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1.

El unico tabu

En una sociedad pluralista los historiadores no están al servicio de la
politica. La libre investigación está garantizada al igual que la libertad
de expresión.
Consecuenternente, nuestra visión de épocas anteriores está expuesta
a modificaciones. Nuevas conclusiones históricas nos obligan
periódicamente a replantearnos nuestra visión de la historia. Es
totalmente licito analizar errores históricos con métodos de las
ciencias exactas.
Hasta hace poco, en Suiza se tomaba corno un hecho que después de la
jura de Rütli en 1291 comenzó el «Burgenbruch», el ataque y la toma de
las fortalezas de los Habsburgo. Sobre la base de excavaciones se
comprobó que dichas fortalezas habían sido abandonadas sin combate
previo, ya bastante tiempo antes o bien mucho tiempo después de 1291.
Por lo tanto, el «Burgenbruch» es un mito. (W. Meyer: 1291. Die
Geschichte. [1291. La historia]). No por ello hemos oído que los
historiadores que guiaban las excavaciones hayan sido denunciados
por «denostar a sus antepasados».
En Turín, millones de peregrinos devotos veneraron el «sudario de
Cristo», hasta que mediante investigaciones en laboratorios se llegó a
comprobar que el paño provenía de la Edad Media. A nuestro saber, el
Papa no excomulgó a los cientificos encargados de llevar adelante esta
investigación.
Hay un solo periodo histórico para el cual, en la sociedad democrática
occidental, queda invalidado el principio de la libre investigación.
Quien pone en duda el concepto corriente sobre ese periodo, arriesga
exponerse a sanciones legales y al desprecio de la sociedad, como
asimisrno a la pérdida de su existencia profesional. En lugar del
razonamiento critico y la libre investigación, lo que vale para ese
periodo es el dogma ordenado por el estado, siendo pecado la
aplicación de métodos cientificos. Nos referirnos a los años de 1941
hasta 1945.
[16]
2. Los revisionistas

Las victimas de la represión y del desprecio que mencionamos son los
«revisionistas». En relación con la Segunda Guerra Mundial, esta
denominación se aplica en sentido más amplio a aquellos historiadores
que no aceptan el concepto corriente de la culpa unilateral de
Alemania y del Japón en el desencadenamiento de esa guerra, y en un
sentido más estricto a aquéllos que cuestionan el «holocausto», o sea la
exterminación sistemática de los judíos bajo Hitler, como también la
existencia de cámaras de gas en los campos de concentración nazi.
(Aclaración: La palabra «holocausto» deriva de la palabra en griego
que significa «victima de incendio»; se impuso en los paises de habla
alemana después de la proyección masiva del film estadounidense del
mismo nombre. De aqui en más, el concepto de «cámaras de gas» se
reférirá únicamente a aquellas para el aniquilamiento de seres
humanos y no a las cárriaras para la desinsectación de las prendas de
vestir, cuya existencia es indiscutida. En la presente publicación, en la
que no habrá de tocarse la cuestión de la culpabilidad referente a la
Segunda Guerra Mundial, la expresión «revisionismo» siempre
tendrá el significado restringido de «revisionismo del holocausto».)
El fundador del revisionismo fue el francés Paul Rassinier, socialista,
combatiente en la resistencia francesa y prisionero en los campos de
concentracion de Buchenwald y Dora-Mittelbau. Después de su
liberación, Rassinier escribió el libro Le Mensonge d'Ulysse, en el cual
analiza criticamente los relatos de ex-prisioneros de los campos de
concentración nazi. El titulo alude al deseo humano de fabular, al
referirse al piadoso embustero Ulises, quien, a los cien tormentos
realmente sufridos, les añadió otros mil inventados.
Al escribir Le Mensonge d'Ulysse, Rassinier todavia opinaba que las
cámaras de gas habrian existido, pues donde hay humo hay fuego; sin
embargo, sus extensas investigaciones lo llevaron cada vez más a la
convicción de que las matanzas por gas no existieron o en todo caso
fueron obra de unos pocos maniáticos. Rassinier fallecio en 1967. Sus
sucesores, los revisionistas, si bien hoy dia siguen siendo una pequeña
minoria, se van fortaleciendo cada vez más y cuentan
[17]
desde 1988 en sus filas al inglés David Irving, seguramente el mejor
conocedor de Hitler y del Tercer Reich.

3. Las dudas referentes al holocausto, ¿son, en suma, posibles?

Prácticamente todo el mundo cree en el asesinato de millones de judíos
bajo Hitler y en las cámaras de gas nazi. Miles de libros y cientos de
miles de articulos de diarios tratan sobre la temática del holocausto,
además de una inconiable cantidad de películas. Es más: ¡Unos cuantos
acusados han confirmado la existencia de las cámaras de gas durante
diversos juicios! ¿Cómo es posible que se dude todavía, ante estas
pruebas tan avasalladoras?
Permítaseme decir que de la misma manera podríamos probar que
existen brujas. Durante siglos toda Europa creía en las brujas.
Voluminosos libros, escritos por sabios, desenmascaraban el malvado
accionar de las brujas. Al fin y al cabo, numerosas brujas confesaron
ante sus jueces que montadas sobre sus escobas, cabalgaron por los
aires en la noche de Walpurgis (1o de mayo, N.d.T.) para llegar a la
cumbre del monte «Brocken», donde tenfan relaciones sexuales con el
mismísimo diablo. Conclusión: Las brujas existen.
¿Estamos realmente seguros de que el hombre, al cabo de varios siglos,
logró ser más inteligente? ¿No creería hoy día también la mayoría de
la gente en la existencia de brujas, si les contaran desde su infancia
historias horripilantes sobre brujas, y los medios de comunicación
recalcaran día tras día el nefasto actuar de las mismas?

4. Cómo reaccionan los «historiadores oficiales» frente al revisionismo

Quien no se ha ocupado especificamente del destino de los judíos en el
Tercer Reich y en los campos de concentración, quisiera tal vez
escuchar un debate entre un revisionista y un exterminista (asi llaman
los revisionistas a los representantes de la teoria del exterminio).
Lamentablemente no se le presentará esta oportunidad,
[18]
dado que los exterministas no están dispuestos a participar en
semejante debate. Mientras los revisionistas emplean gran parte de su
tiempo para leer los libros de sus contrincantes y analizar las teorias
de éstos, los historiadores ortodoxos se conforman con declaraciones
superficiales e injurias. He aqui algunos de sus «argumentos"
estándar:
-- «El holocausto es un hecho inamovible.» -- Durante miles de años
fue un hecho inamovible que el sol giraba alrededor de la tierra.
-- «El que duda de la existencia de las cámaras de gas se burla de las
victimas de la dictadura nazi,» -- ¿ Realmente les rendimos honor a las
32.000 personas que encontraron la muerte en Dachau si
incrementamos esa cifra a 238.000, como se había hecho en los
primeros años de la posguerra?
-- «Los revisionistas son antisemitas y nazis.» -- El socialista y
prisionero de campo de concentrazión Rassinier, ¿ fue nazi? Es cierto
que dentro del revisionismo hay algunas personas que se identifican
con el nacional- socialismo. Pero dos más dos son cuatro, aunque lo
diga un nacionalsocialista.
-- «Los revisionistas son como aquella gente que afirma que la tierra es
plana.» -- Efectivamente: Todavia hay personas que creen que la
tierra es plana. Pero curiosamente nadie se inmuta por éstas; a nadie
se le ocurriria perseguirlos judícialmente. Nadie los toma en serio; se
los considéra como delirantes inofensivos. Pero a los revisionistas no
se los considera delirantes inofensivos, sino que se los toma muy en
serio. ¿ Por qué, si no, se dictan leyes especialmente en contra de ellos?
5. Represión en vez de diálogo
En Francia, en 1990, se promulgó la «Ley Gayssot», que amenaza con
tyres años de prisión a personas que expresen dudas con respecto al
exterminio judío. Una ley similar, dictada en Austria en 1992, prevé
penas de prisión de hasta diez años por la negación del holocausto.
[19]
En otros países, los duefios del poder hacen uso de artículos de ley, de
interpretación muy amplia, como «incitación popular» o «profanación
del recuerdo de los muertos». Un párrafo tal, de interpretación muy
elástica, se prevé imponer también en Suiza por voluntad del Consejo
Fédéral. (Ver nota al final del prefacio, N.d.T)
En algunos países están prohibidos los libros y revistas revisionistas.
El politólogo alemán Udo Walendy, editor de la revista Historische
Tatsachen («Hechos históricos»), se ve involucrado en una incesante
lucha con la censura que, de acuerdo con la constitución de la
Republica Fédéral de Alemania (RFA), ni siquiera existe. Al juez
Wilhelm Stäglich, autor del libro Der Auschwitz-Mythos ("El mito de
Auschwitz"), se le redujo la pensión y se le revocó el título académico,
¡basándose en una ley del año 1939 firmada personalmente por Hitler
sobre la revocación de títulos académicos! Robert Faurisson, quien
junto con el norteamericano Arthur Butz es el líder del pensamiento
revisionista, es molestado y maltratado continuamente desde 1979.
Perdió sa puesto como profesor de literatura francesa y analista de
textos en la Universidad de Lyon, porque supuestamente la
universidad no podía garantizarle su seguridad fisica; los medios lo
tapan con lodo y no publican sus objeciones; los juzgados le imponen
elevadas multas, con el propósito de quebrarlo financieramente; su
familia vive en un continuo temor.
Llegado 1989, los «antifascistas» demostraron la fuerza ofensiva de
sus argumentos. Tres hombres musculosos del grupo «Fils de la
mémoire Juive» asaltaron a Faurisson durante un paseo, golpeándoIo
brutalmente. Con todo, pudo salvar su vida -- no así el profesor de
historia François Duprat, que murió a causa de una autobomba.
Repressión y terror fisico, hasta llegar al asesinato, en lugar de
diálogo, prohibición oficial de toda discusión publica -- esto es lo que
nos tiene que hacer dudar. ¿Por qué defiende el establishment del
«mundo libre» con tanto furor las cámaras de gas? ¿Pertenecen éstas
acaso a la herencia cultural de la humanidad como las pirámides, o la
catedral de San Pedro? ¿Quedaria menos bello el mundo de no existir
las cámaras de gas de Auschwitz, donde se habrian matado con ácido
cianhidrico, como si fueran parásitos, a un millón de hombres, mujeres
y niños judíos indefensos? ¿Qué clase de verdad histórica es ésta, si
tiene que ser protegida por una ley penal?
[20]
6. ¿Por qué temen el diálogo los exterministas?

El motivo por el cual el debate público no llega a consumarse, es fácil
de entender. Desde que el «experto del holocausto» -- el alemán
Wolfgang Scheffler -- aceptó un debate con Faurisson, transmitido
por un canal de televisión del Tésino, Suiza, en 1979, donde no pudo
contra los argumentos del historiador francés, ningún exterminista
quiere volver a exponerse al ridiculo. Los «historiadores oficiales»
saben muy bien que, en un debate sobre esta temática, no tendrian la
más mínima posibilidad de convencer. La tesis creída por casi todos,
debido al continuo lavado de cerebro, de que los alemanes del Tercer
Reich habrian gaseado a millones de judíos, resulta tan absurda al
analizarla un poco más en profundidad que es imposible defenderla
contra un contrincante conocedor del tema. Uno se pregunta por qué
esta mentira se mantiene en pie y por qué sólo poca gente sabe algo
sobre los revisionistas y sus argumentos. El motivo es el siguiente: La
difusión de las conclusiones a que llegaron los revisionistas es
impedida por la más perfecta censura que haya existido en la historia,
una censura de la cual prácticamente nadie sabe que existe. A quién
favorece esta censura, para quién es imprescindible, cómo se la ejerce,
por qué existe el gran tabú del holocausto en nuestra sociedad
supuestamente libre de tabúes, por qué hoy día podemos dudar de todo
y de todos, hasta del Padre celestial, su Hijo Jesucristo y del Espiritu
Santo, pero no de las cámaras de gas de Auschwitz y Treblinka --
todas éstas son preguntas que analizaremos más adelante.

7.¿Cuestionan los revisionistas la persecución de los judíos durante la
época de Hitler?

De ninguna manera. A partir de 1933, los judíos fueron oprimidos y
privados de sus derechos de manera creciente en el transcurrir del
tiempo; fueron expulsados al exilio; aquéllos que en 1941 y más tarde
se hallaban todavía en territorio bajo dominio alemán, fueron
internados en gran parte en campos de trabajo, acorralados en guetos,
deportados a Polonia y Rusia, perdiendo todos sus bienes. Durante
[21]
la campaña del Este, partes de las tropas alemanas, las llamadas
«Einsatzgruppen» (grupos móviles), fusilaron a muchos judíos
(determinar cifras exactas resulta hoy imposible, pero debe rondar en
varias decenas de miles).
Estas persecuciones son hechos históricos probados. En cambio, no son
hechos históricos, sino mentiras propagandisticas las siguientes
afirmaciones:
a) Que existía un plan para el exterminio físico de los judíos.
b) Que en los campos de concentración existian cámaras de gas para el
aniquilamiento de seres humanos.
c) Que durante el dominio de Hitler encontraron la muerte 5 a 6
millones de judíos.

Es actualmente imposible determinar cuántos judíos perecieron por la
guerra y las persecuciones, ya que no se permite la libre investigación y
a ningún historiador independiente se le permite el acceso a los
archivos alemanes, polacos, rusos e israelíes. Consecuentemente hay
que conformarse con estimaciones. Rassinier evalua el número de
víctimas judías, a causa de medidas de guerra y de persecución en el
territorio bajo la influencia de Hitler, en aproximadamente un millón.
Otros revisionistas, como por ejemplo Walter Sanning, que se basa en
su estudio demográfico The Dissolution of Eastern European Jewry
casi exclusivamiente sobre fuentes aliadas y judías, parten de números
muy por debajo de éste. Varios cientos de miles, posiblemente hasta un
millon de judíos murieron en guetos y campos, principalmente a causa
ce epidemias y debilitamiento, o fueron víctimas de actos de guerra y
crímenes de guerra como la destrucción del gueto de Varsovia o
masacres llevadas a cabo por las «Einsatzgruppen», o bien murieron
durante los pogromos. Todos estos acontecimientos son terribles por
demás, de modo que no existe ni el más mínimo motivo que justifique
aumentar de seis a doce veces el numero de victimas por motivos
políticos y propagandísticos e inventar las cámaras de gas.
[22]

8. "Solución final del problema judío": ¿qué entendian los nazis con
esta frase ?

Cuando en 1933 Hitler llegó al poder, todos sabían que ahora un feroz
antisemita había llegado a tomar las riendas del mando. Discursos de
odio contra los judíos ocupan un apreciable espacio en el libro de
Hitler Mein Kampf («Mi lucha»), y según el programa del partido
nacionalsocialista ningún judío podía considerarse compatriota
alemán.
Las diversas molestias a las que estuvieron expuestos los judíos tenfan
el propósito de hacerlos emigrar. Para favorecer la emigración judía,
los nacionalsocialistas colaboraban estrechamente con círculos
sionistas, que tenían interés en hacer emigrar la mayor cantidad
posible de judíos a Palestina (esta colaboración, que hoy dia
generalmente se calla, es tratada por Heinz Höhne en su obra sobre
las SS Der Orden unter dem Totenkopf"(«La cofradía bajo el signo de
la calavera»).
Aún antes de que Hitler hubiese promulgado su primera ley antijudía,
las organizaciones judías en los Estados Unidos, Inglaterra y otros
países desencadenaron una brutal campaña de boicot que causó un
enorme daño económico a Alemania. Dado que los nazis no podían
apresar a los causantes de este boicot, descargaban su furia sobre los
judíos en Alemania. La intención de los sionistas era de provocar a
Hitler para que éste intensificara cada vez más las medidas de
represión antijudías y asi acelerar la emigración de los judíos
alemanes a Palestina.
Hasta 1941, cuando se prohibió la emigración (aunque esta prohibición
no fue de cumplimiento estricto), dos tercios de la población judía
alemana habían ido al exilio; las que quedaron en el pais eran
mayoritariamente personas de edad avanzada. También los judíos
austriacos emigraron en gran medida después de la anexión, al igual
que gran parte de los judíos de Chezoslovaquia después de la
desintegración de su país en el año 1939.
Luego del inicio de la Segunda Guerra Mundial parecía poder
concretarse el plan de Madagascar, que preveía la creación de un
estado judío en la isla de Madagascar. Pero Pétain no quería ceder
[23]
la isla y los británicos controlaban las rutas marítimas. Por eso se
consideró entonces la creación de un territorio para el asentamiento
judío en el este de Europa.
En 1941 comenzaron las deportaciones en masa. Cientos de miles de
judíos fueron llevados a campos de trabajo o mandados a Rusia (para
ello se instalaron en Polonia campos para permanencia temporaria).
Las causas de esta politica eran las siguientes:
-- Los alemanes necesitaban urgentemente mano de obra, ya
que casi todos los hombres aptos para el servicio militar estaban
en el frente.
-- Los judíos, que lógicamente respaldaban a los aliados, eran
considerados como un factor de riesgo.
-- La guerra le brindaba a los nazis una buena oportunidad de
llevar adelante «la solución final del problema judío».

El hecho de que para los nacionalsocialistas esta «solución final» no
significaba la exterminación física de los judíos, sino su asentamiento
en el este, se deduce claramente de sus documentos. El 31 de julio de
1941 Góring le escribía a Heydrich:
Complementando la tarea que le fuera encomendada a usted
por Decreto del 24.1.1939, para llegar en la cuestión de los
judíos a una solución lo más favorable posible según las
circunstancias actuales enforma de su emigración o evacuación,
le encargo por la presente tomar todas las medidas
preliminares necesarias de organización y de índole material
para la solución integral del problema judío dentro de la zona
de influencia alemana en Europa... Le encargo, además,
presentarme a la brevedad un proyecto integral referente a
tales medidas para dar cumplimiento a la deseada solución
final del problema judío. (Citado según Raul Hilberg, Die
Vernichtung der europäischen Juden [«La aniquilación de los
judíos europeos»], Editorial Fischer, 1990, p. 420).

En la conferencia del 20 de enero de 1942 de Wannsee, en Berlín, en la
que, según la leyenda, se habría acordado la exterminación de los
judíos, se trató en realidad el tema de su emigración, como consta
claramente en el acta de la sesión (por otra parte, algunos
revisionistas como Stäglich y Walendy dudan de la autenticidad de
este documento). Y el 21 de agosto de 1942 uno de los participantes de
esa
[24]
conférencia, Martin Luther, del Ministerio de Asuntos Exteriores,
escribía en un memorándum:

El principio de la politica alemana referente al tema judío,
después de la toma del poder, consistió en fomentar la
emigración judía por todos los medios... La guerra actual le
otorga a Alemania la posibilidad y tainbién el deber de
solucionar el problema judío en Europa... Sobre la base de la
citada directiva del Führer se ha comenzado con la evacuación
de los judíos de Alemania. Resultaba apropiado incluir en estas
acciones a los ciudadanos judíos de los demas países que
también habían tomado medidas respecto de los judíos... La
cantidad de judíos desplazados de esta manera hacia el este no
alcanzaba a cubrir allá la mano de obra necesaria (Documento
de Nuremberg NG-2586).

Los historiadores ortodoxos se arreglan con la explicación ridicula de
que los términos «evacuación», «desplazamiento» y «emigración» sólo
eran palabras de camuflaje para el gaseo. De hecho se habrían
enviado probablemente bastante más de un millón de judíos a Rusia,
según consta en documentos alemanes. Ante la carencia total de
documentacién escrita sobre el exterminio judío y las cámaras de gas,
los señores exterministas se ven obligados a incluir en los documentos
interpretaciones de cosas que no figuran en ninguna parte,

9. Los campos de concentración.

Escasos dos meses después de la toma del poder por Hitler fue erigido
en Dachau el primer campo de concentración, seguido por otros.
(N.d.T. de ahora en adelante se usará la abreviación alemana «KZ»
para designar los campos de concentración [Konzentrationslager]).
Antes de la guerra, los campos no revestían importancia económica,
Servian para aislar a personas a las que el gobierno nacionalsocialista
consideraba peligrosas. Había distintas categorías de detenidos: los
políticos («rojos»), los criminales («verdes»), los «asociales» o los
«negros» (mendigos, linyeras, prostitutas, etc.), los «exploradores de
la Biblia» (miembros de sectas que se negaban a cumplir el servicio
militar) y los homosexuales. Hasta 1938 se internaba a judíos
únicamente si pertenecían a uno de estos grupos.
[25]
En noviembre de 1938, después del asesinato de un diplomático
alemán en París y de la tristemente célebre «noche de los cristales», fue
cuando por primera vez se enviaron judíos en forma masiva a los KZ
por el mero hecho de ser judíos; sin embargo, al poco tiempo, de más
de 30.000 detenidos casi la totalidad fue liberada.
Antes de la guerra, la cantidad total de detenidos (inclusive los
criminales) oscilaba entre algunos miles y unas decenas de miles.
Después del comienzo de la guerra apareció un gran número de
nuevos campos en todo el territorio europeo bajo dominio alemán,
desde Struthof/Natzweiler en Alsacia hasta Majdanek en el
«General-gouvernement» (la Gobernación General), en la Polonia
ocupada. Hubo finalmente un total de 14 campos de concentración
grandes y algunos más pequeños. Existían, además, unos 500 «campos
de trabajo» con algunos cientos hasta más de 1000 prisioneros en cada
uno. Estos «campos de trabajo» estaban anexados a plantas fabriles a
las que se entregaban los obreros que debian realizar el trabajo
forzado. Los detenidos fallecidos en los campos de trabajo figuran en
las estadisticas de los KZ de donde provenían.
Para la industria bélica, los campos tenían una importancia sustancial.
En Auschwitz, el KZ más grande, se elaboraba entre otros productos el
«Buria», un caucho sintético para la producción de neumáticos y, por
ende, de importancia vital para la guerra. En el KZ Dora-Mittelbau,
especialmente temido por las condiciones de trabajo extremadamente
duras, se construían los cohetes, en los que Hitler fundaba, aún en
1944, si esperanza en un vuelco favorable en la guerra.
El maltrato de los prisioneros no era una politica de estado, puesto que
el régimen tenía pleno interés en conservar su mano de obra en buen
estado de salud. Sin embargo, se cometían reiteradamente torturas y
atrocidades. Todo reglamento vale tanto como las personas que lo
tienen que aplicar, y las que se presentaban para prestar servicios en
los campos de concentración no provenían de la elite de la sociedad ni
mucho menos. En muchos campos, las peores brutalidades ni siquiera
eran cometidas por las SS sino por los criminales que aterrorizaban
sin tregua a los presos políticos. En el campo austríaco de Mauthausen
se llegó a récords en inhumanidad.
[26]
Oportunamente se procedia con toda severidad contra incorrecciones
de superiores de las SS. El comindante de Buchenwald, Karl Koch, fue
fusilado por corrupción y asesinato; Hermann Florstedt, comandante
de Majdanek de pésima fama, fue ahorcado en presencia de los
detenidos.
Como surge de una estadística elaborada por el general de la Waffen-
SS Oswald Pohl para Himmler, murieron 110.812 prisioneros de KZ
entre el 1 de julio de 1942 y el 30 de junio de 1943. El motivo por el cual
los campos no se vaciaban radicaba en que las «bajas» eran
continuamente reemplazadas por «altas». En agosto de 1943, la
cantidad total de internos de los KZ ascendia a 224.000, un año más
tarde a 524.000 (sin tener en cuenta los campos de tránsito).
La mayoria de las muertes se debía a epidemias. Especialmente temido
era el tifus exantemático que es transmitido por el piojo. Para
combatirlo se usaba un insecticida denominado «Zyklon B», que luego
los embusteros del holocausto rebautizaron como el producto para el
exterminio de seres humanos,
Sin considerar el caos de los últimos meses de la guerra, la época más
terrible en los campos fue la del verano y otoño de 1942. Durante esos
meses murieron en Auschwitz, a causa del tifus, a veces más de 300
personas por dia. La epidemia cobraba también sus victimas entre el
personal de las SS. Dentro del complejo de Auschwitz, la mayor
cantidad de muertes se registró en Birkenau, un campo situado a 3 km
al oeste del campo principal y que cumplia la función de un campo para
enfermos. Durante algunos períodos morían en Birkenau más
personas que en todos los demás campos juntos. A este «campo de la
muerte», donde perecieron probablemente 100.000 hasta 120.000
detenidos principalmente a causa de enfermedades (también hubo
ejecuciones y asesinatos), se debe la leyenda de un «campo de
exterminio», donde, dependiendo del «historiador» de turno, fueron
asesinadas entre uno y cuatro millones de personas. Para incinerar a
las victimas de las epidemias hubo que construir crematorios, y para el
depósito de los cadáveres, obitorios y morgues que los mitólogos del
genocidio transformaron luego en «cámaras de gas». También las
duchas se convirtieron así, al menos parcialmente, en «cámaras de
gas». Y de la separación de los detenidos en
[27]
aptos y no aptos para el trabajo se inventó la «selección para las
cámaras de gas». Así nació la mentira de mayor trascendencia de
nuestro siglo, la mentira de Auschwitz.
La catástrofe total se produjo en los terribles ultimos meses de la
guerra. En 1945, cuando los ingleses y los norteamericanos liberaron
un campo tras otro, se encontraron con miles de cadáveres no
sepultados como también con decenas de miles de detenidos
completamente desnutridos. Las fotos de estos desgraciados dieron la
vuelta al mundo como prueba de asesinatos en masa sin precedentes,
En la realidad, estas muertes no tenían nada que ver con una
consciente política de exterminio. Esto es fácilmente camprobable a
través de las muertes registradas en los distintos campos; a
continuación, las cifras de Dachau (fuente: Paul Berben, Dachau 1933-
1945. The Official History, The Norfolk Press, 1975).

1940: 1.515 muertos
1941: 2.576 muertos
1942: 2,470 muertos
1943: 1.100 muertos
1944: 4.794 muertos
1945: 15.384 muertos

En los últimos cuatro meses de existencia de este campo, ¡murieron
mas prisioneros que en todas los años de guerra precedentes en
conjunto! Aun después de la liberación por los norteamericanos,
murieron por inanición alrededor de 2.000 detenidos; 1.588 personas
murieron en los primeros 17 dias de mayo.
Los motivos para estas terribles muertes en masa eran las siguientes:
1) En vez de dejar a los prisioneros a la merced de las tropas rusas que
venían avanzando desde el este, los nazis los evacuaban hacia el oeste.
Como las vías ferroviarias habían sido bombardeadas casi en su
totalidad, decenas de miles de prisioneros fueron obligados a
caminatas durante semanas, atravesando nieve e hielo para llegar al
interior de Alemania; gran parte de ellos no llegó con vida al fin de la
guerra. Y en los campos, donde recibían a los evacuados
sobrevivientes, faltaban barracas, letrinas, comida, medicamentos, en
suma: faltaba de todo. El motivo de esta política de evacuaciÓn
absurda habrá sido que se quería evitar que los soviéticos encontra-
[28]
sen mano de obra y soldados. A los enfermos, por ejemplo, se los dejó
en Auschwitz y fueron liberados por el ejército rojo.
2) A partir del otoño de 1944 fluían hacia el oeste millones de fugitivos
de los territorias alemanes del este, conquistados por los soviéticos. Al
mismo tiempo, bombarderos angloamericanos transformaban ciudad
tras ciudad en escombros, destruyendo la infraestructura. En estas
circunstancias moría también un sinnúmero de personas en libertad a
causa de epidemias y debilidad.
Chuck Yeager, que traspasó como primer piloto la barrera del sonido,
escribe en su autobiografia (Yeager: An Autobiography, New York,
Bantam Books, 1985, p. 79-80) que su escuadra había recibido la orden
de ametrallar todo cuanto se moviera dentro de un territorio de 50
km2. «Alemania no podía dividirse tan fácilmente en civiles inocentes y
militares. Porque el campesino trabajando su campo estaba
alimentando a tropas alemanas.» Resulta evidente que los aliados,
mediante sus bombardeos de terror, provocaban la hambruna con
toda premeditación, ¡reprochando luego a los vencidos que no habían
alimentado suficientemente a los detenidos en los KZ!
A pesar de todo, los aliados encontraron en los campos como Bergen-
Belsen, Buchenwald y Dachau, además de montones de cadáveres y
esqueletos ambulantes, también a decenas de miles de detenidos
relativamente sanos y bien alimentados, pero se cuidaron muy bien de
publicar las fotos de estos últimos.
Existen paralelas históricas de la mortandad epidémica de los campos
de concentración nazi, como por ejemplo las de la guerra civil
norteamericana. En los campos de prisioneros Camp-Douglas y Rock
Island de los Estados del norte, hubo una tasa mensual de mortalidad
del 2 al 4% y, más al sur, en Andersonville, de 52.000 soldados del norte
perecieron 13.000. Durante la guerra anglo-boer, los británicos
internaron alrededor de 120.000 boeres civiles como también decenas
de miles de africanos negros. De éstos murieron aproximadamente la
sexta parte. Ni los prisioneros de la guerra civil norteamericana, ni los
de la guerra anglo-boer fueron exterminados premeditadamente; casi
todos sucumbían a raíz de epidemias que no se lograban controlar.
Aquellas cifras de mortalidad son perfectamente comparables con las
de Dachau (84% sobrevivientes, 16% muertos) y Buchenwald (86%
sobrevivientes, 14% muertos).
[29]
El registro civil especial en Arolsen (RFA) registra las defunciones
documentadas en los campos de concentración. A continuación, un
balance hasta fines de 1990:

Mauthausen 78.851 muertos
Auschwitz 57.353 muertos
Buchenwald 20.686 muertos
Dachau 18.455 muertos
Flossenbürg 18.334 muertos
Stutthof 12.628 muertos
Gross-Rosen 10.950 muertos
Majdanek 8.826 muertos
Dora-Mittelbau 7.467 muertos
Bergen-Belsen 6.853 muertos
Neuengamme 5.780 muertos
Sachsenhausen -Oranienburg 5.013 muertos
Natzweiler/Struthof 4.431 muertos
Ravensbrück 3.640 muertos

En la estadística de Arolsen figura también Theresienstadt con 29.339
muertos, que en realidad no era un KZ, sino un gueto, principalmente
para judíos ancianos y privilegiados.
Arolsen indica que la estadística es incompleta. Defunciones ya
registradas en otros registros civiles no se vuelven a registrar y falta
parte de la documentación de algunos campos.
Si se quisiera calcular la cantidad de personas que perdieron la vida en
los campos de concentración can una aproximación de error por unos
miles, nadie seria más indica do que la oficina de Arolsen, dado que
cuenta con más documentación que cualquier otro registro en el
mundo. Sin embargo, Arolsen está al servicio del gobierno alemán, y
éste teme la verdad histórica como el diablo el agua bendita. Por eso,
Arolsen no le permite a investigadores independientes el acceso a sus
archivos y difunde en sus publicaciones tonterías, como por ejemplo
que no se lográ salvar documentación de los campos de exterminio.
Sin embargo, nadie mejor que Arolsen mismo sabe que esta
documentaci6n no existe, ya que nunca existieron campos de
exterminio.
[30]
Según nuestros conocimientos, la cantidad de muertos para Dachau y
Buchenwald es indiscutida (32.000 y 33.000, respectivamente). En el
año 1990, los rusos le permitieron a la Cruz Roja Internaclonal el
acceso a los hasta entonces ocultados registros de defunciones de
Auschwitz. Estos cubren, con algunos blancos, el lapso desde agosto de
1941 hasta diciembre de 1943 y contienen 74.000 nombres. Según dicen,
se desconoce dónde se hallan los registros restantes.
Consecuentemente, la cantidad de víctimas de Auschwitz podría
rondar por los 150.000. De Io anteriormente dicho podemos sacar las
siguientes conclusiones:

1. Posiblemente murieron desde 1933 hasta 1945 de 600.000 a
800.000 personas en los campos de concentración nazi.
2. Menos de la mitad de las víctimas eran judíos, dado que, en
algunos campos, éstos representaban sólo una pequeña minoria
(hacia el fin de la guerra, la proporción de detenidos judíos en
Auschwitz si alcanzaba a casi un 80 %).
3. Con toda probabilidad fueron más los judíos que encontraron
la muerte fuera de los campos que dentro de ellos.

10. Las masacres en el frente oriental

El 22 de junio de 1941, el ejército alemán marchó contra la URSS y se
adelantó así unos 14 días al planeado ataque ruso (una prueba
irrefutable de que en esta guerra se trataba de un golpe preventivo, la
da el ruso Viktor Suworow en su ensayo Der Eisbrecher. Hitler in
Stalins Kalkül («El rompehielos. Hitler en los cálculos de Stalin»).
Desde sus comienzos, esta guerra fue librada con singular brutalidad.
Detrás de las lineas alemanas, los soviéticos desencadenaron una
lucha guerrillera (violando el derecho internacional), y los alemanes
reaccionaron de la misma manera como más tarde los franceses en
Argelia, los norteamericanos en Vietnam y los rusos en Afganistán: con
terror despiadado también contra inocentes. Quien desee impedir
tales crimenes de guerra, debe impedir la guerra.
Comisarios, es decir funcionarios comunistas, con frecuencia eran
liquidados enseguida después de haber sido apresados. Los parti-
[31]
sanos también eran fusilados o colgados en el acto. En definitiva, la
ejecución de rehenes como represalia por atentados contra soldados
alemanes estaba a la orden del dia. Los comisarios casi siempre eran
judíos. Estos, como Io revelan fuentes soviéticas, también estaban
ampliamente representados en los movimientos guerrilleros, y los
oficiales que tenían encomendada la ejecución de rehenes habrán
elegido preferentemente a judíos antes que a no-judíos.
Sin lugar a dudas se habrá matado «preventivamente» también a
muchos judíos, que no eran ni comisarios, ni partisanos, ni rehenes,
por considerarlos a priori «sospechosos de ser bolcheviques». Aqui se
diluyen los limites entre la lucha contra la guerrilla y el asesinato
racista.
En cuanto a los Einsatzberichte («informes de los grupos móviles»),
según los cuales habrían sido liquidados dos millones de judíos
soviéticos por estos grupos (Einsatzgruppen) tan sólo en los primeros
años de guerra, evidentemente se trata de una burda falsificación (ni
siquiera el «experto número uno del holocausto», Raul Hilberg, los
toma en serio), pero los hechos son sombríos por demás: decenas de
miles de judíos, entre ellos mujeres y niños, como también muchísimos
no-judíos fueron asesinados.

11 ¿Por qué las potencias vencedoras agregaron el invento del
holocausto y de las cámaras de gas a las atrocidades efectivamente
cometidas por los alemanes?

Después de dos guerras mundiales, en cuyo transcurso los aliados
tuvieron sus grandes problemas con los alemanes, quisieron aislar a
Alemania del resto del mundo por décadas y desmoralizar al pueblo
alemán de tal manera que en un futuro previsible ya no se atrevería a
ejercer una politica autónoma. Sin embargo, los crímenes
efectivamente cometidos por los alemancs no alcanzaban para tal fin,
ya que los vencidos estaban en condiciones de confrontar a los
vencedores con un terco: «tu quoque!» -- « ¡tú también!». Los alemanes
podían contraponer a la expulsión de los judíos entre 1933 y 1941 la de
los alemanes del este y de los Sudetes a partir de 1944, esta
[32]
última llevada a cabo con una brutalidad incomparablemente mayor;
podían comparar a los campos de concentración nacionalsocialistas
con los del archipiélago GULAG, en los cuales pereció una cantidad de
hombres y mujeres muchísimo mayor a la sucumbida en los KZ y,
finalmente, podían equiparar al barbarismo de la destrucción
totalmente inútil del punto de vista militar de Varsovia con la
destrucción no menos bárbara y militarmente absurda de Dresde.
Es así como los vencedores inventaron un crimen único en la historia
de la humanidad: el holocausto, el aniquilamiento sistemático de un
pueblo entero, del bebé recién nacido a la bisabuela centenaria, en
cámaras de gas.

12. La imagen oficial del holocausto

Según la historiografia ortodoxa, la masacre de los judíos comenzó a
perpetrarse a partir de 1941, pero en 1942 -- en la conferencia de
Wannsee (Berlín) -- se decidió el ocaso de la población judía de
Europa. Entre 5 y 6 millones de judíos habrían encontrado la muerte
durante el régimen de Hitler. Solamente una minoría de las victimas
habría muerto de hambre o debido a enfermedades en los guetos y
campos de concentración, mientras que la mayoría habría sido
asesinada: en la Unión Soviética por fusilamientos en masa, o por
intermedio de camiones gaseadores, alimentados por caños de escape
conducidos a su interior, y en seis «campos de exterminio» por medio
de gas.
Esos seis «campos de la muerte», según la terminologia de los
historiadores del establishment, se encontraban en territorio polaco
anexado por Alemania en 1939. Se trataba de los campos de
Auschwitz, Majdanek, Belzec, Sobibor, Treblinka y Chelmno. En
Chelmno las masacres se habrían consumado en camiones
gaseadores, en las restantes cinco «fábricas de la muerte», en cámaras
de gas fijas.
En el caso de Auschwitz y de Majdanek se habría tratado de «campos
mixtos», en los cuales los judíos aptos para trabajar eran obligados a
trabajos forzados, mientras que los no aptos eran gaseados después de
haber sido seleccionados. A diferencia de estos
[33]
«campos mixtos», los otros cuatro habrían sido puros centros de
matanza. Los únicos judíos a los que se les permitía sobrevivir por un
periodo de tiempo más bien breve, eran los así llamados «judíos de
trabajo» que se necesitaban para trabajos de peón.
Por razones de seguridad, estos «judíos de trabajo» habrían sido
gaseados periódicamente y sustituidos por otros. Por esta razón, de
los 600.000 judíos ingresados en el campo de Belzec, solamente uno
habría sobrevivido. (Kogon/Rückerl/Langbein: Nationalsozialistische
Massentötungen durch Giftgas. [«Matanzas en masa
nacionalsocialistas por medio de gas venenoso»]. Fischer
Taschenbuchverlag 1989, p. 183). La distinción entre «campos de
concentración normales» y «campos de aniquilamiento» sólo se hace a
partir de 1960 aproximadamente. Antes se tenía por cierto que casi
cada KZ tenía una cámara de gas, siendo así un campo de
aniquilamiento más o menos grande. En Dachau pudo verse por
algunos años una plaqueta que recordaba a los 238.000 muertos de ese
campo, y todo aquél que en la RFA de la década de los años cincuenta
dudara en alta voz de la existencia de la cámara de gas de Dachau,
arriesgaba ser encarcelado. Interin y ya hace tiempo, se ha impuesto el
concepto revisionista que establece que en Dachau la cantidad de
víctimas no fue de 238.000 sino de 32.000 y que ningún prisionero de ese
campo fue gaseado. Los revisionistas no tienen otra meta que la de
conseguir, en cuanto a Auschwitz, lo que en el caso de Dachau es de
aceptación general: reducen la cantidad de víctimas a un séptimo (de
un millón a aproximadamente 150.000) y declaran que las cámaras de
gas de Auschwitz son una mentira, así como lo eran las de Dachau.
El «especialista en materia de holocausto», Wolfgang Scheffler,
publica en su libro Judenverfolgung lm Dritten Reich («Persecución de
los judíos en el Tercer Reich», Colloquium Verlag, 1964, p. 40), las
siguientes «estimaciones cautelosas» sobre el número mínimo de
víctimas:

Auschwitz.........................«mucho más de un millón»
Treblinka................................750.000 muertos
Belzec.....................................600.000
Chelmno.................................300.000
Sobibor...................................250.000
Majdanek...............................250.000

[34]
La mayoría abrumadora de los asesinados habrían sido judíos, lo que
significa, según esta estadistica, que más de 3 millones de judíos fueron
gaseados en los 6 campos.

13. La falta de documentos de cualquier tipo sobre el holocausto y las
cámaras de gas

Los nazis practicaron hasta el exceso la famosa escrupulosidad
alemana; todo y cualquier cosa se registraba. Es así como casi 3.000
toneladas de documentos del Tercer Reich han quedado conservadas.
Varias matanzas ordenadas personalmente por Hitler están
perfectamente documentadas, como p. ej. la «Acción Eutanasia», es
decir, la matanza de enfermos terminales. Dado que un operativo tan
gigantesco como lo sería el asesinato de varios millones de personas
en las cámaras de gas forzosamente tendría que estar acompañado de
un enorme despliegue administrativo, uno pensaría que en relación al
holocausto debería existir un sinnúmero de documentos. La verdad,
empero, es que no existe ni un solo documento alemán acerca de un
plan sobre la exterminación de los judíos o de proyectos sobre la
construcción de cámaras de gas, excepto de aquellas destinadas a la
exterminación de piojos. Este hecho es aceptado hasta por los
exterministas. El «experto en materia de holocausto», el judío León
Poliakov, escribe en su libro Bréviaire de la haine (Edición completa,
edición de bolsillo de 1986, p. 124):
Los archivos del Tercer Reich, como asi también las
aclaraciones y relatos de los jefes nazis, nos permiten
reconstruir en detalle el origen y el desarrollo de los pianes de
agresión, de las campañas militares, además de toda la gama
de medidas por las cuales los nazis quisieron reformar el
mundo a su gusto. Unicamente la exterminación de los Judios
queda en las penumbras, tanto referente a su concepto, básico
como en cuanto a muchos otros puntos. Deducciones y
razonamientos sicológicos, relatos de tercera y cuarta mano,
nos permiten, no obstante, reconstruir casi exactamente el
desarrollo de ese plan. Sin embargo, muchos detalles quedarán
para siempre desconocidos. En lo que respecta al concepto
mismo del plan para
[35]
el exterminio total, los tres o cuatro culpables principales han
muerto. No ha quedado ningún documento -- hasta puede ser
que nunca haya existido alguno.

Comparando las cifras de muertos citadas por Wolfgang Scheffler con
la estadística de Arolsen, comprobamos que en el caso de Auschwitz y
de Majdanek solamente quedó registrada una fracción de las
presuntas víctimas, mientras que los cuatro «campos de la muerte»
propiamente dichos, Belzec, Sobibor. Treblinka y Chelmno faltan en su
totalidad de la estadística de Arolsen (a menos que figuren bajo
«Varios», donde se enumeran 4.704 muertes comprobadas). Mientras
que el número de 4.431 muertos en un KZ relativamente pequeño como
Struthof/Natzweiler está perfectamente registrado, falta todo rastro
de los 1,9 millones de asesinados en los cuatro «campos de la muerte
propiamente dichos», Los 1,9 millones de cadáveres han desaparecido
y no dejaron ni rastro de cenizas, como que de las cámaras de gas no
ha quedado ni una piedrita. ¿Cómo explican los exterministas estas
cosas curiosas?
Los nazis -- así dicen -- quisieron mantener en secreto el asesinato de
los judíos ante el pueblo alemán y el mundo. Por eso, las órdenes de
gaseos fueron dadas sólo verbalmente, y si en algún caso eran
indispensables algunos documentos, éstos fueron destruidos a tiempo.
Los cadáveres de los gaseados habrían sido quemados, las cenizas
esparcidas, las cámaras de gas destruidas (con excepción de las de
Majdanek y las de Auschwitz, cuya destrucción no pudo llevarse a
cabo por falta de tiempo). Las cuatio cámaras de gas de Auschwitz-
Birkenau habrían podido ser voladas, no lográndose ya remover los
escombros.
A esta altura vale la pena llevar a cabo un pequeño experimento
mental: Supongamos que el gobierno suizo decida asesinar a todos los
extranjeros residentes en Suiza, es decir más o menos 1,4 millones de
personas. Para encubrir esa atrocidad, todas las órdenes de matar y de
remover inmediatamente los cadáveres serian dadas verbalmente.
¿No saldría a la luz esa masacre gigantesca? ¿Es que nadie se daría
cuenta de que en Suiza de repente ya no viven más extranjeros?
Basta con este ejemplo. No importa que Al emania ganase o perdiese
la guerra, el genocidio tenia que haber salido a la luz de todos modos.
¿Para qué entonces todo ese secreto ridículo?
[36]

14. El talón de Aquiles de las camarillas de falsificadores de la historia

La mayoria de las personas criadas en la sociedad occidental cree en
las cámaras de gas. Casi ninguna de ellas tiene conciencia de los
siguientes hechos:

-- En todo proceso por homicidio debe elaborarse un dictamen pericial
sobre el arma con el que se censumó el crimen, se trate de un revólver o
un cuchillo, de un martillo o una hacha. Sin embargo, en ninguno de
los juicios contra los nazis, en los que se trataba supuestamente de
millones de asesinados, se ordenó elaborar tal dictamen.
-- Ningún químico, ningún ingeni ero, llegó a examinar jamás ni las
cámaras de gas de Majdanek y Auschwitz, ni los escombros de las
cámaras de gas de Birkenau, antes de que el ingeniero norteamericano
especialista en cámaras de gas, Fred Leuchter, viajase en febrero de
1988 con un pequeño equipo a Polonia para escudrifiar las cámaras de
gas. Pero Leuchter actuaba por cuenta de los revisionistas.
-- Ninguna autopsia de un prisionero muerto en un KZ dio por
resultado: muerto por gas.

Léanse las obras fundamentales de la literatura holocáustica:
Vernichtung der europäischen Juden («Aniquilación de los judíos
europeos») de Hilberg; Endlösung («Solución final») de Reitlinger,
Bréviaire de la haine, de Poliakov; The War Against the Jews, de Lucy
Dawidowicz; Menschen in Auschwitz («Hombres en Auschwitz») de
Langbein; SS-Staat («El Estado de las SS») de Kogon; o el compendio
editado en 1991 por Wolfgang Benz: Dimension des Völkermords
(«Dimensiones del genocidio»). En ninguna de estas obras estándar se
publica un plano o un croquis de una cámara de gas nazi y en ninguna
se explica, aun someramente, el funcionamiento de esos espantosos
instrumentos de matanza. Ni siquiera Georges Wellers en Les
chambres à gaz ont existé o J. C. Pressac en Technique and Operation
qf the Gas Chambers nos presentan una imagen de esas cámaras de la
muerte. Después de haber estudiado a fondo los libros mencionados,
léanse otros diez, veinte, cincuenta o cien librotes sobre el holocausto;
léanse docenas
[37]
o centenares de «relatos de sobrevivientes», -- ¡en ningún lado será
posible encontrar una descripción técnica de las cámaras de gas! Los
únicos que se ocuparon de los requisitos técnicos necesarios para el
funcionamiento de una cámara de gas, son los revisionistas. Ditlieb
Felderer, un sueco descendiente de austriacos y Testigo de Jehová,
comenzó a ocuparse de los campos de concentración alemanes,
investigando la suerte corrida por unos 60.000 correligionarios suyos
supuestamente asesinados por los nazis. En el transcurso de varios
años de pesquisas, Felderer encontró que los nazis no habían
asesinado a 60.000 Testigos de Jehová, sino exactamente a 203. Tomó
30.000 fotografías en el terreno de los «campos de aniquilamiento» y
examinó a fondo los hernos crematorios y las «cámaras de gas».
Felderer llegó a la conclusión de que las »cámaras de gas» nunca
jamás hubieran podido funcionar, que los relatos de «testigos
oculares» sobre gaseos no eran más que una tanda interminable de
sandeces y que los hornos crematorios no hubieran podido, bajo
condición alguna y ni por aproximación, llevar a cabo la tarea
atribuida. Como castigo por sus investigaciones, Felderer fue
encarcelado y, siguiendo el procedimiento soviético-comunista,
sometido por la fuerza a una revisación siquiátrica.
El francés Robert Faurisson, profesor de literalura y análisis de textos,
estaba convencido de que todo estudio serio del problema de las
cámaras de gas debía tener por punto de partida el estudio de las
técnicas de gaseo y del insecticida Zyklon B, presuntamente utilizado
para el homicidio en masa:

«Quise saber cómo se gaseaba a visones de cria, cómo se
gaseaba a cuevas de zorro, cómo se llevaban a cabo las
ejecuciones por gas en los Estados Unidos. Comprobé que en la
gran mayoria de los casos se usaba gas cianhidrico.»
(Entrevista de Faurisson para la revista italiana Storia
lllustrata, citada en Vérité historique ou vérité politique?, de
Serge Thion, La Vieille Taupe, 1980, p. 174.)

15. Las cámaras de gas estadounidenses
Como primer investigador, Robert Faurisson llegó a la conclusión de
que un trabajo sobre las presuntas cámaras de ejecución alemanas
[38]
debía comenzarse con un estudio de las cámaras de gas
estadounidenses.
La primera ejecución de un asesino por medio de gas, se llevo a cabo
en Nevada, en el año 1924. A continuación, otros estados
norteamericanos adoptaron ese método de ejecución por considerarlo
el más humano. Como herramienta de matanza se usa el gas
cianhídrico. Una ejecución por medio de gas es un proceso altamente
complicado. Los preparativos de la ejecución, ésta en si, así como la
limpieza posterior de la cámara mortal, duran varias horas. En el
presidio de Baltimore/Maryland por ejemplo, el proceso completo se
compone ni más ni menos que de 47 pasos, algunos de ellos muy
complejos. La cámara de gas debe estar herméticamente cerrada, ya
que de otra manera la ejecucion se convertiria en un juego mortal
tanto para el personal del presidio como para los testigos.
El candidato a la muerte es amarrado fuertemente a una silla.
Después se dejan caer bolitas de cianuro en un recipiente con ácido
sulfúrico diluido. Las bolitas se disuelven y el gas mortal es liberado. El
condenado aspira el gas y se desvanece después de aproximadamente
45 segundos; tres minutos más tarde muere. El gas es neutralizado en
un purificador de aire y conducido al exterior. La cámara debe ser
ventilada meticulosamente durante 20 minutos antes de que puedan
entrar un médico y dos auxiliares en traje de protección, con guantes
protectores y con másearas de gas para sacar el cadáver. Dado que es
imposible excluii toda posibilidad de escape, siempre se dispone de un
equipo de primeros auxilios para las personas presentes fuera de la
cámara.
¿A quién le sorprende, entonces, que más y más estados
norteamericanos abandonen este tipo de ejecución absurdamente
caro, complicado y peligroso para sustituirlo por otro, la inyección
letal? (Fuente: Thion, p. 301 y sig.)

16. El Zyklon B y las cámaras de desinsectación alemanas

El insecticida Zyklon B se utiliza hasta el dia de hoy para la
desinsectación de graneros, barcos, etc., pero también, con el fin de
com-
[39]
batir la rabia, para gasear las cuevas del zorro. Durante la Segunda
Guerra Mundial fue empleado en muchos campos de concentración,
también en aquellos de los que ya ningún historiador asevera que en
ellos hayan existido cámaras de ejecución. Se calcula que la rapa de
unos 25 millones de personas fue despiojada con Zyklon B. Sin lugar a
dudas, esta medida sanitaria salvó de una muerte por tifus a cientos
de miles de prisioneros, entre ellos a no pocos cautivos judíos de KZ.
El Zyklon B se entregaba en forma de pastillas o bolitas
herméticamente envueltas. Como sustrato servían fibras de madera o
diagranulado, una masa pardo-rojiza granulada. En contacto con el
aire, el gas es liberado. La duración de ese proceso qui mico depende
de la temperatura ambiente. Al ser alcanzado el punto de ebullición de
25,7 grados centígrados, tarda aproximadamente media hora hasta
que la mayor parte del gas se haya evaporado, pero mucho más
tiempo si la temperatura es más baja.

Veamos ahora cómo se usaba el Zyklon B en la práctica, según dos
documentos alemanes de la época de la Segunda Guerra Mundial.
Para el despioje de ropa se empleaban en gran escala las cámaras de
desinsectación construidas por la DEGESCH (Sociedad alemana para
la lucha contra los parásitos). Esas cámaras tenían un volumen normal
de 10 m3 y podían ser cerradas herméticamente.
La ropa a despiojar se colgaba en una vara o se la colocaba en un carro
que podía ser movido para adentro y sacado de la cámara.
La cámara se calentaba a una temperatura de entre 25 y 35 grados
centigrados. Por un sistema de circulación se esparcía el gas que
emanaba de los granos de Zyklon. El mismo sistema servía para
ventilar con rapidez la cámara con aire precalentado. Al poner en
funcionamiento el sistema de circulación, la lata con el Zyklon se abría
automáticamente y su contenido se vaciaba sobre un soporte; así se
quería evitar que al limpiar la cámara, algunos granos esparcidos por
el suelo, que aún después de horas seguían emitiendo gas, pasasen
desapercibidos, poniendo en peligro a seres humanos.
Et tiempo de gaseo era de una hora como mínimo y el de ventilación de
15 minutos. A continuación, la ropa despiojada se dejaba ventilar al
aire libre. El manejo de las cámaras se permitia solamente a personas
especializadas.
[40]
(Fuente: E Pantigam, H. Breymesser, E. Bernfus:
Blausäuregaskammern zur Fleckfieberabwehr («Cámaras de gas
cianhídrico para la lucha contra el tifus»), publicación extraordinaria
del Reichsarbeitsblatt, Berlín 1943).
Otras premisas valían naturalmente cuando se trataba de la
desinsectación de recintos que no podían ser ni calentados ni cerrados
herméticamente, como son viviendas, barcos, etc. Cómo debía
procederse en la práctica para gasear un edificio está descripto en un
folleto de instracciones editado en 1942 por la institución sanitaría del
Protectorado de Bohemia y Moravia, con el título: «Pautas para el
empleo del ácido cianhídrico (Zyklon) para la exterminación de
insectos.» Según ese folleto, la desinsectación con Zyklon solamen!e
podía ser llevada i cabo por un equipo compuesto por lo menos per dos
hombres capacitados. Cada especialista en desinfección debía llevar
una máscara antigás con dos filtros especiales contra el ácido
cianhídrico, un medidor de vestigios de gas, una inyección con
antídoto y además un permiso especial para ese tipo de trabajo. Antes
de comenzar la tarea se debía pegar un rótulo de aviso, por caso en
varios idiomas e identificado por una calavera, sobre la puerta del
edificio a desinsectizar. Una guardia cuidaba de que no se acercase
nadie que no estuviese autorizado. Según el folleto mencionado, la
parte más peligrosa del proceso era la ventilación que debía durar por
Io menos 20 horas.
Este folleto de instrucciones fue usado, caso curioso, por la fiscalía en
el proceso de Nuremberg como documento No NI-9912, a pesar de que
cualquier observador atento se debía dar cuenta de que las
indicaciones sobre las propiedades del Zyklon B contenidas en él
revelaban que las declaraciories de testigos sobre gaseos en masa eran
absurdas.

17. Tres testigos principales de Auschwitz

Vamos a citar ahora partes de las declaraciones hechas por los tres
testigos oculares más importantes que dicen haber presenciado los
presuntos gaseos de Auschwitz. Rudolf Höss fue comandante de ese
campo de concentración desde 1940 hasta fines de noviembre de
[41]
1943. Después de la guerra desaparecló del mapa, pero fue descubierto
por los ingleses en marzo de 1946. Después de tres días de
interrogatorio dio a protocolo su confesión sobre el gaseo de 2,5
millones de personas en Auschwitz, la que, hasta el dia de hoy, es
considerado como uno de los pilares de la historia del holocausto. Más
tarde Höss fue extraditado a Polonia, antes de su ejecución en abril de
1947, se le permitió escribir en la prisión de Cracovia sus «Notas
autobiográficas». En su confesión dice Höss:

Cuando construí el edificio de aniquilamiento en Auschwitz,
utilicé el Zyklon B, un ácido cianhídrico cristalino que
echábamos a la cámara de la muerte por una pequeña abertura.
Se necesitaban 3 a 15 minutos, según las condiciones climaticas,
para matar a las personas dentro de la cámara de la muerte.
Sabianios que las personas habían muerto cuando terminaba el
griterio. Generalmente esperábamos media hora antes de abrir
las puertas para sacar los cadáveres. Después de alejar los
cadáveres, nuestros comandos especiales les quitaban los
anillos y les extraían el oro de los dientes. Otra mejora en
comparacion con Treblinka fue que construimos cámaras de gas
con capacidad para 2.000 personas, mientras que en cada una
de las 10 cámaras de gas de Treblinka solamente cabían 200
personas. (Documento de Nuremberg NO 3868-PS).

(Nota: Según su confesión, Höss visitó Treblinka en junio de 1941. El
campo se inauguró el 23 de julio de 1942. Höss menciona en su
confésión tamblén otro campo de exterminio «Wolzek», del cual desde
aquel entonces nunca más se oyó hablar.)
En cuanto a los «comandos especiales», se trataba, según Höss, de
judíos que manejaban las cámaras de gas y que después de un periodo
de tiempo determinado eran gaseados ellos mismos y sustituidos por
otros. La horrorosa práctica de profanación de cadáveres es descripta
por Höss en sus notas autobiográficas (Höss, Rudolf: Kommandant in
Auschwitz [«Comandante en Auschwitz»], introducción y comentario
de M. Broszat, Deutsche Verlagsanstalt, 1958, p. 126):

Después, sacar los cadáveres de las cátnaras, extraerles los
dientes de oro, cortarles el pelo, arrastrarlos hasta las fosas o
hasta los hornos creniatorios. La alinientación delftiego en las
fosas, el verter de la grasa acumulada, el hurgar en las pilas de
cadáveres que se
[42]
cremaban para asegurar la provision de aire. Todos estos
trabajos los hacían con cierta impasibilidad apática, como si
fuera una cosa trivial. Mientras arrastraban los cadáveres,
comían o fumaban.

Un miembro del comando especial, el judío eslovaco Filip Müller
sobrevivio de manera milagrosa a no menos de cinco acciones de
aniquilamiento. En su libro Sonderbehandlung («Tratamiento
especial»), Editorial Steinhausen, 1979, Müller describe su primera
acción:

Delante de mí yacia el cadáver, de una mujer. Primero le quité
los zapatos: al hacerlo, mis manos temblaban y mi cuerpo,
entero se estremecia cuando comencé a sacarle las medias... Los
seis hornos estaban ardiendo, cuando Stark dio la orden de
arrastrar los cadáveres desnudos por el piso de hormigón
mojado. Fischl iba de un muerto a otro y a cada uno le abría la
boca con una barra de hierro sirviendo de escoplo. Al descubrir
un diente de oro, lo arrancaba con una tenaza y Io echaba
dentro de una lata. (p. 23 y sig.).

En la página 215, Müller relata cuanto tiempo transcurría entre el
asesinato por gas y la profanacién de los cadáveres:

Desde la víspera habían desaparecido tres transportes, uno
cada cuatro horas aproximadamente, en las cámaras de gas del
crematorio V, donde fueron gaseados. Después de que los
gritos, los gemidos y los estertores habían cesado, las cámaras
de gas se ventilaban por unos minutos. Después la gente de las
SS empujaba a los comandos de prisioneros adentro de las
cámaras para que saquen los cadáveres.

Como tercer testigo principal de los gaseos en masa de Auschwitz
queremos citar a Rudolf Vrba. Vrba, un judío eslovaco cuyo nombre
original era Rosenberg, de joven estuvo aprisionado en el campo. En
abril de 1944 logró huir. Sus declaraciones sobre los sucesos de
Auschwitz fueron publicados, conjuntamente con las de otros testigos,
en noviembre de 1944, por el «World Refugee Board», una
organización fundada bajo el auspicio del ministro de finanzas de los
EE.UU., Henry Morgenthau. En ese informe del WRB se basaron los
fiscales de Nuremberg y ahi se halla el origen de la imagen que hoy en
día tenemos de Auschwitz.
En un párrafo de su libro I Cannot Forgive (Bantam, Toronto, 1964, p.
10 a 13), que citamos a continuación, Vrba hace el relato
[43]
de una visita de Himmler en Auschwitz en enero de 1943, En esa
oportunidad habría sido inaugurado un nuevo crematorio en Birkenau
con el gaseo de 3.000 judíos. (Nota, Himmler estuvo por última vez en
Auschwitz en julio de 1942 y el primer crematorio de Birkenau entró en
funcionamiento en marzo de 1943). Cedamos la palabra ahora a Vrba,
ese importantísimo testigo principal del holocausto:

Heinrich Himmler visitó el campo de Auschwitz una vez en
enero de 1943. Debía presenciar la primera matanza en masa
del mundo practicada a escala industrial, al estilo de la cinta
transportadora, y participar en la inauguracion del flamante
juguete del comandante del campo, Höss: su crematorio. Era
sin lugar a dudas algo grandioso. 100 yardas de longitud, 50
yardas de anchura, con 15 hornos crematorios, cada uno capaz
de cremar tres cadáveres en 20 minutos simultáneamente, un
monumento de hormigón armado a su constructor, el señor
Walter Dejaco... El (Himmler) vio efectivamente una
démostración impresionante, afectada unicamente por un
atraso en el horario que hubiese causado disgusto en cualquier
estación de ferrocarril en Alemania. El comandante Höss,
ansioso por poner a prueba la eficiencia de su nuevo juguete,
había hecho llegar un transporte extraordinario de 3.000 judios
polacos destinados a ser aniquilados por el método alemán
moderno.
Aquella mañana Himmler llegó a las ocho y el show debía de
empezar una hora mas tarde. A las nueve menos cuarto las
nuevas cámaras de gas con su simulacro de duchas y sus
carteles que rezaban «Cuidar la limpieza» o «Mantener la
tranquilidad», etc., estaban atestadas de gente.
Las guardias de las SS habían tenido cuidado de que ni un
centimetro de lugar quedase desocupado y para ello dispararon
algunos tiros en la entrada. Asustados, los que ya estaban
dentro de la cámara se movieron para atrás y mas victimas
fueron empujadas hacia adentro. Después arrojaron a
lactantes y a los niños sobre las cabezas de los mayores, las
puertas se cerraron y se les echó el cerrojo. Un hombre de las S S
con una pesada máscara antigás estaba parado sobre el techo
de la cámara esperando el permiso de echar las bolitas de
Zyklon B. Aquel día su oficio era un puesto de honor, ya
[44]
que no todos los dias tenía invitados tan ilustres, y con
seguridad estaba tan nervioso conio el estarter de una carrera
de caballos al dar la señal de partida...
El hombre con la máscara antigas manipulaba sus latas de
Zyklon. Debajo de él se encontraba una sala repleta. Pero ni
rastros del Reichsführer (Himmler) que había ido a desayunar
con el comandante Höss.
En algun lado sonó un teléfono. Todas las cabezas se movieron
en esa dirección... La información decía: «El Reichsführer
todavia no terminó de desayunar... » En la cámara de gas los
hombres y las mujeres, locos de desesperación y que finalmente
habían comprendido lo que significaba una ducha en Auschwitz,
empezaron a gritar, aullar y a golpear débilmente contra la
puerta, pero afuera nadie los oia, ya que la nueva cámara no
solamente estaba aislada contra el gas, sino también contra
ruido...
Pero a las once, con dos horas de atraso, arribó un automóvil.
Himmler y Höss bajaron y conversaron un momento con los
oficiales de mayor rango. Himmler los escuchó con atención
cuando le explicaron detalladamente el procedimiento. Caminó
sin apuro hasta la puerta cerrada, echó una mirada por el
grueso vidrio de la pequeña mirilla a la gente que gritaba
dentro de la cámara y se dirigió después otra vez a sus
subordinados para hacerles algunas preguntas más. Por fin
podía comenzar el baile. Una orden en tono cortante fue dada
al hombre de las SS parado sobre el techo. Este levantó una
tapa redonda y dejo caer las bolillas sobre las cabezas debajo de
él. Sabia, como todos los demas, que el calor producido por los
cuerpos apretujados haría que el gas emanase de las bolillas al
cabo de unos pocos minutos. Por eso cerró la escotilla
inmediatamente.
El gaseo había comenzado. Höss esperó un rato, para que el
gas pudiese circular bien, y cortésmente invitó a su invitado a
echar una nueva mirada por la mirilla. Himmler miró algo
embobado, y obviamente impresionado al interior de la cámara
de la muerte y se dirigió con renovado interés al comandante,
haciéndole una serie de nuevas preguntas.
Lo que había visto pareció haberlo satisfecho y puesto de buen
[45]
humor. A pesar de que raras veces fumaba, aceptó un cigarillo
de un oficial y mientras lo chupaba torpemente, se reía y
bromeaba.
Esa atmósfera más relajada por supuesto no significaba perder
de vista lo más importante. Más de una vez se alejó del grupo
de oficiales para cerciorarse del progreso de la acción y cuando
todos estaban muertos, se interesó vivamente por el
procedimiento siguiente.
Ascensores especiales transportaban a los cadáveres al
crematorio, pero la cremación no se llevé a cabo
inmediatamente. Había que extraer los dientes de oro. De las
cabezas de las mujeres había que cortar el cabello que serviría
como material de empaque para los cabezales de torpedos. Se
había tomado nota previamente de los judíos ricos, cuyos
cadáveres ahora eran separados para su posterior disección.
No podía descartarse que algun pillo entre ellos hubiese
escondido joyas -- aun diamantes -- en alguna abertura de su
cuerpo.
Era sin duda una tarea complicada, pero la nueva maquinaria
funcionaba perfectamente, manejada por obreros diestros.
Himmler esperó hasta que el humo sobre las chimeneas se
pusiera espeso y después echó una mirada a su reloj: era la una
de la tarde, ¡Tiempo para almorzar!

18. ¿Estuvieron derogadas las leyes de la naturaleza entre 1941 y 1944?

En el campo-base de Auschwitz, el visitante encuentra un crematorio,
inclusive «cámara de gas», intactos y, según dicen, en su estado
original, mientras que en Birkenau puede ver los escombros de cuatro
crematorios más o menos destruidos. El crematorio del campo-base es
llamado K I y los cuatro crematorios de Birkenau K II a K V,
respectivamente. De estos cuatro el mejor conservado es el K II. Sobre
un cartel delante de su ruina se describe cómo se había llevado a cabo
el proceso de exterminio en masa: se apiñaba a hasta 2000 personas en
la «cámara de gas» donde se las mataba arrojando Zyklon B hacia
adentro; a continuación se llevaban los cadáveres al crematorio
instalado sobre la « cámara de gas» y se los cremaba.
[46]
Si regían las leyes fisicas durante la Segunda Guerra Mundial sin
haber sido derogadas para posibilitar el holocausto, esta descripción,
a la par de las declaraciones del trío de testigos principales Höss/
Müller/Vrba, es una seguidilla de disparates. He aquí las
imposibilidades más graves:

Imposibilidad número uno: Ningún arquitecto mentalmente sano
construiria un crematorio en el mismo edificio que una cámara en la
cual se habrían de cometer asesinatos en masa por medio de un gas
explosivo. Aun cuando la explosividad del Zyklon B no es muy elevada,
el peligro latente de explosión, que podía haberse potenciado por la
presencia de los cadáveres contaminados con el gas, habría significado
que tal proceder fuese prueba de una demencia suicida, ya que para
matar a 2.000 personas en tres minutos (Hoss), las cantidades de gas
necesarias habrían sido enormes. En el caso del K I, el crematorio no se
encuentra sobre la «cámara de gas», sino al lado. Este edificio habría
sido el primero en volar por los aires y habría gaseado a todo el
campo, inclusive a las SS.

Imposibilidad número dos: Como ya se ha mencionado, las cámaras de
desinsectación debian ser calentadas a 25 °C (como mínimo), para que
el Zyklon pudiese volatilizarse dentro de la media hora. Un sistema de
calefacción tal no existe en la «cámara de gas»: En invierno habría
tardado horas hasta la liberación de la mayor parte del gas. Además,
éste no habría circulado en una cámara totalmente abarrotada
(¡12.000 personas en un ambiente de 210 metros cuadrados!).

Imposibilidad número tres: Las puertas de todas las «cámaras de gas»
se abren hacia adentro. Por consiguiente, los comandos especiales no
podrían haber entrado a las salas repletas de cadáveres hasta el
último centimetro cuadrado. ¡Qué arquitectos beocios y chapuceros
eligieron los nazis para la construcción de sus instalaciones de
exterminio!

Imposibilidad número cuatro: En cierto modo, la super-imposibilidad,
la imposibilidad de las imposibilidades. Los comandos especiales
entraban a la cámara de gas al cabo de media hora, según Höss, y sólo
al cabo de unos pocos minutos, según Müller, de haberse consumado el
asesinato en masa y se precipitaban sobre los
[47]
cadáveres para quitarles los anillos (Höss) y la vestimenta (Müller), y
cortarles el cabello (Vrba). Esto hubiera sido una misión fatal por
excelencia; ni un solo miembro del comando especial habria
sobrevivido esa acción tipo haraquiri (recordemos que las cámaras de
gas estadounidenses deben ser ventiladas cuidadosamente después de
la ejecución de un único condenado, antes de que un médico en traje de
protección y con máscara antigás pueda entrar en ellas). Las «cámaras
de gas» de Auschwitz solamente están equipadas con un sistema de
ventilación rudimentario, vale decir que las máscaras antigás para los
comandos especiales no hubieran sido protección suficiente, y menos
aún por la emanación letal de los cadáveres que supuestamente
manipulaban estos comandos; el veneno penetra por los poros de la
piel. Además, los comandos especiales no llevaban máscaras antigás,
ya que, según Höss, fumaban mientras llevaban a cabo su tenebrosa
tarea.
¡Fumaban! ¡Rodeados de gas explosivo!

Imposibilidadnúmerocinco: Según los planos de construcción que se
han conservado, el único acceso desde la «cámara de gas» al
crematorio era un ascensor de 2,1 x 1,35 m., que en el mejor de los
casos podia transportar cuatro cadáveres como maximo, además del
operario. Para transportar a los muertos al crematorio había que
apurarse muchísimo, puesto que los siguientes candidatos a la muerte
ya estaban esperando delante de la «ducha» (a comienzos del verano
de 1944, se gaseaban hasta 12.000, y según otros «historiadores» hasta
24.000 personas por día). Los bobos no se daban cuenta de que la
llamada ducha no era tal, porque les habían entregado jabón (según
otros «testigos» se trataba de imitaciones de jabón) y toallas (¿o eran
imitaciones de toallas?). Mientras esperaban pacientemente, el
ascensorista subía y bajaba quinientas veces entre cámara de gas y el
crematorio y manipulaba sin pausa cadáveres contaminados con
Zyklon dentro de un ambiente saturado con ese gas, ¡sin sufrir jamás
daño alguno en su salud!

Imposibilidad número seis: El crematorio K II y el K III tenían 15
incineradores cada uno, los demás crematorios menos. La cremación
de un cadáver dura una hora y media aproximadamente en la mayoría
de los crematorios que funcionan actualmente y con toda seguridad no
tardaba menos en 1944. ¡Si al cabo de seis horas habían
[48]
sido incinerados 60 cadáveres en los 15 hornos, quedaban 1940
asesinados en la «ducha», y los próximos 2.000 candidatos a la muerte
hace rato que se impacientaban para poder entrar!
En cuanto a los crematorios: En la obra tipo de Raul Hilberg Die
Vérnichtung der europäischen Juden («La aniquilación de los judíos
europeos»), Fischer Taschenbuch Verlag, edicién de 1990, pág. 946),
encontramos información precisa acerca del período operativo de
cada uno de los cuatro crematorios de Birkenau. Exceptuando los
modelos ultramodernos, los crematorios de la actualidad no pueden
incinerar más de cinco cadáveres por día y horno, dada la necesidad de
dejarlos enfriar a intervalos regulares. En el supuesto de que los
crematorios de Birkenau hayan tenido la misma capacidad (lo cual no
parece muy verosimil), podrían quizá haber sido quemados entre
120.000 a 150.000 cadáveres durante todo el período de existencia del
campo. Ahora bien, según nuestros «historiadores», en Birkenau
fueron asesinadas aproximadamente un millón de personas (antes se
hablaba de tres a cuatro millones).
¿Dónde se quemaban los cadáveres restantes?
Según los exterministas: ¡en zanjas! Esta historia es otra imposibilidad
física más, ya que la cremación en zanjas solamente podría llevarse a
cabo con muchísimo tiempo y con grandes cantidades de combustible,
por falta de oxígeno. Antes de la construcción de los crematorios, los
cadáveres de las víctimas de epidemias se quemaban en hogueras, las
«zanjas crematorias» inventadas por los exterministas no son mas que
mera tontería.

19. El Informe Leuchter

La imposibilidad técnica de los supuestos gaseos y cremaciones en
masa ya había llamado la atención de investigadores como Felderer y
Faurisson en la década de los setenta. Pero para darle el golpe de
gracia a la leyenda, hizo falta un experto en cámaras de gas.
En 1988 tuvo lugar en Toronto, Canadá, el proceso de revisión contra
el canadiense de origen alemán Ernst Zündel. Zündel había propagado
el folleto ¿Murieron realnente 6 millones?, del inglés
[49]
Richard Harwood, en el que se impugna el holocausto, por lo cual
Zündel fue enjuiciado a instigación de una organización judía llamada
«Holocaust Remembrance Association». El cauce legal de la querella
era una ley contra la «divulgación de noticias falsas», rara vez
aplicada, que se basa en una ley inglesa del año 1275 por la cual los
caballeros le prohibían al vulgo mofarse de ellos en versos satíricos. El
primer proceso contra Zündel, llevado a cabo en 1985, concluyó con la
condena del inculpado a 15 meses de prisión. La sentencia fue
derogada por numerosos vicios formales. En acuerdo con Zündel,
Robert Faurisson se puso en contacto en 1988 con el ingeniero
norteamericano Fred Leuchter, el constructor de las cámaras de gas en
las que se ejecuta a criminales en varios estados de los EE.UU. En
febrero de 1988, Leuchter y su esposa Carolyn, junto con el operador
Jürgen Neumann, el dibujante Howard Miller y el intérprete para el
idioma polaco Tjudar Rudolf, viajaron a Polonia para investigar las
supuestas cámaras de gas de Auschwitz I, Auschwitz-Birkenau y
Majdanek. A continuación el ingeniero labró un informe pericial. Si el
funcionamiento de la censura de prensa en el mundo libre no fuese tan
perfecta como de hecho lo es, los resultados de este peritaje habrían
sido publicados en las primeras planas de todos los diarios con
grandes titulares.
Las conclusiones de Leuchter fueron terminantes: En ninguno de los
tres campos existieron cámaras de gas para la aniquilación de seres
humanos. Las únicas cámaras de gas existentes allí eran las de
desinsectación para la exterminación de parásitos.

La argumentación de Leuchter se basó en tres puntos:

1/ Las «cámaras de gas» no habían sido construidas como tales
y nunca podían haber funcionado. No están selladas, es decir
que continuamente hubiera habido fugas de gas letal. Hubiese
sido una flagrante locura construir cámaras de gas al lado o
debajo de crematorios. Faltan mecanismos de distribución del
gas, así como instalaciones para calentar las cámaras.
Finalmente, la ventilación existente es insuficiente. Para
ventilar al K I servia p. ej. un tragaluz. El gas hubiese penetrado
inmediatamente en el hospital de las SS que se encontraba
enfrente y habría matado a médicos y pacientes. En
[50]
las cámaras mismas, el Zyklon posiblemente hubiese estado
presente hasta una semana después de cada gaseo, en cantidad
suficiente como para mandar al otro mundo a cualquiera que
entrase. Máscaras antigás apenas habrían sido suficientes
como protección. En realidad, las «cámaras de gas» eran
depósitos de cadáveres. Mais adelante, el K I fue convertido en
refugio contra ataques aéreos.
2/ Los crematorios solamente habrían podido barrer con una
fracción de las pretendidas victimas, y las «zanjas crematorias»
son un mero producto de la fantasía.
3/ Leuchter y su equipo extrajeron muestras de argamasa de las
«cámaras de gas» y de las cámaras despiojadoras. El cianuro
llega a perdurar durante siglos en argamasa y piedra. Mientras
que la muestra extraida de la cámara de desinsectación tenía un
contenido de cianuro muy alto al cabo de estos 44 años pasados,
los rastros de cianuro en las muestras sacadas de las «cámaras
de gas» eran nulos o ínfimos. El hecho de que en algunas
muestras se encontraran restos de cianuro puede explicarse por
haberse llevado a cabo en esos recintos una o más
desinsectaciones.

El análisis del cianuro no fue realizado por el mismo Leuchter, sino por
un químico llamado Dr. James Roth (EE.UU.) que no tenía idea de
dónde venian las muestras.
Si el informe Leuchter fuese refutable, los exterministas con seguridad
habrían contratado a los mejores químicos e ingenieros,
encargándoles la presentación de un peritaje para desvirtuar el de
Leuchter. Al fin de cuentas, dinero es lo que menos les falta. Pero
ningún químico y ningún ingeniero estuvo dispuesto a tal tarea.
Existen dos supuestas «refutaciones»: una del francés Jean Claude
Pressac (Auschwitz. Technique and Operation of the Gas Chambers,
Beate Klarsfeld Foundation, 515 Madison Avenue, New York, 1989; el
libro con una tirada de tan sólo 1.000 ejemplares no está a la venta en
librerías y a pesar de su titulo no contiene informaciones sobre el
funcionamiento de las cámaras de gas). La otra es del alemán Werner
Wegner (integrada en el volumen mixto Die Schatten der
Vergangenheit ["Las sombras del pasado"] de Backes/Jesse/Zitelman,
[51]
Propyläen, 1990). Ambas «refutaciones» hacen gala de una estupidez
digna de risa. En el número 50 de la publicación Historische Tatsachen
("Hechos históricos"), Udo Walendy desmenuza estos intentos
infantiles de refutación, punto por punto. Además, en el número 3 de la
Revue d'Histoire Révisionniste (B.P 122, 92704 Colombes Cedex),
suspendida entre tanto por la represión en Francia, Faurisson describe
detalladamente cómo Pressac en su obra gigantesca lleva, sin querer,
agua al molino de los revisionistas.
El análisis de cianuro ya fue repetido dos veces: la primera, por el
Instituto de medicina forense de Cracovia, a pedido del Museo
Auschwitz, y la segunda por el químico alemán Germar Rudolf. Este
último, después de un estudio muy detallado (fecha de publicación
prevista: primavera de 1993), llega a las mismas conclusiones que
Leuchter, a quien critica en algunos puntos de menor importancia.
Los químicos polacos hallaron en las muestras extraídas de las
«cámaras de gas» rastros aún más pequeños que los encontrados por
el Dr. Roth. Para salir del apuro tomaron la muestra testigo de
cámaras de desinfección cuyas paredes habían sido blanqueadas, sin
embargo, hallaron en la misma indicios de cianuro mucho más
elevados que en las muestras de las «cámaras de gas».
En un estudio (no publicado), Walter Lüftl, presidente de la cámara
federal austriaca de ingenieros y perito judícial jurado, calificó como
técnicamente imposible los presuntos gaseos en masa de Auschwitz.
Por eso fue obligado a renunciar como presidente de la cámara de
ingenieros en marzo de 1992. Se le entabló juicio penal por infracción a
la ley de prevención contra renovadas actividades nacionalsocialistas.
Muy probablemente, en un faturo cercano, en Austria, los astrónomos
y geógrafos que aseveren que la tierra es redonda serán llevados ante
los tribunales.
Todos los exámenes relacionados con la aptitud de funcionamiento de
las cámaras de gas y la capacidad de cremación de los crematorios
pueden ser repetidos en cualquier momento. Para ello bastará enviar a
Polonia un equipo formado por químicos, ingenieros y expertos en
cremación y filmar sus investigaciones, evaluándolas ante la opinión
pública mundial. Pero los señores politicos e historiadores se cuidan
muy bien de hacerlo. Ellos sabrán por qué.
[52]
(Nota: En el proceso de revisión, Ernst Zündel fue condenado a nueve
meses de prisión, quedó libre a condición de no opinar mas sobre el
holocausto. Acto seguido, Zündel apeló a la Supreme Court, el tribunal
más alto de Canadá, que lo absolvió cuatro años y medio más tarde,
en agosto de 1992. Así es como con su denuncia, la «Holocaust
Remembrance Association» convirtió un magnifico gol en contra: Por
primera vez en la historia del país, procuró publicidad a los
revisionistas e impulsó el informe Leuchter que, con las herramientas
de la ciencia exacta, le rompió la nuca a la patraña del holocausto.)

20. El elefante invisible

Ahora que los revisionistas acabaron con el disparate de las cámaras
de gas, es evidente que, en el caso de las historias sobre ellas, se trata
de cuentos de horror inventados después de la guerra por las
potencias vencedoras y repetidos más tarde por sus vasallos alemanes
por razones de propaganda politica.
¿Cómo se enteró el mundo por primera vez de las cámaras de gas y de
qué manera reaccionó?
El historiadorjudeo-británico Walter Laqueur se ocupa de esta
pregunta en su libro The Terrible Secret, publicado en 1980. Laqueur
toma como punto de partida el hecho de que los aliados disponían de
una red de información que funcionaba bien, tanto en los países
ocupados por Alemania como en Alemania misma. Un crimen de una
magnitud tan monstruosa como seria el asesinato de millones de
personas en cámaras de gas, no podía de ninguna manera quedar
oculto ante ellos durante años, más aún con organizaciones judias que
a partir de 1942 reportaban incesantemente sobre atrocidades.
Pero Washington, Londres y Moscú se conformaban con protestas
flojas, cual coartadas, y no hacían nada para salvar a los judíos. Ni los
prevenian del exterminio que los amenazaba, ni llamaban la atención
del pueblo alemán sobre el genocidio perpetrado por su gobierno.
El Papa, desde un momento muy temprano, sabia lo que pasaba en la
Polonia católica, pero no se mostraba excesivamente intran-
[53]
quilizado, ya que las victimas no eran católicos. Lo mismo la Cruz
Roja, que permaneció con los brazos cruzados hasta terminar la
guerra, callando lo del genocidio.
En el libro Auschwitz and the Allies, Martin Gilbert se ocupa del
campo de concentración más grande. Este se encontraba en una zona
industrial y comprendía, aparte del campo central Auschwitz I y
Birkenau (Auschwitz II), el complejo industrial Monowitz (Auschwitz
III), que debía haber llamado la atención de los aliados por el mero
hecho de fabricarse allí un material de importancia bélica como lo es el
caucho sintético. Habia, además, 40 puestos externos. Los prisioneros
entraban en contacto permanente con obreros libres, asalariados,
provenientes de distintos países. Además, todo el tiempo se iban
transfiriendo prisioneros de Auschwitz a otros campos. Finalmente,
hubo un número importante de prisioneros que fueron dejados en
libertad (según Laqueur, 978 en el año 1942, algunos al año siguiente y,
en 1944 gracias a la intervención de un industrial alemán, numerosas
mujeres judías).
Si existía un lugar en Europa donde habría sido absolutamente
imposible disimular un asesinato en masa perpetrado industrialmente,
ese lugar era Auschwitz. No obstante, durante dos años enteros, el
mundo no se dio cuenta de lo inconcebible que estaría pasando allí: Los
asesinatos en masa habrian empezado en el verano de 1942 y tan sólo
en el verano de 1944 aparecieron en la prensa internacional los
primeros reportajes sobre las masacres.
Laqueur y Gilbert se rompen la cabeza sobre el porqué del misterioso
silencio acerca del holocausto. Obviamente, ninguno de los dos dio con
la solución más evidente: «No veo a ningun elefante en mi sótano. Si
hubiese un elefante en mi sótano, con toda seguridad lo veria.
Entonces no hay ningún elefante en mi sótano».
La autoría de este dicho es del ingeniero eléctrico y experto en
informática, el norteamericano Arthur Butz. Su libro, The Hoax of the
Twentieth Century, publicado en 1976, es considerado, hasta hoy,
como el cIásico por excelencia del revisionismo.
Y con esto también es posible contestar algunas preguntas que
vinieron formulándose constantemente.
-- «¿Por qué los judíos dejaban llevarse a los campos de exterminio
como ovejas al matadero, sin resistirse?» Los judíos no pre-
[54]
sentaban resistencia a las operaciones de reasentamiento o a que se los
transportase a los lugares donde deberían trabajar, porque sabían que
los alemanes cuando decían operación de reasentamiento, era
operación de reasentamiento y cuando decían operativo de trabajo,
era operativo de trabajo, y nada más.

-- «¿Por qué los aliados no bombardearon las cámaras de gas?
Haciéndolo, tal vez habrían matado a muchos prisioneros, pero
habrían salvado a una cantidad incomparablemente mayor.» Los
aliados no bombardearon las cámaras de gas porque no había
cámaras de gas.

-- «¿Por qué todos los jefes nazis que sobrevivieron la guerra, negaban
al principio descaradamente el exterminio de los judíos?» Los jefes
nazis negaban el exterminio de los judíos porque no hubo exterminio
de los judíos. Si personajes de relieve del Tercer Reich como Albert
Speer y Hans Frank se retractaron durante el juicio de Nuremberg y se
declararon moralmente cómplices del genocidio, fue porque, como
centenares de millones de otras personas, se dejaron engañar por la
confesión de Höss y el resto de las pruebas falsificadas por las
potencias vencedoras.

-- «¿Por qué callaban el Vaticanoy la Cruz Roja fiente al mayor crimen
de la humanidad, traicionando así sus principios humanitarios?» El
Vaticano y la Cruz Roja se enteraron sólo después de la guerra de este
«mayor crimen de la historia de la humanidad», que en verdad fue el
mayor engaño en la historia de la humanidad.

21. Más pruebas

Ya en el 1942, el servicio de inteligencia británico consiguio captar y
descifrar el código secreto de las comunicaciones radiales entre el
cuartel general de las SS en Berlín y los campos de concentración. En
los informes diarios se daba cuenta de todos los casos de muerte. La
mayoría se debía a enfermedades, pero también se comunicaron casos
de ejecuciones por fusilamiento o ahorcamiento. Pero de gaseos ni una
palabra, ¡ni siquiera desde Auschwitz!
Esto lo confirma el Prof. Hinsley, actualmente docente en Cambridge,
y durante la guerra especialista para el desciframiento
[55]
de códigos secretos enemigos, En su libro British Intelligence During
the Second World War (Cambridge University Press, New York, 1981,
p. 673): Las comunicaciones radiales alemanas contenían «no
references to gassings», es decir, ino había ninguna referencia a
gaseos!
Desde diciembre de 1943, aviones de reconocimiento aliados
fotagrafiaban regularmente Auschwitz. Hasta la liberación del
campamento por el ejército rojo en enero de 1945 confeccionaron, en el
curso de un total de 32 misiones, centenares de fotografias. En
ninguna de las fotos se ven delante de la bien reconocible «cámara de
gas» filas de seres humanos! Algunas de las tomas aéreas fueron
habilitadas para darse a conocer en 1979 y pue den verse en los
National Archives en Washington.

22. Propaganda de guerra: ¡Holocausto!

En marzo de 1916, el Daily Telegraph informaba que los austriacos y
búlgaros habrían gaseado a 700.000 serbios, No sabemos si los lectores
del diario británico llegaron a tragarse esta barbaridad; en todo caso,
ya poco después de la guerra, nadie creía en el caso de los 700.000
serbios gaseados.
El 2 de agosto de 1990, tropas iraquíes invadieron Kuwait. Los EE.UU.
intentaron convencer a la ONU para efectuar una intervención militar
con el fin de liberar el emirato, pero en un principio encontraron
resistencia. Sin embargo, los pareceres cambiaron cuando, en octubre,
una muchacha y un cirujano de Kuwait City relataron ante una
comisión de derechos humanos, llorando a lágrima viva, cómo los
bárbaros iraquíes habían causado estragos en un hospital de la capital
ocupada: ¡habían destrozado las incubadoras y arrojado los bebés al
suelo, dejándolos morir miserablemente! Este informe produjo
indignación a nivel mundial, y contribuyó en gran medida a que se
impusieran los partidarios de una intervención militar.
En marzo de 1992 se descubrió el fraude: la historia de las incubadoras
y de los asesinatos había sido inventada For una agencia
[56]
de publicidad de Nueva York, a la cual el fugitivo emir de Kuwait
había pagado 10 millones de dólares. El cirujano no era tal y la joven
fugitiva era la hija de un diplomático de Kuwait en los EE.UU. Los dos
habían ensayado durante dias sus «informes testimoniales», y
solamente para ese fin habían recibido antes lecciones de inglés.
Contrariamente a las historias espeluznantes de la Primera Guerra
Mundial y éstas de la guerra del Golfo, las de la Segunda Guerra
Mundial siguen cursando hasta el día de hoy, puesto que involucran
inmensos intereses politicos y financieros.
En 1942 comenzaron a difundirse informes sobre el exterminio de
judíos en diarios controlados por sionistas -- como el New York Times
-- que se originaron con toda probabilidad en el Congreso Mundial
Judío. El fin principal de esta propaganda de atrocidades era, sin
duda, hacer ver tanto a los gobiernos como a la población de los
estados aliados la necesidad de un territorio nacional propio para el
pueblo judío.
En su libro The Hoax of the Twentieth Century el autor, Arthur Butz,
estudia la génesis del engaño del siglo. Además de las cámaras de gas,
en las columnas del diario New York Times se fantaseaba sobre todos
los métodos de asesinato imaginarios habidos y por haber. El 30 de
junio de 1942 informaron sobre una «casa de fusilamientos», donde se
fusilaba a mil judíos por dia y, el 7 de febrere de 1943, de «estacciones
de intoxicación de sangre» en la Polonla ocupada. Pero mientras que la
casa de fusilamientos y las estaciones de intoxicación de sangre
pasaron a la trastienda de la historia ya antes de finalizar la guerra,
las celdas de ejecución por vapor tuvieron mayor éxito, todavia
aparecieron durante el juicio de Nuremberg. Allí, el día 14 de diciembre
de 1945, se asentó en el acta lo siguiente:
Todas las victimas tenían que sacarse ropas y zapatos, que
luego eran coleccionados; acto seguido empujaban a todas las
victimas -- primero a las mujeres y los niños -- a las cámaras de
la muerte. Una vez repletas éstas, se las cerraba
herméticamente, y se insuflaba vapor... A raíz de los informes
presentados se puede estimar que han sido exterminados varios
cientos de miles de judíos en Treblinka (Documento de
Nuremberg, PS-3311).

Exactamente 75 dias más tarde, el Alto Tribunal ya se había olvidado
de las cámaras de vapor: ahora de repente se hablaba de las,
[57]
cámaras de gas de Treblinka. Quiere decir que isólo después de
terminada la guerra se convino la fórmula oficial de la leyenda!

23. Las fosas con llamas del señor Elie Wiesel

En Legends of Our Time (New York, 1968, p. 177 y sgs.), Elie Wiesel
escribió:

Cada judio deberia guardar, en algún lugar de su corazón, una
zona para el odio, ese odio sano, varonil contra todo aquello
que representa el alemán y que forma parte de la esencia de lo
alemán.
Todo lo demás seria traición a los muertos.

Este Elie Wiesel recibió en 1986 el premio Nobel de la paz, entre otros a
pedido de 83 diputados del Parlamento de la República Federal de
Alemania. La concesión del premio, según los parlamentarios, daría
mucho aliento a todos aquéllos que se juegan activamente por el
proceso de reconciliación.
Aquí transluce la transición sin fisuras en la política alemana del
nacional-socialismo al nacional- masoquismo.
Wiesel, nacido en 1928, había estado internado en Auschwitz desde
abril de 1944 hasta enero de 1945. En su «Informe de vivencias» La
Nuit, no menciona las cámaras de gas ni una vez (cuidado: En la
versión alemana, Die Nacht zu begraben, Elischa («Para enterrar la
noche, Elisha»), falsificada en forma alevosa por la editorial Ullstein y
el traductor Curt Meyer-Clason, aparecen de golpe las cámaras de
gas; cada vez que el original hablaba de «crématoire», Meyer-Clason
lo traduce por «cámara de gas»). Esto significa que Wiesel no ha visto
las cámaras de gas, ni ha oido hablar de ellas, puesto que de lo
contrario las habría mencionado.
En lugar de las cámaras de gas, Wiesel vio lo que nadie más que él vio:

No lejos de nosotros surgían llamas desde una fosa, llamas
gigantescas. Estaban quemando algo allí. Un camión maniobró
hasta la fosa y descargó su carga en ella. Eran niños pequeños.
¡Bebés! Si, yo lo había visto, con mis propios ojos... niños en las
llamas (¿es de extrañar que desde entonces no pueda conciliar el
sueño ?). Hacia allá ibamos pues. Un poco más allá se
encontraba otra fosa mayor, para adultos...
[58]
«Padre», dije yo, «si esto es asi, no quiero esperar más. Me
precipito en la alambrada eléctrica. Esto es mejor que vegetar
durante horas en las llamas.»

Pero, afortunadamente, ese vegetar durante horas en las llamas le fue
ahorrado a Elie Wiesel, sin tener que saltar a las alambradas
eléctricas, puesto que:

"A nuestra columna sólo le faltaban unos quince pasos. Yo me
mordía los labios, para que mi padre ne oyera el castañetear de
mis dientes. Faltaban diezpasos. Ocho, siete. Marchábamos
lentamente, como detrás del coche funebre de nuestro propio
entierro. Sólo faltaban cuatropasos. Tres pasos. Estaba ahora
bien cerca la fosa con sus llamas. Reuni todas mis fuerzas, para
escapar de las filas y tirarme en las alambradas. En lo profundo
de mi corazon, me despedía de mi padre, de todo el universo, y
sin querer se formaban palabras y surgían como murmullo de
los labios: Yitgadal veyitkadach chmé raba... Su nombre sea
elevado y santificado. Mi corazón estaba por estallar. Habia
llegado el momento. Estaba ante el ángel de la muerte... No.
Dos pasos antes de la fosa nos ordenaron volvernos atrás, y se
nos mandó entrar en una barraca" (La Nuit, Editions de minuit,
1958, p. 57-60).

Hemos visto que aún después de la guerra circulaban en la
propaganda, además de las cámaras de gas, varios otros métodos de
matanza. Una de ellas era la incineración en cuerpo vivo. Esta
variante del mito del exterminio se mantuve en los círculos judíos
hasta alrededor de 1960. Pero Elie Wiesel cometió en sus «Informes
testimoniales» un grueso error: al presentar, en lugar del absurdo de
las cámaras de gas, aquella otra de las fossas en llamas. Según opina
Robert Faurisson, debió elegir entre varias mentiras de propaganda
aliada, y eligió la equivocada.

24. Belzec, el campo de exterminio fantasma

El campo de Polonia oriental Belzec (no confundir con Bergen-Belsen)
era, de acuerdo con las publicaciones históricas ortodoxas, el tercer
campo más grande de exterminio; se habla de que allí se gasearon
600.000 judíos.
[59]
La historia de Belzec es una miniversión de la mentira del holocausto
en general, y por eso se la describe a continuación en forma bastante
detallada.
Belzec se fundó en marzo del 1942. Servia de campo de tránsito para
judíos radicados en Rusia. Muy pronto después de la inauguración del
campamento se originaron rumores sobre matanzas masivas
practicadas allí. El revisionista italiano Carlo Mattogno investiga
estos rumores en su publicación sobre el mito del exterminio de los
judíos. (The Myth of the Extermination of the Jews, 1a parte -. n el
Journal of Historical Rewiew, Volumen 8, N°2 2, verano de 1988. -- 2a
parte en Volumen 8, N° 3 , otoño de 1988, de la misma revista.)

Variante 1: A los judíos se los conducia a un galpón, donde debían
pararse sobre una placa metálica: a través de ésta se enviaba luego
una corriente eléctrica mortal (divulgado en diciembre de 1942 por la
revista polaca en el exilio Polish Fortnightly Review).
Variante 2: A los judíos se los fusilaba masivamente, los sobrevivientes
eran gaseados o asesinados con corriente (declaración del Comité
Interaliado de Informaciones, del 19 de diciembre de 1942).
Variante 3: Mataban a los judíos en un horno eléctrico mediante calor.
Esta historia edificante se la debemos a Abraham Silberschein (Die
Judenausrottung in Polen ["El exterminio de los judíos en Polonia"],
1944).
La variante 4 es relatada por el Dr. phil. Stefan Szende en su libro Der
letzte Jude aus Polen -- «El último judío de Polonia» -- (Editorial
Europa Zürich/New York, 1945, p. 290 y sgtes.):

El molino humano comprende un área con aproximadamente 7
km de diámetro. Esta zona está protegida con alambrados de
púa y otras medidas de protección. Ninguna persona puede
acercarse a esta zona. Ninguna persona puede abandonar esta
zona... Los trenes cargados al tope con judíos ingresaban por un
túnel a los ambientes subterráneos del lugar de ejecución... Se
les quitaba todo... Los objetos se separaban ordenadamente, se
inventariaban y se utilizaban para los fines de la raza superior.
Para evitar este trabajo tan complicado y de gran insumo de
tiempo, más adelante todos los transportes ya entregaban su
carga desnuda. Los judíos desnudos eran llevados a inmensas
salas. Estas salas tenian capacidad para
[60]
varios miles de personas. No tenían ventanas, y eran de metal
con piso sumergible. El piso de estas salas, con los miles de
judíos encima, luego se bajaba a una pileta con agua, que se
encontraba por debajo; pero solamente tanto como para que las
personas sobre [a plataforma metálica no quedaran tapadas del
todo por el agua. Cuando el agua ya les llegaba hasta las
caderas, se activaba una linea de aha tensión a través del agua.
Después de unos pocos instantes, todos los judíos, miles a la
vez, habían muerto. Entonces el piso metálico volvia a elevarse.
Sobre él yacian los cadaveres de los ejecutados. Se conectaba
otra corriente eléctrica, y la plataforma metálica se convertia
en un crematorio ' incandescente, hasta que todos los cadáveres
se habían transformado en cenizas. Gigantescas grúas
levantaban luego esta inmensa urna y descargaban las cenizas.
Grandes chimeneas, tipo fabril, evacuaban el humo. El
procedimiento había terminado. El próximo tren ya esperaba
con más judíos delante de la boca del túnel. Cada tren traía de
tres a cinco mil, y a veces aún más judíós. Hubo días en que el
ramal a Belzec había transportado veinte o aun mas trenes. La
técnica moderna triunfaba bajo la conducción nazi. Habían
solucionado el problema de cómo ejecutar a millones de
personas.

Variante 5: Los judíos eran asesinados en una ducha eléctrica, y luego
transformados en jabón. Esta versión es original de Simon
Wiesenthal. Wiesenthal no alcanza, ni de lejos, la inspirada vena
poética del Dr. phil. Stefan Szende, de manera que su relato del
molino humano de Belzec queda muy por debajo de la descripción de
Szende:

"La gente, hacinada, azuzada por las SS, letones y ucranianos,
llegaba corriendo a través del portón abierto al «baño». 500
personas cabían por vez. El piso de la «sala de baño» era de
metal, y del cielorraso pendían duchas. Cuando el espacio
estaba lleno las SS conectaban corriente de alta tensión, 5.000
voltios, a la placa metálica. Al mismo tiempo, las duchas
despedian agua. Un breve grito, y la ejecución había culminado.
Un jefe médico de las SS, Dr. Schmidt, comprobaba a través de
una mirilla la muerte de las victimas, a lo cital se abría la
segunda puerta, por donde entraba «el comando cadáveres» y
se llevaba rápidamente los muertos. Ya había lugarpara los
próximos 500". (Der neue Weg [«El nuevo camino»], N° 19/20,
1946).
[61]
Según Simon Wiesenthal, los cadáveres de los asesinados no se
«quemaban en un horno crematorio, incandescente, hasta convertirse
en cenizas» como nos quiere hacer creer el Dr. phil. Stefan Szende; no,
los verdugos preveían en este caso una utilización mucho más
macabra. Confeccionaban de ellos jabón, de la marca RIF, «Rein
jüdisches Fett» («grasa pura judía») [Observación: RIF significaba
«Reichsstelle für industrielle Fettversorgung» o sea «Departamento
para aprovisionamiento de grasa industrial»]:

"En la última semana de marzo (1946), la prensa rumana daba
una noticia singular En la pequeña ciudad rumana de Folticeni,
con toda solemnidad y ceremonia de entierro regular, se
sepultaron veinte cajones de jabón en el cementerio judío ...
Sobre los cajones figuraba la sigla RIF -- «Grasa pura judía» ...
¡A fines de 1942 se oyó por primera vez la terrible expresión
«Transporte para jabón»! Fue en la Gobernación General (de
Polonia), y la fábrica se encontraba en Galitzia, en Belzec.
Desde abril de 1942 hasta mayo de 1943 se utilizaron en esa
fábrica 900.000 judios como materia prima... Para el mundo
civilizado tal vez sea incomprensible el solaz con el que los nazis
y sus mujeres contemplan ese jabón en la Gobernación General.
En cada pan de jabón veian a un judíó, al que habrian hechizado
y asi impedido que se críe un segundo Freud, Ehrlich o
Einstein... El sepelio del jabón en una pequeña ciudad de
Rumania parecerá algo sobrenatural. Et dolor hechizado,
encerrado en este pequeño objeto de uso cotidiano, desgarra el
ya insensible corazón humano de este siglo. ¡En esta era
atómica, el regreso a las brujerias del mas oscuro medioevo,
parece un fantasma! Y, sin embargo, ¡es verdad!" (Der neue
Weg [ «El nuevo camino»], N° 17-18, 1946).

Variante seis: Los judíos eran ase sinados con cal viva. El responsable
de esta historia es el polaco no-judío Jan Karski, autor del libro Story
of Secret State, publicado en 1944, que contenía el párrafo siguiente
(citamos según R. Faurisson, Réponse á Pierre Vidal-Naquet, 1982,
págs. 43-44):

El piso del tren (en el cual habían sido abarrotados los judios)
estaba cubierto con una gruesa capa de polvo blanco. Era cal
viva.Cualquiera sabe lo que pasa cuando se vierte agua sobre
cal... Por el contacto, con la cal, la carne se deshidrata
rápidamente, se «que
[62]
ma». A los ocupantes del tren se les iba «carcomiendo»
lentamente la carne de los huesos... El atardecer comenzaba
cuando se habían llenado los 45 vagones (yo los había contado).
El tren, con su carga torturada de carne humana, basculaba y
resonaba de los aullidos desgarradores.

Variante siete: Se mataba a los judíos con Zyklon B que se introducía
mediante un sistema de cañerías en las duchas. Esta versión fue la
adoptada por un tribunal alemán en el proceso de Belzec, en 1965, y en
consecuencia también por Adalbert Rückerl, antiguo jefe de la central
de Ludwigsburg para el esclarecimiento de crímenes nazis, en su libro
Nationalsozialistische Vernichtungslager im Spiegel deutscher
Strafprozesse (["Campos de exterminio nazi, a través de los juicios
penales alemanes"], dtv, 1977, p. 133). Pero, así lo aclaran el tribunal y
el señor Rückerl, a las pocas semanas habrían pasado a usar gases de
combustión de motores. Por lo visto, los tontos miembros de las SS
necesitaron varias semanas para darse cuenta de que el granulado de
Zyklon B de ninguna manera podía introducirse en un sistema de
cañerías. En otros campos, según los chamanes del holocausto, las SS
siguieron el camino inverso, cambiando de los gases de combustión a
Zyklon B.

