malvada: mataron a Murshili y derramaron sangre...
Cuando Khantili se hizo viejo y estuvo a punto de convertirse en dios, Zidanta mató a
Pisheni, el hijo de Khantili, y a sus hijos, y mató también a sus siervos más importantes.
Zidanta se convirtió en rey, pero los dioses quisieron venganza por la sangre de Pisheni:
los dioses hicieron que su hijo Ammuna fuera su enemigo, y el mató a su padre Zidanta...
La sangre de la Gran Estirpe se extendió, la reina Ishtapariya murió, y después también
murió el príncipe Ammuna. Los hombres de los dioses iban diciendo: “¡En Khattusha la
sangre se ha extendido!”.

“Entonces yo, Telipinu, convoqué en Khattusha la asamblea: ¡Qué en el futuro nadie le


haga daño a un hijo de la estirpe (real)! ¡Que nadie le clave un puñal! Sólo sea rey el hijo
príncipe de primer rango. Si no hay un hijo de primer rango sea rey quien es hijo de
segundo rango. Si no hay un hijo varón, tómese un marido para una hija de primer rango
y qué éste sea rey. ¡En el futuro, aquel que sea rey después de mí, que sus hermanos, sus
hijos, sus parientes adquiridos y los hombres de su estirpe y sus soldados permanezcan
unidos, y sucederá entonces que tendrá con (su) brazo vencidas las tierras
(conquistadas)!”
Juramento de fidelidad de los eunucos a Tudkhaliya IV

Tomado de Liverani, M., El Antiguo Oriente. Historia, sociedad y economía, Crítica,


Barcelona, 1995 [1991], pp. 410-411

«Así Tudkhaliya, Gran Rey: yo me he convertido en rey, y vosotros, eunucos, juráis así
sobre la persona de Su Majestad: “¡Protegeremos a Su Majestad durante su señorío, y a
continuación protegeremos a los hijos de Su Majestad y a (su) descendencia durante su
señorío!”. Vosotros, que sois los eunucos, y los hombres iguales a vosotros: Su Majestad
está en vuestras manos; ¡proteged a Su Majestad y después proteged a la descendencia de
Su Majestad! Su Majestad tiene muchos hermanos, numerosos aquí son los hijos de sus
antepasados y Khattusa está llena de descendencia de la realeza: en el interior de Khattusa
numerosa es la descendencia de Suppiluliuma, la descendencia de Murshili, la
descendencia de Muwatalli, la descendencia de Khattushili. ¡No busquéis a otro hombre
para el señorío! ¡Para el señorío de aquí en adelante proteged sólo a la descendencia de
Tudkhaliya! Si alguna vez le sucede una contrariedad a Su Majestad y Su Majestad tiene
muchos hermanos y vosotros hacéis más o menos esto, os acercáis a algún otro diciendo:
“Acaso no es también hijo de nuestro señor este al que ensalzaremos?”: ¡no se haga tal
cosa! ¡En el señorío proteged en adelante sólo a la descendencia de Su Majestad!... O bien
alguna desgracia (pudiera suceder) a la vida de Su Majestad, tú te enteras y le echas un
puente diciendo así: “En este día no he sido asignado a ningún servicio, luego no me es
de pecado”: ¡que sea puesto bajo los juramentos divinos! O bien, dado que yo mandaré a
menudo con embajadas a vosotros eunucos junto con príncipes y señores a los dominios
de un (rey) vecino, no cambéis las palabras de Su Majestad: ¡que sea puesto bajo los
juramentos divinos! O bien, alguno trabaja por el bien de Su Majestad pero un enemigo
de Su Majestad te lleva aparte (y te dice): “¡Haz que ese hombre caiga en desgracia ante
Su Majestad!” y tú lo haces y le haces caer en desgracia; o bien alguien está en contra
tuya, pero goza del favor de Su Majestad y tú por iniciativa propia le haces caer en
desgracia y le haces de alguna forma daño: ¡que estos dioses te destruyan! A vosotros,
eunucos, que habéis estado enseguida aquí, porque yo, Su Majestad, os he hecho jurar
(así): “Si le escucháis a alguien algo malvado o siniestro referido a Su Majestad,
contádselo a Su Majestad”, y vosotros no se lo contáis a Su Majestad en cuanto lo
escucháis: ¡que sea puesto bajo los juramentos divinos! Y ahora a vosotros que no habéis
aquí y habéis jurado singularmente; si le oís a alguien algo malvado referente a Su
Majestad, no lo escondáis: ¡que sea puesto bajo los juramentos divinos! Los hermanos
(=reyes de igual rango) de Su Majestad son muchos: son muchos mis hermanos y son
muchos mis circunvecinos. Si yo envío a alguno de vosotros, eunucos, con alguno, éste
le soborna y aquél se suelta la lengua y le divulga las cosas del rey: ¡que sea puesto bajo
los juramentos divinos! O bien ve algo siniestro por parte del otro y lo oculta: ¡que sea
puesto bajo los juramentos divinos! O bien, lo que a menudo hacen los hititas, en lugar
del señorío de Su Majestad desean secretamente el señorío de otro hombre: ¡que sea
puesto bajo los juramentos divinos! O bien un amigo le escucha a un amigo algo malo
referente a Su Majestad y no se parata de él: ¡que sea puesto bajo los juramentos
divinos!...»

Jakaura Senusert, Senusert III, o Sesostris III, es el quinto faraón de la dinastía XII, del Imperio Medio de Egipto. Reinó de c. 1889-1844 a. C

La Inscripción de Hatshepsut

Traducido de Sethe, Urkunden IV, II, pp. 383-91G.


Traductor: A. Rosenvasser
¡Escuchad, vosotros patricios y gentes del común, tantos cuantos sois! Hice estas cosas
por el consejo de mi corazón. No he dormitado olvidadizo, sino que he restaurado lo que
estaba en ruinas. He levantado lo que estaba deshecho (en pedazos) antes, desde que los
asiáticos se instalaron en Egipto del Norte, en Avaris. Con vagabundos1 en su seno, que
destruyeron lo que había sido hecho. Gobernaron sin Ra, y él (Ra) no obró por orden
divina hasta (el reino de) Mi Majestad, y yo he establecido (ahora) firme cual trono de
Ra. He sido preanunciado para el tiempo venidero como conquistador nato (“llega a
existir y conquista”). He venido como la serpiente–ureus de Horus arrojando fuego contra
mis enemigos. He expulsado la abominación de los dioses y la tierra ha borrado las huellas
de sus pies. Este es el precepto del padre de (mis) padres, que viene, a su tiempo preciso,
Ra, y no sufrirá daño lo que ha ordenado Amón.
Mi mano dura como las montañas (en tanto que) el disco del sol brilla y expande rayos
sobre el protocolo (títulos) de mi Majestad y mi halcón se levanta alto sobre el estandarte
real, para siempre jamás.

Notas:
(1) “Vagabundos, nómades, extranjeros”.
La biografía de Idrimi, rey de Alalakh

J. B. Pritchard, Ancient Near Eastern Texts relating to the Old Testament, with
Supplement, Princeton, 1969, pp. 557-558
Inscripción sobre la estatua del rey Idrimi sentado en su trono hallada en 1939 en Atchana
(Siria) pero publicada recién en 1949.

Yo soy Idrimi, el hijo de Illimilimma, el servidor de Adad, de Hepat y de Ishtar, la señora


de Alalakh, mi señora.

Un acto de maldad sucedió en Halab, el asiento de mi familia, y huimos con el pueblo de


Emar, hermanos de mi madre, y vivimos (pues) en Emar. Mis hermanos, que eran
mayores que yo, permanecieron conmigo pero ninguno de ellos tuvo planes que yo tuve.
Yo (dije a) mi mismo: “¡Quienquiera que posea el sitial de su familia es un… (mientras)
quien no lo hace no es sino un esclavo a los ojos del pueblo de Emar!” (Así) tomé mi
caballo, mi carro, y mi palafrenero, salí y crucé sobre el país desierto e incluso entré en
la región de los guerreros Suteos. Yo permanecí con ellos (una vez) toda la noche en mi…
carro, pero al día siguiente me moví y vine a la tierra de Canaán. Yo permanecí en Ammi
en el país de Canaán; en Ammia vivían (también) nativos de Halabdel, del país de
Mukishkhi, del país de Ni` y también guerreros del país de Ama`e. Ellos descubrieron
que yo era el hijo de su Señor y se reunieron en torno mío. Allí yo me acrecenté y
permanecí por largo tiempo. Durante siete años yo viví entre el pueblo hapiru. (Luego)
lancé pájaros (para observar su vuelo) y miré dentro (de las entrañas de) los corderos (y
hallé) que luego de siete años Adad había llegado a serme favorable. Así yo construí
barcas, hice… soldados a bordo de ellas, me allegué al país Mukishkhi por vía del mar,
alcancé la costa por debajo del Monte Cassio. Yo desembarqué y cuando mi país oyó
sobre mí, ellos me trajeron ganado y ovejas. Y en un día, y como un hombre, los países
Ni`, Ama`e, Mukishkhi y mi ciudad Alalakh tornaron hacia mi. Mis hermanos oyeron
(sobre esto) y vinieron a mi presencia. Tan pronto como ellos llegaron a reconciliarse
conmigo, yo establecía a mis hermanos como tales.

Sin embargo, durante siete años, Barattarna, el poderoso rey, el rey de los guerreros
Hurritas, me trataron como un enemigo. En el séptimo año, yo envié a Anuanda (como
mensajero), al rey Barattarna, el rey de los guerreros (Hurritas), y relaté (a él) sobre los
servicios de mis antepasados cuando mis ancestros habían estado a su servicio y cuando
nosotros habíamos dicho que era grato a los reyes de los guerreros Hurritas, y (que) ellos
había hecho una alianza basada sobre un solemne juramento entre ellos mismos. El
poderoso rey oyó de nuestros antiguos servicios y del juramento que habían prestado uno
a los otros, ellos le habían leído los términos del juramento, palabra por palabra así como
(la lista de) nuestros servicios. El aceptó a mi mensajero (lit.: mis saludos). Aumenté los
regalos señalando mi lealtad, los cuales fueron pesados, y le devolví (su) casa perdida. Le
presté un poderoso juramento tanto como mi posición de vasallo leal.

Y (así) yo llegué a ser rey cargo deAlalakh. Reyes de derecha e izquierda vinieron a mi y
tal como acostumbraban a traer regalos sobre regalos para mis antepasados en…

Yo había traído para ellos (ellos para mí) en… y yo… ellos.