Variante 8: Los judíos eran asesinados con gases de escape de motores
Diesel. Citamos a continuación un extracto del informe Gerstein que,
junto con la confesión de Höss, se considera como la prueba más
importante del holocausto. El oficial del cuerpo sanitario Kurt
Gerstein cayó prisionero de guerra de los franceses y, antes de su
(supuesto) suicidio en julio de 1945, rindió allí su confesión, mejor
dicho, sus seis confésiones, puesto que del informe Gerstein existen no
menos de seis versiones, que en parte difieren sustancialmente una de
otra, tal como lo demostró el francés Henri Roques en su tesis de
doctorado. Según sus seis confesiones, Gerstein visitó Belzec y
Treblinka en el mes de agosto de 1942. Según él, se gasearon 25
millones de seres humanos. En Belzec se abarrotaban entre 700 y 800
personas en una cámara de gas de 25 ml, vale decir de 28 a 32 personas
en un metro cuadrado (¡este dislate lo habría manifestado un hombre
que era ingeniero!). Observaciones sobre montañas de ropa de 35 a 40
m de altura complementan debidamente esta confesión que resulta al
menos tan creíble como los testimonios
[63]
de las brujas medievales sobre sus licenciosas orgias con el mismísimo
diablo, pero que no faltan casi en ningún libro escolar o de historia.
Aquí va, pues, un extracto de una de las 6 confesiones (André Chelain,
Faut-il fusiller Henri Roques?, Polémiques, Ogmios Diffusion, 1986, p.
345 y sgs. El libro de Chelain contiene el texto completo de la
disertación de Roques Les confessions de Kurt Gerstein).

"Las cámaras se van llenando. Cargar bien -- así lo ordené el
capitán Wirth. Las personas se están pisando los talones. 700-
800 sobre 25 metros cuadrados, en 45 metros cúbicos... Se
cierran las puertas. Mientras tanto, los otros esperan a la
intemperie, desnudos... Pero el motor Diesel no funcionaba...
Viene el capitán Wirth. Se ve que le es embarazoso que esto
tenga que pasar justamente hoy, al estar yo presente. ¡Si, lo veo
todo! y espero. Mi cronémetro ha registrado todo. ¡50 minutos,
70 minutos -- pero el motor no arranca! Las personas en las
cámaras de gas esperan. ¡En vano! Se oye cómo lloran y
sollozan. «¡Como en la sinagoga!» acota el profesor
Pfannenstiel, con el oido pegado a la puerta de madera... Al
cabo de 2 horas y 49 minutos -- el cronómetro lo ha registrado
todo! -- arranca el motor Diesel. ¡Hasta ese momento viven los
seres humanos en las cuatro cámaras ya llenadas, cuatro veces
750 personas en cuatro veces 45 metros cúbicos! Pasan otros 25
minutos. Cierto, ahora ya muchos están muertos. Se mira por
la pequeña ventanilla, cuando la luz eléctrica ilumina un
momento la cámara... Después de 28 minutos sólo sobreviven
unos pocos. Porfin, después de 32 minutos, todos están
muertos."

¿Cuál de las ocho variantes es la correcta? se pregunta, confundido, el
observador en busca de la verdad. ¡Es imposible que todas sean
verídicas!
Una visita al antiguo campo Belzec no ayuda, puesto que allí sólo se
encontrará campo abierto y nada más.
Ahora bien, la ciencia histórica ha decidido que la versión correcta es la
octava. ¡El informe Gerstein ganó! Los «historiadores» podían elegir
entre ocho historias idiotas y se decidieron por Gerstein, por razones
inexplicables. La necedad del informe Gerstein ya se revela sólo por el
hecho de que ninguna persona podría tener
[64]
la idea de cometer asesinatos en masa con un motor Diesel, puesto que
los gases de combustión de este tipo de motor contienen muy poco del
gas venenoso CO (monóxido de carbono). Los encerrados en la
cámara mortuoria, abarrotada, hubieran muerto seguramente por
falta de oxigeno antes de actuar el gas CO, y entonces los nazis
podrían haberse ahorrado el motor Diesel. Cualquier motor naftero
hubiera servido mejor como instrumento de asesinato que un motor
Diesel. En realidad, si los alemanes hubieran querido realmente
gasear personas humanas en masa, habrían usado uno de los gases
altamente tóxicos que producia su industria, y no un motor.
¿Cuáles son entonces las pruebas para el asesinato de 600.000 judíos
en Belzez?
No poseemos ni un solo documento alemán sobre esto -- es que los
nazis daban sus órdenes de asesinato sólo verbalmente.
No se encontraron fosas comunes -- es que los nazis cremaban los
cadáveres.
También la ceniza de los 600.000 asesinados desapareció -- es que los
nazis dispersaron las cenizas.
De las cámaras de gas no quedó ni una piedrita -- es que los nazis
hicieron volar las cámaras de gas y eliminaron los escombros.
En la estadística de Arolsen, en la cual figura por ejemplo el KZ
Neuengamme con exactamente 5.780 casos probados de muerte, falta
completamente Belzec -- es que los muertos no se registraban en
ninguna parte.
Tampoco hay testigos oculares sobrevivientes -- es que uno solo de los
600.000 judíos ingresados al campo habría sobrevivido, un tal Rudolf
Reder, y ese murió en algún momento de la década de los 60.
¿Qué pruebas hay entonces para el asesinato de 600.000 judíos en
Belzec?
¡ninguna! ¡ni una sola!

25. El absurdo de Treblinka

Según los exterminacionistas, Treblinka fue, en cuanto a su tamaño, el
segundo de los campos de exterminio, ubicado a 80 Km. al este de
Varsovia. Tampoco en ese lugar ha quedado rastro alguno
[65]
de los asesinados (según el estado actual de la investigacion historica,
800.000; en 1946 se hablaba de hasta tres millones).
En realidad, Treblinka era, al igual que Sobibor y Belzec, un
campamento de tránsito. Después del sangriento sofocamiento del
levantamiento del gueto de Varsovia, en la primavera de 1943, los
sobrevivientes fueron enviados, en parte por vía Treblinka, a guetos o
campos de trabajo.
Según el libro de Adalbert Rückerl sobre los «campos de exterminio»
había en Treblinka un total de 35 a 40 hombres de las SS. ¡Cómo
podían estos 35 a 40 hombres gasear diariamente a varios miles de
judíos? ¡Porque eran secundados por un grupo de 500 a 1.000 judíos
obreros (Rückerl, p. 212)! Estos judíos obreros iban equipados con
látigos, a los fines de afianzar su autoridad. Sabían perfectamente
que, tarde o temprano, serían gaseados ellos mismos, pero nunca les
vino la idea de arremeter con sus látigos contra los 35 a 40 hombres de
las SS, sino, al contrario,¡les ayudaban a éstos en el asesinato masivo
de hasta 10.000 correligionarios suyos por dia! Y las víctimas también
oooperaban en forma increíble: marchaban, según el relato del
acusado Suchomel durante el proceso de Treblinka en la ciudad de
Düsseldorf, «desnudos y ordenadamente a la cámara de gas»
(FrankfurterAlIgemeine Zeitung, 2 de abril de 1965).
La película Shoa de Claude Lanzmann, de nueve horas y media de
duración, como así también el libro con el mismo título, que contiene
todo el texto de las conversaciones del film, es según el texto de
cubierta del libro y «según la opinión unánimemente aceptada... la
documentación más exigente, mas escrupulosa y sin par sobre el
exterminio de los judíos en el Tercer Reich». Citaremos solamente un
corto extracto de la conversación entre el director artistico y el barbero
de Treblinka, Abraham Bomba (Shoa, dtv, 1988, p. 154 y sgtes.).

Lanzmann: ¿Y la cámara de gas?
Bomba: Esa no era muy grande, era un espacio de
aproximadamente cuatro metros por cuatro... De repente
apareció un Kapo: (Se denominaba «Kapo» a los capataces que
dirigían las tareas en los campos de concentración y que
también eran prisioneros, N. d.T.) «Peluqueros, débéis proceder
de manera tal que todas las mujeres
[66]
que entren aqui crean que sólo se les corta el pelo, que se dan
una ducha y que a continuación saldrían de nuevo.» Pero
nosotrosya sabíamos que de este lugar no se salia...
Lanzmann: ¿Y de repente venían ?
Bomba: Si, iban entrando.
Lanzmann: ¿ Cómo eran ?
Bomba: Estaban desvestidas, completamente desnudas, sin
ropas, sin nada...
Lanzmann: ¿Habia espejos ahí?
Bomba: No, nada de espejos, bancos, sillas no, solamente
bancos y dieciséis o diecisiete peluqueros...
Lanzmann: ¿A cuántas mujeres debían atender en cada tanda?
Bomba: ¿En cada tanda? Más o menos sesenta a setenta
mujeres... Cuando habíamos terminado con el primer grupo,
venía el siguiente.

Vale decir que: en la cámara de gas de cuatro metros de largo por
cuatro metros de ancho se encontraban entonces 17 o 18 peluqueros (16
a 17, más el propio Bomba), 60 o 70 mujeres desnudas, además bancos
-- ¿ no habrán estado algo apretados en ese local?
Si éste es el documento «más exigente y más escrupuloso sobre el
exterminio de los judíos», ¡cómo será la calidad del material
probatorio restante!
En agosto de 1992, la Polish Historical Society (91 Strawberry Hill
Avenue, Suite 1038, Stamford, CT 06902, USA), una asociación de
ciudadanos norteamericanos, mayoritariamente de origen polaco e
interesados en historia, publicó una documentación muy copiosa que
invierte la imagen del «campo de exterminio» Treblinka en forma
radical. He aquí algunos puntos:

a) Poco después de la instalación del campamento de tránsito
Treblinka II, en julio de 1942 (a fines de 1941 se había inaugurado a 3
km de distancia el campo de trabajo Treblinka I) comenzó la
propaganda sobre el exterminio. Aparte de asesinatos en masa
mediante gases de escape de motores Diesel, aparecieron durante la
guerra y aún después los siguientes métodos de ejecucion en la
propaganda: Gasear con Zyklon B; quemar mediante vapor caliente;
asfixiar mediante extracción del aire con bombas de vacío; ejecutar
con corriente eléctrica; fusilar con carabinas; ejecutar con
ametralladoras.
[67]
b) Las masacres con gases de escape Diesel, que fueron aceptadas
finalmente por los «historiadores», son prácticamente imposibles
desde el punto de vista técnico. La Society hace refèrencia a que en
1988, en Washington, quedó detenido dentro de un túnel un tren
accionado por locomotora Diesel. A pesar de que el túnel se llenó
rápidamente de vapor y hasta el socorro pasaron 40 minutos, ninguno
de los 420 pasajeros sufrió daño alguno.
c) Treblinka II estaba ubicado a 240 m de un ramal importante del
ferrocarril, a 270 m de una gran carretera y a 800 m de la proxima
aldea. No se hubiera podido mantener en secreto a asesinatos en masa
ni siquiera por una semana... En abril de 1943, el gobierno polaco en
exilio localizó el «campo de exterminio» 40 km más al norte dentro de
una zona boscosa, llamada «Treblinka III», abandonando más tarde
esta versión sin comentario alguno.
d) Ex-prisioneros de Treblinka han dibujado unos 40 planos del
campamento, que se contradicen en todos sus puntos en forma
flagrante. En estos planos, las «cámaras de gas» se ubicaban ora en un
sector, ora en otro.
e) También Udo Walendy menciona en el excelente número 44 de sus
Historische Tatsachen («Hechos históricos») que el Ejército Rojo
demolió totalmente Treblinka II mediante bombas y munición de
artillería, para luego poder aseverar que los nazis habían borrado
todas las huellas de sus atrocidades.
f) Al igual que Auschwitz, Treblinka fue fotografiado por aviones
aliados de reconocimiento. En tomas aéreas de buena calidad es
posible reconocer los lugares donde hubo excavaciones, hasta siglos
más tarde: de esta manera se hicieron posibles valiosos hallazgos
arqueológicos. Las tomas de Treblinka II muestran una única fosa
comun de 66 x 5 m (y según fotografías realizadas después de 1944 por
una comisión soviético-judía, de 3 m de profundidad), que podía dar
cabida a un máximo de 4.000 cadáveres. Como casi un millón de judíos
pasaron en tránsito por Treblinka, y como las condiciones de
transporte eran a menudo inhumanas, se infiere que el número de
4.000 víctimas está dentro de lo posible. Los alemanes exhumaban e
incineraban los cadáveres a partir de abril de 1943, ya que en el evento
de una crecida del rio Bug habría existido el peligro de epidemias.
[68]
Esta documenlación, revisionista en un ciento por ciento, ha si do
elaborada por polacos norteamericanos, cuyo pais de origen había
sufrido en forma gravísima bajo los nacionalsocialistas. Para ellos, al
igual que para un número creciente de investigadores en la misma
Polonia, se trata de establecer la verdad histórica por sobre la
continuación de la propaganda bélica contra el enemigo de ayer. ¿Son
por ello nazis?

26. Las cámaras de gas de Majdanek: de cero a siete

Uno de los seis campos de exterminio era Majdanek, es decir, por un
lado era un campo de exterminio; por el otro, no lo era; pero, al final,
a pesar de todo, probable si no seguramente, si lo era.
¿Cuántas personas murieron en Maidanek?
-- 1,5 millones, según una comisión polaco-soviética (1944).
-- 1,38 millones, según Lucy Dawidowicz (The War Against the Jews,
Penguin Books, 1987, p. 191).
-- 360.000, según Lea Rosh y Eberhard Jäckel (Der Tod ist ein Meister
aus Deutschland ["La muerte es un maestro de Alemania"], Hoffmann
und Campe, 1991, p. 217).
-- 250.000, según Wolfgang Scheffler (Judenverfolgung im Dritten
Reich, ["Persecución de los judíos en el Tercer Reich"], Colloquium
Verlag, 1964, p. 40).
-- 50.000, según Raul Hilberg, (p. 956); sin embargo, Hilberg sólo habla
de victimas judías.
¿Cuántas cámaras de gas había en Majdanek?
-- Cero, según la famosa carta de Martin Broszat, al periódico «Die
Zeit», del 19 de agosto de 1960; allí, Majdanek no figura en el listado
de campos equipados con cámaras de gas.
-- Siete, según el periódico Deutsche Volkszeitung, del 22 de julio de
1976.
-- Igualmente siete, según la emisión de televisión alemana ARD-
Tagesschau del 5 de octubre de 1977: «Según documentos de las SS se
desprende que aqui, en las siete cámaras de gas... »
-- «Como minimo tres», según la sentencia en el juicio, de Majdanek
en Düsseldorf.
[69]
Según el informe de la comisión polaco-soviética de 1944, se gasearon
en Majdanek, el 3 de noviembre de 1943, 18.000 personas al compás de
un vals de Strauss. Después de que la imposibilidad técnica de este
cuento resultara demasiado evidente, modificaron el gaseo masivo a
un fusilamiento masivo. Y Rolf Hochhuth, en su libro Der
Stellvertreter («El suplente»), contribuye grandemente a objetivizar la
controversia del holocausto, disminuyendo la cantidad de los fusilados
de aquel día de 18.000 a 17.000.
¡Todo un absurdo, otro absurdo y nada más que un absurdo -- como
todo el cuento del holocausto!

27. Las cámaras de gas en el territorio del Reich

En los primeros años de posguerra se consideraba como dado que casi
todos los KZ disponían de una o varias cámaras de gas. He aquí un
«testimonio ocular» sobre las cámaras de gas de Buchenwald (Abbé
Georges Hénocque, Les Antres de la bête, G. Durassie et Cie., París,
1947, citado según R. Faurisson Mémoire en défense, 1980, p. 192 y
sgs.):
"En el interior, las paredes eran lisas, sin grietas y como
barnizadas. Afuera, se veían al lado del marco de la puerta
cuatro botones, uno debajo del otro: uno rojo, uno amarillo, uno
verde y uno blanco. Pero me inquietaba un detalle: No
comprendia cómo podía descender el gas desde las duchas. A un
costado del ambiente en el que me encontraba, había un pasillo.
Entré en él y vi un caho enorme, al que no podia enlazar del
todo con ambos brazos y que estaba recubierto de una
membrana de goma de aproximadamente un centimetro de
espesor. A un lado se encontraba una manivela que se podia
girar de izquierda a derecha y de esa manera introducía el gas.
La presión era tan fúerte que el gas descendía hasta el piso, de
manera que ninguna de las victimas podía escapar a lo que los
alemanes llamaban «la mueree lenta y dulce».
Debajo del lugar por donde abocaba el caño a la cámara de gas,
se encontraban los mismos botones que en la puerta exterior:
uno rojo, uno verde, uno amarillo y uno blanco. Servían
presumiblemente para medir el descenso del gas. De hecho,
todo estaba organizado
[70]
en forma rigurosamente cientifica. El mismísimo diablo no lo
podía haber inventado mejor. De nuevo entré a la cámara de
gas, para cerciorarme dónde se encontraba el crematorio.
Lo que me saltó a la vista enseguida fue una especie de cinta
transportadora de hierro. Este aparato, construido a la
perfección, daba sus vueltas incansablemente y llegaba hasta el
interior de los hornos incandescentes. Sobre esta cinta se
depositaban los cadáveres que se recogían de la cámara
contigua para que los transportara hasta dentro del horno.
Cuando hice esta visita inolvidable y trastornadora, los
aparaeos se encontraban en pleno funcionamiento, a carga
máxima...
Después de observar de nuevo este infierno, continué mi
lúgubre paseo en un silencio agobiante. Abrí lapuerta de un
tercer cuarto. Este era la cámara de reserva. Allá se apilaban
los cadáveres que no pudieron incinerarse en el mismo día y que
se dejaban hasta el dia siguiente. Nadie que no haya vivido esto
personalmente puede siquiera imaginarse el horror que causaba
esta tercera escena. A la derecha, en un rincón de la cámara
yacían los cadáveres, desnudos, saqueados, sin respeto alguno
tirados de cualquier forma, amontonados en posiciones
bizarras. Se les había quebrado las mandibulas para arrancar
las protesis de oro, sin hablar de los vergonzosos «registros» a
los que se había sometido los cadáveres, para estar seguros de
que no ocultaban ninguna joya que pudiera enriquecer el tesoro
de las bestias nazi...
Miré por última vez este lugar de deshonra y atrocidad y pude
leer, a la luz de las llamas que se elevaban de ocho a diez metros
de los hornos, el cinico verso de cuatro lineas en la pared del
crematorio:
¡El gusano asqueroso no debe mutilar mi cuerpo!
Por eso la llama pura me devorará
Siempre amé el calor y la luz
¡Por eso incinérame, no me entierres!

Alfinal se me presentó una vista de algo que constituía el
orgullo de la ciencia alemana: ¡En más de un kilómetro de largo
y un metro y medio de alto, se acumulaba la ceniza que
cuidadosamente había sido extraída de los hornos para abonar
los cultivos de repollos y remolachas con ella! Así, cientos de
miles de seres humanos que habían entrado a este infierno con
vida, lo abandonaban como abono...
[71]
Gracias a mi intromislón imprudente, había obsevado todo lo
que queria ver.

Aparte de semejantes «testimonios oculares», había también pruebas
limpidas, en forma de confesiones de los autores del delito. El
comandante Suhren, de Ravensbrück, su suplente Schwarzhuber y el
médico del campamento Treite fueron ejecutados o se suicidaron, una
vez que habían confesado la existencia de la cámara de gas de
Ravensbrück y habían descrito vagamente su funcionamiento. Y Franz
Ziereis, comandante de Mauthausen, confesó antes de morir (había
sido herido por tres tiros), lo inconcebible que había sucedido cerca de
la ciudad de Linz en el castillo Hartheim: ¡En aquel castillo del terror
habían sido gaseados entre 1 y 1,5 millones de seres humanos!

En el campo de Mauthausen se construyó por orden de SS-
Hauptsturmführer (capitán, NdT) Dr Krebsbach un
establecimiento para gaseos camuflados como sala de duchas...
El SS-Gruppenführer (teniente general, NdT) Glücks había
dado la orden de declarar a los presos débiles como enfermos
mentales y liquidarlos en una gran planta mediante gas. Allí se
ejecutaron más o menos de 1 a 1,5 millones. Este lugar se llama
Hartheim y está ubicado a 10 km de Linz en dirección a Passau...
(Simón Wiesenthal, KZ Mauthausen, Ibis-Verlag 1946, p. 7-8).

Pero resulta que ya hace décadas difícilmente encontramos un
historiador sosteniendo que existieran cámaras de gas en el castillo de
Hartheim, en Ravensbrück, en Buchenwald y en Dachau. El acta de
defunción para todas estas cámaras de gas se publicó el 19.8.1960,
cuando el entonces colaborador y posterior director del «Instituto de
historia contemporánea» de Munich, Martin Broszat, escribió en una
carta al periódico Die Zeit:

Ni en Dachau, ni en Bergen-Belsen, ni en Buchenwald se han
gaseado judíos u otros presos... El exterminio masivo de judíos
mediante gaseo comenzó en 1941/42, y se ejecutó sin excepción
en unos pocos lugares especialmenre elegidos y dotados de
instalaciones técnicas pertinentes, ante todo en los territorios
polacos ocupados (pero en ningunaparte del antiguo Reich): en
Auschwitz-Birkenau, en Sobibor a orillas del Bug, en Treblinka,
Chelmno y Belzec.

De esa mariera, el que más tarde fue considerado el papa de los
historiadores admitía en pocas palabras que todo lo dicho desde
[72]
1945 sobre las cámaras de gas del antiguo Reich no había sido más que
mentiras y engaños. (Bajo «antiguo Reich» se entiende el territorio del
Reich alemán situado entre las fronteras de 1937). Broszat no facilitó
ni la más mínima prueba para fundamentar sus afirmaciones, ni en su
carta ni más adelante; tampoco explicó por qué las declaraciones
testimoniales sobre gaseo en Auschwitz y Sobibor serían más
fehacientes que aquéllas sobre gaseos en Dachau y Buchenwald.
Lo que movió al «Instituto de historia contemporanea» a este proceder
no era el amor a la verdad ni mucho menos. Era simplemente el
imperativo del momento, puesto que hasta el año 1960 surgieron
tantas dudas sobre las cámaras de gas en el territorio del antiguo
Reich que amenazaba derrumbarse toda la historia del holocausto. Por
ese motivo, los «historiadores» de la central de falsificación de la
historia que se hace llamar «Instituto de historia contemporánea»
decidieron expulsar sin más ni más las cámaras de la muerte a
Polonia, territorio ocupado por los soviéticos y cerrado ante
observadores molestos.
Ya en 1948, una comisión investigadora norteamericana, bajo la
dirección de los jueces Simpson y Van Roden, había confirmado cómo
se pudieron obtener las confésiones sobre las cámaras de gas en el
territorio del antiguo Reich: Por medio de azotes, machacamiento de
testículos, rotura de los dientes a golpes, etc. Muchos de los acusados
fueron ejecutados en razón de las confesiones extorsionadas mediante
la tortura.

28. Origen de la mentira de Auschwitz

En el diario New York Times del 27.8.43 se decía de Auschwitz lo
siguiente:

En el campamento Oswiecim (Auschwitz), las condiciones de
vida son extremadamente duras. Según estimaciones
perecieron allí 58.000 personas.

Lo asombroso es que la cifra indicada era más bien demasiado baja, y
la referencia a las duras condiciones de trabajo era más que correcta.
Sin embargo y por las razones ya antes mencionadas, era
[73]
cosa imposible que los aliados no supieran durante dos años lo que
pasaba en el KZ alemán más grande. Sólo en el penúltimo año de
guerra se plasmó la leyenda en forma concreta.
En su libro The Hoax of the Twentieth Century, Arthur Butz describió
en forma magistral cómo comenzó la propaganda sobre Auschwitz en
la primavera de 1944 con informes sobre el gaseo de 400.000 judíos
húngaros en Birkenau, y cómo se «probó» más tarde aquel asesinato
masivo mediante documentos falsificados.
El hecho de que los inventores de la mentira de las cámaras de gas
hayan colocado a Auschwitz en el centro de su propaganda, era lógico.
Era el campo más importante de todos. Registraba periódicamente --
a raiz de las epidemias de tifus exantemático -- porcentajes elevados
de defunciones y estaba dotado de crematorios. Además, a Birkenau le
incumbía el papel de campo de tránsito para los judíos que eran
reasentados en el este. Era un inmenso complejo de KZ, con altas tasas
de mortalidad y con un enorme consumo de un veneno conteniendo
ácido cianhidrico (el Zyklon B también era provisto a los
aproximadamente 40 campos satélites). Miles de deportados judíos
que llegaban a Birkenau, y que poco tiempo después desaparecían,
aparentemente sin dejar rastros, además la selección separando aptos
y no aptos para trabajar -- todo esto, en conjunto, daba condiciones
previas tan ideales que los mitólogos del holocausto no podrían haber
deseado nada mejor.
El 27 de enero de 1945 fue liberado Auschwitz. Ya el 2 de febrero
apareció en el diario Pravda un largo informe sobre las atrocidades
bestiales allí consumadas, en el cual se decia entre otros:

Las cámaras de gas de instalación fija, en la parte oriental del
campamento, habían sido modificadas, hasta se les había
agregado torrecillas y ornamentos arquitectónicos, haciéndolos
parecer garajes inofensivos... Ellos (los alemanes) nivelaron las
así llamadas «viejas tumbas» ubicadas en la parte oriental del
campamento, hicieron desaparecer las huellas del sistema de
cintas transportadoras, donde cientos de personas habían sido
electrocutadas en forma simultánea... (citado según el N° 31 de
la colección Historische Tatsachen [«Hechos históricos»].
Robert Faurisson fue el primero a quien le llamó la atención el
mencionado articulo del Pravda).

Ningún historiador afirmó jamás que hayan existido cámaras de gas
en la parte este del campamento (o sea en Monowitz), y del
[74]
sistema de cintas transportadoras para la ejecución de seres humanos
con corriente eléctrica nunca más se escuchó hablar. ¡El artículo del
Pravda no decía ni una palabra de las cámaras de gas de Birkenau, en
la parte oeste del complejo de Auschwitz! Esto demuestra que en
aquella época, el fraude aún no estaba suficientemente coordinado, los
soviéticos sabían de las potencias occidentales que tenían que hallar en
Auschwitz las pruebas de un asesinato en masa, millonario, pero sus
aliados no les habían suministrado los detalles. Después de la
liberación, el campamento fue completamente cerrado; al principio,
sólo se admitió el ingreso a unos pocos observadores occidentales
escogidos. La razón de esto se fundaba en que los comunistas polacos y
soviéticos necesitaban cierto tiempo para instalar su museo del horror.
Lo que de allí resultó corresponde más o menos al estándar que
caracteriza el éxito del comunismo, sin parangón en la historia
mundial: Cámaras de gas que jamás podrían haber funcionado; fésas
para incineración de sólo 60 cm. de profundidad y que, no obstante,
están permanentemente inundadas por el elevado nivel de la capa
freática; enormes cantidades de cabello femenino que es, en su
totalidad, de un mismo color, y donde se trata ostensiblemente de
cáñamo.
Al terminar la guerra, los británicos buscaron febrilmente a Rudolf
Höss, quien se convertiría luego en el testigo principal del mas grande
crimen de todos los tiempos. Pero Höss desapareció viviendo bajo el
nombre de Franz Lang en una granja en el campo en el estado de
Schleswig-Holstein. Finalmente, en marzo de 1946 lo halló una
patrulla inglesa. En su li bro Legions of Death (Arrow Books Limited,
1983, p. 235 y sgs.) el escritor inglés Rupert Butler relata cómo se
obtuvo la confesión de Höss.
Butler se basa en la declaración del sargento judeo-británico Bernard
Clarke, quien estuvo a cargo de la detención y del interrogatorio del
primer comandante de Auschwitz:

Höss gritó de espanto al ver los uniformes británicos. Clarke
vociféró: «¿Cómo se llama Ud.?» Cada vez que la respuesta era
«Franz Lang», el puño de Clarke se estrellaba en la cara de su
prisionero. Al cuarto impacto, Höss se plegó y confesó quién
era... El preso fue bajado a tirones del camastro superior, y se le
arrancó el pijama. Luego fue tironeado, desnndo, a una de las
mesadas del
75
matadero, y a Clarke le pareció que los azotes y los gritos no
iban a cesar nunca... Tiraron una manta sobre Höss y lo
arrastraron al automóvil de Clarke, donde el sargento le hizo
bajar un gran trago de whisky. Al intentar dormir Höss, Clarke
le metió su bastón bajo los párpados y ordenó en alemán:
«¡Cerdo, mantén abiertos tus ojos de marrano!...» Hicieron
falta tres dias hasta que pudo hacer una declaración coherente.

Ya hace casi medio siglo que el pueblo alemán está bajo la monstruosa
acusación de haber condenado a muerte a los judíos en forma colectiva
y, en tanto fue posible apoderarse de ellos, haberlos aniquilado
mediante asesinato masivo a sangre fría. La base para esta acusación
es una confesión forzada bajo tortura.
Los mozos de verdugo, empero, sufrieron algunos deslices
desagradables. Inventaron un campo de exterminio «Wolzek», o
permitieron que Höss lo inventara, y obligaron a Höss a confesar que
ya visitó en junio de 1941 el campo de Treblinka, que fue instalado sólo
13 meses más tarde.
Luego de su confesión testimonial en Nuremberg, Höss fue
extraditado a Polonia. En la prisión de Cracovia redactó su
autobiografia, que a grandes rasgos podría ser cierta, y sus notas
sobre el exterminio de judíos en Auschwitz. Ahora bien, lo que jamás se
sabrá es si los inauditos excesos que Höss relatá en su descripción del
proceso de gaseo e incineración son producto de la fantasia de sus
guardianes, o si describió imposibilidades técnicas en sabia prevención
de que serían descubiertas en el futuro.
Si bien Auschwitz ya había sido indicado en Nuremberg como el centro
de exterminio de judíos, hasta cerca de 1960 se hablaba más bien de
Dachau y sus cámaras de gas. Pero a la larga no se pudo mantener la
mentira de las cámaras de gas sitas en territorio del antiguo Reich
alemán, ya que las pruebas en contra eran aplastantes. Fue por ese
motivo que las camarillas de falsificación de la historia decidieron
trasladar las cámaras de gas detrás de la cortina de hierro, e
intensificaron masivamente la propaganda sobre Auschwitz en
sustitución de las cámaras de gas perdidas de Dachau, Buchenwald
etc.
Hasta el año 1990, el museo de Auschwitz afirmaba que en su campo
habían sido asesinados 4 millones de seres humanos. Sin dar razones y
de golpe redujo luego esta cifra a «algo más de un millon»,
[76]
admitiendo de esta manera haber mentido durante casi medio siglo.
Por supuesto que para esta nueva cifra existen tan pocas pruebas
como para la anterior; solamente se sustituyó un disparate por otro,
ahora algo menos grosero.

29. Citas de Hitler como «prueba» del holocausto

A falta de otras pruebas del asesinato de millones de judíos, los
exterministas repiten citas de Hitler y otros jerarcas nazis que
amenazaron a los judíos con el exterminio. En el último capítulo del
tomo II de Mein Kampf («Mi lucha») por ejemplo se lee lo siguiente:

Si al principio de la guerra y durante la misma se hubiera
expuesto a los gases venenosos a unos 12.000 o 15.000 de estos
hebreos perversores del pueblo, tal como lo, debieron soportar
cientos de miles de nuestros mejores trabajadores alemanes de
todas las clases y profésiones en el campo de guerra, entonces el
sacrificio de millones en el frente no hubiera sido en vano.

¡Amenaza ominsa, por cierto! Pero tanto el contexto en que está este
pasaje cuanto. la cifra de 12.000 a 15.000 a eliminar no expresa que
Hitler deseaba el exterminio de la totalidad de los judíos, sino sólo la
liquidación de los cabecillas marxistas (de hecho, a menudo judaicos)
que, en su opinión, habían causado la derrota de Alemania en la
Primera Guerra Mundial («Dolchstoss-Legende») (Leyenda del
apuñalamiento por la espalda, N. d. T).
En casi ningún libro de historia falta la mención del discurso de Hitler
del 30 de enero de 1939, donde el dictador declaró:
Si el judaismo financiero internacional, dentro y fuera de
Europa, lograra una vez más precipitar los pueblos a una
guerra mundial, entonces el resultado no seria la
bolchevización del mundo y con eso la victoria del judaismo,
sino la aniquilación de la raza judía en Europa.

Sin duda alguna, ésta es una clara amenaza de aniquilación. Pero no
debemos perder de vista que, para el movimiento nazi, que desde el
vamos debió imponerse contra la extrema izquierda en combates
callejeros y en recintos cerrados, un lenguaje combativo siempre había
sido tipico. Palabras como «destruir» o «aniquilar» eran de
[77]
uso fácil para los nacionalsocialistas. Existe también abundancia de
citas análogas de parte de los aliados: así, Churchill dijo el día de la
declaración de guerra de Gran Bretaña que el objetivo de la guerra era
«la aniquilación de Alemania». A nadie se le ocurriría imputar a
Churchill que tenía intencian de exterminar fisicamente el pueblo
alemán. Durante la guerra, tales lemas truculentos son de uso
frecuente.
AI interpretar los exterministas citas por el estilo como prueba del
holocausto, se enredan en una contradicción absolutamente insoluble.
Si se les pregunta por qué no existen documentos sobre el genocidio, ni
fosas comunes con victimas del holocausto, entonces contestan que los
alemanes querian ocultar el crimen ante el mundo y así, por un lado,
no confeccionaron documentos y, por el otro, eliminaron todos los
cadáveres de sus victimas. ¡Pero según los mismos exterministas, los
jerarcas nazis habrían pregonado sin empacho al mundo entero sus
intenciones de genocidio!

30. El juicio de Nuremberg

Ya que para el holocausto no existen pruebas -- ni documentos, ni
cadáveres, ni armas del delito, nada de nada - y puesto que las citas de
Hitler por sí solas con formarían una base demasiado endeble para
una acusación de semejante peso, los vencedores, y mas tarde sus
títeres alemanes, encargaron después de terminada la guerra a los
tribunales de producir las pruebas para el espejismo de un genocidio
millonario en cámaras de gas del cual no han quedado los más
minimos rastros.
La finalidad del juicio de Nuremberg era fijar como hechos históricos
los crimenes, únicos en la historia mundial, y supuestamente
cometidos por los alemanes.
Si bien ni las potencias occidentales vacilaban en aplicar torturas
fisicas oportunamente (véase el caso de Rudolf Höss y de la tropa de
vigilancia de Dachau), se empleaba en la mayoría de los casos una
táctica más sutil. Aun considerándose el holocausto como un hecho
firme e inamovible, bien podía discutirse con los fiscales acerca de la
culpabilidad individual de uno u otro de los acusados que desde el
principio carecían de toda posibilidad de salvarse.
[78]
Así fue como una figura tan importante como el ministro de
armamentos Albert Speer pudo salvarse de la horca, admitiendo el
holocausto y confesando su comp!icidad moral. En los juicios
posteriores contra los nazis de segunda línea, los acusados aplicaron a
menudo y con éxito la táctica de responsabilizar de todas las culpas a
sus superiores muertos o desaparecidos.
Según el párrafo 19 del Estatuto de Londres, creado por los aliados en
agosto de 1945 y que sirvio de base para el juicio de Nuremberg, el
tribunal no estaba sujeto a reglas de evidencia: era admitido todo
medio de prueba que para el tribunal parecía tener mérito probatorio.
El tribunal estaba autorizado a aceptar material comprometedor sin
verificar previamente su fiabilidad y, a su vez, rechazar material
exculpatorio sin necesidad de fundamentarlo. En otras palabras: Se
podían falsificar piezas de acusación a discreción y de la misma
mariera suprimir hechos justificatorios.
Además, el artículo 21 del Estatuto decía que el tribunal no debía
solicitar ninguna prueba para «hechos históricos reconocidos
universalmente», sino sólo tomar conocimiento de éstos de oficio. Qué
constitufa un «hecho histórico reconocido universalmente» era
decidido por el mismo tribunal. A raíz de ello, la culpabilidad de los
acusados estaba predeterminada, puesto que tanto el holocausto como
los demás delitos que les eran imputados eran "hechos históricos
reconocidos universalmente". En estas condiciones pudo obviarse la
fatigosa tarea de probanza.
A quien no haya leído los documentos de Nuremberg le podrá parecer
humanamente imposible cuán monstruosos eran los cargos
demenciales alegados por los vencedores contra los vencidos. He aquí
tan sólo dos ejemplos de las cosas asombrosas que se les reprochaban
a los alemanes en Nuremberg. La primera se origina del lado
americano, la segunda del soviético.
Contrariamente a la opinión pública corriente, los alemanes ya
disponían bajo Hitler de la bomba atómica, pero casualmente no la
aplicaron para combatir a los aliados, sino solamente para asesinar a
judíos, tal como se desprende del siguiente diálogo entre el fiscal de los
EE.UU. Jackson y Albert Speer:
Jackson: Y ciertos experimentos e investigaciones se realizaron
también en el campo de la energia atómica, ¿no es as?
[79]
Speer: Desgraciadamente, no habíamos avanzado lo suficiente,
puesto que por el hecho de que las mejores cabezas que teníamos
en la investigación atómica emigraron a Norteamérica, nos
rezagamos muchísimo en la investigación atomica, y de hecho
nos faltaban de uno a dos años como para eventualmente poder
lograr una fisión atómica.
Jackson: Se me ha entregado cierto informe sobre un
experimento que se ha realizado en las cercanias de Auschwitz,
y me gustaria saber si Ud. ha oído hablar de eso o si sabia algo
al respecto. La finalidad de ese experimento era descubrir un
medio rápido y eficaz para poder aniquilar a seres humanos de
la manera más ágil posible, sin tener que molestarse -- como se
hacia hasta el momento -- con fusilamientos, gaseos y
cremaciones. Según se me ha informado, el experimento se
realizó de la siguiente manera: En una pequeña aldea
provisoria, que había sido construida transitoriamente para
este fin, se ubicaron 20. 000 judíos. Mediante el material
destructivo recién descubierto, se aniquiló en forma casi
instantánea a estas 20.000 personas, y de una manera tatal, que
no quedó lo más mínimo de ellos. La explosión originó una
temperatura de 400 a 500 grados centigrados y destruyó a las
persones de forma tal que no dejaron rastro alguno.
(Juicio contra los principales criminales de guerra ante el
Tribunal Militar Internacional, Nuremberg, 14 de noviembre de
1945 al 1° de octubre de 1946, tomo XVI, sesión del 21 de junio de
1946).

Según los acusadores soviéticos, los alemanes asesinaron en el KZ
Sachsenhausen no menos de 840.000 prisioneros de guerra rusos de la
manera siguiente:

En la pequeña habitación existia una abertura de 50 cm. El
prisionero de guerra se ubicaba de espaldas con la cabeza hacia
la abertura, y un tirador, desde detrás de la abertura, le
disparaba.
Pero esta instalación no era lo suficientemente práctica, porque
a menudo el tirador no daba en el blanco. Al cabo de ocho días
se creó un dispositivo nuevo. Se ubicaba al prisionero de guerra
igualmente contra la pared; luego se hacia descender
lentamente una plancha de hierro sobre su cabeza. El prisionero
tenía la impresión como si le iban a medir su estatura. Pero en la
plancha de hierro
[80]
había una clavija que se disparaba y pegaba en la parte trasera
de la cabeza del prisionero, cayendo éste muerto al suelo. La
plancha de hierro se accionaba mediante una palanca de pie que
se encontraba en el rincón de la habitación. (Obra arriba citada,
tomo VII, sesión del 13 de febrero de 1946).

Los cadáveres de los 840.000 prisioneros de guerra así asesinadas se
incineraron -- según la acusación -- en cuatro crematorios móviles,
que se habían montado sobre un acoplado de camión.
Lamentablemente, ni las máquinas a pedal de destrucción de cráneos,
ni los crematorios móviles, de los cual es cada uno tenía capacidad
para incinerar 210.000 cadáveres en tiempo reducidísimo, ni tampoco
ninguna de las otras innumerables maravillas de la tecnología fascista
descriptas en Nuremberg fueron presentadas como cuerpo del delito
ante el tribunal. Pero en su lugar había una gran abundancia de
declaraciones escritas de testigos oculares bajo juramento. Para
confeccionar esas declaraciones, sólo se necesitaban algunas máquinas
de escribir y mucho, mucho papel.

31. Los procesos en Alemania Occidental relacionados con los campos
de concentración

En un primer momento parece muy difícil de comprender que el
gobierno alemán siga procesando a «criminales nazis». Las razones
por las cuales aún lo hace, son las siguientes:
Así como las estructuras políticas de la DDR (República Democrática
Alemana) fueron establecidas por las fuerzas de ocupación soviéticas,
sus símiles en la RFA (República Federal de Alemania) fueron
formadas bajo el control de los ocupantes occidentales, en primer
lugar de los EE.UU. Lógicamente, los norteamericanos tuvieron
cuidado de que en el semiestado alemán apadrinado por ellos, ningún
puesto prominente fuese ocupado por nadie que -- en cuanto a los
puntos principales -- se apartase de las pautas que ellos establecieran.
Más adelante, el establishment politico se reprodujo por sí mismo. Es
ésta una tendencia general, propia de estructuras jerárquicas:
tampoco llegará ningún librepensador o ateo declarado a cardenal de
la Iglesia católica romana.
[8]1
Nuestra premisa es que los cancilleres de Alemania occidental desde
Adenauer hasta Schmidt creyeron en el holocausto, al menos a
grandes rasgos, y aun de no ser así habrían tenido buen cuidado de no
manifestar sus dudas abiertamente. Durante la guerra fría, la RFA
dependía de la protección de los EE.UU. contra la amenaza soviética.
Si los gobernantes en Bonn hubiesen dudado abiertamente del
holocausto o desistido de llevar a cabo «juicios contra criminales de
guerra», la prensa norteamericana, controlada en su mayor parte por
sionistas, habría reaccionado con un fuego nutrido antialemán,
envenenando las relaciones entre Bonn y Washington. (Basta con
recordar de qué manera los sionistas denigraron durante años y años
a Kurt Waldheim por crímenes de guerra, en verdad inventados
libremente. Por mero temor a ser acusado de «antisemita», ningún
estadista occidental se atrevió a encontrarse con Waldheim, hasta que
el checo Vaclav Havel -- como persona valiente y decente una
excepción entre los políticos -- rompió el hechizo.)
Por un lado, la RFA, al llevar a cabo esos juicios penales, quiso
perfilarse ante los EE.UU. como aliado modelo, documentando su
depuración democrática y, por el otro, se cumplía una finalidad muy
importante en cuanto a la política interna del país. Al probar una y
otra vez la brutalidad excepcional del régimen nazi, se legitimaba el
sistema democrático y parlamentario, que adolecía del defecto de
haber podido ser implantado solamente gracias a la victoria de los
aliados. Además, al llevar a clases escolares enteras a las salas de
audiencia, se pretendía borrar lodo sentimiento de patriotismo o de
autoestima en las nuevas generaciones y crear las bases para la
aceptación de la política de Bonn, que preveia una subordinación total
a los intereses de los EE.UU. De esta manera, los procesos cumplían
uno papel primordial en la «reeducación» del pueblo alemán, además
contribuyeron a consolidar el orden de posguerra defendido también
por Bonn, basado en dos dogmas: La culpa exclusiva de Alemania por
la Segunda Guerra Mundial y la crueldad del régimen nazi sin par en
la historia del universo, con su expresión más contundente: el
holocausto.
Todo esto indica que la finalidad de los procesos no residía en la
dilucidación de culpas individuales, sino que era puramente politica.
[82]
Con esto no se pretende afirmar que todos los inculpados hayan sido
inocentes, sin duda alguna hubo entre ellos asesinos y torturadores.
Pero la cuestión de cuáI de ellos era culpable y cuál no, carecía de toda
importancia. En el fondo nadie se interesaba por las figuras en el
banquillo de los acusados: eran intercambiables.
Para demostrar que los procesos penales no seguían los principios de
un estado de derecho, tasta con mencionar que en ninguno de ellos se
pidió la presentación de un solo peritaje sobre el arma del delito, es
decir sobre las cámaras de gas. Tal peritaje habría demostrado la
imposibilidad técnica de los gaseos en masa, y todo el holocausto se
habría desmoronado como un castillo de naipes.
Como única prueba estaban las declaraciones de testigos. Estos, como
ex-prisioneros de KZ, lógicamente sentían odio hacia los acusados,
porque las condiciones de vida en un KZ, aun sin cámaras de gas ni
asesinatos en masa, fueron en muchos casos harto detestables. En esa
situación para los testigos fue irresistible la tentación de acusar a los
reos no solamente de atrocidades que podían haber cometido
efectivamente, sino además de otras incomparablemente peores. No
tenían que temer ni lo más mínimo, ya que ningún testigo en un
proceso contra nacionalsocialistas fue acusado jamás de perjurio; ni
siquiera Filip Müller, que en el proceso de Auschwitz, en Frankfurt,
declaró que un guardia de las SS había arrojado a un niño a la grasa
humana hirviente que corría de la hoguera en la que se incineraban los
cadáveres de los gaseados. Tampoco aquel otro testigo que contaba
que los Kapos corrían carreras de bicicleta en la cámara de gas en los
intervalos entre una ejecución y otra; el recinto se habría prestado
para este tipo de actividades deportivas, ya que tenía un declive para
que la sangre de los gaseados pudiese desagotar libremente.
¿Por qué la mayoría de los acusados admitió o al menos no negó la
existencia de las cámaras de gas?
Así como sucedió en el juicio de Nuremberg, en los demás procesos por
crimenes nazis llevados a cabo en la RFA, el holocausto se consideró
un hecho histórico comprobado que no se discutía. Lo único que se
discutía era la participación individual de cada acusado en los
asesinatos. Aquel acusado que negaba la existencia de las cámaras de
gas y el exterminio de los judíos, se reducía con ello a una
[83]
situación totalmente desesperada y arriesgaba un castigo
especialmente duro por «obstinado». Es así como casi todos los
acusados, previa consulta con sus abogados, optaron por la táctica de
no negar la existencia de las cámaras de gas, sino solamente su propia
participación en los gaseos o, cuando los testimonios eran demasiado
contundentes, declarar que habían obrado cumpliendo órdenes.
Los acusados dispuestos a cooperar podían esperar castigos leves, por
atroces que hubiesen sidos los crímenes que se les imputaban. En el
juicio de Belzec de 1965, el único acusado, Josef Oberhauser, fue
condenado por su participación en el asesinato de 300.000 personas a
la pena ridícula de cuatro años y seis meses de reclusión, que ni tuvo
que cumplir completamente. Esta indulgencia se explica por el hecho
de que Oberhauser se negó a declarar. Ello significaba que no negaba
la acusación, y así la justicia de Alemania Occidental una vez más
pudo hacer constar en forma triunfante que los criminales no negaban
los asesinatos en masa (Rückerl, p. 83-84). En el proceso de Auschwitz
en Frankfurt, el inculpado Robert Mulka, al que le «probaron» vilezas
especialmente bestiales, fue condenado a una pena de 14 años,
criticada por ser demasiado benigna. Al cabo de tan sólo cuatro meses
Mulka fue dejado en libertad «por razones de salud» -- sucede que
había jugado el juego de la fiscalía y confesado la existencia de las
cámaras de gas. El que no hacía eso, no podía esperar clemencia. Kurt
Franz, un acusado en el proceso de Treblinka, pasó casi 33 años entre
rejas hasta que -- por sufrir de un cáncer avanzado -- se le concedió la
suspensión de la reclusión; en este caso, el reo había negado
obstinadamente la imagen oficial de Treblinka. Su coacusado
Suchomel, según el cual los judíos «marchaban, desnudos y
ordenadamente a la cámara de gas», sólo cumplió cuatro años.
Así se hizo y se hace justicia en el «estado alemán más libre de la
historia». Un juez o un fiscal, que en estas circunstancias profesase
dudas acerca del holocausto o de las cámaras de gas, sabría
perfectamente que su carrera quedaría arruinada sin remedio. Por
esta razon, juristas honestos nunca se prestaron para el papel de
jueces y de fiscales en juicios de este tipo, sino dejaron que otros
cumplan la tarea. Por su parte, los abogados defensores nunca
negaron la existencia de las cámaras de gas, sino que se limitaban a
poner en tela de juicio la participación de sus clientes en los crímenes.
[84]
Una descripción brillante del tema de los procesos contra
nacionalsocialistas se encuentra en el capítulo 4 del Der Auschwitz
Mythos («El mito de Auschwitz») de Wilhelm Stäglich; es la parte más
importante de un libro desde todo punto de vista excelente. Al final de
su obra, Stäglich comenta los resultados del juicio de Auschwitz con
las siguientes palabras:

Este modo de llegar a una sentencia recuerda de la manera más
embarazosa el método aplicado en los procesos medievales
contra las brujas. Es sabido que también en aquel entonces, el
crimen en si solamente se «suponia», ya que en el fondo no
podía ser probado. Hasta los juristas más, renombrados de
aquel tiempo... opinaban que en el caso de «crímenes dificiles de
comprobar» se podía prescindir de instruir un atestado objetivo,
si «la presunción» respaldaba la existencia del hecho. Los jueces
medievales se encontraban en lo que atañe a la posibilidad de
comprobación de las «relaciones carnales con el diablo», de las
«pistas de balle de las brujas» y de disparates semejantes, en la
misma situación en que se encuentran nuestros «ilustrados»
jueces del siglo XX en lo que atañe a las cámaras de gas.
Estaban obligados a creer, porque de lo contrario habrían ido a
parar a la hoguera, como, en sentido figurado, les pasaria hoy a
los jueces del tribunal de Auschwitz.

32. Frank Walus e Iván Demjanjuk

En 1974, Simon Wiesenthal descubrió que el ciudadano estadounidense
de origen polaco, Frank Walus, había cometido durante la guerra
crímenes atroces contra judíos, como ayudante de verdugo de los
alemanes. Es así como Walus fue llevado ante la corte. Nada menos
que once testigos judíos declararon bajo juramento que Walus había
asesinado bestialmente a una anciana, a una mujer joven, a varios
niños y a un lisiado. Walus, un obrero jubilado, se endeudó por 60.000
dólares para financiar su defensa. Por último logró hacer llegar
documentos desde Alemania que evidenciaron que durante toda la
guerra no estuvo nunca en Polonia y que trabajó en una finca bávara,
donde se lo recordaba con el nombre de «Franzl». De esta manera, la
acusación se derrumbó. Gracias a Wiesenthal, Walus quedó arruinado
económicamente, pero quedó en libertad. (Fuente:
[85]
Hans Peter Rullmann, Der Fall Demjanjuk [«El caso Demjanjuk»],
Verlag für ganzheitliche Forschung und Kultur, 1987, como así
también Mark Weber, Simon Wiesenthal: Bogus Nazi Hunter, en
Journal of Historical Review, Volumen IX, N° 4, Invierno 1989-90).
Iván Demjanjuk, un ciudadano norteamericano de origen ucraniano,
fue extraditado a Israel con violación de prácticamente todo principio
jurídico-legal por parte de las autoridades estadounidenses. Allá se lo
llevó ante la corte como el «monstruo de Treblinka.» Ejércitos de
testigos, todos bajo juramento, describieron los estragos que «Iván el
terrible» causó en Treblinka. Había asesinado con sus propias manos a
800.000 judíos con los gases de escape de un tanque ruso destartalado.
Cortó las orejas de judíos para devolvérselas luego en la cámara de
gas. Con la bayoneta les cortó pedazos de carne del cuerpo. Con un
sable hendió los abdómenes de mujeres encintas antes de que fuesen
gaseadas. Con su espada cortó los pechos de mujeres judías en camino
a las cámaras de gas. Mató a tiros y a golpes, apuñaló, estranguló,
azotó a los judíos hasta la muerte o los dejó morir de hambre
lentamente. Demjanjuk fue condenado a muerte.
Interin, las autoridades judíciales israelíes reconocen que el ucraniano
probablemente nunca haya estado en Treblinka. Ahora están
considerando acusarlo de asesinatos en masa en el campo de Sobibor
(la única prueba contra Demjanjuk es una tarjeta de identidad válida
para Sobibor, falsificada por la KGB; el papel de este documento
contiene, según un análisis llevado a cabo en los EE.UU., un
componente de fotoquímica que sólo se usa desde la década de los
sesenta). Pero el problema es que Demjanjuk fue identificado por una
cohorte de testigos bajo juramento como el "monstruo de Treblinka",
siendo así su caso una prueba impresionante del valor que tienen las
declaraciones de testigos en juicios de este tipo (Fuente: Rullmann,
Der Fall Demjanjuk [«El caso Demjanjuk»]).

33. Las cosas que cuentan los judíos «sobrevivientes del holocausto»

En Evas Geschichte («La historia de Eva», Editorial Wilhelm Heyne,
1991) Eva Schloss, hijastra de Otto Frank, cuenta de qué
[86]
manera su madre escapó de la cámara de gas como por milagro. El
párrafo termina can las siguientes palabras:

Esa noche los hornos del crematorio ardieron por horas y horas
y llamas de color naranja brotaron de las chimeneas y subían al
negro cielo nocturno (p. 113).

Pasajes de este tipo se encuentran en innumerables «relatos de
sobrevivientes»; las llamas saliendo de las chimeneas de los
crematorios forman parte del holocausto. ¡Ojalá llegue el día en que
alguien les explique a los sobrevivientes del holocausto que nunca
salen llamas de la chimenea de un crematorio!
Una leyenda esspecialmente repugnante, que aparece en muchos de
estos relatos, es la de la grasa humana que corre de los cadáveres
cuando se los quema y que se aprovecha como combustible adicional.
En Sonderbehandlung («Tratamiento especial»), Filip Müller escribe:

Junto con el ayudante Eckhard, el ingeniero asesino bajó a una
de las fosas para marcar sobre el piso una franja de 25 a 30 cm.
de ancho, que corria por el medio en sentido longitudinal. Aqui
debia excavarse un canal que tuviese un ligero declive hacia
ambos lados, para que la grasa de los cadáveres, cuando éstos
ardían en la fosa, pudiese correr hacia dos colectores ( p. 207 y
sigtes.).
¡Pregúntese a un experto en crematorios qué es lo que opina sobre
esto! Este cuento de horror indecible fue incluido hasta en un libra
«serio» como el de Hilberg (p. 1046). Ejemplos como el citado sirven
para demostrar nítidamente cómo nacen estos «relatos de
sobrevivientes»: Algún «sobreviviente del holocausto» inventa una
estupidez de este tipo y todos los demás «sobrevivientes» la copian.
Lógicamente, aun en el libro de una Eva Schloss o de un Filip Müller
puede haber cosas verídicas. Si estos autores hablan de las duras
condiciones de trabajo, de las terribles condiciones de higiene, del
hambre, de maltratos ocasionales o de ejecuciones, es muy posible que
estén diciendo la verdad. Pero todos los pasajes relacionados con
cámaras de gas o con acciones planificadas con la finalidad del
exterminio son, sin excepción alguna, inventos.
He aquí algunos extractos de «relatos verídicos» sobre el holocausto.
Elie Wiesel sobre la masacre (inventada por la propaganda soviética)
de Babi Jar, cerca de Kiev:
[87]
Más tarde me enteré por un testigo de que la tierra tembló
constantemente por meses y que, de a ratos, géiseres de sangre
brotaban del suelo. (Paroles d'Etranger, Editions du Seuil, 1982,
p. 86).

Kitty Hart en Aber ich lebe («Pero yo vivo») sobre los asesinatos en
masa en Auschwitz:

Con mis propios ojos fui testigo de un asesinato, pero no del
asesinato de una persona, sino de centenares de inocentes, que
habían sido llevados, la mayoria de ellos sin sospechar nada, a
una gran sala cubierta. Fue un espectáculo imposible de
olvidar. En la pared externa de ese edificio bajo había una
escalera apoyada que llegaba hasta un pequeño tragaluz. Un
personaje en uniforme de las SS la escaló rápidamente. Una
vez arriba, se puso una máscara antigás y guantes, luego con la
mano derecha abrió el tragaluz, sacó una bolsa de su bolsillo y
echó su contenido, un polvo blanco, prestamente hacia adentro,
para volver a cerrar el tragaluz inmediatamente. Bajó como un
relámpago, tiró la escalera sobre el pasto y salió corriendo
como si lo persiguieran los demonios. En el mismo momento se
oía la espantosa voceria, los gritos desesperados de gente
ahogándose... Después de unos cinco a ocho minutos estaban
todos muertos. (Citado según Stäglich, Der Auschwitz-Mythos
[«El mito de Auschwitz»], editorial Grabert, 1979, p. 198).
En Auschwitz, este polvo blanco -- desconocido hasta el momento por
la química -- parece haberse agotado de vez en cuando, por lo cual las
SS se vieron obligadas a recurrir a otros métodos de asesinato. A éstos
los describe el señor Eugène Aroneanu en su «relato verídico»:

A unos 800 a 900 metros dei lugar donde se encuentran los
hornos, los prisioneros suben a carritos que corren por rieles. En
Auschwitz, su tamaño varia y pueden tener una capacidad para
10 a 15 personas. Cuando el carro está cargado, lo hacen bajar
por una pendiente y entonces corre a toda velocidad por un
pasillo. Al final del mismo se encuentra una pared y detrás de
ella, la puerta del horno. En el momento de chocar contra la
pared, esa puerta se abre automáticamente. Vuelca el carro y
arroja su carga humana al horno. (Aroneanu, Camps de
Concentration, Office français d'édition, 1945, p.182).

En contraposición a estos «relatos de vivencias», el de Zofia Kossak
(Du fond de l'abîme, Seigneur) por lo menos describe a
[88]
cámaras de gas, pero según ella el Zyklon no se «arrojaba», sino que
subía desde orificios en el piso hacia arriba:

Un toque de timbre estridente, e inmediatamente comenzó a
subir el gas por los orificios en el piso. Desde un balcón, de
donde se podía ver la puerta, los hombres de las SS observaban
con curiosidad la agonia, el espanto y los espasmos de los
consagrados a la muerte. Para esos sádicos, aquello era un
espectáculo del que no se cansaban nunca... El trance mortal
duraba entre 10 y 15 minutos... Poderosos ventiladores
expulsaban el gas. Ahora aparecían los miembros del comando
especial con máscaras antiga y abrían la puerta que estaba en
frente de la entrada y donde se encontraba una rampa con
pequeños carritos. El equipo cargaba los cadáveres sobre el
carro, con el mayor apuro. Otros esperaban. Y después muchas
veces sucedía que los muertos resucitaban. En esa concentración
el gas solamente narcotizaba y no mataba. Muchas veces
ocurrió que las victimas volvían en si sobre los carros... Estos
bajaban la rampa a toda velocidad y descargaban su carga
directamente en el horno. (Citado según R.Faurisson, Réponse
á Pierre Vidal-Naquet, La Vieille Taupe, 1982, p. 58-59)

Pero también fuera de las cámaras de gas sucedían cosas raras en
Auschwitz:
De vez en cuando también llegaban médicos de las SS al
crematorio, casi siempre el Hauptsturmführer (capitán, N. d. T)
Kitt y el Obersturmführer (teniente mayor, N, d. T) Weber En
esos días aquello parecía un matadero. Antes de las ejecuciones,
los dos médicos palpaban los muslos y las pantorrillas de los
hombres y mujeres aún con vida para seleccionar los «mejores
cortes». Después del fusilamiento, las victimas eran colocadas
sobre la mesa. A continuación los médicos cortaban piezas de
carne aún caliente de los muslos y de las pantorrillas y las
echaban dentro de recipientes que habían preparado. Los
músculos de los recien fusilados se movían todavia y se
contraían, agitandose en los baldes hasta llegar a sacudirlos.
(Filip Müller, Sonderbehandlung [«Tratamiento especial»], p.
74)

El sobreviviente del holocausto, Jankel Wiernik, fustiga el
comportamiento inaceptable de los ucranianos en Treblinka:

Los ucranianos estaban constantemente borrachos y vendian
todo lo que habían podido robar en los campos de concentración
y asi
[89]
conseguir más dinero para aguardiente... Cuando tenían la
barriga repleta y estaban completamente ebrios, empezaban a
buscar otras diversiones. Muchas veces eligíian a las
muchachas judías más bonitas de entre las mujeres que tenían
que desfilar desnudas delante de ellos, las arrastraban a sus
barracas, las violaban y después las entregaban en las cámaras
de gas. (A. Donat, The Death Camp Treblinka, Holocaust
Library, 1979, p. 165).

El método empleado para hacer desaparecer los 800.000 o más
cadáveres de Treblinka sin dejar rastros ha sido descripto por varios
autores. Para empezar, he aquí un pasaje del libro de Jean-François
Steiner, Treblinka. Die Revolte eines Vernichtungslagers («Treblinka.
La sublevación de un campo de exterminio»):

Era rubio y flaco, tenía una cara amable, actuaba
modestamente y llegó una mañana soleada con su maletita al
portón del reino de la muerte. Se llamaba Herbert Floss y era
experto en cremación de cadáveres...
Al dia siguiente se construyó la primera hoguera y Herbert
Floss reveló su secreto: la composición de la hoguera. Según
explicó, no todos los cadáveres se quemaban de manera pareja.
Habia cadáveres buenos y malos, incombustibles y fácilmente
inflamables. El arte consistia en usar los buenos para quemar
los malos. Según sus investigaciones --que obviamente estaban
muy adelantadas --, los cadáveres viejos ardían mejor que los
frescos, gordos mejor que flacos, mujeres mejor que hombres, y
niños, no tan bien como mujeres, pero mejor que hombres. De
esto resultaba que cadáveres viejos de mujeres gordas eran los
cadáveres ideales. Herbert Floss los hizo poner a un costado
como así también a los de hombres y de nñios. Después de haber
sido desenterrados y clasificados casi 1.000 cadáveres, se
procedió a apilarlos, colocándose el mejor material combustible
abajo y el de menor calidad arriba. Floss rechazó los bidones de
gasolina que se le ofrecieron y en su reemplazo hizo traer
madera. Su acto debía ser perfecto. La leña se juntó debajo de
la parrilla de la hoguera formando pequeños focos, cual
fogatas. La hora de la verdad había llegado. Con solemnidad le
entregaron una caja de fósforos; él se agachó, encendió el
primer foco seguido de los otros y mientras la madera
empezaba a quemarse paulatinamente, con su caminar tan
extraño se acercó a los funcionarios que esperaban a cierta
distancia.
[90]
Las llamas crecian más y más, lamiendo los cadáveres,
vacilando primero pero después llameando con brio. De
repente, toda la hoguera quedó envuelta en llamas que crecían
expulsando nubes de humo. Se percibió un crepitar intenso, los
rostros de los muertos se contraían dolorosamente y reventaba
su carne. Un espectáculo infernal. Por un momento, hasta los
hombres de las SS quedaron como petrificados, observando
mudos el milagro. Herbert Floss estaba radiante. La hoguera
echando llamas era la vivencia más hermosa de su vida...
Un acontecimiento tal débia festejarse. Se trajeron mesas que
fueron colocadas frente a la hoguera y cargadas de botellas de
aguardiente, cerveza y vino. El día llegaba a su ocaso y el cielo
crepuscular parecía reflejar las altas llamas de la hoguera, allá
en el horizonte, donde el sol se ponía con el esplendor de un
incendio.
A una señal de Lalka sonaron lo corchos y empezó una fiesta
fantástica. El primer brindis fue dedicado al Führer. Los
operarios de las dragas habían regresado a sus máquinas.
Cuando los hombres de las SS levantaron las copas a los gritos,
las máquinas parecieron cobrar vida; con un movimiento
abrupto levantaron el brazo de acero hacia el cielo en un
répentino y vibrante saludo hitleriano. Fue como una señal.
Diez veces levantaron también los hombres el brazo haciendo
resonar cada vez el «Sieg-Heil». Las máquinas animadas
respondían al saludo de los hombres-maquina y el aire retumbó
de los vivas al Führer. La fiesta duró hasta que la hoguera se
extinguió. Después de los brindis se cantó; se oyeron cantos
salvajes y crueles, cantos llenos de odio, horripilantes, cantos en
honor a la Alemania eterna. (Steiner, Treblinka, editorial
Gerhard Stalling Verlag, 1966, p. 294 y sgtes.).

También Vasili Grossmann describe las asombrosas aptitudes
pirotécnicas de los nazis en Die Hölle von Treblinka («El infierno de
Treblinka»), citado según Historische Tatsachen («Hechos históricos»),
N° 44:

Se trabajaba día y noche. Gente que había presenciado la
cremación cuenta que esos hornos parecían volcanes
gigantescos, cuyo terrible calor chamuscaba la cara de los
obreros y que las llamas llegaban a una altura de 8 a 10
metros... Hacia fines de julio el calor se hizo sofocante. Cuando
se abrían las fosas, surgia vapor de ellas
[91]
como de calderas gigantescas. El terrible hedor y el calor de los
hornos mataba a la gente esmirriada que se desplomaba muerta
sobre las parrillas de los hornos al querer arrastrar a los
muertos hacia ellos.

El judío Jankel Wiernik, sobreviviente creíble dc 1 holocausto, nos
alegra con más detalles picantes:

Los cadáveres se hacían embeber en gasolina. Esto causaba
costos importantes y el resultado no era satisfactorio; los
cadáveres masculinos sencillamente no querían cremarse.
Siempre que aparecía un avión en el cielo, el trabajo se
interrumpía y los cadáveres se cubrían con hojarasca para no
ser detectados desde arriba. Era un espectáculo espantoso, el
más horrible visto jamás por ojo humano. Cuando los
cadáveres de mujeres encintas se quemaban, los vientres
reventaban y era posible ver llamear a los embriones en el
cuerpo materno... Los gángsteres están pare dos cerca de las
cenizas y son sacudidos por risotadas satanicas. Sus rostros
resplandecen de una alegria verdaderamente diabólica.
Brindan por la escena con aguardiente y las bebidas alcohólicas
más selectas, comen, bromean y se ponen cómodos,
calentándose al lado del fuego. (Donat, The Death Damp
Treblinka, p. 170-171).

Para superar mejor el estrés en Treblinka, los alemanes y los
ucranianos se recreaban con música. La perita en materia de
holocausto Rachel Auerbach relata:

Para amenizar la monotonia de las matanzas, los alemanes
fundaron una orquesta judía en Treblinka... Esta cumplía una
doble función: Por un lado, su música cubria en lo posible los
gritos y gemidos de las personas arreadas a las cámaras de gas
y, por el otro, servía como diversion musical de los guardias del
campo, que provenian de dos naciones amantes de la música:
alemanes y ucranianos (Donat, p. 44).

Según averiguó Alexander Pechersky en Die Revolte von Sobibor («El
motín de Sobibor»), los asesinatos en masa se desarrollaban de la
siguiente manera:

En un primer momento parecía como si uno entrase en un baño
completamente normal: Grifos para agua fría y caliente,
lavatorios... Cuando hubieron entrado todos, las puerdas se
cerraron ruidosamente. De los orificios en el cielorraso se
precipitó una
[92]
sustancia pesada, negrusca, en forma de espirales....(citado
según Mattogno, The Myth of the Extermination of the Jews).

Sin embargo, según las conclusiones de los «historiadores» de nuestros
días, los 250.000 asesinatos de Sobibor no fueron perpetrados con una
sustancia negruzca fluyendo en espirales, sino con gases de escape.
Una vez más se ha sustituido un disparate por otro.
¿Acaso nos culpan de haber citado tendenciosamente sólo pasajes
inverosímiles? Pero entonces ¡que se cite un solo testimonio fidedigno
sobre gaseos, uno solo!

34. ¿Dénde están los millones que «desaparecieron»?
Naturalmente, los revisionistas deben preguntarse adónde fueron a
parar los judíos «desaparecidos», si es que no fueron gaseados, y
cuántas víctimas judías pudo haber como consecuencia de la guerra y
de la persecución en el imperio de Hitler.
Aquél que en este contexto espere cifras exactas quedará
decepcionado: es cosa imposible proporcionarlas. Aparte de que la
libre investigación está impedida por tabúes políticos, existen
innumerables escollos que dificultan cualquier estudio respecto de
estadísticas demográficas sobre judíos: la dificultad de definir quién es
judío (hoy en día, en la era de la asimilación y de los matrimonios
mixtos, en muchos casos apenas es posible discernir entre judíos y no
judíos); el hecho de que los EE.UU. no cuenten a su población judía; la
notoria inexactitud de las estadísticas soviéticas y sionistas, todo ello
conduce a que hay que confermarse con estimaciones.
El estudio demográfico de lejos más importante sobre el destino de los
judíos durante la Segunda Guerra Mundial se debe al norteamericano
de origen alemán Walter Sanning. En su obra trascendental The
Dissolution of Eastern European Jewry (Título en alemán: Die
Auflösung [«La disolución»], Editorial Grabert, 1983), Sanning procede
de la siguiente manera: Se basa casi sin excepción en fuentes judías y
aliadas y acepta documentos alemanes únicamente si está
comprobado su origen antinazista. Vamos a resumir brevemente aquí
las investigaciones de Sanning respecto de los paises clave, es decir
Polonia y la Unión Soviética; aquél que se interese por detalles o
[93]
estadísticas relacionadas con los otros países habrá de consultar el
libro mismo.
Con frecuencia se habla de aproximadamente 3,5 millones de judíos
que vivían en Polonia en 1939. Se llega a esta cifra partiendo del
último censo de 1931 y suponiendo una tasa de crecimiento
demográfico fuera de toda realidad e ignorando la masiva emigración
judía. Entre 1931 y 1939, cientos de miles de judíos emigraron por
encontrarse en una situación económica desesperada y debido al
antisemitismo polaco cada vez mais agresivo. Hasta el Institut für
Zeitgeschichte (Instituto de historia contemporánea) de Munich
calcula con alrededor de 100.000 emigrantes judíos por año en la
década de los treinta. De modo que en 1939 no pudo haber más de 2,7
millones de judíos viviendo en Polonia (según los cálculos de Sanning
2,633 millones).
Una parte considerable de estos judíos vivía en los territorios
ocupados en septiembre de 1939 por la URSS. Además, cuando Hitler y
Stalin se repartieron Polonia, cientos de miles de judíos huyeron del
oeste al este. En la parte occidental de Polonia, anexada por Alemania,
y en Polonia central, que también cayó bajo dominio aleman como
«Generalgouvernement», posiblemente haya quedado apenas un
millón (según Sanning. ¡menos de 800.000!) de judíos. Los judíos que
quedaron bajo dominio alemán fueron concentrados en guetos y
debían estar constantemente preparados a ser enviados a trabajos
forzados; de modo que, aun sin matanzas en masa y sin cámaras de
gas, su suerte fue realmente dura. Epidemias y el hambre reinante en
los guetos causaron decenas de miles de víctimas.
Cuando en junio de 1941 las tropas alemanas invadieron la Unión
Soviética, la mayoría absoluta de los judíos, según fuentes oficiales
soviéticas el 80%, fue evacuada y diseminada por todo el territorio del
gigantesco imperio. Esto incluye a los judíos polacos que desde 1939
vivían bajo el látigo de Stalin. De los judíos soviéticos, tres cuartos de
millón, como máximo, cayeron baje dominio alemán. La guerra,
masacres llevadas a cabo por comandos de acción como así también
pogromos por parte de la población autóctona, significaron grandes
pérdidas de sangre, pero la gran mayoria de los judíos sobrevivió.
A partir de 1942, los alemanes comenzaron a enviar a los judíos de
todos los países ocupados a las regiones conquistadas en el este.
[94]
Esta fue la «solución final de la cuestión judía.» Los judíos desplazados
fueron trasladados a guetos. La suerte corrida por estos deportados
todavía no ha sido estudiada en profundidad. Como esos procesos de
reasentamiento contradicen al mito, las potencias vencedoras
indudablemente destruyeron los documentos respectivos o los hicieron
desaparecer en el botiquín del olvido, siendo menos que bienvenidos
los «relatos de sobrevivientes», hechos por deportados que
regresaban, ya que ponían en ridículo la leyenda del remate del
judaísmo europeo en los campos de exterminio. De todos modos, las
deportaciones masivas de judíos a Rusia son admitidas también por
los exterministas; Gerald Reitlinger por ejemplo en su Final Solution
(«Solución final») se ocupa bastante detalladamente de ellas. El hecho
de que los nazis, en un momento en que ya hacía tiempo habrían
decidido la total exterminación física del judaísmo, todavía enviasen a
masas de judíos a Rusia para asentarlos allá, pasando en el camino al
lado de seis campos de exterminio que trabajaban a todo vapor, es uno
más de los innumerables milagros del holocausto.
No es posible establecer la cantidad de deportados. Según el
estadístico de las SS, Richard Korherr, hasta marzo de 1943 fueron
1,873 millones. Sin embargo el informe Korherr no es
incondicionalmente confiable.
En su libro Die zweite babylonische Gefangenschaft («El segundo
cautiverio babilónico»), Steffen Werner se ocupa del asentamiento de
judíos en Bielorrusia. A pesar de que hay que ser precavido al leer ese
libro, junta prueba tras prueba de que una cantidad muy importante de
judíos fue enviada a la parte oriental de Bielorrusia y que luego se
quedaron allí después de la guerra. Con toda seguridad, gran parte de
los judíos polacos que fueron a parar a la URSS se quedaron allá
voluntariamente, ya que habían perdido sus bienes en Polonia y se
hubiesen encontrado ante la nada al volver. Además, el gobierno
soviético aún practicaba a la sazón una politica abiertamente
projudía; esto sólo cambió poco antes de la muerte de Stalin. Parece
poco probable que cantidades importantes de judíos procedentes del
oeste o del centro de Europa se hayan quedado voluntariamente en el
imperio sovietico. ¿Es posible que algunos de ellos hayan sido
retenidos contra su voluntad? ¿Cuántos de ellos
[95]
murieron, cuántos regresaron a su patria para volver a emigrar en
seguida desde ella? ¿Qué sucedió, por ejemplo, con los miles de judíos
holandeses que, pasaando por Birkenau y Sobibor, fueron deportados
a Rusia? ¡Una pila de preguntas no esclarecidas! Hoy, a casi medio
siglo después de finalizar de la guerra, sería hora de enterrar la
imbecilidad sobre cámaras de gas, de acabar con la hipocresia, las
mentiras y los fraudes ordenados por los gobiernos, de abrir los
archivos y de promover la investigacion histórica seria, en vez de
llevar a investigadores serios como Faurisson ante los tribunales, de
prohibir estudios realizados sobre la base de las ciencias exactas, como
lo es el informe Leuchter, o de poner en el índice expurgatorio un libro
como Auschwitz-Mythos de Stäglich.

35. La respuesta

Después de la guerra y en brevísimo lapso, centenares de miles de
judíos emigraron a Palestina, a los EE.UU. y a varios otros países.
Uno de los aspectos más fascinantes del libro de Sanning es la
descripción de esas oleadas emigratorias. Sanning describe por
cuántas aventuras pasaron muchos judíos para llegar a sus nuevas
patrias. Algunos naufragaron en Chipre o en Persia, antes de arribar a
su destino propiamente dicho, otros vivieron por anos en Marruecos o
Túnez. Todos los datos están fundamentados en estadísticas
demográficas oficiales como así también en citas de obras de autores
judíos.
Sanning calcula que las bajas judías en los territorios soviéticos
ocupados por los alemanes se elevan a 130.000 y las de los países
europeos a algo más de 300.000 personas. Subraya que la cantidad
efectiva de víctimas puede ser sustancialmente menor como también
mayor en algunos centenares de miles. A nosotros nos parece mucho
más probable la segunda alternativa. Es muy poco probable, aunque
no se pueda descartar del todo, considerando las innumerables
incertidumbres, la conjetura de que las pérdidas humanas sufridas por
el pueblo judío bajo el dominio alemán lleguen a la cifra redonda de un
millón -- en esla cifra se basó Rassinier, el pionero revisionista, en su
momento.
[96]

36. El guarismo de seis millones

¡La cifra mitica de seis millones de judíos asesinados apareció en la
propaganda sionista ya en el año 1942! El 9 de mayo de 1942, Nahum
Goldmann, más tarde presidente del congreso mundial judío, anunció
que de los ocho millones de judíos al alcance de Hitler, solamente entre
dos o tres millones sobrevivirían la guerra. Más adelante, todas las
estadísticas demográficas fueron adulteradas hasta que se llegó, por
lo menos aproximadamente, a la cifra deseada. Los falsificadores de
la historia procederi de la siguiente manera:

-- En la mayoría de los casos, sólo toman en cuenta la enorme
emigración de preguerra en lo referente a Alemania y Austria.
-- Ignoran la nada insignificante emigración judía durante la guerra.
-- Se basan en los resultados de los primeros censos de posguerra,
llevados a cabo en 1946 o 1947, es decir después de la emigración de
cientos de miles de judíos a países fuera de Europa.
--No toman en cuenta la evacuación masiva de judíos soviéticos
después de la invasión alemana, documentada perfectamente por
fuentes soviéticas, y no mencionan la fuga de una gran parte de los
judíos polace s a la URSS.
-- Todos los judíos desplazados a Rusia por los alemanes y que se
quedaron en ese país, son deliarados víctimas de asesinato. También
se convierten en victimas del holocausto los judíos muertos en el
transcurso de deportaciones estalinistas o en campos de trabajo
soviéticos, y los soldados aliados de origen judío, muertos en batalla.
-- La simpatía de los exterminacionistas por sutilezas tales como la
merma demográfica como consecuencia del éxodo en masa de gente
joven, es menor aún.

Vamos a demostrar, tomando dos casos como ejemplo, el método de
trabajo de los falsificadores de la historia.
Ejemplo número uno: Un judío polaco emigra, al igual que decenas de
miles de sus correligionario:s, en la década de los treinta a Francia.
[97]
Allí es arrestado en 1942 y enviado a un campo de concentración.
Durante la ocupación alemana fueron deportados, según cálculos del
erudito sionista Serge Klarsfeld, 75.721 judíos franceses. Más de dos
tercios de ellos tenían pasaportes extranjeros, ya que Pétain rehusaba
por principio que ciudadanos franceses fuesen llevados por la fuerza.
Para poder llegar a una cantidad de muertos lo más grande posible
entre esos deportados. Klarsfeld en su Mémorial de la déportation des
juifs de France, considera muertos a todos aquellos que hasta fines de
1945 no se presentaron en el ministerio de veteranos de guerra. ¡Pero
presentarse no era obligatorio! Además, muchos de los judíos con
pasaportes extranjeros que regresaban, emigraron directamente a
Palestina, Norteamérica u otras partes.
Supongamos que el judío de nuestro ejemplo, después de su regreso en
1945 de un campo de trabajo, haya emigrado a Sudamérica. En este
caso figura dos veces en la estadística del holocausto: en primer lugar,
es uno de los judíos que en 1931, durante el último censo polaco,
todavía vivían en Polonia, pero después de la guerra ya no, y que por
consiguiente fueron gaseados, y en segundo lugar, hasta fines de 1945
no se había presentado en el ministerio de veteranos de guerra,
convirtiéndose en consecuencia en uno de los judíos franceses
gaseados. ¡Dos muertos más para la estadística del holocausto!
Segundo ejemplo: Una famili a judía, llamémosla Süssmann, es
detenida por los nazis en 1942. El marido es enviado a trabajos
forzados a un campo de concentración, la mujer, con sus dos hijos, es
ubicada en un gueto, donde contrae una nueva relación. Después de
finalizar la guerra, la mujer y los dos hijos, junto con su nueva pareja,
emigran a Israel y allí se casan. Declara a su primer marido como
desaparecido, y así éste empieza a figurar en la estadística del
holocausto. En realidad emigró a los EE.UU., en donde hace registrar
a su mujer y a sus niños como fallecidos. Ahora, si más tarde se le
ocurre a alguien buscar a un Jakob Süssmann en los EE.UU., sería
inútil, porque Jakob Süssmann ya no existe. Aviso de defunción en el
diario judio de habla alemana Aufbau de Nueva York, del 19 de marzo
de 1982: «El 14 de marzo de 1982 falleció repentinamente nuestro
amado y buen padre, suegro y abuelo James Sweetman (Süssmann),
antes residente en Danzig ... »
[98]
Otros ejempIes sobre cambios de apellido de este tipo, tomados del
Aufbau, se citan en la revista Historische Tatsachen («Hechos
históricos») N° 52: Königsberger se convierte en King, Oppenheimer
en Oppen, Malsch en Maier, Heilberg en Hilburn, Mohrenwitz en
Moore, Günzburger en Gunby. La familia Süssmann suministró
cuatro nombres para la estadística del holocausto, a pesar de que los
cuatro sobrevivieron la guerra.

37. La clave para la solución de la cuestión demográfica está en la
URSS

Según el censo de comienzos de 1939, en aquel entonces vivían en la
Unión Soviética algo más de 3 millones de judíos. Ya en aquel
momento y debido a la tasa de natalidad extremadamente baja de la
minoría judía, como así también a la creciente tendencia asimilatoria,
no se podía hablar de un crecimiento natural de ese grupo étnico. El
primer censo de posguerra llegó a la cifra de sólo 2,267 millones de
judíos soviéticos, pero todos los sionistas están de acuerdo en que esa
cifra estaba alejada de toda realidad; en aquella época reinaba en la
URSS un pronunciado clima antisionista y el que se declaraba judío,
debía estar preparado a sufrir todo tipo de trastornos. Cabe agregar
que muchos judíos ya no se sentían como tales, sino como rusos,
ucranianos, etc., y en los censos soviéticos cada cual podía declarar la
nacionalidad de la cual se sentía miembro.
Aún después de iniciarse el éxodo en masa de judíos soviéticos a Israel
y los EE.UU., fuentes judías e israelíes calculaban con más de 4
millones de judíos soviéticos, y el New York Post escribía el 1° de julio
de 1990:

Antes se pensaba que en la URSS vivían entre dos y tres
millones de judíos. Pero enviados israelíes, que gracias a las
relaciones diplomáticas mejoradas pueden viajar libremente a
la Unión Soviética, informaban que la cantidad verdadera llega
a más de 5 millones.

Si esa cifra es correcta, antes del comienzo de la oleada emigratoria,
es decir a fines de la década de los sesenta, cerca de 6 millones de
judíos deben haber vivido en la URSS -- desde el punto
[99]
de vista de la estadística, tres millones redondos «de más». Es ésta una
prueba terminante de que una parte importante del judaísmo polaco
«gaseado», como así también muchos judíos de otros países europeos
(en especial de Rumania y de los países bálticos) fueron absorbidos por
la Unión Soviética.
La matemática mágica de las camarillas de falsificadores de la historia
se evidencia en el libro -- compilatorio publicado por Wolfgang Benz
en 1991 bajo el titulo Dimension des Völkermordes («Dimensión del
genocidio»), en el cual figura un aporte de un tal Gert Robel sobre la
URSS. Según Robel, antes del comienzo de la guerra germano-
soviética vivían en la URSS más de 5 millones de judíos, lo que en
términos generales concuerda con la cifra calculada por Sanning. 2,8
millones de judíos soviéticos fueron, según Robel, masacrados por los
alemanes.
En el transcurso de la guerra, y principalmente debido a las
evacuaciones masivas llevadas a cabo por Stalin y a su política de la
«tierra quemada», por lo menos un 12% de la población soviética
encontró la muerte, y no existe razón alguna para suponer que la
cantidad de víctimas judías hubiese llegado a un porcentaje menor. En
consecuencia, de los 2,3 millones de judíos, que según Robel
sobrevivieron los asesinatos en masa alemanes, otros 280.000, y aun
más, deberían de haber muerto por otras razones relacionadas con la
guerra. En 1945, siguiendo al señor Robel, en la Unión Soviética
podían haber vivido 2,02 millones de judíos como máximo
(probablemente muchos menos). ¿Cómo es posible que éstos,
considerando las bajas cifras de natalidad y la fuerte tendencia a la
asimilación, pudieron casi triplicarse hasta fines de los años sesenta?
Desde luego, el dudoso volumen de Benz fue aclamado por los medios
de comunicación como obra maestra de la ciencia.

38. Destinos individuales

El hecho de que en los campos de concentración hubo innumerables
muertes a causa de epidemias y privaciones, pero que no hubo
aniquilamiento sistemático, queda demostrado por muchos destinos
individuales. Primo Levi entró en la guerrilla después de la ocu-
[100]
pación de Italia por los alemanes, Fue apresado y se declaró
abiertamente judío. Los nazis lo mandaron para trabajos forzados a
Auschwitz. Sobrevivió y después de su liberación, escribió el libro Sè
questo è un uomo.
El judío y socialista de izquierda austríaco Benedikt Kautsky, según los
estereotipos conocidos, deberia de haber muerto por partida doble.
Pasá siete años en campos de concentración: Dachau, Buchenwald,
Auschwitz y de nuevo Buchenwald. Después de la guerra escribió su
libro Teufel und Verdammte («Diablos y condenados»). Su madre
murió como octogenaria en diciembre de 1944 en Birkenau. Encarcelar
a personas de esa edad de por sí es una vergüenza, pero no es posible
detectar un propósito de exterminar: la señora Kautsky recibió
atención médica y es incierto si, con miras a las terribles condiciones de
vida durante el último invierno de la guerra, podría haber vivido por
más tiempo estando en libertad.
Otto Frank y sus hijas Anne y Margot sobrevivieron Auschwitz. Anne y
Margot fueron deportadas a Belsen donde murieron a principios de
1945, probablemente de tifus exantemático. Otto Frank murió en
Suiza, siendo un anciano.
En Das jüdische Paradox («La paradoja judía»), Europ Verlagsanstalt,
1978, p. 263), Nahum Goldmann, por muchos años presidente del
Congreso Mundial Judío, escribe:

Pero en 1945 había cerca de 600.000 sobrevivientes judíos de KZ,
a los que ningún país quería recibir.

Si los nazis querían exterminar a los judíos, ¿cómo pudieron sobrevivir
600.000 de ellos en los campos de concentración alemanes? ¡Si los nazis
tuvieron tres años y tres meses de tiempo desde la conférencia de
Wannsee hasta el fin de la guerra para terminar con su obra
exterminadora!
¡Echemos una mirada a la larga lista de judíos prominentes que
sobrevivieron Auschwitz, u otros campos de concentración o cárceles
alemanas! Entre muchos otros encontramos a:

Léon Blum, jefe del gobierno è el frente popular de la Francia de
preguerra.
Simone Veil, más tarde presidenta del Parlamento Europeo.
Henri Krasucki, más adelante el número dos de la central de
sindicatos obreros franceces CGT
[101]
Marie-Claude Vaillant-Couturier, posteriormente miembro del
comité central del partido comunista de Francia.
Jozef Cyrankiewicz, posteriormente presidente del Consejo de
ministros polaco.
Dov Shilansky y Sheevach Weiss, anterior y actual presidente
de la Knesseth.
Georges Charpak, premio Nobel de fisica de 1992.
Roman Polanski, director de cine (Rosemary's Baby).
Leo Baeck, según la opinión de muchos el rabino más grande del
siglo.
Jean Améry, filósofo.
Samuel Pisar, escritor francés.
Jurek Becker, escritor alemán.
Erik Blumenfeld, politico del partido democrata cristiano
alemán (CDU).
Hermann Axen, político del partido de unidad socialista de la
República Democrática Alemana (SED).
Paul Celan, poeta lirico (Der Tod ist ein Méster aus
Deutschland, [«La muerte es un maestro de Alemania»]).
Simon Wiesenthal, «cazador de nazis».
Ephraim Kishon, escritor satirico.
Heinz Galinski e Ignatz Bubis, presidentes del Consejo central
de los judíos alemanes.
Georges Wellers, Hermann Langbein y Schmul Krakowski,
todos ellos co-autores del libro compilatorio
Nationalsozialistische Massentötungen durch Giftgas
(«Matanzas en masa nacionalsocialistas con gas venenoso»).
Y Elie Wiesel.

En enero de 1945, el prisionero de Auschwitz Elie enfermó de los pies.
Debido a ello quedó incapaz para trabajar y en consecuencia
prácticamente condenado a muerte. Pero no, fue llevado al hospital y
recibió tratamiento médico. Mientras tanto se acercaba el ejército
rojo. A los prisioneros se les comunicó que los que estaban sanos serían
evacuados mientras que los enfermos podían quedarse si así lo
deseaban. Elle y su padre pertenecían al grupo de los enfermos. ¿Cuál
habrá sido su elección? ¿Se quedaron para esperar a los libertadores?
No, siguieron voluntariamente a los alemanes, ¡a aquellos
[102]
alemanes que, ante los ojos de Elie, habían arrojado a bebés en una
fosa ardiente, que habían empujado a judíos mayores a otra zanja
ardiente, más grande, en la cual siguieron agonizando por horas y
horas! Léase en La Nuit, o en la versión alemana, adulterada por Curt
Meyer-Clason, Die Nacht zu begraben, Elischa («Para enterrar la
noche, Elischa»).
El propósito de Hitler fue exterminar a los judíos. En la conferencia de
Wannsee se tomó la decisión de eliminar al judaísmo. Esto es lo que se
les inculca a nuestros hijos en la escuela. Si los maestros de historia y
los manuales de historia tuviesen razón, en mayo de 1945 no habrían
estado con vida 600.000 ex-prisioneros judíos de KZ, sino a lo sumo
600. Más bien menos. El Tercer Reich era un estado policial
sumamente eficiente.
Mientras que, según Goldmann, 600.000 judíos sobrevivieron a los KZ,
probablemente 200.000 a 300.000 judíos murieron en esos mismos
campos de concentración, en su mayoría por enfermedades y, en los
caóticos meses finales de la guerra, también de hambre. La tragedia
del pueblo judío fue, aun sin cámaras de gas, bastante terrible de por
sí.

39. El encuentro familiar de los Steinberg
El State Time (Baton Rouge, Louisiana, USA) del 24 de noviembre de
1978 trae el siguiente reportaje:

Antaño, los Steinherg vivían en un pueblito judío de Polonia.
Eso fue antes de los campos de la muerte de Hitler. Ahora un
poderoso grupo de más de 200 sobrevivientes y sus
descendientes se han encontrado aquí, para participar todos
juntos en una fiesta muy especial de cuatro días, que muy
apropiadamente comenzó el Dia de Acción de Gracias
(«Thanksgiving Day»). El jueves llegaron parientes del Canadá,
de Francia, de Inglaterra, de la Argentina, de Colombia, de
Israel y de por lo menos 13 ciudades de los EE. UU. «Es
fantástico», dice Iris Krasnow de Chicago. «Aquí tenemos
juntas a cinco generaciones, del bebé de tres meses hasta el
anciano de ochenta y cinco años. La gente llora de felicidad y
viven un momento, maravilloso. Es casi como una reunión de
fugitivos de la Segunda
[103]
Guerra Mundial.» Sam Klaparda de Tel Aviv quedó mudo, al
observar en el salón del Hotel Marriott del aeropuerto
internacional de Los Angeles un árbol genealógico imponente.
«Es grandioso, todos los parientes que tengo» dijo... Para la
madre de Iris Krasnow, Hélène, que emigró desde Polonia a
Francia y de allí a los EE. UU., la reunión significó un
acontecimiento muy grato. «No puedo creer que tantos hayan
sobrevivido el holocausto. Aquí se puede ver tanta vida -- una
nueva generación. Es maravilloso. Si Hitler lo supiera, estaria
dando vueltas en la tumba.» (Citado según Serge Thion, Vérité
historique ou vérité politique?, La Vieille Taupe, 1980, p. 325-
326).

De los centenares que los Steinberg no pudieron descubrir,
seguramente muchísimos han perdido la vida bajo el dominio alemán.
Otros viven, como aquellos que fueron encontrados, diseminados por
todos los países del mundo occidental, desde Israel, pasando por los
EE.UU. hasta la Argentina. Y aún más viven en las inconmensurables
extensiones de Rusia o murieron allá de muerte natural.

40. Un holocausto solo no fue suriciente para los reeducadores

El genocidio imaginario de los seis millones de judíos aún no les
bastaba a los reeducadores. Es así como además inventaron un
genocidio de 500.000 gitanos. Así escribe Sebastian Haffner sobre este
último, en un libro alabado por sobre las nubes por la crítica:

A partir de 1941, los gitanos fueron exterminados
sistemáticamente en los territorios ocupados de la Europa
oriental, de la misma manera que los judíos que vivian allí. Esta
matanza masiva... tampoco fue investigada en detalle más
tarde. No se hablaba mucho de ella cuando estaba sucediendo y
aún hoy no se sabe mucho más de ella, sólo que ha tenido lugar.
(Anmerkungen zu Hitler, [«Acotaciones sobre Hitler»], Fischer
Taschenbuch Verlag, 1981, p. 130).

Es decir, no hay pruebas del genocidio de los gitanos. No obstante, ¡se
sabe que tuvo lugar! Udo Walendy, en el número 23 de la revista
Historische Tatsachen (« Hechos históricos»), se ocupa con
[104]
detenimiento del imaginario «holocauste, de los gitanos». Va de suyo
que el número mencionado, así como muchos otros, fue prohibido por
la censura del «estado alemán más libre de la historia», a pesar de no
habérsele podido probar a Walendy ni un solo postulado falso.
«Ningún libro recuerda su martirio, ninguna monografia describe su
camino a las cámaras de gas y su enfrentamiento con los pelotones de
ejecución del Tercer Reich», se lamenta la revista Der Spiegel (N°
10/1979) acerca de la ausencia de cualquier tipo de documentación
sobre el asesinato de medio millón de gitanos.
Esto no debe sorprender de ninguna manera, ya que ese genocidio se
perpetró únicamente en la fantasía enfermiza de los reeducadores y
falsificadores de la historia.

41. El dictamen de Robert Faurisson sobre la leyenda del holocausto

Por de pronto parece inconcebible que una leyenda tan abominable
como la del gaseo de millones de inocentes sea defendida por un
sistema democrático a fuerza de censura y de terror. Y aún más
inconcebible parece, a primera vista, que precisamente aquéllos, para
los que el fin de la estafa del siglo debería significar liberarse de una
pesadilla, es decir los judíos y los alemanes, son los que se aferran más
encarnizadamente a ese mito tan monstruoso.
La mentira es mantenida en vida a toda fuerza, porque el triunfo de la
verdad histórica significaría, para muchísimas personas
inmensamente poderosas, una catástrofe inconmensurable e
irreparable.
Robert Faurisson, que posiblemente haya contribuido más que
cualquier otro a porter en descubierto a la mayor estafa en la historia
de la humanidad (sin él, el Informe Leuchter nunca hubiese sido
publicado), formuló una «tesis de las 60 palabras» que en la versión
ampliada posteriormente dice en su traducción:

Las presuntas cámaras de gas de los nazis y el presunto
genocidio de los judíós son parte de una misma mentira
histórica utilizada para cometer una gigantesca extorsión
política y financiera. Los principales beneficiados de la mentira
son Israel y el sionismo internacional. Las principales victimas
son el pueblo alemán -- ¡pero no su clase dirigente! -- los
palestinos en su totalidad y, no por último,
[105]
la joven generación judía, que por la religión del holocausto es
encerrada más y más en un gueto psicológico y moral.

42. "¿CÓmo se ganan millones contando cuentos?"

Desde el año 1952, la República Federal de Alemania ha pagado --
según la revista Spiegel N° 18/1992 -- 85,4 mil millones de marcos a
Israel, a organizaciones sionistas y a individuos judíos. Una pequeña
parte de esa suma llegó a manos de ex-prisioneros de los campos de
concentración, siendo indiscutible el fundamento moral de esos pagos.
La mayor parte del dinero se le pagó, como una especie de multa por
cámaras de gas inventadas libremente, a un estado que en el momento
de cometerse el supuesto genocidio, ni siquiera existía aún. En Das
jüdische Paradox («La paradoja judía») p. 171, escribe Nahum
Goldmann:

Sin las reparaciones alemanas, que comenzaron a pagarse en
los primeros diez años después de la fundaclón de Israel, el
estado dispondría de apenas la mitad de su infraestructura
actual: todos los trenes, todos los buques, todas las usinas
elécericas y gran parte de la industria, son de origen alemán.

No sorprende, entonces, que Goldmann prosiga más adelante (p. 180)
con sonrisa pícara:

Quisiera relatarles ahora dos episodios que pertenecen al
capitulo «Cómo ganar millones contando cuentos».,.
A Israel el holocausto le sirve además como herramienta eficaz para
asegurarse el apoyo incondicional de los EE.UU. Los afectados por
esta política son los palestinos.
Ellos son las víctimas principales del insaciable Moloc Holocausto y,
por culpa de las cámaras de gas inventadas par los sionistas, en su
mayoria se encuentran morando hace décadas en míseros campos de
refugiados. Finalmente, el estado israelí, al igual que las
organizaciones sionistas internacionales, se sirven del holocausto
para mantener a los judíos de todos los países en un permanente
estado de psicosis de persecución y de histeria para. de esta manera,
aglutinarlos mejor. Fundamentalmente existe hoy por hoy un último
lazo que une a todos los judíos del mundo, ya sean asquenazíes o
sefardíes, píos o ateos, zurdos o derechistas: El terrible trauma del
[106]
holocausto, la fiera determinación de nunca más dejarse conducir, cual
ovejas, al matadero. Así, el holocausto se convirtió en un sucedáneo de
la religión, en el cual puede creer hasta el judío agnóstico más
empedernido, y así llegaron a ser las cámaras de gas de Auschwitz el
relicario más sagrado del mundo para los judíos.
Pero ésta todavía no es la razón principal por la cual, del punto de
vista israelí y sionista, la mentira debe ser sostenida a toda costa. El
día en que se revele que todo ha sido un fraude, será la hora cero para
Israel y los judíos del mundo entero. Los judíos, a la par de los
alemanes (y de los austríacos), les preguntarán a sus líderes: ¿porqué
nos habéis mentido día tras día? La pérdida de credibilidad que sufrirá
todo el establishment israelí y judío -- políticos, rabinos, escritores,
periodistas, historiadores -- posiblemente nunca más se podrá
reparar. En estas circunstancias, la casta dirigente israelí y judía está
ligada a la alemana por un horreado lazo del destino: ambas han
quedado enredadas en una telaraña de mentiras, de la cual ya no hay
escapatoria, y tratan desesperadamente y por todos los medios de
postergar el "día D".

43. ¿Por qué el establishment alemán y el austríaco temen a la verdad
histórica como el diablo el agua bendita?

El hecho de que los políticos y los intelectuales alemanes y austríacos
ayuden a mantener en pie el cuento del holocausto parece ser, a
primera vista, una prueba de su autenticidad. ¿Por qué, se preguntará
uno, esta gente estaría empeñada en abrumar a su propio pueblo con
atrocidades inventadas?
Ya hemos visto que la República Federal de Alemania, por razones de
política interna y externa, ha adoptado la historiografía de los
vencedores. Por un lado, los políticos e intelectuales alemanes querían
reeducar a su pueblo, confrontándolo regularmente con la barbarie del
nacionalismo y, por el otro, el estado alemán occidental quiso
perfilarse como aliado ejemplar de los EE.UU. y evitar una
permanente campaña antigermana de los medios de comunicación
estadounidenses, controlados por el sionismo.
Para los conservadores de Alemania Occidental, una propaganda
moderada del holocausto y de las cámaras de gas hubiese sido su-
[107]
ficiente. Auschwitz dos veces por semana les habría alcanzado; pero
pronto, la izquierda, cuya meta era la extinción total de todo
sentimiento patriótico, se apoderó del tema. La prensa, la televisión,
curas y pedagogos le sirvieron al pueblo Auschwitz tres veces por día.
Los conservadores no podían hacer nada contra esto, ya que de
haberlo hecho se los habría acusado inmediatamente de reivindicar a
Hitler. Ahora se encuentran, junto con los zurdos, en una trampa sin
salida: desde los politicos de la CSU (Unión Social-Cristiana) hasta
los del partido verde (ecologistas), gente de los medios de
comunicacion, escritores y, sin olvidarlos, aquellos «historiadores» que
por décadas fueron pagados por copiar la basura escrita por otros y
por falsificar la historia con el objetivo de «criminalizar» a su propio
pueblo, todos ellos estarían entonces expuestos al repudio ilimitado y
al infinito desprecio de sus compatriotas. La totalidad de la clase
dirigente y formadora de opinión de un estado se encuentra hoy en día
con la espalda contra la pared y trata desesperadamente de postergar
la fecha de rendición de cuentas por el máximo tiempo posible -- por
intermedio de una censura de prensa total, la más acabada de la
historia, además de una propaganda del holocausto cada día más
pesada (¡hoy se e scribe mucho más sobre el holocausto que hace diez o
veinte años!) y, finalmente, por la herramienta de una interminable
cadena de juicios en los cuales el único argumento esgrimido contra los
revisionistas es que el asesinato de seis millones de judíos es un hecho
comprobado.
Reinan premisas similares en Austria, donde la casta dirigente procede
de una manera rayana en la locura. Todo austríaco que demuestre que
las cámaras de gas de Auschwitz, según las leyes de la física y de la
química, no podían haber funcionado, se arriesga a diez años de
calabozo.

44. ¿Por qué están interesados los gobernantes y los formadores de la
opinión pública de las democracias occidentales en que se siga
mintiendo?
Aunque para los dirigentes de las democracias occidentales, aparte de
las de Alemania y Austria, el ocaso de la leyenda no seria mortal,
[108]
si les sería desagradable en altísima medida, ya que la confianza de la
población en el sistema democrático quedaría seriamente afectada.
¿Qué clase de democracia es ésta, que por décadas mantiene en vida
una estafa de esta magnitud con los métodos primitivos de un estado
policial?
Las consecuencias serían devastadoras en especial para la izquierda,
cuya meta es la sociedad multicultural a ser creada por una
inmigración masiva de gente del tercer mundo, es decir, el
desplazamiento paulatino de las poblaciones autóctonas. El
holocausto es para ellos el perfecto comodín contra toda suerte de
patriotismo, ya que éste, según la izquierda, conduce finalmente a
Auschwitz.
El ocaso de la leyenda del holocausto seria para nuestros
historiadores, periodistas e intelectuales una debacle sin precedentes.
¡No hay que olvidar que todos se quedaron con los dedos descarnados
de tanto escribir sobre el asesinato de los seis millones de judíos! ¡Será
un papelón de primera para ellos, si la verdad consigue abrirse paso!
Siendo así, ya no sorprende que la censura sea manejada con el
máximo rigor, porque, luchando por las cámaras de gas, la gente de
los medios de comunicación y los historiadores luchan por sí mismos.

45. ¿Por qué poco menos que la totalidad de los no involucrados cree en
el holocausto?