Yo tomé… soldados y subí contra el país de los Hititas y destruí siete de sus plazas
fortificadas; estas son las… plazas fortificadas: Pashshakhe, Damarut-re`i, Hulahhan,
Zise, Ie, Uluzina y Zaruna. El país de los Hititas no movilizó (sus tropas), no marchó
contra mi. Yo hice lo que yo quise. Yo tomé prisioneros de entre ellos, pillé sus riquezas,
a posesiones y propiedades, y lo distribuí a mis soldados, a mis tropas auxiliares, a mis
hermanos, y amigos. Yo mismo tomé una parte como la de ellos. Luego volvía al país de
Mukishkhi y entré (en triunfo) en mi ciudad Alalakh.

Tuve una casa construida por medio de los prisioneros, las provisiones, las riquezas,
posesiones y propiedades que yo había traído del país de los hititas; yo hice mi trono
como el trono de los reyes, mis hermanos como hermanos de los reyes, mis hijos como
sus hijos y mis centinelas como sus centinelas. Yo hice al Suteo en mi país radicarse en
un asentamiento seguro y a aquellos que no querían vivir en asentamiento yo lo hice
hacer. Yo coloqué a mi país en una condición firme e hice mis ciudades como fueron
antes como… además las reglamentaciones cultuales que los dioses de Alalakh habían
establecido, y los sacrificios y ofrendas que habían ejecutado para ellos nuestros
ancestros, yo las he realizado constantemente exactamente como había sido ejecutadas, y
ahora he confiado (la responsabilidad para) eso a mi hijo Adad-nirari.

Pueda el dios del cielo arrancar cada descendiente de quienquiera que hurte esta estatua
mía, y la maldiga, y arranque sus hijos y descendencia también de sus… servidores,
puedan los dioses del cielo y del mundo inferior destruir su realeza y su país. Pueda Adad,
el seños del cielo y el mundo subterráneo y (todos) los grandes dioses hacer y la progenie
de quienquiera que cambie o borre s(u inscripción), desaparecer de su país.

Sharruwa, es el escriba…

Pueda el dios del cielo y del mundo inferior proteger al escriba Sharruwa que ha escrito
(el texto de) estatua, buena salud y le proteja; ellos serán su…, Shamash el señor de
aquello que está por encima y por debajo de la tierra, el señor de los espíritus de los
muertos será su custodio.

(Post escrito sobre la mejilla derecha de la estatua)

Fui rey durante treinta años. Escribí mis logros sobre mi estatua. Dejad que el pueblo (la
lea) y me ben(diga).
Durante la dinastía XVIII, la dinámica de las relaciones interestatales estuvo
influída por dos concepciones políticas diferentes: la "siriopalestina"y la "egipcia".
Durante el Imperio Nuevo, según la concepción "siriopalestina" las relaciones políticas
establecidas entre el "gran rey" y el "pequeño rey" eran de tipo "contractual". Según esta
relación contractual, los pequeños reyes podían reinar en sus respectivos estados a
cambio de la prestación de un juramento de fidelidad, pago de tributo y servicio militar
obligatorio a los grandes reyes. Evidentemente, las relaciones interestatales
siriopalestinas son el reflejo de la extrapolación de las relaciones socio-políticas
que ligaban al rey con sus guerreros en cada reino. Por el contrario, la concepción
"egipcia" está desvinculada de una relación contractual y se basaba en el dogma de
la realeza divina, que hacía del faraón el "Horus viviente" y único proveedor de "vida"
a sus súbditos y funcionarios. En este tipo de relaciones políticas se excluye cualquier
tipo de obligación del rey hacia sus súbditos, ya sean egipcios o asiáticos. Las relaciones
entre ambas partes no se concretaban mediante la estipulación de un pacto bilateral, sino
por la prestación de un juramento de fidelidad al rey por parte de los príncipes
locales, que no implicaba la existencia de obligaciones recíprocas. En el caso
particular de las relaciones establecidas entre el faraón y los asiáticos se agrega
el hecho de que estos últimos eran extranjeros, con lo cual se acentuaban aún
más las diferencias entre las concepciones políticas y cosmovisiones de ambas partes.
Evidentemente, las relaciones de intercambio deben ser dilucidadas a partir de un
contexto interestatal afectado por similitudes y diferencias en las concepciones políticas
de ambas partes. Las "Cartas de El Amarna" reflejan que los príncipes
siriopalestinos buscaron transferir sus relaciones socio-políticas locales a los
contactos con el jefe del estado egipcio. Las Cartas de El Amarna enviadas por
Rib-Adda de Biblos a Akhenaton constituyen un claro ejemplo de esa transferencia,
ya que registran, en reiteradas oportunidades, el pedido de ayuda militar y provisiones
a cambio de fidelidad.
Gestos Singer(2008:80)
Carta en una tablilla de arcilla en
lengua acadia con cincuenta
líneas de escritura.

Fue escrita por Rib-Adda, alcalde


Gubla, y dirigida al faraón de
Egipto, probablemente Amenofis
III.

Datada en el siglo XIV a.C. fue


hallada, en Ajetatón o Tell-el
Amarna, en 1887 por una
campesina. Hoy se encuentra en
el Museo de El Cairo con el
número de inventario C 4757
(12191), y el número de tablilla
EA75.

Carta de Rib Adda a Akhenatón

Rib-Adda habló a su señor, el "Rey de las Tierras": pueda la Señorita de Gubla, conceder
poder a mi señor. A los pies de mi señor, mi sol, me postro siete veces y otras siete veces.
Permita que el rey, mi señor, sepa que Gubla, su sirvienta desde épocas antiguas, se
encuentra bien. Sin embargo, la guerra de los Apiru contra mí es severa.

Nuestros hijos e hijas se han ido, así como ha desaparecido el mobiliario de las casas,
porque han sido vendidos en Yarimuta para mantenernos vivos. Mi campo es "una esposa
sin un marido" por falta de cultivo. He escrito en varias ocasiones al palacio con respecto
a la angustia que me aflige,… pero nadie ha prestado atención a las palabras que siguen
brotando.

Dejemos al rey que preste atención a las palabras de su criado.…………. Ellos… todas
las tierras del rey, mi señor. Mercenarios han matado a Aduna, el rey de Irqata, y nadie
ha dicho nada a Abdi-Ashirta, aunque usted sabía de ese asunto. Miya, el gobernador de
Arashni, ha tomado Ardata; observa, la gente de Ammiya ha matado a su señor, por lo
tanto estoy asustado.

Dejemos al rey, mi señor, que sepa que el monarca de Hatti ha conquistado todas las
tierras que pertenecieron al rey de Mittani o al rey de Nahma, la tierra de los grandes
reyes. Abdi-Ashirta, el esclavo, el perro, ha ido con él. Envíe a los arqueros. La hostilidad
hacia mí es grande.………. ......... y mande a un hombre a la ciudad de….lo haré … sus
palabras.

La Reforma de Akhenatón

Fragmentos del texto que se encuentra grabado en la estela de frontera de Akhet-Atón.


A partir de estas inscripciones sabemos que en el 5º año de su reinado (1348 a.C.),
Akhenatón convocó a sus funcionarios en Akhet-Atón y anunció solemnemente:

¡Mirad a Atón! Atón desea tener [¿una Casa?] Construida para él como un monumento
con un nombre eterno y perdurable. Ahora, es Atón, mi padre, quien me ha aconsejado
acerca de ello. Nadie en toda la tierra me aconsejó acerca de ello, indicándome [un plan]
para construir Akhet-Atón en este lugar distante. … Mirad, es el faraón quien lo halló,
sin que perteneciera a un dios o a una diosa; sin que perteneciera a un hombre o una mujer
gobernante; sin que perteneciera a ninguna persona… Mi padre, Hor-Atón me comunicó:
“Está destinado a pertenecer a mi esposa, a ser Akhet-Atón continuamente y para
siempre”
(…)
Construiré Akhet-Atón para Atón, mi padre, en este lugar. No construiré Akhet-Atón para
él al sur, al norte, al oeste (o) el este de allí…
¡Que la Esposa Principal del rey no me diga: “mira, hay un buen lugar para Akhet-Atón
en otra parte”! Yo no la escucharé.

Murnane, W. J., 1995, Texts from the Amarna Period in egyipt, Atlanta, pp. 75-76.
Traducido al español por Itamar Singer (Universidad de Tel Aviv), RIHAO Vol. 14
(2007)
Tratado entre Ramsés II y los hititas

(versión egipcia)

Tomado de Langdon & Gardiner, “The Treaty of Alliance between Hattushili, King of
the Hittities, and the Pharaoh Ramses II of Egypt”, en Journal of Egyptian Archeology,
vol. 6, 1920, pp. 185 y ss.
Traducido por Silvia Lupo

(…)

Pero en el futuro, comenzando desde hoy, he aquí que Hattushili, el gran jefe de Hatti, ha
entrado en un tratado con Usimare-setepenre, el gran gobernante de Egipto, empezando
con este día, para establecer buena paz y buena hermandad entre nosotros para siempre;
y él está en hermandad y en paz conmigo, y yo estoy en hermandad con él, para siempre.
Y después de Muwatalli, el gran jefe de Hatti, mi hermano, se anticipó a su destino, y
Hattushili ocupó su lugar como gran jefe de Hatti sobre el trono de su padre, he aquí que
he llegado a estar con Ramsés-mi-Amón, el gran gobernante de Egipto, estando [juntos
en] nuestra paz y nuestra hermandad; y eso es mejor que la paz y la hermandad de tiempo
atrás, que existía en el país.
He aquí que yo, siendo el gran rey jefe de Hatti, estoy con [Ramsés-mi-Amón], el gran
gobernante de Egipto, en buena paz y en buena hermandad.
Y los hijos de los hijos [del] gran jefe de Hatti estarán en hermandad y en paz con los
hijos de los hijos de Ramsés-mi-Amón, el gran gobernante de Egipto, estando ellos en
nuestra política de hermandad y nuestra política de [paz].
[Y el país de Egipto] con el país de Hatti [estarán] en paz y en hermandad como nosotros
para siempre, y no se cometerán hostilidades entre ellos, nunca.
Y el gran jefe de Hatti no traspasará jamás las fronteras del país de Egipto para tomar
nada de él; y Usimare-setepenre, el gran gobernante de Egipto, no traspasará las fronteras
del país [de Hatti para tomar] nada de él, jamás.

(…)
Si Ramsés-mi-Amón, [el gran gobernante de Egipto] se encolerizare contra sus servidores
y ellos cometieran otra ofensa contra él, y él fuere a matar a su enemigo; el gran jefe de
Hatti actuará con él [para destruir] a cada uno de aquellos [contra quienes] ellos estuvieren
encolerizados.
Pero [si] otro, un enemigo [viniere] contra el gran jefe [de Hatti, entonces Usi]mare-
setepenre, el gran gobernante de Egipto vendrá a él para ayudarlo a matar a su enemigo.
Pero si no es el deseo de Ramsés-mi-Amón, el gran gobernante de Egipto el venir (en
persona)… enviará [sus tropas y su] ejército de carros, además de enviar una respuesta al
país de Hatti.

Imperio

“Durante los últimos quince o veinte años, sobre todo después de la guerra hispano-
americana (1898) y de la anglo-boer (1899-1902), la literatura económica, así como la
política, del Viejo y del Nuevo Mundo, consagra una atención creciente al concepto de
"imperialismo" para caracterizar la época que atravesamos. En 1902, apareció en Londres
y Nueva York la obra del economista inglés J. A. Hobson, "El imperialismo". El autor,
que está situado en el punto de vista del socialreformismo y del pacifismo burgueses --
punto de vista que coincide, en el fonda, con la posición actual del ex-marxista C. Kautsky
-- hace una descripción excelente y detallada de las particularidades económicas y
políticas fundamentales del imperialismo. En 1910, se publicó en Viena la obra del
marxista austriaco Rudolf Hilferding, "El capital financiero" (traducción rusa: Moscú
1912). A pesar del error del autor en la cuestión de la teoría del dinero y de cierta
tendencia a conciliar el marxismo con el oportunismo, la obra mencionada constituye un
análisis teórico extremadamente valioso de la "fase moderna de desarrollo del
capitalismo" (así está concebido el subtítulo de la obra de Hilferding). En el fondo, lo que
se ha dicho acerca del imperialismo durante estos últimos años -- sobre todo en el número
inmenso de artículos sobre este tema publicados en periódicos y revistas, así como en las
resoluciones tomadas, por ejemplo, en los Congresos de Chemnitz y de Basilea, que se
celebraron en otoño de 1912 -- salía apenas del círculo de ideas expuestas o, para decirlo
mejor, resumidas en los dos trabajos mencionados. En las páginas que siguen nos
proponemos exponer someramente, en la forma más popular posible, el lazo y la
correlación entre las particularidades económicas fundamentales del imperialismo.”
V.I.Lenin “Imperialismo fase superior del capitalismo. Prologo a la edición francesa y
alemana.

Fuente egipcia “Estela poética” de Tutmosis III”


La “Estela poética” de Tutmosis III: el soberano como héroe victorioso y dominador
universal. [J. M. Serrano Delgado, Textos para la Historia Antigua de Egipto (Madrid
1993) 155-157].

Te concedo el valor y la victoria sobre todos los países; instalo tu poder y el temor a ti en
todas las tierras, tu respeto hasta el límite de los cuatro pilares del cielo. Magnifico la
reverencia a ti en todas las gentes. Difundo el grito de guerra de tu majestad entre los
Nueve Arcos, reunidos los principales de todos los países como botín tuyo. He extendido
mis propias manos y los he atado para ti. He amarrado conjuntamente por decenas de
millar y por millares a los nubios, y a los septentrionales por centenas de millar, como
cautivos

Fuente asiria “Anales de Sargón II”


A gentes de las cuatro partes del mundo, de lengua extranjera y de idioma incomprensible,
habitantes de las montañas y de los llanos, súbditos todos de la luz de los dioses y del
señor de todo, yo transporté por orden de Assur, mi señor, y por la potencia de mi cetro.
Yo hice que se conviertan en gentes de una sola lengua y las establecí allí. Les asigné
como escribas y vigilantes a asirios, capaces de enseñarles el temor de dios y del rey.
______________________________________________________________________
Conclusión: El concepto de imperio requiere ser analizado teniendo en cuenta la
especificidad de la sociedad que se esté abordando. Usar el término imperio como una
taxonomía aplicable a toda sociedad en el tiempo da lugar a generalidades que pierden de
vista las particularidades propias de cada proceso histórico.

Inscripción de Ramsés III contra los Pueblos del Mar

Tomado de Pritchard, J. (ed.) Ancient Near Eastern Texts relating to the Old Testament,
Princeton, 1969

(Inscripción de Ramsés III en Medinet Habu)

Año 8 bajo la majestad de (Ramsés III)…


…Los países extranjeros conspiraron en sus islas. Repentinamente las tierras fueron
arrancadas (de sus lugares) y dispersas en la refriega. Ninguna tierra resistió ante sus
armas desde Hatti, Kode, Karkemish, Arzawa y Alashiya1 en adelante, fueron segadas
simultáneamente. Se estableció un campo en un lugar de Amor2. Arrasaron su población
y su tierra fue como aquello que nunca ha existido. Avanzaba hacia Egipto, mientras la
llama estaba preparada ante ellas. Su confederación estaba formada por las tierras unidas
de los Filisteos, Tjeker, Shekelesh, Denye(n) y Weshesh. Pusieron sus manos sobre las
tierras hasta los confines del mundo, sus corazones confiados y seguros: “nuestros planes
tendrán éxito”.
Ahora bien, el corazón de este dios, el Señor de los Dioses estaba preparado y listo para
atraparlos como pájaros… Organicé mi frontera en Djahi3, preparado frente a ellos:
príncipes comandantes de guarniciones y mariyannu. Preparé las bocas del río como una
muralla con barcos de guerra, galeras y embarcaciones costeras (totalmente) equipadas,
tripulados enteramente, de proa a popa con valientes guerreros en armas. Eran como
leones rugiendo en lo alto de las montañas. El cuerpo, preparados para aplastar a los países
extranjeros bajo sus cascos. Fui el valiente Montu firme al frente de ellos, para que
pudieran contemplar lo que mis manos capturaban…
Los que alcanzaron mi frontera, su simiente no existe, su corazón y su alma fueron
aniquilados para siempre. Los que avanzaron juntos por mar, la llama toda estuvo para
siempre. Los que avanzaron juntos por mar, la llama toda estuvo frente a ellos, en las
bocas del río, mientras que una empalizada de lanzas la rodeó… en la playa. Fueron
arrastrados dentro de ella, encerrados y postrados en la playa, muertos y amontonados del
primero al último. Sus barcos y sus bienes quedaron como si hubiesen sido hundidos.
He hecho que las tierras se arrepintieran (aún) de mencionar a Egipto; porque cuando
pronunciaban mi nombre en su país, eran consumidos…

Notas:
(1) Kode era la costa de Cilicia y N. de Siria, Arzawa estaba cerca o en Cilicia, y
Alashiya era probablemente Chipre.
(2) Al N. de Siria
(3) La costa fenicia hasta Palestina
El Código de Hammurabi (Selección)

Tomado de Sanmartín, Joaquín (1999). Códigos Legales de Tradición Babilónica.


Madrid: Trotta, pp. 79-183.

Prólogo

Cuando Anum, el Altísimo, Rey de los Annunakus, (y) el divino Enlil, señor de cielos y
tierra, que prescribe los destinos del País, le otorgaron al divino Marduk, al hijo
primogénito del dios Ea, la categoría de Enlil de todo el pueblo, (y) lo magnificaron entre
los Igigus; (cuando) le impusieron a Babilonia su sublime nombre (y) la hicieron la más
poderosa de los Cuatro Cuadrantes; (cuando) en su seno le aseguraron a Marduk un reino
sempiterno cuyos cimientos son tan sólidos como los del cielo y la tierra –en aquellos
días– Anum y el divino Enlil también a mí, a Hammurabi, el príncipe devoto (y)
respetuoso de los dioses, a fin de que yo mostrase la Equidad (mīšarum) al País, a fin de
que yo destruyese al malvado y al inicuo, a fin de que el prepotente no oprimiese al débil,
a fin de que yo, como el divino Šamaš, apareciera sobre los ‘Cabezas Negras’ e iluminara
la tierra, a fin de que promoviese el bienestar de la gente, me impusieron el nombre: Yo
soy Hammurabi: El Pastor Elegido del divino Enlil…
(…)
Cuando Marduk me mandó a gobernar el pueblo, a enseñarle al País el buen camino, yo
hice de la Verdad y la Equidad el asunto más importante: me ocupé del bienestar del
pueblo –en aquellos días–