Toda persona criada en la sociedad occidental ha oído hablar sin cesar
a partir de su más tierna infancia del aniquilamiento de los judíos. En
tales circunstancias toda duda al respecto debe parecer, en un primer
instante, tan absurda como la pregunta de si la Segunda Guerra
Mundial realmente tuvo lugar. Aun aquél que se viera confrontado
con las pruebas del engaño, en general ya no puede cambiar de opinión
después de tantos años de lavado de cerebro. Seguramente hay
algunos que saben, o al menos sospechan, que se nos está mintiendo,
pero jamás se atreverían a decirlo en voz alta, ya que conocen el precio
que la democracia liberal ha fijado para semejante herejía: una batida
sin tregua, llevada a cabo por los medios de comunicación, el terror
ejercido hasta contra sus familias, la destrucción
[109]
de su existencia profesional y, en algunos países, multas y condenas
carcelarias.
46. ¿Es perjudícial para la mayoría de los judíos el fin de la mentira del
holocausto?

Para los dirigentes del Estado de Israel y de las organizaciones
sionistas, la victoria de la verdad histórica significará una catástrofe.
Para la mayoria absoluta de los judíos, aquel 99% que cree en el
holocausto, ya que se le miente de la misma manera que a los no
judíos, la revelación del engaño, después del primer shock, será una
liberación: el mero concepto de que seis millones de sus
correligionarios fueran exterminados por el solo hecho de ser judíos,
con el temor permanente de que una tragedia similar se repita, debe
tener el efecto de una pesadilla interminable para ellos. Según escribe
Robert Faurisson, la mentira del holocausto encierra a los judíos en un
gueto invisible y los separa del resto de la humanidad. Si se derrumban
los muros de este gueto, ello será una bendición para el pueblo judío en
su totalidad.

47. ¿Por qué debemos sobreponernos a la mentira del holocausto?

Debemos vencer la mentira por ser mentira, porque una mentira tan
monstruosa infesta al mundo entero. Debemos superarla, porque es
una falsificación infame de la historia. En toda las guerras suffen y
mueren seres humanos, y en la Segunda Guerra Mundial sufrió y
murió más gente que nunca. Solamente en Leningrado, un millón de
rusos murieron de hambre durante el sitio; en 1944, los polacos vieron
cómo su ciudad capital se convirtió en escombros y cómo morían
180.000 de sus compatriotas entre las ruinas; durante el bombardeo
totalmente absurde de Dresde, poco antes de finalizar la guerra, por
lo menos 130.000 personas, posiblemente aun el doble, sucurribieron en
las llamas. Leningrado, Varsovia y Dresde son tres
[110]
nombres cargados de simbolismo que representan a un total de mais
de 40 millones de muertos en la guerra. Sin embargo, se habla más de
los sufrimientos y los sacrificios de cierto pueblo que de los de todos los
demás pueblos juntos, y las pérdidas humanas de ese pueblo se
exageran multiplicándolas por seis o hasta por doce.
Debemos derrotar la mentira, porque no podemos construir una
Europa de pueblos con igualdad de derechos mientras que uno de esos
pueblos europeos sea difamado día tras día achacándosele un
genocidio imaginario en cámaras de gas. Y, finalmente, debemos
sobreponernos a esa mentira, porque nos ha enfermado y porque
paraliza nuestra voluntad de autoafirmación y de preservación de
nuestros legítimos intereses. La demencial política de asilo y de
inmigración de algunos estados europeos, que forzosamente debe
llevar a problemas sociales y étnicos insolubles, con el resultado del
arriconamiento de la población autóctona, tiene sus raíces en la
mentira del holocausto: ya que en su momento no hicimos nada para
salvar a los judíos de las cámaras de gas, ¡hoy estamos obligados,
como por penitencia, a albergar a un sinnúmero de inmigrantes
provenientes de culturas foráneas! Esta política de los complejos de
culpabilidad y del odio por nosotros mismos nos conduce al abismo.

48. ¿Podrá la estafa del siglo sobrevivir a éste?

Probablemente no, y si lo puede, entonces por no más de algunos años.
Nunca jamás en la historia los gobernantes han logrado ocultar por
largo tiempo una verdad por elles odiada, haciendo uso de la censura
y del terror. La imagen copernicana del universo se ha impuesto a
pesar de la inquisición. La teoria darwiniana sobre el origen del
hombre fue objeto de burla y mofa por mucho tiempo y, sin embargo,
hoy es aceptada universalmente. Es así como medidas de represión
del estado y la censura ejercida por los medios de comunicación
pueden quizás postergar la victoria del revisionismo, pero no
impedirla y, dentro de un lapso previsible, las cámaras de gas
terminarán como deben terminar: cual chatarra de la historia.
[111]

49. Delirio de brujeria del siglo XX: El credo del holocausto

La mentira del holocauste es obscena. Siendo de un primitivismo
detestable, es un insulto para toda persona pensante conocedora de
los hechos. Apenas pasa un día en que los diarios no publiquen algo
sobre un «sobreviviente del holocauste» -- de haber querido los
alemanes realmente aniquilar a los judíos, es muy poco probable que
alguna de esas personas hubiese llegado a mayo de 1945 con vida.
Los «historiadores» nos cuentan que en Auschwitz un millón de judíos
fueron asesinados con Zyklon B y en Belzec y Treblinka un total de 1,4
millones con gases de escape de motores diesel. Los muertos de
Auschwitz en su mayoría y los de Belzec, Treblinka, Chelmno y Sobibor
en su toltaidad, habrían sido incinerados al aire libre sin que quedasen
ni cenizas, ni restes óseos. Esta patraña se habría desmoronado
inmedialamente si el primer gobierno de la RFA de 1949, gastando
algunos miles de marcos, hubiese encargado elaborar tres peritajes: el
primero por un experte, en desinsectación, conocedor de las
propiedades del Zyklon B, el segundo por un constructor de motores
diesel y el tercero por un experte en cremación. El primer experte
habría expuesto que las «declaraciones de testigos» y las «confesiones
de autores del delito» sobre los asesinatos en masa con Zyklon B
estaban en contradicción con las leyes físicas. El segundo habría
dejado en claro que las matanzas con gases de escape de motores
diesel, aun siendo posibles teóricamente con grandes dificultades, son,
empero, inconcebibles en la práctica, ya que cualquier motor naftero es
un arma asesina mucho más peligrosa que un motor diesel. El tercero
habría estipulado categóricamente que el cuento de que millones de
cadáveres puedan hacerse desaparecer en campo abierto sin dejar
rastros, es un disparate total. ¡Tres peritajes, llevados a cabo por
expertos en el año 1949, le habrían ahorrado al mundo una imbécil
propaganda del holocausto practicada ya por décadas!
Sin ninguna duda, futures historiadores llegarán a la conclusión de
que la histria del holocauste del sigle XX es el equivalente cabal de la
creencia en las brujas del medioevo.

[112]
En la Edad Media, toda Europa, incluyendo sus intelectuales más
ilustres, creyó en la existencia de brujas. En un sinnúmero de procesos,
las brujas probadas culpables de haber fornicado con el Demonio,
confesaron su conducta desvergonzada. Gracias a esas confesiones, se
sabía que la verga de Satanás era escamada y su semen, helado. Por
medio de ensayos científicos exactos, investigadores de mérito
pudieron probar que algunas brujas no se salían de su cama mientras
que, al mismo tiempo, montadas sobre sus escobas, cabalgaban por los
aires en la noche de Walpurgis, para luego cohabitar con el Príncipe de
las tinieblas. Esto significaba que sobre la escoba no estaba montado el
cuerpo de las brujas sino su otro ego, es decir, su alma. Miles de
herejes impíos, juntamente con las brujas, fueron a parar a la hoguera
en castigo por su pacto con el diablo; el texto de esos pactos había sido
exactamente reconstruido merced al celo de tribunales estrictamente
legales. Legiones de testigos fehacientes confirmaban esas
conclusiones científicas con sus declaraciones juradas. Los libros sobre
brujas, el diablo, el infierno y la magia llenaban bibliotecas enteras.
En nuestro siglo, el siglo de Einstein, el de la fisión nuclear y de los
vuelos a Saturno, doctores en jurisprudencia, profésores de historia,
intelectuales con conocimientos enciclopédicos de la literatura
universal, editores de renombradas revistas de noticias de Hamburgo,
periodistas estelares del semanario Weltwoche, docentes de filosofia,
teólogos, tanto fieles al papa como sus criticos, además de escritores
alemanes con aspiraciones permanentes al premio Nobel, creen que en
la ducha de Majdanek fueron asesinados 360.000 judíos con bolitas de
Zyklon B presionadas a través de las rosetas de las duchas, tras lo cual
las bolitas se convertían en un abrir y cerrar de ojos en un gas que,
siendo específicamente más liviano que el aire, descendia
inmediatamente «reventando los pulmones» de los desdichados (Prof.
Kogon). Creen que el Dr. Josef Mengele envió personalmente a
400.000 judíos al gas mientras silbaba melodias de Mozart. Creen que
el ucraniano lván Demjanjuk arreó a golpes a 800.000 judíos, a quienes
les había cortado las orejas previamente, a la cámara de gas de
Treblinka, donde fueron asfixiados con los gases de combustión del
motor diesel de un tanque soviético destartalado. Creen que en un
metro cuadrado de la cámara de
[113]
gas de Belzec cabfan 32 personas. Creen que los comandos especiales
de Auschwitz irrumpían en una cámara saturada de gas cianhidrico,
apenas media hora después del gaseo de 2.000 personas, sin máscaras
antigás, pero eso sí, con cigarrillos encendidos sin sufrir daños. Creen
que es posible perpetrar asesinatos en masa con un gas explosivo en la
inmediata vecindad de un crematorio, sin que vuele por los aires el
edificio en el cual sucede semejante acto, que es posible cremar a
millones de cadáveres sin que quede siquiera una libra de cenizas, que
al cremar los cadáveres chorrea la grasa y que las SS arrojaron a
niños de pecho a esa grasa humana hirviente, que Rudolf Höss visitó
ya en junio de 1941 el campo de Treblinka, fundado en julio de 1942,
que Simon Wiesenthal sobrevivió a doce campos de exterminio sin
haber sido aniquilado en ninguno de los doce, que es posible observar
la agonía de 2.000 personas en una cámara de gas de 210 m2 por la
mirilla de la puerta, no siendo obstruida la visión del observador por
la persona parada delante de la mirilla. Creen que Hitler ordenó el
exterminio total de los judíos a comienzos de 1942 y no cejan para
nada en esta convicción, aunque lean que según Nahum Goldmann
hubo después de la guerra 600.000 prisioneros judíos sobrevivientes de
KZ. Creen en todas estas cosas con un fanatismo incondicional,
religioso, y aquél que dudare se hace culpable del máximo pecado que
aún queda en estos años noventa de nuestro siglo. ¡Al fin y al cabo,
todo esto ha sido probado por testimonios fehacientes y las
confesiones de perpetradores en procesos jurídico-estatales
irrecusables!
Los libros sobre el holocausto llenan bibliotecas enteras, ejércitos de
escribidores y productores de películas escabrosas engordan con y por
el holocausto, Claude Lanzmann se hizo famoso con su pelíicula en la
cual relata cómo 17 peluqueros le cortaban el pelo a 70 mujeres
desnudas en una cámara de gas de cuatro metros de longitud por
cuatro de ancho, «historiadores» como Poliakov, Hilberg, Langbein,
Jäckel, Friedländer, Scheffler y Benz le deben sus laureles académicos
a las cámaras de gas, y en unas cuantas escuelas de los EE.UU., las
«Holocaust Studies» son materia obligatoria de igual importancia que
la íisica o la geometrfa.
Una vez que la locura haya pasado y la humanidad haya despertado
de su pesadilla, sentiremos una inmensa e ilimitada vergüenza por
haber sido capaces de creer semejantes cosas.
[114]

15 preguntas a los exterministas

El que cree en la realidad del holocausto y de las cámaras de gas debe
estar en condiciones de responder a las siguientes 15 preguntas.
Hágale estas preguntas a historiadores, periodistas y otras personas
que se han ocupado de la suerte corrida por los judíos en el Tercer
Reich y que defienden la imagen histórica oficial.
¡Exija respuestas claras a preguntas claras! ¡No se dé por satisfecho
con palabras rimbombantes! No acepte vacuidades, como p. ej. «El
holocausto es un hecho esstablecido» o «Quien pregunta así, vuelve a
asesinar a los muertos». No acepte fotografías de prisioneros de KZ
muertos de tífus exantemático. ¡No acepte confesiones de autores del
delito durante procesos ilegales!

1) ¿Ud. cree, tal como lo confesó el comandante de Mauthausen, Franz
Ziereis en su lecho de muerte, que en el castillo de Hartheim, cerca de
Linz, un millón a un millón y medio de personas fueron gaseadas? Si
Ud. lo cree, entonces ¿por qué ya nadie más cree en esto? Si Ud. no lo
cree, ¿por qué cree entonces en un millón y medio de gaseados en
Auschwitz? ¿Per qué debería la confesión de Höss --
comprobadamente arrancada por tortura -- ser más creible que la
confesión -probablemente también arrancada bajo coacción de Ziereis,
de la cual hace décadas ya nadie más habla?

2) ¿Ud. cree en las cámaras de gas de Dachau y Buchenwald? Si
contesta sí, ¿por qué entonces hace hace tiempo que ningún historiador
ya lo hace? Si contesta no, entonces ¿por qué cree Ud. en las cámaras
de gas de Auschwitz y Treblinka? ¿Qué pruebas hay para estas
cámaras de gas que no haya habido para las de Dachau y
Buchenwald?

3) ¿Ud. cree -- como fue afirmado durante el proceso de Nuremberg en
diciembre de 1945 -- que en Treblinka centenares de miles de judíos
fueron asesinados con vapor? ¿Ud. cree en el molino humano del Dr.
phil. Stefan Szende, en el cual se mató a millones de judíos con
corriente eléctrica? ¿Ud. cree que, según escribe Simón Wiesenthal, en
Belzec 900.000 judíos fueron transformados en un jabón de la marca
RIF («Rein jüdisches Fett», o sea «pura grasa judía» NdT)? ¿Ud. cree
en las fésas ardientes del señor Elie Wiesel
[115]
y en los carros de ejecución con cal del señor Jan Karski? Si Ud. lo cree,
¿cómo es que ningún historiador medianamente serio comparta su
opinión? Si no lo cree, por qué entonces cree Ud. en las cámaras de
gas? ¿Por qué desecha una insensatez y acepta otra?

4) ¿Cómo se explica Ud. el hecho de que en cualquier proceso por
asesinato a martillazos, se exige un peritaje sobre el arma utilizada
para el delito, pero, por otra parte, en ninguno de los procesos
relacionados con los KZ, en los cuales se trata de millones de
asesinatos, se haya ordenado la elaboración de un peritaje tal?

5) ¿Dibuje una cámara de gas nazi en la cual se asesinó a judíos con
Zyklon B y explique su funcionamiente!

6) Después de la ejecución de un condenado a muerte en una cámara
de gas estadounidense, ésta, por de pronto, debe ser ventilada
perfectamente, antes de que pueda ingresar un médico provisto de
traje protector, máscara antigás y guantes. Según la confesión de
Höss y según los relatos de testigos oculares, los comandos especiales
de Auschwitz irrumpían en las cámaras saturadas de ácido cianhídrico
apenas media hora después del asesinato con gas de 2.000 prisioneros,
sin máscaras antigás, pero sí con cigarrillo en la boca, y se
abalanzaban sobre los cadáveres contaminados con ácido cianhídrico,
sin sufrir daño alguno. ¿Cómo fue posible esto?

7) ¿Cómo se las arreglaban los hombres de las SS de Auschwitz-
Birkenau cuando, en junio de 1944, seis horas después del gaseo de
2.000 judíos, llegaban otros 2.000 candidatos a la muerte (como es
sabido, en aquel entonces ise gaseaban hasta 12.000 y aun 24.000 judíos
por día!) y en la cámara de gas aún yacían 1940 cadáveres (¡los 15
hornos del crematorio podían incineiar un máximo de 60 cadáveres en
seis horas!)?

8) Sin tener en cuenta los modelos ultramodernos, los crematorios
actuales tampoco pueden cremar más de 5 cadáveres por día y por
incinerador, ya que se los debe dejar enfriar regularmente. Según el
profesor Raul Hilberg y otros corifeos de la historiografía del
holocausto, entre mayo y julio de 1944, en el transcurso de 52 días,
400.000 judíos húngaros fueron gaseados y cremados en Birkenau. De
haber tenido los crematorios de Birkenau la misma capacidad que los
de la actualidad, en el total de los 46 incineradores se podrían haber
cremado 11.960 cadáveres en 52 dias. ¿DÓnde fueron
[116]
cremados los 388.040 cadáveres restantes? (Por favor, no se vengan
con el cuento de la cremación en fosas; ésta es imposible por la falta de
oxígeno).

9) ¿Por qué los nazis, para corneter los 1,4 millones de asesinatos de
Belzec y Treblinka, no utilizaron uno de sus muchos y potentisimos
gases tóxicos en vez de usar los gases de combustión de motores
diesel, el arma asesina más ineficiente e imposible que se pueda
imaginar?

10) Ni un solo historiador dice que en los dos «genuinos campos de
exterminio» recién mencionados, como tampoco en Sobibor y
Chelmno hayan existido crematorios. ¿Cómo hicieron los nazis para
eliminar los cadáveres de los 1,9 millones de asesinados en estos
cuatro campos, sin que que de el más mínimo rastro?

11) No necesitamos ningún testimonio ni ninguna confésión de autor
del delito para saber que los norteamericanos en 1945 arrojaron
bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. ¿Cómo se explica
entonces que para el genocidio millonario en cámaras de gas no haya
otras pruebas que las declaraciones de testigos y confésiones de
perpetradores -- ni un solo documento, ningún cadáver, ninguna arma
utilizada para el delito, lisa y llanamente: nada?

12) Nombre a un solo judío gaseado, y presente Ud. al mismo tiempo la
prueba de ello, una prueba que en un juicio por asesinato, normal y
apolitico, sería aceptada por una corte que sentencie segun las
máximas de un estado de derecho. No es necesario dar 3,5 millones de
nombres, basta con uno. ¡Uno solo! ¡Nada más que uno!

13) Según el censo llevado a cabo a comienzos de 1939, en la Unión
Soviética vivían algo más de 3 millones de judíos. Durante la Segunda
Guerra Mundial el país perdió (por lo menos) el 12 % de su población y
las bajas judías porcentuales dificilmente podían ser inferiores. El 1°
de julio de 1990, el New York Post estipuló, basándose en expertos
israelíes, que en ese momento, es decir mucho después del comienzo
del éxodo masivo, seguían viviendo más de 5 millones de judíos en la
Unión Soviética. Dadas las muy bajas tasas de natalidad y las fuertes
tendencias asimilatorias, un crecimiento natural de esa minoria no es
posible. Entonces, antes del comienzo de la corriente emigratoria
debían de haber existido en ese país,
[117]
estadísticamente hablando, tres millones de judíos «de más». ¿Es
posible explicar este estado de cosas de otra manera que por el hecho
de que una gran parte de la población judía de Polonia, como así
también muchos judíos de otros países, fueron absorbidos por la Unión
Soviética?

14) Según Nahum Goldmann (en Das jüdische Paradox [«La paradoja
judía»]), después de la guerra había 600.000 judíos sobrevivientes de
los campos de concentración. ¿Cómo es posible que 600.000 judíos
hayan podido sobrevivir los campos de concentración alemanes, si los
nazis ya habían acordado en enero de 1942, durante la conferencia de
Wannsee, el aniquilamiento total de los judíos?

15) ¿Está Ud. dispuesto a pedir la suspensión de las medidas legales
dirigidas contra los revisionistas?¿Está Ud. a favor del diálogo y de la
apertura integral de los archivos? ¿Estaria Ud. dispuesto a debatir
públicamente con un revisionista? Si no, ¿por qué no? ¿No está Ud.
convencido de que dispone de los mejores argumentos?

[119]

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Revistas y publicaciones periódicas:

Journal of Historical Review, distribuido por el "Institute for
Historical Review", Post Office Box 2739, Newport Beach, CA 92659,
USA. (abreviado: JHR).

Historische Tatsachen, Verlag für Volkstum und
Zeitgeschichtsforschung, D-4973 Vlotho/Weser, Postfach 1643
(abreviado HT).

Documentos de Nuremberg: "El proceso contra los principales
criminales de guerra ante el tribunal militar internacional". Publicado
en Nuremberg, Alemania. En 1984, la editorial Delphin elaboró en
Munich y Zurich una reimpresión fotomecánica, en alemán.

Revue d'Histoire Révisionniste, B. P. 122-92704, Colombes Cedex,
Francia. (abreviado RHR). Debido a la represión en Francia, esta
destacada revista tuvo que suspender su publicación después de la
sexta edición.

[125]

APÉNDICE

1. Apostilla al tenia «crematorios»

Nuestra referencia a que la mayoría de los crematorios que funcionan
en la actualidad no pueden cremar más que 5 cadáveres diarios por
incinerador, está basada en informaciones sobre los crematorios de
Clermont-Ferrand (Francia) y Calgary (Canadá). Teníamos que haber
indicado que p. ej. la mayoría de los crematorios alemanes y suizos
pueden trabajar las 24 horas, cremando de 18 a 20 cadáveres diarlos
por incinerador. Para los crematorios de Birkenau que funcionaban a
base de coque, por supuesto valian otros parámetros. Ivan Lagacé,
director del crematorio de Calgary, luego de haber examinado los
planos de construccion, calculá su capacidad de cremación en a lo
sumo cuatro cadáveres diarios por incinerador. Debian ser enfriados
regularmente, ya que de otro modo se hubiesen presentado daños
importantes. Por lo tanto, nuestros datos referentes a la capacidad de
cremación de Birkenau (p. 48, p. 115) más bien son altos en vez de
demasiado bajos, no obstante lo cual las indicaciones respecto de
«crematorios ultramodernos» resultan imprecisas.

El concepto «historiador»

Cuando atacamos a los «historiadores», por supuesto no nos
referimos globalmente a los investigadores de la historia, ni mucho
menos a los especialistas de la antigüedad o de la Edad media, sino
únicamente a aquellos historiógrafos que se especializaron en la
Segunda Guerra Mundial. Ellos apuntalan la mentira en forma
directa o -- a través de su silencio -- en forma indirecta.
+++++++++++++++++
Título del original alemán: Der Holocaust auf dem Prüfstand --
Augenzeugenberichte versus Naturgesetze, Diciembre de 1992, Guideon Burg
Verlag, Postfach 52, CH-4009 Basilea, Suiza.
ISBN 3-9520382. Traducción al castellano por TE.A.M. Traducción revisada y
corregida por S.K.H.

Editorial Revisión, 1997.
Casilla de Correo 1541, CP (1000) Correo Central, Buenos Aires, Argentina.
Hecho el depósito que establece la ley 11.723. Libro de Edición argentina.
Publicado en Junio de 1997.
ISBN 950-99234-2-3.
EL HOLOCAUSTO A DEBATE
RESPUESTA A CESAR VIDAL

Enrique Aynat

Valencia, Agosto 1995

Ediciones del AAARGH
Internet
2002
Magna est veritas et praevalebit

LISTA DE ABREVIATURAS

ACICR L'activité du CICR en faveur des civils détenus dans les camps de
concentration d'Allemagne (1939-1945) (La actividad del CICR en favor de los
civiles detenidos en los campos de concentración en Alemania, 1939-1945)
ADSS Actes et documents du Saint Siège relatifs à la Seconde Guerre
Mondiale (Actas y documentos de la Santa Sede relativos a la Segunda Guerra
Mundial)
BA Bundesarchiv (Archivo federal), Coblenza, República Federal de
Alemania`
CIA Central Intelligence Agency (Agencia Central de Información)
CICR Comité Internacional de la Cruz Roja
DAF Diario. Ana Frank
ERAEGC An Engineering Report on the Alleged Execution Gas Chambers at
Auschwitz, Birkenau and Majdanek, Poland (Un informe de ingeniería sobre
las supuestas cámaras de gas de ejecución de Auschwitz, Birkenau y
Majdanek, Polonia)
GBNCGA Gutachten über die Bildung und Nachweisbarkeit von
Cyanidverbindungen in den Gaskammern von Auschwitz (Dictamen sobre la
formación y manifestación de los compuestos de cianuro en las cámaras de
gas de Auschwitz)
IfZ Institut für Zeitgeschichte (Instituto de Historia Contemporánea), Múnich,
República Federal de Alemania
IHR Institute for Historical Review (Instituto para la Revisión Histórica)
LRH La revisión del Holocausto
NACP National Archives at College Park (Archivos Nacionales en College
Park), College Park, Maryland, Estados Unidos
NSDAP Nationalsozialistische Deutsche Arbeiter Partei (Partido
nacionalsocialista alemán de los trabajadores)
ONU Organización de las Naciones Unidas
OSS Office of Strategic Services (Oficina de Servicios Estratégicos)
PGH Der Prozess gegen die Hauptkriegsverbrecher vor dem Internationalen
Militärgerichtshof (El proceso contra los principales criminales de guerra ante
el Tribunal Militar Internacional)
PMOB Panstwowe Muzeum Oswiecim Brzezinka (Museo Estatal de Oswiecim
Brzezinka), Oswiecim, Polonia.

— 2 —
RSHA Reichssicherheitshauptamt (Oficina Principal de la Seguridad del
Reich)
SFIO Sección Francesa de la Internacional Obrera
SS Schutzstaffel (Escuadra de protección)
UGIF Union Générale des Israélites de France (Unión General de los Israelitas
de Francia)
URSS Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas
WJC World Jewish Congress (Congreso Judío Mundial)

— 3 —
[9]

0 INTRODUCCION

0.1 El autor y la obra

César Vidal ha publicado en 1994 la obra La revisión del Holocausto.
César Vidal, según la pestaña posterior de la obra citada, nació en Madrid en
1958 y es profesor de Historia de la Universidad Nacional de Educación a
Distancia. Es doctor en Historia Antigua y licenciado en Derecho y Teología.
Ha publicado treinta obras, muchas de ellas traducidas a varias lenguas (entre
ellas el polaco y el georgiano). Algunas de sus obras son: El judeocristianismo
palestino en el siglo I (Madrid 1994), Buda (Barcelona 1994), The Myth of Mary
(California 1994), Diccionario de las tres religiones monoteístas: judaísmo,
cristianismo e Islam (Madrid 1993) y Los esenios y los rollos del Mar Muerto
(Barcelona 1993).
Es miembro de instituciones como la American Society of Oriental
Research y el Oriental Institute of Chicago. Colabora habitualmente en varias
publicaciones. C. Vidal es, por tanto, un especialista en historia de la
antigüedad y particularmente en su faceta religiosa.
La revisión del Holocausto está dividida en tres partes. La primera -"En
el principio fue Rassinier..."- está dedicada al autor francés Paul Rassinier,
pionero del revisionismo. En ella expone la evolución de este autor, desde
sus actividades antinazis en la Francia ocupada -que le supuso la deportación
al campo de concentración de Buchenwald en enero de 1944- hasta sus
convicciones revisionistas de posguerra. Más adelante, Vidal trata dos
aspectos en los que ha incidido especialmente la crítica revisionista: la
supuesta intención de los alemanes

[10] de exterminar físicamente a los judíos y el instrumento -las cámaras
de gas homicidas- con el que se pretendió llevar a cabo tal exterminio.
Finalmente, Vidal estudia la cuestión del número de bajas judías durante la
guerra y las reparaciones pagadas por Alemania.

— 4 —
La segunda parte se titula "El aporte del otro lado del Atlántico". En ella,
además de cuestionar a los autores nortamericanos H.E. Barnes, A.J. App y A.
R. Butz, destina un capítulo al diario de Ana Frank. En este capítulo Vidal
hace hincapié en la reciente edición crítica del diario, que -según él- supone el
fin de la controversia sobre su autenticidad.
En la tercera y última parte -"La conexión neonazi"- Vidal examina la
principal institución revisionista, el Institute for Historical Review, con sede
en California y censura ásperamente a dos autores revisionistas, David Irving
y Robert Faurisson, y a un antiguo miembro de la SS que estuvo destinado en
el campo de concentración de Auschwitz, Thies Christophersen. Además,
ocupa un espacio notable la crítica a la que Vidal somete al denominado
"informe Leuchter", peritaje de un especialista norteamericano en
instrumentos de ejecución, Fred Leuchter, sobre las supuestas cámaras de gas
y los hornos crematorios de dos campos nazis.
Una breve conclusión y "Diez tesis sobre el Holocausto y el
revisionismo", a modo de resumen, cierran el cuerpo de la obra.
Por último, Vidal dedica un apéndice al "revisionismo hispano", en el
que vitupera al autor mejicano Salvador Borrego y al español Joaquín
Bochaca, y otro a la "querella de los historiadores alemanes", sobre el intento
realizado por algunos autores de trivializar el Holocausto y la polémica que se
produjo.
En definitiva, La revisión del Holocausto es una descalificación total del
revisionismo y de los revisionistas.

0.2 Fin de la obra

Vidal expresa con claridad la finalidad de su obra:

"¿Necesita el Holocausto ser sometido a una revisión? El autor de estas líneas
piensa que, efectivamente, así es. Incluso iría más allá, hasta el punto de afirmar
que, ciertamente, realizar una revisión del Holocausto constituye una de las tareas
más necesarias en el momento histórico actual, siempre que la misma arranque del
análisis directo
[11]
de fuentes históricas contrastadas e irrefutables. Esa es la finalidad del
presente estudio. No se trata de una obra acerca del Holocausto como tal. Más bien
constituye un análisis de la labor realizada en relación con el mismo por parte de los
autores revisionistas".1

Sin embargo, ninguno de estos objetivos va a ser alcanzado. La obra
resulta ser un fiasco absoluto. Vidal, como se verá más adelante, ni realiza
una revisión del Holocausto, ni ha tenido acceso a las "fuentes históricas

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 13.

— 5 —
contrastadas e irrefutables", ni su análisis sobre los historiadores revisionistas
puede tomarse en consideración.

0.3 Cuestiones conceptuales

Etimológicamente la palabra "Holocausto" procede del griego
"holokaustos", formada por la raíz "holos" -entero- y "kaio" -quemar-. Entre
los judíos aludía a un sacrificio religioso en el que la víctima era consumida
por completo por el fuego. Figuradamente significa sacrificio o acto de
abnegación. En hebreo recibe la denominación de Sho'ah. En una segunda
acepción, que es la utilizada por Vidal, "Holocausto" es la realización por
parte de las autoridades alemanas de un plan de exterminio físico de una cifra
próxima a los seis millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. En
cuanto que el término ha sido empleado asiduamente desde la década de los
50 hasta la actualidad, lo emplearé yo también, aunque más por
convencionalismo y comodidad que por rigor terminológico.
El "revisionismo", en general, ha sido acertadamente definido por una
enciclopedia como la "actitud de quienes ponen en tela de juicio las bases de
una doctrina o de un sistema (económico, político, etc.)".1 Dado que, además,
el término ha encontrado una aceptación unánime entre los especialistas, lo
utilizaré para referirme a la postura mantenida por aquellos que discrepan de
la tesis oficialmente en boga desde 1945 sobre el Holocausto. Sin embargo, hay
que aclarar desde el principio que el revisionismo no es una escuela ni
mucho menos una organización central. Bajo este término se engloban
personas de las más dispares procedencias. Hay quienes sufrieron

[12] la represión nazi por motivos políticos (Paul Rassinier) o por
motivos raciales (Joseph G. Burg, de origen judío y deportado a Transnistria
durante la Segunda Guerra Mundial). Hay también antiguos miembros de la
SS (como Thies Christophersen). Pero la mayoría de los revisionistas no
participaron directamente en la guerra o nacieron después de ella y proceden
de todos los campos ideológicos, incluida la extrema izquierda (como la
editorial "La Vieille Taupe" en Francia). Prueba de esta heterogeneidad es la
procedencia geográfica del Comité editorial consultivo del "Journal of
Historical Review", la principal publicación revisionista a escala mundial.
Entre sus 21 miembros hay 12 norteamericanos, 3 alemanes, 2 franceses, 1
australiano, 1 italiano, 1 japonés y 1 español. En cuanto a sus actividades
profesionales, proceden del campo de la enseñanza, del periodismo, de la
abogacía, de la judicatura y de actividades privadas.
Paralelamente, emplearé los términos "exterminacionismo" y
"exterminacionista" para referirme a los adversarios del revisionismo.

1 Nueva Enciclopedia Larousse, Planeta, Barcelona 1984.

— 6 —
Utilizaré estos términos por comodidad y reconociendo que su empleo no
parece del todo correcto en la lengua española.`

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— 11 —
[18]

0.5 Necesidad del revisionismo

Vidal reconoce expresamente la necesidad del revisionismo:

"El Holocausto, lejos de ser archivado como un episodio histórico más, al
estilo de las Guerras púnicas o de la cultura micénica, que sólo interesan a los
historiadores y a los aficionados, debe ser objeto de una revisión continua".1

En efecto, la actividad del historiador no es sino una revisión continua
del pasado, que exige someter todas las fuentes a una crítica sistemática y
rigurosa. La actitud que debe adoptar el historiador ante los documentos y
testimonios que le son presentados es la de "desconfianza metódica", según la
que en principio todo debe considerarse dudoso. Y si la mayor escrupulosidad
es exigible en el estudio de las fuentes de cualquier acontecimiento histórico,
tanto más necesaria será respecto al Holocausto, por las razones que voy a
exponer a continuación.
En primer lugar, el Holocausto surgió en época de guerra. Este hecho es
esencial. Se ha dicho que el hombre es un "animal crédulo" y que su hábito
para mentir no es tan extraordinario como su pasmosa aptitud para creer.
También se ha dicho que en la guerra moderna el factor psicológico es tan
importante como el factor militar, razón por la que en todos los países
beligerantes han surgido departamentos para tratar el lado psicológico de la
información y de la propaganda. Como ha señalado un autor británico,
Arthur Ponsonby, "las victorias deben ser exageradas y las derrotas, si no
ocultadas, minimizadas como sea, y el estímulo de la indignación, horror y
odio debe ser asidua y continuamente bombeado al cerebro del público por
medio de la propaganda".2 Especial mención merecen los relatos
propagandísticos de atrocidades, que "fueron los más populares de todos;
especialmente en este país [Inglaterra] y en América; no puede haber guerra
sin ellos". 3
La obra de Ponsonby tiene por objeto el estudio de la propaganda en la
Primera Guerra Mundial. La distorsión de la realidad en esta

[19] guerra llegó a tales extremos que, según este autor, "hubo más
mentiras deliberadas en el mundo de 1914 a 1918 que en cualquier otro
período de la historia mundial".4 En esa época fueron los Aliados los que más
éxito tuvieron en la lucha propagandística. Entre los casos de atrocidades

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 152.
2 4 Ponsonby, Arthur: Falsehood in Wartime, pág. 14.
3 Id.,, pág. 22.
4 Id., pág. 19.

— 12 —
achacadas a Alemania durante la Primera Guerra Mundial destacan por su
crudeza y truculencia los siguientes:
- La enfermera mutilada, a la que los alemanes amputaron los pechos.
- Los niños belgas con las manos seccionadas para que de mayores no
pudieran manejar armas.
- La crucifixión de personas inocentes. La víctima podía ser tanto una
muchacha, como un americano o un prisionero canadiense.
- Los prisioneros ingleses tatuados en la cara.
- La factoría para la explotación de cadáveres
(Kadaververwertungsanstalt). La grasa de los cadáveres se utilizaba para
aceites lubricantes. Los huesos eran molidos y convertidos en polvo, que era
mezclado con comida para cerdos. Alrededor de la factoría flotaba un olor
"apagado".
- La inoculación de bacilos de tuberculosis a prisioneros franceses.
- Se enterraba vivos a mineros belgas.
- Las mujeres alemanas eran forzadas a cohabitar con soldados y civiles
para que no hubiera falta de niños a causa de las pérdidas de la guerra.

Todas estas informaciones eran rigurosamente falsas, lo que no impidió
que, tras ser ampliamente difundidas, fueran creídas por millones de
personas en aquella época. Razonando por analogía, cabría admitir en
principio que también en la Segunda Guerra Mundial habrían podido existir
departamentos de propaganda y guerra psicológica y que podrían haberse
valido de los mismos o parecidos argumentos para combatir al enemigo. De
hecho, la "factoría para la explotación de cadáveres" presenta una gran
similitud con la "fábrica de la muerte" de Auschwitz, donde supuestamente,
alrededor de veinte años más tarde, las cenizas de los cadáveres se utilizaban
como

[20] abono y un fuerte olor a carne quemada se extendía por los
alrededores. Un revisionista ha mencionado un paralelismo aún más
estrecho: según una nota de prensa de 1916 ("The Daily Telegraph", 22 de
marzo de 1916, pág. 7) Austria y Bulgaria procedían al exterminio de la
población servia por medio de gases asfixiantes. En esta ocasión las iglesias
servían como cámaras de gas.1
En segundo lugar, la mayoría de las pruebas alegadas en apoyo del
Holocausto corresponden a documentos y testimonios originados en los
procesos de Nuremberg.2 Si, por ejemplo, examinamos la obra de Raul

1 Aitken, Jessie [=Robert Faurisson]: L'origine du mythe, págs. 168-169.
2 Bajo esta denominación están comprendidos el gran proceso a los "grandes criminales de guerra" ante el Tribunal Militar
Internacional, constituido por representantes norteamericanos, soviéticos, británicos y franceses, y doce procesos menores
ante los Tribunales Militares de Nuremberg (Nuremberg Military Tribunals), constituidos exclusivamente por
norteamericanos.

— 13 —
Hilberg,1 que pasa por ser la summa exterminacionista, comprobaremos que
gran parte de las citas remiten a documentos presentados en Nuremberg.
Como acertadamente ha señalado A.R. Butz, sin "las pruebas presentadas en
estos procesos, no habría pruebas significativas de que el programa de
exterminio de los judíos existió alguna vez".2 Y, sin embargo, un estudio
superficial de estos procesos nos muestra un amplio repertorio de anomalías
jurídicas. Sin ánimo exhaustivo cabe citar las siguientes:
- Los Aliados eran juez y parte.
- Los tribunales, formados por los vencedores, establecían el
procedimiento a seguir (artículo 13 del Estatuto del Tribunal Militar
Internacional).
- Se promulgó una legislación ex post facto para aplicarla
exclusivamente a los vencidos, sin considerar que también los vencedores
habían cometido crímenes idénticos.
- Se instituyó la responsabilidad colectiva, frente a la doctrina tradicional
que establece que solo la persona individualmente considerada puede ser
responsable penalmente.
- No solo se dieron anomalías sustantivas y procesales en la legislación
promulgada al efecto, sino que además ésta se aplicó

[21] irregularmente, en particular en lo referente a formalidades y
valoración de las pruebas.3
Las irregularidades de los procesos escandalizaron a diversas
personalidades de los países aliados, que las denunciaron vigorosamente. El
senador norteamericano Robert A. Taft, "la conciencia del partido
republicano", manifestaba en un discurso el 5 de octubre de 1946:

"El proceso de los vencidos por los vencedores no puede ser imparcial
independientemente de cómo esté recubierto con las formas de la justicia [...] Sobre
todo hay en este juicio espíritu de venganza, y la venganza rara vez es justicia. El
ahorcamiento de los once hombres condenados será una mancha en la historia de
América que lamentaremos largamente. En estos procesos hemos aceptado la idea
rusa de la intención de los procesos -política gubernamental y no justicia- con escasa
relación con la herencia anglosajona. Vistiendo la política con las formas del
procedimiento legal, desacreditamos toda idea de justicia en Europa en los años
venideros".4

Hay que considerar también que los Aliados confiscaron la totalidad de
los archivos alemanes. No solo los archivos del gobierno y del estado, sino

1 La Destruction des Juifs d'Europe.
2 Butz, Arthur: The Hoax of the Twentieth Century, pág. 10.
3 Véase a este respecto Llorens Borras, Jose A.: Crímenes de guerra.
4 Vital speeches of the Day, Nov. 1, 1946, pág. 47, citado por Weber, Mark: The Nuremberg Trials and the Holocaust,
págs. 172-173.

— 14 —
también los del partido nazi, los de empresas e instituciones privadas, así
como los de personas físicas. R. Hilberg afirma que solo el material capturado
por los americanos, apilado en cajas, ocupaba más de doce kilómetros de
estanterías.1 De esta ingente cantidad de documentación, el personal militar
norteamericano solo seleccionó alrededor de 2.000 documentos, por
considerarlos los más incriminatorios para los acusados. Además, los
documentos estaban bajo custodia de la acusación aliada, que no permitía a
los defensores seleccionar eventuales documentos exculpatorios de sus
defendidos.2
Por último, hay que tener presente también que muchos acusados
alemanes fueron objeto de malos tratos y presiones psicológicas para adecuar
sus declaraciones procesales a los objetivos buscados por la

[22] acusación. Valga como ejemplo la siguiente descripción del estado
físico de los ex guardianes del campo de concentración de Bergen Belsen,
efectuada por el periodista británico Alan Moorehead, poco después de una
sesión de "interrogatorio" practicada por los liberadores del campo:

"Conforme nos acercábamos a las celdas de los guardias SS el lenguaje
del sargento [carcelero británico] se hacía más feroz.
'Hemos tenido un interrogatorio esta mañana', dijo el capitán.
'Lamento que no ofrezcan un buen aspecto'
'¿Quién llevó a cabo el interrogatorio?'
'Un francés. Creo que fue enviado aquí especialmente de la resistencia
francesa para hacer el trabajo'.
El sargento abrió el cerrojo de la primera puerta y tiró hacia atrás con un
crujido como un trueno. Cruzó a zancadas la celda, blandiendo un pincho de
metal frente a él.
'Arriba', gritó. 'Arriba. Arriba, sucios bastardos'. Había una media
docena de hombres yacientes o semiyacientes en el suelo. Uno o dos fueron
capaces de levantarse inmediatamente. El hombre más próximo a mí, con la
camisa y la cara salpicados con sangre, hizo dos intentos antes de ponerse de
rodillas y gradualmente de pie. Se mantuvo con sus brazos medio extendidos,
temblando violentamente.
'Arriba', gritó el sargento. Se mantenían ahora sobre sus pies, pero
apoyándose contra la pared.
¡Fuera de la pared!'
Se apartaron y se mantuvieron bamboleándose.

1 Nuremberg Trials and the Holocaust, págs. 172-173.
13 Hilberg, Raul: La Destruction des Juifs d'Europe, pág. 1048.
2 , Mark: The Nuremberg Trials and the Holocaust, págs. 177-179.

— 15 —
A diferencia de las mujeres, no nos miraban, sino que, con aire ausente,
miraban a la nada.
Lo mismo en la siguiente celda y la siguiente donde los hombres, que
estaban sangrando y sucios, gemían algo en alemán.
[...]
El doctor tenía una celda para él solo.
'Vamos. Arriba', gritó el sargento. El hombre yacía en su sangre sobre el
piso, una figura grande con una cabeza gruesa y una barba sucia. Puso sus dos
brazos en el asiento de una silla de madera, dio un tirón y se puso medio
derecho. Un tirón más y se puso de pie. Dirigió sus brazos hacia nosotros.
'¿Por qué no me matan?', susurró. '¿Por qué no me matan? No puedo
resistir más'.

[23]
Las mismas frases salían de sus labios una y otra vez.
'Ha estado diciendo eso toda la mañana, el sucio bastardo', dijo el
sargento".1

A la vista de todo ello no es de extrañar que algunas de las acusaciones
lanzadas contra Alemania resultaran a la larga ser falsas. Hay dos ejemplos
significativos: el jabón producido con grasa humana y la matanza de oficiales
polacos en Katyn.
La fabricación de jabón a partir de grasa humana fue expuesta en el
proceso principal de Nuremberg por el procurador soviético Smirnow, que
leyó una declaración de un supuesto testigo presencial, Sigmund Masur.2 Esta
acusación fue tenida por verdadera por mucho tiempo. Sin embargo ahora es
considerada como un simple rumor de guerra sin fundamento. En la oficiosa
Encyclopedia of the Holocaust, publicada en 1990, la palabra "jabón (soap)" no
aparece siquiera en el índice analítico.
En cuanto a Katyn, los soviéticos acusaron a los alemanes en el principal
proceso de Nuremberg de haber asesinado a once mil oficiales polacos en los
bosques de Katyn, en septiembre de 1941, cerca de la ciudad de Smoliensk.3 Sin
embargo, 45 años más tarde, en abril de 1990, la prensa revelaba que las
autoridades soviéticas habían reconocido oficialmente que la matanza de
oficiales polacos había sido llevada a cabo por la policía secreta de Stalin.
En resumidas cuentas, un escrupuloso trabajo de crítica -de revisión- de
las fuentes es imprescindible en el estudio de la historia de cualquier época de
la humanidad. La crítica permite depurar las fuentes, eliminando aquellas
apócrifas o falaces, con objeto de conseguir una reconstrucción lo más

1 Moorehead, Alan: Glimpses of Germany: II - Belsen, págs. 28-29.
2 PGH, tomo VII, págs. 656-660.
3 PGH, tomo XVII, págs. 301-406.

— 16 —
fidedigna posible del pasado. En el campo de Holocausto la crítica debe ser aún
más rigurosa y exigente, ya que las circunstancias en que el Holocausto se
gestó generan dudas legítimas sobre la autenticidad y veracidad de los
documentos y testimonios que le sirven de soporte.

— 17 —
[25]

1 FUENTES Y METODO DE CESAR VIDAL

1.1 La literatura revisionista

Vidal señala que su obra "no se plantea demostrar el Holocausto, sino
analizar el fenómeno de la literatura revisionista".1 En la bibliografía de su
obra Vidal relaciona la literatura revisionista a la que ha tenido acceso y en
base a la que ha efectuado su crítica del revisionismo. Es la siguiente:

"Bochaca, J., La historia de los vencidos, Barcelona, 1979.
------, El mito de los 6 millones, Badalona, 1979.
Borrego, S., Derrota Mundial, Madrid, 1974.
Butz, A.R., La fábula del "Holocausto", Barcelona, 1987.
Castan, S.E., Holocausto: ¿judío o alemán?, Porto Alegre, 1988.
Christophersen, T., La mentira de Auschwitz, Barcelona, 1987.
Degrelle, L., Memorias de un fascista, Barcelona, s.d.
------, Carta al Papa, Barcelona, 1988.
Informe Leuchter, Barcelona, 1989.
Irving, D., La guerra de Hitler, Barcelona, 1988.
------, El camino de la guerra, Barcelona, 1990.
Rassinier, P., La mentira de Ulises, Barcelona, 1962.
------, El drama de los judíos europeos, Barcelona, 1976.
Serrano, M., Adolf Hitler, el último avatar, Bogotá, s.d."2 .

[26] Repasemos ahora, una a una y brevemente, las obras citadas por
Vidal.
La historia de los vencidos, de Joaquín Bochaca, solo contiene un
capítulo dedicado específicamente al Holocausto: "La leyenda de los seis
millones de judíos exterminados", que apenas comprende 17 páginas en una
obra de 433.
El mito de los 6 millones, del mismo autor, en cambio, sí es un libro
dedicado en exclusiva al Holocausto. Fue publicado en 1979.
Derrota mundial, de Salvador Borrego, es un grueso libro de 656
páginas. El apartado "¿Resurrección en masa de judíos?", el único dedicado al
Holocausto, apenas comprende 8 páginas.
La fábula del "Holocausto", de Arthur R. Butz, es un folleto de pequeño
formato de 24 páginas. Es una traducción muy resumida del texto original,

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 49
2 Id. pág. 197.

— 18 —
que le dobla en extensión. Hay graves errores de traducción. Por ejemplo,
traduce Geneva (Ginebra) por "Génova" (pág. 5).
Holocausto: ¿judío o alemán?, de S.E. Castan, es en realidad una
recopilación desordenada de tesis revisionistas de valor desigual. Recoge una
miscelánea de cuestiones que van desde las Olimpiadas de 1936 al bombardeo
de Guernica durante la guerra civil de España. El Holocausto también es
tratado, aunque de manera no sistemática. El autor le dedica 70 páginas (págs.
149-220) en una obra de 352.
La mentira de Auschwitz, de Thies Christophersen, según admite Vidal,
es un "panfleto de quince páginas".1 Se trata de un muy breve texto de
memorias. Fue publicado en España por primera vez en 1976. El texto original
lleva fecha de 3 de enero de 1973.
Memorias de un fascista, de Léon Degrelle, es un libro de memorias
políticas y de guerra del autor belga. Las referencias al Holocausto son un par y
no pretenden revisar nada. En realidad solo revelan la ignorancia del autor
sobre el supuesto exterminio de judíos. En concreto, Degrelle dice:

"Las Waffen SS, enteramente ocupadas en su combate, lo ignoraban todo de
estos campos de concentración [...] Los combatientes no tenían la menor idea de lo que
hacían los judíos y de lo que podía hacerse con ellos en la Europa de retaguardia [...]
En cualquier caso, la
[27]
Waffen SS lo ignoró todo sobre la suerte de los judíos después de 1942, en que se
renovaron antiguas tragedias" (pág. 161).
"Campos de concentración, hornos crematorios, todo lo ignoré. Es así" (pág. 191).

Carta al Papa, del mismo autor, es, como indica el título, un texto
epistolar. Apenas comprende 14 páginas.
El Informe Leuchter, de Fred A. Leuchter, es, como señala Vidal, "un
documento de unas veinticinco páginas de extensión (en la edición
española)".2 En realidad, el texto consultado por Vidal es una mala traducción
y adaptación de la obra original, que tiene 185 páginas.
La guerra de Hitler, de David Irving, es un grueso volumen que afronta
la historia militar de la Segunda Guerra Mundial y la trayectoria personal de
Hitler durante ésta. No dedica ningún capítulo al Holocausto. Las alusiones a
éste son breves y esporádicas. El mismo Vidal admite las "escasas referencias
al Holocausto" que aparecen en esta obra.3
El camino de la guerra, también de D. Irving. Me ha sido imposible
conseguirlo, pero al menos he podido comprobar que no figura en ninguna
bibliografía especializada del Holocausto.

1 Id., pág. 128.
2 Id., pág. 137.
3 Id., pág. 119.

— 19 —
La mentira de Ulises, de Paul Rassinier, es una obra dedicada en gran
parte al Holocausto. Fue publicada por primera vez en 1961.
El drama de los judíos europeos, también de P. Rassinier, trata en
exclusiva el Holocausto. Fue publicada en 1964.
Adolf Hitler, el Ultimo Avatara, de Miguel Serrano, "no es -según la
pintoresca descripción de su autor- un libro. Es la Canción de un
Minnesänger. Por ello deberá escucharse adentro, en la Memoria de la Sangre,
y ser bebido en el rito hiperbóreo de Minnetrinken. Y si cosas tan enormes así
suceden, tal vez sea porque Alguien nos guía desde la más íntima inexistencia
del Rayo Verde" (pág. 623). A tenor del índice, el resto del libro es de la misma
índole. Ignoro en qué se ha basado Vidal para decir que éste es un libro
revisionista.
En definitiva, si depuramos de la relación anterior las obras que tratan el
Holocausto de manera incidental -si es que lo tratan- y que

[28] Vidal ha incluido abusivamente, nos veríamos reducidos a los siguientes
textos:
El mito de los 6 millones. Escrito en 1979.
La fábula del "Holocausto". Folleto de 24 páginas.
Holocausto: ¿judío o alemán? Solo dedica 70 páginas a nuestro tema.
La mentira de Auschwitz. "Panfleto de quince páginas".
Carta al Papa. Folleto de 14 páginas.
Informe Leuchter. Folleto de 25 páginas.
La mentira de Ulises. Escrito en 1961.
El drama de los judíos europeos. Escrito en 1964.

En resumidas cuentas, el material empleado por Vidal para "analizar el
fenómeno de la literatura revisionista" se limita a tres libros -dos de ellos
escritos hace más de treinta años- y a cinco folletos. Además, algunos de los
autores citados por Vidal son completamente desconocidos en los círculos
revisionistas internacionales. Ni S. Borrego ni S.E. Castan son citados siquiera
una vez en el extenso índice de autores de la principal revista revisionista,
"The Journal of Historical Review", que recoge 759 artículos de fondo y
recensiones de obras publicadas a lo largo de 13 años.1 Por otro lado, Vidal no
menciona ni una sola obra -libro o artículo- de autores revisionistas de la talla
de Robert Faurisson, de Carlo Mattogno, de Wilhelm Stäglich o de Mark
Weber. Tampoco menciona el trabajo principal de A.R. Butz, The Hoax of the
Twentieth Century, que sin duda es el más notable que se ha escrito desde el
punto de vista revisionista. Este es, en suma, el escuálido bagaje con el que
Vidal emprende su ambiciosa andadura.

1 Vol. 13, n° 6 (November-December 1993), págs. 54-76.

— 20 —
1.2 Las fuentes documentales

Al final de su obra, Vidal enumera una extensa lista de siglas
correspondientes a archivos, centros de documentación y fuentes
documentales:
"ACM Archivos Centrales de Moscú.

[29]
ARO Archivos Centrales de la Revolución de Octubre, Moscú.
*AEK Archivos Estatales de Katowice.
*AEW Archivos Estatales de Weimar.
*AGB Archivos del Gedenkstätte Buchenwald.
*AGD Idem Dachau.
APMO Archivos del Museo Estatal de Oswiecim.
*AYV Archivos del Yad Vashem.
*BDC Centro Documental de Berlín.
*BAK Bundesarchiv de Coblenza. BG Boston Globe
*CCIW Cámara de comercio e industria de Wiesbaden.
*CDJC Centro de documentación judía contemporánea de París
CJR Contemporary Jewish Record.
*CRC Comisión central para la investigación de los crímenes hitlerianos
en Polonia, Varsovia.
CW Congress Weekly.
DSB Department of State Bulletin.
EW State Department decimal file 740.00116 European War 1939.
FDR Franklin D. Roosevelt Papers.
FR Departamento de Estado de US, Foreign Relations of US, series.
*IHCM Instituto de Historia contemporánea de Munich.
*INPI Instituto nacional de protección industrial de Compiègne.
JMJ Jewish Morning Journal.
JTA Jewish Telegraphic Agency.
NJM National Jewish Monthly.
NRS National Refugee Service Papers (USA).
NYHT New York Herald Tribune.
NYT New York Times.
PR Polish Review.
SD Departamento de Estado (USA).
SS Secretaría de Estado (USA).
*YIVO Institute for Jewish Research".1

1 Vidal, Cesar: LRH, págs. 193-194.

— 21 —
Ahora bien, el lector meticuloso se sorprende al comprobar que las siglas
que he marcado con un asterisco, trece en total, no

[30] aparecen en el cuerpo de la obra de Vidal, por lo que están de más en la
relación. Posiblemente han sido incorporadas a la lista para dar la impresión
de que se ha realizado un ciclópeo trabajo de documentación e investigación.
Pero una persona familiarizada con la literatura especializada comprueba en
seguida que Vidal ha copiado estas siglas de la obra de un autor francés.1 Un
gazapo no deja lugar a dudas: la mención "CRC Comisión central para la
investigación de los crímenes hitlerianos en Polonia, Varsovia" no tiene
sentido en español. La "R" no encaja en la sigla, ya que no corresponde a
ninguna palabra del texto español. Tampoco corresponde al nombre en
polaco. 2 En cambio, sí que corresponde a la palabra francesa recherche
(investigación), que figura en la sigla utilizada por el autor francés que ha
copiado Vidal. Por razones que expondré más adelante, mi hipótesis es que
Vidal tampoco ha consultado los demás archivos que señala, habiéndose
limitado a citar los documentos de segunda mano. En consecuencia, mi
opinión es que Vidal no dice la verdad cuando afirma que ha dispuesto de un
"océano de documentación" para realizar su obra .3

1.3 Opinión de C. Vidal sobre el revisionismo y los revisionistas

El trabajo de análisis y de crítica debe ser un trabajo desapasionado en el
que solo deben juzgarse los hechos. La ética del trabajo intelectual exige
objetividad, que requiere la liberación de prejuicios ideológicos y de
sentimientos de antipatía. Todo ello se plasma en un lenguaje respetuoso e
imparcial. Sin embargo, Vidal no parece haber tenido en cuenta este principio
a tenor de los epítetos que dedica a los que no comparten su opinión en
materia del Holocausto. He aquí una muestra:
- El razonamiento revisionista "lleva en su interior elementos
ideológicos inquietantes como son un profundo desprecio por la vida
humana y especialmente por ciertos grupos o etnias".4

[31]
- Los argumentos de Paul Rassinier están "desprovistos de la mínima
base documental e impregnados de un antisemitismo burdo".5

1 Pressac, Jean-CLaude: Les Crématoires d'Auschwitz, pág. VIII.
2 Glówna Komisja Badania Zbrodni Hitlerowskich w Polsce.
3 Vidal, Cesar: LRH, pág. 94.
4 Id., pág. 52.
5 Id., pág. 67

— 22 —
- "sólo la falta de honradez más flagrante, el fanatismo político más
cerrado o la ignorancia histórica más supina permiten realizar afirmaciones
como las proferidas por App".1
- El revisionismo "aparentó adoptar una metodología científica de
investigación histórica". Los "supuestos eruditos [revisionistas] carecieron por
regla general de una formación académica suficiente y [...] mantenían
estrechas conexiones con la trama neonazi".2
- "la brutalidad intrínseca de una ideología que mantenía como uno de
sus objetivos básicos el del exterminio de razas enteras. Esa misma ideología
es la que, en la actualidad, se encuentra agazapada, a veces no muy
discretamente, detrás del revisionismo del Holocausto".3
- Los revisionistas han conseguido "una innegable demostración de su
deshonestidad intelectual y de su carencia total de base científica".4
- Los revisionistas se caracterizan por el "manejo falaz y desconsiderado
de las fuentes históricas".5
- el "carácter nulamente científico del IHR".6
- "el IHR carece de una mínima solidez académica y sólo ha demostrado
ser parte de un tinglado de organizaciones de marcado carácter antisemita y
neonazi, cuya implicación en la política activa constituye no sólo un peligro
para los judíos o para los miembros de las razas consideradas inferiores por
aquéllos, sino también para la existencia del mismo régimen de libertades".7
- "el IHR sólo constituía un nido de neonazis y antisemitas para los que
el revisionismo sólo era un instrumento de propaganda".8

[32]
- "Irving carece del mínimo trasfondo académico necesario para
dedicarse científicamente a la investigación histórica".9
- "Esta obra [La guerra de Hitler, de D. Irving] constituye un malévolo
ejemplo de manipulación histórica llevada a cabo por un autor a todas luces
tendencioso". 10
- Irving manifiesta una "carencia de una formación histórica sólida".11
- "Faurisson utilizaba una metodología viciada [que prueba] la falta de
sinceridad de sus afirmaciones".12

1 Id., págs. 77-78.
2 Id., pág. 81.
3 Id., pág. 95.
4 Id., págs. 104-105.
5 Id., pág. 109.
6 Id., pág. 113.
7 Id., pág. 115.
8 Id., pág. 117.
9 Id., pág. 117.
10 Id., pág. 118.
11 Id., pág. 121.
12 Id., pág. 124.

— 23 —
- "Ley de hierro del revisionismo": "toda persona que lo profesa deriva
su posición de la ignorancia de las fuentes históricas (como Pressac
inicialmente), de la mala fe (como Faurisson) o de posiciones políticas más o
menos manifiestamente identificadas con el antisemitismo o el neofascismo
(como Irving). Fuera de estos tres supuestos, no existe ninguna razón objetiva
para defender las tesis revisionistas".1
- "Por el contrario, [los revisionistas] constituyen un colectivo bien
conjuntado de propagandistas en el que brillan por su ausencia el
conocimiento histórico y el rigor científico, pero en el que se manifiestan, de
manera continuada y repetitiva, la ideología neonazi y neofascista, el
antisemitismo, la manipulación de datos más desvergonzada, la ocultación
más descarada de la verdad y la más flagrante carencia de escrúpulos éticos y
morales". 2
- Los revisionistas se caracterizan por la "manipulación de datos", la
"falacia de muchas de las afirmaciones y el desprecio por las fuentes
históricas".3
- "Borrego se encuadra en un catolicismo marcado precisamente por la
intolerancia, la agresividad y el recurso fácil a la violencia".4
- "Bochaca [...] constituye un exponente magnífico de la ideología que
subyace bajo el revisionismo. Se trata de una cosmovisión

[33] medularmente antisemita, antidemocrática [...] racista y legitimadora de
los mayores excesos si constituyen un medio para obtener el triunfo. La
carencia de metodología científica, de base documental, de veracidad histórica
o de respeto por la totalidad de los seres humanos no sólo son disculpadas
sino asumidas como condiciones indispensables para hacer más accesible el
mensaje propagandístico destinado a las masas que se desea dominar".5

1.4 Errores. Contradicciones. Omisiones. Plagio.

1.4.1 Errores esenciales: desconocimiento de la literatura revisionista y
empleo de argumentos ad hominem

En primer lugar, como ya se ha indicado (véase 1.1), Vidal solo tiene un
conocimiento muy superficial y fragmentario de la literatura revisionista.
Pero dado que la finalidad confesada de este autor es precisamente el análisis
de la literatura revisionista, hay que concluir, a fortiori, que su trabajo está

1 Id., pág. 125.
2 Id., pág. 147.
3 Id., pág. 150.
4 Id., pág. 161.
5 Id., pág. 165.

— 24 —
viciado de origen por la falta de las fuentes esenciales. Este error de partida,
por sí solo, invalida toda la obra. En segundo lugar, una crítica seria de los
revisionistas tiene que centrarse en los argumentos de éstos. La ideología, real
o supuesta, de los revisionistas no ha de entrar en consideración. De otra
manera se incurre en un error de razonamiento, el argumento ad hominem,
según el que se refutan las ideas de un oponente atribuyéndole vicios o
defectos personales. Vidal, sin embargo, hace caso omiso de este principio y
dedica nada menos que una tercera parte de su obra -"La conexión neonazi"- a
intentar probar la vinculación de los revisionistas con la ideología nazi o
neonazi. Y aun así Vidal adolece de falta de rigor, pues los argumentos
empleados son muy superficiales.1 En particular, Vidal demuestra gran
interés por el pedigree de los revisionistas. Así, indica que A. App nació "de
padres de origen alemán",2 que A.R. Butz nació "en Nueva York durante la
década de los cuarenta, de antepasados italianos y

[34] alemanes"3 y que el revisionista brasileño S.E. Castan es "nieto y biznieto
de alemanes".4 Además, según Vidal algunos revisionistas presentan un
doble semblante. Por ejemplo, el revisionista norteamericano Harry Elmer
Barnes "distó mucho de ser un personaje vulgar. Algunas de sus obras fueron
utilizadas como textos en universidades americanas del prestigio de Harvard
y Columbia durante la década de los sesenta. En 1975 se le citaba, omitiendo
sus opiniones sobre el Holocausto, en el History Teacher, una publicación
norteamericana de la Sociedad para la Enseñanza de la Historia, como un
autor de lectura recomendable para los estudiantes".5 No obstante este
currículum, Vidal añade que "Barnes, al igual que antes Rassinier, no
manifestó el mínimo interés por la investigación histórica científica [...] Las
opiniones de Barnes adolecían [?] de una base histórica real, de una clara
repetición de falsedades evidentes".6
La misma sorprendente metamorfosis la detecta Vidal en otro
revisionista norteamericano, A. App: "A. J. App procedía de medios
académicos -fue profesor en la universidad de Scranton y en el La Salle
College-".7 Sin embargo, a pesar de su intachable historial docente, las ideas de
App sobre el Holocausto "se basan en una manipulación de los datos que
denota su deshonestidad o una ignorancia preocupantes".8

1 Véase el caso de D. Irving, Vidal, Cesar: LRH, pág. 121.
2 Vidal, Cesar: LRH, pág. 71.
3 Id., pág. 81.
4 Id., pág. 191, n. 293.
5 Id., pág. 67.
6 Id., pág. 70.
7 Id., pág. 71.
8 Id., pág. 74.

— 25 —
Por último, en contra de la deontología elemental de la actividad
científica, que exige respeto a la libertad intelectual, Vidal expresa
veladamente la necesidad de la censura:
"Objetivamente, no existe ninguna razón que explique este éxito [de D.
Irving], salvo el apoyo de lectores neofascistas o antisemitas y la falta de
prevision de las casas editoriales que no han llegado a identificar que el
carácter controversial [sic] de Irving es nazismo hábilmente expuesto" (las
mayúsculas son de E. Aynat).1

[35]
1.4.2 Errores de traducción
Vidal traduce la expresión alemana, extraída de un documento,
rassenschänderische Berufsverbrechen -Juden por "habituales criminales
judíos contaminadores de la raza".2 Podría entenderse así que los judíos, en
general y habitualmente, son "contaminadores de la raza". Sin embargo, la
traducción correcta sería "criminales profesionales judíos contaminadores de
la raza", o sea, judíos reincidentes en delitos contra la honestidad
(violaciones, abusos deshonestos, etc.) cometidos con personas de sangre
alemana.
Para Vidal el término alemán Vergasungskeller significa "cueva de
gas". Sin embargo, Vergasung quiere decir "carburación", "gasificación (en el
3

sentido de convertir algo en gas), "fumigación" y, por último, "gaseamiento".
En ningún caso quiere decir "gas", que se escribe en alemán exactamente igual
que en español. Por su parte, Keller significa "sótano", "bodega" y, solo en
último lugar, "cueva". La traducción correcta sería "sótano de carburación" (o
de "gasificación", etc.). "Cueva de gas" sería en alemán Gashöhle. Por si fuera
poco, la traducción de Vidal, además de incorrecta, revela que desconoce el
contexto en que el término Vergasungskeller es mencionado (véase 5.3.1).
Vidal habla de la esterilización en masa de "mujeres indignas
(fortpflanzungsunwürdige Frauen)", 4 mientras que la traducción completa es
"mujeres indignas de reproducirse".
Traduce "Hoch und Landesverräter" por "traidores".5 Pero Hoch- und
Landesverräter quiere decir exactamente "reos de alta traición y traidores a la
patria". Vidal traduce del inglés americano billion por "billón",6 con lo que
falsea completamente el significado. "Billion", en inglés americano, son mil
millones.

1 Id., pág. 122.
2 Id., pág. 40.
3 Id., pág. 46.
4 Id., pág. 38.
5 Id., pág. 40.
6 Id., pág. 69, 72 y 74.

— 26 —
[36]
Por último, Vidal traduce literalmente Bachelor of Arts por
"bachillerato de artes",1 aunque la correspondencia correcta en español sería
"licenciado en filosofía y letras".

1.4.3 Otros errores

Según Vidal, "el programa de eutanasia nazi se remonta a los inicios de
la subida al poder de Hitler y no al período posterior al estallido de la guerra".2
Pero el hecho es que el programa de eutanasia fue ordenado por Hitler a
finales de otoño de 1939 -cuando ya había empezado la guerra-, aunque al
estampar su firma puso fecha de 1 de septiembre de 1939.3
Vidal señala respecto a la declaración de guerra realizada por el
judaísmo -en la persona de Chaim Weizmann, presidente de la Organización
Sionista Mundial- contra la Alemania nazi:

"Contra lo que señala Irving (o Bochaca), Weizmann se limitó a indicar que,
una vez estallada la guerra, los judíos británicos -no los de todo el mundo- apoyarían
a la Gran Bretaña en su lucha contra Alemania".4

Sin embargo, en la "Encyclopaedia Judaica", editada en Jerusalén en
1971, se lee en el artículo Weizmann:

"Cuando estalló la II Guerra Mundial, Weizmann prometió inmediatamente
al gobierno británico toda la ayuda posible de la población judía en Palestina y del
pueblo judío del exterior (and the Jewish people outside)".5

En una nota correspondiente a la referencia de un documento se lee:

"Hull a Bern, 23 de septiembre de 1942".6
Según está redactada la nota Vidal da a entender que Hull -Cordell Hull,
secretario de Estado de Estados Unidos- enviaba el documento

[37] a un tal "Bern". Sin embargo, en realidad Hull estaba enviando el
documento a la representación diplomática norteamericana en Berna (Bern
en inglés), la capital de Suiza.7 No se trata de una errata, ya que "Bern" aparece
de nuevo en el índice analítico de la obra de Vidal. Esta confusión entre un

1 Id., pág. 142.
2 Id., pág. 187, n. 191.
3 Wilhelm, Hans Heinrich: Euthanasia Program, pág. 452.
4 Vidal, Cesar: LRH, pág. 163.
5 Encyclopaedia Judaica Jerusalem. Keter, Jerusalem, tomo 16, pág. 434.
6 Vidal, Cesar: LRH, pág. 184, n. 140.
7 NACP, documento 740.00116 European War 1939/5971 PS/SF.

— 27 —
nombre propio de persona y la capital suiza, además de ser un error burdo,
demuestra que Vidal no ha tenido acceso al documento original (véase una
reproducción del documento original en el apéndice 1).
Por último, Vidal cita en la bibliografía la siguiente obra:
"Vashem, Yad, El Holocausto, Jerusalén, s.d.".1
Según está redactada la referencia bibliográfica, hay que entender que
una persona física, de apellido "Vashem" y de nombre "Yad" ha escrito la
obra citada. En realidad se trata de una persona jurídica, el instituto Yad
Vashem (en hebreo: "una institución y un nombre"), organismo oficial del
gobierno de Israel establecido para conmemorar a las víctimas del Holocausto.

1.4.4. Contradicciones

Respecto a la cuestión de la publicidad del Holocausto, Vidal incurre en
una contradicción insuperable. Por un lado, refiriéndose al discurso de Hitler
de 30 de enero de 1939, dice que "el Führer señaló explícitamente cuál sería el
destino de los judíos".2 Este destino no era otro, según Vidal, que el
exterminio físico. Poco más adelante Vidal indica que "la misma prensa
alemana -sujeta fielmente a las directrices del partido- indicaba sin demasiado
rebozo cuál era el destino que esperaba a los judíos en el Reich de los mil
años". 3 Pero por otro lado Vidal reconoce que el Holocausto era "guardado en
secreto, transmitido en medio de silencios explícitos para los ejecutores,
cubierto con eufemismos como 'evacuación' o 'solución final'".4 Y también
que "los nazis tuvieron desde el principio un particular interés en

[38] que no se filtraran las noticias relativas a su plan para exterminar a los
judíos" 5 y que existía un "proceso de ocultación".6 Vidal no explica cómo todo
este secreteo podía conciliarse con las manifestaciones "explícitas" de Hitler
en discursos que recogía toda la prensa alemana.

1.4.5 Referencias de fuentes inexistentes o incompletas

Existe una regla académica unánimemente aceptada según la que en los
trabajos científicos se deben indicar las fuentes con la mayor precisión a fin de
que cualquier lector pueda acceder directamente a ellas y verificar la
corrección de las citas. La meticulosa observancia de esta regla en los trabajos
relacionados con el Holocausto es especialmente importante, ya que existe un

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 195.
2 Id., pág. 36.
3 Id., pág. 42.
4 Id., pág. 42.
5 Id., pág. 84.
6 Id., pág. 85.

— 28 —
sinnúmero de documentos depositados en una multitud de archivos y
centros de documentación repartidos por tres continentes.
Ajeno a esta exigencia, Vidal ha hecho gala de mucha relajación a la
hora de hacer uso de las notas y referencias. En algún caso incluso no se
molesta en dar referencia alguna:

"Añadamos a esto que documentos como el fechado en Erfurt el 2 de marzo de
1943, procedente de la compañía J.A. Topf y Söhne [...]".1

Vidal deja en manos del lector averiguar en qué país, en qué ciudad, en
qué archivo y con qué signatura está archivado este documento.
En otros casos las referencias son tan insuficientes que una persona
introducida en el estudio del Holocausto -y con mayor razón un profano-
tendría grandes dificultades para localizar las fuentes originales. Por ejemplo,
Vidal da por toda referencia a algunas de sus citas lo siguiente:
- "Mds 4/68".2 Probablemente se trata de una signatura, pero no indica
en qué archivo se encuentra. Además, "Mds" no figura en la relación de
abreviaturas.

[39]
- "MD 6881/29-30".3 Tampoco se indica en qué archivo se encuentra este
documento y las siglas "MD" no están en la lista de abreviaturas.
- "Informes de 26 y 27 de diciembre de 1942, T 175, 124".4 ¿Qué es "T 175,
124"? ¿Es una signatura? ¿En qué archivo se encuentra? La letra "T" tampoco
figura en la lista de abreviaturas.
- "Declaración de Maria Höpken, 19 de enero de 1946, Schirach.3".5
¿Quién era Maria Höpken? ¿Dónde declaró? ¿Qué es "Schirach.3"?
- "Carta desde Lisboa, 20 de junio de 1942, en los Archivos Nacionales,
Record Group 226, OSS 26896".6 Vidal no aclara al profano en qué país se
encuentran esos "Archivos Nacionales".
- "Grawitz a Hitler, 29 de mayo de 1941, NO.1639".7 ¿Qué quiere decir
"NO"? Tampoco aparece en la relación de abreviaturas.
- "Kalendarium, p. 440".8 ¿Qué es "Kalendarium"? ¿Es un documento?
¿Es un libro? En este último caso, ¿quién lo ha publicado?, ¿dónde?,
¿cuándo?, ¿de qué edición se trata?

1 Id., pág. 47.
2 Id., pág. 183, n. 129.
3 Id., pág.182, n. 114.
4 Id., pág.180, n. 83.
5 Id., pág.178, n. 50.
6 Id., pág.178, n. 51.
7 Id., pág.178, n. 52.
8 Id., pág.179, n. 77.

— 29 —
- "Informe del Anglo-American Committee of Enquiry en relación con
los problemas relacionados con los judíos europeos y Palestina, de 20 de abril
de 1946, Londres, Cmd 6808, pp. 58-59".1
Londres es muy grande y tiene varios centros de documentación. ¿En
cuál está archivado este informe? ¿Qué es "Cmd 6808"? Estas siglas tampoco
están en la relación de abreviaturas.
- "PFR, 15 de julio de 1942, p. 4".2
Vidal no indica en ninguna parte qué es "PFR". ¿Es una revista? ¿Un
archivo? ¿Una signatura?.

[40]
- En otros casos Vidal sí cita los nombres de archivos o colecciones
documentales, aunque sin indicar el país y la ciudad donde se encuentran. Por
ejemplo, ¿dónde están el Contemporary Jewish Record, los Franklin D.
Roosevelt Papers y el Institute for Jewish Research?3 ¿En Jerusalén? ¿En Tel-
Aviv? ¿En Londres? ¿En Nueva York? ¿En Washington?

1.4.6 Conceptos y siglas sin aclarar

Los trabajos de divulgación -como el de Vidal- tienen la obligación de
explicar, definir y aclarar los términos, los personajes y las instituciones
mencionados que no son de conocimiento general. Vidal, en cambio, parece
partir de la base de que todos sus lectores, aun los más diletantes, tienen que
saber de qué está hablando. Veamos un ejemplo:

"Así, el comandante de las SS Bischoff, en una carta de 29 de enero de 1943,
designó claramente a la Leichenkeller 1 del crematorio II como Vergasungskeller
(cueva de gas) o el empleado civil Jährling con ocasión de un pedido a la Testa [...]".4

En apenas cuatro líneas, Vidal ha suscitado media docena de
interrogantes que deja sin respuesta. ¿Quién era Bischoff? ¿Qué
responsabilidad tenía? ¿Qué era la "Leichenkeller 1"? ¿Por qué no, por lo
menos, traduce este término? ¿Quién era Jährling? ¿Qué era la "Testa"?
En otra ocasión Vidal menciona un enigmático "Bund judío de
Polonia", 5 sin explicar de qué se trata exactamente.
Lo mismo ocurre con las siglas y abreviaturas. Vidal señala que
Himmler visitó "los talleres de la DAW",6 aunque no explica en ninguna
parte qué se oculta bajo estas siglas. Tampoco aclara qué eran el "WJC en

1 Id., pág.180, n. 86.
2 Id., pág.184, n. 131.
3 Id., pág.193-194.
4 Id., pág.46.
5 Id., pág.85.
6 Id., pág.46.

— 30 —
Ginebra, Suiza"1 o la "RSHA alemana".2 Ni "DAW", ni "WJC", ni "RSHA"
figuran en la relación de abreviaturas de la obra.

[41]
1.4.7 Plagio

Vidal relata de la siguiente manera una visita a Auschwitz del jefe de la
SS, Heinrich Himmler:

"el 17 y el 18 de julio [de 1942], Himmler en persona visitó Auschwitz con dos
objetivos bien establecidos: el de comprobar el funcionamiento del complejo industrial
de la IG Farben relacionado con el campo, y la manera en que discurría la labor de
exterminio de los judíos. Durante el primer día, Himmler examinó los proyectos y las
realizaciones partiendo de los planos y las maquetas, visitando a continuación
Auschwitz y Birkenau. Después estuvo presente en las tareas de 'selección' de un
transporte de judíos holandeses y en el gaseamiento de los considerados incapaces
para el trabajo, que tuvo lugar en el Bunker 2. La jornada concluyó con una visita a
Auschwitz III (Monowitz) y una recepción especial".3

Cita como fuente de la información anterior "APMO, las treinta fotos
de Himmler en Monowitz, neg. 361-390".
A continuación veamos -en su lengua original- el texto que dedica al
mismo acontecimiento el autor francés Jean-Claude Pressac, en una obra
publicada en 1993:

"Les 17 et 18 juillet, Himmler vint à Auschwitz voir si la 'Siedlung' et le
complexe de IG Farben progressaient convenablement et comment était mis en oeuvre
l'ordre d'extermination des Juifs [...] Le premier jour, à la Bauleitung, furent
expliqués à Himmler avec des cartes, des plans et des maquettes les projets et les
réalisations en cours. Puis, il visita toute la zone d'intérêts du camp et Birkenau.
Ensuite il assista à la sélection d'un convoi de Juifs hollandais et au gazage des
inaptes dans le Bunker 2. Enfin, il se rendit à la 'Buna' de Monowitz qui n'était alors
qu'un immense chantier. Une grande réception clôtura cette journée".4

La fuente de Pressac es "APMO, les trente photos de Himmler à
Monowitz, nég. n. 361 à 390".
El lector sin duda habrá reparado que la redacción de las referencias es
idéntica. También se habrá asombrado ante la extraordinaria

[42] similitud entre los dos textos, sobre todo teniendo en cuenta que no se
basan en una fuente documental escrita, sino en treinta fotografías. Dado que

1 Id., pág.89.
2 Id., págs. 55 y 79.
3 Id., pág.46.
4 Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz, págs. 43-44.

— 31 —
Pressac publicó su obra con anterioridad, todo indica que Vidal ha plagiado al
autor francés.
No se trata de un caso único. Por ejemplo, las páginas 38-41 de la obra de
Vidal presentan una extraordinaria familiaridad con el capítulo "Las
experiencias médicas" de la obra clásica de Raul Hilberg.1

1 Hilberg, Raul: La Destruction des Juifs d'Europe, págs. 811-820.

— 32 —
[43]

2 EL ATAQUE A PAUL RASSINIER

2.1 La conversión de P. Rassinier

Como Vidal señala justamente, a P. Rassinier le corresponde "el mérito
de haber puesto en marcha la maquinaria del revisionismo".1
P.Rassinier fue una persona de clara procedencia izquierdista. Ingresó en
1922 en el Partido Comunista francés, de donde sería expulsado años más
tarde. Se afilió en 1934 al Partido Socialista. Fue miembro de la Resistencia
contra los alemanes y en octubre de 1943 fue detenido por la Gestapo y
deportado al campo de concentración de Buchenwald. Liberado en 1945 en
condiciones físicas lamentables, fue condecorado y ocupó cargos directivos en
la SFIO, hasta llegar a ser miembro del parlamento francés. El incuestionable
historial izquierdista de Rassinier ha sido reconocido también por Vidal:

"Rassinier no sólo no fue nazi, ni colaboró con los nazis durante la guerra
mundial, sino que además padeció la reclusión en los campos de concentración
alemanes, hallándose siempre encuadrado en corrientes políticas de izquierda".2

Vidal también admite que Rassinier fue "una víctima directa de los
nazis". 3 Por tanto, Rassinier reunía al menos a priori las condiciones
necesarias para ser considerado un

[44] testigo aceptable. No podría involucrársele en una trama nazi o neonazi
sin faltar a la verdad. En cuanto a sus obras, Vidal reconoce que contienen
una de las descripciones "más vívidas" sobre los campos de concentración que

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 17.
2 Id., pág. 18.
3 Id., pág. 23.

— 33 —
se hayan escrito nunca.1 No obstante, Vidal indica que el "juicio de Rassinier
resulta muy discutible" cuando relata, por ejemplo, que los campos se
gobernaban a sí mismos (los SS dejaban casi todas las cuestiones de la
administración interna en manos de los propios detenidos) y que esta
autoadministración resultó en buena parte causante de la catastrófica
situación que se produjo en ellos.2 Finalmente, Rassinier, según Vidal, iría
evolucionando hasta publicar "falsedades manifiestas" sobre los campos y la
suerte de los judíos deportados.3
Veamos a continuación si esta grave acusación tiene fundamento.

2.2 Rassinier y las cámaras de gas

Según Vidal, "Rassinier reconoce en esta obra [El drama de los judíos
europeos] que, efectivamente, hubo reclusos asesinados con gas por los nazis,
pero no deja de considerar este hecho como excepcional. Se hace así eco de la
información proporcionada por un oficial alemán, cuyo nombre no da, que
tuvo ocasión de presenciar uno de estos episodios de gaseamiento criminal. El
testimonio del antiguo militar coincide, casi textualmente, con las opiniones
del propio Rassinier".4
Vidal ha falseado los hechos. Lo que Rassinier realmente dice es: "SI se
produjeron ejecuciones por medio del gas, sólo podían haber sido en número
sumamente reducido" (mayúsculas de E. Aynat).5
Respecto al testimonio del oficial alemán anónimo, Rassinier dice que
"sólo puede ser tomado en consideración con las mayores reservas. Lo único
que puede decirse de él es que resulta mucho más

[45] aceptable que aquellos a los cuales nos han acostumbrado hasta ahora y
que nos han inundado por encima de toda medida".6 El oficial alemán dio
una serie de explicaciones que, según Rassinier, en parte eran admisibles y en
parte no. "Todo esto -concluye Rassinier- no significa en absoluto que avale el
testimonio: testis unus, testis nullus, es también una de las leyes de la
historia". 7

2.3 Rassinier y la crítica de testimonios

1 Id., pág. 22-23.
2 Id., pág. 24.
3 Id., pág. 35.
4 Id., pág. 27. En el mismo sentido en págs. 44 y 149.
5 Rassinier, Paul: El drama de los judíos europeos, pág. 108.
6 Id., pág. 110.
7 Id., pág. 110.

— 34 —
En palabras de Vidal, "Rassinier intenta por todos los medios arrojar
sombras de duda sobre los testigos del Holocausto, sean ejecutores nazis
(Ohlendorf, Hoess), víctimas del sistema (Nyizli [sic], Anna [sic] Frank) o
denunciantes del mismo no incluidos en ninguno de los dos grupos
mencionados (Gerstein, Niehmöller [sic])".1
En realidad, la crítica de los testimonios constituye la parte central del
trabajo de Rassinier. El autor francés no ha arrojado simplemente "sombras
de duda", sino que ha procedido a un trabajo serio de crítica. Si bien es cierto
que cometió errores, el trabajo de Rassinier ha sido el de un precursor que ha
llegado a conclusiones que después se han visto confirmadas por
investigaciones más profundas y sistemáticas de otros revisionistas. La crítica
de los testimonios emprendida por Rassinier es de la mayor importancia,
pues algunos de ellos constituyen pilares esenciales del edificio del
Holocausto. Veamos a continuación algunos de los testimonios citados por
Vidal y sometidos a la crítica primero por el autor francés y después por el
revisionismo en general.

2.3.1 Rudolf Höss

R. Höss fue comandante de Auschwitz de 1940 a 1943. Tras la guerra, y
en cautividad de las autoridades polacas, Höss redactó unas memorias donde
manifestaba que en Auschwitz habían sido exterminados más de un millón
de judíos.

[46]
Rassinier fue el primero en detectar varias anomalías que se habían
producido en torno a estas supuestas memorias:
- Estaban escritas a lápiz y eran en parte ilegibles.
- Solo se habían publicado parcialmente.
- Höss había sido sometido a malos tratos según indicación expresa de
las propias memorias.
- El texto fue escrito en 1947 y no se publicó hasta varios años más tarde.2
Todo esto llevó a Rassinier a concluir que las memorias de Höss son en
realidad "un documento falsificado a destiempo, apresuradamente y por unos
ignorantes". 3
La conclusión de Rassinier ha sido confirmada por investigaciones
posteriores. El autor italiano Carlo Mattogno ha demostrado de manera
irrefutable, tras un análisis de las diversas declaraciones efectuadas por Höss,

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 30.
2 Rassinier, Paul: El drama de los judíos europeos, págs. 53-63.
3 Id., págs. 59.

— 35 —
que el antiguo comandante de Auschwitz mintió en todos los puntos
esenciales de su "testimonio ocular". Mattogno pone de relieve 60
contradicciones y falsificaciones irrebatibles, sin contar aquellas
manifestaciones cuya falsedad, sin llegar a estar totalmente probada, parece
extremadamente probable.1
Desde hace algunos años conocemos con bastante aproximación cuál fue
el trato al que se sometió a Höss en su etapa de cautividad, durante la que
realizó sus declaraciones. Veamos en primer lugar las circunstancias en que se
realizó la detención de Höss y su primera "confesión". El relato procede de
Bernard Clarke, uno de sus captores, y que es "un judío británico y sargento
en la Sección 92 de la Policía Militar, que ya estuvo relacionado en una
infructuosa búsqueda del esquivo Martin Bormann, antiguo secretario del
partido nazi, y es hoy un exitoso hombre de negocios que trabaja en el sur de
Inglaterra".2 La policía militar británica estaba tras la pista de Höss y sabía
-gracias a la legión de informadores de que disponía- que éste había visitado
recientemente a su familia. La policía se dirigió al hogar de los Höss:

[47]
"A las 5 pm del 11 de marzo de 1946, Frau Hoess abrió la puerta a seis
especialistas de información en uniformes británicos, la mayoría de ellos altos y
amenazadores y todos expertos en las técnicas más sofisticadas de investigación
prolongada y despiadada (in the more sophisticated techniques of sustained and
merciless investigation).
No se empleó la violencia física sobre la familia; apenas fue necesario. Mujer
y niños fueron separados y vigilados. El tono de Clarke era deliberadamente bajo y
coloquial.
Empezó suavemente: 'Sé que su marido vino para verla anoche'. Frau Hoess
replicó simplemente: 'No lo he visto desde que se escondió hace meses'".3

Clarke siguió presionando y finalmente amenazó con que ella y su
familia serían entregados a los rusos.

"Esto fue más que suficiente -sigue Clarke-. Finalmente, una rota Frau Hoess
reveló el paradero del antiguo Kommandant de Auschwitz, el hombre que ahora se
hacía llamar Franz Lang. Una conveniente intimidación sobre el hijo y la hija produjo
información idéntica".4

A continuación los policías partieron para detener a R. Höss, lo que
hicieron en plena noche en la granja donde éste vivía clandestinamente:

"Hoess chilló de terror nada más ver uniformes británicos.

1 Mattogno, Carlo: Auschwitz: le "confessioni" di Höss.
2 Butler, Rupert: Legions of Death, pág. 235.
3 Id., págs. 235-236.
4 Id., págs. 236.

— 36 —
Clarke gritó: '¿Cuál es tu nombre?'
Con cada respuesta de 'Franz Lang', la mano de Clarke se estampaba en la
cara del prisionero. A la cuarta vez, Hoess se hundió y admitió quién era.
La admisión liberó repentinamente el odio de los sargentos judíos del grupo
cuyos padres murieron en Auschwitz siguiendo una orden firmada por Hoess.
El prisionero fue echado de la litera de arriba, el pijama arrancado de su
cuerpo. Fue entonces arrastrado desnudo a una de las mesas del matadero, donde le
pareció a Clarke que los golpes y gritos no tenían fin.

[48]
Finalmente, el oficial médico urgió al capitán: 'Apártelos, a menos que
prefiera volver con un cadáver'.
Una manta fue echada sobre Hoess y fue arrastrado al coche de Clarke, donde
el sargento intrudujo una sustancial cantidad de whisky en su garganta. Entonces
Hoess intentó dormir.
Clarke clavó su stick de servicio bajo los párpados del hombre y ordenó en
alemán: 'Mantén tus ojos de cerdo abiertos, puerco' [...] El grupo llegó a Heide
alrededor de las tres de la mañana. La nieve estaba cayendo todavía, pero
arrancaron la manta a Hoess y tuvo que andar completamente desnudo a través del
patio de la prisión hasta su celda.
Fueron necesarios tres días para obtener de él una declaración coherente".1

Como complemento a la información anterior, un testigo presencial
británico indicaba, 40 años después, el procedimiento seguido para obtener la
"declaración coherente" de R. Höss. El testimonio procede de Mr. Ken Jones,
que en aquel tiempo era soldado destinado en el norte de Alemania:

"Nos lo trajeron cuando rehusó cooperar en el interrogatorio sobre sus
actividades durante la guerra". Junto con dos soldados más, Jones fue introducido en la
celda de Höss "para ayudar a debilitarlo (to help break him down) para el
interrogatorio. Nos sentamos en la celda con él, noche y día, armados con mangos de
hacha. Nuestro trabajo consistía en sacudirlo (to prod him) cada vez que se dormía
para conseguir romper su resistencia". Cuando Höss salía para hacer ejercicio, le
permitían llevar solo unos pantalones y una fina camisa de algodón, a pesar del frío
intenso. "Después de tres días y noches sin dormir, Höss se derrumbó finalmente e hizo
una completa confesión a las autoridades".2

Creo que los relatos anteriores me dispensan de cualquier comentario.

[49]

2.3.2 Miklos Nyiszli

1 Id., págs. 237.
2 In a Cell with a Nazi War Criminal, "Wrexham Leader", 17-10-1986, pág. 16.

— 37 —
M. Nyiszli era un médico judío húngaro que fue deportado a Auschwitz
en 1944. Después de la guerra escribió un libro de memorias titulado Médico
en Auschwitz, que alcanzó gran difusión.
Decir, como Vidal, que Rassinier arroja "sombras de duda" sobre el
testimonio de Nyiszli es un eufemismo. En realidad, Rassinier afirma que las
memorias de Nyiszli constituyen "un falso testimonio sobre aquel campo
[Auschwitz] que perdurará como una de las más abominables vilezas de todos
los tiempos". 1
Rassinier pone de relieve algunas contradicciones, falsedades y
enormidades relatadas por Nyiszli. Por ejemplo:
- Las cámaras de gas tenían 200 metros de longitud, en el interior había
columnas por donde escapaba el gas y a lo largo de las paredes había bancos
para sentarse las víctimas. Tenían cabida para 3.000 personas. Sin embargo,
según los documentos conservados, la cámara de gas descrita por Nyiszli tenía
210 m2, con lo que si se le aplica la longitud mancionada por éste, resultaría
que tendría una anchura de... 1,05 metros.
- Cuando el crematorio funcionaba, la nariz y la garganta se llenaban de
"olor a carne quemada y a cabellos achicharrados". Sin embargo, "se rapa a los
muertos" después de sacarlos de las cámaras de gas y antes de incinerarlos.
- Rassinier destaca las significativas diferencias que se producen entre la
versión francesa y la alemana. En ésta los crematorios solo incineran a 10.000
personas al día, en la francesa 20.000. Un tirador de pistola que hace blanco a
40-50 metros en francés, sólo hace blanco de 20 a 30 metros en alemán. El
campo de Auschwitz pasa de contener 500.000 personas a ser "gigantesco".
Una distancia de 3 kilómetros se reduce a 500 metros, etc.
- En 1951 Rassinier escribió a Nyiszli, que le contestó el mismo año. En
1961 Rassinier intentó localizar de nuevo a Nyiszli, aunque sin éxito. Esta vez
se le indicó que Nyiszli había muerto "mucho antes de que su testimonio
fuera publicado por primera vez". Rassinier

[50] replicó que si la información era cierta, resultaría que Nyiszli le habría
escrito después de su fallecimiento.2
Como en el caso anterior, también aquí las conclusiones de Rassinier
han sido plenamente confirmadas por las investigaciones posteriores. En
concreto, el italiano Carlo Mattogno, que hasta el momento ha realizado el
estudio más meticuloso del testimonio de Nyiszli, ha demostrado que
estamos ante una grosera falsificación histórica. Mattogno pone de relieve
errores geográficos y topográficos (que demuestran que el autor del testimonio
nunca estuvo en Auschwitz-Birkenau), contradicciones y errores cronológicos
(que prueban que se ha usado una cronología ficticia), contradicciones

1 Rassinier, Paul: El drama de los judíos europeos, pág. 63.
2 Id., págs. 63-70.

— 38 —
internas (que indican que los hechos relatados son imaginarios) e
innumerables contradicciones con respecto a la historiografía
exterminacionista. Mattogno revela, además, 175 variaciones y
contradicciones textuales entre las cuatro versiones aparecidas en lenguas
occidentales: dos francesas, una inglesa y una alemana.1

2.3.3 Kurt Gerstein

K. Gerstein trabajó durante la guerra en el Departamento de Higiene de
la Waffen SS. Después de la guerra admitió en varias confesiones la práctica
de ejecuciones masivas de judíos por medio de gas tóxico.
Rassinier dedicó una parte de su obra El drama de los judíos europeos a
la crítica del testimonio de Gerstein. Si bien Rassinier comete algunos errores
-fundamentalmente porque no realiza sus análisis sobre el texto original, sino
sobre los textos reproducidos por diversos autores-, efectúa en conjunto una
crítica acertada.
Rassinier resalta algunos pasajes de las confesiones de Gerstein
especialmente escandalosos por su falsedad. Por ejemplo, que las cámaras de
gas de Belzec, de 25 m2, pudieran contener de 700 a 800 personas; o que
Himmler y Hitler visitaran Lublin en agosto de 1942; o que los alemanes
aniquilaran a 25 millones de judíos.2 En

[51] suma, Rassinier califica el testimonio de Gerstein de burda falsificación.
De nuevo, la crítica de Rassinier ha sido confirmada por exhaustivas
investigaciones posteriores. Una obra esencial al respecto es la del ya citado
autor italiano Carlo Mattogno.3 En su meticuloso estudio, Mattogno resalta,
para empezar, que la autenticidad formal no se ha demostrado nunca
irrefutablemente sobre la base de un peritaje caligráfico. Mattogno expone
sistemáticamente más de un centenar de absurdos, de contradicciones
externas e internas, de falsificaciones, de contradicciones respecto a la
historiografía revisionista, de errores, de exageraciones y de inverosimilitudes
halladas en las declaraciones de Gerstein. El diagnóstico del autor italiano es
terminante: estamos ante una vulgar falsificación.
Desde otra perspectiva, el autor francés Henri Roques, a través de una
tesis doctoral de letras, se había propuesto el establecimiento del texto original
de las confesiones que componen el testimonio e Gerstein. Roques examinaba
también el origen y grado de autenticidad de los textos, así como la veracidad
de los mismos. Roques concluía que las revelaciones de Gerstein sobre las
ejecuciones masivas de judíos en cámaras de gas solo podrían admitirse con

1 Mattogno, Carlo: "Medico ad Auschwitz": anatomia di un falso.
2 Rassinier, Paul: El drama de los judíos europeos, págs. 79-113.
3 Mattogno, Carlo: Il rapporto Gerstein.

— 39 —
dificultad incluso por el más indulgente de los lectores. La tesis fue defendida
el 15 de junio de 1985 en la Universidad de Nantes y fue calificada con la
mención très bien. Sin embargo, tras una campaña de prensa y una
investigación, la defensa de la tesis -no la tesis en sí- fue anulada por vicio de
forma, lo que constituye un caso único en los anales de la universidad
francesa.1

1 Chelain, André: Faut-il fusiller Henri Roques? Contiene el texto íntegro de la tesis.

— 40 —
[54]

3 LA SUPUESTA VOLUNTAD DE EXTERMINAR JUDIOS DE LOS
DIRIGENTES NAZIS

Vidal señala de manera rotunda que "resulta innegable que el nazismo
tuvo claro desde un principio que el judío era un enemigo que estaba
destinado al exterminio. El mismo Hitler no pudo ser más explícito al
respecto".1
Sin embargo, y como vamos a ver a continuación, la posición de los
historiadores exterminacionistas, en general, es completamente diferente.
Lejos de estar fijada "desde un principio", la política judía de los nazis distó
mucho de ser monolítica y estar orientada en el sentido del "exterminio".

3.1 La posición de los historiadores exterminacionistas

El profesor Eberhard Jäckel ha puesto de relieve que desde el comienzo
de la actividad política de Hitler, en 1919, éste distinguía entre un
antisemitismo sentimental, que encontraba su expresión en las matanzas y
pillajes (pogroms), y un antisemitismo racional, que debía conducir a una
lucha legal metódica y a la eliminación de los privilegios que poseían los
judíos. Más adelante, el programa del NSDAP, proclamado por Hitler en
febrero de 1920, aludía a los judíos en varios puntos, proponiendo la retirada
de la ciudadanía alemana, la imposibilidad de acceder a empleos públicos, la
expulsión de los

[54] "residentes extranjeros" si era preciso para alimentar a la población, la
prohibición de la inmigración de personas no alemanas y la expulsión de los

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 36.

— 41 —
extranjeros entrados en Alemania después de 1914. Jäckel subraya que en los
primeros discursos políticos, Hitler exigía el "apartamiento (Entfernung)" de
los judíos, excluyéndolos en concreto de la vida política.1 En definitiva,
durante la época de lucha por el poder, los nazis carecían de una política judía
que fuera más allá de unas cuantas declaraciones programáticas de carácter
bastante vago.
Una vez llegados al poder, la situación apenas cambió. El Tercer Reich
careció, al menos durante los primeros años, de una política judía sistemática
y coherente. Según Saul Friedländer, el "Estado nazi representaba un sistema
en buena parte caótico donde las decisiones mayores eran a menudo la
resultante de las presiones más diversas, sin que hubiera forzosamente
planificación, previsión u órdenes claras procedentes de la cúspide. Las obras
de Karl Schleunes y de Uwe Dietrich Adam sobre la política antijudía de los
nazis pretenden de hecho ser una demostración de esta aproximación:
'Durante los primeros años del III Reich, escribe Karl Schleunes, nadie en el
seno del movimiento nazi, comenzando por el Führer, definió lo que podría
ser la solución del problema judío'".2
Entre 1933 y 1939 la política nazi era errática. Su fin parecía ser la
segregación y la expulsión de los judíos. El desencadenamiento de la guerra
cambió la situación. Solo en el verano de 1941, según Friedländer, terminó el
"período de vacilaciones", "poco antes o poco después de la invasión de la
Unión Soviética". 3
En parecido sentido se pronuncia Karl Schleunes:
"Hitler, o cualquiera de entre los jefes nazis, ¿tenía en enero de 1933, o
incluso antes, una idea clara de los fines de una política judía? Los hechos
parecen probar lo contrario. Había, ciertamente, la retórica antijudía, tema
central de la propaganda nazi desde el comienzo [...] Durante los seis primeros
años de poder de Hitler, no se

[55] puede hablar de una política judía nazi, sino más bien de varias
políticas judías, de las que ninguna es verdaderamente oficial y que, lejos de
estar coordinadas, se contradicen a menudo".4 Además, frente a lo que
pretende Vidal, en el sentido de que la cuestión está definitivamente zanjada,
Schleunes reconoce que "ninguna de las cuestiones que rodean esta 'solución
final' ha sido definitivamente resuelta". 5
El profesor de Tubinga Uwe Dietrich Adam mantiene una posición
similar:

1 Jäckel, Eberhard: L'élimination des Juifs dans le programme de Hitler, págs. 101-104.
2 Friedländer, Saul: De l'antisemitisme à l'extermination, pág. 22.
3 Id., pág. 29.
4 Schleunes, Karl A: Un tortueux itinéraire: les politiques nazies envers les Juifs allemands (1933-1945), pág. 119.
5 Id., pág. 117.

— 42 —
"No se sabría hablar de una política coordinada y planificada respecto a los
judíos [...] un plan global concerniente a la naturaleza, el contenido y el alcance de la
persecución de los judíos no existió nunca".1

Contradiciendo frontalmente la afirmación de Vidal de la intención
genocida "desde un principio" de los nazis, Adam señala que "es asimismo
muy probable que el exterminio en masa no fue un fin que Hitler se había
fijado a priori y que trataba de alcanzar".2 En efecto, los datos de que se
dispone desmienten una hipotética intención original nazi de aniquilar a los
judíos. Adam escribe a este respecto:

"Antes del comienzo de la guerra, el Servicio de Seguridad
(Sicherheitsdienst) defendía con ardor una 'solución de la cuestión judía' por la
emigración. Incluso había obtenido la aprobación de Hitler en febrero de 1938. La
creación de la Agencia central para la emigración judía (Zentralstelle für jüdische
Auswanderung), en enero de 1939, permitió a Heydrich3 tomar en mano la política
judía a nivel ministerial [...] Después del desencadenamiento de la guerra, se puede
considerar que la política de la RSHA estaba de acuerdo con la voluntad de Hitler
de obtener lo más rápido posible una judenreines Deutschland, una Alemania
'purificada de judíos'.
Esta óptica está confirmada por los esfuerzos efectuados todavía en el curso de
los primeros años de la guerra en favor de la
[56]
emigración de los judíos [...] A pesar de todas las normas oficiales, [la RSHA]
permitió incluso el empleo de judíos en la agricultura 'con el fin de facilitar su
emigración dándoles una formación profesional'.
La RSHA consiguió también disminuir o abolir para los judíos un buen número
de tasas especiales y de límites a la exportación de capitales. En diciembre de 1940
llegó a convencer al ministro de Economía para acelerar, a pesar de todas las reglas
en vigor, los procedimientos financieros en todo caso de emigración.
Es todavía esta búsqueda de una solución global de la 'cuestión judía' la que se
puede percibir en la tentativa hecha en mayo de 1941 por la RSHA para obtener de
Göring una directiva general de emigración. Se ha interpretado mal a menudo este
documento, a causa de su formulación. Göring ordenó a todas las autoridades facilitar
la emigración de los judíos del Reich y de los territorios bajo protectorado en tanto
era posible, incluso durante la guerra. En revancha, la emigración de los judíos de
Francia y Bélgica debía ser prohibida a causa de la 'solución final que, sin ninguna
duda, se aproximaba'. Este término engañoso de 'solución final' fue interpretado por
generaciones de historiadores como sinónimo de una destrucción física, mientras que
en esta época significaba solamente la emigración de los judíos a Madagascar".4

1 Citado por Friedländer, Saul: De l'antisémitisme à l'extermination, pág. 22.
2 Id.
3 Reinhard Heydrich era jefe de la policía alemana.
4 Adam, Uwe Dietrich: Le mesures nazies concernant les Juifs du début de la Seconde Guerre Mondiale jusqu'à l'attaque
allemande contre l'URSS, págs. 186-187.