Leyes

1. Si un hombre (awīlum) acusa a otro hombre y le imputa un asesinato pero no puede


probárselo, su acusador será ejecutado.
(…)
128. Si alguien toma una esposa, pero no redacta un contrato relativo a ella, esta mujer
no es su esposa.
129. Si la esposa de un hombre es sorprendida acostada con otro varón, que los aten y los
tiren al agua; si el marido le perdona a su esposa la vida, el rey le perdonará también la
vida a su súbdito.
130. Si un hombre agarra a la esposa de otro hombre, que no había conocido varón y vivía
aún en la casa de su padre, y se acuesta con ella, y lo sorprenden, que ese hombre sea
ejecutado; esa mujer quedará impune.
131. Si a la esposa de un hombre la acusa su marido sin haber sido sorprendida acostada
con otro varón, que ella jure públicamente por la vida del dios, y volverá a su casa.
132. Si a la esposa de un hombre, a causa de otro varón, se la señala con el dedo, ella,
aunque no haya sido sorprendida acostada con el otro varón, tendrá que echarse al divino
Río a petición de su marido.
133a. Si alguien es hecho preso y en su casa hay aún de comer, que su esposa [mientras]
su [esposo está preso], cuide su conducta [y no] entre [en casa de otro].
133b. Si una mujer no cuida su conducta y entra en casa de otro, que se lo prueben a esa
mujer y que la tiren al agua.
134. Si alguien es hecho preso y en su casa no hay de comer, que su esposa entre en casa
de otro; esa mujer no tiene culpa.
135. Si alguien es hecho preso y en su casa de no hay de comer, y su esposa, antes de que
él vuelva, entra en casa de otro y da a luz hijos, y más tarde su marido consigue volver y
regresar a su ciudad, que esa mujer vuelva con su primer marido; los hijos le seguirán a
su padre.
136. Si un hombre abandona la ciudad y se fuga, y, después de haberse marchado, se
esposa entra en casa de otro, si ese hombre vuelve y pretende retomar a su esposa, que,
por haber sentido rechazo hacia su ciudad y haber huido, la esposa del fugitivo no vuelva
a su marido.
(…)
142. Si una mujer siente rechazo hacia su marido y declara: ‘Ya no vas a tomarme’, que
su caso sea decidido por (la autoridad d)el barrio y, si ella cuida su conducta y no hay
falta alguna, y su marido suele salir y es muy desconsiderado con ella, esa mujer no es
culpable; que recupere su dote y se marche a casa de su padre.
143. Si no ha cuidado su conducta, ha estado saliendo, ha dilapidado su casa y ha sido
desconsiderada con su marido, a esa mujer la tirarán al agua.
(…)
148. Si un hombre toma una esposa y a ella le ataca la sarna, y se propone tomar por
esposa) a otra, que la tome; que a su esposa, atacada por la sarna, no la repudie; ella vivirá
en la casa que hizo él y, mientras ella viva, él la seguirá manteniendo.
149. Si esa mujer no está de acuerdo en seguir viviendo en casa de su marido, que le
restituya íntegramente la dote que trajo ella de casa de su padre, y que se marche.
150. Si un hombre le regala a su esposa un campo, una huerta o un objeto, y le extiende
un documento sellado, que, después de muerto su marido, no se lo reclamen sus hijos; la
madre entregará su herencia al hijo suyo que más quiera, no tiene que dársela a otro.
(…)
153. Si la esposa de un hombre, a causa de otro varón, hace que maten a su marido, a esa
mujer la empalarán.
154. Si un hombre tiene relaciones sexuales con una hija suya, a ese hombre lo echarán
de la ciudad.
155. Si un hombre le elige una novia a su hijo y su hijo tiene relaciones sexuales con ella,
y más tarde es él quien se acuesta con ella y lo sorprenden, a ese hombre lo atarán y lo
tirarán al agua.
156. Si un hombre le elige una novia a su hijo, pero su hijo no ha tenido aún relaciones
sexuales con ella, y es él quien se acuesta con ella, que le pague a ella ½ mina de plata;
además, le restituirá a ella íntegramente todo lo que hubiese traído de casa de su padre;
luego, que se case con ella un marido de su elección.
157. Si un hombre, después de muerto su padre, se acuesta con su madre, que los quemen
a ambos.
(…)
170. Caso que la esposa principal de un hombre le haya dado a luz hijos, y su esclava
también le haya dado a luz hijos – (si) el padre, en vida, les declara a los hijos que le haya
dado a luz la esclava: ‘Sois hijos míos’, y los considera en todo iguales a los hijos de la
mujer principal, que los hijos de la mujer principal y los hijos de la esclava, cuando al
padre le haya llegado su última hora, hagan partes iguales de los bienes de la casa del
padre; el heredero preferido, hijo de la esposa principal, escogerá una parte y se la
quedará.
171a. Ahora bien, si el padre, en vida, no les declara a los hijos que le haya dado a luz la
esclava: ‘Sois hijos míos’, que, cuando al padre le haya llegado su última hora, los hijos
de la esclava no hagan partes iguales de los bienes de la casa del padre con los hijos de la
esposa principal; se efectuará la puesta en libertad de la esclava y de sus hijos: los hijos
de la esposa principal no les exigirán a los hijos de la esclava su vuelta a la esclavitud.
(…)
196. Si un hombre (awīlum) deja tuerto a otro, lo dejarán tuerto a él.
197. Si le rompe un hueso a otro, que le rompan un hueso a él.
198. Si deja tuerto a un (individuo) cualquiera (muškenum) o le rompe un hueso a un
(individuo) cualquiera, pagará 1 mina de plata.
199. Si deja tuerto al esclavo (wardum) de un hombre o le rompe un hueso al esclavo de
un hombre, pagará la mitad de su valor.
(…)
209. Si un hombre golpea a una hija de hombre y le provoca la pérdida de(l fruto de) sus
entrañas, pagará 10 siclos de plata por (el fruto de) sus entrañas.
210. Si esa mujer muere, que maten a su hija.
211. Si es a la hija de un (individuo) cualquiera a quien le provoca a golpes la pérdida
de(l fruto de) sus entrañas, pagará 5 siclos de plata.
212. Si esa mujer muere, pagará ½ mina de plata.
213. Si golpea a la esclava de un hombre y le provoca la pérdida de(l fruto de) sus
entrañas, pagará 2 siclos de plata.
214. Si esa esclava muere, pagará ⅓ de mina de plata.
(…)

Epílogo

(Éstas son) las Sentencias de Equidad que estableció Hammurabi, rey potente, y que le
hizo aceptar al País como conducta segura y dirección correcta. Yo soy Hammurabi, el
rey perfecto. Respecto a los ‘Cabezas Negras’ que me regaló Enlil y cuyo pastoreo me
confió Marduk, no fui nada negligente, no me crucé de brazos. Les fui buscando lugares
tranquilos, resolví las dificultades más duras, les hice salir la luz.
(….)
Que el oprimido a quien llevan a juicio pueda acudir ante mi estatua de ‘Rey de la
Equidad’, que lea y relea mi estala inscrita y oiga mis exquisitas palabras, que mi estela
le aclare el caso, él mismo comprenda su sentencia…
(…)
Que, en días venideros –sea cuando fuere–, el rey que surja en el País guarde las palabras
de Equidad que he grabado en mi estela…

Tratado entre Asarhaddon, rey de Asiria, y Ba’al, rey de Tiro


(Entre 675 y 671)

Tomado de Liverani, M., El Antiguo Oriente. Historia, sociedad y economía, Crítica,


Barcelona, 1995 [1991], p. 550

I columna, sólo se conserva parcialmente el encabezamiento:


“Tratado que Asarhaddon, rey de Asiria, primogénito de Senaquerib, rey de Asiria, con
Ba’al de Tiro… primogénito de… ha concluido.”
II columna: completamente ilegible.
III columna: § 1 ilegible.
§ 2 “… el gobernador que he puesto sobre ti… los ancianos de tu país en consejo… el
gobernador junto con ellos… la palabra de su boca no escucharás sin el gobernador; los
mensajes que yo te mande, no debes abrirlos en ausencia del gobernador; si el gobernador
no estuviera presente, le esperará para abrir pero no…”
§ 3 “Si una nave de Ba’al o de la gente de Tiro que se encuentra en el país de los filisteos
o bien a lo largo de cualquier (otro) confín de Asiria embarranca: todo cuanto se encuentra
en la nave pertenece a Asarhaddon rey de Asiria, pero no se ensañará con la gente que se
encuentra en la nave y su nombre…”
§ 4 “Estos son los puertos y las rutas que Asarhaddon rey de Asiria ha concedido a Ba’al
su siervo: en Acco y Dor, en el distrito de los filisteos, por doquier; en las ciudades
fronterizas de Asiria, a orillas del mar, por doquier; y en la ciudad de Biblos en el Líbano,
las ciudades que están en la montaña, por doquier. (En) todas estas ciudades de
Asarhaddon rey de Asiria, Ba’al y sus siervos los tirios, la gente de Asarhaddon rey de
Asiria… podrán concurrir (?). En el interior de sus naves y en cualquier ciudad de
Asarhaddon rey de Asiria adonde se dirijan, sus ciudades, sus aldeas, sus puertos, que en
el territorio… en cada una de sus zonas de frontera, como en tiempos anteriores… sean
recibidos amigablemente. Un grupo cualquiera de trabajo… a sus naves no se hará daño.
En el país… en su territorio, en sus aldeas… como anteriormente el país de Sidón…”
IV columna: tiene las invocaciones a la divinidad, tanto asirias como fenicias (Ba’al
Shamim, Ba’al Malagê, Ba’al Safón).

Las inscripciones del Obelisco Negro de Salmanasar III

Traducido de Pritchard, James B., ed., The Ancient Near East in Pictures relating to the
Old Testament, second printing, Princeton, Princeton University Press, 1954, pp. 290-1.
Traducido por el Dr. A. Rosenvasser.

Este obelisco, que se encuentra actualmente en el Museo Británico, fue encontrado en el


palacio de Kalah. Hecho en basalto negro, mide dos metros de alto y está terminado en
tres gradas, con la apariencia de un zigurat. Tiene escenas, distribuidas en cinco registros
en las cuatro caras del obelisco, e inscripciones, mostrando así a los reyes de los pueblos
sometidos, aportando sus tributos.

Primer registro:
Se representa a Sua, el gilzanita, trayendo tributos de
“plata, oro, plomo, vasijas de cobre, báculos para el
rey, caballos, camellos de dos gibas”, a Salmanasar
III. El rey asirio, armado de arco y flechas y
acompañado de un servidor y de un soldado, recibe a
Sua que se inclina delante de él, bajo los símbolos del
disco solar alado y de la estrella de ocho puntas. Hay
dos funcionarios de pie detrás de Sua, cada uno
seguido por un servidor, y delante de los cautivos que
traen su tributo. Uno conduce un caballo, dos llevan
camellos y los cinco restantes tres tributos. Los
gilzanitas están representados con barba y usando
gorras con borlas y vestidos con franjas. Calzan
zapatos de punta levantados.

Segundo registro:

Salmanasar recibe el tributo de “Jehú, hijo de Omri”,


que esta prosternado sobre sus manos y pies. El rey
asirio tiene un cuenco en la mano levantada. Le sigue un servidor que lleva un parasol y
otro con una clava en la mano. Cuatro asirios –un funcionario barbado y tres servidores
– están parados detrás de Jehú y preceden la procesión de trece israelitas portadores de
tributo. Estos llevan barba, birrete en punta y vestido talar y sobre éste una capa plegada
que termina con borlas, suficientemente larga como para echarla sobre el hombro. Como
los personajes del primer registro, parecen llevar también zapatos de punta levantada. Los
tributos que traen no pueden identificarse claramente, pero los objetos citados en la
inscripción corresponden, más o menos, al relieve; figuran enumerados: “plata, oro, saplu,
cuenco de oro, un vaso de oro de base puntiaguda, vasos de oro, baldes de oro, estaño, un
báculo para el rey (y) puruhtu de madera”.

Tercer registro:

El tributo del país de Musri (cerca de Khorsabad) consiste en los siguientes: animales
conducidos (o arreados) por cuidadores que llevan vestidos hasta la rodilla, usan barba y
están descalzos. Los animales mencionados en la inscripción son: “camellos, un
hipopótamo, un rinoceronte, un antílope, un elefante y monos”.

Cuarto registro:

Tributos de Marduk-apal-usur de Suhi. Un panel de nos muestra dos leones y un venado


en una región de montaña, boscosa. Siguen trece portadores con sus tributos, barbados,
con el pelo largo sujeto con una vincha, vestidos con ropa talar y descalzos. Entre los
objetos del tributo figuran: “tejidos, colmillos de elefante y objetos de madera”. La
inscripción menciona: “plata, oro, cantaros de oro, marfil, jabalinas, bûia, vestidos muy
coloreados y de hilo”.

Quinto registro:

Tributo de Karparunda de Hattina. Un funcionario asirio y su sirviente están junto con los
que llevan los tributos. Algunos de los portadores usan birrete de punta, mientras que
otros sujetan sus cabellos con mallas. Algunos están descalzados, otro usan zapatos con
punta levantada.