— 43 —
El autor norteamericano Christopher Browning ha señalado esta
evidente incompatibilidad entre la política de promoción de la emigración y
la supuesta intención original de aniquilar físicamente a los judíos:

"Los esfuerzos de los especialistas nazis de la cuestión judía para promover la
emigración, tanto antes como durante la guerra, y sus planes de reinstalación masiva
no solamente eran tolerados, sino también promovidos por Hitler. Es difícil conciliar
este comportamiento con la hipótesis de una intención criminal largamente
mantenida respecto a los judíos occidentales. Haría falta entonces admitir que,
sabiendo que iba a matar a los judíos, Hitler defendía sin embargo una política de
emigración que 'favorecía' a los judíos alemanes en relación con los otros judíos
europeos y salvaba de la muerte a aquellos que consideraba precisamente como los
más responsables de la derrota de 1918".1

[57]
A la vista de todo ello, la posición de Vidal resulta hoy muy difícil de
mantener.

3.2 La alusión del Mein Kampf

Vidal cree encontrar en la famosa obra política de Hitler un pasaje muy
revelador sobre la voluntad homicida de éste con respecto a los judíos:

"El mismo Hitler había dejado establecido en Mein Kampf, años antes de
llegar al poder, lo conveniente de utilizar gas venenoso para matar judíos:
'Si al principio de la Guerra y durante la Guerra doce o quince mil de estos
hebreos corruptores del pueblo se hubieran visto sometidos al gas venenoso, como
sucedió con centenares de miles de nuestros mejores obreros alemanes, el sacrificio de
millones en el frente no habría sido en vano".2

Según la interpretación que Vidal hace de este pasaje, resultaría que
Hitler planeaba ya el exterminio de judíos con gas tóxico cuando redactó estas
líneas, en 1925, recién salido de la cárcel y con su partido prácticamente
deshecho. Por otro lado, la tesis de Vidal suscita preguntas muy difíciles de
contestar. En efecto, si Hitler llegó al poder en 1933 y ya desde 1925 albergaba la
intención de aniquilar a los judíos con gas, ¿por qué esperó para hacerlo hasta
1942? ¿Por qué desperdició nueve años? Esta tesis, además de resultar
inverosímil, es inconciliable con los datos existentes, como acabamos de ver
en el apartado 3.1.
Es necesario tener en cuenta también el pasaje de Hitler citado dentro
del contexto. Hitler alude a los dirigentes marxistas que propagaban el

1 Browning, Christopher R.: La décision concernant la solution finale, págs. 194-195.
2 Vidal, Cesar: LRH, págs. 44-45.

— 44 —
derrotismo y el pacifismo entre la población alemana, a la vez que
organizaban huelgas, motines y sabotajes en las postrimerías de la Primera
Guerra Mundial. Según Hitler, la actividad desleal de

[58] estos líderes marxistas -muchos de ellos de origen judío- condujo a una
derrota total de Alemania, mientras que sin esas convulsiones sociales habría
sido posible obtener una paz en mejores condiciones. El título de la página del
Mein Kampf donde aparece este pasaje -"El desaprovechado ajuste de cuentas
con el marxismo (Die versäumte Abrechnung mit dem Marxismus)"-
refuerza esta interpretación.1 Hitler, por tanto, no traslucía aquí una temprana
voluntad homicida de los judíos en general, sino que abogaba -con la retórica
que le caracterizaba- por la neutralización de la minoría dirigente marxista.
La interpretación de Vidal tampoco es compartida por el historiador
exterminacionista Christopher Browning:

"La hipótesis de una política nazi que sería la consecuencia lógica y
deliberada del antisemitismo de Hitler no concuerda fácilmente con su
comportamiento real en los años precedentes a 1941. Por ejemplo, creía en la
responsabilidad de los judíos, estos 'criminales de noviembre', en la derrota
alemana. Es cierto que el pasaje frecuentemente citado de Mein Kampf, donde Hitler
lamenta que doce o quince mil judíos no hayan sido gaseados durante la guerra, tiene
más sentido en el contexto de la leyenda de la 'puñalada por la espalda' que como
profecía o alusión oculta a la solución final".2

3.3 El discurso de Hitler de 30 de enero de 1939

Vidal también encuentra una manifestación de la voluntad
aniquiladora de Hitler hacia los judíos en un pasaje de un discurso
pronunciado el 30 de enero de 1939. Hitler dijo:

"Si la judería financiera internacional, dentro y fuera de Europa, tuviera
éxito en sumergir a las naciones en otra guerra mundial, entonces el resultado no será
la bolchevización de la tierra y con ella la victoria de los judíos, sino la aniquilación
de la raza judía en Europa".3

Como ha indicado el autor alemán Wilhelm Stäglich, Hitler no pensaba
en el exterminio físico de los judíos. Hitler afirmaba en su

[59] discurso que Alemania e Italia disponían entonces de aparatos
propagandísticos que permitirían denunciar ante el mundo los enredos

1 Hitler, Adolf: Mein Kampf, pág. 772.
2 Browning, Christopher R.: La décision concernant la solution finale, pág. 194.
3 Vidal, Cesar: LRH, págs. 36-37.

— 45 —
belicistas de los judíos, que -según Hitler- dominaban los medios de
comunicación en otros países. Hitler continuaba diciendo:

"Por tanto, si este pueblo [el judío] consiguiera una nueva vez precipitar a
millones de personas en un conflicto totalmente absurdo para éstas, aunque
provechoso para los intereses judíos, entonces se manifestaría la eficacia de un
trabajo de explicación que ha permitido en algunos años, solo en Alemania, abatir
completamente al judaísmo".1

Por tanto, Hitler pretendía aquí simplemente la eliminación política del
judaísmo como fuerza de presión.
Además, situado en su contexto cronológico, la interpretación siniestra
de Vidal del pasaje del discurso de Hitler no parece la más acertada. En efecto,
apenas una semana antes, el 24 de enero, Göring, la segunda autoridad del
régimen nazi, ordenó la creación de un organismo destinado a promocionar
la emigración judía: la Reichszentrale für jüdische Auswanderung.2
Por otro lado, como ha puesto de relieve Arthur R. Butz, las
declaraciones incendiarias eran características de los dirigentes nazis desde los
primeros tiempos de la lucha por el poder. Era el resultado de una política
deliberada para atraer la atención de las masas.3 Esta misma opinión la
sostienen varios autores exterminacionistas. El historiador Hans Mommsen
señala en relación con el pasaje del discurso de Hitler que "las declaraciones
del Führer respecto al exterminio de los judíos no son más que vaga retórica
de su parte y no sabrían probar una intención".4 Y Saul Friedländer observa
que las amenazas del dirigente alemán en el citado párrafo "deben ser
consideradas como ejemplos de metáforas típicas de la propaganda de
Hitler". 5 El profesor Walter Laqueur ha puesto de manifiesto cómo las
referencias amenazantes del discurso de Hitler del 30 de

[60] enero de 1939 apenas impresionaron a la comunidad judía internacional:

"Entre los líderes judíos en Europa continental, Inglaterra y América, no se
prestó mucha atención a ésta y similares declaraciones. Los políticos han sido
siempre conocidos por usar un lenguaje hiperbólico y se pensó que Hitler no era una
excepción [...] Ni uno en su sano juicio pensó que Hitler intentaba entonces matar a
todos los judíos".6

3.4 Otras manifestaciones de Hitler

1 itado por Stäglich, Wilhelm: Le Mythe d'Auschwitz, págs. 84-85.
2 Hilberg, Raul: La Destruction des Juifs d'Europe, pág. 341.
3 Butz, Arthur R.: The Hoax of the Twentieth Century, pág. 69.
4 Citado por Friedländer, Saul: De l'antisémitisme à l'extermination, pág. 23.
5 Id.
6 Laqueur, Walter: The Terrible Secret, pág. 123.

— 46 —
Vidal también cita como ejemplo de la voluntad exterminadora de
Hitler hacia los judíos una manifestación informal efectuada ante un círculo
reducido de personas de confianza el 2 de abril de 1942. Hitler había dicho:

"No hay que tener piedad con gente que está destinada a perecer (Man dürfe
kein Mitleid mit Leuten haben, denen das Schi[c]ksal bestimmt habe, zugrunde zu
gehen)". 1

Esta frase, extraída del contexto, puede efectivamente interpretarse en el
sentido de una desaparición física. Sin embargo, si se sigue el hilo argumental
del monólogo de Hitler, la impresión es totalmente distinta. Justo a
continuación del pasaje citado, Hitler dice:

"Y lo mismo que al actual rey inglés de los judíos, a los curas y a una cobarde
burguesía en absoluta decadencia se le aprietan las clavijas, así fueron aplastados
nuestros soberanos en una evolución parecida. Por eso, tener piedad (Mitleid) por
nuestros anteriores príncipes fue completamente erróneo. Por el contrario, había que
alegrarse de que con ellos se hubiese eliminado el factor más duro contra la unidad
alemana [...] Es por eso significativo que las capas altas que nunca se preocuparon de
los cientos de miles de emigrantes alemanes y de su miseria, quieran ahora sentir
compasión por los judíos, aunque los judíos tienen en todo el mundo aliados y son de lo
más resistente que hay al clima. Los judíos prosperan en todas partes, incluso en
Laponia y Siberia". 2

[61] Por tanto, la gente a la que alude Hitler en el pasaje citado por Vidal
no son los judíos, sino los príncipes de los estados alemanes antes de la
unidad efectuada por Bismarck. Y no se habla de su desaparición física, sino
de su extinción como poder político. Una suerte parecida aguardaba, según
Hitler, a la monarquía británica, al clero y a la burguesía. Por otro lado, la
única referencia a los judíos apunta claramente a su deportación o emigración
forzosa, ya que la compara con la de los emigrantes alemanes en siglos
pasados. Y los judíos estarían, en opinión de Hitler, mejor adaptados a climas
duros que los propios alemanes.
En definitiva, situada en su contexto, la frase de Hitler tiene un sentido
diametralmente opuesto al que le quiere dar Vidal, lo que revela su
frivolidad, su mala fe o, más probablemente, que no ha tenido acceso al texto
original.3
Vidal cita otro ejemplo del ánimo aniquilador de Hitler hacia los judíos:

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 37.
2 Picker, Henry: Hitler's Tischgespräche im Führerhauptquartier 1941-1942, pág. 227.
3 Exactamente la misma frase y el original alemán sin mención del contexto han sido publicadas por Hilberg, Raul: La
Destruction des Juifs d'Europe, pág. 888.

— 47 —
"En la primavera de aquel mismo año, pese al aumento de eficacia de la
maquinaria del exterminio, Hitler se quejó a Himmler de que los judíos no estaban
desapareciendo con la suficiente rapidez y de que había que obtener el 'virtual
exterminio' para una fecha concreta. El fiel Himmler transmitió inmediatamente las
directrices a Frank".1

El pasaje está redactado de tal manera que implícitamente da a entender
que el suceso está sólidamente fundado en fuentes alemanas y más allá de
toda duda. Sin embargo, Vidal silencia que la información no procede de los
archivos alemanes, sino de un oficial británico evadido que se había ocultado
en el ghetto de Varsovia a principios de junio de 1942. La confidencia había
llegado a la oficina de Lisboa de la OSS,2 que la hizo seguir a los Estados
Unidos.3
El contenido del informe es tan inverosímil que tiene todos los visos de
ser un bulo. En primer lugar, ¿cómo un prisionero de guerra había tenido
acceso a conversaciones presuntamente confidenciales

[62] entre miembros de la cúspide nazi? En segundo lugar, es inverosímil que
un prisionero de guerra evadido corriera a refugiarse precisamente a un
ghetto de judíos que era sometido por los alemanes a especial vigilancia.
Todos los indicios apuntan, por tanto, a que estamos ante un rumor
interesado más puesto en circulación por la resistencia polaca.
Por último, Vidal recoge un fragmento del testamento político de Hitler
como indicio de que éste había efectuado una matanza en masa de judíos:

"No dejé a nadie en la duda de que en esta ocasión no sólo millones de hijos de
los pueblos arios de Europa morirían de hambre y no sólo centenares de mujeres y
niños serían quemados y bombardeados en las ciudades, sino que también el criminal
auténtico tendría que expiar su culpa, aunque fuera por medios más humanos".4

Butz ya ha resaltado la posibilidad de que el texto haya sido alterado.
Sorprendentemente para un documento de esta importancia, su
descubrimiento fue anunciado por ingleses y americanos el 29 de diciembre
de 1945, justamente ocho meses después de la fecha de su otorgamiento. Butz
añade que habrían bastado una máquina de escribir e impresos de la secretaría
de Hitler para hacer una alteración indetectable.5 En efecto, si se examina el
documento original,6 se comprueba que consta de diez páginas y que solo va

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 37.
2 Agencia de información norteamericana antecesora de la CIA.
3 Hilberg, Raul: La Destruction des Juifs d'Europe, pág. 964.
4 Vidal, Cesar: LRH, pág. 43.
5 Butz, Arthur R.: The Hoax of the Twentieth Century, pág. 193.
6 IfZ, documento PS-3569.

— 48 —
firmada la última. Las demás -excepto la primera, que lleva el membrete de
Hitler con el águila y la cruz gamada- carecen de toda indicación de
procedencia. Hipotéticamente, nada impide que el texto señalado por Vidal,
que aparece en la página tres, haya sido redactado a máquina después de la
guerra en sustitución del original.
En cualquier caso, el pasaje del testamento de Hitler, aun siendo
auténtico, constituye una prueba del Holocausto muy endeble. Habría que
interpretar que cuando Hitler habla de que el verdadero culpable -el
judaísmo- tiene que expiar su culpa "mediante medios más humanos (durch
humanere Mittel)", se está refiriendo en realidad a los campos de exterminio
y a las cámaras de gas. Sin embargo,

[63] interpretación por interpretación, conociendo la retórica de Hitler y
teniendo en cuenta que veía próxima su muerte y que todo se derrumbaba a
su alrededor, cabría esperar que el Führer hubiese hecho constar el
aniquilamiento de millones de judíos con términos inequívocos antes que
con declaraciones ambiguas.

3.5 El discurso de Himmler en Posen

Vidal alude a un discurso pronunciado por Heinrich Himmler,
Reichsführer de la SS, el 4 de octubre de 1943 en Posen ante varios jerarcas de
esa organización. El pasaje del discurso más significativo, según lo transcribe
Vidal, es el siguiente:

Me estoy refiriendo ahora a la evacuación de los judíos, al exterminio del
pueblo judío". 1

El texto en alemán es: Ich meine jetzt die Judenevakuierung, die
Ausrottung des jüdischen Volkes. Y el texto del discurso sigue de la siguiente
manera: "Se trata de cosas de las que es fácil hablar. 'El pueblo judío es
extirpado (ausgerottet)', dice cada miembro del Partido, 'lo hacemos porque,
muy claramente, está en nuestro programa, la exclusión (Ausschaltung) de
los judíos, la extirpación (Ausrottung)'". 2 Si examinamos más de cerca estas
expresiones, habrá que hacer algunas matizaciones. La primera es semántica.
La palabra alemana Ausrottung puede traducirse por "extirpación",
"desarraigo", "extinción" y "exterminio". Solo en las dos últimas acepciones
coincide con el sentido dado por Vidal. El término Ausschaltung significa
"exclusión", "supresión", "interrupción" y "aislamiento". Solo en la segunda

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 42.
2 PGH, tomo XXII, pág. 263, documento 1919-PS.

— 49 —
acepción tendría un sentido siniestro. Si aplicamos a ambas palabras la
primera acepción, podría interpretarse legítimamente que Himmler hacía
referencia a la extirpación de los judíos del territorio alemán y su deportación
a otras zonas. El hecho de que en la frase Ausrottung figure junto a
"evacuación de los judíos (Judenevakuierung)" y de que no haya el menor
vestigio en el programa nazi de la intención de aniquilar físicamente a los
judíos, pero sí de excluirlos de la sociedad

[64] alemana, 1 refuerza esta interpretación. En última instancia, si Himmler
-que se dirigía, no lo olvidemos, a altos dirigentes de su organización- hubiese
querido referirse al exterminio físico de los judíos, cabría esperar el empleo de
un término inequívoco, como la palabra Vernichtung ("destrucción",
"aniquilamiento").
Por último, no hay que dejar de comentar lo irregular del método
empleado por Vidal y por otros autores exterminacionistas para probar la
intención homicida de los dirigentes nazis. Si éstos realmente hubieran
tenido el deseo de aniquilar físicamente la población judía de Europa, tal
propósito tendría que haberse plasmado de manera inequívoca en
manifestaciones explícitas. No parece de recibo que la determinación de
aniquilar a varios millones de personas a escala continental pueda fundarse
en interpretaciones capciosas de frases aisladas, de sentido ambiguo o
amenazantes, conociendo además el gusto de los dirigentes nazis por la
retórica grandilocuente. No hay que perder de vista que el pasaje citado del
Mein Kampf apenas es una frase en un texto de casi 800 páginas, que el pasaje
del discurso de Hitler de 30 de enero de 1939 son apenas tres líneas en un
extenso texto, que la declaración informal de Hitler ante un círculo de íntimos
son apenas 15 palabras en un grueso volumen. En fin, el breve pasaje de
Himmler que acabamos de citar corresponde a un discurso de 63 páginas.
A la vista de todo ello, es legítimo suponer que si los autores
exterminacionistas tienen que recurrir a tales procedimientos es,
simplemente, porque no disponen de nada mejor.

1 Feder, Gottfried: El programa nacionalsocialista, págs. 35-40.

— 50 —
[65]

4 LAS EXPERIENCIAS MEDICAS

Como una nueva prueba de que el exterminio era una idea fija en las
mentes de la cúspide nazi, Vidal trae a colación las experiencias médicas
llevadas a cabo en campos de concentración bajo la égida de H. Himmler.
Como ejemplo, Vidal expone el caso de la "esterilización no quirúrgica de las
mujeres inferiores", por la que Himmler había mostrado gran interés desde
mayo de 1941:

"La medida -señala Vidal- parecía muy atractiva por cuanto que permitiría,
supuestamente, evitar que los pueblos destinados a su extinción cubrieran las bajas
ocasionadas en su seno por el maltrato inflingido por los nazis. De esta manera, se
pensaba, que en un plazo razonable de tiempo razas enteras desaparecerían de la faz
de la tierra". 1

Vidal apoya esta tesis en un documento según el cual el doctor Clauberg,
especialista alemán en reproducción humana, "escribió a Himmler pidiendo
autorización para realizar en Auschwitz los experimientos destinados a
conseguir la esterilización en masa de las 'mujeres indignas'
(fortpflanzungsunwürdige Frauen) y la fertilidad de las mujeres dignas". 2
Conseguido el documento al que alude Vidal se comprueba que en
realidad Clauberg pretendía fundar un "Instituto de investigación del
Reichsführer SS para la reproducción biológica", cuyo objetivo

[66] era ante todo el "tratamiento de las mujeres estériles deseosas de
propagarse". En segundo lugar, se quería "evaluar el método de esterilización
sin operación" de "mujeres indignas de reproducirse". Los términos
"esterilización en masa" y "mujeres dignas" no son mencionados para nada
en el documento. 3 Clauberg era fundamentalmente un especialista en
cuestiones de esterilidad femenina, lo que confirma otro documento que

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 38.
2 Id.
3 BA, documento NO-211.

— 51 —
revela que varios médicos de la SS fueron comisionados para el "tratamiento
de la esterilidad femenina (weiblicher Unfruchtbarkeit) según el método del
Prof. Clauberg". 1 Todo indica, por tanto, que Clauberg aludía a una
institución con fines eugenésicos, tan en boga en aquella época.
Ante las discrepancias entre la afirmación de Vidal y la fuente, la
hipótesis más verosímil es que el autor español no ha visto nunca el
documento que cita.
"Poco después -sigue Vidal-, Brack envió un informe a Himmler en el
que le señalaba que, pese al plan de exterminio ya en marcha, sería interesante
mantener con vida a dos o tres millones de judíos a fin de que contribuyeran
al esfuerzo bélico del Tercer Reich. Naturalmente, y para evitar la
perpetuación de tan odiada raza, Brack consideraba que los esclavos judíos
debían ser esterilizados y hacía referencia a los rayos X como método para
obtener ese objetivo. Por supuesto, Himmler contestó afirmativamente ante
tan seductora sugerencia". 2
Ante todo hay que decir que el informe de Brack -funcionario de la
cancillería de Hitler- no menciona ningún "plan de exterminio ya en
marcha". El documento se limita a citar una "acción judía (Judenaktion).
Tampoco habla de "evitar la perpetuación" de la "tan odiada raza" ni de
"esclavos judíos", que, en consecuencia, hay que considerar como licencias
literarias de Vidal. Según Brack, dos o tres millones de judíos deberían quedar
comprendidos en un programa de "castración por rayos X
(Roentgenkastration)", ya que la esterilización por medios tradicionales no
podía ni discutirse por ser demasiado larga y costosa. 3

[67] El documento, caso de ser auténtico, demostraría la voluntad criminal de
un alto funcionario nazi. No obstante, hay que hacer algunas matizaciones:
- Brack habla de castración. La castración supone la ablación o
destrucción de un órgano necesario para la procreación. No tiene sentido, por
tanto, que Brack diga en el mismo documento que "es irrelevante si la gente
en cuestión llega a ser conocedora de haber sido castrada después de algunas
semanas o meses una vez note los efectos". Si la castración se produce, el
afectado no tardará semanas o meses en conocerlo, sino que lo sabrá
inmediatamente. Además, tampoco parecen los rayos X el método más
apropiado para la castración. Tras una muy intensa y prolongada exposición,
los rayos X pueden llegar a producir quemaduras. Sin embargo, sí que pueden
producir la esterilidad mucho más fácilmente merced al deterioro de las
células reproductoras. Que un alto funcionario, experto en cuestiones de
sanidad, confunda castración con esterilización es más que sospechoso.

1 BA, documento NO-214.
2 Vidal, Cesar: LRH, págs. 38-39.
3 BA, documento NO-205.

— 52 —
- Brack añade que la castración por rayos X no solo es relativamente
barata, sino que puede practicarse en muchos miles de personas en un corto
período de tiempo. Según él un año antes agentes suyos habían completado
los experimentos necesarios. 1 Que yo sepa, no ha quedado traza de estos
experimentos. De hecho, dos años más tarde, Blankenburg -un colega de
Brack en la cancillería- llamaba la atención a Himmler sobre el hecho de que
la castración por medio de rayos X no era práctica, ya que era más lenta que la
castración quirúrgica, que apenas duraba 6-7 minutos. 2
- En su respuesta a Brack, Himmler se limitó a decir que tenía "un
absoluto interés en que la esterilización por medio de rayos X sea probada por
lo menos en una serie de experiencias en un campo de concentración".
Himmler silenciaba toda referencia a los dos o tres millones de judíos a
castrar. 3
El hecho cierto es que el proyecto de Brack nunca se llevó a cabo, lo que
no puede sorprender dada la insensatez que entraña. Y es

[68] precisamente esta necedad en el método propuesto -impropia de un
especialista en cuestiones de sanidad- lo que me hace ser suspicaz respecto a la
autenticidad del documento.
Vidal menciona otro documento según el que Himmler "señalaba como
cobayas a los 'habituales criminales judíos contaminadores de la raza'". 4 Sin
embargo, en el documento en cuestión no hay ninguna alusión a los
"habituales criminales judíos contaminadores de la raza". Obviamente, Vidal
no ha visto el texto que cita. El documento de Himmler tiene por objeto una
investigación sobre la "hepatitis epidémica", para la que se precisaban realizar
experiencias con seres humanos. El jefe de la SS autorizaba que fuesen
empleados para ello "8 judíos del movimiento de resistencia polaco
condenados a muerte (8 zum Tode verurteilte Juden der polnischen
Widerstandbewegung)". 5 Himmler, por tanto, no pretendía realizar
experimentos médicos con judíos indiscriminadamente, sino con condenados
a muerte.
Frente a las críticas de que eran objeto estas decisiones por parte de
"círculos médicos cristianos", Himmler replicaba que éstos admitían que un
voluntario alemán "puede arriesgar su vida, pero que la vida de un criminal
-que no es reclutado para el servicio militar- es demasiado sagrada para este
propósito". 6 Frente a ello, Himmler asumía "personalmente la
responsabilidad por suministar individuos asociales y criminales que

1 Id.
2 BA, documento NO-208.
3 BA, documento NO-206.
4 Vidal, Cesar: LRH, pág. 40.
5 BA, documento NO-011.
6 BA, documento 1617-PS.

— 53 —
merecen la muerte (todeswürdig) de los campos de concentración para estos
experimentos". 1
Vidal continúa:

"Así, por citar un ejemplo, el profesor Werner Fischer -que junto con el doctor
Hornbeck había realizado experimentos con prisioneros de guerra de raza negra-
recibió órdenes expresas de Himmler para proseguir sus pruebas con reclusos judíos". 2

Lo cierto es que la fuente a que se remite Vidal indica que se trataba en
realidad de una investigación sobre "diferencias raciales serológicas
(serologische Rassenunterschiede) en seres humanos". 3

[69] Eran, por tanto, simples análisis de sangre. Además, estas pruebas
serológicas no estaban preconcebidas con ánimo antisemita. Tenía que
comprobarse en particular "si los blancos que han vivido en el trópico
durante años en condiciones similares a los negros reaccionan de la misma
manera que los blancos en Europa". 4
Por último, Vidal menciona los experimentos con cráneos de detenidos
judíos, que exigían el previo asesinato de éstos. "Tras gasearlos en
Natzweiler 5 -indica Vidal-, los cadáveres de los infelices fueron trasladados a
Estrasburgo y conservados para el estudio racial". 6 Vidal cita como fuentes del
gaseamiento dos documentos alemanes, en los que nada se indica al
respecto, 7 y dos testimonios de ex detenidos. El primero es de un antiguo
preso de Natzweiler, L. Boutbien, que se remite al relato de otro compañero
detenido, Ferdinand Holl. 8 Por su parte, Ferdinand Holl declaró que
recordaba el tratamiento que recibieron los prisioneros, de los que "se decía
que habían sido enviados a Natzweiler para investigación racial
(Rassenforschung)". En efecto, se pretende que 115 personas fueron
trasladadas de Auschwitz a Natzweiler para ser aniquilados y conservar sus
cuerpos para el estudio anatómico, en particular de los cráneos. Los hombres,
según Holl, fueron llevados a la cámara de gas y gaseados. Las mujeres, en
cambio, rehusaron entrar en la cámara de gas. En vista de ello, los guardias SS
mataron a las mujeres a culatazos y las q u e m a r o n . 9

1 Id.
2 Vidal, Cesar: LRH, pág. 40.
3 BA, documento NO-410.
4 BA, documento NO-411.
5 Natzweiler-Struthof, campo de concentración alemán situado en Alsacia.
6 Vidal, Cesar: LRH, pág. 40.
7 BA, documentos NO-116 y NO-087.
8 BA, documento NO-532.
9 BA, documento NO-590.

— 54 —
La cuestión es que un único testimonio avala la tesis del gaseamiento.
Pero, sin embargo, este mismo testimonio excluye la posibilidad de que los
cadáveres hubiesen sido conservados para la investigación racial, que era el
objetivo último de toda la operación. Estamos, por tanto, ante una
contradicción que menoscaba la veracidad de todo el episodio.
En definitiva, Vidal ha cometido de nuevo un error de razonamiento,
esta vez un error contextual. Las líneas que Vidal dedica a las

[70] experiencias médicas están en el apartado dedicado a probar la voluntad
homicida del nazismo hacia los judíos. Pero por condenables desde el punto
de vista moral que sean algunas de estas experiencias -en el supuesto de que
sean ciertas, lo que en algún caso parece más que discutible-, no es lícito
deducir de ellas la existencia de un plan de aniquilamiento físico de todos los
judíos por el mero hecho de ser judíos.

— 55 —
[71]

5 EL SUPUESTO EXTERMINIO POR MEDIO DE GAS TOXICO

Vidal dedica un capítulo -"Los gaseamientos, ¿accidentales o
preparados minuciosamente?"- de apenas cinco páginas y media a la cuestión
crucial de la existencia de las cámaras de gas homicidas. Es decir, Vidal emplea
el 3% de su obra para intentar rebatir el que hasta ahora ha sido el caballo de
batalla del revisionismo, que ha dado lugar a una rica bibliografía. Esto revela
un nuevo error metodológico o de enfoque al plantear la obra, por emplear
un esfuerzo y un espacio desproporcionadamente pequeño en relación con la
importancia que ha adquirido la cuestión en la literatura revisionista.
Veamos seguidamente lo que valen los argumentos utilizados por
Vidal en ese exiguo capítulo.

5.1 La decisión de instalar cámaras de gas

Vidal escribe: "Progresivamente su funcionamiento [de las cámaras de
gas] fue haciéndose más sofisticado a la vez que aumentaba el número de
empresas y personas implicadas en el mismo [...] Lejos de tratarse de casos
aislados, el fenómeno de las cámaras de gas exigía la puesta en marcha de un
conjunto de recursos económicos, técnicos y humanos que sólo podían
reunirse al amparo de los deseos de instancias elevadísimas como Himmler o
el propio Hitler". 1

[72]
Previamente, Vidal había indicado que las cámaras de gas habían sido
"construidas por orden de la cúspide nazi y necesitadas de ayuda técnica
altamente especializada". 2
Lo primero que cabe preguntarse es: ¿dónde está la orden de la "cúspide
nazi" de construir cámaras de gas? En segundo lugar, ¿de qué "ayuda técnica
altamente especializada" se habla? De hecho, las empresas que participaron,

1 Vidal, Cesar: LRH, págs. 48-49.
2 Vidal, Cesar: LRH, pág. 47.

— 56 —
por ejemplo, en la construcción de los crematorios de Auschwitz-Birkenau
-donde supuestamente estaban instaladas las cámaras de gas homicidas- eran
simples empresas de construcción locales. La Huta A.G., la Vedag, la Robert
Koehler, la Konrad Segnitz, la Karl Falck, la Triton, etc. eran simples
empresas de la Alta Silesia dedicadas a la construcción en general, y algunas
de ellas eran simples contratistas de obras. 1 Solo la firma Topf u. Söhne era
una empresa especializada, aunque solo en la construción de hornos. El
hecho cierto es que ninguna empresa especializada en la instalación de
cámaras de gas de Zyklon 2 participó en la construcción de los crematorios de
Auschwitz-Birkenau.
Además, el responsable de la oficina encargada de la construcción de los
crematorios de Auschwitz era un simple Hauptsturmführer (capitán) de la
SS. 3 Y el principal artífice de la supuesta instalación de cámaras de gas en los
crematorios fue un tal Kurt Prüfer, "un antiguo albañil convertido en
ingeniero a base de fuerza de voluntad". 4 La elección del Zyklon para realizar
los gaseamientos de millones de personas no se debió a una decisión de la
"cúspide nazi", sino a la de otro modesto Hauptsturmführer de la SS, que,
espontáneamente, según afirma Rudolf Höss en sus "memorias", decidió
emplearlo "por propia iniciativa (aus eigener Initiative)". 5

5.2 El primer asesinato en masa con gas en Auschwitz

Vidal sentencia de manera tajante:

"Hoy en día ha quedado establecido sin ningún género de dudas que el primer
gaseamiento de reclusos realizado en Auschwitz tuvo lugar entre el 5 de diciembre y
el final del mismo mes de 1941 en el bloque 11". 6

La fuente a la que se remite es la "Declaración de Kazimierz Smolen, el
15 de diciembre de 1942 en Cracovia, NO.5849".
Ahora bien, en la declaración de K. Smolen señalada, la única referencia
al gaseamiento en el Block 11 es la siguiente:

1 Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz, págs. 140-142.
2 Producto comercial compuesto de ácido cianhídrico que fue ampliamente usado en los años 30 y 40 para la fumigación
de locales, ropas y enseres. Según la tesis oficial vigente desde 1945, era también empleado como agente tóxico para el
exterminio masivo de seres humanos, principalmente judíos y gitanos, en cámaras de gas.
3 Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz, pág. 132.
4 Id., pág. 10.
5 Kommandant in Auschwitz, pág. 159.
6 Vidal, Cesar: LRH, pág. 45.

— 57 —
"Tanto les detenidos indicados como 'Au', como los otros que debían ser
ajusticiados, fueron ejecutados con tiros en la nuca o gaseados (vergast) en el Block
11". 1

¿Cómo puede entonces afirmar Vidal que la fecha de esa supuesta
acción criminal ha quedado establecida "sin ningún género de dudas"?
En cuanto al gaseamiento en sí, el investigador italiano Carlo Mattogno
ha demostrado exhaustivamente que este episodio carece de base documental
y se sustenta exclusivamente en testimonios contradictorios. 2

5.3 Los "deslices de indiscreción"

Vidal, y con él todos los autores exterminacionistas, han sido incapaces
hasta la fecha de aportar verdaderas pruebas de la existencia de las cámaras de
gas homicidas. En su lugar, se han dedicado a una intensa labor hermeneútica
para detectar posibles indicios en los documentos alemanes. A este respecto,
Vidal señala que "la experiencia [exterminio de judíos en cámaras de gas]
resultaba tan cotidiana para los implicados en la misma que incluso cayeron
más de una vez en deslices de indiscreción no poco reveladores". 3

[74]
En otras palabras, Vidal pretende que los SS y las firmas civiles que
colaboraban con ellos en la construcción de los crematorios conocían el
verdadero fin de éstos, pero habían llegado a una especie de acuerdo tácito
para omitir toda referencia "criminal" en la correspondencia cruzada con
objeto de guardar las apariencias. Sin embargo, de vez en cuando cometían
lapsus calami -"deslices de indiscreción"- que revelaban la verdadera
finalidad homicida de los crematorios.
Veamos a continuación uno por uno los "deslices de indiscreción"
alegados por Vidal.

5.3.1 Vergasungskeller

Vidal señala que "el comandante de las SS Bischoff, en una carta de 29
de enero de 1943, designó claramente a la Leichenkeller 1 del crematorio II
como Vergasungskeller (cueva de gas)". 4
Antes que nada hay que explicar de qué se está hablando. En Birkenau
existían cuatro crematorios. Dos de ellos, el I y el II, eran idénticos. Cada uno

1 IfZ, documento NO-5849, pág. 6.
2 Mattogno, Carlo: Auschwitz: la prima gasazione.
3 Vidal, Cesar: LRH, pág. 46.
4 Id.

— 58 —
de ellos disponía de una sala de hornos y dos locales semienterrados para
depositar los cadáveres que aguardaban la cremación. Estos locales eran
denominados Leichenkeller (sótanos para cadáveres) 1 y 2. Por su parte, el
término Vergasungskeller admite varios sentidos (véase 1.4.2.) y en este
contexto podría traducirse por "sótano para fumigación". La traducción de
Vidal, además de errónea, muestra que el autor español desconoce
completamente la estructura arquitectónica de los crematorios, dado que en
éstos no había nada remotamente parecido a una cueva.
En segundo lugar, el oficial SS citado por Vidal no "designó claramente"
que el Leichenkeller 1 fuese el Vergasungskeller. Simplemente manifestó que
a causa del hielo no había podido ser retirado el armazón del techo de
cemento del depósito de cadáveres, pero que no importaba, ya que el
" Vergasungskeller puede ser empleado para ello". 1 O sea, que el
Vergasungskeller podía ser utilizado provisionalmente

[75] como depósito de cadáveres. Inferir de ello la coincidencia entre
Vergasungskeller y Leichenkeller 1 es una hipótesis infundada de Vidal.
En tercer lugar, en un plano del crematorio II de 21 de septiembre de
1943, casi ocho meses después de que el oficial SS escribiera la carta, figuraban
todavía los dos sótanos con la denominación de Leichenkeller l y
Leichenkeller 2. El término Vergasungskeller no aparece por ninguna parte. 2
En fin, el hecho es que la palabra Vergasungskeller solo aparece una vez
-en un documento de una sola página- en la inmensa documentación de la
oficina de construcciones de Auschwitz que ha sobrevivido a la guerra, y que
no figura en los numerosos planos de los crematorios que dejaron los
alemanes. No podría, por tanto, descartarse la hipótesis de que el documento
donde aparece ese término haya sido alterado después de la guerra. 3
En cualquier caso, el Vergasungskeller, si es que alguna vez existió, no
había de tener forzosamente el uso criminal que Vidal y los
exterminacionistas pretenden, ya que igualmente podía ser válida la hipótesis
de su utilización como recinto para la práctica de la fumigación o
desinsectación por medio de gas.

5.3.2 Normalgaskammer

1 Véase una reproducción del documento en Pressac, Jean-Claude: Auschwitz: Technique and Operation of the Gas
Chambers, pág. 211.
2 Véase una reproducción del plano en Pressac, Jean-Claude: Auschwitz: Technique and Operation of the Gas
Chambers, pág. 322.
3 Respecto a la interpretación revisionista de este término véase Faurisson, Robert: Auschwitz: Technique and Operation
of the Gas Chambers (1989) ou bricolage et "gazouillages" à Auschwitz et à Birkenau selon J.C. Pressac (1989), págs. 100-
103; Butz, ARthur R.: Some Thoughts on Pressac's opus, págs. 28-31; y Mattogno, Carlo: Auschwitz: fine di una leggenda,
pág. 58.

— 59 —
Vidal encuentra un nuevo "desliz de indiscreción" cuando descubre que
un empleado civil, con ocasión de un pedido a una empresa proveedora,
"denominó a las cámaras de gas destinadas a la desinsectación como
N o r m a l g a s k a m m e r (cámara de gas normal), entrecomillando la palabra y
subrayándola. Para los proveedores resultaba tan obvio que había cámaras de
gas 'normales' y 'anormales' y que estas últimas eran las que absorbían la
mayoría de los encargos que para evitar una confusión hubo que señalar muy
llamativamente

[76] el carácter no homicida del instrumento para el que se pedía el
material". 1
Sin embargo, el autor italiano Carlo Mattogno, que ha estudiado la
bibliografía técnica sobre las cámaras de gas de desinsectación por medio de
ácido cianhídrico, ha descubierto que existían dos tipos de estas cámaras: la
N o r m a l g a s k a m m e r, cámara de gas según la norma o cámara estándar,
fabricada por la casa Degesch y que disponía de un sistema que producía una
rápida circulación del aire y del ácido cianhídrico dentro de la cámara para
acelerar el proceso de desinsectación (Kreislauf); y la cámara de gas no
conforme a la norma o cámara de gas de ácido cianhídrico de emergencia
(behelfsmässige Blausäurekammer). 2 El empleado civil del que habla Vidal
simplemente aludía a las cámaras del primer tipo. Por tanto, Vidal ha dado
una nueva prueba de ignorancia y de interpretación capciosa y abusiva de un
documento intrascendente.

5.3.3 El calentamiento del depósito de cadáveres

"En otros casos -señala Vidal-, los lapsus eran menos evidentes, pero aun así
bastante explícitos, como cuando se acondicionó el depósito de cadáveres -usado como
cámara de gas- a fin de que la temperatura en el mismo aumentara. Esto, que
resultaba algo lógico teniendo en cuenta que el gas utilizado para las ejecuciones no se
evapora hasta llegar a los 27º, aparece como absurdo si lo que se pretendía
realmente hacer en aquel recinto era conservar cadáveres, ya que, como es sabido,
esto se lleva a cabo en los depósitos sometiendo los cuerpos a una temperatura
inferior a la normal". 3

Ante todo hay que corregir a Vidal en dos puntos: en primer lugar, que
el ácido cianhídrico se evapora a partir de los 0º C; 27º C es aproximadamente
la temperatura a partir de la cual esta sustancia entra en ebullición. 4 Por
tanto, no sería necesario aumentar la

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 47.
2 Mattogno, Carlo: Auschwitz: fine di una leggenda, págs. 62-63.
3 Vidal, Cesar: LRH, pág. 47.
4 Zyklon for Pest Control, pág. 4.

— 60 —
[77] temperatura para que el ácido cinhídrico produjera efecto, aunque sí
es cierto que la elevación de la temperatura aumentaría la velocidad de
evaporación. En segundo lugar, nunca se "acondicionó" el depósito de
cadáveres para que la temperatura fuese más alta. En realidad, el
calentamiento del depósito de cadáveres nunca pasó de ser un proyecto. 1
Por lo demás, el calentamiento de un depósito de cadáveres habría sido
lógico en países de clima frío. En éstos los cuerpos deben estar protegidos de
las heladas y los depósitos de cadáveres deben calentarse al menos en los
meses de invierno. 2
La intención manifestada de caldear los depósitos de cadáveres, por
tanto, no habría sido un "desliz de indiscreción", sino una decisión normal
en un país de inviernos rigurosos como Polonia.

5.3.4 Los diez detectores de gas

"Añadamos a esto -escribe Vidal- que documentos como el fechado en Erfurt el
2 de marzo de 1943, procedente de la compañía J.A. Topf y Söhne, en el que se
anunciaba el envío inmediato de diez detectores de gas al crematorio II, para que
'indique los restos de ácido cianhídrico' sólo se explican si el mencionado crematorio
lleva aneja una cámara de gas". 3

Para empezar, Vidal no indica el archivo y la signatura del documento
citado. A pesar de ello, he podido consultarlo y he comprobado que la
transcripción de Vidal no se atiene al texto original. Según este documento,
no se anunciaba el envío inmediato de diez detectores de gas al crematorio II,
sino que la administración de Auschwitz había solicitado a la casa Topf und
S ö h n e , fabricante de hornos, diez de estos detectores. La Topf, a su vez, los
solicitó a cinco firmas diferentes. Tres de ellas habían contestado
negativamente y se estaba a la espera de respuesta de las otras dos. 4

[78]
En cuanto al documento en sí, hay indicios racionales de que es apócrifo.
El investigador italiano C. Mattogno, varias veces citado, ha revelado algunos
de estos indicios. Por ejemplo, el documento emplea el término "detectores
de gas (Gasprüfer)", que en la terminología técnica alemana son simples
analizadores de gases de combustión, basados en un principio físico. Sin
embargo, para detectar la existencia de restos de ácido cianhídrico se utilizaba
un método químico. El aparato utilizado para detectar residuos de ácido
cianhídrico se llamaba "aparato para comprobar residuos de gas de Zyklon

1 Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz, pág. 77
2 Gauss, Ernst: Vorlesungen über Zeitgeschichte, pág. 117.
3 Vidal, Cesar: LRH, pág. 47.
4 Véase una reproducción del documento en Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz, pág. 72 (facsímil en
documento 28, fuera de texto).

— 61 —
(Gasrestnachweisgerät für Zyklon)". Este aparato era de dotación obligatoria
en todas las instalaciones de desinsectación en las que se empleaba el Zyklon,
como en Auschwitz, donde este producto era usado abundantemente como
agente fumigante para prevenir las epidemias de tifus. Y si el aparato estaba
en Auschwitz, habría sido absurdo pedirlo a una firma -la Topf und Söhne,
fabricante de hornos- que además no lo producía. 1
La hipótesis del autor italiano se ve reforzada por el hecho de que no se
hubiese tenido noticia de este documento -tan favorable a la tesis
exterminacionista a primera vista- hasta casi 50 años después de la guerra. 2

5.3.5 Ventilación de las supuestas cámaras de gas

Sobre esta disputada cuestión, Vidal ha escrito:

"El 10 de marzo de 1943, el sistema de aireación y desaireación [sic] de la
cámara de gas del crematorio I [error: II] de Auschwitz fue comprobado con resultados
satisfactorios. La tarde del 13 de marzo volvió a efectuarse otra prueba y en la noche
del 13 al 14, 1.492 personas, a las que se había declarado incapaces y que procedían
de un transporte de 2.000 judíos, fueron asesinadas en este nuevo instrumento". 3

Estudiemos más de cerca la cuestión y veamos qué hay de cierto en ello.

[79]
En primer lugar, no hay el menor vestigio en los numerosos planos que
se han conservado del crematorio II de Auschwitz de que éste poseyera una
cámara de gas. En segundo lugar, el sistema de ventilación de que disponía el
depósito de cadáveres (Leichenkeller) 1 del crematorio -donde se encontraba
la cámara de gas según la tesis exterminacionista- era el propio de un local
acondicionado para guardar cadáveres. Los planos muestran que el
Leichenkeller 1 disponía de un "canal de introducción de aire
(Belüftungskanal)" en la parte superior y un "canal de extracción de aire
(Entlüftungskanal)" en la parte inferior. 4
Esta era la disposición adecuada para eliminar los gases producidos por
la descomposición de los cadáveres. Como ha reconocido el autor
exterminacionista J.-C. Pressac, la ventilación de una cámara de gas habría
requerido una disposición inversa: introducción de aire por abajo y extracción
por arriba. 5 En tercer lugar, la fuente señalada por Vidal del exterminio de
1.492 personas en la noche del 13 al 14 de marzo de 1943 es escuetamente:

1 Mattogno, Carlo: Auschwitz: fine di una leggenda, págs. 59-60.
2 El documento fue publicado por primera vez en 1993 por Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz.
3 Vidal, Cesar: LRH, pág. 47.
4 Véase una reproducción del plano en Pressac, Jean-Claude: Auschwitz: Technique and Operation of the Gas
Chambers, pág. 322.
5 Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz, págs. 71-72.

— 62 —
"Kalendarium, p. 440". 1 Ahora bien, consultada la obra citada
-deficientemente- por Vidal, se observa que se remite a su vez a dos
documentos conservados en el Museo Estatal de Oswiecim (Polonia).
Obtenidos estos documentos, he podido comprobar que se trata en realidad de
dos declaraciones de supuestos testigos. La primera es de un hombre de origen
judío llamado Norbert Koskowicz y fue tomada el 26 de septiembre de 1947
ante un miembro de la Comisión para la Investigación de Crímenes
Alemanes en Polonia. 2 La segunda es de una mujer judía llamada Luba Reiss
y fue tomada el 4 de agosto de 1947 ante la misma Comisión. 3 En ambos casos
se declara lacónicamente que el convoy llegado el 14 de marzo de 1943 fue "al
gaseamiento (na zagazowanie)".
Ha de quedar claro, por tanto, que no hay el menor indicio entre la
documentación alemana conservada de que ese crimen en masa se

[80] llevara a cabo y que éste se sustenta exclusivamente en dos declaraciones
efectuadas más de cuatro años después de los hechos.
Vidal sigue diciendo:

"Al contrario de lo afirmado por Rassinier -y por otros después de él- la
limpieza del gas de la cámara no exigió un par de días, ya que los sistemas de
ventilación purificaron el aire de manera rápida, tanto que al cabo de quince o veinte
minutos, los miembros del Sonderkommando 4 pudieron entrar en la cámara de gas
para ocuparse de los cadáveres". 5

Para entender la imposibilidad de llevar a cabo en la práctica el
procedimiento explicado por Vidal, es necesario saber en qué consistía el
agente tóxico empleado por los alemanes en sus supuestas ejecuciones
masivas con gas: el ya citado Zyklon. El Zyklon es un producto comercial -se
vende todavía en la actualidad- destinado a la fumigación o desinsectación de
locales. El Zyklon es básicamente ácido cianhídrico líquido puro estabilizado
químicamente y absorbido en un material poroso. Se presenta en forma
sólida, en trozos o discos de pulpa de madera. 6 Este material se distribuye
cuidadosamente por el local a fumigar. En seguida, el ácido cianhídrico se va
evaporando más o menos lentamente en función de las circunstancias
ambientales, como la presión y, sobre todo, la temperatura. 7

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 179, n. 77.
2 PMOB, documento Dpr.-Hd/64, pág. 41.
3 PMOB, documento Dpr.-ZOd/56, pág. 151.
4 Grupo de detenidos que tenía por misión acarrear los cadáveres hasta los hornos e incinerarlos. Según la tesis
exterminacionista, tenían también la obligación de sacar los cadáveres de las cámaras de gas. A su vez, los miembros del
Sonderkommando eran liquidados periódicamente.
5 Vidal, Cesar: LRH, págs. 47-48.
6 Zyklon for Pest Control, pág. 11.
7 Id., pág. 16.

— 63 —
Si la muerte de los encerrados en la cámara de gas se producía en apenas
unos minutos 1 y la ventilación forzada se efectuaba, como señala Vidal, en
quince o veinte minutos, entonces habrá que concluir que la entrada del
S o n d e r k o m m a n d o en la cámara para retirar los cadáveres se haría
aproximadamente a los veinte o veinticinco minutos después de haber
arrojado el Zyklon.
Sin embargo, experiencias llevadas a cabo para averiguar la velocidad de
evaporación del ácido cianhídrico de la base portadora

[81] indican que a la media hora de exposición a una temperatura de
entre 20 y 27º C al menos el 65% del ácido cianhídrico no se habría evaporado
todavía. 2 Eso significa que al abrir la puerta de la cámara de gas el Zyklon
seguiría emitiendo aún ácido cianhídrico, que el S o n d e r k o m m a n d o moriría,
que los cadáveres no serían retirados y que el gas se extendería fuera de la
cámara de gas por todo el edificio. Es decir que la naturaleza y composición del
Zyklon impiden de modo insuperable llevar a cabo una ejecución masiva con
gas en los términos indicados por Vidal. La naturaleza del Zyklon y los relatos
de los supuestos testigos son, por tanto, radicalmente incompatibles y
constituyen un firme argumento en contra de la existencia de cámaras de gas
homicidas.

5.3.6 La puerta estanca y las catorce duchas falsas

Por último, Vidal indica que el "24 de junio de 1943 se hizo entrega en
Auschwitz del denominado crematorio III. En los documentos de recogida del
envío se indica expresamente que su depósito de cadáveres incluía una puerta
estanca para evitar que se escapara el gas y catorce duchas falsas, algo absurdo
de no ser porque la finalidad del local era la de convertirse en una cámara de
gas". 3
En el documento indicado por Vidal, en efecto, se hace mención de una
"puerta hermética al gas (gasdichte Tür)" y de catorce "duchas (Brausen)". 4 El
documento no menciona en ninguna parte que las duchas fueran falsas.
Estamos, por tanto, ante una invención de Vidal. Por otro lado, no es absurda
la presencia de duchas en un depósito de cadáveres. Los crematorios solían
poseer una sala para lavar los cadáveres. El crematorio I de Auschwitz, por
ejemplo, disponía de un lavabo (Waschraum) contiguo al depósito de
cadáveres. 5 En

1 Según Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz, pág. 74.
2 Experimentos realizados por el US Chemical Corps y la Detia Freyberg GmbH. Véase Rudolf, Germar: GBNCGA, págs.
29-31.
3 Vidal, Cesar: LRH, pág. 48.
4 Véase una reproducción de documento en Pressac, Jean-Claude: Auschwitz: Technique and Operation of the Gas
Chambers, pág. 430, documento A.
5 Véase plano en Pressac, Jean-Claude: Auschwitz: Technique and Operation of the Gas Chambers, pág. 153.

— 64 —
[82] cuanto a la puerta hermética al gas, podría tratarse de una puerta de
una cámara de gas homicida si fuera de acero y tuviese un cierre
absolutamente hermético (para asegurar la estanqueidad y evitar el
rompimiento por las víctimas). Sin embargo, las puertas supuestamente
utilizadas eran de tablas de madera y se intentaba hacerlas herméticas por
medio de bandas de fieltro. 1 Este tipo de puertas podía ser utilizado para
impedir la salida de olores molestos del depósito de cadáveres y para lograr el
mejor funcionamiento del sistema de ventilación al asegurar, en lo posible, la
hermeticidad del local. Su utilización para cerrar una cámara de gas en la que
se amontonaban miles de personas presas de pánico parece del todo
inapropiada.
En cualquier caso, la utilización de puertas estancas y de duchas en un
depósito de cadáveres tiene una explicación lógica en el ámbito de un
crematorio de aquella época.
Por último, nunca se insistirá bastante en no perder la perspectiva ante
este fárrago de datos técnicos y sus posibles interpretaciones. Los documentos
de la oficina de construcciones de Auschwitz, que dirigió la construción de
todos los crematorios, dejó sus archivos intactos al final de la guerra. 2 De esa
masa de documentos -se ha hablado de más de 80.000- Vidal solo ha sido
capaz de encontrar seis "deslices de indiscreción" que según él revelarían -de
manera más que discutible, como acabamos de ver- la intención de los
alemanes de utilizar gigantescos mataderos humanos. Tácitamente supone la
admisión de que hasta la fecha, pasados 50 años del final de la guerra, Vidal, y
con él todos los autores exterminacionistas, han sido incapaces de encontrar
una sola prueba de la existencia de las cámaras de gas homicidas. Este hecho es
ya de por sí suficientemente significativo.

1 Pueden verse fotografías de este tipo de puertas en Pressac, Jean-Claude: Auschwitz: Technique and Operation of the
Gas Chambers, págs. 29, 46, y 49-50.
2 Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz, pág. 1.

— 65 —
6 LAS VICTIMAS DEL HOLOCAUSTO

6.1 El número total

Vidal escribe que a "finales de agosto de 1944, Eichmann había
comentado al Sturmbannführer del servicio de seguridad, Wilhelm Höttl,
que el número de judíos muertos era de unos seis millones, cuatro en los
campos y dos de otras formas, especialmente en fusilamientos masivos en la
URSS". 1
Un poco más adelante, Vidal añade que "Eichmann afirmó orgulloso
que el sentimiento de haber matado a cinco millones de enemigos del Estado
le había proporcionado tanta satisfacción como para saltar a la tumba riéndose
a carcajadas. Esta cifra sería la que repetiría posteriormente durante su proceso
público en Jerusalén en 1961 y coincidiría con cálculos realizados por diversas
entidades al final de la guerra". 2
Como se ve, la fuente de la cifra total de víctimas judías es Adolf
Eichmann, miembro de la SS y responsable de la oficina que durante la guerra
tuvo por misión la deportación de los judíos. Durante su proceso en Jerusalén
en 1961, Eichmann señaló que, en efecto, al final de la guerra manifestó a sus
ayudantes que se iría contento a la tumba sabiendo que cinco millones de
"enemigos del Reich" estaban ya en la tumba. Pero, ¿qué entendía Eichmann
por "enemigos del Reich"? El mismo contesta:

[84]
"Diciendo esta palabra o estas palabras, yo no estaba pensando en absoluto en
los judíos, esto queda claro por el hecho de que el enemigo que estaba golpeando a

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 54.
2 Id., págs. 54-55.

— 66 —
nuestra puerta entonces era el ruso y la flota de bombarderos americanos, éstos eran
los enemigos a los que me estaba refiriendo". 1

Vidal, por tanto, ha falseado una fuente explícita contraria a su tesis. 2

6.2 Las supuestas matanzas en la URSS. Los Einsatzgruppen

Inmediatamente después de la invasión de la URSS en junio de 1941,
los alemanes hicieron entrar en acción a los Einsatzgruppen. 3 Estos eran
destacamentos móviles especiales que operaban en la retaguardia con objeto
de combatir a los elementos hostiles, principalmente partisanos. Fueron
utilizados por los alemanes en casi todas las campañas: hicieron su aparición
en Polonia en 1939, en 1940 fueron enviados pequeños destacamentos a los
países ocupados en el oeste de Europa, dos K o m m a n d o s fueron desplegados
en la campaña de los Balcanes e incluso habían sido previstos para la Gran
Bretaña tras la planeada invasión. 4 Dadas las dimensiones del frente ruso y a
causa de la gran actividad guerrillera que allí se produjo, es natural que los
Einsatzgruppen tuvieran en Rusia unos efectivos y un protagonismo mucho
mayor. Hasta aquí todo podría parecer normal en una guerra de aquellas
características. Sin embargo, los exterminacionistas pretenden que los
Einsatzgruppen, aparte de reprimir las actividades guerrilleras, tenían un
segundo objetivo consistente en el aniquilamiento sistemático de toda la
població judía por razones raciales e independientemente de su militancia en
grupos partisanos.
En este sentido, y según Vidal, las "cifras de judíos asesinados por estas
unidades resultan reveladoras hasta el escalofrío [...] En

[85] total, no parece que el número de asesinatos judíos por estas
unidades fuera inferior al de 700.000". 5
Analicemos más de cerca la aterradora cifra ofrecida por Vidal. En
primer lugar, no se ha encontrado hasta el presente ninguna orden escrita
según la que se asignara a los Einsatzgruppen esa segunda misión de aniquilar
a la población judía en Rusia. La existencia de tal orden la presumen los
autores exterminacionistas en base a las declaraciones de algunos implicados
después de la guerra. 6 En segundo lugar, los efectivos de los Einsatzgruppen
parecen muy pequeños para, aparte de reprimir una activísima guerrilla

1 The Trial of Adolf Eichmann, vol. IV, pág. 1567.
2 En cuanto a Wilhelm Höttl, véase la crítica de Butz, Arthur R.: The Hoax of the Twentieth Century, págs. 80-81.
3 El nombre completo era Einsatzgruppen des Sicherheitsdienstes und der Sicherheitspolizei (Grupos operativos del
Servicio de Seguridad y de la Policía de Seguridad).
4 Hilberg, Raul: La Destruction des Juifs d'Europe, pág. 247, n. 9.
5 Vidal, Cesar: LRH, pág. 55.
6 Hilberg, Raul: La Destruction des Juifs d'Europe, pág. 248, n. 12.

— 67 —
soviética en un frente de más de 2.000 kilómetros, proceder al asesinato
masivo e indiscriminado de toda la población judía del territorio ruso
ocupado. Por ejemplo, el Einsatzgruppe A, que era el más importante
numéricamente, disponía apenas de 990 personas, incluido personal auxiliar
femenino, intérpretes y operadores de radio y de teletipo. El más pequeño
apenas contaba con 400-500 hombres. Los efectivos totales de los cuatro
Einsatzgruppen que operaban en Rusia se elevaban a alrededor de 3.000
hombres. 1
Centrémonos ahora en la cifra de víctimas manejada por Vidal. Antes
que nada habrá que realizar una pequeña incursión en la cuestión de los
movimientos de población en la Unión Soviética durante la Segunda Guerra
Mundial. Recurriré al estudio demográfico más meticuloso realizado hasta la
fecha sobre la población judía durante la Segunda Guerra Mundial: The
Dissolution of Eastern European Jewry, de Walter N. Sanning. Sanning
averiguó que los soviéticos habían hecho evacuar a la mayor parte de la
población de las principales ciudades que iban a caer en manos alemanas. Así,
por ejemplo, los soviéticos evacuaron el 94% de la población de Minsk, el 78%
de Vítebsk, el 96% de Poltava, el 67-83% de Odessa, el 85% de Járkov y el 75-
80% de Kíev. 2 A principios de 1941 vivían 3.597.000 judíos en las áreas
soviéticas que serían ocupadas por tropas del Eje. Si solo el 80% de los judíos
fueron evacuados de

[86] estas áreas, lo que es perfectamente posible dado que constituían una
población esencialmente urbana y a priori podían sentirse más amenazados
que el resto de la población, resultaría que 2.877.000 judíos no habrían caído
en manos de los alemanes. Eso supondría que solo unos 720.000 judíos
habrían quedado bajo administración alemana. 3 Y al acabar la guerra,
alrededor de 360.000 judíos vivían solo en diez ciudades soviéticas que
estuvieron ocupadas por los alemanes (entre ellas Járkov, Odessa, Kíev y
Vínnitsa). Esta cifra fue obtenida antes de que la población judía evacuada
volviera a sus lugares de origen. Sanning concluye, a la vista de estos datos,
que probablemente un alto porcentaje de los 720.000 judíos sobrevivió tanto a
la guerra como a la administración alemana. 4
En consecuencia, centrándonos en el aspecto demográfico y haciendo
abstracción de todos los demás, la cifra citada por Vidal es inverosímil. 5

1 Id., págs. 250-251.
2 Sanning, Walter N.: The Dissolution of Eastern European Jewry, pág. 101.
3 Id., pág. 103.
4 Id., pág. 104-105.
5 Véase una crítica de la supuesta actividad exterminadora de judíos de los Einsatzgruppen en Butz, Arthur R.: The
Hoax of the Twentieth Century, págs. 197-204.

— 68 —
6.3 Cifra de víctimas de Polonia

"En cuanto a los judíos de Polonia -señala Vidal-, que eran 3.351.000 en agosto
de 1939, no sobrevivieron a la contienda más de 400.000 en números redondos. En 1945,
55.000 vivían aún en Polonia; 185.000 fueron repatriados de la URSS; algo más de
100.000 estaban dispersos en países como Austria o Rumania en 1946; unos 15.000
emigraron a Palestina y unos pocos millares más cayeron en acción de guerra, fueron
deportados a la URSS o sobrevivieron en las áreas de Polonia ahora anexionadas por
la URSS. De los muertos, más de medio millón lo fueron en los ghettos, unos 60.000 en
fusilamientos masivos y más de 1.800.000 en los campos de concentración". 1

Enfocaré de nuevo la cuestión desde el punto de vista demográfico para
demostrar lo infundado de las cifras manejadas por Vidal.

[87] También en este caso recurriré a la ya citada obra de Walter N. Sanning.
La cifra de 3.351.000 judíos polacos en agosto de 1939 procede de una
entidad sionista, el Anglo-American Committee on European Jewry and
Palestine. Otra fuente, el censo polaco de diciembre de 1931, contó 3.113.933
personas de religión judía. La población judía de Polonia era
predominantemente urbana y presumiblemente de escasa natalidad. Se
desconocen datos de la época sobre la natalidad de la población judía polaca,
pero sí se conocen, en cambio, de la población judía soviética, de estructura
social muy similar. Por analogía resultaría que los judíos polacos tendrían
una tasa de incremento de la población del 0,4%, apenas un surplus de 12.000
nacimientos sobre muertes en 1931. 2
Ha de tenerse en cuenta, además, la emigración. Las cifras oficiales
polacas hablan de 75.527 emigrantes judíos desde 1934 hasta 1937. Estas cifras
son sin duda muy diferentes de las reales. La mayoría de los judíos de Europa,
excluida la URSS, vivían en Polonia hasta 1939 y en ningún país eran tratados
peor que allí (con la excepción de Alemania a partir de 1938). Entre 1934 y 1937
68.000 judíos polacos emigraron solo a Palestina. 400.000 judíos entraron en
Estados Unidos entre 1933 y 1943 y solo una pequeña fracción de ellos procedía
de Alemania, por lo que una gran parte debía de venir de Polonia. Otro
indicio: a finales de los años 20 vivían en Francia y Benelux 315.000 judíos. Al
comienzo de la guerra llegaron a 480.000. Dada la baja natalidad de estos
judíos, el incremento de 165.000 tenía que haberse debido a la inmigración,
que en un alto porcentaje tenía que proceder de Polonia (el 83% de los judíos
que dejaron Alemania en la misma época fue a América del Norte y Sur,
Palestina, Shanghai e Inglaterra). En base a todo lo apuntado, el Institut für
Zeitgeschichte de Múnich ha reconocido que en los años posteriores a 1933
alrededor de 100.000 judíos emigraron de Polonia cada año. Sanning estima

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 56.
2 Sanning, Walter N.: The Dissolution of Eastern European Jewry, págs. 23-27.

— 69 —
una cifra de emigrantes hasta 1939 de 500.000. Por lo tanto, a finales de 1939
habría en Polonia 2.633.000 judíos, 1

[88] 700.000 menos de la cifra indicada por el Anglo-American Committee on
European Jewry and Palestine y por Vidal.
Tras el reparto de Polonia en septiembre de 1939, de estos 2.633.000
judíos el 61% (1.607.000) quedó bajo administración alemana y el 39% restante
(1.026.000) bajo administración soviética. Sin embargo, las sustracciones no
acaban aquí. Utilizando fuentes judías, Sanning llega a la conclusión de que
de 750.000 a 900.000 judíos de la zona alemana pasaron a la zona soviética y
fueron deportados por Stalin a Siberia. De éstos, solo 600.000 sobrevivieron al
viaje y llegaron a su destino. Si consideramos la cifra más baja (750.000),
resultaría que solo quedarían 857.000 judíos bajo control alemán en Polonia.
Pero también Rumania sirvió como válvula de escape para los judíos polacos
en zona alemana y al menos 100.000 se aprovecharon de ello para huir. En
definitiva, no más de 757.000 judíos quedaron bajo administración alemana
en 1939-1940. Tras la guerra, en junio de 1946, según cifras oficiales, quedaban
en Polonia 83.069 judíos. Si a los 757.000 judíos deducimos estos 83.069
resultará que no más de 674.000 judíos habrían desaparecido en zona
alemana. 2
Pero, ¿y respecto a los judíos que quedaron en la porción de Polonia
administrada por los soviéticos en 1939 y que después sería ocupada a su vez
por los alemanes? Se sabe que en este territorio también realizaron los
soviéticos una deportación masiva de población "amenazada" y "extranjera"
inmediatamente después del inicio de las hostilidades e incluso antes de que
éstas comenzaran en junio de 1941. Se estima que entre 1.500.000 y 2.000.000
personas de las áreas anexionadas por la URSS en 1939-1940 fueron
deportadas al interior del imperio soviético. Los desplazados fueron
instalados en la Región Industrial Central, en zonas próximas al ferrocarril
entre Turkestán y Siberia y en la región de Tashkent. Fuentes alemanas de la
época indican que la evacuación del área ocupada en 1941 equivalía a
alrededor de la mitad de la población urbana. Se conocen los porcentajes de
evacuación de la población de algunas ciudades de la antigua Polonia
incorporadas a la URSS: de Brest-Litovsk el 42%, de Baranowicze el 90%, de
Lutsk el 61%, de Rovno el 64% y de Pinsk el

[89] 69%. 3 Dada la fuerte concentración urbana de la población judía polaca y
la intención de los soviéticos de evacuar a los segmentos de población
"amenazados" y "extranjeros", es lógico suponer que se procedería al

1 Id., págs. 30-33.
2 Id., págs. 39-46.
3 Id., págs. 68-69 y 76.

— 70 —
desplazamiento de una parte considerable, si no a la totalidad, de la población
judía de este territorio.
En consecuencia, también en este caso las cifras dadas por Vidal son
inverosímiles, y su admisión supondría dar por bueno, contra toda evidencia,
que la población judía polaca se mantuvo sorprendentemente estática y que
no emigró en los años 30, que no huyó ante el avance alemán para ponerse
bajo protección soviética (o, en menor medida, rumana) y que tras el ataque
alemán a Rusia evitó ponerse a buen recaudo y se quedó tranquilamente a
esperar a los alemanes en ciudades cuya población había sido evacuada en su
mayor parte.
En cuanto al caso concreto del famoso campo de concentración de
Auschwitz, Vidal indica que "el número de judíos y no judíos registrados y
muertos en el campo entre mayo de 1940 y enero de 1945 fue, en números
redondos, de unos 130.000. Pero el de los judíos asesinados en el mismo lugar
sin que se procediera a su registro previo por considerarlos incapaces
difícilmente puede considerarse inferior a las 650.000 personas. En total la
cifra supera los tres cuartos de millón de judíos asesinados". 1
En realidad, se puede hablar con propiedad de alrededor de 130.000
muertos en Auschwitz extrapolando la documentación parcial conservada,
consistente en certificados de defunción. Totalmente hipotética e infundada
es la cifra de 650.000 judíos asesinados. Para establecer esta cifra -que Vidal ha
tomado del autor francés J.-C. Pressac 2 y que no es compartida por la mayoría
de los autores exterminacionistas, que fijan cifras mucho más altas, aunque
igualmente infundadas- se ha partido de un cálculo sencillo. Se sabe el
número de integrantes de muchos de los convoyes de judíos deportados a
Auschwitz. Se sabe el número -siempre muy inferior- de los

[90] miembros de cada convoy que fueron registrados en el campo a la llegada.
No hay constancia en los registros del campo, en cambio, de los restantes
deportados. Y se concluye simplemente que este resto de deportados no
registrados fue exterminado sin dejar rastro en las cámaras de gas. Lo menos
que cabe decir es que se trata de una hipótesis atrevida. Sin embargo, hay
indicios cada vez más numerosos de que los judíos no registrados en el
campo eran deportados de nuevo hacia distintos destinos tras una estancia
más o menos larga en Auschwitz. Por ejemplo, se sabe que existía en
Auschwitz en 1944 un "campo de tránsito del campo de concentración
Auschwitz II (Durchgangslager KL Auschwitz II)" en el que eran ingresados,
sin ser inscritos en los registros, miles de judíos de Hungría en calidad de
"detenidos en depósito (Depot-Häftlinge)". Estos eran de nuevo deportados

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 56.
2 Pressac, Jean-Claude: Les Crématoires d'Auschwitz, págs. 144-148.

— 71 —
hacia campos de concentración en el interior del Reich. 1 También hay
indicios de que judíos deportados de Francia y Bélgica -que, según la tesis
exterminacionista, eran todos internados o aniquilados en Auschwitz- fueron
en realidad llevados por los alemanes a regiones situadas muy al este del
campo de concentración. 2

6.4 El "informe Korherr"

"En marzo de 1943 -escribe Vidal-, Himmler recibió el denominado
Informe Korherr. Este debía su nombre al Dr. Korherr, un funcionario
empleado por Himmler para realizar un balance de las listas que operaban en
poder de Eichmann. Autodenominado 'Inspector de estadísticas del
Reichsfuehrer de las SS', el primer informe de Korherr, de 16 páginas de
extensión y titulado 'La solución final de la cuestión de los judíos europeos',
fue enviado a Rudi Brandt, el secretario de Himmler, el 23 de marzo de 1943.
La afirmación del Dr. Korherr contenida en el mismo no podía ser más
explícita: 'Cuando se produjo en 1933 la toma del poder, el número de judíos
en Europa era superior a los 10 millones. Esa cifra ha descendido a la mitad. El
descenso de unos cuatro millones se debe a la influencia alemana'. En otras

[91] palabras, para la primavera de 1943, dos años antes del final de la guerra,
los nazis habían conseguido exterminar a unos cuatro millones de judíos. El
10 de abril de aquel mismo año, Himmler escribió a Korherr, a través de Rudi
Brandt, ordenándole que cambiara la expresión 'trato especial' de la página 9
por 'transportes al este de la URSS procedentes de las provincias del este'". 3
Vidal añade que, en un anexo, "figuraba otra afirmación nada equívoca: 'La
existencia de los judíos en el antiguo Reich está llegando a su fin". 4
Nuevamente, Vidal ha hecho una interpretación abusiva del texto de
un documento. En primer lugar, Korherr deja bien claro que el descenso de la
población judía en Europa, en una cifra que se evaluaba en cuatro millones y
medio, se debía a "la emigración judía, al excedente de defunciones y, por otra
parte, a los inevitables errores debidos a la fluctuación de la población judía". 5
Para nada alude al exterminio físico. En segundo lugar, es cierto que Korherr
reconocía que la existencia de los judíos en el antiguo Reich estaba llegando a
su fin, pero Vidal silencia que, según el estadístico de la SS, el decremento no
se debía a exterminio alguno, sino a la emigración, al excedente de mortalidad

1 Czech, Danuta: Kalendarium der Ereignisse im Konzentrationslager Auschwitz-Birkenau 1939-1945, págs. 699 y 776 y
siguientes.
2 Aynat, Enrique: Estudios sobre el "Holocausto", págs. 55-62.
3 Vidal, Cesar: LRH, págs. 78-79.
4 Id., pág. 79.
5 Véase reproducción del documento en Poliakov, Leon; y Wulf, Josef: El Tercer Reich y los judíos, pág. 211.

— 72 —
y a las evacuaciones. 1 Por último, la expresión "trato especial"
-Sonderbehandlung en alemán- no encerraba un eufemismo alusivo al
exterminio de judíos. El propio Korherr, muchos años después de la guerra,
enviaba una carta al semanario alemán "Der Spiegel" en la que protestaba
contra la interpretación que se estaba dando al término. Korherr decía:

"La afirmación según la cual yo habría podido establecer que más de un millón
de judíos han podido morir en los campos del Gobierno General de Polonia y de los
territorios del Warta, a consecuencia de un tratamiento especial
(Sonderbehandlung), es absolutamente inexacta. Tengo que protestar contra el
empleo del verbo 'morir' en este contexto.
[92]
Es justamente el término 'tratamiento especial' el que me incitó a pedir una
explicación por teléfono a la Oficina Central de la Seguridad del Reich (RSHA). Se
me respondió que este término se aplicaba a los judíos que debían ser asentados
(angesiedelt) en el distrito de Lublin". 2

En resumidas cuentas, no hay nada en el documento citado por Vidal ni
en el término "tratamiento especial" que avale la tesis del exterminio. Tesis a
la que solo se puede llegar retorciendo el sentido de los textos en base a una
idea preconcebida. Estamos, por tanto, ante un nuevo error de razonamiento:
la petición de principio, que consiste en dar por admitido desde el principio de
la demostración aquello que se pretende demostrar.
Se va consolidando cada vez más la idea de que el Holocausto solo
puede mantenerse forzando el sentido de los documentos e interpretándolos
de acuerdo con una postura apriorística que fija que el exterminio de judíos
ha tenido necesariamente lugar. Es con esta hermeneútica viciada con la que
Vidal y sus colegas exterminacionistas acometen sus trabajos.

1 Id., pág. 2109.
2 "Der Spiegel", 25 de julio de 1977. Véase reproducción de la carta en el apéndice 2.

— 73 —
[93]

7 LAS REPARACIONES

Según Vidal, las "reparaciones que Alemania pagó a Israel no se
basaron en el número de muertos sino en el coste que para este segundo
estado significó la absorción tanto de los que huyeron de Alemania y de los
países controlados por ésta durante el período anterior a la guerra, como de
los sobrevivientes del Holocausto que acudieron a Israel tras el conflicto". 1
Esto es solo una verdad a medias. Es cierto que las reparaciones pagadas
directamente por Alemania al estado de Israel se establecieron, como se verá,
en virtud de un tratado, sin que entrara entonces en consideración el número
de víctimas judías durante la guerra. Pero no es menos cierto que Alemania
ha pagado -y sigue pagando- cantidades exorbitantes en concepto de pensiones
por reparaciones a las víctimas y familiares de las víctimas y que un 40% de
estos pensionistas vive en Israel. 2 De esta manera, el estado de Israel,
indirectamente, se está beneficiando también de las reparaciones alemanas.
Vidal añade que "los resultados finales [de las reparaciones] no fueron
especialmente generosos para con el nuevo Estado judío". 3
Aun considerando exclusivamente las reparaciones pagadas
directamente por Alemania a Israel, la afirmación de Vidal no se atiene

[94] a la realidad. El 10 de septiembre de 1952 fue firmado en Luxemburgo un
tratado entre el canciller Adenauer por Alemania y Moshe Sharett por Israel.
Sin embargo, el pacto solo fue ratificado por el parlamento alemán seis meses
más tarde. El retraso se debió a las presiones ejercidas por los países árabes
sobre Alemania para bloquear la ratificación del acuerdo. Los árabes

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 57.
2 Weber, Mark: West Germany's Holocaust Payoff to Israel and World Jewry, pág. 248.
3 Vidal, Cesar: LRH, pág. 58.

— 74 —
amenazaron con un boicot económico a Alemania, ya que temían que el pago
de reparaciones iba a suponer una ayuda vital para la economía de Israel, y no
una bagatela, como pretende Vidal. Según el Tratado de Luxemburgo,
Alemania se comprometía a pagar a Israel en el plazo de 12 a 14 años 3.450
millones de marcos alemanes (845 millones de dólares). Además, Alemania
pagaría 450 millones de marcos (110 millones de dólares) a una persona
jurídica, la Conference on Jewish Material Claims against Germany, para
atender los gastos de absorción de los judíos desplazados en otros países
distintos de Israel. 1 Frontalmente en contra de los afirmado por Vidal, la
profesora Nana Sagi, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, mantiene que las
"reparaciones fueron una contribución enorme a la economía de Israel.
Salvaron al país de la bancarrota y jugaron un papel decisivo al dar una base
firme a su economía. La flota mercante de Israel -sesenta barcos, en su
mayoría de carga, incluyendo un muelle flotante- fue construida con fondos
de reparaciones. Al desarrollar los recursos hidraúlicos del país y al facilitar
dinero para la mecanización, las reparaciones permitieron a la agricultura de
Israel que se modernizara notablemente. Se produjo un avance decisivo en
todas las ramas de la industria, y mil cuatrocientas empresas industriales
fueron capaces de renovar su equipo gracias a las reparaciones". 2
Por último, Vidal afronta la cuestión de las indemnizaciones personales
de las víctimas del Holocausto. Segun este autor, "no se solicitó ningún tipo
de compensación para las víctimas" y los "resultados de estas bien modestas
peticiones fueron de todas formas muy escasos". 3 Sin embargo, estas
afirmaciones no se ajustan a la verdad. En primer lugar, las indemnizaciones
alemanas no se restringían a

[95] los supervivientes. La ley federal alemana de indemnización, de 19 de
septiembre de 1953, admitía demandas de indemnización por pérdida de la
vida a consecuencia de la persecución si el demandante había sido la esposa o
el hijo del difunto. La pensión se extendía también a daños corporales y
quebrantos de salud, porte de la estrella, vida en la clandestinidad,
confinamiento en un ghetto (incluido el de Shanghai, en China), detención
en un campo, pérdida de bienes, pérdida de capitales, etc. 4 Una legislación tan
vaga permitía, por ejemplo, que personas de origen judío internadas en
prisiones o campos de concentración por delitos comunes disfrutaran
también de pensiones por "persecución".
Esta ley, y la legislación posterior análoga, establecía que las
indemnizaciones no se limitaban a los judíos perseguidos por las autoridades
alemanas. El estado federal alemán también tenía que pagar pensiones a los

1 Sagi, Nana: Reparations and Restitution, pág. 1258.
2 Id.
3 Vidal, Cesar: LRH, pág. 59.
4 Hilberg, Raul: La Destruction des Juifs d'Europe, págs. 1006-1007.

— 75 —
judíos perseguidos por autoridades de otros países. Así, Alemania pensionaba
a los judíos perseguidos por Francia desde noviembre de 1942; por Rumania,
Bulgaria e Italia, desde septiembre de 1943; y por Hungría desde marzo de
1944. 1
En segundo lugar, dos testimonios cualificados muestran que los
resultados de las -según Vidal- "bien modestas peticiones" no fueron
precisamente "muy escasos". Según Charles Biedermann, delegado del
Comité Internacional de la Cruz Roja y director del International Tracing
Service -organismo que tiene por objeto reunir, clasificar, administrar y
evaluar documentos de antiguos perseguidos del régimen nazi con objeto de
permitirles obtener pensiones- en 1985, Alemania había pagado en concepto
de compensaciones y pensiones entre 82.000 y 88.000 millones de marcos
alemanes9. De modo coincidente, la ya citada N. Sagi estimaba que en el año
2.000 Alemania habrá pagado a las víctimas del nazismo 85.000 millones de
marcos alemanes". 2

1 Id., págs. 1013.
2 Sagi, Nana: Reparations and Restitution, pág. 1259.

— 76 —
[97]

8 EL ATAQUE A ARTHUR R. BUTZ

Para muchos, el norteamericano Arthur R. Butz es el autor
revisionista más conocido y prestigioso del mundo. Era evidente que en una
obra de crítica del revisionismo no podía faltar una referencia a una de sus
figuras principales. Consecuentemente, Vidal dedica un capítulo entero al
autor norteamericano. 1 No obstante, este capítulo adolece del mismo defecto
que toda la obra: la utilización de una escasísima bibliografía, insuficiente a
todas luces para realizar un estudio aceptable.
Para empezar, Vidal soslaya la obra principal de Butz, The Hoax of the
Twentieth Century, libro emblemático del revisionismo, que a pesar de los
años que han transcurrido desde su publicación en 1976, no ha sido todavía
sometido a una crítica metódica por parte de los exterminacionistas. Vidal
menciona apenas de pasada la obra de Butz y todo induce a pensar que no la
ha leído, limitándose a citar de segunda mano brevísimas referencias. 2 Más
adelante Vidal señala que "con posterioridad a este libro, Butz escribió una
serie de artículos en los que profundiza aún más en los aspectos mencionados
aquí". 3 Estos artículos, según Vidal, son: "Athur [sic] Butz, 'The

[97] International Holocaust Controversy' en Journal of Historical
R e v i e w , 1:1, Primavera 1980, pp. 5-22 [...] 'Holocaust Revisionism: A Denial of
History' en ADL Facts, vol. 26:2, Junio 1980; y Revisionism and the Right
reeditado en Jewish Echo of Glasgow, 8 de enero de 1982, p. 6". 4 En realidad
A.R. Butz ha escrito, además de su libro citado, al menos 13 textos sobre
revisionismo, todos ellos aparecidos en la revista "The Journal of Historical
Review" (4 artículos de fondo, 4 cartas y 5 recensiones y críticas de obras) entre

1 Vidal, Cesar: LRH, págs. 81-96.
2 Id., págs. 82. Por ejemplo, la descripción de los judíos como el "grupo más poderoso de la tierra" no figura en la obra de
Butz en las páginas indicadas por Vidal.
3 Vidal, Cesar: LRH, pág. 82.
4 Id., pág. 183, n. 122.

— 77 —
1980 y 1993. La relación de Vidal, además de incompleta, es engañosa. Solo el
artículo The International Holocaust Controversy es de Butz. Los otros dos
textos citados no son del autor norteamericano y corresponden a
publicaciones hostiles al revisionismo.
Como fuente para su ataque, Vidal ha recurrido a La fábula del
"Holocausto", 1 una defectuosa y muy abreviada traducción de un artículo de
Butz, de la que ya se habló en el apartado 1.1.
Hecho este preámbulo, entremos ahora en materia. Vidal escribe:

"Pero sí resulta importante detenerse ahora en los aspectos que Butz consideró
como prueba de que el Holocausto no era sino una fábula. Los mismos son los siguientes:
1. Los judíos de la Europa ocupada no tuvieron durante la guerra ninguna
información referente a un programa de exterminio.
2. Las organizaciones judías fuera de la Europa ocupada no actuaron como si
creyesen en sus propias acusaciones de 'exterminio'.
3. Los aliados tampoco dieron fe a las acusaciones de exterminio y sus servicios
de inteligencia nunca produjeron información alguna que corroborara tales
acusaciones.
4. El Vaticano no creyó las acusaciones de exterminio.
5. Las acciones y los informes de la Cruz Roja Internacional no concuerdan con
las acusaciones de exterminio.

[99]
6. Los documentos alemanes no hablan de exterminio. No hay nada acerca de
las 'cámaras de gas' en los campos de concentración o en otros documentos alemanes". 2

En realidad, los aspectos subrayados por Butz son ocho. Los dos restantes
son: "Las acusaciones de posguerra tuvieron su origen en las acusaciones de
exterminio nacidas durante la guerra. Sin embargo, las diferencias entre
ambas acusaciones son tales que resulta evidente que las acusaciones nacidas
durante la guerra no estaban basadas en hechos reales" 3 y "la resistencia
alemana a Hitler, incluyendo a la que estaba enquistada en el aparato de
inteligencia militar alemana, no tenía conocimiento, en modo alguno, de un
programa para exterminar a los judíos". 4 Al parecer Vidal no ha considerado
dignos de mención estos dos argumentos del autor norteamericano o no ha
encontrado la manera de rebatirlos.
A continuación se tratarán, punto por punto, los aspectos considerados
por Butz como prueba de que el Holocausto no existió, y las correspondientes
críticas de Vidal. Además, añadiré mis propias consideraciones sobre el

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 183, n. 123. Véase la edición original en Butz, Arthur R.: Context and perspective in the
"Holocaust" controversy. Hay traducción francesa en Butz, Arthur R.: Contexte historique et perspective d'ensemble
dans la controverse sur l'"Holocauste".
2 Vidal, Cesar: LRH, págs. 82-83.
3 Butz, Arthur R.: La fábula del "Holocausto", págs, 6-7.
4 Butz, Arthur R.: La fábula del "Holocausto", págs, 14-15.

— 78 —
crédito y la fiabilidad que merecen los argumentos empleados por el autor
español.

8.1 Los judíos en la Europa ocupada y el Holocausto

Butz sostiene que la resistencia de los judíos a la deportación era rara.
Los judíos se dirigían a los diferentes campos sin sospechar que iban a ser
asesinados. Butz cita a varios autores exterminacionistas según los que los
judíos deportados de Eslovaquia, Francia, Italia, Alemania, Hungría y Polonia
no sabían que la deportación significaba la muerte y en consecuencia no se
resistían. Los dirigentes de las comunidades judías locales o nacionales nunca
advirtieron del peligro a sus miembros. Los archivos de estas organizaciones
ignoraban la existencia de un programa de exterminio. 1

[100]
Por contra, Vidal alega que circulaban por Europa informes de fuentes
judías que demostraban la existencia de un programa de exterminio y el
conocimiento de éste entre la población judía. En concreto, menciona un
informe del Bund 2 :

"el Bund judío de Polonia realizaba un estudio muy riguroso, dividido en
categorías locales, regionales y mensuales, de los asesinatos realizados perpetrados
hasta entonces por los alemanes en aquel país. La conclusiones a las que llegaban no
podían ser más clarificadoras: Alemania pretendía 'aniquilar a todos los judíos de
Europa'. En el centro de exterminio de Chelmno 'por término medio eran gaseadas
1.000 personas al día' y los judíos polacos asesinados hasta la fecha alcanzaban la
cifra de unos 700.000". 3

Vidal cita como referencia del documento solamente una enigmática
"Mds 4/68". 4 Si bien me ha sido imposible obtener el documento identificado
con tan parca referencia, he conseguido un folleto propagandístico de 1942 que
creo que recoge al menos la parte sustancial del informe del Bund. 5 El
prólogo del folleto es ilustrativo del clima pasional de la propaganda de
aquella época: "Las abominables crueldades de las guerras de religión, el
exterminio de los Morenos [sic, en español en el original] en España, de los
albigenses, de los anabaptistas, eran una bagatela comparados con el placer de
la tortura inspirado por la religión de la raza. Los hunos y los mongoles,
Tamerlán con sus montañas de cráneos, todos estos demonios de hace mucho

1 Butz, Arthur R.: Contexte historique et perspective d'ensemble dans la controverse sur l'"Holocauste", págs. 115-117.
2 Unión socialdemócreta de Polonia que aglutinaba a la masa obrera judía.
3 Vidal, Cesar: LRH, págs. 85-86.
4 Id., págs. 183, n. 129.
5 Stop them Now.

— 79 —
tiempo eran modelos caballerescos comparados con los diablos de pura sangre
en los que Hitler ha convertido a los alemanes". 1 El prólogo concluye con
una afirmación sorprendente: "En el presente [1942] Hitler va a dejar de
matarlos [a los judíos] y va a dejarlos vivos para trabajar". 2
El contenido del informe responde a lo que cabía esperar tras la lectura
del prólogo. Solo reproduciré, como botón de muestra, la descripción del
entierro de las víctimas judías: "Un repugnante ritual

[101] acompañaba el entierro. Los civiles examinaban todos los cadáveres en
pos de objetos de valor. Anillos de matrimonio eran arrancados de los dedos y
cadenas de oro de las gargantas. Dientes de oro eran extraídos e incluso el
recto y órganos genitales de las mujeres examinados en pos de objetos de
valor ocultos". 3 El resto del texto, la portada y las fotografías son del mismo
tenor. Soy de la opinión de que un historiador meticuloso debe pensárselo
dos veces antes de utilizar un documento de esta índole como fuente
histórica. Y si Vidal, un historiador profesional, ha tenido que recurrir a este
tipo de textos es, seguramente, porque no ha encontrado nada más
presentable.
La mejor prueba de que el argumento de Vidal no es válido y de que
Butz tiene razón es la reacción de la población judía en la Europa ocupada. El
autor Walter Laqueur ha puesto de manifiesto cómo Rumkowski, dirigente
del ghetto de Lodz, el segundo más importante de Polonia, si supo algo del
campo de exterminio de Chelmno, guardó silencio. 4 Yizhak Zukerman,
dirigente de la resistencia sionistasocialista, escribió en 1944 que la prensa
clandestina judía en Polonia había publicado extensos informes sobre
crímenes en masa, "pero Varsovia no creía [...] Las noticias sobre crímenes
alemanes eran recibidas con incredulidad y desconfianza, no solamente en el
extranjero. Incluso en la inmediata vecindad de Ponary y Chelmno, Belzec y
Treblinka, 5 estos informes no fueron creídos". 6 En cuanto a los judíos
eslovacos deportados, "los líderes del judaísmo eslovaco sacaron la
conclusión de que aunque la situación era desesperadamente mala, la
mayoría de sus relaciones y amigos estaba [tras la deportación] todavía viva". 7
Intentaron establecer contacto con ellos y fueron despachados correos a los
deportados con dinero, objetos de valor y alimentos. Los controles de
fronteras no eran rigurosos y algunos guardias se dejaban sobornar. En

1 Stop them Now, pág. 3.
2 Id.
3 Id., pág. 13.
4 Laqueur, Walter: The Terrible Secret, pág. 128.
5 Supuestos centros de exterminio. El primero estaba situado en Lituania, los tres restantes en Polonia.
6 Laqueur, Walter: The Terrible Secret, págs. 133-134.
7 Id., pág. 143.

— 80 —
ocasiones llegaban mensajes de puño y letra de los deportados acusando
recibo de los envíos. "A pesar de

[102] su excelente servicio de información privado, aparentemente [los
líderes judíos eslovacos] no fueron conocedores durante un largo tiempo de
la totalidad del exterminio". 1 En la correspondencia de los dirigentes judíos
de Eslovaquia no aparecen los campos de exterminio. "Auschwitz es
mencionado, pero aparentemente en la creencia de que era un campo de
trabajo". 2
Testigos alemanes que presenciaron la llegada de judíos de Alemania en
noviembre de 1941 a Minsk (Bielorrusia), Riga (Letonia) y Lodz (Polonia)
refieren que los judíos no tenían ninguna aprensión sobre el futuro,
"considerándose a sí mismos como pioneros para ser utilizados en la
colonización del Este". 3
En Holanda las "deportaciones continuaban y mientras existía un
creciente número de judíos que no se encaminó a los lugares de reunión y se
escondió, la mayoría se presentaba a pesar de todo en la estación de ferrocarril
después de recibir instrucciones por correo. Esto conduce a la inevitable
conclusión de que a pesar de todos los recelos (misgivings) sobre las
deportaciones, la mayoría de los judíos holandeses o bien no había oído, o no
quería oir, de los campos de la muerte. Un año más tarde llegó el turno de los
judíos daneses y griegos y dos años màs tarde del judaísmo húngaro. A pesar
de todo la reacción fue la misma". 4
El Dr. Kastner, uno de los líderes de la comunidad judía húngara, refiere
que a finales de verano de 1941 llegaron a Hungría noticias de ejecuciones en
masa de judíos de Ucrania, países bálticos, Besarabia y Bucovina. Kastner
informó detalladamente a los dirigentes judíos húngaros sobre estos hechos,
indicando que había que contar ya con un millón de muertos. Sin embargo,
los oyentes "acogieron el informe con escepticismo". 5
Los judíos franceses no eran una excepción. Según admite Georges
Wellers, él mismo deportado, "es necesario, para una justa comprensión del
comportamiento de las víctimas, precisar bien un

[103] punto fundamental del problema: la ignorancia de su verdadero
objetivo -asesinato colectivo- en el cual ha vivido hasta el fin la población
judía". 6 Wellers menciona la reacción de varios judíos franceses recién
llegados a Auschwitz a los que un viejo detenido revela que el resto del

1 Id., pág. 144.
2 Id., pág. 145.
3 Id., pág. 146.
4 Id., pág. 150.
5 Der Kastner Bericht über Eichmanns Menschenhandel in Ungarn, pág. 37.
6 Wellers, Georges: Un Juif sous Vichy, pág. 185.

— 81 —
convoy ha sido exterminado: "'¿Es posible, camaradas?' Os responden todos:
'¿Es posible? ¡No, no es posible! No es verdad. Lo dice para asustarnos...
¿Piensas que los alemanes llevarían gente de tan lejos si no tuvieran
necesidad? ¡No es verdad! ¡No es posible!'". 1 En palabras de otro deportado
francés a Auschwitz, Marc Klein, habían "de pasar semanas y meses [tras la
llegada a Auschwitz-Birkenau] antes de que nos enterásemos poco a poco de
que la operación de selección en el andén de Birkenau constituía el acto
preliminar de una aniquilación en masa". A continuación explica cómo se
produjo el tardío descubrimiento: un grupo de médicos franceses, detenidos
más tiempo, "con palabras encubiertas nos iniciaron en el misterio terrible
que envolvía este campo; la destrucción en masa y casi cotidiana de un
elevado número de personas recién llegadas, en las cámaras de gas de
Birkenau. Algunos camaradas nos advirtieron que no había que conceder
excesivo crédito a estos siniestros rumores". 2
Dos judíos deportados de Francia, J. Darville y S. Wichenè,
manifestaron después de la guerra:

"No sabíamos nada sobre el fin del viaje. La radio había hablado de las
cámaras de gas, de los hornos crematorios. Pero no podíamos creerlo. Tales
monstruosidades nos parecían imposibles y pensábamos que se trataba simplemente
de propaganda antialemana. Ghettos, trabajos forzados, es todo lo que podíamos
imaginar". 3

El propio G. Wellers, que fue deportado a Auschwitz después de dos
años y medio de estancia en campos de Francia, manifestó:

"yo pasé allí [en campos de tránsito en Francia] muy largas horas para buscar,
para comprender, solo o con amigos, el sentido de los acontecimientos en medio de los
cuales estábamos bamboleándonos
[104]
día y noche y donde lo esencial aparecía siempre: la explotación de la mano de
obra judía por una Alemania cada vez más corta de brazos, explotación agravada por
la voluntad de aislar a los judíos en un inmenso y miserable ghetto. La imaginación
más sombría no iba más lejos". 4

También los dirigentes de la comunidad judía francesa desconocían que
el destino de la deportación fuese la muerte. Un "muy notable dirigente de la
organización semiclandestina judía de París", David Rapoport, mantuvo
conversaciones con G. Wellers en Francia durante la guerra. Según indica
éste, Rapoport "no me ha hablado nunca de exterminio sistemático de judíos

1 Id.
2 Poliakov, Leon; y Wulf, Josef: El Tercer Reich y los judíos, págs. 216-217.
3 Wellers, Georges: Un Juif sous Vichy, pág. 186.
4 Id., pág. 187.

— 82 —
y sin embargo estaba muy bien situado en Francia para conocer esta verdad si
hubiese sido conocida". 1 La misma ignorancia mostraron los dirigentes de la
U.G.I.F. 2 con los que Wellers pudo hablar. 3
En definitiva, los testimonios anteriores prueban, más allá de toda duda
razonable, que los judíos que residían en la Europa ocupada por los alemanes
desconocían que un gigantesco programa de exterminio se estuviese llevando
a cabo. Si bien es cierto que corrían todo tipo de bulos y rumores, como los
propagados por el informe del Bund, éstos carecían del menor crédito. Prueba
de ello es que los miembros de las comunidades judías y sus dirigentes se
dirigían sin coacción y sin resistencia dignas de mención hacia los lugares de
concentración para ser deportados al este de Europa.

8.2 Las organizaciones judías fuera de Europa y el Holocausto

Butz mantiene que los judíos de la Europa ocupada estaban en contacto
directo con organizaciones judías del exterior, entre las que cabe destacar el
Joint Distribution Committee, el Congreso Judío Mundial y la Agencia Judía.
De la correspondencia que se ha conservado no se deduce que los judíos del
exterior advirtieran a los del interior sobre el significado de las deportaciones.
En 1944, por ejemplo, cuando supuestamente los judíos de Polonia habían
sido aniquilados

[105] casi en su totalidad, las sociedades judías de ayuda enviaban todavía
paquetes a Polonia con autorización de los alemanes. En octubre de 1943 el
Bund hablaba todavía de la "lucha que unía a las masas polacas y judías". En
esta época las organizaciones judías fuera de la Europa ocupada concentraban
sus esfuerzos en Palestina. 4
Vidal opone a esta tesis el que "ya en 1941, antes de que Estados Unidos
entrara en guerra, empezaron a aparecer en la prensa de este país noticias
sobre matanzas masivas". 5 En consecuencia, las organizaciones judías en
América y en los restantes países aliados tendrían que haber conocido el
Holocausto.
Sin embargo, una cosa es que la prensa divulgara noticias sobre
matanzas de judíos y otra es que fueran ciertas y, sobre todo, que fueran
creídas. Butz, que ha estudiado las noticias aparecidas en el diario "New York
Times" en esta época, ha puesto de relieve que solo excepcionalmente venían
en primera página, que es la única que cuenta a efectos de lograr impacto

1 Id., pág. 188.
2 Organización de la comunidad judía francesa auspiciada por los alemanes.
3 Id., pág. 189.
4 Butz, Arthur R.: Contexte historique et perspective d'ensemble dans la controverse sur l'"Holocauste", págs. 117-119.
5 Vidal, Cesar: LRH, pág. 84.

— 83 —
popular. 1 Vidal ha reconocido que fueron publicadas noticias sobre el
informe del Bund en diarios y revistas, "pero, por regla general, ni las dieron
en un lugar destacado -en el Boston Globe, por ejemplo, aparecieron en las
páginas 12 y 30- ni desarrollaron la información en la medida en que pudiera
haberse hecho teniendo en cuenta el material de que se disponía". 2 Butz ha
demostrado también que muchas noticias sobre matanzas de judíos
aparecidas en el "New York Times" resultaron ser falsas. Por ejemplo,
recuerda que, según el diario neoyorquino, miles de judíos eran arrojados al
río Bug y ahogados, o electrocutados en Belzec o envenenados en "estaciones
envenenadoras de sangre (blood poisoning stations)", o gaseados en "graneros
herméticamente cerrados". 3
En segundo lugar, Vidal opone al argumento de Butz el que una
poderosa organización sionista, el Congreso Judío Mundial, había

[106] recibido informes fidedignos de la realidad del Holocausto. En concreto,
Vidal dice:

"A inicios de agosto de 1942, un importante industrial alemán se entrevistó con
el Dr. Benjamin Sagalowitz en Suiza y le proporcionó información acerca de la
existencia de un plan nazi para exterminar a la totalidad de los judíos. Sagalowitz
quedó convencido de la veracidad de los datos que se le habían dado y los puso en
conocimiento del Dr. Gerhart Riegner, el representante del WJC en Ginebra, Suiza". 4

A continuación, Riegner resumió la información recibida y la envió por
telegrama a Londres y Washington. El telegrama decía:

"Recibido alarmante informe de que en el cuartel general del Führer plan
discutido y en consideración según el cual todos los judíos en países ocupados
controlados por Alemania ascendiendo 3 1/2-4 millones deberían tras deportación y
concentración en el este ser exterminados de golpe para resolver de una vez por todas
la Cuestión Judía en Europa stop la acción citada planeada para otoño métodos bajo
discusión incluyendo ácido prúsico stop transmitir la información con todas las
reservas porque la exactitud no puede ser confirmada stop informador declaró tener
contactos con las más altas autoridades alemanas y sus informes son generalmente
fiables". 5

Sin embargo, como ha puesto de relieve el autor Yehuda Bauer, la
información contenida en el telegrama no encaja en la historia convencional
del Holocausto:

1 Butz, Arthur R.: The Hoax of the Twentieth Century, pág. 86.
2 Vidal, Cesar: LRH, pág. 86.
3 Butz, Arthur R.: The Hoax of the Twentieth Century, págs. 76-78, 82 y 86.
4 Vidal, Cesar: LRH, págs. 88-89.
5 Reproducido por Laqueur, Walter: The Terrible Secret, pág. 77.

— 84 —
"La información era incorrecta: la matanza en masa de judíos estaba en
marcha desde junio de 1941, y las ejecuciones con gas (primero en camiones de gas, con
monóxido de carbono, y después en cámaras de gas) tenían lugar desde septiembre de
1941. El telegrama hablaba de un futuro 'golpe' en 'consideración', mientras que el
exterminio, que ya había empezado, era un proceso en marcha. Además, el telegrama
mismo indicaba que la información pudiera no ser verdad". 1

[107]
Walter Laqueur, que estudió la cuestión minuciosamente hasta 1980, ha
señalado que la personalidad del industrial alemán que facilitó la
información seguía en la sombra:

"Ni los archivos del Dr. Sagalowitz, ni los legajos de los Archivos Nacionales
en Washington ni los legajos personales del embajador [de Estados Unidos en Suiza]
Harrison proporcionan la clave". 2

Solo muy recientemente se ha dicho que la información partía de un tal
Eduard Scholte, un hombre de negocios de Leipzig. Scholte habría contactado
con un intermediario suizo, desconocido hasta la fecha, que a su vez informó
al Dr. Sagalowitz. A pesar de "muchos años de investigación", las "fuentes en
las que se basó Scholte no son conocidas". 3
No creo, por tanto, que sea necesario ahondar más en este evanescente
indicio alegado por Vidal. Por contra, , veamos cómo las fuentes disponibles
refuerzan la tesis sostenida por Butz.
A raíz de los rumores sobre las matanzas de judíos, miembros
londinenses del WJC decidieron iniciar una investigación por sí mismos. Se
dirigieron a Eduard Benes, presidente del gobierno checo en el exilio y que
tenía la reputación de conocer mejor que nadie los acontecimientos de la
Europa ocupada, para que confirmara o desmintiera la veracidad de los
rumores. El servicio secreto checo recibía regularmente informes de un oficial
del Abwehr 4 alemán. En noviembre de 1942, Benes, que tenía información de
dos fuentes independientes, contestó que "los alemanes no estaban
preparando un plan para el total exterminio de los judíos. Algunos judíos
habían sido dejados en sus lugares de residencia y se movían casi sin trabas.
Era muy posible que la conducta nazi se hiciera más represiva conforme se
acercara la derrota. Pero se dirigiría contra toda la gente subyugada. Los judíos
no serían escogidos para tratamiento especial". 5
En Palestina vivían durante la guerra más de medio millón de judíos.
La prensa judía local indicaba que los centros de preparación de

1 Bauer, Yehuda: Riegner Cable, pág. 1275.
2 Laqueur, Walter: The Terrible Secret, pág. 78.
3 Bauer, Yehuda: Riegner Cable, pág. 1275.
4 Servicio de información militar alemán.
5 Laqueur, Walter: The Terrible Secret, págs. 162-163.