Juramento de fidelidad que Asarhaddon exige a los jefes de los medos


con motivo de la designación de Assurbanipal como heredero del trono
(extracto, I 41 – II 91)

Tomado de Liverani, M., El Antiguo Oriente. Historia, sociedad y economía, Crítica,


Barcelona, 1995 [1991], p. 654

Pactos (adê) que Asarhaddon rey de Asiria ha establecido con vosotros ante los grandes
dioses del cielo y de la tierra, sobre el príncipe hereditario Assurbanipal, hijo de
Asarhaddon rey de Asiria, vuestro señor, a quien él ha nombrado e instalado como
príncipe heredero. Cuando Asarhaddon rey de Asiria vaya a su destino, vosotros elevaréis
al príncipe Assurbanipal al trono real. Él ejercerá la realeza y el señorío de Asiria sobre
vosotros. Vosotros le protegeréis en el campo y en la ciudad. Vosotros lucharéis y
moriréis por él. Vosotros le hablaréis en la verdad de vuestros corazones. Vosotros
podréis el buen camino bajo sus pies. No le seréis hostiles, y no colocaréis en el trono de
Asiria, en su lugar, a uno de sus hermanos –ya sea mayor o menor. La palabra de
Asarhaddon rey de Asiria no cambiaréis y no modificaréis. Serviréis sólo al príncipe
heredero Assurbanipal que Asarhaddon rey de Asiria, vuestro señor, (ha decidido que)
ejercerá realeza y señorío sobre vosotros.
Vosotros protegeréis al príncipe heredero Assurbanipal, que Asarhaddon ha designado y
os ha dicho, y con respecto al cual ha establecido y hecho obligatorios con vosotros los
pactos. No pecaréis en vuestros corazones, ni alzaréis vuestras manos contra él con
maldad. No emprendéis contra él acciones rebeldes o palabra no buenas. No le despojaréis
de la realeza de Asiria y no haréis nunca que suba al trono, en su lugar, uno de sus
hermanos –ya sea mayor o menor. No pondréis sobre vosotros a ningún otro rey o señor.
No prestaréis juramento a ningún otro rey o señor.
No escucharéis ni esconderéis ninguna palabra no buena o no adecuada a la realeza, que
sea hostil y perjudicial para el príncipe heredero Assurbanipal, ya (salga) de la boca de
sus hermanos o de sus tíos o de sus primos, de su familia, de su descendencia paterna, ya
(salga) de la boca de los notables o de los gobernadores, ya de la boca de los oficiales o
de los eunucos, o de las boca de los sabios o de la boca de toda la gente, cuanta hay. Pero
en cambio iréis y la (=palabra hostil) denunciaréis al príncipe heredero Assurbanipal.
Si Asarhaddon rey de Asiria va a su destino cuando sus hijos sean aún pequeños, vosotros
haréis que suba al trono de Asiria el príncipe heredero Assurbanipal, y colocaréis en el
trono real de Babilonia a Shamash-shum-ukin, su hermano gemelo, príncipe heredero de
Babilonia. La realeza de Sumer y Akkad, de Karduniash (=Babilonia) toda ella le
someteréis a él. Todos los regalos que Asarhaddon rey de Asiria le ha hecho, él llevará
consigo, ni uno retendréis.
El edicto de Ciro

Tomado de Pritchard, J. B., La Sabiduría del Antiguo Oriente. Antología de textos e


ilustraciones, Ediciones Garriga, Barcelona, 1966, pp. 243-246.

Inscripción en un cilindro de arcilla.

(Una línea destruida.)


…[b]ordes (del mundo)… un alfeñique ha sido instaurado como el ENU1 de su país; [las
imágenes correctas de los dioses quitó de sus tronos, imi]taciones ordenó poner en ellos.
Una copia del templo Ésagila ha… para Ur y las otras ciudades sagradas rituales
adecuados… a diario profirió [oraciones inapropiadas]. (Además) interrumpió de modo
perverso las ofrendas regulares, él… estableció dentro de las ciudades sagradas. El culto
de Marduk, el rey de los dioses, [cam]bió en abominación, cotidianamente hacia el mal
contra su ciudad (es decir, la de Marduk)… [Atormentó] a sus [habitante]s con trabajo
obligatorio (lit.: un yugo) sin descanso, los arruinó.
A sus quejas el señor de los dioses se airó terriblemente y [se marchó de] su región;
(también) los (otros) dioses, que vivían entre ellos, se fueron de sus mansiones, una vez
que (los) hubo enojado en Babilonia (SHU.AN.NAKI). (Pero) Marduk [que cuida de]…
por (el hecho de que) los santuarios de sus lugares estaban en ruinas y los habitantes de
Sumer y Akkad eran como muertos (en vida), contuvo (su pasión), [su] có[lera dominó]
y tuvo piedad (de ellos). Examinó y miró (a través de) todos los países, buscando un
gobernante recto dispuesto a llevarle (a saber, a Marduk) (en la procesión anual).
(Entonces) pronunció el nombre de Ciro (ku-ra-ash), rey de Anshan, declaróle (lit.:
pronunció [su] nombre) para que fuese gobernante de todo el mundo. Hizo que el país de
Guti y todas las hordas manda se inclinaran en sumisión a sus pies. Y él (Ciro) se esforzó
siempre por tratar con justicia a los cabezas negras, a quienes él (Marduk) le ha hecho
conquistar. Marduk, el gran señor, un protector de su pueblo/adoradores, observó con
placer sus buenas obras (a saber, las de Ciro) y su espíritu (lit.: corazón) recto (y, por
consiguiente), le hizo marchar contra su ciudad de Babilonia (KA.DINGIR.RA). Hizo
que emprendiera el camino de Babilonia (DIN.TIRKI), yendo a su lado como un verdadero
amigo. Sus tropas desplegadas – cuyo número, como el agua de un río, no puede indicarse
–, anduvieron, sin utilizar las armas. Sin dar una batalla, le hizo entrar en su ciudad de
Babilonia (SHU.AN.NA), evitando a Babilonia (KA-DINGIR.RAKI) toda calamidad.
Puso en sus manos (a saber, las de Ciro) a Nabónido, el rey que no lo veneraba (a saber,
a Marduk). Todos los habitantes de Babilonia (DIN.TIRKI), así como todo el país de
Sumer y Akkad, príncipes y gobernadores (incluidos), se inclinarón ante él (Ciro) y
besaron sus pies, alborozados de que (hubiese recibido) la realeza, y con rostros
luminosos. Felizmente le aclamaron por señor aquellos que, mediante su socorro, habían
recobrado la vida, volviendo de la muerte, (y) habían sido liberados del perjuicio y del
desastre, y reverenciaron su nombre.
Soy Ciro, rey del mundo, gran soberano, monarca legítimo, rey de Babilonia, rey de
Sumer y Akkad, rey de los cuatro bordes (de la tierra), hijo de Cambises (ka-am-bu-zi-
ia), gran soberano, rey de Anshan, nieto de Ciro, gran soberano, rey de Anshan,
descendientes de Teispes (shi-ish-pi-ish), gran soberano, rey de Anshan, de una familia
(que) siempre (poseyó) realeza; cuyo dominio Bel y Nebo aman, a quien ellos quieren
por rey porque complace su corazón.
Cuando entre en Babilonia (DIN.TIRKI) como amigo y (cuando) establecí la sede del
gobierno en el palacio del gobernante, en medio del júbilo y regocijo, Marduk, el gran
señor, [indujo] a los magnánimos habitantes de Babilonia (DIN.TIRKI) [a amarse], y
procuré a diario reverenciarle. Mis numerosas tropas anduvieron por Babilonia
(DIN.TIRKI) en paz. No permití que nadie aterrorizara (lugar alguno) del [país de Sumer]
y Akkad. Me esforcé por la paz en Babilonia (KA-DINGIR.RAKI) y en todas sus ciudades
sagradas. En cuanto a los habitantes de Babilonia (DIN.TIR KI), [que] contra la voluntad
de los dioses [habían/fueron…, yo abolí] el trabajo obligatorio (lit.: yugo) que atentaba
contra su posición (social). Alivié la triste condición de sus alojamientos, dando (así) fin
a sus (principales) quejas. Marduk, el gran señor, se alegró de mis obras y envió
bendiciones amistosas a mí mismo, Ciro, el rey de le venera, a Cambises, mi hijo, vástago
de [mis] lomos, así como a todas mis tropas, y todos [ensalzamos] su gran [divinidad]
alegremente, estando ante él en paz.
Todos los reyes del mundo entero, desde el Mar Superior al Inferior, aquellos que se
sientan en salas de trono, (aquellos que) viven en otros [géneros de edificios, así como]
todos los reyes del país del Oeste, que viven en tiendas2, trajeron sus grandes tributos y
besaron mis pies en Babilonia (SHU.AN.NA). (En cuanto a la región) de… hasta Ashur
y Susa, Agadé, Eshnunna, las ciudades de Zamban, Me-Turnu y Der, así como las
regiones de los guteos, devolví a (estas) ciudades sagradas, al otro lado del Tigris, cuyos
santuarios habían sido ruinas largo tiempo, las imágenes que (solían) vivir en ellas y
establecí para ellas santuarios permanente. (También) reuní todos sus habitantes
(antiguos) y (les) devolví sus solares. Además, restablecí por orden de Marduk, el gran
señor, todos los dioses de Sumer y Akkad que Nabónido había traído a Babilonia
(SHU.AN.NAKI), para cólera del señor de los dioses, intactos, a sus (anteriores) capillas,
a los lugares que los llenan de dicha.
Quieran los dioses a quienes he instaurado en sus ciudades sagradas pedir diariamente a
Bel y Nebo larga vida para mí, y quieran encomendarme (a él); a Marduk, mi señor, así
digan: “Ciro, el rey que te venera, y Cambises, su hijo,…”… a todos ellos establecí en
sitio apacible… patos y palomas,… procuré fortificar/reparar sus moradas…
(6 líneas destruidas.)

Notas:
(1) Antiguo título sumerio que aparece en un contexto que parece indicar que tenía
aún validez, en las especulaciones políticas del sacerdocio babilónico, el primitivo
concepto que relacionaba la vitalidad física del señor con la prosperidad del país.
(2) La frase puede hacer alusión al modo de vida de una sociedad nómada o primitiva
en contraposición al de una urbana.

Inscripciones de Artajerjes II en Susa y Hamadan

Tomado de Kent, Old Persian Grammar, Texts, Lexics, 2ª ed., 1943.


Traducido por el Dr. A. Roservasser.

Inscripción de Artajerjes II. Susa D


Dice Artajerjes el rey: “Por el favor de Ahuramazda, éste es el palacio que construí en
vida como un refugio agradable. Que Ahuramazda, Anaitis y Mitra me protejan de todo
mal (y también) a mi edificio”.

Inscripción de Artajerjes II. Hamadan B


“Este palacio, con columnas de piedra, Artajerjes, el gran rey, lo construyó, el hijo de
Darío, el rey, un aqueménida. Que Mitra me proteja…”

La inscripción de Behistun

La inscripción trilingüe de Behistun en elamita, babilonio y persa antiguo está grabada en


la pared de la garganta montañosa sita a 65 km. antes de llegar a Hamadan (la antigua
Ecbatana), en el camino de caravanas de Bagdad a Teherán. La inscripción va
acompañada de esculturas que muestran a Darío de pie, seguido por dos personas de su
séquito. El rey pisa firme con su pie derecho la figura prosternada de Gaumata, el falso
Smerdis. Detrás de Gaumata, en hilera, nueve rebeldes cautivos con las manos atadas
sobre la espalda, y una soga alrededor del cuello. Sobre el conjunto planea la figura de
Ahuramazda. La escena esculpida y las inscripciones ocupan una parte de la pared que se
levanta aproximadamente a 67 metros del nivel del suelo. Behistun en persa antiguo
significa “Lugar del dios” (Bagistana).