— 85 —
[108] agricultores en Polonia, donde los "pioneros" se preparaban para vivir
en los asentamientos colectivos en Palestina, seguían funcionando. Se
comentaba con satisfacción que había abiertas todavía 24 librerías judías en el
ghetto de Varsovia y 3 en el de Cracovia. El órgano del movimiento sionista,
Ha'olam publicó noticias sobre matanzas, "pero [fueron] ampliamente
puestas en duda; se asumía que algunas desgracias habían ocurrido en efecto,
pero que el número de víctimas había sido groseramente exagerado". 1
El delegado sionista Meleh Neustadt (Noi) fue destinado a la ciudad de
Istanbul una temporada en 1942. En mayo de ese año volvió a Palestina e
informó a los dirigentes judíos. Noi pasaba por ser una persona
extraordinariamente bien informada. Había establecido contacto desde
Turquía con 50 comunidades judías en Polonia y con prácticamente todos los
demás países europeos. Descubrió con sorpresa que las comunicaciones
podían establecerse con facilidad (salvo con los países bálticos y con el este de
Polonia). El correo aéreo desde los países ocupados tardaba 10 ó 12 días, podían
enviarse y recibirse telegramas y también efectuar llamadas telefónicas a larga
distancia. Noi comprobó que "sobre toda Europa continuaba la vida judía, que
el movimiento juvenil sionista mostraba mucha actividad en condiciones
muy difíciles". 2 La información recogida por este agente sionista era
sorprendentamente precisa:

"tenía cifras exactas sobre hospitales y orfanatos en Varsovia, el precio del
pan en los ghettos, el número de participantes en diversos cursos agrícolas. En parte
era también muy reciente: sabía de la fracasada intervención del Vaticano en
Eslovaquia. Su predicción era que mientras los nazis querían destruir físicamente a
los judíos, querían también emplearlos para el esfuerzo bélico: 'Y es posible que esto
salvará una gran parte del judaísmo europeo'". 3

En cuanto a las comunidades judías de América y Gran Bretaña,
Laqueur dice que la cuestión del Holocausto les preocupó
ininterrumpidamente desde finales de noviembre de 1942, pero "incluso
entonces el alcance total del desastre no fue plenamente registrado:

[109] organizaciones judías en América y en otras partes continuaban
publicando declaraciones sobre la vida judía que se desarrollaba en los ghettos
y sobre la continua orgullosa resistencia de las masas judías. Sionistas,
incluidos líderes del Congreso Judío Mundial, estaban absortos en la

1 Id., pág. 184.
2 Id., pág. 189.
3 Id.

— 86 —
'planificación de posguerra' y prestaban poco más que ceremoniosa atención a
lo que estaba ocurriendo en Europa". 1

8.3 Los Aliados y el Holocausto

Butz sostiene que los Aliados no tomaron ninguna medida para
impedir las deportaciones de judíos porque no creían en las alegaciones de
exterminio. Algunos acontecimientos así lo prueban. Por ejemplo, la URSS
habló por primera vez de exterminio de judíos en la declaración conjunta
aliada de 17 de diciembre de 1942, cuando hacía ya año y medio que
supuestamente se desarrollaba un programa de exterminio de judíos en
Rusia. Asimismo, la declaración aliada sobre crímenes de guerra de
noviembre de 1943 no mencionaba a los judíos. El Foreign Office británico
había suprimido del texto las referencias a las cámaras de gas "porque las
pruebas no eran dignas de fe". 2
Según Vidal, en cambio, los Aliados eran conocedores de las atrocidades
que, supuestamente, los alemanes estaban cometiendo contra los judíos. En
concreto, Vidal señala: "A inicios de julio de 1942, el Departamento de Estado
norteamericano comenzó a realizar investigaciones sobre los asesinatos de
judíos en Europa oriental. Los informes recibidos no pudieron ser más
reveladores". 3
Estos consistían, según Vidal, en un mensaje de la embajada americana
en Suecia, según el que al menos 284.000 judíos habían sido asesinados por los
alemanes en la URSS, y un memorándum del representante americano ante
el gobierno polaco en el exilio en

[110] Londres, que recogía distintas fuentes polacas. Vidal mismo reconoce que
la información era "muy fragmentaria". 4
Los datos disponibles, sin embargo, no ofrecen dudas de que los
dirigentes políticos aliados desconocían que el Holocausto se estuviese
produciendo.
En los Estados Unidos, Roy Atherton, de la División Europea del
Departamento de Estado, manifestó, ante las presiones de organizaciones
judías, que nunca se había confirmado que los judíos deportados fuesen
exterminados, "más bien nosotros entendemos que están siendo puestos a
trabajar en apoyo de la máquina alemana como es el caso de polacos,

1 Id., pág. 194.
2 Butz, Arthur R.: Contexte historique et perspective d'ensemble dans la controverse sur l'"Holocauste", págs. 119-124.
3 Vidal, Cesar: LRH, pág. 87.
4 Id.

— 87 —
soviéticos y otros prisioneros de guerra que están trabajando ahora para su
sustento diario". 1
El profesor Felix Frankfurter, del círculo íntimo del presidente
Roosevelt, comentó el 16 de septiembre de 1942 al presidente americano su
aprensión sobre la suerte corrida por los judíos deportados. Roosevelt le dijo
que no se preocupara, que los judíos estaban simplemente siendo empleados
en la frontera soviética para construir fortificaciones. 2
El autor Arthur D. Morse ha comentado que la apatía e inacción ante la
suerte de los judíos caracterizaron a los norteamericanos. Mientras que, según
Morse, Hitler se encaminaba sistemáticamente hacia la total destrucción de
los judíos, "el gobierno y el pueblo de los Estados Unidos permanecieron a la
expectativa. Distraídos ante las pruebas que fluían generosamente de fuentes
oficiales y no oficiales, los americanos se dedicaban a sus asuntos impasibles e
indiferentes. Aquellos que intentaron despertar a la nación fueron rechazados
como alarmistas, chiflados o sionistas. Muchos judíos estuvieron tan
desinteresados como sus compatriotas cristianos". 3
La Declaración aliada de 1943, firmada por Roosevelt, Churchill y Stalin,
hizo alusión a todo tipo de víctimas de los nazis... con excepción de los judíos.
El texto citaba que los alemanes habían ejecutado desde oficiales italianos
hasta campesinos cretenses, pasando por

[111] rehenes franceses, holandeses, belgas y noruegos. Los judíos no eran
mencionados. La omisión de toda referencia a los judíos enfureció a los
dirigentes del Congreso Judío Mundial. 4
Pero más aún, los británicos no solo no creían en la ejecución del
Holocausto, sino que, además, mantenían que Hitler estaba impaciente por
desembarazarse de sus judíos permitiendo su salida de la esfera de influencia
alemana.
Anthony Eden, entonces al frente del Foreign Office, discutía en marzo
de 1943 la cuestión de los refugiados de guerra con el presidente Roosevelt y
altos funcionarios de la administración americana. Durante la discusión
surgió la cuestión de los judíos del sudeste de Europa, que, según los
americanos, estaban "amenazados de exterminio". Los americanos
presionaron a Eden para que adoptara una solución al problema, en el sentido
de favorecer la salida de los judíos de esos países. Eden dijo que había que ser
muy cauteloso al respecto, ya que "si lo hacemos, entonces los judíos del
mundo nos buscarán para hacer esfuerzos similares en Polonia y Alemania.

1 Laqueur, Walter: The Terrible Secret, pág. 24.
2 Id., pág. 94.
3 Morse, Arthur D.: While Six Million Died, pág. 383.
4 Id., pág. 335.

— 88 —
Hitler bien puede aceptar tal oferta, y simplemente no hay bastantes barcos y
medios de transporte en el mundo para manejarlos". 1
Un funcionario del Foreign Office, A.W.G. Randall, señalaba ante la
presión de los Estados Unidos y de las organizaciones judías para liberalizar la
política de refugiados:

"Una vez hayamos abierto la puerta a los adultos varones judíos para sacarlos
del territorio enemigo, puede resultar un torrente absolutamente incontrolable (a
quite unmanageable flood) (¡Hitler puede facilitarlo!)". 2

Otro alto funcionario británico, Sir Frank Newsam, comentaba en 1944
que la posibilidad ofrecida por el gobierno húngaro de permitir la salida de
cierto número de judíos húngaros hacia Turquía y Oriente Medio "pudiera
estar inspirada por Hitler, que desearía crear dificultades fundamentales a los
Aliados en el Próximo Oriente permitiendo un éxodo de judíos". 3

[112]

8.4 El Vaticano y el Holocausto

Butz afirma que el Vaticano nunca emitió una declaración inequívoca
condenatoria del exterminio de judíos. No lo hizo cuando los alemanes se
retiraron de Roma, ni siquiera después de la derrota alemana, y ello a pesar de
las presiones de los Aliados. 4
Según Vidal, en cambio, el Vaticano confirmó las noticias relativas al
aniquilamiento en masa de judíos al menos a los Estados Unidos:

"Tras varias semanas de dudas, el 23 de septiembre [de 1942], el Departamento
de Estado se dirigió al Vaticano a fin de que se pusiera en su conocimiento si disponía
de informes que autentificaran las noticias sobre el exterminio masivo de judíos en los
territorios ocupados por los nazis. La respuesta fue doble. En una primera misiva que
llegó a Washington tres semanas más tarde, el Vaticano señaló que contaba con
informes sobre las 'severas medidas' tomadas contra los judíos. A finales de
noviembre, la Santa Sede envió a Washington otro mensaje en el que confirmaba lo
peor de lo conocido hasta entonces, incluyendo la referencia a las cámaras de gas
especialmente construidas para realizar asesinatos en masa". 5

Veamos a continuación cómo Vidal ha manipulado la información
contenida en estos documentos. Vidal dice que en una "primera misiva" el
Vaticano "señaló que contaba con informes sobre las 'severas medidas'

1 Gilbert, Martin: Auschwitz and the Allies, pág. 127.
2 Id., pág. 168.
3 Id., pág. 296.
4 Butz, Arthur R.: Contexte historique et perspective d'ensemble dans la controverse sur l'"Holocauste", pág. 124.
5 Vidal, Cesar: LRH, pág. 89.

— 89 —
tomadas contra los judíos". Pero lo cierto es que el representante del Vaticano,
el cardenal Maglione, secretario de Estado, respondió el 10 de octubre que "no
tenía de su parte información particular que confirmara el informe" y que los
"informes sobre severas medidas adoptadas contra los no arios han llegado
igualmente a la Santa Sede por otras fuentes, pero hasta el presente no ha sido
posible verificar su exactitud". 1 El propio Maglione había anotado, tras recibir
el documento americano: "No creo que tengamos informaciones que
confirmen estas graves noticias. ¿No es cierto?". 2 Los editores

[113] de la recopilación documental oficial vaticana Actes et Documents
añaden que lo "que el Cardenal Secretario de Estado entendía por 'severas
medidas' puede interpretarse a la luz de los documentos de estos dos años.
Las informaciones recibidas en el Vaticano estaban hechas con informes de
segunda o tercera mano, pero tomados en serio, relativos al tratamiento
brutal impuesto a los judíos de Hungría, Croacia, Eslovaquia, Francia y otros
países. Cuál era el último destino de los deportados, cuál era el plan de los
nazis, era entonces un enigma". 3
O sea, que pasamos de una confirmación del Vaticano según la versión
de Vidal a un virtual desmentido según las fuentes oficiales.
Vidal añade que a finales de noviembre de 1943, "la Santa Sede envió a
Washington otro mensaje en el que confirmaba lo peor de los conocido hasta
entonces". Vidal cita como fuente el "documento de Taylor a la Ciudad del
Vaticano el 23 de noviembre de 1942, SD, EW/726". 4
Sin embargo, la consulta del documento original 5 me ha permitido
comprobar, además de que la referencia de Vidal es insuficiente, que no es un
"documento de Taylor a la Ciudad del Vaticano" ya que sería absurdo que
Myron Taylor, representante de los Estados Unidos ante la Santa Sede, se
enviara mensajes a sí mismo. Pero lo más importante a destacar es que no se
trata de un mensaje oficial de la Santa Sede, como da a entender Vidal, sino
de un informe en francés de fuente anónima entregado al embajador
norteamericano en el Vaticano por un personaje anónimo y de manera
informal. En la cabecera del documento hay una anotación a mano según la
cual el texto procede "de Mr. J. en la Ciudad del Vaticano (from Mr. J. at
Vatican City) (véase apéndice 3).
El embajador Taylor hizo seguir rutinariamente el documento a sus
superiores de Washington acompañado de una traducción. Por lo demás, el
texto, de tres páginas, contiene disparates de grueso calibre. Menciona, por

1 ADSS, tomo 8, pág. 52.
2 Id.
3 ADSS, tomo 8, pág. 53.
4 Vidal, Cesar: LRH, pág. 184, n. 140.
5 NACP, documento 740.00116 European War 1939/726 PS/DLB.

— 90 —
ejemplo, que circulaban rumores según los que los alemanes utilizaban
cadáveres para la fabricación de productos

[114] químicos, rumor virtualmente idéntico al de la
Kadaververwertungsanstalt de la Primera Guerra Mundial (véase 0.6). El
informe señala también que en vista de que el exterminio de los judíos estaba
próximo en Polonia, y que los destacamentos especiales era "incapaces de
cesar la efusión cotidiana de sangre", se dedicaban ya a la caza de mendigos y
se temía que en un próximo futuro emprendieran la "supresión general" de
los viejos para reducir el número de bocas inútiles. El resto del documento es
del mismo estilo.
Por otro lado, como ha puesto de relieve el autor exterminacionista W.
Laqueur, el Vaticano estaba "mejor informado que cualquier otro [estado] en
Europa". 1 Había decenas de miles de sacerdotes católicos en los países adonde
fueron deportados los judíos desde toda Europa. "Formaban parte -dice
Laqueur- de la comunidad, si alguien conoció lo que sucedió allí, fueron estos
hombres. Había muchos millones de católicos practicantes en Alemania, y
además decenas de miles de sacerdotes, no pocos de ellos sirviendo en el
ejército alemán en el este. Si un sacerdote católico supo de la conspiración
contra la vida de Hitler, es difícil de creer que no oyera de las actividades de
los Einsatzgruppen y de los campos de la muerte". 2
Sin embargo, los archivos del Vaticano indican que la Santa Sede, que
disponía de la extensa red de información que Laqueur acaba de describir,
desconocía que el Holocausto se estuviese llevando a cabo. Por ejemplo, el 9
de diciembre de 1942, monseñor Giuseppe Di Meglio, uditore de la nunciatura
en Berlín, enviaba a Roma un informe sobre la situación de los judíos. Di
Meglio señalaba que eran tres las medidas tomadas por los alemanes contra
los judíos: la institución de ghettos, los campos de concentración y la
obligación de llevar la estrella en el pecho. Si bien manifestaban que estas
medidas, en particular los campos de concentración, suponían una vida
durísima para los internados, desmentía también tácitamente que el
exterminio de judíos fuese a llevarse a cabo. Di Meglio manifestaba que los
judíos estaban siendo deportados a regiones de Polonia para residir allí
permanentemente:

[115] "Se dice que tales campos de concentración han sido instalados
hasta ahora en Polonia, lo que permite pensar que las regiones orientales,
particularmente Polonia, han sido, en los proyectos del gobierno alemán,
establecidos como lugar definitivo de residencia para las poblaciones judías de

1 Laqueur, Walter: The Terrible Secret, pág. 55
2 Id., págs. 55-56.

— 91 —
Europa (come luogo definitivo di residenza per le popolazioni ebraiche
dell'Europa)". 1
La única atrocidad relatada en el informe procede de un periodista
italiano destacado en Rumania, que presenció la deportación de judíos en un
tren. El tren estaba atestado y las aberturas se habían cerrado cuidadosamente
para que no pasara el aire. Al llegar el tren a su destino, había poquísimos
supervivientes. El relato, de cuya verificación no ha quedado constancia en la
posguerra, parece haber sido alterado dramáticamente a tenor del vocabulario
empleado: los deportados tuvieron una "morte lenta e atrocissima", buscada
con "satanico gusto" por las autoridades rumanas. 2
Los editores de Actes et Documents insisten en que a pesar de la
existencia de nuncios y delegados apostólicos en los países donde se estaba
produciendo la deportación de los judíos, "el destino real de los deportados
seguía rodeado de misterio, incluso a los ojos de los jefes de las comunidades
judías de estos países [...] Aparentemente los representantes pontificios y las
comunidades judías con las cuales estaban en relación no poseían ninguna
información concreta para comunicar. Algunas informaciones de detalle
llegaron de Burzio en Bratislava, de Roncalli [futuro Juan XXIII] en Istanbul,
de Bernardini en Berna, de Cassulo en Bucarest, de Rotta en Budapest, de
Marcone en Zagreb o de Valeri en Vichy. En Berlín el nuncio Orsenigo no
sabía nada preciso, o nada que se creyera en condiciones de garantizar". 3
Un caso sintomático es el del capuchino francés P. Marie Benoît, que
redactó un informe en 1943 para presentar al Papa. La memoria contenía
informaciones que el religioso había recogido de personalidades judías. Un
documento se titulaba "Informes sobre los campos de Alta Silesia", sobre los
campos situados en la línea Katowice-Birkenau (Auschwitz)-Wadowice, y
señalaba:

[116]
"La moral entre los deportados es generalmente buena y están confiados en el
futuro". 4

El 27 de octubre de 1943, el sustituto del rabino de Roma, David Panzieri,
escribía al Papa en nombre de la comunidad judía sobre los judíos de Roma ya
deportados. Se temía por la suerte de éstos, pero solo en relación con los
rigores del invierno en Europa oriental, la falta de vestuario apropiado, etc. Se
preguntaba al Papa si podía facilitar el envío de vestidos para los deportados. 5

1 ADSS, tomo 8, pág. 740..
2 ADSS, tomo 8, pág. 741.
3 ADSS, tomo 9, pág. 38.
4 ADSS, tomo 9, pág. 42.
5 ADSS, tomo 9, pág. 42.

— 92 —
Los editores de Actes et Documents añaden que la falta de información
sobre el destino de los deportados judíos italianos "parece confirmada por
muchas cartas llegadas entonces al Vaticano, y que forman hoy un grueso
dossier en los archivos. La preocupación mayor es aquí también la de los
rigores del invierno, y la salud frágil de muchos de los deportados; no se
menciona su brutal exterminio. En todo el dossier, que respira por todas
partes ansiedad y desesperación, es difícil encontrar un indicio de lo que se
sospechaba entonces sobre esto que la terminología nazi llamaba 'la solución
final'". 1
Un dirigente protestante de Suiza, William Visser t'Hooft, secretario del
Consejo Ecuménico de las Iglesias, mencionó que los resistentes holandeses,
en contacto constante con los judíos de su país, le dijeron que "los deportados
eran empleados para trabajar en los campos, mientras que los más mayores
eran enviados a los ghettos". 2
En definitiva, frente a lo que pretende Vidal, el Vaticano desconoció por
completo que el exterminio de judíos se estuviese llevando a cabo. Esta
constatación conduce a una consecuencia fundamental. En efecto, el
exterminio de seis millones de personas en un corto espacio de tiempo y en
territorios de fuerte implantación católica habría sido un fenómeno imposible
de ocultar a la Iglesia. Dada la capilaridad de esta organización, habría
conocido ipso facto que tal suceso se estaba produciendo. De hecho un
acontecimiento mucho más localizado e infinitamente menor, como el muy
secreto programa nazi

[117] de eutanasia, fue denunciado por los obispos católicos alemanes. El
silencio de la Iglesia solo puede interpretarse, por tanto, como una prueba
más que patentiza la inexistencia del Holocausto. Los intentos de Vidal por
mantener lo contrario se basan en la manipulación de las fuentes.

8.5 La Cruz Roja y el Holocausto

Butz ha mantenido que si bien es cierto que los comentarios de orden
general hechos por los redactores de las colecciones de documentos publicadas
por la Cruz Roja después de la guerra están de acuerdo con la tesis del
exterminio, también es verdad que el contenido estricto de los informes del
Comité Internacional de la Cruz Roja redactados durante la guerra no avalan
el Holocausto. Este último aspecto, dice Butz, es el que debería interesar al
historiador. 3

1 ADSS, tomo 9, pág. 42-43.
2 ADSS, tomo 9, pág. 43.
3 Butz, Arthur R.: Contexte historique et perspective d'ensemble dans la controverse sur l'"Holocauste", págs. 125-126.

— 93 —
Vidal, por contra, sostiene que el exterminio de judíos era conocido al
menos por directivos de la institución ginebrina. En efecto, según Vidal, "el
23 de noviembre [de 1942], el Dr. Carl Burckhardt, un alto funcionario de la
Cruz Roja Internacional, informaba a Leland Harrison, representante
diplomático de los Estados Unidos en Suiza, de que se había dado orden en el
cuartel general de Hitler para que se procediera a eliminar físicamente a todos
los judíos. Las fuentes de Burckhardt eran dos altos contactos distintos del
gobierno de Berlín. El testimonio de Burckhardt -que no fue el único
conocido en esas mismas fechas- resultaba de una absoluta credibilidad". 1
En primer lugar hay que responder a Vidal que Burckhardt, del Comité
Internacional de la Cruz Roja, no informó a Leland Harrison, embajador
americano en Berna, sino a Paul Squire, cónsul del mismo país en Ginebra.
En segundo lugar, y esto es lo más importante, Burckhardt no dijo que Hitler
hubiera dado orden de eliminar físicamente a todos los judíos. Veamos qué
dice el documento redactado por Squire:

[118]
"Pregunté al Dr. Carl J. Burckhardt [...] si estaba en posición de confirmar la
existencia de tal orden, replicó que aunque no ha visto la orden podría confirmarme
privadamente y no para publicación lo siguiente: que Hitler firmó una orden a
comienzos de 1941 según la que antes del final de 1942 Alemania debería estar libre
de todos los judíos [...] Le pregunté entonces si la palabra exterminio (extermination),
o su equivalente, fue empleada, a lo que replicó que fueron utilizadas las palabras
debe estar juden-frei (libre de judíos). Dejó entonces claro que en cuanto que el
territorio debería ser desocupado por esta raza (cleared of this race), es obvio cuál
sería el resultado". 2

En definitiva, Hitler -según la fuente de Burckhardt- había ordenado el
desalojo de los judíos de Alemania. La última frase del texto, que es la que
tiene un sentido más siniestro, es solo una interpretación que da el
funcionario de la Cruz Roja a una expresión de Hitler. Burckhardt, además,
no había leído tal orden, la conocía solo de segunda mano a través de dos
anónimos "alemanes muy bien informados". 3
Por otro lado, Burckhardt no habló nunca más de esta orden de Hitler
(o, mejor, de la interpretación que él daba de la orden de Hitler): ni durante la
guerra, ni después de ella. Burckhardt intervino en el principal proceso de
Nuremberg, contestando por escrito a las preguntas del abogado de uno de los
acusados, Ernst Kaltenbrunner, pero se limitó a comentar algunos aspectos

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 89.
2 Entrevista mantenida el 7 de noviembre de 1942 a las 11:30 am. Texto reproducido en Ben-Tov, Arieh: Facing the
Holocaust in Budapest, pág. 77.
3 Ben-Tov, ARIEH: Facing the Holocaust in Budapest, pág. 77.

— 94 —
relacionados con la apertura de los campos de concentración a la Cruz Roja en
las últimas semanas de la guerra. 1
En cuanto a la institución en sí, el autor Jean-Claude Favez ha señalado
que con "los documentos disponibles no es posible conocer hasta qué punto el
CICR o sus miembros directivos llegaron a ser conocedores de la 'solución
final'". 2 De lo que no hay duda es de que el CICR no intervino "en apoyo de
los judíos en general, intervención que pudiera haber tomado la forma de
una protesta a un competente

[119] (y presumiblemente indiferente) representante de las autoridades
alemanas, o de una petición de acción de los aliados occidentales". 3 En fin, la
réplica de Vidal a las tesis de Butz ha resultado ser inconsistente. Las tesis de
Butz, por tanto, siguen siendo válidas. En consecuencia, el corolario es
evidente: si, por una parte, el aniquilamiento de varios millones de personas
era un hecho inocultable y si, por otra, nadie se enteró de que se estaba
llevando a cabo esa matanza, ni los judíos de la Europa ocupada, ni los judíos
de los países aliados y neutrales, ni los Aliados, ni el Vaticano, ni la Cruz
Roja, la única explicación admisible es que el Holocausto nunca tuvo lugar.

1 PGH, tomo XI, págs. 304-371.
2 Favez, Jean-Claude: International Red Cross, pág. 1229.
3 Id., pág. 1230.

— 95 —
[121]

9 EL DIARIO DE ANA FRANK

Vidal dedica un capítulo entero al famoso diario de la niña judía
holandesa Ana Frank. El diario fue supuestamente escrito por Ana en un
escondite, el "anexo secreto", donde se había refugiado su familia y otra
familia amiga huyendo de los ocupantes nazis. Si bien las vivencias relatadas
en el diario, de ser ciertas, constituyen un aspecto colateral del Holocausto,
también es verdad que la obra ha tenido un extraordinario impacto mundial.
Hay que dar la razón a Vidal cuando afirma que la "sensación de cercanía y
humanidad emanada de la obra ha contribuido poderosamente a comprender
el horror del Holocausto". 1 Por eso no escatimaré espacio, dentro de unos
límites razonables, al tratamiento de este fenómeno literario.
El origen del diario, en palabras de Vidal, fue el siguiente:

"Unos cinco meses antes de que se produjera su detención, [Ana Frank] escuchó
en una programa radiado desde Londres cómo el ministro holandés de Educación
hacía un llamado a guardar aquellos documentos que permitieran dar a conocer a las
generaciones venideras lo que habría sido aquel período histórico. Ana captó la
importancia de aquella sugerencia y decidió REESCRIBIR los primeros volúmenes de
su diario en papel suelto. En esta NUEVA REDACCION, posiblemente por razones de
delicadeza y discreción, Ana cambió el nombre de los personajes principales
incluyendo su propio apellido que pasó a ser Robin.
[122]
Ana no sobreviviría al Holocausto. Cuando su padre, Otto Frank, regresó al
hogar tras ser liberado de Auschwitz, preparó una VERSION mecanografiada del
diario destinada a parientes y amigos. En la misma introdujo ALGUNAS
CORRECCIONES gramaticales, INCORPORO algunos aspectos procedentes de las
DISTINTAS REDACCIONES realizadas por Ana y ELIMINO pasajes que pudieran
resultar ofensivos o que estaban referidos a cuestiones íntimas de la vida familiar,
como la tensa relación existente entre Ana y su madre. Esta VERSION PATERNA del

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 97.

— 96 —
diario, CON ALGUNOS RETOQUES MAS, fue presentada a varias editoriales con
la finalidad de que estudiaran la posibilidad de publicarla. Inicialmente Otto Frank
sólo obtuvo negativas. La aceptación de la obra por parte de una editorial holandesa
conllevó NUEVOS CORTES en la obra. El editor estimaba que las referencias al
período femenino, a la vida sexual y a dos niñas que se tocaban mutuamente los pechos
eran demasiado escabrosas para el público holandés y, por esa razón, fueron
SUPRIMIDAS. Las ediciones inglesa, alemana, francesa y norteamericana también
sufrieron ALGUNAS VARIACIONES. Estas diferencias -por otra parte, mínimas-
entre las diferentes ediciones, así como los DOS DISTINTOS TIPOS DE ESCRITURA
y las clases de tinta y papel que, supuestamente, no fueron fabricadas hasta la
década de los cincuenta constituirían los argumentos principales enarbolados por los
revisionistas para acusar al Diario de fraude". 1 (Las mayúsculas son de E. Aynat).

Si uno observa la cantidad de manipulaciones de que fue objeto el diario
de Ana Frank, según reconoce el propio Vidal, ¿no es lógico adoptar a priori
una actitud de extremada desconfianza respecto a la autenticidad del texto?
¿Qué otro documento histórico o literario, sometido a las mismas
interpolaciones, correcciones y supresiones, habría podido superar una crítica
rigurosa? Si una sana crítica exige "empezar dudando", en el caso del diario
de Ana Frank existen a priori argumentos más que suficientes para mantener
el carácter apócrifo del documento. Y si uno sigue adelante en el análisis del
texto del diario en sí, las primeras sospechas sobre su falsedad se refuerzan
hasta convertirse en certezas.

[123]

9.1 Examen del texto del diario

He utilizado para mi análisis la versión española contenida en Diario.
Ana Frank. 2

9.1.1 ¿Escrito por una niña de 13-14 años?

Lo primero que sorprende al lector es la precocidad y el virtuosismo
literarios de que hace gala la niña Ana Frank, que contaba apenas 13 años
cuando empezó a redactar el diario (Ana nació el 12 de junio de 1929 y la
primera entrada es del 14 de junio de 1942). El vocabulario, la sintaxis y la
soltura con que maneja conceptos abstractos parecen del todo impropios de
una colegiala de su edad. Veamos algunos ejemplos:

"En todo caso, yo soy estrictamente opuesta a ella [la madre] y los choques
entre las dos se producen fatalmente. No soy yo quien debe juzgar el carácter de mi

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 98-99.
2 Plaza y Janés, Barcelona 1985.

— 97 —
madre, desde luego; lo único que hago es compararla con mi ideal. Mi madre no es para
mí 'la' madre, y por esto me veo obligada a llenar yo misma este vacío. Estoy
distanciada de mis padres, voy un poco a la deriva y por el momento no tengo la menor
idea de dónde puede hallarse mi refugio. Todo esto ocurre porque en mi alma anida
una imagen ideal: la de la mujer madre, que en nada se parece a la que tengo que
llamar madre. Me hago el propósito renovado de perseverar en ver sus cualidades y
no solamente sus defectos y de tratar de encontrar en mí misma lo que busco en vano en
ella [...] No me juzgues por lo que has leído. Considérame simplemente como un ser que
a veces siente que el cáliz de su amargura está lleno hasta los bordes". 1

"A esto hay que añadir otra pena, pero es estrictamente personal, y no deberá
contar en absoluto al lado de las que acabo de contarte. Sin embargo, no puedo dejar de
decirte que me siento cada vez más abandonada, como si el vacío aumentase a mi
alrededor". 2
[124]
"La verdad es que no es nada cómodo ser el símbolo de todos los defectos en una
familia autoritaria". 3

"Pero no puedo mostrarles mi desesperación, me siento incapaz de dejar que
vean las heridas que me infieren y tolerar que me compadezcan o me abrumen con sus
palabras irónicas. Esto me desesperaría aún más. No puedo abrir la boca sin verme
acusada de afectación ni callarme sin ser ridícula". 4

"Siempre he sufrido y sigo sufriendo una especie de dolencia moral. Es un poco
como si, teniendo la cabeza sumergida en el agua, viera las cosas, no como son, sino
deformadas por una óptica subjetiva. Cuando me siento en este estado, soy incapaz de
reflexionar sobre las palabras de mi oponente, lo que me permitiría obrar en armonía
con la persona que, a causa de mi intemperancia, he lastimado o disgustado. Entonces
me encierro en mí misma y ya no veo más. Así, el papel recibe mis reacciones de gozo,
de ironía o de pena, provocadas solamente por el egoísmo que me invade". 5

9.1.2 Ruidos

Ana Frank, su familia y una familia amiga corrieron a esconderse a un
edificio de Amsterdam donde se hallaban las oficinas del padre de Ana, Otto
Frank. El escondite debía mantenerse secreto y los refugiados en él debían
guardar unas escrupulosas normas de vida clandestina. La primera de todas
ellas era la observancia de un riguroso silencio, silencio que exigía la situación
física del escondite. Las oficinas del padre de Ana tenían anejo un almacén
donde se seguía trabajando. Según Ana, los trabajadores del almacén "no
habían sido puestos al corriente de nuestro secreto". 6 Los edificios contiguos

1 DAF, págs. 66-67. Entrada del 7 de noviembre de 1942. Ana Frank tenía 13 años cuando redactó este pasaje.
2 DAF, pág. 79. Entrada del 20 de noviembre de 1942.
3 DAF, pág. 79. Entrada del 28 de noviembre de 1942.
4 DAF, pág. 88. Entrada del 30 de enero de 1943.
5 DAF, pág. 160. Entrada del 2 de enero de 1944.
6 DAF, págs. 31-32. Entrada del 9 de julio de 1942.

— 98 —
estaban habitados. El "edificio de la derecha está ocupado por una gran casa de
mayoristas y el de la izquierda por un fabricante de muebles". 1 La necesidad
de silencio era acuciante, ya que "las

[125] paredes no eran muy gruesas". 2 Durante la jornada laboral, la
observancia del silencio debía ser estricta: "Durante el día hemos de tener
cuidado de no ser oídos desde el despacho, sobre todo si hay algún forastero,
como la mujer de la limpieza; en estos casos todas las precauciones son
pocas". 3 Ana señala que durante el día "tenemos que andar de puntillas y
hablar quedamente, a fin de que no nos oigan desde el almacén". 4 Durante la
noche las rígidas reglas sobre el silencio no se relajaban: "Cuando termina la
jornada de trabajo no queda nadie en estos locales, pero no se sabe nunca y
tenemos miedo de que nos oigan. Margot [hermana de Ana] ha cogido un
resfriado y le hemos prohibido que tosa por la noche. Para ayudarla, la hemos
atiborrado de codeína". 5 Lo mismo ocurre en los días festivos, ya que, dice
Ana, "tendremos que andar con sumo cuidado para no hacer ruido, con
objeto de evitar que nos oigan los vecinos". 6
Pero a lo largo del diario Ana involuntariamente revela cuán poco caso
hacían los refugiados en el "anexo secreto" de estas prudentes medidas. Una
jornada habitual se desarrollaba de la siguiente manera:

"Poco antes de las nueve de la noche todo el mundo se ocupa de los
preparativos para la noche, armando un bullicio como no tienes idea.
Trasladamos las sillas de un sitio a otro [...] Al otro lado se oye un ruido
terrible. Es la cama de Margot, formada por tablas de madera [...] En la
habitación de nuestros vecinos [la otra familia refugiada] se oye también un
gran estrépito [...] Las diez. Se apagan las luces. Buenas noches. Durante un
cuarto de hora se oyen los crujidos de las camas y de los resortes rotos,
algunos suspiros, y después el silencio a no ser que los vecinos de arriba
empiecen a pelearse". 7
"Las siete menos cuarto. Rrrring... Suena el despertador, fiel a lo que se
le ha mandado. A veces suena cuando quiere". 8

[126]
"Las doce y media. Los empleados del almacén se han ido a comer [...] La
señora Van Daan [de la otra familia refugiada] pasa el aspirador por su única y

1 DAF, pág. 37. Entrada del 11 de julio de 1942.
2 DAF, pág. 99. Entrada del 25 de marzo de 1943.
3 DAF, pág. 75. Entrada del 19 de noviembre de 1942.
4 DAF, pág. 37. Entrada del 11 de julio de 1942.
5 Id.
6 DAF, pág. 214. Entrada del 15 de marzo de 1944.
7 DAF, págs. 123-124. Entrada del 4 de agosto de 1943.
8 DAF, pág. 126. Entrada del 4 de agosto de 1943.

— 99 —
por cierto bonita alfombra [...] La una. Nos reunimos alrededor de la radio
para escuchar la B.B.C. Es el único momento de silencio entre los
refugiados". 1
"Ayer, lavándome la cabeza. armé un ruido de todos los diablos". 2
Los refugiados no se privaban de la ejecución de trabajos de carpintería,
que a priori hay que considerar como ruidosos:

"Lo seguí escalera arriba y durante el cuarto de hora que estuvo aserrando la
madera, no nos dijimos una sola palabra. El se aplicó a cortarla como un leñador para
demostrarme su fuerza". 3

Uno de los refugiados estaba "ocupado en un trabajo de carpintería, y no
ha acudido al desván. Cada martillazo o cada chirrido que escuchaba, hacía
caer un pedazo de mi valor". 4
Las peleas conyugales y familiares alteraban con frecuencia la monótona
existencia de los refugiados. Ana resume así una discusión familiar:
"gritos, denuestos, pataleos, en fin, una furia desatada. Fue horrible". 5
"El señor y la señora Van Daan se han peleado de una manera inaudita.
Nunca he visto cosa igual en mi casa, pues mis padres se guardarían mucho
de hablarse gritando de aquel modo". 6
Y también:
"en casa no se dan los escándalos que a veces se oyen en la de nuestros
vecinos de arriba [la otra familia refugiada]" 7 y "hay una cosa a la que no me
he acostumbrado: los gritos y palabras duras que me veo obligado a escuchar
sin descomponerme". 8
Sin embargo, los señores Frank no dejaban de representar escenas
similares:

[127]
"Ayer hubo otra pelotera. Mi madre informó a papá de todas las faltas
que yo había cometido. Hizo una escena terrible". 9
Pero también se producían escenas jocosas:
"la gente mayor se tronchaba de risa". 10
Y escandalosas intervenciones dentales: la señora Van Daan, al ser
intervenida en una muela, "emitía unos sonidos inverosímiles [...] Los demás

1 DAF, pág. 127. Entrada del 5 de agosto de 1943.
2 DAF, pág. 205. Entrada del 6 de marzo de 1944.
3 DAF, pág. 194. Entrada del 23 de febrero de 1944.
4 DAF, pág. 197. Entrada del 28 de febrero de 1944.
5 DAF, pág. 142. Entrada del 29 de octubre de 1943.
6 DAF, pág. 41. Entrada del 21 de agosto de 1942.
7 DAF, pág. 48. Entrada del 27 de septiembre de 1942.
8 DAF, pág. 51. Entrada del 28 de septiembre de 1942.
9 DAF, pág. 57. Entrada del 3 de octubre de 1942.
10 DAF, pág. 57. Entrada del 1 de octubre de 1942.

— 100 —
espectadores nos tronchábamos de risa [...] La señora logró sacarse por fin el
gancho, no sin hacer muchas contorsiones y lanzar gritos y llamadas pidiendo
ayuda". 1
El autor del diario pretende que, a pesar de todo este pandemónium, los
refugiados consiguieron pasar desapercibidos en su escondite durante más de
dos años.

9.1.3 Abastecimiento

Dada su existencia clandestina, los refugiados en el "anexo secreto"
tuvieron que adquirir cartillas de racinamiento en el mercado negro. Los
víveres eran aportados por unos cómplices holandeses. Los encerrados eran
ocho y apenas consiguieron cuatro cartillas. 2
La situación en cuanto al aprovisionamiento era pésima en Holanda:

"Vemos a los niños circular por la calle con una blusita de verano y zuecos, sin
abrigo ni medias ni boina, y nadie les ayuda. No tienen nada en el estómago y
abandonan sus heladas casas, mordisqueando una zanahoria, para salir a la helada
calle dirigiéndose a una clase más glacial todavía. Son numerosos los pequeños que
detienen a los transeúntes pidiendo un pedazo de pan. Holanda ha llegado a esto". 3

Si esa era la situación de los holandeses que vivían en libertad, cabría
esperar que los ocho refugiados -con una cartilla de racionamiento para dos
personas- se encontrasen en una situación límite.

[128] Sin embargo, uno lee con sorpresa que disfrutaban de un régimen
alimenticio más que llevadero, no exento de ciertos lujos:

"El pan nos lo suministra un panadero muy amable, conocido del señor
Koophuis [un cómplice holandés]. No lo tenemos en tanta abundancia como antes, pero
nos basta [...] Nuestros vecinos del piso de arriba comen mucho. Aparte de 150 botes de
legumbres en conserva hemos adquirido 270 libras de legumbres secas". 4

"Confieso que se desviven por mi salud y estoy tomando glucosa, aceite de
hígado de bacalao y unos comprimidos de levadura y de calcio". 5

En su cumpleaños, la señora Van Daan fue obsequiada con "alguna
golosina" y "claveles rojos". 6 Los refugiados dispusieron también de "una

1 DAF, págs. 82-83. Entrada del 10 de diciembre de 1942.
2 DAF, pág. 85. Entrada del 22 de diciembre de 1942.
3 DAF, pág. 87. Entrada del 13 de enero de 1943.
4 DAF, pág. 68. Entrada del 9 de noviembre de 1942.
5 DAF, pág. 143. Entrada del 29 de octubre de 1943.
6 DAF, pág. 56. Entrada del 1 de octubre de 1942.

— 101 —
buena cantidad de carne [comprada] en el mercado negro", 1 de café, coñac y
té 2 y de uvas, grosellas, melocotones y melones. 3

9.1.4 Cortinas

Con fecha de 11 de julio de 1942 el diario recoge esta anotación:

"Vivimos en un constante sobresalto, con un miedo horrible de ser oídos o vistos
por los vecinos. El día de nuestra llegada confeccionamos unas cortinas. Propiamente
hablando no son cortinas, pues para confeccionarlas hemos aprovechado unos retales
que no se parecen en nada entre ellos, ni en la forma, el color, la calidad ni el
dibujo". 4

Sin embargo, el autor del diario no había reparado en que la instalación
de cortinas -que por lo que se ve no eran precisamente discretas- en una
vivienda hasta entonces deshabitada podía revelar la presencia de moradores
clandestinos.

[129]

9.1.5 Luz eléctrica

Varios pasajes del diario revelan que los refugiados utilizaban luz
eléctrica en su "anexo secreto":
"el festín fue interrumpido por un cortocircuito producido en una de las
lámparas" 5 y "Hemos gastado mucha más electricidad". 6
Resulta inverosímil que ningún vecino ni la policía detectara la luz
procedente de la vivienda de los refugiados durante más de dos años.
Además, ¿quién pagaba el recibo de la luz?

9.1.6 Un comprador poco curioso

En la entrada del 27 de febrero de 1943 se puede leer:

"Ha ocurrido algo grave. El propietario de este inmueble lo ha vendido sin
advertir previamente a Kraler [cómplice de los Frank] o a Koophuis. El otro día, por
la mañana, se presentó el nuevo propietario, acompañado de un arquitecto, a girar una
visita al edificio. Afortunadamente estaba el señor Koophuis, que los atendió,
enseñándoles toda la casa excepto nuestro anexo, diciéndoles que tenía la llave en

1 DAF, pág. 81. Entrada del 10 de diciembre de 1942.
2 DAF, págs. 72-73. Entrada del 17 de noviembre de 1942.
3 DAF, pág. 119. Entrada del 23 de julio de 1943.
4 DAF, págs. 36-37.
5 DAF, pág. 62. Entrada del 20 de octubre de 1942.
6 DAF, pág. 78. Entrada del 28 de noviembre de 1942.

— 102 —
casa. El nuevo propietario no insistió. Si vuelven para echar un vistazo al anexo
estamos perdidos". 1

En el año y medio siguiente, el nuevo propietario no mostró interés por
conocer el resto del inmueble que había adquirido. Sin comentarios.

9.1.7 Vestuario

Cuando la familia Frank tuvo que trasladarse de su domicilio habitual a
la vivienda clandestina surgió el problema de cómo transportar la ropa. El
traslado debía hacerse con la máxima discreción, pues en "aquellas
circunstancias ningún judío se hubiera atrevido a salir de su casa con una
maleta". El problema se resolvió de la siguiente manera:

[130]
"Cada uno de nosotros se vistió como para emprender una expedición al Polo
Norte, tal era la cantidad de vestidos que llevábamos encima [...] Yo me había puesto
dos camisas, tres bragas, un vestido y una falda encima, una chaqueta y un abrigo de
entretiempo, dos pares de medias, unas botas, una boina, un chal y no recuerdo qué
cosas más". 2

Cabe suponer que varias personas vestidas con esa indumentaria
habrían de llamar más la atención que si hubieran llevado maletas, sobre todo
si se tiene en cuenta que el traslado se hizo en pleno verano, un 8 de julio.

9.1.8 Basura

La entrada del 18 de mayo de 1943 recoge el siguiente pasaje:

"A pesar del calor que empieza a dejarse sentir, nos vemos obligados a
encender lumbre cada día con objeto de quemar la basura, pues no podemos depositarla
en el cubo para no despertar sospechas del empleado del almacén. La más pequeña
imprudencia nos delataría". 3

Mucho antes, en la entrada del 29 de octubre de 1942, se indicaba:

"Mañana vamos a encender la estufa por primera vez. Ya estoy viendo el humo
que va a echar, después de tanto tiempo de no limpiarla. Esperemos que funcione". 4

1 DAF, pág. 91.
2 DAF, pág. 30.
3 DAF, pág. 107.
4 DAF, pág. 64.

— 103 —
A tenor de lo indicado, si era preciso quemar la basura en la estufa y la
estufa no se encendió hasta el 30 de octubre, ¿qué se hizo de la basura
producida en los tres meses y tres semanas que median entre la llegada al
escondite, el 9 de julio, y el 30 de octubre? Por otro lado, ¿cómo es que nadie
detectó, durante cerca de dos años, la presencia de humo en la chimenea de
una casa supuestamente deshabitada?

9.1.9 Un anacronismo

En un pasaje correspondiente a la entrada del 9 de octubre de 1942 se lee
lo siguiente:

"Si esto ocurre en Holanda, ¿qué es lo que debe suceder en las bárbaras y lejanas
regiones de las que Westerbork [campo de tránsito para los judíos holandeses
destinados a la deportación] es únicamente la antesala? No ignoramos que esas pobres
gentes van a ser asesinadas. La Radio inglesa habla de cámaras de gas; a fin de
cuentas quizá sea éste el mejor medio para morir rápidamente". 1

Hay indicios que hacen sospechar que al menos este pasaje fue escrito
después de la guerra. Según el autor W. Laqueur, un reducido número de
judíos holandeses se ocultaba para no ser deportado, pero "la mayoría se
presentaba a pesar de todo en la estación de ferrocarril después de recibir
instrucciones por correo. Esto conduce a la inevitable conclusión de que a
pesar de todos los recelos sobre las deportaciones, la mayoría de los judíos
holandeses o bien no había oído, o no quería oir, de los campos de la
muerte". 2
Es difícil admitir que un grupo de ocho judíos aislado y oculto tuviese
mejor información que el resto de la comunidad judía holandesa, que se
desenvolvía en relativa libertad. En definitiva, todos los datos indicados
apuntan hacia la misma dirección: el denominado Diario de Ana Frank
adolece de tal número de deficiencias que resulta imposible considerarlo
como una fuente histórica fidedigna. La irregularidades en su confección, lo
inapropiado del estilo y sintaxis para una niña de 13-14 años, las
contradicciones, absurdos e inverosimilitudes que se desprenden de la vida
en el interior del "anexo secreto", junto con la existencia de al menos un
anacronismo, conducen a la conclusión de que nos encontramos ante un
fraude histórico y literario. Al lector deseoso de tratar la cuestión con mayor
detalle le remito a la magnífica monografía de Robert Faurisson, 3 donde se
encuentran desarrollados en profundidad algunos de los puntos destacados
aquí.

1 DAF, pág. 58.
2 Laqueur, Walter: The Terrible Secret, pág. 150.
3 Faurisson, Robert: Le journal d'Anne Frank est-il authentique?

— 104 —
9.2 El ataque a Ditlieb Felderer

El revisionista sueco Ditlieb Felderer es autor de un estudio sobre el
diario de Ana Frank. 1 Felderer, según Vidal, "publicó en 1978 un libelo
repulsivo en el que calificaba al Diario de Ana Frank de 'la primera obra de
pornografía infantil' y en el que se pretendía demostrar no sólo que el mismo
era un fraude sino que además constituía una clara demostración de cómo los
judíos, obsesionados con el sexo de una manera enfermiza, son asimismo la
fuente de la que emana la basura pornográfica destinada a contaminar la
mente de los niños. Da la sensación de que Felderer, editor de algunos
materiales sobre el Holocausto de contenido rayano en lo pornográfico, estaba
proyectando su propio yo sobre las páginas escritas por la niña, hija de Otto
Frank". 2
La lectura del libro de Felderer, en cambio, produce una impresión
completamente distinta. Para empezar, Felderer intentó acceder a las fuentes
originales. El autor sueco reproduce la correspondencia cruzada con Otto
Frank, padre de Ana. En ella se puede ver cómo Felderer intentó entrar en
contacto con los autores de los exámenes periciales efectuados para comprobar
la autenticidad del diario y cómo pretendió acudir a Basilea (Suiza), lugar de
residencia del Sr. Frank, para proceder a exámenes técnicos, fotográficos y
químicos de los originales. 3 La respuesta de Frank fue una rotunda negativa y
una áspera despedida: "no quiero tener más contacto con usted (I do not want
to have further contact with you anymore)". 4
En cuanto a las referencias de tipo sexual en la obra de Felderer, se
limitan a apenas 10 páginas en una obra de 92 (capítulos "Sexo adolescente",
págs. 10-11, "El complejo anal", págs. 61-63, y "Extravagancia sexual", págs. 64-
68). Estas páginas tienen su razón de ser en los pasajes de contenido sexual del
diario.

[133]
Por lo demás, la obra de Felderer subraya las contradicciones e
inverosimilitudes del texto del diario -similares a las señaladas en 9.1.1 a 9.1.8-
, la existencia de más de un diario, las contradicciones sobre la localización del
diario después de la guerra, las supresiones y adiciones del texto y la
perplejidad que causa la utilización por una misma persona de tipos de
escritura completamente diferentes. La obra de Felderer es, en suma, un

1 Felderer, Ditlieb: Anne Frank's Diary: a Hoax.
2 Vidal, Cesar: LRH, pág. 102.
3 Facsímil de la carta de Felderer en Felderer, Ditlieb: Anne Frank's Diary: a Hoax, pág. 39.
4 Facsímil de la carta de O. Frank en Felderer, Ditlieb: Anne Frank's Diary: a Hoax, pág. 40.

— 105 —
trabajo correcto de acuerdo con la información de que se disponía en los años
70.

9.3 El peritaje

A raíz de los ataques llevados a cabo contra el diario, por fin, en 1980,
una vez muerto Otto Frank, el Instituto Estatal Holandés de Documentación
de Guerra decidió llevar a cabo un peritaje sobre la autenticidad del texto. La
consecuencia ha sido la publicación de una edición crítica del diario junto con
los resultados de los exámenes periciales sobre su autenticidad. Vidal resume
estos resultados de la siguiente manera:

"Con respecto a los diarios, resultaba indiscutible que se debían a una sola persona que
había escrito durante el período cronológico indicado en las mismas. La diferencia entre los dos
tipos de letra obedecía simplemente a los cambios experimentados en el desarrollo normal de un
niño y no permitía dudar en absoluto de que se debían a la misma mano". 1

El peritaje técnico comprendía dos aspectos: la investigación técnica
documental y el análisis caligráfico. La investigación técnica documental está
dirigida a encontrar anacronismos. Se investiga si el papel, la cola, la fibra y la
tinta utilizadas eran las empleadas habitualmente en la época en que
supuestamente se redactó el diario. El análisis concluyó que todos los
materiales empleados era utilizados habitualmente en el supuesto período de
elaboración.
El dictamen caligráfico, basado en la comparación entre el texto del
diario y el material de referencia aportado (cartas de Ana Frank escritas antes
de que pasara a la clandestinidad), establece que lo

[134] escrito en el diario procede "con una probabilidad rayana en la
seguridad" de Ana Frank.La conclusión de una análisis comparativo de
manuscritos se expone siempre en grados de probabilidad y el grado indicado
es el más alto de la escala. 2
Cabría en principio admitir, a la vista de las conclusiones, que la
autenticidad del diario quedaba más allá de toda duda razonable y que se había
llegado, como pretende Vidal, al fin de la controversia. Sin embargo,
examinemos los hechos más de cerca.
En primer lugar, la precisión de las comprobaciones en la investigación
técnica documental es muy relativa, ya que, por ejemplo, se constató que la
tinta contenía hierro, que era lo habitual hasta 1950, en que empezaron a

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 104.
2 Hardy, H.J.J.: Zusammenfassung der Ergebnisse der vergleichenden Untersuchung der Handschriften und der
urkundenteschnischen Untersuchung der Textdokumente, die als Tagebuch der Anne Frank bekannt sind, págs. 119-166.

— 106 —
utilizarse tintas sin o con muy poco contenido de hierro. Pero el resultado de
esta prueba no excluye que el autor del diario lo hubiese escrito de 1946 a 1949,
o después de 1950 con una tinta fabricada varios años antes. Lo mismo puede
decirse de los restantes materiales empleados en la elaboración del
documento.
Sabemos que Otto Frank volvió a Amsterdam de la deportación el 3 de
junio de 1945. A finales de julio y comienzos de agosto de ese año supo el Sr.
Frank del fallecimiento de sus hijas Margot y Ana, y precisamente entonces se
le hizo entrega de los cuadernos y hojas sueltas donde estaba redactado el
diario de su hija. 1 Por tanto, si el Sr. Frank, por sí solo o con otras personas,
hubiese tenido la intención de realizar una superchería literaria en aquellas
fechas, la investigación técnica documental no habría detectado ningún
anacronismo.
En segundo lugar, en cuanto al peritaje caligráfico, es evidente que se
aporta un dictamen que se manifiesta claramente en favor de la autenticidad
del diario. No obstante, Robert Faurisson, que ha estudiado a fondo los
escritos de Ana Frank, ha indicado que existían peritajes caligráficos
anteriores solicitados por el Sr. Frank. Estos peritajes, sobre los que se basó
siempre O. Frank para defender la

[135] autenticidad del diario, son declarados ahora sin valor. Además,
después de la publicación de la edición crítica del diario, se han descubierto
muestras de la escritura de Ana distintas de las peritadas. 2 Por último, solo
desde un punto de vista dogmático puede afirmarse, como hace Vidal, que se
trata de un veredicto inapelable. En la vida real no ocurre lo mismo. En el
procedimiento judicial español, por ejemplo, la parte interesada puede
proponer el nombramiento de hasta tres peritos calígrafos. 3
En resumidas cuentas, el estudio técnico documental solo demuestra
que el material empleado en la confección del diario fue fabricado antes de
1950. El peritaje caligráfico no es concluyente por sí mismo. Pero, en cualquier
caso, lo esencial es que la edición crítica y los estudios técnicos soslayan las
deficiencias sustanciales que padece el diario. Las contradicciones,
anacronismos, absurdos e inverosimilitudes siguen ahora tan vigentes como
antes de la publicación de los peritajes. Es por ello por lo que los revisionistas
siguen manteniendo la opinión de que el diario de Ana Frank es una
superchería.

1 Van der Stroom, Gerrold: Die Tagebücher, "Het Achterhuis" und die Übersetzungen, pág. 71.
2 Véase apéndice 4.
3 Ley de Enjuiciamiento Civil, artículo 611.

— 107 —
[137]

10 EL ATAQUE A THIES CHRISTOPHERSEN

Thies Christophersen, antiguo miembro de la SS, alcanzó notoriedad
por haber publicado un sucinto texto sobre sus vivencias en el campo de
Auschwitz en 1944. 1 Vidal intenta, en un breve apartado, refutar algunas de
las manifestaciones contenidas en la memoria del antiguo miembro de la
guarnición de Auschwitz:
"En La mentira de Auschwitz, un panfleto de quince páginas, se
repetían una tras otra las afirmaciones más excesivas e increíbles del
revisionismo:
— 'Las pérdidas [...] del pueblo judío durante la Segunda guerra
mundial no importaron seis millones sino -de acuerdo con comprobaciones
de la ONU, que no tiene motivos para defender especialmente a ningún
pueblo- doscientos mil.
— Los presos de Auschwitz recibían paquetes y 'raras veces algo no se
entregaba [...] pero estas cosas continuaban siendo propiedad de los presos'.
— 'Me llamaba la atención lo bien que estaban vestidos nuestros presos
[...] su ropa interior, medias y zapatos eran inobjetables y muy finos. Tampoco
faltaba el cuidado de la belleza. Lápiz labial, polvo facial y colorete formaban
parte de los utensilios de los presos femeninos. Judías rapadas no las había en
la época mía en Auschwitz'.

[138]
— 'No pasaron hambre los reclusos en Raisko. Y cuando un nuevo
incorporado llegaba desnutrido y enflaquecido al Campo, ya al cabo de
algunos días tenía la piel lisa'". 2
Veamos ahora, punto por punto, si las afimaciones de Christophersen
son tan excesivas e increíbles como pretende Vidal.

1 Christophersen, Thies: La mentira de Auschwitz.
2 Vidal, Cesar: LRH, págs. 128-129.

— 108 —
No existen "comprobaciones" de la ONU sobre las pérdidas del pueblo
judío durante la Segunda Guerra Mundial. Christophersen está sin duda
citando cifras que ha leído. Sin embargo, lo esencial en el testimonio de
Christophersen no es lo que ha leído, sino lo que ha visto, por ser un testigo
presencial y una fuente de primera mano.
La posibilidad de recibir paquetes por parte de los presos de Auschwitz es
un hecho cierto. Los paquetes fueron autorizados por una circular de
Himmler de 30 de diciembre de 1942. Tenían acceso a ellos todos los detenidos
excepto los soviéticos y los judíos. En ciertos casos incluso los judíos pudieron
recibirlos. Algunos recibían hasta dos paquetes por semana. Naturalmente,
los paquetes eran abiertos por la censura del campo antes de la entrega. 1 La
expresión de Christophersen de que "raras veces algo no se entregaba" merece
ser matizada. P. Rassinier ha puesto de manifiesto cómo con frecuencia se
producía el saqueo de los paquetes, pero no por la administración alemana,
sino por un grupo de detenidos con la eventual complicidad de algún
miembro de la SS del campo:

"Diariamente, un vagón de diez toneladas, lleno de paquetes procedentes de
todas las naciones de Europa occidental, excepto de España y Portugal, llegaba a l a
estación de Dora: salvo algunas raras ocasiones los paquetes estaban intactos. Sin
embargo, en el momento de la entrega al interesado estaban totalmente saqueados, o
al menos en sus tres cuartas partes". 2

El mecanismo del pillaje -explica Rassinier- era sencillo: un comando
de checos y rusos se encargaba de la descarga del vagón. Un detenido lanzaba
un paquete a otro. Este lo dejaba caer. El contenido se desparramaba por el
suelo y todos los presentes cogían algo. A veces, se compraba la complicidad
de un SS. Rassinier relata

[139] cómo compró el favor de un detenido, jefe de bloque. Rassinier le ofreció
un pedazo de tocino. El jefe de bloque tomó su número y le dijo que sus
paquetes nunca más serían robados. A partir de entonces Rassinier recibió los
paquetes casi intactos. 3
En cuanto al atuendo y a la alimentación de los detenidos, Vidal omite
decir que en el subcampo de Raisko (o Rajsko), donde trabajaba
Christophersen, las condiciones, en general, eran mejores que las del campo
central en Auschwitz. En este sentido, el profesor Marc Klein, que fue
deportado en junio de 1944 y estuvo trabajando en Raisko, señala que el
"comando 'Laboratorio Raisko' constituía ciertamente una de las zonas más
envidiables y menos peligrosas de Auschwitz I. En el laboratorio, vestidos con

1 Langbein, Hermann: Hommes et femmes à Auschwitz, pág. 26.
2 Rassinier, Paul: La mentira de Ulises, pág. 99.
3 Id., pág. 101.

— 109 —
una bata blanca, realizábamos los trabajos manuales de nuestra profesión". 1
Además, Christophersen relata cómo el vestuario que utilizaban los reclusos
no era solo el modesto uniforme de detenido, ya que éste se enriquecía, en
parte, con artículos obtenidos clandestinamente:

"cada sábado un comando de nuestras mujeres era enviado al Campo principal
para el canje de ropa. Volvían entonces con las más espléndidas piezas de botín, que se
repartían entre las reclusas". 2

Estas mujeres obtenían las prendas de otros detenidos, que trabajaban en
los depósitos del campo y "hurtaban como cuervos". 3
Vidal añade que además "de este cuadro idílico, Christophersen
señalaba que sólo había un crematorio en Auschwitz, que los presos
disfrutaban de diversiones como 'películas', y un 'prostíbulo'; que existían
también 'parejas de enamorados' y que en septiembre de 1944 una comisión
de la Cruz Roja Internacional visitó Auschwitz". 4
En efecto, así era. Lo manifestado por Christophersen es rigurosamente
cierto. En Auschwitz se proyectaban películas a los detenidos, "no sólo los
domingos por la tarde sino también algunos atardeceres de invierno, cuando
la jornada de trabajo terminaba a las

[140] cinco". 5 También había un burdel, que fue instalado en el campo
principal de Auschwitz (block 24). Se permitía una visita semanal a los
detenidos. El precio por el "servicio" era de dos marcos. Los alemanes
pretendían de esta manera estimular el trabajo de los reclusos. Los judíos y los
prisioneros de guerra rusos tenían prohibida la entrada. 6 En cuanto a las
"parejas de enamorados", a tenor de los relatos de algunos ex detenidos en
Auschwitz, se produjeron allí intensísimos romances. 7 Además, algunos
testimonios revelan que los detenidos, dentro de las muy penosas
condiciones que existían en el campo de Auschwitz, tenían derecho a ciertas
expansiones. Así, el ya citado Marc Klein relata que los domingos y festivos
no se trabajaba en la mayoría de los destacamentos. La tarde podía dedicarse "a
lo que cada uno quisiera". Los partidos de fútbol, de baloncesto y de water-
polo (en una piscina al aire libre) entre reclusos "atraían a una multitud de
espectadores", si bien solo la minoría de presos "notables" podía dedicarse a
estos ejercicios. La administración SS del campo había autorizado incluso
representaciones de cabaret. También existía una biblioteca para todos los

1 Poliakov, Leon; y Wulf, Josef: El Tercer Reich y los judíos, pág. 223.
2 Christophersen, Thies: La mentira de Auschwitz, pág. 21.
3 Id., pág. 20.
4 Vidal, Cesar: LRH, pág. 129.
5 Testimonio de Marc Klein, en Poliakov, Leon; y Wulf, Josef: El Tercer Reich y los judíos, pág. 226.
6 Czech, Danuta: Kalendarium der Ereignisse im Konzentrationslager Auschwitz-Birkenau 1939-1945, pág. 535.
7 Véase, por ejemplo, Vrba, Rudolf; y Bestic, Alan: I Cannot Forgive, págs. 187-188.

— 110 —
presos, aunque de hecho solo la utilizaban los "notables". En las navidades de
1944 los alemanes instalaron en el campo un árbol de Navidad
"resplandeciente de lucecitas". 1 Además, los campos de Auschwitz y su
entorno destacaban por sus orquestas de detenidos. Surgieron en Auschwitz,
Monowitz, Golleschau y Blechhammer. En Birkenau había dos: una
masculina y otra femenina. Los campos que no podían formar una orquesta
constituían al menos un coro, como Jawischowitz. 2
Por último, es un hecho probado que un delegado del Comité
Internacional de la Cruz Roja visitó el campo de Auschwitz en septiembre de
1944. El delegado del CICR se entrevistó con el comandante del campo y
discutió la cuestión de los paquetes enviados por la Cruz

[141] Roja a los detenidos, incluyendo a los judíos. A este respecto el
delegado se mostró optimista:
"La distribución de los envíos hechos por el Comité nos parece cierta.
No tenemos pruebas, pero nuestra impresión es que el comandante dice la
verdad cuando afirma que estas distribuciones se hacen regularmente y que
todo robo está castigado severamente". 3
Antes de llegar a Auschwitz, el delegado del CICR se había entrevistado
con un responsable de un grupo de prisioneros de guerra británicos. Este
estaba en contacto con otro grupo de prisioneros británicos que trabajaba en
una mina en Auschwitz junto con detenidos civiles. Había rumores de que
los alemanes empleaban una "sala de duchas" para gasear detenidos. El
responsable británico intentó obtener confirmación del rumor, pero "fue
imposible probar nada. Los detenidos mismos no han hablado". 4 En el
apéndice 5 se reproduce el texto publicado en su lengua original.
Por todo lo dicho, a pesar de la crítica de Vidal, el testimonio de Thies
Christophersen puede seguir siendo considerado como una fuente de primera
mano a tener en cuenta a la hora de reconstruir la historia de Auschwitz.

1 Poliakov, Leon; y Wulf, Josef: El Tercer Reich y los judíos, págs. 226-227.
2 Langbein, Hermann: Hommes et femmes à Auschwitz, págs. 126-128.
3 ACICR, pág. 91.
4 ACICR, pág. 92.

— 111 —
[143]

11 EL "INFORME LEUCHTER"

11.1 ¿Qué es el "informe Leuchter"? La crítica de Vidal

Se trata de un peritaje efectuado por Fred A. Leuchter, especialista
norteamericano en el diseño y fabricación de instrumentos de ejecución,
sobre las supuestas cámaras de gas y los hornos crematorios de los antiguos
campos de concentración alemanes de Auschwitz-Birkenau y Majdanek. Para
llevar a cabo su informe, Leuchter visitó los restos de las supuestas cámaras
de gas, de las que obtuvo muestras para analizar químicamente, y de los
crematorios. Analizada y evaluada toda la información, Leuchter concluyó
que "las supuestas cámaras de gas de los lugares inspeccionados no habrían
sido entonces, o ahora, utilizados o considerados seriamente para funcionar
como cámaras de gas de ejecución". 1
Vidal dedica 17 páginas de su obra al informe del técnico
norteamericano, aunque en realidad apenas emplea 3 en rebatir su contenido.
Las 14 páginas restantes están dedicadas a reproducir la presentación del
informe, a un bosquejo biográfico de Ernst Zündel 2 -para cuyo proceso se
preparó el informe- y a la titulación académica y profesional de Leuchter. En
definitiva, a cuestiones marginales. El procedimiento correcto habría sido el
contrario: dedicar la mayor parte

[144] del espacio a desmontar la demostración de Leuchter y el resto a las
cuestiones accesorias de índole personal. Además, Vidal reconoce que ha
utilizado una versión española del informe y que esta versión "está plagada
de errores tipográficos, gramaticales y de traducción", 3 amén de que, según
reconoce, da "la impresión de que en la edición española falta alguna palabra

1 Leuchter, Fred A.: ERAEGC, apartado 19.000.
2 Editor canadiense de origen alemán especializado en la publicación de títulos revisionistas.
3 Vidal, Cesar: LRH, pág. 189. n. 234.

— 112 —
del original". 1 A la vista de tantas anomalías, un investigador escrupuloso se
habría procurado sin falta la edición original. Vidal, en cambio, no ha
estimado que fuera necesario.
Veamos a continuación, desglosados en breves apartados, los
argumentos utilizados por Vidal para rebatir el informe de Leuchter.

11.2 La titulación de Fred A. Leuchter

Leuchter compareció como testigo de la defensa en el proceso contra E.
Zündel, celebrado en Toronto, Canadá, en 1988. Previamente, y en ausencia
del jurado, Leuchter fue interrogado sobre sus conocimientos técnicos:

"A las preguntas del Consejero de la Corona en relación con su conocimiento de
matemáticas, química, física y toxicología, Leuchter dio una serie de respuestas que
no pudieron resultar más clarificadoras. La única física que había estudiado se
limitaba a dos cursos seguidos durante el bachillerato de artes en la universidad de
Boston. Leuchter reconoció asimismo que sus conocimientos de química eran 'básicos' y
'con el nivel de colegio'. No era toxicólogo y además carecía de titulación como
ingeniero, lo que, en opinión de Leuchter, no resultaba algo tan necesario". 2

Es cierto que el juez determinó que si bien Leuchter podía testificar, su
informe no sería tomado en cuenta. El juez declaró que Leuchter no era ni
químico ni toxicólogo y que se había hecho a sí mismo ingeniero en un área
muy limitada. También decidió que Leuchter no era perito en crematorios y
desechó su testimonio al respecto. Solo se permitió a Leuchter testificar con
relación a su propio

[145] trabajo, sus observaciones en los campos de concentración que visitó, la
información que había recogido sobre las instalaciones de las que se presumía
su uso como cámaras de gas y si estas instalaciones eran utilizables como
cámaras de gas. 3
Sin embargo, hay que hacer algunas matizaciones a la recusación del
informe pericial de Leuchter. De entrada, la experiencia enseña que no hay
que tener demasiada confianza en las decisiones judiciales en materia
histórica. De lo contrario, habría que considerar probada, por ejemplo, la
existencia del diablo en base a las sentencias de jueces -eclesiásticos y civiles-
que certificaron su existencia en una larga serie de procesos de brujería. Pero
además, si es que se trata de reconocimiento judicial, un ingeniero austriaco,
Walter Lüftl, presidente de la Cámara de ingenieros austriacos (Bundes-

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 189. n. 235.
2 Vidal, Cesar: LRH, pág. 142.
3 Did Six Million Really Die?, pág. 354.

— 113 —
Ingenieurkammer) ha escrito un informe sobre la viabilidad técnica y
química de las cámaras de gas nazis en el que sostiene tesis idénticas a las de
Leuchter. W. Lüftl es un perito reconocido por los tribunales austriacos. 1 En
segundo lugar, es cierto que Leuchter no tenía titulación académica en
ingeniería o en química, pero también es innegable que, de hecho, tenía
sólidos conocimientos sobre la materia, lo que atestigua la demanda de sus
servicios por parte de establecimientos penitenciarios donde se practica la
pena capital. En efecto, si bien Leuchter tiene una formación original de letras,
su evolución posterior hizo de él un especialista en proyectos eléctricos,
ópticos, mecánicos, de navegación y topográficos, que incluían patentes en
varios de estos campos. En los últimos veinte años ha sido consejero de
varios estados sobre equipos de ejecución de criminales, incluyendo material
para ejecución por medio de inyección letal, electrocución, gas y la horca.
Diseñó una nueva cámara de gas para el estado de Missouri y diseñó y
construyó la primera máquina de inyección letal para Nueva Jersey. Leuchter
puede considerarse como el máximo especialista en Estados Unidos en
equipos de ejecución, incluida la cámara de gas, lo que ha sido reconocido por
medios de comunicación de máxima difusión. Por ejemplo, en el número de
2 de julio de 1990 del semanario "Insight", Leuchter era caracterizado como
"el

[146] experto principal de la nación en la mecánica de ejecución". Su
cualificación profesional fue reconocida también por la cadena de televisión
ABC (programa "Prime Time Live", 10 de mayo de 1990) y el diario "New
York Times" (13 de octubre de 1990). 2 A mayor abundamiento, también
compareció en el proceso de Zündel como testigo de la defensa el alcaide de la
penitenciaría de Jefferson City (Missouri), Bill M. Armontrout, que era el
responsable de llevar a cabo las ejecuciones por medio de gas cianhídrico.
Armontrout testificó que solo conocía un especialista en los Estados Unidos
en el diseño, manejo y mantenimiento de cámaras de gas. Este especialista era
Fred A. Leuchter. 3

11.3 La capacidad de cremación

"Leuchter -escribe Vidal-, por ejemplo, afirma en su informe que los
cinco crematorios de Auschwitz podían incinerar realmente a la semana 1.092
cuerpos humanos [...] Desde luego, no es eso lo que aparece en la
documentación de los propios nazis. Así, en un informe de junio de 1943

1 Lüftl, Walter: The Lüftl Report.
2 Weber, Mark: Fred Leuchter: Courageous Defender of Historical Truth, págs. 425-426.
3 Did Six Million Really Die?, págs. 351-352.

— 114 —
realizado por el comandante de construcción de las SS en Auschwitz y citado
en el proceso de Zündel, se afirma que los cinco crematorios poseían una
capacidad de incineración de 4.756 cadáveres diarios, lo que significaba 33.292 a
la semana, es decir, algo más de treinta veces la capacidad señalada por
Leuchter". 1
En realidad, Leuchter se había limitado a consultar la capacidad de
cremación de los hornos modernos. Estos pueden incinerar un cadáver en
1,25 horas a una temperatura de 2.000º F y con aire impulsado del exterior.
Teóricamente supone 19,2 cadáveres en un período de 24 horas. Pero las
recomendaciones del fabricante, para una operatoria normal y un uso
prolongado, recomiendan hasta tres cremaciones al día. Los hornos más
antiguos, que funcionaban con coque o carbón -como los de Auschwitz-,
alcanzaban una temperatura

[147] media menor (1.400º F), y su capacidad tenía que ser inferior a la de los
hornos modernos. 2
La estimación de Leuchter fue confirmada por la declaración de otro
testigo de la defensa en el proceso de Zündel: Ivan Lagacé, especialista en
cremación. Lagacé, que trabajaba como gerente en el crematorio de Bow
Valley, en Calgary (Alberta, Canadá), fue autorizado a testificar como experto.
A lo largo de su carrera, Lagacé había incinerado alrededor de 1.000 cadáveres
de una gran variedad de tipos, desde muertos por accidente a personas
fallecidas de enfermedades muy contagiosas. 3 Del testimonio de este experto
se desprende que la cremación de seres humanos en un horno es un proceso
complejo que no puede efectuarse a un ritmo "industrial", como pretende
Vidal. En primer lugar, la cremación reduce los restos humanos a calcio, en
partículas que son almacenadas en un espacio llamado "cámara de
sedimentación (settling chamber)". Esta cámara se llena fácilmente y tiene que
ser limpiada regularmente, al menos una vez al mes. 4 En segundo lugar, tras
la primera cremación del día, el operario del crematorio debe dejar enfriar la
retorta durante un mínimo de una hora antes de iniciar la segunda
cremación. Después de la segunda cremación se requiere un período de
enfriamiento de al menos dos horas. De lo contrario, se resiente el material
refractario y se acorta la vida del horno. Si no se observara el plazo de
enfriamiento se perdería, además, el control de la temperatura, que excedería
probablemente de los 2.200* F, con lo que el operario no podría abrir la retorta
sin peligro para su integridad. 5

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 145.
2 Leuchter, Fred A.: ERAEGC, apartado 13.005.
3 Did Six Million Really Die?, pág. 268.
4 Id.
5 Did Six Million Really Die?, pág. 269.

— 115 —
Según Lagacé, el crematorio de Bow Valley, que es el de funcionamiento
más rápido de América del Norte, precisa un mínimo de una hora y media,
en condiciones óptimas, para incinerar el cuerpo de un adulto. Teniendo en
cuenta las necesarias pausas de enfriamiento, pueden ser incinerados tres
cadáveres al día en una jornada laboral de ocho horas. Para prolongar la vida
del material refractario se aconseja no incinerar más de 50-60 cadáveres al
mes. No hay

[148] manera de acelerar el proceso sin afectar al material refractario y hacer
peligrar la vida del operario. 1
Hay que tener en cuenta, además, según Lagacé, que el crematorio de
Bow Valley funciona con un quemador de gas, con lo que para enfriar el
horno basta con apagar el gas e introducir aire. En los hornos antiguos, en
cambio, que funcionaban con coque o carbón, el proceso de enfriamiento era
más lento, ya que, a menos que el carbón fuera retirado, seguía produciendo
calor. 2
Por último, Lagacé indicó que la afirmación de que los crematorios de
Birkenau pudieran incinerar 4.400 cadáveres al día era "irracional
(preposterous)", "más allá de la esfera de la realidad" y "ridícula". Estimaba
que solo podrían haberse incinerado 184 cadáveres al día en Birkenau.
Concluyó diciendo que aun en los actuales planes para catástrofes, que prevén
una movilización masiva y el manejo de grandes números de restos
humanos, sería "inimaginable" incinerar tales cifras. 3
El autor italiano Carlo Mattogno, que ha realizado una investigación
sobre el funcionamiento y capacidad de los hornos crematorios de Auschwitz-
Birkenau, 4 ha observado que si bien la capacidad teórica de éstos es superior a
la señalada por Lagacé, está sin embargo muy lejos de los 4.756 cadáveres
diarios que recoge Vidal. Entre otros argumentos, Mattogno ha señalado que
el presupuesto de consumo de carbón que se desprende de algunos
documentos alemanes revela una cifra de cremaciones muy inferior a la
indicada. 5 Por otra parte, la duración del material refractario que recubría el
interior de los hornos revela también la imposibilidad de incinerar un
número de cadáveres tan elevado. La literatura técnica señala una duración
media del material refractario de 2.000 cremaciones, llegándose hasta un
máximo de 3.000. Eso significa que para incinerar el número de cadáveres
señalado por Vidal habrían sido necesarias al menos cuatro sustituciones
completas de la mampostería refractaria, lo que

1 Did Six Million Really Die?, págs. 268-269.
2 Did Six Million Really Die?, pág. 269.
3 Did Six Million Really Die?, pág. 270.
4 Mattogno, Carlo: Auschwitz: fine di una leggenda, págs. 26-32.
5 Id., págs. 27-28.

— 116 —
[149] supondría, solo para los crematorios II y III de Birkenau, el empleo de 256
toneladas de material refractario y un tiempo de trabajo de 7.200 horas. Ahora
bien, en la oficina de construcciones de Auschwitz, encargada de la
construcción de los hornos y cuya documentación ha quedado intacta, no hay
la menor huella de este trabajo. 1
En definitiva, la capacidad de cremación indicada por Vidal es
inconciliable tanto con la de los hornos crematorios actuales, como con la
capacidad teórica de los hornos de Auschwitz. Aunque Vidal dice basarse en
"la documentación de los propios nazis", en realidad solo ha podido hallar un
documento 2 que establezca la capacidad de cremación por él señalada. Pero en
cuanto que este documento no es compatible con otros que atestiguan un
consumo de coque totalmente insuficiente para quemar esa cantidad de
cadáveres y, sobre todo, menciona una capacidad que incluso los hornos
contemporáneos no pueden atender ni remotamente, cabe pensar lícitamente
que este documento fue creado después de la guerra ad usum Delphini.

11.4 Los análisis químicos. La ventilación de las cámaras de gas

Vidal articula lo esencial de su crítica a Leuchter en torno a los
resultados de los análisis químicos de las muestras obtenidas por el experto
americano en las supuestas cámaras de gas y a la ventilación de las mismas.
De entrada, Vidal escribe:

"Leuchter señala, por ejemplo, que en una de las cámaras de gas no encontró
ningún resto de ácido. Lo extraño habría sido lo contrario porque la cámara original
fue dinamitada por los nazis en 1945 y la que ahora se enseña al público es una
reconstrucción [...] Tampoco tuvo en cuenta el 'ingeniero' que el edificio había estado
expuesto a los elementos durante más de cuatro décadas ni que algunas de las muestras
procedían de un suelo fregado regularmente por el personal del museo de
Auschwitz". 3

[150]
Leuchter, durante su visita a Auschwitz, había tomado una muestra de
control en una instalación de fumigación, donde se desinsectaba la ropa y
enseres de los detenidos, y varias en los locales donde supuestamente existían
cámaras de gas. En todos estos lugares se dice que se había usado Zyklon, en el
primero como desinsectante y en las supuestas cámaras de gas como agente
homicida. Según Leuchter, las condiciones en las áreas en las que las muestras
fueron tomadas eran idénticas en lo que respecta a temperatura, oscuridad y

1 Id., págs. 26-32.
2 Carta del jefe de la oficina de construcciones de Auschwitz de 28 de junio de 1943. Reproducida en Pressac, Jean-
Claude: Auschwitz: Technique and Operation of the Gas Chambers, pág. 247.
3 Vidal, Cesar: LRH, pág. 146.

— 117 —
humedad. 1 Las muestras fueron sometidas a un análisis químico, que reveló
que la muestra de control obtenida en la instalación de fumigación -donde se
tiene la seguridad de que se empleó Zyklon- tenía 1.050 mg./kg. de cianuro.
Las muestras obtenidas en las supuestas cámaras de gas, en cambio, mostraron
o resultado nulo o apenas apreciable (la muestra más significativa contenía
7,9 mg./kg. de cianuro). 2 Los resultados del análisis de Leuchter fueron
confirmados por un peritaje realizado por técnicos del Instituto de Peritajes
Judiciales "Pr. Jan Sehn" de Cracovia (Polonia), solicitado por el Museo de
Auschwitz. Los resultados de este peritaje detectaban en las muestras
obtenidas en las supuestas cámaras de gas unos residuos de ácido cianhídrico
todavía inferiores a los encontrados por Leuchter. 3
Vidal pretende que los escasísimos vestigios de ácido cianhídrico
encontrados en las supuestas cámaras de gas se deben a que éstas estuvieron
expuestas a los elementos durante décadas y a que su suelo era "fregado
regularmente por el personal del museo de Auschwitz". Sin embargo, el
cianuro del ácido cianhídrico y el hierro contenido en los ladrillos forman un
compuesto extremadamente estable: el ferrocianuro férrico. Este compuesto
pasa por ser uno de los de peor solubilidad. Esta cualidad hace que sea
empleado en la industria, por ejemplo para proteger las tuberías de acero
contra las aguas residuales agresivas. La multinacional química alemana
Degussa AG califica al ferrocianuro férrico simplemente como "insoluble
(unlöslich)". 4 Un

[151] test de largo alcance de resistencia al ambiente del ferrocianuro
férrico fue realizado en una localidad industrial cercana a Londres. Este
compuesto y otros pigmentos fueron sometidos durante 21 años a las
condiciones ambientales de una zona muy industrializada. Al final, el
ferrocianuro férrico reveló solo modificaciones mínimas. 5
En consecuencia, la práctica inexistencia de residuos de ácido cianhídrico
en los locales donde supuestamente fueron gaseados cientos de miles de
judíos es, a pesar de los reparos de Vidal, un indicio que apoya la tesis
revisionista de que las cámaras de gas homicidas no existieron nunca.

"No menos lamentable desde un punto de vista histórico -sigue Vidal- resultan
las afirmaciones contenidas en el informe Leuchter en relación con que las cámaras
carecían de sistemas de extracción del gas o de que la ventilación de las mismas
habría exigido días". 6

1 Leuchter, Fred A.: ERAEGC, apartado 14.000.
2 Leuchter, Fred A.: ERAEGC, apéndice I.
3 Véase una traducción del original polaco, efectuada por un traductor jurado, en Marais, Pierre: La contre-expertise de
Cracovie.
4 Rudolf, Germar: GBNCGA, pág. 19.
5 Id., pág. 22.
6 Vidal, Cesar: LRH, pág. 145.

— 118 —
Las afirmaciones de Leuchter no son lamentables. Son rigurosamente
ciertas. Los locales donde supuestamente existían cámaras de gas carecían de
sistemas de extracción del gas. En consecuencia, la ventilación habría durado
muchas horas, tal vez días. Unicamente dos de las supuestas cámaras de gas,
los depósitos de cadáveres (Leichenkeller) identificados con el número 1 en
los crematorios II y III de Birkenau disponían de un sistema de ventilación
para extraer el aire viciado por la descomposición de los cadáveres. El
investigador italiano Carlo Mattogno ha demostrado que precisamente ese
sistema de ventilación revela que nunca fueron empleados los depósitos de
cadáveres como cámaras de gas. 1 Las restantes -y presuntas- cámaras de gas
carecían de cualquier sistema de ventilación o extracción de aire.

"Pero es que además -insiste Vidal- las cámaras de gas destinadas a asesinar
a seres humanos nunca habrían podido tener una coloración tan intensa, ocasionada
por los restos, como las dedicadas a la desinfección. Esto se debe, en primer lugar, al
hecho de que los insectos ofrecen una mayor resistencia al gas que las personas y, por
lo tanto, exigen una exposición superior a la de éstas para ser
[152]
eliminados. Además, el gas de las cámaras de exterminio era extraído, mediante
sistemas de ventilación, inmediatamente después de aquellas, con lo que las paredes
quedaban menos expuestas cronológicamente a la acción del Zyklon-B". 2

La coloración citada corresponde a la reacción química, ya indicada,
entre el cianuro del Zyklon y el hierro de los ladrillos, que formaba
ferrocianuro férrico, compuesto de un vivo color azul. Leuchter había
comprobado que mientras que en las paredes de las cámaras de fumigación
existían numerosas manchas de ese color -prueba inequívoca de que se había
utilizado ácido cianhídrico-, las supuestas cámaras de gas homicidas carecían
del menor vestigio.
Si bien es cierto que, como dice Vidal, los insectos ofrecen mayor
resistencia al gas que las personas y su erradicación exige una dosis mayor,
también lo es que la dosis de Zyklon introducida en las supuestas cámaras de
gas homicidas era de 12 g./m3,40 veces la dosis letal para el hombre. 3
Además, en cuanto a la ventilación, la situación real era bien distinta de la
señalada por Vidal. Cinco de las siete supuestas cámaras de gas de Auschwitz-
Birkenau carecían de sistemas de ventilación, mientras que las instalaciones
de fumigación disponían de dos extractores de aire cada una de ellas. 4 Por lo
tanto, al menos la supuesta cámara de gas del crematorio I de Auschwitz -que

1 Mattogno, Carlo: Fine di una leggenda, págs. 54-58.
2 Vidal, Cesar: LRH, pág. 146.
3 Pressac, Jean-Claude: Auschwitz: Technique and Operation of the Gas Chambers, pág. 53. Para los insectos más
resistentes se usa una dosis de 24 g./m3, véase Zyklon for Pest Control, pág. 17.
4 Pressac, Jean-Claude: Auschwitz: Technique and Operation of the Gas Chambers, pág. 53.

— 119 —
carecía de ventilación y que se encuentra en la actualidad perfectamente
conservada- debería de tener manchas azules en las paredes al igual que en las
cámaras de fumigación. La total inexistencia de huellas de este color es otro
indicio que apunta decididamente en contra de la existencia de cámaras de gas
homicidas.
Por último, Vidal se refiere al argumento de Leuchter "que niega la
existencia de las cámaras de gas basándose en el supuesto peligro de
intoxicación o explosión que afectaría a los miembros de las SS relacionados
con las mismas. El razonamiento resulta tan especioso

[153] como insustancial. Si el personal del campo podía proceder a las
tareas de desinfección sin que esto les hiciera correr riesgos de morir
envenenados o víctimas de una explosión, con más razón podían
desempeñar actividades de carácter homicida en las cámaras de gas, dado que
en este caso las cantidades requeridas del mismo resultaban muy inferiores". 1
Para empezar, ya se ha visto que las dosis empleadas en las acciones de
exterminio con gas distaban mucho de ser pequeñas. En segundo lugar, Vidal
equipara erróneamente las tareas de desinfección o fumigación con ácido
cianhídrico con las de un gaseamiento homicida. En el gaseamiento homicida
las cosas, supuestamente, se desarrollaban de la siguiente manera (la
descripción corresponde a un bunker, o cámara de gas provisional, de
Birkenau):

"Todas las salas, había cinco, fueron llenadas [de judíos] al mismo tiempo, las
puertas herméticas al gas cerradas y el contenido de las latas de gas (Gasbüchsen)
vertidas en las salas a través de tragaluces especiales.
Al cabo de una hora y media las puertas fueron abiertas de nuevo, en cada sala
había dos puertas, los muertos sacados y en pequeñas vagonetas sobre rieles de un
ferrocarril de campaña llevados a las fosas". 2

El relato corresponde a Rudolf Höss, antiguo comandante de Auschwitz,
que tras su captura y antes de redactar sus "memorias", a las que pertenece el
párrafo anterior, fue sometido al tratamiento descrito en el apartado 2.3.1.
Destacaré que el local indicado por Höss carecía de sistema de ventilación. El
lector tal vez se haya asombrado de la sencillez y brevedad del procedimiento
relatado para asesinar de una vez a varios cientos de personas. Contrástese la
versión de Höss con el procedimiento seguido en las fumigaciones con ácido
cianhídrico que se describe a continuación.

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 147.
2 Kommandant in Auschwitz, pág. 160.

— 120 —
En primer lugar, el Zyklon se distribuye uniformemente por el local a
fumigar. El tiempo de exposición varía mucho y puede oscilar entre un
mínimo de 2 horas y un máximo de 72. 1 Una vez transcurrido ese

[154] período de tiempo, se inicia la ventilación mediante la apertura de
puertas y ventanas. Se debe proceder inmediatamente a la retirada de las latas
y del material absorbente que contenía el ácido cianhídrico. Se recalca que es
indispensable que no se deje ni una sola lata. 2 Durante la ventilación, los
operarios, provistos de máscaras antigás, deben trabajar de 10 a 15 minutos
seguidos y hacer interrupciones de media hora como precaución contra el
envenenamiento por la piel. 3 La ventilación debe durar "al menos 10
horas". 4 Una vez finalizada la ventilación, se deberá efectuar un test químico
para asegurarse de que los locales son habitables. El test tiene que hacerse
después de que el lugar fumigado haya sido cerrado durante al menos una
hora después de la ventilación, de manera que las condiciones sean lo más
parecidas posibles a las normales en la reocupación. 5
El caso particular de un barco ratifica las severas medidas de seguridad
que son necesarias en la fumigación con ácido cianhídrico. Aunque la
fumigación se limite a las bodegas, no se permite a nadie permanecer a bordo
o abordar el barco durante alrededor de dos horas después de la reapertura del
último espacio fumigado. El acceso al puente o a la cubierta y a todos los
lugares no sometidos a fumigación solo puede permitirse tras tests químicos
que prueben que el gas no ha penetrado en las partes no fumigadas del barco. 6
En definitiva, el procedimiento real utilizado en la fumigación con
Zyklon no guarda ningún parecido con el procedimiento supuestamente
seguido en las acciones de exterminio en masa por medio del mismo
producto. La simple comparación es reveladora. La realización de una acción
homicida en las condiciones expuestas por Höss habría sido totalmente
inviable.

1 Zyklon for Pest Control, pág. 17.
2 Zyklon for Pest Control, pág. 21.
3 Zyklon for Pest Control, pág. 21.
4 Zyklon for Pest Control, pág. 21.
5 Zyklon for Pest Control, pág. 18.
6 Zyklon for Pest Control, pág. 23.

— 121 —
[155]

12 LAS DIEZ TESIS DE CESAR VIDAL

A modo de resumen, Vidal relaciona las que a su juicio "constituyen
diez tesis avaladas documentalmente en relación con el Holocausto y el
revisionismo". 1
Examinemos a continuación cada una de estas tesis:
"1. Existió un plan nazi para exterminar a todos los judíos que se
encontraran en territorio controlado por Alemania o por los aliados de ésta". 2
Dado que Vidal no ha expuesto este plan a lo largo de su obra, cabe
preguntar: ¿dónde está?, ¿cuándo y dónde se estableció? En tanto no se
responda a estas cuestiones, cabe dudar legítimamente de su existencia.
"2. El plan de exterminio se originó en el propio Hitler que lo anunció al
igual que lo hicieron otros dirigentes nazis". 3
Vidal quiere decir que la orden para realizar el exterminio físico de
todos los judíos de Europa partió del propio Hitler en persona. Veamos, por
tanto, la controvertida cuestión de la orden de Hitler, sobre la que los
historiadores exterminacionistas no acaban de ponerse de acuerdo.
Para empezar, Saul Friedländer indica que ningún "historiador cree hoy
que tal orden haya sido dada por escrito". 4 Ni siquiera que se tratase de una
orden en el sentido estricto de la palabra:

[156]

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 153.
2 Id.
3 Id.
4 Friedländer, Saul: De l'antisémitisme à l'extermination, pág. 22.

— 122 —
"En forma oral, podía tratarse ya de una instrución directa de Hitler a Göring
o a Himmler, ya, más probablemente, de una alusión clara, comprendida por todo el
mundo". 1

Otros historiadores, como Martin Broszat, niegan incluso la existencia
misma de la orden:

"no hubo jamás una orden de conjunto relativa al exterminio de los judíos. La
detención del avance alemán en Rusia y la continuación de la expulsión de los judíos
hacia el este crearon, en el otoño de 1941, una situación caótica en los ghettos
superpoblados. Son tomadas entonces decisiones locales, el exterminio comienza y
así, según Broszat, 'la práctica de la liquidación, una vez comenzada y establecida,
se convierte en predominante y se transforma en definitiva en un programa de
conjunto'. El autor resume su tesis en los términos siguientes: 'Me parece que no hubo
orden de conjunto dada relativa al exterminio de los judíos y que el ''programa de
exterminio'' se desarrolló por acciones individuales, después alcanzó gradualmente
su carácter institucional y factual en la primavera de 1942, tras la construcción de los
campos de exterminio en Polonia'". 2

Si la orden, o la "alusión", o las "acciones individuales", no quedaron
plasmadas por escrito, queda por dilucidar al menos la cuestión de cuándo se
produjo. En palabras del historiador Christopher Browning, no "hay archivos
escritos sobre lo que se discutió entre Hitler, Himmler y Heydrich sobre la
cuestión de la solución final, y ninguno de los tres ha sobrevivido para
testimoniar después de la guerra. Es por lo que el historiador debe reconstruir
él mismo el proceso de decisión en la cima extrapolando a partir de
acontecimientos, de documentos y de testimonios exteriores". 3 Lo que ocurre
es que la extrapolación "conduce inevitablemente a una gran variedad de
conclusiones". 4 El mismo Browning resume así la situación:

"Eberhard Jäckel sostiene que la idea de matar a los judíos se formó en el espíritu de
Hitler hacia 1924. Poniendo el acento sobre las declaraciones amenazantes de Hitler a fines de
los años treinta, Karl
[157]
Dietrich Bracher supone que la intención existía desde esta época. Andreas Hillgruber y Klaus
Hildebrand afirman la primacía de los factores ideológicos, pero no proponen ninguna fecha
precisa". 5

Varios autores pretenden que el giro decisivo se produjo en 1941,
aunque han sido incapaces de ponerse de acuerdo en una fecha precisa.

1 Id.
2 Id., pág. 23.
3 Browning, Christopher R.: La Décision concernant la solution finale, pág. 193.
4 Id.
5 Id., pág. 192.

— 123 —
"Léon Poliakov -sigue Browning- estima que el comienzo de 1941 es la fecha
más verosímil, y Robert Kempner y Helmut Krausnick sostienen que Hitler tomó la
decisión en primavera, en relación con los preparativos de la invasión de Rusia. Raul
Hilberg piensa que la decisión fue tomada en el curso del verano, cuando las matanzas
masivas perpetradas en Rusia hicieron creer que esta solución era posible en toda
Europa por la Alemania victoriosa. Uwe Dietrich Adam afirma que fue tomada en
otoño, en el momento en que la ofensiva de Hitler se atascaba y se revelaba por tanto
imposible una 'solución territorial' por la expulsión masiva a Rusia. Por fin,
Sebastian Haffner [...] defiende una fecha más tardía todavía, el comienzo de
diciembre, cuando un primer presentimiento de la derrota militar empujó a Hitler a
buscar una victoria irreversible sobre los judíos". 1

En pocas palabras: ni existe una orden escrita de Hitler, ni tuvo que ser
necesariamente una orden -ya que pudo ser una "alusión clara"-, ni siquiera
-según otros autores- partió la iniciativa de Hitler, ya que surgió por "acciones
individuales". Además, los autores citados son incapaces de ponerse de
acuerdo, cincuenta años después de la guerra, sobre el momento en que se
tomó la decisión de aniquilar a los judíos. El desacuerdo de los autores
exterminacionistas más prestigiosos está, por tanto, muy lejos de corroborar la
afirmación dogmática de Vidal. La confusión de estos autores es, por otra
parte, lógica desde el punto de vista revisionista: no han podido ponerse de
acuerdo porque no hay nada en que basarse, y no hay nada en que basarse
porque, simplemente, la orden de Hitler -o de cualquier otro jerarca nazi-
nunca existió.

[158]
"3. Tanto Hitler como otros jerarcas nazis fueron informados del
desarrollo del proceso de exterminio de judíos". 2
Ya se ha expuesto en el capítulo 3 una réplica a las alegaciones de Vidal
en el sentido de que Hitler conocía el desarrollo del exterminio. Veamos
ahora el conocimiento que tenían de él los principales jerarcas del régimen
nazi:
- Hermann Göring: el mariscal del Reich H. Göring era la segunda
personalidad del régimen, por detrás solo de Hitler. Durante el proceso
principal de Nuremberg, el fiscal suplente británico Sir David Maxwell-Fyfe,
le preguntó:
"¿Sabía usted no obstante que existía una política que tendía al
exterminio (Ausrottung) de los judíos?".
A lo que Göring respondió: "No, sobre la emigración de los judíos y no
sobre su exterminio (Nein, auf die Auswanderung der Juden und nicht auf

1 Id.
2 Vidal, Cesar: LRH, pág. 153.

— 124 —
ihre Ausrottung)". 1 A continuación Göring reconoció que se habían
producido excesos en casos aislados.
Durante el proceso, mientras esperaba las sesiones en la cárcel, Göring
mantuvo varias conversaciones con el profesor Gustave M. Gilbert, psicólogo
de la prisión. En una ocasión, Gilbert le preguntó si había oído sobre las
atrocidades que todo el mundo conocía. Göring respondió:

"Oh, uno oye cantidad de rumores, pero naturalmente uno no cree en esas
cosas". 2

Otra vez, Gilbert le preguntó si consideraba correcta la política antijudía
llevada a cabo en Alemania. Göring contestó:

" Nein, um Gotteswillen! ¿Después de lo que sé ahora? ¡Por Dios! ¿Piensa
usted que hubiera alguna vez apoyado esto [medidas antisemitas] si tuviera la menor
idea de que conducirían al crimen en masa? Le aseguro que ni por un momento
pensamos en ello. Solo pensaba que eliminaríamos a los judíos de posiciones en
grandes negocios y en el gobierno, y eso era todo. No se olvide que ellos también
llevaron a cabo una terrible campaña contra nostros en todo el mundo". 3

[159]
Por los demás, Göring se reveló como un revisionista avant la lettre
cuando, interrogado por un compañero de prisión si realmente creía que dos
millones y medio de judíos habían sido exterminados en Auschwitz,
contestó:

"No, por supuesto no. He pensado en ello, es técnicamente imposible". 4

- Alfred Jodl. A. Jodl, que estuvo al frente de la sección de operaciones
del Alto Estado Mayor, manifestó en el proceso principal de Nuremberg,
donde comparecía como acusado:

"Puedo expresar aquí en pleno conocimiento de mi responsabilidad, que nunca
he oído de un exterminio de judíos en ninguna alusión, en ninguna palabra, en ningún
documento". 5

- Hans Frank. H. Frank fue jefe del Gobierno General de Polonia
(administración alemana sobre el antiguo territorio polaco). Era, por tanto, la
máxima autoridad después de Hitler en el lugar donde, supuestamente, se
practicó la mayor matanza de judíos. Preguntado por el fiscal en el proceso

1 PGH, tomo IX, pág. 683.
2 Gilbert, G. M.: Nuremberg Diary, pág. 9.
3 Id., pág. 124.
4 Id., pág. 175.
5 PGH, tomo XV, pág. 365.

— 125 —
principal de Nuremberg sobre si tomó parte en el exterminio de judíos,
contestó afirmativamente, pero matizando que lo hacía "bajo la impresión de
estos cinco meses de vista del proceso y bajo la impresión de la declaración del
testigo Höss". 1 Más adelante Frank dijo que había oído rumores, por lo que
fue al campo de Belzec, donde Globocnik, jefe de policía de la zona, le
informó únicamente que allí había judíos del Reich y de Francia que estaban
siendo desplazados al este. También fue a Auschwitz, pero no pudo entrar
porque había una epidemia. El 7 de febrero de 1944 fue recibido por Hitler, al
que comentó los rumores. Hitler le dijo que algunos sediciosos
(Aufständischen) eran ejecutados, pero no sabía nada más. También le dijo
que hablara con Himmler. Frank respondió que Himmler había pronunciado
un discurso en Cracovia, en el que dijo que los rumores sobre el exterminio
de judíos eran falsos. Los judíos, en realidad, eran llevados al este. Hitler le
comentó: "Entonces eso debe creer usted". Frank añadió en su deposición que
conoció

[160] los primeros detalles del exterminio de judíos en 1944, por la prensa
extranjera. 2
- Walter Funk. W. Funk fue presidente del Reichsbank. Preguntado al
acabar la guerra por el psicólogo Gilbert sobre las recientes revelaciones del
exterminio de judíos, contestó: "¿Pero piensa usted que yo tenía la menor
idea sobre las camionetas de gas (gas wagons) y tales horrores? Juro que oí de
tales cosas por primera vez en Mondorf [campo de concentración aliado]". 3
- Fritz Sauckel. F. Sauckel fue plenipotenciario general de la mano de
obra. Interrogado en la prisión de Nuremberg por Gilbert sobre el exterminio
de judíos, contestó: "¡Quiero decirle que no sé absolutamente nada de estas
cosas, y no tengo absolutamente nada que ver con eso! Era justo lo contrario.
Yo quería establecer las mejores condiciones posibles para los trabajadores
extranjeros". 4
- Hans Fritzsche. H. Fritzsche era funcionario del ministerio de
Propaganda. Estaba a cargo dela radiodifusión. Según Gilbert, "Fritzsche
intentaba explicar que la línea propagandística, tal como él la conocía, era
meramente separar a los judíos". 5
- Karl Dönitz. K. Dönitz fue comandante supremo de la armada (desde
1943) y canciller de Alemania desde la muerte de Hitler hasta su detención
por los Aliados. Respondió así a la consabida pregunta de Gilbert sobre el
exterminio de judíos:

1 PGH, tomo XII, pág. 19.
2 Id.
3 Gilbert, G. M.: Nuremberg Diary, pág. 47.
4 Id.
5 Id., pág. 102.

— 126 —
"Tengo que decir que me enfurecía la idea de ser llevado al proceso, al
principio, porque no sabía nada de estas atrocidades". 1
Joachim von Ribbentrop. J. von Ribbentrop fue ministro de Asuntos
Exteriores. Mientras estaba detenido en Nuremberg, durante su proceso,
cometó a Gilbert:

"Nunca pensamos que [la política antijudía] pudiera acabar así. Solamente
pensábamos que ellos [los judíos] tenían demasiada influencia, que podríamos
solucionar el problema con un sistema de
[161]
cuotas o que los transportaríamos al este o a Madagascar. Usted sabe, yo no supe nada
sobre los exterminios hasta que el asunto Majdanek se dio a conocer en el 44. ¡Dios
mío!". 2

En vista de los testimonios anteriores, y ante la ausencia de indicios en
contra, está por demostrar que los principales dirigentes del régimen nazi que
sobrevivieron a la guerra conocían que un masivo exterminio de judíos
hubiese tenido lugar.
"4. El exterminio de los judíos se realizó, entre otros medios, a través de
los maltratos, consunción, trabajos forzados, experimentos médicos,
fusilamientos masivos, camionetas con gas y cámaras de gas". 3
Nadie niega que la deportación de los judíos, su aislamiento en ghettos
y campos de concentración y su utilización como mano de obra produjeron
numerosas bajas. Las causas principales habrían sido la mala alimentación y,
sobre todo, las epidemias. No es descartable que en casos aislados se
produjeran malos tratos. Ahora bien, así como la política de exterminio de
judíos está por demostrar, también lo están los métodos citados por Vidal. Ya
se han tratado los argumentos de Vidal sobre los experimentos médicos
(capítulo 4) y las cámaras de gas (capítulo 5). En cuanto a las "camionetas con
gas", dos recientes obras de revisionistas demuestran que los testimonios y
documentos que sustentan la creencia en estos instrumentos de
aniquilamiento en masa no superan la crítica y no merecen credibilidad. 4
"5. La inmensa mayoría de los judíos asesinados eran civiles inocentes
en absoluto relacionados con tareas de espionaje o guerrilla". 5
Que la mayor parte de los judíos muertos en Europa durante la Segunda
Guerra Mundial eran civiles y que murieron a resultas de la política de
deportación auspiciada por los alemanes no ofrece duda. Lo que está por
acreditar es que las bajas entre los civiles judíos se produjeran con motivo de
una política deliberada de exterminio.

1 Id., pág. 103.
2 Id., pág. 170.
3 Vidal, Cesar: LRH, pág. 153.
4 Marais, Pierre: Les Camions à gaz en question; Weckert, Ingrid: Die Gaswagen - Kritische Würdigung der Beweislage.
5 Vidal, Cesar: LRH, pág. 153.

— 127 —
[162]
"6. El número total de judíos asesinados por los nazis fue cercano a los
seis millones de personas. De éstas aproximadamente un millón fueron
niños". 1
Ya se ha visto (capítulo 6) que la cifra de seis millones solo puede
mantenerse si se desconocen los movimientos de la población judía antes,
durante y después de la guerra. Defender, por ejemplo, que antes de la guerra
había en Polonia cerca de tres millones de judíos y después de la guerra
-oficialmente- apenas unas decenas de miles y que la diferencia había sido
exterminada por los alemanes es una aproximación a la cuestión muy frívola.
Siguiendo el mismo principio habría que concluir que los alemanes que
vivían en 1939 al este de la línea Oder-Neisse fueron exterminados al acabar
la guerra, pues si había varios millones antes de la guerra apenas quedan
unos miles en la actualidad. O que los judíos de los países árabes fueron
aniquilados en masa, ya que había varios cientos de miles en los años 40 y
solo permanecen unos cientos en nuestros días.
Walter N. Sanning, autor de un minucioso estudio sobre los
movimientos de población judía en el este de Europa en los años 30 y 40 ha
estimado que no más de 3.500.000 judíos estuvieron bajo control de los
alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y que el total de bajas judías
durante ésta estaría alrededor de 1.250.000 -el 8% de la población judía
mundial- y habría estado causada, en su mayor parte, por el impacto de la
política soviética. 2
"7. Lejos de recibir pagos por el número de víctimas del Holocausto, el
Estado de Israel las obtuvo en función de los gastos de asentamiento de los
supervivientes de la tragedia". 3
Ya se vio (capítulo 7) que la afirmación de Vidal es una verdad a medias.
Si bien Israel, como tal, percibió una fuerte indemnización de Alemania en
concepto de gastos de asentamiento de los inmigrantes desplazados de sus
países por la política antijudía alemana, también es cierto que Alemania pagó
-y sigue pagando- astronómicas

[163] cantidades a víctimas o familiares de víctimas del Holocausto, muchas
de las cuales residen en Israel.
"8. Por sus propias características, y aunque la historia de la humanidad
no se encuentra desprovista de abundantes testimonios de barbarie y
brutalidad, el Holocausto constituye un ejemplo excepcional de degradación y
abyección sin parangón". 4

1 Id.
2 Sanning, Walter N.: The Dissolution of Eastern European Jewry, págs. 198-199.
3 Vidal, Cesar: LRH, págs. 153-154.
4 Id., págs. 154.

— 128 —
Lo sería si se hubiere producido en los términos que Vidal pretende. Sin
embargo, ya se ha visto cómo las alegaciones de éste en torno a las cámaras de
gas, la política de exterminio, el número de bajas, etc. han quedado al final
infundadas. Todos los indicios apuntan, en cambio, a que la deportación de
los judíos fue una más entre las que tuvieron lugar durante y después de la
Segunda Guerra Mundial. No se pretende negar la tragedia que se abatió sobre
muchos miles de judíos que se vieron obligados a desplazarse de sus
domicilios a ghettos y campos de concentración en condiciones muy precarias,
sino reconducirla a sus justos términos.
El caso de la familia de Ana Frank y de la familia Van Pels, que
compartió el escondite con la primera, puede ser muy ilustrativo sobre la
falsificación que se ha producido con motivo de la deportación. Las dos
familias estaban integradas por siete miembros: el Sr. y la Sra. Frank y sus
hijas, Margot y Ana, el Sr. y la Sra. van Pels y su hijo Peter. A ellos se añadió
una octava persona, que encontró refugio en el mismo escondite: el Sr.
Pfeffer. El 3 de septiembre de 1944 fueron deportadas las ocho personas a
Auschwitz, adonde llegaron en la noche del 5 al 6 de septiembre de 1944. Tras
la correspondiente selección a la llegada, se dice que fue gaseado el Sr. van
Pels, aunque no hay fuentes seguras sobre este hecho (el Sr. Frank afirma que
van Pels fue gaseado unas semanas más tarde). El Sr. Pfeffer murió el 20 de
diciembre de 1944 en el campo de concentración de Neuengamme, adonde
había sido trasladado de Auschwitz probablemente el 29 de octubre de 1944. La
madre de Ana, Edith Frank, murió en Auschwitz el 6 de enero de 1945,
posiblemente a causa de una epidemia. La Sra. van Pels fue trasladada de
Auschwitz a Bergen-Belsen el 24 de noviembre de 1944. De allí fue llevada el
6 de

[164] febrero de 1945 a Buchenwald y el 9 de abril de 1945 a
Theresienstadt. Después desapareció. La Cruz Roja holandesa presume que
murió entre el 9 de abril y el 8 de mayo de 1945 en Alemania o
Checoslovaquia. El hijo de los van Pels, Peter, fue evacuado de Auschwitz el
16 de enero de 1945 y murió en Mauthausen el 5 de mayo de 1945. Ana y su
hermana Margot fueron trasladadas, probablemente el 1 de noviembre de
1944, a Bergen-Belsen, donde fallecieron, se cree que de tifus, hacia finales de
abril de 1945. Al parecer, Margot murió un par de días antes que Ana. Por
último, Otto Frank, padre de Ana, fue liberado por los soviéticos en
Auschwitz el 27 de enero de 1945 1 . Fue el único superviviente.
Aquí tenemos un buen ejemplo del drama. Dos familias quedaron
totalmente deshechas como consecuencia de la política de deportaciones y de
la guerra. Ahora bien, no debe perderse de vista que las ocho personas
deportadas fueron a parar a Auschwitz, un supuesto "campo de exterminio",

1 Paape, Harry: Gefangenschaft und Deportation, págs. 56-61.

— 129 —
y que solo una de ellas -según fuentes más que discutibles- fue asesinada en
una cámara de gas. Los restantes murieron en diversos campos de
concentración repartidos por toda Alemania, en los que reinaban unas
condiciones sanitarias y de aprovisionamiento espantosas en los últimos
meses de la guerra. Paradójicamente, el único superviviente permaneció todo
el tiempo en Auschwitz. Los revisionistas pretenden, por analogía, que el caso
de estas dos familias puede hacerse extensivo a miles de casos más y que no
son necesarias ni órdenes de exterminio ni cámaras de gas para explicar la
desaparición de una cantidad considerable -hasta ahora sin precisar- de judíos
durante la Segunda Guerra Mundial.
"9. La literatura revisionista, carente de la mínima calidad científica,
constituye fundamentalmente un instrumento de propaganda de ideologías
antisemitas, neonazis y neofascistas, cuyas únicas bases reales son la
ignorancia de la documentación histórica, la mala fe y el interés por abrir el
camino del poder a estas cosmovisiones en concreto". 1
La afirmación de Vidal hay que calificarla como mínimo de temeraria,
ya que, como ha quedado de manifiesto (véase 1.1), solo conoce una fracción
minúscula de la hoy copiosa literatura revisionista.

[165]
"10. La finalidad fundamental del revisionismo es borrar de las mentes
el recuerdo del Holocausto -asociado de forma indeleble a los horrores del
nazismo y, en menor medida, de otros regímenes fascistas- para así propiciar
el alcance del poder político por parte de formaciones provistas de esta
orientación ideológica". 2
La sentencia de Vidal no es más que un juicio de intención. En realidad,
la finalidad del revisionismo es, como la de todo verdadero historiador,
reconstruir el pasado de la manera más fidedigna posible.

1 Vidal, Cesar: LRH, pág. 154.
2 Id.

— 130 —
[167]

13 CONCLUSION

Creo que ha quedado patente a lo largo de estas páginas que Vidal ha
cometido una serie de errores de fondo y metodológicos que invalidan por
completo su obra. Para empezar, ya se puso de manifiesto que si Vidal
pretendía analizar la literatura revisionista, la exigua muestra a la que ha
tenido acceso condenaba al fracaso su trabajo desde un principio (véase 1.1).
En segundo lugar, el libro de Vidal sorprende porque contiene un sinnúmero
de infracciones de las pautas habitualmente seguidas en los trabajos
académicos. La sorpresa es tanto mayor en cuanto que el autor es una persona
que está en posesión del título de doctor y desempeña funciones docentes en
la universidad. Vidal ha utilizado argumentos ad hominem (véase 1.4.1), ha
traducido mal (véase 1.4.2), ha citado mal (véase 1.4.5), ha razonado mal
(véase 1.4.4), ha plagiado (véase 1.4.7), ha comentado documentos que no ha
visto (véase 1.4.3), ha convertido sus alegatos en diatribas (véase 1.3) y ha
demostrado en algunos casos una ignorancia sorprendente (véase 1.4.3). Los
errores están esparcidos por toda la obra, desde la portada (véase apéndice 6)
hasta el índice analítico.
En cuanto al fondo de la cuestión, Vidal no consigue ni desmontar los
argumentos revisionistas ni apuntalar el ya de por sí endeble andamiaje del
exterminacionismo. Vidal adolece, además, de una falta total de originalidad.
Se limita a repetir las razones expuestas desde hace largo tiempo por los
exterminacionistas. Más aún, Vidal defiende posturas que están desde hace
tiempo desechadas por la mayoría de los especialistas. Ya casi nadie defiende,
por ejemplo, que la

[168] intención de aniquilar a los judíos se remonte al Mein Kampf de
Hitler (véase 3.2). Desde esta perspectiva, podría decirse que Vidal ha
adoptado una posición "fundamentalista" dentro del exterminacionismo.
Por otro lado, Vidal no reconoce los grandes logros del revisionismo, la
revisión del Holocausto que se ha producido merced a la presión de los
trabajos de los revisionistas, y ello a pesar de los escasísimos medios de que

— 131 —
disponen y a la verdadera persecución -legal e ilegal- a la que son sometidos
en varios países. Ejemplos de las conquistas revisionistas son la reducción en
el número de víctimas de Auschwitz, que ha pasado en pocos años de estar
computada en cuatro millones a una cantidad al menos cuatro veces inferior;
el reconocimiento de la inexistencia de una verdadera orden de Hitler
relativa al exterminio de judíos, que ha sido transformada en una simple
alusión o un mero consentimiento tácito a "iniciativas particulares" (véase
12) y la creciente desconfianza hacia las declaraciones de testigos que hasta
ahora se consideraban esenciales en la fundamentación del Holocausto, como
Rudolf Höss (véase 2.3.1), Miklos Nyiszli (véase 2.3.2) y Kurt Gerstein (véase
2.3.3).
En definitiva, lo menos que se puede decir es que el resultado obtenido
por César Vidal ha sido decepcionante. La revisión del Holocausto es, en
última instancia, un trabajo de muy escasa entidad académica, formalmente
defectuoso y sustancialmente insostenible.

— 132 —
APENDICE 4 LA EDICION CRITICA DEL DIARIO DE ANA FRANK.
UN COMENTARIO DE ROBERT FAURISSON

[179]

APENDICE 6. UNA FOTOGRAFIA AEREA DE BIRKENAU

Vidal publica en la portada una fotografía del campo de Birkenau
tomada el 25 de agosto de 1944 por la aviación norteamericana. La fotografía
se reproduce en la pág. 181. Como se indica en la misma portada, la fotografía
fue rotulada por la CIA en 1978. Esto quiere decir que los fotointérpretes que
analizaron la fotografía en 1944 no detectaron las huellas del exterminio que
encontraron los analistas de la CIA 34 años más tarde.
Pero abordemos la cuestión de los rótulos más detenidamente. Según
John C. Ball, geólogo canadiense especialista en la búsqueda de yacimientos de
minerales desde el aire y que ha realizado una investigación en el
departamento de fotografía aérea de los Archivos Nacionales de los Estados
Unidos en Alexandria (Virginia), la fotografía ha sido manipulada.
Utilizando material óptico de precisión, Ball detectó varios retoques. Las
manchas oscuras rotuladas como "prisoners" (prisioneros) y "group on way to
gas chambers" (grupo en marcha a las cámaras de gas) han sido dibujadas. Si
se examina la fotografía con una lente de gran aumento se observará que las
manchas son en realidad una línea en zigzag, parecida a las puntadas que deja
una máquina de coser. b1 Las cuatro manchas sobre la "gas chamber" (cámara
de gas), rotuladas como "Zyklon-B vent" (abertura para

[180] Zyklon-B), parecen haber sido dibujadas, ya que no son sombras -su
orientación es diferente a la sombra de la chimenea-, no tienen altura si se las
observa a través de un visor estereoscópico y no aparecen en fotografías
tomadas sobre el suelo en 1943. 2
Por otra parte, las líneas que marcan el perímetro de los crematorios han
sido también dibujadas, ya que no producen sombras. Se sabe que el perímetro
de los crematorios estaba protegido por una línea de alambradas, que
producirían una línea mucho más fina, apenas perceptible. Además,
fotografías aéreas tomadas en mayo y junio de 1944 no muestran línea alguna.
La puerta abierta ("gate") también ha sido dibujada. En realidad al perímetro

1 Ball, John C.: Air Photo Evidence, pág. 43.
2 Id. pág. 45.

— 133 —
del crematorio se entraba por una puerta de dos hojas de alambre de espino,
lo que la habría hecho prácticamente imperceptible. 1
Tras un meticuloso análisis, Ball ha hallado que 66 marcas o manchas
fueron dibujadas en las fotografía. Ball considera que las marcas fueron
dibujadas casi con seguridad en ampliaciones del negativo original. La
ampliación fue fotografiada de nuevo y el negativo reinsertado en el rollo
original. En 1979, la CIA, depositaria de los documentos, entregó copias de los
rollos de negativos a los Archivos Nacionales para su consulta por el público.
A Ball se le informó que las únicas personas que habían tenido acceso a las
películas antes de que fueran exhibidas al público en 1979 fueron funcionarios
de la CIA. 2 En fin, todos los indicios apuntan a que la fotografía que publica
Vidal en la portada de su libro ha sido sometida a una manipulación
fraudulenta.

1 Id. pág. 45.
2 Id. pág. 47.

— 134 —
LA FABULA DEL

HOLOCAUSTO

ARTHUR R. BUTZ

AAARGH
2003
BUTZ : La Fabula del Holocausto

– 2 –
BUTZ : La Fabula del Holocausto

CAPITULO I

JUICIOS, JUDIOS Y NAZIS
Los "juicios por crímenes de guerra" a los que sometieron los vencedores de la
Segunda Guerra Mundial (SGM) principalmente a alemanes, pero también a muchos
japoneses, sentaron un precedente pasmoso por su alcance y por lo inequívoco de las
acusaciones de las potencias victoriosas al hacer uso de ciertos legalismos o
presupuestos que no existían cuando fueron supuestamente violados por las potencias
del Eje. De este modo, despreciando todos los códigos de honor europeos respetados
durante siglos, prisioneros alemanes civiles y militares, muchos de alta graduación, fueron
objeto de muerte violenta durante su detención por los aliados como consecuencia de tan
extraordinarios procedimientos.
Nunca antes había sucedido algo parecido a los juicios que los enemigos de
Alemania hicieron entre 1945 a 1949. Quizá el caso de Juana de Arco, pero entonces
sólo había implicada una prisionera y no una nación entera, y los ingleses, que fueron
según los últimos estudios los responsables del proceso, hicieron cuanto pudieron para
que la condena por delitos de herejía y brujería (hoy ya proscritos) fuera decidida por una
Iglesia universal e imparcial, de acuerdo con las reglas ya existentes de pruebas y
procedimientos.
En los Estados Unidos, auténtico padre de los juicios, las opiniones acerca de la
conveniencia de éstos siempre han estado divididas, pero el balance ha sido distinto. En
el periodo inmediato de la postguerra la opinión generalizada estaba a favor de los juicios
con algunas importantes personalidades en contra. En medio de la acadabrada campaña
electoral de 1946, justo antes de que los nazis más importantes: Goering,Ribbentrop,
etcétera, fueran a la horca, el senador Robert A. Taft pronunció un discurso atacando las
bases legales de los juicios, así como las sentencias impuestas; su discurso parece que
perjudicó a su partido, el Republicano, en aquellas elecciones.
Una década después, lógicamente los puntos de vista habían variado algo, ya que
en aquellos tiempos el entonces más claro candidato a la presidencia, John Fitzgerald
Kennedy, publicó un libro, "El perfil del valor" (un examen de varios personajes a los que
el senador Kennedy creía valientes) en el cual alababa a Taft por mantener esa postura,
añadiendo que sus opiniones "eran hoy compartidas... por un número importante de
ciudadanos americanos" (1).
Con el secuestro de Eichmann en 1960, su posterior "juicio" y la publicidad que
recibió más tarde, parece que las opiniones variaron de nuevo, aunque lentamente, hacia
una aprobación de los juicios. Este cambio extraordinario puede justificarse de muchas
maneras, pero creo que lo sucedido es que en tiempo de paz, cuando por lo general no
hay un ambiente de histeria, la atención del mundo se había centrado en un relato
especialmente macabro: el asesinato por los nazis de varios millones de judíos (por lo
general, seis) de toda edad y condición durante la guerra, como parte de un programa
encaminado a eliminar a los judíos europeos. "La solución final", de Gerald Reitlinger, 2ª
edición (1968), es comúnmente aceptada como la exposición más detallada y asequible
de esta acusación y "La destrucción de los judíos europeos", de Raoul Hilberg (1961),
dice esencialmente lo mismo. Otras obras son "El Holocausto", de Nora Levin (1968),
varios libros de León Poliakov, y el muy reciente "La guerra contra los judíos, 1933-45", de
Lucy S. Dowidowicz (1975).
Volviendo al tema de lo adecuado de los juicios por crímenes de guerra, todo el
mundo estará de acuerdo en (por lo menos) buscarles un fundamento legal, pero al
parecer mucha gente protestaría diciendo que los juicios eran, en cualquier caso,
necesarios porque los excesos normales en tiempo de guerra no tuvieron nada que ver, y
por tanto la extraordinaria naturaleza del crimen; el extermínio de los judíos europeos ,
requería procedimientos extraordinarios. El argumento falla en que una crueldad
semejante no sólo debe ser castigada, sino también estar documentada.
No me he propuesto en este libro traer a colación la cuestión de qué grado de
crueldad justifica qué grado de irregularidades, sino más bien un punto sobre el que se

– 3 –
BUTZ : La Fabula del Holocausto

habla pocas veces y que es importante para debatir el tema: el hecho de que sin las
pruebas aportadas en los juicios, no habría evidencias signifitivas de que el programa de
exterminio de judíos existiera alguna vez. Uno no tiene más que examinar las fuentes
citadas por Hilberg y Reitlinger para darse cuenta de ello. Si los juicios no hubieran tenido
lugar, una persona que pretendiera la existencia del programa de exterminio no hubiera
podido, si fuera necesario, mostrar prueba alguna salvo unos pocos libros (sin incluir a
Hilberg y Reitlinger) cuyas acusaciones son tan poco sólidas como la suya. Por tanto el
problema de juzgar o no el exterminio de judíos no es una simple cuestión de si es o no
un asesinato masivo, sino solamente de un caso de asesinato sobre el que hay legítimas
y sólidas dudas acerca de si se llevo a cabo.
Esto puede sorprender al lector que considera la historia exterminacionista como una
verdad certera, pero sencillamente éste no es el caso. Hay muchas consideraciones que
apoyan este punto de vista y algunas son tan simples que pueden sorprender al lector. La
más simple y válida razón para mostrarse excéptico sobre el exterminio resulta ser también
el motivo más sencillo posible: al final de la guerra todavía estaban allí.
Esto debe aclararse un poco. Consideremos a un observador de la Europa
Occidental, familiarizado con la situación de la judería europea antes de la guerra,
elaborando un estudio de los judíos europeo-occidentales hacia, digamos, finales de
1946 (los judíos de Europa Oriental no se consideran). Los encontraría italianos,
franceses, belgas y daneses, la mayoría sin un rasguño (estas cuestiones se discutirán
más a fondo en capítulos posteriores). Por otro lado, habría encontrado un gran número
de judíos, la mayoría posiblemente, echados a faltar en Luxemburgo, Países Bajos y
Checoeslovaquia (entonces al alcance de los occidentales). La situación de la judería
austroalemana era confusa puesto que la mayor parte habían emigrado antes de la
guerra, y es difícil precisar cuántos y a dónde. En cualquier caso una gran cantidad,
probablemente los más numerosos, de aquellos que se quedaron no volvieron más a sus
antiguas residencias.
Sin embargo, las ausencias fueron puestas de relieve por el suceso obvio de que los
campos en Alemania para personas desalojadas estaban llenos de judíos (se ha dado
una cifra de más de 250.000) (2) y de que muchos judíos europeos emigraron a los
EE.UU. o a Palestina o a cualquier otro lado al principio de la guerra. Los datos
disponibles del observador occidental a finales de 1946 contradicen radicalmente las
acusaciones de exterminio que tanta publicidad recibieron durante el curso de la guerra y
en el posterior juicio de Nuremberg.
El paso de un cuarto de siglo ha fortalecido poco a poco esta versión del cuento
exterminacionista, exceptuando algunas variaciones aparentes, a pesar de que durante
muchos años sólo hubo un escritor serio en este campo: el francés y más tarde geógrafo,
Paul Rassinier. En 1948 publicó un libro, "Passage de la Ligne" (El paso de la línea),
acerca de sus experiencias como político de izquierdas prisionero en Buchenwald desde
1943 a 1945: "...generalmente me recibieron con amabilidad, provocando solamente
sordos e inconclusos rechinamientos de dientes en ciertos lugares". Más tarde, en 1950
publicó "Le Mensonge d'Ulysse" (La mentira de Ulises), un examen crítico de la literatura
concentracionaria en el cual desafiaba a la existencia de las cámaras de gas: "todavía es
muy pronto para emitir un juicio definitivo sobre las cámaras de gas". Esto provocó una
violenta campaña de prensa que terminó en acciones legales contra el autor, el autor del
prólogo y el editor, que, en principio, fueron absueltos, más tarde condenados en juicio al
pago de multas, a la indemnización por daños y perjuicios y a sentencias de prisión
suspendida, siendo, por último, absueltos de nuevo. En 1955 los dos libros se unieron en
"Le Mensonge d`Ulysse, 2ª edición" a la cual se añadieron datos aún más críticos con el
tema de los gaseamientos. Hoy en día la edición más común (pero no muy común) es la
5ª (a la que nos referimos aquí) publicada en 1961, año en el cual Rassinier también
publicó un breve volumen "complementario", "Ulysse Trahi par les Siens" (Ulises
traicionado por los suyos )consistente en tres ensayos donde se pronunciaba muy en
contra de las cámaras de gas. El último es el texto de una conferencia dada en varias
ciudades de Austria y Alemania en los inicios de la primavera de 1960 (justo antes de lo
de Eichmann). En 1962 le siguió "Le Véritable Procés Eichmann" (La verdad sobre el
proceso a Eichmann), un estudio en toda línea de los supuestos crímenes alemanes en
su contexto histórico y político; y ya por entonces había llegado a una conclusión
definitiva sobre la leyenda del exterminio judío: "...una mentira histórica: la más macabra y
trágica impostura de todos los tiempos". (3). Para llegar a esta conclusión Rassinier
abordó el tema de dos modos básicos: desde el punto de vista del "material" y desde el
punto de vista demográfico. Por "material" entendemos el estudio de las pruebas de que
las ejecuciones de judíos en masa mediante cámaras de gas u otros medios específicos

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

fueron realmente llevadas a cabo por los alemanes durante la SGM. El enfoque
atendiendo al material es sinónimo del análisis de las evidencias presentadas en juicios
por crímenes de guerra o de dichas evidencias tal y como fueron interpretadas por Hilberg
y Reitlinger completándolas con otras similares. Rassinier sólo estudió el problema
demográfico en "La Véritable..." superficialmente, pero en su última obra global acerca del
problema del exterminio judío, "Le Drame de Juifs Europeens" (El drama de los judíos
europeos) en 1964, incluyó un extenso análisis de la cuestión desde el punto de vista
demográfico. En 1965 publicó "l`Operation "Vicaire"" (La operación Vicario), una crítica de
la comedia de Rolf Hochhuth "El Vicario". Debe decirse que es necesario comprobar el
modo en que Rassinier interpreta las fuentes, pues algunos no lo hacen, y además que
emplea en contados casos fuentes bastante poco serias. También hay manifiestos errores
"de facto" aunque relativamente irrelevantes, como identificar a Hanson Baldwin como el
"experto en cuestiones de población judía" del New York Times (es dudoso que el Times
haya tenido algún empleado que pueda ser llamado así) y el afirmar que la mayoría de los
judíos americanos son antisionistas y apoyan las ideas del Consejo Antisionista Americano
para el Judaísmo (que nunca fué una organización política significativa). Sin embargo,
Rassinier fué un pionero valiente en un campo ignorado y a pesar de los defectos de sus
libros, ninguna persona de ideas claras puede leerle sin volverse, cuando menos, un
excéptico en la cuestión. Rassinier falleció en julio de 1967. Sus libros han aparecido en
alemán, español e italiano, pero durante algunos años no se publicaron traducciones al
inglés.
A los libros de Rassinier les siguieron tres libros que Josef Ginsburg publicó bajo el
pseudónimo de J.G. Burg; "Schuld und Schieksal" (Deuda y Destino), 1962;
"Suendenboecke" (Cabeza de Turco), 1967 y "NS-Verbrechen" (Crímenes
acionalsocialistas), 1968. Los libros de Ginsburg no son investigaciones muy serias, pues
sus opiniones se basan principalmente en lo que ha leído en los periódicos, además de
su experiencia personal como judío que, con su familia, fué deportado durante la guerra a
los territorios del Este ocupados por nazis y rumanos. Después de la guerra, Ginsburg
llevó a su familia a Israel, pero allí se volvió muy antisionista y regresó a Europa donde
finalmente montó un establecimiento de encuadernación en Munich. Al tiempo que cree
que muchos judíos perecieron debido tanto a la política nazi como a los efectos de la
guerra, niega que el Gobierno alemán proyectase el exterminio de judíos europeos y en
concreto se burla de la cifra de los seis millones. No está seguro de la existencia de las
cámaras de gas, pero cree, que muchos judíos murieron a consecuencia de epidemias,
"pogroms", ataques aéreos y ejecuciones de partisanos, dando una estimación de unos
tres millones como el máximo número posible de víctimas, aunque cree que la cifra es
mucho más baja. Como recompensa a sus esfuerzos por conocer la verdad, Ginsburg, un
hombre menudo y nada joven, fué apaleado por gamberros judíos mientras visitaba la
tumba de su esposa en el cementerio israelí de Munich.
En 1969 se publicó en los EE.UU. un pequeño volumen titulado "El mito de los 6
millones" atribuido a un autor anónimo. Aunque se puede decir algo a su favor; por
ejemplo, yo supe de Rassinier por él, también tiene muchos errores que demuestran que
no es suficiente que las tesis de un libro sean ciertas, pues los pocos que se basaron en
él para continuar el debate público quedaron en ridículo.
El paso siguiente fué la publicación en Alemania por Emil Aretz de un libro titulado
"Hexen - Einmal - Eins einer Luege" (La tabla de multiplicar de las brujas es falsa) del que
sólo la 3ª edición pareció haber obtenido cierta difusión. Aretz lleva la polémica en contra
de los exterminios ligeramente más lejos que Rassinier. Depende ampliamente de él en lo
tocante a ésto, pero aporta nueva información, aunque mayormente el libro es una
defensa general y notablemente audaz de Alemania como nación.
La continuación ilógica de los juicios por crímenes de guerra en Alemania Occidental,
sin ningún límite en lo tocante a los supuestos delitos, ha tenido varias implicaciones
importantes: gente que "estuvo allí" ha tenido miedo a manifestarlo y contar qué es lo que
según ellos realmente pasó, y prefieren no llamar la atención sobre el hecho de que
"estuvieron allí". Sin embargo era inevitable el que unos pocos individuos valientes lo
hicieran a pesar de todo. El más importante de éstos ha sido, hasta la fecha, Thies
Christophersen, autor del opúsculo "Die Auschwitz Luegue" (La mentira de Auschwitz).
Christophersen estuvo en Auschwitz desde enero hasta diciembre de 1944 y en 1973
publicó sus memorias y su firme convicción de que los exterminios jamás tuvieron lugar allí.
La traducción al inglés del trabajo de Christophersen, al que se añadieron algunas
declaraciones pintorescas, se publicó en 1974. A Christophersen le siguió el Dr. Wilhelm
Staeglich, ahora juez en Hamburgo, que fué asignado a una unidad antiaérea cerca de
Auschwitz en 1944 y que visitó el campo en algunas ocasiones (4).

– 5 –
BUTZ : La Fabula del Holocausto

A últimos de 1973, Austin J. App, un profesor retirado de inglés en Maryland, publicó
un pequeño trabajo titulado "El timo de los 6 millones". A principios de 1974 Wolf Dieter
Rothe publicó el primer volumen de su estudio "Die Endloesung der Judenfrage" y a
finales del mismo año Richard Harwood publicó en Inglaterra el opúsculo "¿Murieron
realmente 6 millones?". El trabajo de Harwood es bastante bueno en lo tocante a poder
de convicción aunque presenta algunos puntos débiles y remite al lector a Rassinier para
tratar la cuestión de modo definitivo. Fué convenientemente examinado por Colin Wilson
en el número de noviembre de 1974 de la influyente publicación mensual británica "Books
and Bookmen" (Libros y hombres de letras) en cuyas páginas tuvo lugar una controversia
de varios meses.
A comienzos de 1975 un pequeño editor de los EE.UU. imprimió la traducción de
Harry Elmer Barnes de uno de los libros de Rassinier ("El drama de los judíos europeos").
En este capítulo introductorio examinaremos los problemas más importantes que
surgen cuando se trae a colación la cuestión demográfica y luego indicaremos como
resolvemos en este libro dichos problemas, pero subrayando que su solución definitiva se
pospone hasta el final de la obra.
Los problemas inherentes a un estudio demográfico son enormes. Para empezar,
todas las fuentes de datos originales de la postguerra son sin excepción judías o
comunistas (exclusivamente de este último tipo en todos los casos importantes de Rusia y
Polonia). Seguidamente resulta que pueden obtenerse los resultados que uno desee con
sólo consultar las fuentes, de antes y de después de la guerra, que uno escoja.
Consideremos el caso de la población judía mundial. El estudio de Arthur Ruppin, profesor
de Sociología Judía en la Universidad Hebrea de Jerusalén, hecho en 1939, calculaba en
16.717.000 el número de judíos que había en el mundo en 1938. (5). Ya que Ruppin
(muerto en 1943) fué considerado el mayor experto en este campo durante muchos años,
como lo atestiguan la gran cantidad de documentos suyos sobre el tema durante un
periodo de varios años, las estimaciones de otras fuentes de la anteguerra se aproximan
a las suyas. Así pues la evaluación del Comité Judeo Americano para 1933, que aparece
en el "Almanaque Mundial" de 1940, era de 15.315.359. La cifra del "Almanaque
Mundial" para 1945 es de 15.192.089 (pág.367). No se cita fuente alguna, pero esta cifra
parece basarse en algún tipo de censo religioso. La revisión del "Almanaque Mundial" de
1946 obtiene 15.753.638, cifra mantenida en las ediciones de 1947 (pág. 748), 1948
(pág. 572) y 1949 (pág. 289). En 1948 el "Almanaque Mundial" (pág. 249) da también la
cifra del Comité Judeo Americano para 1938 (sic) 15.688.259, mientras que para 1949 el
"Almanaque Mundial" (pág. 204) da cifras distintas de las facilitadas por el Comité Judeo
Americano a lo largo de 1947-1948: 16.643.120 en 1939 y 11.266.600 en 1947. Sin
embargo el experto militar del New York Times, Hanson Baldwin, en un artículo escrito en
1948 acerca de la entonces inminente guerra arabe-israelí y basándose en datos de las
Naciones Unidas (NU), entre otros, daba una cifra entre 15 y 18 millones para la población
judía mundial junto con otras cifras para asuntos tales como el número de judíos en
Palestina, en el Medio Oriente, árabes en Palestina, el número total de árabes, de
musulmanes, etc...(6).
Este bosquejo ilustra algunas de las más simples interrogantes que presenta un
estudio demográfico. Para profundizar más diremos que el número mundial de judíos en la
postguerra que oscila entre 11 y 12 millones y que es necesario para mantener las tesis
del exterminio, presenta dos puntos débiles: el primero es lo que dicen las estadísticas en
los EE.UU. y el segundo es lo que dicen en Europa Oriental. Ambas, especialmente las
últimas, están supeditadas a dudas insalvables. Vayamos primero con los EE.UU.. Las
cifras del censo para la población total de los EE.UU. son.(7):

Año Población
1920 105.710.620
1930 122.775.046
1940 131.669.275
1950 150.697.361
1960 179.300.000

Año Población
1917 3.388.951
1927 4.228.029
1937 4.770.647
1949 5.000.000

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

1961 5.530.000

mientras que para la población judía en los EE.UU., según el director de la Oficina de
Estadísticas Judías (filial de la Conferencia Judeo-Americana o de la Sinagoga de
América) H.S. Linfield son.(8):

Es importante subrayar que todas las cifras para la población judía estadounidense
vienen dadas por la misma fuente (Linfield).
El señalado crecimiento de los judíos en los EE.UU. entre 1917 y 1937 es del 40,8
% mientras que el de la población total entre 1920 y 1940 es del 24,6 %. Este contraste
es generalmente lógico, puesto que en el periodo que estamos considerando, la
inmigración judía fué bastante notable. Sin embargo, la inmigración judía a los EE.UU.
suscita por sí misma algunos problemas. El Anuario Judeo-Americano dió una emigración
judía neta entre 1938 y 1943 y entre 1946 y 1949 (inclusive) de 232.191 (9). Parece no
disponerse de las cifras para 1944 y 1945. Fué en estos dos años cuando finalmente se
admitió en los EE.UU. a un número indeterminado de judíos "fuera del procedimiento
normal de emigración". Se dijo que sólo hubo 1.000 de tales judíos, alojados en un
campo cerca de Oswego, Nueva York, y que no se deseaba que entraran en los EE.UU..
Se supone que esto era una ayuda estadounidense para atenuar el problema de los
refugiados, pero todo parece de lo más extraño y sospechoso. (10)
Mejor que intentar establecer el alcance de la emigración judía sería admitir para
dicha población una tasa de crecimiento entre 1937 y 1957 por lo menos igual a la de la
población judía americana entre 1917 y 1937, como parece desprenderse al comprobar
varios hechos, por ejemplo: las razones por las que fueron enviados a Palestina un millón
y medio de judíos durante la SGM y el periodo siguiente, parecen motivar también la
emigración a los EE.UU., y no se pusieron impedimentos de tipo racial o nacional a los
judíos como tales. En este caso debe haber por lo menos 6.678.000 judíos en los EE.UU.
en 1957 y no 5.300.000 como se ha indicado. Hay alrededor de 1.400.000 judíos de
diferencia entre las cifras obtenidas para 1957 y creemos que es un número moderado
por las razones anteriores. En el periodo comprendido entre 1937 y 1957 se dió la
emigración judía a una escala sin precedentes.
Por otro lado, podemos adoptar un punto de vista igualmente conservador y asumir
que los 4.770.647 judíos de 1937 aumentaron en el periodo que va de 1937 a 1957 con
la misma tasa de crecimiento que la población americana entre 1940 y 1960. Bajo esta
premisa debería de haber 6.500.000 judíos en los EE.UU. en 1957. Si añadimos la
razonable cantidad de 300.000 más debido a la inmigración, tendremos 6.800.000 en
1957. Así pues, las cifras para la población judía americana en la postguerra extrapoladas
por uno u otro método difieren por lo menos en un millón y medio para 1957.
El fallo más concreto de las cifras para la población hebrea de los EE.UU. estriba en
el inexplicáblemente escaso crecimiento dado para el periodo 1937 a 1949 a pesar de la
cifra record que alcanzó la emigración judía y de una política de inmigración muy tolerante.
Sin embargo Europa Oriental resulta ser el núcleo del problema demográfico. Para
evitar importantes confusiones, primero debemos darnos cuenta de que han habido
importantes rectificaciones de las fronteras de Europa del Este a lo largo del siglo XX. La
figura 1 muestra un mapa de Europa en vísperas de la Primera Guerra Mundial PGM
(1914-18). En la figura 2 aparece un mapa de 1938 mostrando, en esencia, la Europa
organizada según el Tratado de Versalles antes de que Hitler comenzase a anexionarse
territorios. En la figura 4 se muestra un mapa de la Europa de la postguerra. El principal
cambio fronterizo al final de la SGM fué el corrimiento hacia el Oeste de la frontera
soviética, anexionándose los tres países bálticos (Lituania, Letonia y Estonia) y territorios
rumanos, checoeslovacos, polacos y Prusia Oriental. A Polonia se la compensó con los
restos de Prusia Oriental y lo que se solía tomar por Alemania Oriental; el resultado fué
que Polonia se movió hacia el Oeste.
Las estimaciones sobre la población judía de la preguerra (1938) en el Este europeo
las da H.S. Linfield y el Comité Judeo-Americano en el Almanaque Mundial (pág. 249) de
1948. Las cifras de la postguerra (1948) se publicaron en el Almanaque Mundial de 1949
(pág. 204):

1938 1948
Bulgaria 48.398 46.500
Hungría 444.567 180.000
Polonia 3.113.900 105.000

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

Rumania 900.000 430.000
URSS 3.273.047 2.032.500

TOTAL 7.779.912 2.794.000

De este modo, las pretendidas pérdidas judías en la Europa Oriental ascienden a
4.985.912. Para la URSS las cifras incluyen, en ambos casos, los tres países bálticos y a
los judíos del Asia soviética. Las cantidades de la preguerra están en todos los casos en
estrecho acuerdo con las cifras publicadas por Ruppin poco tiempo antes de la
conflagración. Siempre que la leyenda de exterminio se basa en estadísticas de
población, lo hace precisamente en éstas o en otras similares.
El problema es que tales números carecen por completo de significado. No hay
manera de que un observador occidental compruebe la verosimilitud de esas cifras,
dejando aparte la precisión. O está dispuesto a aceptar las pretensiones judías y
comunistas (principalmente las últimas) acerca de la población judía en Europa del Este o
debe rechazar cualquier número que le den como carente de la más mínima autoridad.
Podemos apoyar nuestra objeción sobre esta importante cuestión, y al mismo tiempo
ocuparnos de las que pueda tener el lector. Sería excesivamente descarado pretender la
virtual desaparición de la judería polaca si éste no hubiera sido esencial o
aproximadamente el caso o si algo así no hubiera pasado. Esta salvedad es correcta,
pero hay que recordar que gran parte del territorio considerado polaco en 1939 era ya
soviético en 1945. Sería verdaderamente posible que los judíos polacos desaparecieran si
durante la ocupación soviética de Polonia Oriental entre 1939-41, los soviets hubieran
dispersado a un gran número de éllos por la URSS o si durante el periodo 1941-44 los
alemanes los hubieran concentrado hacia el Este, con los soviéticos acogiendo en último
término a muchos de éllos en su territorio y con aquéllos que no quisieron permanecer allí
emigrando principalmente a Palestina y a los EE.UU. pero algunos también a Polonia y a
otros lugares. Esto es de hecho lo que ocurrió con los judíos residentes en Polonia antes
de la guerra.
Cualquier cosa que se diga sobre la política judeo-soviética después de, digamos ,
1950, deja en claro que los políticas anteriores no fueron antisemitas y que se esforzaron
por acoger a los judíos en la URSS. Se sabe que muchos hebreos polacos fueron
acogidos durante e inmediatamente después de la guerra, pero es difícil dar cifras.
Reitlinger considera este problema y se queda con 700.000 sin razonar por qué el número
exacto no podría ser mucho más alto. Posteriormente observa que las pruebas que
emplea acerca de los exterminios de judíos en Rusia (documentos supuestamente
alemanes) muestran más o menos el mismo número de hebreos soviéticos exterminados,
de lo que acertadamente infiere que en el periodo 1939-46 la población judía soviética
pudo realmente aumentar. (11). Esta concesión importante, viniendo del autor de "La
solución final", demuestra que nuestra escasa disposición para aceptar las cifras de los
comunistas no necesita tomarse como exclusivamente motivada por las necesidades de
nuestras tesis. Los números son indiscutiblemente falsos. Los soviéticos alegan que su
población judía decreció en un 38 % a pesar de que su expansión territorial abarcó a
muchos hebreos. Desde que la URSS es uno de los países en donde "judío" está
legalmente reconocido como nacionalidad, los soviéticos tienen cifras realmente precisas
de la cantidad de ellos que albergan, pero prefieren (en la opinión de Reitlinger, si usted
decide no aceptar las de este autor) hablar de una disminución legendaria e impensable
del 38 %.
Lo mismo ocurre con la credibilidad atribuida al resto de las cifras.
La investigación más relevante hecha por un demógrafo parece ser la de Leszek A.
Kosinski de la Universidad de Alberta (Geographical Review, vol. 59, 1969, págs. 388-402
y Canadian Slavonic Papers, vol. II, 1969, págs. 357-373) que ha estudiado los cambios
en toda la composición étnica del Centro y del Este de Europa (salvo en Alemania y
Rusia) en el periodo que va de 1930 a 1960. Explica así las dificultades que ofrecen las
estadísticas elementales:

"Los criterios utilizados en la recopilación varían de un país a otro y no son
siempre precisos. Principalmente se usan dos tipos: criterios objetivos, como el
idioma, la filiación cultural y la pertenencia a una religión y criterios subjetivos
basados en las propias declaraciones de las personas. Cada uno tiene ventajas
e inconvenientes. Los criterios objetivos definen la nacionalidad sólo de manera

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

indirecta y son difíciles de aplicar a casos excepcionales (por ejemplo a personas
bilingües). Lo mismo puede objetarse a los criterios subjetivos. Presiones
externas y oportunismos pueden influenciar los resultados especialmente donde
la conciencia nacional no está enteramente desarrollada y donde una respuesta
sincera puede traer consecuencias funestas. Los datos oficiales no son siempre
dignos de confianza incluso cuando no han sido falsificados como suele ocurrir.
Sin embargo, el grado de desconfianza de los datos oficiales varía en todos los
países y la veracidad está muy relacionada con la política nacional".

Los judíos son un grupo en el que, por supuesto, Kosinski está interesado y sobre el
que ofrece varias cifras por lo general similares a las dadas anteriormente para la cantidad
de judíos en la anteguerra. Sin embargo, sus datos para la postguerra son tan inútiles
desde este punto de vista que ni siquiera intenta dar números exactos acerca de los
judíos aunque da cifras de postguerra para otros grupos, como, por ejemplo, los gitanos,
que son estadísticamente menos importantes que los supervivientes hebreos, según los
mitólogos del exterminio, en el Este de Europa. Es verdad que él acepta globalmente la
leyenda del exterminio y presenta un diagrama de barras mostrando una recesión
catastrófica de las poblaciones hebreas de Polonia, Hungría, Rumanía y
Checoeslovaquia. También apunta que, los efectos combinados de la guerra produjeron
pérdidas entre yugoeslavos, judíos, polacos y alemanes del Este que ascienden a entre
12,5 y 14 millones, y sin comprometerse demasiado, remite al lector al sumario estadístico
"Population changes in Europe since 1939" de Gregory (Grzegorz) Frumkin cuyas cifras
para los hebreos proceden del Congreso Judío Americano, la organización sionista de
Estados Unidos y el Centro de Documentación Judía Contemporánea de París. Sin
embargo, el caso es que Kosinski no llega a ningún número en lo tocante a los judíos
como en buena lógica no debería, vistos los problemas aducidos. Las cifras para las
etnias de la Hungría comunista se basan en el idioma y para la Polonia, Checoeslovaquia
y Rumanía también comunistas se basan en la "nacionalidad", sea lo que sea en los
diferentes casos. Naturalmente se disculpa por utilizar "estadísticas oficiales tan
imperfectas como éstas lo puedan ser".
Volveremos al problema demográfico, especialmente en lo concerniente a los
hebreos polacos, en el capítulo VII.
También tenemos que recordar que el problema del conteo de judíos en los países
occidentales presenta enormes dificultades a juzgar por la falta de cualquier base legal,
racial o religiosa con la que definir a un "judío". Por ejemplo, las estadísticas de las que
dispone Reitlinger le señalan que a comienzos de la SGM había 300.000 hebreos en
Francia incluyendo a los refugiados judeoalemanes. (12). Los nazis, por otra parte, creían
que había 865.000 y no veo motivo para aumentar deliberadamente esta cifra; otras cifras
que dieron los nazis no estaban salvajemente infladas como las de otras fuentes. (13).
Debo añadir que no tengo ni idea de los judíos que hay en los EE.UU.. Puedo consultar
el Almanaque Mundial que me dirá que hay unos seis millones, pero ignoro cómo se ha
llegado a esta cifra y a que inspire cierta confianza. Por lo que yo sé, el verdadero número
podría alcanzar fácilmente los nueve millones, y debe haber por lo menos unos cuatro
millones solamente en la ciudad de Nueva York y alrededores.
Resumiendo lo dicho acerca de los estadísticas sobre la población judía: el problema
para reunir tales estadísticas es enorme, incluso sin interferencias o presiones políticas.
Además, para argumentar que existió una pérdida de cinco o seis millones en la población
hebrea mundial, las fuentes y autoridades citadas son comunistas y judías y así, por la
misma naturaleza del problema que nos ocupa debemos considerarlas sin valor. Incluso
puede demostrarse que las cifras de postguerra para los EE.UU. están también rebajadas
en una cantidad significativa.
No debe pensarse que es esencial para mi razonamiento el que ninguna conclusión
demográfica sea aceptada por el lector. Sólo se ha planteado la clase de problemas
suscitados cuando uno intenta abordar la cuestión desde un punto de vista demográfico
demasiado directo, pues no se llega a nada por ese camino y en el análisis final, la
dificultad radica en que las cifras resultantes no llegan a ser nada más que alegaciones
judías y comunistas de que seis millones de hebreos fueron asesinados. Tales
acusaciones son de esperar, pero no deben influirnos a la hora de mirar más alla. Sin
embargo nos ocuparemos más tarde de la cuestión demográfica ya que la naturaleza de
la cuestión es tal que las conclusiones demográficas razonablemente útiles son posibles
una vez que se ha comprendido lo que ocurrió con los judíos en términos generales.
De hecho el estudio demográfico de Rassinier ni siquiera intenta plantear el
problema estrictamente hablando. En esencia, trata de analizar las conclusiones ya

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

extraidas de dos grupos de datos: los del Centro de Documentación Judía
Contemporánea y los de Hilberg, de los cuales se obtiene una cifra de entre cinco y seis
millones de judíos víctimas de los nazis. La conclusión de Rassinier es que del primer caso
sólo pueden extraerse 1.485.292 víctimas y del último 896.892. (14). Rassinier acepta
como un hecho que cerca de un millón de judíos fueron víctimas de la política nazi, al
tiempo que rechaza las acusaciones de exterminio. Por ejemplo, es sabido que algunos
pueblos de Europa Oriental se aprovecharon de las condiciones generales políticas y
militares para perseguir a los judíos, y también que muchos hebreos deportados de sus
casas sin duda perecieron como resultado de la situación caótica que conllevó la última
parte de la guerra.
Aceptando que la tarea es imposible no presentaré una estimación concreta de las
pérdidas judías, sin embargo, no veo motivos serios para discutir los cálculos de
Rassinier.(
Como ya se ha dicho, vamos a intentar aquí un enfoque "material" y de un modo
secundario iniciaremos uno "histórico político". Esto sólo es un modo figurado de decir que
aceptamos la existencia de dos potencias políticamente implicadas y no sólo una, o sea
que tenemos una historia de exterminio y debemos llegar hasta las circunstancias que la
originaron. Claramente hay dos naciones implicadas en el problema: Alemania desarrolló
una política antijudía que conllevó en muchos casos deportaciones de judíos de sus
hogares y de las naciones donde eran ciudadanos. Esto es verdad. La política de
Washington durante la guerra consistía en acusaciones de exterminio y durante la
postguerra en juicios que aportaron la única evidencia que hoy tenemos; esto es, que
esas acusaciones de guerra no tienen ningún fundamento, lo cual también es verdad. Las
políticas de ambos estados son necesariamente de interés y bajo ningún aspecto este
libro añade algo nuevo al problema, sino que insiste en ver a Washington como parte
activa en los orígenes de la historia. Así, no sólo nos interesamos por lo que hicieron
Hitler, Himmler, Goering, Goebbels y Heydrich al respecto durante la guerra, sino también
lo que hicieron Roosevelt, Hull, Morgenthau, el New York Times y otros medios de
comunicación y lo que hicieron tras la guerra varios tribunales controlados o dominados
por Washington. Esto no solamente está claro sino más aun; es un modo revelador de
abordar la historia.
La conclusión es que Washington montó un fraude sobre las acusaciones de
exterminio judío. Una vez reconocido esto, la verdadera naturaleza de la política judía
saldrá a la luz.
Antes de revisar los pormenores de la historia debe resaltarse que hay un excelente
marco a priori para esperar el fraude. Está, por supuesto, el argumento muy genérico de
que la enemistad política de una magnitud tal que desemboca en un conflicto armado
entre los dos estados, excluye necesariamente la imparcialidad en la medida en que es
necesaria e insustituible para un juicio justo. Los jueces habían buscado hacer carrera
política en el contexto de la política interna, hostil a Alemania, de las potencias aliadas y
después de los juicios, suponiendo que no hubieran hecho en éstos nada altamente
improbable, volverían a dichas carreras. Además, durante varios años sólo habían
conocido el punto de vista antialemán y fueron elegidos ad hoc para los tribunales. Tales
consideraciones excluyen la más remota imparcialidad.
Sin embargo, hay motivos mucho más específicos para esperar un fraude. Para
darse cuenta, sólo hay que considerar supercialmente los hechos relacionados con los
numerosos tribunales en cuestión.
Primero tuvo lugar el "gran juicio" del "Tribunal Militar Internacional" (IMT) en
Nuremberg, inmediatamente después de la guerra. Aquí se juzgó a los nazis más
importantes: Goering, Hess, Ribbentrop et al. y transcurrió entre noviembre de 1945 y
octubre de 1946. Los jueces y los fiscales eran americanos, británicos, franceses y rusos.
Y a pesar de todos los tribunales "militares", no hubo jurado. Resultaron tres
absoluciones, siete sentencias de prisión y once penas de muerte. Estas últimas se
ejecutaron casi justo después del juicio a excepción de la de Goering que escapó de la
horca tragando una cápsula de cianuro potásico poco antes de las ejecuciones. Nunca
pudo saberse donde consiguió el veneno o cómo pudo esconderlo por tanto tiempo. La
única secuela de este episodio fué que el primer psiquiatra de la prisión de Nuremberg, el
Dr. Douglas M. Kelley, una autoridad en el tratamiento con drogas de alteraciones
psiquiátricas, publicó poco después un libro, con sus experiencias en Nuremberg,
alabando a Goering en su última actuación:

"Soportó tan estoicamente su largo encarcelamiento que pudo
desmoralizar al tribunal aliado, e intimidó a los fiscales lo mismo que hicieron

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

ellos...Su suicidio...fué inteligente, incluso brillante, el toque final, terminando el
edificio para que los alemanes lo admirasen en tiempos venideros... La Historia
bien podrá demostrar que al final Goering triunfó a pesar de ser condenado por
el Alto Tribunal de las potencias aliadas".

Una década después el Dr. Kelley siguió a Goering al tomar una de las numerosas
cápsulas de cianuro potásico que tenía, supuestamente "souvenirs" (recuerdos) extraídos
del cuerpo de Goering.(15).
El juicio del IMT fué el único que tuvo mucha expectación. Era importante en el
sentido de que los aliados se obligaron a una versión determinada de la acusación de
exterminio, pero se presentaron pocas evidencias de cualquier clase en relación a éste,
pues casi todo fueron testimonios y "affidavits" (*) que los aliados no tuvieron ninguna
dificultad en obtener dadas las circunstancias. El único mérito relativo del juicio del IMT, a
nuestro entender, es que toda la transcripción y una razonablemente íntegra selección de
los documentos probatorios presentados pueden conseguirse fácilmente en muchas
bibliotecas (ver referencias) en una enciclopedia de 42 tomos muy completa, así como el
índice de nombres.

(*) (Nota del traductor).(Los affidavits eran declaraciones juradas por escrito,
obtenidas frecuentemente bajo torturas, amenazas de muerte y de represalias contra la
familia del firmante, incluyendo su deportación a la zona de ocupación soviética en
Alemania. Estas declaraciones se presentaban como pruebas por la acusación).

Desde 1946 a 1949 los americanos llevaron a cabo una serie de 12 juicios,
aparentemente menos importantes, en lo que aquí se llama el Tribunal Militar de
Nuremberg (NMT). Se les denominaba de varias maneras de acuerdo con el "número de
caso", el acusado principal o bien con un título más descriptivo:

Caso EE.UU. Descripción Volúmenes número contra del NMT

1 Brandt Caso Médico 1 y 2
2 Milch Caso de Milch 2
3 Alstoetter Caso del Juez 3
4 Pohl Caso de los Campos Conc. 5 y 6
5 Flick Caso Hombres Negocios 6
6 Krauch Caso de IG Farben 7 y 8
7 List Caso de los Rehenes 9
8 Greifelt Caso de la RuSHA 4 y 5
9 Ohlendorf Caso Einsatzgruppen 4
10 Krupp Caso de Krupp 9
11 Weizsaecker Caso Wilhelmstrasse ode los Ministerios 12, 14
12 von Leeb Caso del Alto Mando 10 y 11

De estos juicios salieron varias sentencias de muerte, pero la gran mayoría recibió
penas de prisión en muchos casos bastante largas, sin embargo, casi todos estaban libres
a comienzos de los años 50.
Los únicos de estos casos de los que nos vamos a ocupar aquí de algún modo son:
el número 1, un juicio contra personal clínico implicado en eutanasia y experimentos
médicos; el 4, un juicio contra la administración de un campo de concentración; los casos
6 y 10 que no necesitan explicación; el 8, relacionado con la política alemana de
colonización; el 9 (los Einsatzgruppen vigilaban la retaguardia en Rusia) y el 11, un juicio a
funcionarios de distintos ministerios. El Gobierno americano publicó una serie de 15
volúmenes que aquí llamaremos serie "NMT" donde pueden encontrarse "sumarios" de los
casos junto con "selecciones" muy limitadas de los documentos presentados como
prueba. Los números de tomo correspondientes a los diferentes casos están en la tabla
anterior.
En este punto, el investigador se halla ante una dificultad seria porque, como se
puede ver al consultar a Hilberg y a Reitlinger, casi todas las pruebas de la acusación de
exterminio se encuentran en el NMT y no en el IMT. Esto equivale a decir que los
documentos importantes, aquellos que, para bien o para mal, constituyen la mejor fuente
de datos para escribir cualquier historia de la Alemania nazi, son los de las series NG, NI y
NO, y estos documentos fueron presentados como evidencias en los juicios del NMT. La
prueba documental es, como ya se ha apuntado, de muchísimo más peso que el

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

testimonio, especialmente en vista de las irregulares circunstancias legales y políticas que
prevalecieron. Los documentos probatorios relevantes aportados en el NMT consisten en
ciertas clases de materiales que supuestamente apoyan las acusaciones de exterminio:
documentos relacionados con la administración de los campos de concentración, con la
construcción de crematorios, con las deportaciones, con operaciones de Farben y Krupp
en las que se emplearon prisioneros para el trabajo, con la política judía general del
Gobierno alemán, etc..., y por supuesto, no hay evidencia documental directa de un
programa de exterminio. Como el Dr. Kubouy, del Centro de Documentación Judía de Tel-
Aviv, admitió en 1960 "No hay ningún documento firmado por Hitler, Himmler o Heydrich
donde se hable del exterminio de judíos y... la palabra "exterminación" no aparece en la
carta de Goering a Heydrich acerca de la solución final de la cuestión judía". (16).
La dificultad para una persona en circunstancias normales estriba en que sólo una
pequeña fracción de los testimonios y documentos del NMT son bastante accesibles en
traducción inglesa (en la serie de 15 volúmenes del NMT). Por lo demás, como se verá, no
siempre puede confiarse en esas traducciones y además, las citas publicadas se han
seleccionado con criterios desconocidos. Finalmente los 15 volúmenes de la serie NMT
sólo es posible encontrarlos en ciudades de cierto tamaño.
La situación mejora si uno vive en una ciudad grande puesto que existen en ciertas
bibliotecas colecciones de documentos bastante completas junto con las transcripciones
taquigrafiadas de los juicios (casi siempre en alemán). Sin embargo, el que dispone de
medios normales puede tener problemas en clasificar determinados fragmentos de su
interés para un examen y en algunos casos, el estudiarlos incluso en calidad de
universitario puede no ser bien visto. Además, en los juicios del NMT no existe ningún
índice de nombres o materias (en los volúmenes del NMT aparecen índices de testimonios
de testigos con muchos errores).
Los juicios del IMT y del NMT son aquí los únicos significativos. De importancia
general son los realizados por los británicos y de ésos, en cualquier caso sólo nos
interesen los de Belsen y los del Zyklon B. Los polacos, rusos, franceses, holandeses e
italianos han hecho juicios sin importancia salvo para las víctimas. El Gobierno de Bonn ha
llevado a cabo algunos de escaso interés, por ejemplo el "Proceso de Auschwitz" en el
periodo 1963-65, referidos por Langbein, Laternser y Naumann.
El modo en que se constituyeron el IMT y el NMT puede exponerse lo
suficientemente completo para nuestros propósitos. Desde el otoño de 1943, llevaba
existiendo una Comisión de Crímenes de Guerra de la Naciones Unidas con sede central
en Londres. Sin embargo, en realidad, esta comisión nunca hizo nada a excepción de
percatarse de que si algo debía hacerse, habrían de hacerlo los gobiernos aliados a título
particular.
Los primeros pasos serios se dieron en los EE.UU.. En agosto de 1944 el Estado
Mayor Conjunto consideró un programa propuesto para ocuparse de los crímenes de
guerra que habían recibido el visto bueno del fiscal general del Ejército de los EE.UU. El 1
de octubre de 1944 el Estado Mayor aprobó este proyecto y, al mismo tiempo, de acuerdo
con las órdenes del secretario de Guerra, fué establecida en el Departamento del Fiscal
General una "División de Crímenes de Guerra". La División de Crímenes de Guerra,
encabezada por el general de brigada John M. Weir y el coronel Melvin Purvis como su
ayudante, era responsable de tratar todos los asuntos de los crímenes para los
departamentos de Estado, de Guerra y de Marina.
La propuesta aprobada por el Estador Mayor no sobrevivió mucho tiempo, pues era
de carácter bastante moderado en lo que contemplaba, básicamente, el proceso a
personas que violaron en el campo de batalla las leyes de guerra acordadas. Así pues,
los delitos cometidos antes de la guerra o los actos de un Estado enemigo contra sus
propios ciudadanos no estaban considerados bajo jurisdicción aliada. Del mismo modo,
por ejemplo, todas las medidas contra los judíos alemanes se consideraban fuera de la
jurisdicción de los previstos juicios por crímenes de guerra. El concepto de crímenes de
guerra estaba hasta entonces fuertemente sujeto a las influencias del principio, nunca
puesto en entredicho, de que un beligerante puede culpar a soldados enemigos por lo
mismo que culparía a sus propios soldados.
El secretario de Guerra Stimson tuvo una audiencia con el presidente Roosevelt el
21 de noviembre de 1944 en el curso de la cual Roosevelt dejó claro que tenía en mente
una idea mucho más amplia acerca de los crímenes de guerra y que las propuestas
aprobadas por el Estado Mayor eran del todo insatisfactorias. Consiguientemente
Roosevelt designó al juez Samuel Rosenman como su representante personal en las
conversaciones sobre el problema de los crímenes de guerra, en enero de 1945. Una
entrevista el 18 de enero entre Stimson, Rosenman y el procurador general Francis Biddle

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

entre otros, dió como resultado un acuerdo general sobre una mucho mayor ampliación de
los criterios para los crímenes de guerra tratados. (17).
Biddle se incorporó tarde a su plaza de juez en el IMT porque Roosevelt le llevó a la
conferencia de Yalta, pero en enero de 1945 había escrito que "los principales jefes
alemanes son bien conocidos y la prueba de su culpabilidad no ofrecerá serias
dificultades". El "juez" ruso en el IMT, Nikitchenko, fué algo más directo al declarar antes
del juicio que, "...nos ocupamos aquí de los criminales de guerra más importantes que ya
han sido convictos". (18).
A comienzos de mayo de 1945 el presidente Truman aprobó una revisión de las
propuestas y designó a Robert H. Jackson, un abogado adjunto al Tribunal Supremo,
para ser el jefe del Consejo de los EE.UU. en el juicio próximo y también para representar
a los EE.UU. en las negociaciones con los gobiernos extranjeros en lo relativo a la
organización de los procesos. El 6 de junio de 1945, Jackson presentó un informe interno
al presidente y a finales de junio, Jackson y su personal establecieron sedes en Londres
donde se hicieron la mayor parte de los trabajos preliminares para el IMT.
Un miembro clave del personal de Jackson en Londres era el coronel Murray C.
Bernays que fué uno de los primeros en vérselas con los problemas de los crímenes de
guerra. Graduado en Harvard en 1915, montó un "bufete" de abogacía en Nueva York.
Se le dió en 1942 una comisión del Ejército y en octubre del 43 fué nombrado jefe del
Departamento de Proyectos Especiales, División de Intendencia, del Cuartel General del
Ejército. Su proyecto más importante en este cargo consistió en trazar los planes para
juzgar a criminales de guerra alemanes. Después de cada ronda de negociaciones con la
Casa Blanca y con otros organismos, hacía la adecuada revisión de los planes tratados
puesto que, de creer su informe, él fué el autor del proyecto que se llevó adelante. De
cualquier modo, poco después de su encuentro con Jackson, Bernays fue recompensado
con la "Legión del Mérito". La citación dice en parte así:

"Pronto en darse cuenta de la necesidad de unas bases firmes para tratar
el problema de los criminales de guerra y sus crímenes, formuló el concepto
básico de tal política y comenzó a tiempo la adecuada acción para asegurar su
adopción como el fundamento de una política nacional".

Bernays volvió a los EE.UU. en noviembre de 1945 e inmediatamente se dió de baja
en el Ejército. Puesto que, como hemos visto, había muchas conversaciones a más altos
niveles en lo tocante a los planes para crímenes de guerra, es dudoso que alguien tomara
en cuenta las propuestas de Bernays, pero sin duda él tuvo mucho que ver en los
borradores de dichos planes, ya que sus opiniones acerca de la justicia eran también
nuevas. Después de su vuelta a los EE.UU. conversó con algunos periodistas (que le
llamaban "el hombre de detrás del martillo") y en respuesta a preguntas del tipo de
"¿Cómo va a pescarse a los peces chicos?" replicó (19):

"Hay una buena cantidad de criminales nazis que van a escapar si no son
perseguidos con eficacia. Pero si aceptamos que las SS, por ejemplo, era una
organización criminal y que la pertenencia a ella es "per se" indicio de
criminalidad, los aliados van a pillar a muchos más criminales en una sola
redada. Como usted sabe, mucha gente aquí y en casa no se da cuenta de que
somos ahora el Gobierno de Alemania en nuestra zona y no puede haber
ningún sistema jurídico que nosotros no aprobemos. Somos la ley. Si
quisiéramos, por ejemplo, podríamos juzgar a los alemanes por delitos cometidos
hace veinte, treinta o cuarenta años. De todos modos estaremos demasiado
ocupados con la cosecha de criminales de guerra como para reparar en los
errores del pasado".

En Londres, Jackson negoció sobre los juicios con los aliados, y su informe interno
del 6 de junio pasó a ser la base de los "Acuerdos de Londres" del 8 de agosto, firmados
por los EE.UU., Gran Bretaña, Rusia y Francia. El 18 de octubre se abrió un proceso
contra 24 individuos y seis organizaciones (las SS, el Cuartel General, etc...) y el juicio
comenzó en Nuremberg el 20 de noviembre de 1945. Tres de los defendidos no
estuvieron en el juicio. Martin Bormann nunca fué encontrado, Robert Ley se suicidó antes
del juicio y Gustav Krupp estaba demasiado viejo y enfermo como para permanecer allí.
La acusación intentó sustituir a Krupp por su hijo, pero ésto era excesivo incluso para
aquel tribunal, así que el juicio de Alfred Krupp tuvo que esperar hasta el NMT.

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

De paso debemos decir que el juez Jackson además de ser el jefe de la acusación
americana en el juicio, era también oficialmente la principal personalidad en las
negociaciones de Londres acerca de la formulación del sistema legal bajo el cual él debía
dirigir el proceso. Una extraña oportunidad para un fiscal y probablemente un precedente
del todo impensable en lo tocante a los procedimientos que la gente civilizada creía que
en realidad se empleaba en los juicios. Igualmente las características excepcionales de la
constitución final del IMT fuera que no se restringió su jurisdicción a los actos relacionados
con la guerra sino que alcanzó a toda la existencia del partido nazi, que el cumplir
órdenes superiores no era eximente y que la acusación podía obligar a testificar a los
acusados.
La División de Crímenes de Guerra creada en 1944 no dejó de funcionar puesto que
junto con el proceso del IMT Jackson "consiguió el apoyo y la participación de la División
de Crímenes de Guerra del Departamento del Fiscal General". Además, en los primeros
meses del juicio del IMT (y quizá también más tarde) la acusación ordinaria excepto
Jackson, estaba "en la nómina del Fiscal General". (20).
Un papel importante del Departamento del Fiscal General era totalmente lógico en
estas circunstancias puesto que dicho departamento era la Oficina Jurídica del Ejército y
la maquinaria administrativa básica estadounidense en Alemania nada más acabar la
guerra era la del Ejército de los EE.UU.. La misión tradicional del Departamento del Fiscal
General consistía en aplicar la justicia militar en consejos de guerra y cosas similares. Sin
embargo, durante la SGM las acciones del Departamento del Fiscal General se
extendieron a todos los aspectos de lo militar donde había alguna cuestión legal e incluso
se vió en pleitos por causa de los contratos de producción de guerra. El fiscal general,
general de división Myron C. Cramer, pronunció un discurso en mayo de 1945 en el que
declaraba que la persecución y la acusación de los nazis era para someter a la más dura
prueba a la División de Crímenes de Guerra y para que el Departamento del Fiscal
General, cuyos recursos él había brindado a Jackson, se mostrase más activo. Esto no
era, se puede tener por seguro, una promesa vana, ya que el organismo que Cramer
dirigía era de mayor relevancia que el de Jackson. En tanto que no se especifique qué
hizo exactamente la División de Crímenes de Guerra junto con el IMT, es posible que
supervisara la búsqueda y selección de fiscales y abogados defensores junto con su
personal, la selección de otros funcionarios, como traductores; y los interrogatorios que
hicieran los estadounidenses (es decir, lo principal). Por supuesto, Jackson oficialmente
tuvo mucho que ver, pero se puede estar razonablemente seguro de que tales cometidos
eran en realidad de la División de Crímenes de Guerra. (21).
Sin embargo, la relación de la División de Crímenes de Guerra con los juicios era
mucho más estrecha. Al tiempo que tenían lugar los del IMT y los del NMT, se estaban
llevando a cabo otros juicios menores. Entre éstos se encontraban los de Dachau (cerca
de Munich y por tanto no lejos de Nuremberg) al personal de algunos campos de
concentración (Buchenwald, Flossenburg y Dachau) ocupados por los estadounidenses
en Malmédy durante la batalla del Bulge. La División de Crímenes de Guerra supervisó
estos juicios. (22). Quizá fueron el episodio más vergonzoso de la Historia de los Estados
Unidos.
En Dachau se utilizó todo el repertorio de procedimientos de tercer grado: palizas y
patadas brutales hasta el punto de destrozar los testículos en 137 casos, dientes
saltados, hambre, celdas de aislamiento, torturas con astillas encendidas y presencia de
falsos sacerdotes con el objeto de forzar a los prisioneros a "confesarse". A los de baja
graduación se les aseguraba que los cargos sólo iban dirigidos contra los oficiales de alta
graduación y que no tenían absolutamente nada que perder cooperando y haciendo las
declaraciones deseadas. Tales "evidencias" se utilizaron después contra ellos de modo
que se unieron a sus superiores en el banquillo. A estos últimos se les dijo que
"confesando" y cargando sobre ellos mismos la responsabilidad salvarían a sus hombres
de ser juzgados. La estratagema favorita cuando el prisionero rehusaba cooperar
consistía en preparar un proceso falso. Se conducía al prisionero al interior de una
habitación en donde investigadores civiles con uniforme del Ejército de los EE.UU.
estaban sentados en torno a una mesa negra con un crucifijo en el centro y con sólo la
luz de dos velas. Este "tribunal" procedía a fingir un juicio al cabo del cual se emitía una
falsa condena a muerte. Al "condenado" le era más tarde prometido que si cooperaba con
la acusación en facilitar pruebas sería indultado. Algunas veces los encargados de los
interrogatorios amenazaban con entregarles prisioneros a los rusos y en muchos casos la
familia del prisionero se veía amenazada, si no colaboraba, con la pérdida de la cartilla de
racionamiento u otras penalidades.

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

A diferencia de los juicios falsos, los oficiales eran también en apariencia
deliberadamente falseados en lo tocante a lo que debe ser un juicio justo. La mentira
empezaba con los "cargos", que hacían referencia de un modo general a extensas
categorías de crímenes supuestamente cometidos en el periodo 1942-45 (en los casos
del personal de los campos de concentración) para luego presentar una larga lista de
acusados de crímenes en un sentido extremadamente genérico. Crímenes específicos de
criminales determinados en fechas concretas nunca fueron parte de la acusación (por
ejemplo el documento 3590-PS).
En algunas ocasiones el "abogado defensor" era un estadounidense sin experiencia
legal, incapaz de hablar en alemán y los procesos no estaban provistos de intérpretes
competentes. La "acusación" también carecía de experiencia legal, lo mismo que el
"tribunal" que consistía en 10 oficiales del Ejército estadounidense. Sólo había presente
una persona con dicha experiencia, aquél cuyas decisiones acerca de la admisión de
pruebas eran definitivas. Se encontraron 1.416 culpables de 1.672 procesados con 420
penas de muerte.
Mientras que el fiscal pudo atrapar testigos en toda Europa y, si era necesario,
torturarlos o también coaccionar a alemanes para obtener "pruebas", los acusados,
aislados del mundo exterior y sin dinero, raramente eran capaces de conseguir que
alguien les defendiera. Además, la "Asociación de Perseguidos por los Nazis", gracias a
una campaña propagandística, impidió a otros ex reclusos de los campos de
concentración testificar para la defensa.
El abogado estadounidense George A. McDonough, que había tenido la muy
peculiar experiencia de ser fiscal y defensor en el programa de crímenes de guerra y
después miembro de una oficina para revisar los procesos y arbitrar peticiones de
clemencia, escribió en 1948 al New York Times quejándose de la ausencia de bases
jurídicas para los procesos, subrayándose que "en nueve de cada diez casos tanto las
autoridades como los libros de texto no tenían respuesta" para las cuestiones legales que
frecuentemente y de modo persistente surgen ante cualquiera en verdad preocupado por
la legalidad. Para McDonough, el mayor problema era si el obedecer órdenes superiores
debe o no aceptarse en juicios por crímenes de guerra. Sobre el proceso de Dachau
escribió:

"En los juicios de Dachau, la protesta del acusado de que él mismo hubiera
sido fusilado si no hubiese obedecido la orden de su superior para hacer algo
que él, ignorante, pudo haber creído que era legal o sabido que no lo era,
parecía ser tomado por los tribunales como una conclusión fáctica. La posibilidad
de defenderse de esta manera parecía depender de la edad y la graduación del
acusado y de la situación de la batalla en el momento del delito. Parecería de
nuevo un proceso arbitrario dar a conocer a un hombre una acción como ilegal
cuando la autoridad internacional no se pone deacuerdo sobre la ilegalidad o
nunca se ha definido sobre ello.
...se rumorea que las pruebas eran admitidas indiscriminadamente y que
declaraciones juradas de testigos eran lícitas prescindiendo de si alguien
conocía a la persona que hizo la declaración o a quien la tomaba. Si un fiscal
consideraba la declaración de un testigo más dañina que su testimonio oral ante
el tribunal, recomendaba al testigo que volviese a casa, presentándola como
prueba, y cualquier objeción del abogado defensor era inmediatamente
rechazada".

Una anécdota significativa sucedió cuando el investigador Joseph Kirschbaum llevó
ante el tribunal a un tal Einstein para que testificara que el acusado Menzel había
asesinado al hermano de Einstein. Cuando el acusado pudo indicar que el hermano
estaba vivo, gozaba de buena salud y estaba, de hecho, sentado ante el tribunal,
Kirschbaum se sintió muy avergonzado e increpó al pobre Einstein: "¿Cómo vamos a
mandar a este cerdo a la horca si eres lo bastante estúpido como para traer a tu hermano
al tribunal?".
Los mandos competentes del Ejército americano reconocieron algunas de estas
cosas. Cuando el jefe de la Administración de la División de Crímenes de Guerra en
Dachau, el coronel A.H. Rosenfeld, dejó su puesto en 1948 un periodista le preguntó si
había algo de verdad en las historias sobre juicios fingidos en los que se emitían falsas
sentencias de muerte, y replicó: "Sí, claro. No podíamos haber hecho hablar a esos
pájaros de otro modo...Fué una trampa y funcionó como un hechizo". (23).

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

Los acusados de Malmédy habían tenido un abogado defensor competente, el
teniente coronel Willis M. Everett Jr.. Fueron las repetidas apelaciones de Everett a, entre
otros, el Tribunal Supremo de los EE.UU., además de un coro de protestas de religiosos
alemanes y ciertos detalles de lo que estaba ocurriendo que consiguieron llegar a la
prensa por varios caminos, lo que convenció al gobernador militar de los EE.UU., general
Lucius D. Clay para solicitar una investigación sobre los juicios de Dachau. El 29 de julio
de 1948 el secretario del Ejército designó una comisión compuesta de dos jueces
estadounidenses, Gordon Simpson de Texas y Edward Van Roden de Pennsylvania,
ambos coroneles en la reserva del Departamento del Fiscal General. El teniente coronel
Charles Lawrence Jr. fué asistente. La comisión presentó su informe al secretario del
Ejército en octubre de 1948 y se publicaron fragmentos seleccionados en enero de 1949.
Posteriores aclaraciones públicas de Van Roden y también, hasta cierto punto, de
Simpson, además de una investigación independiente de un consejo encargado de la
revisión que Clay ordenó, aclararon definitivamente todo el asunto hasta el punto de que
los defensores en los juicios sólo tuvieron que discutir el número de prisioneros alemanes
objeto de malos tratos. El consejo que hizo la revisión confirmó todo lo que dijo Van
Roden excepción hecha de la frecuencia en los malos tratos.(24). Extrañamente Clay
niega la existencia de dichas brutalidades en su libro "Decisión en Alemania", pero le
contradice la comisión que él mismo creó.
Los procesos llamaron mucho la atención a lo largo de 1949 especialmente el de
Malmédy, y un subcomité encabezado por el senador Baldwin dirigió una investigación. Un
testigo que había sido cronista del tribunal en los juicios de Dachau declaró que estaba
tan asqueado de lo que allí había ocurrido que dejó su trabajo. Dijo que los "más
brutales" habían sido el teniente Perl, Frank Steiner y Harry W. Thon. Explicó que tanto
Perl como su mujer habían estado en un campo de concentración nazi y que éstos
habían matado a la madre de Steiner. El juez Gordon Simpson (a diferencia de Van
Roden que trataba de interpretar de la mejor manera, incluso cuando estaban
tergiversados, los lamentables hechos que iban apareciendo) concedió que este era lo
más seguro "un mal equipo" y explicó que los intérpretes y el poco alemán que hablaban
los abogados estadounidenses habían obligado al Ejército a "engatusar a algunos de los
refugiados alemanes". Steiner, Kirschbaum y Thon (más tarde jefe de la Sección de
Evaluación de la División de la Administración Civil del Gobierno Militar Americano)
aparecieron después negándolo todo, pero temblaron ante el testimonio del investigador
Bruno Jacob que reconoció algunos hechos. Los investigadores Dwight Fanton y Morris
Elowitz negaron también todo en la prensa y el coronel Rosenfeld también negó casi todo,
pero acusó al teniente coronel Harold D. McGown, comandante de los soldados
estadounidenses masacrados en Malmédy, de haber confraternizado con el coronel SS
Joachim Peiper, el jefe alemán, y que esto explicaba por qué McGown había aparecido en
Dachau como testigo para la defensa y había declarado que Peiper estuvo en
conversaciones con él y que fué responsable de que un cierto número de
estadounidenses se salvaran. Como prueba de dicha amistad, Rosenfeld dijo que
McGown y Peiper habían sido "del todo demasiado amigos en esas noches que pasaron
conversando juntos" y que cuando Peiper y sus hombres más tarde pudieron escapar a la
trampa del Ejército estadounidense, "McGown estuvo de su parte". Por supuesto,
McGown era el prisionero de Peiper (25).
Naturalmente podrá discutirse que esos "juicios" de pesadilla de Dachau tienen poco
que ver con lo que nos ocupa porque las normas seguidas en los juicios de Nuremberg no
eran comparables y porque los que sostienen la leyenda del exterminio no citan ninguna
"prueba" de las presentadas en esos procesos. Esto es en parte verdad: la brutalidad y la
coerción no fueron tan frecuentes en el principal juicio de Nuremberg como lo fueron en
los de Dachau y los exterminios en masa no se pusieron tan de relieve (aunque las
cámaras de gas aparecieron en los testimonios de vez en cuando). Sin embargo los juicios
de Dachau no pueden desecharse tan fácilmente porque la oficina que los administraba,
la División de Crímenes de Guerra, estaba fuertemente implicada en los juicios de
Nuremberg, como ya hemos señalado y como vamos a confirmar dentro de poco con una
cuestión bastante chocante. Además, la coerción sí que fué empleada en Nuremberg
para obtener pruebas, pero esto se verá en un capítulo posterior.
Ninguna de las cuatro potencias estaba contenta con los resultados del IMT y tras el
"gran juicio" llevaron a cabo por separado la clase de procesos que quisieron. Los juicios
de los británicos son de un interés general, pero para nosotros, sobre puntos de
relativamente menor importancia. El único gran juicio de los franceses fué al magnate de
la industria del Sarre, Hermann Roechling, a quien ya juzgaron "in absentia" al final de la
PGM. Organizados por el NMT americano, los juicios empezaron en realidad en 1945 y en

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

marzo del 46 una dependencia de la oficina de Jackson, encabezada por Telford Taylor,
se creó para este propósito.
Es importante decir que en todos esos juicios de nazis, desde el IMT pasando por el
"proceso" a Eichmann de 1961 (en el que no se permitieron testigos a la defensa) hasta
el de Auschwitz del periodo 1963-65 (en el que el Gobierno de Bonn no permitió asistir a
Rassinier como observador) los abogados defensores no eran secundados por ayudantes
experimentados en la investigación por estudiar los documentos y además, casi todos los
documentos a los que tenían acceso estaban bajo control del fiscal. (26). Cualquiera que
sea el resultado legal, esta situación puede producir una imagen tergiversada de la
historia sino rayana con el excepticismo.
Bajo el esquema jurídico de la ocupación, hubo importantes restricciones en el NMT
y los tribunales nacionales:

"La determinación del Tribunal Internacional Militar en dictaminar...que las
invasiones, actos y guerras de agresión, crímenes, atrocidades y hechos
inhumanos se planearon u ocurrieron, deberá ser común a los tribunales aquí
establecidos y no será puesto en duda excepto en la medida que el
conocimiento de ellos o la participación en ellos de una determinada persona
pueda interesar. Las declaraciones ante el Tribunal Internacional Militar...
constituyen prueba de los citados hechos en ausencia de evidencias sólidas de
lo contrario".

Dos organizaciones diferentes, administrativamente hablando, funcionaron en el
NMT. Una era el conjunto de "Tribunales Militares", los fiscales, coordinados a través de
un Secretariado encabezado por un secretario general. Los fiscales eran reclutados en los
EE.UU. "por el Departamento del Ejército" y había tres o más fiscales por cada proceso.
La segunda organización era la Oficina del Jefe del Consejo de Crímenes de Guerra
(Telford Taylor) que nació el 24 de octubre de 1946, justo después de que Ribbentrop et
al. fueran ejecutados, e hizo su primera acusación al día siguiente. Aunque había una
pequeña diferencia en sus cargos, Taylor, que había estado asociado al Consejo del
proceso del IMT, era en realidad el sucesor de Jackson en los juicios que se estaban
llevando a cabo en el Juzgado de Nuremberg. (27).
En esta obra hablaremos mucho de los juicios del IMT. Sin embargo, el lector puede
captar gran parte del espíritu de estos procedimientos hasta por las declaraciones de
algunos fiscales estadounidenses designados por el Ejército de los EE.UU. para servir en
Nuremberg. Comprensiblemente, esas personas son reacias, en buena lógica, a hablar en
público en contra de lo que vieron. Así pues, los comentarios de uno de los fiscales del
proceso a Farben, donde había "demasiados judíos entre los acusadores", fueron
expresamente insinuados en privado a la acusación para que no se hicieran públicos. Sin
embargo, el juez presidente del caso 7 (contra los generales alemanes por presunto
asesinato de rehenes) Charles F. Wennerstrum habló pública y forzosamente justo
después de pronunciar la sentencia. (28):

"...Si yo hubiera sabido hace siete meses lo que sé ahora nunca habría
venido aquí. Obviamente, la victoria en una guerra cualquiera no es el mejor
juez de las culpas de crímenes de guerra. Se diga lo que se quiera es imposible
convencer a la defensa, a su consejo y a todo su pueblo de que el tribunal trata
de representar más bien a la Humanidad entera que al país que designó a sus
miembros. Lo que he dicho acerca del carácter nacionalista de los tribunales es
válido para la acusación. Los elevados ideales que se dijeron que motivaban la
creación de estos tribunales no se ven por ningún lado. El fiscal no ha logrado
mantener por convicción la objetividad lejos de la venganza y de las ambiciones
personales. No ha conseguido esforzarse en sentar los precedentes que
pueden ayudar al mundo a evitar nuevas guerras.
Nada de esta atmósfera es saludable. Se necesitaban lingüistas. Los
estadounidenses son claramente malos lingüistas. Se emplearon abogados,
escribientes, intérpretes e investigadores que son estadounidenses hace sólo
pocos años y cuyos antecedentes están embebidos de los odios y prejuicios
europeos.
Los juicios tenían que haber convencido a los alemanes de la culpabilidad
de sus líderes y sólo les han convencido de que sus jefes perdieron la guerra
ante un conquistador tenaz.

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

La mayor parte de la evidencia en los juicios era documental, seleccionada
entre las numerosas toneladas de archivos capturados. La selección la hizo la
acusación y la defensa sólo tuvo acceso a aquellos documentos que la
acusación consideraba relativos al caso.
Nuestro tribunal introdujo una norma de procedimiento según la cual,
cuando la acusación presentará un estracto de un documento, todo él debería
ser accesible a la defensa para presentarlo como evidencia. La acusación
protestó duramente. El general Taylor intentó convocar una reunión de jueces
presidentes fuera del tribunal para rescindir esta norma. No fué la actitud de un
funcionario consciente del tribunal que busca la plena justicia.
Igualmente ajenos al sentido estadounidense de la justicia son la
confianza de la acusación en las declaraciones de parte hechas por los
acusados que llevaban prisioneros más de dos años y medio, y los repetidos
interrogatorios a espaldas del jurado. Dos años y medio de confinamiento es de
por sí una manera de encierro. La falta de apelaciones me indujo a sentir que se
estaba negando a la justicia. ...Usted debería ir a Nuremberg. Vería un Palacio
de Justicia en donde el 90 % de la gente tiene intereses en la acusación. ...El
pueblo alemán debe ser mejor informado acerca de los juicios y los acusados
alemanes deben tener el derecho de apelar a la ONU...".

Irónicamente, la validez del ataque de Wennerstrum al bajo o inexistente nivel de
integridad mantenido por la acusación de Nuremberg se vió confirmada incluso por la
naturaleza de la reacción de Telford Taylor a las declaraciones de Wennerstrum, hechas
en Nuremberg presuntamente en privado para su publicación en el Chicago Tribune. El
reportero del Tribune, Hal Foust envió un mensaje a Berlín para que fuera transmitido a
los EE.UU. por un canal de radio que se suponía a prueba de espías. Sin embargo, la
acusación, valiéndose a primera vista de una treta, intentó obtener una copia del
mensaje. Ernest C. Deane, jefe de prensa de Taylor, telefoneó inmediatamente a Foust
para intentar "impedirle mandar el mensaje". Pero la historia ya había sido enviada y Foust
replicó que "Taylor no podía tener conocimiento expreso del artículo hasta su
publicación". Taylor por consiguiente preparó una réplica a los comentarios de
Wennerstrum de modo que se hizo pública antes de que el Tribune sacara el de Foust
con los ataques de Wennerstrum. Taylor acusaba al juez de comentarios "subversivos
para la política y los intereses de los EE.UU", entre otras cosas, y Wennerstrum, a su
llegada a los EE.UU. justo después de que se publicara la réplica de Taylor y la historia
del Tribune, no se desdijo de sus afirmaciones y criticó de nuevo a Taylor.
Este incidente fué uno de los notables casos de "espionaje del Gobierno" del año
1948. El Ejército decretó una orden contra este tipo de espionaje y se especuló mucho
con que Taylor fuera sometido a consejo de guerra. Cuando los periodistas preguntaron a
Taylor su opinión acerca de la legalidad de lo que hizo, el diálogo fué el siguiente:

"- No sé si fué legal o no. - Replicó. - ¿No fué usted consejero general de la
Comisión Federal de Comunicaciones durante dos años, antes de recibir un
cargo en el Ejército?. - Sí, pero no sé qué tiene esto que ver con ello".

Taylor rehusó firmemente dar una opinión sobre la legalidad de su acción, pero...

"Fuera de escena estaba tan contento consigo mismo como el oficial de
campo...que nunca fué...que acaba de ajustar las cuentas al enemigo, mediante
una trampa que incumpla las reglas de la guerra tal y como decía la convención
de Ginebra de 1907 ".

La cita es de la historia de Hal Foust sobre la conferencia de prensa de Taylor. Foust
se quejaba de que ésta era la segunda vez que el Ejército interfería sus mensajes al
periódico y que la primera vez le habían pescado para interrogarle tras haber enviado las
noticias.
Naturalmente , en nuestro examen de los juicios de Nuremberg resulta interesante
saber quién supervisaba los procedimientos del NMT. Pro forma, Taylor lo hizo en casi
todas las ocasiones, excepto en designar a los fiscales, puesto que las responsabilidades
formales del jefe del Consejo no estaban limitadas simplemente a la acusación en los
procesos. Su oficina también se encargaba de decidir a quién debía juzgarse y a quién no
(no había procesos separados para las acusaciones formuladas, como en un gran jurado):
de qué iba a acusarse a los inculpados y cómo se iba a disponer de los que no lo eran.

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

La oficina también se hacía cargo de las funciones del personal de Nuremberg y por tanto
podemos aceptar que dicha oficina se hacía cargo, al menos formalmente , del
(numeroso) personal de Nuremberg en sí. Por tanto, la oficina era responsable de los
interrogatorios, así como del trabajo sobre el terreno, del examen de documentos, de
informar al tribunal y de los traductores e intérpretes. (29)
Hemos dado motivos por los que era de esperar que el personal de Nuremberg
estuviera bajo el control efectivo de la División de Crímenes de Guerra y dentro de poco
veremos que, cuales quiera que fuesen los poderes oficiales de Taylor, su verdadero
cometido no hace suponer que de algún modo dirigiese el Juzgado de Nuremberg. La
División de Crímenes de Guerra, aunque lejos de Washington, persiste en nuestras
consideraciones sobre los juicios de Nuremberg.
El 12 de junio de 1948 los periódicos estadounidenses anunciaban que el oficial del
Ejército de los EE.UU., coronel David "Mickey" Marcus, graduado en West Point y
actuando bajo el alias "Mickey Stone", había muerto en servicio mientras desempeñaba el
cargo de jefe supremo del sector de Jerusalén, en la guerra árabe-israelí por el control de
Palestina (realmente a Marcus le dispararon por error sus propios centinelas). El New York
Times resumía así su carrera. Había sido comisionado de Correcciones en Nueva York
antes de la guerra y como oficial del Ejército colaboró en el borrador de los términos de la
rendición de Italia y Alemania. Fué ayudante legal en la conferencia de Postdam (verano
de 1945) después de la cual, a juzgar solamente por el laudatorio artículo del NY Times,
su carrera terminó, ya que no se nos dice que Marcus desarrollase otra actividad hasta
que se une al Haganah en Palestina en enero de 1948, visita los EE.UU. en abril
recibiendo una medalla en el curso de una ceremonia en la Embajada británica en
Washington (probablemente una tapadera para las negociaciones de los pormenores de
la rendición británica final) y entonces regresa a Palestina, después de tres semanas, para
asumir el mando de Jerusalén. El único indicio que tenemos de alguna actividad en el
periodo de agosto del 45 a enero del 48 es una noticia del Daily Telegraph del 24 de junio
según la cual:

"Él era en el momento de su muerte coronel numerario de la Oficina del
Fiscal General de la Reserva Organizada de Oficiales...Aunque sin estar sujeto a
la disciplina militar se mostró de acuerdo en permanecer listo para actuar".

En realidad, Marcus había sido el sucesor de Weir como jefe de la División de
Crímenes de Guerra. Inmediatamente después de la guerra fué "el tercer hombre de la
política estadounidense" en la Alemania ocupada, pero se le relevó de su cargo a
comienzos de 1946 para hacerse cargo del asunto de los crímenes de guerra. Su
designación se hizo efectiva como tal, el 18 de febrero de 1946, pero pasó unos meses
en Japón después de abandonar Alemania y más tarde, en junio, marchó a la oficina de
la DCG en Washington. Fué jefe de la DCG hasta abril de 1947 cuando se retiró del
Ejército y volvió a ejercer como abogado privado. (30).
Nuestras aclaraciones anteriores sugieren lógicamente que era en realidad la DCG la
que llevaba a cabo las funciones más importantes relacionadas con el NMT: Este es el
caso, como aparece claramente en una lectura atenta del informe final oficial de Taylor en
los juicios del NMT, aunque allí no se puso de relieve (31). El hecho se ve confirmado por
un libro esclarecedor de Josiah E. DuBois que encabezó la acusación del NMT en el caso
IG Farben y por otro libro de Berkman que aporta alguna información superficial sobre la
carrera de Marcus. (32).
Marcus fué nombrado jefe de la DCG en primer lugar para "afrontar la mastodóntica
tarea de escoger cientos de jueces, fiscales y abogados" para el NMT y para los juicios del
Lejano Oriente (en Tokyo). En diciembre de 1946 DuBois fué enviado a la oficina de
Marcus en Washington para discutir la posibilidad de que aquél llevara la acusación contra
los principales directivos de las enormes industrias químicas alemanas IG Farben. DuBois
no se decidió, así que habló con Marcus en profundidad a cerca de los problemas que
surgirían; uno de los principales era si había o no suficientes pruebas para acusar a
Farben de conspiración para la "guerra de agresión" y si las había, las posibles
repercusiones política que pudiera suscitar. Discutieran las ventajas generales de llevar a
juicio a los hombres de Farben y Marcus señaló que un juicio podía demostrar cómo
Farben se ocupaba de desarrollar determinado armamento en un secreto total. Si salían
libres, podían empezar a trabajar para los rusos. Marcus demostró un gran conocimiento
de Farben e indicó que había un "almacén lleno" de archivos de Farben en las cercanías
de Alexandría (Virginia); un hecho del cual DuBois se olvidó hasta que más tarde los

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acontecimientos le obligaron a presentar un acta sobre ello durante las investigaciones
preliminares del juicio.
Llegaron lo suficientemente lejos en dicha investigación preliminar y Marcus dijo: "En
lo que a mi respecta podrías ir allí todo el tiempo que quisieras". DuBois objetó que
necesitaría unos cuatro meses a lo que Marcus replicó: "No tengo nada que oponer a
eso. Unos días después de que vuelvas a casa, debes telegrafiar con el visto bueno de
Telford Taylor".
Por supuesto, Taylor estaba en Europa como jefe del Consejo y DuBois hace
constar sus actividades en relación con el juicio de Farben. Taylor respondió
favorablemente a la sugerencia de un miembro del Consejo de que DuBois (bajo el cual
dicho miembro había trabajado en el Departamento del Tesoro durante la guerra) fuera
nombrado acusador de Farben. Mandó la recomendación a Washington y posteriormente
DuBois obtuvo el cargo. Éste planeó ver a Taylor para conseguir su aprobación para
agregar un nuevo hombre, especificado por él mismo, a la acusación obteniendo dicha
aprobación y Taylor fué a París para abogar ante el Gabinete francés para extraditar a un
hombre clave de Farben. Taylor declaró públicamente en el juicio de Farben y luego
desapareció del proceso, no teniendo nada que ver en la investigación preliminar del juicio
o con la formulación de determinados cargos hecha por el fiscal.
Todo esto sugiere claramente que el papel de Taylor era de relaciones públicas y
que no tenía mucho que ver con los pormenores del desarrollo de los juicios que
oficialmente eran de su responsabilidad. Alguien o algunos pudieron haber ejercido una
responsabilidad fáctica pues tales situaciones son frecuentes en operaciones a gran
escala. Los hechos demuestran que los verdaderos organizadores de los juicios del NMT
no estaban tan a la vista como Taylor y posiblemente la intención era que Taylor actuara
como fachada. Sin duda Marcus, como jefe de la DCG, ejerció un control efectivo sobre
gran parte del personal de Nuremberg y eligió a los fiscales y abogados para los juicios
(con sólo un puñado de excepciones). El libro de Dubois muestra cómo Taylor no se vio
profesionalmente envuelto en los juicios así que la conclusión necesaria es que las
fuerzas más importantes del departamento de Taylor eran en realidad manejadas por la
DCG o por subordinados de Taylor. Examinando los principales personajes de este último
grupo encontramos a Robert M.W. Kempner, sobre el que hablaremos en el capítulo V.
Marcus parece haber tenido una importancia real desmedida en relación a su simple
grado de coronel, ya que se nos dijo que durante la guerra causó una "impresión
favorable en Franklin D. Roosevelt...él fué una de las manos anónimas que manejaban
entre bastidores la política estadounidense". Un hombre cuya trayectoria estuvo
claramente entrelazada con la de Marcus era el general J.H. Hilldring, que mandaba la
División de Asuntos Civiles del Ejército (DACE) en la que estuvo Marcus en 1943. La
DACE fué creada en 1943 en el Estado Mayor para anticiparse a la necesidad de un
grupo encargado de la política a seguir en los territorios ocupados. Se pensó que Fiorello
LaGuardia iba a dirigir la DACE pero, al final, recayó en Hilldring. Marcus fué miembro y
más tarde jefe de la División de Planificación de la DACE. Como consecuencia de ocupar
este cargo, fué designado para el Gobierno Militar de Alemania. Fué Hilldring quien, varios
meses más tarde le retiró de su cargo en el Gobierno Militar y le asignó a la DCG (que fué
transferido del Departamento del Fiscal General a la DACE el 4 de marzo de 1946).
Entonces Hilldring pasó al Departamento de Estado en calidad de delegado del secretario
de Estado para los Problemas de las Areas Ocupadas; y como tal, encabezó un
secretariado que coordinaba la política de los departamentos del Ejército, de la Marina y
de Estado en Alemania. En septiembre de 1947 dejó el Departamento de Estado y se
hizo consejero de la delegación de los EE.UU. en las Naciones Unidas, donde estaba
teniendo lugar la batalla diplomática entre árabes y sionistas. Hilldring "fué un punto fuerte
desde el principio ...como contacto informativo con los representantes judíos" y
"conversaba a menudo con los estrategas sionistas". Más o menos cuando Marcus fué
nombrado jefe supremo en Jerusalén, Hilldring fué devuelto al Departamento de Estado
en calidad de ayudante del secretario de Estado en Palestina. Fuentes sionistas
alardearon de que los nombramientos de las Naciones Unidas y del Departamento de
Estado fueron producto directo del "Lobby" sionista. (33). Vaya pareja Marcus y Hilldring.
El cubrir una vacante en la DCG con un sionista fanático, el "primer soldado que
desde los tiempos bíblicos obtiene el grado de general en el Ejército de Israel", no es
importante solamente por saber lo que pudieran hacer los sionistas en ese cargo, sino
también por revelarnos la naturaleza de las únicas fuerzas políticas que operaban en los
juicios. Esta es la cuestión importante. En verdad, no es posible imaginar un
nombramiento que hiciera estos procesos más sospechosos.

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

En tales condiciones resulta tonto esperar algo que no sean unos "juicios"
fraudulentos. La subyacente estafa del "exterminio" será tratada en estas páginas con
absoluta claridad.
La presente obra está escrita para gente ya entereda de la parte europea de la
SGM y de los años precedentes. No tenemos intención de estudiar la índole del Estado
nazi, ni el papel de Goering, Himmler, Goebbels, etc... ni de las medidas adoptadas contra
los judíos antes de la guerra a excepción de aquellos asuntos que se tocan
circunstancialmente aquí y allá. Los acontecimientos más importantes y las fechas
aproximadas de los hechos de guerra son previsiblemente conocidas por el lector.
Cuando los alemanes dominaban Europa, ésta no estaba constituida según lo
acordado en el Tratado de Versalles. La figura 3 muestra un mapa de Europa tal y como
era en el otoño de 1942 en el apogeo del poder hitleriano. Alemania se había
anexionado Austria, Alsacia-Lorena, parte de Checoeslovaquia y una buena parte de
Polonia (esencialmente lo arrebatado tras la PGM). La parte polaca que quedaba era un
"Gobierno General" y tenía el estatus de una provincia gobernada por los alemanes al
igual que los tres estados bálticos de Lituania, Estonia y Letonia. En idéntica situación
estaban la Rusia Blanca, Ucrania, Bohemia-Moravia (anteriormente Checoeslovaquia
Occidental) y Banat (durante mucho tiempo, territorio húngaro habitado por alemanes). La
zona oriental de Checoeslovaquia pasó a ser el Estado Independiente de Eslovaquia y
Yugoeslavia fué organizada en Croacia y Serbia, de acuerdo con las dos mayores
nacionalidades de las cinco que componían Yugoeslavia. Italia también interesada en
esta zona de Europa, controlaba Albania y compartía la influencia con su aliado alemán
en los países colindantes. Finlandia, Hungría, Rumanía y Bulgaria eran también aliados
de Alemania y las Waffen SS (unidades regulares de las SS) reclutaron tropas por toda
Europa especialmente en los estados bálticos, Ucrania, Escandinavia, Holanda y Bélgica.
Noruega, Dinamarca, Holanda, Bélgica y gran parte de Francia fueron ocupadas por
los alemanes y Suecia, Suiza, España y Portugal permanecieron neutrales durante la
guerra.
Es conveniente aclarar ahora algunas cosas acerca de las SS, una extraña
burocracia responsable de una inverosímil combinación de funciones. Solamente tres de
ellas; la seguridad, la administración de los campos de concentración y la política de
asentamientos, tienen que ver con nuestro estudio.
El departamento mejor conocido de las SS era la RSHA (Oficina Central de la
Seguridad del Reich) que abarcaba la Gestapo (Policía Secreta del Estado, mandada por
el teniente general SS Mueller), la SD (Servicio de Seguridad mandado por el teniente
general SS Schellenberg), la Kripo (Policía Criminal, mandada por los tenientes generales
SS Nebe y después Panzinger) así como otros servicios. El primer jefe de la RSHA había
sido el general SS Reinhard Heydrich, un ambicioso y despiadado joven cuyos métodos le
valieron muchos enemigos.
Desde que Roehm fué depurado en 1934 la ambición intrínseca de las SS en
cuestiones militares había originado un conflicto creciente con la milicia regular
establecida, la Wehrmacht, y Heydrich no fué el que utilizó los métodos más delicados
para proseguir el conflicto. En 1938 había forzado la dimisión del ministro de Guerra,
general Blomberg, demostrando que su nueva esposa había sido una prostituta. El lógico
sucesor de Blomberg era el general von Fritsch por lo que Heydrich incriminó a éste
alegando homosexualidad bajo falso juramento. Aunque von Fritsch fué exonerado, su
carrera había sido arruinada y albergó resentimientos contra Heydrich.
Las SS tenían un segundo motivo para rivalizar con el Ejército oficial: los servicios de
inteligencia alemanes eran la Abwehr, la inteligencia militar alemana, encargada del Alto
Mando del Ejército y dirigida, desde 1935, por el almirante Wilhelm Canaris, y el SD, el
brazo político de la inteligencia, responsable ante Heydrich y Himmler. Ya que no había
una separación clara entre ambas clases de servicios de inteligencia, Canaris y Himmler se
hicieron rivales de modo inevitable. Heydrich parece haber intentado ser condescendiente
con Canaris, por lo menos al principio. Esto pudo deberse a los mismos antecedentes de
Heydrich como oficial de inteligencia en la Marina durante los años 20, a las órdenes de
Canaris, siendo instruido por él e incluso visitando su casa con frecuencia.
Más significativamente, el almirante era un traidor, lo cual constituye uno de los
aterradores misterios de la SGM. Durante la guerra e incluso antes (estaba en contacto
con Churchill en 1938) Canaris traicionaba a Alemania a cada momento. Un oficial
británico explicó el papel de Canaris de la manera más escueta: "Tuvimos al almirante
Canaris". Sus motivaciones siguen siendo tan misteriosas como su personalidad y su
pasado. Ian Colvin, una de las autoridades en operaciones de espionaje durante la SGM
escribió un libro entero sobre Canaris y no consiguió llegar a nada:

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

"Los lectores tendrán que juzgar por sí mismos si el almirante Wilhelm
Canaris fué un patriota alemán o un espía británico, un hombre de Estado
europeo o un intrigante cosmopolita, un agente doble, un oportunista o un
profeta. No les será fácil aclarar sus ideas".