“Yo soy Darío el gran rey, rey de reyes, rey en Persia, rey de los países, hijo de Hystaspes,
nieto de Arsames, un aqueménida.
Dice Darío el rey: ‘Mi padre fue Hystaspes, el padre de Hystaspes fue Arsames, el padre
de Arsames fue Ariaramnes, el padre de Ariaramnes fue Teispes, el padre de Teispes fue
Aquemenes.
Dice Darío el rey. ‘Por esta razón se nos llama Aqueménidas. Desde antiguo hemos sido
nobles. Desde antiguo nuestra familia ha reinado’.
Dice Darío el rey: ‘Ocho de nuestra familia (hay) que fueron reyes. Yo soy el noveno.
Nueve en sucesión hemos sido’.
Dice Darío el rey: ‘Por el favor de Ahuramazda soy rey. Ahuramazda me concedió el
reino’.
Dice Darío el rey: ‘Estos son los países que me tocaron. Por el favor de Ahuramazda fui
rey de ellos: Persia (Parsa), Elam (Uvija), babilonia (Babirush), Asiria (Tahúra), Arabia
(Arabaya), Egipto (Mudraya), los que están junto al mar (tyaiydrayahya), Sardes
(Sparda), Jonia (Yauna), Media (Mada) Armenia (Armina), Capadocia (Katpatuka),
Partia (Parthava), Drangiana (Zaka), Aria (Harsiva), Khorasnia (Uvarazmiy), Bactriana
(Baxtrish), Sogdiana (Suguda), Gándara (Gadara), Escitia (Saka), Sattagydia (Thatgush),
Aracosia (Harauvatish), Maka (Makde), en total veintitrés provincias (tierras)’.
Dice Darío el rey: ‘Estos son los países que me tocaron (lit. que vinieron a mí). Por el
favor de Ahuramazda fueron mis súbditos, aportáronme tributo (y) lo que les mandé, sea
de día o de noche, eso fue hecho’.
Dice Darío el rey: ‘En estos países al hombre que era leal, a ese recompensé bien; al que
era malo, a ese castigué bien. Por el favor de Ahuramazda esos países se mostraron
respetuosos con mi ley; como les fue dicho por mí, así fue hecho’.
Dice Darío el rey: ‘Ahuramazda me concedió el reino. Ahuramazda me prestó ayuda hasta
que tomé posesión de este reino. Por el favor de Ahuramazda tengo (en mi poder) este
reino’.
Dice Darío el rey: ‘Esto es lo que ha sido hecho por mí después que llegué a ser rey. Un
hijo de Ciro, Cambises de nombre, de nuestra familia, él era rey aquí.
Este Cambises tenía hermano que se llamaba Bardiya, que tenía la misma madre y el
mismo padre que Cambises. Después, Cambises mató a ese Bardiya. Cuando Cambises
mató a Bardiya, el pueblo no llegó a saber que Bardiya había sido muerto. Después
Cambises fue al Egipto. Cuando Cambises partió para Egipto, después de eso el pueblo
llegó a ser malo, después de eso la mentira creció grandemente y en las demás provincias
(lit. países).’
Dice Darío el rey: ‘Después había un hombre, un mago, de nombre Gaumata, se levantó
del país Hiyauvada, una montaña que se llama Arakadri; de allí se levantó, habían pasado
14 días del mes de Viyakhna. Le mintió al pueblo, diciendo. “Yo soy Bardiya, el hijo de
Ciro, hermano de Cambises”. Después de eso todo el pueblo se rebeló (lit. se volvió
rebelde) contra Cambises (y) le pasaron a él, tanto Persia como Media y las otras
provincias (lit. países). Se apoderó del reino, nueve días habían pasado del mes
Garmapada cuando se posesionó del reino. Después de eso, Cambises se mató (lit. murió
por propia mano)”.
Dice Darío el rey: ‘Este reino que el mago Gaumata quitó de Cambises, este reino desde
hacía mucho pertenecía a nuestra familia. Después de eso, tomó para sí tanto Persia como
Media y las otras provincias, las hizo su propia posesión, llegó a ser rey’.
Dice Darío el rey: ‘No había nadie, ni un persa, ni un babilonio, ni ninguno de nuestra
familia que pudiese hacer que Gautama, el mago, fuese privado del reino. El pueblo le
temía mucho, (temía) que matase a mucha gente que había conocido antes a Bardiya. Por
esta razón mataría a la gente: “no sea que se conozca que no soy Bardiya, el hijo de Ciro”.
Nadie osó decir nada respecto de Gaumata, el mago, y a sus principales partidarios. En
una fortaleza que se llama Nisaya, en Media, allí lo maté. Por el favor de Ahuramazda
llegué a ser rey; Ahuramazda me concedió el reino’.
Dice Darío el rey: ‘El reino que había sido quitado a nuestra familia, lo puse en su lugar.
Lo restablecí en su fundamento. Como antes, así hice los santuarios que Gaumata, el
mago, destruyó. Devolví al pueblo las dehezas y los ganados, los esclavos de familia y
las casas que Gaumata el mago les quitó. Restablecí al pueblo en su asiento. Tanto Persia
como Media y las otras provincias. Como antes de Ahuramazda esto hice yo: me esforcé
hasta que hube restablecido nuestra casa real en su asiento como (estaba) antes. Así me
empeñé por el favor de Ahuramazda, de suerte que Gaumata no eliminó nuestra casa real’.
Dice Darío el rey: ‘Esto es lo que hice en Babilonia’.
Dice Darío el rey: ‘Esto es lo que hice por el favor de Ahuramazda (lit. lo que fue hecho
por mí) en un mismo año, después que llegué a ser rey. En diez y nueve batallas peleé,
por el favor de Ahuramazda destruí y tomé prisioneros a nueve reyes. Uno fue Gaumata
por nombre, un mago; el mintió; así dijo: “Yo soy Smerdis, el hijo de Ciro”. Puso a Persia
en rebelión. Uno, Ancina por nombre, un elamita; el mintió; así dijo: “Yo soy rey de
Elam”: puso a Elam en rebelión contra mí. Uno, Nidintu-Bel por nombre, un babilonio;
él mintió; así dijo: “Yo soy Nebucadrezar, el hijo de Nabonido”; puso a Babilonia en
rebelión. Uno, Martiya por nombre, un persa; el mintió; así dijo: “Yo soy Imanish, rey de
Elam”; puso a Elam en rebelión. Uno, Fraortes por nombre, un medo; el mintió; así dijo:
“Yo soy Khshathira por nombre, un medo, él mintió, así dijo: “Yo soy Khahathrita por
nombre, de la familia de Cyaxares”; puso a Media en rebelión. Uno, Cucantokahama por
nombre, un sagartio; el mintió; así dijo: “Yo soy rey de Sagartia, de la familia de
Cyaxares”; puso al fin a Sagartia en rebelión’.
Dice Darío el rey: ‘A estos nueve reyes tomé prisioneros en esa batallas’
Dice Darío el rey: ‘Estas son las provincias que llegaron a rebelarse. Le mentí y las puso
en rebelión de modo que (estos hombres) engañaron a la gente. Desde Ahuramazda los
puso en mi mano; como fue mi deseo, así lo hice’.
Dice Darío el rey: ‘Tú que serás rey después, protégeme vigorosamente de la Mentira; el
hombre que sea un Seguidor-de-la-Mentira, a él tú has de castigar bien si piensas: Que mi
país esté seguro’.
Dice Darío el rey: ‘Esto es lo que hice; por el favor de Ahuramazda, en un mismo año lo
hice; por el favor de Ahuramazda, en un mismo año lo hice. Tú que leerás después esta
inscripción, que lo que ha sido hecho por mí te convenza; no pienses que es una mentira’.
Dice Darío el rey: ‘Vuélvome rápidamente hacia Ahuramazda, que esto es verdad, no
falso, que hice en un mismo año’.
Dice Darío el rey: ‘Por el favor de Ahuramazda y mío más se hizo; aquello no ha sido
escrito; no sea que cualquiera que lea esta inscripción después, lo que hice no le parezca
excesivo y no lo convenza, sino que piense (que es) falso’.
Dice Darío el rey: ‘Aquellos que antes fueron reyes, tanto tiempo como vivieron, ellos no
hicieron lo que hice en un mismo año por el favor de Ahuamazda’.
Dice Darío el rey: ‘Ahora que lo hice los convenza: así hazlo saber al pueblo, no lo
ocultes. Si esta inscripción no la ocultes (sino) que la haces saber al pueblo, que
Ahuramazda sea un amigo para ti y que tu familia esté en la abundancia y tú vivas
largamente’.
Dice Darío el rey: ‘Si esta inscripción tú la ocultas (y) no la comunicas al pueblo, que
Ahuramazda te hiera y tu familia no exista para ti’.
Dice Darío el rey: ‘Esto que hice en un mismo año’.
Dice Darío el rey: ‘Esto que hice en un mismo año, por el favor de Ahuramazda lo hice;
Ahuramazda me ayudó y los otros dioses que existen’.
Dice Darío el rey: ‘Por esta razón Ahuramazda me ayudó y los otros dioses que existen’.
Dice Darío el rey: ‘Por esta razón Ahuramazda me ayudó y los otros dioses que existen’.
Dice Darío el rey: ‘Por esta razón Ahuramazda me ayudó y los otros dioses que existen,
porque no fui hostil, no fui un Seguidor-de-la-Mentira, no fui un hacedor de injusticia-ni
yo ni mi familia-. Según la rectitud me conduje. Ni al débil ni al poderoso hice injusticia.
El hombre que cooperó con mi casa, a él recompensé bien: el que hizo injuria, a él lo
castigué bien’.
Dice Darío el rey: ‘Tú que serás rey después, el hombre que sea un Seguidor-de-la-
Mentira o el que sea un hacedor de injusticia, no seas un amigo para él (sino) que castígalo
bien’.
Dice Darío el rey: ‘Tú que estarás después, mira esta inscripción que he consignado o
estas esculturas; no las destruyas (sino), por esta razón, protégelas, (desde entonces) en
adelante, durante tanto tiempo como estés con fuerza bastante’.
Dice Darío el rey: ‘Si tú miras esta inscripción o estas esculturas no las destruyas,
protégelas todo el tiempo que tengas fuerza, que Ahuramazda sea un amigo para ti y que
tengas fuerza, que Ahuramazda haga próspera para ti’.
Dice Darío el rey: ‘Si tú miras esta inscripción o estas esculturas (y) las destruyes y no
las proteges todo el tiempo, que Ahuramazda te castigue y tu familia no exista para ti’.
Dice Darío el rey: ‘Estos son los hombres que estaban allí cuando maté a Gaumata el
mago, que se llamaba así mismo Smerdis; en aquella época estos hombres cooperaron
conmigo: Intafernes por nombre, hijo de Vayaspara, un persa, Otanes por nombre, hijo
de Datuvakya, un persa’.
Dice Darío el rey: ‘Tú que serás rey después, protege bien a la familia de estos hombres’.
Dice Darío el rey: ‘Por el favor de Ahuramazda ésta es la inscripción que hice. Además
esto fue hecho en ario, consignado sobre tablillas de arcilla y sobre pergamino.
Además una figura de mí mismo. Además hice un linaje.
Y esto fue consignado y leído delante de mí. Después envié esta inscripción a todas partes
en las provincias...”
Yasna 12

(El credo)

Tomado de Duchesne-Guillemin, J., Zoroastre, 1948.


Traducido por el Dr. A. Rosenvasser

Reniego de los daeva. Me declaro adorador de Mazda, fiel a Zoroastro, enemigo de los
daeva, dedicado a la doctrina de Ahura, ensalzador de los Ameshaspenta, devoto de los
Ameshaspenta. Al buen Ahura, rico en tesoros, dedico todo bien y toda cosa mejor, a él
venerado, espléndido, majestuoso, a quien pertenece el novillo… La santa y buena
Armatay me elijo, que sea mía; reniego del huerto y de la rapiña de las bestias, del daño
y de la devastación de las comunidades mazdeístas. Libre movimiento y libertad de
habitar aseguro a los gobernantes que están sobre esta tierra con las bestias… Desde ahora
en adelante no haré (más) culpable del saqueo o devastación en daño de las comunidades
mazdeístas, ni de insidia a las personas y vidas. Me desdigo del trato con los daeva,
miserables, perniciosos, sin leyes, autores del mal, los más mentirosos entre los seres, los
más dañinos; con los daeva y los secuaces de los daeva, con los malhechores y los
secuaces de los malhechores, con aquellos que acarrean daño a cualquiera de los seres,
reniego de la comunidad en pensamiento, en palabras, en obras, en manifestaciones.
Reniego de la sociedad con cualquiera sea adversario infiel. Así como Ahura Mazda
instruyó a Zoroastro en todos los coloquios, en todos los encuentros en los que Mazda y
Zoroastro conversaron juntos, así como Zoroastro renegó de la comunidad con los
daeva… así también yo, adorador de Mazda, fiel de Zoroastro, reniego de la comunidad
con los daeva como lo negó el fiel Zoroastro.
Aquella que fue la fe del agua, la fe de las plantas, la fe del benéfico novillo, la fe de
Ahura Mazda que creó el novillo y el hombre fiel, aquella que fue la fe de Zoroastro y
del señor Vistaspa y de los dos Frasaostra y Gamaspa, aquella que fue la fe de cada uno
de los píos salvadores (Saosyant) sujetos al deber: según esta fe y (esta) doctrina soy un
mazdeísta. Como un mazdeísta, como un fil de Zoroastro consagro la fe, declaro por la
fe, quiero prestar mi declaración de fe. Hago voto de pensamiento bien pensado, hago
voto de palabra bien hablada, hago voto de acción bien cumplida, declaro profesar la fe
mazdea.
Génesis 7:1-24
(El Diluvio bíblico)

La entrada de Noé en el arca


7:1 Entonces el Señor dijo a Noé: "Entra en el arca, junto con toda tu familia, porque he
visto que eres el único verdaderamente justo en medio de esta generación.
7:2 Lleva siete parejas de todas las especies de animales puros y una pareja de los
impuros, los machos con sus hembras
7:3 –también siete parejas de todas las clases de pájaros– para perpetuar sus especies
sobre la tierra.
7:4 Porque dentro de siete días haré llover durante cuarenta días y cuarenta noches, y
eliminaré de la superficie de la tierra a todos los seres que hice".
7:5 Y Noé cumplió la orden que Dios le dio.

El comienzo del Diluvio


7:6 Cuando las aguas del Diluvio se precipitaron sobre la tierra, Noé tenía seiscientos
años. 7:7 Entonces entró en el arca con sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, para
salvarse de las aguas del Diluvio.
7:8 Y los animales puros, los impuros, los pájaros y todos los seres que se arrastran por
el suelo,
7:9 entraron por parejas con él en el arca, como Dios se los había mandado.
7:10 A los siete días, las aguas del Diluvio cayeron sobre la tierra.
7:11 Noé tenía seiscientos años, y era el decimoséptimo día del segundo mes ese día,
desbordaron las fuentes del gran océano y se abrieron las cataratas del cielo.
7:12 Y una fuerte lluvia cayó sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches.
7:13 Ese mismo día, habían entrado en el arca Noé, sus hijos, Sem, Cam y Jafet, su mujer
y las tres mujeres de sus hijos;
7:14 y junto con ellos, los animales de todas las especies: las fieras, el ganado, los reptiles,
los pájaros y todos los demás animales con alas.
7:15 Todas las clases de seres que están animados por un aliento de vida entraron con
Noé en el arca; y lo hicieron por parejas,
7:16 machos y hembras, como Dios se lo había ordenado. Entonces el Señor cerró el arca
detrás de Noé.

La inundación
7:17 El Diluvio se precipitó sobre la tierra durante cuarenta días. A medida que las aguas
iban creciendo, llevaban el arca hacia arriba, y esta se elevó por encima de la tierra.
7:18 Las aguas subían de nivel y crecían desmesuradamente sobre la tierra, mientras el
arca flotaba en la superficie.
7:19 Así continuaron subiendo cada vez más, hasta que en todas partes quedaron
sumergidas las montañas, incluso las más elevadas.
7:20 El nivel de las aguas subió más de siete metros por encima de las montañas.
7:21 Entonces perecieron todos los seres que se movían sobre la tierra: los pájaros, el
ganado, las fieras, todos los animales que se arrastran por el suelo, y también los hombres.
7:22 Murió todo lo que tenía un aliento de vida en sus narices, todo lo que estaba sobre
el suelo firme.
7:23 Así fueron eliminados todos los seres que había en la tierra, desde el hombre hasta
el ganado, los reptiles y los pájaros del cielo. Sólo quedó Noé y los que estaban con él en
el arca.
7:24 Y las aguas inundaron la tierra por espacio de ciento cincuenta días.

Éxodo 2:1-25

(La historia de Moisés)

2:1 Un hombre de la familia de Leví se casó con la hija de un levita.


2:2 La mujer concibió y dio a luz un hijo; y viendo que era muy hermoso, lo mantuvo
escondido durante tres meses.
2:3 Cuando ya no pudo ocultarlo más tiempo, tomó una cesta de papiro y la
impermeabilizó con betún y pez. Después puso en ella al niño y la dejó entre los juncos,
a orillas del Nilo.
2:4 Pero la hermana del niño se quedó a una cierta distancia, para ver qué le sucedería.
2:5 La hija del Faraón bajó al Nilo para bañarse, mientras sus doncellas se paseaban por
la Ribera. Al ver la cesta en medio de los juncos, mandó a su esclava que fuera a recogerla.
2:6 La abrió, y vio al niño que estaba llorando; y llena de compasión, exclamó:
"Seguramente es un niño de los hebreos".
2:7 Entonces la hermana del niño dijo a la hija del Faraón: "¿Quieres que vaya a buscarte
entre las hebreas una nodriza para que te lo críe?".
2:8 "Sí", le respondió la hija del Faraón. La jovencita fue a llamar a la madre del niño,
2:9 y la hija del Faraón le dijo: "Llévate a este niño y críamelo; yo te lo voy a retribuir".
La mujer lo tomó consigo y lo crió;
2:10 y cuando el niño creció, lo entregó a la hija del Faraón, que lo trató como a un hijo
y le puso el nombre de Moisés, diciendo: "Sí, yo lo saqué de las aguas".
La huida de Moisés a Madián
2:11 Siendo ya un hombre, Moisés salió en cierta ocasión a visitar a sus hermanos, y
observó los penosos trabajos a que estaban sometidos. También vio que un egipcio
maltrataba a un hebreo, a uno de sus hermanos.
2:12 Entonces dirigió una mirada a su alrededor, y como no divisó a nadie, mató al egipcio
y lo escondió en la arena.
2:13 Al día siguiente regresó y encontró a dos hebreos que se estaban peleando. "¿Por
qué golpeas a tu compañero?", preguntó al agresor.
2:14 Pero este le respondió: "¿Quién te ha constituido jefe o árbitro nuestro? ¿Acaso
piensas matarme como mataste al egipcio?". Moisés sintió temor y pensó: "Por lo visto,
el asunto ha trascendido".
2:15 En efecto, el Faraón se enteró de lo sucedido, y buscó a Moisés para matarlo. Pero
este huyó del Faraón, y llegó al país de Madián. Allí se sentó junto a un pozo.
2:16 El sacerdote de Madián tenía siete hijas. Ellas fueron a sacar agua para llenar los
bebederos y dar de beber al rebaño de su padre.
2:17 De pronto llegaron unos pastores y las echaron. Moisés, poniéndose de pie, salió en
defensa de ellas y dio de beber a sus ovejas.
2:18 Cuando llegaron al lugar donde estaba Reuel, su padre, este les preguntó: "¿Por qué
hoy han vuelto tan pronto?"
2:19 "Un hombre, un egipcio, le explicaron ellas, nos libró de los pastores, nos sacó agua,
y hasta dio de beber al rebaño".
2:20 "¿Dónde está ese hombre?", preguntó él a sus hijas. "¿Por qué lo dejaron allí?
Invítenlo a comer".
2:21Moisés accedió a quedarse en casa de aquel hombre, y este le dio como esposa a su
hija Sipora.
2:22 Ella tuvo un hijo, y Moisés lo llamó Gersón, porque dijo: "Fui un emigrante en tierra
extranjera". El clamor de los israelitas escuchado por Dios
2:23 Pasó mucho tiempo y, mientras tanto, murió el rey de Egipto. Los israelitas, que
gemían en la esclavitud, hicieron oír su clamor, y ese clamor llegó hasta Dios, desde el
fondo de su esclavitud.
2:24 Dios escuchó sus gemidos y se acordó de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob.
2:25 Entonces dirigió su mirada hacia los israelitas y los tuvo en cuenta.