Puede ser importante que el hombre a quien Colvin, en su libro de 1951, identificó
como uno de los "amigos íntimos" de Canaris, Otto John, el hombre de la Abwehr en la, a
todas luces, importante capital neutral de Lisboa durante la SGM, pasó a ser jefe de la
Seguridad del Estado del Gobierno de Bonn y más tarde, en 1956, descubierto como
agente soviético. (34)
El caso de Canaris se confunde a veces al mezclarse con los que participaron en el
fallido golpe de Estado del 20 de julio de 1944. Esto es un tremendo error, puesto que
Canaris traicionó a Alemania por todos sus medios mientras que los del 20 de julio sólo
traicionaron a Hitler y nunca habrían traicionado a Alemania. Ningún inglés podría haber
dicho sinceramente tras la guerra "tuvimos a Erwin Rommel". Lo más que uno puede decir
sobre las implicaciones de Canaris es que sin duda conocía la conspiración en sus inicios
y naturalmente dió a sus miembros la impresión de que estaba con ellos. Canaris era un
experto en tal clase de engaños.
Volviendo a Heydrich, su gran ambición le llevó a ser designado protector de
Bohemia-Moravia a fines de 1941; estaba así empezando a mirar por encima de su
superior, el Reichsführer SS Heinrich Himmler. También podría ser interesante especular
con la posibilidad de que por entonces Heydrich pudiera haber empezado a conocer el
juego de Canaris, pues como jefe de la RSHA y ex ayudante de Canaris, nadie estaba
mejor situado y motivado que Heydrich para penetrar en el secreto de aquél. Cuando uno
considera el largo antagonismo con el Ejército, se da cuenta de que Heydrich, a
comienzos de 1942, se había creado en Alemania gran número de enemigos peligrosos.
Es así comprensible que en este momento de la carrera de Heydrich, los ingleses, se dice
que accidentalmente, le eliminaron en mayo de 1942 dejando caer a dos asesinos del
cielo. De acuerdo con el típico desarrollo de los crímenes políticos (por ejemplo los de A.
Lincoln y John Fitzgerald Kennedy) se dijo que los presuntos asesinos murieron antes de
poder hablar.
Con un nombramiento que causó asombro general, Heydrich fué sustituido a
principios de 1943 por el relativamente obscuro y mucho menos ambicioso Dr. Ernst
Kaltenbrunner. Claramente deseoso de evitar situaciones como las que se dieron con
Heydrich, Himmler obtuvo un control bastante más directo sobre la Gestapo y la SD que el
que había tenido anteriormente. Sin embargo ambos departamentos siguieron siendo
responsables ante el jefe de la RSHA, ahora Kaltenbrunner. Himmler también encomendó
a Kaltenbrunner una tarea especial: reelaborar el servicio de inteligencia de la SD. Esta
decisión fué especialmente oportuna por parte de Himmler ya que Canaris fué depuesto
(sin ser descubierto del todo) en febrero de 1944 y por un decreto especial de Hitler, todos
los servicios de inteligencia políticos y militares pasaban a la RSHA, unificando así toda la
inteligencia bajo el mando de jefe de la SD Schellenberg. Canaris fué arrestado tras el
intento del 20 de julio y ejecutado poco antes de acabar la guerra.
La administración de los campos de concentración estaba bajo la WVHA, la Oficina
Central Económico Administrativa, dirigida por el general SS Oswald Pohl. Como su
nombre indica, la WVHA se ocupaba de la parte económica de las SS, que en su mayor
parte surgió a cuenta de la disponibilidad de mano de obra reclusa en los campos de
concentración. Los comandantes de dichos campos informaban al Comisariado de los
Campos de Concentración, mandado por el general de brigada SS Gluecks, el cual
informaba a Pohl. Éste a Himmler, el cual era oficialmente de la misma graduación que
Kaltenbrunner y Heydrich.
Llegado este punto, es útil saber en términos muy generales qué estaba pasando
con los judíos europeos durante la vida del régimen nazi. Antes de la guerra, el Gobierno
alemán había utilizado todos los medios para estimular la emigración de los judíos de
Alemania y la mayoría de ellos se habían ido antes del advenimiento de la conflagración.
Los problemas más pertinaces relativos al programa de emigración fueron, primeramente,
el derrumbamiento de la economía sujeta a la expulsión de los judíos y luego, la dificultad
de acomodarlos en los países que los admitieran. Por el verano de 1941 Alemania estaba
en guerra con Rusia y un número muy elevado de judíos (la mayor parte de los de
Europa) se encontraban bajo la esfera de influencia alemana. Sin embargo, la guerra
había franqueado temporalmente vastos territorios nuevos para los alemanes y en
consecuencia, en el otoño de 1941 se puso en marcha un programa de asentamiento

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

para los judíos. En el curso de la guerra, durante el tiempo en que Alemania controló
porciones significativas de territorios en el Este, los judíos fueron instalados allí y también
hubo cierto número de ellos (jóvenes y adultos) reclutados como mano de obra.
Debido a determinados problemas políticos y a la prioridad de las necesidades de la
guerra, el programa de asentamientos sólo se llevó a cabo parcialmente y, por supuesto,
en ningún lado estuvieron implicados cerca de seis millones de judíos. Salvo los hebreos
polacos y rumanos, quizá 750.000 judíos fueron asentados primeramente en Ucrania,
Rusia Blanca y Letonia. No todos los judíos polacos cayeron bajo dominio alemán. A una
parte de aquéllos que intentaron librarse antes o después de la ocupación alemana,
varios cientos de miles o quizá un millón, les deportarían de Polonia los rusos en 1940 y
se dispersarían por la URSS, pues la mayoría de los judíos polacos que cayeron en
manos alemanas fueron amontonados en los guetos de Polonia Oriental (de acuerdo con
las fronteras de 1939).
Lo que ocurrió con todos ellos sólo puede determinarse de un modo muy general
porque todo el territorio donde los judíos fueron asentados pasó a ser territorio soviético
tras la guerra y porque las potencias victoriosas se ocuparon bien de hacer desaparecer
los datos. Sin embargo, existen evidencias suficientes para permitirnos conocer
aproximadamente lo que allí ocurrió y aunque es muy posible que una buena cantidad
pereciera en medio del desorden y de las condiciones caóticas que siguieron a las
retiradas alemanas, puede afirmarse que un gran número de judíos, por lo general con
nacionalidad polaca antes de la guerra, fué absorbido dentro de la Unión Soviética y el
resto se estableció en última instancia en Palestina, los EE.UU., Europa y otros lugares.
Estas aclaraciones generales se mencionan aquí para servir de ayuda al lector a la
hora de interpretar el análisis de las acusaciones de exterminio que nos ocupará en los
próximos capítulos. Sin embargo, la prueba más importante sobre lo dicho acerca de qué
pasó en realidad no se facilitará hasta el capítulo VII.
La RSHA era responsable de llevar a cabo la mayor parte de esta política judía.
Dentro de la Gestapo había un departamento llamado "B4" que comprendía una "División
de Religiones y Cultos- Subdivisión Religión Judía" encabezado por Karl Adolf Eichmann
cuya más alta graduación obtenida fué teniente coronel o coronel.(35). Eichmann hacía
las tareas rutinarias que conllevaban la emigración judía y la política de asentamientos del
Gobierno alemán; la mayor parte de su tiempo la empleaba negociando con los
numerosos consejos judíos, confeccionando listas de transporte de judíos y ordenando el
transporte de los deportados. No hay evidencia de que Eichmann participara alguna vez
en la elaboración política, y ya que no estaba implicado en la administración de los
campos de concentración, no pudo estarlo directamente en cualquier acontecimiento que
ocurriera en ellos.
Por tanto, es bastante ridículo que sea posible excitar a tanta gente con un caso
como el de Eichmann que había desempeñado funciones completamente rutinarias en la
Alemania nazi. Tales cometidos se llevaron a cabo de acuerdo con órdenes específicas
transmitidas por sus superiores. Testificó en Jerusalén "después de consultar a Reitlinger y
a Poliakov, (facilitando) 17 mapas multicolores que poco contribuyeron a una mejor
comprensión de la maquinaria burocrática del III Reich" (36). No veo el caso Eichmann
como otra cosa que no sea un montaje publicitario por parte de un Estado acostumbrado
a rechazar los deberes que otros se sienten inclinados a respetar. En el último capítulo
hablaremos sobre el caso Eichmann y su testimonio en Jerusalén
Otros departamentos de las SS implicados en los asentamientos eran la RKFDV
(Comisión del Reich para el Reforzamiento del Germanismo), dirigida por el general SS
Ulrich Greifelt, la RuSHA (Oficina Central de la Raza y de los Asentamientos, de los
generales SS Otto Hofmann y más tarde Richard Hildebrandt) y el VoMi (Oficina
Coordinadora para los Étnicamente Alemanes, del general SS Werner Lorenz). La misión
más importante de estos departamentos era colonizar con alemanes los territorios
conquistados y Greifelt era la personalidad más importante del programa. Sin embargo,
tomaron parte hasta cierto punto en el programa de asentamiento de judíos de un modo
inevitable.

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

CAPITULO II

LOS CAMPOS

En la primavera de 1945 Alemania quedó colapsada tras una prolongada campaña
propagandística aliada que había asegurado repetidas veces que ciertas personas,
principalmente judíos, estaban siendo asesinados por sistema en los "campos" alemanes.
Cuando los británicos ocuparon el de Bergen-Belsen, al Norte de Alemania, hallaron un
gran número de cadáveres sin enterrar dispersos alrededor del campo. En consecuencia,
fotografías como las de la figura 10 e imágenes de guardias con gesto asqueado fueron
reproducidas en todo el mundo.
En mi opinión, Belsen aportó las "pruebas" efectivas del exterminio de cara a la
propaganda de masas e incluso hoy, usted encontrará ocasionalmente tales montajes
circulando como "pruebas".
De hecho, estos montajes, repetidos de distintas maneras en otros campos
alemanes, por ejemplo Dachau y Buchenwald, estaban mucho menos relacionadas con
un "exterminio" que las escenas de Dresde después de los ataques aéreos
angloamericanos de febrero de 1945, donde se halló un número de cuerpos varias veces
superior. (1). Las muertes de Belsen fueron el resultado de una total pérdida de control y
no de una política deliberada. Situaciones similares pudieron darse fácilmente en
cualquier país atacado por todos sus flancos por ejércitos enemigos y desarbolado por
poderosos bombardeos "estratégicos" que habían provocado escaseces y condiciones
caóticas.
En Belsen, el tifus fué la razón más importante de las muertes. Todo el mundo está
de acuerdo en que el tifus era una amenaza constante en todos los campos alemanes y
en todas las operaciones militares del frente oriental y por esta razón existía verdadero
temor a que se extendiera por Alemania, tomándose enérgicas medidas. (2). El problema
del tifus jugará un importante papel en nuestro estudio porque no se dió solamente al final
de la guerra; la situación final se debió al total hundimiento de todas las medidas contra
un mal que era una plaga en los campos de concentración alemanes desde los inicios de
la conflagración. Era la clase de tifus transmitido por un piojo y, lógicamente, las medidas
preventivas consistían en matar al piojo, cuya propagación se debía principalmente a la
llegada de trenes del Este. Así pues, toda la "literatura de los supervivientes", real o
imaginaria, sin tener en cuenta el tipo de campo, nos hablan del mismo procedimiento
básico de entrada en un campo alemán: desnudarse, afeitarse, una ducha y ropas
nuevas o viejas tras la desinfección. (3).
En Belsen, los problemas habían empezado en octubre de 1944 con el derrumbe de
estas medidas. Un prisionero político que estuvo allí dice (4):

"Hacia finales de febrero de 1945 mi situación cambió completamente. Por
entonces, el tifus se había convertido en un serio peligro para todo el campo. Era
la clase de tifus que se transmite por piojos. Al mismo tiempo todos los
transportes que llegaban a Belsen habían tenido que pasar por una " lavandería
humana " y esta desinfección parecía haber sido bastante eficaz para librar al
campo de piojos hasta el otoño de 1944.
A finales de octubre un gran transporte fué admitido por vez primera sin ser
desinfectado porque se había producido una avería en los baños-ducha. Por
desgracia la gente del transporte tenía piojos y desde aquel día se extendieron
poco a poco por todo el campo. El tifus irrumpió en el campo I hacia finales de
enero. Al principio sólo hubo unos pocos casos, pero un mes más tarde habían
aparecido una docena y se hizo imposible atajar la enfermedad...".

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

Otra complicación seria llegó en los últimos meses, pues Belsen fué considerado un
"Krankenlager", campo de enfermos, así que para empezar muchos de los que lo
atendían lo estaban también. (5) Los británicos no pudieron controlar la situación a la
primera y aproximadamente una cuarta parte de los que estaban vivos cuando el campo
fué tomado perecieron en las cuatro primeras semanas. (6)
A pesar del eficacísimo papel propagandístico de las escenas de Belsen, nadie
sabía que la mayor parte de los hechos conocidos sustentaban las acusaciones
exterminacionistas, y el tribunal militar británico que juzgó al comandante, capitán SS
Kramer, nunca le acusó de vigilar un campo de exterminio. (7) De hecho, hoy en día,
nadie pretende seriamente que existieran en Alemania; Belsen, Buchenwald, Dachau,
etc... no fueron campos de exterminio. Estos se suponen ubicados en la Polonia
ocupada; los campos a los que nos referimos son: Auschwitz, Belzec, Kulmhof (Chelmno),
Lublin (Majdanek), Sobibor y Treblinka. (8) Igualmente los exterminios de judíos en Rusia
se supone que los llevaban a cabo los Einsatzgruppen mediante fusilamientos en masa o
"gasmobiles". Se dice que en los campos de Polonia se usaron también "cámaras de gas"
pero, excepto en el caso de Chelmno, más bien fijas que móviles.
Así pues, se supone que dichos exterminios tuvieron lugar sólo en lugares que
fueron abandonados antes de que los ocuparan los rusos y no en los campos que
estaban aún funcionando, aunque de un modo desastroso, cuando los tomaron los
occidentales.
A pesar de que se habla de seis campos de exterminio, uno de ellos, Auschwitz, es
la clave de todo. Es de Auschwitz de donde se muestra mayor cantidad de simples
evidencias documentales y son pocas las pruebas de cualquier clase sobre los otros. Es
Auschwitz, como se verá, el que llamó la atención de Washington mucho antes del final de
la guerra, y por tanto, gran parte de este libro se ocupa, por fuerza, de la afirmación de
que los judíos de Auschwitz fueron exterminados durante la SGM.
Este libro trata acerca de si los alemanes intentaron eliminar o no a los judíos
europeos y no nos importan en modo alguno los detalles sobre presuntas atrocidades
nazis cualesquiera que sean, ni tampoco dar una idea del funcionamiento de los campos
alemanes. Sin embargo, se ha sabido que mucha gente ha distorsionado la imagen de
dichos campos de tal modo que desde que los hubo en Auschwitz, es difícil separar a
éste del resto y considerarlo por separado de los otros. Resulta forzoso, por éllo, hacer un
comentario general sobre los campos. En la figura 23 se ve un mapa que muestra la
localización de algunos de los más frecuentemente mencionados, junto con el
emplazamiento de algunas ciudades importantes.
Había muchas clases de campos y sólo una parte eran "campos de concentración".
Éstos eran 13 y cada uno de ellos poseía unos cuantos vecinos. Sólo dos de los seis
presuntos campos de exterminio (Auschwitz y Lublin) eran "campos de concentración".
Aroneanu aporta una tabla de los muchos tipos de campos alemanes, que incluye
muchas prisiones ordinarias, en las páginas 203-251, y enumera 1.400 "campos" junto
con su localización y características. Mientras que esta clasificación da una idea de la
amplitud y diversidad del sistema penitenciario alemán y de los campos, contiene grandes
errores evidentes, como calificar a Birkenau de campo de "experimentos médicos"
La enorme importancia de Oranienburg, cerca de Berlín, estribaba en que
acuartelaba al Inspectorado de los Campos de Concentración y por lo tanto estaba en
contacto con los demás. El interno típico de un campo de concentración alemán era una
persona detenida por razones criminales o de seguridad. Había cinco categorías mayores
distinguibles por insignias de colores en los uniformes. (9):

Verde: Criminales.
Rojo: Prisioneros políticos, principalmente comunistas.
Rosa: Homosexuales.
Negro: Asociales (vagabundos, borrachos, etc...).
Púrpura: Considerados traidores debido a sus puntos de vista religiosos
(mayormente Testigos de Jehová).

En Auschwitz y en algunos otros campos se prendió del uniforme un triángulo del
color apropiado. Si el prisionero era judío se sobreimprimía al primero un triángulo amarillo
formando la estrella de David. Esto se conoce como el "sistema de la estrella" de
Auschwitz.
Cualesquiera que fueran las condiciones económicas, el Gobierno alemán, se
esforzó mucho en utilizar a los reclusos como mano de obra. Los prisioneros de guerra
(POW, Prisoners Of War) fueron empleados hasta el punto de que tal acción no

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

perjudicase importantes acuerdos, tal como los alemanes interpretaban sus obligaciones
para con éllos. Así, los POW rusos fueron utilizados indiscriminadamente puesto que
Rusia no respetó dichos acuerdos. El empleo de POW occidentales se restringió a los
casos en que fueron posibles ciertas "transformaciones" legales en trabajadores civiles,
como es el caso de muchos POW franceses (10), o de situaciones en que el trabajo no
estaba considerado bajo jurisdicción de los acuerdos, como sucedió con POW británicos
empleados en trabajos de dudosa condición.
El número de reclusos en todos los campos de concentración alemanes era de
224.000 en agosto de 1943 y 524.000 un año después. (11) Estas cifras incluyen sólo los
campos a los que se refirieron los alemanes como campos de concentración y no incluye
ningún campo de paso ni a otros referidos en términos distintos como el gueto de
Theresienstadt o cualquier establecimiento concebido para alojar familias.
En general es exacto decir que no hubo "campos de concentración" para judíos o
cosas similares, pero tal afirmación debe aclararse: con respecto a esto hay que
considerar tres categorías de judíos a tener en cuenta.
Primeramente un grupo de esos internados por razones penales o de seguridad
eran judíos y bajo el régimen nacionalsocialista era natural su separación de los reclusos
"arios". En este sentido una parte de los campos puede considerarse "para judíos".
En segundo lugar existía una legislación especial para el reclutamiento de judíos
como mano de obra y por este motivo muchos de los seleccionados fueron enviados a los
campos de concentración.
La tercera categoría correspondía a familias judías, pero éstas la vez que más cerca
estuvieron de un campo de concentración fué en ciertos "Durchgangslager", campos de
paso, que en algunos casos eran independientes , como Weterbork, en los Países Bajos
(12), entre otros (de los que ya hablaremos) y en otros casos eran campos asociados a
otros como por ejemplo Belsen, posiblemente Dachau (13) y algunos otros (que se
mencionarán). Los campos de paso, como sugiere su nombre, se pensaron para
alojamientos temporales en espera del transporte a un nuevo destino.
Además de los campos de paso había "campos" para unas cuantas familias judías
como el de Theresienstadt en Bohemia-Moravia y otros más orientales, pero el término
más peyorativo empleado en estos casos sería "gueto" y no "campo de concentración".
Como veremos, también, hacia el final de la guerra y a medida que los rusos se
aproximaban por el frente del Este, los alemanes internaron en guetos a judíos
anteriormente libres por motivos de seguridad.
Por lo que se refiere a la situación de los judíos en cualquier tipo de campo bajo
control alemán, la historia verdadera es bastante complicada. Mejor que intentar contar la
verdad exacta, abordaremos la cuestión a lo largo del libro de modo que el lector pueda
formarse una idea razonablemente completa.
Ni siquiera vamos a tratar de hablar de todo el sistema concentracionario alemán.
Será suficiente para nuestros propósitos con disertar sobre los tres campos más
frecuentemente referidos, a excepción de Auschwitz: Belsen, Buchenwald y Dachau (cuya
población reclusa era en agosto de 1943 de 3.000, 176.000 y 17.300,
respectivamente). (14) Luego iniciaremos los preliminares del debate sobre el presunto
"campo de exterminio" de Auschwitz en Polonia.
Belsen tuvo una historia muy breve. Originariamente, había sido un campo de la
Wehrmacht para prisioneros de guerra heridos y a mediados de 1943 las SS se hicieron
cargo de la mitad del campo con el propósito, entre otros, de convertirlo en un "campo de
intercambio", o sea un campo de paso para alemanes residentes fuera de Alemania y
para judíos, a los cuales pensaban cambiar por alemanes prisioneros. Se añadieron al
campo nuevos edificios y terrenos. Judíos de Salónica, griegos con pasaporte español,
fueron los primeros judíos en llegar (se esperaba poder mandarlos a España), pero a la
larga los judíos holandeses se hicieron más numerosos (unos 5.000). Parte de éstos
estaban casi siempre allí ya que entre ellos se contaban muchos de los cualificados
artesanos de la importante industria del tallado del diamante de Amsterdam, por tanto su
industria diamantífera se mudó literalmente a Belsen. Los alojamientos para judíos de
Belsen formaron lo que se llamó el "campo de la estrella" que fué radicalmente separado
del resto de los campos y no se vió muy afectado por la epidemia de tifus de los últimos
meses. (15)
Especialmente los judíos holandeses fueron crudamente castigados por las
deportaciones; más tarde se explicaran los motivos. Se dice que Ana Frank pereció en
Belsen en marzo de 1945. (16) Como había muchos judíos holandeses en dicho campo,
esto puede ser fácilmente verdad pero en tal caso es difícil, por lo menos, conocer la
causa de su muerte. No hubo exterminaciones y las familias judías estaban aisladas de la

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

epidemia de tifus. La cuestión de la autenticidad del diario no la considero lo
suficientemente importante para estudiarla aquí; sólo quiero dejar claro que le he dado un
vistazo y no me lo creo. Por ejemplo, ya en la página 2 uno lee un ensayo acerca de por
qué una niña de 13 años empezaría un diario y luego en la página 3 cuenta una breve
historia de la familia Frank para pasar revista rápidamente a las medidas antijudías que
siguieron a la ocupación alemana de 1940. El resto del libro tiene el mismo espíritu
histórico.
Lo que queda del campo de concentración de Belsen consistía en la usual colección
de reclusos y por lo demás ya vimos para qué se utilizó. Salvo por la talla de diamantes.
Bergen-Belsen nunca tuvo una importancia económico-industrial. La mayor importancia de
Buchenwald se debía a la industria; sus campos satélites de Beuchow, Dora, Ellrich,
Elsing, Gandersheim y Halberstadt existían principalmente merced a una factoría
subterránea de aviones de caza que empleaba la mano de obra extranjera del campo,
además de los obreros alemanes ordinarios. (17) Sin embargo, había otras dos
cuestiones: los experimentos médicos llevados a cabo en el campo principal de
Buchenwald y las actividades del comandante Koch; ambas ilustran bastante bien cómo
ha sido tergiversado el significado de los hechos al hablar de estos campos. Por suerte
tenemos un libro del ex interno Christopher Burney. Su contenido no sólo se halla
tergiversado en parte, sino que en algunos hechos o insinuaciones lo demuestra
claramente. El libro de Burney debe servir de ejemplo a cualquier lector sobre la necesidad
de distinguir clara y rigurosamente, cuando se leen "experiencias personales" de esta
clase, entre los hechos que el autor dice hoy que presenció o los que ha leído u oído por
un lado, y lo que ha inferido o pretende haber inferido, por otro. Las diferencias son de lo
más evidente. Describiendo al comandante Koch (18) dice:

"Ninguna crueldad le era extraña, ninguna célula de su cerebro dejó de
contribuir una u otra vez a planear nuevos refinamientos de angustia y muerte
para las ratas en su trampa".

Burney continúa explicando que ya que Koch era homosexual, Frau Koch solía
insinuarse a los prisioneros "que eran entonces conducidos al crematorio", salvando las
valiosas pieles tatuadas para hacer lámparas. En este punto del libro, las cosas se le
ponen a Burney realmente mal, especialmente si Frau Koch descubriera sus tatuajes, pero
felizmente todo esto sucede antes de que él llegara allí a comienzos de 1944. Koch había
sido arrestado en 1943 por desfalco, y le sucedió Pister que era "uno de los más
benignos comandantes de campo de concentración de la historia", así que:

"En su último año de vida, un observador occidental que viniera al campo
y echara un vistazo general sin indagar mucho, habría visto pocos castigos o
ninguno, un gran número de hombres ociosos, un número mucho mayor
trabajando con abulia, instruidos por rusos...barracones limpios, cocinas con
enormes fogones y terríblemente modernas y un hospital que hubiera pasado
una revisión a la primera ojeada".

El arresto de Koch había sido de hecho parte de la desarticulación de una red de
corrupción que se había extendido por todo el sistema concentracionario alemán y que
supuso el asesinato de prisioneros demasiado "enterados". Fué descubierto gracias a los
esfuerzos del juez SS Konrad Morgen y Koch fué ejecutado por las SS. (19)
La piel tatuada sin duda se debía al papel de campo de experimentación médica de
Buchenwald. Como dijo Burney, cuando un recluso moría en este campo, los médicos
examinaban su cuerpo y si encontraban algo interesante lo guardaban. (20) Está
bastante claro que la colección médica aquí reunida contenía la piel tatuada y la cabeza
humana presentadas en el IMT como una "muestra" de la gente "asesinada" en
Buchenwald. En la ilustración 32 se ve lo que es la mayor parte de la colección. La
cabeza se expone sin ninguna aclaración junto con parte del jabón (ilustración 24)
presuntamente hecho con cuerpos humanos, y fueron presentados como prueba por los
rusos que, al enterarse de que iba a tener lugar el juicio, se pusieron al día leyendo las
acusaciones contra los alemanes de la PGM. (21) Tenemos una declaración oficial de
cuando el IMT estaba "investigando" la cuestión de la piel tatuada encontrada en
Buchenwald. (22):

"En 1939 se ordenó a todos los prisioneros con tatuajes que fueran al
dispensario. Nadie sabía para qué, pero después de que los prisioneros

– 27 –
BUTZ : La Fabula del Holocausto

tatuados hubieran sido examinados, los que tenían los dibujos más artísticos
fueron retenidos en el dispensario y asesinados con inyecciones... las ansiadas
obras de piel tatuada fueron separadas de los cuerpos y sometidas a
tratamiento. Los productos resultantes se enviaron a la mujer de Koch que los
empleó a modo de pantallas para lámparas y otros artículos caseros
ornamentales. Yo vi por mí mismo tales pieles tatuadas con varios dibujos y
leyendas, como aquel de "Hansel y Gretel" que llevaba un prisionero en su
rodilla, y los dibujos de barcos en el pecho de los reclusos".

Frau Koch fué hallada culpable de tales crímenes durante su juicio ante un tribunal
militar americano, pero en 1948 el gobernador militar de los EE.UU., general Lucius Clay,
revisó su caso y determinó que a pesar del testimonio aportado (en el juicio) Frau Koch no
podía ser relacionada con las lámparas y los otros artículos "descubiertos" (o sea
colocados allí) en la residencia del comandante de Buchenwald, cuando el campo fué
ocupado en 1945. Por lo pronto ella nunca vivió allí desde su arresto y el de su marido en
1943. Igualmente, su "diario familiar", que se decía que estaba confeccionado con piel
humana y que supuso uno de los mayores cargos en su contra, nunca fué hallado y,
obviamente, nunca existió. Así pues, Clay conmutó su pena de muerte por cuatro años de
prisión debidos a brutalidades ordinarias.
Lo que ocurrió tras la conmutación es uno de los muchos episodios que, junto con
las filtraciones de los "juicios" de Dachau en 1948-49, exponen bastante claramente la
falta de legalidad que prevaleció en los juicios por crímenes de guerra. El rabino Wise y
otras personas influyentes protestaron tanto la conmutación que hubo una investigación
del Senado, la cual concluyó que:

"Las autoridades militares dicen que han sido incapaces de encontrar
pruebas de cualquier otro crimen cometido por Ilse Koch por el cual pudiera ser
juzgada sin violar la regla de doble peligro. Sin embargo... ya que el juicio llevado
a cabo por nuestro tribunal militar supremo especial se basó en las acusaciones
de que varios encausados maltrataron a "no alemanes", los tribunales alemanes
bien podían proceder con sus leyes contra Ilse Koch por crímenes cometidos
contra alemanes... El pueblo alemán debe llevar a juicio a Ilse Koch con tales
cargos. El subcomité está convencido de que sería deber de nuestras
autoridades militares el prestar cooperación absoluta a las autoridades
alemanas".

Esta diferenciación entre crímenes contra alemanes y crímenes contra no alemanes
sólo era un sofisma traido a colación oportunamente. Los tribunales de crímenes de
guerra estadounidenses no sólo habían tenido siempre bajo su jurisdicción los presuntos
crímenes contra judíos alemanes, sino que la distinción era irrelevante de cualquier modo,
independientemente de la nacionalidad de las presuntas víctimas, pues la conmutación
de Clay se basó en la conclusión de que ella no era culpable de cargos mayores que
tuvieran que ver con las pantallas y demás, Clay no alteró su punto de vista a través de la
larga controversia pública en relación con los esfuerzos por juzgar a Frau Koch una
segunda vez (en realidad por los mismos cargos). Una controversia que, de acuerdo con
el New York Times, "bamboleó Europa y los EE.UU". Clay se mantuvo firme en su decisión
sobre el caso Ilse Koch y explicó que:

"...el examen del sumario, basado en relatos que recibí de los abogados,
indican que los cargos más serios se basaban en rumores y no en evidencias
fácticas. Por esta razón la sentencia fue conmutada.
No siento simpatía por Ilse Koch. Era una mujer de carácter depravado y de
nefasta reputación. Había hecho muchas cosas reprensibles y condenables sin
duda bajo las leyes alemanas. No la estábamos juzgando por dichas cosas. La
estábamos juzgando por criminal de guerra y bajo cargos específicos".

A pesar de esta enérgica declaración del gobernador militar americano, las
presiones desde los EE.UU. indujeron a las autoridades alemanas a actuar contra Frau
Koch después de ser liberada de su arresto americano en octubre de 1949. Fué juzgada
de nuevo por los famosos cargos de las "pantallas" y aunque la defensa fué capaz de
demostrar que los testimonios de dos de los testigos de la acusación contradecían las
declaraciones que habían hecho durante los preliminares, forzando así al tribunal alemán

– 28 –
BUTZ : La Fabula del Holocausto

a retirar sus testimonios del acta, Ilse Koch fué declarada culpable y sentenciada a
cadena perpetua, ahorcándose en su celda en 1967. (23)
Burney relata algunos sucesos acerca de Buchenwald parecidos a los de Belsen,
pero, en su mayoría, de entre prisioneros recién llegados, evacuados de zonas más
orientales durante las caóticas semanas finales. Demasiado para Buchenwald. (24)
Dachau era uno de los campos nazis más viejos con mayoría de prisioneros políticos
austriacos, sacerdotes católicos (detenidos por razones que no procede examinar ahora) y
gentes de todas las clases, de avanzada edad semiútiles para el trabajo. El campo tenía
también su cupo de criminales ordinarios. Principalmente se trabajaba en factorías
exteriores, pero se estaba construyendo en el campo una plantación de hierba y algunos
prisioneros trabajaban en el drenaje de pantanos. (25)
Aquí vale la pena comentar algunos detalles de cómo Dachau se convirtió en campo
de exterminio con cámaras de gas hacia el final de la guerra y en meses sucesivos.
Obviamente, demostrando lo que sucedió en Dachau no contradecimos a los
sostenedores de la leyenda exterminacionista, pues ellos no hablan de este campo, sino
que montan su historia con los campos polacos y Auschwitz es la piedra angular al
respecto. El asunto es que al investigar estos detalles se desmorona la credibilidad del
ocupante americano. La propaganda estadounidense ha hablado de exterminaciones en
los campos alemanes y Dachau fué el más grande de los que cayeron en su poder
(Buchenwald se rindió más tarde a los rusos). Por tanto, se intentó tergiversar y disimular
lo que había pasado en aquel campo, pero admitiendo la sorprendente crudeza y
tosquedad de dicho intento y la ridícula naturaleza de las "evidencias presentadas", el
lector se verá más profundamente motivado para nuestro estudio de la parte central de la
fábula: la mentira de Auschwitz.
La situación de los campos forzó al Gobierno alemán a dar el paso final para
rectificar su inicial política de total exclusión del Comité Internacional de la Cruz Roja
(ICRC) de los campos de concentración, en marzo de 1945 (había acuerdo en relación a
los prisioneros de guerra pero no en cuanto a los internos en los campos). El 29 de marzo
de 1945 el general SS Kaltenbrunner autorizó al ICRC a tener un delegado en cada
campo con el propósito de distribuir provisiones de socorro a condición de que el
delegado permaneciera allí hasta el final de la guerra. (26) El ICRC organizó el transporte
por carretera de los socorros (por ferrocarril era impensable), pero su eficacia dependía en
buen grado de la actitud de cada comandante de campo. Por ejemplo, la acogida en
Mathausen entre el 23 y 30 de abril fué, en principio, desfavorable, pues el coronel SS
Ziereis decía no haberse enterado de la orden de Kaltenbrunner. (27)
En Dachau el ICRC recibió una favorable acogida el 27 de abril (tras la frialdad del
día anterior) y se permitió a un delegado establecerse en el campo. Hacia el domingo 29
se supo que la mayoría de los oficiales alemanes, guardianes y empleados se habían
marchado y el mando real del campo recayó sobre un tal teniente SS Wickert, que tenía
intenciones parecidas de volar con los guardianes que quedaban. Como esto resultó
peligroso, hubo importantes agresiones de los prisioneros a los civiles alemanes del área y
las epidemias se extendían, el delegado habló del tema con Wickert y llegaron a un
acuerdo sobre la rendición del campo, que aquél haría todo lo posible por respetar.
Primeramente, los guardias permanecerían en las torretas para evitar la fuga de
prisioneros. Segundo, los soldados que no estuvieran de guardia se reunirían
desarmados en uno de los patios. Tercero, se permitiría a la guarnición retirarse hasta su
propio "frente" después del pase del campo a manos estadounidenses.
El delegado del ICRC ató una toalla a un palo de escoba y, llevando consigo a un
oficial alemán, salió del campo para buscar a los americanos. Después de un rato
encontraron una unidad motorizada estadounidense y el delegado se presentó al general
(el informe del delegado sobre estos sucesos no dice su nombre) que al enterarse de la
identidad de sus nuevos huéspedes pidió de inmediato que el oficial alemán y el
delegado les acompañaran con la intención de tomar fotos del campo para los periódicos,
en especial de cierto tren repleto de cadáveres. A pesar de que el delegado de la Cruz
Roja pasó allí dos días, parece que estuvo demasiado ocupado para saber de ese tren y
se enteró por el general.
Con esta misión concreta la columna levantó el campo. Por el camino, el delegado
consiguió pedir al mayor Every que comunicase al general el acuerdo para transferir el
campo, pero parece que este intento no tuvo éxito.
Al llegar al campo, encontraron que algunos americanos ya habían llegado, los
guardianes de las torres habían sido sustituidos y se habían rendido todos los alemanes.
Reinaba gran desorden entre los reclusos y algunos estaban armados; disparando contra
los guardianes SS produciéndose muertos en ambos lados. Finalmente, el delegado

– 29 –
BUTZ : La Fabula del Holocausto

consiguió llamar la atención del general sobre el plan para transferir el campo, pero en
modo alguno se permitió a los prisioneros alemanes que se fueran, y los reclusos se
vengaron de muchos de ellos. Se desarmó a tantos internos como fué posible pero esto
no acabó con el desorden. Algunos abrazaban a los soldados americanos mientras que
otros derribaban las vallas de alambre y escapaban. Los americanos dispararon salvas
sobre las cabezas de los reclusos y hacia las 10 de la noche por fin llegó una calma
insegura. Sin embargo, esa misma noche hubo disparos ocasionales. El día siguiente (30
de abril) fué posible distribuir el alimento necesario y el martes 1 de mayo llegaron algunos
miembros de la delegación de la ICRC y, según el delegado, presenciaron no sólo
montones de cadáveres, sino "igualmente la cámara de ejecuciones, la cámara de gas,
los hornos crematorios, etc". (28)
Lo anterior es un resumen del informe del delegado de la Cruz Roja. No contiene
afirmaciones parecidas a las últimas hechas por los ex reclusos Fr. Lenz y Nerin E. Gun,
separadamente, según las cuales los americanos al llegar empezaron a matar a los
guardianes SS (sin duda esto es como poco una exageración). Gun dice que tal proceder
alcanzó incluso a los perros en sus perreras, mientras que Lenz dice que el general
ordenó un bombardeo de dos horas sobre la ciudad indefensa de Dachau (por suerte le
disuadieron de ello) en represalia por los cadáveres que se encontraron dispersos
alrededor del campo. (29) Si algo de esto fuera verdad, el delegado de la ICRC omitió en
su informe cosas bastante importantes.
Debe comprenderse qué es lo que el delegado de la Cruz Roja llamaba "cámaras de
gas". En varias ocasiones su informe resulta irónico y desdeñoso, pues está escrito a la
defensiva de todas las tonterías que circulan en la prensa de masas. Así, aclara en
relación con los cadáveres del tren de Dachau que "...muchos de estos hombres fueron
asesinados mientras que otros probablemente murieron de hambre". Del mismo modo,
mientras que el delegado utiliza alegremente los nombres de "le lieutenant Wickert", "le
major Every" y los demás, no menciona el nombre del jefe americano (aparentemente
Linden o Patek) al que sólo se refiere como "le general".
Hay dos clases de habitáculos a los que la propaganda americana llamó cámaras de
gas tras la ocupación del campo y Gun reproduce las fotografías pertinentes. Aquí
mostramos las ilustraciones 16 y 22; la primera presenta una vulgar ducha sobre la cual
dicha propaganda tuvo la audacia de decir que era una cámara de gas disimulada a
modo de ducha. La ilustración 19 muestra la entrada de este "Brausebad" (baño-ducha).
El segundo tipo de habitación, presumiblemente una cámara de gas, era,
ciertamente una cámara de gas, cuya puerta viene en la ilustración 22 y en verdad esta
puerta parece ser auténtica y no fabricada por la propaganda. Para verlo examine la
ilustración 13. A la izquierda puede verse la misma puerta y, cerca de ella, un montón de
ropa sucia de los prisioneros. Obviamente esta cámara de gas era para desinfectar ropas,
pues tales aparatos existían en todos los campos de concentración alemanes y eran
necesarios. El interior de la cámara de desinfección se muestra en la ilustración 6.
El edificio de la foto 13 albergaba dichas cámaras de desinfección, el baño-ducha de
la ilustración 16 y el crematorio de la 17. Este edificio se conserva aún siendo muy visitado
por turistas y ha sido alejado de la mayor parte del campo para situarlo en un lugar
relativamente solitario. Fué absolutamente lógico colocar la cámara de desinfección y el
crematorio de modo que los reclusos no entraran en contacto con ellos frecuentemente,
en el primer caso por razones de salud y en el segundo, por razones de moral. La ducha
era necesaria, obviamente, para evitar la contaminación de los que trabajaban en este
edificio antes de que volvieran al núcleo central del campo. No sé si este baño-ducha era
utilizado también por los prisioneros recién llegados o si se usaba para tal propósito una
ducha aparte. Como sugiere la ilustración 16 y como confirma la literatura, el baño-ducha,
y no la cámara de desinfección, es la que hace las veces de "cámara de gas" en la
propaganda. (30) Quizá la última fué considerada demasiado pequeña para representar a
una cámara de gas que se había cobrado incontables víctimas.
Naturalmente, los "juicios por crímenes de guerra" aportaron testigos que pretendían
haber presenciado gaseamientos en Dachau, como por ejemplo el testigo Franz Blaha
ante el IMT que también dijo haber visto objetos de piel tatuada como en
Buchenwald. (31) Por supuesto, se contó que la gente cuyos cadáveres fueron
encontrados en el campo al ser este ocupado, en especial la del tren, había sido
asesinada.
El número de cuerpos en el tren de Dachau era de unos 500, pero encontrar gente
muerta en la Alemania del final de la guerra no era raro aunque se tratase de vulgares
trenes de pasajeros. En enero de 1945, 800 alemanes muertos por el frío fueron hallados
en un tren que llegó a Berlín. (32) La red ferroviaria alemana se encontrana en estado

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

más que caótico y las condiciones de abril de 1945 son difíciles de imaginar, no obstante
tenemos que intentar situar estos trenes en su contexto. Algunos creerían que quizá
pudiera deberse a las condiciones de los pasajeros al iniciar su viaje en ellos, pero
también es muy posible que obsequiaran al típico comandante de un campo de
concentración con lo que él consideraba órdenes insensatas para "transferir" N reclusos al
campo X y creyera que enviar en tren a los moribundos tendría el doble mérito de
minimizar el número de muertos y quitarse a unos cuantos de su responsabilidad. Sin
embargo, dichos problemas no son para nosotros de capital interés.
La verdad sobre Dachau tardó poco en salir a la luz, pero no recibió mucha
publicidad. Las causas de las muertes de los cadáveres encontrados al ocupar el campo
se revelan en una publicación de 1948 de la Asociación Americana para el Progreso y la
Ciencia. A medida que el Ejército de los EE.UU. se adentraba en Alemania se encontraron
con la clase de condiciones que sus servicios médicos habían anticipado, por lo cual se
tomaron medidas (33):

"Alemania en los meses primaverales de abril y mayo tenía un aspecto
sorprendente, una mezcla de humanidad viajando de esta o aquella manera, sin
hogar, hambrientos a menudo y portando el tifus... Cuanto más territorio se
descubría más casos aparecían, pues en Alemania Occidental, en la línea del
avance estadounidense, el tifus se extendía uniformemente. Así pues, había
grandes y pequeñas poblaciones afectadas, acumulándose muchos casos en
los campos de concentración y de prisioneros, y cerca de pequeñas
comunidades.
Se estimaban entre 35.000 y 40.000 los prisioneros encontrados (en
Dachau), viviendo en malas condiciones incluso para los campos alemanes de
esta clase y peor que en cualquier otro en manos americanas. Suciedad
extrema, plagas de piojos y hacinamiento reinaban en todos los edificios del
campo. Varios vagones llenos de cadáveres fueron encontrados en hangares de
la estación ferroviaria adyacente al campo: los vestigios del envio de prisioneros
desde campos más al Norte que fueron transferidos a Dachau en los últimos días
de la guerra, para escapar al avance de las tropas americanas.
El número de pacientes con fiebre tifoidea cuando el campo fué tomado no
se sabrá nunca. Pasaron días antes de que pudiera censarse a los pacientes.
Se encontraron varios cientos en el hospital de la prisión pero eran pocos
comparados con los que seguían viviendo en los barracones con sus
camaradas, en cama, desatendidos, acostados en literas de cuatro pisos con
dos y a veces tres hombres por cada piso estrecho, a modo de estantería; los
enfermos y los sanos, hacinados más alla de toda descripción, apestando a
suciedad y abandono. Y por todas partes el olor de la muerte".

No es sorprendente que Dachau soportara catástrofes parecidas a las de Belsen.
Desde primeros de 1945 se estimaron unos 15.000 prisioneros muertos de tifus, la
mayoría en los últimos dos meses. (34) Los estadounidenses controlaron el campo y sirvió,
como hemos visto, de campo estadounidense y de centro para "juicios por crímenes de
guerra". Un abogado estadounidense llamado Stephen S. Pinter fué destinado allí y
lógicamente desaprobó lo que se estaba haciendo en nombre de los EE.UU.. En 1959
escribió (35):

"Después de la guerra estuve en Dachau durante 17 meses como
abogado del Departamento de Guerra de los EE.UU. y puedo afirmar que no
había cámaras de gas en Dachau. Lo que allí se enseña a visitantes y curiosos y
se califica erróneamente como cámaras de gas es un crematorio. No hubo ni allí
ni en ninguno de los otros campos de concentración en Alemania una cámara de
gas. Se nos dijo que había una en Auschwitz, pero desde que está en zona de
ocupación rusa no se nos permite investigar puesto que los rusos no lo toleran.
...se utiliza la vieja propaganda mítica sobre los millones de judíos asesinados
por el nacionalsocialismo. Por lo que pude saber en los seis años siguientes de
guerra, se mató en Alemania y en Austria a cierto número de judíos, pero la cifra
de 1 millón ciertamente nunca fué alcanzada. He entrevistado a miles de judíos,
ex reclusos de los campos de concentración de Austria y Alemania, y me
consideran tan autorizado en esta cuestión como cualquier otro".

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

En 1960 el "Institut für Zeitgeschichte" de Munich, "el dechado de la hostilidad y la
resistencia contra el nazismo" declaró que (36):

"Las cámaras de gas de Dachau nunca se finalizaron ni tampoco
funcionaron... La exterminación masiva de judíos mediante gases empezó en
1941/42 y tuvo lugar... con la ayuda de instalaciones diseñadas técnicamente
para este propósito, sobre todo en los territorios de la Polonia ocupada (pero no
en el antiguo Reich)".

Esencialmente, éste es el mito de Dachau tal y como hoy se encuentra. En el
verano de 1973 la información que se da en Dachau a los turistas llama correctamente
como tal al cuarto de desinfección, sin tratar de presentarlo como cámaras de gas para
exterminar personas. En relación con el baño-ducha el prospecto explica que:

"Esta cámara de gas, camuflada de baño-ducha, nunca se usó. Los
prisioneros elegidos para "gaseamiento" eran llevados desde Dachau hasta el
castillo de Harthelm cerca de Linz (Austria) o a otros campos".

Se ha sabido tanto sobre Dachau que se necesitó un examen exhaustivo con el fin
de restablecer la credibilidad de la propaganda estadounidense.
Por supuesto, el campo de Auschwitz era parte del mismo sistema concentracionario
al igual que los campos de los que hemos hablado. Sin embargo, lo que se dice de la
palabra "Auschwitz" es de diversas maneras un caso aparte. La cosa es tan seria que
para ver claramente la importancia de Auschwitz es necesario rememorar bastante tiempo
atrás y también, por desgracia, condescender en cierta medida con un tema que al
principio puede ser excesivamente técnico.
El principal motivo de la derrota alemana de la PGM en 1918 habían sido las
escaseces que conllevó primordialmente al bloqueo británico. Escaseces de cosas tales
como caucho y petróleo habían mutilado al Ejército y además, el hambre había creado
una inestable e impredecible situación política interna. Alemania capituló víctima de, entre
otras cosas, la primera "crisis energética" del siglo XX.
Durante la guerra la industria química alemana se percató de la extrema
vulnerabilidad nacional en lo tocante a materias primas y tras el conflicto, la popularidad
del concepto de "autarquía" (no dependencia de las importaciones o de la ayuda
extranjera) se basó en parte en estas consideraciones. Las únicas materias primas que
aquí nos importan son el caucho y el petróleo, de las cuales no hay casi nada en
Alemania. En Europa, solamente Rumanía tenía importantes reservas de crudo y no hay
nada de caucho, sin embargo, en Alemania y en cualquier otro lugar de Europa había
enormes reservas de carbón.
La gran compañía alemana de productos químicos, IG Farben, era en 1918 un
conjunto de seis compañías más pequeñas que posteriormente se fusionaron en 1925
para crear Farben. El precursor principal de la compañía, "Badische Amilin und Soda
Fabrik" de Ludwigshafen am Rhein, había trabajado (empezó a comienzos de la PGM) en
procesos para la producción de carburante y caucho sintéticos a partir del carbón. Estas
investigaciones continuaron tras la creación de Farben y también tras la ascensión de
Hitler al poder en 1933. El Gobierno nacionalsocialista adoptó pronto una política de
apoyo a esos proyectos de autarquía. (37) Así, gracias a las ayudas del Gobierno, a la
necesidad real de productos sintéticos y a la general superioridad de la ciencia y
tecnología alemanas de entonces, especialmente en química e ingenierías, Alemania se
destacó notablemente, en estas áreas, del resto del mundo.
El carburante sintético era con mucho el más sencillo de los dos problemas. El
carbón es en su mayoría carbono y la idea básica es que el carbón tratado con hidrógeno
gaseoso a elevada presión y temperatura ("hidrogenización") produce hidrocarburos. Toda
la gama de los productos químicos más vulgares puede obtenerse a partir de aquí:
colorantes, explosivos, drogas, etc... Una posterior hidrogenización produce gasolina. La
idea era básicamente simple, aunque el proceso era caro de por sí, y la mayor parte de
las investigaciones consistían en buscar los catalizadores más eficaces. Durante la SGM
había en Alemania y alrededores muchas plantas para la síntesis de hidrocarburos, que
producían aproximadamente el 75 % del total del que disponían los alemanes, el resto
llegaba principalmente de Rumanía. (38)
El caucho sintético era distinto; los problemas técnicos para producirlo en una
cantidad suficientemente económica para neumáticos, eran los más serios y no pudieron
resolverse hasta el inicio de la guerra.

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

Los principales pasos para fabricar una goma son, primeramente, construir largas
cadenas de determinadas moléculas (polimerización) y luego hacer que esas cadenas se
"entrecrucen", que se unan unas con otras en varios puntos (vulcanización). Se
necesitaba una molécula fácil de polimerizar y vulcanizar y se vió que el butadieno lo era.
Al final de los años 20 se averiguó que el sodio era un excelente catalizador para la
polimerización del butadieno y por tanto a la goma sintética obtenida de éste con el sodio
(Na) como catalizador se la llamó goma "Buna". El sodio fué abandonado hacia 1935,
pero el término "Buna" se conservó. El producto especial para la fabricación de
neumáticos se obtuvo al reemplazar el 25 % del butadieno por estireno: la goma "Buna-
S". (39)
La primera planta alemana de Buna-S construida a fondo, y la más grande, fué la de
Schkopau, iniciada en 1937 y finalizada en 1939, que tenía una capacidad de 6.000
toneladas al mes. Una segunda planta se empezó a construir en Huels en 1938 y era
operativa en agosto de 1940. Su capacidad era de 4.000 toneladas al mes. Una tercera
planta se comenzó en enero de 1941 en Ludwigshafen, el cuartel general de la
investigación Farben, y ya producía Buna en marzo de 1943. Su capacidad era de 2.500
toneladas al mes. La cuarta, en Auschwitz, se empezó en 1941 y fue diseñada con una
capacidad de 3.000 toneladas al mes.
Durante toda la construcción de esta planta, la investigación de nuevos procesos de
síntesis continuó y los diferentes procesos seguidos en las cuatro plantas lo demuestran.
Todos empezaban con carbón, pero en Schkopau el butadieno se obtenía por el clásico
procedimiento carbonato cálcico-acetileno-butadieno; en Huels la fase del carbonato se
cambió por otra que utilizaba hidratos de carbono gaseosos. Ludwigshafen volvió al
proceso clásico pero la superior técnica de Reppe se introdujo en la fase acetileno-
butadieno. La planta de Auschwitz también usaba una versión del procedimiento clásico
para la producción de Buna. (40)
El motivo para que Auschwitz aparezca en este contexto es muy simple: consistía en
una gigantesca operación industrial.
Cuando Alemania se anexionó una gran parte de Polonia tras su partición entre
Alemania y Rusia en 1939, se posesionó de los magníficos yacimientos de carbón de la
Silesia Septentrional polaca. Naturalmente decidieron explotarlos y se estudiaron las
posibilidades de construir una planta de hidrogenación para la producción de Buna. Se
descubrió que la pequeña ciudad de "Oswiecim" (13.000 habitantes), en alemán
"Auschwitz" (Auschwitz era un ducado de los Hausburgo antes de la PGM), estaba
idealmente situada debido a que los tres ríos allí confluyentes podían proveer la potencia
necesaria mientras que en un cuarto río cercano se verterían los residuos. Además,
Auschwitz estaba en la frontera Sur de los yacimientos de carbón de Silesia, la zona
minera de Kattowitz (Katowice). (41)
A comienzos de 1941 se decidió construir en Auschwitz una planta (para
hidrogenización y fabricación) de Buna empleando a prisioneros y a obreros libres. Por
pura casualidad ya había cerca un campo que albergaba a 7.000 prisioneros de guerra y
partisanos (antes habían sido barracones para la artillería polaca); este campo se convirtió
en un centro de expansión debido a las ampliaciones y también a la construcción de
nuevos campos. Fué transformado rápidamente y fué hasta el final un campo de trabajo
para prisioneros políticos. Se le conoce vulgarmente como Auschwitz I y a veces también
por "campo central", "Hauptlager" y "Stammlager". (42)
En algún momento de 1941 se empezó a trabajar en un segundo campo, Auschwitz
II, vulgarmente llamado Birkenau. Está situado a una milla y media al Noroeste de
Auschwitz I y en principio, fué un campo para prisioneros de guerra. Una parte se terminó
en abril de 1942 y prisioneros de guerra rusos fueron utilizados en su construcción. Su
funcionamiento se supervisó a fondo.
Unos 4.000 judíos abandonaron la ciudad con destino a otra nueva, para dejar sitio
a la mano de obra libre para las fábricas. El 16 de noviembre de 1941 se decidió construir
un tercer campo vulgarmente conocido como Monowitz, tres millas al Este de la ciudad y
cercano a la planta Farben, para alojar a los trabajadores de dicha planta. Los prisioneros
de guerra rusos fueron nuevamente utilizados en la construcción del campo. (43) En la
ilustración 5 (44) se muestra la situación relativa de los tres campos.
Había también un gran número de campos menores en el área circundante, la
mayoría dentro de un radio de 40 kms. Estos "campos exteriores", de los cuales "Raisko"
y "Harmense" son dos ejemplos relativamente cercanos, eran dirigidos por la
administración de Auschwitz y su número oscilaba entre 13 y 39, dependiendo de lo que
se considere un campo. Los más pequeños, o campos exteriores, estaban destinados
mayormente a los que trabajaban en los cinco altos hornos o en las cinco minas de

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

carbón. Monowitz y toda la serie de campos más periféricos son a veces llamados, en
conjunto, como Auschwitz III. La suma de todos los campos, Auschwitz I, Birkenau
(Auschwitz II) y Auschwitz III junto con las industrias que empleaban a los reclusos es lo
que se suele llamar con el ambiguo nombre de "Auschwitz". (45)
La población reclusa de Auschwitz III no era nada del otro mundo salvo que
contenía un número significativo de prisioneros de guerra británicos. (46) El NMT dictaminó
que la utilización de prisioneros de guerra británicos no era contraria a la convención de
Ginebra ya que la factoría de Buna servía en último término para fines pacíficos. (47)
Aparentemente la Cruz Roja se mostró de acuerdo puesto que, aunque estaba bastante
al corriente de la situación, no mencionó el empleo de prisioneros de guerra británicos en
su informe final sobre los problemas que tuvieron durante la guerra, relativos al empleo de
prisioneros para trabajos propios de la guerra. (48)
La capacidad usual de Auschwitz I era de 20.000 personas, 35.000 en Birkenau (30
a 60 % mujeres) y 15.000 en Auschwitz III. Auschwitz era con mucho el complejo
concentracionario más grande del sistema alemán; en agosto de 1943 el segundo más
grande era el de Sachsenhausen con 26.500 personas. (49) También había obreros
trabajando y viviendo en la zona. Por ejemplo, menos del 30 % de los trabajadores de la
planta Farben estaban en calidad de "prisioneros" y más de la mitad eran obreros
extranjeros libres que se habían contratado voluntariamente como mano de obra.
Aproximadamente el 20 % restante eran obreros alemanes ordinarios. (50)
Auschwitz I era la administración central de todas las funciones de las SS en
Auschwitz. Dichas funciones incluían la vigilancia, la alimentación, los vestidos, el
albergue, el ocio y la disciplina de los prisioneros e igualmente el servicio médico. El
horario de trabajo era el mismo reglamentado para los campos de concentración
alemanes: 11 horas al día. 6 días a la semana y como "extra", los domingos por la
mañana en caso de "emergencia". (51) En Auschwitz había actividades diversas para el
entretenimiento: conciertos, cabarets, cine y competiciones de atletismo. Había incluso un
burdel para prisioneros con profesionales especialmente reclutadas. (52) Más tarde
entraré en lo del servicio médico.
Semejante surtido de servicios significaba claramente que las compañías que
utilizaban prisioneros como mano de obra los "alquilaban" a las SS; la clásica tarifa
parecía estar entre cuatro y seis marcos de entonces por día (un dolar o dolar y medio)
(53) Por tanto, los prisioneros eran la base del imperio burocrático-económico de Himmler
y, a juzgar por estos recursos, junto con los servicios suplementarios de alimentación,
vestido, etc, fué celosamente custodiado. Sin embargo, Farben había crecido lo suficiente
como para obtener un acuerdo especial en Monowitz. Les fué concedida plena autoridad
sobre los prisioneros y lógicamente las SS vieron recortados sus pagos lo cual, produjo los
previsibles enfrentamientos entre Farben y las SS. Éstas se quejaban de agresiones y
malos tratos así como de malas condiciones sanitarias en el hospital de Monowitz.
Además se despidió a una quinta parte de la gente registrada en dicho hospital para ser
enviada a Birkenau al tiempo que cesaba sobre ellos la custodia de Farben, pasando a
las SS quienes, ya molestos por no haber respetado sus acostumbrados derechos sobre
la mano de obra, se indignaron cuando se les devolvieron a cambio los inhábiles de
Monowitz. Así pues las SS pidieron que el susodicho hospital, con un total de 300 camas,
fuera ampliado, pero les replicaron "si no estan lo suficientemente fuertes para trabajar,
que no continúen aquí". (54)
Birkenau, lo mismo que Auschwitz I era responsable de abastecer de mano de obra
a Farben y a sus filiales e igualmente hacían para otras empresas como la fábrica de
explosivos Krupp y la factoría eléctrica de Siemens. Los internos también trabajaban en
obras de demolición de estructuras, drenado de terrenos pantanosos, construcción de
carreteras, preparación de cultivos vegetales especiales (Raisko), construcción y puesta
en marcha de granjas modelo (Harmense), manufactura de ropa, etc... (55) Birkenau,
como se verá, cumplía otras misiones y será especialmente necesario estudiar las
acusaciones de que en Birkenau funcionaba un programa de asesinato masivo de judíos
mediante cámaras de gas, siendo éstos llevados a Auschwitz para este propósito. (56)
Las cifras brutas más arriba señaladas para las poblaciones de los campos son sólo
ilustrativas; en realidad la de Birkenau varió mucho y además tampoco estuvo nunca al
completo. La capacidad proyectada de Birkenau parece haber sido de 200.000
prisioneros, mientras que Auschwitz I aumentó la suya hasta 30.000 estableciéndose
allí. (57) Por tanto, debido a su veteranía y al hecho de alojar las oficinas de la
administración de las SS en Auschwitz, Auschwitz I era en verdad el "campo primero",
pero Birkenau, diseñado para los cometidos especiales de Auschwitz, estaba claramente
destinado a ser el "campo principal" en lo relativo al alojamiento de reclusos.

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

Mientras que la región de Auschwitz-Kattowitz fué idónea desde el punto de vista
técnico, resultó ruinosa desde el punto de vista humano, pues el recinto estaba salpicado
de aguas estancadas que envenenaban el aire y permitían que la zona estuviese
constantemente fangosa. El tifus y la malaria eran frecuentes y la región nunca peligró por
la guerra, pero las condiciones agravaron muchos las cosas. Se dice que "los coches se
desinfectaban tras llevar a los prisioneros a o sus ropas". (58)
Después de 1942, la planta de hidrogenación de Auschwitz producía petróleo,
gasolina y otros productos químicos pero cuando se evacuó el campo en enero de 1945
no producía Buna; en aquel momento sólo producía acetaldehido a partir de acetileno.
(59) La relativa lentitud en construir una planta se debió sin duda al carácter inicialmente
salvaje de la región y al empleo como mano de obra de prisioneros, algunos con no muy
buena salud. Lo último tuvo consecuencias que más tarde se verán en el contexto
apropiado. No sé si la planta de Buna de Auschwitz iba a ser más o menos lo mismo que
la de Ludwigshafen, una versión mejorada de ésta o una nueva generación de plantas de
Buna. En cualquier caso, de haberse terminado, no hubiera habido en todo el mundo
nada más avanzado para la producción de goma Buna.

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

CAPITULO III

WASHINGTON Y NUEVA YORK

La situación militar de las potencias aliadas en 1942 parecía desesperada. Tras el
invierno de 1941-42 los ejércitos alemanes continuaron su avance a través de Rusia. La
destrucción de la mayor parte de la flota estadounidense en el Pacífico el 7 de diciembre
de 1941 lo convirtió virtualmente en un lago japonés. De repente, EE.UU. se enfrentaba
con un problema que para ella resultaba extraño: la falta de materias primas vitales sin las
cuales ningún esfuerzo de guerra era posible. Japón controlaba lo que había sido la
fuente del 90 % de la goma americana, Malasia y las Indias Orientales; la fuente del otro
10 %, América Central y del Sur, era desesperadamente insuficiente. (1)
El modo en que Estados Unidos se zafó de esta grave situación permanecerá como
una de las más grandes ironías de la Historia. Se podría esperar que este problema no
hubiera podido solventarse, ya que los estadounidenses nunca habían pensado en
términos de "autarquía".
La "Standard Oil of New Jersey" conocía lo esencial del proceso para la fabricación
de goma "Buna" de IG Farben, como consecuencia de una serie de acuerdos entre las
dos compañías, que, iniciados en 1927, contemplaban la cooperación técnica y la
disposición recíproca de licencias. La "Standard" se interesó bastante por la goma
"Buna", ya que también podía obtenerse (más fácilmente) del petróleo. La cooperación
prosiguió con el consentimiento del Gobierno alemán hasta el estallido de la guerra e
incluso tras el mismo en menor grado. El lado estadounidense se benefició enormemente
de esos acuerdos, pero los alemanes no sacaron de ellos casi nada. (2)
El comienzo de la guerra en septiembre de 1939 con Alemania por un lado e
Inglaterra y Francia por el otro, acarreó para dichos acuerdos entre Farben y la "Standard
Oil", un cierto grado de confusión legal que no vamos a estudiar aquí. Farben deseaba
clarificar la situación, así que se preparó un encuentro en La Haya para el 22 de
septiembre, durante el cual llegaron a ciertos acuerdos legales. El empleado de
"Standard" Frank A. Howard se vió sorprendido por todo esto (3):

"Sin embargo, no puedo escapar a la idea de que los alemanes mismos
son los únicos que pueden beneficiarse, desde el punto de vista militar,
abandonando las relaciones entre "Standard" e "IG" en la situación a que la
guerra las ha llevado".

Los acuerdos de La Haya pronto resultaron ser inadecuados, así, en la primavera
de 1940 se decidió que era necesario reunirse otra vez. Howard veía otros motivos para
una cumbre ulterior:

"...intentábamos pedirles que nos facilitasen algunos de sus elaborados
diseños para la fabricación de equipos y tecnología de Buna. Esperábamos que
"IG" pudiera obtener permiso de su Gobierno para vendernos los planos de las
plantas de polimerización de Buna que habían construido en Alemania a
instancias del programa gubernamental".

Estas esperanzas naufragaron en la conferencia entre "Standard" y "Farben" que al
final tuvo lugar en la Basilea suiza a mediados de abril de 1940, durante la ocupación
alemana de Noruega que señaló el final de la Sitzkrieg (guerra de sitio). Las nuevas
condiciones políticas que surgieron al darse cuenta Alemania de la gravedad de la
situación, conllevaron el final de las relaciones entre Farben y Standard y, naturalmente,

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

ésta no llegó a ningún lado con sus propuestas para comprar proyectos de plantas. Sin
embargo Howard explica que:

"Nuestros ojos miraban a otro sitio. Queríamos estar seguros de que los
alemanes no habían cambiado radicalmente, desde el estallido de la guerra, ni
sus procesos de fabricación de Buna ni sus fórmulas. Las preguntas directas
estaban descartadas ya que los hombres de "IG" no podían discutir sobre
ningún punto del esfuerzo industrial alemán de guerra, pero durante la
liquidación de las transferencias de patentes y las licencias necesarias para
cumplir los acuerdos de La Haya, obtuvimos suficiente información para estar
seguros de que lo fundamental del proceso seguía igual. Esta conclusión, se vió
confirmada más tarde."

Este fué el "último contacto directo de "Standard" con los alemanes acerca de la
goma Buna". (4)
Todo lo que Estados Unidos sabía sobre los procesos de Buna, que hicieron
posible el esfuerzo de guerra provenía de esas relaciones con "Farben", y esto es un
hecho aceptado en la industria de gomas. (5) No obstante, más tarde Standard las criticó
estúpidamente, e incluso procedió legalmente en su contra. (6)
La súbita falta en 1942 de una fuente de goma puso de relieve una crisis política en
los EE.UU.. Se tuvo en proyecto un programa de fabricación de Buna desde mediados de
1940, cuando se creó, dentro de la Corporación Financiera de Reconstrucción
(Reconstruction Finance Corporation), la Corporación de Reserva de Goma (Rubber
Reserve Corporation). Esta agencia, dirigida por Jesse H. Jones, supervisaba las
"existencias" en reserva de goma no elaborada y también patrocinaba las construcciones
de plantas de Buna que se iniciaron en 1941. Sin embargo, ninguna autoridad había
previsto la pérdida total de la goma del Lejano Oriente de modo que el programa para la
fabricación de goma sintética fué insuficiente en comparación; por otra parte, en 1942,
casi nadie tenía experiencia con los procesos a gran escala de Farben.
Se tomó conciencia de la problemática situación justo después del ataque a Pearl
Harbour pues, tres días más tarde, el Gobierno de los EE.UU. prohibió la venta de
neumáticos nuevos para automóviles civiles. A esto siguió el racionamiento general de la
goma. En los inicios de 1942, se cayó en la cuenta de que, para el esfuerzo de guerra
estadounidense, habría de crearse, en tiempo record, una industria gigantesca para la
producción de goma sintética. Las tristes perspectivas, en apariencia, para dicha
realización, levantaron una ola de pánico y, por supuesto, se buscaron cabezas de turco.
Jesse Jones fue uno de los favoritos y sus promesas de que se producirían 300.000
toneladas de goma sintética en 1943 y 600.000 en 1944 fueron tomadas a broma (el
consumo estadounidense de goma en 1940 era de 648.500 toneladas). La "Standard Oil"
fué objeto de ultrajantes insultos por parte de gente que tomó los acuerdos entre
"Farben" y "Standard" como una conspiración, para retardar el desarrollo de la goma
sintética, de Harry S. Truman; presidente del Comité del Senado que investigaba los
problemas de la producción de guerra y el primero que cobró relieve en relación a la crisis
de la goma de 1942.
Dicha crisis también levantó conflictos políticos internos; los grandes intereses
petrolíferos gozaban de gran ventaja, pero en el Congreso dominaba la facción agraria.
Hoy en día, la Buna puede hacerse no sólo a partir del petróleo o del carbón, sino a partir
del alcohol, un producto agrícola. Previendo el nacimiento de una nueva y más grande
industria, los intereses del campo comenzaron a abogar por fabricar Buna del alcohol (el
método más caro). Argüían el hecho de que los rusos, que también trabajaban desde
hacía mucho en el campo de la goma sintética, utilizaban el alcohol y hablaban de un
refugiado polaco que se decía había hecho un descubrimiento revolucionario en relación
con la producción de Buna alcohólica.
Había otra facción política, ligada con intereses en Sudamérica, que proponía
subvenciones a plantaciones y también existía una pequeña agrupación de agricultores
que presionaba en favor de mayores cultivos de guayule en el Sudoeste. Los resultados
de estas batallas internas generaron una confusión total y retardaron el desarrollo del ya
existente programa estadounidense para la fabricación de Buna.
La crisis de la goma atrajo la atención de la prensa en 1942 y de hecho fue la mayor
que los EE.UU. afrontaron en la guerra. No dejaban de lamentarse de que Alemania
estuviera muy por delante de los estadounidenses y de que los EE.UU. carecieran de la
experiencia vital con los procedimientos alemanes. Los métodos que estaban usando en
Alemania se citaron en las discusiones sobre los inicios del programa estadounidense.

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

La lucha de la facción agraria contra los llamados "intereses petroleros", logró,
temporalmente, un gran triunfo en julio de 1942 cuando el Congreso aprobó la inquietante
"Ley de las Reservas de Goma de 1942" (Rubber Supply Act of 1942). La ley establecía
un nuevo organismo para la producción de goma, totalmente bajo control del Congreso y
fuera de los dominios del "Consejo de Producción de Guerra" (War Production Board), del
Ejército, de la Marina o de cualquier otro organismo del Gobierno. Por supuesto, también
especificaba que la goma iba a hacerse a partir de alcohol de semillas (grano). El
presidente Roosevelt vetó esta ley el 6 de agosto y anunció que se nombraría un comité
para estudiar el problema y para servir de consejero en relación al programa
estadounidense de goma sintética: "probablemente la acción más aclamada en el frente
doméstico en la historia del programa de guerra". Los miembros del Comité eran, el Dr.
James D. Conant, presidente de Harvard y el Dr. Karl T. Compton, presidente del MIT
(Massachusset Institute of Technology), con el financiero y líder político Bernard M.
Baruch, al frente. Dicho comité se conoce, vulgarmente, como el Comité Baruch (8)
Estos tres hombres fueron escogidos, en parte, porque no se les consideró con
intereses específicos en el conflicto y también por su experiencia. El nombramiento de
Baruch como presidente de un Comité tan orientado a lo técnico puede extrañar al
principio, pero no viene al caso: además de ser un hombre con talentos diversos y con
conexiones financieras, industriales y políticas de importancia, había presidido el Consejo
de Industrias de Guerra (War Industries Board) durante la PGM; y también, durante un
periodo de más de 30 años, se interesó por las empresas en el campo de la goma
industrial y separadamente, previendo necesidades de guerra, había inventariado las
"existencias" americanas de goma en la primavera de 1941. En consecuencia, tuvo roces
con varias personas, principalmente con Jesse M. Jones. Además, a diferencia del típico
presidente de comité "nombrado" por Washington ad hoc, Baruch empleó toda su energía
trabajando en el comité. Su ayudante Sam Lubell también fué incluido entre los
nombramientos. Incluso después de sacar el informe final, Baruch continuó interesándose
ya que Howard dice que Baruch expresó más tarde su deseo de hablar a la gente de la
Standard y de concretar una conferencia en la cual se discutieran los mayores problemas
técnico-económicos. (9)
Los trabajos del Comité Baruch se completaron con notable velocidad y el informe
último fué entregado el 10 de septiembre de 1942; la mejor explicación de esta rapidez
serían las relaciones que Baruch había tenido con el problema a título personal.
Debemos intentar ver la cuestión tal y como el comité debió verla en 1942. Por
encima de todo era un problema político que exigía la reconciliación de los intereses en
liza por el negocio de la goma sintética. Así pues, el informe final del Comité recomendaba
dotarse de la capacidad de producir 100 millones de galones (*) de alcohol vegetal
adicional por año. El segundo problema estaba relacionado con la falta de experiencia
práctica, por parte estadounidense, en los procesos para fabricar Buna. Los detalles
técnicos los tenían en la mano, pero había muchas cuestiones sobre otros muchos puntos
y muy pocas versiones alternativas de los procesos. Así, con la intención de acelerar el
programa estadounidense de goma sintética, el Comité Baruch vió la necesidad de
aprender lo más posible de los experimentos de otros. En concreto, recomendó que debía
intentarse aprender lo hecho por los rusos sobre la fabricación de goma sintética para
utilizarlo en el programa estadounidense (a Jesse Jones se le acusó de pasar por alto
esta posibilidad). Dicho intento se hizo, pero no aportó resultados valiosos.(10). En tal
situación se hace necesario admitir que alguien, en Estados Unidos, logró conocer los
descubrimientos alemanes del modo más detallado posible y el nuevo descubrimiento
alemán sobre goma en 1942 era Auschwitz, el lugar de los entonces más modernos
avances en el campo de la goma Buna. (*) (N.T. --Serían unos 450 millones de litros).
Lo que debe subrayarse en nuestra disertación de la crisis de la goma
estadounidense de 1942 es que la inteligencia estadounidense debía saber qué pasaba
en Auschwitz aquel año. Lógicamente sería deseable conocer qué sabía la inteligencia
militar sobre acontecimientos de dentro y fuera de Alemania durante la guerra. Sin
embargo, dichos organismos son reacios a facilitar tales datos incluso muchos años
después de los hechos en cuestión. En relación a las operaciones de espionaje de la
SGM se conocen unos pocos episodios sensacionales, pero por lo general las
informaciones de la inteligencia aliada no se han divulgado. Pasará muchísimo tiempo
hasta que se publique lo relativo a Auschwitz, si es que se hace algún día.
Por lo tanto, cuando uno trata de interpretar los datos que tenían las agencias de
inteligencia aliadas debe utilizar mayormente el sentido común. El problema es que un
sentido común puede diferir mucho de otro y ponerse de acuerdo en tales asuntos puede
ser muy difícil de lograr. Ahora mi sentido común me dice que, dejando aparte la crisis de

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

la goma, la inteligencia aliada sabría lo que pasaba en los mayores campos alemanes a
mediados de 1942. Si además, como dicen todas las versiones de la leyenda
exterminacionista, existía algo tan estrafalario como un programa para el exterminio
sistemático de judíos en el Auschwitz del verano de 1942, mi sentido común me dirá que,
con toda certeza, la inteligencia militar americana lo habría sabido.
Si otro sentido común no le conduce a uno a la misma conclusión resulta dudoso
que las diferencias puedan solventarse por medio del diálogo. Sin embargo, con
Auschwitz se da el caso de ser interesante como campo de concentración (un campo de
exterminio si los exterminacionistas tienen razón) y como el lugar más avanzado de las
investigaciones sobre goma sintética. En 1942, ningún otro lugar del Reich era más
importante y tampoco lo era ninguna otra operación industrial desde un punto de vista
estratégico. Por tanto, si la inteligencia norteamericana (o sus allegados británicos) no
sabía qué estaba pasando en Auschwitz en el verano de 1942, me temo que habría que
protestar por la absoluta ignorancia e incompetencia de tales organismos.
Auschwitz era de la mayor importancia para los EE.UU. a mediados de 1942 debido
a su enorme significado tecnológico. Anteriormente, vimos el enorme interés de Howard,
en 1940, por cualquier dato sobre posibles nuevos avances obtenido directa o
indirectamente y debe admitirse que, en 1942, los estadounidenses estarían igualmente
interesados. Es verdad que la inteligencia consiguió saber lo esencial de la industria de
Auschwitz: una planta de hidrogenación y de otros procesos químicos orientada a la
producción de gasolina y goma. Se ha visto que cada planta alemana de Buna utilizaba
técnicas diferentes, distinguibles unas de otras por importantes detalles y que el método
de Auschwitz se benefició de la experiencia acumulada por los otros. Esto justifica que,
admitiendo la singular importancia del problema de la goma y la peculiar situación de
Auschwitz, la inteligencia examinara al detalle, probablemente mediante fotografías
aéreas, cada pulgada, y que varias personas en los EE.UU. dispusieran de los datos
conseguidos. Seguramente, dicha información contenía cosas sin importancia como la
utilización de cautivos y prisioneros de guerra como mano de obra.
Puesto que el ocultar la información constituye una regla del espionaje militar,
podemos suponer que se usaron métodos más o menos convencionales para reunir los
datos de interés: utilización de contactos con representantes comerciales de Farben que
permanecían en países neutrales (Portugal, España, Turquía, Suiza o Suecia), fotografías
aéreas (los cazas destinados a estos propósitos siempre tienen mayor alcance que los
bombarderos, por no llevar armamento), conocimientos generales de la economía e
industria alemanas, espías e informadores en el Gobierno y en la industria alemana (por
ejemplo, el almirante Canaris) e informadores bien situados de países neutrales (como los
cuerpos diplomáticos suizo y sueco y también compañías en negocios con Alemania).
Aunque todos estos medios jugaron sin duda su papel, las técnicas fotográficas fueron
particularmente importantes: dicha tecnología había alcanzado un nivel respetable en
1942 de modo que las fotos aéreas realizadas, incluso sobre posiciones bien defendidas,
causaron la sensación de "estar" en el lugar de los hechos. Existían otras vías de
información cuya naturaleza y existencia son aquí de gran significación y de las que se
hablará en su debido momento.
No estando al corriente de los problemas técnicos de entonces, relacionados con la
Buna, ignoramos la información de que disponían los estadounidenses y cómo la
obtuvieron a partir de los datos de espionaje; sólo entendemos lo que la gente de la
Standard tenía en mente en la conferencia de Basilea y las medio respuestas deducidas
del ritual de legalismos que allí hubo. Sin embargo, podemos proponer una posibilidad a
modo de ejemplo, sin pretender que fuera exactamente así.
Hemos visto que la primera planta alemana de Buna en Schkopau empleaba la
técnica carbonato acetileno-butadieno y que la de Huels utilizaba la de hidratos de
carbono-acetileno-butadieno. La nueva planta de Ludwigshafen, próxima a finalizarse
cuando el Comité Baruch estaba reunido, había vuelto a producir acetileno a partir de
carbonato y se había modernizado pudiendo convertir el acetileno en butadieno. Ya que
la vía del carbonato y la de los hidratos de carbono eran potencialmente utilizables en los
EE.UU. (que podían haber partido de alcohol de semilla o de petróleo) sin duda era
interesante si Auschwitz iba a usar la vía del carbonato (como era el caso), abandonando
la versión de los hidratos de carbono debido a las experiencias de Huels, o iba a emplear
esta última u otra versión, lo cual significaba el fallo de la técnica del carbonato. Además
la polémica carbonato-hidratos de carbono probablemente se resolvería gracias al
espionaje aéreo si era necesario.
¿Cuál era, en términos del problema al que hacían frente los estadounidenses, el
valor esencial de la información exacta acerca de los últimos avances alemanes sobre la

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

Buna que estamos seguros que estudiaron detenidamente hacia mediados de 1942?
Quizá ninguno, como suele ocurrir con muchos tipos de información; la cosa está en no
perder comba en la clase de situaciones en las que se encontraron los estadounidenses
con relación a la goma en 1942.
Aquí se hacen necesarias ciertas consideraciones técnicas, porque fué en un
contexto técnico por el que primero Auschwitz acaparó la atención de Washington. Sin
embargo, no sólo es esto lo que aquí nos ocupa sino simplemente el hecho de que
llamara la atención o de que alcanzara resonancia en círculos íntimos de los EE.UU. en el
verano de 1942: esto es lo único importante. No tenemos pruebas directas de esto pero
tenemos motivos comprobados de por qué debe admitirse dicho interés. Queda por
demostrar que los sucesos de entonces en Auschwitz podían fundamentar la acusación
de "factoría de exterminio" a los ojos de círculos políticos allegados que estaban
buscando que aparecieran semiverdades en las que basar historias de atrocidades. De lo
ocurrido en Auschwitz a últimos de 1942 y comienzos de 1943 nos ocuparemos en otro
contexto a lo largo del próximo capítulo y por tanto aquí no se hablará de ello.
El lado más misterioso de Auschwitz, mientras el Comité Baruch se encontraba
reunido, fué que la planta adquirió un aspecto fantasmagórico; hacia el 1 de agosto la
planta de Buna se cerró. No se apreciaba actividad salvo algún vigilante ocasional. Esto
debió excitar mucho la curiosidad y sin duda se llevaron a cabo acciones especiales para
conocer qué pasaba.
Nuestro feo y viejo amigo, el tifus, estaba en Auschwitz; una epidemia cerró la planta
por dos meses de modo que el trabajo no se reinició hasta últimos de septiembre. Por
entonces, había un número de muertos que debió ascender a unos pocos miles, aunque
esto no se sabe con certeza. La política alemana consistía en la cremación de los
cadáveres de los reclusos fallecidos, pero la epidemia había sorprendido a las autoridades
de Auschwitz con escasos medios para la incineración. Había un pequeño crematorio en
Auschwitz I pero la vasta capacidad de Birkenau, para la cual existían planes desde enero
de 1942, estaba aún construyendose en 1942 y la primera de las nuevas unidades,
consistente en 15 hornos crematorios convencionales, no estuvo disponible hasta enero
de 1943. Parece que muchas de las víctimas de la epidemia fueron inmediatamente
quemadas en piras, pero posiblemente muchas fueran enterradas al menos
temporalmente. Que los alemanes estaban construyendo en Birkenau crematorios resultó,
con toda seguridad, evidente para la constante vigilancia aliada (que admitimos que
existía) en el otoño de 1942. Los edificios donde se instalaron los hornos de Birkenau
tenían vestíbulos, habitaciones o sótanos que las acusaciones dicen que eran "cámaras
de gas".
Varios libros dan las versiones de la fotografía de la figura 7 que dice ser de unos
gaseados esperando su incineración en piras, tomada por un recluso de Auschwitz en
1944. (11) No tenemos modo alguno de saber cuándo, cómo y por quién fue tomada. Sin
embargo, dichas escenas eran corrientes en el Auschwitz de 1942, cuando
presumiblemente el campo atrajo la atención de la inteligencia aliada. Ciertamente, la baja
calidad de la fotografía me hace especular en principio con una fotografía del espionaje
aéreo: lo bajo del ángulo no descarta la posibilidad ya que frecuentemente se obtienen
tales ángulos incluso con posiciones muy defendidas. (12) Igualmente las versiones que
examiné en los distintos libros no aportan datos suficientes para apoyar la tesis de que se
tomó "in situ". Nuestra figura 7 es una reproducción de una foto obtenida en el museo de
Auschwitz bajo control del Gobierno polaco en 1973 y en ella subsisten bastantes
enigmas. Por lo que yo sé la versión aquí mostrada es la única no falsificada en grado
alguno (o, por lo menos retocada) contiene detalles de fondo aparentemente más
auténticos (por ejemplo la valla y los árboles).
En cualquier caso Birkenau era en verdad un "campo de la muerte": gente muerta,
en trance de morir y enfermos eran allí enviados y, cuando se construyeron los
crematorios, los muertos eran incinerados en ellos. Si se quiere hablar de "campo de
exterminio" cuando no hubo ninguno. ¿Qué mejor opción que "campo de la muerte"?
Mientras que lo dicho anteriormente insinúa el verdadero modo en que nació la
mentira de Auschwitz, la cuestión de cómo se originó el resto de la leyenda resulta
irrelevante. Las acusaciones del exterminio judío no surgieron de los datos de la
inteligencia aliada sino de las actividades del Congreso Mundial Judío, cuyos líderes, al
principio, ni se pusieron de acuerdo, ni se ocuparon de los sucesos de Auschwitz.
Sobre este punto uno debe descartar dos posibles falacias. La primera es que la
propaganda aliada intentó "hinchar" lo de Auschwitz al darse cuenta de que las
perspectivas para tal propaganda eran excelentes. La segunda es que lo dicho sobre
Auschwitz carecía casi totalmente de base real.

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

Si como se dice aquí no hubo un programa de exterminio, pero determinados
propagandistas estadounidenses decidieron que sí lo hubo, habrían cometido su más
grave error al enfatizar los sucesos de Auschwitz o de cualquier otro presunto campo de
exterminio, pues ésto se sumaría a las acusaciones que los alemanes podían contestar.
Si ciertas personalidades estadounidenses de alto rango; tales como Roosevelt o los
miembros de su Gabinete, hubieran hecho declaraciones concretas sobre exterminio,
dando nombres de lugares en donde se llevaron a cabo, bajo la común circunstancia de
la amplia publicidad concedida a las declaraciones de semejantes personalidades, tanto
los aliados como los alemanes habrían intentado aclarar la cuestión y en breve la verdad
habría salido a la luz. Por el contrario, como veremos en capítulos sucesivos, el primer
periodo en el que se produjeron constantes referencias a Auschwitz como campo de
exterminio y apareciendo bajo obscuras circunstancias, fué justo después del día-D (6 de
junio de 1944) cuando nadie estaba prestando atención a tales historias. Avanzado el
verano de 1944 la atención se centró en el campo de Lublin recientemente ocupado por
los rusos. La primera referencia en salir de las fuentes de un Gobierno estadounidense, lo
cual resulta suficientemente importante como para no ser desdeñado, y que hablaba de
exterminios en Auschwitz llegó a últimos de noviembre de 1944, después de que
finalizaran los supuestos exterminios. (13) Por otra parte, gente como Roosevelt o
Churchill y sus ministros solamente hablaron en términos moralizantes muy generales. Sólo
de creer que en verdad estaban teniendo lugar y queriendo hacer algo por detenerlos, se
habrían hecho acusaciones específicas sobre Auschwitz a los cuales los alemanes se
hubieran sentido obligados a responder. Tal desafío nunca se materializó. A pesar de que
en todas las versiones de la leyenda, los exterminios de Auschwitz habían empezado a
últimos del verano de 1942 y a pesar del hecho de que la inteligencia militar
estadounidense debía saber cualquier cosa que ocurriera en Auschwitz por entonces,
ninguna fuente importante hizo acusaciones de exterminio hasta mucho después.
El segundo equívoco es que la propaganda estadounidense sobre Auschwitz
carecía de base real. Ya hemos dicho que esto no es así. Washington poseía una
excelente y precisa información de Auschwitz lo mismo que de todos los puntos
importantes de la industria alemana y ya apuntamos más arriba que lo que en realidad
ocurría en Birkenau parecía invitar a una interpretación tergiversada.
Los primeros acontecimientos "puertas adentro" relativos a la propaganda
sucedieron en el contexto de un conflicto en el cual estaban implicados los departamentos
de Estado y del Tesoro y el Congreso Mundial Judío (un congreso de judíos
estadounidenses presidido por el rabino Stephen S. Wise). Los protagonistas de la
historia son el secretario de Tesoro Morgenthau, más tarde autor nominal del importante
"Plan Morgenthau" para la expoliación de Alemania; el secretario de Estado Cordell Hull;
el subsecretario de Estado Summer Welles, que fué moderadamente reacio a dejarse
arrastrar por la propaganda, y el ayudante del secretario de Estado J. Breckenridge Long,
que se resistió abiertamente. Igualmente implicados estaban los representantes en Suiza
del Congreso Mundial Judío, Gerhard Riegner, y el profesor Paul Guggenheim, que
transmitían historias, supuestamente desde Europa a Wise y a otras personas en los
EE.UU., principalmente en el Departamento de Estado, por medio del embajador
estadounidense en Suiza Leland Harrison o del cónsul americano en Ginebra Paul C.
Squire. La principal obra que expuso los sucesos que rodeaban al nacimiento de la
leyenda del exterminio es "Mientras morían seis millones" de Arthur D. Morse, un libro que,
hasta cierto punto, se ve completado por el de Henry L. Feigold, "La política del rescate".
Los informes de postguerra, facilitados por Morgenthau y por historiadores como J.M. Blum
y Anthony Kubek (este último seleccionó los documentos de Morgenthau para la
publicación del Senado estadounidense "El diario Morgenthau"), F.L. Israel (que
seleccionó lo escrito por J. Breckenridge Long) y J. DuBois que, como primer jefe del
Consejo de Control de Fondos Extranjeros del Tesoro, estuvo implicado en estos asuntos
principalmente en lo que respecta a los esfuerzos para ayudar a refugiados, contribuyeron
a otros trabajos adicionales. (14)
La primera pretensión de exterminio parece que corrió a cargo de la sección en
Londres del Congreso Mundial Judío, en junio de 1942. Se dijo que un millón de judíos
habían sido asesinados en un "vasto matadero de judíos", desconocido e ilocalizable, en
algún lugar de Europa Oriental. Una nota que el Gobierno polaco exiliado en Londres
recibió confirmando la información fué el único intento de aportar prueba alguna para este
aserto. Como se verá más abajo, el New York Times publicó una noticia con todo lo
alegado.
Las pruebas de esta acusación londinense eran a todas luces demasiado
inconsistentes para servir como propaganda eficaz, así que se intentó mejorar un poco las

– 41 –
BUTZ : La Fabula del Holocausto

cosas. El 8 de agosto de 1942 Riegner y Guggenheim llegaron al Consulado americano
en Ginebra, que había cooperado con el Congreso Mundial Judío hasta el punto de
permitirle utilizar los canales diplomáticos para enviar mensajes, con la historia de que un
desconocido industrial alemán les informó de que se había enterado de una orden para
matar a todos los judíos no soviéticos bajo control alemán. Dicho industrial había oído por
casualidad las conversaciones que estaban teniendo en el Cuartel General del Führer en
relación con los métodos a emplear. Uno de los procedimientos a discutir era el
gaseamiento con ácido prúsico (ácido cianhídrico gaseoso), después de concentrar a los
judíos en campos de Europa del Este. Este relato fué remitido a Washington por el
Consulado mediante los canales diplomáticos estadounidenses y a Londres, vía los
canales diplomáticos británicos. El "industrial" continuá hasta hoy en su anonimato.
Cuando el Departamento de Estado recibió el mensaje, fué evaluado y se decidió
que:

"No sería prudente en vista de... la fantástica naturaleza de lo alegado y la
imposibilidad de prestar ayuda por nuestra parte si tales cosas estuvieron
ocurriendo, transmitir la información al Dr. Wise como se ha sugerido".

Por tanto no se envió el mensaje, pero de todos modos Wise se enteró. Se dice que
en Londres, pero también es posible que él hubiera escrito el mensaje primeramente y
conociera su envio y su supresión, por alguno de sus contactos.
Wise se puso inmediatamente en contacto con Welles, que había aprobado la
decisión de desecharlo, con intención de protestar por el tratamiento que el Departamento
de Estado daba al asunto. Welles replicó que la "información" era demasiado frívola para
ser tomada en serio y que debería ser confirmada antes de hacerla pública. Welles ordenó
a los representantes estadounidenses en el Vaticano que comprobaron lo alegado con
fuentes de allí. Por entonces, casi nadie en Washington tomaba la historia en serio e
incluso el presidente Roosevelt aseguró al juez Félix Frankfurter que sencillamente los
judíos deportados al Este estaban siendo utilizados para ayudar a construir plazas
fuertes.
En septiembre aparecieron en Ginebra dos individuos desconocidos que decían
haber escapado de zonas bajo control alemán. Relataron el exterminio de judíos polacos
y el uso de cadáveres de judíos en la fabricación de fertilizantes. Esto se envió a
Washington por el canal diplomático y de nuevo se intentó confirmarlo por el Vaticano
(que había ignorado del todo la primera petición). Por las mismas fechas, Wise recibió un
mensaje de un cargo del Congreso Mundial Judío en Europa que hablaba de la
"fabricación de jabón y fertilizantes artificiales" con cadáveres de judíos.
A últimos de septiembre Riegner volvió a la carga con dos nuevos documentos.
Según él, el primero provenía de un oficial (naturalmente anónimo) ligado al Alto Mando
Alemán y había llegado a sus manos a traves de varios intermediarios. El oficial anónimo
decía que existían en funcionamiento, por lo menos, dos factorías para la fabricación de
jabón, cola y lubricantes con los cadáveres de judíos y que se valoraba cada cuerpo en
50 marcos. El segundo documento consistía en dos cartas en clave que se decía habían
sido escritas por un judío suizo residente en Varsovia. El desconocido hablaba de
exterminios al por mayor de judíos de Varsovia deportados al Este. Todos estos mensajes
fueron enviados y archivados en Washington.
De paso debemos señalar la semejanza de estas historias con la propaganda de la
PGM y la espantosa falta de originalidad y creatividad del Congreso Mundial Judío. No
hace falta decir que las factorías de jabón y pegamento fueron un fenómeno
propagandístico pasajero y que en Nuremberg sólo los rusos hicieron acusaciones
parecidas. Dichas acusaciones fueron ampliamente ignoradas incluso entonces y nadie
que yo sepa ha intentado después localizar esas factorías, así como tampoco la identidad
de las personas que las dirígian y cosas similares. Reitlinger no habla de la existencia de
tales fábricas y Hilberg (pág. 624) no cree que existieran.
El 10 de octubre por fin el Vaticano informó a los representantes estadounidenses
de que había sido imposible confirmar la gran cantidad de relatos que habían oído sobre
duras medidas antijudías.
El 22 de octubre Riegner se reunió con el embajador Harrison y le presentó más
"pruebas" del mismo tipo, esta vez los datos "referidos" provenían de otro informador
alemán todavía anónimo (cuyo nombre, sin embargo, se dice que le fué entregado a
Harrison en un sobre sellado y guardado en secreto para todo el mundo menos para el
OSS) y de un oficial de la Cruz Roja Internacional también anónimo. Harrison envió este
material a Washington pero también, a últimos de octubre, escribió dos cartas personales

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

a Welles, diciendo que conocía el nombre del industrial y que igualmente el anónimo
oficial de la CRI era Karl Jacob Burckhardt, el eminente estudioso de Voltaire y de Goethe
que se destacó en la Cruz Roja Internacional durante la guerra, e incluyó una declaración
jurada que Guggenheim había hecho ante Squire el 29 de octubre en la cual,
Guggenheim decía haber obtenido de un informador anónimo alemán datos confirmando
lo dicho por Reigner. Dicho informador obtuvo sus datos de un empleado anónimo del
Ministerio de Asuntos Exteriores alemán y de otro empleado anónimo del Ministerio de la
Guerra alemán. Además un anónimo informador suizo residente en Belgrado notificó a
Guggenheim corroborándole.
Para confirmarlo, Squire concertó una entrevista con Burckhardt que tuvo lugar en
Ginebra el 7 de noviembre. El 9 de ese mismo mes Squire envió a Harrison su
memorándum de la entrevista en el cual él hacía constar que según Burckhardt, Hitler
había firmado una orden por la cual antes de que terminara 1942 Alemania debía estar
libre de judíos. Squire precisa que (15):

"Entonces le pregunté si se empleo la palabra "exterminación" o su
equivalente, a la que él replicó que las palabras a utilizar eran "debe estar
Juden-frei (libre de judíos)". Luego puso en claro que puesto que no hay sitio a
donde enviar a estos judíos y puesto que ya que el territorio debía estar limpio
de esta raza, resultaba obvio lo que ocurría".

Esto, la crónica de una declaración ambigua, hecha por un no muy bien informado
ciudadano suizo, contada por un intermediario amigo del Congreso Mundial Judío y
deseoso de hallar de cualquier manera una interpretación siniestra de los hechos, es toda
la solidez de la "prueba". Por lo que yo sé, Burckhardt nunca habló en público de estas
cosas durante la guerra o después de ella. Respondió a algunas preguntas escritas
hechas por la defensa de Kaltenbrunner cuando el juicio del IMT, pero esas preguntas,
relacionadas con los intentos de Kaltenbrunner para permitir a la Cruz Roja la entrada a
los campos hacia el final de la guerra, no eran de importancia para lo que tratamos. Nadie
preguntó a Burckhardt sobre exterminios. (16)
A últimos de noviembre el Departamento de Estado recibió "información" procedente
de fuentes vaticanas anónimas que consistían en una descripción de tres páginas, en
francés sobre hechos supuestamente divulgados en Polonia. El documento está sin firmar
y la única clase de encabezamiento es una nota escrita a mano por un desconocido en la
primera página "de Mr F. en la Ciudad del Vaticano". El documento dice "inter alia" (17):

"Se están organizando granjas para la cría de seres humanos a las cuales
se llevan mujeres y niñas con el propósito de convertirlas en madres de los niños
que serán promovidos a dirigentes del nazismo... Las ejecuciones de judíos en
masa continúan... Se les mata por envenenamiento en cámaras de gas
especialmente preparadas al efecto (a menudo en vagones) y ametrallándolos,
posteriormente, muertos y moribundos son enterrados... Están circulando noticias
que hablan de que los alemanes utilizan sus cuerpos en plantas para la
fabricación de productos químicos (factorías de jabón)".

Hacia finales del verano y en el otoño de 1942, Wise continuó su campaña a favor
de que los gobiernos adoptaran públicamente una posición condenando los presuntos
exterminios de judíos europeos. El 8 de diciembre Wise encabezó una delegación a la
Casa Blanca y entregó al presidente Roosevelt un documento de 20 páginas titulado
"Marca azul para la exterminación" basado en la clase de "información" que hemos visto.
Las consabidas presiones judías finalmente acarrearon la rendición ante Wise en el tema
de las míticas exterminaciones y el 17 de diciembre de 1942 los aliados, liderados por
Washington, emitían una declaración condenando los exterminios. Un documento
semejante, dado dos días más tarde, hablaba de exterminios en Belzec y en Chelmno,
pero no se mencionaba a Auschwitz (las importantes historias posteriores se verán
después).
A pesar de la declaración pública, el grupo J. Breekenridge Long siguió resistiendo a
la propaganda. El 19 de enero de 1943 Reigner "informó" a Harrison de que "...en un
lugar de Polonia se matan 6.000 judíos diariamente.". El 21 de enero Harrison comunicó
esto al Departamento de Estado y también a unas "agencias judías privadas" no
especificadas, aparentemente mediante Wise. El mensaje simplemente fué archivado y el
Departamento no hizo mención pública de él. Por un tiempo dichas agencias judías
privadas guardaron silencio sobre el mensaje. El 10 de febrero el grupo de Long dió un

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

paso adelante para la erradicación de tal propaganda instruyendo a Harrison un mensaje
firmado por Welles (del que se dice que no leyo dicho mensaje) haciendo especial
referencia al cable de Harrison del 21 de enero:

"... en el futuro, los informes que le sean enviados para transmitir a
particulares en los EE.UU. no deben aceptarse a menos que circunstancias
extraordinarias hagan tal acción conveniente. Se cree que enviando esos
mensajes privados que eluden la censura de países neutrales nos arrriesgamos
a que estos países puedan juzgar necesario proceder al corte o a la supresión
de nuestros medios secretos oficiales de comunicación".

Finalmente el 14 de febrero el New York Times publicó la historia. Para explicar el
retraso de cuatro semanas en la publicación, a pesar de que las "agencias judías
privadas" la recibieron el 21 de enero y a pesar de la política de tales agencias de publicar
infundios, sólo podemos hacer conjeturas sobre que ciertas personas no identificadas
estaban esperando a que el Departamento de Estado, en vista de la declaración
precedente del 17 de diciembre, diera más "información" a fin de obtener una mayor
credibilidad de la que habría tenido la historia de aparecer de repente: algo indistinguible
del resto de la propaganda de atrocidades.
El Tesoro (que por culpa de la larga cruzada de Morgenthau contra Alemania
interfirió repetidas veces el curso de la política exterior por lo menos desde 1936) (18) tuvo
pronto conflictos con el Departamento de Estado por esta supresión. Otro motivo de
discordia más importante entre los dos departamentos llegó en febrero de 1943. Se supo
que el Gobierno rumano estaba preparando la transferencia de 70.000 judíos a Palestina
mediante barcos rumanos con bandera vaticana (no es probable que los rumanos
estuvieran seriamente preocupados por el lugar a donde les enviaban, así que supongo
que lo de Palestina sería un detalle de los sionistas implicados en la elaboración de las
propuestas). Los "empleados que estaban en Rumanía a cargo de los intereses judíos"
pusieron una condición importante. Costaría 250 libras per cápita (unos 1.200 dólares).
Había otras dificultades. La política británica de entonces no estaba dispuesta a
enemistarse con los árabes, debido en primer lugar a las consecuencias catastróficas
potenciales de un levantamiento árabe en tiempo de guerra, así que inicialmente los
británicos se negaron a considerar la admisión de tantos judíos en Palestina. Los ingleses
argüían que si se iban a sacar tantos judíos de Europa, los EE.UU. deberían proporcionar
campos en Africa del Norte. Además, tanto el Foreign Office como el Departamento de
Estado dijeron que inevitablemente habría espías en un grupo tan numeroso de
personas, que el problema logístico de transportar y acomodar a tanta gente era enorme y
que el dinero que costaría caer en manos enemigas (para quienes las divisas aliadas eran
valiosas por varios motivos). El Tesoro estaba deseoso de entrar en el asunto de ayudar a
refugiados judíos y por tanto buscaba cómo vencer estas contrariedades. Hacia julio de
1943 se dijo que estaba listo el rescate de los judíos rumanos, 170.000 dólares, y el
Tesoro junto al Congreso Mundial Judío propusieron que hombres de negocios judeo-
rumanos podían reunir el rescate para devolverlo después de la guerra con dinero a
recoger de una plica en Suiza . Sin embargo, las pegas de los británicos para admitir a los
judíos en Palestina continuaron y los esfuerzos para buscar otros destinos tropezaron con
la oposición de varios países candidatos y también con las leyes de inmigración
americanas.
El Departamento de Estado, especialmente J. Breckenridge Long y sus asociados,
consideraron toda la palabrería de "exterminios" como invención de la propaganda de
guerra en la misma línea de las historias inventadas durante la PGM. Después de todo,
ellos analizaban continuamente propuestas para sacar a estos exterminados de Europa;
mismamente, en enero de 1944 el Departamento inició acciones para promover la salida
de judíos desde Polonia hacia Hungría. Long escribió que uno de los peligros de apoyar a
Wise era que "puede añadir color a las acusaciones de Hitler de que luchamos a cuenta,
por instigación y bajo la dirección de nuestros ciudadanos judíos". El Departamento de
Estado consideró anodino todo el proyecto y en contradicción con los requisitos de un
esfuerzo de guerra óptimo. Long escribía que:

"Wise se da aires de beato y aboga por los "intelectuales y espíritus
valientes, refugiados de las torturas de los dictadores" y cosas parecidas. Por
supuesto, sólo una pequeñísima parte de los inmigrados pertenecen a esa
categoría y algunos son en verdad agentes alemanes... No me refiero al
"Navemar" que cubre la ruta entre Lisboa, La Habana y Nueva York, un carguero

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

que lleva a 15 pobres judíos en cubierta y 1.200 bajo ella, sin asistencia
sanitaria, sin servicio, ni cocina decente, desde 700 a 1.500 dólares por cabeza,
cuatro murieron antes de llegar a las Bermudas, seis fueron hospitalizados allí,
uno de los cuales murió víctima de la rapacidad de sus compañeros y no de la
política alemana o norteamericana. El navío es una amenaza para la salud de
cualquier puerto en donde atraque y una vergüenza de la avaricia humana que
lo hizo posible. Pero no digo esto para replicar al rabino Wise. Cada uno de
estos hombres me odia. Soy para ellos la personificación de una némesis. Todos
y cada uno de ellos creen que toda persona de cualquier procedencia tiene el
derecho de entrar en los EE.UU.. Yo creo que nadie en ningún sitio tiene
derecho a entrar en los EE.UU. a menos que estos así lo deseen".

El Departamento de Estado o bien demoró el asunto o saboteó conscientemente el
plan propuesto. Al final del verano de 1943 se supo que 6.000 niños judíos podían ser
sacados de Francia y esta posibilidad vino a añadirse al problema.
Los hombres del Tesoro y del CMJ continuaron presionando a favor del plan y
siguieron afirmando, aparentemente con entera seriedad, que la única alternativa era la
muerte a manos de Hitler de la gente en cuestión. Era una acusación abierta de que, si
no se aprobaba el proyecto, "el Gobierno sería cómplice del asesinato de judíos". Varias
personas presionaron también a los británicos. Long se había convertido en un niño
travieso de cara al público y dentro de los círculos gubernamentales; escribiendo
amargamente:

"...la agitación judía depende de los ataques personales. De lo contrario
no habría publicidad. Así que por ahora soy el del toro".