La Estela De La Victoria

Agregar cita lara peinado


La Estela de Merneptah, conocida como la Estela de Israel, data del año 1.207
a.C, y mide 7,5 metros de altura. De granito negro en un único bloque, fue descubierta
por Flinders Petrie en las ruinas del templo funerario del faraón Merneptah en Tebas,
en 1896. La mayor parte de su texto jeroglífico celebra la derrota de los libios y los
Pueblos del Mar aliados en su quinto año de reinado. La estela es famosa por sus últimas
tres líneas del texto, en donde menciona brevemente una campaña en Canaán por parte
de Merneptah, en el contexto de haber pacificado la situación política del Mediterráneo
oriental. La “Estela de la Victoria”,como también se la denomina, registra las campañas
militares y las victorias del Faraón Merneptah, el hijo del poderoso Ramsés II, que reinó
en Egipto alrededor de 1.215 a.C., durante el tiempo bíblico de los jueces en Israel. Sin
embargo, la relevancia del hallazgo se encuentra en la mención de “Israel”, la más
antigua hallada hasta la fecha. Es cierto que egiptólogos y eruditos bíblicos como
Manfred Görg, Peter van der Veen y Christoffer Theis sugieren que puede haber una
referencia aún más temprana a Israel en una inscripción egipcia que se halla en el Museo
Egipcio de Berlín, pero esa traducción no está clara y no hay consenso entre los
académicos. Por el contrario podemos decir, que la Estela de Mernepath es una de las
inscripciones egipcias sobre las que se ha hecho un estudio lingüístico en profundidad
para determinar, en la medida de lo posible, su significado.
"Año quinto, tercer mes de la estación shemu, día 3, bajo la Majestad de Horus: Toro
poderoso, que se alegra con Maat. Rey del Alto y del Bajo Egipto: Morueco de Ra, amado
de Amón. Hijo de Re: Merenptah, que está satisfecho a causa de Maat.
Se exalta la fuerza y se magnifica la potencia de Horus, toro poderoso, que golpea los
Nueve Arcos y cuyo nombre es establecido para siempre y para toda la Eternidad. Se
narran sus victorias en todas las tierras, de manera que cada tierra, reunida, conozca y
admire la virtud en sus hechos valerosos.
El Rey del Alto y del Bajo Egipto: Morueco de Re, amado de Amón El hijo de Re:
Merenptah, que está satisfecho a causa de Maat, el Toro, señor de la fuerza, que masacra
a sus enemigos, hermoso en el campo de batalla, en el momento de la victoria; la luz, que
descubre las nubes que habían estado sobre Egipto y deja ver al País bienamado los rayos
del disco del Sol; que aleja la montaña de bronce de la garganta de la gente para que pueda
dar el aliento [de la vida] a los pueblos en apuro; que satisface el corazón de Menfis sobre
sus enemigos y permite a Tatenen regocijarse sobre sus adversarios abatidos; que abre las
puertas de la ciudad de la Muralla que habían sido atrancadas y deja que sus templos
reciban sus alimentos [otra vez].
El rey del Alto y del Bajo Egipto, Morueco de Re, amado de Amón, el hijo de Re
Merenptah, que está satisfecho a causa de Maat, el único que vuelve firme los corazones
de cientos de miles, mientras que, a su vista, los alientos [de la vida] penetran en sus
narices.
El país de los timihiu está destrozado, en su tiempo de vida y el terror permanece para
siempre en el corazón de los mashauash. El hace retroceder a los libios, que habían
[osado] mirar a Egipto; un gran temor, a causa de Egipto, habita en sus corazones.
Sus tropas, adelantadas, abandonan los confines [del país], pues sus piernas no se
aguantan derechas, excepto para huir. Sus arqueros abandonaron allí sus arcos. Los
corazones de los que se apresuran son los de caminar. Desatan sus pellejos de agua y los
arrojan al suelo; sus cargas eran desatadas y tiradas a un lado.
El miserable príncipe, el vencido de Libia, había huido en la oscuridad de la noche, solo,
sin ningún penacho en su cabeza; sus piernas estaban debilitadas. Sus mujeres fueron
llevadas lejos de su presencia; se tomó la
harina de sus provisiones; no había, incluso, agua en los pellejos para conservarle vivo.
Las caras de sus compañeros, prestos a matarle, eran hostiles; entre sus comandantes uno
luchó contra otro. Sus tiendas estaban quemadas, transformadas en cenizas. Todos sus
bienes eran alimento para la tropa.
Cuando alcanzó su país, estaba (sumido) en lamentaciones. Cada superviviente en su
tierra estaba demasiado agraviado para recibirle. Un príncipe a cuyo mal penacho castigó
el destino y todos, en sus villas le decían esto:
¡El está en poder de todos los dioses de Menfis!
El señor de Egipto hace una maldición de su nombre: Meriay es la abominación de la
ciudad de la Muralla Blanca y [esto permanecerá] en su familia, de hijo en hijo, para la
Eternidad.
Morueco de Re, amado de Amón perseguirá a sus hijos y Merenptah, que está satisfecho
a causa de Maat, le será dado como destino [Merenplah, héroe legendario].
El ha llegado a ser una leyenda proverbial para Libia. Las jóvenes generaciones dirán
unas a otras a propósito de sus victorias: Aquello no se hará así de nuevo desde [los días]
en que Re lo ha abatido. Por eso, cada viejo habla así a su hijo: ¡Aflicción para Libia!.
Ellos han dejado de vivir del agradable modo del que va de un lado a otro en el campo.
Van a ser reprimidos sus paseos en un solo día. Los tehenu están acabados en un solo año.
Sutej se ha vuelto contra su jefe; sus pueblos han sido arruinados con su consentimiento.
No hay trabajo para cargar fardos en estos días. Es, entretanto, conveniente ocultarse y es
sólo en un agujero donde se está a salvo. El gran señor de Egipto es poderoso, la victoria
le pertenece. ¿Quién puede luchar, conociendo su inexorable paso? ¡Imprudente y necio
sería quien fuese en su contra! El que transgreda su frontera no conocerá el mañana.
En cuanto a Egipto -dicen- desde los tiempos de los dioses [ha sido] el hijo único de Ra
y su hijo es el que está en el trono de Shu. Ningún corazón sabría emprender un ataque
contra su pueblo, porque el ojo de cada dios perseguiría a quien lo violase y él es quien
acarrearía el fin de sus enemigos. Así dicen aquellos que observan las estrellas y los que
conocen todas las palabras [mágicas] al mirar a los vientos.
Un gran prodigio ha ocurrido en Egipto. El que la atacó ha sido metido en su mano como
un prisionero vivo, gracias a los designios del divino, que ha triunfado sobre sus
enemigos, en presencia de Ra.
Meriay es quien hizo el mal y a quien ha abatido el Señor que esta en la Ciudad de la
Muralla [Blanca]. Ha sido juzgado con aquél en Heliópolis y la divina Enéada lo
consideró culpable de sus crímenes.
El Señor del Universo dice: ¡Que se dé la cimitarra a mi hijo!, el justo de corazón, el
gentil y bondadoso, Carnero de Ra, amado de Amón, el que es solícito con el Castillo del
ka de Ptah; el que ha protegido a
Heliópolis y quien ha abierto las ciudades que estaban cerradas; el que ha hecho libres a
las multitudes que habían sido encerradas en todos los nomos; el que ha vuelto a dar
ofrendas a los templos y deja que el incienso sea quemado ante el dios; el que ha hecho
que los grandes recuperen la posesión de sus propiedades y que los pobres hayan vuelto
a sus ciudades.
He aquí lo que han dicho los Señores de Heliópolis acerca de su hijo, Merenptah, que está
satisfecho a causa de Maat: "Que se le dé el tiempo de vida de Ra; así él podrá proteger
al que está sufriendo a causa de algún país. Le ha sido asignado Egipto, como la parte de
aquél que ha conquistado para sí, eternamente; por ello él puede proteger a su pueblo.
Mirad, cuando se vive en la época de este héroe, el aliento de vida está en las manos del
[rey] valiente. Los bienes corren como el agua para el que no toma a su cargo la mentira,
pero el hombre de corazón malvado pierde lo que ha robado; [en cuanto] al que tiene a su
cuidado bienes mal adquiridos, [sus bienes] irán a otros y no a sus hijos.
Se dice también: "¡Meriay, el vil enemigo, el vencido de Libia, vino para franquear los
muros de la villa de Ta-tenen, que es el señor de ella, mientras que su hijo había aparecido
sobre su trono, el Rey del Alto y del Bajo Egipto, Carnero de Ra, amado de Amón; el hijo
de Ra, Merenptah que está satistecho a causa de Maat".

Ptah dijo entonces al encuentro del vencido de Libia: "Que sean reunidos todos sus
crímenes, y que ellos caigan sobre su cabeza. Ponedle en manos de Merenptah, a fin de
que le haga vomitar lo que él había tragado, como un cocodrilo. Ahora, mirad, el hombre
rápido se lleva al hombre rápido y el señor real cazará al que conocía su fuerza. Es Amón
quien lo capturará con su mano y por eso lo asignará a su ka, en Hermonthis, al rey del
Alto y del Bajo Egipto, Carnero de Ra, el hijo de Ra, Merenptah".

[Himno a la paz]

Una gran alegría ha venido a Egipto


y el júbilo se manifiesta en las villas del País bienamado.
Ellas hablan de las victorias
que Merenptah logró sobre los tehenu.
¡Qué amado es, el príncipe victorioso!
¡Qué ensalzado es el rey, entre los dioses!
¡Qué prudente es él, el señor del dominio!
¡En verdad, qué agradable es sentarse y hablar! ¡Oh, caminar a grandes pasos por el
camino, sin que haya temor en el corazón de las gentes! Las fortalezas están abandonadas
a su suerte, los pozos son abiertos [de nuevo], accesibles en lo sucesivo a los mensajeros.
Las almenas de los muros están tranquilas; únicamente es el sol quien despertará a los
centinelas. Los madjai están tendidos y duermen; los nau y tekten están en las praderas,
según su deseo. El ganado del campo está suelto y vagabundea sin pastor, [incluso] cruzan
la corriente del río. Ninguna llamada, ningún grito se alza en la noche: "¡Alto, mirad, un
recién llegado viene hablando en lengua extranjera!". Se va y se viene cantando y no hay
gritos como cuando hay aflicción entre las gentes. Las ciudades están habitadas de nuevo.
El que siembra su cosecha la comerá. Ra se ha vuelto de nuevo hacia Egipto, mientras
que ha sido puesto en el mundo, gracias a su destino, su protector, el Rey del Alto y del
Bajo Egipto, Carnero de Ra, el Hijo de Ra, Merenptah.

[La paz en el Imperio egipcio]

Los príncipes están postrados, diciendo:


¡Clemencia! Ninguno alza su cabeza a lo largo de los Nueves Arcos.
Libia está desolada, Khatti está pacificada,
Canaán está despojada de todo lo que tenía malo,
Ascalón está deportada, Gezer está tomada,
Yanoam parece como si no hubiese existido jamás,
Israel está derribado y yermo, no tiene semilla,
Siria se ha convertido en una viuda para Egipto.
¡Todas las tierras están unidas, están pacificadas!
Todos los [países] que andaban errantes han sido unidos por el Rey del Alto y del Bajo
Egipto, Carnero de Amón, el Hijo de Ra, Merenptah, dotado de vida, como Ra, cada día."