Como resultado de esta campaña, Wise y Morgenthau dieron un paso decisivo en
diciembre de 1943, cuando finalizaron las conversaciones para evacuar a los judíos
rumanos y el dinero fué depositado en una cuenta suiza controlada por Reigner y el
Tesoro. Por otra parte, Rumanía hizo en diciembre tanteos para firmar la paz y se le
aseguró que se le trataría bien si hacía lo propio con sus judíos; Rumanía comenzó de
inmediato a repatriar a los judíos que había asentado en el mar de Azov en Rusia.
Morgenthau obtuvo esta victoria en la reunión del 20 de diciembre entre Hull, Long,
él mismo y John Pehle, jefe del Control de Fondos Extranjeros del Departamento del
Tesoro. Morgenthau había decidido claramente enfrentarse en toda la línea al
Departamento de Estado, pues en dicha reunión casualmente pidió una copia del texto
completo del mensaje de Welles a Harrison del 10 de febrero (la orden de supresión). La
dirección del Departamento accedió, pero borraron la referencia al mensaje de Harrison
del 21 de enero, y por tanto hicieron que el mensaje pareciera totalmente rutinario. Así
pues, al copiar el mensaje, el Departamento de Estado no se percató de que obviamente
todo su contenido ya se había filtrado hasta DuBois en el Tesoro mediante Donald Hiss
del Departamento de Estado (hermano de Alger Hiss y más tarde identificado como
comunista en el testimonio de Bentley-Chambers, aunque él lo negó) que consiguió
copiarlo con gran dificultad a petición de DuBois, sin embargo, alertó a este último el que
los mensajes "no fueran asunto del Tesoro" y que Hiss pudo perder su empleo a causa de
la filtración. (19)
Cuando Morgenthau recibió la copia impresa se dió cuenta de que contaba con otra
arma contra Long y los suyos y así, provocó el enfrentamiento quejándose de la redacción
del mensaje y pidiendo ver la parte que faltaba, incluida poco después, descubriendo una
zafia maniobra de ocultación del Departamento de Estado. Los de dicho Departamento
estaban ahora mucho más a la defensiva y un posterior examen de los legajos del
Departamento de Estado (sobre los que ahora el Tesoro podía insistir más) revelaron que,
en respuesta a la petición de Wise, Welles había telegrafiado a Harrison en abril para
reunirse con Reigner y conseguir la nueva información que Reigner había supuestamente
obtenido. El confundido Harrison hizo lo que se le pidió (las noticias de Reigner tenían
que ver con propuestas para asistir a refugiados judíos en Francia y Rumanía) e
igualmente declaró a Welles que dicho material no debía estar sujeto a las restricciones
impuestas por la nota del 10 de febrero.
Morgenthau salió victorioso en la batalla Departamento del Tesoro-Departamento de
Estado y Roosevelt, que fué arrastrado a la disputa, se puso de su parte al crear en enero
de 1944 el llamado Consejo de Refugiados de Guerra, compuesto por Morgenthau, Hull y
el secretario de Guerra Stimson. Sin embargo, el director ejecutivo era "el niño bonito de
Morgenthau", John Pehle, y Josiah DuBois era el consejero general. Por tanto, era el

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

Consejo de Morgenthau. El CRG fué naturalmente investido con los poderes de los tres
departamentos gubernamentales implicados en los proyectos para sacar judíos de
Europa. Así, al Departamento de Estado le fué confiado el nombramiento de agregados
especiales con rango de diplomáticos a recomendación del Consejo (La UNRRA,
constituida el mes de noviembre anterior, tendría un cometido similar, pero sólo al terminar
la guerra). (20)
Para que el lector comprenda del todo la naturaleza de esto y su importancia en
términos de lo que nos ocupa, debemos hacer hincapié en que obviamente el CRG iba a
servir en gran parte como simple instrumento del Consejo Mundial Judío y de otras
organizaciones sionistas. El aparato comunista era también uno de los directores en
cuestión, pues la persona a quien Morgenthau había confiado todos los poderes del
Tesoro sobre cosas importantes para el CRG era Harry Dexter White, descubierto más
tarde como agente soviético. White entró a formar parte de los círculos allegados a
Morgenthau en la primavera de 1938. Una semana después de Pearl Harbour,
Morgenthau anunció que "por y desde ahora, Mr. Harry Dexter White, ayudante del
secretario, asumirá la plena responsabilidad en todo lo que el Departamento del Tesoro
tenga que tratar relacionado con los asuntos exteriores...". La ambigüedad extrema de
estas palabras, en especial la frase "...tenga que tratar relacionados con...", iba a dar
grandes posibilidades a White en años sucesivos. A comienzos de 1943 Morgenthau
amplió las competencias de White:

"A partir de ahora, me gustaría que te encargases de la supervisión y
asumas plena responsabilidad en todos los asuntos económicos y financieros
que corresponden al Tesoro... relacionados con las operaciones del Ejército, de
la Marina y de los asuntos civiles en los territorios extranjeros donde operan
nuestras fuerzas armadas o posiblemente vayan a hacerlo. Resulta obvio que
esto supondrá constantes problemas con los departamentos de Estado, de la
Marina y del Ejército, así como con otros departamentos o agencias y
representantes extranjeros en esas áreas".

White, que se convirtió en ayudante del secretario del Tesoro a primeros de 1945,
se aprovechó de estos poderes especialmente en relación con la política de
administración en Alemania. Es también evidente que puesto que el CRG era en gran
parte un brazo del Tesoro, sus operaciones estaban bajo la jurisdicción de White.
Igualmente vale la pena destacar que el consejero general del CRG, DuBois, era un
"íntimo asociado" del agente comunista, William L. Ulmann, y también testigo en el
testamento de White. (21)
Long tuvo pensamientos diversos y prescientes sobre las implicaciones de lo que
ocurría:

"Faltan unos pocos días más antes de que abandone mis obligaciones
hacia los refugiados y deje a algún otro que se divierta. Y ha sido de una gran
responsabilidad, tanto doméstica como exterior, porque hay cinco millones de
judíos en el país, cuatro de los cuales están concentrados alrededor de la ciudad
de Nueva York. Y no tenemos población árabe ni musulmana, pero hemos tenido
intereses comerciales cada vez mayores, principalmente petroleros, en los países
musulmanes. Además nuestros aliados ingleses apenas tienen ciudadanos
judíos, pero sí grandes intereses políticos en el Cercano Oriente. Por tanto, cada
vez más nuestra política se basa en parte, una gran parte, en una situación
doméstica mientras que la de Inglaterra lo hace totalmente en una exterior, y las
dos son difícilmente reconciliables... para mí es una buena noticia... me garantiza
que no tomaré parte. No imagino qué pueden hacer que yo no haya hecho".

En esto último Long se equivocaba pues al fin y al cabo el CRG reinstaló a un
considerable número de judíos y sus acciones en beneficio de los refugiados son de gran
importancia para este libro, por lo que se discutirán más tarde. Incluso ayudaron a los
prisioneros de los campos de concentración a través de la Cruz Roja en las últimas
semanas de la guerra. (22) Como instrumento de Wise y de otros sionistas, el CRG
también hizo una propaganda considerable y su golpe propagandístico (23) más
transcendente fue un folleto: "Campos alemanes de exterminio: Auschwitz y Birkenau",
Oficina Ejecutiva del Presidente, Washington, noviembre 1944. De aquí en adelante le
llamaremos el documento CRG.

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

El documento CRG constituye el nacimiento formal de la tesis "oficial" de los
exterminios de Auschwitz mediante cámaras de gas. En él se encuentra tanto lo esencial
como muchos de los detalles de lo que será más tarde la fábula de Auschwitz. Los cargos
de Nuremberg salieron del documento CRG. No pareció haber una reacción
especialmente fuerte, en uno u otro sentido, a la publicación de dicho documento en
aquellas fechas, sin embargo un periodista americano, Oswald F. Schuette, criticó a
Stimson (uno de los firmantes del documento) en una carta, pero no obtuvo una
respuesta satisfactoria. (24)
Por supuesto el documento CRG no hizo cambiar de opinión a la gente del
Departamento de Estado que desde el principio se habían burlado de la propaganda
exterminacionista. Con DuBois, en privado, mostraban sus opiniones crudamente: "Cosas
como esta las hemos estado recibiendo desde Berna desde 1942... no lo olvideis, esto es
un cuento judío sobre judíos".
El documento CRG se decía que fué enviado a Washington desde Berna.
Hablaremos sobre él en profundidad después de estudiar una parte clave de la
propaganda bélica de cara al público. Sin embargo, primero debemos señalar que
algunos perspicaces observadores fallaron al calibrar el papel de Auschwitz en la leyenda
del exterminio. El distinguido periodista e historiador americano, Harry Elmer Barnes,
escribió en 1967 que (25):

"...los campos de exterminio primeramente fueron presentados como tales
en Alemania, es el caso de Dachau, Belsen, Buchenwald, Sachsenhausen y
Dora, pero estaba demostrado que no había habido exterminios sistemáticos en
esos campos. La atención se centró en Auschwitz, Treblinka, Belzec, Chelmno,
Jonowska, Tarnow, Ravensbruck, Mauthausen, Brezeznia y Birkenau, los cuales
no cierran una lista que parece alargarse cuanto sea necesario".

Evidentemente, el error de Barnes se basa en que al final de la guerra los medios de
comunicación, a instancias del sensacionalismo, tomaron las escenas encontradas en los
campos como pruebas de exterminios y también es verdad, como ya indicamos en el
capítulo anterior, que dichas escenas sirvieron como "pruebas" para la propaganda
masiva. Sin embargo, nuestro estudio demuestra que Auschwitz había sido elegido
cuidadosamente en 1944 como alma de la fábula exterminacionista. Esta postura será
apoyada por lo que se verá más abajo e igualmente en un capítulo posterior. Al publicar el
documento CRG en noviembre de 1944. Washington cedió prenda a una forma específica
de la fábula. Dicha forma se ha mantenido en los juicios de Nuremberg e, incluso hoy en
día, no difiere significativamente del documento CRG.
Después de su victoria del CRG, Morgenthau se ocupó de otras cosas,
especialmente de la política a seguir en la Alemania ocupada. Supo que los planes
entonces existentes estaban de acuerdo con las convenciones de La Haya y Ginebra, de
las cuales los EE.UU. eran signatarios y que prohibían cosas tales como la requisa de
propiedades personales privadas sin interés militar, la retención de prisioneros de guerra
tiempo después de acabar las hostilidades y la imposición forzosa de raciones de hambre.
Por tanto, comenzó a hacer campaña en favor de la dura política conocida más tarde
como el Plan Morgenthau del cual se adoptó gran parte para ponerla en practica. David
Marcus, desde el DACE, apoyó los intereses que Morgenthau tenía allí y le mantuvo
informado sobre sus oponentes. El coronel Bernard Bernstein, durante largo tiempo
ayudante de Morgenthau, jugó un papel similar en el Cuartel General SHAEF de Londres
y Baruch también le ayudó. (26)
La tesis de este libro es que la historia del exterminio judío durante la SGM es una
estafa propagandística. Obviamente, siendo así debemos estudiar los orígenes de dicha
estafa en la propaganda bélica. Ya hemos hablado mucho de los aspectos de "puertas
adentro" y quedan por ver los aspectos cara al público.
Lo descomunal de la tarea y la naturaleza "polémica" del tema parecen haber
impedido un estudio concienzudo de la propaganda. Ha habido trabajos acerca de puntos
concretos. John T. Flynn en "Mientras tú dormias", estudia las influencias comunistas y
procomunistas en la propaganda relativa a Asia mayormente. James J. Martin hizo un
trabajo sobre el modo en que los medios de comunicación estadounidenses trataban a la
Unión Soviética, lo de la paz negociada y los bombardeos terroristas aliados durante la
guerra.
No procede en manera alguna estudiar toda la propaganda de atrocidades y
exterminios relativa a la escena europea de la SGM. Podemos ahorrarnos cosas que
abarcar diciendo que sólo nos interesa la cuestión del exterminio judío y lo que hacían las

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

personas de relieve. Por tanto, encontraremos que las historias relativas al presunto
exterminio judío publicadas por el New York Times (desde la primavera de 1942 y todo
1943) junto con el resumen de la propaganda de 1944 que incluiremos en el capítulo
siguiente, con todo lo que necesitamos para obtener una visión de conjunto satisfactoria.
Así pues, empezamos aquí con las noticias de la primavera de 1942 y haremos
comentarios sobre la marcha. En muchos casos tenemos un relato que proviene
supuestamente de Europa, hablando de asesinatos masivos. En estas situaciones lo que
nos interesa es la fuente de donde procede, el lugar de los presuntos asesinatos y el
método empleado. Del mismo modo debe tenerse en cuenta que las legendarias
acusaciones de exterminio en el periodo postbélico presentan sólo tres variantes de
exterminios masivos: gaseamientos en seis lugares polacos, "gasmobiles" en Rusia y
fusilamientos masivos en el mismo lugar.

6 de abril de 1942, pág. 2. Informe sobre la matanza de judíos por los nazis.
Kuibyshev, Rusia, 5 de abril (AP) - El Comité Judío Antifascista informa hoy de que los
alemanes han asesinado a 86.000 judíos en Minsk y alrededores, 25.000 en Odessa y
"decenas de miles" en Lituania, Letonia y Estonia. En Estonia, dice el informe, toda la
población judía, 4.500, fué borrada del mapa.

13 de junio de 1942, pág. Los nazis culpan a los judíos de los grandes bombardeos.
Berlín, 12 de junio. (De la radiodifusión alemana grabado por United Press en Nueva
York). "El ministro de Propaganda Joseph Goebbels dijo anoche que Alemania llevaría a
cabo un "exterminio" masivo de judíos en represalia por los bombardeos aéreos aliados
de ciudades alemanas que, según reconoció, han causado serios daños".

El Dr. Goebbels, en un artículo para la publicación "Das Reich", dijo que los judíos
serían exterminados en toda Europa "y quizá más allá de Europa" en represalia contra los
duros ataques aéreos. La declaración de Goebbels iba dirigida contra la prensa bajo
control judío que era, según él, muy responsable del clima propagandístico que posibilitó
los bombardeos terroristas. Lo que dijo en "Das Reich" fué:

"En esta guerra los judíos están haciendo su juego más criminal y tendrán
que pagar por ello con la exterminación (Ausrottung) de su raza en Europa y
quizá incluso más lejos. No se les va a tomar en serio en esta guerra ya que no
representan ni los intereses británicos ni los americanos, sino exclusivamente los
judíos".

Hay, ciertamente, una amenaza de exterminio ya que la acepción primera del
término "Ausrottung" es "exterminación". A veces, Hitler se expresó públicamente de forma
parecida. Por ejemplo, "...el resultado de esta guerra será la destrucción de la judería..." y
"...no serán los pueblos arios los aniquilados sino la judería." (27)
Sobre esto debe decirse que
(a) las declaraciones extremistas eran omnipresentes en la oratoria y retórica nazis,
que
(b) los mitólogos del exterminio las necesitan para decir que los exterminios se
llevaban a cabo en el secreto más total, `
(c) que es necesario comprender del todo las circunstancias específicas del
comentario de Goebbels, a saber; fué una reacción a los bombardeos terroristas aliados,
(d) que la gente pueda decir cosas odiosas durante la guerra y que frases
sanguinarias fueron pronunciadas por personas supuestamente responsables en ambos
bandos durante el conflicto,
y (e) que a menudo se da el caso de ser necesaria una total comprensión del
contexto para interpretar el significado exacto de lo que se entiende por "exterminación" o
"aniquilación" (en alemán, Ausrottung y Vernichtung respectivamente). Además, la
expresión alemana para "judería", das Judentum, tiene un significado ambiguo.
Examinemos estos cinco puntos uno por uno.
a) Es bien sabido que la oratoria y la retórica nazis solían tener un carácter
provocativo e inflamado cuyos orígenes estaban en los días en que los nazis eran un
partido minoritario de la Alemania de Weimar. Esto parece ser el resultado de una política
estudiada y deliberada, pues en 1931 Hitler lo explicó en una entrevista en privado. (28):

"Lo que un redactor loco escriba en mis periódicos no tiene interés para
mí... Sólo podemos conseguir algo con el fanatismo. Si este fanatismo horroriza

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

a la burguesía, mucho mejor. Sólo por este fanatismo que rehúsa cualquier
compromiso, contactamos con las masas".

En otras palabras: a menudo se encontró con que podía llamar la atención
mediante frases radicales. Naturalmente, todos los líderes nazis, Goebbels especialmente,
se vieron en cierto grado contagiados de esta actitud. Es verdad que tras la llegada al
poder de los nazis y después de que éstos asumieran la responsabilidad de dirigir
Alemania, sus declaraciones públicas adquirieron un tono más moderado, pero nunca
abandonaron del todo dicha tendencia y lógicamente la guerra y el problema de llegar a la
oponión pública aliada reanimaron de algún modo el asunto. En estas circunstancias,
debe decirse que Hitler y Goebbels sólo hicieron tales declaraciones raramente.
b) En los capítulos siguientes veremos que los mitólogos del exterminio se ven
obligados a sostener que los nazis hicieron lo imposible para guardar en secreto su
programa de asesinatos a escala continental, y que de hecho lo consiguieron en un
altísimo grado. Lo que se sabe acerca del comportamiento de los judíos en aquellos días,
por ejemplo, a pesar de las acusaciones de algunos autores aislados y del hecho
indudable de que se rumoreaba toda clase de cosas, demuestra que los judíos no sabían
de ningún plan de exterminio. Cuando se les dijo que prepararan sus cosas para ser
transportados, lo hicieron sin oponer resistencia. En el capítulo IV veremos que los judíos
de Theresienstadt se ofrecieron voluntarios (volunteering) para el transporte a Auschwitz
incluso en agosto de 1944, pues no sabían nada de ningún programa de exterminio ni en
Auschwitz ni en cualquier otro sitio. En el capítulo VII veremos que los nazis se resistieron
presuntamente a que nada figurase en documentos confidenciales, pues se nos dice que
"...la planificación de los detalles circunspectos era una de las mayores habilidades del
Reich de Hitler". Ya que esta es la opinión de los mitólogos exterminacionistas, los
acontecimientos que consideramos simplemente no la apoyan; el problema viene al
explicar esos sucesos, y ese es su problema.
c) La declaración de Goebbels debe tomarse por lo que es: la reacción de un
profesional de la propaganda a los bombardeos aliados que obsesionaban de muchos
modos a la política alemana desde mayo de 1940 en adelante. Puesto que los hechos
relacionados con esto, aunque bien establecidos no son bien conocidos, vamos a
resumirlos aquí muy brevemente, pero con la intención de evitar una digresión
inexcusablemente larga, dicho resumen va a ser realmente corto. Para el lector interesado
en un estudio más concienzudo le remitimos a Veale y a Colby.
Al iniciarse la guerra en 1939, la escuela alemana del arma aérea veía los
bombardeos como una forma de artillería y por lo tanto un arma de apoyo de las
operaciones terrestres ordinarias. Con tal propósito tuvieron lugar los resonados
bombardeos de Varsovia en 1939 y de Rotterdam en mayo de 1940: solamente después
de que dichas ciudades se hubieran convertido en campo de operaciones militares y de
que se las aplicara el estado de sitio. Los "bombardeos estratégicos", tal y como nosotros
los entendemos, no jugaron papel alguno en las operaciones bélicas alemanas (aunque
por supuesto habían sido estudiados, y lo estaban siendo, por los técnicos militares
alemanes).
Sin embargo, ésto no era así en Gran Bretaña, pues al tiempo que los alemanes
utilizaban sus bombardeos como artillería en los Países Bajos, los británicos tomaron la
"espléndida decisión" de bombardear objetivos alemanes civiles, sabiendo muy bien que
Hitler no tenía ni intención ni deseos de embarcarse en un asunto de esta clase
(realmente Hitler no quería la guerra con Gran Bretaña en absoluto). Hubo un modesto
número de bombardeos alemanes sobre objetivos ingleses durante la primera parte del
verano de 1940, pero sólo se atacaron objetivos militares específicos incluso cuando
ciudades como Hamburgo y Bremen, soportaban ataques generalizados. Sólo tres meses
después de esto, y con las mayores reservas, Hitler se vió forzado a responder del mismo
modo, y de esta manera se dió amplia publicidad al engaño de la "Blitz". No se permitió
saber al pueblo británico que el Gobierno pudo haber detenido los ataques aéreos
alemanes en cualquier momento con sólo detener los suyos en Alemania.
Los "raids" británicos sobre Alemania, aunque sin importancia militar en 1940,
centraron la atención de la opinión pública alemana sobre sus gobernantes, ya que el
pueblo pensó naturalmente que su Gobierno debía ser capaz de hacer algo y este fue el
único motivo por el que los alemanes adoptaron el último recurso de los bombardeos de
represalia. Al anunciar dicha política, Hitler declaró en un discurso en el Sportpalast el 4
de septiembre de 1940 que (29):

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

"Si la fuerza aérea británica arroja dos o tres o cuatro mil kilos de bombas,
nosotros arrojaremos ciento cincuenta, ciento ochenta, doscientos mil,
trescientos mil, cuatrocientos mil kilos o más en sólo una noche".

Esto era exagerar mucho su capacidad en relación a los ingleses pues, aunque por
entonces eran numéricamente superiores en bombarderos, éstos fueron creados como
apoyo a las tropas y no estaban equipados como los "bombarderos estratégicos"
británicos. No obstante las palabras violentas no cuestan nada y después de la Luftwaffe,
que nunca fué más que un estorbo para las operaciones aliadas de bombardeo, Hitler y
Goebbels las usaron contra los bombardeos cuanto quisieron (a veces junto con
promesas de nuevas armas secretas), en 1940 ó después. La declaración de Goebbels
debe entenderse en este contexto.
d) Los comentarios sangrientos se hicieron durante la guerra en ambos bandos. En
los EE.UU. hubo muchos ejemplos de opiniones salvajes cuidadosamente expuestas por
personas aparentemente civilizadas, que fueron recibidas con muestras de aparente
consideración por personas igualmente respetables. Como hubo mucha gente de esta
clase, será suficiente con nombrar a Clifton Fadiman, el conocido crítico y autor que, por
entonces, era el director de crítica literaria del semanario New Yorker.
Fadiman era la estrella principal del Consejo de Escritores de Guerra (Writers War
Board), una agencia semioficial del Gobierno que escribía voluntariamente para agencias
gubernamentales relacionadas con la guerra. El Consejo estaba presidido por Rex Stout.
La tesis de Fadiman y Stout ante la comunidad de escritores en 1942 era que los escritos
sobre la guerra debían buscar "el generar un odio activo contra todos los alemanes y no
solamente contra los líderes nazis". Esto levantó acaloradas controversias y escritores y
observadores, tomaron parte por uno de los bandos en lo que pasó a ser un debate lo
suficientemente tenso, como para que Fadiman declarara que conocía "sólo un modo de
hacer comprender a los alemanes y es matándolos e incluso entonces creo que no
comprenderán".
Esto no eran explosiones aisladas pues, Fadiman, mediante su columna en el New
York Times, tuvo la oportunidad para escribir sus opiniones sobre los alemanes del modo
más sistemático. En abril de 1942 encontró la idea pueril que necesitaba en un libro de de
Sales, "La construcción del mañana". Dando por sentado que los lectores opinaban que
los nazis eran el peor azote desde hace siglos, escribía que:

"...el argumento (de de Sales) es simplemente que la actual avalancha
nazi no es ni mucho menos la obra diabólica de un grupo de bandoleros, sino
más bien la expresión perfecta y acabada de los instintos más profundos del
pueblo alemán. "Hitler encarna fuerzas mayores que él mismo. La herejía que
predica tiene dos mil años de antigüedad". ¿Qué herejía es esta? No es ni más
ni menos que una rebelión contra la civilización occidental. El señor de Sales
estudia cinco de estas rebeliones alemanas empezando con Arminius. Al
principio te muestras excéptico ante la gran acusación del autor, su
antigermanismo posiblemente venga de sus antepasados franceses, pero a
medida que sigues su argumentación se vuelve cada vez más convincente y las
auténticas dimensiones de esta guerra aparecen con gran claridad".

Su revisión de libros acerca de la guerra contienen el mismo concepto de la historia
que encontró en las tonterías de de Sales. Burlándose de la afirmación de Howard K.
Smith de que "si podemos ofrecerles una alternativa real (a los alemanes) a ser
exterminados, el país, aunque no sucumba ante la revolución actual, caerá en nuestras
manos", Fadiman escribía que "el mundo ha estado apaciguando a los alemanes, desde
que sus manadas de hombres-lobo salieron de sus guaridas en los bosques en tiempo de
Arminius. El resultado es una Europa al borde del suicidio". Continuaba dando su
aprobación a la "extraordinaria...sugerencia- de Hemingway - de que en último término lo
único que se podía hacer con los nazis era esterilizarlos. Esto quiere decir precisamente
eso. En un sentido quirúrgico". Por supuesto, Fadiman tampoco distinguía entre los nazis
y los otros alemanes y ridiculizó la "argumentación apasionada" de Dorothy Thompson
para hacerlo, lo mismo que su idea de que "nuestros esfuerzos después de la guerra
deben encaminarse a la construcción de una federación europea de estados, con
Alemania, bajo régimen democrático, en una posición preponderante". Aunque Fadiman
nunca abogó por la muerte de todos o de casi todos los alemanes, al menos no muy
claramente, éste era el verdadero sentido de sus declaraciones. Después de todo ¿qué
más puede hacerse con "manadas de lobos que salen de sus guaridas en los bosques" y

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

que tratan de esclavizar al resto del mundo, que sólo "comprenden" si "les matas" y a
quienes no se les debe dar "una verdadera alternativa al exterminio"? (30).
Clifton Fadiman sólo era un ejemplo semioficial y muy destacado de la "escuela de
pensamiento" existente entre los líderes de la opinión en los EE.UU. durante la guerra.
James J. Martin y Benjamín Colby han publicado extensos trabajos sobre la propaganda
aliada basada en el odio a todos los alemanes; el último, aporta un estudio
particularmente detallado del Consejo de Escritores de Guerra.
El clima de opinión en tiempo bélico en Inglaterra era, lógicamente, más o menos el
mismo, a juzgar por la temprana entrada de los ingleses en la guerra, pero más madurado.
Como réplica al discurso de Hitler en el Sportpalast de Berlín acerca del comienzo de
ataques aéreos alemanes sobre ciudades inglesas (citadas anteriormente), el londinense
Daily Herald se jactaba de que Hitler había hecho "un frenético esfuerzo para tranquilizar
a sus gentes hostigadas por los ataques" las cuales "están en situación de nerviosismo
extremo y permanecen despiertas incluso cuando no suena la alarma". El mismo número
del Herald contiene los consejos del reverendo C.W. Whipp, vicario de San Agustín, en
Leicester:

"Las órdenes deben ser "aniquilarlos", y a este fin yo orientaría toda
nuestra ciencia; hacia el descubrimiento de un nuevo y mucho más terrorífico
explosivo. Estos diablos alemanes (es la única palabra que puede decirse)
llegan a nuestras ciudades y descargan sus armas en mujeres y niños. Bien, lo
único que espero es que la RAF se haga más y más poderosa, y vaya a hacer
Alemania añicos. Un ministro del Evangelio, quizá no debiera abandonarse a
esta clase de sentimientos. Voy más allá y digo francamente que si pudiera,
borraría Alemania del mapa. Son una raza diabólica y han sido una maldición
para Europa durante siglos. No puede haber paz hasta que Hitler y aquellos que
creen en él, sean enviados al infierno que es de donde salieron y a donde
volverán".

El Herald aclaraba que Whipp "había levantado en la región una considerable
controversia", así que resulta evidente que en Gran Bretaña, al igual que en los EE.UU.,
hubo gentes que conservaron la cabeza a pesar de tipos como Fadiman.
La peculiar filosofía de la historia "ad hoc" postulada por de Sales y alentada por
Clifton Fadiman también hizo su aparición en Inglaterra de modo aparentemente
independiente. Un artículo de Reginald Hargreaves en el número de junio de 1941 del
respetable diario National Review (no confundir con el National Review fundado en los
EE.UU. en 1955) proponía como un objetivo de la guerra (independientemente de las
consecuencias inevitables de ésta) que "por lo menos tres millones de soldados nazis
(debieran ser) puestos fuera de combate para siempre", siendo:

"...un requisito totalmente vital para el cese de las hostilidades, que una
cantidad suficiente de los actualmente corrompidos, embrutecidos y delirantes
derviches jóvenes del nazismo, encuentren la muerte en el campo...".

La necesidad de esto se desprende de que:

"...durante toda su historia Alemania se ha mostrado como totalmente
incivilizada y no merece más que asco y desprecio. Desde sus inicios, el
comportamiento de los pueblos teutones les ha valido el papel de parias - los
enloquecidos perros desterrados de Europa...".
"Nuestro verdadero objetivo en la guerra no debe ser solamente un triunfo
militar sobre el campo, sino reducir al pueblo alemán a una situación de
postergamiento y confinamiento tal, que nunca esté en condiciones de
"empezar nada" en detrimento de las generaciones venideras. Nuestro conflicto,
a pesar de las sensibleras afirmaciones de lo contrario, es con el pueblo alemán,
una raza tan salvaje, tan carente de escrúpulos y tan poco civilizada que su
eliminación como gran potencia es la única esperanza para un mundo que no
puede hacer otra cosa sino tomar el bisturí y extirpar este cáncer creciente de su
cuerpo político, con precisión, implacablemente, de una vez por todas".

Cosas como esta resultan incluso más extraordinarias cuando se piensa que
proceden de un pueblo conocido por su moderación.

– 51 –
BUTZ : La Fabula del Holocausto

El centro de la cuestión no es que los pueblos americano y británico se pusieran de
acuerdo en que todos los alemanes son, por naturaleza, unos monstruos y debe
matárselos o al menos esterilizarlos. Todo el mundo pensará que este consenso nunca
existió (y creo que hasta los mitólogos del exterminio pensarán que no existió un
consenso para el exterminio de los judíos de Alemania). Además, nos damos cuenta, de
que las políticas genocidas propuestas o insinuadas por muchos líderes de la opinión en
los EE.UU. y en Inglaterra no estaban, literalmente, dentro de lo posible: el pueblo
estadounidense y el británico nunca habrían permitido que éso se hiciese en su nombre.
La cuestión es que durante el acalorado periodo bélico, se dijeron las cosas más
extraordinarias. Para la mayoría (por desgracia uno sólo puede hablar de la mayoría)
semejantes locuras no se correspondían con la realidad, aunque, sin embargo, se dijeran.
Ambos bandos expresaron intenciones asesinas y, en mi opinión y por lo que
vagamente recuerdo, la retórica estadounidense (especialmente la relativa a los
japoneses) me parece que fué más violenta que todo lo dicho en Alemania durante la
guerra, aunque tal comparación es difícil y quizá no debiera intentarse en grado alguno,
debido a los distintos cometidos desempeñados por la "opinión pública" y por las
declaraciones de los líderes políticos de los dos sistemas en liza.
En el bando del Eje, debe subrayarse que la Italia fascista tenía varias leyes
antijudías que, sin embargo, fueron muy suaves en la práctica y ciertamente nunca
contemplaron el asesinato. Sin embargo, la retórica antijudía en la prensa fascista era,
cuando menos, tan violenta como cualquier otra producida en Alemania y, si aceptamos
que el N.Y. Times (22 de octubre de 1941) informó correctamente, incluso llegó a
propugnar que todos los judíos italianos fueran "aniquilados por ser un peligro en el frente
interior" puesto que "este es el momento de desechar medidas tibias".
e) Por último debe utilizarse algo el sentido común y el tacto en el contexto, para
interpretar las referencias de "exterminio" y "aniquilamiento" adecuadamente. En la Guerra
Civil Americana, muchos querían que Lincoln "aniquilara" al Sur, y no sería inexacto decir
que Lincoln hizo precisamente éso, pero se comprende, entonces como ahora, que no
significaba la matanza de todos los sudistas.
Naturalmente, puede observarse lo mismo en relación a las declaraciones públicas
de los líderes nazis, pero hay que decir algo más al respecto. Se designaba muchas
veces a los judíos con la palabra alemana "das Judentum" cuya traducción correcta es
"Judería", pero que también puede significar "Judaismo" o incluso "Judaidad" o "la idea
de la Judaidad". Así pues, una referencia de Hitler a "die Vernichtung des Judentums", si
se extrae de su contexto e interpreta de un modo puramente literal, puede interpretarse
como la matanza de todos los judíos, pero también como la destruccción del poder judío y
su influencia, que es lo que el político Hitler realmente quería decir con semejantes
palabras, aunque es verdad que podía haberlas elegido mejor. Alfred Rosenberg se refirió
concretamente a esta ambigüedad en su testimonio ante el IMT donde argumentó que
"die Ausrottung des Judentums", una terminología que él uso en una ocasión, no
significaba el asesinato en el contexto en que él la había empleado.
Terminamos así la extensa digresión debida a la declaración de "Ausrottung" de
Goebbels y volvemos a la lista de noticias del N.Y. Times de 1942-43:

"SE INFORMA, DE QUE 258 JUDIOS FUERON EJECUTADOS EN BERLIN POR
PLANEAR LA VOLADURA DE UNA EXPOSICION ANTICOMUNISTA"
Por George Axelsson
Por teléfono al New York Times.
Estocolmo, Suecia, 13 de junio. En los barracones Gross Lichterfelde de los
suburbios de Berlín Occidental, 258 judíos fueron conducidos a la muerte por las SS el 28
de mayo, y sus familias deportadas, en represalia por un presunto intento judío de atentar
contra la exposición antibolchevique de Lustgarten "Paraíso soviético"... Si había bombas,
evidentemente fueron descubiertas antes de que tuviesen tiempo de explotar... Las SS
quisieron que las ejecuciones fueran públicas...en vez de...que asistieran los líderes de la
colonia judía.
_______

30 de enero de 1942, p. 7:
"UN INFORME ASEGURA QUE LOS NAZIS HAN DADO MUERTE A UN MILLON DE
JUDIOS"
Londres, 29 de junio (UP)... el ataque de hoy de los portavoces del Congreso
Mundial Judío. Decían que los nazis han montado un "vasto matadero de judíos" en
Europa Oriental...

– 52 –
BUTZ : La Fabula del Holocausto

Un informe al Congreso decía que los judíos, deportados en masa a Polonia Central
desde Alemania, Austria, Checoeslovaquia y Holanda, estaban siendo fusilados por
pelotones a razón de 1.000 diarios. La información recibida por el Gobierno polaco en
Londres confirmaba que los nazis habían ejecutado a "varios cientos de miles" de judíos
en Polonia.
_______

Hoy nadie habla de semejante "matadero" donde se ejecutaba con "pelotones".
Como se apuntó anteriormente, éste era el comienzo de la campaña propagandística de
exterminios del Congreso Mundial Judío y es bastante posible que la primera noticia se
viera inspirada en la, entonces reciente, declaración de "Ausrottung" de Goebbels.
_______

22 de julio de 1942, p. 1:
"EL CASTIGO A LOS NAZIS VISTO POR ROOSEVELT"
...El presidente Roosevelt declaró anoche en un mensaje leído ante 20.000
personas en el Madison Square Garden...
El mensaje del presidente
La Casa Blanca Washington 17 de julio de 1942
Apreciado Sr. Wise:
"... Los ciudadanos... compartirán el dolor de nuestros conciudadanos judíos acerca
de las atrocidades de los nazis con sus indefensas víctimas. Los nazis fracasarán en
exterminar a sus víctimas. Lo mismo que en esclavizar a la Humanidad. El pueblo
americano...hará estrictamente responsables a los perpetradores de estos crímenes en el
día de la venganza que sin duda llegará...".
Texto del mensaje de Churchill.
"...recordaréis que el último 25 de octubre el presidente Roosevelt y yo expresamos
el horror que sentíamos... por el terrorismo y las carnicerías nazis y nuestra resolución de
dar justo castigo a estos crímenes como uno de los mayores objetivos de esta guerra...".

Tales declaraciones ambiguas de los líderes de periodos bélicos, en tanto que no
hacen acusaciones específicas, pesan más sobre el público que cualquier noticia concreta
que ellos puedan corroborar con dichas declaraciones. Veremos que lo dicho entonces, al
menos durante varios meses, no se parecía mucho a lo que se dijo más tarde en los
juicios. Sin embargo, la coyuntura política, como se percataron Roosevelt y Churchill, les
dió la oportunidad de "dar su consentimiento", al menos hasta el punto de hacer vagas
declaraciones públicas apoyando a la propaganda.
_______

3 de septiembre de 1942, p. 5:
"50.000 JUDIOS MUEREN EN UNA FORTALEZA NAZI"

Londres, 2 de septiembre (UP). Cincuenta mil judíos alemanes y checoeslovacos
han sido arrojados dentro de la fortaleza de Terezin y varios miles de enfermos o
acusados de acciones "criminales" están en mazmorras subterráneas donde están
"muriendo como moscas", según dijo anoche un portavoz del Gobierno checo. "Han
abandonado toda esperanza" - dijo el portavoz... El portavoz dijo que los alemanes han
lanzado una campaña para exterminar a los judíos del Protectorado y que de los 40.000
que antes había en Praga sólo quedan 15.000. Pilsen y Bruenn se han visto limpias de
judíos, dijo, muchos de los cuales fueron enviados a Terezin, el mayor campo de
concentración de la Europa controlada por los nazis. Un observador europeo cuenta que
los alemanes planean exterminar a los judíos no solamente en Europa, sino en todo el
mundo. Declaró que los nazis han ejecutado a dos millones de judíos en los últimos tres
años...
_______

La única verdad de estas falsas noticias es que la mortalidad de los judíos era
bastante alta en Terezin (Theresienstadt), debido a la política alemana de enviar allí a
todos los judíos del Reich mayores de 65 años. Otra categoría en Theresienstadt eran los
"judíos privilegiados", los veteranos de la guerra, especialmente aquellos con elevadas
condecoraciones. Había otros judíos muchos de los cuales fueron finalmente deportados,
pero si algo padecieron, no fué en Theresienstadt. El lugar lo visitó la Cruz Roja en junio

– 53 –
BUTZ : La Fabula del Holocausto

de 1944 y el favorable informe resultante enfureció al Congreso Mundial Judío.(31). En los
siguientes capítulos habrá más cosas que contar sobre Theresienstadt y aunque no era
"el mayor campo de concentración de la Europa controlada por los nazis", en esta obra
jugará un gran papel.
_______

5 de septiembre de 1942, p. 3:

"LOS EE.UU. CENSURAN A VICHY LOS DEPORTACIONES DE JUDIOS"

Washington, 4 de septiembre - Según anunció hoy el Comité Judeo-Americano, el
Departamento de Estado ha comunicado al Gobierno francés, por medio de su Embajada
en Vichy, la "más enérgica condena posible" por la deportación masiva de judíos de la
Francia libre. La protesta fué seguida de las quejas de cuatro organizaciones judías,
enviadas por carta mediante el vicesecretario de Estado Sumner Welles.
...el señor Welles dijo:
"He recibido sus peticiones del 27 de agosto de 1942, incluyendo una carta... en
relación a las masivas deportaciones de refugiados judíos desde la Francia no ocupada.
Estoy completamente de acuerdo con lo dicho de esta trágica situación que supone un
nuevo golpe para la opinión pública del mundo civilizado. Debe lamentarse
profundamente que deban tomarse estas medidas en un país tradicionalmente distinguido
por su adhesión a los principios de igualdad, libertad y tolerancia. La Embajada americana
en Vichy... ha expresado su más enérgica condena posible a las más altas autoridades de
Vichy...
...la carta de las cuatro organizaciones al secretario de Estado seguía:
A cuenta de las organizaciones que representamos... los abajo firmantes pedimos
respetuosamente a nuestro Gobierno que transmita al Gobierno de Francia una solemne
protesta por las acciones llevadas a cabo recientemente por dicho Gobierno para la
entrega de miles de refugiados a los agentes del Gobierno nazi para su deportación a
Polonia y a otras regiones de la Europa Oriental bajo control nazi.
Los informes que nos llegan...(señalan) que el Gobierno francés está permitiendo
las... deportaciones nazis de refugiados judíos que han sido internados en cierto número
de campos del Sur de Francia. Esto comenzó sobre el 8 de agosto, cuando un total de
3.600 hombres, mujeres y niños fueron recluidos, cargados en trenes y enviados sin una
sola palabra sobre su destino. El informe corrobora que estos 3.600 eran el primer
contingente de un total de 10.000 refugiados judíos, que el Gobierno francés ha
acordado deportar a los territorios orientales.
...deportaciones masivas de judíos de Alemania y de territorios ocupados por los
alemanes han continuado desde la conquista de Polonia. De acuerdo con la política nazi
de exterminar a los judíos europeos, cientos de miles de inocentes, hombres, mujeres y
niños han sido ejecutados en brutales asesinatos en masa. El resto están siendo
hacinados en guetos de Europa Oriental en indescriptibles condiciones de miseria, a
consecuencia de lo cual decenas de miles han perecido por inanición y a causa de la
peste".
_______

Solamente indicaremos aquí que ni siquiera las cuatro organizaciones judías están
del todo seguras de los presuntos exterminios, ya que dejan una "puerta abierta" al
referirse a los "hacinados en guetos". La contestación de Welles, aunque en "completo
acuerdo" con la carta; evita un apoyo directo a la acusación de exterminio.

24 de noviembre de 1942, p. 10:
"AFLICCION EN LOS PERIODICOS JUDIOS"
Jerusalén, 23 de noviembre (UP). La prensa hebrea de hoy ha aparecido
recuadrando en negro las noticias de asesinatos masivos de judíos en Polonia. El informe,
recibido por la Agencia Judía, afirmaba que una "comisión de destrucción" especial
alemana estaba llevando a cabo la aniquilación sistemática de la población judía... miles
fueron arrojados al río Bug en la antigua frontera entre Alemania y Rusia en Polonia, y se
ahogaron.
_______

13 de diciembre de 1942, p. 21:
"NOTICIAS TARDIAS AYUDAN A CREER"

– 54 –
BUTZ : La Fabula del Holocausto

...El rabino Israel Goldstein declaró: "Informes autentificados dan a conocer que dos
millones de judíos han sido ejecutados por todos los medios de satánica barbarie, así
como planes para el total exterminio de todos los judíos, a quien los nazis puedan echar
mano. La matanza de un tercio de la población judía en los dominios de Hitler y la
masacre que amenaza al resto son un holocausto sin precedentes".
_______

18 de diciembre de 1942, p. 1:
"LOS ONCE ALIADOS CONDENAN LA GUERRA NAZI A LOS JUDIOS"
Especial para THE NEW YORK TIMES.
Washington, 17 de diciembre. Los miembros de las Naciones Unidas han emitido
hoy una declaración conjunta condenando la "bestial política (alemana) de exterminio a
sangre fría" de judíos. ...la declaración fue emitida simultáneamente, por medio del
Departamento de Estado, aquí y en Londres...
Texto de la declaración
"...los judíos están siendo transportados, desde los territorios ocupados, en
condiciones espantosas de horror y brutalidad hacia la Europa Oriental. En Polonia, que
ha sido convertida en el principal matadero nazi. Los guetos establecidos por el invasor
alemán se ven sistemáticamente vaciados de todos los judíos a excepción de un pequeño
grupo de trabajadores altamente cualificados necesarios para la industria de guerra.
Nunca se vuelve a saber de los que parten. En los campos de trabajo los sanos mueren
poco a poco y a los débiles se les deja morir de frío o de hambre o se les elimina
deliberadamente en ejecuciones masivas. El número de víctimas de esta crueldad
sanguinaria se calcula en muchos cientos de miles de hombres, mujeres y niños
totalmente inocentes".
_______

Eran los comienzos del compromiso del Departamento de Estado con la leyenda
exterminacionista, y lo que salió de esta fuente aparentemente oficial sirvió para un
comentario especial en el editorial del Times del mismo día.

18 de diciembre de 1942, p. 26:
"EL TERROR HITLERIANO"
A pesar de todo lo que se ha escrito sobre la persecución nazi a los judíos, los
hechos contenidos en la declaración conjunta emitida ayer en Washington, Londres y
Moscú en nombre de las Naciones Unidas, supondrán un golpe para todo pueblo
civilizado que conserve un mínimo de decencia humana. Pues, esta declaración no es el
lamento de las víctimas en sí, a quienes muchos creerán posible hacer oídos sordos
pretextando lo que sería una disculpa muy especial y discutible. Es la declaración oficial
de sus propios gobiernos, basada en hechos oficiales establecidos...
_______

Claramente, se pensó que las acusaciones de atrocidades provinientes, en
apariencia, del Departamento de Estado resultaban más verosímiles que las provinientes
de ciertos grupos como el Congreso Mundial Judío, a quien sin duda se alude con "...las
víctimas en sí". Sin embargo hemos visto que Wise también estaba detrás de "la
declaración conjunta".
La declaración del 17 de diciembre marcó el comienzo de la complicidad de los
gobiernos británico y americano con la leyenda exterminacionista. El Gobierno alemán no
vió que el hecho revistiera importancia y von Stumm, de la Sección de Prensa del
Ministerio de Asuntos Exteriores, explicó en tono petulante a la prensa neutral que la
declaración aliada tenía el propósito de aumentar las ventas de Navidad de los almacenes
judíos de Londres y Nueva York. (32).

_______

20 de diciembre de 1942, p. 23:
"LOS ALIADOS HABLAN DE ULTRAJES A LOS JUDIOS"

– 55 –
BUTZ : La Fabula del Holocausto

Lo que está ocurriendo con los cinco millones de judíos de la Europa bajo control
alemán, todos los cuales están destinados al exterminio, se describe en una declaración
emitida ayer por la Oficina de Información de las Naciones Unidas...
...en la parte principal del informe se citan nuevos métodos de ejecución en masa
por fusilamiento y gases letales, y también dice que esta destrucción de los judíos no "se
circunscribe a una nación sino que es a escala continental". A comienzos de diciembre de
1942, el Departamento de Estado en Washington dió algunas cifras demostrando que el
número de víctimas judías deportadas y muertas desde 1939 en la Europa dominada por
el Eje alcanzaban la espantosa cifra de dos millones y que cinco millones estaban en
peligro de ser exterminados...
El documento concluye:
Los medios utilizados para deportar del gueto a todos aquellos que sobreviviran a
los asesinatos y fusilamientos en las calles excede a todo lo imaginable. En especial, los
niños, los ancianos y todos aquellos demasiado débiles para trabajar son asesinados.
Carecemos de los verdaderos datos relativos a las deportaciones, pero disponemos de
noticias, noticias irrefutables, de que se han creado emplazamientos para las ejecuciones
en Chelmno y Belzec, donde se masacra a todos los supervivientes de los fusilamientos
mediante electrocución y gases letales.
_______

Las presuntas electrocuciones de Belzec aparecieron en la propaganda una pocas
veces y de nuevo se hablará de ellas en el capítulo V, pues son una de las versiones del
exterminio que se olvidaron rápidamente poco después de acabar la guerra. Sin embargo,
podemos ver aquí una clara tendencia de la propaganda a parecerse a los que se
convirtieron en los rasgos fijos de la leyenda; las cámaras de gas y los seis millones,
aproximadamente, de asesinados en el curso de la guerra. Posteriormente hablaremos
más del origen de la cifra de los seis millones.

_______

28 de diciembre de 1942, p. 21:
"PIDEN QUE SE SALVE A LOS JUDIOS"
Albany, 27 de diciembre (AP)... El Dr. Wise, presidente del Congreso Judío-
Americano y del Congreso Mundial Judío...(urgió) la formulación de un programa aliado
para detener la matanza nazi de civiles.
_______

8 de enero de 1943, p. 8:
"93 JUDIAS PREFIEREN EL SUICIDIO A LA INFAMIA NAZI".
Noventa y tres niñas y mujeres jóvenes judías, alumnas y profesoras del colegio
Beth Jacob de Varsovia, Polonia, eligieron el suicidio en masa para evitar que los
soldados alemanes las obligasen a protituirse, de acuerdo con la carta de una profesora,
hecha pública ayer por el rabino Seth Jung del Centro Judío de la ciudad de Nueva York.
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7 de febrero de 1943, VI, p. 16:
"EN EL VALLE DE LA MUERTE"
(artículo de Sholem Asch para el semanario).
...en los campos circundantes se han construido cámaras de gas y estaciones para
el envenenamiento de la sangre, donde excavadoras mecánicas hacen fosas comunes
para las víctimas.
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14 de febrero de 1943, p. 37:
"LA TIRANIA NAZI A LA VISTA"
Varsovia se está viendo sometida a una deliberada política nazi de muerte,
enfermedad, hambre, esclavitud económica y total eliminación de la población, dice la
Oficina de Información de Guerra en un opúsculo de 24 páginas, "Historia de una ciudad",
publicado hoy. Se dice que Varsovia está siendo el campo de pruebas de los planes nazis
para conquistar el mundo... ..."por ahora no hay modo de saber exactamente a cuántos
polacos han asesinado los nazis en Varsovia". El lugar de ejecución es actualmente
Palmiry, cerca de Varsovia, donde los fusilamientos en masa tienen lugar día y noche.
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BUTZ : La Fabula del Holocausto

14 de febrero de 1943, p. 37:
"LAS EJECUCIONES SE ACELERAN"

Representantes europeos del Congreso Mundial Judío informaron de la aceleración
de las ejecuciones masivas en Polonia, en un comunicado hecho público por el rabino
Stephen S. Wise, presidente del Congreso Mundial Judío. En un lugar de Polonia se mata
a 6.000 judíos por día, según el informe, fechado el 19 de enero. Los restantes judíos de
Polonia se ven ahora confinados en 55 guetos, algunos en grandes ciudades y otros en
pequeñas, que han sido transformadas en guetos.
_______

Esta es la versión propagandística en la que se vieron complicados los
departamentos de Estado y del Tesoro. Como se hizo notar en relación a lo dicho por la
editorial del Times del 18 de diciembre, si esta noticia hubiera partido del Departamento de
Estado, puede que se le hubiera prestado más crédito. Por desgracia, para los
propagandistas de aquel entonces, tuvieron que aceptar al rabino Wise como fuente de
información.
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16 de febrero de 1943, p. 7:
"LOS NAZIS TRASLADAN A 30.000 JUDIOS"
Ginebra, Suiza, 15 de febrero (ONA)... Todos los débiles y ancianos (de
Czestachowa, Polonia) fueron enviados a Rawa-Russka, en Galitzia, para que los
ejecutaran los nazis, según fuentes del interior de Polonia.
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23 de febrero de 1943, p. 23:
"PROTESTAS CONTRA LAS ATROCIDADES"
350 niños... se reunieron en solemne asamblea de duelo y protesta contra las
atrocidades nazis del templo de Mecca, en el 133 de la calle 55ª, Oeste... seis niños
refugiados narraron sus experiencias a manos de los nazis.
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2 de marzo de 1943, pags, 1, 4:
"UNA GIGANTESCA MARCHA PIDE QUE SE
SALVE A LOS JUDIOS CONDENADOS"
...una manifestación de masas pidió... la intervención inmediata de las Naciones
Unidas para salvar al mayor número posible de los cinco millones de judíos amenazados
de exterminio... anoche en el Madison Square Garden. ...(El rabino Hertz dijo) "Resulta
espantoso el hecho de que aquellos que proclaman las Cuatro Libertades han hecho
hasta ahora muy poco por asegurar la libertad de vivir de seis millones de hermanos
judíos, con su buena voluntad para salvar a quienes todavía puedan escapar de las
torturas y carnicerías nazis..." ...(Wendell Willkie dijo) "Ya han asesinado a dos millones de
seres humanos solamente por ser judíos, con todos los diabólicos medios que Hitler pudo
inventar. Otros millones de judíos... se encaminan a la destrucción..." ...(Chaim Weizmann
dijo) "Ya han exterminado a dos millones de judíos... Las democracias tienen un claro
deber ante ellas... Negocien con Alemania, mediante países neutrales, la posible
liberación de los judíos de los países ocupados... Abrid las puertas de Palestina a todos
aquellos que alcancen las orillas de la patria judía...".
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7 de marzo de 1943, p. 30:
"600 JUDIOS ENVIADOS A SILESIA"
Estocolmo, Suecia, 6 de marzo (Reuter) - Cerca de 600 judíos noruegos... se sabe
que han llegado al Norte de la Silesia polaca. La mayor parte de los hombres fueron
enviados a trabajar a las minas cercanas a Kattowice.
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10 de marzo de 1943, p. 12:

"40.000 PERSONAS ASISTEN A UN MEMORIAL POR LOS JUDIOS"

– 57 –
BUTZ : La Fabula del Holocausto

40.000 personas escucharon y presenciaron... la otra noche dos representaciones
de "Nunca moriremos", un dramático memorial de masas por los dos millones de judíos
muertos en Europa... El presentador dijo "No quedaran judíos en Europa para las
representaciones cuando llegue la paz. Los cuatro millones que restan por matar, lo están
siendo de acuerdo con un plan".
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1 de abril de 1943, p. 2:
"LOS JUDIOS FRANCESES ENVIADOS AL OLVIDO NAZI"
(Telegrafiado para THE NEW YORK TIMES).
Londres, 31 de marzo - Un sistema de "convoyes de muerte" bajo el cual se está
recluyendo a los judíos franceses... y luego embarcando a varios lugares de Europa
Oriental, después de lo cual nunca vuelve a saberse de ellos, ha sido descrito hoy por la
sección británica del Congreso Mundial Judío, que advirtió que "todo el poderío" del terror
nazi antijudío está concentrándose ahora en Francia. Según su informe, que contiene
datos de primera mano suministrados por un importante judío francés que escapó a un
país neutral, el Congreso declaró que el último "convoy" abandonó Francia hacia el 20 de
febrero. Contenía 3.000 judíos de todas clases y edades y lo único que se sabe de su
destino es que es algún lugar del Este. A mediados de febrero, añadió el Congreso, la
Gestapo cayó sobre el Cuartel General en Lyon de la Unión General de Judíos
Franceses, arrestándolos a todos, deportándolos al campo de concentración de Drancy y
desde allí embarcandolos también hacia algún "centro de exterminio" en el otro lado de
Europa.
Reitlinger (p. 327) nos dice que "menos de un décimo de los judíos deportados (de
Francia) tenían nacionalidad francesa". Por las cifras que da, serían 5.000 de los 240.000
judíos franceses, sugiriendo que quizá los 5.000 se alistaron como trabajadores
voluntarios o eran en realidad "prisioneros políticos" o partisanos.(32).
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12 de abril de 1943, p. 5:
"LOS NAZIS DESTRUYEN LOS GUETOS DE DOS CIUDADES POLACAS"
Londres, 11 de abril (AP). La Agencia Telegráfica Polaca anunció anoche que los
alemanes habían arrasado el gueto de Krakow en una masacre de tres días que se inició
el 13 de marzo y que también acabó con el gueto de Lodz. Se desconoce el destino de
los judíos de esta última ciudad, pero la agencia dijo que se cree que también les
mataron.
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20 de abril de 1943, p. 11:
"DOS MILLONES DE JUDIOS ASESINADOS"
Londres, 19 de abril (Reuter) - Dos millones de judíos han sido aniquilados desde
que los alemanes iniciaron su marcha por Europa en 1939 y cinco millones más están en
peligro inminente de ser ejecutados. Estas cifras proceden del sexto informe sobre las
condiciones de los territorios ocupados emitido por el Comité Informativo Interaliado. ...el
informe dice que entre los métodos empleados para el exterminio de judíos estaban los
gases letales y los fusilamientos.
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20 de abril de 1943, p. 11:
"URGE EL RESCATE DE LOS JUDIOS"
La Agencia Judía de Palestina, en un memorándum remitido ayer desde la
Conferencia de Refugiados de las Bermudas, urgía que fueran inmediatamente aplicadas
medidas de rescate en favor de los cuatro millones de judíos, que se estiman
supervivientes en los países ocupados por los nazis. La Agencia, dirigida por el Dr. Chaim
Weizmann, está reconocida por el Mando Palestino como un organismo consultivo y en
cooperación con el Gobierno de Palestina en materias relativas a la creación del Hogar
Nacional Judío. El memorándum declara que "si la política anunciada del enemigo se
mantiene inamovible, no es imposible que cuando se gane la guerra la mayor parte de la
población judía de Europa haya sido exterminada".
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25 de abril de 1943, p. 19:
"POCAS ESPERANZAS PARA LAS VICTIMAS DEL EJE"

– 58 –
BUTZ : La Fabula del Holocausto

(Cable especial para THE NEW YORK TIMES).
Hamilton, Bermudas, 24 de abril - El transporte a gran escala de refugiados es
imposible en tiempo de guerra y ni los EE.UU. ni Gran Bretaña, juntos o separados,
pueden comenzar a resolver el problema. Estas dos impresiones concretas han surgido
tras casi una semana de discusión, acerca del problema de los refugiados, entre las
delegaciones británicas y estadounidenses.
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Puesto que casi todos los judíos de fuera de Europa, en particular los de los EE.UU.,
creían en los exterminios, hicieron presiones políticas que culminaron en la Conferencia de
las Bermudas. Correctamente, se creía (33) que los nazis deseaban la emigración judía de
Europa (en condiciones apropiadas) y eso colocó en una difícil posición a los gobiernos
estadounidense y británico, vistas las bases de su propaganda de guerra, que les
obligaba a hablar de un modo poco sincero. (34) En relación a esto ya hemos hablado del
conflicto entre el Departamento del Tesoro y el de Estado. En este caso, los británicos no
tenían intención de poner los medios, en plena guerra, para operaciones masivas
aceptables por razones que eran válidas en la medida en que su propaganda las tomaba
en serio. Ningún estadista contemporáneo en su sano juicio cree su propia propaganda.
Este es el dilema al que J. Breckenridge Long y otros empleados del Departamento de
Estado se enfrentaban.
Debemos hacer aquí otro inciso antes de proceder con el examen de la propaganda
y es que, aparentemente la cifra de seis millones nació en la propaganda de 1942-43. Un
estudio del origen de esta cifra nos lleva fácilmente a la conclusión de que tenía sus
orígenes en el IMT, donde la condena mencionó un número (aportado por el Congreso
Mundial Judío) de 5.721.800 judíos "desaparacidos" y Wilhelm Hoettl de la SD firmó la
declaración jurada 2738-PS, afirmando que él obtuvo de Eichmann una cifra de seis
millones. Según Hoettl, Eichmann había visitado su oficina de Budapest muy deprimido
porque estaba convencido de que la guerra estaba perdida y creía que los aliados le
condenarían como a un criminal de guerra importante, declarando entonces, sin ningún
otro testigo, que cuatro millones de judíos habían muerto en campos de exterminio y que
otros dos millones habían encontrado la muerte de distintos modos, principalmente
ejecutados por los "Einsatzgruppen" en Rusia.
Ahora vamos a hablar de una teoría distinta relativa al origen de la cifra de los seis
millones. La primera vez que apareció parece ser en la declaración de Rabbi Goldstein del
13 de diciembre de 1942 seguida del relato del 20 de diciembre al mismo efecto, salvo
que éste especificaba que había siete millones potenciales en peligro de ser exterminados
en vez de los seis millones de que habla Goldstein. Sin embargo, puede alegarse
correctamente que el origen de la cifra de los seis millones no hay que deducirla
exclusivamente de estas historias.
No obstante la aparición de dos millones de muertos, debe tomarse mucho más en
serio la acusación de la prensa del 2 al 10 de marzo de 1943 de que otros cuatro (o cinco)
millones iban a serlo. Puede extraerse más información acerca de este último asunto de
un anuncio, aparecido también el 10 de marzo (pág. 10), según el cual el espectáculo
habia sido organizado por el "Comité de los judíos palestinos y sin Estado por un Ejército
judío", encabezado por el senador Johnson, de Colorado. El anuncio hace la misma
acusación exterminacionista (dos millones de muertos y cuatro que lo estarán) y también
enumera las organizaciones patrocinadoras, que incluye a muchos miembros del
Congreso y a otras importantes personalidades. La misma organización puso un anuncio
a toda página el 16 de febrero (pág. 11) especificando que habían muerto dos millones y
que cuatro lo iban a estar (y diciendo también que los únicos árabes que ponían pegas a
la masiva emigración judía hacia Palestina eran agentes nazis). Las dos noticias del 20 de
abril sugieren que el uso de la acusación exterminacionista "dos millones muertos - cuatro
(o cinco) en vías de serlo" se había extendido mucho a comienzos de 1943. A partir de
aquí nos encontramos con la utilización muy genérica de la cifra de los seis (o siete)
millones, mucho antes del final de la guerra, por el "establishment" político que dictó los
cargos de Nuremberg, así que creo que, podemos tomar la propaganda comprendida
entre últimos de 1942 e inicios de 1943 como el origen de la cifra de los seis millones. La
absoluta independencia entre esta cifra y cualquier suceso real se ve reflejada en las
elaboradas alabanzas a Reitlinger por su creencia de que puede decir que sólo de 4,2 a
4,6 millones de judíos, casi todos de Europa Oriental, perecieron en Europa durante la
Segunda Guerra Mundial, un tercio de los cuales a causa de "exceso de trabajo,

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

enfermedades, hambre y abandono". (35) Sin embargo, las cifras de Reitlinger también
están en total desacuerdo con la realidad, pero esto lo veremos en un capítulo posterior.
De ningún modo merece la pena destacar que después de la guerra se encontrara a
alguien para declarar en Nuremberg que las cifras de la propaganda eran correctas.
Concretamente Hoettl fue el candidato más apropiado, pues era uno de esos
"funcionarios" estereotipados con que se halla plagado el mundo del espionaje. Nacido
en 1915, entró en la SD en 1938 y pronto se ganó una reputación por mezclar los
asuntos oficiales con sus negocios privados. Su asociación con una condesa polaca
amiga suya en un negocio de tierras en Polonia, en 1942, obligó a las SS a investigar sus
actividades. El informe de la investigación le describía como "deshonesto, intrigante,
adulador... un verdadero timador" y concluía que no era apropiado para ser miembro de
las SS, para no hablar de una oficina tan delicada como la SD. En consecuencia fué
degradado, pero el nombramiento a comienzos de 1943 de su compatriota austriaco y
conocido de Viena, Kaltenbrunner para dirigir la RSHA parece que cambió su suerte y
ascendió a teniente coronel hacia el final de la guerra, jugando un papel de importancia
en los asuntos de espionaje en el exterior. Después de la guerra trabajó hasta 1949 para
el Servicio de Contraespionaje del Ejército de los Estados Unidos identificando a ex
miembros de las SS para recabar información. Se dice que intentó hacer lucrativo su
trabajo. Después de 1949, él mismo se zambulló en el nido de víboras de la política de la
guerra fría en Viena, manteniendo contactos con neonazis, agentes soviéticos y
practicamente con cualquiera. Mantuvo una relación particularmente estrecha con el
agente soviético Kurt Ponger, un americano nacionalizado a quien conoció cuando
Ponger trabajaba de traductor en el IMT (además, un Kurt Ponger, probablemente la
misma persona, fué abogado de la acusación en el caso 4). Por lo tanto Hoettl se convirtió
en sospechoso en el caso de espionaje Verber-Ponger de 1953, y fué arrestado por las
autoridades estadounidenses en marzo en Viena, pero liberado unas semanas más tarde.
A mediados de los años 50, publicó dos libros con sus memorias de guerra. En 1961 firmó
una declaración jurada para la acusación en el proceso Eichmann (substancialmente lo
mismo que en su "affidavit" del IMT). (36)
Los autores de mi bando han escrito que, durante la guerra, Hoettl fué un agente
aliado. Esto no es correcto. Lo único que hay de verdad en esta acusación es que Hoettl
estuvo con Allen Dulles, del OSS, en Suiza, hacia el final de la conflagración. Esto
formaba parte de sus deberes; la RSHA estaba intentando acordar un cese de las
hostilidades favorable y Hoettl era una de las personas implicadas en los contactos
secretos con los aliados occidentales. Sin duda durante las últimas semanas de la guerra
muchos de estos agentes de inteligencia comenzaron a actuar en su provecho y también
sin duda Hoettl se habría alegrado de ser catalogado como agente de los aliados a
aquellas alturas de la guerra, y puede que incluso hiciera por su propia voluntad algunos
favores a Dulles con estas consideraciones en mente. Sin embargo, tales contactos no
constituyen más prueba de que Hoettl fuera un agente aliado como de que Dulles fuera
un agente del Eje (hasta se dice que Dulles salpicaba su conversación con comentarios
antisemitas cuando intentaba ganarse la confianza de algunos contactos alemanes (37)).
Si Hoettl hubiera sido un agente aliado, es posible que hubiese alardeado de ello en
alguno de sus dos libros ("El frente secreto" y "El arma de papel de Hitler") pero no hace
tal cosa. Además Ian Colvin, que sabe de estas cosas más que nadie, escribió la
introducción de "El frente secreto", y no hace ningún comentario al respecto.

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27 de abril de 1943, p 10:
"MUEREN DEPORTADOS NORUEGOS"
Estocolmo, Suecia, 26 de abril (ONA) - Según informes de Oslo recibidos hoy la
mayoría de las mujeres y los niños judeonoruegos deportados del país...han muerto de
hambre. Los convoyes de deportados que salieron de Oslo en noviembre y febrero
finalizaron su recorrido en la región minera de Silesia cercana a Katowice...
_______

3 de mayo de 1943, p. 12: Una audiencia de 1.500 personas... escuchó a Pierre
van Paassen... afirmar que Palestina representa la única solución al problema de los
refugiados. ...el señor van Paassen dijo que Gran Bretaña había hecho "frívola burla" de
la Conferencia de las Bermudas sobre los Refugiados al excluir la discusión sobre
Palestina como una de las posibles soluciones. "Gran Bretaña que la modernización de

– 60 –
BUTZ : La Fabula del Holocausto

Palestina por los judíos pone en peligro los pilares de su imperio... Esta es la verdadera
razón de que muchos judíos se encaminan a la muerte, porque Gran Bretaña quiere
cerrarles las puertas de Palestina".
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20 de mayo de 1943, p. 12:
"EDEN LIGA LA VICTORIA A LAS ESPERANZAS DE LOS REFUGIADOS"
(Cable especial para THE NEW YORK TIMES).
Londres, 19 de mayo... Eden... insistió en que no es justo acusar al Gobierno
británico de ignorar la situación por más tiempo. ...reveló que el Gabinete de guerra había
aprobado el informe (de la Conferencia de las Bermudas)...
Londres, 19 de mayo (Reuter) - El Congreso Mundial Judío... expresó su profundo
malestar por los resultados de la Conferencia de las Bermudas. La nota... señaló que
ahora está libre el camino hacia Palestina.
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22 de mayo de 1943, p. 4:
"LA ULTIMA RESISTENCIA JUDIA ACABO CON 1.000 NAZIS"
(Telegrama para THE NEW YORK TIMES).
Londres, 21 de mayo - Cerca de 1.000 alemanes fueron muertos o heridos en la
batalla del gueto de Varsovia en las dos últimas semanas cuando los nazis abordaron la
liquidación final del gueto. ...La emisora de radio secreta polaca SWIT recogió más
noticias sobre la campaña antijudía en Polonia. Informó de que los nazis han comenzado
la liquidación de los guetos de Cracovia y Stanislawow... abriendo fuego sobre los judíos
allí donde los descubriesen o asesinándoles en cámaras de gas.
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7 de junio de 1943, p. 15:
"TUVO LUGAR "LA MARCHA DE LA ESPERANZA""
6.000 niños... participaron ayer en la "marcha de la esperanza"... "... los niños
judíos y sus padres son torturados y abocados a la muerte por un enemigo bárbaro..."

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9 de junio de 1943, p. 8:
"SE HABLA DE LOS ASESINATOS NAZIS DE REFUGIADOS MEDIANTE GAS"
(Por teléfono para THE NEW YORK TIMES).
Estocolmo, Suecia, 12 de junio - Más de 10.000 judíos fueron muertos desde el
pasado octubre en el distrito de Brest-Litowsk ...según la edición en sueco del "Jewish
Chronicle" publicada en Estocolmo. Miles fueron gaseados en graneros sellados
herméticamente y otros fueron fusilados en grupos de 60 en los bosques adyacentes,
según dijo el periódico. ...Cuando el Dr. Robert Ley, jefe del Frente Alemán del Trabajo,
habló recientemente en Koenigsberg, Bialystok y Grodno dijo: "Es cierto que los judíos
son la raza elegida, pero sólo para el exterminio".
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15 de junio de 1943, p. 8:
"LOS NAZIS DEPORTAN A 52.000 BELGAS"
Londres, 14 de junio (AP) - El Gobierno belga en el exilio dijo hoy que los alemanes
han transladado a casi todos los 52.000 judíos belgas a los campos de concentración de
Alemania, Polonia y la Rusia ocupada.
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Reitlinger afirma que la situación en Bélgica era la misma que en Francia. De entre
los judíos deportados de Bélgica, "virtualmente ninguno" era judío belga. Merece la pena
comentar que esencialmente ocurrió lo mismo en Italia y Dinamarca. (38)

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21 de junio de 1943, p. 2:

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

"CONDENAN A LA CONFERENCIA DE LAS BERMUDAS"
Una resolución condenando la "inactividad" de la Conferencia de las Bermudas y
otro llamamiento al presidente Roosevelt y al primer ministro Winston Churchill para abrir
las puertas de Palestina a los refugiados fueron ayer subscritos unánimemente por la
Orden de los Hijos de Sión... en el hotel Pennsylvania.
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21 de junio de 1943, p. 3:
"CULPAN A LOS RUMANOS DE LA MUERTE DE 5.000 PERSONAS"
Berna, Suiza, 20 de junio (UP) - La prensa suiza dijo anoche que los 5.000
cadáveres que la propaganda del Eje dice que han sido enterrados cerca de Odessa, son
los de los judíos rumanos muertos por la policía secreta rumana. La prensa rumana
anunció el descubrimiento de fosas comunes el 22 de abril y dijo que los cadáveres
pertenecían a los rumanos muertos por los rusos después de que estos ocuparan
Besarabia y la Bukovina en 1940.
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23 de junio de 1943, p. 8:
"JUDIOS HOLANDESES EXPULSADOS POR LOS NAZIS"
Londres, 22 de junio (UP) - Todos los judíos de Amsterdam han sido deportados a
Polonia por los alemanes, completando así la deportación de toda la población hebrea
holandesa, según informó hoy la agencia de noticias Aneta.

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Esta historia no es verdad; sin embargo la mayoría de los judíos holandeses fueron
deportados. Las razones de las grandes diferencias en cuanto a la política seguida en
Holanda (y Luxemburgo) por un lado y Bélgica y Francia y otros países por otro se verán
en un capítulo posterior. Se demostrará que el último destino de los judíos deportados de
Holanda, a diferencia del inmediato, lo más probable es que no fuera Polonia. De los
140.000 judíos holandeses, cerca de 100.000 fueron deportados. (39)

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28 de junio de 1943, p. 8:
Londres, 27 de junio (Reuter) - Una emisora de la radiodifusión alemana citó al
primer ministro húngaro Nicholas von Kallay diciendo que las restantes propiedades judías
en Hungría pasarán a manos "arias" hacia finales de año. Se piensa que dichas
propiedades serán distribuidas entre aquellos que se hubieran distinguido en la guerra y
entre familias numerosas.

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29 de junio de 1943, p. 6:
"LOS NAZIS EJECUTAN A 150 JUDIOS"
Londres, 28 de junio (Nueva Agencia Holandesa) - Según se informó anoche, los
alemanes han comenzado ejecuciones en masa de judíos holandeses deportados a
Polonia. ...150 judíos han sido segados con fuego de ametralladora en el pueblo de
Turek... ...En Socky... 340 judíos holandeses fueron ametrallados, y 100 mujeres y niños
fueron muertos cerca de Potok... Se encontraban entre los miles de judíos que habían
sido transportados desde Holanda al importante campo de concentración de Treblinka.

_______

Resulta extraño trasladar gente de un campo de exterminio para luego matarla.
Quienquiera que inventase esta historia evidentemente no sólo ignoraba lo que se
suponía que era Treblinka, sino también el orden de magnitud de las cifras que
supuestamente se manejaban allí.

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

21 de julio de 1943, p. 13:
"SE PIDE AYUDA RAPIDA PARA LOS JUDIOS EUROPEOS"
Portavoces de la sesión de apertura de la Conferencia de emergencia para salvar a
los judíos de Europa, que tiene lugar en el hotel Commodore, solicitaron una acción
inmediata para rescatar a los judíos de los países bajo dominación nazi.
...el representante Rogers señaló que de los siete millones de judíos europeos,
alrededor de tres han perecido ya, e insistió en que "este es un problema que no puede
resolverse ejercitando las cuerdas vocales y mediante protestas de rutina". .
.."Ciertamente hay suficientes espacios vacíos y áreas deshabitadas para acomodar
a cuatro millones de seres humanos torturados", dijo. "Palestina es el sitio lógico. Está
más cerca y en tierra en vez de en el mar..."
...el conde Sforza pregonó la esperanza de que árabes y judíos puedan cooperar en
el futuro en la construcción de una gran federación del Cercano Oriente, con Palestina
como miembro.

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2 de agosto de 1943, p. 10:
"EL EJE OCASIONO 16 MILLONES DE REFUGIADOS"
Washington, 1 de agosto - Un informe sobre el problema de los refugiados
europeos, publicado hoy por la Asociación de Política Exterior, señaló que solamente un
esfuerzo colectivo por parte de las grandes potencias o de una organización internacional
podría tratar eficazmente la situación que seguirá al final de la guerra.
...según los datos de los gobiernos en el exilio y otros denunciantes, indicó el
informe, se estima que de los judíos que habitaban países europeos en 1939, ocupados
ahora por el Eje, ya han sido deportados dos millones o han perecido por malos tratos
diversos o exterminio deliberado.

_______

La Asociación de Política Exterior no parece muy segura al afirmar los exterminios,
puesto que la impresión de que la mayoría de los judíos han sido "deportados", aunque
por entonces los propagandistas hablaban de tres millones de judíos muertos.

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8 de agosto de 1943, p. 11:
"SE ACUSA A LOS NAZIS DE LA MUERTE DE DOS MILLONES DE JUDIOS"
Londres, 7 de agosto - Trabajadores Polacos Combatientes, una publicación que
actualmente se edita aquí, elaboró un informe acerca de un edificio que tienen los
alemanes en Treblinka, Polonia, para el exterminio de judíos. Se dice que sólo en este
lugar los alemanes dieron muerte a dos millones de personas...
... "Cuando las celdas están llenas, se cierran y se sellan. Se obliga a los vapores a
pasar por unas aberturas y comienza la angustia de las víctimas. Al principio pueden oírse
los lamentos pero cesan poco a poco y 15 minutos después todo es silencio. La ejecución
ha terminado.
... A menudo un sepulturero resulta demasiado débil para llevar dos cuerpos, como
se ha ordenado, así que ata brazos y piernas juntos y corre al lugar de enterramiento,
arrastrándolos tras de él".

_______

Lógicamente la versión de postguerra decía que los cuerpos eran incinerados y no
enterrados, puesto que estos millones de cadáveres judíos enterrados, sencillamente,
nunca existieron.

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27 de agosto de 1943, p. 7:
"UN INFORME DESCUBRE EL DESTINO DE 8.300.000 JUDIOS"

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

...un estudio de 300 páginas hecho público ayer por el... Congreso Judío Americano
y el Congreso Mundial Judío. Más de tres millones de judíos han dejado de existir por el
hambre planificada, los trabajos forzados, pogroms y asesinatos metódicos en la cadena
alemana de centros de exterminio de Europa Oriental, desde que comenzó la guerra en
1939, de acuerdo con el informe, mientras que 1,8 millones de judíos se han salvado
emigrando al interior de la Unión Soviética y 180.000 consiguieron emigrar a otros países.
...el estudio...declara que 1.700.000 de judíos han sido víctimas de masacres organizadas
y pogroms...que 750.000 judíos perecieron a consecuencia del hambre y sus secuelas, y
que 350.000 murieron en el curso de deportaciones. ...a continuación...una tabla
mostrando cómo se llevó a cabo el proceso de exterminio: Alemania 110.000 Bélgica
30.000 Polonia 1.600.000 Holanda 45.000 URSS 650.000 Francia 56.000 Lituania
105.000 Checoeslovaquia 64.500 Letonia 65.000 Dantzig 250 Austria 19.500 Estonia
3.000 Rumanía 227.500 Noruega 800 Yugoeslavia 35.000 Grecia 18.500 Total:
3.030.050

_______

27 de agosto de 1943, p. 7:
"UN ORGANO OFICIAL ALIADO DESCUBRE LA POLITICA NAZI
DE ASESINATOS DELIBERADOS"
Londres, 26 de agosto (UP) - El Comité de Información Interaliado... acusó anoche
a Alemania, Italia y a sus satélites de... un programa deliberado de robo, asesinato,
tortura y salvajismo al por mayor, sin precedentes en la historia mundial. .
..en Polonia, el agotamiento, la tortura, la enfermedad y las ejecuciones han
conseguido que la esperanza de vida sea sólo de nueve meses desde el momento en
que un individuo es arrojado a un campo de concentración. Las condiciones son
especialmente duras en el campo de Oswiecim, donde se cree que han perecido 58.000
personas.
Por lo menos un millón de judíos han sido asesinados, muertos de hambre o
golpeados hasta morir en Polonia durante los últimos tres años. En Varsovia las raciones
de comida sólo contienen un 23,4 % de las calorías necesarias para que un ser humano
siga viviendo.

_______

Esta era una de las pocas referencias concretas al campo de concentración de
Auschwitz de antes de 1944 (aunque las noticias del 7 de marzo y del 27 de abril son
referencias indirectas). Lo interesante de estos comentarios sobre Auschwitz es que en el
fondo son correctos, como confirmará el próximo capítulo, aunque no se puede estar
seguro de la exactitud de la cifra de 58.000 y la "tortura" y las "ejecuciones" no deben
incluirse entre las causas de la elevada tasa de mortalidad. La cuestión más importante es
que esta versión descarta implicitamente lo que se dijo en la postguerra sobre los
exterminios, que afirmaba que en Auschwitz se mataba a miles al día, empezando como
muy tarde en el verano de 1942 y continuando hasta el otoño de 1944.

_______

8 de octubre de 1943, p.5:
"INFORMAN DE UNA PURGA DE JUDIOS A ESCALA EUROPEA"
Estocolmo, Suecia, 7 de octubre - Círculos bien informados de este país decían hoy
que se ha decretado en Berlín una orden para la deportación de todos los judíos de
Europa antes del final de la guerra. La fuente decía que la orden fue dada por el mismo
Adolf Hitler. ...el motor de la persecución nazi a los judíos daneses es el llamado "Dictador
judío", teniente coronel Eighmann (sic)... que nació en Palestina de emigrantes alemanes
siendo allí educado (y) se le conoce por su sádico odio a los judíos. El planeó todas las
acciones de exterminio contra los judíos de Alemania y de los territorios ocupados...

_______

– 64 –
BUTZ : La Fabula del Holocausto

Este parece ser el "debut" de Eichmann en la propaganda y, probablemente, el
origen del mito de que fué criado en Palestina (nació en Solingen, Alemania, y creció en
Linz, Austria).

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23 de noviembre de 1943, p. 4:
"LA ESPOSA DE MIKOLAJCZYK REHEN DE LOS ALEMANES"
La esposa del primer ministro de Polonia Stanislaw Mikolajczyk, de 43 años de
edad; permanece retenida por los alemanes en calidad de rehén en el campo de
concentración de Oswiecim y puede estar destinada a una inminente ejecución, según
informó ayer desde Londres la Agencia Telegráfica Polaca.
...Oswiecim es la prisión alemana más importante de Polonia, donde han sido
torturadas hasta la muerte miles de indefensas víctimas...
Los nombres de los jefes alemanes responsables de la masacre de los judíos
polacos fueron dados a conocer en una declaración polaca desde Londres...
"Son diez, dirigidos por Ludwig Fischer, el gobernador nazi del área de Varsovia...
Un miembro del Consejo Nacional Polaco dijo que la mayor parte de los judíos de Polonia
ya han sido aniquilados".
_______

29 de noviembre de 1943, p. 3:
"INFORMAN DE LA MUERTE DE 50.000 JUDIOS DE KIEV" Por W. H. Lawrence.
Kiev, Rusia, 22 de octubre (retrasado) - Las autoridades de Kiev afirmaron hoy que
los alemanes habían ametrallado de 50.000 a 80.000 de los hombres, mujeres y niños
judíos de Kiev a últimos de septiembre de 1941 y dos años más tarde, cuando la toma de
Kiev por el Ejército Rojo parecía inminente obligaron a los prisioneros de guerra rusos a
quemar todos los cuerpos, destruyendo completamente toda evidencia del crimen. ...
A juzgar por lo que hemos visto, resulta imposible a este corresponsal juzgar la
verdad o la falsedad de la historia que nos contaron...
_______

6 de diciembre de 1943, p. 10:
"EL ASESINATO DE LOS PRISIONEROS SE ACHACA A LOS ALEMANES"
Londres, 5 de diciembre (UP) - Pruebas de que prisioneros de guerra rusos eran
ejecutados e incinerados en campos de concentración alemanes han sido aportadas al
Gobierno checo en el exilio por un oficial del Ejército checo que pasó varios años en un
campo de concentración alemán antes de escapar a Inglaterra.
... Al oficial le fueron arrancados los dientes cuando le golpearon en la boca, es
sordo en un oído por un golpe en la cabeza y tiene en su cuerpo la marca de una
esvástica que dice le hicieron los alemanes cuando fué a que le trataran de una infección.
Se elige a los judíos al azar de entre todos los del campo y se les fusila, declaró...
_______

Esto concluye la lista de las historias más importantes del New York Times del
periodo primavera de 1942 y todo 1943. La selección que he hecho era, por supuesto,
necesaria, pero no obstante creo que se ha dado una idea correcta de la clase de
cuentos que circulaban en círculos supuestamente inteligentes.
Lo que no podrá revivirse es el clima de histeria de entonces. El poco corriente lector
crítico habrá notado que los números de las páginas de muchas de las historias citadas
son bastante altos, especialmente aquellos que hablan de casos concretos de
ejecuciones masivas. En la política práctica sólo cuenta la página número uno y estas
cosas rara vez aparecían en primera página. Si Roosevelt decía algo, se publicaba
normalmente en la página número uno, pero sólo porque él lo dijo, no porque dijera algo
interesante o significativo. Las alegaciones de exterminio de judíos no parecen haber
tenido una gran importancia para el público durante la guerra, a juzgar por la falta de
relevancia alguna dada a tales historias. Otro modo de decirlo es que si uno emplea algo
de tiempo en examinar los periódicos de entonces, resulta obvio un alto grado de
hostilidad hacia los nazis, pero esto es inevitable.

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

Hay dos observaciones principales que deben hacerse relativas a la propaganda
exterminacionista. Primero, la leyenda tiene su origen entre los sionistas y, segundo, no se
dijo que Auschwitz era un campo de exterminio hasta muy al final de la guerra.
Hemos visto que las primeras acusaciones de exterminio no estaban basadas en
una gran cantidad de datos de espionaje. Sencillamente los sionistas, en especial los del
Congreso Mundial Judío, presentaron sus tonterías a los gobiernos aliados, en particular
al de los EE.UU., solicitando que las apoyaran. Las primeras reacciones en Washington
consistieron en burlarse del tema, pero debido a diversas presiones políticas, y solamente
debido a estas presiones; no porque la inteligencia militar se hubiera procurado una
información comprobada, los círculos de Washington cooperan finalmente con la
propaganda exterminacionista hasta el punto de que altos funcionarios hicieron vagas
declaraciones más concretas de origen obscuro. La propaganda primitiva tenía
características que han permanecido en la leyenda hasta el día de hoy, como la cifra de
los seis millones, y también otras que fueron rápidamente olvidadas, como las fábricas de
jabón, a pesar de que sus autores eran los mismos círculos sionistas.
En relación a nuestra terminología, debe hacerse notar que la palabra "sionista" no
se emplea aquí como sinónimo de "judío"; la evidencia demuestra que, mientras que la
estafa es ciertamente una estafa judía, en el sentido de haber sido inventada por judíos,
también es una estafa sionista en el sentido de haberla inventado judíos que eran
sionistas en provecho de fines sionistas. El carácter sionista de la propaganda está
bastante claro; no hay más que darse cuenta de que, indefectiblemente, las personas
que presionaban pidiendo medidas para sacar a los judíos de Europa (dadas las
circunstancias una propuesta rutinaria y comprensible) adjuntaban tales protestas con
peticiones de que dichos judíos fueran asentados en Palestina, lo que demuestra que los
propagandistas del sionismo tenían en mente mucho más que la mera ayuda a los
refugiados y a las víctimas de la persecución.
Igualmente, hemos hecho notar que Auschwitz estaba ausente de la propaganda
exterminacionista en 1942 y 1943 aunque, si hubiera habido exterminios en un lugar tan
importante, la inteligencia militar, entre otros, lo hubiera sabido. Mejor dicho, Auschwitz
aparecía en la propaganda, pero las acusaciones específicas, sobre la elevada
mortandad por causas más o menos normales, estaban esencialmente en lo cierto, sin
embargo su contenido se exageró. Naturalmente, hago salvedad de que esto se basa en
que, tras un estudio razonablemente serio, no he encontrado a Auschwitz en la
propaganda exterminacionista de 1942-43; Treblinka, Belzec y Chelmno aparecían en las
historias de exterminio de la prensa, pero no Auschwitz.
Este punto de vista se ve confirmado por las revistas y libros de la época que he
examinado. Resultan de particular interés tres publicaciones periódicas. El número del 4
de junio de 1943 de "Commonwealth" conteniendo un artículo de Jacques Maritain que
resumía lo que él, evidentemente tras algunas investigaciones, creía que era la principal
característica del programa de exterminio. Auschwitz no se mencionaba, aunque los
exterminios por medio de "gases venenosos, descargas eléctricas, apilamientos masivos
en espacios cerrados donde se alcanzan los distintos grados de asfixia, o bien la asfixia
total... en vagones de carga sellados" sí lo eran y se hacían referencias concretas a
Chelmno.
El número del 30 de agosto de 1943 de "New Republic" era un especial dedicado a
los sufrimientos de los judíos en Europa y no hacía referencia a Auschwitz. Un anuncio de
dos páginas, editado por el Comité de Trabajadores Judíos (Nueva York), cita solamente a
Treblinka, Belzec y a "vagones herméticamente sellados donde se está envenenando a
los judíos".
"Survey Graphic" de abril de 1943 contiene un artículo de dos páginas de William L.
Shirer. El tema es toda la gama de presuntas atrocidades alemanas y por tanto, se
menciona a Auschwitz (Oswiecim), pero sólo en lo relativo a la elevada mortandad de 250
polacos por día, debida a "ejecuciones, tratos inhumanos, hambre y epidemias". Shirer
habla de exterminios de judíos en Belzec.
El relato de Shirer cita un informe del 7 de marzo del Gobierno polaco de Londres
como fuente para lo dicho sobre Auschwitz. Esta es la primera referencia a Auschwitz que
yo conozco en la propaganda. El único candidato que conozco a una cita anterior
aparece en "The black book of Polish jewry", J. Apenszlak, ed. 1943. Las páginas 56 y 59
hablan de informes en el "East London Observer" de primeros de 1942 diciendo que las
cenizas de los judíos enviados a Auschwitz estaban siendo devueltas a sus familiares (en
contradicción con la propaganda de postguerra). Sin embargo, por lo que he podido
saber, el "East London Observer" no existió, "The black book..." no habla de exterminios
en Auschwitz, pero sí de exterminios mediante gasmobiles en Chelmno (págs. 115-117 de

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

acuerdo con lo dicho más tarde), mediante descargas eléctricas en los baños en Belzec,
seguidos de enterramientos (pág. 131, en desacuerdo), pasando por abandonos durante
días en vagones de carga cerca de Belzec, mediante incineraciones (págs. 137-138 en
desacuerdo), por baños de vapor en Treblinka y posterior enterramiento (pág. 143, en
desacuerdo; el motor diesel cuyos gases asfixiantes servían para las ejecuciones en
posteriores versiones, sirve para excavar las tumbas en "The black book...").
Nos resta una fuente que da la impresión de que Auschwitz apareció en la
propaganda de exterminios a comienzos de 1943 o incluso antes. Es el libro de Josiah
DuBois "Los químicos del Diablo", a quien vimos como funcionario del Departamento del
Tesoro en tiempo de guerra. En el NMT durante la postguerra, DuBois fué el jefe de la
acusación en el juicio de Farben, y su libro contiene sus experiencias del juicio así como
otras cosas que considera relevantes. Según él, en noviembre de 1942 llegó hasta su
mesa un mensaje que hablaba de Auschwitz. El mensaje transmitía el contenido de una
nota, un "manoseado testamento de desesperación", que había sido supuestamente
escrito por un trabajador interno en Auschwitz y que más tarde se pasó clandestinamente
de mano en mano hasta Berna:

"Trabajábamos en una gigantesca planta de "Buna"... había una cadena
de puestos de centinelas vigilando a los trabajadores cada 10 metros cuadrados
y quienquiera que diera un paso al exterior era muerto a tiros sin previo aviso por
"intento de fuga". Pero todos los días lo intentaban, incluso aquellos que
trataban de pasar a gatas porque ya no podían andar".

La nota describe al Ter Meer de Farben con las "ideas estereotipadas de la
esvástica, la fusta y un inamovible desdén (que en ningún momento de su vida fueron
propios de Ter Meer)". El alegado origen e historia de la nota hacen que todo aparezca
bastante estúpido, pero debe señalarse un poderoso elemento fáctico de la nota; es
verdad que más o menos por entonces muchos obreros de Auschwitz no estaban en
condiciones de trabajar, ni siquiera de caminar. Por lo tanto, este mensaje no era en
realidad propaganda de exterminio, y tampoco podemos estar seguros de que
ciertamente existiera, pero si existió, todo lo que sugiere es que los propagandistas
estaban muy al tanto, a últimos de 1942, de lo que pasaba en Auschwitz.
Luego DuBois procede a desinformar al lector diciendo que los dos mensajes de
enero y abril de 1943 de Harrison al Departamento de Estado, comentados antes, se
referían a Auschwitz; o sea, que era en Auschwitz donde se mataba a 6.000 personas
diarias. Al hablar así, DuBois está sencillamente mintiendo. Puede que lo hiciera porque,
como fiscal en el caso Farben, estaba intentando incrementar la importancia de Auschwitz
en todo lo que pudiera y así habría que leer en los archivos algo que simplemente no está
allí. (40)
Comentaremos de pasada qué decían los alemanes sobre las historias de la
propaganda aliada. Hemos visto que von Stumm, de la Sección de Prensa del Ministerio
Alemán de Asuntos Exteriores, ridiculizó las acusaciones de exterminio cuando los
gobiernos aliados las hicieron primero, pero resultan raras las referencias, por parte del
Gobierno alemán, a cualquier maquinación concreta de la propaganda aliada. El
semanario "Das Reich", publicado por el ministro Goebbels, y el "Volkischer Beobachter",
el diario del partido nazi, hacían muchos comentarios genéricos sobre la
"Greuelpropaganda", pero contenía pocas referencias a algo en concreto. Normalmente
no se comentaba nada acerca del exterminio judío, ni tampoco sobre cosas por el estilo,
como por ejemplo, el hambre y las torturas a prisioneros de guerra estadounidenses e
ingleses y las numerosas invenciones horripilantes de Hollywood, como los desagües con
sangre infantil para el uso de la Wehrmacht en los países ocupados.
La razón de este relativo silencio sobre hechos propagandísticos concretos era, sin
duda, que no había necesidad, desde el punto de vista alemán, de ocuparse de su
contenido. Durante la Primera Guerra Mundial ya habían visto de todo. Así que el
tratamiento que la prensa alemana daba a la "Grevelpropaganda" era muy superficial y,
mejor que ocuparse de los temas específicos de las historias, se ocupaba de tales
cuestiones según la naturaleza del interés político al que servía dicha propaganda, así
como el alcance y los medios de influencia judía en la prensa aliada (por ejemplo Das
Reich del 20 de diciembre de 1942).
El elevado grado de compromiso de Washington con las acusaciones de que
Auschwitz era un campo de exterminio llegó en noviembre de 1944, después de la
anunciada finalización del programa de asesinatos, con el informe WRB (la noticia había
aparecido muchas veces en la propaganda de comienzos de 1944; estas historias las

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

examinaremos en un capítulo posterior). El New York Times lo publicó el 26 de noviembre
de 1944 (pág.1) omitiendo algunas cosas.
El informe WRB consta de dos documentos: uno escrito por "dos jóvenes judíos
eslovacos" y el otro por un "mayor polaco", siendo todos reclusos de Auschwitz desde la
primavera de 1942 hasta la primavera de 1944, cuando escaparon (los dos judíos el 7 de
abril). Hay un breve suplemento adicional que se dice lo escribieron otros dos jóvenes
judíos que escaparon el 27 de mayo de 1944 y se encaminaron a Eslovaquia (bajo
dominio alemán hasta 1945) para hacer su informe el cual dice haberse recibido en Suiza
el 6 de agosto de 1944. Los autores permanecieron completamente anónimos y su
anonimato fué debidamente disculpado diciendo que: "...sus nombres no se revelan, por
ahora, en interés de su propia seguridad".
Las secciones 1, 2 y 3 constituyen la primera parte del informe y la sección 4 la
segunda: La primera sección es la más larga. Se dice que fué escrita por un judío
eslovaco que llegó a Auschwitz el 13 de abril de 1942 y fué registrado en el sector con el
número - tatuado en el lado izquierdo del pecho - 29.000. Finalmente, se hizo archivero
de la enfermería de Birkenau. Lo más importante de esta primera sección es un registro
detallado, del periodo de abril de 1942 a abril de 1944, de los transportes que llegaron a
Auschwitz, junto con los números de registro asignados. Se habla de unos 55 grupos de
transportes (algunas veces más de un transporte por grupo) y se dan los números de
registro asignados a la gente (aunque se admite que aproximados). Los números
empiezan en el 27.400 y llegan hasta el 189.000 contando de uno en uno, de modo que
no se emplea un número dos veces. Con cada grupo viene la nacionalidad a la que
pertenece así como otros datos (judíos o arios, prisioneros políticos o de otras clases,
nombres ocasionales de individuos, los números "gaseados" en lugar de registrados, etc).
El informe WRB, aunque es más o menos exacto en estas cuestiones (interpreta como
gente "gaseada" a los que nunca existieron o a los que fueron enviados a otro destino)
constituye una de las dos conocidas fuentes de importantes cantidades de dicha
información (la otra es la referida serie de documentos de la Cruz Roja de los Países
Bajos, que es tema para el apéndice C).
Casi toda esta información viene dada por el autor de la primera sección del
documento WRB, pero después de que escapara, los autores de la tercera parte
suplementaria, pasan revista a la información del periodo del 7 de abril al 27 de mayo,
contribuyendo con ello al documento.
La segunda sección del documento se dice que fué escrita por un judío eslovaco
que llegó al campo de Lublin alrededor del 4 de junio de 1942, pero que fué enviado a
Auschwitz sobre el 30 de junio de 1942. De acuerdo con la primera sección del
documento, habría recibido un número de registro cercano al 44.000 y que le tatuaron en
el antebrazo izquierdo (el sistema del tatuaje había cambiado). Los dos autores de las dos
primeras secciones del documento son los dos jóvenes judíos eslovacos que escaparon
juntos el 7 de abril de 1944. La tercera es el breve suplemento y la cuarta es la
contribución del "mayor polaco".
El anonimato de los autores del documento es, con certeza, un punto débil, pero lo
más inverosimil es, sencillamente, su contenido. Su examen demuestra que la información
aportada, que es posiblemente en su mayor parte verdad a base de semiverdades, podría
haberse redactado a partir de datos de la Inteligencia, pero no con los informes de "dos
jóvenes judíos eslovacos y un mayor polaco" que "se escaparon". Esto es exactamente lo
que uno debería esperar; los enemigos de Alemania poseían ciertos medios de reunir
información sobre los campos alemanes y los sucesos europeos y sencillamente utilizaron
lo reunido por métodos convencionales, además de numerosas manipulaciones, para
componer el documento WRB. No resulta verosímil que estuvieran en una situación tan
rudimentaria con respecto al centro industrial de Auschwitz que se vieran obligados a
depender de la información de prisioneros usualmente poco bien informados y escapados
milagrosamente. Ampliaremos más tarde esta cuestión, pero obviamente esto último no
descarta el posible uso de informes de ex reclusos o ex empleados que escaparan o algo
parecido, como parte de los datos.

El documento contiene la siguiente información (o estimaciones o suposiciones o
pretensiones o invenciones):
1.- En el mes de abril de 1942 el número de prisioneros de Auschwitz I, las
nacionalidades con mayores efectivos y las principales razones de internamiento.
Descripción del sistema de registro numérico de los presos y del "sistema de estrella" de la
insignia del recluso. Una lista de varias fábricas de la zona (pt. I, 1-2).
2.- Un preciso mapa del área, similar a nuestra ilustración 5 (pt. I, 4).

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

3.- Las dimensiones del campo de Auschwitz I, sus vallas y sus torres de vigilancia.
Lo mismo de Birkenau. Descripción de los barracones (pt. I, 5-7).
4.- En caso de que el prisionero falleciese de muerte natural, se hacía un certificado
de defunción y se enviaba a la Administración Central en el campo de Oranienburg. Si el
recluso era gaseado, su nombre constaba, en un registro especial, marcado con "S.B."
(Sonderbehandlung, tratamiento especial) (pt. I, 9).
5.- Cuatro edificios a los que se hace referencia como crematorios I, II, III y IV
estaban funcionando en Birkenau en la primavera de 1944; la utilización de por lo menos
uno de ellos había comenzado en febrero de 1943. Cada edificio contenía: (A) una
cámara con hornos; (B) un gran vestíbulo; (C) una cámara de gas. Los dos primeros
edificios contenían cada uno 36 hornos y los otros dos 18. Se ponían tres cuerpos en
cada horno al mismo tiempo y la cremación duraba hora y media. Así uno podía disponer
de 6.000 por día. Por entonces esto se consideraba, una mejora respecto a la cremación
en zanjas (el método empleado anteriormente) (pt. I, 14-15).
6.- El producto específico utilizado para producir el gas de las cámaras era un polvo
llamado "Cyklon", manufacturado por una empresa de Hamburgo. Al contacto con el aire
desprendía cianuro gaseoso y se necesitaban unos tres minutos para matar a todos en la
cámara de gas. Los envases de Cyklon venían etiquetados con la frase "para usar contra
parásitos" (pt. I, 16).
7.- Importantes personalidades de Berlín asistieron a la inauguración del primer
crematorio en marzo de 1943. El "programa" consistió en el gaseamiento e incineración de
8.000 judíos de Cracovia. Los invitados (no se citan nombres) se mostraron
extremadamente satisfechos con los resultados (pt. I, 16).
8.- Un detallado análisis de los números y clasificaciones de los internos de Birkenau
en abril de 1944 (pt. I, 23-24).
9.- En el campo, cada bloque tenía un "decano de bloque" que "tenía poder de vida
o muerte". Hasta febrero de 1944 cerca del 50 % de estos decanos del bloque eran
judíos, pero esto dejó de ser así por orden de Berlín. Por debajo del decano estaba el
secretario de bloque que hacía todo el trabajo de oficina. Si el secretario anotaba por
error una muerte - lo que sucedía con frecuencia - la equivocación se corregía matando al
que tuviese el número correspondiente. No se admitían correcciones. (pt. I, 25).
10.- Un episodio sorprendentemente similar al "manoseado testimonio de
desesperación" de noviembre de 1942: "Trabajábamos en una gigantesca planta de
Buna a la que nos conducían todas las mañanas sobre las tres de la madrugada... Como
nuestro lugar de trabajo estaba ubicado fuera de la gran cadena de puestos de vigilancia,
se dividió en pequeños sectores de 10 por 10 metros, cada uno custodiado por un SS.
Cualquiera que pisase fuera de estos cuadrados durante las horas de trabajo era
disparado inmediatamente sin previo aviso por" intento de fuga "... Muy pocos podían
soportar la tensión y aunque la fuga parecía condenada al fracaso todos los días se
intentaba alguna". (pt. I, 30).
11.- Una "cuidadosa evaluación del número de judíos gaseados en Birkenau entre
abril de 1942 y abril de 1944", se recogía en una tabla. Los números fueron incluidos en
el archivo público del juicio del IMT y vienen aquí en la ilustración 25 (pt. I, 33).
12.- Hubo una gran excitación debida a la fuga de los dos jóvenes judíos eslovacos
(esto se supone que fué escrito por los autores de la parte suplementaria 3), y los amigos
y superiores de los dos escapados fueron interrogados a puerta cerrada. Ya que los dos
habían ocupado puestos de "secretario de bloque", todos los judíos que ejercieron tales
funciones fueron recluidos como castigo y como medida preventiva. Esto contradice
claramente las implicaciones del "prólogo" del documento WRB según las cuales los
alemanes desconocían la identidad e incluso los números de registro de los dos
escapados, puesto que se retiró tal información "en interés de su propia seguridad". (pt. I,
34).
13.- Comenzando el 15 de mayo de 1944, los judíos húngaros empezaron a llegar a
Birkenau a razón de unos 15.000 por día. El 90 % eran ejecutados inmediatamente y
puesto que esto sobrepasaba la capacidad de los hornos, se volvió al método de
cremación en zanjas que había existido anteriormente. El 10 % que sobrevivió tampoco se
registró en Birkenau sino que finalmente fué enviado a campos de Alemania: Buchenwald,
Mauthausen, GrossRosen, Gusen, Flossenburg, Sachsenhausen, etc. (pt. I, 36-37).
14.- Un nuevo sistema para el registro de reclusos se puso en funcionamiento a
mediados de mayo de 1944. Más o menos por aquel entonces, la prensa de Silesia
hablaba de una visita de Himmler a la cercana Cracovia. Sin embargo, los periódicos
citados omitieron decir que en este viaje Himmler visitó también Birkenau y su grupo hizo
una visita especial al crematorio I. (pt. I, 37-38).

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BUTZ : La Fabula del Holocausto

15.- A últimos del verano de 1943 una comisión de cuatro importantes judíos
holandeses visitó Auschwitz con el propósito de inspeccionar las condiciones en que
estaban los judíos holandeses (que fueron entonces especialmente provistos por los
alemanes con ropas nuevas, mejor comida, etc.). La comisión solamente vio a una parte
de los judíos holandeses enviados a Auschwitz, pero les dijeron que los otros estaban en
campos parecidos. La comisión quedó satisfecha con esto y firmó una declaración